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    <title><![CDATA[elDiario.es - Bienestar emocional]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/bienestar-emocional/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Bienestar emocional]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad&quot;: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una separación, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino también toda la red de apoyos y rutinas que formaba parte de su vida en común</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Todas las rupturas duelen. Es imposible estar preparado para superar una, m&aacute;s a&uacute;n si se trata de una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os. Cuando hemos estado con alguien durante gran parte de nuestra vida, puede ser dif&iacute;cil imaginar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a sin esa persona, por no hablar de los cambios en la din&aacute;mica de las amistades o el apoyo de las familias. La vida entera da un vuelco. Explorar la vida de nuevo solos, por separado, puede ser aterrador al principio, por lo que es clave aprender a hacerlo de la manera m&aacute;s saludable para todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termina una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os no hacemos un &uacute;nico duelo, sino varios al mismo tiempo: hacemos duelo por la persona, por la vida que ten&iacute;amos con ella, por las rutinas, por los proyectos compartidos, por determinados v&iacute;nculos y, sobre todo, por la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de esa relaci&oacute;n&rdquo;, afirma Sara Navarrete, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://snpsicologovalencia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica</a> de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Navarrete a&ntilde;ade que los a&ntilde;os de convivencia han significado la construcci&oacute;n de una red conjunta muy poderosa. &ldquo;Se construye inevitablemente un &lsquo;nosotros&rsquo;; hay decisiones, costumbres, espacios e incluso una manera de imaginar el futuro que se hace en plural&rdquo;. Muchas veces, en la construcci&oacute;n de este &lsquo;nosotros&rsquo;, ha quedado en un segundo plano el &lsquo;yo&rsquo;, &ldquo;por eso, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino algo mucho m&aacute;s profundo, &lsquo;ya no saben qui&eacute;n son sin esta persona&rsquo;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La persona con la que hasta ahora compart&iacute;amos la vida no desaparece, sigue estando ah&iacute;, &ldquo;pero deja de ocupar el lugar que ten&iacute;a, lo que puede generar mucha ambivalencia y hacer que el proceso sea emocionalmente complejo&rdquo;, advierte Navarrete. Los sentimientos, adem&aacute;s, pueden ser contrapuestos: &ldquo;Podemos echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, saber que no queremos volver. Extra&ntilde;ar no siempre significa haberse equivocado al separarse&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Contacto cero o mantener cierta relaci&oacute;n para amortiguar el golpe?</h2><p class="article-text">
        Tras una separaci&oacute;n, es posible que algunas personas se pregunten si deben intentar seguir siendo amigos o si es mejor dar por terminada la relaci&oacute;n de forma definitiva. Si bien es posible que una relaci&oacute;n evolucione hacia una amistad, saber si esto es lo m&aacute;s adecuado requiere cierta reflexi&oacute;n. &ldquo;Hay una pregunta m&aacute;s &uacute;til que deber&iacute;amos hacernos: &iquest;el contacto nos ayuda a aceptar la separaci&oacute;n o, por el contrario, nos lleva a seguir neg&aacute;ndola?&rdquo;, dice Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Si el contacto causa m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio, conviene terminar la relaci&oacute;n definitivamente porque es &ldquo;como intentar cerrar una herida mientras la estamos abriendo continuamente&rdquo;, afirma Navarrete. Si mantener el contacto significa mantener una esperanza que no lleva a ning&uacute;n lugar, lo m&aacute;s probable es que necesitemos tomar distancia e interpretarla como una &ldquo;herramienta de protecci&oacute;n emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si hay ni&ntilde;os, propiedades u otras cuestiones comunes? En estos casos, el contacto cero es pr&aacute;cticamente imposible, por lo que el objetivo ser&iacute;a mantener lo que Navarrete denomina &ldquo;contacto funcional, es decir, comunicarnos sobre aquello que necesitamos resolver, de manera clara y respetuosa, pero sin usar esas cuestiones como excusa para mantener la intimidad emocional de la pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que &ldquo;no podemos pedir a la misma persona de la que nos estamos separando que siga regulando el dolor que nos produce separarnos de ella, aunque el impulso de buscarla cuando estamos mal sea completamente comprensible. Parte del proceso consiste en aprender a regularnos fuera de ese v&iacute;nculo y encontrar otras fuentes de apoyo&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la p&eacute;rdida y el distanciamiento de los v&iacute;nculos comunes</h2><p class="article-text">
        La familia pol&iacute;tica y los amigos comunes forman parte de nuestra red de apoyo. Al separarnos, esta red tambi&eacute;n sufre y se ve alterada. No se habla mucho de esta p&eacute;rdida, pese a que &ldquo;cuando termina una relaci&oacute;n larga no solo perdemos una pareja: perdemos todo un ecosistema afectivo&rdquo;, afirma Navarrete. No es f&aacute;cil decir adi&oacute;s a una persona, menos a&uacute;n hacerlo de familiares, amigos, vacaciones compartidas, personas que llevan a&ntilde;os con nosotros y que, &ldquo;de repente, no sabemos qu&eacute; lugar van a ocupar. Y eso tambi&eacute;n se llora&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una relaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; acabar todo lo dem&aacute;s de forma instant&aacute;nea; tampoco debemos intentar conservarlos pese a todo. &ldquo;Cada v&iacute;nculo puede recolocarse de una forma distinta&rdquo;, afirma la experta. Algunos se mantendr&aacute;n inalterables, otros se distanciar&aacute;n sin que ello suponga ni una traici&oacute;n ni nada parecido. Todo se acaba recolocando, algunas relaciones continuar&aacute;n y otras terminar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ser un buen momento para &ldquo;empezar a construir la red que necesitamos para nuestra nueva etapa: recuperar amistades, fortalecer relaciones propias, conocer gente nueva y volver a ocupar espacios que sean nuestros. La ruptura puede ense&ntilde;arnos que nuestra vida afectiva necesita m&aacute;s de un pilar&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Superar una ruptura no consiste solo en aprender a vivir sin el otro. &ldquo;Tambi&eacute;n consiste en aprender qui&eacute;n eres t&uacute; ahora. Tras 20 o 30 a&ntilde;os no se trata de recuperar a la persona que eras antes de conocer a tu pareja, porque probablemente esa persona ya no exista: se trata de construir una identidad actualizada: qu&eacute; me gusta hoy, qu&eacute; necesito, qu&eacute; quiero conservar de mi vida anterior y qu&eacute; quiero hacer de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s ni &lsquo;mi vida se ha acabado&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El fin de una relaci&oacute;n consolidada de varios a&ntilde;os no debe minimizarse. &ldquo;No estamos pasando p&aacute;gina: en muchas ocasiones estamos terminando un cap&iacute;tulo enorme de nuestra biograf&iacute;a. Y necesitamos tiempo para integrar lo vivido&rdquo;, advierte Navarrete. Tampoco se acaba todo, aunque al principio pueda parecerlo y ni siquiera pensemos que podemos seguir adelante. Ha terminado una parte importante de nuestra vida, pero no &ldquo;nuestra capacidad de construir una vida significativa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Si la ruptura nos encuentra en una etapa madura de nuestra vida, puede parecer que &ldquo;&rsquo;ya es demasiado tarde&rsquo;&rdquo; para empezar de nuevo, para viajar, conocer gente&hellip; y este pensamiento &ldquo;puede ser m&aacute;s limitante que la propia edad&rdquo;, matiza Navarrete. La clave estar&iacute;a, seg&uacute;n la experta, en trabajar en dos direcciones: &ldquo;Permitirnos estar tristes, echar de menos, sentir rabia, miedo o incertidumbre sin exigirnos estar bien inmediatamente; y empezar cuanto antes a introducir peque&ntilde;os elementos de construcci&oacute;n de futuro, como recuperar una actividad abandonada, organizar un viaje, volver a llamar a alguien o cambiar una rutina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de entender que &ldquo;una ruptura en la madurez no tiene por qu&eacute; ser solo la p&eacute;rdida de la vida que conoc&iacute;amos; puede convertirse tambi&eacute;n en una reorganizaci&oacute;n profunda de nuestra identidad&rdquo;, afirma Navarrete.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 14:35:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Bienestar emocional,Psicología,Salud,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y701.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es una inversión directa en longevidad&quot;: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga</p><p class="subtitle">Qué son los marcadores del envejecimiento humano y cómo mejorarlos</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-chocolate-cacao-longevidad-xp_1_13216081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentaci&oacute;n</a>, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: la conexi&oacute;n social. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK587294/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos</a> para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma Carmen Prieto psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmunitario-agresion-xp_1_13134060.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inflamaci&oacute;n</a>, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/radiografia-esperanza-vida-espana-asaltado-liderazgo-mundial-anadir-40-anos-ultimo-siglo_1_13402341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envejecimiento</a> &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/marcadores-envejecimiento-mejorarlos_1_13419985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse f&iacute;sicamente sano</a> sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenador-explica-ejercicio-fuerza-clave-longevidad-deberia-obligatorio-medicacion-xp_1_13361247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar f&iacute;sico</a> y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). 
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora la mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el dependiente de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de senderismo, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/lucia-tintore-psicologa-impacto-jubilacion-cerebro-clave-decidimos-vivir-nueva-etapa-xp_1_13398981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilaci&oacute;n</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nido vac&iacute;o</a> son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 15:23:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: &quot;La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guionista y periodista disecciona en su primera novela las expectativas vitales de una protagonista que decide detener su vida sexual para averiguar qué había estado buscando realmente</p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Clara acaba de romper con Diego, su pareja, y vuelve a casa de sus padres. La vida que hab&iacute;a construido alrededor de su relaci&oacute;n acaba de estallar y, perdida en ese duelo, una terapeuta le propone algo para intentar encontrarse a s&iacute; misma: dejar de acostarse con gente durante un tiempo. Clara acepta.
    </p><p class="article-text">
        Este par&oacute;n sexual se convierte, con el paso de los meses, en el inicio de una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda: toda su vida se somete a juicio. Siempre hab&iacute;a pensado que sab&iacute;a lo que quer&iacute;a y ahora ya no tiene ni idea.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-secos/456142" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os secos</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), la primera novela de <a href="https://www.instagram.com/raquel.zas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Zas</a> (Viveiro, 1989), una historia l&uacute;cida y magn&eacute;tica sobre el deseo femenino que utiliza la vida sexual de su protagonista para hablar de la necesidad de sentirse querido, las relaciones de pareja, la autoestima, la soledad, la familia y las expectativas que cada persona aprende a asumir para encajar. &ldquo;Siempre me han obsesionado los afectos, las relaciones entre las personas&rdquo;, admite la escritora. &ldquo;Por qu&eacute; fingimos, por qu&eacute; mentimos o por qu&eacute; representamos un papel para sentirnos aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista, que ha trabajado tambi&eacute;n como guionista en el corto nominado al Goya <em>Ciao Bambina</em>, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, comenz&oacute; a darle vueltas a esta idea en 2020. &ldquo;Entonces vi un documental titulado <a href="https://www.filmin.es/pelicula/venus-confesiones-desnudas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venus: Confesiones desnudas</a> en el que dos artistas danesas entrevistaban a varias chicas sobre su vida sexual. Les preguntaban cu&aacute;ntas parejas sexuales hab&iacute;an tenido y luego con cu&aacute;ntas realmente hab&iacute;an disfrutado. La cifra se reduc&iacute;a mucho de una respuesta a la otra. Casi todas se re&iacute;an, pero no se preguntaban por qu&eacute;. Hab&iacute;a como una especie de resignaci&oacute;n&rdquo;, relata a este diario. &ldquo;Tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n que algunas se sent&iacute;an juzgadas por tener poco deseo sexual y otras por todo lo contrario. Me pareci&oacute; que ah&iacute; hab&iacute;a un tema interesante&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Redescubrir el propio deseo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de olvidarse del sexo, la terapeuta de Clara le pide algo m&aacute;s: que comparta con ella todas las experiencias relativas a la sexualidad que ha vivido a lo largo de su vida. Esa herramienta narrativa, una especie de diario personal, nos permite conocer el pasado de Clara desde su infancia hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diario es una forma de explorar por qu&eacute; ha desarrollado esa especie de rechazo al sexo&rdquo;, apunta Zas. Este ejercicio de celibato reflexivo le permitir&aacute; descubrir a lo largo de las p&aacute;ginas de la novela qu&eacute; parte de su vida respond&iacute;a a su propio deseo y cu&aacute;nta a la necesidad de sentirse aceptada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relación con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que había debajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la novela no solo habla de relaciones de pareja. &ldquo;Para m&iacute; el sexo abre una grieta por la que entra todo lo dem&aacute;s&rdquo;, explica la novelista. &ldquo;Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relaci&oacute;n con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que hab&iacute;a debajo. Esto no pretende ser una soluci&oacute;n moral, ni una revancha contra los hombres, es m&aacute;s bien una <em>suspensi&oacute;n del ruido</em>. Cuando Clara deja de acostarse con gente encuentra el vac&iacute;o que eso estaba ayudando a tapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zas remarca que no es que ella est&eacute; a favor de la abstinencia: &ldquo;Tom&eacute; esa decisi&oacute;n para que la historia avanzase&rdquo;, confiesa. &ldquo;Se trata de un tema muy complejo que me supera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de documentarse para escribir sobre el tema, la escritora decidi&oacute; acudir a una terapeuta sexual haci&eacute;ndose pasar por su protagonista. &ldquo;No le dije que estaba escribiendo una novela. Quer&iacute;a obtener una respuesta org&aacute;nica y real y, aunque esta terapeuta no me recomend&oacute; dejar de tener sexo, algunas de sus frases s&iacute; que han acabado en la novela&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un clavo saca otro clavo</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas con los que probablemente conectar&aacute;n muchos lectores de <em>Los a&ntilde;os secos</em> es esa extra&ntilde;eza de volver a estar &ldquo;en el mercado&rdquo;. De bajarse una <em>app </em>para conocer gente y ponerse a hablar con extra&ntilde;os tras una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Zas se acerca al asunto criticando la falta de empat&iacute;a y de espacio que la sociedad suele conceder al desamor. &ldquo;Las rupturas amorosas se toman muy poco en serio&rdquo;, sostiene. &ldquo;Si te rompes una pierna o un brazo, al d&iacute;a siguiente no vas a trabajar, pero si tu pareja te deja tienes que seguir con tu vida aunque est&eacute;s destrozado por dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente se dedica a llenar el vacío con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir ‘¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el duelo puede durar unas semanas, un mes&hellip; A partir de entonces, comenta la gallega, la gente se cansa de verte triste. Ante esto, Zas propone dar un poco m&aacute;s de ox&iacute;geno para superar las rupturas y dejar de hacer el 'Tarz&aacute;n', encadenando unas relaciones con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi siempre es un error&rdquo;, asegura. &ldquo;Mucha gente se dedica a llenar el vac&iacute;o con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir &lsquo;&iquest;qu&eacute; es lo que realmente quiero hacer con mi vida?&rsquo; Porque eso da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escribir sobre alguien que no te cae bien</h2><p class="article-text">
        En las notas que acompa&ntilde;an a la publicaci&oacute;n de este libro, Zas declara sin tapujos que su personaje protagonista, Clara, no le cae especialmente bien. M&aacute;s bien al contrario, la considera incluso un poco ruin. Al preguntarle qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa elecci&oacute;n, la autora cuenta que &ldquo;para empezar, para m&iacute; es mucho m&aacute;s divertido y m&aacute;s rico escribir sobre una persona un poco miserable que me cae mal&rdquo;, dice entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Zas rechaza la idea de que la ficci&oacute;n deba servir como un reflejo mejorado del autor o como manual de conducta: &ldquo;No quer&iacute;a ni escribir sobre m&iacute; ni que ella pensase lo mismo que pienso yo. Eso me resulta aburrido y muy poco interesante&rdquo;, asegura. &ldquo;Adem&aacute;s, siento que a los personajes femeninos siempre se les exige cierta pedagog&iacute;a moral, que sean personajes <em>celestes</em> y ejemplares. Me parece muy condescendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le estimula precisamente a la escritora es la contradicci&oacute;n. &ldquo;Clara est&aacute; muy herida, siente mucha culpa y a veces te compadeces de ella, pero luego otras es cruel, narcisista y ego&iacute;sta. Todos somos un poquito miserables y me parece mucho m&aacute;s divertida la gente que es un poco desastre que los ciudadanos ejemplares&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es así: todos hacemos daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma idea est&aacute; detr&aacute;s de una decisi&oacute;n literaria llamativa: en un momento de la novela, la narraci&oacute;n de Clara se interrumpe para dar paso a un cap&iacute;tulo en el que su exnovio toma el control. Al preguntarle por las razones de esta ruptura narrativa, la autora confiesa que tuvo sus dudas. &ldquo;Estuvo a punto de caer, pero al final Diego, el ex, es uno de mis personajes favoritos&rdquo;, argumenta. &ldquo;Creo que en este tipo de relatos tendemos a victimizar a la mujer y a poner a ciertos personajes masculinos como villanos. En mi opini&oacute;n, eso es un poco pobre. Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es as&iacute;: todos hacemos da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Zas, al dar voz al personaje masculino buscaba ofrecer una mirada m&aacute;s compleja y humana sobre la ruptura: &ldquo;Diego es un t&iacute;o maj&iacute;simo que la quiso y la cuid&oacute;, pero que tambi&eacute;n le hizo da&ntilde;o. Al meterlo en la novela, buscaba ver la otra parte sin anular el dolor de Clara. En una ruptura de dos personas, los dos pueden sentirse abandonados, y es muy dif&iacute;cil estar con alguien que no te desea. Comprenderlo no significa que no haya ejercido cierta violencia, pero me interesaba meterme en la cabeza de un chico y asumir ese reto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Todos somos Clara?</h2><p class="article-text">
        Es posible que el gran acierto de <em>Los a&ntilde;os secos</em>, adem&aacute;s de<em> </em>retratar de forma magistral una crisis individual o los conflictos de la solter&iacute;a contempor&aacute;nea, est&eacute; en se&ntilde;alar esa paradoja entre lo que realmente deseamos y lo que se supone que tenemos que desear.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se habla mucho sobre el consentimiento, pero la autora apuesta por ir mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n se nos ense&ntilde;&oacute; que una mujer pod&iacute;a decir que s&iacute; o que no, pero no se hablaba tanto de si ese 's&iacute;' proced&iacute;a realmente de nuestro deseo o de la necesidad de parecer libre, moderna o poco reprimida&rdquo;, advierte Zas. &ldquo;Y una libertad tambi&eacute;n puede convertirse en un mandato cuando exige una respuesta concreta. La libertad no consiste &uacute;nicamente en poder decir que s&iacute;, sino en averiguar si ese 's&iacute;' es verdaderamente tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la autora no pretende dar lecciones a nadie. &ldquo;No hay ninguna tesis ni moralejas en mi libro&rdquo;, aclara. &ldquo;Entre otras cosas porque cada lector interpreta lo que quiere. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a que quien lea la novela se pregunte qu&eacute; parte de su vida ha elegido realmente y qu&eacute; parte ha aprendido a representar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Relaciones,Pareja,Bienestar emocional,Sexualidad,Psicoterapia,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2dc92ac-1658-420c-b298-611c8a644a8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y587.jpg" width="1200" height="675" alt="“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Me estoy priorizando”, “tengo que poner límites” o “esta relación no me compensa” son frases cada vez más habituales, pero cortar una relación no siempre es la respuesta: ¿cómo distinguir entre un vínculo dañino y un conflicto que todavía puede repararse?</p><p class="subtitle">De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi paz no es negociable&rdquo;. Lo dice Sonia, de 34 a&ntilde;os, al explicar por qu&eacute; ha decidido alejarse de su padre. Despu&eacute;s de que su madre muriera, estuvo pendiente de &eacute;l durante a&ntilde;os, hasta que comenz&oacute; una nueva relaci&oacute;n que, seg&uacute;n indica, cambi&oacute; su forma de relacionarse con sus hijos. &ldquo;&Eacute;l ha elegido a esa persona antes que a sus hijos&rdquo;, cuenta. Por eso ha decidido tomar distancia: &ldquo;Necesito paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde testimonios an&oacute;nimos hasta comunicados p&uacute;blicos y publicaciones editoriales, cada vez tienen m&aacute;s presencia las historias de personas que exponen sus v&iacute;nculos da&ntilde;inos y ponen sobre la mesa la posibilidad de alejarse de quienes les hacen sufrir
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la presentadora y comunicadora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">In&eacute;s Hernand</a> confes&oacute; no tener relaci&oacute;n con sus padres. En el &aacute;mbito internacional, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brooklyn Beckham</a> public&oacute; este mismo a&ntilde;o un comunicado en sus redes sociales para hacer p&uacute;blico el distanciamiento con sus padres, Victoria y David Beckham. Y, aunque su caso es diferente, la actriz Jennette McCurdy &mdash;conocida por interpretar a Sam Puckett en <em>iCarly </em>y <em>Sam &amp; Cat</em>&mdash; tambi&eacute;n ha contado p&uacute;blicamente la relaci&oacute;n de control y abuso que mantuvo con su madre, fallecida en 2013. En <a href="https://www.eldiario.es/spin/triunfo-nickelodeon-vivia-infierno-casa-historia-personal-jennette-mccurdy-convirtio-exito-editorial-pm_1_13040172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Me alegro de que mi madre haya muerto</em></a> (2023, Tendencias), reconstruye con humor negro una relaci&oacute;n que marc&oacute; su infancia y adolescencia y las consecuencias de enfrentarse a ella despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La mayor visibilidad que tienen ahora estas historias convive, adem&aacute;s, con un lenguaje cada vez m&aacute;s extendido alrededor del autocuidado: &ldquo;Me estoy priorizando&rdquo;, &ldquo;tengo que poner l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;mi salud mental est&aacute; por encima de todo&rdquo;... Pero &iquest;cu&aacute;ndo cortar es realmente una forma de cuidarnos y cu&aacute;ndo estamos convirtiendo cualquier conflicto o incomodidad en un motivo para romper?
    </p><h2 class="article-text">El tab&uacute; de cortar lazos</h2><p class="article-text">
        Una relaci&oacute;n, ya sea de pareja, de amistad o familiar, deber&iacute;a aportarnos bienestar y permitirnos sentirnos seguros, respetados y libres de ser nosotros mismos. As&iacute; lo explica Joanna Cort&eacute;s Saura, psic&oacute;loga general sanitaria y directora de la <a href="https://clinicaphoenix.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Phoenix</a>, para quien, en t&eacute;rminos generales, cualquier v&iacute;nculo &ldquo;deber&iacute;a sumar a nuestra vida, no desgastarnos de una manera constante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las relaciones que no cumplen con estos m&iacute;nimos son las familiares, entran en juego otros factores. A pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las conversaciones sobre cortar relaciones da&ntilde;inas son m&aacute;s comunes, esto choca con la &ldquo;tradici&oacute;n&rdquo; de mantenerlas por compartir sangre. <a href="https://www.instagram.com/tupsicologatecuenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josselyn Sevilla</a>, psic&oacute;loga sanitaria y miembro de <a href="https://moiraspsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moiras Psicolog&iacute;a</a> advierte de c&oacute;mo en el &aacute;mbito familiar, aunque tambi&eacute;n puede darse en amistad o de pareja, se minimizan e incluso justifican conductas da&ntilde;inas apelando al tiempo que lleva esa persona en nuestra vida. Es entonces cuando nos encontramos con frases como: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vas a dejar de tener relaci&oacute;n con tu madre?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo vas a cortar con esa pareja de tantos a&ntilde;os?&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: ‘pero es tu madre’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fue la reacci&oacute;n que Abril Serrat se encontr&oacute; cuando decidi&oacute; cortar la relaci&oacute;n con su madre: &ldquo;Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: &lsquo;pero es tu madre&rsquo;&rdquo;. Sin embargo, recuerda que detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n hubo mucho dolor. &ldquo;Cuando alguien llega al punto de cortar la relaci&oacute;n por completo con su madre es porque no le queda otra opci&oacute;n, porque vivir y compartir con esa persona no es sano, no es bueno&rdquo;, explica. Andrea Monace, que tambi&eacute;n cort&oacute; lazos con su madre, recibi&oacute; el mismo tipo de comentarios cuando hablaba de su decisi&oacute;n: &ldquo;Es tu madre, tienes que quererla pase lo que pase&rdquo;. Esto hizo que durante a&ntilde;os la justificara y tratara de entenderla; dej&oacute; incluso de hablar del dolor y la manipulaci&oacute;n que sufr&iacute;a &ldquo;por tab&uacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tab&uacute;, el estigma o la falta de apoyo social pueden dificultar que las personas corten el trato con quienes tienen m&aacute;s cerca. Sin embargo, las psic&oacute;logas advierten de la necesidad de identificar se&ntilde;ales que nos permitan reconocer cu&aacute;ndo deber&iacute;amos cortar esos v&iacute;nculos.
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales que debemos advertir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Antes de saber si debemos cortar ese v&iacute;nculo, seg&uacute;n las psic&oacute;logas, no debemos perder de vista que en las relaciones pueden existir<strong> </strong>desacuerdos, conflictos o incluso decepci&oacute;n; implican aprender a negociar, reparar y asumir responsabilidades. El problema puede llegar cuando esa responsabilidad no sea compartida, o cuando a los conflictos y desacuerdos no los acompa&ntilde;an la comprensi&oacute;n, comunicaci&oacute;n, empat&iacute;a o libertad de ser uno mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/psicologamartabarranco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Barranco</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas, sex&oacute;loga y creadora de contenido con m&aacute;s de doscientos mil seguidores, no cree que exista una receta o lista de se&ntilde;ales que podamos tachar para saber si debemos cortar o no un v&iacute;nculo. De hecho, apunta que &ldquo;a veces las relaciones tienen tantos matices que lo ideal ser&iacute;a verlo en un espacio terap&eacute;utico&rdquo;. Aun as&iacute;, coincide con otras psic&oacute;logas en la importancia de prestar atenci&oacute;n a lo que sentimos, a nuestro cuerpo y a las sensaciones que nos provoca esa relaci&oacute;n a la hora de tomar una decisi&oacute;n as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empiezas a sentirte mucho peor desde que estás con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Barranco</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que para Barranco, una pista perfecta podr&iacute;a ser un cambio en nosotros mismos. &ldquo;Empiezas a sentirte mucho peor desde que est&aacute;s con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos, empiezas a tener miedo de mostrar c&oacute;mo eres o lo que piensas, empiezas a pensar que no eres valiosa, e incluso tu f&iacute;sico empieza a verse afectado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joanna Cort&eacute;s Saura identifica nuestro cuerpo como una fuente importante de informaci&oacute;n: &ldquo;Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensi&oacute;n, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso s&iacute;ntomas f&iacute;sicos&rdquo;. A&ntilde;ade que esto no significa que cualquier emoci&oacute;n desagradable sea una se&ntilde;al de que debamos terminar la relaci&oacute;n, pero s&iacute; merece la pena escucharla y preguntarnos qu&eacute; nos est&aacute; ocurriendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si estamos pensando en desvincularnos, existen tres factores clave a tener en cuenta, seg&uacute;n Sevilla: qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n mantenemos con esa persona &mdash;desde familiares y amistades hasta v&iacute;nculos m&aacute;s recientes&mdash;; qu&eacute; ha ocurrido y qu&eacute; gravedad tiene &mdash;si se trata de una agresi&oacute;n o una situaci&oacute;n de maltrato, no hay lugar para la duda, pero tambi&eacute;n existen los &ldquo;famosos grises&rdquo;, como desplantes, manipulaciones o bromas que hacen da&ntilde;o&mdash;; y qu&eacute; ha ocurrido cuando hemos intentado modificar esa situaci&oacute;n &mdash;cu&aacute;nto tiempo lleva produci&eacute;ndose, si hemos hablado con la otra persona sobre ello y si, despu&eacute;s de hacerlo, ha habido alg&uacute;n cambio&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensión, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso síntomas físicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joanna Cortés Saura</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas reconocen que no siempre es sencillo identificar estas se&ntilde;ales. &ldquo;Existen muchos grises, las situaciones no son siempre evidentes&rdquo;, explica Sevilla. Sin embargo, hay veces que incluso otras relaciones nos pueden dar pistas. Es el caso de Miranda y Andy en la primera entrega de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/diablo-viste-prada-2-secuela-todavia-superficial-pelicula-original_129_13179477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Diablo viste de Prada</em></a>: &ldquo;La relaci&oacute;n empieza a tener un toque m&aacute;s negativo para Andy cuando se da cuenta de que hay otros v&iacute;nculos que est&aacute; perdiendo y que tienen mucho m&aacute;s peso para ella que su conexi&oacute;n con la moda y su jefa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, una de las claves que comparten estas psic&oacute;logas es observar c&oacute;mo responde la otra persona cuando comunicamos lo que sentimos y necesitamos: si respeta nuestros l&iacute;mites, nos escucha y muestra reciprocidad. Cort&eacute;s Saura lo resume as&iacute;: &ldquo;Cuando una relaci&oacute;n se convierte de manera sostenida en una fuente de sufrimiento, inseguridad o p&eacute;rdida de nosotros mismos, y los intentos de mejorarla no funcionan, plantearse poner fin al v&iacute;nculo puede ser una decisi&oacute;n saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Distanciarnos de una persona que nos ha hecho da&ntilde;o puede ser una forma de autocuidado. Pero no todo conflicto, incomodidad o malestar implica que una relaci&oacute;n deba terminar. En ocasiones, el lenguaje de los l&iacute;mites y el autocuidado puede convertirse tambi&eacute;n en una forma de evitar conversaciones inc&oacute;modas, tolerar mal la frustraci&oacute;n o eludir responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar cuando la persona no encaja en lo que nosotros queremos&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Marta Barranco, pero no hay que olvidar que en las relaciones tambi&eacute;n puede haber discusiones, conflictos o decepci&oacute;n. &ldquo;Estos discursos de 'priorizarse' son &uacute;tiles para personas que nunca se han elegido&rdquo;, explica, el problema es cuando &ldquo;se convierte un 'elegirme' en un &lsquo;como no me das lo que quiero, me voy&rsquo;. Esto no ser&iacute;a priorizarse o cuidarse, es manipulaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil dejar ir. Incluso despu&eacute;s de identificar las se&ntilde;ales, valorar la situaci&oacute;n, comunicar lo que nos ocurre y decidir terminar la relaci&oacute;n, llevar esa decisi&oacute;n a la pr&aacute;ctica puede ser lo m&aacute;s dif&iacute;cil. La psic&oacute;loga Josselyn Sevilla pone como ejemplo el caso de Carrie y Mr. Big en <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>: &ldquo;Es un caso de permanencia en una relaci&oacute;n t&oacute;xica y de imposibilidad de cortar un v&iacute;nculo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tomar la decisi&oacute;n es solo el principio</h2><p class="article-text">
        Esta puede ser una decisi&oacute;n complicada aun sabiendo lo da&ntilde;ino de la relaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no siempre se encuentran las palabras o el momento perfecto para llevar a cabo este corte. Porque s&iacute;, las psic&oacute;logas recomiendan atravesar este proceso siempre acompa&ntilde;adas de la comunicaci&oacute;n. Para Barranco, si &ldquo;no hay una l&iacute;nea roja que haya sido traspasada&rdquo;, lo id&oacute;neo ser&iacute;a tratar de reparar el v&iacute;nculo. En el otro extremo, recuerda: &ldquo;Si tu vida o integridad est&aacute;n en peligro, lo urgente es ponerte a salvo, no la explicaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos encontramos en una especie de &ldquo;t&eacute;rmino medio&rdquo;, una conversaci&oacute;n es la mejor manera de abordar esta situaci&oacute;n. De hecho, recuerda que, a trav&eacute;s de las palabras, &ldquo;no hay que cuidar solo en la relaci&oacute;n, tambi&eacute;n en la ruptura&rdquo;, y a&ntilde;ade: &ldquo;En una ruptura es importante elegir bien las palabras porque hay cosas que pueden quedarse para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Cort&eacute;s Saura, una &ldquo;ruptura saludable implica en la medida en que sea posible y seguro, comunicar nuestra decisi&oacute;n con claridad, evitar culpabilizar innecesariamente, respetar a la otra persona y establecer los l&iacute;mites que necesitemos a partir de ese momento&rdquo;. Todo ello sin olvidar que &ldquo;para terminar un v&iacute;nculo no necesitamos que la otra persona comparta nuestra decisi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cortar una relación o alejarnos de una persona no tiene por qué significar cortar de raíz o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josselyn Sevilla</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando una relaci&oacute;n se rompe, no lo hace siempre de una manera inmediata y definitiva desde el primer momento. Sevilla se&ntilde;ala la posibilidad de que &ldquo;cortar una relaci&oacute;n o alejarnos de una persona no tiene por qu&eacute; significar cortar de ra&iacute;z o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales&rdquo;. Pone de ejemplo el caso de Lorelai Gilmore &mdash;coprotagonista de <a href="https://www.eldiario.es/era/otono-volvemos-ver-chicas-gilmore-queramos-quedar-amigas_1_12678542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las Chicas Gilmore</em></a>&mdash; y sus padres: se produce un alejamiento de la familia y sus din&aacute;micas perjudiciales sin perder el contacto completamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se produce esta ruptura o alejamiento, las psic&oacute;logas advierten de la posibilidad de que nos invada la culpa, el arrepentimiento y las dudas. En este sentido, Cort&eacute;s Saura recuerda: &ldquo;Sentir malestar despu&eacute;s de tomar una buena decisi&oacute;n no significa necesariamente que la decisi&oacute;n haya sido equivocada&rdquo;. Puede que se produzca &ldquo;un choque entre la persona o relaci&oacute;n que cre&iacute;amos tener y la que finalmente hemos experimentado&rdquo;, lo que nos hace ver que &ldquo;no solo estemos perdiendo a una persona, sino tambi&eacute;n las expectativas&rdquo; de proyectos futuros o de la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de ese v&iacute;nculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Echar de menos, recordar solo lo bueno, cuestionar la decisi&oacute;n y sentir culpa &ldquo;son cosas que pueden aparecer perfectamente, y que forman parte de lo normal&rdquo;, resalta Marta Barranco. Y es que &ldquo;somos seres sociales, y necesitamos una manada para poder sobrevivir. Frente a una ruptura, el cerebro lo percibe como algo peligroso: si estoy sola me muero&rdquo;. Las rupturas duelen, &ldquo;el dolor forma parte del duelo&rdquo;, y pasar por &eacute;l no indica que hayamos tomado una decisi&oacute;n equivocada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 20:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,familia,Bienestar emocional,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: "Las micropausas son productivas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y790.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: &quot;Las micropausas son productivas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir el estrés no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiración y de la meditación, ni requiere una transformación radical de la rutina</p><p class="subtitle">Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s surge cuando percibimos un alto nivel de amenaza, desaf&iacute;o o riesgo sin recursos o apoyo suficientes. Este t&eacute;rmino describe la respuesta de nuestro cuerpo ante una amenaza. Se manifiesta en cualquier momento de nuestra jornada: agendas apretadas, notificaciones constantes y la presi&oacute;n por estar siempre al d&iacute;a. Si bien se trata de exigencias comunes, pueden ser dif&iacute;ciles de manejar cuando el estr&eacute;s se acumula sin tiempo ni espacio para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 59% de los habitantes ha asegurado sufrir problemas de estr&eacute;s y un 23% de ansiedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 18 y 24 a&ntilde;os), seg&uacute;n datos del <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-internacional-salud-mental-axa-2025/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional de Salud Mental del Grupo AXA. Sin v&iacute;as de escape regulares, el estr&eacute;s puede afectar tanto nuestro bienestar emocional como f&iacute;sico. Adem&aacute;s, las agendas apretadas y las prioridades contrapuestas dejan muchas veces poco margen para grandes cambios en el estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pero combatir el estr&eacute;s no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiraci&oacute;n y de la meditaci&oacute;n, ni requiere una transformaci&oacute;n radical de la rutina. A menudo, lograr reducir el estr&eacute;s pasa por introducir peque&ntilde;os ajustes estructurales que nos permiten reconectar con nuestras necesidades y poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos diarios. Nuestro bienestar no mejora por hacer grandes cambios en un solo d&iacute;a, sino por mantener peque&ntilde;os h&aacute;bitos de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; radica la importancia de un h&aacute;bito: llegar a automatizarlo de manera que se convierta en algo m&aacute;s que una simple intenci&oacute;n o algo espor&aacute;dico. Para Mar&iacute;a Pastor, directora del <a href="https://centromaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro M&aacute;s Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;no basta con querer hacer algo saludable, sino que necesitamos repetirlo hasta que forme parte de nuestra rutina&rdquo;, de ah&iacute; que los h&aacute;bitos sean fundamentales para mantener en el tiempo conductas que favorecen nuestra salud. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os h&aacute;bitos, grandes cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando el estr&eacute;s aumenta, incluso un peque&ntilde;o cambio puede ayudarnos a sentirnos mejor. Algo tan sencillo como dar un paseo a paso ligero puede echarnos una mano para despejar la mente. Salir a la calle y observar nuestro entorno puede ser revitalizante. Invitar a un amigo o familiar para que nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n puede motivarnos. Lo importante es encontrar algo que nos resulte factible y que nos haga sentir bien. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos referimos solo a hacer ejercicio o practicar respiraci&oacute;n; hay muchos peque&ntilde;os h&aacute;bitos cotidianos que pueden ayudarnos a regular el estr&eacute;s, recuperar energ&iacute;a y cuidar nuestro bienestar&rdquo;, reconoce Pastor. La psic&oacute;loga recomienda incorporar pr&aacute;cticas como &ldquo;hacer peque&ntilde;os descansos durante el d&iacute;a, especialmente cuando llevamos mucho tiempo concentrados en una tarea; caminar y aprovechar esos momentos para salir al exterior y cambiar de ambiente; entrar en contacto con la naturaleza, aunque solo sea sent&aacute;ndonos en un parque o escuchar los sonidos naturales&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos pensar que las pausas son improductivas, en realidad pueden ayudar a reducir la fatiga y prevenir el agotamiento. Las micropausas pueden durar desde 30 segundos hasta unos minutos: ponerse de pie, estirarse, salir al aire libre o descansar la vista de la pantalla le da al sistema nervioso la oportunidad de recuperarse. &ldquo;Las <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> muestran que las pausas breves durante la jornada pueden ayudar a reducir la fatiga y favorecer la recuperaci&oacute;n&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Otras actividades que tambi&eacute;n pueden ayudarnos son, seg&uacute;n la experta, aquellas que disfrutamos haci&eacute;ndolas, como leer, escuchar m&uacute;sica o practicar un hobby. Es importante &ldquo;crear momentos de desconexi&oacute;n real del trabajo, las pantallas o las obligaciones y practicar una breve reflexi&oacute;n diaria, dedicando unos minutos a revisar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a y qu&eacute; necesitamos&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Someternos a un &ldquo;peque&ntilde;o chequeo emocional (&lsquo;&iquest;C&oacute;mo estoy?, &iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?, &iquest;qu&eacute; necesito?&rsquo;) nos ayuda a detectar nuestro estado antes de que el malestar se acumule&rdquo;, reconoce Pastor, que admite que a todo ello deben sumarse momentos de cuidado corporal, como un ba&ntilde;o, unos estiramientos o un automasaje, as&iacute; como cuidar de nuestras relaciones, &ldquo;buscando momentos de conexi&oacute;n con las personas con las que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo necesitar&aacute; los mismos h&aacute;bitos para sentirse mejor. &ldquo;Lo que a una persona le ayuda a relajarse puede no tener el mismo efecto en otra; por tanto, m&aacute;s que buscar la t&eacute;cnica perfecta, conviene preguntarse qu&eacute; peque&ntilde;as cosas nos ayudan realmente a sentirnos mejor y cu&aacute;les podemos incorporar de forma natural al d&iacute;a&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><h2 class="article-text">Mantener estos h&aacute;bitos a lo largo del tiempo</h2><p class="article-text">
        Es clave conseguir integrar estos h&aacute;bitos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, huyendo de obligaciones que no har&aacute;n m&aacute;s que hacernos fracasar en nuestro intento de mantenerlos en el tiempo. Porque lo m&aacute;s probable es que la motivaci&oacute;n de los primeros d&iacute;as acabe en nada, de manera que caigamos en el abandono a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos depender solo de las ganas o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f</a><a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uerza de voluntad</a> para que un h&aacute;bito se mantenga: la clave est&aacute; en hacer que ese comportamiento resulte f&aacute;cil de incorporar a la vida cotidiana. Podemos hacer el chequeo emocional mientras desayunamos o caminar despu&eacute;s de comer&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite incorporar el h&aacute;bito a una rutina que ya tenemos incorporada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Si queremos empezar a hacer unos minutos de estiramientos, podemos hacerlo justo despu&eacute;s de lavarnos los dientes o al terminar el caf&eacute;: una conducta que ya forma parte de nuestra rutina se convierte en la se&ntilde;al que nos recuerda la nueva&rdquo;, aconseja Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo que da Pastor para que los h&aacute;bitos no caigan en el olvido es empezar haciendo peque&ntilde;os pasos, que puedan seguirse f&aacute;cilmente. Gestionar el estr&eacute;s no consiste en eliminarlo por completo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse m&aacute;s r&aacute;pidamente y responder con mayor calma cuando surge. Al principio, los peque&ntilde;os h&aacute;bitos pueden parecer sutiles, pero practicados con regularidad, sus efectos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la clave para que el h&aacute;bito se mantenga a largo plazo es, seg&uacute;n Pastor, &ldquo;hacerlo peque&ntilde;o, unirlo a algo que ya hacemos y repetirlo con frecuencia&rdquo;. Para la psic&oacute;loga, es importante recordar que, si en alg&uacute;n momento no se hace, no significa que hayamos fracasado, sino que podemos retomarlo. &ldquo;Los h&aacute;bitos se construyen con repetici&oacute;n, no con perfecci&oacute;n&rdquo;, concluye Pastor. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 09:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: "Las micropausas son productivas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Salud psicológica,Salud mental,Bienestar emocional,Estrés,Ansiedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2603901b-d290-4c3e-a5d0-0fd304cb958c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios han demostrado que los periodos de silencio pueden ser incluso más relajantes que escuchar música</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de ruido con m&uacute;sica, el sonido de la televisi&oacute;n, la radio, conversaciones, obras, tr&aacute;fico, sirenas&hellip; Si nos paramos un momento a pensar, notamos que son pocos los momentos al d&iacute;a que pasamos en silencio, algo que puede tener consecuencias para nuestra salud. Por ejemplo, seg&uacute;n este <a href="https://www.who.int/europe/news/item/30-03-2011-new-evidence-from-who-on-health-effects-of-traffic-related-noise-in-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, una exposici&oacute;n constante a la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica podr&iacute;a provocar un aumento de la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que las investigaciones apunten a que <a href="//eldiario.es/consumoclaro/raquel-navarro-psicologa-silencio-salud-beneficios-son-incontables-xp_1_12698974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el silencio sea bueno</a> para sentirnos menos estresados, m&aacute;s concentrados y que, adem&aacute;s, nos ayude a descansar mejor. Algunos estudios han demostrado tambi&eacute;n que los periodos de silencio pueden ser incluso m&aacute;s relajantes que escuchar m&uacute;sica. Esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ejemplo, indica que trabajar en silencio reduce los niveles de cortisol en comparaci&oacute;n con trabajar escuchando conversaciones o ruido.
    </p><h2 class="article-text">El importante efecto calmante de pasar momentos de silencio</h2><p class="article-text">
        El silencio, algo tan simple y a menudo ignorado, puede ser una de las herramientas m&aacute;s importantes para nuestro bienestar y descanso. Ni m&uacute;sica, ni radio, ni voces que proceden de conversaciones. Tan solo un espacio tranquilo y silencioso. Por un instante, parece que todo est&aacute; en calma. Estos momentos nos permiten <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectar del ajetreo diario</a> y le dan a nuestro cerebro sobreestimulado la oportunidad de recuperarse de toda la informaci&oacute;n que recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Para Elena Alameda Jackson, psic&oacute;loga&nbsp;de <a href="https://cuidado-psicologico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuidado Psicol&oacute;gico</a>, el silencio tiene muchos beneficios. &ldquo;Uno de los que m&aacute;s se ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que nos ha tra&iacute;do la neurociencia, es que estar en silencio dos horas al d&iacute;a nos puede ayudar a crear nuevas neuronas en el hipocampo, el &aacute;rea del cerebro m&aacute;s relacionada con la memoria, el aprendizaje y la regulaci&oacute;n emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente solemos considerar el silencio como un vac&iacute;o, un estado de ausencia de ruido y est&iacute;mulos, tambi&eacute;n puede percibirse como un est&iacute;mulo, lo que da lugar a una reacci&oacute;n. La idea del silencio como algo que se puede percibir no es algo imaginario. De acuerdo con un estudio de la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10629541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Johns Hopkins</a>, el cerebro procesa el silencio del mismo modo que proceso los sonidos. Por tanto, lo &lsquo;percibe&rsquo;: podemos llegar a &lsquo;escuchar el silencio&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, si somos capaces de hacerlo, nos ayuda a descansar mejor porque tiene un importante efecto calmante en el cuerpo. As&iacute; como el ruido puede desencadenar respuestas de estr&eacute;s, los momentos de tranquilidad y silencio <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/perder-tiempo-ganar-salud-mental-psicologa-falta-conexion-verdaderamente-necesitamos-xp_1_12814543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayudan al sistema nervioso a restablecerse</a>, disminuyendo la presi&oacute;n arterial y aliviando la tensi&oacute;n. &ldquo;El silencio ayuda a activar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nervio vago</a>, conect&aacute;ndonos con la calma, la serenidad y la regulaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda, que a&ntilde;ade que estos ratos &ldquo;son una buena manera de desactivar el modo &lsquo;lucha-huida&rsquo; en el que solemos vivir, dando paso al equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2110998" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JAMA Internal Medicine</a>, dedicar un tiempo cada d&iacute;a a estar en silencio, en concreto a la meditaci&oacute;n de atenci&oacute;n plena, reduce el <a href="https://www.eldiario.es/temas/insomnio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insomnio</a> y la fatiga en adultos mayores. Si el estr&eacute;s suele desencadenar la respuesta de lucha o huida, que eleva los niveles de cortisol y aumenta la frecuencia cardiaca, el silencio, en cambio, puede activar el sistema de descanso y digesti&oacute;n del cuerpo, lo que permite la relajaci&oacute;n f&iacute;sica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El silencio tambi&eacute;n le da espacio a la mente para respirar. En la quietud, los pensamientos comienzan a calmarse, creando un espacio para la claridad, la creatividad e incluso para la reflexi&oacute;n. El silencio tambi&eacute;n es importante porque nos ayuda a conocernos mejor: &ldquo;Son momentos en los que decidimos replegarnos en nosotros mismos, de encuentro &iacute;ntimo, algo que a veces da miedo&rdquo;, explica Alameda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n la experta, puede ocurrir que nos d&eacute; &ldquo;miedo que acabe el sonido externo y quedarnos frente a frente con nuestra mente y su auto-di&aacute;logo, con nuestro cuerpo y sus sensaciones. Pero solo cuando hablamos desde dentro, desde cada respiraci&oacute;n, podemos conocernos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Silencio, &iquest;solo ausencia de ruido?</h2><p class="article-text">
        El silencio no solo es externo, sino tambi&eacute;n interno. Porque cuando estamos en silencio estamos intentando observar los pensamientos que surgen en nuestra mente. Para Alameda, es clave distinguir entre ruido externo e interno. &ldquo;En muchas ocasiones silenciamos el ruido externo pero sentimos que, en nuestro interior, a&uacute;n ruge ese ruido que ya no est&aacute; fuera, pero que se ha quedado cautivo en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestro sistema nervioso&rdquo;, matiza Alameda que, como especialista en Personas Altamente Sensibles (PAS), ha visto c&oacute;mo &ldquo;el ruido externo sobreestimula mucho, algo que deja huella en la mente en forma de pensamientos, di&aacute;logo interno, activaci&oacute;n de recuerdos, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recomienda en cualquier caso practicar el silencio interno para &ldquo;darle tiempo a nuestro cerebro para que se deshaga de ese eco de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimulaci&oacute;n y sobreinformaci&oacute;n constante</a>&rdquo;. Para liberarnos de este ruido interior puede ayudar &ldquo;poner por escrito lo que pensamos, caminar en silencio de forma consciente, lo que puede ayudarnos tambi&eacute;n a reducir poco a poco la activaci&oacute;n de nuestro cuerpo&rdquo;, admite Alameda.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar espacios para disfrutar del silencio</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que nos sumergimos por completo en el silencio? Incluso cuando sentimos que por fin estamos en un ambiente tranquilo, porque los ni&ntilde;os no est&aacute;n en casa o porque la televisi&oacute;n est&aacute; apagada, seguimos percibiendo sonidos del exterior, como el tr&aacute;fico de los coches o las voces de los vecinos. Por tanto, encontrar y disfrutar del silencio en nuestra vida cotidiana no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para empezar a disfrutar de &eacute;l, podemos exponernos a la naturaleza: escuchar el sonido del viento entre las ramas, el canto de los p&aacute;jaros que activa nuestro nervio vago, nuestras pisadas sobre la tierra&hellip; la naturaleza no espera nada de nosotros y eso nos libera&rdquo;, afirma Alameda. Adem&aacute;s, la experta aconseja tres pr&aacute;cticas esenciales para incorporar el silencio en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hacer tres pausas diarias de cinco minutos para respirar de forma consciente. &ldquo;Si cerramos los ojos podremos conectar mejor con el movimiento natural de la inhalaci&oacute;n y exhalaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda.</li>
                                    <li>Caminar al menos 15 minutos en un entorno natural. &ldquo;El movimiento f&iacute;sico nos ayuda a tranquilizar la mente y conectar de nuevo con la sabidur&iacute;a del cuerpo&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejar de luchar contra nuestros pensamientos. &ldquo;Cuanto m&aacute;s lo hacemos, m&aacute;s fuerza toma, de ah&iacute; que el silencio interior se logre observando la mente pero sin discutir con ella. Escribir o meditar son mis estrategias preferidas para aceptar a mi mente tal y como es&rdquo;, concluye Alameda.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 14:13:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Descanso,Salud,Bienestar,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973b60a2-2914-432c-9817-c36acb2566ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista describe esta habilidad emocional como la capacidad para "salir de nuestro mapa mental" y entender lo que siente otra persona aunque no estemos de acuerdo</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”
</p></div><p class="article-text">
        Mucho de lo que nos define como humanos es la manera en que interactuamos y nos relacionamos con los dem&aacute;s. Pero a muchos nos cuesta entender las decisiones, opiniones o ciertas actuaciones de otras personas. A veces, nos preocupa que nuestros actos no sean comprendidos, nos frustra que nuestros amigos y familiares no vean las cosas desde nuestra perspectiva o nos cuesta entender c&oacute;mo alguien puede actuar de determinada manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este sentir est&aacute; relacionado con el grado en el que nos comprendemos unos a otros. Podr&iacute;amos pensar que, para que sea as&iacute;, necesitamos conocer lo que la otra persona est&aacute; viviendo. O que se necesita una experiencia personal compartida. Sin embargo, uno de los requisitos para la comprensi&oacute;n es la empat&iacute;a, la habilidad de compartir la perspectiva de otra persona sin haber vivido necesariamente la misma experiencia personal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empat&iacute;a, la habilidad que nos permite ponernos en el lugar de otros </h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empat&iacute;a nos permite intentar comprender lo que la otra persona est&aacute; sintiendo, pensando o viviendo desde su realidad, no desde la m&iacute;a&rdquo;, explica <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, que apunta un matiz importante: empatizar no significa estar de acuerdo, sino entender por qu&eacute; alguien se siente de una manera determinada y aun as&iacute; pensar diferente. De ah&iacute; que sea clave para conectar m&aacute;s y mejor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ser capaz de percibir las emociones de los dem&aacute;s y apreciar c&oacute;mo se sienten, poni&eacute;ndonos en su lugar para imaginar y sentir lo que ellos est&aacute;n pasando. Esto es ser emp&aacute;tico. Pensar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia visi&oacute;n del mundo y reconocer que es probable que las personas racionalicen y act&uacute;en de manera distinta a como lo har&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tampoco significa sentir exactamente lo mismo que el otro; se trata de poder salir durante un momento de nuestro propio mapa mental y preguntarnos: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede estar viviendo esa persona su situaci&oacute;n con su mapa de vida, no con el m&iacute;o?&rsquo;&rdquo;, explica Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones creen que nuestro cerebro est&aacute; programado para responder al sufrimiento ajeno. Este <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5513638/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> compara la empat&iacute;a con un &lsquo;puente emocional&rsquo; que nos permite percibir y comprender lo que otra persona est&aacute; experimentando, lo que puede traducirse en una mayor propensi&oacute;n a ayudar a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25455743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han demostrado que, cuando somos emp&aacute;ticos, se activan las partes de nuestro cerebro encargadas de interpretar nuestro propio dolor emocional y f&iacute;sico, por lo que somos capaces de comprender y compartir las emociones de los dem&aacute;s proces&aacute;ndolas con nuestro propio sistema emocional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personas emp&aacute;ticas: escucha activa, sin juicios, pero con l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para algunas personas, ver a otra sufrir y reaccionar con indiferencia o incluso cierta hostilidad resulta incomprensible. Pero el hecho de que algunas personas reaccionen de esta manera demuestra que la empat&iacute;a no necesariamente es una respuesta universal ante los sentimientos ajenos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona emp&aacute;tica tiene muchas caracter&iacute;sticas, pero la m&aacute;s destacada es la de saber escuchar de verdad, la de estar con una escucha activa de lo que el otro dice&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. Una persona emp&aacute;tica no solo presta atenci&oacute;n a lo que el otro dice, &ldquo;sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo lo dice, qu&eacute; emociones hay detr&aacute;s, a lo que pueden necesitar en ese momento&rdquo;. Una persona emp&aacute;tica, por tanto, es alguien sensible a las emociones ajenas, es instintiva y est&aacute; conectada con el estado emocional de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa persona, explica la psic&oacute;loga, &ldquo;intenta no precipitarse juzgando a los dem&aacute;s, pregunta antes de sacar una conclusi&oacute;n, valida las emociones del otro, no las invalida, no le dice c&oacute;mo se tiene que sentir ni juzga c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo y entiende que dos personas pueden vivir una misma situaci&oacute;n de formas diferentes porque hay otras maneras de ver la vida&rdquo;. Por tanto, si lo que queremos es conectar emp&aacute;ticamente con los dem&aacute;s, debemos dejar de lado los prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&ntilde;adir&iacute;a algo que a veces se nos olvida: la persona emp&aacute;tica tambi&eacute;n sabe poner l&iacute;mites, es decir, empat&iacute;a no es responsabilizarte de las emociones de todo el mundo (eso se llama simpat&iacute;a), ni justificar cualquier comportamiento o anteponer constantemente las necesidades de los dem&aacute;s a las tuyas&rdquo;, aclara Caland&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Encontrar un equilibrio, la clave para usar la empat&iacute;a a favor de nuestro bienestar</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a impacta en nuestra vida cotidiana de varias formas. Es uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n y de las relaciones. &ldquo;Mejora pr&aacute;cticamente todas nuestras relaciones, ya sea de pareja, familia, amistad o de trabajo porque nos ayuda a comunicarnos mejor, reduce los conflictos y nos permite resolver de una forma m&aacute;s constructiva lo que inevitablemente va a aparecer&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la empat&iacute;a construye conexiones sociales y nos permite forjar amistades, relaciones y alianzas, claves todas ellas para nuestro bienestar &oacute;ptimo y para aumentar los sentimientos de felicidad y autoestima. Esto no significa que tengamos que crear un mundo irreal en el que no quepan discusiones, distintas interpretaciones y varios puntos de vista sobre una misma cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que aparezcan conflictos o puntos de vista distintos y muchas discusiones no se producen porque las personas piensen diferente sino porque ninguna siente que la otra est&aacute; intentando comprenderla&rdquo;, aclara Caland&iacute;n. No siempre estaremos de acuerdo con otras personas. Y aqu&iacute; radica buena parte del poder de la empat&iacute;a: &ldquo;Nos genera confianza en nosotros mismos, al aumentar la autoestima, y tambi&eacute;n con los dem&aacute;s porque sentimos que podemos expresar algo sin ser juzgados, corregidos o humanizados, facilita mucho la conexi&oacute;n emocional&rdquo;, matiza Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en encontrar un equilibrio que nos permita &ldquo;comprender al otro sin desaparecer nosotros de la ecuaci&oacute;n&rdquo;, explica la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede &lsquo;entrenar&rsquo; la empat&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a nos permite ver el mundo como lo ven los dem&aacute;s, pero no podremos ponernos completamente en el lugar del otro sin esforzarnos por comprender su perspectiva. Y esto podemos trabajarlo. &ldquo;La empat&iacute;a no es simplemente algo que tenemos o no, es una habilidad que podemos entrenar&rdquo;, reconoce Caland&iacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos empezar por cosas muy sencillas, como escuchar sin interrumpir&rdquo;, afirma la experta, ya que la escucha activa nos abre mental y emocionalmente a la otra persona. Puede ayudar a generar confianza, ganar respeto y fortalecer las relaciones. Caland&iacute;n tambi&eacute;n nos habla de hacer preguntas con tacto, con la intenci&oacute;n de comprender c&oacute;mo se siente la otra persona &ldquo;antes de dar nuestra opini&oacute;n, as&iacute; como comprobar si hemos entendido bien lo que nos est&aacute;n contando, para aprender a identificar y poner nombre a las emociones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntar con tacto significa &ldquo;cambiar una pregunta en lugar de pensar autom&aacute;ticamente por qu&eacute; hace eso, ya que muchas veces lleva impl&iacute;cito un juicio. Podemos preguntar qu&eacute; puede estar haciendo que esa persona act&uacute;e as&iacute;, no intentar buscar m&aacute;s en el contexto&rdquo;. Es clave aprender a ser consciente de nuestros prejuicios, que muchas veces controlan nuestros pensamientos y opiniones sobre los dem&aacute;s y, a su vez, afectan nuestras acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra herramienta poderosa para trabajar la empat&iacute;a es la validaci&oacute;n, reconocer la perspectiva de la otra persona sin imponer nuestros propios juicios sobre lo que est&aacute; bien o mal. Pero, si hay algo que realmente puede ser &uacute;til es, seg&uacute;n Caland&iacute;n, &ldquo;intentar formular la postura de la otra persona de una manera con la que ella misma pudiera estar de acuerdo antes de responder en una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;. No se trata de darle la raz&oacute;n, sino de asegurarnos que la hemos entendido. Para Caland&iacute;n, &ldquo;cuanto m&aacute;s practicamos la empat&iacute;a, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; incorporarla a nuestra manera de relacionarnos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 06:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14d97777-40ad-425f-b1ab-c0eee0625422_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y78.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raúl Pérez indica que el mismo sistema que nos ayuda a crear rutinas positivas y beneficiosas es el mismo que puede hacernos la vida más difícil manteniendo otros hábitos poco saludables</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”</p></div><p class="article-text">
        Hay h&aacute;bitos que interrumpen nuestra vida y nos impiden alcanzar ciertas metas. Nos hacen perder tiempo y energ&iacute;a, pero seguimos con ellos. Pasar mucho tiempo &lsquo;enchufados&rsquo; a las redes sociales, picar entre horas, permanecer largas horas sentados en el sof&aacute; sin hacer nada y un sinf&iacute;n m&aacute;s de h&aacute;bitos que, por m&aacute;s que queramos abandonarlos, no conseguimos desprendernos de ellos.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos hemos dicho a nosotros mismos que &iacute;bamos a empezar a trabajar en un proyecto, pero en lugar de eso hemos pasado las siguientes horas <a href="https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haciendo algo completamente distinto</a>? &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos intentado decirnos a nosotros mismos qu&eacute; hacer y simplemente no hemos obedecido? &iquest;Hay algo que podamos hacer para conseguirlo? 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se crean los (malos) h&aacute;bitos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No es falta de voluntad solamente, la biolog&iacute;a tambi&eacute;n interviene&rdquo;, explica Ra&uacute;l P&eacute;rez, psic&oacute;logo de <a href="http://www.psicoemosa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PsicoEmosa</a>, de esos malos h&aacute;bitos en los que nos quedamos atrapados como si fueran un bucle. &ldquo;Nuestro cerebro ahorra energ&iacute;a automatizando acciones hasta convertirlas en autopistas mentales que acabamos recorriendo en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestras acciones est&aacute;n controladas, en distintos grados, por distintas &aacute;reas del cerebro, y un &aacute;rea est&aacute; dominando a otra. Sabemos, por ejemplo, que una dieta sana, una rutina de ejercicio o estudiar son h&aacute;bitos beneficiosos. Pero ciertas partes del cerebro a menudo nos impiden realizar cambios positivos porque hacer lo de siempre es m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo que hacer algo nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el cerebro es una herramienta para crear patrones, es una &lsquo;m&aacute;quina&rsquo; de atajos: empieza a aprender un patr&oacute;n (conducir, tocar el piano, leer, correr&hellip;) y crea conexiones internas de modo que se convierte en ese atajo, lo que significa que ya no necesitamos pensar en c&oacute;mo hacerlo. Simplemente, podemos conducir, leer, escribir, cepillarnos los dientes&hellip; sin pensarlo. Con el tiempo, cuerpo y cerebro se convierten en una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica de nuestras decisiones y h&aacute;bitos. Pero, claro, este mismo sistema que puede liberarnos, tambi&eacute;n puede aprisionarnos y hacernos la vida m&aacute;s dif&iacute;cil: puede crear h&aacute;bitos beneficiosos, pero tambi&eacute;n crea otros poco saludables.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, los cambios que nos cuesta hacer son aquellos que sabemos que nos benefician, pero que implican cierto esfuerzo a corto plazo. &ldquo;Estamos programados para priorizar la recompensa inmediata &ndash;el chispazo instant&aacute;neo de dopamina&ndash; frente a nuestro bienestar a largo plazo; romper este c&iacute;rculo vicioso cuesta porque nos obliga a abandonar esa v&iacute;a c&oacute;moda y conocida para empezar a abrir un camino nuevo en nuestra selva mental, un proceso que exige much&iacute;sima energ&iacute;a consciente&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que esto sucede es que detr&aacute;s de cada mal h&aacute;bito hay una necesidad que intentamos satisfacer &ndash;como mordernos las u&ntilde;as para aliviar el estr&eacute;s&ndash;, y la raz&oacute;n por la que esa necesidad no se satisface es porque algo en nuestra vida est&aacute; desalineado. &ldquo;Ning&uacute;n h&aacute;bito nocivo aparece por capricho, todos act&uacute;an como un parche para aliviar un malestar interno&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s del picoteo nocturno o el enganche a las pantallas hay una estrategia de supervivencia emocional para anestesiar la ansiedad, desconectar del estr&eacute;s o buscar placer r&aacute;pido&rdquo;, afirma P&eacute;rez, para el que este mecanismo &ldquo;se mantiene por refuerzo negativo: como la acci&oacute;n alivia al instante una emoci&oacute;n desagradable, el cerebro la convierte en su tabla de salvaci&oacute;n. Preferimos refugiarnos en un ritual perjudicial, pero conocido, porque nos otorga una reconfortante sensaci&oacute;n de control frente al caos diario&rdquo;, matiza el psic&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo romper con un h&aacute;bito que nos perjudica</h2><p class="article-text">
        Cuando nos planteamos acabar con ciertos h&aacute;bitos, en lugar de centrarnos en abandonarlo, suele ser m&aacute;s f&aacute;cil sustituirlo por uno m&aacute;s saludable. Al fin y al cabo, cuando nos liberamos de un comportamiento, otro debe llenar ese vac&iacute;o. Esto nos permite tambi&eacute;n aprovechar los ciclos de h&aacute;bitos. En esencia, buscamos que nuestras acciones est&eacute;n motivadas por recompensas m&aacute;s saludables. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fuerza de voluntad a secas no basta, necesitamos redise&ntilde;ar nuestro entorno&rdquo;, reconoce P&eacute;rez. Los h&aacute;bitos est&aacute;n profundamente arraigados en nuestras vidas y, por tanto, para eliminarlos, tenemos que desmantelar todo el sistema que los sustenta.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el de la fuerza de voluntad fue el consejo predominante para romper malos h&aacute;bitos. Resistir la tentaci&oacute;n, ser disciplinado, esforzarse m&aacute;s. &iquest;Y si fallamos? Esforzarnos a&uacute;n m&aacute;s. Un consejo que suena razonable pero que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, que supuestamente demostraba la eficacia de la fuerza de voluntad, ha desmoronado. P&eacute;rez habla de cuatro pasos fundamentales para lograrlo:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Poner barreras f&iacute;sicas: &iquest;qu&eacute; significa esto? Para P&eacute;rez, por ejemplo, &ldquo;si dejamos el m&oacute;vil cargando en la cocina, le damos tiempo a nuestro lado racional a frenar el impulso ciego&rdquo;.</li>
                                    <li>Sustituir, no prohibir: &ldquo;La mente odia el vac&iacute;o; por tanto, es clave cambiar la rutina nociva por otra que nos d&eacute; un alivio similar, como hacer deporte&rdquo;, admite P&eacute;rez. En este sentido, cuanto m&aacute;s sencillo sea el nuevo comportamiento, m&aacute;s r&aacute;pido se convertir&aacute; en un h&aacute;bito. </li>
                                    <li>Dar micropasos: no todo se consigue de un d&iacute;a para otro, y menos si hablamos de h&aacute;bitos consolidados. De ah&iacute; que el experto recomiende la necesidad de &ldquo;marcarnos metas muy f&aacute;ciles para no generar resistencia mental&rdquo;. De hecho, hay <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3505409/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones</a> que demuestran que el tiempo promedio que se necesita para que un nuevo comportamiento se vuelva autom&aacute;tico son 66 d&iacute;as.</li>
                                    <li>Tratarse a uno mismo con autocompasi&oacute;n: &ldquo;Si recaemos, no nos machaquemos. La culpa activa el estr&eacute;s, empuj&aacute;ndonos de nuevo al mal h&aacute;bito buscando consuelo&rdquo;, concluye P&eacute;rez.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Nuestro cerebro es incre&iacute;ble creando patrones, tanto buenos como malos. Para romper los que no queremos mantener es clave establecer metas claras y cambiar el sistema para apoyar los nuevos h&aacute;bitos, un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 14:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/741056b9-3b83-4e5a-8ecd-c283b3bf2dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1575y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Alberto Soler indica que incluso cuando pasan los años y los hijos cada año son un poco más independientes, a veces "se sigue en el ‘modo bebé’ durante más tiempo del necesario"</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable. Cuando nace un hijo las preferencias, tiempo y disponibilidad cambian por completo. Muchos padres se ven presionados a hacer una apuesta arriesgada: sacrificar sus aficiones, intereses e incluso amistades para dedicar el mayor tiempo a la crianza de los hijos. &ldquo;Tener hijos implica, necesariamente, adaptar nuestra vida a ellos, y el grado en el que haya que adaptarla depender&aacute; naturalmente de la edad y circunstancias que tengan&rdquo;, admite el psic&oacute;logo <a href="https://www.albertosoler.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Soler</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s adaptaci&oacute;n. Agendar un encuentro para tomar un caf&eacute; se convierte en muchos casos en toda una aventura. Sin embargo, los ni&ntilde;os crecen y, a medida que lo hacen, &ldquo;podemos ir recuperando de forma progresiva parte del espacio que ten&iacute;amos antes, pero esto va a depender de muchos factores, sobre todo del apoyo del entorno&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, no es lo mismo una familia que cuente con el apoyo de abuelos, t&iacute;os y amigos, que una que no: las primeras &ldquo;tienen m&aacute;s margen para encontrar tiempo personal y de pareja&rdquo;, reconoce el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n social por los hijos: la trampa en la que caen algunos padres</h2><p class="article-text">
        En algunos casos puede suceder que, pese a los a&ntilde;os y a que los hijos cada a&ntilde;o son un poco m&aacute;s independientes, &ldquo;hay cierta dificultad para entender este cambio y se sigue en el &lsquo;modo beb&eacute;&rsquo; durante m&aacute;s tiempo del necesario&rdquo;, admite Soler, aunque reconoce que no es algo que sea generalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Que los padres renuncien a su vida social y se centren en la crianza en exclusividad, aunque pueda parecer el mayor acto de amor, no lo es. Anular la vida social, las aficiones y el espacio personal para ser un padre o una madre &lsquo;perfectos&rsquo; puede convertirse en una trampa que perjudica a todo el entorno familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder el contacto con amigos que no son padres porque parecen estar en un mundo totalmente distinto al nuestro. Y perdemos el contacto con amigos que s&iacute; lo son porque est&aacute;n tan o m&aacute;s ocupados que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto afecta a muchos niveles, como &ldquo;el estado de &aacute;nimo, ansiedad, estr&eacute;s, sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Soler, para el que, si hay algo que de verdad puede afectar es conocer de d&oacute;nde viene esa exclusividad y si se trata m&aacute;s bien de algo elegido o, por el contrario, aceptado. 
    </p><h2 class="article-text">Los factores detr&aacute;s del aislamiento social de madres y padres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Posiblemente, lo que m&aacute;s pesa a nivel psicol&oacute;gico son los factores que empujan hacia la soledad social y el aislamiento de las madres, ya que muchas, una vez han tenido a su criatura, perciben el abandono y la falta de apoyo de su entorno: pareja, familia, amistades y, por supuesto, la sociedad en su conjunto&rdquo;, advierte Soler.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, &ldquo;cuando adem&aacute;s ha habido una renuncia laboral, lo de &lsquo;criar en exclusividad&rsquo; no es tanto una elecci&oacute;n sino simplemente &lsquo;lo que hay&rsquo;&rdquo;, lo que lleva muchas veces a la idea de que &ldquo;hacen demasiado por los hijos y est&aacute;n descuidando otras &aacute;reas de su vida&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a los espacios propios y el aislamiento social son los predictores m&aacute;s r&aacute;pidos del agotamiento cr&oacute;nico parental. Seg&uacute;n este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2018.00886/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, los padres que se a&iacute;slan sufren un triple s&iacute;ntoma: agotamiento emocional extremo, distanciamiento afectivo de sus hijos y la sensaci&oacute;n de haber perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-69444-011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; madres y padres que sacrificaron su vida social y laboral para centrarse en la crianza, los expertos descubrieron que los padres reportaron niveles m&aacute;s altos de depresi&oacute;n y menor satisfacci&oacute;n con la vida que aquellos que manten&iacute;an un equilibrio. Cuando los hijos lo absorben pr&aacute;cticamente todo, la pareja tambi&eacute;n paga un alto precio, porque renunciar a los amigos individuales y a los momentos a solas implica perder esa red de apoyo tan importante para compartir aficiones o, incluso, desahogarse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n Soler, &ldquo;muchas familias recuperar&iacute;an encantadas estas parcelas personales, de pareja o de amistades, pero no se lo pueden permitir por falta de apoyo&rdquo;. Una falta de tiempo que a menudo muchas madres compensan &ldquo;con la relaci&oacute;n con otras madres, ya sea a nivel pr&aacute;ctico o emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias no son solo para los padres. Porque no es posible ser un referente de bienestar y equilibrio sin reservar tiempo para uno mismo. &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s de nuestro ejemplo que de nuestros sermones o lecciones te&oacute;ricas, por lo que si somos capaces de conseguir un equilibrio en el que quepamos tambi&eacute;n los adultos con nuestras necesidades, probablemente estaremos todos mejor y, adem&aacute;s, les estamos dando un buen ejemplo&rdquo;, reconoce Soler.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ni&ntilde;os son sensibles al estado emocional de sus padres, son aut&eacute;nticas esponjas emocionales y, cuando estos renuncian a su felicidad personal, los hijos pueden percibir la frustraci&oacute;n inconsciente de sus padres y, adem&aacute;s, frena su autonom&iacute;a y puede hacer que sean ni&ntilde;os m&aacute;s inseguros.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia entre vida social y las necesidades de la crianza</h2><p class="article-text">
        Mantener las amistades, tomarse un caf&eacute; a solas o salir en pareja no solo es necesario, sino que es hacer salud. Lo m&aacute;s probable es que unos padres con vida propia puedan criar hijos m&aacute;s felices. &ldquo;Es necesario que el entorno comprenda y normalice el cambio de necesidades de la pareja cuando tienen hijos y que los padres tambi&eacute;n entiendan la perspectiva de las amistades en otras circunstancias&rdquo;, admite Soler. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo afirma que si los padres tienen un grupo de amigos con hijos de edades similares, &ldquo;la adaptaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil y los planes se ajustar&aacute;n a las nuevas necesidades&rdquo;. Sin embargo, esto no siempre ocurre y las &ldquo;familias se van descolgando si los planes no tienen en cuenta a los peque&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, y sobre todo a medida que los hijos van creciendo, es importante &ldquo;el apoyo del entorno, que ser&aacute; esencial para que la pareja pueda tener espacio, de forma individual tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Psicología,Bienestar emocional,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c3c5063-812c-4730-b05d-3d9d0fec6a91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2538y2543.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evitar los reproches y las puertas entreabiertas son algunas de las recomendaciones de la psicóloga Rosana Pereira para que el miedo a herir al otro no genere un sufrimiento mayor
</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Pocas conversaciones son tan temidas, y a la vez inevitables en el historial afectivo de cualquier persona, como esas que empiezan por el ya tan reconocible &ldquo;tenemos que hablar&rdquo; y terminan verbalizando el fin de una relaci&oacute;n. Se habla mucho del inicio de los romances pero poco de c&oacute;mo ponerles fin de manera saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces se deja la puerta entreabierta porque se piensa que as&iacute; la otra persona sufre menos en la ruptura, pero cuando no hay intenci&oacute;n de retomar la relaci&oacute;n que se est&aacute; rompiendo, lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas que se sabe que no son reales&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Rosana Pereira, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a><a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> para quien la honestidad es la clave a la hora de encarar una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        El dolor del desamor es inevitable si la otra persona no desea el fin de la relaci&oacute;n, pero hay un sufrimiento que s&iacute; se puede prevenir, apunta la especialista, al no confundir la sinceridad con la falta de tacto. &ldquo;Romper bien no es evitar que la otra persona sufra, pero s&iacute; se puede romper evitando hacer m&aacute;s da&ntilde;o del que ya provoca esa misma ruptura, y eso se consigue siendo honestos y diciendo la verdad de lo que se siente&rdquo;, defiende Pereira. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor improvisar o llevar un guion?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es bueno saber qu&eacute; queremos decir y qu&eacute; l&iacute;mites queremos poner una vez que la relaci&oacute;n se haya terminado&rdquo;, valora la psic&oacute;loga, que cree que llevar un discurso ensayado puede resultar violento, pero tampoco recomienda acudir a la cita sin haber reflexionado sobre lo que se quiere transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n es normal que surjan emociones y reacciones intensas como el llanto, el enfado, la incredulidad, la rabia, el temor o la par&aacute;lisis. Para la experta es fundamental tenerlo previsto, &ldquo;porque es f&aacute;cil cambiar de opini&oacute;n sobre la marcha o responder atacando, y cualquiera de las dos reacciones ir&iacute;a en contra de nuestro deseo de romper sin hacer m&aacute;s da&ntilde;o del necesario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El mapa del encuentro</h2><p class="article-text">
        El contexto f&iacute;sico y mental en el que se produce la ruptura no es un detalle menor, ya que es el marco que influir&aacute; en la fragilidad del momento. &ldquo;No es solo que el lugar tenga un m&iacute;nimo de privacidad, se trata tambi&eacute;n de buscar un momento en el que tengamos el tiempo suficiente para esa conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;, recomienda Pereira. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga se&ntilde;ala tambi&eacute;n que esto no debe convertirse en un mecanismo de postergaci&oacute;n: &ldquo;Se puede intentar buscar el momento adecuado siempre que eso no acabe siendo la excusa para no romper nunca cuando sabemos que queremos acabar con la relaci&oacute;n&rdquo;. La recomendaci&oacute;n de la experta es evitar las fechas se&ntilde;aladas o las v&iacute;speras de eventos importantes, como reuniones de trabajo cruciales o celebraciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existe un l&iacute;mite no negociable, seg&uacute;n la psic&oacute;loga: la seguridad f&iacute;sica y emocional. &ldquo;Es muy importante tener en cuenta las circunstancias concretas de la pareja, porque si hay miedo a que la reacci&oacute;n a la ruptura sea violenta lo mejor es hacerlo a distancia&rdquo;, destaca. &ldquo;Si se decide hacer frente a frente, lo mejor es tener a alguien cerca que nos sirva de apoyo y ayuda en caso de necesitarlo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">La tentaci&oacute;n del reproche</h2><p class="article-text">
        La necesidad de autojustificarse cuando una relaci&oacute;n se ha acabado puede derivar en la elaboraci&oacute;n de una lista de defectos del otro que transformen el encuentro en un juicio doloroso. &ldquo;En realidad, para romper una relaci&oacute;n basta con que una de las partes no se encuentre bien en ella, no hay que convertir la ruptura en una lista de reproches&rdquo;, asegura Pereira, que afirma que no hacen falta &ldquo;razones de peso&rdquo; para no querer seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mejor acabar con un 'no me encuentro bien en la relaci&oacute;n, no estoy a gusto' que soltar una bater&iacute;a de ataques sobre lo que no ha funcionado&rdquo;, propone la psic&oacute;loga para no caer en la din&aacute;mica de enumerar los errores de la pareja ni degenerar en una discusi&oacute;n est&eacute;ril. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez consumado el adi&oacute;s, es natural que ver sufrir a alguien que se quiere o se ha querido provoque dolor e incluso haga dudar de la decisi&oacute;n tomada. &ldquo;No podemos confundir el malestar que nos provoca haber roto la relaci&oacute;n con habernos equivocado rompi&eacute;ndola&rdquo;, aclara la experta, que sostiene que el duelo inicial no es sin&oacute;nimo de error, sino el precio emocional del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Asumir la autor&iacute;a de la ruptura implica sostener el malestar del proceso recordando con claridad los motivos que nos empujaron a tomar la decisi&oacute;n en primer lugar. &ldquo;Mantenernos en una relaci&oacute;n en la que no estamos bien solo por no hacer da&ntilde;o acaba provocando mucho m&aacute;s dolor que el dolor de romper&rdquo;, concluye Pereira, que aconseja sustituir el concepto paralizante de culpa por el de responsabilidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 08:20:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud mental,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f691db-4163-4c07-b80d-290390b652a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150341.jpg" width="4111" height="2312" alt="Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desear tiempo a solas es normal y saludable: muchas personas lo necesitan para recargar energías, reflexionar y sentirse bien consigo mismas</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni ad&oacute;nde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulaci&oacute;n est&aacute; la opci&oacute;n de estar solo, algo que a la mayor&iacute;a no nos han ense&ntilde;ado, pero que muchas personas s&iacute; anhelan.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de aprender a estar a solas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulaci&oacute;n&rdquo;, afirma <a href="https://aizpunpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Aizpun</a>, psic&oacute;loga, que destaca que es importante hacer una distinci&oacute;n entre la soledad elegida y la no deseada. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energ&iacute;as despu&eacute;s de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser adem&aacute;s una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunas personas es importante &ldquo;poder estar a solas con sus propios pensamientos, sin consumir nada que provenga del pensamiento de otro. Ni series, ni m&uacute;sica, ni p&oacute;dcast, ni el m&oacute;vil de fondo. Solo estar&rdquo;, afirma Aizpun. Es completamente normal disfrutar de la soledad. Preferirla no significa que haya algo malo; de hecho, pasar tiempo a solas tiene muchos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Como explica la especialista, &ldquo;estos ratos, aunque sean breves, cumplen una funci&oacute;n muy concreta: nos ayudan a procesar emociones complejas, mejoran la resiliencia (nuestra capacidad para afrontar las dificultades) y son la base de cualquier proceso creativo m&iacute;nimamente profundo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para Aizpun, &ldquo;sin estos espacios de silencio es muy dif&iacute;cil tener claridad sobre lo que uno realmente siente, piensa o necesita. Y, cuando esos momentos desaparecen, lo que veo con frecuencia es un terreno mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la ansiedad, la baja tolerancia a la frustraci&oacute;n y la dependencia emocional&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando estar a solas sienta bien</h2><p class="article-text">
        La soledad elegida y disfrutar de ella es algo m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de personalidad. &ldquo;Se trata de una capacidad que, si no se ejercita, se atrofia&rdquo;, afirma Aizpun. Por tanto, no es una cuesti&oacute;n exclusiva de introversi&oacute;n o extroversi&oacute;n, es una realidad m&aacute;s compleja. &ldquo;Hay personas que desear&iacute;an tener m&aacute;s momentos de tranquilidad, de silencio y reflexi&oacute;n, pero por su momento vital o entorno, a veces no lo encuentran&rdquo;, explica Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Al tomarnos un breve descanso a solas, nuestro sistema nervioso, mente y cuerpo, pueden relajarse. La lista de beneficios que obtenemos al elegir pasar tiempo a solas es larga: desde una oportunidad para <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recargar energ&iacute;as</a>, a experimentar <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2021.714518/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> y poder dedicar tiempo a conectar con nuestras emociones y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de pasar un rato a solas no es problem&aacute;tico, pese a que a menudo nos referimos a la soledad como algo negativo, ya que a lo largo de la historia se ha concebido como aislamiento, algo que inspira l&aacute;stima. Tampoco es exclusivo de las personas introvertidas, ni significa que haya aislamiento social ni que la persona lleve una vida solitaria. Algunas personas anhelan los momentos de soledad porque les aporta alegr&iacute;a, creatividad y paz. Otras porque las situaciones sociales les resultan abrumadoras, agotadoras o les generan ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        La soledad, por tanto, se est&aacute; reinventando. En la tranquilidad de un caf&eacute; de barrio, en largas caminatas solitarias o en noches sin pantallas. Cada vez m&aacute;s personas descubren que la soledad puede ser, para ellas, un acto de empoderamiento, incluso de liberaci&oacute;n. Lejos de connotar soledad, se redefine cada vez m&aacute;s como una decisi&oacute;n: tomar conscientemente tiempo y espacio para la reflexi&oacute;n, la renovaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n. En una era hiperconectada y de est&iacute;mulos constantes, la soledad se est&aacute; convirtiendo en una estrategia de supervivencia y en una declaraci&oacute;n de lo que significa vivir bien. De ah&iacute; que, cuando no se dispone de ratos para estar solas, algunas personas lo echan en falta.
    </p><h2 class="article-text">Soledad para disfrutar de nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Tener una relaci&oacute;n sana con la soledad es se&ntilde;al de madurez emocional positiva. La capacidad de sentirse c&oacute;modo a solas, sin experimentar angustia, es un signo de buena salud mental. Significa que uno puede disfrutar de su propia compa&ntilde;&iacute;a y usa ese tiempo para reflexionar o simplemente para descansar sin presiones sociales. Y esto es necesario para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> determinan que las personas que buscan la soledad por motivos personales tienden a usar ese tiempo para la autorregulaci&oacute;n, el autoconocimiento y el disfrute genuino. Es m&aacute;s, describen la soledad como un espacio libre de vigilancia social donde pueden participar en actividades elegidas sin sentirse presionadas ni juzgadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; algunas personas necesitan momentos de soledad? De acuerdo con esta <a href="https://www.rochester.edu/newscenter/college-freshmen-need-alone-time-373042/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, los d&iacute;as en que las personas pasan tiempo a solas experimentan una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en los niveles de estr&eacute;s y un incremento en la satisfacci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De hecho, los investigadores revelan que el cerebro busca la soledad de forma biol&oacute;gica para liberarse de las presiones externas y recuperar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de estar solo estar&iacute;a relacionada tambi&eacute;n, y seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PLOS One</a>, con la autonom&iacute;a disposicional. O, lo que es lo mismo, en la capacidad de ciertas personas para regular sus emociones y decisiones desde su interior, sin depender de est&iacute;mulos o validaci&oacute;n externa.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar estos momentos de soledad</h2><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, en una sociedad hiperconectada e hipermotivada, encontrar estos momentos de soledad. &ldquo;Mi recomendaci&oacute;n es empezar por algo muy peque&ntilde;o y concreto: practicar la soledad como quien practica un h&aacute;bito, no como una gran experiencia m&iacute;stica: sentarse diez minutos al d&iacute;a sin mirar el m&oacute;vil, sin leer nada, sin escuchar nada. Solo observar los propios pensamientos y tolerar la incomodidad que eso genera al principio&rdquo;, afirma Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es encontrar el punto justo, un equilibrio adecuado entre estos momentos de soledad y el aislamiento. El objetivo no es forzarse a interactuar con otras personas constantemente si no es lo que uno necesita. Tampoco de aislarse hasta el punto de perderse conexiones significativas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta que sea una meditaci&oacute;n formal: puede ser un paseo sin m&oacute;vil, cocinar sin m&uacute;sica ni p&oacute;dcast de fondo, o simplemente dejar que un trayecto en metro sea eso, un trayecto, en lugar de rellenarlo con una pantalla&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos saber que el tiempo que pasamos a solas es saludable? Lo sabremos cuando nos deja renovados, m&aacute;s creativos y listos para reconectar con los dem&aacute;s, cuando elegimos la soledad para disfrutarla, reflexionar o relajarnos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 14:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Soledad,Bienestar emocional,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44464024-6a2d-4d82-93c5-1d6dff9ff272_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149969.jpg" width="5669" height="3189" alt="La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista aclara que este tipo de vínculos no se nutren de grandes promesas, sino de generosidad sincera y pequeños gestos del día a día </p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”</p></div><p class="article-text">
        La amistad est&aacute; constantemente presente en las conversaciones, en la cultura que se consume a trav&eacute;s de canciones, libros, series o pel&iacute;culas, y en la sociedad hiperconectada del <em>like</em> y los mensajes de WhatsApp, pero aun as&iacute;, en el d&iacute;a a d&iacute;a nunca parece haber tiempo suficiente para dedicarle a nuestros amigos ni cultivar <a href="https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas amistades</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El uso tan frecuente de la palabra cultivar para referirnos a la amistad ya nos est&aacute; dando una idea de que son necesarios los cuidados frecuentes para que pueda florecer&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga Rosana Pereira Davila, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a>. &ldquo;No podemos plantar la semilla y sentarnos a esperar a que crezca&rdquo;, a&ntilde;ade a la analog&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;a ver si quedamos&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El verdadero valor de la amistad, para la psic&oacute;loga, est&aacute; en la cotidianidad de los afectos y no en grandes gestos o celebraciones. &ldquo;Son mucho m&aacute;s valiosos los peque&ntilde;os gestos frecuentes como llamar para preguntar &lsquo;qu&eacute; tal el tema que me comentaste el otro d&iacute;a&rsquo; o &lsquo;te env&iacute;o este art&iacute;culo porque es justo lo que estuvimos hablando&rsquo;... Los peque&ntilde;os gestos le demuestran a la otra persona que es importante para nosotros y que nos acordamos de ella, aunque no estemos presentes&rdquo;, destaca Pereira Davila, que cree que &ldquo;llamar de cumplea&ntilde;os en cumplea&ntilde;os hace que una relaci&oacute;n pase de una amistad a un compromiso social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la juventud, los amigos forman parte natural del d&iacute;a a d&iacute;a, lo que hace que reservar tiempo para ellos sea casi innecesario, pero con la madurez, la competencia por nuestra atenci&oacute;n suele multiplicarse. El resultado es un eterno aplazamiento de la amistad, bajo la tan manida f&oacute;rmula de &ldquo;a ver si quedamos un d&iacute;a&rdquo;, que puede congelar durante meses las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si no hacemos tiempo</a>, nunca lo tenemos&rdquo;, asegura la experta. &ldquo;La pr&oacute;xima vez que te encuentres con un amigo con el que te apetezca realmente pasar un buen rato, sacad la agenda y poned un d&iacute;a que a los dos os vaya bien&rdquo;, es su recomendaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La contabilidad emocional y otros errores</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores en las relaciones que destaca la experta es la exigencia de reciprocidad inmediata y exacta. &ldquo;Si esperamos que cada vez que yo llamo el otro me deba una llamada, nos estamos cargando la relaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira Davila, al forzar un intercambio tan calculado, ya que &ldquo;hay personas que son m&aacute;s proactivas, que suelen ser m&aacute;s &lsquo;iniciadoras&rsquo;, las que siempre proponen planes y quedadas, pero aqu&iacute; influye la personalidad de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es oportuno tener en cuenta que a veces las personas se desconectan temporalmente debido a cargas laborales, enfermedades o crisis personales. &ldquo;La reciprocidad no es llevar la contabilidad de cu&aacute;ntas veces llama cada uno, sino c&oacute;mo nos sentimos en esa relaci&oacute;n, si sentimos que las dos partes estamos aportando, aunque sea de diferentes maneras&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga, que ve m&aacute;s importante la reacci&oacute;n de la otra persona a nuestra llamada, si responde con ilusi&oacute;n o siempre con excusas, que el hecho de que tome o no la iniciativa de llamar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, entre los errores comunes que se cometen, la experta destaca una lista de peque&ntilde;os descuidos constantes como cancelar planes sistem&aacute;ticamente, llamar solo cuando necesitamos algo, no tener inter&eacute;s por c&oacute;mo est&aacute; o las cosas que le pasan a la otra persona, minimizar sus problemas, no interesarnos por sus logros, o incluso envidiarlos, y competir. &ldquo;Es decir, hacer a los dem&aacute;s cualquier cosa que no nos gustar&iacute;a que nos hicieran a nosotros&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a revivir una amistad que se ha enfriado, Pereira Davila apuesta por la acci&oacute;n directa: con un mensaje o una llamada. No obstante, advierte de que debemos gestionar las expectativas y &ldquo;estar preparados para enfrentar lo inc&oacute;modo que puede resultar que no quieran saber nada de nosotros o que se muestren fr&iacute;os o con poco entusiasmo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, para la psic&oacute;loga vale la pena correr el riesgo. &ldquo;No hacer nada por miedo al rechazo puede hacer que perdamos la posibilidad de recuperar a esa persona que fue importante en nuestra vida&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5117b5aa-3374-40f8-a5dc-b6b0241c9259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1089y485.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que los ritmos estructurados permiten a los menores predecir y prepararse para sus actividades, lo que también les aporta autoestima</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sueles ir al trabajo por la misma ruta cada d&iacute;a? &iquest;Tienes una rutina matutina determinada? &iquest;Intentas acostarte y levantarte siempre a la misma hora? Todos tenemos nuestra propia manera de hacer las cosas y, por lo general, somos criaturas de h&aacute;bitos. &iquest;Por qu&eacute;? Mantener las cosas en un orden reduce nuestra ansiedad y nos ayuda a automatizar las partes menos interesantes de nuestro d&iacute;a. Tambi&eacute;n nos sit&uacute;a en una posici&oacute;n de control. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de las rutinas y los h&aacute;bitos diarios en los ni&ntilde;os es igual de importante. Para un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, un d&iacute;a predecible es un d&iacute;a tranquilo. Reduce la ansiedad que genera lo desconocido, liberando valiosa energ&iacute;a mental para aprender, jugar y relacionarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el que se establecen secuencias y se asocian lugares a acciones. Esto les da sensaci&oacute;n de control al poder predecir y prepararse para lo siguiente, lo que les aporta seguridad y favorece su autoestima&rdquo;, explica Sara Ferro, psic&oacute;loga infantojuvenil y familiar en <a href="https://www.grupocrece.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Crece</a>. 
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes las rutinas en los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se desarrollan mejor con estructura y las rutinas crean ese entorno predecible donde pueden desarrollar independencia, aprender autodisciplina y ganar confianza. De hecho, algunas <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jftr.12549" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que las rutinas tienen un impacto positivo en el desarrollo de los ni&ntilde;os, y les permite pensar con mayor claridad y gestionar mejor su comportamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n citada descubri&oacute; que los ni&ntilde;os que tienen horarios fijos para acostarse, comidas familiares y tareas dom&eacute;sticas diarias tienden a tener mejores habilidades de pensamiento, regulaci&oacute;n emocional y rendimiento escolar. 
    </p><p class="article-text">
        Ferro a&ntilde;ade que, cuando establecemos rutinas relacionadas con la comida y el sue&ntilde;o, &ldquo;favorecemos que el reloj interno se configure y se prepare para estas acciones en el momento indicado, haciendo que el cuerpo genere se&ntilde;ales de sue&ntilde;o y hambre en los momentos en los que se facilitan estas acciones&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; tipo de rutinas son esenciales</h2><p class="article-text">
        Cada familia es diferente a otra, por lo que el tipo de rutinas que establezca cada una de ellas puede ser distinto. &ldquo;Las rutinas son h&aacute;bitos familiares que, aunque no seamos conscientes, se establecen desde el nacimiento y van evolucionando a medida que el crecimiento va incluyendo nuevas necesidades (comer, jugar, socializar, ir al cole, estudiar, hacer deporte&hellip;), lo importante es que representen los valores y las necesidades de cada familia y que se adapten tambi&eacute;n al momento evolutivo de los peque&ntilde;os&rdquo;, admite Ferro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las rutinas puede ser hacer de las comidas familiares una prioridad. Sentarse juntos a la mesa brinda la posibilidad de tener conversaciones positivas. Adem&aacute;s, crea oportunidades para dar ejemplo de h&aacute;bitos alimentarios saludables. Tambi&eacute;n podemos hacer que esta rutina sea m&aacute;s significativa involucrando a nuestro hijo en el proceso: dejar que nos ayude a elegir ingredientes saludables o lavar verduras.
    </p><p class="article-text">
        Otra rutina com&uacute;n es establecer un horario fijo para acostarse y levantarse. Esto les ayudar&aacute; a estar menos irritados y cansados, y les facilitar&aacute; estar m&aacute;s relajados porque les est&aacute; indicando al cuerpo y al cerebro que es hora de un sue&ntilde;o reparador. O asignarles responsabilidades apropiadas para su edad, ya que tener tareas regulares que completar les ayuda a aprender muchas cosas, como la gesti&oacute;n del tiempo y el trabajo en equipo. Los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os pueden guardar sus juguetes o ayudar a clasificar la ropa, mientras que los m&aacute;s mayores pueden hacer su cama o regar las plantas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada familia le dar&aacute; una prioridad diferente a cada aspecto de la rutina: hay familias que ponen mucho el foco en la alimentaci&oacute;n, otras en el orden, en los h&aacute;bitos de higiene, en el sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Ferro, para la que todas son importantes. &ldquo;El orden de prioridades representar&aacute; y transmitir&aacute; los valores familiares&rdquo;, reconoce la especialista.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer rutinas eficaces sin caer en la rigidez</h2><p class="article-text">
        Establecer una rutina con ni&ntilde;os peque&ntilde;os suele ser m&aacute;s f&aacute;cil de decir que de hacer. Pero esto no significa que no pueda lograrse. La clave est&aacute; en que las responsabilidades sean sencillas y apropiadas para la edad. Tambi&eacute;n es importante no esperar la perfecci&oacute;n y s&iacute; animarlos a dar lo mejor de s&iacute; y valorar su esfuerzo. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ferro, si hay algo determinante es &ldquo;preguntarnos c&oacute;mo es nuestra manera de hacer las cosas, cu&aacute;l es nuestro ritmo, nuestras prioridades&hellip; establecer rutinas que nos representen y tengan sentido para nosotros nos ayudar&aacute; a ser consistentes con ellas y a vivirlas de forma natural, sin entrar en la rigidez del &lsquo;tengo que hacerlo as&iacute;&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las rutinas dom&eacute;sticas que m&aacute;s suelen funcionar no son horarios r&iacute;gidos impuestos desde arriba. Son ritmos suaves y predecibles que crean un espacio para la conexi&oacute;n. Cuando un ni&ntilde;o se siente seguro sabiendo lo que viene despu&eacute;s, puede desarrollarse mejor. &ldquo;Podemos hacer las cosas de maneras diferentes, y esa flexibilidad nos permitir&aacute; vivir las rutinas de una manera positiva&rdquo;, a&ntilde;ade Ferro.
    </p><p class="article-text">
        La especialista lo ejemplifica con la hora del ba&ntilde;o: podemos ser r&iacute;gidos en la idea de que hay que asearse en un momento del d&iacute;a, pero podemos flexibilizar el c&oacute;mo, adapt&aacute;ndolo a las necesidades de los miembros de la familia. &ldquo;Hoy ducha o ba&ntilde;o, lavar el pelo, con juguetes, con m&uacute;sica&hellip; esa flexibilidad no rompe la rutina, sino que la refuerza al poder vivirla de manera adaptada al momento&rdquo;, explica Ferro.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo evitar que la rutina se convierta en una orden estricta</h2><p class="article-text">
        Para Ferro, &ldquo;el mayor error es intentar establecer rutinas desde el &lsquo;se debe hacer as&iacute;&rsquo; y no desde el &lsquo;nos gusta hacer las cosas as&iacute;&rsquo;. Cuando no sentimos como propias esas rutinas nos cuesta comprometernos con ellas y podemos vivirlas como algo impuesto, gener&aacute;ndonos un rechazo que contagiamos a los peque&ntilde;os&rdquo;. Las rutinas m&aacute;s efectivas son aquellas que se comprenden y refuerzan en todo el entorno del ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        De no ser as&iacute;, es posible que no haya &ldquo;espacio para la creatividad, hacerlo a nuestra manera, trabajar para que esas secuencias y esos lugares que componen nuestra rutina nos generen el mayor n&uacute;mero de emociones positivas posible&rdquo;, afirma Ferro. 
    </p><p class="article-text">
        Si hacemos las cosas &ldquo;como las hacen otros, o como hemos le&iacute;do o nos han dicho, solo nos lleva a sentirnos inseguros, ser inconsistentes, frustrarnos y trasladar una imagen negativa de las mismas a los peque&ntilde;os&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 14:55:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Educación,Bienestar,Bienestar emocional,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a5218-24cf-4d8e-9596-0ab390f2103f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La terapeuta Diana Sánchez confirma que superar una traición es un proceso activo y explica por qué la honestidad total es la única vía</p><p class="subtitle">Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites”</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de confianza en una relaci&oacute;n, ya sea a ra&iacute;z de un sentimiento de enga&ntilde;o, una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psic&oacute;logos en terapia ante este escenario es inevitable: &iquest;se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es posible recuperar la <a href="https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> y la evidencia cient&iacute;fica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos c&oacute;mo s&iacute; se puede mejorar y trabajar&rdquo;, asegura Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones</a><a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> sex&oacute;loga y terapeuta de pareja. &ldquo;Es m&aacute;s, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, S&aacute;nchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes econ&oacute;micas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de si se quiere a la otra persona, &ldquo;tambi&eacute;n de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso dif&iacute;cil y necesitamos sentir que podemos con ello&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patr&oacute;n de conducta recurrente en la relaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconstruye una relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. &ldquo;No es solo pedir perd&oacute;n, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambig&uuml;edades, ni intentando culpabilizar a la persona enga&ntilde;ada&rdquo;, se&ntilde;ala S&aacute;nchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar &ldquo;empat&iacute;a afectiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de &ldquo;inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad&rdquo;, comenta la psic&oacute;loga como reacciones comunes esperables. Su recomendaci&oacute;n es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el da&ntilde;o se repita. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable que la persona herida trabaje en s&iacute; misma, en fomentar otros v&iacute;nculos, no dejar de cuidar de s&iacute; misma es fundamental&rdquo;, a&ntilde;ade la terapeuta, que anima a &ldquo;buscar apoyo fuera y con personas de su c&iacute;rculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores que evitar, seg&uacute;n la terapeuta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s frecuentes de las parejas, seg&uacute;n S&aacute;nchez, es la urgencia por pasar p&aacute;gina y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que &ldquo;impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver&rdquo;. &ldquo;Olvidar no exige cambios ni reflexi&oacute;n; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucci&oacute;n hay reparaci&oacute;n; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer da&ntilde;o&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se encuentra el error de la &ldquo;hipervigilancia constante&rdquo; y la petici&oacute;n continua de pruebas, como la localizaci&oacute;n continuada a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/era/si-apago-novia-igual-piensa-enganando-auge-parejas-comparten-localizacion-movil_1_12520551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicaci&oacute;n del m&oacute;vil</a>. &ldquo;Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirti&eacute;ndose en algo que sabotee la relaci&oacute;n porque poco a poco deber&iacute;amos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza&rdquo;, en palabras de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Regenerar ese v&iacute;nculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. &ldquo;En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepci&oacute;n de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relaci&oacute;n tal y como la conoc&iacute;amos&rdquo;, compara la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo dir&iacute;a que el proceso podr&iacute;a ser de entre un m&iacute;nimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. Tambi&eacute;n la literatura cient&iacute;fica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona&rdquo;, concluye S&aacute;nchez, que incide en que la meta no es volver a la relaci&oacute;n anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:35:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia,Salud,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c379092-68ba-4a7f-962e-773251f52f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x841y420.jpg" width="1200" height="675" alt="Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a la romantización que a menudo se hace de la vida rural, volver al pueblo en vacaciones también puede provocar diferentes dificultades emocionales: "La tensión que te llevas al pueblo normalmente es la que tú llevas dentro"</p><p class="subtitle">¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una familia silenciosa en un hogar silencioso, donde no se habla de lo que ocurre de piel para adentro (...) Mis padres y yo nos queremos, pero en silencio, como se quiere en La Mancha, donde expresar el cari&ntilde;o es la forma m&aacute;s inmediata de ponerlo en peligro&rdquo;. As&iacute; describe <em>La mancha</em>, la novela que Enrique Aparicio public&oacute; en 2024 con Plaza&amp;Jan&eacute;s, una de las sensaciones que experimenta su protagonista cuando vuelve a su pueblo despu&eacute;s de vivir unos a&ntilde;os en Madrid. En su caso, regresa por tiempo indefinido porque no tiene trabajo, pero el choque emocional que implica el retorno al hogar familiar tambi&eacute;n puede ocurrir cuando volvemos simplemente por vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se romantiza el veraneo rural, tambi&eacute;n puede tener un lado hostil. Y la experiencia es distinta entre &ldquo;gente que tiene pueblo y gente de pueblo&rdquo;, seg&uacute;n diferencia Aparicio para analizar esas tensiones. &ldquo;Entiendo que la idealizaci&oacute;n que mucha gente percibe es sobre todo de quien tiene pueblo, es decir, que su familia viv&iacute;a en un pueblo y ellos iban en verano, cuando en los pueblos se est&aacute; genial porque pod&iacute;as jugar en la calle sin hora o ba&ntilde;arte en el r&iacute;o. Por el contrario, estamos la gente que somos de pueblo, que nos qued&aacute;bamos all&iacute; cuando se iban los dem&aacute;s, y ah&iacute; la relaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja&rdquo;, contrapone.
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n depende de la situaci&oacute;n de cada persona: &ldquo;La tensi&oacute;n que te llevas al pueblo normalmente es la que t&uacute; llevas dentro. Si est&aacute;s a buenas contigo mismo, <a href="https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con tu familia</a> y con tu vida, est&aacute;s a buenas con tu pueblo&rdquo;. Cuando no es as&iacute;, puede ser duro &ldquo;regresar al sitio donde todo el mundo te conoce y vas a convivir con personas a las que tienes que dar una actualizaci&oacute;n de qu&eacute; est&aacute;s haciendo, si te ha dejado el novio o si has dejado el trabajo&hellip;&rdquo;, explica Aparicio, que es periodista cultural y creador de podcasts. &ldquo;En el pueblo las vidas son m&aacute;s p&uacute;blicas, para bien y para mal.<strong> </strong>No puedes tener un d&iacute;a en el que no hables con nadie si tienes que salir a la calle a hacer la compra. Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda&rdquo;, valora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el pueblo las vidas son más públicas, para bien y para mal (...) Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Aparicio</span>
                                        <span>—</span> periodista cultural y autor de &#039;La mancha&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Paula Campo Arrastia, del espacio terap&eacute;utico GPyF, apunta que las tensiones que puede experimentar una persona al volver a su pueblo en verano dependen de determinados condicionantes, como la clase socioecon&oacute;mica, el componente racial, el g&eacute;nero, la edad, la orientaci&oacute;n sexual o la identidad de g&eacute;nero. &ldquo;No es lo mismo volver al pueblo cuando tienes una casa grande y unos medios materiales amplios que cuando vas a una casa peque&ntilde;a en una situaci&oacute;n humilde&rdquo;, ejemplifica. Y en el caso de las mujeres, especialmente si son madres, suelen tener m&aacute;s estr&eacute;s por las obligaciones familiares que tambi&eacute;n se les exigen en vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos condicionantes, uno de los focos de tensi&oacute;n suele estar relacionado con los mandatos y compromisos que asumimos. Esas obligaciones empiezan por el propio &ldquo;tengo que ir al pueblo porque no he podido ir durante el a&ntilde;o todo lo que me gustar&iacute;a y mis padres est&aacute;n envejeciendo&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Le siguen otras: &ldquo;Deber&iacute;a visitar a mi t&iacute;a, deber&iacute;a ir a ver a mi vecina, debo ir a acompa&ntilde;ar a mi padre a recoger cerezas, tengo que cuidar a mi madre&hellip;&rdquo;. Considera que &ldquo;en los momentos vacacionales no deber&iacute;a haber &lsquo;tengo que&rsquo;, sino una negociaci&oacute;n entre los compromisos que tengo para la comunidad y lo que yo necesito y deseo individualmente&rdquo;. &ldquo;Los periodos vacacionales en el mundo capitalista neoliberal en el que vivimos son esos momentos donde puedo recargarme y liberarme de cargas mentales y mandatos. Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para m&iacute;&rdquo;, defiende la profesional.
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n, de 34 a&ntilde;os, dej&oacute; a los 18 el pueblo de Albacete en el que se crio. Desde entonces ha pasado por diferentes fases en su relaci&oacute;n con su lugar de origen. &ldquo;Justo antes de irme estaba deseando marcharme y no volver nunca. Tard&eacute; meses en volver la primera vez&rdquo;, recuerda, y relaciona ese &ldquo;rechazo&rdquo; con una infancia que &ldquo;no fue muy buena&rdquo;. &ldquo;Con el tiempo ha ido cambiando. He pasado por esa &eacute;poca de idealizar la vuelta al pueblo: pasas de una ciudad horrible como Madrid al pueblo que piensas que va a ser buc&oacute;lico, pero igual tiene poco que ofrecer, as&iacute; que te encuentras con la realidad y vuelves a eso&rdquo;, a&ntilde;ade. Ahora est&aacute; en un punto en el que no lo idealiza, pero s&iacute; le apetece regresar: &ldquo;Siempre tienes una necesidad de volver a donde has crecido. Yo pensaba que eso nunca me iba a pasar y la verdad es que s&iacute; me pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las din&aacute;micas que se pueden dar al regresar es cierto retroceso a la infancia o a la adolescencia. &ldquo;Te vuelven a decir &lsquo;a d&oacute;nde vas&rsquo; o &lsquo;a qu&eacute; hora llegaste&rsquo; y dices: igual tengo veintitantos a&ntilde;os y no es el momento de volver a estas cosas&rdquo;, se queja Joaqu&iacute;n, que no es su nombre real, pero prefiere mantener el anonimato. Tambi&eacute;n han pesado en su rechazo al pueblo en algunos momentos los &ldquo;problemas familiares&rdquo; que se encontraba al volver a &eacute;l: &ldquo;Te das cuenta de las cosas que est&aacute;n mal en tu familia y no te apetece lidiar con ellas o verlas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para mí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Campo Arrastia</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre las emociones que se pueden experimentar en el retorno al hogar, Paula Campo menciona &ldquo;el estr&eacute;s, la ansiedad y, seg&uacute;n qu&eacute; situaciones, incluso la tristeza o la reconexi&oacute;n con una parte depresiva si al volver al pueblo nos encontramos con los duelos&rdquo;. Estos pueden ser &ldquo;por las ausencias de esas personas que ya no est&aacute;n y no van a participar de las tradiciones de todos los veranos&rdquo;, pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala &ldquo;los duelos de c&oacute;mo cambian los pueblos, c&oacute;mo cambia el grupo de pertenencia o si se ha disipado&rdquo;. &ldquo;Yo me voy, durante el a&ntilde;o hago mi vida y al volver al pueblo siempre hay un deseo genuino y profundo de que todo siga igual. Eso no es real, entonces muchas personas pueden encontrarse con un vac&iacute;o, con la apat&iacute;a y con un aburrimiento que puede tambi&eacute;n desencadenar pensamientos negativos, baja autoestima y sensaci&oacute;n de perder un poquito el sentido de la vida o del disfrute&rdquo;, analiza la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro fen&oacute;meno que puede pasar factura en momentos como el verano: las expectativas. &ldquo;El periodo vacacional no es un periodo sin m&aacute;s, sino que la exigencia social es que tienes que pas&aacute;rtelo bien porque son 30 d&iacute;as al a&ntilde;o, a la vez que estar megarrelajada y desconectada, y estar superactiva, y no perderte nada, y a la vez estar a la bartola tomando el sol y a la vez meterte en todas las actividades. Hay much&iacute;sima exigencia ah&iacute;&rdquo;, valora Campo. Agrega que &ldquo;para las personas que no tienen un c&iacute;rculo de pertenencia af&iacute;n o que vuelven a hogares con familiares en dependencia, se junta la dificultad de esos momentos con no estar cumpliendo esas expectativas de estar disfrutando y haciendo todo lo que se supone que una persona debe hacer en las vacaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Joaqu&iacute;n, adem&aacute;s, volver a su pueblo tambi&eacute;n significa &ldquo;volver al sitio en el que est&aacute;s traumado&rdquo;. Tuvo una adolescencia dif&iacute;cil en la que sufri&oacute; violencia hom&oacute;foba, por lo que, ya de adulto, al regresar sent&iacute;a un &ldquo;miedo irracional a volver a vivir episodios as&iacute;&rdquo;. Lamenta que esas situaciones &ldquo;te expulsan&rdquo;: &ldquo;Si tuvi&eacute;ramos otro tipo de vivencias, la gente no tendr&iacute;a esa necesidad de salir&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Joaquín, volver a su pueblo significa &#039;volver al sitio en el que estás traumado&#039;. Durante su adolescencia sufrió violencia homófoba y sentía un &#039;miedo irracional a volver a vivir episodios así&#039;. Esas situaciones &#039;te expulsan&#039;, lamenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Paula Campo comparte que, aunque depende de cada caso, &ldquo;la mayor&iacute;a de las personas <em>queer</em> han tenido que irse de sus pueblos para poder vivir libremente su identidad&rdquo;. Entonces, &ldquo;cuando vuelves al pueblo, vas a tener que responder a muchas preguntas y casi siempre se vive una limitaci&oacute;n de la expresi&oacute;n de la libertad: de qui&eacute;n soy, de qui&eacute;n me gusta, incluso de d&oacute;nde quieres llevar a tu pareja&rdquo;. En el caso de las personas trans, &ldquo;es un proceso mental tan impactante regresar al pueblo con una identidad que visiblemente es diferente a cuando te fuiste, que hay muchas personas que no vuelven, simplemente por no tener que atravesar todas esas preguntas, las que te van a hacer y las que no te van a hacer, pero sabes que est&aacute;n en el entorno colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Aparicio tambi&eacute;n sabe lo que significa para las personas <em>queer</em> volver a casa. &ldquo;En la ciudad, en mi vida adulta, estaba totalmente <a href="https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuera del armario</a>. Viv&iacute;a como un marica incluso medio p&uacute;blico, que hace cosas en internet relacionadas con eso. Sin embargo, durante muchos a&ntilde;os, con mi padre yo no hab&iacute;a salido del armario. Era muy extra&ntilde;o, desconcertante y triste&rdquo;, lamenta. Y recuerda un episodio significativo: &ldquo;Yo di el preg&oacute;n del Orgullo de Almansa, que es el pueblo grande de al lado. No dije en mi casa ad&oacute;nde iba ni de d&oacute;nde volv&iacute;a. Puede haber ah&iacute; cosas enquistadas, un rinc&oacute;n sin barrer que siempre nos queda al irnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aparicio, sin embargo, no cree que en los pueblos haya m&aacute;s homofobia que en las ciudades. &ldquo;De lo m&aacute;s chulo que me ha pasado a ra&iacute;z de publicar <em>La mancha</em> es que me he recorrido no s&eacute; cu&aacute;ntos pueblos invitado por esas maravillosas asociaciones<em> queer</em> locales, regionales y en zonas rurales y he entrado en contacto con la vida de personas <em>queer</em> que fueron m&aacute;s valientes que yo, o m&aacute;s maduras, o que tuvieron esa opci&oacute;n y consiguieron e incluso eligieron quedarse en el pueblo, cosa que yo no eleg&iacute;, pero que ni siquiera conceb&iacute;&rdquo;, reflexiona. Con ellas ha descubierto que &ldquo;hay vidas <em>queer</em> perfectamente felices en pueblos peque&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;No solo somos<em> queer</em>, somos muchas otras cosas m&aacute;s. Y una persona <em>queer</em> tambi&eacute;n quiere vivir tranquila y respirar aire puro&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        Volver al entorno rural puede generar tensiones, pero tambi&eacute;n puede dar ox&iacute;geno. Enrique Aparicio huye de romantizarlo pero tambi&eacute;n de demonizarlo: &ldquo;En los pueblos sucede lo que sucede en la vida: cosas buenas, cosas malas, cosas regulares y en el 99% de los d&iacute;as, las cosas normales, ni muy &eacute;picas ni muy terror&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 20:07:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Bienestar emocional,Relaciones,Pueblos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982e8046-2671-48b3-8620-a5bf7390f7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: &quot;Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional</p><p class="subtitle">Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”</p></div><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos. Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompa&ntilde;ado de una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayor&iacute;a logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habr&aacute; momentos en los que no se perciba ni se entienda c&oacute;mo se desarrollar&aacute;n las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, durante el a&ntilde;o 2024, se produjeron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 86.500 separaciones y divorcios</a>, lo que supuso un aumento de m&aacute;s del 8% respecto al a&ntilde;o anterior. La custodia compartida se otorg&oacute; a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los ni&ntilde;os, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en las relaciones con la familia y los compa&ntilde;eros. El apoyo durante y despu&eacute;s de la separaci&oacute;n es clave para ayudar a los ni&ntilde;os a afrontar la nueva situaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">El impacto de la separaci&oacute;n en los hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda separaci&oacute;n supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptaci&oacute;n y la consiguiente adaptaci&oacute;n a la nueva situaci&oacute;n por parte de todos&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiaybienestar.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Esta&uacute;n de Torres</a>, psic&oacute;logo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque &ldquo;van gestando la nueva situaci&oacute;n mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los ni&ntilde;os&rdquo;, afirma el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El final de una relaci&oacute;n nunca es f&aacute;cil y suele ir acompa&ntilde;ada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jomf.12651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separaci&oacute;n de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separaci&oacute;n tambi&eacute;n puede influir en el desarrollo de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        La disoluci&oacute;n de una familia conflictiva, en la que los ni&ntilde;os presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el ni&ntilde;o, lo que podr&iacute;a conllevar m&aacute;s estr&eacute;s y sentimientos de p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la gesti&oacute;n que puedan hacer los hijos con la separaci&oacute;n de sus padres radica, m&aacute;s que en la edad de los ni&ntilde;os, en c&oacute;mo tratan los progenitores la situaci&oacute;n. Si bien existe una &eacute;poca m&aacute;s vulnerable y complicada, que es la adolescencia, &ldquo;cuando la comunicaci&oacute;n con los padres suele ser m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, afirma Esta&uacute;n, cualquier &eacute;poca puede ser compleja.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo actuar para que el &lsquo;equipo&rsquo; no se rompa</h2><p class="article-text">
        &iquest;Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separaci&oacute;n? Los padres, ante un caso de separaci&oacute;n, juegan con cierta ventaja, pero adem&aacute;s pueden influir para hacer que la situaci&oacute;n sea menos dolorosa para sus hijos. Esta&uacute;n afirma que es importante &ldquo;explicarles con todo detalle la situaci&oacute;n para que ellos tambi&eacute;n puedan elaborar sus propias estrategias de adaptaci&oacute;n y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo realmente dif&iacute;cil cuando los padres se separan es mantener la &ldquo;coherencia a la hora de trazar unas l&iacute;neas que deben ser percibidas por los ni&ntilde;os como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del ni&ntilde;o&rdquo;, advierte el experto. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea fundamental hablar sobre cu&aacute;les son los &ldquo;acontecimientos que consideran que deben permitir y cu&aacute;les son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, l&oacute;gicas y duraderas en el tiempo&rdquo;, explica Esta&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situaci&oacute;n que, en teor&iacute;a, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Los ni&ntilde;os perciben la situaci&oacute;n y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma m&aacute;s sana y saludable&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situaci&oacute;n para que &ldquo;apenas noten los cambios, pero es algo que los ni&ntilde;os no perciben como verdad y retrasan su adaptaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Esta&uacute;n. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que &ldquo;est&aacute;n actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ocurrir que &ldquo;las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el da&ntilde;o que provocan en los ni&ntilde;os suele ser de mayor magnitud&rdquo;, alerta Esta&uacute;n. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitaci&oacute;n emocional y las demandas de la vida diaria. Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los ni&ntilde;os expuestos a conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atenci&oacute;n a se&ntilde;ales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situaci&oacute;n que les espera, somatizaci&oacute;n de las situaciones &mdash;como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela&mdash;, o tristeza y apat&iacute;a para hacer cosas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 11:59:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios,Niños,Menores,Salud mental,Bienestar emocional,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c187610-3cd8-4f5e-8cfa-a64b40720467_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x670y175.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ocurre cuando los vínculos que se nos ha enseñado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? La periodista e investigadora cultural analiza las dinámicas familiares en su nuevo ensayo</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        <em>De comida familiar</em> (Buen Dolor, 2026) parte de una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los v&iacute;nculos que se nos ha ense&ntilde;ado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? A lo largo del libro, la periodista e investigadora cultural Alicia &Aacute;lvarez Vaquero analiza c&oacute;mo la familia funciona no solo como espacio de afecto y cuidado, sino tambi&eacute;n como escenario donde se aprenden din&aacute;micas de poder, culpa, dependencia y silenciamiento emocional. Frente a la idea ampliamente aceptada de que determinados lazos no deben romperse nunca, la autora explora las consecuencias psicol&oacute;gicas de permanecer en relaciones da&ntilde;inas y cuestiona los mandatos culturales que equiparan distancia con fracaso, deslealtad o falta de amor. El resultado es un ensayo magn&iacute;fico sobre salud mental, trauma, pertenencia y autonom&iacute;a, que cuestiona algunas ideas profundamente arraigadas sobre la familia. Una obra salpicada de numerosas referencias culturales y psicol&oacute;gicas que invitan a pensar qu&eacute; significa realmente cuidar y cuidarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde surge </strong><em><strong>De comida familiar</strong></em><strong> y por qu&eacute; la editorial Buen Dolor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge de un inter&eacute;s bastante obsesivo por mi parte alrededor de las din&aacute;micas familiares, los juegos de poder o las consecuencias emocionales que acarrea la sujeci&oacute;n del v&iacute;nculo consangu&iacute;neo. Hace bastantes a&ntilde;os empec&eacute; a archivar citas, pasajes, escenas cinematogr&aacute;ficas, teor&iacute;as&hellip; y en 2021 me puse a darle forma como borrador de ensayo. Poco despu&eacute;s aparecieron -gracias al link de la periodista cultural y amiga A&iuml;da Camprub&iacute;- Mar&iacute;a Serrano y Adriana Royo, o sea Buen Dolor. Y fue un sue&ntilde;o porque en cuanto me explicaron su idea de la editorial (publicar libros que sirvieran como artefactos de acompa&ntilde;amiento en las dolencias psicol&oacute;gicas cotidianas, como una especie de caja de herramientas amorosa) supe que el texto no podr&iacute;a tener mejor casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay que mandar a los padres a la mierda de vez en cuando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Estamos <em>preparadxs </em>para no hacerlo (para dejarnos guiar por la culpa) pero a veces mandar a los padres, madres o cuidadores a la mierda es lo m&aacute;s amoroso que se puede hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, permanecer en la herida puede ser tambi&eacute;n poner en riesgo la vida. &iquest;Vivir intensamente es morir poquito a poco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo lo digo as&iacute; tal cual en el libro porque lo creo firmemente. Huir constantemente de estar a solas con <em>unx mismx</em>, por ejemplo a trav&eacute;s de las compras, el trabajo, la fiesta, las relaciones sexoafectivas, los viajes, el alcohol u otras drogas&hellip; se suele interpretar como s&iacute;ntoma de buena salud, de vivir la vida a tope. No solemos pensar que vivir en una evasi&oacute;n constante de <em>nosotrxs mismxs</em> es s&iacute;ntoma de un problema; pero claro es que tambi&eacute;n esto es lo que mantiene la rueda capitalista, es lo que mueve los dineros. Permanecer en la herida sin ponerle un poquito de atenci&oacute;n o identificarla (no hace falta obsesionarse con la cultura de la sanaci&oacute;n o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor versi&oacute;n</a>) nos va a llevar a vivir con una mochila de dolencias que pueden llevarnos a tomar decisiones en base a tapar esa herida, a no verla, a que no duela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más gente que habla abiertamente de que ha cortado del todo la relación con algún familiar porque ha decidido sacarse a sí misma de semejante situación de maltrato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos de los problemas de la vida adulta tienen su origen en el pasado. Concretamente en los cuidados y en los v&iacute;nculos emocionales de nuestros primeros a&ntilde;os de vida. &iquest;Podr&iacute;amos decir que reprimir las emociones es una conducta de riesgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay un mont&oacute;n de estudios de investigaci&oacute;n alrededor de este tema y todos vienen a decir lo mismo: si de <em>peque&ntilde;xs r</em>eprimimos emociones, de adultos tendremos problemas. Me gustan mucho las investigaciones de la psicoanalista Alice Miller, por ejemplo, cuando estudia el caso de algunos dictadores, genocidas y seres deplorables que fueron maltratados en su infancia. Si en nuestros primeros a&ntilde;os de vida aprendemos a reprimir las emociones, a no identificarlas, a esconderlas&hellip; eso quiere decir que vivimos con miedo (a lo que sea) y vivir con miedo -que no deja de ser convivir con alguna amenaza- en un entorno en el que se supone que deber&iacute;amos estar <em>tranquilxs </em>y tener el cuidado afectivo garantizado no puede salir bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Frente a las expectativas familiares, c&oacute;mo se puede gestionar la culpa que aparece al intentar poner l&iacute;mites o </strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tomar distancia de los progenitores</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es un temazo. Porque nos han inculcado y hemos aprendido que a los padres y a las madres hay que quererlos de cerca pase lo que pase y caiga quien caiga, aunque caigamos <em>nosotrxs mismxs</em>. Y no hay espacio para seguir queriendo, pero poniendo l&iacute;mites o distancia. Muchas personas conviven con grandes problemas de salud mental por este motivo: no se sienten capacitadas para poner distancia o romper directamente el v&iacute;nculo porque prefieren pasarlo fatal, prefieren tolerar el maltrato de tal o cual familiar, antes que convivir con la culpa que puede suponer la distancia. Cuando se sabe que es mucho m&aacute;s sano y positivo a largo plazo convivir con esos picos de culpa antes que convivir con el maltrato. Ahora bien, todo el peso de la familia en la sociedad y en el sistema capitalista (en el d&iacute;a a d&iacute;a y <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en fechas concretas</a>) lo pone muy dif&iacute;cil para optar por la opci&oacute;n m&aacute;s favorable a nivel de salud mental, por eso hay tanta gente atrapada en relaciones hipert&oacute;xicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuidar a trav&eacute;s de la comida es una forma de descuidar los v&iacute;nculos emocionales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede que no, pero en buena medida puede que s&iacute;. Es verdad que aqu&iacute; ya hay un sesgo que es el de la familia que tiene acceso a cierta seguridad alimentaria, pero sabemos que hay un hist&oacute;rico o un bagaje de sustituci&oacute;n entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre.<strong> </strong>Se convierte en problem&aacute;tica cuando, por ejemplo, te pego un tortazo o te maltrato psicol&oacute;gicamente &ldquo;porque eres mi <em>hijx</em>&rdquo; pero acto seguido te planto un plato de comida superelaborado en la mesa o te invito a comer a tu restaurante favorito. La comida no deber&iacute;a sustituir conversaciones pendientes ni mucho menos hacernos creer que el maltrato es menos maltrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro analizas el modelo familiar vincul&aacute;ndolo con una feria capitalista. En nuestra sociedad tal y como dices, todo gira en torno al v&iacute;nculo. Las vacaciones, los anuncios, las conversaciones, pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando el v&iacute;nculo es insostenible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el v&iacute;nculo es insostenible mucha gente se va y mucha gente queda a pesar de la quemaz&oacute;n. <em>Lxs</em> que consiguen irse tienen que lidiar con el aluvi&oacute;n de anuncios por el d&iacute;a del padre y el d&iacute;a de la madre, con preguntas de personas cercanas sobre c&oacute;mo est&aacute; su familia o con el sentimiento de estar haciendo algo que &ldquo;est&aacute; mal&rdquo; (no lo est&aacute;) porque es de <em>malxs hijxs</em> o <em>malxs hermanxs</em> o <em>malxs sobrinxs</em> o <em>malxs nietxs</em> cortar relaci&oacute;n con alguien de la familia. Porque a esa feria capitalista le viene de perlas que la familia opere como dispositivo de control, que la gente no se vaya de madre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un histórico o un bagaje de sustitución entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde crees que surge el miedo a separarnos de personas o ambientes en los que no estamos c&oacute;modos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que, de base, viene del miedo a convivir con emociones inc&oacute;modas como esa culpa de la que habl&aacute;bamos antes. No se nos ha ense&ntilde;ado a atravesar ciertos estados aflictivos, por eso preferimos muchas veces enterrarnos en vida, pero cumpliendo las expectativas y obteniendo ese v&iacute;nculo de pertenencia a convivir con ciertas crisis o emociones-pico como la tristeza que puede acarrear ese sentimiento de soledad que le invade a alguien que no est&aacute; con su familia en navidad; sentimiento -por otra parte- impuesto. Toda la teor&iacute;a de los apegos es bastante reveladora en este sentido, descubrir por qu&eacute; no nos vamos de un v&iacute;nculo da&ntilde;ino es un viaje introspectivo duro pero muy reparador. Y luego te puedes ir o no, o puedes hacer amagos constantes y no pasa nada si vuelves porque es dif&iacute;cil de sujetar&hellip; pero creo que es importante identificarlo y controlar c&oacute;mo funciona la din&aacute;mica. Tambi&eacute;n es cierto, y esto da mucha paz, que cada vez hay m&aacute;s gente que habla abiertamente de que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha cortado del todo la relaci&oacute;n con alg&uacute;n familiar</a> porque ha decidido sacarse a s&iacute; misma de semejante situaci&oacute;n de maltrato.
    </p><p class="article-text">
        La complacencia social parece estar cada vez m&aacute;s presente. Como dice Sara Ahmed en <em>La promesa de la felicidad,</em> hay muchas personas que permanecen en situaciones de infelicidad por miedo a causar la infelicidad de otras o perder la simpat&iacute;a de los dem&aacute;s. &iquest;Dir&iacute;as que esta tendencia est&aacute; vinculada a un modelo de &ldquo;capitalismo emocional&rdquo; que premia la adaptaci&oacute;n constante?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, incluso la propia idea de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; actual viene un poco de ah&iacute;, &iquest;no? A cuanta m&aacute;s gente gustes, cuantos m&aacute;s <em>likes </em>tengas, mejor estar&aacute; tu term&oacute;metro de la felicidad. Y hay gente que por la familia se olvida completamente de s&iacute; misma.<strong> </strong>Es supertriste si lo piensas: abandonarse a una misma por tener el amor de alguien, por conseguir que alguien te trate bien. Es demencial. De hecho si te pones en la situaci&oacute;n contraria, la de imaginarte a alguien a quien quieres haciendo cosas que no quiere hacer y sufriendo para tener tu cari&ntilde;o&hellip; es f&aacute;cil que quieras abrazarle y decirle: &ldquo;&iexcl;No hagas eso ni de co&ntilde;a!&rdquo;. Pero de nuevo el peso de la uni&oacute;n en la familia es superperverso, tanto que a veces pasa por alto unos sufrimientos superexpl&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una sociedad que sit&uacute;a el v&iacute;nculo en el centro, como fuente de identidad, pertenencia y sentido, la ruptura o el distanciamiento pueden vivirse como un fracaso. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando una relaci&oacute;n se vuelve insostenible y hasta qu&eacute; punto es leg&iacute;timo decidir no repararla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que siempre es leg&iacute;timo decidir no repararla. Aqu&iacute; reside una idea que muchas veces se atraganta: la del perd&oacute;n. &iquest;Distanciarse significa no perdonar? Hay personas que se distancian y han perdonado a sus <em>maltratadorxs</em>, pero se distancian por su propio bien y no vuelven a verlos o a tener trato con <em>ellxs</em>; y hay personas que no se distancian y jam&aacute;s les perdonar&aacute;n aunque parezca que s&iacute; lo han hecho y quiz&aacute; se guarden toda la ira y toda la rabia que sienten hacia<em> ellxs</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que por la familia se olvida completamente de sí misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo l&iacute;der en consumo de tranquilizantes. Eso no dice nada bueno del modelo sociocultural en el que nos encontramos. Al respecto de esto, en tu libro hablas del necrocapitalismo. &iquest;En qu&eacute; consiste exactamente y de d&oacute;nde surge?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El farmacocentrismo en el que estamos inmersos habla mucho de la familia. La mayor&iacute;a de los traumas, dolencias psicol&oacute;gicas o diagn&oacute;sticos de salud mental tienen su punto de arranque en la familia. Hay muchos estudios (algunos los cito en el libro) que corroboran que a mayores circunstancias adversas en la infancia, mayor probabilidad de diagn&oacute;sticos de salud mental en la adultez. Est&aacute; m&aacute;s que probado y es m&aacute;s que l&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medidas como la reducci&oacute;n de la jornada laboral o el reconocimiento del trabajo de cuidados mediante la implementaci&oacute;n de un salario dom&eacute;stico, &iquest;podr&iacute;an transformar nuestra salud mental colectiva o a&uacute;n estamos lejos de ese escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos ser&iacute;an de cierta ayuda. No olvidemos que esa relaci&oacute;n entre el trabajo reproductivo no-pagado y la condici&oacute;n femenina tiene much&iacute;sima relevancia en todo el problema de la familia. De hecho, de uno de los modelos familiares normativos propios del capitalismo como puede ser el padre que trabaja ocho horas al d&iacute;a quiz&aacute;s s&aacute;bados incluidos y la madre que se encarga de todas las tareas dom&eacute;sticas y el cuidado de cada miembro de la familia se desprenden dos estereotipos propios de lo disfuncional: el padre ausente y la madre controladora u obsesiva. Aunque para entender esa figura de la madre siempre hay que tener en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, la historia del cuerpo femenino relegado a la maternidad como su gran logro en la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2f8bb8-1281-47a0-aba5-53ae838ccf7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x870y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El abuelo puede ser un refugio emocional, de acompañamiento y validación."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser meros observadores o cuidadores, la psicóloga Amaya Prado Piña explica cómo los mayores de la familia pueden actuar como colchón de seguridad en el desarrollo de los jóvenes</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar”</p></div><p class="article-text">
        En la compleja etapa que es la adolescencia, cuando el distanciamiento con los padres resulta casi obligado, muchas veces cobran importancia los abuelos, que aunque en ocasiones pasen inadvertidos en los manuales de psicolog&iacute;a, son fundamentales en el desarrollo emocional de quienes tienen la suerte de contar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos pueden convertirse en una figura de estabilidad, contenci&oacute;n y equilibrio. Al no estar implicados en el d&iacute;a a d&iacute;a de las normas, l&iacute;mites, horarios y conflictos cotidianos, suelen ofrecer un espacio m&aacute;s sereno donde nuestro o nuestra adolescente suele sentirse escuchado y validado sin tanta presi&oacute;n&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado Pi&ntilde;a</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        Ella define la adolescencia como una b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e identidad en la que alejarse de los padres responde a &ldquo;una necesidad evolutiva de diferenciarse&rdquo; y es justo ah&iacute; cuando los abuelos pueden ser clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos representan un v&iacute;nculo con la historia familiar y transmiten una perspectiva vital diferente, son como el ChatGPT, nos van a decir lo que queremos o&iacute;r&rdquo;, bromea la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala que esa actitud hace que el joven consiga abrirse de un modo a veces imposible con los padres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ayudan a relativizar y normalizar ciertos problemas o situaciones propios de esta etapa porque aportan experiencia, paciencia y una mirada menos reactiva y m&aacute;s validada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de tener otros adultos de referencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica nos indica que en la adolescencia tener <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adultos de confianza distintos a los padres</a> aporta un potente factor protector en el desarrollo emocional&rdquo;, defiende Prado Pi&ntilde;a, que destaca que los v&iacute;nculos realmente protectores son los que re&uacute;nen cuatro pilares: &ldquo;Amor incondicional, disponibilidad, estabilidad y aceptaci&oacute;n&rdquo;. En esa convergencia el adolescente encuentra, seg&uacute;n la experta, la seguridad para explorar su identidad con menos miedo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos de la din&aacute;mica familiar es delimitar el papel de cada generaci&oacute;n, ya que &ldquo;cuando un adolescente percibe que los adultos compiten entre s&iacute;, suele aumentar la tensi&oacute;n familiar y el joven puede verse atrapado en un conflicto de lealtades, o incluso posicionarse del lado de los abuelos y abrir m&aacute;s brecha entre ambos&rdquo;, comenta la experta. Para ella, el &eacute;xito de una buena relaci&oacute;n abuelo-nieto reside en &ldquo;complementar, sin sustituir, ni menospreciar o invalidar la labor de los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El abuelo ideal funciona para Prado Pi&ntilde;a como refugio emocional, de acompa&ntilde;amiento y validaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de puente, facilitando el di&aacute;logo con los padres sin colocarse en medio de los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el v&iacute;nculo se desarrolle, la psic&oacute;loga apunta la necesidad de que las familias dejen de ver a los abuelos como <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyos meramente log&iacute;sticos</a>, ya que la relaci&oacute;n se fortalece a trav&eacute;s del tiempo de calidad compartido: &ldquo;Es importante, como cualquier v&iacute;nculo, no darlo por supuesto porque necesita tiempo compartido y oportunidades para crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasa el tiempo y la vida, tener una buena relaci&oacute;n con abuelos es un privilegio y un regalo que tendr&aacute;s toda la vida&rdquo;, concluye Prado, en referencia a esa conexi&oacute;n y todo ese cari&ntilde;o que van m&aacute;s all&aacute; de esos a&ntilde;os de juventud.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 08:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Adolescentes,familias,Relaciones,Salud psicológica,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip."
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            <span class="title">
                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el calor nos pone de tan mal humor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/calor-pone-mal-humor_1_13376861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c121f644-93b1-47ae-95e6-dd576409f6df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué el calor nos pone de tan mal humor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No todo el mundo percibe el calor de la misma manera, y los estudios demuestran que la agresividad, la violencia y la ira al volante aumentan en los días más calurosos</p><p class="subtitle">¿Necesitas electrolitos? ¿El té refresca? ¿Es seguro beber cerveza? Cómo hidratarse durante una ola de calor</p></div><p class="article-text">
        Hace poco, mi marido y yo nos embarcamos en lo que deber&iacute;a haber sido un agradable plan primaveral: una visita al mercado de agricultores local. Pero una ola de calor pasajera hizo que fuera un d&iacute;a inusualmente caluroso. Me tropec&eacute; con &eacute;l en la acera y me respondi&oacute; bruscamente, as&iacute; que yo le respond&iacute; bruscamente a &eacute;l por haberme respondido bruscamente. Pasamos el resto del paseo sudando y en un silencio sepulcral. Cuando ya casi est&aacute;bamos en casa, me dijo, con aire abatido: &ldquo;&iexcl;Lo siento! Es que hace mucho calor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro mal humor no era simplemente una debilidad de car&aacute;cter. &ldquo;El calor no solo afecta al cuerpo&rdquo;, afirma la Dra. Susan Albers, psic&oacute;loga cl&iacute;nica de la Cl&iacute;nica Cleveland. &ldquo;Tambi&eacute;n afecta al estado de &aacute;nimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios han demostrado que, en los d&iacute;as m&aacute;s calurosos, los &iacute;ndices de agresividad tienden a aumentar, al igual que los incidentes de ira al volante, la violencia e incluso las visitas a urgencias por problemas de salud mental, afirma Albers.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el calor excesivo nos pone de tan mal humor y c&oacute;mo podemos gestionarlo mejor? Se lo hemos preguntado a varios expertos.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo afectan las altas temperaturas al cuerpo?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las altas temperaturas tienen efectos en cadena en el cuerpo&rdquo;, afirma el Dr. Craig Sawchuk, psic&oacute;logo de la Cl&iacute;nica Mayo de Rochester.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace calor, el cuerpo se pone a trabajar a toda m&aacute;quina para regular la temperatura corporal central y mantenerla dentro de un rango seguro &mdash;por lo general, <a href="https://medlineplus.gov/ency/article/001982.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre</a> (36&#8239;&deg;C y 37&deg;C)&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cosas que ocurre es que el sistema vascular (los vasos que transportan la sangre y el l&iacute;quido linf&aacute;tico, como las venas y las arterias) se dilata para permitir que fluya m&aacute;s sangre y m&aacute;s r&aacute;pidamente por todo el cuerpo, explica Sawchuk. Esto hace que llegue m&aacute;s sangre a la <a href="https://www.blood.co.uk/news-and-campaigns/the-donor/latest-stories/functions-of-blood-regulation/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superficie</a> de la piel, lo que reduce el aislamiento y permite que el calor del interior del cuerpo se disipe. (Cuando hace fr&iacute;o, ocurre lo contrario: el sistema vascular se contrae y la sangre se aleja de la superficie de la piel, lo que retiene una mayor parte del calor interno).
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n debe bombear m&aacute;s sangre para enfriar el cuerpo, lo que provoca un aumento de la frecuencia card&iacute;aca.
    </p><p class="article-text">
        La dilataci&oacute;n de los vasos sangu&iacute;neos tambi&eacute;n desencadena la respuesta sudor&iacute;para. Y aunque el sudor puede ayudar a refrescarse, Sawchuk advierte de que la sudoraci&oacute;n excesiva puede hacer que seas vulnerable a la deshidrataci&oacute;n, lo que puede provocar calambres musculares, dolores de cabeza, fatiga, dificultad para concentrarse y cambios emocionales.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo el mundo percibe el calor de la misma manera, se&ntilde;ala Albers. Tampoco existe un consenso universal sobre lo que significa &ldquo;calor&rdquo;. En general, afirma, cuando las temperaturas superan los 30 grados es cuando el calor supone un estr&eacute;s adicional para el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas son mucho m&aacute;s sensibles debido a la forma en que su cuerpo regula la temperatura, o a c&oacute;mo y d&oacute;nde se criaron. Por el contrario, quienes han crecido en climas c&aacute;lidos suelen estar mejor aclimatados y tienen una mayor tolerancia al calor.
    </p><p class="article-text">
        A las personas mayores y a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os les cuesta m&aacute;s regular su temperatura corporal, afirma Albers. Adem&aacute;s, algunos medicamentos, como los antidepresivos, los estimulantes, los antihistam&iacute;nicos y los medicamentos para la tensi&oacute;n arterial, pueden dificultar que el cuerpo se refresque por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas con enfermedades cr&oacute;nicas, las mujeres embarazadas y cualquiera que trabaje o haga ejercicio al aire libre tambi&eacute;n corren un mayor riesgo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Algunos rasgos de personalidad, como el neuroticismo, tambi&eacute;n parecen aumentar la probabilidad de que se produzcan reacciones emocionales m&aacute;s negativas ante las altas temperaturas, seg&uacute;n la Dra. Kim Meidenbauer, profesora adjunta de psicolog&iacute;a en la Universidad Estatal de Washington.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; las altas temperaturas nos ponen de mal humor (a algunos)?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La incomodidad es sin duda una parte importante&rdquo;, afirma Meidenbauer. Es dif&iacute;cil estar de buen humor cuando te sientes como una bola caliente y h&uacute;meda. Esta incomodidad es intr&iacute;nsecamente desagradable, pero tambi&eacute;n puede afectar a nuestras respuestas ante los est&iacute;mulos, ya que la reacci&oacute;n del cuerpo ante el calor &mdash;aumento de la frecuencia card&iacute;aca, sudoraci&oacute;n y dificultad para respirar&mdash; puede parecerse a la angustia emocional.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: si notas que tu frecuencia card&iacute;aca aumenta y alguien dice algo molesto, podr&iacute;as interpretar ese aumento como un signo de irritaci&oacute;n o enfado, en lugar de como la forma en que tu cuerpo est&aacute; haciendo frente al calor inc&oacute;modo. &ldquo;Si tu cuerpo no estuviera esforz&aacute;ndose tanto y tu frecuencia card&iacute;aca fuera m&aacute;s baja en esa misma situaci&oacute;n, quiz&aacute; te limitar&iacute;as a poner los ojos en blanco y a restarle importancia pensando que alguien est&aacute; siendo grosero, y no tendr&iacute;as esa misma sensaci&oacute;n de irritabilidad&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El calor tambi&eacute;n puede provocar un <a href="https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peor descanso nocturno</a>, lo que puede mermar a&uacute;n m&aacute;s nuestra capacidad para tolerar el estr&eacute;s y la irritaci&oacute;n, afirma Sawchuk.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo podemos gestionar mejor las altas temperaturas?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en ser proactivos y estar atentos&rdquo;, afirma Meidenbauer. Hay que ser consciente de c&oacute;mo se reacciona ante el calor y estar al tanto de las condiciones meteorol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Otros consejos son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Evita las horas de m&aacute;s calor del d&iacute;a. Suelen ser entre las 10:00 y las 18:00 horas, por lo que los expertos recomiendan programar las actividades al aire libre fuera de ese horario. Sawchuk sugiere levantarse m&aacute;s temprano y hacer los recados por la ma&ntilde;ana, cuando hace menos calor.</li>
                                    <li>Reajusta tu sistema nervioso. &ldquo;El exceso de calor puede hacer que tu cerebro se sienta sobreestimulado&rdquo;, explica Albers. As&iacute; que, si notas que te pones ansioso o irritable con el calor, intenta entrar en un lugar con <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/temperatura-debemos-poner-aire-acondicionado-refresque-consuma_1_12535337.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">aire acondicionado</a>, sentarte en una habitaci&oacute;n a oscuras durante unos minutos o echarte agua fr&iacute;a en la cara. Si no tienes aire acondicionado en casa, ella sugiere acudir a espacios p&uacute;blicos como centros comerciales, bibliotecas, cines o centros comunitarios de refrigeraci&oacute;n.</li>
                                    <li>Lleva contigo un <em>kit</em> para combatir el calor. Ya sea en tu bolso o en el coche, Albers recomienda tener a mano algunos art&iacute;culos esenciales para controlar el calor, como una botella de agua reutilizable, un ventilador port&aacute;til, una toalla refrescante, protector solar y sobres de electrolitos.</li>
                                    <li>Presta atenci&oacute;n a las personas que te rodean. Si est&aacute;s con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, personas mayores u otras personas que no regulan tan bien la temperatura corporal, vigila c&oacute;mo se encuentran. Si observas s&iacute;ntomas como mareos, dolor de cabeza, irritabilidad o confusi&oacute;n, ll&eacute;valos a un lugar fresco lo antes posible. Albers tambi&eacute;n recomienda estar pendiente de los vecinos, los familiares mayores y los amigos que viven solos durante las olas de calor. &ldquo;Una llamada r&aacute;pida o una visita pueden marcar una gran diferencia&rdquo;, afirma.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, recuerda que hay un l&iacute;mite a lo que puedes hacer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos son lo que son, y puede haber momentos en los que tengamos poco o ning&uacute;n control sobre ellos&rdquo;, dice Sawchuk. &ldquo;La falta de control puede afectar a nuestro estado emocional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Madeleine Aggeler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/calor-pone-mal-humor_1_13376861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Ola de calor,Verano,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
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