<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ciudades]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/ciudades/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ciudades]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1036374/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Por La Rioja propone ayudas directas a la compra de bicicletas urbanas y pistas polideportivas en los barrios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/rioja-propone-ayudas-directas-compra-bicicletas-urbanas-pistas-polideportivas-barrios_1_13155420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfee2662-d12e-49dc-9e78-90b57636b09d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por La Rioja propone ayudas directas a la compra de bicicletas urbanas y pistas polideportivas en los barrios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La formación política ha registrado ambas propuestas en el Presupuesto Participativo del Ayuntamiento de Logroño </p></div><p class="article-text">
        Por La Rioja presentar&aacute; a trav&eacute;s del Presupuesto Participativo del Ayuntamiento de Logro&ntilde;o varias propuestas. Para 2026 plantea fomentar la movilidad activa y sostenible a trav&eacute;s del uso de la bicicleta como medio de transporte urbano, al tiempo que se estimula la econom&iacute;a del comercio de ciudad. La formaci&oacute;n regionalista propone habilitar una l&iacute;nea de ayudas directas para la compra de bicicletas de ciudad que contemple una partida de 200.000 euros. La formaci&oacute;n regionalista calcula que esta iniciativa podr&iacute;a beneficiar al menos a 2.500 logro&ntilde;eses.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Por La Rioja plantea fomentar el deporte de recreo al aire libre y activar el deporte en cada barrio con la implantaci&oacute;n de mini pistas polideportivas o frontis en todos los barrios de la ciudad para que puedan ser utilizados de forma polivalente. La inversi&oacute;n es de entre los 8.000 euros y los 20.000, en funci&oacute;n del formato y superficie elegida.
    </p><p class="article-text">
        Las propuesta, &lsquo;<em>Est&iacute;mulo econ&oacute;mico y movilidad sostenible y saludable para Logro&ntilde;o&rsquo;</em> que la formaci&oacute;n regionalista va a presentar al Presupuesto Participativo Municipal apunta que en el caso de la compra de bicicletas urbanas la subvenci&oacute;n podr&iacute;a alcanzar el 50% del precio de la bicicleta -el&eacute;ctrica o no-, hasta un m&aacute;ximo de 200 euros. La compara deber&aacute; realizarse en un comercio local logro&ntilde;&eacute;s de menos de 500 metros cuadrados de superficie de tienda y queda fuera de las ayudas las bicicletas dirigidas a la pr&aacute;ctica de las diferentes modalidades deportivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ayudas de 200.000 euros supondr&aacute;n una inyecci&oacute;n econ&oacute;mica directa al comercio de ciudad. La secretaria general de Por La RIoja, Sonsoles Soriano precisa que &ldquo;las ayudas pueden reportar al comercio local un beneficio de 400.000 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n pol&iacute;tica precisa que las bicicletas objeto de las ayudas deber&aacute;n tener un car&aacute;cter &uacute;nicamente de uso urbano, persiguiendo objetivos como la reducci&oacute;n del tr&aacute;fico y el aprovechamiento de las inversiones realizadas en carriles bici, en una clara apuesta por la movilidad sostenible, activa y saludable.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta <em>&lsquo;Deporte y tiempo libre en la calle, deporte urbano&rsquo; </em>plantea dotar a cada barrio de la ciudad con al menos una instalaci&oacute;n polideportiva de recreo al aire libre y activar el deporte o entretenimiento en cada barrio, para recuperar la cultura y vida de barrio desde una perspectiva intergeneracional, sumando a los j&oacute;venes`.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de poner en marcha -detalla Soriano- pol&iacute;ticas de reinicio de la vida de barrio que, despu&eacute;s continuar&iacute;an su desarrollo fomentando la actividad econ&oacute;mica, actividades profesionales y comercio en los mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La secretaria general de la formaci&oacute;n a&ntilde;ade que buena parte de los beneficiarios de estas ayudas ser&aacute;n j&oacute;venes &ldquo;que pueden plantearse, con la primera, la adquisici&oacute;n de una bicicleta como medio de comunicaci&oacute;n a un coste asequible, creando un h&aacute;bito y una cultura de la bicicleta como sistema de comunicaci&oacute;n en la ciudad y el principio de la regeneraci&oacute;n de los barrios con la segunda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sonsoles Soriano recuerda que, con estas propuestas aparentemente sencillas, &ldquo;se permite tambi&eacute;n que quienes nos visitan tengan una mejor imagen de la ciudad y una mayor accesibilidad, menos tr&aacute;fico y menos riesgos de atropellos que &uacute;ltimamente lastran los desplazamientos por la ciudad y, por otro lado, se fomenta el deporte y el entretenimiento al aire libre y de forma saludable&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/rioja-propone-ayudas-directas-compra-bicicletas-urbanas-pistas-polideportivas-barrios_1_13155420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 16:29:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cfee2662-d12e-49dc-9e78-90b57636b09d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="170244" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cfee2662-d12e-49dc-9e78-90b57636b09d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="170244" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por La Rioja propone ayudas directas a la compra de bicicletas urbanas y pistas polideportivas en los barrios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cfee2662-d12e-49dc-9e78-90b57636b09d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Ciudades,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días pueden dar mucho de sí si se elige bien el destino. Desde recorrer miradores y subir a tranvías en Lisboa hasta perderse entre zocos en Marrakech
</p><p class="subtitle">Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada</p></div><p class="article-text">
        El puente de mayo es un momento perfecto para aprovechar y hacer un peque&ntilde;o viaje. Tres d&iacute;as bien aprovechados dan para mucho m&aacute;s de lo que parece, sobre todo en primavera, cuando las temperaturas acompa&ntilde;an y los d&iacute;as son largos. Adem&aacute;s, con vuelos de menos de tres horas desde Espa&ntilde;a, hay destinos que permiten exprimir el tiempo al m&aacute;ximo. Y como ver&aacute;s, las posibilidades son muchas y muy variadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en organizarse bien. Por eso, te proponemos escapadas pensadas d&iacute;a a d&iacute;a, con planes concretos para cada jornada. La idea no es verlo todo, sino seleccionar bien y encajar visitas, paseos y alguna que otra experiencia para que el viaje cunda sin ir con la sensaci&oacute;n de estar corriendo de un sitio a otro. Si los planteamos bien, tres d&iacute;as pueden ser m&aacute;s que suficientes para hacerse una buena idea de un destino.
    </p><p class="article-text">
        Entre las propuestas hay ciudades que se recorren casi sin darte cuenta, como Lisboa, enlazando miradores, tranv&iacute;as y una escapada a Sintra, y otras que suponen un cambio total de registro, como Marrakech, donde perderse por la medina, recorrer los zocos o terminar el d&iacute;a en Jemaa el-Fna forman parte del plan. Tambi&eacute;n hay hueco para Burdeos, ideal para combinar su elegante centro con una excursi&oacute;n entre vi&ntilde;edos. Para N&aacute;poles, intensa y ca&oacute;tica a partes iguales. Y para Bruselas, perfecta para alternar la Grand Place, museos y una escapada a ciudades cercanas como Brujas o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante</a>. Cinco destinos muy diferentes, pero muy interesantes si queremos aprovechar el puente de mayo para romper con la rutina.
    </p><h2 class="article-text">Lisboa</h2><p class="article-text">
        Lisboa es uno de esos destinos que encajan especialmente bien en una escapada de tres d&iacute;as: cercana, manejable y con muchos planes a poca distancia entre s&iacute;. El primer d&iacute;a puedes empezar por Alfama, dej&aacute;ndote llevar por sus calles hasta miradores como Portas do Sol. Desde ah&iacute;, puedes bajar hacia la catedral y continuar hasta la Baixa, pasando por la Plaza del Comercio. Por la tarde, ac&eacute;rcate a Bel&eacute;m para ver el Monasterio de los Jer&oacute;nimos y la Torre de Bel&eacute;m, y termina el d&iacute;a con un paseo junto al Tajo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b6d300cd-3a0b-4e51-902e-6ff0e0cdd130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Torre de Belém, en Lisboa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Torre de Belém, en Lisboa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a seguir explorando otras partes de la ciudad. Una buena idea es subir al Castillo de San Jorge a primera hora y, despu&eacute;s, ir enlazando miradores como el de Santa Justa o S&atilde;o Pedro de Alc&acirc;ntara. Tambi&eacute;n puedes moverte en el tranv&iacute;a 28; no hay cosa m&aacute;s t&iacute;pica en Lisboa. A lo largo del d&iacute;a, alterna paseos por Chiado con una parada en el Convento do Carmo. Por la noche, una cena con fado ser&iacute;a la guinda perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es salir de la ciudad. La excursi&oacute;n a Sintra es casi imprescindible, con paradas en el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira. Si prefieres algo m&aacute;s tranquilo, puedes acercarte a Cascais y pasear por su centro y su paseo mar&iacute;timo. En ambos casos, la idea es aprovechar la ma&ntilde;ana y volver con tiempo suficiente para ir al aeropuerto esa tarde.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Marrakech</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/marrakech-principiantes-ver-consejos-utiles_1_1352541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marrakech</a> es un destino cercano, pero que nos lleva muy lejos porque el contraste es tremendo. El primer d&iacute;a puedes dedicarlo a una toma de contacto con la medina. Empieza por la mezquita Koutoubia y contin&uacute;a hacia el Palacio de la Bah&iacute;a y las Tumbas Saad&iacute;es. Despu&eacute;s, pi&eacute;rdete por las calles hasta llegar a Jemaa el-Fna, que al caer la tarde se transforma por completo. Una buena idea es cenar en alguno de sus puestos o subir a una terraza para ver el ambiente desde arriba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abed177a-4148-48ea-9713-226dc22c66b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a lo puedes organizar con m&aacute;s calma. Empieza en el Jard&iacute;n Majorelle y el Museo Yves Saint Laurent, y despu&eacute;s ac&eacute;rcate a la madrasa Ben Youssef, uno de los rincones m&aacute;s bonitos de la ciudad. A partir de ah&iacute;, dedica tiempo a recorrer los zocos con calma, entrando en talleres y peque&ntilde;as tiendas. Cuando te des cuenta, estar&aacute;s regateando por algo que ni siquiera quer&iacute;as. Por la tarde, un hammam tradicional es una buena forma de parar y descansar antes de cenar en alg&uacute;n riad.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con lugares como el Palacio El Badi o el Museo de Marrakech, y dar un &uacute;ltimo paseo por la medina para compras de &uacute;ltima hora. Tambi&eacute;n es buena idea volver a Jemaa el-Fna para verlo con otra luz. Despu&eacute;s, comida tranquila y regreso con tiempo al alojamiento para recoger el equipaje antes del vuelo.
    </p><h2 class="article-text">Burdeos</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/burdeos-dias-ver-si-vas-escapada-capital-aquitania_1_12913185.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burdeos</a> es una ciudad elegante y muy c&oacute;moda de recorrer, perfecta para una escapada corta. El primer d&iacute;a puedes centrarte en su centro hist&oacute;rico, empezando por la plaza de la Bolsa y el espejo de agua, y continuando por la calle Sainte-Catherine hasta la catedral de Saint-Andr&eacute;. Desde ah&iacute;, puedes subir a la Torre Pey-Berland para tener vistas de la ciudad y seguir paseando por el casco antiguo. Por la tarde, ac&eacute;rcate al barrio de Chartrons y termina el d&iacute;a junto al r&iacute;o Garona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0669467d-80d9-4741-94d9-a7163cef29f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Place de la Bourse, en Burdeos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Place de la Bourse, en Burdeos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a es perfecto para una excursi&oacute;n. Una de las m&aacute;s interesantes es a Saint-&Eacute;milion, donde puedes recorrer su casco medieval, entrar en su iglesia monol&iacute;tica y visitar alguna bodega de los alrededores. Otra opci&oacute;n es la Duna de Pilat, donde puedes subir hasta la cima y disfrutar de las vistas del Atl&aacute;ntico. Son dos planes muy diferentes, pero ambos encajan muy bien en una jornada completa.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes dedicar la ma&ntilde;ana a conocer la Cit&eacute; du Vin, uno de los espacios m&aacute;s interesantes de la ciudad, o pasear por los muelles del Garona en bici o a pie. Tambi&eacute;n puedes volver al centro para una &uacute;ltima comida en alguna terraza antes de dirigirte al aeropuerto con tiempo.
    </p><h2 class="article-text">N&aacute;poles</h2><p class="article-text">
        N&aacute;poles es intensa, directa y a veces ca&oacute;tica, pero precisamente por eso resulta tan interesante. El primer d&iacute;a puedes empezar por su centro hist&oacute;rico, recorriendo Spaccanapoli y entrando en lugares como la iglesia del Ges&ugrave; Nuovo o el Duomo de San Gennaro. A medida que avanzas, ir&aacute;s enlazando plazas, iglesias y peque&ntilde;as tiendas. Por la tarde, puedes acercarte a la zona del paseo mar&iacute;timo y el Castel dell&rsquo;Ovo, con el Vesubio siempre de fondo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b0aa03d-367d-40b6-9698-d27ebf49abbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Parque Arqueológico de Pompeya."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Parque Arqueológico de Pompeya.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a una excursi&oacute;n a Pompeya, donde merece la pena recorrer con calma las ruinas y hacerse una idea de c&oacute;mo era la ciudad. Si prefieres, tambi&eacute;n puedes combinarlo con una parada r&aacute;pida en Herculano. Es un d&iacute;a m&aacute;s intenso, pero muy diferente al anterior.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional, que ayuda a entender mejor lo visto en Pompeya, y subir al mirador del Castel Sant&rsquo;Elmo para tener una vista panor&aacute;mica de la ciudad. Despu&eacute;s, un &uacute;ltimo paseo por el centro, aprovecha para probar la <em>pizza fritta </em>si no lo has hecho ya, y pon rumbo al aeropuerto.
    </p><h2 class="article-text">Bruselas</h2><p class="article-text">
        Bruselas es una ciudad perfecta para combinar visitas urbanas con alguna escapada cercana. El primer d&iacute;a puedes empezar en la Grand Place y recorrer sus alrededores, pasando por las Galer&iacute;as Saint Hubert y el Manneken Pis. A partir de ah&iacute;, puedes seguir hacia el Mont des Arts y visitar el Museo Magritte o los Museos Reales de Bellas Artes. Entre medias, siempre hay tiempo para parar a probar gofres o chocolate.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a34e7a99-a88a-4dcd-a6f4-7ae7a3bf1b19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Grand Place de Bruselas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Grand Place de Bruselas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a explorar otras zonas de la ciudad. Una buena idea es acercarte al Atomium y pasear por el parque de Laeken, donde tambi&eacute;n est&aacute; el Palacio Real. Despu&eacute;s, puedes dirigirte al barrio europeo y visitar el Parlamentarium, que explica de forma muy clara c&oacute;mo funciona la Uni&oacute;n Europea. Si prefieres un plan m&aacute;s especial, ac&eacute;rcate a los Invernaderos Reales de Laeken, que solo abren unas semanas entre abril y mayo, y es una buena oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es hacer una excursi&oacute;n a Brujas o Gante. En Brujas puedes recorrer sus canales y plazas medievales, y en Gante, visitar el castillo de los Condes de Flandes y su centro hist&oacute;rico. En ambos casos, saliendo temprano en tren tendr&aacute;s tiempo suficiente para volver a Bruselas, recoger el equipaje y dirigirte a tu vuelo de vuelta a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="798746" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="798746" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo: la villa italiana famosa por sus casas excavadas en la roca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudades-habitadas-antiguas-mundo-villa-italiana-famosa-casas-excavadas-roca_1_13150743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddbd465a-9539-41b4-b3fa-91fd37041e10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo: la villa italiana famosa por sus casas excavadas en la roca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La recuperación del casco histórico transformó un antiguo asentamiento en un destino cultural que mantiene su estructura original y refleja miles de años de ocupación</p><p class="subtitle">Playas, diversidad cultural e historia en la región italiana con aguas templadas todo el año</p></div><p class="article-text">
        En el sur de Italia, lejos de los circuitos tur&iacute;sticos m&aacute;s transitados, existen ciudades cuya historia no se limita a monumentos concretos, sino que forma parte de su propio paisaje urbano. Son lugares donde el paso del tiempo no ha borrado las huellas de quienes los habitaron, sino que las ha ido acumulando en un mismo espacio. En ese contexto, algunas localidades destacan por haber mantenido poblaci&oacute;n de forma continuada durante miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Esa continuidad convierte a determinados enclaves en espacios donde pasado y presente conviven sin una separaci&oacute;n clara. No son ciudades detenidas en el tiempo, sino entornos que han evolucionado sin perder su base original. El resultado es un tipo de urbanismo que permite entender c&oacute;mo se han adaptado las comunidades humanas a su entorno a lo largo de distintas etapas hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos ejemplos se encuentra en la regi&oacute;n italiana de Basilicata. Con una poblaci&oacute;n cercana a los 60.000 habitantes, Matera ha pasado en pocas d&eacute;cadas de ser un lugar asociado a condiciones de vida dif&iacute;ciles a consolidarse como un destino centrado en su patrimonio. Su transformaci&oacute;n no ha implicado romper con su origen, sino reinterpretarlo desde nuevas funciones.
    </p><h2 class="article-text">Un sistema de vida excavado en la roca que define la ciudad</h2><p class="article-text">
        Matera est&aacute; considerada una de las ciudades m&aacute;s antiguas habitadas de forma continua, con presencia humana documentada desde el Paleol&iacute;tico. Aunque su desarrollo como n&uacute;cleo urbano se consolid&oacute; en &eacute;poca romana, la ocupaci&oacute;n del territorio es muy anterior, lo que explica la singularidad de su configuraci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        El rasgo que define su identidad son los llamados&nbsp;<em>Sassi</em>, el conjunto hist&oacute;rico formado por viviendas excavadas en la roca. Este espacio se divide en dos &aacute;reas principales, Sasso Barisano y Sasso Caveoso, que concentran un entramado de construcciones superpuestas. Muchas de estas edificaciones se levantan sobre cavidades excavadas en la toba, generando una estructura en distintos niveles donde lo construido y lo excavado se integran. 
    </p><p class="article-text">
        Este modelo responde a un sistema de aprovechamiento del terreno desarrollado durante siglos. La piedra de la zona, relativamente blanda, facilitaba su excavaci&oacute;n, lo que permiti&oacute; crear viviendas directamente en la monta&ntilde;a. En esos espacios no solo se resid&iacute;a, sino que tambi&eacute;n se desarrollaban otras actividades cotidianas, en un contexto donde los recursos eran limitados. 
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, las condiciones de vida en estas viviendas fueron consideradas inadecuadas. A mediados de ese siglo, las autoridades impulsaron el traslado de la poblaci&oacute;n a nuevas zonas urbanas, debido a la falta de servicios b&aacute;sicos en el casco antiguo. Como consecuencia, gran parte de los Sassi qued&oacute; abandonada durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El cambio comenz&oacute; en 1993, cuando el conjunto fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad. A partir de entonces, se inici&oacute; un proceso de recuperaci&oacute;n centrado en la rehabilitaci&oacute;n de viviendas y espacios hist&oacute;ricos sin alterar su estructura original. Este proceso ha permitido dar nuevos usos a las antiguas cuevas, que hoy funcionan como alojamientos, museos o espacios culturales. El impulso se reforz&oacute; en 2019, cuando Matera fue designada Capital Europea de la Cultura. Este reconocimiento increment&oacute; su visibilidad y contribuy&oacute; a consolidar su papel como destino tur&iacute;stico vinculado a la historia y al patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en Matera</h2><p class="article-text">
        Dentro del casco hist&oacute;rico, uno de los puntos m&aacute;s destacados es la catedral, conocida como el Duomo, situada en la zona m&aacute;s elevada de la ciudad. Desde esa posici&oacute;n domina el conjunto urbano. Su campanario alcanza los 52 metros de altura y est&aacute; rematado por una estructura de base cuadrangular, lo que lo convierte en uno de los elementos m&aacute;s visibles del perfil de Matera. 
    </p><p class="article-text">
        El patrimonio de la ciudad no se limita a las viviendas excavadas. Otro de sus elementos caracter&iacute;sticos son las iglesias rupestres, tambi&eacute;n talladas en la roca. Estas construcciones, en su mayor&iacute;a de &eacute;poca medieval, reflejan la presencia de comunidades religiosas que se establecieron en la zona. Entre las m&aacute;s conocidas se encuentran Santa Maria de Idris y San Pietro Barisano.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido urbano incluye adem&aacute;s espacios que conectan distintas partes de la ciudad, como las plazas Vittorio Veneto y Pascoli, que act&uacute;an como puntos de transici&oacute;n entre las zonas m&aacute;s recientes y el n&uacute;cleo hist&oacute;rico. En estos lugares se percibe la convivencia entre distintas etapas de desarrollo. A esta oferta se suma el Museo Nacional de Arte Medieval y Moderno de Basilicata, ubicado en el Palazzo Lanfranchi, un edificio construido entre 1668 y 1672. Este espacio re&uacute;ne colecciones organizadas en varias secciones, que abarcan desde arte sacro hasta propuestas contempor&aacute;neas, ampliando el contexto cultural m&aacute;s all&aacute; del entorno urbano.
    </p><p class="article-text">
        Esta localidad del sur de Italia combina su condici&oacute;n de ciudad habitada con su papel como destino tur&iacute;stico. La recuperaci&oacute;n de los Sassi ha permitido conservar un modelo de asentamiento que documenta miles de a&ntilde;os de ocupaci&oacute;n humana. Al mismo tiempo, la gesti&oacute;n del patrimonio plantea el reto de equilibrar la actividad econ&oacute;mica con la preservaci&oacute;n del entorno, en una ciudad donde la historia sigue formando parte de la vida cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudades-habitadas-antiguas-mundo-villa-italiana-famosa-casas-excavadas-roca_1_13150743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 11:59:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ddbd465a-9539-41b4-b3fa-91fd37041e10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="259525" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ddbd465a-9539-41b4-b3fa-91fd37041e10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="259525" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo: la villa italiana famosa por sus casas excavadas en la roca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ddbd465a-9539-41b4-b3fa-91fd37041e10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Italia,Ciudades,Historia,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El libro que explica cómo superar el desamor por lo urbano: "Hay que cambiar las ciudades para cambiar el mundo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/libro-explica-superar-desamor-urbano-hay-cambiar-ciudades-cambiar-mundo_1_13108130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abb93720-55ec-4591-a767-282a79dc5c0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El libro que explica cómo superar el desamor por lo urbano: &quot;Hay que cambiar las ciudades para cambiar el mundo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Bravo, escritor, pensador y paseante callejero, detalla en su nuevo ensayo por qué los ciudadanos se sienten cada vez más extraños sus barrios y traza una serie de caminos para dar un giro a esta deriva</p><p class="subtitle">BLOG - Stories Matritenses, pensamientos urbanos de Pedro Bravo en Somos Madrid</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Se puede sufrir desamor en nuestra relaci&oacute;n con la ciudad?&rdquo; Es la frase con la que Pedro Bravo empieza a explicar lo que sienten los habitantes de urbes de todo el mundo. Lo hace en su &uacute;ltimo ensayo (<em>Antes todo esto era ciudad</em>, Debate), en el que adem&aacute;s de trazar un minucioso mapa sobre la deriva dist&oacute;pica que padecen millones de personas a la vez en distintos puntos del planeta, intenta atisbar un camino de esperanza y soluciones al que aferrarse.
    </p><p class="article-text">
        Bravo aborda este tema despu&eacute;s de haber publicado otros libros sobre movilidad (<em>Biciosos</em>) y analizando el ascenso del turismo (<em>Exceso de equipaje</em>), y a la vez que lleva escribiendo mensualmente, durante a&ntilde;os, una columna en Somos Madrid sobre lo que ve y siente durante sus paseos por la ciudad (<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Stories Matritenses</em></a>), un blog en el que ha tocado parcialmente los temas que afectan a cualquier urbanita y que ahora analiza globalmente en su nuevo ensayo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SOMOS MADRID: Arrancas tu libro hablando de nuestra relaci&oacute;n con la ciudad como si fuera una pareja que nos ha dejado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        PEDRO BRAVO: Parte de una sensaci&oacute;n personal que intuyo que es colectiva, o al menos de mucha gente. Es la sensaci&oacute;n de sentirte extra&ntilde;o en lugares que antes te acog&iacute;an, entend&iacute;as, que te identificabas con ellos. Ese extra&ntilde;amiento con la ciudad se parece much&iacute;simo al desamor que uno siente cuando est&aacute; en una relaci&oacute;n de pareja. Pasas de estar en tu casa muy bien con una persona y, de repente, todo es extra&ntilde;o, hasta las propias cosas cotidianas. Es algo que yo creo que nos est&aacute; pasando con las ciudades, que provoca desorientaci&oacute;n, tristeza, y hasta una p&eacute;rdida de sentido.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las relaciones de pareja, con la ciudad no hay una raz&oacute;n emocional para que pase esto, sino razones objetivas. Eso es lo que intento analizar en la primera parte del libro: &iquest;qu&eacute; procesos son los que nos est&aacute;n provocando el desamor con nuestras ciudades, con las ciudades a las que les tenemos cari&ntilde;o, o incluso con ciudades que no conoces y, al llegar, tambi&eacute;n te resultan raras precisamente porque son muy parecidas a otras en las que ya has estado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al principio del libro tambi&eacute;n defines lo que es una ciudad. &iquest;Estamos tan perdidos que actualmente no reconocemos lo que es una urbe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta empezar definiendo las cosas para ver si estamos hablando de lo mismo. La ciudad se puede definir b&aacute;sicamente de tres maneras: como espacio arquitect&oacute;nico, las infraestructuras que conforman un territorio urbano; como la administraci&oacute;n de ese espacio arquitect&oacute;nico y sus infraestructuras; y una tercera forma, que a m&iacute; me parece fundamental y que tiene que ver con la etimolog&iacute;a, que es el de la comunidad que vive en ese espacio arquitect&oacute;nico manejado por esas administraciones. Ese es el sentido fundamental de por qu&eacute; vivimos en ciudades, el de la evoluci&oacute;n social que supuso para el ser humano pasar de estar en aldeas a lugares m&aacute;s grandes y m&aacute;s complejos.
    </p><p class="article-text">
        Si las aldeas eran reuniones de gente muy similar, casi todos familiares, en las ciudades lo que hacemos es encontrarnos con gente que es distinta para hacer cosas juntos. Y eso es troncal en todo el libro y lo que tendr&iacute;amos que tener como idea de ciudad: es una comunidad y por eso tiene &eacute;xito. De esa fricci&oacute;n, de ese choque entre personas que no necesariamente tienen que estar de acuerdo en todo, surgen ideas nuevas que hacen evolucionar las ciudades y la sociedad humana. Partir de esa base es fundamental para entender los procesos de los que hablo en el libro, por los cuales estamos inmersos en ese desamor, y entender c&oacute;mo las pol&iacute;ticas de buena parte de los administradores de los territorios y de las ciudades no est&aacute;n entendiendo esa definici&oacute;n de comunidad y est&aacute;n tomando la ciudad como un producto que se puede comercializar de diversas maneras, sin que esa comunidad que vive ah&iacute; se pueda beneficiar, lo que hace que sea perjudicada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los grandes problemas de las ciudades es que son cada vez m&aacute;s desiguales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los grandes gur&uacute;s de la econom&iacute;a que han analizado la desigualdad retratan c&oacute;mo esta aumenta en Occidente a partir del inicio de la globalizaci&oacute;n, cuando empiezan a perder las clases medias, aparte de las clases trabajadoras. Cada vez hay gente m&aacute;s rica, pero sobre todo hay much&iacute;sima m&aacute;s gente con menos poder adquisitivo. En las ciudades ocurre de dos maneras: en las urbes que apuestan por atraer visitantes o inversores -eso que ahora se llama &eacute;xito- generan mucha desigualdad en su interior. Esto lo analiza Richard Florida, en <em>The New Urban Crisis</em>: lo que hacen los inversores, las pol&iacute;ticas de atraer visitantes de todo tipo (turistas, expats, etc) es encarecer el coste de vida, incluido el de la vivienda, y que la gente no pueda acceder a cosas a las que pod&iacute;a llegar antes, lo cual provoca ese desamor del que habl&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre una desigualdad entre esas ciudades de <em>&eacute;xito </em>y las otras del pa&iacute;s que no lo tienen, porque se da un engrandecimiento a costa del empobrecimiento de otros territorios. Madrid, por ejemplo, est&aacute; quitando posibilidades a otras ciudades intermedias que podr&iacute;an estar much&iacute;simo mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n se da una desigualdad generacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo trato muy espec&iacute;ficamente en el libro, aunque lo menciono. S&iacute; que la hay, pero no porque haya unos que se lo han llevado muerto y otros que no tengan nada. El incremento de la desigualdad global y de la p&eacute;rdida de futuro por parte de las nuevas generaciones suceden al mismo tiempo. A estas &uacute;ltimas les ha tocado vivir un proceso econ&oacute;mico en el que ya no hay tanta productividad, el trabajo no rinde tanto y el mercado inmobiliario es algo internacional en el que se meten grandes capitales que no obtienen esas rentabilidades en otros &aacute;mbitos, y entonces est&aacute;n sufriendo todo un proceso econ&oacute;mico internacional, global.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me gusta enfocarlo como que han ganado los mayores y hemos perdido los j&oacute;venes, la din&aacute;mica lleva d&eacute;cadas y est&aacute; empobreciendo a todo el mundo, pero especialmente a las generaciones que han crecido en este momento. Lo que tenemos que hacer es encontrarnos juntos para buscar soluciones porque los que las tienen que buscar parece que no est&aacute;n en ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro analizas la b&uacute;squeda de la marca ciudad y del intento por atraer, ganar y crecer continuamente. &iquest;Por qu&eacute; las urbes se est&aacute;n comportando como empresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece inexplicable. Creo que hay un factor de imitaci&oacute;n: a veces pensamos que la gente hace las cosas con un plan premeditado y los que gobiernan ven algo que se hace por ah&iacute; y dicen, vamos a hacerlo. Es as&iacute; de triste. Creo que tambi&eacute;n hay un factor que es muy humano, que nos gusta ser percibidos por los otros como atractivos y esto nos pasa en individual y est&aacute; pasando tambi&eacute;n en lo urbano. Y porque no se hacen los n&uacute;meros: se dice que est&aacute; muy bien que vengan visitantes e inversores y que eso es bueno para la econom&iacute;a, pero probablemente nadie haya hecho un excel que d&eacute; cuenta de si eso es as&iacute; o no. En el libro cito un estudio que s&iacute; se public&oacute; en Amsterdam y en el que no sal&iacute;an las cuentas para estas pol&iacute;ticas de atracci&oacute;n. Luego est&aacute; el problema de que muchas veces las administraciones no est&aacute;n formadas en asuntos empresariales o econ&oacute;micos y andan repitiendo cosas que vienen de ese &aacute;mbito.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay much&iacute;sima influencia de las grandes consultoras y de las grandes empresas, que se combina con una p&eacute;rdida de poder pol&iacute;tico del poder pol&iacute;tico. No solo los municipales, tambi&eacute;n los regionales, los estatales y los internacionales est&aacute;n cada vez m&aacute;s ya no influidos sino sometidos a los poderes econ&oacute;micos. A la hora de tomar decisiones, aunque parezca parad&oacute;jico, importan m&aacute;s los intereses de esos poderes que los de las personas que viven dentro. Esto no es demagogia, lo estamos viviendo: cuando se facilitan las operaciones de operadores internacionales de todo tipo de cosas -inmobiliarios, tur&iacute;sticos, de grandes eventos, de grandes plataformas- lo que se hace es facilitarlo, y lo que no se piensa en muchos casos es c&oacute;mo mejorar la vida de las personas que habitan en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo influye eso en el pensamiento de los ciudadanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que todo eso es origen de la ira y la frustraci&oacute;n con la que mucha gente est&aacute; comprando los mensajes presuntamente revolucionarios de los nacionalismos populistas, autoritarios... de Trump a Orban o a Abascal, pasando por Ayuso. Si t&uacute; est&aacute;s viendo que no pasa lo que te han dicho durante muchos a&ntilde;os que iba a pasar, si no est&aacute;s siendo cuidado y pierdes capacidad adquisitiva, est&aacute;s en una crisis econ&oacute;mica permanente, en una crisis existencial... pues est&aacute;s cabreado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;el ascenso de los totalitarismos tiene que ver con lo urbano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Durante muchos a&ntilde;os, los investigadores y los an&aacute;lisis electorales han venido diciendo que este ascenso ten&iacute;a que ver con una lucha entre lo rural y lo urbano. Yo no estoy de acuerdo: el proceso se puede ver as&iacute; en Francia, en Alemania, en Espa&ntilde;a incluso, pero las ciudades no son solo las grandes ciudades, sino tambi&eacute;n las peque&ntilde;as y medianas. Esas son ciudades en las que la ausencia de futuro se ve primero y llega antes la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todas las pol&iacute;ticas van a los grandes centros urbanos, los peque&ntilde;os relacionados con lo rural viven una primera desigualdad y un primer sentimiento de olvido. En muchos casos empez&oacute; por ah&iacute;, pero ya est&aacute; pasando en las grandes ciudades. En las &uacute;ltimas elecciones locales de Francia han seguido ganando pol&iacute;ticas supuestamente progresistas, pero la extrema derecha sigue en aumento. Lo que me parece muy peligroso por parte de los pol&iacute;ticos que no son los nacionalpopulistas y que presuntamente lo que quieren es esa progres&iacute;a es que no se est&eacute;n dando cuenta que la frustraci&oacute;n est&aacute; basada en hechos reales. Todos estos mensajes de <em>cuidado que viene de la derecha</em>... es verdad, pero cuidado con que gobiernos de la izquierda tampoco est&eacute;n solucionando los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Defines la especie humana como una &ldquo;especie urbana&rdquo; y a la vez tambi&eacute;n cuentas que nos hemos desconectado de la naturaleza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que necesariamente los humanos tengamos que vivir en ciudades, pero lo estamos haciendo y la tendencia va a m&aacute;s. Lo urbano es fundamental en nuestra vida ahora mismo, pero tiene que entender que forma parte de la naturaleza. Hay un desapego hacia ella y una relaci&oacute;n casi utilitaria, incluso por los que quieren salvar la naturaleza, que lo hacen como protagonistas. Yo creo que los humanos somos parte de la vida y las ciudades han de ser lo m&aacute;s acordes y arm&oacute;nicas con la naturaleza. No es el camino que estamos llevando. Hay un mont&oacute;n de proyectos de renaturalizaci&oacute;n en muchas ciudades, pero tenemos que intentar vivir en armon&iacute;a con la naturaleza, algo que tiene mucho que ver con lo de la comunidad, estar atentos los unos a los otros, entendiendo los otros como humanos, pero tambi&eacute;n como las plantas y animales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo en el que el cambio climático ya es una evidencia, actuar políticamente con todo teñido de verde es lo único que puede garantizarnos la vida en las ciudades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; acciones ser&iacute;an realmente radicales para conseguir esa renaturalizaci&oacute;n verdadera en una ciudad? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un mont&oacute;n de cosas que se est&aacute;n haciendo bien en determinados departamentos, pero lo dem&aacute;s que se ejecuta va en contra de eso. Las pol&iacute;ticas en una administraci&oacute;n tendr&iacute;an que estar te&ntilde;idas por una visi&oacute;n desde y hacia lo natural. Esto no es ser hippie, deber&iacute;a ser una acci&oacute;n de supervivencia: en un mundo en el que el cambio clim&aacute;tico ya es una evidencia, viviendo en nuestras carnes problemas de inundaciones doloros&iacute;simas y olas de calor infinitas, actuar pol&iacute;ticamente con todo te&ntilde;ido de verde es lo &uacute;nico que puede garantizarnos la vida en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; escribes en nuestro medio </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un blog sobre la ciudad</strong></a><strong>, centrado en Madrid que es de donde vives. La capital de Espa&ntilde;a re&uacute;ne casi todas las caracter&iacute;sticas negativas que describes en la primera parte de tu libro. &iquest;Cu&aacute;les crees que son las m&aacute;s graves?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las ciudades grandes re&uacute;nen muchos de estos problemas. Madrid lleva a&ntilde;os inmersa en la b&uacute;squeda de atracci&oacute;n, en ser sexy, algo que quiz&aacute; venga de un complejo de eso que se ha dicho siempre que esto es un pueblo grande. Y tambi&eacute;n quiz&aacute; por observar c&oacute;mo Barcelona estaba siendo sexy. Ha habido varios concursos durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os promovidos por el Ayuntamiento y la Comunidad para hacer marca ciudad y fomentar esa atracci&oacute;n, de todos los gobiernos. Ahora es m&aacute;s evidente, en Madrid lo estamos oyendo d&iacute;a y noche por parte de los responsables del Ayuntamiento, que lo que quieren es atraer <em>visitantes inversores</em>. As&iacute; lo dicen ellos. Y lo que estamos viendo menos, oyendo menos, es si quieren que vivamos mejor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Madrid está decidida a ser Londres, pero en Londres no se puede vivir. Comprar una casa es imposible, alquilar es una heroicidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Madrid est&aacute; decidida a ser Miami y a ser Londres. Y yo no s&eacute; si los que quieren que Madrid sea Londres han vivido realmente en Londres, o han ido m&aacute;s de un fin de semana ah&iacute;, pero en Londres no se puede vivir. Comprar una casa es imposible, alquilar es una heroicidad, porque tienes que vivir a 30, 50, 100 kil&oacute;metros de tu trabajo, incluso les pasa a los altos directivos de empresas. Esa ambici&oacute;n por brillar y por ser sexy, por ganar en esa competici&oacute;n de ciudades internacionales -una competici&oacute;n que no existe- ha hecho que las facilidades que se dan a los poderes econ&oacute;micos por parte de las administraciones en Madrid hayan sido una autopista. Procesos que en otras ciudades han durado a&ntilde;os, en la capital de Espa&ntilde;a se est&aacute;n viendo muy r&aacute;pido. Y lo estamos sufriendo. Este extra&ntilde;amiento, este desamor, lo estamos viviendo casi como un shock. Todav&iacute;a se vende que Madrid es una ciudad muy acogedora, pero ahora mismo solo lo es si tienes much&iacute;simo dinero. Las clases medias y algunas de las clases medias altas lo est&aacute;n pasando mal y se tienen que ir fuera, porque tiene alguien que tiene much&iacute;simo m&aacute;s dinero se las come. El proceso de <em>londresificaci&oacute;n </em>de Madrid es alarmante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una campa&ntilde;a municipal muy comentada fue la que hablaba de</strong><em><strong> la movida de tener un hijo en Madrid</strong></em><strong> para animar a aumentar la demograf&iacute;a madrile&ntilde;a. Pero las ciudades son cada vez terrenos m&aacute;s hostiles para la crianza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de aumento de la natalidad del <em>te doy dinero porque tengas un hijo</em> son muy discutibles en muchos aspectos, pero sobre todo son absurdas si lo que no hay detr&aacute;s es una pol&iacute;tica de reducci&oacute;n de la desigualdad y de que podamos vivir en casas que no est&eacute;n a 200 kil&oacute;metros de nuestro trabajo y tengan m&aacute;s de 30 metros cuadrados. Todas estas pol&iacute;ticas de facilitar que la ciudad se la repartan a trozos grandes inversores y resulte cada vez m&aacute;s cara afectan directamente a la posibilidad de tener hijos. La poblaci&oacute;n mundial est&aacute; creciendo una barbaridad, pero no en Europa y Estados Unidos, que est&aacute; descendiendo. Y los &iacute;ndices de decrecimiento son peores en las ciudades grandes que en otras m&aacute;s peque&ntilde;as. Las pol&iacute;ticas sometidas a los imperativos de los poderes econ&oacute;micos est&aacute;n afectando a la creaci&oacute;n de la familia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu libro trazas este retrato de las ciudades, analizando muchos detalles en cada &aacute;mbito, y luego sacas una especie de inicio de las soluciones. &iquest;Por d&oacute;nde pasar&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No cito muchas soluciones concretas, bajadas a tierra, aunque alg&uacute;n ejemplo hay, porque eso es muy peligroso. T&uacute; puedes saber lo que se ha hecho en una ciudad lejana porque lees un estudio acad&eacute;mico, pero eso no es la realidad. Tienes que vivirla para saber si eso ha funcionado o no. Tampoco he querido decir que yo tengo la soluci&oacute;n. Lo que s&iacute; hago en la segunda parte es pensar v&iacute;as de acci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico y lo filos&oacute;fico para ver de qu&eacute; manera conseguimos -no recuperar la ciudad en el sentido nost&aacute;lgico de volver a lo que fueron las ciudades porque nunca fueron perfectas y siempre han tenido much&iacute;simos problemas- ese cambio que necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Yo, que tiendo a ser pesimista, aqu&iacute; me acojo a la esperanza, que me parece algo bastante m&aacute;s &uacute;til que el optimismo, que es muy acr&iacute;tico. La esperanza parte de reconocer que hay muchas cosas que se han hecho mal, para pensar cosas nuevas. Hay muchas l&iacute;neas de pensamiento: la primera es no admitir como reales los relatos que nos vamos contando sobre qu&eacute; es la ciudad, para qu&eacute; sirve o qu&eacute; es el &eacute;xito, por ejemplo. Debemos pensar sobre qu&eacute; queremos nosotros de las ciudades, para qu&eacute; nos sirven, con qui&eacute;n queremos estar, c&oacute;mo queremos estar, c&oacute;mo queremos convivir, de qu&eacute; manera queremos usar nuestro tiempo, etc.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos otros cap&iacute;tulos que hablan de pensar los futuros, no en singular sino en plural, de una forma imaginativa e innovadora, no siguiendo el pensamiento lineal, sino tratando de traer cosas nuevas. Hay muchas l&iacute;neas de pensamiento que pasan por lo de rebelarse, no admitir seg&uacute;n qu&eacute; cosas. Se puede rebelar un pol&iacute;tico o un grupo pol&iacute;tico, como nos podemos rebelar los ciudadanos. No tiene que ser una rebeli&oacute;n violenta: se trata de decir no a muchas cosas que est&aacute;n pasando y empezar a pensar a lo que queremos decir s&iacute;. Se trata de ser valientes desde lo pol&iacute;tico, desde los que gobiernan, para administrar la ciudad de otra manera. Pero tambi&eacute;n nosotros como ciudadanos, de ser valientes para exigir y para exigirnos que sea la ciudad de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No propones demasiadas cosas concretas, pero una de las que s&iacute; que dices es que a lo mejor las ciudades deber&iacute;an dejar de pensar en crecer todo el tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que propongo m&aacute;s filos&oacute;ficas es el concepto de la renuncia. La renuncia es un ejercicio muy humano, un ejercicio de resistencia. Si hay una inercia impuesta de velocidad, crecimiento de PIB y de atracci&oacute;n, resistirse a eso es un ejercicio mucho m&aacute;s humano que dejarse llevar. Los humanos presumimos mucho de que estamos hechos para la aventura, para la exploraci&oacute;n y la resistencia es un tipo de exploraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, lo de que en las ciudades, si se junta gente pasan cosas, tambi&eacute;n lo vive el poder. Si se juntan poderes, pasan cosas buenas para los poderes, malas para los ciudadanos. Creo que el crecimiento de las ciudades -los datos lo dicen- es negativo para las ciudades. Tener una ciudad m&aacute;s grande significa que los gobiernos de las ciudades ya no administran la ciudad, porque la ciudad se desparrama por un mont&oacute;n de territorios que trascienden al ayuntamiento y a veces incluso al gobierno regional. En Madrid sucede, ya no es la ciudad, sino es la comunidad y parte de otras regiones. En Barcelona tambi&eacute;n sucede, en Londres y en muchos otros lugares. Esto hace que territorios de alrededor que pod&iacute;an ser florecientes no los sean.
    </p><p class="article-text">
        Yo creo mucho en la descentralizaci&oacute;n y que con la capacidad de conectividad que hay, tanto digital como de transportes, ser&iacute;a fant&aacute;stico que la gente pudiese desarrollar proyectos de vida en ciudades intermedias, conectadas con las grandes, sin tener que generar un monstruo gigantesco de megal&oacute;polis en la que la vida es cada vez m&aacute;s complicada y las desigualdades van a ser siempre m&aacute;s crecientes. Ser&iacute;a fant&aacute;stico hacer una pol&iacute;tica de cohesi&oacute;n territorial en todo el Estado espa&ntilde;ol, con la que uno pudiese vivir en ciudades intermedias y tener un proyecto de vida, porque se hayan planteado <em>hubs </em>de proyectos empresariales de emprendedores o para fomentar las familias, o modelos de empresa o de innovaci&oacute;n distintos y no que todo tenga que pasar por Madrid, Barcelona y Bilbao. Pero no se est&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay salvaci&oacute;n para las ciudades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que cambiar las ciudades para cambiar el mundo. Y la &uacute;nica salvaci&oacute;n es cambiarlo. Porque si no, vivimos m&aacute;s r&aacute;pido hacia ning&uacute;n sitio, que es el camino que est&aacute; llevando la sociedad humana. Yo s&iacute; creo que hay salvaci&oacute;n. El momento en el que estamos es findemundista, con sensaci&oacute;n de inexistencia de futuro y l&iacute;deres autoritarios haciendo cosas que hasta ahora eran impensables. Es un momento que va a mucha velocidad, pero que va a pasar. Y lo que tenemos que hacer es que pase cuanto antes y que el impulso nos sirva para hacer las cosas realmente de otra manera. No como Sarkozy dijo en la crisis de 2008 de esto es el fin del capitalismo y luego a los cinco minutos decidi&oacute; que no, y ahora tiene una pulsera en el tobillo porque est&aacute; realmente preso. Pasa por hacer las cosas de otra manera pensando en el bienestar de las personas, no en los accionistas de las grandes empresas o en la atracci&oacute;n por la atracci&oacute;n. Yo creo que es el momento de empezar a pensar qu&eacute; pasa despu&eacute;s de todo esto, porque algo tiene que pasar. 
    </p><p class="article-text">
        --------
    </p><p class="article-text">
        <em>'Antes todo esto era ciudad' se presenta el martes 21 de abril a las 19.00 horas en la librer&iacute;a Antonio Machado de Madrid (plaza de las Salesas 11).</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Casado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/libro-explica-superar-desamor-urbano-hay-cambiar-ciudades-cambiar-mundo_1_13108130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:21:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abb93720-55ec-4591-a767-282a79dc5c0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="412322" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abb93720-55ec-4591-a767-282a79dc5c0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="412322" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El libro que explica cómo superar el desamor por lo urbano: "Hay que cambiar las ciudades para cambiar el mundo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abb93720-55ec-4591-a767-282a79dc5c0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad de Toledo tendrá de nuevo una 'mascletá' y el Ayuntamiento recomienda "cerrar ventanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/ciudad-toledo-tendra-nuevo-mascleta-ayuntamiento-recomienda-cerrar-ventanas_1_13133147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18b1acc7-aff2-43da-805e-91d4a2d3135f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140526.jpg" width="595" height="335" alt="La ciudad de Toledo tendrá de nuevo una &#039;mascletá&#039; y el Ayuntamiento recomienda &quot;cerrar ventanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se celebró varias veces en la Plaza del Ayuntamiento desde 2007 y en 2010 provocó la decapitación de la escultura de un ángel en la Puerta de los Reyes de la Catedral. Ahora se hará fuera del Casco Histórico</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Incendio en una isla del Tajo en Toledo: no se descarta la pólvora del inicio de las Fiestas</p></div><p class="article-text">
        La ciudad de Toledo va a celebrar este fin de semana su propia 'masclet&aacute;', como si de cualquier localidad valenciana se tratara. No es la primera vez. Este espect&aacute;culo t&iacute;pico de la Comunitat Valenciana ya se celebr&oacute; varias veces en la Plaza del Ayuntamiento desde 2007. En 2010 provoc&oacute; la decapitaci&oacute;n de la escultura de un &aacute;ngel en la Puerta de los Reyes de la Catedral, en pleno Casco Hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Pero parece que al Gobierno municipal de PP y Vox no les preocupa que estos hechos vuelvan a repetirse en una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo el nombre 'Las hogueras de San Juan de Alicante en Toledo', el Consistorio ha convocado una serie de actos. Entre ellos, un espect&aacute;culo que se va a llevar a cabo a las 14.00 horas en la explanada que se sit&uacute;a entre la estaci&oacute;n de autobuses y la rotonda de la ronda del Granadal. Es decir, fuera del Casco Hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, con motivo de la misma, el Ayuntamiento ha emitido una serie de recomendaciones de seguridad para seguir el mismo. As&iacute;, indica que, ante del espect&aacute;culo se cierren ventanas y puertas de viviendas cercanas y se retiren de las mismas objetos fr&aacute;giles. Durante la 'masclet&aacute;', insta tambi&eacute;n a respetar la distancia de seguridad y supervisar a ni&ntilde;os, mascotas y personas sensibles y si es necesario se use protecci&oacute;n auditiva.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del espect&aacute;culo, recomienda seguir las indicaciones de seguridad y no manipular restos de pirotecnia que puedan caer en esta zona, que se ubica frente al parque de Safont y el r&iacute;o Tajo, donde habitan decenas de gansos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4dcc361-7b63-42d4-aded-e744a4c498f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recomendaciones del Ayuntamiento de Toledo por la &#039;mascletá&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recomendaciones del Ayuntamiento de Toledo por la &#039;mascletá&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">De una escultura decapitada a un incendio en el Tajo</h2><p class="article-text">
        La explosi&oacute;n de 2010 que dej&oacute; sin cabeza al &aacute;ngel de granito es bastante conocida. Esta pieza del siglo XV, algo m&aacute;s grande que un pu&ntilde;o, cay&oacute; desde un altura de cinco metros sin provocar heridos. Seg&uacute;n recogieron los medios, el entonces de&aacute;n de la Catedral, Juan S&aacute;nchez, denunci&oacute; que hab&iacute;a pedido al alcalde, Emiliano Garc&iacute;a-Page (actual presidente de Castilla-La Mancha), cambiar el lugar de esta exhibici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de este suceso,&nbsp;<a href="https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/ayuntamiento-cabildo-acuerdan-trasladar-201008170000_noticia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ayuntamiento de Toledo y el Cabildo Primado acordaron trasladar</a>&nbsp;a otro emplazamiento este espect&aacute;culo ruidoso y r&iacute;tmico, que se realizaba el d&iacute;a 15 de agosto con motivo de las fiestas de la Virgen del Sagrario.
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente, en 2011, esta masclet&aacute; se sustituy&oacute; por un espect&aacute;culo de fuegos artificiales en la Peraleda, que no se volvi&oacute; a celebrar desde que en 2022 provocase un<a href="https://toledodiario.es/los-bomberos-trabajan-en-la-extincion-de-un-incendio-en-una-de-las-islas-del-tajo-en-toledo-con-dificil-acceso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;incendio en la isla del Tajo</a>&nbsp;que se reactiv&oacute; en varias ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Esta 'masclet&aacute;' toledana contaba con 10 kilos de p&oacute;lvora, mientras que en la que se va a celebrar este s&aacute;bado, 11 de abril, se van a emplear 50 kilos, seg&uacute;n anunciaron en la presentaci&oacute;n de las&nbsp;<a href="https://toledodiario.es/toledo-celebra-sus-primeras-hogueras-de-san-juan-al-estilo-alicantino/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades de promoci&oacute;n tur&iacute;stica y cultural que van a hacer entre Toledo y Alicante</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fidel Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/ciudad-toledo-tendra-nuevo-mascleta-ayuntamiento-recomienda-cerrar-ventanas_1_13133147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 11:33:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18b1acc7-aff2-43da-805e-91d4a2d3135f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140526.jpg" length="59753" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18b1acc7-aff2-43da-805e-91d4a2d3135f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140526.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59753" width="595" height="335"/>
      <media:title><![CDATA[La ciudad de Toledo tendrá de nuevo una 'mascletá' y el Ayuntamiento recomienda "cerrar ventanas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18b1acc7-aff2-43da-805e-91d4a2d3135f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140526.jpg" width="595" height="335"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pirotecnia,Ayuntamientos,Festejos,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao crea 'oasis' de mariposas en plena ciudad para impulsar la biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-crea-oasis-mariposas-plena-ciudad-impulsar-biodiversidad_1_13115303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d33d0e52-91c3-4809-8fdc-1d954fc0f0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bilbao crea &#039;oasis&#039; de mariposas en plena ciudad para impulsar la biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Jardines Salesianos del barrio de Sarriko, el parque de Ibaieder en La Peña y el parque Eskurtze en Irala contarán con espacios para estos insectos en zonas soleadas y resguardadas del viento, condiciones que favorecen su reproducción y refugio</p><p class="subtitle">Bilbao retirará al alcalde con Primo de Rivera Federico Moyúa su plaza en el centro, que volverá a ser Elíptica
</p></div><p class="article-text">
        Esta primavera los parques de Bilbao contar&aacute;n con varios 'oasis' de mariposas para impulsar la biodiversidad incluso dentro de la ciudad. Se trata de un proyecto de Cruz Roja en colaboraci&oacute;n con el Ayuntamiento de Bilbao, y bajo la iniciativa de la Asociaci&oacute;n Zerynthia que busca proteger y fomentar la presencia de mariposas y otros polinizadores clave para el ecosistema.&nbsp;Para ello, los Jardines Salesianos del barrio de Sarriko, el parque de Ibaieder en La Pe&ntilde;a y el parque Eskurtze en Irala&nbsp;contar&aacute;n con espacios para estos insectos en zonas soleadas y resguardadas del viento, condiciones que favorecen su reproducci&oacute;n y refugio. En ellos se han plantado especies aut&oacute;ctonas adaptadas al clima de Bilbao, como romero, tomillo, ruda o hinojo, que sirven tanto de alimento para las mariposas adultas como para sus orugas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mariposas son unos insectos capaces de medir la biodiversidad de un espacio. Son bioindicadores de la calidad ambiental de nuestro entorno. De todos los insectos que polinizan las plantas, el 40% son mariposas&rdquo;, detalla Yolanda Mart&iacute;n, bi&oacute;loga y voluntaria de Cruz Roja en Bizkaia. Seg&uacute;n detallan desde Cruz Roja, cada 15 d&iacute;as voluntarios ir&aacute;n valorando la evoluci&oacute;n de estos peque&ntilde;os 'oasis'. &ldquo;A lo mejor una mariposa pone huevos, a los 4-10 d&iacute;as aparecen las orugas y estas sirven de alimento a otros invertebrados, p&aacute;jaros, etc. Tampoco hay que olvidar otro punto importante del proyecto, ya que las mariposas van a convertirse en el alimento de otros animales, algo que tambi&eacute;n aumentar&aacute; la biodiversidad en los parques urbanos. Estos 'oasis' de mariposas ayudan a mejorar la biodiversidad de los parques, acercan la ciencia a la ciudadan&iacute;a, y es un proyecto que permite hacer un seguimiento a futuro porque tendremos que ver las plantas que vamos introduciendo, qu&eacute; tipo de polinizadores atraen y qu&eacute; especies de mariposas aparecen&rdquo;, sostiene la bi&oacute;loga que indica que en los parques donde ya est&aacute;n ubicados estos espacios han colocado paneles informativos, para que la ciudadan&iacute;a conozca la realidad y el ecosistema de las mariposas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Zerynthia explican que en Espa&ntilde;a existen &ldquo;5.000 especies de lepid&oacute;pteros, entre los de vuelo diurno y nocturno&rdquo;. &ldquo;Cada especie ocupa un papel espec&iacute;fico y fundamental en el medio, polinizando plantas con flor, proporcionando alimento a otras especies animales, etc. Las mariposas, junto con el resto de insectos, son uno de los primeros organismos en verse afectados por las alteraciones en el medio. De este modo, a trav&eacute;s de la sensibilizaci&oacute;n por la conservaci&oacute;n de estos animales, no solo introducimos la necesidad de conservar territorios emblem&aacute;ticos, sino que podemos transmitir de manera muy visual c&oacute;mo las acciones humanas en el medio afectan dram&aacute;ticamente a seres tan bellos y bien considerados socialmente como las mariposas&rdquo;, reconocen. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96b34b45-c907-4f8b-bf49-14c4bce21f1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Voluntarios de Cruz Roja Bizkaia creando uno de los &#039;oasis&#039; de mariposas en Bilbao"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Voluntarios de Cruz Roja Bizkaia creando uno de los &#039;oasis&#039; de mariposas en Bilbao                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estas especies cuentan con amenazas, la principal de ellas, la destrucci&oacute;n o alteraci&oacute;n de sus h&aacute;bitats. &ldquo;Especialmente en torno a los medios urbanos existe una gran problem&aacute;tica relacionada con el uso de pesticidas y el deterioro del medio debido a procesos humanos como el urbanismo o la construcci&oacute;n de infraestructuras. Sin embargo, es posible trabajar para paliar esta situaci&oacute;n. Para ello proponemos este proyecto&rdquo;, explican desde la asociaci&oacute;n, que trabaja en todo el pa&iacute;s en la divulgaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de estos insectos. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la concejala de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, Nora Abete, se&ntilde;ala que &ldquo;este tipo de iniciativas contribuyen a acercar la naturaleza a los barrios y a reforzar el v&iacute;nculo entre la ciudadan&iacute;a y los espacios verdes de la ciudad&rdquo;. &ldquo;La presencia de mariposas y otros polinizadores es tambi&eacute;n un indicador de la calidad ambiental de los parques urbanos&rdquo;, aclara. Seg&uacute;n reconocen desde el &aacute;rea de Movilidad y Sostenibilidad, las mariposas, al igual que otros insectos polinizadores, son especialmente sensibles a las alteraciones del medio y la p&eacute;rdida o degradaci&oacute;n de sus h&aacute;bitats, el uso de pesticidas y el impacto de los procesos urban&iacute;sticos constituyen algunas de las principales amenazas para estas especies en los entornos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros meses se garantizar&aacute; un riego adecuado para facilitar el crecimiento de las plantas y, posteriormente, al tratarse de especies aut&oacute;ctonas, podr&aacute;n desarrollarse de forma natural. El mantenimiento y seguimiento de estos espacios correr&aacute; a cargo del voluntariado de Cruz Roja, que realizar&aacute; revisiones peri&oacute;dicas para supervisar el crecimiento de la vegetaci&oacute;n y el estado del oasis. Adem&aacute;s, se han instalado cercos de madera para proteger las plantaciones y evitar posibles da&ntilde;os. &ldquo;Con peque&ntilde;as intervenciones como estas plantaciones podemos transformar los parques urbanos en espacios m&aacute;s ricos en vida y m&aacute;s valiosos para el equilibrio de los ecosistemas&rdquo;, concluye Javier Garaizar, voluntario y director del &aacute;rea de Medio Ambiente de Cruz Roja en Bizkaia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-crea-oasis-mariposas-plena-ciudad-impulsar-biodiversidad_1_13115303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 19:46:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d33d0e52-91c3-4809-8fdc-1d954fc0f0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3006122" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d33d0e52-91c3-4809-8fdc-1d954fc0f0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3006122" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bilbao crea 'oasis' de mariposas en plena ciudad para impulsar la biodiversidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d33d0e52-91c3-4809-8fdc-1d954fc0f0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Biodiversidad,Agentes medioambientales,Medio ambiente,Naturaleza,Animales,Animales salvajes,Ciudades,Cambio climático,Insectos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Menos turística que Brujas pero con más encanto que Bruselas, Gante es una de las ciudades más agradables de Flandes. Sabiendo cuándo ir, cómo moverte, qué ver, qué comer y qué hacer, puedes conseguir que se convierta en la escapada perfecta
</p><p class="subtitle">Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera</p></div><p class="article-text">
        Gante suele vivir a la sombra de Brujas y Bruselas, pero basta con poner un pie en su centro hist&oacute;rico para entender que merece una visita por s&iacute; sola. Canales, fachadas medievales, iglesias imponentes y un aire tranquilo que hace de ella una ciudad agradable, amigable y f&aacute;cil de disfrutar. Gante es manejable y c&oacute;moda, y ofrece un interesante equilibrio entre lo monumental y lo cotidiano, al mismo tiempo que esconde rincones de aut&eacute;ntico cuento.
    </p><p class="article-text">
        Su ubicaci&oacute;n, adem&aacute;s, la convierte en una parada casi perfecta. Est&aacute; a medio camino entre Bruselas y Brujas, y bien conectada por tren. Por eso tambi&eacute;n muchos viajeros la eligen no solo como visita, sino como base desde la que explorar Flandes. A eso se suma su car&aacute;cter universitario, que le da vida durante todo el a&ntilde;o y la aleja de esa sensaci&oacute;n de parque tem&aacute;tico que puedes tener en Brujas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, m&aacute;s all&aacute; de lo que hay que ver, la clave est&aacute; en c&oacute;mo organizar la visita. Cu&aacute;nto tiempo dedicarle, c&oacute;mo moverse, por d&oacute;nde pasear, qu&eacute; platos probar o qu&eacute; detalles conviene tener en cuenta para no llevarse sorpresas. Porque Gante es f&aacute;cil, s&iacute;, pero con algunos matices. Y ah&iacute; es donde entran en juego estos consejos, pensados para aprovechar mejor el viaje y disfrutar la ciudad al m&aacute;ximo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Gante</strong></h2><p class="article-text">
        B&eacute;lgica es un destino bastante agradecido en cualquier &eacute;poca, pero hay detalles que conviene tener en cuenta. Julio y agosto concentran m&aacute;s viajeros, con d&iacute;as largos y mejor clima. Mayo, junio y septiembre suelen ser el mejor equilibrio entre buen tiempo y menor masificaci&oacute;n. Y el invierno, aunque m&aacute;s fr&iacute;o y lluvioso, tiene el atractivo de los mercados navide&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Al elegir cu&aacute;ndo viajar a Gante tambi&eacute;n hay que tener en cuenta un factor clave: las Gentse Feesten. Durante diez d&iacute;as de julio, la ciudad se transforma con conciertos, actividades y un ambiente que lo cubre todo. Es una experiencia &uacute;nica, pero conviene saberlo de antemano. Si buscas tranquilidad, mejor evitar esas fechas. Si quieres vivir una gran fiesta urbana, ese es el momento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab7c389a-72e6-4ef5-87c3-56501d1ab9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Con un paseo en barco descubrirás la ciudad desde otra perspectiva."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Con un paseo en barco descubrirás la ciudad desde otra perspectiva.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar a Gante?</h2><p class="article-text">
        Si lo que buscas es encajar Gante en un viaje m&aacute;s completo por Flandes es cierto que la podr&iacute;as ver en un d&iacute;a,&nbsp;pero se quedar&iacute;a muy corto. Merece mucho la pena hacer, al menos, una noche. Pero lo ideal ser&iacute;a dedicarle dos. Eso te permite recorrer el centro con calma, entrar en alg&uacute;n museo o monumento sin mirar el reloj y, sobre todo, disfrutar de la ciudad cuando cambia el ritmo, llega la noche y la ciudad se ilumina. Algo que nos perder&iacute;amos si solo vamos de paso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse: las mejores zonas para dormir</h2><p class="article-text">
        Gante no es una ciudad grande, as&iacute; que elegir bien la zona puede marcar la diferencia. El centro hist&oacute;rico, especialmente alrededor de Graslei y Korenlei, es la mejor opci&oacute;n. Est&aacute;s cerca de casi todo y puedes moverte caminando sin depender de transporte. Es m&aacute;s caro, s&iacute;, pero puede compensar.
    </p><p class="article-text">
        La zona de la estaci&oacute;n (Gent-Sint-Pieters) es pr&aacute;ctica si vas a hacer muchas excursiones en tren, aunque pierdes algo de ambiente. Y barrios como Ledeberg pueden ser una alternativa m&aacute;s econ&oacute;mica, bien conectada y cada vez m&aacute;s animada. En cualquier caso, reservar con antelaci&oacute;n es importante, sobre todo en fines de semana y temporada alta.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad cambia cuando cae el sol</h2><p class="article-text">
        Gante es una ciudad en la que merece mucho la pena retrasar un poco la hora de irse a dormir. Su plan de iluminaci&oacute;n, <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/la-noche-magica-de-gante#read-more" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocido internacionalmente</a>, no se limita a encender las farolas de las calles y ya. Es un proyecto pensado para resaltar edificios, plazas y canales con una iluminaci&oacute;n cuidada y meticulosa, que transforma por completo el centro hist&oacute;rico. Todo est&aacute; medido para crear contrastes, guiar el paseo y conocer la ciudad desde otra perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un ambiente tranquilo, elegante y muy fotog&eacute;nico. Caminar por los muelles de Graslei y Korenlei al anochecer, cuando las fachadas se reflejan en el agua, es una de esas experiencias que justifican por s&iacute; solas el viaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03bb3649-e743-4907-a1b7-ab344465b287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El puente de San Miguel al anochecer."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El puente de San Miguel al anochecer.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Gante</h2><p class="article-text">
        Moverse por Gante es sencillo. El centro hist&oacute;rico es compacto y se recorre perfectamente a pie, que es adem&aacute;s la mejor forma de descubrirla porque lo m&aacute;s seguro es que quieras parar a cada momento a contemplar alg&uacute;n detalle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tranv&iacute;a funciona bien y puede ser &uacute;til si te alojas algo m&aacute;s lejos o quieres ahorrar tiempo en alg&uacute;n desplazamiento puntual. Y la bicicleta es una opci&oacute;n muy habitual, aunque conviene valorar si realmente la necesitas, pues las distancias son cortas y, a no ser que tengas claro que te vas a desplazar por los alrededores, en el centro no es necesaria.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El coche, mejor evitarlo</h2><p class="article-text">
        Si est&aacute;s pensando en alquilar coche, hay un detalle importante: el centro cuenta con una Zona de Bajas Emisiones (LEZ) y, adem&aacute;s, Gante presume de tener la zona peatonal m&aacute;s grande de Flandes.
    </p><p class="article-text">
        Esto implica que no puedes circular libremente y que, en algunos casos, es necesario registrar el veh&iacute;culo previamente. Si no lo haces, la multa llegar&aacute; despu&eacute;s. Y no suele ser precisamente baja.
    </p><p class="article-text">
        En el centro mandan los peatones y los ciclistas, de manera que si llegas a Gante en coche por estar haciendo un viaje a tu aire entre varias ciudades, lo mejor es dejarlo aparcarlo en un lugar adecuado y prescindir de &eacute;l hasta tu marcha.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Idioma: peque&ntilde;o gesto, gran diferencia</h2><p class="article-text">
        En Gante se habla neerland&eacute;s (flamenco). Y aunque la mayor&iacute;a de gente entiende franc&eacute;s, no es la opci&oacute;n m&aacute;s recomendable. Es mejor recurrir al ingl&eacute;s, que funciona perfectamente y suele ser la mejor elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender una palabra b&aacute;sica como <em>&ldquo;dank je&rdquo; </em>(gracias) siempre suma alg&uacute;n punto a tu favor. Es un detalle peque&ntilde;o, pero se nota en el trato y la gente lo agradece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94fa166a-3c8c-4723-8d5a-2516f5899860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cuberdons, el dulce más típico."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cuberdons, el dulce más típico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Comer en Gante: qu&eacute; probar</h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a belga es otro de los grandes alicientes del viaje. No es que sea mundialmente reconocida precisamente, pero hay algunos platos que no deber&iacute;as pasar por alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las patatas fritas est&aacute;n por todas partes y son el t&iacute;pico tentempi&eacute; que encaja en cualquier momento. Los mejillones con patatas fritas, la carne cocinada con cerveza o los gofres son algunos de los cl&aacute;sicos que conviene probar. El dulce m&aacute;s t&iacute;pico son los <em>cuberdons,</em> unos conos rellenos de sirope. Y obviamente tambi&eacute;n el chocolate, claro.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a horarios, son m&aacute;s tempranos que en Espa&ntilde;a, as&iacute; que conviene adaptarse un poco para evitar sorpresas.
    </p><h2 class="article-text">Una ciudad con alma vegetariana</h2><p class="article-text">
        Gante tiene una faceta no muy conocida que suele sorprender bastante a los viajeros, y es que defiende una firme apuesta por la gastronom&iacute;a vegetariana.
    </p><p class="article-text">
        En 2009 puso en marcha los llamados &ldquo;jueves vegetarianos&rdquo;, una iniciativa que anima a no consumir carne ni pescado un d&iacute;a a la semana. Con el tiempo, esto ha generado una oferta muy amplia y variada, hasta el punto de que la ciudad presume de ostentar el t&iacute;tulo de capital vegetariana de Europa. De modo que, aunque no seas vegetariano, es un buen sitio para probar algo diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3962bda5-f07d-4eb0-bab4-a4b341842ec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El castillo de Gante desde el agua."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El castillo de Gante desde el agua.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Gante desde el agua</h2><p class="article-text">
        En cuanto empieces a recorrer el casco hist&oacute;rico de Gante ver&aacute;s que el agua tiene un papel protagonista, con numerosos canales que nacen de la confluencia de los r&iacute;os Lys y Escalda. Recorrerlos en barco siempre es una experiencia agradable, descubriendo rincones que a pie pasan desapercibidos y aprendiendo m&aacute;s sobre la ciudad gracias a los comentarios de los gu&iacute;as. Suelen durar unos 40 minutos y salen desde la zona de Graslei y Korenlei.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas algo m&aacute;s activo, tambi&eacute;n existe la opci&oacute;n de alquilar un kayak y recorrer los canales a tu ritmo. Es otra forma de ver la ciudad, m&aacute;s tranquila y bastante diferente.
    </p><h2 class="article-text"><em>El Cordero M&iacute;stico:</em> organiza la visita</h2><p class="article-text">
        <em>La Adoraci&oacute;n del Cordero M&iacute;stico</em>, de los hermanos Van Eyck, es una de las obras m&aacute;s importantes del arte occidental y est&aacute; en la catedral de San Bav&oacute;n. De modo que, si viajas a Gante, posiblemente sea algo que no te querr&aacute;s perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es una de las visitas m&aacute;s demandadas de la ciudad, el consejo es claro: <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/el-cordero-mistico" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compra tu entrada</a> con toda la antelaci&oacute;n posible. De lo contrario, es muy probable que no puedas entrar. Adem&aacute;s, la visita incluye una experiencia en la cripta con realidad virtual que ayuda a entender mejor la obra antes de verla.
    </p><h2 class="article-text">Imprescindibles de Gante: una selecci&oacute;n para no perderse</h2><p class="article-text">
        En Gante apetece pasear sin un rumbo demasiado fijo, pero hay lugares que conviene tener claros desde el principio para no pasarlos por alto.
    </p><p class="article-text">
        Los muelles de Graslei y Korenlei son la imagen m&aacute;s reconocible de la ciudad y merece la pena verlos tanto de d&iacute;a como de noche. El campanario Belfort ofrece una de las mejores vistas del centro hist&oacute;rico y ayuda a situarse. El Castillo de los Condes de Gante es una visita muy completa, y un buen aliciente si adem&aacute;s viajas por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-belgica-con-ninos_1_11803724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante con ni&ntilde;os</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena fijarse en el Stadshal, cuya estructura moderna contrasta en pleno centro hist&oacute;rico, entrar en la iglesia de San Nicol&aacute;s, que est&aacute; a solo unos metros, atravesar la calle Werregarenstraatje, famosa por sus grafitis, o dedicarle un rato al puente de San Miguel, que est&aacute; rodeado por la zona m&aacute;s monumental de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c53b9761-35f6-453a-a3a7-3c4d63aaa090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Stadshal, o pabellón municipal, contrastando en el casco histórico de Gante."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Stadshal, o pabellón municipal, contrastando en el casco histórico de Gante.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Consejos pr&aacute;cticos que tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Teniendo todo esto en mente, vamos a lo pr&aacute;ctico. El clima en B&eacute;lgica es cambiante, as&iacute; que llevar algo de abrigo o un chubasquero siempre es buena idea, incluso en verano. El calzado c&oacute;modo es casi obligatorio, las calles adoquinadas e irregulares est&aacute;n por todas partes y eso se nota al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si viajas en temporada alta, reservar con antelaci&oacute;n tanto alojamiento como la visita al <em>Cordero M&iacute;stico</em> te permitir&aacute; viajar con m&aacute;s tranquilidad. Y en cuanto a documentaci&oacute;n, si viajas desde Espa&ntilde;a basta con el DNI ,y adem&aacute;s tendr&aacute;s cobertura sanitaria gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Enchufes? Los mismos. &iquest;Moneda? La misma. &iquest;Tarifas de tel&eacute;fono? Las mismas gracias al <em>roaming </em>europeo. As&iacute; que una vez all&iacute;, todo resulta realmente f&aacute;cil. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="769606" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="769606" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bélgica,Escapadas,Ciudades,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cortan el agua durante horas en el barrio del Nuevo Parque de Ciudad Real por niveles "bajos" de cloro residual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/ciudad_real/cortan-agua-durante-horas-barrio-nuevo-parque-ciudad-real-niveles-bajos-cloro-residual_1_13111404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8725aa81-9a21-4f98-a2db-8221a64c7175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cortan el agua durante horas en el barrio del Nuevo Parque de Ciudad Real por niveles &quot;bajos&quot; de cloro residual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento ya ha restablecido el servicio tras una inspección: “El agua suministrada en todo momento ha cumplido con todos los parámetros de calidad”</p><p class="subtitle">Un episodio de turbidez del agua en el sistema Picadas-Almoguera afecta al suministro en varios municipios de Toledo</p></div><p class="article-text">
        El Servicio Municipal de Agua de Ciudad Real ha restablecido la normalidad en el suministro del barrio del Nuevo Parque tras una actuaci&oacute;n preventiva que ha requerido el corte del abastecimiento durante algunas horas. 
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de una queja ciudadana recibida a comienzos de esta semana, equipos t&eacute;cnicos del Servicio Municipal de Agua se desplazaron de inmediato a la zona para verificar la situaci&oacute;n. Seg&uacute;n el Ayuntamiento, las comprobaciones realizadas detectaron niveles de desinfecci&oacute;n (cloro residual) &ldquo;por debajo de los valores habituales&rdquo; en un &aacute;rea muy localizada del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Como medida preventiva, y siguiendo los protocolos establecidos, se procedi&oacute; a la sectorizaci&oacute;n de la zona afectada, delimitando el &aacute;rea comprendida entre las calles Italia y Finlandia del barrio Nuevo Parque. La zona qued&oacute; aislada del resto de la red de distribuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De igual forma, los equipos t&eacute;cnicos llevaron a cabo &ldquo;purgas parciales&rdquo; en las acometidas individuales de cada abonado afectado para eliminar el agua con niveles de desinfectante inferiores. Desde el Servicio Municipal de Agua tambi&eacute;n se realizaron an&aacute;lisis organol&eacute;pticos en m&uacute;ltiples puntos de la red.
    </p><h2 class="article-text">Vaciado total de la red de la zona</h2><p class="article-text">
        Una vez evaluados los resultados, se determin&oacute; la necesidad de proceder al vaciado total de la red de la zona que hab&iacute;a sido delimitada, garantizando as&iacute; una actuaci&oacute;n precisa y localizada. A las 03:00 horas de la madrugada qued&oacute; completamente restablecido el servicio con todas las garant&iacute;as de calidad para todos los abonados de las calles afectadas.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el Ayuntamiento destaca que el agua que recib&iacute;an los vecinos que dispon&iacute;an de suministro era &ldquo;adecuada para el consumo en todo momento&rdquo;. La suspensi&oacute;n temporal del suministro en algunas zonas concretas de Nuevo Parque fue &ldquo;una medida adoptada de forma preventiva para garantizar la calidad y seguridad del agua distribuida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los controles de calidad del agua son constantes y rigurosos, la respuesta ante cualquier anomal&iacute;a es inmediata y se aplican en todo momento los protocolos m&aacute;s exigentes para garantizar la salud p&uacute;blica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vox ve &ldquo;contradicciones&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n ha llevado a Vox, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/politica/pp-retira-competencias-vox-ayuntamiento-ciudad-real-da-roto-pacto-gobierno_1_12088439.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exsocio del PP en el equipo de Gobierno Ayuntamiento</a>, a pedir explicaciones. Afirma que el mensaje trasladado a los vecinos resulta &ldquo;contradictorio e inaceptable&rdquo;. Destaca que, por un lado, se afirma que el agua es &ldquo;completamente apta para el consumo&rdquo; y cumple con todos los par&aacute;metros legales; y, por otro, se reconoce la suspensi&oacute;n del suministro en determinadas zonas tras detectarse &ldquo;niveles de cloro por debajo de los valores habituales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;La seguridad sanitaria no admite ambig&uuml;edades ni mensajes confusos. El cloro no es un elemento accesorio: es un componente esencial para garantizar la desinfecci&oacute;n del agua y la protecci&oacute;n frente a riesgos microbiol&oacute;gicos. La mera reducci&oacute;n por debajo de niveles adecuados ya implica un riesgo potencial que exige transparencia, rigor y responsabilidad&rdquo;, afirma el Grupo Municipal de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, ha pedido &ldquo;Informaci&oacute;n clara, completa y veraz&rdquo; sobre la situaci&oacute;n real del agua en Nuevo Parque, un detalle t&eacute;cnico de los niveles detectados, duraci&oacute;n de la incidencia y zonas afectadas; y garant&iacute;as de que &ldquo;no ha existido en ning&uacute;n momento riesgo para la salud p&uacute;blica&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/ciudad_real/cortan-agua-durante-horas-barrio-nuevo-parque-ciudad-real-niveles-bajos-cloro-residual_1_13111404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 09:54:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8725aa81-9a21-4f98-a2db-8221a64c7175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57026" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8725aa81-9a21-4f98-a2db-8221a64c7175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57026" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cortan el agua durante horas en el barrio del Nuevo Parque de Ciudad Real por niveles "bajos" de cloro residual]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8725aa81-9a21-4f98-a2db-8221a64c7175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamientos,Agua,Vox,Parques,Abastecimiento de agua,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Segregación: una nueva frontera [R]]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-segregacion-nueva-frontera-r_132_13090956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efe2fad4-b10d-44e7-a6af-5cfc5a551034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Segregación: una nueva frontera [R]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvemos a un episodio en el que indagamos en la causas que han dado lugar a unas ciudades más grandes y más desiguales, en las que vivimos en función de la renta… y del origen
</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/segregaci-n-una-nueva-frontera-r/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Segregación: una nueva frontera [R]"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Hoy recuperamos un episodio que preparamos tras una investigaci&oacute;n del equipo de datos de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> y que llegaba a una conclusi&oacute;n muy clara: Cuanto m&aacute;s pobre es el barrio, mayor es la concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n migrante. Hay zonas que son una aut&eacute;ntica frontera: los puntos amarillos son la poblaci&oacute;n extranjera. Los azules, la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Hay barrios en Espa&ntilde;a de aut&eacute;ntico contraste. A un lado, todo azul. A otro, todo amarillo. Una frontera.
    </p><p class="article-text">
        Nos dirigimos a alguna de ellas. Por ejemplo, en Madrid, en la M30: la arteria que divide Puente de Vallecas con Retiro - Pac&iacute;fico. All&iacute; vamos con Gabriela S&aacute;nchez, la jefa de Desalambre en <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, que ha coordinado este especial con Ra&uacute;l S&aacute;nchez, jefe de datos de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> y con el que hablamos para entender este fen&oacute;meno. Tambi&eacute;n, con los periodistas de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> Carmen Ib&aacute;&ntilde;ez y Marcos Garc&iacute;a Santonja, vamos a otras dos zonas con una frontera clara en lo que a segregaci&oacute;n se refiere en Sevilla y en Alicante.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;*** Este episodio se emiti&oacute; por primera vez el 26 de enero de 2026 ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>***</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/mapa-segregacion-calle-calle-divide-poblacion-origen-renta_1_12801930.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El mapa de la segregaci&oacute;n, calle a calle: c&oacute;mo se divide a la poblaci&oacute;n por origen y renta</a>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-segregacion-nueva-frontera-r_132_13090956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/efe2fad4-b10d-44e7-a6af-5cfc5a551034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57949" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/efe2fad4-b10d-44e7-a6af-5cfc5a551034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57949" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Segregación: una nueva frontera [R]]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/efe2fad4-b10d-44e7-a6af-5cfc5a551034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Segregación,Racismo,Barrios Turísticos,Ciudades,Fronteras,Migraciones,Población,Extranjeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santa Catalina, el barri transformat en 'la petita Suècia' que expulsa els seus veïns: "Això s'ha tornat infernal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/santa-catalina-barri-transformat-petita-suecia-expulsa-els-seus-veins-aixo-s-tornat-infernal_1_13104574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26afaadd-cb99-4275-8458-fc5a0deea0eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139700.jpg" width="3994" height="2247" alt="Santa Catalina, el barri transformat en &#039;la petita Suècia&#039; que expulsa els seus veïns: &quot;Això s&#039;ha tornat infernal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En els darrers anys s'han multiplicat els negocis i les immobiliàries escandinaves que anuncien habitatges amb preus que arriben a les set xifres. "Et ve un suec i et paga quatre vegades més del que val... i què fas?", es demana un resident d’aquest barri de Palma</p><p class="subtitle">Inversors suecs i francesos es llancen a gentrificar i expulsar els veïns d'aquest barri de Mallorca: “És un drama salvatge”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Aquesta barriada s&rsquo;ha tornat infernal&rdquo;. Antoni, de 79 anys, ho diu sense embuts, recolzat a la vorera d&rsquo;un carrer on ja gaireb&eacute; no reconeix ning&uacute;. Ha viscut tota la vida a Santa Catalina, antic barri pesquer que ara descriu com a irreconeixible: &ldquo;Mallorquins en queden pocs ja&rdquo;. Als voltants, fa&ccedil;anes acabades de rehabilitar i aparadors en angl&egrave;s, alemany... i en suec. En aquesta barriada de Palma, es multipliquen els negocis i les immobili&agrave;ries escandinaves que anuncien habitatges amb preus que arriben a les set xifres mentre, a pocs metres, els darrers ve&iuml;ns de tota la vida observen com el barri canvia de mans. L&rsquo;idioma varia segons la taula. El preu, sempre a l&rsquo;al&ccedil;a. &ldquo;Aqu&iacute; no s&rsquo;hi pot viure, aqu&iacute; no s&rsquo;hi pot dormir&rdquo;, lamenta Antoni, que assenyala el renou constant, els conflictes nocturns i una sensaci&oacute; d&rsquo;abandonament que, diu, ning&uacute; no ha sabut frenar.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute; no &eacute;s nom&eacute;s perceptiva. El preu de l&rsquo;habitatge a Santa Catalina se situa ja entorn dels 6.200 euros per metre quadrat &mdash;fa una d&egrave;cada, rondava els 2.500&mdash;, amb pujades de m&eacute;s del 14 % nom&eacute;s en el darrer any, segons Idealista. Pel que fa al lloguer, el m&eacute;s barat que s&rsquo;ofereix en aquest portal immobiliari ascendeix a 1.100 euros: un pis de 50 metres sense moblar. El gestiona MallorcaByr&aring;n Real Estate, una de les nombroses immobili&agrave;ries sueques implantades a la zona. I &eacute;s que aquestes ag&egrave;ncies actuen com a intermedi&agrave;ries clau en aquest circuit, connectant compradors del nord d&rsquo;Europa amb un mercat local cada vegada m&eacute;s inaccessible. El resultat, visible al carrer, &eacute;s un despla&ccedil;ament progressiu: contractes que no es renoven, lloguers que es disparen i ve&iuml;ns que se&rsquo;n van. Antoni &eacute;s un d&rsquo;ells: &ldquo;Estic esperant anar-me&rsquo;n d&rsquo;aqu&iacute; ben aviat, a una altra zona m&eacute;s tranquil&middot;la&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pocs metres apareix Tomeu, que ha sentit fragments de la conversa i s&rsquo;hi afegeix. &ldquo;&Eacute;s que &eacute;s un tema que em bull la sang&rdquo;, justifica. Per a ell, la transformaci&oacute; no &eacute;s una dada, sin&oacute; una p&egrave;rdua personal. &ldquo;All&agrave; els meus padrins tenien una botiga, Casa Paco&rdquo;, explica, assenyalant una cantonada. En aquell mateix lloc es varen con&egrave;ixer els seus pares. Avui, per&ograve;, el local ha canviat de mans i de funci&oacute;: &ldquo;Ara &eacute;s el t&iacute;pic bar de torrades d&rsquo;alvocat&rdquo;. El contrast li fa mal. El seu relat dibuixa amb precisi&oacute; el canvi de model: del comer&ccedil; de proximitat al consum global. En un local pr&ograve;xim, recorda, hi havia una papereria on la seva padrina li comprava &ldquo;cotxets&rdquo;. Ara &eacute;s un establiment de vins &ldquo;de deu euros la copa on no hi entra cap mallorqu&iacute;&rdquo;. Al seu voltant, el que queda del barri original &eacute;s ja residual: &ldquo;Nom&eacute;s queden alguns negocis de sempre, i poca cosa m&eacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Només queden alguns comerços dels de sempre. Aquí hi havia una papereria en la qual la meva àvia em comprava cotxets. Ara és un lloc de vins de deu euros la copa on no entra cap mallorquí
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tomeu</span>
                                        <span>—</span> Veí de Santa Catalina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomeu, veí de Santa Catalina, assenyala a un local de la zona: &quot;Aquí els meus avis tenien una botiga, Casa Paco. Ara és el típic bar de torrades d&#039;alvocat&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomeu, veí de Santa Catalina, assenyala a un local de la zona: &quot;Aquí els meus avis tenien una botiga, Casa Paco. Ara és el típic bar de torrades d&#039;alvocat&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Terrassa d&#039;un dels nombrosos bars de Santa Catalina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Terrassa d&#039;un dels nombrosos bars de Santa Catalina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>'Lilla sverige' (o la 'petita Su&egrave;cia')</strong></h2><p class="article-text">
        Aquest &ldquo;poca cosa m&eacute;s&rdquo; &eacute;s el rastre d&rsquo;un barri que durant d&egrave;cades va funcionar com una comunitat: un entramat d&rsquo;habitatges assequibles, fam&iacute;lies treballadores i una identitat profundament arrelada a la mar i al port. En el seu lloc ha emergit un altre espai, cada vegada m&eacute;s globalitzat, on l&rsquo;habitatge s&rsquo;ha convertit en un producte d&rsquo;inversi&oacute;. La transformaci&oacute; ha estat tan intensa que alguns mitjans i immobili&agrave;ries el descriuen directament com 'lilla sverige' -'la petita Su&egrave;cia'-. No &eacute;s una exageraci&oacute; ni una etiqueta casual. &Eacute;s la conseq&uuml;&egrave;ncia visible de m&eacute;s d&rsquo;una d&egrave;cada d&rsquo;inversi&oacute; estrangera &mdash;principalment escandinava&mdash; que ha alterat no nom&eacute;s el preu de l&rsquo;habitatge, sin&oacute; tamb&eacute; la composici&oacute; social i cultural del barri.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durant dècades, Santa Catalina era un entramat d&#039;habitatges assequibles, famílies treballadores i una identitat profundament arrelada a la mar i al port. En el seu lloc ha emergit un altre espai, cada vegada més globalitzat, on l&#039;habitatge s&#039;ha convertit en un producte d&#039;inversió. La transformació ha estat tan intensa que alguns mitjans i immobiliàries ho descriuen com &#039;la petita Suècia&#039;
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El punt d&rsquo;inflexi&oacute; se situa despr&eacute;s de la crisi de 2008. A partir de 2013, amb la recuperaci&oacute; del mercat, la inversi&oacute; sueca va trobar a Santa Catalina un enclavament ideal: c&egrave;ntric, proper a la mar i amb un parc immobiliari antic susceptible de revaloritzaci&oacute;. El que per a molts era la seva llar, per a altres es va convertir en una oportunitat. Edificis sencers comen&ccedil;aren a canviar de mans. El patr&oacute; es repeteix: compra a preus relativament baixos, rehabilitaci&oacute; integral i posterior venda com a producte de luxe dirigit a compradors internacionals. En paral&middot;lel, els antics residents van desapareixent: contractes que no es renoven, lloguers que es disparen, obres que s&rsquo;allarguen durant anys. El despla&ccedil;ament no sempre &eacute;s abrupte, per&ograve; s&iacute; constant.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Clients a la terrassa d&#039;un altre bar de Santa Catalina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Clients a la terrassa d&#039;un altre bar de Santa Catalina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El negoci immobiliari</strong></h2><p class="article-text">
        En aquest proc&eacute;s, les ag&egrave;ncies immobili&agrave;ries exerceixen un paper clau. No nom&eacute;s intermedien en la compravenda d&rsquo;habitatges, sin&oacute; que actuen com a pont entre el capital estranger i el mercat local, identificant propietats amb potencial, assessorant inversions i gestionant actius. Un dels pilars d&rsquo;aquest fenomen ha estat precisament la implantaci&oacute; d&rsquo;ag&egrave;ncies escandinaves especialitzades en compradors del nord d&rsquo;Europa.
    </p><p class="article-text">
        Una d&rsquo;elles &eacute;s BO Mallorca, fundada per l&rsquo;empres&agrave;ria Vivian Grunblatt, que reivindica el seu arrelament al barri davant la percepci&oacute; d&rsquo;una immobili&agrave;ria vinculada exclusivament a capital estranger. &ldquo;He nascut i crescut aqu&iacute; i he viscut aqu&iacute; la major part de la meva vida&rdquo;, subratlla en declaracions a elDiario.es. La seva relaci&oacute; amb Santa Catalina es remunta a m&eacute;s de quatre d&egrave;cades: &ldquo;Els meus pares sempre han tengut despatx i despr&eacute;s casa a Santa Catalina, aix&iacute; que fa m&eacute;s de 40 anys que estic en aquest barri&rdquo;. Des de fa dues d&egrave;cades dirigeix la seva pr&ograve;pia immobili&agrave;ria a la zona, cosa que, assegura, li ha perm&egrave;s observar de primera m&agrave; la seva transformaci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Façana de BO Mallorca, una de les immobiliàries orientades, entre altres clients, als compradors suecs"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Façana de BO Mallorca, una de les immobiliàries orientades, entre altres clients, als compradors suecs                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pel que fa a l&rsquo;escalada de preus, Grunblatt rebutja que es pugui explicar &uacute;nicament per l&rsquo;arribada de compradors internacionals: &ldquo;En termes generals, el principal factor darrere la manca d&rsquo;habitatge a preus assequibles a Palma &eacute;s l&rsquo;escassetat d&rsquo;oferta, especialment d&rsquo;obra nova. Durant els darrers deu anys, la creaci&oacute; de nous habitatges ha estat limitada, fet que ha generat una pressi&oacute; constant sobre els preus&rdquo;. En el cas de Santa Catalina, afegeix, l&rsquo;encariment respon tamb&eacute; a la seva evoluci&oacute; com a barri: &ldquo;Avui dia compta amb una oferta gastron&ograve;mica, cultural i esportiva molt atractiva, fet que ha incrementat notablement la seva demanda&rdquo;. Aquest atractiu, sost&eacute;, no nom&eacute;s ha captat compradors estrangers &mdash;principalment suecs i alemanys&mdash;, sin&oacute; tamb&eacute; residents locals amb alt poder adquisitiu. &ldquo;L&rsquo;augment de preus no es pot atribuir &uacute;nicament a la demanda estrangera, sin&oacute; a una combinaci&oacute; de factors&rdquo;, insisteix, en un context en qu&egrave;, a m&eacute;s, els habitatges amb terrassa o vistes a la mar s&oacute;n els que assoleixen els valors m&eacute;s elevats.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En termes generals, el principal factor darrere de la falta d&#039;habitatge a preus assequibles a Palma és l&#039;escassetat d&#039;oferta, especialment d&#039;obra nova. Durant els últims deu anys, la creació de nous habitatges ha estat limitada, la qual cosa ha generat una pressió constant sobre els preus
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vivian Grunblatt </span>
                                        <span>—</span> Propietària de l&#039;agència inmobiliària BO Mallorca Real Estate
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una altra de les empreses que s&rsquo;han establert a la &lsquo;petita Su&egrave;cia de Palma&rsquo; &eacute;s Fastighetsbyr&aring;n, presentada com la major xarxa immobili&agrave;ria de Su&egrave;cia. Des de la seva oficina al carrer Protectora de Palma comercialitza habitatges que arriben a preus de fins a 17,5 milions d&rsquo;euros. Al capdavant d&rsquo;aquesta estructura hi ha Mattias Rosenlund, un dels perfils clau en la implantaci&oacute; del negoci immobiliari escandinau a Palma. La seva activitat no es limita a la intermediaci&oacute;: forma part d&rsquo;una xarxa que acompanya tot el proc&eacute;s d&rsquo;inversi&oacute;, des de la recerca de propietats fins a la gesti&oacute; posterior de l&rsquo;actiu. La seva figura exemplifica com el capital estranger accedeix de manera directa al mercat residencial local.
    </p><p class="article-text">
        A aquesta xarxa s&rsquo;hi afegeixen altres firmes com Svensk Fastighetsf&ouml;rmedling Real Estate: &ldquo;Hem portat el model immobiliari suec a Espanya i l&rsquo;acompanyarem durant tot el proc&eacute;s fins que gaudeixi del sol, la calor i la seva llar espanyola&rdquo;, es pot llegir al seu web, on apareixen suggerents recomanacions com &ldquo;desperti&rsquo;s amb vistes a la serra i a la mar&rdquo;. Tamb&eacute; SkandiaM&auml;klarna, que va obrir oficina a Palma per captar clients escandinaus interessats en zones c&egrave;ntriques amb alt potencial de revaloritzaci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Façana de la immobiliària Svensk Fastighetsförmedling Real Estate, en la web de la qual pot llegir-se: &quot;Hem portat el model immobiliari suec a Espanya&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Façana de la immobiliària Svensk Fastighetsförmedling Real Estate, en la web de la qual pot llegir-se: &quot;Hem portat el model immobiliari suec a Espanya&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Altres mirades: entre la cr&iacute;tica i la resignaci&oacute;</strong></h2><p class="article-text">
        Davant el malestar generalitzat, un altre ve&iacute;, Ra&uacute;l, introdueix una mirada diferent sobre el que est&agrave; passant a Santa Catalina. Nascut al barri i amb tota la seva fam&iacute;lia vinculada als seus carrers, recorda un passat molt diferent de l&rsquo;actual: &ldquo;Fa 25 o 30 anys aix&ograve; era un aut&egrave;ntic desastre. Ning&uacute; volia viure aqu&iacute;. Era un suburbi&rdquo;. Segons el seu relat, aquesta degradaci&oacute; va ser precisament el que va devaluar el barri i va permetre que, anys despr&eacute;s, es convert&iacute;s en un objectiu atractiu per a la inversi&oacute;. A difer&egrave;ncia d&rsquo;altres ve&iuml;ns, Ra&uacute;l no assenyala nom&eacute;s els compradors estrangers. &ldquo;El problema no &eacute;s del que compra, el problema &eacute;s del que ven&rdquo;, afirma. I ho explica amb cruesa: &ldquo;Et ve un suec i et paga quatre vegades m&eacute;s del que val... i qu&egrave; fas?&rdquo;. En la seva opini&oacute;, la pujada de preus i la transformaci&oacute; del barri responen tamb&eacute; a la decisi&oacute; de qui va vendre les seves propietats quan el mercat es va comen&ccedil;ar a disparar. &ldquo;De tots els meus amics de quan &eacute;rem petits no en queda cap&rdquo;, reconeix.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no és del que compra, el problema és del que ven. Si et ve un suec i et paga quatre vegades més del que val... què fas?”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl</span>
                                        <span>—</span> Veí de Santa Catalina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Raúl, veí de Santa Catalina: &quot;De tots els meus amics de quan érem petits no en queda ningú&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Raúl, veí de Santa Catalina: &quot;De tots els meus amics de quan érem petits no en queda ningú&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La seva pr&ograve;pia hist&ograve;ria reflecteix aquesta contradicci&oacute;. Ra&uacute;l vivia en un pis amb lloguer antic &mdash;&ldquo;pagava 117 euros&rdquo;&mdash; quan la propiet&agrave;ria va decidir vendre l&rsquo;edifici per m&eacute;s de mig mili&oacute; d&rsquo;euros. No obstant aix&ograve;, en el seu cas va aconseguir una sortida excepcional: un acord de lloguer amb opci&oacute; de compra que li va permetre adquirir l&rsquo;habitatge i, posteriorment, tota la finca. &ldquo;Ara tot &eacute;s molt car, est&agrave; enfocat als estrangers, s&iacute;&rdquo;, admet. Per&ograve; insisteix en el seu diagn&ograve;stic: el canvi del barri no s&rsquo;explica nom&eacute;s per qui arriba, sin&oacute; tamb&eacute; per qui decideix marxar.
    </p><p class="article-text">
        A prop d&rsquo;un dels bars de sempre, el Isle&ntilde;o, dos argentins, Francisco i Gustavo, observen la transformaci&oacute; de Santa Catalina amb una barreja de resignaci&oacute; i an&agrave;lisi. Francisco ho resumeix de manera directa: &ldquo;Cada vegada hi ha menys residents perqu&egrave; els pisos estan buits o comprats per a &uacute;s vacacional&rdquo;. Despr&eacute;s de tres d&egrave;cades a Mallorca, assegura que el canvi ha estat progressiu, per&ograve; evident: &ldquo;Palma ja est&agrave; una mica enva&iuml;da. Ja no &eacute;s la Palma que m&rsquo;agradava&rdquo;. I en el cas concret del barri, ho descriu amb ironia: &ldquo;Santa Catalina &eacute;s l&rsquo;ambaixada sueca&rdquo;. La conversa deriva r&agrave;pidament cap als preus. &ldquo;Ja ni la compra pots fer, i els caf&egrave;s costen tres, quatre, cinc euros&rdquo;, comenta Gustavo. Fins i tot sortir a dinar s&rsquo;ha convertit en una excepci&oacute;: &ldquo;L&rsquo;altre dia v&agrave;rem anar tres a menjar men&uacute; i ens v&agrave;rem gastar 90 euros&rdquo;. Per a ells, el problema no &eacute;s nom&eacute;s la pres&egrave;ncia estrangera, sin&oacute; un canvi de model m&eacute;s ampli: &ldquo;Aix&ograve; ja &eacute;s tot luxe&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Francisco i Gustavo, sobre la transformació del barri: &quot;Cada vegada hi ha menys residents, perquè els pisos estan buits o comprats per a ús vacacional&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco i Gustavo, sobre la transformació del barri: &quot;Cada vegada hi ha menys residents, perquè els pisos estan buits o comprats per a ús vacacional&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Francisco, que treballa en el sector tur&iacute;stic, amplia la mirada i situa el fenomen en un context m&eacute;s ampli. &ldquo;S&rsquo;est&agrave; portant tot cap al luxe, menys gent per&ograve; de m&eacute;s qualitat&rdquo;, explica, en refer&egrave;ncia a una estrat&egrave;gia que, segons ell, s&rsquo;est&agrave; replicant a tot Balears. No obstant aix&ograve;, adverteix de les seves contradiccions: manca de treballadors, precarietat en el servei i dificultats per sostenir aquest model. Tot i aix&iacute;, ambd&oacute;s coincideixen en el diagn&ograve;stic final: &ldquo;Aqu&iacute; ja no hi ha marxa enrere&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Francisco, al costat de la seva gossa, Lucía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco, al costat de la seva gossa, Lucía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Residents suecs: &ldquo;&Eacute;s la millor zona&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        A m&eacute;s de les ag&egrave;ncies immobili&agrave;ries, a Santa Catalina tamb&eacute; s&rsquo;hi han implantat altres negocis com una fleca sueca, Palma Brand, que reflecteix el canvi del barri i l&rsquo;arribada de residents estrangers. A l&rsquo;interior gaireb&eacute; no s&rsquo;hi parla espanyol. Molt menys catal&agrave;. Dues clientes, Christin i Ebba, conversen en suec mentre esperen una comanda. Viuen a la zona i no dubten a explicar per qu&egrave; aquest barri s&rsquo;ha convertit en un dels m&eacute;s atractius per als seus compatriotes. &ldquo;&Eacute;s la millor zona&rdquo;, assegura Christin. Destaca la seva ubicaci&oacute; &mdash;&ldquo;&eacute;s a prop del centre, per&ograve; sense ser al centre&rdquo;&mdash; i el seu estil de vida: &ldquo;Els restaurants, l&rsquo;ambient&hellip; &eacute;s preci&oacute;s&rdquo;. Tamb&eacute; menciona la connexi&oacute; amb la resta de l&rsquo;illa i la mar: &ldquo;Tens tot el que necessites aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanmateix, el seu relat introdueix un mat&iacute;s revelador. &ldquo;Molts suecs se&rsquo;n van de Santa Catalina&rdquo;, diu. El motiu &eacute;s el mateix que els va atreure: &ldquo;Hi ha massa suecs&rdquo;. Segons explica Ebba, la concentraci&oacute; ha arribat a un punt inc&ograve;mode: &ldquo;No pots sortir a sopar sense vigilar el que dius, perqu&egrave; tothom t&rsquo;ent&eacute;n&rdquo;. Sobre els preus, apunten a una idea clara: &ldquo;Els espanyols venen perqu&egrave; reben molts de doblers&rdquo;. I conclouen: &ldquo;Al final, tot dep&egrave;n dels doblers&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exterior del forn suec Palma Bread"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exterior del forn suec Palma Bread                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Forn suec que un dia va florir en Santa Catalina però va acabar tancant les seves portes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Forn suec que un dia va florir en Santa Catalina però va acabar tancant les seves portes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre la pujada de preus, la seva explicaci&oacute; barreja factors. D'una banda,&nbsp;Christin&nbsp;relativitza el pes dels suecs enfront d'altres compradors: &ldquo;Els alemanys o els brit&agrave;nics s&oacute;n molts m&eacute;s&rdquo;. Per&ograve; tamb&eacute; apunta a la din&agrave;mica del mercat: &ldquo;Els espanyols venen perqu&egrave; reben molts diners&rdquo;. En la seva opini&oacute;, si els propietaris locals romanguessin en els seus habitatges, el barri seria m&eacute;s divers. &ldquo;Podria haver-hi una comunitat amb espanyols, suecs, alemanys&hellip;&rdquo;, assenyala. Per&ograve; conclou amb una idea clara: &ldquo;Al final, tot dep&egrave;n dels diners&rdquo;. En el mateix carrer, un r&egrave;tol &eacute;s l'&uacute;nica cosa que queda de&nbsp;Swedish&nbsp;Stuff, un altre forn que va florir a Santa Catalina, per&ograve; va acabar tancant les seves portes.
    </p><p class="article-text">
        A Thomas Bakeshop, Michelle at&eacute;n els seus clients entre pans i pastissos, per&ograve; tamb&eacute; entre llibres en diversos idiomes. Fa una d&egrave;cada que viu al barri i defensa el car&agrave;cter internacional del lloc. &ldquo;&Eacute;s el meu somni viure en una ciutat on hi hagi gent de tot el m&oacute;n&rdquo;, explica. Per a ella, aquesta barreja &eacute;s precisament l&rsquo;atractiu: &ldquo;Aqu&iacute; ve gent d&rsquo;Espanya, de Mallorca, d&rsquo;Am&egrave;rica Llatina, d&rsquo;Alemanya, d&rsquo;&Agrave;sia&hellip; tothom &eacute;s benvingut&rdquo;. Davant les cr&iacute;tiques ve&iuml;nals, Michelle, que juntament amb el seu marit regenta Thomas Bakeshop, relativitza el focus sobre el barri i assenyala: &ldquo;El problema de l&rsquo;habitatge no &eacute;s nom&eacute;s d&rsquo;aqu&iacute;, &eacute;s de tota Mallorca&rdquo;. En el seu cas, assegura no haver tengut dificultats, per&ograve; reconeix la complexitat del context: &ldquo;&Eacute;s molt complicat&rdquo;. El seu discurs reflecteix una altra de les mirades presents a Santa Catalina: la d&rsquo;aquells que entenen la transformaci&oacute; com a part d&rsquo;una din&agrave;mica global i no exclusivament com un conflicte local.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de l&#039;habitatge no és només de Santa Catalina, sinó de tota Mallorca
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michelle</span>
                                        <span>—</span> Copropietària del forn Thomas Bakeshop
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En Thomas Bakeshop, Michelle atén entre pans i pastissos. Porta una dècada vivint a Santa Catalina: &quot;És el meu somni viure a una ciutat on hi ha gent de tot el món&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En Thomas Bakeshop, Michelle atén entre pans i pastissos. Porta una dècada vivint a Santa Catalina: &quot;És el meu somni viure a una ciutat on hi ha gent de tot el món&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La p&egrave;rdua de negocis hist&ograve;rics</strong></h2><p class="article-text">
        Durant d&egrave;cades, els negocis van pert&agrave;nyer a fam&iacute;lies locals o van allotjar lloguers assequibles, transformats ara en promocions d'alt&nbsp;<em>standing</em>, reduint el nombre d'habitatges i multiplicant el seu valor. El Bar Progreso, obert en 1920 a la&nbsp;Pla&ccedil;a&nbsp;Progr&eacute;s, va ser durant gaireb&eacute; un segle un dels s&iacute;mbols del Santa Catalina popular. Regentat durant d&egrave;cades per la mateixa fam&iacute;lia, va tancar en 2016 despr&eacute;s de la jubilaci&oacute; dels seus propietaris, posant fi a 96 anys d'hist&ograve;ria. En el seu lloc s'han succe&iuml;t nous negocis de restauraci&oacute; internacional, reflex del canvi comercial del barri, on els antics bars de tota la vida han estat substitu&iuml;ts per locals orientats a un p&uacute;blic global.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Columna sobre el bar Progreso a la revista &#039;París-Balears&#039;, editada des de París per l&#039;associació &#039;Les Cadets de Majorque&#039; entre els anys 1954 i 1998"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Columna sobre el bar Progreso a la revista &#039;París-Balears&#039;, editada des de París per l&#039;associació &#039;Les Cadets de Majorque&#039; entre els anys 1954 i 1998                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        L'impacte de la xarxa immobili&agrave;ria en Santa Catalina ha adoptat formes que van des del subtil fins al conflictiu. En 2024, ve&iuml;ns van denunciar noves estrat&egrave;gies de captaci&oacute;: immobili&agrave;ries que deixaven publicitat en les b&uacute;sties oferint taxacions gratu&iuml;tes acompanyades de brioixos de canyella, una imatge que il&middot;lustra com el desembarcament de capital estranger es filtra fins i tot en els gestos m&eacute;s quotidians. Les actuacions poden aconseguir formes m&eacute;s agressives, com l'assetjament o assetjament psicol&ograve;gic immobiliari: actuacions destinades a for&ccedil;ar la sortida d'un resident mitjan&ccedil;ant pressi&oacute;, fustigaci&oacute; o deterioraci&oacute; de les seves condicions de vida. El Codi Penal, en el seu article 172, les reconeix com a delicte quan es dirigeixen a &ldquo;impedir a un altre amb viol&egrave;ncia o intimidaci&oacute; fer el que la llei no prohibeix o compel&middot;lir-li a realitzar el que no vol&rdquo;, mentre que la Llei estatal d'Habitatge l'identifica com una vulneraci&oacute; del dret a l'habitatge.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudis acad&egrave;mics coincideixen a assenyalar Santa Catalina com un dels casos m&eacute;s clars de gentrificaci&oacute; a Palma. Recerques de la Universitat de Barcelona, la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB) i el col&middot;lectiu Palma XXI documenten com l'arribada d'inversi&oacute; estrangera i els processos de rehabilitaci&oacute; urbana han anat acompanyats d'un augment sostingut del preu de l'habitatge i del despla&ccedil;ament de la poblaci&oacute; resident. En el seu <em>Informe sobre la gentrificaci&oacute; al barri de Santa Catalina</em>, des de l&rsquo;Observatori de Gentrificaci&oacute; de Palma XXI descriuen amb claredat el proc&eacute;s que ha viscut la zona en la darrera d&egrave;cada, marcada per una intensa pressi&oacute; immobili&agrave;ria i una transformaci&oacute; social accelerada.
    </p><p class="article-text">
        El document parla d&rsquo;una &ldquo;revaloritzaci&oacute; del barri associada a l&rsquo;arribada de nous residents amb major poder adquisitiu&rdquo;, una din&agrave;mica que ha convertit un dels antics barris populars de Palma en un espai cada vegada m&eacute;s inaccessible per als seus propis ve&iuml;ns. El canvi no &eacute;s nom&eacute;s una q&uuml;esti&oacute; de preus, sin&oacute; de qui es pot quedar. L&rsquo;informe adverteix d&rsquo;un proc&eacute;s de substituci&oacute; progressiva: &ldquo;La poblaci&oacute; resident tradicional &eacute;s substitu&iuml;da per nous perfils amb major capacitat adquisitiva&rdquo;. Un fenomen que ja no &eacute;s puntual, sin&oacute; estructural. Comprar &eacute;s cada vegada m&eacute;s dif&iacute;cil, per&ograve; quedar-se de lloguer tampoc &eacute;s una opci&oacute; realista per a molts. El resultat &eacute;s un despla&ccedil;ament silenci&oacute;s: ve&iuml;ns que se&rsquo;n van sense titulars, sense desnonaments visibles, per&ograve; empesos per un mercat que ja no poden assumir.
    </p><p class="article-text">
        Per part seva, un estudi de l'investigador Ismael&nbsp;Yrigoy&nbsp;Cadena, incl&ograve;s en el llibre El m&oacute;n vist de les ciutats, analitza la transformaci&oacute; de Santa Catalina com a resultat de la interacci&oacute; entre conversi&oacute; en zona de vianants i inversi&oacute; estrangera, vinculant-la amb processos de despla&ccedil;ament poblacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/santa-catalina-barri-transformat-petita-suecia-expulsa-els-seus-veins-aixo-s-tornat-infernal_1_13104574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 05:44:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26afaadd-cb99-4275-8458-fc5a0deea0eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139700.jpg" length="2842076" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26afaadd-cb99-4275-8458-fc5a0deea0eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139700.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2842076" width="3994" height="2247"/>
      <media:title><![CDATA[Santa Catalina, el barri transformat en 'la petita Suècia' que expulsa els seus veïns: "Això s'ha tornat infernal"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26afaadd-cb99-4275-8458-fc5a0deea0eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139700.jpg" width="3994" height="2247"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Especulación inmobiliaria,Compraventa,Alquiler,Mercado inmobiliario,Inmobiliarias,Gentrificación,Ciudades,Turismo,Suecia,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santa Catalina, el barrio transformado en 'la pequeña Suecia' que expulsa a sus vecinos: "Esto se ha vuelto infernal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/santa-catalina-barrio-transformado-pequena-suecia-expulsa-vecinos-vuelto-infernal_1_13098642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santa Catalina, el barrio transformado en &#039;la pequeña Suecia&#039; que expulsa a sus vecinos: &quot;Esto se ha vuelto infernal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años se han multiplicado los negocios y las inmobiliarias escandinavas que anuncian viviendas cuyo precio alcanza las siete cifras. "Te viene un sueco y te paga cuatro veces más de lo que vale... ¿y qué haces?", se pregunta un residente de este barrio de Palma</p><p class="subtitle">Inversores suecos y franceses se lanzan a gentrificar y expulsar a los vecinos de este barrio de Mallorca: “Es un drama salvaje”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Esta barriada se ha vuelto infernal&rdquo;. Antoni, de 79 a&ntilde;os, lo dice sin rodeos, apoyado en la acera de una calle donde ya no reconoce a casi nadie. Lleva toda la vida en Santa Catalina, antiguo barrio pesquero que ahora describe como irreconocible: &ldquo;Mallorquines quedan pocos ya&rdquo;. En los alrededores, fachadas reci&eacute;n rehabilitadas y escaparates en ingl&eacute;s, alem&aacute;n... y en sueco. En esta zona de Palma se multiplican los negocios y las inmobiliarias escandinavas que anuncian viviendas cuyo precio alcanza las siete cifras mientras, a pocos pasos, los &uacute;ltimos vecinos de toda la vida observan c&oacute;mo la barriada cambia de manos. El idioma var&iacute;a seg&uacute;n la mesa de cada bar. El precio, siempre al alza. &ldquo;Aqu&iacute; no se puede vivir, aqu&iacute; no se puede dormir&rdquo;, lamenta Antoni, quien, en su caso, apunta al ruido constante, los conflictos nocturnos y a una sensaci&oacute;n de abandono que, dice, nadie ha sabido frenar.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n no es solo perceptiva. El precio de la vivienda en Santa Catalina se sit&uacute;a ya en torno a los 6.200 euros por metro cuadrado -hace una d&eacute;cada rondaba los 2.500-, con subidas de m&aacute;s del 14% solo en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, seg&uacute;n Idealista. En cuanto al alquiler, el m&aacute;s barato que se oferta en este portal inmobiliario asciende a 1.100 euros: un piso de 50 metros sin amueblar. Lo administra Mallorcabyr&aring;n Real Estate, una de las numerosas inmobiliarias suecas implantadas en la zona. Y es que estas agencias act&uacute;an como intermediarias clave en ese circuito, conectando compradores del norte de Europa con un mercado local cada vez m&aacute;s inaccesible. El resultado, visible en la calle, es un desplazamiento progresivo: contratos que no se renuevan, alquileres que se disparan y vecinos que se marchan. Antoni es uno de ellos: &ldquo;Estoy esperando irme de aqu&iacute; enseguida, a otra zona m&aacute;s tranquila&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pocos metros aparece Tomeu, quien ha escuchado ecos de la conversaci&oacute;n y se suma a la misma. &ldquo;Es que es un tema que me hierve la sangre&rdquo;, justifica. Para &eacute;l, la transformaci&oacute;n no es un dato, sino una p&eacute;rdida personal. &ldquo;Ah&iacute; mis abuelos ten&iacute;an un colmado, Casa Paco&rdquo;, explica, se&ntilde;alando una esquina. En ese mismo lugar se conocieron sus padres. Hoy, sin embargo, el local ha cambiado de manos y de funci&oacute;n: &ldquo;Ahora es el t&iacute;pico bar de tostadas de aguacate&rdquo;. El contraste le duele. Su relato dibuja con precisi&oacute;n el cambio de modelo: de comercio de proximidad a consumo global. En un establecimiento pr&oacute;ximo, recuerda, hab&iacute;a una papeler&iacute;a donde su abuela le compraba &ldquo;cochecitos&rdquo;. Ahora es una vinoteca &ldquo;de diez euros la copa donde no entra ning&uacute;n mallorqu&iacute;n&rdquo;. A su alrededor, lo que queda del barrio original es ya residual: &ldquo;Solo quedan algunos negocios de siempre, y poco m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo quedan algunos comercios de los de siempre. Ahí había una papelería en la que mi abuela me compraba cochecitos. Ahora es un sitio de vinos de diez euros la copa donde no entra ningún mallorquín</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tomeu</span>
                                        <span>—</span> Vecino de Santa Catalina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afa14626-2d5b-4891-b25e-92a62d130270_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomeu, vecino de Santa Catalina, señala a un local de la zona: &quot;Ahí mis abuelos tenían un colmado, Casa Paco. Ahora es el típico bar de tostadas de aguacate&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomeu, vecino de Santa Catalina, señala a un local de la zona: &quot;Ahí mis abuelos tenían un colmado, Casa Paco. Ahora es el típico bar de tostadas de aguacate&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84eafe08-1e57-4104-ac6f-767cc74ae02b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Terraza de uno de los bares de Santa Catalina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Terraza de uno de los bares de Santa Catalina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>'Lilla sverige' (o la 'peque&ntilde;a Suecia')</strong></h2><p class="article-text">
        Ese &ldquo;poco m&aacute;s&rdquo; es el rastro de un barrio que durante d&eacute;cadas funcion&oacute; como comunidad: un entramado de viviendas asequibles, familias trabajadoras y una identidad profundamente arraigada al mar y al puerto. En su lugar ha emergido otro espacio, cada vez m&aacute;s globalizado, donde la vivienda se ha convertido en un producto de inversi&oacute;n. La transformaci&oacute;n ha sido tan intensa que algunos medios e inmobiliarias lo describen directamente como &ldquo;la peque&ntilde;a Suecia&rdquo;. No es una exageraci&oacute;n ni una etiqueta casual. Es la consecuencia visible de m&aacute;s de una d&eacute;cada de inversi&oacute;n extranjera &ndash;principalmente escandinava&ndash; que ha alterado no solo el precio de la vivienda, sino tambi&eacute;n la composici&oacute;n social y cultural del barrio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante décadas, Santa Catalina era un entramado de viviendas asequibles, familias trabajadoras y una identidad profundamente arraigada al mar y al puerto. En su lugar ha emergido otro espacio, cada vez más globalizado, donde la vivienda se ha convertido en un producto de inversión. La transformación ha sido tan intensa que algunos medios e inmobiliarias lo describen como &quot;la pequeña Suecia&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n se sit&uacute;a tras la crisis de 2008. A partir de 2013, con la recuperaci&oacute;n del mercado, la inversi&oacute;n sueca encontr&oacute; en Santa Catalina un enclave ideal: c&eacute;ntrico, cercano al mar y con un parque inmobiliario antiguo susceptible de revalorizaci&oacute;n. Lo que para muchos era su hogar, para otros se convirti&oacute; en una oportunidad. Edificios enteros comenzaron a cambiar de manos.  El patr&oacute;n se repite: compra a precios relativamente bajos, rehabilitaci&oacute;n integral y posterior venta como producto de lujo dirigido a compradores internacionales. En paralelo, los antiguos residentes van desapareciendo: contratos que no se renuevan, alquileres que se disparan, obras que se prolongan durante a&ntilde;os. El desplazamiento no siempre es abrupto, pero s&iacute; constante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a37c9259-8384-4e37-b896-ee626fb555e1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Clientes en la terraza de un bar de Santa Catalina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Clientes en la terraza de un bar de Santa Catalina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El negocio inmobiliario</strong></h2><p class="article-text">
        En este proceso, las agencias inmobiliarias desempe&ntilde;an un papel clave. No solo intermedian en la compra y venta de viviendas, sino que act&uacute;an como puente entre el capital extranjero y el mercado local, identificando propiedades con potencial, asesorando inversiones y gestionando activos. Uno de los pilares de este fen&oacute;meno ha sido precisamente la implantaci&oacute;n de agencias escandinavas especializadas en compradores del norte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es BO Mallorca, fundada por la empresaria Vivian Grunblatt, quien reivindica su arraigo en el barrio frente a la percepci&oacute;n de una inmobiliaria vinculada exclusivamente a capital extranjero. &ldquo;He nacido y crecido aqu&iacute; y he vivido aqu&iacute; la mayor parte de mi vida&rdquo;, subraya en declaraciones a elDiario.es. Su relaci&oacute;n con Santa Catalina se remonta a m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas: &ldquo;Mis padres siempre han tenido despacho y luego casa en Santa Catalina, as&iacute; que hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os que estoy en este barrio&rdquo;. Desde hace dos d&eacute;cadas dirige su propia inmobiliaria en la zona, lo que, asegura, le ha permitido observar de primera mano su transformaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9604269f-328b-4f4b-9d72-2d0383029c91_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de BO Mallorca, una de las inmobiliarias orientadas, entre otros clientes, a los compradores suecos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de BO Mallorca, una de las inmobiliarias orientadas, entre otros clientes, a los compradores suecos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre la escalada de precios, Grunblatt rechaza que pueda explicarse &uacute;nicamente por la llegada de compradores internacionales: &ldquo;En t&eacute;rminos generales, el principal factor detr&aacute;s de la falta de vivienda a precios asequibles en Palma es la escasez de oferta, especialmente de obra nueva. Durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, la creaci&oacute;n de nuevas viviendas ha sido limitada, lo que ha generado una presi&oacute;n constante sobre los precios&rdquo;. En el caso de Santa Catalina, a&ntilde;ade, el encarecimiento responde tambi&eacute;n a su evoluci&oacute;n como barrio: &ldquo;Hoy en d&iacute;a cuenta con una oferta gastron&oacute;mica, cultural y deportiva muy atractiva, lo que ha incrementado notablemente su demanda&rdquo;. Ese atractivo, sostiene, no solo ha captado a compradores extranjeros &ndash;principalmente suecos y alemanes&ndash;, sino tambi&eacute;n a residentes locales con alto poder adquisitivo. &ldquo;El aumento de precios no puede atribuirse &uacute;nicamente a la demanda extranjera, sino a una combinaci&oacute;n de factores&rdquo;, insiste, en un contexto en el que, adem&aacute;s, las viviendas con terraza o vistas al mar son las que alcanzan los valores m&aacute;s elevados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En términos generales, el principal factor detrás de la falta de vivienda a precios asequibles en Palma es la escasez de oferta, especialmente de obra nueva. Durante los últimos diez años, la creación de nuevas viviendas ha sido limitada, lo que ha generado una presión constante sobre los precios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vivian Grunblatt </span>
                                        <span>—</span> Propietaria de la agencia inmobiliaria BO Mallorca Real Estate
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra de las empresas que se han asentado en la 'peque&ntilde;a Suecia de Palma' es Fastighetsbyr&aring;n, presentada como la mayor red inmobiliaria de Suecia. Desde su oficina en la calle Protectora de Palma comercializa viviendas que alcanzan precios de hasta 17,5 millones de euros. Al frente de esta estructura se sit&uacute;a Mattias Rosenlund, uno de los perfiles clave en la implantaci&oacute;n del negocio inmobiliario escandinavo en Palma. Su actividad no se limita a la intermediaci&oacute;n: forma parte de una red que acompa&ntilde;a todo el proceso de inversi&oacute;n, desde la b&uacute;squeda de propiedades hasta la gesti&oacute;n posterior del activo. Su figura ejemplifica c&oacute;mo el capital extranjero accede de forma directa al mercado residencial local. 
    </p><p class="article-text">
        A esta red se suman otras firmas como Svensk Fastighetsf&ouml;rmedling Real Estate: &ldquo;Hemos tra&iacute;do el modelo inmobiliario sueco a Espa&ntilde;a y le acompa&ntilde;aremos durante todo el proceso hasta que disfrute del sol, el calor y su hogar espa&ntilde;ol&rdquo;, se lee en su web, en la que asoman sugerentes recomendaciones como &ldquo;despi&eacute;rtese con vistas a la sierra y al mar&rdquo;. Tambi&eacute;n SkandiaM&auml;klarna, que abri&oacute; oficina en Palma para captar clientes escandinavos interesados en zonas c&eacute;ntricas con alto potencial de revalorizaci&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d111c54-b8bb-4955-95f6-6d7360f3c210_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de la inmobiliaria Svensk Fastighetsförmedling Real Estate, en cuya web puede leerse: &quot;Hemos traído el modelo inmobiliario sueco a España&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de la inmobiliaria Svensk Fastighetsförmedling Real Estate, en cuya web puede leerse: &quot;Hemos traído el modelo inmobiliario sueco a España&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Otras miradas: entre la cr&iacute;tica y la resignaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Frente al malestar generalizado, otro vecino, Ra&uacute;l, introduce una mirada distinta sobre lo que est&aacute; ocurriendo en Santa Catalina. Nacido en el barrio y con toda su familia vinculada a sus calles, recuerda un pasado muy diferente al actual: &ldquo;Hace 25 o 30 a&ntilde;os esto era un aut&eacute;ntico desastre. Nadie quer&iacute;a vivir aqu&iacute;. Era un suburbio&rdquo;. Seg&uacute;n su relato, esa degradaci&oacute;n fue precisamente lo que devalu&oacute; el barrio y permiti&oacute; que, a&ntilde;os despu&eacute;s, se convirtiera en un objetivo atractivo para la inversi&oacute;n. A diferencia de otros vecinos, Ra&uacute;l no se&ntilde;ala solo a los compradores extranjeros. &ldquo;El problema no es del que compra, el problema es del que vende&rdquo;, afirma. Y lo explica con crudeza: &ldquo;Te viene un sueco y te paga cuatro veces m&aacute;s de lo que vale... &iquest;y qu&eacute; haces?&rdquo;. En su opini&oacute;n, la subida de precios y la transformaci&oacute;n del barrio responden tambi&eacute;n a la decisi&oacute;n de quienes vendieron sus propiedades cuando el mercado empez&oacute; a dispararse. &ldquo;De todos mis amigos de cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os no queda ninguno&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es del que compra, el problema es del que vende. Si te viene un sueco y te paga cuatro veces más de lo que vale... ¿qué haces?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl</span>
                                        <span>—</span> Vecino de Santa Catalina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8c589f24-3488-4e30-b310-126ace4c7058_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Raúl, vecino de Santa Catalina: &quot;De todos mis amigos de cuando éramos pequeños no queda ninguno&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Raúl, vecino de Santa Catalina: &quot;De todos mis amigos de cuando éramos pequeños no queda ninguno&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su propia historia refleja esa contradicci&oacute;n. Ra&uacute;l viv&iacute;a en un piso con alquiler antiguo &ndash;&ldquo;pagaba 117 euros&rdquo;&ndash; cuando la propietaria decidi&oacute; vender el edificio por m&aacute;s de medio mill&oacute;n de euros. Sin embargo, en su caso, logr&oacute; una salida excepcional: un acuerdo de alquiler con opci&oacute;n a compra que le permiti&oacute; adquirir la vivienda y, posteriormente, toda la finca. &ldquo;Ahora es todo muy caro, est&aacute; enfocado a los extranjeros, s&iacute;&rdquo;, admite. Pero insiste en su diagn&oacute;stico: el cambio del barrio no se explica solo por quienes llegan, sino tambi&eacute;n por quienes decidieron marcharse.
    </p><p class="article-text">
        Junto a uno de los bares de siempre, el Isle&ntilde;o, dos argentinos, Francisco y Gustavo, observan la transformaci&oacute;n de Santa Catalina con una mezcla de resignaci&oacute;n y an&aacute;lisis. Francisco lo resume de forma directa: &ldquo;Cada vez hay menos residentes porque los pisos est&aacute;n vac&iacute;os o comprados para uso vacacional&rdquo;. Tras tres d&eacute;cadas en Mallorca, asegura que el cambio ha sido progresivo, pero evidente: &ldquo;Palma ya est&aacute; un poco invadida. Ya no es la Palma que me gustaba&rdquo;. Y en el caso concreto del barrio, lo describe con iron&iacute;a: &ldquo;Santa Catalina es la embajada sueca&rdquo;. La conversaci&oacute;n deriva r&aacute;pidamente hacia los precios. &ldquo;Ya ni la compra puedes hacer, y los caf&eacute;s cuestan tres, cuatro, cinco euros&rdquo;, comenta Gustavo, comparando el coste de la vida actual con el de hace a&ntilde;os. Incluso salir a comer se ha convertido en algo excepcional: &ldquo;El otro d&iacute;a fuimos tres a comer men&uacute; y nos gastamos 90 euros&rdquo;. Para ellos, el problema no es solo la presencia extranjera, sino un cambio de modelo m&aacute;s amplio: &ldquo;Esto ya es todo lujo&rdquo;, se&ntilde;ala uno, describiendo una evoluci&oacute;n que ha llevado a sustituir la cantidad por la exclusividad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59e2e319-09d4-48c4-b7f5-4353acdf8b21_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Francisco y Gustavo, sobre la transformación del barrio: &quot;Cada vez hay menos residentes, porque los pisos están vacíos o comprados para uso vacacional&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco y Gustavo, sobre la transformación del barrio: &quot;Cada vez hay menos residentes, porque los pisos están vacíos o comprados para uso vacacional&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Francisco, quien trabaja en el sector tur&iacute;stico, ampl&iacute;a la mirada y sit&uacute;a el fen&oacute;meno en un contexto m&aacute;s amplio. &ldquo;Se est&aacute; llevando todo hacia el lujo, menos gente, pero de m&aacute;s calidad&rdquo;, explica, en referencia a una estrategia que, seg&uacute;n &eacute;l, se est&aacute; replicando en toda Balears. Sin embargo, advierte de sus contradicciones: falta de trabajadores, precariedad en el servicio y dificultades para sostener ese modelo. Aun as&iacute;, ambos coinciden en el diagn&oacute;stico final: &ldquo;Aqu&iacute; ya no hay vuelta atr&aacute;s&rdquo;, una frase que resume la sensaci&oacute;n compartida de que la transformaci&oacute;n del barrio es ya irreversible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6441080c-34a3-4543-8969-54d91eaf2704_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Francisco, junto a su perrita, Lucía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco, junto a su perrita, Lucía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Residentes suecos: &ldquo;Es la mejor zona&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de agencias inmobiliarias, en Santa Catalina tambi&eacute;n se han implantado otros negocios como una panader&iacute;a sueca, Palma Brand, que refleja el cambio del barrio y la llegada de residentes extranjeros. Apenas se habla espa&ntilde;ol en su interior. Mucho menos catal&aacute;n. Dos clientas, Christin y Ebba, conversan en sueco mientras esperan un pedido. Viven en la zona y no dudan en explicar por qu&eacute; este barrio se ha convertido en uno de los m&aacute;s atractivos para sus compatriotas. &ldquo;Es la mejor zona&rdquo;, asegura Christin. Destaca su ubicaci&oacute;n &ndash;&ldquo;est&aacute; cerca del centro, pero sin estar en el centro&rdquo;&ndash; y su estilo de vida: &ldquo;Los restaurantes, el ambiente&hellip; es precioso&rdquo;. Tambi&eacute;n menciona la conexi&oacute;n con el resto de la isla y el mar: &ldquo;Tienes todo lo que necesitas aqu&iacute;, buenas comunicaciones y est&aacute;s cerca de la ciudad y del mar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su relato introduce un matiz revelador. Seg&uacute;n percibe, &ldquo;muchos suecos se est&aacute;n yendo de Santa Catalina&rdquo;. El motivo, parad&oacute;jicamente, es el mismo que atrajo a tantos: &ldquo;Hay demasiados suecos&rdquo;. Seg&uacute;n describe Ebba, la concentraci&oacute;n ha llegado a un punto inc&oacute;modo incluso para ellos: &ldquo;No puedes salir a cenar sin tener cuidado con lo que dices, porque todo el mundo te entiende&rdquo;. A su juicio, el barrio ha alcanzado un nivel de saturaci&oacute;n que est&aacute; empujando a parte de esta comunidad a buscar otras zonas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/64b35ff8-4504-40d4-84ba-4efc31e3123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exterior de la panadería sueca Palma Bread"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exterior de la panadería sueca Palma Bread                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Panadería sueca que un día floreció en Santa Catalina pero acabó echando el cierre "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Panadería sueca que un día floreció en Santa Catalina pero acabó echando el cierre                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre la subida de precios, su explicaci&oacute;n mezcla factores. Por un lado, Christin relativiza el peso de los suecos frente a otros compradores: &ldquo;Los alemanes o los brit&aacute;nicos son muchos m&aacute;s&rdquo;. Pero tambi&eacute;n apunta a la din&aacute;mica del mercado: &ldquo;Los espa&ntilde;oles venden porque reciben mucho dinero&rdquo;. En su opini&oacute;n, si los propietarios locales permanecieran en sus viviendas, el barrio ser&iacute;a m&aacute;s diverso. &ldquo;Podr&iacute;a haber una comunidad con espa&ntilde;oles, suecos, alemanes&hellip;&rdquo;, se&ntilde;ala. Pero concluye con una idea clara: &ldquo;Al final, todo depende del dinero&rdquo;. En la misma calle, un letrero es lo &uacute;nico que queda de Swedish Stuff, otra panader&iacute;a que floreci&oacute; en Santa Catalina, pero acab&oacute; echando el cierre. 
    </p><p class="article-text">
        En Thomas Bakeshop, Michelle atiende a sus clientes entre panes y pasteles, pero tambi&eacute;n entre libros en varios idiomas. Lleva una d&eacute;cada viviendo en el barrio y defiende el car&aacute;cter internacional del lugar. &ldquo;Es mi sue&ntilde;o vivir en una ciudad donde hay gente de todo el mundo&rdquo;, explica. Para ella, esa mezcla es precisamente el atractivo: &ldquo;Aqu&iacute; viene gente de Espa&ntilde;a, de Mallorca, de Am&eacute;rica Latina, de Alemania, de Asia&hellip; todo el mundo es bienvenido&rdquo;. Frente a las cr&iacute;ticas vecinales, Michelle, quien junto a su marido regenta Thomas Bakeshop, relativiza el foco sobre el barrio y se&ntilde;ala: &ldquo;El problema de la vivienda no es solo de aqu&iacute;, es de toda Mallorca&rdquo;. En su caso, asegura no haber tenido dificultades, pero reconoce la complejidad del contexto: &ldquo;Es muy complicado&rdquo;. Su discurso refleja otra de las visiones presentes en Santa Catalina: la de quienes entienden la transformaci&oacute;n como parte de una din&aacute;mica global y no exclusivamente como un conflicto local.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda no es solo de Santa Catalina, sino de toda Mallorca</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michelle</span>
                                        <span>—</span> Propietaria de la panadería Thomas Bakeshop
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38d2d542-dbe5-419e-9ee3-6ef9f2d3c1c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En Thomas Bakeshop, Michelle atiende entre panes y pasteles. Lleva una década viviendo en Santa Catalina: &quot;Es mi sueño vivir en una ciudad donde hay gente de todo el mundo&quot;, "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En Thomas Bakeshop, Michelle atiende entre panes y pasteles. Lleva una década viviendo en Santa Catalina: &quot;Es mi sueño vivir en una ciudad donde hay gente de todo el mundo&quot;,                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La p&eacute;rdida de hist&oacute;ricos negocios</strong></h2><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los negocios pertenecieron a familias locales o alojaron alquileres asequibles, transformados ahora en promociones de alto standing, reduciendo el n&uacute;mero de viviendas y multiplicando su valor. El Bar Progreso, abierto en 1920 en la Pla&ccedil;a Progreso, fue durante casi un siglo uno de los s&iacute;mbolos del Santa Catalina popular. Regentado durante d&eacute;cadas por la misma familia, cerr&oacute; en 2016 tras la jubilaci&oacute;n de sus propietarios, poniendo fin a 96 a&ntilde;os de historia. En su lugar se han sucedido nuevos negocios de restauraci&oacute;n internacional, reflejo del cambio comercial del barrio, donde los antiguos bares de toda la vida han sido sustituidos por locales orientados a un p&uacute;blico global.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d832006f-e18c-4f63-8a54-5155d87d93fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Columna sobre el bar Progreso en la revista &#039;París-Baleares&#039;, editada desde París por la asociación &#039;Les Cadets de Majorque&#039; entre los años 1954 y 1998"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Columna sobre el bar Progreso en la revista &#039;París-Baleares&#039;, editada desde París por la asociación &#039;Les Cadets de Majorque&#039; entre los años 1954 y 1998                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El impacto de la red inmobiliaria en Santa Catalina ha adoptado formas que van desde lo sutil hasta lo conflictivo. En 2024, vecinos denunciaron nuevas estrategias de captaci&oacute;n: inmobiliarias que dejaban publicidad en los buzones ofreciendo tasaciones gratuitas acompa&ntilde;adas de bollos de canela, una imagen que ilustra c&oacute;mo el desembarco de capital extranjero se filtra incluso en los gestos m&aacute;s cotidianos. Las actuaciones pueden alcanzar formas m&aacute;s agresivas, como el acoso o <em>mobbing</em> inmobiliario: actuaciones destinadas a forzar la salida de un residente mediante presi&oacute;n, hostigamiento o deterioro de sus condiciones de vida. El C&oacute;digo Penal, en su art&iacute;culo 172, las reconoce como delito cuando se dirigen a &ldquo;impedir a otro con violencia o intimidaci&oacute;n hacer lo que la ley no proh&iacute;be o compelerle a realizar lo que no quiere&rdquo;, mientras que la Ley estatal por el Derecho a la Vivienda lo identifica como una vulneraci&oacute;n del derecho a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios acad&eacute;micos coinciden en se&ntilde;alar Santa Catalina como uno de los casos m&aacute;s claros de gentrificaci&oacute;n en Palma. Investigaciones de la Universitat de Barcelona, la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB) y el colectivo Palma XXI documentan c&oacute;mo la llegada de inversi&oacute;n extranjera y los procesos de rehabilitaci&oacute;n urbana han ido acompa&ntilde;ados de un aumento sostenido del precio de la vivienda y del desplazamiento de la poblaci&oacute;n residente. En su 'Informe sobre la gentrificaci&oacute; al barri de Santa Catalina', desde el Observatori de Gentrificaci&oacute; de Palma XXI describen con claridad el proceso que ha vivido la zona en la &uacute;ltima d&eacute;cada, marcada por una intensa presi&oacute;n inmobiliaria y una transformaci&oacute;n social acelerada. 
    </p><p class="article-text">
        El documento habla de una &ldquo;revalorizaci&oacute;n del barrio asociada a la llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo, una din&aacute;mica que ha convertido uno de los antiguos barrios populares de Palma en un espacio cada vez m&aacute;s inaccesible para sus propios vecinos. El cambio no es solo una cuesti&oacute;n de precios, sino de qui&eacute;n puede quedarse. El informe advierte de un proceso de sustituci&oacute;n progresiva: &rdquo;La poblaci&oacute;n residente tradicional es sustituida por nuevos perfiles con mayor capacidad adquisitiva&ldquo;. Un fen&oacute;meno que ya no es puntual, sino estructural. Comprar es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, pero quedarse de alquiler tampoco es una opci&oacute;n realista para muchos. El resultado es un desplazamiento silencioso: vecinos que se marchan sin titulares, sin desahucios visibles, pero empujados por un mercado que ya no pueden asumir. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, un estudio del investigador Ismael Yrigoy Cadena, incluido en el libro <em>El mundo visto de las ciudades</em>, analiza la transformaci&oacute;n de Santa Catalina como resultado de la interacci&oacute;n entre peatonalizaci&oacute;n e inversi&oacute;n extranjera, vincul&aacute;ndola con procesos de desplazamiento poblacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/santa-catalina-barrio-transformado-pequena-suecia-expulsa-vecinos-vuelto-infernal_1_13098642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2840158" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2840158" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Santa Catalina, el barrio transformado en 'la pequeña Suecia' que expulsa a sus vecinos: "Esto se ha vuelto infernal"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a87a4ac3-6782-48fb-808e-00e2481f2509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Especulación inmobiliaria,Compraventa,Gentrificación,Mercado inmobiliario,Alquiler,Ciudades,Turismo,Suecia,Islas Baleares,Mallorca,Palma,Inmobiliarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descontrol y "balconing" en plena calle Laurel al inicio de la Semana Santa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/descontrol-balconing-plena-calle-laurel-inicio-semana-santa_1_13107676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b73bc31a-7e89-4f48-bcb9-19465417dc10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x465y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Descontrol y &quot;balconing&quot; en plena calle Laurel al inicio de la Semana Santa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un joven se subió a un balcón mientras la multitud desde abajo le jaleaba</p><p class="subtitle">La Laurel se aleja de Logroño: tres de cada cuatro logroñeses creen que hay que tomar medidas urgentes
</p></div><p class="article-text">
        La Laurel ha vuelto a convertirse este fin de semana en el epicentro del incivismo. Coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa, la masiva afluencia de turistas y, especialmente, de grupos de despedidas de soltero, ha derivado en situaciones que para el vecindario son insostenibles. El escaparate de la gastronom&iacute;a riojana se ha visto empa&ntilde;ado del &ldquo;turismo de borrachera&rdquo;, seg&uacute;n denuncian vecinos y vecinas. 
    </p><p class="article-text">
        Han compartido, por ejemplo, una imagen de una persona orinando en plena calle, recordando que el Ayuntamiento de Logro&ntilde;o se comprometi&oacute; a perseguir m&aacute;s estos hechos, incluso con polic&iacute;as de paisano. Y sobre todo, han mostrado como un joven se subi&oacute; a un balc&oacute;n de la calle Laurel mientras la multitud, desde abajo, le jaleaba e instaba a saltar. &ldquo;El Magaluf del norte, ahora hasta con balconing&rdquo;, denunciaba una vecina a trav&eacute;s de redes sociales, reflejando el riesgo de que este tipo de conductas de riesgo se normalicen.
    </p><p class="article-text">
        A esta escena, se suman las quejas recurrentes por ruidos, falta de higiene y civismo. Los residentes del Casco Antiguo exigen soluciones reales que protejan el descanso y las se&ntilde;as de identidad de una de las calles m&aacute;s emblem&aacute;ticas de Logro&ntilde;o, de la que se est&aacute; alejando ya la propia ciudadan&iacute;a de Logro&ntilde;o. El debate sobre el modelo de ciudad y el modelo de turismo que quiere Logro&ntilde;o est&aacute; m&aacute;s abierto que nunca.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2037846575754432653?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2037878189935022252?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/descontrol-balconing-plena-calle-laurel-inicio-semana-santa_1_13107676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 18:31:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b73bc31a-7e89-4f48-bcb9-19465417dc10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x465y259.jpg" length="60304" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b73bc31a-7e89-4f48-bcb9-19465417dc10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x465y259.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60304" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descontrol y "balconing" en plena calle Laurel al inicio de la Semana Santa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b73bc31a-7e89-4f48-bcb9-19465417dc10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x465y259.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turistificación,Logroño,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-calor-lugares-encontrarse-deben-plazas-garantizarnos-calidad-vida_1_13089899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d21fca4b-f939-4fa9-ac85-2af6a876b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de años rellenando el mapa con rotondas y centros comerciales, descubrimos que la ciudad necesita otra cosa: plazas donde pararse, refugiarse del calor, jugar más y encontrarse</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        En las plazas, la ciudad suspende el r&eacute;gimen de la propiedad y se reconoce, por un instante, como suelo compartido y tiempo com&uacute;n. Durante d&eacute;cadas, las hemos pensado como postales o explanadas duras, pero la crisis clim&aacute;tica y social las vuelve a colocar en el centro como infraestructuras de salud urbana, de convivencia y de democracia cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os rellenando el mapa con rotondas y centros comerciales, descubrimos que la ciudad necesita otra cosa: plazas donde el cuerpo pueda pararse, sudar menos, jugar m&aacute;s y establecer escenarios amables para la comunicaci&oacute;n interpersonal. Volver a mirarlas es preguntarse qu&eacute; espacio p&uacute;blico queremos.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconoce hoy una plaza bien hecha</h2><p class="article-text">
        Reconocer hoy una plaza bien hecha es reconocer un lugar que ha puesto las mejores condiciones posibles para que la vida ocurra al aire libre. Se parece m&aacute;s a una sala com&uacute;n que a un escaparate y en esta los coches tienen que estar en segundo plano. Los juegos y bancos deben ocupar el centro y la presencia vegetal se vuelve aliada frente al calor. Una buena plaza establece recorridos que no excluyen a nadie y caminos que llevan a casa, al trabajo o al metro sin romper la sensaci&oacute;n de estar en un lugar y no en un nudo de autopista.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el modelo dominante fue el de la plaza dura y representativa: gran explanada mineral, pensada para actos excepcionales m&aacute;s que para la vida diaria. Hoy, la urgencia clim&aacute;tica y social desplaza el foco hacia lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La plaza ya no es solo el escenario de las manifestaciones, sino el fondo continuo de las econom&iacute;as del cuidado, el juego infantil, la vejez y los trabajos precarios que se apoyan en el espacio p&uacute;blico. Esta mutaci&oacute;n del papel de la plaza se hace especialmente visible en Espa&ntilde;a a partir de 2011, cuando el movimiento 15M convierte plazas como la Puerta del Sol en dispositivos continuos de cuidados, deliberaci&oacute;n y protesta, m&aacute;s que en simples escenarios de paso o consumo tur&iacute;stico. Al mismo tiempo, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de Espa&ntilde;a (CSCAE) ha insistido en la &uacute;ltima d&eacute;cada en la necesidad de que el espacio p&uacute;blico funcione como infraestructura clim&aacute;tica y de bienestar renaturalizando plazas, aumentando la permeabilidad de los pavimentos y generando sombra y microclimas m&aacute;s frescos, situando estos espacios cotidianos en el centro de las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n urbana.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades son interesantes por las personas que las habitan, y los mejores espacios p&uacute;blicos son aquellos que se ponen al servicio de esa coreograf&iacute;a social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Reconocer hoy una plaza bien hecha es reconocer un lugar que ha puesto las mejores condiciones posibles para que la vida ocurra al aire libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si miramos las plazas espa&ntilde;olas desde esta idea de generosidad, vemos muchas situaciones distintas: plazas que aparecen dentro de parques, proyectos recientes que han a&ntilde;adido superficie libre y sombra, intervenciones sobre plazas existentes que han preferido transformar antes que sustituir, y plazas antiguas que siguen activas porque la ciudad ha sabido mantener su uso. Recorrer las plazas espa&ntilde;olas es entonces una manera de ejemplificar d&oacute;nde se ha conseguido establecer una buena plaza. Aqu&iacute;, un atlas m&iacute;nimo de plazas donde apetece quedarse. 
    </p><h2 class="article-text">Plazas que aparecen dentro de parques</h2><p class="article-text">
        Hacemos la primera parada en Alcal&aacute; de Henares. El Parque Andaluc&iacute;a, de ADORAS Atelier Arquitectura,<strong> </strong>reformado a partir de un parque inaugurado en 1993 e intervenido en 2022, muestra una intervenci&oacute;n que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco m&aacute;s de 1.600, y teje sobre ese tapiz vegetal una p&eacute;rgola luminosa que serpentea siguiendo el curso del Henares, gesto que anuda el parque al r&iacute;o y a la Puerta de Andaluc&iacute;a, d&aacute;ndole al barrio una identidad nocturna que antes no ten&iacute;a. El resultado es una sala com&uacute;n al aire libre donde cruzar, permanecer y reconocerse forman parte del mismo gesto.
    </p><p class="article-text">
        El<strong> </strong>Parque Central de Arona, proyectado a comienzos de los 2000 por GBGV Arquitectos, funciona como una gran plaza-parque para el sur de Tenerife. La combinaci&oacute;n de l&aacute;minas de agua, vegetaci&oacute;n adaptada al clima subtropical y amplias superficies de estancia configuran un suelo compartido donde vecinos y visitantes se reparten paseos, juegos y celebraciones; el paisaje vegetal act&uacute;a aqu&iacute; como infraestructura clim&aacute;tica, no como decorado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd2b989d-9377-496c-a74c-78d314e47427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Parque de Andalucía, en Alcalá de Henares, muestra una intervención que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco más de 1.600."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Parque de Andalucía, en Alcalá de Henares, muestra una intervención que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco más de 1.600.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En Benidorm, el Parque de l'Aig&uuml;era, dise&ntilde;ado por Ricardo Bofill en 1989, es otro caso de espacio lineal que se comporta como secuencia de plazas. Entre auditorios al aire libre y paseos arbolados, ofrece un interior urbano a una ciudad dominada por el frente mar&iacute;timo y las torres: un lugar donde el peat&oacute;n recupera escala humana y la topograf&iacute;a se convierte en grader&iacute;o y estancia cotidiana, sustrayendo terreno a la l&oacute;gica del turismo masivo.
    </p><p class="article-text">
        El entorno del Museo Helga de Alvear, en C&aacute;ceres,<strong> </strong>se perfila como aut&eacute;ntica plaza-jard&iacute;n, umbral entre la ciudad hist&oacute;rica y la arquitectura contempor&aacute;nea donde la intervenci&oacute;n de Tu&ntilde;&oacute;n y Albornoz Arquitectos encuentra continuidad en el proyecto de la llamada &ldquo;plaza marr&oacute;n&rdquo;. La combinaci&oacute;n de arbolado, pavimentos continuos y recorridos suaves aspira a convertir ese acceso en espacio con entidad propia un claro donde sentarse, esperar o cruzar sin prisa, de modo que la instituci&oacute;n no se limite a exhibir arte sino tambi&eacute;n a producir ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Y en Barakaldo, el futuro parque de Zamalanda,<strong> </strong>actualmente en obras, incorpora una gran plaza abierta junto a zonas ajardinadas, pistas y miradores concebidos como piezas de conexi&oacute;n peatonal con la r&iacute;a. La mezcla de recorridos, &aacute;mbitos de estancia y paisaje productivo perfila un espacio que funciona simult&aacute;neamente como parque y como plaza de barrio, en l&iacute;nea con la mejor tradici&oacute;n del nuevo paisajismo vasco.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s superficie libre y m&aacute;s sombra</h2><p class="article-text">
        En algunos contextos urbanos, hay proyectos recientes que muestran c&oacute;mo el espacio p&uacute;blico puede ofrecer clima, tiempo y margen de uso antes que formas espectaculares, abriendo la plaza a apropiaciones diversas sin perder precisi&oacute;n t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        En el Raval de Barcelona, configurada en torno al museo de Richard Meier, la Pla&ccedil;a dels &Agrave;ngels<strong> </strong>es hoy una de las m&aacute;s intensamente apropiadas de la ciudad. <em>Skaters, </em>vecinos y habitantes la frecuentan como &aacute;gora, pista, atajo y escenario simult&aacute;neamente, poniendo en valor un dise&ntilde;o que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presi&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a de la Porta de Santa Catalina, en Palma, de Rafael Moneo<strong>, </strong>articula la relaci&oacute;n entre el casco hist&oacute;rico y la fachada mar&iacute;tima. Su condici&oacute;n de umbral, la secci&oacute;n cuidadosamente graduada y la moderaci&oacute;n del tr&aacute;fico la convierten en un espacio donde tr&aacute;nsito y permanencia coexisten sin jerarqu&iacute;as evidentes, actualizando la idea cl&aacute;sica de plaza de acceso.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/plaza-espana-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plaza de Espa&ntilde;a de Madrid</a> es un lugar que respira, un vest&iacute;bulo que acoge antes que expulsar. All&iacute; donde antes el ruido era la norma, hoy la escala cambia, los &aacute;rboles tamizan la geometr&iacute;a, el suelo se hace blando bajo el paso y el tiempo se estira entre bancos y sombras. El proyecto, concluido en 2021, no dibuja una plaza nueva tanto como reconstituye un tejido. Une lo que la ciudad hab&iacute;a separado: la Gran V&iacute;a con su pulso comercial, el Palacio Real con su memoria escenogr&aacute;fica y los parques con su fondo verde. Todo vuelve a estar a una distancia caminable.
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, las intervenciones vinculadas al festival Conc&eacute;ntrico han se&ntilde;alado el potencial de plazas como las del Ayuntamiento o Escuelas Trevijano, donde pabellones ef&iacute;meros y dispositivos de sombra ensayan nuevas maneras de habitar el espacio heredado. Esas operaciones temporales demuestran que una plaza puede transformarse con gestos ligeros y reversibles, sin necesidad de grandes obras ni presupuestos monumentales.
    </p><p class="article-text">
        En Castilla-La Mancha, la Plaza del Carmen en Chueca (Toledo), cuyo concurso gan&oacute; en 2024 la joven arquitecta Celia Peces con el proyecto &lsquo;Con C, de Chueca&rsquo;, propone sobre unos 1.000 metros cuadrados un trazado en espiral que resuelve los desniveles y estructura zonas de estancia, sombra y terrizo drenante. El resultado previsto es una plaza accesible, drenante y cohesionada donde el verde no es ornamento sino t&eacute;cnica clim&aacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e04f6985-afa8-4a81-b1dc-29987ee5f860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Skaters, vecinos y habitantes frecuentan la conocida como &quot;plaza del Macba&quot; (Barcelona) como ágora, pista, atajo y escenario simultáneamente, poniendo en valor un diseño que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presión turística."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Skaters, vecinos y habitantes frecuentan la conocida como &quot;plaza del Macba&quot; (Barcelona) como ágora, pista, atajo y escenario simultáneamente, poniendo en valor un diseño que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presión turística.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Transformar antes que sustituir</h2><p class="article-text">
        Este es un ejercicio que consiste en intervenir las plazas a partir del reconocimiento de su memoria construida y de su valor como soporte a la vida cotidiana de los ciudadanos. Las actuaciones sobre estas plazas incorporan elementos necesarios para su adecuaci&oacute;n como vegetaci&oacute;n, mobiliario o ampliando su superficie peatonal de manera que no se borren las capas hist&oacute;ricas que las definen.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza de Pombo (Santander) dise&ntilde;ada en 2007 por Jos&eacute; Mar&iacute;a Ezquiaga, es un ejemplo de precisi&oacute;n sobre tejido consolidado. La reducci&oacute;n del tr&aacute;fico, la incorporaci&oacute;n de bancos y arbolado y la apuesta por el uso cotidiano frente al ceremonial refuerzan su papel como sala de estar del ensanche, sin borrar la estructura heredada ni convertirla en escenario de excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gij&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; remodelando su plaza del Carmen, que est&aacute; siendo adaptada a las necesidades actuales ampliando la superficie peatonal, incorporando m&aacute;s &aacute;rboles y reorganizando el viario en busca de esa condici&oacute;n de sala com&uacute;n a escala de barrio.
    </p><h2 class="article-text">Plazas antiguas que han sabido mantener su uso</h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, la Plaza Mayor, rehabilitada en 2025 respetando su estructura porticada, sigue funcionando como coraz&oacute;n del Barrio H&uacute;medo y escenario de mercados, ferias y encuentros informales. La renovaci&oacute;n del pavimento, concebida para mejorar accesibilidad sin alterar forma ni uso, refuerza su condici&oacute;n de sala com&uacute;n, la arquitectura hist&oacute;rica proporciona el marco y la vida cotidiana pone el contenido.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza Mayor de A&iacute;nsa, en Huesca, condensa la fuerza de una plaza medieval a&uacute;n en uso. Su planta trapezoidal, los soportales de piedra, los restos de muralla y la continuidad de ferias y mercados demuestran que algunas plazas antiguas siguen siendo ejemplares sin m&aacute;s intervenci&oacute;n que el cuidado y la actividad constante: la forma no ha cambiado desde los siglos XII y XIII y, sin embargo, el espacio no ha envejecido.
    </p><p class="article-text">
        En Oviedo, la Plaza del Paraguas, proyectada en 1929 por el ingeniero Ildefonso S&aacute;nchez del R&iacute;o para albergar el mercado de leche bajo una cubierta de hormig&oacute;n, funciona hoy como punto de encuentro del casco antiguo. Libre de coches, rodeada de bares y escenario habitual de conciertos y eventos menores, la cubierta act&uacute;a a la vez como sombra, refugio y memoria.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La plaza verdaderamente buena no se mide por su gesto, sino por su capacidad de sostener la vida cotidiana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela, es un vac&iacute;o que ordena. No acoge, espera. Todo en ella est&aacute; perfectamente calibrado; la anchura y la separaci&oacute;n entre fachadas, la piedra, el aire, el tiempo entre una llegada y otra. Las fachadas se miran como si a&uacute;n discutieran sobre qui&eacute;n sostiene el silencio. En medio, los cuerpos que llegan no son turistas ni fieles, sino que se da una repetici&oacute;n del gesto de estar: llegar, mirar, quedarse un instante. M&aacute;s que plaza, es una respiraci&oacute;n com&uacute;n donde la ciudad se piensa a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Tras la peatonalizaci&oacute;n de su entorno, la plaza de la Virgen Blanca, en Vitoria, ha afianzado su papel como coraz&oacute;n c&iacute;vico de la ciudad. Reduciendo el tr&aacute;fico y ampliando la superficie accesible, su configuraci&oacute;n abierta a mercados, fiestas y concentraciones la mantiene como escenario principal de la vida com&uacute;n, sin que ninguna intervenci&oacute;n posterior haya comprometido su centralidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9c980a2c-0166-46df-afaa-c2ea14aa04a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plaza de España, en Sevilla. Su permanencia activa demuestra que la monumentalidad puede sostener usos cotidianos cuando la acompañan recorrido, sombra y agua."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plaza de España, en Sevilla. Su permanencia activa demuestra que la monumentalidad puede sostener usos cotidianos cuando la acompañan recorrido, sombra y agua.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La Plaza de &Aacute;frica sostiene el pulso de Ceuta. Entre edificios que hablan de poder y fe, el espacio se abre como un respiro frente al mar. Los jardines y el adoquinado dibujan una pausa: un lugar de ceremonia y de sombra diaria, donde lo institucional y lo dom&eacute;stico se confunden bajo la misma luz.
    </p><p class="article-text">
        La plaza de los Fueros, proyectada en 1975 en Pamplona por Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza y Eduardo Chillida, propone un vac&iacute;o abstracto de gran flexibilidad. Bajo su geometr&iacute;a contundente caben ferias, conciertos y celebraciones populares. Y su escala, pese al car&aacute;cter escult&oacute;rico, mantiene una condici&oacute;n humana que permite frecuentarla a diario.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza de Espa&ntilde;a de Sevilla, trazada por An&iacute;bal Gonz&aacute;lez para la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, contin&uacute;a siendo un espacio intensamente habitado. Su permanencia activa demuestra que la monumentalidad puede sostener usos cotidianos cuando la acompa&ntilde;an recorrido, sombra y agua.
    </p><p class="article-text">
        Y en Cartagena, la plaza de San Francisco<strong> </strong>es uno de esos espacios que la ciudad ha sabido no estropear. Sus bordes porticados, el arbolado que filtra el sol levantino&hellip; Todo lo que en ella acontece responde a las necesidades de la vida cotidiana en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        La plaza verdaderamente buena no se mide por su gesto, sino por su capacidad de sostener la vida cotidiana. Cuando da sombra, tiempo y un centro para el encuentro, la ciudad respira mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-calor-lugares-encontrarse-deben-plazas-garantizarnos-calidad-vida_1_13089899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d21fca4b-f939-4fa9-ac85-2af6a876b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="551466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d21fca4b-f939-4fa9-ac85-2af6a876b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="551466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d21fca4b-f939-4fa9-ac85-2af6a876b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Vecinos,Ocio,Espacios públicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trasteros y bajos sin locales: la “muralla de persianas bajadas” en la que se están convirtiendo los barrios zaragozanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/trasteros-bajos-locales-muralla-persianas-bajadas-convirtiendo-barrios-zaragozanos_1_13074733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50464626-050b-49d2-9c3f-8566aba43cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trasteros y bajos sin locales: la “muralla de persianas bajadas” en la que se están convirtiendo los barrios zaragozanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El auge de los espacios para almacenar y los nuevos edificios sin posibilidad de actividad comercial están transformando las calles de la ciudad. En San José, hay 55 locales reconvertidos
</p><p class="subtitle">Francisco Pellicer, geógrafo: “El modelo que se está imponiendo en Zaragoza es el de la ciudad entendida como negocio”
</p></div><p class="article-text">
        Las persianas bajadas del peque&ntilde;o comercio ya no siempre esconden locales vac&iacute;os. En barrios como San Jos&eacute;, en Zaragoza, ese espacio est&aacute; siendo colonizado por un fen&oacute;meno creciente: los trasteros. Bajo el t&eacute;rmino 'trasterificaci&oacute;n', un reciente estudio sociol&oacute;gico alerta sobre la reconversi&oacute;n masiva de antiguos locales de proximidad en centros de <em>self-storage</em> y garajes privados, un negocio rentable que, sin embargo, est&aacute; &ldquo;matando&rdquo; la vida de calle.
    </p><p class="article-text">
        El estudio sit&uacute;a al barrio de San Jos&eacute; como un caso paradigm&aacute;tico. Con una de las densidades de poblaci&oacute;n m&aacute;s altas de la ciudad y un parque de viviendas de los a&ntilde;os 60 y 70 &mdash;caracterizado por pisos peque&ntilde;os y sin apenas trasteros originales&mdash;, el barrio se ha convertido en el caldo de cultivo ideal para estas empresas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diagn&oacute;stico temprano es vital&rdquo;, se&ntilde;ala la investigaci&oacute;n de Diego Garulo, comparando este fen&oacute;meno con una enfermedad urbana. Lo que antes eran tiendas de ultramarinos o zapater&iacute;as, espacios que generaban tr&aacute;fico peatonal y relaciones vecinales, hoy son pasillos ciegos de puertas met&aacute;licas. El resultado es un paisaje de &ldquo;persianas bajadas permanentes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de este estudio arrojan el dato de 55 locales reconvertidos: de ellos, 40 (72,73%) han sido destinados a trasteros &ndash;alquiler y venta&ndash; y 15 a garajes o usos mixtos &ndash;alquiler, venta y uso privado&ndash;. Estas reconversiones no son algo nuevo, expone: se han observado ocho operaciones anteriores a 2008. &ldquo;Sin embargo, la evoluci&oacute;n temporal de los datos indica que nos encontramos ante un fen&oacute;meno en claro crecimiento: el 38,18% se han producido en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio cruza estos datos con el Indicador Sint&eacute;tico de Vulnerabilidad por secciones censales, que revela &ldquo;que las reconversiones tienden a producirse en las zonas m&aacute;s vulnerables del barrio&rdquo;: El 72,73% de los casos se emplaza en las &aacute;reas con m&aacute;s precariedad econ&oacute;mica.
    </p><h2 class="article-text">Nuevas viviendas sin bajos comerciales&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En las conclusiones de dicho estudio, Garulo expone que se han observado tres procesos que, en paralelo al avance de la &lsquo;trasterificaci&oacute;n&rsquo;, estar&iacute;an &ldquo;contribuyendo a la aceleraci&oacute;n de esa cronificaci&oacute;n&rdquo;. El primero, &ldquo;la creciente tendencia a que las nuevas promociones de vivienda, ya est&eacute;n ubicadas dentro del entramado de calles tradicional del barrio o en sus &aacute;reas de expansi&oacute;n, carezcan de locales en sus bajos, destinados ya desde su origen a usos privativos de la propia comunidad de vecinos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia encaja con lo que explica el ge&oacute;grafo Francisco Pellicer. Para Pellicer, el modelo actual que se est&aacute; implantando en Zaragoza es el de <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/francisco-pellicer-geografo-modelo-imponiendo-zaragoza-ciudad-entendida-negocio_128_13045959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;ciudad como negocio&rdquo;</a> frente a la &ldquo;ciudad para vivir&rdquo;. El experto advierte que este fen&oacute;meno no es exclusivo de los barrios antiguos, sino que se replica en los nuevos desarrollos urban&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si matamos la calle, si la dejamos solo para los coches o para usos privados sin actividad, nos habremos fastidiado&rdquo;, afirma Pellicer. El ge&oacute;grafo cr&iacute;tica que tanto en las nuevas torres de lujo como en la rehabilitaci&oacute;n de zonas como El Portillo o Averly, los bajos de los edificios carecen de programas de acci&oacute;n social o comercial ambiciosos. &ldquo;Se comportan como una muralla. Estamos creando guetos de ricos dentro del espacio p&uacute;blico, aprovechando los mejores sitios pero dejando los bajos vac&iacute;os de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El segundo proceso que est&aacute; avanzando son las reconversiones de locales abandonados en viviendas que, aunque lentamente, han empezado a desarrollarse en el distrito. Y el tercero, &ldquo;de menor relevancia, la proliferaci&oacute;n de locales reconvertidos en estacionamiento para clientes de los supermercados ubicados en el barrio: un supuesto que, si bien actualmente da lugar a una circulaci&oacute;n de personas relativamente densa, abre la posibilidad de que estos locales acaben igualmente reconvertidos en aparcamientos privados en el caso de que las cadenas de supermercados optaran por modificar su emplazamiento, dado que ya se han rehabilitado como tales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio de Garulo concluye que la proliferaci&oacute;n de estos espacios no es una soluci&oacute;n al abandono de los barrios, sino que viene a &ldquo;cronificar el problema del decaimiento de la actividad comercial en la ciudad consolidada, convirti&eacute;ndolo en estructural&rdquo;. Esta transformaci&oacute;n incide directamente en la &ldquo;p&eacute;rdida de espacios de socializaci&oacute;n&rdquo; y degrada la percepci&oacute;n de seguridad en el entorno urbano. Seg&uacute;n el autor, se trata de un escenario de &ldquo;mercantilizaci&oacute;n&rdquo; del espacio, donde la necesidad de almacenaje &mdash;derivada de viviendas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as y del auge del teletrabajo&mdash; es aprovechada para &ldquo;rentabilizar patrimonio estancado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la investigaci&oacute;n alerta de que este fen&oacute;meno castiga con mayor dureza a las zonas m&aacute;s humildes, donde la falta de garajes y el exceso de locales vac&iacute;os facilitan esta reconversi&oacute;n masiva. Garulo advierte en su reflexi&oacute;n final sobre la necesidad de explorar las implicaciones de esta &ldquo;proliferaci&oacute;n de persianas que, fingiendo estar abiertas, se cierran a perpetuidad&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Candela Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/trasteros-bajos-locales-muralla-persianas-bajadas-convirtiendo-barrios-zaragozanos_1_13074733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 22:27:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/50464626-050b-49d2-9c3f-8566aba43cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="20689" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/50464626-050b-49d2-9c3f-8566aba43cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="20689" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Trasteros y bajos sin locales: la “muralla de persianas bajadas” en la que se están convirtiendo los barrios zaragozanos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/50464626-050b-49d2-9c3f-8566aba43cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la ría de hierro a un parque y museo al aire libre: el recorrido que ejemplifica el cambio urbano de Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ria-hierro-parque-museo-aire-libre-recorrido-ejemplifica-cambio-urbano-bilbao-pm_1_13083628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bcbdba0-5d1b-48c7-b3e7-3639f353c6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la ría de hierro a un parque y museo al aire libre: el recorrido que ejemplifica el cambio urbano de Bilbao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus 50.000 metros cuadrados son totalmente distintos y han conectado a Bilbao con su ría, su columna vertebral.</p><p class="subtitle">El pueblo vasco de origen medieval con casco antiguo histórico y cerca de un entorno natural único</p></div><p class="article-text">
        Hace aproximadamente tres d&eacute;cadas, pasear junto a la r&iacute;a de Bilbao era hacerlo por un entramado industrial portuario en el que se acumulaban f&aacute;bricas, v&iacute;as de tren alrededor de los muelles, lo que daba un olor a humo y &oacute;xido, adem&aacute;s de ruido de maquinaria. Con la decadencia de la actividad industrial en la zona y el cierre del <strong>Astillero Euskalduna</strong> en 1984, se comenz&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/nueva-bilbao-cumple-25-anos-liga-ciudades-extraordinarias-efecto-guggenheim_130_9627454.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la transformaci&oacute;n que cambiar&iacute;a la ciudad</a> por completo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esos 50.000 metros cuadrados del <strong>Paseo de Abandoibarra</strong> son totalmente distintos y han conectado a Bilbao con su r&iacute;a, su columna vertebral. De aquel pasado industrial solo queda la<strong> gr&uacute;a Carola</strong>, que queda como una escultura recuerdo de la historia de la zona, entre el Palacio de Euskalduna y el Itsasmuseum, y pasear por aqu&iacute; es hacerlo tambi&eacute;n por la transformaci&oacute;n de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">El Paseo de Abandoibarra: de la r&iacute;a de hierro a la columna verde y moderna</h2><p class="article-text">
        Desde la d&eacute;cada de los 90, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bilbao-guia-visita-fin-semana_1_1829237.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bilbao</a> comenz&oacute; un cambio que le dar&iacute;a un aire nuevo a la ciudad y que incluso le valdr&iacute;a reconocimiento y premios por haber cambiado una zona industrial a otra con zonas verdes, eje cultural y repleto de obras de arte escult&oacute;ricas. El recorrido que va aproximadamente del <strong>Palacio de Euskalduna</strong> al Ayuntamiento fue dise&ntilde;ado por el urbanista Javier L&oacute;pez Chollet.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el paseo permite conocer la columna vertebral de la ciudad como un parque alargado y a la vez un museo al aire libre, de arquitectura y escultura. El <strong>Museo Guggenheim</strong>, obra de Frank Gehry, es uno de los puntos m&aacute;s destacados, que convive con otros edificios cercanos tambi&eacute;n relevantes como es el caso de la Torre Iberdrola, el Palacio Euskalduna o Bizkaia Aretoa, sede de la universidad p&uacute;blica.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7366338141650783520"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Unas vistas que se extienden tambi&eacute;n al otro lado, en el que se sit&uacute;a el campus de la Universidad de Deusto, con edificios que van desde inicios del siglo XX hasta los m&aacute;s recientes del siglo XXI, y junto a ellos los llamados <strong>Casas de la Cava</strong>, jardines y palacios que se construyeron durante el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, menci&oacute;n especial merecen los <strong>puentes</strong> que aparecen en el paisaje del Paseo de Abandoibarra como son el Zubizuri de Santiago Calatrava, la pasarela Pedro Arrupe de Jos&eacute; Antonio Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez o el Puente de Deusto, que fue levadizo hasta 1995 para permitir el paso de buques.
    </p><h2 class="article-text">Un museo al aire libre de esculturas</h2><p class="article-text">
        El paseo de Abandoibarra tambi&eacute;n es conocido como el &ldquo;kil&oacute;metro de oro&rdquo; y no solo por su arquitectura, sino tambi&eacute;n por las esculturas que se encuentran a lo largo de su recorrido, muchas de ellas como recuerdo del pasado de la zona y de la ciudad. Como la escultura &lsquo;<strong>Las Sirgueras</strong>&rsquo; de Dora Salazar, que reivindica la figura del trabajo de las mujeres que remolcaban embarcaciones, o la &lsquo;<strong>Puerta de los Honorables</strong>&rsquo; de Casto Solana que homenajea al pol&iacute;tico socialista Ram&oacute;n Rubial.
    </p><p class="article-text">
        Pero seguramente las m&aacute;s conocidas son las que se sit&uacute;an en los alrededores del museo Guggenheim, como son &lsquo;<strong>el gran &aacute;rbol y el ojo</strong>&rsquo; de Anish Kapoor y que est&aacute; formado por 73 esferas reflectantes, la &lsquo;<strong>Fuente de fuego</strong>&rsquo; de Yves Klein, &lsquo;<strong>Niebla</strong>&rsquo; de Fujiko Nakaya, que flota sobre el estanque del museo, &lsquo;<strong>Mam&aacute;</strong>&rsquo; de Louise Bourgeois, una gigante ara&ntilde;a de bronce, o los <strong>&lsquo;arcos rojos</strong>&rsquo; de Daniel Buren, que son otro de los s&iacute;mbolos de la ciudad ubicados sobre el Puente de la Salve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante encontramos tambi&eacute;n <strong>'Maia'</strong>, una imponente obra de bronce de William Tucker de 3,5 toneladas, o el <strong>'Explorers book'</strong> de Anthony Caro, que fusiona acero, hormig&oacute;n y restos de anclas. La narrativa cl&aacute;sica cobra vida tambi&eacute;n en el recorrido con la <strong>'Judith'</strong> de Markus L&uuml;pertz, mientras que la verticalidad se manifiesta en los siete metros de acero de <strong>'Begirari IV'</strong>, de Chillida. Por su parte, Ulrich R&uuml;ckriem propone un juego visual m&aacute;s sutil con sus <strong>'11 piezas'</strong> de granito y losetas, invitando al espectador a descifrar un c&oacute;digo misterioso oculto en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el recorrido se acerca al entorno del Palacio Euskalduna, las formas se vuelven m&aacute;s experimentales y simb&oacute;licas. &Aacute;ngel Garraza rinde homenaje a la tradici&oacute;n pastoril con <strong>'Sitio y lugares'</strong>, recreando antiguos recipientes de leche en hormig&oacute;n alicatado. Justo al lado del palacio, la escultura <strong>'A la deriva'</strong> de Jos&eacute; Zugasti simula un muelle de acero deshaci&eacute;ndose, complementada por la elegancia de la <strong>'Terps&iacute;core'</strong> de Salvador Dal&iacute; en el estanque cercano. El recorrido culmina con la potencia de <strong>'Dodeclathos'</strong>, una estructura de hierro de Vicente Larrea que impresiona por sus 72 toneladas de peso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ria-hierro-parque-museo-aire-libre-recorrido-ejemplifica-cambio-urbano-bilbao-pm_1_13083628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 16:31:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3bcbdba0-5d1b-48c7-b3e7-3639f353c6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="187806" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3bcbdba0-5d1b-48c7-b3e7-3639f353c6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="187806" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De la ría de hierro a un parque y museo al aire libre: el recorrido que ejemplifica el cambio urbano de Bilbao]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3bcbdba0-5d1b-48c7-b3e7-3639f353c6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo cultural,Bilbao,País Vasco,Euskadi,Bizkaia,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guadalajara retrasa a finales de 2027 las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones: solo se activará con mala calidad del aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/guadalajara/guadalajara-retrasa-finales-2027-sanciones-zona-bajas-emisiones-activara-mala-calidad-aire_1_13077596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7855ceff-49d7-46ee-af6e-89f7ceb178a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guadalajara retrasa a finales de 2027 las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones: solo se activará con mala calidad del aire"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ZBE seguirá existiendo, al tratarse de una obligación derivada de la normativa estatal para municipios de más de 50.000 habitantes, pero su aplicación será dinámica. Solo se activará de según los datos municipales, entre cinco y seis veces al año</p><p class="subtitle">Guadalajara pondrá multas en la zona de bajas emisiones en abril</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Guadalajara amplia hasta el 31 de diciembre de 2027 la moratoria para la imposici&oacute;n de sanciones en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), que adem&aacute;s pasar&aacute; a activarse &uacute;nicamente en d&iacute;as en lo que se regristen niveles de contaminaci&oacute;n que superen los umbrales considerados perjudiciales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha anunciado este mi&eacute;rcoles la alcaldesa de la ciudad, Ana Guarinos, acompa&ntilde;ada del concejal de Medio Ambiente y Zona de Bajas Emisiones, Jos&eacute; Luis Alguacil, quienes han defendido un modelo &ldquo;m&aacute;s eficaz y coherente&rdquo; basado en criterios t&eacute;cnicos y en la evoluci&oacute;n real de la calidad del aire.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la ZBE seguir&aacute; existiendo, al tratarse de una obligaci&oacute;n derivada de la normativa estatal para municipios de m&aacute;s de 50.000 habitantes, pero su aplicaci&oacute;n ser&aacute; din&aacute;mica. Solo se activar&aacute; de forma puntual cuando los niveles de contaminaci&oacute;n as&iacute; lo requieran, lo que, seg&uacute;n los datos municipales, ocurrir&iacute;a apenas entre cinco y seis veces al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La zona de bajas emisiones se activar&aacute; &uacute;nicamente cuando los niveles de calidad del aire lo requieran. No tiene sentido penalizar a los vecinos si la calidad del aire es buena&rdquo;, ha se&ntilde;alado la alcaldesa, quien ha incidido en que la decisi&oacute;n es &ldquo;meditada, responsable y sensata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la regidora ha subrayado que la calidad del aire en Guadalajara ha mejorado de forma sostenida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pasando de una media anual de 27 microgramos de part&iacute;culas en 2022 a 19 microgramos en 2024, &ldquo;sin necesidad de aplicar sanciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Alguacil ha explicado que la activaci&oacute;n de la ZBE se determinar&aacute; en funci&oacute;n de la media de contaminantes durante tres d&iacute;as consecutivos y no por picos puntuales. &ldquo;La media para la activaci&oacute;n ser&iacute;a de cinco o seis d&iacute;as al a&ntilde;o&rdquo;, ha apuntado, bas&aacute;ndose en los informes t&eacute;cnicos elaborados por los servicios municipales.
    </p><h2 class="article-text">Modificaci&oacute;n de la ordenanza</h2><p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n de la moratoria conllevar&aacute; la modificaci&oacute;n de la actual ordenanza reguladora de la ZBE, con el objetivo de adaptar el sistema a este modelo flexible. Entre otras medidas, se prev&eacute; reforzar la se&ntilde;alizaci&oacute;n mediante paneles informativos que indicar&aacute;n cu&aacute;ndo la zona est&aacute; activa, adem&aacute;s de los medios habituales por los que el Ayuntamiento informa como son los medios de comunicaci&oacute;n, redes sociales y la web municipal.
    </p><p class="article-text">
        La alcaldesa ha defendido que esta medida tambi&eacute;n responde a la necesidad de proteger la actividad econ&oacute;mica del casco hist&oacute;rico y evitar &ldquo;medidas desproporcionadas&rdquo;. &ldquo;No es necesario castigar al ciudadano cuando ha demostrado comportarse y reducir la contaminaci&oacute;n&rdquo;, ha afirmado.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha insistido en que el objetivo de la ZBE debe ser mejorar la calidad del aire y la salud p&uacute;blica, y no restringir el tr&aacute;fico de forma permanente. &ldquo;Guadalajara no tiene altas emisiones y, de hecho, la zona centro es probablemente donde menos emisiones existen&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el Ayuntamiento ha recalcado que seguir&aacute; cumpliendo con la normativa nacional y europea, pero adaptando su aplicaci&oacute;n a la realidad local mediante criterios &ldquo;estrictamente t&eacute;cnicos&rdquo;. Se trata de tercera moratoria que aplica el Ayuntamiento en cuanto a la puesta en marcha de sanciones con respecto a la ZBE, que ya est&aacute; funcionando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/guadalajara/guadalajara-retrasa-finales-2027-sanciones-zona-bajas-emisiones-activara-mala-calidad-aire_1_13077596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 11:05:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7855ceff-49d7-46ee-af6e-89f7ceb178a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1002062" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7855ceff-49d7-46ee-af6e-89f7ceb178a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1002062" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guadalajara retrasa a finales de 2027 las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones: solo se activará con mala calidad del aire]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7855ceff-49d7-46ee-af6e-89f7ceb178a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Vehículos,Emisiones contaminantes,zona de bajas emisiones,Ayuntamiento de Guadalajara,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Díez, investigador del cambio climático: "Estamos generando urbes que son muy vulnerables a eventos extremos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/javier-diez-investigador-cambio-climatico-generando-urbes-son-vulnerables-eventos-extremos_1_13033507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/580c2c0f-c342-40d0-adb3-0c5c627f5d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y39.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Díez, investigador del cambio climático: &quot;Estamos generando urbes que son muy vulnerables a eventos extremos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este científico del Instituto de Física de Cantabria defiende que tenemos que pensar en el modelo de ciudad del futuro: "Un problema muy importante es el uso que hacemos del suelo"</p><p class="subtitle">Antecedentes - Javier Díez, investigador: "En algunas regiones de Europa, incluida España, la temperatura está aumentando más rápido de lo previsto"</p></div><p class="article-text">
        Javier D&iacute;ez Sierra es ingeniero y tiene 38 a&ntilde;os. Su nombre forma parte de una historia de muchas siglas: desde hace seis a&ntilde;os, trabaja como investigador postdoctoral&nbsp; en el Grupo Clima y Ciencia de Datos del Instituto de F&iacute;sica de Cantabria (IFCA), que depende de la Universidad de Cantabria (UC) y del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC). Desde el Grupo de Clima y Ciencia de Datos han analizado el primer conjunto de datos global, basado en proyecciones clim&aacute;ticas regionales, capaces de identificar el clima urbano en 41 megaurbes y sus entornos rurales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, han analizado el llamado fen&oacute;meno de la 'isla de calor urbana', para entender c&oacute;mo afectar&aacute; el cambio clim&aacute;tico a las megaurbes. &ldquo;Somos referentes en&nbsp;la regionalizaci&oacute;n clim&aacute;tica, es decir en proporcionar informaci&oacute;n clim&aacute;tica de alta resoluci&oacute;n espacial&rdquo;, avanza D&iacute;ez tras publicar dos estudios: <a href="https://www.nature.com/articles/s41597-025-06257-1%C2%A0" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&eacute;ste</a> y <a href="https://www.nature.com/articles/s42949-025-00325-6" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&eacute;ste</a> y de liderar la evaluaci&oacute;n&nbsp;urbana en el marco&nbsp;grupo coordinado de modelizaci&oacute;n regional de EURO-CORDEX, sobre entornos urbanos y cambio clim&aacute;tico regional, del Programa Mundial de Investigaciones Clim&aacute;ticas (WCRP, en ingl&eacute;s). Un an&aacute;lisis cient&iacute;fico, el del cambio clim&aacute;tico en las ciudades y sus entornos, que no se hab&iacute;a analizado&nbsp;en profundidad y apenas arranca para la ciencia del cambio clim&aacute;tico. Un estudio, advierte D&iacute;ez, que es fundamental para ver c&oacute;mo afectar&aacute; el cambio clim&aacute;tico en los n&uacute;cleos urbanos, donde vive la mayor&iacute;a de la gente en el planeta. No podemos predecir lo que pasar&aacute; el 1 de enero de 2050, nadie lo sabe. Pero podemos saber que si emitimos m&aacute;s gases de efecto invernadero, el planeta se calentar&aacute; m&aacute;s, y si reducimos las emisiones se calentar&aacute; menos, y esto afecta no solo a la temperatura si no a otras muchas variables como la precipitaci&oacute;n o el viento; y tambi&eacute;n a las ciudades&ldquo;. Esto es son lo que conocemos como escenarios de cambio clim&aacute;tico&rdquo;, resume este investigador sobre un proyecto que ha comenzado analizando 41 megaurbes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el IPCC y por qu&eacute; cuenta con investigadores del Grupo Clima y Ciencia de Datos del IFCA?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El IPCC es el Panel Intergubernamental de Cambio Clim&aacute;tico, qu&eacute; es un organismo que se encarga de redactar una serie de informes t&eacute;cnicos, bajo el paraguas de la ONU y de otros organismos, que se realizan cada 5 o 6 a&ntilde;os. Es como el vadem&eacute;cum del cambio clim&aacute;tico y es la referencia a nivel global. El investigador principal de nuestro grupo, <a href="https://personales.unican.es/gutierjm/docs/cv_gutierrez.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Manuel Guti&eacute;rrez Llorente</a>, fue el coordinador del primer <a href="https://interactive-atlas.ipcc.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atlas interactivo del IPCC</a>, y ah&iacute; estuvimos metidos muchos compa&ntilde;eros&nbsp;del IFCA y de la UC. Hasta ahora los atlas eran im&aacute;genes o mapas est&aacute;ticos que mostraban climatolog&iacute;as, un atlas clim&aacute;tico de toda la vida, un libro, y ahora es una herramienta&nbsp;con la&nbsp;que los usuario puede navegar por las diferentes regiones del planeta y analizar el efecto del cambio clim&aacute;tico para diferentes trayectorias socioecon&oacute;micas o escenarios de emisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el valor de este nuevo estudio basado en ciudades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, cuando se simulaba el efecto del cambio clim&aacute;tico en una ciudad, se sol&iacute;a simular un evento en concreto, por ejemplo una ola de calor, pero no se simulaban&nbsp;cientos de a&ntilde;os, que es lo que se necesita desde una perspectiva de cambio clim&aacute;tico. La novedad del enfoque es que hemos desarrollado una metodolog&iacute;a bastante sencilla pero robusta, para diferenciar primero las zonas urbanas de las zonas rurales en los modelos clim&aacute;ticos, en el que las ciudades se representan de manera muy simplificada. Hemos empezado a analizar la isla de calor y el contraste urbano-rural, no solo para la temperatura, sino tambi&eacute;n para otras variables: viento, humedad... Lo novedoso es que es la primera vez que se analiza a escala global el efecto de la isla de calor utilizando proyecciones de cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si todo el mundo sabe lo que es la isla de calor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La isla de calor es la diferencia de temperatura que hay en la ciudad respecto a las zonas rurales, por la urbanizaci&oacute;n y las diferentes infraestructuras que absorben el calor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Espa&ntilde;a no hay ninguna ciudad analizada, &iquest;esto es porque no hay ninguna mega urbe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ahora no hemos podido analizar ninguna ciudad de Espa&ntilde;a porque los modelos utilizados s&oacute;lo son capaces de distinguir megaciudades, como&nbsp;Par&iacute;s, Londres, Mil&aacute;n, en el caso de Europa. Por ejemplo para Paris. [<a href="https://atlas.climate.copernicus.eu/atlas/AyoxYhRC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Muestra el mapa en su ordenador sobre el que el IFCA est&aacute; trabajando</a>], si analizamos la contraste urbano-rural para temperatura m&iacute;nima diaria, lo que ver&iacute;as es directamente la isla de calor urbana nocturna, que es cuando tiene lugar las temperaturas m&iacute;nimas diarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; el modelo global no tiene m&aacute;s resoluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque computacionalmente no puede. No sabemos, no podemos a&uacute;n. Los ordenadores&nbsp;no son suficientemente potentes a d&iacute;a de hoy para simular el clima a escala global&nbsp;con alta resoluci&oacute;n espacial, es decir proporcionando informaci&oacute;n cada pocos kil&oacute;metros y por lo tanto teniendo en cuenta los diferentes procesos locales. Es ah&iacute;, donde la IA nos podr&iacute;a ayudar, que&nbsp;se puede utilizar para que aprenda de modelos clim&aacute;ticos y que luego sea capaz de realizar proyecciones de cambio clim&aacute;tico con un bajo coste computacional. Los modelos clim&aacute;ticos regionales tienen m&aacute;s resoluci&oacute;n espacial que los globales pero no son capaces de simular el clima urbano en detalle; ahora vamos a empezar a hacer estudios piloto en diferentes regiones con modelos con resoluciones espaciales de 3 kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Son las ciudades vulnerables al cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades son vulnerables a los efectos del cambio clim&aacute;tico, son superficies impermeables que cuando llueve mucho se inundan y la propia urbanizaci&oacute;n, los edificios, cambian los patrones de viento, el viento se renueva menos y esto afecta a la calidad del aire. Son zonas vulnerables tambi&eacute;n a la inundaci&oacute;n costera, hemos eliminado las protecciones naturales, como las playas o los corales, por ejemplo, que preven&iacute;an contra la inundaci&oacute;n costera. Como construimos y no dejamos espacio para que se retraiga a la playa, la playa desaparece. Entonces, estamos generando urbes que son muy vulnerables a este tipo de eventos extremos de precipitaci&oacute;n e inundaci&oacute;n costera. La idea es entender c&oacute;mo los distintos tipos de ciudades, megaurbes y urbes peque&ntilde;as, se ver&aacute;n afectadas por el cambio clim&aacute;tico. Lo primero que estamos haciendo es clasificar las ciudades en funci&oacute;n de c&oacute;mo van a responder al cambio clim&aacute;tico. Con las proyecciones de cambio clim&aacute;tico que hay, podemos empezar a analizar si los modelos clim&aacute;ticos reproduce bien algo tan sencillo como la isla de calor urbana. En el futuro informe del IPCC se va a incluir un reporte especial para ciudades que ver&aacute; la luz en 2027, no solo va a clasificar ciudades desde un punto de vista clim&aacute;tico y va a analizar c&oacute;mo les afectar&aacute; el&nbsp;cambio clim&aacute;tico, sino que hablar&aacute; de mitigaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n, etc.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguramente veremos eventos extremos de precipitación mucho más intensos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hallazgos hab&eacute;is podido ver en Europa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que se sabe es que la temperatura est&aacute; aumentando en todo el mundo. En las zonas continentales, que no son oc&eacute;anos, est&aacute; aumentando la temperatura m&aacute;s que en el resto del planeta, y en latitudes altas generalmente m&aacute;s que en las zonas tropicales. Tenemos m&aacute;s confianza estad&iacute;stica, es decir, que las proyecciones son m&aacute;s robustas y nos podemos fiar m&aacute;s de ellas, para unas variables que para otras. Podemos afirmar que la temperatura va a aumentar, pero es dif&iacute;cil afirmar, seg&uacute;n la regi&oacute;n, que la precipitaci&oacute;n vaya a aumentar o disminuir. En la regi&oacute;n del Mediterr&aacute;neo en concreto, que es un punto caliente,&nbsp;s&iacute; sabemos lo que podr&iacute;a pasar si seguimos contaminando de la misma manera: se reducir&iacute;a mucho la precipitaci&oacute;n media, pero es muy probable que los extremos de precipitaci&oacute;n aumenten, al existir m&aacute;s energ&iacute;a en la atm&oacute;sfera.&nbsp;Concretamente en la zona del Levante, tenemos las famosas&nbsp;depresiones en altura, las danas,<strong> </strong>que se retroalimentan de la temperatura del mar Mediterr&aacute;neo, que est&aacute; s&uacute;per, s&uacute;per, s&uacute;per caliente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Lo que seguramente veamos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os son eventos extremos&nbsp;de precipitaci&oacute;n mucho m&aacute;s intensos. En las ciudades en concreto, los an&aacute;lisis basados en modelos de cambio clim&aacute;tico son s&uacute;per preliminares debido a las limitaciones de los modelos que usamos, pero b&aacute;sicamente estamos viendo que en Europa algunos &iacute;ndices de que afectan negativamente a las personas, como las noches tropicales, van a aumentar significativamente por el efecto combinado de la isla de calor y el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo va a afectar el cambio clim&aacute;tico a las islas de calor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un 'suma y suma'. Si urbanizamos m&aacute;s y la temperatura&nbsp;aumenta por el efecto del calentamiento global, se van a combinar los dos procesos, lo que se traducir&aacute; en temperaturas mucho m&aacute;s elevadas dentro de las ciudades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el estudio analiz&aacute;is megaurbes, pero dec&iacute;as antes que ya pod&eacute;is ver las ciudades peque&ntilde;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que hemos analizado hasta ahora son megaurbes, pero las simulaciones nuevas a 12.5 kil&oacute;metros que estamos empezando a analizar, parece que reproducen bien los procesos a escala de ciudad, con resultados que se parecen bastante a lo que vemos en las observaciones para las temperaturas. Con estas simulaciones ya podr&iacute;amos analizar ciudades como Madrid y Barcelona, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es decir, con estas nuevas simulaciones, &iquest;podr&eacute;is hacer c&aacute;lculos de manera m&aacute;s fiable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s sistem&aacute;ticas. Podremos sacar conclusiones m&aacute;s generales porque dispondremos de un n&uacute;mero mayor de ciudades. Podremos analizar el contraste entre las zonas urbanas y rurales&nbsp;no solo para la temperatura, si no en otras variables como la velocidad del viento, la humedad, y ver si dicho contraste es parecido entre ciudades que son similares y podr&iacute;amos plantear medidas de adaptaci&oacute;n y mitigaci&oacute;n. Estamos en un proceso en que los modelos clim&aacute;ticos que utilizamos, mejoran cada 5 o 6 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cantidad de datos calcul&aacute;is que pod&eacute;is haber usado para esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos usado una cantidad ingente de datos; cientos de terabytes de informaci&oacute;n que hemos tenido&nbsp;que procesar. Son horas y horas de c&oacute;mputo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La IA podr&iacute;a jugar alg&uacute;n papel en todo esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque si yo entreno mi IA para que aprenda de un modelo clim&aacute;tico, que es computacionalmente s&uacute;per costoso; con eso podr&iacute;a generar proyecciones de cambio clim&aacute;tico&nbsp;con un coste computacional mucho menor, reduciendo adem&aacute;s el consumo de energ&iacute;a. En nuestro grupo trabajamos con emuladores, es decir, emulamos un modelo clim&aacute;tico con la IA. Nos sirve para tratar de aumentar la resoluci&oacute;n espacial, y esto es algo que en el tema de las ciudades nos podr&iacute;a ayudar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La IA requiere un gran consumo de energía, creo es que debemos ser más responsables con su uso en general</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Le&iacute;a a un fil&oacute;sofo del CSIC sobre el uso &eacute;tico que hay que plantearse hacer de la IA...&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros lo utilizamos principalmente&nbsp;para regionalizar el clima y para aprender patrones clim&aacute;ticos, pero la IA requiere un gran consumo de energ&iacute;a. Creo es que debemos&nbsp;ser m&aacute;s responsables con el uso de la IA en t&eacute;rminos generales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; reto nos plantea como sociedad el aumento de la temperatura de las ciudades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las ciudades que ya est&aacute;n muy consolidadas se pueden plantear&nbsp;medidas de adaptaci&oacute;n o mitigaci&oacute;n, paneles solares, tejados verdes y edificios energ&eacute;ticamente m&aacute;s eficientes. No deber&iacute;amos construir en zonas inundables y tratar de conservar el ciclo hidrol&oacute;gico natural... Tambi&eacute;n tenemos que pensar en el modelo de ciudad del futuro. Y luego, por supuesto, ser m&aacute;s eficientes energ&eacute;ticamente, ya que las ciudades&nbsp;emiten el 70% de los gases de efecto invernadero. La ciudad afecta al clima y el clima afecta a la ciudad. Un problema tambi&eacute;n muy&nbsp;importante es el uso que hacemos del suelo. Estamos deforestando grandes &aacute;reas del planeta, y esto, a su vez, afecta al clima: estamos reduciendo la diversidad de los ecosistemas del mundo. La cuesti&oacute;n es que, si resolvemos la problem&aacute;tica del cambio clim&aacute;tico, vamos a resolver muchos otros problemas porque estar&iacute;amos cambiando nuestra forma de producir, de consumir y de relacionarnos con nuestro entorno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los tejados verdes ayudarían a que, cuando llueva, sea el propio tejado el que absorba el agua</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hablabas de tejados verdes...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso ayuda a reducir el efecto de la isla de calor, pero los tejados verdes tambi&eacute;n ayudar&iacute;an a que, cuando llueva, sea el propio tejado el que absorba el agua de lluvia. Nos reunimos hace poco en un congreso urbano en Madrid y ah&iacute; b&aacute;sicamente lo que quer&iacute;a la gente, en los d&iacute;as de calor, no era mejorar sus casas, que eran muy peque&ntilde;as en algunos casos, lo que quer&iacute;an son espacios de sombra fuera de sus casas donde poder reunirse. Y tambi&eacute;n se est&aacute; trabajando en eso, en generar zonas de sombra, bien por arbolado o bien por medios artificiales: la sombra de toda la vida, porque reduce la temperatura. Los entornos urbanos generalmente reducen&nbsp; el viento, y aumentan la temperatura, todo esto se combina y llega un momento en que el estr&eacute;s t&eacute;rmico, que es el calor que percibe la gente, para las personas es brutal y hace que no sea recomendable estar al aire libre. Entonces, la gente se resguarda en sus casas, hay mayor consumo de energ&iacute;a para enfriar las casas,&nbsp;y esto hace que el efecto de la isla de calor sea mayor, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Afecta a investigaciones como &eacute;sta el negacionismo que ha vuelto con fuerza contra el cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a afectar. Parece que estamos entrando en un ciclo de incertidumbre pol&iacute;tica, fake news y&nbsp;de recesi&oacute;n econ&oacute;mica, y los fondos para la investigaci&oacute;n se podr&iacute;an ver afectados y, l&oacute;gicamente, la investigaci&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico, tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Cabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/javier-diez-investigador-cambio-climatico-generando-urbes-son-vulnerables-eventos-extremos_1_13033507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/580c2c0f-c342-40d0-adb3-0c5c627f5d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y39.jpg" length="242716" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/580c2c0f-c342-40d0-adb3-0c5c627f5d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y39.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242716" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Javier Díez, investigador del cambio climático: "Estamos generando urbes que son muy vulnerables a eventos extremos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/580c2c0f-c342-40d0-adb3-0c5c627f5d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y39.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Clima,Cantabria,Cambio climático,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/centro-comercial-vips-dime-dire-clase-ocio-marco-juventud_1_13060055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d181d45a-cee5-4ee1-a762-bfa2b4d70836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apropiación de los espacios para el ocio ha sido la forma de vinculación histórica de los jóvenes con sus ciudades o pueblos, algo que ha variado en función del tiempo y la clase social. Ahora Internet es el “centro comercial”, con políticas urbanas cada vez más “adultocéntricas” y excluyentes</p><p class="subtitle">El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político</p></div><p class="article-text">
        En la<em> Facendera</em> (Anagrama) del escritor &Oacute;scar Garc&iacute;a-Sierra, los chavales quedan todos los domingos en el parking de la gasolinera del pueblo para ver derrapar coches tuneados, como un Le&oacute;n amarillo con llamas tribales en las puertas, el tubo de escape trucado y un aler&oacute;n rollo WRC. Es un ejercicio de ficci&oacute;n, pero est&aacute; basado en hechos reales porque el ocio de los j&oacute;venes diverge tremendamente de la &eacute;poca y el lugar en el que naces o la clase social a la que perteneces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La segregaci&oacute;n residencial y escolar tiene su contrapunto en la segregaci&oacute;n l&uacute;dica. Cada sector social tiende a encontrarse en determinados espacios, con la salvedad de que<strong> </strong>el capital econ&oacute;mico y cultural de las familias ofrece a la clase media/alta opciones m&aacute;s diversas, mientras que la clase trabajadora y/o de origen migrante tiene como &uacute;nicas opciones el ocio comercial y el ocio no reglado (l&eacute;ase botellones o la reuni&oacute;n en la calle, objeto de persecuci&oacute;n)&rdquo;, describe Carles Feixa, catedr&aacute;tico de Antropolog&iacute;a Social en la Universitat Pompeu Fabra y coordinador del<a href="https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-resumen-ejecutivo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-resumen-ejecutivo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Informe Juventud en Espa&ntilde;a 2024</em></a> de INJUVE.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La desigualdad en el acceso al ocio es una expresi&oacute;n m&aacute;s de la desigualdad estructural. Cuando una familia dispone de recursos econ&oacute;micos y capital cultural, puede ofrecer actividades deportivas, idiomas, m&uacute;sica, viajes o intercambios. Cuando no los tiene, las opciones se reducen dr&aacute;sticamente&rdquo;, apunta Laura Bosch, responsable del &Aacute;rea Intervenci&oacute;n Social de YMCA. Desde la organizaci&oacute;n desarrollan programas de ocio juvenil educativo, fundamentales para la integraci&oacute;n, generando oportunidades donde no las hay.&nbsp;Hay que reconocer &ldquo;el ocio como un derecho, no como un lujo&rdquo;, dice Bosch. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier identidad juvenil se ha forjado las &uacute;ltimas d&eacute;cadas entre descampados, plazas, parques, bancos, portales, cines, m&aacute;quinas recreativas, franquicias o centros comerciales. &ldquo;La apropiaci&oacute;n de los espacios de ocio ha sido hist&oacute;ricamente la forma de vinculaci&oacute;n de los j&oacute;venes con la ciudad, y tambi&eacute;n una estrategia de emancipaci&oacute;n parcial, ya que supone un espacio intermedio entre el familiar y el institucional&rdquo;, apunta Freixa, para qui&eacute;n &ldquo;en la medida en que el periodo juvenil se extiende en el tiempo, dichos espacios dejan de ser algo transitorio y pasan a ser m&aacute;s duraderos y por tanto aumentan su importancia en la construcci&oacute;n de las identidades juveniles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La apropiación de los espacios de ocio ha sido históricamente la forma de vinculación de los jóvenes con la ciudad, y también una estrategia de emancipación parcial, ya que supone un espacio intermedio entre el familiar y el institucional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carles Feixa</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Antropología Social (Universitat Pompeu Fabra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Algo cambi&oacute; con la llegada de los centros comerciales</h2><p class="article-text">
        En <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3YTMdIune-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una escena ic&oacute;nica</a> de la pel&iacute;cula <em>Chicas Malas</em> se retrata la entrada de las protagonistas al centro comercial, su espacio por antonomasia<strong>. </strong>El director Kevin Smith tambi&eacute;n insert&oacute; en <em>Mallrats</em> la trama de un grupo de j&oacute;venes con mal de amores perdidos en una<strong> </strong>macrogaler&iacute;a comercial mientras trataban de poner orden en su vida. O, en la m&aacute;s reciente y nost&aacute;lgica serie de Netflix, Stranger Things, el propio centro comercial juega un papel importante en la trama. Para los j&oacute;venes de la Generaci&oacute;n X, que crecieron antes de Internet, y para muchos<em> millennials, </em>el centro comercial fue un lugar donde se hac&iacute;a mucho m&aacute;s que comprar. Para un observador externo, las reuniones de j&oacute;venes en estos lugares pod&iacute;an parecen un 'no hacer nada'. Pero para ellos era una forma de estar juntos forjando la construcci&oacute;n de la identidad grupal con una forma de socializaci&oacute;n espont&aacute;nea.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-3YTMdIune-8-9637', 'youtube', '3YTMdIune-8', document.getElementById('yt-3YTMdIune-8-9637'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-3YTMdIune-8-9637 src="https://www.youtube.com/embed/3YTMdIune-8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los padres pod&iacute;an dejar durante horas a sus hijos en estos espacios porque all&iacute; se formaba un ecosistema propio, relativamente seguro, aunque supeditado al consumo. &ldquo;Los centros comerciales facilitan un espacio de relaci&oacute;n social, que se vincula con la extensi&oacute;n de la cultura de consumo y con nuevas pr&aacute;cticas recreativas (como los locales de videojuegos o los multicines). La sociabilidad no var&iacute;a, aunque queda subordinada al consumo. Con un matiz importante: el fen&oacute;meno se da solo en las grandes ciudades, donde hay centros comerciales, no se da en las ciudades peque&ntilde;as ni en el mundo rural&rdquo;, asegura Feixa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para los jóvenes de la Generación X, que crecieron antes de Internet, y para muchos &#039;millennials&#039;, el centro comercial fue un lugar donde se hacía mucho más que comprar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Vigo los j&oacute;venes se reun&iacute;an en el Centro Comercial La El&iacute;ptica, el primero que abri&oacute; en la ciudad. En Coslada (Madrid) el rey de la fiesta era el Centro Comercial La Rambla. En Vallecas (Madrid) se estilaba mucho ir al Eroski a pasar la tarde, como en M&aacute;laga donde &ldquo;el Eroski&rdquo; (el Centro Comercial Larios) era lugar frecuente de quedada. O en el barrio de Hortaleza (Madrid) los j&oacute;venes orbitaban en torno a El Colombia, el centro comercial abierto en 1989, en la calle Bucaramanga. Por supuesto, todo conflu&iacute;a en torno a las salas de recreativos, templos de exuberancia juvenil. Adolescentes, rebosantes de dopamina, met&iacute;an moneda tras moneda en m&aacute;quinas adornadas con personajes de Pac-Man, Mortal Kombat, NBA Jam o Street Fighter. En Villarrobledo (Albacete) los chavales se reun&iacute;an en los Recreativos Aroca, que en realidad se conoc&iacute;an simplemente como &ldquo;los recreativos&rdquo; porque no hab&iacute;a ninguno m&aacute;s en todo el pueblo, o en Palma quedaban en los recreativos de Porto Pi.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el centro de Madrid, las quedadas confluían en torno a los VIPS, un fenómeno sociológico propio, inaccesible para jóvenes sin dinero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el centro de Madrid, las quedadas conflu&iacute;an en torno a los VIPS, un fen&oacute;meno sociol&oacute;gico propio, inaccesible para j&oacute;venes sin dinero (aunque con el paso de los a&ntilde;os la franquicia se extendi&oacute; hacia el extrarradio &lsquo;democratiz&aacute;ndose&rsquo;). La cadena madrile&ntilde;a suministraba tortitas y s&aacute;ndwiches club, pero tambi&eacute;n un despliegue lustroso de libros &mdash;la mayor&iacute;a, de la editorial Taschen&mdash; y revistas a toda una generaci&oacute;n que orbitaba en torno a sucursales como la de Juli&aacute;n Romea, el primer local de Espa&ntilde;a que cerraba en 2025 o el anuncio recientemente del cambio de localizaci&oacute;n del 'VIPS de Lista' causando gran conmoci&oacute;n generacional.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2014217041557721312?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">La expulsi&oacute;n actual hacia las periferias</h2><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de los ochenta y de los noventa, el centro comercial era Internet y ahora Internet es el centro comercial. &ldquo;El &aacute;mbito digital para los j&oacute;venes no est&aacute; separado del presencial. Puede ser un refugio para la creciente marginalizaci&oacute;n del ocio nocturno. M&aacute;s que generar desigualdad, lo digital encapsula y polariza a los grupos y dificulta el ocio interclasista&rdquo;, describe Feixa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como consecuencia de fenómenos como la gentrificación o la privatización, la desigualdad en el acceso a espacios de socialización juvenil ha aumentado los últimos años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema en cuanto a la socializaci&oacute;n juvenil no es TikTok en s&iacute; mismo: es la falta de espacios f&iacute;sicos donde los adolescentes puedan confluir, desahogarse y aprender las reglas de interacci&oacute;n. En este sentido, apunta Bosch que &ldquo;la creciente privatizaci&oacute;n de espacios ha reducido a&uacute;n m&aacute;s los lugares accesibles y seguros para la juventud. En el caso de nuestro centro de Barcelona, adem&aacute;s, el turismo en el barrio de Gr&agrave;cia impacta en el uso del espacio y el coste de los recursos, entre otras cuestiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por desgracia&rdquo;, concluye Feixa, &ldquo;las pol&iacute;ticas urbanas han tendido a ser adultoc&eacute;ntricas, sin tener en cuenta las necesidades de la juventud&rdquo;, as&iacute; que como consecuencia de fen&oacute;menos como la gentrificaci&oacute;n o la privatizaci&oacute;n, la desigualdad en el acceso a espacios de socializaci&oacute;n juvenil ha aumentado los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el resultado de la<strong> &ldquo;</strong>expulsi&oacute;n de la juventud hacia las periferias urbanas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/centro-comercial-vips-dime-dire-clase-ocio-marco-juventud_1_13060055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 21:16:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d181d45a-cee5-4ee1-a762-bfa2b4d70836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="754168" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d181d45a-cee5-4ee1-a762-bfa2b4d70836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="754168" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d181d45a-cee5-4ee1-a762-bfa2b4d70836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Jóvenes,Ciudades,Consumo,Internet,Centros comerciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ayuntamiento de Toledo recula en el polémico proyecto del Valle, pero Sumar no lo ve suficiente y recogerá firmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/ayuntamiento-toledo-recula-polemico-proyecto-valle-sumar-no-ve-suficiente-recogera-firmas_1_13061502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5501166b-e8d6-45a7-83ae-e7287d876763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Ayuntamiento de Toledo recula en el polémico proyecto del Valle, pero Sumar no lo ve suficiente y recogerá firmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de varias semanas recibiendo críticas políticas y vecinales, la propuesta de PP y Vox para intervenir en este entorno natural se modificará para eliminar algunos de sus aspectos más censurados. Sin embargo, Movimiento Sumar quiere su paralización completa</p><p class="subtitle">Un ‘Montmartre’ sobre el río Tajo: el último megaproyecto de PP y Vox para Toledo que engrosa el rechazo vecinal</p></div><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/oposicion-politica-pp-vox-toledo-une-protesta-megaproyecto-valle_1_13004277.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas sociales y pol&iacute;ticas</a> que ha recibido <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/montmartre-rio-tajo-ultimo-megaproyecto-pp-vox-toledo-engrosa-rechazo-vecinal_1_13003761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pol&eacute;mico megaproyecto</a> que el Ayuntamiento de Toledo quiere llevar a cabo en la zona conocida como el &lsquo;Valle&rsquo; han obligado a que el equipo de Gobierno, formado por PP y Vox, rectifique algunas de las claves que hab&iacute;a planteado en la propuesta original.
    </p><p class="article-text">
        De forma inicial, el Ayuntamiento proyectaba ejecutar una zona de esparcimiento que inclu&iacute;a un mirador, una gran plaza y varias fuentes con chorros, as&iacute; como la recuperaci&oacute;n de los caminos existentes naturales mediante su adecuaci&oacute;n, la instalaci&oacute;n de balizas solares en todo su recorrido y mobiliario urbano como papeleras y fuentes de agua potable. Sin embargo, tras las cr&iacute;ticas recibidas, el alcalde de Toledo, Carlos Vel&aacute;zquez (PP), ha confirmado esta semana que <a href="https://toledodiario.es/velazquez-modifica-el-proyecto-del-valle-y-precisa-que-el-auditorio-es-una-iniciativa-distinta-que-de-momento-no-haran/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el proyecto se va a modificar</a> en su ejecuci&oacute;n eliminando algunos elementos como la fuente de chorros o las balizas lum&iacute;nicas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce67282a-3222-48a3-a27c-861dd609b6d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maqueta del proyecto &#039;Conexión Valle-Polvorines&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maqueta del proyecto &#039;Conexión Valle-Polvorines&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        S&iacute; que mantendr&aacute; el proyecto, cuya ejecuci&oacute;n ya ha sido adjudicada provisionalmente a la empresa Proimancha Ingenier&iacute;a y Construcci&oacute;n S.L., el mirador o la adecuaci&oacute;n de senderos hasta la zona de Polvorines. En referencia al grader&iacute;o previsto, el alcalde afirm&oacute; que el auditorio no formaba parte de este proyecto, por lo que se trata de una iniciativa que &ldquo;de momento&rdquo; no se plantean llevar a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Vel&aacute;zquez explic&oacute; que estos cambios &ldquo;se compensar&aacute;n&rdquo; para que no afecten al presupuesto del proyecto licitado, de 485.491,93 euros (IVA incluido), intentando que la iluminaci&oacute;n que se planteaba instalar en la parte alta del Valle se traslada a la ronda del Valle, donde hay m&aacute;s tr&aacute;fico de peatones y de veh&iacute;culos, &ldquo;donde es m&aacute;s necesaria y m&aacute;s &uacute;til&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sumar inicia una recogida de firmas</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, estas modificaciones son &ldquo;insuficientes&rdquo; para Movimiento Sumar Toledo, formaci&oacute;n que ha empezado este mi&eacute;rcoles <a href="https://sumar.ink/peticionvalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una campa&ntilde;a de recogida de firmas</a> para pedir la paralizaci&oacute;n completa del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n insiste en que el proyecto carece de sentido porque no responde a una demanda ciudadana real y advierte de que los nuevos senderos contribuir&iacute;an a la erosi&oacute;n del suelo y al deterioro del entorno. Se unen as&iacute; a las protestas de asociaciones ecologistas y a&ntilde;aden que convertir el entorno natural del Valle en un nuevo polo tur&iacute;stico puede perjudicar a la fauna que lo habita.
    </p><p class="article-text">
        Para Movimiento Sumar las rectificaciones anunciadas por Carlos Vel&aacute;zquez &ldquo;no son m&aacute;s que la prueba de la inconsistencia y la improvisaci&oacute;n de un gobierno municipal que no tiene un plan para la ciudad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevamos dos semanas de rectificaciones, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/hotel-residencia-mayores-ayuntamiento-toledo-cambia-opinion-edificio-san-juan-dios_1_13040100.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primero San Juan de Dios</a> y ahora El Valle, y las celebramos. Pero todas quedan en el aire y son insuficientes. Lo que nos demuestran estos bandazos es que este equipo de gobierno no tiene un proyecto de ciudad y gobierna a base de ocurrencias&rdquo;, afirma Jos&eacute; Luis Resuela, portavoz local. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toledo no necesita m&aacute;s espacios pensados para el turismo r&aacute;pido, sino cuidar aquellos que forman parte de la vida cotidiana de los vecinos&rdquo;, concluye Resuela.
    </p><h2 class="article-text">200 personas mostraron su rechazo al proyecto</h2><p class="article-text">
        Aparte de Movimiento Sumar, PSOE e IU-Podemos tambi&eacute;n se han posicionado en contra del plan del Ayuntamiento de Toledo para el Valle.
    </p><p class="article-text">
        La portavoz del Grupo Municipal Socialista, Noelia de la Cruz, afirm&oacute; que estos proyectos en zonas &ldquo;tan sensibles&rdquo; requieren &ldquo;de mucho consenso, de mucho trabajo y de hacer las cosas bien&rdquo; y PP y Vox &ldquo;no lo est&aacute;n haciendo&rdquo;. En este sentido, la concejala apunt&oacute; que existe una &ldquo;gran decepci&oacute;n&rdquo; entre los vecinos y vecinas de la ciudad. Opina que el equipo de Gobierno municipal &ldquo;vende una y otra vez&rdquo; estos proyectos, pero son &ldquo;humo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Similar posici&oacute;n ha mostrado, el portavoz del Grupo IU-Podemos, Txema Fern&aacute;ndez, quien manifest&oacute; su sorpresa por un proyecto que &ldquo;nadie est&aacute; esperando, nadie est&aacute; pidiendo&rdquo; y que &ldquo;propone hacerse en un sitio absolutamente inesperado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A las cr&iacute;ticas se sumaron dos centenares de toledanos y toledanas que se manifestaron en una protesta el pasado s&aacute;bado 21 de febrero en la plaza del Ayuntamiento, convocados por la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n del Bosque Aut&oacute;ctono (ARBA).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Muñoz de la Torre Granados]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/ayuntamiento-toledo-recula-polemico-proyecto-valle-sumar-no-ve-suficiente-recogera-firmas_1_13061502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 10:01:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5501166b-e8d6-45a7-83ae-e7287d876763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13404727" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5501166b-e8d6-45a7-83ae-e7287d876763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13404727" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Ayuntamiento de Toledo recula en el polémico proyecto del Valle, pero Sumar no lo ve suficiente y recogerá firmas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5501166b-e8d6-45a7-83ae-e7287d876763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ayuntamientos,Ciudades,Medio ambiente,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Logroño estrena la próxima semana una nueva pista de skatepark]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/logrono-estrena-proxima-semana-nueva-pista-skatepark_1_13055897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53ba563a-67ac-4bf5-971b-1bc861ad3ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Logroño estrena la próxima semana una nueva pista de skatepark"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pista tiene una rampa cóncava de once metros de largo y siete de ancho</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Logro&ntilde;o arranca esta semana las obras de la nueva pista de skatepark que se ubica en la Plaza de las Chiribitas. La instalaci&oacute;n de este nuevo escenario para la pr&aacute;ctica del skate tendr&aacute; un coste de 51.122,50 euros y se espera que est&eacute; en uso la pr&oacute;xima semana.
    </p><p class="article-text">
        La Junta de Gobierno Local aprob&oacute; en noviembre de 2025 la instalaci&oacute;n de una nueva pista para la pr&aacute;ctica de skate en la ciudad de Logro&ntilde;o, un espacio con gran demanda de quienes practican este deporte en la ciudad. La pista cuenta con una rampa c&oacute;ncava de 11 metros de largo, 7 metros de ancho y que alcanza una altura de hasta 1.5 metros de alto en su zona m&aacute;s elevada.
    </p><p class="article-text">
        La empresa adjudicataria de esta obra ha sido Roig i Fills Associats, S.L, que tiene un presupuesto asignado de 51.122.50 euros.
    </p><p class="article-text">
        Desde el consistorio se ha trabajado codo con codo con la Asociaci&oacute;n para la Promoci&oacute;n de la Cultura del Skateboarding de La Rioja, para escuchar las necesidades y solicitudes de los deportistas asociados y dar respuesta a sus requerimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/logrono-estrena-proxima-semana-nueva-pista-skatepark_1_13055897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 12:38:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53ba563a-67ac-4bf5-971b-1bc861ad3ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="210433" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53ba563a-67ac-4bf5-971b-1bc861ad3ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="210433" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Logroño estrena la próxima semana una nueva pista de skatepark]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53ba563a-67ac-4bf5-971b-1bc861ad3ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Deporte,Parques,Ciudades,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
