Toledo abraza el legado de Paco García Martín, una vida entera comprometida con el patrimonio, la educación y las personas
“Murió. Solo sabemos que se nos fue por una senda clara diciéndonos: hacedme un duelo de labores y esperanzas. Sed buenos, y no más. Sed lo que he sido entre vosotros. Alma. Vivid. La vida sigue. Los muertos mueren y las sombras pasan. Lleva quien deja y vive el que ha vivido”. Lo escribió Antonio Machado en 1915, dedicando el poema a la muerte de su maestro Francisco Giner de los Ríos.
Este jueves Carmen García Márquez leía un fragmento para recordar a quien fue su compañero de vida, Francisco García Martín, historiador e investigador, profesor y activista de los derechos humanos que falleció en agosto de 2025. “Paco vivió hablándonos de lo importante. Contándonos quiénes éramos y de dónde veníamos y sobre todo dejó una profunda huella con sus obras”, recordaba, sin obviar “el dolor” pero “con la esperanza de que el alma continúe a través de sus acciones y de su legado”.
“Estoy contenta, orgullosa y agradecida”, decía, dirigiéndose a quienes participaban en un sencillo y emotivo homenaje que este jueves se dedicaba a Paco García Martín, en el Salón Rico de Toledo, para el que el Consorcio de la ciudad cedió las instalaciones. “El sufrimiento sigue, pero con estos reconocimientos, en parte, se apacigua”.
“A la buena gente siempre hay que tenerla de referente”
El acto fue conducido por Javier Mateo, educador social y exconcejal en Toledo, uno de los organizadores del acto de reconocimiento, junto a Juan Carlos Villacampa, artista plástico, director teatral y columnista cultural. “Se implicó hasta el último minuto en mejorar lo que tenía alrededor y eso es lo que define a una buena persona. A la buena gente hay que tenerla como referente”, comentaba Mateo para dar paso a la decena de personas que recordaron al hombre “generoso” y “tenaz”, entre otras cualidades que quedaron patentes durante el acto.
“Le conocí al llegar al Museo de Santa Cruz en 2022”, comentaba el director del centro cultural, Antonio Dávila. “Nada más llegar me asaltó con dos libros que tenía para publicar”. Así recordó su incombustible inquietud por divulgar cultura y patrimonio. También mencionó su trabajo en una exposición celebrada a finales del pasado año, dedicada al pintor Vicente Cutanda, uno de los fundadores de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
Paco García Martín formaba parte de la Asociación de Amigos del Museo de Santas Cruz ¡Vivo! y uno de sus miembros, Luis Miguel García Bermejo, recordaba cómo tardó apenas un mes en hacerse socio tras la constitución de la asociación en 2014. “Nuestro agradecimiento colectivo como asociación, siempre fue motor y pilar fundamental”. Su legado permanecerá, más allá de su muerte, en sus facetas de escritor o investigador, entre otras muchas “porque se multiplicaba”, escribía en una carta que se leyó en el acto Rafael García Serrano, que fuese director del Museo Santa Cruz.
Elena Cuevas, voluntaria cultural de la Confederación de Aulas de la Tercera Edad (CEATE) en el Museo de Santa Cruz recordaba cómo la convenció “con su sonrisa” para formar parte de esta iniciativa. “Pensé que iba a aportar a la sociedad y me ha terminado aportando a mí. Le agradezco enormemente que tirara el lazo”.
“Te convencía de hacer cosas que pensabas que no se podían hacer”, comentaba Rafaela Alonso de Amnistía Internacional, una de las organizaciones por las que se desvivía defendiendo los derechos humanos. “Era una persona cultísima e inteligente. Podía haber ido de snob, pero era muy humilde y siempre estaba ahí”, añadía.
“No era un activista que apareciera en los titulares, era de los que se movían en las trincheras invisibles”, apostilló el presidente de la organización en Castilla-La Mancha, Erick Figueroa.
Siempre se implicó “en mil charcos” y lo hacía “hasta las cejas”, sin postureo. Hay quien le conocía como ‘Paco 0,7’ porque formó parte de la Comisión 0,7%, para que las instituciones destinasen ese porcentaje del PIB a la cooperación al desarrollo. Lo recordaban Juan Díaz, que fue alumno suyo, y Fernando Gutiérrez, de la Coordinadora de ONGD de Castilla-La Mancha, de la que Paco también formo parte como miembro de su Junta Directiva. “Siempre trabajó por un mundo mejor”, decía Fernando Gutiérrez. “Su figura no puede entenderse sin Carmen. Eran un binomio”.
“Era una persona buena y un excelente compañero”, dijo de él quien fuera director del IES El Greco, Pedro Rodríguez. Allí Francisco García Martín ejerció como profesor. “Con su tesón e implicación consiguió que este instituto fuese el primero de Toledo en ser declarado instituto histórico”, añadía la actual directora del centro, Isabel Mariscal.
La directora de ElDiario.es Castilla-La Mancha, Carmen Bachiller recordó los “mordaces, pero siempre constructivos” artículos de opinión de Paco García Martín ‘Epicaris’ que el historiador y activista publicó entre abril de 2021 y julio de 2025, en una sección que él mismo quiso llamar Nuestro Patrimonio. “Siempre creyó que el patrimonio era un bien colectivo a disfrutar y a proteger por encima de otras muchas cosas que consideraba efímeras o quizá superficiales”. La periodista aseguró que “Paco merece este homenaje y muchos más. Espero que lleguen”.
Paco recelaba de la turistificación, un término que él ya utilizaba a finales de los años 90, como recordó el director de La Tribuna de Toledo, Francisco Rodríguez, quien repasó algunas de las anécdotas sobre el carácter perseverante del ‘Paco columnista', siempre “coherente” en su opinión a lo largo de los años. Temía incluso que los pisos turísticos terminasen pasando factura a la tradición de abrir los patios toledanos del Casco Histórico y lo denunciaba en sus artículos.
El presidente de la Asociación de Amigos de los Patios de Toledo, Andrés León, un colectivo del que (claro) Paco García Martín también formó parte como vecino del Casco Histórico. Hoy uno de esos patios le homenajea en una exposición, instalada en el Palacio de Benacazón durante la semana de la Fiesta del Corpus. Los jardines históricos, recordaba, eran otra de las pasiones del historiador e investigador.
“Era una persona buena y un excelente compañero”, dijo de él quien fuera director del IES El Greco, Pedro Rodríguez. Allí Francisco García Martín ejerció como profesor. “Con su tesón e implicación consiguió que este instituto fuese el primero de Toledo en ser declarado instituto histórico”, añadía la actual directora del centro, Isabel Mariscal.
Juan Leal antiguo profesor del IES Brianda de Mendoza de Guadalajara, y miembro de la Asociación Nacional Defensa Patrimonio Institutos Históricos en la que se implicaron tanto Paco como su esposa Carmen dejando una profunda “huella”. Fue “un hombre tranquilo con una perseverancia excepcional, seguramente basada en la solidez de sus principios. Ha sido una suerte compartir con él una parte de nuestras vidas”.
El hombre “incómodo” que discrepó desde la lealtad
En el homenaje también participó Ángel Felpeto, exconcejal de Educación y Cultura en el Ayuntamiento de Toledo y exconsejero de Educación en la Junta de Castilla-La Mancha. “Compartimos proyectos y propuestas y también discrepamos mucho desde la lealtad y la cordialidad de la relación personal”.
Reclamó la necesidad de “muchas personas como él” porque pese a resultar a veces “incómodo”, destacó por su capacidad de “entendimiento desde la discrepancia e incluso desde el desencuentro. Vivimos tiempos convulsos en los que parece que la sociedad acepta que la mentira se justifique como estrategia en el mundo político”.
Eso, lamentaba, “ha generado desgaste” en todo tipo de relaciones y aventuró que Paco García Martín estaría de acuerdo “en que la mentira y el insulto descalifican a quien los utiliza”, pero también rechazaría “el silencio o mirar para otro lado”.
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