'Gone', la nueva serie del creador de 'Lupin', llega a Filmin como un inquietante thriller de desapariciones

Imagen promocional de 'Gone'

Ada Sanuy

31 de agosto de 2026 15:54 h

Filmin estrena este martes 1 de septiembre, en exclusiva en España, Gone, la nueva serie de George Kay, creador de Lupin y The Long Shadow. El thriller detectivesco, producido originalmente para ITV, está protagonizado por David Morrissey (The Walking Dead) y Eve Myles (Torchwood) y convierte una desaparición en el punto de partida de un juego psicológico entre una investigadora y un marido cuya reacción ante lo sucedido despierta rápidamente sus sospechas.

La historia comienza cuando Michael Polly (Morrissey), director de un prestigioso colegio privado, regresa una tarde a su casa y descubre que su mujer, Sarah, ha desaparecido. Tras dejar pasar varias horas, acaba denunciándolo ante Annie Cassidy (Myles), una inspectora que desde su primer encuentro queda desconcertada por la aparente frialdad con la que el marido afronta la situación.

El caso comienza a complicarse con la aparición de nuevas pruebas y Annie pasa a ejercer como oficial de enlace con la familia, una posición que la mantiene cerca de Michael y de su hija Alana. Mientras la desaparición adquiere notoriedad pese a los intentos del director por mantenerla alejada de la atención pública, él continúa atendiendo sus responsabilidades profesionales.

Una desaparición que destapa los secretos de una familia

Gone, la nueva recomendación de la sección Una serie al día de verTele, utiliza la búsqueda de Sarah para adentrarse progresivamente en las tensiones de la familia Polly. Las pistas que surgen durante la investigación hacen que el caso vaya transformándose y sacan a la superficie secretos que cuestionan la imagen aparentemente perfecta que sus integrantes proyectaban hacia el exterior.

Buena parte de las incógnitas recaen sobre Michael. Acostumbrado a mantener el control sobre todos los ámbitos de su vida, su comportamiento ante la ausencia de su esposa resulta difícil de interpretar. Esa contención es también uno de los rasgos con los que Morrissey construye al personaje: el actor lo define como un hombre incapaz de abrirse y comunicarse con normalidad, haciendo que cada uno de sus gestos pueda adquirir una lectura diferente.

La posición de Annie dentro de la familia le permite, a su vez, contemplar esas contradicciones desde una perspectiva privilegiada. La inspectora no se limita a seguir las pruebas policiales, sino que permanece cerca de Michael y su entorno mientras observa cómo la imagen pública de los Polly se distancia cada vez más de su realidad.

El particular cara a cara entre Annie y Michael

La relación que se establece entre detective y sospechoso se convierte así en uno de los ejes de la serie. La proximidad obligada por la investigación deriva en un vínculo cada vez más ambiguo, hasta el punto de que Michael comienza a encontrar en Annie un espacio en el que expresarse mientras ella intenta descubrir qué puede estar ocultando.

Myles compara esa dinámica con una especie de confesionario o sesión de terapia en la que las posiciones terminan por confundirse. George Kay, por su parte, la concibe como una “partida de ajedrez”: ambos personajes se estudian, calculan sus movimientos e intentan descubrir qué información guarda el otro.

Imagen promocional de la serie 'Gone'

Esa apuesta lleva a Gone hacia un terreno más psicológico que el de un procedural policial convencional. Según explica su protagonista, la serie prescinde de grandes despliegues de acción para concentrarse fundamentalmente en los personajes y en aquello que esconden bajo la superficie.

Con un libro como punto de partida

La serie está inspirada libremente en el libro To Hunt a Killer, escrito por Julie Mackay y Robert Murphy, quienes participaron además como asesores durante su desarrollo. Gone llega a España después de su emisión británica, donde ha recibido una buena acogida tanto entre la audiencia como entre la crítica. Las valoraciones recogidas por Filmin han destacado especialmente la tensión creciente del misterio y el trabajo de David Morrissey, cuya interpretación explota precisamente la dificultad para determinar qué se esconde tras la serenidad de Michael.

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