Luces y sombras del Benidorm Fest 2026, que eleva su calidad pero pierde interés sin Eurovisión: el reto de RTVE para 2027

El Benidorm Fest 2026 ya es historia. RTVE celebró el pasado sábado la gran final del certamen, con una victoria del coreado T Amaré de Tony Grox y Lucycalys que fue el colofón de una quinta edición del festival que pretende (y debe) ser punto de inflexión en su trayectoria. Tras desligarse de Eurovisión por la retirada de España ante la continuidad de Israel, el evento musical ha tenido ante sí la oportunidad de asentar los cimientos de una nueva era en la que, de verdad, se convierta en esa referencia dentro de la industria a la que tanto aspira.

RTVE no va mal encaminada, pero para lograr su ansiado objetivo aún tiene bastante trabajo por delante. Y es que, a la vista de las audiencias cosechadas durante las tres galas de la semana, las dos semifinales y la gran final, a la emisora de todos le tocará remar mucho para lograr en la ya confirmada edición del Benidorm Fest 2027 -este domingo RTVE anunció su renovación por un año más en la ciudad levantina- recuperar el interés que se ha perdido sin el atractivo y la atención que supone ser preselección del representante de España en Eurovisión.

El Benidorm Fest debe trascender al certamen europeo al margen de lo que ocurra en el futuro, ya sea seguir fuera del festival continental o volver a participar, eso sí, si se producen cambios en la situación con Israel que posibiliten su regreso. A pesar de mantenerse firme en su decisión, RTVE no ha perdido la oportunidad este fin de semana de lanzar varios guiños a Eurovisión.

Primero durante ese Eres tú de Mocedades que entonaron varios exparticipantes del Benidorm Fest y con el que el espíritu eurovisivo hizo un breve acto de presencia durante la final. Después, en la rueda de prensa con los ganadores en la que María Eizaguirre, directora de Comunicación y Participación de RTVE, aseguró que la pública “lleva en su ADN estar en Eurovisión” y que, a pesar de todo lo que ha ocurrido en los dos últimos años, “quiere el festival”.

RTVE parece no tener la intención desprenderse de Eurovisión ni querer romper del todo el nexo entre el Benidorm Fest y el que hasta hace un año era su 'hermano mayor'. Sin embargo, dejando a un lado lo que acabe ocurriendo, el foco de la pública tiene que ponerse ahora en consolidar su marca en un festival con entidad propia pero que a la vez tenga reclamo para ese público general que esta vez no se ha asomado al formato. Para ello, deben mantenerse las mejoras implementadas poco a poco a lo largo de los últimos cuatro años y, sobre todo, revisarse con honesta autocrítica los puntos en los que el Benidorm Fest sigue flaqueando. Lo analizamos.

El salto de calidad del Benidorm Fest más oscuro

Nadie duda, al margen de los resultados de audiencia, de que RTVE ha redoblado sus esfuerzos en este Benidorm Fest 2026. Además de incrementar su presupuesto en un 45.2% respecto a lo invertido el año pasado -con gran inversión en publicidad y promoción de las canciones-, la cadena pública ha conseguido dar al certamen un gran salto de calidad, en el ámbito artístico pero especialmente en el apartado técnico. verTele, que ha vivido desde dentro las cinco ediciones que lleva hasta la fecha el Benidorm Fest, ha sido testigo de la gran evolución que el evento televisivo ha venido experimentando, con esta edición de 2026 haciendo uso de una tecnología nunca antes vista dentro del Palau d'Esports L'Illa en el que se celebra el concurso.

Gracias a ello, y al espectacular esfuerzo humano del equipo desplegado tras las cámaras que lidera el director César Vallejo, el festival ha visto ampliado sus márgenes creativos. Esto ha sido más que palpable tanto en los momentos de las galas en los que los presentadores Jesús Vázquez, Javier Ambrossi, Inés Hernand y Lalachus iban dando paso a las diferentes candidaturas, como en gran parte de las actuaciones de los 18 participantes que este año han luchado por el triunfo en Benidorm, así como en la de sus artistas invitados.

Números como los de Kenneth, y el cerrado pack de Los ojos no mienten; el de Rosalinda Galán, con un impecable plano secuencia mostrando su juego de luces y sombras; o el de Chanel y el espectacular arranque de su performance con la cantante colgada del techo del recinto, son la mejor prueba de todo ello. Las actuaciones fueron el plato fuerte de un evento que flaqueó en ciertos momentos en los que las galas perdieron ritmo, con algunos sketches entre los conductores de la gala largos o repetidos, o en esos dilatados vídeos de presentación que aunque daban tiempo a los cambios de escenografías, pudieron resultar poco dinámicos.

Nadie exagera cuando dice que el Benidorm Fest no tiene nada que envidiar a otros certamenes o eventos musicales televisivos del extranjero. Y aunque aún no está en el escalón de citas como el propio Eurovisión o galas de premios internacionales como las de los MTV, lo cierto es que el Benidorm Fest consigue año a año (con mucho menos presupuesto) acortar esas distancias, ejecutando un trabajo de realización y escenografía que no lo tiene ningún otro evento musical y televisivo en España.

Al frente todo, con la batuta de la orquesta, ha estado este año el jovencísimo Sergio Jaén (24 años), el escenógrafo español que saltó a la fama por firmar la impactante propuesta de Irlanda en Eurovisión 2024 y que tocó la gloria al diseñar la de la vencedora en Eurovisión 2025 con JJ y su Wasted love. Tras su éxito en el festival y su implicación en preselecciones eurovisivas como las de Chipre o Finlandia, RTVE decidió traer a España a este talento patrio fichándolo como director artístico del Benidorm Fest 2026, acompañado de su coreógrafo de confianza Borja Rueda. Un decisión más que acertada, ya que era necesario que ese salto de calidad que el certamen iba a dar en su primer año 'independiente' estuviese orientado por alguien con probada experiencia.

Por poner un 'pero' a su designio, tal vez hubiese sido más efectivo que el papel de Sergio Jaén no fuese el de diseñar 17 de las 18 puestas en escenas de los participantes de este año (todas menos la de Mayo), sino el de homogeneizar o guiar las propuestas de los equipos escenográficos que eligiera cada candidato. El hecho de que -tal vez por ahorrar costes- casi todos optaran por el escenógrafo 'de oficio' que RTVE les ofreció, provocó situaciones poco favorables, empezando por un exceso de carga de trabajo depositado sobre Jaén que pudo desnivelar los estándares de calidad de las distintas actuaciones.

En consecuencia, el Benidorm Fest 2026 ha dejado por un año de hacer 'cantera' en el sector audiovisual nacional después de cuatro ediciones c nombres como los de Javier Pageo, David Pizarro o Juan Sebastián e Israel Reyes, entre tantos otros. Y también se ha perdido diversidad creativa entre las propuestas diseñadas para las diferentes actuaciones del certamen.

Sin poner en ningún momento en duda su desempeño, Sergio Jaén imprimió su sello personal -algo sombrío y melancólico- a casi todas las candidaturas. Lo hizo bajando la iluminación de la mayoría de puestas en escena, haciendo uso de ese blanco y negro con el que triunfó en Eurovisión 2025 hasta en tres actuaciones, e incluso empleando tonos oscuros para los visuales de las pantallas. Esto último también en canciones que desprendían otra energía más luminosa, como la bachata de Dani J, la salsa de Luna Ki o la flamenca ganadora de T Amaré. Es decir, las propuestas fueron adaptadas a la firma de Sergió Jaén y no fue él el que se adaptó a las emociones evocadas por cada tema musical.

Todos estos aspectos dieron al Benidorm Fest 2026 una estética y un look general mucho más triste que de costumbre, alineado con las televisiones del norte de Europa. Algo que en exceso pudo resultar menos televisivo y que contrasta con toda la imagen gráfica que el festival ha venido utilizando desde su primera edición en RTVE. Uno de los momentos más evidentes de este 'apagón' llegó tras la proclamación de Tony Grox y Lucycalys como ganadores, un momento de fulgor y celebración oscurecido por las luces, los visuales e incluso el vestuario de sus protagonistas. Esa imagen, comparada con la de la coronación de Melody, es el mejor resumen.

El Benidorm Fest gana identidad, pero pierde 'punch' sin Eurovisión

Pese a esta última circunstancia, que no deja de ser una decisión artística y subjetiva, podemos decir que el Benidorm Fest ha ganado identidad en su quinta edición, engalanando y reforzando sus cimientos. En ese sentido, al certamen de RTVE le ha venido bien desligarse de Eurovisión y tener como único objetivo ofrecer tres galas a la altura de lo que debe ser un festival de referencia en su propio país, pues el resultado es para estar orgullosos de su evolución. Sin embargo, es indudable que ha perdido el interés del público generalista, que no se ha asomado como otros años para ver y votar quién nos debía representar ante Europa.

Cuando se anunció que RTVE se retiraba de Eurovisión pero mantenía el Benidorm Fest, desde verTele ya analizamos que la cadena pública tenía ante sí la oportunidad de reiniciar y consolidar su marca de manera independiente. Sin embargo, por su propia concepción inicial como preselección eurovisiva, hay muchos que no han entendido el sentido de seguir celebrándolo y eligiendo un ganador si no va a ir al certamen continental.

Así se ha reflejado en los datos de audiencia, que han registrado una media de 11.4% y 930.000 espectadores en sus tres galas en La 1 de RTVE: 11.1% y 850.000 en su primera semifinal, 11.1% y 857.000 en la segunda, y 12.1% y 1.085.000 seguidores en la final. En lo que respecta a la gala definitiva, la que mayor expectación ha generado en las cinco ediciones, ha sufrido una pérdida de 853.000 espectadores respecto a la de 2025 (17.1% y 1.938.000 seguidores), un 56% menos de público. Es decir, ha perdido a la mitad de su audiencia en su primer año sin el reclamo de Eurovisión. A ello no ha ayudado la cuestionada programación de las semifinales más allá de las 23:00 horas entre semana, al no estar dispuestos a sacrificar esos días ejes de su parrilla como La Revuelta para intentar potenciar su propio festival.

Desde RTVE han valorado la edición como positiva para sus intereses, afirmando en boca de su directora de Comunicación María Eizaguirre que el Benidorm Fest “es un fenómeno social que va más allá de la pantalla” y que ha cumplido sus objetivos, al haber logrado atraer el interés de socios como Spotify y Univisión. También han justificado que su programación en un fin de semana con las fiestas de Carnaval y San Valentín no ha favorecido por la bajada del consumo televisivo, si bien el dato de cuota (un 12.1%) es independiente a todo ello, pues refleja el porcentaje de público que estaba viendo el festival del 100% de la audiencia en ese momento.

Aun compartiendo y apoyando la idea de que el Benidorm Fest sí tiene sentido y se ha reforzado a sí mismo sin Eurovisión, es innegable que en esta edición de 2026 ha echado de menos un reclamo que hiciese que el público general, ese que no consume este tipo de formatos musicales pero que sí se interesa por ellos cuando hay algo en juego, se asomase a la cita. Algo que se ha visto también reflejado en las cifras del televoto, cuya participación respecto al año pasado ha bajado un 82% (únicamente en la final, ha pasado de 250.000 a 46.000 votos totales), a pesar de seguir teniendo opción gratuita a través de RTVE Play.

Los nombres de su cartel (con el conocido Funambulista fuera de la final), las canciones (pese a tener buenos datos de escuchas) o los presentadores (con Jesús Vázquez y Javier Ambrossi en el foco) no han sido reclamos suficientes para atraer a las masas, a pesar de que la promoción en los canales de RTVE ha sido intensa durante las semanas previas. Se ha echado en falta tener algo en juego, más allá del premio económico y de los galardones patrocinados, para que este evento tan grande (por inversión y por envergadura) fuese un gran evento para todos los públicos.

Haciendo hincapié en los participantes, la puerta de entrada del gran público al Benidorm Fest como demostró la potente y exitosísima primera edición, el equilibrio entre cantantes consolidados y perfiles emergentes sigue siendo la principal cuenta pendiente. El logro de la edición ha sido tener a un grupo internacional de éxito como los argentinos Miranda! y a un nombre reconocido del panorama nacional como Funambulista. Sin embargo, que el propio jurado de profesionales elegido por RTVE dejase fuera a este último no fue la decisión más inteligente si el festival quiere que artistas con trayectoria apuesten por la inversión de tiempo y dinero que supone estar en el evento.

En lo positivo, y en la línea de esa identidad propia que ha empezado a construir el Benidorm Fest este 2026, conviene poner el foco en cómo se ha alterado el voto sin Eurovisión como objetivo. Sin ser adivinos es imposible saber quién habría ganado esta quinta edición con otro contexto, pero el resultado sí contrasta con lo ocurrido años anteriores. La victoria ha sido para el hit T Amaré de Tony Grox y Lucycalys, la canción que más nos gusta sin pensar en que Europa no la disfrutaría (a diferencia de lo que pasó en 2023 con EaEa de Blanca Paloma y Nochentera de Vicco, por poner solo un ejemplo). Por contra, propuestas a priori más 'eurovisivas' como las de Kenneth o Atyat, repletas de efectos que triunfan en el certamen internacional, no han tenido el resultado que tuvieron en 2025 Uh Nana de Daniela Blasco o VIP de J Kbello, quedando último de la final y descalificada en la segunda semi, respectivamente.

Con estas referencias, y teniendo en cuenta el alto nivel de las actuaciones de la final en cuanto a realización y escenografía, puede decirse que tanto el público como el jurado han votado por sus canciones favoritas sin dejarse llevar por esos 'packs completos' que siempre hemos aspirado a llevar a Eurovisión. Un punto de partida clave para siguientes ediciones, si el objetivo sigue siendo convertir el Benidorm Fest en un evento de encuentro para la industria musical nacional. El recorrido que pueda tener a posteriori T Amaré, sin duda la canción más radiable y comercial de las 18 que participaban en esta edición, va a ser también de suma relevancia para seguir consolidando la marca.

En definitiva, en lo técnico esta es la senda que debe seguir RTVE con el Benidorm Fest 2027, que ya aparece en el horizonte de la cadena pública. Por delante, la emisora tiene tiempo suficiente para planificar una sexta edición en la que Eurovisión debería entrar en la ecuación -si volvemos al festival- sólo de manera opcional como ocurre en el prestigioso Sanremo, que desde siempre es el gran referente de nuestro certamen. Tal vez así logre al fin atraer a un nutrido plantel de artistas o grupos consolidados del panorama, o incluso de perfiles más diversos que los seleccionados en las últimas ediciones. En la configuración de un buen cartel debe enfocarse el trabajo para el año que viene, donde será capital reconectar con la audiencia.