No tengo gran cosa pero, si demuestras que vales la pena, tendrás ropa y comida en la barriga. Quizá la ropa sea de esparto; y la comida, carne o pescado en salazón. Pero no pasarás hambre. Ser Duncan el Alto
Un hombre joven, alto y fornido cava una tumba junto a un árbol un día de lluvia, acompañado por tres caballos. Es Dunk, y la fosa que prepara es para ser Arlan del Árbol de la Moneda, el caballero al que servía como escudero, y que lo ha criado como si fuera su padre. A partir de ahí, Dunk no sabe qué hacer con su vida, pero decide continuar hacia Vado Ceniza, donde próximamente se celebrará un importante torneo.
Así empieza El caballero de los Siete Reinos, la serie de HBO Max ambientada en el universo de Juego de tronos (o de Canción de hielo y fuego, si eres más de la saga literaria). Se basa en el libro homónimo de George R. R. Martin, que consta de tres novelas cortas. Esta primera temporada adapta la primera de ellas, El caballero errante, que justo da nombre al primer episodio de la serie.
La narración se sitúa un siglo antes de Juego de tronos, y casi uno después de lo que se nos cuenta en La casa del dragón. Y demuestra que hay muchas pequeñas grandes historias que contar en Poniente, y que no siempre se necesitan dragones ni guerras para conocer personajes que brillen ni recibir reveses inesperados de la fortuna. La serie tiene un enfoque, ya desde su misma estructura, menos ambicioso y mastodóntico: seis capítulos de poco más de media hora cada uno. Pero ya sabemos que la sencillez no tiene por qué estar reñida con la profundidad.
Un caballero errante no tiene la posición ni el prestigio suficientes como para llevar una vida estable, por eso busca ofrecer su espada a algún señor que lo quiera a su servicio, aunque sea temporalmente. Ese es el camino que parece esperar a Dunk (o Duncan), y el único que ha conocido. Pero para prosperar tiene que hacer un buen papel en el torneo. Duncan es tímido e inocente, solo confía sus pensamientos y emociones más profundas a sus caballos, con los que parece entenderse estupendamente, y a pesar de su condición humilde, es de los pocos que se toma en serio los valores de la caballería. Todas esas características no le ayudan de entrada a ganarse el respeto de aquellos que lo miran por encima del hombro en un mundo cínico.
Sin embargo, Duncan encuentra algunos aliados inesperado: el mayordomo de Vado Ceniza, al que no parece importarle hacer la vista gorda para que se inscriba en el torneo; la titiritera Tanselle, con la que conecta enseguida, y de la que queda prendado; o todo un señor -extravagante, sí, pero también carismático y respetado- como Lyonel Baratheon, que se queda descolocado cuando alguien como Dunk no se le acerca ni para pedirle un favor ni para desafiarlo, sino simplemente porque le apetece una buena cena caliente. Se acaban haciendo buenos amigos.
Pero si hay personaje importante para Dunk ese es Egg, el niño rapado al que se encuentra en una taberna y que le pide acompañarlo como escudero. Egg es un torbellino, tiene grandes conocimientos de todos los caballeros de Poniente, y es tan listo y espabilado que se convierte en un contrapunto perfecto para nuestro caballero protagonista. A pesar de que Dunk no quiere que lo acompañe, acabará cediendo, pues ve en Egg un reflejo de ese huérfano que él también fue una vez. Además, sabe que el chico le da buenos consejos y que está dispuesto a hacer todo lo posible por aprender y ser un buen escudero.
Ser Duncan el Alto, como se llamará a partir de ahora, incorporando, como le aconseja Lyonel Baratheon, su altura como un rasgo del que no tiene que avergonzarse, acepta finalmente al chico a su servicio. Duncan promete al chico que no le faltará comida, aunque sea carne en salazón… Y Egg hace de la necesidad virtud y le convence de que quizá haya una parte buena en que tengan que dormir al raso: al contrario que el resto de caballeros, que duermen bajo techo, los protagonistas sí pueden ver pasar una estrella fugaz, así que quizá también se queden toda la suerte que ello conlleva.
Precisamente a esa carne en salazón hace referencia el título del segundo capítulo, que profundiza en el pasado de Duncan con ser Arlan y, sobre todo, en lo incomprensible que le resulta al protagonista que prácticamente ningún señor de todos los que conocieron en vida a su maestro se acuerde de él, y eso que Arlan, aunque no fue brillante, sí fue un buen guerrero.
Este segundo episodio nos muestra de nuevo a los Targaryen: nos presenta al heredero al trono, Baelor Targaryen, y a su hermano Maekar. Los dos tienen ya bastantes años, y comparten una escena con Duncan que es de lo mejorcito de todo el capítulo. Baelor es el único que parece acordarse de ser Arlan con algo de cariño (por mucho que disminuya también con tacto el alcance de alguno de sus logros). Gracias a Baelor, de hecho, Duncan podrá participar en el torneo. Y es precisamente el inicio de ese torneo, con Duncan y Egg todavía como espectadores, lo más espectacular del episodio.
La nueva serie de HBO tiene mucho de western, y no es extraño, ya que este es un género que a su vez ha bebido mucho de las novelas de caballerías
La nueva serie de HBO tiene mucho de western, y no es extraño, ya que este es un género que a su vez ha bebido mucho de las novelas de caballerías. Esas influencias de cine del oeste se cuelan, sin abandonar la base de fantasía medieval de toda la saga, hasta en la banda sonora de Dan Romer, con pasajes silbados, que decide buscar su personalidad propia lejos del tipo de música que hasta ahora había compuesto Ramin Djawadi tanto para Juego de tronos como para La casa del dragón.
De hecho, la serie ofrece uno de los primeros momentos algo chocantes y polémicos en la primera escena de su primer capítulo, usando por unos segundos el tema musical de la serie original, para contarnos de manera nada sutil que esta ficción va a ser muy diferente a las otras. El propio George R. R. Martin, que está encantado con esta adaptación, reconoció que no veía necesario ese momento tan escatológico, pues si bien sus personajes hacen de vientre lógicamente también en sus historias, no creía necesario mostrarlo así en pantalla. Pero el mensaje es claro: la serie promete más humor y un tono menos elevado.
Una adaptación fiel al libro con algunas diferencias
La serie, por el momento, parece una adaptación bastante fiel del libro, y muchas de sus escenas son tal cual nos las imaginábamos la mayoría al leer la novela corta (ayudados también por las ilustraciones que la acompañaban, claro). Más allá de cambiar ligeramente el orden en el que suceden algunos acontecimientos, y presentar algunos nuevos personajes que no aparecían en las páginas, vemos algunas diferencias algo mayores.
Por ejemplo, quizá influidos por el punto de vista de Dunk, las páginas del libro nos presentan a un Ser Arlan mucho más idealizado. En la serie se nos dibuja quizá de forma más realista, con luces y sombras. Sí, en el libro también se nos dice que no le pegaba sin necesidad, pero aquí se nos muestra, con bastante ingenio y mala baba, un repaso por todas las veces que Arlan le ha pegado, y la sensación que nos da es que probablemente fuera con él algo más cruel de lo que Dunk estaría dispuesto a admitir. Además, en el segundo capítulo se nos cuenta que Arlan también pagaba por sexo, algo que en los libros no recuerdo que se insinuara (al contrario que otros libros de este universo literario, estas novelas cortas se mantienen bastante al margen de los burdeles). Y se nos da a entender que Arlan muere de una infección causada por una herida mal cerrada, mientras que en el libro fallece de algo mucho más tonto: un simple resfriado.
Otra de las diferencias con los libros es que la serie nos da a entender de forma más clara que Duncan probablemente se ha inventado que Arlan lo nombrara caballero antes de morir. Cuando cuenta la historia de cómo fue todo, Dunk duda y, de hecho, improvisa con un petirrojo al que nosotros también hemos visto, precisamente en la escena en la que hace de vientre. Todo ello nos hace pensar que la serie sí que sostiene la idea de que Duncan mintió para poder salir adelante: toda una paradoja, aunque comprensible, en un personaje por lo demás tan honesto y puro. Si bien Ira Parker, el creador de la serie, ha comentado que quiere mantener la ambigüedad sobre este punto, parece que la adaptación apuesta más por un también muy interesante “y si se lo ha inventado, ¿qué más da? ¿Es acaso menos caballero por ello, si se lo toma más en serio que nadie?”.
Con todas esas pequeñas variaciones creo que buscan dar de mayor realismo al material original, que tiene un tono más próximo al de un cuento. Pero si la serie hasta el momento me parece estupenda es en gran medida por la fidelidad a un libro que ya era genial y por mantener su tono ligero de aventuras concretas en un mundo mucho más grande. Aquí no hay varias líneas temporales que se entremezclen, ni distintos puntos de vista. Su esencia se sostiene sobre algo muy sencillo: un personaje que quiere ser fiel a los principios de la caballería en un mundo complicado y cruel, sin perder la esperanza por el camino.
'El caballero de los Siete Reinos' promete ser una gran serie
La historia, que todavía se guarda algunos giros y ases en la manga bien interesantes, se sostiene sobre su pareja protagonista, que muestra dos caracteres muy diferentes que se complementan muy bien, y que aprenden continuamente el uno del otro. Ira Parker ha dicho que precisamente querían lograr algo parecido a lo que ofrecía Juego de tronos con los pasajes del Perro y Arya Stark, que en su opinión eran de los más conseguidos de toda la serie. Y si eso funciona a las mil maravillas, tanto aquí como en la otra serie, es gran medida gracias a la química de los actores.
Los fans de la saga reconoceremos muchos apellidos y casas nobles y, a nada que prestemos un poco de atención, notaremos cómo en este universo se nos deja muy claro que la reputación de los apellidos no se mantiene inmutable (el Dondarrion del primer capítulo es solo un ejemplo), sino que varía con el comportamiento de los señores de las casas en cada momento. Y dentro de una misma familia puede haber caracteres muy diversos que representen lo mejor y lo peor del ser humano al mismo tiempo, o escalas de grises muy diferentes.
El caballero de los Siete Reinos promete ser una gran serie. Dejamos el segundo capítulo con un Dunk que parece que va a usar en combate toda esa rabia que le causa el ver cómo ningunean a los caballeros errantes aquellos que se creen por encima a ellos. Y quienes hemos leído el libro ya sabemos aquello que los espectadores empiezan a intuir: que todo esto no ha sido más que una introducción llena de encanto a algo que se pone a partir de ahora verdaderamente interesante.