'Cifras y letras', un oasis que cumple dos años siendo la hormiguita de RTVE que planta cara “en medio de todo el ruido”

Son las 21:30 horas de un día laborable. La televisión generalista aborda las últimas horas de la jornada y la crispación política vuelve a entrar en escena. Sin embargo, existe una alternativa divulgativa a la vorágine diaria que supone la actualidad. Cifras y letras celebra su segundo aniversario en La 2, canal que continúa su 'revolución silenciosa', convertido en un espacio de resistencia cultural. Nació como una apuesta arriesgada en RTVE, pero esta 'hormiguita' luchó con galones en access prime time para ser un espacio seguro “en medio de todo el ruido”.

Así lo verbaliza Aitor Albizua, conductor del concurso, que se presenta cada día ante la audiencia flanqueado por dos expertos: la lingüista Elena Herraiz y el profesor David Calle. El trío consiguió que los espectadores tomasen cada una de sus emisiones como una cita diaria clave para aprender, fomentando la divulgación “de una forma dinámica y divertida”. Ahora que el concurso cumple años, es el momento de echar la vista atrás para entender de dónde venimos y cómo luchó para ser una referencia en un tramo horario donde la cultura no tenía especial relevancia.

“Conseguimos que la gente siga jugando a Cifras y letras. Aportamos ese entretenimiento como servicio público y también un poquito de cultura”, asegura el presentador en declaraciones a verTele. El arranque de este formato permitió que Albizua incluso se “reconciliase con las matemáticas y la parte más teórica del español”, algo que también le pasó “a muchísima gente”. Teniendo en cuenta que el formato se estrenó en 1991 y que vivió varias etapas en distintos canales, el reto no se presentó para nada sencillo: ¿quién iba a pensar que, dos años después de su estreno, este espacio iba a firmar la cuota más alta de La 2 en esta franja desde 2004?

Las audiencias de 'Cifras y letras' rompieron una máxima televisiva no escrita

Durante muchos años se comentaba que en la televisión había una especie de máxima no escrita: que la cultura es un tipo de contenido sin mayor capacidad en prime time. Sin embargo, el rendimiento de Cifras y letras demuestra que esa creencia dista de la realidad. Las audiencias del formato en estos dos años demuestran que se puede construir una gran fidelidad con el público con este tipo de entretenimiento que se aleja de las fórmulas tradicionales aplicadas al horario de máxima audiencia.

Con un 4.9% de cuota media, 579.000 espectadores y 1.044.000 seguidores únicos diarios, el concurso ha logrado algo que parecía una utopía: sentar cada noche a miles de espectadores para jugar con letras y números. El programa ha pasado de ser un experimento a una destacada locomotora para el canal, impulsando sus registros año tras año: del 3.5% en 2024 pasó al 5.5% de 2025, manteniendo un gran 5.2% en lo que llevamos de 2026. Como se ha mencionado previamente, la cadena firmó durante el pasado ejercicio su mejor marca en la franja desde 2004.

Dignos de mención son sus máximos históricos en La 2. El 5 de diciembre de 2025, Cifras y letras alcanzó un flamante 7.4% de share, demostrando que la 'hormiguita' del access ha sabido trabajar para ganarse al público. Escasos días antes emitió su entrega más vista, con una media de 937.000 espectadores. “Ojalá cada vez forme parte de la rutina de más gente. Que después de muchos años, cuando tú y yo seamos dos viejecitos, hablemos con el mismo cariño de Cifras y letras”, reflexiona Aitor Albizua en este sentido.

Un trampolín para su presentador a otros espacios de RTVE

El buen rendimiento del formato tiene mucho que ver con Aitor Albizua, quien se ha consolidado como uno de los perfiles más polivalentes de RTVE. Paralelamente ha sido reclamo en otros proyectos como Telepasión, el cancelado La familia de la tele, los espacios satélite al Benidorm Fest o las primeras Preúvas retransmitidas en su historia. ¿Cómo se siente el presentador ante esta confianza que le otorga la corporación cuando está a punto de cumplir cinco años en televisión, los dos últimos al frente del concurso en La 2?

“Puesto en perspectiva tampoco es tanto tiempo. Entonces, haber conseguido dar con un formato que te permita esa conexión diaria con la gente y que, al mismo tiempo, la televisión pública te vea como un activo… Me siento muy privilegiado, y ahora centrando todas las energías en Cifras y letras”, insiste. También se muestra dispuesto a “bailar, navegar, cantar y participar” en otro tipo de formatos: “He demostrado que no hay que tenerle miedo a nada, sino que hay que probar y lanzarse a la piscina”.

Como en toda carrera, los tropiezos son una realidad. Si el espacio de La 2 es un valor seguro, La familia de la tele se ubica en la otra cara de la moneda. Albizua hace balance con nosotros sobre esta situación: “Siempre puede haber proyectos que no funcionan o pones expectativas en algo que, por lo que sea, no sale. La verdad que ahora me alegro muchísimo de que los mismos equipos hayan conseguido consolidar ese triunfo en las tardes de La 1”, comenta en relación a Directo al grano, espacio de la misma productora.

Que la divulgación funcione en televisión lleva un mensaje implícito

El respaldo a un formato divulgativo con tintes culturales evidencia que hay un público que estaba huérfano de este tipo de contenidos. Ver que un formato premia el saber o las capacidades personales es una victoria para la televisión pública y, por ende, para todos los espectadores. Gracias a Cifras y letras, Aitor Albizua ha recibido mensajes muy significativos: “Me escribe gente insistiendo en que ahora los profesores y profesoras de matemáticas les caen mejor. Es una pasada”.

Otro termómetro del apoyo de la audiencia hacia el programa son las redes sociales. RTVE también ha apostado por incluir mejoras tecnológicas, estéticas y narrativas en cada una de sus emisiones con el objetivo de fomentar la interactividad. Durante el pasado mes de septiembre, alcanzó un récord: 8.780.000 visualizaciones totales. Estos resultados demuestran el enorme atractivo de este tipo de contenidos fuera de nuestra pequeña pantalla.

'Cifras y letras', un oasis que también escapa de la confrontación política

Durante la conversación con Aitor Albizua con motivo de este aniversario, la instrumentalización de RTVE por parte de la oposición contra el Gobierno sale a relucir. Cifras y letras “se libra de todo eso por el contenido y la forma”, asegura con la tranquilidad del que sabe que, sencillamente, acerca la divulgación a los hogares españoles. A su juicio, lo que ocurre fuera de plató es reflejo de “la hipérbole que se utiliza actualmente para analizar absolutamente todo”.

En medio de este panorama, el presentador se planta frente al ruido y los ataques que recibe la casa durante las sesiones de control parlamentario: “No todo vale, porque hay vapuleos y escarnios”, advierte, dejando claro que debe haber límites. Sea como fuere, confía tanto en “el buen hacer de los trabajadores y trabajadoras” de la corporación como en que “vendrán otras etapas”: “Yo estoy orgullosísimo de formar parte de la televisión pública”.

Continúa la aventura de 'Cifras y letras'

En definitiva, Cifras y letras regresó a nuestra televisión hace ahora dos años con un reto: ser un oasis de divulgación en una franja horaria donde el entretenimiento cultural nunca terminó de cuajar. El concurso, con el paso de los meses, supo hacerse un hueco entre aquellos espectadores proclives a aparcar la vorágine diaria de actualidad. Hoy se ha consolidado como un referente “en medio de todo el ruido”, como relata Aitor Albizua.

Sus audiencias demuestran la gran solvencia del espacio que se emite diariamente en el access prime time de La 2, con unas cifras que no se firmaban en esa franja desde hacía 22 años. Los resultados diarios van acompañados de un gran respaldo en redes sociales, poniendo sobre la mesa que la divulgación se abre camino también en los dispositivos móviles. Efectivamente, su rendimiento es un triunfo para RTVE, pero también para el conjunto de los espectadores. La aventura continúa.