'Day One' de Prime Video, un sencillo thriller tecnológico en la compleja era de los algoritmos y la IA
Una serie de televisión es interesante en la medida que lo son su premisa, su equipo creativo, su elenco actoral o la ejecución de su plantamiento. Sin embargo, lo que hace interesante a Day One, la nueva miniserie española de Amazon Prime Video, es el momento en el que llega y la multitud de casualidades y “casualidades” que la rodean.
“Casualidad”, entre comillas, es que haya llegado a la plataforma este viernes 13 de marzo, solo unos días después del Mobile World Congress de Barcelona. Lo es porque feria tecnológica figura entre las productoras de la serie —Zebra Producciones, NewCo Audiovisual, Documentales en Canarias S.L. y 3Cat también están detrás del proyecto—, así que la cercanía entre su celebración y el lanzamiento de este thriller tecnológico protagonizado por Álex González no parece que sea cosa del destino, sino un movimiento puramente comercial. Igual que el hecho de que su acción se ambiente en la semana del MWC y en varias de sus localizaciones.
También es casualidad —no necesariamente entre comillas— que Prime Video y el actor madrileño se hayan prestado a formar parte de una producción así cuando ya hicieron algo parecido en 3 Caminos (2021), aquella serie financiada por la Xunta de Galicia que promocionaba indisimuladamente el Camino de Santiago en año Xacobeo. Day One no llega a tal extremo con el Mobile World Congress, aunque tiene su gracia que Día Uno, el invento que le da nombre, sean unas lentillas inteligentes que convierten nuestros ojos en nuestro propio teléfono móvil, justo como el prototipo que una de las empresas participantes en el MWC presentó hace diez días en la Ciudad Condal.
Una amenaza contra la humanidad como punto de partida
Day One no es el “branded content” que sí era 3 Caminos porque su objetivo no es mostrar las bondades del MWC, sino poner en duda los avances tecnológicos de nuestra era, la de las redes sociales, la inteligencia artificial y el control de nuestros datos por parte de las grandes corporaciones. De hecho, su protagonista, Ulises Albet (González), es un programador informático que lleva diez años retirado y viviendo del campo por culpa de un hecho traumático relacionado con el uso que hacemos los seres humanos de la tecnología. Por desgracia para él, de golpe y porrazo se ve obligado a volver a Barcelona cuando su antiguo mejor amigo, Samuel Barrera (Asier Etxeandia), le alerta de que algo muy malo va a pasar coincidiendo con el Mobile World Congress.
A partir de aquí, una sucesión de acontecimientos amenazan la vida de Ulises y Rebeca (Alba Planes), la joven programadora que se cruza en su camino —sí, por casualidad— y con la que intentará destapar y frenar el peligro del que le habló Samuel. Una amenaza para toda la humanidad que tiene como principal artífice a Damian Diskin (Jordi Mollá), creador de Día Uno y reflejo, dentro de la serie, de esa figura mesiánica y megalómana que asociamos con los gurús de la tecnología, situándose en su caso más cerca del halo de misterio que rodeaba a Steve Jobs que del histrionismo que abandera Elon Musk.
Ulises y Diskin representan las dos caras de la misma 'moneda tecnológica'. El primero es un hombre obsesionado con no dejar rastro en Internet, mientras que el segundo defiende el uso sin límites de la tecnología. Ambas posturas dan pie a un debate muy pertinente en 2026; tanto como hablar del acoso en la red de redes, algo la serie hace a través de Rebeca y que los espectadores verán —o han visto ya, en el caso de los más adelantados— coincidiendo con el reciente anuncio por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de la creación de una herramienta para combatir el odio en las redes sociales.
Esta fortuita casualidad demuestra la importancia que ha alcanzado un asunto como este en nuestra sociedad. Por desgracia, Day One lo presenta —como las posturas de Ulises y Diskin y la relación de los humanos con la tecnología— sin mostrar demasiado interés en ellas. De hecho, el guion de Cristina Pons, Luis Arranz, Luis Moreno y Juan Salvador López reduce estas cuestiones a unas pocas escenas, las cuales comparten espacio con otras en las que vemos a los personajes usar Alexa, el asistente virtual de Amazon. La misma Amazon que ha dado luz verde a la serie y que realiza, de esta manera tan poco sutil, una especie product placement 'meta' similar los que vemos en las producciones de AppleTV cuando sus personajes usan un iPhone o un iPad.
'Day One', una serie sin pulir
Detalles como este, la falta de profundidad señalada y la contrariedad que supone ver a Ulises obsesionado con su huella digital y, al mismo tiempo, protagonizando una emotiva escena gracias a la IA, evidencian que Day One no tiene claro el discurso que quiere defender en torno a la tecnología que nos rodea. Y en parte es lógico que así sea, porque quién tiene algo claro en estos momentos, con los imprevisibles algoritmos y el desconocimiento que aún hay en torno a la IA. Aun así, una serie de televisión no es la vida real, y de ella se espera que tenga las ideas claras, con independencia de que éstas sean acertadas o no. Y Day One no las tiene.
Como mucho, lo único que parece tener claro esta ficción es que, en vez de jugar con los temas que pone encima de la mesa, prefiere ser un thriller al uso en el que la amenaza tecnológica podría ser intercambiada por otro tipo de amenaza sin que esto alterara mucho el resultado final. Es una pena, porque por fechas podría haber mantenido un improvisado e interesante diálogo con series coetáneas como son la segunda temporada de The Pitt (HBO), que habla del uso de la IA en la sanidad, y la primera de The Beauty (Disney Plus+), que ahonda en la obsesión por la belleza aprovechando este tiempo que nos ha tocado vivir, con los filtros de belleza y la persecución por los likes de Instagram a la orden del día.
Day One prefiere ser una serie más cómoda y corriente, lo cual deja claro desde el principio con total honestidad. Esto no tendría por qué ser del todo malo de no ser por la deficiente ejecución de la serie, a la que le sobran casualidades —una policía destapa algo muy importante porque se encuentra una tablet por accidente, otro se enfrenta a un problema médico aparentemente irreversible que solo Diskin puede solucionar, un periodista vuelve a Barcelona para investigar un asesinato sin saber que su novia la autora del mismo...— y le faltan un montaje y una dirección —esto último a cargo de Marta Pahissa y Víctor Cuadrado— que resulten menos bruscos e incómodos en sus peores momentos.
En resumidas cuentas, Day One parece el boceto de una prometedora ficción al que le faltan un par de vueltas para llegar a ser algo más. Por tanto, a Prime Video le sale otra vez a deber en nuestro país, donde lleva años mostrándose con un agente más o menos activo de la industria nacional, pero sin llegar a ofrecer resultados satisfactorios más allá de excepciones como Su Majestad, Días mejores o Los Farad. De hecho, su valor añadido está en el terreno de las películas —la trilogía de éxito mundial Culpables— o en los contenidos de no ficción —las dos últimas ediciones de OT, la retransmisión de partidos de la NBA— antes que en la producción de series originales. Ojalá los próximos estrenos de Vida perra, Cochinas y La casa de los espíritus reviertan esta tendencia.