Prime Video rompe moldes con 'Cochinas', una provocativa comedia sobre liberación sexual femenina

Desde que en 2018 lanzó su primera serie original en España, Pequeñas coincidencias, Prime Video ha ido construyendo su catálogo patrio de ficción con más de una treintena de producciones propias de distintos géneros y con diferentes particularidades. En ocho años, el streamer de Amazon ha estrenado superproducciones como Sin límites, fenónemos literarios como Reina Roja, aplaudidos dramas como Días mejores o mediáticas comedias como Su Majestad. Ninguna de ellas, sin embargo, tiene que ver ni en fondo ni en forma con Cochinas, el nuevo título español que rompe moldes en la plataforma.

Con Malena Alterio como cabeza de cartel, la serie de comedia que Prime Video estrena este viernes 24 de abril nos sitúa en el Valladolid de finales de los 90 para contar la historia de Nines, un ama de casa de aires conservadores que se ve obligada a salvar el negocio familiar, un videoclub de barrio, especializándose en el único negocio que da dinero: el porno. Una premisa llamativa que es solo el punto de partida de un relato que va más allá de la superficialidad y el cliché, y que emociona entre la risa con algunas primeras veces.

Creada y escrita por Carlos del Hoyo (Señoras del (h)AMPA) e Irene Bohoyo (Vamos Juan), Cochinas tiene su centro neurálgico en el Dorothy, un pequeño local en quiebra que, por una mezcla de desesperación y creatividad, acaba convirtiéndose en el primer videoclub de la ciudad especializado en películas para adultos. Un negocio enfocado a los “pajilleros” del barrio que termina siendo un lugar seguro para un grupo de mujeres que se despojan de los prejuicios machistas de la época para experimentar su liberación sexual.

En ese despertar feminista, contextualizado con una perfecta ambientación de una provincia en la España previa al euro, tiene un papel clave la mencionada Nines (Alterio), pero también unos Agu (Álvaro Mel) y Chon (Celia Morán) como representación de una generación con una mirada y sensibilidad mucho más modernas. En resumidas cuentas, un trío diverso y fresco para liderar una serie tan provocativa como rompedora, a cuyos 8 capítulos ha tenido acceso verTele antes de su estreno, y de los que analizamos las claves junto a sus directoras y protagonistas.

El porno como detonante para resignificar a las cochinas

Quien se asome este viernes al primer episodio de Cochinas en Prime Video, se verá sorprendido por un chocante arranque inspirado precisamente en las películas porno de los 90, y que tiene continuidad en cada uno de los capítulos de la serie. Pequeños sketches en clave de humor que, una vez vista la producción al completo, esconden un mensaje mucho más interesante de lo puramente cómico.

Que una serie de naturaleza feminista esté vertebrada sobre una industria tan machista como la de la pornografía puede despertar contradicciones en aquellos que empiecen a verla y extraigan conclusiones prematuras. También en quien escribe estas líneas, que entre la carcajada y el asombro confiaba en que la evolución de la historia justificase la explotación del porno más allá del gag. Y así es.

Por si hiciera falta, las directoras Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago, en conversación con este portal, explican esta decisión, aclaran que Cochinas “no blanquea el porno” y apuntan a la evolución del arco de la historia para despejar cualquier duda.

“Lo importante de esta serie es cómo esas mujeres de los años 90, a las que les han dicho que el sexo es malo y que sus cuerpos no son sensuales, empiezan a autodescubrirse. Y es a través de estas películas porno, porque no había otra manera de acceder a la educación sexual”, explica Jaurrieta, que señala este recurso como detonante en la historia de las mujeres protagonistas: “Toman conciencia de que esas películas quizás no les aluden directamente porque tienen una mirada absolutamente machista y no se sienten representadas”, agrega.

“En provincias no existía el sexo para las mujeres, si existía era para tener hijos”, comenta también la realizadora, a lo que su compañera Núria Gago apunta que “en general la sociedad estaba muy descolgada de esa mirada [feminista]”. Este es el contexto de la nueva serie de Prime Video, que como decíamos se ambienta en un Valladolid de 1998 en el que las mujeres que disfrutaban de su libertad sexual eran tildadas de “cochinas”.

La ficción retrata ese machismo estructural de barra de bar para resignificar el insulto y recordarnos cómo estábamos hace no tanto, poco menos de 30 años. “Llegando al 2000 ya pensábamos que éramos modernos, pero ahora te pones en 2026 y sí ha cambiado la película. Hay cosas que se han avanzado, espacios que se han conquistado y otros que quedan por conquistar, pero también en relación a la mujer, a la sexualidad, a los derechos, a la igualdad, ha habido avances”, reflexiona con verTele Malena Alterio.

Cochinas nos enseña esa España y también la que representan Agu y Chon, a quienes define la propia Alterio como “los brotes verdes que vemos en el futuro”. Porque en el 98 no solo había cuñados de carajillo, también nuevas generaciones con inquietudes, ideas y sensibilidades que nos resultan más reconocibles en la actualidad, y hombres como el charcutero, a quien interpreta Juanjo Cucalón, que regala junto a Esperanza de la Encarnación una de las pequeñas historias por las que merece la pena asomarse a esta serie.

'Cochinas' se sale de la normatividad haciendo visible lo real

La secuencia estrella de los charcuteros -de la que no daremos más detalles por no arruinar el visionado- es el reflejo perfecto de lo que es Cochinas: una serie real y natural que da visibilidad a todo tipo de cuerpos, relaciones e identidades. En un audiovisual plagado de normatividad en el 95% de las producciones, donde poco de lo que se ve representa a la mayor parte de la sociedad, que una ficción muestre sin tapujos lo que somos no debería ser la excepción sino la norma.

“Es la única manera de llegar al público, de que te sientas identificada”, comenta Andrea Jaurrieta. A su lado, Laura M. Campos explica que “la idea también es normalizar los desnudos, todo tipo de desnudos y todo tipo de cuerpos. Un abrazo, viniendo de quien venga, es bonito. Está todo el mundo representado en todos los niveles y en todos los sentidos”.

“Naturalizamos el desnudo, además, sin subrayarlo por trama. Vemos desnudos y vemos cuerpos distintos, pero no hay algo que diga: mira esto”, agrega por su parte Núria Gago, idea en la que incide Jaurrieta: “Como directoras queríamos que la mirada no fuera sexualizadora. Muestras un cuerpo porque todos tenemos uno. Todos nos miramos al espejo y estamos desnudos, y si estoy mostrando el cuerpo es porque está contando algo, pero la cámara no lo subraya ni lo sexualiza”.

En ese sentido, que la serie esté dirigida por tres mujeres es de suma importancia, pues de su mirada y sensibilidad nace el retrato de las relaciones y reivindicaciones de este grupo de protagonistas. “Todos los personajes principales son mujeres y nos podemos sentir más identificadas. Y la mirada que tenemos es más de empatía y no tanto de objetualización de los personajes”, afirma Jaurrieta, si bien destaca que “cada vez hay más hombres directores con esa sensibilidad”.

Laura M. Campos, por su parte, apunta a sus referentes, que no son otras que sus madres y abuelas: “Hay mucho de experiencia personal en esta serie, tanto en el ámbito sexual como en los personajes y en la época. Creo que no es lo mismo el trato o el recuerdo que yo puedo tener de ciertas formas de actuar de mi abuela o de mi madre en ciertos momentos que la que puede tener mi hermano, y ha crecido conmigo”.

En definitiva, y para quien tenga dudas, Cochinas es una rompedora comedia sobre la liberación sexual de un grupo de mujeres de los 90 tan bien dirigida como interpretada. Y no sólo por una Malena Alterio brillante en su vis cómica, sino también por un tierno Álvaro Mel y una debutante Celia Morán que se adueña de todas sus secuencias y que apunta a revelación del año.

Raquel Pérez, Celia de Molina, Chani Martín, Esperanza de la Encarnación, Álvaro Almodóvar, Albert Baró, Ana Mencía, Josele Román, Aina Picarolo, David Castillo, Enrique Asenjo, Jose Luis García-Pérez, Paqui Horcajo, Juanjo Cucalón, Blanca Javaloy y Daniela Blume completan el reparto de la serie, que está producida por Oslodije y que se estrena al completo en Prime Video este viernes 24 de abril.