Telecinco se la juega con 'De lunes a viernes', la apuesta más firme que puede marcar su futuro… y su identidad

Estamos en disposición de asegurar que Telecinco se la juega con De lunes a viernes. El nuevo programa que acompañará a los espectadores desde este lunes, 6 de julio, trae consigo un enorme reto: marcar la hoja de ruta a seguir. Por ende, es posiblemente el proyecto más importante que Mediaset pone sobre la mesa este verano. Y eso dice mucho de la cadena, apostando sin complejos por la que fue su seña de identidad: el corazón. Desde verTele ponemos en marcha un análisis para entender qué significa realmente este movimiento donde se recupera un modelo que resultó exitoso en otras épocas.

Oficialmente, este espacio nace como un formato pensado para la época estival. El grupo audiovisual con sede en Fuencarral (Madrid) recupera una tradición de lo más olvidada en la industria: testar diferentes productos para conocer el respaldo del público, este de la mano de Mandarina Producciones. La medida es de agradecer para los amantes del medio audiovisual por excelencia. Tampoco hace falta elucubrar demasiado para entender que, si las audiencias acompañan, el mes de septiembre dejará de ser una frontera temporal.

La televisión nunca entiende de calendarios en tanto en cuanto un programa funciona. En este sentido, Telecinco recoge las demandas de una audiencia ávida de un tipo de corazón que se siente huérfana. La fórmula es clara: reunir en un mismo plató “sin mesas” a un nutrido grupo de colaboradores de referencia entregados a la causa y facilitar la retroalimentación en la cadena. En definitiva, ese oasis durante la “travesía por el desierto” que refresque a un público deseoso de corazón tras el final de Sálvame.

Un equipo de 'pesos pesados' en la industria del corazón

En primer lugar, los perfiles elegidos evidencian la apuesta que es De lunes a viernes. Telecinco ha decidido trasladar a las tardes ese ADN de cabecera en el nocturno De Viernes. Santi Acosta y Beatriz Archidona mantienen el timón, acompañados por nombres como Lydia Lozano, Terelu Campos, Antonio Rossi, Ángela Portero o José Antonio León. El presentador está dispuesto a “dejar el traje” —no es algo que digamos nosotros, lo verbalizó en la presentación— que requiere el prime time.

El espacio vespertino se refuerza con fichajes que son toda una declaración de intenciones. Rosa Benito, Laura Matamoros, María Jesús Ruiz, Ylenia Padilla, Claudia Chacón, Maica Benedicto y Karmele Marchante, entre otras, ya están preparadas para darlo todo frente a las cámaras de Telecinco. La última de la lista celebra su regreso tras casi diez años a las tardes del canal, lanzando un órdago al pasado: “Vuelvo con otras personas nada tóxicas y cero delincuencia”.

Pero la clave va mucho más allá de un simple decálogo de colaboradores. Lo realmente interesante es que se aprecia un cambio de ciclo para probar un modelo ya explotado en el pasado: De lunes a viernes quiere ser el centro del corazón, un órgano vital que bombee oxígeno a cada formato de la cadena mientras se explotan todo tipo de tramas. Lo que quiere la audiencia es entretenimiento a raudales con bien de dinamismo en cada una de sus emisiones. Es, sencillamente, recuperar una estructura de programación que durante años demostró ser extraordinariamente eficaz.

La cadena convirtió su parrilla antaño en un ecosistema donde cada programa alimentaba al siguiente. Lo que ocurría por la tarde encontraba continuidad en el prime time. Incluso también en la mañana. Las exclusivas saltaban de un formato a otro, mientras que las historias evolucionaban hasta derivadas del todo insospechables. Sálvame y el Deluxe representan el ejemplo perfecto: un mismo equipo en las tardes también presente en un prime time semanal. Y lo cierto es que el modelo fue todo un éxito durante 14 años hasta que comenzó a mostrar ciertos síntomas de agotamiento, con audiencias que, por otro lado, son inalcanzables para el canal en la actualidad.

Telecinco se la juega tras los estrenos de sus otras apuestas veraniegas

En segundo lugar, el contexto se presenta fundamental para valorar la importancia de De lunes a viernes en la parrilla. Mientras el Mundial de Fútbol 2026 acapara la atención del público, el canal ya ha presentado una batería de estrenos para sus tardes estivales que en sus primeros días no han recibido el respaldo del público y han llegado a tocar fondo con el mínimo histórico diario para la cadena del jueves 2 de julio. La primera novedad en llegar fue Amor o lo que surja, un formato que cumple como un Mujeres y hombres y viceversa renovado. Las audiencias desde su estreno oscilan entre el 7% y el 5%.

La apuesta por El verano se mueve tampoco logra colocarse por encima de la media diaria del canal, con registros entre el 5.4% y el 7%. ¿Es un formato que cuenta con crónica social? La respuesta es sí, pero desdibujada entre otros temas de conversación. De hecho, el plantel de colaboradores —con Carmen Alcayde y Sheila Casas— es esencialmente el mismo que ya formaba parte de El tiempo justo. Sin duda, es el momento de poner en marcha una fórmula diferente.

Por otro lado, El show de Paz también forma parte de esta lista. El sello inconfundible de Paz Padilla ya es clave en los fines de semana, presentando un formato que guarda grandes parecidos con otras apuestas: hay cámaras ocultas para demostrar la bondad de los transeúntes, llamadas de espectadores para ayudar a ciudadanos anónimos y entrevistas a personajes famosos. Aunque el consumo es distinto en comparación con las jornadas laborables, sus primeras emisiones se movieron entre el 6% y el 8%.

El espectador quiere movimiento, algo que trascienda al corazón impertérrito

En tercer lugar, la evolución hacia este nuevo proyecto es esa 'salsa' que le faltaba a sus últimas tardes. Tras la cancelación de Sálvame, la cadena apostó por espacios dedicados a la crónica social como Así es la vida, TardeAR, su spin-off sin Ana Rosa Quintana o el citado El tiempo justo. En estos formatos, el corazón se presentaba como una sección y no como el motor del programa. ¿Había información? Por supuesto, pero no esa chispa tan reclamada entre los espectadores. Eso es precisamente lo que De lunes a viernes debe revertir.

El espectador medio de este tipo de programas no busca únicamente titulares, sino que necesita una personalidad mucho más marcada. Busca colaboradores capaces de todo por defender una información, de discutirla y de implicarse. Esa es precisamente la sensación que transmitieron durante la presentación, con una Lydia Lozano desbordante de ilusión. Sí, quizás su intervención ante los medios fue la más significativa: consciente de la coyuntura general de Telecinco, ella se mostró dispuesta a darlo todo por superar el 10% de share… tres años después de luchar por última vez en la franja.

Todos tienen claras las líneas rojas que no estarían dispuestos a sobrepasar. También que solo con pasión, rigor y espectáculo pueden superar el corte de un público cada vez más exigente. Los presentadores no son ajenos a esta realidad. Santi Acosta, por ejemplo, se mostró mucho más flexible durante las entrevistas posteriores a la rueda de prensa… sin la corrección habitual en el horario de máxima audiencia. Solo el tiempo dirá si Telecinco acierta al creer sin complejos en un producto de corazón.

Un estreno de verano… que puede ser clave en la próxima temporada

En definitiva, Telecinco se la juega con su apuesta más potente para la época estival que, si funciona, tiene todas las papeletas para mantenerse más allá de septiembre. Cada vez que una exclusiva potente o un conflicto mediático entra en escena, la audiencia vuelve a demostrar que el interés existe. La cadena ahora cambia la forma de contarlo en una franja vital para sus audiencias diarias. Por eso nace De lunes a viernes, poniendo a prueba una fórmula para analizar el corazón sin filtros y como insisten los colaboradores, “con respeto”.

El desembarco de Santi Acosta y Beatriz Archidona en las tardes es inminente. Junto a ellos aparecerán grandes colaboradores de la industria, protagonizando reencuentros de lo más suculentos para los espectadores. Ya nos contó Lydia Lozano que estaba deseando volver a ver a Karmele Marchante merendando yogures en plató. Todos pisarán un nuevo plató construido desde cero. No se trata de un simple lavado de cara a escenografías de otros programas. Todos los ingredientes están puestos sobre la mesa para recuperar una identidad fundamental.