Crítica

'Star Wars: La remesa mala', el acierto de Disney+ al insistir en lo que funciona

El 4 de mayo es un día más en el calendario salvo que seas fan de la saga intergaláctica más famosa del cine (y ahora también de la televisión). Porque el 4 de mayo se considera el Día de Star Wars, parafraseando el lema de “que la fuerza te acompañe”, que en inglés originalmente dice “may the force be with you”, al convertirlo en fecha: May the 4th.

Disney+ sabe de la importancia de este día para los fans de la saga, y cómo se vive siempre en las redes sociales. Y por eso ha querido aprovecharlo reservándose el estreno de su nueva serie de animación, Star Wars: La remesa mala, para ampliar aún más un universo que próximamente se disparará con hasta diez nuevas series (que al final serán once).

El primer capítulo de la ficción ya está disponible en la plataforma, y a modo de “regalo” tiene una duración de 72 minutos. Prácticamente una película de animación que a partir de su segunda entrega ya se normalizará para situarse entre los 25-30 minutos por capítulo. Y en resumen, cuenta las aventuras de la Fuerza Clon 99, compuesta por un pequeño grupo de soldados clon “defectuosos” que han desarrollado una serie de habilidades y capacidades por encima de sus homólogos, hasta en realidad convertirse en “superclones”.

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Una apuesta sin riesgo destinada a acertar

Tras verlo, y aunque obviamente resulta precipitado juzgar por tan solo un capítulo, la sensación general es clara: Disney+ acierta al insistir en lo que sabe que funciona. El gigante norteamericano que compró Lucasfilm ha arriesgado con las nuevas películas (suscitando amor y odio), ha innovado con su primera serie de acción real The Mandalorian (con éxito absoluto), y al plantearse una nueva serie de animación, lo ha tenido claro: el modelo a seguir era el de Star Wars: The clone wars. Y así se ha garantizado acertar.

Con esa premisa y experiencia previa, y teniendo en cuenta que a nivel técnico se daba por hecho que un producto de Disney y Lucasfilm no iba a fallar, sólo quedaba que el doblaje acompañara (que se lo digan a Memorias de Idhún en Netflix), y lo hace confiando en profesionales que incluso tienen experiencia ya en la saga. Todos los ingredientes para que los fans aprueben este nuevo viaje dentro de Star Wars.

Pese a ello, Star Wars: La remesa mala no es una apuesta arriesgada. Ni por su objeto (la saga intergaláctica no tiene que demostrar su solvencia), ni por su concepción (siguiendo el modelo de The clone wars), ni tan siquiera por su contenido. Porque si bien hace muchos años que afortunadamente se superó la concepción de que “la animación es para niños”, esta nueva ficción sí parece pensada para ellos: plantea una dualidad clara buenos-malos, el vocabulario es muy “cuidado”, las escenas de acción no conocen qué es el gore... Aunque bien es cierto que tampoco las películas se oscurecen en esos detalles, ni tan siquiera en un producto claramente más maduro como es The Mandalorian. En La remesa mala da la sensación de ser “todo light”, para que hasta los más pequeños de la casa puedan entenderla y engancharse. Esto no supone un punto negativo, sino que simplemente es su apuesta. Entretenimiento para todos.

Su importancia para los fans: lo que muestra su trama

Para los no tan pequeños, esos que quizás son fans de Star Wars desde su lanzamiento original en 1977, o los muchos que nos hemos ido sumando a lo largo de las décadas, la importancia de La remesa mala radica en lo que muestra. Desde los primeros minutos de capítulo sitúa perfectamente en la cronología de la saga, y asistimos desde dentro a cómo fue la proclamación del Imperio, tras darse por acabadas las Guerras clon y por derrotada a la República. También cómo se ejecutó “la orden 66”, con la que los sith ordenaron a los clones acabar con todos los Jedi, precipitando su (casi) desaparición.

Lo hace además recurriendo a lugares conocidos como el planeta Kamino y personajes como el Emperador Palpatine y Saw Guerrera, mencionando a Obi Wan Kenobi, y convirtiendo en antagonista de lujo al Almirante Tarkin (interpretado en la trilogía original por el difunto Peter Cushing, al que la saga ya rindió tributo). Anclajes y referentes conocidos que se incrementarán con el paso de los capítulos, incluyendo a Darth Vader, el Capitán Rex y hasta Fennec Shand, lo que permitirá entrelazar no sólo con la saga cinematográfica original, sino también con The Mandalorian. Todo para garantizar el perfecto encaje en la cronología de Star Wars.

Por supuesto, más allá de ese marco general, los protagonistas también aportan un buen marco individual. Hunter y sus sentidos mejorados, Echo y su parte cibernética, Wrecker y su superfuerza, Crosshair como infalible francotirador, y Tech y su dominio de la informática forman originalmente La remesa mala. Aunque la serie ya explica en su primer capítulo por qué le hacen hueco a Omega, una niña que también es “de los suyos”. Incluso los malvados planes de Tarkin hacen que uno de sus miembros caiga convencido en el lado oscuro. La trama jedi tampoco puede faltar. Aunque de momento es más un misterio que sirve como promesa de futuro, puesto que “la orden 66” no logra acabar con todos ellos, como bien es sabido.

Una vez más, como en The Mandalorian, la garantía la representa Dave Filoni, que ejerce como creador y productor ejecutivo del proyecto. El showrunner vuelve a demostrar ser una verdadera “biblia” de la saga, y convencerá hasta al más purista de los fans como ya hace en la serie protagonizada por Pedro Pascal.

Si has leído hasta aquí, lo más seguro es que seas fan de Star Wars, y que quieras recabar información de la nueva serie que (sí o sí) vas a ver. No te defraudará, y te entretendrá, que es lo que pretende. Si en cambio has leído toda esta crítica para saber si podría gustarte, pero no eres fan de la saga, es bueno que sepas que efectivamente La remesa mala nace para desarrollar una historia alternativa muy encajada en la cronología de Star Wars. Pero que al fin y al cabo es una historia alternativa, con sus personajes y tramas propias, que puede disfrutarse en solitario. Y que es perfecta para acercar a los más pequeños a la saga.