Cristina Pardo reivindica el diálogo en 'La Mesa': “Hemos perdido la costumbre porque nuestros políticos no se hablan y se insultan”
La política se ha convertido en uno de los temas fetiche de nuestra televisión, con algunos formatos en los que el sosiego no forma parte de sus escaletas. Con esta premisa de partida, Antena 3 ha apostado por Cristina Pardo para dirigir una tertulia alejada de los gritos en La Mesa. La presentadora toma asiento en verTele para abordar distintas claves relacionadas con el programa y la actualidad, lamentando que la crispación haya condicionado la conversación social. Además de reivindicar el diálogo, aprovecha también para matizar su guiño al polémico Iker Jiménez.
Con motivo de la emisión de su segunda entrega este miércoles, 9 de septiembre, la periodista pone sobre la mesa que se ha “perdido la costumbre” de entablar un diálogo pausado: “Como nuestros políticos no se hablan y, de hecho, se insultan… pues me niego a pensar que esa es la única manera de relacionarse entre distintos”. De hecho, se confiesa “encantada” por tener a personas “hablando en un buen ambiente”, alejándose por completo de lo habitual en la competencia.
El nuevo programa de Atresmedia, producido en colaboración con Buendía Estudios, arrancó liderando en audiencias. En definitiva, un nuevo proyecto profesional en el que se siente “orgullosa” de trabajar tras haber sido rostro de cabecera en laSexta: “He estado allí 20 años, seguramente algo bien habré hecho”. Es más, la presentadora aprovecha esta charla para valorar la situación que el canal atraviesa: “A veces uno está arriba, arribísima, y otras veces lo está un poco menos”.
Ahora que ha pasado una semana desde el estreno, ¿qué balance haces del primer programa en lo relativo a sensaciones y audiencias?
La audiencia fue bien, pero es verdad que para eso soy muy templada. Pero estoy contenta, lógicamente prefiero que vaya bien. Sobre el balance del programa, a mí me parece que hay cosas que pulir. Es un primer programa y hay margen de mejora, pero el balance general es que yo estoy muy satisfecha. ¡Por los invitados, por el contenido y por las críticas del día después, que creo que fueron muy buenas!
Vivimos una televisión donde el debate político se ha convertido en un griterío, pero 'La Mesa' apuesta por el tono sosegado. ¿Es posible mantener la calma ahora que el espectador está acostumbrado al ruido y al barro diario?
Pues mira, yo espero que sí. Creo que, quizá, tiene que ver con que las personas que vamos a elegir, en líneas generales, no serán personas que estén muy manidas. Será gente a la que, a lo mejor, el espectador no esté acostumbrado a ver en un debate político. Y eso me parece que facilita el sosiego.
Soy partidaria de que la gente hable y ese es el espíritu de este programa. Tú te sientas a una mesa y hablas. Hemos perdido la costumbre, porque, como nuestros políticos no se hablan y, de hecho, se insultan… pues me niego a pensar que esa es la única manera de relacionarse entre distintos. Nosotros vamos a seguir apostando por sacar a la gente de su contexto y porque se sienten en una mesa a hablar de los temas que decidamos cada semana. A mí ese tono me encanta. Y aparte, yo creo en el rigor, pero no creo en el rigor mortis. A mí, gente hablando en un buen ambiente, en un tono entretenido y tal… ¡Vamos, es que me parece una fiesta! Yo estoy encantada.
'La Mesa' se presentó como un formato que viene a escuchar y reflexionar. En términos de audiencia, ¿este ritmo pausado es una provocación a la crispación o un riesgo para la cadena?
Provocación en este caso… no. Mira que a mí me gusta provocar, pero no en este caso. No lo veo provocación. Quizás sí como un riesgo, por lo que dices, porque creo que quizá en el día a día, en los programas diarios sobre todo, hay más urgencias y al final seguramente también hay más pasión, hay más minuto a minuto. Pero yo creo en este formato, creo en este tono, creo en este ambiente, creo en esta manera de enfocar las cosas, la verdad. Y me hace sentir muy orgullosa. Este es el típico programa en el que te sientes orgullosa de trabajar.
Un orgullo también por el plantel de invitados que tuvisteis en el estreno…
Igual de bueno será en el segundo, en el tercero y en el cuarto. Es nuestra aspiración. De hecho, nos hemos encontrado con que la gente quiere venir. Y eso también es muy buena señal. Estoy muy satisfecha también en ese aspecto.
Hablando de provocación, lanzaste un dardo de lo más comentado a Iker Jiménez en una autopromoción de 'La Mesa'. ¿Hay necesidad urgente de marcar distancia con ese sensacionalismo o fue simplemente humor?
Yo no me identifiqué con la palabra 'dardo' que algunos digitales utilizaron. Yo me identifico siempre más con la palabra 'guiño'. A mí me gusta la ironía y me gusta la provocación. Lógicamente, se podía entender de varias maneras y una era como una alusión velada a Iker. Pero yo siempre hablaría de guiño, nunca de dardo. Yo no me siento que sea nadie para dar lecciones a nadie.
A mí hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos, pero al final, oye, los espectadores cogen el mando y te ven o no te ven. Yo no me siento capaz de dar lecciones a nadie, insisto. Yo sé lo que me gusta y lo que no. Luego, hay otro aspecto para mí muy importante y que no deberíamos olvidar: los programas son puestos de trabajo. Y si lo piensas así, pues... tienes mejores deseos hacia el prójimo.
Cristina, ¿tienes ya controlados esos nervios del arranque?
Estuve un poco nerviosa en el primer debate que hubo. Cuando entró Alsina… ya estaba mejor. Piensa que vengo de un diario en el que, más o menos, vas compartiendo plató casi todos los días con la misma gente. Puede haber pequeñas variaciones o de personas que a lo mejor vienen de ciento en viento. Esto, de pronto, es sentarte con otras personas en otro plató.
Me acuerdo de que, cuando estábamos haciendo pruebas técnicas, había veces que el realizador me decía: '¡Hablando!'. Y yo respondía: '¿A dónde? ¡Coño, si no veo ni las cámaras!'. Todo es nuevo y estás un poco más inquieto. Estoy segura de que este miércoles ya será mucho mejor, ¿sabes? Pero bueno, el primer día hay que pasarlo…
Por otra parte, el programa acaba de arrancar y ha habido alguna crítica en redes sociales. Se os acusa de blanquear lo que hay detrás de OnlyFans. ¿Cómo se reciben estas críticas? ¿Hubo algún fallo al establecer el límite entre la visibilidad y la publicidad?
Yo a ese respecto te daría una respuesta muy sencilla. Al día siguiente del programa, como en todos los programas, tú puedes hacer un análisis de ver qué ha sido mejor y qué ha sido peor. Pero yo no puedo estar a lo que dicen en redes sociales. Vamos, creo que ni yo ni nadie que trabaje en esto. Porque entonces no haríamos otra cosa.
Me parece fantástico que la gente dé su opinión, pero es que yo no puedo estar a eso. Cada uno tiene una opinión y fenomenal. Y ya está, cada uno da su opinión. Ni siento que blanquee esto ni siento que blanquee nada cuando me acusan de ello respecto a algún contenido político. Es que no puedo estar a eso. Me parece fenomenal que la gente opine, pero yo estoy a otra cosa.
Dejando a un lado la polémica, ¿cómo valoras el salto a Antena 3 tras 20 años siendo uno de los perfiles fijos de laSexta?
Pues el salto fue muy natural, como todos los cambios laborales que he tenido en mi vida. Realmente nunca he tenido deseo de decir: '¡Ay, me encantaría terminar haciendo tal cosa!'. Cuando empecé Periodismo, tenía el deseo de trabajar con José María García y al final ni trabajé con él ni hice nunca deportes. Con lo cual, la vida viene como viene. Esto fue una propuesta de cambio y yo lo vi como un cambio laboral, como todos los que vienen.
A mí me hizo ilusión que la empresa pensara en mí. Yo me considero una empleada muy trabajadora, creo que todas las personas que han estado conmigo lo confirmarían. Es un aprendizaje más por el cambio de hora, porque cambias de equipo y tienes que aprender nuevas maneras de trabajar. Así lo veo yo, de manera muy natural. Me sorprende muchísimo que la gente vea tan extraño, por ejemplo, los cambios de trabajo entre los periodistas.
Si eres una persona sensata y prudente, puedes trabajar en cualquier sitio. Pero no en empresas periodísticas, ¡en cualquier empresa! Vamos, yo querría empleados sensatos y prudentes 'a casco porro'. O sea que, en fin, fue muy natural. Y ya está. He estado 20 años en laSexta, seguramente algo bien habré hecho. Porque si no, no hubiera estado 20 años. Y ahora, pues vamos a ver cuántos estoy en este proyecto, que a mí me encanta y ojalá sean muchos.
¿Qué opinión te merece la situación actual de laSexta en audiencias?
Empecé en laSexta desde el primer día y los inicios, te puedes imaginar, fueron complicadísimos. Abrir la persiana todos los días de una televisión nueva es muy difícil. Y laSexta, como todas las empresas, ha pasado por momentos buenos y momentos menos buenos. Pero yo que he trabajado allí 20 años, te puedo decir que la gente trabaja mucho por y para los espectadores de laSexta.
Hacen una labor muy importante y muy necesaria. E insisto, la vida son etapas. Estoy segura de que la audiencia valorará el trabajo que se hace en laSexta. Pero esto es así. A veces uno está arriba, arribísima, y otras veces está un poco menos arriba. Y esto es lo que hay, pero la vida misma, vamos.
Y después de dos décadas viéndote en pantalla, ¿vamos a descubrir una parte desconocida de Cristina Pardo en 'La Mesa'?
Pues seguramente sí. Pero vamos, me considero una persona bastante transparente, pero por una sencilla razón: no sé disimular. He sido yo desde la primera vez que me vieron los espectadores en laSexta. Y así va a seguir siendo. Lógicamente, este programa contempla registros distintos. Y desde ese punto de vista, pues cada mesa requiere algo diferente.
Entonces, voy a intentar hacer lo que he hecho toda mi vida: intentar informar de manera sencilla y entretenida… y, sobre todo, pasármelo bien. Pienso que, si me lo paso bien, se lo pasarán bien los espectadores. De momento no tengo ninguna pretensión más, que no me parecen pocas.