María Lamela salta del barro de la política a la arena de 'Supervivientes': “No creo que pierda la credibilidad”
María Lamela es un torrente de ilusión. La periodista llega a Telecinco con “todas las ganas” de quien es plenamente consciente de que está ante una oportunidad que le va a cambiar la vida. La gallega, nueva presentadora de Supervivientes 2026 desde Honduras en sustitución de Laura Madrueño, llega a Mediaset desde Atresmedia, donde trabajaba hasta hace unas semanas como periodista de Más vale tarde, programa de laSexta que ha conducido junto a Marina Valdés varios años como recambio de Iñaki López y Cristina Pardo durante sus vacaciones de verano.
“Es un cambio muy radical, porque ya sabéis que yo hacía actualidad en un programa diario y tuve muchísimas cosas que pensar. Muchísimas. Y cuanto más lo pensaba pues más me empujaba a hacerlo y finalmente es lo que he hecho tras pensarlo muchísimo. Pero me costó tomar la decisión, ¿eh?”, admite Lamela en un encuentro con verTele y otros medios días antes de poner rumbo a los Cayos Cochinos.
Sin embargo, por su “ADN aventurero” y el consejo de un profesional del medio que le hizo ver que estaba “ante la oportunidad de su vida”, María Lamela aceptó una propuesta que nunca se había imaginado para “presentar el programa más exigente y emblemático de la televisión en España”. “Yo ya tengo experiencia previa haciendo un reality de supervivencia en Galicia y para nada creo que se pierda la credibilidad o que se pierda ese tono informativo haciendo este rol concreto que voy a hacer”, defiende la periodista, preguntada sobre si le preocupa quedar marcada de ahora en adelante por este cambio de registro.
María Lamela desvela el presagio que tuvieron su familia y amigos con Supervivientes, reflexiona sobre su atención a las audiencias y avanza cómo cree que se desenvolverá durante las conexiones con Jorge Javier y cuando le toque poner orden entre los concursantes: “Yo voy a seguirle el juego todo lo que pueda y todo lo que me dejen. Yo, como gallega, retranca tengo”, advierte a su nuevo compañero, con el que el pasado jueves ya tuvo su primer encuentro en Telecinco.
“Yo soy muy cercana y si un concursante está mal, o lo está pasando mal, pues de alguna manera haré un acercamiento. Pero cuidado, si hay que cumplir las reglas del juego, hay que cumplirlas. No voy a pasar ni una. Tengo carácter”, sentencia.
¿Cómo fue ese momento en el que te llamaron para ofrecerte Supervivientes? ¿Dónde te pilló y cómo reaccionaste?
Yo estaba en mi rutina, en mi día a día, en mi trabajo desde hace muchos años. Y me llega por absoluta sorpresa. Evidentemente, nadie se espera que le vayan a ofrecer presentar el programa más exigente y emblemático de la televisión en España. Y fue así, de un día para otro y con muchísima sorpresa.
¿Pero qué te dijeron para ofrecértelo? ¿Por qué se habían fijado en ti?
Pues tampoco te creas que en ese sentido me han dado concreción. Mi perfil interesó para este formato y me lo ofrecieron.
¿Pero no hiciste casting? ¿O te dijeron directamente: María, el trabajo es tuyo?
[Risas] A ver, digamos que no es ni blanco ni negro. Hay una escala de grises ahí en medio. Sin entrar en detalles, se me presenta la oportunidad y se habla. Porque claro, yo tengo una vida, un trabajo desde hace muchos años, y es un cambio muy exponencial en todos los niveles. Simplemente, me lanzo a ello y ya está.
¿Y cómo fue ese momento en el que se lo dices a tus jefes de Atresmedia?
Todos mis compañeros lo acogieron con muchísima alegría. Dándose cuenta y poniendo en valor la oportunidad que se me presentaba, y animándome y dándome todos los buenos deseos del mundo. Fueron reacciones muy positivas, la verdad.
¿Hace cuánto tiempo se te hizo la propuesta?
No te sabría decir, es que he vivido tantas cosas en las últimas semanas...
¿Después de Navidad, al menos?
Sí, por ahí, por ahí, sí. Me parece bien eso, después de Navidad, de ahí para adelante. [Risas].
No fue fácil tomar la decisión porque yo estaba muy contenta haciendo lo que hacía, pero la vida es una y a ello voy
¿Y tú respuesta fue un sí inmediato y rotundo, o te lo tuviste que pensar?
Hombre, claro, todo hay que pensarlo en esta vida. Mira, fíjate que normalmente yo siempre tengo la teoría de que cuando piensas mucho las cosas es como que te frenas, pero en este caso fue lo contrario. Por primera vez en mi vida, el hecho de pensarlo mucho y de ver todos los escenarios a los que me iba a enfrentar me ayudó. Es un cambio muy radical, porque ya sabéis que yo hacía actualidad en un programa diario y tuve muchísimas cosas que pensar. Muchísimas. Cuanto más lo pensaba pues más me empujaba a hacerlo, y finalmente es lo que he hecho tras pensarlo muchísimo. Pero me costó tomar la decisión, ¿eh?
¿Y qué es lo que más te echaba para atrás o que más te hacía pensar? ¿El cambio de vida?
Exacto. Básicamente eso, esto es salir de tu zona de confort. Y al final yo decía: “¡Pero vamos a ver! ¡Si yo nunca he sido una tía comodona, que siempre he querido vivir nuevas aventuras!”. Y más en la televisión, que es un medio en el que, al final, puedes enfrentarte a mil situaciones vitales. Yo he vivido unas cuantas y tengo unas anécdotas con las que he escrito un libro con Marina Valdés, por cierto, ya meto la cuña. [Risas]. Pues eso surge precisamente de las situaciones vitales. En mi ADN va la aventura y el salir de mi zona de confort. Era como: “Tienes que vivir esto, es la aventura de tu vida”. No ha sido fácil precisamente por eso, porque yo estaba también muy contenta haciendo lo que hacía. Pero vida es una, la vida es para los valientes y a ello voy.
¿Te preocupaba también el cambio de registro, el pasar de la actualidad política a un reality show? ¿Te preocupaba el hecho de que este movimiento pudiera hacer que no volvieras en el futuro a la actualidad o que no se te tomase luego tan en serio?
¿Sabes qué pasa? Que el perfil y el rol que voy a tener yo en Supervivientes es muy concreto. Yo voy a ser, digamos, como la jefa de aventura, la jefa de juegos. Y también voy a tener un perfil que mezcla ese equilibrio entre la empatía y un poco de carácter de mantenerme en mi trece con los concursantes. Luego lo que son las narrativas y las tramas de ellos lo van a llevar más Jorge y Sandra desde el plató. Yo ya tengo expereincia previa haciendo un reality de supervivencia en Galicia y para nada creo que se pierda la credibilidad o que se pierda ese tono informativo haciendo este rol concreto que voy a hacer. En absoluto. Al contrario, creo que evolucionas, que creces y que amplías el formato. Es mi punto de vista.
¿Cómo ha sido el primer contacto con los compañeros? ¿Te has sentido acogida? ¿Has podido hablar con Jorge Javier Vázquez y Sandra Barneda?
Pues tenía muchísimas ganas de conocerlos. Evidentemente, antes de irme a Honduras quería esa toma de contacto y la he tenido. Y son como te los ves en la tele. Es gente majísima, normales, que me han dado todos sus mejores deseos. La verdad es que ha sido maravilloso conocerlos. Tengo muchas ganas de ver cómo fluye ese feedback entre Honduras y el plató con ellos. Pero vamos, que yo voy con mucha positividad en ese sentido. Creo que nos vamos a llevar muy bien y que va a haber muy buena relación.
¿Y has hablado con Laura Madrueño o con Lara Álvarez? ¿Te han dado algún consejo?
¡Con las dos! Ha sido un intercambio de mensajes. Cuando comunicamos la decisión, yo escribí a Laura y le dije: “Oye, Laura, tengo muchísimas ganas de esta aventura. Has dejado el listón muy alto y espero estar a la altura. Eres una grandísima profesional”. Le dije todo lo que pensaba de ella, que me parece una máquina. Ella me contestó deseándome también que viviese la experiencia de mi vida, que me lo iba a pasar genial y que iba a ser una aventura única. Y Lara fue ella la que me escribió, majísima. Bueno... ¡Me dijo de todo! Me explicó cómo iba a ser un poco mi día a día allí, me dijo que no me llevara un repelente de aquí porque el de allí era mejor... Pues esas cosas del día a día que una no tiene en la cabeza y que no piensa. Joder, es que Lara estuvo ocho años y tiene el manual más que nadie para saber lo que me tengo o no me tengo que llevar.
¿Qué aportación especial crees que vas a hacer a Supervivientes para que la gente se enganche contigo a esta nueva edición?
Yo creo que lo bonito de este formato es que cada presentadora ha impregnado con su personalidad cada una de las etapas que ha tenido Supervivientes, muy distintas la una a la otra. Yo creo que vengo con ese toque de que soy una tía muy normal, que pretendo dar toda la verdad que tengo dentro a este formato y sin tratar de calcar absolutamente nada. Vengo con un folio en blanco y pretendiendo ser lo más yo posible. Y que al espectador le guste, a todos mis compañeros también y que podamos hacer un nuevo capítulo que no tenga nada que ver con otros que ha tenido este programa.
Supervivientes también requiere un gran esfuerzo físico y mental. ¿Te estás preparando para ello?
A nivel físico, intentando en los tiempos libres que tengo, que no son muchos en estos días y semanas, hacer todo el deporte que puedo. Ya me han avisado de que tengo que estar muy preparada y estoy haciendo un intensivo. A ver, yo ya hacía mi deporte, pero tengo que confesaros que hacía más pilates y este tipo de cosas. [Risas]. Más de bajo impacto, por así decirlo. Ahora tengo que ponerme las pilas y hacerme el exprés. Y allí pretendo seguir. En los tiempos que tenga voy a darle duro todo lo que se pueda. Y mentalmente, pues con toda la ilusión y las ganas del mundo. Creo que es la mejor forma de encararlo.
¿Cómo crees que vas a conectar con Jorge Javier? Para el público esa conexión entre ambos es siempre muy importante...
Yo soy una persona muy sensitiva a la hora de captar cuando voy a conectar con alguien o no. Y en los cinco minutos que estuve hablando con Jorge ya supe que nos íbamos a llevar bien. Porque noté esa energía que fluía de alguna manera. Además, él tiene como este humor, esta picardía, que le gusta hacer bromas y vacilar un poco, en el buen sentido. Y a mí eso me encanta, a mí me encanta la gente así. Yo voy a seguirle el juego todo lo que pueda y todo lo que me dejen. Yo, como gallega, retranca tengo. [Risas].
¿Estás preparada para que te haga preguntas personales? Porque él suele soltar alguna pullita entre bromas también por ahí...
Claro que sí. [Risas]. Yo ya estoy pensando en todas las posibles preguntas que me va a hacer Jorge y apuntándomelas en una libreta. [Risas]. No, yo trataré de capearlo como buenamente se pueda. Algunas responderé con más información, otras con menos. Pero vaya, hemos venido a jugar, ¿no? Pues se va a jugar y con Jorge también.
Tu fichaje por Supervivientes te va a dar un salto de notoriedad, ¿cómo vas a llevar que el público se pueda empezar a interesar por tu vida privada?
Voy a gestionarlo dando la menos información posible. Porque yo voy a currar, yo voy a currar como una jabata, a darlo todo, y mi trabajo lo avala el día a día que yo vaya a hacer allí. Es decir, el trabajo que yo desempeñe allí. Y luego de mi vida privada yo no voy a hablar. Nosotros somos periodistas y sabemos que cuanta menos información haya, menos noticia va a haber.
Mi familia y amigos pronosticaron esto, llevaban muchos años diciéndome que iba a acabar presentando 'Supervivientes'; lo han manifestado
Sin entrar en cuestiones privadas, ¿quién es María Lamela? Para quien no te conozca, ¿cuáles son tus orígenes? Has bromeado con que vienes de la Galicia profunda...
[Risas] Efectivamente, vengo de la Galicia profunda. Nací en una aldea de 30 habitantes que se llama O Santo, que pertenece a su vez a un pueblo que se llama Vilalba [Lugo]. Me crié en un entorno lo más rural que te puedes imaginar. En mi aldea no hay ni nombres de calles, y yo era la única niña en una aldea en la que eran todo niños. Yo tenía mi grupo de amigos, que éramos Luis, Roberto, Félix, mi hermano Álex y yo. Íbamos al cole y era un colegio unitario en el cual sólo teníamos una profesora para todos los alumnos, que éramos como máximo 10. Y yo era la única chavala de mi curso. Yo nunca tuve compañeros de curso hasta los 7 años que ya acabó el unitario y nos mandaron a otro cole.
¿Cómo fue tu infancia en un entorno tan particular como ese?
Mi día a día era en el campo, jugando al fútbol, a las bicis... O sea, la infancia más normal que os podéis imaginar. Vengo también de una familia muy humilde que me ha inculcado unos valores muy sencillos. Yo me defino como una persona bastante sencilla en ese sentido. A pesar de llevar muchos años trabajando en la tele nacional y autonómica, no me ha cambiado en absoluto lo que he desempeñado. Porque yo considero que la televisión es una profesión tan digna como cualquier otra. Es especial porque es muy bonita, es maravillosa, pero yo sigo siendo la misma chavala que estaba en esa aldea. De hecho, sigue siendo mi familia y ayer hice una videollamada con toda la aldea, y cada vez que voy allí es la fiesta de O Santo. Así que yo estoy enamorada de mis raíces y de haber vivido la infancia que he vivido y que me define mucho.
¿Te imaginaste en aquel entonces que algún día estarías ante una oportunidad como esta?
Lo fuerte de todo esto es que mi familia y mis amigos, de alguna manera, lo pronosticaron, lo vaticinaron. Llevaban muchos años diciéndome que yo iba a acabar presentando a Supervivientes porque era un formato que me pegaba muchísimo. Decían que yo iba a acabar ahí. Al final lo han manifestado. [Risas]. Es un programa que siempre veía, con Paula [Vázquez], con Lara [Álvarez] y ahora con Laura [Madrueño] más de mayor. Y yo decía: “Joder, esto es el top máximo, el reto televisivo más grande al que una persona se puede enfrentar”. No me lo imaginaba. Sueñas con ello, pero otra cosa es imaginártelo. Pues bienvenido sea, ¿no?
¿Cómo te enfrentas a la lupa por las audiencias? ¿Es algo que te preocupa?
Nunca he estado excesivamente pendiente de las audiencias. Por ejemplo, yo he presentado en verano, que sustituíamos mi compañera Marina Valdés y yo [a Iñaki López y Cristina Pardo] en el programa [Más vale tarde], y es verdad que nunca he sido una enferma de las audiencias. Por supuesto te importan, claro que sí. Tú quieres que el espectador se enganche, que se quede contigo, y cuanto más les gustemos mejor, obviamente. Pero hay que tener un equilibro y no perder la cabeza.
¿Cómo llevas las expectativas de los fans de Supervivientes ante tu llegada? ¿Cómo vas a llevar las comparaciones?
Yo no diría que es preocupación, pero simplemente es entendible eso en cierto punto, porque el espectador de Supervivientes es muy fiel al formato. Todo cambio choca, para bien o para mal. Es un cambio. Yo quiero dar lo mejor posible para que el espectador esté contento con la nueva presentadora desde Honduras, pero yo que sé. El resultado es el trabajo que tú vayas a hacer allí. Yo con lo que voy a estar contenta es con dar el 200%, luego ya intentaré que al espectador le guste mi trabajo pero sin que sea enfermizo.
¿Y las críticas? ¿Vas a meterte en redes a ver qué dice la gente sobre ti?
Mira, de hecho estoy hasta planteándome borrarme X. No por nada, pero quiero centrarme en lo que voy a hacer, centrarme en mi trabajo.
¿Crees que te puede condicionar?
A ver, no sé... Realmente no sé si hacerlo porque también está bien leer los comentarios constructivos. Al final, los espectadores tienen puntos de vista, dado que llevan muchos años viendo este formato, que son para tenerlos en cuenta. Y a mí, todos los comentarios constructivos, bienvenidos sean. De hecho, me encanta que me digan dónde puedo mejorar, dónde puedo corregir, porque yo estoy en constante aprendizaje. ¡Y aquí, vamos, es que soy una novata! Entonces, partido a partido, como se suele decir. Así que mira, te dije que me iba a borrar X, pues igual no.
También estarás curtida en eso por la política, que al final también es un campo de minas, ¿no?
Sí, sí, sí, claro, por eso. Yo vengo del reporterismo también de calle, de estar ahí horas y horas dando guerra. Así que entiendo también que se me dé guerra.
En la isla, los concursantes siempre intentan hacer alguna trampa o tienen muchas broncas entre ellos. ¿Cómo crees que vas a llevar el tener que imponerte para poner orden?
Yo tengo mi carácter gallego, ¿vale? Así lo vamos a definir. [Risas]. Si hay que ponerse seria, me pongo seria. Claro que sí. Hay que mantener el equilibrio y obvio no me voy a ir a la frialdad. Pero sí a que respeten el rol que tengo en este programa, siempre buscando un punto de cercanía y empatía, por supuesto. Yo soy muy cercana y si un concursante está mal, o lo está pasando mal, pues de alguna manera haré un acercamiento. Pero cuidado, si hay que cumplir las reglas del juego, hay que cumplirlas. No voy a pasar ni una. Tengo carácter. [Risas].
Una persona a la que yo valoro muchísimo de esta profesión me dijo: 'Esta es la oportunidad de tu vida y tienes que ir a por ella'. Eso me abrió los ojos y dije: 'Pues hay que ir a por ella'
Tanto a Lara Álvarez como a Laura Madrueño algo que les pesó mucho a la hora de decidir dejar Supervivientes era estar tampo tiempo fuera de casa. ¿Tú te planteas plazos? ¿Cómo llevarás el estar tanto tiempo lejos de España?
Es que yo soy una persona desde siempre muy independiente, que desde muy pequeña ya se ha ido a vivir fuera, y creo que lo voy a llevar muy bien. Además me apetece esta nueva vida de un cambio de aires completo. Me gusta adaptarme a nuevos hábitats y a nuevos medios. Creo que lo voy a llevar muy bien, al menos en este momento de mi vida. Pregúntame dentro de otra temporada y ya te diré. Pero ahora tengo muchísimas ganas de esto, muchísimas.
¿Tras Supervivientes te quedarás en Mediaset? ¿Hay más proyectos con Mediaset en el horizonte o en principio es solo para Supervivientes?
Partido a partido.
Pero sí te gustaría quedarte, ¿no?
Yo encantada, encantada de que me quieran.
¿Qué consejo te han dado tras confirmarse tu fichaje por Supervivientes que te haya marcado?
Ahora que ya todo ha pasado puedo decir que cuando estaba pensando en si abalanzarme o no a Supervivientes, una persona a la que yo valoro muchísimo de esta profesión me dijo: “Esta es la oportunidad de tu vida y tienes que ir a por ella”. Eso me abrió los ojos y dije: “Pues hay que ir a por ella”.
.