Sarah Santaolalla lamenta el “veto” del PP a La Séptima y espera un “perdón” tras su ataque: “Hay un abuso de poder”
Sarah Santaolalla ya ha debutado como presentadora de La Séptima. La analista política, que hasta ahora solo había ejercido como tertuliana de diferentes programas, ha dado el salto a la primera línea como conductora de En línea, su propio formato en la nueva cadena de televisión que arrancó sus emisiones el pasado jueves. La joven de 27 años tiene claro que su nuevo rol como 'moderadora' no tiene por qué impedirle expresar sus ideas: “Yo sé que hay periodistas a los que les cuesta más el formato de la opinión y se sienten más cómodos en la información. Pero yo creo que hay que opinar. Yo tengo más posibilidades de que me dé la medalla 'ultra' Ayuso a que me den el Pulitzer. (...) Voy a seguir opinando y me niego a callarme”, advierte con sorna la salmantina durante una entrevista con verTele y otros medios.
Haciendo gala de esta declaración de intenciones, Santaollala no se corta a la hora de abordar todo tipo de temas y polémicas en las que se ha podido ver envuelta en los últimos meses. Para empezar, sobre el “veto” que el PP ha hecho a La Séptima, negándose de momento a intervenir o ser entrevistado en ninguno de los espacios de su parrilla: “No entiendo por qué se dice que esta tele va a ser una tele progre, con esos nombres despectivos que utilizan (que si 'Telepedro', que si 'la tele de los rojos'...) pero luego, cuando se hace esa petición a partidos de la derecha, no vienen”, empieza apuntando. “Me parece un poco absurdo que ellos nos veten antes de conocernos y que no nos den la oportunidad”, considera, contraponiendo esa postura con las facilidades que han puesto algunos representantes de Vox.
La presentadora se pronuncia además sobre el señalamiento que recibió hace unas semanas, precisamente por parte del Partido Popular de Madrid. A través de su cuenta oficial en X, la formación liderada por Isabel Díaz Ayuso utilizó un vídeo personal de Santaolalla para atacarla. “Hay un abuso de poder porque no estamos al mismo nivel. A mí eso me asusta. Me asusta que se pueda coger un vídeo íntimo, un vídeo privado de unas chavalas y unas niñas en las fiestas de su pueblo. Que no estábamos en ningún yate con Marcial, ni estábamos en un parking de copas mientras la gente se ahoga. Estábamos en un momento bailando en el pueblo”, defiende, asegurando que aún espera unas disculpas por parte del partido. “No me ha pedido perdón ni Dios. Ni el conserje, ni el jardinero del ático”.
Sarah Santaolalla aprovecha la ocasión para aclarar los motivos de su salida de RTVE. “No quiero hacerle la competencia a esta casa”, declara, antes de valorar también el auge en audiencias que está atravesando Cuatro, cadena para la que estuvo colaborando hasta su abrupta marcha de En boca de todos. “A mí me parece bien que a la gente le vaya bien. Lo que me parece mal es que a la gente le vaya bien haciendo daño, utilizando la desinformación o a gente vulnerable como herramienta. Me parece mal que tengan en sus mesas a gente de la que hemos conocido por noticias que han pagado los servicios jurídicos a Koldo García, a un corrupto condenado. Me parece mal que tengan en sus mesas a gente que dice que 'no había una puta en Adif controlando'. Me parece mal que esa gente hable para el resto, porque ese lenguaje tenso, crispado, enfadado y macarra va a la población. Y eso me indigna”.
Has avisado ya de que aunque seas presentadora no vas a cortarte en opinar...
Yo sé que hay periodistas a los que les cuesta más el formato de la opinión y se sienten más cómodos en la información. Pero yo creo que hay que opinar. Yo tengo más posibilidades de que me dé la medalla 'ultra' Ayuso a que me den el Pulitzer. Creo que hay que mojarse y que parte de la información nace también de un análisis. Como llevo todos estos años partiéndome la cara en los platós de televisión, no pienso cambiar el formato. Yo no voy a ser Javier Ruiz, quizás porque me falta talento o quizás porque me faltan canas, pero la realidad es que cada uno tenemos que ser lo que somos. Voy a contar la noticia con el máximo rigor, se van a citar las fuentes y nunca voy a dejar de poner una noticia que crea que me perjudica ideológicamente. Pero sí, voy a seguir opinando y me niego a callarme.
¿Conseguirás ser una presentadora imparcial?
Voy a ser una presentadora justa, por supuesto. Van a tener los mismos tiempos todos y va a haber mesas plurales.
¿Contarás en tu programa con gente del PP y de Vox?
Al Partido Popular lo he pedido. Y a gente de Vox también, pero ellos no me quieren como yo les quiero a ellos. El primer día les hice un homenaje vistiéndome de sus colores. [Risas]. De momento, no vamos a tener tertulianos políticos, sí podemos tener expolíticos. Cuando pase la campaña, igual podemos tener a algún tertuliano de la política como los hay en otros programas. A mí me gustaría tener a algún tertuliano del Partido Popular o tener una entrevista con alguien del PP, porque primero está el respeto, segundo la información y tercero las risas, que nos vamos a reír mucho.
No entiendo por qué se dice que esta tele va a ser una tele progre, con esos nombres despectivos que utilizan: que si 'Telepedro' o si 'la tele de los rojos'
¿Sentís esa negativa del PP como un veto?
Yo no hablo en nombre de la cadena, hablo en nombre de mi programa. Nos está costando y no entiendo por qué ya hay ciertos señalamientos antes de salir. No entiendo por qué se dice que esta tele va a ser una tele progre, con esos nombres despectivos que utilizan: (que si “Telepedro”, que si “la tele de los rojos”...) pero luego, cuando se hace esa petición a partidos de la derecha, no vienen. Al final, no es que seamos nosotros los rojos que no queremos que entre otra gente, es que son ellos los que no quieren dar la oportunidad. Entiendo que hay lugares donde se sienten más cómodos, y donde en vez de preguntarles por el ático les preguntan por Pedro Sánchez, pero aquí van a poder hablar libremente, se les va a preguntar por todos los temas y en ningún momento hay vetos. Me parece un poco absurdo que ellos nos veten antes de conocernos y que no nos den la oportunidad. Al otro lado todos han mostrado disponibilidad, hasta un diputado de Vox me ha ofrecido una entrevista y ha puesto más facilidades. A mí me preocupa que el Partido Popular no venga porque creo que un partido de Estado, que creo que lo es, tiene que venir en algún momento.
¿Esa negativa del PP es tanto para apariciones en plató como para intervenciones telemáticas?
Sí, yo he pedido entrevistas y me adapto a sus formatos. Si a Miguel Tellado le viene mal porque tiene una mañana liada y tiene que trasladarse un cámara, se puede hacer. Si Alberto Núñez Feijóo, por cualquier cosa está allí en Galicia, se puede trasladar una cámara. Y si, por lo que sea, Abascal no ve el teléfono antes de las doce de la mañana y le pilla dormido, podemos hacerlo por la tarde.
Además, vuestra programación arranca cada día a las 12 del mediodía...
Claro, nos hemos adaptado también un poco a los horarios, incluso de los más dormilones. [Risas]. Creo que el veto es a la cadena y el veto está en ciertos programas. Creo que incluso habrá otros programas que frecuenten más que a lo mejor el mío, porque crean que soy un enemigo a batir, cosa que no soy.
¿Y sabes si en el PP han impedido también la acreditación en sus actos a periodistas de La Séptima?
Pues creo que no, pero no lo sé a ciencia cierta. Eso lo sabe mejor el equipo que está con los reporteros y redactores, pero entiendo que no.
En el FesTVal de Vitoria nos comentabas que tu intención era compatibilizar La Séptima con tus participaciones como colaboradora en RTVE. ¿Qué ha pasado para que finalmente no haya podido ser así?
Yo dije “hasta que pueda”... Y no he podido más. Mi problema no es presentar, eso casi es lo de menos. Es el tiempo que lleva todo: la escaleta, pedir los temas, mirar los tertulianos, pensar cómo me gusta dar la información... Hay un equipo en el que estoy codirigiendo y estos días, haciendo pilotos y pruebas de una y dos horas, no llegábamos. Llegábamos justos, con la lengua fuera, sin respirar, a plató. Yo me despierto a las 5:50 de la mañana, llegaba aquí sobre las 9:00 y empezábamos los pilotos a las tres o a las cinco de la tarde. Y durante toda la mañana ya tienes que haber leído los periódicos, escuchado las radios y visto algunas tertulias. No daba tiempo y ese desgaste hace que no pueda más. De lunes a viernes es inviable y la única posibilidad que me quedaba eran los sábados, pero también ha sido una decisión personal: necesito dormir y descansar. Estoy con unas ojeras que no puedo más y llevo cuatro semanas con una voz ronca.
¿Te ha dado rabia no poder compaginarlo?
Reconozco que me dio mucha pena y me despedí el viernes [30 de octubre]. Yo creo mucho en las despedidas sigilosas. Creo que el ruido se hace al entrar, para quedarte, para contarlo, para emocionarte, y que al salir hay que hacer poco ruido y agradecer mucho. Estoy muy agradecida a Televisión Española por todo este tiempo y por haber confiado en mí, a su presidente, José Pablo, y también a Sergio Calderón. Porque han confiado en una persona que entiendo que no era fácil, que no soy el típico perfil que te pone las cosas sencillas y que, además, se mete en muchos fregados. Tener que salir cada dos por tres a respaldar a una persona desgasta y lo agradezco. También agradecí en mis redes sociales a todo el equipo que hay detrás, que al final son los que importan. No los que salimos, que estamos bien para un rato, sino la gente que está detrás y que es la que te mantiene. Y luego no sé cómo va a evolucionar, qué franjas van a tener, pero no quiero hacerle la competencia a esta casa.
¿Te intentaron convencer desde RTVE para que, al menos, pudieras ir un día a la semana?
Sí, y la propuesta está ahí sobre la mesa. Hay una parte del equipo con la que hablo y tengo muy buena relación. Todavía me dicen: “Oye, vente o asoma la cabeza cuando quieras, o haces un dúplex y te mandamos una cámara”. Pero necesito descansar y desconectar. Además, aquí tengo un contrato de cadena, que es algo que no había tenido nunca. Siempre me daban de alta y de baja, me mareaban y me iba sacando los dinerillos donde podía. Entonces, tampoco quiero fallar a la empresa en la que estoy ahora. Pero de verdad, hay un agotamiento físico real que quiero superar para estar fresca para esto. Ojalá a Televisión Española le vaya bien. No quiero que entren los lanzallamas y las motosierras, porque si a TVE le va bien, nos irá bien al resto.
¿En ese contrato de cadena se te impide participar en proyectos de otros medios?
Pues lo tendría que ver aquí un poco con los jefes, pero es verdad que hay algunas cosas incompatibles y otras no. Por ejemplo, yo trabajo en un periódico, también tengo eventos con otras citas digitales. Hay una parte de contenidos que sí y otras que no. Creo que sería más una cuestión de la franja. Los sábados aún no los hemos conquistado y a lo mejor en las primeras semanas no habría problema, pero sí creo que habría problemas dentro de un tiempo. Quizá con esto me estoy adelantando mucho porque soy una bocas y estoy aquí revelando cosas... [Risas].
Las comparaciones que me hacen con Belén Esteban son machistas y rancias
En los últimos años, has vivido un rápido crecimiento en popularidad. ¿Cómo llevas esto de la fama?
Pues sin fliparme. Creo que lo importante es no fliparse. Hace tiempo que viví esto. No es que ahora esté en el momento de máxima popularidad, sino que hace tiempo, cuando era tertuliana, que ya me despertaba con artículos, noticias y otras tertulias hablando de mí como tema de conversación. Al principio lo llevé muy mal. Me costó mucho y lo peleé mucho. Al principio escribía a los programas para decirles que estaban contando cosas que no eran ciertas o preguntarles por qué hablaban de mí. Me enfadaba incluso con compañeros de profesión porque no entendía por qué se permitían ciertas cosas.
Luego lo normalizas y ahora parece que tengo el síndrome folclórico. Acabas normalizando que estás en una revista, que sales en un artículo o que te ponen a parir en Twitter. Yo tengo muy claro que ya ha habido artículos escritos sobre lo mal que lo voy a hacer antes de darme la oportunidad. Y puede que lo haga medianamente bien, normal, decente o suficiente. Estoy sorprendiendo a la gente. Pero yo sé que todo eso está escrito y no me importa, asumo la popularidad. Como decía el tío Ben en Spider-Man, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Espero no hacer el gilipollas y que, cuando nos volvamos a encontrar dentro de unos meses o un año, me digáis que voy bien y que no me he flipado. Y que me des un collejón si hago lo contrario.
¿Y qué opinas que algunos se hayan referido a ti como “la Belén Esteban de la política”?
Lo he leído, lo he leído... [Risas]. Entiendo que hay gente que dice que es porque Belén Esteban es un personaje pop que atravesó todas las pantallas. Yo creo que no somos lo mismo. Primero, por la historia; segundo, por cómo trabajamos la información. Esto no es una crítica a Belén, quizás es más una crítica a quienes intentan ridiculizar la figura de una mujer y de otra. Algunos se pasan de la raya en todos los sentidos, porque veo cómo algunas opiniones salen de excompañeros suyos de otros programas. Que se relajen, que la fiesta y el trasnochar hacen que luego des esas opiniones en entrevistas.
Pero no somos lo mismo ni tenemos la misma historia. Yo jamás he vendido mi vida privada. Y repito que no es una crítica a Belén Esteban. Me hace mucha gracia porque a mí me dan por hecho muchas cosas que no he contado. Jamás me sentaría en un plató de televisión a hablar de mi pareja, de mi expareja, o de mi hijo, que no tengo, pero que está por venir. Creo que esas comparaciones, aparte de ser machistas y rancias, me las voy a tomar como me tomo la cerveza: rápido y con un buen aperitivo. Porque si hay un personaje que caló en la televisión fue Belén, así que agradecida.
Hace unas semanas, la cuenta del PP de Madrid en X te atacaba haciendo uso de un vídeo personal tuyo de tu juventud. ¿Alguien te ha pedido perdón?
Ni Dios. No me ha pedido perdón ni Dios. Ni el conserje, ni el jardinero del ático. Nadie. A mí me hizo gracia la polémica porque decían que ahí tenía ya 18... Da igual, éramos unas crías y hay gente anónima en el vídeo. Sobre todo, la preocupación es de dónde han sacado ese vídeo, porque yo no lo había visto. Hay gente que se las da de detective y dice que lo vio por ahí en alguna página. En mi perfil no está y en el de mis amigas, que no se dedican a esto, tampoco. A mí me preocupa que esto sea una herramienta que pueda utilizar un partido político. Por varias razones.
Primero, porque nunca vamos a tener la misma defensa ni las mismas armas. Yo no tengo la capacidad de defensa ni de poder mediático que tiene un partido para arruinarte la vida. El PP no es mi enemigo y con esto no quiero abrir una batalla, con esto digo que hay unas herramientas que se están utilizando y en las que hay un abuso de poder porque no estamos al mismo nivel. A mí eso me asusta. Me asusta que se pueda coger un vídeo íntimo, un vídeo privado de unas chavalas y unas niñas en las fiestas de su pueblo. Que no estábamos en ningún yate con Marcial, ni estábamos en un parking de copas mientras la gente se ahoga. Estábamos en un momento bailando en el pueblo.
¿Te da miedo el nivel de deshumanización al que estamos llegando?
A mí me asusta porque te sientes muy vulnerable. Yo me sentí vulnerable, lo pasé muy mal y estuve muy triste. Es gente que aspira a gobernar este país y como esto sea así, y como esto sea el principio, me da pánico. Hoy es un vídeo y mañana no sé si tienen cuando tomé vino en la Comunión... no sabes qué pueden tener. Menos mal que tengo un historial limpio: no he robado, no he estafado y no he mentido. Es verdad que he hecho otras cosas pero hasta ahí puedo cumplir los mandamientos. Preocupa y asusta, espero que ese no sea el camino. Y me hubiese gustado unas disculpas. Las esperé, las sigo esperando porque pienso que nunca es tarde, pero han tenido oportunidad para hacerlo y no lo han hecho. Es más, han seguido incendiando y ellos están muy orgullosos de ese comportamiento. Si mañana eso lo hiciese un periodista de izquierdas con un periodista de derechas, yo le denunciaría. Si mañana el PSOE saca a Carlos Herrera o Ana Rosa Quintana de fiesta con 17 o con 25 años, yo diría que qué coño estamos haciendo como país.
La Séptima cuenta con presentadores y presentadoras de distintos perfiles, como Alba Carrillo, Luján Argüelles... ¿Qué tal estáis encajando?
¡Bien! Yo creo que cada una está un poco en su proyecto y en su momento. Con Alba y Luján muy bien, no ha habido ningún tipo de problema. Cada una está en su parcela y con su gente. Hay que ser generosos al principio, porque son momentos de nervios en los que todas las cosas se pueden confundir. Reivindico que siempre tiene que haber más talento que ego. Eso es importante en cualquier sitio y aquí hay mucho talento, de todas partes. Espero que no haya malos rollos, de momento somos una familia feliz.
Se ha bromeado mucho sobre si Alba Carillo va a aguantar tiempo en La Séptima tras sus polémicas salidas de RTVE y de Ten...
Alba es una de las compañeras en las que más confío. Tiene mi confianza plena y hay muchas cosas de ella con las que me siento identificada. A veces, a las que hacemos más ruido o hablamos con más facilidad de ciertas cosas se nos tacha de mucho, pero somos más comprometidas que otras. Como decía mi abuela, las mosquitas muertas son las peores. Yo confío en que Alba se va a quedar, que esta es su cadena y que este es su sitio. Por ahí hay muchas campañas de desprestigio y de gente que se sube al carro. Yo eso lo he vivido y cuando me fui de una cadena, de repente salió hasta uno de mi instituto a poner en Twitter que me conocía y que era mala persona.
A mí eso me ha pasado y Alba tiene mi confianza y respeto porque además creo que lo hace muy bien. Tiene una personalidad única y algo que no hay en televisión. Sobre todo, es valiente. Y yo espero que aquí seamos valientes todos, porque a mí lo que no me apetece es que siempre nos partamos la cara los mismos. Y luego hay formatos que se portan bien, formatos que no y con Alba comparto esa impulsividad que tiene. Cuando me fui de Mediaset, me fui diciendo que me iba de una mierda de sitio. No de la cadena, sino de ese formato en el que estaba. Entonces hay veces que te vas con el enfado.
Ese formato en el que colaborabas, En boca de todos, así como Código 10 o Horizonte están liderando muchas veces en audiencias. ¿Qué análisis sacas de este auge de Cuatro?
A mí me da pena. El otro día se lo escuchaba a Ruiz, que en lo que se ha convertido la cadena que nació con Iñaki Gabilondo y Javier Ruiz, y otras voces, en algunos de sus formatos, es un poco frustrante y decepcionante. A mí me parece bien que a la gente le vaya bien. Lo que me parece mal es que a la gente le vaya bien haciendo daño, utilizando la desinformación o a gente vulnerable como herramienta. Me parece mal que tengan en sus mesas a gente de la que hemos conocido por noticias que han pagado los servicios jurídicos a Koldo García, a un corrupto condenado. Me parece mal que tengan en sus mesas a gente que dice que “no había una puta en Adif controlando”. Me parece mal que esa gente hable para el resto, porque ese lenguaje tenso, crispado, enfadado y macarra va a la población. Y eso me indigna.
Cuando estaba en 'En boca de todos', llegaba a casa y no estaba orgullosa de lo que estaba haciendo. Tenía rabia y muchas veces salía del programa llorando
¿Y tú eso estando dentro no lo veías?
Yo es que hacía tiempo que había pedido salir. Hay una mentira que circula por ahí sobre que yo me voy ese día. Yo ya lo había pedido porque me había sentido incómoda en muchas ocasiones en las que había escuchado comentarios racistas o machistas. También incluso con la polémica del sketch de Quequé, por ejemplo. Y me sentí muy incómoda cuando se contó lo de Adamuz. A Horizonte solo fui una vez y no volví desde la DANA, desde que se inventaron que había muertos en el parking de Bonaire. Pero en el programa este del amigo de Mohamed VI que siempre se me olvida... ¿Nacho? ¡Nacho! [Duda irónicamente]. Yo ahí había pedido mi salida mucho antes.
Es verdad que tienes ciertos compromisos con la cadena, que es una cadena en la que llevaba muchos años. Había empezado en esa cadena con 20 o 21 años y tenía ese miedo a marcharme pero, a la vez, llegaba a casa y no estaba orgullosa de lo que estaba haciendo. Yo tenía rabia y muchas veces salía del programa llorando. Y no soy una persona de lágrima fácil. Yo recuerdo que llegaba a casa, llamaba a mi madre, y le decía que no estaba orgullosa de estar ahí y que no quería sentir vergüenza. Hoy estoy muy contenta porque no siento vergüenza con lo que hago. Hubo momentos en los que sí me sentí avergonzada de muchas de las cosas que habían pasado. No por lo que yo hacía, porque yo al final era el punching-ball que utilizaban para decir que eran plurales, pero sí avergonzada por determinadas situaciones. Decir que “mi perro es racista porque ladra a los gitanos” es algo que espero que no vuelva a suceder en una televisión.
Antes mencionábamos también a Luján Argüelles. Hay voces que se han sorprendido, incluida la de Alba Carrillo, tal y como nos reconoció en una reciente entrevista, de verla en una cadena de perfil ideológico distinto al que muchos le presuponen. ¿Cómo lo ves tú?
Yo he de decir que no hablo de ideologías aquí dentro. Sé lo que pienso yo y lo que soy, y nunca lo he escondido porque creo que hace flaco favor venderte como algo que no eres. Yo soy plural, pero no equidistante. Voy a contar la verdad, pero no voy a tapar por ideologías. Y es verdad que de Luján he escuchado los mismos comentarios, pero es una tía muy abierta y muy divertida. A mí no me ha hablado de política. Sí que ha habido algún comentario por el que hemos podido sospechar algo más, y es verdad que ella está igual un poco más alejado de lo que yo pienso, pero todo dentro del respeto. De esto va la pluralidad. ¿Para qué coño estamos diciendo todo el día que somos una cadena plural si luego vamos todos a votar lo mismo o a no votar? De Luján se oye eso pero luego hay otras compañeras que no tengo ni idea de qué perfil manejan, ni qué hacen, ni lo que votan o dejan de votar. Cada uno piensa como quiere. Lo importante es el respeto y no caer en nada sectario. Todos tenemos ideas, pero no estamos aquí para defender a ningún partido, sino para defender un proyecto televisivo.
Y hablando de votos, ¿tienes claro el tuyo?
Pues mira, lo he pasado un poco mal con las decisiones de la izquierda. Ya estoy un poco mejor, pero sentí una profunda decepción porque no se uniese la izquierda a la izquierda del Partido Socialista, con lo que está cayendo y porque no dan los números. Lo que sí te puedo decir es que soy antifascista y nunca votaría a un partido de extrema derecha. Voy a votar a un lado en el que creo que los servicios públicos y los derechos humanos están garantizados. No te puedo decir el partido porque el voto es secreto, pero acompáñame a votar y te lo enseño. [Risas].