Verónica Sánchez estrena serie en Antena 3: “La gente piensa que tuerzo el gesto si me hablan de 'Los Serrano', pero para nada”
Arranca la temporada 2026-2027 de nuestra televisión y Las hijas de la criada es uno de los platos fuertes de Antena 3. La serie basada en la novela homónima de Sonsoles Ónega, ganadora del Premio Planeta 2023, cuenta con Verónica Sánchez como una de sus protagonistas de cabecera. Con motivo de su estreno en abierto, la actriz se sincera con verTele sobre el gran reto al que se enfrentó para dar vida a doña Inés Lazariego. Más allá de su trabajo más reciente, Ángela o la mítica Los Serrano también ocupan parte de la conversación.
Producida por Buendía Estudios Canarias en colaboración con Atresmedia, la ficción desembarca en abierto casi un año después de estar disponible en Atresplayer. El drama está ambientado a principios del siglo XX y ofrece un retrato social a través de la saga familiar de Los Valdés. La ficción histórica, situada en un pazo gallego y en la Cuba colonial, tiene una misión de concienciación que va mucho más allá del puro entretenimiento: “Nos ayuda a entender de dónde venimos”.
El reto de interpretar a un personaje protagonista en la adaptación de un Premio Planeta, según destaca Sánchez, “es algo que te abruma al principio y que luego tienes que olvidar” para “estar a la altura”. En todo el proceso creativo, una “generosísima” Ónega estuvo a favor de toda propuesta: “Se ha portado muy bien con nosotros, no ha puesto ni una pega”. Conviene recordar que la periodista puso el foco previamente en que la serie había contribuido a mejorar y expandir lo que ella misma había plasmado en la novela.
Al margen del estreno de Las hijas de la criada, Verónica Sánchez cuenta con otra fecha señalada en su calendario: el reencuentro con sus compañeros de Los Serrano en la Comic-Con de Málaga. El elenco volverá a reunirse a principios de octubre de 2026, cuando se cumplen 18 años del final de la serie: “Ha logrado trascender un montón de épocas. ¡Sigue vigente tiempo después!”. Además, la actriz se confiesa agradecida con todos aquellos seguidores que la recuerdan por sus aventuras como Eva Capdevila.
La serie pone sobre la mesa dos claves muy presentes en tu trayectoria reciente: la diferencia de clases y la violencia contra las mujeres. ¿Sirven este tipo de obras para plantar cara a esa idea de 'cualquier tiempo pasado fue mejor'?
Sí, y creo que también nos ayuda a entender de dónde venimos. Las historias siempre ayudan: el contexto emocional, poner a personas de carne y hueso ante ciertas circunstancias… A lo mejor puedes estudiar datos teóricos, pero, cuando ves a personas reales viviendo esas diferencias sociales, igual entiendes mejor la injusticia. ¡Porque empatizas!
Sin spoilers, ¿hubo alguna escena en la que fue necesario un ejercicio de contención para no romperte?
En realidad, más bien al contrario. [Risas] Es un personaje muy discreto con sus emociones. Los momentos en los que se rompe, en realidad eran bonitos de hacer. Se buscaba justo lo contrario, que hubiera momentos donde Inés flaquea porque se da cuenta de que no todo el mundo sigue su ritmo. Hay momentos donde su marido no está a la altura. Cuando sus hijos crecen y, de repente, su hija la rechaza sistemáticamente. Ella no entiende por qué.
Con su hijo, que siempre ha sido su mano derecha, también hay un momento en el que empieza a no entender a su madre. Se comporta de una manera distinta a como ella lo educó. Esas situaciones son muy duras en la vida de Inés. Se tiene que romper y es bonito verla así también: entender que es una mujer con seguridad, pero también con sus vulnerabilidades.
Más allá de lo interpretativo, el reto no era menor. Sonsoles Ónega reconoció que la serie mejoraba lo que ella misma plasmó en la novela. ¿Qué supone esto para vosotros como intérpretes?
Bueno, Sonsoles… ¡Es que es generosísima! La verdad que se ha portado muy bien con nosotros. Desde el primer momento, al leer los guiones, estuvo a favor de todo: de la elección de los actores o de los cambios que hay en el guion con respecto a la novela. Entonces es tan generosa que dice eso, pero en realidad nosotros trabajamos con su material. Gracias a que su material es sólido, pudimos hacer la serie que hemos hecho.
¿Cómo recuerdas el reto de protagonizar una adaptación de un Premio Planeta? Y más este en concreto, que hubo mucho ruido alrededor…
Es algo que te abruma al principio y que luego tienes que olvidar. Porque si no, no te deja interpretar. Cuando me la ofrecieron, dije: “Madre mía, es un Premio Planeta. A ver si estoy a la altura”. Pero luego ya, cuando te pones a ensayar y a construir, tienes que olvidarte y tirar porque si no puede ser muy paralizante.
¿Hubo cierto miedo teniendo en cuenta que miles de lectores ya habían construido esos personajes en su imaginación?
Sí, también te preguntas si eres la Inés que el lector se ha imaginado. Porque claro, cada uno se ha imaginado a una Inés. Y tú quieres que ellos vean que estás conduciendo la historia. Ojalá sea así. Vamos, sé que en Atresplayer ha funcionado muy bien. ¡A ver qué tal en abierto!
¿Te confirmó Sonsoles Ónega si lograste ser la Inés Lazariego de su novela?
Sí, ella estaba muy contenta. Ya te digo que no ha puesto ni una pega, es que es una mujer muy generosa.
Ya que mencionas Atresplayer, ¿qué balance haces de 'Ángela'? Primero se estrenó en la plataforma, luego en Antena 3 y después desembarcó con éxito en Netflix…
Bueno, ¡lo que ha pasado con Ángela ha sido una sorpresa maravillosa! Funcionó en Atresplayer, funcionó en abierto… ¡Pero en Netflix se ha convertido en una locura! Es una serie con mejor dato a nivel mundial. Y a nivel España, creo que está entre las primeras. Para nosotros ha sido una sorpresa muy agradable, porque no era una serie con un gran presupuesto. Entonces, la hicimos con muchísimo cariño. Con un capitán de barco que es Norberto López Amado, que es un directorazo muy artista, que se implica muchísimo y que consiguió llevar la serie a un sitio concreto. Parte del éxito viene directamente de él.
¿Puede ocurrir algo similar con 'Las hijas de la criada'?
Ojalá. Una siempre quiere que los trabajos en los que está implicada sean un éxito, pero no por ego, sino porque sabe todo el esfuerzo que hay detrás. Que funcione algo que has hecho es una alegría.
Vienes de hacer personajes muy distintos y con muchas aristas. ¿Qué tiene que tener un papel para que todavía te haga sentir vértigo antes de decir que sí?
Siempre sientes vértigo. Siempre piensas si estás a la altura para lo que te han llamado. Y ese vértigo para mí es bueno. Es como que todavía sientes el gusanillo, no lo das todo por hecho. Estar en series distintas, en proyectos que no son largos y te obligan a cambiar, te hace sentir ese vértigo cada vez que haces una serie nueva.
Más allá de 'Las hijas de la criada', tienes en el horizonte un nuevo reencuentro con tus compañeros de 'Los Serrano'. ¿Todavía sientes el calor del público 18 años después?
Me siento afortunada. La verdad es que no me cansa en absoluto. La gente piensa que cada vez que se me habla de Los Serrano tuerzo el gesto, pero para nada. Me encanta ver cómo la gente que fue espectadora de joven, ahora lo es de nuevo con sus hijos. Es muy bonito.
Es una serie que ha logrado trascender un montón de épocas. ¡Sigue vigente veintitantos años después! Hay quien me para y dice: “Mira, es que mi hijo, que tiene siete años, se ha enganchado a Los Serrano; que yo lo veía con su padre cuando éramos jóvenes”. Es bonito, la verdad. Se recibe muy bien.
Si dentro de 18 años, como pasa con 'Los Serrano', la gente recordase 'Las hijas de la criada', ¿a ti qué sentimiento te gustaría que permaneciera?
Me encantaría que le tuvieran el mismo cariño que le tienen a los personajes de Los Serrano. Es verdad que la gente te habla de Los Serrano con muchísimo cariño hacia la serie, pero hacia los personajes también. Entonces, ojalá a Inés se cuele en los corazones de la gente, por muy tópico que suene eso. Ojalá caiga bien a la gente y la recuerden como a alguien que les hizo reflexionar… o vivir buenos momentos delante de la pantalla.