Jesús Castro reaparece con Sonsoles tras unos años en México: “Hay que estar en el candelero porque parece que me he muerto”

Jesús Castro reapareció este lunes en Y ahora Sonsoles (Antena 3) tras un tiempo instalado en México y alejado de la televisión española. El actor gaditano está de vuelta en nuestro país por motivos laborales y siendo consciente de que, después de varios años instalado en tierras mexicanas, el público patrio le ha perdido un poco la pista: “Parece que, de repente, me he muerto, porque he estado mucho tiempo allí. Pero quiero que sepáis que estoy más vivo que nunca”.

El andaluz hizo esta declaración durante su entrevista con Sonsoles Ónega, a lo largo de la cual habló mucho de su vida personal, pero también de la profesional, que empezó en 2014 con su papel protagonista en la película El Niño, el cual le valió una nominación al Goya y una incipiente carrera como intérprete, llegando a encadenar, en apenas cinco años, trabajos en series como Mar de Plástico, El Príncipe, La Verdad, Brigada Costa del Sol, Secretos de Estado o Pérdóname, Señor.

Sin embargo, llegó la pandemia y los proyectos empezaron a escasear. “El teléfono tardó mucho en dejar de sonar, estuve viviendo de esto muchos años y no me faltó el trabajo. De hecho, enganché un trabajo con otro, pero hubo un momento en el que hay este parón que todo actor y toda persona en general sufre. No soy de quedarme parado y me fui a México a seguir”, comentó este lunes el de Vejer de la Frontera.

“Antes de que todo se fuera a cero decidí irme a México y a Argentina”

Según Castro, llegó un momento en el que le resultaba “insostenible” mantener su vida en Madrid y seguir ayudando a su familia, mermada económicamente por la falta de trabajo —su padre, constructor, se vio especialmente afectado en aquella época—. “Antes de que todo se fuera a cero decidí irme a México y a Argentina porque no soy de estar parado. No puedo estar con lamentaciones ni quejándose con el culo en el sofá, me tengo que mover”, explicó el gaditano, que en los últimos años ha intercalado trabajos puntuales en España (Cristo y Rey, La viuda negra) con producciones al otro lado del charco (las series Diario de un gigoló, Cómplices y Un paso hacia a ti, la película Un milagro de Navidad en La Paz).

“El trabajo discontinuo no es para siempre. Lo gestiono con las mismas fuerzas y dando por hecho que estoy en una profesión muy difícil. Solo el 8% vive de ello y yo estuve en ese 8% nueve o diez años. No soy de tirar la toalla y tengo mucho bagaje ya como para pensar en eso. Amo mi trabajo. No me suelo cuestionar. Las cosas que he hecho están ahí, simplemente el trabajo no es lineal, es como una montaña rusa: a veces hay más y a veces hay menos, y cuando hay menos hay que apretar los dientes incluso más que cuando hay mucho”, señaló también el actor.

Ahora, Castro se encuentra en un buen momento, con varios proyectos profesionales en marcha: “Empiezo una película española en octubre y tengo un par de cosas también, para final de año, si Dios quiere, que todavía están empezando y hablando del guion. Estoy muy contento, porque aquí me resulta mucho más fácil”. De cara al futuro, lo tiene claro: “Voy a buscarme la vida, a esforzarme y a seguir formándome, porque un actor se tiene que formar siempre. Gracias a Dios ya empieza la rueda a girar, así que encantado de la vida. Al estar tres años en México también hay que estar en el candelero y parece que, de repente, me he muerto, porque he estado mucho tiempo allí. Pero quiero que sepáis que estoy más vivo que nunca”.