Juan José Millás habló con Évole de corrupción poniendo un ejemplo de lo que le ocurrió tras visitar 'La Revuelta'

Paula Hergar

22 de febrero de 2026 23:18 h

Este domingo, Lo de Évole se desplazó hasta la casa que Juan José Millás, en la costa asturiana, para charlar con él lejos del ruido de la ciudad.

El escritor y periodista - uno de los nombres esenciales de la literatura española contemporánea- paseó con Jordi Évole por caminos arbolados, compró pescado a la vendedora ambulante, preparó una comida con el presentador y disfrutaron de una larga sobremesa en el jardín.

Llegados a ese punto, el propio Millás bromeó sobre el tipo de entrevista que estaba viviendo con Évole: “Montas estos tinglados de tres días de convivencia y la gente te baja la guardia y le sacas los hígados. Hay que defenderse un poco de ti”. Palabras que argumentó para no tener que responder a preguntas tan personales como la de su separación.

Aunque la realidad es que los dos estaban con la guardia bajada, ya que el presentador arrancó la entrevista hasta con un ataque de cataplexia (y no fue el único). “Yo con mi equipo he preparado un guion, hay un camino marcado, pero con estas entrevistas sé como empiezan, pero no sé cómo van a acabar”, expresó.

Durante el programa de laSexta, Millás comparó la vejez con la adolescencia, asegurando que en ambas hay “misterio y confusión”. Además de confesar que no le “impresiona” cumplir 80 años.

También analizó la relación entre ficción y verdad. Para ello, los dos reflexionaron constantemente sobre la película El show de Truman. “Es una de mis películas favoritas. La idea de que la realidad es un decorado. Racionalmente, no me lo creo, pero no somos solo seres irracionales, a veces sí pienso que una puerta te puede llevar a otra”, expresó el escritor.

Millás: “¿Por dónde empieza uno a corromperse?”

El escritor y el presentador hablaron de la supremacía del individuo radicalizado por el capitalismo y de corrupción. Para ello recordó algo que le ocurrió tras su última visita a La Revuelta:

“Estuve en La Revuelta y conté a Broncano que empecé escribiendo mis novelas con bolis BIC negros. A los pocos días me escribieron de la casa BIC que estaban encantados con lo que dije y que si me podían mandar un obsequio. Les di las gracias, pero expliqué que no podía aceptar el obsequio. Porque ¿por dónde empieza uno a corromperse?”, se preguntó.

Y analizó: “Si me lo mandan y me halaga, también esa una cuestión de vanidad, el siguiente paso en una entrevista ¿cuál puede ser? Mejor cortar por lo sano. La corrupción va mezclada a la vanidad”, subrayó.