El futuro de las series de TV en abierto tras la lección de 'Barrio Esperanza': una posible solución y mucho que reflexionar
Barrio Esperanza se ambienta en un colegio de Primaria, así que tiene sentido que nos haya dado una importante lección durante su paso por La 1. Una lección que los directivos de las cadenas generalistas deberían apuntarse despacito y con buena letra de cara al futuro: si una serie funciona bien en audiencia los domingos por la noche, lo mejor que puedes hacer es no moverla de ahí. Principalmente, porque si algo nos ha demostrado la ficción protagonizada por Mariona Terés es que, hoy por hoy, no hay mejor ventana de emisión para las series de prime time que la última noche de la semana.
La razón es sencilla: los fines de semana no hay un access como tal, así que las principales ofertas de la noche comienzan a las 22:00 horas, no pasadas las 23 horas, como ocurre entre semana. Sin embargo, como los viernes y los sábados hay más gente fuera de casa, la noche dominical se erige en la opción predilecta para atraer al mayor público posible. Sobre todo las ofertas de RTVE, que al no tener anuncios, aprovechan su temprano inicio para acabar cerca de la medianoche y no bien entrada la madrugada, como pasa con ellas y con las del resto de cadenas de lunes a jueves.
En este sentido, no es casualidad que la pública estrenara ahí Barrio Esperanza el pasado 19 de abril, pues haciéndolo aspiraba a reunir más adeptos que los que podría reunir en un día laborable. La audiencia le dio la razón: líder de la noche con un 15.3% de cuota y 1.611.000 espectadores, el estreno más visto de una serie semanal de la cadena pública en los últimos seis años. Pese a ello, RTVE decidió pasar a programarla los miércoles a partir de las 23 horas, arrebatándole casi cualquier esperanza —nunca mejor dicho— de tener un buen recorrido en audiencias.
Decimos 'casi' porque La 1 venía de emitir dos series entre semana con datos satisfactorios. Por un lado, la comedia culinaria Sin gluten (emitida en cuatro miércoles de octubre con una media del 12.8% de cuota y 920.000 espectadores). Y por el otro, la serie de época ENA. La reina Victoria Eugenia, la única ficción capaz de promediar esta temporada más de un millón de espectadores a partir de las 23 horas (12.7% de share y 1.161.000 televidentes de media en seis lunes repartidos entre finales de noviembre y finales de diciembre).
Gracias a lo acumulado en sus dos primeros capítulos, Barrio Esperanza está al borde de entrar en este selecto grupo, algo que hará si este domingo salda satisfactoriamente su final. Sí, este domingo, porque después de encadenar un mínimo de audiencia tras otro los miércoles, La 1 ha decidido devolverla por una noche al prime time dominical para darle una honrosa despedida.
Audiencias de 'Barrio Esperanza' en La 1:
- Primer episodio: 15.3% y 1.611.000 (domingo a las 22h)
- Segundo episodio: 11.2% y 1.026.000 (miércoles a las 23h)
- Tercer episodio: 11.2% y 864.000 (miércoles a las 23h)
- Cuarto episodio: 9.8% y 778.000 (miércoles a las 23h)
- Quinto episodio: 7.7% y 665.000 (miércoles a las 23h)
- MEDIA: 11% y 989.000
El reto de fidelizar al público de las series en abierto
Al igual que Barrio Esperanza, Sin gluten y ENA también firmaron grandes números en su estreno (17% y 1.214.000 la primera; 17% y 1.331.000 la segunda), demostrando así que al público todavía le gusta dar oportunidades a las series españolas de prime time. Sin embargo, la trayectoria descendiente de las tres —mucho menos pronunciada en el caso de ENA, que incluso subió en su cuarto capítulo— refleja otra cosa a tener en cuenta: que la fidelización del público sigue siendo la gran asignatura pendiente. Es lógico en la era actual, la del streaming, que ofrece una ventana de emisión mucho más cómoda, sin anuncios, sin horarios prohibitivos y sin marcar los tiempos del público. De hecho, el estreno de Barrio Esperanza tuvo una gran acogida en RTVE Play tras su emisión en La 1.
El prime time dominical, con su inicio a las 22 horas, se presentaba, pues, como una buena opción para que Barrio Esperanza lograra cierta fidelidad. Miniseries como La ley del mar (13.1% y 1.544.000 en 2024) y Anatomía de un instante (15% y 1.364.000 el pasado 22 de febrero) ya se habían emitido ahí al completo con buenas cifras. Incluso Zorro (12.8% de cuota y 1.478.000 en 2024) empezó bien antes de caer en picado en las siguientes semanas. Esto sin contar los innumerables lideratos de La película de la semana, que no es una serie, pero sí una marca que lleva años haciendo que las noches dominicales de La 1 sean sinónimo de ficción, aunque sea a base de películas.
Pese a los precedentes, La 1 renunció a esta ventana con Barrio Esperanza, para la que prefirió seguir la misma estrategia que había aplicado previamente al programa Top Chef: Dulces y famosos, que meses antes estrenó un domingo a las 22 horas para después emitirlo los miércoles después de La Revuelta. La diferencia es que el talent de repostería firmó un debut discreto (9.2% y 880.000) que hacía que moverlo de día resultara menos incomprensible. En cambio, con Barrio Esperanza siguió el mismo plan argumentando que “la duración de los episodios —70 minutos— provocaría que el prime time dominical de La 1 se viera resentido”, según explicó entonces el director de TVE, Sergio Calderón.
De hecho, el directivo se comprometió a “cuidar la hora de arranque”, entendiéndose como tal que empezaría, como muy tarde, a las 23 horas y no después. Sin embargo, esto sólo se cumplió en la primera entrega en la noche del miércoles, lo que refleja la falta de mimo hacia la serie escolar. Una falta de mimo que no solo ha sufrido ella dentro de RTVE.
Hora de inicio de 'Barrio Esperanza':
- Primer capítulo: 22:00h (domingo)
- Segundo capítulo: 23:00h
- Tercer capítulo: 23:15h
- Cuarto capítulo: 23:15h
- Quinto capítulo: 23:10h
Las series deben ser también un pilar de la TV pública
De la treintena de proyectos que La 1 de RTVE ha estrenado en su prime time en las dos últimas temporadas, un 73% han sido programas de entretenimiento y un 27% series de ficción. Mientras los seriales La Promesa y Valle Salvaje gozan de una gran estabilidad como columnas vertebrales de la programación vespertina, las producciones concebidas para su emisión semanal en el (históricamente llamado) horario de máxima audiencia no gozan de las mismas oportunidades y muchas veces aguardan meses -o incluso años- en un cajón hasta que les llega el turno de presentarse ante los espectadores.
Independientemente de los cambios de dirección que ha protagonizado la televisión pública en los últimos tiempos, la apuesta por la ficción es una asignatura pendiente que tanto el público como la prensa especializada, e incluso los propios creadores, han demandado solventar a las distintas presidencias. Atrás han quedado los años en los que títulos como Cuéntame, Águila Roja, Isabel o El Ministerio del Tiempo eran los productos estrella de la televisión de todos. Y esto no es únicamente responsabilidad de los espectadores que se han volcado en el consumo a la carta, sino un problema estructural de configuración de parrillas que parece tener las series como un comodín.
Así lo demuestran algunos de los últimos estrenos, muchos de ellos coproducciones que, tras estar un tiempo guardadas, se han visto en otros territorios a través de otras cadenas y plataformas mucho antes que en La 1. Ocurrió por ejemplo con Detective Touré (en Primeran, 9 meses antes), la ya mencionada Ena (en YLE Areena y RTP2, 8 y 7 meses antes) o La Frontera (en Prime Video, 5 meses antes), esta última siendo el ejemplo extremo de cómo se acabó sacando del cajón sin una apuesta clara, pues despacharon sus seis capítulos en dos sábados noche. La mencionada Ena, cuyo creador Javier Olivares pidió insistentemente en público a RTVE que la sacase a la luz, terminó siendo un éxito, como comentábamos antes. Otras como Asuntos Internos, que aguardó su turno durante más de un año, corrió peor suerte (8.9% y 795.000) y su final acabó relegado al late night.
Más de doce meses es también el tiempo que lleva bajo llave Los 39, la última ficción histórica de nuestra televisión pública. Producida por Secuoya Studios, esta serie inspirada en la historia real del naufragio de la Santa María de Cristóbal Colón se rodó en 2024 bajo la dirección de Max Lemcke y Jorge Saavedra, y RTVE cerró su adquisición antes de la entrada de José Pablo López. Pese a estar lista para su emisión desde 2025, la pública no ha encontrado hueco en La 1 para estrenarla.
El inicio de esta producción se anunció en abril de 2024, a través de una nota de la productora. Entonces se comunicó que esta ficción creada por David Martínez y Roberto Serrano, con guion de ellos junto a Paula Moreno, Mayte Castillo y Natalia Peralta, iba a empezar a rodarse en localizaciones de España y Colombia, con un atractivo reparto que incluía nombres como Hugo Silva, Daniel Grao o Pablo Derqui. Como se contó entonces, Los 39 se inspira en la historia real de los 39 hombres que Cristóbal Colón abandonó en la isla La Española en 1492, y a su vez en la trilogía La pérdida del paraíso (Planeta), de José Luis Muñoz Jimeno.
Secuoya Studios dijo de ella en su anuncio que sería un “intenso y excitante proyecto que combina elementos de thriller, misterio, amor, supervivencia y drama épico”. Ingredientes que llevaron a RTVE a subirse al barco, nunca mejor dicho, antes de que empezase a navegar, en la supervisión de los guiones. No obstante, la cadena no se ha lanzado a sacar del cajón los 6 episodios de los que consta esta serie histórica, que sí vio la luz en Latinoamérica en octubre de 2025 a través de Prime Video.
Esta producción no está por ahora entre los próximos estrenos de la pública, algo que conlleva importantes perjuicios en aquellos que han trabajado en la producción. Sin ir más lejos, una serie que se graba y no se puede ver, para su equipo técnico y artístico es como si no se hubiera hecho. Para sus creadores y directores, la consecuencia más inmediata es que sin visibilidad a su trabajo, en un mercado tan saturado resulta más complicado que les lleguen nuevas propuestas. Una situación a la que se suma el perjuicio económico, pues parte de sus remuneraciones salen de los derechos de autor, y estos a su vez dependen de su explotación. “Sin que nuestro trabajo se vea somos invisibles y eso repercute en las posibilidades de tener nuevos trabajos”, expresan a este portal fuentes del sector sobre este problema.
Actualmente, RTVE tiene en producción una nueva serie llamada Rojo sobre blanco, también protagonizada por Hugo Silva junto a María Hervás y producida por Good Mood.
La dispar apuesta por las series en las cadenas privadas
Los problemas de las series españolas en abierto van más allá de RTVE. Mediaset, por ejemplo, ha estrenado este curso La Agencia, Pura Sangre y la temporada 14 de La que se avecina; las tres con discretos resultados (8.7%, 8.7% y 10% de media, en sintonía con el delicado momento de la cadena) y malas horas de emisión (después de las 23 horas), pero dándoles al menos salida. En cambio, aún esperan su turno las temporadas 15 y 16 de la comedia vecinal, disponibles en Amazon desde finales de 2024 y 2025, respectivamente; Marusia. Vientos de honor, de cuyo anuncio ha pasado más de un año; Ella, maldita alma, que ha empezado a promocionar justo esta semana tras dos años en el cajón; y Romi, que empezó a rodar en 2023 y no había promocionado hasta este mes, ocho después de su lanzamiento en Prime Video.
Así pues, la estrategia de Mediaset para con sus series pasa, a grandes rasgos, por tres acciones diferentes. La primera, ceder la primera ventana de emisión a Prime Video (LQSA, Romi). La segunda, guardarlas en un cajón por tiempo indefinido, transmitiendo con ello poca confianza o la falta de un plan de programación claro (Ella, maldita alma). Y la tercera, emitirlas primero por Telecinco y después cederlas a una plataforma (La Agencia llegó a Disney+ tras su paso por el abierto, por ejemplo).
Dentro de este último punto toca hablar de los particulares casos de Entrevías y La Favorita 1922, que tuvieron una acogida tan buena que Telecinco decidió emitir sus dos primeras temporadas del tirón, intentando crear así una especie de rutina entre el público. La jugada le salió realmente bien con la serie de José Coronado, que triunfó en abierto (16.4% y 15.3% de media en sendas tandas, programadas entre febrero y mayo de 2022) y después a nivel mundial en Netflix. Por desgracia, acusó enormemente el año y medio que pasó entre la segunda y la tercera temporada (10%), así como el año que pasó entre la tercera y la cuarta y última (7.7%), acabando con unos números muy pobres. A la ficción de Verónica Sánchez le pasó algo más simple: el público lineal perdió interés por ella con el paso de los capítulos (empezó en un 17.1% y acabó en un 6.9%).
En lo que respecta a Atresmedia, su estrategia de ficción está mucho más definida: primero estrena sus series en su propia plataforma (Atresplayer), luego las programa los jueves por la noche en Antena 3 y después las cede a una compañía externa (principalmente Netflix). No hay un periodo de tiempo fijo entre una ventana y otra, y tampoco todas las series tienen garantizado llegar al abierto. Aquellas que lo hacen tienen la posibilidad de llegar a un público más amplio pese a que no todas consiguen destacar en audiencias, ya sea por, sí, el tardío horario (pasadas las 23:15h, justo después de El Hormiguero) o por tener que enfrentarse al reality de turno de Telecinco (generalmente Supervivientes).
Por supuesto, dentro de esto hay excepciones. Por ejemplo, el éxito que fue en su momento Entre tierras (12.4% en 2023), el cual le valió su renovación por una segunda temporada -algo sorprendente en la era de las series cerradas-, o lo bien que funcionaron Alba (2022) y Ángela (2025) en Netflix. La primera también en abierto (13.6%), aunque en su caso no fue a parar a la noche de los jueves, sino a la de los miércoles.
No obstante, el plan de emisión de Atresmedia se ha visto interrumpido este curso por La Encrucijada, el intento de la compañía de emular la exitosa fórmula de las series turcas. A diferencia de La ley del mar, Anatomía de un instante, ENA y Sin gluten, que funcionaron en menor en medida en La 1 por exigir la atención del público durante pocas noches (entre una y cinco, según el caso), las ficciones otomanas funcionan justo por lo contrario, por tener muchos capítulos y convertir su visionado en un hábito semanal. El mismo que Telecinco buscó con Entrevías y La Favorita 1922.
Atresmedia trató de replicar esta fórmula con esta serie de 60 capítulos, los cuales emitió entre julio y enero a un ritmo de dos por cada jueves. El resultado (10% de cuota media) no fue satisfactorio, pero aun así el caso de La Encrucijada fue un intento del grupo por probar algo diferente. Un intento que se pudo permitir gracias al fuerte liderazgo en audiencias de Antena 3, el mismo que también le permite seguir dedicando sus noches de los lunes, los martes y los domingos a series turcas, por mucho que sólo una de las dos que tiene en parrilla (En tierra lejana) transmita ahora mismo cierta competitividad (la otra es Una nueva vida).
De una manera u otra, las series españolas en abierto llevan años sufriendo las consecuencias del contexto actual, marcado por el descenso en el consumo de la televisión lineal, la fragmentación de la audiencia y la competencia de las plataformas de streaming, que han acostumbrado al público a unos tiempos, unos hábitos de consumo y unos catálogos de ficción mucho más atractivos de los que pueden ofrecer las cadenas generalistas. Aun así, sus respectivas compañías (RTVE, Atresmedia y Mediaset) pueden y deben seguir apostando por programar series en abierto, ya sea por imagen de marca, por el bien de la industria o por continuar explotando sus acuerdos con tercero.
La otra pata del banco, la de la cuota de pantalla, es más complicada. Con una serie pueden ganar terreno en el diferido, un apartado que cada vez merece más atención, pero no hace falta decir que todas las cadenas quieren su trozo de pastel en el abierto. Y la emisión de una ficción por la noche lo dificulta por lo ya expuesto. Aun así, quizá el punto intermedio esté en la noche de los domingos, tal como venimos diciendo. Aparentemente, es el único espacio de la parrilla nocturna que garantiza un buen horario y un buen puñado de público a su alrededor, que es lo que necesita una serie para empezar a triunfar. Por supuesto, a esto le han de seguir la calidad de la misma, una buena promoción, una competencia 'amable' y, por encima de todo, la voluntad de las cadenas por hacer que todo esto se cumpla.
En este sentido, no parece que Telecinco vaya a dejar de emitir ahí realities ni que Antena 3 vaya a hacer lo propio con sus series turcas, por lo que las opciones de cambio pasan por La 1. Al fin y al cabo, es la que tiene una oferta dominical más fácil de mover y la única de las tres que es una cadena pública, con la responsabilidad que esto conlleva a la hora de cuidar sus contenidos. Veremos si lo ocurrido con Barrio Esperanza hace que se replantee su estrategia de ficción o si, por el contrario, hace caso omiso al mensaje que, parece, le ha mandado el público con esta serie.