Netflix pone a 'Berlín' ante un inteligente espejo en un final anticlimático que deja a medias su nexo con 'La casa de papel'

Pedro Alonso y la banda de 'Berlín y la dama del armiño'

Adrián Ruiz

Cuando Álex Pina y Esther Martínez Lobato escribieron la segunda temporada de Berlín, lo hicieron ignorando que se trataría de su final en Netflix. Hace alrededor de dos meses, Pedro Alonso citó a los creadores a una reunión en la que les acabó soltando la bomba: quería dejar atrás al personaje que lo catapultó a la fama mundial en La casa de papel y que lo ha terminado acompañando durante los casi diez últimos años. Su drástica decisión cambió todos los planes y provocó que la nueva tanda de capítulos, que llega este viernes 15 de mayo a la plataforma con el título de Berlín y la dama del armiño, quedara como un desenlace involuntariamente anticlimático que deja a medias el camino de esta exitosa precuela hacia los hechos narrados en el arranque de la serie original.

De esta manera, tal y como han reconocido los citados guionistas, se vieron frustradas sus intenciones de seguir “sacando lonchas” a una figura que aún tenía más historias que contar sobre su pasado. Un personaje que, tras la inesperada determinación de Alonso, verá interrumpido su arco de transformación en esta línea temporal previa al atraco de la banda del Profesor a la Casa de Moneda y Timbre.

El propio Pedro Alonso admitía estos días a verTele, en una entrevista que verá la luz este fin de semana, que su idea de poner fin a Berlín “cambiaba el ángulo” de todo, incluso el de la propia conversación que estaba manteniendo con este portal. Pues bien, como consecuencia, su decisión distorsiona también en cierta manera la perspectiva desde la cual toca analizar y valorar la nueva tanda de episodios de la ficción.

Netflix lanza el tráiler oficial de la temporada 2 de 'Berlín', con los últimos pasos de Pedro Alonso ante el final de la serie

Así pues, quien escribe estas líneas se enfrentó a la temporada 2 de Berlín -Netflix dio acceso a los medios a sus ocho capítulos- desconociendo también que se trataba de su final, puesto que Alonso confirmó su salida apenas dos días antes de su espectacular presentación en Sevilla. Y en esa ingenua e incontaminada experiencia, Berlín y la dama del armiño se siente como una extensión mejorada de la anterior, logrando asentarse en ese nuevo código de comedia que en Berlín y las joyas de París no terminaba de encajar -como analizamos en nuestra crítica-, y con sus protagonistas mejor defendidos y mejor cohesionados -con alguna excepción- en sus relaciones interpersonales.

Sin embargo, una vez sabido que se trata de su adiós definitivo, la sensación cambia por completo. Con ese nuevo marco, se queda uno insatisfecho y desconcertado ante una resolución que, sin hacer ningún tipo de spoiler, deja varias tramas abiertas que podían llegar a tener continuidad en el futuro. Pese a que Pina y Martínez Lobato pusieron un broche conclusivo a la temporada, algunos giros importantes que suceden durante el desenlace -que incluirá el anunciado aunque testimonial cameo de El Profesor que entusiasmará a los fans de La casa de papel-, hace evidente que este no era el punto en el que los creadores de Berlín querían soltarle la mano. Sea como sea, los espectadores que se asomen a los nuevos capítulos deberán asumir todo este contexto y, cada quien, lidiar con esa citada doble lectura para poder disfrutarlos.

Pedro Alonso, en 'Berlín y la dama del armiño'

'Berlín' madura en Sevilla y se topa con un atinado y cómico espejo

Al margen de esa anticlimática despedida, Berlín y la dama del armiño convence más que su predecesora, que descolocó imponiendo un nuevo tono de cómico romanticismo a un Berlín acosador que realizaba acciones moralmente condenables, como recogimos en este otro análisis, en su intento de conquistar a la mujer que deseaba. En esta nueva tanda, el humor está mejor enfocado y los guionistas han logrado pulir la parte más turbia e inquietante de su protagonista. Un hombre que, no olvidemos, acabó violando a una rehén en las primeras temporadas de La casa de papel y del que en este spin-off en forma de precuela se intenta mostrar una cara 'más amable' antes de iniciar su proceso hacia la oscuridad, potenciado por una enfermedad terminal que empieza en esta entrega a dar sus primeros síntomas.

Berlín, ahora algo más luminoso y con signos de tener aún un ápice de humanidad y sentido de la ética -como veremos en el epílogo del último episodio-, protagoniza sus momentos más divertidos gracias a dos de las tres incorporaciones que ha hecho la serie para sus nuevas tramas, que tienen la ciudad de Sevilla como maravilloso escenario principal.

Por un lado, con el rol de José Luis García Pérez, un ficticio Duque de Málaga que contrata sus servicios en la capital andaluza para robar el cuadro de Leonardo da Vinci La dama del armiño. El aristócrata se presenta así como un acertadísimo y divertido espejo de Berlín, destapándose como un tipo tan narcisista, excéntrico, arrogante y megalómano como él. En ese frente a frente, Berlín y su némesis desarrollan una encarnizada lucha de egos que propicia algunos de los momentos más cómicos de la temporada.

Inma Cuesta, José Luis García Pérez y Marta Nieto, nuevos fichajes de 'Berlín'

Por otro lado, con el de una Inma Cuesta que brilla en la piel de Candela, una sevillana 'de pura cepa' que caerá inevitablemente en algunos clichés sobre Andalucía. Unos estereotipos que surgen de esa caricaturización que la serie -siempre con vocación de 'cómic'- hace de algunos de sus personajes principales y que, probablemente, atiende a un interés de potenciar su internacionalización en mercados como el americano.

Candela, con un espíritu libre y rebelde que trae a la memoria, entre otros referentes, a la Esmeralda de El jorobado de Notre Dame -con un conejo en lugar de una cabra como mascota-, hace aflorar esa parte sentimental de Berlín, estableciendo entre ellos una relación algo más sana, natural y de igual a igual que la de la temporada anterior. El trío de fichajes lo completa una siempre magnética Marta Nieto, esposa del Duque de Málaga que pondrá en jaque los planes de la banda, quien sorprende positivamente en un registro muy diferente al que nos tiene acostumbrados en su trayectoria como actriz.

Los tres reconocidos actores se unen de forma orgánica al reparto principal, que se nota esta vez más asentado. Especialmente, con una Michelle Jenner más consolidada en el perfil 'nerd' de Keila, un Joel Sánchez que crece notablemente como actor tras su debut en el mundo de la interpretación en la primera tanda y un Tristán Ulloa con Damián apuntalando su vis cómica a la vez que desarrolla de forma coherente su parte emocional. En general, se percibe un mayor disfrute del elenco -que traspasa verdaderamente la pantalla-, aunque el guion ejecuta una extraña separación de la banda que, por la manera en la que se resuelve, se siente forzada y sin sensación de que aporte algo realmente interesante en la trama.

Pedro Alonso, en una imagen de 'Berlín y la dama del armiño'

El último 'personaje' clave de la temporada, tirando uno también de clichés, es el de la propia Sevilla, que coge el relevo de París como otro imponente escenario en el que desarrollar el nuevo robo del clan. La ciudad andaluza tiene un protagonismo clave en la ficción, impregnando el ambiente y contagiando a los protagonistas de su potente energía, alegría y color, aunque eso sí, siempre desde una mirada más glamurosa y elitista sobre la metropoli. Este ha sido otro de los grandes aciertos de Netflix en las dos temporadas de Berlín, el de salir a rodar -haciendo gala de su caracter de superproducción- en localizaciones reales de dos emplazamientos tan emblemáticos. Estos lugares han acabado dinamizando la ficción, con París otorgándole un tono más elegante y sofisticado a la escena y Sevilla uno más vibrante y pasional.

En cualquier caso, Berlín y la dama del armiño sigue funcionando como un tiro en su parte de acción y gustará a aquellos que se acerquen a la serie buscando el ADN adictivo que siempre ha caracterizado a la franquicia. La ficción apuesta en esta tanda por un robo 'matrioshka' -con la banda organizando un golpe dentro de otro mucho más ambicioso-, lo que complejiza el relato hasta un nivel en el que sus creadores vuelven a tirar de algún parche narrativo (los famosos 'deus ex machina') o repetir algún recurso que ya hemos visto antes dentro de la misma saga para resolverlo. A pesar de eso, la temporada mantiene su gran voluntad entretenedora, su trepidante ritmo y su espectacular eficacia técnica. Todo ello, en un desenlace 'interruptus' que Netflix ha amortiguado con una inteligente maniobra antes de su lanzamiento: el anuncio de lo nuevo de La casa de papel.

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