Kiko Hernández, condenado a pagar 30.000 euros a Julia Janeiro por vulnerar su honor e intimidad en 'Sálvame'
El Tribunal Supremo ha ratificado la condena contra Kiko Hernández, que deberá indemnizar con 30.000 euros a Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, por vulnerar su honor, su intimidad y su imagen en el programa Sálvame de Telecinco cuando acababa de cumplir los 18 años. Mediaset, que no recurrió la sentencia inicial de la Audiencia Provincial de Cádiz, también fue condenada a pagar a la joven 190.000 euros por el mismo motivo.
La propia influencer fue la encargada de informar a sus seguidores de la noticia, compartiendo un mensaje contra el excolaborador de Sálvame a través de sus redes sociales: “Una vez más los tribunales me dan la razón”, señala. “El Tribunal Supremo condena a Kiko Hernández a indemnizarme con 30.000€ [...]. No todo vale”, añade Janeiro, celebrando la decisión del Alto Tribunal, que, tal y como verTele ha confirmado, ha rechazado el recurso de casación del televisivo. Este deberá abonar los 30.000 euros a Janeiro (más las costas de instancias) en un plazo máximo de 20 días.
La sentencia, ahora firme, fue interpuesta contra Hernández y Mediaset por hasta 18 entregas de Sálvame en las que Telecinco especuló con su vida privada e incluso escolar y que provocó que la joven, que acababa de cumplir la mayoría de edad, tuviera que mudarse, según considera la Justicia, para esquivar el acoso mediático. Que ella tenga más de 200.000 seguidores en Instagram y sus padres sean “notablemente famosos” en la prensa rosa, aseguran los jueces, no justifican estas incursiones en su intimidad.
María José Campanario declaró contra Mediaset
María José Campanario compareció en el juicio para confirmar la “inquietud, impotencia, zozobra y angustia” que sufrió su hija “al verse perseguida” por las cámaras de la cadena. La demanda fue presentada por Averum Abogados y su socio-director Mario Bonacho, el mismo despacho que recientemente consiguió una condena para Telemadrid por intromisión en la intimidad de Georgina Rodríguez y su hermana.
La hija de Janeiro y Campanario, que recientemente ha fichado por Antena 3 para un nuevo concurso de retos, cumplió la mayoría de edad en abril de 2021. Un momento en que la prensa del corazón, ya sin las ataduras de estar hablar de una persona menor de edad, se lanzó a dar toda la información posible sobre su vida. Socialité, programa de Mediaset, llegó incluso a hacer una cuenta atrás para "despixelar" las fotos que la joven compartía en su perfil de Instagram. Otros programas de la cadena, sobre todo Sálvame, se dedicaron a difundir datos de su vida privada tanto actual como de cuando era menor de edad.
La joven, que en la actualidad acumula más de 200.000 seguidores en Instagram donde comparte contenido relacionado con el mundo de la moda y la estética, demandó tanto a la cadena como a su entonces colaborador Kiko Hernández por entrar en sus “espacios privados” a lo largo de 18 programas emitidos poco después de cumplir la mayoría de edad.
Tanto Mediaset como Hernández, destacaban las primeras sentencias del caso, difundieron todo tipo de informaciones que ni siquiera estaban confirmadas. Desde sus malas relaciones con compañeras de colegio en su etapa escolar hasta su vida social en ese momento hasta afirmar que había sido detenida por robo o insinuar su relación con el consumo de estupefacientes. Todo, según la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Jerez de la Frontera, “sin que se probara la veracidad de tales afirmaciones”. Se hizo, afirmaban los jueces, “de forma sistémica” y vulnerando los derechos de Julia Janeiro al honor, la intimidad y la propia imagen.
Esta nueva sentencia ratifica ahora lo que dijo un juzgado de Arcos de la Frontera en un primer momento: que además de los mencionados 190.000 euros por parte de Mediaset, la joven tendrá que ser indemnizada por Kiko Hernández con otros 30.000 euros más. Mediaset fue obligada también a borrar todo ese contenido de sus soportes y los jueces solo concedieron una reducción en los interes que debían pagar aparte de esa cantidad.
“Una frase muy paradigmática de este juicio fue que ser un personaje público no se hereda, no puede ser considerada un personaje público porque sus padres lo fueran”, explicaba hace unos meses el letrado Mario Bonacho a este periódico. “Los medios decían que ella, al ser hija de personajes públicos, también lo era, y desde el despacho lo negamos”.
Una “influencer” con derecho a la privacidad
La sentencia de la Audiencia Provincial, que fue recurrida ante el Tribunal Supremo por Kiko Hernández -Mediaset decidió acatarla-, rechazaba todos los argumentos de la cadena y de su antiguo colaborador. Ambas partes solicitaban eliminar o al menos reducir las indemnizaciones alegando, principalmente, que ella misma es una influencer con miles de seguidores, y que sus propios padres han hablado de ella en la prensa del corazón desde que es muy pequeña.
Los jueces reconocían que tanto Jesulín de Ubrique como María José Campanario son personas “notablemente famosas” en el mundo del corazón desde hace más de dos décadas, pero eso no justifica hacer una prospección informativa en la vida de su hija. Además, añadían que cuando eso sucedió ella era menor de edad y no prestó su consentimiento. “Que sea hija de dos personajes famosos en el ámbito de la presa rosa no dota a la recurrente, por el hecho de llevar un apellido determinado, de una mayor trascendencia pública”.
Tampoco daban por justificado el despliegue informativo en el carácter de “influencer” de la joven en su cuenta de Instagram, donde es conocida como Juls Janeiro. “Que la misma sea influencer no suscita por si sola ningún interés mediático”, señalaban los jueces. Su cuenta, consideraban, es “ajena a la vida personal, familiar y sentimental” de la joven y su finalidad es interactuar con terceros, “no que puedan emitirse opiniones o realizarse comentarios sobre la vida privada del titular de la cuenta y carentes de cualquier interés o relevancia pública en un medio de comunicación”. Tampoco había dado permiso para que la cadena usara sus fotos de Instagram.
“Es obvia la inquietud y sufrimiento derivado del intento de desprestigio del que fue objeto la joven y que tuvo una múltiple perspectiva, social, familiar y personal”, descaba el letrado. La cadena estuvo emitiendo este tipo de comentarios durante varios meses y ella, en ese momento, “era solo una adolescente que acababa de cumplir 18 años”.
El enfrentamiento de la cadena y la joven se prolongó durante meses. “Se expusieron datos de su infancia, que encima eran a todas luces falsos y se vulneró su imagen porque de forma incesante usaban imágenes de su Instagram”, explicaba el abogado Mario Bonacho. Como decíamos, Mediaset decidió no recurrir la sentencia publicada el pasado mes de enero y su condena de 190.000 euros ya era firme. Ahora, el Tribunal Supremo confirma también el dictamen contra el colaborador. Este parece ser definitivo, pues raras son las ocasiones en las que el Tribunal Constitucional entra a estudiar este tipo de procedimientos.