'MasterChef 14' expulsó al concursante que paralizó su vida por el programa: “Me voy con el síndrome del impostor”
En la segunda semana de MasterChef 14 en RTVE, y tras la primera expulsión del estreno, los 15 aspirantes que quedaban demostraron su talento para crear un sándwich bikini con un relleno sorprendente y un plato swavoury que conquistara al jurado.
Después, aprendieron a brillar en la prueba por equipos preparando dos menús de alta cocina mexicana para 55 comensales. Para finalizar cocinando con la técnica del ahumado.
Las tres pruebas erosionaron mucho a Vicente, que se bloqueó desde el arranque de la eliminación y acabó siendo el nuevo expulsado. El exaspirante lamentó marcharse tan pronto, tras haber dejado toda su vida en el aire, por vivir la experiencia como contó en su presentación.
Primera prueba con dos desastres y dos aciertos
El jurado invitó a cenar a Juanjo Bona y a Masi Rodríguez, que pidieron a los aspirantes un sándwich mixto para abrir apetito, pero con un relleno atípico con nuevos ingredientes: trufa, caviar, pastrami, quesos especiales y panes artesanales.
Además, los aspirantes descubrieron la tendencia swavoury, que significa sabroso, propio de platos salados o especiados. Con ella tuvieron que elaborar tarta de queso azul con peras caramelizadas, brownie de chocolate con beicon o tartar de salmón con mango y soja dulce.
Los trabajos que más llamaron la atención fueron los de Vicente y Soko. El primero dejó que los jueces probaran uno de los “peores platos” de la historia del programa, pero el delantal negro se lo llevó la segunda por “maltratar el producto”. Mientras que Germán y Camilla fueron los mejores de la prueba, y la italiana se alzó con el primer puesto.
Prueba de exteriores con la competencia y los vómitos de Camilla y Gema
Aspirantes y equipo del programa se trasladaron al Desert City: un jardín botánico experimental en Madrid. Allí Camilla - por ser la mejor de la prueba anterior- se encargó de formar los equipos.
La italiana escogió vestirse de rojo junto a Carlota, Germán, Chambo, Maggie, Ana María, Vicente y Soko, con el liderazgo de Germán. Por lo que el otro equipo azul lo formaron Gema, Paloma, Omar, Nacho, Inma, Javi y el líder fue Pepe.
Cada equipo tuvo que cocinar un menú de alta cocina mexicana diseñado por el chef Roberto Ruiz, compuesto de dos platos y un postre para 55 comensales, entre los que se encontraban miembros de la Asociación contra el Cáncer Metastásico y Cris contra el cáncer.
La tensión del cocinado, las altas temperaturas, la exigencia de los jueces y la falta de costumbre con los tiempos fueron a la contra de los concursantes.
Además, tuvieron que hacer una competición de picante, que sobre todo comieron Gema y Camilla. Lo que provocó que las dos tuvieran que abandonar las cocinas con mareos y vómitos. Es más, Gema acabó poniéndole un delantal negro a la italiana.
Acabado el cocinado, los jueces aplaudieron el liderazgo de Pepe, así como el trabajo en equipo de Omar y Paloma. En cambio, la capitanía de Germán “se le hizo bola”, según el jurado. También criticaron algunos platos como la tortilla cruda, el puré marrón, y el postre que no gustó. Por todo ello, el equipo ganador fue el azul y el mejor aspirante fue Omar.
Prueba de eliminación con el adiós de Vicente
Camilla, Carlota, Germán, Chambo, Maggie, Ana María, Vicente y Soko llegaron a la prueba de eliminación y antes de empezar, los jueces pidieron a Omar que ejerciera su privilegio por haber sido el mejor de la prueba anterior: salvar a uno de ellos. Se decantó por Chambo, lo que provocó malestar en varios de sus compañeros.
Los siete que quedaron descubrieron que el protagonista de la prueba fue el ahumado, una técnica de conservación e ingrediente clave a la hora de crear matices muy complejos. Los delantales negros cocinarán un plato libre que incluyó dicha técnica, solo que antes de hacerlo, sus compañeros salvados empezaron el cocinado con los ingredientes que escogió cada uno.
Al descubrir esa “ayuda” de sus compañeros para Soko fue un desastre, porque no le habían cogido “proteína” y lo que le había quedado era muy justo para elaborar un buen plato. Aunque supo salir del paso con unos buñuelos. Germán también se bloqueó y Vicente mostraba unos nervios imposibles de controlar.
El tiempo en cocinas acabó y los jueces iniciaron la cata. Carlota entregó un plato que se quedó “a medias, con luces y sombras”; Vicente presentó un plato que decepcionó por la poca elaboración; Maggie acertó con una receta totalmente ahumada “rica y bonita”; Soko hizo un “milagro” con lo que le habían dejado; Javier supo elaborar un plato “guay” y equilibrado con todos los ingredientes; Camilla convenció con unos hojaldres “buenísimos”; Annie acertó con el punto del bacalao, a falta de mejorar el emplatado.
Tras la cata, el jurado se marchó a deliberar y regresó para hacer su valoración final. Señalaron a Camilla y a Javier como los mejores de la prueba. Mientras que Soko, Vicente y Carlota se quedaron en la cuerda floja hasta que Pepe sentenció: “El aspirante que no continúa en las cocinas es Vicente”.
El concursante aceptó la decisión con deportividad, a pesar de lamentarla: “Me voy con el síndrome del impostor, no sé si voy a volver a Estocolmo, pero voy a seguir peleando hasta que pueda abrir algo mío”, aseguró haciendo referencia a la ciudad que había dejado atrás para participar en el talent. Antes de marcharse, Pepe le dio un mensaje de ánimo: “Has superado a miles de aspirantes y has vivido una experiencia única”, recalcó.