Telediario
Pepa Bueno cierra el Telediario de RTVE con un golpe de efecto por el informe PISA: “Aquí también luchamos por su atención”
Un silencio de seis segundos en televisión es un océano de incertidumbre, un vacío casi insoportable para este medio acostumbrado al frenético ritmo de los nuevos tiempos. Pues así es como Pepa Bueno terminó el Telediario de La 1 este martes: callada durante seis segundos.
Ni se había quedado muda ni estaba pendiente de que sus compañeros le dieran paso. Sabía perfectamente que su cámara estaba pinchada y que los espectadores estaban esperando a que pronunciara las últimas palabras del informativo. Pero la despedida se hizo de rogar.
“¿Se les ha hecho largo mi silencio? Pues han pasado seis segundos”, dijo la veterana presentadora de RTVE cuando volvió a la acción. Su propósito era provocar una reflexión entre la audiencia: ¿nos hemos acostumbrado a estar hiperestimulados y desechamos todo aquello que no llama nuestra atención inmediatamente? Los resultados del último informe PISA en el que la educación española ha conseguido la peor nota de su historia, apuntan en esta dirección: más pantallas y menos lectura; más titulares rápidos y menos profundidad.
“Nuestra atención se ha convertido en algo por lo que compiten las aplicaciones, las plataformas, los anunciantes y las teles”, señaló antes de soltar otro golpe de efecto que nadie esperaba: el Telediario se despidió con una imagen estática, una bonita postal montañosa en la que no hubo sobresaltos de ningún tipo: “Nosotros también luchamos por su atención, pero hoy, impresionados por los análisis del informe PISA que dicen que perdemos y perdemos capacidad de atención, vamos a irnos con una imagen que no va a moverse. No tengan prisa por ver qué pasa después”.
La plácida y pintoresca escena estuvo en pantalla 15 segundos. No son muchos, pero sí demasiados para buena parte de esa audiencia que está cada vez más habituada a la acción permanente y al scroll infinito en la pantalla del móvil. La televisión de hoy en día no se puede permitir lo que hace años era una práctica habitual.
Aunque es probable que muchos espectadores abandonaran la emisión del Telediario durante esos segundos de silencio y quietud, otros muchos han aplaudido que esta original forma de provocar una pertinente y urgente reflexión entre la audiencia.