'La casa del dragón' cierra con sangre su temporada 3: luces y sombras de una tanda clave antes de la gran batalla final

Imagen del capítulo 3x08 de 'La casa del dragón'

Jose Ángel Ramos

La casa del dragón acaba de poner el punto final a su tercera temporada en HBO Max. Lo ha hecho con un impactante último capítulo, la guinda a una tanda que bien merece un repaso para analizar todo lo que ha dado de sí y lo que nos espera en la próxima temporada, a priori la última para la historia de Rhaenyra Targaryen.

Después de la esperada y sangrienta batalla de Ladera, unas cuantas cosas han cambiado en el tablero de la Danza de Dragones, la guerra de sucesión por el codiciado Trono de Hierro entre los medio hermanos Rhaenyra y Aegon II Targaryen, unos 200 años antes de los acontecimientos de Juego de Tronos.

Por todo ello, desde verTele te traemos un balance general de la situación de La casa del dragón: qué ha pasado esta temporada, qué sensaciones nos ha producido y hacia dónde se dirige ahora la superproducción. Todo ello, en el siguiente artículo cargado de spoilers.

(A partir de aquí, SPOILERS)

Cómo han evolucionado las tramas

A lo largo de la tercera temporada, Rhaenyra pasa de ser una reina prudente que busca evitar la guerra a estar sobrepasada por el dolor por la pérdida de Lucerys y de Jace. De hecho, sufre diversos episodios de disociación y comienza a tomar decisiones más radicales para alcanzar su propósito inicial: sentarse en el Trono de Hierro. Una vez lo consigue, se da cuenta de que no todo es tan fácil como le gustaría y que este conflicto le ha hecho perder a los que más quería, sus hijos, acercándose cada día más a la locura que tanto caracteriza a los Targaryen.

En el caso de Alicent, desplazada del poder por sus propios vástagos, elige entregarlos a Rhaenyra para asegurar el bienestar y la libertad de su hija Haelena, “la única que le queda”, quien fue obligada a casarse con su propio hermano y a perpetuar su linaje. Helena solo deseaba vivir en libertad, pero pese a su negativa a montar su dragón, seguía siendo jinete, y, por lo tanto, una pieza muy valiosa en esta guerra; por no hablar de que portaba en su vientre otro Targaryen y estaba teniendo numerosos sueños premonitorios. Habrá que ver cuál es el propósito de Alicent en la próxima temporada después de perder a Haelena y de envenenar a Aemond.

Por otro lado, Aegon no tiene mucho desarrollo como personaje en esta tanda de capítulos hasta bien avanzada la temporada, más allá de ser desplazado de Desembarco del Rey. Tras vagar por Poniente durante varios capítulos huyendo de las garras de su hermano, finalmente se reencuentra con Fuegosolar, que no había muerto sino que se encontraba en un profundo letargo. Una vez recupera su dragón, se planta en Harrenhal en el último capítulo para llamar a filas a Aemond a cambio de perdonarle, con el objetivo de presentarse en Desembarco. Recordemos que Aegon fue traicionado por su hermano, quien le quemó y postró en una cama.

Imagen del 3x08 de 'La casa del dragón'

Aemond se atrinchera en un Harrenhal abandonado, y, mientras se recupera de sus heridas gracias a Alys Ríos, su cordura se ve perturbada por visiones recurrentes, al igual que le pasó a su tío Daemon. También ve reforzado su complejo de Edipo, llegando a tener visiones acostándose con su propia madre, quien posteriormente le visita y trata de envenenarle por orden de Rhaenyra. Al término de la temporada, su deseo es quedarse en Harrenhal y desposarse con Alys. Ya no existe conflicto de intereses con su hermano, por lo que le ayudará a sentarse en el Trono de Hierro.

Por otra parte, entra en juego Ormund Hightower, primo de Alicent y señor de Antigua, que ejerce un papel crucial como rival de Rhaenyra. Toma Ladera, una fortaleza cerca de Desembarco, y bloquea el comercio de la capital. A su vez, proclama rey a Daeron Targaryen, hermano menor de Aegon, Aemond y Haelena.

También serán decisivos en la Danza de Dragones los Semillas de Dragón. Ulf traiciona a Rhaenyra tras una humillación por parte de Daemon y se pasa al bando de Ormund. Addam y Hugh se mantienen fieles a su reina, pero su lealtad penderá de un hilo: en el caso de Addam, la reina ha encarcelado a Baela, su enamorada, por una discusión sobre Rhaena, y Hugh ha descubierto en Ladera a su esposa sin vida. ¿Hará esto que más semillas cambien de bando?

La traición de Ulf cambia los números de la guerra, poniendo a los verdes, aunque divididos, con casi el mismo número de dragones con jinete que los negros: los verdes cuentan con los dragones de Aemond, Aegon, Daeron y Ulf, mientras que los negros disponen de los dragones de Rhaenyra, Daemon, Baela, Addam y Hugh.

Hay que tener en cuenta que los verdes cuentan con Sueñafuego, el dragón de la difunta Haelena, ahora sin jinete, y los negros con Tyraxes, el dragón de Jeoffrey, el sucesor de Rhaenyra, aunque este sea muy joven para combatir en igualdad de condiciones con otro dragón. También puede ser decisivo el salvaje Robaovejas, malherido en el Valle, pero con relación con Rhaena, quien actualmente también es prisionera de la reina.

La batalla de Ladera

La Batalla de Ladera destaca por el despiadado asedio de las tropas de Rhaenyra contra la fortaleza Hightower. El enfrentamiento terrestre alcanza su clímax con la violenta muerte del Comandante Ormund Hightower a manos del líder norteño Roderick Dustin, quien logra abatirlo a pesar de estar herido de muerte. Sin duda, una de las batallas cuerpo a cuerpo más icónicas de la serie.

Imagen del 3x08 de 'La casa del dragón'

El giro crucial del conflicto ocurre con la intervención aérea incontrolada de Ulf el Blanco, quien, harto de Daemon, se pasa al bando de los verdes. Cegado por otra humillación, esta vez de Ormund (recordemos que se queda dormido en una letrina tras haber bebido de más), el jinete de Ala de Plata arrasa la ciudad de forma indiscriminada y prende fuego tanto a sus enemigos como a civiles y a sus nuevos aliados.

No aparece Daeron ni su dragón Tessarion al final del episodio, mientras que sí puede verse a su primo Gwayne buscándole entre los escombros. Teniendo en cuenta la importancia del personaje en la recta final de Fuego y sangre el libro de George R. R. Martin que relata la Danza de Dragones y la regla número 1 de las series: “un personaje no muere en pantalla, es que va a volver a aparecer”, se puede dar por sentado que consiguió escapar de Ladera con Tessarion.

Además, el doloroso descubrimiento del cadáver de su esposa Kat por parte de Hugh el Martillo genera en él un profundo dolor. Esto deja una victoria amarga para Daemon y Corlys, quienes contemplan horrorizados cómo los Semillas de Dragón se han convertido en una amenaza que subestimaron.

Lo peor de la tercera temporada

En la tercera temporada se repiten giros de tandas anteriores. Por ejemplo, la pérdida de un hijo de Rhaenyra junto con su dragón. Lo vimos ya al término de la primera temporada, cuando Lucerys y Arrax murieron manos de Aemond y Vhagar. Por ello —y por suceder durante una batalla— quizá la muerte de Jace no haya sorprendido tanto como la de Lucerys, incluso teniendo el primogénito un papel de mayor protagonismo. También se repite la fórmula en la que un jinete de dragón comete una temeridad que se paga a un alto precio. En la segunda temporada lo hizo Aegon, presentándose sin previo aviso en la batalla de Reposo del Grajo y siendo traicionado por su hermano Aemond, y en la tercera es Rhaena quien se persona con Robaovejas, un dragón sin domar, en la batalla del Gaznate.

Por otro lado, y al igual que en Juego de Tronos, se da una gran importancia a algunas tramas que no son trascendentales para el desarollo de la serie, como es el caso de la larga estancia de Daemon en Harrenhal con alucinaciones un tanto erráticas, y, en esta temporada, tanto la odisea por las Tierras de los Ríos de Sir Criston Cole, que finalmente cae en saco roto, como las aventuras del desfigurado Aegon y su acompañante Larys el cojo. Han aportado poco desarrollo a sus personajes pero mucho metraje en los capítulos, en detrimento de otras tramas más vitales para el desarrollo de la historia que han ido más aceleradas.

Conociendo el mapa de Poniente, otro agujero de guión al que parece que deberemos acostumbrarnos para disfrutar de la franquicia son los irregulares tiempos de desplazamiento, especialmente los de Alicent. Además de sus encuentros previos con Rhaenyra, consigue escapar de la Fortaleza Roja y plantarse en Harenhal en el 3x07 en apenas dos escenas, mientras que las huestes de los verdes no llegan a alcanzar Ladera tras media temporada de travesía.

Lo mejor de la tercera temporada

Aunque resulte desagradable de ver, es de agradecer cómo los creadores de la serie están fraguando “a fuego lento” el acercamiento a la locura de Rhaenyra. Durante esta temporada ha estado tomando malas decisiones, pero no porque “ahora es mala y ya”, sino impulsada por estrés, orgullo o simplemente por preservar su integridad. Los defectos del personaje han ido amplificándose a medida que la situación tornaba más oscura, siendo el suyo el descenso a los infiernos bien construído que Daenerys se mereció y no pudo tener en Juego de Tronos.

Imagen del 3x08 de 'La casa del dragón'

Debido a retos logísticos y presupuestarios, la batalla del Gaznate no pudo grabarse para la segunda temporada y tuvo que ser aplazada para la tercera, lo que nos ha dejado ocho capítulos con doble ración de batallas decisivas: Gaznate y Ladera.

Pese a tener un ritmo desigual, en la tercera temporada entramos por fin de lleno en la esperada guerra de sucesión que se lleva fraguando desde la muerte de Viserys en la primera temporada: la Danza de Dragones. Tenemos tres momentos espectaculares en esta temporada: en la batalla del Gaznate, cuando vemos al salvaje Robaovejas sembrar el caos y a Vermax hundiéndose en el mar; en el encuentro en el Valle de los Arryn, una “riña” a cuatro que termina con Syrax y Robaovejas heridos, y en la batalla de Ladera, Ala de Plata arrasa con las huestes de Rhaenyra y con buena parte de la población.

Otro elemento a elogiar es el grado de profundidad alcanzado en cuanto a los conflictos políticos de esta temporada: cuando Rhaenyra se sienta esta temporada en el ansiado Trono de Hierro, va descubriendo que no bastará con acabar con sus rivales fuera de los muros de Desembarco, si no que también tendrá que acabar con los de dentro. La escasez de oro, los tejemanejes de Mysaria, la conflictividad en las calles y los asesinatos de numerosos Capas Doradas son algunos de los dolores de cabeza a los que Rhaenyra y Daemon deben (y deberán) enfrentarse.

Qué podemos esperar de la cuarta temporada

Hace un par de meses, el showrunner de la serie, Ryan Condal, se mostró ambicioso en Variety al hablar de la cuarta temporada de La casa del dragón, a la que se ha referido en múltiples ocasiones como la última y definitiva a pesar de que HBO aún no ha confirmado que vaya a ser el desenlace de la serie. “Por muy loca y grandiosa que haya sido la tercera, creo que la cuarta va a ser aún mejor”, fueron sus palabras sobre la próxima tanda.

Dicho esto, ahora queda por ver cómo se desenvuelven los acontecimientos en la última tanda de capítulos, aunque los más impacientes no podrán consultar qué dicen los libros para satisfacer su curiosidad, pues la adaptación televisiva se ha ido distanciando bastante de la historia original de George R.R. Martin, y puede que, al igual que ocurriera en Juego de Tronos, el desenlace corra a cuenta de los guionistas de la serie y no del escritor.

Daemon (Matt Smith) y Aemond Targaryen (Ewan Mitchell)

En la próxima temporada, los Targaryen tendrán que seguir enfrentándose al hambre y a la desaprobación de la población de Desembarco, una ciudad marcada por la inseguridad y las revueltas. Por otra parte, queda en el aire también la relación con Rhaenyra de los jinetes de dragón de los negros. ¿Seguirán depositando su confianza en una reina despótica e iracunda?

Además, uno de los enfrentamientos más esperados será el de Vhagar y Caraxes, o mejor dicho, el de Aemond contra su tío Daemon. Puede que tengamos que ver este enfrentamiento a pie y con espadas por motivos presupuestarios, pero desde luego que la próxima temporada, sea o no la última, merece un duelo a muerte entre los dos dragones más feroces de la historia del continente.

Lo que está claro es que la cuarta temporada de La casa del dragón promete ser la más trepidante de todas. Para confirmarlo habrá que esperar hasta 2028, que será cuando vean la luz los nuevos capítulos y cuando sepamos, a priori, quién se queda al mando de un continente arrasado por la Danza de Dragones.

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