'Pura Sangre' llegó a su final en Telecinco con revelaciones familiares y un último giro en La Galana que lo cambió todo
Telecinco emitió este miércoles el último capítulo de Pura Sangre, que se despide para siempre de los espectadores tras una primera y única temporada que, pese a la ligera subida de su deselace, concluye con unas audiencias realmente discretas. La ficción protagonizada, entre otros, por Amaia Salamanca, Ángela Molina y Aitor Luna, dijo adiós con un capítulo final titulado La última pieza que resolvió la mayoría de sus tramas y dejó otras abiertas para intriga de sus seguidores.
El de este 18 de marzo ha sido el final definitivo de Pura Sangre en Telecinco. Según ha informado El Confidencial y ha podido confirmar verTele, Mediaset, que aspiraba a que esta fuera una serie de largo recorrido en la cadena, ha decidido darle el cierre y no renovarla por una segunda temporada debido a sus modestos registros de audiencia. La ficción se va con una media del 8.7% de share y 672.000 espectadores, un registro que ha sido insuficiente para ganarse su continuidad en antena.
¡Atención! Esta noticia contiene SPOILERS del final de Pura Sangre. Lea bajo su responsabilidad.
La entrega arrancó con los Acuña del Monte preparándose en la Galana para celebrar el funeral de Rosario en medio de las tensiones desatadas en la familia. Sobre todo, por la desaparición de Héctor, cuyo paradero solo conocía Consuelo, que era sabedora del motivo por el que decidió atacar a su padre y huir de aquellas tierras. Acuña, temeroso de que su hijo haya descubierto que fue él quien ordenó a matar a los caballos, intentó sin éxito a través de Ricardo saber si había dado con Héctor y si sabía si la Guardia Civil iba tras él.
Enseguida, la ficción mostró dónde se encontraba Héctor, que decidió refugiarse en la Casa del Cerro mientras trataba de serenarse y procesar la revelación que le había hecho Consuelo. El protagonista se planteó entonces lo distinta que habría podido ser su vida si su padre no hubiera torcido su destino y el de Fátima. De la noche a la mañana su vida había dado un giro que no es capaz de asimilar: tiene una hija (Carmen), Fátima está muerta y Consuelo le ha mentido. Ante este panorama, Héctor decidió refugiarse en Camino, con la que ya no ocultó su atracción hasta protagonizar un encuentro amoroso de gran complicidad y ternura.
El clímax terminó por desatarse durante el funeral de Rosario en la capilla familiar de la Galana, donde Héctor irrumpió por sorpresa para dedicarle unas emotivas palabras de recuerdo a su madre. Tras el entierro, Rosario, Cano y Alicia se llevaron a Acuña y a Jacobo para interrogarlos. Las evidencias que había contra ellos eran abrumadoras pero su colaboración podía ayudarles a salir mejor parados de la situación en que se encontraban. En ese momento, Acuña admitió que orquestó la muerte de los caballos y que trató de incriminar a su enemigo, Fernando Vázquez, pero no se le pudo atribuir la muerte de Toni y de la temporera.
Jacobo, por su parte, reconoció haberse deshecho de los cadáveres de Toni y de Lidia pero aseguró que ambos murieron accidentalmente. Una vez el caso se trasladaba al juez, Acuña se movió para garantizarse un trato de favor para él y su yerno y minimizar las consecuencias legales. Sobre el misterio que rodeó a los huesos humanos encontrados en el pozo, ninguno de los guardas confió en que lograrían aclarar a quién pertenecían ni quién los arrojó allí.
Tras lo ocurrido, Miranda mostró su repulsa a Jacobo y Acuña al descubri vía Alicia toda la verdad de su familia. Fue entonce cuando Héctor reveló, por fin, la razón del odio hacia su padre: apartó a Fátima de su vida, cambió su destino. Pero Héctor decidió ocultar la suerte que corrió Fátima y, sobre todo, que por las venas de Carmen corre sangre Acuña del Monte. Pese aldolor compartido, los dos hermanos se alegraron de que su madre estuviera muerta y no sepa con qué clase de hombre compartió su vida.
El giro final de 'Pura Sangre' en Telecinco
Pura Sangre sorprendió con un giro final, con Rosario dando desde 'el más allá' una última palabra con la que nadie contaba. El día de la lectura del testamento de Rosario, Miranda, Héctor y su padre, obligados por las circunstancias, se volvieron a encontrar en una cita para la cual el notario había convocado también a Consuelo. Ni Miranda ni Héctor se mostraron dispuestos a cruzar ni siquiera una mirada con Acuña, que lamentó el desprecio de sus hijos.
Antes de que se desgranasen las últimas voluntades de Rosario, Consuelo se revolvió inquieta en su silla, sin entender qué hacía allí si no pertenecía a la familia. Lo que ella no sabía es que estaba a punto de vivir una revelación: en el viaje que ella y Rosario hicieron a Madrid, días antes de morir, Rosario entregó al notario una carta en la que se explica que ella y Consuelo son hermanas y que, por tanto, legalmente, la Galana también la pertenece.
Para demostrarlo, el notario también le entregó una carta manuscrita que el Marqués de Monteclaro dio a la madre de Consuelo admitiendo su paternidad y su deseo de que se le reconocieran sus derechos.
La última secuencia Pura Sangre estuvo protagonizada por Alicia y Miranda, con un último encuentro de la pareja en la que se produjo la última revelación del episodio: su sueño de ser madre iba a cumplirse, ya que estaba embarazada.