Reportaje
El reto de 'La Promesa' y 'Sueños de libertad' para seguir adelante sin cansar al público: “Tienen que ser coherentes”
Cuando las tramas de La Promesa (La 1) y Sueños de libertad (Antena 3) se enredan demasiado o incluyen giros sorprendentes, muchos espectadores ponen el grito en el cielo y culpan a los guionistas que plasmaron cada historia sobre el papel. Basta con leer algunos de los comentarios que se hacen en las redes sociales para comprobar que los picos de ira del público son habituales. Algunos fans amenazan incluso con apagar el televisor para siempre, con abandonar a sus personajes preferidos, pero los potentes datos de audiencia que estas dos series consiguen cada tarde son una prueba irrefutable de su magnetismo y de que los aciertos pesan más que los errores.
Quienes viven dándole vueltas a la cabeza para imaginar las mejores historias están acostumbrados a que determinados giros argumentales siembren la discordia entre los telespectadores. Cualquier detalle es susceptible de ser criticado cuando su trabajo se somete al escrutinio diario de millones de personas. “El público se enfada mucho, pero yo, que soy el primero que piensa las tramas, lo que valoro es que a mí me emocionen. Y si a mí me emocionan, creo que al público también le van a emocionar”, explica a verTele Josep Cister, creador de La Promesa y Valle Salvaje, las dos grandes telenovelas que La 1 emite cada tarde de lunes a viernes.
Cuando Cister se enfrenta a un serial de este tipo sin saber cuál será su duración (ya sea un año o una década), primero desarrolla el universo argumental y después, a medida que transcurren los acontecimientos, va escribiendo tramas mucho más específicas. Eso es algo que se hace “a corto plazo” y “temporada a temporada”, guiándose por su instinto y dejando cierto margen a la improvisación por si surgiera cualquier imprevisto. No conviene tenerlo todo demasiado cerrado.
Los responsables de Sueños de libertad también han desarrollado una fuerte intuición que les permite tejer su historia paso a paso, pero ellos, además, se apoyan sobre las encuestas que realiza Antena 3 para testar la opinión del público. “Es una referencia que tenemos en cuenta, pero no es determinante”, señala Joan Noguera, director de esta serie que lleva en emisión desde febrero de 2024, cuando asumió el díficil reto de sustituir a la mítica Amar es para siempre. La cadena y la cúpula directiva pueden opinar sobre las tramas, pero el guion viene determinado por la voluntad de los guionistas, que “tienen absoluta libertad de creatividad con las normas que ponemos”.
Noguera es partidario de escuchar al público para saber qué es lo que le gusta a la audiencia, pues fue así como detectó que la historia de amor entre Marta y Fina (popularmente conocida como Mafin) era un auténtico “filón”. Cuando se observa un fenómeno de esta categoría, “te agarras a él” porque es algo “que supera la ficción”, reconoce el director.
Cómo afrontar una muerte (casi) inevitable: el caso de Jana en 'La Promesa'
A lo largo de sus 900 capítulos, ninguna de las historias de La Promesa ha tenido tanta repercusión como el asesinato de Jana, su protagonista. Aquello no estaba sobre el papel, no es algo que saliera de la cabeza de Cister, pero Ana Garcés, la actriz que durante tanto tiempo había interpretado a la joven doncella, necesitaba desvincularse de la serie para iniciar otros proyectos profesionales. En una situación de este tipo, los guionistas tienen muy poco margen de maniobra. Había que matar a Jana.
El público montó en cólera después de aquel trágico e inesperado desenlace, pero lo cierto es que no había muchas más opciones sobre la mesa y esta era un auténtico revulsivo para agitar la trama. “A veces no son decisiones que tomas tú, sino que son decisiones que toman los propios actores, y tú tienes que intentar relanzar la serie de la mejor manera posible”, reflexiona Cister.
El creador sufrió en ese momento un verdadero terremoto emocional por las críticas de los espectadores (muchos amenazaron con dar la espalda a La Promesa) y por la pérdida de una buena compañera. “Cuando nos enfrentamos a la última secuencia de Ana Garcés, lloré. Ana es una persona fantástica, la protagonista soñada y una tía trabajadora. A nivel personal también hay feeling, hay química, nos llevábamos muy bien y éramos amigos. Somos amigos. Fue un shock bastante potente”, lamenta año y medio después de que se cerrara aquel fatídico episodio, que se saldó con un arrollador éxito de audiencia.
Los espectadores, divididos entre el hartazgo y la rutina
Y hablando de audiencias, Sueños de libertad, La Promesa y Valle Salvaje son líderes en sus respectivas franjas de emisión. “Ni en nuestros mejores y más dulces sueños creíamos que estaríamos como estamos ahora”, asegura Noguera. “Hemos llegado muchísimo más lejos de lo que soñamos cuando arrancamos”, añade Cister.
Las series de ambos acumulan centenares de capítulos y han exprimido todo tipo de tramas, en ocasiones con giros de guion que el público no duda en cuestionar. Por tanto, la pregunta que se hacen muchos espectadores es evidente: ¿hasta cuándo les queda carrete?
Mientras sigan dando buenos resultados, ni Antena 3 ni La 1 van a darles carpetazo. De hecho, en un momento tan crítico como el que vive la televisión lineal –cuya audiencia se reduce año tras año–, es un lujo tener contenidos que provocan tanta fidelización por parte del público. “Eso sí que lo han protegido muy bien las series diarias”, comenta Joan Noguera desde el convencimiento de que los espectadores “aceptan y necesitan” tener el “vínculo” y la “rutina” que exigen las telenovelas.
Cister tampoco vislumbra en el horizonte el final de La Promesa, cuya historia, que “es lo más parecido a la vida real”, se podría extender tanto como la historia de cualquier familia. “En nuestras casas también pasan cosas muy parecidas sin ser tan rebuscadas como lo que vemos en la televisión. ¿Procuramos estirarlas? No. Lo que procuramos es ofrecer al espectador un momento de evasión”, subraya el creador. Pero Cister tiene los pies en el suelo. “Sabemos que llegará un momento en que esto se agotará, aunque pensamos que no estamos en ese punto”, admite con cierta tranquilidad. Todo dependerá de RTVE, a la que “estamos dando audiencias increíbles”. También Sueños de libertad a Antena 3.
Y mientras sigas siendo así, ambas series continuarán en emisión con una idea fija en la cabeza de sus responsables: que sus historias sean “verosímiles”, que al final es lo más importante, apunta Noguera. Dicho de otra forma, si una ficción de estas características se va a alargar en el tiempo, lo mejor es que lo haga con cierta dignidad: “Las series diarias tienen que ser coherentes. No te puedes montar historias surrealistas”.