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    <title><![CDATA[elDiario.es - Camilo Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/camilo-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Camilo Sánchez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13369017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78571f3d-51a6-4359-ad4c-b78bc5baf830_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1526y903.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro '¿Quién manda en Colombia?' retrata las estructuras que deciden el destino de 50 millones de habitantes en una de las sociedades más desiguales del mundo</p><p class="subtitle">Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel
</p></div><p class="article-text">
        Las tres p&aacute;ginas del programa de Gobierno del presidente electo de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, omiten la palabra &ldquo;desigualdad&rdquo;. Aunque sus propuestas mencionan la pobreza rural, el hambre, la exclusi&oacute;n financiera o la informalidad laboral, no profundizan en por qu&eacute; una naci&oacute;n con medio siglo de crecimiento casi sostenido sigue arrastrando una de las mayores brechas sociales del planeta (la cuarta, seg&uacute;n el Banco Mundial). Su hoja de ruta para los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os es, sin buscarlo, un manifiesto revelador: resume con fidelidad la manera en que las &eacute;lites colombianas han entendido tradicionalmente el progreso del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar entonces la peculiaridad de un Estado que ha resistido las tentaciones autoritarias, pero no logra desprenderse de las desigualdades o de una violencia que se renueva generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n? El libro <em>&iquest;Qui&eacute;n manda en Colombia?</em> (Mediapluma Editorial, 2026), de los acad&eacute;micos Jenny Pearce (Inglaterra, 1956) y Juan David Velasco Montoya (Colombia, 1990), ofrece un debate poco complaciente. Sus autores rechazan la idea de que se trate de una paradoja hist&oacute;rica. En su lugar, hablan de una &ldquo;singularidad&rdquo;. Para sostenerlo, dedicaron cinco a&ntilde;os a desentra&ntilde;ar qui&eacute;nes son las &eacute;lites colombianas, c&oacute;mo han ejercido el poder y qu&eacute; idea de naci&oacute;n han impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Una de las ra&iacute;ces de su investigaci&oacute;n consisti&oacute; en resolver por qu&eacute; en Colombia la pobreza est&aacute; mejor cartografiada que el poder. Mientras existen mapas detallados de la miseria y diagn&oacute;sticos minuciosos de la exclusi&oacute;n, el perfil de quienes han moldeado el pa&iacute;s ha pasado desapercibido. &iquest;Qu&eacute; papel juegan, por ejemplo, los seis individuos m&aacute;s ricos del pa&iacute;s y por qu&eacute; su patrimonio equivale al 12% del PIB nacional? 
    </p><p class="article-text">
        Para romper ese y otros vac&iacute;os, Pearce y Velasco Montoya, los dos vinculados a la London School of Economics, identificaron a 932 personas en sectores pol&iacute;ticos, empresariales, gremiales o judiciales, junto a 119 familias con el poder de alterar el rumbo de una naci&oacute;n de 50 millones de habitantes. Muchos de ellos rechazaron hablar. No sorprende: mencionar la palabra &ldquo;oligarqu&iacute;a&rdquo; o las cifras de concentraci&oacute;n de la riqueza a&uacute;n incomoda (el coeficiente de Gini oficial, que mide la desigualdad, llega a 0,89 sobre 1 en la tierra y a 0,657 sobre 1 en el ingreso de los hogares).
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es conversa con los autores por separado: con Pearce, que ha investigado la violencia en Am&eacute;rica Latina, mediante una videollamada que atiende desde la costa inglesa. El encuentro con Velasco, polit&oacute;logo e investigador de la Universidad Javeriana, se da una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a festivo en un caf&eacute; de Chapinero Alto, en Bogot&aacute;. Ambos coinciden en el diagn&oacute;stico esencial: las &eacute;lites colombianas no ignoran su papel en la construcci&oacute;n del pa&iacute;s con sus virtudes y sus fracturas. 
    </p><h2 class="article-text">Proteger los privilegios</h2><p class="article-text">
        Los autores se&ntilde;alan que, en general, cada vez hay m&aacute;s consciencia en torno a la realidad que, en buena medida, han forjado. Por eso, Pearce precisa que el nudo gordiano no es la ausencia de propuestas de reforma, que las ha habido desde las &eacute;lites. Si no la pregunta de por qu&eacute; aquellas que eran viables y deseables terminaron fracasando. La respuesta, advierte la autora, no apunta a una disfunci&oacute;n accidental del Estado colombiano, sino a un sistema que funciona a la perfecci&oacute;n para quienes lo han controlado. Cada vez que una iniciativa pol&iacute;tica ha amenazado con corregir problemas de fondo, la reacci&oacute;n de los sectores dominantes ha sido la misma: cerrar filas para proteger sus privilegios. 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no es un diagn&oacute;stico aislado. Desde los a&ntilde;os veinte del siglo pasado, Colombia ha intentado democratizar la tenencia de la tierra &mdash;motor hist&oacute;rico del conflicto armado&mdash;, descentralizar un Estado hiperconcentrado en Bogot&aacute; o desactivar circuitos institucionales que limitan la participaci&oacute;n ciudadana (como impulsar la educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad). Esos intentos, sin embargo, se toparon siempre con un techo. Por eso la llegada al poder de Gustavo Petro, como primer presidente de izquierda, fue singular, aunque tampoco escap&oacute; a las l&oacute;gicas de resistencia estructural. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras cuatro a&ntilde;os marcados por el desgaste de sus reformas, en general fallidas, y por transgresiones simb&oacute;licas &mdash;como gobernar a golpe de tuit o romper etiquetas tradicionales&mdash;, el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electorado volvi&oacute; a virar: el pasado 21 de junio, en la segunda vuelta m&aacute;s ajustada de la historia reciente del pa&iacute;s,</a> el derechista radical De la Espriella se impuso por menos de un punto porcentual.
    </p><p class="article-text">
        El ADN conservador reaccion&oacute; contra un posible segundo Gobierno de izquierdas en l&iacute;nea. &ldquo;Hay unos consensos m&iacute;nimos casi inalterables sobre c&oacute;mo manejar el Estado y la econom&iacute;a&rdquo;, resume Velasco. &iquest;En qu&eacute; consisten? Los acad&eacute;micos detectan &mdash;a lo largo de casi 800 p&aacute;ginas&mdash; tres palancas hist&oacute;ricamente intocables para las distintas &ldquo;constelaciones de &eacute;lites&rdquo;: la propiedad de la tierra, la tributaci&oacute;n progresiva y el monopolio de la fuerza. &ldquo;La historia de Colombia es la posposici&oacute;n indefinida de cambios sociales necesarios&rdquo;, se lee en el libro.
    </p><h2 class="article-text">Contener la miseria extrema</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n revela, en todo caso, que las &eacute;lites colombianas no conforman un solo bloque monol&iacute;tico. Ha habido voces progresistas. Petro, que adem&aacute;s estuvo tres legislaturas en el Congreso, es una de ellas. Y, por momentos, han logrado abrir v&aacute;lvulas de escape para descomprimir el sistema. Un hito de esta apertura fue la Constituci&oacute;n de 1991, que integr&oacute; al sistema pol&iacute;tico a la guerrilla del M-19, donde milit&oacute; el presidente saliente, y cre&oacute; una Corte Constitucional garante de los derechos de las minor&iacute;as. Dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) desafi&oacute; la ola militarista de inicios del milenio con un proceso de paz con las FARC, el grupo insurgente m&aacute;s poderoso, que estableci&oacute; un sistema de verdad, justicia y reparaci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esos esfuerzos, advierten los autores, han sido limitados. Las &eacute;lites se han concentrado en defender con firmeza la seguridad jur&iacute;dica de la propiedad y de los contratos, han preservado una macroeconom&iacute;a s&oacute;lida a ojos de los organismos multilaterales y han mantenido una subordinaci&oacute;n sin fisuras a las pol&iacute;ticas de Washington. Al mismo tiempo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han mostrado escaso inter&eacute;s en construir el bienestar que, en Europa occidental o en parte del Cono Sur, ha facilitado acelerar la movilidad social</a>. El resultado: crecimiento sostenido del PIB en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos que nunca ha desembocado en el viejo anhelo liberal de un Estado social de derecho de verdad equilibrado.
    </p><p class="article-text">
        Ese espejo un tanto roto obedece a una hoja de ruta ideol&oacute;gica deliberada que los autores trazan con claridad. El modelo vigente, consolidado durante las dos presidencias de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010), uni&oacute; ortodoxia neoliberal y programas asistenciales focalizados hacia poblaciones vulnerables. Pero, una vez m&aacute;s, no buscaba ampliar derechos universales, sino contener la miseria extrema. Al igual que en otras democracias, los autores analizan c&oacute;mo una serie de decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas se afianz&oacute; a trav&eacute;s del lenguaje neutro de la tecnocracia, present&aacute;ndose como la &uacute;nica f&oacute;rmula de gesti&oacute;n pol&iacute;tica posible y no como una opci&oacute;n m&aacute;s entre varias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía de archivo del expresidente de Colombia, Álvaro Uribe.                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Blindaje securitario y alivio financiero</h2><p class="article-text">
        En Colombia opera una paradoja: las &eacute;lites pol&iacute;ticas y gremiales que han controlado el poder han carecido de una visi&oacute;n compartida de pa&iacute;s, seg&uacute;n la investigaci&oacute;n. Ante la ausencia de un proyecto nacional predomina lo que Velasco llama &ldquo;unidad en la dispersi&oacute;n&rdquo;: acuerdos b&aacute;sicos para garantizar la estabilidad econ&oacute;mica y la viabilidad del Estado. Detr&aacute;s de ese consenso formal, subyace una tensi&oacute;n permanente entre diferentes facciones que se alternan en el poder seg&uacute;n el momento pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta disputa soterrada, seg&uacute;n el libro, se dirime en tres tableros. Primero, una confrontaci&oacute;n program&aacute;tica sobre las visiones de progreso econ&oacute;mico y social. Segundo, un debate de fondo sobre la representatividad nacional entre la ciudadan&iacute;a liberal, la movilizaci&oacute;n popular o la concepci&oacute;n conservadora de la patria. Tercero, y m&aacute;s cruento, el de la paz y la seguridad. En este terreno, la falta de acuerdo para cerrar el conflicto armado ha perpetuado una suerte de doble moral: frente al narcotr&aacute;fico coexisten la ret&oacute;rica oficial de la guerra frontal con la tolerancia pragm&aacute;tica o la complicidad a distintos niveles de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe un factor tangible detr&aacute;s de esa indiferencia que rara vez se se&ntilde;ala: la guerra interna colombiana apenas alcanz&oacute; a las &eacute;lites. &ldquo;El conflicto armado afecta de forma desproporcionada a las poblaciones m&aacute;s pobres, a mujeres, minor&iacute;as &eacute;tnicas y campesinos que habitan zonas rurales y periferias urbanas&rdquo;, explica Velasco. Salvo contadas excepciones, la violencia esquiv&oacute; el cuerpo de quienes concentran el poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y si bien es cierto que hubo momentos de ruptura &mdash;como la ofensiva del cartel de Medell&iacute;n entre los ochenta y los noventa, o la oleada de secuestros contra terratenientes y ganaderos&mdash;, las estad&iacute;sticas desmitifican el alcance general de esos episodios. Los datos del tribunal de la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz (JEP) son tajantes: el grueso de las v&iacute;ctimas de secuestro perteneci&oacute; a comerciantes, trabajadores y propietarios de peque&ntilde;as empresas. En definitiva, el golpe recay&oacute; sobre la clase media urbana y rural y no sobre las rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        Al blindaje securitario de los estratos altos se suma el alivio financiero y humano. El esfuerzo b&eacute;lico en Colombia no desangr&oacute; los bolsillos ni los hogares de renta m&aacute;s alta. Por un lado, una parte sustancial del financiamiento militar provino de la cooperaci&oacute;n internacional, en particular de Estados Unidos. Por otro, tal como recuerda Velasco, las familias dominantes consiguieron esquivar hist&oacute;ricamente que sus hijos cumplieran, por ejemplo, el servicio militar obligatorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Con todo, pase lo que pase con el nuevo proyecto pol&iacute;tico bautizado como &ldquo;Patria Milagro&rdquo; de De la Espriella, Velasco insiste en que algo ya ha cambiado de manera irreversible. El presidente Petro puso a Colombia a debatir preguntas de fondo que el pa&iacute;s jam&aacute;s se hab&iacute;a hecho en voz alta: si el crecimiento econ&oacute;mico basta por s&iacute; solo para garantizar bienestar, si subir el salario m&iacute;nimo es siempre nocivo o puede reactivar el consumo, si tiene sentido seguir dependiendo de la renta petrolera cuando el resto del mundo intenta desengancharse para migrar a otras fuentes de energ&iacute;a limpia.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, esos interrogantes ni se formulaban: la ortodoxia, consensuada por casi todo el arco pol&iacute;tico los daba por resueltos de antemano. &ldquo;No hay verdades reveladas en ninguna de estas discusiones&rdquo;, concluye Velasco, &ldquo;y eso es precisamente lo valioso: son debates que antes apenas exist&iacute;an porque hab&iacute;a una unanimidad intelectual casi total&rdquo;. En esta historia siguen presentes un centenar de familias acaudaladas o las &eacute;lites gremiales que el libro retrata a fondo. Hoy, sin embargo, por primera vez en generaciones, medio pa&iacute;s cuestiona aquellos mantras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13369017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3572944c-04fb-4181-928e-15863038576d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1058y141.jpg" width="1200" height="675" alt="Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo mandatario ultra traslada el Congreso a Cali y su toma de posesión se lleva a cabo fuera de Bogotá por primera vez en 134 años
</p><p class="subtitle">Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción
</p></div><p class="article-text">
        Rompiendo el molde de 134 a&ntilde;os de centralismo bogotano, el penalista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os, jur&oacute; este viernes como presidente de Colombia en Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. Tras recibir la banda presidencial en un sobrio auditorio universitario, el escenario mut&oacute; al rigor marcial: el nuevo mandatario ultra se traslad&oacute; al Batall&oacute;n Pichincha para pronunciar su primer discurso frente a una austera formaci&oacute;n de gala. Los soldados, firmes a pesar de los 29 grados de la tarde cale&ntilde;a, asistieron en primera fila a una alocuci&oacute;n de una hora y diecisiete minutos que marc&oacute; el inicio de su era con promesas tajantes y varios dardos a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la herencia recibida del izquierdista Gustavo Petro</a>: &ldquo;He venido a cerrar un cap&iacute;tulo de resignaci&oacute;n nacional y a emprender junto al pueblo la transformaci&oacute;n m&aacute;s profunda de nuestro destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su llegada al poder es el triunfo de un forastero absoluto de la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Antes de enfundarse la banda presidencial, la vida de este caribe&ntilde;o criado en la norte&ntilde;a ciudad de Monter&iacute;a transcurri&oacute; entre el lujo de Miami, los litigios de criminales de alto perfil y una agresividad judicial que le vali&oacute; el apodo de &ldquo;El Tigre&rdquo;. De la Espriella no necesit&oacute; carrera pol&iacute;tica: le bast&oacute; una plataforma radical que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dej&oacute; tibio al tradicional Centro Democr&aacute;tico del expresidente &Aacute;lvaro Uribe</a> para sintonizar con la desafecci&oacute;n de media Colombia. As&iacute;, en la segunda vuelta del pasado 21 de junio, logr&oacute; una victoria sobre el oficialista Iv&aacute;n Cepeda con un residual 0,96% que, sin embargo, bast&oacute; para cambiar el p&eacute;ndulo del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la liturgia de la jura de De la Espriella estuvo llena de misticismo religioso. Rodeado de rabinos, pastores y obispos que se turnaron para bendecir su mandato, el nuevo presidente se cobij&oacute; bajo la mirada de unos 2.500 asistentes y una estatuilla de la Virgen Mar&iacute;a que presidi&oacute; el escenario del auditorio universitario durante la primera parte de su investidura. Tras invocar a Dios y a Jesucristo en buena parte de su discurso, el mandatario cerr&oacute; su intervenci&oacute;n sobre las 18.55 (la 1.55 de la madrugada en Madrid) con un grito fervoroso: &ldquo;&iexcl;Que viva Cristo Rey!&rdquo;.
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                Abelardo de la Espriella tras jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien le impuso la banda presidencial.                            </span>
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        Esa frase no es una simple consigna en Colombia: es un eco que remite a la militancia cat&oacute;lica radical y a los fantasmas de otros tiempos, cuando la batalla por la laicidad centr&oacute; la violencia bipartidista de la primera mitad del siglo pasado. El discurso traz&oacute; una l&iacute;nea recta hacia las ra&iacute;ces del conservadurismo. Cit&oacute; una y otra vez a Marco Fidel Su&aacute;rez, presidente tradicionalista de 1918, rescatando su viejo mandato de proteger los fondos p&uacute;blicos bajo &ldquo;siete llaves&rdquo;. Y otro pilar de su relato fue el expresidente coste&ntilde;o Rafael N&uacute;&ntilde;ez, arquitecto de la Regeneraci&oacute;n del siglo XIX. Con ello dej&oacute; claro el alcance de su ambici&oacute;n: prometi&oacute; una r&eacute;plica de aquella suerte de refundaci&oacute;n moral, institucional, administrativa y econ&oacute;mica dise&ntilde;ada para barrer de golpe con la huella de Petro.
    </p><h2 class="article-text">Megac&aacute;rceles en la Patria Milagro </h2><p class="article-text">
        Con una sola frase, De la Espriella dinamit&oacute; el legado de su antecesor en materia de seguridad. &ldquo;La opci&oacute;n del di&aacute;logo est&aacute; completamente agotada&rdquo;, sentenci&oacute;, sepultando el modelo de la &ldquo;paz total&rdquo; que Gustavo Petro arm&oacute; como eje de su Gobierno para desmontar el reguero de grupos criminales que delinquen en la Colombia de hoy. De hecho, la ofensiva del ultraconservador apunt&oacute; m&aacute;s alto al prometer una revisi&oacute;n con &ldquo;absoluto rigor&rdquo; del tribunal especial que juzga desde hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada los cr&iacute;menes de la guerra en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        La maniobra sintoniza con una derecha colombiana que siempre ha descre&iacute;do del pacto firmado con la guerrilla marxista en 2016. Un escepticismo que De la Espriella sell&oacute; con un lac&oacute;nico: &ldquo;No habr&aacute; impunidad&rdquo;. Con ese mismo tono tajante, el nuevo mandatario no esper&oacute; a pisar su despacho para ejercer el mando e imparti&oacute; sus primeras directrices militares desde la tribuna. Revestido como comandante supremo ante las tropas del Batall&oacute;n Pichincha, orden&oacute; a las Fuerzas Militares y de Polic&iacute;a combatir sin tregua a todas las estructuras criminales en una hoja de ruta que combin&oacute; la promesa inminente de una lista negra de &ldquo;grupos narcoterroristas&rdquo; con la edificaci&oacute;n de megac&aacute;rceles y un blindaje judicial dise&ntilde;ado para que los uniformados no sean perseguidos por actos de servicio.
    </p><p class="article-text">
        De las &oacute;rdenes de cuartel, el discurso salt&oacute; sin transiciones a los dogmas ultraortodoxos de la econom&iacute;a de libre mercado. De la Espriella se erigi&oacute; como el guardi&aacute;n de la empresa privada: prometi&oacute; firmar en cuesti&oacute;n de horas el decreto de congelamiento del desbordado gasto p&uacute;blico, as&iacute; como blindar la independencia del Banco de la Rep&uacute;blica frente a las &ldquo;tentaciones populistas&rdquo;, en alusi&oacute;n al enfoque del Gobierno saliente. Para formarse una idea, adelant&oacute; que su cruzada fiscal incluye aliviar el impuesto al patrimonio, que grava las mayores fortunas del pa&iacute;s, y reconfigurar el sistema tributario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abelardo de la Espriella llega con su familia a la ceremonia de posesión como presidente de Colombia, este viernes en Cali (Colombia).                            </span>
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        Pero el cl&iacute;max de su oferta econ&oacute;mica lleg&oacute; al abordar el declive de la petrolera de mayor&iacute;a estatal Ecopetrol, el mayor activo de la Naci&oacute;n que, seg&uacute;n denunci&oacute;, vio c&oacute;mo sus ganancias se hund&iacute;an de 32 a 9 billones de pesos entre 2022 y 2025 (de 8.000 millones de euros a 2.250 millones). &iquest;Su receta para resucitarla? Revertir de golpe la agenda verde y de descarbonizaci&oacute;n de su predecesor e inaugurar la era del fracking bajo un sello de &ldquo;responsabilidad ambiental&rdquo; que tendr&aacute; que justificar ante los tribunales que lo han prohibido.
    </p><h2 class="article-text">Revanchismo ideol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        De la Espriella prometi&oacute; que no impulsar&aacute; cambios a la Constituci&oacute;n. Y que la lucha anticorrupci&oacute;n dejar&aacute; de ser &ldquo;una declaraci&oacute;n de buenas intenciones&rdquo; para convertirse en &ldquo;un m&eacute;todo permanente de gobierno&rdquo;, con tecnolog&iacute;as de trazabilidad digital para vigilar el dinero estatal &ldquo;desde su origen hasta su destino&rdquo;. Su tono fue en ascenso. Y vino una advertencia contra el Ejecutivo saliente. Tras asegurar que su equipo documenta lo que llam&oacute; &ldquo;el vasto entramado de corrupci&oacute;n&rdquo; que deja el Gobierno de Petro, avis&oacute; de que llevar&aacute; las pruebas ante tribunales nacionales e internacionales: &ldquo;No habr&aacute; impunidad; no habr&aacute; escondite; a los corruptos no los despachamos con una simple condena moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio chirri&oacute; con las garant&iacute;as que &eacute;l mismo hab&iacute;a ofrecido minutos antes. El mandatario acababa de jurar que &ldquo;nadie ser&aacute; perseguido por pensar distinto&rdquo; y prometi&oacute; no &ldquo;atacar ni desafiar a los jueces&rdquo;, pero dej&oacute; claro que volcar&iacute;a la fuerza del Estado contra su antecesor. Por eso, mientras el presidente se despachaba en Cali, al suroccidente del pa&iacute;s, la bancada del ahora opositor Pacto Hist&oacute;rico se plantaba en las escalinatas del Capitolio en Bogot&aacute; como se&ntilde;al de protesta. Desde all&iacute;, el progresismo acus&oacute; al Gobierno entrante de camuflar el revanchismo ideol&oacute;gico bajo la m&aacute;scara de la justicia.
    </p><h2 class="article-text">Desaires y desplantes </h2><p class="article-text">
        La pasarela de invitados dibuj&oacute; el mapa ideol&oacute;gico del nuevo Gobierno: un retrato definido tanto por las lealtades como por los desaires de la jornada. Al amparo del rey Felipe VI de Espa&ntilde;a, la primera l&iacute;nea en la arena universitaria la ocup&oacute; la plana mayor de la nueva derecha latinoamericana: el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el chileno Jos&eacute; Antonio Kast. Entre monarcas y dignatarios se acomod&oacute; tambi&eacute;n el pol&eacute;mico presidente de la FIFA: Gianni Infantino. 
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                El rey Felipe VI durante la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.                            </span>
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        No obstante, las sombras de la foto de familia tambi&eacute;n fueron evidentes: el desplante del izquierdista Gustavo Petro al esquivar la cita cale&ntilde;a y la meticulosa purga en la lista de exmandatarios colombianos. Aunque acudieron tres conservadores y un liberal, De la Espriella vet&oacute; expl&iacute;citamente a Ernesto Samper (1994-1998), l&iacute;der con posturas socialdem&oacute;cratas y marcado por los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, y a Juan Manuel Santos (2010-2018), el arquitecto del proceso de paz con la guerrilla de las FARC. La Casa Blanca, cuyo respaldo de Donald Trump hab&iacute;a avalado abiertamente la campa&ntilde;a del ultra colombiano, prefiri&oacute; restar peso diplom&aacute;tico a su delegaci&oacute;n enviando al fiscal general interino Todd Blanche en lugar de a su secretario de Estado, Marco Rubio.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo presidente reivindic&oacute; su geograf&iacute;a caribe&ntilde;a. Sostuvo que ning&uacute;n &ldquo;hijo verdadero del Caribe&rdquo; ocupaba el solio de Bol&iacute;var, el primer presidente del pa&iacute;s, desde el XIX. Minutos antes, a su costado, hab&iacute;a tomado juramento su vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, el acad&eacute;mico y exministro de Hacienda elegido para imprimir un acento ejecutivo al novel proyecto pol&iacute;tico del reci&eacute;n creado partido Defensores de la Patria. Fue entonces cuando el mandatario desarm&oacute; su perfil combativo para mirar a su familia. Agradeci&oacute; a su esposa, Ana Luc&iacute;a Pineda, y a sus cuatro hijos: Luc&iacute;a, Salvador, Filippo y Francesca, de cuatro a&ntilde;os, cuyos brincos le quitaron algo de solemnidad a una ceremonia marcada por la publicidad con el lema de campa&ntilde;a: &ldquo;Bienvenidos a la Patria Milagro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia mir&oacute; dos veces a Espa&ntilde;a y sac&oacute; dos lecciones distintas. Mientras De la Espriella se apropi&oacute; del m&iacute;tico &ldquo;puedo prometer y prometo&rdquo; de Adolfo Su&aacute;rez para sellar su compromiso de gobernar desde las regiones, el presidente del Senado, Honorio Henr&iacute;quez, recurri&oacute; a la Transici&oacute;n como s&iacute;mbolo de conciliaci&oacute;n. El jefe del legislativo, del derechista Centro Democr&aacute;tico, evoc&oacute; el fin de la dictadura franquista para sugerir que el consenso debe primar sobre la trinchera. &ldquo;El ejercicio pol&iacute;tico no se mide por la intensidad de las confrontaciones&rdquo;, desliz&oacute; Henr&iacute;quez ante un jefe de Estado que poco despu&eacute;s, ya en la segunda parte del acto en el Batall&oacute;n Pichincha, se presentar&iacute;a ante sus tropas como &lsquo;El Tigre&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y de paso le dej&oacute; una advertencia &ldquo;en tono menor pero con firmeza&rdquo;. No faltar&aacute;, avis&oacute; Henr&iacute;quez, quien aconseje al nuevo Gobierno &ldquo;debilitar los partidos para imponer la voz oficial, lo que termina destruyendo la democracia y fortaleciendo el caudillismo&rdquo;. La hizo con cortes&iacute;a. Desde una bancada pol&iacute;tica que, a pesar de haberse declarado coalici&oacute;n de Gobierno, ya ha mostrado algunas fisuras con el presidente radical al que acababa de jurar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 06:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d656a9-fd31-41ea-a3aa-907c6e69d3b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2286y792.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el cargo este viernes y ha anunciado que dirigirá un bloque técnico diseñado para combatir la red de desfalcos, pero los expertos apuntan a la necesidad de abordar reformas estructurales menos mediáticas y personalistas</p><p class="subtitle">El elefante en la habitación: Colombia ha elegido a un paquidermo como senador para denunciar la corrupción en el país</p></div><p class="article-text">
        Colombia pone fin al <a href="https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer gobierno de izquierdas de su historia</a> y gira a la extrema derecha con la toma de posesi&oacute;n este viernes del ultra Abelardo de la Espriella, quien gan&oacute; por un estrech&iacute;simo margen al candidato oficialista de izquierdas, Iv&aacute;n Cepeda, bajo la promesa de una lucha firme contra la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Gustavo Petro deja la presidencia <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un legado complejo</a>. Ha cumplido algunos de los pilares de su programa, como el aumento de salario m&iacute;nimo o las reformas tributaria y de pensiones, pero se va sin haber logrado su ambiciosa &ldquo;paz total&rdquo; con los grupos armados y rodeado de varias denuncias que van desde el desv&iacute;o de fondos de emergencia hasta la compra de votos en el Congreso. Con dos expresidentes del Congreso en prisi&oacute;n y dos exministros acusados y en libertad a la espera de juicio, adem&aacute;s de una denuncia de &uacute;ltima hora contra el mandatario saliente por parte de su exjefa de despacho, el pa&iacute;s cierra cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el mando rompiendo una tradici&oacute;n centenaria: no jurar&aacute; el cargo en el c&eacute;ntrico Capitolio de Bogot&aacute;, sino en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. As&iacute;, el penalista asciende a la presidencia con la promesa de crear un bloque especializado anticorrupci&oacute;n: &ldquo;Voy a revisar obra por obra, licitaci&oacute;n por licitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Colombia cambia de manos bajo un guion que se repite cada cuatro a&ntilde;os. El mayor esc&aacute;ndalo del cuatrienio de Petro se orquest&oacute; en la entidad estatal dise&ntilde;ada para mitigar los estragos de terremotos, inundaciones e incendios: la Unidad Nacional para la Gesti&oacute;n del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los recursos destinados a socorrer a las poblaciones m&aacute;s vulnerables habr&iacute;an terminado convertidos<strong> </strong>en moneda de cambio para comprar el respaldo de partidos, de todo el arco pol&iacute;tico en el Congreso, a las reformas del Ejecutivo. El entramado criminal, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a, habr&iacute;a desviado m&aacute;s de 166 millones de euros (612.000 millones de pesos colombianos) mediante el direccionamiento il&iacute;cito de contratos p&uacute;blicos para asegurar mayor&iacute;as legislativas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso Cepeda, el candidato presidencial que aspiraba a salvar el legado del oficialismo, lo reconoci&oacute; meses antes de perder las elecciones en segunda vuelta por un margen m&iacute;nimo de 0,96 puntos frente a De la Espriella. En una entrevista, el senador del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico acept&oacute; los desmanes de la Administraci&oacute;n saliente y confes&oacute; sentir &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; por ellos. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, lejos de blindarse con promesas electorales, declar&oacute; con crudeza que erradicar el problema de ra&iacute;z ser&iacute;a una utop&iacute;a: &ldquo;Ser&iacute;a incurrir en demagogia, dado el arraigo del fen&oacute;meno en las instituciones colombianas&rdquo;. Su conclusi&oacute;n, le&iacute;da a la luz de este 7 de agosto, retrata el terreno que hereda su rival: &ldquo;La corrupci&oacute;n en Colombia es un sistema y est&aacute; presente en todas las entidades y en todos los niveles. Cada Gobierno viene a administrarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El 10% del presupuesto </h2><p class="article-text">
        Los &iacute;ndices internacionales le ponen cifra al problema: el fen&oacute;meno le cuesta a Colombia unos 50 billones de pesos colombianos (alrededor de 10.700 millones de euros y casi el 10% del presupuesto del Estado de 2025), de acuerdo con datos oficiales de 2017. Sin embargo, la consultora para Colombia del programa de Defensa y Seguridad de Transparencia Internacional Adriana Romero sit&uacute;a el punto de partida en dos term&oacute;metros globales que retratan una realidad inm&oacute;vil. El primero es el <a href="https://transparenciacolombia.org.co/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Percepci&oacute;n de la Corrupci&oacute;n</a>: Colombia obtuvo 39 puntos sobre 100 cuando Petro asumi&oacute; el poder y cerr&oacute; 2025 con 37. Una ca&iacute;da de dos puntos en un indicador que, por su naturaleza, se mueve a paso de tortuga.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es el<a href="https://worldjusticeproject.org/rule-of-law-index/global" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &Iacute;ndice del Estado de Derecho del World Justice Project</a>, que mide realidades institucionales m&aacute;s que opiniones. En este caso, aunque el pa&iacute;s se ha mantenido estancado en los 48 puntos, aparece un hallazgo: una de las peores calificaciones no la recibe la Presidencia, ni los jueces, ni los militares. La nota m&aacute;s baja recae, de forma cr&oacute;nica, sobre los hombros del Congreso de la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un term&oacute;metro directo a la hora de entender uno de los nudos de esta historia. El Congreso peor evaluado del pa&iacute;s, aunque renovado este a&ntilde;o en las urnas y reci&eacute;n instalado el 20 de julio, sigue operando bajo las mismas din&aacute;micas que lo desacreditan: financiaci&oacute;n opaca de campa&ntilde;as, una fragmentaci&oacute;n de partidos que encarece el precio de cada voto y el trueque permanente de contratos por respaldo pol&iacute;tico. No obstante, para la periodista Paula Bol&iacute;var, que destap&oacute; el desfalco de la UNGRD, esas redes van m&aacute;s all&aacute; del Capitolio.
    </p><p class="article-text">
        El director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupci&oacute;n, Camilo Enciso, exsecretario de Transparencia durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, dice a elDiario.es: &ldquo;Lo novedoso [en el Ejecutivo saliente] no es el mecanismo, sino la escala&rdquo;. Recuerda que Colombia ya dominaba el abecedario de la corrupci&oacute;n: la financiaci&oacute;n irregular de campa&ntilde;as, la captura de entidades p&uacute;blicas, el clientelismo y el intercambio de contratos inflados por apoyos pol&iacute;ticos. Pero en este cuatrienio, subraya el experto, la gravedad radica en que las piezas se articularon, por momentos, en un patr&oacute;n m&aacute;s organizado.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Si nadie paga, sale barato robar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Bol&iacute;var, autora del libro de investigaci&oacute;n <em>El desastre de los decentes,</em> define con nitidez el &ldquo;oficio del corrupto&rdquo; en Colombia. Su trabajo destapa un engranaje asentado en el coraz&oacute;n de ciertas dependencias del Estado, manejado por redes criminales que preceden al propio Petro. Seg&uacute;n Bol&iacute;var, este entramado cuenta con su propia normalidad laboral: desde reuniones de contabilidad y el reparto de comisiones a contratistas, hasta visitas sigilosas entre parlamentarios y actores privados. Se trata de un sistema blindado por la connivencia empresarial, marcado de vez en cuando por las mafias, y que incluye sus propios mecanismos de previsi&oacute;n: dentro del bot&iacute;n, los implicados reservan la cuota necesaria para costear la defensa jur&iacute;dica y asegurar su libertad &ldquo;en caso de que los agarren&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; se reproduce este flagelo, hay que asomarse a la arquitectura pol&iacute;tica colombiana. A diferencia de Espa&ntilde;a, el modelo es presidencialista: el Ejecutivo es elegido por sufragio directo, goza de un mandato fijo de 4 a&ntilde;os y no depende del Parlamento para sostenerse, aunque s&iacute; necesita mayor&iacute;as legislativas para aprobar cada reforma. Por eso, al verse obligado a forjar esos respaldos desde fuera, sin la disciplina que aporta una coalici&oacute;n previa s&oacute;lida, el Gobierno debe negociar en un tablero atomizado: una veintena de partidos con representaci&oacute;n en el Congreso, alianzas fr&aacute;giles y ning&uacute;n bloque hegem&oacute;nico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Camilo Enciso</span>
                                        <span>—</span> Director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese dise&ntilde;o no es nuevo. Desde hace d&eacute;cadas, cada cuatro a&ntilde;os se repite el mismo desfile de cargos p&uacute;blicos salpicados mientras el Congreso se niega a tocar los mecanismos para blindarse del desv&iacute;o de dinero o de fondos sucios. La financiaci&oacute;n electoral sigue siendo opaca y la laxitud de los organismos de control, seg&uacute;n Enciso, &ldquo;eleva la impunidad y reduce el coste esperado de la corrupci&oacute;n: si nadie paga, sale barato robar&rdquo;. As&iacute;, las cloacas denunciadas por Bol&iacute;var permanecen intactas: los esc&aacute;ndalos estallan en la prensa, encienden la indignaci&oacute;n y terminan durmiendo en juzgados saturados mientras la sociedad asume la factura.
    </p><h2 class="article-text">Un bloque de b&uacute;squeda</h2><p class="article-text">
        Contra ese engranaje mide, a partir de este viernes, sus fuerzas el ultra Abelardo de la Espriella al asumir la Presidencia de Colombia. El medi&aacute;tico penalista de 49 a&ntilde;os ha convertido la lucha contra la corrupci&oacute;n en uno de los ejes de su discurso. Su apuesta pasa por una herramienta in&eacute;dita: un bloque de b&uacute;squeda especial subordinado a su mando directo para perseguir los desfalcos mediante inteligencia financiera, polic&iacute;a judicial y procesos expr&eacute;s de embargo de bienes. &ldquo;Aqu&iacute; no se va a tolerar la corrupci&oacute;n&rdquo;, dijo el 20 de julio en Medell&iacute;n, reiterando lo que ya hab&iacute;a resumido semanas antes: &ldquo;Aqu&iacute; nadie tiene corona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Enciso, la iniciativa puede ser &uacute;til, pero no debe confundirse con una pol&iacute;tica anticorrupci&oacute;n. &ldquo;El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevenci&oacute;n&rdquo;, sostiene. Sin reformas estructurales, advierte, un &oacute;rgano supeditado directamente al presidente se expone a la politizaci&oacute;n: el peligro de seleccionar los casos por conveniencia pol&iacute;tica, contra el Gobierno saliente u opositores, mientras se obvian otros. Adriana Romero coincide y anticipa en la propuesta el enfoque previsible de un penalista: castigar el delito cuando ya se ha cometido, en lugar de evitar que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los operativos de choque del nuevo presidente, sin embargo, existe un camino menos vistoso. Romero apunta a reformas de calado que ya encadenan una d&eacute;cada congeladas, o encalladas, en el Congreso: la protecci&oacute;n legal a los denunciantes, la regulaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n o lobbies y la obligaci&oacute;n de transparentar qu&eacute; nombres se esconden detr&aacute;s de las empresas que contratan con el Estado. Son medidas silenciosas, sin embargo, advierte la analista, son pilares b&aacute;sicos sin los cuales cualquier bloque de b&uacute;squeda estar&aacute; condenado a perseguir el humo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las cosas sí cambian cuando pones el foco en el lugar correcto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Bolívar</span>
                                        <span>—</span> Periodista de investigación 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del domin&oacute; que ha sacudido al pa&iacute;s desde febrero de 2024 comenz&oacute; con un hilo sutil: la llamada de un ciudadano desde La Guajira, la olvidada pen&iacute;nsula des&eacute;rtica, al extremo norte de Colombia, donde los ni&ntilde;os ind&iacute;genas mueren de sed. El Estado hab&iacute;a enviado una flota de camiones cisterna para mitigar la sequ&iacute;a, pero los veh&iacute;culos permanec&iacute;an averiados, inservibles. Era un monumento al abandono. Cuando Paula Bol&iacute;var decidi&oacute; investigar aquel rastro, casi nadie recordaba la existencia de la oficina nacional encargada de socorrer las emergencias del pa&iacute;s. Tirar de aquella manta desvel&oacute; el saqueo. &ldquo;Las cosas s&iacute; cambian cuando pones el foco en el lugar correcto&rdquo;, concluye la reportera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb90575f-4728-4e08-9a34-33175a134049_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y376.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fricciones del Centro Democrático con el presidente electo ultraderechista han gatillado una disputa por la hegemonía de su espacio político y el control del poder</p><p class="subtitle">El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ultraderechista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os</a>, asumir&aacute; la presidencia de Colombia este 7 de agosto con una in&eacute;dita investidura en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. Respaldado por 12,9 millones de votos, pero sin bancada propia en el Congreso. Su mandato arranca en un ambiente de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica: el proceso de empalme institucional con el Gobierno saliente del progresista Gustavo Petro qued&oacute; roto por las peleas entre ambos. Y, aunque los choques con la izquierda estaban previstos, la verdadera sorpresa radica en las fisuras dentro de su propia coalici&oacute;n, evidenciadas en algunos desencuentros con la derecha tradicional del expresidente &Aacute;lvaro Uribe.
    </p><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a es la siguiente: dos d&iacute;as despu&eacute;s de la segunda vuelta presidencial, incluso antes de que se oficializara el triunfo del radical, el Centro Democr&aacute;tico se declar&oacute; &ldquo;partido de Gobierno&rdquo; y le entreg&oacute; a De la Espriella una lista de prioridades legislativas. La colectividad de &Aacute;lvaro Uribe, con una bancada consolidada de 47 congresistas entre Senado y C&aacute;mara, ratific&oacute; as&iacute; una alianza parlamentaria que ya se daba por descontada desde la campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero la armon&iacute;a dur&oacute; poco. La primera derrota pol&iacute;tica del presidente electo lleg&oacute; antes de su investidura. Durante la instalaci&oacute;n del Congreso el pasado 20 de julio, la presidencia del Senado qued&oacute; en manos de Honorio Henr&iacute;quez (Centro Democr&aacute;tico) y no de Alfredo Deluque (Partido de la U), la ficha respaldada por De la Espriella. Por tradici&oacute;n, el cargo correspond&iacute;a al uribismo como fuerza mayoritaria de la coalici&oacute;n oficialista. Y aunque el &lsquo;Tigre&rsquo; intent&oacute; romper esa norma no escrita para imponer a su favorito, el pulso termin&oacute; en fracaso.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las advertencias de Uribe no se hicieron esperar. Si bien reiter&oacute; su apoyo a las iniciativas del nuevo Gobierno que coincidieran con sus principios, tambi&eacute;n lanz&oacute; una pulla con su sello: &ldquo;Si el tigre ruge para acabar con el Centro Democr&aacute;tico, nos toca defendernos como abejas laboriosas&rdquo;. Lejos de retroceder ante el exmandatario, el presidente electo replic&oacute; y redobl&oacute; la apuesta con una frase pol&iacute;tica: &ldquo;Hay pulgas que tienen el insignificante derecho de picar a los tigres, pero los tigres no detendr&aacute;n la marcha por esa tonter&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La vieja guardia resiste </h2><p class="article-text">
        La fisura en el bloque derechista, sin embargo, no es de momento program&aacute;tica. En seguridad, econom&iacute;a o el desmantelamiento de la obra de Petro, las coincidencias son casi absolutas. La batalla se libra en otro terreno, menos ideol&oacute;gico y m&aacute;s pragm&aacute;tico: una disputa por la hegemon&iacute;a y el control del poder.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Yann Basset lee el conflicto como una grieta generacional en la derecha. En una orilla resiste la corriente tradicional, con Uribe como pilar, a sus 74 a&ntilde;os. En la otra, emerge una facci&oacute;n radicalizada, cercana al libertarianismo, que mira a Trump, Bukele o Milei, y que ya no necesita la bendici&oacute;n del expresidente. De la Espriella, al mando del joven movimiento Defensores de la Patria, reclama la jefatura de este nuevo orden. Por eso el nudo se halla en la pugna por el liderazgo entre dos vertientes de una misma familia que se necesitan, pero no siempre hablan el mismo lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Salvado el terreno ideol&oacute;gico, la distancia es sobre todo de formas. Camilo Cruz, polit&oacute;logo de la Universidad del Valle, resume que se trata del choque entre una fuerza institucional y una emergente. El Centro Democr&aacute;tico, a&ntilde;ade, opera como una maquinaria hecha al consenso parlamentario: doce a&ntilde;os de partido y toda la experiencia del uribismo en un Congreso donde casi todo se negocia mediante pactos, transacciones y clientelismo. De la Espriella, en cambio, irrumpe como un advenedizo que aspira a prescindir, en lo posible, de esa diplomacia y se presenta con un tono que promete confrontaci&oacute;n cuando las cosas no fluyan.
    </p><p class="article-text">
        Basset a&ntilde;ade un factor sociol&oacute;gico. Al volverse un partido tradicional, el Centro Democr&aacute;tico se elitiz&oacute;, pas&oacute; de aquella gran base popular que adoraba a Uribe a comienzos del milenio a convertirse en una fuerza urbana de clase alta. De la Espriella entendi&oacute; el vac&iacute;o y recogi&oacute; a esa parte de la militancia de derecha popular que el uribismo dej&oacute; ir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El expresidente de Colombia entre 2002 y 2010, Álvaro Uribe Vélez, al intervenir este martes, 21 de octubre, durante una rueda de prensa, en Llanogrande (Colombia). EFE/STR"
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            <span class="title">
                El expresidente de Colombia entre 2002 y 2010, Álvaro Uribe Vélez, al intervenir este martes, 21 de octubre, durante una rueda de prensa, en Llanogrande (Colombia). EFE/STR                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El conflicto cultural</h2><p class="article-text">
        Discursos, publicaciones en redes y el ajedrez de los ministerios han sido los term&oacute;metros habituales para medir el rumbo de la nueva derecha. Sin embargo, la polit&oacute;loga Laura Wills, de la Universidad de los Andes, sugiere afinar la mirada hacia el terreno cultural. A su juicio, el gabinete de De la Espriella carga una impronta mucho m&aacute;s religiosa y doctrinaria que la del uribismo hist&oacute;rico. De hecho, ya existe una agenda de recortes a conquistas sociales que se consideraban consolidadas &mdash;como el derecho al aborto, la educaci&oacute;n laica o los asuntos de g&eacute;nero&mdash;. Es una lectura prudente, pero que asoma un dilema inevitable: descifrar si la ret&oacute;rica del Gobierno entrante marca una ruptura real con el pasado y si la coalici&oacute;n oficialista terminar&aacute; partida entre la vieja guardia y la nueva extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El retrato se complica al mirar los pilares que llevaron a De la Espriella al poder. Las fuerzas que lo respaldaron son heterog&eacute;neas: junto al Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional &mdash;un claro escudero que, pese a contar con apenas cuatro congresistas, aporta el sello radical de una colectividad familiar de honda cultura cat&oacute;lica y f&eacute;rrea defensa del orden&mdash; conviven estructuras regionales y barones electorales de corte m&aacute;s moderado. De ah&iacute; que los analistas aguarden con paciencia a ver c&oacute;mo compaginar&aacute; su ret&oacute;rica extremista con una coalici&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, empuja de vez en cuando hacia el pragmatismo.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos dilemas tiene un final escrito. En una Colombia bajo un sistema presidencialista, con fortines regionales fragmentados, altas cortes diversas, gremios y sindicatos, mover las l&iacute;neas del poder es una tarea tit&aacute;nica. La primera inc&oacute;gnita apunta a si el presidente electo usar&aacute; el poder para arrastrar a la derecha tradicional hacia sus tesis radicales. O si la necesidad de coalici&oacute;n moderar&aacute; su discurso. La segunda duda recae en el uribista Centro Democr&aacute;tico: si optar&aacute; por endurecerse para evitar ser absorbido o si terminar&aacute; abrazado al ala fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Para el analista Gustavo Duncan, de la universidad EAFIT de Medell&iacute;n, el primer gran reto de De la Espriella no es constitucional, sino aritm&eacute;tico: armar mayor&iacute;as en el Congreso. M&aacute;s all&aacute; de su promesa de respetar la Constituci&oacute;n de 1991, el verdadero peligro radica en que, ante la falta de apoyo legislativo, el mandatario opte por gobernar a golpe de decreto en materias que exigen reformas de fondo, en la misma l&iacute;nea de Petro. En todo caso, su margen de maniobra es corto.
    </p><h2 class="article-text">Entre Fujimori y Bolsonaro</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Camilo Cruz matiza incluso la etiqueta ideol&oacute;gica y prefiere hablar de &ldquo;nueva derecha&rdquo; antes que de &ldquo;ultra&rdquo; a la hora de referirse al presidente electo. Para sustentarlo, identifica una combinaci&oacute;n de personalismo, negacionismo clim&aacute;tico, batalla cultural, religiosidad y descalificaci&oacute;n del adversario. Propone, adem&aacute;s, una imagen que ilustra el relevo pol&iacute;tico mejor que cualquier fecha: Uribe se mir&oacute; siempre en la derecha latinoamericana de su generaci&oacute;n (Fujimori o Collor de Mello), mientras que De la Espriella se proyecta en la de la suya (Milei, Bukele y Bolsonaro).
    </p><p class="article-text">
        Esta mutaci&oacute;n, que hoy amenaza al uribismo hist&oacute;rico, evoca el eclipse de algunas maquinarias tradicionales europeas. En la Italia de 1994, Silvio Berlusconi fund&oacute; Forza Italia sobre las ruinas de la Democracia Cristiana, el gigante que gobern&oacute; el pa&iacute;s durante casi medio siglo. Con esa estrategia absorbi&oacute; su espacio, hered&oacute; sus votantes y asimil&oacute; a sus cuadros. Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, su partido qued&oacute; reducido a socio menor de la ultraderecha de Giorgia Meloni, a la que el propio Berlusconi hab&iacute;a abierto la puerta. El reflejo italiano deja una advertencia clara: las fuerzas erigidas alrededor de un solo hombre suelen tener fecha de caducidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora De la Espriella asume el poder con toda la arquitectura del Estado a su favor, pero sin m&uacute;sculo propio en el Congreso. Su movimiento, Defensores de la Patria, ya est&aacute; en fila para convertirse en partido formal: un remedio tard&iacute;o para una bancada que, de lograrlo, no existir&iacute;a hasta 2030, cuando su l&iacute;der entregue el poder. Hasta entonces, el abogado penalista que gan&oacute; publicitandose como ajeno al sistema tendr&aacute; que negociar y adaptarse al juego de tronos del Congreso que desde&ntilde;a si quiere sacar adelante su proyecto, la llamada &ldquo;Patria Milagro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué España es un destino frecuente para la migración colombiana que ahora lidera las peticiones de regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espana-destino-frecuente-migracion-colombiana-ahora-lidera-peticiones-regularizacion_1_13403982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c7409a-48d8-460d-983a-b14139d461c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x995y675.jpg" width="1200" height="675" alt="Foto referencial del aeropuerto El Dorado en Bogotá (Colombia), donde personas esperan para abordar uno de los vuelos."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante el vacío económico interno después de la pandemia y un Washington que cerraba sus puertas, España se convirtió en la salida de emergencia para muchas personas</p><p class="subtitle">Datos - Radiografía de la regularización: quiénes la han pedido, dónde viven y en qué oficios empiezan a darse de alta
</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, cerca de nueve aviones despegan de El Dorado de <a href="https://www.eldiario.es/temas/bogota/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bogot&aacute;</a> rumbo a Madrid. En los mostradores, las filas suelen ser interminables: un hervidero de abrazos, ni&ntilde;os que corren y amigos que estiran el tiempo para retrasar el adi&oacute;s. Cambian los rostros y las edades, pero el equipaje es similar. En el volumen de las maletas se adivina qui&eacute;n viaja por unos d&iacute;as y qui&eacute;n, tal vez, cierra un ciclo. 
    </p><p class="article-text">
        Durante 2025, el registro de salidas hacia Espa&ntilde;a alcanz&oacute; la cifra r&eacute;cord de 812.473 viajeros colombianos, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tercios-900-000-migrantes-han-pedido-regularizacion-son-latinoamericanos-mayoria-colombianos_1_13315436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consolid&aacute;ndose como el segundo destino m&aacute;s frecuente por detr&aacute;s de Estados Unidos</a>. Este tr&aacute;nsito, que sit&uacute;a a la pen&iacute;nsula en el epicentro migratorio del pa&iacute;s, es el rastro visible de un flujo constante que hoy explica, en parte, por qu&eacute; esta comunidad <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/radiografia-regularizacion-han-pedido-viven-oficios-empiezan-darse-alta_1_13352597.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encabeza el n&uacute;mero de peticiones de regularizaci&oacute;n</a> ante el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, con casi el 26% de las solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        Esta hilera de historias humanas, sin embargo, esconde una paradoja. No siempre fue as&iacute;. El punto de ruptura lleg&oacute; con la postpandemia de COVID: ante el vac&iacute;o econ&oacute;mico interno y un Washington que cerraba sus puertas, Espa&ntilde;a se convirti&oacute; en la salida de emergencia. En 2022, el saldo entre los colombianos que part&iacute;an y quienes regresaban alcanz&oacute; un r&eacute;cord hist&oacute;rico de casi medio mill&oacute;n de personas. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2025, esas salidas netas se redujeron con fuerza hasta las 136.000. Todo indica que la intensidad del &eacute;xodo general ha comenzado a ceder.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Restrepo, economista de la Universidad Javeriana, lleva a&ntilde;os rastreando esos datos. Su diagn&oacute;stico apunta a una diferencia geogr&aacute;fica y legal: mientras que en Norteam&eacute;rica la exigencia de visado y el blindaje fronterizo de Donald Trump transforman cada intento en una apuesta de alto riesgo, el pasaporte colombiano permite ingresar a la Uni&oacute;n Europea sin visado durante 90 d&iacute;as. Se trata de una ventana de entrada que termina siendo la antesala para echar ra&iacute;ces. &ldquo;Buena parte de la migraci&oacute;n a Estados Unidos tiene un car&aacute;cter temporal, mientras que el destino espa&ntilde;ol tiende a ser de permanencia&rdquo;, resume el analista y acad&eacute;mico. Esa distinci&oacute;n desarma la paradoja de las cifras: aunque el &eacute;xodo general disminuye, quien elige el territorio espa&ntilde;ol para buscarse la vida tiende a quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas aeroportuarias, adem&aacute;s, tienen m&aacute;s de un punto ciego: registran el punto de partida de los viajeros, pero no de d&oacute;nde vienen ni por qu&eacute;. Ese es el territorio de Luis Carlos Rodr&iacute;guez, coordinador del &Aacute;rea de Migraciones Forzadas y Refugio de CODHES, una organizaci&oacute;n que lleva d&eacute;cadas documentando el desplazamiento forzado en Colombia. &Eacute;l sostiene que en la misma fila conviven dos pa&iacute;ses que casi no se cruzan. El primero, mayoritario, brota de las ciudades y del centro andino: gente quiz&aacute;s acorralada por las deudas, la informalidad laboral o la falta de futuro. El segundo, m&aacute;s silencioso, huye de zonas como el suroccidente &mdash;del departamento Cauca, del Valle, de la costa del Pac&iacute;fico&mdash;, de comunidades expulsadas por la precariedad y la violencia. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El cuidado es el principal im&aacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez conoce, a grandes rasgos, la bit&aacute;cora del viaje. Sabe que pocos cruzan el Atl&aacute;ntico en un solo impulso. El destierro suele empezar cerca: un pueblo vecino, una capital ajena, una frontera inmediata como Ecuador, Panam&aacute; o Per&uacute;. All&iacute; intentan rearmar los pedazos de una vida rota, pero la tregua suele ser corta. &ldquo;Muchas veces llega hasta all&aacute; el actor violento que los persigue y entonces buscan huir a&uacute;n m&aacute;s lejos&rdquo;, dice. Espa&ntilde;a aparece al final del laberinto. Y en todo este trasegar son frecuentes las historias de l&iacute;deres sociales, defensores del medio ambiente o de los derechos de las minor&iacute;as. &ldquo;Los que no terminan asesinados terminan teniendo que salir&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La traves&iacute;a, adem&aacute;s, tiene rostro de mujer: m&aacute;s de la mitad de los colombianos que se instalaron en Espa&ntilde;a durante la gran ola de 2023 pertenecen al g&eacute;nero femenino. A las m&aacute;s j&oacute;venes se suman mayores de 50 a&ntilde;os, madres y abuelas que cruzaron el oc&eacute;ano para encontrarse con los suyos. Casi todas desembarcan en el mismo puerto laboral. &ldquo;El cuidado es el principal im&aacute;n para esta migraci&oacute;n&rdquo;, explica Restrepo. Su labor es sostener los hogares, atender a los ni&ntilde;os o acompa&ntilde;ar a los ancianos de una sociedad que envejece a ritmo acelerado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Dos tercios de migrante regularizados procedían de América Central" aria-label="Gráfico de barras" id="datawrapper-chart-0UwS8" src="https://datawrapper.dwcdn.net/0UwS8/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="478" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez le da una vuelta a esta lectura. Lo que para Europa es un alivio, afirma, para Colombia es un vaciamiento poblacional. &ldquo;Espa&ntilde;a cubre con ellas un capital humano que su propia demograf&iacute;a ya no puede renovar&rdquo;, advierte. La otra cara de la moneda se queda en el lugar de origen: hijos que crecen a trav&eacute;s de la pantalla del m&oacute;vil, padres que envejecen en la distancia y remesas que sostienen hogares incompletos en un pa&iacute;s que exporta afecto y cuidado. 
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s repliegue</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20260205IPR33617/asilo-lista-de-paises-de-origen-seguros-y-normas-sobre-terceros-paises-seguros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Parlamento Europeo incluy&oacute; a Colombia en su lista oficial de pa&iacute;ses de origen seguro</a>, pero la propia Agencia de Asilo de la Uni&oacute;n Europea (EUAA) describe un escenario opuesto: un pa&iacute;s con un conflicto armado interno que no da tregua, con guerrillas y bandas criminales que se disputan territorios mediante la extorsi&oacute;n y el desplazamiento forzado. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de estos cambios es permitir que las peticiones de protecci&oacute;n internacional se examinen en un procedimiento acelerado. Pero, ya antes de este movimiento de la UE, los colombianos sol&iacute;an ser la nacionalidad a la que m&aacute;s se les negaba el asilo en Espa&ntilde;a: la tasa de denegaci&oacute;n para solicitantes de este pa&iacute;s ronda el 85%, convirti&eacute;ndose en uno de los colectivos m&aacute;s afectados por el rechazo de expedientes, seg&uacute;n CEAR. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buena parte de la migración a Estados Unidos tiene un carácter temporal, mientras que el destino español tiende a ser de permanencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Restrepo</span>
                                        <span>—</span> Economista de la Universidad Javeriana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos de los colombianos que se han acogido al proceso extraordinario para obtener los papeles hab&iacute;an pedido anteriormente protecci&oacute;n internacional a su llegada a Espa&ntilde;a al ser una v&iacute;a r&aacute;pida para lograr la residencia mientras se estudia la petici&oacute;n, sin embargo, la reforma del reglamento de extranjer&iacute;a del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez a&ntilde;adi&oacute; trabas a la regularizaci&oacute;n de quienes ven denegada su petici&oacute;n de refugio. De hecho, Colombia era una de las nacionalidades que m&aacute;s solicitaban protecci&oacute;n internacional en Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR). Sin embargo, las solicitudes se han desplomado dr&aacute;sticamente, con ca&iacute;das de m&aacute;s del 60%, debido a la reforma del reglamento y el elevado n&uacute;mero de rechazos.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Laura Pedraza, especialista en movilidad humana y migraci&oacute;n, advierte de que la ca&iacute;da no significa que la gente haya dejado de partir, sino que el sistema los est&aacute; empujando a la invisibilidad. Ante procesos de asilo cada vez m&aacute;s exigentes en materia probatoria, algunas personas desisten y optan por la v&iacute;a ordinaria de extranjer&iacute;a para conseguir papeles r&aacute;pido. Esto plantea, a su juicio, un riesgo real: quienes no logran acreditar formalmente su situaci&oacute;n de riesgo pueden terminar accediendo a figuras migratorias que no reflejan plenamente su necesidad de protecci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        La experta enmarca este fen&oacute;meno en un repliegue pol&iacute;tico global, hacia legislaciones m&aacute;s restrictivas, que est&aacute; desmontando, pieza a pieza, las garant&iacute;as internacionales: devolver a quien huye para salvar su vida es, dice, tan injustificable como contraproducente. Es la misma certeza que Rodr&iacute;guez resume sin atenuantes desde Bogot&aacute;: casi nadie abandona su pa&iacute;s por capricho. Detr&aacute;s de la mayor&iacute;a de tr&aacute;mites, conviven o el exilio forzado por las armas o el viaje empujado por la asfixia econ&oacute;mica. Realidades humanas que, ajenas a los decretos de Bruselas, volver&aacute;n a llenar sin falta las filas de facturaci&oacute;n del aeropuerto El Dorado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espana-destino-frecuente-migracion-colombiana-ahora-lidera-peticiones-regularizacion_1_13403982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Migraciones,España,UE - Unión Europea,Asilo,Solicitantes de asilo,Bogotá,Inmigrantes,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38cc62c0-7719-4baa-b112-404d182ce7e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x873y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente electo plantea el acto de investidura el 7 de agosto en una guarnición en zona de conflicto mientras el mandatario saliente, aún al frente de las Fuerzas Militares, prohíbe ceder las instalaciones</p><p class="subtitle">De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia </p></div><p class="article-text">
        El presidente electo de Colombia, el radical de derecha <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, pretende quebrar siglo y medio de tradici&oacute;n republicana. Quiere jurar su cargo el pr&oacute;ximo 7 de agosto en un cuartel militar en una zona de conflicto al sur del pa&iacute;s, a casi 600 kil&oacute;metros de la c&eacute;ntrica Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute; donde siempre se ha llevado a cabo. La respuesta del mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro, ha sido enf&aacute;tica: no estrechar&aacute; la mano de su sucesor.
    </p><p class="article-text">
        En un &uacute;ltimo pulso de poder, adem&aacute;s, prohibi&oacute; usar instalaciones castrenses para la ceremonia antes de las 15.00 horas, momento en que dejar&aacute; de ser comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Se trata de un encontronazo in&eacute;dito que eleva al m&aacute;ximo la temperatura de un pa&iacute;s ya fracturado tras las elecciones m&aacute;s re&ntilde;idas de su historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Popay&aacute;n, capital del Cauca y epicentro de una violencia cr&oacute;nica, es uno de los escenarios de la discordia. Al exigir su investidura all&iacute;, De la Espriella env&iacute;a un mensaje pol&iacute;tico desde un territorio cercado por disidencias guerrilleras, narcotraficantes y extorsiones que asfixian a la poblaci&oacute;n y el comercio local. La Presidencia ha dejado claro el marco jur&iacute;dico: solo el Congreso puede cambiar la sede de la toma de posesi&oacute;n, lo cual deja al Ejecutivo sin facultades para autorizar el traslado. Pero Petro tambi&eacute;n fij&oacute; su postura en redes sociales y advirti&oacute; que, mientras sea comandante de las Fuerzas Militares, ninguna base se prestar&aacute; para una ceremonia que, a su juicio, no les corresponde albergar.
    </p><p class="article-text">
        El gesto expone riesgos institucionales a los que apuntan juristas y analistas de distintas orillas. &ldquo;Un presidente civil debe entregar el poder a otro presidente civil. Los militares no tienen por qu&eacute; estar en el centro&rdquo;, advierte Mauricio Garc&iacute;a Villegas, profesor de la Universidad Nacional. Lo que m&aacute;s desconcierta al acad&eacute;mico es la puesta en escena: &ldquo;El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusi&oacute;n&rdquo;. Pero el contraste ha sido una de las marcas de De la Espriella desde la campa&ntilde;a presidencial: el abogado penalista que molde&oacute; su carrera y su fortuna en los estrados judiciales se ha rodeado de militares retirados y reservistas, y se ha publicitado con sus saludos de visera y juramentos a la bandera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mauricio García Villegas</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la Universidad Nacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la polit&oacute;loga Laura Bonilla, subdirectora de la Fundaci&oacute;n Pares para la paz y la reconciliaci&oacute;n, el traslado de la posesi&oacute;n a un cuartel invierte la l&oacute;gica republicana: subordina el poder civil a un escenario dominado por las armas. &ldquo;Ah&iacute; conviven dos mensajes que se anulan&rdquo;, dice. Por un lado, el homenaje a las Fuerzas; por otro, el desd&eacute;n por el Congreso de la Rep&uacute;blica. Y es justo all&iacute; donde De la Espriella necesita asegurar apoyos para su coalici&oacute;n y, en paralelo, se trata del &uacute;nico &oacute;rgano con potestad para autorizar un cambio de sede.
    </p><p class="article-text">
        El constitucionalista Rodrigo Uprimny rescataba el domingo en <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/posesion-presidencial-en-guarnicion-militar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Espectador</a> una lecci&oacute;n esencial sobre la salud democr&aacute;tica del pa&iacute;s: la liturgia presidencial en Colombia ya tiene sus propios tiempos, pues existe una ceremonia posterior a la investidura en la que las Fuerzas Militares reconocen en el acuartelamiento a su nuevo jefe. Luego la comparaba con el modelo estadounidense. Los tres generales que llegaron a ocupar la Casa Blanca &ndash;Washington, Grant y Eisenhower&ndash; jam&aacute;s volvieron a vestir el uniforme, nunca retomaron el saludo militar y menos a&uacute;n contemplaron jurar el cargo en una guarnici&oacute;n. Aquellos hombres entend&iacute;an perfectamente que la verdadera legitimidad de su poder nac&iacute;a de las urnas y no de las armas.
    </p><h2 class="article-text">Los militares, inc&oacute;modos</h2><p class="article-text">
        La regi&oacute;n del Cauca es, quiz&aacute;, el mejor term&oacute;metro del fracaso acumulado del Estado colombiano. Tras el acuerdo de paz de 2016, que desmoviliz&oacute; las FARC, dos estrategias presidenciales antag&oacute;nicas buscaron institucionalizar el vac&iacute;o territorial dejado por la guerrilla. El conservador Iv&aacute;n Duque (2018-2022) opt&oacute; por una ofensiva total. Acto seguido, Gustavo Petro (2022-2026) impuls&oacute; un modelo de negociaci&oacute;n con todos los grupos violentos en paralelo bajo el r&oacute;tulo de la &ldquo;paz total&rdquo;. Los dos enfoques fallaron, seg&uacute;n los analistas, y en el &uacute;ltimo cuatrienio las mafias usaron los ceses al fuego para expandirse. &ldquo;Todo el mundo percibe que el Estado perdi&oacute; la batalla&rdquo;, resume Laura Bonilla. &ldquo;No sirve la militarizaci&oacute;n, no sirve la negociaci&oacute;n. Estamos en un momento en que, al parecer, nada sirve&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Todo el mundo percibe que el Estado perdió la batalla. No sirve la militarización, no sirve la negociación. Estamos en un momento en que al parecer nada sirve</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Bonilla</span>
                                        <span>—</span> Subdirectora de la Fundación Pares
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los m&aacute;s inc&oacute;modos con el plan de la ceremonia en el Cauca, de hecho, podr&iacute;an ser los propios homenajeados por De la Espriella. El Ej&eacute;rcito colombiano carga con varias deudas hist&oacute;ricas que condicionan su papel p&uacute;blico. Arrastra, por ejemplo, el lastre de los mal llamados falsos positivos: m&aacute;s de 6.402 civiles ejecutados y camuflados como bajas guerrilleras, seg&uacute;n la justicia transicional. Solo as&iacute; se entiende que ahora midan cada paso que dan. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os, se&ntilde;alan los analistas, los mandos han extremado precauciones. En los cuarteles ha arraigado lo que Bonilla describe como &ldquo;obediencia reflexiva&rdquo;, y los altos oficiales advierten con severidad a sus subalternos sobre los l&iacute;mites legales de sus operativos o acciones. Pedro Medell&iacute;n, polit&oacute;logo y profesor de la Universidad Nacional, matiza y recuerda, en todo caso, que la responsabilidad no ha sido solo castrense: distintos gobiernos civiles presionaron para lograr resultados y, cuando surgieron los esc&aacute;ndalos porque se extralimitaron en sus funciones o violaron los derechos humanos, gran parte de la carga pol&iacute;tica y penal recay&oacute; en los uniformados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este turbulento traspaso de poderes ha dejado una paradoja institucional que Medell&iacute;n subraya: &ldquo;Ver a los militares defendiendo los resultados electorales y exigiendo al gobierno civil que cumpla con los principios de la democracia es un hecho que fortalece el sistema&rdquo;. Al mismo hilo recuerda que, hace unas semanas, cuando Petro desliz&oacute; la idea de no reconocer la derrota electoral de su candidato, Iv&aacute;n Cepeda, fue su propio Ministro de Defensa quien garantiz&oacute; p&uacute;blicamente que el relevo se har&iacute;a bajo el imperio de la ley. &ldquo;No es un cheque en blanco&rdquo;, zanja Bonilla. &ldquo;Ning&uacute;n presidente en Colombia ha logrado apropiarse del todo de las Fuerzas Militares&rdquo;, recuerda.
    </p><h2 class="article-text">Egolatr&iacute;a frente a seguridad</h2><p class="article-text">
        Un dato electoral suma simbolismo: el sure&ntilde;o departamento del Cauca vot&oacute; mayoritariamente en contra del proyecto radical De la Espriella. El candidato, de 48 a&ntilde;os, perdi&oacute; all&iacute; de forma contundente en unas elecciones tan ajustadas que la diferencia nacional se resolvi&oacute;, en buena medida, por los votos de los colombianos en el exterior. &ldquo;Es un mensaje de golpe de mano en una zona adversa&rdquo;, interpreta Bonilla. La analista, no obstante, relativiza el impacto operativo: ning&uacute;n grupo criminal va a retroceder porque la toma de posesi&oacute;n ocurra en una guarnici&oacute;n. El valor pr&aacute;ctico del mensaje, agrega, favorece m&aacute;s al &ldquo;ego&rdquo; del mandatario electo que la seguridad real de la regi&oacute;n, marcada por las econom&iacute;as cocaleras, los conflictos sociales y la salida estrat&eacute;gica al oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.
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            <span class="title">
                El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Ahora queda por ver d&oacute;nde se celebrar&aacute; la ceremonia. La v&iacute;a legal a&uacute;n existe, pero es angosta: el nuevo Congreso tiene menos de tres semanas para aprobar el traslado de la toma de posesi&oacute;n fuera de Bogot&aacute;, un hito in&eacute;dito en las investiduras colombianas. Incluso si Senado y C&aacute;mara alcanzaran un acuerdo, el &uacute;ltimo candado administrativo y log&iacute;stico estar&iacute;a, mientras Petro permanezca en funciones, en la decisi&oacute;n del Ejecutivo. Y del alto mando militar. Uprimny avisa de un tercer frente: el acto podr&iacute;a ser impugnado ante los tribunales por desconocer principios constitucionales que ordenan jurar ante el Congreso. Bonilla, habituada a los pulsos institucionales del pa&iacute;s, lo interpreta con realismo: &ldquo;Es bastante improbable que ocurra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sea en una guarnici&oacute;n regional o en la Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute;, rodeada por el Palacio de Justicia o el Capitolio Nacional, algo ya se ha roto. A menos de dos semanas del relevo, Colombia sabe que su presidente saliente y el entrante no se dar&aacute;n la mano, un viejo gesto de convivencia y valor civil: el progresista considera ileg&iacute;timo al sucesor, mientras el ultra de derecha tilda de criminal al mandatario que se va. La banda presidencial cambiar&aacute; de pecho, de todos modos, pero, como se&ntilde;ala el soci&oacute;logo Eduardo Pizarro Leong&oacute;mez, la idea de mudar la toma de posesi&oacute;n del &aacute;mbito civil al militar deja un mensaje inquietante: el de la primac&iacute;a &ldquo;de la fuerza sobre la ley&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abelardo de la Espriella,Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la cocaína destronó al oro en la Amazonía brasileña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cocaina-destrono-oro-amazonia-brasilena_1_13370937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9784100a-a18d-4ce6-82b9-6fe37bfc29c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una persona trabaja en la recolección de hojas de coca este viernes, en el Valle del Guamuez (Colombia)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La activista llega al Festival Futuro Coca, en Bogotá, con una tesis incómoda: no habrá justicia climática mientras dure la actual guerra contra las drogas</p><p class="subtitle">De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia</p></div><p class="article-text">
        Rebeca Lerer (S&atilde;o Paulo, 49 a&ntilde;os) se ha convertido en una experta en juntar puntos que otros prefieren ignorar. Para esta activista que pas&oacute; once a&ntilde;os en Greenpeace persiguiendo madereros y ganaderos en la Amazon&iacute;a, el narcotr&aacute;fico era un destino l&oacute;gico como objeto de estudio: las mafias migraron hacia el &uacute;nico producto que no deja rastro desde el aire. &ldquo;Empec&eacute; a hacer cuentas y dije: esto es m&aacute;s que el oro. Nadie compra oro todas las semanas, pero la gente que usa coca&iacute;na, s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es en un portu&ntilde;ol veloz. De esta forma desgrana una maquinaria financiera que mueve seis mil millones de d&oacute;lares anuales mediante un consumo en ascenso que fortalece al crimen local. La magnitud del mercado coincide con el &uacute;ltimo Informe Mundial de Drogas de la ONU: la producci&oacute;n global de coca&iacute;na se ha m&aacute;s que cuadruplicado en una d&eacute;cada, superando las 4.000 toneladas. &ldquo;Ese es el resultado a pesar de la represi&oacute;n. Es una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lerer llega al Festival Futuro Coca, que celebra su cuarta edici&oacute;n este 11 y 12 de julio en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella, en el centro de Bogot&aacute;. Se trata de un encuentro que naci&oacute; en 2023 con un prop&oacute;sito claro: separar la coca de la coca&iacute;na, dos conceptos que el mundo lleva medio siglo confundiendo. All&iacute;, comunidades ind&iacute;genas y campesinas dialogar&aacute;n con cocineros, cient&iacute;ficos y artistas para visibilizar el potencial oculto de la hoja de coca. Una oportunidad para demostrar que, de sus catorce alcaloides, la coca&iacute;na es solo el m&aacute;s famoso. 
    </p><p class="article-text">
        La brasile&ntilde;a llega con una misi&oacute;n m&aacute;s cruda: mostrar la cadena desde el otro lado de la Amazon&iacute;a. Brasil no cultiva la hoja, pero refina, consume y exporta su alcaloide m&aacute;s rentable. &ldquo;La gente en mi pa&iacute;s ni siquiera sabe que la coca&iacute;na viene de una hoja, de una planta sudamericana nativa&rdquo;, resume. Para ella, la conversaci&oacute;n con Colombia es urgente. Tras m&aacute;s de medio siglo de fracasos en la lucha antinarc&oacute;ticos, sostiene que es hora de sacar el debate del caj&oacute;n exclusivo de la polic&iacute;a y la salud p&uacute;blica para situarlo en tres &aacute;reas seminales: el uso de la tierra, la violencia y el impacto ambiental. De hecho, la ONU reconoce desde hace unos a&ntilde;os que el enfoque represivo solo ha expandido los mercados criminales y distorsionado la econom&iacute;a regional. Es una guerra opaca y sin auditor&iacute;as, donde las cuentas casi nunca cierran porque los datos son fragmentarios.
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                Rebeca Lerer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;No hay c&oacute;mo competir&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Ante el vac&iacute;o en los registros oficiales, Lerer asumi&oacute; el rol de contable de esta econom&iacute;a sumergida. Del empe&ntilde;o naci&oacute; 'Selva en polvo' (<em>Floresta em P&oacute;</em>), el informe que coordin&oacute; a finales de 2025 junto a la Coalici&oacute;n Internacional por la Reforma de las Pol&iacute;ticas de Drogas y la Justicia Ambiental y organizaciones brasile&ntilde;as como Iniciativa Negra. Con su equipo descubri&oacute; que Brasil carec&iacute;a de un mapa de los laboratorios donde se refina la mercanc&iacute;a que inunda el mercado internacional. Para lograrlo, auditaron cinco a&ntilde;os de operaciones policiales, siguiendo el rastro de los qu&iacute;micos y env&iacute;os hasta destapar 550 centros de procesamiento de coca&iacute;na. La realidad, sin embargo, es mucho m&aacute;s opaca: la polic&iacute;a brasile&ntilde;a solo roza el 20% del negocio. &ldquo;La proyecci&oacute;n real nos sit&uacute;a cerca de los 5.000 laboratorios&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sucesos/intervenidos-130-kilos-cocaina-ocultos-contenedor-puerto-palmas_1_12632045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargamentos que zarpan desde los puertos brasile&ntilde;os rumbo a Europ</a>a, adem&aacute;s, son m&aacute;s puros que la mercanc&iacute;a que ingresa por sus fronteras desde los pa&iacute;ses andinos o Paraguay. Ese salto de calidad, respaldado por datos de la Polic&iacute;a Federal, desmantela el t&oacute;pico de Brasil como mero trampol&iacute;n log&iacute;stico: en su interior opera una red de laboratorios clandestinos que purifica el polvo para la exportaci&oacute;n o lo rebaja para el menudeo dom&eacute;stico. Entre el cultivo de origen y el contenedor atl&aacute;ntico, existe una industria en plena expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El informe 'Selva en polvo' le puso precio a toda esta maquinaria: unos 6.000 millones de d&oacute;lares anuales solo en la etapa de refinaci&oacute;n de la coca. Para dimensionar el tama&ntilde;o del monstruo, Lerer recurre a una comparaci&oacute;n demoledora: el Fondo Amazon&iacute;a &mdash;el mayor instrumento financiero global contra la deforestaci&oacute;n&mdash; tard&oacute; a&ntilde;os en reunir grandes donaciones de Noruega o Alemania: &ldquo;S&oacute;lo los laboratorios generan en doce meses cinco veces m&aacute;s dinero que todo lo que el Gobierno brasile&ntilde;o logr&oacute; recaudar. No hay c&oacute;mo competir. Vamos a perder&rdquo;, zanja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el paradigma de la guerra, alcanzar la deforestación cero en la Amazonia es, simplemente, imposible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De esta brutal asimetr&iacute;a nace el resto de su radiograf&iacute;a: en la selva, el dinero de la coca&iacute;na funciona como un fondo de capital de riesgo para las econom&iacute;as ilegales. Sus ganancias financian la miner&iacute;a ilegal de oro, el acaparamiento de tierras y el armamento pesado que sostiene los conflictos territoriales en Brasil o Colombia. Por eso, Lerer subraya que la pol&iacute;tica antidroga y la ambiental son dos caras de la misma moneda: &ldquo;Bajo el paradigma de la guerra, alcanzar la deforestaci&oacute;n cero en la Amazonia es, simplemente, imposible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras confirman un diagn&oacute;stico aterrador. Un estudio publicado en junio por la ONG paulista F&oacute;rum Brasileiro de Seguran&ccedil;a P&uacute;blica calcula que el valor del polvo blanco decomisado en la regi&oacute;n en 2024 equivale a 704 millones de d&oacute;lares, una cifra superior a la de todo el oro exportado por ese territorio. Las autoridades advierten, sin embargo, que la droga interceptada es solo la punta del iceberg: si la polic&iacute;a bloquea apenas el 10% del flujo real, el narcotr&aacute;fico se convierte autom&aacute;ticamente en el segundo motor econ&oacute;mico de la selva, situado solo por detr&aacute;s de la soja. Lo que hasta ahora era una hip&oacute;tesis deja de serlo: los movimientos que los radares no detectan ya est&aacute;n redibujando la geograf&iacute;a pol&iacute;tica y financiera del gran pulm&oacute;n del planeta.
    </p><h2 class="article-text">Absolver la hoja</h2><p class="article-text">
        Frente al fracaso prohibicionista, Lerer resalta un movimiento de resistencia que busca dignificar el origen de todo: el campo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fentanilo-carteles-rivales-saturacion-mercado-debe-caida-comercio-coca-colombia_1_10533202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quienes siembran la coca en el campo reciben migajas de una industria </a>cuyos beneficios millonarios se concentran en las fases de refinamiento y exportaci&oacute;n. Es decir, en los eslabones del mundo criminal. A cambio de ese margen m&iacute;nimo, el agricultor ha cargado con la peor parte del conflicto en forma de persecuci&oacute;n militar, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/fumigacion-indiscriminada-supervivencia-indigenas-embera_1_5769414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fumigaciones con herbicidas t&oacute;xicos</a> y exclusi&oacute;n o estigmatizaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        La activista brasile&ntilde;a denuncia que la discusi&oacute;n p&uacute;blica suele concentrarse en torno al consumo, ignorando las din&aacute;micas de producci&oacute;n &ldquo;donde ocurren la mayor&iacute;a de los abusos y ecocidios&rdquo;. Para ella, cualquier intento serio de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/campesinos-coca-colombia-narcotraficantes-victimas_1_3556974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconciliar a las comunidades cocaleras con sus territorios</a> debe empezar por despejar el estigma de la planta y garantizar la protecci&oacute;n y derechos de quienes la cultivan. El enfoque del festival bogotano apuesta, precisamente, por ese enfoque a pesar de que el verdadero reto de la pol&iacute;tica global se libra en despachos m&aacute;s alejados: la ONU en Viena, sede de la Comisi&oacute;n Estupefacientes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Si quitamos la criminalización de la planta, empezamos por el principio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis cl&iacute;nicos del organismo determinaron que el consumo tradicional de la hoja de coca en las comunidades andinas no entra&ntilde;a riesgos para la salud ni tiene capacidad adictiva. Aunque esta reciente evaluaci&oacute;n t&eacute;cnica de la Organizaci&oacute;n Mundial para la Salud (OMS) ofreci&oacute; un respaldo cient&iacute;fico a pa&iacute;ses reformistas como Colombia o Bolivia, el dogma pol&iacute;tico se impuso al criterio m&eacute;dico. El organismo dictamin&oacute; que la planta debe seguir en el mismo escalaf&oacute;n punitivo que la hero&iacute;na, argumentando no el peligro del cultivo en s&iacute;, sino su capacidad de transformaci&oacute;n en coca&iacute;na. Con las cartas marcadas de antemano, la maquinaria diplom&aacute;tica del prohibicionismo, liderado por Estados Unidos, levant&oacute; un muro burocr&aacute;tico que impidi&oacute; que la reforma llegara a votaci&oacute;n el pasado marzo en la cumbre de Viena.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace se hab&iacute;a fraguado meses antes, durante los debates de la Comisi&oacute;n de Estupefacientes de octubre de 2025. All&iacute;, Washington agit&oacute; el fantasma de las concesiones al &ldquo;narcoterrorismo&rdquo;, Francia aleg&oacute; riesgos sanitarios y Per&uacute; dio la sorpresa al alinearse con el discurso oficial, alertando de un &ldquo;incentivo perverso&rdquo; para las redes ilegales. &ldquo;Fue la oportunidad perdida m&aacute;s reciente&rdquo;, cr&iacute;tica Lerer. Para la investigadora, la resistencia a sacar la planta de la lista negra es un error de c&aacute;lculo geopol&iacute;tico: la reforma buscaba desmontar la base del edificio criminal sin alterar la prohibici&oacute;n sobre la coca&iacute;na procesada. &ldquo;Si quitamos la criminalizaci&oacute;n de la planta, empezamos por el principio&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El espejo de Bolsonaro</h2><p class="article-text">
        El plan de Abelardo de la Espriella de reactivar la aspersi&oacute;n a&eacute;rea con herbicidas, prohibida por el Constitucional, replica una f&oacute;rmula conocida por Rebeca Lerer. &ldquo;Ese modelo migr&oacute; a la Amazon&iacute;a brasile&ntilde;a con el Gobierno de Bolsonaro, muy parecido al estilo del futuro presidente colombiano&rdquo;, compara la activista. El balance de aquellos a&ntilde;os en Brasil arroj&oacute; los mismos indicadores que hoy generan alerta en Bogot&aacute;: criminalizaci&oacute;n ind&iacute;gena, aumento de homicidios, da&ntilde;os por agrot&oacute;xicos y corrupci&oacute;n policial. Una ofensiva militar que, seg&uacute;n la experta, fracas&oacute; rotundamente en detener la deforestaci&oacute;n y el crimen organizado, logrando &uacute;nicamente que el negocio cambiara de manos.
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                 la producción global de cocaína se ha más que cuadruplicado en una década, superando las 4.000 toneladas                            </span>
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        La promesa del nuevo Gobierno colombiano choca contra un muro pragm&aacute;tico. &ldquo;Lo que viene despu&eacute;s no es desarrollo comunitario ni agricultura familiar, sino ganader&iacute;a o miner&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala Lerer. En el mapa de la Amazon&iacute;a, el bosque devastado por la coca no se regenera: muta de mercanc&iacute;a. Presionados por el mercado, los sembrados huyen hacia los &uacute;ltimos reductos v&iacute;rgenes, invadiendo parques nacionales y tierras ind&iacute;genas. La experta recuerda, adem&aacute;s, que la aspersi&oacute;n a&eacute;rea, lejos de ser un remedio, es un negocio: Monsanto factur&oacute; decenas de miles de d&oacute;lares por vuelo en los a&ntilde;os dorados del glifosato. 
    </p><p class="article-text">
        El marco de esta historia lo termina de fijar Washington. La Administraci&oacute;n Trump incluy&oacute; este a&ntilde;o a las dos mayores organizaciones criminales brasile&ntilde;as, el PCC y el Comando Vermelho, en su lista de terroristas internacionales. Y los bombardeos estadounidenses contra presuntas narcolanchas en el Pac&iacute;fico han elevado la temperatura en toda la regi&oacute;n. &ldquo;Eso nos deja muy vulnerables a intervenciones, a sanciones econ&oacute;micas y a injerencia en elecciones&rdquo;, advierte Lerer.
    </p><p class="article-text">
        A la experta le quedan pocas ilusiones y no se molesta en disimularlo. En seis meses, Brasil ir&aacute; a las urnas con Lula y Fl&aacute;vio Bolsonaro como principales candidatos y el crimen organizado como eje de campa&ntilde;a. Frente al estruendo de los bombardeos, ella opone algo de frialdad. &ldquo;Hay que tener coraje y dar este debate con evidencias, con datos, con historia&rdquo;, defiende. Justo despu&eacute;s, deja caer un silencio corto. El primero en casi una hora de entrevista: &ldquo;La situaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil. Estoy preocupada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cocaina-destrono-oro-amazonia-brasilena_1_13370937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la cocaína destronó al oro en la Amazonía brasileña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aac0fa48-1dc3-45df-84d3-d43b1e7d837c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política de seguridad del presidente electo de extrema derecha da un giro radical hacia la mano dura con un ejército debilitado y escasos recursos para financiarlo</p><p class="subtitle">Una ola reaccionaria y trumpista gobierna América Latina: vasallos vestidos de ultras</p></div><p class="article-text">
        En el Putumayo, una zona selv&aacute;tica junto a la frontera con Ecuador, el Gobierno de Gustavo Petro instal&oacute; en las &uacute;ltimas semanas un centro para la Coordinadora Nacional de Combatientes. Se trata de un centenar de guerrilleros que esperan all&iacute; desde el 14 de junio bajo una profunda incertidumbre. El proceso de paz con el Ejecutivo progresista los condujo a este confinamiento provisional, donde ya entregaron sus armas sin un marco legal s&oacute;lido ni un horizonte claro para su transici&oacute;n a la vida civil. Los negociadores oficiales, adem&aacute;s, tienen los d&iacute;as contados: el pr&oacute;ximo 7 de agosto est&aacute; previsto que asuma el poder el presidente electo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ultraderechista Abelardo De la Espriella</a>, quien ha prometido una guerra sin cuartel.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta de Petro por la pol&iacute;tica de &ldquo;paz total&rdquo;, con la que lleg&oacute; al poder en 2022, termina sin acuerdos definitivos y con los grupos armados m&aacute;s fuertes que al inicio del proceso. El ELN, guerrilla de ra&iacute;z castrista, mantiene control sobre zonas en la frontera con Venezuela; las disidencias de las antiguas FARC se han expandido; y el secuestro, casi erradicado a&ntilde;os atr&aacute;s, vuelve a registrar alrededor de 350 casos al a&ntilde;o. De la Espriella, abogado penalista de 47 a&ntilde;os, gan&oacute; las elecciones el pasado fin de semana con una promesa simple: retomar el enfoque militar en lugar de las concesiones del &uacute;ltimo cuatrienio. No ha precisado, sin embargo, c&oacute;mo ni con qu&eacute; recursos lo har&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Washington ya ha venido moviendo fichas antes de que el presidente electo detallara sus planes. La estrategia que el secretario de Estado, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-infiltrando-ejercito-america-latina-nueva-coalicion-militar-narcotrafico_1_13266553.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Rubio, bautiz&oacute; como SHIELD of the Americas</a> reordena la regi&oacute;n bajo una l&oacute;gica de seguridad continental y sit&uacute;a a Colombia en el centro. Ecuador, gobernado por su aliado derechista Daniel Noboa, suscribi&oacute; primero un acuerdo de cooperaci&oacute;n militar con Estados Unidos para combatir el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado. Y De la Espriella llega a la presidencia como nuevo socio natural de ese circuito que pone fin a cuatro a&ntilde;os de enfriamiento entre Bogot&aacute; y Washington.
    </p><h2 class="article-text">Una lectura trasnochada</h2><p class="article-text">
        En esta historia el contexto importa. Los fen&oacute;menos de violencia que hereda De la Espriella no son del todo iguales a los de 2002, cuando el pa&iacute;s viv&iacute;a atrapado en una espiral de secuestros masivos, masacres paramilitares y una guerrilla que amenazaba las cabeceras urbanas. &ldquo;Hab&iacute;a una sensaci&oacute;n muy fuerte de p&eacute;rdida de control&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a Victoria Llorente, directora de la Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy el conflicto tiene otra anatom&iacute;a: los grupos armados controlan territorios fronterizos, disputan las rutas de salida de la coca&iacute;na y pelean a muerte por la riqueza del subsuelo. A saber: la miner&iacute;a ilegal de oro, cobre y tierras raras, que se ha convertido en una de sus principales fuentes de financiaci&oacute;n y, al mismo tiempo, en un recurso que la Casa Blanca mira de reojo por su valor estrat&eacute;gico en la carrera global por materiales cr&iacute;ticos para los semiconductores y la carrera por desarrollar la inteligencia artificial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento global que favorece la violencia contra la oposición. Trump ha fijado el marco: el narcoterrorista es el nuevo comunista. Un enemigo que justifica casi todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenny Pearce</span>
                                        <span>—</span> London School of Economics
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Colombia es, adem&aacute;s, el mayor productor mundial de coca&iacute;na. La droga es el motor de la sangr&iacute;a, pero tambi&eacute;n sostiene econom&iacute;as rurales enteras y condiciona desde hace d&eacute;cadas la relaci&oacute;n entre Bogot&aacute; y Washington. En el tramo final de su Gobierno, Petro retom&oacute; una campa&ntilde;a de bombardeos contra los grupos violentos. No obstante, fue tarde y sin coherencia, de acuerdo con varios expertos consultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma Colombia cierra con 262.000 hect&aacute;reas de hoja de coca sembradas, la cifra m&aacute;s alta desde que hay registros, y una destrucci&oacute;n manual de apenas 9.400 hect&aacute;reas en 2024, el nivel m&aacute;s bajo en una d&eacute;cada. Ante esta situaci&oacute;n, De la Espriella promete fumigar 300.000 hect&aacute;reas en sus primeros meses. Llorente no discute su enorme voluntad pol&iacute;tica: &ldquo;Requiere de un aparato militar que no tenemos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El ultraderechista Abelardo de la Espriella ganador de la segunda vuelta presidencial de este domingo en Colombia pronuncia el discurso de la victoria."
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            <span class="title">
                El ultraderechista Abelardo de la Espriella ganador de la segunda vuelta presidencial de este domingo en Colombia pronuncia el discurso de la victoria.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se trata de una advertencia a la que se suma el consultor en seguridad Hugo Acero: la lectura de la realidad del presidente electo llega con dos d&eacute;cadas de retraso. &ldquo;Desde 2016 es claro que no hay un conflicto armado pol&iacute;tico. No hay guerrillas, hay crimen organizado transnacional&rdquo;. Y abunda en que las disidencias de las FARC y el ELN ya no buscan la revoluci&oacute;n, sino el control del oro y los cultivos il&iacute;citos. Por eso lamenta que De la Espriella llega con una doctrina dise&ntilde;ada para un enemigo que ya no existe.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n va a costear la guerra?</h2><p class="article-text">
        Camilo Cruz, analista pol&iacute;tico y doctor por la Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, prev&eacute; que el componente antidrogas regresar&aacute; a ser el eje central de la seguridad. La estrategia, a su juicio, combinar&aacute; el combate a los grupos criminales junto con &ldquo;la l&oacute;gica de protecci&oacute;n frente al narcotr&aacute;fico que Estados Unidos impulsa para la regi&oacute;n&rdquo;. Por eso recuerda que las recientes operaciones militares de los gobiernos en Ecuador y Venezuela contra la miner&iacute;a ilegal son hechos parte del nuevo orden. &ldquo;Eso se va a convertir en una agenda &mdash;a&ntilde;ade Cruz&mdash; y en parte ya estuvo presente en esta elecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Jorge Mantilla, investigador de seguridad y conflicto armado, centra el problema en t&eacute;rminos de capacidades: &ldquo;Estamos en un momento de reducci&oacute;n muy importante de la fuerza p&uacute;blica: poder a&eacute;reo, personal uniformado, inteligencia, capacidades operacionales y log&iacute;sticas. Y esa ofensiva que se anuncia llega justo ah&iacute;&rdquo;. Financiarla obligar&aacute; al Estado a elegir: &iquest;A qu&eacute; se le va a quitar presupuesto para inyect&aacute;rselo a una guerra de alta intensidad?
    </p><p class="article-text">
        Acero expone algunas cifras: la administraci&oacute;n saliente comprometi&oacute; 17 billones de pesos (unos 3.500 millones de euros al cambio actual) en aviones de combate suecos Gripen. &ldquo;No vamos a tener un conflicto internacional y eso no sirve para bombardear mafias&rdquo;. A este lastre se suman otros 13 billones (2.700 millones de euros) en gastos heredados de Petro. Con unas finanzas asfixiadas y la promesa electoral de no subir impuestos, el experto vislumbra una sola salida: emular a Uribe en 2002 e imponer un gravamen extraordinario al patrimonio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde 2016 es claro que no hay un conflicto armado político. No hay guerrillas, hay crimen organizado transnacional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Acero</span>
                                        <span>—</span> consultor en seguridad
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De cualquier forma Llorente no descarta que el nuevo Ministerio de Defensa bajo el mando de De la Espriella consiga victorias tempranas: operaciones medi&aacute;ticas que movilicen la opini&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Imag&iacute;nese que en el primer mes el Ej&eacute;rcito da de baja a 'Mordisco'&rdquo;, asegura, refiri&eacute;ndose al comandante de las disidencias de las FARC. &ldquo;Con la ayuda de la inteligencia extranjera, una operaci&oacute;n as&iacute; ser&iacute;a muy popular&rdquo;. Pero confundir ese golpe de opini&oacute;n con una pol&iacute;tica sostenible y bien estructurada es, en su opini&oacute;n, un riesgo: &ldquo;&iquest;Con esto va a resolver alguno de los problemas de fonde orden p&uacute;blico que tenemos? No&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o, en un pa&iacute;s que ha sido tierra f&eacute;rtil durante m&aacute;s de medio siglo para diversas confrontaciones pol&iacute;ticas, no es menor. Por eso, Jorge Mantilla aterriza el debate en la realidad del terreno al advertir el impacto de enviar al Ej&eacute;rcito, como se supone har&aacute; el nuevo presidente, a zonas donde las mafias ya controlan el tejido social de forma sofisticada. Una ofensiva de esa naturaleza, explica, no solo disparar&aacute; la violencia, sino que agravar&aacute; la crisis humanitaria en esos mismos municipios rurales y perif&eacute;ricos que, parad&oacute;jicamente, rechazaron el proyecto de De la Espriella en las urnas.
    </p><h2 class="article-text">Trump fija el marco</h2><p class="article-text">
        La ofensiva militar, adem&aacute;s, supone riesgos que exceden lo fiscal. Jenny Pearce, profesora visitante de la London School of Economics y con d&eacute;cadas de estudio sobre la violencia pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina, se&ntilde;ala que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/la-semana-internacional/ola-reaccionaria-trumpista-gobierna-america-latina-vasallos-vestidos-ultras_132_13324793.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el contexto internacional juega a favor de la mano dura</a>. &ldquo;Estamos en un momento global que favorece la violencia contra la oposici&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Trump ha fijado el marco: el narcoterrorista es el nuevo comunista. Un enemigo que justifica casi todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esa premisa, los derechos ciudadanos suelen tambalear. El espejo m&aacute;s claro de esta deriva es El Salvador de Nayib Bukele, un modelo admirado por el nuevo mandatario de Colombia, quien en su momento lleg&oacute; a considerarlo &ldquo;blando&rdquo;. All&iacute;, la construcci&oacute;n de megac&aacute;rceles y la dr&aacute;stica reducci&oacute;n de los homicidios sirvieron de plataforma para el control absoluto de las instituciones. Al final, recuerda Pearce, el c&aacute;lculo detr&aacute;s de estas estrategias trasciende el discurso del orden p&uacute;blico: &ldquo;Las dificultades reales de la poblaci&oacute;n, como el miedo al crimen, son muy rentables para los pol&iacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate de fondo lo zanja Acero: ning&uacute;n bando pol&iacute;tico ha dado con la respuesta para garantizar la convivencia pac&iacute;fica y el monopolio estatal de la fuerza en Colombia. La primac&iacute;a del acento militar no ha prosperado y el enfoque social puro se qued&oacute; corto sin instituciones fuertes que garanticen derechos. Con todo, De la Espriella ha insistido en encajonar el problema en una alternativa a blanco y negro: el sometimiento voluntario o la baja militar de los &ldquo;bandidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa ret&oacute;rica choca, por lo dem&aacute;s, con un pa&iacute;s mucho m&aacute;s fragmentado. &ldquo;La sociedad civil no es la misma de hace veinte a&ntilde;os&rdquo;, apostilla Mantilla. &ldquo;Abelardo puede ser m&aacute;s radical que Uribe, pero no le van a dejar hacer lo que quiera&rdquo;. La movilizaci&oacute;n ciudadana y un electorado consolidado de centro e izquierda aparecen as&iacute; como el &uacute;nico contrapeso real frente a un nuevo mandatario con grandes promesas, un ej&eacute;rcito maltrecho y las arcas vac&iacute;as. A pesar del enorme costo humano que se avecina, quienes conocen la crudeza y complejidad del conflicto coinciden: esta tampoco ser&aacute; la guerra que De la Espriella ha prometido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07bf1d7e-d6f7-4eea-940c-82a92409d07b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado de extrema derecha, admirador de Trump y Milei, logra el giro político en el país tras un solo mandato de la izquierda liderada por Petro</p><p class="subtitle">Derecha y extrema derecha han ganado las diez últimas elecciones en Latinoamérica, y van a por más
</p></div><p class="article-text">
        Abelardo de la Espriella, abogado penalista admirador de Trump y Milei, se convirti&oacute; este domingo en el nuevo presidente de Colombia tras vencer en la segunda vuelta m&aacute;s re&ntilde;ida de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Con 47 a&ntilde;os, el aspirante libertario de la de extrema derecha obtuvo 12.959.542 votos (49,66%), superando por un estrecho margen al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda, quien logr&oacute; el 48,70% (12.708.712 sufragios), seg&uacute;n el preconeto. En unos comicios con participaci&oacute;n hist&oacute;rica, los 377.076 votos en blanco resultaron decisivos, al superar la diferencia final entre ambos candidatos.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace, sin embargo, tiene un panorama m&aacute;s complejo. De la Espriella llega a la Casa de Nari&ntilde;o sin experiencia en cargos p&uacute;blicos, tras obtener el mayor caudal de votos registrado, pero con apenas cuatro senadores propios en un Congreso de 103 esca&ntilde;os (curules). Su Gobierno depender&aacute; de la disciplina y las negociaciones con fuerzas que lo apoyaron en la segunda vuelta: el Centro Democr&aacute;tico, Cambio Radical y los partidos Liberal y Conservador, formaciones tradicionales con agendas propias y fracturas internas que condicionar&aacute;n su margen de maniobra.
    </p><p class="article-text">
        Bogot&aacute; manten&iacute;a una calma contenida cuando a las 16:00, siete horas m&aacute;s en Espa&ntilde;a, se cerraron los puestos de votaci&oacute;n. Fabio Jim&eacute;nez, taxista de 50 a&ntilde;os, record&oacute; que esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a visto en varios puntos de la ciudad sucursales bancarias y concesionarios de veh&iacute;culos protegidos con vallas como medida visible de prevenci&oacute;n ante una jornada que se tem&iacute;a agitada. &ldquo;Los que saben de estas cosas desde ayer ya se prepararon&rdquo;, resumi&oacute; con la misma parsimonia con la que sortea un atasco en una de las ciudades m&aacute;s congestionadas del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        A las 17:30, con el 99,58% de las mesas reportadas por la Registradur&iacute;a Nacional, el resultado ya se consideraba irreversible. El pa&iacute;s hab&iacute;a dado un vuelco pol&iacute;tico radical: de elegir por primera vez un Gobierno de izquierda, pasaba ahora a una Administraci&oacute;n de derecha extrema cuya agresividad ha despertado comparaciones hist&oacute;ricas. Algunos han se&ntilde;alado el parecido con Laureano G&oacute;mez (presidente entre 1950 y 1953), recordado por su ret&oacute;rica pugnaz y su admiraci&oacute;n por Francisco Franco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el investigador de la London School of Economics Juan David Velasco se&ntilde;ala que De la Espriella se aproxima m&aacute;s al conservador Miguel Abad&iacute;a M&eacute;ndez (1926-1930), un mandatario proempresarial, alineado con los intereses de Estados Unidos, con un discurso incendiario y un enfoque represivo en materia de seguridad. Como Abad&iacute;a, recibe un pa&iacute;s endeudado y comparte su defensa de los valores tradicionales. La diferencia es que Abad&iacute;a lleg&oacute; al poder tras ejercer como ministro en siete carteras. De la Espriella nunca ha ocupado un cargo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reacciones de un pa&iacute;s fracturado en dos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El presidente saliente, Gustavo Petro, reaccion&oacute; en X antes de que se completara el preconteo [recuento provisional] advirtiendo que, con los datos de la Registradur&iacute;a, la diferencia entre los candidatos era de apenas tres d&eacute;cimas. Seg&uacute;n su criterio, &ldquo;no se puede proclamar ning&uacute;n presidente&rdquo; hasta el escrutinio oficial. Y a&ntilde;adi&oacute; que la realidad mostraba &ldquo;un pa&iacute;s partido por la mitad&rdquo; y denunci&oacute; &ldquo;injerencia extranjera quit&aacute;ndonos la libertad&rdquo;. Pero al mismo tiempo asegur&oacute; que acatar&iacute;a las decisiones de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Petro cuestionaba los n&uacute;meros, en Barranquilla, en el Caribe colombiano, el tambi&eacute;n llamado &ldquo;Tigre&rdquo; Abelardo de la Espriella celebraba su triunfo ante una multitud agolpada frente a una urna de cristal blindada desde donde se dirigi&oacute; a su &ldquo;manada&rdquo; en un discurso de 45 minutos intercalado por breves pausas con m&uacute;sica circense. &ldquo;No existe libertad sin seguridad, no existe democracia sin la vida privada y no existe naci&oacute;n sin h&eacute;roes como nuestros polic&iacute;as y soldados&rdquo;, afirm&oacute;. Y a&ntilde;adi&oacute; entre saludos militares y : &ldquo;La verdadera paz nace de la justicia que, en el fondo, est&aacute; ocupada por nuestras fuerzas militares y la polic&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iv&aacute;n Cepeda &mdash;quien suma 16 a&ntilde;os en el Congreso&mdash; anunci&oacute; desde Bogot&aacute; la impugnaci&oacute;n de 33.000 mesas de votaci&oacute;n, critic&oacute; el preconteo y convoc&oacute; a sus seguidores a movilizarse. La estrategia de objeci&oacute;n no es nueva: si en la primera vuelta del 31 de mayo fue Gustavo Petro quien cuestion&oacute; el escrutinio, en esta segunda ronda su candidato&nbsp;derrotado ha sido quien repiti&oacute; el libreto. Esto ocurre a pesar de que la Misi&oacute;n de Observaci&oacute;n Electoral de la Uni&oacute;n Europea calific&oacute; el proceso de &ldquo;transparente y cre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El exterior vota por el &lsquo;Tigre&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Colombia rompi&oacute; este domingo su r&eacute;cord hist&oacute;rico de participaci&oacute;n electoral. Con un padr&oacute;n de 41 millones de votantes habilitados en el pa&iacute;s y en el exterior, el 64% ejerci&oacute; su derecho al sufragio: 26.509.263 depositaron su papeleta. La cifra pulveriz&oacute; el techo hist&oacute;rico del 59,02% registrado en la segunda vuelta de 1998, que hab&iacute;a resistido intacto durante casi tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta ha sido una elecci&oacute;n como nunca antes ha pasado, que ha dejado al pa&iacute;s 50-50&rdquo;, dijo el analista electoral Camilo Cruz, quien compar&oacute; el resultado con lo ocurrido en Honduras y Per&uacute;, democracias latinoamericanas que han vivido fracturas similares. Cruz plante&oacute; la pregunta que definir&aacute; los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os: &ldquo;El ganador tendr&aacute; que decidir si va a gobernar para su postura mayoritaria o si va a gobernar para todo el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los matices fueron surgiendo con el paso de las horas. El analista Andr&eacute;s Sampayo se&ntilde;al&oacute; uno de ellos en X: dentro de Colombia, la diferencia entre los dos candidatos ha sido un empate t&eacute;cnico. Fue el voto en el exterior el que decidi&oacute; la presidencia. &ldquo;La elecci&oacute;n se est&aacute; definiendo por m&aacute;rgenes m&iacute;nimos dentro de Colombia y por una ventaja contundente por fuera de Colombia&rdquo;, escribi&oacute; Sampayo. De la Espriella gan&oacute; Colombia desde fuera de Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Para Cruz, la jornada dej&oacute; dos lecciones. La primera: el voto en blanco fue significativo no por su volumen sino por su posici&oacute;n. &ldquo;Al final, la no distribuci&oacute;n del voto entre las dos preferencias finalistas termina, en una elecci&oacute;n tan cerrada, definiendo la victoria para un sector u otro&rdquo;, dijo. &ldquo;Hay un mensaje para el pa&iacute;s, pero ese mensaje todav&iacute;a no tiene rostro&rdquo;. La segunda es institucional: la participaci&oacute;n abierta del presidente Petro y de los alcaldes de Cali, Medell&iacute;n y Barranquilla en la campa&ntilde;a rompe una tradici&oacute;n de neutralidad que, advierte Cruz, anticipa un escenario muy conflictivo para futuras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Al cierre de la jornada, los temores de un estallido social en Bogot&aacute; se disiparon. Se registraron algunos fugaces disturbios y celebraciones callejeras que recordaban el reciente triunfo de la selecci&oacute;n nacional frente a Uzbekist&aacute;n en el Mundial. En el pudiente norte de la capital, Gilberto Gait&aacute;n, de 69 a&ntilde;os, resum&iacute;a con pragmatismo su postura por el nuevo presidente de extrema derecha mientras cerraba el servicio de aparcacoches que gestiona desde hace a&ntilde;os. &ldquo;Es un hombre de negocios; no necesita robar&rdquo;. El pa&iacute;s ya ha comenzado a medir el alcance de sus palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 05:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Elecciones,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-colombia-candidato-ultra-espriella-busca-hacerse-presidencia-frente-progresista-cepeda_1_13318722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3178f40d-990b-4266-891b-0d48df52fc54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los colombianos eligen este domingo en segunda vuelta al próximo presidente entre Abelardo de la Espriella, ganador de la primera ronda y favorito en las encuestas, e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, el partido del presidente Petro
</p><p class="subtitle">Perfil - 'El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colombia bati&oacute; el pasado 31 de mayo su r&eacute;cord hist&oacute;rico de participaci&oacute;n electoral</a> sin que sus candidatos presidenciales debatieran una sola vez. En Bogot&aacute;, en Medell&iacute;n o la portuaria Barranquilla, los puestos de votaci&oacute;n amanecieron con filas m&aacute;s largas de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        El electorado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eligi&oacute; en primera vuelta al aspirante de la derecha radical,</a> Abelardo de la Espriella, quien lider&oacute; con 10,36 millones de votos (43,74%). Hoy su rival en las urnas ser&aacute; Iv&aacute;n Cepeda, el representante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, que sum&oacute; 9,69 millones (40,90%). Uno de los dos gobernar&aacute; los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a>, de 47 a&ntilde;os, llega a esta segunda vuelta con un impulso que muy pocos hab&iacute;an detectado en el radar. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ning&uacute;n candidato hab&iacute;a alcanzado tantos votos en una primera ronda</a>, ni siquiera el influyente &Aacute;lvaro Uribe en sus dos victorias de principios de este milenio. Para hacerse una idea, hace tan solo dos meses las encuestas situaban al aspirante ultraderechista en tercer lugar. Pero el desplome de la senadora uribista Paloma Valencia, candidata de la derecha institucional que qued&oacute; tercera con menos del 7%, volc&oacute; hacia De la Espriella un caudal de votos y oblig&oacute; a rivales y analistas a recalibrar sus estrategias. 
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-denunciante-alvaro-uribe-iman-izquierda-proximas-elecciones-colombia_1_12732774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iv&aacute;n Cepeda, senador de izquierda de 62 a&ntilde;os, heredero del proyecto del presidente y defensor de derechos humanos</a>, hab&iacute;a encabezado las encuestas y su campa&ntilde;a lleg&oacute; a creer que podr&iacute;a ganar en primera vuelta. No fue as&iacute;. Su resultado traz&oacute; con exactitud los l&iacute;mites del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico que Gustavo Petro construy&oacute; desde el poder: un bloque fiel, movilizado, pero incapaz de ir m&aacute;s all&aacute; de sus propias fronteras. El precio de ese repliegue qued&oacute; claro en la recta final y la formaci&oacute;n no logr&oacute; captar, en un intento tard&iacute;o y sin demasiada convicci&oacute;n, al electorado del centro pol&iacute;tico. 
    </p><h2 class="article-text">Voto por descarte m&aacute;s que por convicci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Por segunda vez consecutiva, el pa&iacute;s se debate entre extremos: un populismo de derecha con fuerte arraigo transversal y una izquierda que moviliza a los sectores m&aacute;s vulnerables. Aunque los partidos hist&oacute;ricos mantienen su poder en el Congreso mediante el clientelismo, la pugna por el Ejecutivo opera bajo otra l&oacute;gica. El polit&oacute;logo Gustavo Duncan (Universidad EAFIT) plantea una tesis: &ldquo;Los colombianos ya no conf&iacute;an en la pol&iacute;tica tradicional para la presidencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este tablero polarizado, el pol&iacute;tico tradicional pas&oacute; de ser el protagonista de la contienda a convertirse, en algunos casos, en un negociador en la sombra, indispensable para la gobernabilidad pero incapaz a la hora de cautivar al electorado de forma masiva en las urnas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente elegirá a quien represente una menor amenaza para su forma de ver la vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bibiana Ortega</span>
                                        <span>—</span> Politóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bibiana Ortega, polit&oacute;loga especialista en comportamiento electoral de la Universidad Javeriana, sostiene en conversaci&oacute;n con elDiario.es que el domingo se votar&aacute; m&aacute;s por descarte que por convicci&oacute;n. &ldquo;La gente elegir&aacute; a quien represente una menor amenaza para su forma de ver la vida, para su visi&oacute;n del Estado, para su percepci&oacute;n de seguridad y de los derechos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la misma l&oacute;gica que oper&oacute; en 2022, cuando Gustavo Petro y el entonces &lsquo;outsider&rsquo; de derecha Rodolfo Hern&aacute;ndez se presentaron como rivales irreconciliables. Las encuestas actuales lo corroboran: seg&uacute;n la encuestadora CB Global Data, el 50,4% de los colombianos dice que jam&aacute;s votar&iacute;a por Cepeda y el 46,3% afirma lo mismo de De la Espriella.
    </p><p class="article-text">
        En esta elecci&oacute;n, m&aacute;s de la mitad del pa&iacute;s rechaza a uno de los dos candidatos en competencia. La campa&ntilde;a, adem&aacute;s, ha dejado cicatrices visibles. El presidente Gustavo Petro nunca reconoci&oacute; los resultados de la primera vuelta e insinu&oacute; que hubo fraude sin pruebas. Tambi&eacute;n dej&oacute; abierta la posibilidad de rechazar lo que ocurra este domingo 21 de junio. Su candidato, Iv&aacute;n Cepeda, tard&oacute; ocho d&iacute;as en admitir aquella derrota, pese a reconocer el 1 de junio que no hab&iacute;a hallado &ldquo;irregularidades de dimensiones suficientes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la otra esquina, Abelardo De la Espriella celebr&oacute; su triunfo en Barranquilla, en el Caribe colombiano, con una advertencia: &ldquo;Vamos a defender la democracia por la raz&oacute;n o por la fuerza&rdquo;. Dos semanas despu&eacute;s inst&oacute; a las Fuerzas Militares a intervenir si Petro desconoc&iacute;a el resultado del balotaje. Entre tanto, los dos candidatos negociaron durante semanas las condiciones de un debate que nunca lleg&oacute; a celebrarse.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Negociaciones &ldquo;condicionadas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Laura Wills, polit&oacute;loga de la Universidad de los Andes, observa que, pese a la polarizaci&oacute;n, las encuestas muestran que la mayor&iacute;a de los colombianos sigue considerando la democracia como el mejor sistema posible. El problema, apunta, es que cada polo ideol&oacute;gico la ha definido como un sastre a su medida. Por un lado, se presenta un espacio que debe protegerse de actores violentos, incluso con propuestas que estiran los l&iacute;mites del Estado de derecho o las libertades individuales. Por el otro, se concibe como el marco necesario para impulsar cambios estructurales, no siempre consensuados, hacia una sociedad m&aacute;s igualitaria.
    </p><p class="article-text">
        Wills descree que, una vez en el poder, los candidatos vayan a romper las reglas formales del juego democr&aacute;tico. Le preocupa, en cambio, que fallen los mecanismos de contrapeso de un sistema presidencialista como el colombiano. O que no exista una oposici&oacute;n con capacidad real de frenar excesos. De momento, el Congreso que heredar&aacute; el pr&oacute;ximo presidente est&aacute; fragmentado en cerca de una docena de partidos. Ninguno supera el 15% del poder pol&iacute;tico. &ldquo;Quien gane tendr&aacute; las herramientas para armar coaliciones&rdquo;, sostiene Wills. &ldquo;Pero las negociaciones vendr&aacute;n condicionadas: prebendas, ministerios y clientelismo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La conversación va a estar muy degradada y con mucha confrontación, y eso no solía ser así en Colombia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gustavo Duncan</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Ciencias Políticas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gustavo Duncan comparte los reparos y plantea otros. Para el polit&oacute;logo y columnista del diario El Tiempo, el peligro no radica en una ruptura democr&aacute;tica, sino en un proceso m&aacute;s silencioso: la lenta oxidaci&oacute;n interna del sistema. Esto implica que gobernar se convierta en el arte de hostigar al adversario en lugar de administrar el pa&iacute;s con buen pulso. &ldquo;Lo m&aacute;s probable es que gane Abelardo y que haga pol&iacute;tica dura&rdquo;, afirma el tambi&eacute;n doctor en Ciencias Pol&iacute;ticas, quien advierte de que &ldquo;la conversaci&oacute;n va a estar muy degradada y con mucha confrontaci&oacute;n. Y eso no sol&iacute;a ser as&iacute; en Colombia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan David Velasco, coautor del exhaustivo libro <em>&iquest;Qui&eacute;n manda en Colombia?, </em>precisa que en casi el 44% de los municipios existe un electorado de derecha muy estable que vot&oacute; por &Aacute;lvaro Uribe en 2006, por el 'No' al acuerdo de paz en 2016 y por el ya fallecido ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez en 2022. A este bloque ahora se sumaron otras &eacute;lites econ&oacute;micas impulsadas por el miedo. &ldquo;El 'Arca de No&eacute;' [como bautiz&oacute; la campa&ntilde;a de la extrema derecha su plan de choque fiscal y energ&eacute;tico] fue interpretado como un b&aacute;lsamo frente a temores como la ca&iacute;da de los ingresos petroleros, el riesgo de un apag&oacute;n y m&aacute;s impuestos al patrimonio&rdquo;, explica el acad&eacute;mico de la Universidad Javeriana. &ldquo;Al final, esas preocupaciones econ&oacute;micas pesaron m&aacute;s que las inquietudes sobre sus posturas antiliberales&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">Ventaja para De la Espriella</h2><p class="article-text">
        Los cat&oacute;licos ultraconservadores son, seg&uacute;n Bibiana Ortega, la novedad de esta campa&ntilde;a. Tras alejarse de Paloma Valencia, en parte por incluir en su propuesta una f&oacute;rmula vicepresidencial de la comunidad LGBTQ, este sector vio bajo amenaza sus principios sobre la familia tradicional. Su alternativa fue De la Espriella. Y para superar el hecho de que el candidato ultra no es evang&eacute;lico ni devoto, el liderazgo religioso construy&oacute; una justificaci&oacute;n teol&oacute;gica basada en el rey persa Ciro: el gobernante pagano instrumentalizado por la divinidad. De hecho, uno de sus gritos de batalla electoral ha sido convertir Colombia en una &lsquo;Patria milagro&rsquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El candidato colombiano ultraderechista Abelardo de la Espriella en un acto de campaña, en Cartagena."
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            <span class="title">
                El candidato colombiano ultraderechista Abelardo de la Espriella en un acto de campaña, en Cartagena.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lo cierto es que las &uacute;ltimas encuestas coinciden: De la Espriella, a quien el presidente Donald Trump ha apoyado sin recato, lidera con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos. Ninguna firma prev&eacute; un triunfo de Cepeda. En la recta final, el voto en blanco &mdash;que lleg&oacute; a rozar el 16%&mdash; se desinfl&oacute; hasta casi desaparecer. La incertidumbre se disip&oacute; y los datos sugieren que la mayor&iacute;a de los indecisos termin&oacute; inclin&aacute;ndose por el candidato de la ultraderecha que ha prometido &ldquo;destripar a la izquierda&rdquo; e importar el modelo de c&aacute;rceles de Bukele a las selvas colombianas.
    </p><p class="article-text">
        Pese al panorama, Bibiana Ortega rescata algunas razones para la esperanza. La polit&oacute;loga argumenta que el verdadero hito de este periodo no es el Gobierno actual, sino la madurez democr&aacute;tica que dej&oacute; a su paso. &ldquo;La derecha aprendi&oacute; a ser oposici&oacute;n; la izquierda, a gobernar. Y cuando las Cortes o el Congreso debieron frenar al Ejecutivo, lo hicieron&rdquo;, afirma. Asimismo, concluye, las instituciones locales se consolidaron al superar su mayor examen. El pa&iacute;s definir&aacute; este domingo si se suma a la tendencia de erosi&oacute;n democr&aacute;tica mundial o mantiene su rumbo a pesar de la ret&oacute;rica de fuerza que crece. &ldquo;A veces, da la impresi&oacute;n de que en Colombia pasa de todo&rdquo;, remata Ortega. &ldquo;Pero en realidad nada pasa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-colombia-candidato-ultra-espriella-busca-hacerse-presidencia-frente-progresista-cepeda_1_13318722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 19:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Ultraderecha,Ultraderecha en América Latina,Álvaro Uribe,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dd878e6-f33e-49a3-a798-0ddd473708ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144309.jpg" width="5437" height="3058" alt="Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Iván Cepeda, el candidato de izquierdas llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad. La cicatriz visible es que no movilizó a su propio electorado y la oportunidad es que parte del apoyo de De la Espriella es pragmático y puede moverse</p><p class="subtitle">Qué legado social y político deja el primer gobierno de izquierdas de la historia de Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Algo ya se ven&iacute;a cociendo en Colombia desde hace cuatro a&ntilde;os. En mayo de 2022, un ingeniero septuagenario millonario y exc&eacute;ntrico llamado Rodolfo Hern&aacute;ndez irrumpi&oacute; en la primera vuelta presidencial con casi seis millones de votos y estuvo a tres puntos de alcanzar el poder. Lo llamaron el &ldquo;Trump colombiano&rdquo;. Pero qued&oacute; descartado por sus excesos verbales y sus enredos judiciales a pesar de haber enarbolado la lucha anticorrupci&oacute;n como bandera de campa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos creyeron que era una simple anomal&iacute;a. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, un abogado penalista de extrema derecha de 47 a&ntilde;os y sin experiencia pol&iacute;tica llamado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a> ha hecho lo mismo, pero con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10 millones de apoyos</a> y ganando la primera vuelta al favorito y candidato del oficialismo de izquierda Iv&aacute;n Cepeda. &iquest;C&oacute;mo se explica?
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s furor que ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Colombia no llega hasta aqu&iacute; sola. La izquierda sigue en el poder en M&eacute;xico, Brasil y Uruguay, pero al mismo tiempo emerge una nueva derecha que avanza all&iacute; donde el descontento cala m&aacute;s hondo: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y Bukele en El Salvador como una franquicia de exportaci&oacute;n. Colombia, de momento, ha tardado en sumarse a esa tendencia. El progresismo gobern&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os y sigue siendo una fuerza pol&iacute;tica importante, con algo m&aacute;s de nueve millones y medio de votos. Pero el domingo no gan&oacute; la primera vuelta, ni siquiera con el empuje del presidente.
    </p><p class="article-text">
        El de De la Espriella no se trata de un fen&oacute;meno ideol&oacute;gico en sentido cl&aacute;sico. Es algo m&aacute;s visceral y m&aacute;s difuso. El polit&oacute;logo Camilo Cruz lo resume as&iacute;: la fractura entre quienes dependen del Estado y quienes aprendieron a prescindir de &eacute;l. En Colombia, esa brecha tiene un rostro concreto: la mitad de la fuerza laboral trabaja en la econom&iacute;a informal, entre ellos miles de abogados, m&eacute;dicos o ingenieros que en Espa&ntilde;a entrar&iacute;an en la categor&iacute;a de aut&oacute;nomos. Es decir, un segmento de profesionales independientes, ajeno a las estructuras estatales y desconfiado de su burocracia. Y, sobre todo, de sus promesas. El cuatrienio del gobierno de Petro los alej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y De la Espriella supo leerlos cuando nadie m&aacute;s lo hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El abogado ha seguido el guion utilizado por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Mientras tanto,  presume de su fortuna en redes sociales, mostrado sus vuelos en jet privado, su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temoradas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; y la campi&ntilde;a toscana.
    </p><h2 class="article-text">El contexto regional</h2><p class="article-text">
        Hay una explicaci&oacute;n estructural a la victoria de De la Espriella. &ldquo;Colombia ha entrado en la din&aacute;mica latinoamericana&rdquo;, explica la analista Nadia P&eacute;rez Guevara. &ldquo;Debido a la existencia del conflicto armado interno, estuvimos un poco ajenos a las olas y a los debates regionales. Ahora no. Los temas relacionados con la violencia, la distribuci&oacute;n de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la guerra organiz&oacute; la pol&iacute;tica colombiana. La posici&oacute;n frente a las guerrillas o la paz movilizaba al electorado. Cuando esa l&oacute;gica empez&oacute; a disolverse, qued&oacute; libre un espacio que De la Espriella ocup&oacute; con otro lenguaje: seguridad urbana, antipol&iacute;tica, informalidad y valores conservadores. El mismo idioma que Milei habla en Buenos Aires o que Trump esgrime en Washington.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Colombia entra a la dinámica latinoamericana [...] Los temas relacionados con la violencia, la distribución de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia Pérez Guevara</span>
                                        <span>—</span> Analista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hundimiento del uribismo</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Yann Basset, de la Universidad del Rosario, asegura que hay cierta continuidad en la historia de hace cuatro a&ntilde;os con la candidatura del ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez, condenado por corrupci&oacute;n en marzo de 2024 y fallecido en septiembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;En ambos casos [con Abelardo] se nota un vac&iacute;o de liderazgo de la derecha tradicional en el contexto posturibista. [El expresidente &Aacute;lvaro] Uribe sigue siendo una figura importante, pero ya no alcanza a ser el l&iacute;der hegem&oacute;nico que fue hace 20 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma, Paloma Valencia se mantuvo leal a su mentor pol&iacute;tico, se pleg&oacute; sin fisuras al expresidente y busc&oacute; atraer al electorado de centro con su f&oacute;rmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, un tecn&oacute;crata de perfil moderado. Sin embargo, la uni&oacute;n no cuaj&oacute;: el Centro Democr&aacute;tico pas&oacute; de 3,2 millones de sufragios en las primarias de marzo a 1,6 millones este domingo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y ahora qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        De la Espriella supo leer la coyuntura pol&iacute;tica. Se lanz&oacute; con un programa de apenas tres p&aacute;ginas y consigui&oacute; movilizar a un electorado que llevaba a&ntilde;os esperando un discurso de extrema derecha sin complejos. Pero Basset matiza: no todo su apoyo es ideol&oacute;gico. &ldquo;En la &uacute;ltima semana, la gente se dej&oacute; llevar por una especie de voto &uacute;til a la derecha que termin&oacute; de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragm&aacute;tico de una derecha m&aacute;s tradicional que se acab&oacute; volcando hacia &eacute;l&rdquo;. As&iacute;, el tambi&eacute;n apodado Tigre llega a la segunda vuelta del 21 de junio con una coalici&oacute;n m&aacute;s heterog&eacute;nea de lo que parece. Es una fortaleza, pero tambi&eacute;n una fragilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la última semana, la gente se dejó llevar por una especie de voto útil a la derecha que terminó de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragmático de una derecha más tradicional que se acabó volcando hacia él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de su buen resultado hay dos apoyos que los expertos apenas empiezan a cartografiar: los j&oacute;venes conservadores de TikTok y otras redes sociales, y las iglesias evang&eacute;licas. &ldquo;Son j&oacute;venes que, por el acceso a la informaci&oacute;n v&iacute;a digital, han mirado hacia la derecha y hacia principios conservadores&rdquo;, explica P&eacute;rez Guevara. Este es, quiz&aacute;s, un matiz importante para quienes daban por hecho que todos los manifestantes que salieron a la calle durante el paro y el estallido social de 2021 estaban con la izquierda petrista. Al parecer, una parte de esa misma generaci&oacute;n conect&oacute; con el universo global de Trump y deposit&oacute; su vot&oacute; por el Tigre.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bloque es a&uacute;n m&aacute;s silencioso. &ldquo;Las iglesias cristianas nunca hab&iacute;an logrado consolidarse como fuerza pol&iacute;tica en Colombia. Ahora s&iacute; lo hacen de manera abierta&rdquo;, analiza P&eacute;rez Guevara. De hecho, el jefe de debate de la Espriella es Jaime Andr&eacute;s Beltr&aacute;n, pastor cristiano e hijo de uno de los l&iacute;deres evang&eacute;licos m&aacute;s influyentes de Santander, en el noreste del pa&iacute;s. Y el propio De la Espriella, que en otros tiempos se declaraba ateo, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a rezando en p&uacute;blico. Las estructuras eclesi&aacute;sticas hicieron el resto del trabajo territorial que su movimiento Firmes por la Patria, con apenas un a&ntilde;o en pol&iacute;tica, no pod&iacute;a hacer solo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Iv&aacute;n Cepeda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad, tras sembrar en la jornada electoral la duda sobre los resultados y rectificar al d&iacute;a siguiente. &ldquo;No hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&rdquo;, reconoci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La cicatriz visible es que no moviliz&oacute; a su propio electorado de izquierda. &ldquo;Hay un hueco de al menos un mill&oacute;n de votos recuperables solo en Bogot&aacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el domingo por la noche, durante un debate en YouTube, el polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital. &ldquo;Tambi&eacute;n en el Caribe y en el Valle del Cauca, donde hace cuatro a&ntilde;os la izquierda tuvo una votaci&oacute;n muy considerable&rdquo;. La oportunidad: parte del apoyo de De la Espriella es pragm&aacute;tico y puede moverse. 
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Duarte advierte que para cambiar el rumbo Cepeda debe modificar su discurso. Cita un ejemplo: la izquierda no puede quedarse en la letan&iacute;a de las negociaciones de paz. El experto sugiere que, tras los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallos de la pol&iacute;tica de Paz Total</a> de Petro, debe garantizar seguridad y combinar la negociaci&oacute;n con la coerci&oacute;n institucional. 
    </p><p class="article-text">
        La polit&oacute;loga Nadia P&eacute;rez Guevara interpreta el triunfo de De la Espriella, por su parte, como un fen&oacute;meno multiclase que agrupa no solo a votantes afines a la ultraderecha, sino tambi&eacute;n a desafectos y ciudadanos c&iacute;nicos frente a la pol&iacute;tica y la democracia. Media Colombia llevaba ya algunos a&ntilde;os acumulando el descontento. Y el domingo en la noche, por primera vez, alguien lo tradujo en victoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 19:35:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones,Ultraderecha,Ultraderecha en América Latina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3835db8-b861-4804-893e-889ee0dee73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El tigre&#039; De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato, que muestra una vida de lujo en redes y se adhiere al experimento radical de Milei y Bukele, ha sorprendido al obtener el mayor número de votos en la primera ronda de las presidenciales de este domingo, y se medirá en segunda vuelta con el izquierdista Iván Cepeda</p><p class="subtitle">El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Un libertario sin trayectoria pol&iacute;tica al frente del poder en Colombia durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os? Para llegar all&aacute;, Abelardo de la Espriella, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medi&aacute;tico abogado penalista de 47 a&ntilde;os, ha dado un paso este domingo </a>venciendo al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En un triunfo que ninguna encuesta predijo, De la Espriella ha obtenido 10,3 millones de votos (43,7%), por encima de Cepeda, con 9,6 millones de votos (40,9%). Los dos se medir&aacute;n el 21 de junio en la segunda vuelta.
    </p><p class="article-text">
        La candidatura de De la Espriella ha generado entusiasmo en sectores del conservadurismo local, que lo ven como el &uacute;nico dique efectivo contra el aspirante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, pero ha despertado inquietud en otras facciones por la vaguedad de sus propuestas y su adhesi&oacute;n al experimento radical <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-caras-ultraderecha-america-latina_1_13066758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encarnado por Milei en Argentina, Kast en Chile y Bukele en El Salvador</a>.
    </p><p class="article-text">
        La tentaci&oacute;n del todo o nada con un recetario de extrema derecha inquieta a muchos en Colombia. Pero la trayectoria de De la Espriella tambi&eacute;n genera dudas. El lunar m&aacute;s visible es, quiz&aacute;s, su defensa jur&iacute;dica de Alex Saab, exministro de Industria de Venezuela hoy detenido en Nueva York: un turbio empresario colombiano condenado en Estados Unidos por blanqueo de dinero y conspiraci&oacute;n. La Administraci&oacute;n Biden lo indult&oacute; en 2023 en un canje de presos, pero m&uacute;ltiples investigaciones period&iacute;sticas lo se&ntilde;alan con fuerza como presunto testaferro de Nicol&aacute;s Maduro.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, que se ha presentado por el incipiente movimiento Defensores de la Patria, ha intentado desmarcarse de su viejo cliente argumentando que su firma de abogados dej&oacute; de representar a Saab en 2019, cuando Washington lo incluy&oacute; en la Lista Clinton. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sin embargo, el exministro chavista a&uacute;n lo recordaba como un &ldquo;gran abogado y amigo&rdquo;. No menos pol&eacute;mica fue su defensa de David Murcia Guzm&aacute;n, cerebro del mayor esquema Ponzi en Colombia: 200.000 v&iacute;ctimas &mdash;en su mayor&iacute;a de renta baja&mdash; y unos 1.200 millones de d&oacute;lares defraudados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que buscamos es demostrar que DMG no es una empresa criminal&rdquo;, afirm&oacute; en julio de 2012 el entonces joven apoderado, en referencia a la estafa piramidal, en una entrevista televisada. Poco despu&eacute;s se apart&oacute; tambi&eacute;n de ese caso, pero su papel dej&oacute; una estela de preguntas que han emergido en campa&ntilde;a electoral.
    </p><h2 class="article-text">La nueva piel del &lsquo;Tigre&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Mucho antes de que adoptara el apodo de &ldquo;Tigre&rdquo;, en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano era conocido como &ldquo;Papucho&rdquo;: un sobrenombre que hoy solo reclama con derecho su madre, Mar&iacute;a Eugenia Otero. En Monter&iacute;a, ciudad media al norte de Colombia donde arraigan sus ra&iacute;ces, sus allegados resaltan el contraste: de aquel joven provinciano, inquieto y entra&ntilde;able, a una figura nacional en apariencia recia que usa el saludo militar como emblema pol&iacute;tico y promete castigar a los delincuentes sin ser &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde hace tiempo escenifica en sus redes sociales una vida de vuelos frecuentes en jet privado, presume de su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temporadas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; o la campi&ntilde;a toscana. Un mundo alejado del de su infancia. Su padre, Abelardo, fue un discreto notario con alg&uacute;n cargo regional en las filas del Partido Liberal. Y su educaci&oacute;n, primero en el Colegio De La Salle de Monter&iacute;a y m&aacute;s tarde en la Universidad Sergio Arboleda de Bogot&aacute;, se asemeja m&aacute;s a la de cualquier chico de familia media colombiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que dominó la derecha con el Partido Centro Democrático durante la última década, ha sufrido un desgaste evidente y aún no se recupera. En ese vacío de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria política previa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> analista político de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su fortuna, sin a&uacute;n haber llegado a los 50 a&ntilde;os, es posterior a esa infancia austera y se sustenta en dos pilares: el despacho de abogados y una red creciente de empresas. En un principio fueron una marca de ron, una consultora inmobiliaria y una suerte de sastrer&iacute;a de lujo. Pero hoy suma una treintena de sociedades con todo tipo de accionistas &mdash;algunas de ellas en n&uacute;meros rojos&mdash;. &ldquo;Primero se da a conocer en un pa&iacute;s donde la pol&iacute;tica pasa por el mundo del derecho penal&rdquo;, explica Jorge Iv&aacute;n Cuervo, acad&eacute;mico de la Universidad Externado nombrado Ministro de Justicia hace poco. &ldquo;Sus estrategias de litigio lo acercaron a las &eacute;lites. Y ahora su objetivo es alcanzar el poder pol&iacute;tico por fuera de los partidos tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un guion seguido por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Para moderar la imagen de provocador, present&oacute; al exviceministro de Hacienda Jos&eacute; Manuel Restrepo como f&oacute;rmula vicepresidencial: un rector universitario que pas&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os refutando punto por punto las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de Petro a trav&eacute;s de confrontaciones directas en la red social X.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de De la Espriella, sin embargo, resulta evidente que sus bases y su gu&iacute;a pol&iacute;tica son un calco del uribismo purasangre. Es decir, la del discurso militarista de mano dura y el &eacute;nfasis en conceptos decimon&oacute;nicos como la &ldquo;patria&rdquo; o la &ldquo;familia&rdquo; tradicional, que su amigo el expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha empu&ntilde;ado. &Eacute;l mismo ha sintetizado su proyecto electoral como una amalgama entre la cruzada de Nayib Bukele contra la creciente inseguridad urbana y rural, con el mismo enfoque carcelario, y la motosierra burocr&aacute;tica del argentino Javier Milei, con la cual prev&eacute; cercenar en Colombia el n&uacute;mero de ministerios existentes, de los 19 actuales, a una decena (y eliminar 70.000 puestos estatales).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su cercan&iacute;a con el uribismo se remonta a 2005. En aquellos d&iacute;as fungi&oacute; como director y representante legal de la pol&eacute;mica Fundaci&oacute;n Iniciativas por la Paz (FIPAZ), donde combin&oacute; funciones de promoci&oacute;n y divulgaci&oacute;n del proceso de desmovilizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos paramilitares, impulsado entonces por el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. La Corte Suprema orden&oacute; m&aacute;s tarde a la Fiscal&iacute;a investigar a de De la Espriella por su rol en dicha ONG, descrita por excombatientes como el &ldquo;brazo ideol&oacute;gico&rdquo; de las sanguinarias Autodefensas Unidas de Colombia. Las indagaciones, sin embargo, se cerraron en 2012 por falta de pruebas.
    </p><h2 class="article-text">En busca de voz propia</h2><p class="article-text">
        De la Espriella oficializ&oacute; su candidatura el pasado 11 de diciembre en un mitin cargado de mesianismo pol&iacute;tico y fervor casi religioso. &ldquo;Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que domin&oacute; la derecha con el Partido Centro Democr&aacute;tico durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, ha sufrido un desgaste evidente y a&uacute;n no se recupera. En ese vac&iacute;o de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria pol&iacute;tica previa&rdquo;, se&ntilde;ala Yann Basset, analista pol&iacute;tico de la Universidad del Rosario. Quienes admiran a De la Espriella lo hacen porque ha sabido transmitir una firmeza a&uacute;n hu&eacute;rfana de proyecto pol&iacute;tico claro. Su idea central es &ldquo;enfrentar y destripar&rdquo; a la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Alejandro Chala, polit&oacute;logo de la Universidad Nacional, la fuerza de De la Espriella reside precisamente en su indefinici&oacute;n. Su discurso carece de una l&iacute;nea ideol&oacute;gica n&iacute;tida, pero esa ambig&uuml;edad ha resultado funcional: le ha permitido aglutinar una coalici&oacute;n heterog&eacute;nea de votantes en busca de un proyecto ultraconservador. &ldquo;Abelardo, m&aacute;s all&aacute; del carisma, es un significante vac&iacute;o: un contenedor de diferentes tendencias cercanas a la derecha radical&rdquo;, sostiene Chala. &ldquo;Detr&aacute;s suyo convergen reservistas y retirados del Ej&eacute;rcito, sectores de las iglesias neopentecostales y evang&eacute;licas, algunas &eacute;lites regionales y libertarios de la escuela austr&iacute;aca, al estilo Milei&rdquo;.
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                Imagen de archivo del Abelardo de la Espriella el pasado mes de febrero.                            </span>
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        Para Yann Basset, el reto de De la Espriella ser&aacute; encontrar un estilo propio: &ldquo;La idea de la mano firme en seguridad, o del antiderroche en la esfera p&uacute;blica, no son nuevas y ya las utiliz&oacute; el presidente Uribe a principios de este milenio. Adem&aacute;s, el Estado en Colombia, a diferencia del caso argentino, si lo comparamos con Milei, no ha desempe&ntilde;ado tantas funciones ni ha representado un monstruo tan grande para la econom&iacute;a. Entonces una pregunta interesante es si ser&aacute; capaz de adaptar de alguna forma estas tem&aacute;ticas al contexto local&rdquo;, asegura el acad&eacute;mico francocolombiano.
    </p><h2 class="article-text">Aliado de Vox</h2><p class="article-text">
        De la Espriella recoge el testigo de Rodolfo Hern&aacute;ndez, el ingeniero que se present&oacute; hace cuatro a&ntilde;os como una suerte de Trump a la colombiana que, tras rozar la presidencia en la pugna electoral contra Gustavo Petro, termin&oacute; condenado por corrupci&oacute;n y muri&oacute; en septiembre de 2024 a los 79 a&ntilde;os. Jorge Iv&aacute;n Cuervo recuerda, sin embargo, que la diferencia es que Hern&aacute;ndez ten&iacute;a rodaje previo en la arena pol&iacute;tica. Antes hab&iacute;a sido alcalde, con una gesti&oacute;n aceptable, de una ciudad media: &ldquo;Su imagen era la del empresario exitoso que generaba empleo. Pero primero se gan&oacute; el reconocimiento pol&iacute;tico en su regi&oacute;n. El ascenso de la Espriella es distinto. Su marca se construye desde el &eacute;xito individual y la exhibici&oacute;n del lujo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casado y padre de cuatro hijos, de De la Espriella naci&oacute; en Bogot&aacute; en 1978 durante un paseo de sus padres en la capital. Por ello, se ha encargado de subrayar que es un &ldquo;coste&ntilde;o de racamandaca&rdquo;: es decir, hijo de la costa Caribe hasta el tu&eacute;tano. Un origen que tambi&eacute;n ha utilizado como bandera pol&iacute;tica de la inconclusa descentralizaci&oacute;n que impulsar&aacute;. &ldquo;&Eacute;l representa una capa del electorado que ha logrado un ascenso social y no se ve reflejada en las &eacute;lites bogotanas tradicionales. Es una Colombia desideologizada que ve en &eacute;l a alguien que los representa, con sus trajes de marca, sus excentricidades o su faceta de cantante de boleros y tenor a la italiana con un disco propio&rdquo;, afirma Cuervo.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de matizar sus posturas, en enero firm&oacute; con el l&iacute;der de Vox, Santiago Abascal, la llamada Carta de Madrid, un documento que alinea su plataforma con las tesis &ldquo;antizquierda&rdquo;, a favor de la &ldquo;libertad de empresa&rdquo; y contra el &ldquo;totalitarismo comunista&rdquo; que la ultraderecha espa&ntilde;ola ha enarbolado. &ldquo;Un grande Santiago Abascal librando la batalla cultural, pol&iacute;tica y democr&aacute;tica para enfrentar al narcocomunismo que se impone desde el Foro de S&atilde;o Paulo y el Grupo de Puebla. Estamos juntos en esta lucha&rdquo;, public&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s ante sus 960.000 seguidores de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha anunciado su apoyo a De la Espriella para la segunda ronda. Sin embargo, existe un electorado flotante de entre tres y tres millones y medio de votos, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital, que a&uacute;n podr&iacute;a inclinar la balanza: &ldquo;En la primera vuelta uno vota por el que le gusta&rdquo;, record&oacute; el experto en el debate de Raz&oacute;n P&uacute;blica. &ldquo;En la segunda, el c&aacute;lculo es impedir que llegue el que m&aacute;s temes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a1b696d-019d-4219-8a5c-5825725b3e72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado de extrema derecha da la vuelta a los sondeos y obtiene casi tres puntos de ventaja en la primera vuelta sobre el candidato oficialista</p><p class="subtitle">Quién es De la Espriella, el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Ninguna encuesta lo predijo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a>, el abogado penalista de extrema derecha sin experiencia en pol&iacute;tica, gan&oacute; este domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas con el 43,72% de los votos: m&aacute;s de diez millones, frente al 40,92% de Iv&aacute;n Cepeda. La diferencia de 656.033 sufragios convierte la noche del 31 de mayo en la mayor sorpresa electoral de Colombia en d&eacute;cadas. El candidato del oficialismo, que todos los sondeos daban primero, lleg&oacute; segundo. Los dos se medir&aacute;n el 21 de junio en una segunda vuelta que tendr&aacute; durante tres semanas al pa&iacute;s partido en dos polos radicales.
    </p><p class="article-text">
        Faltaban diez minutos para las once de la ma&ntilde;ana &mdash;las seis de la tarde, hora peninsular espa&ntilde;ola&mdash; cuando Iv&aacute;n Cepeda, de 63 a&ntilde;os, sali&oacute; de su edificio en Chapinero rumbo a su puesto de votaci&oacute;n en Kennedy, una localidad popular del sur de la ciudad donde pas&oacute; parte de su infancia. En la casa vecina, una imagen de un tigre acompa&ntilde;ada del eslogan y nombre del movimiento &ldquo;Firmes por la Patria&rdquo; se&ntilde;alaba la sede de campa&ntilde;a de su rival: Abelardo De la Espriella, de 47. Los polic&iacute;as que custodiaban la entrada del candidato de la ultraderecha llevaban horas all&iacute;. Al ver el abultado operativo del aspirante de la izquierda, con una caravana de veh&iacute;culos blindados, escudos y todo tipo de dispositivos, no pudieron contener la iron&iacute;a: &ldquo;Con esos vecinos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diez horas m&aacute;s tarde los resultados arrojaron otras historias. Paloma Valencia, la candidata de la derecha uribista, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a con 3,2 millones de votos tras la consulta interpartidista de marzo. Este domingo, sin embargo, obtuvo 1.625.563, menos de la mitad. Su 6,92% certifica el ocaso del uribismo institucional como fuerza electoral aut&oacute;noma. Las encuestas le daban entre el 14% y el 22%. La realidad le dio menos del 7%. Diez millones de colombianos votaron por el candidato que representa la nueva derecha. Algunos expertos ya han generalizado la etiqueta de &ldquo;posuribismo&rdquo; para caracterizar el ciclo que emerge m&aacute;s all&aacute; del legado de &Aacute;lvaro Uribe.
    </p><p class="article-text">
        Colombia acudi&oacute; a las urnas con una participaci&oacute;n del 57%, algo por encima de su media hist&oacute;rica pero insuficiente para las aspiraciones del oficialismo. &ldquo;A Cepeda lo derrot&oacute; la abstenci&oacute;n&rdquo;, sostuvo en Caracol Televisi&oacute;n el analista Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a. &ldquo;El Pacto Hist&oacute;rico no logr&oacute; movilizar a la inmensa mayor&iacute;a que ten&iacute;a en el papel&rdquo;, remat&oacute;. La firma encuestadora Invamer, en su &uacute;ltima medici&oacute;n antes del domingo, situaba a Cepeda en el 44,6% excluyendo a los indecisos. Las urnas le devolvieron 40,92%, casi cuatro puntos menos.
    </p><p class="article-text">
        Todo indica que De la Espriella record&oacute; algo que las encuestas no midieron. Colombia es un pa&iacute;s muy conservador: en sus valores, en el apego a la familia, a la propiedad privada, al trabajo como virtud y a la religi&oacute;n como ancla de todo ello. Conect&oacute; con esa ra&iacute;z cultural profunda en un lenguaje aspiracional: el del empresario exitoso y la gesti&oacute;n eficaz en un contexto de hast&iacute;o ciudadano con sus propios gobernantes. Lo hizo, adem&aacute;s, sin partido consolidado ni experiencia en el Estado, una carencia que sus rivales se&ntilde;alaron y sus votantes ignoraron. &ldquo;Recoger esas voces que no se sienten representadas por los partidos, pero que son conservadoras en esencia, fue un &eacute;xito rotundo de su campa&ntilde;a&rdquo;, afirm&oacute; la analista Paca Zuleta en Caracol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el polit&oacute;logo Camilo Cruz detall&oacute;, en un an&aacute;lisis para el portal de opini&oacute;n Raz&oacute;n P&uacute;blica: &ldquo;Detr&aacute;s de De la Espriella hay una serie de gremios muy relevantes, quiz&aacute;s abogados y abogadas que se mueven dentro de un medio precarizado e informal, al que los partidos tradicionales no alcanzaron a llegar. La izquierda tampoco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s probable es que el pr&oacute;ximo presidente de Colombia sea Abelardo De la Espriella, vaticin&oacute; G&oacute;mez Buend&iacute;a. &ldquo;Los votos de Paloma Valencia son, fundamentalmente, votos de derecha. Este es un pa&iacute;s de derecha&rdquo;. La aritm&eacute;tica es n&iacute;tida: si los 1,6 millones de sufragios de la candidata uribista se suman a los del ganador de la primera vuelta, la izquierda quedar&aacute; sin apenas margen. Y Valencia reconoci&oacute; su derrota antes del cierre de los colegios electorales y anunci&oacute; que votar&aacute; personalmente por el candidato radical en la segunda vuelta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de los ataques y las heridas, tenemos el coraz&oacute;n dispuesto a servirle a Colombia&rdquo;, dijo Valencia al felicitar al ganador por lo que llam&oacute; una &ldquo;impresionante victoria&rdquo;. El expresidente &Aacute;lvaro Uribe tambi&eacute;n anunci&oacute; su apoyo a De la Espriella para la segunda ronda. Sin embargo, existe un electorado flotante de entre tres y tres millones y medio de votos, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital, que a&uacute;n podr&iacute;a inclinar la balanza: &ldquo;En la primera vuelta uno vota por el que le gusta&rdquo;, record&oacute; el experto en el debate de Raz&oacute;n P&uacute;blica. &ldquo;En la segunda, el c&aacute;lculo es impedir que llegue el que m&aacute;s temes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de conocerse el resultado oficial, el presidente Gustavo Petro tens&oacute; la noche desde su cuenta de X: &ldquo;Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada&rdquo;, escribi&oacute;, cuestionando el sistema inform&aacute;tico de transmisi&oacute;n r&aacute;pida de resultados (que no tiene valor jur&iacute;dico vinculante). El escrutinio oficial, basado en actas f&iacute;sicas verificadas por jueces, es el &uacute;nico con validez legal. No obstante, la jornada hab&iacute;a sido supervisada por 1.330 observadores internacionales, la misi&oacute;n m&aacute;s numerosa en la historia electoral colombiana, de 80 organizaciones, entre ellas la OEA, la Uni&oacute;n Europea y el Centro Carter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Camilo Cruz sintetiz&oacute; la aprehensi&oacute;n de medio pa&iacute;s en pocas palabras: &ldquo;No sabemos cu&aacute;l es el proyecto de pa&iacute;s de Abelardo De la Espriella&rdquo;. Y la analista Nadia Jim&eacute;nez a&ntilde;adi&oacute; en el mismo espacio de debate: &ldquo;No necesariamente es un votante bruto, o le est&aacute;n comprando el voto. Es la muestra de a lo que nos est&aacute; llevando el sistema. Hab&iacute;a un electorado suelto, no cautivo, que con esa campa&ntilde;a tan efectista de De la Espriella se logr&oacute; cautivar&rdquo;. En los telediarios, por su parte, las caras largas de la clase pol&iacute;tica tradicional lo dec&iacute;an todo.
    </p><p class="article-text">
        Desde una tarima en el Malec&oacute;n del R&iacute;o de Barranquilla, ciudad portuaria del Caribe, ante una multitud que ondeaba banderas, De la Espriella recibi&oacute; los resultados con tono &eacute;pico. Lleg&oacute; en una suerte de yate iluminado. Y dentro de una urna blindada, con la camiseta del equipo de f&uacute;tbol de Colombia, recit&oacute; la oraci&oacute;n a la bandera militar y cit&oacute; al Nobel de Literatura 1982. &ldquo;Como dir&iacute;a el gran Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, el premio que acabo de recibir es saber que mi intento no ha sido en vano&rdquo;. Acto seguido llam&oacute; &ldquo;golpista&rdquo; a Petro y &ldquo;bandido&rdquo; y &ldquo;narco terrorista&rdquo; a Cepeda. Luego lanz&oacute; la advertencia que definir&aacute; las tres semanas que vienen: &ldquo;Vamos a defender la democracia, por la raz&oacute;n o por la fuerza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A casi mil kil&oacute;metros, en Bogot&aacute;, Iv&aacute;n Cepeda no concedi&oacute; una l&iacute;nea de moderaci&oacute;n. Con sus caracter&iacute;sticas camisas sin cuello calific&oacute; a De la Espriella de &ldquo;fascismo mafioso, de &rdquo;estafador de estafadores&ldquo;, y advirti&oacute; que bajo su eventual mandato los logros sociales del gobierno Petro &rdquo;ser&aacute;n pulverizados&ldquo;. Luego remat&oacute; con la frase que defini&oacute; su posici&oacute;n ante los resultados: &rdquo;Hoy obtuvimos diez millones de votos mal contados en Colombia&ldquo;. Y reclam&oacute;, en l&iacute;nea con el presidente, una comisi&oacute;n escrutadora. Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana, sin embargo, se enmend&oacute;. &rdquo;Hemos procedido a hacer las verificaciones y hasta ahora tengo que decir que no hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&ldquo;, admiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma dos pa&iacute;ses votaron este domingo en Colombia. Ninguno de los dos est&aacute; muy dispuesto a dialogar. Sin embargo Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a ofreci&oacute; el &uacute;nico consuelo de la noche: &ldquo;Aqu&iacute; hay divisi&oacute;n de poderes, la Registradur&iacute;a funcion&oacute;, en el Congreso nadie tiene la mayor&iacute;a y los jueces son independientes. Eso es lo que salva a Colombia&rdquo;. El 21 de junio, los colombianos volver&aacute;n a las urnas. Esta vez con los dos contendientes claros y un ambiente de tormenta que se podr&iacute;a prolongar cuatro a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 05:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7801c015-ef20-43a6-ba07-dcc6826b404f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El progresismo aspira a gobernar por segunda vez consecutiva, algo inédito en su historia, mientras la derecha y la ultraderecha se disputan el lugar para la segunda vuelta</p><p class="subtitle">Entrevista - Iván Cepeda, candidato de la izquierda en Colombia: “Trump no es un lunático, tiene una estrategia neofascista”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colombia</a> elige presidente. Si la abstenci&oacute;n se mantiene en su media hist&oacute;rica &mdash;por encima del 50%&mdash;, el nuevo mandatario ser&aacute; elegido por menos de uno de cada cuatro colombianos en edad de votar. El terreno pol&iacute;tico, adem&aacute;s, es farragoso: un cap&iacute;tulo m&aacute;s del conflicto armado en desarrollo, la segunda tasa de desigualdad m&aacute;s alta de Am&eacute;rica Latina, un sistema sanitario en crisis, la mitad de la fuerza laboral sumergida en la informalidad y un d&eacute;ficit p&uacute;blico hist&oacute;rico que inquieta a los mercados internacionales. Con ese paisaje de fondo, este domingo se celebra la primera vuelta de los comicios. Si las encuestas aciertan, el ganador definitivo se decidir&aacute; en la segunda vuelta fijada para el 21 de junio.
    </p><p class="article-text">
        Tres candidatos lideran la carrera. Iv&aacute;n Cepeda, senador de formaci&oacute;n gramsciana y defensor de derechos humanos, porta la antorcha del presidente saliente <a href="https://www.eldiario.es/temas/gustavo-petro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro</a>, que aspira a consolidar la primera sucesi&oacute;n consecutiva de izquierda en la historia del pa&iacute;s. Abelardo De la Espriella, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/espriella-abogado-hizo-rico-defendiendo-criminales-ahora-quiere-presidente-ultra-colombia_1_13141486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abogado sin cargo p&uacute;blico previo, conocido por su ejercicio medi&aacute;tico del derecho</a>, encarna una ultraderecha que habla el idioma de Bukele y Milei pero con su propio 'acento Caribe'. Paloma Valencia, senadora uribista y nieta de un expresidente, defiende el marco constitucional y pol&iacute;tico que ha imperado en Colombia las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con una visi&oacute;n conservadora.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las encuestas sit&uacute;an a Cepeda en torno al 38-42%, a De la Espriella alrededor del 34-38% y a Valencia cerca del 18-22%. Pero las cifras, advierte el polit&oacute;logo Yann Basset, de la Universidad del Rosario, han variado mucho en las &uacute;ltimas semanas y excluyen a los indecisos del c&aacute;lculo, lo que infla de forma borrosa a los candidatos m&aacute;s consolidados. Por ello, los expertos han seguido el pulso de estas mediciones con bastante cautela, a pesar de que el pa&iacute;s cuenta con una nueva y rigurosa ley que exige mayores niveles de transparencia y precisi&oacute;n metodol&oacute;gica a las firmas.  
    </p><h2 class="article-text">Los tres principales rostros</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iv&aacute;n Cepeda, del oficialista Pacto Hist&oacute;rico</a>,&nbsp;llega a este domingo como favorito con un estilo menos carism&aacute;tico que el del actual presidente y algunos interrogantes program&aacute;ticos. &ldquo;El petrismo es mucho m&aacute;s grande que la izquierda electoral tradicional&rdquo;, advierte el polit&oacute;logo Camilo Cruz, &ldquo;pero Cepeda, de 63 a&ntilde;os, ha sido tan cuidadoso de no marcar distancia frente a Petro, que esa estrategia le ha impedido crecer m&aacute;s all&aacute; del voto duro&rdquo;. Con el 40% consolidado no le dar&iacute;a para ganar en segunda vuelta, por eso necesita convencer<strong> </strong>al elector moderado. Pero buscarlo significa, al mismo tiempo, alejarse del presidente. &ldquo;Est&aacute; entre la espada y la pared&rdquo;, resume el investigador e historiador Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, entre tanto, representa algo distinto al uribismo que domin&oacute; la derecha colombiana durante dos d&eacute;cadas. &ldquo;No es un calco de Bukele ni de Milei&rdquo;, precisa Cruz. Su modelo m&aacute;s cercano, seg&uacute;n el analista, es el ecuatoriano Daniel Noboa: el <em>outsider</em> que se hizo visible en los medios y apel&oacute; al emprendimiento y la mano dura como discurso. De 47 a&ntilde;os, libertario en lo econ&oacute;mico y reconvertido hace meses en conservador cristiano en lo moral, ha construido su campa&ntilde;a seduciendo a una Colombia que las estad&iacute;sticas no terminan de capturar: la del abogado independiente, el peque&ntilde;o comerciante, el m&eacute;dico que factura por cuenta propia, el profesional que prospera al margen de las estructuras formales. Se trata, en parte, de la Colombia del &ldquo;rebusque&rdquo;. Un universo informal, o sumergido. No necesariamente precario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Hay ciudadanos que consideran que Valencia se ha moderado demasiado”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad de Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paloma-valencia-delfin-uribe-quiere-devolver-derecha-colombia_1_13221293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valencia, de 49 a&ntilde;os, m&aacute;s que una candidata es un s&iacute;ntoma</a>. Durante dos d&eacute;cadas, el uribismo fue el eje organizador de la derecha colombiana y de buena parte de la pol&iacute;tica nacional. Hoy se fractura ante los ojos de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, su poderoso fundador. &ldquo;Una parte de ese voto se va a De la Espriella por convicci&oacute;n porque hay ciudadanos que consideran que Valencia se ha moderado demasiado&rdquo;, dice Basset.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n entre ambos es, quiz&aacute;s, equiparable a la que destruy&oacute; al PRI mexicano, que desdibuj&oacute; a la Democracia Cristiana italiana o que licu&oacute; a los partidos tradicionales en media Europa: la derecha cl&aacute;sica devorada por un radicalismo que habla m&aacute;s alto y promete actuar m&aacute;s r&aacute;pido sin una partitura muy clara. El uribismo, sin embargo, a&uacute;n subsiste. Sus votos siguen ah&iacute;. Pero con De la Espriella emerge una fuerza que no necesita su nombre o sus ideas para existir.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego, sin embargo, va m&aacute;s all&aacute; de los tres candidatos. La Constituci&oacute;n de 1991 &mdash;pluralista y participativa&mdash; aparece por primera vez en d&eacute;cadas como objeto de disputa. Cepeda ha moderado su propuesta de convocar a una asamblea constituyente, sin descartarla. De la Espriella, por su parte, ha planteado sacar a Colombia de la OEA y de la ONU, lo que alterar&iacute;a en la pr&aacute;ctica la arquitectura de la Carta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El país después de Petro va a ser políticamente diferente del país antes de Petro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernán González</span>
                                        <span>—</span> Investigador jesuita
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Plantear un cambio constitucional hoy no solo refleja el tradicional &lsquo;cretinismo jur&iacute;dico&rsquo; que afecta a Am&eacute;rica Latina, sino que podr&iacute;a abrir el camino para una Constituci&oacute;n a imagen y semejanza del gobernante de turno, quebrando el consenso m&aacute;s amplio de la historia de Colombia&rdquo;, opina el historiador y polit&oacute;logo Eduardo Pizarro Le&oacute;n G&oacute;mez. Paloma Valencia defiende el marco vigente. Pero las encuestas, de momento, no le dan la raz&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Camino a la segunda vuelta</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este mapa electoral hay una generaci&oacute;n urbana que lo explica: la que sali&oacute; a las calles en el estallido social de 2021, quiz&aacute; el m&aacute;s largo y violento en d&eacute;cadas, y forj&oacute; su identidad pol&iacute;tica en las fisuras sociales del pa&iacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y no en torno al miedo a la amenaza de la guerrilla</a>. Para ello hay dos razones: la primera, muchos a&uacute;n eran beb&eacute;s en los a&ntilde;os m&aacute;s crudos del conflicto, a finales de los 90; la segunda, el conflicto interno cambi&oacute;. &ldquo;La acci&oacute;n de los violentos ya no se encamina a la toma del poder, sino al control de la poblaci&oacute;n local en las regiones&rdquo;, explica el investigador jesuita Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, que lleva d&eacute;cadas estudiando la violencia desde las zonas m&aacute;s afectadas. &ldquo;Su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica no es tan fuerte y no es nacional, sino local&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay cierto consenso entre los expertos consultados: fue Gustavo Petro quien hizo visible lo que Colombia prefiri&oacute; mirar de soslayo durante d&eacute;cadas. &ldquo;El pa&iacute;s despu&eacute;s de Petro va a ser pol&iacute;ticamente diferente del pa&iacute;s antes de Petro&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez. &ldquo;Hizo visible la profunda desigualdad social de Colombia&rdquo;. Ese es su legado real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pronunciando un discurso en Medellín.                            </span>
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        Este domingo, sin embargo, solo se resolver&aacute; un primer asalto. El sistema colombiano exige mayor&iacute;a absoluta: seg&uacute;n las encuestas, ning&uacute;n candidato la alcanzar&aacute; y habr&aacute; una segunda vuelta el 21 de junio. Ah&iacute; la aritm&eacute;tica cambiar&iacute;a de golpe. En teor&iacute;a, seg&uacute;n las mediciones publicadas, Cepeda perder&iacute;a contra cualquiera de sus dos rivales. Por eso los dos finalistas tendr&aacute;n tres semanas para convencer a un pa&iacute;s que no los vio debatir ni una sola vez durante la campa&ntilde;a. Colombia celebr&oacute; m&aacute;s de 60 debates electorales en 2018. En 2026, los tres aspirantes punteros miraron hacia otro lado. &ldquo;De la sobresaturaci&oacute;n pasamos al silencio y los dos extremos enferman la democracia deliberativa por igual&rdquo;, dice Camilo Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s preocupa, sin embargo, es el lunes. &ldquo;Basta que el perdedor ponga en duda la transparencia del conteo de los votos para desatar una crisis de consecuencias insospechadas&rdquo;, advierte Pizarro Le&oacute;n G&oacute;mez. Recuerda que no es un temor abstracto: en 2021, los seguidores de Trump tomaron el Capitolio. En 2023, los de Bolsonaro asaltaron la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia. Colombia tiene una tradici&oacute;n civilista que la distingue de sus vecinos: es el pa&iacute;s latinoamericano que menos a&ntilde;os ha vivido bajo una dictadura. Pero la polarizaci&oacute;n tiene su propio peso en estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Los tres candidatos punteros prometen salvar a la naci&oacute;n del abismo te&oacute;rico que representan sus contendientes. Los tres tambi&eacute;n le dan la espalda a la otra mitad del pa&iacute;s. &ldquo;La oposici&oacute;n se dedic&oacute; a torpedear sistem&aacute;ticamente casi todos los proyectos de Petro, fueran buenos o regulares, sin proponer nada alternativo&rdquo;, recuerda Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez. Quince veces consecutivas, desde 1958 &mdash;cuando Colombia sali&oacute; de cinco a&ntilde;os aislado de dictadura bajo Gustavo Rojas Pinilla&mdash;, el pa&iacute;s ha elegido presidente sin falta. Hoy ser&aacute; la decimosexta. Pero la pol&iacute;tica colombiana no dar&aacute; respiro hasta el 21 de junio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultimo-reportaje-mateo-perez-joven-periodista-asesinado-zona-colombia-asolada-guerrilla_1_13248091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfa92820-8643-4b5e-816f-66a3e2f02721_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143792.jpg" width="7008" height="3942" alt="El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reportero de 24 años cubría sin protección para su propio portal, El Confidente, la guerra silenciosa con las disidencias de las FARC que muy pocos se atreven a registrar</p><p class="subtitle">Una masacre guerrillera en Colombia a menos de un mes de las elecciones expone el naufragio de décadas de políticas de paz </p></div><p class="article-text">
        Nadie en su entorno sabe explicar muy bien por qu&eacute; Mateo P&eacute;rez tom&oacute; la decisi&oacute;n de viajar solo en su moto hacia una zona tan violenta como Brice&ntilde;o. Su primo Jorge Rueda lo intenta en entrevista con elDiario.es: era de esos reporteros, dice, a los que les gusta ir a las zonas m&aacute;s complejas, hablar con los pobladores, impulsar denuncias donde pocos lo hacen. &ldquo;Era muy tranquilo, pero muy <em>frentero</em> [intr&eacute;pido]&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; de su casa por &uacute;ltima vez el 4 de mayo, pasadas las ocho de la ma&ntilde;ana. Se despidi&oacute; de su padre. Lo tranquiliz&oacute; con la esperanza vana de que hab&iacute;a presencia militar en aquel municipio monta&ntilde;oso de Antioquia, al noroeste del pa&iacute;s, donde los sanguinarios Clan del Golfo y Frente 36 de las disidencias de las FARC libran una <a href="https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lucha a muerte</a> por el control de las rutas de la coca&iacute;na entre el interior y la costa del Caribe.
    </p><p class="article-text">
        El impulso detr&aacute;s de la decisi&oacute;n del joven reportero era el de siempre: traer una historia de vuelta a El Confidente, la revista digital que hab&iacute;a fundado tres a&ntilde;os atr&aacute;s y <a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100063937305425" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que difund&iacute;a por Facebook</a> e <a href="https://www.instagram.com/el_confidente_yarumal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a>, las &uacute;nicas plataformas que un periodista sin respaldo puede permitirse en estos tiempos. Informaci&oacute;n local, artesanal, hecha a mano y en solitario. Su primo Jorge Rueda confiesa que Mateo ni siquiera conoc&iacute;a Brice&ntilde;o, el pueblo ignoto donde lo mataron. Y, sin embargo, cuando unas horas m&aacute;s tarde lleg&oacute; a la zona en moto, tanto la polic&iacute;a como la personer&iacute;a municipal le advirtieron que no se alejara del casco urbano. Que no era seguro. Pero &eacute;l sigui&oacute; adelante.
    </p><p class="article-text">
        En casa de sus padres los tres d&iacute;as posteriores transcurrieron en silencio. Lo esperaban en Yarumal, a unos 120 kil&oacute;metros de Medell&iacute;n, sin noticias. Y con los malos presagios de un pa&iacute;s violento que nadie se atrev&iacute;a a nombrar. Hasta el viernes 8 de mayo, cuando una misi&oacute;n humanitaria de la Cruz Roja Internacional y la Defensor&iacute;a del Pueblo pudo entrar al lugar y hallar su cad&aacute;ver en la zona rural de Brice&ntilde;o. D&iacute;as despu&eacute;s, el Ej&eacute;rcito tambi&eacute;n recuper&oacute; la moto Boxer 100 en la que hab&iacute;a emprendido el viaje y en un camino veredal aleda&ntilde;o apareci&oacute; su carn&eacute; de periodista.
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                El carné de periodista de Mateo Pérez, colgado de un árbol tras su asesinato cerca de Briceño (Colombia).                            </span>
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        Seg&uacute;n testimonios cruzados de integrantes de la misi&oacute;n humanitaria y habitantes de la zona, Mateo se habr&iacute;a topado, en alg&uacute;n recodo de la carretera veredal, con hombres armados bajo las &oacute;rdenes de Chal&aacute;, nombre de guerra de Jhon &Eacute;dison Chal&aacute; Torrejano, un guerrillero de apenas 22 a&ntilde;os enviado desde el sur del pa&iacute;s por Alexander D&iacute;az, alias Calarc&aacute;, el m&aacute;ximo cabecilla del Frente 36, para endurecer el control territorial. Presuntamente, lo interrogaron, lo torturaron y lo mataron delante de algunos pobladores que miraban impotentes, seg&uacute;n afirm&oacute; el gobernador del departamento de Antioquia. 
    </p><p class="article-text">
        Su cad&aacute;ver permaneci&oacute; varios d&iacute;as all&iacute; mientras las autoridades, incapaces de entrar, negociaban a distancia la devoluci&oacute;n de sus restos con los grupos criminales.
    </p><h2 class="article-text">La &uacute;ltima llamada </h2><p class="article-text">
        A P&eacute;rez le restaba acreditar sus pr&aacute;cticas laborales para terminar Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universidad Nacional sede Medell&iacute;n, la capital de Antioquia. Su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era precaria. Con el objetivo de financiar su revista, que suma tan solo 4.600 seguidores en Facebook, vend&iacute;a zumos naturales y ensaladas en el garaje de la casa. En los &uacute;ltimos tiempos trabajaba en una empresa de mensajer&iacute;a. Su padre, Carlos P&eacute;rez, cont&oacute; en la prensa local que compart&iacute;a con su hijo la pasi&oacute;n por el ciclismo y que Mateo hab&iacute;a recorrido parte de Colombia en bicicleta. 
    </p><p class="article-text">
        Daniel Chaparro, subdirector de la Fundaci&oacute;n para la Libertad de Prensa (FLIP), conoc&iacute;a su situaci&oacute;n. La FLIP ya hab&iacute;a documentado dos alertas suyas: una en 2024 por acoso judicial y otra en 2025 por obstrucci&oacute;n al acceso a la informaci&oacute;n. Aun as&iacute;, no ten&iacute;a registros de amenazas. Por eso nadie lo monitoreaba ni sab&iacute;a que hab&iacute;a salido hacia Brice&ntilde;o aquella ma&ntilde;ana del 4 de mayo, cuando se convirti&oacute; en el primer periodista asesinado en Colombia en 2026 &ndash;desde 2022 van ocho&ndash;. El a&ntilde;o pasado, la misma ONG document&oacute; 496 agresiones contra reporteros en el pa&iacute;s, 192 de ellas amenazas de muerte dirigidas no solo a los informadores, sino tambi&eacute;n contra sus familias.
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                    alt="El periodista Mateo Pérez."
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            <span class="title">
                El periodista Mateo Pérez.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para entender la tragedia hay que acercarse a Brice&ntilde;o, un pueblo cafetero de poco m&aacute;s de 8.000 habitantes en el norte de Antioquia (conocido como el &ldquo;Rinconcito amable&rdquo;). No obstante se trata de un enclave que ha vivido muy poco tiempo en paz. Algunos citan de memoria ese lapso en el que el miedo qued&oacute; arrinconado fugazmente: 2016 y 2017. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces el Frente 36 de las FARC se desmoviliz&oacute;. Dej&oacute; las armas tras el acuerdo de paz con el gobierno colombiano. Acto seguido el Estado impuls&oacute; los primeros intentos de programas de desminado y sustituci&oacute;n de cultivos de coca, uno de los pilares de la econom&iacute;a local. Pero la calma dur&oacute; muy poco: uno de los comandantes firmantes de aquel pacto volvi&oacute; a las armas y arrastr&oacute; consigo a buena parte de la tropa.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, seg&uacute;n relata a elDiario.es el periodista, abogado e investigador <a href="https://x.com/sermeca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sergio Mesa</a>, la disputa por las rentas criminales no da tregua: por la miner&iacute;a ilegal, pero tambi&eacute;n el narcotr&aacute;fico. Se trata de un pulso sangriento en medio de un territorio inundado en sembrad&iacute;os de hoja de coca donde, incluso, los candidatos a la alcald&iacute;a han necesitado a menudo del visto bueno de los violentos. De hecho, el actual alcalde lleva refugiado semanas en Medell&iacute;n por amenazas. El secretario de Gobierno, tambi&eacute;n. Y el personero, que tiene algunas funciones similares al Defensor del Pueblo en Espa&ntilde;a, renunci&oacute; en abril. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pérez no tenía registros de amenazas. Por eso nadie lo monitoreaba ni sabía que había salido hacia Briceño aquella mañana del 4 de mayo, cuando se convirtió en el primer periodista asesinado en Colombia en 2026 –desde 2022 van ocho–</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese es el pueblo donde el dinero del narco, la zozobra y el miedo se reparten el territorio. Y all&iacute; lleg&oacute; Mateo el lunes 4 de mayo por la tarde. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os &mdash;el 8 de junio habr&iacute;a cumplido 25&mdash;, una moto Boxer 100 y un m&oacute;vil como grabadora. Hoy se sabe que se registr&oacute; en el hotel El Campesino. Al d&iacute;a siguiente recorri&oacute; el casco urbano y habl&oacute; con funcionarios de la alcald&iacute;a, la polic&iacute;a y el hospital.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su misi&oacute;n era llegar a la vecina vereda de Palmichal, donde d&iacute;as antes se hab&iacute;an librado combates entre el Ej&eacute;rcito y las disidencias. Ya en el camino se cruz&oacute; con dos pelotones del Ej&eacute;rcito que le recomendaron alejarse. &Eacute;l sigui&oacute;. Y a las tres de la tarde hizo la &uacute;ltima llamada: ped&iacute;a a la alcald&iacute;a que alguien respondiera por &eacute;l, que confirmara a sus captores que era periodista. Nadie lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relato de Sergio Mesa, construido sobre el terreno a partir de testimonios de pobladores, los criminales le preguntaron qui&eacute;n era. No le creyeron. Revisaron su tel&eacute;fono. Lo retuvieron. La personera municipal y el intendente Guillermo Zapata confirmaron que la &uacute;ltima se&ntilde;al de vida fue aquella llamada de las tres de la tarde. Se cree que lo mataron antes de caer la noche. Justo antes de que entrara en vigencia el toque de queda impuesto por los violentos: de las seis de la tarde a las seis de la ma&ntilde;ana nadie puede salir de sus casas en Brice&ntilde;o. Luego le ordenaron a algunos pobladores que lo enterraran. Ellos mismos dispersaron sus pertenencias por distintos caminos de esa zona monta&ntilde;osa. Y su carn&eacute; de prensa lo colgaron de la rama de un &aacute;rbol cualquiera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el camino se cruzó con dos pelotones del Ejército que le recomendaron alejarse. Él siguió. Y a las tres de la tarde hizo la última llamada: pedía a la alcaldía que alguien respondiera por él, que confirmara a sus captores que era periodista. Nadie lo hizo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Abad Colorado, fotoperiodista colombiano que lleva m&aacute;s de tres d&eacute;cadas documentando el conflicto interno, fue uno de los primeros en alertar del caso de Mateo. Por eso parti&oacute; hacia Brice&ntilde;o con Sergio Mesa para acompa&ntilde;ar a la familia y tratar de visibilizar el drama humano. Ten&iacute;a una raz&oacute;n personal: cuando en mayo de 1992 cubri&oacute; su primera emboscada de las FARC, ten&iacute;a la misma edad que el reportero asesinado. &ldquo;Era un pelado con ganas de comerse el mundo&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Para Abad Colorado lo ocurrido en el norte de Antioquia refleja una contradicci&oacute;n de fondo que corroe el intento de paz del Gobierno Petro: las limitaciones de negociar con grupos armados que siguen asesinando civiles sin exigirles garant&iacute;as reales. &ldquo;Hay que poner reglas claras. Hay que verificar que se cumple. Dialogar entre las partes no puede ser a costa de matar a periodistas, maestros o l&iacute;deres sociales&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        Jorge Rueda guarda un detalle que ha contado poco. Cuando los guerrilleros del Frente 36 capturaron a su primo, reunieron a una treintena de pobladores y les preguntaron: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n conoce a este hombre? &iquest;Qu&eacute; hacemos con &eacute;l?&rdquo;. Al parecer nadie habl&oacute;. El miedo que padecen las comunidades agobiadas por la guerra en Colombia no cabe en ning&uacute;n informe de ONG. Por eso al familiar a&uacute;n le cuesta procesar el dolor: &ldquo;Una sola llamada hubiera salvado la vida a Mateo&rdquo;. Lo &uacute;nico cierto es que el 10 de mayo, d&iacute;a de la madre en Colombia, Gloria Rueda enterr&oacute; a su hijo. Lo hizo entre flores amarillas y blancas, rodeada de cientos de vecinos que despidieron a un reportero valiente de Yarumal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultimo-reportaje-mateo-perez-joven-periodista-asesinado-zona-colombia-asolada-guerrilla_1_13248091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Guerrilla,Periodistas,Asesinatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paloma Valencia, la delfín de Uribe que quiere devolver a la derecha al poder en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paloma-valencia-delfin-uribe-quiere-devolver-derecha-colombia_1_13221293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce19b9b6-57e2-4de8-9a40-b89ffffb2bfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paloma Valencia, la delfín de Uribe que quiere devolver a la derecha al poder en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La congresista se posiciona como la primera mujer con opciones reales de ganar la presidencia y le disputa el pase a la segunda vuelta al líder de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella
</p><p class="subtitle">De la Espriella, el abogado que se hizo rico defendiendo a criminales y que ahora quiere ser presidente ultra de Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Paloma Valencia (Popay&aacute;n, 48 a&ntilde;os) tiene todas las credenciales para cristalizar la gran obsesi&oacute;n de &Aacute;lvaro Uribe: devolver a la derecha dura al poder en Colombia. Senadora incisiva y oradora solvente. Es una de las pol&iacute;ticas m&aacute;s fieles al esp&iacute;ritu del Centro Democr&aacute;tico, la formaci&oacute;n conservadora fundada en 2013 por el l&iacute;der septuagenario. Hoy su ascenso en las encuestas es, quiz&aacute;s, el dato m&aacute;s sorprendente de la campa&ntilde;a presidencial. En noviembre pasado era casi invisible en la parrilla de salida. Ahora ronda el 20% de intenci&oacute;n de voto y se disputa el pase a la segunda vuelta con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/espriella-abogado-hizo-rico-defendiendo-criminales-ahora-quiere-presidente-ultra-colombia_1_13141486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el penalista ultra Abelardo de la Espriella</a>. La primera vuelta de las presidenciales se celebra el 31 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Su gran impulso electoral lleg&oacute; en marzo. Valencia gan&oacute; entonces con casi 3,2 millones de votos la nominaci&oacute;n en unas primarias celebradas por un pu&ntilde;ado de movimientos de centro y centroderecha <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inquietos por el liderazgo de Iv&aacute;n Cepeda</a>, el candidato del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico. El camino interno, sin embargo, ha sido pedregoso. Su elecci&oacute;n previa dentro del Centro Democr&aacute;tico gener&oacute; pol&eacute;mica debido al descontento de otros aspirantes con los procedimientos de la formaci&oacute;n conservadora. &ldquo;Los estatutos del partido dejan claro que la &uacute;ltima palabra la tiene su fundador, &Aacute;lvaro Uribe. Y si uno revisa sus pasados tres candidatos presidenciales, la conclusi&oacute;n es evidente: todos fueron designados a dedo&rdquo;, afirma el polit&oacute;logo de la Universidad Nacional Shameel Thahir Silva.
    </p><p class="article-text">
        Valencia se ha curtido en sus 12 a&ntilde;os en el Congreso. Su gran cruzada ha sido <a href="https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rechazar el acuerdo de paz con las FARC</a>: lo combati&oacute; en las calles durante el plebiscito de 2016 y lo ha seguido atacando desde su esca&ntilde;o. Contra Petro ha sido implacable: denunci&oacute; sus esc&aacute;ndalos y bloque&oacute; sus reformas. En el Senado le lleva la contraria con una disciplina que sus rivales admiran en silencio. Y tiene una causa propia: la infancia. Ha presentado leyes contra el maltrato infantil.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se opone a la adopci&oacute;n por parejas del mismo sexo, aunque no siempre fue as&iacute; y en 2016 afirmaba en el Congreso que no hab&iacute;a razones para impedirla. &ldquo;Paloma ha desarrollado una doble fama&rdquo;, explica el polit&oacute;logo Tom&aacute;s Molina. &ldquo;Por un lado, el de una pol&iacute;tica juiciosa que estudia los temas y apoya proyectos moderados: ha respaldado al sector agropecuario y la modernizaci&oacute;n del sistema de donaci&oacute;n de &oacute;rganos, por ejemplo. Por el otro, es inamovible en la defensa del ideario m&aacute;s radical del uribismo. Es leal a sus principios, de otra forma Uribe no la habr&iacute;a elegido&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estatutos del partido dejan claro que la última palabra la tiene su fundador, Álvaro Uribe. Y si uno revisa sus pasados tres candidatos presidenciales, la conclusión es evidente: todos fueron designados a dedo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Shameel Tahir Silva</span>
                                        <span>—</span> Universidad Nacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No despierta odios enconados ni grandes pasiones. La gran inc&oacute;gnita de su campa&ntilde;a es <a href="https://www.eldiario.es/internacional/justicia-colombia-revoca-condena-soborno-expresidente-uribe_1_12702629.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta d&oacute;nde llegar&aacute; la sombra de Uribe</a>, su mentor y padrino pol&iacute;tico. Su f&oacute;rmula vicepresidencial ofrece pistas: Juan Daniel Oviedo, economista de 49 a&ntilde;os, exdirector del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica) y el m&aacute;s votado en la consulta interpartidista de marzo con 1,2 millones de sufragios &mdash;el doble que en su candidatura a la alcald&iacute;a de Bogot&aacute; en 2023&mdash;. Adem&aacute;s es gay, un dato que en el universo tradicional del Centro Democr&aacute;tico pesa. Valencia lo eligi&oacute; para seducir votantes que el partido nunca hab&iacute;a alcanzado.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo equipo despert&oacute; entusiasmo inicial en algunos votantes que ve&iacute;an una puerta para la moderaci&oacute;n. Sin embargo, Valencia, que busca el paso a segunda ronda, se ha estancado en torno al 20% en el promedio de las cinco principales encuestadoras, mientras De la Espriella la supera en las &uacute;ltimas semanas por cerca de cinco puntos. Pedro Medell&iacute;n, doctor en Ciencias Pol&iacute;ticas por la Universidad Par&iacute;s III, advierte las causas: &ldquo;La alianza con Oviedo nunca cuaj&oacute; en estrategia compartida. Nunca hubo conversaci&oacute;n previa ni agenda clara&rdquo;. El 25 de abril qued&oacute; en evidencia: en un mitin en Medell&iacute;n, Valencia propuso a Uribe como ministro de Defensa. Horas despu&eacute;s, en Bogot&aacute;, Oviedo dijo p&uacute;blicamente que no estaba de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        A los problemas de campa&ntilde;a se suman otros rezagos ideol&oacute;gicos. Alejandro Chala, polit&oacute;logo de la Universidad Nacional, advierte que el modelo de austeridad estatal y acento militar que llev&oacute; a Uribe al poder ya no responde a la Colombia de hoy: &ldquo;El conflicto armado tiene l&oacute;gicas distintas a las de principios de siglo. Los grupos violentos ya no buscan tomar el Estado, sino controlar econom&iacute;as y rentas criminales en territorios espec&iacute;ficos&rdquo;. Por eso los observadores que han revisado el plan de seguridad a&uacute;n lo califican de crudo: reducir ingresos mafiosos, robustecer la fuerza p&uacute;blica, reconquistar comunidades y reinsertar delincuentes.
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                La candidata a la presidencia de Colombia por el partido Centro Democrático, Paloma Valencia, y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo.                            </span>
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        En opini&oacute;n del experto la discusi&oacute;n p&uacute;blica se ha desplazado, adem&aacute;s, hacia temas como la redistribuci&oacute;n econ&oacute;mica o las agendas identitarias. Y ah&iacute; Valencia navega inc&oacute;moda. Es nieta del expresidente conservador Guillermo Le&oacute;n Valencia y del fundador de la reputada y costosa Universidad de los Andes, Mario Laserna. Un linaje que a veces sirve como credencial y otras como lastre. Sobre todo porque hoy aspira a atraer a un electorado joven que no vivi&oacute; los a&ntilde;os de fervor uribista y que en 2022 eligi&oacute; por primera vez a un presidente de izquierda sin militancia en ning&uacute;n partido tradicional.
    </p><p class="article-text">
        No le favorecen tampoco algunas salidas en falso. En 2015 propuso en Twitter dividir el Cauca &mdash;su provincia natal&mdash; en dos zonas: una para ind&iacute;genas y otra para mestizos. Las redes sociales ardieron. La tacharon de racista. Varios juristas la calificaron de segregacionista. El contexto no es menor. El 21,5% de la poblaci&oacute;n del Cauca es ind&iacute;gena &mdash;una comunidad devastada por la pobreza y la violencia&ndash;. Los Valencia, a su vez, llevan siglos siendo el clan terrateniente e intelectual que ha predominado desde la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a en esos territorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Molina va m&aacute;s lejos: la ausencia de un proyecto fresco del Centro Democr&aacute;tico resulta inquietante en un pa&iacute;s con serios problemas fiscales, un maltrecho sistema de salud y una nueva oleada de violencia en curso. Paloma, en su opini&oacute;n, no inspira una visi&oacute;n de futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contraste con de la Espriella es n&iacute;tido. Pedro Medell&iacute;n lo describe sin ambages: &ldquo;Abelardo tiene su estrategia clar&iacute;sima, un equipo centrado y nunca pierde el foco&nbsp;del electorado al que se dirige&rdquo;. El penalista ha construido una maquinaria que moviliza. Los desencuentros p&uacute;blicos entre los dos candidatos de la derecha han sido notorios en la recta final. Pero la aritm&eacute;tica electoral rara vez respeta las promesas de campa&ntilde;a. Y en segunda vuelta, tarde o temprano, tendr&aacute;n que sentarse a negociar para evitar el descalabro.
    </p><p class="article-text">
        Shameel Thahir Silva coincide: la propuesta de la primera mujer con opciones reales de llegar a la presidencia se reduce a defender un modelo institucional que estabiliz&oacute; el sector privado y los mercados, a costa de modestos y lentos avances sociales. Basta recordar que el PNUD y el Banco Mundial sit&uacute;an a Colombia como la tercera sociedad m&aacute;s desigual del mundo. No es casual que esa asimetr&iacute;a haya sido la mejor munici&oacute;n pol&iacute;tica de la izquierda. En especial desde el estallido social de abril de 2021. Ahora el pa&iacute;s afronta una pregunta profunda: si el p&eacute;ndulo pol&iacute;tico ha encontrado un nuevo e inesperado centro de gravedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paloma-valencia-delfin-uribe-quiere-devolver-derecha-colombia_1_13221293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 22:49:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paloma Valencia, la delfín de Uribe que quiere devolver a la derecha al poder en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Álvaro Uribe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una masacre guerrillera en Colombia a menos de un mes de las elecciones expone el naufragio de décadas de políticas de paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ee043d8-022c-47e3-8950-bc6249d1645b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una masacre guerrillera en Colombia a menos de un mes de las elecciones expone el naufragio de décadas de políticas de paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A un mes de las presidenciales, el país busca respuesta a una vieja herida abierta: la mano dura de la derecha no doblegó a los grupos violentos y la 'Paz Total' de Petro les ha dado oxígeno</p><p class="subtitle">Ascienden a 19 los muertos por el ataque terrorista en la Vía Panamericana de Colombia </p></div><p class="article-text">
        Explosivos, drones cargados con detonadores y bloqueos viales. Disidencias guerrilleras de las FARC arreciaron, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/siete-muertos-17-heridos-ataque-terrorista-suroeste-colombia_1_13172862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pasado 25 y 26 de abril,</a> contra distintas zonas del suroeste de Colombia y dejaron una veintena de muertos y medio centenar de heridos. Se trata de una de las embestidas armadas m&aacute;s sangrientas contra civiles en una d&eacute;cada. Y ocurre en plena campa&ntilde;a electoral, a menos de un mes de las presidenciales, cuando ninguno de los tres candidatos con opciones para llegar al poder ha puesto sobre la mesa un remedio claro a la herida abierta m&aacute;s compleja del pa&iacute;s: &iquest;c&oacute;mo dejar atr&aacute;s la guerra? 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/temas/gustavo-petro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gobierno de Gustavo Petro</a> respondi&oacute; con 1.200 soldados desplegados en el sur del pa&iacute;s. Las operaciones ya obtuvieron un primer resultado: la semana pasada fue capturado Alex Vitonc&oacute; Andela, alias Mi Pez, cabecilla de la Nueva Marquetalia &mdash;la principal disidencia de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)&mdash; y se&ntilde;alado como uno de los mayores responsables de los atentados. Entre ellos, la detonaci&oacute;n de un cilindro bomba contra un bus intermunicipal que arrastr&oacute; a otra veintena de veh&iacute;culos y colaps&oacute; un tramo monta&ntilde;oso de la V&iacute;a Panamericana, la principal carretera que bordea el suroeste colombiano.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima ofensiva guerrillera expuso todas las fallas de la pol&iacute;tica de seguridad de Petro: organizaciones criminales que negocian con el Estado mientras siembran el terror en la poblaci&oacute;n. Los colombianos lo sufren: seg&uacute;n la encuestadora Invamer, el 66,2% se siente inseguro <a href="https://www.eldiario.es/internacional/toneladas-explosivos-detonadas-selva-desarme-grupo-disidente-farc-colombia_1_12709141.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la &lsquo;Paz Total&rsquo;</a> que propugna el mandatario. Entre el electorado, adem&aacute;s, muchos echan de menos la primera d&eacute;cada del siglo. Es decir, los a&ntilde;os de mano dura en el Ministerio de Defensa, cuando los secuestros disminuyeron un 90% y la estrecha colaboraci&oacute;n con Washington aseguraba el flujo de ayuda a trav&eacute;s del denominado Plan Patriota. El problema, no obstante, viene de lejos.
    </p><h2 class="article-text">La coca&iacute;na acab&oacute; con la revoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Armando Borrero, especialista en defensa y seguridad nacional, recuerda que aquel modelo militar desarrollado por el expresidente &Aacute;lvaro Uribe &mdash;que compromet&iacute;a algunas garant&iacute;as civiles para restaurar el orden p&uacute;blico&mdash; ya mostraba sus l&iacute;mites al final del mandato, en 2010: &ldquo;Las FARC se estaban reestructurando. El reclutamiento de guerrilleros, despu&eacute;s de haber perdido casi el 50% del que hab&iacute;a sido el mayor ej&eacute;rcito irregular de Am&eacute;rica Latina desde la revoluci&oacute;n mexicana, con 18.000 hombres en armas, se recuperaba de forma acelerada&rdquo;. En ese momento Juan Manuel Santos subi&oacute; al poder e impuls&oacute; el proceso de paz que se firm&oacute; en 2016 con las FARC. El Estado y la insurgencia juzgaron que era el momento preciso para avanzar en una soluci&oacute;n negociada.
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                    alt="El presidente de Colombia Juan Manuel Santos (i), y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko (d), se felicitan luego de firmar el nuevo acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá."
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            <span class="title">
                El presidente de Colombia Juan Manuel Santos (i), y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko (d), se felicitan luego de firmar el nuevo acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá.                            </span>
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        Una d&eacute;cada despu&eacute;s, los n&uacute;meros hablan por s&iacute; solos. Los secuestros se dispararon un 80% en 2025 respecto al a&ntilde;o anterior. Los ataques a la Fuerza P&uacute;blica subieron un 85%. M&aacute;s de 119.000 personas permanecieron encerradas en sus territorios sin poder salir a comprar alimentos o acceder a servicios de salud debido a las amenazas o bloqueos. Un informe de la acreditada Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz concluye que la &lsquo;Paz Total&rsquo; no solo no ha reducido la violencia, sino que ha creado una &ldquo;tormenta perfecta&rdquo; humanitaria en las zonas m&aacute;s vulnerables del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la apuesta de Petro fue in&eacute;dita: negociar simult&aacute;neamente con todos los grupos violentos. Disidencias de las FARC, el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional (ELN) y bandas de narcos, paramilitares o urbanas. Todos con el narcotr&aacute;fico como &uacute;nico horizonte com&uacute;n. Nadie lo hab&iacute;a intentado antes. Los resultados, opina Borrero, revelan un error de diagn&oacute;stico de fondo: &ldquo;El Gobierno no entendi&oacute; que los grupos armados de hoy no son las guerrillas pol&iacute;ticas del siglo XX. Ahora son estructuras transnacionales. El Clan del Golfo, por ejemplo, est&aacute; dirigido por el C&aacute;rtel de Sinaloa mexicano. Y el ELN es m&aacute;s venezolano que colombiano, como lo evidencia un documento del Ministerio de Defensa bolivariano en el que consagra que la insurgencia forma parte de su sistema de defensa&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">En el suroeste pocos conocen la paz</h2><p class="article-text">
        En este contexto, el suroeste colombiano es la regi&oacute;n que lleva a&ntilde;os absorbiendo parte de la sangr&iacute;a que el resto del pa&iacute;s prefiere mirar de soslayo. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el patr&oacute;n criminal ha sido el mismo: asesinatos selectivos contra l&iacute;deres sociales y combatientes desmovilizados. Una sangr&iacute;a quir&uacute;rgica. Invisible y casi rutinaria. Pero algo est&aacute; cambiando.
    </p><p class="article-text">
        La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes subi&oacute; de 24 en 2022 a 27 el a&ntilde;o pasado. Y la masacre de hace unas semanas supone un campanazo de alerta: es la matanza m&aacute;s letal contra civiles en esa regi&oacute;n en una d&eacute;cada. &ldquo;La violencia ha evolucionado hacia un crimen organizado con grupos fragmentados y econom&iacute;as il&iacute;citas diversificadas&rdquo;, explica el analista Jorge Mantilla, doctor en Criminolog&iacute;a, Derecho y Justicia de la Universidad de Illinois, en Chicago. Y agrega: &ldquo;Un panorama que se parece cada vez m&aacute;s al de M&eacute;xico o Brasil, con drones y tecnolog&iacute;a que van m&aacute;s r&aacute;pidas que el Estado colombiano&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Gobierno no entendió que los grupos armados de hoy no son las guerrillas políticas del siglo XX. Ahora son estructuras transnacionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Armando Borrero</span>
                                        <span>—</span> Especialista en defensa y seguridad nacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A menos de tres meses de acabar su cuatrienio, criticar la pol&iacute;tica de &lsquo;Paz Total&rsquo; de Petro es f&aacute;cil. Explicarla, mucho menos. Sobre todo porque procesos previos como Ralito y La Habana &mdash;que desmovilizaron paramilitares bajo Uribe y a las FARC bajo Santos&mdash; ya hab&iacute;an dejado suficientes ense&ntilde;anzas y cabos sueltos por recoger.
    </p><p class="article-text">
        Sarah Zukerman Daly, de la Universidad de Columbia, advierte que todo proceso de paz serio debe comprometer a los mandos medios: los combatientes que ejecutan las &oacute;rdenes de las c&uacute;pulas en el terreno. Colombia fall&oacute; ah&iacute;. Y en los intentos recientes &mdash;desde Ralito hasta la Paz Total&mdash;, recuerda el polit&oacute;logo Francisco Guti&eacute;rrez San&iacute;n, esos mismos cuadros fueron los primeros en rearmarse.
    </p><h2 class="article-text">Del Guaviare a Guinea-Bis&aacute;u</h2><p class="article-text">
        Cada grupo criminal tiene detr&aacute;s una cadena econ&oacute;mica que empieza en un cultivo de coca y termina en una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Colombia ya acumulaba 230.000 hect&aacute;reas sembradas cuando Petro lleg&oacute; al poder en 2022 (r&eacute;cord heredado de Duque). Ese a&ntilde;o, el nuevo presidente de izquierdas suspendi&oacute; las fumigaciones a&eacute;reas con glifosato &mdash;sin alternativas viables&mdash;, argumentando da&ntilde;os a las comunidades cocaleras. El resultado: 23.000 hect&aacute;reas m&aacute;s en un a&ntilde;o (media Catalunya tapizada de verde), hasta 253.000 en 2023, seg&uacute;n el monitoreo colombiano.
    </p><p class="article-text">
        El mismo acuerdo de La Habana que Petro hered&oacute;, que tiene rango constitucional, compromet&iacute;a al Estado a sustituir esos cultivos por desarrollo agr&iacute;cola en los territorios m&aacute;s devastados por la guerra. No hubo, sin embargo, ni recursos ni empuje pol&iacute;tico para cumplirlo. &ldquo;Lo cierto es que competir con productos como el cacao es muy dif&iacute;cil. Se ha vuelto un problema casi irresoluble&rdquo;, admite Borrero. &ldquo;Pero el pa&iacute;s no puede seguir siendo reh&eacute;n de la coca&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La violencia ha evolucionado hacia un crimen organizado con grupos fragmentados y economías ilícitas diversificadas, un panorama que se parece cada vez más al de México o Brasil, con drones y tecnología que van más rápido que el Estado colombiano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Mantilla</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Criminología, Derecho y Justicia de Universidad de Illinois Chicago
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin la presi&oacute;n de las fumigaciones, las disidencias de las FARC y otros grupos narcos fortalecieron sus lazos regionales. Tambi&eacute;n afianzaron rutas para sacar la droga desde regiones como el sure&ntilde;o Guaviare hacia Venezuela, de Venezuela a Brasil, de Brasil a Surinam. De Surinam a Guinea-Bis&aacute;u. Y de Guinea-Bis&aacute;u, etiquetado como el primer &ldquo;narco-Estado africano&rdquo;, a Europa.
    </p><p class="article-text">
        El mejor cliente, sin embargo, sigue siendo Estados Unidos. De poco han bastado los bombardeos de Trump contra supuestas narcolanchas en el Caribe y en el Pac&iacute;fico: una parte sustancial de la coca&iacute;na colombiana fluye hacia el gigante del norte (el mayor consumidor del mundo y el socio hist&oacute;rico en la lucha antinarc&oacute;ticos).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, con Petro enfrentado pol&iacute;ticamente a Trump desde su toma de posesi&oacute;n, la relaci&oacute;n con la Casa Blanca no ha hecho sino tensarse. Uno de los resultados lleg&oacute; en 2025: por primera vez en tres d&eacute;cadas, Washington retir&oacute; a Colombia de su lista de pa&iacute;ses aliados que combaten el narcotr&aacute;fico. Con una salvedad reveladora: eximi&oacute; al pa&iacute;s de las sanciones econ&oacute;micas citando &ldquo;intereses nacionales vitales&rdquo;. Bogot&aacute; recibi&oacute; el castigo, pero la superpotencia evit&oacute; romper el lazo estrat&eacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">Un ej&eacute;rcito moderno no basta</h2><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de paz de Petro tiene, sin embargo, letra peque&ntilde;a. Los medios colombianos se han centrado en el evidente debilitamiento de las capacidades militares y de inteligencia durante este cuatrienio. Sin embargo, tambi&eacute;n han mirado de refil&oacute;n algunos matices: 2025 fue el ejercicio con m&aacute;s neutralizaciones de delincuentes en m&aacute;s de 10 a&ntilde;os: 13.971 entre muertos, capturados y desmovilizados, el doble del pico hist&oacute;rico de su predecesor, el derechista Iv&aacute;n Duque. Un incremento sin precedentes, seg&uacute;n las Fuerzas Militares. Armando Borrero matiza los n&uacute;meros: &ldquo;La reacci&oacute;n fue tard&iacute;a y selectiva. El Gobierno persigue a quienes traicionaron las mesas de negociaci&oacute;n. El Ej&eacute;rcito va detr&aacute;s de Iv&aacute;n Mordisco (el jefe disidente que abandon&oacute; la mesa en 2024) pero no de los hombres de Calarc&aacute;, que siguen negociando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de dos jefes del mismo origen guerrillero con distinto trato. Con un costo que el Gobierno prefiere no mencionar: en cuatro de los 13 bombardeos contra estructuras de Mordisco murieron 15 menores de edad. &ldquo;Ninguno de los modelos en realidad ha funcionado&rdquo;, zanja Guti&eacute;rrez San&iacute;n. &ldquo;Pero la escala de da&ntilde;o humano y deterioro del tejido social durante la Seguridad Democr&aacute;tica de Uribe fue inmensa. Los falsos positivos (cerca de 7.000 civiles asesinados por militares y disfrazados de guerrilleros muertos en combate) son solo un aspecto&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">2025 fue el ejercicio con más neutralizaciones de delincuentes en más de 10 años: 13.971 entre muertos, capturados y desmovilizados, el doble del pico histórico del predecesor de Petro, el derechista Iván Duque</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso el campo ha sido el epicentro de casi todos los cap&iacute;tulos de la violencia desde hace m&aacute;s de medio siglo. Cinco millones de personas han sido desplazadas de all&iacute; (solo Ucrania en guerra abierta supera esa cifra). Es una de las ra&iacute;ces enquistadas del problema, al que ning&uacute;n Gobierno ha encontrado soluci&oacute;n. Borrero lo explica sin rodeos: &ldquo;En muy pocas regiones hay una comunidad campesina estable, integrada, y eso es un factor de violencia fuerte. Muchas zonas nunca terminaron de constituirse como comunidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y donde el Estado no ha logrado asentarse, otros han ocupado el terreno. No es una omisi&oacute;n menor: m&aacute;s de seis d&eacute;cadas de conflicto y 220.000 muertos. El narcotr&aacute;fico, los grupos armados y el clientelismo pol&iacute;tico se repartieron ese vac&iacute;o. El poder en Bogot&aacute;, entre tanto, lleva a&ntilde;os mirando el mapa desde lejos. Con otros l&iacute;os acumulados. La impunidad completa el cuadro: el 95% de las causas penales se quedan sin resolver.
    </p><p class="article-text">
        Mantilla va m&aacute;s a fondo. En los esfuerzos de pacificaci&oacute;n, la negociaci&oacute;n termin&oacute; girando casi siempre en torno a los grupos armados mientras las poblaciones quedaban al margen. &ldquo;Se permiti&oacute; que fueran los violentos quienes asumieran la representaci&oacute;n de las comunidades&rdquo;, explica. El costo sigue siendo visible. &ldquo;A Colombia, m&aacute;s que construir Estado, le sigue costando construir legitimidad&rdquo;. La evidencia es reveladora: el Clan del Golfo mantiene control sobre m&aacute;s de 200 municipios con apenas 9.800 combatientes. Unos 50 hombres por municipio frente a un Ej&eacute;rcito de 270.000 soldados activos.
    </p><h2 class="article-text">Fracaso sin bandera</h2><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n para los expertos es que el problema del Estado no es militar, sino de legitimidad. Eduardo Pizarro Le&oacute;n-G&oacute;mez, profesor em&eacute;rito de la Universidad Nacional de Colombia, recuerda que el pa&iacute;s latinoamericano fue una de las primeras naciones en alcanzar un acuerdo de desmovilizaci&oacute;n con una guerrilla, en 1990, con el M-19 (el movimiento de ra&iacute;z urbana donde milit&oacute; el presidente Gustavo Petro). 36 a&ntilde;os despu&eacute;s, el ciclo de violencia sigue abierto.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiosos de la guerra coinciden en que nunca ha habido un proyecto estatal serio para ocupar el territorio ni garantizar el monopolio oficial de las armas. Las brechas regionales no han hecho sino crecer. Seg&uacute;n Oxfam, el 1% de los propietarios concentra m&aacute;s del 80% del suelo cultivable. Mientras tanto, buena parte de Occidente cerr&oacute; sus guerras internas tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Las guerrillas centroamericanas depusieron las armas, el IRA en Irlanda firm&oacute; la paz, ETA se disolvi&oacute; en Espa&ntilde;a. En Colombia, sin embargo, el conflicto hall&oacute; otro combustible indomable: la coca&iacute;na. Pizarro concluye que el fracaso de la 'Paz Total 'no es de Petro: &ldquo;Es de toda la naci&oacute;n colombiana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una masacre guerrillera en Colombia a menos de un mes de las elecciones expone el naufragio de décadas de políticas de paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Gustavo Petro,Narcotráfico,Iván Duque,Juan Manuel Santos,Álvaro Uribe,Cocaína,Venezuela,Guerrilla,Estados Unidos,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la Espriella, el abogado que se hizo rico defendiendo a criminales y que ahora quiere ser presidente ultra de Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-abogado-hizo-rico-defendiendo-criminales-ahora-quiere-presidente-ultra-colombia_1_13141486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9862a345-5f0c-4cad-a0b1-8ebf361ba9b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Espriella, el abogado que se hizo rico defendiendo a criminales y que ahora quiere ser presidente ultra de Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado, que muestra una vida de lujo en redes sociales, ha firmado un documento alineando sus posturas con las del partido ultra Vox</p><p class="subtitle">Iván Cepeda, candidato de la izquierda en Colombia: “Trump no es un lunático, tiene una estrategia neofascista”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Un libertario sin trayectoria pol&iacute;tica al frente del poder en Colombia durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os? Para llegar all&aacute;, Abelardo de la Espriella, medi&aacute;tico abogado penalista de 47 a&ntilde;os, deber&aacute; vencer primero al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda en la primera vuelta del 31 de mayo. Ambos lideran las encuestas desde hace meses. Su candidatura genera entusiasmo en sectores del conservadurismo local, que lo ven como el &uacute;nico dique efectivo contra el aspirante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, pero despierta inquietud en otras facciones por la vaguedad de sus propuestas y su adhesi&oacute;n al experimento radical <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-caras-ultraderecha-america-latina_1_13066758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encarnado por Milei en Argentina, Kast en Chile y Bukele en El Salvador</a>.
    </p><p class="article-text">
        La tentaci&oacute;n del todo o nada con un recetario de extrema derecha inquieta a muchos en Colombia. Pero la trayectoria de la Espriella tambi&eacute;n genera dudas. El lunar m&aacute;s visible es, quiz&aacute;s, su defensa jur&iacute;dica de Alex Saab, exministro de Industria de Venezuela hoy detenido en Nueva York: un turbio empresario colombiano condenado en Estados Unidos por blanqueo de dinero y conspiraci&oacute;n. La Administraci&oacute;n Biden lo indult&oacute; en 2023 en un canje de presos, pero m&uacute;ltiples investigaciones period&iacute;sticas lo se&ntilde;alan con fuerza como presunto testaferro de Nicol&aacute;s Maduro.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, que se presenta por el incipiente movimiento Defensores de la Patria, ha intentado desmarcarse de su viejo cliente argumentando que su firma de abogados dej&oacute; de representar a Saab en 2019, cuando Washington lo incluy&oacute; en la Lista Clinton. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sin embargo, el exministro chavista a&uacute;n lo recordaba como un &ldquo;gran abogado y amigo&rdquo;. No menos pol&eacute;mica fue su defensa de David Murcia Guzm&aacute;n, cerebro del mayor esquema Ponzi en Colombia: 200.000 v&iacute;ctimas &mdash;en su mayor&iacute;a de renta baja&mdash; y unos 1.200 millones de d&oacute;lares defraudados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que buscamos es demostrar que DMG no es una empresa criminal&rdquo;, afirm&oacute; en julio de 2012 el entonces joven apoderado, en referencia a la estafa piramidal, en una entrevista televisada. Poco despu&eacute;s se apart&oacute; tambi&eacute;n de ese caso, pero su papel dej&oacute; una estela de preguntas que ahora emergen en plena campa&ntilde;a electoral.
    </p><h2 class="article-text">La nueva piel del &lsquo;Tigre&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Mucho antes de que adoptara el apodo de &ldquo;Tigre&rdquo;, en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano era conocido como &ldquo;Papucho&rdquo;: un sobrenombre que hoy solo reclama con derecho su madre, Mar&iacute;a Eugenia Otero. En Monter&iacute;a, ciudad media al norte de Colombia donde arraigan sus ra&iacute;ces, sus allegados resaltan el contraste: de aquel joven provinciano, inquieto y entra&ntilde;able, a una figura nacional en apariencia recia que usa el saludo militar como emblema pol&iacute;tico y promete castigar a los delincuentes sin ser &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde hace tiempo escenifica en sus redes sociales una vida de vuelos frecuentes en jet privado, presume de su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temporadas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; o la campi&ntilde;a toscana. Un mundo alejado del de su infancia. Su padre, Abelardo, fue un discreto notario con alg&uacute;n cargo regional en las filas del Partido Liberal. Y su educaci&oacute;n, primero en el Colegio De La Salle de Monter&iacute;a y m&aacute;s tarde en la Universidad Sergio Arboleda de Bogot&aacute;, se asemeja m&aacute;s a la de cualquier chico de familia media colombiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que dominó la derecha con el Partido Centro Democrático durante la última década, ha sufrido un desgaste evidente y aún no se recupera. En ese vacío de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria política previa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> analista político de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su fortuna, sin a&uacute;n haber llegado a los 50 a&ntilde;os, es posterior a esa infancia austera y se sustenta en dos pilares: el despacho de abogados y una red creciente de empresas. En un principio fueron una marca de ron, una consultora inmobiliaria y una suerte de sastrer&iacute;a de lujo. Pero hoy suma una treintena de sociedades con todo tipo de accionistas &mdash;algunas de ellas en n&uacute;meros rojos&mdash;. &ldquo;Primero se da a conocer en un pa&iacute;s donde la pol&iacute;tica pasa por el mundo del derecho penal&rdquo;, explica Jorge Iv&aacute;n Cuervo, acad&eacute;mico de la Universidad Externado nombrado Ministro de Justicia hace poco. &ldquo;Sus estrategias de litigio lo acercaron a las &eacute;lites. Y ahora su objetivo es alcanzar el poder pol&iacute;tico por fuera de los partidos tradicionales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un guion seguido por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os ochenta: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Para moderar la imagen de provocador, present&oacute; hace unas semanas al exviceministro de Hacienda Jos&eacute; Manuel Restrepo como f&oacute;rmula vicepresidencial: un rector universitario que pas&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os refutando punto por punto las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de Petro a trav&eacute;s de confrontaciones directas en la red social X.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la Espriella, sin embargo, resulta evidente que sus bases y su gu&iacute;a pol&iacute;tica son un calco del uribismo purasangre. Es decir, la del discurso militarista de mano dura y el &eacute;nfasis en conceptos decimon&oacute;nicos como la &ldquo;patria&rdquo; o la &ldquo;familia&rdquo; tradicional, que su amigo el expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha empu&ntilde;ado. &Eacute;l mismo ha sintetizado su proyecto electoral como una amalgama entre la cruzada de Nayib Bukele contra la creciente inseguridad urbana y rural, con el mismo enfoque carcelario, y la motosierra burocr&aacute;tica del argentino Javier Milei, con la cual prev&eacute; cercenar en Colombia el n&uacute;mero de ministerios existentes, de los 19 actuales, a una decena (y eliminar 70.000 puestos estatales).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su cercan&iacute;a con el uribismo se remonta a 2005. En aquellos d&iacute;as fungi&oacute; como director y representante legal de la pol&eacute;mica Fundaci&oacute;n Iniciativas por la Paz (FIPAZ), donde combin&oacute; funciones de promoci&oacute;n y divulgaci&oacute;n del proceso de desmovilizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos paramilitares, impulsado entonces por el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. La Corte Suprema orden&oacute; m&aacute;s tarde a la Fiscal&iacute;a investigar a de la Espriella por su rol en dicha ONG, descrita por excombatientes como el &ldquo;brazo ideol&oacute;gico&rdquo; de las sanguinarias Autodefensas Unidas de Colombia. Las indagaciones, sin embargo, se cerraron en 2012 por falta de pruebas.
    </p><h2 class="article-text">En busca de voz propia</h2><p class="article-text">
        De la Espriella oficializ&oacute; su candidatura el pasado 11 de diciembre en un mitin cargado de mesianismo pol&iacute;tico y fervor casi religioso. &ldquo;Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que domin&oacute; la derecha con el Partido Centro Democr&aacute;tico durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, ha sufrido un desgaste evidente y a&uacute;n no se recupera. En ese vac&iacute;o de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria pol&iacute;tica previa&rdquo;, se&ntilde;ala Yann Basset, analista pol&iacute;tico de la Universidad del Rosario.
    </p><p class="article-text">
        Quienes admiran a De la Espriella lo hacen porque ha sabido transmitir una firmeza a&uacute;n hu&eacute;rfana de proyecto pol&iacute;tico claro. Su idea central es &ldquo;enfrentar y destripar&rdquo; a la izquierda. La &uacute;ltima encuesta de las firmas Guarumo y Ecoanal&iacute;tica, publicada a finales de marzo, lo sit&uacute;a en el 20,2% de intenci&oacute;n de voto, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez puntos por detr&aacute;s de Cepeda</a> y en empate t&eacute;cnico con la aspirante Paloma Valencia, que irrumpi&oacute; con fuerza tras ganar las primarias de un grupo de formaciones de centro y centro derecha. Pero de momento ning&uacute;n candidato parece capaz de alcanzar a&uacute;n el 50% m&aacute;s uno de los votos v&aacute;lidos necesarios y lo m&aacute;s probable es que la decisi&oacute;n se dirima en segunda vuelta.
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                Imagen de archivo del Abelardo de la Espriella el pasado mes de febrero.                            </span>
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        De acuerdo con Alejandro Chala, polit&oacute;logo de la Universidad Nacional, la fuerza de De la Espriella reside precisamente en su indefinici&oacute;n. Su discurso carece de una l&iacute;nea ideol&oacute;gica n&iacute;tida, pero esa ambig&uuml;edad ha resultado funcional: le ha permitido aglutinar una coalici&oacute;n heterog&eacute;nea de votantes en busca de un proyecto ultraconservador. &ldquo;Abelardo, m&aacute;s all&aacute; del carisma, es un significante vac&iacute;o: un contenedor de diferentes tendencias cercanas a la derecha radical&rdquo;, sostiene Chala. &ldquo;Detr&aacute;s suyo convergen reservistas y retirados del Ej&eacute;rcito, sectores de las iglesias neopentecostales y evang&eacute;licas, algunas &eacute;lites regionales y libertarios de la escuela austr&iacute;aca, al estilo Milei.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para Yann Basset, el reto de la Espriella ser&aacute; encontrar un estilo propio: &ldquo;La idea de la mano firme en seguridad, o del antiderroche en la esfera p&uacute;blica, no son nuevas y ya las utiliz&oacute; el presidente Uribe a principios de este milenio. Adem&aacute;s, el Estado en Colombia, a diferencia del caso argentino, si lo comparamos con Milei, no ha desempe&ntilde;ado tantas funciones ni ha representado un monstruo tan grande para la econom&iacute;a. Entonces una pregunta interesante es si ser&aacute; capaz de adaptar de alguna forma estas tem&aacute;ticas al contexto local&rdquo;, asegura el acad&eacute;mico francocolombiano.
    </p><p class="article-text">
        Su intenci&oacute;n de voto alcanz&oacute; un pico a finales de febrero, pero desde entonces ha oscilado entre el 16 y el 22%, con ca&iacute;das y estancamientos que revelan los l&iacute;mites de su expansi&oacute;n electoral. Para el analista pol&iacute;tico Chala, el desgaste tiene una explicaci&oacute;n estructural: &ldquo;La p&eacute;rdida de popularidad est&aacute; relacionada con la fricci&oacute;n entre una amalgama de movimientos de derecha que, ante el ocaso de &Aacute;lvaro Uribe, compiten por fijar los elementos de un nuevo sentido com&uacute;n en torno a la familia, la identidad y la religi&oacute;n. Hoy existe un fen&oacute;meno nuevo y alternativo al Centro Democr&aacute;tico.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Aliado de Vox</h2><p class="article-text">
        De esta forma los analistas pol&iacute;ticos esperan ver si el &ldquo;Tigre&rdquo; conseguir&aacute; revertir su inexperiencia pol&iacute;tica y sus problemas de imagen en puntos de fuerza. O si su prometedor arranque de campa&ntilde;a seguir&aacute; el camino de Rodolfo Hern&aacute;ndez, el ingeniero presentado hace cuatro a&ntilde;os como una suerte de Trump a la colombiana que, tras rozar la presidencia en la pugna electoral contra Gustavo Petro, termin&oacute; condenado por corrupci&oacute;n y muri&oacute; en septiembre de 2024 a los 79 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Iv&aacute;n Cuervo recuerda, sin embargo, que la diferencia es que Hern&aacute;ndez ten&iacute;a rodaje previo en la arena pol&iacute;tica. Antes hab&iacute;a sido alcalde, con una gesti&oacute;n aceptable, de una ciudad media: &ldquo;Su imagen era la del empresario exitoso que generaba empleo. Pero primero se gan&oacute; el reconocimiento pol&iacute;tico en su regi&oacute;n. El ascenso de la Espriella es distinto. Su marca se construye desde el &eacute;xito individual y la exhibici&oacute;n del lujo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Casado y padre de cuatro hijos, de la Espriella naci&oacute; en Bogot&aacute; en 1978 durante un paseo de sus padres en la capital. Por ello, se ha encargado de subrayar que es un &ldquo;coste&ntilde;o de racamandaca&rdquo;: es decir, hijo de la costa Caribe hasta el tu&eacute;tano. Un origen que tambi&eacute;n ha utilizado como bandera pol&iacute;tica de la inconclusa descentralizaci&oacute;n que impulsar&aacute;. &ldquo;&Eacute;l representa una capa del electorado que ha logrado un ascenso social y no se ve reflejada en las &eacute;lites bogotanas tradicionales. Es una Colombia desideologizada que ve en &eacute;l a alguien que los representa, con sus trajes de marca, sus excentricidades o su faceta de cantante de boleros y tenor a la italiana con un disco propio&rdquo;, afirma Cuervo.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de matizar sus posturas, en enero firm&oacute; con el l&iacute;der de Vox, Santiago Abascal, la llamada Carta de Madrid, un documento que alinea su plataforma con las tesis &ldquo;antizquierda&rdquo;, a favor de la &ldquo;libertad de empresa&rdquo; y contra el &ldquo;totalitarismo comunista&rdquo; que la ultraderecha espa&ntilde;ola ha enarbolado. &ldquo;Un grande Santiago Abascal librando la batalla cultural, pol&iacute;tica y democr&aacute;tica para enfrentar al narcocomunismo que se impone desde el Foro de S&atilde;o Paulo y el Grupo de Puebla. Estamos juntos en esta lucha&rdquo;, public&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s ante sus 960.000 seguidores de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, De la Espriella mantiene una distancia estrat&eacute;gica con Paloma Valencia, del Centro Democr&aacute;tico &mdash;la formaci&oacute;n que custodia el legado pol&iacute;tico de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez&mdash;. Pero el expresidente y voz tutelar ya ha revelado sus cartas: si su candidata no llega al balotaje, la maquinaria se volcar&aacute; hacia el &ldquo;Tigre&rdquo;. De la Espriella, por su parte, navega en su propio carril. Observa las alianzas que se tejen a su alrededor. Aguanta. Y deja que el tiempo trabaje a su favor mientras los ataques se acumulan y el duelo por la presidencia de Colombia apunta, inevitablemente, a resolverse en una segunda vuelta fijada para el 21 de junio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-abogado-hizo-rico-defendiendo-criminales-ahora-quiere-presidente-ultra-colombia_1_13141486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la Espriella, el abogado que se hizo rico defendiendo a criminales y que ahora quiere ser presidente ultra de Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Pacto Histórico de Petro revalida su liderazgo parlamentario y el uribismo resurge como segunda fuerza en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/legislativas-colombianas-situan-partido-petro-principal-fuerza-pais_1_13051661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e7eb37e-3453-4373-873c-5d5686e02b8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Pacto Histórico de Petro revalida su liderazgo parlamentario y el uribismo resurge como segunda fuerza en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pacto Histórico tendrá unos 25 escaños, seguido por el Centro Democrático, con 17, que volverá a ser el mayor movimiento de la oposición en unas elecciones con especial atención por la convocatoria a las presidenciales de este año</p><p class="subtitle">Entrevista - Hernando Gómez Buendía, sociólogo de Colombia: “El principal avance de Petro fue canalizar la voz de los 'nadies”
</p></div><p class="article-text">
        Colombia vivi&oacute; este domingo unas elecciones legislativas con evidentes signos de tensi&oacute;n pol&iacute;tica. Los sondeos no erraron: el izquierdista Pacto Hist&oacute;rico se impuso en las urnas y retuvo el mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os en el Senado, con cinco m&aacute;s que en la legislatura anterior: obtuvo cerca de 4,4 millones de votos (22,82% de los sufragios). Pero el dato novedoso de la jornada fue el resurgir del uribista Centro Democr&aacute;tico, partido hundido al cuarto lugar en 2022 tras perder casi la mitad de sus esca&ntilde;os. Hoy est&aacute; de vuelta como segunda formaci&oacute;n del pa&iacute;s al sumar cerca de 3 millones de votos y el 15,63% en la c&aacute;mara alta. Lo anterior se traduce en 17 senadores, cuatro m&aacute;s que en 2022.
    </p><p class="article-text">
        Casi 42 millones de ciudadanos estaban convocados a renovar un Congreso bicameral de 285 esca&ntilde;os: 103 en el Senado y 182 en la C&aacute;mara de Representantes. A las 20.30 locales (2.30 en la Espa&ntilde;a peninsular), el oficialista Pacto Hist&oacute;rico ya despejaba el panorama. Los datos parciales dibujaban un crecimiento del progresismo de Gustavo Petro, con proyecciones de hasta 25 esca&ntilde;os en el Senado desde los 20 actuales. Al mismo tiempo, el Centro Democr&aacute;tico, fundado por el expresidente &Aacute;lvaro Uribe, se disparaba de 13 a 17 senadores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Pacto Histórico y el Centro Democrático son los grandes ganadores de la jornada. La tendencia en Colombia era que la bancada que apoyaba al gobierno saliente solía retroceder en las legislativas. Esta vez no ha sido el caso. El oficialismo ha logrado incluso progresar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la C&aacute;mara de Representantes, por su parte, la misma formaci&oacute;n de derechas protagoniz&oacute; un primer golpe de efecto: de deambular como cuarta fuerza durante la pasada legislatura se erigi&oacute; en el segundo partido m&aacute;s votado, con m&aacute;s de 2,2 millones de sufragios. La izquierda, entre tanto, mantuvo el pulso y se plant&oacute; como el bloque m&aacute;s fuerte, con 37 representantes. &ldquo;El Pacto Hist&oacute;rico y el Centro Democr&aacute;tico son los grandes ganadores de la jornada&rdquo;, apostilla Yann Basset, polit&oacute;logo de la Universidad del Rosario. Y a&ntilde;ade un matiz: &ldquo;La tendencia en Colombia era que la bancada que apoyaba al gobierno saliente sol&iacute;a retroceder en las legislativas. Esta vez no ha sido el caso. El oficialismo ha logrado incluso progresar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros an&aacute;lisis advierten, en todo caso, que el pr&oacute;ximo gobierno deber&aacute; maniobrar con habilidad para construir una mayor&iacute;a parlamentaria en el Congreso que se estrene el pr&oacute;ximo 20 de julio. &ldquo;Sigue siendo un parlamento dividido. El Pacto Hist&oacute;rico y el Centro Democr&aacute;tico juntos no representan la mitad de los esca&ntilde;os, lo que demuestra que Colombia no es un pa&iacute;s polarizado entre dos fuerzas&rdquo;, precisa Basset. A ello se suma un factor estructural que la polit&oacute;loga Elisabeth Ungar pone sobre la mesa: en Colombia, donde rige un sistema presidencialista, la obligaci&oacute;n de votar en bancada se incumple con frecuencia. La estrategia de cada esca&ntilde;o, en definitiva, es una inc&oacute;gnita.
    </p><h2 class="article-text">Mirada a las presidenciales</h2><p class="article-text">
        A la legislativa se sum&oacute;, este mismo domingo, otra batalla con la vista puesta en el 31 de mayo: tres consultas interpartidistas que, a modo de primarias, definieron candidatos presidenciales en cada bloque ideol&oacute;gico. Los ganadores fueron la congresista Paloma Valencia por la derecha, el veterano Roy Barreras por una escisi&oacute;n de la izquierda y la exalcaldesa de Bogot&aacute; Claudia L&oacute;pez por el centro.
    </p><p class="article-text">
        Pero uno de los nombres de la noche fue el de Valencia. La senadora uribista arras&oacute; en la Gran Consulta por Colombia &mdash;una coalici&oacute;n de partidos conservadores y de centroderecha&mdash; con m&aacute;s de tres millones de votos, super&oacute; a sus nueve rivales y cerr&oacute; la jornada como una de las dos candidatas opositoras m&aacute;s fuertes junto al abogado ultra Abelardo de la Espriella &ndash;segundo en la mayor&iacute;a de sondeos&ndash;. En su discurso de victoria rindi&oacute; tributo a su mentor y gu&iacute;a pol&iacute;tico, &Aacute;lvaro Uribe, antes de proclamar su intenci&oacute;n de impulsar una econom&iacute;a m&aacute;s justa y reducir el tama&ntilde;o del Estado.
    </p><p class="article-text">
        El mismo Uribe hab&iacute;a hecho campa&ntilde;a para llegar por quinta vez al Congreso. El domingo, sin embargo, le depar&oacute; un contundente golpe simb&oacute;lico: el expresidente cosech&oacute; su primera derrota electoral en toda su vida pol&iacute;tica. Su estrategia de situarse en el puesto 25 dentro de una lista cerrada fall&oacute;. Los 17 senadores que obtuvo el Centro Democr&aacute;tico fueron insuficientes y el fundador e ide&oacute;logo de la derecha colombiana se qued&oacute; fuera del hemiciclo a sus 73 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De momento solo hay una certeza. A partir de este lunes todos los esfuerzos electorales apuntan a una sola pregunta: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;qui&eacute;n frenar&aacute; al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda?</a>, candidato del Pacto Hist&oacute;rico y l&iacute;der destacado en los sondeos. Desde el c&eacute;ntrico Hotel Tequendama de Bogot&aacute;, Cepeda no ocult&oacute; su euforia. &ldquo;Somos la principal fuerza pol&iacute;tica de Colombia, la que cuenta con la bancada m&aacute;s numerosa en el Senado y C&aacute;mara&rdquo;, proclam&oacute;, antes de lanzar un mensaje que son&oacute; a golpe sobre la mesa: &ldquo;El 31 de mayo ganaremos la Presidencia en primera vuelta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya con las urnas cerradas, el registrador nacional Hern&aacute;n Penagos quiso dejar un mensaje de tranquilidad, pese al ruidoso choque con el presidente Petro, quien durante d&iacute;as hab&iacute;a denunciado un posible fraude en el software de escrutinio sin presentar pruebas concretas. La Registradur&iacute;a, de hecho, tuvo que repeler una ofensiva digital de hasta 300 millones de solicitudes simult&aacute;neas que buscaron colapsar el sistema. Tambi&eacute;n 30 intentos de suplantaci&oacute;n de la p&aacute;gina oficial. Por todo ello el responsable del censo electoral le ofreci&oacute; al primer mandatario, en tono retador, acceso a todas las actas para que verificara el proceso por s&iacute; mismo. Y cerr&oacute; con un parte de victoria: &ldquo;En Colombia hoy triunf&oacute; la democracia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/legislativas-colombianas-situan-partido-petro-principal-fuerza-pais_1_13051661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 06:17:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Pacto Histórico de Petro revalida su liderazgo parlamentario y el uribismo resurge como segunda fuerza en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hernando Gómez Buendía, sociólogo de Colombia: "El principal avance de Petro fue canalizar la voz de los 'nadies"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/hernando-gomez-buendia-sociologo-colombia-principal-avance-petro-canalizar-voz-nadies_128_13046256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1846fd87-cfd2-4cae-9876-11b2d8c68912_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hernando Gómez Buendía, sociólogo de Colombia: &quot;El principal avance de Petro fue canalizar la voz de los &#039;nadies&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El veterano abogado, filósofo y economista analiza en 'Colombia después de Petro' los cuatro años del primer gobierno de izquierdas en el país sudamericano</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Iván Cepeda, candidato de la izquierda en Colombia: “Trump no es un lunático, tiene una estrategia neofascista” </p></div><p class="article-text">
        El polifac&eacute;tico Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a &mdash;abogado, fil&oacute;sofo, soci&oacute;logo y economista&mdash; cumpli&oacute; 80 a&ntilde;os en febrero. Su an&aacute;lisis afilado lo impuls&oacute; a publicar <em>Colombia despu&eacute;s de Petro </em>(Planeta), un estudio pol&iacute;tico del &ldquo;Gobierno del cambio&rdquo;. Admite que la investigaci&oacute;n lo convirti&oacute;, a marchas forzadas, en un experto en <a href="https://www.eldiario.es/temas/gustavo-petro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente Gustavo Petro</a> o, como describe &eacute;l ir&oacute;nicamente, en &ldquo;un <em>petr&oacute;logo</em> consumido, m&aacute;s que consumado&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        El entrevistado sonr&iacute;e afable en el sal&oacute;n de su casa, al oeste de Bogot&aacute;, y declara que tras el primer cuatrienio de un gobierno de corte progresista en dos siglos de vida republicana, &ldquo;el orden conservador &mdash;que a&uacute;n domina los medios, la gran empresa, las relaciones con Washington y los gremios&mdash; no ha descifrado a Petro. Ni tampoco hallado una propuesta alternativa para un pa&iacute;s que la necesita, sin duda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Colombia elige este domingo a los nuevos integrantes del Senado y de la C&aacute;mara de Representantes, antesala de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, a las que llegan como favoritos, seg&uacute;n las encuestas, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el senador de izquierdas Iv&aacute;n Cepeda,</a> del partido de Petro, y el abogado ultra Abelardo de la Espriella. Una victoria del candidato avalado por el presidente responder&iacute;a principalmente, seg&uacute;n el experto, al avance &ldquo;inusitado&rdquo; en la representaci&oacute;n de las clases desfavorecidas: &ldquo;ese pa&iacute;s que hab&iacute;a permanecido sumergido&rdquo; durante el largo dominio de formaciones tradicionales de derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo explica su tesis de que Petro gan&oacute; hace cuatro a&ntilde;os la presidencia, pero no el poder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un punto fundamental que repite la misma izquierda en Colombia. Para empezar, la tarea principal del presidente en nuestro pa&iacute;s es tratar de manejar el Congreso y a pesar de que el Pacto Hist&oacute;rico de Gustavo Petro logr&oacute; una bancada de izquierdas sin precedentes, no pudo sostener las alianzas para llevar a cabo su proyecto de cambio. Los sectores conservadores se dedicaron durante cuatro a&ntilde;os a domesticar la gran mayor&iacute;a de iniciativas y reformas sociales del oficialismo. Jugaron al desgaste, pero no quisieron comprender por qu&eacute; se hab&iacute;a dado esa ruptura hist&oacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es, entonces, el mayor logro del Gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hizo mucho m&aacute;s de lo que la oposici&oacute;n cree. Habiendo encontrado, adem&aacute;s, una p&eacute;sima situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Pero para decirlo con claridad: el principal avance de Petro es simb&oacute;lico. Y fue canalizar la voz de una ciudadan&iacute;a que ha sido etiquetada como los &ldquo;nadies&rdquo;. Los de abajo. Cambi&oacute; la conversaci&oacute;n nacional y puso sobre la mesa problemas medulares como la pobreza, la desigualdad, los l&iacute;os ambientales o territoriales.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso lo capt&oacute; en su discurso y, lejos de la temida revoluci&oacute;n comunista o castrochavista, impuls&oacute; un primer intento de agenda diferente de la que hab&iacute;an planteado sus antecesores. Llena de contradicciones, con una evidente incapacidad para ejecutar su programa de gobierno. Bajo el supuesto de que es el gran representante del pueblo, desarroll&oacute; una narrativa que emociona, pero que a menudo sacrifica la verdad por argumentos morales como la exclusi&oacute;n o la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a profundizar en esa idea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: desde su campa&ntilde;a a la presidencia anunci&oacute; la necesidad de un acuerdo nacional para bajarle la tensi&oacute;n al nivel de polarizaci&oacute;n. Con un peque&ntilde;o detalle que no se ha entendido a&uacute;n: Petro se refiere a un di&aacute;logo con el pueblo, como si fuera uno e indivisible. No le interesan los tecn&oacute;cratas, ni los expresidentes como interlocutores. En un pa&iacute;s cuyos dirigentes han hablado siempre desde arriba, &eacute;l elige hacerlo desde abajo. Por eso divide e inc&oacute;moda, porque sigue actuando como un opositor desde el poder. Repite cada vez que puede que se siente mejor entre los pobres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Petro confundió sus creencias sobre la violencia organizada con la realidad. Redujo la presión militar y como consecuencia se expandieron los grupos armados, el miedo y los cultivos de coca</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;l ha sido su mayor fracaso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de &ldquo;paz total&rdquo; es una equivocaci&oacute;n absoluta. Es su gran fracaso y quiz&aacute;s el que m&aacute;s da&ntilde;o le hizo a Colombia porque impidi&oacute; completar un proceso que nos hab&iacute;a costado 20 a&ntilde;os para reducir la violencia, desmovilizar a guerrilleros y paramilitares. Petro quiso romper el patr&oacute;n de las pol&iacute;ticas de seguridad de mano dura y negociar con los criminales en vez de reprimir, dignificar a los campesinos cocaleros, reformar el enfoque con un ministro de Defensa abanderado de los derechos humanos. Pero se equivoc&oacute; en el diagn&oacute;stico. Confundi&oacute; sus creencias sobre la violencia organizada con la realidad. Redujo la presi&oacute;n militar y como consecuencia se expandieron los grupos armados, el miedo y los cultivos de coca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero respet&oacute; los cuatro l&iacute;mites del poder que usted identifica como l&iacute;neas rojas para no caer en una dictadura como la venezolana o la cubana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y aunque en algunos casos los empuj&oacute; hasta donde pudo, nadie puede decir que Petro no haya respetado la separaci&oacute;n de poderes, o que haya utilizado la fuerza para quedarse m&aacute;s tiempo en el poder. Adem&aacute;s, no tiene el control del Ej&eacute;rcito, que ha sido adiestrado en la lucha contrainsurgente. Es de derecha. En Colombia el &uacute;nico peligro de golpe militar habr&iacute;a sido contra &eacute;l. Por otra parte, su manejo macroecon&oacute;mico tambi&eacute;n mantuvo el equilibrio dentro de los l&iacute;mites de nuestra realidad. Donde quiz&aacute;s hubo m&aacute;s desaf&iacute;os fue en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/petro-trump-hablan-telefono-plena-tension-diplomatica-colombia-eeuu_1_12892146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la relaci&oacute;n con Estados Unidos</a>, un factor con el cual conviene no estrellarse porque Colombia no podr&iacute;a vivir jam&aacute;s bajo un bloqueo norteamericano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hernando Gómez Buendía, durante la entrevista.                            </span>
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        <strong>En su libro menciona que el pa&iacute;s est&aacute; atrapado en la c&aacute;rcel de las ideolog&iacute;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar Petro, como todos, es prisionero de su pasado. Basta ver sus discursos. Insiste en que el Estado est&aacute; cooptado por unas &eacute;lites ego&iacute;stas que bloquearon el cambio. Tiene, sin duda, elementos populistas, pero sobre todo dogm&aacute;ticos. Descree de los expertos, de la ciencia, del mercado, porque supuestamente est&aacute;n todos al servicio del neoliberalismo. Al mismo tiempo simplifica la historia con un cuento que separa entre culpables del norte y v&iacute;ctimas pasivas del sur. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la derecha sigue, a grandes rasgos, con la idea de que este Gobierno es un par&eacute;ntesis desorganizado, lleno de caos y corrupci&oacute;n que les va a quitar el manejo de los negocios. Pero en cuatro a&ntilde;os no quisieron enterarse ni romper sus propios sesgos. No pasaron del fastidio o del desconcierto y a&uacute;n no entienden que el discurso del presidente se legitima en las urgencias de unas mayor&iacute;as que pasan hambre o viven en medio de unas injusticias terribles, y eso es innegable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Eso explica que Iv&aacute;n Cepeda, candidato de la izquierda, siga liderando la mayor&iacute;a de las encuestas para las presidenciales?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Los niveles de aprobaci&oacute;n de Petro, y el hecho de que Cepeda sea una opci&oacute;n con tanta fuerza, no se explican con la idea trivial, convencional, de que todo ha sido un fracaso. Para muchos es dif&iacute;cil verlo, pero si uno habla con una persona que se gana la vida limpiando parabrisas en un sem&aacute;foro, con los campesinos despojados de sus tierras o los ind&iacute;genas arrinconados en regiones olvidadas se encuentra que, quiz&aacute;s, la vida no les cambi&oacute; mucho en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, pero s&iacute; hubo un avance inusitado en la representaci&oacute;n de ese pa&iacute;s que hab&iacute;a permanecido sumergido. Solo as&iacute; se puede empezar a comprender de d&oacute;nde diablos sale el 30 o 35% de apoyo a Cepeda.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El orden conservador en Colombia aún es muy fuerte y ensayar grandes cambios es muy difícil. La reacción de la derecha también puede ser muy dura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; responsabiliza a los medios colombianos de la baja calidad del debate?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las redacciones de los peri&oacute;dicos, la televisi&oacute;n y la radio se dedicaron a aturdir a la opini&oacute;n p&uacute;blica, m&aacute;s que a analizar. Otra vez volvemos al problema con las ideolog&iacute;as, que aciertan con nitidez en lo que ven y se equivocan en lo que dejan de ver. Los medios, en manos de los grandes empresarios tradicionales, se dedicaron a subrayar los retrasos del presidente, la improvisaci&oacute;n en sus discursos, sus trinos impertinentes de madrugada [sus tuits en la red X]. En general, se quedaron en la superficie y magnificaron asuntos que no eran de fondo. Fueron incapaces de mantener una conversaci&oacute;n bien argumentada y mientras enfatizaban las viejas verdades e intereses de sus due&ntilde;os, ignoraban otras realidades que les son inconvenientes. Por eso la democracia perdi&oacute; calidad y Petro aprovech&oacute; para denunciar la &ldquo;dictadura de los medios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Un segundo gobierno de izquierdas romper&iacute;a de verdad con la estructura pol&iacute;tica del orden conservador que ha regido durante dos siglos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una pregunta abierta y la incertidumbre es muy grande todav&iacute;a. Pero claro, ocho a&ntilde;os empujando los l&iacute;mites de los que habl&eacute;&hellip; Retando a Trump, con un d&eacute;ficit fiscal delicado y creciente&hellip; Sin embargo, el orden conservador en Colombia a&uacute;n es muy fuerte y ensayar grandes cambios es muy dif&iacute;cil. La reacci&oacute;n de la derecha tambi&eacute;n puede ser muy dura. En concreto: pienso que el panorama es muy confuso porque ninguna de las propuestas de los candidatos es aterrizada. Ninguna aborda el principal problema que es la falta de generaci&oacute;n masiva de empleos productivos. Y sospecho que la peor tragedia que nos puede pasar es insistir en un pa&iacute;s que est&aacute; en una crisis m&aacute;s delicada de lo que imagina la clase dirigente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hernando Gómez Buendía, sociólogo de Colombia: "El principal avance de Petro fue canalizar la voz de los 'nadies"]]></media:title>
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