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    <title><![CDATA[elDiario.es - Camilo Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/camilo-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Camilo Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las primeras purgas de De la Espriella: nombramientos fugaces y vetos a funcionarios ajenos a su núcleo duro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primeras-purgas-espriella-nombramientos-fugaces-vetos-funcionarios-nucleo-duro_1_13492552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0f8088b-8665-454a-ac86-b62df7d41e91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150635.jpg" width="1920" height="1080" alt="Las primeras purgas de De la Espriella: nombramientos fugaces y vetos a funcionarios ajenos a su núcleo duro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La marcha atrás del presidente en al menos cuatro cargos de alto perfil expone fisuras en la gestión institucional del nuevo Gobierno de extrema derecha
</p><p class="subtitle">El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De La Espriella</p></div><p class="article-text">
        El presidente ultra Abelardo de la Espriella ha convertido el ejercicio de nombrar y destituir a funcionarios de forma instant&aacute;nea en parte de su guion en las primeras semanas de gobierno en Colombia. Al menos cuatro cargos t&eacute;cnicos, incluida la direcci&oacute;n del organismo encargado de trazar los planes de desarrollo del pa&iacute;s (similar a la espa&ntilde;ola <a href="https://futuros.gob.es/pagina-de-inicio" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia</a>), fueron nombrados y destituidos en cuesti&oacute;n de horas o d&iacute;as, sin mediar explicaci&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n retrata a un Ejecutivo que toma algunas decisiones sin un an&aacute;lisis previo. Luego las corrige en p&uacute;blico, sobre la marcha, y deja a profesionales acreditados bajo el foco medi&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        El caso que desnud&oacute; la fisura del nuevo Gobierno de extrema derecha ocurri&oacute; en el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n (DNP), que funciona como un <em>think tank</em> estatal en temas econ&oacute;micos. Carlos Eduardo Sep&uacute;lveda, exdecano de la reputada Universidad del Rosario y activo en el dise&ntilde;o de los planes de desarrollo de los expresidentes Santos, Duque y Petro, fue nombrado director el 12 de agosto. Estuvo en el cargo apenas 48 horas. Sin explicaci&oacute;n oficial, De la Espriella revirti&oacute; el nombramiento y eligi&oacute; a Juli&aacute;n Buitrago, un activista digital sin ninguna experiencia en el Estado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La improvisación delata desacuerdos internos no resueltos antes del anuncio de cada nombramiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> politólogo de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo indica que detr&aacute;s de la remoci&oacute;n oper&oacute; un veto silencioso. Seg&uacute;n reconstruy&oacute; el portal independiente La Silla Vac&iacute;a, dos factores jugaron en contra de Sep&uacute;lveda: su paso por el DNP de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Administraci&oacute;n del progresista Gustavo Petro</a> y su orientaci&oacute;n sexual. La presencia de un tecn&oacute;crata casado con otro hombre activ&oacute; las alarmas de sectores ultras y religiosos, que presionaron hasta tumbarlo.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, neg&oacute; cualquier discriminaci&oacute;n. Pero el golpe fue tan certero que sacudi&oacute; las propias filas del oficialismo: el senador Andr&eacute;s Forero, del derechista Centro Democr&aacute;tico, calific&oacute; el veto como &ldquo;un gran desacierto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Despidos fulminantes</h2><p class="article-text">
        El episodio no fue aislado. El 11 de agosto, el Ministerio de Trabajo design&oacute; como secretaria general encargada a Soraya Pino, que ten&iacute;a experiencia como directora de Pensiones en el Gobierno de Petro. Nueve d&iacute;as despu&eacute;s, el exministro progresista Antonio Sanguino celebr&oacute; el nombramiento en la red social X, destacando su labor en el anterior Ejecutivo de izquierdas. Horas m&aacute;s tarde, el Palacio de Nari&ntilde;o (sede del Gobierno en Bogot&aacute;) revoc&oacute; el encargo mediante decreto y nombr&oacute;, de forma definitiva, a Eduardo Jos&eacute; Pineda, abogado y coterr&aacute;neo del presidente De la Espriella. Pino no lleg&oacute; a cumplir 24 horas en el puesto desde la publicaci&oacute;n del mensaje en X.
    </p><p class="article-text">
        Para Yann Basset, polit&oacute;logo de la Universidad del Rosario, lo an&oacute;malo no es que un gobierno entrante prefiera perfiles afines. Eso, a&ntilde;ade, &ldquo;no es particularmente sorprendente&rdquo; en ninguna administraci&oacute;n. Lo ins&oacute;lito es la sucesi&oacute;n de decisiones tomadas y deshechas en p&uacute;blico, una improvisaci&oacute;n que delata desacuerdos internos no resueltos antes de cada anuncio. El caso del Ministerio de Trabajo ilustra esa din&aacute;mica: no fue una revisi&oacute;n previa de antecedentes lo que forz&oacute; la salida de la funcionaria, sino un mensaje de un pol&iacute;tico de izquierdas en redes sociales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella.                             </span>
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        El polit&oacute;logo Camilo Cruz explica que la supervivencia de esos funcionarios dependi&oacute;, al final, del term&oacute;metro digital. Lejos de una doctrina ideol&oacute;gica planificada desde la presidencia, el Gobierno someti&oacute; cada nombramiento a una evaluaci&oacute;n de afinidad pol&iacute;tica, medida en tiempo real por la reacci&oacute;n de sus bases en plataformas como X. De acuerdo con esa l&oacute;gica, el Ejecutivo ultra obvi&oacute; en primera instancia el pasado de los servidores p&uacute;blicos y, posteriormente, deleg&oacute; el filtro en un influenciador radical o un funcionario del anterior Gobierno para forzar las destituciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay un caso, sin embargo, que rompe con ese patr&oacute;n. Hanna Escobar no proven&iacute;a del Gobierno de Petro. Era, en realidad, su n&eacute;mesis p&uacute;blica. La qu&iacute;mica farmac&eacute;utica construy&oacute; su prestigio en las redes oponi&eacute;ndose con dureza al Ejecutivo de izquierdas y a su gesti&oacute;n de la salud. Quiz&aacute;s por todo eso, el 24 de agosto asumi&oacute; la Direcci&oacute;n de Medicamentos del actual Gobierno, que prometi&oacute; revertir el caos en la prestaci&oacute;n de servicios del sector sanitario.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio, sin embargo, tambi&eacute;n dur&oacute; pocas horas. Facciones cercanas a De la Espriella inundaron las redes sociales con un expediente que result&oacute; ser, en su mayor&iacute;a, falso. Una fotograf&iacute;a manipulada mostraba a Escobar con el pa&ntilde;uelo verde del movimiento a favor del derecho al aborto. Ella asegur&oacute; que nunca us&oacute; ese s&iacute;mbolo. La imagen, adem&aacute;s, iba acompa&ntilde;ada de un fragmento de un viejo p&oacute;dcast que estaba fuera de contexto. En &eacute;l, de hecho, defend&iacute;a la candidatura del actual presidente. 
    </p><h2 class="article-text">Una estructura vulnerable</h2><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n de este fen&oacute;meno va m&aacute;s all&aacute; de los nombres propios y responde a una realidad institucional. Laura Bonilla, investigadora de la Fundaci&oacute;n Paz y Reconciliaci&oacute;n (Pares), se&ntilde;ala al sistema colombiano: a diferencia de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, el pa&iacute;s jam&aacute;s construy&oacute; un cuerpo de funcionarios estable ni un r&eacute;gimen de oposiciones blindadas. Sin ese escudo legal, cada cambio de presidente puede amenazar la continuidad de buena parte de quienes sostienen el aparato p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Para hacerse una idea de la situaci&oacute;n, en 2020, el 69,4% de las vinculaciones estatales correspond&iacute;a a contratos de prestaci&oacute;n de servicios: personal temporal, ajeno a la carrera administrativa y dependiente de renovaciones peri&oacute;dicas.
    </p><p class="article-text">
        Bonilla sit&uacute;a la agudizaci&oacute;n de esta l&oacute;gica de tierra arrasada durante el mandato de Iv&aacute;n Duque (2018-2022), el primero en este siglo en aplicar la estrategia expl&iacute;cita de purgar a los t&eacute;cnicos por su pasado pol&iacute;tico. De la Espriella no invent&oacute; el mecanismo, pero hered&oacute; una estructura vulnerable donde el empleo estatal funciona como un espacio de libre remoci&oacute;n y la estabilidad laboral depende del gobernante de turno. 
    </p><p class="article-text">
        La misma Bonilla a&ntilde;ade una segunda capa de an&aacute;lisis: puertas adentro, el gabinete de De la Espriella opera como una colcha de retazos. Un ala t&eacute;cnica y, quiz&aacute;s, minoritaria convive con reservas con el sector m&aacute;s conservador, vinculado a grupos evang&eacute;licos, que ha ganado de momento cada disputa interna. Al no compartir objetivos comunes, el mandatario ultra de 48 a&ntilde;os, sin experiencia en la gesti&oacute;n de equipos de esta magnitud, ha cedido ante el sector que ejerce mayor presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Edwin Palma, exministro de Minas y Energ&iacute;a con Petro, ve el resultado del pulso desde la &oacute;ptica de ese sector: cita el caso de una vicepresidenta de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, con 12 a&ntilde;os de trayectoria t&eacute;cnica, destituida &ldquo;de un d&iacute;a para otro&rdquo;. La iron&iacute;a, a&ntilde;ade el sindicalista, es que la misma cartera apenas ha logrado reunir en 21 d&iacute;as un comit&eacute; de seguimiento de la crisis energ&eacute;tica por el fen&oacute;meno clim&aacute;tico de El Ni&ntilde;o. Sin embargo, s&iacute; encontr&oacute; tiempo en su agenda, seg&uacute;n Palma, para recibir visitas en sus instalaciones de sacerdotes que hicieron ritos de bendici&oacute;n y exorcismo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico freno a todo este proceso de recambio lleg&oacute; de forma imprevista. Fuentes en varios ministerios coinciden en que, de no haber sido por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-confirma-muerte-273-personas-terremoto-espanol_1_13446341.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el terremoto del pasado 10 de agosto</a> &mdash;el peor en una d&eacute;cada en Colombia, con m&aacute;s de 300 muertos&mdash;, la purga habr&iacute;a corrido a un ritmo m&aacute;s vertiginoso. El sismo en el suroeste del pa&iacute;s oblig&oacute; al Gobierno de la 'Patria Milagro' a ralentizar la marcha en el remez&oacute;n por pura necesidad operativa: en plena emergencia nacional, congelar los despidos de los equipos de t&eacute;cnicos de gesti&oacute;n de la crisis, en carteras como Vivienda o Hacienda, fue el peaje obligado para no comprometer la respuesta a una tragedia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primeras-purgas-espriella-nombramientos-fugaces-vetos-funcionarios-nucleo-duro_1_13492552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 20:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Extrema derecha,Instituciones,Nombramientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la Espriella pasea entre cadáveres para presumir de mano dura contra los guerrilleros y desata la indignación en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-pasea-cadaveres-guerrilleros-presumir-mano-dura-desata-indignacion-colombia_1_13488404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de8f2427-f77b-4f7c-a11e-5d17f49c6866_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1061y359.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Espriella pasea entre cadáveres para presumir de mano dura contra los guerrilleros y desata la indignación en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Les prometí enfrentar el terrorismo y lo estoy haciendo”, afirma De la Espriella en un vídeo difundido en redes sociales, en el que se le ve entre las bolsas blancas que contienen los cuerpos de 23 muertos en un bombardeo del ejército colombiano</p><p class="subtitle">Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción</p></div><p class="article-text">
        El presidente colombiano, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ultra Abelardo De la Espriella</a>, hab&iacute;a prometido durante su campa&ntilde;a electoral endurecer las pol&iacute;ticas de seguridad contra los grupos violentos en Colombia. Pero pocos pensaron que tambi&eacute;n endurecer&iacute;a el formato en el que mostrar&iacute;a los resultados del conflicto interno. Fue el mi&eacute;rcoles de esta semana cuando el mandatario, de 48 a&ntilde;os, public&oacute; en su cuenta de X un largo v&iacute;deo en el que, tras informar de la muerte de 23 presuntos delincuentes en un bombardeo del ej&eacute;rcito sobre una zona de la selva del sur del pa&iacute;s, se pod&iacute;a ver como &eacute;l mismo paseaba entre las filas de bolsas blancas con los cad&aacute;veres de los supuestos criminales muertos en el departamento del Guaviare.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del tercer bombardeo letal contra grupos criminales en menos de un mes de gobierno de De la Espriella. La ofensiva forma parte de una nueva fase de la guerra para combatir organizaciones violentas y el narcotr&aacute;fico, llevada a cabo por el nuevo Ejecutivo de extrema derecha. &ldquo;Les promet&iacute; enfrentar el terrorismo y lo estoy haciendo&rdquo;, afirm&oacute; De la Espriella en el v&iacute;deo. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2095157958887809199?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n ha generado cr&iacute;ticas de organizaciones de derechos humanos, acad&eacute;micos y la oposici&oacute;n colombiana. Emily Dickinson, directora para Am&eacute;rica Latina del <em>think tank</em> International Crisis Group, expres&oacute; su rechazo p&uacute;blicamente, se&ntilde;alando que el acto glorifica la violencia.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Exhibidos como trofeos de guerra&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El experto en seguridad Hugo Acero traza a elDiario.es la frontera del &ldquo;monopolio leg&iacute;timo de la fuerza&rdquo;. El Estado colombiano, recuerda, tiene la obligaci&oacute;n ineludible de proteger a la ciudadan&iacute;a y esa obligaci&oacute;n lo habilita, seg&uacute;n la ley, a emplear una &ldquo;fuerza proporcional y letal&rdquo; contra quienes la infrinjan. El quiebre &eacute;tico y legal, sin embargo, no ocurre en el momento del uso de la fuerza, sino en la fase posterior. Tras los protocolos de &ldquo;investigaci&oacute;n judicial y an&aacute;lisis forenses&rdquo;, el Estado debe restituir los cuerpos a sus familiares.
    </p><p class="article-text">
        Es la &uacute;nica manera, a&ntilde;ade Acero, de garantizar sus derechos en materia de &ldquo;procesos religiosos y culturales&rdquo;. Por ello advierte de que los restos humanos no pueden ser &ldquo;exhibidos como trofeos de guerra&rdquo; ni instrumentalizados con fines pol&iacute;ticos o medi&aacute;ticos. Y deja claro que la acci&oacute;n estatal no opera bajo la l&oacute;gica de la &ldquo;retaliaci&oacute;n&rdquo;, sino bajo la premisa de la seguridad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo viernes, el presidente ultra <a href="https://x.com/ABDELAESPRIELLA/status/2095876228729213126" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ha mostrado en X la imagen</a> de otros cuatro cad&aacute;veres, despu&eacute;s de una operaci&oacute;n contra el narcotr&aacute;fico, llevada a cabo por la Polic&iacute;a Nacional colombiana, en la que asegur&oacute; que fue abatido alias Na&iacute;m o &ldquo;Bendito Menor&rdquo;, que De la Espriella calific&oacute; como &ldquo;uno de los criminales m&aacute;s peligrosos del pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde mi posesi&oacute;n impart&iacute; una instrucci&oacute;n perentoria a la c&uacute;pula militar y policial: convertir a este criminal en objetivo de alto valor y perseguirlo sin descanso&rdquo;, escribi&oacute; el mandatario. &ldquo;Hoy, con la Operaci&oacute;n Centinela de la Patria, demostramos que las &oacute;rdenes se cumplen y que cuando el Estado act&uacute;a con determinaci&oacute;n, inteligencia y contundencia, el crimen retrocede&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva militar de De la Espriella, que se enmarca en el Escudo de las Am&eacute;ricas impulsado por la Administraci&oacute;n de Donald Trump, ha chocado esta semana con una decisi&oacute;n judicial contundente. Un juzgado orden&oacute; al Estado colombiano detener los bombardeos contra grupos armados hasta que las fuerzas armadas ajusten sus protocolos para garantizar que menores de edad no sean blanco de los ataques a&eacute;reos. La medida responde a m&uacute;ltiples denuncias de presuntas v&iacute;ctimas civiles en operaciones previas.
    </p><h2 class="article-text">Discurso de mano dura</h2><p class="article-text">
        El freno legal llega justo cuando De la Espriella ha querido acelerar su discurso de firmeza militar: 26 combatientes muertos durante sus primeras semanas de gobierno. Sin embargo, el contraste ha inquietado a los observadores del conflicto interno. Mientras el presidente reporta las ofensivas en sus redes sociales, detallando bajas, alias de combate e incautaciones de arsenal por parte del ej&eacute;rcito, el Instituto Nacional de Medicina Legal ha confirmado que cuatro menores fallecieron en los dos primeros bombardeos &mdash;dos adolescentes de 15 a&ntilde;os y otros dos de 16 a&ntilde;os&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de la oposici&oacute;n ha trascendido las redes sociales. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iv&aacute;n Cepeda, excandidato presidencial</a>, senador y una de las principales figuras de la izquierda colombiana, critic&oacute; con fuerza las medidas de seguridad anunciadas por el Gobierno para los primeros cien d&iacute;as de mandato. Entre otras, calific&oacute; el resurgimiento del ESMAD (pol&eacute;mico cuerpo antidisturbios de la Polic&iacute;a) como preocupante y una amenaza para la democracia en Colombia. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde la toma de posesi&oacute;n de De la Espriella el 7 de agosto</a>, Cepeda pas&oacute; de la denuncia a la acci&oacute;n. Anunci&oacute; la creaci&oacute;n de un &ldquo;gabinete en la sombra&rdquo;, inspirado en el modelo brit&aacute;nico, con voceros especializados por sectores desde la oposici&oacute;n de izquierdas. Su misi&oacute;n: vigilar de cerca cada Ministerio del Gobierno ultraderechista. As&iacute;, la colaci&oacute;n del Pacto Hist&oacute;rico del expresidente Gustavo Petro busca armar una oposici&oacute;n t&eacute;cnica y constante que cuestione las decisiones presidenciales, que mantenga viva un discurso pol&iacute;tico independiente a la de la ofensiva militar y otros proyectos que De la Espriella ha puesto en marcha.
    </p><p class="article-text">
        El c&iacute;rculo cercano de De la Espriella est&aacute; formado por militares retirados que moldean la estrategia sobre el terreno y frente a las c&aacute;maras, aseguran fuentes cercanas al mundo castrense. El Ministerio de Defensa, por ejemplo, fue entregado a Jorge Mora L&oacute;pez, un general retirado con 30 a&ntilde;os de experiencia en crimen transnacional, y la Comandancia de las Fuerzas Militares recay&oacute; en el general Erik Rodr&iacute;guez, quien hab&iacute;a sido retirado por Petro meses antes. 
    </p><p class="article-text">
        La revista The New Yorker identific&oacute; recientemente c&oacute;mo la maquinaria digital de Nayib Bukele se expande por Am&eacute;rica Latina a trav&eacute;s de v&iacute;deos, s&iacute;mbolos e influenciadores que buscan transformar la seguridad en una experiencia emocional. De la Espriella ha replicado ese modelo en Colombia. En en el v&iacute;deo, el mandatario se refiere a &ldquo;Tigre o Pintado&rdquo;, uno de los cabecillas de la facci&oacute;n liderada por Iv&aacute;n Mordisco, el guerrillero m&aacute;s buscado de Colombia. Est&aacute; al frente de un grupo disidente de las desaparecidas FARC que rechaz&oacute; el acuerdo de paz de 2016, opera en la Amazon&iacute;a traficando con droga y controlando territorios. De la Espriella afirma en el v&iacute;deo que &ldquo;ese narcoterrorista fue dado de baja&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de las im&aacute;genes oficiales marca, quiz&aacute;s, un quiebre en la comunicaci&oacute;n institucional de Colombia. La puesta en escena que muestra cad&aacute;veres de supuestos disidentes abatidos vulnera la dignidad de los muertos, se&ntilde;ala el editorial publicado el viernes en el diario colombiano El Espectador.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, expertos y observadores han recordado en los &uacute;ltimos d&iacute;as que existen otros m&eacute;todos eficaces para comunicar el &eacute;xito operativo de las fuerzas de Colombia. Se trata de estrategias que respetan el marco &eacute;tico, evitan el terreno de la venganza y se ci&ntilde;en estrictamente al cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario, que proh&iacute;be la instrumentalizaci&oacute;n de los cuerpos de las personas desarmadas o ca&iacute;das en combate. Ariel &Aacute;vila, analista de seguridad y de derechos humanos opositor, resumi&oacute;: &ldquo;Una cosa es actuar con contundencia ante los violentos; otra, la necropol&iacute;tica y la espectacularizaci&oacute;n de la muerte&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-pasea-cadaveres-guerrilleros-presumir-mano-dura-desata-indignacion-colombia_1_13488404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 16:37:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la Espriella pasea entre cadáveres para presumir de mano dura contra los guerrilleros y desata la indignación en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Narcotráfico,Seguridad,Abelardo de la Espriella,Extrema derecha,Comunicación política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la Espriella impone su filtro ideológico a la entrada de ayuda tras el terremoto y veta a los rescatistas de México]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-impone-filtro-ideologico-entrada-ayuda-terremoto-veta-rescatistas-mexico_1_13447649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0eb86cd7-c96a-4259-b3ee-e3ee366502f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x654y132.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Espriella impone su filtro ideológico a la entrada de ayuda tras el terremoto y veta a los rescatistas de México"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente ultra prioriza la ayuda de países afines ideológicamente como Estados Unidos, Ecuador, Israel o El Salvador</p><p class="subtitle">Una pareja abrazada bajo los escombros y horas de rescates en una de las ciudades más golpeadas por el terremoto
</p></div><p class="article-text">
        La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum confirm&oacute; este jueves lo que ya era una sospecha: el contingente militar de rescate enviado por M&eacute;xico no pudo desplegarse en Colombia. El portazo administrativo frena la ayuda en una semana donde <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el terremoto que sacudi&oacute; al suroccidente del pa&iacute;s</a> ya suma 288 muertos, 202 desaparecidos y m&aacute;s de 45.000 familias afectadas. Deja adem&aacute;s 4.018 personas heridas, as&iacute; como 354 rescatadas de entre los escombros.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella bloque&oacute; el ingreso de la brigada alegando la falta de un aval internacional: una certificaci&oacute;n t&eacute;cnica que los rescatistas en realidad s&iacute; pose&iacute;an y que se constat&oacute; horas despu&eacute;s. Se trata de una criba burocr&aacute;tica impuesta a un pa&iacute;s gobernado por la izquierda, en un repentino giro diplom&aacute;tico que contrasta con la inmediata apertura de Bogot&aacute; hacia las delegaciones de Estados Unidos, Israel o El Salvador.
    </p><p class="article-text">
        El consultor en gesti&oacute;n del riesgo y exsubdirector de la Unidad Estatal de Emergencias, Juan Carlos Orrego, resume a elDiario.es la primera regla del oficio con un lema que hoy suena lejano: los desastres no se deben gestionar pol&iacute;ticamente. El Gobierno de Abelardo de la Espriella hizo exactamente lo contrario en su primera semana al mando. El mi&eacute;rcoles, el canciller Omar Bula asegur&oacute; en rueda de prensa que la selecci&oacute;n de rescatistas internacionales obedec&iacute;a a criterios rigurosos y sin ideolog&iacute;a. Su mapa de ayuda, sin embargo, calc&oacute; de forma n&iacute;tida el bloque de aliados del nuevo Ejecutivo. La decisi&oacute;n desaf&iacute;a la l&oacute;gica humanitaria universal: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cortocircuito-traspaso-poderes-colombia-complica-gestion-terremoto-ultra-espriella_1_13441536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una cat&aacute;strofe, el socorro lo dictan las necesidades del terreno y no las simpat&iacute;as de la diplomacia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Frente a las c&aacute;maras, Bula sostuvo el libreto oficial: el manejo de la emergencia carec&iacute;a de cualquier consideraci&oacute;n pol&iacute;tica. Los t&eacute;cnicos mostraron que la realidad era otra. El criterio, adem&aacute;s, cambi&oacute; en menos de veinticuatro horas. El martes, Javier Pava, cercano al expresidente Gustavo Petro, a&uacute;n dirig&iacute;a la Unidad Nacional de Gesti&oacute;n del Riesgo en interinidad bajo una l&oacute;gica log&iacute;stica. Ten&iacute;a activados 20 de los 23 grupos de rescate del pa&iacute;s en las ciudades de Pereira, Cali y el departamento del Choc&oacute;, tres de los puntos m&aacute;s afectados. Su balance de esa tarde era el de un t&eacute;cnico que sab&iacute;a sus horas contadas en el cargo: la capacidad nacional daba abasto para la b&uacute;squeda y no hac&iacute;an falta grandes contingentes extranjeros sobre los escombros. Pero la foto de la tragedia cambi&oacute; con el paso de las horas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la tarde del lunes el &uacute;nico vac&iacute;o real era de coordinaci&oacute;n, un asunto de un software faltante para unificar las frecuencias de radio y planificar los cuadrantes de b&uacute;squeda donde encajaba con precisi&oacute;n un ofrecimiento de Estados Unidos que fue aceptado de inmediato. Pero a los dos d&iacute;as la log&iacute;stica cedi&oacute; su lugar a la geopol&iacute;tica. Con el desembarco de David Tamayo en la direcci&oacute;n de la Unidad por orden del nuevo Ejecutivo de extrema derecha, el abanico internacional se redujo de golpe a una lista exclusiva: Estados Unidos, Israel, El Salvador y Ecuador. Los cuatro mandatarios detr&aacute;s de esos env&iacute;os (Donald Trump, Benjam&iacute;n Netanyahu, Nayib Bukele y Daniel Noboa) coinciden con el bloque de aliados ideol&oacute;gicos que hab&iacute;an arropado a De la Espriella el 7 de agosto en su toma de posesi&oacute;n en Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s y hoy uno de los epicentros de la cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente de izquierdas Gustavo Petro, l&iacute;der del Pacto Hist&oacute;rico, lo dijo en X sin rodeos: poner un filtro ideol&oacute;gico a la ayuda internacional es un error. Y celebr&oacute; la llegada por su propia cuenta de otros grupos de rescatistas mexicanos que han ido desembarcando en Colombia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2087605315529523266?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para justificar la criba, Tamayo se apoy&oacute; en el sello de INSARAG, el sistema de Naciones Unidas que clasifica a los equipos de rescate de &eacute;lite. La coartada t&eacute;cnica, sin embargo, exhibi&oacute; pronto sus costuras. Bajo ese mismo est&aacute;ndar internacional, Bogot&aacute; acept&oacute; al contingente de El Salvador, con una &uacute;nica unidad internacional, pero bloque&oacute; a M&eacute;xico, cuya brigada acumula misiones en 98 pa&iacute;ses y un largo historial en se&iacute;smos. Y a los rescatistas mexicanos se les exigi&oacute; un requisito adicional: una certificaci&oacute;n imprevista que la propia presidenta Claudia Sheinbaum desconoc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La internacionalista Sandra Borda expuso la contradicci&oacute;n oficial al difundir en X el directorio regional de INSARAG. En el registro de Naciones Unidas figuran los equipos acreditados de la regi&oacute;n, incluido M&eacute;xico, desmantelando el argumento de la falta de avales t&eacute;cnicos. Presionado por la evidencia, Tamayo cambi&oacute; la narrativa y esgrimi&oacute; un motivo estrictamente operativo: los contingentes extranjeros ya no llegaban a reforzar la b&uacute;squeda, sino a relevar a los rescatistas colombianos tras jornadas consecutivas de trabajo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2087600877720785088?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Orrego pone sobre la mesa un matiz: el criterio de exigir la clasificaci&oacute;n internacional a los equipos de rescate le parece correcto. Es un est&aacute;ndar t&eacute;cnico, p&uacute;blico y verificable, remata. El error del nuevo Gobierno, sostiene, no radic&oacute; en el rigor del sello, sino en su ceguera frente al terreno. Mientras la diplomacia se enredaba en disputas de aduana con los contingentes extranjeros, Colombia dejaba sin activar a buena parte de sus propios bomberos locales, desviando el debate hacia donde no hac&iacute;a falta.
    </p><p class="article-text">
        El experto distingue dos realidades operativas en esta cat&aacute;strofe. El rescate en el precario y olvidado departamento del Choc&oacute;, con estructuras ligeras de madera, requiere brazos y log&iacute;stica b&aacute;sica. El escenario en Pereira, la capital departamental y mejor acomodada, en cambio, con edificios colapsados y sobrevivientes atrapados en espacios confinados, exige herramientas hidr&aacute;ulicas de alta tecnolog&iacute;a para cortar piezas de concreto y varilla, adem&aacute;s de personal altamente especializado. En su opini&oacute;n, desplegar cientos de soldados extranjeros para realizar tareas que pueden ejecutar los propios ciudadanos carece de sentido log&iacute;stico. Convocar unidades de &eacute;lite, remata el experto, s&iacute; es necesario.
    </p><p class="article-text">
        Everardo Murillo, director ejecutivo durante la reconstrucci&oacute;n del terremoto de Armenia, en el Eje Cafetero (1999), evoca la experiencia humanitaria con una imagen exacta: ante un incendio, un bombero arroja el agua donde el fuego est&aacute; m&aacute;s vivo, no donde la gente vot&oacute; por &eacute;l o por su jefe. &ldquo;Ni usted ni yo sabemos a qui&eacute;n est&aacute; sacando un rescatista de esos escombros al costo de su propia vida&rdquo;, advierte en conversaci&oacute;n con elDiario, al recordar que bajo las placas colapsadas puede estar un familiar, un vecino o un desconocido que solo pasaba por all&iacute;. Ese impulso solidario, concluye, es el &uacute;nico patrimonio real de una sociedad en crisis: salvar una vida sin detenerse antes a preguntar por el color de su militancia. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo dictamen no apunta a los despachos de Bogot&aacute; ni de Ciudad de M&eacute;xico, sino a las poblaciones que quedaron fuera de la foto oficial. Lo advierte el exdirector nacional de Gesti&oacute;n del Riesgo y Premio Sasakawa de las Naciones Unidas, Omar Dar&iacute;o Cardona: mientras el pa&iacute;s se desgasta discutiendo la bandera de las brigadas de rescate, hay municipios perif&eacute;ricos que siguen incomunicados y sin v&iacute;as de acceso tras el terremoto. &Eacute;l centra su cr&iacute;tica en una carencia estructural mucho m&aacute;s profunda: la falta de idoneidad institucional y la alarmante incapacidad para aprender de las lecciones de cat&aacute;strofes pasadas. Recuerda, as&iacute; mismo, que atender una emergencia siempre es un desaf&iacute;o extremo y ning&uacute;n Estado est&aacute; blindado. Por ello la diferencia radica en no transformar la urgencia del terreno en una tarima pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/espriella-impone-filtro-ideologico-entrada-ayuda-terremoto-veta-rescatistas-mexico_1_13447649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la Espriella impone su filtro ideológico a la entrada de ayuda tras el terremoto y veta a los rescatistas de México]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Terremotos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De La Espriella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cortocircuito-traspaso-poderes-colombia-complica-gestion-terremoto-ultra-espriella_1_13441536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74c0c1b6-381b-4621-82ba-9bbdb7b2df41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y564.jpg" width="1200" height="675" alt="El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De La Espriella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos cuestionan la hoja de ruta para la rehabilitación del país. La gestión del riesgo y los temas ambientales apenas estaban presentes en el programa de gobierno del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella</p><p class="subtitle">Una pareja abrazada bajo los escombros y horas de rescates en una de las ciudades más golpeadas por el terremoto</p></div><p class="article-text">
        Abelardo de la Espriella ha tenido <a href="https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estreno fren&eacute;tico y accidentado en la presidencia de Colombia</a>. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de tomar posesi&oacute;n, un sismo de magnitud 7,4 en el Choc&oacute;, en el suroeste del pa&iacute;s, ha causado m&aacute;s de 200 muertes hasta el momento y ha obligado a declarar la emergencia nacional. El desastre tambi&eacute;n ha empezado a revelar la fragilidad log&iacute;stica del gabinete entrante, que en julio rompi&oacute; el di&aacute;logo de transici&oacute;n con el Gobierno saliente del progresista Gustavo Petro. 
    </p><p class="article-text">
        Sin un equipo propio en funciones en la Unidad Nacional de Gesti&oacute;n de Riesgos y Desastres (UNGRD), el nuevo mandatario afronta la mayor crisis de la d&eacute;cada en medio de tensiones y desconfianza con el director de emergencias que ha heredado del Gobierno de Petro.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la respuesta inmediata de la UNGRD ha sido eficaz. A las pocas horas del terremoto del lunes, los equipos de rescate ya trabajaban en las labores de desescombro y los servicios de urgencias segu&iacute;an los protocolos establecidos. Lo que est&aacute; bajo la lupa de los expertos son los pasos siguientes: qui&eacute;n dirigir&aacute; la operaci&oacute;n y qu&eacute; nivel de coordinaci&oacute;n habr&aacute; entre las dependencias del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Omar Dar&iacute;o Cardona, veterano ingeniero civil que dirigi&oacute; la Unidad de Emergencias, recuerda la lecci&oacute;n que le dej&oacute; el gran se&iacute;smo de 1994, que sepult&oacute; bajo el lodo el suroeste del pa&iacute;s. Mientras buscaba noticias de las localidades cercanas al epicentro, se top&oacute; con un muro de silencio absoluto. &ldquo;Me dec&iacute;an que nadie reportaba da&ntilde;os&rdquo;, rememora para elDiario.es. &ldquo;Y era precisamente porque no ten&iacute;an c&oacute;mo comunicarse: se hab&iacute;a venido abajo la iglesia, se hab&iacute;a derrumbado la alcald&iacute;a y el pueblo entero hab&iacute;a quedado sepultado&rdquo;. Aquel silencio no era sin&oacute;nimo de calma, era la peor de las se&ntilde;ales.
    </p><p class="article-text">
        La UNGRD, encargada, por ejemplo, de decidir a qu&eacute; municipio llegan primero las ayudas, afront&oacute; el terremoto del lunes sin un jefe titular. Mientras el presidente De la Espriella se puso al frente del puesto de mando unificado, ofreci&oacute; balances sobre las v&iacute;ctimas y viaj&oacute; a las zonas afectadas, el organismo t&eacute;cnico contin&uacute;a bajo el control interino de un funcionario del Gobierno anterior. Su relevo, anunciado por el nuevo Ejecutivo en julio, no ha tomado posesi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes, poco presente</h2><p class="article-text">
        Por eso algunos analistas alertan de que la gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes y la agenda clim&aacute;tica ha ocupado un lugar marginal en la bit&aacute;cora del nuevo Gobierno desde la campa&ntilde;a electoral. De hecho, en el discurso de investidura, pronunciado el 7 de agosto en Cali, apenas se mencionaron. La explicaci&oacute;n es pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica: como parte de su programa para recortar ministerios y organismos p&uacute;blicos, en un plan de austeridad y reducci&oacute;n del Estado, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mandatario hab&iacute;a incluido la supresi&oacute;n de la UNGRD</a> y su fusi&oacute;n con otra entidad. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, la realidad ha dinamitado la idea.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los ministros reci&eacute;n nombrados carecen de experiencia en la gesti&oacute;n de desastres. Juan Carlos Orrego, ex subdirector de la UNGRD, lo confirma: &ldquo;Tienen muy poco entrenamiento en el manejo de este tipo de situaciones&rdquo;, dice. &ldquo;Y la posibilidad de perderse en estas coyunturas es considerable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una cat&aacute;strofe, la emergencia exige un orden milim&eacute;trico. Las primeras horas pertenecen exclusivamente al rescate y los asuntos de sanidad; despu&eacute;s llega el turno de restablecer las comunicaciones, el agua y los albergues; finalmente, se eval&uacute;a si los edificios que resisten el sismo aguantar&aacute;n las r&eacute;plicas. Cada fase tiene su propio comp&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera prueba para el nuevo Ejecutivo, coinciden Orrego y Cardona, no ser&aacute; estas semanas, sino en los pr&oacute;ximos meses. Levantar un pa&iacute;s destruido es una hoja en blanco donde Colombia ya suma un historial de errores burocr&aacute;ticos: tras el gran terremoto que asol&oacute; la regi&oacute;n cafetera en 1999, el censo de da&ntilde;os tuvo que repetirse seis veces en dos a&ntilde;os porque las cinco primeras estimaciones fueron inexactas. Se aprendi&oacute; a base de errores. 
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es que esa misma experiencia, forjada a golpe de tragedias, ha convertido al sistema colombiano en un referente respetado en el exterior. En un informe reciente, la Oficina de Naciones Unidas para la Reducci&oacute;n del Riesgo de Desastres destaca a Colombia como modelo regional de gobernanza del riesgo, con su Unidad Nacional en el centro de una red de 178 ciudades que trabajan en resiliencia. Es una pol&iacute;tica de Estado, anota el informe, levantada a lo largo de d&eacute;cadas, que ha sobrevivido a Gobiernos de todos los signos. Cardona, que dirigi&oacute; esa oficina, la cuenta entre sus fortalezas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la instituci&oacute;n tambi&eacute;n arrastra una profunda herida estructural al haber sido utilizada de manera cr&oacute;nica como bot&iacute;n pol&iacute;tico por distintos gobiernos. De hecho, en el sector se asume que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ninguna Administraci&oacute;n se ha librado de un esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n ligado a esta oficina</a> y, bajo el mandato de Gustavo Petro, toc&oacute; techo con un caso que hoy sigue en los tribunales. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la doble amenaza que preocupa a los expertos: la entidad vive atrapada entre el clientelismo rapaz y la politizaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Llamamiento a la unidad</h2><p class="article-text">
        Lo cierto es que hasta el mediod&iacute;a de este martes en Colombia, el balance oficial era de al menos 240 muertos. Se trata de una cifra que no ha dejado de aumentar con las horas, y graves da&ntilde;os estructurales en cinco departamentos: Valle del Cauca, Choc&oacute;, Quind&iacute;o, Risaralda y Caldas. Tres de ellas, las que conforman la regi&oacute;n del Eje Cafetero, en el centro del pa&iacute;s, ya hab&iacute;an padecido tragedias parecidas.
    </p><p class="article-text">
        El gran terremoto de Armenia en 1999 mat&oacute; a 1.185 personas y oblig&oacute; al pa&iacute;s a construir bajo estrictas normas sismorresistentes. Mucho antes, en 1983, la ciudad de Popay&aacute;n se hab&iacute;a venido abajo un Jueves Santo dejando m&aacute;s de 250 v&iacute;ctimas mortales. Ya en este siglo, las catastr&oacute;ficas inundaciones de 2010 anegaron la mitad del territorio. 
    </p><p class="article-text">
        En Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s y una de las m&aacute;s golpeadas por el terremoto, el presidente De la Espriella ha escenificado una tregua pol&iacute;tica este martes. Mientras los equipos de rescate retiraban toneladas de tierra y hormig&oacute;n, el mandatario ha apelado a la unidad nacional: &ldquo;Aqu&iacute; no hay divisiones ideol&oacute;gicas cuando se trata de defender a nuestra gente; solo hay una bandera, la de Colombia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El desastre ha evaporado as&iacute; el sectarismo de las semanas previas, cuando el propio presidente congel&oacute; el traspaso de carteras descalificando al anterior Gobierno progresista. Hoy, la gesti&oacute;n operativa de la peor tragedia de la d&eacute;cada depende de que la realidad aterrice en los despachos oficiales: frente a los escombros y la zozobra ciudadana, ya no hay margen para pulsos pol&iacute;ticos y la maquinaria del Estado debe funcionar a una sola marcha.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xawux8u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cortocircuito-traspaso-poderes-colombia-complica-gestion-terremoto-ultra-espriella_1_13441536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cortocircuito en el traspaso de poderes en Colombia complica la gestión del terremoto para el ultra De La Espriella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Terremotos,Abelardo de la Espriella,Gustavo Petro,Emergencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peor terremoto de este siglo en Colombia golpea una zona pobre, aislada y olvidada: "La ciudad está colapsada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0356793e-17c5-4d27-96bf-4feb998ac4d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peor terremoto de este siglo en Colombia golpea una zona pobre, aislada y olvidada: &quot;La ciudad está colapsada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El terremoto, de magnitud 7,4, ha tenido su epicentro en una región asolada desde hace décadas por la miseria: el Chocó. El 70% de sus habitantes, en su mayoría afrodescendientes, viven por debajo del umbral de la pobreza</p><p class="subtitle">Última hora del terremoto en Colombia, en directo</p><p class="subtitle">Los mapas del terremoto en Colombia: estas son las zonas más afectadas
</p></div><p class="article-text">
        El terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido Colombia la ma&ntilde;ana de este lunes, el peor en lo que va de siglo, ha tenido su epicentro en una regi&oacute;n asolada desde hace d&eacute;cadas por la miseria: el Choc&oacute;. El 70% de todos sus habitantes, en su mayor&iacute;a afrodescendientes, viven por debajo del umbral de la pobreza monetaria (132 euros al mes por persona al cambio actual). Una realidad parad&oacute;jica para una zona desbordante en recursos naturales y con un litoral de 374 kil&oacute;metros sobre el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Las im&aacute;genes de sus calles ca&oacute;ticas y edificios convertidos en escombros se suman hoy a la tragedia de una regi&oacute;n v&iacute;ctima del olvido cr&oacute;nico del Estado colombiano.
    </p><p class="article-text">
        En su primera declaraci&oacute;n p&uacute;blica tras el terremoto, el presidente del pa&iacute;s, Abelardo de la Espriella, ha confirmado m&aacute;s de 100 muertos y 570 heridos (cifra que ha ido aumentando a lo largo de este martes). Horas antes, las autoridades locales hab&iacute;an confirmado la muerte de 40 personas en la localidad de Pereira, tres en Manizales, nueve en el Choc&oacute; y otra en Medell&iacute;n. Adem&aacute;s, hay 27 fallecidos en el Valle de Cauca. Rescatistas y civiles tratan de sacar a las v&iacute;ctimas bajo los escombros.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xawha9q" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La gobernadora del Choc&oacute;, Nubia Carolina C&oacute;rdoba Curi, ha confirmado a trav&eacute;s de la red social X que en Quibd&oacute;, la capital de la regi&oacute;n, adem&aacute;s de v&iacute;ctimas, se han registrado severos da&ntilde;os estructurales en numerosas edificaciones. Sin embargo, la mayor inquietud tiene su escenario en San Jos&eacute; del Palmar, epicentro de la tragedia. Este municipio, encajonado de forma abrupta entre la densidad de la selva y la cordillera occidental, carece de hospital p&uacute;blico y su precaria cobertura descansa sobre un ambulatorio local y una &uacute;nica ambulancia para emergencias vitales, tal y como denunci&oacute; hace apenas unas semanas la Defensor&iacute;a del Pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Saulo Guerrero, un operador tur&iacute;stico de 43 a&ntilde;os, relata a elDiario.es desde Quibd&oacute;, a trav&eacute;s de WhatsApp, que las redes m&oacute;viles colapsaron tras el sismo. &ldquo;Nunca hab&iacute;a sentido un temblor tan fuerte; es una tragedia. Estaba en el tercer piso de mi casa y baj&eacute; corriendo. La ciudad est&aacute; colapsada, la gente est&aacute; convulsionada buscando a sus familiares y me reportan la ca&iacute;da de edificios en algunos sectores&rdquo;, detall&oacute;. Asimismo, el testigo a&ntilde;adi&oacute; que su vivienda en la capital del Choc&oacute; no sufri&oacute; da&ntilde;os materiales debido a que es una construcci&oacute;n reciente y cuenta con bases s&oacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias del se&iacute;smo amenazan con aislar a&uacute;n m&aacute;s a una regi&oacute;n con viejos problemas de comunicaci&oacute;n por v&iacute;a a&eacute;rea. El aeropuerto de Quibd&oacute; ha suspendido por completo sus operaciones mientras los inspectores de la aviaci&oacute;n civil eval&uacute;an los da&ntilde;os en la terminal. El par&oacute;n de la red aeroportuaria se ha extendido con rapidez hacia el coraz&oacute;n del pa&iacute;s: los aer&oacute;dromos del llamado Eje Cafetero, como Pereira, Manizales o Armenia, tambi&eacute;n han interrumpido sus vuelos a la espera de revisiones estructurales que descarten riesgos en las pistas.
    </p><p class="article-text">
        El Servicio Geol&oacute;gico Colombiano inform&oacute; que el terremoto tuvo una profundidad de 103 kil&oacute;metros, una profundidad que atenu&oacute; su energ&iacute;a al llegar a la superficie  y que, sin embargo, es el de mayor magnitud registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Una realidad opuesta se vivi&oacute; en el hogar de Dionilde Mosquera, ama de casa de 46 a&ntilde;os, donde los peores momentos de p&aacute;nico los sufri&oacute; su hija de 19 a&ntilde;os, Eilen Rivas. &ldquo;Ella entr&oacute; en estado de shock y qued&oacute; paralizada. No reaccionaba. A su hermano le toc&oacute; jalarla y llevarla a la calle porque no se pod&iacute;a mover. Toda la tarde ha estado con dolor de cabeza y tensi&oacute;n alta&rdquo;, relat&oacute; S&aacute;nchez. Los efectos del terremoto dejaron su inmueble con m&uacute;ltiples grietas y derribaron la pared de una de las habitaciones: &ldquo;Esta noche pienso dormir donde una vecina porque me da mucho miedo&rdquo;. Para colmo de males, a las 16:00 horas la temperatura rondaba los 33 grados con una alta humedad: &ldquo;Estamos sin luz, a oscuras y hace un calor sofocante&rdquo;, remat&oacute;.
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                Un edificio colapsado en Cali (Colombia), este lunes.                            </span>
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        El terremoto ocurre en medio de cierto vac&iacute;o administrativo. El actual presidente, Abelardo de la Espriella, apenas un mes antes de su <a href="https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toma de posesi&oacute;n el pasado viernes</a>, orden&oacute; suspender de forma abrupta el traspaso de carteras con el Ejecutivo saliente de Gustavo Petro. Mediante un comunicado oficial, De la Espriella instruy&oacute; a su vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, para detener de inmediato cualquier intercambio de informaci&oacute;n institucional con la administraci&oacute;n saliente. De hecho, los equipos de transici&oacute;n apenas hab&iacute;an alcanzado a reunirse en dos ocasiones antes de que se congelaran las relaciones entre dos bloques pol&iacute;ticos antag&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella achac&oacute; este cortocircuito institucional a la negativa de Petro a reconocer su victoria electoral. Por su parte, el Ejecutivo saliente, el &uacute;nico de izquierdas en la historia de Colombia, congel&oacute; desde mediados de julio el trasvase de datos financieros, administrativos y t&eacute;cnicos por considerar que no hab&iacute;a unas &ldquo;condiciones m&iacute;nimas de respeto institucional&rdquo;, llegando a tildar de &ldquo;ileg&iacute;tima&rdquo; la elecci&oacute;n de su sucesor. La suspensi&oacute;n del empalme ha dejado incompleto el traspaso de informaci&oacute;n entre ambos gobiernos, justo cuando el nuevo Ejecutivo enfrenta su primera gran emergencia.
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<div class="terremoto-wrapper">
    <h4 class="terremoto-title">Terremoto de magnitud 7,4 en Colombia</h4>
    <p class="terremoto-subtitle">
        Intensidad de la sacudida estimada por el USGS (escala de Mercalli). Cuanto más rojo, más fuerte se sintió el temblor.
    </p>

    <div class="terremoto-legend" id="leyenda"></div>

    <!-- Una .terremoto-col por mapa. Para un solo terremoto, deja una sola
         columna (su id debe coincidir con el container del array EVENTOS del JS). -->
    <div class="terremoto-duo">
        <div class="terremoto-col">
            <div class="terremoto-col-head">
                <span class="terremoto-col-mag">Magnitud 7,4</span>
                <span class="terremoto-col-hora">07:34h · hora local · profundidad 110 km</span>
            </div>
            <div class="terremoto-map" id="mapa-col"></div>
        </div>
    </div>

    <p class="terremoto-source">Fuente: Servicio Geológico de EE UU (USGS). Hora local de Colombia</p>
</div>

<!-- Producción: min.js (BASE = URL de datos.eldiario.es, así el .pmtiles carga
     esté donde esté embebida la pieza).
     Para probar en local, comenta esta línea y descomenta la de desarrollo. -->
<script src="https://datos.eldiario.es/proyectos/2026/2608-terremoto-colombia/terremoto_colombia_min.js"></script>
<!-- <script src="./terremoto_colombia.js"></script> -->   <!-- desarrollo (BASE='./') -->
    </figure><p class="article-text">
        La Unidad Nacional para la Gesti&oacute;n del Riesgo de Desastres (UNGRD), encargada de coordinar la respuesta a la cat&aacute;strofe, es el reflejo m&aacute;s crudo de este vac&iacute;o institucional. Al frente de ella se encuentra un director reci&eacute;n designado, David Tamayo, pero el nuevo Ejecutivo de ultraderecha apenas ha tenido margen para materializar los relevos operativos de una entidad que naufrag&oacute; en el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n del mandato de Gustavo Petro</a>. Con solo tres d&iacute;as en el poder, el Gobierno central lidia con una crisis aguda arrastrando graves carencias y puntos ciegos en un organismo que, parad&oacute;jicamente, el propio presidente hab&iacute;a prometido suprimir durante la campa&ntilde;a electoral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada este lunes, en Manizales (Colombia)"
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                Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada este lunes, en Manizales (Colombia)                            </span>
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        Los otros focos de la destrucci&oacute;n se sit&uacute;an en capitales departamentales como Manizales, Cali, Medell&iacute;n y la propia Pereira, en el departamento de Risaralda donde sobre las 11.40 de la ma&ntilde;ana ya ascend&iacute;a a 40 el n&uacute;mero de muertos. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la gravedad de la situaci&oacute;n, el presidente De la Espriella ha decretado el estado de emergencia y ha anunciado mediante un comunicado oficial que asumir&aacute; en primera persona la gesti&oacute;n de la crisis: &ldquo;He tomado directamente el liderazgo de la atenci&oacute;n en San Jos&eacute; del Palmar y he ordenado la instalaci&oacute;n de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la asistencia a los damnificados&rdquo;. Tras esta declaraci&oacute;n, el mandatario se desplaz&oacute; a Quibd&oacute;, capital departamental con 143.000 habitantes, para dirigir todo el despliegue operativo desde all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El exdirector de la agencia de emergencias durante la Administraci&oacute;n Petro, Carlos Carrillo, ha exigido a De la Espriella a trav&eacute;s de la red social X la formalizaci&oacute;n del nombramiento: &ldquo;El presidente debe dar posesi&oacute;n de inmediato al nuevo director de la UNGRD; la respuesta a un evento de esta magnitud no permite comunicaciones rotas o ambig&uuml;edades en la l&iacute;nea de mando&rdquo;. Con este reclamo, la oposici&oacute;n pone el foco en la vulnerabilidad estructural de un Estado atrapado en sus propias reyertas ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        El terremoto sorprendi&oacute; a Virginia C&oacute;rdoba, de 48 a&ntilde;os, a las 7:34 de la ma&ntilde;ana (las 14.34 en Madrid), justo cuando se preparaba para salir hacia su oficina en la C&aacute;mara de Comercio de Quibd&oacute;. En segundos, la primera planta de su vivienda alquilada se desplom&oacute;. Hoy, las paredes agrietadas y unas vigas de madera apenas sostienen el techo de lo que queda en pie. El p&aacute;nico es generalizado entre los vecinos, cuyas casas tambi&eacute;n sufrieron graves da&ntilde;os. &ldquo;No pienso acostarme esta noche en mi cama. Nadie por ac&aacute; quiere entrar a las casas&rdquo;, confiesa Virginia, quien pasar&aacute; la noche a la intemperie junto a su familia.
    </p><p class="article-text">
        Los nervios y el bloqueo de v&iacute;as por escombros le han impedido abastecerse de alimentos. Aunque sus familiares directos resultaron ilesos, la casa de una t&iacute;a qued&oacute; destruida. El balance personal es desolador: Virginia a&uacute;n desconoce el estado de su lugar de trabajo y lamenta la muerte de un conocido mientras espera noticias de varios desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s del se&iacute;smo, el presidente De la Espriella anunci&oacute; un subsidio de arriendo para los chocoanos damnificados. Mientras tanto, en San Jos&eacute; del Palmar, epicentro de la tragedia y un municipio de 5.000 habitantes cuya econom&iacute;a basada en el cacao, la ganader&iacute;a y un fruto llamado chontaduro pende de un hilo, el panorama es cr&iacute;tico. Su alcalde asegur&oacute; al diario El Tiempo que de momento no se han registrado fallecidos. Declar&oacute;, as&iacute; mismo, que la &uacute;nica v&iacute;a de acceso qued&oacute; sepultada por deslizamientos de tierra. Cifr&oacute; en unas 400 las viviendas afectadas y en una veintena las estructuras colapsadas. Adem&aacute;s, la falta de se&ntilde;al telef&oacute;nica ha impedido la comunicaci&oacute;n en uno de los puntos m&aacute;s golpeados de la zona y donde viven cerca de 3.000 personas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-busca-victimas-peor-terremoto-ultima-decada-deja-110-muertos_1_13439142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peor terremoto de este siglo en Colombia golpea una zona pobre, aislada y olvidada: "La ciudad está colapsada"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Terremotos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13369017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78571f3d-51a6-4359-ad4c-b78bc5baf830_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1526y903.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro '¿Quién manda en Colombia?' retrata las estructuras que deciden el destino de 50 millones de habitantes en una de las sociedades más desiguales del mundo</p><p class="subtitle">Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel
</p></div><p class="article-text">
        Las tres p&aacute;ginas del programa de Gobierno del presidente electo de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, omiten la palabra &ldquo;desigualdad&rdquo;. Aunque sus propuestas mencionan la pobreza rural, el hambre, la exclusi&oacute;n financiera o la informalidad laboral, no profundizan en por qu&eacute; una naci&oacute;n con medio siglo de crecimiento casi sostenido sigue arrastrando una de las mayores brechas sociales del planeta (la cuarta, seg&uacute;n el Banco Mundial). Su hoja de ruta para los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os es, sin buscarlo, un manifiesto revelador: resume con fidelidad la manera en que las &eacute;lites colombianas han entendido tradicionalmente el progreso del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar entonces la peculiaridad de un Estado que ha resistido las tentaciones autoritarias, pero no logra desprenderse de las desigualdades o de una violencia que se renueva generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n? El libro <em>&iquest;Qui&eacute;n manda en Colombia?</em> (Mediapluma Editorial, 2026), de los acad&eacute;micos Jenny Pearce (Inglaterra, 1956) y Juan David Velasco Montoya (Colombia, 1990), ofrece un debate poco complaciente. Sus autores rechazan la idea de que se trate de una paradoja hist&oacute;rica. En su lugar, hablan de una &ldquo;singularidad&rdquo;. Para sostenerlo, dedicaron cinco a&ntilde;os a desentra&ntilde;ar qui&eacute;nes son las &eacute;lites colombianas, c&oacute;mo han ejercido el poder y qu&eacute; idea de naci&oacute;n han impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Una de las ra&iacute;ces de su investigaci&oacute;n consisti&oacute; en resolver por qu&eacute; en Colombia la pobreza est&aacute; mejor cartografiada que el poder. Mientras existen mapas detallados de la miseria y diagn&oacute;sticos minuciosos de la exclusi&oacute;n, el perfil de quienes han moldeado el pa&iacute;s ha pasado desapercibido. &iquest;Qu&eacute; papel juegan, por ejemplo, los seis individuos m&aacute;s ricos del pa&iacute;s y por qu&eacute; su patrimonio equivale al 12% del PIB nacional? 
    </p><p class="article-text">
        Para romper ese y otros vac&iacute;os, Pearce y Velasco Montoya, los dos vinculados a la London School of Economics, identificaron a 932 personas en sectores pol&iacute;ticos, empresariales, gremiales o judiciales, junto a 119 familias con el poder de alterar el rumbo de una naci&oacute;n de 50 millones de habitantes. Muchos de ellos rechazaron hablar. No sorprende: mencionar la palabra &ldquo;oligarqu&iacute;a&rdquo; o las cifras de concentraci&oacute;n de la riqueza a&uacute;n incomoda (el coeficiente de Gini oficial, que mide la desigualdad, llega a 0,89 sobre 1 en la tierra y a 0,657 sobre 1 en el ingreso de los hogares).
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es conversa con los autores por separado: con Pearce, que ha investigado la violencia en Am&eacute;rica Latina, mediante una videollamada que atiende desde la costa inglesa. El encuentro con Velasco, polit&oacute;logo e investigador de la Universidad Javeriana, se da una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a festivo en un caf&eacute; de Chapinero Alto, en Bogot&aacute;. Ambos coinciden en el diagn&oacute;stico esencial: las &eacute;lites colombianas no ignoran su papel en la construcci&oacute;n del pa&iacute;s con sus virtudes y sus fracturas. 
    </p><h2 class="article-text">Proteger los privilegios</h2><p class="article-text">
        Los autores se&ntilde;alan que, en general, cada vez hay m&aacute;s consciencia en torno a la realidad que, en buena medida, han forjado. Por eso, Pearce precisa que el nudo gordiano no es la ausencia de propuestas de reforma, que las ha habido desde las &eacute;lites, sino la pregunta de por qu&eacute; aquellas que eran viables y deseables terminaron fracasando. La respuesta, advierte la autora, no apunta a una disfunci&oacute;n accidental del Estado colombiano, sino a un sistema que funciona a la perfecci&oacute;n para quienes lo han controlado. Cada vez que una iniciativa pol&iacute;tica ha amenazado con corregir problemas de fondo, la reacci&oacute;n de los sectores dominantes ha sido la misma: cerrar filas para proteger sus privilegios. 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no es un diagn&oacute;stico aislado. Desde los a&ntilde;os veinte del siglo pasado, Colombia ha intentado democratizar la tenencia de la tierra &mdash;motor hist&oacute;rico del conflicto armado&mdash;, descentralizar un Estado hiperconcentrado en Bogot&aacute; o desactivar circuitos institucionales que limitan la participaci&oacute;n ciudadana (como impulsar la educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad). Esos intentos, sin embargo, se toparon siempre con un techo. Por eso la llegada al poder de Gustavo Petro, como primer presidente de izquierda, fue singular, aunque tampoco escap&oacute; a las l&oacute;gicas de resistencia estructural. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras cuatro a&ntilde;os marcados por el desgaste de sus reformas, en general fallidas, y por transgresiones simb&oacute;licas &mdash;como gobernar a golpe de tuit o romper etiquetas tradicionales&mdash;, el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electorado volvi&oacute; a virar: el pasado 21 de junio, en la segunda vuelta m&aacute;s ajustada de la historia reciente del pa&iacute;s,</a> el derechista radical De la Espriella se impuso por menos de un punto porcentual.
    </p><p class="article-text">
        El ADN conservador reaccion&oacute; contra un posible segundo Gobierno de izquierdas en l&iacute;nea. &ldquo;Hay unos consensos m&iacute;nimos casi inalterables sobre c&oacute;mo manejar el Estado y la econom&iacute;a&rdquo;, resume Velasco. &iquest;En qu&eacute; consisten? Los acad&eacute;micos detectan &mdash;a lo largo de casi 800 p&aacute;ginas&mdash; tres palancas hist&oacute;ricamente intocables para las distintas &ldquo;constelaciones de &eacute;lites&rdquo;: la propiedad de la tierra, la tributaci&oacute;n progresiva y el monopolio de la fuerza. &ldquo;La historia de Colombia es la posposici&oacute;n indefinida de cambios sociales necesarios&rdquo;, se lee en el libro.
    </p><h2 class="article-text">Contener la miseria extrema</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n revela, en todo caso, que las &eacute;lites colombianas no conforman un solo bloque monol&iacute;tico. Ha habido voces progresistas. Petro, que adem&aacute;s estuvo tres legislaturas en el Congreso, es una de ellas. Y, por momentos, han logrado abrir v&aacute;lvulas de escape para descomprimir el sistema. Un hito de esta apertura fue la Constituci&oacute;n de 1991, que integr&oacute; al sistema pol&iacute;tico a la guerrilla del M-19, donde milit&oacute; el presidente saliente, y cre&oacute; una Corte Constitucional garante de los derechos de las minor&iacute;as. Dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) desafi&oacute; la ola militarista de inicios del milenio con un proceso de paz con las FARC, el grupo insurgente m&aacute;s poderoso, que estableci&oacute; un sistema de verdad, justicia y reparaci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esos esfuerzos, advierten los autores, han sido limitados. Las &eacute;lites se han concentrado en defender con firmeza la seguridad jur&iacute;dica de la propiedad y de los contratos, han preservado una macroeconom&iacute;a s&oacute;lida a ojos de los organismos multilaterales y han mantenido una subordinaci&oacute;n sin fisuras a las pol&iacute;ticas de Washington. Al mismo tiempo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han mostrado escaso inter&eacute;s en construir el bienestar que, en Europa occidental o en parte del Cono Sur, ha facilitado acelerar la movilidad social</a>. El resultado: crecimiento sostenido del PIB en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos que nunca ha desembocado en el viejo anhelo liberal de un Estado social de derecho de verdad equilibrado.
    </p><p class="article-text">
        Ese espejo un tanto roto obedece a una hoja de ruta ideol&oacute;gica deliberada que los autores trazan con claridad. El modelo vigente, consolidado durante las dos presidencias de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010), uni&oacute; ortodoxia neoliberal y programas asistenciales focalizados hacia poblaciones vulnerables. Pero, una vez m&aacute;s, no buscaba ampliar derechos universales, sino contener la miseria extrema. Al igual que en otras democracias, los autores analizan c&oacute;mo una serie de decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas se afianz&oacute; a trav&eacute;s del lenguaje neutro de la tecnocracia, present&aacute;ndose como la &uacute;nica f&oacute;rmula de gesti&oacute;n pol&iacute;tica posible y no como una opci&oacute;n m&aacute;s entre varias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía de archivo del expresidente de Colombia, Álvaro Uribe.                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Blindaje securitario y alivio financiero</h2><p class="article-text">
        En Colombia opera una paradoja: las &eacute;lites pol&iacute;ticas y gremiales que han controlado el poder han carecido de una visi&oacute;n compartida de pa&iacute;s, seg&uacute;n la investigaci&oacute;n. Ante la ausencia de un proyecto nacional predomina lo que Velasco llama &ldquo;unidad en la dispersi&oacute;n&rdquo;: acuerdos b&aacute;sicos para garantizar la estabilidad econ&oacute;mica y la viabilidad del Estado. Detr&aacute;s de ese consenso formal, subyace una tensi&oacute;n permanente entre diferentes facciones que se alternan en el poder seg&uacute;n el momento pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta disputa soterrada, seg&uacute;n el libro, se dirime en tres tableros. Primero, una confrontaci&oacute;n program&aacute;tica sobre las visiones de progreso econ&oacute;mico y social. Segundo, un debate de fondo sobre la representatividad nacional entre la ciudadan&iacute;a liberal, la movilizaci&oacute;n popular o la concepci&oacute;n conservadora de la patria. Tercero, y m&aacute;s cruento, el de la paz y la seguridad. En este terreno, la falta de acuerdo para cerrar el conflicto armado ha perpetuado una suerte de doble moral: frente al narcotr&aacute;fico coexisten la ret&oacute;rica oficial de la guerra frontal con la tolerancia pragm&aacute;tica o la complicidad a distintos niveles de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe un factor tangible detr&aacute;s de esa indiferencia que rara vez se se&ntilde;ala: la guerra interna colombiana apenas alcanz&oacute; a las &eacute;lites. &ldquo;El conflicto armado afecta de forma desproporcionada a las poblaciones m&aacute;s pobres, a mujeres, minor&iacute;as &eacute;tnicas y campesinos que habitan zonas rurales y periferias urbanas&rdquo;, explica Velasco. Salvo contadas excepciones, la violencia esquiv&oacute; el cuerpo de quienes concentran el poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay unos consensos mínimos casi inalterables sobre cómo manejar el Estado y la economía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan David Velasco Montoya</span>
                                        <span>—</span> Autor del libro &#039;¿Quién manda en Colombia?&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y si bien es cierto que hubo momentos de ruptura &mdash;como la ofensiva del cartel de Medell&iacute;n entre los ochenta y los noventa, o la oleada de secuestros contra terratenientes y ganaderos&mdash;, las estad&iacute;sticas desmitifican el alcance general de esos episodios. Los datos del tribunal de la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz (JEP) son tajantes: el grueso de las v&iacute;ctimas de secuestro perteneci&oacute; a comerciantes, trabajadores y propietarios de peque&ntilde;as empresas. En definitiva, el golpe recay&oacute; sobre la clase media urbana y rural y no sobre las rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        Al blindaje securitario de los estratos altos se suma el alivio financiero y humano. El esfuerzo b&eacute;lico en Colombia no desangr&oacute; los bolsillos ni los hogares de renta m&aacute;s alta. Por un lado, una parte sustancial del financiamiento militar provino de la cooperaci&oacute;n internacional, en particular de Estados Unidos. Por otro, tal como recuerda Velasco, las familias dominantes consiguieron esquivar hist&oacute;ricamente que sus hijos cumplieran, por ejemplo, el servicio militar obligatorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Con todo, pase lo que pase con el nuevo proyecto pol&iacute;tico bautizado como &ldquo;Patria Milagro&rdquo; de De la Espriella, Velasco insiste en que algo ya ha cambiado de manera irreversible. El presidente Petro puso a Colombia a debatir preguntas de fondo que el pa&iacute;s jam&aacute;s se hab&iacute;a hecho en voz alta: si el crecimiento econ&oacute;mico basta por s&iacute; solo para garantizar bienestar, si subir el salario m&iacute;nimo es siempre nocivo o puede reactivar el consumo, si tiene sentido seguir dependiendo de la renta petrolera cuando el resto del mundo intenta desengancharse para migrar a otras fuentes de energ&iacute;a limpia.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, esos interrogantes ni se formulaban: la ortodoxia, consensuada por casi todo el arco pol&iacute;tico, los daba por resueltos de antemano. &ldquo;No hay verdades reveladas en ninguna de estas discusiones&rdquo;, concluye Velasco, &ldquo;y eso es precisamente lo valioso: son debates que antes apenas exist&iacute;an porque hab&iacute;a una unanimidad intelectual casi total&rdquo;. En esta historia siguen presentes un centenar de familias acaudaladas o las &eacute;lites gremiales que el libro retrata a fondo. Hoy, sin embargo, por primera vez en generaciones, medio pa&iacute;s cuestiona aquellos mantras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/radiografia-colombia-centenar-familias-llegaron-dirigir-pais_1_13369017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radiografía del poder en Colombia: cómo un centenar de familias llegaron a dirigir todo un país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3572944c-04fb-4181-928e-15863038576d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1058y141.jpg" width="1200" height="675" alt="Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo mandatario ultra traslada el Congreso a Cali y su toma de posesión se lleva a cabo fuera de Bogotá por primera vez en 134 años
</p><p class="subtitle">Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción
</p></div><p class="article-text">
        Rompiendo el molde de 134 a&ntilde;os de centralismo bogotano, el penalista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os, jur&oacute; este viernes como presidente de Colombia en Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. Tras recibir la banda presidencial en un sobrio auditorio universitario, el escenario mut&oacute; al rigor marcial: el nuevo mandatario ultra se traslad&oacute; al Batall&oacute;n Pichincha para pronunciar su primer discurso frente a una austera formaci&oacute;n de gala. Los soldados, firmes a pesar de los 29 grados de la tarde cale&ntilde;a, asistieron en primera fila a una alocuci&oacute;n de una hora y diecisiete minutos que marc&oacute; el inicio de su era con promesas tajantes y varios dardos a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la herencia recibida del izquierdista Gustavo Petro</a>: &ldquo;He venido a cerrar un cap&iacute;tulo de resignaci&oacute;n nacional y a emprender junto al pueblo la transformaci&oacute;n m&aacute;s profunda de nuestro destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su llegada al poder es el triunfo de un forastero absoluto de la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Antes de enfundarse la banda presidencial, la vida de este caribe&ntilde;o criado en la norte&ntilde;a ciudad de Monter&iacute;a transcurri&oacute; entre el lujo de Miami, los litigios de criminales de alto perfil y una agresividad judicial que le vali&oacute; el apodo de &ldquo;El Tigre&rdquo;. De la Espriella no necesit&oacute; carrera pol&iacute;tica: le bast&oacute; una plataforma radical que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dej&oacute; tibio al tradicional Centro Democr&aacute;tico del expresidente &Aacute;lvaro Uribe</a> para sintonizar con la desafecci&oacute;n de media Colombia. As&iacute;, en la segunda vuelta del pasado 21 de junio, logr&oacute; una victoria sobre el oficialista Iv&aacute;n Cepeda con un residual 0,96% que, sin embargo, bast&oacute; para cambiar el p&eacute;ndulo del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la liturgia de la jura de De la Espriella estuvo llena de misticismo religioso. Rodeado de rabinos, pastores y obispos que se turnaron para bendecir su mandato, el nuevo presidente se cobij&oacute; bajo la mirada de unos 2.500 asistentes y una estatuilla de la Virgen Mar&iacute;a que presidi&oacute; el escenario del auditorio universitario durante la primera parte de su investidura. Tras invocar a Dios y a Jesucristo en buena parte de su discurso, el mandatario cerr&oacute; su intervenci&oacute;n sobre las 18.55 (la 1.55 de la madrugada en Madrid) con un grito fervoroso: &ldquo;&iexcl;Que viva Cristo Rey!&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abelardo de la Espriella tras jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien le impuso la banda presidencial.                            </span>
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        Esa frase no es una simple consigna en Colombia: es un eco que remite a la militancia cat&oacute;lica radical y a los fantasmas de otros tiempos, cuando la batalla por la laicidad centr&oacute; la violencia bipartidista de la primera mitad del siglo pasado. El discurso traz&oacute; una l&iacute;nea recta hacia las ra&iacute;ces del conservadurismo. Cit&oacute; una y otra vez a Marco Fidel Su&aacute;rez, presidente tradicionalista de 1918, rescatando su viejo mandato de proteger los fondos p&uacute;blicos bajo &ldquo;siete llaves&rdquo;. Y otro pilar de su relato fue el expresidente coste&ntilde;o Rafael N&uacute;&ntilde;ez, arquitecto de la Regeneraci&oacute;n del siglo XIX. Con ello dej&oacute; claro el alcance de su ambici&oacute;n: prometi&oacute; una r&eacute;plica de aquella suerte de refundaci&oacute;n moral, institucional, administrativa y econ&oacute;mica dise&ntilde;ada para barrer de golpe con la huella de Petro.
    </p><h2 class="article-text">Megac&aacute;rceles en la Patria Milagro </h2><p class="article-text">
        Con una sola frase, De la Espriella dinamit&oacute; el legado de su antecesor en materia de seguridad. &ldquo;La opci&oacute;n del di&aacute;logo est&aacute; completamente agotada&rdquo;, sentenci&oacute;, sepultando el modelo de la &ldquo;paz total&rdquo; que Gustavo Petro arm&oacute; como eje de su Gobierno para desmontar el reguero de grupos criminales que delinquen en la Colombia de hoy. De hecho, la ofensiva del ultraconservador apunt&oacute; m&aacute;s alto al prometer una revisi&oacute;n con &ldquo;absoluto rigor&rdquo; del tribunal especial que juzga desde hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada los cr&iacute;menes de la guerra en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        La maniobra sintoniza con una derecha colombiana que siempre ha descre&iacute;do del pacto firmado con la guerrilla marxista en 2016. Un escepticismo que De la Espriella sell&oacute; con un lac&oacute;nico: &ldquo;No habr&aacute; impunidad&rdquo;. Con ese mismo tono tajante, el nuevo mandatario no esper&oacute; a pisar su despacho para ejercer el mando e imparti&oacute; sus primeras directrices militares desde la tribuna. Revestido como comandante supremo ante las tropas del Batall&oacute;n Pichincha, orden&oacute; a las Fuerzas Militares y de Polic&iacute;a combatir sin tregua a todas las estructuras criminales en una hoja de ruta que combin&oacute; la promesa inminente de una lista negra de &ldquo;grupos narcoterroristas&rdquo; con la edificaci&oacute;n de megac&aacute;rceles y un blindaje judicial dise&ntilde;ado para que los uniformados no sean perseguidos por actos de servicio.
    </p><p class="article-text">
        De las &oacute;rdenes de cuartel, el discurso salt&oacute; sin transiciones a los dogmas ultraortodoxos de la econom&iacute;a de libre mercado. De la Espriella se erigi&oacute; como el guardi&aacute;n de la empresa privada: prometi&oacute; firmar en cuesti&oacute;n de horas el decreto de congelamiento del desbordado gasto p&uacute;blico, as&iacute; como blindar la independencia del Banco de la Rep&uacute;blica frente a las &ldquo;tentaciones populistas&rdquo;, en alusi&oacute;n al enfoque del Gobierno saliente. Para formarse una idea, adelant&oacute; que su cruzada fiscal incluye aliviar el impuesto al patrimonio, que grava las mayores fortunas del pa&iacute;s, y reconfigurar el sistema tributario.
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                Abelardo de la Espriella llega con su familia a la ceremonia de posesión como presidente de Colombia, este viernes en Cali (Colombia).                            </span>
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        Pero el cl&iacute;max de su oferta econ&oacute;mica lleg&oacute; al abordar el declive de la petrolera de mayor&iacute;a estatal Ecopetrol, el mayor activo de la Naci&oacute;n que, seg&uacute;n denunci&oacute;, vio c&oacute;mo sus ganancias se hund&iacute;an de 32 a 9 billones de pesos entre 2022 y 2025 (de 8.000 millones de euros a 2.250 millones). &iquest;Su receta para resucitarla? Revertir de golpe la agenda verde y de descarbonizaci&oacute;n de su predecesor e inaugurar la era del fracking bajo un sello de &ldquo;responsabilidad ambiental&rdquo; que tendr&aacute; que justificar ante los tribunales que lo han prohibido.
    </p><h2 class="article-text">Revanchismo ideol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        De la Espriella prometi&oacute; que no impulsar&aacute; cambios a la Constituci&oacute;n. Y que la lucha anticorrupci&oacute;n dejar&aacute; de ser &ldquo;una declaraci&oacute;n de buenas intenciones&rdquo; para convertirse en &ldquo;un m&eacute;todo permanente de gobierno&rdquo;, con tecnolog&iacute;as de trazabilidad digital para vigilar el dinero estatal &ldquo;desde su origen hasta su destino&rdquo;. Su tono fue en ascenso. Y vino una advertencia contra el Ejecutivo saliente. Tras asegurar que su equipo documenta lo que llam&oacute; &ldquo;el vasto entramado de corrupci&oacute;n&rdquo; que deja el Gobierno de Petro, avis&oacute; de que llevar&aacute; las pruebas ante tribunales nacionales e internacionales: &ldquo;No habr&aacute; impunidad; no habr&aacute; escondite; a los corruptos no los despachamos con una simple condena moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio chirri&oacute; con las garant&iacute;as que &eacute;l mismo hab&iacute;a ofrecido minutos antes. El mandatario acababa de jurar que &ldquo;nadie ser&aacute; perseguido por pensar distinto&rdquo; y prometi&oacute; no &ldquo;atacar ni desafiar a los jueces&rdquo;, pero dej&oacute; claro que volcar&iacute;a la fuerza del Estado contra su antecesor. Por eso, mientras el presidente se despachaba en Cali, al suroccidente del pa&iacute;s, la bancada del ahora opositor Pacto Hist&oacute;rico se plantaba en las escalinatas del Capitolio en Bogot&aacute; como se&ntilde;al de protesta. Desde all&iacute;, el progresismo acus&oacute; al Gobierno entrante de camuflar el revanchismo ideol&oacute;gico bajo la m&aacute;scara de la justicia.
    </p><h2 class="article-text">Desaires y desplantes </h2><p class="article-text">
        La pasarela de invitados dibuj&oacute; el mapa ideol&oacute;gico del nuevo Gobierno: un retrato definido tanto por las lealtades como por los desaires de la jornada. Al amparo del rey Felipe VI de Espa&ntilde;a, la primera l&iacute;nea en la arena universitaria la ocup&oacute; la plana mayor de la nueva derecha latinoamericana: el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el chileno Jos&eacute; Antonio Kast. Entre monarcas y dignatarios se acomod&oacute; tambi&eacute;n el pol&eacute;mico presidente de la FIFA: Gianni Infantino. 
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                    alt="El rey Felipe VI durante la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia."
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            <span class="title">
                El rey Felipe VI durante la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.                            </span>
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        No obstante, las sombras de la foto de familia tambi&eacute;n fueron evidentes: el desplante del izquierdista Gustavo Petro al esquivar la cita cale&ntilde;a y la meticulosa purga en la lista de exmandatarios colombianos. Aunque acudieron tres conservadores y un liberal, De la Espriella vet&oacute; expl&iacute;citamente a Ernesto Samper (1994-1998), l&iacute;der con posturas socialdem&oacute;cratas y marcado por los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, y a Juan Manuel Santos (2010-2018), el arquitecto del proceso de paz con la guerrilla de las FARC. La Casa Blanca, cuyo respaldo de Donald Trump hab&iacute;a avalado abiertamente la campa&ntilde;a del ultra colombiano, prefiri&oacute; restar peso diplom&aacute;tico a su delegaci&oacute;n enviando al fiscal general interino Todd Blanche en lugar de a su secretario de Estado, Marco Rubio.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo presidente reivindic&oacute; su geograf&iacute;a caribe&ntilde;a. Sostuvo que ning&uacute;n &ldquo;hijo verdadero del Caribe&rdquo; ocupaba el solio de Bol&iacute;var, el primer presidente del pa&iacute;s, desde el XIX. Minutos antes, a su costado, hab&iacute;a tomado juramento su vicepresidente, Jos&eacute; Manuel Restrepo, el acad&eacute;mico y exministro de Hacienda elegido para imprimir un acento ejecutivo al novel proyecto pol&iacute;tico del reci&eacute;n creado partido Defensores de la Patria. Fue entonces cuando el mandatario desarm&oacute; su perfil combativo para mirar a su familia. Agradeci&oacute; a su esposa, Ana Luc&iacute;a Pineda, y a sus cuatro hijos: Luc&iacute;a, Salvador, Filippo y Francesca, de cuatro a&ntilde;os, cuyos brincos le quitaron algo de solemnidad a una ceremonia marcada por la publicidad con el lema de campa&ntilde;a: &ldquo;Bienvenidos a la Patria Milagro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia mir&oacute; dos veces a Espa&ntilde;a y sac&oacute; dos lecciones distintas. Mientras De la Espriella se apropi&oacute; del m&iacute;tico &ldquo;puedo prometer y prometo&rdquo; de Adolfo Su&aacute;rez para sellar su compromiso de gobernar desde las regiones, el presidente del Senado, Honorio Henr&iacute;quez, recurri&oacute; a la Transici&oacute;n como s&iacute;mbolo de conciliaci&oacute;n. El jefe del legislativo, del derechista Centro Democr&aacute;tico, evoc&oacute; el fin de la dictadura franquista para sugerir que el consenso debe primar sobre la trinchera. &ldquo;El ejercicio pol&iacute;tico no se mide por la intensidad de las confrontaciones&rdquo;, desliz&oacute; Henr&iacute;quez ante un jefe de Estado que poco despu&eacute;s, ya en la segunda parte del acto en el Batall&oacute;n Pichincha, se presentar&iacute;a ante sus tropas como &lsquo;El Tigre&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y de paso le dej&oacute; una advertencia &ldquo;en tono menor pero con firmeza&rdquo;. No faltar&aacute;, avis&oacute; Henr&iacute;quez, quien aconseje al nuevo Gobierno &ldquo;debilitar los partidos para imponer la voz oficial, lo que termina destruyendo la democracia y fortaleciendo el caudillismo&rdquo;. La hizo con cortes&iacute;a. Desde una bancada pol&iacute;tica que, a pesar de haberse declarado coalici&oacute;n de Gobierno, ya ha mostrado algunas fisuras con el presidente radical al que acababa de jurar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/abelardo-espriella-jura-presidente-colombia-fervor-religioso-liturgia-cuartel_1_13435590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 06:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia entre el fervor religioso y la liturgia de cuartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d656a9-fd31-41ea-a3aa-907c6e69d3b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2286y792.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el cargo este viernes y ha anunciado que dirigirá un bloque técnico diseñado para combatir la red de desfalcos, pero los expertos apuntan a la necesidad de abordar reformas estructurales menos mediáticas y personalistas</p><p class="subtitle">El elefante en la habitación: Colombia ha elegido a un paquidermo como senador para denunciar la corrupción en el país</p></div><p class="article-text">
        Colombia pone fin al <a href="https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer gobierno de izquierdas de su historia</a> y gira a la extrema derecha con la toma de posesi&oacute;n este viernes del ultra Abelardo de la Espriella, quien gan&oacute; por un estrech&iacute;simo margen al candidato oficialista de izquierdas, Iv&aacute;n Cepeda, bajo la promesa de una lucha firme contra la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Gustavo Petro deja la presidencia <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un legado complejo</a>. Ha cumplido algunos de los pilares de su programa, como el aumento de salario m&iacute;nimo o las reformas tributaria y de pensiones, pero se va sin haber logrado su ambiciosa &ldquo;paz total&rdquo; con los grupos armados y rodeado de varias denuncias que van desde el desv&iacute;o de fondos de emergencia hasta la compra de votos en el Congreso. Con dos expresidentes del Congreso en prisi&oacute;n y dos exministros acusados y en libertad a la espera de juicio, adem&aacute;s de una denuncia de &uacute;ltima hora contra el mandatario saliente por parte de su exjefa de despacho, el pa&iacute;s cierra cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el ultraderechista Abelardo de la Espriella asume el mando rompiendo una tradici&oacute;n centenaria: no jurar&aacute; el cargo en el c&eacute;ntrico Capitolio de Bogot&aacute;, sino en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. As&iacute;, el penalista asciende a la presidencia con la promesa de crear un bloque especializado anticorrupci&oacute;n: &ldquo;Voy a revisar obra por obra, licitaci&oacute;n por licitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Colombia cambia de manos bajo un guion que se repite cada cuatro a&ntilde;os. El mayor esc&aacute;ndalo del cuatrienio de Petro se orquest&oacute; en la entidad estatal dise&ntilde;ada para mitigar los estragos de terremotos, inundaciones e incendios: la Unidad Nacional para la Gesti&oacute;n del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los recursos destinados a socorrer a las poblaciones m&aacute;s vulnerables habr&iacute;an terminado convertidos<strong> </strong>en moneda de cambio para comprar el respaldo de partidos, de todo el arco pol&iacute;tico en el Congreso, a las reformas del Ejecutivo. El entramado criminal, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a, habr&iacute;a desviado m&aacute;s de 166 millones de euros (612.000 millones de pesos colombianos) mediante el direccionamiento il&iacute;cito de contratos p&uacute;blicos para asegurar mayor&iacute;as legislativas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso Cepeda, el candidato presidencial que aspiraba a salvar el legado del oficialismo, lo reconoci&oacute; meses antes de perder las elecciones en segunda vuelta por un margen m&iacute;nimo de 0,96 puntos frente a De la Espriella. En una entrevista, el senador del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico acept&oacute; los desmanes de la Administraci&oacute;n saliente y confes&oacute; sentir &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; por ellos. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, lejos de blindarse con promesas electorales, declar&oacute; con crudeza que erradicar el problema de ra&iacute;z ser&iacute;a una utop&iacute;a: &ldquo;Ser&iacute;a incurrir en demagogia, dado el arraigo del fen&oacute;meno en las instituciones colombianas&rdquo;. Su conclusi&oacute;n, le&iacute;da a la luz de este 7 de agosto, retrata el terreno que hereda su rival: &ldquo;La corrupci&oacute;n en Colombia es un sistema y est&aacute; presente en todas las entidades y en todos los niveles. Cada Gobierno viene a administrarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El 10% del presupuesto </h2><p class="article-text">
        Los &iacute;ndices internacionales le ponen cifra al problema: el fen&oacute;meno le cuesta a Colombia unos 50 billones de pesos colombianos (alrededor de 10.700 millones de euros y casi el 10% del presupuesto del Estado de 2025), de acuerdo con datos oficiales de 2017. Sin embargo, la consultora para Colombia del programa de Defensa y Seguridad de Transparencia Internacional Adriana Romero sit&uacute;a el punto de partida en dos term&oacute;metros globales que retratan una realidad inm&oacute;vil. El primero es el <a href="https://transparenciacolombia.org.co/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Percepci&oacute;n de la Corrupci&oacute;n</a>: Colombia obtuvo 39 puntos sobre 100 cuando Petro asumi&oacute; el poder y cerr&oacute; 2025 con 37. Una ca&iacute;da de dos puntos en un indicador que, por su naturaleza, se mueve a paso de tortuga.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es el<a href="https://worldjusticeproject.org/rule-of-law-index/global" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &Iacute;ndice del Estado de Derecho del World Justice Project</a>, que mide realidades institucionales m&aacute;s que opiniones. En este caso, aunque el pa&iacute;s se ha mantenido estancado en los 48 puntos, aparece un hallazgo: una de las peores calificaciones no la recibe la Presidencia, ni los jueces, ni los militares. La nota m&aacute;s baja recae, de forma cr&oacute;nica, sobre los hombros del Congreso de la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un term&oacute;metro directo a la hora de entender uno de los nudos de esta historia. El Congreso peor evaluado del pa&iacute;s, aunque renovado este a&ntilde;o en las urnas y reci&eacute;n instalado el 20 de julio, sigue operando bajo las mismas din&aacute;micas que lo desacreditan: financiaci&oacute;n opaca de campa&ntilde;as, una fragmentaci&oacute;n de partidos que encarece el precio de cada voto y el trueque permanente de contratos por respaldo pol&iacute;tico. No obstante, para la periodista Paula Bol&iacute;var, que destap&oacute; el desfalco de la UNGRD, esas redes van m&aacute;s all&aacute; del Capitolio.
    </p><p class="article-text">
        El director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupci&oacute;n, Camilo Enciso, exsecretario de Transparencia durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, dice a elDiario.es: &ldquo;Lo novedoso [en el Ejecutivo saliente] no es el mecanismo, sino la escala&rdquo;. Recuerda que Colombia ya dominaba el abecedario de la corrupci&oacute;n: la financiaci&oacute;n irregular de campa&ntilde;as, la captura de entidades p&uacute;blicas, el clientelismo y el intercambio de contratos inflados por apoyos pol&iacute;ticos. Pero en este cuatrienio, subraya el experto, la gravedad radica en que las piezas se articularon, por momentos, en un patr&oacute;n m&aacute;s organizado.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Si nadie paga, sale barato robar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Bol&iacute;var, autora del libro de investigaci&oacute;n <em>El desastre de los decentes,</em> define con nitidez el &ldquo;oficio del corrupto&rdquo; en Colombia. Su trabajo destapa un engranaje asentado en el coraz&oacute;n de ciertas dependencias del Estado, manejado por redes criminales que preceden al propio Petro. Seg&uacute;n Bol&iacute;var, este entramado cuenta con su propia normalidad laboral: desde reuniones de contabilidad y el reparto de comisiones a contratistas, hasta visitas sigilosas entre parlamentarios y actores privados. Se trata de un sistema blindado por la connivencia empresarial, marcado de vez en cuando por las mafias, y que incluye sus propios mecanismos de previsi&oacute;n: dentro del bot&iacute;n, los implicados reservan la cuota necesaria para costear la defensa jur&iacute;dica y asegurar su libertad &ldquo;en caso de que los agarren&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; se reproduce este flagelo, hay que asomarse a la arquitectura pol&iacute;tica colombiana. A diferencia de Espa&ntilde;a, el modelo es presidencialista: el Ejecutivo es elegido por sufragio directo, goza de un mandato fijo de 4 a&ntilde;os y no depende del Parlamento para sostenerse, aunque s&iacute; necesita mayor&iacute;as legislativas para aprobar cada reforma. Por eso, al verse obligado a forjar esos respaldos desde fuera, sin la disciplina que aporta una coalici&oacute;n previa s&oacute;lida, el Gobierno debe negociar en un tablero atomizado: una veintena de partidos con representaci&oacute;n en el Congreso, alianzas fr&aacute;giles y ning&uacute;n bloque hegem&oacute;nico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Camilo Enciso</span>
                                        <span>—</span> Director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese dise&ntilde;o no es nuevo. Desde hace d&eacute;cadas, cada cuatro a&ntilde;os se repite el mismo desfile de cargos p&uacute;blicos salpicados mientras el Congreso se niega a tocar los mecanismos para blindarse del desv&iacute;o de dinero o de fondos sucios. La financiaci&oacute;n electoral sigue siendo opaca y la laxitud de los organismos de control, seg&uacute;n Enciso, &ldquo;eleva la impunidad y reduce el coste esperado de la corrupci&oacute;n: si nadie paga, sale barato robar&rdquo;. As&iacute;, las cloacas denunciadas por Bol&iacute;var permanecen intactas: los esc&aacute;ndalos estallan en la prensa, encienden la indignaci&oacute;n y terminan durmiendo en juzgados saturados mientras la sociedad asume la factura.
    </p><h2 class="article-text">Un bloque de b&uacute;squeda</h2><p class="article-text">
        Contra ese engranaje mide, a partir de este viernes, sus fuerzas el ultra Abelardo de la Espriella al asumir la Presidencia de Colombia. El medi&aacute;tico penalista de 49 a&ntilde;os ha convertido la lucha contra la corrupci&oacute;n en uno de los ejes de su discurso. Su apuesta pasa por una herramienta in&eacute;dita: un bloque de b&uacute;squeda especial subordinado a su mando directo para perseguir los desfalcos mediante inteligencia financiera, polic&iacute;a judicial y procesos expr&eacute;s de embargo de bienes. &ldquo;Aqu&iacute; no se va a tolerar la corrupci&oacute;n&rdquo;, dijo el 20 de julio en Medell&iacute;n, reiterando lo que ya hab&iacute;a resumido semanas antes: &ldquo;Aqu&iacute; nadie tiene corona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Enciso, la iniciativa puede ser &uacute;til, pero no debe confundirse con una pol&iacute;tica anticorrupci&oacute;n. &ldquo;El principal problema de Colombia no es la falta de operativos, sino la ausencia de instituciones independientes y de mecanismos reales de prevenci&oacute;n&rdquo;, sostiene. Sin reformas estructurales, advierte, un &oacute;rgano supeditado directamente al presidente se expone a la politizaci&oacute;n: el peligro de seleccionar los casos por conveniencia pol&iacute;tica, contra el Gobierno saliente u opositores, mientras se obvian otros. Adriana Romero coincide y anticipa en la propuesta el enfoque previsible de un penalista: castigar el delito cuando ya se ha cometido, en lugar de evitar que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los operativos de choque del nuevo presidente, sin embargo, existe un camino menos vistoso. Romero apunta a reformas de calado que ya encadenan una d&eacute;cada congeladas, o encalladas, en el Congreso: la protecci&oacute;n legal a los denunciantes, la regulaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n o lobbies y la obligaci&oacute;n de transparentar qu&eacute; nombres se esconden detr&aacute;s de las empresas que contratan con el Estado. Son medidas silenciosas, sin embargo, advierte la analista, son pilares b&aacute;sicos sin los cuales cualquier bloque de b&uacute;squeda estar&aacute; condenado a perseguir el humo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las cosas sí cambian cuando pones el foco en el lugar correcto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Bolívar</span>
                                        <span>—</span> Periodista de investigación 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del domin&oacute; que ha sacudido al pa&iacute;s desde febrero de 2024 comenz&oacute; con un hilo sutil: la llamada de un ciudadano desde La Guajira, la olvidada pen&iacute;nsula des&eacute;rtica, al extremo norte de Colombia, donde los ni&ntilde;os ind&iacute;genas mueren de sed. El Estado hab&iacute;a enviado una flota de camiones cisterna para mitigar la sequ&iacute;a, pero los veh&iacute;culos permanec&iacute;an averiados, inservibles. Era un monumento al abandono. Cuando Paula Bol&iacute;var decidi&oacute; investigar aquel rastro, casi nadie recordaba la existencia de la oficina nacional encargada de socorrer las emergencias del pa&iacute;s. Tirar de aquella manta desvel&oacute; el saqueo. &ldquo;Las cosas s&iacute; cambian cuando pones el foco en el lugar correcto&rdquo;, concluye la reportera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pone-primer-gobierno-izquierdas-historia-traspaso-manchado-bucle-corrupcion_1_13432519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia pone fin al primer gobierno de izquierdas de su historia en un traspaso manchado por el bucle de la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb90575f-4728-4e08-9a34-33175a134049_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y376.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fricciones del Centro Democrático con el presidente electo ultraderechista han gatillado una disputa por la hegemonía de su espacio político y el control del poder</p><p class="subtitle">El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ultraderechista Abelardo de la Espriella, de 49 a&ntilde;os</a>, asumir&aacute; la presidencia de Colombia este 7 de agosto con una in&eacute;dita investidura en una universidad privada de Cali, la tercera ciudad del pa&iacute;s. Respaldado por 12,9 millones de votos, pero sin bancada propia en el Congreso. Su mandato arranca en un ambiente de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica: el proceso de empalme institucional con el Gobierno saliente del progresista Gustavo Petro qued&oacute; roto por las peleas entre ambos. Y, aunque los choques con la izquierda estaban previstos, la verdadera sorpresa radica en las fisuras dentro de su propia coalici&oacute;n, evidenciadas en algunos desencuentros con la derecha tradicional del expresidente &Aacute;lvaro Uribe.
    </p><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a es la siguiente: dos d&iacute;as despu&eacute;s de la segunda vuelta presidencial, incluso antes de que se oficializara el triunfo del radical, el Centro Democr&aacute;tico se declar&oacute; &ldquo;partido de Gobierno&rdquo; y le entreg&oacute; a De la Espriella una lista de prioridades legislativas. La colectividad de &Aacute;lvaro Uribe, con una bancada consolidada de 47 congresistas entre Senado y C&aacute;mara, ratific&oacute; as&iacute; una alianza parlamentaria que ya se daba por descontada desde la campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero la armon&iacute;a dur&oacute; poco. La primera derrota pol&iacute;tica del presidente electo lleg&oacute; antes de su investidura. Durante la instalaci&oacute;n del Congreso el pasado 20 de julio, la presidencia del Senado qued&oacute; en manos de Honorio Henr&iacute;quez (Centro Democr&aacute;tico) y no de Alfredo Deluque (Partido de la U), la ficha respaldada por De la Espriella. Por tradici&oacute;n, el cargo correspond&iacute;a al uribismo como fuerza mayoritaria de la coalici&oacute;n oficialista. Y aunque el &lsquo;Tigre&rsquo; intent&oacute; romper esa norma no escrita para imponer a su favorito, el pulso termin&oacute; en fracaso.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las advertencias de Uribe no se hicieron esperar. Si bien reiter&oacute; su apoyo a las iniciativas del nuevo Gobierno que coincidieran con sus principios, tambi&eacute;n lanz&oacute; una pulla con su sello: &ldquo;Si el tigre ruge para acabar con el Centro Democr&aacute;tico, nos toca defendernos como abejas laboriosas&rdquo;. Lejos de retroceder ante el exmandatario, el presidente electo replic&oacute; y redobl&oacute; la apuesta con una frase pol&iacute;tica: &ldquo;Hay pulgas que tienen el insignificante derecho de picar a los tigres, pero los tigres no detendr&aacute;n la marcha por esa tonter&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La vieja guardia resiste </h2><p class="article-text">
        La fisura en el bloque derechista, sin embargo, no es de momento program&aacute;tica. En seguridad, econom&iacute;a o el desmantelamiento de la obra de Petro, las coincidencias son casi absolutas. La batalla se libra en otro terreno, menos ideol&oacute;gico y m&aacute;s pragm&aacute;tico: una disputa por la hegemon&iacute;a y el control del poder.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Yann Basset lee el conflicto como una grieta generacional en la derecha. En una orilla resiste la corriente tradicional, con Uribe como pilar, a sus 74 a&ntilde;os. En la otra, emerge una facci&oacute;n radicalizada, cercana al libertarianismo, que mira a Trump, Bukele o Milei, y que ya no necesita la bendici&oacute;n del expresidente. De la Espriella, al mando del joven movimiento Defensores de la Patria, reclama la jefatura de este nuevo orden. Por eso el nudo se halla en la pugna por el liderazgo entre dos vertientes de una misma familia que se necesitan, pero no siempre hablan el mismo lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Salvado el terreno ideol&oacute;gico, la distancia es sobre todo de formas. Camilo Cruz, polit&oacute;logo de la Universidad del Valle, resume que se trata del choque entre una fuerza institucional y una emergente. El Centro Democr&aacute;tico, a&ntilde;ade, opera como una maquinaria hecha al consenso parlamentario: doce a&ntilde;os de partido y toda la experiencia del uribismo en un Congreso donde casi todo se negocia mediante pactos, transacciones y clientelismo. De la Espriella, en cambio, irrumpe como un advenedizo que aspira a prescindir, en lo posible, de esa diplomacia y se presenta con un tono que promete confrontaci&oacute;n cuando las cosas no fluyan.
    </p><p class="article-text">
        Basset a&ntilde;ade un factor sociol&oacute;gico. Al volverse un partido tradicional, el Centro Democr&aacute;tico se elitiz&oacute;, pas&oacute; de aquella gran base popular que adoraba a Uribe a comienzos del milenio a convertirse en una fuerza urbana de clase alta. De la Espriella entendi&oacute; el vac&iacute;o y recogi&oacute; a esa parte de la militancia de derecha popular que el uribismo dej&oacute; ir.
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                    alt="El expresidente de Colombia entre 2002 y 2010, Álvaro Uribe Vélez, al intervenir este martes, 21 de octubre, durante una rueda de prensa, en Llanogrande (Colombia). EFE/STR"
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                El expresidente de Colombia entre 2002 y 2010, Álvaro Uribe Vélez, al intervenir este martes, 21 de octubre, durante una rueda de prensa, en Llanogrande (Colombia). EFE/STR                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El conflicto cultural</h2><p class="article-text">
        Discursos, publicaciones en redes y el ajedrez de los ministerios han sido los term&oacute;metros habituales para medir el rumbo de la nueva derecha. Sin embargo, la polit&oacute;loga Laura Wills, de la Universidad de los Andes, sugiere afinar la mirada hacia el terreno cultural. A su juicio, el gabinete de De la Espriella carga una impronta mucho m&aacute;s religiosa y doctrinaria que la del uribismo hist&oacute;rico. De hecho, ya existe una agenda de recortes a conquistas sociales que se consideraban consolidadas &mdash;como el derecho al aborto, la educaci&oacute;n laica o los asuntos de g&eacute;nero&mdash;. Es una lectura prudente, pero que asoma un dilema inevitable: descifrar si la ret&oacute;rica del Gobierno entrante marca una ruptura real con el pasado y si la coalici&oacute;n oficialista terminar&aacute; partida entre la vieja guardia y la nueva extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El retrato se complica al mirar los pilares que llevaron a De la Espriella al poder. Las fuerzas que lo respaldaron son heterog&eacute;neas: junto al Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional &mdash;un claro escudero que, pese a contar con apenas cuatro congresistas, aporta el sello radical de una colectividad familiar de honda cultura cat&oacute;lica y f&eacute;rrea defensa del orden&mdash; conviven estructuras regionales y barones electorales de corte m&aacute;s moderado. De ah&iacute; que los analistas aguarden con paciencia a ver c&oacute;mo compaginar&aacute; su ret&oacute;rica extremista con una coalici&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, empuja de vez en cuando hacia el pragmatismo.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos dilemas tiene un final escrito. En una Colombia bajo un sistema presidencialista, con fortines regionales fragmentados, altas cortes diversas, gremios y sindicatos, mover las l&iacute;neas del poder es una tarea tit&aacute;nica. La primera inc&oacute;gnita apunta a si el presidente electo usar&aacute; el poder para arrastrar a la derecha tradicional hacia sus tesis radicales. O si la necesidad de coalici&oacute;n moderar&aacute; su discurso. La segunda duda recae en el uribista Centro Democr&aacute;tico: si optar&aacute; por endurecerse para evitar ser absorbido o si terminar&aacute; abrazado al ala fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Para el analista Gustavo Duncan, de la universidad EAFIT de Medell&iacute;n, el primer gran reto de De la Espriella no es constitucional, sino aritm&eacute;tico: armar mayor&iacute;as en el Congreso. M&aacute;s all&aacute; de su promesa de respetar la Constituci&oacute;n de 1991, el verdadero peligro radica en que, ante la falta de apoyo legislativo, el mandatario opte por gobernar a golpe de decreto en materias que exigen reformas de fondo, en la misma l&iacute;nea de Petro. En todo caso, su margen de maniobra es corto.
    </p><h2 class="article-text">Entre Fujimori y Bolsonaro</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Camilo Cruz matiza incluso la etiqueta ideol&oacute;gica y prefiere hablar de &ldquo;nueva derecha&rdquo; antes que de &ldquo;ultra&rdquo; a la hora de referirse al presidente electo. Para sustentarlo, identifica una combinaci&oacute;n de personalismo, negacionismo clim&aacute;tico, batalla cultural, religiosidad y descalificaci&oacute;n del adversario. Propone, adem&aacute;s, una imagen que ilustra el relevo pol&iacute;tico mejor que cualquier fecha: Uribe se mir&oacute; siempre en la derecha latinoamericana de su generaci&oacute;n (Fujimori o Collor de Mello), mientras que De la Espriella se proyecta en la de la suya (Milei, Bukele y Bolsonaro).
    </p><p class="article-text">
        Esta mutaci&oacute;n, que hoy amenaza al uribismo hist&oacute;rico, evoca el eclipse de algunas maquinarias tradicionales europeas. En la Italia de 1994, Silvio Berlusconi fund&oacute; Forza Italia sobre las ruinas de la Democracia Cristiana, el gigante que gobern&oacute; el pa&iacute;s durante casi medio siglo. Con esa estrategia absorbi&oacute; su espacio, hered&oacute; sus votantes y asimil&oacute; a sus cuadros. Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, su partido qued&oacute; reducido a socio menor de la ultraderecha de Giorgia Meloni, a la que el propio Berlusconi hab&iacute;a abierto la puerta. El reflejo italiano deja una advertencia clara: las fuerzas erigidas alrededor de un solo hombre suelen tener fecha de caducidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora De la Espriella asume el poder con toda la arquitectura del Estado a su favor, pero sin m&uacute;sculo propio en el Congreso. Su movimiento, Defensores de la Patria, ya est&aacute; en fila para convertirse en partido formal: un remedio tard&iacute;o para una bancada que, de lograrlo, no existir&iacute;a hasta 2030, cuando su l&iacute;der entregue el poder. Hasta entonces, el abogado penalista que gan&oacute; publicitandose como ajeno al sistema tendr&aacute; que negociar y adaptarse al juego de tronos del Congreso que desde&ntilde;a si quiere sacar adelante su proyecto, la llamada &ldquo;Patria Milagro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espirella-margina-derecha-uribe-colombia_129_13418654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el ultra De la Espriella margina a la derecha de Uribe en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué España es un destino frecuente para la migración colombiana que ahora lidera las peticiones de regularización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espana-destino-frecuente-migracion-colombiana-ahora-lidera-peticiones-regularizacion_1_13403982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c7409a-48d8-460d-983a-b14139d461c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x995y675.jpg" width="1200" height="675" alt="Foto referencial del aeropuerto El Dorado en Bogotá (Colombia), donde personas esperan para abordar uno de los vuelos."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante el vacío económico interno después de la pandemia y un Washington que cerraba sus puertas, España se convirtió en la salida de emergencia para muchas personas</p><p class="subtitle">Datos - Radiografía de la regularización: quiénes la han pedido, dónde viven y en qué oficios empiezan a darse de alta
</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, cerca de nueve aviones despegan de El Dorado de <a href="https://www.eldiario.es/temas/bogota/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bogot&aacute;</a> rumbo a Madrid. En los mostradores, las filas suelen ser interminables: un hervidero de abrazos, ni&ntilde;os que corren y amigos que estiran el tiempo para retrasar el adi&oacute;s. Cambian los rostros y las edades, pero el equipaje es similar. En el volumen de las maletas se adivina qui&eacute;n viaja por unos d&iacute;as y qui&eacute;n, tal vez, cierra un ciclo. 
    </p><p class="article-text">
        Durante 2025, el registro de salidas hacia Espa&ntilde;a alcanz&oacute; la cifra r&eacute;cord de 812.473 viajeros colombianos, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tercios-900-000-migrantes-han-pedido-regularizacion-son-latinoamericanos-mayoria-colombianos_1_13315436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consolid&aacute;ndose como el segundo destino m&aacute;s frecuente por detr&aacute;s de Estados Unidos</a>. Este tr&aacute;nsito, que sit&uacute;a a la pen&iacute;nsula en el epicentro migratorio del pa&iacute;s, es el rastro visible de un flujo constante que hoy explica, en parte, por qu&eacute; esta comunidad <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/radiografia-regularizacion-han-pedido-viven-oficios-empiezan-darse-alta_1_13352597.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encabeza el n&uacute;mero de peticiones de regularizaci&oacute;n</a> ante el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, con casi el 26% de las solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        Esta hilera de historias humanas, sin embargo, esconde una paradoja. No siempre fue as&iacute;. El punto de ruptura lleg&oacute; con la postpandemia de COVID: ante el vac&iacute;o econ&oacute;mico interno y un Washington que cerraba sus puertas, Espa&ntilde;a se convirti&oacute; en la salida de emergencia. En 2022, el saldo entre los colombianos que part&iacute;an y quienes regresaban alcanz&oacute; un r&eacute;cord hist&oacute;rico de casi medio mill&oacute;n de personas. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2025, esas salidas netas se redujeron con fuerza hasta las 136.000. Todo indica que la intensidad del &eacute;xodo general ha comenzado a ceder.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Restrepo, economista de la Universidad Javeriana, lleva a&ntilde;os rastreando esos datos. Su diagn&oacute;stico apunta a una diferencia geogr&aacute;fica y legal: mientras que en Norteam&eacute;rica la exigencia de visado y el blindaje fronterizo de Donald Trump transforman cada intento en una apuesta de alto riesgo, el pasaporte colombiano permite ingresar a la Uni&oacute;n Europea sin visado durante 90 d&iacute;as. Se trata de una ventana de entrada que termina siendo la antesala para echar ra&iacute;ces. &ldquo;Buena parte de la migraci&oacute;n a Estados Unidos tiene un car&aacute;cter temporal, mientras que el destino espa&ntilde;ol tiende a ser de permanencia&rdquo;, resume el analista y acad&eacute;mico. Esa distinci&oacute;n desarma la paradoja de las cifras: aunque el &eacute;xodo general disminuye, quien elige el territorio espa&ntilde;ol para buscarse la vida tiende a quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas aeroportuarias, adem&aacute;s, tienen m&aacute;s de un punto ciego: registran el punto de partida de los viajeros, pero no de d&oacute;nde vienen ni por qu&eacute;. Ese es el territorio de Luis Carlos Rodr&iacute;guez, coordinador del &Aacute;rea de Migraciones Forzadas y Refugio de CODHES, una organizaci&oacute;n que lleva d&eacute;cadas documentando el desplazamiento forzado en Colombia. &Eacute;l sostiene que en la misma fila conviven dos pa&iacute;ses que casi no se cruzan. El primero, mayoritario, brota de las ciudades y del centro andino: gente quiz&aacute;s acorralada por las deudas, la informalidad laboral o la falta de futuro. El segundo, m&aacute;s silencioso, huye de zonas como el suroccidente &mdash;del departamento Cauca, del Valle, de la costa del Pac&iacute;fico&mdash;, de comunidades expulsadas por la precariedad y la violencia. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El cuidado es el principal im&aacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez conoce, a grandes rasgos, la bit&aacute;cora del viaje. Sabe que pocos cruzan el Atl&aacute;ntico en un solo impulso. El destierro suele empezar cerca: un pueblo vecino, una capital ajena, una frontera inmediata como Ecuador, Panam&aacute; o Per&uacute;. All&iacute; intentan rearmar los pedazos de una vida rota, pero la tregua suele ser corta. &ldquo;Muchas veces llega hasta all&aacute; el actor violento que los persigue y entonces buscan huir a&uacute;n m&aacute;s lejos&rdquo;, dice. Espa&ntilde;a aparece al final del laberinto. Y en todo este trasegar son frecuentes las historias de l&iacute;deres sociales, defensores del medio ambiente o de los derechos de las minor&iacute;as. &ldquo;Los que no terminan asesinados terminan teniendo que salir&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La traves&iacute;a, adem&aacute;s, tiene rostro de mujer: m&aacute;s de la mitad de los colombianos que se instalaron en Espa&ntilde;a durante la gran ola de 2023 pertenecen al g&eacute;nero femenino. A las m&aacute;s j&oacute;venes se suman mayores de 50 a&ntilde;os, madres y abuelas que cruzaron el oc&eacute;ano para encontrarse con los suyos. Casi todas desembarcan en el mismo puerto laboral. &ldquo;El cuidado es el principal im&aacute;n para esta migraci&oacute;n&rdquo;, explica Restrepo. Su labor es sostener los hogares, atender a los ni&ntilde;os o acompa&ntilde;ar a los ancianos de una sociedad que envejece a ritmo acelerado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Dos tercios de migrante regularizados procedían de América Central" aria-label="Gráfico de barras" id="datawrapper-chart-0UwS8" src="https://datawrapper.dwcdn.net/0UwS8/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="478" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez le da una vuelta a esta lectura. Lo que para Europa es un alivio, afirma, para Colombia es un vaciamiento poblacional. &ldquo;Espa&ntilde;a cubre con ellas un capital humano que su propia demograf&iacute;a ya no puede renovar&rdquo;, advierte. La otra cara de la moneda se queda en el lugar de origen: hijos que crecen a trav&eacute;s de la pantalla del m&oacute;vil, padres que envejecen en la distancia y remesas que sostienen hogares incompletos en un pa&iacute;s que exporta afecto y cuidado. 
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s repliegue</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20260205IPR33617/asilo-lista-de-paises-de-origen-seguros-y-normas-sobre-terceros-paises-seguros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Parlamento Europeo incluy&oacute; a Colombia en su lista oficial de pa&iacute;ses de origen seguro</a>, pero la propia Agencia de Asilo de la Uni&oacute;n Europea (EUAA) describe un escenario opuesto: un pa&iacute;s con un conflicto armado interno que no da tregua, con guerrillas y bandas criminales que se disputan territorios mediante la extorsi&oacute;n y el desplazamiento forzado. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de estos cambios es permitir que las peticiones de protecci&oacute;n internacional se examinen en un procedimiento acelerado. Pero, ya antes de este movimiento de la UE, los colombianos sol&iacute;an ser la nacionalidad a la que m&aacute;s se les negaba el asilo en Espa&ntilde;a: la tasa de denegaci&oacute;n para solicitantes de este pa&iacute;s ronda el 85%, convirti&eacute;ndose en uno de los colectivos m&aacute;s afectados por el rechazo de expedientes, seg&uacute;n CEAR. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buena parte de la migración a Estados Unidos tiene un carácter temporal, mientras que el destino español tiende a ser de permanencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Restrepo</span>
                                        <span>—</span> Economista de la Universidad Javeriana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos de los colombianos que se han acogido al proceso extraordinario para obtener los papeles hab&iacute;an pedido anteriormente protecci&oacute;n internacional a su llegada a Espa&ntilde;a al ser una v&iacute;a r&aacute;pida para lograr la residencia mientras se estudia la petici&oacute;n, sin embargo, la reforma del reglamento de extranjer&iacute;a del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez a&ntilde;adi&oacute; trabas a la regularizaci&oacute;n de quienes ven denegada su petici&oacute;n de refugio. De hecho, Colombia era una de las nacionalidades que m&aacute;s solicitaban protecci&oacute;n internacional en Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR). Sin embargo, las solicitudes se han desplomado dr&aacute;sticamente, con ca&iacute;das de m&aacute;s del 60%, debido a la reforma del reglamento y el elevado n&uacute;mero de rechazos.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Laura Pedraza, especialista en movilidad humana y migraci&oacute;n, advierte de que la ca&iacute;da no significa que la gente haya dejado de partir, sino que el sistema los est&aacute; empujando a la invisibilidad. Ante procesos de asilo cada vez m&aacute;s exigentes en materia probatoria, algunas personas desisten y optan por la v&iacute;a ordinaria de extranjer&iacute;a para conseguir papeles r&aacute;pido. Esto plantea, a su juicio, un riesgo real: quienes no logran acreditar formalmente su situaci&oacute;n de riesgo pueden terminar accediendo a figuras migratorias que no reflejan plenamente su necesidad de protecci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        La experta enmarca este fen&oacute;meno en un repliegue pol&iacute;tico global, hacia legislaciones m&aacute;s restrictivas, que est&aacute; desmontando, pieza a pieza, las garant&iacute;as internacionales: devolver a quien huye para salvar su vida es, dice, tan injustificable como contraproducente. Es la misma certeza que Rodr&iacute;guez resume sin atenuantes desde Bogot&aacute;: casi nadie abandona su pa&iacute;s por capricho. Detr&aacute;s de la mayor&iacute;a de tr&aacute;mites, conviven o el exilio forzado por las armas o el viaje empujado por la asfixia econ&oacute;mica. Realidades humanas que, ajenas a los decretos de Bruselas, volver&aacute;n a llenar sin falta las filas de facturaci&oacute;n del aeropuerto El Dorado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espana-destino-frecuente-migracion-colombiana-ahora-lidera-peticiones-regularizacion_1_13403982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué España es un destino frecuente para la migración colombiana que ahora lidera las peticiones de regularización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Migraciones,España,UE - Unión Europea,Asilo,Solicitantes de asilo,Bogotá,Inmigrantes,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38cc62c0-7719-4baa-b112-404d182ce7e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x873y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente electo plantea el acto de investidura el 7 de agosto en una guarnición en zona de conflicto mientras el mandatario saliente, aún al frente de las Fuerzas Militares, prohíbe ceder las instalaciones</p><p class="subtitle">De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia </p></div><p class="article-text">
        El presidente electo de Colombia, el radical de derecha <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo de la Espriella</a>, pretende quebrar siglo y medio de tradici&oacute;n republicana. Quiere jurar su cargo el pr&oacute;ximo 7 de agosto en un cuartel militar en una zona de conflicto al sur del pa&iacute;s, a casi 600 kil&oacute;metros de la c&eacute;ntrica Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute; donde siempre se ha llevado a cabo. La respuesta del mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro, ha sido enf&aacute;tica: no estrechar&aacute; la mano de su sucesor.
    </p><p class="article-text">
        En un &uacute;ltimo pulso de poder, adem&aacute;s, prohibi&oacute; usar instalaciones castrenses para la ceremonia antes de las 15.00 horas, momento en que dejar&aacute; de ser comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Se trata de un encontronazo in&eacute;dito que eleva al m&aacute;ximo la temperatura de un pa&iacute;s ya fracturado tras las elecciones m&aacute;s re&ntilde;idas de su historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Popay&aacute;n, capital del Cauca y epicentro de una violencia cr&oacute;nica, es uno de los escenarios de la discordia. Al exigir su investidura all&iacute;, De la Espriella env&iacute;a un mensaje pol&iacute;tico desde un territorio cercado por disidencias guerrilleras, narcotraficantes y extorsiones que asfixian a la poblaci&oacute;n y el comercio local. La Presidencia ha dejado claro el marco jur&iacute;dico: solo el Congreso puede cambiar la sede de la toma de posesi&oacute;n, lo cual deja al Ejecutivo sin facultades para autorizar el traslado. Pero Petro tambi&eacute;n fij&oacute; su postura en redes sociales y advirti&oacute; que, mientras sea comandante de las Fuerzas Militares, ninguna base se prestar&aacute; para una ceremonia que, a su juicio, no les corresponde albergar.
    </p><p class="article-text">
        El gesto expone riesgos institucionales a los que apuntan juristas y analistas de distintas orillas. &ldquo;Un presidente civil debe entregar el poder a otro presidente civil. Los militares no tienen por qu&eacute; estar en el centro&rdquo;, advierte Mauricio Garc&iacute;a Villegas, profesor de la Universidad Nacional. Lo que m&aacute;s desconcierta al acad&eacute;mico es la puesta en escena: &ldquo;El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusi&oacute;n&rdquo;. Pero el contraste ha sido una de las marcas de De la Espriella desde la campa&ntilde;a presidencial: el abogado penalista que molde&oacute; su carrera y su fortuna en los estrados judiciales se ha rodeado de militares retirados y reservistas, y se ha publicitado con sus saludos de visera y juramentos a la bandera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El presidente no es militar, ni ha sido militar, ni tiene origen militar. En el mejor de los casos, esto es una confusión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mauricio García Villegas</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la Universidad Nacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la polit&oacute;loga Laura Bonilla, subdirectora de la Fundaci&oacute;n Pares para la paz y la reconciliaci&oacute;n, el traslado de la posesi&oacute;n a un cuartel invierte la l&oacute;gica republicana: subordina el poder civil a un escenario dominado por las armas. &ldquo;Ah&iacute; conviven dos mensajes que se anulan&rdquo;, dice. Por un lado, el homenaje a las Fuerzas; por otro, el desd&eacute;n por el Congreso de la Rep&uacute;blica. Y es justo all&iacute; donde De la Espriella necesita asegurar apoyos para su coalici&oacute;n y, en paralelo, se trata del &uacute;nico &oacute;rgano con potestad para autorizar un cambio de sede.
    </p><p class="article-text">
        El constitucionalista Rodrigo Uprimny rescataba el domingo en <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/posesion-presidencial-en-guarnicion-militar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Espectador</a> una lecci&oacute;n esencial sobre la salud democr&aacute;tica del pa&iacute;s: la liturgia presidencial en Colombia ya tiene sus propios tiempos, pues existe una ceremonia posterior a la investidura en la que las Fuerzas Militares reconocen en el acuartelamiento a su nuevo jefe. Luego la comparaba con el modelo estadounidense. Los tres generales que llegaron a ocupar la Casa Blanca &ndash;Washington, Grant y Eisenhower&ndash; jam&aacute;s volvieron a vestir el uniforme, nunca retomaron el saludo militar y menos a&uacute;n contemplaron jurar el cargo en una guarnici&oacute;n. Aquellos hombres entend&iacute;an perfectamente que la verdadera legitimidad de su poder nac&iacute;a de las urnas y no de las armas.
    </p><h2 class="article-text">Los militares, inc&oacute;modos</h2><p class="article-text">
        La regi&oacute;n del Cauca es, quiz&aacute;, el mejor term&oacute;metro del fracaso acumulado del Estado colombiano. Tras el acuerdo de paz de 2016, que desmoviliz&oacute; las FARC, dos estrategias presidenciales antag&oacute;nicas buscaron institucionalizar el vac&iacute;o territorial dejado por la guerrilla. El conservador Iv&aacute;n Duque (2018-2022) opt&oacute; por una ofensiva total. Acto seguido, Gustavo Petro (2022-2026) impuls&oacute; un modelo de negociaci&oacute;n con todos los grupos violentos en paralelo bajo el r&oacute;tulo de la &ldquo;paz total&rdquo;. Los dos enfoques fallaron, seg&uacute;n los analistas, y en el &uacute;ltimo cuatrienio las mafias usaron los ceses al fuego para expandirse. &ldquo;Todo el mundo percibe que el Estado perdi&oacute; la batalla&rdquo;, resume Laura Bonilla. &ldquo;No sirve la militarizaci&oacute;n, no sirve la negociaci&oacute;n. Estamos en un momento en que, al parecer, nada sirve&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo el mundo percibe que el Estado perdió la batalla. No sirve la militarización, no sirve la negociación. Estamos en un momento en que al parecer nada sirve</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Bonilla</span>
                                        <span>—</span> Subdirectora de la Fundación Pares
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los m&aacute;s inc&oacute;modos con el plan de la ceremonia en el Cauca, de hecho, podr&iacute;an ser los propios homenajeados por De la Espriella. El Ej&eacute;rcito colombiano carga con varias deudas hist&oacute;ricas que condicionan su papel p&uacute;blico. Arrastra, por ejemplo, el lastre de los mal llamados falsos positivos: m&aacute;s de 6.402 civiles ejecutados y camuflados como bajas guerrilleras, seg&uacute;n la justicia transicional. Solo as&iacute; se entiende que ahora midan cada paso que dan. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os, se&ntilde;alan los analistas, los mandos han extremado precauciones. En los cuarteles ha arraigado lo que Bonilla describe como &ldquo;obediencia reflexiva&rdquo;, y los altos oficiales advierten con severidad a sus subalternos sobre los l&iacute;mites legales de sus operativos o acciones. Pedro Medell&iacute;n, polit&oacute;logo y profesor de la Universidad Nacional, matiza y recuerda, en todo caso, que la responsabilidad no ha sido solo castrense: distintos gobiernos civiles presionaron para lograr resultados y, cuando surgieron los esc&aacute;ndalos porque se extralimitaron en sus funciones o violaron los derechos humanos, gran parte de la carga pol&iacute;tica y penal recay&oacute; en los uniformados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este turbulento traspaso de poderes ha dejado una paradoja institucional que Medell&iacute;n subraya: &ldquo;Ver a los militares defendiendo los resultados electorales y exigiendo al gobierno civil que cumpla con los principios de la democracia es un hecho que fortalece el sistema&rdquo;. Al mismo hilo recuerda que, hace unas semanas, cuando Petro desliz&oacute; la idea de no reconocer la derrota electoral de su candidato, Iv&aacute;n Cepeda, fue su propio Ministro de Defensa quien garantiz&oacute; p&uacute;blicamente que el relevo se har&iacute;a bajo el imperio de la ley. &ldquo;No es un cheque en blanco&rdquo;, zanja Bonilla. &ldquo;Ning&uacute;n presidente en Colombia ha logrado apropiarse del todo de las Fuerzas Militares&rdquo;, recuerda.
    </p><h2 class="article-text">Egolatr&iacute;a frente a seguridad</h2><p class="article-text">
        Un dato electoral suma simbolismo: el sure&ntilde;o departamento del Cauca vot&oacute; mayoritariamente en contra del proyecto radical De la Espriella. El candidato, de 48 a&ntilde;os, perdi&oacute; all&iacute; de forma contundente en unas elecciones tan ajustadas que la diferencia nacional se resolvi&oacute;, en buena medida, por los votos de los colombianos en el exterior. &ldquo;Es un mensaje de golpe de mano en una zona adversa&rdquo;, interpreta Bonilla. La analista, no obstante, relativiza el impacto operativo: ning&uacute;n grupo criminal va a retroceder porque la toma de posesi&oacute;n ocurra en una guarnici&oacute;n. El valor pr&aacute;ctico del mensaje, agrega, favorece m&aacute;s al &ldquo;ego&rdquo; del mandatario electo que la seguridad real de la regi&oacute;n, marcada por las econom&iacute;as cocaleras, los conflictos sociales y la salida estrat&eacute;gica al oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.
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                El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá (Colombia).                             </span>
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        Ahora queda por ver d&oacute;nde se celebrar&aacute; la ceremonia. La v&iacute;a legal a&uacute;n existe, pero es angosta: el nuevo Congreso tiene menos de tres semanas para aprobar el traslado de la toma de posesi&oacute;n fuera de Bogot&aacute;, un hito in&eacute;dito en las investiduras colombianas. Incluso si Senado y C&aacute;mara alcanzaran un acuerdo, el &uacute;ltimo candado administrativo y log&iacute;stico estar&iacute;a, mientras Petro permanezca en funciones, en la decisi&oacute;n del Ejecutivo. Y del alto mando militar. Uprimny avisa de un tercer frente: el acto podr&iacute;a ser impugnado ante los tribunales por desconocer principios constitucionales que ordenan jurar ante el Congreso. Bonilla, habituada a los pulsos institucionales del pa&iacute;s, lo interpreta con realismo: &ldquo;Es bastante improbable que ocurra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sea en una guarnici&oacute;n regional o en la Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute;, rodeada por el Palacio de Justicia o el Capitolio Nacional, algo ya se ha roto. A menos de dos semanas del relevo, Colombia sabe que su presidente saliente y el entrante no se dar&aacute;n la mano, un viejo gesto de convivencia y valor civil: el progresista considera ileg&iacute;timo al sucesor, mientras el ultra de derecha tilda de criminal al mandatario que se va. La banda presidencial cambiar&aacute; de pecho, de todos modos, pero, como se&ntilde;ala el soci&oacute;logo Eduardo Pizarro Leong&oacute;mez, la idea de mudar la toma de posesi&oacute;n del &aacute;mbito civil al militar deja un mensaje inquietante: el de la primac&iacute;a &ldquo;de la fuerza sobre la ley&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/traspaso-tension-colombia-pulso-ultra-espriella-petro-jurar-cargo-cuartel_129_13394436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El traspaso de poder, bajo tensión en Colombia tras el pulso del ultra De la Espriella con Petro por jurar el cargo en un cuartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abelardo de la Espriella,Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la cocaína destronó al oro en la Amazonía brasileña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cocaina-destrono-oro-amazonia-brasilena_1_13370937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9784100a-a18d-4ce6-82b9-6fe37bfc29c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una persona trabaja en la recolección de hojas de coca este viernes, en el Valle del Guamuez (Colombia)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La activista llega al Festival Futuro Coca, en Bogotá, con una tesis incómoda: no habrá justicia climática mientras dure la actual guerra contra las drogas</p><p class="subtitle">De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia</p></div><p class="article-text">
        Rebeca Lerer (S&atilde;o Paulo, 49 a&ntilde;os) se ha convertido en una experta en juntar puntos que otros prefieren ignorar. Para esta activista que pas&oacute; once a&ntilde;os en Greenpeace persiguiendo madereros y ganaderos en la Amazon&iacute;a, el narcotr&aacute;fico era un destino l&oacute;gico como objeto de estudio: las mafias migraron hacia el &uacute;nico producto que no deja rastro desde el aire. &ldquo;Empec&eacute; a hacer cuentas y dije: esto es m&aacute;s que el oro. Nadie compra oro todas las semanas, pero la gente que usa coca&iacute;na, s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es en un portu&ntilde;ol veloz. De esta forma desgrana una maquinaria financiera que mueve seis mil millones de d&oacute;lares anuales mediante un consumo en ascenso que fortalece al crimen local. La magnitud del mercado coincide con el &uacute;ltimo Informe Mundial de Drogas de la ONU: la producci&oacute;n global de coca&iacute;na se ha m&aacute;s que cuadruplicado en una d&eacute;cada, superando las 4.000 toneladas. &ldquo;Ese es el resultado a pesar de la represi&oacute;n. Es una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lerer llega al Festival Futuro Coca, que celebra su cuarta edici&oacute;n este 11 y 12 de julio en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella, en el centro de Bogot&aacute;. Se trata de un encuentro que naci&oacute; en 2023 con un prop&oacute;sito claro: separar la coca de la coca&iacute;na, dos conceptos que el mundo lleva medio siglo confundiendo. All&iacute;, comunidades ind&iacute;genas y campesinas dialogar&aacute;n con cocineros, cient&iacute;ficos y artistas para visibilizar el potencial oculto de la hoja de coca. Una oportunidad para demostrar que, de sus catorce alcaloides, la coca&iacute;na es solo el m&aacute;s famoso. 
    </p><p class="article-text">
        La brasile&ntilde;a llega con una misi&oacute;n m&aacute;s cruda: mostrar la cadena desde el otro lado de la Amazon&iacute;a. Brasil no cultiva la hoja, pero refina, consume y exporta su alcaloide m&aacute;s rentable. &ldquo;La gente en mi pa&iacute;s ni siquiera sabe que la coca&iacute;na viene de una hoja, de una planta sudamericana nativa&rdquo;, resume. Para ella, la conversaci&oacute;n con Colombia es urgente. Tras m&aacute;s de medio siglo de fracasos en la lucha antinarc&oacute;ticos, sostiene que es hora de sacar el debate del caj&oacute;n exclusivo de la polic&iacute;a y la salud p&uacute;blica para situarlo en tres &aacute;reas seminales: el uso de la tierra, la violencia y el impacto ambiental. De hecho, la ONU reconoce desde hace unos a&ntilde;os que el enfoque represivo solo ha expandido los mercados criminales y distorsionado la econom&iacute;a regional. Es una guerra opaca y sin auditor&iacute;as, donde las cuentas casi nunca cierran porque los datos son fragmentarios.
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                Rebeca Lerer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;No hay c&oacute;mo competir&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Ante el vac&iacute;o en los registros oficiales, Lerer asumi&oacute; el rol de contable de esta econom&iacute;a sumergida. Del empe&ntilde;o naci&oacute; 'Selva en polvo' (<em>Floresta em P&oacute;</em>), el informe que coordin&oacute; a finales de 2025 junto a la Coalici&oacute;n Internacional por la Reforma de las Pol&iacute;ticas de Drogas y la Justicia Ambiental y organizaciones brasile&ntilde;as como Iniciativa Negra. Con su equipo descubri&oacute; que Brasil carec&iacute;a de un mapa de los laboratorios donde se refina la mercanc&iacute;a que inunda el mercado internacional. Para lograrlo, auditaron cinco a&ntilde;os de operaciones policiales, siguiendo el rastro de los qu&iacute;micos y env&iacute;os hasta destapar 550 centros de procesamiento de coca&iacute;na. La realidad, sin embargo, es mucho m&aacute;s opaca: la polic&iacute;a brasile&ntilde;a solo roza el 20% del negocio. &ldquo;La proyecci&oacute;n real nos sit&uacute;a cerca de los 5.000 laboratorios&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sucesos/intervenidos-130-kilos-cocaina-ocultos-contenedor-puerto-palmas_1_12632045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargamentos que zarpan desde los puertos brasile&ntilde;os rumbo a Europ</a>a, adem&aacute;s, son m&aacute;s puros que la mercanc&iacute;a que ingresa por sus fronteras desde los pa&iacute;ses andinos o Paraguay. Ese salto de calidad, respaldado por datos de la Polic&iacute;a Federal, desmantela el t&oacute;pico de Brasil como mero trampol&iacute;n log&iacute;stico: en su interior opera una red de laboratorios clandestinos que purifica el polvo para la exportaci&oacute;n o lo rebaja para el menudeo dom&eacute;stico. Entre el cultivo de origen y el contenedor atl&aacute;ntico, existe una industria en plena expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El informe 'Selva en polvo' le puso precio a toda esta maquinaria: unos 6.000 millones de d&oacute;lares anuales solo en la etapa de refinaci&oacute;n de la coca. Para dimensionar el tama&ntilde;o del monstruo, Lerer recurre a una comparaci&oacute;n demoledora: el Fondo Amazon&iacute;a &mdash;el mayor instrumento financiero global contra la deforestaci&oacute;n&mdash; tard&oacute; a&ntilde;os en reunir grandes donaciones de Noruega o Alemania: &ldquo;S&oacute;lo los laboratorios generan en doce meses cinco veces m&aacute;s dinero que todo lo que el Gobierno brasile&ntilde;o logr&oacute; recaudar. No hay c&oacute;mo competir. Vamos a perder&rdquo;, zanja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el paradigma de la guerra, alcanzar la deforestación cero en la Amazonia es, simplemente, imposible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De esta brutal asimetr&iacute;a nace el resto de su radiograf&iacute;a: en la selva, el dinero de la coca&iacute;na funciona como un fondo de capital de riesgo para las econom&iacute;as ilegales. Sus ganancias financian la miner&iacute;a ilegal de oro, el acaparamiento de tierras y el armamento pesado que sostiene los conflictos territoriales en Brasil o Colombia. Por eso, Lerer subraya que la pol&iacute;tica antidroga y la ambiental son dos caras de la misma moneda: &ldquo;Bajo el paradigma de la guerra, alcanzar la deforestaci&oacute;n cero en la Amazonia es, simplemente, imposible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras confirman un diagn&oacute;stico aterrador. Un estudio publicado en junio por la ONG paulista F&oacute;rum Brasileiro de Seguran&ccedil;a P&uacute;blica calcula que el valor del polvo blanco decomisado en la regi&oacute;n en 2024 equivale a 704 millones de d&oacute;lares, una cifra superior a la de todo el oro exportado por ese territorio. Las autoridades advierten, sin embargo, que la droga interceptada es solo la punta del iceberg: si la polic&iacute;a bloquea apenas el 10% del flujo real, el narcotr&aacute;fico se convierte autom&aacute;ticamente en el segundo motor econ&oacute;mico de la selva, situado solo por detr&aacute;s de la soja. Lo que hasta ahora era una hip&oacute;tesis deja de serlo: los movimientos que los radares no detectan ya est&aacute;n redibujando la geograf&iacute;a pol&iacute;tica y financiera del gran pulm&oacute;n del planeta.
    </p><h2 class="article-text">Absolver la hoja</h2><p class="article-text">
        Frente al fracaso prohibicionista, Lerer resalta un movimiento de resistencia que busca dignificar el origen de todo: el campo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fentanilo-carteles-rivales-saturacion-mercado-debe-caida-comercio-coca-colombia_1_10533202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quienes siembran la coca en el campo reciben migajas de una industria </a>cuyos beneficios millonarios se concentran en las fases de refinamiento y exportaci&oacute;n. Es decir, en los eslabones del mundo criminal. A cambio de ese margen m&iacute;nimo, el agricultor ha cargado con la peor parte del conflicto en forma de persecuci&oacute;n militar, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/fumigacion-indiscriminada-supervivencia-indigenas-embera_1_5769414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fumigaciones con herbicidas t&oacute;xicos</a> y exclusi&oacute;n o estigmatizaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        La activista brasile&ntilde;a denuncia que la discusi&oacute;n p&uacute;blica suele concentrarse en torno al consumo, ignorando las din&aacute;micas de producci&oacute;n &ldquo;donde ocurren la mayor&iacute;a de los abusos y ecocidios&rdquo;. Para ella, cualquier intento serio de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/campesinos-coca-colombia-narcotraficantes-victimas_1_3556974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconciliar a las comunidades cocaleras con sus territorios</a> debe empezar por despejar el estigma de la planta y garantizar la protecci&oacute;n y derechos de quienes la cultivan. El enfoque del festival bogotano apuesta, precisamente, por ese enfoque a pesar de que el verdadero reto de la pol&iacute;tica global se libra en despachos m&aacute;s alejados: la ONU en Viena, sede de la Comisi&oacute;n Estupefacientes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Si quitamos la criminalización de la planta, empezamos por el principio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis cl&iacute;nicos del organismo determinaron que el consumo tradicional de la hoja de coca en las comunidades andinas no entra&ntilde;a riesgos para la salud ni tiene capacidad adictiva. Aunque esta reciente evaluaci&oacute;n t&eacute;cnica de la Organizaci&oacute;n Mundial para la Salud (OMS) ofreci&oacute; un respaldo cient&iacute;fico a pa&iacute;ses reformistas como Colombia o Bolivia, el dogma pol&iacute;tico se impuso al criterio m&eacute;dico. El organismo dictamin&oacute; que la planta debe seguir en el mismo escalaf&oacute;n punitivo que la hero&iacute;na, argumentando no el peligro del cultivo en s&iacute;, sino su capacidad de transformaci&oacute;n en coca&iacute;na. Con las cartas marcadas de antemano, la maquinaria diplom&aacute;tica del prohibicionismo, liderado por Estados Unidos, levant&oacute; un muro burocr&aacute;tico que impidi&oacute; que la reforma llegara a votaci&oacute;n el pasado marzo en la cumbre de Viena.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace se hab&iacute;a fraguado meses antes, durante los debates de la Comisi&oacute;n de Estupefacientes de octubre de 2025. All&iacute;, Washington agit&oacute; el fantasma de las concesiones al &ldquo;narcoterrorismo&rdquo;, Francia aleg&oacute; riesgos sanitarios y Per&uacute; dio la sorpresa al alinearse con el discurso oficial, alertando de un &ldquo;incentivo perverso&rdquo; para las redes ilegales. &ldquo;Fue la oportunidad perdida m&aacute;s reciente&rdquo;, cr&iacute;tica Lerer. Para la investigadora, la resistencia a sacar la planta de la lista negra es un error de c&aacute;lculo geopol&iacute;tico: la reforma buscaba desmontar la base del edificio criminal sin alterar la prohibici&oacute;n sobre la coca&iacute;na procesada. &ldquo;Si quitamos la criminalizaci&oacute;n de la planta, empezamos por el principio&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El espejo de Bolsonaro</h2><p class="article-text">
        El plan de Abelardo de la Espriella de reactivar la aspersi&oacute;n a&eacute;rea con herbicidas, prohibida por el Constitucional, replica una f&oacute;rmula conocida por Rebeca Lerer. &ldquo;Ese modelo migr&oacute; a la Amazon&iacute;a brasile&ntilde;a con el Gobierno de Bolsonaro, muy parecido al estilo del futuro presidente colombiano&rdquo;, compara la activista. El balance de aquellos a&ntilde;os en Brasil arroj&oacute; los mismos indicadores que hoy generan alerta en Bogot&aacute;: criminalizaci&oacute;n ind&iacute;gena, aumento de homicidios, da&ntilde;os por agrot&oacute;xicos y corrupci&oacute;n policial. Una ofensiva militar que, seg&uacute;n la experta, fracas&oacute; rotundamente en detener la deforestaci&oacute;n y el crimen organizado, logrando &uacute;nicamente que el negocio cambiara de manos.
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                 la producción global de cocaína se ha más que cuadruplicado en una década, superando las 4.000 toneladas                            </span>
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        La promesa del nuevo Gobierno colombiano choca contra un muro pragm&aacute;tico. &ldquo;Lo que viene despu&eacute;s no es desarrollo comunitario ni agricultura familiar, sino ganader&iacute;a o miner&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala Lerer. En el mapa de la Amazon&iacute;a, el bosque devastado por la coca no se regenera: muta de mercanc&iacute;a. Presionados por el mercado, los sembrados huyen hacia los &uacute;ltimos reductos v&iacute;rgenes, invadiendo parques nacionales y tierras ind&iacute;genas. La experta recuerda, adem&aacute;s, que la aspersi&oacute;n a&eacute;rea, lejos de ser un remedio, es un negocio: Monsanto factur&oacute; decenas de miles de d&oacute;lares por vuelo en los a&ntilde;os dorados del glifosato. 
    </p><p class="article-text">
        El marco de esta historia lo termina de fijar Washington. La Administraci&oacute;n Trump incluy&oacute; este a&ntilde;o a las dos mayores organizaciones criminales brasile&ntilde;as, el PCC y el Comando Vermelho, en su lista de terroristas internacionales. Y los bombardeos estadounidenses contra presuntas narcolanchas en el Pac&iacute;fico han elevado la temperatura en toda la regi&oacute;n. &ldquo;Eso nos deja muy vulnerables a intervenciones, a sanciones econ&oacute;micas y a injerencia en elecciones&rdquo;, advierte Lerer.
    </p><p class="article-text">
        A la experta le quedan pocas ilusiones y no se molesta en disimularlo. En seis meses, Brasil ir&aacute; a las urnas con Lula y Fl&aacute;vio Bolsonaro como principales candidatos y el crimen organizado como eje de campa&ntilde;a. Frente al estruendo de los bombardeos, ella opone algo de frialdad. &ldquo;Hay que tener coraje y dar este debate con evidencias, con datos, con historia&rdquo;, defiende. Justo despu&eacute;s, deja caer un silencio corto. El primero en casi una hora de entrevista: &ldquo;La situaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil. Estoy preocupada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cocaina-destrono-oro-amazonia-brasilena_1_13370937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la cocaína destronó al oro en la Amazonía brasileña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aac0fa48-1dc3-45df-84d3-d43b1e7d837c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política de seguridad del presidente electo de extrema derecha da un giro radical hacia la mano dura con un ejército debilitado y escasos recursos para financiarlo</p><p class="subtitle">Una ola reaccionaria y trumpista gobierna América Latina: vasallos vestidos de ultras</p></div><p class="article-text">
        En el Putumayo, una zona selv&aacute;tica junto a la frontera con Ecuador, el Gobierno de Gustavo Petro instal&oacute; en las &uacute;ltimas semanas un centro para la Coordinadora Nacional de Combatientes. Se trata de un centenar de guerrilleros que esperan all&iacute; desde el 14 de junio bajo una profunda incertidumbre. El proceso de paz con el Ejecutivo progresista los condujo a este confinamiento provisional, donde ya entregaron sus armas sin un marco legal s&oacute;lido ni un horizonte claro para su transici&oacute;n a la vida civil. Los negociadores oficiales, adem&aacute;s, tienen los d&iacute;as contados: el pr&oacute;ximo 7 de agosto est&aacute; previsto que asuma el poder el presidente electo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ultraderechista Abelardo De la Espriella</a>, quien ha prometido una guerra sin cuartel.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta de Petro por la pol&iacute;tica de &ldquo;paz total&rdquo;, con la que lleg&oacute; al poder en 2022, termina sin acuerdos definitivos y con los grupos armados m&aacute;s fuertes que al inicio del proceso. El ELN, guerrilla de ra&iacute;z castrista, mantiene control sobre zonas en la frontera con Venezuela; las disidencias de las antiguas FARC se han expandido; y el secuestro, casi erradicado a&ntilde;os atr&aacute;s, vuelve a registrar alrededor de 350 casos al a&ntilde;o. De la Espriella, abogado penalista de 47 a&ntilde;os, gan&oacute; las elecciones el pasado fin de semana con una promesa simple: retomar el enfoque militar en lugar de las concesiones del &uacute;ltimo cuatrienio. No ha precisado, sin embargo, c&oacute;mo ni con qu&eacute; recursos lo har&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Washington ya ha venido moviendo fichas antes de que el presidente electo detallara sus planes. La estrategia que el secretario de Estado, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-infiltrando-ejercito-america-latina-nueva-coalicion-militar-narcotrafico_1_13266553.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Rubio, bautiz&oacute; como SHIELD of the Americas</a> reordena la regi&oacute;n bajo una l&oacute;gica de seguridad continental y sit&uacute;a a Colombia en el centro. Ecuador, gobernado por su aliado derechista Daniel Noboa, suscribi&oacute; primero un acuerdo de cooperaci&oacute;n militar con Estados Unidos para combatir el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado. Y De la Espriella llega a la presidencia como nuevo socio natural de ese circuito que pone fin a cuatro a&ntilde;os de enfriamiento entre Bogot&aacute; y Washington.
    </p><h2 class="article-text">Una lectura trasnochada</h2><p class="article-text">
        En esta historia el contexto importa. Los fen&oacute;menos de violencia que hereda De la Espriella no son del todo iguales a los de 2002, cuando el pa&iacute;s viv&iacute;a atrapado en una espiral de secuestros masivos, masacres paramilitares y una guerrilla que amenazaba las cabeceras urbanas. &ldquo;Hab&iacute;a una sensaci&oacute;n muy fuerte de p&eacute;rdida de control&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a Victoria Llorente, directora de la Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy el conflicto tiene otra anatom&iacute;a: los grupos armados controlan territorios fronterizos, disputan las rutas de salida de la coca&iacute;na y pelean a muerte por la riqueza del subsuelo. A saber: la miner&iacute;a ilegal de oro, cobre y tierras raras, que se ha convertido en una de sus principales fuentes de financiaci&oacute;n y, al mismo tiempo, en un recurso que la Casa Blanca mira de reojo por su valor estrat&eacute;gico en la carrera global por materiales cr&iacute;ticos para los semiconductores y la carrera por desarrollar la inteligencia artificial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento global que favorece la violencia contra la oposición. Trump ha fijado el marco: el narcoterrorista es el nuevo comunista. Un enemigo que justifica casi todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenny Pearce</span>
                                        <span>—</span> London School of Economics
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Colombia es, adem&aacute;s, el mayor productor mundial de coca&iacute;na. La droga es el motor de la sangr&iacute;a, pero tambi&eacute;n sostiene econom&iacute;as rurales enteras y condiciona desde hace d&eacute;cadas la relaci&oacute;n entre Bogot&aacute; y Washington. En el tramo final de su Gobierno, Petro retom&oacute; una campa&ntilde;a de bombardeos contra los grupos violentos. No obstante, fue tarde y sin coherencia, de acuerdo con varios expertos consultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma Colombia cierra con 262.000 hect&aacute;reas de hoja de coca sembradas, la cifra m&aacute;s alta desde que hay registros, y una destrucci&oacute;n manual de apenas 9.400 hect&aacute;reas en 2024, el nivel m&aacute;s bajo en una d&eacute;cada. Ante esta situaci&oacute;n, De la Espriella promete fumigar 300.000 hect&aacute;reas en sus primeros meses. Llorente no discute su enorme voluntad pol&iacute;tica: &ldquo;Requiere de un aparato militar que no tenemos&rdquo;.
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                    alt="El ultraderechista Abelardo de la Espriella ganador de la segunda vuelta presidencial de este domingo en Colombia pronuncia el discurso de la victoria."
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            <span class="title">
                El ultraderechista Abelardo de la Espriella ganador de la segunda vuelta presidencial de este domingo en Colombia pronuncia el discurso de la victoria.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se trata de una advertencia a la que se suma el consultor en seguridad Hugo Acero: la lectura de la realidad del presidente electo llega con dos d&eacute;cadas de retraso. &ldquo;Desde 2016 es claro que no hay un conflicto armado pol&iacute;tico. No hay guerrillas, hay crimen organizado transnacional&rdquo;. Y abunda en que las disidencias de las FARC y el ELN ya no buscan la revoluci&oacute;n, sino el control del oro y los cultivos il&iacute;citos. Por eso lamenta que De la Espriella llega con una doctrina dise&ntilde;ada para un enemigo que ya no existe.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n va a costear la guerra?</h2><p class="article-text">
        Camilo Cruz, analista pol&iacute;tico y doctor por la Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, prev&eacute; que el componente antidrogas regresar&aacute; a ser el eje central de la seguridad. La estrategia, a su juicio, combinar&aacute; el combate a los grupos criminales junto con &ldquo;la l&oacute;gica de protecci&oacute;n frente al narcotr&aacute;fico que Estados Unidos impulsa para la regi&oacute;n&rdquo;. Por eso recuerda que las recientes operaciones militares de los gobiernos en Ecuador y Venezuela contra la miner&iacute;a ilegal son hechos parte del nuevo orden. &ldquo;Eso se va a convertir en una agenda &mdash;a&ntilde;ade Cruz&mdash; y en parte ya estuvo presente en esta elecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Jorge Mantilla, investigador de seguridad y conflicto armado, centra el problema en t&eacute;rminos de capacidades: &ldquo;Estamos en un momento de reducci&oacute;n muy importante de la fuerza p&uacute;blica: poder a&eacute;reo, personal uniformado, inteligencia, capacidades operacionales y log&iacute;sticas. Y esa ofensiva que se anuncia llega justo ah&iacute;&rdquo;. Financiarla obligar&aacute; al Estado a elegir: &iquest;A qu&eacute; se le va a quitar presupuesto para inyect&aacute;rselo a una guerra de alta intensidad?
    </p><p class="article-text">
        Acero expone algunas cifras: la administraci&oacute;n saliente comprometi&oacute; 17 billones de pesos (unos 3.500 millones de euros al cambio actual) en aviones de combate suecos Gripen. &ldquo;No vamos a tener un conflicto internacional y eso no sirve para bombardear mafias&rdquo;. A este lastre se suman otros 13 billones (2.700 millones de euros) en gastos heredados de Petro. Con unas finanzas asfixiadas y la promesa electoral de no subir impuestos, el experto vislumbra una sola salida: emular a Uribe en 2002 e imponer un gravamen extraordinario al patrimonio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde 2016 es claro que no hay un conflicto armado político. No hay guerrillas, hay crimen organizado transnacional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Acero</span>
                                        <span>—</span> consultor en seguridad
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De cualquier forma Llorente no descarta que el nuevo Ministerio de Defensa bajo el mando de De la Espriella consiga victorias tempranas: operaciones medi&aacute;ticas que movilicen la opini&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Imag&iacute;nese que en el primer mes el Ej&eacute;rcito da de baja a 'Mordisco'&rdquo;, asegura, refiri&eacute;ndose al comandante de las disidencias de las FARC. &ldquo;Con la ayuda de la inteligencia extranjera, una operaci&oacute;n as&iacute; ser&iacute;a muy popular&rdquo;. Pero confundir ese golpe de opini&oacute;n con una pol&iacute;tica sostenible y bien estructurada es, en su opini&oacute;n, un riesgo: &ldquo;&iquest;Con esto va a resolver alguno de los problemas de fonde orden p&uacute;blico que tenemos? No&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o, en un pa&iacute;s que ha sido tierra f&eacute;rtil durante m&aacute;s de medio siglo para diversas confrontaciones pol&iacute;ticas, no es menor. Por eso, Jorge Mantilla aterriza el debate en la realidad del terreno al advertir el impacto de enviar al Ej&eacute;rcito, como se supone har&aacute; el nuevo presidente, a zonas donde las mafias ya controlan el tejido social de forma sofisticada. Una ofensiva de esa naturaleza, explica, no solo disparar&aacute; la violencia, sino que agravar&aacute; la crisis humanitaria en esos mismos municipios rurales y perif&eacute;ricos que, parad&oacute;jicamente, rechazaron el proyecto de De la Espriella en las urnas.
    </p><h2 class="article-text">Trump fija el marco</h2><p class="article-text">
        La ofensiva militar, adem&aacute;s, supone riesgos que exceden lo fiscal. Jenny Pearce, profesora visitante de la London School of Economics y con d&eacute;cadas de estudio sobre la violencia pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina, se&ntilde;ala que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/la-semana-internacional/ola-reaccionaria-trumpista-gobierna-america-latina-vasallos-vestidos-ultras_132_13324793.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el contexto internacional juega a favor de la mano dura</a>. &ldquo;Estamos en un momento global que favorece la violencia contra la oposici&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Trump ha fijado el marco: el narcoterrorista es el nuevo comunista. Un enemigo que justifica casi todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esa premisa, los derechos ciudadanos suelen tambalear. El espejo m&aacute;s claro de esta deriva es El Salvador de Nayib Bukele, un modelo admirado por el nuevo mandatario de Colombia, quien en su momento lleg&oacute; a considerarlo &ldquo;blando&rdquo;. All&iacute;, la construcci&oacute;n de megac&aacute;rceles y la dr&aacute;stica reducci&oacute;n de los homicidios sirvieron de plataforma para el control absoluto de las instituciones. Al final, recuerda Pearce, el c&aacute;lculo detr&aacute;s de estas estrategias trasciende el discurso del orden p&uacute;blico: &ldquo;Las dificultades reales de la poblaci&oacute;n, como el miedo al crimen, son muy rentables para los pol&iacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate de fondo lo zanja Acero: ning&uacute;n bando pol&iacute;tico ha dado con la respuesta para garantizar la convivencia pac&iacute;fica y el monopolio estatal de la fuerza en Colombia. La primac&iacute;a del acento militar no ha prosperado y el enfoque social puro se qued&oacute; corto sin instituciones fuertes que garanticen derechos. Con todo, De la Espriella ha insistido en encajonar el problema en una alternativa a blanco y negro: el sometimiento voluntario o la baja militar de los &ldquo;bandidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa ret&oacute;rica choca, por lo dem&aacute;s, con un pa&iacute;s mucho m&aacute;s fragmentado. &ldquo;La sociedad civil no es la misma de hace veinte a&ntilde;os&rdquo;, apostilla Mantilla. &ldquo;Abelardo puede ser m&aacute;s radical que Uribe, pero no le van a dejar hacer lo que quiera&rdquo;. La movilizaci&oacute;n ciudadana y un electorado consolidado de centro e izquierda aparecen as&iacute; como el &uacute;nico contrapeso real frente a un nuevo mandatario con grandes promesas, un ej&eacute;rcito maltrecho y las arcas vac&iacute;as. A pesar del enorme costo humano que se avecina, quienes conocen la crudeza y complejidad del conflicto coinciden: esta tampoco ser&aacute; la guerra que De la Espriella ha prometido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/paz-total-fallida-petro-militarismo-espriella-pasara-grupos-armados-colombia_1_13328384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la paz total fallida de Petro al militarismo de De la Espriella: qué pasará con los grupos armados en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07bf1d7e-d6f7-4eea-940c-82a92409d07b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado de extrema derecha, admirador de Trump y Milei, logra el giro político en el país tras un solo mandato de la izquierda liderada por Petro</p><p class="subtitle">Derecha y extrema derecha han ganado las diez últimas elecciones en Latinoamérica, y van a por más
</p></div><p class="article-text">
        Abelardo de la Espriella, abogado penalista admirador de Trump y Milei, se convirti&oacute; este domingo en el nuevo presidente de Colombia tras vencer en la segunda vuelta m&aacute;s re&ntilde;ida de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Con 47 a&ntilde;os, el aspirante libertario de la de extrema derecha obtuvo 12.959.542 votos (49,66%), superando por un estrecho margen al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda, quien logr&oacute; el 48,70% (12.708.712 sufragios), seg&uacute;n el preconeto. En unos comicios con participaci&oacute;n hist&oacute;rica, los 377.076 votos en blanco resultaron decisivos, al superar la diferencia final entre ambos candidatos.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace, sin embargo, tiene un panorama m&aacute;s complejo. De la Espriella llega a la Casa de Nari&ntilde;o sin experiencia en cargos p&uacute;blicos, tras obtener el mayor caudal de votos registrado, pero con apenas cuatro senadores propios en un Congreso de 103 esca&ntilde;os (curules). Su Gobierno depender&aacute; de la disciplina y las negociaciones con fuerzas que lo apoyaron en la segunda vuelta: el Centro Democr&aacute;tico, Cambio Radical y los partidos Liberal y Conservador, formaciones tradicionales con agendas propias y fracturas internas que condicionar&aacute;n su margen de maniobra.
    </p><p class="article-text">
        Bogot&aacute; manten&iacute;a una calma contenida cuando a las 16:00, siete horas m&aacute;s en Espa&ntilde;a, se cerraron los puestos de votaci&oacute;n. Fabio Jim&eacute;nez, taxista de 50 a&ntilde;os, record&oacute; que esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a visto en varios puntos de la ciudad sucursales bancarias y concesionarios de veh&iacute;culos protegidos con vallas como medida visible de prevenci&oacute;n ante una jornada que se tem&iacute;a agitada. &ldquo;Los que saben de estas cosas desde ayer ya se prepararon&rdquo;, resumi&oacute; con la misma parsimonia con la que sortea un atasco en una de las ciudades m&aacute;s congestionadas del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        A las 17:30, con el 99,58% de las mesas reportadas por la Registradur&iacute;a Nacional, el resultado ya se consideraba irreversible. El pa&iacute;s hab&iacute;a dado un vuelco pol&iacute;tico radical: de elegir por primera vez un Gobierno de izquierda, pasaba ahora a una Administraci&oacute;n de derecha extrema cuya agresividad ha despertado comparaciones hist&oacute;ricas. Algunos han se&ntilde;alado el parecido con Laureano G&oacute;mez (presidente entre 1950 y 1953), recordado por su ret&oacute;rica pugnaz y su admiraci&oacute;n por Francisco Franco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el investigador de la London School of Economics Juan David Velasco se&ntilde;ala que De la Espriella se aproxima m&aacute;s al conservador Miguel Abad&iacute;a M&eacute;ndez (1926-1930), un mandatario proempresarial, alineado con los intereses de Estados Unidos, con un discurso incendiario y un enfoque represivo en materia de seguridad. Como Abad&iacute;a, recibe un pa&iacute;s endeudado y comparte su defensa de los valores tradicionales. La diferencia es que Abad&iacute;a lleg&oacute; al poder tras ejercer como ministro en siete carteras. De la Espriella nunca ha ocupado un cargo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reacciones de un pa&iacute;s fracturado en dos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El presidente saliente, Gustavo Petro, reaccion&oacute; en X antes de que se completara el preconteo [recuento provisional] advirtiendo que, con los datos de la Registradur&iacute;a, la diferencia entre los candidatos era de apenas tres d&eacute;cimas. Seg&uacute;n su criterio, &ldquo;no se puede proclamar ning&uacute;n presidente&rdquo; hasta el escrutinio oficial. Y a&ntilde;adi&oacute; que la realidad mostraba &ldquo;un pa&iacute;s partido por la mitad&rdquo; y denunci&oacute; &ldquo;injerencia extranjera quit&aacute;ndonos la libertad&rdquo;. Pero al mismo tiempo asegur&oacute; que acatar&iacute;a las decisiones de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Petro cuestionaba los n&uacute;meros, en Barranquilla, en el Caribe colombiano, el tambi&eacute;n llamado &ldquo;Tigre&rdquo; Abelardo de la Espriella celebraba su triunfo ante una multitud agolpada frente a una urna de cristal blindada desde donde se dirigi&oacute; a su &ldquo;manada&rdquo; en un discurso de 45 minutos intercalado por breves pausas con m&uacute;sica circense. &ldquo;No existe libertad sin seguridad, no existe democracia sin la vida privada y no existe naci&oacute;n sin h&eacute;roes como nuestros polic&iacute;as y soldados&rdquo;, afirm&oacute;. Y a&ntilde;adi&oacute; entre saludos militares y : &ldquo;La verdadera paz nace de la justicia que, en el fondo, est&aacute; ocupada por nuestras fuerzas militares y la polic&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iv&aacute;n Cepeda &mdash;quien suma 16 a&ntilde;os en el Congreso&mdash; anunci&oacute; desde Bogot&aacute; la impugnaci&oacute;n de 33.000 mesas de votaci&oacute;n, critic&oacute; el preconteo y convoc&oacute; a sus seguidores a movilizarse. La estrategia de objeci&oacute;n no es nueva: si en la primera vuelta del 31 de mayo fue Gustavo Petro quien cuestion&oacute; el escrutinio, en esta segunda ronda su candidato&nbsp;derrotado ha sido quien repiti&oacute; el libreto. Esto ocurre a pesar de que la Misi&oacute;n de Observaci&oacute;n Electoral de la Uni&oacute;n Europea calific&oacute; el proceso de &ldquo;transparente y cre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El exterior vota por el &lsquo;Tigre&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Colombia rompi&oacute; este domingo su r&eacute;cord hist&oacute;rico de participaci&oacute;n electoral. Con un padr&oacute;n de 41 millones de votantes habilitados en el pa&iacute;s y en el exterior, el 64% ejerci&oacute; su derecho al sufragio: 26.509.263 depositaron su papeleta. La cifra pulveriz&oacute; el techo hist&oacute;rico del 59,02% registrado en la segunda vuelta de 1998, que hab&iacute;a resistido intacto durante casi tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta ha sido una elecci&oacute;n como nunca antes ha pasado, que ha dejado al pa&iacute;s 50-50&rdquo;, dijo el analista electoral Camilo Cruz, quien compar&oacute; el resultado con lo ocurrido en Honduras y Per&uacute;, democracias latinoamericanas que han vivido fracturas similares. Cruz plante&oacute; la pregunta que definir&aacute; los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os: &ldquo;El ganador tendr&aacute; que decidir si va a gobernar para su postura mayoritaria o si va a gobernar para todo el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los matices fueron surgiendo con el paso de las horas. El analista Andr&eacute;s Sampayo se&ntilde;al&oacute; uno de ellos en X: dentro de Colombia, la diferencia entre los dos candidatos ha sido un empate t&eacute;cnico. Fue el voto en el exterior el que decidi&oacute; la presidencia. &ldquo;La elecci&oacute;n se est&aacute; definiendo por m&aacute;rgenes m&iacute;nimos dentro de Colombia y por una ventaja contundente por fuera de Colombia&rdquo;, escribi&oacute; Sampayo. De la Espriella gan&oacute; Colombia desde fuera de Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Para Cruz, la jornada dej&oacute; dos lecciones. La primera: el voto en blanco fue significativo no por su volumen sino por su posici&oacute;n. &ldquo;Al final, la no distribuci&oacute;n del voto entre las dos preferencias finalistas termina, en una elecci&oacute;n tan cerrada, definiendo la victoria para un sector u otro&rdquo;, dijo. &ldquo;Hay un mensaje para el pa&iacute;s, pero ese mensaje todav&iacute;a no tiene rostro&rdquo;. La segunda es institucional: la participaci&oacute;n abierta del presidente Petro y de los alcaldes de Cali, Medell&iacute;n y Barranquilla en la campa&ntilde;a rompe una tradici&oacute;n de neutralidad que, advierte Cruz, anticipa un escenario muy conflictivo para futuras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Al cierre de la jornada, los temores de un estallido social en Bogot&aacute; se disiparon. Se registraron algunos fugaces disturbios y celebraciones callejeras que recordaban el reciente triunfo de la selecci&oacute;n nacional frente a Uzbekist&aacute;n en el Mundial. En el pudiente norte de la capital, Gilberto Gait&aacute;n, de 69 a&ntilde;os, resum&iacute;a con pragmatismo su postura por el nuevo presidente de extrema derecha mientras cerraba el servicio de aparcacoches que gestiona desde hace a&ntilde;os. &ldquo;Es un hombre de negocios; no necesita robar&rdquo;. El pa&iacute;s ya ha comenzado a medir el alcance de sus palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-colombia-minima-izquierdista-cepeda_1_13322150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 05:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana la Presidencia de Colombia por la mínima al izquierdista Cepeda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Elecciones,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-colombia-candidato-ultra-espriella-busca-hacerse-presidencia-frente-progresista-cepeda_1_13318722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3178f40d-990b-4266-891b-0d48df52fc54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los colombianos eligen este domingo en segunda vuelta al próximo presidente entre Abelardo de la Espriella, ganador de la primera ronda y favorito en las encuestas, e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, el partido del presidente Petro
</p><p class="subtitle">Perfil - 'El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colombia bati&oacute; el pasado 31 de mayo su r&eacute;cord hist&oacute;rico de participaci&oacute;n electoral</a> sin que sus candidatos presidenciales debatieran una sola vez. En Bogot&aacute;, en Medell&iacute;n o la portuaria Barranquilla, los puestos de votaci&oacute;n amanecieron con filas m&aacute;s largas de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        El electorado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eligi&oacute; en primera vuelta al aspirante de la derecha radical,</a> Abelardo de la Espriella, quien lider&oacute; con 10,36 millones de votos (43,74%). Hoy su rival en las urnas ser&aacute; Iv&aacute;n Cepeda, el representante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, que sum&oacute; 9,69 millones (40,90%). Uno de los dos gobernar&aacute; los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a>, de 47 a&ntilde;os, llega a esta segunda vuelta con un impulso que muy pocos hab&iacute;an detectado en el radar. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ning&uacute;n candidato hab&iacute;a alcanzado tantos votos en una primera ronda</a>, ni siquiera el influyente &Aacute;lvaro Uribe en sus dos victorias de principios de este milenio. Para hacerse una idea, hace tan solo dos meses las encuestas situaban al aspirante ultraderechista en tercer lugar. Pero el desplome de la senadora uribista Paloma Valencia, candidata de la derecha institucional que qued&oacute; tercera con menos del 7%, volc&oacute; hacia De la Espriella un caudal de votos y oblig&oacute; a rivales y analistas a recalibrar sus estrategias. 
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-denunciante-alvaro-uribe-iman-izquierda-proximas-elecciones-colombia_1_12732774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iv&aacute;n Cepeda, senador de izquierda de 62 a&ntilde;os, heredero del proyecto del presidente y defensor de derechos humanos</a>, hab&iacute;a encabezado las encuestas y su campa&ntilde;a lleg&oacute; a creer que podr&iacute;a ganar en primera vuelta. No fue as&iacute;. Su resultado traz&oacute; con exactitud los l&iacute;mites del izquierdista Pacto Hist&oacute;rico que Gustavo Petro construy&oacute; desde el poder: un bloque fiel, movilizado, pero incapaz de ir m&aacute;s all&aacute; de sus propias fronteras. El precio de ese repliegue qued&oacute; claro en la recta final y la formaci&oacute;n no logr&oacute; captar, en un intento tard&iacute;o y sin demasiada convicci&oacute;n, al electorado del centro pol&iacute;tico. 
    </p><h2 class="article-text">Voto por descarte m&aacute;s que por convicci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Por segunda vez consecutiva, el pa&iacute;s se debate entre extremos: un populismo de derecha con fuerte arraigo transversal y una izquierda que moviliza a los sectores m&aacute;s vulnerables. Aunque los partidos hist&oacute;ricos mantienen su poder en el Congreso mediante el clientelismo, la pugna por el Ejecutivo opera bajo otra l&oacute;gica. El polit&oacute;logo Gustavo Duncan (Universidad EAFIT) plantea una tesis: &ldquo;Los colombianos ya no conf&iacute;an en la pol&iacute;tica tradicional para la presidencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este tablero polarizado, el pol&iacute;tico tradicional pas&oacute; de ser el protagonista de la contienda a convertirse, en algunos casos, en un negociador en la sombra, indispensable para la gobernabilidad pero incapaz a la hora de cautivar al electorado de forma masiva en las urnas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente elegirá a quien represente una menor amenaza para su forma de ver la vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bibiana Ortega</span>
                                        <span>—</span> Politóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bibiana Ortega, polit&oacute;loga especialista en comportamiento electoral de la Universidad Javeriana, sostiene en conversaci&oacute;n con elDiario.es que el domingo se votar&aacute; m&aacute;s por descarte que por convicci&oacute;n. &ldquo;La gente elegir&aacute; a quien represente una menor amenaza para su forma de ver la vida, para su visi&oacute;n del Estado, para su percepci&oacute;n de seguridad y de los derechos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la misma l&oacute;gica que oper&oacute; en 2022, cuando Gustavo Petro y el entonces &lsquo;outsider&rsquo; de derecha Rodolfo Hern&aacute;ndez se presentaron como rivales irreconciliables. Las encuestas actuales lo corroboran: seg&uacute;n la encuestadora CB Global Data, el 50,4% de los colombianos dice que jam&aacute;s votar&iacute;a por Cepeda y el 46,3% afirma lo mismo de De la Espriella.
    </p><p class="article-text">
        En esta elecci&oacute;n, m&aacute;s de la mitad del pa&iacute;s rechaza a uno de los dos candidatos en competencia. La campa&ntilde;a, adem&aacute;s, ha dejado cicatrices visibles. El presidente Gustavo Petro nunca reconoci&oacute; los resultados de la primera vuelta e insinu&oacute; que hubo fraude sin pruebas. Tambi&eacute;n dej&oacute; abierta la posibilidad de rechazar lo que ocurra este domingo 21 de junio. Su candidato, Iv&aacute;n Cepeda, tard&oacute; ocho d&iacute;as en admitir aquella derrota, pese a reconocer el 1 de junio que no hab&iacute;a hallado &ldquo;irregularidades de dimensiones suficientes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la otra esquina, Abelardo De la Espriella celebr&oacute; su triunfo en Barranquilla, en el Caribe colombiano, con una advertencia: &ldquo;Vamos a defender la democracia por la raz&oacute;n o por la fuerza&rdquo;. Dos semanas despu&eacute;s inst&oacute; a las Fuerzas Militares a intervenir si Petro desconoc&iacute;a el resultado del balotaje. Entre tanto, los dos candidatos negociaron durante semanas las condiciones de un debate que nunca lleg&oacute; a celebrarse.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Negociaciones &ldquo;condicionadas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Laura Wills, polit&oacute;loga de la Universidad de los Andes, observa que, pese a la polarizaci&oacute;n, las encuestas muestran que la mayor&iacute;a de los colombianos sigue considerando la democracia como el mejor sistema posible. El problema, apunta, es que cada polo ideol&oacute;gico la ha definido como un sastre a su medida. Por un lado, se presenta un espacio que debe protegerse de actores violentos, incluso con propuestas que estiran los l&iacute;mites del Estado de derecho o las libertades individuales. Por el otro, se concibe como el marco necesario para impulsar cambios estructurales, no siempre consensuados, hacia una sociedad m&aacute;s igualitaria.
    </p><p class="article-text">
        Wills descree que, una vez en el poder, los candidatos vayan a romper las reglas formales del juego democr&aacute;tico. Le preocupa, en cambio, que fallen los mecanismos de contrapeso de un sistema presidencialista como el colombiano. O que no exista una oposici&oacute;n con capacidad real de frenar excesos. De momento, el Congreso que heredar&aacute; el pr&oacute;ximo presidente est&aacute; fragmentado en cerca de una docena de partidos. Ninguno supera el 15% del poder pol&iacute;tico. &ldquo;Quien gane tendr&aacute; las herramientas para armar coaliciones&rdquo;, sostiene Wills. &ldquo;Pero las negociaciones vendr&aacute;n condicionadas: prebendas, ministerios y clientelismo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La conversación va a estar muy degradada y con mucha confrontación, y eso no solía ser así en Colombia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gustavo Duncan</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Ciencias Políticas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gustavo Duncan comparte los reparos y plantea otros. Para el polit&oacute;logo y columnista del diario El Tiempo, el peligro no radica en una ruptura democr&aacute;tica, sino en un proceso m&aacute;s silencioso: la lenta oxidaci&oacute;n interna del sistema. Esto implica que gobernar se convierta en el arte de hostigar al adversario en lugar de administrar el pa&iacute;s con buen pulso. &ldquo;Lo m&aacute;s probable es que gane Abelardo y que haga pol&iacute;tica dura&rdquo;, afirma el tambi&eacute;n doctor en Ciencias Pol&iacute;ticas, quien advierte de que &ldquo;la conversaci&oacute;n va a estar muy degradada y con mucha confrontaci&oacute;n. Y eso no sol&iacute;a ser as&iacute; en Colombia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan David Velasco, coautor del exhaustivo libro <em>&iquest;Qui&eacute;n manda en Colombia?, </em>precisa que en casi el 44% de los municipios existe un electorado de derecha muy estable que vot&oacute; por &Aacute;lvaro Uribe en 2006, por el 'No' al acuerdo de paz en 2016 y por el ya fallecido ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez en 2022. A este bloque ahora se sumaron otras &eacute;lites econ&oacute;micas impulsadas por el miedo. &ldquo;El 'Arca de No&eacute;' [como bautiz&oacute; la campa&ntilde;a de la extrema derecha su plan de choque fiscal y energ&eacute;tico] fue interpretado como un b&aacute;lsamo frente a temores como la ca&iacute;da de los ingresos petroleros, el riesgo de un apag&oacute;n y m&aacute;s impuestos al patrimonio&rdquo;, explica el acad&eacute;mico de la Universidad Javeriana. &ldquo;Al final, esas preocupaciones econ&oacute;micas pesaron m&aacute;s que las inquietudes sobre sus posturas antiliberales&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">Ventaja para De la Espriella</h2><p class="article-text">
        Los cat&oacute;licos ultraconservadores son, seg&uacute;n Bibiana Ortega, la novedad de esta campa&ntilde;a. Tras alejarse de Paloma Valencia, en parte por incluir en su propuesta una f&oacute;rmula vicepresidencial de la comunidad LGBTQ, este sector vio bajo amenaza sus principios sobre la familia tradicional. Su alternativa fue De la Espriella. Y para superar el hecho de que el candidato ultra no es evang&eacute;lico ni devoto, el liderazgo religioso construy&oacute; una justificaci&oacute;n teol&oacute;gica basada en el rey persa Ciro: el gobernante pagano instrumentalizado por la divinidad. De hecho, uno de sus gritos de batalla electoral ha sido convertir Colombia en una &lsquo;Patria milagro&rsquo;. 
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            <span class="title">
                El candidato colombiano ultraderechista Abelardo de la Espriella en un acto de campaña, en Cartagena.                            </span>
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        Lo cierto es que las &uacute;ltimas encuestas coinciden: De la Espriella, a quien el presidente Donald Trump ha apoyado sin recato, lidera con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos. Ninguna firma prev&eacute; un triunfo de Cepeda. En la recta final, el voto en blanco &mdash;que lleg&oacute; a rozar el 16%&mdash; se desinfl&oacute; hasta casi desaparecer. La incertidumbre se disip&oacute; y los datos sugieren que la mayor&iacute;a de los indecisos termin&oacute; inclin&aacute;ndose por el candidato de la ultraderecha que ha prometido &ldquo;destripar a la izquierda&rdquo; e importar el modelo de c&aacute;rceles de Bukele a las selvas colombianas.
    </p><p class="article-text">
        Pese al panorama, Bibiana Ortega rescata algunas razones para la esperanza. La polit&oacute;loga argumenta que el verdadero hito de este periodo no es el Gobierno actual, sino la madurez democr&aacute;tica que dej&oacute; a su paso. &ldquo;La derecha aprendi&oacute; a ser oposici&oacute;n; la izquierda, a gobernar. Y cuando las Cortes o el Congreso debieron frenar al Ejecutivo, lo hicieron&rdquo;, afirma. Asimismo, concluye, las instituciones locales se consolidaron al superar su mayor examen. El pa&iacute;s definir&aacute; este domingo si se suma a la tendencia de erosi&oacute;n democr&aacute;tica mundial o mantiene su rumbo a pesar de la ret&oacute;rica de fuerza que crece. &ldquo;A veces, da la impresi&oacute;n de que en Colombia pasa de todo&rdquo;, remata Ortega. &ldquo;Pero en realidad nada pasa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-colombia-candidato-ultra-espriella-busca-hacerse-presidencia-frente-progresista-cepeda_1_13318722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 19:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones en Colombia: el candidato ultra De la Espriella busca hacerse con la presidencia frente al progresista Cepeda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Ultraderecha,Ultraderecha en América Latina,Álvaro Uribe,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dd878e6-f33e-49a3-a798-0ddd473708ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144309.jpg" width="5437" height="3058" alt="Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Iván Cepeda, el candidato de izquierdas llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad. La cicatriz visible es que no movilizó a su propio electorado y la oportunidad es que parte del apoyo de De la Espriella es pragmático y puede moverse</p><p class="subtitle">Qué legado social y político deja el primer gobierno de izquierdas de la historia de Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Algo ya se ven&iacute;a cociendo en Colombia desde hace cuatro a&ntilde;os. En mayo de 2022, un ingeniero septuagenario millonario y exc&eacute;ntrico llamado Rodolfo Hern&aacute;ndez irrumpi&oacute; en la primera vuelta presidencial con casi seis millones de votos y estuvo a tres puntos de alcanzar el poder. Lo llamaron el &ldquo;Trump colombiano&rdquo;. Pero qued&oacute; descartado por sus excesos verbales y sus enredos judiciales a pesar de haber enarbolado la lucha anticorrupci&oacute;n como bandera de campa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos creyeron que era una simple anomal&iacute;a. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, un abogado penalista de extrema derecha de 47 a&ntilde;os y sin experiencia pol&iacute;tica llamado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a> ha hecho lo mismo, pero con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10 millones de apoyos</a> y ganando la primera vuelta al favorito y candidato del oficialismo de izquierda Iv&aacute;n Cepeda. &iquest;C&oacute;mo se explica?
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s furor que ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Colombia no llega hasta aqu&iacute; sola. La izquierda sigue en el poder en M&eacute;xico, Brasil y Uruguay, pero al mismo tiempo emerge una nueva derecha que avanza all&iacute; donde el descontento cala m&aacute;s hondo: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y Bukele en El Salvador como una franquicia de exportaci&oacute;n. Colombia, de momento, ha tardado en sumarse a esa tendencia. El progresismo gobern&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os y sigue siendo una fuerza pol&iacute;tica importante, con algo m&aacute;s de nueve millones y medio de votos. Pero el domingo no gan&oacute; la primera vuelta, ni siquiera con el empuje del presidente.
    </p><p class="article-text">
        El de De la Espriella no se trata de un fen&oacute;meno ideol&oacute;gico en sentido cl&aacute;sico. Es algo m&aacute;s visceral y m&aacute;s difuso. El polit&oacute;logo Camilo Cruz lo resume as&iacute;: la fractura entre quienes dependen del Estado y quienes aprendieron a prescindir de &eacute;l. En Colombia, esa brecha tiene un rostro concreto: la mitad de la fuerza laboral trabaja en la econom&iacute;a informal, entre ellos miles de abogados, m&eacute;dicos o ingenieros que en Espa&ntilde;a entrar&iacute;an en la categor&iacute;a de aut&oacute;nomos. Es decir, un segmento de profesionales independientes, ajeno a las estructuras estatales y desconfiado de su burocracia. Y, sobre todo, de sus promesas. El cuatrienio del gobierno de Petro los alej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y De la Espriella supo leerlos cuando nadie m&aacute;s lo hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El abogado ha seguido el guion utilizado por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Mientras tanto,  presume de su fortuna en redes sociales, mostrado sus vuelos en jet privado, su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temoradas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; y la campi&ntilde;a toscana.
    </p><h2 class="article-text">El contexto regional</h2><p class="article-text">
        Hay una explicaci&oacute;n estructural a la victoria de De la Espriella. &ldquo;Colombia ha entrado en la din&aacute;mica latinoamericana&rdquo;, explica la analista Nadia P&eacute;rez Guevara. &ldquo;Debido a la existencia del conflicto armado interno, estuvimos un poco ajenos a las olas y a los debates regionales. Ahora no. Los temas relacionados con la violencia, la distribuci&oacute;n de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la guerra organiz&oacute; la pol&iacute;tica colombiana. La posici&oacute;n frente a las guerrillas o la paz movilizaba al electorado. Cuando esa l&oacute;gica empez&oacute; a disolverse, qued&oacute; libre un espacio que De la Espriella ocup&oacute; con otro lenguaje: seguridad urbana, antipol&iacute;tica, informalidad y valores conservadores. El mismo idioma que Milei habla en Buenos Aires o que Trump esgrime en Washington.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Colombia entra a la dinámica latinoamericana [...] Los temas relacionados con la violencia, la distribución de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia Pérez Guevara</span>
                                        <span>—</span> Analista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hundimiento del uribismo</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Yann Basset, de la Universidad del Rosario, asegura que hay cierta continuidad en la historia de hace cuatro a&ntilde;os con la candidatura del ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez, condenado por corrupci&oacute;n en marzo de 2024 y fallecido en septiembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;En ambos casos [con Abelardo] se nota un vac&iacute;o de liderazgo de la derecha tradicional en el contexto posturibista. [El expresidente &Aacute;lvaro] Uribe sigue siendo una figura importante, pero ya no alcanza a ser el l&iacute;der hegem&oacute;nico que fue hace 20 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma, Paloma Valencia se mantuvo leal a su mentor pol&iacute;tico, se pleg&oacute; sin fisuras al expresidente y busc&oacute; atraer al electorado de centro con su f&oacute;rmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, un tecn&oacute;crata de perfil moderado. Sin embargo, la uni&oacute;n no cuaj&oacute;: el Centro Democr&aacute;tico pas&oacute; de 3,2 millones de sufragios en las primarias de marzo a 1,6 millones este domingo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y ahora qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        De la Espriella supo leer la coyuntura pol&iacute;tica. Se lanz&oacute; con un programa de apenas tres p&aacute;ginas y consigui&oacute; movilizar a un electorado que llevaba a&ntilde;os esperando un discurso de extrema derecha sin complejos. Pero Basset matiza: no todo su apoyo es ideol&oacute;gico. &ldquo;En la &uacute;ltima semana, la gente se dej&oacute; llevar por una especie de voto &uacute;til a la derecha que termin&oacute; de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragm&aacute;tico de una derecha m&aacute;s tradicional que se acab&oacute; volcando hacia &eacute;l&rdquo;. As&iacute;, el tambi&eacute;n apodado Tigre llega a la segunda vuelta del 21 de junio con una coalici&oacute;n m&aacute;s heterog&eacute;nea de lo que parece. Es una fortaleza, pero tambi&eacute;n una fragilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la última semana, la gente se dejó llevar por una especie de voto útil a la derecha que terminó de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragmático de una derecha más tradicional que se acabó volcando hacia él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de su buen resultado hay dos apoyos que los expertos apenas empiezan a cartografiar: los j&oacute;venes conservadores de TikTok y otras redes sociales, y las iglesias evang&eacute;licas. &ldquo;Son j&oacute;venes que, por el acceso a la informaci&oacute;n v&iacute;a digital, han mirado hacia la derecha y hacia principios conservadores&rdquo;, explica P&eacute;rez Guevara. Este es, quiz&aacute;s, un matiz importante para quienes daban por hecho que todos los manifestantes que salieron a la calle durante el paro y el estallido social de 2021 estaban con la izquierda petrista. Al parecer, una parte de esa misma generaci&oacute;n conect&oacute; con el universo global de Trump y deposit&oacute; su vot&oacute; por el Tigre.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bloque es a&uacute;n m&aacute;s silencioso. &ldquo;Las iglesias cristianas nunca hab&iacute;an logrado consolidarse como fuerza pol&iacute;tica en Colombia. Ahora s&iacute; lo hacen de manera abierta&rdquo;, analiza P&eacute;rez Guevara. De hecho, el jefe de debate de la Espriella es Jaime Andr&eacute;s Beltr&aacute;n, pastor cristiano e hijo de uno de los l&iacute;deres evang&eacute;licos m&aacute;s influyentes de Santander, en el noreste del pa&iacute;s. Y el propio De la Espriella, que en otros tiempos se declaraba ateo, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a rezando en p&uacute;blico. Las estructuras eclesi&aacute;sticas hicieron el resto del trabajo territorial que su movimiento Firmes por la Patria, con apenas un a&ntilde;o en pol&iacute;tica, no pod&iacute;a hacer solo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Iv&aacute;n Cepeda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad, tras sembrar en la jornada electoral la duda sobre los resultados y rectificar al d&iacute;a siguiente. &ldquo;No hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&rdquo;, reconoci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La cicatriz visible es que no moviliz&oacute; a su propio electorado de izquierda. &ldquo;Hay un hueco de al menos un mill&oacute;n de votos recuperables solo en Bogot&aacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el domingo por la noche, durante un debate en YouTube, el polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital. &ldquo;Tambi&eacute;n en el Caribe y en el Valle del Cauca, donde hace cuatro a&ntilde;os la izquierda tuvo una votaci&oacute;n muy considerable&rdquo;. La oportunidad: parte del apoyo de De la Espriella es pragm&aacute;tico y puede moverse. 
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Duarte advierte que para cambiar el rumbo Cepeda debe modificar su discurso. Cita un ejemplo: la izquierda no puede quedarse en la letan&iacute;a de las negociaciones de paz. El experto sugiere que, tras los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/legado-social-politico-deja-primer-gobierno-izquierdas-historia-colombia_1_13261225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallos de la pol&iacute;tica de Paz Total</a> de Petro, debe garantizar seguridad y combinar la negociaci&oacute;n con la coerci&oacute;n institucional. 
    </p><p class="article-text">
        La polit&oacute;loga Nadia P&eacute;rez Guevara interpreta el triunfo de De la Espriella, por su parte, como un fen&oacute;meno multiclase que agrupa no solo a votantes afines a la ultraderecha, sino tambi&eacute;n a desafectos y ciudadanos c&iacute;nicos frente a la pol&iacute;tica y la democracia. Media Colombia llevaba ya algunos a&ntilde;os acumulando el descontento. Y el domingo en la noche, por primera vez, alguien lo tradujo en victoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 19:35:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones,Ultraderecha,Ultraderecha en América Latina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3835db8-b861-4804-893e-889ee0dee73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y356.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El tigre&#039; De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato, que muestra una vida de lujo en redes y se adhiere al experimento radical de Milei y Bukele, ha sorprendido al obtener el mayor número de votos en la primera ronda de las presidenciales de este domingo, y se medirá en segunda vuelta con el izquierdista Iván Cepeda</p><p class="subtitle">El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Un libertario sin trayectoria pol&iacute;tica al frente del poder en Colombia durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os? Para llegar all&aacute;, Abelardo de la Espriella, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medi&aacute;tico abogado penalista de 47 a&ntilde;os, ha dado un paso este domingo </a>venciendo al izquierdista Iv&aacute;n Cepeda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En un triunfo que ninguna encuesta predijo, De la Espriella ha obtenido 10,3 millones de votos (43,7%), por encima de Cepeda, con 9,6 millones de votos (40,9%). Los dos se medir&aacute;n el 21 de junio en la segunda vuelta.
    </p><p class="article-text">
        La candidatura de De la Espriella ha generado entusiasmo en sectores del conservadurismo local, que lo ven como el &uacute;nico dique efectivo contra el aspirante del oficialista Pacto Hist&oacute;rico, pero ha despertado inquietud en otras facciones por la vaguedad de sus propuestas y su adhesi&oacute;n al experimento radical <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-caras-ultraderecha-america-latina_1_13066758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encarnado por Milei en Argentina, Kast en Chile y Bukele en El Salvador</a>.
    </p><p class="article-text">
        La tentaci&oacute;n del todo o nada con un recetario de extrema derecha inquieta a muchos en Colombia. Pero la trayectoria de De la Espriella tambi&eacute;n genera dudas. El lunar m&aacute;s visible es, quiz&aacute;s, su defensa jur&iacute;dica de Alex Saab, exministro de Industria de Venezuela hoy detenido en Nueva York: un turbio empresario colombiano condenado en Estados Unidos por blanqueo de dinero y conspiraci&oacute;n. La Administraci&oacute;n Biden lo indult&oacute; en 2023 en un canje de presos, pero m&uacute;ltiples investigaciones period&iacute;sticas lo se&ntilde;alan con fuerza como presunto testaferro de Nicol&aacute;s Maduro.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, que se ha presentado por el incipiente movimiento Defensores de la Patria, ha intentado desmarcarse de su viejo cliente argumentando que su firma de abogados dej&oacute; de representar a Saab en 2019, cuando Washington lo incluy&oacute; en la Lista Clinton. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sin embargo, el exministro chavista a&uacute;n lo recordaba como un &ldquo;gran abogado y amigo&rdquo;. No menos pol&eacute;mica fue su defensa de David Murcia Guzm&aacute;n, cerebro del mayor esquema Ponzi en Colombia: 200.000 v&iacute;ctimas &mdash;en su mayor&iacute;a de renta baja&mdash; y unos 1.200 millones de d&oacute;lares defraudados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que buscamos es demostrar que DMG no es una empresa criminal&rdquo;, afirm&oacute; en julio de 2012 el entonces joven apoderado, en referencia a la estafa piramidal, en una entrevista televisada. Poco despu&eacute;s se apart&oacute; tambi&eacute;n de ese caso, pero su papel dej&oacute; una estela de preguntas que han emergido en campa&ntilde;a electoral.
    </p><h2 class="article-text">La nueva piel del &lsquo;Tigre&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Mucho antes de que adoptara el apodo de &ldquo;Tigre&rdquo;, en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano era conocido como &ldquo;Papucho&rdquo;: un sobrenombre que hoy solo reclama con derecho su madre, Mar&iacute;a Eugenia Otero. En Monter&iacute;a, ciudad media al norte de Colombia donde arraigan sus ra&iacute;ces, sus allegados resaltan el contraste: de aquel joven provinciano, inquieto y entra&ntilde;able, a una figura nacional en apariencia recia que usa el saludo militar como emblema pol&iacute;tico y promete castigar a los delincuentes sin ser &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde hace tiempo escenifica en sus redes sociales una vida de vuelos frecuentes en jet privado, presume de su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temporadas en sus casas de Miami, Bogot&aacute; o la campi&ntilde;a toscana. Un mundo alejado del de su infancia. Su padre, Abelardo, fue un discreto notario con alg&uacute;n cargo regional en las filas del Partido Liberal. Y su educaci&oacute;n, primero en el Colegio De La Salle de Monter&iacute;a y m&aacute;s tarde en la Universidad Sergio Arboleda de Bogot&aacute;, se asemeja m&aacute;s a la de cualquier chico de familia media colombiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que dominó la derecha con el Partido Centro Democrático durante la última década, ha sufrido un desgaste evidente y aún no se recupera. En ese vacío de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria política previa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> analista político de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su fortuna, sin a&uacute;n haber llegado a los 50 a&ntilde;os, es posterior a esa infancia austera y se sustenta en dos pilares: el despacho de abogados y una red creciente de empresas. En un principio fueron una marca de ron, una consultora inmobiliaria y una suerte de sastrer&iacute;a de lujo. Pero hoy suma una treintena de sociedades con todo tipo de accionistas &mdash;algunas de ellas en n&uacute;meros rojos&mdash;. &ldquo;Primero se da a conocer en un pa&iacute;s donde la pol&iacute;tica pasa por el mundo del derecho penal&rdquo;, explica Jorge Iv&aacute;n Cuervo, acad&eacute;mico de la Universidad Externado nombrado Ministro de Justicia hace poco. &ldquo;Sus estrategias de litigio lo acercaron a las &eacute;lites. Y ahora su objetivo es alcanzar el poder pol&iacute;tico por fuera de los partidos tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un guion seguido por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Para moderar la imagen de provocador, present&oacute; al exviceministro de Hacienda Jos&eacute; Manuel Restrepo como f&oacute;rmula vicepresidencial: un rector universitario que pas&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os refutando punto por punto las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de Petro a trav&eacute;s de confrontaciones directas en la red social X.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de De la Espriella, sin embargo, resulta evidente que sus bases y su gu&iacute;a pol&iacute;tica son un calco del uribismo purasangre. Es decir, la del discurso militarista de mano dura y el &eacute;nfasis en conceptos decimon&oacute;nicos como la &ldquo;patria&rdquo; o la &ldquo;familia&rdquo; tradicional, que su amigo el expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha empu&ntilde;ado. &Eacute;l mismo ha sintetizado su proyecto electoral como una amalgama entre la cruzada de Nayib Bukele contra la creciente inseguridad urbana y rural, con el mismo enfoque carcelario, y la motosierra burocr&aacute;tica del argentino Javier Milei, con la cual prev&eacute; cercenar en Colombia el n&uacute;mero de ministerios existentes, de los 19 actuales, a una decena (y eliminar 70.000 puestos estatales).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su cercan&iacute;a con el uribismo se remonta a 2005. En aquellos d&iacute;as fungi&oacute; como director y representante legal de la pol&eacute;mica Fundaci&oacute;n Iniciativas por la Paz (FIPAZ), donde combin&oacute; funciones de promoci&oacute;n y divulgaci&oacute;n del proceso de desmovilizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos paramilitares, impulsado entonces por el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. La Corte Suprema orden&oacute; m&aacute;s tarde a la Fiscal&iacute;a investigar a de De la Espriella por su rol en dicha ONG, descrita por excombatientes como el &ldquo;brazo ideol&oacute;gico&rdquo; de las sanguinarias Autodefensas Unidas de Colombia. Las indagaciones, sin embargo, se cerraron en 2012 por falta de pruebas.
    </p><h2 class="article-text">En busca de voz propia</h2><p class="article-text">
        De la Espriella oficializ&oacute; su candidatura el pasado 11 de diciembre en un mitin cargado de mesianismo pol&iacute;tico y fervor casi religioso. &ldquo;Una parte de su auge se explica porque el uribismo, que domin&oacute; la derecha con el Partido Centro Democr&aacute;tico durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, ha sufrido un desgaste evidente y a&uacute;n no se recupera. En ese vac&iacute;o de liderazgo emerge esta figura sin trayectoria pol&iacute;tica previa&rdquo;, se&ntilde;ala Yann Basset, analista pol&iacute;tico de la Universidad del Rosario. Quienes admiran a De la Espriella lo hacen porque ha sabido transmitir una firmeza a&uacute;n hu&eacute;rfana de proyecto pol&iacute;tico claro. Su idea central es &ldquo;enfrentar y destripar&rdquo; a la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Alejandro Chala, polit&oacute;logo de la Universidad Nacional, la fuerza de De la Espriella reside precisamente en su indefinici&oacute;n. Su discurso carece de una l&iacute;nea ideol&oacute;gica n&iacute;tida, pero esa ambig&uuml;edad ha resultado funcional: le ha permitido aglutinar una coalici&oacute;n heterog&eacute;nea de votantes en busca de un proyecto ultraconservador. &ldquo;Abelardo, m&aacute;s all&aacute; del carisma, es un significante vac&iacute;o: un contenedor de diferentes tendencias cercanas a la derecha radical&rdquo;, sostiene Chala. &ldquo;Detr&aacute;s suyo convergen reservistas y retirados del Ej&eacute;rcito, sectores de las iglesias neopentecostales y evang&eacute;licas, algunas &eacute;lites regionales y libertarios de la escuela austr&iacute;aca, al estilo Milei&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen de archivo del Abelardo de la Espriella el pasado mes de febrero."
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                Imagen de archivo del Abelardo de la Espriella el pasado mes de febrero.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Yann Basset, el reto de De la Espriella ser&aacute; encontrar un estilo propio: &ldquo;La idea de la mano firme en seguridad, o del antiderroche en la esfera p&uacute;blica, no son nuevas y ya las utiliz&oacute; el presidente Uribe a principios de este milenio. Adem&aacute;s, el Estado en Colombia, a diferencia del caso argentino, si lo comparamos con Milei, no ha desempe&ntilde;ado tantas funciones ni ha representado un monstruo tan grande para la econom&iacute;a. Entonces una pregunta interesante es si ser&aacute; capaz de adaptar de alguna forma estas tem&aacute;ticas al contexto local&rdquo;, asegura el acad&eacute;mico francocolombiano.
    </p><h2 class="article-text">Aliado de Vox</h2><p class="article-text">
        De la Espriella recoge el testigo de Rodolfo Hern&aacute;ndez, el ingeniero que se present&oacute; hace cuatro a&ntilde;os como una suerte de Trump a la colombiana que, tras rozar la presidencia en la pugna electoral contra Gustavo Petro, termin&oacute; condenado por corrupci&oacute;n y muri&oacute; en septiembre de 2024 a los 79 a&ntilde;os. Jorge Iv&aacute;n Cuervo recuerda, sin embargo, que la diferencia es que Hern&aacute;ndez ten&iacute;a rodaje previo en la arena pol&iacute;tica. Antes hab&iacute;a sido alcalde, con una gesti&oacute;n aceptable, de una ciudad media: &ldquo;Su imagen era la del empresario exitoso que generaba empleo. Pero primero se gan&oacute; el reconocimiento pol&iacute;tico en su regi&oacute;n. El ascenso de la Espriella es distinto. Su marca se construye desde el &eacute;xito individual y la exhibici&oacute;n del lujo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casado y padre de cuatro hijos, de De la Espriella naci&oacute; en Bogot&aacute; en 1978 durante un paseo de sus padres en la capital. Por ello, se ha encargado de subrayar que es un &ldquo;coste&ntilde;o de racamandaca&rdquo;: es decir, hijo de la costa Caribe hasta el tu&eacute;tano. Un origen que tambi&eacute;n ha utilizado como bandera pol&iacute;tica de la inconclusa descentralizaci&oacute;n que impulsar&aacute;. &ldquo;&Eacute;l representa una capa del electorado que ha logrado un ascenso social y no se ve reflejada en las &eacute;lites bogotanas tradicionales. Es una Colombia desideologizada que ve en &eacute;l a alguien que los representa, con sus trajes de marca, sus excentricidades o su faceta de cantante de boleros y tenor a la italiana con un disco propio&rdquo;, afirma Cuervo.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de matizar sus posturas, en enero firm&oacute; con el l&iacute;der de Vox, Santiago Abascal, la llamada Carta de Madrid, un documento que alinea su plataforma con las tesis &ldquo;antizquierda&rdquo;, a favor de la &ldquo;libertad de empresa&rdquo; y contra el &ldquo;totalitarismo comunista&rdquo; que la ultraderecha espa&ntilde;ola ha enarbolado. &ldquo;Un grande Santiago Abascal librando la batalla cultural, pol&iacute;tica y democr&aacute;tica para enfrentar al narcocomunismo que se impone desde el Foro de S&atilde;o Paulo y el Grupo de Puebla. Estamos juntos en esta lucha&rdquo;, public&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s ante sus 960.000 seguidores de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente &Aacute;lvaro Uribe ha anunciado su apoyo a De la Espriella para la segunda ronda. Sin embargo, existe un electorado flotante de entre tres y tres millones y medio de votos, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital, que a&uacute;n podr&iacute;a inclinar la balanza: &ldquo;En la primera vuelta uno vota por el que le gusta&rdquo;, record&oacute; el experto en el debate de Raz&oacute;n P&uacute;blica. &ldquo;En la segunda, el c&aacute;lculo es impedir que llegue el que m&aacute;s temes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El tigre' De la Espriella: quién es el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a1b696d-019d-4219-8a5c-5825725b3e72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ultra De la Espriella gana y se enfrentará al izquierdista Cepeda en la segunda vuelta en Colombia mientras Petro cuestiona el resultado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abogado de extrema derecha da la vuelta a los sondeos y obtiene casi tres puntos de ventaja en la primera vuelta sobre el candidato oficialista</p><p class="subtitle">Quién es De la Espriella, el abogado de extrema derecha que ha ganado las elecciones en Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Ninguna encuesta lo predijo. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tigre-espriella-abogado-extrema-derecha-ganado-elecciones-colombia_1_13264819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abelardo De la Espriella</a>, el abogado penalista de extrema derecha sin experiencia en pol&iacute;tica, gan&oacute; este domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas con el 43,72% de los votos: m&aacute;s de diez millones, frente al 40,92% de Iv&aacute;n Cepeda. La diferencia de 656.033 sufragios convierte la noche del 31 de mayo en la mayor sorpresa electoral de Colombia en d&eacute;cadas. El candidato del oficialismo, que todos los sondeos daban primero, lleg&oacute; segundo. Los dos se medir&aacute;n el 21 de junio en una segunda vuelta que tendr&aacute; durante tres semanas al pa&iacute;s partido en dos polos radicales.
    </p><p class="article-text">
        Faltaban diez minutos para las once de la ma&ntilde;ana &mdash;las seis de la tarde, hora peninsular espa&ntilde;ola&mdash; cuando Iv&aacute;n Cepeda, de 63 a&ntilde;os, sali&oacute; de su edificio en Chapinero rumbo a su puesto de votaci&oacute;n en Kennedy, una localidad popular del sur de la ciudad donde pas&oacute; parte de su infancia. En la casa vecina, una imagen de un tigre acompa&ntilde;ada del eslogan y nombre del movimiento &ldquo;Firmes por la Patria&rdquo; se&ntilde;alaba la sede de campa&ntilde;a de su rival: Abelardo De la Espriella, de 47. Los polic&iacute;as que custodiaban la entrada del candidato de la ultraderecha llevaban horas all&iacute;. Al ver el abultado operativo del aspirante de la izquierda, con una caravana de veh&iacute;culos blindados, escudos y todo tipo de dispositivos, no pudieron contener la iron&iacute;a: &ldquo;Con esos vecinos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diez horas m&aacute;s tarde los resultados arrojaron otras historias. Paloma Valencia, la candidata de la derecha uribista, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a con 3,2 millones de votos tras la consulta interpartidista de marzo. Este domingo, sin embargo, obtuvo 1.625.563, menos de la mitad. Su 6,92% certifica el ocaso del uribismo institucional como fuerza electoral aut&oacute;noma. Las encuestas le daban entre el 14% y el 22%. La realidad le dio menos del 7%. Diez millones de colombianos votaron por el candidato que representa la nueva derecha. Algunos expertos ya han generalizado la etiqueta de &ldquo;posuribismo&rdquo; para caracterizar el ciclo que emerge m&aacute;s all&aacute; del legado de &Aacute;lvaro Uribe.
    </p><p class="article-text">
        Colombia acudi&oacute; a las urnas con una participaci&oacute;n del 57%, algo por encima de su media hist&oacute;rica pero insuficiente para las aspiraciones del oficialismo. &ldquo;A Cepeda lo derrot&oacute; la abstenci&oacute;n&rdquo;, sostuvo en Caracol Televisi&oacute;n el analista Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a. &ldquo;El Pacto Hist&oacute;rico no logr&oacute; movilizar a la inmensa mayor&iacute;a que ten&iacute;a en el papel&rdquo;, remat&oacute;. La firma encuestadora Invamer, en su &uacute;ltima medici&oacute;n antes del domingo, situaba a Cepeda en el 44,6% excluyendo a los indecisos. Las urnas le devolvieron 40,92%, casi cuatro puntos menos.
    </p><p class="article-text">
        Todo indica que De la Espriella record&oacute; algo que las encuestas no midieron. Colombia es un pa&iacute;s muy conservador: en sus valores, en el apego a la familia, a la propiedad privada, al trabajo como virtud y a la religi&oacute;n como ancla de todo ello. Conect&oacute; con esa ra&iacute;z cultural profunda en un lenguaje aspiracional: el del empresario exitoso y la gesti&oacute;n eficaz en un contexto de hast&iacute;o ciudadano con sus propios gobernantes. Lo hizo, adem&aacute;s, sin partido consolidado ni experiencia en el Estado, una carencia que sus rivales se&ntilde;alaron y sus votantes ignoraron. &ldquo;Recoger esas voces que no se sienten representadas por los partidos, pero que son conservadoras en esencia, fue un &eacute;xito rotundo de su campa&ntilde;a&rdquo;, afirm&oacute; la analista Paca Zuleta en Caracol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el polit&oacute;logo Camilo Cruz detall&oacute;, en un an&aacute;lisis para el portal de opini&oacute;n Raz&oacute;n P&uacute;blica: &ldquo;Detr&aacute;s de De la Espriella hay una serie de gremios muy relevantes, quiz&aacute;s abogados y abogadas que se mueven dentro de un medio precarizado e informal, al que los partidos tradicionales no alcanzaron a llegar. La izquierda tampoco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s probable es que el pr&oacute;ximo presidente de Colombia sea Abelardo De la Espriella, vaticin&oacute; G&oacute;mez Buend&iacute;a. &ldquo;Los votos de Paloma Valencia son, fundamentalmente, votos de derecha. Este es un pa&iacute;s de derecha&rdquo;. La aritm&eacute;tica es n&iacute;tida: si los 1,6 millones de sufragios de la candidata uribista se suman a los del ganador de la primera vuelta, la izquierda quedar&aacute; sin apenas margen. Y Valencia reconoci&oacute; su derrota antes del cierre de los colegios electorales y anunci&oacute; que votar&aacute; personalmente por el candidato radical en la segunda vuelta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de los ataques y las heridas, tenemos el coraz&oacute;n dispuesto a servirle a Colombia&rdquo;, dijo Valencia al felicitar al ganador por lo que llam&oacute; una &ldquo;impresionante victoria&rdquo;. El expresidente &Aacute;lvaro Uribe tambi&eacute;n anunci&oacute; su apoyo a De la Espriella para la segunda ronda. Sin embargo, existe un electorado flotante de entre tres y tres millones y medio de votos, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del polit&oacute;logo Ricardo Garc&iacute;a Duarte, exrector de la Universidad Distrital, que a&uacute;n podr&iacute;a inclinar la balanza: &ldquo;En la primera vuelta uno vota por el que le gusta&rdquo;, record&oacute; el experto en el debate de Raz&oacute;n P&uacute;blica. &ldquo;En la segunda, el c&aacute;lculo es impedir que llegue el que m&aacute;s temes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de conocerse el resultado oficial, el presidente Gustavo Petro tens&oacute; la noche desde su cuenta de X: &ldquo;Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada&rdquo;, escribi&oacute;, cuestionando el sistema inform&aacute;tico de transmisi&oacute;n r&aacute;pida de resultados (que no tiene valor jur&iacute;dico vinculante). El escrutinio oficial, basado en actas f&iacute;sicas verificadas por jueces, es el &uacute;nico con validez legal. No obstante, la jornada hab&iacute;a sido supervisada por 1.330 observadores internacionales, la misi&oacute;n m&aacute;s numerosa en la historia electoral colombiana, de 80 organizaciones, entre ellas la OEA, la Uni&oacute;n Europea y el Centro Carter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Camilo Cruz sintetiz&oacute; la aprehensi&oacute;n de medio pa&iacute;s en pocas palabras: &ldquo;No sabemos cu&aacute;l es el proyecto de pa&iacute;s de Abelardo De la Espriella&rdquo;. Y la analista Nadia Jim&eacute;nez a&ntilde;adi&oacute; en el mismo espacio de debate: &ldquo;No necesariamente es un votante bruto, o le est&aacute;n comprando el voto. Es la muestra de a lo que nos est&aacute; llevando el sistema. Hab&iacute;a un electorado suelto, no cautivo, que con esa campa&ntilde;a tan efectista de De la Espriella se logr&oacute; cautivar&rdquo;. En los telediarios, por su parte, las caras largas de la clase pol&iacute;tica tradicional lo dec&iacute;an todo.
    </p><p class="article-text">
        Desde una tarima en el Malec&oacute;n del R&iacute;o de Barranquilla, ciudad portuaria del Caribe, ante una multitud que ondeaba banderas, De la Espriella recibi&oacute; los resultados con tono &eacute;pico. Lleg&oacute; en una suerte de yate iluminado. Y dentro de una urna blindada, con la camiseta del equipo de f&uacute;tbol de Colombia, recit&oacute; la oraci&oacute;n a la bandera militar y cit&oacute; al Nobel de Literatura 1982. &ldquo;Como dir&iacute;a el gran Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, el premio que acabo de recibir es saber que mi intento no ha sido en vano&rdquo;. Acto seguido llam&oacute; &ldquo;golpista&rdquo; a Petro y &ldquo;bandido&rdquo; y &ldquo;narco terrorista&rdquo; a Cepeda. Luego lanz&oacute; la advertencia que definir&aacute; las tres semanas que vienen: &ldquo;Vamos a defender la democracia, por la raz&oacute;n o por la fuerza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A casi mil kil&oacute;metros, en Bogot&aacute;, Iv&aacute;n Cepeda no concedi&oacute; una l&iacute;nea de moderaci&oacute;n. Con sus caracter&iacute;sticas camisas sin cuello calific&oacute; a De la Espriella de &ldquo;fascismo mafioso, de &rdquo;estafador de estafadores&ldquo;, y advirti&oacute; que bajo su eventual mandato los logros sociales del gobierno Petro &rdquo;ser&aacute;n pulverizados&ldquo;. Luego remat&oacute; con la frase que defini&oacute; su posici&oacute;n ante los resultados: &rdquo;Hoy obtuvimos diez millones de votos mal contados en Colombia&ldquo;. Y reclam&oacute;, en l&iacute;nea con el presidente, una comisi&oacute;n escrutadora. Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana, sin embargo, se enmend&oacute;. &rdquo;Hemos procedido a hacer las verificaciones y hasta ahora tengo que decir que no hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&ldquo;, admiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma dos pa&iacute;ses votaron este domingo en Colombia. Ninguno de los dos est&aacute; muy dispuesto a dialogar. Sin embargo Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a ofreci&oacute; el &uacute;nico consuelo de la noche: &ldquo;Aqu&iacute; hay divisi&oacute;n de poderes, la Registradur&iacute;a funcion&oacute;, en el Congreso nadie tiene la mayor&iacute;a y los jueces son independientes. Eso es lo que salva a Colombia&rdquo;. El 21 de junio, los colombianos volver&aacute;n a las urnas. Esta vez con los dos contendientes claros y un ambiente de tormenta que se podr&iacute;a prolongar cuatro a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultra-espriella-gana-enfrentara-izquierdista-cepeda-segunda-vuelta-colombia-petro-cuestiona-resultado_1_13264548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 05:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7801c015-ef20-43a6-ba07-dcc6826b404f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El progresismo aspira a gobernar por segunda vez consecutiva, algo inédito en su historia, mientras la derecha y la ultraderecha se disputan el lugar para la segunda vuelta</p><p class="subtitle">Entrevista - Iván Cepeda, candidato de la izquierda en Colombia: “Trump no es un lunático, tiene una estrategia neofascista”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colombia</a> elige presidente. Si la abstenci&oacute;n se mantiene en su media hist&oacute;rica &mdash;por encima del 50%&mdash;, el nuevo mandatario ser&aacute; elegido por menos de uno de cada cuatro colombianos en edad de votar. El terreno pol&iacute;tico, adem&aacute;s, es farragoso: un cap&iacute;tulo m&aacute;s del conflicto armado en desarrollo, la segunda tasa de desigualdad m&aacute;s alta de Am&eacute;rica Latina, un sistema sanitario en crisis, la mitad de la fuerza laboral sumergida en la informalidad y un d&eacute;ficit p&uacute;blico hist&oacute;rico que inquieta a los mercados internacionales. Con ese paisaje de fondo, este domingo se celebra la primera vuelta de los comicios. Si las encuestas aciertan, el ganador definitivo se decidir&aacute; en la segunda vuelta fijada para el 21 de junio.
    </p><p class="article-text">
        Tres candidatos lideran la carrera. Iv&aacute;n Cepeda, senador de formaci&oacute;n gramsciana y defensor de derechos humanos, porta la antorcha del presidente saliente <a href="https://www.eldiario.es/temas/gustavo-petro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro</a>, que aspira a consolidar la primera sucesi&oacute;n consecutiva de izquierda en la historia del pa&iacute;s. Abelardo De la Espriella, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/espriella-abogado-hizo-rico-defendiendo-criminales-ahora-quiere-presidente-ultra-colombia_1_13141486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abogado sin cargo p&uacute;blico previo, conocido por su ejercicio medi&aacute;tico del derecho</a>, encarna una ultraderecha que habla el idioma de Bukele y Milei pero con su propio 'acento Caribe'. Paloma Valencia, senadora uribista y nieta de un expresidente, defiende el marco constitucional y pol&iacute;tico que ha imperado en Colombia las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con una visi&oacute;n conservadora.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las encuestas sit&uacute;an a Cepeda en torno al 38-42%, a De la Espriella alrededor del 34-38% y a Valencia cerca del 18-22%. Pero las cifras, advierte el polit&oacute;logo Yann Basset, de la Universidad del Rosario, han variado mucho en las &uacute;ltimas semanas y excluyen a los indecisos del c&aacute;lculo, lo que infla de forma borrosa a los candidatos m&aacute;s consolidados. Por ello, los expertos han seguido el pulso de estas mediciones con bastante cautela, a pesar de que el pa&iacute;s cuenta con una nueva y rigurosa ley que exige mayores niveles de transparencia y precisi&oacute;n metodol&oacute;gica a las firmas.  
    </p><h2 class="article-text">Los tres principales rostros</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ivan-cepeda-candidato-izquierda-colombia-trump-no-lunatico-estrategia-neofascista_128_12891720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iv&aacute;n Cepeda, del oficialista Pacto Hist&oacute;rico</a>,&nbsp;llega a este domingo como favorito con un estilo menos carism&aacute;tico que el del actual presidente y algunos interrogantes program&aacute;ticos. &ldquo;El petrismo es mucho m&aacute;s grande que la izquierda electoral tradicional&rdquo;, advierte el polit&oacute;logo Camilo Cruz, &ldquo;pero Cepeda, de 63 a&ntilde;os, ha sido tan cuidadoso de no marcar distancia frente a Petro, que esa estrategia le ha impedido crecer m&aacute;s all&aacute; del voto duro&rdquo;. Con el 40% consolidado no le dar&iacute;a para ganar en segunda vuelta, por eso necesita convencer<strong> </strong>al elector moderado. Pero buscarlo significa, al mismo tiempo, alejarse del presidente. &ldquo;Est&aacute; entre la espada y la pared&rdquo;, resume el investigador e historiador Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        De la Espriella, entre tanto, representa algo distinto al uribismo que domin&oacute; la derecha colombiana durante dos d&eacute;cadas. &ldquo;No es un calco de Bukele ni de Milei&rdquo;, precisa Cruz. Su modelo m&aacute;s cercano, seg&uacute;n el analista, es el ecuatoriano Daniel Noboa: el <em>outsider</em> que se hizo visible en los medios y apel&oacute; al emprendimiento y la mano dura como discurso. De 47 a&ntilde;os, libertario en lo econ&oacute;mico y reconvertido hace meses en conservador cristiano en lo moral, ha construido su campa&ntilde;a seduciendo a una Colombia que las estad&iacute;sticas no terminan de capturar: la del abogado independiente, el peque&ntilde;o comerciante, el m&eacute;dico que factura por cuenta propia, el profesional que prospera al margen de las estructuras formales. Se trata, en parte, de la Colombia del &ldquo;rebusque&rdquo;. Un universo informal, o sumergido. No necesariamente precario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Hay ciudadanos que consideran que Valencia se ha moderado demasiado”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad de Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paloma-valencia-delfin-uribe-quiere-devolver-derecha-colombia_1_13221293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valencia, de 49 a&ntilde;os, m&aacute;s que una candidata es un s&iacute;ntoma</a>. Durante dos d&eacute;cadas, el uribismo fue el eje organizador de la derecha colombiana y de buena parte de la pol&iacute;tica nacional. Hoy se fractura ante los ojos de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, su poderoso fundador. &ldquo;Una parte de ese voto se va a De la Espriella por convicci&oacute;n porque hay ciudadanos que consideran que Valencia se ha moderado demasiado&rdquo;, dice Basset.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n entre ambos es, quiz&aacute;s, equiparable a la que destruy&oacute; al PRI mexicano, que desdibuj&oacute; a la Democracia Cristiana italiana o que licu&oacute; a los partidos tradicionales en media Europa: la derecha cl&aacute;sica devorada por un radicalismo que habla m&aacute;s alto y promete actuar m&aacute;s r&aacute;pido sin una partitura muy clara. El uribismo, sin embargo, a&uacute;n subsiste. Sus votos siguen ah&iacute;. Pero con De la Espriella emerge una fuerza que no necesita su nombre o sus ideas para existir.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego, sin embargo, va m&aacute;s all&aacute; de los tres candidatos. La Constituci&oacute;n de 1991 &mdash;pluralista y participativa&mdash; aparece por primera vez en d&eacute;cadas como objeto de disputa. Cepeda ha moderado su propuesta de convocar a una asamblea constituyente, sin descartarla. De la Espriella, por su parte, ha planteado sacar a Colombia de la OEA y de la ONU, lo que alterar&iacute;a en la pr&aacute;ctica la arquitectura de la Carta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El país después de Petro va a ser políticamente diferente del país antes de Petro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernán González</span>
                                        <span>—</span> Investigador jesuita
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Plantear un cambio constitucional hoy no solo refleja el tradicional &lsquo;cretinismo jur&iacute;dico&rsquo; que afecta a Am&eacute;rica Latina, sino que podr&iacute;a abrir el camino para una Constituci&oacute;n a imagen y semejanza del gobernante de turno, quebrando el consenso m&aacute;s amplio de la historia de Colombia&rdquo;, opina el historiador y polit&oacute;logo Eduardo Pizarro Le&oacute;n G&oacute;mez. Paloma Valencia defiende el marco vigente. Pero las encuestas, de momento, no le dan la raz&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Camino a la segunda vuelta</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este mapa electoral hay una generaci&oacute;n urbana que lo explica: la que sali&oacute; a las calles en el estallido social de 2021, quiz&aacute; el m&aacute;s largo y violento en d&eacute;cadas, y forj&oacute; su identidad pol&iacute;tica en las fisuras sociales del pa&iacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y no en torno al miedo a la amenaza de la guerrilla</a>. Para ello hay dos razones: la primera, muchos a&uacute;n eran beb&eacute;s en los a&ntilde;os m&aacute;s crudos del conflicto, a finales de los 90; la segunda, el conflicto interno cambi&oacute;. &ldquo;La acci&oacute;n de los violentos ya no se encamina a la toma del poder, sino al control de la poblaci&oacute;n local en las regiones&rdquo;, explica el investigador jesuita Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, que lleva d&eacute;cadas estudiando la violencia desde las zonas m&aacute;s afectadas. &ldquo;Su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica no es tan fuerte y no es nacional, sino local&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay cierto consenso entre los expertos consultados: fue Gustavo Petro quien hizo visible lo que Colombia prefiri&oacute; mirar de soslayo durante d&eacute;cadas. &ldquo;El pa&iacute;s despu&eacute;s de Petro va a ser pol&iacute;ticamente diferente del pa&iacute;s antes de Petro&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez. &ldquo;Hizo visible la profunda desigualdad social de Colombia&rdquo;. Ese es su legado real.
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                El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pronunciando un discurso en Medellín.                            </span>
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        Este domingo, sin embargo, solo se resolver&aacute; un primer asalto. El sistema colombiano exige mayor&iacute;a absoluta: seg&uacute;n las encuestas, ning&uacute;n candidato la alcanzar&aacute; y habr&aacute; una segunda vuelta el 21 de junio. Ah&iacute; la aritm&eacute;tica cambiar&iacute;a de golpe. En teor&iacute;a, seg&uacute;n las mediciones publicadas, Cepeda perder&iacute;a contra cualquiera de sus dos rivales. Por eso los dos finalistas tendr&aacute;n tres semanas para convencer a un pa&iacute;s que no los vio debatir ni una sola vez durante la campa&ntilde;a. Colombia celebr&oacute; m&aacute;s de 60 debates electorales en 2018. En 2026, los tres aspirantes punteros miraron hacia otro lado. &ldquo;De la sobresaturaci&oacute;n pasamos al silencio y los dos extremos enferman la democracia deliberativa por igual&rdquo;, dice Camilo Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s preocupa, sin embargo, es el lunes. &ldquo;Basta que el perdedor ponga en duda la transparencia del conteo de los votos para desatar una crisis de consecuencias insospechadas&rdquo;, advierte Pizarro Le&oacute;n G&oacute;mez. Recuerda que no es un temor abstracto: en 2021, los seguidores de Trump tomaron el Capitolio. En 2023, los de Bolsonaro asaltaron la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia. Colombia tiene una tradici&oacute;n civilista que la distingue de sus vecinos: es el pa&iacute;s latinoamericano que menos a&ntilde;os ha vivido bajo una dictadura. Pero la polarizaci&oacute;n tiene su propio peso en estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Los tres candidatos punteros prometen salvar a la naci&oacute;n del abismo te&oacute;rico que representan sus contendientes. Los tres tambi&eacute;n le dan la espalda a la otra mitad del pa&iacute;s. &ldquo;La oposici&oacute;n se dedic&oacute; a torpedear sistem&aacute;ticamente casi todos los proyectos de Petro, fueran buenos o regulares, sin proponer nada alternativo&rdquo;, recuerda Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez. Quince veces consecutivas, desde 1958 &mdash;cuando Colombia sali&oacute; de cinco a&ntilde;os aislado de dictadura bajo Gustavo Rojas Pinilla&mdash;, el pa&iacute;s ha elegido presidente sin falta. Hoy ser&aacute; la decimosexta. Pero la pol&iacute;tica colombiana no dar&aacute; respiro hasta el 21 de junio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-vota-presidenciales-izquierda-favorita-extrema-derecha-rozando-segunda-vuelta_1_13261377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia vota en unas presidenciales con la izquierda como favorita y la extrema derecha rozando la segunda vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultimo-reportaje-mateo-perez-joven-periodista-asesinado-zona-colombia-asolada-guerrilla_1_13248091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfa92820-8643-4b5e-816f-66a3e2f02721_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143792.jpg" width="7008" height="3942" alt="El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reportero de 24 años cubría sin protección para su propio portal, El Confidente, la guerra silenciosa con las disidencias de las FARC que muy pocos se atreven a registrar</p><p class="subtitle">Una masacre guerrillera en Colombia a menos de un mes de las elecciones expone el naufragio de décadas de políticas de paz </p></div><p class="article-text">
        Nadie en su entorno sabe explicar muy bien por qu&eacute; Mateo P&eacute;rez tom&oacute; la decisi&oacute;n de viajar solo en su moto hacia una zona tan violenta como Brice&ntilde;o. Su primo Jorge Rueda lo intenta en entrevista con elDiario.es: era de esos reporteros, dice, a los que les gusta ir a las zonas m&aacute;s complejas, hablar con los pobladores, impulsar denuncias donde pocos lo hacen. &ldquo;Era muy tranquilo, pero muy <em>frentero</em> [intr&eacute;pido]&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; de su casa por &uacute;ltima vez el 4 de mayo, pasadas las ocho de la ma&ntilde;ana. Se despidi&oacute; de su padre. Lo tranquiliz&oacute; con la esperanza vana de que hab&iacute;a presencia militar en aquel municipio monta&ntilde;oso de Antioquia, al noroeste del pa&iacute;s, donde los sanguinarios Clan del Golfo y Frente 36 de las disidencias de las FARC libran una <a href="https://www.eldiario.es/internacional/masacre-guerrillera-colombia-mes-elecciones-expone-naufragio-decadas-politicas-paz_129_13197158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lucha a muerte</a> por el control de las rutas de la coca&iacute;na entre el interior y la costa del Caribe.
    </p><p class="article-text">
        El impulso detr&aacute;s de la decisi&oacute;n del joven reportero era el de siempre: traer una historia de vuelta a El Confidente, la revista digital que hab&iacute;a fundado tres a&ntilde;os atr&aacute;s y <a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100063937305425" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que difund&iacute;a por Facebook</a> e <a href="https://www.instagram.com/el_confidente_yarumal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a>, las &uacute;nicas plataformas que un periodista sin respaldo puede permitirse en estos tiempos. Informaci&oacute;n local, artesanal, hecha a mano y en solitario. Su primo Jorge Rueda confiesa que Mateo ni siquiera conoc&iacute;a Brice&ntilde;o, el pueblo ignoto donde lo mataron. Y, sin embargo, cuando unas horas m&aacute;s tarde lleg&oacute; a la zona en moto, tanto la polic&iacute;a como la personer&iacute;a municipal le advirtieron que no se alejara del casco urbano. Que no era seguro. Pero &eacute;l sigui&oacute; adelante.
    </p><p class="article-text">
        En casa de sus padres los tres d&iacute;as posteriores transcurrieron en silencio. Lo esperaban en Yarumal, a unos 120 kil&oacute;metros de Medell&iacute;n, sin noticias. Y con los malos presagios de un pa&iacute;s violento que nadie se atrev&iacute;a a nombrar. Hasta el viernes 8 de mayo, cuando una misi&oacute;n humanitaria de la Cruz Roja Internacional y la Defensor&iacute;a del Pueblo pudo entrar al lugar y hallar su cad&aacute;ver en la zona rural de Brice&ntilde;o. D&iacute;as despu&eacute;s, el Ej&eacute;rcito tambi&eacute;n recuper&oacute; la moto Boxer 100 en la que hab&iacute;a emprendido el viaje y en un camino veredal aleda&ntilde;o apareci&oacute; su carn&eacute; de periodista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El carné de periodista de Mateo Pérez, colgado de un árbol tras su asesinato cerca de Briceño (Colombia)."
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            <span class="title">
                El carné de periodista de Mateo Pérez, colgado de un árbol tras su asesinato cerca de Briceño (Colombia).                            </span>
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        Seg&uacute;n testimonios cruzados de integrantes de la misi&oacute;n humanitaria y habitantes de la zona, Mateo se habr&iacute;a topado, en alg&uacute;n recodo de la carretera veredal, con hombres armados bajo las &oacute;rdenes de Chal&aacute;, nombre de guerra de Jhon &Eacute;dison Chal&aacute; Torrejano, un guerrillero de apenas 22 a&ntilde;os enviado desde el sur del pa&iacute;s por Alexander D&iacute;az, alias Calarc&aacute;, el m&aacute;ximo cabecilla del Frente 36, para endurecer el control territorial. Presuntamente, lo interrogaron, lo torturaron y lo mataron delante de algunos pobladores que miraban impotentes, seg&uacute;n afirm&oacute; el gobernador del departamento de Antioquia. 
    </p><p class="article-text">
        Su cad&aacute;ver permaneci&oacute; varios d&iacute;as all&iacute; mientras las autoridades, incapaces de entrar, negociaban a distancia la devoluci&oacute;n de sus restos con los grupos criminales.
    </p><h2 class="article-text">La &uacute;ltima llamada </h2><p class="article-text">
        A P&eacute;rez le restaba acreditar sus pr&aacute;cticas laborales para terminar Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universidad Nacional sede Medell&iacute;n, la capital de Antioquia. Su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era precaria. Con el objetivo de financiar su revista, que suma tan solo 4.600 seguidores en Facebook, vend&iacute;a zumos naturales y ensaladas en el garaje de la casa. En los &uacute;ltimos tiempos trabajaba en una empresa de mensajer&iacute;a. Su padre, Carlos P&eacute;rez, cont&oacute; en la prensa local que compart&iacute;a con su hijo la pasi&oacute;n por el ciclismo y que Mateo hab&iacute;a recorrido parte de Colombia en bicicleta. 
    </p><p class="article-text">
        Daniel Chaparro, subdirector de la Fundaci&oacute;n para la Libertad de Prensa (FLIP), conoc&iacute;a su situaci&oacute;n. La FLIP ya hab&iacute;a documentado dos alertas suyas: una en 2024 por acoso judicial y otra en 2025 por obstrucci&oacute;n al acceso a la informaci&oacute;n. Aun as&iacute;, no ten&iacute;a registros de amenazas. Por eso nadie lo monitoreaba ni sab&iacute;a que hab&iacute;a salido hacia Brice&ntilde;o aquella ma&ntilde;ana del 4 de mayo, cuando se convirti&oacute; en el primer periodista asesinado en Colombia en 2026 &ndash;desde 2022 van ocho&ndash;. El a&ntilde;o pasado, la misma ONG document&oacute; 496 agresiones contra reporteros en el pa&iacute;s, 192 de ellas amenazas de muerte dirigidas no solo a los informadores, sino tambi&eacute;n contra sus familias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El periodista Mateo Pérez.                            </span>
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        Para entender la tragedia hay que acercarse a Brice&ntilde;o, un pueblo cafetero de poco m&aacute;s de 8.000 habitantes en el norte de Antioquia (conocido como el &ldquo;Rinconcito amable&rdquo;). No obstante se trata de un enclave que ha vivido muy poco tiempo en paz. Algunos citan de memoria ese lapso en el que el miedo qued&oacute; arrinconado fugazmente: 2016 y 2017. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces el Frente 36 de las FARC se desmoviliz&oacute;. Dej&oacute; las armas tras el acuerdo de paz con el gobierno colombiano. Acto seguido el Estado impuls&oacute; los primeros intentos de programas de desminado y sustituci&oacute;n de cultivos de coca, uno de los pilares de la econom&iacute;a local. Pero la calma dur&oacute; muy poco: uno de los comandantes firmantes de aquel pacto volvi&oacute; a las armas y arrastr&oacute; consigo a buena parte de la tropa.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, seg&uacute;n relata a elDiario.es el periodista, abogado e investigador <a href="https://x.com/sermeca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sergio Mesa</a>, la disputa por las rentas criminales no da tregua: por la miner&iacute;a ilegal, pero tambi&eacute;n el narcotr&aacute;fico. Se trata de un pulso sangriento en medio de un territorio inundado en sembrad&iacute;os de hoja de coca donde, incluso, los candidatos a la alcald&iacute;a han necesitado a menudo del visto bueno de los violentos. De hecho, el actual alcalde lleva refugiado semanas en Medell&iacute;n por amenazas. El secretario de Gobierno, tambi&eacute;n. Y el personero, que tiene algunas funciones similares al Defensor del Pueblo en Espa&ntilde;a, renunci&oacute; en abril. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pérez no tenía registros de amenazas. Por eso nadie lo monitoreaba ni sabía que había salido hacia Briceño aquella mañana del 4 de mayo, cuando se convirtió en el primer periodista asesinado en Colombia en 2026 –desde 2022 van ocho–</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese es el pueblo donde el dinero del narco, la zozobra y el miedo se reparten el territorio. Y all&iacute; lleg&oacute; Mateo el lunes 4 de mayo por la tarde. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os &mdash;el 8 de junio habr&iacute;a cumplido 25&mdash;, una moto Boxer 100 y un m&oacute;vil como grabadora. Hoy se sabe que se registr&oacute; en el hotel El Campesino. Al d&iacute;a siguiente recorri&oacute; el casco urbano y habl&oacute; con funcionarios de la alcald&iacute;a, la polic&iacute;a y el hospital.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su misi&oacute;n era llegar a la vecina vereda de Palmichal, donde d&iacute;as antes se hab&iacute;an librado combates entre el Ej&eacute;rcito y las disidencias. Ya en el camino se cruz&oacute; con dos pelotones del Ej&eacute;rcito que le recomendaron alejarse. &Eacute;l sigui&oacute;. Y a las tres de la tarde hizo la &uacute;ltima llamada: ped&iacute;a a la alcald&iacute;a que alguien respondiera por &eacute;l, que confirmara a sus captores que era periodista. Nadie lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relato de Sergio Mesa, construido sobre el terreno a partir de testimonios de pobladores, los criminales le preguntaron qui&eacute;n era. No le creyeron. Revisaron su tel&eacute;fono. Lo retuvieron. La personera municipal y el intendente Guillermo Zapata confirmaron que la &uacute;ltima se&ntilde;al de vida fue aquella llamada de las tres de la tarde. Se cree que lo mataron antes de caer la noche. Justo antes de que entrara en vigencia el toque de queda impuesto por los violentos: de las seis de la tarde a las seis de la ma&ntilde;ana nadie puede salir de sus casas en Brice&ntilde;o. Luego le ordenaron a algunos pobladores que lo enterraran. Ellos mismos dispersaron sus pertenencias por distintos caminos de esa zona monta&ntilde;osa. Y su carn&eacute; de prensa lo colgaron de la rama de un &aacute;rbol cualquiera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el camino se cruzó con dos pelotones del Ejército que le recomendaron alejarse. Él siguió. Y a las tres de la tarde hizo la última llamada: pedía a la alcaldía que alguien respondiera por él, que confirmara a sus captores que era periodista. Nadie lo hizo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Abad Colorado, fotoperiodista colombiano que lleva m&aacute;s de tres d&eacute;cadas documentando el conflicto interno, fue uno de los primeros en alertar del caso de Mateo. Por eso parti&oacute; hacia Brice&ntilde;o con Sergio Mesa para acompa&ntilde;ar a la familia y tratar de visibilizar el drama humano. Ten&iacute;a una raz&oacute;n personal: cuando en mayo de 1992 cubri&oacute; su primera emboscada de las FARC, ten&iacute;a la misma edad que el reportero asesinado. &ldquo;Era un pelado con ganas de comerse el mundo&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Para Abad Colorado lo ocurrido en el norte de Antioquia refleja una contradicci&oacute;n de fondo que corroe el intento de paz del Gobierno Petro: las limitaciones de negociar con grupos armados que siguen asesinando civiles sin exigirles garant&iacute;as reales. &ldquo;Hay que poner reglas claras. Hay que verificar que se cumple. Dialogar entre las partes no puede ser a costa de matar a periodistas, maestros o l&iacute;deres sociales&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        Jorge Rueda guarda un detalle que ha contado poco. Cuando los guerrilleros del Frente 36 capturaron a su primo, reunieron a una treintena de pobladores y les preguntaron: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n conoce a este hombre? &iquest;Qu&eacute; hacemos con &eacute;l?&rdquo;. Al parecer nadie habl&oacute;. El miedo que padecen las comunidades agobiadas por la guerra en Colombia no cabe en ning&uacute;n informe de ONG. Por eso al familiar a&uacute;n le cuesta procesar el dolor: &ldquo;Una sola llamada hubiera salvado la vida a Mateo&rdquo;. Lo &uacute;nico cierto es que el 10 de mayo, d&iacute;a de la madre en Colombia, Gloria Rueda enterr&oacute; a su hijo. Lo hizo entre flores amarillas y blancas, rodeada de cientos de vecinos que despidieron a un reportero valiente de Yarumal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último reportaje de Mateo Pérez, el joven periodista asesinado en una zona de Colombia asolada por la guerrilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Guerrilla,Periodistas,Asesinatos]]></media:keywords>
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