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    <title><![CDATA[elDiario.es - Julen Iturbe-Ormaetxe]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julen-iturbe/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julen Iturbe-Ormaetxe]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/paisajes-castillos-monasterios-ruta-cicloturista-descubrir-esencia-navarra_1_12474363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5161ec51-bf11-4252-8eb4-211d5c93d515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descubrimos el corazón de Navarra a través de una ruta que comienza en la histórica ciudad de Sangüesa y que combina el desafío físico con el deleite cultural y paisajístico, ofreciendo una experiencia única e inolvidable</p></div><p class="article-text">
        Navarra es un destino ideal para los amantes del cicloturismo gracias a su variada geograf&iacute;a. Adem&aacute;s, esta comunidad no solo ofrece disfrutar de sus paisajes, sino tambi&eacute;n la posibilidad de hacer una inmersi&oacute;n en su rica cultura. Con inicio y final en la localidad de Sang&uuml;esa, proponemos una ruta circular de algo m&aacute;s de 70 km que transcurre por algunos de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos del Reino de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido comienza y finaliza en Sang&uuml;esa. Esta ciudad (porque s&iacute;, ostenta este t&iacute;tulo) ofrece un rico patrimonio art&iacute;stico repleto de historia, perfecto para explorar antes o despu&eacute;s de realizar la ruta. Cada rinc&oacute;n de la ciudad sirve para tomar conciencia sobre su pasado como una importante encrucijada en el Camino de Santiago y como un basti&oacute;n cultural en Navarra. Recomendamos visitar la Iglesia de Santa Mar&iacute;a la Real (siglo XII), declarada monumento nacional, un ejemplo destacado del rom&aacute;nico navarro en el que sobresale su magn&iacute;fica portada, famosa por sus detalladas figuras y escenas b&iacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no hay que olvidar otros lugares de inter&eacute;s en Sang&uuml;esa. La lista es larga. Vamos con algunos botones de muestra. El Palacio de A&ntilde;u&eacute;s es un edificio hist&oacute;rico que fue residencia de los monarcas navarros. Aunque suele estar cerrado al p&uacute;blico, su imponente fachada merece ser admirada. Por su parte, la iglesia de San Salvador combina elementos rom&aacute;nicos y g&oacute;ticos, representando la transici&oacute;n entre ambos estilos. En su interior, se pueden encontrar interesantes piezas de arte religioso. Otra buena buena muestra de arquitectura religiosa es el Convento de San Francisco de As&iacute;s, que fue fundado en el siglo XIII y que evidencia la huella de las &oacute;rdenes religiosas en Navarra. Ofrece un entorno de paz y reflexi&oacute;n del que puedes disfrutar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sangüesa. Iglesia de San Salvador.                            </span>
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        En Sang&uuml;esa tambi&eacute;n pueden presumir de su puente sobre el r&iacute;o Arag&oacute;n. Estamos ante un puente medieval de finales del siglo XI, que no solo es funcional, sino tambi&eacute;n pintoresco, ofreciendo vistas sobre el r&iacute;o y el entorno natural de la ciudad. Y, c&oacute;mo no, hay que pasear por su Calle Mayor, que te permite viajar, de alguna forma, al pasado. Est&aacute; llena de edificios hist&oacute;ricos, y sus soportales ofrecen un agradable refugio en d&iacute;as de clima lluvioso. Para finalizar esta visita a Sang&uuml;esa, no olvides visitar el Museo Casa de Ayerra, un museo local que recoge la historia y las tradiciones de la ciudad, y que proporciona una mirada m&aacute;s profunda a su vida y su cultura a lo largo de los siglos.
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                Perfil de la ruta en Sangüesa.                            </span>
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        Dejamos Sang&uuml;esa por la NA-5410, una carretera local que nos conecta con el Castillo de Javier. Es un tramo de unos 8 km, generalmente en buen estado y con poco tr&aacute;fico. El trayecto hacia este emblem&aacute;tico castillo del siglo X contin&uacute;a ofreci&eacute;ndonos una conexi&oacute;n m&aacute;gica con la Navarra medieval. A medida que te acercas, el perfil del castillo emerge recortado en el horizonte, evocando historias de defensa y fe. Este castillo, fortaleza defensiva, fue adem&aacute;s lugar de nacimiento de San Francisco Javier, figura emblem&aacute;tica del cristianismo y uno de los fundadores de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, adem&aacute;s de patr&oacute;n de Navarra. Disfruta de un recorrido por sus torres y patios con vistas impresionantes, y no olvides tu foto para capturar la grandeza del lugar.
    </p><p class="article-text">
        Una de las tradiciones m&aacute;s significativas vinculadas al castillo son las Javieradas. Se trata de unas peregrinaciones anuales que se celebran en marzo. All&iacute; concurren los fieles desde todos los puntos de la Comunidad Foral para honrar a su santo.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos atr&aacute;s esta parte de la historia y la tradici&oacute;n para continuar por la NA-5410 con direcci&oacute;n N y NO hacia el Monasterio de Leyre, pero antes nos acercaremos a la localidad de Yesa, en donde giraremos a la derecha para dirigirnos por la NA-2420 hacia las estribaciones del Embalse de Yesa. Lo vamos a bordear durante unos cuantos kil&oacute;metros. As&iacute; pues, toca disfrutar de las vistas. El color del agua puede llegar a sorprender. Se le conoce como el &ldquo;Mar del Pirineo&rdquo; y es un impresionante cuerpo de agua ubicado en las cuencas de los r&iacute;os Arag&oacute;n y Esca, con parte en Navarra y parte en Arag&oacute;n. 
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                Monasterio de Leyre y embalse de Yesa.                            </span>
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        El embalse es m&aacute;s que un importante recurso h&iacute;drico; es un punto de encuentro entre la naturaleza y la historia. Ofrece m&uacute;ltiples oportunidades recreativas y educativas para los visitantes que se adentran en esta fascinante parte de Navarra. En las inmediaciones se encuentran las ruinas del antiguo pueblo de Tiermas. El pueblo qued&oacute; inundado con la creaci&oacute;n del embalse, pero en &eacute;pocas de bajo nivel de agua a&uacute;n pueden verse las ruinas, incluyendo unas antiguas termas romanas. El embalse de Yesa est&aacute; ubicado en una de las rutas del Camino de Santiago. Brinda una parada esc&eacute;nica a los peregrinos que atraviesan esta regi&oacute;n en su camino hacia Compostela.  
    </p><p class="article-text">
        Continuamos direcci&oacute;n este y en un cruce bien se&ntilde;alizado, a la izquierda, vemos la indicaci&oacute;n al Monasterio de Leyre. Encaramos la subida por la NA-2113. Es corta, de unos 3 km, aunque con pendientes que mantienen el 8% de desnivel. Toca tomarlo con calma y disfrutar as&iacute; de las espectaculares vistas que ofrece este enclave, con un entorno natural privilegiado, la Sierra de Leyre.
    </p><p class="article-text">
        El Monasterio de San Salvador de Leyre es uno de los conjuntos mon&aacute;sticos m&aacute;s antiguos y emblem&aacute;ticos de Navarra, y desempe&ntilde;a un papel significativo en la historia y la cultura de la regi&oacute;n. Ofrece tanto un destino espiritual como un lugar de gran inter&eacute;s hist&oacute;rico y arquitect&oacute;nico. El monasterio data del siglo IX y ha sido un importante centro religioso desde entonces. Fue uno de los m&aacute;s influyentes de la &eacute;poca medieval en el Reino de Navarra. A lo largo de los siglos, el monasterio ha experimentado diversas reformas y ampliaciones, especialmente durante los siglos XI y XII.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monasterio de Leyre.                            </span>
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        La iglesia del monasterio es un excelente ejemplo del arte rom&aacute;nico en Navarra. Su interior alberga la impresionante cripta, uno de sus elementos m&aacute;s antiguos, con columnas y capiteles bellamente decorados. La fachada y el p&oacute;rtico de entrada son igualmente dignos de admiraci&oacute;n, mostrando excepcionales trabajos de escultura de la &eacute;poca. Debido a su importancia hist&oacute;rica, el Monasterio de Leyre ha sido tradicionalmente un lugar de peregrinaci&oacute;n. Su ubicaci&oacute;n cerca del Camino de Santiago lo ha fortalecido como un punto espiritual y cultural para los peregrinos.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el monasterio es hogar de una comunidad de monjes benedictinos, que mantienen vivas las tradiciones lit&uacute;rgicas mediante la celebraci&oacute;n diaria de la Eucarist&iacute;a y el rezo del Oficio Divino con cantos gregorianos. Los visitantes pueden participar en estas ceremonias, sumergi&eacute;ndose en una atm&oacute;sfera de tranquilidad y devoci&oacute;n. El Monasterio de Leyre es m&aacute;s que un hito arquitect&oacute;nico; es un testimonio de la rica herencia cultural de Navarra, proporcionando un lugar de paz y reflexi&oacute;n en un entorno naturalmente hermoso.
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            <span class="title">
                Perfil Monasterio de Leyre.                            </span>
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        Dejamos la espiritualidad del lugar para continuar direcci&oacute;n oeste por un entretenido descenso hasta alcanzar la NA-2420, que nos llevar&aacute; hasta la localidad de Li&eacute;dena, una peque&ntilde;a pero encantadora poblaci&oacute;n situada todav&iacute;a en la comarca de Sang&uuml;esa. Es un lugar que captura la esencia del estilo de vida navarro: mezcla de historia, naturaleza y comunidad. Puede ser un buen momento para avituallarnos.
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                Liédena.                            </span>
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        Dejamos Li&eacute;dena continuando en direcci&oacute;n oeste. A pocos kil&oacute;metros tenemos la opci&oacute;n, apenas 4 km apartada del itinerario, de acercarnos hasta un enclave natural espectacular: la Foz de Lumbier, un impresionante ca&ntilde;&oacute;n tallado por el r&iacute;o Irati a lo largo de miles de a&ntilde;os. Esta formaci&oacute;n natural destaca por su belleza esc&eacute;nica y su rica biodiversidad. La Foz se extiende a lo largo de aproximadamente 1,3 km y alcanza alturas de hasta 150 m. Sus paredes de roca caliza encajonan el r&iacute;o y crean un paisaje espectacular que ha moldeado tanto la geograf&iacute;a como la historia local.
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                La Foz de Lumbier.                            </span>
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        Despu&eacute;s de este par&eacute;ntesis en el recorrido, continuamos hasta alcanzar una rotonda, cruce de caminos, que rodeamos para salir por la NA-534 direcci&oacute;n sur. Esta carretera nos llevar&aacute; hacia la dificultad m&aacute;s grande de esta ruta: el alto de Aibar, de 704 m de altitud. Este reto que nos sugiere la orograf&iacute;a es muy conocido en el ambiente ciclista de la zona. La subida no es larga, pero presenta pendientes que requieren su esfuerzo. El paisaje, entre los campos agr&iacute;colas y el bosque aut&oacute;ctono, ofrece vistas espectaculares en un entorno natural muy agradable. Un peque&ntilde;o descanso en la cima para hidratarse adecuadamente y hacer la foto de rigor nos vendr&aacute; muy bien antes de continuar direcci&oacute;n Lumbier.
    </p><p class="article-text">
        Tras coronar, el descenso hacia Lumbier es generalmente m&aacute;s c&oacute;modo y permite a los ciclistas disfrutar de la inercia de la bajada despu&eacute;s del esfuerzo de la subida. Pero antes atravesamos la poblaci&oacute;n de Aibar, conocida por su encanto rural y su rico legado hist&oacute;rico y cultural. Aibar tiene sus ra&iacute;ces en la alta Edad Media, y sus calles a&uacute;n conservan ese aire hist&oacute;rico que transporta a los visitantes al pasado. El casco antiguo es un conjunto armonioso donde la piedra es protagonista en sus calles y casas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Perfil Aibar.                            </span>
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        Una de las principales edificaciones de Aibar es la iglesia de San Pedro, un edificio que muestra una mezcla de estilos arquitect&oacute;nicos, reflejo de las distintas etapas de construcci&oacute;n y remodelaci&oacute;n que ha experimentado a lo largo de los siglos. Adem&aacute;s, el pueblo cuenta con varios ejemplos de arquitectura civil en forma de palacios y casas nobles, que hablan de su importancia hist&oacute;rica en la regi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Descendemos de Aibar para tomar la NA-132 durante unos kil&oacute;metros hasta llegar al cruce que indica direcci&oacute;n Gallipienzo por la NA-5320. Continuamos durante un tramo y aqu&iacute; tenemos otra posible variante de la ruta, que consiste en ascender a Gallipienzo, uno de los pueblos m&aacute;s antiguos y pintorescos de Navarra, tambi&eacute;n repleto, como otros en nuestra ruta, de encanto medieval y rodeado de un paisaje espectacular. Se sit&uacute;a en una colina con vistas al r&iacute;o Arag&oacute;n. Gallipienzo, como Aibar, conserva una arquitectura tradicional con calles estrechas de piedra y casas antiguas que se agrupan en torno a la colina. Su historia se remonta hasta la Edad Media. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gallipienzo.                            </span>
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        Es, claro est&aacute;, otro testimonio de la rica historia de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        La parte final de esta ruta nos lleva por la NA-5321 a sus &uacute;ltimos 15 km, despu&eacute;s de descender del antiguo al nuevo pueblo de Gallipienzo, m&aacute;s residencial. En el kil&oacute;metro 60 de nuestro recorrido cruzamos el r&iacute;o Arag&oacute;n para llegar a la localidad de C&aacute;seda, cuyos or&iacute;genes se remontan a las &eacute;pocas romanas. Su pasado hist&oacute;rico se puede apreciar en sus calles y edificaciones. La iglesia de Santa Mar&iacute;a es su principal monumento religioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vistas desde Gallipienzo.                            </span>
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        El &uacute;ltimo tramo de esta ruta circular transcurre por la NA-5340, con el r&iacute;o Arag&oacute;n como compa&ntilde;ero de viaje. Un recorrido agradable con los campos de cultivo, una vez m&aacute;s, como los protagonistas. Gabarderal ser&aacute; la &uacute;ltima poblaci&oacute;n que encontremos antes de finalizar nuestro recorrido all&iacute; donde lo comenzamos, en Sang&uuml;esa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa.                            </span>
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        Queda claro que esta ruta ofrece m&aacute;s que un simple itinerario para el cicloturismo; es una experiencia que te sumerge en la esencia de la Comunidad Foral. Desde el punto de inicio y final en la hist&oacute;rica Sang&uuml;esa, esta aventura circular de 70 km entrelaza los hilos de la historia, la cultura y los paisajes naturales de Navarra. A lo largo del recorrido, cada parada, desde el Castillo de Javier hasta el Monasterio de Leyre, pasando por joyas naturales como el embalse de Yesa y la Foz de Lumbier, revela fragmentos de la rica narrativa de Navarra. Las subidas desafiantes, como el Alto de Aibar, y las elegantes calles de pueblos como Gallipienzo y C&aacute;seda, a&ntilde;aden un dinamismo e inter&eacute;s especial al trayecto, amplificado por la arquitectura medieval y los paisajes rurales que los enmarcan. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el cicloturista no solo enfrenta un reto f&iacute;sico, sino que tambi&eacute;n se embarca en un viaje emocional y cultural. Va a poder encontrar en cada kil&oacute;metro una historia por descubrir y una vista que admirar. La armon&iacute;a entre naturaleza y patrimonio cultural la convierten en una traves&iacute;a inolvidable, que celebra no solo el esfuerzo del ciclista, sino tambi&eacute;n la diversidad y la belleza de Navarra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puente sobre el río Aragón y Cáseda al fondo.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/paisajes-castillos-monasterios-ruta-cicloturista-descubrir-esencia-navarra_1_12474363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 15:05:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/camino-mozarabe-penitencia-cicloturista-granada-merida_1_12318433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f96fdce-fceb-4088-ac90-35aeda9c2f74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Semana Santa en Andalucía y Extremadura. Fervor religioso y tradición. Procesiones que los feligreses esperan como agua bendita de un año para otro. ¿Has dicho agua bendita, Julen? ¿Quieres taza? Pues toma taza y media</p><p class="subtitle">Hechizo en los badlands del altiplano granadino: paisaje semidesértico con barrancos para amantes de la ultragravel
</p></div><p class="article-text">
        Estamos en 2013. Claro, no os acordar&eacute;is. No importa; ya os refresco yo la memoria. Lluvias torrenciales, carreteras cortadas, campos anegados. Andaluc&iacute;a se rebela. Y, por supuesto, mucha procesi&oacute;n suspendida. Un drama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que quienes somos un poco cicl&oacute;sofos, que dir&iacute;a Guillaume Martin, seamos o no landistas, no nos arrugamos frente a cualquier tonter&iacute;a. &iquest;Lluvias torrenciales? Ya ser&aacute; menos. Venga, Alberto, que nos vamos para Granada. Nos toca paseo hasta M&eacute;rida. Bueno, yo seguir&eacute; luego por la V&iacute;a de la Plata. De Granada a M&eacute;rida y, luego, va veremos hasta d&oacute;nde llego. Supongo que hasta cerca de Le&oacute;n.
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                Señalización a la salida de Granada.                            </span>
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        Pues as&iacute; estaban las cosas. En busca de purgar pecados. Como quiera que los caminos que llegan a Santiago son tantos como peregrinos se ponen a ello, el Moz&aacute;rabe era uno al que le ten&iacute;amos echado el ojo. Transitaba por territorio andaluz. O sea, territorio TransAndalus, esa ruta con la que tenemos una conexi&oacute;n tan especial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces Granada era el lugar de residencia de un gran amigo, Iv&aacute;n. Buena gente que justificaba comenzar all&iacute; la ruta. Las bicis viajaron con nosotros en el autob&uacute;s desde Bilbao. Aquella primera tarde, previa a la etapa inaugural de la penitencia cicloturista, la pasamos disfrutando del ambiente y, por supuesto, de las tapas. Y s&iacute;, tambi&eacute;n vimos llover.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, como dec&iacute;a, salimos de Granada, por donde pasa una de las tres v&iacute;as oficiales de este camino, en concreto la que viene de Almer&iacute;a. Fueron 462 kil&oacute;metros de ruta en seis etapas hasta conectar en M&eacute;rida con la V&iacute;a de la Plata, con un desnivel acumulado de 7.000 metros. En aquel entonces nos sobraron dedos de las manos para contar los peregrinos que encontramos. Ahora, por lo que he estado investigando, tampoco parece una ruta muy transitada. Ya sab&eacute;is: si no os gustan las multitudes, puede ser una opci&oacute;n. Vamos con la ruta. Ojo, estamos en 2013. Aviso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Perfil de Alcalá la Real.                            </span>
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        Dormimos en Granada en un hotel anclado en los a&ntilde;os 60. Mobiliario, ambiente, esp&iacute;ritu. A las ocho, mientras desayun&aacute;bamos, se escuchaba fuera la lluvia. Habr&iacute;a que intentar proteger bolsas y mochilas. Intentar, un verbo estupendo cuando llueve de verdad. Nos alejamos de la opulencia de la dinast&iacute;a nazar&iacute; y pedaleamos los primeros kil&oacute;metros. La salida de Granada: entre fea y horrible por pistas con escombros y mierda variada. Humanidad en estado puro. Acabamos desembocando en un glorioso puticlub en ruinas. Pero eso s&iacute;, la lluvia nos respetaba. Fenomenal.
    </p><p class="article-text">
        Enseguida los olivos lo ocupan todo. Da igual d&oacute;nde mires. Tras un primer repecho para calentar m&uacute;sculos, me vengo arriba con una marito&ntilde;i en el bar Los Mart&iacute;nez. El pueblo, toponimia original al poder, se llama Olivares. El subid&oacute;n de la primera etapa llega poco antes de alcanzar Mocl&iacute;n: 400 metros de desnivel en poco m&aacute;s de tres kil&oacute;metros. El t&iacute;pico falso llano.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; enfrente queda Alcal&aacute; la Real. Nos encontraremos, ahora s&iacute; que s&iacute;, con los primeros estragos de las lluvias torrenciales. La carretera est&aacute; cortada con un socav&oacute;n de asustar. Claro que un humano penitente en bici de monta&ntilde;a no se arredra. Alberto, lo pasamos sin problema, &iquest;no? Va a ser que s&iacute;. Despu&eacute;s, el camino nos regala alguna que otra raci&oacute;n de empujing y barro de estupenda calidad. Pero ya estamos en Alcal&aacute;. Ducha, colada, comida, paseo, t&eacute;, lluvia y granizada. Vaya granizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente amanece meteorol&oacute;gicamente amigable. Desayuno t&iacute;pico con su pan tostado, aceite y sal, manjares donde los haya. Dejamos atr&aacute;s la fortaleza de La Mota por caminos agradables con perros desagradables. Es lo que hay: el perro, amigo del hombre y enemigo del ciclista. Menos mal que casi todos atados. Casi.
    </p><p class="article-text">
        Camino de Alcaudete continuamos observando los estragos del agua. Por primera vez, afrontamos un vadeo imposible. Media vuelta y a buscar plan B por carretera. Bueno, no es tan complicado. Junto a los olivos se ven plantaciones de placas solares. Pues se hace un poco m&aacute;s complicado porque impiden el paso tradicional. En fin, cosas del progreso. Nos quedan diez kil&oacute;metros de asfalto hasta Baena. Ah, no, que hay v&iacute;a verde, qu&eacute; bien. Resulta que est&aacute; destrozada por las lluvias y nos lleva de lodazal en lodazal. Barro que te quiero barro hasta en una v&iacute;a verde. Nadie dijo que cicloperegrinar fuera f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En Baena intentamos quitar los kilos de fango adosado, pero sin agua a presi&oacute;n poco se puede hacer. Comemos, hablamos con Fran (coordinador de la TransAndalus), que se nos unir&aacute; en Castro del R&iacute;o, donde acabamos etapa y a la que accedemos por carretera. Enseguida encontramos una gasolinera con lavado a presi&oacute;n. Cuatro euros despu&eacute;s, como nuevos.
    </p><p class="article-text">
        La tarde en Castro del R&iacute;o trae la novedad de Fran. Ya somos tres cicloturistas. Surgen las t&iacute;picas conversaciones de individuos sensibles al pedaleo. No os vamos a aburrir. Mucho m&aacute;s entretenida fue la procesi&oacute;n, con tipos disfrazados de romanos, a pie y a caballo. Ante todo, espect&aacute;culo, que la fe hay que trabaj&aacute;rsela. &iquest;Este a&ntilde;o tambi&eacute;n echar&aacute;n Ben-Hur por la tele?&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Fran como anfitri&oacute;n, pedaleamos camino de C&oacute;rdoba. Cambiamos olivos por cereal. Lo que no cambiamos son las zonas enfangadas que aparecen por todas partes. Transitamos por pistas de enorme anchura. En sus m&aacute;rgenes asoma el barrizal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fran y Alberto cruzan el puente romano de Córdoba                            </span>
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        Entramos en C&oacute;rdoba por el puente romano y salimos por Cerro Muriano. Disculpas por la rima, qu&eacute; le voy a hacer. Bonita la subida al cerro, alternando calzada romana y Ca&ntilde;ada Real Soriana. Arriba nos espera un despliegue de tanquetas, tanques, carros de combate y mil chismes de mat&aacute; que no sabr&iacute;a nombrar con propiedad. Cu&aacute;nto dinero que se podr&iacute;a destinar a otras cosas. En fin, tras unas nuevas dosis de barro y alg&uacute;n tramo por una antigua carretera nacional abandonada, llegamos a Villaharta. Ojo, que toca intervenir en directo en el programa de viajes que entonces ten&iacute;a Roge Blasco en Radio Euskadi. Ya veis, iba en plan celebrity.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde, raci&oacute;n de cochifrito en el pueblo y a tope con la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola. Qu&eacute; vas a hacer, no queda otra para hacer amistades. Tele a todo volumen y a insultar al rival. Mira que somos.
    </p><p class="article-text">
        Dorm&iacute;amos en una casa rural. Las obligaciones inclu&iacute;an encender una chimenea pero ni Alberto ni Fran ni nuestra posadera fueron capaces de mantener el fuego vivo m&aacute;s all&aacute; de los diez minutos iniciales. Por supuesto yo ni lo intent&eacute;. As&iacute; que tuvimos que disfrutar de una de una noche un poco peleona. Claro que el espect&aacute;culo de Fran secando la ropa en el microondas no tuvo precio y compens&oacute; la debacle. Eso y el ventilador girando a toda pastilla la noche entera con el colgador de ropa debajo subido sobre la mesa fue un n&uacute;mero circense en toda regla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Piedra a piedra.                            </span>
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        Al d&iacute;a siguiente nos despedimos de Fran. Se vuelve para C&oacute;rdoba capital. Alberto y yo comenzamos la etapa d&aacute;ndonos de bruces con un r&iacute;o Guadalbarbo imposible de vadear. Vuelta a subir lo que hab&iacute;amos bajado.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos una encantadora carretera hasta Pozoblanco, que dejaremos a la derecha. Hacemos amistad con un reba&ntilde;o de ovejas y sus excrementos. Y con las mil y una subidas y bajadas de la ruta. Un placer. Hay que tirar para Alcaracejos y luego para Hinojosa del Duque, en plena TransAndalus. Dehesa: horizonte, encinas, cortijos y nuestra dosis diaria de barro, esta vez negruzco y vete t&uacute; a saber a cuenta de qu&eacute;. Nada m&aacute;s llegar, a estudiar el programa de procesiones.
    </p><p class="article-text">
        Pues no pudo ser. Nos quedamos con las ganas de contemplar la Estaci&oacute;n de Penitencia de Nuestro Padre de la Humildad y la Paciencia. Aguafiesta total. En fin.
    </p><p class="article-text">
        Desayunamos en el hostal. Hombrones que se van al campo por mucha Semana Santa que sea. Nosotros, por una pista hacia Monterrubio de la Serena. Eso quisi&eacute;ramos. M&aacute;s vadeos imposibles. Ni s&eacute; los que iban ya. Un chaval que vemos en bici nos dice que a finales de abril ser&aacute; la romer&iacute;a en La Coronada y que ellos pasan por all&iacute; a la virgen como haga falta. Ya sab&eacute;is, asunto de fe. Nuestros no-vadeos nos obligan a atravesar un peque&ntilde;o puente met&aacute;lico por el centro mismo de las v&iacute;as del tren. Habr&aacute; que confesar el ciclopecado. En estas terminamos llegando a Campanario, pen&uacute;ltimo fin de etapa antes de aterrizar en M&eacute;rida. Hay romer&iacute;a. Y llueve.
    </p><p class="article-text">
        Nos alojamos en el albergue de la estaci&oacute;n. Es modesto, pero muy acogedor y lo llevan un par de chicas muy amables. Eso s&iacute;, menuda pelea para que centrifugue la lavadora. Conseguimos la victoria en el minuto 95 y de penalti.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Magacela.                            </span>
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        Emprendemos la &uacute;ltima etapa del Camino Moz&aacute;rabe con otro vadeo imposible antes de llegar a Medell&iacute;n. Los caminos est&aacute;n encantadoramente embarrados. Pero qu&eacute; vistas las de Magacela con esos nubarrones amenazantes. Y qu&eacute; decir del puente de veinte ojos sobre el Guadiana. &iquest;Y los quince kil&oacute;metros de viento en contra para llegar a M&eacute;rida? Insisto, son cosas de cicloperegrinos. O te pones con la faena o no lo entiendes. En M&eacute;rida Alberto se coge el autob&uacute;s para M&aacute;laga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Guadiana.                            </span>
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        Os pongo un acertijo para terminar la ruta. Un autob&uacute;s sale de Gij&oacute;n a las nueve de la noche. Pero en la madrugada del d&iacute;a siguiente a las dos ser&aacute;n las tres por el cambio de hora. Entonces, si el horario de paso por C&aacute;ceres era a las 4:25 de la ma&ntilde;ana, &iquest;a qu&eacute; hora deber&aacute; ir el viajero a la estaci&oacute;n de autobuses? &iquest;Ese autob&uacute;s en tr&aacute;nsito desde Gij&oacute;n entrar&aacute; en un bucle espacio-temporal del que no podr&aacute; escapar? &iquest;Qu&eacute; hace el autob&uacute;s de las dos a las tres de la madrugada? Misterio. Suerte, Alberto. Nos veremos en el siguiente cicloperegrinaje.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los detalles de la ruta.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/camino-mozarabe-penitencia-cicloturista-granada-merida_1_12318433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 17:30:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Extremadura,Andalucía,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/esencia-flandes-bicicleta-amplio-abanico-posibilidades-cicloturistas-halle-lovaina_1_12225739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed9453e4-b258-473c-b270-10caa050020b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ve que aquí saben lo que hacen. Son años de experiencia para que Flandes siga posicionado en nuestro imaginario ciclista como un destino referente</p><p class="subtitle">Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici</p></div><p class="article-text">
        Gales suena a rugby. Bilbao a f&uacute;tbol. Flandes, c&oacute;mo no, a ciclismo. O sea, que no solo de mejillones, patatas fritas y cerveza vive B&eacute;lgica. Esta buena gente ha sabido cultivar una afici&oacute;n que ha arraigado de verdad. Normal que nos vengamos para ac&aacute; de nuevo. En su d&iacute;a decidimos que 'Andar en bici' era un buen nombre para nuestra revista. Pues ya ves: Flandes en bici juega en la misma liga.
    </p><p class="article-text">
        Ya publicamos <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/recorrer-flandes-pedales-tranquilidad-alrededor-lovaina-castillos-abadias-bosques_1_12083585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un primer reportaje</a>. C&oacute;mo lamentamos que fuera <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/muerte-gran-amigo-juanto-uribarri_132_10252023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el viaje p&oacute;stumo de Juanto</a>. A veces el guionista es cruel. En cualquier caso, ahora que hemos vuelto, seguimos con &eacute;l en el recuerdo. Mientras no le olvidemos, seguir&aacute; presente en la altimetr&iacute;a de alg&uacute;n que otro muro de los que aqu&iacute; son famosos. Porque, claro, Flandes, en parte, son sus muros. Seguro que Juanto aprobaba el examen. A ver c&oacute;mo te portas t&uacute;, &Aacute;ngel: en 20 segundos, respuesta r&aacute;pida. &iquest;Cinco muros famosos del Tour de Flandes? &iexcl;Paterberg, Taaienberg, Oude Kwaremont, Koppenberg y&hellip; Molenberg! Buff, qu&eacute; tensi&oacute;n. Fant&aacute;stico, aprobado en&nbsp;'cultura ciclista flamenca'. Y eso que nos queda una menci&oacute;n de honor al Muur-Kapelmur. La ic&oacute;nica capilla de su cima es verdadera religi&oacute;n ciclista.
    </p><p class="article-text">
        Esos muros quedan, en general, al oeste de Flandes. Nosotros, en cambio, vamos a disfrutar esta vez de tres rutas cicloturistas tomando como base Lovaina, que queda apenas a 30 kil&oacute;metros al este de Bruselas. As&iacute; pues, asumimos nuestro provisional rol de<em>'</em>flandrien'&nbsp;ciclista: ese sufrido luchador que no teme a las dificultades. Bueno, al menos lo intentamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ruta por Flandes                            </span>
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        &Aacute;ngeles nos ha preparado el viaje. Se ve que aqu&iacute; saben lo que hacen. Son a&ntilde;os de experiencia para que Flandes siga posicionado en nuestro imaginario ciclista como un destino referente. Y, adem&aacute;s, desde diferentes puntos de vista. Porque si Flandes, a quien luce licra, les suena a las cl&aacute;sicas de primavera y en especial a&nbsp;De Ronde (el Tour de Flandes), esto no significa que no debamos pensar en otro cicloturismo: familiar, m&aacute;s tranquilo y pegado a un estilo de vida, el que os proponemos desde 'Andar en bici'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues,&nbsp;Flandes&nbsp;ofrece un amplio abanico de posibilidades cicloturistas. En aquel reportaje anterior el hilo conductor fue el arte. Ahora se nos propone Lovaina como base de operaciones. Entendido. O sea, universidad y cerveza; o cerveza y universidad. Claro que esto es simplificar mucho. El caso es que encontramos unos d&iacute;as de estupendo buen tiempo primaveral y las terrazas estaban a reventar. Curioso contraste entre el bullicio de las calles en torno al Oude Markt y la tranquilidad del barrio del Gran Beaterio donde quedaba nuestro hotel. Precioso tanto de noche como de d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por d&oacute;nde empezamos? Gravel, gravel, gravel. &iquest;Moda? El ciclismo evoluciona. Tras las dos primeras ediciones del Campeonato del Mundo en Italia, la tercera tuvo lugar aqu&iacute; en Flandes, en la cuna del ciclismo. &iquest;Y d&oacute;nde termin&oacute;? Acertaste. En&nbsp;Lovaina. Fueron 179 kil&oacute;metros de recorrido&nbsp;y 1.220 metros de desnivel acumulado en un recorrido que parti&oacute; de Halle y termin&oacute;, como decimos, en Lovaina, atravesando los bosques de Hallerbos, Soignes y Meerdaalwoudlos, es decir, el Parque Nacional de los Bosques de Brabante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exhuberancia en los bosques de Brabante                            </span>
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        En la variedad est&aacute; el gusto. Fue un Campeonato del Mundo que discurri&oacute; en gran parte por zonas boscosas, pero tambi&eacute;n por campo abierto, sin olvidar tramos de pav&eacute;s y otros de senderos m&aacute;s estrechos. Naturalmente hubo una fiesta paralela, la del p&uacute;blico asistente, que pudo disfrutar de una aut&eacute;ntica feria en torno al ciclismo, con presencia de las principales marcas del sector.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro track, una ruta circular desde Lovaina, nos acerca a la experiencia del Mundial de Gravel, pero sin llegar a pedalearlo al completo. Pasadas las nueve y media de la ma&ntilde;ana recog&iacute;amos nuestras bicis, c&oacute;mo no de gravel, en Gravel Bike-rent. Nos internamos en el&nbsp;Parque Nacional de los Bosques de Brabante. Nada m&aacute;s y nada menos que 46.000 hect&aacute;reas de vegetaci&oacute;n, antiguos caminos, r&iacute;os serpenteantes y tranquilidad. Sobre todo, tranquilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los bosques de Brabante ofrecen un conjunto de atractivos muy diversos. Entre ellos, claro est&aacute;, una naturaleza esplendorosa de hayas, robles y carpes. Todas estas especies de hoja caduca se encuentran en plena efervescencia primaveral. Por cierto, oto&ntilde;o ser&aacute; un momento muy especial aqu&iacute; cuando ganen espacio los colores amarillos, naranjas y ocres. &Aacute;ngel, que lo mismo hay que volver en otra &eacute;poca, &iquest;no? Adem&aacute;s, no ofrecen excesivas dificultades orogr&aacute;ficas para quienes pedaleamos. Se dejan querer, velocip&eacute;dicamente hablando.
    </p><p class="article-text">
        Salimos de la ciudad. Enseguida nos encontramos con el&nbsp;Heverlee War Cemetery. All&iacute; est&aacute;n enterradas casi un millar de personas de pa&iacute;ses de la Commonwealth, excepto 11 polacos y un americano, que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Acoge, adem&aacute;s, a otros 29 soldados fallecidos en la Primera Guerra Mundial. La web de Flandesenbici, por cierto, tiene dise&ntilde;ada una ruta en torno a la Gran Guerra, por si te interesa. Nosotros giramos hacia el sur y tras un peque&ntilde;o parking cruzamos bajo una autopista. Poco a poco nos acercamos a Vaalbeek. A ambos lados de nuestro camino, las casas se protegen con unos setos inmaculados, cortados a escuadra y cartab&oacute;n.
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                Cementerio de la Segunda Guerra Mundial de Heverlee                            </span>
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        Salimos del pueblo por la misma calle por la que ven&iacute;amos, la Grezstraat, que nos va a dejar en la Langendaalstraat. Iniciamos un bucle que nos introduce en el m&aacute;gico bosque de&nbsp;Mollendaalbos. Eso supone cruzar la N25, una de las principales v&iacute;as de entrada a Lovaina desde el sur, en dos ocasiones, la primera por un coqueto puente de madera, el Oversteek voor konijnen. Pedaleamos alternando entre bosques, zonas habitadas y extensas praderas donde los animales herb&iacute;voros deben de ser, a su modo, felices.
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                Cruce de caminos                            </span>
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        Nuestro camino nos va regalando numerosos tramos de pav&eacute;s. Ah&iacute; me imagino d&aacute;ndolo todo a los percherones belgas y holandeses en las cl&aacute;sicas de primavera. Nosotros, suave suave. Bastante tenemos con llevar la precauci&oacute;n suficiente como para salir con bien de este espectacular laberinto de peque&ntilde;as carreteras rurales. A nuestra izquierda dejamos el centro de Bierbeek porque nuestro camino conduce al pueblo de Mollendaal. Seguimos rodando por su fabuloso bosque.
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                Bosques y paisajes abiertos se van combinando durante la ruta                            </span>
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        De nuevo cogemos pav&eacute;s. Alegr&iacute;a, alegr&iacute;a. En t&eacute;rminos ciclistas, sector ni s&eacute; ya qu&eacute; n&uacute;mero y dir&iacute;a que, al menos, cuatro estrellas. Ohhh, dejamos atr&aacute;s las &uacute;ltimas casas y nos adentramos en el bosque encantado. Una barrera de madera, justo despu&eacute;s de la casa forestal de Brisetout, da paso a una tremenda recta que invita a dejarse llevar por las sensaciones del momento. Pedaleamos por la St-Joris-Weerstraat con sus dosis incluidas de pav&eacute;s de tanto en tanto.
    </p><p class="article-text">
        Tras cruzar otra vez la N25, en sentido contrario a como lo hicimos antes, dejamos a nuestra izquierda el&nbsp;monte Tomberg, que, con sus 102 metros de altitud, es una de las colinas m&aacute;s altas de Meerdaalbos, una masa forestal que ya en el siglo XIV dispon&iacute;a de estatus de &ldquo;bosque libre&rdquo;. De forma contraria a lo que pudieras pensar, eran bosques en los que solo los duques pod&iacute;an cazar. Ya sabes, los privilegios de la nobleza. Continuamos recto para luego hacer un giro de noventa grados a la derecha y pasar por un parque para perros (vemos varios durante la ruta). Estamos terminando el bucle del que os habl&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro siguiente hito es&nbsp;Zoet Water, un conjunto de cinco estanques separados entre s&iacute; por estrechas lenguas de tierra. Poco antes nos detenemos en la&nbsp;capilla de Nuestra Se&ntilde;ora de Steenbergen, con ese aspecto tan caracter&iacute;stico que le da el ladrillo y la arenisca blanca. Es la capilla forestal m&aacute;s grande Flandes. Construida en el siglo XVII en el lugar en el que antes hab&iacute;a una estatua milagrosa de la Virgen Mar&iacute;a, curaba la fiebre de los pantanos. Al lado a&uacute;n se conserva el Minnebron, con una caudalosa fuente de agua potable a la que se contin&uacute;an atribuyendo curaciones milagrosas. &Aacute;ngel, llenamos el botell&iacute;n, &iquest;no?
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                La capilla de Nuestra Señora de Steenbergen                            </span>
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        Llegamos a Zoet Water y nos encontramos con un par de chicos con sus bicis de gravel. Les pedimos que nos hagan una foto, de<em>&nbsp;'</em>gravelers' a 'gravelers'. Accedemos enseguida a una zona de servicios con establecimientos de restauraci&oacute;n. Se ve animaci&oacute;n. La dejamos atr&aacute;s en direcci&oacute;n sur. Pedaleamos ahora por un carril bici junto a la carretera para, poco despu&eacute;s, cruzar las v&iacute;as del tren y dirigirnos a Sint-Joris-Weert. Pues bien, alcanzamos la frontera entre la regi&oacute;n flamenca y la regi&oacute;n valona de B&eacute;lgica. De hecho, al tomar un desv&iacute;o hacia Sint-Agatha-Rode por Roodse Straat, se supone que el lado derecho es flamenco y el izquierdo val&oacute;n. Eso s&iacute;, no vemos se&ntilde;alizaci&oacute;n alguna.
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                Por los túneles del bosque                            </span>
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        Volvemos a territorio flamenco. Pedaleamos cerca del&nbsp;r&iacute;o Dyle, el que pasa por Lovaina, y que terminar&aacute; aportando sus aguas al Escalda, en direcci&oacute;n a Amberes. Afrontamos otro tramo por campo abierto flanqueados por vallados de madera. Para llegar ah&iacute; ha habido que superar un repecho que nos ha ofrecido alg&uacute;n peque&ntilde;o tramo casi al 10%. Vaya, vaya. No ser&aacute; el &uacute;nico, luego se presenta otro tambi&eacute;n con pendientes del 9%. Cortos, pero intensos.
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar al extremo suroeste de la ruta y alcanzar la cima Coppi (unos escalofriantes 126 metros de altitud), nos adentramos de nuevo en unos bosques majestuosos. Llevamos ya casi 50 kil&oacute;metros en las piernas. Nos escolta &aacute;rboles de porte espectacular. Giramos a la derecha para emprender el camino de regreso a Lovaina.&nbsp;Tervuren&nbsp;queda aqu&iacute; al lado, con su fant&aacute;stico arboreto. All&iacute; se han conseguido reproducir diferentes tipos de bosques de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros pedaleamos por el enorme parque que queda a su lado: estanques, jardines, &aacute;rboles y esculturas nos mantienen entretenidos. Se trata del antiguo dominio de caza del conde de Brabante.
    </p><p class="article-text">
        Salimos del bosque por un tramo de pav&eacute;s en descenso, cruzamos la carretera y entramos en el majestuoso parque de Tervuren. Poco a poco nos acercamos hasta la zona donde se encuentra el&nbsp;Museo Real de &Aacute;frica Central: etnograf&iacute;a e historia natural a raudales. A finales del siglo XIX la Exposici&oacute;n Universal de Bruselas incorpor&oacute; una &ldquo;secci&oacute;n colonial&rdquo;. Primero fue el Museo del Congo Belga y luego, ya en 1960, pas&oacute; a su denominaci&oacute;n actual. Desde esta fecha ha ido adquiriendo m&aacute;s valor etnogr&aacute;fico y antropol&oacute;gico. Por supuesto, no podemos obviar la mirada cr&iacute;tica al colonialismo europeo. El volumen de objetos que alberga es tremendo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Museo Real de África Central                            </span>
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        Salimos del parque y encaramos de nuevo terreno m&aacute;s abierto. Llegamos a Duisbrug y lo atravesamos en direcci&oacute;n sur para girar despu&eacute;s hacia el noreste: Lovaina nos espera, pero todav&iacute;a el itinerario nos va a dar bastante juego. Seguimos por tranquilas carreteras rurales que muchas veces esconden el pav&eacute;s debajo.
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos cuando arribamos a Korbeek-Dijle. Justo antes de un puente que cruza el r&iacute;o Dyle, nos pegamos a su margen izquierda. La terraza de un bar nos saluda y no hay forma de evitarla: avituallamiento l&iacute;quido y descanso antes del tramo final.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puente sobre el estanque de Tervuren                            </span>
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        El r&iacute;o juguetea dibujando meandros. Nosotros esquivamos por un paso subterr&aacute;neo la A3, la gran autopista que hacia la izquierda se dirige a la cercana Bruselas. Poco despu&eacute;s, en Zandvang se puede disfrutar de una zona de observaci&oacute;n de aves. El Dyle est&aacute; aqu&iacute; mismo y nos da acceso al campus universitario de la Facultad de Ingenier&iacute;a y Ciencias F&iacute;sicas Aplicadas de Heverlee, perteneciente a la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina.
    </p><p class="article-text">
        A un lado y otro vemos estudiantes. De repente, se nota mucha actividad. Los caminos, tranquilos hasta ahora, se llenan de chicas y chicos que pedalean entre los distintos edificios. Pasamos junto a una zona con campos de deportes. Estamos a las puertas de Lovaina. Hay que poner cuatro ojos porque es mucha la gente que se desplaza en bici y a veces no es f&aacute;cil seguir la indicaci&oacute;n correcta cuando son tantas las alternativas de itinerario ciclista por la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos queda muy poco para completar los 80 kil&oacute;metros de la ruta. El track nos hace cruzar por &uacute;ltima vez el r&iacute;o Dyle, ya dentro de la ciudad de Lovaina. Seguimos hasta la<strong>&nbsp;</strong>Grote Markt, en donde el Ayuntamiento destaca sobre el resto de los edificios. Con un tremendo aparato ornamental, se construy&oacute; en estilo g&oacute;tico brabantino tard&iacute;o, entre 1439 y 1469. La fachada se adorna, ah&iacute; es nada la broma, con 235 estatuas. Los bombardeos de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial (sobre todo de esta &uacute;ltima) causaron da&ntilde;os de consideraci&oacute;n. De hecho, hasta 1983 no se complet&oacute; su restauraci&oacute;n, que es lo que hoy en d&iacute;a vemos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Grote Markt y Ayuntamiento                            </span>
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        Llegamos, a trav&eacute;s de Bondgenootenlaan, una calle comercial, a<strong>&nbsp;</strong>Martelarenplein&nbsp;(la Plaza de los M&aacute;rtires), de vuelta al punto del que parte la ruta original. Aqu&iacute; se ubica el Monumento a la Paz, erigido en 1925 y que, tras a&ntilde;os de abandono, se restaur&oacute; al completo en 2004. No es mal lugar para terminar una ruta de pedaleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, si vienes con sed date una vuelta por la&nbsp;Oude Markt, la plaza del mercado viejo. All&iacute; tambi&eacute;n se pueden apreciar vistosos edificios de estilo cl&aacute;sico, todos ellos reconstruidos despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. El caso es que la mayor parte de las viviendas lucen un bar en su planta baja. De ah&iacute; la fama de que, con buen tiempo, dispongas de una interminable barra de bar. &Aacute;ngel, &iquest;c&oacute;mo sobrevive aqu&iacute; un abstemio como yo?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Grote Markt                            </span>
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        Finalmente nos volvemos al hotel. No podemos dejar de mencionar el particular barrio en el que se ubica:&nbsp;Groot Begijnhof. Se trata del Gran Beaterio, a veces tambi&eacute;n mencionado como Gran Beguinaje. Como en Dendermonde, Gante, Brujas y Amberes, aqu&iacute; en Lovaina naci&oacute; y se desarroll&oacute; una importante comunidad de beguinas. Eran mujeres cristianas que, en el siglo XII, sobre todo en Flandes y en los Pa&iacute;ses Bajos, decidieron agruparse para vivir juntas su deseo de entrega a Dios y a los m&aacute;s necesitados. Sin embargo, no se integraron en las estructuras de la Iglesia cat&oacute;lica, con la que manten&iacute;an sus desavenencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las beguinas conformaron as&iacute; sus propias comunidades. De alguna manera, hasta incluso hay quien las considera el primer movimiento feminista de la historia. Aguantaron el paso del tiempo, si bien la Inquisici&oacute;n se ceb&oacute; con ellas y poco a poco se fueron convirtiendo m&aacute;s en un refugio para mujeres sin recursos, como las viudas o las esposas de hombres que luchaban en la guerra. Si te vienes a Lovaina, pasea por este barrio. Hazlo con tranquilidad, quiz&aacute; a &uacute;ltima hora de la tarde. Es una bonita forma de disfrutar de un lugar con mucho encanto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/esencia-flandes-bicicleta-amplio-abanico-posibilidades-cicloturistas-halle-lovaina_1_12225739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2025 17:32:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unai Zubeldia y la receta para conciliar los estudios con más de 25.000 kilómetros en bicicleta al año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/entrevistas/unai-zubeldia-receta-conciliar-estudios-25-000-kilometros-bicicleta-ano_1_12159844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a33599a-87a6-4b58-85b9-9312c402cfb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Zubeldia y la receta para conciliar los estudios con más de 25.000 kilómetros en bicicleta al año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en 2003, estudia en la Universidad de Mondragón al tiempo que ha dado el salto a profesionales en el equipo Euskaltel-Euskadi, de la categoría UCI ProTeam</p><p class="subtitle">Alejandro Valverde, seleccionador español de ciclismo: "Tenemos una fantástica generación de corredores"</p></div><p class="article-text">
        Unai Zubeldia (2003) est&aacute; en su &uacute;ltimo curso del grado de Business Data Analytics, en la Universidad de Mondrag&oacute;n, y su caso ha llamado la atenci&oacute;n, porque estudiar y pedalear no es tan f&aacute;cil. Recientemente ha dado el salto a profesionales en el equipo Euskaltel-Euskadi, de la categor&iacute;a UCI ProTeam, tras su paso por categor&iacute;as inferiores. Pero contin&uacute;a sus estudios. Charlamos de ciencia de datos y ciclismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Unai, cu&eacute;ntenos. &iquest;C&oacute;mo se puede estudiar un grado en la Universidad y dar el salto a profesionales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La clave es la constancia y una rutina con la que te sientas c&oacute;modo. He estudiado tanto de ma&ntilde;ana como de tarde y no quedaba sino adaptar el horario de entrenamiento. Eso s&iacute;, hay que cumplir todos los d&iacute;as. Si com&iacute;a en la uni a las 12:00, a partir de las 14:30 pod&iacute;a salir a entrenar para aprovechar las horas de luz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Unai Zubeldia, en el puerto de Galibier, con el &#039;maillot&#039; de Euskaltel-Euskadi                            </span>
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        <strong>Entonces, &iquest;podr&iacute;a dar alg&uacute;n consejo a quien pretenda hacer compatible la Universidad y el deporte de alta competici&oacute;n? &iquest;De qu&eacute; forma animamos a la gente a que no deje de estudiar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende de cada cual, de con cu&aacute;nta seriedad se quiera tomar su carrera deportiva. Por mi forma de ser, a esa hipot&eacute;tica persona le dir&iacute;a que se centrase en estudiar, sobre todo al principio. En el primer curso del grado antepon&iacute;a claramente los estudios; en segundo se equilibr&oacute; y en tercero la exigencia del deporte profesional ha supuesto un salto importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por cierto, &iquest;por qu&eacute; eligi&oacute; un grado universitario relacionado con la anal&iacute;tica de datos y la empresa? &iquest;Qu&eacute; otras opciones baraj&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo ten&iacute;a demasiado claro. De hecho, estudi&eacute; el Bachillerato Social. Tambi&eacute;n me gustaba la inform&aacute;tica y baraj&eacute; la posibilidad de cursar una ingenier&iacute;a inform&aacute;tica. El caso es que vi un anuncio y asist&iacute; a una jornada de puertas abiertas, lo que vi me gust&oacute; y me matricul&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; deber&iacute;a hacer la Universidad para ayudar a personas que, como usted, intentan compatibilizar la dedicaci&oacute;n al deporte profesional y a los estudios?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mondragon Unibertsitatea, hay un reglamento para casos como el m&iacute;o. Evidentemente, los requerimientos acad&eacute;micos son iguales para todo el alumnado, pero s&iacute; te proporcionan flexibilidad en fechas de ex&aacute;menes, por ejemplo. La Universidad se tiene que amoldar y hacer empat&iacute;a para que podamos sacar adelante los estudios y la carrera deportiva.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Universidad se tiene que amoldar y hacer empatía para que podamos sacar adelante los estudios y la carrera deportiva</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Unai Zubeldia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Est&aacute; ya cerca de su graduaci&oacute;n en la Universidad, por lo que seguro que tiene un criterio formado: &iquest;qu&eacute; aporta la ciencia de datos al ciclismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, no creo que sea muy diferente de lo que aporta a otros &aacute;mbitos. A&ntilde;ade informaci&oacute;n para llevar a cabo un trabajo m&aacute;s fino. Quien te entrena puede ver mejor tus progresos y obtener conclusiones que ayuden a mejorar tu rendimiento. Tambi&eacute;n la direcci&oacute;n deportiva puede planificar mejor el calendario para conseguir los puntos UCI que necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Un asunto de especial relevancia es la posibilidad de manejar datos en tiempo real, provengan directamente de los propios dispositivos o de informaci&oacute;n ya elaborada que te llega a trav&eacute;s del pinganillo, por ejemplo. No obstante, siempre est&aacute; de por medio la UCI, que es la que decide qu&eacute; usos se permiten y cu&aacute;les no.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Unai Zubeldia, con jóvenes ciclistas                            </span>
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        <strong>Y, en este mundo de datos, &iquest;d&oacute;nde quedan las &ldquo;sensaciones&rdquo; a las que antes tanto se recurr&iacute;a en el ciclismo profesional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre he pedaleado con tecnolog&iacute;a de apoyo, fuera un simple ciclocomputador, datos de frecuencia card&iacute;aca o, ya con 17 o 18 a&ntilde;os, con el potenci&oacute;metro. Sin embargo, los datos no se traducen tan f&aacute;cilmente a un modelo. Entran en juego demasiadas variables como para que se puedan controlar. En una carrera en la que afrontamos una serie de repechos, con los mismos datos he podido sentirme mejor o peor. No controlamos todo lo que nos ocurre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Remco Evenepoel reconoci&oacute;, tras su victoria en la contrarreloj de las Olimpiadas de Par&iacute;s, que, al hab&eacute;rsele estropeado el potenci&oacute;metro, hab&iacute;a hecho la carrera &ldquo;m&aacute;s dif&iacute;cil de su vida&rdquo;. &iquest;Sin datos estamos perdidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son diferentes conceptos. En una etapa en l&iacute;nea, un puerto largo, por ejemplo, es m&aacute;s f&aacute;cil de gestionar. En cambio, en una contrarreloj todo va m&aacute;s medido. No es que estemos perdidos sin los datos, pero s&iacute; pueden dar m&aacute;s juego en una contrarreloj.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tiene que elegir datos que le aporten valor para conocerse a s&iacute; mismo como ciclista, &iquest;cu&aacute;les son los fundamentales? &iquest;Ser&iacute;a capaz de elegir, por ejemplo, los cinco que m&aacute;s le aportan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Potencia y pulso ser&iacute;an dos bastante evidentes. Luego, el peso o, quiz&aacute; mejor, el porcentaje de grasa corporal. Y tambi&eacute;n el CDA, el coeficiente aerodin&aacute;mico. Puede haber otros muy relevantes, pero que no son f&aacute;ciles de obtener con precisi&oacute;n, sobre todo los que provengan de las condiciones de la carrera. Ya ves, me quedo con cuatro, no con cinco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El equipo Sky, de la mano de Dave Brailsford, abri&oacute; el camino hacia las ganancias marginales. &iquest;Tan ajustados son los datos cuando hablamos de rendimiento en el ciclismo profesional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Si no eres Poga&#269;ar, para el resto de los mortales, buena parte de la mejora procede de este tipo de ganancias. Si conseguimos ganar dos vatios por alg&uacute;n tipo de cambio, eso podr&iacute;a traducirse en puntos UCI. F&iacute;jate, por ejemplo, en las camisetas interiores aero (las aero baselayers) o los calcetines aero fabricados en licra microperforada y no en tejidos tradicionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Unai Zubeldia, con el &#039;maillot&#039; naranja de Euskaltel-Euskadi                            </span>
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        <strong>Desde fuera siempre se habla de sacrificio, por la exigencia f&iacute;sica del ciclismo de competici&oacute;n. &iquest;Realmente lo ve as&iacute;? &iquest;Los datos obligan a un sacrificio cada vez mayor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; y no. Ten en cuenta que el manejo adecuado de los datos permite entrenar de forma m&aacute;s inteligente: podemos conseguir el mismo rendimiento en menos horas. O, si hablamos de nutrici&oacute;n, nos permite no pasar hambre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Est&aacute; al comienzo de tu carrera ciclista profesional. &iquest;C&oacute;mo cree que puede evolucionar el an&aacute;lisis basado en datos en el ciclismo? &iquest;Puede ser a&uacute;n m&aacute;s relevante en algunos &aacute;mbitos en particular?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde luego se podr&aacute; avanzar al disponer de datos en tiempo real en carrera o cuando los calendarios de los equipos se programen empleando simulaciones para maximizar la obtenci&oacute;n de puntos UCI en las carreras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave es la constancia y una rutina con la que te sientas cómodo. He estudiado tanto de mañana como de tarde y no quedaba sino adaptar el horario de entrenamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Unai Zubeldia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, una &uacute;ltima cuesti&oacute;n. No pod&iacute;amos obviar un apunte sobre &eacute;tica: Sky dec&iacute;a que el l&iacute;mite es el cielo. &iquest;Qu&eacute; limitaciones afrontamos en la ciencia de datos aplicada al ciclismo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En nuestro deporte entran en juego tal cantidad de variables que el trabajo con datos contiene, de partida, mucho ruido. Esta puede ser la principal limitaci&oacute;n. Podemos caer en la par&aacute;lisis por sobrean&aacute;lisis. Puede que el ciclista profesional no entienda por qu&eacute; debe llevar a cabo un determinado tipo de entrenamiento. Es cierto que, a medida que progresas en este deporte, acabas sabiendo (por ejemplo, c&oacute;mo entrenar en base a zonas de tu frecuencia card&iacute;aca), pero parece l&oacute;gico que, como ciclistas, entendamos bien los porqu&eacute;s de lo que hacemos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Unai Zubeldia, a la izquierda de la imagen                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">20 respuestas breves para conocer a Unai Zubeldia como ciclista</h2><p class="article-text">
        <strong>Una palabra que asocia a &ldquo;pedalear&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Viajar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Subir, bajar o llanear.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las circunstancias, las tres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para rodar, &iquest;primavera, verano, oto&ntilde;o o invierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Verano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kil&oacute;metros en bici al a&ntilde;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        25.000-30.000.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una comida para compensar esas calor&iacute;as que perdemos pedaleando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Carne: vitamina B12 para metabolizar bien las prote&iacute;nas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Caf&eacute;, t&eacute; o alg&uacute;n otro elixir reconstituyente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cadencia o atrancado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ambas; lo l&oacute;gico es cadencia sentado y atrancado de pie sobre la bici.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mejor consejo ciclista que ha recibido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si has entrenado y vas a alargar la jornada, mejor qu&eacute;date con ganas y as&iacute; encarar&aacute;s mejor la pr&oacute;xima sesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De 0 a 10, &iquest;es un manitas con la mec&aacute;nica de la bici?</strong>
    </p><p class="article-text">
        6-7.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una man&iacute;a con su bici.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevar el track ya metido en el ciclocomputador antes de la carrera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mejor d&iacute;a en bici.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una Irati Xtreme con la cuadrilla.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Unai Zubeldia, con el &#039;maillot&#039; de Euskaltel-Euskadi                            </span>
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        <strong>Ese d&iacute;a que lo pas&oacute; verdaderamente mal sobre la bici.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 13 de junio de 2022 en la tercera etapa del Giro sub 23.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un hobby que no sea la bici.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pasar tiempo con la cuadrilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una ruta ideal cerca de donde vive.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La vuelta a la costa: una ruta circular desde Tolosa por Andatzarrate hasta Zarautz y vuelta por Azpeitia. Son 90 kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un lugar (pa&iacute;s, regi&oacute;n) por donde no ha pedaleado y por el que le gustar&iacute;a pedalear con tranquilidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Paso Stelvio en los Dolomitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un lugar (pa&iacute;s, regi&oacute;n, carrera) por donde s&iacute; ha pedaleado y le ha encantado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La zona del Mortirolo, en los Alpes italianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Datos y ciclismo: &iquest;qu&eacute; le sugieren?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Potencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un ciclista cercano del que aprender.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mikel Iturria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fen&oacute;meno Poga&#269;ar le sugiere&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alguien sobrehumano, un alien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/entrevistas/unai-zubeldia-receta-conciliar-estudios-25-000-kilometros-bicicleta-ano_1_12159844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 17:35:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unai Zubeldia y la receta para conciliar los estudios con más de 25.000 kilómetros en bicicleta al año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Mondragon,Universidad,Universidades privadas,Ciclistas,Ciclismo,Bicicletas,Bicicletas eléctricas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/subida-malpaso-caleta-ruta-bicis-isla-hierro_1_12085221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c1350ac-dbd7-4ae8-ab5c-54ad726b6f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Hierro también es un paraíso pedaleable: se necesita una mínima forma física, pero desde que el mercado anda inundado de bicicletas eléctricas todo se ha relativizado</p><p class="subtitle">Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques</p></div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a podemos llegar a la isla en barco o en avi&oacute;n. Si eliges la primera opci&oacute;n vendr&aacute;s desde el puerto de Los Cristianos, en el sur de la isla de Tenerife. Si lo haces en avi&oacute;n es muy probable que hayas cogido un vuelo desde Tenerife Norte, si bien hay otra opci&oacute;n, desde Gran Canaria, aunque con menor frecuencia. Hace poco le&iacute; un art&iacute;culo que dec&iacute;a que quienes visitan esta isla pueden ser considerados &ldquo;h&eacute;roes&rdquo;. No, no es tan f&aacute;cil ni tan econ&oacute;mico llegar hasta aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que vine a la isla de El Hierro fue en 1995. Recuerdo que nos alojamos en El Tamaduste, muy cerca del aeropuerto. Era oto&ntilde;o y la sensaci&oacute;n de que hab&iacute;amos llegado, de una u otra forma, a una especie de &ldquo;fin del mundo&rdquo;. Entonces yo a&uacute;n no hab&iacute;a desarrollado la enfermedad del cicloturismo, pero desde aquella lejana fecha ni s&eacute; las veces que he visitado la isla cada vez m&aacute;s pensando en pedalearla. Y ahora s&iacute;, ahora tengo la clara conciencia de que El Hierro tambi&eacute;n es un para&iacute;so pedaleable. Lo acepto, necesitas una m&iacute;nima forma f&iacute;sica, pero desde que el mercado anda inundado de bicicletas el&eacute;ctricas todo se ha relativizado. Bueno, vamos con esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de hoy es salir desde&nbsp;La Caleta. Si te vienes a la isla, es una opci&oacute;n de alojamiento. Mejor que no sean los meses de verano, porque es una zona ventosa en esa &eacute;poca. Te lo digo de entrada: supone afrontar cerca de 1.500 metros de desnivel. O sea, si no eres de los que consideran cada subida una oportunidad para inscribir su nombre de usuario en los KOM de Strava, yo que t&uacute; me lo tomaba con calma. Ya sabes la filosof&iacute;a que impregna nuestras traves&iacute;as: rodamos suave suave. Puedes plantearte incluso pasar el d&iacute;a completo con esta ruta. Olvida las prisas. Est&aacute;s en El Hierro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Caleta                            </span>
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        Quiz&aacute; por eso, por dejar a un lado las prisas, una opci&oacute;n para comenzar sea darte una vuelta por las piscinas naturales de La Caleta para dejarle claro al cron&oacute;metro que no tienes nada contra &eacute;l ni mucho menos, pero que sepa que le vas a tomar un poco el pelo y vas a dejar que pase porque s&iacute;. Por tanto, disfruta de la costa que se observa hacia el sur de la isla en direcci&oacute;n al Mar de las Calmas. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres para llenarte de una buena dosis de paz interior? Ll&eacute;vate el recuerdo con alguna que otra buena foto. Oportunidades no te van a faltar. Y ahora s&iacute;, empezamos la subida, casi toda por asfalto, aunque tienes opciones para dejarlo a un lado. Hoy vamos por una ruta sencilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Ejército y el verode                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A&ntilde;ade un punto de surrealismo nada m&aacute;s dejar atr&aacute;s La Caleta. A tu derecha te acompa&ntilde;an durante unos centenares de metros unas instalaciones del Ej&eacute;rcito: el Acuartelamiento General Anatolio Fuentes. Un aire de dejadez, de abandono, de decrepitud. No s&eacute;, a lo mejor all&aacute; dentro hay alg&uacute;n tipo de vida que nunca he sido capaz de intuir. Unos carteles de zona videovigilada proporcionan, si cabe, m&aacute;s aire de irrealidad a estas primeras pedaladas. Solo cuando en 2011 se vivi&oacute; en la isla el enjambre s&iacute;smico que precedi&oacute; a la erupci&oacute;n submarina vi all&iacute; algo de movimiento.
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        Enseguida damos a la carretera que, a la derecha te baja al aeropuerto y a la izquierda te sube hacia&nbsp;Valverde, la villa, como la llaman en la isla. Si he sido capaz de convencerte y vas sin prisa, puedes bajar hasta el aeropuerto. Son apenas 500 metros. Pocas veces es tan f&aacute;cil acceder a un aeropuerto en bici. Y entonces, esta vez s&iacute; que s&iacute;, desde ah&iacute; comienza la subida. Las piscinas naturales de La Caleta, el acuartelamiento militar y el aeropuerto no nos pueden despistar: aqu&iacute; venimos a ejercer de aut&eacute;nticos grimpeurs y hay que hollar la cima de Malpaso, a 1.501 metros de altitud. A ver si nos centramos.
    </p><p class="article-text">
        Ya te he dicho que pedaleamos sobre todo por asfalto. Pero olvida cualquier agobio. El tr&aacute;fico no va a ser un problema. La referencia es muy simple: ante la duda, hacia arriba. As&iacute;, dejas un primer cruce a la derecha, que te lleva hasta&nbsp;El Tamaduste, un charco que ha funcionado como lugar de veraneo para bastante gente de la villa. Tiene su encanto, no cabe duda. Adem&aacute;s, puedes adentrarte en el malpa&iacute;s, junto a la costa y pasear hasta el&nbsp;Roque de las Gaviotas.
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                El Tamaduste                            </span>
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        Como te dec&iacute;a, t&uacute; hacia arriba. El siguiente cruce te bajar&iacute;a hasta el Puerto de La Estaca y, siguiendo la carretera, podr&iacute;as llegar hasta Las Playas, en la zona del Parador. Esta es otra ruta de la que a lo mejor escribo otro d&iacute;a. Hoy, disculpa que te insista, la opci&oacute;n es subir y subir hasta que no haya otro punto m&aacute;s elevado en la isla. Te quedan 400 metros de desnivel o un poco m&aacute;s para llegar a la capital de El Hierro, una urbe impresionante en la que destaca su skyline en un downtown siempre bullicioso y ajetreado. Depende de la hora y el d&iacute;a, lo mismo puedes contar con los dedos de la mano la gente con la que te encuentras. Lo dicho, tranquilidad y sin prisas. Est&aacute;s en El Hierro.
    </p><p class="article-text">
        Cruza la villa por su calle principal. Mira a un lado y a otro. Trata de entender este lugar. &iquest;Quiz&aacute; la est&aacute;s cruzando con niebla? Suele ser bastante habitual. Depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o, a lo mejor hasta sientes c&oacute;mo la temperatura ha bajado considerablemente. No es que haga fr&iacute;o. Pero tampoco calor, &iquest;no? Venga, que enseguida alcanzamos el ecuador de la subida. Contin&uacute;a por la carretera &ldquo;nueva&rdquo; en direcci&oacute;n a San Andr&eacute;s, pero d&eacute;jala cuando encuentres el desv&iacute;o hacia Ti&ntilde;or, por la carretera &ldquo;vieja&rdquo;, justo al toparte con el embalse superior de la Central Hidroe&oacute;lica de&nbsp;La Gorona del Viento. Otro d&iacute;a te cuento sobre esta instalaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acabas de entrar en el pasado. La carretera vieja te ayuda a entender mejor d&oacute;nde est&aacute;s. Y eso que el asfalto ya supuso un enorme progreso para las comunicaciones. Pero este tramo, hasta el cruce de Isora, un poco antes de San Andr&eacute;s, es obligatorio. No subas por la carretera nueva. Si vas en bici, no dejes escapar este tramo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Gorona del Viento                            </span>
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        Es probable que tengas que saludar a algunas cabras en las primeras curvas de herradura. S&eacute; amable, por favor. Incluso puedes detenerte un rato y charlar con ellas. Es un respiro en la subida, te vendr&aacute; bien. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; la carretera? Hecha polvo, &iquest;verdad? Pues as&iacute; tiene m&aacute;s encanto. Est&aacute;s en El Hierro. Ya puedes despedirte de las cabras.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, por fin se ve&nbsp;San Andr&eacute;s&nbsp;ah&iacute; arriba. Si hay suerte y no ha entrado la niebla. Nadie dijo que ten&iacute;as asegurado un d&iacute;a despejado. Los alisios son parte del paisaje. La humedad que aportan es vida en esta isla. Que no nos falten. Ah&iacute; en San Andr&eacute;s tienes la opci&oacute;n de acercarte hasta el &aacute;rbol Garo&eacute;. Solo para que lo sepas. T&uacute; decides. Lo &uacute;nico que te falta es tiempo. Pero no quieras verlo todo en un d&iacute;a. A lo mejor ya est&aacute;s pensando en volver a esta isla otra vez. Yo, como te dec&iacute;a, la pis&eacute; por primera vez en 1995 y cr&eacute;eme que he perdido la cuenta de las veces que he venido. Te aviso que puede ser una enfermedad contagiosa. T&uacute; ver&aacute;s si sigues leyendo.
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                San Andrés                            </span>
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        Ya solo te quedan poco menos de 500 metros de desnivel hasta Malpaso. Porque San Andr&eacute;s respira sus buenos mil metros de altitud. Con los vientos alisios pegados, el pueblo es de los que te pide rebequita si eres maricalores o plum&iacute;fero si eres un ser humano normal. Elige. Por cierto, menos mal que la gente de El Hierro consigui&oacute; parar un proyecto de radar militar en la isla. Te lo comento por si has visto un mensaje que dice &ldquo;Ni base ni radar&rdquo;&nbsp;poco antes de llegar al pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Desde San Andr&eacute;s te ofrezco dos opciones para coronar Malpaso. La primera es sencilla: continuar la carretera hasta el cruce de La LLan&iacute;a y all&iacute; coger el desv&iacute;o hac&iacute;a La Cruz de los Reyes. La otra, que podr&iacute;a parecerte m&aacute;s apetecible, es seguir el Camino de la Virgen. &iquest;Por qu&eacute; te recomiendo la primera? Porque de la segunda vamos a hablar otro d&iacute;a. Dejamos el Camino de la Virgen para otro art&iacute;culo. Tiene suficiente relevancia como para dedic&aacute;rselo. As&iacute; pues, venga, &iquest;me lo compras? Vamos hasta La Llan&iacute;a. Eso s&iacute;, vas a cruzarte con el Camino de la Virgen.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;s pedaleando por la&nbsp;meseta de&nbsp;Nisdafe. Espero que la encuentres verde. Los muretes se reparten aqu&iacute; y all&iacute; para parcelar el terreno. Ah&iacute; enfrente un cartel te informa que has llegado a una &ldquo;raya&rdquo;. &iquest;Ni idea? Vale, te lo explicar&eacute; mejor cuando escriba del Camino de la Virgen, pero hazte a la idea que ah&iacute; la Virgen pasa de manos, con los bailarines y el patr&oacute;n en una tensa espera. Ninguna broma, cuidado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Aloe vera                            </span>
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        Y ya has llegado a&nbsp;La Llan&iacute;a. Una llan&iacute;a que presume de fayal-brezal, transici&oacute;n entre la laurisilva y los bosques de pinares. Por ah&iacute; dentro hay senderos. Y debes saber que son ciclables en su gran mayor&iacute;a. Con respeto, claro est&aacute;, a quienes vayan a pie. Ya sabemos que a veces nos emocionamos demasiado con la velocidad. Acu&eacute;rdate de que est&aacute;s en El Hierro. Y eso obliga a sacar lo mejor de cada cual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Llanía                            </span>
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        Coge el desv&iacute;o a la izquierda. Enseguida sientes contigo la ruta a&eacute;rea en la que acabas de entrar. Casi vas volando, &iquest;verdad? El cielo es muy probable que ahora se haya abierto. La luz es inmensa. El azul es omnipresente: hacia arriba, sobre todo. Abajo, all&aacute; abajo, siguiendo las laderas de El Julan y sus pinares, queda el otro azul, el del mar.&nbsp;El Mar de las Calmas, el de la erupci&oacute;n submarina de 2011. &iquest;De las calmas?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cruz de los Reyes                            </span>
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        En la&nbsp;Cruz de los Reyes&nbsp;te espera la arena volc&aacute;nica. Azul y gris. Ya no queda casi nada. Sigue por la pista de frente. No hay p&eacute;rdida. Vas a encontrar un &uacute;ltimo cruce. &iquest;Cu&aacute;l era la consigna? Para arriba. Muy bien, ya veo que lo tienes interiorizado. Es el &uacute;ltimo tramo. Los 1.501 metros de altitud de&nbsp;Malpaso&nbsp;te esperan. Lo sientes, &iquest;verdad? Felicidad. Enhorabuena. Ya me callo y te dejo con tus pensamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/subida-malpaso-caleta-ruta-bicis-isla-hierro_1_12085221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 17:24:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canarias,Islas Canarias,El Hierro,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Rutas,Rutas guiadas,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/recorrer-flandes-pedales-tranquilidad-alrededor-lovaina-castillos-abadias-bosques_1_12083585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e3cf17-1740-4742-9aaf-746c5a5b0ff5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112276.jpg" width="1275" height="717" alt="Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bicis son clara mayoría para moverse por la ciudad. Esperan los amplios paisajes de Hageland y, en especial, una abadía y un castillo de cuento de hadas</p><p class="subtitle">Itzulia de 2025: salida especial desde el Buesa Arena de Vitoria el 7 de abril y relevo en la dirección de la carrera ciclista</p></div><p class="article-text">
        Proponemos dos rutas que nos han recomendado desde '<a href="https://flandesenbici.com" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Flandes en bici</a>': ambas son circulares, con inicio y fin en Lovaina. La primera de ellas, la&nbsp;ruta de Horst, nos conduce hacia el noreste de Lovaina. C&oacute;mo no, partimos de la&nbsp;Plaza de los M&aacute;rtires, junto a la estaci&oacute;n. Hasta all&iacute; nos vamos desde nuestro hotel, empleando la amplia oferta de carriles bici urbanos que dejan a las claras la cultura ciclista del lugar. Las bicis son clara mayor&iacute;a para moverse por la ciudad. Nos esperan los amplios paisajes de Hageland y, en especial, una abad&iacute;a y un castillo de cuento de hadas. O de fantasmas, que tambi&eacute;n los hay.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, lo primero que encontramos es un parque familiar, destinado al ocio, el deporte y la educaci&oacute;n: Kessel-Lo. Hacemos las primeras fotos junto a un id&iacute;lico estanque. A trav&eacute;s de un tranquilo carril bici que discurre en parte flanqueado por &aacute;lamos llegamos a la&nbsp;Abad&iacute;a de Vlierbeek. Hoy en d&iacute;a es la iglesia parroquial del pueblo. Su restauraci&oacute;n se culmin&oacute; en 2006. A sus espaldas una historia que comienza en 1125 cuando el conde de Lovaina y a la vez duque de Brabante decide donar unas tierras a la abad&iacute;a. Se levantaron diversos edificios, pero en el siglo XVI las tropas de Guillermo de Orange la incendiaron. Vuelta a empezar. As&iacute; que lo que vemos hoy es un edificio de estilo neocl&aacute;sico que se atribuye al arquitecto Laurent-Benoit Dewez. El entorno es verdaderamente agradable, con una braser&iacute;a y amplios espacios para pasear y dejar pasar el tiempo.
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                Abadía de Vlierbeek                            </span>
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        Retomamos la marcha. Nos espera el castillo que da nombre a la ruta de hoy. Pero antes, aunque el track original no lo inclu&iacute;a, nos permitimos un peque&ntilde;o capricho para a&ntilde;adir unos kil&oacute;metros a las piernas. &iquest;La raz&oacute;n? Pedalear por B&eacute;lgica, pedalear por Flandes: &iquest;un ciclista de referencia? Quiz&aacute; el mejor de todos los tiempos. Edouard Louis Joseph Baron Merckx, o sea,&nbsp;Eddy Merckx. Naci&oacute; un 17 de junio del a&ntilde;o 1945 en el n&uacute;mero 29 de la calle Tieltsestraat de Meensel-Kiezegem. All&aacute; nos vamos, a ver el monumento de Eddy Merckx: una sencilla escultura con &ldquo;el can&iacute;bal&rdquo; agarrado a la parte baja del manillar mientras le jalean a su alrededor.
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            <span class="title">
                Junto a la escultura de Eddy Merckx                            </span>
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        Hasta ahora eso era todo. Sin embargo, en marzo de este a&ntilde;o se ha a&ntilde;adido un mural que forma parte de un proyecto de arte callejero. Es el primero de una serie prevista de diez murales y se ha pintado sobre la fachada del Caf&eacute; &lsquo;t Klein Verlet, a apenas 50 metros de donde naci&oacute; Merckx. La parte creativa del proyecto corresponde a Treepack1, un colectivo, especializado en la transformaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico a trav&eacute;s de un arte accesible e inspirador, que para esta ocasi&oacute;n colabora con artistas nacionales y extranjeros. El mismo Eddy Merckx, con motivo de la inauguraci&oacute;n del mural, dec&iacute;a: &ldquo;Es muy agradable ver que mi carrera sigue cautivando la imaginaci&oacute;n despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. Qui&eacute;n sabe, este trabajo puede inspirar a j&oacute;venes ciclistas para que puedan descubrir y desarrollar su talento en las numerosas rutas ciclistas del Brabante Flamenco&rdquo;.
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                Mural de Eddy Merckx junto a su casa natal                            </span>
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        Como entender&eacute;is, no pod&iacute;amos dejar pasar la ocasi&oacute;n. Hab&iacute;a que peregrinar hasta este lugar como humildes devotos que somos de la religi&oacute;n ciclista. No &eacute;ramos los &uacute;nicos que est&aacute;bamos all&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras nuestro acto religioso del d&iacute;a, continuamos la ruta a trav&eacute;s de peque&ntilde;as lomas. Por fin, una recta en descenso nos deja frente al&nbsp;<strong>castillo de Horst</strong>&hellip;&iexcl;en obras! Conste que luce hermoso junto a su lago este jovenzuelo del siglo XIII (aunque ya se cita, con otro nombre, all&aacute; por 1110). La torre cuadrada, tan caracter&iacute;stica, es posterior, del siglo XV. De su construcci&oacute;n original parece que solo le faltan los calabozos, que fueron incendiados en 1489, cosas del emperador Maximiliano de Austria en sus disputas con la gente de Lovaina. Con posterioridad ha sufrido las t&iacute;picas transformaciones para que aguante en pie tal como lo vemos ahora. Si te interesa, puedes hacerle una oferta al Conde Cornet D&rsquo;Elzius, que creo que es el propietario desde 1972. A ver si tienes suerte. Junto al castillo hay un restaurante y una zona acondicionada para las visitas. No s&eacute; si entrar&aacute; en el paquete. A negociar.
    </p><p class="article-text">
        Claro que lo que m&aacute;s nos interesa es la historia del fantasma. Como todo castillo que se precie, no nos iba a faltar la leyenda. Cada medianoche se supone que el Conde de Rode se viene para ac&aacute; en un carro tirado por seis caballos salvajes. La culpa es suya porque asesin&oacute; a un sacerdote en el siglo XV. Ya le dura la condena al pobre hombre. Pasan los siglos y ah&iacute; sigue. Hay dos versiones para explicarlo. Una dice que el sacerdote comenz&oacute; una misa sin esperar al conde y, claro, la cosa no pod&iacute;a quedar as&iacute;. Le reban&oacute; la garganta y asunto arreglado. La segunda explicaci&oacute;n es m&aacute;s delicada porque cuenta que el sacerdote se li&oacute; con la esposa del conde. Elige tu versi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Centro de visitantes del vino de Hageland                            </span>
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        Volvemos al pedaleo tras dejarlo atr&aacute;s con sus andamios. Volvemos a la ondulada tierra de Hageland. Nuestro siguiente destino es&nbsp;Beninksberg. &iquest;Vino o cerveza? Tienes para elegir: el&nbsp;centro de visitantes del vino de Hageland&nbsp;o, un poco m&aacute;s adelante, la&nbsp;cervecer&iacute;a De Vlier. Ya, que t&uacute; no est&aacute;s por discriminar a nadie. O sea, vino y cerveza. C&oacute;mo eres.
    </p><p class="article-text">
        Esta zona es de tradici&oacute;n vin&iacute;cola y dicen que se remonta hasta la &eacute;poca romana. De todas formas, ha sido en la segunda mitad del siglo pasado cuando renaci&oacute; el inter&eacute;s. De hecho, la primera denominaci&oacute;n de origen es de 1997. Hoy son ya cuatro. Cultivan, sobre todo, las variedades Chardonnay, Pinot Gris, Kerner, Optima, Muller-Thurgau, Pinot Noir y Dornfelder. El centro de visitantes ocupa un edificio neog&oacute;tico del siglo XIX. Si te animas, se pueden concertar visitas guiadas.
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                Fabrica de cerveza de Stella Artois                            </span>
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        En cuanto a la cerveza, eso son palabras mayores aqu&iacute; en B&eacute;lgica. Adem&aacute;s de la peque&ntilde;a cervecer&iacute;a que coment&aacute;bamos antes, siguiendo nuestra ruta, ya de vuelta hacia Lovaina, hacemos otra parada en un lugar emblem&aacute;tico: la&nbsp;f&aacute;brica de Stella Artois. Te esperan nada m&aacute;s y nada menos que seis siglos de experiencia en el arte de mezclar l&uacute;pulo, malta de cebada, ma&iacute;z y agua. El dicho popular en B&eacute;lgica asegura que &ldquo;mi casa est&aacute; donde est&eacute; mi Stella&rdquo;. Aunque sali&oacute; al mercado como tal marca en 1926, los or&iacute;genes se remontan al a&ntilde;o 1366. En la actualidad, la globalizaci&oacute;n la sit&uacute;a como parte de la multinacional belgo-brasile&ntilde;a InBev.
    </p><p class="article-text">
        Ya en&nbsp;Lovaina, para volver al punto de partida, pasamos de nuevo por la&nbsp;Grote Markt. Esta vez el track nos ha dejado frente a la&nbsp;iglesia de San Pedro. Es del siglo XV y reemplaz&oacute; a otra anterior, rom&aacute;nica que, a su vez, reemplaz&oacute; a otra anterior&hellip; bueno, lo habitual. Hoy la vemos construida principalmente en estilo g&oacute;tico brabanz&oacute;n y comparti&oacute; en su d&iacute;a arquitectos con el vecino edificio del ayuntamiento. Lo que viene a ser un dos por uno, vaya. Hubo planes para que se la dotara de varias torres con una aguja central que alcanzar&iacute;a los 170 metros. O sea, r&eacute;cord Guinness del siglo XV como edificio m&aacute;s alto del mundo. Una pena, porque no sali&oacute; como lo planearon. Eso s&iacute;, hay una maqueta en el transepto meridional que da fe de la idea. Por cierto, vale, vale, &iquest;y a simple vista qu&eacute; le falta? El campanario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia de San Pedro en Lovaina                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, una curiosidad: es uno de los dos templos en el mundo que conserva el t&iacute;tulo de &ldquo;iglesia magistral&rdquo;. Eso supone que, adem&aacute;s de disponer de cierta independencia respecto a su di&oacute;cesis local, todos sus can&oacute;nigos deben ser doctores en teolog&iacute;a. El otro templo que ostenta esta distinci&oacute;n es la catedral de los Santos Ni&ntilde;os Justo y Pastor de Alcal&aacute; de Henares.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra tercera y &uacute;ltima ruta cicloturista comparte tramos con la que hicimos el primer d&iacute;a. Son apenas algo m&aacute;s de 30 kil&oacute;metros por un terreno amable que invita al pedaleo tranquilo. La ruta siempre se puede acortar si vemos que es excesiva ya que su dise&ntilde;o, como dec&iacute;amos, es circular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Molino de agua junto al palacio de Arenberg                            </span>
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        Salimos esta vez en direcci&oacute;n suroeste y enseguida llegamos al&nbsp;castillo de Arenberg. Ya os lo presentamos en el n&uacute;mero anterior: ah&iacute; se dan cita sesudas mentes que estudian e investigan en torno a las ciencias exactas y la ingenier&iacute;a. Mira t&uacute; en qu&eacute; ha acabado la que fuera fortaleza de los Se&ntilde;ores de Haverlee en el siglo XII. Nosotros, mientras tanto, nos aprovechamos de unos conocimientos de ingenier&iacute;a mec&aacute;nica que han sido aplicados al artefacto que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;: la bici.
    </p><p class="article-text">
        En esta ruta el agua est&aacute; muy presente. De ah&iacute; que la presenten bajo este t&iacute;tulo:&nbsp;&ldquo;Sum&eacute;rgete en los estanques del bosque&rdquo;. Ya en los primeros kil&oacute;metros vamos jugando con el r&iacute;o Dyle y con las zonas pantanosas que lo rodean. Al igual que el primer d&iacute;a, llegamos a&nbsp;Zoet Water, aunque esta vez accedemos por su lado oeste. Hoy es domingo y se ve animaci&oacute;n. Estamos muy cerca de Lovaina y es evidente que es una zona de esparcimiento. De hecho, enseguida te das cuenta de que todo el complejo est&aacute; muy orientado al turismo familiar, con un circuito de pump track, un skate park y un parque de juegos. Adem&aacute;s, son numerosas las rutas que se ofrecen para el senderismo y la bicicleta.
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                Una fotografía tomada durante la ruta                            </span>
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        Zoetwater es una palabra neerlandesa y se traduce simplemente como &ldquo;agua dulce&rdquo;. La zona se compone de cinco estanques que fueron excavados en el siglo XVII por orden del duque de Arenberg. Cada cual tiene su nombre: Molenvijver, Huisvijver, Hertsvijver y Geertsvijver. Vale, ya vemos que le&iacute;as con atenci&oacute;n, enhorabuena: solo son cuatro nombres para cinco lagos. El quinto parece que se ha quedado sin nombre. Pobrecillo. Ah, y toma nota: como quiera que la capilla de Steenbergen queda cerca, cada 15 de agosto se lleva a cabo una procesi&oacute;n por los alrededores de los estanques en homenaje a la Virgen. Y, adem&aacute;s, cada 1 de mayo hay otra procesi&oacute;n, la de las velas, en clara contraprogramaci&oacute;n frente a las manifestaciones del D&iacute;a Internacional de los Trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos ruta de nuevo a trav&eacute;s del bosque. A pie, en bicis de todo tipo o a caballo, se ve que el domingo saca a mucha gente de paseo. Llegamos hasta otra zona de juegos para ni&ntilde;os. &Aacute;ngel, estamos en edad, &iquest;no? Hemos llegado a&nbsp;Everzwijnbad, en mitad del&nbsp;bosque de Meerdaal. Trepar, escalar, jugar al mikado o columpiarnos como Tarz&aacute;n. Bueno, y disfrutar de una preciosa escultura de Ad Wouters, un artista reconocido sobre todo por sus trabajos con la madera de roble y muy implicado en causas sociales. Como curiosidad, cuenta, adem&aacute;s, con una ruta ciclista de 26,5 kil&oacute;metros para conocer sus obras, repartidas por esta zona. Tomamos nota para una pr&oacute;xima visita.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos por un momento nuestro permanente esp&iacute;ritu infantil para continuar rodando por los caminos que nos ofrece este fant&aacute;stico bosque caducifolio de Meerdaal. Llegamos as&iacute; a uno de los accesos al bosque: la zona de recepci&oacute;n de&nbsp;Torenvalk. Vaya, vaya, nos siguen tentando. Otra vez m&aacute;s divertimento para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. Se hace de nuevo evidente que son bienvenidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bosque de Meerdal                            </span>
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        En la ruta del Mundial de Gravel de la que escribimos en el n&uacute;mero anterior de la revista pasamos junto al arboreto de&nbsp;Tervuren. Pues bien, en la de hoy podemos disfrutar del arboreto de Heverlee. De esta forma nos lo presentan en el folleto que editan desde Turismo de Flandes:&nbsp;&ldquo;Deja tu bicicleta en el cobertizo para bicicletas y camina a trav&eacute;s de este arboreto tan especial, con hasta 350 especies diferentes de &aacute;rboles y arbustos, tanto for&aacute;neas como no for&aacute;neas. Primero revisa el mapa y respira profundamente por el camino, &eacute;chate sobre el brezal o esc&oacute;ndete en la caba&ntilde;a del bosque de barro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pedaleamos por fin los &uacute;ltimos kil&oacute;metros de esta tranquila ruta. Nos espera la&nbsp;Abad&iacute;a del Parque&nbsp;antes de devolver nuestras bicis de gravel. Estamos ante un conjunto de imponentes edificios del siglo XII en el que han habitado siempre monjes premonstratenses. Se les conoce como &ldquo;can&oacute;nigos blancos&rdquo; porque visten siempre con h&aacute;bito de ese color. Para conocer la historia de la abad&iacute;a desde su fundaci&oacute;n hasta nuestros d&iacute;as nada como visitar su web. Una infograf&iacute;a nos ayuda a comprender sus nueve siglos de historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, adem&aacute;s del monasterio como tal, con su abad&iacute;a, su iglesia parroquial y el museo PARCUM, el complejo cuenta con servicio de alojamiento, zona de huerto y granero, e incluso son sede de la Fundaci&oacute;n Alamire, un renombrado centro de investigaci&oacute;n de m&uacute;sica polif&oacute;nica. No hay que olvidar su estupenda biblioteca con un archivo hist&oacute;rico de primer nivel. Si a esto le a&ntilde;ades una braser&iacute;a, una tienda e incluso la posibilidad de hacer una visita a la meticulosa reconstrucci&oacute;n de la hist&oacute;rica cervecer&iacute;a con que contaban, entonces la oferta es ya irrechazable, &iquest;no te parece?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, pedaleamos hacia la tienda en la que alquilamos nuestras bicis de gravel. Hemos tenido una buena experiencia con ellas. Toca devolverlas. Venga, &Aacute;ngel, que hay que volverse para el hotel, esto se nos acaba. Geert, de Gravel Bike-rent, tiene el detalle de acercarnos en su coche porque no es f&aacute;cil conseguir un taxi.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fachada de la biblioteca universitaria de Lovaina                            </span>
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        Ya por la tarde nos queda una visita muy especial a la biblioteca de la&nbsp;Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina. Es un edificio con larga historia cuya realidad actual tiene mucho que ver con los fondos aportados por los americanos tras la Segunda Guerra Mundial. &iexcl;Vaya preciosidad de sala de lectura! Y, ojo, tampoco te puedes perder las vistas desde la torre, con su carill&oacute;n. Poco a poco fuimos ascendiendo por unas escaleras de caracol a este puerto hors categorie. Una buena manera de concluir nuestro itinerario por Lovaina y sus alrededores.
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                Sala de lectura de la biblioteca universitaria de Lovaina                            </span>
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        Tenemos que ir dici&eacute;ndole a &Aacute;ngeles a ver por d&oacute;nde pedaleamos el a&ntilde;o que viene, &iquest;no? Bueno, en serio, ha sido un placer venir a Flandes a andar en bici. Es de esos lugares que no pueden faltar entre tus destinos cicloturistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Flandes,Bélgica,Europa,Viajes,Rutas,Rutas guiadas,Planes,Bicicletas eléctricas,Bicicletas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-centro-portugal-ecopista-do-dao-antigua-via-tren-primera-conocio-viseu_1_12081673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde28fce-6ffa-44d1-91aa-1d326a61ceec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bicis rinden homenaje a tiempos pretéritos, y en la visita al Museo Ferroviario de Macinhata do Vouga se pueden ver en silencio las antiguas locomotoras de vapor que circularon por estas vías</p><p class="subtitle">Itzulia de 2025: salida especial desde el Buesa Arena de Vitoria el 7 de abril y relevo en la dirección de la carrera ciclista</p></div><p class="article-text">
        Comenzamos el d&iacute;a desayunando en nuestro fant&aacute;stico alojamiento en Vouzela: Casa das Ameias. No hab&iacute;a excusa: pod&iacute;amos cargar a discreci&oacute;n nuestras particulares bater&iacute;as musculares a base de carbohidratos, prote&iacute;nas y grasas saludables. &iexcl;El problema era contenerse! Tras la ingesta, preparamos las bicis. Conformamos un equipo de cuatro ciclistas. Adem&aacute;s de quien escribe, pedalearemos junto a &Aacute;ngel, el alma mater de esta revista, y disfrutamos tambi&eacute;n de la gu&iacute;a, Rita Caetano, de A2Z, a quien esta vez se ha unido Paulo, del Vasconha BTT Vouzela.
    </p><p class="article-text">
        Desde&nbsp;Vouzela&nbsp;nos vamos en furgoneta hasta&nbsp;Viseu, que es donde comienza la Ecopista do D&atilde;o. Si record&aacute;is, en nuestra ruta anterior llegamos hasta Viseu por la Ecopista do Vouga. Pues bien, desde ah&iacute;, desde Viseu, parte esta otra ecopista que finaliza en Santa Comba D&atilde;o. El primer tramo, hasta Figueir&oacute;, se abri&oacute; a ciclistas y peatones en 2007, mientras que la apertura definitiva de los casi 50 kil&oacute;metros de la ecopista al completo se llev&oacute; a cabo en 2011.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; convenga hacer un poco de historia. Vamos a pedalear por una antigua v&iacute;a de tren que tuvo el honor de ser la primera que se conoci&oacute; en Viseu. Se inaugur&oacute; un 25 de noviembre de 1890, &ldquo;solo&rdquo; hace 133 a&ntilde;os. Se cerr&oacute; al tr&aacute;fico de pasajeros un siglo despu&eacute;s, en 1990. Cien a&ntilde;os son unos cuantos, &iquest;no? As&iacute; pues, bien merece nuestro respeto. Hoy no hay trenes que lleguen o partan de Viseu. Nuestras bicis rinden homenaje a tiempos pret&eacute;ritos. En nuestra visita al muy recomendable Museo Ferroviario de Macinhata do Vouga vimos c&oacute;mo all&iacute; guardan silencio las antiguas locomotoras de vapor que circularon por estas v&iacute;as. El pasado sigue presente si lo mantenemos en la memoria. Vente con nosotros a pedalear por una ruta con un pavimento perfecto. Te servir&aacute; cualquier tipo de bici, incluyendo las de ruedas finas de carretera.
    </p><p class="article-text">
        Sabedores de esa historia, pedaleamos los primeros kil&oacute;metros muy animados. Viseu llega a los 100.000 habitantes y eso se nota a pesar de que es un lunes cuando nos ponemos en marcha. La antigua v&iacute;a de tren recupera tr&aacute;nsito a base de ciclistas y peatones. Como tenemos por costumbre, saludamos siempre: Bom d&iacute;a! Y s&iacute;, nos esforzamos por alargar la &ldquo;i&rdquo;: Bom diiiiiia!&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Color rojo en la ecopista hasta el túnel de Parada                            </span>
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        La Ecopista do D&atilde;o&nbsp;juega con un particular c&oacute;digo de colores. El suelo luce una gama crom&aacute;tica diferente seg&uacute;n el municipio por el que transitamos.&nbsp;Viseu&nbsp;se ha adjudicado el rojo, que se extiende hasta el t&uacute;nel de Parada. Son 19 kil&oacute;metros de un color m&aacute;s o menos tradicional para lo que se estila en los carriles bici. Tambi&eacute;n habitual, aunque quiz&aacute; menos, el segundo tramo se ti&ntilde;e de verde y nos conduce hasta algo m&aacute;s all&aacute; del kil&oacute;metro 37. Por fin, quiz&aacute; la nota m&aacute;s innovadora &iexcl;y resultona! la encontramos en el tramo final hasta Santa Comba D&atilde;o. Ah&iacute; una fotog&eacute;nica variedad de color azul contagia alegr&iacute;a para pedalear: el suelo se ti&ntilde;e de a&ntilde;il.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco nos vamos despegando de la ciudad y nos internamos en bosques y trincheras excavadas a veces entre paredes rocosas. Nos topamos con la&nbsp;estaci&oacute;n de Tondelinha, que sucumbe al paso del tiempo entre una vegetaci&oacute;n que se la va comiendo poco a poco. Afrontamos alguna que otra recta que permite levantar la mirada hacia el horizonte. Nos espera el humilde apeadero de&nbsp;Travass&oacute;s de Orgens. Cerca, un panel nos recuerda de nuevo por d&oacute;nde circulamos y cu&aacute;l es la historia de esta v&iacute;a ferroviaria.
    </p><p class="article-text">
        En esas, un numeroso grupo de cicloturistas nos adelanta. Desde aqu&iacute; hasta el final nos los volveremos a encontrar en varias ocasiones. La ecopista invita a un pedaleo tranquilo, con paradas frecuentes. Por tanto, ya habr&aacute; ocasi&oacute;n de volver a saludarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atravesamos el&nbsp;t&uacute;nel de Figueir&oacute;&nbsp;y vemos c&oacute;mo a nuestra derecha se nos pega durante un corto tramo la carretera nacional 337. Desembocamos as&iacute; en una de las infraestructuras m&aacute;s relevantes de esta ecopista: el&nbsp;viaducto de Mosteirinho, atribuido nada m&aacute;s y nada menos que a Gustav Eiffel, quien, por cierto, residi&oacute; en Portugal algunos a&ntilde;os y &ldquo;reparti&oacute;&rdquo; su arte por otros puentes tan emblem&aacute;ticos como el de Luis I sobre el r&iacute;o Duero en Oporto. El de Mosteirinho alcanza casi 200 metros de largo. Su suelo, de rejilla met&aacute;lica, pide a gritos precauci&oacute;n, sobre todo si hay humedad de por medio. Aprovechamos para hacer unas cuantas fotos. El pelot&oacute;n de cicloturistas que nos adelant&oacute; antes tambi&eacute;n se ha detenido a observar con detalle la construcci&oacute;n.
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                Viaducto de Mosteirinho                            </span>
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        Si el renovado viaducto met&aacute;lico evidencia el progreso, el peque&ntilde;o&nbsp;apeadero de Mosteirinho, que queda al otro lado del puente, con su estructura de madera, nos retrotrae en el tiempo. Un tejado asim&eacute;trico, a dos aguas, serv&iacute;a para cobijar a quienes esperaban la llegada de las locomotoras. Da la sensaci&oacute;n de estar ante una parada de autob&uacute;s en la que la marquesina ha jugado con el tiempo para reivindicar que, antes que el cristal y los pl&aacute;sticos, hubo un mundo que viv&iacute;a de la madera, el agua y el carb&oacute;n. Seguimos ruta. Le decimos adi&oacute;s a Mosteirinho porque nos queda todav&iacute;a bastante para Santa Comba D&atilde;o. Descansa tranquilo, t&uacute; que eres testigo del supuesto progreso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Apeadero de Mosteirinho                            </span>
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        Si est&aacute;s leyendo este art&iacute;culo en primavera o verano y decidieras venirte a pedalear por la&nbsp;Ecopista do D&atilde;o, quiz&aacute; te asegures la bonanza del clima. Nosotros, en cambio, la recorrimos en oto&ntilde;o y la ruta nos ofreci&oacute; en esa &eacute;poca un verdadero fest&iacute;n de casta&ntilde;as que alfombraban el suelo en muchos tramos. As&iacute; que era imposible resistirse a fotografiarlas, recubiertas como estaban de su caparaz&oacute;n espinoso de color verde intenso. Tras preguntarlo varias veces y obtener siempre la misma respuesta, ya te lo podemos asegurar: &iexcl;son comestibles y buen alimento para el ciclista! Nutricionalmente, por cada 100 gramos, 40 son agua, 40 son hidratos de carbono, 5 son grasas y 4 son prote&iacute;nas. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n tienen un alto contenido en fibra: 7 gramos.
    </p><p class="article-text">
        Tras exprimir nuestro lado art&iacute;stico en busca de la mejor fotograf&iacute;a casta&ntilde;era, enseguida llegamos a una nueva estaci&oacute;n, la de&nbsp;Torredeita. All&iacute; ha quedado varada no solo una de las locomotoras de vapor que recorr&iacute;an la l&iacute;nea, sino tambi&eacute;n tres vagones. Han sido asaltados por grafitis, tan consustanciales a las modernas infraestructuras ferroviarias. Habr&aacute; quien vea en ello un sacrilegio o quien asuma que el arte de la pintura libre ilegal coloniza determinados espacios en busca de una reivindicaci&oacute;n intr&iacute;nseca a su ser. El caso es que si miras fotograf&iacute;as de esta estaci&oacute;n en Internet podr&aacute;s comparar el antes y el despu&eacute;s. Cuando pedaleamos por all&iacute;, los grafitis adornaban los vagones y la locomotora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antigua estación de Torredeita                            </span>
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        La ecopista nos dirige ahora a una zona de vides, que se alinean, disciplinadas, a la izquierda de la v&iacute;a. La mano del hombre busca, de nuevo, sacar provecho de la tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enseguida llegamos a la estaci&oacute;n de&nbsp;Farminhao, donde han decidido parar nuestros colegas cicloturistas. Entre nuestras cuatro bicis y las suyas se conforma una buena exposici&oacute;n de artefactos ciclistas. El edificio de la estaci&oacute;n se ha reconvertido en un animado caf&eacute;, Station Alive, que presume de fast food internacional: ofrece men&uacute; Kebab, hamburguer, cachorro y tosta mista. La bici da hambre, no hay duda. Tras las fotos de rigor y alguna que otra animada conversaci&oacute;n con nuestros cong&eacute;neres cicloturistas, seguimos ruta, que asistiremos al primer cambio de color.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Información en Tondela                            </span>
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        El t&uacute;nel de Parada o Santa Catarina&nbsp;&ndash;de casi 200 metros e iluminado&ndash; hace las veces de l&iacute;nea divisoria. Se entra por &eacute;l rodando sobre una pista de color rojo y se sale haci&eacute;ndolo sobre otra de color verde. Magia. Poco m&aacute;s adelante, en&nbsp;Parada de Gonta, la estaci&oacute;n, reconvertida tambi&eacute;n en bar, se ofrece a los cicloturistas, pero nosotros seguimos y tras la de Sabugosa, llegamos a la de&nbsp;Tondela, con la&nbsp;Sierra de Caramulo&nbsp;vigilante all&aacute; al fondo. Nos espera un amigo. No es mal sitio, desde luego, porque un poco antes de llegar a esta estaci&oacute;n, que queda a la derecha, se ubica otro establecimiento, Ninho d&rsquo;Arara, que esta vez ofrece no solo servicio de cafeter&iacute;a, sino tambi&eacute;n alojamiento. Desde all&iacute; nuestro amigo nos avisa: &iquest;no escuch&aacute;is sonido de aves? Hay una explicaci&oacute;n: la Associa&ccedil;&atilde;o Columbofilia Tondela queda justo al lado. Tambi&eacute;n hay un servicio de alquiler de bicicletas, aunque cuando pasamos por all&iacute; estaba cerrado. Ah, y para que no perdamos referencias, una l&uacute;cida se&ntilde;al nos indica la distancia a diversas capitales europeas.
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                    alt="Cambiamos de color en la ecopista tras el túnel de Parada"
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            <span class="title">
                Cambiamos de color en la ecopista tras el túnel de Parada                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, tras cruzar la N2, accedemos a una zona m&aacute;s monta&ntilde;osa y solitaria. Y de repente, en una recta, esta vez sin t&uacute;nel que haga magia, de nuevo cambiamos el color del suelo por el que ruedan nuestras bicicletas. Del verde pasamos a un a&ntilde;il muy vistoso y que casa bien con la vegetaci&oacute;n que lo rodea. Entretenidos con los cambios de colores, nos sorprende, por fin, el&nbsp;r&iacute;o D&atilde;o, que aparece a nuestra izquierda. Al principio queda bastante escondido tras los &aacute;rboles, pero luego se deja ver sin timidez alguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una suave curva de la ecopista, que en este tramo va protegida por un vallado de madera a cada lado, nos damos de bruces con un buen lugar para detenernos de nuevo y disfrutar de la vista. C&oacute;mo no, invita a la fotograf&iacute;a y all&iacute; nos volvemos a topar con nuestros ya casi &iacute;ntimos colegas cicloturistas. Es un buen momento para el recuento: no falta nadie, &iquest;no? Pues somos 14 velocipedistas disfrutando de la Ecopista do D&atilde;o, una peque&ntilde;a multitud. Nuestro compa&ntilde;ero Paulo, del Vascohna BTT Vouzela, nos presta su botell&iacute;n para que lo &ldquo;retratemos&rdquo;. Negro y amarillo sobre un fondo difuminado en verde y azul.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle con el Vasconha BTT Vouzela                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El r&iacute;o D&atilde;o parece languidecer mientras sus aguas, m&aacute;s bien escasas, ralentizan su curso y dan pie a algunas zonas de ba&ntilde;o. Nace en Aguiar da Beira (Barranha), en la Serra do Pisco, a unos 757 m de altitud, en la Regi&oacute;n del Planalto Beir&atilde;o, cerca de Trancoso (uno de los Pueblos Hist&oacute;ricos de Portugal de los que ya hemos escrito en otra ocasi&oacute;n en nuestra revista), y desemboca en el Mondego tras un recorrido de 92 kil&oacute;metros. Un panel informativo nos a&ntilde;ade informaci&oacute;n: &ldquo;Su recorrido noreste-suroeste aprovecha una importante falla geol&oacute;gica, fen&oacute;meno natural responsable del resurgimiento de aguas minerales sulfurosas que dan origen a las Caldas da Cavaca, las Termas de Alcafache, las Termas de Sangemil y al manantial sulfuroso de Granjal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros nos plegamos a su manifiesta placidez mientras nos despedimos de los diez esforzados de la ruta que tanta compa&ntilde;&iacute;a nos han dado en nuestro pedalear por esta ecopista.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junto a los meandros del río Dão                            </span>
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        Avanzamos hasta la estaci&oacute;n de&nbsp;Treixedo&nbsp;y cruzamos el r&iacute;o por otro puente de similar aspecto al de Mosteirinho: el&nbsp;Ponte do Granjal, que deja ver las aguas embalsadas en la presa de Aguieira. De nuevo se trata de una estructura met&aacute;lica con un suelo en forma de rejilla que permite ver lo que hay debajo. S&iacute;, lo hab&eacute;is adivinado: imposible resistirse a hacer unas cuantas fotograf&iacute;as. Y eso incluye alguna que otra toma desde las alturas. Todo sea porque ciclistas, puente y r&iacute;o compartan escena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ponte de Granjal sobre el río Dão                            </span>
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        No ser&aacute;, de todas formas, el &uacute;ltimo de los puentes con esa estructura. Tras una zona de robles, casi ya en la misma estaci&oacute;n de&nbsp;Santa Comba D&atilde;o, donde termina la ecopista, han levantado otro tras un tramo en obras. Al igual que en Viseu, aqu&iacute; luce todav&iacute;a el dep&oacute;sito de agua para las locomotoras de vapor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra parte, solo nos queda inmortalizar el momento de la llegada. Han sido 50 kil&oacute;metros desde Viseu en los que hemos podido disfrutar de esta Ecopista do D&atilde;o. Desde esta estaci&oacute;n de Santa Comba D&atilde;o circulan trenes hacia Coimbra y la costa (Aveiro o Figueira da Foz) y tambi&eacute;n hacia el interior en direcci&oacute;n a Guarda.
    </p><p class="article-text">
        Hicimos el regreso hasta Vouzela en la furgoneta. Claro que primero nos permitimos una peque&ntilde;a recompensa.
    </p><p class="article-text">
        Disfrutamos de una fant&aacute;stica comida en 3 Pipos, un restaurante mencionado en la Gu&iacute;a Michel&iacute;n por su oferta gastron&oacute;mica regional de la Beira Alta. Luego aprovechamos la tarde para visitar la&nbsp;torre medieval de Alcofra, una de las tres que se conservan en el municipio de Vouzela. La construcci&oacute;n de este tipo de torres y atalayas se llev&oacute; a cabo en los siglos XII y XIII, con una funci&oacute;n de vigilancia, pero tambi&eacute;n como s&iacute;mbolo de dominio y autoridad. Suelen presentar un modelo cuadrangular con tres o cuatro pisos. Abajo quedaban los almacenes, mientras que por la entrada se acced&iacute;a directamente al primer piso, lugar en el que el se&ntilde;or recib&iacute;a a las visitas. M&aacute;s arriba, en los pisos superiores, quedaban los aposentos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Torre medieval de Alcofra                            </span>
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        Para terminar el d&iacute;a, antes de volver a nuestro alojamiento en&nbsp;Vouzela, nos acercamos a la enorme estatua de la&nbsp;Senhora Milagrosa. Se trata de una escultura del artista Lu&iacute;s Ant&oacute;nio Queimadela de unos 15 metros de altura ubicada en lo alto de la colina de una antigua cantera, junto a la laguna de Campia. Y, claro, le pedimos a la virgen volver a pedalear en otra ocasi&oacute;n por estas latitudes. Ya os contaremos. La jornada, no obstante, termin&oacute; en el restaurante Margarida, en Vouzela, un lugar tambi&eacute;n especial en el que la magia de la m&uacute;sica nos acompa&ntilde;&oacute;. Caprichos del destino.
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                Estatua de la Senhora Milagrosa                            </span>
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            <span class="title">
                Mapa con los detalles de la ruta                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-centro-portugal-ecopista-do-dao-antigua-via-tren-primera-conocio-viseu_1_12081673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Rutas,Rutas guiadas,Planes,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo,Movilidad sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La costa de Murcia, a pedales: sol, playas exóticas y salvajes, montaña y buena gastronomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-murcia-pedales-sol-playas-exoticas-salvajes-montana-buena-gastronomia_1_10232727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9660e6b1-521e-4585-b3a6-113acdb66462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La costa de Murcia, a pedales: sol, playas exóticas y salvajes, montaña y buena gastronomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sueño de cualquier persona aficionada a la bicicleta lo encontramos cada día en bicicleta por la Región de Murcia</p><p class="subtitle">Más rutas - Una ruta en bicicleta por el románico alavés y la magia de lo medieval</p></div><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o de cualquier persona aficionada a la bicicleta lo encontramos cada d&iacute;a de pedaleo en la Regi&oacute;n de Murcia. Seguro que, en cuanto termines de leer este art&iacute;culo, ir&aacute;s a Wikiloc a buscar rutas y ver fotos. Ya te adelanto que lo que encuentres &iexcl;te va a encantar! Muy poca gente, ni siquiera quienes vivimos aqu&iacute; conocemos los rincones m&aacute;s ex&oacute;ticos de nuestra costa y el interior. En este art&iacute;culo voy a darte a conocer esos enclaves salvajes y desconocidos que, como profesional y aficionado, hacen que cada d&iacute;a me guste m&aacute;s montar en bici. A lo largo del a&ntilde;o dedico una ingente cantidad de horas a recorrer cada rinc&oacute;n y exprimir la esencia de nuestra amplia red de rutas. 
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                Rambla del Baladre                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&Aacute;guilas, Mediterr&aacute;neo en estado puro</strong></h3><p class="article-text">
        Con naturaleza salvaje y playas id&iacute;licas, &Aacute;guilas es desconocida incluso para la poblaci&oacute;n murciana. Situada al l&iacute;mite de la Regi&oacute;n, se nos presenta repleta de sorpresas para los aficionados a cualquier modalidad ciclista. La primera vez que llegas a &Aacute;guilas, algo te dice que tu experiencia va a ser totalmente diferente a lo que acostumbras. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, es, junto a Mazarr&oacute;n, una de las localidades punteras en cicloturismo de la Regi&oacute;n de Murcia. Cuenta con un extenso carril bici que forma parte de la ruta Eurovelo 8 y recorre el municipio por una costa repleta de paisajes espectaculares.
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                Es una costa repleta de paisajes espectaculares                            </span>
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        Si lo tuyo es el mountain bike o la bicicleta de gravel, si te gusta la naturaleza y las experiencias aut&eacute;nticas, debes saber que &Aacute;guilas cuenta con una amplia red de sendas de monta&ntilde;a, ramblas y pistas forestales que bordean el mar y recorren tramos de playas salvajes. Hay que a&ntilde;adir los trabajos que est&aacute;n realizando para la certificaci&oacute;n IMBA, con m&aacute;s de 150 kil&oacute;metros aptos para cualquier nivel de forma f&iacute;sica, que muy pronto estar&aacute;n disponibles.
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                Siguiendo el GR a la salida de Águilas                            </span>
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        Dentro de las diversas experiencias de 3, 5 o 7 d&iacute;as de duraci&oacute;n que comercializamos, es una de las zonas m&aacute;s demandadas por nuestros clientes. Hay que destacar la gran variedad gastron&oacute;mica de las conocidas tapas murcianas, sus platos t&iacute;picos y una extensa variedad de vinos con denominaci&oacute;n de origen, para reponer energ&iacute;a despu&eacute;s de cada ruta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mazarr&oacute;n. Sol, playas de aguas cristalinas y paisajes con encanto para recorrer en bici</strong></h3><p class="article-text">
        Red de rutas IMBA, Eurovelo 8, V&iacute;as Verdes, sendas, pistas forestales: &iquest;por d&oacute;nde te gustar&iacute;a empezar? Recorre unas de las mejores rutas para bici de monta&ntilde;a y gravel, vive momentos &uacute;nicos visitando la bater&iacute;a de inmensos ca&ntilde;ones que vigilan la costa, emplazados en lugares estrat&eacute;gicos desde la Guerra Civil espa&ntilde;ola, que se han conservado hasta nuestros d&iacute;as. La oferta ciclista de Mazarr&oacute;n es muy amplia y variada, tanto para bicicleta de carretera, bici de monta&ntilde;a o gravel. Es un municipio de contrastes, entre rutas de interior y de costa, con playas que te retar&aacute;n constantemente a bajar de la bici y tirarte en la arena.
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            <span class="title">
                Cuesta de Gos                            </span>
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        Una pieza clave dentro de nuestros paquetes vacacionales en bicicleta de monta&ntilde;a y gravel es la &eacute;poca del a&ntilde;o en que venir. &iquest;Cu&aacute;l es la m&aacute;s adecuada para montar en bici? Todo el a&ntilde;o, excepto julio, agosto y septiembre. En estos meses te aconsejo cambiar la bici por la sombrilla y la nevera llena de refrescos. Sin embargo, te sorprender&iacute;a el clima que puedes encontrar en diciembre o enero. Olvida la lluvia, el viento y el fr&iacute;o: Mazarr&oacute;n es territorio ciclista 100%.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a gastronom&iacute;a, despu&eacute;s de realizar esas rutas que te van a dejar con la boca abierta y el est&oacute;mago pidiendo guerra, podr&aacute;s degustar la aut&eacute;ntica cocina murciana, compuesta de tapas, marisco, pescado, arroces, calderos y los vinos mejor valorados a nivel internacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tramo de ruta de Mazarrón                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Y as&iacute; descubrimos la costa, por Julen Iturbe-Ormaetxe</h3><p class="article-text">
        La Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica es una joya si te gusta pedalear con la bici de monte. Crees que m&aacute;s o menos conoces su geograf&iacute;a y lo que puede ofrecer. Lo crees porque lo estudiaste de peque&ntilde;o, porque has viajado y porque te gustan los mapas. Pues bien, a veces te equivocas. Fue hace casi diez a&ntilde;os cuando Alberto, mi compa&ntilde;ero de fatigas cicloviajeras, y yo descubrimos Murcia. Y, por afinar m&aacute;s: descubrimos tramos de costa fant&aacute;sticos para reconciliarte con el litoral mediterr&aacute;neo. Porque a estas alturas ya sabemos que la intensidad de la explotaci&oacute;n tur&iacute;stica ha cercenado parte de su encanto. Pero he aqu&iacute; que todav&iacute;a quedaban lugares que no hab&iacute;amos imaginado. Sigue leyendo y lo descubrir&aacute;s.
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                El Mediterráneo, en paz                            </span>
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        Fue en la Semana Santa de 2014.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ad&oacute;nde vamos, Alberto? He le&iacute;do de una iniciativa, la TransMurciana, que no pinta nada mal.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Murcia? Buen tiempo asegurado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Algo m&aacute;s habr&aacute;, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Tan sencillo como localizar el track. Si no recuerdo mal, en aquella &eacute;poca ya estaba subido a Wikiloc. F&aacute;cil, f&aacute;cil. El plan consist&iacute;a en una ruta circular de catorce d&iacute;as. De ellas, las cuatro primeras m&aacute;s o menos cerca de la costa.
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos en Lo Pag&aacute;n, en San Pedro del Pinatar, junto al Mar Menor. Vale, eso ya lo conoc&iacute;amos. Como primer d&iacute;a hab&iacute;a que hollar el Cabo de Palos. Este s&iacute; que lo estudiamos de peque&ntilde;os en la EGB. Y ah&iacute; la primera sorpresa: un caminito pegado a la costa tras Cala Reona. Apunta la primera. M&aacute;s adelante, la Cala de los Dentoles, el Mirador de Punta Negra y la Cala Arturo. Un tramo de salinas y alguna que otra playa m&aacute;s nos llevan hacia La Uni&oacute;n, el final de nuestra primera etapa. Hemos atravesado el parque de Calblanque, Monte de las Cenizas y Pe&ntilde;a del &Aacute;guila. Por cierto, &iquest;os dije que era Semana Santa? Pues ten&iacute;amos procesi&oacute;n bajando de las minas. Momento para la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No ha estado mal, &iquest;no? &mdash;le pregunto a Alberto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya he comenzado a hacer lista de calas y playas. Ya sabes que soy ciclista de mar, jeje.
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            <span class="title">
                Una más en la ruta                            </span>
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        Salir de La Uni&oacute;n y entrar en una zona de minas. &iquest;A qu&eacute; huele? Debe de ser el manganeso. M&aacute;s sencillo: Cartagena nos recibe con una impresionante infraestructura petroqu&iacute;mica. No somos nadie con nuestras bicis. Volvemos a la costa, que hoy que llegar a Puerto de Mazarr&oacute;n. Eso s&iacute;, nos saltamos el tramo por la Cala Aguilar, el mirador del J&oacute;rel y la Azoh&iacute;a. Queda pendiente.
    </p><p class="article-text">
        Desde la ermita de Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen dejamos a la izquierda la Isla Plana. Continuamos poco a poco pedaleando por zonas m&aacute;s o menos urbanizadas. El Mediterr&aacute;neo, tranquilo, ah&iacute; al lado. Ya nos vamos familiarizando con &eacute;l. Pero lo bueno, si cabe, estaba por llegar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gredas de Bolnuevo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De Puerto de Mazarr&oacute;n hasta el l&iacute;mite con Andaluc&iacute;a apenas si nos &iacute;bamos a despegar de la costa. Nuestra tercera etapa nos obsequi&oacute; enseguida con las Gredas de Bolnuevo. O sea, caprichos de la erosi&oacute;n a escasos metros de la playa. Hay que seguir. Y as&iacute; llegamos a Puntas de Calnegre. Me cuesta que Alberto siga ruta. Ya nos conocemos. Se lo apunta en la agenda: cinco estrellas. Chiringuito, playa de cantos rodados. Fin del mundo. Puede ser.
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n nos faltaba el festival de playas rec&oacute;nditas. Bendita bici de monte. Hasta la torre de Cabo Cope, un poco antes de Cala Gabardina, no hay respiro. Son kil&oacute;metros para pedalear sin prisa alguna. Cuanto m&aacute;s tardemos en pasar por all&iacute;, mejor. Alberto tiene que ba&ntilde;arse. Si no, revienta. Para nuestros h&aacute;bitos, el hecho de que la etapa solo alcance los 48 kil&oacute;metros dice mucho. Algo ha pasado en este tramo para que el entorno nos capture. Los griegos distingu&iacute;an entre 'cronos' y 'kair&oacute;s' para hablar del transcurrir del tiempo. Lo nuestro fue puro 'kair&oacute;s'. Echa mano de la Wikipedia para entenderlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cabo Cope al fondo                            </span>
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        En &Aacute;guilas lleg&oacute; el momento de asumir lo que hab&iacute;a pasado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Vaya, vaya.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;De d&oacute;nde ha salido esto?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Supongo que de la orograf&iacute;a. Ha protegido la costa, es evidente.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y ha hecho posible que podamos rodar con nuestras bicis, no lo olvides.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aqu&iacute; acaba todo? Desde &Aacute;guilas poco queda de costa murciana. Poco, pero otra vez espectacular. Salimos siguiendo las marcas del GR92, el Sendero del Mediterr&aacute;neo. El sol de primera hora del d&iacute;a hace maravillas. Foto, foto y foto. Y llegamos al fin de fiesta: las Cuatro Calas. Comenzamos con la de Calarreona y La Higuerica y terminamos casi en &eacute;xtasis junto a las de La Carolina y Los Cocedores. Esta &uacute;ltima, con su parte este en Murcia y su parte oeste en Andaluc&iacute;a. No me extra&ntilde;a que nadie quiera perderse la parte que le corresponde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La cala de los Cocedores                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; termina esta parte de nuestro pedaleo por la costa de Murcia. Hubo m&aacute;s etapas y m&aacute;s lugares fant&aacute;sticos. Pues bien, el azar ha querido que casi diez a&ntilde;os despu&eacute;s volvamos por all&iacute;. Pero eso lo sabr&aacute;s en otro n&uacute;mero de nuestra revista.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;una&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>selecci&oacute;n de sugerencias</strong></span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Perán, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-murcia-pedales-sol-playas-exoticas-salvajes-montana-buena-gastronomia_1_10232727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 May 2023 07:12:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La costa de Murcia, a pedales: sol, playas exóticas y salvajes, montaña y buena gastronomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad sostenible,Movilidad urbana,Agentes de movilidad,Ciclistas,Ciclismo,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Grande Rota das Aldeias Históricas: tercera entrega de las rutas por Portugal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/grande-rota-das-aldeias-historicas-tercera-entrega-rutas-portugal_1_10198731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/608e9357-7ac3-40d2-84a5-9187153724f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Grande Rota das Aldeias Históricas: tercera entrega de las rutas por Portugal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las etapas nos conduce a otro lugar emblemático de Portugal, la 'Serra da Estrela', con la idea de hollar el punto más alto del país</p><p class="subtitle">Anterior entrega - Trás-os-Montes: en bicicleta por la histórica provincia portuguesa, con sus viñedos, ríos y paisajes</p></div><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/montes-bicicleta-historica-provincia-portuguesa-vinedos-rios-paisajes_1_10098640.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cap&iacute;tulo anterior</a> nos hab&iacute;amos quedado en Macedo de Cavaleiros, justo a punto de cenar en la Churrascaria Pica-Pau. Julio Llamazares le dedic&oacute; una entra&ntilde;able rese&ntilde;a en su libro de viajes por Tr&aacute;s-os-Montes. As&iacute; que all&aacute; nos fuimos a conocer aquel lugar tan peculiar. Los novecientos escudos de hace casi treinta a&ntilde;os se hab&iacute;an actualizado, pero la esencia del local segu&iacute;a intacta. Un restaurante de pueblo. Me atendi&oacute; el marido de aquella ni&ntilde;a que Llamazares citaba en su libro Tr&aacute;s-os-Montes. La vida continuaba igual, con aceitunas de aperitivo junto a unas indescifrables lindezas de cerdo. La cortes&iacute;a exig&iacute;a la ingesta completa. Que fuera lo que Dios quisiera.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a la ruta, el camino me llevaba, por fin, a la Grande Rota das Aldeias Hist&oacute;ricas de Portugal. Haz una b&uacute;squeda en la red de redes y enseguida entender&aacute;s de qu&eacute; va el asunto. No obstante, tuve tiempo a&uacute;n de acercarme a Balsam&atilde;o, &ldquo;un convento surgido en el XVII en torno a una vieja ermita, relacionada a su vez con una antigua leyenda: 'una lenda de batalha entre mouros e crist&atilde;os'&rdquo;. All&iacute; me desped&iacute; de Llamazares, junto a la estatua de Frai Casimiro, polaco para m&aacute;s se&ntilde;as, y fundador de la orden de los Padres Marianos de la Inmaculada Concepci&oacute;n. Pues eso.
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                Detalles de la ruta                            </span>
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        Mogadouro fue el final de aquella etapa. Imagina el r&iacute;o al que me llevaba de nuevo la ruta. El Duero otra vez, ese que a este lado de la frontera llaman Douro. Arriba del pueblo, la 'torre do rel&oacute;gio'. Y los restos del 'castelo', por supuesto. En las calles se escucha el mirand&eacute;s, un dialecto del asturleon&eacute;s que goza de reconocimiento oficial. Lo hablan 15.000 personas, todas ellas en municipios de alrededor de Miranda do Douro y Vimioso, por donde pasamos en la segunda etapa de esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;o junto al r&iacute;o, que fluye all&aacute; abajo, encajonado entre laderas de viticultura heroica. Pasan los kil&oacute;metros junto al Parque Natural Internacional del r&iacute;o, camino esta vez de Freixo de Espada &agrave; Cinta y luego hacia Vila Nova de Faz C&ocirc;a. La orograf&iacute;a del terreno no permite muchos descansos. Son tierras bastante rec&oacute;nditas, con pueblos dispersos aqu&iacute; y all&aacute;. De vez en cuando, alguna salida de tono, como una espectacular pista de un intenso color naranja-rojizo, cerca de Torre de Mancorvo. El hierro es el hierro. El cromatismo me recuerda a esa zona por la que tan habitualmente pedaleo: los Montes de Triano, en la que un d&iacute;a fue la zona minera de Bizkaia.
    </p><p class="article-text">
        Vila Nova de Faz C&ocirc;a cuenta con cierta infraestructura tur&iacute;stica: un centro de interpretaci&oacute;n del arte rupestre de la zona. Paleol&iacute;tico Superior y cosas as&iacute;. Todav&iacute;a sin inventar la rueda, vamos. Pero al margen del edificio en s&iacute;, las vistas son espectaculares. El Duero sigue siendo mucho Duero. Esa noche termino de leer 'En tu vientre', mi segundo libro de Jos&eacute; Luis Peixoto. Y 'Galveias' espera. Pero eso lo contar&eacute; un poco m&aacute;s adelante, en este mismo art&iacute;culo.
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                El Duero desde el centro de interpretación del arte rupestre de Vila Nova de Faz Côa                            </span>
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        Por fin entro en el territorio de las 'aldeias hist&oacute;ricas'. Castelo Rodrigo va a ser mi bautismo en plena ruta del GR-22. Me tomar&eacute; algunas licencias, pero voy a poder tachar de la lista nada m&aacute;s ni nada menos que nueve de las doce 'aldeias'. Me despido del Duero en Barca D&rsquo;Alba, adonde llego, literalmente, entre vi&ntilde;edos, y tomo la carretera que me sube hasta el Alto de la Sapinha.
    </p><p class="article-text">
        Castelo Rodrigo, como primera de las 'aldeias hist&ograve;ricas', me anticipa la que ser&aacute; norma habitual de estos encantadores pueblos: 'cuest&oacute;n' de agarrarse los machos para llegar arriba. En este caso, un falso llano de un kil&oacute;metro al 12 %. Saramago se encontr&oacute; un Castelo Rodrigo con &ldquo;media docena de personas, todas de edad avanzada, mujeres cosiendo a la puerta, hombres mirando al frente, como quien se descubre perdido&rdquo;. Yo apenas vi un alma. Alg&uacute;n que otro turista. Gracias, c&oacute;mo no, a la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; existen estos pueblos defensivos debemos remontarnos a finales del siglo XIII. All&iacute; andaban unos y otros: que si este pueblo es de la Corona de Castilla y Le&oacute;n o de Portugal. Pues nada, a levantar 'castelos' aqu&iacute; y all&aacute;, no vaya a ser que me pilles desprevenido. Bien en lo alto, para que vea si osas aproximarte.
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                Vale do Rossim                            </span>
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        A Castelo Rodrigo le siguen en mi peregrinaje Marialva y Trancoso. Las malas lenguas dicen del primero de estos dos que el rey de Portugal, D. Alfonso II, en 1217, regal&oacute; la poblaci&oacute;n a una amante suya, D.&ordf; Mar&iacute;a Alva, que dar&iacute;a origen al nombre de la aldea. Para qu&eacute; andarnos con tonter&iacute;as, puestos a regalar, ah&iacute; te va el pueblo entero. Otra vez, arriba entre las calles empedradas, apenas si me encuentro con dos o tres turistas despistados. No nos enga&ntilde;emos: esta forma de recorrer las 'aldeias' es un lujazo. Trancoso, por su parte, es mucho m&aacute;s pueblo que Castelo Rodrigo y Marialva. Eso s&iacute;, la receta es la misma: piedra para regalar, 'pelourinho', 'castelo', iglesias y 'capelas' varias, calles estrechas&hellip; y casi ning&uacute;n turista.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente etapa nos conduce a otro lugar emblem&aacute;tico de Portugal: la 'Serra da Estrela'. La idea es hollar el punto m&aacute;s alto del pa&iacute;s. Cosas de ciclistas, ya sab&eacute;is. El destino es Manteigas para, desde all&iacute; y tras un d&iacute;a de semidescanso, afrontar la subida. Antes paso por la necr&oacute;polis de S&atilde;o Gens, que est&aacute; a un par de kil&oacute;metros de Celorico da Beira, con sus tumbas esculpidas en la roca y una piedrita de espectaculares dimensiones que mantiene un equilibrio que ni la 'bolideira' de hace unos d&iacute;as. De camino a Manteigas tachamos otra 'aldeia': Linhares da Beira. Esta vez creo que veo a unos siete turistas. Empieza a ser preocupante la masificaci&oacute;n. Hay que apretar. Toca subir y subir. Menos mal que arriba hay un columpio. S&iacute;, un columpio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Necrópolis de São Gens                            </span>
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        Manteigas queda encajonado en el valle del Z&ecirc;zere. All&iacute; hago dos noches porque me regalo un d&iacute;a de semidescanso: casi sesenta kil&oacute;metros y 826 metros de desnivel acumulado lo merecen a estas alturas del partido. La raz&oacute;n es doble: acercarme a otra 'aldeia', Belmonte, y visitar tambi&eacute;n Centum Cellas. Le dejo a Saramago que te lo cuente:
    </p><p class="article-text">
        <em>Presiente el viajero que la soluci&oacute;n estar&aacute; en los terrenos circundantes, porque es de suponer que este edificio no habr&aacute; surgido aqu&iacute; aisladamente, por una especie de capricho. Bajo estas tierras labradas se encontrar&aacute; tal vez la respuesta, pero mientras no sea posible garantizar trabajo serio y met&oacute;dico, dinero pronto y protecci&oacute;n suficiente, es mejor dejar en paz a Centum Cellas.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Centum Cellas                            </span>
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        De vuelta a la ruta, pedaleo por el <em>Parque Natural da Serra da Estrela</em>. Manteigas se encuentra en lo que fue un valle glaciar. En mi subida hacia Torre, la cima Coppi, tomar&eacute; conciencia de esta orograf&iacute;a tan peculiar. Mi GPS me dice que me quedan 1.542 metros de desnivel por ascender. Un paseo. Dejo atr&aacute;s el 'Po&ccedil;o do Inferno' y la 'Cov&atilde;o de Ametade'. Sigo y sigo hacia arriba. Hasta el final: Torre. Y en la cima, &iquest;qu&eacute;? Pues algo as&iacute; como un centro comercial. Quiz&aacute; hab&iacute;a mejores formas de proporcionar encanto al lugar.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a amanece fr&iacute;o, gris y con niebla en Sabugueiro, donde pernocto tras una bajada fulgurante desde Torre. Mi pie izquierdo hace cosas raras. Sobre la bici, bien; a pie, algo peor. Cosas de ciclistas, insisto. Sin embargo, el destino lo cura todo: Pi&oacute;d&atilde;o espera. Eso s&iacute;, con una peque&ntilde;a 'turistada' a cuestas, pero el sitio es coqueto hasta decir basta. Forma parte de la ruta de las 'aldeias hist&oacute;ricas', aunque no tenga 'castelo'. Me aloj&eacute; en Casa da Padaria. No suelo hacer publicidad de los alojamientos, pero all&iacute; me trataron con mucho cari&ntilde;o. Ap&uacute;ntatelo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Piódão                            </span>
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        A partir de Pi&oacute;d&atilde;o, tierras solitarias. Vaya novedad. Pero m&aacute;s a&uacute;n, &iquest;vale? Y minas extra&ntilde;as, como las de la Aldeia de S&atilde;o Francisco de Assis, de wolframio. Hay mucha historia tras este mineral, con la Segunda Guerra Mundial de por medio. Vienen luego m&aacute;s 'aldeias hist&oacute;ricas': Castelo Novo, Monsanto, Idanha-a-Velha. Y una visita a Hans y Corien, en Pedrog&atilde;o de S&atilde;o Pedro. Son buena gente de los Pa&iacute;ses Bajos que se han venido a esta parte de Portugal a continuar su vida. Un verdadero gusto pasar un rato con ellos. Muchas gracias.
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                Idanha-a-Velha                            </span>
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        Un apunte para Idanha-a-Velha, una 'aldeia' diferente. Los romanos, sencillos ellos, la ten&iacute;an por 'Civitas Igaedinorum' y estaba integrada en Lusitania. Se aprovechaba de una situaci&oacute;n geogr&aacute;fica privilegiada porque por ella pasaba todo el tr&aacute;fico de cuadrigas, bigas y todo tipo de carros y carretas entre Emerita Augusta y Bracara Augusta (M&eacute;rida y Braga). Atascos d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n, que los romanos, otra cosa no, pero venga de rodar por sus calzadas. De la &eacute;poca quedan los restos de un templo y algunas estructuras del foro, unas posibles termas, una v&iacute;a que pudo ser el 'decumanus maximus' y una necr&oacute;polis. Hoy es puro abandono.
    </p><p class="article-text">
        Y llegamos a Galveias, el pueblo de Jos&eacute; Luis Peixoto. Fue leer su libro, de t&iacute;tulo hom&oacute;nimo, y animarme a pedalear hasta aqu&iacute;. Llamazares para la zona de Tr&aacute;s-Os-Montes, Saramago y su 'Viaje a Portugal' para las 'aldeias hist&oacute;ricas' y Peixoto como aliciente &uacute;ltimo. Esta tambi&eacute;n es una manera de (intentar) entender la ruta que pedaleas, &iquest;no? Hasta la siguiente entrega, que ser&aacute; la cuarta y &uacute;ltima de esta serie.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/grande-rota-das-aldeias-historicas-tercera-entrega-rutas-portugal_1_10198731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2023 06:14:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Grande Rota das Aldeias Históricas: tercera entrega de las rutas por Portugal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Rutas,Rutas guiadas,Rutas por montaña,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trás-os-Montes: en bicicleta por la histórica provincia portuguesa, con sus viñedos, ríos y paisajes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/montes-bicicleta-historica-provincia-portuguesa-vinedos-rios-paisajes_1_10098640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5121e558-fcc7-4674-b8a0-6884fae88fdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trás-os-Montes: en bicicleta por la histórica provincia portuguesa, con sus viñedos, ríos y paisajes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las rutas lleva a Chaves, “ciudad chiquita y amable, quiero decir, pequeña de proporción, pero con suficiente tamaño para ser un lugar grato para vivir”, que contaba Saramago en su 'Viaje a Portugal'</p><p class="subtitle">El placer de pedalear en Mallorca: Bahía de Pollença y Cap de Formentor</p></div><p class="article-text">
        Nos hab&iacute;amos quedado a las puertas de Portugal. <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-bicicleta-aldeias-historicas_1_9950482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La primera etapa, vespertina, desde Zamora hasta Pino del Oro, fue coser cantar: un paseo para tomar contacto con este periplo de veinticinco etapas</a>, del cual hoy conocer&eacute;is nuevos detalles. Luego vendr&aacute;n dos o tres art&iacute;culos m&aacute;s en pr&oacute;ximas entregas. As&iacute; pues, tras un buc&oacute;lico paseo con una temperatura media de 36 grados y una m&aacute;xima de 40, all&iacute; est&aacute;bamos, mi bici y yo, a las puertas de Portugal. El objetivo m&aacute;s inmediato: tomar contacto con Tr&aacute;s-os-Montes, una provincia hist&oacute;rica, de la mano de Julio Llamazares.
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                Detalles de las rutas                            </span>
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        &iquest;Os hago un spoiler? Venga, para que os ubiqu&eacute;is mejor respecto a lo que ir&eacute;is leyendo en pr&oacute;ximas entregas. Vamos con datos que el GPS se encarg&oacute; de ir acumulando jornada tras jornada. Aqu&iacute; ten&eacute;is una tabla que me pone 'al desnudo'. Comenc&eacute; a pedalear el 18 de julio de 2021 y termin&eacute; el 11 de agosto. S&iacute;, ver&aacute;s una 'extra&ntilde;a' etapa de 6,05 kil&oacute;metros en Cedillo, pero eso ya tendr&aacute; explicaci&oacute;n cuando llegue el momento. En este art&iacute;culo vas a conocer las etapas 2, 3, 4, y 5.
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                Tabla con todas las rutas                            </span>
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        La tabla incluye datos de distancia de cada etapa, tiempo empleado, frecuencia cardiaca media y m&aacute;xima, velocidad media y m&aacute;xima, desnivel acumulado y temperatura m&iacute;nima y m&aacute;xima. He jugado con los colores para diferenciar los valores: verde para los m&aacute;s altos, naranja para los medios y rojo para los bajos. Entre medias, la gama crom&aacute;tica se ampl&iacute;a. Ya sabes, cosas de las modernas aplicaciones inform&aacute;ticas. Yo soy inocente.
    </p><h3 class="article-text">Etapa 2: Pino del Oro-Braganza</h3><p class="article-text">
        Bueno, vuelvo a la ruta, que est&aacute;bamos a punto de entrar en Portugal por la frontera norte. El r&iacute;o Duero quedaba atr&aacute;s. Lo visitamos por &uacute;ltima vez al terminar la primera etapa, con foto incluida al puente de Requejo. Ya camino de Portugal, pedaleamos justo al amanecer (suelo fichar sobre la bici nada m&aacute;s hacerse de d&iacute;a) hacia unas antiguas minas de oro que se explotaban en &eacute;poca de los romanos, en los siglos I y II de nuestra era. A ver si cae algo. Nada, se lo han 'llevao t&oacute;'. Pero el d&iacute;a, a primera hora, est&aacute; precioso.
    </p><p class="article-text">
        Esta zona presume de granito. No veas qu&eacute; piedritas te van apareciendo por el camino. Ob&eacute;lix encontrar&iacute;a aqu&iacute; una segunda patria, sin duda. Claro que sus enemigos, los romanos, se pusieron las botas a construir calzadas por doquier. Por aqu&iacute; cerca puedes localizar tramos de la autopista hasta 'Bracara Augusta' (Braga) y de la comarcal que un&iacute;a Zamora con Miranda do Douro.
    </p><p class="article-text">
        Por fin entramos en Portugal. Qu&eacute; instalaciones, qu&eacute; aduana, qu&eacute; traj&iacute;n de funcionarias y funcionarios controlando el tr&aacute;fico. Las cabinas no dan abasto. Traducido: ni me entero de que he cambiado de pa&iacute;s. Pero lo he hecho. Os recuerdo que la COVID-19 est&aacute; de moda. Es el verano de 2021. Voy pertrechado con mi pasaporte COVID, ese que dice que me han pinchado como la ciencia m&eacute;dica manda.
    </p><p class="article-text">
        Llamazares recorri&oacute; esta comarca de Tr&aacute;s-os-Montes en los a&ntilde;os 90. &iquest;Google, Wikipedia, Facebook, Instagram, TikTok? Ejem. Entonces yo ni siquiera ten&iacute;a todav&iacute;a bici de monta&ntilde;a y los pioneros de Marin County, al norte de San Francisco, en California, hac&iacute;a cuatro d&iacute;as que acababan de inventar esta pr&aacute;ctica ciclista. Llamazares se top&oacute; con una comarca que viv&iacute;a casi casi en una dimensi&oacute;n paralela.
    </p><p class="article-text">
        Mi bautismo en forma de pueblo ha sido Paradela. Luego le han seguido Ifanes y su coqueta <em>capela</em> de S&atilde;o Bartolomeu, P&oacute;voa, y Malhadas, peque&ntilde;as aldeas que lo mismo pod&iacute;an estar a este o al otro lado de la frontera. El primer n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n de cierta entidad es Vimioso, con su buena cuesta de acceso. Tranquilidad y buenos alimentos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ese ruido? &iexcl;Pero si he llevado la bici a revisar antes de salir de Bilbao! Bah, ser&aacute; cosa del momento. Ya, ya. Pues suena cada vez m&aacute;s. El ruido se pone siniestro, dir&iacute;a que viene del eje de pedalier, aunque en materia de ruidos es dif&iacute;cil dar con el origen, porque las reverberaciones confunden. Cuando llegue a Braganza, que es mi final de etapa, tendr&eacute; trabajo. Miro en el m&oacute;vil y veo que hay dos tiendas de bicis con taller. A ver qu&eacute; tal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Coqueto el río de Onor y sus puentes en Gimonde                            </span>
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        Aprovechamos Outeiro para la t&iacute;pica foto con el 'pelourinho' detr&aacute;s. El sol aprieta otra vez. Mejor meto la directa hacia Braganza. Dejo atr&aacute;s un coqueto puente sobre el r&iacute;o Onor, entro en la ciudad y &iexcl;a localizar un taller de bicis! Se lo cuento a la se&ntilde;ora que lleva el hotelito. En menos de lo que canta un gallo, la buena mujer ya me ha localizado uno que es propiedad de un conocido suyo. Les ha llamado y les ha dicho que me pongan alfombra roja. Dicho y hecho. De momento, asunto solucionado, aunque al terminar la ruta habr&aacute; que cambiar los rodamientos. Por cierto: Hotel Tulipa y tienda de bicis de Giant. No siempre se siente uno tan bien tratado.
    </p><p class="article-text">
        Aprovecho lo que queda de tarde para escuchar reguet&oacute;n frente a la iglesia de Santa Mar&iacute;a. As&iacute; como os lo digo. Fue sentarme en una terraza a disfrutar de la tranquilidad del lugar y obsequiarme con la m&uacute;sica recogida, profunda y melanc&oacute;lica t&iacute;pica de estas tierras: el reguet&oacute;n. Globalizaci&oacute;n, para qu&eacute; te quiero. En fin, cosas del progreso. Que conste, no obstante, que Braganza tiene un buen ver: catedral vieja, catedral nueva y, sobre todo, 'castelo'. Apunta en la libreta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El &#039;castelo&#039; de Braganza                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 3: Braganza-Chaves</h3><p class="article-text">
        Pacto el desayuno a las seis de la ma&ntilde;ana. S&iacute;, a las seis. Otro punto positivo para el Tulipa. Por tanto, a las 6:30 estoy ya en ruta hacia Chaves. Contaba Llamazares que encontr&oacute; carreteras infames. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, al menos en este aspecto, las cosas han mejorado. C&oacute;mo no, me doy de bruces con una de las tres millones de v&iacute;as que conducen a Santiago de Compostela. A&ntilde;ade otra a tu lista: el 'Camino Portugu&eacute;s da V&iacute;a da Prata'. De nada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Braganza                            </span>
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        El hito marcado a fuego de esta etapa era la 'pedra bolideira'. En realidad no es una solo 'pedra', sino que son tres, &ldquo;como una hogaza invertida partida por el medio&rdquo;. Lo dice Llamazares. Son curiosos estos berruecos, la verdad. Volviendo a la m&uacute;sica popular portuguesa, me tomo un refrigerio en un bar junto a la carretera, que ameniza a los parroquianos con 'Tainted Love, Billie Jean'<em> </em>y otros &eacute;xitos del folklore lusitano. Por supuesto, los lugare&ntilde;os gritan m&aacute;s alto que la m&uacute;sica. Ganan por goleada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Berruecos, típicos de la zona                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se llega a Chaves, &ldquo;ciudad chiquita y amable, quiero decir, peque&ntilde;a de proporci&oacute;n, pero con suficiente tama&ntilde;o para ser un lugar grato para vivir&rdquo;, que contaba Saramago en su 'Viaje a Portugal'<em>,</em> tras un agradable descenso: de los 900 a los 300 metros. Llamazares, por su parte, se fij&oacute; m&aacute;s en el puente romano: &ldquo;Hasta 18 arcos, de los que hoy ya se conservan s&oacute;lo 12, y m&aacute;s de doscientos metros lleg&oacute; a tener este puente por el que la calzada romana que un&iacute;a Braga y Astorga salvaba el curso del T&aacute;mega y por el que durante siglos han seguido entrando en Chaves todos los invasores y los viajeros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le hago caso a un amigo y me agencio un 'polvo &agrave; lagareiro' en una tasca junto al puente. Espero estar entretenido con el tr&aacute;fico de la &eacute;poca: por ah&iacute; un 'essedum' a toda pastilla, m&aacute;s all&aacute; un par de 'cissia' que no miran por d&oacute;nde van, cuidado con esa 'carruca', vaya velocidad endemoniada que lleva ese 'carpentum', pues mira que va cargado ese 'plaustrum'&hellip; Nada, que eso era hace casi dos mil a&ntilde;os. Todav&iacute;a no ten&iacute;amos bicis.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El &#039;castelo&#039; de Chaves                            </span>
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                El &#039;jardim&#039; del castelo de Chaves                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 4: Chaves-Alij&oacute;</h3><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente amanece triste, con nubes bajas y fresco. Se pone a llover. Fino fino. Ya sabemos que eso, en bici, es empaparse. Casi mejor esa tristeza clim&aacute;tica para atravesar primero Vidago y luego Pedras Salgadas. &iexcl;Qu&eacute; preciosidad el parque del balneario! Un camino herboso entre muretes nos conduce hacia &eacute;l. A primera hora de la ma&ntilde;ana, casi desierto, luce sus mejores galas, fundido con la 'saudade'. La niebla, m&aacute;s adelante, tornar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s densa. Sigo por la 'Ecopista do Corgo'<em>, </em>que conduce hacia Vila Pouca de Aguiar y luego hacia Vila Real. Y enseguida Mateus. &iquest;Te suena a vino?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junto al puente de Trajano, en Chaves                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante tomo el desv&iacute;o hacia Santo Martinho de Anta, &ldquo;el lugar en el que naci&oacute; y vivi&oacute; el escritor m&aacute;s profundo que ha dado esta vieja tierra&rdquo;, seg&uacute;n Llamazares. Yo he le&iacute;do un par de obras suyas que me dej&oacute; un buen amigo de Huelva y me encant&oacute;. No son f&aacute;ciles de encontrar y gran parte de su producci&oacute;n no est&aacute; traducida al castellano. Una pena.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos, por fin, a Alij&oacute; y a su famoso pl&aacute;tano, todo un se&ntilde;or &aacute;rbol que fue plantado en 1856. Estamos en tierra vitivin&iacute;cola y un monumento en homenaje a las gentes que trabajan las vides lo recuerda en el 'Jardim da Avenida Dr. Francisco S&aacute; Carneiro'.
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                Viñedos al amanecer a la salida de Alijó                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 5: Alij&oacute;-Macedo de Cavaleiros</h3><p class="article-text">
        Tr&aacute;s-os-Montes nos obsequia con dos ofertas bien diferenciadas: 'Terra Fria' y 'Terra Quente'. Las dos primeras etapas han discurrido por la 'Terra Fria', la tercera ha sido de transici&oacute;n y la que nos lleva de Alij&oacute; a Macedo de Cavaleiros, definitivamente, nos introduce de lleno en la 'Terra Quente'<em>.</em> Claro que en verano tampoco hay tanta diferencia, aunque ahora, eso s&iacute;, han aparecido los olivos. Antes de atravesar Mur&ccedil;a cruzamos una zona de bosque quemado, algo, por desgracia, demasiado habitual en tierras lusas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junta de Freguesía en Mirandela                            </span>
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        La etapa nos conduce a Mirandela. Atravesamos el puente de diecisiete arcos, del siglo XVI, sobre el r&iacute;o Tua. Mientras me tomo una Coca-Cola en un kiosco a la sombra, veo pasar una furgoneta con megafon&iacute;a a todo volumen que recuerda las normas en vigor para prevenir la COVID-19. Contin&uacute;o, que hay que llegar al final de etapa, porque en Macedo de Cavaleiros tengo que cenar, s&iacute; o s&iacute;, en la Churrascaria Pica-Pau. Pero eso lo ver&aacute;s en el siguiente art&iacute;culo de esta ruta, en el pr&oacute;ximo n&uacute;mero de la revista. Nos leemos entonces.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/montes-bicicleta-historica-provincia-portuguesa-vinedos-rios-paisajes_1_10098640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Apr 2023 19:47:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trás-os-Montes: en bicicleta por la histórica provincia portuguesa, con sus viñedos, ríos y paisajes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal, en bicicleta: sus aldeias históricas y mucho más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-bicicleta-aldeias-historicas_1_9950482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b03b2f5e-48d1-4b8e-9082-9f8c6b2c4cf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Duero, cerca del Pino del Oro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La etapa inicial del viaje me condujo hasta Pino del Oro, a las puertas de la región de Trás-Os-Montes, en Portugal</p><p class="subtitle">Más rutas - La ruta transpirenaica, en bicicleta: del Mediterráneo al Cantábrico en trece etapas</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; muy bien por qu&eacute;, pero me encanta Portugal para dar pedales. Ojo, hay que andarse con cuidado con las carreteras de cierto tr&aacute;fico: a&uacute;n les queda un buen trecho por recorrer en cuanto a respeto al ciclista. Pero, si llevas ruedas gordas y planificas un poco tu ruta para evitar las v&iacute;as principales, cr&eacute;eme que no te vas a arrepentir. Adem&aacute;s, Portugal comparte una importante caracter&iacute;stica con el resto de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica: en sus algo menos de cien mil kil&oacute;metros cuadrados encierra una diversidad impresionante.
    </p><p class="article-text">
        Dicho la anterior, como he pedaleado por all&iacute; en varias ocasiones, preparaos para una peque&ntilde;a serie de art&iacute;culos con el pa&iacute;s vecino como protagonista. Aqu&iacute;, en esta revista, ya hab&eacute;is podido leer al respecto. No voy a ser el primero que os lo cuente. Disculpad que insistamos. No, no nos est&aacute; pagando la Administraci&oacute;n P&uacute;blica lusitana. No es publicidad encubierta. Nos sale de dentro. Qu&eacute; le vamos a hacer. Bueno, vamos con la ruta, que, por cierto, pedale&eacute; entre el 18 de julio y el 12 de agosto de 2021.
    </p><p class="article-text">
        La idea central de la traves&iacute;a tomaba como referencia una de esas rutas que parece obligada en Portugal: hablo de la 'Grande Rota das Aldeias Hist&oacute;ricas<em>'</em>. En mi caso, como me conozco, no era cuesti&oacute;n, sin m&aacute;s, de seguir un track 'oficial', sino de buscar otros alicientes con los que aderezar el recorrido, una forma de &ldquo;hacerlo m&iacute;o&rdquo;. Como os digo, vendr&aacute;n nuevos art&iacute;culos con las Aldeias Hist&oacute;ricas como uno sus hilos conductores, no el &uacute;nico. As&iacute; pues, dejadme que en este primer art&iacute;culo os presente &ldquo;el concepto&rdquo;, eso que Manuel Manqui&ntilde;a (Pazos, para m&aacute;s se&ntilde;as) quer&iacute;a explicarle a Mar&iacute;a de Medeiros (F&aacute;tima do Esp&iacute;ritu Santo) en una escena inolvidable de 'Airbag', la pel&iacute;cula de Juanma Bajo Ulloa que genera odios y amores casi por igual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 'concepto' consisti&oacute; en componer un viaje que girara en torno a cuatro grandes elementos. El primero, la regi&oacute;n de Tr&aacute;s-Os-Montes. Eso s&iacute;, de la mano de Julio Llamazares, quien public&oacute; a mediados de los 90 un libro de t&iacute;tulo hom&oacute;nimo, a partir de su viaje por aquellas tierras. La segunda referencia era la ruta en s&iacute; de las Aldeias Hist&oacute;ricas. Existe mucha documentaci&oacute;n de consulta. Si quer&eacute;is recorrerla, informaci&oacute;n no os va a faltar, porque la han convertido en un evidente reclamo tur&iacute;stico. El tercer elemento giraba de nuevo en torno a la literatura; esta vez no de viajes, aunque s&iacute; que anclada en un pueblo en concreto del norte del Alentejo: Galveias. El escritor portugu&eacute;s Jos&eacute; Luis Peixoto le dedic&oacute; una preciosa novela a 'su pueblo'. Por &uacute;ltimo, el cuarto motivo de la ruta a&ntilde;ad&iacute;a otro enclave muy especial para m&iacute;, este est&aacute; ya en Espa&ntilde;a, aunque pegado a la frontera: Cedillo. Pasar por este pueblo de la provincia de C&aacute;ceres me conectaba con la infancia, porque de all&iacute; lleg&oacute; mucha emigraci&oacute;n al Gran Bilbao en los a&ntilde;os 50 y 60 del siglo pasado. De ni&ntilde;o, en Urioste, el barrio de Ortuella en el que viv&iacute;a, conoc&iacute; a mucha gente venida de Cedillo. Todo lo anterior conformaba un itinerario de 21 etapas a las que a&ntilde;adimos cuatro m&aacute;s de regalo para rodar de nuevo por caminos de la Cicloextreme&ntilde;a, a la que ya dedicamos precisamente el primer cap&iacute;tulo de esta secci&oacute;n de la revista, Rodamos Suave Suave.
    </p><p class="article-text">
        Otro detalle que debo mencionar tiene que ver con la equipaci&oacute;n que me llev&eacute;. Mikel Lizarralde, un buen amigo al que le diagnosticaron esclerosis m&uacute;ltiple hace unos a&ntilde;os, anda enfrascado en un proyecto muy majo para dar a conocer la enfermedad y, de paso, recaudar fondos para apoyar la investigaci&oacute;n. Hab&iacute;a dise&ntilde;ado un conjunto de culotte, maillot y gorra, que fue el que lucimos en esta ruta. As&iacute; que va tambi&eacute;n por &eacute;l, 'txo'. Si quer&eacute;is saber m&aacute;s de su proyecto, entrad en <a href="https://bizi.eus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://bizi.eus/</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La log&iacute;stica del viaje era sencilla: un primer desplazamiento desde Bilbao hasta Zamora en autob&uacute;s y luego, una ruta que en 25 etapas iba uniendo puntos de paso obligado. El viaje termin&oacute; en B&eacute;jar (Salamanca), desde donde retorn&eacute; de nuevo a casa tambi&eacute;n en autob&uacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa de todas las rutas                            </span>
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        Este primer art&iacute;culo incluye solo la etapa inicial del viaje, la que me llev&oacute; hasta Pino del Oro, a las puertas de la regi&oacute;n de Tr&aacute;s-Os-Montes, en Portugal. En sucesivas entregas iremos desgranando el resto del recorrido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa de la primera etapa                            </span>
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        Llegu&eacute; a Zamora a primera hora de la tarde y pens&eacute; comenzar con una etapa corta para ir calentando motores. &iquest;He dicho calentar? Ahora, con la distancia, creo que la etapa m&aacute;s dura de toda la ruta fue esta, la primera. Se trataba &uacute;nicamente de pedalear en modo 'Verano Azul' hasta la frontera de Portugal para hacer noche en ese peque&ntilde;o pueblo que citaba antes, Pino del Oro. Poco m&aacute;s de cincuenta kil&oacute;metros. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a salir mal? Nada, &uacute;nicamente que el term&oacute;metro al llegar a Zamora marcaba cuarenta grados. Pues ya puedes apechugar, compa&ntilde;ero. Suave, suave y buena letra. Ning&uacute;n sobreesfuerzo, no vaya a ser que en el primer d&iacute;a se nos arruine la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Me acerqu&eacute; al Duero. De la misma forma en que lo hice en 2019. A su paso por Zamora, es un r&iacute;o que me transmite paz. A pesar de los cuarenta grados. Le acompa&ntilde;amos durante unos kil&oacute;metros y enseguida lo cruzamos, pero, curiosamente, tambi&eacute;n fue el protagonista del fin de etapa. Sigue leyendo y lo entender&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Azud en el río Duero a su paso por Zamora                            </span>
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        Salgo de Zamora. Intento pensar que es etapa 'Verano Azul'. Claro, es verano. Claro, es azul porque no hay una pu&ntilde;etera nube. Pero verano azul, aqu&iacute;, en julio y a primera hora de la tarde en la meseta castellana, no es broma. El Garmin no enga&ntilde;a: cuarenta grados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque, nada m&aacute;s salir del 'downtown' de Zamora, pierdo de vista el r&iacute;o durante un tramo, me lo encuentro de nuevo enseguida. Una carreterita de a coche cada cinco kil&oacute;metros me ofrece vistas agradables. El r&iacute;o sestea tranquilo a mi izquierda. Por fin, le digo adi&oacute;s. Bueno, le digo hasta luego, porque me lo volver&eacute; a encontrar al finalizar la etapa. Sin llegar a entrar en Almaraz de Duero, tras un refrigerio junto a un front&oacute;n en el t&iacute;pico chiringuito que solo abre con buen tiempo, me dirijo hacia el noroeste en busca del r&iacute;o Esla. Me lo encuentro embalsado en la presa de Ricobayo. Poca agua. La sequ&iacute;a y las compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas: piensa lo peor.
    </p><p class="article-text">
        Otro refrigerio. Ya solo queda la &uacute;ltima parte de esta primera etapa. Enlazo con la N-122 y, tras un peque&ntilde;o repecho y un par de kil&oacute;metros abrasadores, me desv&iacute;o por una pista a la izquierda. &iquest;Alguien dijo &aacute;rboles o sombra? Tachado. Venga, aprieta un poco, que nos derretimos. &iquest;Qu&eacute; decir de este tramo? Calor. Lo siento si me repito.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                40 grados camino de Pino del Oro                            </span>
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        Pino del Oro, como fin de etapa, tiene todo el sentido. En estos viajes voy ligero de equipaje. No cargo con tienda de campa&ntilde;a ni con todas las exigencias derivadas de esa forma de dormir. Lo m&iacute;o es lo que llaman 'credit card bikepacking'; o sea, pernoctaciones en hotelitos, casas rurales y similares, tirando de tarjeta de cr&eacute;dito. A mi edad ya no estamos para bromas.
    </p><p class="article-text">
        Pino del Oro dispon&iacute;a de un alojamiento muy agradable y no cre&aacute;is que en esta zona hay mucha oferta. Ah, recordad que estamos en el verano de 2021, con la pandemia del coronavirus todav&iacute;a muy vigente. De hecho, en Portugal era obligatorio presentar el certificado de vacunaci&oacute;n para acceder a los alojamientos.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la ruta, hay que matizar. Pino del Oro fue el fin de etapa, s&iacute;; pero a un par de kil&oacute;metros queda uno de esos puentes emblem&aacute;ticos donde los haya: el de Requejo. El Duero, sin llegar todav&iacute;a a encajonarse como lo hace en la zona de Las Arribes, empieza a exigir cierta obra de ingenier&iacute;a para cruzarlo. Antes se hac&iacute;a en barcas, pero ahora el progreso exige asfalto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El puente de Requejo, sobre el río Duero                            </span>
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        Fue una bonita forma de terminar esta primera etapa: Duero al principio y Duero al final. Seg&uacute;n parece, el puente de Requejo lo inaugur&oacute; un tal Abilio Calder&oacute;n en 1914, por supuesto, con m&aacute;s de una tragedia de por medio entre quienes aportaron su mano de obra. La broma, para llegar hasta el punto concreto de la carretera desde donde se pod&iacute;a fotografiar bien, consist&iacute;a en afrontar un peque&ntilde;o descenso que a la vuelta se pod&iacute;a convertir en todo un Tourmalet. Cien metros de desnivel a las cinco de la tarde a pleno sol castellano no son tonter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cumplidas las obligaciones con el que, en su &eacute;poca, fue, seg&uacute;n Wikipedia, &ldquo;el puente de mayor luz, 120 m, y el de mayor altura, 90 m, sobre r&iacute;o, de toda Espa&ntilde;a&rdquo;, solo quedaba hacer la entrada en la casa rural que me hospedaba y luego holgazanear un poco por el pueblo. Enseguida se da uno cuenta de que el granito manda. La zona es rica en este tipo de roca y de ah&iacute; que la pr&aacute;ctica totalidad de las casas lo empleen. Algo que tambi&eacute;n veremos en Portugal, por supuesto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El río Duero, tranquilo, a su paso por Zamora"
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            <span class="title">
                El río Duero, tranquilo, a su paso por Zamora                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pero, un momento, Pino &iquest;del Oro? Todo tiene su explicaci&oacute;n. En las afueras del pueblo &mdash;ma&ntilde;ana pasaremos por all&iacute;&mdash; existen unas antiguas minas de oro que ya se explotaban en &eacute;poca romana: en los siglos I y II de nuestra era. Un cartel informativo dice as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        La Zona Minera de Pino del Oro es un conjunto minero clasificado en la &eacute;poca altoimperial romana. En su entorno se han detectado los asentamientos de El Pic&oacute;n, La Ciguade&ntilde;a y Los Castros. Los dos primeros pertenecen al municipio de Pino del Oro y el tercero, a Castro de Alca&ntilde;ices (Fonfr&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las investigaciones hist&oacute;ricas, parece que en &eacute;poca de Augusto esto de las minas de oro era un no parar. Mantener a flote el sistema monetario del Imperio Romano exig&iacute;a conseguir materia prima de donde se pudiera. As&iacute; que, manos a la obra, que los ind&iacute;genas me trabajen en la mina, que luego ya vendremos tambi&eacute;n con impuestos y lo que haga falta. En consecuencia, Pino es del Oro por sus antiguas minas.
    </p><p class="article-text">
        La casa rural es el &uacute;nico establecimiento que veo abierto en el pueblo. Apalabramos una cena sencilla, y charlamos un poco con la chica que lo lleva. C&oacute;mo no, de aqu&iacute; tambi&eacute;n emigr&oacute; gente para el Pa&iacute;s Vasco. Bueno, ma&ntilde;ana cruzaremos la frontera. &iquest;Te apetece acompa&ntilde;arme en la ruta? Lo seguiremos contando en el siguiente n&uacute;mero de esta tu revista 'Andar en bici'.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/madrid-segovia-bicicleta-gravel-serpenteando-guadarrama-ciudad-acueducto_1_9249808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">De Madrid a Segovia: serpenteando por el Guadarrama hasta la ciudad del acueducto</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vias-verdes-euskadi-felicidad-golpe-pedal_1_9085762.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Las v&iacute;as verdes de Euskadi: felicidad a golpe de pedal</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/huerta-orihuela-bicicleta-mano-miguel-hernandez_130_9066000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La huerta de Orihuela, de la mano de Miguel Hern&aacute;ndez</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-bicicleta-aldeias-historicas_1_9950482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 10:41:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Portugal, en bicicleta: sus aldeias históricas y mucho más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Aragón,Zaragoza,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ciclismo,Ciclistas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Bicicletas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta de Don Quijote, en bicicleta: niebla entre gigantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-don-quijote-bicicleta-niebla-gigantes_1_9728918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3053a688-7fec-493e-bf18-67705e3870d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruta de Don Quijote, en bicicleta: niebla entre gigantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay lugares que se transforman en función de la época del año en que los recorres. Pedalear por Castilla-La Mancha a finales de otoño o en pleno invierno es una experiencia que nada tiene que ver con hacerlo, por ejemplo, en verano</p><p class="subtitle">Más rutas - A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</p></div><p class="article-text">
        La temporada de oto&ntilde;o-invierno en Castilla-La Mancha es diferente. Entre otras cosas, las nieblas suelen ser relativamente habituales. Y a m&iacute; la niebla siempre me ha gustado. Me parece que transmite paz y tranquilidad, un sosiego que se agradece en estas vidas aceleradas que el siglo XXI se empe&ntilde;a en proporcionarnos. Lo pude comprobar desde el primer d&iacute;a, saliendo de Puerto L&aacute;pice.
    </p><p class="article-text">
        Otra particularidad de esta ruta en &eacute;poca de posibles lluvias, como puede serlo en diciembre, es su terreno arcilloso. Ese tono rojizo tan caracter&iacute;stico, por ejemplo, de muchas zonas de La Rioja, puede convertirse en una verdadera trampa para quienes vamos pedaleando. Hay que estar atento porque adentrarse en seg&uacute;n qu&eacute; lugar puede convertir la ruta en un peque&ntilde;o calvario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los detalles de la ruta                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Puerto L&aacute;pice - Pedro Mu&ntilde;oz (88,70 km)</h3><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a, decid&iacute; comenzar la ruta en Puerto L&aacute;pice. &ldquo;Y hablando de la pasada aventura siguieron camino de Puerto L&aacute;pice porque all&iacute; dec&iacute;a don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero&rdquo;. Pod&iacute;a haber elegido otro, pero este es un lugar bien comunicado y al que se puede llegar en coche de forma c&oacute;moda. Si, adem&aacute;s, Cervantes lo incluy&oacute; en el periplo de sus dos personajes, raz&oacute;n de m&aacute;s. As&iacute; pues, Puerto L&aacute;pice pod&iacute;a ser un buen lugar desde el que partir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hab&iacute;a dicho niebla? Primeras pedaladas al fresco del final del oto&ntilde;o. La niebla me hace compa&ntilde;&iacute;a. Se ve que a&uacute;n deb&iacute;a llevar las lega&ntilde;as bien puestas porque, en vez de coger direcci&oacute;n Herencia, he sido capaz de recorrer un par de kil&oacute;metros en sentido contrario. Cosas veredes, amigo Sancho. En fin, corramos un tupido velo sobre semejante forma de comenzar una ruta. Vuelta al lugar de origen y ahora s&iacute;, ahora voy en busca de la niebla buena, la que lleva a Herencia.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, quien dice niebla, dice fr&iacute;o. Pero eso ya lo ten&iacute;amos previsto y nada como hacer uso de las plantillas calefactables. Esto s&iacute; que es un gran paso para la humanidad y lo dem&aacute;s tonter&iacute;as. Para un friolero de pies y manos como yo, son bendici&oacute;n divina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ruta no presenta ninguna complejidad t&eacute;cnica. Ahora que tan de moda se ha puesto el gravel, dir&iacute;a que es ideal para hacer kil&oacute;metros con este tipo de bicis. Se pedalea por mucha pista agr&iacute;cola que da acceso a los cultivos de cereal, a las vi&ntilde;as y a los olivares. Solo hay que tener en cuenta si han ca&iacute;do lluvias recientes. En este caso, quiz&aacute; mejor si buscas rutas alternativas.
    </p><p class="article-text">
        La niebla me acompa&ntilde;a. Luego de dejar atr&aacute;s Herencia, el destino es Alc&aacute;zar de San Juan. Ah&iacute; est&aacute;n. Los gigantes. &iquest;Son de verdad? Quietos, inm&oacute;viles hasta el extremo, fantasmas de otra &eacute;poca. El primero comienza a dibujarse all&aacute; arriba. Se muestra como un im&aacute;n hacia el que no queda sino acercarse. En silencio. La niebla y el silencio. Nadie alrededor. &Eacute;l, yo y la bici. Ni rastro de Sancho Panza. Tampoco se ve al caballero andante. El primer encuentro siempre marca. Alc&aacute;zar de San Juan son sus molinos en la niebla. Sus gigantes silentes.
    </p><p class="article-text">
        Cerca queda Campo de Criptana. El d&iacute;a comienza a abrirse. M&aacute;s gigantes. Claro que el paso del tiempo ha dejado huella. Los molinos son reclamo tur&iacute;stico. Es la econom&iacute;a, est&uacute;pido. As&iacute; que all&aacute; arriba hay oferta para el turisteo. Sara Montiel queda m&aacute;s abajo. Aqu&iacute; arriba, entre los gigantes, un bar abierto. Estamos salvados. Hay que reponer carbohidratos. Tonter&iacute;as. Cae una raci&oacute;n de queso manchego. Ha sido consumo compulsivo, desde luego.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Toboso. Monumento a Don Quijote y Dulcinea                            </span>
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        De Campo de Criptana hacia El Toboso, en busca de &ldquo;la moza labradora de muy buen parecer&rdquo;. De ti depende: &iquest;Aldonza Lorenzo o Dulcinea del Toboso? De nuevo realidad y ficci&oacute;n. Callejeo por El Toboso haciendo un poco de tiempo. Solo nos quedan quince kil&oacute;metros hasta Pedro Mu&ntilde;oz, nuestro primer final de etapa. El d&iacute;a ha pasado en un santiam&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Pedro Mu&ntilde;oz hay que lavar la bici. A ver qui&eacute;n es el guapo que se acerca al hotel con este emplasto sobre la bici. Hay que descansar. Pero abajo, en el bar del hotel, sin embargo, la algarab&iacute;a se apodera del local. Un Barcelona-Madrid de f&uacute;tbol es la causa. Gritos, insultos y el noble arte de jurar. Pa&iacute;s.
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                Campo de Criptana                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Pedro Mu&ntilde;oz - Ruidera (76,60 km)</h3><p class="article-text">
        Vuelta y vuelta en la cama. Pereza. Dios, c&oacute;mo llueve ah&iacute; fuera. Pereza. Otra vuelta. &iquest;Alguien dijo tierra arcillosa y lluvia? Se impone un plan B para esta segunda etapa. Conquistaremos Tomelloso por carretera. Traducido: rectas aburridas. Bueno, aburridas si no fuera porque la lluvia me mantiene entretenido. Empapado, con viento de frente; menos mal. Entre pedalada y pedalada, lo t&iacute;pico: &iquest;qu&eacute; hago en esta recta asfaltada con coches y camiones que, aunque escasos, pasan a toda velocidad? Y un convoy de la Benem&eacute;rita. Misterio. Tomelloso espera. Y luego Argamasilla de Alba, donde se supone que estuvo preso el mism&iacute;simo Cervantes, en la cueva del Medrano.
    </p><p class="article-text">
        Dios aprieta pero no ahoga. La segunda parte de la etapa, desde Argamasilla de Alba hasta Ruidera, es harina de otro costal. Deja de llover. Doy con el Camino Natural del Guadiana &mdash;muy recomendable echar un vistazo a la web de los caminos naturales&mdash; y enseguida alcanzo el castillo de Pe&ntilde;arroya, con el embalse a sus pies. Por all&aacute; me voy, hacia las lagunas de Ruidera. Ma&ntilde;ana las pedalearemos. Hoy, para finalizar, nuevo adecentamiento de la bici. Que no se diga que damos problemas en los alojamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Laguna y castillo de Peñarroya                            </span>
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        Ruidera, en una tarde de primeros de diciembre, era pura tristeza. Encontr&eacute; el centro de interpretaci&oacute;n de las lagunas (casi) cerrado. Llegu&eacute; a las 17:50 y plegaba diez minutos m&aacute;s tarde. Hubo tiempo de preguntar un par de detalles para pedalear camino de las lagunas. Aclarado el entuerto, ya ten&iacute;a el plan para la tercera jornada.
    </p><h3 class="article-text">Ruidera - Villanueva de los Infantes (82,93 km)</h3><p class="article-text">
        Comienza el pedaleo con tiempo amenazante, pero sin lluvia. Me dirijo hacia la Laguna Conceja, que es la que el chaval del centro de interpretaci&oacute;n me dijo que hab&iacute;a que ver s&iacute; o s&iacute;. Eso supone pasar antes por las del Rey, La Colgada, Batana, Santo Morcillo, Salvadora, Lengua, Redondilla, Tinaja y Tomillo. Ah&iacute; es nada la colecci&oacute;n. Decido que no ha sido suficiente. Una vez en la Laguna Conceja, veo en el mapa que me queda la Laguna Blanca. Que no se diga que no la tachamos de la lista. Toda esta zona es muy entretenida. Se comienza a rodar por pista y luego, poco antes de llegar a la Laguna Redondilla, el camino se hace sendero para, enseguida, cruzar al otro lado y continuar en busca de la Laguna Tinaja. Durante un tramo se pedalea por asfalto hasta que la carretera muere y comienza de nuevo una solitaria pista que contin&uacute;a siendo el Camino Natural del Guadiana. Y es as&iacute; como vuelvo al kil&oacute;metro cero: de nuevo estoy en el pueblo de Ruidera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Laguna Redondilla                            </span>
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        Me tomo un azucarillo de autoestima en un bar del pueblo en forma de medio bocadillo de queso manchego bien regado con aceite de oliva y planifico el resto del d&iacute;a. De premio obtengo una lluvia fina nada m&aacute;s coger la bici de nuevo. Lluvia fina al principio. Luego lluvia. Elimino de lo de &ldquo;fina&rdquo;. Pues nada, plan B otra vez. Villanueva de los Infantes, espera un momento, que llego enseguida por carretera. Pero a medio camino, por fin, deja de llover. El viento pega de culo. La vida es bella.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que me animo a tomar el desv&iacute;o del Santuario de la Virgen del Salido por una pista que conduce tambi&eacute;n hacia Villanueva de los Infantes. Aunque ha llovido con ganas, es una pista bien compactada que no da mayores problemas. Para la hora de comer estoy en el pueblo. La liturgia se impone: limpiar la bici y a guarecerse del fresco. Hoy la casa rural en que me hospedo me reconcilia con la buena vida. La se&ntilde;ora que me atiende se encarga de hacer la colada. Va directa a los altares.
    </p><p class="article-text">
        Villanueva, que no es pueblo sino ciudad, rebosa de casonas blasonadas, palacios, iglesias y cuenta con una plaza mayor bien coqueta, con sus soportales, su ayuntamiento, su iglesia y su obra escult&oacute;rica dedicada a, sorpresa, Don Quijote y Sancho Panza. Pues s&iacute;, se ven turistas. Quiz&aacute; tenga que ver con el hecho de que aqu&iacute; hay quienes sit&uacute;an el famoso &laquo;lugar de La Mancha&raquo; cervantino. Hasta japoneses hab&iacute;a, no digo m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Villanueva de los Infantes - Almagro (86,24 km)</h3><p class="article-text">
        La cuarta etapa me conduce, tras un comienzo con alg&uacute;n que otro l&iacute;o entre las callejuelas del pueblo de la ciudad, hacia San Carlos del Valle. El d&iacute;a est&aacute; precioso. Los brotes de cereal verdean y las encinas se reparten solitarias aqu&iacute; y all&aacute; con las lomas de fondo mientras el sol comienza a repartir sus bendiciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Villanueva de los Infantes                            </span>
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        El idilio termina con un festival de barro por una pista agr&iacute;cola en la que los tractores trabajan entre las vi&ntilde;as. Estupendo. Bueno, nada nuevo bajo el sol. Pasado el tramo asesino, termino por encontrar una pista bien compactada. Ah&iacute; enfrente se ve ya Bola&ntilde;os de Calatrava. Almagro, el fin de etapa de hoy, est&aacute; cerca. Ya en la famosa plaza mayor del pueblo &mdash;ojo, con entrada en la Wikipedia, eso es nivel&mdash; lo primero es lo primero: a lavar la bici. El sol acompa&ntilde;a y las terrazas que lo reciben est&aacute;n casi repletas. Enfrente, las que viven a la sombra en la plaza, desiertas. Ley de vida: los caracoles, al sol. Me acurruco en una esquina y me pido de raci&oacute;n un pisto manchego.
    </p><h3 class="article-text">Almagro - Puerto de L&aacute;pice (76,98 km)</h3><p class="article-text">
        Solo me queda la &uacute;ltima etapa, que me devolver&aacute; a Puerto L&aacute;pice pasando por Daimiel. Probabilidad de lluvia: 0%. As&iacute; s&iacute;; as&iacute; se pedalea de otra manera. Es d&iacute;a para disfrutar. La niebla de la ma&ntilde;ana deja paso poco a poco a un d&iacute;a de cielo abierto. Buen momento para fotografiar alguna que otra encina solitaria. El camino ofrece un tono rabiosamente rojizo antes de dar paso al entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. All&iacute; las pistas se vuelven arenosas. Aparecen los observatorios para el avistamiento de aves, con el Guadiana y su afluente, el Cig&uuml;ela, como culpables de todo este gran humedal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                A la salida de Almagro                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Solo queda pasar por Villarrubia de los Ojos antes de llegar a Puerto L&aacute;pice. Cinco d&iacute;as de pedaleo tranquilo entre gigantes en la niebla. Una ruta de la que tengo un estupendo recuerdo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-don-quijote-bicicleta-niebla-gigantes_1_9728918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jan 2023 20:45:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta de Don Quijote, en bicicleta: niebla entre gigantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Castilla-La Mancha,Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Deportes,Rutas,Rutas por montaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Bilbao a Bilbao en bicicleta con 8.500 metros de desnivel acumulado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bilbao-bilbao-bicicleta-8-500-metros-desnivel-acumulado_1_9583088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab69ce36-9311-4382-ac56-199ba87c957e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Bilbao a Bilbao en bicicleta con 8.500 metros de desnivel acumulado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedalear por las laderas que rodean el valle de Carranza es ir pasando barrios y más barrios. Pierdes la cuenta. Pierdes la toponimia. ¿No habíamos pasado ya por aquí?</p><p class="subtitle">Para no perderse: la gran oferta de GPS abre el camino a un mundo de rutas y recorridos sin límites</p></div><p class="article-text">
        El confinamiento de la primavera de 2020 nos hizo repensar el lugar que ocupa en nuestras vidas la bicicleta. En concreto, yo tuve que replantear los viajes en bicicleta de monta&ntilde;a que acostumbro a hacer cuando me saco unos d&iacute;as libres de la agenda. Semana Santa suele ser una de esas &eacute;pocas en las que consigo hacerme con tiempo libre. Se alinean los astros y no queda otra: hay que pedalear.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, est&aacute;bamos en la primavera de 2021. La de 2020 fue diferente, de esas para recordar en la posteridad, a las puertas del drama de la COVID-19. Nadie parec&iacute;a saber nada a ciencia cierta, a pesar de que las tertulias medi&aacute;ticas pusieron en escena a un ej&eacute;rcito de epidemi&oacute;logas y epidemi&oacute;logos. Nunca antes supimos que tanta gente hab&iacute;a estudiado para salir en la tele. El caso es que, entre ola y ola de coronavirus, la siguiente Semana Santa, la de 2021, nos abri&oacute; una ventana para viajar en bici de nuevo. Pero como el horno no estaba a&uacute;n para muchos bollos, la ruta fue humilde: salimos de casa y regresamos tras cinco d&iacute;as de pedaleo. O sea, Bilbao-Bilbao. Eso s&iacute;, en 326 kil&oacute;metros y con 8.436 metros de desnivel acumulado. Lo t&iacute;pico si eres de Bilbao.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los detalles de la ruta                            </span>
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        Siempre conviene volver la mirada sobre el territorio que uno tiene m&aacute;s cerca. La bici permite llegar a muchos lugares que, de no ser por ella, quiz&aacute; nunca descubrir&iacute;amos. As&iacute; pues, se trataba de dise&ntilde;ar una ruta circular que nos permitiera pedalear por tierras conocidas, pero de una manera no tan habitual: con la mochila a la espalda y pernoctando hasta completar las cinco etapas, que era lo que daba de s&iacute; la agenda.
    </p><p class="article-text">
        Salimos, pues, de Bilbao y terminamos la primera etapa en Sopuerta, para lo que hubo que cruzar los Montes de Triano, un territorio de pedaleo cotidiano en mi caso. La siguiente etapa nos llev&oacute; hasta Carranza, lo que supon&iacute;a continuar por montes horadados por las minas de hierro, antes de entrar en el Parque Natural del Arma&ntilde;&oacute;n y bajar hasta el valle, en busca del balneario de los Padres Palotinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Continuamos con la etapa reina, con m&aacute;s de 2.000 metros de desnivel acumulado. Esta vez finalizamos en Balmaseda, luego de pedalear por las laderas del Valle de Carranza y terminar con la subida que deja el Kolitza a la derecha para descender de nuevo hasta la capital de Enkarterri.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cerca de coronar la subida que lleva al Kolitza                            </span>
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                El Valle de Carranza, desde el Arman                            </span>
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        La cuarta etapa nos permiti&oacute; pedalear a la sombra del Txarlazo, mientras nos dirig&iacute;amos a Amurrio, previo paso por Ordu&ntilde;a. Finalmente, la vuelta a Bilbao tuvo premio: en vez de tomar el camino m&aacute;s corto, elegimos acercarnos hasta la parte alta del nacimiento del Nervi&oacute;n para bajar por el puerto de La Barrerilla y ya, por fin, poner rumbo al lugar del que salimos.
    </p><p class="article-text">
        Comenzar a pedalear desde casa me encanta. Nada de embalar la bici para meterla en ning&uacute;n transporte, nada de eso. Todo es m&aacute;s sencillo. Eso s&iacute;: hay que revisar la 'lista de necesarios'. &iquest;Nos dejamos algo? Bueno, sin nervios: pedalear por Bizkaia y &Aacute;lava supone que nunca te alejas demasiado de la supuesta civilizaci&oacute;n. As&iacute; que, &aacute;nimo. Hay que bajar hasta la estaci&oacute;n de metro de las Siete Calles. All&iacute; hemos quedado con el compa&ntilde;ero habitual de fatigas. Comenzamos ruta.
    </p><p class="article-text">
        Salimos de Bilbao por las v&iacute;as del colesterol. Nos pegamos a la r&iacute;a camino de Olabeaga y enseguida afrontamos la primera subida del d&iacute;a, la que nos conduce hacia el barrio de Saratxo por Sasiburu y pasa por Santa &Aacute;gueda. Antes de empezar, nos topamos con un conocido. &iquest;Qu&eacute;? A pasar el d&iacute;a, &iquest;no? No, no, vamos en ruta de cinco d&iacute;as. Subimos a Sasiburu, pasamos por la base del Eretza, bajamos a San Pedro de Galdames, luego subimos a Mello&hellip; Nos mira y nos cataloga en el grupo de mira que hay gente animada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una ruta por los alrededores de Bilbao es, b&aacute;sicamente, subir y bajar montes. Cada una de las cinco etapas supera los 1.500 metros de desnivel acumulado. Y una de ellas, la cuarta, como comentaba antes, pasa de los 2.000. Montes son montes, los tomas o los dejas. Los tomamos, los tomamos.
    </p><p class="article-text">
        Esta primera etapa nos regala un buen clima para pedalear. Tras bajar desde la base del Eretza, junto a su refugio, la ruta nos lleva hacia el valle del Barbad&uacute;n. Ah&iacute; hay un lugar especial, un tanto escondido a las miradas indiscretas. Junto a la ferrer&iacute;a del Pobal deslumbra un m&aacute;gico bosque de bamb&uacute;, &uacute;nico en esta parte del planeta. Ac&eacute;rcate y dime si eres capaz de resistirte a fotografiarlo. Imposible, &iquest;verdad? Un paraje diferente para llevarse en la retina este primer d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el Barbad&uacute;n toca subir de nuevo, esta vez hasta el Mello, uno de esos montes emblem&aacute;ticos de la zona. Pasamos p&aacute;gina; no hacemos escarnio de una ca&iacute;da en plena subida. Desde arriba solo queda bajar hasta Sopuerta. Nos espera un agradable alojamiento rural. La pandemia todav&iacute;a est&aacute; muy presente por todas partes. Es Semana Santa y hay turisteo, pero reducido a su m&iacute;nima expresi&oacute;n. Supongo que a esas alturas de pandemia, la palabra que mejor la define es miedo. Y mascarilla, claro, mascarilla.
    </p><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a amanece tambi&eacute;n precioso. Espectacular. Hacemos boca con la subida a Bezi por una carreterita que siempre me ha parecido encantadora. Cogemos la V&iacute;a Verde de los Montes de Hierro en la estaci&oacute;n de Traslavi&ntilde;a y bajamos en direcci&oacute;n de nuevo hacia Sopuerta. En Olabarrieta empalmamos con la subida hacia el barrio de Al&eacute;n. La orograf&iacute;a del terreno est&aacute; sometida a las heridas que dejaron las minas. Desde arriba se agradecen las vistas, pero m&aacute;s a&uacute;n en el siguiente tramo que nos deja en el Betaio. Al norte se ve el Cant&aacute;brico. Nosotros, en cambio, seguimos el track de la TransEuskalherria y nos dirigimos hacia el valle de Carranza. Claro que antes hay que bajar a Turtzioz y entrar en el Parque Natural del Arma&ntilde;&oacute;n. Otra buena subida, para qu&eacute; enga&ntilde;arnos. Es lo que hay. Para que el ascenso sea m&aacute;s llevadero, segregamos una cuantas endorfinas. Que no se diga que los humanos no tenemos recursos.
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                Antiguo cargadero de Olabarrieta                            </span>
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        Nos alojamos en el balneario de los Padres Palotinos. Aunque el edificio principal y las instalaciones no son nada del otro mundo, el lugar tiene su encanto. Los jardines de los alrededores te llenan los pulmones de melancol&iacute;a. Paseamos. Dejamos que los pensamientos fluyan. Todo en calma. &iquest;Has visto las previsiones del tiempo para ma&ntilde;ana? &iquest;Calma?
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a nos enga&ntilde;a. Pues no llueve. Espera, espera. Rodar en Semana Santa por estas latitudes tiene premio. En la subida inicial para dejar atr&aacute;s el valle comienza la lluvia. Nada fuera de lo normal. Calabobos. Calabobos durante toda la etapa. Sirimiri al poder. Verde, todo verde. Empapados hasta el tu&eacute;tano. Echamos mano de una dosis extra de endorfinas; no pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        Pedalear por las laderas que rodean el valle de Carranza es ir pasando barrios y m&aacute;s barrios. Pierdes la cuenta. Pierdes la toponimia. &iquest;No hab&iacute;amos pasado ya por aqu&iacute;? Seg&uacute;n parece, son 46 barrios en total. Eso s&iacute;, la iglesia de San Bartolom&eacute; de Aldeacueva y su cementerio anexo nos sobrecogen. La niebla, la bruma, la humedad. Otra vez la melancol&iacute;a. Balmaseda espera al otro lado de los montes. Aguantamos la tentaci&oacute;n de hacer cumbre en el Kolitza. La lluvia nos empuja de nuevo hacia el valle, ahora del Cadagua, ese r&iacute;o que cruzamos el primer d&iacute;a cerca ya de su desembocadura, a la altura de Burtze&ntilde;a. Un r&iacute;o, el Cadagua, que por all&iacute; lleva 'm&aacute;s mierda que agua'. Perd&oacute;n, siempre lo escuch&eacute; de peque&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                cementerio junto a la iglesia de San Bartolomé en Aldeacueva                            </span>
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            <span class="title">
                Cueva sumidero en Aldeacueva                            </span>
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        Llegamos arrugados de estar todo el d&iacute;a bajo el sirimiri. Las bicis piden a gritos un lavado. Cumplimos con las obligaciones y nos recogemos en el hospedaje que ofrece el antiguo convento de San Roque. Rezamos nuestras oraciones a Santa Biela del Carbono y ya, si eso, ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a. Por cierto, recuerdo que acababa de leer el primer libro de Guillaume Martin, 'S&oacute;crates en bicicleta', y andaba yo muy sensible con la 'ciclosof&iacute;a'.
    </p><p class="article-text">
        La cuarta y pen&uacute;ltima etapa nos saca de la cama con un ojo puesto en la ventana. Bueno, tampoco parece que el d&iacute;a pinte tan feo como ayer. Seguimos siendo fieles al track de la TransEuskalherria, que, camino de Ordu&ntilde;a, hace una breve incursi&oacute;n en la provincia de Burgos. Cosas de la ruta, que no sabe de fronteras. Seguimos hacia el embalse de Maro&ntilde;o por una zona muy agradable, con el Txarlazo ah&iacute; a la derecha, majestuoso. En Ordu&ntilde;a, la &uacute;nica poblaci&oacute;n de Bizkaia que ostenta el t&iacute;tulo de ciudad, paramos en una terraza, a dejar que sol nos acaricie, mientras cae un pintxo de tortilla. No solo de barritas energ&eacute;ticas y geles vive el ciclista. Y como no ha habido forma de encontrar alojamiento abierto en la 'ciudad'<em>, </em>el fin de etapa lo festejamos en Amurrio.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ya s&eacute; que de Amurrio a Bilbao son poco m&aacute;s de 30 kil&oacute;metros. Sin embargo, su versi&oacute;n ciclista nos obligaba a subir hasta la zona del nacimiento del Nervi&oacute;n para completar un peque&ntilde;o rodeo que se nos quedaba en 85 kil&oacute;metros. La ley de la l&iacute;nea recta como manera m&aacute;s corta de unir dos puntos no aplica.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, la etapa nos permite admirar unos paisajes que la justifican. Eso s&iacute;, hacia el mirador de la cascada de Goiuri hay que afrontar una subida inicial que se las trae. Sin embargo, todo el entorno de la Sierra S&aacute;lvada es fant&aacute;stico. Desde all&iacute; arriba uno siente que la ruta merece la pena. Inmortalizamos el momento con alguna que otra fotograf&iacute;a que se quedar&aacute; como fondo de pantalla en el ordenador durante un buen tiempo. Eso quiere decir que ten&iacute;a su encanto, &iquest;verdad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo queda bajar por un camino entretenido que caracolea en torno a la carretera del puerto de la Barrerilla hacia Amurrio. Ahora s&iacute;, ahora la directa. Treinta kil&oacute;metros despu&eacute;s, estamos en casa. La pandemia contin&uacute;a. Menos mal que hemos aprovechado esta ventana de cinco d&iacute;as. Tenemos suerte.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/valonia-paraiso-respira-ciclismo_1_9575990.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Valonia, un para&iacute;so que respira ciclismo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-castano-santo-arbol-milenario-testigo-grandes-hazanas_130_8911168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">En ruta por el Casta&ntilde;o Santo, un &aacute;rbol (casi) milenario testigo de grandes haza&ntilde;as</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/formentera-ultimo-paraiso-mediterraneo-pedales_1_9557257.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Formentera: el &uacute;ltimo para&iacute;so del Mediterr&aacute;neo, a pedales</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bici-bardenas-reales-navarra-paisaje-desertico-extrano-atractivo_1_9315555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">En bici por las Bardenas Reales de Navarra: un paisaje des&eacute;rtico extra&ntilde;o pero atractivo</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bilbao-bilbao-bicicleta-8-500-metros-desnivel-acumulado_1_9583088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2022 16:44:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Bilbao a Bilbao en bicicleta con 8.500 metros de desnivel acumulado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Bizkaia,Bilbao]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La volta a Girona en bicicleta: un día mar y al siguiente montaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/volta-girona-bicicleta-dia-mar-siguiente-montana_1_9185265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19599500-783c-47ee-acea-21c53ef159ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La volta a Girona en bicicleta: un día mar y al siguiente montaña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay oportunidad de pedalear por las estribaciones de los Pirineos, llegar hasta el Cap de Creus, rodar pegados a la costa, callejear por preciosos pueblos de origen medieval, dejarse caer por calas de postal, adentrarse por los 'corriols' y pistas de los bosques mágicos del Montseny o pasar una tarde admirando la obra del increíble Salvador Dalí</p><p class="subtitle">Más rutas - A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</p></div><p class="article-text">
        Tenemos suerte. Para quienes nos gusta pedalear, la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica es un territorio que ofrece una fant&aacute;stica variedad de alternativas. Disfrutamos de paisajes espectaculares en una costa diversa, contamos con paisaje monta&ntilde;oso, podemos rodar por rutas hist&oacute;ricas o disfrutar de un patrimonio cultural de primer orden. En esta geograf&iacute;a algunos lugares, no obstante, se han sabido hacer un hueco a&uacute;n m&aacute;s relevante, si cabe, para la comunidad cicloturista. Uno de ellos es Girona.
    </p><p class="article-text">
        Ya desde hace a&ntilde;os se congrega all&iacute; una buena lista de ciclistas profesionales. Como en tantas otras ocasiones, el clima juega mucho a su favor. Pero seguro que tambi&eacute;n tiene que ver con una apuesta institucional de promoci&oacute;n espec&iacute;fica del territorio. Nosotros, que somos m&aacute;s de monte o de carreteras de cuarto orden, ya sab&iacute;amos, por tanto, que el ciclismo de carretera hab&iacute;a fijado su mirada en Girona. Pero lo nuestro era otro tipo de ruta, m&aacute;s alejada del asfalto que piden las ruedas finas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta                            </span>
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        No era la primera ni la &uacute;ltima vez que ech&aacute;bamos mano de Wikiloc. Aunque en la actualidad Strava o Komoot quiz&aacute; se hayan hecho m&aacute;s populares, no hay que olvidar nunca lo que supuso &mdash;y sigue suponiendo&mdash; Wikiloc como plataforma para compartir rutas. Y ah&iacute; encontramos lo que busc&aacute;bamos: una ruta de nueve d&iacute;as (nosotros la hicimos en ocho) y algo m&aacute;s de 600 kil&oacute;metros, con un desnivel acumulado de 10.000 metros.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hicimos esta ruta, mi doctorado estaba en plena efervescencia. Y como la tesis doctoral tuvo que ver con el sector de la bici de monta&ntilde;a, pens&eacute; que estaba m&aacute;s que justificado este 'trabajo de campo'. Escrib&iacute; un post en el blog que ten&iacute;a abierto espec&iacute;ficamente para el doctorado y con semejante autoenga&ntilde;o dejamos tranquila la conciencia. Pies a los pedales y tira millas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio supimos que la ruta iba a ser variada. Es de lo que m&aacute;s agradezco. Prefiero este tipo de rutas en las que un d&iacute;a tienes el mar enfrente, otro disfrutas de las callejuelas de un pueblecito olvidado del mundo y al siguiente afrontas una subida por un bosque m&aacute;gico hasta hacer cumbre. En su momento escrib&iacute;a: &ldquo;Hay oportunidad de pedalear por las estribaciones de los Pirineos, llegar hasta el Cap de Creus, rodar pegados a la costa, callejear por preciosos pueblos de origen medieval, dejarse caer por calas de postal, adentrarse por los 'corriols' y pistas de los bosques m&aacute;gicos del Montseny o pasar una tarde admirando la obra del incre&iacute;ble Salvador Dal&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;amos nuestra ruta para comenzar y terminar en Viladrau. S&iacute;, donde el agua envasada. S&iacute;, donde la infanta Cristina y el joven Urdangar&iacute;n se citaban en sus d&iacute;as mozos con el benepl&aacute;cito y el pacto de silencio de la gente del pueblo, seg&uacute;n se dec&iacute;a. Ah, qu&eacute; tiempos. Hoy todo es cese temporal de la convivencia y trapicheos varios para llenar los bolsillos. En fin, que all&iacute; aterrizamos, en Viladrau, para comenzar a pedalear en una primera etapa que nos condujo por el imponente macizo de las Guilleries, previo paso por el pantano de Sau. Aviso: Rupit, a pesar del excesivo turisteo que proyectaba, y Tavertet son pueblos con mucho encanto.
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                La subida desde el pantano de Sau                            </span>
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        Nuestra primera etapa nos dej&oacute; en Cantonigr&ograve;s, lugar en el que s&iacute; o s&iacute; hay que bajarse hasta la Foradada, que para eso luce una cascada de las de postal. Esa bajada (a pie) implica luego el regreso, que punt&uacute;a para el premio de la monta&ntilde;a. No est&aacute; mal el caminito. En fin, los setenta kil&oacute;metros en cinco horas y 1.400 metros de desnivel acumulado fueron un buen aperitivo. No lo he dicho: pedale&aacute;bamos en 2017; hab&iacute;a esteladas al viento, todas y m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras una noche de f&uacute;tbol y gritos &mdash;la t&iacute;pica tranquilidad de un buc&oacute;lico pueblo de monta&ntilde;a&mdash;, retomamos la ruta. Hoy nos toca atravesar los bosques encantados de La Garrotxa, camino de Olot. El terreno es entretenido. Antes de llegar a Olot, nos acercamos al macizo de Aiats y, m&aacute;s adelante, desde la iglesia de San Pere de Falgars, aparecen a lo lejos las cumbres nevadas de los Pirineos. Luego llega la baja al 'pla' y all&iacute;, en un bar frecuentado por ciclistas, en Hostalets de Bas, descansamos un poco de la fatiga acumulada. La etapa termina, tras otro repecho, en Castellfolit de la Roca. Tiene un pared&oacute;n de los buenos este pueblo.
    </p><p class="article-text">
        El tercer d&iacute;a de ruta me trae recuerdos de la Transpirenaica. Eso s&iacute;, esta vez el pedaleo es en sentido contrario al de mi recorrido de anta&ntilde;o. La subida de la jornada nos deja en la ermita de Sant Andreu de Guitarriu y de nuevo aparecen los Pirineos nevados en el horizonte. Desde all&aacute; arriba comienza el progresivo acercamiento a la costa. El fin de etapa nos deja en Figueres, con visita obligada al museo de Salvador Dal&iacute;. Salvo que sea lunes, que es el caso. O sea, que otra vez ser&aacute;. De todas formas, Dal&iacute; nos va a seguir acompa&ntilde;ando, porque al d&iacute;a siguiente&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ruta iba a ser variada, lo que más agradezco. Prefiero este tipo de rutas en las que un día tienes el mar enfrente, otro disfrutas de las callejuelas de un pueblecito olvidado y al siguiente afrontas una subida por un bosque mágico hasta hacer cumbre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Toca dejarse acompa&ntilde;ar por el mar Mediterr&aacute;neo. Esto no quiere decir que no haya que afrontar sus buenas cuestas. Esta etapa, que nos lleva hasta un hotelito frente al mar en Roses, se ha ido hasta los 1.400 metros de desnivel acumulado. Vamos, lo que viene a ser 'normal'<em>.</em> Podr&iacute;amos hablar de pistas y caminos, de senderos y cuestas imposibles; incluso podr&iacute;amos hablar de ese sitio con magia, el Cap de Creus, o de Port Lligat. Pero va a ser que no. El recuerdo que me viene a la cabeza es la comilona en Cadaqu&eacute;s: un at&uacute;n exquisito y unas anchoas fin&iacute;simas, adem&aacute;s de las coquinas, gambas y calamares. La culpa la tuvo un amigo de Alberto, mi compa&ntilde;ero de pedaleo, que regentaba un restaurante all&iacute; en Cadaqu&eacute;s. Es dura, muy dura, la vida del ciclista.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente nos obsequia, por fin, con la etapa 'Verano Azul' que toda ruta digna de serlo debe incluir: apenas 200 metros de desnivel acumulado en 80 kil&oacute;metros. Atravesamos el Parc Natural dels Aiguamolls de l'Empord&agrave; y eso implica encontrarse a gentes con sus tr&iacute;podes a cuestas en busca de la fotograf&iacute;a de su vida a un p&aacute;jaro de los que habitan por la zona. Nosotros nos topamos con otro p&aacute;jaro, pero este era humano y de cuidado. Por error llegamos a una granja y quisimos atravesarla para cruzar al otro lado, donde podr&iacute;amos retomar nuestro 'track'. Pues ah&iacute; nos apareci&oacute; el due&ntilde;o, dispuesto a cargarse a los invasores. Si hubi&eacute;ramos estado en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, no habr&iacute;amos salido vivos de semejante defensa a ultranza de la propiedad privada. Pues nada, que tenga usted buen d&iacute;a, que se le est&aacute; agriando el car&aacute;cter y a esa edad lo mismo le da un disgusto el d&iacute;a menos pensado.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que Peratallada nos esperaba como fin de etapa. Un alojamiento encantador, con un pareja encargada realmente amable que nos facilita manguear las bicis y nos informa de que estrenamos habitaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La ermita de Sant Andreu de Guitarriu                            </span>
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        Peratallada es de esos pueblos con encanto que corren el riesgo de perecer de la idolatr&iacute;a al turista. Callejuelas empedradas, casonas, replacetas, un castillo o lo que queda de &eacute;l, todo arremolinado en un espacio reducido donde el tiempo sucede a ritmo lento. Pero hay otra cara de la moneda: la p&eacute;rdida de la vida original para dar paso a otra hasta cierto punto postiza, obligada por lo que el visitante espera. Y as&iacute;, en la t&iacute;pica tienda de artesan&iacute;a, convive el original con la copia y lo aut&eacute;ntico con lo descaradamente vulgar. Es lo que hay.
    </p><p class="article-text">
        Peratallada, Pals y Monells son tres pueblos a los que uno enseguida hace hueco en la memoria. Claro que este &uacute;ltimo a&ntilde;ade otro recurso para la nemotecnia. All&iacute; rodaron 'Ocho apellidos catalanes', la secuela de los vascos, con mi admirado Berto Romero de por medio. En fin, otra etapa con una menor exigencia f&iacute;sica. Esta vez, sobre todo, por el kilometraje. Lleg&aacute;bamos a Girona y pensamos que mejor lo hac&iacute;amos en una etapa m&aacute;s corta de lo habitual, para disfrutar de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El disfrute quiz&aacute; qued&oacute; condicionado por los millones y millones de turistas que estaban metidos all&aacute; dentro. Y no es lo mismo, por supuesto. 'Oz&uacute;, c&oacute;mo estaba la plaza; abarrot&aacute;'. R&iacute;ete t&uacute; del D&uacute;o Sacapuntas. Ya quer&iacute;a yo haber visto al caballo de Jaime Lannister en la sexta temporada de 'Juego de Tronos' subir por las escaleras de la catedral. Imposible no, lo siguiente. En cualquier caso, nos dio tiempo a callejear por Girona y disfrutar de un documental sobre el sonido Sabadell y la m&uacute;sica de baile de los ochenta, presentado por &Aacute;ngel Casas. Buen material para gente de nuestra edad, &iquest;no?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Girona                            </span>
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        Volviendo a la ruta, esta Volta a Girona inclu&iacute;a una peque&ntilde;a trampa. La pen&uacute;ltima etapa la termin&aacute;bamos en Calella, provincia de Barcelona. Por poco, pero al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar. Desde Girona capital, el camino nos condujo de nuevo a la costa en Lloret de Mar. All&iacute; hab&iacute;amos quedado con un buen amigo que nos actualiz&oacute;, entre otras, sobre las cifras del turismo. En torno a las 200.000 almas se juntan all&iacute; en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Calella signific&oacute; otro ba&ntilde;o de multitudes. Viernes Santo es Viernes Santo. Sobrevivimos como pudimos y nos sometimos a una abundante ingesta de prote&iacute;nas en un restaurante argentino, para terminar con dignidad la &uacute;ltima y m&aacute;s exigente etapa de las ocho que pedaleamos, la que nos devolv&iacute;a al lugar del que salimos, a Viladrau.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello hay que adentrarse en el Parc del Montnegre i el Corredor hasta llegar a Hostalric. El pueblo estaba de festejo medieval y hubo que tomar algo extramuros, porque dentro era imposible. Ya solo quedaba subir hasta el Coll de Ravell y luego caer finalmente a Viladrau. Y fue llegar al mismo hotel del que partimos, ducharse y al de poco ver c&oacute;mo se desplomaba el cielo sobre el pueblo. Cay&oacute; una tormenta de las buenas. Ocho d&iacute;as de pedaleo al sol con este final. Tuvimos suerte, &iquest;verdad?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>en este enlace</strong></span></a>; y aqu&iacute; te dejamos una selecci&oacute;n de sugerencias:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/penitencia-ginebra-bilbao-bicicleta-via-podiensis_1_9107032.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una penitencia como cualquier otra: de Ginebra a Bilbao por la v&iacute;a Podiensis</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/huerta-orihuela-bicicleta-mano-miguel-hernandez_130_9066000.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">La huerta de Orihuela, en bicicleta y de la mano de Miguel Hern&aacute;ndez</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-jamon-iberico-bicicleta-huelva-sierra-tentudia_1_9004112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">La ruta del jam&oacute;n ib&eacute;rico: por Huelva y la sierra de Tentud&iacute;a</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/volta-girona-bicicleta-dia-mar-siguiente-montana_1_9185265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Aug 2022 17:50:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La volta a Girona en bicicleta: un día mar y al siguiente montaña]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Segovia en bicicleta: sintiendo en la cara el frío de enero en Castilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/segovia-bicicleta-sintiendo-cara-frio-enero-castilla_1_9109229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8810ed4-33ff-46d4-8aab-40db6689e645_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Segovia en bicicleta: sintiendo en la cara el frío de enero en Castilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En invierno esta región es como un imán y la ruta, desde el punto de vista del 'track' que se había de seguir, no tiene mucho problema</p><p class="subtitle">Las 'inventaron' los Países Bajos y ahora la mitad de los países europeos tienen una: así son las estrategias ciclistas</p></div><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos d&iacute;as, las temperaturas en Segovia han superado los 36 grados. En enero, sin embargo, hace fr&iacute;o, mucho fr&iacute;o. &iquest;Cu&aacute;nto? Cuando quedaron cuatro d&iacute;as libres en la agenda y decidimos pedalear por tierras segovianas, seis o siete grados bajo cero para empezar cada jornada. Y lo m&aacute;s dif&iacute;cil de entender es lo bien que lo pasamos.
    </p><p class="article-text">
        No era la primera vez que hac&iacute;a algo parecido. Vamos, que mi reincidencia debe tener alg&uacute;n anclaje en la personalidad profunda. Ya le gustar&iacute;a a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/sigmund-freud-inedita-faceta-hipnotizador_1_3644636.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sigmund Freud</a> sentarse un rato conmigo y hacerme charlar sobre la realizaci&oacute;n inconsciente de deseos y las pulsiones que me llevan a disfrutar pedaleando a semejantes temperaturas. Pero ya se sabe: la felicidad va por barrios y cada cual echa mano de lo que puede.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta por Segovia                            </span>
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        La ruta, desde el punto de vista del 'track' a seguir, no ten&iacute;a mucho problema. Todo era cuesti&oacute;n de localizar alguna que me permitiera disfrutar del fr&iacute;o castellano. Si soy sincero, no me plante&eacute; demasiadas exigencias. Bueno, que hiciera uso de pistas y caminos por los que lucir la bici de monta&ntilde;a, que fuera circular y que me condujera tambi&eacute;n por pueblos con historia. Tampoco era tan dif&iacute;cil, &iquest;no? Como tantas otras veces, me encomend&eacute; a san Wikiloc, se obr&oacute; el milagro en forma de Transegoviana y, ya puestos, quise estirar un poco m&aacute;s el prodigio y comenzar la ruta en Milagros, que no es Segovia, pero est&aacute; a las puertas y me daba una opci&oacute;n de alojamiento c&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute;bamos el 2 de enero de 2019. Primera hora de la ma&ntilde;ana y, por suerte, &ldquo;solo&rdquo; hay tres grados bajo cero. Nade de seis o siete. Adem&aacute;s, como ya sab&eacute;is, a cero grados se alcanza el equilibrio: ni fr&iacute;o ni calor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salimos por una pista paralela a la autov&iacute;a N-1. Hay que cruzar el l&iacute;mite provincial y entrar en Segovia, que espera all&aacute;, arriba de la cuesta, en concreto en Honrubia de la Cuesta. La t&iacute;pica toponimia que no oculta nada, &iquest;verdad? Con fr&iacute;o, se agradece subir. Con fr&iacute;o duele bajar. Pero es lo que hay. Tras coronar, entramos en ese tipo de pista de color rojizo que tan bien conocemos los velocipedistas de monte. La arcilla es la arcilla. Virgencita, virgencita, que no le d&eacute; por llover.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me encomendé a san Wikiloc, se obró el milagro en forma de Transegoviana y, ya puestos, quise estirar un poco más el prodigio y comenzar la ruta en Milagros, que no es Segovia, pero está a las puertas y me daba una opción de alojamiento cómodo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mis rutas de invierno son momentos de Cola-Cao. Vaya por delante que no lo tomo habitualmente, pero qu&eacute; quer&eacute;is que os diga: ponte a bajo cero con la bici y cuando, por fin, paras en un bar, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vas a pedir?&rdquo; &ldquo;Por favor, &iquest;me pone un Cola-Cao bien, pero bien caliente?&rdquo;. Porque esa es otra: cuando te ven entrar en el bar y fuera hace un fr&iacute;o del carajo, lo que b&aacute;sicamente siente la gente por ti es pena, una pena infinita. As&iacute; que Fuentesa&uacute;co inaugur&oacute; la tambi&eacute;n denominada Ruta del Cola-Cao. Segovia en enero es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, llegamos a Fuentidue&ntilde;a. Es obligado pasar por los alrededores del castillo y su necr&oacute;polis medieval. Que no se diga que los cad&aacute;veres no est&aacute;n bien aireados. Con este fr&iacute;o y la brisa heladora, se ten&iacute;an que conservar de maravilla. Ya, ya, pero luego Lorenzo en pleno verano har&aacute; estragos, &iquest;no? Bueno, dej&eacute;monos de muertos medievales, que nadie nos ha invitado a la fiesta. Vamos para Cu&eacute;llar, que all&iacute; s&iacute; que hay un buen 'Exin Castillos' y ser&aacute;, adem&aacute;s, nuestro primer final de etapa. Por fin, a la una del mediod&iacute;a sale el sol. Gloria bendita, sentados junto a la pared de un convento. &Eacute;xtasis. Pura m&iacute;stica del pedal invernal en Castilla.
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                El castillo de Coca, bañado por la niebla                            </span>
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        La ma&ntilde;ana del segundo d&iacute;a nos obsequia con el premio gordo. Seis bajo cero y una niebla de esas que es pura alegr&iacute;a. Hay que animarse como sea. Vale, a las doce ya ha subido a cuatro bajo cero y parece que la niebla empieza a despejar. Fiesta por todo lo alto. En cualquier caso, las plantillas calefactables para los pies son un invento apote&oacute;sico. Luego, las tres capas de camiseta t&eacute;rmica, chaqueta ligera y la chaqueta de Goretex cumplen su funci&oacute;n. Si a esto le a&ntilde;ades una dosis adecuada de convicci&oacute;n personal y autoenga&ntilde;o &mdash;pod&iacute;a ser peor y ponerse a nevar&mdash;, la ruta empieza a ser agradable. Que conste que la cencellada es espectacular. Hay que fotografiarla a toda costa y no ve&aacute;is lo que supone quitarse los guantes y verte unos dedos que casi ya ni lo son. Tiene su aquel fotografiar en estas condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Enlazamos con una v&iacute;a del Camino de Santiago. Como todo el mundo sabe, es imposible hacer una ruta de larga distancia en bici dentro de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica sin toparse con flechas amarillas. Hasta ahora no se sabe de nadie que lo haya conseguido. Dejamos atr&aacute;s Coca y Carbonero de Haus&iacute;n, hacemos trampa por un atajo hacia Pe&ntilde;arrubias de Tir&oacute;n y, por fin, llegamos a Tur&eacute;gano. Entre campos abiertos y suaves lomas, el camino nos regala un fangal incomprensible. &iquest;Os acord&aacute;is de la arcilla? Pues algo parecido, pero de color m&aacute;s gris&aacute;ceo. &iexcl;Menos mal! &iexcl;Hay estaci&oacute;n de servicio con lavadero! &ldquo;Lo siento, el sistema de lavado est&aacute; estropeado por las bajas temperaturas&rdquo;. Miseria. Plan B: a una fuente y que sea lo que Dios quiera. El milagro del d&iacute;a, no obstante, es el suelo radiante de la posada en la que me hospedo. Se me caen las l&aacute;grimas de placer. El mundo es maravilloso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Plaza Mayor, una estampa típica de Sepúlveda                            </span>
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        El tercer d&iacute;a de ruta nos llevar&aacute; hasta Riaza. Toca, adem&aacute;s, hoyar el recinto amurallado de Pedraza. El panorama ha cambiado. Nada de niebla. Desde primera hora luce el sol. Lo siento, pero es un bluf. Vaya mierda de sol. Siete bajo cero y sol. Valiente cantama&ntilde;anas. Para eso, que ni salga. Verg&uuml;enza deber&iacute;a darle. Dec&iacute;a que Pedraza quedaba en el camino. Ni un alma all&aacute; arriba. &iquest;Qui&eacute;n va a salir con semejante desplome de las temperaturas? Seguimos: Orejanilla, Valleruela de Sep&uacute;lveda y, por fin, Villar de Sobrepe&ntilde;a. Aqu&iacute; se coge una encantadora senda junto al r&iacute;o Durat&oacute;n hasta alcanzar el puente de Talcano, a los pies de Sep&uacute;lveda 'city'. Arriba, en el 'down town', otro Cola-Cao en una terracita al sol. Continuamos hasta nuestro fin de etapa en Riaza, pero antes enlazamos con la Ca&ntilde;ada Real Segoviana. Por donde antes pasaban ovejas ahora pasan ciclistas. Cosas del progreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima jornada, cerramos el bucle y regresamos a Milagros &mdash;que haberlos, haylos&mdash;, donde hab&iacute;amos dejado el coche. Nuestra particular trashumancia nos conduce a trav&eacute;s de la Ca&ntilde;ada Real Soriana Occidental, un tramo estupendo repleto de charcos helados. Crac, crac, crac. Tras algo m&aacute;s de veinte kil&oacute;metros, llegamos a Ayll&oacute;n. El term&oacute;metro de la plaza se empe&ntilde;a en insultarme: &ldquo;Te recuerdo que estamos a seis bajo cero, imb&eacute;cil&rdquo;. Lo &uacute;nico que se me ocurre es meterme un pincho de tortilla en una tasca de la plaza. &ldquo;&iquest;Se lo caliento?&rdquo;. No, me lo sacas un rato a la fresca y luego, si eso, ya lo ingerimos cual helado de tortilla. Qu&eacute; gracioso el camarero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrada a las Hoces de Riaza                            </span>
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        Queda poco para terminar la ruta. Maderuelo invita a callejear. Abajo, el embalse de Linares del Arroyo echa humo. La sensaci&oacute;n de fr&iacute;o sigue aqu&iacute;. Estoy pesado, &iquest;verdad? Encuentro otro establecimiento abierto. Cola-Cao de mis amores. Ya solo hay que pedalear por las hoces del Riaza mientras los buitres andan a lo suyo. Alcanzada la ermita del Casuar, subo hasta Montejo de la Vega de Serrezuela y luego pedaleo &aacute;gil en bajada por una zona cultivada, gracias a que el r&iacute;o Riaza, de repente, se vuelve amable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, no ha sido para tanto, &iquest;no? &iquest;Te animas? Yo, confieso, soy repetidor. El fr&iacute;o conserva, no lo olvides. Castilla en invierno es como un im&aacute;n. Hasta la pr&oacute;xima ruta. Rodamos suave suave.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha gustado esta ruta? Puedes encontrar&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas m&aacute;s en este enlace</a>; estas son&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">algunas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-pedales-sendero-rio-lea_130_8948297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta a pedales por el sendero del r&iacute;o Lea</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/granada-oasis-disfrutar-cicloturismo_130_8928533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Granada, un oasis para disfrutar del cicloturismo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-castano-santo-arbol-milenario-testigo-grandes-hazanas_130_8911168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">En ruta por el Casta&ntilde;o Santo, un &aacute;rbol (casi) milenario testigo de grandes haza&ntilde;as</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/segovia-bicicleta-sintiendo-cara-frio-enero-castilla_1_9109229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jun 2022 19:23:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Segovia en bicicleta: sintiendo en la cara el frío de enero en Castilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segovia,Castilla y León,Rutas,Rutas por montaña,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una penitencia como cualquier otra: de Ginebra a Bilbao en bicicleta por la vía Podiensis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/penitencia-ginebra-bilbao-bicicleta-via-podiensis_1_9107032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c2a75cb-3722-4c0b-860f-feba2f227c5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una penitencia como cualquier otra: de Ginebra a Bilbao en bicicleta por la vía Podiensis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque seguramente en 2006 no se contaba con la misma infraestructura que en 2022 para pedalear por rutas balizadas, cualquier vía del Camino de Santiago ha sido siempre sinónimo de “ruta fácil de seguir”</p><p class="subtitle">Salud - Sobrepeso y obesidad: la bicicleta como herramienta excelente para atajar un problema de salud</p></div><p class="article-text">
        Hay que escarbar en la memoria. Estamos en 2006. S&iacute;, ya tengo una bici de doble suspensi&oacute;n; era un adelantado a la &eacute;poca. Todav&iacute;a no se ve&iacute;a a mucha gente con semejante artefacto. Pero no, todav&iacute;a no llevaba GPS en la bici. &iquest;Eso qu&eacute; supon&iacute;a? Pues supon&iacute;a, por ejemplo, un manillar con mapas a la vista para intentar no perderse demasiado. Fotocopias en papel. &iexcl;Qu&eacute; tiempos!
    </p><p class="article-text">
        He repasado las cr&oacute;nicas que escrib&iacute; en su d&iacute;a en mi blog y las he actualizado. Eran tiempos en los que hab&iacute;a que localizar cibercaf&eacute;s, bibliotecas, tiendas de ordenadores y otros tugurios para mantener al d&iacute;a la bit&aacute;cora del viaje en Internet. Nada de smartphones con conexi&oacute;n 4G, 5G ni nada similar. Se sufr&iacute;a para publicar. Teclados inh&oacute;spitos (la &ntilde; ausente del abecedario franc&eacute;s) y precios a veces desorbitados por unos tristes minutos de conexi&oacute;n. Tax&iacute;metro en marcha y a escribir como buenamente pod&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los detalles de la ruta                            </span>
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        Claro que jugaba con ventaja. Aunque seguramente en 2006 no se contaba con la misma infraestructura que en 2022 para pedalear por rutas balizadas, cualquier v&iacute;a del Camino de Santiago ha sido siempre sin&oacute;nimo de &ldquo;ruta f&aacute;cil de seguir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un par de a&ntilde;os antes hab&iacute;a llevado a cabo mi primer intento. Me fui hasta Le Puy-en-Velay y desde all&iacute; comenc&eacute; a pedalear con la idea de terminar la ruta en Bilbao a trav&eacute;s de la v&iacute;a Podiensis. Sin embargo, una tendinitis en la rodilla me tumb&oacute; al quinto d&iacute;a y aquel proyecto tuvo que finalizar en Cahors.
    </p><p class="article-text">
        Desde Francia llegan cuatro grandes v&iacute;as del Camino de Santiago. Si las repasamos de oeste a este, una, la m&aacute;s pegada a la costa atl&aacute;ntica, es la que pasa por Tours y enlaza en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica con nuestro Camino del Norte, ese del que escribimos en el n&uacute;mero anterior de la revista. Hacia el este, una segunda v&iacute;a procede de Vezelay. Despu&eacute;s viene la que toma como referencia Le Puy-en-Velay y, finalmente, la cuarta, la m&aacute;s conocida, es la que viene de Arles, en la Provenza, muy cerca de la costa mediterr&aacute;nea. De estas alternativas, una de las m&aacute;s populares, no cabe duda, es la v&iacute;a Podiensis, la que viene de Le Puy-en-Velay y que pasa tambi&eacute;n por Conques, otra de las mecas de la peregrinaci&oacute;n jacobea en el pa&iacute;s vecino.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe title="Las rutas" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-xRm06" src="https://datawrapper.dwcdn.net/xRm06/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="262"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Pues bien, como ya sabemos que el ciclista es el &uacute;nico animal capaz de tropezar n veces con la misma piedra, no pude sino repetir el intento de la v&iacute;a Podiensis. Y como penitencia extra, nada de comenzar en Le Puy-en-Velay. Mejor a&ntilde;adir kil&oacute;metros a la ruta e inaugurarla en Ginebra (Suiza). A fin de cuentas, el GR-65 (el GR que incluye todas las v&iacute;as citadas) contaba con una variante que sal&iacute;a de all&iacute; y que se suele conocer como la v&iacute;a Gebennensis. As&iacute; pues, como Francia es, sobre todo, 'un pa&iacute;s balizado', all&aacute; que me anim&eacute;: pedalear&iacute;a desde el lago Leman con su flamante 'jet d&rsquo;eau' hasta el Botxo. Unos 1.500 kil&oacute;metros. Vamos, como el t&iacute;pico d&iacute;a que sales a por el pan con la bici y te l&iacute;as. Una forma como otra cualquiera de practicar franc&eacute;s.
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                Camino de Les Abrets, con lagos bucólicos                            </span>
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        El viaje de ida, desde Hendaya hasta Ginebra, fue todo en tren. Tengo escaneado el billete: salida en el Corail Lunea 4678<em> </em>el 14 de julio de 2006 (fiesta nacional en Francia) a las 18:31 y llegada prevista al d&iacute;a siguiente a las 8:54. La reserva dec&iacute;a: &ldquo;Adulte, Non Fumeur, Classe 2, Voit 87, Place No 23, V&eacute;lo&rdquo;. Fue as&iacute; como, con precisi&oacute;n milim&eacute;trica y un transbordo en Lyon, llegamos a Ginebra. Solo quedaba volver poco a poco en bici; prisa no hab&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fueron en total 18 etapas. Recuerdo que no llevaba precisamente muy buena forma, as&iacute; que mi idea era ir de menos a m&aacute;s. En rutas largas, si las haces con cabeza, cada d&iacute;a que pasa te va regalando una mejor condici&oacute;n f&iacute;sica. O sea, se trataba de pedalear unas etapas iniciales m&aacute;s llevaderas y luego ya las ir&iacute;amos complicando. Traducido: en mi primer d&iacute;a, Ginebra-Bessey en 'solo' 108 kil&oacute;metros. &iquest;De menos a m&aacute;s? &ldquo;Julen, &iquest;a qui&eacute;n quieres enga&ntilde;ar?&rdquo;.<em> </em>A ver, a ver, no fue mi culpa que el pueblo elegido como final de etapa estuviera en fiestas y no hubiera una triste cama libre a la que arrastrar el cuerpo. La primera en la frente. Hubo que buscar un plan B y a&ntilde;adir unos cuantos kil&oacute;metros al plan original. En fin, las cosas hay que tom&aacute;rselas como vienen.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras cuatro etapas supusieron la dosis extra respecto al plan anterior, aquel que hab&iacute;a intentado dos a&ntilde;os antes. Esta vez, por tanto, llegu&eacute; a Le Puy-en-Velay con 360 kil&oacute;metros en las piernas y curiosamente en circunstancias parecidas: una tormenta en toda regla. Este tramo desde Ginebra es solitario en gran parte. Vi peregrinos a cuentagotas, aunque tambi&eacute;n debo decir que eleg&iacute; algunos tramos alternativos de asfalto. Le Puy-en-Velay es, l&oacute;gicamente, el lugar de salida oficial de la v&iacute;a Podiensis. En consecuencia, solo a partir de ah&iacute; se encuentran hordas peregrinas. Que no, que no; a excepci&oacute;n del tramo que se aproxima a Conques, esta v&iacute;a del Camino de Santiago es much&iacute;simo m&aacute;s tranquila que las opciones peninsulares: cuanto m&aacute;s cerca de la tumba del santo, m&aacute;s bullicio y algarab&iacute;a. La v&iacute;a Podiensis es un remanso de paz.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En rutas largas, si las haces con cabeza, cada día que pasa te va regalando una mejor condición física. O sea, se trataba de pedalear unas etapas iniciales más llevaderas y luego ya las iríamos complicando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Volviendo a la ruta, mis recuerdos se han quedado fijados en algunos lugares concretos. Por ejemplo, las planicies del Aubrac, herbosas, onduladas y sin apenas &aacute;rboles. Las aprovechan en invierno como pistas de esqu&iacute; de fondo. A unos 1.300 metros de altitud recuerdo un terreno encantador para pedalearlo sin prisa. La otra cara de la moneda eran los valles. En especial el del r&iacute;o Lot. Desde el Aubrac se descend&iacute;an mil metros hasta St-Come d&rsquo;Olt. Muy agradable cuando, como me sucedi&oacute; a m&iacute;, el viaje coincide con una ola de calor.
    </p><p class="article-text">
        Tengo en la retina todav&iacute;a una imagen del puls&oacute;metro (entonces llevaba un Polar de mu&ntilde;eca) cuando marcaba 45 grados. Quedaba poco para alcanzar Figeac y casi muero en el intento. El mismo d&iacute;a que me permiti&oacute; callejear a primera hora y con temperatura agradable por Conques, me 'regal&oacute;' aquel suplicio vespertino. Si el descenso hacia St-Come d&rsquo;Olt en el valle del Lot hab&iacute;a sido fant&aacute;stico, este segundo hacia el mismo valle, ahora camino de Figeac, consisti&oacute; en pedalear frente a un inmisericorde secador de pelo que expulsaba aire caliente como si no hubiera un ma&ntilde;ana.
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                Girasoles al borde del camino que sigue la ruta                            </span>
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        La ruta fue tambi&eacute;n sin&oacute;nimo de maizales y girasoles. Pedalear a cotas bajas entre suaves colinas ofrec&iacute;a esta diversi&oacute;n. Los maizales te pod&iacute;an provocar alguna que otra inquietud, si la imaginaci&oacute;n echaba mano de cierta pel&iacute;cula de terror. En cambio, los girasoles ofrec&iacute;an casi siempre una versi&oacute;n muy alegre y fotog&eacute;nica. Claro, solo hac&iacute;a falta sol, pero aquel verano de 2006 no se qued&oacute; precisamente corto a la hora de ofrecer a la piel oportunidad de generar vitamina D.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra buena experiencia tuvo que ver con los albergues. Aunque mi opci&oacute;n de alojamiento suele ser otra, tuve la oportunidad de hacer noche, por ejemplo, en el encantador 'g&icirc;te'<em> </em>de Castet-Arrouy. Limpieza exquisita, hu&eacute;spedes amables, tranquilidad, unas instalaciones muy bien mantenidas; en fin, si todos los albergues fueran este, no tendr&iacute;a duda en usarlos m&aacute;s a menudo. Lo comento porque &mdash;aunque de todo habr&aacute;, por supuesto&mdash; las v&iacute;as masificadas del Camino de Santiago quiz&aacute; traigan consigo otro tipo de experiencias. Pero para gustos est&aacute;n los colores. Ser&aacute; que estoy hecho un 'se&ntilde;or&oacute;n'.
    </p><p class="article-text">
        El paso de los Pirineos se lleva a cabo a trav&eacute;s del puerto de Somport, en lo que se ha convenido en denominar Camino de Santiago Aragon&eacute;s. Lo recuerdo como una enorme subida por el lado franc&eacute;s, con noche en el H&ocirc;tel des Voyageurs en Urdos, a menos de diez kil&oacute;metros de la cima. El enorme t&uacute;nel que la atraviesa queda para los veh&iacute;culos a motor. Mis dos piernas tuvieron que pedalear por la vieja carretera nacional bastante por encima de la cota a la que queda el t&uacute;nel. Y si dec&iacute;a que era enorme la subida por el lado franc&eacute;s, tambi&eacute;n lo ser&iacute;a la bajada hasta Jaca. Todo lo que se sube, se baja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pueblos abandonados a la salida de Jaca                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Desde Jaca hasta Bilbao la opci&oacute;n fue sencilla: dar buena cuenta de las flechas amarillas que conduc&iacute;an a Sang&uuml;esa y luego m&aacute;s adelante enlazar en Puente La Reina con el concurrido Camino Franc&eacute;s. Porque si eso sucede en verano, son palabras mayores. La autopista hacia Santiago de Compostela re&uacute;ne un tr&aacute;fico denso en comparaci&oacute;n con la ruta desde Ginebra por la v&iacute;a Podiensis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hubo tiempo de pasar por Torres del R&iacute;o y pernoctar all&iacute; a cuerpo de rey. La culpa fue de los padres de un amigo, que ten&iacute;an casa en el pueblo. Solo quedaban dos etapas: una termin&oacute; en Haro;&nbsp;poco antes, en Santo Domingo de la Calzada, dije adi&oacute;s definitivamente al Camino de Santiago. La &uacute;ltima etapa, la decimoctava, me devolvi&oacute; al lugar del que part&iacute;: el garaje de mi casa en Bilbao.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha gustado esta ruta? Puedes encontrar&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas m&aacute;s en este enlace</a>; estas son&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">algunas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vias-verdes-euskadi-felicidad-golpe-pedal_1_9085762.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Las v&iacute;as verdes de Euskadi: felicidad a golpe de pedal</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/paseo-bici-rincones-reconditos-parque-natural-gorbeia_130_8902777.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un paseo en bici por los rincones rec&oacute;nditos del parque natural de Gorbeia</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/turismo-bici-ciudad-barcelona_1_8732581.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Turismo sobre la bici por la ciudad de Barcelona</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bici-vinedos-rioja-tradicion-gastronomia-enoturismo_130_8691504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta en bici por los vi&ntilde;edos de La Rioja: tradici&oacute;n, gastronom&iacute;a y enoturismo</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/penitencia-ginebra-bilbao-bicicleta-via-podiensis_1_9107032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2022 19:45:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una penitencia como cualquier otra: de Ginebra a Bilbao en bicicleta por la vía Podiensis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suiza,Bilbao,Bizkaia,Euskadi,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b56abdc-c37b-46a1-8f26-2e4693738782_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Camino del Norte (o de la Costa) va pegado al Cantábrico y entra en la península Ibérica por Irún</p><p class="subtitle">Más - La ruta del jamón ibérico, en bicicleta: por Huelva y la sierra de Tentudía</p></div><p class="article-text">
        Santiago de Compostela, 24 de julio de 2013, v&iacute;spera de la festividad del patr&oacute;n. Un tren Alvia que hace la ruta Madrid-Ferrol toma a 191 kil&oacute;metros por hora una curva en la que la velocidad m&aacute;xima es de 80, descarrila y, en consecuencia, 80 personas fallecen y 144 resultan heridas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel 24 de julio yo pedaleaba entre Tineo y Grandas de Salime; cumpl&iacute;a quiz&aacute; la etapa m&aacute;s bella de las que recorr&iacute; en aquel viaje a Santiago por el Camino del Norte primero y el Camino Primitivo despu&eacute;s. All&iacute;, en Grandas de Salime, un peque&ntilde;o pueblo que, entre otras cosas, cuenta con un encantador museo etnogr&aacute;fico, supe del accidente. Me quedaban tres etapas hasta la tumba del ap&oacute;stol. Pero ya veis que en Santiago no solo me esperaba la tumba del ap&oacute;stol. El destino a veces te reserva curiosas sorpresas. El coraz&oacute;n se me encogi&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El recorrido que sigue la ruta                            </span>
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        Fue aquel un viaje casi improvisado. De repente, como sin querer, me encontr&eacute; con una 'ventana' de diez d&iacute;as para pedalear. Terminaba el mes de julio y semejante regalo no se pod&iacute;a desaprovechar. Santiago de Compostela es un destino al que se puede llegar por muchos y diversos caminos. La casualidad ha querido que uno de ellos pase por aqu&iacute;, por Bilbao, la ciudad donde vivo. Y, claro, como quiera que todos esos caminos, si de algo pueden presumir, es de se&ntilde;alizaci&oacute;n, all&aacute; que nos fuimos con la bici de monte. Todo consist&iacute;a en seguir las flechas amarillas. As&iacute; de f&aacute;cil. No hab&iacute;a p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, de Bilbao a Santiago de Compostela, si sigues el Camino del Norte, te enfrentar&aacute;s a una gran decisi&oacute;n. &iquest;Por Gij&oacute;n o por Oviedo? &iquest;Sigo por el Camino del Norte junto al mar o abandono la l&iacute;nea de costa y tomo el Camino Primitivo, que por Tineo lleva hacia el Camino Franc&eacute;s? La pregunta es innecesaria porque el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo ya te ha dado la respuesta antes de tiempo, &iquest;verdad? Somos primitivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las vistas desde un punto de la ruta en bicicleta                            </span>
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        Me encanta partir de viaje desde casa. Nada de meter la bici en el coche, tren, autob&uacute;s ni avi&oacute;n. Nada de nada. Solo hay que bajar a la calle y dar pedales. Ya ha comenzado el viaje. Qu&eacute; placer.
    </p><p class="article-text">
        El Camino del Norte (o de la Costa) va pegado al Cant&aacute;brico y entra en la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica por Ir&uacute;n. Desde Bilbao me salieron diez etapas con finales en la playa de Berria (junto a Santo&ntilde;a), Santillana del Mar, Llanes, Villaviciosa, Oviedo, Tineo, Grandas de Salime, Lugo, Sobrado dos Monxes y, finalmente, Santiago de Compostela. Me lo tom&eacute; con calma. Solo llevaba encima la mochila y una ri&ntilde;onera,&nbsp; sin alforjas ni transport&iacute;n. De hecho, fue mi primera ruta solo con mochila. Desde entonces todas han sido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Salir de casa significa recorrer terreno conocido. Como buen peregrino, llevaba mi credencial, pero tampoco fui constante sell&aacute;ndola. No me hospedaba en albergues y mi fe religiosa hace tiempo que huy&oacute; a no se sabe d&oacute;nde. Total, que no soy de los que hacen cola para sellar la Compostela. Pero, eso s&iacute;, seguir las flechas amarillas se me da bastante bien. Siempre que sea pedaleando.
    </p><p class="article-text">
        La primera etapa me llev&oacute; hasta Berria. Primera etapa y primer incidente: tuve que cambiar una de las dos cubiertas en una tienda de bicis de Santo&ntilde;a porque el calor le hab&iacute;a provocado unos abombamientos con muy mala pinta. La tarde me dej&oacute; pasear por la playa de Berria. Al lado, el penal de El Dueso. Vacaciones al sol y vacaciones a la sombra. Una pared&oacute;n tremendo separa los dos ambientes. Porque no, no son vacaciones equiparables.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vistas del mar desde el camino por el que transcurre la ruta                            </span>
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        Para llegar a Santo&ntilde;a hay que coger un barquito desde Laredo. Para llegar a Santander hay que coger un barquito desde Somo. Dos etapas, dos trayectos en barco. Cosas del Camino del Norte. Ir pegado al mar tiene estas cosas. Azul a la derecha y montes a la izquierda. Un pedaleo tranquilo, aunque la marabunta de peregrinos a pie se deja notar. Bueno, tanto como marabunta puede que no, pero en Pobe&ntilde;a, por ejemplo, me contaba la hospitalera que hab&iacute;a alojado a cuarenta peregrinos cuando el espacio te&oacute;rico era para veinte. Milagros, haberlos haylos, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        En Santander, segunda etapa, ya veo que el pretibial anterior de mi pierna derecha est&aacute; avisando. Bueno, un farmac&eacute;utico me vende ibuprofeno en 'roll-on' y de paso me somete a terapia motivacional. No tengo duda: llegar&eacute; a Santiago. Porque, si no, como me pille este hombre, me muele a golpes. C&oacute;mo se ha puesto. Vale, vale, que ya llego a Santiago, no se enfade.
    </p><p class="article-text">
        En un abrir y cerrar de ojos estamos en Santillana del Mar. Yo y otros tres o cuatro millones de turistas. A mayor gloria de su arquitectura tradicional y su suced&aacute;neo de cuevas. El ba&ntilde;o de multitudes es glorioso. Me prometo a m&iacute; mismo elegir mejor los finales de etapa.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente me lleva hasta Llanes. No se ven tres en un burro. Amanece con una niebla que justifica la inversi&oacute;n en GPS. Loada sea la tecnolog&iacute;a. Eso s&iacute;, el paisaje resulta fantasmal y encantador. Los elegantes edificios de indianos se adivinan entre la bruma. Un buen espect&aacute;culo. Hasta llegar a Comillas. El mar, otra vez el mar. Y repechos. Y el mar. Alguna que otra playa. Y repechos. Sube y baja. Las veces que haga falta. No veo gente en bici. &iquest;Por qu&eacute; van todos andando? Otro repecho. Otro m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ruta conduce al ciclista que se aventure a tomarla a varias playas                            </span>
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        Se deja Llanes atr&aacute;s y la cuarta etapa nos regala otro tramo embrujado al llegar a Celoriu. Pisamos su playa. Tomamos la carreterita que nos conduce a la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Dolores, en Niembru. Magia pura. Luego dejamos la l&iacute;nea de costa hasta llegar a Ribadesella. Pero la retina se empe&ntilde;a en no olvidar ciertos tramos. Por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ribadesella nos obsequia de nuevo con el mar. Est&aacute; aqu&iacute; al lado. Senderos y caminos buc&oacute;licos se empe&ntilde;an en animarte, porque el d&iacute;a se ha cerrado y amenaza lluvia. &iquest;Cu&aacute;l es el problema? Esto es el Cant&aacute;brico. Aqu&iacute; llueve, ya lo sab&iacute;a. Sigo camino hacia Villaviciosa. Orbayu del bueno. O sea, calabobos. Fin de etapa y empapado hasta los huesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toca decir adi&oacute;s al Camino del Norte y encarar el Camino Primitivo. Le hago las reverencias oportunas para despedirme con educaci&oacute;n. Tampoco es cosa de alargarlo porque otra vez &mdash;s&iacute;, otra vez&mdash; me estoy calando. Enfilo hacia Oviedo. Tengo que pasar por el bar de los padres de un amigo. Hay que saludar y, de paso, comer una tortilla de patata que es canela en rama. Solo por este peque&ntilde;o placer merece la pena el viaje. Iv&aacute;n, va por ti. Ah, y me dio tiempo tambi&eacute;n para quedar con otro amigo cicloviajero. Dios los cr&iacute;a y ellos se juntan.
    </p><p class="article-text">
        La costa queda en el olvido camino de Tineo. Por fin llegamos a lo mejor. Tomo la Ruta de los Hospitales, un camino que deja ver alguna que otra ruina de los antiguos hospitales de peregrinos. El paisaje impone. Subimos hasta los 1.200 metros de altitud. Soledad, cumbres peladas, ganado suelto. Soledad. Conmigo mismo. Mucha piedra. Es cuesti&oacute;n de pedalear. O de andar a pie. Soledad. El d&iacute;a, c&oacute;mo no, con nubarrones. Apenas si veo un alma. &iquest;Por qu&eacute; pedaleo? Entonces llega una bajada inmensa hasta el embalse de Salime. Pr&aacute;cticamente mil metros de descenso continuo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La catedral de Santiago de Compostela                            </span>
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        Hago noche en Grandas de Salime. Entonces descarrila el tren y mi viaje adquiere otra dimensi&oacute;n. Me queda una etapa m&aacute;s, hasta Lugo, con varios pinchazos de por medio. &iquest;Por qu&eacute;? Y luego otra, la pen&uacute;ltima, hasta el monasterio de Sobrado dos Monxes. Todo son comentarios sobre el accidente. Solo me queda llegar a la plaza del Obradoiro. En Melide me uno al peregrinaje que llega por el Camino Franc&eacute;s, la v&iacute;a m&aacute;s oficial, la m&aacute;s transitada. Ultreia! Los muertos esperan homenaje. Qu&eacute; extra&ntilde;a meta para este viaje en bici. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha gustado esta ruta? Puedes encontrar&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas m&aacute;s en este enlace</a>; estas son&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">algunas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-jamon-iberico-bicicleta-huelva-sierra-tentudia_1_9004112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">La ruta del jam&oacute;n ib&eacute;rico, en bicicleta: por Huelva y la sierra de Tentud&iacute;a</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/soria-golpe-pedal-imaginas_130_8985184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Soria a golpe de pedal: ni te la imaginas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-pedales-sendero-rio-lea_130_8948297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta a pedales por el sendero del r&iacute;o Lea, en Bizkaia</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 19:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Rutas,Rutas por montaña,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Movilidad reducida,Agentes de movilidad,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pedales por el Camino Olvidado a Santiago: todas las rutas llevan a la Plaza del Obradoiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-camino-olvidado-santiago-rutas-llevan-plaza-obradoiro_130_8670735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b211938-8ab6-474c-bdad-f94daf7d1f23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pedales por el Camino Olvidado a Santiago: todas las rutas llevan a la Plaza del Obradoiro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una muy buena opción para hacer kilómetros tranquilos, sin riesgo alguno de pérdida y por zonas agradecidas a los ojos</p><p class="subtitle">Movilidad - La curiosa historia de las muy familiares bicicletas de carga</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que o&iacute; hablar del Camino Olvidado fue a un amigo que tuvo su momento de enamoramiento con la bici. Fue un amor pasajero porque, hasta donde s&eacute;, solo pedale&oacute; esta ruta de larga de distancia. Se ve que todo el mundo no est&aacute; tan enfermo como quien escribe este art&iacute;culo. Hay quien lo prueba y luego no repite. No es mi caso, adicto como pocos al cicloturismo de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En la industria del Camino de Santiago &mdash;permitidme la licencia de llamarlo as&iacute;, porque es toda una actividad econ&oacute;mica&mdash; hay muchas v&iacute;as para llegar hasta la Plaza del Obradoiro. El Camino Franc&eacute;s es el m&aacute;s conocido, pero la colecci&oacute;n de opciones es amplia. Quiz&aacute; otro d&iacute;a os cuente mi particular peregrinaci&oacute;n desde Ginebra, en Suiza, a lomos de la bici por la V&iacute;a Podiensis. Si vienes de Francia tienes tres opciones m&aacute;s: la V&iacute;a de Arles, la de Vezelay y la de Tours. Y ya dentro de la pen&iacute;nsula empieza a ser dif&iacute;cil que haya pueblo por el que no pase alguna v&iacute;a. Bueno, vale, exagero un poco, pero docum&eacute;ntate un poco y encontrar&aacute;s m&aacute;s caminos hacia Santiago de los que quiz&aacute; cre&iacute;as que exist&iacute;an, &iquest;no?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa de la ruta por el Camino Olvidado                            </span>
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        El Camino Olvidado result&oacute; ser un camino apenas transitado. Vaya descubrimiento, Julen. Si es Olvidado, &iquest;qu&eacute; quer&iacute;as? &iquest;Un desfile de cicloturistas provocando atascos a su paso por Colinas del Campo de Mart&iacute;n Moro Toledano? No es broma, que el pueblo se llamaba as&iacute;. Se ve que no fueron a clase el d&iacute;a en que se hablaba de econom&iacute;a en el lenguaje. Bueno, a lo que &iacute;bamos, que si quieres caminos tranquilos hacia Santiago de Compostela, el Olvidado es una buena opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yo, que a veces soy un poco burro, lo hice en solitario desde Bilbao, pero sin llegar hasta la tumba del ap&oacute;stol. Mi peregrinaci&oacute;n y el consiguiente sacrificio se tradujo en llegar hasta Ponferrada y luego volver a base de puerto de monta&ntilde;a va y puerto de monta&ntilde;a viene por la Cordillera Cant&aacute;brica. Juanjo Alonso &mdash;alias Kapit&aacute;n Pedales&mdash; tuvo la culpa porque public&oacute; un libro al respecto. Este art&iacute;culo te da algunas pistas de ese Camino Olvidado desde Bilbao hasta Ponferrada.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que decir en mi defensa que cuando hago cicloturismo de monta&ntilde;a en solitario saco de m&iacute; la persona m&aacute;s precavida que conozco. Esto quiere decir que si el terreno se complica no hay verg&uuml;enza alguna por echar pie a tierra y andar a pie lo que mis limitadas habilidades t&eacute;cnicas no son capaces de dejarme hacer montado en bici. En realidad, lo reconozco, me gusta (tambi&eacute;n) ir solo. Es cuando hablas con m&aacute;s gente y abres al m&aacute;ximo los sentidos para enterarte de los lugares por donde pasas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Uno de los paisajes de la ruta por el Camino Olvidado                            </span>
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        Hasta Ponferrada me salieron siete etapas. Hay veces que un solo lugar ya merece la pena para recorrer m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros en bici. Me pas&oacute; con la ermita de Santiago en un valle de origen glaciar entre Fasgar y el ya famoso a estas alturas Colinas del Campo de Mart&iacute;n Moro Toledano. Una subida relativamente exigente da acceso a este valle con su ermita, sus animales pastando y su verde intenso. Bueno, y sus buenos moscardones. Pero quien quiere peces se tiene que mojar el culo. Te lo aviso: yo que t&uacute; eleg&iacute;a esta v&iacute;a. Lo digo porque hay plan B para no subir hasta este valle. Porque s&iacute;, se sube al valle desde Fasgar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ruta no es demasiado dura ni compleja técnicamente si exceptuamos algunos tramos concretos, como por ejemplo la bajada hacia Colinas del Campo de Martín Moro Toledano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quienes trajeron el Camino Olvidado por el trazado que hoy en d&iacute;a podemos recorrer en bici tambi&eacute;n dieron pistas para sacar el carb&oacute;n y mover pasajeros en tren. No es un tren cualquiera, es el tren de La Robla. Te acompa&ntilde;ar&aacute; en buena parte del recorrido. Si quieres leer sobre historias de minas y emigraci&oacute;n, adelante, tu viaje tendr&aacute; una nueva compa&ntilde;&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de la que quieras darle por el hecho de ir en peregrinaci&oacute;n (o no) hacia Santiago. Y no olvides las tradiciones gastron&oacute;micas: la olla ferroviaria es toda una instituci&oacute;n. Te recomiendo un restaurante fant&aacute;stico en Olea, cerca de Reinosa, en el que me trataron de f&aacute;bula: &iexcl;sal&iacute; incluso con un t&aacute;per de alubias bajo el brazo!
    </p><p class="article-text">
        La ruta no es demasiado dura ni compleja t&eacute;cnicamente si exceptuamos algunos tramos concretos, como por ejemplo la bajada hacia &iexcl;Colinas del Campo de Mart&iacute;n Moro Toledano! Ya lo he conseguido. Seguro que te vas a acordar del nombre de este pueblo. Tres veces lo hemos citado. No tienes perd&oacute;n si no te quedas con la toponimia, &iquest;no? Pues eso, si sales con cierta asiduidad en bici, seguro que puedes con la ruta.
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            <span class="title">
                El paisaje de la ruta es verdeante y ocre, rico en gordos moscardones                            </span>
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        Dec&iacute;a antes que cuando pedaleo solo echo mano bastante a menudo del comod&iacute;n de la precauci&oacute;n. Esto no obvia para meterme en alg&uacute;n que otro jard&iacute;n. Como cuando sub&iacute; hacia el Camino Real de las Enderrozas desde Arceo. Me tragu&eacute; un tramo de esos inciclables de verdad, de los de empujar la bici y preguntarte, con perd&oacute;n, qu&eacute; leches hago yendo por ah&iacute;. Eso s&iacute;, la entrada al bosque, junto al r&iacute;o Hijuela, y el tramo hasta Ir&uacute;s fueron una buena recompensa.
    </p><p class="article-text">
        El Camino Olvidado se junta con el Camino Lebaniego en Cervera de Pisuerga. S&iacute;, anota otra ruta de peregrinaci&oacute;n para tu 'top ten' espiritual. All&iacute; en Cervera sell&eacute; la credencial del peregrino y me hicieron la pregunta: &iquest;con qu&eacute; sello, el del Camino Olvidado o el del Lebaniego? A estas alturas debo decir que solo a la salida de Cervera fui capaz de encontrar a m&aacute;s peregrinos en ruta. Palabrita del ni&ntilde;o Jes&uacute;s. &iquest;Andaremos en crisis espiritual?
    </p><p class="article-text">
        En fin, que el Camino Olvidado es una muy buena opci&oacute;n para hacer kil&oacute;metros tranquilos, sin riesgo alguno de p&eacute;rdida &mdash;a flechas amarillas no hay quien nos gane en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica&mdash; y por zonas agradecidas a los ojos. Vamos cerca de la Cordillera Cant&aacute;brica y de vez en cuando la ruta nos obsequia con espectaculares vistas, como ocurre a la salida de Cantoral de la Pe&ntilde;a, con las cimas de la monta&ntilde;a palentina y sus m&aacute;s de 2.000 metros de altitud. Tenemos tantas v&iacute;as hacia Santiago que hay para elegir. Si tu opci&oacute;n es en verano y quieres evitar aglomeraciones, prueba con esta alternativa, aunque solo sea por decir que s&iacute;, que pasaste, c&oacute;mo no, por Colinas del Campo de Mart&iacute;n Moro Toledano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        Datos pr&aacute;cticos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En <a href="http://bit.ly/cicloextreme%C3%B1aRSS" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">este enlace</a>, se puede descargar un libro con cr&oacute;nicas y 'tracks' de la ruta por el Camino Olvidado.</li>
                                    <li><a href="https://flic.kr/s/aHskZsJZ5u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&Aacute;lbum con m&aacute;s fotograf&iacute;as</a> del Camino Olvidado.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-camino-olvidado-santiago-rutas-llevan-plaza-obradoiro_130_8670735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jan 2022 20:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A pedales por el Camino Olvidado a Santiago: todas las rutas llevan a la Plaza del Obradoiro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,León,Castilla y León,Camino de Santiago,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Ciclistas,Ciclismo,Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedaleando por la Cicloextremeña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedaleando-cicloextremena_1_8474300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b536ea1d-820a-409a-a67f-606251210db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedaleando por la Cicloextremeña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ruta perimetral por las provincias de Cáceres y Badajoz con un recorrido que une singulares bellezas naturales, rico patrimonio artístico, gastronomía y ese necesario toque de aventura</p><p class="subtitle">Cultura - Libros sobre dos ruedas (I): rutas verdes, por ciudad o por montaña, historias que llegan al corazón y otras que nos sacan una sonrisa</p></div><p class="article-text">
        Una ruta en bici de monta&ntilde;a, tal como la entiendo, no es solo pedalear por determinados caminos y encontrar paisajes naturales deslumbrantes o un valioso patrimonio cultural, art&iacute;stico o del tipo que sea. La ruta lo es porque hay personas que, de una u otra forma, la han hecho posible. Puede que se trate de caminos 'de toda la vida', pero alguien pens&oacute; que uniendo algunos de esos caminos construir&iacute;a una ruta. El lado humano, de una u otra forma, est&aacute; siempre presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos con la Cicloextreme&ntilde;a, que existe porque Carlos Moreno y Pablo Garc&iacute;a se animaron con ella.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Alberto, por ah&iacute; no pasamos. La cancela est&aacute; cerrada y bien cerrada y la altura no permite hacer 'biciescalada'.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A buscarse la vida.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues tendremos que dec&iacute;rselo a Carlos. Le coment&eacute; que le informar&iacute;amos
    </p><p class="article-text">
        Las rutas necesitan caminos p&uacute;blicos, con derecho de paso. Y no siempre sucede que el camino p&uacute;blico, al atravesar una propiedad privada, se contin&uacute;e manteniendo p&uacute;blico. En Andaluc&iacute;a o en Extremadura no ser&aacute; la primera vez que nos sucede. Tambi&eacute;n, por cierto, en Portugal. Esta pen&iacute;nsula ib&eacute;rica tiene estas cosas. Las rutas sirven tambi&eacute;n para reivindicar los derechos de paso.
    </p><p class="article-text">
        La Cicloextreme&ntilde;a, la ruta que pedale&aacute;bamos en la primavera de 2018, dice que ha cogido la referencia de su hermana mayor, la TransAndalus, de la que escribiremos no uno, sino varios art&iacute;culos. Pero eso ser&aacute; m&aacute;s adelante. Hoy este que inaugura la secci&oacute;n nos lleva a Extremadura.
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            <iframe title="La ficha técnica de la ruta" aria-label="table" id="datawrapper-chart-iWJVX" src="https://datawrapper.dwcdn.net/iWJVX/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="border: none;" width="603" height="226"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Mi conexi&oacute;n con este territorio implica lazos emocionales. En la margen izquierda del Nervi&oacute;n y en la zona minera de Bizkaia, fue mucha la gente que lleg&oacute; de all&iacute; buscando trabajo. En los a&ntilde;os 50 y 60 del siglo pasado la pujante industria siderometal&uacute;rgica necesitaba mano de obra. &iexcl;Qu&eacute; tiempos aquellos! Hoy, que nos despertamos con bancos en los que parece que sobra gente a manos llenas. Pues que sep&aacute;is que hubo un tiempo en que la gente emigraba a esta parte del sur de Islandia, aqu&iacute; en Euskadi. En el barrio, entre mis amigos y vecinos, Cedillo era el pueblo del que casi todos proced&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        La Cicloextreme&ntilde;a no pasa por Cedillo. Est&aacute; bien dejar asuntos pendientes para encontrar razones por las que volver a pedalear por all&iacute;. La ruta es perimetral y como las provincias de C&aacute;ceres y Badajoz son extensas, el kilometraje completo tambi&eacute;n lo es. Un consejo: yo que t&uacute; me iba para all&iacute; en primavera. S&iacute;, el clima puede ser inestable y por supuesto que te puede llover. Pero la dehesa en primavera es mucha dehesa, hazme caso. Y la Semana Santa, da igual tu fe o tu falta de ella, es un espect&aacute;culo digno de apreciar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pedalear por la comarca de Las Hurdes, inmortalizada en aquel documental de Buñuel, o por la Sierra de Gata, te acerca a territorios en los que creerás haberte perdido por algún lugar del fin del mundo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Carlos y su colega Pablo nos explican la ruta en torno a cuatro bloques. Si la haces es sentido horario (nosotros, tozudos vascos, la hicimos al rev&eacute;s) y comienzas en Badajoz, te los encontrar&aacute;s de esta forma:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.- Del Guadiana al Tajo</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, dos r&iacute;os de los que vertebran el territorio, crean divisiones y uniones, separan y arrejuntan. Cerca del Tajo te topar&aacute;s con mucha historia, la que proviene de quienes nos dejaron sus d&oacute;lmenes como huella de su paso hace miles de a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n podr&aacute;s descubrir ingenios arquitect&oacute;nicos como el famoso puente romano de Alc&aacute;ntara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El puente romano de Alcántara                            </span>
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        <strong>2.- Las monta&ntilde;as</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;, como casi en cualquier parte de la pen&iacute;nsula, las hay. Pedalear por la comarca de Las Hurdes, inmortalizada en aquel documental de Bu&ntilde;uel, o por la Sierra de Gata, te acerca a territorios en los que creer&aacute;s haberte perdido por alg&uacute;n lugar del fin del mundo. La ruta, por cierto, tiene 'zona oscura'. Ponte manos a la obra y descubrir&aacute;s de qu&eacute; se trata. No todo te lo vamos a contar aqu&iacute;. Monta&ntilde;a tambi&eacute;n quiere decir valle: &iquest;adivinas lo que encontrar&aacute;s en el Valle del Jerte si eliges bien tus fechas? Afina el calendario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.- Los lagos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre o&iacute; que Extremadura es la comunidad aut&oacute;noma con m&aacute;s kil&oacute;metros de costa. No est&aacute; mal para no disponer de un mar o un oc&eacute;ano, &iquest;verdad? Los embalses tienen la culpa. Los encontrar&aacute;s en la Siberia, una comarca de contrastes. Los grandes r&iacute;os fueron una tentaci&oacute;n para estancar la corriente del agua y demostrar que la humanidad puede modificar lo que la naturaleza propuso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.- La dehesa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi territorio preferido si, como dec&iacute;a, eliges bien las fechas. Entre encinas y alcornoques, el cerdo ib&eacute;rico se mueve en busca de bellotas. Respetamos la ideolog&iacute;a vegana, pero es otra de las razones por las que pedalear por estas tierras: la colecci&oacute;n de cortes que ofrece el cerdo ib&eacute;rico es espectacular: el l&aacute;tigo o el lagarto aqu&iacute; son otro concepto. D&eacute;jate llevar por las carrilladas, la presa, la pluma o el secreto, nombres todos que puede que queden tambi&eacute;n como recuerdo imperecedero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fotografía tomada durante la ruta por la Cicloextremeña                            </span>
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        La ruta, como toda buena propuesta, est&aacute; en permanente reconstrucci&oacute;n. En contacto con Carlos para escribir este art&iacute;culo, me explicaba que han aprovechado los tiempos de coronavirus para actualizar el trazado y sustituir tramos de carretera por alternativas ciclables a trav&eacute;s de pistas y caminos. El dise&ntilde;o que nos proponen est&aacute; dividido en 22 etapas para un total de cerca de 1.300 kil&oacute;metros e incluye dos posibles ramales a&ntilde;adidos. Ojo, que cuenta adem&aacute;s con una versi&oacute;n para ciclismo de carretera y seguro que no es mala opci&oacute;n porque la densidad de tr&aacute;fico por estas latitudes es escasa, como pod&eacute;is imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Entre los proyectos actuales est&aacute; tambi&eacute;n el de poner en marcha una web espec&iacute;fica de la ruta. Ya veis que ideas no faltan para hacer de esta ruta circular una opci&oacute;n muy a tener en cuenta en tus planes cicloviajeros. Extremadura es diversa y la ruta te permite acceder a sus valores naturales y paisaj&iacute;sticos, pero tambi&eacute;n a su patrimonio cultural y art&iacute;stico. La arquitectura popular destaca en comarcas como la de las Batuecas, con pueblos que son una aut&eacute;ntica delicia.
    </p><p class="article-text">
        No es una ruta especialmente dura desde el punto de vista f&iacute;sico. Desde luego que tampoco es el Delta del Ebro, pero ya que invita a pedalear con tranquilidad, &iquest;para qu&eacute; acelerar cuando puedes disfrutar de tanto regalo para tus ojos? Bueno, y para tus narices, que los secaderos de jam&oacute;n ib&eacute;rico desprenden un olor que alimenta tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu, claro est&aacute;. Carlos, Pablo, muchas gracias por el trabajo de ofrecernos esta fant&aacute;stica ruta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enlaces de inter&eacute;s:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://conalforjas.com/cicloextremena-informacion-tracks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">P&aacute;gina oficial de la ruta.</a></li>
                                    <li>Las<a href="https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/cicloextremena-vuelta-a-extremadura-en-bicicleta-track-desfasado-ver-descripcion-16090568" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"> rutas disponibles</a> en Wikiloc.</li>
                                    <li>Un e-book de Julen Iturbe descargable con <a href="https://www.dropbox.com/s/j8g60qowj71fptj/Cicloextreme%C3%B1a%20MTB%2015x21.pdf?dl=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">cr&oacute;nicas de la Cicloextreme&ntilde;a</a>.</li>
                                    <li><a href="https://www.flickr.com/photos/julen-iturbe/41030933621/in/album-72157690048851632/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&Aacute;lbum de fotos</a>.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Nov 2021 20:30:55 +0000]]></pubDate>
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