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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sonia Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sonia_alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sonia Alonso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una segunda oportunidad para la derecha populista radical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/segunda-oportunidad-derecha-populista-radical_1_4368867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fee94d9-19f5-438a-87db-fa00acc78d76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una segunda oportunidad para la derecha populista radical"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace diez años la derecha populista radical no capitalizó el aumento del sentimiento anti-inmigrante. Ahora el descontento con el Partido Popular podría proporcionarle una nueva oportunidad.</p></div><p class="article-text">
        En toda Europa ha crecido el inter&eacute;s y la preocupaci&oacute;n por los partidos de derecha populista radical. Por &ldquo;derecha populista radical&rdquo; nos referimos a partidos cuyo perfil ideol&oacute;gico es radical pero no extremista. La diferencia est&aacute; en que mientras los partidos extremistas tienen como objetivo acabar con la democracia y establecer un r&eacute;gimen autoritario, los populistas aceptan la democracia pero rechazan diversos elementos del r&eacute;gimen democr&aacute;tico liberal. Por ejemplo, la derecha populista radical est&aacute; en contra de la inmigraci&oacute;n y de los derechos a las minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de c&oacute;mo hacer frente a estos partidos ha ganado impulso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, el caso de Espa&ntilde;a ha recibido poca atenci&oacute;n. Esto se relaciona con el hecho de que los partidos de derecha populista radical casi no tienen influencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos de derecha populista radical m&aacute;s relevantes en Espa&ntilde;a son Democracia Nacional, Espa&ntilde;a-2000 y Plataforma per Catalunya. Democracia Nacional y Espa&ntilde;a-2000 son partidos a nivel nacional, mientras que Plataforma per Catalunya se organiza exclusivamente dentro de Catalu&ntilde;a. El perfil ideol&oacute;gico de Democracia Nacional se caracteriza por una combinaci&oacute;n de anti-elitismo y nacionalismo espa&ntilde;ol. Su lema es &ldquo;No seas tonto, reacciona! Los espa&ntilde;oles primero&rdquo;. Espa&ntilde;a-2000 pone &eacute;nfasis en la ley y el orden, la reducci&oacute;n de impuestos y las pol&iacute;ticas anti-inmigraci&oacute;n. Tambi&eacute;n utiliza el lema &ldquo;Los espa&ntilde;oles primero&rdquo;, llamando a su enfoque como de &ldquo;patriotismo social&rdquo;. Por &uacute;ltimo, Plataforma per Catalunya declara estar m&aacute;s all&aacute; de la brecha socioecon&oacute;mica entre izquierda y derecha. Al igual que los otros dos partidos, hace un llamamiento a aquellos que est&aacute;n en contra de los inmigrantes y no se sienten representados por la clase pol&iacute;tica. Su lema es &ldquo;nativos primero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, si nos fijamos en los datos electorales en Espa&ntilde;a desde 1980, ninguno de estos partidos ha recibido alguna vez m&aacute;s de 1% de los votos en unas elecciones. &iquest;A qu&eacute; se debe este escaso &eacute;xito electoral? En <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13608746.2014.985448?journalCode=fses20#preview" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro trabajo recientemente publicado en la revista South European Society and Politics,</a> nos dispusimos a responder a esta pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo pareci&oacute; que exist&iacute;a un atractivo potencial para este tipo de partidos. Fue en la d&eacute;cada de los 2000, cuando, atra&iacute;dos por una econom&iacute;a en auge, los inmigrantes llegaban a Espa&ntilde;a en grandes n&uacute;meros. A principios de los 90 los inmigrantes representaban s&oacute;lo el 2% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, mientras que en 2013 esta cifra hab&iacute;a aumentado hasta el 12%. En la d&eacute;cada de los 2000, las actitudes negativas hacia los inmigrantes espa&ntilde;oles crecieron cada vez m&aacute;s, como lo demuestran las encuestas del CIS. La preocupaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles respecto a la inmigraci&oacute;n alcanz&oacute; su pico en octubre de 2006, cuando el 59% lo ve&iacute;a como el principal problema de Espa&ntilde;a. Sin embargo, la prominencia de la inmigraci&oacute;n como problema comenz&oacute; a desvanecerse con el estallido de la crisis econ&oacute;mica. En 2011 el n&uacute;mero de espa&ntilde;oles que cre&iacute;a que la inmigraci&oacute;n era el principal problema del pa&iacute;s hab&iacute;a ca&iacute;do por debajo del 10%, y en mayo de 2013 se hab&iacute;a reducido a un mero 1,5%, mientras que el n&uacute;mero de espa&ntilde;oles que indic&oacute; que el desempleo era el principal problema del pa&iacute;s llegaba al 82%.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, est&aacute; claro que entre los a&ntilde;os 2000 y 2010 los partidos de derecha populista radical tuvieron una oportunidad de oro para explotar la presencia de sentimientos anti-inmigrantes entre la poblaci&oacute;n. La pregunta es, &iquest;por qu&eacute; no fueron capaces de obtener beneficios electorales de este estado de &aacute;nimo de los ciudadanos? En nuestra opini&oacute;n, hay dos factores principales que lo explican.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el sistema electoral espa&ntilde;ol beneficia a los grandes partidos con un apoyo geogr&aacute;ficamente concentrado, a expensas de los partidos peque&ntilde;os que tienen un apoyo geogr&aacute;ficamente disperso. No es casualidad que el partido de derecha populista radical de mayor &eacute;xito en Espa&ntilde;a sea Plataforma per Catalunya, un partido que se concentra geogr&aacute;ficamente en una Comunidad. Por otro lado, la derecha populista radical tuvo grandes dificultades para encontrar un nicho electoral durante los 2000. Esto se debe en parte al hecho de que estos partidos no pod&iacute;an diferenciarse lo suficiente del Partido Popular. El nacionalismo (con tonos xen&oacute;fobos) y el autoritarismo est&aacute;n muy arraigados en los principios ideol&oacute;gicos de la identidad del PP, como se demuestra por la hegemon&iacute;a electoral del partido entre los votantes de extrema derecha; en las elecciones generales de 2011, entre el 80 y el 83% de la derecha y los votantes de extrema derecha votaron al PP. El &uacute;nico elemento que diferencia claramente estos partidos del PP es el populismo radical de los primeros, en oposici&oacute;n a la defensa del <em>statu quo</em> de este &uacute;ltimo. El discurso populista se caracteriza por la afirmaci&oacute;n de que &ldquo;las &eacute;lites&rdquo; no respetan la soberan&iacute;a popular, y ha llegado el momento de tomar el poder y darlo de nuevo a &ldquo;el pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco, el populismo en Espa&ntilde;a estaba en un estado de latencia en algunas de las actitudes pol&iacute;ticas. Durante la d&eacute;cada de 2000, la sensibilidad de los espa&ntilde;oles hacia estas actitudes aument&oacute; pero el factor que gener&oacute; un cambio en este sentido fue la crisis econ&oacute;mica. Como se puede observar en el gr&aacute;fico 1, el nivel de confianza en las instituciones democr&aacute;ticas en Espa&ntilde;a ha ca&iacute;do en picado desde 2008 y la satisfacci&oacute;n con la democracia ha disminuido de la misma forma. No ser&iacute;a exagerado afirmar que ahora mismo hay un <em>Zeitgeist</em> populista en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: La confianza en las instituciones democr&aacute;ticas y la satisfacci&oacute;n con la democracia entre 2002 y 2014 en Espa&ntilde;a (valores medios)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica ha tenido un efecto dram&aacute;tico en la sociedad espa&ntilde;ola y en su sistema de partidos. El PP ha perdido el monopolio de la derecha como el PSOE ha perdido su hegemon&iacute;a en la izquierda. En consecuencia, se han abierto espacios en los extremos del espectro pol&iacute;tico, los cuales est&aacute;n siendo ocupados por nuevas fuerzas pol&iacute;ticas en estos momentos. A la izquierda, Podemos, un nuevo partido pol&iacute;tico con un discurso populista, ha crecido de manera exponencial en un per&iacute;odo muy corto. En las elecciones del Parlamento Europeo del a&ntilde;o pasado obtuvo el 8% de los votos y cinco esca&ntilde;os. Las probabilidades de que repita este &eacute;xito inicial en las elecciones nacionales y demuestre que sus apoyos son estables est&aacute;n a su favor. Despu&eacute;s de todo, la gran recesi&oacute;n ha provocado en Espa&ntilde;a un aumento en la preocupaci&oacute;n por las cuestiones socioecon&oacute;micas en lugar de cuestiones migratorias, y adem&aacute;s hay poca confianza en las instituciones democr&aacute;ticas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero a la vez este es tambi&eacute;n un momento dif&iacute;cil para la derecha. La derecha populista radical perdi&oacute; una oportunidad de oro cuando las actitudes anti-inmigrantes estaban en su punto m&aacute;s alto. Ahora ha surgido una nueva oportunidad, no tanto por la ret&oacute;rica xen&oacute;foba sino por los mensajes populistas y anti-casta. Por otro lado, el Partido Popular ha perdido en gran medida el control sobre los votantes conservadores y de extrema derecha debido a los esc&aacute;ndalos por corrupci&oacute;n. &iquest;Ser&aacute; capaz alg&uacute;n partido de derecha populista radical de convertir este nuevo contexto a su favor? Con un a&ntilde;o tan electoralmente cargado como 2015, puede que no tengamos que esperar demasiado tiempo para conocer la respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/segunda-oportunidad-derecha-populista-radical_1_4368867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2015 20:34:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inglaterra también quiere: ¿la españolización del Reino Unido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/inglaterra-quiere-espanolizacion-reino-unido_1_4564945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2406564-f960-4f29-8ac7-278abb2edba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inglaterra también quiere: ¿la españolización del Reino Unido?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el referéndum en Escocia la cuestión de la descentralización inglesa ha vuelto al centro del debate político</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado en LSE EuroppBlog: The UK should take on board the lessons froms Spain before embracing English devolution</em><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2014/09/29/the-uk-should-take-on-board-the-lessons-from-spain-before-embracing-english-devolution-spanish-devolution/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The UK should take on board the lessons froms Spain before embracing English devolution</a>
    </p><p class="article-text">
        El debate constitucional que se est&aacute; desarrollando en el Reino Unido nos es familiar a todos los espa&ntilde;oles. Nosotros tambi&eacute;n estamos inmersos en nuestro propio debate constitucional, al igual que lo est&aacute;n los belgas y los italianos, quienes nunca han dejado atr&aacute;s sus propios debates constitucionales. Esto es lo que pasa con los conflictos centro-periferia, nunca desaparecen del todo. Esta presencia continua es parte de su propia naturaleza. Es ingenuo pensar que los conflictos centro-periferia pueden ser resueltos, de la misma forma que es ingenuo pensar que los partidos estatales hacen concesiones a sus periferias rebeldes con la esperanza de apaciguar sus aspiraciones. En los &uacute;ltimos 100 a&ntilde;os en Europa, cada vez que partidos estatales en el gobierno han hecho concesiones a los movimientos nacionalistas perif&eacute;ricos, lo han hecho para proteger sus propios resultados electorales a nivel estatal, y conscientes de los riesgos que dichas concesiones representaban en t&eacute;rminos de fomentar una nueva ronda de demandas de m&aacute;s descentralizaci&oacute;n. Como sostengo en <a href="http://ukcatalogue.oup.com/product/9780199691579.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Challenging the State: Devolution and the Battle for Partisan Credibility</em></a><em> </em>(OUP 2012), la neutralizaci&oacute;n de la amenaza nacionalista requiere un grado de consenso inter-temporal entre partidos estatales rivales que la propia din&aacute;mica de competici&oacute;n electoral impide o dificulta en extremo. Para los partidos estatales rivales, siempre es posible obtener r&eacute;ditos electorales de la manipulaci&oacute;n del conflicto centro-periferia en su favor.
    </p><p class="article-text">
        Los recientes acontecimientos en el Reino Unido -el refer&eacute;ndum sobre la independencia de Escocia y sus consecuencias- son un ejemplo perfecto de lo que conlleva la descentralizaci&oacute;n. Seguramente la mayor parte de los brit&aacute;nicos, si excluimos a las generaciones j&oacute;venes, han tenido una sensaci&oacute;n de <em>d&eacute;j&agrave; vu </em>de finales de los 90 y principios de 2000. La &uacute;nica diferencia es que esta vez se jugaban m&aacute;s de lo que estaba en juego en ocasiones anteriores. Hoy como entonces los l&iacute;deres pol&iacute;ticos utilizan argumentos referidos al d&eacute;ficit democr&aacute;tico que existe en Escocia, a lo injusto de la situaci&oacute;n (en anteriores ocasiones la injusticia era para con Escocia y Gales; hoy es hacia Inglaterra), y argumentos en torno a la necesidad de conseguir que la pol&iacute;tica se acerque a la gente. La descentralizaci&oacute;n ser&iacute;a la soluci&oacute;n a todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1979 y 1990, los a&ntilde;os de la hegemon&iacute;a conservadora, los laboristas partidarios de la descentralizaci&oacute;n denunciaban, con raz&oacute;n, el d&eacute;ficit democr&aacute;tico existente por aquel entonces en Escocia y Gales. El Laborismo gal&eacute;s y escoc&eacute;s se dio cuenta de que a pesar del constante rechazo experimentado por el Partido Conservador en las urnas en las elecciones generales, los votantes de Escocia y Gales estaban condenados a ser gobernados por las mayor&iacute;as conservadoras en Inglaterra. Al mismo tiempo, el crecimiento del Partido Nacional Escoc&eacute;s (SNP), que tambi&eacute;n utilizaba argumentos sobre el d&eacute;ficit democr&aacute;tico, amenazaba las mayor&iacute;as relativas de los Laboristas en Westminster, tan dependientes de los votos de galeses y escoceses. En reacci&oacute;n a esto, los programas electorales del Partido Laborista en 1992 y 1997 expresaron un compromiso firme con un amplio programa de transferencia de competencias a Escocia, Gales y <em>las regiones de Inglaterra</em>.
    </p><p class="article-text">
        La descentralizaci&oacute;n generalizada, que recuerda un poco al &ldquo;caf&eacute; para todos&rdquo; en Espa&ntilde;a,era la opci&oacute;n que ten&iacute;a m&aacute;s sentido, ya que permit&iacute;a al partido presentar su propuesta descentralizadora como un beneficio para el pa&iacute;s en su conjunto y no como una concesi&oacute;n a los nacionalismos perif&eacute;ricos. La descentralizaci&oacute;n generalizada, adem&aacute;s, daba credibilidad al compromiso del Nuevo Laborismo de Blair de profundizar en la democracia brit&aacute;nica y acercar la pol&iacute;tica a los ciudadanos. Al mismo tiempo, extender la descentralizaci&oacute;n a las regiones inglesasten&iacute;a una clara ventaja partidista para el Laborismo: el partido era proporcionalmente m&aacute;s fuerte electoralmente que el Partido Conservador en las regiones del norte de Inglaterra (Noreste, Noroeste, Yorkshire y Humber). Por lo tanto, en caso de extender la descentralizaci&oacute;n a las regiones inglesas, el Partido Laborista pod&iacute;a contar con mantener algunos reductos de poder regional en el norte para compensar la m&aacute;s que probable hegemon&iacute;a electoral de los conservadores en las regiones del sur (East Anglia, Sur-Este y Sur-Oeste).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, despu&eacute;s de la victoria arrolladora del Partido Laborista en 1997, la devoluci&oacute;n a las regiones inglesas, en contra de las promesas electorales de los laboristas, se pospuso por otros cinco a&ntilde;os y, cuando finalmente se inici&oacute;, le falt&oacute; ambici&oacute;n. La propuesta laborista para descentralizar Inglaterra puso como condici&oacute;n que los parlamentos regionales s&oacute;lo se deb&iacute;an establecer en respuesta a una demanda desde abajo. Hoy sabemos que esta postura fue un gran error estrat&eacute;gico. Es cierto que, en aquel momento, hab&iacute;a una buena raz&oacute;n partidista para hacerlo as&iacute;, ya que esta condici&oacute;n s&oacute;lo favorec&iacute;a a los laboristas y perjudicaba a los conservadores. El c&aacute;lculo de los laboristas era que s&oacute;lo las regiones del norte de Inglaterra, en las que el partido era mayoritario, pedir&iacute;an la descentralizaci&oacute;n pero, perm&iacute;tanme la expresi&oacute;n coloquial, les sali&oacute; el tiro por la culata. En el refer&eacute;ndum de 2004 celebrado en el noreste de Inglaterra los ciudadanos de la regi&oacute;n rechazaron establecer un parlamento y un gobierno regionales y, como resultado, la cuesti&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n inglesa continu&oacute; sin resolverse por unos cuantos a&ntilde;os m&aacute;s. Tras los resultados del refer&eacute;ndum en Escocia esta cuesti&oacute;n ha vuelto al centro del debate pol&iacute;tico con fuerzas renovadas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento en torno a la injusticia de la situaci&oacute;n presente hacia Inglaterra es contundente y dif&iacute;cil de negar, y es de sobra conocido que el agravio comparativo entre regiones de un mismo pa&iacute;s es el alimento que nutre los conflictos entre el centro y la periferia. Nosotros, los espa&ntilde;oles, lo sabemos bien. No hay nada sorprendente en que la cuesti&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n inglesa haya resurgido precisamente ahora. Es un tema demasiado atractivo electoralmente como para dejarlo pasar.
    </p><p class="article-text">
        La devoluci&oacute;n a la brit&aacute;nica siempre fue una criatura extra&ntilde;a. A diferencia de Irlanda del Norte, Escocia y Gales, Inglaterra no tiene su propio parlamento regional. Inglaterra se gobierna desde Westminster, lo que significa que los diputados elegidos en las circunscripciones de Irlanda del Norte, Escocia y Gales intervienen y deciden sobre los asuntos que conciernen s&oacute;lo a Inglaterra mientras que los parlamentarios elegidos en circunscripciones de Inglaterra no pueden intervenir en los asuntos descentralizados de Irlanda del Norte, Escocia y Gales. La injusticia hacia Inglaterra inherente en esta situaci&oacute;n puede ser f&aacute;cilmente utilizada con fines electoralistas y los intereses partidistas de conservadores y laboristas, hoy como en 1997 y 2004, juegan un papel fundamental en el proceso de descentralizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Existen cuatro opciones fundamentales que est&aacute;n siendo debatidas como &ldquo;soluciones&rdquo; a la cuesti&oacute;n del problema ingl&eacute;s: una constituci&oacute;n federal con Inglaterra como cuarta naci&oacute;n, la devoluci&oacute;n de poderes a las ocho regiones inglesas, excluir a los parlamentarios norirlandeses, escoceses y galeses de votar en asuntos que conciernen solo a Inglaterra (<em>&ldquo;Votos ingleses para leyes inglesas&rdquo; o EVEL </em>en ingl&eacute;s) y la reforma de la C&aacute;mara de los Lores para que sea una c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial. Muchos diputados conservadores est&aacute;n a favor de EVEL; otros, como el diputado conservador John Redwood, prefieren la soluci&oacute;n federal con Inglaterra como cuarta naci&oacute;n. James Wharton, diputado conservador de Stockton del Sur, declar&oacute; el 22 de septiembre que EVEL es <em>&ldquo;un deber y un m&iacute;nimo&rdquo;</em>. EVEL, por lo tanto, se considera m&aacute;s como un primer paso en el camino hacia la resoluci&oacute;n de la cuesti&oacute;n inglesa que como la aspiraci&oacute;n final. Desde un punto de vista partidista, tanto EVEL como un parlamento ingl&eacute;s son opciones que beneficiar&iacute;an a los conservadores, ya que tienen una mayor&iacute;a de votos en Inglaterra, pero ninguna de las dos &ldquo;soluciones&rdquo; parece garantizar un acuerdo estable.
    </p><p class="article-text">
        El liderazgo del Partido Laborista, en cambio, se est&aacute; mostrando reacio a participar en el debate, y esto est&aacute; generando tensi&oacute;n en el interior del partido. Un grupo de parlamentarios laboristas en Westminster est&aacute; presionando para que se cree el partido laborista ingl&eacute;s, con voz propia para los asuntos de Inglaterra en el grupo parlamentario laborista . El pasado 22 de septiembre The Guardian citaba a Ben Bradshaw, diputado laborista por Exeter, diciendo que el partido ten&iacute;a que dejar <em>&ldquo;claro que estamos luchando por Inglaterra&rdquo;</em>, a lo que a&ntilde;adi&oacute;: <em>&ldquo;Tenemos que tener claro que nuestra constituci&oacute;n est&aacute; basada en un desequilibrio y una injusticia &rdquo;</em>. John Denham, diputado laborista por Southampton, <a href="http://www.theoptimisticpatriot.co.uk/post/97875896668/the-english-question" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en su blog el 19 de septiembre</a>: <em>&ldquo;El desaf&iacute;o es asegurarse de que todos tenemos un poco de lo mismo&rdquo;, </em>refiri&eacute;ndose a autonom&iacute;a regional para gobernar.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Laborista se enfrenta a un desaf&iacute;o de enormes proporciones en el escenario post-refer&eacute;ndum. Durante a&ntilde;os ha ido perdiendo su hegemon&iacute;a sobre el electorado escoc&eacute;s aunque los votos escoceses siguen siendo claves para los esca&ntilde;os del partido en Westminster. Por un lado, si quiere dejar de perder votos hacia el SNP, el Partido Laborista debe cumplir su promesa de aumentar el nivel de descentralizaci&oacute;n en Escocia. Por otro lado, debe actuar de forma preventiva en Gales y mover ficha antes de que Plaid Cymru decida jugar la carta del victimismo gal&eacute;s en el reparto de la tarta de la descentralizaci&oacute;n. Y todo esto lo tiene que hacer a la vez que se enfrenta a la voz emergente del laborismo &ldquo;ingl&eacute;s&rdquo; en el interior del partido. Apoyar EVEL o un estado federal con Inglaterra como cuarta naci&oacute;n ser&iacute;a una estrategia suicida para el Partido Laborista. La &uacute;nica esperanza de los laboristas es presionar por una descentralizaci&oacute;n generalizada a las regiones inglesas, una oportunidad que tuvieron en sus manos en 1997 y que torpemente dejaron escapar despu&eacute;s de a&ntilde;os de juguetear con la idea.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que una l&oacute;gica estrictamente partidista, conservadora y laborista, conducir&aacute; la situaci&oacute;n actual hacia una crisis constitucional, que en &uacute;ltima instancia beneficiar&iacute;a a los nacionalistas perif&eacute;ricos y al UKIP. Incluso podr&iacute;a abrir un nicho electoral del que se podr&iacute;an aprovechar nuevos partidos con una agenda regionalista (si el SNP, Plaid Cymru y el UKIP han podido crecer electoralmente a pesar de los obst&aacute;culos del sistema electoral brit&aacute;nico, &iquest;por qu&eacute; no podr&iacute;an hacerlo otros?). A este respecto, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos del Reino Unido deber&iacute;an tener en cuenta la experiencia de Espa&ntilde;a con la descentralizaci&oacute;n, y algunas de las lecciones que nos ha ense&ntilde;ado. Veamos las tres que pueden ser m&aacute;s importantes por sus implicaciones en el caso brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La primera lecci&oacute;n es que los acuerdos constitucionales no son estables si se basan exclusivamente en intereses partidistas. La crisis catalana en Espa&ntilde;a da buena fe de ello. La segunda lecci&oacute;n es que la descentralizaci&oacute;n generalizada espa&ntilde;ola (a diferencia de lo que habr&iacute;a sido una descentralizaci&oacute;n parcial en Catalu&ntilde;a, Galicia y Pa&iacute;s Vasco) ha dado beneficios electorales a los partidos estatales durante muchos a&ntilde;os. Hasta que la Gran Recesi&oacute;n barri&oacute; los apoyos electorales del PP y el PSOE, la concentraci&oacute;n del voto en torno a los dos grandes partidos en Espa&ntilde;a en elecciones generales ha sido muy considerable, al tiempo que ambos partidos fueron capaces de construir bastiones regionales de poder que serv&iacute;an de consuelo cuando estaban estaban fuera del gobierno central.. El Partido Laborista y el Partido Conservador deben tomar nota de que ambos tienen algo que ganar mediante la extensi&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n a las regiones inglesas, y mucho que perder si intentan que s&oacute;lo su partido salga beneficiado de un nuevo acuerdo constitucional. La tercera lecci&oacute;n no es una lecci&oacute;n sino un contraf&aacute;ctico: No sabemos lo que hubiera pasado en Espa&ntilde;a si el Senado se hubiera reformado para convertirse en una c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial. La democracia espa&ntilde;ola sin duda habr&iacute;a sido menos mayoritaria de lo que ha sido, aunque no est&aacute; claro si eso habr&iacute;a sido para bien o para mal. Si hubiera existido un Senado en el que Catalu&ntilde;a habr&iacute;a estado representada como territorio constituyente, &iquest;estar&iacute;a ahora Catalu&ntilde;a movilizada en torno a un refer&eacute;ndum de independencia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/inglaterra-quiere-espanolizacion-reino-unido_1_4564945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2014 18:49:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inglaterra también quiere: ¿la españolización del Reino Unido?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los líderes europeos son irresponsables?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/middelaar_1_4896301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98b9773c-4b89-4cb5-b76c-68f22814fc58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los líderes europeos son irresponsables?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con Luuk Van Middelaar</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas los editores de Agenda P&uacute;blica tuvimos un encuentro con <a href="https://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=8&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CFQQFjAH&amp;url=https%3A%2F%2Ftwitter.com%2FLuukvMiddelaar&amp;ei=3HBrU_T_AtLY0QX50ICwBQ&amp;usg=AFQjCNF7Nml79m_Frc1Ol5QOD2dbl0ac7w&amp;sig2=ImKvFqcMNiG0DpUSy5UAPg&amp;bvm=bv.66330100,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luuk Van Middelaar</a> aprovechando que estaba en Espa&ntilde;a para presentar su libro, reci&eacute;n traducido al espa&ntilde;ol, <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/el-paso-hacia-europa.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El paso hacia Europa: Historia de un comienzo</a> (Galaxia Gutenberg, 2013). Van Middelaar nos habl&oacute; de su obra a la luz de la Gran Recesi&oacute;n y de los efectos que la misma ha tenido sobre el proceso de construcci&oacute;n europea. En este post queremos contaros algunos de los temas de discusi&oacute;n y de los argumentos m&aacute;s interesantes que Van Middelaar desgran&oacute; durante la entrevista.
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        El primer tema importante que le planteamos al autor hace referencia a un argumento central del libro seg&uacute;n el cual los gobiernos de los pa&iacute;ses miembro de la UE desempe&ntilde;an un doble papel: el de Estados miembros fundadores <em>por separado </em>y el de Estados miembros <em>de forma conjunta</em>. Como Estados miembros por separado, los gobiernos nacionales representan a &mdash;y son responsables ante&mdash; sus respectivos electorados nacionales y su objetivo principal es la defensa de los intereses nacionales; como Estados miembros de forma conjunta, tienen la responsabilidad de asumir las decisiones tomadas junto a sus socios europeos en el Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno ante su electorado nacional, y de obtener el consentimiento de sus respectivas ciudadan&iacute;as (o al menos de sus parlamentos) a dichas decisiones europeas. En otras palabras, los gobiernos nacionales de la UE tienen dos caras, la de sus Estados respectivos y la de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n afirma Van Middelaar, la Gran Recesi&oacute;n ha mostrado hasta qu&eacute; punto es dif&iacute;cil para los gobiernos nacionales funcionar con esta especie de doble personalidad en tiempos de crisis, cuando la tensi&oacute;n entre los intereses nacionales y los europeos alcanza niveles elevados de intensidad. Seg&uacute;n el entrevistado, las decisiones europeas siempre son el resultado de un tira y afloja entre los gobiernos nacionales y entre &eacute;stos y la Comisi&oacute;n (tambi&eacute;n presente en el Consejo, representada por su Presidente) que termina en compromisos en los que todos ganan algo y pierden algo para poder llegar a un acuerdo. As&iacute;, un primer ministro que se limita a afirmar despu&eacute;s de una reuni&oacute;n del Consejo Europeo que el resultado ha sido muy bueno para su pa&iacute;s (o, alternativamente, que le han obligado a hacer lo que no quer&iacute;a) est&aacute; faltando a su responsabilidad en tanto que l&iacute;der europeo y nacional, ya que no est&aacute; explicando a su ciudadan&iacute;a la realidad de lo sucedido. No est&aacute; explicando que la participaci&oacute;n como Estado miembro en el Consejo viene acompa&ntilde;ada de la necesidad de gestionar la tensi&oacute;n entre los intereses nacionales y europeos y que, por tanto, las decisiones conjuntas necesariamente implican concesiones a otros socios por el bien de Europa.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, nosotros nos preguntamos lo siguiente: Si es tan importante que los l&iacute;deres de los gobiernos nacionales se muestren responsables ante sus respectivas ciudadan&iacute;as por las decisiones que se toman en el Consejo y que, cuando est&aacute;n participando en el Consejo, no piensen s&oacute;lo en sus intereses nacionales sino en el inter&eacute;s de Europa en su conjunto, &iquest;por qu&eacute; sucede tan a menudo que los l&iacute;deres nacionales son irresponsables? Durante la crisis hemos visto dos tipos de comportamiento por parte de los l&iacute;deres nacionales europeos. Por un lado, participar en el Consejo Europeo con la mirada puesta en la opini&oacute;n p&uacute;blica nacional y volver a casa presentando las medidas europeas aprobadas como triunfos nacionales; por otro lado, evadir la responsabilidad por medidas impopulares en casa afirmando que la decisi&oacute;n ha venido impuesta por Bruselas (o por los otros socios). De lo primero ha dado muestras de sobra conocidas la canciller alemana, &Aacute;ngela Merkel; de lo segundo, nuestro Presidente, Mariano Rajoy, sin ir m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Van Middelaar nos explica esta irresponsabilidad como un problema de incentivos democr&aacute;ticos. Los l&iacute;deres nacionales son elegidos por sus respectivas ciudadan&iacute;as y es ah&iacute; donde reside su legitimidad democr&aacute;tica. Ning&uacute;n l&iacute;der nacional ha sido jam&aacute;s premiado por sus electores en casa por comportarse como un gran l&iacute;der europeo en contra de los intereses de su propio pa&iacute;s; los premios y los castigos se reparten en base al comportamiento del gobierno nacional en la defensa de los intereses nacionales. En palabras de Van Middelaar refiri&eacute;ndose a su propio pa&iacute;s de origen, &ldquo;los votantes holandeses no buscan en su primer ministro un gran estadista europeo; lo que quieren es que sea un buen primer ministro holand&eacute;s&rdquo;. Nosotros creemos que esto nos deber&iacute;a hacer reflexionar sobre lo siguiente: mientras el &aacute;mbito de la democracia representativa sea exclusiva o fundamentalmente nacional, y el proceso pol&iacute;tico europeo descanse sobre todo en los hombros del Consejo, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos nacionales tendr&aacute;n pocos incentivos para ser responsables en tanto que l&iacute;deres europeos, particularmente en tiempos de crisis, cuando m&aacute;s dif&iacute;cil es alinear los divergentes intereses nacionales entre s&iacute; y con los de Europa en su conjunto. Por la misma raz&oacute;n, los avances que se hagan (y que se han hecho) en la construcci&oacute;n europea se har&aacute;n a trompicones, dos pasos adelante y uno hacia atr&aacute;s, y les faltar&aacute; siempre la coherencia necesaria, la visi&oacute;n de conjunto, tal y como el dise&ntilde;o del euro (en gran parte, un tira y afloja entre Francia y Alemania) ha puesto claramente en evidencia.
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        El segundo tema importante que tratamos con Luuk Van Middelaar se refer&iacute;a a la siguiente paradoja: mientras que las decisiones europeas que se han tomado para hacer frente a la Gran Recesi&oacute;n <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Realmente-tecnocracia-politica-Permitanme-dudarlo_0_215928567.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han sido eminentemente pol&iacute;ticas y han favorecido claramente a unos pa&iacute;ses m&aacute;s que a otros</a>, se han presentado a la opini&oacute;n p&uacute;blica, y &eacute;sta as&iacute; las ha entendido, como decisiones tecnocr&aacute;ticas, impuestas por las circunstancias de la mano de oscuros funcionarios de Bruselas sin legitimidad democr&aacute;tica alguna y sin alternativa posible (el &ldquo;no hay alternativa a la austeridad&rdquo; tan repetido durante los peores momentos de la crisis). Van Middelaar nos explica esta paradoja como resultado del miedo que existe entre los l&iacute;deres nacionales de Europa a &ldquo;politizar&rdquo; el &aacute;mbito de decisi&oacute;n europeo.
    </p><p class="article-text">
        Por razones hist&oacute;ricas de todos conocidas, afirma Van Middelaar, la concepci&oacute;n de la democracia europea que defienden las &eacute;lites pol&iacute;ticas nacionales es formalista y tecnocr&aacute;tica, no es la democracia del conflicto entre proyectos pol&iacute;ticos opuestos que se dirime mediante elecciones, sino la del consenso necesario para evitar un regreso a los traumas del pasado. Es decir, las &eacute;lites pol&iacute;ticas nacionales en Europa no buscan una pelea abierta, a la vista de todos, entre opciones contrapuestas; buscan los acuerdos a puerta cerrada que despu&eacute;s se presentan como resultado de una deliberaci&oacute;n alejada de las pasiones de la pol&iacute;tica y, por ello, supuestamente superior desde un punto de vista normativo. Seg&uacute;n Van Middelaar, lo fundamental para los l&iacute;deres nacionales que se sientan a la mesa del Consejo a negociar es evitar el conflicto abierto, la ruptura; el fracaso viene dado por el abandono de la mesa de negociaci&oacute;n. Este es el resultado a evitar, nadie debe salir de las reuniones del Consejo sinti&eacute;ndose un total perdedor, no se deben tratar los temas a decidir en t&eacute;rminos de ganadores y perdedores. Para ello, se cubren las decisiones con un velo de tecnocracia, se niega la existencia de caminos alternativos, se enfantiza el consenso, se esconde la lucha pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n, el problema de esta concepci&oacute;n formalista y tecnocr&aacute;tica de la democracia es que, especialmente en momentos de crisis como el que atravesamos ahora, se vac&iacute;a de contenido y pierde legitimidad a pasos agigantados. La ciudadan&iacute;a europea, sobre todo en los pa&iacute;ses deudores del Euro, no acepta el mantra de que no hay alternativa a la austeridad y entiende que, si realmente no hay alternativa, entonces tampoco hay democracia. Es comprensible el miedo de los pol&iacute;ticos europeos al conflicto entre Estados miembro ganadores y perdedores. Sin embargo, cubrir este conflicto -que existe y es visible por todos- de un halo de tecnocracia sin alternativas no es la mejor manera de evitar sus peores consecuencias. Al contrario, podr&iacute;a ser la receta perfecta para convocarlas. Por el contrario, una lucha abierta, dem&oacute;cratica, en la arena electoral, entre proyectos alternativos de sociedad (y no entre estados-naci&oacute;n) podr&iacute;a ser lo que salvara la democracia europea y le devolviera legitimidad a los ojos de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas elecciones europeas del 25 de mayo deber&iacute;an servir para &ldquo;politizar&rdquo; y, por tanto, &ldquo;democratizar&rdquo;, el &aacute;mbito de decisi&oacute;n europeo. Las confederaciones de partidos europeos est&aacute;n presentando plataformas pol&iacute;ticas distintas, proyectos alternativos, liderados por primera vez por candidatos concretos comprometidos, en caso de ser elegidos, a defender dichos proyectos. Por primera vez estamos presenciando <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dhafgcPeXes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debates televisados de los proyectos pol&iacute;ticos en liza</a>. En estas elecciones europeas estamos viendo un atisbo de la democracia del conflicto en el &aacute;mbito europeo, de la competici&oacute;n abierta y libre entre proyectos alternativos de sociedad que es <a href="http://www.amazon.es/Mas-Democracia-Menos-Liberalismo-discusiones/dp/8492946024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alma de la democracia representativa</a>. &Eacute;stas ser&aacute;n las elecciones de la Gran Recesi&oacute;n, en las que se dirime si la ciudadan&iacute;a europea quiere continuar con la austeridad o si quiere una pol&iacute;tica alternativa. Por eso, los ciudadanos europeos har&iacute;amos bien en tomarlas en serio y en pensar en ellas como elecciones europeas, y no como un ensayo de las pr&oacute;ximas elecciones nacionales. Los momentos democr&aacute;ticos de la UE son pocos, aprovech&eacute;moslos y mostremos a las &eacute;lites pol&iacute;ticas nacionales que no tenemos miedo a los conflictos que se airean en la arena electoral, no a puerta cerrada. Mostr&eacute;mosles que creemos que la soluci&oacute;n para Europa es m&aacute;s, no menos, democracia.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hablamos con Van Middelaar de <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/democratica-UE-encaminados-tormenta-perfecta_0_155034792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creciente brecha entre el Norte (acreedores) y el Sur (deudores)</a> y de hasta qu&eacute; punto esta brecha podr&iacute;a poner en peligro el proyecto europeo a largo plazo. El autor de <em>El paso hacia Europa</em> nos respondi&oacute; que quedan por delante a&ntilde;os muy dif&iacute;ciles pero que la Gran Recesi&oacute;n no va a ser el principio del fin del proyecto europeo. La brecha Norte-Sur no permanecer&aacute; para siempre porque la rueda de la historia siempre gira y quienes est&aacute;n hoy arriba pueden estar ma&ntilde;ana abajo, y viceversa. Ahora son los pa&iacute;ses deudores los que est&aacute;n haciendo sus deberes y otros pa&iacute;ses europeos, como Alemania, est&aacute;n empezando a arrastrar los pies. Van Middelaar nos propone que pensemos en el proyecto europeo como en un puente. A un lado del puente est&aacute;n los estados-naci&oacute;n; al otro, la visi&oacute;n de una Europa unida. Tal vez nunca lleguemos al otro lado del puente, pero vamos avanzando mientras caminamos sobre &eacute;l. <em>El paso hacia Europa</em> nos cuenta la historia de ese caminar sobre el puente y, para Van Middelaar, estar a mitad de camino en el puente no es tan mal sitio como nos pueda parecer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/middelaar_1_4896301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 May 2014 18:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué los líderes europeos son irresponsables?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[25-M: el mayor proceso electoral del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/mayor-proceso-electoral-mundo_1_4895753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2462cc9-4691-45e6-8c95-ddf9d3490f2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="25-M: el mayor proceso electoral del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de creciente desafección europea la UE afronta el  reto de superar la gran brecha del sueño europeo: la división norte/sur</p></div><p class="article-text">
        <em>Nota de an&aacute;lisis de los editores de Agenda P&uacute;blica</em>
    </p><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de tres semanas, tendr&aacute; lugar <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Votar-europeas_0_189681253.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor proceso electoral simult&aacute;neo del mundo</a>. 500 millones ciudadanos de 28 pa&iacute;ses europeos podr&aacute;n acudir a elegir sus representantes en el parlamento democr&aacute;ticamente electo m&aacute;s grande del planeta entre el 22 y el 25 de mayo. Solo la supera la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Indian_general_election,_2014" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecci&oacute;n a la Lok Sabha</a>, la C&aacute;mara Baja de India, con un censo de 814 millones, aunque esta en realidad se trata un macroproceso formado por diversas fases cuya duraci&oacute;n se prolonga durante cinco semanas.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las cr&iacute;ticas, y a menudo s&oacute;lidamente fundamentadas, que se dirigen a la Uni&oacute;n Europea. Desde <a href="http://eldiario.es/agendapublica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agenda P&uacute;blica</a> nos hemos hecho eco &ndash;y nos seguiremos haciendo- de los argumentos te&oacute;ricos y de los datos emp&iacute;ricos que sostienen esa perspectiva cr&iacute;tica hacia la democracia europea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, todo ello solo puede entenderse desde la convicci&oacute;n de que la Uni&oacute;n Europea forma parte de una meta irrenunciable y de largo recorrido, la aspiraci&oacute;n paneuropea que intuy&oacute; un austro-h&uacute;ngaro como <a href="http://www.paneuropa.es/richard-coudenhove-kalergi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Coudenhove-Kalergi</a>, o el sue&ntilde;o europeo que solo un americano, como <a href="http://books.google.com/books/about/El_sue%C3%B1o_europeo.html?id=hXcaQC9N7kgC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeremy Rifkin</a>, pod&iacute;a valorar en toda su magnitud. Y tambi&eacute;n una realidad poli&eacute;drica, como nos recuerda Luuk van Middelaar en <a href="http://passage-to-europe.eu/spanish-edition" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El paso hacia Europa</a>, donde se admiten perspectivas casi opuestas sobre su significado y alcance: las que reivindican sus m&eacute;ritos y logros, las que alertan de sus l&iacute;mites e insuficiencias, e incluso las que manifiestan su escepticismo ante el proceso. Desde esa perspectiva plural, es necesario seguir explicando <a href="http://www.progressonline.org.uk/2013/06/03/why-europe-matters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por qu&eacute; Europa importa</a>.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, observamos la UE como una realidad esencialmente econ&oacute;mica, la Europa del 7-25-50, como nos recuerda <a href="http://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCwQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fblogs.elpais.com%2Fcafe-steiner%2F2013%2F07%2Ftres-cifras-para-un-debate-sobre-el-futuro-de-europa.html&amp;ei=6nNeU9-mIPOR0QXEuoDYAQ&amp;usg=AFQjCNGgkPs6EHnqsUcGKqyhRn1Z5a_pXw&amp;sig2=hk_R62w1Kex4FesgZYCXmg&amp;bvm=bv.65397613,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J.I. Torreblanca</a>: el 7% de la poblaci&oacute;n mundial, el 25% de la producci&oacute;n, y el 50% del gasto social. Se trata de unas cifras que exigen un proyecto de sostenibilidad econ&oacute;mica y social en un entorno cada vez m&aacute;s mundializado.
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad socioecon&oacute;mica europea no puede hacernos olvidar el gran logro de la UE tras medio siglo: la paz y la concordia entre tradicionales vecinos enemigos. No olviden estas cifras que nos recordaba <a href="http://diegobeas.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Beas</a>:  la Europa del 100-75-25. Hace 100 a&ntilde;os del inicio de la Gran Guerra europea y 75 del estallido de la segunda gran guerra europea. Las dos cicatrices mundiales nacidas en Europa. Pero tambi&eacute;n hace 25 a&ntilde;os de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n, donde esas cicatrices empezaron a cerrarse. No estamos a&uacute;n en condiciones de percibir todo el alcance de las repercusiones que tuvo el fin del tel&oacute;n de acero. La crisis de Ucrania solo puede entenderse en ese contexto, como <a href="http://www.eldiario.es/autores/javier_morales_hernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos han explicado Javier Morales y Rub&eacute;n Ruiz</a>.
    </p><p class="article-text">
        El gran problema de la UE: el <a href="http://europa.eu/legislation_summaries/glossary/democratic_deficit_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">d&eacute;ficit democr&aacute;tico</a>, que se ha hecho a&uacute;n m&aacute;s complejo con la extensi&oacute;n comunitaria a casi todo el continente. Un d&eacute;ficit que amenaza la UE de convertirla en una <em>seudodemocracia</em> imperial. Aquella en la que grandes estructuras institucionales acaban sustituyendo la voluntad e los ciudadanos por complejas tramas de decisi&oacute;n y en la que la voz de los individuos se diluye ante poderes sin rostro mucho m&aacute;s eficaces.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, esta falta de voz en el proceso no es igual en todas partes.  En el <a href="http://www.europarl.es/es/parlamento_europeo/eurobarometro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metro</a> de noviembre de 2013 se observa c&oacute;mo el 57% de los daneses considera que su voz es escuchada en la UE, por s&oacute;lo un 18% de espa&ntilde;oles que lo considera as&iacute;. &iquest;Es la forma en la que se construye la voluntad nacional en su fase ascendente la que determina si la ciudadan&iacute;a se siente m&aacute;s escuchada en la UE? &iquest;Existe el riesgo de que estalle un sentimiento de &lsquo;impotencia democr&aacute;tica&rsquo; como algunos han identificado ya en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la crisis financiera y las pol&iacute;ticas de austeridad han intensificado la percepci&oacute;n de desconfianza en las instituciones europeas, y el descontento con sus resultados.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, los resultados de los <a href="http://www.europarl.es/es/parlamento_europeo/eurobarometro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metros</a> semestrales desde 2007 son tozudos: el porcentaje de europeos que conf&iacute;an en la UE cay&oacute; 26 puntos en cinco a&ntilde;os, del 57% de mayo de 2007 al 31% del mismo mes de 2012. Al mismo tiempo, se ha deteriorado much&iacute;simo la confianza que la ciudadan&iacute;a tiene en sus respectivos gobiernos y la confianza en los gobiernos estatales descendi&oacute; en estos cinco a&ntilde;os del 41% (mayo de 2007) al 28% (mayo de 2012).
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de creciente desafecci&oacute;n europea, la UE afronta un gran reto: superar la que aparece como la gran brecha del sue&ntilde;o europeo. La divisi&oacute;n norte/sur parece estar superando la vieja divisi&oacute;n este/oeste y, a su vez, absorbe dentro de s&iacute; misma otras brechas m&aacute;s sofisticadas (laborales, productivas, sociales, culturales&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/democratica-UE-encaminados-tormenta-perfecta_0_155034792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como ha explicado nuestra editora Sonia Alonso</a>, esta brecha se plasma en una creciente distancia en la insatisfacci&oacute;n con la democracia y en la confianza en partidos y gobiernos, en general, que se da entre las opiniones p&uacute;blicas del norte y el sur. Posiblemente este diferencial tiene que ver con la propia satisfacci&oacute;n de los ciudadanos con la calidad democr&aacute;tica en sus propios pa&iacute;ses, como sugiere un estudio de <a href="http://wp.me/p2MmSR-1QN#Author" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pieterjan Desmet and Claes de Vreese</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Sonia Alonso nos apunta que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/GRAFICO-evaluacion-europeos-respectivas-democracias_0_250225198.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la evaluaci&oacute;n de la justicia social en las democracias del Sur de Europa es alarmantemente negativa</a>. Dos datos nos sirven para ilustrarlo: el 58,2% de los espa&ntilde;oles considera que el gobierno est&aacute; haciendo poco o nada para proteger a todos los ciudadanos contra la pobreza y el 59,7% considera que el gobierno est&aacute; haciendo poco o nada para reducir la desigualdad de ingresos. En Portugal lo consideran el 69,2%.
    </p><p class="article-text">
        En estas coordenadas tendr&aacute;n lugar las elecciones del 22 al 25 de mayo en Europa. Las mayores elecciones del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/mayor-proceso-electoral-mundo_1_4895753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2014 18:47:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[25-M: el mayor proceso electoral del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elementos-reforma-constitucional_1_4929965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddeeb66f-414f-48be-b25f-2acc5abd6f7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de 35 años,  necesitamos actualizar nuestra Constitución a las exigencias de nuestro  nuevo contexto político, social y económico.</p></div><p class="article-text">
        <em>Nota de an&aacute;lisis de los editores de Agenda P&uacute;blica</em>
    </p><p class="article-text">
        La reforma del texto  constitucional no servir&aacute; como herramienta &ndash;al menos no exclusivamente-  para salir de la crisis econ&oacute;mica, pero <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debe servir para superar la profunda crisis pol&iacute;tica de la que aquella trae causa</a>.  Y, evidentemente, la reforma de la Constituci&oacute;n no har&aacute; desaparecer de  un d&iacute;a para otro nuestros problemas de legitimidad democr&aacute;tica, sobre  todo, porque algunos de sus motivos no se deben a problemas de  configuraci&oacute;n jur&iacute;dico-constitucional, sino a un problema de &iacute;ndole  cultural. Sin embargo, la actualizaci&oacute;n de la Carta Magna ha de ser la  hoja de ruta en la reconfiguraci&oacute;n de nuestro modelo de convivencia. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         En 2006 el <a href="http://www.consejo-estado.es/pdf/MODIFICACIONES%20CONSTITUCION%20ESP.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de Estado</a> se pronunci&oacute; sobre la modificaci&oacute;n constitucional respecto de los  cuatro elementos sobre los que el Gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero le  pregunt&oacute;: la supresi&oacute;n de la preferencia del var&oacute;n en la sucesi&oacute;n al  trono, la recepci&oacute;n en la Constituci&oacute;n del proceso de construcci&oacute;n  europea, la inclusi&oacute;n de la denominaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas y  la reforma del Senado. Hoy resulta claro, sin embargo, que con el cambio  de estas 4 cuestiones, de calados diversos, no es suficiente. Y ello,  entre otras razones, porque estamos en un momento de renovaci&oacute;n de  legitimidades, en el que el originario acuerdo constituyente necesita  ser revisado, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no en su totalidad pero s&iacute; en algunos aspectos clave</a>&nbsp;y, entre estos, parece que hay unanimidad en considerar que el <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prioritario es el modelo de organizaci&oacute;n territorial.</a>
    </p><p class="article-text">
         Y es m&aacute;s, como nos explicaba <a href="http://www.esade.edu/profesorado/jose.areilza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mar&iacute;a de Areilza</a>,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/textura-federal-cultura_0_173933140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque  no hubiera aparecido en escena Catalu&ntilde;a, ser&iacute;a igualmente necesario  entrar a repensar nuestro modelo de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica</a>. Esto  no significa negar los logros alcanzados durante estos a&ntilde;os por la  Constituci&oacute;n que configur&oacute; un sistema abierto que sirvi&oacute; para dar cabida  a las reivindicaciones leg&iacute;timas de, sobre todo, Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco y  poder, as&iacute;, empezar la andadura democr&aacute;tica. Pero han pasado 30 a&ntilde;os y  el modelo de organizaci&oacute;n territorial prefigurado en la Constituci&oacute;n ha  quedado, en unos casos, superado por la propia realidad  jur&iacute;dico-pol&iacute;tica y, en otros, se ha demostrado ineficaz para la  resoluci&oacute;n de determinados conflictos y/o aspiraciones de algunas  Comunidades Aut&oacute;nomas. Son varios los <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aspectos que necesitan de replanteamiento</a> (por ejemplo, el reconocimiento real de la plurinacionalidad del  Estado, el sistema de listas de competencias, el sistema &ndash;inexistente-  &nbsp;de cooperaci&oacute;n entre niveles de poder y, por supuesto, el Senado).  Quiz&aacute; una aproximaci&oacute;n v&aacute;lida ser&iacute;a, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como apuntaba Leopoldo Calvo Sotelo,</a> ver  c&oacute;mo dar encaje en el (renovado) modelo de organizaci&oacute;n territorial los  elementos del Estatuto de Catalu&ntilde;a, refrendado en 2006, declarados  inconstitucionales por el Tribunal Constitucional en 2010.
    </p><p class="article-text">
         Ahora  bien, nada de esto tendr&aacute; sentido si no se parte de un modelo de  organizaci&oacute;n territorial compartido por todos, al menos en sus bases.  Uno de los problemas que ha acarreado nuestro sistema auton&oacute;mico ha sido  que muchos, en la derecha y en la izquierda, no cre&iacute;an en un sistema  descentralizado o, si se quiere, altamente descentralizado. Apostaron  por la descentralizaci&oacute;n, si se nos permite, con la boca peque&ntilde;a.  Adem&aacute;s, sectores importantes de la vida pol&iacute;tica y de la sociedad civil  han seguido creyendo que la autonom&iacute;a consist&iacute;a en un poder cedido o  delegado por el Estado (central) en favor de las Comunidades. Sin  embargo, la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de las Comunidades no es consecuencia del  ejercicio de delegaci&oacute;n del Estado, sino que deriva directamente de  nuestro texto constitucional. Esta &uacute;ltima realidad jur&iacute;dica ha sido  obviada por muchos.
    </p><p class="article-text">
         Ha  llegado, pues, el momento de sentarse y plantear la discusi&oacute;n serena y  rigurosa de cu&aacute;l es el modelo de organizaci&oacute;n territorial del que  queremos dotarnos. Esto nos lleva a uno de los puntos clave sobre la  reforma constitucional, y que parad&oacute;jicamente apenas se abordan en el  debate p&uacute;blico: el cu&aacute;ndo. &iquest;Qu&eacute; condiciones han de darse para realizar  un proceso de este tipo de la forma m&aacute;s serena y dialogada posible?  Para los millones de ciudadanos&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Queremos-reformar-Constitucion-apenas-conocemos_0_204380072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que apuestan ya por una reforma</a>,  puede resultar muy frustrante reconocer que en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o  apenas se vislumbra un escenario favorable, debido a la larga serie de  citas electorales que pueden culminar en las generales de 2015. Pero  tampoco un exceso de realismo pol&iacute;tico debe servir de excusa para  cimentar el inmovilismo y aplazar perpetuamente la reforma. La  observaci&oacute;n comparada nos se&ntilde;ala que, en situaciones de minor&iacute;as  pol&iacute;ticas (como sucede en B&eacute;lgica), los partidos aceptan entrar m&aacute;s  f&aacute;cilmente en un proceso consensuado de reforma. Y tambi&eacute;n nos dice que  es importante el compromiso previo, en un programa electoral, de los  partidos m&aacute;s convencidos, como sucedi&oacute; con la &lsquo;devolution&rsquo; de Tony  Blair. &iquest;Significa todo ello que en 2016 estaremos quiz&aacute; ante la gran  ocasi&oacute;n? Desde aqu&iacute; s&oacute;lo podemos recordar que, como nos dec&iacute;a <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=106511" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto L&oacute;pez Basaguren</a>, &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pol&iacute;tica tiene que evitar el callej&oacute;n sin salida</a>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elementos-reforma-constitucional_1_4929965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2014 18:55:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mejorando nuestra educación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/mejorando-educacion-politica_1_4927565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bf0d4a6-2c95-407d-a583-1769ccb00837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mejorando nuestra educación política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España persiste un déficit de  comprensión e interpretación de los  acontecimientos que sólo es posible  fomentar desde el ámbito educativo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as un art&iacute;culo de <a href="http://elpais.com/elpais/2014/03/28/opinion/1396007183_553939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benito Arru&ntilde;ada</a> se preguntaba si la culpa de la crisis pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que vive  Espa&ntilde;a no es solo de pol&iacute;ticos e instituciones sino tambi&eacute;n de la  sociedad. El art&iacute;culo se hac&iacute;a eco de una <a href="http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Presentacionvalueswordwidel.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de la Fundaci&oacute;n BBVA</a> en la que aparecemos como los europeos m&aacute;s cr&iacute;ticos con pol&iacute;ticos e  instituciones mientras somos los que menos nos molestamos en  informarnos.
    </p><p class="article-text">
         No obstante, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/Internet-cambia-consumo-informacion-politica_0_210329311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros datos que hemos publicado</a> nos indican que la crisis ha aumentado el inter&eacute;s de los ciudadanos por  la pol&iacute;tica. Si en 2006 eran un 43% los espa&ntilde;oles que dec&iacute;an hablar o  discutir sobre pol&iacute;tica al menos una vez por semana, hoy ese porcentaje  se eleva hasta el 59%. En particular, se ha duplicado el porcentaje de  ciudadanos entre 18 y 54 a&ntilde;os que afirman hablar sobre pol&iacute;tica todos  los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
         Este mayor inter&eacute;s por la pol&iacute;tica coincide con el hecho de que <a href="http://ep00.epimg.net/descargables/2014/01/08/4db01d9dade70023d90267c0260b6b7c.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el  26,2% de los espa&ntilde;oles considera que los pol&iacute;ticos, los partidos y la  pol&iacute;tica convencional son uno de los principales problemas de Espa&ntilde;a</a>. Esto nos podr&iacute;a suscitar dos preguntas a las que intentamos responder en esta nota.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Somos m&aacute;s cr&iacute;ticos con la pol&iacute;tica como reacci&oacute;n a la crisis pol&iacute;tica y  econ&oacute;mica en que estamos inmersos? &iquest;O es que ha crecido nuestra  informaci&oacute;n pol&iacute;tica, transformando nuestra cultura pol&iacute;tica, y ello nos  est&aacute; haciendo m&aacute;s exigentes con nuestra clase pol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
         En cuanto al primer interrogante, <a href="http://www.eldiario.es/autores/diego_muro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Muro</a> y <a href="http://www.eldiario.es/autores/guillem_vidal_lorda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guillem Vidal</a> se han preguntado si <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/importa-corrupcion_0_241125996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la corrupci&oacute;n s&oacute;lo nos importa cuando la econom&iacute;a va mal</a>.  Parece que, cuando los ciudadanos nos vemos amenazados por  circunstancias econ&oacute;micas adversas, somos m&aacute;s proclives a buscar  culpables y nos mostramos menos tolerantes frente a la corrupci&oacute;n,  percibida como un mal de las instituciones o de la &lsquo;clase pol&iacute;tica&rsquo; que  nos ha llevado a esta situaci&oacute;n. En este sentido, los niveles de  desempleo evolucionan de una forma muy similar a los cambios en la  percepci&oacute;n de la corrupci&oacute;n, aunque esta elevada correlaci&oacute;n no  necesariamente significa que una sea consecuencia de lo otro.
    </p><p class="article-text">
         De forma m&aacute;s optimista, el segundo interrogante estar&iacute;a sugiriendo que  la cr&iacute;tica ciudadana a los pol&iacute;ticos ser&iacute;a el reflejo de un aumento del  conocimiento sobre la pol&iacute;tica. Sin embargo, no hay que olvidar lo que  nos recuerda nuestro editor Juan Rodr&iacute;guez: m&aacute;s bien parece que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/trampa-expectativas-politicas_0_221178662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la decepci&oacute;n de los ciudadanos puede ser el producto de la propia desinformaci&oacute;n y alejamiento de la pol&iacute;tica</a>.  As&iacute;, se hace dif&iacute;cil pensar que el conocimiento sobre la pol&iacute;tica que  tiene un pa&iacute;s, y las preferencias pol&iacute;ticas individuales resultantes,  hayan podido cambiar mucho en pocos a&ntilde;os. La ingenier&iacute;a social de este  tipo suele conllevar generaciones. La calidad democr&aacute;tica de la  ciudadan&iacute;a no se produce espont&aacute;neamente ni caprichosamente. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/saben-ciudadanos-politica-hombres-mujeres_6_97700239.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En una encuesta de 2009 Espa&ntilde;a ya estaba a la cola</a>. Adem&aacute;s, las circunstancias actuales pueden favorecer el desarrollo pero tambi&eacute;n pueden perjudicarlo. &iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
         Quienes saben menos de pol&iacute;tica suelen ser aquellos que disponen de  menos recursos socioecon&oacute;micos. Quienes menos tienen son quienes menos  participan, quienes saben menos del sistema pol&iacute;tico y, en consecuencia,  se ven a s&iacute; mismos como ciudadanos menos eficaces e influyentes. Es  obligatorio preguntarse, por tanto, en qu&eacute; medida el hecho de que Espa&ntilde;a  sea ya, en estos momentos, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-dentro-relato-Rajoy_0_205779517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pa&iacute;s m&aacute;s desigual de Europa</a> puede afectar al conocimiento de la pol&iacute;tica por parte de capas  importantes de la poblaci&oacute;n y a su participaci&oacute;n pol&iacute;tica. &iquest;La  producci&oacute;n de desigualdad en el presente condicionar&aacute; y perjudicar&aacute; la  democracia el futuro? Uno de los riesgos inminentes de este fen&oacute;meno  perverso es que cada d&iacute;a m&aacute;s ser&aacute;n &ldquo;<a href="http://us7.campaign-archive2.com/?u=90b5a957fe7947a6976afd9c1&amp;id=7ac85ab7f1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos pocos</a>&rdquo; los que puedan establecer la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
         La crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad est&aacute;n afectando la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n. En este sentido, y como nos indica <a href="http://www.eldiario.es/autores/mariam_martinez-bascunan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;riam Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n</a>, <a href="http://blogs.elpais.com/tormenta-de-ideas/2012/06/martha-c-nussbaum-la-seduccion-del-pensamiento.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Martha Nussbaum</a> nos alerta de una &ldquo;crisis silenciosa&rdquo; (&ldquo;<a href="http://www.katzeditores.com/fichaNotaPrensaLibro.asp?IDL=123%23np1189" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sin fines de lucro</a>&rdquo;,  Ed. Katz) que tiene que ver con el recorte del presupuesto asignado a  la educaci&oacute;n. Y con ello, la &ldquo;erosi&oacute;n grave de las cualidades esenciales  para la vida misma de la democracia&rdquo;. En este sentido, nuestra editora <a href="http://www.eldiario.es/autores/argelia_queralt/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argelia Queralt</a> alertaba del riesgo de que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/Educacion-ciudadania_0_149785223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nueva LOMCE debilitara el aprendizaje de los valores constitucionales en el itinerario curricular</a>.
    </p><p class="article-text">
        Otra derivada que debe centrar nuestra atenci&oacute;n es la tendencia, en los  medios de comunicaci&oacute;n, a convertir la pol&iacute;tica en un tema morboso,  conflictivo o incluso caricaturesco. Ante el crecimiento del inter&eacute;s por  la pol&iacute;tica, los medios pueden tratar de satisfacer al p&uacute;blico  sacrificando la funci&oacute;n de informar &ndash;y con ello, de formar- en aras del  entretenimiento. As&iacute;, se han multiplicado los programas de  infoentretenimiento, y a partir del an&aacute;lisis de <a href="http://www.eldiario.es/autores/carol_galais/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Galais</a> podemos se&ntilde;alar que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/participacion-desafecta-cinismo-polarizacion_0_219778148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a m&aacute;s exposici&oacute;n a programas de informaci&oacute;n, m&aacute;s polarizaci&oacute;n de la audiencia</a>.
    </p><p class="article-text">
         Finalmente, en la era del Big Data, la fractura digital se sobrepone a las viejas fracturas. Seg&uacute;n los datos del trabajo &ldquo;<a href="http://libreria.cis.es/static/pdf/OyA63a.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Internet y participaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a</a>&rdquo;  (2010), a mayores niveles de estudios mayores niveles de utilizaci&oacute;n de  Internet. Nuestras sociedades se hallan abrumadas ante una ingente  cantidad de informaci&oacute;n. Pero seguir&aacute; siendo necesario disponer de un  capital cultural, c&iacute;vico y human&iacute;stico, para procesarlo, comprenderlo y  digerirlo. Los estudios muestran que en Espa&ntilde;a persiste un d&eacute;ficit de  comprensi&oacute;n e interpretaci&oacute;n de los acontecimientos que s&oacute;lo es posible  fomentar desde el &aacute;mbito educativo. De lo contrario, podemos  convertirnos en meros consumidores pasivos de informaci&oacute;n  preseleccionada. Y sin las herramientas y las actitudes precisas,  informarse puede no significar formarse, sino conformarse con la  realidad.
    </p><p class="article-text">
         En 1914, Ortega y Gasset lanzaba la iniciativa de una <a href="http://es.wikisource.org/wiki/Prospecto_de_la_Liga_de_Educaci%C3%B3n_Pol%C3%ADtica_Espa%C3%B1ola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liga de Educaci&oacute;n Pol&iacute;tica</a> para superar la &lsquo;vieja pol&iacute;tica&rsquo; que estaba lastrando la sociedad  espa&ntilde;ola. Cien a&ntilde;os despu&eacute;s no resulta menos perentoria una coalici&oacute;n  similar formada por la escuela, los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos y  privados, la red, el Parlamento y muchos otros foros de la sociedad  civil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/mejorando-educacion-politica_1_4927565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Apr 2014 18:14:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mejorando nuestra educación política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Qué evaluación hacen los europeos de la justicia social en sus respectivas democracias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/grafico-evaluacion-europeos-respectivas-democracias_1_4929925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La evaluación de la justicia social en las democracias del Este y del Sur es alarmantemente negativa.</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/GRAFICO_0_238676324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presentaba un gr&aacute;fico</a> basado en datos de la Encuesta Social Europea 2012/2013, en el que mostraba hasta qu&eacute; punto los ciudadanos europeos creen que la justicia social es un componente definitorio de la democracia. Vimos entonces que para una mayor&iacute;a de ciudadanos en 12 de los 24 pa&iacute;ses en los que se pas&oacute; la encuesta (en algunos casos mayor&iacute;as muy considerables) una democracia no es tal si no va acompa&ntilde;ada de justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Hoy presento la otra cara de la moneda de esta creencia: c&oacute;mo eval&uacute;an los ciudadanos europeos la justicia social de las democracias en las que viven. Los dos gr&aacute;ficos presentados abajo muestran el porcentaje de respuestas a las preguntas: a) &iquest;Hasta qu&eacute; punto cree que el gobierno protege a todos los ciudadanos contra la pobreza? y b) &iquest;Hasta qu&eacute; punto cree que el gobierno toma medidas para reducir la desigualdad de ingresos en el pa&iacute;s? La escala de respuestas va de 0, si la afirmaci&oacute;n no es aplicable en absoluto para el pa&iacute;s del encuestado, a 10, si la afirmaci&oacute;n es totalmente aplicable al pa&iacute;s del encuestado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Si comparamos el gr&aacute;fico de hace unas semanas con los gr&aacute;ficos de este post veremos, en primer lugar, que all&iacute; donde m&aacute;s importancia se da a la justicia social como parte inherente de la democracia es tambi&eacute;n donde peor se eval&uacute;a el nivel de justicia social de la democracia realmente existente en el pa&iacute;s. En estos casos, la brecha existente entre expectativas y realidad es, por tanto, muy amplia. Observamos, adem&aacute;s, que esto ocurre en mucha mayor medida en Europa del Este y del Sur que en la Europa del Norte y el Oeste. La evaluaci&oacute;n de la justicia social en las democracias del Este y del Sur es alarmantemente negativa. Sin duda a ello han contribuido los efectos de la Gran Recesi&oacute;n y la manera en la que se est&aacute;n gestionando por gobiernos democr&aacute;ticamente elegidos. Sin embargo, la explicaci&oacute;n no puede estar s&oacute;lo ah&iacute; puesto que Irlanda e Islandia, duramente atacadas por la crisis econ&oacute;mica, y en el caso de Irlanda con una intervenci&oacute;n de la Troika por medio, no presentan valores tan negativos como los de Espa&ntilde;a y Portugal y no digamos ya los de algunos pa&iacute;ses del Este como Bulgaria o Kosovo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta qu&eacute; punto esta brecha entre expectativas y realidad tiene un impacto sobre la legitimidad de los respectivos sistemas democr&aacute;ticos es algo que analizaremos en otro post.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/grafico-evaluacion-europeos-respectivas-democracias_1_4929925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Apr 2014 18:23:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Qué evaluación hacen los europeos de la justicia social en sus respectivas democracias?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voz e influencia política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/voz-influencia-politica_1_4931013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a6754f-73af-40d7-bd34-d891e16905a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voz e influencia política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El espacio de debate público está en plena transformación debido a la  generalización de las nuevas tecnologías</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.hks.harvard.edu/about/faculty-staff-directory/ricardo-hausmann" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Hausmann</a> se preguntaba hace unos d&iacute;as <a href="http://www.project-syndicate.org/commentary/ricardo-hausmann-on-the-market-like-mechanism-in-advanced-economies--political-systems/spanish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;por qu&eacute; son democr&aacute;ticos los pa&iacute;ses ricos?</a> La respuesta es que no es suficiente con una <em>mano invisible</em> que haga funcionar la econom&iacute;a. Es necesaria, adem&aacute;s, una <em>segunda mano invisible</em> que genere la calidad necesaria dentro del sistema pol&iacute;tico para que  las econom&iacute;as modernas funcionen. Esta segunda mano invisible requiere  informaci&oacute;n suficiente, como nos recuerda Hausmann, para tomar  decisiones mejores.  
    </p><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, Andr&eacute;s Ortega afirma  en <a href="http://www.sellorba.com/recomponer-la-democracia_andres-ortega_libro-ONFI625-es.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Recomponer la democracia</em></a> que es necesario encontrar los incentivos  necesarios para convencer a las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de  acometer las reformas necesarias para superar una crisis, la pol&iacute;tica,  que es condici&oacute;n para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,  &iquest;se trata s&oacute;lo de persuadir a quienes deciden formal e informalmente? &iquest;Y  qui&eacute;n debe hacerlo? &iquest;Expertos, comunicadores, ciudadanos y actores  interesados? Si existe realmente esa segunda mano invisible de la  democracia, &iquest;responde a la voluntad del ciudadano? En el trasfondo de  estos interrogantes, aparece el debate del papel de la &lsquo;voz&rsquo; de aquellos  que participan en el proceso democr&aacute;tico (instituciones, actores y  simples ciudadanos). &lsquo;Voz&rsquo; en el sentido de Hirschman, &ldquo;un intento de  cambiar un estado de cosas insatisfactorio&rdquo;. La &lsquo;voz&rsquo; de los que no  est&aacute;n de acuerdo o piensan que las cosas se pueden hacer mejor.
    </p><p class="article-text">
        Crece  la intuici&oacute;n de que estamos ante un momento crucial en el que se define  c&oacute;mo se articular&aacute; la &lsquo;voz&rsquo; de nuestras democracias en el futuro. Y,  con ello, qui&eacute;n podr&aacute; expresarla.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de la consideraci&oacute;n  del espacio p&uacute;blico como un proceso a trav&eacute;s del cual los problemas de  la sociedad son discutidos, procesados y, finalmente, llevados a influir  sobre la formaci&oacute;n de la autoridad de la ley y de las pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas, <a href="http://www.eldiario.es/autores/mariam_martinez-bascunan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariam Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n</a> asume que este espacio est&aacute; en plena transformaci&oacute;n debido a la  generalizaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as. El resultado podr&iacute;a ser una  emergente &lsquo;<a href="https://drive.google.com/file/d/0Bx-zjPXWR8c0ZEdtVEhNdEUzanc/edit?usp=sharing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">democracia comunicativa</a>&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un futuro no exento de riesgos. Si en la nota de la semana pasada se&ntilde;al&aacute;bamos el riesgo creciente de que sean los &ldquo;<a href="http://us7.campaign-archive1.com/?u=90b5a957fe7947a6976afd9c1&amp;id=7ac85ab7f1&amp;e=%5BUNIQID%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos pocos</a>&rdquo; los que capturen el proceso pol&iacute;tico y que para ello inviertan recursos econ&oacute;micos en el establecimiento de la <em>agenda pol&iacute;tica</em>,  hoy insistimos en una paradoja. Frente al riesgo de la aparici&oacute;n de una  nueva elite transnacional, las redes sociales plantean un escenario  contradictorio: eliminan las barreras a la libre circulaci&oacute;n de la  informaci&oacute;n y de ideas, pero tambi&eacute;n, parad&oacute;jicamente, las imponen. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, <a href="http://www.law.harvard.edu/faculty/directory/10871/Sunstein" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cass R. Suntsein</a> argumenta que en la web normalmente vemos aquello que nos gusta y nos  gusta aquello que vemos, eludiendo la exposici&oacute;n a aquellas perspectivas  que no compartimos. Este fen&oacute;meno que es el que ha permitido la  emergencia de medios y blogs &ldquo;de nicho&rdquo;, en los que s&oacute;lo podemos leer  opiniones con las que estamos de acuerdo, no contribuye en absoluto al  debate democr&aacute;tico. Como <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/medios-Transicion-central-constitucionalizacion-politico_0_199130179.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Bassets afirmaba en una conversaci&oacute;n</a>,  lo que se produce es una fragmentaci&oacute;n y una competencia de versiones  de la realidad que viven las unas de espaldas a las otras. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque  ya no podemos hablar de tiran&iacute;a de la mayor&iacute;a, las nuevas minor&iacute;as que  se construyen en la red presentan los mismos peligros potenciales sobre  los que alertaba Tocqueville: la imposici&oacute;n de una sutil censura, el  debilitamiento de la independencia de juicio y la merma en la capacidad  cr&iacute;tica de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta manera compartimentada de  leer la realidad afecta a la propia esencia de la democracia ya que no  s&oacute;lo hay disenso sobre la interpretaci&oacute;n de la realidad, como debe ser  en una sociedad plural, sino que hay disenso sobre la propia realidad.  El reto es, como apunta Bassets, si seremos capaces de organizar una  comunidad pol&iacute;tica, una verdadera <em>politeya</em>, si ni tan s&oacute;lo hay  consenso alrededor de la realidad. &iquest;C&oacute;mo conseguir que la gente que vive  en modelos paralelos mantenga principios comunes que hagan viable la  supervivenvia del marco democr&aacute;tico? En &uacute;ltimo extremo, &iquest;c&oacute;mo garantizar  que la fragmentaci&oacute;n de la opini&oacute;n y del conocimiento no conduzca a la  fragmentaci&oacute;n de la voz de los ciudadanos, y con ello, del  debilitamiento de los que se encuentran <em>a priori</em> m&aacute;s alejados del poder?
    </p><p class="article-text">
        En  nuestra opini&oacute;n, reconstruyendo espacios de argumentaci&oacute;n p&uacute;blica.  &iquest;C&oacute;mo? Lejos del modelo cl&aacute;sico de fil&oacute;sofos-reyes, que parecen saber  mejor que nadie lo que conviene al resto de la sociedad, hemos de  avanzar hacia una convergencia de voces entre pol&iacute;ticos, expertos y  ciudadanos, en torno a un principio de calidad democr&aacute;tica: expertos y  comunicadores que aportan datos (m&aacute;s o menos) objetivos (y sobre todo  discutibles y falseables, alejados de las certezas dogm&aacute;ticas),  gobernantes que utilizan esos datos para tomar decisiones con criterio  inclusivo y racional, y ciudadano que absorbe esa informaci&oacute;n, la  discute, la contrasta (e incluso la retroalimenta) y la acaba utilizando  para castigar o premiar a los gobernantes. 
    </p><p class="article-text">
        El futuro de la  democracia de calidad, donde las instituciones respondan ante la  ciudadan&iacute;a, y el progreso econ&oacute;mico y social se juegan en este debate  sobre qui&eacute;n merece ser escuchado para que las decisiones que se tomen  sean mejores. Y tambi&eacute;n de c&oacute;mo saber escuchar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/voz-influencia-politica_1_4931013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Apr 2014 18:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los nuevos pocos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/nuevos-pocos_1_4951064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6317bd5-c34f-40ad-baac-307e027ecc84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los nuevos pocos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es en sociedades muy desiguales donde las élites económicas disfrutan   de una capacidad excesiva para comprar voluntades y conseguir favores y   contratos, utilizando mecanismos que distorsionan las dinámicas de   mercado</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Es muy lamentable que parte de las &eacute;</em><em>lites econ</em><em>&oacute;micas (en los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados por la crisis) asuman tan poca responsabilidad por la deplorable situaci&oacute;n actual</em>&rdquo;. Lo dec&iacute;a Angela Merkel hace unos meses en una <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/07/02/actualidad/1372767647_116838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista en el diario El Pa&iacute;s</a>.
    </p><p class="article-text">
         La <a href="http://www.amazon.com/plutocrats-rise-new-global-super-rich-ebook/dp/b009ctywls/ref=sr_1_1?s=books&amp;ie=utf8&amp;qid=1389336852&amp;sr=1-1&amp;keywords=plutocrats+the+rise+of+the+new+global+super-rich+and+the+fall+of+everyone+else" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emergencia de una nueva &eacute;lite</a>, totalmente desconectada de las preocupaciones y dificultades de las clases medias, est&aacute; provocando que, como ya se&ntilde;al&oacute; <a href="http://www.amazon.com/post-democracy-colin-crouch/dp/0745633153/ref=sr_1_3?s=books&amp;ie=utf8&amp;qid=1396197382&amp;sr=1-3&amp;keywords=colin+crouch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colin Crouch</a>,  estemos entrando en una nueva fase posdemocr&aacute;tica en la que &ldquo;poderosos  intereses de minor&iacute;as se han vuelto mucho m&aacute;s activos que la masa de  gente com&uacute;n a la hora de lograr que el sistema pol&iacute;tico trabaje para  ellos&rdquo;. Andr&eacute;s Ortega en &lsquo;<a href="http://www.lacentral.com/web/book/?id=9788490560983" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Recomponer la democracia</a>&rsquo; sit&uacute;a a Espa&ntilde;a en este punto de la evoluci&oacute;n de la democracia.
    </p><p class="article-text">
         Recientemente ha sido Oxfam la que, <a href="http://www.theguardian.com/business/2014/jan/20/oxfam-85-richest-people-half-of-the-world" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprovechando el encuentro del World Economic Forum en Davos</a>, ha querido <a href="http://policy-practice.oxfam.org.uk/publications/working-for-the-few-political-capture-and-economic-inequality-311312" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciar</a> que la mitad de la renta mundial est&aacute; en manos del 1% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Hay visiones contrapuestas sobre los efectos que para la democracia  tiene la concentraci&oacute;n en pocas manos del poder econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y  social. <a href="http://www.ft.com/intl/cms/s/0/e59e8680-8393-11e3-86c9-00144feab7de.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tim Harford en el Financial Times</a> ha puesto en duda la metodolog&iacute;a del informe de Oxfam y desde la academia ha sido <a href="http://scholar.harvard.edu/mankiw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gregory Mankiw</a> quien asegura en &lsquo;<a href="http://pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.27.3.21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Defending the One Percent</a>&rsquo;  que las desigualdades son un aspecto inevitable o incluso beneficioso  para el progreso econ&oacute;mico, y por lo tanto, los ricos deben luchar por  ellas.
    </p><p class="article-text">
         De qui&eacute;n consiga establecer la <em>agenda setting</em> en este debate se  desprender&aacute; si se produce o no una captura del proceso pol&iacute;tico por  parte de unos pocos. Los &ldquo;nuevos pocos&rdquo; destinar&aacute;n recursos a establecer  la agenda pues, como dice <a href="http://scholar.harvard.edu/lkatz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Katz</a> y se&ntilde;al&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/autores/pau_mari-klose/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pau Mar&iacute;-Klose</a> en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-dentro-relato-Rajoy_0_205779517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo reciente</a>,  es en sociedades muy desiguales donde las &eacute;lites econ&oacute;micas disfrutan  de una capacidad excesiva para comprar voluntades y conseguir favores y  contratos, utilizando mecanismos que distorsionan las din&aacute;micas de  mercado (cortejando a pol&iacute;ticos, financiando sus campa&ntilde;as, incurriendo  en pr&aacute;cticas oligocopol&iacute;ticas y eludiendo la acci&oacute;n de los tribunales,  etc.). Esto les permitir&iacute;a optar por desconectarse completamente de los  intereses de la sociedad y seguir apoy&aacute;ndose en la din&aacute;mica del  crecimiento de las rentas del capital (<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-dentro-relato-rajoy_0_205779517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2011, las rentas empresariales superaban por vez primera a las rentas salariales en Espa&ntilde;a</a>).
    </p><p class="article-text">
         Cabe identificar algunas propuestas que mejorar&iacute;an las opciones de la  mayor&iacute;a de la sociedad y situar&iacute;an sus preocupaciones en el centro del  debate.
    </p><p class="article-text">
         En primer lugar, se deber&iacute;a producir un &ldquo;empoderamiento&rdquo; econ&oacute;mico de la  ciudadan&iacute;a permitiendo que participe m&aacute;s en la econom&iacute;a. Esto implica  situar la econom&iacute;a en el debate p&uacute;blico y aumentar la pedagog&iacute;a y la  cultura econ&oacute;micas. Algunas voces reclaman, en esta l&iacute;nea, que la  cuesti&oacute;n social no se puede dejar en manos de los economistas.
    </p><p class="article-text">
         El economista <a href="http://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc Trillas</a> ha se&ntilde;alado una <a href="http://progresrealprogresoreal.blogspot.com.es/2014/03/en-busca-del-krugman-espanol.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debilidad espa&ntilde;ola</a> que no existe en Estados Unidos ni en Francia: nuestros economistas con  m&aacute;s prestigio profesional acad&eacute;mico a nivel internacional no son de  izquierdas y, en este sentido, ser&iacute;a muy deseable que existieran  plataformas de izquierda y centro-izquierda que tuvieran el prestigio  p&uacute;blico y profesional que se ha ganado, por ejemplo, <a href="http://www.nadaesgratis.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nada es Gratis</em></a>, pero para eso no hay que renunciar jam&aacute;s a la pretensi&oacute;n de construir mejor conocimiento cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
         En tercer lugar, cabe preguntarse si podremos conservar la igualdad  social adquirida sin los actores que la promocionaron en el pasado  siglo. Los partidos pol&iacute;ticos y los sindicatos se han ido haciendo  peque&ntilde;os, tienen menos capacidad para vehicular las demandas sociales y  ello coincide con un momento hist&oacute;rico de destrucci&oacute;n masiva de empleo y  de aparici&oacute;n de lo que Guy Standing ha denominado &ldquo;<a href="http://www.lacentral.com/web/book/?id=9788494100819" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el precariado</a>&rdquo;. A ello tenemos que <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/29/actualidad/1396121925_343703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;adir</a> que, a pesar de la rapidez y la utilidad de los medios sociales para  organizar manifestaciones, estas tienen pocos resultados pr&aacute;cticos.  Podemos saber un poco m&aacute;s de las protestas y manifestaciones en el mundo  a partir del estudio <a href="http://www.academia.edu/5577543/world_protests_2006-2013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">World Protests 2006 - 2013</a> realizado por la Initiative for Policy Dialogue y la Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert.
    </p><p class="article-text">
         Y, finalmente, la mayor&iacute;a de la sociedad podr&aacute; situar sus preocupaciones  en el centro del debate p&uacute;blico si tiene voz. La salida de la crisis  ser&aacute; pol&iacute;tica o no ser&aacute; y en este sentido para ser un pa&iacute;s  democr&aacute;ticamente maduro tenemos que &ldquo;invertir&rdquo; en infraestructuras de  ideas y opini&oacute;n. Para construir esta infraestructura necesitamos superar  un viejo problema muy espa&ntilde;ol: tenemos una clase dominante m&aacute;s que una  clase dirigente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/nuevos-pocos_1_4951064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Apr 2014 19:09:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los nuevos pocos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más políticas y menos política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/politicas-politica_1_4964907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9c41be6-35c0-46a6-b74c-659f283f10c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más políticas y menos política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro debate público sigue padeciendo la misma falta de  calidad de los años de bonanza</p></div><p class="article-text">
        Si observamos la evoluci&oacute;n del debate pol&iacute;tico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os,  podr&iacute;amos tener la impresi&oacute;n de que se ha reavivado con la crisis y sus  duras consecuencias. Pero no nos dejemos enga&ntilde;ar: la pol&iacute;tica nos  interesa hoy m&aacute;s que hace a&ntilde;os, y hemos incrementado nuestra atenci&oacute;n y  nuestra exigencia hacia los pol&iacute;ticos, pero seguimos hablando muy poco  de pol&iacute;ticas. Nuestro debate p&uacute;blico sigue padeciendo la misma falta de  calidad de los a&ntilde;os de bonanza: la pol&iacute;tica vista como un juego de  trincheras, como una discusi&oacute;n entre esencias ideol&oacute;gicas, una  competici&oacute;n entre identidades partidistas, o, en una versi&oacute;n muy de  moda, como una lucha entre el pueblo y &lsquo;los de arriba&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
         Desde nuestro punto de vista, a la perspectiva de fallo multiorg&aacute;nico diagnosticada por Andr&eacute;s Ortega en <a href="http://creatividades.rba.es/prensa/DossierRecomponerlademocracia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Recomponer la democracia</a>, debemos a&ntilde;adir la idea de fracaso cognitivo, seg&uacute;n <a href="http://books.google.es/books?id=jF-COpO_pKgC&amp;printsec=frontcover" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Innerarity</a>. Entendemos por tal <a href="http://www.uk.sagepub.com/upm-data/59598_Bastow__Impact_of_the_social_sciences.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el fracaso de la transferencia de conocimiento desde aquellos centros que la producen</a> (universidades, think tanks, empresas privadas y otros actores  sociales) a los centros de decisi&oacute;n (gobiernos) y a los ciudadanos que  deben elegir a sus representantes para ubicarlos en esos centros de  decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Una observaci&oacute;n r&aacute;pida de portadas de diario o de tertulias radiof&oacute;nicas  de la &uacute;ltima d&eacute;cada nos demostrar&iacute;a que no supimos transformar un  debate que sigui&oacute; girando en torno a principios y a identidades de  partido (si no directamente ideol&oacute;gicas). En estos a&ntilde;os de reconversi&oacute;n  pol&iacute;tica predominan las enmiendas a la totalidad (cambios de sistema,  substituci&oacute;n de partidos, transformaci&oacute;n radical de las normas de  decisi&oacute;n y representaci&oacute;n) m&aacute;s que debate sobre cirug&iacute;a institucional de  alta definici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Este fallo cognitivo tiene formas muy concretas: las p&aacute;ginas de pol&iacute;tica  y de econom&iacute;a suelen estar separadas en secciones estancas, nuestros  debates tienen pocos n&uacute;meros y nuestras reformas legales e  institucionales apenas mencionan c&oacute;mo evaluaremos antes el rendimiento  de las existentes y de las futuras.
    </p><p class="article-text">
         Por supuesto, el fallo cognitivo (no pudimos hacerlo mejor porque no  sabemos suficiente) es s&oacute;lo un vector que explica nuestra situaci&oacute;n, que  se une con otros: el debilitamiento del Estado ante las reglas de la  globalizaci&oacute;n, las din&aacute;micas perversas de instituciones pol&iacute;ticas  ineficientes, y errores concretos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas equivocadas o  mal dise&ntilde;adas.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;D&oacute;nde podr&iacute;amos situar las causas de este fallo cognoscitivo? Aunque  quiz&aacute; dispersos y faltos de una coherencia global, existen algunos  debates en curso sobre esta cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Por un lado, hay un debate centrado en el &lsquo;qui&eacute;n&rsquo; debe transmitir o divulgar el conocimiento: &iquest;es que los expertos, <a href="http://elpais.com/diario/2012/01/11/opinion/1326236405_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cient&iacute;ficos sociales hablan poco porque su espacio est&aacute; ocupado por voces menos autorizadas</a>? Para unos, se trata de una terreno en el que deber&iacute;an haber <a href="http://www.nytimes.com/2014/02/16/opinion/sunday/kristof-professors-we-need-you.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s polit&oacute;logos y cient&iacute;ficos sociales</a>. Para otros, el problema viene m&aacute;s bien de las carencias que <a href="http://www.bloombergview.com/articles/2014-02-28/the-real-reason-nobody-reads-academics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los acad&eacute;micos sociales tienen para transmitir su conocimiento</a> en comparaci&oacute;n con otros tipos de escritores m&aacute;s dotados. Es decir, <a href="http://blogs.elpais.com/tormenta-de-ideas/2013/04/intelectuales-y-polit%C3%B3logos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qui&eacute;n merece ser escuchado</a>.
    </p><p class="article-text">
         Tambi&eacute;n hay un problema referente a la <a href="http://www.aei.org/papers/society-and-culture/citizenship/the-role-of-political-science-and-political-scientists-in-civic-education/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">educaci&oacute;n c&iacute;vica de la ciudadan&iacute;a</a>.  Los medios han trasladado una ciencia entendida como verdades que eran  dadas a conocer a la opini&oacute;n p&uacute;blica sin apenas posibilidad de ser  rebatidas. Que ello haya sido as&iacute;, y se haya concebido la existencia de  un ciudadano como receptor pasivo, ha provocado un debate menos  informado y que genera una ciudadan&iacute;a menos exigente hacia la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
         Hay un segundo debate que hace m&aacute;s referencia al &lsquo;qu&eacute;&rsquo;: abordamos la  discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo deber&iacute;a gobernarse nuestra sociedad mediante  posiciones demasiado normativas, basadas en principios ideol&oacute;gicos (a  veces demasiado alejados de la realidad concreta, a veces demasiado poco  contrastados con los hechos). Este problema posee diversas fuentes. Es  cierto que a veces <a href="http://blogs.lse.ac.uk/usappblog/2014/03/13/policymakers-follow-pertinent-academic-research-but-see-much-of-it-as-irrelevant-to-their-work/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la  academia no ayuda mucho a situar el debate sobre las cuestiones  esenciales, al producir investigaciones irrelevantes para los ciudadanos  interesados y, peor, para los propios gobernantes</a>. Pero sobre todo, estamos pendientes de que los profesionales de <a href="http://www.economistgroup.com/leanback/consumers/the-rise-of-the-mass-intelligent/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l</a><a href="http://www.economistgroup.com/leanback/consumers/the-rise-of-the-mass-intelligent/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a informaci&oacute;n trasladen a sus textos de an&aacute;lisis la ingente cantidad de datos</a> que ya est&aacute;n disponibles. No se trata s&oacute;lo de <a href="http://a16z.com/2014/02/25/future-of-news-business/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo ha cambiado el negocio del periodismo y de la informaci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
         Esta situaci&oacute;n se refleja en lagunas preocupantes. Existe una <a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2013/11/05/spain-should-follow-the-uk-france-and-the-united-states-in-embracing-evidence-based-social-innovation/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de cultura de la evaluaci&oacute;n de nuestras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</a>.  Y esto nos hace perder oportunidades. Un ejemplo son los debates sobre  la manera en que recibimos las peri&oacute;dicas evaluaciones de ratings y  rankings como PISA, que a menudo se leen como la clasificaci&oacute;n de la  Liga de f&uacute;tbol. <a href="http://www.economistgroup.com/leanback/consumers/the-rise-of-the-mass-intelligent/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;</a><a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09644008.2013.794455" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cu&aacute;nto nos ha ayudado a mejorar nuestras pol&iacute;ticas educativas evaluaciones internacionales de este tipo</a><a href="http://www.economistgroup.com/leanback/consumers/the-rise-of-the-mass-intelligent/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">?</a>
    </p><p class="article-text">
         Algunos dicen que <a href="http://www.falternativas.org/opex/documentos/memorandos/obama-2012-de-los-medios-sociales-a-la-estrategia-de-datos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el futuro de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pasa por los datos</a>.  Dos tensiones se apuntan en ese horizonte: tendremos muchos m&aacute;s datos  para tomar decisiones (aunque la pol&iacute;tica deber&aacute; resolver sobre qu&eacute;  ser&aacute;n esos datos y a qui&eacute;n pertenecer&aacute;n) al tiempo que necesitaremos una  visi&oacute;n de conjunto para saber c&oacute;mo utilizarlos y seleccionarlos. A la  espera de ese escenario, cabr&aacute; preguntarse hasta qu&eacute; punto podremos  resolver el fallo multiorg&aacute;nico de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola sin superar el  fallo cognitivo que la ha acompa&ntilde;ado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/politicas-politica_1_4964907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2014 19:21:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más políticas y menos política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "ejecutivitis", entre un sistema mayoritario y uno de consenso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/ejecutivitis-sistema-mayoritario-consenso_1_4980984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0593dee4-a826-4681-8afb-ad64677b1ace_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;ejecutivitis&quot;, entre un sistema mayoritario y uno de consenso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bifurcación entre personalización del poder y la   división territorial de la toma de decisiones y de gasto público se ha demostrado perversa</p></div><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Ortega en <a href="http://www.sellorba.com/recomponer-la-democracia_andres-ortega_libro-ONFI625-es.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Recomponer la democracia</a>,  para salir del &lsquo;fallo multiorg&aacute;nico&rsquo; de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola es  necesario &lsquo;reanimar las instituciones&rsquo;. Esto significa atemperar lo que  &eacute;l denomina &lsquo;ejecutivitis&rsquo;, es decir la sobredimensi&oacute;n que tiene el  gobierno central en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
         Y dentro del ejecutivo, el presidente del gobierno, ya de por s&iacute; muy  fuerte seg&uacute;n nuestro ordenamiento, ha tendido a ganar peso y  protagonismo. Es lo que Fabbrini ha llamado <a href="https://www.fce.com.ar/ar/libros/detalles.aspx?IDL=6641" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ascenso del pr&iacute;ncipe democr&aacute;tico</a>.
    </p><p class="article-text">
         Ello se explica por la tendencia a la personalizaci&oacute;n del poder gubernamental o, como algunos lo denominan, a  la <a href="http://ukcatalogue.oup.com/product/9780199218493.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presidencializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica</a>,  una tendencia que se ha visto auspiciada por los cambios en la  estructura de la comunicaci&oacute;n, por la internacionalizaci&oacute;n de la  pol&iacute;tica protagonizada precisamente por jefes de Estado y de gobierno y  por la erosi&oacute;n de las fracturas tradicionales que han conducido, hasta  hace muy poco, a la convergencia ideol&oacute;gica de los grandes partidos.
    </p><p class="article-text">
         Estas circunstancias han transcurrido en paralelo al proceso de  descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica y mientras que en el escal&oacute;n estatal se configuraba un sistema de partidos de tendencia bipartidista en el que  se ha impuesto una l&oacute;gica mayoritaria, a pesar de que ha habido <a href="http://libreria.cis.es/libros/la-formacion-de-gobiernos-minoritarios-en-espana-1977-1996/9788474763324/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gobiernos minoritarios</a>, en el <a href="http://www.tirant.com/editorial/ebook/pactar-para-gobernar-9788490330319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&aacute;mbito auton&oacute;mico</a> y local los gobiernos de coalici&oacute;n son habituales y como consecuencia se han impuesto din&aacute;micas m&aacute;s consensuales.
    </p><p class="article-text">
         La &lsquo;ejecutivitis&rsquo; es pues una disfunci&oacute;n que surge de una tensi&oacute;n entre  dos inercias pol&iacute;ticas que se dan en el subsuelo del esquema  institucional establecido en la Constituci&oacute;n. Durante d&eacute;cadas hemos  tendido a ser un &lsquo;sistema mayoritario&rsquo;, siguiendo la terminolog&iacute;a del  polit&oacute;logo <a href="http://www.casadellibro.com/libro-modelos-de-democracia/9788434405240/2015402" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arendt Lijphart</a>, causa de la centralidad del gobierno respecto al parlamento y por los  efectos mayoritarios del sistema proporcional, pero nuestra estructura  de poder general, de producci&oacute;n de pol&iacute;ticas y de gasto ha ido  acomod&aacute;ndose a una descentralizaci&oacute;n que exigen m&aacute;s cooperaci&oacute;n entre  poderes y entre niveles de gobierno y m&aacute;s consensualismo.
    </p><p class="article-text">
         Esta bifurcaci&oacute;n entre personalizaci&oacute;n del poder (que tambi&eacute;n se ha dado  en la gran mayor&iacute;a de los gobiernos auton&oacute;micos), por un lado, y la  divisi&oacute;n territorial de la toma de decisiones y de gasto p&uacute;blico, por  otro, se ha demostrado perversa. La simultaneidad de estos fen&oacute;menos ha  dado lugar a notables tensiones, hasta el punto que hoy nos encontramos  ante un gobierno central macrocef&aacute;lico que aspira a una mayor  centralizaci&oacute;n y ante una realidad territorial diversa que tira hacia s&iacute;  y que en algunos casos opta claramente por la secesi&oacute;n.   
    </p><p class="article-text">
         Y aunque ninguna de estas opciones tiene cabida en el dise&ntilde;o  institucional actual si tenemos en cuenta que todos los sondeos  recientes apuntan a que el escenario parlamentario en Espa&ntilde;a va a estar  m&aacute;s fragmentado y que no va a haber un partido mayoritario, se dibujan  tres grandes escenarios.
    </p><p class="article-text">
         El continuismo parece poco viable ya que se enfrenta  por un lado a un riesgo evidente de colapso funcional y por otro al  colapso pol&iacute;tico por los embates que suponen el secesionismo, la  p&eacute;rdida de apoyo a la autonom&iacute;a por parte de la poblaci&oacute;n y los amagos  de renuncia al autogobierno por parte de algunas autonom&iacute;as que  prefieren perder competencias antes que asumir los retos de ejercerlas  eficazmente.
    </p><p class="article-text">
         La recentralizaci&oacute;n, a pesar de ser la opci&oacute;n que se  deduce del proyecto del gobierno central y de que cuenta con el apoyo de  UPyD y de una parte del PSOE, es poco plausible no s&oacute;lo porque ir&iacute;a en  contra del alabado principio de subsidiariedad sino porque la propia  institucionalizaci&oacute;n del sistema auton&oacute;mico ha creado los incentivos  para su propia supervivencia. &iquest;Estar&aacute; dispuesta la elite pol&iacute;tica  auton&oacute;mica a hacerse el harakiri y aparecer como la responsable del  colapso econ&oacute;mico espa&ntilde;ol?
    </p><p class="article-text">
         En cambio, una federalizaci&oacute;n completa del sistema que  implicase la incorporaci&oacute;n de las autonom&iacute;as a la gobernaci&oacute;n podr&iacute;a  proporcionar a la vez m&aacute;s autonom&iacute;a y m&aacute;s uni&oacute;n. Y ello deber&iacute;a  significar resucitar el Senado del estado vegetativo en el que se  encuentra actualmente, lo que podr&iacute;a conducir a un reequilibrio de poder  entre el parlamento y el gobierno. Es decir, m&aacute;s autonom&iacute;a y m&aacute;s uni&oacute;n  al mismo tiempo. &iquest;La cuadratura del c&iacute;rculo? En cualquier caso, no  requiere tanta imaginaci&oacute;n como la mayor&iacute;a de escenarios apocal&iacute;pticos o  rupturistas que ahora se est&aacute;n planteando.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota de An&aacute;lisis de los editores de Agenda P&uacute;blica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/ejecutivitis-sistema-mayoritario-consenso_1_4980984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2014 19:29:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "ejecutivitis", entre un sistema mayoritario y uno de consenso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Creen los europeos que la democracia tiene que ser social?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4987724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69309a0f-be5b-418a-9dd0-b47fa16c4610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="GRÁFICO: ¿Creen los europeos que la democracia tiene que ser social?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los ciudadanos europeos el componente de justicia social también debe formar parte de la definición de democracia</p></div><p class="article-text">
        Los te&oacute;ricos de la democracia coinciden en una serie de criterios b&aacute;sicos que debe cumplir un sistema pol&iacute;tico para ser clasificado como democracia: elecciones libres y limpias, igualdad ante la ley, derecho al voto, libertad de expresi&oacute;n, etc. En lo que nunca se han puesto de acuerdo, sin embargo, es en hasta qu&eacute; punto es un elemento definitorio de la democracia no s&oacute;lo la igualdad pol&iacute;tica (&ldquo;una persona, un voto&rdquo;) sino tambi&eacute;n la igualdad socioecon&oacute;mica. Por el momento son mayor&iacute;a aquellos que consideran que la igualdad socioecon&oacute;mica no debe formar parte de la definici&oacute;n de democracia. Una democracia no deja de ser democracia por tener mucha pobreza o mucha desigualdad, siempre que los derechos civiles y pol&iacute;ticos as&iacute; como el proceso democr&aacute;tico (elecciones, participaci&oacute;n, control del gobierno,...) sean respetados.
    </p><p class="article-text">
        Parece que los ciudadanos europeos no est&aacute;n del todo de acuerdo con esta definici&oacute;n de democracia y que para ellos el componente de justicia social es definitorio de la misma. Con el fin de medir el significado que tiene para los ciudadanos la democracia (esto es, qu&eacute; elementos son parte fundamental de la misma), la &uacute;ltima Encuesta Social Europea pregunta a los encuestados lo siguiente: &ldquo;Hasta qu&eacute; punto es importante para la democracia que los gobiernos protejan a los ciudadanos contra la pobreza / desarrollen pol&iacute;ticas que reduzcan la desigualdad de ingresos entre los ciudadanos?&rdquo; La escala de respuesta a cada pregunta va de 0 (nada importante) hasta 10 (extremadamente importante) y las preguntas llevan consigo una explicaci&oacute;n previa en la que se advierte al encuestado de que no se trata de pensar en ninguna democracia en concreto sino tan s&oacute;lo en la democracia en abstracto, como ideal. El gr&aacute;fico muestra solo el porcentaje de aquellos que han respondido 10. Juzguen ustedes mismos. En un pr&oacute;ximo gr&aacute;fico veremos c&oacute;mo estos mismos ciudadanos juzgan el nivel de justicia social en sus propias democracias y, por tanto, hasta qu&eacute; punto hay un desfase entre el ideal y lo realmente existente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4987724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2014 20:15:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Creen los europeos que la democracia tiene que ser social?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escenarios de futuro para los partidos políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/escenarios-partidos-politicos-participativos-miembros_1_4990767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2217d5f4-5ee3-4b5a-bae7-5d0030aeda92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escenarios de futuro para los partidos políticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desconexión con la sociedad obliga a los partidos a replantear su funcionamiento y su estructura organizativa</p></div><p class="article-text">
        Se extiende una percepci&oacute;n negativa hacia los partidos por el supuesto debilitamiento de su papel en las dos principales funciones que desempe&ntilde;an en las democracias parlamentarias: motor de participaci&oacute;n pol&iacute;tica y provisi&oacute;n de cargos p&uacute;blicos representativos y de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima funci&oacute;n est&aacute; siendo muy cuestionada en Espa&ntilde;a por todos aquellos que sostienen que Espa&ntilde;a tiene un problema de elites de mala calidad, excesivamente politizados y poco preparados t&eacute;cnicamente. No obstante, como sosten&iacute;a nuestro editor Juan Rodr&iacute;guez, este juicio tiene mucho que ver, de entrada, con un <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/trampa-expectativas-politicas_0_221178662.htmlhttp:/www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/trampa-expectativas-politicas_0_221178662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problema de falsas expectativas</a>. Sin que ello omita los potenciales problemas de incentivos perversos que pueden provocar, en ocasiones, una verdadera mala <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Seleccion-politicos-administrando-miseria_6_124997519.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">selecci&oacute;n de pol&iacute;ticos por parte de los partidos</a>, a tenor de lo que se&ntilde;alaba Pablo Sim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n de esta cuesti&oacute;n pasa, seg&uacute;n Tony Wright, por afrontar el otro problema: la debilidad de los partidos como mecanismos de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-923X.2013.12048.x/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que permita la reconexi&oacute;n entre ciudadanos y pol&iacute;ticos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para recuperar la preeminencia como mecanismo para la expresi&oacute;n de la opini&oacute;n pol&iacute;tica y la representaci&oacute;n, <a href="http://www.eldiario.es/autores/andres_ortega/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Ortega</a> apunta en su libro <a href="http://creatividades.rba.es/prensa/DossierRecomponerlademocracia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Recomponer la democracia</a> que los partidos deben adaptarse en sus estructuras internas y en su actuaci&oacute;n externa e interna. Ampliar las medidas de participaci&oacute;n interna, potenciar primarias, hacer m&aacute;s porosa la formaci&oacute;n de sus propuestas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto los problemas de conexi&oacute;n social son la consecuencia de disfunciones internas de los partidos? &iquest;Realmente la ciudadan&iacute;a no participa m&aacute;s en los partidos porque <em>conoce</em> sus limitaciones internas? En definitiva, &iquest;m&aacute;s democracia interna favorecer&aacute; una reconexi&oacute;n entre partidos y ciudadanos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si no fuera as&iacute;, <a href="http://books.google.es/books?id=TU9sdBnK0G4C&amp;printsec=frontcover#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como apunta inquietantemente Richard Katz en su reciente libro colectivo</a>? Si lo que en realidad estuviera sucediendo es que el declive de la conexi&oacute;n de los partidos con la sociedad, y su posible impacto sobre la selecci&oacute;n de los pol&iacute;ticos, se debiera a cambios sociales y culturales de fondo (nuevas formas de socializaci&oacute;n y participaci&oacute;n, ciudadanos con implicaci&oacute;n m&aacute;s espor&aacute;dica y m&aacute;s calculada, menos aptos para el compromiso estable que exige un partido, con medios de comunicaci&oacute;n que permiten la relaci&oacute;n directa entre l&iacute;deres y votantes, relegando el papel de los abnegados militantes, etc.), quiz&aacute; las reformas internas en los partidos hacia mayor democracia e inclusividad tendr&iacute;an un efecto muy limitado.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a plantearnos algunos escenarios de futuro para los partidos a medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Existe siempre la posibilidad de pensar que quiz&aacute; el potencial de adaptaci&oacute;n de los partidos es mucho mayor de lo que muchos individuos creen. <strong>Que todo cambie para que todo siga igual</strong> es siempre el primer escenario racional, especialmente el de aquellos que est&aacute;n al frente de los aparatos de partidos.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo, se encuentran aquellos que propugnan una <strong>democracia sin partidos</strong>, o al menos una democracia donde los partidos deber&iacute;an compartir sus funciones de representaci&oacute;n, expresi&oacute;n y selecci&oacute;n de cargos con otros actores (movimientos sociales, grupos de presi&oacute;n) y otros m&eacute;todos (elecci&oacute;n directa, quiz&aacute; incluso selecci&oacute;n por loter&iacute;a, <a href="http://politikon.es/2014/02/19/democracia-y-aristocracia-en-el-gobierno-representativo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como apunta Jorge San Miguel rememorando el m&eacute;todo de sorteo ateniense</a>). Quiz&aacute; el olfato realista haga desconfiar a muchos de este escenario.
    </p><p class="article-text">
        Si hacemos casos del entusiasmo de aquellos que propugnan reformas institucionales internas para abrir los partidos, como hacen <a href="http://foromasdemocracia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">+ Democracia</a> o <a href="http://porunanuevaleydepartidos.es/manifiesto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por una nueva ley de partidos</a>, la mayor regulaci&oacute;n externa de los partidos y las medidas de mayor democracia interna nos conducir&iacute;an a un escenario <strong>de partidos participativos</strong>, mucho m&aacute;s atractivos para aquellos ciudadanos que hoy prefieren otros foros u otras formas de participaci&oacute;n, m&aacute;s directas y reactivas. No obstante, no deber&iacute;amos olvidar el escepticismo antes mencionado de Richard Katz, as&iacute; como el hecho de que Espa&ntilde;a se encuentra hoy entre los pa&iacute;ses con mayor regulaci&oacute;n de los partidos, en la l&iacute;nea del modelo alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Queda un &uacute;ltimo escenario: los <strong>partidos sin miembros</strong>, <a href="http://books.google.es/books/about/Parties_Without_Partisans.html?id=psffpiczErcC&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que mantienen sus funciones de movilizaci&oacute;n y de selecci&oacute;n de elites</a>, auspiciadas en una democracia donde la competici&oacute;n electoral se bifurca de otros &aacute;mbitos de expresi&oacute;n. De hecho, ese parece ser el escenario que se&ntilde;ala la continua p&eacute;rdida de militantes en Europa, sin que ello detenga el funcionamiento de la democracia ni siquiera el de los propios partidos.
    </p><p class="article-text">
        A favor de este &uacute;ltimo escenario, existen dos tendencias irrefrenable: much&iacute;simos ciudadanos insatisfechos con los partidos actuales siguen creando nuevos partidos (m&aacute;s 1.000 nuevos partidos registrados en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a) como estrategia para cambiar la pol&iacute;tica, pero muchos de ellos partidos peque&ntilde;os, de &aacute;mbito local o regional, que funcionan sin apenas estructuras, incluso cuando consiguen acceder a instituciones de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo &uacute;nico que haga falta para normalizar este &uacute;ltimo escenario, posiblemente el m&aacute;s realista, es que los partidos actuales pierdan el complejo de inferioridad que arrastran: es cierto que han cometido errores, que son imperfectos, que hay v&iacute;as para mejorarlos, pero siguen siendo imprescindibles para el funcionamiento de la democracia representativa.
    </p><p class="article-text">
        [<em>Nota de An&aacute;lisis de los Editores de Agenda P&uacute;blica</em>]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/escenarios-partidos-politicos-participativos-miembros_1_4990767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2014 19:21:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escenarios de futuro para los partidos políticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cualquier solución pasa por Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cualquier-solucion-pasa-europa_1_4999191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2834e7c5-aa0a-46b3-9f28-c7f59618f24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cualquier solución pasa por Europa"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En su libro <a href="http://smtp.lacentral.com/web/book/?id=9788490560983" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>Recomponer la Democracia</em></a> Andr&eacute;s Ortega apunta a un tema fundamental: cualquier soluci&oacute;n para  Espa&ntilde;a pasa necesariamente por Europa.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Muchas de las decisiones de  pol&iacute;tica econ&oacute;mica en las que Espa&ntilde;a se juega el modelo de sociedad que  quiere construir se aprueban en el Consejo de Jefes de Estado y de  Gobierno de la Uni&oacute;n Europea, una instituci&oacute;n que, como claramente  indica su nombre, es de naturaleza intergubernamental. Su legitimidad  democr&aacute;tica es, en el mejor de los casos, indirecta (puesto que los  jefes de estado y de gobierno han sido democr&aacute;ticamente elegidos en sus  respectivos pa&iacute;ses) y, en el peor, inexistente (nosotros, ciudadanos  espa&ntilde;oles, no podemos elegir a los jefes de estado y de gobierno del  resto de pa&iacute;ses a pesar de que &eacute;stos deciden sobre temas que incumben  directamente a Espa&ntilde;a). Puesto que el Consejo no tiene que responder  ante el Parlamento Europeo, de ello se deduce que no existe un control  democr&aacute;tico directo sobre quienes toman las decisiones en Bruselas. Como  bien dice Ortega, &ldquo;los ciudadanos se dan cuenta de que cada vez son m&aacute;s  las decisiones que se toman fuera del marco del Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         En Espa&ntilde;a estamos actualmente inmersos en un debate sin fin en torno a  cu&aacute;nto y c&oacute;mo debemos cambiar nuestro sistema institucional y nuestra  constituci&oacute;n. Sorprende, sin embargo, la ingenuidad con la que nos  olvidamos de Europa mientras nos dedicamos a ello. Cambiar nuestras  instituciones no va a cambiar el problema de p&eacute;rdida de autonom&iacute;a del  gobierno espa&ntilde;ol en tanto que miembro de la Uni&oacute;n Europea. Cambiar la  ley de partidos y la ley electoral no va a cambiar el hecho de que esos  mismos partidos, si llegan al gobierno, van a tener que sentarse a la  mesa del Consejo. Es ah&iacute; donde se dilucidan las cuestiones fundamentales  de pol&iacute;tica econ&oacute;mica espa&ntilde;ola y es ah&iacute; donde Espa&ntilde;a, por el momento,  carece de poder de influencia para defender los intereses de los  ciudadanos espa&ntilde;oles. &iquest;Cu&aacute;l es el plan de nuestros partidos al respecto?  &iquest;De qu&eacute; va a servir a los partidos una radicalizaci&oacute;n a la izquierda o a  la derecha, una refundaci&oacute;n, o lo que sea que decidan hacer para  ganarse la confianza de los ciudadanos, si luego les van a dar un ba&ntilde;o  de realidad en Bruselas? Seamos serios y no vendamos la piel del oso  antes de cazarlo y pensemos en cu&aacute;l deber&iacute;a ser nuestra estrategia en  Europa.
    </p><p class="article-text">
         Mientras Francia se lame las heridas y se somete a la austeridad  alemana, delante de nuestros ojos ha surgido por debajo (&iquest;o por encima?)  del eje franco-alem&aacute;n, sin que nadie lo pretendiera, otro eje que  podr&iacute;a romper la UE en dos y sobre el que ya hablamos en una <a href="http://us7.campaign-archive1.com/?u=90b5a957fe7947a6976afd9c1&amp;id=acc9df1d85" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nota</a> anterior. Nos referimos al eje entre acreedores y deudores, entre  democracias que se imponen y &ldquo;democracias impotentes&rdquo;, por acu&ntilde;ar el  t&eacute;rmino utilizado por <a href="http://www.laie.es/libro/la-impotencia-democratica/956558/978-84-8319-881-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio S&aacute;nchez-Cuenca</a> en su reciente libro. La pol&iacute;tica alemana de salvar el euro pero  castigar a los pa&iacute;ses con deuda (una pol&iacute;tica que, por otro lado, es  contradictoria) fue la gran comadrona de este nuevo eje. La existencia  de este eje nos pone frente a tres retos fundamentales,  interrelacionados entre s&iacute;, a los que hay que dar respuesta y que, por  tanto, deber&iacute;an figurar como prioridades en la agenda p&uacute;blica espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
         En primer lugar, hay que repensar la pol&iacute;tica de alianzas de  Espa&ntilde;a en la Uni&oacute;n Europea. &iquest;Acaso no tendr&iacute;a sentido establecer una  alianza que sirva de contrapeso a Alemania y sus aliados? Estos pa&iacute;ses  van bien preparados y coordinados a las reuniones del Consejo. Espa&ntilde;a  deber&iacute;a buscar aliados entre los pa&iacute;ses deudores con los que plantarse  en el Consejo y defender un cambio en los tratados que abra la puerta a  una nueva pol&iacute;tica monetaria, en vez de mirar al resto de pa&iacute;ses  deudores por encima del hombro, compar&aacute;ndose con ellos e implorando para  que la desgracia del otro no sea contagiosa, como hizo durante la  crisis de deuda del 2011. 
    </p><p class="article-text">
         En segundo lugar, hay que reaccionar a la radicalizaci&oacute;n del  espacio pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a y en Europa y al reto que supone para el  sistema pol&iacute;tico el surgimiento de populismos de extrema derecha y de  extrema izquierda. Estos populismos no se combaten ignor&aacute;ndolos o  despreci&aacute;ndolos por anti-democr&aacute;ticos, anti-liberales o anti-europeos.  No una manera eficaz de hacerles frente. Estos populismos, en parte,  tienen su raz&oacute;n de ser en la impotencia de las democracias nacionales  para proteger a sus ciudadanos frente a la globalizaci&oacute;n de los mercados  y sus efectos en t&eacute;rminos de crisis econ&oacute;micas recurrentes y de  creciente desigualdad entre pa&iacute;ses y dentro de cada pa&iacute;s. Para evitar  salidas populistas a la crisis hay que afrontar  la cr&iacute;tica populista a  la impotencia de las democracias nacionales y defender en Europa, que es  la &uacute;nica arena desde donde se puede poner remedio a esta impotencia, un  cambio de modelo.
    </p><p class="article-text">
         En tercer lugar, se impone promover la coordinaci&oacute;n transnacional  entre los partidos pol&iacute;ticos que hace m&aacute;s de medio siglo hicieron  posible el pacto social liberal que dio lugar a los estados de bienestar  y que pusieron en marcha el proyecto europeo. Hoy un nuevo modelo  europeo, basado no s&oacute;lo en la eficiencia y la competitividad econ&oacute;mica  sino tambi&eacute;n en el crecimiento y la igualdad social, no podr&aacute; nunca  imponerse sobre los pa&iacute;ses acreedores por parte de los pa&iacute;ses deudores.  Necesitamos de la concurrencia de todas las fuerzas europeas y tambi&eacute;n  alemanas, holandesas y finlandesas. Pero contrariamente los  auto-denominados progresistas piensan a&uacute;n en t&eacute;rminos casi  exclusivamente nacionales -incluso nacionalistas-, por lo que el reto de  los pa&iacute;ses deudores es sacudirse de encima su miop&iacute;a nacional y  convencer a sus hom&oacute;nimos en los pa&iacute;ses acreedores de que la batalla hay  que darla en el eje ideol&oacute;gico y no en el eje nacionalista y de que de  los resultados de esta batalla depende el futuro de Europa. Se mire como  se mire el futuro pasa por pensar m&aacute;s en Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cualquier-solucion-pasa-europa_1_4999191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2014 20:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cualquier solución pasa por Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Realmente es el triunfo de la tecnocracia sobre la política? Permítanme dudarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/realmente-tecnocracia-politica-permitanme-dudarlo_1_5087751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/497227dc-c106-4eef-99da-260c3f5ddd95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Realmente es el triunfo de la tecnocracia sobre la política? Permítanme dudarlo"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Uno de los aspectos m&aacute;s preocupantes de la crisis de la eurozona ha sido su efecto sobre la democracia. <a href="http://www.eldiario.es/autores/sonia_alonso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Sonia Alonso</strong></a> opina que si bien la crisis ha debilitado la democracia en varios pa&iacute;ses, en particular con respecto a la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de austeridad en contra de la opini&oacute;n p&uacute;blica, esto no debe entenderse como la imposici&oacute;n de pol&iacute;ticas tecnocr&aacute;ticas de Bruselas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado en LSE Europp Blog: The Eurozone is not suffering from an economic crisis, but a crisis of national politics</em><strong>LSE Europp Blog</strong><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2013/11/20/the-eurozone-is-not-suffering-from-an-economic-crisis-but-a-crisis-of-national-politics/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Eurozone is not suffering from an economic crisis, but a crisis of national politics</a>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se dice, en la periferia de la eurozona (Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y Espa&ntilde;a) estamos presenciando el establecimiento de una democracia sin alternativas. Los gobiernos nacionales de la periferia del euro est&aacute;n adoptando un paquete de medidas econ&oacute;micas, conocido como &ldquo;austeridad&rdquo;, que una mayor&iacute;a de los ciudadanos en cada uno de estos pa&iacute;ses ha rechazado y castigado en las urnas. A pesar de ello, sin embargo, nuevos gobiernos han sido elegidos que contin&uacute;an con las pol&iacute;ticas de austeridad. La alternancia en el poder, por tanto, no ha producido un giro de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica hacia pol&iacute;ticas fiscales m&aacute;s expansivas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el punto de vista m&aacute;s extendido en los pa&iacute;ses de la periferia, tanto entre el gran p&uacute;blico como por parte de las &eacute;lites (incluidos los gobiernos que buscan eludir responsabilidades), los gobiernos de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos, en tanto que miembros de la Uni&oacute;n Europea y de la Eurozona, no tienen otra elecci&oacute;n m&aacute;s que implementar el programa de austeridad que viene impuesto sobre ellos por una combinaci&oacute;n de instituciones europeas no directamente elegidas por el pueblo, estados miembro acreedores y mercados internacionales. La implicaci&oacute;n &uacute;ltima de este punto de vista es que los gobiernos nacionales carecen de autonom&iacute;a y esto lleva necesariamente a una ausencia de alternativas en pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Por tanto, aunque el pueblo vota, el pueblo no elige realmente.
    </p><p class="article-text">
        El punto de vista m&aacute;s extendido en los pa&iacute;ses n&uacute;cleo del euro, fundamentalmente en Alemania, refleja la otra cara de la moneda (nunca mejor dicho) de la crisis del euro. Seg&uacute;n este punto de vista,  todos los estados miembro de la UE est&aacute;n sometidos a las mismas reglas del juego, reglas que se decidieron en com&uacute;n y que adem&aacute;s han sido democr&aacute;ticamente legitimadas en cada pa&iacute;s miembro bien sea por refer&eacute;ndum o por ratificaci&oacute;n de los respectivos parlamentos nacionales. Todos los estados miembro, adem&aacute;s, han sido igualmente golpeados por la crisis financiera de 2008. La diferencia entre unos estados miembro y otros es que algunos hicieron sus deberes (en t&eacute;rminos de reformas econ&oacute;micas y estructurales) antes del estallido de la crisis mientras que otros usaron los primeros a&ntilde;os del euro para gastar por encima de sus posibilidades. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la ausencia de alternativas econ&oacute;micas que ahora experimentan los pa&iacute;ses de la periferia del euro es una consecuencia auto-infligida de un comportamiento anterior irresponsable, e incluso fraudulento en el caso de Grecia. Ayudar ahora a los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos a salir de una crisis econ&oacute;mica que se han causado a s&iacute; mismos ser&iacute;a correr el riesgo de que no aprendan la lecci&oacute;n y vuelvan a hacerlo en el futuro (lo que los te&oacute;ricos llaman riesgo moral). En otras palabras, ser&iacute;a como un cheque en blanco para que en el futuro cada estado miembro haga lo que le parezca sin atender a sus posibles consecuencias negativas. Para evitar el riesgo moral, se argumenta desde el n&uacute;cleo del euro, los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos altamente endeudados que quieran ayuda tienen que hacer antes sus deberes. No hay alternativa a la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que no hay alternativa a la austeridad es com&uacute;n a la periferia y al n&uacute;cleo de la Eurozona, pero en una y otro se atribuye a causas opuestas. En los pa&iacute;ses de la periferia, la falta de alternativa es vista como una imposici&oacute;n extranjera, de otros pa&iacute;ses, sobre su soberan&iacute;a nacional. En los pa&iacute;ses del n&uacute;cleo, la falta de alternativa en la periferia se ve como algo auto-infligido. Las consecuencias pol&iacute;ticas de uno y otro punto de vista no son triviales. Para los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos del euro, la responsabilidad por la situaci&oacute;n presente en la que se encuentran recae en los pa&iacute;ses del n&uacute;cleo del euro y en las instituciones europeas en Bruselas. Para los pa&iacute;ses del n&uacute;cleo, la responsabilidad est&aacute; toda del lado de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos y su comportamiento irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        El problema que existe con el punto de vista de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos no es tanto lo que se afirma -puesto que es cierto que los ciudadanos de estos pa&iacute;ses no pueden cambiar con su voto la pol&iacute;tica econ&oacute;mica- como lo que se calla. Los gobiernos nacionales de los estados miembro juegan un papel doble en la Uni&oacute;n Europea, como ha argumentado soberbiamente Luuk Van Middelaar en su reciente libro <em>The Passage to Europe</em> (2013): por un lado, juegan un papel en tanto que estados miembro <em>separadamente</em>; por otro lado, juegan tambi&eacute;n un papel en tanto que estados miembro <em>conjuntamente</em>. 
    </p><p class="article-text">
        En tanto que estados miembro separadamente, los gobiernos nacionales representan &ndash;y son responsables ante&ndash; sus respectivos electorados nacionales y su objetivo fundamental es la defensa de los intereses nacionales de sus respectivos pa&iacute;ses. En tanto que estados miembro conjuntamente, los gobiernos nacionales no s&oacute;lo son el principal &oacute;rgano decisor de la Uni&oacute;n Europea sino que, adem&aacute;s, tienen la responsabilidad de llevar a la mesa conjunta (el Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno) el consentimiento de sus respectivos ciudadanos y/o parlamentos a las decisiones <em>conjuntamente</em> adoptadas por ellos. En otras palabras, y por resumir esta idea un poco compleja, los gobiernos nacionales de los estados miembro llevan puestas dos chaquetas simult&aacute;neamente y en todo momento, la nacional de sus propios pa&iacute;ses y la de la Uni&oacute;n Europea (esto es, el propio pa&iacute;s con sus socios).
    </p><p class="article-text">
        A pesar de llevar continuamente estas dos chaquetas, por el mero hecho de ser pa&iacute;ses miembro de la UE, no es as&iacute; como los gobiernos est&aacute;n contando las cosas en casa, es decir, en el propio pa&iacute;s. Desde el estallido de la crisis, los gobiernos nacionales de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos del euro se han visto a menudo tentados a salir a la arena p&uacute;blica llevando solo una de las dos chaquetas, la del propio pa&iacute;s, para as&iacute; evitar asumir responsabilidades por lo que han hecho mientras llevaban puesta la otra chaqueta, la europea, la conjunta. Los gobiernos se han declarado impotentes ante sus ciudadanos, sometidos a la tiran&iacute;a econ&oacute;mica de la Troika, neg&aacute;ndose a reconocer el papel que ellos mismos (y gobiernos anteriores, claro est&aacute;) han jugado en el trascurrir de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los gobiernos nacionales de la periferia s&iacute; tienen autonom&iacute;a para decidir, aunque s&oacute;lo sea por el hecho de que retienen la m&aacute;xima expresi&oacute;n de poder soberano que hay, su capacidad para abandonar el club al que pertenecen (o al menos de amenazar con hacerlo). Adem&aacute;s, los gobiernos tambi&eacute;n pueden intentar bloquear <em>in extremis</em> resoluciones del Consejo Europeo en caso de que &eacute;stas representen una amenaza existencial para el propio pa&iacute;s (Van Middelaar 2013). 
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos nacionales de la periferia no han usado estas prerrogativas por miedo a los riesgos o por debilidad y han tomado decisiones conjuntamente con sus socios de las que son ahora responsables ante ellos. Ahora les toca conseguir el consentimiento de sus ciudadanos y de sus parlamentos a decisiones en las que ellos han participado pero que prefieren presentar en casa como imposiciones. Durante la crisis del euro, los gobiernos de la periferia han querido seguir siendo parte de la mesa conjunta de negociaci&oacute;n, el Consejo Europeo, pero no han aceptado que una silla en esa mesa implica asumir la responsabilidad por lo que en esa mesa se decida. Cuando est&aacute;n en casa se ponen la chaqueta nacional y ni explican a sus ciudadanos por qu&eacute; es tan necesario tener un asiento en esa mesa (esto es, pertenecer a la UE y al euro), ni preguntan a sus ciudadanos si a&uacute;n quieren ser parte de ese club.
    </p><p class="article-text">
        El problema con el punto de vista de los pa&iacute;ses n&uacute;cleo del euro tambi&eacute;n es lo que se callan. Al igual que los gobiernos nacionales de la periferia, los gobiernos del n&uacute;cleo, cuando est&aacute;n en casa, s&oacute;lo se ponen sus chaquetas nacionales, y prefieren mostrar lo menos posible a sus ciudadanos lo que hacen cuando llevan puesta la chaqueta europea. El espinoso asunto de si los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos hicieron lo que hicieron antes de la crisis financiera animados por un dise&ntilde;o institucional del euro defectuoso, que hab&iacute;a sido decidido <em>conjuntamente</em> por todos los estados miembro, incluidos los del n&uacute;cleo del euro, y mientras estos mismos pa&iacute;ses miraban para otro lado, se deja siempre en un segundo plano puesto que es un asunto del que no se puede hablar con la chaqueta nacional puesta. La decisi&oacute;n de presentar ante los propios ciudadanos el problema del riesgo moral como un problema fundamental a partir de 2010, pero no antes, no durante los diez a&ntilde;os anteriores de saltarse todos continuamente las reglas de Maastricht, es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, no tecnocr&aacute;tica. Es una decisi&oacute;n que responde a claros intereses nacionales de los pa&iacute;ses del n&uacute;cleo, no a intereses conjuntos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Numerosas voces del activismo pol&iacute;tico, de la academia y el periodismo, e incluso de las &eacute;lites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, culpan de la actual democracia sin alternativas a la victoria de la econom&iacute;a sobre la pol&iacute;tica, de los tecn&oacute;cratas sobre los pol&iacute;ticos. Si fuera realmente as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos explicar los efectos tan dispares que la misma crisis econ&oacute;mica ha tenido sobre las democracias nacionales de la Eurozona si no es como consecuencia de decisiones pol&iacute;ticas, no s&oacute;lo tecnocr&aacute;ticas? No es la econom&iacute;a la causante del presente estado en que se encuentran los pa&iacute;ses de la periferia sino la pol&iacute;tica o, m&aacute;s exactamente, el manejo que los pol&iacute;ticos han hecho de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Es la pol&iacute;tica la causante, pero no s&oacute;lo la pol&iacute;tica europea sino, fundamentalmente, la pol&iacute;tica nacional y, dir&iacute;a m&aacute;s, la pol&iacute;tica nacionalista perseguida por los gobiernos de los estados miembro en defensa de intereses exclusivamente nacionales.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que la crisis del euro ha dejado a los gobiernos de la periferia muy poca discreci&oacute;n en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica y esto supone un problema enorme de legitimidad democr&aacute;tica en estos pa&iacute;ses. Sin embargo, la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de los gobiernos no ha desaparecido por completo, como nos quieren hacer creer para exonerar sus responsabilidades. La Uni&oacute;n Europea est&aacute; gobernada por sus estados miembro conjuntamente a trav&eacute;s de negociaciones inter-gubernamentales en el Consejo Europeo. Esto es as&iacute; ahora m&aacute;s que nunca. La Comisi&oacute;n es d&eacute;bil y el Parlamento Europeo a&uacute;n est&aacute; estirando sus m&uacute;sculos. Este &eacute;nfasis inter-gubernamental deja abierta la puerta a respuestas nacionales, y nacionalistas, ante la crisis econ&oacute;mica que seguimos padeciendo. De hecho, los estados miembro, desde el estallido de la crisis en 2008, se han comportado ignorando por completo los niveles de interdependencia econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses de la Eurozona y la fragilidad que se deriva de ello. Si queremos que alg&uacute;n d&iacute;a la Uni&oacute;n Europea sea realmente europea, responsable ante todos los pa&iacute;ses europeos y sensible a todos los ciudadanos europeos, los gobiernos nacionales de <em>todos</em> los estados miembro deber&iacute;an empezar por escuchar a los ciudadanos de toda la UE y no s&oacute;lo a los propios. Pero eso no lo har&aacute;n hasta que tengan un incentivo fuerte para ello y el actual dise&ntilde;o institucional de la UE lo impide.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/realmente-tecnocracia-politica-permitanme-dudarlo_1_5087751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jan 2014 19:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Realmente es el triunfo de la tecnocracia sobre la política? Permítanme dudarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Le quedan partidarios a Merkel en la periferia de Europa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/partidarios-merkel-europa-elecciones-espana_1_5841432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7680aabe-5626-4a7e-bf07-0f2a6cf7f74e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Le quedan partidarios a Merkel en la periferia de Europa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de las elecciones alemanas vistos desde España.</p><p class="subtitle">Sonia Alonso analiza la cobertura y el tratamiento que los medios de comunicación españoles dieron a la reciente victoria electoral de Angela Merkel.</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones alemanas del pasado 22 de septiembre fueron seguidas con mucha atenci&oacute;n en Espa&ntilde;a. El nivel de cobertura de los medios fue comparable con el de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, probablemente porque, como un diario public&oacute; en su editorial, las elecciones alemanas &ldquo;trascienden las fronteras de la propia Alemania [...] Millones de personas son conscientes de cu&aacute;nto les afecta lo que hoy deciden las urnas&rdquo; (<em>ABC</em>, 22/09/13).
    </p><p class="article-text">
        Este breve &ndash;y necesariamente burdo&ndash; an&aacute;lisis de los medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles se basa en los art&iacute;culos y editoriales publicados entre el 22 y el 30 de septiembre por los tres principales peri&oacute;dicos impresos en Espa&ntilde;a: El Pa&iacute;s, de centro-izquierda; <em>ABC</em>, de derecha; y <em>El Mundo</em>, autodefinido como &ldquo;liberal&rdquo;. Estos tres peri&oacute;dicos son los que tienen el mayor n&uacute;mero de lectores entre los diarios generalistas impresos a nivel nacional, aunque es cierto que la cifra global de los lectores ha disminuido dr&aacute;sticamente desde 2007.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los titulares del 23 de septiembre pusieron de relieve el ampl&iacute;simo mandato que la canciller recibi&oacute; en los comicios. Las portadas personalizaron la victoria electoral de la CDU-CSU en la figura de Angela Merkel. Fue su victoria, sus resultados y su mandato. Ella lo hizo posible. En <em>El Pa&iacute;s</em>, Fernando Aramburu habl&oacute; de una &ldquo;victoria personal suya y no de su gobierno&rdquo; (23/09/13) y <em>ABC </em>se refiri&oacute; al &ldquo;triunfo personal de Angela Merkel&rdquo;. En <em>El Mundo</em>, Ana Alonso Montes hac&iacute;a menci&oacute;n al &ldquo;estilo presidencialista&rdquo; de la canciller.
    </p><p class="article-text">
        Los tres diarios se&ntilde;alaron que es el &uacute;nico primer ministro de la Uni&oacute;n Europea que ha sobrevivido a la crisis econ&oacute;mica y estaban de acuerdo en que este hecho, junto a sus tres victorias consecutivas, la hace merecedora de estar al mismo nivel de figuras como Adenauer o Kohl. En las p&aacute;ginas de <em>ABC </em>algunos analistas utilizaron incluso afirmaciones del tipo &ldquo;los alemanes aman a Merkel&rdquo; y &ldquo;Merkel es Alemania&rdquo; (Jos&eacute;-Pablo Jofr&eacute;, 22/09/2013). Otros t&iacute;tulos en las p&aacute;ginas interiores continuaron con este tema: &ldquo;Angela I de Alemania hace historia&rdquo; (Ana Alonso Montes, <em>El Mundo</em>, 23/09/2013); &ldquo;Caen 20, sobrevive Merkel&rdquo; (Claudi P&eacute;rez, <em>El Pa&iacute;s</em>, 22/09/2013). Hasta qu&eacute; punto el editorial de <em>El Mundo</em>, &ldquo;Merkel, Merkel &uuml;ber alles&rdquo;, estaba usando el viejo verso del himno nacional alem&aacute;n provocativamente o no es algo que tal vez nunca podamos determinar. La &uacute;nica explicaci&oacute;n que se da en el texto es que &ldquo;parafraseando una antigua estrofa del himno tradicional alem&aacute;n que proclama que Alemania est&aacute; por encima de todo, su gran Victoria electoral sit&uacute;a a Angela Merkel ciertamente &uuml;ber alles tras arrollar a todos sus oponentes&rdquo; (editorial, 23.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas espa&ntilde;oles no pasaron por alto el hecho de que en Alemania a menudo se refieren a Merkel con el t&eacute;rmino Mutti. Mientras que <em>ABC </em>daba a este mote una interpretaci&oacute;n benigna, <em>El Mundo </em>y <em>El Pa&iacute;s</em> se mostraban m&aacute;s esc&eacute;pticos y cr&iacute;ticos. <em>ABC</em> dijo que &ldquo;Mutti es un t&eacute;rmino que desprende simpat&iacute;a, confianza y cercan&iacute;a&rdquo; (Jos&eacute;-Pablo Jofr&eacute;, 22.09.2013). En cambio, seg&uacute;n John M&uuml;ller, desde las p&aacute;ginas de <em>El Mundo</em>, &ldquo;[p]or eso los alemanes la llaman Mutti, porque &Aacute;ngela mantiene la casa en orden, las cuentas equilibradas y todos los hijos tocan a algo en la mesa, aunque sea poco&rdquo; (23.09.2013). Un poco en la misma l&iacute;nea, para Juan G&oacute;mez, desde las p&aacute;ginas de <em>El Pa&iacute;s</em>, Mutti tiene que ver con &ldquo;la llaneza del ama de casa que propugna como modelo de austeridad nacional&rdquo; (22.09.2013). Seg&uacute;n Francisco Basterra, tambi&eacute;n desde <em>El Pa&iacute;s</em>, &ldquo;Merkel solo tiene una idea contable de Europa&rdquo; (27.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        Los tres peri&oacute;dicos atribuyen la victoria de la candidata del CDU-CSU, Angela Merkel, al hecho de que Alemania ha sufrido lo que <em>El Pa&iacute;s </em>llama &ldquo;una crisis muy benigna&rdquo;, sin &ldquo;rastro de recortes&rdquo; (Claudi P&eacute;rez, 22/09/2013). Los indicadores macroecon&oacute;micos de Alemania son la envidia de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos de la zona euro: el segundo nivel m&aacute;s bajo de desempleo en la UE y la vuelta a la senda del crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay una clara diferencia entre la interpretaci&oacute;n de <em>ABC</em> y la de <em>El Pa&iacute;s</em>. Seg&uacute;n el editorial del primero, la aplastante victoria de Merkel se explica por la buena situaci&oacute;n de la econom&iacute;a alemana, pero sin que ello est&eacute; relacionado con las pol&iacute;ticas europeas promovidas por Alemania respecto a la periferia: &ldquo;En definitiva, los alemanes han votado a Merkel porque consideran que su situaci&oacute;n es satisfactoria, no necesariamente porque est&eacute;n de acuerdo con la gesti&oacute;n de la crisis en la UE y sus efectos en los pa&iacute;ses del sur&rdquo; (editorial, 23.09.2013). Por el contrario, seg&uacute;n el editorial de <em>El Pa&iacute;s</em>, una &ldquo;Alemania profundamente conservadora&rdquo; despu&eacute;s de &ldquo;las elecciones m&aacute;s aburridas en d&eacute;cadas&rdquo; ha dado a Merkel un &ldquo;apoyo mayoritario para mantener sus tesis f&eacute;rreas sobre el euro y las pol&iacute;ticas de austeridad&rdquo; (23.09.2013). Por tanto, &ldquo;el reto de Merkel, encomendado en silencio por su electorado, es que complete la gobernanza del euro y culmine la Europa pol&iacute;tica. Y que lo haga cumpliendo la promesa de que mientras viva, solange Ich lebe, no habr&aacute; eurobonos ni mutualizaci&oacute;n de la deuda. La solidaridad deber&aacute; pag&aacute;rsela cada uno&rdquo; (Llu&iacute;s Bassets, <em>El Pa&iacute;s</em>, 22.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        Los resultados, coinciden en afirmar los tres diarios, representan un antes y un despu&eacute;s del 22 de septiembre de 2013, algo cercano a un terremoto para el sistema de partidos alem&aacute;n. Seg&uacute;n estos an&aacute;lisis, el parlamento alem&aacute;n se ha dividido en dos mitades, la CDU, que ocupa todo el espectro de la derecha y el centro-derecha; y el SPD, Verdes y Die Linke, que comparten la izquierda y el centro-izquierda. Los liberales del FDP desaparecen del Bundestag y qui&eacute;n sabe si del paisaje pol&iacute;tico alem&aacute;n por completo.
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas de los tres peri&oacute;dicos ven en estos resultados la fragmentaci&oacute;n de la izquierda alemana en tres partes que eventualmente tendr&aacute;n que llegar a un acuerdo, dado que una hipot&eacute;tica coalici&oacute;n entre las tres podr&iacute;a ser la &uacute;nica manera de acceder al poder. &ldquo;&iquest;Hasta cu&aacute;ndo SPD y Verdes renunciar&aacute;n al poder por rechazo a la radicalidad comunista?&rdquo; (Herman Tertsch, <em>ABC</em>, 25.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        El espectacular crecimiento de AFD, pese a no lograr representaci&oacute;n parlamentaria, se reconoce como un reto al que Merkel y su partido tendr&aacute;n que hacer frente en un futuro pr&oacute;ximo. Despu&eacute;s de todo, como se&ntilde;al&oacute; <em>El Pa&iacute;s</em>, la AFD es la &ldquo;&uacute;nica formaci&oacute;n que logr&oacute; pescar votos en los viveros de la CDU&rdquo; (Juan G&oacute;mez, 25.09.2013) y, por tanto, &ldquo;[s]e trata de hacer valer la vieja maxima democristiana de no dejar espacio a ning&uacute;n partido a la derecha de CDU y CSU&rdquo; (Juan G&oacute;mez, 28.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        La gran coalici&oacute;n entre la CDU-CSU y el SDP se considera un&aacute;nimemente como la consecuencia m&aacute;s probable de las elecciones, a pesar de los supuestos riesgos que conlleva para los socialdem&oacute;cratas. Sin embargo, de nuevo existen diferencias en las interpretaciones, seguramente motivadas por las diferentes tendencias ideol&oacute;gicas de cada medio. Mientras que en <em>El Pa&iacute;s</em> leemos a Francisco Basterra diciendo que &ldquo;en todas las capitales europeas se ha escuchado un suspiro de alivio&rdquo; (27.09.2013) al no haber conseguido la CDU una mayor&iacute;a absoluta, lo cual fuerza una coalici&oacute;n con el SPD, <em>ABC</em> public&oacute; que &ldquo;la mejor opci&oacute;n hubiera sido una mayor&iacute;a absoluta de Merkel&rdquo; (editorial 23.09.2013).
    </p><p class="article-text">
        En su editorial, <em>ABC</em> justific&oacute; esta preferencia alegando que fueron los socios de coalici&oacute;n de Merkel, el FDP y sus ministros, quienes empujaron a la canciller a sus excesos proausteridad hacia la periferia europea. En particular habl&oacute; del ministro R&ouml;sler, &ldquo;cuya actitud ha acabado siendo castigada por los votantes&rdquo;. <em>El Mundo</em> tambi&eacute;n insinu&oacute; la idea de que la actitud de Merkel hacia la periferia de la zona euro fue condicionada por sus socios de coalici&oacute;n: &ldquo;es posible que su victoria le otorgue un cierto margen para, secundada por el SPD, flexibilizar su pol&iacute;tica econ&oacute;mica y ayudar a los pa&iacute;ses con problemas como Espa&ntilde;a e Italia a salir de la crisis&rdquo; (editorial, 23.09.2013). Se trata de una interpretaci&oacute;n que intenta exculpar la figura de Merkel por las pol&iacute;ticas de austeridad defendidas en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda resultar sorprendente para el lector alem&aacute;n, los editoriales de <em>ABC </em>y <em>El Mundo</em> transpiran admiraci&oacute;n por Merkel y sus pol&iacute;ticas en Alemania. El problema es que en Espa&ntilde;a Alemania se identifica con la austeridad y con las imposiciones de la Troika, y, por tanto, es dif&iacute;cil defender la postura de rigidez de este pa&iacute;s cuando est&aacute; causando tanto dolor entre los espa&ntilde;oles. Esta podr&iacute;a ser la raz&oacute;n por la que el <em>ABC</em> y <em>El Mundo</em> sugirieron en sus respectivos editoriales que Merkel y su partido en solitario en el gobierno habr&iacute;an sido m&aacute;s suaves de lo que fueron en compa&ntilde;&iacute;a de su socio de coalici&oacute;n, el FDP. El editorial de <em>ABC </em>incluso esperaba que una gran coalici&oacute;n estable y fuerte entre CDU-CSU y SPD, con un gran mandato y legitimidad, fuera m&aacute;s capaz que su predecesor de tomar las decisiones necesarias, tales como la uni&oacute;n bancaria o la uni&oacute;n fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos de an&aacute;lisis dentro de las p&aacute;ginas de ABC y <em>El Mundo</em> ofrecen lecturas alternativas a las presentadas en los editoriales. En uno de estos art&iacute;culos de ABC se afirm&oacute; que &ldquo;el SPD est&aacute; mucho m&aacute;s cerca de Lutero que de Keynes&rdquo; (Alberto Sotillo, 09/23/2012) y que, por lo tanto, los espa&ntilde;oles no deber&iacute;an esperar ning&uacute;n cambio con el SPD en el gobierno. Otro art&iacute;culo de <em>ABC </em>habl&oacute; de que la presi&oacute;n sobre la CDU-CSU proviene de Alternative f&uuml;r Deutschland (AfD), una presi&oacute;n que se espera que crezca en los meses anteriores a las elecciones europeas de 2014 y que, seg&uacute;n este an&aacute;lisis, no permitir&aacute; a la CDU-CSU reducir la presi&oacute;n sobre la periferia de la eurozona (Herman Tertsch, 24/09/2013). Las p&aacute;ginas de <em>El Pa&iacute;s</em> hicieron referencia al hecho de que el SPD apoy&oacute; las pol&iacute;ticas de Merkel respecto al euro mientras estaba en la oposici&oacute;n y que, por esta raz&oacute;n, no hay muchas esperanzas de que su posici&oacute;n cambie aun entrando a formar parte de una gran coalici&oacute;n (editorial, 23/09/2013).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <em>ABC</em> reprocha a Merkel el creciente nacionalismo alem&aacute;n en su gesti&oacute;n de la crisis del euro: &ldquo;donde m&aacute;s ha errado ha sido permitiendo que el debate sobre la crisis generase en Alemania una corriente de nacionalismo antieuropeo [...]. Eso ha sido un error, como lo fue aplazar el primer rescate de Grecia en 2010 a cuenta de unas elecciones regionales de gran importancia para Merkel&rdquo; (editorial, 23/09/2013). La culpa de este creciente nacionalismo se encuentra de nuevo, seg&uacute;n <em>ABC</em>, en la actitud del socio de coalici&oacute;n de Merkel, el FDP, que ha perdido muchos votos hacia el AfD, una formaci&oacute;n abiertamente antieuropea.
    </p><p class="article-text">
        Aunque <em>ABC </em>es el &uacute;nico peri&oacute;dico en la muestra de este an&aacute;lisis que hace referencia expl&iacute;cita al nacionalismo alem&aacute;n, desde las p&aacute;ginas de <em>El Pa&iacute;s</em> tambi&eacute;n se reprocha a Angela Merkel su defensa de la soberan&iacute;a y los intereses nacionales alemanes en el &aacute;mbito europeo sin tener en cuenta las instituciones de la UE y los intereses de otros estados miembro. Seg&uacute;n este diario, tanto si Merkel lo ha hecho como un movimiento t&aacute;ctico para evitar la entrada del AfD en el parlamento, o si realmente es lo que piensa, es algo que a&uacute;n est&aacute; por ver (Bastenier, 09/24/2013).
    </p><p class="article-text">
        En resumen, hubo algunas coincidencias en las interpretaciones de los resultados efectuados por los tres diarios pero, en general, hubo una divisi&oacute;n izquierda-derecha en la forma en que Alemania, bajo el liderazgo de Merkel, ha sido analizada por los medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles. El centro-izquierda, representado por <em>El Pa&iacute;s</em>, fue m&aacute;s cr&iacute;tico con las pol&iacute;ticas de austeridad defendidas por Alemania a nivel europeo, y mostr&oacute; su satisfacci&oacute;n por el hecho de que Merkel no obtuviera la mayor&iacute;a absoluta en el Parlamento. Desde la derecha, <em>ABC</em> hubiera preferido que Merkel estuviera sola al volante del proyecto europeo y justific&oacute; la rigidez de sus pol&iacute;ticas europeas trasladando la responsabilidad de &eacute;stas al FDP, cuyo castigo electoral se celebra como una consecuencia merecida por su actitud nacionalista e insolidaria hacia el Sur de Europa. Por &uacute;ltimo, las p&aacute;ginas de <em>El Mundo</em> mostraron tanto cr&iacute;tica como admiraci&oacute;n, lo que dificulta saber cu&aacute;l es el posicionamiento real de este diario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/partidarios-merkel-europa-elecciones-espana_1_5841432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Oct 2013 18:03:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Le quedan partidarios a Merkel en la periferia de Europa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Alemania,Angela Merkel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fractura democrática en la UE: ¿encaminados hacia la tormenta perfecta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/democratica-ue-encaminados-tormenta-perfecta_1_5747986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos muestran claramente la aparición de una brecha en la opinión  pública europea entre el Norte y el Sur desde el estallido de la crisis</p><p class="subtitle">La diferencia en los niveles de confianza política entre el Sur y el  Norte de la UE ha crecido desde el 9% al 32% en el caso de los  gobiernos, y desde el 6% al 25% en relación a los partidos políticos</p><p class="subtitle">La insatisfacción con la democracia ha pasado de 21% a 46%, a este diferencial es a lo que llamo “fractura  democrática”</p></div><p class="article-text">
        Hace algunas semanas Llu&iacute;s Orriols escribi&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gran-divorcio-ideologico-Europa_6_142145798.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un interesante art&iacute;culo</a> sobre el incipiente &ldquo;divorcio ideol&oacute;gico&rdquo; en Europa entre los llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y Espa&ntilde;a) y el resto de pa&iacute;ses de la UE. Mientras que los primeros se escoran progresivamente hacia la izquierda, el resto de Europa est&aacute; movi&eacute;ndose gradualmente hacia la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Este alejamiento no es solo ideol&oacute;gico; se extiende a las cuotas de confianza y de satisfacci&oacute;n con las instituciones representativas de las democracias europeas. Para observar dicha evoluci&oacute;n podemos tomar los resultados del Eurobar&oacute;metro entre 2002 y 2012. He clasificado los pa&iacute;ses de la UE en tres categor&iacute;as no exhaustivas: Europa del Sur (Chipre, Grecia, Italia, Portugal y Espa&ntilde;a), el grupo proausteridad de Europa del Norte (Alemania y sus aliados, Finlandia, Pa&iacute;ses Bajos y Austria) y los pa&iacute;ses del Norte de Europa pero fuera del Euro (Dinamarca, Suecia y Reino Unido). Los gr&aacute;ficos 1, 2 y 3 muestran la evoluci&oacute;n del nivel de confianza en el gobierno y los partidos pol&iacute;ticos, as&iacute; como el nivel de satisfacci&oacute;n con la democracia en cada uno de estos grupos de pa&iacute;ses durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, cinco antes de la crisis y cuatro despu&eacute;s.
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        Los picos positivos y negativos de los gr&aacute;ficos indican que las cuotas de confianza en el gobierno y los partidos pol&iacute;ticos pueden verse muy influenciados por el contexto. La proximidad de unas elecciones, los esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos o las crisis econ&oacute;micas e internacionales son factores que tienen un efecto directo &ndash;positivo o negativo&ndash; en los niveles de confianza. A pesar de esta trayectoria llena de altibajos, el gr&aacute;fico muestra claramente la aparici&oacute;n de una brecha en la opini&oacute;n p&uacute;blica europea entre el Norte y el Sur desde el estallido de la crisis. Empecemos por el Norte.
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        En los pa&iacute;ses del Norte de Europa, desde la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 la confianza pol&iacute;tica se ha mantenido por encima de los niveles de 2002 (con valores similares para los pa&iacute;ses dentro y fuera del Euro). Tanto la confianza en el gobierno como la confianza en los partidos pol&iacute;ticos alcanzaron sus m&aacute;ximos entre septiembre 2008 y febrero 2009, cuando los gobiernos europeos y los partidos gubernamentales estaban unidos en la implementaci&oacute;n de reformas antic&iacute;clicas. Per&iacute;odo durante el cual los pol&iacute;ticos europeos <a href="http://euobserver.com/political/26814" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planteaban la necesidad de reinventar el capitalismo</a> e incrementar los niveles de regulaci&oacute;n de los mercados financieros, al mismo tiempo que acusaban de lo que hab&iacute;a ocurrido a los EEUU y su actitud de &ldquo;libre-mercado-por-encima-de-todo&rdquo;. Despu&eacute;s de alcanzar este pico de confianza los niveles bajaron en 2010 y 2011, los a&ntilde;os de los rescates europeos en el sur, pero luego las cuotas volvieron a crecer en 2012, en particular en relaci&oacute;n a la confianza en los partidos pol&iacute;ticos, la cual salt&oacute; de 25% en noviembre de 2011 a casi 35% en junio 2012 &ndash; per&iacute;odo en que las pol&iacute;ticas de austeridad estaban bien enraizadas en las instituciones de la UE y las canciller&iacute;as del Norte de Europa. La satisfacci&oacute;n con la democracia en los pa&iacute;ses del Norte de Europa ha evolucionado de un modo similar. La evoluci&oacute;n es menos cambiante que en el caso de la confianza pol&iacute;tica, ya que es menos dependiente de factores contextuales, pero la tendencia hacia arriba es clara &ndash; aunque modesta, como se muestra en el Gr&aacute;fico 3.
    </p><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n, en el Sur de Europa la confianza en los gobiernos y los partidos ha disminuido consistentemente desde febrero 2009, con una ca&iacute;da de 27 puntos para los gobiernos y 15 para los partidos en s&oacute;lo cuatro a&ntilde;os. En junio de 2012 s&oacute;lo uno de cada diez encuestados en los pa&iacute;ses del Sur confiaba en su gobierno y sus partidos pol&iacute;ticos. Si nos fijamos en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, la diferencia en los niveles de confianza pol&iacute;tica entre el Sur y el Norte de la UE ha crecido desde el 9% al 32% en el caso de los gobiernos, y desde el 6% al 25% en relaci&oacute;n a los partidos pol&iacute;ticos. La satisfacci&oacute;n con la democracia tambi&eacute;n ha ca&iacute;do de forma dram&aacute;tica. El diferencial en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os ha pasado de 21% (una brecha ya de por s&iacute; notable) a 46%. A este diferencial es a lo que llamo &ldquo;fractura democr&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute;, he presentado los hechos (o mejor dicho las estad&iacute;sticas). Seg&uacute;n estas estad&iacute;sticas, la opini&oacute;n p&uacute;blica europea est&aacute; cada vez m&aacute;s dividida en funci&oacute;n de l&iacute;neas territoriales. Las democracias en el Norte se han recuperado, llegando incluso a sobrepasar los niveles de confianza pol&iacute;tica y satisfacci&oacute;n con el sistema pol&iacute;tico de hace diez a&ntilde;os; las democracias en el Sur sufren una ca&iacute;da en picado de los niveles de confianza y satisfacci&oacute;n pol&iacute;tica.
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        &iquest;C&oacute;mo podemos interpretar estas cifras? Esta es la parte que requiere necesariamente cierta especulaci&oacute;n (aunque contrastada), ya que no he realizado propiamente dicho un an&aacute;lisis causal de esta fisura democr&aacute;tica. Las sociedades del Norte de Europa est&aacute;n cada vez m&aacute;s complacidas con sus gobiernos y sus partidos, as&iacute; como m&aacute;s satisfechas con sus democracias en t&eacute;rminos relativos. Es complicado concebir c&oacute;mo las sociedades del Norte de Europa pueden estar complacidas teniendo en cuenta la dram&aacute;tica situaci&oacute;n que atraviesa la UE:  devastada por la estagnaci&oacute;n econ&oacute;mica, los niveles crecientes de desigualdad, el debilitado estado del bienestar, las devaluaciones internas, los desarmados sindicatos, las fr&aacute;giles perspectivas econ&oacute;micas, etc. 
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la raz&oacute;n por la cual las sociedades del Norte de Europa conf&iacute;an en sus representantes es, sencillamente, porque se sienten representados y sienten que sus intereses han sido tomados en cuenta. &iquest;C&oacute;mo explicar dicha percepci&oacute;n? Porque los gobiernos del norte de la eurozona est&aacute;n desarrollando una pol&iacute;tica econ&oacute;mica basada en la austeridad que tiene sus efectos m&aacute;s visibles en el sur, y no en sus pa&iacute;ses respectivos. Las sociedades del Norte de Europa se oponen a continuar con los rescates para los pa&iacute;ses del sur porque consideran (err&oacute;neamente) que esos rescates constituyen la forma de hacer pagar a los pa&iacute;ses del sur sus deudas con los impuestos de los del norte. Los gobiernos a favor de la austeridad conquistan a sus votantes con discursos sobre la necesidad de imponer austeridad y disciplina fiscal a los gobiernos derrochadores del sur, circunscribiendo sus acciones para salvar el dinero de los contribuyentes del norte; pero al mismo tiempo, esos mismos gobiernos amasan los beneficios intencionales (prestando al tipo de inter&eacute;s del mercado) o involuntarios (pagando muy poco por su propia deuda) a ra&iacute;z del estado de las finanzas p&uacute;blicas en los pa&iacute;ses del sur afectados por la crisis de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n es un ejemplo cl&aacute;sico de solapamiento territorial y clivaje econ&oacute;mico. Los pa&iacute;ses acreedores se encuentran en el Norte, los deudores en el Sur, y los intereses de ambos est&aacute;n totalmente enfrentados entre ellos. Un proceso de colonialismo interno parece estar emergiendo dentro de la UE. Este proceso se ve agravado por el &ldquo;divorcio ideol&oacute;gico&rdquo; entre el Norte y el Sur mencionado al principio. Hist&oacute;ricamente, estos solapamientos entre territorio, econom&iacute;a e ideolog&iacute;a han conducido muy raramente a la resoluci&oacute;n de los conflictos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de forma moderada. Al contrario, tensan la posici&oacute;n de cada uno en direcciones polarizadas. Parece que nos encaminamos hacia la tormenta perfecta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/democratica-ue-encaminados-tormenta-perfecta_1_5747986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jul 2013 15:12:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La fractura democrática en la UE: ¿encaminados hacia la tormenta perfecta?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España ante el espejo de Italia: “confiamos en la desconfianza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/espana-espejo-italia-confiamos-desconfianza_132_5610652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/422e7692-d07d-451a-91d0-11918b507a46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España ante el espejo de Italia: “confiamos en la desconfianza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El multipartidismo podría llegar a España por medio de un cambio de la  ley electoral pero, también, del lado de un tsunami electoral como el italiano</p><p class="subtitle">Tal vez PSOE y PP estén pensando que la ley electoral española les  protegerá y que los tres años que quedan de legislatura juegan a su  favor</p><p class="subtitle">Nos estamos dejando distraer por consideraciones sobre diseño institucional cuando el problema más grave es de confianza</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://blog.ted.com/2013/01/04/new-ted-book-in-mistrust-we-trust" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Confiamos en la desconfianza&rdquo;</a> es el t&iacute;tulo de un libro reciente del intelectual b&uacute;lgaro Ivan Krastev en el que argumenta que las democracias actuales no podr&aacute;n sobrevivir si los ciudadanos no recuperan la confianza en sus representantes. Precisamente la lecci&oacute;n m&aacute;s importante que nos llega de Italia tras las &uacute;ltimas elecciones es que cuando el nivel de desconfianza de la ciudadan&iacute;a en sus gobernantes alcanza cotas tan elevadas, no hay dise&ntilde;o institucional capaz de, por un lado, proteger a dichos gobernantes de su hundimiento pol&iacute;tico y, por otro, producir eso tan preciado por los mercados y por nuestros pol&iacute;ticos: la gobernabilidad a cualquier precio.
    </p><p class="article-text">
        Ocho millones de italianos no conf&iacute;an ya en sus l&iacute;deres tradicionales. El Movimiento 5 Estrellas (M5S) liderado por Beppe Grillo ha sido la fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada en Italia. Este resultado ha puesto fin a tres d&eacute;cadas de bipartidismo de bloques, a duras penas conseguido mediante dos leyes electorales, la de 1993 y la de 2005, la &uacute;ltima de las cuales fue denominada por su propio creador como la &ldquo;cerdada&rdquo;, claramente dise&ntilde;ada para intentar evitar la llegada de la izquierda al poder. Dec&iacute;a hace unos d&iacute;as Roger Senserrich <a href="http://politikon.es/2013/02/26/lecciones-de-democracia-en-italia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su post de Politikon</a> que &ldquo;ninguna ley electoral sobrevive al contacto con los votantes italianos&rdquo;. Yo ir&iacute;a m&aacute;s lejos y dir&iacute;a que la lecci&oacute;n italiana para Espa&ntilde;a es que ninguna ley electoral sobrevive al contacto con votantes profundamente cabreados por todo lo malo que ya conocen sin saber -no siendo ellos expertos en dise&ntilde;o institucional comparado- lo bueno que les queda por conocer. Italia nos env&iacute;a, por tanto, dos avisos para navegantes.
    </p><p class="article-text">
        El primero es un aviso para los que navegan las aguas de la pol&iacute;tica tradicional. Tal vez PSOE y PP est&eacute;n pensando que la ley electoral espa&ntilde;ola les proteger&aacute; de un tsunami electoral a la italiana, como nos advert&iacute;a Soledad Gallego <a href="http://elpais.com/elpais/2013/03/08/opinion/1362758135_870442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su columna en El Pa&iacute;s</a>. Ambos partidos pueden enga&ntilde;arse a s&iacute; mismos convenci&eacute;ndose de que los tres a&ntilde;os que quedan de legislatura juegan a su favor. El PSOE podr&iacute;a pensar que tres a&ntilde;os juegan a favor de que la crisis econ&oacute;mica empeore y/o que el PP siga cometiendo errores. El PP se enga&ntilde;ar&iacute;a en el sentido opuesto, confiando en salir airoso de la situaci&oacute;n a nada que la econom&iacute;a, al final de los tres a&ntilde;os de su mandato, empiece a mejorar un poco. Para resistir esta tentaci&oacute;n de auto-enga&ntilde;arse, nada mejor que observar el caso italiano y reflexionar sobre qu&eacute; suceder&iacute;a si movimientos de protesta como el de los <em>Indignados</em> consiguieran cuajar una organizaci&oacute;n y un liderazgo suficientes para competir por el voto cabreado de los espa&ntilde;oles en las pr&oacute;ximas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es un aviso para los que navegan las aguas de la pol&iacute;tica fuera de las instituciones. Lo mismo que tres a&ntilde;os podr&iacute;an jugar a favor de quienes est&aacute;n en el poder (PP) o en la oposici&oacute;n (PSOE) y persiguen estrategias de exoneraci&oacute;n in extremis, tambi&eacute;n podr&iacute;an jugar a favor de un movimiento de protesta que por el momento se debate en el dilema de elegir entre organizarse como partido pol&iacute;tico o continuar su activismo fuera de las instituciones pero que, en el trascurso de tres a&ntilde;os, podr&iacute;a encontrar la salida al dilema mediante el salto a un formato organizativo de inspiraci&oacute;n <em>grillina</em> (estemos atentos a lo que pasa con el Partido X). Beppe Grillo tambi&eacute;n se enfrentaba a un dilema cuando puso en marcha el M5S. Quer&iacute;a una organizaci&oacute;n para competir en las elecciones locales porque sab&iacute;a que quitar votos a los partidos italianos era la &uacute;nica manera de darles una estocada mortal, pero no quer&iacute;a fundar un partido pol&iacute;tico porque desconf&iacute;a profundamente de las instituciones representativas. Encontr&oacute; la soluci&oacute;n al dilema mediante un populismo que combina a la perfecci&oacute;n ret&oacute;rica y estrategia electoral.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la ret&oacute;rica populista es la encargada de definir su movimiento como &ldquo;anti-pol&iacute;tico&rdquo;, para mantenerse claramente diferenciado de la pol&iacute;tica tradicional; el estatuto de la organizaci&oacute;n M5S se denomina el &ldquo;no-estatuto&rdquo;, para diferenciarlo de los estatutos de los partidos tradicionales; los candidatos que han resultado elegidos no son &ldquo;representantes&rdquo; ni &ldquo;parlamentarios&rdquo; sino &ldquo;ciudadanos elegidos&rdquo;. Por otro lado, la estrategia electoral populista es la encargada de mantener un cord&oacute;n sanitario en torno a los pol&iacute;ticos de la <em>casta</em>, con sus dos exponentes fundamentales a la cabeza, a los que Grillo se refiere como el <em>pdmenoelle</em> (versi&oacute;n italiana del ppsoe). Una parte fundamental de esta estrategia ha sido crear un movimiento cuyos candidatos no tienen ninguna experiencia previa en pol&iacute;tica; son, como le gusta decir a Grillo, ciudadanos normales. Otra parte fundamental de esta estrategia, aquella con m&aacute;s impacto pos-electoral, ha sido la de hacer firmar a todos aquellos que desearan presentarse como candidatos electorales del M5S un c&oacute;digo de conducta por el que se compromet&iacute;an, en caso de salir elegidos, a no apoyar ninguna alianza pos-electoral con ning&uacute;n partido pol&iacute;tico italiano. A nadie deber&iacute;a extra&ntilde;ar, por tanto, que los representantes elegidos del M5S se nieguen ahora a dar su voto de confianza (investidura) a un posible gobierno encabezado por Bersani. Estaba en su c&oacute;digo gen&eacute;tico que no iban a hacerlo. Lo hab&iacute;an decidido como condici&oacute;n previa a la participaci&oacute;n electoral. Los candidatos del M5S firmaron un mandato vinculante con el que Grillo quiso se&ntilde;alizar la diferencia cualitativa del M5S respecto a la farsa de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica que, seg&uacute;n &eacute;l, es la pol&iacute;tica italiana. Probablemente fue ese mandato vinculante el que les hizo ganarse la confianza de tantos electores italianos. Tal vez en Espa&ntilde;a el movimiento de protesta de los indignados, &ldquo;al&eacute;rgico&rdquo; a la pol&iacute;tica tradicional y tan cr&iacute;tico con los gobernantes que &ldquo;no nos representan&rdquo;, extraiga lecciones del caso italiano.
    </p><p class="article-text">
        Si es verdad que no hay dos (Grecia, Italia) sin tres (Espa&ntilde;a), el bipartidismo tiene los d&iacute;as contados en nuestro pa&iacute;s. El multipartidismo podr&iacute;a llegar a Espa&ntilde;a por medio de un cambio de la ley electoral pero, tambi&eacute;n, del lado de un tsunami electoral como el italiano y sin necesidad de cambio alguno; esto es, mediante un hundimiento del voto al PP y al PSOE. &Uacute;ltimamente se oyen voces defendiendo las bondades del bipartidismo y se alerta sobre la llegada de una serie de consecuencias indeseables si caemos en la tentaci&oacute;n del multipartidismo a la belga o, lo que ser&iacute;a a&uacute;n peor seg&uacute;n estas mismas voces, a la italiana (el multipartidismo extremo de la primera rep&uacute;blica). Una no puede sino sospechar de tales advertencias suenan a defensa del status quo. Los que profesionalmente nos encargamos de estudiar los distintos dise&ntilde;os institucionales de las democracias actuales sabemos que cada dise&ntilde;o institucional tiene pros y contras y que depende de las prioridades de cada caso que se opte por un dise&ntilde;o u otro. En su &uacute;ltimo libro <em>Las promesas pol&iacute;ticas</em>, Jos&eacute; Mar&iacute;a Maravall alaba las bondades te&oacute;ricas del bipartidismo para despu&eacute;s reconocer, en su an&aacute;lisis emp&iacute;rico, que los partidos socialdem&oacute;cratas que compitieron con reglas proporcionales (que favorecen el multipartidismo) ofrecieron programas electorales con mayor carga igualitaria que aquellos que compitieron con reglas mayoritarias (que favorecen el bipartidismo). Seg&uacute;n esto, los espa&ntilde;oles preocupados por la carga igualitaria de los programas electorales har&iacute;an bien en exigir unas reglas electorales m&aacute;s proporcionales.
    </p><p class="article-text">
        No estoy defendiendo con esto un cambio de la ley electoral que nos saque del bipartidismo. Lo que quiero decir es que nos estamos dejando distraer por consideraciones sobre dise&ntilde;o institucional cuando el problema m&aacute;s grave es de confianza y, ante los niveles de desconfianza que se est&aacute;n registrando en democracias como la griega, la italiana, o la espa&ntilde;ola, no hay dise&ntilde;o institucional que pueda garantizar la estabilidad ni la gobernabilidad. De nuevo aqu&iacute; nos sirve el caso italiano por su moraleja. Italia ha probado el multipartidismo de un sistema electoral extremadamente proporcional y ha probado tambi&eacute;n el bipartidismo de bloques de un sistema mixto con un fuerte componente mayoritario y el resultado ha sido menos, no m&aacute;s, gobernabilidad. El nuevo dise&ntilde;o institucional establecido en 1993 no cambi&oacute; el comportamiento de la <em>casta </em>pol&iacute;tica italiana. La desconfianza, as&iacute;, se hizo a&uacute;n mayor, pues se demostr&oacute; que ni los cambios electorales ni la recomposici&oacute;n del sistema de partidos sirvieron de nada. La desconfianza de los italianos, por tanto, se ha extendido a la democracia representativa en cuanto tal.
    </p><p class="article-text">
        Pierden energ&iacute;as los indignados reclamando un cambio de la ley electoral como si fuera la cura milagrosa a nuestros problemas. M&aacute;s importante que un particular dise&ntilde;o institucional es ganarse la confianza de los ciudadanos con alternativas cre&iacute;bles, en las que se pueda confiar, como Beppe Grillo lo ha sido en Italia. Como dice Andrea Greppi en su libro <em>La democracia y su contrario</em>: &ldquo;Si queremos democracia, necesitamos que la ficci&oacute;n representativa no acabe pareci&eacute;ndonos <em>incre&iacute;ble</em>&rdquo;. Si movimientos como el de Grillo consiguen recuperar la confianza de los ciudadanos en la democracia, incluso en la democracia representativa (pues el M5S, por mucho que se resista, es ahora parte de la instituci&oacute;n representativa por excelencia), bienvenidos sean. Tal vez con ello consigamos que el miedo <a href="http://www.eldiario.es/Kafka/miedo-va-cambiar-bando_0_101489920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;cambie de bando&rdquo;</a>, como escribi&oacute; en las p&aacute;ginas de <em>Diario Kafka</em> Isaac Rosa, y que la falta de alternativas deje de ser ejemplo de responsabilidad y virtud pol&iacute;ticas en tiempos en los que los ciudadanos de a pie s&oacute;lo ven ante s&iacute; sangre, sudor y l&aacute;grimas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Mar 2013 18:08:57 +0000]]></pubDate>
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