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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignasi Muñoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignasi_munoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignasi Muñoz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La jugada perfecta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jugada-perfecta_129_12760223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/607e74e2-b1a7-4ff7-969d-1c672f8398e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130168.jpg" width="4695" height="2641" alt="La jugada perfecta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PP y Vox ya son lo mismo y solo falta que convoquen un congreso de refundación del partido único de las derechas españolas</p></div><p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n contin&uacute;a insultando a las v&iacute;ctimas de la dana. Cada vez que muestra su solidaridad y cercan&iacute;a con ellas es como si les clavara un cuchillo en el coraz&oacute;n. Cada vez que ensaya el gesto compungido por las consecuencias de una emergencia en la que no tuvo &ldquo;ninguna responsabilidad operativa&rdquo; la afilada hoja penetra un cent&iacute;metro m&aacute;s en la dolorida carne de los que perdieron familiares la tarde-noche del 29 de octubre de 2024.
    </p><p class="article-text">
        Para echar sal en la herida, este martes cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n del portavoz del PP en la comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n de las Corts Valencianes, Fernando Pastor. Con un cinismo proverbial, el diputado alcoyano afirm&oacute; que el Gobierno de Espa&ntilde;a ha decretado una jerarqu&iacute;a de v&iacute;ctimas: las de la casta superior, &ldquo;con derecho a roce con la Casa Real&rdquo;, seg&uacute;n &eacute;l percibi&oacute; en el Funeral de Estado. Tambi&eacute;n insinu&oacute; que est&aacute;n politizadas.
    </p><p class="article-text">
        Al PP le gustar&iacute;a que la dimisi&oacute;n de Maz&oacute;n sirviera para pasar p&aacute;gina a la crisis pol&iacute;tica que atraviesa el Pa&iacute;s Valenciano desde hace un a&ntilde;o. El paso del tiempo, lenitivo habitual para los desastres de gesti&oacute;n, no ha atemperado la indignaci&oacute;n ciudadana. La &aacute;gil instrucci&oacute;n judicial no les da tregua y las v&iacute;ctimas &mdash;&iexcl;qu&eacute; pesadas! Se han convertido en un incordio, sobre todo ahora que, con la complicidad de Vox, est&aacute;n a punto de hacer borr&oacute;n y cuenta nueva con la erecci&oacute;n de Juan Francisco P&eacute;rez Llorca.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas molestan. Hay que dividirlas y denigrarlas. En Val&egrave;ncia lo intentaron con las familias de los fallecidos del accidente del metro de 2006. En Madrid hicieron lo mismo con las de las v&iacute;ctimas de los atentados del 11M.
    </p><p class="article-text">
        Los discursos de Maz&oacute;n y Pastor en las Corts eran en realidad uno solo (uno y trino, si sumamos el del s&iacute;ndico de Vox, Jos&eacute; Mar&iacute;a Llanos). No es que estuvieran coordinados; o mucho me equivoco o fueron preparados por el mismo equipo de redactores. Hasta tal punto se les fue la mano en la distribuci&oacute;n de papeles que Pastor no interrog&oacute; ni una sola vez al compareciente, mientras este se dedic&oacute; a lanzar preguntas al aire algo viciado de la sala para convencernos una vez m&aacute;s de que el sanchismo y sus secuaces son los culpables de todo, incluso de su&nbsp;<em>viacrucis</em>&nbsp;pol&iacute;tico y personal y la consiguiente dimisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, y conociendo las servidumbres que impone la militancia a sueldo en un partido o en cualquier organizaci&oacute;n, el papel&oacute;n de Pastor alcanz&oacute; cotas heroicas. Maz&oacute;n hizo de Maz&oacute;n, una vez m&aacute;s, pero lo del portavoz popular merece pasar a los anales de la infamia pol&iacute;tica. Hay que tener mucho cuajo y ning&uacute;n escr&uacute;pulo para representar el personaje de verdugo de las v&iacute;ctimas ante una audiencia tan masiva como la de ayer. Si Dante resucitara, deber&iacute;a dibujar un c&iacute;rculo m&aacute;s en su Infierno literario para habitantes dispuestos a perpetrar canalladas as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pensabas que ya lo hab&iacute;as visto todo es cuando te sorprenden con una vuelta de tuerca m&aacute;s. No hay l&iacute;mite; todo vale. PP y Vox ya son lo mismo y solo falta que convoquen un congreso de refundaci&oacute;n del partido &uacute;nico de las derechas espa&ntilde;olas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada despu&eacute;s de aquel PP carcomido por la corrupci&oacute;n y enfangado en las cloacas del Estado, que vio como su electorado se escind&iacute;a en tres, puede surgir una nueva fuerza con aquellos mismos atributos y otros nuevos: los de la ultraderecha de siempre, con su programa y sus modos, con la desfachatez del que no acata moral alguna ni se impone cortapisas a sus ambiciones, que ya ni se molesta en simular un centrismo m&iacute;nimamente conciliador.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin rencillas personales como las que lastran la relación entre Feijóo y Abascal, en València asistimos a un momento de sintonía total, de alineación absoluta, de coito plenamente satisfactorio de las derechas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo acaecido ayer en el Parlamento valenciano pareci&oacute; un ensayo general. Sin rencillas personales como las que lastran la relaci&oacute;n entre Feij&oacute;o y Abascal, en Val&egrave;ncia asistimos a un momento de sinton&iacute;a total, de alineaci&oacute;n absoluta, de coito plenamente satisfactorio de las derechas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay que apu&ntilde;alar a las v&iacute;ctimas, adelante. Carlos Maz&oacute;n insult&oacute; a su inteligencia; el portavoz de Vox, Jos&eacute; Mar&iacute;a Llanos, les advirti&oacute; de que estaban siendo manipuladas y Fernando Pastor sugiri&oacute; que actuaban por alguna motivaci&oacute;n partidista. Como cantaba Ovidi Montllor: &ldquo;El resultado era uno. La jugada era perfecta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jugada-perfecta_129_12760223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 22:14:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La jugada perfecta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catarsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/catarsis_129_12738578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f6dd474-37c1-482c-893e-4f87deba1aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catarsis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No concebía que un personaje que representaba la absoluta mediocridad y la banalidad más ramplona pudiera nunca acceder a una magistratura como la Presidencia de la Generalitat.
Me equivoqué</p></div><p class="article-text">
        No creo que Carlos Maz&oacute;n sea una mala persona. &Eacute;l tampoco lo cree. En cierto modo, poco importa. Nunca he hablado con &eacute;l y las dos veces que he estado en su presencia y lo he visto interactuar socialmente (antes y despu&eacute;s de ser president) me reforzaron en el prejuicio de encontrarme ante un sujeto liviano e intrascendente.
    </p><p class="article-text">
        Como esp&eacute;cimen anal&oacute;gico y a&uacute;n creyente en la gravedad de la pol&iacute;tica como un espacio donde los que llegan m&aacute;s arriba atesoran alg&uacute;n tipo de misteriosa cualidad, no conceb&iacute;a que un personaje que representaba la absoluta mediocridad y la banalidad m&aacute;s ramplona pudiera nunca acceder a una magistratura como la Presidencia de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Me equivoqu&eacute;, y no porque menospreciara los atributos del sujeto en cuesti&oacute;n, sino porque mis convicciones sobre la pol&iacute;tica como arte donde se acaba imponiendo alg&uacute;n tipo de aristocracia de la oratoria, el maquiavelismo o el carisma, caducaron hace tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Desde Plat&oacute;n, sigue sin resolverse el debate de la selecci&oacute;n de las &eacute;lites gobernantes. El problema se ha agravado en las democracias. Al debilitamiento de los partidos como filtros para la promoci&oacute;n de los m&aacute;s v&aacute;lidos hay que sumar la degeneraci&oacute;n del debate p&uacute;blico, con la crisis de la prensa y la irrupci&oacute;n de las redes sociales. Cuando la verdad, adem&aacute;s, se ha convertido en un buf&eacute; libre y la moral, en pura ret&oacute;rica de conveniencia ya no quedan asideros a los que sujetarnos como sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n es el producto t&iacute;pico de esta &eacute;poca, ni mejor ni peor que otros muchos. Ha aguantado un a&ntilde;o porque milita en un partido con una superlativa tolerancia al esc&aacute;ndalo y porque estaba adaptado para bucear en las aguas pestilentes del tan viciado artificio pol&iacute;tico y period&iacute;stico actual. Ha ca&iacute;do solo cuando se vio obligado a asomarse a la superficie y respirar la atm&oacute;sfera no controlada, incontrovertible y eterna del dolor humano.
    </p><p class="article-text">
        Hace meses que qued&oacute; establecido que el relato alternativo sobre las responsabilidades durante la dana no era m&aacute;s que pura patra&ntilde;a. La instrucci&oacute;n judicial se cern&iacute;a sobre &eacute;l como una sombra inexorable. Las revelaciones de este diario sobre la sobremesa en el Ventorro no hicieron m&aacute;s que estrechar el cerco.
    </p><p class="article-text">
        Pero lleg&oacute; el Funeral de Estado y sobrevino la catarsis, en el sentido que esta tiene en la tragedia griega. Una sociedad enfrascada en el debate sobre el relato falsario y las conveniencias pol&iacute;ticas asisti&oacute; estupefacta al rito funerario, con el responsable de muchas de las muertes, por omisi&oacute;n y negligencia, presente.
    </p><p class="article-text">
        Con Maz&oacute;n en el papel de h&eacute;roe (antih&eacute;roe, de hecho) y con los familiares de los fallecidos a modo de coro tr&aacute;gico que interact&uacute;a con el personaje y expresa la voz del pueblo, la representaci&oacute;n desvel&oacute; toda la verdad y produjo ese efecto purificador que permite liberar las emociones, en este caso el dolor, la compasi&oacute;n y el horror por lo sucedido desde el 29 de octubre de 2024.
    </p><p class="article-text">
        Todos fuimos conscientes (Maz&oacute;n el primero) de que algo hab&iacute;a cambiado y ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Como un apestado o un intocable, su mera presencia, sin importar lo que diga o haga, atenta contra el decoro y la dignidad de todo lo que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        Su ausencia durante el saludo de las autoridades a los familiares impidi&oacute; que la Generalitat estuviera presente en un momento tan crucial. Su mueca mientras recib&iacute;a los insultos de las v&iacute;ctimas se torn&oacute; en la m&aacute;scara derretida de quien descubre, por fin, que su hora ha llegado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su mueca mientras recibía los insultos de las víctimas se tornó en la máscara derretida de quien descubre, por fin, que su hora ha llegado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sainete posterior y la dimisi&oacute;n en diferido solo demuestran que, aun siendo consciente del efecto cat&aacute;rtico del funeral en el resto, &eacute;l sigue inmerso en su ficci&oacute;n, tan dolorosa para los afectados y corrosiva para la instituci&oacute;n que todav&iacute;a preside, aunque solo sea en funciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez nunca se libere de ella y viva pensando que no es responsable de nada. Tal vez siga sinti&eacute;ndose una v&iacute;ctima, un buen hombre que no hizo mal a nadie por no atender unas cuantas llamadas mientras depart&iacute;a agradablemente en un restaurante. O, tal vez, alg&uacute;n d&iacute;a se d&eacute; cuenta de la devastaci&oacute;n causada por su incuria de esa tarde y el posterior intento de ocultarla. No lo creo y no s&eacute; si se lo deseo.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/catarsis_129_12738578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 22:39:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catarsis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Mazón,DANA,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manipulación televisiva como una de las bellas artes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manipulacion-televisiva-bellas-artes_129_12719368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/335f6770-26f0-42e6-8b6d-4a77a2763979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La manipulación televisiva como una de las bellas artes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que À Punt estuviera transmitiendo la muerte de seis toros a la misma hora que València hervía con el dolor y la indignación de decenas de miles de personas revela un punto de inteligencia demoníaca nada desdeñable</p></div><p class="article-text">
        He de admitir que, como genios del mal, los encargados de programar una corrida <em>vintage </em>(valga la redundancia) <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/punt-emite-programa-corridas-toros-historicas-miles-personas-manifiestan-mazon-ano-despues-dana_1_12715002.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pasado s&aacute;bado por la tarde</a> no tienen precio. Que &Agrave; Punt estuviera transmitiendo la muerte de seis toros a la misma hora que la ciudad de Val&egrave;ncia herv&iacute;a con el dolor y la indignaci&oacute;n de decenas de miles de personas revela un punto de inteligencia demon&iacute;aca nada desde&ntilde;able. Que uno de los matadores de esa pieza de archivo de la tauromaquia patria resultara ser el maestro Vicente Barrera eleva la decisi&oacute;n de los prescriptores televisivos a unas cotas de crueldad manierista, de tan sofisticada, que no me queda m&aacute;s remedio que sacar el pa&ntilde;uelo blanco y pedir que les sean concedidos las dos orejas y el rabo.
    </p><p class="article-text">
        Como Thomas de Quincey con el asesinato, nuestros preclaros capitostes audiovisuales se han propuesto sublimar la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica a la altura de las bellas artes. Con una sutileza digna de encomio, se han situado al nivel de un Alfred Hitchcock, capaz de filmar un brutal apu&ntilde;alamiento en primer&iacute;simos planos sin que, en ning&uacute;n fotograma, el cuchillo penetre en la carne de la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay belleza en el crimen. La guerra, adem&aacute;s de considerarse como la continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica por otros medios, en la c&eacute;lebre formulaci&oacute;n de Carl von Clausewitz, tambi&eacute;n es un arte. Mientras el chino Sun Tzu as&iacute; lo explicitaba en su tratado, la Grecia cl&aacute;sica la enaltec&iacute;a en los relatos de Her&oacute;doto sobre Marat&oacute;n, las Term&oacute;pilas y Salamina y en los de Tuc&iacute;dides a prop&oacute;sito de la Guerra del Peloponeso. Por no hablar de las gestas de Alejandro en Issos y Gaugamela. Hasta los cronistas romanos fueron capaces de reconocer la pericia de An&iacute;bal cuando los sorprendi&oacute; con su traves&iacute;a de los Alpes y las t&aacute;cticas envolventes en Cannas, la batalla que inspir&oacute; al general Norman Schwarzkopf en la Tormenta del Desierto, la primera invasi&oacute;n de Irak en 1991.
    </p><p class="article-text">
        La mecanizaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a han convertido a la guerra en algo mucho m&aacute;s prosaico. De Quincey public&oacute; su ir&oacute;nico ensayo sobre el asesinato poco despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Napole&oacute;n, seguramente el &uacute;ltimo genio militar digno de ese nombre. Ahora las guerras se ganan por aplastamiento o se enquistan, como la de Vietnam, cuando las alternativas son la retirada o el genocidio (v&eacute;ase Gaza). La existencia de la bomba at&oacute;mica y la posibilidad de convertir el mundo en un lienzo blanco sobrevuelan cada conflicto y anulan la tesis de Clausewitz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s alejado del arte que una guerra sucia, santa, fr&iacute;a, tecnol&oacute;gica o de guerrillas. Aunque hay m&aacute;s posibilidades. El no menos ir&oacute;nico Javier Krahe descubri&oacute; la belleza en los m&eacute;todos de ejecuci&oacute;n. Sin despreciar los m&eacute;ritos de la guillotina, el fusil, la horca, la c&aacute;mara de gas, la silla el&eacute;ctrica y algunos otros, Krahe declaraba su debilidad por &ldquo;nuestro castizo garrote vil&rdquo;, aunque su gusto se decantara por <a href="https://www.youtube.com/watch?si=MKNRxLprd883p9_4&amp;v=USvKzoEvVZM&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hoguera</a>. Precisamente, por tratarse de una preferencia est&eacute;tica no sab&iacute;a explicar por qu&eacute;. &ldquo;La hoguera tiene &iquest;qu&eacute; s&eacute; yo? que solo lo tiene la hoguera&rdquo;, conclu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y es ese <em>je ne sais quoi</em> lo que a m&iacute; me ha cautivado en el crimen de los programadores de la televisi&oacute;n p&uacute;blica valenciana. Tampoco s&eacute; explicar muy bien el porqu&eacute;. Me los imagino como un Doctor No jamesbondiano o un Doctor Maligno a lo Austin Powers, con gato siam&eacute;s al hombro incluido, esbozando una estrategia que no solo permitiera ocultar lo que estaba ocurriendo en la ciudad, sino que enviara un mensaje a las personas que en ese momento sintonizaban el canal y, por extensi&oacute;n, a los manifestantes y a la poblaci&oacute;n en general.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an haber programado una corrida de toros en directo o, manteniendo el concepto <em>vintage</em>, un <em>western</em> m&aacute;s o menos cl&aacute;sico, o incluso una corrida antigua, pero sin Vicente Barrera. Lo que llama la atenci&oacute;n es el conjunto, el efecto de obra bien perge&ntilde;ada y mejor ejecutada, su composici&oacute;n perfecta y la maestr&iacute;a de los acabados.
    </p><p class="article-text">
        Como su intenci&oacute;n es hacer el mayor da&ntilde;o posible, todo est&aacute; planeado para que cada pincelada intensifique el vitriolo y multiplique su acci&oacute;n corrosiva. La gratuidad de los detalles otorga al gesto una expresividad que recuerda al mejor Jackson Pollock.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me meo y me cago en vuestras caras y os lo restriego para reforzar la sensaci&oacute;n de abigarramiento s&aacute;dico. Os pico, os banderilleo, os toreo y os doy una estocada. Por si no sucumb&iacute;s en el acto, os clavo la puntilla que guardo bajo la taleguilla. Porque, no exist&iacute;s; hago chas y desaparec&eacute;is, como tampoco existe el cambio clim&aacute;tico ni sus mortales consecuencias, magistral negaci&oacute;n que explicar&iacute;a la presencia del diestro en las pantallas vespertinas del pasado s&aacute;bado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta obra magna, aunque reciente, vaticino que pasará a los anales del arte periodístico criminal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ceso aqu&iacute; en mi ext&aacute;tico elogio de esta obra magna que, aunque reciente, vaticino que pasar&aacute; a los anales del arte period&iacute;stico criminal; por supuesto, muy alejada del arca&iacute;smo rampante de Mar&iacute;a Consuelo Reyna, o del m&aacute;s elegante, aunque previsible, clasicismo de Llu&iacute;s Motes. Por su barroquismo y mixtura de lenguajes, yo lo situar&iacute;a ya en la fase helen&iacute;stica de la manipulaci&oacute;n de masas. Buenas noches y buena suerte o, m&aacute;s propiamente, suerte y al toro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manipulacion-televisiva-bellas-artes_129_12719368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 22:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La manipulación televisiva como una de las bellas artes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[À Punt,Tauromaquia,DANA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[À Punt, en la barricada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/punt-barricada_129_12700101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22991573-b30b-4339-abf7-ca5e71daf368_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="À Punt, en la barricada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 20 años como periodista en activo me han curado de muchos espantos</p></div><p class="article-text">
        Recib&iacute; la tres dosis reglamentarias de la vacuna contra el Covid y, aun as&iacute;, lo contraje al menos dos veces. No estaba inmunizado, claro. El maldito bicho era muy nuevo y mutaba a m&aacute;s velocidad que la versi&oacute;n de Carlos Maz&oacute;n sobre sus peripecias la tarde del 29 de octubre de 2024. Cuando pensabas que lo ten&iacute;as acorralado, se te escabull&iacute;a como Messi entre los defensas del Valencia CF.
    </p><p class="article-text">
        La inmunizaci&oacute;n es un proceso, a veces largo. M&aacute;s de 20 a&ntilde;os como periodista en activo me han curado de muchos espantos. Ya me escandalizan pocas cosas pero, precisamente por eso, tengo la sensaci&oacute;n de que, a veces, las cosas no me afectan como deber&iacute;an y me veo indiferente ante fen&oacute;menos que antes me llegaban a enfurecer.
    </p><p class="article-text">
        Sosten&iacute;a Ryszard Kapu&#347;ci&#324;ski, y lo plasm&oacute; en el t&iacute;tulo de un <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/los-cinicos-no-sirven-para-este-oficio/9788433967961/CM_365" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro que ya es un cl&aacute;sico</a>, que los c&iacute;nicos no sirven para este oficio. Sin embargo, la profesi&oacute;n est&aacute; infestada de gente as&iacute;, dispuesta a tergiversar, manipular y mentir sin ning&uacute;n pudor. &Uacute;ltimamente, adem&aacute;s, ya hay quien hasta lo justifica, como si estas conductas entraran en el sueldo y fueran consustanciales al trabajo de la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que un juicio es como un teatro, donde el fiscal que acusa y el abogado que defiende representan un papel m&aacute;s all&aacute; de lo que opinen, piensen o sientan sobre el acusado o los hechos. No hay problema en que no digan toda la verdad, exageren o tergiversen porque, en &uacute;ltima instancia, ser&aacute; el tribunal el que restablezca el equilibrio en una sentencia donde la verdad quedar&aacute; establecida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica tambi&eacute;n tiene un ingrediente de drama. En este caso, los actores de la representaci&oacute;n deber&iacute;an ce&ntilde;irse a los hechos, aunque el margen para la interpretaci&oacute;n m&aacute;s o menos sesgada sea l&iacute;citamente ampl&iacute;simo y basado en visiones del mundo e ideolog&iacute;as. Adem&aacute;s, la funci&oacute;n del pol&iacute;tico, como la del abogado o el fiscal es, precisamente, convencer a la audiencia de las bondades de sus argumentos. Aun as&iacute;, al pol&iacute;tico se le presupone la sinceridad y la coherencia con las ideas que defiende.
    </p><p class="article-text">
        El periodista no deber&iacute;a actuar como acusador, defensor ni juez, y mucho menos como mercenario de cualquier partido, bander&iacute;a o corporaci&oacute;n. Puede tener su opini&oacute;n y todo el derecho a expresarla, pero en el bienentendido de que su &aacute;gora no es un tribunal ni un parlamento, sino un espacio donde los hechos deber&iacute;an ser tratados como materia sagrada, las interpretaciones, como consecuencias l&oacute;gicas y razonables de aquellos y las opiniones, como honradas y sinceras conclusiones de todo lo anterior.
    </p><p class="article-text">
        Como cualquier derecho, la libertad de prensa supuso el fruto de muchos sacrificios y de luchas. La propia configuraci&oacute;n del periodismo como constructo humano y disciplina &uacute;til para la vida en sociedad es una herencia del trabajo de generaciones. En la actualidad hay periodistas que se dejan la vida por hacernos saber lo que otros no quieren que se sepa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al periodismo hay que defenderlo como un valor civilizatorio, como defenderíamos a la ciencia, a la filosofía o a la propia política, como frutos del ingenio humano que nos permiten vivir mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso hay que defenderlo como un valor civilizatorio, como defender&iacute;amos a la ciencia, a la filosof&iacute;a o a la propia pol&iacute;tica, como frutos del ingenio humano que nos permiten vivir mejor; pero, no cualquier ciencia, filosof&iacute;a, pol&iacute;tica o periodismo. Y, en el caso de los periodistas, no se trata de una defensa a base de proclamas y discursos, sino de una pr&aacute;ctica diaria que no dilapide el tesoro de credibilidad acumulado con el trabajo y el riesgo asumido de tantos en el pasado y hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        El periodismo padece pero no muere en una dictadura; se hace larva, hiberna y emprende el vuelo con el primer rayo de luz de la libertad. El periodismo se extingue cuando deja de serlo, cuando nadie le cree o cuando todos nos volvemos tan c&iacute;nicos que asumimos que estamos asistiendo a una partida con las cartas marcadas, a una obra llena de personajes estereotipados y con final previsible, a un remedo de asamblea de sofistas sobornados.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de la verdad, la mentira y sus secuaces acaban resultando aburridos y llevan a la desconexi&oacute;n. En sus estertores, no es que nadie creyera lo que Canal 9 dec&iacute;a; su tragedia culmin&oacute; cuando nadie la sintonizaba. Por eso result&oacute; tan f&aacute;cil el fundido a negro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; la noche en vela en Burjassot, explicando a los oyentes de Catalunya R&agrave;dio lo que estaba sucediendo, cuando el Gobierno de Alberto Fabra decidi&oacute; que, para la poca leche que daba aquella vaca, mejor era sacrificarla. Sal&iacute; de los &uacute;ltimos de aquel edificio muerto tras los exhaustos resistentes, una mezcla de cortejo f&uacute;nebre y ej&eacute;rcito en retirada. Era una ma&ntilde;ana soleada y, sentado en el bordillo del aparcamiento junto a una compa&ntilde;era de una agencia de noticias, prepar&eacute; la &uacute;ltima cr&oacute;nica o, m&aacute;s bien, el obituario de lo que una vez fueron los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos del Pa&iacute;s Valenciano.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más curioso es que los primeros colaboracionistas se parecen mucho, aunque con más arrugas, a algunos de los de hace un par de décadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy soplan vientos parecidos en <a href="https://www.eldiario.es/temas/a-punt/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Agrave; Punt</a>. La historia comienza a repetirse. Lo m&aacute;s curioso es que los primeros colaboracionistas se parecen mucho, aunque con m&aacute;s arrugas, a algunos de los de hace un par de d&eacute;cadas. Yo tambi&eacute;n estoy algo mayor para grandes alardes de indignaci&oacute;n y golpes de pecho. Como algunos de ellos en la sumisi&oacute;n, tambi&eacute;n estoy bastante inmunizado para la ira.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo espero que el cinismo no se me haya inoculado hasta el punto de verme incapaz de sumarme con un m&iacute;nimo entusiasmo a la defensa de alg&uacute;n postrer basti&oacute;n de dignidad profesional y civil. Quedo a la expectativa de que, desde dentro, empiece a fraguarse una resistencia convincente ante el atropello que ya ha comenzado. Me ofrezco voluntario para la lucha; con poco ardor y menos confianza, pero con la convicci&oacute;n de que no puedo estar en otro lugar ni tras otra barricada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/punt-barricada_129_12700101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 21:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[À Punt, en la barricada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,À Punt,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Mazón no me quiere gobernar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carlos-mazon-no-quiere-gobernar_129_12680523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4518460-2664-4708-b5b9-457a4bce24b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Mazón no me quiere gobernar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El president no testificará voluntariamente en ningún lugar donde esté obligado a decir la verdad porque toda su estrategia de defensa se basa en la mentira</p></div><p class="article-text">
        Volv&iacute; a casa en avi&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/luxemburgo-estacion-termini_129_12662115.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde Luxemburgo</a> huyendo de la lluvia y el fr&iacute;o y me encontr&eacute; con la amenaza de una dana que, un a&ntilde;o despu&eacute;s, hace temblar de pavor a los que sufrieron en carne propia la peor cat&aacute;strofe de este siglo en el Pa&iacute;s Valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Un factor que no invita a la tranquilidad es el hecho de que al frente de cualquier nueva emergencia se encuentra la misma persona que el pasado 29 de octubre com&iacute;a en un restaurante del centro de Val&egrave;ncia, distendidamente y sin mostrar ning&uacute;n signo de preocupaci&oacute;n, mientras el pa&iacute;s se inundaba.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/mazon-escuda-bulos-garcia-page-defender-ausencia-gestion-dana_1_12673619.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entrevistado por la televisi&oacute;n p&uacute;blica el 9 de octubre</a>, se lav&oacute; las manos como Poncio Pilatos. En su opini&oacute;n, el president de la Generalitat (y todos los presidentes auton&oacute;micos, afirm&oacute;) no tiene ninguna responsabilidad a la hora de gestionar una emergencia.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Carlos Maz&oacute;n se lleg&oacute; a jactar de no haber &ldquo;interferido&rdquo; en ninguna decisi&oacute;n de la fat&iacute;dica jornada porque esa es una potestad exclusiva de los t&eacute;cnicos. Tama&ntilde;a dejaci&oacute;n de funciones, que en la pr&aacute;ctica significa la dimisi&oacute;n de facto de su cargo, obvia que su consellera Salom&eacute; Pradas convoc&oacute; y presidi&oacute; el Cecopi y tom&oacute; decisiones (o las posterg&oacute;), como la de suspender la reuni&oacute;n y dejar <em>in albis</em> a los que participaban en remoto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la versi&oacute;n de la pol&iacute;tica seg&uacute;n Maz&oacute;n, el mejor lugar en que el presidente de Canarias podr&iacute;a haber esperado las consecuencias de la erupci&oacute;n de La Palma habr&iacute;a sido un restaurante de Tenerife, mientras vulcan&oacute;logos y expertos en Protecci&oacute;n Civil decid&iacute;an qu&eacute; hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que en realidad explica esta defensa <em>sui generis</em> de la tecnocracia, en la que el president de la Generalitat reina pero no gobierna, se desvel&oacute; poco despu&eacute;s, con la pregunta que la periodista le formul&oacute; dos veces sin &eacute;xito: &ldquo;&iquest;Piensa usted aceptar la invitaci&oacute;n de la jueza de Catarroja para declarar sobre lo ocurrido?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para no responder, Maz&oacute;n recurri&oacute; al rid&iacute;culo argumento del <em>no comment</em> por respeto a los procesos judiciales. Todos sabemos que solo declarar&aacute; en sede judicial por mandato imperativo, como testigo o imputado, y que no testificar&aacute; voluntariamente en ning&uacute;n lugar donde est&eacute; obligado a decir la verdad, porque toda su estrategia de defensa se basa en la mentira.
    </p><p class="article-text">
        Sabe que la verdad es kriptonita para &eacute;l y est&aacute; jugando un doble juego para lograr una imposible cuadratura del c&iacute;rculo. Intenta convencernos de que todos son responsables menos &eacute;l. Lo son de manera expl&iacute;cita el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, la delegada en el Pa&iacute;s Valenciano, Aemet, la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del J&uacute;car, pero tambi&eacute;n, impl&iacute;citamente, la exconsellera de Emergencias y todos los cargos y&nbsp;personal t&eacute;cnico presentes en el Cecopi del 29 de octubre de 2024.
    </p><p class="article-text">
        En la parte que ata&ntilde;e a los cargos y organismos del Estado, se trata de una defensa pol&iacute;tica; hasta &eacute;l es consciente de que, a estas alturas, resulta evidente que la Justicia no va a pedirles cuentas de nada porque no son responsables en absoluto. En el caso de sus subordinados es donde arranca su defensa judicial, y la respuesta a la periodista de &Agrave; Punt &mdash;a m&iacute;, que me registren, que eso no iba conmigo&mdash; est&aacute; formulada en esta clave.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que de verdad preocupa a Mazón es verse sentado en el banquillo de los acusados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque sue&ntilde;e con volver a estampar su rostro en los carteles electorales del PP en 2027, esta estrategia, que eleva la antipol&iacute;tica al culmen de negarse a s&iacute; mismo como autoridad, revela que lo que de verdad le preocupa es verse sentado en el banquillo de los acusados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n no me quiere &mdash;no nos quiere&mdash; gobernar. Lo que no deber&iacute;amos hacer es seguirle la corriente y, en cambio, recordarle que su cargo no lo convierte en irresponsable ante la ley, que no fue investido Rey sino president y que uno no se libra de sus obligaciones de manera unilateral ni rompe la baraja porque no le guste la mano que le ha tocado. Y si es lo que desea, en pol&iacute;tica existe un acto, solo uno, que lo hace realidad: la dimisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carlos-mazon-no-quiere-gobernar_129_12680523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 21:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Mazón no me quiere gobernar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Mazón,DANA,À Punt,Tribunales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luxemburgo, estación termini]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/luxemburgo-estacion-termini_129_12662115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abd716f8-7368-49ad-b55f-fffefa7e392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luxemburgo, estación termini"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegado a un punto, echo de menos a los míos, a mis cosas y a mi tierra, sin atisbo de chovinismo ni nostalgia por ningún paraíso perdido al que deba retornar</p></div><p class="article-text">
        Acabo mi viaje en Luxemburgo. Pensaba llegar antes, pero las inclemencias del tiempo, la decreciente duraci&oacute;n de los d&iacute;as y una creciente pereza, m&aacute;s psicol&oacute;gica que f&iacute;sica, me fueron retrasando. Pedalear durante ocho horas al d&iacute;a con fr&iacute;o y lluvia se me estaba haciendo duro y, peor a&uacute;n, aburrido.
    </p><p class="article-text">
        Atraves&eacute; Alemania de este a oeste, por Magdeburgo, Gotinga y Colonia, donde cumpl&iacute; el encargo de entregar una carta a los Reyes de Oriente &mdash;cuyos presuntos huesos descansan en un relicario de la impresionante catedral&mdash; con los deseos de una amiga de alcanzar la paz de esp&iacute;ritu, sin que este pierda su esencia aventurera.
    </p><p class="article-text">
        Persuadido de que los perspicaces magos, los primeros en reconocer a Jes&uacute;s de Nazaret como el Mes&iacute;as esperado, pueden obrar este prodigio y muchos m&aacute;s, continu&eacute; mi marcha hacia occidente por Aquisgr&aacute;n. A la salida de la capital carolingia &mdash;todav&iacute;a no s&eacute; si estaba en Alemania o ya hab&iacute;a ingresado en los Pa&iacute;ses Bajos&mdash; inger&iacute; mi buena y merecida dosis de terapia c&iacute;vica por saltarme media docena de sem&aacute;foros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era domingo a mediod&iacute;a. Ni un alma. Ni coches, ni bicicletas, ni peatones rondaban aquella despejada arteria periurbana. Ning&uacute;n riesgo vial acechaba en los alrededores. Dio igual: un ciclista de mediana edad que me segu&iacute;a desde hac&iacute;a un rato y que debi&oacute; de sentirse frustrado porque no pod&iacute;a atraparme &mdash;dado que yo pasaba los sem&aacute;foros en rojo y &eacute;l, no&mdash; consigui&oacute; ponerse a mi altura, aminor&oacute; la velocidad y dedic&oacute; un minuto de su precioso tiempo de asueto a sermonearme sobre lo prohibido y lo permitido por el C&oacute;digo de Circulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me hice el tonto como si no lo entendiera, pero esto solo sirvi&oacute; para exacerbar su af&aacute;n pedag&oacute;gico; as&iacute; que le di la raz&oacute;n, le ped&iacute; disculpas y continu&eacute; rodando, sin contrici&oacute;n ni prop&oacute;sito de enmienda, hasta entrar en B&eacute;lgica un par de horas despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras transitaba buscando el valle del Mosa, iba reflexionando sobre el porqu&eacute; de esa rigidez germ&aacute;nica y se me ocurrieron un par de bromas de mal gusto que podr&iacute;a utilizar en caso de un conflicto m&aacute;s serio que una breve fil&iacute;pica ambulante. Verbigracia: que me salte un sem&aacute;foro no significa que acabe siendo un desecho humano o que, en una espiral infernal de malas conductas cada vez m&aacute;s graves, me d&eacute; por construir c&aacute;maras de gas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Consciente de lo extempor&aacute;neo de esas r&eacute;plicas, me propuse guard&aacute;rmelas para mi exclusivo solaz. A&uacute;n as&iacute;, contin&uacute;o fascinado por ese enorme salto l&oacute;gico que puede llevar a alguien a pensar que la m&iacute;nima vulneraci&oacute;n de la norma por un sujeto conduce sin remisi&oacute;n al derrumbe personal y al riesgo cierto de caos social. En realidad, la forma geom&eacute;trica que lo representa no es la el&iacute;ptica del salto, sino la espiral antes apuntada, que la polit&oacute;loga alemana Elisabeth Noelle-Neumann utiliz&oacute; para describir c&oacute;mo los climas de opini&oacute;n se acaban imponiendo por el temor de los individuos a quedar aislados si expresan puntos de vista divergentes de los mayoritarios. Se trata de una &lsquo;espiral del silencio&rsquo;, cada vez m&aacute;s un&aacute;nime conforme la onda se expande.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi total ignorancia de la Sociolog&iacute;a y la Psicolog&iacute;a Social, esta h&eacute;lice potencialmente totalitaria me record&oacute; a la dram&aacute;tica acrobacia que algunas madres, entre ellas la m&iacute;a, realizaban al relacionar el olor del hach&iacute;s o la marihuana en la chaqueta de su hijo con la imagen, hipot&eacute;tica pero posible, del v&aacute;stago yacente en una esquina y una jeringuilla de hero&iacute;na colgando de su brazo l&aacute;nguido e inm&oacute;vil: el porro como ojo de un tornado o de un remolino.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Lieja volv&iacute; a la m&aacute;s laxa latinidad y a un cierto relativismo conductual (que no moral) casi olvidado desde mi paso por el Trentino. All&iacute; conoc&iacute; a un entra&ntilde;able cantor chileno de guitarra y sombrero para las propinas: un buscavidas que me cont&oacute; la suya y que, sabiendo que yo viajaba en bici, me expres&oacute; su necesidad de correr maratones para aliviar el esp&iacute;ritu con dopaminas naturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mucha gente muy sola por el mundo. Abunda en los albergues de las grandes ciudades cercanos a las estaciones de tren y autobuses; como el joven obrero moldavo que tambi&eacute;n me cont&oacute; su vida errante en Colonia o la maestra de escuela alemana que me explic&oacute; su metamorfosis vocacional en Grenoble. Incluso en Brian&ccedil;on, en medio de la belleza alpina, un motorista flamenco se sinti&oacute; en la obligaci&oacute;n de darme detalles de su traum&aacute;tico divorcio, todav&iacute;a en proceso, y su necesidad de airearse subiendo y bajando puertos de monta&ntilde;a sobre una m&aacute;quina de 750 cent&iacute;metros c&uacute;bicos. Mientras se alcoholizaba en la barra del albergue, rogu&eacute; para que, en una de esas m&aacute;gicas curvas para ciclistas mit&oacute;manos, no le sobreviniera ning&uacute;n mal pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Cumpl&iacute; el tr&aacute;mite de dirigirme en l&iacute;nea recta a trav&eacute;s del&nbsp;<em>plat pays</em>&nbsp;de Jacques Brel &mdash;que no es tan llano&mdash; para alcanzar el hogar de mi amigo Diego en Bruselas, ciudad un tanto provinciana para ser la capital de Europa, pero que adoro porque siempre soy recibido por toda su familia con extrema amabilidad y, tambi&eacute;n, porqu&eacute; all&iacute; naci&oacute; el divino autor de&nbsp;<em>Vesoul</em>,&nbsp;<em>La chanson des vieux amants</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Les bourgeois</em>, entre otras muchas decenas de canciones inolvidables.
    </p><p class="article-text">
        Coincid&iacute; all&iacute; con la madre de mi amigo, buena amiga a su vez, que me invit&oacute; a comer&nbsp;<em>moules et frites</em>&nbsp;en un restaurante subterr&aacute;neo de la Grande Place y con quien pas&eacute; el d&iacute;a en alegre compa&ntilde;a y en una infinita conversaci&oacute;n que me alivi&oacute; de mis largas jornadas de vagabundeo solitario.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s fue esta vuelta a la sociabilidad deseada y en confianza la que activ&oacute; la alerta: ten&iacute;a que volver a casa en un plazo razonable. No soy un trotamundos vocacional. Llegado a un punto, echo de menos a los m&iacute;os, a mis cosas y a mi tierra, sin atisbo de chovinismo ni nostalgia por ning&uacute;n para&iacute;so perdido al que deba retornar.
    </p><p class="article-text">
        No provengo de ning&uacute;n ed&eacute;n mitol&oacute;gico, sino de un pa&iacute;s como otro cualquiera donde, adem&aacute;s, ahora gobierna un personaje que, para ocultar sus garrafales errores, ha decidido desenterrar unas armas enmohecidas y apestosas con la intenci&oacute;n de azuzar el conflicto civil a prop&oacute;sito de la lengua que hablan los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso ocurr&iacute;a en casa, yo me desplac&eacute; por las Ardenas, id&iacute;lico escenario de tantas y cruentas batallas, hasta llegar a Luxemburgo, donde me esperaba mi otro amigo Diego, tambi&eacute;n expatriado por razones profesionales. All&iacute; me recibieron con la misma amabilidad y cari&ntilde;o que en la capital de B&eacute;lgica y conoc&iacute; a sus hijos, unos ni&ntilde;os que hablan cinco lenguas con fluidez y que se escolarizan en el idioma, en apariencia, menos &uacute;til (quiz&aacute;s al lado del malt&eacute;s) de la Uni&oacute;n Europea: el luxemburgu&eacute;s, una variante germ&aacute;nica que estuvo a punto de desaparecer porque era considerado el&nbsp;<em>patois</em>&nbsp;del alem&aacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No provengo de ningún edén mitológico, sino de un país como otro cualquiera donde, además, ahora gobierna un personaje que, para ocultar sus garrafales errores, ha decidido desenterrar unas armas enmohecidas y apestosas con la intención de azuzar el conflicto civil a propósito de la lengua que hablan los ciudadanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hartas de invasiones y humillaciones, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, las &eacute;lites luxemburguesas decidieron pasar del alem&aacute;n al franc&eacute;s. En los a&ntilde;os 80, el movimiento popular por la recuperaci&oacute;n de la lengua propia llev&oacute; a la normalizaci&oacute;n de lo que hablaban los campesinos del pa&iacute;s y hoy es idioma oficial del Estado y vehicular de la educaci&oacute;n. Y, hasta hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Digo hoy porque he llegado a Luxemburgo el d&iacute;a de la abdicaci&oacute;n del Gran Duque Enrique I y la ascensi&oacute;n a la jefatura del Estado de su hijo Guillermo V. Me encuentro con una ciudad discretamente engalanada para un acontecimiento que no suced&iacute;a desde hace 25 a&ntilde;os. Alg&uacute;n corte de calle y unos cuantos polic&iacute;as m&aacute;s de los habituales son el saldo visible de una celebraci&oacute;n sencilla en este peque&ntilde;o para&iacute;so fiscal o, al menos, oasis en que abrevan los muy ricos que no quieren atravesar mares y oc&eacute;anos hasta arribar a lejanas playas donde el impuesto sobre la renta es&nbsp;<em>terra incognita</em>&nbsp;o legendaria Materia de Breta&ntilde;a.
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                    alt="Portada de un diario luxemburgués con la ascensión al trono del Gran Duque Guillermo."
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            <span class="title">
                Portada de un diario luxemburgués con la ascensión al trono del Gran Duque Guillermo.                            </span>
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        Aunque la imposici&oacute;n sea baja, la recaudaci&oacute;n es alta. El pa&iacute;s es opulento y funciona. Como en Andorra, los portugueses, aqu&iacute; reconocidos como minor&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica, siguen realizando los trabajos m&aacute;s b&aacute;sicos, pero prosperan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Consciente de su papel institucional y de lo delicada que es la funci&oacute;n de jefe de Estado en una monarqu&iacute;a constitucional, el Gran Duque saliente no ha borboneado en un cuarto de siglo de reinado ni tampoco se ha dedicado a otros negocios que pusieran en peligro su imagen de probidad y ejemplaridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras Juan Carlos I y adyacentes dilapidaron el prestigio adquirido la noche del 23F en francachelas y turbias maniobras financieras, la familia ducal luxemburguesa ha administrado el suyo —ganado en parte con la reclusión de varios de sus miembros en campos de concentración nazis— sin sobresaltos durante décadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, mientras Juan Carlos I y adyacentes dilapidaron el prestigio adquirido la noche del 23F en francachelas y turbias maniobras financieras, la familia ducal luxemburguesa ha administrado el suyo &mdash;ganado en parte con la reclusi&oacute;n de varios de sus miembros en campos de concentraci&oacute;n nazis&mdash; sin sobresaltos durante d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el nuevo monarca y su esposa entraron en la ciudad montados en el tranv&iacute;a que recorre el flamante puente de acceso a la capital, saludaron a una representaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a del pa&iacute;s y asistieron a un espect&aacute;culo musical aderezado con l&aacute;seres y drones; una ceremonia sin reverencias, desfiles militares ni prosopopeya aristocr&aacute;tica y con una puesta en escena algo aburrida, como ha de ser la normalidad burguesa, y un barniz moderno para que parezca que algo cambia aunque todo siga igual:&nbsp;<em>gattopardismo</em>&nbsp;consecuente y premeditado en un pa&iacute;s que ya est&aacute; bien como est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Me marcho, pues, en plena transici&oacute;n y confiando en que, por una vez, los amables operarios de Ryanair me devuelvan a casa sin grandes emociones y que la escala en Marsella me permita enlazar con puntualidad. Mi fiel cabalgadura volver&aacute; por v&iacute;a terrestre. Despu&eacute;s de los servicios prestados, dejo mi bicicleta en buenas manos y quedo a la espera de reencontrarme con ella para emprender nuevas y apasionantes aventuras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/luxemburgo-estacion-termini_129_12662115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Oct 2025 21:01:08 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con Hannah en Berlín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hannah-berlin_129_12640651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0861491e-ae23-493f-8fc3-6818505e3ea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con Hannah en Berlín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sabiendo que iba a estar en la capital de Alemania, me citó en su calle, situada justo al lado de lo que fue la Cancillería de Hitler, que ahora es un parque, y muy cerca del Monumento a los judíos de Europa asesinados, obra del arquitecto Peter Eisenman y el ingeniero Buro Happold
</p></div><p class="article-text">
        La conozco desde hace algo m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. Me la present&oacute; mi amigo Antonio, cuando la trajo a la comida de celebraci&oacute;n de mi trig&eacute;simo cumplea&ntilde;os. Conectamos en seguida; su agudeza, la capacidad de an&aacute;lisis, la profundidad de su pensamiento y su sentido del humor me atraparon al instante. Conocerla me marc&oacute; para siempre y desde entonces no hemos perdido el contacto, aunque vivamos lejos y nuestras circunstancias no nos permitan vernos a menudo.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo que iba a estar en la capital de Alemania, me cit&oacute; en su calle, situada justo al lado de lo que fue la Canciller&iacute;a de Hitler, que ahora es un parque, y muy cerca del <em>Monumento a los jud&iacute;os de Europa asesinados</em>, obra del arquitecto Peter Eisenman y el ingeniero Buro Happold. Su llegada coincidi&oacute; con el final del recorrido tur&iacute;stico que hab&iacute;a contratado y que me hab&iacute;a llevado, entre otros lugares, al <em>Check Point Charly</em> y al Ministerio del Aire del Reich (<em>Reichsluftfahrtministerium</em>), uno de los pocos edificios que la aviaci&oacute;n aliada dej&oacute; en pie esperando (en vano) encontrar documentos sobre los aviones de Goering y los cohetes de Von Braun. La Alemania reunificada lo convirti&oacute; en la sede del Ministerio de Finanzas y, aunque conserva su original aspecto l&uacute;gubre y plomizo, no hay indicios de que ning&uacute;n hom&oacute;logo de Crist&oacute;bal Montoro lo haya utilizado para favorecer a socios y amigos.
    </p><p class="article-text">
        Paseando con Hannah por el impresionante parque de 2.711 losas de hormig&oacute;n que, obviamente, recuerda a un cementerio, ca&iacute; en la cuenta de que, en una esquina, se alza la embajada de los Estados Unidos. Record&eacute; la admiraci&oacute;n de mi amiga por ese pa&iacute;s, que la acogi&oacute; cuando tuvo que salir de Alemania por unos problemas legales que amenazaban con llevarla a la c&aacute;rcel o algo peor. Como si me hubiera le&iacute;do el pensamiento, expres&oacute; su decepci&oacute;n por la deriva autoritaria de la rep&uacute;blica que fue capaz de fundar la libertad con una revoluci&oacute;n y acu&ntilde;ar en la estatua erigida en su honor aquel promisorio lema que hoy parece hablarnos desde otro universo moral: &ldquo;Dadme vuestras masas cansadas, pobres y api&ntilde;adas que anhelan respirar en libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Brome&eacute; sobre qu&eacute; pensar&iacute;a el embajador estadounidense en Berl&iacute;n mientras observaba el monumento desde su ventana al alzar los ojos fatigados por la lectura de alg&uacute;n memor&aacute;ndum sobre la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s en Oriente Medio e, inexorablemente, la conversaci&oacute;n deriv&oacute; hacia la intervenci&oacute;n militar israel&iacute; en Gaza. La vi muy indignada porque, en su condici&oacute;n de jud&iacute;a alemana, estaba asistiendo con impotencia a un genocidio perpetrado por un estado que dice representar a su pueblo, a la vez que observaba con estupefacci&oacute;n la pasividad de su propio pa&iacute;s, autor del Holocausto y, ahora, con un complejo de culpa expl&iacute;cito, acr&iacute;ticamente alineado con Israel por temor a ser tachado de antisemita.
    </p><p class="article-text">
        Nos despedimos algo tristes y yo dediqu&eacute; los siguientes d&iacute;as a descubrir una ciudad que fue el centro del mundo, habida cuenta de que una chispa en el Berl&iacute;n de la Guerra Fr&iacute;a podr&iacute;a haber hecho explotar la precaria coexistencia pac&iacute;fica entre bloques basada en la doctrina de la Destrucci&oacute;n Mutua Asegurada. Y hubo momentos delicados, como el bloqueo terrestre de la zona occidental por los sovi&eacute;ticos, la construcci&oacute;n del Muro o el incidente de los tanques en el <em>Check Point Charly</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mi anfitriona, que tambi&eacute;n conoce a Hannah, me obsequi&oacute; con una entrada para un partido de la segunda divisi&oacute;n alemana de f&uacute;tbol en que mi nuevo equipo, el Hertha de Berl&iacute;n, sucumbi&oacute; por 0 a 2 ante el Paderborn. Fue bastante lamentable verlos deambular por el Estadio Ol&iacute;mpico, donde triunf&oacute; Jesse Owens en los Juegos de 1936, sin una oportunidad en los m&aacute;s de cien minutos que dur&oacute; el encuentro. Luego supe que la mitad de la plantilla estaba enferma de coronavirus y hab&iacute;an jugado los suplentes. Solo espero que mejoren y que les alcance para luchar por el ascenso a la Bundesliga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no me ense&ntilde;&oacute; las entra&ntilde;as del Berl&iacute;n m&aacute;s canalla y bizarro, el hecho de alojarme en el barrio de Friedrichshain, me familiariz&oacute; con el ambiente <em>punk</em> que tanta fama ha otorgado a Berl&iacute;n y que comparte con los distritos lim&iacute;trofes de Kreutzberg y Neuk&ouml;lln. La primera noche pude fumar (creo que legalmente) dentro de un bar que me record&oacute; al Glop, de la plaza de Benimaclet; est&eacute;tica alternativa, carteles <em>antifa</em> y camareros tatuados, pero con urinarios masculinos inmaculados y dotados de sensores para expeler el agua tras cada micci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un Di&oacute;genes con alforjas que ha pasado semanas vertiendo aguas menores en bosques y ribazos, tan sofisticado riego higienizante produjo una honda impresi&oacute;n. De hecho, el propio urbanismo de la ciudad supone una continua tentaci&oacute;n para perseverar en ese h&aacute;bito silvestre de orinar al aire libre; la parca iluminaci&oacute;n de las calles, los numerosos y amplios parques descuidados y los infinitos rincones donde mear a resguardo de miradas ajenas se me antojaron oportunidades sinn&uacute;mero para aliviar una necesidad cada vez m&aacute;s perentoria conforme la senectud se acerca.
    </p><p class="article-text">
        No ca&iacute; en ella, no s&eacute; si tanto por un prurito de civilizado como por el miedo a ser sorprendido por uno de esos ciudadanos modelo que no se saltan ni un sem&aacute;foro ni se cortan a la hora de explicarte lo que significan la norma y el civismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Berl&iacute;n es muy grande y de una amplitud extraordinaria. Ya lo era en parte en la &eacute;poca guillermina, como urbe dise&ntilde;ada para acaudillar un imperio en ciernes. Los sistem&aacute;ticos bombardeos a&eacute;reos brit&aacute;nicos y norteamericanos y la batalla final por la ciudad, con el mariscal Zh&uacute;kov al frente de la ofensiva sovi&eacute;tica, produjeron una incre&iacute;ble profusi&oacute;n de solares. M&aacute;s tarde, esta tendencia se agudiz&oacute; por la necesidad de espacio donde construir un muro de separaci&oacute;n, que acabaron siendo varios yuxtapuestos y con un centenar de metros de holgura para que los guardias fronterizos pudieran hacer punter&iacute;a sobre los evadidos del para&iacute;so socialista.
    </p><p class="article-text">
        La gran paradoja es que, si Hitler hubiera ganado la guerra, Berl&iacute;n habr&iacute;a sufrido una suerte similar; incluso habr&iacute;a perdido el nombre para llamarse Germania y sucumbir ante los planos megal&oacute;manos dibujados por Albert Speer, arquitecto de cabecera del F&uuml;hrer y esforzado ministro de Armamento en el momento de agon&iacute;a b&eacute;lica nazi.
    </p><p class="article-text">
        Germania: una gran capital para un pueblo (una raza) que iba a dominar el mundo. Aunque Hitler nunca am&oacute; realmente a los alemanes y consider&oacute; en la derrota que merec&iacute;an perecer antes que rendirse, la ret&oacute;rica del amor incondicional siempre supur&oacute; en sus discursos. Record&eacute; entonces otras conversaciones con Hannah a prop&oacute;sito de aquella provocadora sentencia de Agust&iacute;n de Hipona: &ldquo;Ama y haz lo que quieras&rdquo;.
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                    alt="La bicicleta del autor, ante la Casa de la Conferencia de Wannsee, donde se diseño el exterminio de los judíos europeos."
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            <span class="title">
                La bicicleta del autor, ante la Casa de la Conferencia de Wannsee, donde se diseño el exterminio de los judíos europeos.                            </span>
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        Ahora que la m&aacute;xima que mueve el mundo parece ser &ldquo;odia y haz lo que quieras&rdquo;, la recuerdo explic&aacute;ndome que, para que sea aplicable, la frase de San Agust&iacute;n se sustenta en la premisa de un amor encarnado y concreto, no proyectado en abstracciones como la clase, la raza o el pueblo, que siempre exigen una contraparte a la que hay que odiar o eliminar. Porque, hasta un amante sincero del pueblo como Robespierre no encontr&oacute; otra manera de expresar su devoci&oacute;n por los desheredados que el terror revolucionario en forma de hoja bien afilada que ca&iacute;a a plomo por efecto de la gravedad.
    </p><p class="article-text">
        Para que no rueden cabezas, la libertad de acci&oacute;n exige como motivaci&oacute;n un amor a escala humana y humanista. Porque, parafraseando a Hannah: &ldquo;Solo un dios puede amar a (toda) la Humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, despu&eacute;s de los peores excesos estalinistas, hasta hubo que inventarse aquello del &lsquo;socialismo de rostro humano&rsquo;, como si pudiera existir otro. Aplastado despu&eacute;s de la breve y deslumbrante Primavera de Praga, la Revoluci&oacute;n Cubana pareci&oacute; concebida para lograr al fin la cuadratura del c&iacute;rculo, aunque la libertad pereci&oacute;, como casi siempre, en la pira sacrificial del mito de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tuvo &eacute;xito el experimento chileno, en este caso aniquilado por los amantes de la abstracci&oacute;n m&aacute;s inhumana y exitosa de todas: el dinero. La plutocracia imperial y sus secuaces quintacolumnistas mataron la promesa que, como todo &iacute;dolo que muere joven, qued&oacute; mitificada y fijada en nuestra cr&oacute;nica sentimental, como Marilyn o el Che Guevara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para verificarlo, hace dos semanas se celebr&oacute;, con &eacute;xito de cr&iacute;tica y p&uacute;blico, en Val&egrave;ncia un concierto de homenaje a Salvador Allende, en el que participaron mis queridos y admirados Lucho Roa y Miquel Gil, que interpret&oacute; la versi&oacute;n de Raimon de <a href="https://www.youtube.com/watch?si=b9iXPgqxIwGV-DWP&amp;v=-8GJFP_1Xew&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Te recuerdo Amanda</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?si=b9iXPgqxIwGV-DWP&amp;v=-8GJFP_1Xew&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> la canci&oacute;n casi p&oacute;stuma de V&iacute;ctor Jara, otro m&aacute;rtir de los adoradores del vil metal como deidad suprema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras lamentaba estar ausente de esta eucarist&iacute;a con el cuerpo y la sangre del Camarada Presidente, en Berl&iacute;n pude convivir con personas que mantienen viva la llama de la posibilidad de un cambio profundo que no acabe en tragedia, entre ellas una partisana italiana, compa&ntilde;era de piso de mi anfitriona, con m&aacute;s energ&iacute;a revolucionaria que la <a href="https://www.youtube.com/watch?si=Hu8hu0iv-NK2wfwA&amp;v=wd9r0xTGhyo&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">locomotora</a> de Francesco Guccini y, aunque &aacute;crata declarada (anarquista), con los pies en la tierra y el pu&ntilde;o apuntando al cielo. El madrug&oacute;n por mi partida no me permiti&oacute; despedirme de ella como hubiera sido preceptivo: con un <em>ciao bella! </em>o, mejor incluso, con un <em>Bella ciao</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; de Berl&iacute;n una ma&ntilde;ana algo fr&iacute;a pero soleada en direcci&oacute;n a Magdeburgo; antes de tomar el desvi&oacute; en Potsdam hice una corta parada en la Casa de la Conferencia de Wannsee, donde se dise&ntilde;&oacute; la Soluci&oacute;n Final: el asesinato de todos los jud&iacute;os europeos. Quise rezar unos minutos, pero la mansi&oacute;n me dej&oacute; tan fr&iacute;o que me limit&eacute; a fumar un cigarrillo y observar c&oacute;mo entraban unos ni&ntilde;os de visita escolar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo de Mazón es un caso claro de banalidad a secas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde all&iacute;, a&uacute;n pude enviar un mensaje a Hannah, porque fue ella quien me hab&iacute;a dado a conocer a Adolf Eichmann, el oficial de las SS que dirigi&oacute; aquella infausta reuni&oacute;n de jerarcas nazis. En aquella conversaci&oacute;n me hab&iacute;a hablado de la banalidad del mal, incluso aplicada, aunque pudiera parecer parad&oacute;jico, a lo que denomin&oacute; el mal radical que significaron el terror totalitario y su plasmaci&oacute;n en el proceso industrial de la explotaci&oacute;n y el exterminio de masas.
    </p><p class="article-text">
        La interpel&eacute; sobre si la chuler&iacute;a y el desprecio de Carlos Maz&oacute;n por las v&iacute;ctimas de la DANA en el debate de Pol&iacute;tica General se podr&iacute;an comparar. Su respuesta fue contundente: no. Aunque produzca dolor y da&ntilde;o moral, dijo, lo del President valenciano es un caso claro de banalidad a secas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hannah-berlin_129_12640651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Sep 2025 20:57:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con Hannah en Berlín]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Invadiendo a los bárbaros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/invadiendo-barbaros_129_12621853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d55ee972-c488-4739-a1b5-f32157f565e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126310.jpg" width="1593" height="896" alt="Invadiendo a los bárbaros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con Lutero, la imprenta de Gutenberg dio el primer estirón; cuando el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, las redes sociales de Zuckerberg y otros empezaban a ensuciar sus primeros pañales. Hoy, la mierda ya rebosa hasta haberse convertido en amenaza para la salud pública. El invento de los tipos móviles ha demostrado con creces su utilidad y capacidad liberadora; al tinglado de los tipos duros dopados de esteriodes, testosterona y algoritmos trucados aún le queda mucho que demostrar</p></div><p class="article-text">
        He llegado a Berl&iacute;n. Entr&eacute; a la RFA (&iexcl;&Eacute;ramos tan j&oacute;venes cuando el nombre de Alemania eran siglas y el corresponsal estaba en Bonn!) por Baviera, procedente de Insbruck y, en seguida, me engulleron sus bosques de abetos enormes y los pr&iacute;stinos carriles para bicicletas que los atraviesan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una de esas sombreadas rectas infinitas se me apareci&oacute; la imagen de Publio Quintilio Varo y sus legiones, avanzando pesadamente y casi en fila de a uno por la densa arboleda de Teotoburgo.&nbsp;Atra&iacute;do por el querusco Arminio (Hermann), hasta ese momento aliado de Roma, Varo condujo a sus tropas a una cat&aacute;strofe que disuadi&oacute; para siempre a los imperiales de penetrar en las inmensidades de Germania. &iexcl;Quintilio Varo, devu&eacute;lveme mis legiones!, dicen que estuvo sollozando de desesperaci&oacute;n durante meses el divino Augusto, aterrado porque los b&aacute;rbaros invadieran la Galia y la propia Italia.
    </p><p class="article-text">
        Con estos antecedentes, y superando mi justificado temor de latino y orgulloso heredero de Roma, penetr&eacute; en el&nbsp;<em>Barbaricum</em>&nbsp;confiando en que, al ingresar mucho m&aacute;s al este que Varo, mi suerte ser&iacute;a distinta. Ca&iacute; en la cuenta de que ya llevaba un par de d&iacute;as transitando por &eacute;l (desde el Tirol del Sur) y que hasta entonces, esa gente ruda y salvaje de las cr&oacute;nicas romanas me hab&iacute;a tratado exquisitamente, sobre todo los conductores, mucho m&aacute;s respetuosos con los ciclistas que los hispanos, galos y cisalpinos de las jornadas precedentes.
    </p><p class="article-text">
        El alem&aacute;n, al volante o al manillar, es paciente y cumplidor de la norma. Tal vez por eso, a sus planificadores urbanos no les ha hecho falta recurrir a la omnipresente, colonizadora de espacio y afrancesada moda de la rotonda, tan en boga en Espa&ntilde;a e Italia. En Alemania, el tradicional sem&aacute;foro contin&uacute;a siendo&nbsp;<em>chic y</em>&nbsp;el no va m&aacute;s en tendencias viales. Y eso que, a veces, en intersecciones de m&uacute;ltiples calles de doble sentido, las esperas son largas. Que sus conductores aguarden a la luz verde con mayor asiduidad y duraci&oacute;n no ha hecho, y que me desmientan la OCDE o el FMI, que Alemania haya visto reducida su productividad. Si las rotondas &mdash;urbanas o rurales&mdash; fueran esas minas de oro intangible que es el tiempo, Espa&ntilde;a e Italia ser&iacute;an los pa&iacute;ses m&aacute;s&nbsp;<em>cool</em>&nbsp;y competitivos del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Baviera, la vida parece relajada (al menos en fin de semana), como en Austria, a la que atraves&eacute; en menos de un d&iacute;a por esa protuberancia occidental, que linda con Suiza y que los vencedores de la Gran Guerra le dejaron cual cola de rat&oacute;n en el proceso de descuartizamiento imperial de Versalles posterior a la gran carnicer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como en la onda de una piedra en el agua, los colosos alpinos van dando paso a monta&ntilde;as que sirven de envoltorio a id&iacute;licos lagos. Poco a poco, de sur a norte, el paisaje se transforma en colinas sucesivas que preceden a crestas cada vez m&aacute;s suaves. Llegando a Turingia, la llanura es casi total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en Sajonia, vislumbro a lo lejos la aguja de la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg, en cuya puerta, el 31 de octubre de 1517, Mart&iacute;n Lutero clav&oacute; (o no) las decisivas 95 tesis que cambiaron la Historia para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes, en Ratisbona, hab&iacute;a recordado la c&eacute;lebre conferencia que pronunci&oacute; Benedicto XVI en 2006 en esa ciudad b&aacute;vara, maliciosamente interpretada por algunos l&iacute;deres de pa&iacute;ses musulmanes para dar a entender que el Papa acusaba al islam de ser una religi&oacute;n basada en la conversi&oacute;n forzosa y la violencia.
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            <span class="title">
                La bicicleta del autor ante la Catedral de Ratisbona.                            </span>
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        Ambos momentos coincidieron con el nacimiento de nuevos medios de comunicaci&oacute;n. Con Lutero y la Reforma, la imprenta de Gutenberg dio el primer estir&oacute;n; cuando el discurso pontificio, las redes sociales de Zuckerberg y otros empezaban a ensuciar sus primeros pa&ntilde;ales. Hoy, la mierda ya rebosa hasta haberse convertido en amenaza para la salud p&uacute;blica. El invento de los tipos m&oacute;viles ha demostrado con creces su utilidad y capacidad liberadora; al de los tipos duros, dopados de esteroides, testosterona y algoritmos trucados, a&uacute;n le queda mucho que demostrar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Wittenberg me asalt&oacute; de nuevo la idea de la maravillosa pero tambi&eacute;n inquietante capacidad performativa de las palabras, del discurso como acci&oacute;n de Hannah Arendt y su fuerza tanto para inspirar e imaginar un mundo mejor como para desatar tempestades sociales y pol&iacute;ticas. Tuve N&uacute;remberg a tiro de piedra pero pas&eacute; de largo. A la vista de los pensamientos que me asaltan en cada escala de mi camino, creo que acert&eacute; evitando la hist&eacute;rica antesala oratoria del infierno en la Tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ser cunas del protestantismo, lo que llama la atenci&oacute;n de Sajonia y Brandeburgo es la huella arquitect&oacute;nica de la RDA. Es la m&aacute;s evidente para un transe&uacute;nte que circula a 20 kil&oacute;metros por hora. Los bloques de paralelep&iacute;pedos habitados por la clase predestinada a esculpir el mundo seg&uacute;n las leyes inexorables de la Historia van apareciendo hasta en las peque&ntilde;as poblaciones. Hoy, esa misma clase, o al menos muchos de los parias de la Tierra que habitan tales colmenas humanas, votan a Alternativa por Alemania (AfD).
    </p><p class="article-text">
        Pedaleando entre antiguos campamentos de colonias de los Pioneros y hoteles con forma de hexaedro perfectamente liso, donde se alojaban los H&eacute;roes del Trabajo estajanovista que estaban construyendo el nuevo orden para el hombre nuevo, a este&nbsp;<em>flaneur</em>&nbsp;de la Revoluci&oacute;n lo iba invadiendo esa&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ostalgie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ostalgie</em></a>&nbsp;del que nunca experiment&oacute; ni las ventajas ni los rigores de aquel sistema.
    </p><p class="article-text">
        Uno proyecta en&nbsp;<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film381846.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La vida de los otros</em></a>&nbsp;lo que hubiera podido ser la suya y se identifica con el gris funcionario obediente que esp&iacute;a, a veces con displicencia, a veces con envidia, la existencia &iacute;ntima de los m&aacute;s atractivos, brillantes y, por tanto, disolutos y disolventes elementos de una sociedad esquizofr&eacute;nica, que fomenta la excelencia hasta que se torna incontrolable y debe segarse o arrancarse de ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Un r&eacute;gimen as&iacute; ten&iacute;a que colapsar a la fuerza. Y colaps&oacute;; no lo hundieron desde fuera, por mucho que lo intentaran. En cualquier caso, todos los sistemas acaban hundi&eacute;ndose cuando los supuestos cimientos de granito degeneran en pies de barro. El Imperio Persa de Ciro y Dar&iacute;o dur&oacute; 200 a&ntilde;os y Roma, casi un milenio (o dos, si incluimos a Bizancio); Egipto perdur&oacute; 30 siglos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque tengo ojeras por el cansancio, ahora que aquí no quedan muros (mientras se construyen en tantos lugares), me encuentro francamente bien en Berlín Este</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy, Europa est&aacute; cercada y los Estados Unidos viven sus horas m&aacute;s oscuras. China se ense&ntilde;orea desde el Extremo Oriente, que pronto dejar&aacute; de serlo, cuando el Imperio Celestial se erija en el centro del mundo y, en consecuencia, en el meridiano desde el que divisar y decretar por d&oacute;nde para el oeste y por d&oacute;nde, el este.
    </p><p class="article-text">
        Yo he llegado al oriente alem&aacute;n y aqu&iacute; me quedar&eacute; unos cuantos d&iacute;as, m&aacute;s all&aacute; de la Puerta de Brandeburgo y de Alexanderplatz. Me acoge y pasea por esta ciudad de los prodigios una de mis mejores amigas, que vive en Rigaer Strasse, a un paso de Karl-Marx-Allee, la gran avenida surgida de los escombros de la guerra y que, entre 1952 y 1961, se llam&oacute; Stalinallee. Ya empieza a refrescar pero todav&iacute;a no ha llegado la nieve. Aunque&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?si=uCqRBitE-sMRLBCC&amp;v=igpoHw6TQ5A&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tengo ojeras</a>&nbsp;por el cansancio, ahora que aqu&iacute;&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?si=PISb3S9G0Ag4fOFG&amp;v=efy5kogP1zA&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no quedan muros</a>&nbsp;(mientras se construyen en tantos lugares), me encuentro francamente bien en&nbsp;Berl&iacute;n Este.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/invadiendo-barbaros_129_12621853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2025 21:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Invadiendo a los bárbaros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Berlín,Afd,Bicicletas,Alemania,Austria,Italia,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin Venecia y sin ti (reflexiones tridentinas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/venecia-reflexiones-tridentinas_129_12599594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51e30abb-bb27-4cbf-9c1b-8db9210874c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125693.jpg" width="4547" height="2558" alt="Sin Venecia y sin ti (reflexiones tridentinas)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Italia provincial y provinciana no me hizo olvidar que muchos de esos elegantes ciudadanos votaron hasta llevar el fascismo al palazzo Chigi, aunque me consolé pensando que los italianos son lo bastante ingeniosos como para inventar el totalitarismo a la vez que, con una proverbial negligencia, dejan para otro día y para otros más aplicados ejecutarlo hasta sus últimas consecuencias
</p></div><p class="article-text">
        Irrump&iacute; en Italia como An&iacute;bal, por los Alpes y a toda velocidad (era de bajada), aunque sin elefantes. Me recibi&oacute; el borrach&iacute;n de un pueblo de nombre extra&ntilde;o (Oulx), quien a los cinco minutos ya estaba despotricando de su pa&iacute;s (&ldquo;pagamos impuestos como en Finlandia y vas al hospital y te tratan como a una mierda&rdquo;). Por supuesto, era del <em>Toro</em> y odiaba a la <em>Juve</em>; en consecuencia, nos fumamos un pitillo a la salud de don Rafael Mart&iacute;n V&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        No pude esquivar Tur&iacute;n pero s&iacute;, Mil&aacute;n; as&iacute; que dediqu&eacute; las siguientes dos jornadas a atravesar la Llanura Padana hasta enfilar el Lago di Garda y reencontrarme con los muy tentadores y algo traicioneros Alpes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para atajar hacia Berl&iacute;n, renunci&eacute; a profanar la codiciada Venecia con mi ajado culote de cicloturista y mi jeta de guiri algo tostado; en realidad, la esquiv&eacute; porque Tadzio tambi&eacute;n parti&oacute; y&nbsp;&ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?si=uZlyLgivqR05CoNw&amp;v=8nRHLXlRnaE&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venecia sin tu amor</a>&nbsp;es m&aacute;s fr&iacute;a y m&aacute;s gris y no tiene el encanto que hac&iacute;a so&ntilde;ar.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hasta Pav&iacute;a, un s&aacute;bado de&nbsp;<em>ferragosto</em>&nbsp;en septiembre, el agro piamont&eacute;s me acompa&ntilde;&oacute; entre arrozales eternos y pueblos somnolientos. La Lombard&iacute;a, un domingo cualquiera, me mostr&oacute; esa&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=1uP8YiCSwU4&amp;list=RD1uP8YiCSwU4&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Italia del vals y del caf&eacute;</a>&nbsp;de Francesco de Gregori: la de las peque&ntilde;as ciudades de paseantes despreocupados (<em>l&rsquo;Italia che non ha paura</em>) a la hora del&nbsp;<em>capuccino</em>&nbsp;en Lodi y a la del Martini o el Campari en Crema, provincia de Cremona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Italia provincial y provinciana no me hizo olvidar que muchos de esos elegantes ciudadanos votaron hasta llevar el fascismo al&nbsp;<em>palazzo</em>&nbsp;Chigi, aunque me consol&eacute; pensando que los italianos son lo bastante ingeniosos como para inventar el totalitarismo a la vez que, con una proverbial negligencia, dejan para otro d&iacute;a y para otros m&aacute;s aplicados ejecutarlo hasta sus &uacute;ltimas consecuencias. Solo espero que la&nbsp;<em>signora</em>&nbsp;Meloni siga el ejemplo de sus antecesores.
    </p><p class="article-text">
        Como para compensarme de estos turbadores pensamientos, esas peque&ntilde;as ciudades &mdash;m&aacute;s bien pueblos grandes&mdash; tambi&eacute;n me evocaron una cierta idea de civilidad, tan mediterr&aacute;nea: la salida de misa, la calle como lugar de encuentro, el aperitivo y la&nbsp;<em>sobria ebrietas</em>&nbsp;que incitan al di&aacute;logo en un &aacute;gora soleada y tranquila, conducente a ese&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=rYruMJT-srg&amp;list=RDrYruMJT-srg&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio hipocr&aacute;tico</a>&nbsp;y vitivin&iacute;cola al que apela Maria del Mar Bonet para curar los males del cuerpo y del alma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, no hab&iacute;a hordas de turistas y, hasta yo mismo y mi bicicleta (muy a nuestro pesar) llam&aacute;bamos discretamente la atenci&oacute;n de algunos viandantes, como una cierta presencia extra&ntilde;a y algo molesta.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, remont&eacute; el majestuoso Garda y llegu&eacute; a Trento, zona de transici&oacute;n con el &aacute;rea germ&aacute;nica:&nbsp;<em>limes</em>&nbsp;antiguo y actual, cuya ubicaci&oacute;n e idiosincrasia debieron de propiciar su elecci&oacute;n como sede del concilio con el que la Iglesia Romana fue tirando durante tres siglos; hasta que la fe del carbonero result&oacute; insuficiente y el carbonero migr&oacute; con su carb&oacute;n y sus creencias hacia lugares que no lo amenazaban con ning&uacute;n infierno y le promet&iacute;an el para&iacute;so en la Tierra. Le siguieron el obrero textil y el metal&uacute;rgico y, en ocasiones, hasta el manso y poco fiable, en t&eacute;rminos revolucionarios, campesino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando la Santa Madre decidi&oacute; volver al Vaticano para, en dos ocasiones, ponerse al d&iacute;a con el mundo: un<em>&nbsp;aggiornamento</em>&nbsp;que a&uacute;n colea, a pesar de los ingratos esfuerzos de Juan XXIII, Francisco y, Dios lo quiera, Le&oacute;n XIV.
    </p><p class="article-text">
        En Trento intentaron reparar un cisma cuando ya era tarde y el mal estaba hecho. La Reforma de Mart&iacute;n Lutero y otros iluminados amenazaba derrumbe. Murieron millones y, hasta hace cuatro d&iacute;as, en la verde Irlanda se mataban por las calles en nombre del Papa o la Reina de Inglaterra, adem&aacute;s de por otras variadas razones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s sangrante es que, cinco siglos despu&eacute;s, la principal disputa teol&oacute;gica que separ&oacute; a Lutero de Roma &mdash;la justificaci&oacute;n por la fe o por las obras&mdash;&nbsp;<a href="https://lutheranworld.org/sites/default/files/2022-02/joint_declaration_2019_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; resuelta</a>&nbsp;y, seg&uacute;n reconoce la actual doctrina cat&oacute;lica cuando ya no importa a casi nadie, el fraile agustino (como Le&oacute;n XIV) ten&iacute;a, en esencia, raz&oacute;n. El de Galileo no es el &uacute;nico ni el &uacute;ltimo&nbsp;<em>eppur si mouve</em>&nbsp;en el historial de infamias vaticanas.
    </p><p class="article-text">
        Las matanzas prosiguen; nunca cesaron. En Gaza hay en marcha un genocidio porque los supuestos representantes pol&iacute;ticos del pueblo elegido han decidido que sobran dos millones de personas. A los gobernantes del Estado de Israel no les ha importado dilapidar dos mil a&ntilde;os de sabidur&iacute;a rab&iacute;nica, tres siglos de pensamiento hist&oacute;rico-cr&iacute;tico hebraico y toneladas de compasi&oacute;n y solidaridad, obtenidas a su pesar por el Pueblo de Israel tras el Holocausto, para alcanzar los &uacute;ltimos objetivos militares en una campa&ntilde;a de limpieza &eacute;tnica que ya ha puesto en peligro el proyecto sionista y, peor a&uacute;n, podr&iacute;a devolver a millones de personas a los terribles senderos del eterno y desventurado jud&iacute;o errante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ciclistas de la Vuelta a España, y sus equipos y patrocinadores, no se apean de la bicicleta, aunque sean colaboradores necesarios en la promoción de un estado criminal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras, los ciclistas de la Vuelta a Espa&ntilde;a, y sus equipos y patrocinadores, no se apean de la bicicleta, aunque sean colaboradores necesarios en la promoci&oacute;n de un estado criminal. De la complicidad de la propia Vuelta y la UCI, ni hablemos; como la FIFA (Argentina, 1978) o el COI (Berl&iacute;n, 1936) en otras ocasiones. Nada nuevo bajo el sol.
    </p><p class="article-text">
        Yo me he tenido que bajar de mi &lsquo;burra&rsquo; (por las alforjas) durante un d&iacute;a en el sur del Tirol; la lluvia (se hablaba hasta de posibles nevadas en los puertos) me ha dejado varado en Meran (Merano, en italiano).&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez se tratara de un casi paternal castigo divino ya que, llegando a Bozen (Bolzano), pas&eacute; por el almac&eacute;n de Marlenes de los Alpes y arranqu&eacute; una. Debajo del manzano, como San Juan de la Cruz, no vi ni a Eva ni a la serpiente, as&iacute; que la mord&iacute;&nbsp;<em>motu proprio</em>&nbsp;sin pesta&ntilde;ear ni dejar de pedalear. Estaba tersa, lustrosa y crujiente. Como buen Ad&aacute;n hambriento, me la com&iacute; entera. Ya que pecas, d&eacute;jate caer hasta el fondo, aunque el pecado, en este caso, fuera m&aacute;s bien venial y muy poco original.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por no ser, un hurto fam&eacute;lico no es ni delito. Pero lo confieso en p&uacute;blico y ante Nuestro Se&ntilde;or y as&iacute;, a la manera protestante, evito acudir al tan tridentino confesionario. En compensaci&oacute;n, rezar&eacute; un par de Avemar&iacute;as como penitencia. Solo espero y deseo, y no solo para m&iacute;, proseguir esta singladura hasta Berl&iacute;n en paz.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde lo alto del Paso del Brenner, con Innsbruck a mis pies, murmuro y suplico con la voz &ldquo;de amor herida&rdquo; del sublime abulense y la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?si=JEQnXq8IbJnhUiSm&amp;v=GyO0j6DlV3Y&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inefable melod&iacute;a</a>&nbsp;de Amancio Prada: &ldquo;Por las amenas liras y canto de sirenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toqu&eacute;is al muro, porque la esposa duerma m&aacute;s seguro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/venecia-reflexiones-tridentinas_129_12599594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 21:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin Venecia y sin ti (reflexiones tridentinas)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tentaciones alpinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tentaciones-alpinas_129_12582833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3fd4736-c46b-440b-8b57-3c21b77988d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tentaciones alpinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Turgentes como un Monte de Venus, atraen por su contundencia. Tienen tobillos, rodillas, cintura, pechos y, en la cima, un rostro radiante desde donde avizorar el lugar del que partimos</p></div><p class="article-text">
        No sub&iacute; al Alpe d&rsquo;Huez; y no por falta de ganas ni de fuerzas. Creo haber superado la frustraci&oacute;n de no avanzar al ritmo previsto, pero <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/maldita-hybris_129_12570814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no me puedo dormir en los laureles</a> y escalar cumbres por capricho. Debo <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carne_129_12542265.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegar a Berl&iacute;n</a> en un tiempo razonable, y una digresi&oacute;n hacia el puerto m&aacute;s ic&oacute;nico del ciclismo me hubiera supuesto m&aacute;s de medio d&iacute;a de retraso.
    </p><p class="article-text">
        Me he impuesto una disciplina digna de Ulises. Porque, no es solo el Alpe d&rsquo;Huez; llegando a Bourg d&rsquo;Oisans, tuve que esquivar los sensuales cantos del Glandon y la Croix-de-Fer que, como sirenas alpinas, me reclamaban amorosamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acto seguido ascend&iacute; el alto de Lautaret por la carretera que me conduc&iacute;a hacia Brian&ccedil;on. All&iacute; arriba, entre la niebla, pude vislumbrar las sinuosidades del Galibier, otra sirena que quiso encandilarme como <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/marlene-dietrich_3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marlene Dietrich</a> en&nbsp;<em>El &aacute;ngel azul</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue esta la &uacute;ltima melod&iacute;a seductora de mi periplo por el departamento de los Altos Alpes. Hice noche a las puertas de Brian&ccedil;on y desayun&eacute; con una bella cicloturista vienesa, a quien me referir&eacute; como Mademoiselle Serre Chevalier, que la tarde anterior hab&iacute;a aterrizado en mi alojamiento desde el Galibier y que me tent&oacute; a seguirla en su ascensi&oacute;n al Col d&rsquo;Izoard.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A punto estuve, como los acompa&ntilde;antes de Odiseo, de atarme al cuadro de mi bicicleta para no pedalear tras sus alforjas. Desde la muralla de la ciudad fortificada la vi descender gr&aacute;cilmente el valle del r&iacute;o Durance mientras me aprestaba a escalar el menos c&eacute;lebre Col de Montgen&egrave;vre, la puerta de entrada al Piamonte, en la frontera con Italia.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n de&nbsp;<em>randonneur</em>&nbsp;aficionado, existen dos tipos de puertos de monta&ntilde;a. El m&aacute;s habitual consiste en un camino que bordea un r&iacute;o y va ascendiendo el valle hasta un punto en que se obliga a superar una cota donde se produce el cambio de vertiente. En la cima, o mucho antes, ya no se vislumbra el comienzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro tipo es especial. Suele ser m&aacute;s duro, porque la carretera est&aacute; excavada en la roca de la ladera de la monta&ntilde;a. No asciende; escala mediante curvas de herradura con la base siempre a la vista. As&iacute; son el Coll de S&oacute;ller en Mallorca y el Coll de Rates en la Marina, y tambi&eacute;n el de Montgen&egrave;vre, que cruc&eacute; en mi trayecto hacia Tur&iacute;n; y, por encima de todos, el Alpe d&rsquo;Huez y sus gloriosas 21 curvas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se entiende que su ascensi&oacute;n resulte tan tentadora como la sola presencia de las ninfas ol&iacute;mpicas. Turgentes como un Monte de Venus, atraen por su contundencia. Tienen tobillos, rodillas, cintura, pechos y, en la cima, un rostro radiante desde donde avizorar el lugar del que partimos. A la altura del vientre, la vista ya es clara y profunda, como la que Miguel Hern&aacute;ndez evoc&oacute; en el de Josefina Manresa. Desde ese punto, el mundo deja de ser confuso, bald&iacute;o o turbio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los creyentes tenemos nuestros propios héroes: esos que se encaraman a sus voluptuosas faldas a la velocidad del rayo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, los creyentes tenemos nuestros propios h&eacute;roes: esos que se encaraman a sus voluptuosas faldas a la velocidad del rayo. &iquest;Y qu&eacute;, si se chutan con alguna poci&oacute;n m&aacute;gica para alcanzar antes el cl&iacute;max? &iquest;O acaso H&eacute;rcules, Aquiles o Eneas no iban puest&iacute;simos en el momento de enfrentarse a sus trabajos, batallas y conquistas?
    </p><p class="article-text">
        Los simples mortales penamos mientras, con el coraz&oacute;n balbuciente, alcanzamos la cumbre para postrarnos respetuosamente ante la belleza de la ninfa. Los h&iacute;bridos de dios y humano est&aacute;n obligados a forzar los l&iacute;mites hasta la antesala del cataclismo. Para eso viven y, a veces, mueren. Alabados sean.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tentaciones-alpinas_129_12582833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Sep 2025 21:56:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tentaciones alpinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Ciclismo,Berlín]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Maldita hybris!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/maldita-hybris_129_12570814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60d40760-6dfb-4eec-8448-88e4015b2e3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Maldita hybris!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francisco Camps llegó a creerse la reencarnación de Jaume I y, cual Cid redivivo, quiere volver por sus fueros y caiga quien caiga, sobre todo el presidente de su partido</p></div><p class="article-text">
        He comenzado mi viaje a Berl&iacute;n en bicicleta y, en siete jornadas, solo he conseguido llegar a Nimes. Seg&uacute;n mis previsiones, hoy deber&iacute;a haber cruzado la frontera con Italia por Sestrieras, pero voy muy lento. La lluvia, el viento en contra desde Perpiny&agrave; hasta Montpelhi&egrave;r y el farsante Google Maps, y sus trampas mortales en caminos inexistentes, han pulverizado todas mis previsiones de avance.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto me ha recordado el comentario de un amigo a prop&oacute;sito de una p&aacute;jara que sufri&oacute; en una ruta que compartimos por la Sierra de Espad&agrave;. Los culpables &mdash;seg&uacute;n dijo&mdash; no fueron ni el calor, ni el cansancio, ni la falta de alimento (esas eran causas), sino la <em>hybris</em>: la confianza injustificada en las propias fuerzas, un cierto orgullo que conduce a la desmesura y que, como los antiguos griegos detectaron, siempre acaba mal.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me ha pasado lo mismo. Sean los dioses del Olimpo o la realidad, lo cierto es que la carretera me ha puesto en mi sitio. O abandonaba y tiraba para casa, o deb&iacute;a relajarme y rebajar mis expectativas. En esas estoy. Ya no hay prisa. La Puerta de Brandeburgo puede esperar unos d&iacute;as m&aacute;s para verme llegar y la persona que me acoger&aacute; en Berl&iacute;n no se va marchar porque tarde un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me cuesta aceptar el fracaso; supongo que un poco como a todos. Cuando pensaba que estaba curado de la &uacute;ltima relaci&oacute;n con una mujer que no se port&oacute; del todo bien conmigo pero extraordinaria en tantos aspectos, me doy cuenta de que mi recuperaci&oacute;n no es completa y a&uacute;n recaigo en esa absurda melancol&iacute;a de lo que pudo ser y no fue, ni nunca ser&aacute;. En eso tambi&eacute;n he pecado de <em>hybris</em> y estoy pagando con peque&ntilde;as infecciones de tristeza el haberme quitado la venda antes de curar la herida. Solo conf&iacute;o en que el sol y la sal del Midi occitano la hayan empezado a cauterizar. Lo mismo espero del aire alpino que espero atravesar en unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Debo estar alerta. La soberbia y el exceso de confianza son damas atrayentes. La pol&iacute;tica nos ofrece los ejemplos m&aacute;s conspicuos de esta tentaci&oacute;n, cuando el que ostenta el poder empieza a concebirse como todopoderoso. Como cuando Felipe Gonz&aacute;lez pens&oacute; que pod&iacute;a acabar con el terrorismo con m&aacute;s terrorismo; o durante aquella rufianesca escena en que Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar puso las piernas sobre la mesa del caf&eacute; mientras se fumaba un puro con George W. Bush y le vino un acceso de acento tejano que nos meti&oacute; en una guerra imperial en el papel de bufones del emperador.
    </p><p class="article-text">
        A escala menor y local, tenemos a un Francisco Camps que lleg&oacute; a creerse la reencarnaci&oacute;n de Jaume I y que, cual Cid redivivo, quiere volver por sus fueros y caiga quien caiga, sobre todo el presidente de su partido. Por cierto, que Camps lleve pol&iacute;ticamente muerto desde julio de 2011 no obsta para que el coraz&oacute;n de Carlos Maz&oacute;n dejara de latir en octubre de 2024. Hay cad&aacute;veres que dan m&aacute;s bandazos que una cola seccionada de lagartija. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un empujón es lo que yo necesito para proseguir mi odisea hacia el este de Alemania. Espero seguir el ejemplo de Pedro Sánchez: día a día, metro a metro, golpe a golpe (de pedal), sin pensar en grandes retos ni gestas heroicas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En quien no he detectado ni pizca de <em>hybris</em> es en Pedro S&aacute;nchez, contrariamente a la imagen que intentan transmitir sus numerosos y cada vez m&aacute;s agresivos detractores. Que no disponga de mayor&iacute;a absoluta ya supone una dificultad para su cultivo, pero intuyo que se trata de algo m&aacute;s profundo. S&aacute;nchez es un realista nato, capaz de recalcular su ruta al minuto, al que Josep Pla (otro esp&iacute;ritu pr&aacute;ctico por antonomasia) podr&iacute;a atribuirle aquello de que <em>qui dia passa, any empeny.</em> Porque, nuestro actual Presidente lleva tantos d&iacute;as superados y suspendido en el alambre que, a esos espectadores que esperan verlo caer, se les est&aacute; haciendo una eternidad. &iexcl;Y vaya si empujan! 
    </p><p class="article-text">
        Un empuj&oacute;n es lo que yo necesito para proseguir mi odisea hacia el este de Alemania. Espero seguir el ejemplo de S&aacute;nchez: d&iacute;a a d&iacute;a, metro a metro, golpe a golpe (de pedal), sin pensar en grandes retos ni gestas heroicas. Aunque, ahora que lo pienso, unos kil&oacute;metros antes de Sestrieras, si me desv&iacute;o a la izquierda conforme asciendo por el valle del r&iacute;o Romanche...<em>et voil&agrave;</em>: l&rsquo;Alpe d&rsquo;Huez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/maldita-hybris_129_12570814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 20:39:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Maldita hybris!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Alemania,Francisco Camps,Carlos Mazón,Bicicletas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defraudadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/defraudadores_129_12555875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c88d6d8-2f33-4e07-889a-3c04f78baf4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defraudadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el fondo, a Hacienda le ocurre lo que a cualquier otro ser humano: el mundo en general nos defrauda, nos sentimos engañados, robados y estafados</p></div><p class="article-text">
        Si Hacienda fu&eacute;ramos todos, otro gallo cantar&iacute;a, y mucho m&aacute;s si cantara el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UBOfsjiU6lE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gallo rojo de Chicho S&aacute;nchez Ferlosio</a>. Pero, ahora, el que vuelve a cantar m&aacute;s fuerte es el gallo negro y Hacienda sigue echando de menos a los contribuyentes que m&aacute;s cari&ntilde;o deber&iacute;an darle.
    </p><p class="article-text">
        Hecha la ley, hecha la trampa. De encontrarla viven esos profesionales s&uacute;per capacitados que asesoran a los par&aacute;sitos o aspirantes a serlo -normalmente patriotas de pelo en pecho y bandera en ristre- para que escondan sus monedas de oro en islas casi desiertas que, en algunos casos, incluso facilitan una nacionalidad alternativa, por si las moscas, ya que cuando la mierda empieza a oler toca volar lejos.
    </p><p class="article-text">
        Y de altos vuelos y largo recorrido result&oacute; la magn&iacute;fica prosopopeya que parieron los jerarcas econ&oacute;micos de la Transici&oacute;n. Aquello de que <em>Ahora, Hacienda somos todos</em> otorgaba al &oacute;rgano recaudador la posibilidad de sentir a trav&eacute;s de millones de almas, de s&uacute;bditos que reci&eacute;n estrenaban ciudadan&iacute;a y que, adem&aacute;s de los colores de la selecci&oacute;n,<em> ahora</em> se identificar&iacute;an con un Estado que, por fin, los dejaba elegir, eso s&iacute;, entre opciones bien tasadas.
    </p><p class="article-text">
        Ese verano de 1978, Espa&ntilde;a no pas&oacute; de primera ronda (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ufsDqwwWkPc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gol que no lo fue de Carde&ntilde;osa</a>) en la <a href="https://www.eldiario.es/mundialrusia/cruyff-mundial-argentina_132_2044582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Copa del Mundo de la Argentina de la Junta Militar</a>, pero unos meses despu&eacute;s el pa&iacute;s estren&oacute; la Constituci&oacute;n que a&uacute;n nos ampara. Los desalmados que no se dieron por aludidos en la unanimidad contributiva siguieron acarreando los billetes en maletines hacia Andorra o Suiza, para&iacute;sos naturales con el cielo m&aacute;s transparente y el sistema financiero m&aacute;s opaco, que hacen gala de la neutralidad menos altruista del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, ya nadie viaja cargado de efectivo y cagado de miedo por si un agente con tricornio o un aduanero perspicaz lo pilla <em>in fraganti</em>. No hay necesidad de pasar ning&uacute;n embarazo para desembarazarse de una fortuna que podr&iacute;a arder debajo del colch&oacute;n, como tampoco hay que gastarse una fortuna para volar a Londres a desembarazarse sin riesgo de morir. Esto &uacute;ltimo, por fortuna.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, Hacienda sigue sinti&eacute;ndose defraudada. No quiero pensar lo que debi&oacute; de sentir la pobre al saber que la presidenta de la Comunidad de Madrid <a href="https://www.eldiario.es/politica/pisos-viven-ayuso-pareja-costaron-1-8-millones-euros_1_12241877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vive en un piso comprado (presuntamente, claro) con dinero distra&iacute;do de su asignaci&oacute;n</a>. Tampoco quiero imaginarme el sentimiento de desamparo que sufrir&aacute; cuando los madrile&ntilde;os (presuntamente parte de ese <em>todos </em>un&aacute;nime) vuelvan a elegirla condotiera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las letras de tango constituyen en sí mismas un género especializado en el fraude y sus consecuencias políticas, sociales y, por supuesto, sentimentales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque, en el fondo, a Hacienda le ocurre lo que a cualquier otro ser humano. El mundo en general nos defrauda. Nos sentimos enga&ntilde;ados, robados y estafados. Las letras de tango (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=143vT9AlMuY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chorra</em></a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=T0kTiKCC3UI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cambalache</em></a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bEjOKZfcKiM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mano a mano</em></a>) constituyen en s&iacute; mismas un g&eacute;nero especializado en el fraude y sus consecuencias pol&iacute;ticas, sociales y, por supuesto, sentimentales. El hecho de que sea un producto espec&iacute;ficamente argentino (seg&uacute;n Le&oacute;n Gieco, del pa&iacute;s de Cristo, que lo da todo sin recibir; de un pa&iacute;s esponja, que se chupa todo lo que pas&oacute;), no es &oacute;bice para que tenga una proyecci&oacute;n universal.
    </p><p class="article-text">
        Como es universal <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/no-suicido-amor-tristeza-politica-mato-violeta-parra_1_7191232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Violeta Parra y su voz quejumbrosa</a> cuando, en la fiesta nacional chilena, a los ni&ntilde;os hambrientos les reparten &ldquo;una medallita o bien una banderita&rdquo; o cuando su amante le da la combinaci&oacute;n de una caja sin cerradura, &ldquo;como quien dice la llave del tarro de la basura&rdquo;. Mientras que el tango es m&aacute;s bien acomodaticio y resignado, Violeta denuncia violentamente la estafa del Estado a su pueblo o de un hombre a la mujer que lo adora. 
    </p><p class="article-text">
        A todos nos dan gato por liebre y, en alg&uacute;n momento, acabamos comiendo morteruelo o gazpacho manchego cocinado a base de felino mechado. Aunque, seamos sinceros; a veces somos gato y a veces, liebre. &iquest;Qui&eacute;n no ha incumplido el programa? &iquest;Qui&eacute;n no ha falseado nunca un curr&iacute;culum? &iquest;Qui&eacute;n no ha maquillado su rostro o su personalidad? &iquest;Qui&eacute;n no ha enga&ntilde;ado a la persona amada? &iquest;Qui&eacute;n no ha hecho pasar su correosa carne de gato por la tambi&eacute;n fibrosa pero mucho m&aacute;s suculenta carne de liebre? El que est&eacute; libre de pecado que dispare el primer perdig&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/defraudadores_129_12555875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2025 21:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defraudadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hacienda,Isabel Díaz Ayuso,Constitución Española,Tango,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Uña y carne ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carne_129_12542265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0faf0f1-8f31-41c4-8de9-d10127bc5914_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124071.jpg" width="1592" height="896" alt="Uña y carne "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces me demoro, a veces llego con algo de retraso, pero peregrino siempre con la confianza ciega de que en su casa y en su corazón tengo un hogar</p></div><p class="article-text">
        Escribo esta columna en la habitaci&oacute;n de un hotel de U&ntilde;a situado en la ribera de su c&eacute;lebre laguna. He acudido a este pintoresco paraje de la provincia de Cuenca, relativamente cercano al lugar donde naci&oacute; el abuelo que me leg&oacute; el primer apellido, para encontrarme con una amiga que vive en una isla mediterr&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de mis mejores amigas han emigrado, algunas hace mucho tiempo y a lejanas tierras. Por eso, estoy dedicando buena parte de mi largo y c&aacute;lido veraneo a visitarlas all&aacute; donde se encuentren. Acudo siempre en bicicleta, una costumbre que conlleva una cierta planificaci&oacute;n y mucho esfuerzo f&iacute;sico, que quedan sobradamente compensados por la maravilla de muchos de los paisajes atravesados a un ritmo que permite percibir esos matices que se pierden con el autom&oacute;vil. 
    </p><p class="article-text">
        No voy de excursi&oacute;n sino que viajo, pues tengo un rumbo y un objetivo. Esta es mi segunda incursi&oacute;n en Cuenca en dos semanas. En la primera me recibe una amiga que trabaja en las tripas de la gobernaci&oacute;n de Espa&ntilde;a, el lugar que todo lo engulle, todo lo digiere y todo lo expele.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c0a86624-59e6-497e-bf74-53cdb479e736_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Hay un hecho en ella que me maravilla; como se dice de algunos altos funcionarios, tiene el Estado en su cabeza, no tanto a un nivel administrativo como pol&iacute;tico. Platicando con ella tengo por momentos la sensaci&oacute;n de estar ante un Maquiavelo, un Talleyrand o un Fouch&eacute;, todo en una misma persona que, adem&aacute;s, es buena persona, y no solo conmigo, con sus otros amigos o con un perrito desamparado que encuentre por la calle, sino en general y de verdad. Su mera existencia y proceder desmienten el lugar com&uacute;n seg&uacute;n el cual la pol&iacute;tica es un ambiente t&oacute;xico donde nadie se salva de acabar paranoico o el t&oacute;pico de que para llegar alto hay que escalar sobre cad&aacute;veres. En todo caso, lo que hay que hacer es subirse a hombros de gigantes. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre ellos posado me siento, por un instante, mientras atravieso la Serran&iacute;a en la parte que alguien bautiz&oacute;, y con raz&oacute;n, como Montes Universales. All&iacute; veo nacer r&iacute;os que despu&eacute;s regar&aacute;n o anegar&aacute;n mi pa&iacute;s o se verter&aacute;n amplios y caudalosos en el Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. Apenas fuentes o charcas, ir&aacute;n creciendo, captando aguas por sus dos riberas y atravesando comarcas e incluso fronteras. Aqu&iacute; el Guadalaviar (m&aacute;s tarde Turia) y a su lado, el Tajo, ajeno a&uacute;n a su futuro toledano y lisboeta. Unos pocos cientos de metros m&aacute;s all&aacute;, el Cabriel y en su cercan&iacute;a, el J&uacute;car, por cuyo valle desciendo casi sin pedalear desde Tragacete.   
    </p><p class="article-text">
        Mi llegada a U&ntilde;a, en plenas fiestas, me ha unido de nuevo, aunque brevemente, a otra amiga a quien alguna vez he calificado (nunca en su presencia) como mi alma gemela. No nos parecemos en nada, pero lo compartimos casi todo. Profesional sanitaria de gran prestigio, tuvo un papel crucial en la puesta en marcha de los an&aacute;lisis masivos de Covid-19 en el hospital de referencia de la comunidad aut&oacute;noma donde reside. 
    </p><p class="article-text">
        Con ella hice mi primer Camino de Santiago y muchos m&aacute;s despu&eacute;s. Con ella sigo caminando cada d&iacute;a en la distancia, pero siempre en paralelo y sin perdernos de vista. A veces, acelero un poco para ganar la ventaja justa que me permita fumar un cigarrillo mientras la observo llegar a mi altura para continuar juntos.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo amigas que son ya carne de mi carne, que me convocan, me esperan y, en el colmo de la generosidad, se alegran de verme</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi siguiente periplo me llevar&aacute; hasta la capital de Alemania. Como ya expliqu&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/trotskista_129_12504579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en otra columna</a>, all&iacute; me espera una vieja amiga que ha tomado Berl&iacute;n al asalto y que, no lo duden, podr&iacute;a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mlyoZkWjbhQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tomar Manhattan</a> si se lo propusiera. La visita es impostergable porque su af&aacute;n aventurero y conquistador podr&iacute;a llevarla en cualquier momento a otra gran capital o al fin del mundo.  
    </p><p class="article-text">
        Escribo esta columna con orgullo, como para darme importancia. Tengo amigas que son ya carne de mi carne, que me convocan, me esperan y, en el colmo de la generosidad, se alegran de verme. Somos, o al menos as&iacute; lo siento yo, como esos r&iacute;os que nacen cerca y que luego emprenden su di&aacute;spora para acabar confluyendo en el gran oc&eacute;ano de la vida. Yo me limito a acudir a su llamada, como el fiel que sabe qu&eacute; hacer cuando oye el canto del muec&iacute;n. A veces me demoro, a veces llego con algo de retraso, pero peregrino siempre con la confianza ciega de que en su casa y en su coraz&oacute;n tengo un hogar. Ya s&eacute; que es mucho decir y por eso lo digo.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carne_129_12542265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2025 21:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uña y carne ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciclismo,Viajes,Cuenca,Berlín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virtuosos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/virtuosos_129_12528510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf474776-81b3-4223-b81c-8c64378b6d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virtuosos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre sabemos situarnos en el punto exacto donde, según nuestra consciencia más o menos escrupulosa, pensamos que habita la razón</p></div><p class="article-text">
        En nuestra versi&oacute;n de la historia (a veces incluso en la de la Historia con may&uacute;scula) siempre nos hallamos c&oacute;modamente situados en el lado correcto. Si las circunstancias cambian, nos basta una leve correcci&oacute;n para retornar a la atalaya desde donde podemos observar y, c&oacute;mo no, juzgar la vida y a sus personajes con ser&aacute;fica benevolencia.
    </p><p class="article-text">
        Una nimia disputa laboral o familiar, una dolorosa ruptura sentimental, un espinoso debate social o un grave conflicto internacional. Da igual; siempre sabemos situarnos en el punto exacto donde, seg&uacute;n nuestra consciencia m&aacute;s o menos escrupulosa, pensamos que habita la raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Surge esta reflexi&oacute;n al hilo de los lamentables acontecimientos protagonizados por el que fue alcalde de l&rsquo;Eliana y secretario auton&oacute;mico de Emergencias en el Gobierno de Ximo Puig, Jos&eacute; Mar&iacute;a &Aacute;ngel, su ca&iacute;da a los infiernos de la opini&oacute;n p&uacute;blica y los vertederos de las redes sociales y la s&uacute;bita rehabilitaci&oacute;n de que ha sido objeto, al menos por parte de sus compa&ntilde;eros de partido y gente m&aacute;s o menos af&iacute;n, tras su intento de escapar al martirio a que estaba siendo sometido.
    </p><p class="article-text">
        Su acci&oacute;n, sin duda desesperada, revela que estamos ante una persona con un alto sentido del honor. De hecho, tiene un punto de anacr&oacute;nica, de un tiempo en que hab&iacute;a individuos a quienes resultaba intolerable ver manchadas su imagen y su reputaci&oacute;n, hasta el punto de valorarlas incluso m&aacute;s que la propia vida.
    </p><p class="article-text">
        Ignoro los motivos profundos que lo llevaron a tan dr&aacute;stica decisi&oacute;n pero, observando algunas de las reacciones que ha provocado me horroriza el hecho de que haya tenido que llegar hasta el borde del precipicio para que alguien acudiera en su auxilio. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de d&iacute;as de silencio, ahora todos son amigos suyos y se ven legitimados para dar testimonio de su bonhom&iacute;a, su integridad, su responsabilidad y su capacidad de trabajo. Estas defensas cerradas de quien durante las largas jornadas de v&iacute;a crucis estuvo solo y desamparado, van acompa&ntilde;adas, por supuesto, de mordaces cr&iacute;ticas contra los que, en ese tiempo, se ensa&ntilde;aron con &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo difícil, el gesto valiente y meritorio, consiste en salir al rescate cuando aún hay algún riesgo, cuando la tormenta arrecia y el mar está encrespado, cuando nos jugamos algo en la apuesta y podemos perder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una historia repetida. Porque lo dif&iacute;cil, el gesto valiente y meritorio, consiste en salir al rescate cuando a&uacute;n hay alg&uacute;n riesgo, cuando la tormenta arrecia y el mar est&aacute; encrespado, cuando nos jugamos algo en la apuesta y podemos perder. Es lo que se llama nadar a contracorriente o, al menos, abandonar el flujo que todo lo arrastra. Entonces, s&iacute;; un gesto, por m&iacute;nimo que sea, adquiere el valor heroico del que se sale de la manada, sea esta de hienas al acecho de un inminente cad&aacute;ver o de rumiantes que asienten sin inmutarse mientras ven pasar el tren cargado de inmundicia.
    </p><p class="article-text">
        El resto no vale nada y sirve de poco. Mientras Poncio Pilatos se lava las manos y los fariseos se rasgan las vestiduras, el pueblo indulta a Barrab&aacute;s y confirma la condena del Cordero de Dios. Eso s&iacute;, todos, seamos quienes seamos en esta f&aacute;bula cruel, nos sentimos virtuosos, convencidos de que hemos interpretado el papel que nos correspond&iacute;a y que saldremos bien parados si alg&uacute;n d&iacute;a a alguien se le ocurre escribir la cr&oacute;nica de lo sucedido. A nadie le apetece quedar como un sepulcro blanqueado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/virtuosos_129_12528510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Aug 2025 21:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Virtuosos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy trotskista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/trotskista_129_12504579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d05ed833-4644-4532-8344-9d28e13269be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy trotskista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahí siguen algunos, pocos, intentando construir frentes que paren los pies a un capital cada vez más impune</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses estuve a punto de ir a la fiesta que el partido trotskista franc&eacute;s celebra cada primavera en un parque a las afueras de Par&iacute;s. Iba a viajar con una buena amiga que, en estos d&iacute;as aciagos para la esperanza y la utop&iacute;a, a&uacute;n cree en la revoluci&oacute;n (o eso cree). De la coherencia de sus convicciones solo dir&eacute; que ella misma vive en una revoluci&oacute;n permanente que afect&oacute; profundamente a mi ritmo card&iacute;aco, propulsado durante unas semanas a miles de vueltas por minuto. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&iacute;as de trepidantes s&iacute;stole y di&aacute;stole me imagin&eacute; estampado contra una farola y palp&aacute;ndome los huesos (o los sesos), pero ella supo frenar a tiempo y pude volver as&iacute; a la cansina cadencia de mi pedaleo moroso aunque constante. Pr&oacute;ximamente, con el coraz&oacute;n algo triste pero estable, partir&eacute; desde la puerta de mi casa en bicicleta hacia Berl&iacute;n, adonde espero llegar en 15 d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        No me dirijo a la antigua capital del <em>Reich </em>para nada en concreto, m&aacute;s all&aacute; de visitar a otra y mejor amiga, por m&aacute;s vieja (en el sentido de la duraci&oacute;n de la amistad, pues es m&aacute;s joven que la primera), que tambi&eacute;n circula por el mundo algo revolucionada, aunque su carisma sea m&aacute;s bien &aacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Voy, pues, de una guerrillera frustrada a quien, en la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=p8QwbxvCfN0&amp;list=RDp8QwbxvCfN0&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exacta formulaci&oacute;n de Frank Delgado</a>, le queda chiquito el t&eacute;rmino progresista, a una mujer de acci&oacute;n directa. Ir&eacute; pedaleando, como quien dice, del POUM a la FAI, organizaciones con las que comparto una cierta complacencia y solidaridad en el fracaso, ese que, seg&uacute;n los psic&oacute;logos, ejerce una atracci&oacute;n irresistible en las almas m&aacute;s sensibles o atormentadas. 
    </p><p class="article-text">
        No me considero una persona especialmente torturada ni tortuosa, pero experimento una relativa seducci&oacute;n morbosa por un estado de &aacute;nimo que siempre es inspirador para la escritura, &uacute;nica actividad que soy capaz de ejercer con un m&iacute;nimo de solvencia. En ese trance he producido alg&uacute;n que otro poema pasable que, por supuesto, se qued&oacute; en el caj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante el per&iacute;odo de latencia vital que supuso el confinamiento por la pandemia de Covid-19 devor&eacute; <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/el-hombre-que-amaba-a-los-perros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El hombre que amaba a los perros</em></a>, de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/leonardo-padura-escritor-pais-practican-politica-invisibilizacion_1_11512214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonardo Padura</a>. Ahora estoy enfrascado en la lectura de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/edurne-portela-jose-ovejero-escriben-novela-cuatro-manos-hemos-aprendido-no-preocuparnos-autoria_1_12129245.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una belleza terrible</em></a>, de Edurne Portela y Jos&eacute; Ovejero. Ambas obras me fueron facilitadas por el editor de esta columna, muy buen amigo y poseedor de una envidiable y selecta biblioteca revolucionaria, secci&oacute;n Cuarta Internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que, en mi juventud, me sumerg&iacute; en las apasionantes p&aacute;ginas de <em>Mi vida</em>, las memorias dictadas por Lev Dav&iacute;dovich Bronstein durante unas vacaciones forzosas, cortes&iacute;a del camarada I&oacute;sif Vissari&oacute;novich Dzhugashvili, en una isla de la Prop&oacute;ntide cercana a Constantinopla. En ese tiempo tambi&eacute;n le&iacute; con fruici&oacute;n <em>La segunda muerte de Ram&oacute;n Mercader</em>, una de las obras magnas del miembro del Comit&eacute; Central del PCE en el exilio <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/notes-de-lectura/jorge-semprun-seu-centenari-les-llicons-no-hem-d-oblidar_132_10775401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Sempr&uacute;n</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Las tres novelas y el ensayo autobiogr&aacute;fico exudan fracaso, en los casos de Padura y Sempr&uacute;n perfumado con la experiencia vital de habitar dentro de una revoluci&oacute;n salpicada de escombros tropicales y, en la peripecia concreta del tambi&eacute;n ministro de Cultura con Felipe Gonz&aacute;lez, de haber salido vivo, que no indemne, de una purga estalinista en sentido estricto.
    </p><p class="article-text">
        Sempr&uacute;n esquiv&oacute;, por suerte para &eacute;l y para los que hemos gozado de su obra literaria (<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film478367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Netchaiev ha vuelto</em></a>) y cinematogr&aacute;fica (<a href="https://www.filmin.es/pelicula/z-de-costa-gavras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Z</em></a>) posterior, su propia Defenestraci&oacute;n de Praga, puesto que fue literalmente expulsado del Partido durante una reuni&oacute;n del bur&oacute; pol&iacute;tico en un castillo de la capital checoslovaca, que bien podr&iacute;a ser el que inspirara la asfixiante novela de Frank Kafka. Y a&uacute;n tuvo tiempo de escribir la biograf&iacute;a de su <em>alter ego</em> clandestino, Federico S&aacute;nchez, e incluso de matarlo literariamente, tras sobrevivir a un segundo intento de defenestraci&oacute;n, aunque mucho menos vertiginosa, desde la planta baja del Palacio de la Moncloa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fracasados entre los fracasados, tozudos entre los tozudos, de los trotskistas hay que aprender, y aún más en estos apresurados tiempos, la constancia y la paciencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No me consta que ninguno de los autores mencionados haya sido trotskista (tampoco Trotski, por razones ontol&oacute;gicas), aunque en alg&uacute;n momento pudieran simpatizar con sus descalabros e incluso con un <em>&eacute;lan </em>que, cual S&iacute;sifo, los impele a arrastrar una y otra vez la misma piedra. Fracasados entre los fracasados, tozudos entre los tozudos, de los trotskistas hay que aprender, y a&uacute;n m&aacute;s en estos apresurados tiempos, la constancia y la paciencia. No lo f&iacute;an todo a un final escatol&oacute;gico pero casi. 
    </p><p class="article-text">
        Si la revoluci&oacute;n proletaria se derrumb&oacute; de vieja y carcomida, la suya result&oacute; aniquilada cuando a&uacute;n estaba brotando. Padecieron el exterminio f&iacute;sico, desde el helado<em> gulag </em>sovi&eacute;tico hasta el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/washington-utilizado-asesinar-leon-trotski_1_1562549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sofocante </a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/washington-utilizado-asesinar-leon-trotski_1_1562549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>piolet</em></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/washington-utilizado-asesinar-leon-trotski_1_1562549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> mexicano</a>, pasando por la seca bala en la sien en cualquier callej&oacute;n de Londres, Par&iacute;s, &Aacute;msterdam o Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; siguen algunos, pocos, intentando construir frentes que paren los pies a un capital cada vez m&aacute;s compacto, intocable e impune, y confiando en que el ser humano es perfectible hasta el punto de entregar su vida por la causa de la igualdad y el bienestar de la Humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Yo, m&aacute;s modestamente, soy trotskista, pero de sal&oacute;n, o m&aacute;s bien un diletante, un <em>fl&acirc;neur </em>de la &eacute;pica, la est&eacute;tica y la &eacute;tica revolucionarias. Me admiran y me conmueven por su sacrificio, pero no concibo una vida de compromiso y militancia tan inc&oacute;moda y desagradecida. 
    </p><p class="article-text">
        En mi perplejidad permanente, tambi&eacute;n me declaro humildemente cristiano. Por eso, solo aspiro a contarme entre sus compa&ntilde;eros de taxi para que, llegado el d&iacute;a del &uacute;ltimo viaje (siempre Machado) y habiendo pagado religiosamente la carrera, me presente a las puertas del Para&iacute;so ligero de equipaje y con el pasaporte en regla y el visado correcto, al haber circulado por este mundo sin atropellar a nadie. Y conf&iacute;o en que, entre mis avales, pueda mostrar al menos el de la buena voluntad hacia el pr&oacute;jimo y el de haber sido machadianamente bueno.
    </p><p class="article-text">
        PS. Al final, viaj&eacute; con la guerrillera a Marruecos, quien, hac&iacute;a poco, hab&iacute;a estado en Vietnam y volvi&oacute; algo asqueada y a&uacute;n m&aacute;s frustrada porque un r&eacute;gimen que hab&iacute;a derrotado con tanto sacrificio al imperialismo hablara ingl&eacute;s y viviera rendido al capitalismo m&aacute;s burdo y rapaz. En Marrakech, derrochamos las horas en su inmenso zoco, comprando y regateando cada dirham. Ni siquiera vimos el desierto calcinante, pero lo pasamos pirata (aunque esto no evit&oacute; que unos d&iacute;as despu&eacute;s ella me pasara por la quilla) y pude informar a casa que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=s9hXEu896ag&amp;list=RDs9hXEu896ag&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tout va tr&egrave;s bien, madame la marquise</em></a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/trotskista_129_12504579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 21:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy trotskista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Comunismo,Cristianismo,Anarquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y (Mazón) se metió a jardinero…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-metio-jardinero_129_12493963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c11f7212-c706-403b-abe7-eef73aaae917_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122786.jpg" width="1071" height="602" alt="Y (Mazón) se metió a jardinero…"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro Quijote de un tiempo que no tiene edad iba sin reloj y salió de aquella casa de comidas sin sospechar, pues estaba aislado en su ínsula gastronómica, que los molinos llevaban horas triturando el territorio y a sus gentes</p></div><p class="article-text">
        El problema de Carlos Maz&oacute;n es que, como el marinero de la par&aacute;bola de Antonio Machado, se meti&oacute; a jardinero. Y, claro, cuando estaba el jard&iacute;n en flor, el jardinero se fue por esos mares de Dios. Y as&iacute; fue como todo ocurri&oacute;; porque Maz&oacute;n tiene alma de marinero enamoradizo, un poco Quijote a lo Julio Iglesias y cr&aacute;pula simp&aacute;tico, tambi&eacute;n al estilo del Julito m&aacute;s canalla; de los que presumen de ser espa&ntilde;oles all&aacute; adonde van, algo truh&aacute;n pero, en el fondo, todo un se&ntilde;or y casi fiel en el amor.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro President es un lobo de mar bronceado de los de una novia en cada puerto, de los que vienen en un barco de nombre extranjero con aire gallardo y altanero. Es de los que sue&ntilde;an con estar con su Dulcinea (solo t&uacute; y solo yo) enamorados en la playa bajo el sol, sin que haya nadie m&aacute;s alrededor, mientras en la arena &eacute;l dibuja un coraz&oacute;n. Y, por supuesto, mirando al mar embrujador, fantasea con un coito mel&oacute;dico y tenuemente melanc&oacute;lico en el que acaben abrazados con la fuerza de un cicl&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l es as&iacute;, algo casquivano, pero buen chaval, poco fiable, pero seductor e irresistible para un cierto tipo de electorado para quien la vida es un carnaval, que no es desigual, que es una hermosura porque, en definitiva, las penas se van cantando.
    </p><p class="article-text">
        Que la vida iba en serio &eacute;l lo empez&oacute; a comprender ya tarde. Una tarde de hace exactamente nueve meses, un cicl&oacute;n real, de los que ahoga y arrasa, se lo llev&oacute; por delante mientras pasaba el rato &mdash;era v&iacute;spera de puente festivo&mdash; junto a su Dulcinea del Ventorro. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; mala suerte! &iexcl;Hasta el nombre del restaurante invita al escarnio! &iquest;Ser&aacute; un mal viento o una venta de mala muerte? Arca&iacute;smo culinario e iron&iacute;a para ricos o aspirantes de buen yantar, del que no sabemos a ciencia cierta qui&eacute;n pag&oacute; la cuenta. Por menos de eso, Sancho Panza sali&oacute; manteado de una venta manchega que su patr&oacute;n confundi&oacute; con un castillo. Seg&uacute;n Cervantes, el ventero se llamaba Juan Palomeque, el Zurdo, c&oacute;mo no.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro Quijote de un tiempo que no tiene edad iba sin reloj y sali&oacute; de aquella casa de comidas sin sospechar, pues estaba aislado en su &iacute;nsula gastron&oacute;mica, que los molinos llevaban horas triturando el territorio y a sus gentes, que sus muelas se hab&iacute;an cernido sobre una poblaci&oacute;n desinformada, abandonada a su suerte en manos de gigantes ciegos de furia y de atlantes que hab&iacute;an dejado caer a plomo la b&oacute;veda celeste desde primera hora de la ma&ntilde;ana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Él se había quedado con la copla de que el temporal se iba para Cuenca sin preguntarse siquiera de dónde viene el agua que riega las feraces tierras que administra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l se hab&iacute;a quedado con la copla de que el temporal se iba para Cuenca sin preguntarse siquiera de d&oacute;nde viene el agua que riega las feraces tierras que administra. &iquest;Tal vez del Ebro? Hoy todav&iacute;a no. Pero &iquest;alg&uacute;n d&iacute;a? &iquest;D&oacute;nde nacen el J&uacute;car y el Turia y el Cabriel? &iquest;De d&oacute;nde vienen el Magro y esos barrancos secos, llenos de desperdicios? 
    </p><p class="article-text">
        Demasiadas preguntas para un marinero so&ntilde;ador que ese d&iacute;a decidi&oacute; no informar por no molestar, por no aguarles la fiesta a sus conciudadanos. Demasiado trabajo para un lobo de mar algo voluble que se meti&oacute; a jardinero y decidi&oacute; levar anclas justo el d&iacute;a que su jard&iacute;n m&aacute;s lo necesitaba. Demasiado rigor para un joven truh&aacute;n, capit&aacute;n de un barco que ahora y por su responsabilidad tiene por bandera cientos de tibias y sus correspondientes calaveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-metio-jardinero_129_12493963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jul 2025 20:19:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y (Mazón) se metió a jardinero…]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Carlos Mazón,Don Quijote de la Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las palmas pulidas, bruñidos los puños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/palmas-pulidas-brunidos-punos_129_12481537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0089b9d5-ae92-4f9b-be0e-e3413111642f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las palmas pulidas, bruñidos los puños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en el fascismo de toda la vida, la pose es importante</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si existe el <em>buenismo</em>, entonces es que existe el <em>malismo</em>&rdquo;. La frase es de <a href="https://www.eldiario.es/autores/ana_noguera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Noguera</a> y la pronunci&oacute; durante la presentaci&oacute;n en Val&egrave;ncia del libro de <a href="https://www.eldiario.es/autores/pepe_reig/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pepe Reig</a> <em>En manos de la desinformaci&oacute;n. Posverdad, posperiodismo, posdemocracia</em> (<a href="https://www.catarata.org/libro/en-manos-de-la-desinformacion_162501/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Libros de la Catarata, 2025</a>). La profesora de filosof&iacute;a y expol&iacute;tica se refer&iacute;a con <em>malismo</em> a la actitud de ciertos individuos (parece que cada d&iacute;a m&aacute;s) que hacen uso de la violencia, en cualquiera de sus versiones, para deambular por el mundo. Se incluyen aqu&iacute; desde los simples paseantes de las redes sociales hasta los grandes l&iacute;deres pol&iacute;ticos que han decidido que el paso de la oca es una manera de circular por la existencia tan leg&iacute;tima como cualquier otra.
    </p><p class="article-text">
        Van de malos por la vida, siempre con cara de cabreo, amenazando a diestro y siniestro como matones infantiloides de <em>western</em> de serie B. Su tosquedad contrasta con la elegancia y la <em>finezza </em>de un Henry Kissinger planeando en la sombra el golpe de Estado en Chile o de un Michael Corleone enviando a su hermano mayor a una muerte consciente y asumida. 
    </p><p class="article-text">
        Hay un debate sobre si la actual deriva autoritaria es comparable con el auge del fascismo en los a&ntilde;os 30 del pasado siglo. Lo que est&aacute; claro es que en las bravuconadas de Trump, Bolsonaro o Milei resuenan los discursos, e incluso la gestualidad, de Hitler y Mussolini mientras anunciaban la anexi&oacute;n de Checoslovaquia o la invasi&oacute;n de Abisinia.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con nuestros Ramiros, On&eacute;simos y Joseantonios contempor&aacute;neos. M&aacute;s incultos, menos ret&oacute;ricos, pero igual de violentos que sus predecesores, predican el descreimiento, la desesperanza y el ego&iacute;smo como virtudes teologales de una doctrina que, de aplicarse en plenitud, conduce inexorablemente a la esclavitud o el exterminio de amplios sectores de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s y a la guerra como &uacute;nico, que no como &uacute;ltimo, instrumento de la pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        Como en el fascismo de toda la vida, la pose es importante: esa postura de macho impert&eacute;rrito e insensible que, como eslab&oacute;n superior de la Creaci&oacute;n de Dios o de vencedor en la lucha por la supervivencia darwiniana se muestra insensible ante cualquier sufrimiento porque la sensibilidad es una debilidad que entorpece el triunfo del m&aacute;s apto.
    </p><p class="article-text">
        Tomados de uno en uno, no tienen ni media hostia. Fuera de la cuadrilla de hienas que lideran morir&iacute;an devorados como cachorros cojos de gacela en la sabana. Lo saben, y por eso apelan a gritos a los m&aacute;s bajos instintos de sus camaradas, de los que gustan cuanto m&aacute;s cuadrados, catetos y obtusos, mejor. As&iacute; es la geometr&iacute;a de la bestia.
    </p><p class="article-text">
        Re&ntilde;idos con la realidad que los desmiente una y otra vez, han de servirse de la mentira industrializada como materia prima para sus productos averiados. El problema es que cada vez hay m&aacute;s clientes dispuestos a comprarlos, muchos de ellos inconscientes del alto precio que pagar&aacute;n por la adquisici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy, como hace un siglo, la gente sensata y de buena fe, nos sentimos impotentes porque no vemos la manera de pararles los pies</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es cierto que hoy, como hace un siglo, la gente sensata y de buena fe, nos sentimos impotentes porque no vemos la manera de pararles los pies. Mientras ellos usan el mal como instrumento, en el discurso y en la acci&oacute;n, que vienen a ser lo mismo, nosotros nos devanamos los sesos sobre la manera de cercarlos, aislarlos y desactivarlos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, repito, no tienen ni media hostia, al menos los nuestros y de momento. Ellos lo saben pero nosotros parece que no. Tal vez sea el momento de ir puliendo las palmas y bru&ntilde;endo los pu&ntilde;os. Con sensatez y con la mejor intenci&oacute;n, por supuesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/palmas-pulidas-brunidos-punos_129_12481537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jul 2025 04:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las palmas pulidas, bruñidos los puños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ximo Puig 2027]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-2027_129_12462372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee2e4aac-0728-4d1c-9019-da01bd247300_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121721.jpg" width="1186" height="667" alt="Ximo Puig 2027"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 29 de octubre de 2024, Puig y todos sus consellers y colaboradores hubieran estado tomando decisiones que habrían salvado centenares de vidas</p></div><p class="article-text">
        Dicen, se dice, que vivimos tiempos acelerados, que todo cambia muy r&aacute;pido y que el gran peligro es quedarse rezagado. As&iacute; lo he sentido a veces cuando, por pereza o desidia, he renunciado a estar al d&iacute;a en tantas cosas, sobre todo en la presencia en el ya no tan nuevo espacio p&uacute;blico presidido por las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que, en realidad, esta aceleraci&oacute;n es solo aparente. En un &aacute;gora saturada de participantes, reales o ficticios, lo que nos ha desbordado es m&aacute;s bien la inmediatez y la riada de mensajes, de interacciones, de opiniones y de exabruptos.
    </p><p class="article-text">
        El devenir real de las cosas, el ritmo de la Historia sigue su curso. En la antigua Roma sucedi&oacute; lo que los historiadores han llamado el a&ntilde;o de los cuatro emperadores. &iquest;A qu&eacute; velocidad cabalg&oacute; Europa entre el 14 de julio de 1789 y Waterloo? Pensemos en la Rusia de 1917 en adelante o en todo lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa y un poco m&aacute;s cerca de la actualidad no observo que los acontecimientos vayan con prisa. Francisco Camps tard&oacute; dos a&ntilde;os en caer por el 'caso G&uuml;rtel', Mariano Rajoy tambi&eacute;n aguant&oacute; a&ntilde;os al frente de un gobierno podrido, como su partido, por la corrupci&oacute;n y encharcado de cloacas malolientes. Carlos Maz&oacute;n va para nueve meses pre&ntilde;ado por la mayor tragedia contempor&aacute;nea del Pa&iacute;s Valenciano y no parece dispuesto a parir.
    </p><p class="article-text">
        La vida sigue, no para todos, y cada vez parece m&aacute;s claro que lo que el President lleva en la panza, m&aacute;s all&aacute; de los restos no digeribles de la ingesta del Ventorro, es un elefante que nacer&aacute; en mayo de 2027. Un parto que puede parecerse al de los montes y alumbrarnos un peque&ntilde;o rat&oacute;n si la izquierda no act&uacute;a de eficaz comadrona.
    </p><p class="article-text">
        En otro momento tratar&eacute; del enmara&ntilde;ado asunto del espacio situado a la izquierda del PSPV. Hoy me interesa el papel de partera del principal partido de la oposici&oacute;n en les Corts. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ximo Puig es lo mejor de que dispone su partido para encabezar el cartel de las próximas elecciones autonómicas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si han le&iacute;do el t&iacute;tulo del art&iacute;culo ya saben cu&aacute;l es la conclusi&oacute;n. No tengo el talento de Hitchcock para el suspense pero s&iacute; el del cu&ntilde;ado t&oacute;pico para lo obvio. <a href="https://www.eldiario.es/temas/ximo-puig/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ximo Puig</a> es lo mejor de que dispone su partido para encabezar el cartel de las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas. A&uacute;n voy m&aacute;s all&aacute;: Ximo Puig ser&iacute;a el mejor candidato a la Presidencia del Gobierno de Espa&ntilde;a en el caso de una defenestraci&oacute;n de S&aacute;nchez. Pero esa es otra canci&oacute;n, como dir&iacute;a el a&ntilde;orado Javier Krahe, que, tal vez, componga otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a casa de nuevo y afirmo que Ximo Puig es el mejor candidato porque de las figuras actualmente disponibles es la &uacute;nica que se sostiene en el suelo por su propio peso. El resto (<a href="https://www.eldiario.es/temas/diana-morant/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diana Morant</a>, <a href="https://www.eldiario.es/temas/pilar-bernabe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Bernab&eacute;</a> y, qui&eacute;n sabe si <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/rebeca-torro-negociadora-habil-recomponer-psoe_1_12437993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebeca Torr&oacute;</a>) se yerguen mediante anclajes de la marca Pedro S&aacute;nchez, cuyos remaches pueden saltar por los aires tras cualquier inopinada racha de viento en la pesad&iacute;sima atm&oacute;sfera madrile&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el peso de Puig y el hecho de que es suficientemente gr&aacute;vido como para no depender del dedo divino que crea y destruye a su antojo no voy a extenderme. Me remito a los ocho a&ntilde;os al frente del Consell de la Generalitat y solo apunto a que estoy convencido, como muchos otros, de que su gran error fue no adelantar las elecciones y dejar que, de nuevo, el destino de los valencianos quedara ligado a las ri&ntilde;as dentro de las redacciones, estudios de radio y televisi&oacute;n, sedes de partidos y otras casas de lenocinio medi&aacute;tico y pol&iacute;tico que unen cualquier punto de la M30 con la Puerta del Sol. En ese radio y en ese momento, el debate, por llamarlo de alguna manera, se centraba en dilucidar si Pedro S&aacute;nchez era Lucifer o Cristo Salvador. El Pa&iacute;s Valenciano, Ximo Puig y su gesti&oacute;n eran, por lo tanto, irrelevantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un Consell de izquierdas futuro será de coalición o no será</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ocho a&ntilde;os dieron para muchos aciertos y tambi&eacute;n para errores, dudas, miedos y renuncias. Ximo Puig presidi&oacute; gobiernos compuestos con partidos y personas muy diferentes y consigui&oacute;, con la colaboraci&oacute;n de todos, que estas coaliciones perduraran hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a. Y un Consell de izquierdas futuro ser&aacute; de coalici&oacute;n o no ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de lo ya demostrado en el manejo de un Gobierno plural y la gobernaci&oacute;n de un pa&iacute;s complejo, existe una convicci&oacute;n que creo compartir con muchos de mis compatriotas: el 29 de octubre de 2024, Ximo Puig y todos sus consellers y colaboradores hubieran estado tomando decisiones que habr&iacute;an salvado centenares de vidas. Ximo Puig habr&iacute;a estado a la hora exacta y en el lugar exacto haciendo exactamente lo que le tocaba hacer: gobernar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-2027_129_12462372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2025 04:01:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ximo Puig 2027]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Ximo Puig,PSPV - Partido Socialista del País Valenciano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estranyes lectures electorals]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espai-valencia/estranyes-lectures-electorals_132_5509088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df9ad8d1-7482-4164-9496-d0b50e491a40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estranyes lectures electorals"></p><p class="article-text">
        D'interpretacions possibles dels resultats de les eleccions catalanes n'hi ha moltes. I sembla que d'impossibles, tamb&eacute;. La m&eacute;s inversemblant &eacute;s la que decreta el frac&agrave;s del projecte sobiranista tot identificant-lo amb la patacada d'<strong>Artur Mas</strong>. Les eleccions han complicat el proc&eacute;s, sobretot perqu&egrave; fa m&eacute;s dif&iacute;cil la immediata governaci&oacute; del pa&iacute;s. Per&ograve; aix&ograve; ja es podia donar per descomptat llevat que CiU traguera majoria absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s d'exhaurir la via del concert econ&ograve;mic amb el no rotund de <strong>Rajoy</strong>, i m&eacute;s enll&agrave; de la manifestaci&oacute; de l'11 de Setembre, CiU es va quedar amb molt poc marge de maniobra. Podia anar llanguint pressupost rere pressupost, retallada rere retallada i aturat rere aturat amb el suport parlamentari del PP, o fer un pensament i pujar al cavall del sobiranisme expl&iacute;cit i inajornable que s'estava covant a la societat catalana i en gran part de les seues bases i el seu electorat.
    </p><p class="article-text">
        La Diada ho va precipitar tot. CiU  va escalfar l'ambient i, tant si ho va fer a contracor per a no quedar-s'hi fora, per a tindre una eina m&eacute;s de pressi&oacute; a Madrid o perqu&egrave; hi creia de deb&ograve;, el clam final va ser tan ensordidor que no va poder obviar-lo.
    </p><p class="article-text">
        Qu&egrave; fer? Els convergents optaren per agafar les regnes del cavall, constatar amb Rajoy que el concert econ&ograve;mic era impossible i convocar eleccions, en efecte, plantejades en clau independentista.
    </p><p class="article-text">
        Els comicis han pres despr&eacute;s una deriva plebiscit&agrave;ria al voltant de la figura de Mas, en part per la insist&egrave;ncia del president a demanar una majoria absoluta amb &ldquo;vots prestats&rdquo; i, sobretot, per la intervenci&oacute; d'&uacute;ltima hora de les clavegueres de l'Estat espanyol en la campanya.
    </p><p class="article-text">
        Mas ha oblidat que la major part dels vots s&oacute;n prestats i que alguns dels 62 diputats de qu&egrave; gaudia fins ara provenen d'un cr&egrave;dit rebut en 2010. Ara no li l'han ampliat i, a m&eacute;s, n'han retirat la inversi&oacute;. Els conspiradors de l'aparell pol&iacute;tic de l'Estat han fet recordar als catalans que CiU t&eacute; els seus propis albellons putrefactes. Tal vegada alguns electors hagen decidit per aix&ograve; retirar a Mas la confian&ccedil;a, per&ograve;, ni s'han quedat a casa ni han votat els partits unionistes.
    </p><p class="article-text">
        En termes nacionals tot ha quedat m&eacute;s o menys com estava, excepte pel fet gens menyspreable que CiU per primera vegada porta al seu programa l'estat propi i que els seus 50 diputats tenen el mandat d'aconseguir-lo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoc no es pot passar per alt que l'augment d'11 punts de participaci&oacute; lleva molt de marge al presumpte vot espanyolista ocult, excusa i coartada per a apel&middot;lar a una &ldquo;majoria silenciosa&rdquo; que garantiria la &ldquo;unitat indivisible de la p&agrave;tria&rdquo;  en un refer&egrave;ndum que els qui apel&middot;len a esta &ldquo;majoria&rdquo; no volen que se celebre.
    </p><p class="article-text">
        Els qui es complaguen del frac&agrave;s de les expectatives electorals de Mas i pensen que, amb aix&ograve;, han aca&ccedil;at el fantasma sobiranista hauran de disposar d'armes m&eacute;s contundents que unes andr&ograve;mines per a atrapar espectres. Aix&ograve; ho saben, diguen el que diguen, Rajoy, <strong>De Cospedal</strong>, <strong>S&aacute;nchez Camacho</strong>, <strong>Rubalcaba </strong>i tutti quanti. 
    </p><p class="article-text">
        L'independentisme t&eacute; carn i ossos, per&ograve; amb un codi gen&egrave;tic molt variat i una distribuci&oacute; demogr&agrave;fica bastant variable i creixent. Mentre no es puga decidir expl&iacute;citament a les urnes la pertinen&ccedil;a o no de Catalunya a Espanya, l'anomalia democr&agrave;tica persistir&agrave; amb conseq&uuml;&egrave;ncies dif&iacute;cils de preveure i gens falagueres per a la malmesa imatge exterior d'Espanya. Tot plegat no ha fet m&eacute;s que comen&ccedil;ar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espai-valencia/estranyes-lectures-electorals_132_5509088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Nov 2012 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estranyes lectures electorals]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fabra, bastión de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espai-valencia/alberto-fabra-nueve-octubre_132_5449144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e36aba7-5794-4be6-bed5-ccd8258b6d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fabra, bastión de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente valenciano dedica el discurso institucional del día del País Valenciano a la defensa de la unidad de España y hace “un llamamiento al abandono de aventuras que desorientan el rumbo consensuado entre todos los españoles”</p></div><p class="article-text">
        Por si alguien lo dudaba, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, dej&oacute; ayer bien claro que su gobierno no seguir&aacute; los pasos de Catalu&ntilde;a, ni tampoco se sumar&aacute; a la alternativa federal propugnada por algunos dirigentes socialistas, entre ellos el valenciano Ximo Puig. 
    </p><p class="article-text">
        El discurso del 9 d&rsquo;Octubre, la conmemoraci&oacute;n de la conquista de Valencia por Jaime I en 1238, fue el de la adhesi&oacute;n inquebrantable a la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica, &aacute;mbito en que, seg&uacute;n Fabra, los valencianos &ldquo;consiguieron su pleno autogobierno con la aprobaci&oacute;n del Estatuto de Autonom&iacute;a en 1982&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es tiempo de tensar las cuerda&rdquo; ni de &ldquo;tirar por tierra 30 a&ntilde;os de autogobierno&rdquo;. Como mucho se impone un ajuste fino del modelo auton&oacute;mico. En concreto Fabra propone &ldquo;definir con claridad las competencias de unos y otros, eliminar duplicidades y establecer una financiaci&oacute;n m&aacute;s justa que la actual&rdquo;. La mejora de la financiaci&oacute;n era hasta hace un a&ntilde;o una necesidad perentoria relegada sistem&aacute;ticamente por la mala voluntad del gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero hacia los valencianos. Once meses despu&eacute;s de la victoria del PP en las Elecciones Generales, esta reivindicaci&oacute;n inaplazable se ha convertido en una paciente espera en la confianza de que &ldquo;el gobierno de Espa&ntilde;a est&aacute; m&aacute;s dispuesto que nunca a escuchar a los valencianos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un llamamiento solemne y una pizca de econom&iacute;a</strong>
    </p><p class="article-text">
         Al menos de solemne habr&iacute;a que definir el llamamiento del presidente &ldquo;al abandono de aventuras que desorientan el rumbo consensuado entre todos los espa&ntilde;oles&rdquo;. Todo en nombre de la &ldquo;lealtad de la Comunidad a Espa&ntilde;a, la confianza de nuestros socios europeos, el realismo, el sentido com&uacute;n, la responsabilidad, el empleo, la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s pedag&oacute;gico result&oacute; el discurso econ&oacute;mico del presidente o la f&oacute;rmula para &ldquo;mantener el bienestar de las personas y hacer sostenible el sistema&rdquo;. El secreto est&aacute; en manejar la econom&iacute;a p&uacute;blica &ldquo;como se rigen las familias que gastan solo lo que pueden pagar&rdquo;.  Una cuesti&oacute;n, huelga decirlo, de &ldquo;sentido com&uacute;n y responsabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tripartito a la vista</strong>
    </p><p class="article-text">
         Al sentido com&uacute;n apelaron los l&iacute;deres de la oposici&oacute;n en su cr&iacute;tica inmediata al discurso presidencial. Tanto Enric Morera (Comprom&iacute;s) como Ximo Puig (PSPV) recriminaron a Fabra que no pague a las residencias de discapacitados ni a las bandas de m&uacute;sica y al mismo tiempo homenajee a las familias de personas con Alzheimer y a la Banda Primitiva de Ll&iacute;ria, dos de las instituciones galardonadas ayer por Fabra durante el acto institucional en el Palau de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Para la oposici&oacute;n, al menos en los casos de Comprom&iacute;s y Esquerra Unida, ayer era el d&iacute;a de saborear la <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/08/valencia/1349726507_027630.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> publicada por El Pa&iacute;s que dobla y casi triplica respectivamente las perspectivas de voto y esca&ntilde;os de ambos partidos. El mismo sondeo confirma la lenta agon&iacute;a de los socialistas, a&uacute;n con suficiente resuello para conformar un tripartito que desbancar&iacute;a al PP de su secular mayor&iacute;a absoluta.
    </p><p class="article-text">
        La satisfacci&oacute;n luc&iacute;a en los rostros de los implicados mientras descend&iacute;an del Sal&oacute;n de Cortes hacia el Patio G&oacute;tico al encuentro de c&aacute;maras y micr&oacute;fonos. Hasta el nuevo portavoz parlamentario del PP, Jorge Bellver, dio por buena la fat&iacute;dica encuesta que descuenta 12 diputados al actual grupo popular, dos m&aacute;s de la decena de imputados que a estas horas languidecen en la bancada otrora exuberante y jovial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El orgullo del expresidente Zaplana</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante la ausencia del expresidente Francisco Camps, la jovialidad conservadora y liberal la aportaron sus hom&oacute;logos Jos&eacute; Luis Olivas y Eduardo Zaplana. Descendieron juntos y risue&ntilde;os hacia la bandada period&iacute;stica. Olivas cedi&oacute; el protagonismo a su padrino pol&iacute;tico y evit&oacute; as&iacute; alguna pregunta inconveniente sobre su gesti&oacute;n al frente de Bancaja. Zaplana se dio el gusto de mostrar su &ldquo;orgullo&rdquo; porque en sus siete a&ntilde;os de gobierno consigui&oacute; &ldquo;los mejores indicadores de prosperidad y avance que ha tenido jam&aacute;s esta comunidad  y no tuvo en la responsabilidad de su cometido ning&uacute;n problema jam&aacute;s de &iacute;ndole judicial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alguien le record&oacute; que un juez todav&iacute;a instruye el presunto desv&iacute;o de cuatro millones de euros a para&iacute;sos fiscales para un pago encubierto de los servicios prestados por Julio Iglesias a la causa de la grandeur internacional del Pa&iacute;s Valenciano y del propio Zaplana. Sin torcer el gesto pero s&iacute; el espinazo y en un escorzo de fuga, Zaplana zanj&oacute; la cuesti&oacute;n. &ldquo;Fue absolutamente correcto. Nada m&aacute;s que eso. Muchas Gracias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Derecha e izquierda salen a la calle</strong>
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n oficial del 9 d&rsquo;Octubre se complet&oacute; con el traslado de la senyera municipal al monumento al rey Jaume I, transportada con gran esfuerzo por el concejal socialista, Joan Calabuig, previo paso por la catedral. La comitiva municipal fue seguida a una cierta distancia por la tradicional pl&eacute;tora de grup&uacute;sculos ultraderechistas que amenizaron la llamada Procesi&oacute;n C&iacute;vica con toda clase de improperios contra el gobierno y los partidos de izquierdas y nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Cerr&oacute; la marcha medio centenar de militantes de Comprom&iacute;s que por primera vez en los cinco a&ntilde;os que llevan desfilando, pudieron alcanzar la estatua del Conquistador sin encajar huevos ni golpes, ni emprender la huida a la carrera a instancias de la propia polic&iacute;a incapaz de protegerlos de la furia postfranquista t&iacute;picamente valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La tarde depar&oacute; la tradicional manifestaci&oacute;n nacionalista, marcada este a&ntilde;o por el proceso de autodeterminaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a. Entre los 4.000 asistentes proliferaron las estelades y los gritos de independencia, entre otras reivindicaciones sociales, culturales y ling&uuml;&iacute;sticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Muñoz, Ignasi Muñoz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Oct 2012 21:51:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fabra, bastión de España]]></media:title>
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