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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las familias que consiguen la conciliación imposible en verano: "La supervivencia agudiza el ingenio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a4783e3-0660-44cc-b774-6cd1e37a1877_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148229.jpg" width="1022" height="575" alt="El sálvese quien pueda de la conciliación en verano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acudo a mis grupos de WhatsApp en busca de respuestas y me encuentro con que, más allá del sota, caballo, rey del verano –campamentos, abuelas y teletrabajo–, ante la falta de medidas para conciliar, las familias terminan inventándose fórmulas alternativas
</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Verano tras verano, la conciliaci&oacute;n es el tema estrella entre las familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. M&aacute;s bien la falta de ella. Malabares, estr&eacute;s, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-son-vacaciones-son-mataciones-criar-trabajar-verano-vuelvas-cansada-fuiste_1_11558753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataciones</a>&rdquo;, rompecabezas imposibles para cuadrar horarios. As&iacute; que todos los a&ntilde;os por esta &eacute;poca me pregunto lo mismo: &iquest;c&oacute;mo lo est&aacute;n haciendo las familias? &iquest;C&oacute;mo se sostiene toda esta carga, que acaba recayendo tantas veces sobre las madres? Acudo a mis grupos de WhatsApp sobre crianza y maternidad para buscar la respuesta a estas preguntas. Y me encuentro con que, m&aacute;s all&aacute; del sota, caballo, rey del verano &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos</a>, abuelas y teletrabajo&ndash;, las familias terminan invent&aacute;ndose f&oacute;rmulas alternativas para conciliar. Alquilar un piso en la playa entre amigas que son madres, bajar por turnos a la piscina, contratar a una profesora que rota entre casas de familias del cole o teletrabajar desde una cafeter&iacute;a o <em>coworking</em> con zona de juegos son algunas de esas &ldquo;soluciones creativas&rdquo; para aquellos que pueden permit&iacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        Mi mensaje empieza as&iacute;: &ldquo;&iexcl;Hola! Supongo que a estas alturas del verano todos y todas est&aacute;is desbordadas de cuidar y trabajar al mismo tiempo. Estoy escribiendo un reportaje y me gustar&iacute;a conocer f&oacute;rmulas alternativas de conciliaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los cl&aacute;sicos campamentos, abuelas y teletrabajo. &iquest;Me cont&aacute;is c&oacute;mo os organiz&aacute;is?&rdquo;. Lo pongo a circular en todos los grupos de WhatsApp en los que estoy: crianza, clases del cole, AMPA, parque, piscina e incluso en un par de grupos de trabajo. Las respuestas no tardan en llegar.
    </p><p class="article-text">
        Desde el grupo de WhatsApp de crianza de mi barrio me contesta r&aacute;pidamente Agn&egrave;s, madre de dos: &ldquo;Este verano he conseguido no tirar tanto de campamentos y de abuelos alquilando un apartamento en la playa con tres amigas. Entre las tres tenemos cinco hijos con edades similares: los dos m&iacute;os, otra tiene uno, y la otra dos (entre ellos, un beb&eacute;). Son dos de mis amigas m&aacute;s cercanas y las tres somos aut&oacute;nomas, as&iacute; que nos hemos ido a la playa a teletrabajar. Hemos conseguido una f&oacute;rmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina, por ejemplo, y as&iacute; todos los d&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Agnès ha alquilado un piso en la playa con otras dos amigas, entre las tres tienen cinco hijos: &#039;Hemos conseguido una fórmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s me llega un mensaje de Mar, desde el AMPA del colegio. Ella recuerda que en el verano de 2020 consiguieron montar una forma de &ldquo;organizaci&oacute;n alternativa&rdquo;: &ldquo;&Eacute;ramos cinco familias amigas, con ocho peques en total: cinco ni&ntilde;os que ten&iacute;an en aquel momento tres a&ntilde;os, uno de dos y dos beb&eacute;s. Lo que hicimos fue contratar a la que hab&iacute;a sido su profe en la escuela infantil, que en ese momento estaba cerrada por la pandemia, y le pag&aacute;bamos para que cuidase de todos mientras los adultos trabaj&aacute;bamos&rdquo;. El sistema estaba muy bien organizado: &ldquo;Tres familias dejaban sus casas para que estuviera la profe con todos los ni&ntilde;os y las otras dos familias se encargaban de la comida de todos&rdquo;, recuerda. &ldquo;Fue un verano genial para los peques: pintaban, se disfrazaban, hac&iacute;an pintacaras, jugaban con crema de afeitar&hellip;&rdquo;. &ldquo;Fue muy especial&rdquo;, a&ntilde;ade Merel, otra de las madres del grupo, que junto con su pareja se encargaban de organizar las comidas: &ldquo;Hab&iacute;a tanta cantidad que la llev&aacute;bamos de una casa a otra en un carrito de beb&eacute;&rdquo;, rememora. Otra de las madres lo recuerda como un verano &ldquo;genial&rdquo; pero &ldquo;intenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mario, Yaiza y Ana son vecinos desde hace a&ntilde;os, con hijos e hijas de edades semejantes. Viven en un pueblo peque&ntilde;o donde hay piscina municipal. Tambi&eacute;n me cuentan su caso. Lo hace Ana en nombre de los tres: &ldquo;Nos conocemos desde que nosotros &eacute;ramos peque&ntilde;os, y ahora que tenemos hijos compartimos muchas tardes en la piscina. Charlamos mientras los peques se ba&ntilde;an y siempre comentamos lo largo que se nos hace el verano. De manera bastante natural hemos ido estableciendo un sistema de turnos para quedarnos en la piscina con los peques. Mientras uno est&aacute; con ellos la otra puede irse a casa para una reuni&oacute;n de trabajo sin interrupciones o para preparar la cena. No es un sistema organizado, vamos improvisando d&iacute;a a d&iacute;a. Incluso hay tardes en las que los m&aacute;s mayores, que ya son adolescentes, se quedan a cargo de los peque&ntilde;os&rdquo;, cuenta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una mañana de verano compartiendo cuidados y trabajo en casa."
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            <span class="title">
                Una mañana de verano compartiendo cuidados y trabajo en casa.                            </span>
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        Mientras que en los pueblos peque&ntilde;os las redes familiares o de amigas pueden suplir la falta de servicios, en grandes ciudades han surgido f&oacute;rmulas diferentes para facilitar la conciliaci&oacute;n. Es el caso de los <em>play caf&eacute;</em> (cafeter&iacute;as con zonas de juego) o los <em>coworkings kidfriendly </em>(espacios para el teletrabajo con recursos para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as). Isabel es la due&ntilde;a, junto a su marido, de <a href="https://littleandlatte.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Little and Latte</a>, un &ldquo;caf&eacute; familiar&rdquo; en Madrid. Sabiendo de las dificultades de las familias para conciliar &ndash;ellos tambi&eacute;n son padres&ndash;, este verano han contratado una monitora. &ldquo;Hemos alucinado con la cantidad de familias que vienen. Como m&iacute;nimo cada d&iacute;a teletrabajan aqu&iacute; cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan. Funciona muy bien&rdquo;, explica Isabel.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada día teletrabajan aquí cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel</span>
                                        <span>—</span> copropietaria de Little and Latte, &quot;café familiar&quot;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Barcelona, Laura me cuenta que han utilizado una f&oacute;rmula parecida: varios d&iacute;as a la semana acuden a trabajar a El refugi de les mares, un espacio multidisciplinar donde se puede teletrabajar mientras beb&eacute;s, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as juegan, o acudir a talleres sobre maternidad y clases de deporte. &ldquo;Es una f&oacute;rmula muy chula porque permite integrar todo en un mismo espacio. A m&iacute; me facilita much&iacute;simo la vida con peques, especialmente en verano. &iexcl;Es que es muy largo!&rdquo;, bromea. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/andrea-ros-aceptar-hijos-sufrir-sufrir-no-traumatico_1_12145066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Ros</a> tambi&eacute;n es madre y es la responsable del <a href="https://elrefugidelesmares.com/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugi.</a> Intenta explicar su proyecto en un audio de WhatsApp. &ldquo;Te resumo, a ver si me dejan mis hijos, que est&aacute;n por aqu&iacute; revoloteando&rdquo;, comienza su mensaje. &ldquo;El Refugi de les mares es un espacio de bienestar y salud para madres durante todo el a&ntilde;o. Tenemos grupos de acompa&ntilde;amiento, clases de fuerza y de yoga, consultas de fisios, oste&oacute;patas y psic&oacute;logas. Y luego est&aacute; el<em> coworking,</em> un espacio 100% dise&ntilde;ado para la infancia donde puedes venir a trabajar con tu hijo. Lo que reforzamos en verano es la parte de refugio clim&aacute;tico, porque tenemos aire acondicionado, y ampliamos la edad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con m&aacute;s propuestas y materiales&rdquo;, expone Andrea. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos otros mensajes de madres y padres se quedan en la denuncia y la queja: no encuentran esas f&oacute;rmulas alternativas para cuidar y trabajar, as&iacute; que me piden que comparta con ellas las ideas que estoy recopilando. &ldquo;&iquest;De verdad existen los<em> coworkings</em> con espacios de juegos? &iquest;Me pasas las referencias?&rdquo;, pregunta Manuel en el grupo de crianza. En el chat del parque, lo mismo. &ldquo;Yo no puedo m&aacute;s, estoy agotada&rdquo;, me dice Paula. &ldquo;Si encuentras soluciones comp&aacute;rtelas, por favor&rdquo;. Mar&iacute;a me cuenta que con un peque de dos a&ntilde;os todav&iacute;a no sabe qu&eacute; va a hacer en agosto, cuando cierre la escuela infantil. &ldquo;Para su edad apenas hay campamentos y yo no tengo vacaciones ahora&rdquo;. Tania acaba bromeando con las temidas &ldquo;mataciones&rdquo;, esa mezcla entre trabajo, cuidados y carga mental que termina agotando a las familias. &ldquo;Y todav&iacute;a nos quedan d&iacute;as y d&iacute;as, esto es una carrera de fondo&rdquo;. Cierra su mensaje con varios emoticonos: el de la cabeza que explota, el del que tiene sue&ntilde;o y el del b&iacute;ceps, como para darse fuerza a s&iacute; misma. 
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de medidas efectivas para conciliar, la escasez de plazas p&uacute;blicas en campamentos o las dificultades para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajar con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en casa</a> acaban haciendo del verano una aut&eacute;ntica <em>gymkana</em> para madres y padres. Un s&aacute;lvese quien pueda en el que cada familia se lo monta como puede. &ldquo;Al final, es pura supervivencia, y eso agudiza el ingenio&rdquo;, me dice Ana desde la piscina. Tanto ella como el resto de familias que me cuentan sus casos denuncian que la situaci&oacute;n es insostenible. A falta de soluciones globales, solo buscan sobrevivir hasta septiembre con los recursos que tienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciliación,Verano,Niños,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48488e8f-e7bc-4dda-b29d-00b7a6b98756_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consultamos con una especialista qué factores tener en cuenta si vas a darle el primer móvil a tu hijo durante estas vacaciones</p><p class="subtitle">Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”</p></div><p class="article-text">
        Decidir cu&aacute;ndo dar el primer m&oacute;vil a un hijo puede ser un motivo de preocupaci&oacute;n y numerosas dudas para los progenitores. Muchos padres que llevan tiempo neg&aacute;ndose a darle su primer m&oacute;vil a su hijo se plantean si ahora, cuando est&aacute;n de vacaciones, es una buena &eacute;poca para hacerlo. A simple vista, puede parecer que s&iacute;. Y, en cierto modo, lo es. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones pueden ser una buena oportunidad de hacerlo, pero solo si se cumplen determinadas condiciones&rdquo;, asegura  Elena Mayor, psic&oacute;loga de <a href="https://www.psicologiamadrid.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logos Madrid Cepsim</a>. Repasamos con la especialista cu&aacute;les son estos requisitos que debemos tener en cuenta antes de dar el paso de entregar un tel&eacute;fono m&oacute;vil a los hijos.
    </p><h2 class="article-text">Tiempo y dedicaci&oacute;n, un punto a favor</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones, se supone que todos tenemos m&aacute;s tiempo para dedicarnos a aquello que nos apetece, ya que estamos libres de las obligaciones diarias de trabajo y otras actividades. Si este tiempo de m&aacute;s lo dedicamos a &ldquo;acompa&ntilde;ar a nuestros hijos, puede ser un buen momento para iniciar el primer contacto con el tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga puntualiza, sin embargo, que este tiempo debe dedicarse a &ldquo;introducir el m&oacute;vil de forma progresiva, ense&ntilde;ando al adolescente a usarlo correctamente y acompa&ntilde;&aacute;ndolo en el descubrimiento de las oportunidades y de los riesgos que conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El m&oacute;vil para mantenerlos entretenidos, un punto en contra</h2><p class="article-text">
        Si, en cambio, los padres se plantean dar el primer m&oacute;vil a su hijo para que se distraigan y se entretengan, est&aacute;n cayendo en un grave error. &ldquo;Corremos el riesgo de usar el m&oacute;vil como una herramienta para mantener entretenidos a los hijos y tener que ocuparnos menos de ellos. Eso ser&iacute;a un uso inadecuado&rdquo;, advierte Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Porque un m&oacute;vil nunca debe sustituir una conversaci&oacute;n ni un momento para estar juntos, y no debe ser &ldquo;un sustituto de la presencia o del acompa&ntilde;amiento de los padres&rdquo;, afirma la especialista. &ldquo;Por tanto, lo importante no ser&iacute;a tanto la fecha, sino la preparaci&oacute;n, en reservar un tiempo para hablar con el adolescente antes de entregarle el m&oacute;vil&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Pasos imprescindibles antes de darle el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, ante el dilema de dar el primer m&oacute;vil a su hijo, algunos padres sienten que solo hay dos opciones: no dar ning&uacute;n dispositivo o entregar un m&oacute;vil completo, es decir, con llamadas, juegos, mensajes, v&iacute;deos, redes, c&aacute;mara, navegador y aplicaciones. Pero hay una v&iacute;a m&aacute;s equilibrada: introducir la tecnolog&iacute;a poco a poco, no sin antes mantener una conversaci&oacute;n sobre su uso. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, es fundamental explicarles las posibilidades y ventajas que ofrece el tel&eacute;fono, los riesgos que implica, por qu&eacute; necesitan el control parental, determinar sus derechos, pero tambi&eacute;n sus obligaciones, as&iacute; como los l&iacute;mites que se van a establecer para proteger su desarrollo emocional y mental. Una opci&oacute;n es elaborar una especie de &lsquo;contrato&rsquo; para que los padres pueden establecer consecuencias claras de antemano sobre lo que suceder&aacute; si se incumple alguna parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La supervisi&oacute;n de los padres es imprescindible, sobre todo durante los primeros meses. Debemos revisar, cuando sea necesario y de forma acordada previamente, el uso que hacen del m&oacute;vil y de sus aplicaciones&rdquo;, explica Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es gratuito: de acuerdo con este <a href="https://www.unicef.es/publicacion/infancia-adolescencia-y-bienestar-digital" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Unicef, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-silvia-alava-bloquear-redes-sociales-menores-16-darle-telefono-nino-no-inocuo-xp_1_12885977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso intensivo del m&oacute;vil</a> en la adolescencia se asocia a mayor ansiedad, peor calidad de vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/extorsion-apuestas-psicologo-explica-tdah-multiplica-peligros-digitales-adolescencia-xp_1_13287991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor exposici&oacute;n</a> a situaciones de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/detectar-responder-si-hijo-padece-acoso-escolar-experto-principal-predictor-dano-tiempo-xp_1_13296071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acoso</a>, que muchas veces viene motivada por el uso de redes sociales, dise&ntilde;adas para captar la atenci&oacute;n de los adolescentes con est&iacute;mulos intensos y breves.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El verano deber&iacute;a ser un tiempo para descansar y compartir m&aacute;s tiempo en familia y amigos y puede ser tambi&eacute;n una buena ocasi&oacute;n para ense&ntilde;ar que el ocio no depende del m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor, que aconseja &ldquo;aprovechar estos d&iacute;as para conversar con calma, compartir actividades y ofrecer alternativas de ocio, para que el adolescente entienda que el tel&eacute;fono es una herramienta &uacute;til para comunicarse y aprender, pero no es imprescindible para divertirse ni para relacionarse&rdquo;, advierte Mayor, que defiende adem&aacute;s que &ldquo;la diferencia no la marca el calendario, sino el acompa&ntilde;amiento que hagan los padres&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute; mi hijo preparado para tener su primer m&oacute;vil?</h2><p class="article-text">
        La pregunta no es solo el cu&aacute;ndo, sino el c&oacute;mo. Una de las principales cuestiones que un padre puede hacerse es a qu&eacute; edad debe darle el primer m&oacute;vil a su hijo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, en la mayor&iacute;a de los casos, &ldquo;la madurez no depende solo de la edad, sino del momento vital de cada adolescente y de la capacidad de la familia para acompa&ntilde;arle en ese proceso&rdquo;, afirma Mayor. Porque un adolescente puede estar m&aacute;s preparado que otro para gestionar el uso del m&oacute;vil que otro de la misma edad.
    </p><p class="article-text">
        Si bien no existe una edad concreta, en palabras de Mayor, &ldquo;consideramos que antes de los 16 a&ntilde;os conviene ser especialmente cautelosos con el acceso a un tel&eacute;fono y, sobre todo, con el acceso libre a las redes sociales&rdquo;. Muchas veces, existen alternativas al &ldquo;todo o nada, como tel&eacute;fonos que permiten mensajes y llamadas, pero sin acceso ilimitado a internet o a las redes sociales&rdquo;, reconoce Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, la madurez del adolescente &ldquo;depende tambi&eacute;n de la implicaci&oacute;n de los padres. &iquest;Lo estamos utilizando para supervisar su uso?&rdquo;, advierte Mayor. No se trata solo de darles el m&oacute;vil sin m&aacute;s, sino de &ldquo;poner l&iacute;mites, supervisar, ense&ntilde;ar y acompa&ntilde;ar, hasta que el propio adolescente sea capaz de autorregularse. De ah&iacute; que la madurez no se mida por la edad, sino por la combinaci&oacute;n de desarrollo emocional, responsabilidad personal y una supervisi&oacute;n familiar activa&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer pautas de desconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Recibir un tel&eacute;fono m&oacute;vil por primera vez puede ser una valiosa lecci&oacute;n de vida para un hijo. Pero es importante que comprenda que tener uno conlleva una gran responsabilidad. Establecer un conjunto de reglas que tanto padres como hijos acuerden seguir puede ayudarles a comprender mejor esa responsabilidad. La primera condici&oacute;n es predicar con el ejemplo: debemos limitar el uso del m&oacute;vil y priorizar la interacci&oacute;n familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, tambi&eacute;n es importante establecer horarios de desconexi&oacute;n. &ldquo;Una medida sencilla es dejar el m&oacute;vil de toda la familia en un lugar com&uacute;n a partir de las diez de la noche y no volver a usarlo hasta las doce del mediod&iacute;a del d&iacute;a siguiente. Se puede permitir un uso limitado de 45 minutos, al mediod&iacute;a, y otros 45 minutos por la tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tiempo de desconexi&oacute;n debe servir tambi&eacute;n para evitar usar el m&oacute;vil mientras se hacen actividades de ocio, como &ldquo;durante las comidas, la playa, en el cine o al tomar algo porque el objetivo es vivir esos momentos y favorecer una atenci&oacute;n de calidad a las otras personas&rdquo;, explica Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante establecer normas, es decir, que &ldquo;no descarguen aplicaciones sin la autorizaci&oacute;n de los padres, que no publiquen fotograf&iacute;as suyas ni de otras personas sin su consentimiento, que no compartan datos personales, que se comuniquen solo con las personas que conocen y que informen a un adulto si reciben contenidos inc&oacute;modos u ofensivos&rdquo;, advierte Mayor.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si se resisten a cumplir con lo pactado? </h2><p class="article-text">
        Lo primero que podemos esperar ante las normas impuestas es que se enfaden. Cuando esto ocurre, debemos &ldquo;escucharlos y transmitirles un mensaje del tipo: &lsquo;Entiendo que te moleste  dejar el m&oacute;vil, pero este l&iacute;mite sigue siendo importante para ti&rsquo;&rdquo;. Como padres, debemos &ldquo;comprender que el malestar forma parte del aprendizaje y que tolerar la frustraci&oacute;n les ayudar&aacute; a su desarrollo emocional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque a veces cueste, es importante que estas normas se mantengan desde la calma, por lo que no suelen funcionar mensajes del tipo &ldquo;&rsquo;porque lo digo yo&rsquo; o &lsquo;te aguantas&rsquo;. Los adolescentes necesitan comprender el sentido de las normas y sentirse escuchados&rdquo; y, con el tiempo, seguridad, escucha, paciencia, confianza y di&aacute;logo, llegar&aacute;n a comprenderlo, porque son &ldquo;elementos que contribuyen a un desarrollo emocional m&aacute;s saludable y les ayudan a afrontar mejor las presiones del entorno&rdquo;, concluye Mayor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 14:05:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Tecnología,Móviles,Smartphones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2f8bb8-1281-47a0-aba5-53ae838ccf7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x870y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El abuelo puede ser un refugio emocional, de acompañamiento y validación."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser meros observadores o cuidadores, la psicóloga Amaya Prado Piña explica cómo los mayores de la familia pueden actuar como colchón de seguridad en el desarrollo de los jóvenes</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar”</p></div><p class="article-text">
        En la compleja etapa que es la adolescencia, cuando el distanciamiento con los padres resulta casi obligado, muchas veces cobran importancia los abuelos, que aunque en ocasiones pasen inadvertidos en los manuales de psicolog&iacute;a, son fundamentales en el desarrollo emocional de quienes tienen la suerte de contar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos pueden convertirse en una figura de estabilidad, contenci&oacute;n y equilibrio. Al no estar implicados en el d&iacute;a a d&iacute;a de las normas, l&iacute;mites, horarios y conflictos cotidianos, suelen ofrecer un espacio m&aacute;s sereno donde nuestro o nuestra adolescente suele sentirse escuchado y validado sin tanta presi&oacute;n&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado Pi&ntilde;a</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        Ella define la adolescencia como una b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e identidad en la que alejarse de los padres responde a &ldquo;una necesidad evolutiva de diferenciarse&rdquo; y es justo ah&iacute; cuando los abuelos pueden ser clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos representan un v&iacute;nculo con la historia familiar y transmiten una perspectiva vital diferente, son como el ChatGPT, nos van a decir lo que queremos o&iacute;r&rdquo;, bromea la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala que esa actitud hace que el joven consiga abrirse de un modo a veces imposible con los padres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ayudan a relativizar y normalizar ciertos problemas o situaciones propios de esta etapa porque aportan experiencia, paciencia y una mirada menos reactiva y m&aacute;s validada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de tener otros adultos de referencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica nos indica que en la adolescencia tener <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adultos de confianza distintos a los padres</a> aporta un potente factor protector en el desarrollo emocional&rdquo;, defiende Prado Pi&ntilde;a, que destaca que los v&iacute;nculos realmente protectores son los que re&uacute;nen cuatro pilares: &ldquo;Amor incondicional, disponibilidad, estabilidad y aceptaci&oacute;n&rdquo;. En esa convergencia el adolescente encuentra, seg&uacute;n la experta, la seguridad para explorar su identidad con menos miedo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos de la din&aacute;mica familiar es delimitar el papel de cada generaci&oacute;n, ya que &ldquo;cuando un adolescente percibe que los adultos compiten entre s&iacute;, suele aumentar la tensi&oacute;n familiar y el joven puede verse atrapado en un conflicto de lealtades, o incluso posicionarse del lado de los abuelos y abrir m&aacute;s brecha entre ambos&rdquo;, comenta la experta. Para ella, el &eacute;xito de una buena relaci&oacute;n abuelo-nieto reside en &ldquo;complementar, sin sustituir, ni menospreciar o invalidar la labor de los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El abuelo ideal funciona para Prado Pi&ntilde;a como refugio emocional, de acompa&ntilde;amiento y validaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de puente, facilitando el di&aacute;logo con los padres sin colocarse en medio de los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el v&iacute;nculo se desarrolle, la psic&oacute;loga apunta la necesidad de que las familias dejen de ver a los abuelos como <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyos meramente log&iacute;sticos</a>, ya que la relaci&oacute;n se fortalece a trav&eacute;s del tiempo de calidad compartido: &ldquo;Es importante, como cualquier v&iacute;nculo, no darlo por supuesto porque necesita tiempo compartido y oportunidades para crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasa el tiempo y la vida, tener una buena relaci&oacute;n con abuelos es un privilegio y un regalo que tendr&aacute;s toda la vida&rdquo;, concluye Prado, en referencia a esa conexi&oacute;n y todo ese cari&ntilde;o que van m&aacute;s all&aacute; de esos a&ntilde;os de juventud.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 08:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Adolescentes,familias,Relaciones,Salud psicológica,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué algunos niños solo quieren estar con sus padres durante las vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-quieren-padres-durante-vacaciones_1_13402477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddf74306-7ee3-4990-b9ac-4e1009209bcf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la mayoría de los casos responde a necesidades emocionales propias de esta época del año."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano también puede cambiar la forma en que muchos niños se relacionan con sus padres. Los cambios en la rutina pueden generar incertidumbre, por lo que algunos buscan una mayor proximidad con sus figuras de apego</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Con la llegada del verano, algunos ni&ntilde;os reclaman jugar m&aacute;s con sus padres o quieren compartir m&aacute;s tiempo con ellos. A veces, tambi&eacute;n rechazan dormir fuera de casa, no quieren quedarse con otros familiares o prefieren renunciar a determinados planes si no pueden hacerlos en familia. Aunque este comportamiento puede hacer pensar que los ni&ntilde;os se han vuelto m&aacute;s dependientes, en la mayor&iacute;a de los casos responde a necesidades emocionales propias de esta &eacute;poca del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Vero, de 38 a&ntilde;os, madre de Mart&iacute;n, de siete, empez&oacute; a darse cuenta de todo ello poco despu&eacute;s de terminar el curso escolar. Esperaba que esos d&iacute;as fueran como los de otros a&ntilde;os. Sin embargo, esta vez su hijo empez&oacute; a rechazar planes que antes disfrutaba sin problemas. &ldquo;Siempre le ha encantado quedarse alguna noche <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en casa de sus abuelos</a> o pasar la tarde con su prima viendo pel&iacute;culas. Este verano, en cambio, nos dice que prefiere estar con nosotros o que ya ir&aacute; otro d&iacute;a. Cuando le proponemos pasar la tarde con sus t&iacute;os, enseguida pregunta si nosotros tambi&eacute;n nos quedamos&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Ese deseo tambi&eacute;n se refleja en los momentos de ocio.<strong> </strong>&ldquo;Cuando estuvimos en la playa quer&iacute;a jugar con nosotros y, cuando hab&iacute;a m&aacute;s ni&ntilde;os, enseguida volv&iacute;a a buscarnos&rdquo;, aclara. Al principio, Vero pens&oacute; que su hijo hab&iacute;a dejado de hacer con naturalidad cosas que antes disfrutaba sin problemas. No obstante, despu&eacute;s empez&oacute; a preguntarse si ese comportamiento formaba parte de lo habitual durante las vacaciones. &ldquo;No sab&iacute;a si insistir para que hiciera los mismos planes que otros veranos o respetar que quisiera compartir m&aacute;s tiempo con nosotros&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos niños aprovechan esa mayor disponibilidad para volver a disfrutar de momentos de juego y conexión con sus padres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La teor&iacute;a del apego, desarrollada por John Bowlby y ampliada posteriormente por Mary Ainsworth, ofrece una explicaci&oacute;n para este comportamiento. Seg&uacute;n este modelo, los ni&ntilde;os utilizan a sus figuras de apego como una base segura desde la que explorar el entorno y a la que regresan cuando necesitan protecci&oacute;n o regular sus emociones. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4085672/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n</a> de investigaciones sobre apego publicada en 2014 concluye que sentirse seguro favorece la exploraci&oacute;n y el desarrollo de una mayor autonom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Lo que cambia en verano</h2><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Gonzalo Marrod&aacute;n, psic&oacute;logo cl&iacute;nico y psicoterapeuta especializado en apego y trauma infantil, explica que las vacaciones modifican buena parte de las rutinas de los ni&ntilde;os. Cambian los horarios, los lugares, las actividades e incluso las personas con las que conviven. Estos cambios pueden generar incertidumbre, por lo que muchos buscan una mayor proximidad con sus figuras de apego para sentirse seguros.
    </p><p class="article-text">
        El especialista apunta adem&aacute;s que, durante el curso, el trabajo y las obligaciones reducen el tiempo compartido, mientras que el verano ofrece una oportunidad para recuperarlo. Muchos ni&ntilde;os aprovechan esa mayor disponibilidad para volver a disfrutar de momentos de juego y conexi&oacute;n con sus padres, una b&uacute;squeda que, para Marrod&aacute;n, puede expresar un deseo leg&iacute;timo de estar m&aacute;s tiempo con ellos.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo a&ntilde;ade que las &uacute;ltimas semanas previas a las vacaciones de verano tambi&eacute;n pueden resultar exigentes para los ni&ntilde;os y dejarles cansados. Tras meses de clases y de relaciones sociales, buscar refugio en sus adultos de referencia puede convertirse en una forma de recuperaci&oacute;n emocional. Desde la teor&iacute;a del apego, explica que los ni&ntilde;os adquieren confianza en s&iacute; mismos cuando cuentan con una base desde la que explorar el entorno: &ldquo;La cercan&iacute;a facilita la exploraci&oacute;n, no la dificulta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s tiempo compartido con los padres</h2><p class="article-text">
        No todos los ni&ntilde;os expresan esta necesidad de la misma manera. En determinadas situaciones, simplemente buscan compartir m&aacute;s tiempo con sus padres durante las vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Chus, de 42 a&ntilde;os, madre de Alba, de nueve, asegura que durante el curso escolar suelen ir con prisas y el verano es distinto. &ldquo;Entre el colegio, las actividades <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extraescolares</a> y el trabajo, muchas veces apenas tenemos un rato para estar juntas. En vacaciones, en cambio, quiere que desayunemos sin correr, que juguemos a juegos de mesa o que simplemente me siente con ella mientras dibuja o lee&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de interpretarlo como un problema, con el tiempo ha cambiado su forma de verlo. &ldquo;No siento que necesite estar pegada a m&iacute; todo el d&iacute;a. Pienso que intenta recuperar un tiempo que durante el curso nos cuesta encontrar. Basta con desayunar con calma o sentarnos un rato juntas para disfrutar de esos momentos&rdquo;, comparte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre el colegio, las actividades extraescolares y el trabajo, muchas veces apenas tenemos un rato para estar juntas. En vacaciones, en cambio, quiere que desayunemos sin correr, que juguemos a juegos de mesa o que simplemente me siente con ella mientras dibuja o lee</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Chus (42 años)</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de nueve
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una experiencia parecida describe Jos&eacute; Antonio, de 44 a&ntilde;os, padre de Hugo, de diez. &ldquo;Mi hijo sigue yendo encantado al campamento, queda con sus amigos y no tiene problema en pasar tiempo fuera de casa. Pero cuando estamos juntos busca cualquier excusa para pasar un rato conmigo. Si salgo a pasear al perro, viene; si preparo la cena, quiere ayudar&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, este padre crey&oacute; que era porque estaba m&aacute;s tiempo en casa. &ldquo;Le basta con acompa&ntilde;arme, aunque lo que hagamos no sea una tarea muy apetecible. Fuera de las vacaciones es m&aacute;s dif&iacute;cil disponer de esos instantes&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Cort&eacute;s Viniegra, psic&oacute;loga infantil especializada en apego, refiere que las vacaciones ofrecen unas condiciones distintas a las del resto del a&ntilde;o. Con menos exigencias que durante el curso, muchos ni&ntilde;os vuelven de forma natural a buscar a sus figuras de apego. Considera que esa necesidad de cercan&iacute;a &ldquo;no tiene por qu&eacute; implicar un retroceso ni un signo de dependencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga subraya que hay ni&ntilde;os que llegan al verano emocionalmente cansados despu&eacute;s de haber realizado durante el curso un gran esfuerzo cognitivo o un sobreesfuerzo en las relaciones sociales. En esos casos, ese contacto con sus figuras de apego les permite descansar, recuperarse del estr&eacute;s acumulado y volver a encontrar una sensaci&oacute;n de seguridad. &ldquo;Desde ah&iacute;, poco a poco, recuperan el deseo y la capacidad de explorar&rdquo;, sostiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psicóloga Cristina Cortés dice que esa necesidad de cercanía &#039;no tiene por qué implicar un retroceso ni un signo de dependencia&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo forma parte del desarrollo y cu&aacute;ndo conviene prestar m&aacute;s atenci&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        Aunque esta mayor necesidad de no separarse de los padres suele formar parte del desarrollo, algunas familias se preguntan cu&aacute;ndo conviene observar con m&aacute;s atenci&oacute;n. Seg&uacute;n Cort&eacute;s, la clave est&aacute; en fijarse en la funci&oacute;n que cumple esa necesidad. Si ayuda al ni&ntilde;o a regularse, recuperar el equilibrio y volver a disfrutar del juego, de los amigos o de nuevas experiencias, forma parte del desarrollo evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n cambia cuando esa necesidad deja de funcionar como un refugio temporal y empieza a limitar la exploraci&oacute;n. Ocurre cuando el ni&ntilde;o siente que no puede alejarse de sus padres con tranquilidad o utiliza esa proximidad para evitar aquello que le genera miedo o inseguridad. En esas circunstancias, la psic&oacute;loga considera que conviene preguntarse qu&eacute; est&aacute; afectando a su sensaci&oacute;n de seguridad y c&oacute;mo ayudarle a recuperarla para que pueda volver a abrirse a nuevas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Cort&eacute;s: &ldquo;La cercan&iacute;a es la base segura desde la cual se despliega la autonom&iacute;a; es el trampol&iacute;n desde el que la autonom&iacute;a puede volver a impulsarse&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-quieren-padres-durante-vacaciones_1_13402477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 19:51:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué algunos niños solo quieren estar con sus padres durante las vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Verano,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instagram y la presión por una maternidad perfecta: solo las que dan la teta son consideradas “buenas madres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/instagram-presion-maternidad-perfecta-dan-teta-son-consideradas-buenas-madres_1_13394008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c8509de-2444-455c-bb81-7eb515f06163_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instagram y la presión por una maternidad perfecta: solo las que dan la teta son consideradas “buenas madres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación de la Universitat Pompeu Fabra analiza casi 600 comentarios publicados en cuentas de ‘instamamis’ y concluye que la lactancia materna exclusiva sigue funcionando como un indicador de lo que significa ser buena madre, alimentando sentimientos de culpa y presión entre muchas mujeres</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo pas&eacute; tan mal y me sent&iacute; tan culpable con la lactancia de mi primera hija (por miedo a ser peor madre si no la daba exclusiva) que al final lo hice, sufriendo much&iacute;simo&rdquo;; &ldquo;Dar el pecho es lo m&aacute;s gratificante y sacrificado de la maternidad. Por momentos querr&aacute;s tirar la toalla, pero esos ojitos que te pone, saber que ante cualquier llanto desconsolado est&aacute;s t&uacute;&hellip;&rdquo;. Estos comentarios, sacados de publicaciones de Instagram, muestran que el debate sobre la maternidad y la lactancia tambi&eacute;n se libra en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una conversaci&oacute;n aislada. Una <a href="https://impactum-journals.uc.pt/mj/article/view/17046" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra</a> ha analizado casi 600 comentarios en publicaciones de Instagram que ten&iacute;an como tema central la lactancia.<strong> </strong>&iquest;La conclusi&oacute;n? La lactancia materna exclusiva se identifica con ser &ldquo;buena madre&rdquo;, mientras que se juzga a las madres que no la practican.
    </p><h2 class="article-text">La lactancia, m&aacute;s all&aacute; de una decisi&oacute;n m&eacute;dica</h2><p class="article-text">
        La protecci&oacute;n del sistema inmunol&oacute;gico del beb&eacute;, una nutrici&oacute;n adecuada o el fortalecimiento del v&iacute;nculo afectivo con la madre son solo algunos de los beneficios reconocidos de la lactancia materna. Pero las investigadoras de la Universitat Pompeu Fabra van m&aacute;s all&aacute;: se&ntilde;alan el peso que tiene como &ldquo;indicador de &eacute;xito maternal y sacrificio&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Las autoras lo relacionan con el concepto de &ldquo;maternidad intensiva&rdquo; de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/auge-formula-fafo-llegado-crianza-respetuosa_1_13026919.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sharon Hays,</a> un modelo cultural que exige a las madres una &ldquo;dedicaci&oacute;n total al bienestar de los hijos&rdquo;, invirtiendo tiempo, energ&iacute;a, conocimiento y recursos econ&oacute;micos. En este marco, la lactancia adquiere un matiz que va m&aacute;s all&aacute; de lo m&eacute;dico, y se convierte en un marcador privilegiado de compromiso materno y en la &ldquo;prueba m&aacute;xima de amor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este <a href="https://impactum-journals.uc.pt/mj/article/view/17046" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a><em> (La Lactancia como Eje de la &ldquo;Buena Maternidad&rdquo;: Discursos y Tensiones en los Comentarios de Instamamis Espa&ntilde;olas), </em>realizado por Mittzy Arciniega C&aacute;ceres y Silvia Escobar Fuentes, recoge la connotaci&oacute;n tan positiva que tiene dar el pecho, centr&aacute;ndose de manera exclusiva en Instagram. Las autoras observan en los perfiles de creadoras de contenido sobre maternidad &mdash;conocidas como <em>instamamis</em>&mdash; una &ldquo;fuerte promoci&oacute;n de la lactancia materna, mientras que la lactancia mixta solo se menciona en algunos casos y la lactancia artificial no se reconoce como una opci&oacute;n leg&iacute;tima&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, dar f&oacute;rmula al beb&eacute; en vez de leche materna solo se contempla (y se contempla como una alternativa forzada) cuando existen problemas de salud que lo impidan. Las madres que recurren a esta opci&oacute;n son tildadas en comentarios de &ldquo;flojas&rdquo; o &ldquo;ego&iacute;stas&rdquo;: &ldquo;Entiendo a las que no pueden amamantar por otra raz&oacute;n que no sea por flojas y ego&iacute;stas&rdquo;, reza uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Este ecosistema refuerza as&iacute; los sentimientos de frustraci&oacute;n y de culpa que describen algunas madres que no pueden dar el pecho o eligen no hacerlo: &ldquo;Lo pas&eacute; tan mal y me sent&iacute; tan culpable con la lactancia de mi primera hija (por miedo a ser peor madre si no la daba exclusiva) que al final lo hice, sufriendo much&iacute;simo&rdquo;; &ldquo;Cu&aacute;nta culpa y dolor mueve este tema, tanto a las que no se nos valora el trabajo como a las que no lo hacen de esta forma&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Instagram: apoyo y tribunal</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las plataformas digitales, y de manera destacada Instagram, se han convertido en espacios centrales para la difusi&oacute;n y resignificaci&oacute;n de los discursos sobre maternidad&rdquo;. La forma en que entendemos qu&eacute; significa ser madre ya no se construye solo desde la cultura popular o los medios de comunicaci&oacute;n; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las redes sociales han adquirido un papel fundamental. Las investigadoras se&ntilde;alan c&oacute;mo &ldquo;Instagram y las redes sociales en general pueden amplificar las presiones sociales; dado que los algoritmos tienden a dar m&aacute;s visibilidad a determinados contenidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto han surgido las denominadas <em>instamamis</em>, creadoras de contenido que comparten su experiencia y, en muchos casos, se presentan como prescriptoras en temas de crianza, lactancia o salud infantil. Las investigadoras centran su an&aacute;lisis en cinco cuentas espa&ntilde;olas &mdash;<a href="https://www.instagram.com/ohmama.matrona/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@ohmama.matrona</a>, <a href="https://www.instagram.com/yaizallinas.enf/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@yaizallinas.enf</a>, <a href="https://www.instagram.com/sleepbunny.club/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@sleepbunny.club,</a> <a href="https://www.instagram.com/lactapp_lactancia/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@lactapp_lactancia</a> y <a href="https://www.instagram.com/mamarylactar/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@mamarylactar</a>&mdash; gestionadas por profesionales de &aacute;mbitos como la salud o la psicolog&iacute;a, que combinan el relato personal con el asesoramiento experto. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de este estudio no era analizar las publicaciones o la divulgaci&oacute;n que realizan estos perfiles, sino observar a su audiencia a trav&eacute;s de sus comentarios, la cual &ldquo;reproduce, negocia y a veces resiste&rdquo; los mandatos de estas cuentas, configurando as&iacute; un &ldquo;espacio simb&oacute;lico en el que la maternidad se interpreta y disputa colectivamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque Instagram no act&uacute;a &uacute;nicamente como escaparate. Seg&uacute;n el estudio, funciona como un espacio ambivalente: por un lado, permite visibilizar experiencias tradicionalmente ausentes de los relatos idealizados de la maternidad, como el agotamiento, las dificultades para conciliar o la ambivalencia emocional; por otro, tambi&eacute;n act&uacute;a como un mecanismo de vigilancia y disciplinamiento, donde las pr&aacute;cticas de crianza son observadas, evaluadas y juzgadas por otras personas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Instagram no actúa únicamente como escaparate. Según el estudio, funciona como un espacio ambivalente: por un lado, permite visibilizar experiencias tradicionalmente ausentes de los relatos idealizados de la maternidad; por otro, también actúa como un mecanismo de vigilancia y disciplinamiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los comentarios no solo se reproduce un discurso hegem&oacute;nico que asocia amamantar con sacrificio, autenticidad y amor incondicional, sino que conviven con pr&aacute;cticas m&aacute;s flexibles que buscan aliviar la autoexigencia de las madres o ser cr&iacute;ticas con el contexto sociopol&iacute;tico en el que se enmarca la pr&aacute;ctica de la lactancia. Para las investigadoras, estos debates convierten Instagram en un aut&eacute;ntico &ldquo;campo de batalla simb&oacute;lico&rdquo; donde se negocia, y a menudo se cuestiona, qu&eacute; significa ser una &ldquo;buena madre&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Ser madres disponibles y profesionales productivas</h2><p class="article-text">
        La culpa se convierte en un sentimiento recurrente y constante cuando las madres trabajadoras se reincorporan a sus puestos de trabajo. &ldquo;Creo que esto es un debate que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la lactancia en s&iacute;. Esto es un debate de falta de conciliaci&oacute;n&rdquo;, se pod&iacute;a leer en uno de los comentarios analizados. 
    </p><p class="article-text">
        Este ideal de &ldquo;buena maternidad&rdquo; presente en las sociedades occidentales entra en contradicci&oacute;n directa con las l&oacute;gicas de la sociedad neoliberal. La idea de que la madre debe ser el pilar central de la crianza genera tensi&oacute;n con los &ldquo;mandatos neoliberales que exigen autonom&iacute;a, productividad y &eacute;xito profesional&rdquo;. Se exige a las mujeres ser madres totalmente dedicadas sin dejar de ser profesionales exitosas, lo que a menudo acrecienta el sentimiento de culpa. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;lvia Escobar, coautora del estudio e investigadora del grupo Juventud, Sociedad y Comunicaci&oacute;n (JOVIS) del Departamento de Comunicaci&oacute;n de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), se&ntilde;ala: &ldquo;Aunque las madres expresan en Instagram las dificultades que les supone compatibilizar su vida diaria con la lactancia y crianza de sus hijos e hijas, lo conciben mayoritariamente como una problem&aacute;tica individual y no lo atribuyen a carencias sociales estructurales del modelo neoliberal y patriarcal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que a pesar de que hay mujeres que se&ntilde;alan la falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de conciliaci&oacute;n &mdash;desplazando as&iacute; parcialmente la responsabilidad del &aacute;mbito individual al institucional&mdash;, prevalecen los discursos que abordan esta problem&aacute;tica desde lo personal, obviando la cr&iacute;tica estructural. &ldquo;Muchas situaciones que las madres viven con culpa o sensaci&oacute;n de fracaso tienen su origen en factores estructurales, como las dificultades para conciliar, la falta de apoyos o la insuficiencia de recursos&rdquo;, se&ntilde;alan. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos gustar&iacute;a destacar c&oacute;mo estos debates en relaci&oacute;n a la lactancia se suelen generar desde una mirada individual, sin cuestionar las estructuras que muchas veces imposibilitan cumplir con el mandado de lactancia exclusiva; como bajas de cuatro meses frente a recomendaciones de la OMS de lactancia exclusiva hasta los seis meses. Estas contradicciones, que imposibilitan continuar con la lactancia exclusiva, se viven como fracasos personales m&aacute;s que como una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Muchas situaciones que las madres viven con culpa o sensación de fracaso tienen su origen en factores estructurales, como las dificultades para conciliar, la falta de apoyos o la insuficiencia de recursos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Las redes sociales no crean estos discursos, los amplifican</h2><p class="article-text">
        Los debates que se generan en torno a las cuentas de <em>instamamis</em> son diversos, pero las investigadoras observan ciertas tendencias comunes: expresiones de culpa y sacrificio asociadas a la lactancia; relatos sobre las presiones sociales para ajustarse al canon tradicional de &ldquo;buena madre&rdquo;; soledad materna frente a la limitada participaci&oacute;n paterna y representaci&oacute;n limitada de la diversidad familiar y social. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese an&aacute;lisis, el estudio concluye que las redes sociales no inventan estos discursos, pero s&iacute; los adaptan a la era digital. &ldquo;Los discursos en Instagram son la punta del iceberg de las presiones sociales que hist&oacute;ricamente han acompa&ntilde;ado la maternidad y la construcci&oacute;n de g&eacute;nero&rdquo;, explica Escobar.
    </p><p class="article-text">
        Instagram se convierte en un espacio donde conviven el apoyo entre madres y la presi&oacute;n por encajar en un determinado modelo de maternidad. Las publicaciones que m&aacute;s alcance tienen muestran con frecuencia cuerpos recuperados tras el parto, hogares cuidados o escenas familiares id&iacute;licas que terminan reforzando un ideal aspiracional. La l&oacute;gica de la plataforma favorece la difusi&oacute;n de los contenidos m&aacute;s emocionales y capaces de generar interacci&oacute;n, reforzando as&iacute; un modelo de maternidad asociado sobre todo a mujeres blancas y de clase media, que no representa todas las experiencias maternales &mdash; y que podr&iacute;a dejar fuera las experiencias de &ldquo;madres en contextos precarizados, migrantes o racializados&rdquo;&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las investigadoras subrayan que ese ideal no permanece intacto. Aunque la lactancia sigue funcionando como un potente marcador simb&oacute;lico de la &ldquo;buena maternidad&rdquo;, los comentarios revelan que muchas mujeres negocian ese mandato, lo cuestionan o lo enfrentan con las dificultades reales de la conciliaci&oacute;n. Aun as&iacute;, advierten, el discurso que predomina sigue siendo poco diverso: responde sobre todo a la experiencia de mujeres blancas y de clase media, dejando pr&aacute;cticamente fuera otras maternidades y configuraciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        La idea que quieren que se extraiga del estudio es que &ldquo;existen m&uacute;ltiples formas de criar y de alimentar a un beb&eacute;, y ninguna de ellas deber&iacute;a ser motivo de juicio hacia las familias&rdquo; Recuerdan que la lactancia materna tiene beneficios ampliamente respaldados por la evidencia cient&iacute;fica, pero &ldquo;eso no significa que todas las mujeres puedan o quieran llevarla a cabo&rdquo;. Por ello, consideran especialmente &ldquo;fundamental crear entornos seguros, libres de juicios, donde las familias puedan tomar decisiones informadas y sentirse acompa&ntilde;adas, no cuestionadas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/instagram-presion-maternidad-perfecta-dan-teta-son-consideradas-buenas-madres_1_13394008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 05:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instagram y la presión por una maternidad perfecta: solo las que dan la teta son consideradas “buenas madres”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Redes sociales,Instagram,Lactancia,Lactancia materna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-palau-psicologa-aceptar-hijo-mayor-significa-aprender-ocupar-lugar-diferente-vida-xp_1_13388326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/937541c0-bcc8-45c4-95bf-6497f26dafa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1369y460.jpg" width="1200" height="675" alt="María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en ‘soltarlos’, será un proceso difícil, pero comprender que el desapego ocurre mucho antes nos ayuda a adaptarnos a la nueva realidad</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar” </p></div><p class="article-text">
        Cuando un hijo nace es habitual o&iacute;r en m&aacute;s de una y dos ocasiones la frase: &ldquo;Aprovecha ahora, que crecen muy r&aacute;pido&rdquo;. Muchos padres no son conscientes de ello hasta que la realidad les da la raz&oacute;n a todas esas personas: el tiempo pasa volando y el beb&eacute; se ha convertido en todo un adolescente con opiniones propias y una personalidad ya formada. No podemos frenar el ritmo de crecimiento de nuestros hijos. Est&aacute; sucediendo, y lo hace m&aacute;s r&aacute;pido de lo que a la mayor&iacute;a de padres les gustar&iacute;a. Pero s&iacute; podemos elegir c&oacute;mo reaccionar ante todo esto. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo, esta transici&oacute;n nos coge desprevenidos.<strong> </strong>Muchas veces, el deseo de que avance y, al mismo tiempo, de que se quede en el pasado, hace que la paternidad sea agridulce.<strong> </strong>&ldquo;Aceptar que los hijos se hacen mayores cuesta porque implica un cambio importante en las bases de la relaci&oacute;n&rdquo;, explica<strong> </strong><a href="https://palaupsicologia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Palau,</a> doctora en Psicolog&iacute;a. &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os, el papel est&aacute; muy ligado al cuidado, la protecci&oacute;n, la organizaci&oacute;n y la toma de decisiones; cuando empiezan a ganar autonom&iacute;a, ese rol cambia y ya no precisan de sus padres de la misma manera, aunque los sigan necesitando&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; cuesta tanto aceptar que los hijos se hacen mayores </h2><p class="article-text">
        Es un proceso de cambio para ambas partes, porque los padres tambi&eacute;n tienen que &ldquo;adaptarse a esta nueva forma de vincularse con ellos, pero implica cambiar muchos de los comportamientos que han tenido durante a&ntilde;os&rdquo;, afirma Palau. &ldquo;Esto puede generar una mezcla de nostalgia, miedo o incluso cierta sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida&rdquo;, contin&uacute;a Palau. Pero no podemos dejar que la nostalgia por el pasado les impida avanzar, aunque crecer a veces sea dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro deber como padres es prepararlos para lo que viene y asegurarnos de que se sienten seguros al pasar a la siguiente etapa cuando llegue el momento. &ldquo;Se trata de aceptar que la relaci&oacute;n debe transformarse, aunque a veces los padres siguen intentando cuidar desde el control y la sobreprotecci&oacute;n, cuando el verdadero reto es aprender a cuidar desde la confianza, la disponibilidad, la presencia y el acompa&ntilde;amiento&rdquo;, reconoce Palau. 
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;aceptar que un hijo se hace mayor no significa dejar de ser padre o madre, sino aprender a ocupar un lugar diferente en su vida&rdquo;. Esto a veces suele activar una serie de miedos: a que sufran, a que se equivoquen, a que tomen malas decisiones o a no poder protegerlos. Y todo &ldquo;es comprensible porque durante mucho tiempo los padres han tenido un papel muy activo en la protecci&oacute;n y el cuidado&rdquo;, afirma Palau.
    </p><p class="article-text">
        En todo este proceso, es fundamental que los padres entiendan que sus hijos deben aprender a &ldquo;gestionar sus dificultades, tomar decisiones y equivocarse&rdquo;, reconoce Palau. Solo as&iacute; pueden construir su personalidad, su autonom&iacute;a, y podr&aacute;n adaptarse de forma m&aacute;s sana a la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Desapegarse de la relaci&oacute;n que se ha tenido con los hijos hasta hace poco tambi&eacute;n puede provocar &ldquo;miedo a perder el v&iacute;nculo, pensar que, si no nos necesita tanto, quiz&aacute;s se aleje, deje de contar con ellos. Sin embargo, el v&iacute;nculo no desaparece, sino que cambia de forma&rdquo;, reconoce Palau.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, este miedo puede estar relacionado tambi&eacute;n con &ldquo;la identidad del padre o la madre: si ha estado muy centrada en cuidar, organizar y resolver, la autonom&iacute;a de los hijos puede dejar cierta sensaci&oacute;n de vac&iacute;o o desubicaci&oacute;n. En ocasiones, la dificultad no est&aacute; solo en confiar en el hijo, sino tambi&eacute;n en tolerar el propio cambio de etapa&rdquo;, advierte Palau.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo seguir siendo padres en este nuevo rol</h2><p class="article-text">
        Los hijos deben crecer, independizarse de sus padres y abrirse camino en el mundo. Es un paso por el que todos, padres e hijos, deben pasar. Y, aunque no nos demos cuenta, dejar ir no empieza cuando los hijos se van de casa, sino mucho antes. Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en &lsquo;soltarlos&rsquo;, ser&aacute; un proceso dif&iacute;cil y abrupto. Si comprendemos que el desapego ocurre mucho antes, podemos adaptarnos a esa nueva realidad y transici&oacute;n en lugar de vernos obligados a ella. Debe ser algo sano y positivo, no algo triste.
    </p><p class="article-text">
        Como padres, dejar ir a los hijos significa dar un paso al lado y permitirles que asuman la responsabilidad de su propia vida. &iquest;C&oacute;mo sabremos que est&aacute;n preparados? &ldquo;M&aacute;s que fijarnos en la edad, conviene observar el nivel de responsabilidad y madurez que muestra el ni&ntilde;o o adolescente en situaciones concretas&rdquo;, explica Palau, que habla de se&ntilde;ales como que &ldquo;empieza a tomas peque&ntilde;as decisiones, puede asumir ciertas tareas sin una supervisi&oacute;n constante, entiende normas y consecuencias, pide ayuda cuando la necesita y muestra cierta capacidad para reparar, aprender o asumir responsabilidad cuando se equivoca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como mencion&aacute;bamos antes, &ldquo;la autonom&iacute;a no aparece de golpe, sino que se entrena de forma progresiva&rdquo;, reconoce Palau, de ah&iacute; que sea importante ir &ldquo;dando margen en peque&ntilde;as cosas: elegir, organizarse, resolver alg&uacute;n problema, responsabilizarse de una tarea o gestionar peque&ntilde;as frustraciones&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es importante encontrar un equilibrio, en &ldquo;ajustar la libertad al nivel de madurez: no dar independencia total de golpe, pero tampoco mantener una supervisi&oacute;n excesiva cuando ya podr&iacute;a asumir m&aacute;s&rdquo;, afirma Palau. Si se hace de forma gradual, adem&aacute;s, se permite a los padres a &ldquo;exponerse poco a poco a este cambio de rol y, por tanto, a que puedan gestionarlo de forma m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo acompa&ntilde;ar desde la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para Palau, la clave para acompa&ntilde;ar en la autonom&iacute;a no est&aacute; en &ldquo;soltar sin m&aacute;s, sino ir retirando ayuda poco a poco para que el hijo pueda practicar, equivocarse, aprender y ganar confianza en sus propios recursos&rdquo;. Precisamente el miedo a que se equivoquen es lo que lleva a algunos padres a mantener un control demasiado r&iacute;gido a los hijos incluso cuando se hacen mayores. Pero, como admite la psic&oacute;loga, &ldquo;los errores no son un fracaso, sino una forma necesaria de aprender. Si, como padres, evitamos cualquier error o dificultad, el ni&ntilde;o puede acabar recibiendo el mensaje de que equivocarse es peligroso o de que no es capaz de afrontar las cosas por s&iacute; mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; la experta hace una distinci&oacute;n entre la protecci&oacute;n, es decir, poner l&iacute;mites cuando hay riesgos importantes y acompa&ntilde;ar emocionalmente, y la sobreprotecci&oacute;n, que no tiene nada que ver y que se encamina m&aacute;s a &ldquo;impedir experiencias que el hijo s&iacute; podr&iacute;a afrontar, muchas veces para calmar la ansiedad del adulto&rdquo;, matiza Palau.
    </p><p class="article-text">
        Es, en definitiva, una etapa en la que todas las partes crecen y evolucionan, no solo los hijos. El papel de los padres contin&uacute;a siendo importante, pero desde otra perspectiva. Ya no supone un cuidado constante, pero s&iacute; &ldquo;acompa&ntilde;amiento, escucha y confianza&rdquo;, afirma Palau. Porque los padres no dejan de ser la referencia para sus hijos y, como tal, deben predicar con el ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora lo hacen desde una perspectiva que les permite &ldquo;recuperar espacios personales, vida profesional o actividades que quedaron en segundo plano durante la crianza y que son importantes&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga, que matiza que ser un buen padre no significa &ldquo;ser imprescindible todo el tiempo, sino que ayuda a que los hijos puedan construir su propia vida&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-palau-psicologa-aceptar-hijo-mayor-significa-aprender-ocupar-lugar-diferente-vida-xp_1_13388326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 11:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e71978-d62f-4a88-8877-4272ac01e43d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez vivimos más pendientes de que la vida pueda ordenarse después en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rincón desde el que mejor se ve el concierto. La infancia es, probablemente, el territorio donde esa lógica se manifiesta con más claridad</p><p class="subtitle">“Ojalá mi madre no hubiese subido mi foto”: los primeros niños de Facebook ya son adultos</p></div><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, mientras disfrut&aacute;bamos de un cumplea&ntilde;os infantil colectivo, observ&eacute; de cerca una escena que me dio que pensar. El escenario: un trozo de parque, c&eacute;sped, varios &aacute;rboles, una fuente cercana, una cancha de baloncesto. Un poco m&aacute;s de cerca: tres mesas con distintos manteles decorados con motivos florales, varias guirnaldas, una estaci&oacute;n casi profesional de preparaci&oacute;n de perritos calientes, tres tartas, cada una al gusto de su cumplea&ntilde;ero, y un altavoz esparciendo cumbia a un volumen aceptable y agradable.
    </p><p class="article-text">
        Llega la hora de soplar las velas y los cumplea&ntilde;eros se colocan delante de sus tartas, dispuestos a soplarlas. Sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase los rodean y se preparan para cantar el cumplea&ntilde;os feliz. Una segunda fila de madres, padres y otros familiares levanta sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles casi al mismo tiempo. Los ni&ntilde;os soplan las velas, comienzan los primeros aplausos tras el c&aacute;ntico cuando, de repente, alguien exclama: &ldquo;&iexcl;No! Repetidlo, por favor, que no le he dado a grabar&rdquo;. Las velas vuelven a encenderse. Los ni&ntilde;os se recolocan. Se canta otra vez. Los homenajeados vuelven a soplar. El cumplea&ntilde;os ocurre por segunda vez para que pueda existir la primera.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene algo c&oacute;mico, incluso entra&ntilde;able, y dice mucho de nosotros. No solo porque hagamos muchas m&aacute;s fotograf&iacute;as, en general, sino porque cada vez nos cuesta m&aacute;s aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido. O, peor todav&iacute;a, como si ninguno de los m&aacute;s de doce adultos alrededor pudiera pasarte su v&iacute;deo o su foto por WhatsApp. Hab&iacute;a que tener el propio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe un momento si nadie lo fotograf&iacute;a? &iquest;Si nadie lo publica? La respuesta es evidente: claro que s&iacute;, pero nuestro comportamiento cotidiano parece decir otra cosa. Repetimos el soplido de las velas porque la c&aacute;mara no estaba grabando. Buscamos el &aacute;ngulo perfecto antes que el acontecimiento. A veces incluso interrumpimos la experiencia para asegurarnos de que, m&aacute;s adelante, podremos demostrar que estuvimos all&iacute;. Piensa en los conciertos a los que has ido, en ese <em>spot</em> tan<em> instagrameable</em> en tus vacaciones o en la puesta de sol alrededor de la cual se congregan decenas de personas haciendo exactamente la misma fotograf&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez nos cuesta más aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez vivimos m&aacute;s pendientes de que la vida pueda ordenarse despu&eacute;s en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rinc&oacute;n desde el que mejor se ve el concierto o el banco desde el que la foto quedar&aacute; mejor encuadrada. El relato empieza a condicionar la experiencia antes incluso de que esta tenga lugar.
    </p><p class="article-text">
        La infancia es, probablemente, el territorio donde esa l&oacute;gica se manifiesta con m&aacute;s claridad. Antes incluso de que nazca un beb&eacute;, se empieza a producir archivo: la prueba de embarazo, la primera ecograf&iacute;a, el v&iacute;deo en el que se comunica la noticia a los abuelos. &Uacute;ltimamente, las redes est&aacute;n llenas de v&iacute;deos de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiestas de </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal</em></a> en las que se pincha un globo y se descubre el g&eacute;nero del beb&eacute;: azul si es ni&ntilde;o, rosa si es ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la evoluci&oacute;n de los ec&oacute;grafos, por ejemplo. Las ecograf&iacute;as 3D y 4D no nacen de una necesidad m&eacute;dica: los ec&oacute;grafos convencionales ya cumplen esa funci&oacute;n en la inmensa mayor&iacute;a de los casos. Estas versiones existen, sobre todo, para ofrecer una experiencia emocional: permiten distinguir un rostro que todav&iacute;a pertenece al futuro. &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros el deseo de ver con nitidez la cara de alguien que a&uacute;n no ha nacido? &iquest;No nos hace cierta ilusi&oacute;n la sorpresa en el momento del nacimiento? Despu&eacute;s llegar&aacute;n el primer ba&ntilde;o, el primer diente, el primer dibujo, el primer cumplea&ntilde;os, el primer d&iacute;a de colegio. Vivimos rodeados de primeros momentos y cada uno reclama su fotograf&iacute;a, su v&iacute;deo, su carpeta, su copia de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca una generaci&oacute;n hab&iacute;a producido <a href="https://www.eldiario.es/nidos/facebook-adultos-familias-redes-sociales_1_12108293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un archivo tan exhaustivo de la infancia</a>. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltraci&oacute;n de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos, de construir nuestra propia identidad. Vivimos en una cultura obsesionada con narrarse a s&iacute; misma. Las marcas ya no venden productos: cuentan historias. Los pol&iacute;ticos hablan continuamente del relato y nosotros tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca una generación había producido un archivo tan exhaustivo de la infancia. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltración de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; por eso que fotografiamos los cumplea&ntilde;os y no un martes cualquiera? &iquest;Por eso guardamos el primer dibujo, pero no los doscientos siguientes? Filmamos el primer chapuz&oacute;n del verano, pero no la tarde cualquiera en la que una criatura pasa dos horas invent&aacute;ndose un mundo con cuatro palos y una manta. No archivamos la vida, sino aquello que encaja en una narraci&oacute;n que nos satisfaga. Una narraci&oacute;n necesita un principio, un conflicto, momentos decisivos y un desenlace.<strong> </strong>La vida, en realidad, est&aacute; hecha de repeticiones; de martes cualesquiera, de conversaciones que olvidamos, de tardes que parec&iacute;an iguales y que solo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s comprendemos que significaron algo. Quiz&aacute; por eso fotografiamos los hitos: porque son los &uacute;nicos momentos que parecen dejarse convertir f&aacute;cilmente en un relato.
    </p><p class="article-text">
        Esa obsesi&oacute;n por convertir la vida en archivo me acompa&ntilde;&oacute; durante d&iacute;as. Volv&iacute; a encontrarla, de otra manera, leyendo <a href="https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de Hoy, 2026), la novela de la escritora y editora Carlota Visier, en la que Irasema, una ni&ntilde;a nacida en Cuenca en los a&ntilde;os noventa, descubre que su infancia hab&iacute;a empezado a escribirse mucho antes de que ella misma pudiera contarla. No porque hubiera una cantidad ingente, casi obscena, de fotograf&iacute;as o recuerdos, sino porque alguien &mdash;su madre&mdash; hab&iacute;a decidido qu&eacute; conservar, qu&eacute; ordenar y qu&eacute; merec&iacute;a formar parte de la historia familiar. Al fin y al cabo, un archivo nunca es inocente: tambi&eacute;n es una forma de editar una vida. Para muestra, un bot&oacute;n del texto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Objeto N&ordm;. 001: Cuaderno de vida titulado &ldquo;Proyecto Irasema Alcalde Mu&ntilde;oz&rdquo; hecho por la madre. Cuaderno de tapa dura que incluye textos de los primeros sonidos, construcciones sint&aacute;cticas, pasos y experiencias de la ni&ntilde;a Irasema a lo largo de sus primeros diez a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se observan recortes de revistas y documentos m&eacute;dicos, entre otros&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La madre de Irasema en <em>Hija &uacute;nica</em> no solo retrataba a su hija: tambi&eacute;n hac&iacute;a fotograf&iacute;as de los ni&ntilde;os que celebraban sus cumplea&ntilde;os en el negocio familiar, un <em>Party Fan</em> &mdash;una sala de juegos infantiles con piscina de bolas donde se celebraban muchos de los eventos de la infancia de la ni&ntilde;a y sus coet&aacute;neos&mdash;. Ese podr&iacute;a ser un extremo, pero no era lo normal. Generalmente, los recuerdos de nuestras familias caben en unos cuantos &aacute;lbumes de fotos. Las im&aacute;genes se eleg&iacute;an antes de ser tomadas, pasaban por un proceso de revelado, se sujetaban a las p&aacute;ginas de unos &aacute;lbumes que se abr&iacute;an una y otra vez cuando ven&iacute;an visitas o cuando alguien quer&iacute;a recordar un viaje. Alrededor del &aacute;lbum se amontonaban las an&eacute;cdotas y las historias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá el problema no sea que hagamos demasiadas fotografías. No hacemos una foto para recordar mañana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de madres y padres tenemos, ahora, decenas de miles de fotograf&iacute;as repartidas entre tel&eacute;fonos m&oacute;viles, discos duros y nubes digitales. &iquest;Cu&aacute;ntas volvemos a mirar? &iquest;Qui&eacute;n abre hoy la carpeta de fotos de 2019? &iquest;Qui&eacute;n recorre las siete mil fotograf&iacute;as de unas vacaciones? Nunca hab&iacute;amos almacenado tanto y, sin embargo, nunca hab&iacute;amos dejado tantos relatos para m&aacute;s adelante. El &aacute;lbum de fotos ya era un relato. La nube, la galer&iacute;a de fotos o el disco duro son la promesa de un relato futuro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el problema no sea que hagamos demasiadas fotograf&iacute;as. No hacemos una foto para recordar ma&ntilde;ana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido. Quiz&aacute; el problema sea que hemos empezado a conceder m&aacute;s realidad a aquello que puede convertirse en un recuerdo o una historia. Y me pregunto si esa segunda fila de madres y padres, tel&eacute;fonos en alto, no estaba intentando conservar un cumplea&ntilde;os, sino asegurarse de que el cumplea&ntilde;os hab&iacute;a existido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Padres,Madres,Fotografía,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13378659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a847acd-0c82-4fe4-9f9f-9afd0c0df6bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x986y620.jpg" width="1200" height="675" alt="Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Los niños necesitan aburrirse” y otras cuatro claves de Patricia Sousa para unas vacaciones escolares saludables y realistas</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar”
</p></div><p class="article-text">
        Las vacaciones de verano llegan para alivio de los ni&ntilde;os, ya agotados a estas alturas de curso, y estr&eacute;s de algunos padres que se enfrentan a un desaf&iacute;o log&iacute;stico. &iquest;C&oacute;mo compatibilizar el trabajo con el cuidado de los peque&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa angustia nos la transmiten las familias continuamente, cada verano: &iquest;qu&eacute; voy a hacer ahora despu&eacute;s de estar todo el curso perfectamente cuadrado con las extraescolares, con los horarios ampliados, con nuestro trabajo y ahora es volver a configurar el puzle?&rdquo;, reconoce Patricia Sousa, educadora y coordinadora de la red de escuelas infantiles <a href="https://kidsco.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kidsco</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los mayores errores es que esa angustia les lleva a intentar cubrir los horarios de los ni&ntilde;os, es decir, a intentar ocuparlos en el horario laboral&rdquo;, se&ntilde;ala Sousa, que destaca que esa necesidad log&iacute;stica puede llevarnos a olvidar que los ni&ntilde;os han terminado una etapa de gran desgaste psicol&oacute;gico y f&iacute;sico, y necesitan descansar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para los ni&ntilde;os ese tiempo son vacaciones, y las necesitan, pero muchas veces se opta por prolongar el mismo ritmo que llevaban cuando iban al colegio&rdquo;, asegura la educadora infantil, que advierte de que enlazar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos urbanos</a> significa correr el riesgo de que los peque&ntilde;os lleguen exhaustos a septiembre.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de la flexibilidad</h2><p class="article-text">
        Por eso, la primera recomendaci&oacute;n de la experta para planificar una conciliaci&oacute;n saludable es apostar por la flexibilidad: &ldquo;Debemos buscar actividades que sean menos r&iacute;gidas y que les permitan tener un ritmo mucho m&aacute;s calmado que el que han tenido durante el curso escolar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la segunda recomendaci&oacute;n de Sousa pasa por abrir el abanico de posibilidades: &ldquo;Hay bastantes opciones, no solo est&aacute;n los campamentos urbanos, tambi&eacute;n hay otro tipo de recursos&rdquo;, comenta la educadora, que sugiere explorar las opciones deportivas, de asociaciones de vecinos, en la naturaleza o la organizaci&oacute;n de turnos entre familiares y amigos, incluso, si es posible, la contrataci&oacute;n de monitores entre varias familias.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las recomendaciones es apostar por la organizaci&oacute;n, dentro de la flexibilidad. &ldquo;Tenemos que jugar con los ni&ntilde;os y la incertidumbre, que ellos tengan una planificaci&oacute;n con la que sepan y puedan adelantarse y hacer las preguntas que tengan que hacer a sus padres, porque no es como los adultos, que sabemos d&oacute;nde vamos a estar, y eso les puede crear angustia&rdquo;, explica Sousa, que apuesta por informarlos a trav&eacute;s de diferentes herramientas, como un calendario visual, en funci&oacute;n de la edad y explicar en qu&eacute; va a consistir cada actividad.  
    </p><h2 class="article-text">Que no falte el aburrimiento </h2><p class="article-text">
        Otro punto que destaca la experta es la necesidad de permitir que los ni&ntilde;os se aburran en medio de una sociedad que no deja el menor atisbo a la improductividad. &ldquo;Los ni&ntilde;os necesitan aburrirse para que nazca en ellos su creatividad, sus ganas de investigar, sus ganas de experimentar&rdquo;, reivindica Sousa, que propone observar lo que pasa cuando no hay actividades dirigidas ni se utiliza el &ldquo;recurso f&aacute;cil&rdquo; de las pantallas&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensamos que lo mejor es darles actividades y cosas materiales, juegos de &uacute;ltima generaci&oacute;n, pero a veces, un objeto tan simple como una caja de cart&oacute;n desarrolla m&aacute;s su imaginaci&oacute;n que el juguete m&aacute;s caro&rdquo;, defiende la educadora, que expone el ejemplo de su hijo, que descubri&oacute; su pasi&oacute;n por la magia en una tarde aburrida. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la experta subraya que la conciliaci&oacute;n no solo consiste en d&oacute;nde est&aacute;n los hijos mientras los padres trabajan, sino en qu&eacute; hacer juntos. &ldquo;No sirve de nada estar toda la tarde con nuestro hijo si estamos pendientes del tel&eacute;fono o de llamadas de trabajo&rdquo;, afirma Sousa tajante. &ldquo;No es la cantidad, es la calidad del tiempo que les dedicamos&rdquo;, recuerda la educadora, que cree que es preferible dedicarles dos horas de atenci&oacute;n plena que pasar toda la tarde f&iacute;sicamente juntos pero mentalmente ausentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13378659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 09:38:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a847acd-0c82-4fe4-9f9f-9afd0c0df6bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x986y620.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Conciliación,Educación,Verano,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Algunos niños y niñas ven la playa por primera vez”: la realidad del acogimiento familiar en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-ninas-ven-playa-primera-vez-realidad-acogimiento-familiar-verano_1_13377475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eef684bb-ac75-4a80-93c2-b2f4d727fdc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1066y510.jpg" width="1200" height="675" alt="“Algunos niños y niñas ven la playa por primera vez”: la realidad del acogimiento familiar en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los programas de vacaciones en familia permiten a menores tutelados salir de sus centros en las vacaciones escolares y compartir unos días con familias acogedoras. También sirven para dar a conocer a nivel social esta modalidad de protección a la infancia</p><p class="subtitle">Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no han visto nunca la playa, la arena o el agua del mar. Programas como estos les permiten salir de sus centros en verano para ver la vida que hay fuera, cosas tan simples como tomarse un helado o ba&ntilde;arse en la playa&rdquo;. In&eacute;s Montoro es una joven maestra de educaci&oacute;n infantil que, cuando era peque&ntilde;a, vivi&oacute; en un centro de menores y fue acogida por una familia con la que despu&eacute;s se qued&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia personal con los programas de acogimiento familiar en verano fue ambivalente: sali&oacute; cuatro veranos con cuatro familias diferentes, y solamente la &uacute;ltima ocasi&oacute;n fue positiva. Aun as&iacute;, valora mucho este tipo de iniciativas: &ldquo;Si se organizan bien, pueden ser una experiencia muy bonita en la que se puede dar un intercambio entre ni&ntilde;os y familias&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        El acogimiento es una medida de protecci&oacute;n a la infancia, que se aplica a menores que, por diferentes motivos, no pueden permanecer con sus familias de origen. Puede ser residencial &ndash;en un centro de menores&ndash; o familiar, y en este &uacute;ltimo caso hay diferentes tipolog&iacute;as: de urgencia, permanente o temporal. Dentro de este &uacute;ltimo tipo existen programas espec&iacute;ficos que se aplican en vacaciones o fines de semana, dando la oportunidad a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de salir de sus centros y de convivir con familias en periodos cortos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todas las recomendaciones nacionales e internacionales, tanto de organismos p&uacute;blicos como de asociaciones especializadas, recomiendan que prevalezca el acogimiento familiar frente al residencial, los datos dicen lo contrario: con <a href="https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/boletines_estadisticos/BoletinProteccion2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del Ministerio de Juventud e Infancia de 2024, Espa&ntilde;a atend&iacute;a a 55.010 ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, un 5,8% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior. De ellas y ellos, 36.463 se encontraban en alguna modalidad de acogimiento. 19.977 residenciales, en centros de menores. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, se han puesto en marcha diferentes programas que buscan que, al menos en verano &ndash;o en otras vacaciones, puentes o fines de semana&ndash; esos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan salir de sus centros de menores. Su gesti&oacute;n depende de las diferentes comunidades aut&oacute;nomas, que tienen transferidas las competencias. De ah&iacute; que su implantaci&oacute;n sea desigual: mientras comunidades como Madrid o Andaluc&iacute;a tienen este tipo de programas muy asentados, en otras como Galicia existen m&aacute;s trabas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños que llevan muchos años institucionalizados pueden tener miedo a irse con una familia, al final son personas desconocidas. Así que este tipo de experiencias les permiten atreverse a conocer a una familia y sentirse únicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adriana de la Osa</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Foco en la infancia</h2><p class="article-text">
        Carlos Chana es el responsable de J&oacute;venes e Infancia en Cruz Roja Espa&ntilde;ola, entidad que colabora con el sistema de acogimiento familiar desde hace cuatro d&eacute;cadas. Para &eacute;l, los programas vacacionales son experiencias que &ldquo;pueden ser valiosas cuando se construyen desde las necesidades del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente, con preparaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento profesional y recursos suficientes&rdquo;, explica el portavoz. Tambi&eacute;n cree que se trata de medidas que ayudan a difundir socialmente el acogimiento familiar:<strong> </strong>&ldquo;Pueden ayudar a visibilizar la parentalidad social como una expresi&oacute;n de compromiso colectivo con la infancia, contribuyendo a fortalecer una cultura de cuidado, solidaridad, corresponsabilidad y cuidados comunitarios&rdquo;. Chana invita a poner el foco en las necesidades de los menores: &ldquo;Su sentido principal debe estar siempre en ofrecer experiencias familiares seguras, protectoras y emocionalmente cuidadas, integradas en el sistema p&uacute;blico de protecci&oacute;n y orientadas al inter&eacute;s superior de cada ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF), su presidenta Adriana de la Osa tambi&eacute;n valora positivamente estos programas. &ldquo;Tienen una doble funci&oacute;n: dan a conocer la realidad del acogimiento familiar a las familias que se animan y a todo su entorno, y permiten a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as salir de los centros de menores en verano, teniendo una experiencia en una familia normalizada&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n ella invita a centrarse en las necesidades de la infancia: &ldquo;Los ni&ntilde;os que llevan muchos a&ntilde;os institucionalizados pueden tener miedo a irse con una familia, al final son personas desconocidas. As&iacute; que este tipo de experiencias les permiten atreverse a conocer a una familia y sentirse &uacute;nicos&rdquo;, reflexiona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La familia de Vicente Molina, con su marido y sus dos hijos adoptivos, esperando la llegada de la niña que tienen acogida."
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            <span class="title">
                La familia de Vicente Molina, con su marido y sus dos hijos adoptivos, esperando la llegada de la niña que tienen acogida.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Adriana tambi&eacute;n tiene una experiencia personal con esta modalidad de acogimiento, con la que ejemplifica la importancia de que el menor se sienta &ldquo;&uacute;nico&rdquo;: &ldquo;En el verano de 2021, tras muchos a&ntilde;os siendo voluntaria en un centro de menores, me llev&eacute; a uno de los ni&ntilde;os de vacaciones conmigo y con mi hijo. Recuerdo la primera vez que fui con &eacute;l al supermercado y le pregunt&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a desayunar. No supo elegir, me contest&oacute; que lo mismo que mi hijo, y es porque era la primera vez que alguien le preguntaba a &eacute;l directamente qu&eacute; le gustaba&rdquo;. Adriana recuerda aquel verano como una experiencia &ldquo;maravillosa&rdquo;: &ldquo;Mi hijo Mart&iacute;n ten&iacute;a 15 a&ntilde;os y Aitor [el ni&ntilde;o al que acogieron] ten&iacute;a 12. Se pasaron todo el verano como cualquier adolescente: jugando a la Play, saliendo en bici, jugando al baloncesto...&rdquo;. A d&iacute;a de hoy, Aitor vive con ellos en acogimiento permanente.
    </p><p class="article-text">
        En la familia de Vicente Molina conviven dos pap&aacute;s, dos hijos adoptados y ahora tambi&eacute;n una ni&ntilde;a peque&ntilde;a en acogimiento temporal. Molina, que adem&aacute;s de padre es t&eacute;cnico de menores, reconoce que la experiencia de acoger cambi&oacute; su percepci&oacute;n sobre este tipo de medidas. &ldquo;Antes de tener a la ni&ntilde;a en acogimiento temporal, yo pensaba que las medidas temporales pod&iacute;an tener consecuencias contraproducentes, ya que se le estaba otorgando la posibilidad de vivir en familia los meses de verano a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que luego se pod&iacute;a quedar m&aacute;s roto en el momento de volver al centro. Me parec&iacute;a un tortazo de realidad&rdquo;, reconoce. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes de tener a la niña en acogimiento temporal yo pensaba que las medidas temporales podían tener consecuencias contraproducentes, que luego los niños y niñas se podían quedar más rotos en el momento de volver al centro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vicente Molina</span>
                                        <span>—</span> padre de familia de acogida y técnico de menores
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la experiencia actual le ha hecho cambiar de opini&oacute;n: &ldquo;Creo que esto es algo que muchas familias que se plantean el acogimiento o la adopci&oacute;n deben saber, ya que les puede hacer cambiar su postura, como nos pas&oacute; a nosotros. Al salir del centro, estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tienen la oportunidad de entrar en un c&iacute;rculo social en el que alguien pueda conocerlos, comprender su historia y conectar con ellos y ellas. Profesores, pediatras, familiares o cualquier otro adulto que, de otro modo, probablemente nunca llegar&iacute;a a cruzarse en su camino. En muchos casos, el desconocimiento sobre el acogimiento familiar hace que muchas personas nunca lleguen a plantearse esta posibilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Molina lo ejemplifica con la ni&ntilde;a que est&aacute; esta temporada en su casa: &ldquo;Ella no solo est&aacute; viviendo con nosotros, sino que le estamos abriendo un c&iacute;rculo social. &rdquo;Incluso cuando el acogimiento es solo temporal, sacarlos del centro les brinda la oportunidad de ser vistos, comprendidos y de despertar una sensibilidad que puede transformar su futuro y el de otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&ldquo;. Seg&uacute;n el t&eacute;cnico de menores, sin este tipo de medidas las posibilidades de que los menores salgan de los centros son escasas: &rdquo;Desgraciadamente, siguen faltando familias, y un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a de cinco o seis a&ntilde;os en acogimiento residencial tiene muy pocas posibilidades de acabar en una casa&ldquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s medidas de apoyo </h2><p class="article-text">
        Ante las altas cifras de menores que viven en centros, colectivos y familias reclaman medidas de apoyo integral a este tipo de programas. &ldquo;Cualquier modalidad temporal, vacacional o de respiro debe estar planificada, acompa&ntilde;ada y evaluada, garantizando que cada experiencia sea coherente con la historia, los v&iacute;nculos, los tiempos y el proyecto de protecci&oacute;n de cada ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente&rdquo;, reclaman desde Cruz Roja. Su portavoz Carlos Chana sostiene que, para su entidad, &ldquo;el acogimiento familiar no es solo una respuesta individual de una familia, sino una medida de protecci&oacute;n que debe sostenerse desde una red profesional, comunitaria e institucional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ASEAF tambi&eacute;n reivindican desde hace a&ntilde;os m&aacute;s apoyos p&uacute;blicos para los sistemas de acogida. En su caso, se centran en una serie de medidas concretas que facilitar&iacute;an mucho la experiencia, tanto para las familias como, sobre todo, para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. As&iacute; lo explica su presidenta, Adriana de la Osa: &ldquo;Todos los programas de acogimiento familiar deber&iacute;an contar con un apoyo integral y continuado, con disponibilidad 24/7. Con ello me refiero a poder llamar a cualquier hora a los t&eacute;cnicos, tanto psic&oacute;logos especializados en trauma como a los educadores de referencia en los centros, si surge cualquier tipo de problema con el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;, sostiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo la primera vez que fui con Aitor al supermercado y le pregunté qué quería desayunar. No supo elegir, me contestó que lo mismo que mi hijo. Era la primera vez que alguien le preguntaba a él directamente qué le gustaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adriana de la Osa</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la ASEAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De la Osa recuerda un caso en el que el acompa&ntilde;amiento se hizo bien y eso marc&oacute; la diferencia: &ldquo;Una vez, una ni&ntilde;a peque&ntilde;a en acogimiento familiar se despert&oacute; de madrugada gritando y pegando botes; la familia hizo lo que pudo pero, no lograban calmarla. Por suerte ten&iacute;an el tel&eacute;fono de su educadora en el centro, la llamaron, le pasaron a la ni&ntilde;a y en cuesti&oacute;n de minutos se calm&oacute;. Nunca supe lo que le hab&iacute;a pasado, pero est&aacute; claro que su educadora la conoc&iacute;a y supo dar con la tecla para tranquilizarla&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Rebeca Pereira es madre de acogida. En su casa viven actualmente seis ni&ntilde;as: tres hijas biol&oacute;gicas y tres en acogida, de las cuales dos est&aacute;n con ella de manera permanente y una en fines de semana y vacaciones. En su caso es &ldquo;evidente&rdquo; que se necesitan m&aacute;s ayudas. &ldquo;Hago todo lo que puedo, pero tengo mis limitaciones, porque al final son seis&rdquo;. Aun as&iacute;, Rebeca est&aacute; contenta con el acogimiento vacacional de la adolescente, que es la hermana mayor de las ni&ntilde;as que tiene en acogida. &ldquo;Tiene 16 a&ntilde;os y est&aacute; asustada, porque se acercan los 18 y no sabe qu&eacute; va a ser de su vida. As&iacute; que este tipo de acogimiento temporal le da una base: sabe que, si no le ofrecen otro recurso, no se va a quedar en la calle, se quedar&aacute; conmigo&rdquo;, explica Rebeca. Ella recomienda no tener prejuicios para acoger a adolescentes: &ldquo;A mucha gente le puede echar para atr&aacute;s, pero es una experiencia muy bonita. Ella est&aacute; encantada de estar en casa con sus hermanas, ha aprobado todo y ha empezado a trabajar&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Para In&eacute;s Montoro, la joven que fue una ni&ntilde;a con cuatro familias de acogida en verano, tambi&eacute;n se necesitan m&aacute;s recursos &ldquo;en todas las medidas de protecci&oacute;n a la infancia&rdquo;. En concreto ella pone el foco en la necesidad de acompa&ntilde;ar la adaptaci&oacute;n. &ldquo;No puede ser que una familia te acoja y ya est&aacute;, sino que deber&iacute;a haber un programa de adaptaci&oacute;n.<strong> </strong>Para un ni&ntilde;o puede ser chocante irse a una familia sin conocerles de nada. Mientras que si te vas conociendo poco a poco, sales un fin de semana, luego unos d&iacute;as, quiz&aacute;s la cosa funciona. Y si todas las partes est&aacute;n c&oacute;modas, ese acogimiento familiar podr&iacute;a terminar convirti&eacute;ndose en un acogimiento familiar permanente&rdquo;, reflexiona In&eacute;s, que a d&iacute;a de hoy vive con la &uacute;ltima familia de acogida que tuvo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-ninas-ven-playa-primera-vez-realidad-acogimiento-familiar-verano_1_13377475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Familias de acogida,familias,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: "No debería implicar renunciar a su propio bienestar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f57614c-f49c-44d8-9eb3-cee38c72f247_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147365.jpg" width="4897" height="2754" alt="Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: &quot;No debería implicar renunciar a su propio bienestar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien el cuidado abuelos-nietos tiene muchos beneficios para ambos, el nivel de compromiso que en ocasiones se exige puede pasar factura</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario” </p></div><p class="article-text">
        Ser abuelo es un rol especial en la vida de un ni&ntilde;o. Y que los abuelos cuiden de sus nietos es algo positivo para ambos. Para muchos de ellos, pasar tiempo con sus nietos es una actividad tremendamente placentera y una fuente de energ&iacute;a y juventud. Adem&aacute;s, cuidarlos es una excelente manera de establecer y fortalecer un v&iacute;nculo saludable. Sin embargo, cuando este cuidado se vuelve cada vez m&aacute;s frecuente y lleva impl&iacute;cito una carga de responsabilidad excesiva, puede resultar agotador y fatigoso para los abuelos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya hace unos a&ntilde;os que la Sociedad Espa&ntilde;ola de Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a (<a href="https://www.segg.es/institucional/2013/07/26/la-segg-recomienda-prudencia-a-la-hora-de-sobrecargar-a-los-abuelos-en-el-cuidado-de-los-nietos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEGG</a>) recomendaba prudencia a la hora de sobrecargar a los abuelos en el cuidado de los nietos, algo com&uacute;n sobre todo <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13367349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en periodo de vacaciones</a>, cuando los colegios ya han cerrado y las jornadas laborales de los padres contin&uacute;an. Los abuelos han asumido un importante papel en la organizaci&oacute;n y funcionamiento de los hogares en el cuidado de sus nietos, pero en 2020 la SEGG ya advert&iacute;a que la mitad de los abuelos espa&ntilde;oles cuidaban a sus nietos casi todos los d&iacute;as, con una dedicaci&oacute;n de unas cinco o seis horas de media cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Los abuelos suelen ser una figura muy importante para muchas familias. El problema aparece cuando su ayuda deja de ser una opci&oacute;n elegida y pasa a ser una imposici&oacute;n diaria&rdquo;, advierte <a href="https://www.centrotap.es/sh_team/monica-alvarez-jimenez/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica &Aacute;lvarez Jim&eacute;nez</a>, psicopedagoga y maestra en Centro TAP. 
    </p><h2 class="article-text">Motivos por los que no sobrecargar a los abuelos</h2><p class="article-text">
        Cuando los abuelos sienten la necesidad de asumir la responsabilidad, total o parcial, del cuidado de sus nietos, entran en juego numerosos factores de estr&eacute;s. Este aumento de responsabilidad puede provocar agotamiento en los abuelos. &ldquo;Pueden aparecer s&iacute;ntomas de cansancio f&iacute;sico y emocional, estr&eacute;s, sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de libertad o, incluso, culpa por desear tener m&aacute;s tiempo para ellos mismos&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Porque no es lo mismo pasar un fin de semana juntos de vez en cuando, una tarde de juegos, ir de vacaciones por puro placer o charlar por tel&eacute;fono un rato, que cuando recae casi toda la responsabilidad del cuidado en ellos. En lugar de tener m&aacute;s tiempo libre para ellos o la posibilidad de viajar, vuelven a asumir el compromiso y, en algunos, la obligatoriedad del mantenimiento diario del hogar, los horarios, las comidas, las tareas e, incluso, del ocio. 
    </p><p class="article-text">
        Este ritmo puede llevar a muchas personas mayores a sentirse como lo que se denomina el s&iacute;ndrome de los abuelos &lsquo;esclavos&rsquo;. No es un diagn&oacute;stico formal pero s&iacute; algo que se ve como la obligatoriedad de cuidar de los nietos. Si bien este cuidado tiene muchos beneficios para ambos, tambi&eacute;n conlleva a la vez el agotamiento de educar a un ni&ntilde;o, de tener que estar pendiente, lo que muchas veces lleva a cierta sensaci&oacute;n de agobio, explotaci&oacute;n y agotamiento.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de saber decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Todo ello puede acabar por provocar frustraci&oacute;n, &ldquo;porque sienten que han vuelto a asumir un rol de crianza que ya hab&iacute;an terminado. No debemos olvidar que ellos tambi&eacute;n tienen sus propias necesidades y proyectos, problemas de salud o simplemente el deseo de disfrutar de esta etapa de su vida con tranquilidad. Ser abuelo no deber&iacute;a implicar renunciar a su propio bienestar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces los abuelos han sido educados en el sacrificio y en la percepci&oacute;n de que la familia es lo primero. &ldquo;Esto puede influir a la hora de expresar que est&aacute;n cansados, porque implica decir &lsquo;no&rsquo; y eso, en su percepci&oacute;n, equivale a dejar de ser buenos padres o abuelos, cuando poner l&iacute;mites tambi&eacute;n es una forma de cuidar la relaci&oacute;n familiar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, a veces cuesta poner l&iacute;mites tambi&eacute;n, porque detr&aacute;s &ldquo;hay mucho miedo a generar conflictos, que los hijos se sientan abandonados o a no poder ayudar. No olvidemos que muchas familias viven con una gran presi&oacute;n el poder conciliar una vida laboral exigente con la crianza&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo redistribuir el cuidado para que los abuelos disfruten de sus nietos</h2><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez, el primer paso para llegar a un equilibrio en este cuidado es &ldquo;poder hablar del tema con naturalidad sin dar por hecho que ellos siempre estar&aacute;n disponibles. Preguntar en lugar de asumir puede marcar la diferencia&rdquo;. Otro punto clave es repartir las responsabilidades, &ldquo;por ejemplo, reorganizar horarios, alternarse entre diferentes miembros de la familia, apoyarse en campamentos, actividades u otras redes de apoyo, en lugar de que todo recaiga sobre una sola persona&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Esto es importante porque la relaci&oacute;n entre abuelos y nietos &ldquo;solo es enriquecedora cuando hay espacio para el disfrute: elegir una tarde de juegos, un paseo, una conversaci&oacute;n o una comida tranquila hacen que se haga desde la elecci&oacute;n, no desde la obligaci&oacute;n, y es cuando aparece el placer de compartir tiempo juntos&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Es importante no dar nada por sentado, as&iacute; como dejar de pensar que los abuelos siempre est&aacute;n disponibles. &ldquo;Ellos tambi&eacute;n se cansan&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez. Si tenemos en cuenta todo esto, podremos crear un v&iacute;nculo saludable. Para la especialista, es particularmente importante &ldquo;parar un momento y preguntarnos c&oacute;mo est&aacute;n ellos, c&oacute;mo se sienten y si la organizaci&oacute;n familiar sigue siendo justa para todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es clave &ldquo;agradecer su ayuda con cari&ntilde;o y buscar alternativas cuando la carga es demasiado grande&rdquo;, aconseja &Aacute;lvarez. Porque hay algo mejor que cuidar constantemente de los nietos, y es hacerlo sin la responsabilidad y la obligatoriedad a&ntilde;adida de cuidarlos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de dejar de contar con los abuelos, sino de proteger ese v&iacute;nculo. Porque cuando un abuelo puede elegir pasar tiempo con ellos desde el disfrute, el juego y el cari&ntilde;o, sin sentirse desbordado, toda la familia sale ganando. Cuidar de quienes tanto nos han cuidado es tambi&eacute;n una forma de ense&ntilde;ar a nuestros hijos el valor del respeto, la gratitud y el amor&rdquo;, concluye &Aacute;lvarez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 14:11:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: "No debería implicar renunciar a su propio bienestar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Abuelos,Educación,Niños,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/746a9e71-0d40-4d67-9e65-1543e443ccb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2872y1656.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Amaya Prado explica por qué este vínculo familiar se convierte en un referente emocional e incluso en un factor protector para niños o adolescentes</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral” </p></div><p class="article-text">
        En un sistema de crianza en el que los padres suelen llevar el peso de las normas y los abuelos son el contrapunto indulgente, la de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la t&iacute;a</a> es una figura con gran peso aunque a menudo subestimada. Para muchos ni&ntilde;os y adolescentes la hermana de su mam&aacute; o pap&aacute; puede convertirse en un referente &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las t&iacute;as tienen un lugar muy cercano y especial dentro de la familia porque, al igual que los abuelos, combinan cercan&iacute;a afectiva y menor carga educativa y est&aacute;n m&aacute;s cerca de la edad de los padres&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia, para quien este tipo de relaci&oacute;n ocupa un espacio privilegiado en la jerarqu&iacute;a familiar. &ldquo;Una t&iacute;a puede tener un rol m&aacute;s relajado de escucha activa y disfrutar compartiendo, adem&aacute;s las t&iacute;as pueden ser ese puente en situaciones de conflicto entre los hermanos y sobrinos equilibrando ambas partes&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los pilares de este v&iacute;nculo, m&aacute;s relajado que el de los padres, es la ausencia de miedo a las consecuencias inmediatas, aclara Prado: &ldquo;La t&iacute;a no se va a convertir en una aliada contra los padres, pero s&iacute; en una mediaci&oacute;n, un equilibrio, una escucha activa cercana que complemente la labor de sus padres, muchas veces diciendo lo mismo, pero aceptado mejor&rdquo;. Esa forma de apoyo y validaci&oacute;n hacia el sobrino o sobrina convierten a la t&iacute;a en lo que la psic&oacute;loga define como &ldquo;una figura importante de apego complementario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de escucha</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden generar conversaciones m&aacute;s tranquilas y espont&aacute;neas, donde el ni&ntilde;o se sienta m&aacute;s escuchado y con una sensaci&oacute;n de m&aacute;s disponibilidad&rdquo;, afirma Prado, que cree que esta accesibilidad permite que el ni&ntilde;o o joven perciba una atenci&oacute;n m&aacute;s plena, a veces dif&iacute;cil de encontrar en el d&iacute;a a d&iacute;a familiar.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas investigaciones sobre apego nos muestran c&oacute;mo una red de adultos significativos es muy beneficiosa en el desarrollo emocional infantil. Antiguamente educaba la tribu y esto indica que los ni&ntilde;os cuando cuentan con otros adultos estables adem&aacute;s de sus padres, se enriquecen mucho de esa seguridad, afecto y modelos diferentes&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Tener una t&iacute;a o alg&uacute;n adulto significativo de referencia que crea en ellos, por ejemplo, aumenta su sensaci&oacute;n de pertenencia y autoestima, dot&aacute;ndolos de recursos emocionales adicionales&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Esta influencia se vuelve especialmente importante en la adolescencia, cuando el di&aacute;logo con los padres se vuelve tenso y, como apunta la psic&oacute;loga, &ldquo;pasa a ser un factor protector frente a problemas de salud mental, aislamiento o conductas de riesgo y sobre todo ante problemas puntuales&rdquo;. En palabras de Prado es una figura que puede ofrecer coherencia, afecto y disponibilidad cuando el joven lo puede necesitar m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Para obtener una relaci&oacute;n realmente valiosa, la psic&oacute;loga identifica varios elementos esenciales: la continuidad, la disponibilidad y, sobre todo, la validaci&oacute;n incondicional, &ldquo;sentirse querido por lo que uno es, sin tener que demostrar continuamente su val&iacute;a&rdquo;. Adem&aacute;s, apunta que una buena t&iacute;a ofrece apoyo y afecto desde el respeto absoluto al papel de los padres y sin competir con su autoridad. &ldquo;Tener una t&iacute;a en tu vida es un gran regalo y anclaje emocional&rdquo;, Prado.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 08:09:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familia,Psicología,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta en sueño explica por qué no debemos forzar los horarios de los niños en verano: “Olvidamos sus necesidades”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-sueno-explica-no-debemos-forzar-horarios-ninos-verano-olvidamos-necesidades-xp_1_13358480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11903463-cc14-42d5-addb-6132a629e3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1546y504.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta en sueño explica por qué no debemos forzar los horarios de los niños en verano: “Olvidamos sus necesidades”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alicia Marqués propone “el triángulo del buen dormir” como la base para unas vacaciones sin comprometer el bienestar de los niños</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral” </p></div><p class="article-text">
        El verano, con sus temperaturas, desplazamientos y horas de luz, suele trastocar las rutinas y afectar a la socializaci&oacute;n y el ritmo de vida. Pero lo que para los adultos puede ser un cambio necesario de disfrute, en el caso de los ni&ntilde;os puede convertirse en todo un desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces nos olvidamos de sus necesidades&rdquo;, se&ntilde;ala <a href="https://aliciamarques.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alicia Marqu&eacute;s</a><a href="https://aliciamarques.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> experta en sue&ntilde;o infantil y divulgadora en el p&oacute;dcast <a href="https://open.spotify.com/show/6Gg2Vm2HIPOFZik13B1CN9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dormir para vivir</a><a href="https://open.spotify.com/show/6Gg2Vm2HIPOFZik13B1CN9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> que cree que intentar que los ni&ntilde;os se adapten a los ritmos sociales de los adultos es uno de los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13340749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">errores m&aacute;s comunes</a> en las familias al llegar las vacaciones. Para ella, especializada en los menores de seis a&ntilde;os, tanto la alimentaci&oacute;n como el sue&ntilde;o son pilares fundamentales que no se deben descuidar en esta etapa. 
    </p><p class="article-text">
        Existe la creencia generalizada de que al haber m&aacute;s luz y acostar al ni&ntilde;o m&aacute;s tarde, este se despertar&aacute; tambi&eacute;n m&aacute;s tarde a la ma&ntilde;ana siguiente, pero Marqu&eacute;s advierte de que &ldquo;nuestro reloj interno no funciona as&iacute;; los seres humanos funcionamos seg&uacute;n nuestra hora de iniciar el d&iacute;a, es decir, nuestra hora de despertarnos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Biom&eacute;tricamente, los ni&ntilde;os de menos de dos a&ntilde;os necesitan una media de once horas de sue&ntilde;o nocturno, explica la experta: &ldquo;Si un <em>peque</em> despierta de forma natural a las siete de la ma&ntilde;ana, para cubrir sus necesidades deber&iacute;a estar profundamente dormido a las ocho de la tarde&rdquo;. Ignorar esta necesidad puede llevar al ni&ntilde;o a una situaci&oacute;n de &ldquo;sobrecansancio&rdquo;, en la que, alerta, lejos de dormir m&aacute;s, puede derivar en desvelos nocturnos o despertares m&aacute;s tempranos. 
    </p><p class="article-text">
        Si el objetivo de la familia es disfrutar un poco m&aacute;s de las tardes de verano, Marqu&eacute;s sugiere que el cambio se realice de manera gradual y no se limite solo a la hora de acostarse: &ldquo;Lo adecuado es que se haga un retraso desde el inicio del d&iacute;a, no solamente en la hora de irse a dormir&rdquo;. &ldquo;Lo que hay que hacer es cada dos o tres d&iacute;as retrasar 15 minutitos, pero no solamente la hora de irse a dormir, sino todo lo que se realiza durante el d&iacute;a&rdquo;, explica, incluyendo el desayuno, las siestas, las actividades o las comidas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y cu&aacute;les son las consecuencias? Las mismas que en los cambios de hora que nos vienen impuestos. Podemos tener peques que est&eacute;n m&aacute;s irritables, podemos tener peques que no se adaptan igual y, lo m&aacute;s importante, es que estas adaptaciones se tienen que llevar a cabo en peques que son buenos dormidores&rdquo;, valora. 
    </p><p class="article-text">
        Marqu&eacute;s compara el efecto del cambio de horario de un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, especialmente un menor de dos a&ntilde;os, una o dos horas con el del<em> jet lag</em> de los viajes intercontinentales, con la diferencia de que su capacidad de adaptaci&oacute;n es menor a la de los adultos. Para mantener ese equilibrio, la experta introduce &ldquo;el tri&aacute;ngulo del buen dormir&rdquo;, compuesto por la alimentaci&oacute;n, el sue&ntilde;o y la actividad f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si yo no tengo un buen sue&ntilde;o, tanto diurno como nocturno, me voy a alimentar peor. Y esto a los adultos tambi&eacute;n nos pasa. Si yo no realizo actividad f&iacute;sica o tengo un exceso de actividad f&iacute;sica tambi&eacute;n incide directamente en el sue&ntilde;o. Con lo cual, una actividad sana en unos horarios espec&iacute;ficos y lo mismo con la alimentaci&oacute;n adecuada, es superimportante para el sue&ntilde;o&rdquo;, explica la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda la familia debe disfrutar del verano, pero no nos tenemos que olvidar de que los peques, peques son y que muchas veces los planes de adultos, de adultos son&rdquo;, resume Marqu&eacute;s. &ldquo;Cuando forzamos que ese peque lleve a cabo planes de adultos, al final much&iacute;simas veces lo que nos sucede es que ni el beb&eacute; est&aacute; disfrutando, porque est&aacute; irritable y m&aacute;s demandante, ni la familia lo puede disfrutar tampoco&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-sueno-explica-no-debemos-forzar-horarios-ninos-verano-olvidamos-necesidades-xp_1_13358480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 08:27:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta en sueño explica por qué no debemos forzar los horarios de los niños en verano: “Olvidamos sus necesidades”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Sueño,Niños,Vacaciones,familia,Verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-haciendo-afecta-ninos-adultos-beban-alcohol-fiestas-infantiles_1_13363394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/081220d5-519b-43e0-bbab-d60c5029a2bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1139y476.jpg" width="1200" height="675" alt="“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo de bebidas alcohólicas por parte de personas adultas en fiestas protagonizadas por menores es muy habitual. ¿Qué ejemplo les estamos dando a niños y niñas normalizándolo?</p><p class="subtitle">Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”</p></div><p class="article-text">
        El cumple de Marta (cinco a&ntilde;os), que se celebraba a primera hora de la tarde de un domingo, termin&oacute; alarg&aacute;ndose casi hasta la medianoche. Su madre tuvo que llevar a su padre a casa. &ldquo;Se pas&oacute; con las cervezas&rdquo;, recuerda la mam&aacute;, &ldquo;pero no fue el &uacute;nico&rdquo;, a&ntilde;ade. En la comuni&oacute;n de Leo (ocho a&ntilde;os), t&iacute;os, abuelos y primos mayores disfrutaron de m&aacute;s de dos horas de barra libre. &ldquo;Hab&iacute;a vino, cerveza y copas, nos cost&oacute; una pasta&rdquo;, recuerda su padre. La comuni&oacute;n termin&oacute; con ba&ntilde;o colectivo en la piscina, protagonizado por adultos claramente ebrios. Los ejemplos de Marta y Leo (que en realidad no se llaman as&iacute;) son dos ejemplos de hasta qu&eacute; punto el alcohol est&aacute; normalizado en fiestas infantiles. Cumplea&ntilde;os, comuniones y bautizos en los que las personas adultas terminan pas&aacute;ndose con la bebida. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/encuestas_EDADES.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta EDADES</a>, del Ministerio de Sanidad, el alcohol sigue siendo la sustancia que antes empieza a consumirse (a los 16,4 a&ntilde;os, con datos de 2024). El estudio se&ntilde;ala que el 76,5% de la poblaci&oacute;n de 15 a 64 a&ntilde;os consume alcohol regularmente. Pese a ser la sustancia m&aacute;s consumida, es la que menor riesgo percibido genera: es decir, quien la utiliza no es consciente de los riesgos que conlleva. Otro informe oficial, <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2025/ESTUDES_2025_Informe_nacional_df.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESTUDES</a>, subraya tambi&eacute;n la precocidad en el consumo de alcohol: entre el alumnado de 14 a 18 a&ntilde;os el sigue siendo la sustancia m&aacute;s consumida: casi tres de cada cuatro estudiantes lo han probado alguna vez. La edad media de inicio en este estudio baja a los 13,9 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que preguntarnos si está bien o está mal, me parece más interesante darle la vuelta: ¿Por qué nos resulta tan natural que en una celebración infantil haya alcohol de por medio?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eider Hormaetxea</span>
                                        <span>—</span> coordinadora de la Comisión de Prevención de la Red de Atención a las Adicciones
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante estos datos, cabe preguntarse si conviene o no, y en qu&eacute; medida, que las personas adultas beban delante de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Especialmente en celebraciones infantiles como cumplea&ntilde;os, comuniones o bautizos, donde el protagonismo es de los menores.
    </p><p class="article-text">
        Eider Hormaetxea Llanos es la coordinadora de la Comisi&oacute;n de Prevenci&oacute;n de la Red de Atenci&oacute;n a las Adicciones (UNAD). Para ella, no se trata de una cuesti&oacute;n &eacute;tica o moral, sino que propone cuestionar el problema desde la ra&iacute;z:<strong> </strong>&ldquo;M&aacute;s que entrar en si es oportuno o no, o si est&aacute; bien o est&aacute; mal, me parece m&aacute;s interesante darle la vuelta y preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute; nos resulta tan natural que en una celebraci&oacute;n infantil haya alcohol de por medio?&rdquo;. Para ella, esa &ldquo;naturalidad&rdquo; con la que mezclamos ambas cosas &ldquo;dice mucho de la cultura en la que vivimos&rdquo;: &ldquo;El alcohol est&aacute; tan integrado en lo festivo, en lo cultural, en lo cotidiano y en lo familiar que la mayor&iacute;a de las veces ni siquiera lo percibimos como lo que es, una droga. Y es, con diferencia, la m&aacute;s extendida y la que m&aacute;s enfermedades genera&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo referencia a los datos oficiales de ESTUDES, Hormaetxea reflexiona sobre la precocidad en su consumo, y habla del modelo que puede suponer para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ver a sus adultos de referencia emborracharse en una fiesta infantil. &ldquo;Aqu&iacute; la evidencia es bastante clara: el modelado, lo que ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes ven hacer a las personas adultas de referencia es uno de lo factores que ayuda a explicar c&oacute;mo se relacionar&aacute;n con el alcohol m&aacute;s adelante. Cuando observan el consumo en su entorno como algo normal, tienden a entenderlo como adecuado, e incluso esperable en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano&rdquo;. Sin embargo, la experta invita a no cargar toda la responsabilidad sobre las familias, sino a entender el fen&oacute;meno como una cuesti&oacute;n multifactorial en el que influyen muchas variables, como &ldquo;el grupo de iguales, el ocio, la publicidad, la accesibilidad del alcohol, la presi&oacute;n social o el propio momento vital de b&uacute;squeda y experimentaci&oacute;n&rdquo;, enumera.
    </p><p class="article-text">
        Fran J&oacute;dar, psic&oacute;logo infantil y juvenil, establece una diferencia entre &ldquo;tomarse una cerveza&rdquo; en un cumplea&ntilde;os y consumir alcohol en grandes cantidades. &ldquo;Creo que estas celebraciones deben ser distendidas y seguras para las personas a las que est&aacute;n destinadas, es decir, las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os que asisten. Pero tambi&eacute;n deben ser un espacio de descompresi&oacute;n y socializaci&oacute;n para las familias, donde compartir dificultades, tejer lazos y obtener apoyo social. Y claro que beberte una cerveza puntual en una fiesta no te convierte en un ejemplo horrible para tus hijas o hijos&rdquo;, comienza. Pero luego lanza una pregunta que invita a la reflexi&oacute;n: &ldquo;La clave para m&iacute; es preguntarse: &iquest;Por qu&eacute; no puedo tomar cualquier otra cosa que me permita distenderme y relacionarme al tiempo que mantengo al 100% mis facultades para hacerme cargo de mis criaturas y ser la persona que me gustar&iacute;a que fueran cuando tengan mi edad?&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas celebraciones deben ser distendidas y seguras para las personas a las que están destinadas, es decir, las niñas y los niños. Pero también deben ser un espacio de descompresión y socialización para las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo infantil y juvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n J&oacute;dar, que trabaja a diario con adolescentes, debemos prestar atenci&oacute;n a lo que &eacute;l denomina &ldquo;aprendizaje por modelado o aprendizaje vicario&rdquo;: &ldquo;Ni&ntilde;as y ni&ntilde;os pueden aprender nuevos comportamientos observando las conductas y consecuencias que tienen para otras personas, sin que necesariamente las pongan en pr&aacute;ctica. Esto nos deber&iacute;a hacer reflexionar sobre qu&eacute; tipo de modelo queremos ser para nuestras hijas e hijos respecto a la relaci&oacute;n que nos gustar&iacute;a que tuviesen con el alcohol. No es muy coherente que bebamos habitualmente alcohol en fiestas infantiles &mdash;o cualquier otro tipo de celebraci&oacute;n donde est&aacute;n presentes&mdash; si pretendemos que no beban alcohol cuando tengan edad suficiente para tomar decisiones propias&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        A esta idea, la portavoz de UNAD Eider Hormaetxea Llanos a&ntilde;ade otra variable, que es la atracci&oacute;n de lo prohibido: &ldquo;Si consumimos delante de ellos y ellas y a la vez les decimos &lsquo;t&uacute; no bebas&rsquo;, esa contradicci&oacute;n puede acabar convirtiendo el alcohol en un s&iacute;mbolo de lo adulto, en algo m&aacute;s atractivo todav&iacute;a&rdquo;, afirma. Para ella conviene no olvidar que, aunque socialmente se obvien los peligros asociados a beber, es una conducta de riesgo: &ldquo;Seg&uacute;n las estimaciones del Ministerio de Sanidad, en 2021 se produjeron en Espa&ntilde;a cerca de 13.900 muertes atribuibles al alcohol, la mayor&iacute;a por c&aacute;ncer o enfermedades digestivas. Si esa cifra correspondiera a una sustancia ilegal, el debate p&uacute;blico ser&iacute;a muy distinto&rdquo;, afirma. 
    </p><h2 class="article-text">Prevenci&oacute;n y ejemplo</h2><p class="article-text">
        Con los datos de consumo sobre la mesa, la pediatra Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a de Atenci&oacute;n Primaria (AEPAP), propone cambiar de modelo para dejar de normalizar el consumo: &ldquo;No lo estamos haciendo bien, porque somos el ejemplo en el que se fijan nuestros ni&ntilde;os, y el que estamos dando es la normalizaci&oacute;n del consumo. Bebemos alcohol delante de ellos desde que son reci&eacute;n nacidos, en cualquier situaci&oacute;n, y no hace falta que alguien se coja una borrachera para que el ni&ntilde;o perciba que se est&aacute; consumiendo alcohol. Lo l&oacute;gico es que, cuando crezcan, lo vean como algo normal&rdquo;, se&ntilde;ala. Por eso propone evitar su consumo y servir de modelo: &ldquo;Podemos ayudarles d&aacute;ndoles el ejemplo de que el alcohol no es un buen compa&ntilde;ero de vida&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No lo estamos haciendo bien, porque somos el ejemplo en el que se fijan nuestros niños, y el que estamos dando es la normalización del consumo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Cenarro</span>
                                        <span>—</span> vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde UNAD, Eider Hormaetxea sit&uacute;a el foco en la prevenci&oacute;n: &ldquo;Invertir en ella no es un gasto, es una inversi&oacute;n, porque cada euro destinado a prevenir se traduce en menos problemas y menos costes a futuro&rdquo;. Propone hacerlo de manera integral: &ldquo;Tiene que ser una apuesta estrat&eacute;gica y pol&iacute;tica, que acompa&ntilde;e todas las etapas de la vida y no solo la adolescencia, con un enfoque comunitario que implique a toda la sociedad. Sin olvidar la prevenci&oacute;n ambiental: actuar sobre la disponibilidad, la publicidad o el acceso, porque no decidimos en el vac&iacute;o, sino dentro de un entorno que podemos hacer m&aacute;s o menos saludable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ella, con la perspectiva que le da el trabajo diario en la prevenci&oacute;n del consumo, &ldquo;hay margen para el optimismo&rdquo;: &ldquo;Estamos en plena transici&oacute;n cultural. Entre el alumnado de 14 a 18 a&ntilde;os, pr&aacute;cticas de riesgo como las borracheras y el consumo en atrac&oacute;n est&aacute;n en sus valores m&aacute;s bajos desde el a&ntilde;o 2000, y desde 2012 se registra una tendencia general hacia un <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor consumo de alcohol</a>. No es un cambio brusco, sino una evoluci&oacute;n lenta, pero que se mantiene en el tiempo, y eso es justo lo importante ya que nos recuerda que la prevenci&oacute;n funciona&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-haciendo-afecta-ninos-adultos-beban-alcohol-fiestas-infantiles_1_13363394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Crianza,Alcohol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las razones de una podóloga por las que no siempre es recomendable que los niños hereden zapatos de sus hermanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/razones-podologa-no-recomendable-ninos-hereden-zapatos-hermanos-xp_1_13359467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f13976e-48ab-439f-99f8-df3317ccded9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las razones de una podóloga por las que no siempre es recomendable que los niños hereden zapatos de sus hermanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista indica las señales a las que debemos prestar atención para saber si el calzado sigue estando en buen estado para que lo use otro niño</p><p class="subtitle">María Jesús Campos Osa, psicóloga, sobre los deberes infantiles en verano: “La vuelta a la rutina puede ser más costosa” </p></div><p class="article-text">
        Para muchos padres la ropa heredada facilita mucho la vida y, adem&aacute;s, es una opci&oacute;n econ&oacute;mica. Al fin y al cabo, los ni&ntilde;os crecen muy r&aacute;pido y todo les queda peque&ntilde;o en poco tiempo. En cada &eacute;poca del a&ntilde;o todo lo de la anterior ha quedado peque&ntilde;o. Tanto es as&iacute; que se calcula que el pie de un ni&ntilde;o puede aumentar unos ocho mil&iacute;metros de media cada tres meses, un crecimiento mayor si el ni&ntilde;o es m&aacute;s peque&ntilde;o. Puede parecer l&oacute;gico, ante este panorama, que reutilizar los zapatos sea lo m&aacute;s conveniente.  
    </p><p class="article-text">
        Pero, al igual que en los adultos, cada pie es &uacute;nico, tanto en su forma como en su manera de caminar, y los zapatos se adaptan a todas estas condiciones. Y en el caso de los ni&ntilde;os es particular, sus pies no solo son versiones en miniatura de los de los adultos: son suaves, flexibles y est&aacute;n en constante desarrollo. Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os estiran, moldean y doblan los zapatos seg&uacute;n su estilo de movimiento individual y dejan una huella permanente de su anatom&iacute;a &uacute;nica en cada parte del zapato. Por tanto, pasar estos zapatos preformados a otro ni&ntilde;o puede no ser la mejor idea.  
    </p><h2 class="article-text">Motivos por los que es mejor no ceder los zapatos a otro ni&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o usa unos zapatos durante un tiempo, este tiende a adaptarse a su biomec&aacute;nica, es decir, a su forma particular de moverse y de caminar. Si un ni&ntilde;o usa unos zapatos que ya han sido usados por otro, es probable que el calzado ya est&eacute; &lsquo;moldeado&rsquo; al patr&oacute;n de marcha, lo que puede causar problemas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es recomendable que los ni&ntilde;os hereden los zapatos de los hermanos mayores ya que pueden estar deformados y afectar a la pisada&rdquo;, explica <a href="https://xn--podologiaocamio-crb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebeca Prieto Ria&ntilde;o</a>, pod&oacute;loga. Cuando se usa un zapato, se crean zonas de desgaste que pueden actuar como peque&ntilde;as cu&ntilde;as y alterar la forma de caminar de quien lo hereda. Estos cambios pueden provocar una mala alineaci&oacute;n de los pies, las rodillas o incluso las caderas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un zapato ya desgastado por otra persona hace que el pie tenga que adaptarse a esa deformidad y pise de forma muy distinta a la que lo har&iacute;a con un calzado nuevo, pudiendo provocar alteraciones biomec&aacute;nicas que originen lesiones tendinosas y musculares, alteraciones d&eacute;rmicas como ampollas y rozaduras, incluso hongos&rdquo;, advierte Prieto. 
    </p><p class="article-text">
        Los pies de los ni&ntilde;os, adem&aacute;s, a&uacute;n est&aacute;n en desarrollo y sus zapatos deben proporcionarles la sujeci&oacute;n adecuada y adaptarse a su crecimiento. Los zapatos usados pueden tener suelas desgastadas, estructuras debilitadas o da&ntilde;os ocultos que no son visibles a simple vista. Estos problemas pueden afectar la estabilidad, la durabilidad y la seguridad del calzado, aumentando as&iacute; el riesgo de lesiones.
    </p><p class="article-text">
        Debido a la maleabilidad de sus pies, los ni&ntilde;os son particularmente vulnerables a un calzado inadecuado o que no les proporcione el soporte necesario. As&iacute; que un zapato demasiado ajustado, suelto o mal usado puede afectar la alineaci&oacute;n del pie, el equilibrio e incluso la postura. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos suponer que son nuestros pies los que se est&aacute;n acostumbrando a los zapatos nuevos, en realidad son los zapatos los que est&aacute;n cambiando su forma de manera sutil. Por eso cambia la sensaci&oacute;n que nos producen unos zapatos despu&eacute;s de una semana de usarlos en comparaci&oacute;n a cuando nos los probamos por primera vez en la tienda.
    </p><p class="article-text">
        Y esto tambi&eacute;n es v&aacute;lido para los ni&ntilde;os. Correr, jugar y revolotear continuamente es suficiente para que la forma de sus zapatos se adapte a la forma y biomec&aacute;nica &uacute;nicas de sus pies. 
    </p><h2 class="article-text">En qu&eacute; fijarnos si queremos aprovechar los zapatos</h2><p class="article-text">
        Los zapatos no solo cambian de forma sino que, con el tiempo, tambi&eacute;n se desgastan. Tanto la entresuela como las plantillas se comprimen, las suelas empiezan a perder tracci&oacute;n y, por tanto, no ofrecen el mismo nivel de sujeci&oacute;n ni de amortiguaci&oacute;n que un par de zapatos nuevos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente se desaconseja que los hermanos peque&ntilde;os hereden zapatos usados, existen algunas excepciones. &ldquo;S&iacute; es razonable en algunos casos si se han usado poco y est&aacute;n, a primera vista, en perfecto estado, no deformado en la ca&ntilde;a ni en el contrafuerte y no hay desgaste en la suela&rdquo;, afirma Prieto. Solo en estos casos se podr&iacute;a valorar la opci&oacute;n de pasar los zapatos a un hermano mayor. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, podr&iacute;a valorarse la opci&oacute;n en zapatos como &ldquo;botas de agua y chanclas, que se suelen deformar menos en el contexto de su uso, en contraprestaci&oacute;n en cambio con el calzado deportivo, para el que la reutilizaci&oacute;n ser&iacute;a una mala opci&oacute;n&rdquo;, advierte Prieto.
    </p><p class="article-text">
        Si decidimos reciclar el calzado, hay algunas se&ntilde;ales a las que debemos prestar especial atenci&oacute;n. Para Prieto, &ldquo;lo m&aacute;s importante es mirar la suela, su desgaste; el contrafuerte y la ca&ntilde;a, que no deben estar deformados; y la plantilla interior, que no tenga marcas de los dedos. Debemos buscar, en general, la simetr&iacute;a en ambos zapatos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para saber si esto se cumple, la especialista nos da un truco: poner el zapato en una superficie plana y ver si bambolea al tocarlo. Lo ideal es que est&eacute; estable en la superficie. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/razones-podologa-no-recomendable-ninos-hereden-zapatos-hermanos-xp_1_13359467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 14:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las razones de una podóloga por las que no siempre es recomendable que los niños hereden zapatos de sus hermanos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f13976e-48ab-439f-99f8-df3317ccded9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Salud,familias,Economía doméstica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Jesús Campos Osa, psicóloga, sobre los deberes infantiles en verano: “La vuelta a la rutina puede ser más costosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-jesus-campos-osa-psicologa-deberes-infantiles-verano-vuelta-rutina-costosa-xp_1_13347874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06dbaccd-4254-470a-81a8-350d10caeb69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1247y438.jpg" width="1200" height="675" alt="María Jesús Campos Osa, psicóloga, sobre los deberes infantiles en verano: “La vuelta a la rutina puede ser más costosa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegan las vacaciones escolares y con ellas el debate de si tiene utilidad asignar deberes a los niños durante los meses de verano</p><p class="subtitle">Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”</p></div><p class="article-text">
        Estamos de lleno en las vacaciones escolares y para muchos padres surge la eterna pregunta: &iquest;les ponemos deberes a nuestros hijos? Estas tareas buscan evitar la p&eacute;rdida de aprendizaje durante las vacaciones, reforzar conceptos clave y asegurar que los estudiantes regresen a clase preparados. Sin embargo, &iquest;funcionan realmente?<strong> </strong>&iquest;Son necesarios? 
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.mariajesuscampos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Jes&uacute;s Campos Osa</a>, psic&oacute;loga educativa, es tajante al respecto. &ldquo;No, no son necesarios. El aprendizaje, consolidaci&oacute;n de conocimientos y contenidos, as&iacute; como el refuerzo de lo trabajado y aprendido durante el curso se puede hacer empleando otros recursos y haciendo otras actividades alejadas de los t&iacute;picos cuadernillos, fichas o deberes&rdquo;, afirma.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, esta &eacute;poca es de merecido descanso del aprendizaje obligatorio. &iquest;Significa esto que no deber&iacute;an &ldquo;aprender&rdquo; nada durante el verano? Por supuesto que no. Lo que representa es que su aprendizaje deber&iacute;a estar mucho m&aacute;s motivado por sus intereses que por las tareas asignadas. Repasamos c&oacute;mo deber&iacute;amos incorporar un cuadernillo a las vacaciones si as&iacute; decidimos hacerlo.
    </p><h2 class="article-text">Cuadernillos en verano, &iquest;una carga o una oportunidad?</h2><p class="article-text">
        Una carga de tareas durante todo el a&ntilde;o contradice el prop&oacute;sito de las vacaciones. &ldquo;No desconectar de obligaciones escolares tiene el mismo impacto que no desconectar de las laborales&rdquo;, afirma Campos. Si bien es inevitable que algunos conocimientos se olviden durante el verano y que el aprendizaje se ralentice (dos meses sin ejercitarse es mucho tiempo), esto no se puede evitar con informes de lectura ni tareas de matem&aacute;ticas. Es normal que los estudiantes olviden parte de lo que aprenden cada a&ntilde;o, pero repasar&aacute;n la informaci&oacute;n cuando empiecen las clases.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los profesores asignan demasiada tarea durante el verano, cuando los alumnos regresen a las clases estar&aacute;n casi tan agotados como antes de que comenzara el verano. &ldquo;El agotamiento y el cansancio mental por estar trabajando sobre un contenido espec&iacute;fico de manera continuada implica que la vuelta a la rutina sea m&aacute;s costosa por no haber tenido una sensaci&oacute;n de parar&rdquo;, matiza Campos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando los alumnos se ven obligados a dedicar demasiado tiempo al estudio, la tarea se convierte en una carga en lugar de una oportunidad para aprender, lo cual contradice el prop&oacute;sito original de las tareas de verano. &ldquo;Podemos llevar a una saturaci&oacute;n y sobrecarga de contenidos acad&eacute;micos muy concretos, mientras que el aprendizaje debe ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, explica Campos, &ldquo;adem&aacute;s de una p&eacute;rdida de motivaci&oacute;n e inter&eacute;s en lo acad&eacute;mico&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un merecido descanso de las tareas escolares</h2><p class="article-text">
        Las vacaciones de verano ofrecen una valiosa oportunidad para que los ni&ntilde;os y j&oacute;venes se relajen, descansen y participen en actividades que les aporten alegr&iacute;a y satisfacci&oacute;n. Al liberarse de la carga de las tareas escolares durante este tiempo, pueden dedicarse a sus aficiones, deportes, tiempo en familia y con los amigos, lo que fomenta su bienestar emocional. 
    </p><p class="article-text">
        Este descanso de las responsabilidades escolares les permite desarrollar habilidades esenciales para la vida, como la gesti&oacute;n del tiempo. El hecho de que no est&eacute;n en la escuela ni haciendo tareas no significa que los ni&ntilde;os no est&eacute;n aprendiendo. Adem&aacute;s, &ldquo;el cerebro necesita descanso, tambi&eacute;n estimulaci&oacute;n para su aprendizaje, pero no sobreestimulaci&oacute;n&rdquo;, aclara Campos. 
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, la clave &ldquo;est&aacute; en c&oacute;mo lo estimulamos. Porque en esa estimulaci&oacute;n no es necesario tener cuadernillos o fichas escolares, se pueden hacer otras tareas muy diferentes, din&aacute;micas y m&aacute;s atractivas, como los juegos de mesa, que tienen un enorme potencial cognitivo y social, y permiten trabajar contenidos acad&eacute;micos de manera divertida, din&aacute;mica y atractiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si un alumno ha aprobado todo justo? &iquest;Debe trabajar m&aacute;s que otro que se lo ha sacado todo sin problemas? &ldquo;Mi receta siempre recoge lo mismo: descanso, diversi&oacute;n y juego. Y esto se adapta a cada menor, independientemente de la edad o dificultades de aprendizaje&rdquo;, afirma Campos, para la cual es importante ir eliminando la idea de que en verano hay que seguir haciendo deberes y los deben hacer quienes han sacado peores notas o tienen dificultades. &ldquo;Esto no es as&iacute;, cada menor seguir&aacute; aprendiendo, repasando y potenciando habilidades y destrezas con recursos y actividades diversas&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque el juego, afirma la psic&oacute;loga, es tambi&eacute;n aprendizaje: &ldquo;contribuye al desarrollo de habilidades y capacidades diversas, adem&aacute;s de fomentar aprendizajes, nos ayuda a trabajar habilidades sociales, muy importantes en el d&iacute;a a d&iacute;a de cualquier persona, sea cual sea la edad&rdquo;, reconoce Campos. El juego es m&aacute;s motivador, es un &ldquo;gran aliado en el aprendizaje y el desarrollo de la infancia y la adolescencia&rdquo;, reconoce la especialista.
    </p><h2 class="article-text">Hacer deberes, una opci&oacute;n individualizada y adaptada a cada menor</h2><p class="article-text">
        Si, pese a todo, somos de los que creemos que los ni&ntilde;os deben hacer tareas, en algunos casos pueden servir como punto de partida para mantener el inter&eacute;s, aunque por s&iacute; solas rara vez son suficientes. El objetivo no debe ser asignar m&aacute;s trabajo, sino crear experiencias de aprendizaje m&aacute;s inteligentes. &ldquo;Dentro de las tareas es recomendable introducir la lectura, actividades creativas y art&iacute;sticas, as&iacute; como opciones de escritura (no tienen que ser fichas o cuadernillos de repaso)&rdquo;, afirma Campos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, un ni&ntilde;o que es un gran lector, incluir&aacute; la lectura dentro de su d&iacute;a a d&iacute;a como algo rutinario y el tiempo ser&aacute; mayor, sin embargo, para una ni&ntilde;a que no le guste leer. Habr&aacute; que plantear una lectura en periodos de tiempo muy breves y con recursos diversos&rdquo;, aclara la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tambi&eacute;n juega un papel decisivo &ldquo;la negociaci&oacute;n de tiempo de tareas y responsabilidades en el verano, no solo las acad&eacute;micas, ya que se debe tener en cuenta el tiempo del que se dispone a lo largo del d&iacute;a y las tareas que se deben realizar&rdquo;, matiza Campos. Porque todas las tareas son importantes, tanto las de ocio (estar con amigos, ir a la piscina, de campamentos, pasar tiempo en familia&hellip;), como las m&aacute;s &ldquo;acad&eacute;micas&rdquo;. Todas ellas deben realizarse en equilibrio, y estas &uacute;ltimas no deben ser las prioritarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si nos vamos de viaje o vacaciones? &iquest;Es recomendable introducir el cuadernillo y las tareas tambi&eacute;n en la maleta? &ldquo;Esos d&iacute;as se deben respetar para descansar y disfrutar en familia, es importante respetar estos tiempos. Porque se puede seguir aprendiendo y desarrollando habilidades y destrezas usando recursos muy variados, asignando responsabilidades diversas y realizando actividades distintas alejadas de dispositivos y cuadernillos de repaso&rdquo;, concluye Campos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-jesus-campos-osa-psicologa-deberes-infantiles-verano-vuelta-rutina-costosa-xp_1_13347874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 13:57:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Jesús Campos Osa, psicóloga, sobre los deberes infantiles en verano: “La vuelta a la rutina puede ser más costosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Escuelas,Educación,Crianza,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a947e4a1-8569-4767-859e-857985a2bec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146420.jpg" width="1838" height="1034" alt="Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compatibilizar trabajo y cuidados durante las vacaciones escolares puede convertirse en un desafío. Muchas familias describen estas semanas como un periodo de cansancio, interrupciones y sensación de no llegar a todo</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        La falta de clases, las reuniones desde casa y los ni&ntilde;os sin rutina convierten el verano en una etapa especialmente dif&iacute;cil para muchas familias. Padres y madres describen jornadas marcadas por interrupciones constantes, una atenci&oacute;n dividida entre varias tareas y el esfuerzo de intentar responder al mismo tiempo a las exigencias laborales y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El verano altera el equilibrio que muchas familias consiguen mantener durante el curso. Sin horarios escolares ni estructuras diarias claras, muchos padres afrontan julio y agosto intentando reorganizar horarios, actividades y cuidados para sacar adelante el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Marta, de 39 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de seis, teletrabaja como administrativa desde un piso peque&ntilde;o. &ldquo;Cuando se va el calor, salimos a pasear por la tarde, pero las ma&ntilde;anas son un caos. A veces no s&eacute; si estoy en una reuni&oacute;n o hablando como una Barbie&rdquo;, comenta. Reconoce que muchas veces termina el d&iacute;a con la percepci&oacute;n de no haber estado realmente centrada ni en el trabajo ni en su hija.<strong> </strong>&ldquo;S&eacute; que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, el verano obliga a reorganizar horarios constantemente. Valentina, de 41 a&ntilde;os y madre de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, teletrabaja desde hace dos y reconoce que julio y agosto resultan especialmente intensos. No quiere <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevar a su hijo a campamentos</a> y buena parte de la jornada gira en torno a organizarse para atender el trabajo y las necesidades de su hijo. &ldquo;Lo dejar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo con los abuelos</a>, pero no quiere. Est&aacute; acostumbrado a estar con nosotros, m&aacute;s conmigo, porque su padre trabaja fuera de la ciudad y no quiero obligarlo&rdquo;, explica. Mientras trabaja, intenta buscar actividades para entretenerlo con cuentos, dibujos para colorear o ratos de juego aut&oacute;nomo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta, 39 años</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de seis
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pablo, de 36 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de tres, describe jornadas marcadas por interrupciones constantes. &ldquo;Tengo que parar todo el rato cuando necesita algo. Es muy peque&ntilde;o e inquieto&rdquo;, asegura. Cuando coincide con su pareja en casa, la situaci&oacute;n mejora porque ella puede salir a pasear o hacer recados con el ni&ntilde;o. &ldquo;Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisi&oacute;n para poder acabar el trabajo&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Esther, de 43 a&ntilde;os y madre de dos gemelas de nueve a&ntilde;os, parte de la conciliaci&oacute;n depende de ir encajando horarios, campamentos y ayuda familiar. &ldquo;Est&aacute;n juntas y eso me ayuda a que hagan actividades y se diviertan la una con la otra, aunque tambi&eacute;n tienen discusiones y tengo que intervenir&rdquo;, dice. Como otros a&ntilde;os, este verano recurrir&aacute; durante algunas semanas a un campamento de ma&ntilde;ana, aunque reconoce que este recurso no siempre resuelve las dificultades de las familias con jornadas largas fuera de casa. &ldquo;Para los que teletrabajamos, la sensaci&oacute;n es no parar en todo el d&iacute;a y no rendir como quisi&eacute;ramos. Durante el curso todo est&aacute; m&aacute;s ordenado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para conciliar durante las vacaciones escolares no es una percepci&oacute;n aislada. Seg&uacute;n una encuesta de la Plataforma de Infancia publicada en 2024, <a href="https://www.plataformadeinfancia.org/el-50-de-las-familias-ayuda-a-conciliar-en-vacaciones-campamentos-14-no-puede-permitirselo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de las familias espa&ntilde;olas</a> se&ntilde;ala los campamentos de verano como la medida que m&aacute;s les ayuda a organizar el cuidado de los hijos durante este periodo. Sin embargo, un 14% reconoce que no puede permitirse econ&oacute;micamente este recurso.
    </p><h2 class="article-text">Un equilibrio dif&iacute;cil de mantener</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gil Guerrero, psic&oacute;loga y directora del Centro de Psicolog&iacute;a MindUp Psic&oacute;logos, detalla que el verano suele vivirse de forma m&aacute;s intensa debido a la desaparici&oacute;n de muchas de las rutinas que organizan la vida cotidiana durante el curso escolar. Seg&uacute;n observa, la ausencia de apoyos habituales, como el colegio, hace que compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos resulte especialmente complejo para numerosos hogares.
    </p><p class="article-text">
        La profesional apunta adem&aacute;s que durante estos meses aparece una presi&oacute;n a&ntilde;adida relacionada con las expectativas. Muchas personas sienten que deber&iacute;an aprovechar el verano para descansar, desconectar o realizar actividades especiales con sus hijos, algo que no siempre encaja con las exigencias laborales del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisión para poder acabar el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo, 36 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de tres
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gil recuerda que el teletrabajo puede facilitar la conciliaci&oacute;n durante el curso cuando existen apoyos claros, como el centro educativo, el comedor o las actividades extraescolares. Sin embargo, expone que durante las vacaciones ese equilibrio se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de mantener porque desaparecen muchas de esas ayudas y los ni&ntilde;os permanecen m&aacute;s tiempo en casa.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, esta situaci&oacute;n favorece que muchas madres y padres sientan que no pueden atender todas las demandas del d&iacute;a como desear&iacute;an. La presi&oacute;n por responder al mismo tiempo a las responsabilidades laborales y familiares puede generar culpa y desgaste emocional. La psic&oacute;loga subraya que esa sensaci&oacute;n no implica ser peor padre o madre e insiste en la importancia de cuidar tambi&eacute;n la salud mental y reservar espacios de descanso y disfrute durante este periodo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que no todos los ni&ntilde;os afrontan el verano de la misma manera ni cuentan con el mismo grado de autonom&iacute;a. Mientras algunos pueden entretenerse solos durante largos periodos, otros necesitan m&aacute;s acompa&ntilde;amiento. Por ello aconseja ajustar las expectativas, flexibilizar horarios y recurrir a la ayuda de familiares, amigos, escuelas de verano u otros recursos disponibles.
    </p><h2 class="article-text">Corresponsabilidad, organizaci&oacute;n y salud mental</h2><p class="article-text">
        Aunque el teletrabajo puede facilitar la organizaci&oacute;n familiar, la psic&oacute;loga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por s&iacute; sola que la carga familiar aumente.
    </p><p class="article-text">
        La especialista considera que uno de los aspectos clave es el reparto real de responsabilidades dentro del hogar. Indica que cuando las tareas de cuidado no se distribuyen de forma equilibrada entre los progenitores pueden aparecer agotamiento, sobrecarga y problemas relacionados con la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Ortega precisa que, aunque muchas familias esperan con ganas la llegada del verano, mantener cierto grado de organizaci&oacute;n sigue siendo importante para el bienestar familiar. En este sentido, destaca que la rutina aporta estabilidad emocional y ayuda a desenvolverse mejor en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque el teletrabajo puede facilitar la organización familiar, la psicóloga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por sí sola que la carga familiar aumente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello recomienda organizarse sin expectativas excesivamente r&iacute;gidas y tratar de disfrutar de los peque&ntilde;os momentos cotidianos. De igual modo, defiende que es positivo que los menores participen en tareas dom&eacute;sticas adaptadas a su edad. Colaborar en actividades sencillas del hogar favorece la autonom&iacute;a, el compromiso y la corresponsabilidad familiar.
    </p><p class="article-text">
        Esta psic&oacute;loga aclara que los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os suelen tener m&aacute;s dificultades para comprender que sus padres necesitan momentos de concentraci&oacute;n o trabajo. Esa capacidad de comprensi&oacute;n aumenta con la edad, aunque insiste en la importancia de establecer l&iacute;mites claros desde el respeto y el cari&ntilde;o, ya que aportan seguridad y autoestima.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, muchas familias contin&uacute;an adapt&aacute;ndose a unas semanas en las que trabajo, cuidados y vacaciones conviven bajo el mismo techo. Una realidad que obliga a reorganizar rutinas y responder a las necesidades de cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teletrabajo,Niños,Vacaciones,Verano,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un experto explica cómo prevenir muertes infantiles en playas y piscinas: “El ahogamiento de los niños es silencioso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experto-explica-prevenir-muertes-infantiles-playas-piscinas-ahogamiento-ninos-silencioso-xp_1_13335086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4be92a4d-58a3-4aed-ae5c-6217a284d6c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un experto explica cómo prevenir muertes infantiles en playas y piscinas: “El ahogamiento de los niños es silencioso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con ocho menores fallecidos en lo que va de año, todavía a las puertas del verano, el experto en salvamento y socorrismo Luis Miguel Pascual advierte de que ni los manguitos ni saber nadar pueden sustituir una vigilancia exclusiva</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral” </p></div><p class="article-text">
        El verano apenas acaba de empezar y las cifras ya dibujan un escenario preocupante. En lo que va de a&ntilde;o, ocho menores han muerto <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/muere-segundo-menor-ahogarse-playa-tarragona_1_13319672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahogados</a> y se han registrado un total de 36 incidentes, una estad&iacute;stica que suele dispararse con la llegada de las altas temperaturas. Detr&aacute;s de cada n&uacute;mero hay una tragedia que se perpetra en cuesti&oacute;n de segundos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ahogamiento de los ni&ntilde;os es silencioso, eso es lo que hace que no nos demos cuenta&rdquo;, advierte Luis Miguel Pascual, director t&eacute;cnico de la Escuela Segoviana de Socorrismo y responsable de investigaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de T&eacute;cnicos de Salvamento Acu&aacute;tico y Socorrismo (AETSAS).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esperar gritos o chapoteos es un error, los expertos aseguran que solo se precisan 27 segundos para que un menor que no sabe nadar comience a ahogarse y entre dos y cinco minutos para que fallezca como consecuencia del ahogamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No le oyes llorar, no le oyes gritar, a lo mejor no le vas a o&iacute;r ni siquiera el chapoteo... no va a producir un ruido como el de un adulto&rdquo;, explica Pascual. Porque cuando a un menor se le queda la cara sumergida en el agua y no tiene capacidad para sacarla, tambi&eacute;n desaparecen sus posibilidades de pedir auxilio. Por eso, cualquier distracci&oacute;n del adulto responsable puede ser cr&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">La responsabilidad de la vigilancia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En este sentido, Pascual se&ntilde;ala que uno de los errores m&aacute;s comunes es la delegaci&oacute;n ambigua de la supervisi&oacute;n: &ldquo;Dar por sentado que tu marido, o tu mujer, o tu amigo el que est&aacute; all&iacute;, o tu primo o tu padre se ocupa. No, tiene que haber una persona vigilando que solo se ocupe de esa tarea&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su recomendaci&oacute;n es establecer turnos de vigilancia en los que un adulto sea siempre el responsable exclusivo, evitando dar por sentado que otro familiar est&aacute; pendiente.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sin distracciones</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el experto se muestra cr&iacute;tico con antiguas reglas de los manuales de socorrismo del tipo 10/20, que establecen diez segundos para observar y veinte para actuar. &ldquo;Se ha demostrado muchas veces que es ineficaz, que no permite hacer la vigilancia correctamente y que adem&aacute;s estresa al socorrista. Pero es que adem&aacute;s al marcar tiempos, el problema es que ya est&aacute;s diciendo a la persona que vigila que tiene un tiempo en el que puede estar distra&iacute;do y en la vigilancia de los ni&ntilde;os no te puedes distraer, tienes que estar ah&iacute;&rdquo;, aclara. Unos segundos mirando el m&oacute;vil, con un libro o dando la espalda al ni&ntilde;o pueden ser determinantes.
    </p><h2 class="article-text">Los chalecos frente a los juguetes</h2><p class="article-text">
        Otro error com&uacute;n en el que incide el experto es confiar la seguridad del ni&ntilde;o a elementos realmente l&uacute;dicos, como el flotador o los manguitos, y no de prevenci&oacute;n. &ldquo;El &uacute;nico elemento de seguridad es un chaleco salvavidas homologado y adaptado&rdquo;, afirma tajante Pascual, que detalla&nbsp;que debe contar con un cierre entre las piernas para evitar que se deslice hacia arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El flotador es un juguete y, como todos los juguetes, tiene que utilizarse en un entorno controlado y con supervisi&oacute;n adulta. Luego tenemos otro tipo de elementos que se utilizan en las clases de nataci&oacute;n, como los churros, los cinturones, los manguitos, etc. que siguen la misma l&iacute;nea, son elementos que le facilitan al monitor que el ni&ntilde;o adquiera habilidades acu&aacute;ticas pero no son un elemento de seguridad&rdquo;, defiende.
    </p><h2 class="article-text">Entrenar las habilidades de supervivencia</h2><p class="article-text">
        Para lo que s&iacute; son importantes esas herramientas de flotabilidad, seg&uacute;n el experto, es para entrenar habilidades b&aacute;sicas de autorrescate: &ldquo;De una manera muy resumida, es que un ni&ntilde;o pueda saltar del borde de la piscina, caer al agua, sumergir la cabeza, poder salir o poder flotar y nadar hasta el borde. Eso lo pueden hacer ni&ntilde;os desde un a&ntilde;o, dependiendo de las habilidades y de la madurez motora de cada uno se les puede ense&ntilde;ar a saber c&oacute;mo reaccionar si caen al agua&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de conseguir automatizar reacciones como sacar la cabeza para respirar fuera del agua. &ldquo;Si eso lo has practicado veinte veces, el d&iacute;a que te pase ya sabes lo que tienes que hacer&rdquo;, destaca Pascual como otra medida de protecci&oacute;n importante, que no sustituye a la m&aacute;s importante, la vigilancia atenta del adulto a cargo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experto-explica-prevenir-muertes-infantiles-playas-piscinas-ahogamiento-ninos-silencioso-xp_1_13335086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 11:59:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un experto explica cómo prevenir muertes infantiles en playas y piscinas: “El ahogamiento de los niños es silencioso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Niños,Piscinas,Accidentes,Playas,Seguridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da2d356d-8d9e-42e0-9d15-1e45c861da94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No es algo que se pueda controlar con entrenamiento&quot;: cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El control de esfínteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar; se recomienda respetar los ritmos de cada niño o niña sin imponerles plazos concretos</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El verano es un buen momento para empezar a retirar el pañal, especialmente si se va a empezar el colegio en septiembre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta creencia tan extendida, que invita a aprovechar las vacaciones para que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as 'aprendan' a controlar esf&iacute;nteres, carece de base cient&iacute;fica. Quien lo defiende sostiene que puede haber ciertas ventajas log&iacute;sticas: menos prendas que bajarse para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, m&aacute;s facilidad para secar ropa o s&aacute;banas cuando hay escapes. Pero pediatras, psic&oacute;logas y educadoras insisten en que el control de esf&iacute;nteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar, por lo que recomiendan respetar los ritmos de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a sin imponerles plazos concretos. Tambi&eacute;n en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a define el control de esf&iacute;nteres como un proceso madurativo y natural que suele adquirirse entre los dos y tres a&ntilde;os de edad, con un amplio margen de &ldquo;normalidad&rdquo;. La tabla de desarrollo de Haizea-Llevant, citada por numerosos pediatras y asociaciones profesionales, establece las franjas de edad a las que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen estar preparados para controlarlo: un 50% de ellos dejan el pa&ntilde;al a los dos a&ntilde;os y medio; un 75% a los tres a&ntilde;os y un 95% a los tres a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero, que trabaja en atenci&oacute;n primaria y atiende habitualmente consultas relacionadas con este tema, subraya la idea de que el momento var&iacute;a en funci&oacute;n de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a: &ldquo;Es un proceso fisiol&oacute;gico que depende de la maduraci&oacute;n cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pa&ntilde;al&rdquo;. Y aclara que los m&aacute;rgenes son amplios:&nbsp;&ldquo;Habr&aacute; peques que controlen a los tres a&ntilde;os, otros a los cuatro, y otros que no lo consigan hasta los cinco. Pero lo m&aacute;s importante de todo es entender que el pa&ntilde;al no se quita, se deja&rdquo;. Es decir, los ritmos deber&iacute;a marcarlos el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, no sus adultos de referencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un proceso fisiológico que depende de la maduración cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pañal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> Pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en ese criterio la educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz, con d&eacute;cadas de experiencia en el primer ciclo de educaci&oacute;n infantil y especializada en procesos de control de esf&iacute;nteres. Esta profesional se&ntilde;ala que, para dejar de usar pa&ntilde;al, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan de madurez a diferentes niveles: neurol&oacute;gico, fisiol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maduraci&oacute;n neurol&oacute;gica tiene que ver con el sistema nervioso perif&eacute;rico, no se puede controlar; la maduraci&oacute;n fisiol&oacute;gica requiere que los m&uacute;sculos del suelo p&eacute;lvico est&eacute;n preparados para una correcta micci&oacute;n y defecaci&oacute;n. Y la maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y emocional implica dos aspectos fundamentales: que el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a est&eacute; dispuesto a no satisfacer inmediatamente sus necesidades y que tenga&nbsp;inter&eacute;s por asumir la separaci&oacute;n de sus figuras de referencia durante el cambio de pa&ntilde;al&rdquo;, explica la experta. Ella sit&uacute;a la edad de control en torno a los seis o siete a&ntilde;os, aclarando que existen distintos ritmos y que en todo caso &ldquo;antes del tercer a&ntilde;o estos procesos nunca se completan&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar el proceso y no forzar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Nieves Manrique es pedagoga y trabaja en un colegio, donde ha observado que es habitual que se presione a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para que empiecen el segundo ciclo de educaci&oacute;n infantil &mdash;entre los dos y los tres a&ntilde;os&mdash; sin utilizar pa&ntilde;al. Ella considera que forzar el proceso puede tener consecuencias graves: &ldquo;Est&aacute;n metiendo mucha presi&oacute;n a los padres y a los ni&ntilde;os, cuando es algo que a veces simplemente no se puede conseguir. Supone a&ntilde;adir un estr&eacute;s innecesario a las familias y a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en un momento que ya de por s&iacute; es complejo, el inicio de la escolarizaci&oacute;n&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manrique tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que se trata de un proceso madurativo: &ldquo;Nunca es buen momento para retirar el pa&ntilde;al, porque esto no es algo que se pueda controlar con entrenamiento, sino que es totalmente madurativo&rdquo;, aclara. Y utiliza un ejemplo para ilustrarlo: &ldquo;A nadie se le ocurre poner a andar a un ni&ntilde;o de cinco meses, porque su cuerpo no est&aacute; maduro. Pues con el control de esf&iacute;nteres pasa lo mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://greciadejesus.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grecia de Jes&uacute;s</a>, psic&oacute;loga sanitaria especializada en infancia, invita a tener en cuenta tambi&eacute;n los factores psicol&oacute;gicos. &ldquo;No es recomendable forzar ni acelerar el proceso, ya que aumenta la ansiedad y la sensaci&oacute;n de fracaso de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Deben evitarse estrategias da&ntilde;inas como ridiculizar, castigar o comparar con otros ni&ntilde;os. Lo m&aacute;s eficaz es acompa&ntilde;ar con paciencia, validar sus emociones y reforzar cada peque&ntilde;o avance&rdquo;, recomienda. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias concretas para ayudarles: &ldquo;Limitar l&iacute;quidos antes de dormir, instaurar rutinas para ir al ba&ntilde;o y reforzar positivamente los logros. Tambi&eacute;n puede aplicarse la t&eacute;cnica de la sobrecorrecci&oacute;n (que el propio ni&ntilde;o colabore en cambiarse la ropa o las s&aacute;banas), siempre desde el cari&ntilde;o y sin transmitir culpa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Escudero cuestiona incluso el hecho de utilizar estrategias concretas. &ldquo;La mayor&iacute;a de ellas fallan si no hay la madurez necesaria, muchas de ellas son contraproducentes si la base del problema es emocional&rdquo;. Para ella, la clave est&aacute; en &ldquo;respetar el proceso personal de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Si no lo hacemos as&iacute;, podr&iacute;amos entorpecer dicha maduraci&oacute;n a trav&eacute;s del entrenamiento. Y esto puede traer efectos secundarios, como incontinencias o problemas de autoestima&rdquo;, advierte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que insistamos, si hay alguna función que no está madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz tambi&eacute;n cree que un exceso de presi&oacute;n podr&iacute;a entorpecer el proceso: &ldquo;Por mucho que insistamos, si hay alguna funci&oacute;n que no est&aacute; madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos&rdquo;. Y aclara que es normal que haya altibajos: &ldquo;Como cualquier otra conquista del desarrollo, no es un proceso lineal, puede haber avances y retrocesos que tambi&eacute;n hay que respetar&rdquo;. Un criterio que comparte la pediatra: &ldquo;No existen los pasos atr&aacute;s: si hay muchas fugas es porque hemos intentado acelerar demasiado, as&iacute; que volver a poner el pa&ntilde;al es respetar ese proceso y a nuestro hijo o hija, no un paso atr&aacute;s&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Sanz s&iacute; propone una serie de estrategias b&aacute;sicas para seguir en casa y en la escuela, sobre todo haciendo part&iacute;cipes a los protagonistas de sus avances: &ldquo;Al principio de todo, cuando todav&iacute;a son muy peque&ntilde;os, podemos ayudarles a diferenciar el pis de la caca cuando cambiamos el pa&ntilde;al, ense&ntilde;&aacute;ndoles lo que han hecho. Tambi&eacute;n podemos permitirles participar en el cambio, empezando por acciones sencillas como subirse y bajarse la ropa, abrocharse y desabrocharse el pa&ntilde;al, limpiarse o secarse. Es important&iacute;simo poner el nombre adecuado a las partes del cuerpo implicadas: la vulva, el pene, el culo, la caca&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con gestos espec&iacute;ficos</h2><p class="article-text">
        En cuanto hay se&ntilde;ales de madurez y se puede empezar a controlar esf&iacute;nteres, la experta propone ayudarles con ideas concretas: &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a identifica que tiene pis o caca en el pa&ntilde;al, eso es un inicio de la sensibilidad muscular, pero todav&iacute;a no puede decidir cu&aacute;ndo hacerlo. A partir de ah&iacute; se le puede mostrar el orinal e invitarle a que, cuando quiera, puede probar, sin insistencia. El orinal tiene que estar en el ba&ntilde;o porque debe tener una funci&oacute;n clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Ni tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que est&eacute; entretenido, se trata de que pueda tomar conciencia de lo que est&aacute; sucediendo en su cuerpo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante esa etapa, recomienda que los adultos reconozcan el intento con alegr&iacute;a &ldquo;moderada&rdquo;, sin reproches ni decepci&oacute;n en caso de que no lo consigan. Tambi&eacute;n recomienda &ldquo;nunca hacer alusi&oacute;n a lo mal que huele su caca y mostrar comprensi&oacute;n cuando se les escapa&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El orinal tiene que estar en el baño porque debe tener una función clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que esté entretenido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s adelante, cuando haya se&ntilde;ales de que el proceso avanza &ndash;porque el pa&ntilde;al aparece seco y limpio, porque hace pis o caca la mayor parte de las veces que se sienta en el orinal&ndash;, la educadora propone explicitar la propuesta al protagonista: &ldquo;Podemos decirle: &lsquo;Creo que ya puedes dejar los pa&ntilde;ales y utilizar braguitas o calzoncillos&rsquo;. Si el ni&ntilde;o dice que no, volvemos a preguntarle pasados unos d&iacute;as y respetamos su ritmo. Tambi&eacute;n es importante que no hagamos coincidir este momento con otros cambios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta se refiere a no hacer coincidir el proceso de dejar el pa&ntilde;al con otros momentos que pueden suponer un estr&eacute;s a&ntilde;adido, como el inicio de la escolarizaci&oacute;n, el nacimiento de un hermano o hermana o un cambio de casa, por ejemplo. La psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n se&ntilde;ala que los &ldquo;cambios vitales bruscos&rdquo;, como una separaci&oacute;n o una mudanza, &ldquo;pueden provocar un aumento de escapes por un factor psicol&oacute;gico&rdquo;, de ah&iacute; que se recomiende separar el proceso de cualquier otro momento que implique novedades importantes.
    </p><p class="article-text">
        Todas las expertas consultadas insisten en la necesidad de respetar tiempos y nunca forzar. La pediatra Escudero lanza una reflexi&oacute;n que invita a revisar las posturas adultoc&eacute;ntricas en momentos de cambio: &ldquo;Nosotras, las personas adultas, ponemos el pa&ntilde;al para nuestra comodidad. As&iacute; que qu&eacute; menos que acompa&ntilde;ar a las criaturas para dejarlo sin estr&eacute;s y sin imposiciones&rdquo;. Algo en lo que la psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n incide: &ldquo;El ni&ntilde;o necesita sentir seguridad, apoyo y comprensi&oacute;n, ya que no es un proceso voluntario, no depende de &eacute;l o ella controlarlo o no&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familias,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cada vez había más tareas que recaían sobre mí”: cómo creamos un sistema radical de crianza que nos cambió la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vez-habia-tareas-recaian-creamos-sistema-radical-crianza-cambio-vida_1_13311242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a11415b-bc67-440e-8eb2-423cc14bff7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145469.jpg" width="7757" height="4363" alt="“Cada vez había más tareas que recaían sobre mí”: cómo creamos un sistema radical de crianza que nos cambió la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como muchas parejas, mi marido y yo discutíamos frecuentemente sobre quién haría qué y quién haría más, hasta que encontramos una solución drástica</p><p class="subtitle">“Es casi como conseguir entradas para un concierto”: la odisea para encontrar plaza en campamentos de verano para niños</p></div><p class="article-text">
        Con el nacimiento de mi segundo hijo, en 2021, me di cuenta de que necesitaba un nuevo sistema de crianza. En aquel momento est&aacute;bamos saliendo del confinamiento, y me sent&iacute;a cansada y abrumada. Durante la pandemia, mi esposo y yo hab&iacute;amos construido nuestra peque&ntilde;a unidad familiar en Reino Unido, ya que nuestras familias viv&iacute;an en Estados Unidos. Yo hab&iacute;a decidido fundar mi propia agencia literaria en cuanto mi hija tuviera edad suficiente para ir a la guarder&iacute;a, a los seis meses. No era el momento ideal, pero quer&iacute;a empezar cuanto antes.
    </p><p class="article-text">
        Abord&eacute; la b&uacute;squeda de un sistema de crianza como creo que lo hacen muchas mujeres de mi generaci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la misma intensidad</a> con la que abordamos una tesis universitaria. Decid&iacute; recurrir a la colaboraci&oacute;n colectiva para mi investigaci&oacute;n: vi videos de madres que educaban a sus hijos en casa en EEUU mostrando sus rutinas matutinas, le&iacute; todos los libros sobre crianza que pude, escuch&eacute; podcasts de madres que aparentemente &ldquo;lo ten&iacute;an todo&rdquo; y escuch&eacute; a otras que argumentaban que &ldquo;tenerlo todo&rdquo; era imposible.
    </p><p class="article-text">
        Mi esposo es profesor investigador y cient&iacute;fico, y su enfoque de la crianza siempre ha sido fundamentalmente pr&aacute;ctico. As&iacute;, cuando comenc&eacute; a trabajar despu&eacute;s del nacimiento de mi segundo hijo, dise&ntilde;&oacute; una hoja de c&aacute;lculo con una clasificaci&oacute;n por colores para organizar nuestras tareas.
    </p><p class="article-text">
        Al principio parec&iacute;a un &eacute;xito, pero con el tiempo, me di cuenta de que cada vez hab&iacute;a m&aacute;s tareas y cosas que reca&iacute;an sobre m&iacute;. Hubo mucho resentimiento, por ambas partes, que se intensific&oacute; adem&aacute;s por el estr&eacute;s de las tomas nocturnas, la extracci&oacute;n de leche materna y la presi&oacute;n financiera que sent&iacute;a para hacer que el negocio fuera sostenible. Esos d&iacute;as vi aquel <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/may/26/gender-wars-household-chores-comic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mic viral franc&eacute;s</a> sobre la <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;carga mental</a>&rdquo; y c&oacute;mo las madres gestionan tantos detalles de la vida diaria en lo que a menudo es un trabajo invisible. Se lo mostr&eacute; a mi marido, en un gesto que parec&iacute;a m&aacute;s un grito con un dedo acusador, se&ntilde;al&aacute;ndolo: &ldquo;&iexcl;Mira!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de mis investigaciones, no consegu&iacute;a encontrar la mejor manera de gestionar todas las tareas familiares. Finalmente, mi esposo, siempre dispuesto a resolver problemas, me propuso sentarnos a analizar la situaci&oacute;n y me pidi&oacute; que anotara todas mis responsabilidades. Intentamos redistribuirlas de forma m&aacute;s equitativa, pero nos dimos cuenta de que, muy a menudo, una tarea est&aacute; directamente relacionada con otra.
    </p><p class="article-text">
        Decidimos dividir el d&iacute;a en turnos, uno de ma&ntilde;ana y otro de tarde-noche. &Eacute;l se encargar&iacute;a por completo de la ma&ntilde;ana y de todo lo que ello implica: el desayuno (lo que incluye asegurarse de que hay comida para el desayuno), vestirse, preparar las mochilas para los ni&ntilde;os y llevarles al colegio. Yo me encargar&iacute;a del resto de tareas a partir del momento de recogerlos del cole. Es decir: cena, ba&ntilde;o y hora de acostarse. Es un horario que seguimos manteniendo a&ntilde;os despu&eacute;s: mi hijo ahora tiene ocho a&ntilde;os y mi hija cinco.
    </p><p class="article-text">
        No es un sistema perfecto, pero a nosotros nos funciona. No hay tareas en las que los dos nos sintamos responsables, as&iacute; que mi marido se encarga por completo de la ma&ntilde;ana. Le dejo que se las arregle como quiera y le facilito las cosas saliendo antes de casa para no interferir con su m&eacute;todo. Por ejemplo, he notado que se relaja m&aacute;s si se olvida algo: si no hay comida para el desayuno, compra algo de camino al colegio. A veces se equivoca con el uniforme, a veces los ni&ntilde;os se olvidan de los deberes, pero suele pasar por alto las peque&ntilde;as cosas.
    </p><p class="article-text">
        Mis tardes y noches no son mucho m&aacute;s tranquilas, pero supongo que yo me fijo m&aacute;s en los detalles. Yo llamo a mi turno &ldquo;la hora punta de la cena&rdquo; porque me recuerda a cuando trabajaba de camarera. Recojo a los ni&ntilde;os de las clases extraescolares y despu&eacute;s todo pasa volando: preparo la cena, comen, practican piano, se ba&ntilde;an, disfrutan de un rato de lectura y luego se van a la cama. Como muchos de mis clientes viven en EEUU, despu&eacute;s de que se acuesten los ni&ntilde;os, yo vuelvo al trabajo.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que tener este horario para la vida diaria no suena particularmente id&iacute;lico, y nuestras familias nos han comentado que suena demasiado r&iacute;gido. Pero he aprendido que tener esta estructura tambi&eacute;n puede brindar libertad. Como s&eacute; que solo soy responsable de la tarde y la noche, puedo desconectar de la crianza por la ma&ntilde;ana y tener ese espacio mental sin sentir que tengo que supervisar absolutamente todo. Quiz&aacute;s llegue un momento en que no quiera ser la madre que se encarga de la tarde y la noche, pero, por ahora, estoy feliz de estar a cargo de la hora punta de la cena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Catherine Cho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vez-habia-tareas-recaian-creamos-sistema-radical-crianza-cambio-vida_1_13311242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Cada vez había más tareas que recaían sobre mí”: cómo creamos un sistema radical de crianza que nos cambió la vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8a11415b-bc67-440e-8eb2-423cc14bff7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145469.jpg" width="7757" height="4363"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Hogar,Igualdad,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo gestionar la ansiedad ante los exámenes, según un psicólogo: “Dificulta recuperar la información aprendida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-explica-gestionar-ansiedad-examenes-dificulta-recuperar-informacion-aprendida-xp_1_13312591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f345e21-db52-42b1-ab48-905b8834be91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo gestionar la ansiedad ante los exámenes, según un psicólogo: “Dificulta recuperar la información aprendida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Valentín Martínez-Otero explica por qué “darse un atracón” o estudiar sin descanso es el mayor enemigo de tu memoria ante un examen </p><p class="subtitle">Cómo funciona Yoga Nidra, la técnica de relajación que ayuda a combatir el insomnio, según una psicóloga</p></div><p class="article-text">
        Con la llegada del fin de curso miles de estudiantes se enfrentan, no solo a los ex&aacute;menes finales, sino al enemigo invisible que puede suponer la ansiedad. Entre el 15% y el 25% de los estudiantes presentar&iacute;a niveles elevados de ansiedad ante este tipo de pruebas, seg&uacute;n <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=186666" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de 1996</a> que, pese a su antig&uuml;edad, los expertos siguen citando como referencia a falta de datos m&aacute;s recientes. Lejos de tratarse de un mero nerviosismo, puede comprometer el bienestar y el futuro acad&eacute;mico si no se gestiona a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los nervios son normales e incluso &uacute;tiles cuando activan la atenci&oacute;n y ayudan a concentrarse. Se convierten en ansiedad perturbadora cuando esa activaci&oacute;n es excesiva y empieza a interferir en el rendimiento; si provoca bloqueo, dificultades para pensar con claridad o s&iacute;ntomas f&iacute;sicos intensos como insomnio, taquicardia o malestar significativo&rdquo;, advierte Valent&iacute;n Mart&iacute;nez-Otero, doctor en psicolog&iacute;a y pedagog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">P&aacute;nico a quedarnos en blanco</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores temores de quienes estudian es sufrir el fen&oacute;meno de quedarse en blanco a la hora de la verdad. &ldquo;Suele producirse por una activaci&oacute;n elevada generada por el estr&eacute;s&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Otero, que a&ntilde;ade que &ldquo;en ese estado, el cerebro reduce el acceso a la memoria de trabajo y prioriza la respuesta de alarma, lo que dificulta recuperar la informaci&oacute;n aprendida en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diversas investigaciones sugieren adem&aacute;s que este problema no afecta a todos por igual: las mujeres son quienes suelen presentar s&iacute;ntomas m&aacute;s intensos, una tendencia que aumenta en funci&oacute;n de la presi&oacute;n educativa, es decir, si se necesita pasar cierta nota de corte, quedar entre los primeros para conseguir plaza, o cuando ya se llevan varias convocatorias a las espaldas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Factores como las altas expectativas, propias o familiares, el miedo al fracaso, la falta de planificaci&oacute;n o la tendencia al pensamiento negativo influyen en este malestar, aclara el experto. &ldquo;Uno de los errores m&aacute;s frecuentes es estudiar de forma intensiva hasta el &uacute;ltimo momento sin descanso, &lsquo;darse un atrac&oacute;n&rsquo;, lo que aumenta la saturaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala el psic&oacute;logo, que tambi&eacute;n recomienda evitar entrar &ldquo;en din&aacute;micas de catastrofismo, como pensar &lsquo;voy a suspender seguro&rsquo;, y evitaci&oacute;n, que incrementan el malestar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Recomendaciones para gestionar la ansiedad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n intentar eliminar completamente la ansiedad en lugar de aprender a gestionarla&rdquo;, apunta como otro error frecuente Mart&iacute;nez-Otero. La clave es alejarse del perfeccionismo y centrarse en la organizaci&oacute;n, la regulaci&oacute;n emocional y el autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las recomendaciones ya citadas, de evitar los excesos de &uacute;ltima hora y la autocr&iacute;tica o negatividad de pensamiento, el especialista asegura: &ldquo;Las estrategias m&aacute;s eficaces incluyen una preparaci&oacute;n distribuida en el tiempo, la realizaci&oacute;n de simulacros de examen, el cuidado del sue&ntilde;o y t&eacute;cnicas breves de regulaci&oacute;n como la respiraci&oacute;n o la relajaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es clave reinterpretar la activaci&oacute;n como algo no necesariamente negativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias y los docentes tambi&eacute;n tienen un rol esencial a la hora de no aumentar la presi&oacute;n sobre los estudiantes y valorar el esfuerzo. Con todo, a veces las herramientas al alcance de uno no son suficientes y es necesario recurrir a ayuda profesional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la ansiedad es frecuente e intensa, interfiere de forma significativa en el rendimiento acad&eacute;mico o genera un malestar elevado que lleva a evitar situaciones de evaluaci&oacute;n, es recomendable buscar apoyo psicol&oacute;gico especializado&rdquo;, valora Mart&iacute;nez-Otero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-explica-gestionar-ansiedad-examenes-dificulta-recuperar-informacion-aprendida-xp_1_13312591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 08:12:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estudiantes,Ansiedad,Psicología,Estrés]]></media:keywords>
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