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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho": por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13504392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho&quot;: por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paso del colegio al instituto es un momento de cambio clave para los adolescentes. Es importante que las familias les acompañen sin que se sientan invadidos y comprendiendo lo que necesitan en esta nueva etapa
</p><p class="subtitle">Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?</p></div><p class="article-text">
        Acaba de terminar la primera semana de curso escolar y Paula sale del instituto tras su segundo d&iacute;a de clase. Tiene 12 a&ntilde;os y est&aacute; estren&aacute;ndose en la educaci&oacute;n secundaria. A la pregunta de qu&eacute; tal le ha ido, la respuesta es escueta: &ldquo;Bueno&hellip;&rdquo;. Al repreguntar, a&ntilde;ade m&aacute;s informaci&oacute;n. &ldquo;Regular. Es que est&aacute; siendo dif&iacute;cil porque es un cambio muy grande. Llevaba en el mismo colegio desde los tres a&ntilde;os y me est&aacute; costando sobre todo la parte social, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer amigos</a>&rdquo;, reconoce. 
    </p><p class="article-text">
        El cambio de la Educaci&oacute;n Primaria a la Secundaria suele suponer un momento importante para los y las adolescentes. Nuevo centro, profesores desconocidos, nuevos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, m&aacute;s exigencia acad&eacute;mica&hellip; Adem&aacute;s, esta transici&oacute;n coincide con cambios profundos a nivel personal, tanto desde un punto de vista f&iacute;sico como psicol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para ellos es un cambio muy fuerte. Cuando son m&aacute;s peque&ntilde;os, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de Infantil a Primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de &lsquo;mayores&rsquo; y no pensamos tanto en c&oacute;mo acompa&ntilde;arles&rdquo;, reflexiona la pedagoga Alejandra Mel&uacute;s. &ldquo;Puede que ya no pidan tanta ayuda como antes, pero lo cierto es que s&iacute; la necesitan, aunque de manera diferente. En estos d&iacute;as tenemos que ofrecerles tranquilidad, calma y presencia; olvidarnos de nuestro ego como padres y madres y centrarnos en lo que necesitan ellos&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un criterio con el que coincide Luc&iacute;a Gal&aacute;n, m&aacute;s conocida como &ldquo;Luc&iacute;a mi pediatra&rdquo;<em>, </em>sanitaria y divulgadora que acaba de publicar precisamente el libro <a href="https://www.luciamipediatra.com/producto/libro-adolescencia/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=21422597947&amp;gclid=Cj0KCQjwzY7VBhDwARIsAFtPvBR3qZBIeF8tfqLTw2oKWiRvdYo82YoX26yJosduhW_RYtsMtSQbbH0aAgAREALw_wcB" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia</em></a> (Planeta, 2026). &ldquo;El inicio del instituto suele coincidir con uno de los momentos de mayor transformaci&oacute;n de toda su vida. No solo cambian de centro, de profesores o de compa&ntilde;eros; al mismo tiempo est&aacute; cambiando su cuerpo, su cerebro, su manera de relacionarse, su identidad y, sobre todo, la importancia que adquiere la mirada de los dem&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando son más pequeños, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de infantil a primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de ‘mayores’ y no pensamos tanto en cómo acompañarles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandra Melús</span>
                                        <span>—</span> pedagoga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La clave para acompa&ntilde;arles sin invadirles es, seg&uacute;n Gal&aacute;n, entender su momento vital y sus necesidades reales. &ldquo;Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todav&iacute;a nos necesitan much&iacute;simo. Pero nos necesitan de otra manera&rdquo;, asegura. Y elabora esa idea: &ldquo;Quiz&aacute; ya no quieren que los llevemos hasta la puerta del instituto, que les preguntemos absolutamente todo o que intervengamos inmediatamente ante cada problema. Eso es sano: est&aacute;n construyendo su autonom&iacute;a. Acompa&ntilde;ar ahora significa respetar sus silencios, asegur&aacute;ndonos de que ellos sepan que pueden cont&aacute;rnoslo todo si alg&uacute;n d&iacute;a lo necesitan&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Justo eso es lo que hacen los padres de Paula. &ldquo;Yo s&iacute; siento que mi madre y mi padre me est&aacute;n apoyando. Pero a veces salgo de clase cansada o enfadada y no me apetece hablar, y les pido que me dejen tranquila. Me gusta que en ese momento me den espacio y privacidad sabiendo que podemos hablar en otro momento que me apetezca m&aacute;s&rdquo;, explica la adolescente. Tambi&eacute;n reconoce que a veces le gusta que le vuelvan a preguntar: &ldquo;Significa que se preocupan por m&iacute; y eso me hace sentir bien&rdquo;.&nbsp; 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todavía nos necesitan muchísimo. Pero nos necesitan de otra manera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Galán</span>
                                        <span>—</span> (Lucía mi pediatra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El cambio como oportunidad</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar, experto en adolescencia, tambi&eacute;n pone el foco en la importancia del entorno y la necesidad de ayudarles desde otro lugar. &ldquo;Si les preguntamos si necesitan algo, siempre nos dir&aacute;n que no, pero la realidad es que nos necesitan m&aacute;s que nunca porque ya pueden dar pasos importantes, pero a&uacute;n tienen la br&uacute;jula existencial descalibrada&rdquo;, asegura. Para &eacute;l, este cambio de etapa puede vivirse desde un enfoque m&aacute;s positivo. Si se afronta bien, puede ser &ldquo;una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad, aportando algo &uacute;til&rdquo;, afirma este experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n es padre de un adolescente que empez&oacute; el a&ntilde;o pasado la secundaria, por lo que recuerda perfectamente c&oacute;mo fue ese momento. &ldquo;&iexcl;Vaya cambio!&rdquo;, comienza este padre. Su hijo consigui&oacute; plaza en el centro de referencia del barrio, por lo que empez&oacute; la nueva etapa junto a sus amigos del colegio. &ldquo;Eso te da tranquilidad, porque iban todos juntos en el autob&uacute;s y de alguna manera estaban m&aacute;s arropados&rdquo;. En su familia intentaron acompa&ntilde;ar la transici&oacute;n de la mejor manera posible. &ldquo;Le apoyamos como intentamos hacer con todo: d&aacute;ndole confianza, haci&eacute;ndole saber que estamos para lo bueno y para lo malo y pregunt&aacute;ndole poquito a poco, intentando no invadir su espacio&rdquo;. Tambi&eacute;n recuerda el primer d&iacute;a de instituto, cuando le acompa&ntilde;aron al centro, y c&oacute;mo a partir de ah&iacute; empez&oacute; a desplazarse &eacute;l solo en autob&uacute;s: &ldquo;Los nervios no se te pasan, pero poco a poco te vas acostumbrando a la situaci&oacute;n y dando espacio a lo nuevo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puede ser una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, madre de un chico y una chica adolescentes, tambi&eacute;n recuerda con nitidez el cambio de etapa. &ldquo;Los dos han tenido muchas ganas de ir al instituto; estaban muy ilusionados y a la vez muy nerviosos. Pero lo vivieron de formas diferentes: mi hijo se sinti&oacute; muy mayor, el hecho de ir solo hasta all&iacute; y poder desenvolverse en un entorno nuevo le hizo sentirse capaz. Pero a mi hija le cost&oacute; mucho m&aacute;s adaptarse, se sent&iacute;a muy peque&ntilde;a. Cuando llegaba a casa me dec&iacute;a: &lsquo;Mam&aacute;, &iexcl;hay gente con barba!&rsquo;&rdquo;, recuerda entre risas. A d&iacute;a de hoy, superada la etapa de adaptaci&oacute;n, cree que el cambio ha sido para ellos &ldquo;muy beneficioso&rdquo;. &ldquo;Les ha venido fenomenal, tanto a nivel acad&eacute;mico como relacional, han madurado mucho. Se libraron de la etiqueta que tra&iacute;an asignada del colegio (el gracioso, la problem&aacute;tica, el chulo&hellip;) y pudieron elegir qui&eacute;nes quer&iacute;an ser en el instituto&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Luc&iacute;a Gal&aacute;n propone buscar nuevos puntos de encuentro con ellos y ellas: &ldquo;Yo insisto mucho a las familias en cuidar los peque&ntilde;os espacios cotidianos: comer juntos, llevarlos en coche, interesarnos por sus amigos sin interrogarlos&hellip; Muchas de las conversaciones trascendentales con un adolescente no empiezan con un &lsquo;tenemos que hablar&rsquo;, sino que aparecen cuando hemos construido previamente un lugar seguro al que pueden volver&rdquo;, explica. Seg&uacute;n van creciendo, los amigos van ganando espacio en su vida y los padres pueden sentirse desplazados. &ldquo;Pero no nos sustituyen, nos recolocan. Dejamos de ser el centro para convertirnos en la base&rdquo;, afirma la pediatra.
    </p><p class="article-text">
        Tras su primer contacto con el instituto, dos d&iacute;as despu&eacute;s de empezar las clases, Paula siente que todav&iacute;a no ha conseguido hacer amigos, lo que a ella m&aacute;s le preocupaba. Echa de menos a sus compa&ntilde;eros del colegio. Lo que s&iacute; le gusta: &ldquo;El centro, las instalaciones y los profesores&rdquo;. &ldquo;S&eacute; que cuando pasen unos d&iacute;as todo ir&aacute; mejor. Pero poco a poco&rdquo;, concluye la adolescente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13504392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 19:20:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,familias,Padres,Madres,Institutos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: "Es importante no cambiar todo a la vez"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-ideas-psicologa-familia-adapte-mejor-vuelta-cole-importante-no-cambiar-vez-xp_1_13501115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e961be16-bc50-45bf-beac-a520fd2f3b39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y385.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: &quot;Es importante no cambiar todo a la vez&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Amaya Prado defiende que el inicio del curso escolar abre una oportunidad para transformar el caos de las primeras horas del día en un aprendizaje de autorregulación</p><p class="subtitle">Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”</p></div><p class="article-text">
        La prisa, cada ma&ntilde;ana, desde que se sube la persiana, se apura el desayuno y se llega al colegio con la mochila entreabierta puede ser vista como un mero desajuste log&iacute;stico, pero se trata de un h&aacute;bito crucial para el desarrollo evolutivo de los ni&ntilde;os, adem&aacute;s de para la salud de las relaciones familiares. La vuelta a las aulas tras las vacaciones de verano puede ser el momento id&oacute;neo para restablecer buenas rutinas que tambi&eacute;n fomenten la independencia infantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una transici&oacute;n de manera natural en la que se pasa del ritmo tranquilo, relajado y sin estructura del verano, a la reorganizaci&oacute;n de los horarios, de la estructura familiar, de las rutinas, de lo que era lo habitual; y este cambio puede ser un momento muy bueno para reajustar ciertas costumbres&rdquo;, asegura <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado,</a> psic&oacute;loga especialista en infancia y adolescencia. &ldquo;En el desarrollo neurol&oacute;gico cerebral del ni&ntilde;o es importante tener esa anticipaci&oacute;n, le viene muy bien que algo sea previsible para procesar estos cambios con una cierta seguridad y calma&rdquo;, argumenta.
    </p><h2 class="article-text">La anticipaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ajustar los horarios de descanso desde unos d&iacute;as antes de volver a las aulas ayuda a condicionar el organismo y a reducir el estr&eacute;s previo al reencuentro con la rutina, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga, que destaca la importancia de un sue&ntilde;o adecuado desde el comienzo de las clases para que el menor sea capaz de regular sus emociones, prestar atenci&oacute;n y afrontar la jornada escolar con tranquilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De igual manera, la planificaci&oacute;n nocturna es de gran ayuda a la hora de mejorar el desarrollo de la ma&ntilde;ana siguiente. &ldquo;Es muy importante porque, desde el punto de vista del desarrollo evolutivo, estamos trabajando esa anticipaci&oacute;n, esa planificaci&oacute;n. Si falta algo, tenemos ese margen de maniobra para poderlo conseguir y, adem&aacute;s, reduce mucho las tensiones a nivel familiar y permite al ni&ntilde;o asumir responsabilidades que son tan importantes&rdquo;, explica la especialista.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Andamiaje para la independencia</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores de las familias al inicio del curso es querer solucionar todas las carencias de golpe, ante lo que Prado advierte: &ldquo;Es importante no intentar cambiarlo todo a la vez porque muchas veces queremos que al empezar el cole se vistan solos, que preparen su mochila, que desayunen solos, que lo hagan todo en un tiempo concreto... y es cierto que los h&aacute;bitos se construyen mediante la repetici&oacute;n de esas rutinas, de esa previsibilidad y de la pr&aacute;ctica&rdquo;. Por eso, ella recomienda empezar por dos o tres conductas concretas que se quieran mejorar, alguna m&aacute;s compleja y otra m&aacute;s sencilla, para no abrumar al ni&ntilde;o y &ldquo;darle seguridad de que va consiguiendo hacer cosas f&aacute;cilmente con esa conducta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las rutinas de la ma&ntilde;ana estructuradas y previsibles son un andamiaje que permite esa transici&oacute;n progresiva desde una regulaci&oacute;n externa, guiada por los adultos, hasta esa autorregulaci&oacute;n interna y aut&oacute;noma&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga. Este proceso de &ldquo;andamiaje&rdquo; supone una retirada progresiva del apoyo adulto en las tareas hasta que el menor las pueda llevar a cabo de forma aut&oacute;noma. Pasar de la implicaci&oacute;n total a exigir independencia o dar por sentado que debe saber organizar su mochila puede derivar en frustraci&oacute;n mutua.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El problema de repetir las &oacute;rdenes</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o tarda, el adulto al final termina haciendo todo aquello que el ni&ntilde;o deber&iacute;a hacer: vestirlo, preparar la mochila o recoger sus cosas&rdquo;, reconoce Prado. &ldquo;Es comprensible porque en ese momento necesitamos salir de casa, necesitamos que se haga todo ya, el problema aparece cuando esta soluci&oacute;n puntual se convierte en el funcionamiento habitual&rdquo;, explica, ya que consolida una dependencia no deseada.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, repetir una misma orden diez veces tambi&eacute;n es contraproducente porque, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;puede terminar convirti&eacute;ndose en una forma de regulaci&oacute;n externa: el ni&ntilde;o lo que aprende es que no necesita iniciar la conducta hasta que mam&aacute; o pap&aacute; se lo recuerden o hasta que pap&aacute; y mam&aacute; alcen la voz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para romper este c&iacute;rculo vicioso, la especialista propone sustituir las &oacute;rdenes verbales repetitivas por apoyos visuales, como listas con pictogramas o relojes visuales ajustados a su edad. &ldquo;La pregunta que nos tenemos que hacer como padres no es c&oacute;mo consigo que me haga caso, sino qu&eacute; necesita aprender mi hijo para poder hacer esto sin que yo tenga que dec&iacute;rselo&rdquo;, resume. Con este tipo de recursos, en lugar de dar &oacute;rdenes existe la posibilidad de preguntar &ldquo;&iquest;qu&eacute; toca hacer ahora seg&uacute;n el cuadro?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Refuerzo del esfuerzo</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Prado recalca la importancia de reforzar y celebrar la autonom&iacute;a conseguida &ldquo;porque si no, desde el punto de vista psicol&oacute;gico, es una conducta que se va a terminar extinguiendo, que se va a terminar eliminando de su patr&oacute;n de comportamiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si un ni&ntilde;o que normalmente necesita que le repitan cinco veces que se lave los dientes consigue hacer esa tarea por s&iacute; mismo hay que decirle &lsquo;qu&eacute; bien, te has acordado t&uacute; solo, qu&eacute; mayor, choca los cinco&rsquo; y con esto estamos se&ntilde;alando exactamente la conducta que queremos reforzar&rdquo;, aclara.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-ideas-psicologa-familia-adapte-mejor-vuelta-cole-importante-no-cambiar-vez-xp_1_13501115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 08:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: "Es importante no cambiar todo a la vez"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Colegios,Niños,Educación,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13497114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fda5d9de-569b-4e34-8087-e30aaaa4f538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras las alarmas por los malos resultados PISA, la divulgadora Laura Cuesta recuerda que los países más digitalizados son líderes en el último informe e invita a reflexionar sobre la relación entre las familias y las pantallas</p><p class="subtitle">Por qué España se pega un batacazo en PISA: falta de atención, pantallas y una caída inédita en rentas altas</p></div><p class="article-text">
        Tras conocerse el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pegado-espana-batacazo-pisa-pantallas-falta-atencion-caida-inedita-rentas-altas_1_13495419.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descalabro de Espa&ntilde;a en el &uacute;ltimo informe PISA</a>, el debate p&uacute;blico y la propia OCDE han se&ntilde;alado a la tecnolog&iacute;a como culpable de un problema de concentraci&oacute;n y comprensi&oacute;n lectora del alumnado. Los h&aacute;bitos digitales est&aacute;n reconfigurando especialmente las mentes y las capacidades de atenci&oacute;n de los m&aacute;s j&oacute;venes, pero m&aacute;s all&aacute; de demonizar la tecnolog&iacute;a es necesario fomentar la relaci&oacute;n saludable con ella, prestar especial atenci&oacute;n al entorno dom&eacute;stico y no simplificar un problema complejo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los pa&iacute;ses m&aacute;s digitalizados y con alumnos m&aacute;s tecnol&oacute;gicos, que son Jap&oacute;n, Corea del Sur, Singapur, y no nos tenemos que ir a Asia, que tambi&eacute;n tenemos a Estonia en Europa, que est&aacute; absolutamente digitalizado, no solo los centros escolares, sino toda la sociedad desde edades tempranas, est&aacute;n a la cabeza del informe&rdquo;, subraya Laura Cuesta Cano, profesora y divulgadora experta bienestar digital y CEO de <a href="https://educaciondigitalparafamilias.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Educaci&oacute;n Digital para Familias</a>. Cano apuesta por no reducir el problema al impacto de las pantallas: &ldquo;Lo estamos haciendo mal de alguna manera en la que esos pa&iacute;ses, que dan una importancia absoluta a la educaci&oacute;n, no lo est&aacute;n haciendo y [hay que ] hacer una reflexi&oacute;n por ese lado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de tecnolog&iacute;a en los centros educativos, estamos hablando de una tecnolog&iacute;a que siempre est&aacute; implementada con una estrategia y en cuanto a unos objetivos pedag&oacute;gicos&rdquo; defiende la experta en bienestar digital. Cuesta pide as&iacute; distinguir entre el uso de ordenadores o tabletas en las aulas, &ldquo;unas plataformas que tienen que ver con metodolog&iacute;as, como puede ser la rob&oacute;tica, el pensamiento computacional, la inteligencia artificial, la realidad aumentada&rdquo;, de aquellas pantallas en las que los menores consumen redes sociales, videojuegos o interact&uacute;an en plataformas de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea. 
    </p><h2 class="article-text">Consumo de tecnolog&iacute;a cada vez m&aacute;s temprano y sin supervisi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La experta sit&uacute;a, por tanto, el verdadero desaf&iacute;o m&aacute;s all&aacute; de la jornada escolar. &ldquo;La empresa espa&ntilde;ola Custodio, que saca un informe todos los a&ntilde;os, se&ntilde;ala que m&aacute;s o menos se ha ido manteniendo la misma cifra de las <a href="https://www.qustodio.com/es/research/tiempo-que-pasan-los-menores-conectados-a-las-pantallas/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro horas diarias</a> de uso de pantalla en menores fuera del horario lectivo, es decir, de un uso totalmente recreativo y de ocio&rdquo;, apunta Cuesta, que a&ntilde;ade que ese tipo de tecnolog&iacute;a llega cada vez a edades m&aacute;s tempranas, ya que &ldquo;el &uacute;ltimo informe de UNICEF infancia digital sit&uacute;a la media de acceso en los 10,8 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez les ponemos antes la tecnolog&iacute;a en la mano, normalmente <a href="https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin una supervisi&oacute;n</a>, educaci&oacute;n o acompa&ntilde;amiento por parte de padres y madres, y estamos viendo que los menores empiezan a tener presencia en plataformas que adem&aacute;s no son aptas para su edad y que tienen unos dise&ntilde;os con mec&aacute;nicas adictivas, patrones oscuros y c&aacute;maras de eco, para lograr ese enganche que llamamos el &lsquo;time on device&rsquo; [tiempo frente a la pantalla]&rdquo;, analiza la experta sobre los algoritmos, la pr&aacute;ctica de &lsquo;scroll&rsquo; infinito que lleva a consumir contenido sin pausa y los v&iacute;deos cortos, que tienen un impacto directo en la capacidad de concentraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de contenido que consumen ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes en las plataformas hace que se reduzca esa atenci&oacute;n sostenida necesaria para la lectura de textos largos, para lectura que necesita una mayor comprensi&oacute;n&rdquo;, valora Cuesta. &ldquo;Esto puede estar creando esta afectaci&oacute;n social y emocional en ni&ntilde;os, puede estar produciendo que disminuya la capacidad de atenci&oacute;n, y este retraso cognitivo puede estar afectando a los datos acad&eacute;micos&rdquo;, explica la profesora. 
    </p><h2 class="article-text">La familia como referente</h2><p class="article-text">
        Ante este escenario, Cuesta plantea que la soluci&oacute;n no pasa por prohibir ni dar la espalda a la tecnolog&iacute;a, sino por fomentar una relaci&oacute;n equilibrada con la implicaci&oacute;n activa de los padres y adultos de su entorno. &ldquo;Tenemos que ser referentes tanto con el uso de la tecnolog&iacute;a, como con el no uso de la tecnolog&iacute;a. Es decir, que nos vean tambi&eacute;n en casa saber desconectar&rdquo;, destaca Cuesta, que cree que el bienestar digital debe ser un proyecto colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        La coherencia en el hogar es tan determinante que <a href="https://www.frontiersin.org/news/2026/06/18/teenagers-whose-parents-are-more-distracted-by-phones-are-more-insecure-frontiers-psychology" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existen estudios</a> que asocian una mayor afectaci&oacute;n emocional en los adolescentes con el uso que sus propios padres hacen de los dispositivos frente a ellos, por encima incluso de las horas de pantalla de los propios j&oacute;venes, seg&uacute;n la experta.
    </p><h2 class="article-text">Evitar la multitarea</h2><p class="article-text">
        Para recuperar la capacidad de concentraci&oacute;n es crucial eliminar las distracciones en ciertos momentos clave y, por supuesto, tambi&eacute;n la tecnolog&iacute;a. No solo no deben estudiar o hacer deberes con una pantalla secundaria encendida, las pantallas tambi&eacute;n deber&iacute;an quedarse fuera de las comidas, el dormitorio o el tiempo previo al descanso. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos tienen mucha m&aacute;s facilidad de cambiar de una tarea o de una pantalla a otra, pero no pueden mantener la atenci&oacute;n, y esto es exactamente igual para adultos y menores, no ha cambiado por generaciones&rdquo;, recalca la experta.
    </p><h2 class="article-text">El h&aacute;bito de la lectura se contagia</h2><p class="article-text">
        Los planes de lectura escolares no pueden prosperar si no encuentran un eco en el &aacute;mbito familiar, donde no existe la referencia de unos progenitores que leen habitualmente, acuden con regularidad a una biblioteca o comparten con sus hijos actividades vinculadas a la lectura. 
    </p><p class="article-text">
        Para Cuesta &ldquo;no podemos pretender que nuestros hijos sean &aacute;vidos lectores si en su casa los padres y madres no leen&rdquo;. &ldquo;En una casa donde no hay amor por los libros, donde no hay libros en las estanter&iacute;as, es muy dif&iacute;cil que, por mucho que se intente fomentar en los colegios, a esos ni&ntilde;os les surja la chispa del gusto por la lectura&rdquo;, resume la profesora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es solo una exigencia que tenemos que llevar a cabo los centros escolares, sino que es una responsabilidad de los agentes que mejor tenemos que trabajar la educaci&oacute;n de nuestros hijos, que somos las familias&rdquo;, a&ntilde;ade Cuesta. 
    </p><h2 class="article-text">Por d&oacute;nde empezar, seg&uacute;n los expertos</h2><p class="article-text">
        Los especialistas en bienestar digital recomiendan cuatro h&aacute;bitos sencillos que se pueden implementar en familia y as&iacute; crear un contexto favorable para los menores: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/nidos/tres-maneras-desconectar-pantallas-familia-coach-ejemplo-ninos-xp_1_13051864.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Que el plan sea conjunto</a>: al igual que la familia se sienta a la mesa para compartir una comida o una cena, crear el h&aacute;bito de que al terminar de comer tambi&eacute;n se dejan los m&oacute;viles en un lugar aparte para cultivar el ejemplo de la desconexi&oacute;n.</li>
                                    <li>Momentos espec&iacute;ficos sin pantallas delante: como en el caso de las comidas, que los ratos dedicados a hacer los deberes no sean interrumpidos por consultas de mensajes, v&iacute;deos o contenido de redes sociales para evitar la multitarea.</li>
                                    <li>Y ratos espec&iacute;ficos tambi&eacute;n para las pantallas: establecer <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experta-aclara-senales-hijo-problema-movil-tiempo-no-unico-indicador-xp_1_13470088.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">pautas de 45 minutos al d&iacute;a</a>, en un momento concreto de la tarde, por ejemplo, y que sean acordados entre padres e hijos para inculcar la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">responsabilidad</a> que conlleva consumir contenido digital.</li>
                                    <li>Hacer planes <em>offline</em> como cocinar juntos, participar en juegos de mesa, manualidades, visitas a la biblioteca e incluso leer juntos antes de dormir.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13497114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 14:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Informe Pisa,Educación,Lectura,Bibliotecas,Smartphones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/peligros-obsesionarse-volver-vientre-plano-dar-luz-no-equivale-recuperada_1_13493186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d68ba814-3175-4e47-bd91-74bd339f96b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el impulso de las redes, se ha extendido la idea de que no volver rápidamente al gimnasio, recuperar la cintura o ponerse rápido en bikini tras ser madre es un fracaso. ¿Cómo afecta esta presión por el 'posparto exprés'?</p><p class="subtitle">“La presión por recuperar tu cuerpo es inmensa”: las madres empujadas a usar inyecciones para adelgazar en el posparto</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo est&aacute;!&rdquo;. &ldquo;Parece mentira que haya sido madre hace nada&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo ha hecho?&rdquo;. Apuesto a que han o&iacute;do muchas veces estas y otras expresiones de asombro y aprobaci&oacute;n referidas a una mujer que acaba de ser madre. 
    </p><p class="article-text">
        El posparto expr&eacute;s, el volver a tener un vientre plano tras un embarazo parece haberse convertido en un requisito ineludible del proceso de tener un beb&eacute; y las redes sociales se ocupan de fomentar esta creencia. Mediante <em>likes </em>y comentarios, se premia la velocidad con la que una mujer reaparece en el gimnasio, recupera el contorno de su cintura o se muestra en bikini sin huellas evidentes de su reciente gestaci&oacute;n. Pero esta fascinaci&oacute;n por la recuperaci&oacute;n inmediata genera un espejismo peligroso para la salud de las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica no equivale a salud</h2><p class="article-text">
        La ciencia cuestiona abiertamente este foco en la recuperaci&oacute;n del buen aspecto f&iacute;sico como el objetivo principal tras un embarazo. Como se&ntilde;alan los expertos, tener un vientre plano no equivale a estar verdaderamente recuperada por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Durante la gestaci&oacute;n, los rectos abdominales, las dos bandas musculares verticales del abdomen, se separan para dar espacio al beb&eacute;, distendiendo la banda de tejido conectivo que los une por el centro (la llamada l&iacute;nea alba). Cuando tras el parto esa separaci&oacute;n persiste y el tejido no recupera su tensi&oacute;n decimos que esa persona sufre de di&aacute;stasis de rectos abdominales.
    </p><p class="article-text">
        Tener di&aacute;stasis no supone un simple inconveniente est&eacute;tico, sino que implica perder la &lsquo;faja natural&rsquo; del cuerpo en esa zona. Para una mujer, esto se traduce en secuelas funcionales muy concretas: dolor lumbar recurrente, sensaci&oacute;n de fragilidad o &lsquo;vac&iacute;o&rsquo; al cargar peso, abombamientos de la zona al toser o levantarse de la cama, e incluso problemas relacionados con el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/limites-ejercicios-suelo-pelvico-pasarse-malo-quedarse-cortos_1_13487572.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suelo p&eacute;lvico</a> como incontinencia o pesadez. En los casos m&aacute;s severos o persistentes, esta falta de contenci&oacute;n puede llegar a comprometer la estructura hasta requerir reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        El problema, tal y como explica Rafael Vicetto Mart&iacute;nez, responsable de la Unidad de Fisioterapia de la Agrupaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Di&aacute;stasis Abdominal (AEDA), es que una mujer puede mostrar una pared abdominal visualmente plana y continuar padeciendo estas alteraciones biomec&aacute;nicas o una separaci&oacute;n estructural importante. Y, por el contrario, otra mujer puede mantener un contorno redondeado durante meses tras el parto y haber restaurado plenamente la fuerza, la contenci&oacute;n y el control din&aacute;mico necesarios para desenvolverse con total seguridad en su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En palabras del especialista, &ldquo;la di&aacute;stasis no se mide solo en cent&iacute;metros. Hay que valorar tambi&eacute;n la calidad de la l&iacute;nea alba, su capacidad para transmitir tensi&oacute;n y c&oacute;mo responde durante el movimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Bcp87SblcDJ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El peligro de las promesas virales de 21 d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        En el ecosistema digital abundan los desaf&iacute;os del tipo &ldquo;los hipopresivos que te har&aacute;n recuperar tu cintura&rdquo; o &ldquo;vuelve a tu f&iacute;sico habitual en tan solo 21 d&iacute;as&rdquo;. Estas supuestas soluciones hacen que se extienda la falsa creencia de que existe un calendario estandarizado para la recuperaci&oacute;n f&iacute;sica tras el parto. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Vicetto se&ntilde;ala que esto no es as&iacute;, y que reiniciar prematuramente entrenamientos exigentes o rutinas de gimnasio sin una evaluaci&oacute;n individual previa genera riesgos importantes para la integridad muscular.
    </p><p class="article-text">
        El peligro principal radica, seg&uacute;n el experto, en la aplicaci&oacute;n indiscriminada de pautas universales para todas las personas. &ldquo;Tratan a todas las pacientes como si partieran de la misma situaci&oacute;n&rdquo;, apunta. &ldquo;Pero no existen ejercicios vetados de forma universal, como tampoco ejercicios adecuados para todas. Un abdominal cl&aacute;sico, una plancha, correr, levantar peso o hacer hipopresivos puede ser perfectamente tolerable para una mujer y resultar excesivo para otra&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas supuestas soluciones hacen que se extienda la falsa creencia de que existe un calendario estandarizado para la recuperación física tras el parto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en estructuras abdominales debilitadas algunos movimientos pueden empeorar la deformidad del tejido. Por este motivo, la recuperaci&oacute;n debe responder al control funcional de cada paciente en lugar de someterse a retos de internet o fechas l&iacute;mite preestablecidas.
    </p><h2 class="article-text">Desinformaci&oacute;n en redes y distorsi&oacute;n psicol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        No obstante, este enorme volumen de contenidos en redes sociales carentes de respaldo cient&iacute;fico agrava la vulnerabilidad psicol&oacute;gica de las mujeres en el periodo posparto. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40618057/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio cient&iacute;fico publicado en 2025</a> en <em>BMC Women&rsquo;s Health</em> sobre el contenido divulgado en Instagram respecto a la di&aacute;stasis y el ejercicio f&iacute;sico revel&oacute; datos alarmantes: &ldquo;El 60,7% de las publicaciones analizadas ofrec&iacute;a recomendaciones del todo desprovistas de fundamento en la literatura m&eacute;dica. Tan solo un 7,1% citaba alguna fuente verificable. Las participantes encuestadas en dicha investigaci&oacute;n refirieron haber experimentado confusi&oacute;n, sufrieron mensajes contradictorios e incluso temor a realizar movimiento alguno&rdquo;, comenta el experto.
    </p><p class="article-text">
        A esta marejada de consejos no verificados se suma la proliferaci&oacute;n de fotograf&iacute;as comparativas de &ldquo;antes y despu&eacute;s&rdquo; que tambi&eacute;n abundan en las redes. Estos contenidos con frecuencia est&aacute;n manipulados mediante posturas forzadas, prendas moldeadoras, &aacute;ngulos fotogr&aacute;ficos favorables o directamente, retocados digitalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Como advierte Vicetto, la viralizaci&oacute;n de estas im&aacute;genes proyecta unos m&aacute;rgenes de recuperaci&oacute;n irrealizables que a&ntilde;aden un nivel angustioso de exigencia. Al compararse con fotograf&iacute;as falsas, muchas mujeres concluyen err&oacute;neamente que sus cuerpos fallan. 
    </p><p class="article-text">
        En palabras del fisioterapeuta, en esa brecha entre la ficci&oacute;n de las redes y la realidad corporal &ldquo;es donde la presi&oacute;n est&eacute;tica puede transformarse en frustraci&oacute;n y en una percepci&oacute;n negativa de su propio proceso de recuperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No existen ejercicios vetados de forma universal, como tampoco ejercicios adecuados para todas. Un abdominal clásico, una plancha, correr, levantar peso o hacer hipopresivos puede ser perfectamente tolerable para una mujer y resultar excesivo para otra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafael Vicetto</span>
                                        <span>—</span>  responsable de la Unidad de Fisioterapia de la AEDA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Las se&ntilde;ales de alarma para acudir al especialista</h2><p class="article-text">
        Determinar el momento id&oacute;neo para reiniciar la actividad deportiva requiere estar muy atento a las se&ntilde;ales del propio cuerpo. &ldquo;Hay varios signos que aconsejan realizar una valoraci&oacute;n antes de retomar determinadas actividades con normalidad&rdquo;, asegura Vicetto.
    </p><p class="article-text">
        Entre las <em>red flags</em> m&aacute;s alarmantes, el especialista destaca la aparici&oacute;n de un abombamiento marcado en el eje central del abdomen al toser, levantarse o entrenar y tambi&eacute;n la persistencia de una sensaci&oacute;n de fragilidad interna, de vac&iacute;o o de falta de sujeci&oacute;n en el tronco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La presencia de dolores p&eacute;lvicos, abdominales o lumbares es otra de las se&ntilde;ales&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Tambi&eacute;n la manifestaci&oacute;n de disfunciones del suelo p&eacute;lvico, tales como incontinencia urinaria, pesadez o sensaci&oacute;n de presi&oacute;n y, finalmente, la aparici&oacute;n de bultos similares a una hernia, especialmente si se acompa&ntilde;a de dolor intenso, n&aacute;useas o v&oacute;mitos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la presencia de estas manifestaciones cl&iacute;nicas, Rafael Vicetto aclara que la aparici&oacute;n de estos s&iacute;ntomas &ldquo;no significa necesariamente que exista una complicaci&oacute;n grave&rdquo;, apunta. &ldquo;Pero s&iacute; que merece la pena realizar una valoraci&oacute;n especializada para saber c&oacute;mo est&aacute; respondiendo la pared abdominal y orientar correctamente el tratamiento o la vuelta al ejercicio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Biol&oacute;gicamente, resulta imposible establecer unos tiempos &ldquo;normales&rdquo; para recuperarse de un parto. &ldquo;Los tiempos dependen de numerosas variables&rdquo;, apunta. Como &ldquo;el tipo de parto, si ha sido vaginal o por ces&aacute;rea, la existencia de desgarros o dolor, la cicatrizaci&oacute;n, el estado del suelo p&eacute;lvico, la presencia de di&aacute;stasis o hernias previas, el control abdominal, la capacidad para gestionar las presiones, el estado f&iacute;sico previo y las circunstancias personales de cada mujer&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Fisioterapia y cirug&iacute;a: una alianza complementaria</h2><p class="article-text">
        Fisioterapia y cirug&iacute;a son tratamientos que se complementan a la hora de tratar de solucionar la di&aacute;stasis. En palabras del cirujano Guillermo Pou Santonja, tambi&eacute;n miembro de AEDA, &ldquo;la cirug&iacute;a no es una consecuencia autom&aacute;tica de tener di&aacute;stasis ni la fisioterapia es una alternativa que ha &lsquo;fracasado&rsquo; necesariamente cuando se acaba indicando una intervenci&oacute;n. Son herramientas que responden a necesidades diferentes y que, en determinados casos, forman parte del mismo proceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cirug&iacute;a se reserva para las di&aacute;stasis m&aacute;s persistentes y que tienen una repercusi&oacute;n funcional relevante, presencia de hernias o cuando el abordaje conservador no ha conseguido una mejor&iacute;a suficiente. &ldquo;Las gu&iacute;as europeas recomiendan valorar inicialmente el tratamiento conservador y diferenciar el abordaje en funci&oacute;n de si existe o no una hernia asociada&rdquo;, apunta Pou. 
    </p><h2 class="article-text">No es un retoque est&eacute;tico</h2><p class="article-text">
        A pesar de que la cirug&iacute;a de reconstrucci&oacute;n de la pared abdominal se ha beneficiado del desarrollo de t&eacute;cnicas no invasivas y nuevas tecnolog&iacute;as, no se debe identificar este tipo de intervenciones como una soluci&oacute;n r&aacute;pida o un atajo de orden puramente cosm&eacute;tico, ya que esto desvirtuar&iacute;a su verdadero prop&oacute;sito m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el Dr. Pou subraya el fin estrictamente reparador de la cirug&iacute;a de la pared abdominal. Como afirma tajantemente el cirujano,<strong> </strong>&ldquo;la cirug&iacute;a no deber&iacute;a plantearse como un atajo para &lsquo;recuperar la figura&rsquo;&rdquo;, sino como una reparaci&oacute;n profunda destinada a devolver la funcionalidad anat&oacute;mica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cirugía no debería plantearse como un atajo para ‘recuperar la figura’, sino como una reparación profunda destinada a devolver la funcionalidad anatómica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Pou Santonja</span>
                                        <span>—</span> cirujano
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, Rafael Vicetto recuerda que el paso por quir&oacute;fano tampoco exime del trabajo activo, destacando que una intervenci&oacute;n debe contar con preparaci&oacute;n prequir&uacute;rgica y rehabilitaci&oacute;n posterior para evitar que se convierta en un mero &ldquo;parche&rdquo; y garantizar una sanaci&oacute;n estructural completa.
    </p><h2 class="article-text">Hacia un acompa&ntilde;amiento integral y multidisciplinar</h2><p class="article-text">
        En definitiva, la garant&iacute;a de una recuperaci&oacute;n estable a largo plazo reside en la colaboraci&oacute;n coordinada entre cirujanos y fisioterapeutas. Este modelo de trabajo integrado exige, seg&uacute;n el doctor Pou, evaluaciones funcionales exhaustivas antes del procedimiento, analizando la mec&aacute;nica respiratoria, la contenci&oacute;n p&eacute;lvica y el patr&oacute;n de movimiento, adem&aacute;s de una pauta postoperatoria orientada a la ganancia gradual de fuerza y movilidad.
    </p><p class="article-text">
        En sinton&iacute;a con este enfoque, Vicetto destaca que la recuperaci&oacute;n m&eacute;dica se prolonga m&aacute;s all&aacute; del cierre de la incisi&oacute;n quir&uacute;rgica. &ldquo;El objetivo es recuperar progresivamente fuerza, movilidad, control de cargas y capacidad funcional, adaptando el proceso a la evoluci&oacute;n de cada paciente&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, aunque no nos lo pongan f&aacute;cil, deber&iacute;amos apartar el foco de las redes sociales y poner nuestra atenci&oacute;n en lo que dicen los aut&eacute;nticos profesionales de la salud. 
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n del posparto no se mide en semanas, no cabe en un <em>reel</em> de Instagram ni se arregla con retoques fotogr&aacute;ficos o desaf&iacute;os expr&eacute;s de 21 d&iacute;as. Prescindir de los atajos m&aacute;gicos implica asumir que cada cuerpo maneja sus propios tiempos biol&oacute;gicos y que la di&aacute;stasis no es un defecto visual que esconder, sino una alteraci&oacute;n de salud que hay que tratar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/peligros-obsesionarse-volver-vientre-plano-dar-luz-no-equivale-recuperada_1_13493186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 20:30:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parto,Maternidad,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/741056b9-3b83-4e5a-8ecd-c283b3bf2dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1575y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Alberto Soler indica que incluso cuando pasan los años y los hijos cada año son un poco más independientes, a veces "se sigue en el ‘modo bebé’ durante más tiempo del necesario"</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable. Cuando nace un hijo las preferencias, tiempo y disponibilidad cambian por completo. Muchos padres se ven presionados a hacer una apuesta arriesgada: sacrificar sus aficiones, intereses e incluso amistades para dedicar el mayor tiempo a la crianza de los hijos. &ldquo;Tener hijos implica, necesariamente, adaptar nuestra vida a ellos, y el grado en el que haya que adaptarla depender&aacute; naturalmente de la edad y circunstancias que tengan&rdquo;, admite el psic&oacute;logo <a href="https://www.albertosoler.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Soler</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s adaptaci&oacute;n. Agendar un encuentro para tomar un caf&eacute; se convierte en muchos casos en toda una aventura. Sin embargo, los ni&ntilde;os crecen y, a medida que lo hacen, &ldquo;podemos ir recuperando de forma progresiva parte del espacio que ten&iacute;amos antes, pero esto va a depender de muchos factores, sobre todo del apoyo del entorno&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, no es lo mismo una familia que cuente con el apoyo de abuelos, t&iacute;os y amigos, que una que no: las primeras &ldquo;tienen m&aacute;s margen para encontrar tiempo personal y de pareja&rdquo;, reconoce el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n social por los hijos: la trampa en la que caen algunos padres</h2><p class="article-text">
        En algunos casos puede suceder que, pese a los a&ntilde;os y a que los hijos cada a&ntilde;o son un poco m&aacute;s independientes, &ldquo;hay cierta dificultad para entender este cambio y se sigue en el &lsquo;modo beb&eacute;&rsquo; durante m&aacute;s tiempo del necesario&rdquo;, admite Soler, aunque reconoce que no es algo que sea generalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Que los padres renuncien a su vida social y se centren en la crianza en exclusividad, aunque pueda parecer el mayor acto de amor, no lo es. Anular la vida social, las aficiones y el espacio personal para ser un padre o una madre &lsquo;perfectos&rsquo; puede convertirse en una trampa que perjudica a todo el entorno familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder el contacto con amigos que no son padres porque parecen estar en un mundo totalmente distinto al nuestro. Y perdemos el contacto con amigos que s&iacute; lo son porque est&aacute;n tan o m&aacute;s ocupados que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto afecta a muchos niveles, como &ldquo;el estado de &aacute;nimo, ansiedad, estr&eacute;s, sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Soler, para el que, si hay algo que de verdad puede afectar es conocer de d&oacute;nde viene esa exclusividad y si se trata m&aacute;s bien de algo elegido o, por el contrario, aceptado. 
    </p><h2 class="article-text">Los factores detr&aacute;s del aislamiento social de madres y padres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Posiblemente, lo que m&aacute;s pesa a nivel psicol&oacute;gico son los factores que empujan hacia la soledad social y el aislamiento de las madres, ya que muchas, una vez han tenido a su criatura, perciben el abandono y la falta de apoyo de su entorno: pareja, familia, amistades y, por supuesto, la sociedad en su conjunto&rdquo;, advierte Soler.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, &ldquo;cuando adem&aacute;s ha habido una renuncia laboral, lo de &lsquo;criar en exclusividad&rsquo; no es tanto una elecci&oacute;n sino simplemente &lsquo;lo que hay&rsquo;&rdquo;, lo que lleva muchas veces a la idea de que &ldquo;hacen demasiado por los hijos y est&aacute;n descuidando otras &aacute;reas de su vida&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a los espacios propios y el aislamiento social son los predictores m&aacute;s r&aacute;pidos del agotamiento cr&oacute;nico parental. Seg&uacute;n este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2018.00886/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, los padres que se a&iacute;slan sufren un triple s&iacute;ntoma: agotamiento emocional extremo, distanciamiento afectivo de sus hijos y la sensaci&oacute;n de haber perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-69444-011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; madres y padres que sacrificaron su vida social y laboral para centrarse en la crianza, los expertos descubrieron que los padres reportaron niveles m&aacute;s altos de depresi&oacute;n y menor satisfacci&oacute;n con la vida que aquellos que manten&iacute;an un equilibrio. Cuando los hijos lo absorben pr&aacute;cticamente todo, la pareja tambi&eacute;n paga un alto precio, porque renunciar a los amigos individuales y a los momentos a solas implica perder esa red de apoyo tan importante para compartir aficiones o, incluso, desahogarse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n Soler, &ldquo;muchas familias recuperar&iacute;an encantadas estas parcelas personales, de pareja o de amistades, pero no se lo pueden permitir por falta de apoyo&rdquo;. Una falta de tiempo que a menudo muchas madres compensan &ldquo;con la relaci&oacute;n con otras madres, ya sea a nivel pr&aacute;ctico o emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias no son solo para los padres. Porque no es posible ser un referente de bienestar y equilibrio sin reservar tiempo para uno mismo. &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s de nuestro ejemplo que de nuestros sermones o lecciones te&oacute;ricas, por lo que si somos capaces de conseguir un equilibrio en el que quepamos tambi&eacute;n los adultos con nuestras necesidades, probablemente estaremos todos mejor y, adem&aacute;s, les estamos dando un buen ejemplo&rdquo;, reconoce Soler.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ni&ntilde;os son sensibles al estado emocional de sus padres, son aut&eacute;nticas esponjas emocionales y, cuando estos renuncian a su felicidad personal, los hijos pueden percibir la frustraci&oacute;n inconsciente de sus padres y, adem&aacute;s, frena su autonom&iacute;a y puede hacer que sean ni&ntilde;os m&aacute;s inseguros.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia entre vida social y las necesidades de la crianza</h2><p class="article-text">
        Mantener las amistades, tomarse un caf&eacute; a solas o salir en pareja no solo es necesario, sino que es hacer salud. Lo m&aacute;s probable es que unos padres con vida propia puedan criar hijos m&aacute;s felices. &ldquo;Es necesario que el entorno comprenda y normalice el cambio de necesidades de la pareja cuando tienen hijos y que los padres tambi&eacute;n entiendan la perspectiva de las amistades en otras circunstancias&rdquo;, admite Soler. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo afirma que si los padres tienen un grupo de amigos con hijos de edades similares, &ldquo;la adaptaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil y los planes se ajustar&aacute;n a las nuevas necesidades&rdquo;. Sin embargo, esto no siempre ocurre y las &ldquo;familias se van descolgando si los planes no tienen en cuenta a los peque&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, y sobre todo a medida que los hijos van creciendo, es importante &ldquo;el apoyo del entorno, que ser&aacute; esencial para que la pareja pueda tener espacio, de forma individual tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Psicología,Bienestar emocional,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un podólogo aclara qué tener en cuenta antes de calzar ‘barefoot’ a los niños: “El problema surge si ya tienen una marcha formada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/podologo-aclara-cuenta-calzar-barefoot-ninos-problema-surge-marcha-formada-xp_1_13476582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a1938da-572c-490d-a95b-b42a132b5264_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un podólogo aclara qué tener en cuenta antes de calzar ‘barefoot’ a los niños: “El problema surge si ya tienen una marcha formada”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de los beneficios clínicos del calzado respetuoso, Gabriel J. Dávila advierte de los riesgos de llevar a cabo un cambio a zapatos de este tipo sin una transición adecuada</p><p class="subtitle">Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad”</p></div><p class="article-text">
        En plena preparaci&oacute;n para la vuelta a las aulas, los padres pueden verse inmersos en un mar de dudas ante la toma de ciertas decisiones, entre ellas, qu&eacute; zapatos escolares son los id&oacute;neos. Entre las tendencias que han irrumpido con fuerza en los &uacute;ltimos a&ntilde;os destaca el calzado <em>barefoot</em> o respetuoso, dise&ntilde;ado para simular la pisada descalza, pero &iquest;es realmente un sistema seguro y beneficioso para el desarrollo de los menores?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Actualmente, evidencia como tal, puramente cient&iacute;fica, no hay&rdquo;, advierte Gabriel J. D&aacute;vila, pod&oacute;logo y director de <a href="https://clinicasdm.es/clinica-podologia-chamartin-hortaleza-madrid/infantil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DM Cl&iacute;nicas</a> de podolog&iacute;a infantil. No obstante, aunque no exista todav&iacute;a &ldquo;bibliograf&iacute;a pura y dura como tal&rdquo;, el especialista matiza que s&iacute; se trata de una corriente cl&iacute;nica que demuestra claros &ldquo;beneficios en seg&uacute;n qu&eacute; condiciones y en seg&uacute;n qu&eacute; pacientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el desarrollo de los ni&ntilde;os, mientras m&aacute;s libertad de movimiento y de apoyo tenga el pie, m&aacute;s capacidad de utilizaci&oacute;n de los m&uacute;sculos internos del pie tienen los ni&ntilde;os porque no se les atrofian&rdquo;, explica D&aacute;vila, sobre el principio que sustenta este tipo de calzado, el respeto por la anatom&iacute;a natural del crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Al evitar que la musculatura quede aprisionada y pasiva dentro de estructuras r&iacute;gidas, los ni&ntilde;os consiguen desarrollarse en &ldquo;una posici&oacute;n mucho m&aacute;s normal, ganando fuerza y una mejor propiocepci&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n el especialista, que destaca la capacidad de sentir el suelo y mover los dedos, especialmente en los m&aacute;s peque&ntilde;os. 
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo puede dar problemas el calzado <em>barefoot</em></h2><p class="article-text">
        Los riesgos asociados al movimiento <em>barefoot</em> no se encuentran en el concepto del calzado en s&iacute;, sino en las prisas por adoptar esta tendencia sin asesoramiento profesional, seg&uacute;n el pod&oacute;logo. Cambiar repentinamente de un zapato convencional a uno m&aacute;s respetuoso es la causa de muchos problemas observados en las consultas de podolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es, sin duda, el punto de rotura&rdquo;, asegura D&aacute;vila. &ldquo;Si nosotros empezamos desde peque&ntilde;itos a ponerle un calzado libre, adaptado, probablemente luego no tengamos problema. El problema es cuando ni&ntilde;os de 7 u 8 a&ntilde;os que ya tienen una marcha relativamente formada y toda la vida han utilizado calzado convencional, los pap&aacute;s les quieren cambiar al <em>barefoot</em>: ah&iacute; habr&iacute;a que seguir un proceso adaptativo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Al retirar la estructura del calzado convencional, al pie del ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a se le exige &ldquo;la responsabilidad de todo el movimiento y la fuerza, sin haberlo ejercitado los a&ntilde;os anteriores&rdquo;, comenta el experto. Este cambio, sin adaptaci&oacute;n previa, suele derivar en lesiones m&uacute;sculo-esquel&eacute;ticas recurrentes en consulta como problemas de Aquiles, fasciopat&iacute;a o problemas de impacto del tal&oacute;n, enumera el pod&oacute;logo, que insiste en que, antes de dar el salto en edades avanzadas, &ldquo;es importante realizar un an&aacute;lisis de c&oacute;mo camina, de c&oacute;mo se mueve, de qu&eacute; tipo de pie tiene&rdquo;, para iniciar as&iacute; una transici&oacute;n progresiva. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la rutina escolar, D&aacute;vila confirma que el zapato <em>barefoot</em> es un aliado excelente &ldquo;para el d&iacute;a a d&iacute;a, estar en el colegio, salir al recreo o ir y volver&rdquo;. La l&iacute;nea roja se establece claramente en la pr&aacute;ctica deportiva intensa: para el baloncesto, el f&uacute;tbol o el tenis, por ejemplo, el especialista recomienda el uso de zapatillas t&eacute;cnicas espec&iacute;ficas que respondan a las altas exigencias mec&aacute;nicas de cada deporte. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, la mayor&iacute;a de los modelos que se comercializan bajo la etiqueta <em>barefoot</em> o respetuoso en tiendas conocidas cumplen con lo prometido, valora el pod&oacute;logo, que comparte tres directrices b&aacute;sicas que &eacute;l mismo aplica en la compra del calzado de su hijo: flexibilidad total, con una suela &ldquo;que se pueda arrugar con la propia mano&rdquo;; zona delantera anat&oacute;mica, &ldquo;que respete la forma del pie&rdquo;; y espacio interior con suficiente altura &ldquo;para que el ni&ntilde;o no lleve los dedos aprisionados y tenga amplitud de movimiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los beneficios generales observados cl&iacute;nicamente por este tipo de hormas, el especialista insiste en que &ldquo;no hay una f&oacute;rmula m&aacute;gica&rdquo; aplicable a todos los ni&ntilde;os por igual. El calzado &oacute;ptimo depender&aacute; de la morfolog&iacute;a de cada menor, existiendo ni&ntilde;os con pies planos y otros con pies cavos. &ldquo;Ante la duda, siempre es recomendable una consulta r&aacute;pida con un pod&oacute;logo&rdquo;, que pueda guiar con precisi&oacute;n a los padres antes de tomar una decisi&oacute;n.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/podologo-aclara-cuenta-calzar-barefoot-ninos-problema-surge-marcha-formada-xp_1_13476582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 08:09:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un podólogo aclara qué tener en cuenta antes de calzar ‘barefoot’ a los niños: “El problema surge si ya tienen una marcha formada”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Ejercicio físico,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-elegir-actividades-extraescolares-no-hijos-e-hijas-servir-xp_1_13477989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8720136-223c-45af-b204-bbbeb81ea70c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la obsesión por convertir la infancia en una inversión de futuro, Belén Díaz Allende defiende la importancia de priorizar el disfrute y descanso de los niños</p><p class="subtitle">Niños hiperocupados o dónde poner el límite con las extraescolares: “Se espera que sigan un ritmo propio de adultos”
</p></div><p class="article-text">
        Con la llegada del nuevo curso escolar, las familias se enfrentan a una de las decisiones m&aacute;s complejas e ineludibles de la crianza moderna: la elecci&oacute;n de las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/educacion-sombra-mitad-familias-empujan-hijos-clases-particulares_1_13327523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades extraescolares</a>. En un entorno cada vez m&aacute;s competitivo, en el que parece que cada hora libre en el horario semanal de los ni&ntilde;os es una potencial inversi&oacute;n en su <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">futuro profesional,</a> los expertos invitan a frenar y cambiar la perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo empezar&iacute;a por algo bastante sencillo: preguntarnos c&oacute;mo es ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y qu&eacute; necesita en este momento, m&aacute;s que pensar de entrada qu&eacute; actividad le puede aportar m&aacute;s&rdquo;, propone Bel&eacute;n D&iacute;az Allende, psic&oacute;loga del equipo t&eacute;cnico de la <a href="https://sumando.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Sumando</a> y educadora certificada en disciplina positiva, que cree que el punto de partida debe ser la individualidad de cada menor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que necesitan movimiento, otros que disfrutan mucho de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/radiografia-clases-particulares-no-quedarse-online-barato_1_13214421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades</a> m&aacute;s tranquilas, algunos que buscan relacionarse y otros que necesitan precisamente un espacio en el que sentirse c&oacute;modos y seguros&rdquo;, se&ntilde;ala D&iacute;az Allende, que tambi&eacute;n recuerda la importancia del tiempo de descanso. &ldquo;El tiempo libre tambi&eacute;n es necesario. A veces parece que si una tarde est&aacute; vac&iacute;a, tenemos que llenarla con algo. Y no siempre. Jugar, estar en casa, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aburrirse</a>, inventar cosas o simplemente no hacer nada tambi&eacute;n forma parte de crecer&rdquo;, defiende la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s comunes es enfocar las extraescolares como una forma prematura de detectar talentos o mejorar el rendimiento, ya que las actividades deben ser oportunidades de disfrute y no una extensi&oacute;n de la exigencia escolar. &ldquo;Nos parece importante que puedan experimentar, descubrir intereses y desarrollar habilidades, pero siempre desde el respeto a sus ritmos, a su personalidad y a sus necesidades. Y, sobre todo, que sigan teniendo tiempo para jugar, descansar y estar con su familia y sus amigos&rdquo;, insiste D&iacute;az Allende.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la clave a la hora de llevar a cabo la elecci&oacute;n es priorizar el entusiasmo frente al rendimiento. &ldquo;En el fondo, creo que con las extraescolares nos pasa algo parecido a lo que nos pasa con muchas otras cosas en la crianza: queremos hacerlo tan bien que corremos el riesgo de llenar demasiado la infancia de objetivos. Quiz&aacute; necesitemos ofrecerles oportunidades, estar atentos a c&oacute;mo las viven y dejarles tambi&eacute;n espacio para descubrir qu&eacute; les gusta, qu&eacute; les cuesta, qu&eacute; les hace disfrutar y qu&eacute; no quieren. No todo lo que hacen nuestros hijos e hijas tiene que servir para algo, algunas cosas pueden, sencillamente, hacerles bien&rdquo;, asegura la experta.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer cuando el ni&ntilde;o quiere dejar la extraescolar</h2><p class="article-text">
        Otra de las grandes preocupaciones de los padres suele ser c&oacute;mo gestionar el deseo de abandono. &iquest;Es falta de constancia o un malestar real? La distinci&oacute;n entre ambas situaciones es clave para D&iacute;az Allende. &ldquo;Aprender algo nuevo cuesta, y los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tambi&eacute;n necesitan experimentar que no todo sale bien a la primera y que hay cosas que merecen un poco de esfuerzo antes de decidir que no nos gustan&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la recomendaci&oacute;n profesional es establecer un tiempo prudencial para probar y poder observar c&oacute;mo se siente el menor, sin forzar una continuidad en el nombre de la constancia si existe un rechazo claro. &ldquo;Dejar una actividad no siempre significa abandonar. A veces significa haber probado algo, haber descubierto que no es para ti y haber aprendido a decirlo. Tambi&eacute;n eso es crecer&rdquo;, reflexiona la psic&oacute;loga y educadora.
    </p><p class="article-text">
        Para saber si una actividad est&aacute; resultando positiva, la experta aconseja mirar m&aacute;s al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que a su progresi&oacute;n, resultados o si destaca. &ldquo;Una actividad puede estar aport&aacute;ndole mucho aunque no sea especialmente bueno en ella. Si va contento, si tiene ganas de volver, si habla de lo que hace, si va ganando confianza, si encuentra amigos y amigas o si simplemente sale de all&iacute; sintiendo que ha pasado un buen rato, probablemente algo est&aacute; funcionando&rdquo;, destaca. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n puede haber d&iacute;as malos. No creo que tengamos que interpretar cualquier &lsquo;hoy no quiero ir&rsquo; como una se&ntilde;al de alarma, pero lo que s&iacute; merece nuestra atenci&oacute;n es cuando el malestar se mantiene&rdquo;, subraya D&iacute;az Allende, que menciona la aparici&oacute;n de angustia, el miedo al error, la irritabilidad, los problemas de sue&ntilde;o o incluso los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos como se&ntilde;ales de alerta que no deben ignorarse. &ldquo;Si siente que tiene que hacerlo perfecto, que no puede fallar o que va a decepcionar a alguien si no rinde como se espera, quiz&aacute; tengamos que revisar qu&eacute; estamos pidi&eacute;ndole&rdquo;, concluye. 
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-elegir-actividades-extraescolares-no-hijos-e-hijas-servir-xp_1_13477989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,Colegios,Deportes,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta aclara las señales de que tu hijo tiene un problema con el móvil: “El tiempo de uso no es el único indicador”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-aclara-senales-hijo-problema-movil-tiempo-no-unico-indicador-xp_1_13470088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba6dd915-ce07-465a-9d56-37c71c9730f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta aclara las señales de que tu hijo tiene un problema con el móvil: “El tiempo de uso no es el único indicador”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La divulgadora Laura Cuesta señala la importancia de no tratar el ‘smartphone’ como un premio o un juguete y establecer normas de uso claras desde el principio</p><p class="subtitle">La psicóloga Silvia Álava, sobre bloquear las redes sociales a menores de 16: “Darle un teléfono a un niño no es inocuo”</p></div><p class="article-text">
        Rodeados constantemente de tecnolog&iacute;a, la dependencia o el mal uso de los m&oacute;viles se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las familias con hijos adolescentes. Los expertos advierten de que el reloj no deber&iacute;a ser la &uacute;nica herramienta de medida y que es necesario desplazar el foco del &ldquo;cu&aacute;nto tiempo&rdquo; al &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; y &ldquo;para qu&eacute;&rdquo; se usa el dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tiempo no puede ser nunca el &uacute;nico indicador que nos haga ver si al final hay una afectaci&oacute;n en la vida de la persona adolescente&rdquo;, explica <a href="https://www.instagram.com/educaciondigitalparafamilias/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Cuesta</a>, profesora y divulgadora experta en educaci&oacute;n digital y profesional en el servicio de prevenci&oacute;n de adicciones del Ayuntamiento de Madrid. Cuesta asegura que hay muchos m&aacute;s factores a tener en cuenta, a pesar de que el tiempo de pantalla tambi&eacute;n es un indicador.  
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales de alerta en el d&iacute;a a d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El primer paso para detectar una relaci&oacute;n problem&aacute;tica, seg&uacute;n Cuesta, es observar el impacto del m&oacute;vil en las necesidades b&aacute;sicas, como los cambios en los h&aacute;bitos de sue&ntilde;o, alimentaci&oacute;n e higiene. &ldquo;Si esas horas de pantalla est&aacute;n haciendo que empiece a comer mal, que muchas veces incluso ya no quiera comer con la familia en las horas habituales, que no quiera salir de la habitaci&oacute;n, que empiece a dormir peor porque est&aacute; con las pantallas durante la noche, lo que llamamos <em>vamping</em>, y que luego se levante cansado, en &eacute;poca escolar esto adem&aacute;s hace que llegue muy muy cansado al centro escolar e incluso, ya en casos mucho m&aacute;s graves, adolescentes que dejan de ducharse por estar conectados&rdquo;, enumera la experta.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del descuido personal, el uso problem&aacute;tico de la tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n puede suponer un desplazamiento de las actividades de &ldquo;ocio saludable&rdquo;, apunta Cuesta, que incluye en esta categor&iacute;a el deporte, los planes familiares y, sobre todo, la socializaci&oacute;n cara a cara con amigos de su edad.
    </p><p class="article-text">
        Otra pista clave son los cambios de comportamiento. Si bien la adolescencia es una etapa caracterizada por este tipo de cambios, las alteraciones bruscas del humor, la irritabilidad, la apat&iacute;a o una tristeza profunda son para la experta motivos de sospecha. &ldquo;Un s&iacute;ntoma muy revelador es la agresividad en el momento en que los padres intentan retirar el dispositivo&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;mbito acad&eacute;mico tambi&eacute;n puede funcionar como term&oacute;metro en este sentido, ya que puede verse resentido por c&oacute;mo el uso abusivo del m&oacute;vil afecta a los dem&aacute;s &aacute;mbitos de la vida del menor. &ldquo;Una bajada grande en el rendimiento escolar o un aviso por parte de los docentes sobre cambios de actitud&rdquo; tambi&eacute;n pueden ser indicadores de las interferencias negativas de la tecnolog&iacute;a en las responsabilidades, afirma la divulgadora.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s que un simple objeto</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces pensamos que el m&oacute;vil es el problema, pero el m&oacute;vil no es el problema en s&iacute;; el m&oacute;vil es un mero transmisor, el problema son las aplicaciones que tenemos dentro: videojuegos, redes sociales o acceso a contenidos inapropiados&rdquo;, aclara Cuesta, que opina que son los entornos digitales los que pueden afectar gravemente a la autoestima y la seguridad de los j&oacute;venes al compararse con las &ldquo;vidas irreales&rdquo; de los creadores de contenido.
    </p><p class="article-text">
        Para prevenir estos escenarios, la experta recomienda no presentar el tel&eacute;fono como un premio, sino como una herramienta con normas de uso preestablecidas. &ldquo;El <em>smartphone</em> <a href="https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca debe ser un regalo</a> de cumplea&ntilde;os, de reyes o por sacar buenas notas, porque no es un regalo ni un juguete y podemos crear una ansiedad y dependencia del dispositivo&rdquo;, valora. 
    </p><p class="article-text">
        Para Cuesta, la clave de un buen uso reside en consensuar las normas y l&iacute;mites desde el principio y no cuando ya existen consecuencias visibles a causa del abuso. &ldquo;Hay que intentar hablar, dialogar y conversar mucho con nuestros hijos antes incluso de darles la tecnolog&iacute;a, porque tienen que verlo como una herramienta que nosotros les prestamos con unas normas de uso: a qu&eacute; hora se va a poder utilizar ese dispositivo, en qu&eacute; sitios o habitaciones no se usan dispositivos, en qu&eacute; momentos familiares no se usan dispositivos... todo eso tiene que quedar pactado en familia y adem&aacute;s es bueno que nosotros incluso seamos referentes para ellos y nos vean que tampoco lo hacemos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando los padres se ven desbordados o incapaces de hacer cumplir las normas elementales, la divulgadora recomienda pedir apoyo profesional que pueda ayudar a los padres con herramientas para la gesti&oacute;n del problema. &ldquo;De lo que se trata es de volver a ayudar a esta persona a que vuelva a hacer un uso regulado de esta tecnolog&iacute;a&rdquo;, resume Cuesta, que subraya una diferencia abismal entre la tecnolog&iacute;a y otras adicciones: el consumo nunca va a ser cero, ya que la exposici&oacute;n es constante y ser&aacute; una herramienta que les acompa&ntilde;ar&aacute; a lo largo de su vida escolar y profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-aclara-senales-hijo-problema-movil-tiempo-no-unico-indicador-xp_1_13470088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 08:21:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta aclara las señales de que tu hijo tiene un problema con el móvil: “El tiempo de uso no es el único indicador”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Smartphones,Móviles,Derechos digitales,Derechos del niño,Redes sociales,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5117b5aa-3374-40f8-a5dc-b6b0241c9259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1089y485.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que los ritmos estructurados permiten a los menores predecir y prepararse para sus actividades, lo que también les aporta autoestima</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sueles ir al trabajo por la misma ruta cada d&iacute;a? &iquest;Tienes una rutina matutina determinada? &iquest;Intentas acostarte y levantarte siempre a la misma hora? Todos tenemos nuestra propia manera de hacer las cosas y, por lo general, somos criaturas de h&aacute;bitos. &iquest;Por qu&eacute;? Mantener las cosas en un orden reduce nuestra ansiedad y nos ayuda a automatizar las partes menos interesantes de nuestro d&iacute;a. Tambi&eacute;n nos sit&uacute;a en una posici&oacute;n de control. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de las rutinas y los h&aacute;bitos diarios en los ni&ntilde;os es igual de importante. Para un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, un d&iacute;a predecible es un d&iacute;a tranquilo. Reduce la ansiedad que genera lo desconocido, liberando valiosa energ&iacute;a mental para aprender, jugar y relacionarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el que se establecen secuencias y se asocian lugares a acciones. Esto les da sensaci&oacute;n de control al poder predecir y prepararse para lo siguiente, lo que les aporta seguridad y favorece su autoestima&rdquo;, explica Sara Ferro, psic&oacute;loga infantojuvenil y familiar en <a href="https://www.grupocrece.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Crece</a>. 
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes las rutinas en los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se desarrollan mejor con estructura y las rutinas crean ese entorno predecible donde pueden desarrollar independencia, aprender autodisciplina y ganar confianza. De hecho, algunas <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jftr.12549" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que las rutinas tienen un impacto positivo en el desarrollo de los ni&ntilde;os, y les permite pensar con mayor claridad y gestionar mejor su comportamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n citada descubri&oacute; que los ni&ntilde;os que tienen horarios fijos para acostarse, comidas familiares y tareas dom&eacute;sticas diarias tienden a tener mejores habilidades de pensamiento, regulaci&oacute;n emocional y rendimiento escolar. 
    </p><p class="article-text">
        Ferro a&ntilde;ade que, cuando establecemos rutinas relacionadas con la comida y el sue&ntilde;o, &ldquo;favorecemos que el reloj interno se configure y se prepare para estas acciones en el momento indicado, haciendo que el cuerpo genere se&ntilde;ales de sue&ntilde;o y hambre en los momentos en los que se facilitan estas acciones&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; tipo de rutinas son esenciales</h2><p class="article-text">
        Cada familia es diferente a otra, por lo que el tipo de rutinas que establezca cada una de ellas puede ser distinto. &ldquo;Las rutinas son h&aacute;bitos familiares que, aunque no seamos conscientes, se establecen desde el nacimiento y van evolucionando a medida que el crecimiento va incluyendo nuevas necesidades (comer, jugar, socializar, ir al cole, estudiar, hacer deporte&hellip;), lo importante es que representen los valores y las necesidades de cada familia y que se adapten tambi&eacute;n al momento evolutivo de los peque&ntilde;os&rdquo;, admite Ferro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las rutinas puede ser hacer de las comidas familiares una prioridad. Sentarse juntos a la mesa brinda la posibilidad de tener conversaciones positivas. Adem&aacute;s, crea oportunidades para dar ejemplo de h&aacute;bitos alimentarios saludables. Tambi&eacute;n podemos hacer que esta rutina sea m&aacute;s significativa involucrando a nuestro hijo en el proceso: dejar que nos ayude a elegir ingredientes saludables o lavar verduras.
    </p><p class="article-text">
        Otra rutina com&uacute;n es establecer un horario fijo para acostarse y levantarse. Esto les ayudar&aacute; a estar menos irritados y cansados, y les facilitar&aacute; estar m&aacute;s relajados porque les est&aacute; indicando al cuerpo y al cerebro que es hora de un sue&ntilde;o reparador. O asignarles responsabilidades apropiadas para su edad, ya que tener tareas regulares que completar les ayuda a aprender muchas cosas, como la gesti&oacute;n del tiempo y el trabajo en equipo. Los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os pueden guardar sus juguetes o ayudar a clasificar la ropa, mientras que los m&aacute;s mayores pueden hacer su cama o regar las plantas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada familia le dar&aacute; una prioridad diferente a cada aspecto de la rutina: hay familias que ponen mucho el foco en la alimentaci&oacute;n, otras en el orden, en los h&aacute;bitos de higiene, en el sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Ferro, para la que todas son importantes. &ldquo;El orden de prioridades representar&aacute; y transmitir&aacute; los valores familiares&rdquo;, reconoce la especialista.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer rutinas eficaces sin caer en la rigidez</h2><p class="article-text">
        Establecer una rutina con ni&ntilde;os peque&ntilde;os suele ser m&aacute;s f&aacute;cil de decir que de hacer. Pero esto no significa que no pueda lograrse. La clave est&aacute; en que las responsabilidades sean sencillas y apropiadas para la edad. Tambi&eacute;n es importante no esperar la perfecci&oacute;n y s&iacute; animarlos a dar lo mejor de s&iacute; y valorar su esfuerzo. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ferro, si hay algo determinante es &ldquo;preguntarnos c&oacute;mo es nuestra manera de hacer las cosas, cu&aacute;l es nuestro ritmo, nuestras prioridades&hellip; establecer rutinas que nos representen y tengan sentido para nosotros nos ayudar&aacute; a ser consistentes con ellas y a vivirlas de forma natural, sin entrar en la rigidez del &lsquo;tengo que hacerlo as&iacute;&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las rutinas dom&eacute;sticas que m&aacute;s suelen funcionar no son horarios r&iacute;gidos impuestos desde arriba. Son ritmos suaves y predecibles que crean un espacio para la conexi&oacute;n. Cuando un ni&ntilde;o se siente seguro sabiendo lo que viene despu&eacute;s, puede desarrollarse mejor. &ldquo;Podemos hacer las cosas de maneras diferentes, y esa flexibilidad nos permitir&aacute; vivir las rutinas de una manera positiva&rdquo;, a&ntilde;ade Ferro.
    </p><p class="article-text">
        La especialista lo ejemplifica con la hora del ba&ntilde;o: podemos ser r&iacute;gidos en la idea de que hay que asearse en un momento del d&iacute;a, pero podemos flexibilizar el c&oacute;mo, adapt&aacute;ndolo a las necesidades de los miembros de la familia. &ldquo;Hoy ducha o ba&ntilde;o, lavar el pelo, con juguetes, con m&uacute;sica&hellip; esa flexibilidad no rompe la rutina, sino que la refuerza al poder vivirla de manera adaptada al momento&rdquo;, explica Ferro.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo evitar que la rutina se convierta en una orden estricta</h2><p class="article-text">
        Para Ferro, &ldquo;el mayor error es intentar establecer rutinas desde el &lsquo;se debe hacer as&iacute;&rsquo; y no desde el &lsquo;nos gusta hacer las cosas as&iacute;&rsquo;. Cuando no sentimos como propias esas rutinas nos cuesta comprometernos con ellas y podemos vivirlas como algo impuesto, gener&aacute;ndonos un rechazo que contagiamos a los peque&ntilde;os&rdquo;. Las rutinas m&aacute;s efectivas son aquellas que se comprenden y refuerzan en todo el entorno del ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        De no ser as&iacute;, es posible que no haya &ldquo;espacio para la creatividad, hacerlo a nuestra manera, trabajar para que esas secuencias y esos lugares que componen nuestra rutina nos generen el mayor n&uacute;mero de emociones positivas posible&rdquo;, afirma Ferro. 
    </p><p class="article-text">
        Si hacemos las cosas &ldquo;como las hacen otros, o como hemos le&iacute;do o nos han dicho, solo nos lleva a sentirnos inseguros, ser inconsistentes, frustrarnos y trasladar una imagen negativa de las mismas a los peque&ntilde;os&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 14:55:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Educación,Bienestar,Bienestar emocional,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He decidido que no quiero ser madre, pero ¿ser tía? Claramente, nací para esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-decidido-no-quiero-madre-tia-claramente-naci_129_13463554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e330a1d-5423-40a3-8eb5-47a84b763131_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149745.jpg" width="1493" height="840" alt="He decidido que no quiero ser madre, pero ¿ser tía? Claramente, nací para esto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Soy la cuidadora de apoyo, cuentacuentos y la encargada de darles la merienda. Además, los niños hacen demasiadas preguntas como para que sus padres puedan responderlas todas</p><p class="subtitle">Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No tiene hijos!&rdquo;, le dijo un d&iacute;a mi sobrina m&aacute;s peque&ntilde;a, Bonnie, a mi hermana refiri&eacute;ndose a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso tiene tanto tiempo para darte amor&rdquo;, le respondi&oacute; ella. Bonnie se qued&oacute; pensativa, con esa mirada profunda y sincera que tienen los ni&ntilde;os peque&ntilde;os cuando realmente est&aacute;n reflexionando sobre algo. Luego asinti&oacute; con la cabeza, como diciendo: s&iacute;, es una respuesta muy acertada. Ojal&aacute; todo el mundo lo entendiera tan f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        En muchos sentidos, no soy una candidata adecuada para la maternidad. Necesito, por ejemplo, m&aacute;s de 10 horas de tranquilidad a solas al d&iacute;a para poder funcionar. He visto a mis amigas y a mi hermana convertirse en madres; me lo he imaginado con gran detalle, hasta el punto de resultarme insoportable, y he decidido que no es para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de cualquier razonamiento l&oacute;gico, simplemente nunca he sentido la necesidad de crear a una persona con mi cuerpo. Y no creo que sea obligatorio solo porque tenga los &oacute;rganos para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero ser t&iacute;a? Nac&iacute; para esto.
    </p><p class="article-text">
        Les dar&iacute;a cualquier cosa a mis sobrinas: mi collar favorito, mi &uacute;ltima patata frita caliente, mi vida. Quiero a mis sobrinas con una devoci&oacute;n casi salvaje que roza la obsesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo tengo 17.088 fotos y v&iacute;deos de ellas en mi m&oacute;vil, y la cifra sigue aumentando. Casi todos los d&iacute;as llevo camisetas que he mandado estampar con sus dibujos, o pulseras que ellas mismas han hecho en las que pone &ldquo;T&Iacute;A KATIE&rdquo;. He intentado guardar cada piedrecita, cada dibujo o cada pegatina de unicornio con purpurina que me han regalado. Mis armarios est&aacute;n llenos de galletas Tiny Teddy, y mi guardarropa, de conjuntos de emergencia en las tallas peque&ntilde;as correspondientes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que, con el mero hecho de vivir tal y como he elegido, les estoy mostrando diferentes futuros posibles para ellas mismas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora comprendo mejor que nunca lo cerca que est&aacute; el miedo del amor; me preocupo por ellas todo el tiempo. Cruzar&iacute;a los mares, ir&iacute;a a la guerra o luchar&iacute;a contra un le&oacute;n para protegerlas. En el futuro, quiz&aacute; haya que sujetarme f&iacute;sicamente para impedir que me entrometa si alguien les hace da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que sufran incluso un peque&ntilde;o inconveniente, por no hablar de un dolor real, me angustia. A veces me pregunto si, de hecho, no deber&iacute;amos envolver a nuestros ni&ntilde;os en algod&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">papel de la t&iacute;a o el t&iacute;o</a> &mdash;o, como sugiere la m&uacute;sica australiana no binaria G Flip, opciones de g&eacute;nero neutro [en ingl&eacute;s] como <em>&ldquo;uncy</em>&rdquo; o &ldquo;a<em>uncle&rdquo; </em>[en espa&ntilde;ol podr&iacute;a ser &ldquo;t&iacute;e&rdquo;]&mdash; suele pasarse por alto y subestimarse, pero podemos ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">figuras importantes en la vida de los ni&ntilde;os</a>, si queremos serlo. Y yo realmente quiero serlo.
    </p><p class="article-text">
        Soy una adulta de confianza, la cuidadora de apoyo. Una guardiana de secretos, cuentacuentos, la encargada de darles la merienda. Una miembro entusiasta y dispuesta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/bienvenidos-tribu-pago-problema-haber-profesionalizado-cuidados_129_13448510.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esa comunidad</a> de la que tanto se habla cuando se trata de criar a un ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os hacen demasiadas preguntas como para que sus padres puedan responderlas todas. &iquest;C&oacute;mo llegan los colores al arco&iacute;ris? &iquest;Dios es una nube? &iquest;Qu&eacute; es un cementerio? A veces, soy yo o su t&iacute;o quien tiene que darles una explicaci&oacute;n; y despu&eacute;s, hablamos de c&oacute;mo puede que acabemos de contribuir a su versi&oacute;n de la realidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una alegría y un honor saber que soy importante para ellas. Tardarán muchos años en comprender lo importantes que son ellas para mí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n s&eacute; que, con el mero hecho de vivir tal y como he elegido, les estoy mostrando diferentes futuros posibles para ellas mismas. Llevo una d&eacute;cada en una relaci&oacute;n de pareja, pero no tenemos planes de casarnos, as&iacute; que les he transmitido la idea de que el matrimonio no es obligatorio. Me preguntan por mi vegetarianismo y mi sobrina de seis a&ntilde;os, Poppy, ya ha decidido no comer pescado &ldquo;porque es cruel con los peces&rdquo;. Entienden que me gano la vida escribiendo (me han pedido libros infantiles en lugar de mis &ldquo;aburridos libros para adultos que no tienen dibujos&rdquo;) y han empezado a escribir sus propias historietas. A mi manera, intento ense&ntilde;arles con delicadeza las cosas que me importan: leemos libros sobre ping&uuml;inos gais enamorados, hacemos manualidades sin preocuparnos por que sean perfectas y comemos lo que nos apetece.
    </p><p class="article-text">
        Es una alegr&iacute;a y un honor saber que soy importante para ellas. Tardar&aacute;n muchos a&ntilde;os en comprender lo importantes que son ellas para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para ellas, soy alguien que siempre est&aacute; ah&iacute; y les deja comerse el glaseado de su magdalena. Todav&iacute;a no saben la suerte que tienen de tener dos padres cari&ntilde;osos y atentos, y a tantos otros familiares que van de un lado para otro, deseando mimarlas.
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n d&iacute;a se lo explicar&eacute;. Que su mera existencia me ha cambiado. Me ha convertido en la t&iacute;a Katie, y no hay nada que me guste ser m&aacute;s que eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Leaver]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-decidido-no-quiero-madre-tia-claramente-naci_129_13463554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[He decidido que no quiero ser madre, pero ¿ser tía? Claramente, nací para esto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Crianza,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffafeb0f-38b7-43b2-bfbc-375c86e78aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149580.jpg" width="3119" height="1754" alt="La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista indica que, a pesar de que muchos padres sienten la necesidad de encontrar algo que hacer en cuanto oyen la frase 'me aburro', se trata de un proceso muy valioso para los niños</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”
</p></div><p class="article-text">
        Lidiar con el aburrimiento infantil es uno de los retos m&aacute;s comunes de la crianza, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre todo en verano</a>, cuando hay m&aacute;s horas de tiempo libre. Solemos tenerle temor cuando nuestro hijo suelta la frase: &ldquo;&iexcl;Me aburro!&rdquo;. Inmediatamente despu&eacute;s de o&iacute;rla, se nos activan una serie de mecanismos: corremos a encender la televisi&oacute;n, buscamos en internet &lsquo;actividades f&aacute;ciles para el verano&rsquo; o enviamos mensajes a sus amigos para que queden. Parece que tenemos que solucionarlo y, adem&aacute;s, hacerlo r&aacute;pido. Pero a m&aacute;s de un progenitor le gustar&aacute; saber que no es necesario que lo hagamos, que es sano que los ni&ntilde;os se aburran. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es cierto que actualmente estamos ante constantes est&iacute;mulos que, adem&aacute;s, nos llegan por muchos medios. Quiz&aacute;s nos cuesta mucho ver a nuestros peque&ntilde;os sin hacer nada porque cada vez m&aacute;s estamos inmersos en un ritmo muy fren&eacute;tico, donde se asocia la actividad con productividad, y productividad con &lsquo;estar bien&rsquo;&rdquo;, afirma Raquel Mart&iacute;n Mart&iacute;nez, psic&oacute;loga y codirectora de <a href="https://portipsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ti Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><h2 class="article-text">El aburrimiento, un lienzo en blanco en el que crear</h2><p class="article-text">
        El aburrimiento suele aparecer cuando un ni&ntilde;o se da cuenta de que no est&aacute; haciendo nada. Echa de menos las r&aacute;pidas y frecuentes dosis de dopamina a las que est&aacute; acostumbrado, sobre todo en este mundo tan digital, pero el aburrimiento suele ser la transici&oacute;n entre la sobrestimulaci&oacute;n y la imaginaci&oacute;n. Si intervenimos demasiado r&aacute;pido para solucionarlo, interrumpimos ese proceso.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un ni&ntilde;o est&aacute; quieto, mirando al techo o simplemente pensando, muchos adultos interpretan que est&aacute; perdiendo el tiempo, que se aburre o que necesita algo m&aacute;s&rdquo;, explica Mart&iacute;n. Y es ah&iacute; donde solemos intervenir, busc&aacute;ndoles est&iacute;mulos y actividades. Pero la infancia no es una carrera de fondo. De hecho, los momentos de aburrimiento son muy valiosos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mente infantil necesita espacios de pausa para integrar lo que vive, ordenar emociones y desarrollar la creatividad. El silencio y la falta de est&iacute;mulos no son un vac&iacute;o, sino un lienzo en blanco y un lugar donde crear, imaginar y resolver&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la estructura en la que vivimos, en la que la estimulaci&oacute;n es constante (escuela, deportes, actividades estructuradas, pantallas, ruido, agendas apretadas&hellip;), se detiene, ocurre algo inc&oacute;modo. La estimulaci&oacute;n externa disminuye, pero su mundo interior sigue activo. Es una especie de sensaci&oacute;n de inquietud y desasosiego que atribuimos al aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Que un ni&ntilde;o se aburra &ldquo;no es un fallo en la crianza, sino una necesidad evolutiva, es un estado que empuja al cerebro a buscar alternativas, a imaginar, crear, explorar. Sin aburrimiento, no hay creatividad y, sin creatividad, no hay autonom&iacute;a&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga explica que con la frase &lsquo;me aburro&rsquo; el ni&ntilde;o est&aacute; enviando un mensaje: 'Mi cerebro necesita encontrar algo nuevo&rsquo;. &ldquo;Y este proceso es valios&iacute;simo porque pueden aprender much&iacute;simas cosas que enriquecer&aacute;n su vida en muchos aspectos y le dotar&aacute; de herramientas para poder enfrentar el mundo y los problemas que se le presenten en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, afirma Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si no entendemos que el aburrimiento no es algo negativo, sino necesario y &uacute;til, y lo &ldquo;neutralizamos con pantallas, actividades o entretenimiento externo, limitamos su capacidad de tolerar la frustraci&oacute;n y de generar recursos propios&rdquo;, advierte Mart&iacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Regalarles tiempo libre es beneficioso para su desarrollo</h2><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o se aburre, y nos parece que no hace nada, &ldquo;en realidad hace much&iacute;simo a nivel psicol&oacute;gico y evolutivo. Cuando un ni&ntilde;o tiene tiempo libre sin estructura, ocurre algo muy importante&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, integra emociones y procesa lo que ha vivido durante el d&iacute;a, desarrolla imaginaci&oacute;n (inventa juegos, historias y soluciones); fortalece la autonom&iacute;a, es decir, aprende a decidir qu&eacute; quiere hacer; relaja su sistema nervioso, baja el nivel de est&iacute;mulos y estr&eacute;s; y mejora la tolerancia a la frustraci&oacute;n porque aprende a gestionar el vac&iacute;o sin angustia.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Mart&iacute;n, &ldquo;regalarles tiempo libre es un acto de salud mental porque les permite construir un mundo interno s&oacute;lido, que no depende de est&iacute;mulos externos para sentirse bien&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo reaccionar a la frase &lsquo;me aburro&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto c&oacute;mo esta es una frase que puede resultar frustrante para muchos padres. Pero tambi&eacute;n hemos dicho que el aburrimiento no siempre es algo que se pueda resolver de inmediato. No hace falta que nos convirtamos en unos organizadores de actividades. A menudo, la respuesta m&aacute;s &uacute;til es la m&aacute;s sencilla y reside en apoyar al ni&ntilde;o para que descubra sus propias ideas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante todo, debemos actuar con la mayor normalidad posible, sin correr a llenar ese vac&iacute;o, porque el aburrimiento no es una emergencia emocional&rdquo;, afirma Mart&iacute;n, que considera que podemos acompa&ntilde;arlos sin resolverles el problema con estrategias como las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Validar la emoci&oacute;n, es decir, admitir que es normal que, a veces, se aburra.</li>
                                    <li>Darles a ellos la responsabilidad de pensar qu&eacute; pueden hacer.</li>
                                    <li>Ofrecerles actividades abiertas, del estilo: &ldquo;&iquest;Prefieres algo creativo, tranquilo o de movimiento?&rdquo;, explica Mart&iacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, siempre es recomendable estar disponibles, lo que no significa que tengamos que gobernar su tiempo. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os aprenden que el aburrimiento no es algo que los adultos tengan que solucionar, sino un espacio que pueden transformar, desarrollan una competencia clave para la vida adulta&rdquo;, concluye Mart&iacute;n. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 06:59:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Verano,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y "recuerdos imborrables"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a4ef4bf-652d-40a0-a05d-8801121cd5a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149417.jpg" width="619" height="348" alt="Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y &quot;recuerdos imborrables&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres y padres reconocen que, sin facilidades para conciliar durante las vacaciones escolares, acaban frustrados porque se les terminan las ideas para hacer con sus hijos. Pero puede que los niños y niñas no necesiten un verano extraordinario, sino uno tranquilo</p><p class="subtitle">Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”</p></div><p class="article-text">
        Los dos hijos de Azahara Palomino, que tienen cinco y siete a&ntilde;os, se levantan muchos d&iacute;as de verano con una pregunta en la boca: &ldquo;Mam&aacute;, &iquest;qu&eacute; vamos a hacer hoy?&rdquo;. &ldquo;Asumen que tengo algo preparado, pero a veces se me acaban las ideas y llega un momento en que no hay plan&rdquo;, reconoce esta madre. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil conciliar trabajo y maternidad. Yo intento pensar planes especiales, pero ellos tienen demasiadas vacaciones en comparaci&oacute;n con lo que disponemos los mayores. Reconozco que algunas tardes lo &uacute;nico que necesito es quedarme en casa y descansar, porque el cuerpo no puede m&aacute;s, y entonces les dejo jugar demasiado a la consola. Pero luego me siento mal, me culpabilizo porque no han hecho nada m&aacute;s que eso&rdquo;, explica esta madre. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las vacaciones escolares, es habitual que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as demanden hacer cosas diferentes o planes especiales. Tambi&eacute;n algunas madres y padres se esfuerzan por ofrec&eacute;rselos, pero no siempre en la pr&aacute;ctica se puede cumplir con esas expectativas. Las redes sociales o la idealizaci&oacute;n que tenemos interiorizada nos pueden hacer pensar en un verano lleno de playa, monta&ntilde;a, viajes y planes diferentes. Pero lo cierto es que esta &eacute;poca se acaba pareciendo m&aacute;s a un tetris imposible de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos</a>, abuelas, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajo</a>, vacaciones troceadas o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluciones creativas</a> para quien puede permit&iacute;rselas. 
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez es psicopedagoga y profesora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la UOC. Seg&uacute;n ella, &ldquo;muchas madres y padres sienten una enorme presi&oacute;n por ofrecer el verano perfecto: campamentos, excursiones, experiencias memorables&hellip;&rdquo;. Tambi&eacute;n cree que esa exigencia surge a menudo &ldquo;de la comparaci&oacute;n social&rdquo; y no &ldquo;de las verdaderas necesidades de los hijos&rdquo;. Por eso propone rebajar las expectativas, aclarando que eso &ldquo;no significa conformarse con menos, sino liberarse de una exigencia poco realista&rdquo;. &ldquo;No todas las familias tienen los mismos recursos, el mismo tiempo ni las mismas circunstancias. Y eso no convierte un verano m&aacute;s sencillo en un verano peor&rdquo;, asegura. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psicopedagoga Sylvie Pérez cree que la exigencia por crear un verano perfecto surge a menudo &#039;de la comparación social&#039; y no &#039;de las verdaderas necesidades de los hijos&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero explica la importancia de diferenciar entre la expectativa de las vacaciones con ni&ntilde;os y la realidad que vivimos &ndash;las tambi&eacute;n llamadas &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-son-vacaciones-son-mataciones-criar-trabajar-verano-vuelvas-cansada-fuiste_1_11558753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataciones</a>&rdquo;. &ldquo;A menudo, cuando hablamos de conciliaci&oacute;n, la colocamos bajo el prisma de que es una cuesti&oacute;n de organizarse mejor, pero la primera pregunta deber&iacute;a ser: &iquest;qu&eacute; significa realmente conciliar? Significa poder equilibrar dos cuestiones que exigen diferentes compromisos y ritmos o a las que nos podemos aproximar de maneras diferentes. Y esto no parece que sea similar al concepto de vacaciones que tenemos&rdquo;, reflexiona. A esto hay que sumar, seg&uacute;n Rosa Otero, la idealizaci&oacute;n a la que nos llevan las redes sociales. &ldquo;Ah&iacute; nos encontramos unos est&aacute;ndares de perfecci&oacute;n inalcanzables, que acaban llev&aacute;ndonos a sentirnos culpables&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Algo que suele pasarle habitualmente a Ana, madre de dos. &ldquo;Como estoy cansada y cargada de trabajar y cuidar, acabo pasando <a href="https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo de la cuenta en redes sociales</a>, y eso es contraproducente total. Pareciera que todo el mundo est&aacute; en la playa o en la piscina, venga puestas de sol, venga chiringuitos, venga ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ideales jugando al aire libre. Pero claro, esa no es la realidad. La gente no ense&ntilde;a en sus perfiles c&oacute;mo es trabajar por la noche cuando los ni&ntilde;os se duermen, hacer la compra con dos beb&eacute;s o intentar sobrevivir al calor sin m&aacute;s recursos que un ventilador y una tele&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez subraya la importancia de acabar con la idea de que es necesario hacer planes especiales cada d&iacute;a del verano. &ldquo;No hace falta convertir cada d&iacute;a en una experiencia extraordinaria. Los menores no necesitan un verano lleno de est&iacute;mulos para ser felices ni para aprender. De hecho, un exceso de planes puede generar cansancio, dependencia del entretenimiento externo y la sensaci&oacute;n de que siempre tiene que estar ocurriendo algo para disfrutar&rdquo;, aclara P&eacute;rez. Y propone buscar un cierto equilibrio donde la tranquilidad gane peso. &ldquo;Puede ser un tiempo para recuperar un ritmo m&aacute;s humano, compartir momentos cotidianos, jugar sin un objetivo concreto o simplemente estar&rdquo;, asegura la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente no enseña en sus perfiles de redes cómo es trabajar por la noche cuando los niños se duermen, hacer la compra con dos bebés o intentar sobrevivir al calor sin más recursos que un ventilador y una tele</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Manuel tiene una hija peque&ntilde;a a la que apenas ve durante el curso escolar. &ldquo;Trabajo lejos de casa, por lo que veo a mi hija el rato que la llevo al colegio: cuando vuelvo por la noche suele estar ya durmiendo&rdquo;, explica. As&iacute; que reconoce que, en verano, cuando pasan m&aacute;s tiempo juntos, intenta &ldquo;compensar&rdquo;. &ldquo;No podemos ir todos los d&iacute;as a un parque de atracciones o a un plan muy especial, pero tampoco nos podemos quedar en casa todos los d&iacute;as viendo la tele&rdquo;. Su familia vive en Madrid, donde el calor suele limitar la posibilidad de planes gratuitos al aire libre, y denuncia que otras propuestas interesantes que a lo largo del a&ntilde;o s&iacute; se dan, en verano se cortan: &ldquo;Un cuentacuentos en una biblioteca, una obra de teatro, lo que sea, en verano no hay nada. As&iacute; es muy dif&iacute;cil entretenerla&rdquo;, protesta. 
    </p><p class="article-text">
        Andrea, tambi&eacute;n madre de una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, reconoce sentir &ldquo;mucha culpa&rdquo;, ya que la lleva a la escuela infantil incluso cuando ella est&aacute; de vacaciones. &ldquo;Va unas horas por la ma&ntilde;ana y eso me permite a m&iacute; tener algo de vida, hacer deporte o tener un respiro. Adem&aacute;s, all&iacute; hacen actividades chulas y le dan de comer, lo que para m&iacute; supone una carga menos&rdquo;, reconoce. Su familia ha encontrado cierto equilibro en esta f&oacute;rmula, que le asegura que al menos algunos de los b&aacute;sicos est&eacute;n cubiertos. &ldquo;Si no, no sabr&iacute;a qu&eacute; hacer en casa con ella todo el d&iacute;a, aunque luego la llevo con remordimientos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros hijos y nuestras hijas tienen vacaciones, pero nosotras seguimos teletrabajando, con la carga mental de las cosas de la casa, papeleos, tr&aacute;mites, etc. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que pudimos descansar diez minutos? &iquest;Y c&oacute;mo vamos a hacerlo entre facturas, lavadoras, actividades e informes por entregar? El descanso es una necesidad humana. Si no descansamos, dif&iacute;cilmente podremos seguir el ritmo&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero. Para poder descansar sin culpa, propone bajar la expectativa sobre los planes en verano: &ldquo;Lo primero que debemos hacer es preguntarnos tres cosas: qu&eacute; necesito yo hoy, qu&eacute; necesita mi criatura y qu&eacute; necesitamos a nivel familiar. Y a partir de ah&iacute; lo aterrizamos a nuestra realidad cotidiana: a lo mejor, hoy, solo necesitamos poder ir a hacer la compra&rdquo;, explica Otero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que debemos hacer es preguntarnos tres cosas: qué necesito yo hoy, qué necesita mi criatura y qué necesitamos a nivel familiar. Y a partir de ahí lo aterrizamos a nuestra realidad cotidiana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Otero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga tambi&eacute;n invita a dejar de idealizar la cotidianidad de las vacaciones. &ldquo;Deber&iacute;amos plantearnos que quiz&aacute;s el ideal no debiera ser la perfecci&oacute;n, sino m&aacute;s bien poder hacerlo suficientemente bien, acabar con dignidad el d&iacute;a&rdquo;. Siguiendo con el ejemplo del supermercado, recomienda marcarse pocos objetivos diarios: &ldquo;Es que imag&iacute;nate si adem&aacute;s de ir a la compra, quieres hacer una manualidad, leer un libro y jugar al f&uacute;tbol con los peques... A la vez que haces la lista de la compra, les ba&ntilde;as, les acompa&ntilde;as al sue&ntilde;o y piensas en el informe de curro que tienes que acabar. Es imposible. Mientras que, si la &uacute;nica expectativa es la compra, el ba&ntilde;o, dormir y el informe de trabajo, la cosa cambia&rdquo;, asegura. Por eso propone simplificar al m&aacute;ximo: &ldquo;Hay que ir a los b&aacute;sicos, hacer una cosa al d&iacute;a. A lo mejor mi objetivo hoy es que est&eacute; cinco minutos haciendo un dibujo. El objetivo de ma&ntilde;ana es leer juntos un cuento. Y cuando sumamos, al cabo de 30 d&iacute;as, esa &uacute;nica cosa al d&iacute;a, tenemos una bonita imagen del verano&rdquo;, plantea Otero. 
    </p><p class="article-text">
        La psicopedagoga Sylvie P&eacute;rez tambi&eacute;n cree que hace falta rebajar expectativas y buscar la tranquilidad. &ldquo;Ser&iacute;a beneficioso para toda la familia&rdquo;, asegura. E introduce un elemento a tener en cuenta: la necesidad de dejar espacio para el aburrimiento. &ldquo;Sabemos que, cuando no es cr&oacute;nico ni est&aacute; asociado a una situaci&oacute;n de desatenci&oacute;n, el aburrimiento cumple una funci&oacute;n muy importante en el desarrollo. Es un espacio que invita a la creatividad, a la iniciativa, a la resoluci&oacute;n de problemas y al juego espont&aacute;neo&rdquo;, explica la experta. &ldquo;Hoy existe cierta incomodidad con los tiempos muertos y tendemos a llenarlos inmediatamente con actividades o pantallas. Sin embargo, aprender a tolerar esos momentos tambi&eacute;n es una habilidad emocional&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para P&eacute;rez, esa b&uacute;squeda de la tranquilidad y la sencillez s&iacute; puede suponer un verdadero aprendizaje para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. &ldquo;Los ni&ntilde;os no suelen recordar un verano por la cantidad de actividades realizadas, sino por c&oacute;mo se sintieron. Lo que deja huella es sentirse seguros, tener tiempo compartido, re&iacute;r juntos o vivir peque&ntilde;os momentos cotidianos. Quiz&aacute; uno de los mejores regalos que podemos hacerles es transmitir que descansar, ir despacio y disfrutar de lo cotidiano tambi&eacute;n forman parte de una infancia saludable&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:44:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y "recuerdos imborrables"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Verano,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-adolescencia-hora-salir-hijos-fiestas-confianza-construye-hechos-xp_1_13451108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45267973-cdcf-446b-b744-45e5eb8365b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madurez, seguridad y diálogo son las claves de Diana Al Azem, CEO de Adolescencia Positiva, a la hora de establecer límites que fomenten la autonomía y la responsabilidad
</p><p class="subtitle">Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”</p></div><p class="article-text">
        En verano cada d&iacute;a hay una fiesta o un plan irrenunciable y en los hogares con adolescentes el debate est&aacute; servido: &iquest;a qu&eacute; hora se vuelve a casa? Ni hay una hora m&aacute;gica que sirva para todos los casos, ni a media noche se convertir&aacute;n en calabaza. La respuesta suele ser algo m&aacute;s compleja y est&aacute; ligada a la confianza y a si realmente est&aacute;n preparados para el grado de autonom&iacute;a que reclaman. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La decisi&oacute;n deber&iacute;a depender de varios factores: la edad, el grado de madurez, el historial de responsabilidad que haya demostrado, el tipo de plan, con qui&eacute;n va a estar y c&oacute;mo va a volver a casa&rdquo;, defiende Diana Al Azem, docente, divulgadora y CEO de <a href="https://adolescenciapositiva.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolescencia Positiva</a>, que asegura que no existe una hora universal. 
    </p><p class="article-text">
        En lugar de centrarse &uacute;nicamente en el horario, Al Azem propone analizar el contexto y cambiar el foco: &ldquo;Los padres no deber&iacute;an preguntarse &uacute;nicamente a qu&eacute; hora debe volver, sino tambi&eacute;n si est&aacute; preparado para gestionar lo que puede encontrarse esa noche, porque la libertad tiene mucho m&aacute;s sentido cuando va acompa&ntilde;ada de preparaci&oacute;n y de responsabilidad&rdquo;. &ldquo;No es lo mismo un adolescente de 13 a&ntilde;os que uno de 17; ni una cena con amigos que una verbena donde habr&aacute; miles de personas y consumo de alcohol&rdquo;, precisa. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las estrategias que aconseja la experta para gestionar esta transici&oacute;n es la progresividad. &ldquo;Cuando un adolescente demuestra que cumple los acuerdos, avisa cuando corresponde y vuelve a la hora pactada, es l&oacute;gico que esa confianza vaya creciendo&rdquo;, valora, y apunta que &ldquo;cuando los adolescentes entienden que la confianza se construye con hechos, suelen implicarse mucho m&aacute;s en cuidarla&rdquo;. As&iacute;, la hora de llegada se convierte en una consecuencia directa de su comportamiento previo, lo que elimina el componente de arbitrariedad.
    </p><h2 class="article-text">Negociar en vez de imponer</h2><p class="article-text">
        Incluir al adolescente en la conversaci&oacute;n es fundamental, se&ntilde;ala la docente, para que se sienta parte de la norma y no un sujeto pasivo. &ldquo;Los adolescentes necesitan sentir que su opini&oacute;n cuenta y escucharles tampoco significa que ellos decidan, pero cuando un hijo puede explicar por qu&eacute; pide una determinada hora y los padres pueden expresar sus preocupaciones, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil llegar a acuerdos que despu&eacute;s ambos respeten&rdquo;, analiza. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autoridad no consiste en imponer siempre, sino en saber poner l&iacute;mites razonables explicando el porqu&eacute;&rdquo;, resume Al Azem, que a&ntilde;ade que &ldquo;cuando los adolescentes participan en las normas, aumenta mucho la probabilidad de que las cumplan&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para que los padres puedan mantener la tranquilidad mientras sus hijos disfrutan del ocio nocturno, la experta destaca la importancia de establecer condiciones m&iacute;nimas como que el tel&eacute;fono est&eacute; siempre operativo, que avise si hay un cambio de ubicaci&oacute;n o tener claro c&oacute;mo se har&aacute; el trayecto de vuelta a casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No son mecanismos de control, sino medidas de seguridad. Creo que muchas veces los adolescentes interpretan estas condiciones como una falta de confianza, pero en realidad son una forma de que los padres puedan estar tranquilos&rdquo;, sostiene. &ldquo;El objetivo no es vigilarlos, sino que todos sepan qu&eacute; hacer si surge cualquier imprevisto&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Cuando se rompe el pacto</h2><p class="article-text">
        A pesar de los acuerdos, los retrasos e imprevistos existen. Ante un escenario de este tipo, la docente recomienda que la respuesta parental sea m&aacute;s anal&iacute;tica que reactiva. &ldquo;Lo primero es intentar entender por qu&eacute; est&aacute; incumpliendo ese acuerdo. No es lo mismo que llegue diez minutos tarde porque perdi&oacute; el autob&uacute;s que porque decidi&oacute; ignorar completamente la hora pactada&rdquo;, incide. &ldquo;Si el incumplimiento se repite y no hay una causa justificada, la consecuencia m&aacute;s l&oacute;gica es que esa libertad tenga que reducirse temporalmente&rdquo;, resuelve. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si quieres m&aacute;s autonom&iacute;a, necesito poder confiar en que cumplir&aacute;s lo que hemos acordado&rdquo;, concluye Al Azam, que recuerda que el objetivo de establecer l&iacute;mites no es el castigo, sino preparar al adolescente para la responsabilidad que requiere la vida adulta. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-adolescencia-hora-salir-hijos-fiestas-confianza-construye-hechos-xp_1_13451108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 09:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,familias,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bienvenidos a la era de "la tribu de pago": el problema de haber profesionalizado los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bienvenidos-tribu-pago-problema-haber-profesionalizado-cuidados_129_13448510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b718a60-2b24-4504-9372-ec9b14f95921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bienvenidos a la era de &quot;la tribu de pago&quot;: el problema de haber profesionalizado los cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La profesionalización de los cuidados ha sido, en muchos aspectos, una buena noticia. Lo preocupante sería creer que basta con ella porque hay una parte del cuidado —la más cotidiana, la menos visible y quizá también la más difícil— que sigue sin poder comprarse</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A principios de julio, la hermana peque&ntilde;a de una buena amiga dio a luz y mi amiga y yo fuimos a visitarla. Estaba cansada y radiante, con su criatura en los brazos, charlando con algunas amigas. Apenas llevaba unos minutos sentada cuando empezaron a aparecer los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Alguien comparti&oacute; el contacto de una asesora de lactancia; otra, el de una fisioterapeuta especializada en suelo p&eacute;lvico. Una tercera habl&oacute; maravillas de una consultora de sue&ntilde;o; otra envi&oacute; el tel&eacute;fono de una <em>doula</em> para el posparto. Hubo incluso quien sugiri&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/nidos/graficas-bebe-partes-buena-idea-medir-aspecto-crianza-app_1_12034787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una aplicaci&oacute;n para registrar las tomas del beb&eacute;</a>. Todo aquello era &uacute;til. Todo aquello era ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escuchaba la conversaci&oacute;n, en mi cabeza surgi&oacute; una pregunta completamente distinta: &iquest;qui&eacute;n le iba a llevar un t&aacute;per? Porque en realidad ella, madre primeriza lejos de su familia, con un marido aut&oacute;nomo que apenas puede permitirse dejar de trabajar, lo que necesitaba era tiempo. Probablemente, iba a necesitar a alguna de esas profesionales, pero cuando terminara la consulta, cuando la fisioterapeuta volviera a su cl&iacute;nica, la asesora de lactancia a su siguiente visita y la <em>doula</em> a otra familia, seguir&iacute;a habiendo una cena que preparar, una lavadora por tender y una mujer que quiz&aacute; no habr&iacute;a dormido m&aacute;s de dos horas seguidas. &iquest;Qui&eacute;n puede aparecer una tarde en su puerta con un guiso reci&eacute;n hecho, sostener a su beb&eacute; mientras come con las dos manos o poner una lavadora sin preguntarte d&oacute;nde est&aacute; el detergente? No hablo del t&aacute;per como quien habla de comida, sino como imagen del tiempo que alguien decide regalarte; ese tipo de ayuda que responde m&aacute;s a un v&iacute;nculo que a un conocimiento especializado. 
    </p><p class="article-text">
        Repetimos con frecuencia que &ldquo;hace falta una tribu para criar&rdquo;, como si la tribu hubiera desaparecido y nosotros fu&eacute;ramos supervivientes de un mundo donde los cuidados circulaban de forma espont&aacute;nea. No estoy segura de que la tribu haya desaparecido; creo que hemos dejado de reconocer con claridad qu&eacute; cosas pertenecen a la tribu, cu&aacute;les al &aacute;mbito profesional y cu&aacute;les deber&iacute;an estar garantizadas por un poder p&uacute;blico que deber&iacute;a proteger la maternidad y la infancia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos dejado de reconocer con claridad qué cosas pertenecen a la tribu, cuáles al ámbito profesional y cuáles deberían estar garantizadas por un poder público que debería proteger la maternidad y la infancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seguimos necesitando descansar, sentirnos acompa&ntilde;adas, resolver dudas, comer caliente, dormir unas horas, llegar a una cita m&eacute;dica y tener a alguien cerca que nos diga que lo estamos haciendo razonablemente bien. Tambi&eacute;n confiamos en el conocimiento especializado, en la evidencia cient&iacute;fica y en profesionales que dedican a&ntilde;os a formarse para acompa&ntilde;ar situaciones complejas. Ser&iacute;a tan absurdo despreciar ese avance como ingenuo idealizar aquella supuesta tribu en la que las vecinas opinaban cuando nadie se lo hab&iacute;a pedido, las suegras cruzaban l&iacute;mites y las familias juzgaban. Muchas mujeres han encontrado en las profesionales de la crianza un espacio de escucha y respeto que nunca tuvieron en su entorno m&aacute;s cercano.<strong> </strong>Una fisioterapeuta de suelo p&eacute;lvico, una asesora de lactancia o una psic&oacute;loga perinatal pueden hacer cosas que una amiga no sabe ni tiene por qu&eacute; saber hacer. El problema no es que hayamos profesionalizado una parte de los cuidados, sino que esperemos que una profesi&oacute;n sustituya a un v&iacute;nculo y que acabemos delegando en una consulta aquello de lo que solo puede hacerse cargo una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;n tiene hoy tiempo para ser esa comunidad? Es f&aacute;cil a&ntilde;orar a la vecina que aparec&iacute;a con una crema de verduras o a la hermana que se quedaba toda la tarde con el beb&eacute;, y dif&iacute;cil preguntarnos qu&eacute; condiciones hac&iacute;an posible esa disponibilidad y, sobre todo, sobre qu&eacute; mujeres reca&iacute;a. Existen responsabilidades que no corresponden ni a una amiga generosa ni a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una abuela disponible</a>: corresponden a unas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y laborales capaces de hacer que cuidar no sea incompatible con conservar un empleo, sostener un negocio o llegar a fin de mes. Si un padre aut&oacute;nomo siente que no puede permitirse dejar de trabajar cuando acaba de nacer su hija, estamos ante algo que ninguna red de afectos, por s&oacute;lida que sea, deber&iacute;a tener que resolver.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esa sea tambi&eacute;n una de las razones por las que hemos aprendido a buscar fuera de nuestro entorno una parte de los cuidados. Nuestras amigas trabajan, cr&iacute;an, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/culpa-acecha-planteas-llevar-padres-residencia-sentia-abandonarla_1_13053739.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuidan a sus propios padres</a>, llegan tarde a casa, viven en otras ciudades. Nosotras tambi&eacute;n: yo he sido esa amiga que ha mandado una tortilla de patatas en vez de cocinarla. No es que estemos menos dispuestas a cuidarnos, sino que cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil disponer del tiempo necesario para hacerlo. Y cuando ese tiempo falta, recurrir a alguien que puede ofrec&eacute;rnoslo profesionalmente no es una renuncia a la comunidad, sino muchas veces la &uacute;nica posibilidad. Y es precisamente ah&iacute;, en ese espacio cada vez mayor que dejamos en manos profesionales, donde conviene hacer otra distinci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Junto a profesionales excelentes, ha prosperado también toda una industria de la crianza que no siempre vive de resolver problemas, sino de producir la sensación de que existen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Junto a profesionales excelentes, ha prosperado tambi&eacute;n toda una industria de la crianza que no siempre vive de resolver problemas, sino de producir la sensaci&oacute;n de que existen.<strong> </strong>Basta pasar un rato en redes sociales para descubrir la cantidad de cosas que una madre puede estar haciendo mal sin saberlo: quiz&aacute; no est&aacute;s respetando las ventanas de sue&ntilde;o de tu beb&eacute;, quiz&aacute; deber&iacute;as revisar su agarre aunque la lactancia no te duela, quiz&aacute; la forma en la que introduces los alimentos no favorece suficientemente su autonom&iacute;a, quiz&aacute; ese llanto que hasta ayer era simplemente un llanto esconde una necesidad que no est&aacute;s sabiendo interpretar, quiz&aacute; deber&iacute;as estimularlo m&aacute;s o, cuidado, quiz&aacute; lo est&aacute;s sobreestimulando. Incluso cuando todo parece ir razonablemente bien, queda la sospecha de que podr&iacute;a ir mejor.
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa una cultura de la crianza en la que la intervenci&oacute;n empieza a preceder al problema. Cada etapa parece venir acompa&ntilde;ada de una nueva especialista, un m&eacute;todo, un curso, una consulta preventiva o un contenido que comienza se&ntilde;alando algo que deber&iacute;as observar en tu hijo y termina, convenientemente, ofreci&eacute;ndote ayuda para resolverlo. Las redes sociales son especialmente eficaces en este mecanismo porque pocas cosas generan tanta atenci&oacute;n como la promesa de corregir un error que hace cinco minutos ni siquiera sab&iacute;as que estabas cometiendo. Ya no basta con criar: hay que observarse criando, evaluar constantemente cada decisi&oacute;n y aprender a detectar cu&aacute;ndo deber&iacute;amos consultar a alguien sobre ella. Hay cierta iron&iacute;a en que hayamos buscado en las profesionales una manera de librarnos de los consejos no solicitados de madres, suegras, vecinas y se&ntilde;oras desconocidas que consideraban perfectamente razonable explicarnos en el supermercado que el ni&ntilde;o llevaba poca ropa, y hayamos terminado llevando en el bolso un tel&eacute;fono por el que pueden llegarnos consejos no solicitados a todas horas. Las mejores profesionales que conozco hacen justamente lo contrario: reducen la culpa, distinguen un problema real de una variaci&oacute;n perfectamente normal, trabajan para dejar de ser necesarias y ayudan a las madres a recuperar la confianza en su propio criterio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mejores profesionales que conozco hacen lo contrario: reducen la culpa, trabajan para dejar de ser necesarias y ayudan a las madres a recuperar la confianza en su propio criterio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tenemos acceso a una <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cantidad extraordinaria de conocimientos sobre la crianza</a> y a m&aacute;s personas capaces de acompa&ntilde;arnos y, sin embargo, pocas frases se repiten tanto como esta: &ldquo;Qu&eacute; soledad se siente criando&rdquo;. Una profesional puede resolver un problema de lactancia, acompa&ntilde;ar un posparto dif&iacute;cil o prevenir molestias que muchas veces se pasan por alto, pero no ha venido a sustituir aquello que solo puede ofrecer una relaci&oacute;n: alguien que aparezca sin que lo hayas pedido, que intuya tu cansancio antes de que lo verbalices o que se quede una hora m&aacute;s porque nota que todav&iacute;a no est&aacute;s bien. Del mismo modo, tampoco deber&iacute;amos pedir a la tribu lo que corresponde a una profesional ni exigir a una comunidad lo que deber&iacute;an garantizar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, una tribu no es un grupo de personas que sepan mucho sobre crianza, sino un grupo de personas dispuestas a regalarse tiempo las unas a las otras. Por eso sigo pensando en el t&aacute;per. No por las lentejas ni por la tortilla de patatas, sino por ser tiempo convertido en comida. La profesionalizaci&oacute;n de los cuidados ha sido, en muchos aspectos, una buena noticia. Lo preocupante ser&iacute;a creer que basta con ella porque hay una parte del cuidado &mdash;la m&aacute;s cotidiana, la menos visible y quiz&aacute; tambi&eacute;n la m&aacute;s dif&iacute;cil&mdash; que sigue sin poder comprarse. No porque no tenga precio, sino porque nunca fue un servicio: siempre fue una relaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bienvenidos-tribu-pago-problema-haber-profesionalizado-cuidados_129_13448510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bienvenidos a la era de "la tribu de pago": el problema de haber profesionalizado los cuidados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Paternidad,Dinero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-no-quieren-campamento-actividades-verano-buena-idea-insistirles_1_13438953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2768da0f-a59c-4807-9030-1c1ffbd85ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x460y483.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para muchas familias, el campamento es una necesidad para poder trabajar durante el verano. La negativa de un hijo obliga a tomar una decisión que puede afectar tanto al bienestar del menor como a la organización familiar</p><p class="subtitle">Por qué algunos niños solo quieren estar con sus padres durante las vacaciones</p></div><p class="article-text">
        La plaza est&aacute; reservada desde hace meses. La mochila espera junto a la puerta y las vacaciones familiares ya est&aacute;n planificadas. En muchos hogares, esa semana de campamento o actividades forma parte de un complicado encaje para poder seguir rindiendo en las obligaciones durante las vacaciones escolares.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se acerca la fecha, el ni&ntilde;o empieza a mostrarse nervioso, pone excusas o repite una frase: &ldquo;No quiero ir&rdquo;. Surge entonces la duda: &iquest;conviene animarlo a afrontar esa situaci&oacute;n o es preferible replantear la decisi&oacute;n, aunque eso obligue a reorganizarlo todo?
    </p><p class="article-text">
        Patricia llevaba meses preparando el verano de su hijo Cristian, de ocho a&ntilde;os. El peque&ntilde;o hab&iacute;a participado en la elecci&oacute;n del campamento y tanto Patricia como su pareja ya hab&iacute;an organizado esas semanas porque los dos trabajaban. Ambos sab&iacute;an que, si finalmente no iba, tendr&iacute;an que hacer cambios y buscar ayuda familiar para esos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes de marcharse, Cristian empez&oacute; a cambiar de actitud. Cada noche dec&iacute;a tener un motivo diferente para no ir. &ldquo;No sab&iacute;a si alentarlo a ir le ayudar&iacute;a a superar ese miedo o si estaba dejando de escuchar lo que intentaba decirme&rdquo;, apunta. Al final, optaron por que Cristian asistiera al campamento, aunque durante d&iacute;as siguieron pregunt&aacute;ndose si hab&iacute;an hecho lo correcto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decidir qu&eacute; hacer</h2><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n depender&aacute;, en gran medida, de las circunstancias de cada familia. Para Jos&eacute; Antonio Luengo Latorre, catedr&aacute;tico de ense&ntilde;anza secundaria, especialista en Psicolog&iacute;a Educativa y psic&oacute;logo sanitario, el primer paso consiste en no interpretar todos los rechazos de la misma manera. Antes de decidir si insistir o respetar la negativa, considera importante analizar el contexto familiar y las caracter&iacute;sticas del campamento.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo, se&ntilde;ala, una familia que necesita ese recurso para conciliar durante las vacaciones que otra que busca ofrecer a su hijo una experiencia de convivencia, autonom&iacute;a o aprendizaje. En el primer caso, cuando ambos progenitores trabajan y no existen otros apoyos familiares, &ldquo;no queda otra&rdquo;. En el segundo, existe un mayor margen para valorar aspectos como la edad del menor, la duraci&oacute;n de la estancia, si tendr&aacute; que dormir fuera de casa o el tipo de actividades que realizar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El experto insiste en que resulta preciso comprender qu&eacute; est&aacute; expresando el ni&ntilde;o. Detr&aacute;s de un &ldquo;no quiero ir&rdquo; pueden encontrarse miedos muy distintos: la incertidumbre ante un entorno desconocido, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-quieren-padres-durante-vacaciones_1_13402477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temor a separarse de la familia</a>, la inseguridad sobre su capacidad para adaptarse o la preocupaci&oacute;n por <a href="https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ser capaz de hacer amigos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por eso aconseja abrir un espacio de conversaci&oacute;n antes de intentar convencerlo. Escuchar qu&eacute; le preocupa e implicarlo en el proceso suele resultar m&aacute;s &uacute;til que limitarse a repetir que disfrutar&aacute; de la etapa. &ldquo;Lo va a pasar muy bien&rdquo; dif&iacute;cilmente tranquilizar&aacute; a un ni&ntilde;o que, en ese momento, todav&iacute;a no est&aacute; en condiciones de verlo as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para el psicólogo José Antonio Luengo Latorre, escuchar qué le preocupa al niño e implicarlo en el proceso suele resultar más útil que limitarse a repetir que disfrutará de la etapa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, Luengo subraya la importancia de validar sus emociones. Ridiculizar sus miedos solo dificultar&aacute; que el ni&ntilde;o se sienta comprendido. En cambio, mostrarle fotograf&iacute;as del lugar, explicarle c&oacute;mo ser&aacute; el d&iacute;a a d&iacute;a y resolver sus dudas puede ayudarle a afrontar la experiencia con mayor seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Este psic&oacute;logo invita a los padres a preguntarse hasta qu&eacute; punto est&aacute;n trasmitiendo sus propias preocupaciones. A veces, indica, los adultos manifiestan esos temores de manera inconsciente. Es normal que la primera vez que un ni&ntilde;o se enfrenta a un acontecimiento as&iacute; aparezcan dudas e inseguridad. Por eso, esos miedos rara vez desaparecen mediante la presi&oacute;n, sino dando tiempo para pensar y resolver sus dudas. &ldquo;Tiene derecho a dudar&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Elena y Rub&eacute;n hab&iacute;an elegido un campamento con pernocta para su hija Luc&iacute;a, de diez a&ntilde;os. Ambos trabajaban esos d&iacute;as y recoger a Luc&iacute;a supon&iacute;a reajustar toda la semana. La primera noche recibieron una llamada de los monitores. La ni&ntilde;a lloraba y quer&iacute;a volver a casa. Hablaron con el equipo, esperaron un d&iacute;a m&aacute;s y, al ver que la angustia no disminu&iacute;a, fueron a recogerla. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil fue no saber si est&aacute;bamos valorando bien lo que le pasaba&rdquo;, recuerdan.
    </p><h2 class="article-text">No todo rechazo significa que exista un problema</h2><p class="article-text">
        Aunque para muchos padres la negativa de un hijo puede resultar preocupante, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de Tratamiento Psicol&oacute;gico Infantil en la Universidad Miguel Hern&aacute;ndez, recuerda que acudir a un campamento supone enfrentarse a un desaf&iacute;o nuevo. Separarse de la familia, dormir fuera de casa o adaptarse a un entorno diferente puede despertar miedo, inseguridad e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones, asegura, son especialmente frecuentes en los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os o en aquellos que han tenido pocas oportunidades de pasar varios d&iacute;as lejos de sus padres o cuyas vivencias anteriores de separaci&oacute;n no fueron positivas. Las preocupaciones suelen centrarse en echar de menos a la familia, no hacer amigos, sentirse solos o dormir fuera de casa.
    </p><p class="article-text">
        Esos temores desaparecen cuando el ni&ntilde;o descubre que puede desenvolverse con autonom&iacute;a y empieza a disfrutar del proceso. Por ello, la especialista recomienda animarlo a asistir cuando ese rechazo est&aacute; relacionado con un momento nuevo para &eacute;l. &ldquo;Que un ni&ntilde;o diga que no quiere ir a un campamento no significa, por s&iacute; solo, que exista un problema&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La clave, sin embargo, est&aacute; en valorar la intensidad y el impacto del malestar. Si el rechazo se acompa&ntilde;a de un sufrimiento emocional intenso o aparecen s&iacute;ntomas f&iacute;sicos, como dolores de barriga, pesadillas o dificultades para dormir, conviene detenerse antes de insistir y tratar de comprender qu&eacute; est&aacute; ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más difícil fue no saber si estábamos valorando bien lo que le pasaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena y Rubén</span>
                                        <span>—</span> padres de una niña de 10 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia previa del menor es otro aspecto que es necesario valorar. Si nunca ha dormido fuera de casa o las separaciones de sus padres le generan una ansiedad muy intensa, es preferible favorecer antes episodios de separaci&oacute;n progresiva, como pasar una noche con familiares o amigos de confianza. Estas oportunidades le permiten ganar seguridad y afrontar el campamento con mayor convicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si el ni&ntilde;o tambi&eacute;n evita de forma habitual las excursiones escolares, dormir fuera de casa u otras actividades que impliquen separarse de sus padres, Orgil&eacute;s plantea consultar con un profesional. Ese comportamiento puede estar relacionado con dificultades emocionales, como problemas de ansiedad, que resulta aconsejable abordar antes del campamento o las actividades de verano. Una vez que el ni&ntilde;o est&aacute; preparado, estos pueden aportar importantes beneficios para su desarrollo, al favorecer la autonom&iacute;a, reforzar la confianza en s&iacute; mismo y mejorar las habilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando &Aacute;lvaro ten&iacute;a ocho a&ntilde;os, sus padres decidieron esperar antes de apuntarlo a un campamento con pernocta. Nunca hab&iacute;a dormido fuera de casa y solo imaginar varios d&iacute;as lejos de ellos le provocaba una enorme angustia. Empez&oacute; qued&aacute;ndose alguna noche con sus abuelos, despu&eacute;s pas&oacute; alg&uacute;n fin de semana con familiares y, al a&ntilde;o siguiente, particip&oacute; en un campamento urbano. Un verano m&aacute;s tarde fue &eacute;l quien pidi&oacute; probar uno con pernocta. &ldquo;De ese modo comprobamos que nunca hab&iacute;a sido una negativa definitiva, sino un &lsquo;todav&iacute;a no&rsquo;&rdquo;, opina Mavi, su madre.
    </p><p class="article-text">
        No siempre ser&aacute; posible elegir la soluci&oacute;n ideal, especialmente cuando la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13378659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciliaci&oacute;n</a> deja poco margen. Pero valorar la intensidad del malestar, el recorrido previo del ni&ntilde;o y la realidad de cada familia puede ayudar a tomar una decisi&oacute;n m&aacute;s ajustada a cada situaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-no-quieren-campamento-actividades-verano-buena-idea-insistirles_1_13438953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Campamentos,Verano,Niños,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano de los "iPad kids": cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/verano-ipad-kids-ninos-quedan-solos-casa-unica-alternativa-pantalla_1_13428168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d83b7adb-b2d4-4001-8d20-968cf24d62c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x941y645.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano de los &quot;iPad kids&quot;: cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de conciliación y la escasez de recursos hacen que muchos niños, niñas y adolescentes pasen largas jornadas solos en casa con la pantalla como única compañía; las expertas alertan de que el uso de este tipo de términos aligera e individualiza un problema que es estructural</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Unos 120.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de seis a 13 a&ntilde;os pasan muchas horas del d&iacute;a solas y solos en casa, con poco acompa&ntilde;amiento de personas adultas, seg&uacute;n c&aacute;lculos <a href="https://educowebmedia.blob.core.windows.net/educowebmedia/educospain/media/docs/notas-prensa/2026/dosier_becas_comedor_verano_2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la ONG Educo</a>. En verano, muchos de ellos encuentran en las pantallas &ndash;tabletas, ordenadores, m&oacute;viles y videoconsolas&ndash; la &uacute;nica alternativa de ocio y compa&ntilde;&iacute;a. Las altas temperaturas, las largas jornadas de sus padres o la imposibilidad de salir a la calle sin un adulto les condenan a pasar el d&iacute;a solos en casa, sin la posibilidad de asistir a campamentos o actividades deportivas. De ah&iacute; que se les llame &ldquo;<em>iPad kids&rdquo;</em> (ni&ntilde;os iPad o ni&ntilde;os tableta) o &ldquo;<em>screenagers&rdquo; </em>(adolescentes pantalla).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos t&eacute;rminos hay que usarlos con mucho cuidado. Son etiquetas o eufemismos que suenan simp&aacute;ticos, pero que individualizan un problema que muchas veces es estructural: familias sin conciliaci&oacute;n real, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin recursos para campamentos</a>, sin apoyo comunitario, o directamente en situaci&oacute;n de vulnerabilidad&rdquo;, denuncia Diana Jim&eacute;nez, psic&oacute;loga especializada en infancia e integrante de <a href="https://www.myfaba.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FABA</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Una de esas madres es Marbelys. Tiene dos ni&ntilde;os que este verano han tenido que quedarse en casa por falta de recursos. &ldquo;Si por ellos fuera, estar&iacute;an pegados a la televisi&oacute;n todo el d&iacute;a, desde las nueve que se levantan hasta las diez que se acuestan. Hasta se pelean por verla&rdquo;, reconoce. Por falta de recursos, ha tenido que elegir a cu&aacute;l de ellos enviar a actividades puntualmente, y le ha tocado al menor poder escaparse de vez en cuando, por lo que el mayor pasa gran parte del d&iacute;a solo.<strong> </strong>&ldquo;&Eacute;l no quiere quedarse en casa, le gustar&iacute;a m&aacute;s irse a un campamento o a la piscina con sus amigos. Yo no tengo vacaciones, trabajo todo el d&iacute;a y no puedo pagar por esas actividades&rdquo;, explica Marbelys, que reconoce que no le gusta la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n. &ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; puedo hacer? No me quedan alternativas&rdquo;, lamenta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos términos hay que usarlos con mucho cuidado. Son etiquetas o eufemismos que suenan simpáticos pero que individualizan un problema que muchas veces es estructural</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diana Jiménez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en infancia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A esos 120.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que se pasan horas del d&iacute;a en casa sin compa&ntilde;&iacute;a se les llam&oacute; en su momento &ldquo;ni&ntilde;os de la llave&rdquo;, porque ten&iacute;an las llaves de su casa y se iban solos del colegio al domicilio, prepar&aacute;ndose la merienda, la cena y haciendo los deberes sin ayuda. Ahora se les a&ntilde;ade la sobreexposici&oacute;n a las pantallas, especialmente en verano: &ldquo;M&aacute;s del 40% de madres y padres destaca que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de seis a 13 a&ntilde;os est&aacute;n delante de las pantallas m&aacute;s o mucho m&aacute;s tiempo que durante el resto del a&ntilde;o&rdquo;, se&ntilde;ala el informe de Educo, y a&ntilde;ade: &ldquo;Con los efectos que eso conlleva en su salud: problemas de peso, salud visual y salud mental, como ansiedad, estr&eacute;s, s&iacute;ntomas depresivos o problemas de sue&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Guiomar Tod&oacute;, directora adjunta de la ONG, matiza que no se trata de &ldquo;demonizar las pantallas&rdquo;, sino de se&ntilde;alar su uso abusivo, sobre todo cuando se hace porque no hay alternativas: &ldquo;Pasar todo el verano delante de las pantallas es perder la oportunidad de disfrutar de un tiempo libre que no se tiene durante el curso escolar para jugar, relacionarse, ir a campamentos, descubrir la naturaleza o, simplemente, aburrirse&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Él [su hijo mayor] no quiere quedarse en casa, le gustaría más irse a un campamento o a la piscina con sus amigos. Yo no tengo vacaciones, trabajo todo el día y no puedo pagar por esas actividades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marbelys</span>
                                        <span>—</span> madre de dos hijos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a, uno de cada tres ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no puede irse de vacaciones ni una semana al a&ntilde;o&rdquo;, contin&uacute;a Guiomar Tod&oacute;. &ldquo;Cuando los ingresos son justos y dan para poco m&aacute;s que para pagar el alquiler, la comida y las facturas, las vacaciones desaparecen de la ecuaci&oacute;n. Conocemos casos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de tan solo nueve a&ntilde;os que se quedan jugando a la consola y <em>scrolleando</em> en las redes sociales hasta bien entrada la madrugada&rdquo;, se&ntilde;ala la directiva de Educo.
    </p><p class="article-text">
        En esa situaci&oacute;n estaban hace unos a&ntilde;os los padres de Lorenzo, hoy un adulto joven que se reconoce en el t&eacute;rmino de <em>screenager</em>. &ldquo;Fui adolescente en la pandemia, con todo lo que eso conlleva: me pas&eacute; much&iacute;simas horas del confinamiento pegado a la Play. Y luego no supe o no pude salirme de ah&iacute;. La mayor&iacute;a de mis veranos los pas&eacute; viendo series, jugando a videojuegos y luego con el iPad o el m&oacute;vil. Mis padres trabajaban mucho, nunca estaban en casa, no pod&iacute;an permitirse unas vacaciones. Y yo no ten&iacute;a amigos para hacer planes o, si me los ofrec&iacute;an, prefer&iacute;a quedarme en casa jugando <em>online&rdquo;</em>, recuerda. 
    </p><h2 class="article-text">Un problema estructural</h2><p class="article-text">
        Su caso no es ni mucho menos aislado. La psic&oacute;loga Diana Jim&eacute;nez aporta m&aacute;s datos a la ecuaci&oacute;n: &ldquo;El 92% de los menores de nivel socioecon&oacute;mico alto participa en actividades extraescolares frente al 66% de nivel bajo, y casi ocho de cada diez ni&ntilde;os de familias con rentas bajas se quedan fuera de las actividades de verano, muchas de las cuales adem&aacute;s garantizan su alimentaci&oacute;n&rdquo;, denuncia. Por eso ella se&ntilde;ala que no se trata de un problema de &ldquo;elecci&oacute;n familiar&rdquo;, sino de estructura y recursos. &ldquo;Cuando no hay red &mdash;ni econ&oacute;mica, ni de conciliaci&oacute;n, ni comunitaria&mdash; la pantalla no es un capricho, es la opci&oacute;n que queda&rdquo;, asegura. Y a&ntilde;ade que con este tipo de t&eacute;rminos eufem&iacute;sticos en ingl&eacute;s se fija la atenci&oacute;n donde no se debe: &ldquo;Poner el foco en el ni&ntilde;o enganchado o en el mal padre que le da la tableta nos permite mirar hacia otro lado y no preguntarnos por qu&eacute; esa familia no ten&iacute;a otra alternativa. Antes de juzgar el resultado, hay que entender la causa. Y casi siempre la causa no es falta de amor ni de buena voluntad, es falta de recursos, tiempo o red de apoyo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Coincide en su an&aacute;lisis Cristina Castellanos, doctora en Econom&iacute;a, experta en conciliaci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y profesora en la UNED. &ldquo;En verano los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n cansados, necesitan hacer otras actividades. Especialmente en entornos de mucho calor, todos y todas deber&iacute;an tener acceso a actividades deportivas en entornos frescos, con piscinas o juegos de agua. Al no poder permit&iacute;rselo, muchas familias vulnerables acaban teniendo menos oportunidades para conciliar&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n ella denuncia que los t&eacute;rminos como <em>iPad kids</em> o <em>screenagers</em> pueden servir de eufemismo para esconder problemas estructurales. &ldquo;Ponen el foco en el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y no en la infraestructura. Hay una falta de medidas por la conciliaci&oacute;n, una falta de legislaci&oacute;n y una falta de medios para los progenitores. Por eso hay que corresponsabilizar al Estado y a la sociedad, para que no se deje sin instrumentos a los progenitores que tienen muchos menos recursos para la protecci&oacute;n de sus hijos e hijas&rdquo;, asegura la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En España, uno de cada tres niños, niñas y adolescentes no puede irse de vacaciones ni una semana al año</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guiomar Todó</span>
                                        <span>—</span> directora adjunta de la ONG Educo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Diana Jim&eacute;nez cree que hay que garantizar un acceso universal a actividades de verano. &ldquo;No es un lujo educativo, es una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica y de equidad. La clave es tener en cuenta el aporte positivo de la actividad al aire libre, en grupo, y accesible a los menores independientemente de su nivel socioecon&oacute;mico&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Un vac&iacute;o que tratan de paliar desde organizaciones como Educo: &ldquo;Colaboramos con organizaciones e iniciativas dedicadas a la formaci&oacute;n a progenitores y tutores sobre el uso saludable y las oportunidades de ecosistema digital, as&iacute; como sobre la sobreexposici&oacute;n a las mismas y sus efectos&rdquo;, aseguran desde la ONG. Tambi&eacute;n organizan un sistema de <a href="https://www.educo.org/colabora/becas-comedor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">becas de verano</a> para familias vulnerables que cubren actividades y comedor. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estas ayudas, la familia de Marbelys ha podido enviar a su hijo peque&ntilde;o a un campamento. &ldquo;Es una ayuda de diez para m&iacute;, nos permite que al menos algunos d&iacute;as pueda hacer actividades diferentes&rdquo;, cuenta esta madre. Desde Educo defienden as&iacute; su programa. &ldquo;Las actividades de ocio educativo en verano permiten que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan disfrutar de las vacaciones. Y no deber&iacute;an ser un lujo solo reservado a quien pueda pagarlas. Todos tendr&iacute;an que poder disfrutarlas, especialmente aquellos y aquellas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Son una oportunidad &uacute;nica de acceso a experiencias culturales, naturaleza y ocio que de otro modo no tendr&iacute;an&rdquo;, reivindican.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/verano-ipad-kids-ninos-quedan-solos-casa-unica-alternativa-pantalla_1_13428168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 20:21:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano de los "iPad kids": cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Adolescentes,Tecnología,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982e8046-2671-48b3-8620-a5bf7390f7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: &quot;Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional</p><p class="subtitle">Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”</p></div><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos. Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompa&ntilde;ado de una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayor&iacute;a logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habr&aacute; momentos en los que no se perciba ni se entienda c&oacute;mo se desarrollar&aacute;n las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, durante el a&ntilde;o 2024, se produjeron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 86.500 separaciones y divorcios</a>, lo que supuso un aumento de m&aacute;s del 8% respecto al a&ntilde;o anterior. La custodia compartida se otorg&oacute; a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los ni&ntilde;os, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en las relaciones con la familia y los compa&ntilde;eros. El apoyo durante y despu&eacute;s de la separaci&oacute;n es clave para ayudar a los ni&ntilde;os a afrontar la nueva situaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">El impacto de la separaci&oacute;n en los hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda separaci&oacute;n supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptaci&oacute;n y la consiguiente adaptaci&oacute;n a la nueva situaci&oacute;n por parte de todos&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiaybienestar.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Esta&uacute;n de Torres</a>, psic&oacute;logo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque &ldquo;van gestando la nueva situaci&oacute;n mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los ni&ntilde;os&rdquo;, afirma el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El final de una relaci&oacute;n nunca es f&aacute;cil y suele ir acompa&ntilde;ada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jomf.12651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separaci&oacute;n de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separaci&oacute;n tambi&eacute;n puede influir en el desarrollo de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        La disoluci&oacute;n de una familia conflictiva, en la que los ni&ntilde;os presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el ni&ntilde;o, lo que podr&iacute;a conllevar m&aacute;s estr&eacute;s y sentimientos de p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la gesti&oacute;n que puedan hacer los hijos con la separaci&oacute;n de sus padres radica, m&aacute;s que en la edad de los ni&ntilde;os, en c&oacute;mo tratan los progenitores la situaci&oacute;n. Si bien existe una &eacute;poca m&aacute;s vulnerable y complicada, que es la adolescencia, &ldquo;cuando la comunicaci&oacute;n con los padres suele ser m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, afirma Esta&uacute;n, cualquier &eacute;poca puede ser compleja.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo actuar para que el &lsquo;equipo&rsquo; no se rompa</h2><p class="article-text">
        &iquest;Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separaci&oacute;n? Los padres, ante un caso de separaci&oacute;n, juegan con cierta ventaja, pero adem&aacute;s pueden influir para hacer que la situaci&oacute;n sea menos dolorosa para sus hijos. Esta&uacute;n afirma que es importante &ldquo;explicarles con todo detalle la situaci&oacute;n para que ellos tambi&eacute;n puedan elaborar sus propias estrategias de adaptaci&oacute;n y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo realmente dif&iacute;cil cuando los padres se separan es mantener la &ldquo;coherencia a la hora de trazar unas l&iacute;neas que deben ser percibidas por los ni&ntilde;os como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del ni&ntilde;o&rdquo;, advierte el experto. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea fundamental hablar sobre cu&aacute;les son los &ldquo;acontecimientos que consideran que deben permitir y cu&aacute;les son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, l&oacute;gicas y duraderas en el tiempo&rdquo;, explica Esta&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situaci&oacute;n que, en teor&iacute;a, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Los ni&ntilde;os perciben la situaci&oacute;n y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma m&aacute;s sana y saludable&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situaci&oacute;n para que &ldquo;apenas noten los cambios, pero es algo que los ni&ntilde;os no perciben como verdad y retrasan su adaptaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Esta&uacute;n. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que &ldquo;est&aacute;n actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ocurrir que &ldquo;las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el da&ntilde;o que provocan en los ni&ntilde;os suele ser de mayor magnitud&rdquo;, alerta Esta&uacute;n. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitaci&oacute;n emocional y las demandas de la vida diaria. Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los ni&ntilde;os expuestos a conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atenci&oacute;n a se&ntilde;ales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situaci&oacute;n que les espera, somatizaci&oacute;n de las situaciones &mdash;como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela&mdash;, o tristeza y apat&iacute;a para hacer cosas.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 11:59:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios,Niños,Menores,Salud mental,Bienestar emocional,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las familias que consiguen la conciliación imposible en verano: "La supervivencia agudiza el ingenio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a4783e3-0660-44cc-b774-6cd1e37a1877_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148229.jpg" width="1022" height="575" alt="El sálvese quien pueda de la conciliación en verano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acudo a mis grupos de WhatsApp en busca de respuestas y me encuentro con que, más allá del sota, caballo, rey del verano –campamentos, abuelas y teletrabajo–, ante la falta de medidas para conciliar, las familias terminan inventándose fórmulas alternativas
</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Verano tras verano, la conciliaci&oacute;n es el tema estrella entre las familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. M&aacute;s bien la falta de ella. Malabares, estr&eacute;s, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-son-vacaciones-son-mataciones-criar-trabajar-verano-vuelvas-cansada-fuiste_1_11558753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataciones</a>&rdquo;, rompecabezas imposibles para cuadrar horarios. As&iacute; que todos los a&ntilde;os por esta &eacute;poca me pregunto lo mismo: &iquest;c&oacute;mo lo est&aacute;n haciendo las familias? &iquest;C&oacute;mo se sostiene toda esta carga, que acaba recayendo tantas veces sobre las madres? Acudo a mis grupos de WhatsApp sobre crianza y maternidad para buscar la respuesta a estas preguntas. Y me encuentro con que, m&aacute;s all&aacute; del sota, caballo, rey del verano &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos</a>, abuelas y teletrabajo&ndash;, las familias terminan invent&aacute;ndose f&oacute;rmulas alternativas para conciliar. Alquilar un piso en la playa entre amigas que son madres, bajar por turnos a la piscina, contratar a una profesora que rota entre casas de familias del cole o teletrabajar desde una cafeter&iacute;a o <em>coworking</em> con zona de juegos son algunas de esas &ldquo;soluciones creativas&rdquo; para aquellos que pueden permit&iacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        Mi mensaje empieza as&iacute;: &ldquo;&iexcl;Hola! Supongo que a estas alturas del verano todos y todas est&aacute;is desbordadas de cuidar y trabajar al mismo tiempo. Estoy escribiendo un reportaje y me gustar&iacute;a conocer f&oacute;rmulas alternativas de conciliaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los cl&aacute;sicos campamentos, abuelas y teletrabajo. &iquest;Me cont&aacute;is c&oacute;mo os organiz&aacute;is?&rdquo;. Lo pongo a circular en todos los grupos de WhatsApp en los que estoy: crianza, clases del cole, AMPA, parque, piscina e incluso en un par de grupos de trabajo. Las respuestas no tardan en llegar.
    </p><p class="article-text">
        Desde el grupo de WhatsApp de crianza de mi barrio me contesta r&aacute;pidamente Agn&egrave;s, madre de dos: &ldquo;Este verano he conseguido no tirar tanto de campamentos y de abuelos alquilando un apartamento en la playa con tres amigas. Entre las tres tenemos cinco hijos con edades similares: los dos m&iacute;os, otra tiene uno, y la otra dos (entre ellos, un beb&eacute;). Son dos de mis amigas m&aacute;s cercanas y las tres somos aut&oacute;nomas, as&iacute; que nos hemos ido a la playa a teletrabajar. Hemos conseguido una f&oacute;rmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina, por ejemplo, y as&iacute; todos los d&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Agnès ha alquilado un piso en la playa con otras dos amigas, entre las tres tienen cinco hijos: &#039;Hemos conseguido una fórmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s me llega un mensaje de Mar, desde el AMPA del colegio. Ella recuerda que en el verano de 2020 consiguieron montar una forma de &ldquo;organizaci&oacute;n alternativa&rdquo;: &ldquo;&Eacute;ramos cinco familias amigas, con ocho peques en total: cinco ni&ntilde;os que ten&iacute;an en aquel momento tres a&ntilde;os, uno de dos y dos beb&eacute;s. Lo que hicimos fue contratar a la que hab&iacute;a sido su profe en la escuela infantil, que en ese momento estaba cerrada por la pandemia, y le pag&aacute;bamos para que cuidase de todos mientras los adultos trabaj&aacute;bamos&rdquo;. El sistema estaba muy bien organizado: &ldquo;Tres familias dejaban sus casas para que estuviera la profe con todos los ni&ntilde;os y las otras dos familias se encargaban de la comida de todos&rdquo;, recuerda. &ldquo;Fue un verano genial para los peques: pintaban, se disfrazaban, hac&iacute;an pintacaras, jugaban con crema de afeitar&hellip;&rdquo;. &ldquo;Fue muy especial&rdquo;, a&ntilde;ade Merel, otra de las madres del grupo, que junto con su pareja se encargaban de organizar las comidas: &ldquo;Hab&iacute;a tanta cantidad que la llev&aacute;bamos de una casa a otra en un carrito de beb&eacute;&rdquo;, rememora. Otra de las madres lo recuerda como un verano &ldquo;genial&rdquo; pero &ldquo;intenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mario, Yaiza y Ana son vecinos desde hace a&ntilde;os, con hijos e hijas de edades semejantes. Viven en un pueblo peque&ntilde;o donde hay piscina municipal. Tambi&eacute;n me cuentan su caso. Lo hace Ana en nombre de los tres: &ldquo;Nos conocemos desde que nosotros &eacute;ramos peque&ntilde;os, y ahora que tenemos hijos compartimos muchas tardes en la piscina. Charlamos mientras los peques se ba&ntilde;an y siempre comentamos lo largo que se nos hace el verano. De manera bastante natural hemos ido estableciendo un sistema de turnos para quedarnos en la piscina con los peques. Mientras uno est&aacute; con ellos la otra puede irse a casa para una reuni&oacute;n de trabajo sin interrupciones o para preparar la cena. No es un sistema organizado, vamos improvisando d&iacute;a a d&iacute;a. Incluso hay tardes en las que los m&aacute;s mayores, que ya son adolescentes, se quedan a cargo de los peque&ntilde;os&rdquo;, cuenta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una mañana de verano compartiendo cuidados y trabajo en casa."
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            <span class="title">
                Una mañana de verano compartiendo cuidados y trabajo en casa.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mientras que en los pueblos peque&ntilde;os las redes familiares o de amigas pueden suplir la falta de servicios, en grandes ciudades han surgido f&oacute;rmulas diferentes para facilitar la conciliaci&oacute;n. Es el caso de los <em>play caf&eacute;</em> (cafeter&iacute;as con zonas de juego) o los <em>coworkings kidfriendly </em>(espacios para el teletrabajo con recursos para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as). Isabel es la due&ntilde;a, junto a su marido, de <a href="https://littleandlatte.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Little and Latte</a>, un &ldquo;caf&eacute; familiar&rdquo; en Madrid. Sabiendo de las dificultades de las familias para conciliar &ndash;ellos tambi&eacute;n son padres&ndash;, este verano han contratado una monitora. &ldquo;Hemos alucinado con la cantidad de familias que vienen. Como m&iacute;nimo cada d&iacute;a teletrabajan aqu&iacute; cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan. Funciona muy bien&rdquo;, explica Isabel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada día teletrabajan aquí cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel</span>
                                        <span>—</span> copropietaria de Little and Latte, &quot;café familiar&quot;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Barcelona, Laura me cuenta que han utilizado una f&oacute;rmula parecida: varios d&iacute;as a la semana acuden a trabajar a El refugi de les mares, un espacio multidisciplinar donde se puede teletrabajar mientras beb&eacute;s, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as juegan, o acudir a talleres sobre maternidad y clases de deporte. &ldquo;Es una f&oacute;rmula muy chula porque permite integrar todo en un mismo espacio. A m&iacute; me facilita much&iacute;simo la vida con peques, especialmente en verano. &iexcl;Es que es muy largo!&rdquo;, bromea. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/andrea-ros-aceptar-hijos-sufrir-sufrir-no-traumatico_1_12145066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Ros</a> tambi&eacute;n es madre y es la responsable del <a href="https://elrefugidelesmares.com/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugi.</a> Intenta explicar su proyecto en un audio de WhatsApp. &ldquo;Te resumo, a ver si me dejan mis hijos, que est&aacute;n por aqu&iacute; revoloteando&rdquo;, comienza su mensaje. &ldquo;El Refugi de les mares es un espacio de bienestar y salud para madres durante todo el a&ntilde;o. Tenemos grupos de acompa&ntilde;amiento, clases de fuerza y de yoga, consultas de fisios, oste&oacute;patas y psic&oacute;logas. Y luego est&aacute; el<em> coworking,</em> un espacio 100% dise&ntilde;ado para la infancia donde puedes venir a trabajar con tu hijo. Lo que reforzamos en verano es la parte de refugio clim&aacute;tico, porque tenemos aire acondicionado, y ampliamos la edad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con m&aacute;s propuestas y materiales&rdquo;, expone Andrea. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos otros mensajes de madres y padres se quedan en la denuncia y la queja: no encuentran esas f&oacute;rmulas alternativas para cuidar y trabajar, as&iacute; que me piden que comparta con ellas las ideas que estoy recopilando. &ldquo;&iquest;De verdad existen los<em> coworkings</em> con espacios de juegos? &iquest;Me pasas las referencias?&rdquo;, pregunta Manuel en el grupo de crianza. En el chat del parque, lo mismo. &ldquo;Yo no puedo m&aacute;s, estoy agotada&rdquo;, me dice Paula. &ldquo;Si encuentras soluciones comp&aacute;rtelas, por favor&rdquo;. Mar&iacute;a me cuenta que con un peque de dos a&ntilde;os todav&iacute;a no sabe qu&eacute; va a hacer en agosto, cuando cierre la escuela infantil. &ldquo;Para su edad apenas hay campamentos y yo no tengo vacaciones ahora&rdquo;. Tania acaba bromeando con las temidas &ldquo;mataciones&rdquo;, esa mezcla entre trabajo, cuidados y carga mental que termina agotando a las familias. &ldquo;Y todav&iacute;a nos quedan d&iacute;as y d&iacute;as, esto es una carrera de fondo&rdquo;. Cierra su mensaje con varios emoticonos: el de la cabeza que explota, el del que tiene sue&ntilde;o y el del b&iacute;ceps, como para darse fuerza a s&iacute; misma. 
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de medidas efectivas para conciliar, la escasez de plazas p&uacute;blicas en campamentos o las dificultades para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajar con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en casa</a> acaban haciendo del verano una aut&eacute;ntica <em>gymkana</em> para madres y padres. Un s&aacute;lvese quien pueda en el que cada familia se lo monta como puede. &ldquo;Al final, es pura supervivencia, y eso agudiza el ingenio&rdquo;, me dice Ana desde la piscina. Tanto ella como el resto de familias que me cuentan sus casos denuncian que la situaci&oacute;n es insostenible. A falta de soluciones globales, solo buscan sobrevivir hasta septiembre con los recursos que tienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las familias que consiguen la conciliación imposible en verano: "La supervivencia agudiza el ingenio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciliación,Verano,Niños,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48488e8f-e7bc-4dda-b29d-00b7a6b98756_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consultamos con una especialista qué factores tener en cuenta si vas a darle el primer móvil a tu hijo durante estas vacaciones</p><p class="subtitle">Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”</p></div><p class="article-text">
        Decidir cu&aacute;ndo dar el primer m&oacute;vil a un hijo puede ser un motivo de preocupaci&oacute;n y numerosas dudas para los progenitores. Muchos padres que llevan tiempo neg&aacute;ndose a darle su primer m&oacute;vil a su hijo se plantean si ahora, cuando est&aacute;n de vacaciones, es una buena &eacute;poca para hacerlo. A simple vista, puede parecer que s&iacute;. Y, en cierto modo, lo es. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones pueden ser una buena oportunidad de hacerlo, pero solo si se cumplen determinadas condiciones&rdquo;, asegura  Elena Mayor, psic&oacute;loga de <a href="https://www.psicologiamadrid.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logos Madrid Cepsim</a>. Repasamos con la especialista cu&aacute;les son estos requisitos que debemos tener en cuenta antes de dar el paso de entregar un tel&eacute;fono m&oacute;vil a los hijos.
    </p><h2 class="article-text">Tiempo y dedicaci&oacute;n, un punto a favor</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones, se supone que todos tenemos m&aacute;s tiempo para dedicarnos a aquello que nos apetece, ya que estamos libres de las obligaciones diarias de trabajo y otras actividades. Si este tiempo de m&aacute;s lo dedicamos a &ldquo;acompa&ntilde;ar a nuestros hijos, puede ser un buen momento para iniciar el primer contacto con el tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga puntualiza, sin embargo, que este tiempo debe dedicarse a &ldquo;introducir el m&oacute;vil de forma progresiva, ense&ntilde;ando al adolescente a usarlo correctamente y acompa&ntilde;&aacute;ndolo en el descubrimiento de las oportunidades y de los riesgos que conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El m&oacute;vil para mantenerlos entretenidos, un punto en contra</h2><p class="article-text">
        Si, en cambio, los padres se plantean dar el primer m&oacute;vil a su hijo para que se distraigan y se entretengan, est&aacute;n cayendo en un grave error. &ldquo;Corremos el riesgo de usar el m&oacute;vil como una herramienta para mantener entretenidos a los hijos y tener que ocuparnos menos de ellos. Eso ser&iacute;a un uso inadecuado&rdquo;, advierte Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Porque un m&oacute;vil nunca debe sustituir una conversaci&oacute;n ni un momento para estar juntos, y no debe ser &ldquo;un sustituto de la presencia o del acompa&ntilde;amiento de los padres&rdquo;, afirma la especialista. &ldquo;Por tanto, lo importante no ser&iacute;a tanto la fecha, sino la preparaci&oacute;n, en reservar un tiempo para hablar con el adolescente antes de entregarle el m&oacute;vil&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Pasos imprescindibles antes de darle el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, ante el dilema de dar el primer m&oacute;vil a su hijo, algunos padres sienten que solo hay dos opciones: no dar ning&uacute;n dispositivo o entregar un m&oacute;vil completo, es decir, con llamadas, juegos, mensajes, v&iacute;deos, redes, c&aacute;mara, navegador y aplicaciones. Pero hay una v&iacute;a m&aacute;s equilibrada: introducir la tecnolog&iacute;a poco a poco, no sin antes mantener una conversaci&oacute;n sobre su uso. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, es fundamental explicarles las posibilidades y ventajas que ofrece el tel&eacute;fono, los riesgos que implica, por qu&eacute; necesitan el control parental, determinar sus derechos, pero tambi&eacute;n sus obligaciones, as&iacute; como los l&iacute;mites que se van a establecer para proteger su desarrollo emocional y mental. Una opci&oacute;n es elaborar una especie de &lsquo;contrato&rsquo; para que los padres pueden establecer consecuencias claras de antemano sobre lo que suceder&aacute; si se incumple alguna parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La supervisi&oacute;n de los padres es imprescindible, sobre todo durante los primeros meses. Debemos revisar, cuando sea necesario y de forma acordada previamente, el uso que hacen del m&oacute;vil y de sus aplicaciones&rdquo;, explica Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es gratuito: de acuerdo con este <a href="https://www.unicef.es/publicacion/infancia-adolescencia-y-bienestar-digital" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Unicef, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-silvia-alava-bloquear-redes-sociales-menores-16-darle-telefono-nino-no-inocuo-xp_1_12885977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso intensivo del m&oacute;vil</a> en la adolescencia se asocia a mayor ansiedad, peor calidad de vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/extorsion-apuestas-psicologo-explica-tdah-multiplica-peligros-digitales-adolescencia-xp_1_13287991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor exposici&oacute;n</a> a situaciones de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/detectar-responder-si-hijo-padece-acoso-escolar-experto-principal-predictor-dano-tiempo-xp_1_13296071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acoso</a>, que muchas veces viene motivada por el uso de redes sociales, dise&ntilde;adas para captar la atenci&oacute;n de los adolescentes con est&iacute;mulos intensos y breves.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El verano deber&iacute;a ser un tiempo para descansar y compartir m&aacute;s tiempo en familia y amigos y puede ser tambi&eacute;n una buena ocasi&oacute;n para ense&ntilde;ar que el ocio no depende del m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor, que aconseja &ldquo;aprovechar estos d&iacute;as para conversar con calma, compartir actividades y ofrecer alternativas de ocio, para que el adolescente entienda que el tel&eacute;fono es una herramienta &uacute;til para comunicarse y aprender, pero no es imprescindible para divertirse ni para relacionarse&rdquo;, advierte Mayor, que defiende adem&aacute;s que &ldquo;la diferencia no la marca el calendario, sino el acompa&ntilde;amiento que hagan los padres&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute; mi hijo preparado para tener su primer m&oacute;vil?</h2><p class="article-text">
        La pregunta no es solo el cu&aacute;ndo, sino el c&oacute;mo. Una de las principales cuestiones que un padre puede hacerse es a qu&eacute; edad debe darle el primer m&oacute;vil a su hijo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, en la mayor&iacute;a de los casos, &ldquo;la madurez no depende solo de la edad, sino del momento vital de cada adolescente y de la capacidad de la familia para acompa&ntilde;arle en ese proceso&rdquo;, afirma Mayor. Porque un adolescente puede estar m&aacute;s preparado que otro para gestionar el uso del m&oacute;vil que otro de la misma edad.
    </p><p class="article-text">
        Si bien no existe una edad concreta, en palabras de Mayor, &ldquo;consideramos que antes de los 16 a&ntilde;os conviene ser especialmente cautelosos con el acceso a un tel&eacute;fono y, sobre todo, con el acceso libre a las redes sociales&rdquo;. Muchas veces, existen alternativas al &ldquo;todo o nada, como tel&eacute;fonos que permiten mensajes y llamadas, pero sin acceso ilimitado a internet o a las redes sociales&rdquo;, reconoce Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, la madurez del adolescente &ldquo;depende tambi&eacute;n de la implicaci&oacute;n de los padres. &iquest;Lo estamos utilizando para supervisar su uso?&rdquo;, advierte Mayor. No se trata solo de darles el m&oacute;vil sin m&aacute;s, sino de &ldquo;poner l&iacute;mites, supervisar, ense&ntilde;ar y acompa&ntilde;ar, hasta que el propio adolescente sea capaz de autorregularse. De ah&iacute; que la madurez no se mida por la edad, sino por la combinaci&oacute;n de desarrollo emocional, responsabilidad personal y una supervisi&oacute;n familiar activa&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer pautas de desconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Recibir un tel&eacute;fono m&oacute;vil por primera vez puede ser una valiosa lecci&oacute;n de vida para un hijo. Pero es importante que comprenda que tener uno conlleva una gran responsabilidad. Establecer un conjunto de reglas que tanto padres como hijos acuerden seguir puede ayudarles a comprender mejor esa responsabilidad. La primera condici&oacute;n es predicar con el ejemplo: debemos limitar el uso del m&oacute;vil y priorizar la interacci&oacute;n familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, tambi&eacute;n es importante establecer horarios de desconexi&oacute;n. &ldquo;Una medida sencilla es dejar el m&oacute;vil de toda la familia en un lugar com&uacute;n a partir de las diez de la noche y no volver a usarlo hasta las doce del mediod&iacute;a del d&iacute;a siguiente. Se puede permitir un uso limitado de 45 minutos, al mediod&iacute;a, y otros 45 minutos por la tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tiempo de desconexi&oacute;n debe servir tambi&eacute;n para evitar usar el m&oacute;vil mientras se hacen actividades de ocio, como &ldquo;durante las comidas, la playa, en el cine o al tomar algo porque el objetivo es vivir esos momentos y favorecer una atenci&oacute;n de calidad a las otras personas&rdquo;, explica Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante establecer normas, es decir, que &ldquo;no descarguen aplicaciones sin la autorizaci&oacute;n de los padres, que no publiquen fotograf&iacute;as suyas ni de otras personas sin su consentimiento, que no compartan datos personales, que se comuniquen solo con las personas que conocen y que informen a un adulto si reciben contenidos inc&oacute;modos u ofensivos&rdquo;, advierte Mayor.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si se resisten a cumplir con lo pactado? </h2><p class="article-text">
        Lo primero que podemos esperar ante las normas impuestas es que se enfaden. Cuando esto ocurre, debemos &ldquo;escucharlos y transmitirles un mensaje del tipo: &lsquo;Entiendo que te moleste  dejar el m&oacute;vil, pero este l&iacute;mite sigue siendo importante para ti&rsquo;&rdquo;. Como padres, debemos &ldquo;comprender que el malestar forma parte del aprendizaje y que tolerar la frustraci&oacute;n les ayudar&aacute; a su desarrollo emocional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque a veces cueste, es importante que estas normas se mantengan desde la calma, por lo que no suelen funcionar mensajes del tipo &ldquo;&rsquo;porque lo digo yo&rsquo; o &lsquo;te aguantas&rsquo;. Los adolescentes necesitan comprender el sentido de las normas y sentirse escuchados&rdquo; y, con el tiempo, seguridad, escucha, paciencia, confianza y di&aacute;logo, llegar&aacute;n a comprenderlo, porque son &ldquo;elementos que contribuyen a un desarrollo emocional m&aacute;s saludable y les ayudan a afrontar mejor las presiones del entorno&rdquo;, concluye Mayor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 14:05:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Tecnología,Móviles,Smartphones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2f8bb8-1281-47a0-aba5-53ae838ccf7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x870y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El abuelo puede ser un refugio emocional, de acompañamiento y validación."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser meros observadores o cuidadores, la psicóloga Amaya Prado Piña explica cómo los mayores de la familia pueden actuar como colchón de seguridad en el desarrollo de los jóvenes</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar”</p></div><p class="article-text">
        En la compleja etapa que es la adolescencia, cuando el distanciamiento con los padres resulta casi obligado, muchas veces cobran importancia los abuelos, que aunque en ocasiones pasen inadvertidos en los manuales de psicolog&iacute;a, son fundamentales en el desarrollo emocional de quienes tienen la suerte de contar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos pueden convertirse en una figura de estabilidad, contenci&oacute;n y equilibrio. Al no estar implicados en el d&iacute;a a d&iacute;a de las normas, l&iacute;mites, horarios y conflictos cotidianos, suelen ofrecer un espacio m&aacute;s sereno donde nuestro o nuestra adolescente suele sentirse escuchado y validado sin tanta presi&oacute;n&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado Pi&ntilde;a</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        Ella define la adolescencia como una b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e identidad en la que alejarse de los padres responde a &ldquo;una necesidad evolutiva de diferenciarse&rdquo; y es justo ah&iacute; cuando los abuelos pueden ser clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos representan un v&iacute;nculo con la historia familiar y transmiten una perspectiva vital diferente, son como el ChatGPT, nos van a decir lo que queremos o&iacute;r&rdquo;, bromea la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala que esa actitud hace que el joven consiga abrirse de un modo a veces imposible con los padres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ayudan a relativizar y normalizar ciertos problemas o situaciones propios de esta etapa porque aportan experiencia, paciencia y una mirada menos reactiva y m&aacute;s validada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de tener otros adultos de referencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica nos indica que en la adolescencia tener <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adultos de confianza distintos a los padres</a> aporta un potente factor protector en el desarrollo emocional&rdquo;, defiende Prado Pi&ntilde;a, que destaca que los v&iacute;nculos realmente protectores son los que re&uacute;nen cuatro pilares: &ldquo;Amor incondicional, disponibilidad, estabilidad y aceptaci&oacute;n&rdquo;. En esa convergencia el adolescente encuentra, seg&uacute;n la experta, la seguridad para explorar su identidad con menos miedo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos de la din&aacute;mica familiar es delimitar el papel de cada generaci&oacute;n, ya que &ldquo;cuando un adolescente percibe que los adultos compiten entre s&iacute;, suele aumentar la tensi&oacute;n familiar y el joven puede verse atrapado en un conflicto de lealtades, o incluso posicionarse del lado de los abuelos y abrir m&aacute;s brecha entre ambos&rdquo;, comenta la experta. Para ella, el &eacute;xito de una buena relaci&oacute;n abuelo-nieto reside en &ldquo;complementar, sin sustituir, ni menospreciar o invalidar la labor de los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El abuelo ideal funciona para Prado Pi&ntilde;a como refugio emocional, de acompa&ntilde;amiento y validaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de puente, facilitando el di&aacute;logo con los padres sin colocarse en medio de los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el v&iacute;nculo se desarrolle, la psic&oacute;loga apunta la necesidad de que las familias dejen de ver a los abuelos como <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyos meramente log&iacute;sticos</a>, ya que la relaci&oacute;n se fortalece a trav&eacute;s del tiempo de calidad compartido: &ldquo;Es importante, como cualquier v&iacute;nculo, no darlo por supuesto porque necesita tiempo compartido y oportunidades para crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasa el tiempo y la vida, tener una buena relaci&oacute;n con abuelos es un privilegio y un regalo que tendr&aacute;s toda la vida&rdquo;, concluye Prado, en referencia a esa conexi&oacute;n y todo ese cari&ntilde;o que van m&aacute;s all&aacute; de esos a&ntilde;os de juventud.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 08:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Adolescentes,familias,Relaciones,Salud psicológica,Bienestar emocional]]></media:keywords>
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