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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día de la Madre, la psicóloga Carolina González analiza por qué no es lo mismo repartir tareas que repartir responsabilidades</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que cre&iacute;amos que la igualdad era repartir una serie de tareas del hogar de una lista, para que las mujeres pudieran tener independencia econ&oacute;mica y trabajar fuera de casa. Pero con las mujeres ocupando el espacio p&uacute;blico desde hace a&ntilde;os, los cuidados siguen siendo territorio mayoritariamente femenino, especialmente en cuanto a toda la gesti&oacute;n invisible que recae sobre ellas. Se trata de la carga mental: esa estructura de organizaci&oacute;n que sostiene la log&iacute;stica y la paz emocional de la familia, mientras pasa una factura f&iacute;sica y psicol&oacute;gica a quien la soporta, normalmente mujeres y, en mayor medida, las madres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental es el gran elefante en la habitaci&oacute;n del que, afortunadamente, ya s&iacute; que hablamos&rdquo;, comenta <a href="https://about.me/ElislotedeCaro" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Gonz&aacute;lez</a>, psic&oacute;loga experta en comunicaci&oacute;n con perspectiva feminista y social. &ldquo;No solo es hacer la compra, es acordarte de que falta leche antes de que falte; o de que tu hija quer&iacute;a esa tarta y faltaba un &uacute;nico ingrediente por comprar; no es llevar a la criatura al pediatra, es saber cu&aacute;ndo le toca revisi&oacute;n, pedir la cita y reorganizar todo para llegar. Saber c&oacute;mo explic&aacute;rselo para que no se asuste. Es como dec&iacute;a una amiga, un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas. Y aqu&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n: no es solo una lista de tareas, es una responsabilidad constante que vive en tu cabeza&rdquo;, define.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la &ldquo;igualdad postureo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A pesar de que muchas parejas heterosexuales se autodefinen como feministas o igualitarias y se reparten las tareas pr&aacute;cticas, es com&uacute;n que la responsabilidad organizativa y de anticipaci&oacute;n recaiga sobre las mujeres. Es lo que Gonz&aacute;lez define como &ldquo;una igualdad de postureo&rdquo;: &ldquo;Se reparte lo que se ve, lo p&uacute;blico. Hacer la paella para tus amistades el domingo es genial, pero acordarte de comprar todos los ingredientes, prepararlos, y limpiar el resultado del d&iacute;a de fiesta, tambi&eacute;n. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa: cuando t&uacute; eres quien detecta lo que hay que hacer, quien organiza y quien recuerda, sigues llevando la carga&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es, normalmente, una mala intenci&oacute;n individual, sino algo estructural: nos han socializado para ser cuidadoras emocionales y gestoras invisibles&rdquo;, aclara Gonz&aacute;lez. En resumen, el hombre &ldquo;ayuda&rdquo;, pero la mujer sigue siendo la &ldquo;jefa de proyecto sin sueldo, sin descanso y sin reconocimiento&rdquo;. Mientras no se reparta la capacidad de detectar la necesidad y organizar la soluci&oacute;n, la carga siempre pesar&aacute; sobre el mismo lado.
    </p><h2 class="article-text">Un estado de alerta permanente</h2><p class="article-text">
        Sostener esta oficina mental de manera cr&oacute;nica tiene un impacto profundo a nivel psicol&oacute;gico. El 78% de las madres espa&ntilde;olas se sienten mentalmente sobrecargadas, diez puntos por encima de la media europea, <a href="https://makemothersmatter.org/wp-content/uploads/2025/07/Spain_One-pager-MMM-State-of-Motherhood-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un informe</a> de la ONG internacional Make Mothers Matter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel psicol&oacute;gico vemos cuestiones como la ansiedad constante, esa sensaci&oacute;n de que no llegas a todo, la culpa, porque si algo falla parece que es responsabilidad tuya, la irritabilidad y esa desconexi&oacute;n de una misma, de tu yo en el mundo&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga. &ldquo;Muchas mujeres terminan viviendo en modo alerta permanente, como si siempre hubiese algo pendiente, y eso es puro desgaste emocional&rdquo;, asegura Gonz&aacute;lez, que apunta como uno de los efectos que considera m&aacute;s desoladores &ldquo;la sensaci&oacute;n de estar sola incluso estando en pareja&rdquo;. &ldquo;Es tremendamente injusto, doloroso y da&ntilde;ino&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Pero el da&ntilde;o va m&aacute;s all&aacute; de lo psicol&oacute;gico. &ldquo;El cuerpo no se queda callado&rdquo;, advierte Gonz&aacute;lez, sobre los efectos f&iacute;sicos de vivir en este estado de responsabilidad continua. &ldquo;Cortisol arriba, episodios de p&aacute;nico, cansancio cr&oacute;nico, dolores de cabeza o musculares, problemas digestivos... es como si tu cuerpo dijera: &lsquo;estamos en emergencia&rdquo;, repasa la psic&oacute;loga, que asegura que da igual que est&eacute;s doblando ropa o de vino con amigas, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n puede relajarse as&iacute;?&rdquo;, se pregunta.
    </p><h2 class="article-text">Detectar las se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente no es tan dif&iacute;cil. Basta con estar receptivo a lo que vive tu pareja&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que menciona la mala cara, el cansancio, la irritabilidad y la convicci&oacute;n de que si ella falta todo se derrumba como se&ntilde;ales claras. A veces, estas mujeres creen que delegar no sirve de nada porque &ldquo;la supervisi&oacute;n constante es igual o m&aacute;s cansina&rdquo; que hacer la tarea ellas mismas, analiza Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recurriendo al cine, la psic&oacute;loga se vale de la pel&iacute;cula <em>Antes de Anochecer</em> para ilustrar ese desequilibrio en una relaci&oacute;n: &ldquo;La escena en la que discuten en la habitaci&oacute;n del hotel y ella comienza a describir todos y cada uno de los detalles por los que se siente sola, triste y profundamente infeliz con su matrimonio es un gran ejemplo sobre la apariencia de un matrimonio feliz en el almuerzo buc&oacute;lico con amigos que en realidad est&aacute; construido sobre la base de sue&ntilde;os rotos de ella, ceder constantemente a los requisitos de la carrera profesional de su marido y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sacrificio de su identidad individual</a>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El camino hacia el cambio</h2><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n, desde el punto de vista de Gonz&aacute;lez, pasa por la redistribuci&oacute;n del poder y la responsabilidad. Para la psic&oacute;loga es fundamental pasar de la &ldquo;ayuda&rdquo; a la corresponsabilidad real, donde cada miembro de la pareja se ocupa de algo &ldquo;de principio a fin&rdquo;. Esto significa que el que se encarga del colegio, no s&oacute;lo hace el trayecto de llevarlo y traerlo, &ldquo;implica <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el manejo del grupo de WhatsApp de padres</a>, saber qu&eacute; deberes hay o si ma&ntilde;ana es el cumple de su mejor amiguita&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro punto importante que destaca Gonz&aacute;lez es hacer visible esa carga invisible y aprender a soltar el control. &ldquo;S&iacute;, al principio no se har&aacute; como cuando lo haces t&uacute;, pero si no sueltas, no hay cambio real&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga, que incide que no se trata de un simple problema de organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, sino de un tema de &ldquo;salud mental y de justicia relacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 08:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Igualdad de género,familia,Día de la Madre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-tres-anos-nino-iniciar-transicion-propia-cama-xp_1_13175217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69da290e-431c-43c0-a0c3-d76cfc114561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: &quot;Puede favorecer el apego seguro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque el colecho tiene numerosos beneficios, consultamos con la especialista Paloma García Aranda cuáles son las claves para identificar cuándo puede empezar a dificultar la autonomía del niño</p><p class="subtitle">El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”
</p></div><p class="article-text">
        El colecho, la pr&aacute;ctica de dormir en la misma cama o en una contigua a los hijos, es una pr&aacute;ctica ancestral presente en numerosas culturas que conlleva diversas implicaciones desde el punto de vista psicol&oacute;gico y familiar. No se trata de una decisi&oacute;n intr&iacute;nsecamente buena ni mala, sino que depende del contexto, las necesidades del ni&ntilde;o y el bienestar general de la familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, puede favorecer el apego seguro al proporcionar al ni&ntilde;o sensaci&oacute;n de protecci&oacute;n, cercan&iacute;a y regulaci&oacute;n emocional&rdquo;, afirma Paloma Garc&iacute;a Aranda, psic&oacute;loga infantil en <a href="https://psia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre PSIA</a>, que se&ntilde;ala que adem&aacute;s de reducir la ansiedad nocturna, compartir cama puede facilitar la lactancia materna y, en ciertos casos, mejorar el descanso general al reducir los despertares.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves para que el colecho sea una experiencia positiva reside en la motivaci&oacute;n de los padres. &ldquo;Sus implicaciones dependen de c&oacute;mo se practique y de si responde a una elecci&oacute;n consciente o a una necesidad derivada de dificultades en el sue&ntilde;o&rdquo;, destaca Garc&iacute;a Aranda. &ldquo;Cuando se realiza de forma voluntaria y respetuosa, suele ser beneficioso; sin embargo, si se mantiene por dependencia o agotamiento familiar, puede generar dificultades en la autonom&iacute;a del menor y en la din&aacute;mica de la pareja&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Factores como el temperamento del ni&ntilde;o, siendo los m&aacute;s sensibles quienes m&aacute;s parecen beneficiarse, la consistencia de las rutinas y un entorno f&iacute;sico seguro son determinantes para que la experiencia no derive en un problema, seg&uacute;n la experta. Tambi&eacute;n es importante la edad del ni&ntilde;o, &ldquo;es m&aacute;s habitual y adaptativo durante los primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">Las se&ntilde;ales de alerta</h2><p class="article-text">
        A pesar de sus beneficios, el colecho tambi&eacute;n puede presentar desaf&iacute;os. &ldquo;En algunos casos, puede fragmentar el sue&ntilde;o de los padres, generar cansancio acumulado, limitar la intimidad de la pareja o provocar interrupciones en el descanso del menor&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        Existen indicadores de que dormir juntos podr&iacute;a estar interfiriendo negativamente en el desarrollo del ni&ntilde;o o en la armon&iacute;a familiar, Garc&iacute;a Aranda enumera: &ldquo;La dificultad persistente del ni&ntilde;o para dormir solo a edades avanzadas, la ansiedad intensa ante la separaci&oacute;n nocturna, los despertares frecuentes o el sue&ntilde;o poco reparador, la dependencia excesiva de la presencia parental, los desacuerdos entre los progenitores, el cansancio cr&oacute;nico en la familia o el rechazo del ni&ntilde;o a participar en actividades como campamentos o dormir fuera de casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos, puede ser recomendable consultar con un profesional de la psicolog&iacute;a infantil para dise&ntilde;ar estrategias adaptadas a las necesidades de la familia&rdquo;, aconseja la especialista, que considera fundamental evaluar si el colecho contribuye al bienestar familiar o si, por el contrario, perjudica y agota.
    </p><h2 class="article-text">La transici&oacute;n hacia la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es el momento de decir adi&oacute;s a la cama compartida? &ldquo;No existe una edad universalmente establecida, aunque muchos especialistas coinciden en que entre los dos y los tres a&ntilde;os el ni&ntilde;o est&aacute; preparado para iniciar la transici&oacute;n hacia su propia cama. Entre los cuatro y los cinco a&ntilde;os esta autonom&iacute;a suele consolidarse de manera natural&rdquo;, asegura Garc&iacute;a Aranda.
    </p><p class="article-text">
        Para que este cambio sea respetuoso y efectivo, la psic&oacute;loga recomienda que el proceso sea gradual, manteniendo rutinas predecibles y permitiendo el uso de objetos de apego, como un peluche o una manta en su propia habitaci&oacute;n: &ldquo;La clave es respetar el ritmo evolutivo del menor y evitar m&eacute;todos bruscos que puedan generar ansiedad&rdquo;. &ldquo;Se trata de acompa&ntilde;ar emocionalmente al ni&ntilde;o, reforzando positivamente sus logros, sin forzarlo ni ridiculizar sus miedos&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la decisi&oacute;n debe basarse en el bienestar de la familia. &ldquo;La decisi&oacute;n m&aacute;s adecuada ser&aacute; aquella que garantice un descanso saludable, fomente la seguridad emocional y promueva progresivamente la autonom&iacute;a infantil&rdquo;, concluye Garc&iacute;a Aranda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-tres-anos-nino-iniciar-transicion-propia-cama-xp_1_13175217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 10:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Niños,Sueño,Trastornos del sueño,Salud,Psicología,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido por primera vez: “Si no lo hablamos le estamos dejando más solo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-enfrenta-muerte-querido-primera-vez-si-no-hablamos-le-dejando_1_13160344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d80b4481-f7c4-47b6-b23f-195c2ddef381_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141333.jpg" width="918" height="516" alt="&quot;Los adultos deben responder con mucha paciencia y explicarles las cosas de manera que puedan entenderlas, las veces que sea necesario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablar de la muerte con un niño no es fácil, pero evitar el tema tampoco lo protege. La forma en que los adultos abordan estas primeras pérdidas influye en cómo los menores entienden lo ocurrido y en cómo gestionan lo que sienten</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        El fallecimiento de un abuelo, un animal o alguien cercano suele ser el primer contacto real de un ni&ntilde;o con la p&eacute;rdida. En ese momento, las familias se enfrentan a una duda compleja: c&oacute;mo tratar lo ocurrido y hasta d&oacute;nde entrar en detalles.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios coinciden en que los ni&ntilde;os necesitan informaci&oacute;n clara, adaptada a su edad, y un acompa&ntilde;amiento emocional que les permita entender lo ocurrido sin generar confusi&oacute;n ni miedo a&ntilde;adido. Un <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2024.1376253/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2024 publicado en Frontiers in Psychology, se&ntilde;ala que la comprensi&oacute;n de la muerte no aparece de forma completa desde el inicio, sino que se construye de manera progresiva durante la infancia. Conceptos como la irreversibilidad, la universalidad o el cese de las funciones del cuerpo se adquieren de forma gradual y no siempre al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras edades, los ni&ntilde;os pueden interpretar la muerte como algo temporal o reversible, o no comprender del todo su car&aacute;cter definitivo.
    </p><p class="article-text">
        Alba, madre de un ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os, recuerda la reacci&oacute;n de su hijo tras el fallecimiento de su abuelo. &ldquo;Al principio nos preguntaba cu&aacute;ndo iba a volver. Nos dimos cuenta de que no entend&iacute;a que era para siempre. Intentamos explic&aacute;rselo con palabras sencillas, sin decirle que &lsquo;se hab&iacute;a ido de viaje&rsquo; ni cosas as&iacute;. Aun as&iacute;, durante semanas sigui&oacute; preguntando por lo mismo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La mujer cuenta que lo m&aacute;s dif&iacute;cil no fue encontrar las palabras al principio, sino acompa&ntilde;ar lo que iba surgiendo despu&eacute;s. &ldquo;Por momentos pens&aacute;bamos que ya lo hab&iacute;a entendido, pero volv&iacute;a a surgir. Ah&iacute; entendimos que no lo procesa de una vez&rdquo;, confirma.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hablar de la muerte con un ni&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Montserrat Esquerda, pediatra especializada en bio&eacute;tica y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna-Universitat Ramon Llull, afirma que los ni&ntilde;os s&iacute; pueden comprender la muerte desde edades tempranas, aunque no lo hagan del mismo modo que los adultos, y que esa comprensi&oacute;n depende del momento evolutivo, de su capacidad cognitiva y emocional, y tambi&eacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esquerda advierte de que evitar el tema o convertirlo en un tab&uacute; no reduce el impacto, sino que puede aumentar la angustia y dejar al ni&ntilde;o m&aacute;s solo ante algo que ya percibe. &ldquo;Cuando no hablamos de la muerte, o la convertimos en un tab&uacute;, no la hacemos desaparecer: simplemente dejamos al ni&ntilde;o m&aacute;s solo ante algo que ya percibe y que intentar&aacute; explicar con sus propios recursos&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Cuando no hablamos de la muerte, o la convertimos en un tabú, no la hacemos desaparecer: simplemente dejamos al niño más solo ante algo que ya percibe y que intentará explicar con sus propios recursos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Montserrat Esquerda</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os, aconseja usar un lenguaje claro, concreto y literal. Expresiones como &ldquo;se ha ido&rdquo; o &ldquo;est&aacute; dormido&rdquo; pueden generar confusi&oacute;n, ya que el ni&ntilde;o puede interpretar que la persona volver&aacute;, o desarrollar miedos asociados al sue&ntilde;o o a la separaci&oacute;n. En estas edades, indica, resulta m&aacute;s adecuado transmitir que esa persona ha muerto y que no va a volver.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, insiste en la importancia de atender al pensamiento m&aacute;gico propio de la infancia. Los ni&ntilde;os pueden llegar a creer que la muerte est&aacute; relacionada con algo que hicieron o pensaron, por lo que no basta con informar: es necesario comprobar qu&eacute; han entendido y corregir posibles interpretaciones err&oacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        En situaciones de enfermedad o p&eacute;rdida, Esquerda subraya que el objetivo no debe ser ocultar la realidad, sino acompa&ntilde;arla. Los ni&ntilde;os perciben r&aacute;pidamente que algo ocurre y, si no reciben explicaciones, no sufren menos, sino con mayor incertidumbre. &ldquo;Siempre que sobreprotegemos a un ni&ntilde;o, lo estamos desprotegiendo&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        El criterio, aclara la pediatra, es ofrecer la informaci&oacute;n necesaria para que el ni&ntilde;o pueda integrar lo que est&aacute; ocurriendo y sentirse seguro, ajust&aacute;ndola a su edad. Comenta que el duelo infantil no siempre se manifiesta como tristeza visible y no sigue un proceso lineal. Por eso recomienda observar la evoluci&oacute;n del ni&ntilde;o y mantener la disponibilidad en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Esquerda defiende la importancia de no excluir autom&aacute;ticamente a los ni&ntilde;os de los rituales de despedida, siempre que se les prepare y se respete su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando muri&oacute; el perro de la familia, Javier, padre de una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os, dud&oacute; sobre c&oacute;mo cont&aacute;rselo. Finalmente optaron por hacerlo de forma directa.<strong> </strong>&ldquo;Pensamos en no dec&iacute;rselo o en suavizarlo, pero al final optamos por decirle que hab&iacute;a fallecido. Llor&oacute; mucho ese d&iacute;a, pero luego empez&oacute; a hablar del perro con naturalidad&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as siguientes, su hija empez&oacute; a expresar la p&eacute;rdida a trav&eacute;s del juego, una reacci&oacute;n que al principio les desconcert&oacute;, pero que despu&eacute;s entendieron mejor. &ldquo;Jugaba a que su perro estaba enfermo o se desped&iacute;a. Comprendimos que esa era su forma de procesarlo&rdquo;, comparte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Jugaba a que su perro estaba enfermo o se despedía. Comprendimos que esa era su forma de procesarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier</span>
                                        <span>—</span> padre de una niña de cinco años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dudas, emociones y tiempos del duelo</h2><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a especializada en duelo infantil, Patricia D&iacute;az Seoane, profesional vinculada a la Fundaci&oacute;n Mario Losantos del Campo, sostiene que las reacciones de los ni&ntilde;os tras una p&eacute;rdida var&iacute;an seg&uacute;n la edad y el momento evolutivo. Y apunta que pueden aparecer distintas reacciones emocionales y cambios en el comportamiento, como tristeza, ira o rabia, junto a una mayor necesidad de atenci&oacute;n y miedo ante otras muertes.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es frecuente que haya regresiones en comportamientos ya adquiridos, as&iacute; como dificultades en el d&iacute;a a d&iacute;a. A veces ese malestar se expresa de forma menos visible, a trav&eacute;s de apat&iacute;a, problemas psicosom&aacute;ticos o incluso exclusi&oacute;n social si sienten que son diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que vuelvan a preguntar, subraya D&iacute;az Seoane, es algo habitual. &ldquo;Los ni&ntilde;os repiten muchas veces o vuelven al tema porque, aunque pensemos que lo han entendido, en la mayor&iacute;a de las ocasiones necesitan procesar la informaci&oacute;n de nuevo o integrar los conceptos clave a medida que el desarrollo cognitivo evoluciona&rdquo;, destaca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños repiten muchas veces o vuelven al tema porque, aunque pensemos que lo han entendido, en la mayoría de las ocasiones necesitan procesar la información de nuevo o integrar los conceptos clave a medida que el desarrollo cognitivo evoluciona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Díaz Seoane</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en duelo infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto hace que dudas que parec&iacute;an resueltas puedan reaparecer con el tiempo. &ldquo;Pensamos, por ejemplo, que han entendido que no van a ver al ser querido m&aacute;s, y al cabo de un a&ntilde;o preguntan si va a volver por Navidad&rdquo;, refiere. En estos casos, no se trata de un retroceso, sino de que ciertos conceptos, como la irreversibilidad de la muerte, a&uacute;n no est&aacute;n completamente integrados.
    </p><p class="article-text">
        Insiste en que la respuesta de los adultos requiere tiempo y repetici&oacute;n. &ldquo;Los adultos deben responder con mucha paciencia y explicarles las cosas de manera que puedan entenderlas, las veces que sea necesario&rdquo;, asegura. Asimismo, resalta que pueden apoyarse en cuentos, pel&iacute;culas o ejemplos de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones no solo aparecen en casa, sino tambi&eacute;n en otros entornos, como el colegio. Natalia, madre de un ni&ntilde;o de nueve a&ntilde;os, tuvo que acompa&ntilde;ar a su hijo tras el fallecimiento de un compa&ntilde;ero de colegio. En su caso, lo m&aacute;s dif&iacute;cil no fue solo saber qu&eacute; decir, sino responder a lo que iba surgiendo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos cost&oacute; mucho encontrar las palabras. &Eacute;l ten&iacute;a miedo, pero al mismo tiempo curiosidad. Preguntaba qu&eacute; pasa despu&eacute;s, si duele, si puede pasarle a &eacute;l&rdquo;, detalla. Ante esas preguntas, decidieron no dar todas las respuestas y dejar espacio a la incertidumbre, adapt&aacute;ndose a lo que el propio ni&ntilde;o necesitaba en cada momento. &ldquo;Le dijimos que hay cosas que no sabemos, pero que pod&iacute;a preguntarnos lo que necesitara. Eso le dio mucha tranquilidad&rdquo;, remata Natalia.
    </p><p class="article-text">
        El primer contacto de un ni&ntilde;o con la muerte no se resuelve en una sola conversaci&oacute;n. Requiere tiempo, coherencia y adultos capaces de acompa&ntilde;ar sus dudas sin esquivarlas. Dar espacio a lo que preguntan y retomar esas conversaciones a lo largo del tiempo no elimina el dolor, pero s&iacute; evita que el ni&ntilde;o tenga que atravesarlo solo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-enfrenta-muerte-querido-primera-vez-si-no-hablamos-le-dejando_1_13160344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:41:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido por primera vez: “Si no lo hablamos le estamos dejando más solo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Psicología,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible que este movimiento se dé sin que haya una conciencia clara de que está pasando. Simplemente, un día te das cuenta de que ya no estás completamente dentro de aquello que te desbordaba</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        De mi boca ha salido muchas veces ese &ldquo;tranquila, que de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo; cuando me cruzo con una mujer con su beb&eacute; pegado al cuerpo como si no hubiera terminado de nacer del todo. Lo he dicho en portales, en parques, en conversaciones interrumpidas por un llanto que hay que atender. Lo he dicho mirando a los ojos a esa madre que encadena noches partidas en tres, que suspira por cinco minutos de ducha sin interrupciones y que vuelve al trabajo con la sensaci&oacute;n de estar siempre a punto de fallar, porque el virus que entra por la puerta de la escuelita infantil no entiende de contratos ni de bajas maternas a todas luces insuficientes. Una semana en casa, dos en la escuelita, otra vez en casa. Y, en medio, el cuerpo que no reconoces, la conversaci&oacute;n que se estrecha hasta quedarse en los bodies y los horarios de sue&ntilde;o, la pareja recoloc&aacute;ndose como puede en un territorio en el que, a veces, no hay energ&iacute;a ni para mirarse sin que eso mismo se convierta en otra tarea.
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde aparece la frase. Funciona, en parte, porque promete un final, porque sugiere que esto &mdash;lo que sea exactamente ese &ldquo;esto&rdquo;&mdash; tiene una duraci&oacute;n limitada y que, si se aguanta lo suficiente, se sale del t&uacute;nel y se comienza a ver la luz. En su momento, yo tambi&eacute;n entend&iacute; esa salida como un regreso: volver a ser la que era, recuperar el cuerpo, el deseo, una cierta continuidad con mi vida anterior. En mis dos cuarentenas sent&iacute; cierta autopresi&oacute;n, tambi&eacute;n en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relaci&oacute;n sexual posparto, como si ah&iacute; me jugara algo importante, como si recuperar el deseo antes de que acabasen esos cuarenta d&iacute;as fuese un logro que confirmaba que todo iba en la direcci&oacute;n correcta.
    </p><p class="article-text">
        Pero no era eso. No hay un momento claro que marque tu vuelta. No hay un d&iacute;a en el que algo encaja de repente y te devuelve, intacta, a la mujer que eras. Durante bastante tiempo, tienes la sensaci&oacute;n de estar viviendo en una versi&oacute;n provisional de tu vida, de moverte en un lugar que no termina de asentarse, de no reconocerte del todo en lo que haces ni en c&oacute;mo lo haces. Y, sin embargo, aunque no haya un corte claro, algo empieza a cambiar.
    </p><p class="article-text">
        No sucede de golpe, es m&aacute;s bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un d&iacute;a te das cuenta de que puedes leer m&aacute;s de dos p&aacute;ginas seguidas de un libro sin tener que volver atr&aacute;s porque has perdido el hilo. Otro d&iacute;a, que has quedado con tus amigas y, sin daros cuenta, hab&eacute;is pasado horas hablando de vosotras, de lo que os pasa, de lo que quer&eacute;is, y no de vuestras criaturas. Que os re&iacute;s con muchas ganas escuchando las aventuras de la &uacute;ltima amiga separada en Tinder, como si esa conversaci&oacute;n perteneciera a otra vida y, al mismo tiempo, siguiera siendo vuestra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mis dos cuarentenas sentí cierta autopresión, también en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relación sexual posparto, como si ahí me jugara algo importante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Empiezas a salir de casa sin calcular cada minuto en funci&oacute;n de otra persona. A alargar un caf&eacute;. A acudir a la presentaci&oacute;n de un libro y, despu&eacute;s, quedarte a tomar un vino y comentar. A tener una idea y poder seguirla hasta el final sin interrupciones constantes. A notar que el silencio ya no es un lujo inalcanzable, sino algo que vuelve, poco a poco, a estar disponible. Puedes volver al gimnasio en horario escolar y no sentir que le est&aacute;s robando tiempo a nadie. Tu criatura se queda a dormir en casa de un amigo y no pasas la noche pendiente del m&oacute;vil. Te atreves a dejarle un fin de semana con sus abuelos y descubres que no solo no pasa nada, sino que vuelve mejor. Sientes que puedes descargar un poco la presi&oacute;n, que ya no todo depende de ti en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el deseo regresa, pero ya no como una meta que hay que alcanzar, ni como una se&ntilde;al que confirme que todo est&aacute; bien, sino como algo que aparece cuando puede, cuando encuentra espacio, cuando deja de estar sometido a esa l&oacute;gica de rendimiento que convierte incluso lo &iacute;ntimo en una tarea m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A ese momento, la psic&oacute;loga perinatal Paola Roig lo llama &ldquo;despuerperio&rdquo;, explic&aacute;ndolo de una forma muy sencilla: &ldquo;Es algo que nos pasa a las madres cuando salimos del postparto; no del postparto inmediato &mdash;el puerperio de los primeros meses&mdash;, sino de esta crianza intensiva. Es lo que pasa m&aacute;s all&aacute; de los dos a&ntilde;os de nuestra criatura, cuando finaliza esa 'fusi&oacute;n' y empieza a separarse de nosotras. En ese momento, nosotras tambi&eacute;n nos tenemos que separar y descubrir qui&eacute;nes somos ahora despu&eacute;s de todo esto&rdquo;. No es una etiqueta m&aacute;s, ni una etapa que se pueda marcar en el calendario, sino una manera de nombrar ese desplazamiento en el que la maternidad deja de ocuparlo todo y empieza a convivir con otras partes de ti que vuelven a hacerse visibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sucede de golpe, es más bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un día te das cuenta de que puedes leer más de dos páginas seguidas de un libro sin tener que volver atrás porque has perdido el hilo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque, &iquest;de qu&eacute; se sale exactamente? &iquest;De las noches sin dormir? &iquest;De los virus encadenados? &iquest;De la sensaci&oacute;n de no llegar? S&iacute;, en parte. Lo que voces como la de Roig est&aacute;n poniendo sobre la mesa es que lo m&aacute;s decisivo sucede en otro plano, menos visible, m&aacute;s dif&iacute;cil de medir y que tiene que ver con la manera en que una se reconoce &mdash;o deja de reconocerse&mdash; en lo que hace, en c&oacute;mo se vincula, en c&oacute;mo se piensa. Tiene que ver con esa experiencia que Roig describe como un aprendizaje acumulado que, pasado un tiempo, exige ser integrado: &ldquo;No soy la de antes, no soy la que era solo madre, soy una Paola nueva. Obviamente, tengo muchas cosas de las que era antes, pero he incorporado much&iacute;simo aprendizaje despu&eacute;s de este crecimiento tan grande&rdquo;. Es posible que este movimiento se d&eacute; sin que haya una conciencia clara de que est&aacute; pasando. Simplemente, un d&iacute;a te das cuenta de que ya no est&aacute;s completamente dentro de aquello que te desbordaba, de que puedes tomar cierta distancia y empezar a soltar.
    </p><p class="article-text">
        Si vuelvo a esa frase que repito &mdash;&ldquo;de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo;&mdash;, entiendo mejor qu&eacute; deja fuera. Porque s&iacute;, se sale, pero no dando por cerrada una etapa y volviendo a una versi&oacute;n intacta de una misma. Se sale cuando dejas de intentar ser la que eras y empiezas, con m&aacute;s o menos torpeza, a hacerte cargo de la que eres ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: &quot;Sabes que hay alguien ahí las 24 horas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grupos de WhatsApp para padres pueden ser espacios estresantes para las madres primerizas. Pero a veces también un refugio digital durante la madrugada</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Durante los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de traer a mi hija del hospital, mi casa estuvo m&aacute;s concurrida que nunca. Familiares, amigos, vecinos e incluso conocidos de pasada se agolpaban en la puerta, colm&aacute;ndome de comida, regalos, ropa de segunda mano y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero al ponerse el sol, la multitud se dispersaba. Mi hija se despertaba y pasaba la noche sin dormir; yo me retiraba a mi dormitorio y, la verdad sea dicha, a mi tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Las incursiones nocturnas en el abismo digital rara vez me han resultado provechosas. Sol&iacute;a caer en un vac&iacute;o paranoico de contenidos, compras o teor&iacute;as conspirativas, para salir, horas m&aacute;s tarde, agotada y ansiosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras el nacimiento de mi hija, descubr&iacute; un santuario digital oculto: los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chats de WhatsApp para padres</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, me hab&iacute;an a&ntilde;adido a varios grupos de madres y a los hilos de debate correspondientes. Estaba el de mis amigas embarazadas, el grupo de mi ayuntamiento, otro para madres de mi zona, un grupo de pago para padres hippies y, por &uacute;ltimo, el hilo de la familia, donde se gestionaba toda la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces sab&iacute;a que internet pod&iacute;a ser un espacio tenso para las madres primerizas, repleto de simulacros t&oacute;xicos del tipo de madre que se supone que uno debe ser. Los chats de WhatsApp para padres suelen constituir el lado oscuro de esta cultura. A principios de este a&ntilde;o, la actriz Ashley French (antes Tisdale) escribi&oacute; un art&iacute;culo que se hizo viral en el que detallaba su decisi&oacute;n de <a href="https://www.thecut.com/article/ashley-tisdale-french-mom-group-mean-girls-parenting.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;romper&raquo; con su t&oacute;xico grupo de madres</a> &mdash;y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chat grupal</a> que lo acompa&ntilde;aba&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo revolucion&oacute; Internet, ya que los lectores especularon sobre qu&eacute; famosas estaban involucradas y compartieron sus propias historias de juicios y acoso en estos espacios. Cuando empec&eacute; a preguntar por ah&iacute; mientras investigaba para este art&iacute;culo, tambi&eacute;n recib&iacute; docenas de mensajes que, en esencia, dec&iacute;an: &laquo;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy cr&iacute;ticos&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé a preguntar por ahí mientras investigaba para este artículo, también recibí docenas de mensajes que, en esencia, decían: &#039;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy críticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, sin embargo, en lo que quiz&aacute; sea el primer respiro que me ha dado Internet, mis conversaciones nunca se volvieron t&oacute;xicas. Al contrario, se convirtieron en espacios abiertos las 24 horas del d&iacute;a, libres de juicios, donde pod&iacute;a pedir consejo, celebrar peque&ntilde;as victorias o simplemente desahogarme.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Jessica, profesora, supo que iba a tener gemelos, no conoc&iacute;a a nadie que hubiera pasado por lo que ella estaba a punto de afrontar. Entonces, mientras compraba un cochecito en Facebook Marketplace, conoci&oacute; a otra madre de la zona que la invit&oacute; a unirse a un chat grupal para familias con gemelos.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Los padres de un solo hijo no pueden entender realmente lo que es ser padre de gemelos&raquo;, dice Jessica, que ha pedido figurar solo con su nombre de pila. &laquo;Necesitas tener en tu vida a padres de gemelos para que te apoyen&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Gracias al chat, siempre sent&iacute; que ten&iacute;a un equipo de animadoras. Nunca me sent&iacute; sola, aunque estuviera criando a gemelos lejos de mis amigos y mi familia&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nacieron sus hijos, la conexi&oacute;n en l&iacute;nea cobr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s importancia. Los beb&eacute;s pasaron diez semanas en el hospital y, una vez que llegaron a casa, le resultaba casi imposible salir de ella.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La asociaci&oacute;n de padres de gemelos organiza grupos de juego, pero es muy dif&iacute;cil asistir a ellos cuando est&aacute;s en plena lucha con unos gemelos reci&eacute;n nacidos&raquo;, explica. &laquo;Poder hablar con otras madres de gemelos en el chat me hizo sentir integrada en mi vida cotidiana&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Louella admite que tiene suerte de contar con un gran apoyo presencial. Pero, incluso teniendo una buena comunidad en la vida real, su grupo de madres en WhatsApp &mdash;creado por una amiga&mdash; le ofrece un tipo de conexi&oacute;n diferente.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;He descubierto que la maternidad es realmente maravillosa, pero tambi&eacute;n, a veces, bastante aislante&raquo;, dice. &laquo;Es agradable que alguien te env&iacute;e un mensaje y te diga: &ldquo;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, &iquest;alguien m&aacute;s est&aacute; despierto?&rdquo;&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es agradable que alguien te envíe un mensaje y te diga: &#039;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, ¿alguien más está despierto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La directora de arte Annie Portelli conoci&oacute; a las integrantes de su chat &mdash;acertadamente llamado 'Terapia gratuita para el club de las mam&aacute;s'&mdash; a trav&eacute;s de las sesiones para ni&ntilde;os peque&ntilde;os de su biblioteca local. El grupo sigue reuni&eacute;ndose en persona, pero, al igual que Louella, ella se beneficia de la cercan&iacute;a constante que ofrece el chat.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El chat de WhatsApp, en concreto, es realmente reconfortante porque sabes que hay alguien ah&iacute; las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana, lo cual es muy importante en la oscuridad de la noche&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franqueza del grupo tambi&eacute;n es importante. &laquo;Puedes decir literalmente cualquier cosa &mdash;relacionada con el beb&eacute; o no&mdash; y nadie te juzgar&aacute;&raquo;, afirma. &laquo;Recibir un mensaje para ver c&oacute;mo est&aacute;s a la ma&ntilde;ana siguiente de una mala noche lo es todo cuando est&aacute;s sola en casa con tu beb&eacute; y te sientes un fracaso&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la proliferaci&oacute;n de los grupos de WhatsApp pueda parecer un fen&oacute;meno pospand&eacute;mico, los padres llevan d&eacute;cadas buscando estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Kiri, cuyos hijos son ahora adolescentes, recuerda el grupo de madres de su ayuntamiento como un espacio mucho m&aacute;s teatral.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Sent&iacute;a una enorme presi&oacute;n por dar la impresi&oacute;n de que lo estaba llevando bien&raquo;, afirma. &laquo;Cuando la gente hablaba de entrenar el sue&ntilde;o o del destete dirigido por el beb&eacute;, fing&iacute;a que yo tambi&eacute;n lo hab&iacute;a investigado. Me sent&iacute;a incre&iacute;blemente insegura de m&iacute; misma, pero no quer&iacute;a que lo supieran&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de abrirse en persona, se sinti&oacute; atra&iacute;da por foros an&oacute;nimos en l&iacute;nea con nombres como &laquo;Birth Club&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Compartir cosas en Internet era otra historia&raquo;, dice. &laquo;No hab&iacute;a preguntas demasiado tontas ni desahogos demasiado &iacute;ntimos. Nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era yo, as&iacute; que pod&iacute;a decir lo que realmente sent&iacute;a. Desconocidos de otros pa&iacute;ses se compadec&iacute;an de m&iacute; o me enviaban &ldquo;abrazos virtuales&rdquo;. La verdad es que era una gozada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de mis buenos recuerdos de esos chats grupales, quiz&aacute; sea mejor que ya no me pase noches enteras mirando el m&oacute;vil. Aun as&iacute;, cuando uno de esos hilos antiguos cobra vida con una actualizaci&oacute;n inesperada o una invitaci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, siento una punzada de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        De repente, vuelvo a estar en mi habitaci&oacute;n a oscuras, mirando una calle vac&iacute;a y sinti&eacute;ndome como la &uacute;nica persona despierta en la Tierra. En esos momentos, mi tel&eacute;fono no me parec&iacute;a un vac&iacute;o, sino una ventana por la que pod&iacute;a arrastrarme para encontrar a otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en otra vida, en otra d&eacute;cada, en otro pa&iacute;s, estas mujeres y yo no hubi&eacute;ramos necesitado chats grupales. Quiz&aacute; nuestras familias hubieran vivido cerca. Quiz&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que apresurarnos a acostar a los beb&eacute;s para poder volver al trabajo. Quiz&aacute; hubi&eacute;ramos pasado largas tardes con otros padres, navegando juntos y sin prisas por los primeros a&ntilde;os de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado, pero las exigencias de la crianza siguen siendo las mismas. Sigue haciendo falta un pueblo para criar a un ni&ntilde;o. Pero, para bien o para mal, hoy en d&iacute;a ese pueblo suele vivir dentro de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Wendy Syfret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Whatsapp,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nutricionista desgrana las cinco claves que debe cumplir un menú escolar saludable (ahora también por ley)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nutricionista-desgrana-cinco-claves-debe-cumplir-menu-escolar-saludable-ahora-ley-xp_1_13130755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7394f8d-f868-460d-9d46-e15728fec1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una nutricionista desgrana las cinco claves que debe cumplir un menú escolar saludable (ahora también por ley)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nutricionista Paula Lope analiza los errores más frecuentes en los comedores y explica el nuevo decreto que entra en vigor este mes</p><p class="subtitle">Ni milagros, ni suplementos: una nutricionista indica qué alimentos ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel </p></div><p class="article-text">
        Este mes de abril marca un punto de inflexi&oacute;n en la salud infantil con la entrada en vigor del nuevo Real Decreto que regula los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-limita-alimentos-insanos-menus-escolares-saca-refrescos-bolleria-colegios_1_12222568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">men&uacute;s de los comedores escolares</a> en Espa&ntilde;a. Esta normativa surge para unificar criterios y obligar a los centros educativos a ofrecer opciones nutricionales equilibradas y saludables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta ahora son muchos los comedores que se han preocupado por llevar a cabo lo que el decreto pone ahora en marcha, pero muchos otros est&aacute;n ofreciendo planes muy lineales, sin variedad, o incluso ofreciendo alimentos altos en az&uacute;cares o grasas trans&rdquo;, afirma Paula Lope, dietista y nutricionista en la Cl&iacute;nica Nutrici&oacute;n Barrios y docente en la plataforma TusClasesParticulares, que destaca que la normativa garantiza adem&aacute;s opciones para alumnos con alergias, intolerancias o necesidades especiales por motivos religiosos y &eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Un men&uacute; escolar saludable debe estructurarse en torno a cinco elementos fundamentales que garantizan el aporte de fibra, vitaminas y minerales esenciales, seg&uacute;n la experta:
    </p><h2 class="article-text">Verduras diarias</h2><p class="article-text">
        Los primeros platos deber&aacute;n basarse en hortalizas, preferiblemente de temporada, de una a dos veces a la semana. Pero la ensalada tendr&aacute; que ser la guarnici&oacute;n tres o cuatro veces por semana. &ldquo;Aportan vitaminas, minerales y fibra esenciales para el crecimiento&rdquo;, valora la Lope.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos comedores ofrecen las verduras &uacute;nicamente en forma de pur&eacute;s o triturados, de esta manera suelen evitar el rechazo de las texturas por parte de los ni&ntilde;os&rdquo;, comenta la nutricionista, que destaca la importancia de que &ldquo;aprendan a conocer los sabores y texturas de las diferentes verduras para poder hacer la transici&oacute;n de los pur&eacute;s a los alimentos en entero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Legumbres dos veces por semana</h2><p class="article-text">
        Al tratarse de alimentos que aportan prote&iacute;na de origen vegetal, pueden programarse de una a cinco veces por semana escolar, aunque el decreto especifica adem&aacute;s que las legumbres deber&aacute;n ser la base del primer plato una o dos veces a la semana. Para la nutricionista, al menos dos comidas a la semana deber&iacute;an incluir este tipo de alimento: &ldquo;Es fundamental variar entre lentejas, garbanzos, alubias o guisantes para cumplir con el consumo m&iacute;nimo recomendado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es solo importante el consumo de legumbre, verdura y pescado en la infancia, el plan que se propone es el adecuado a cualquier edad. Que los ni&ntilde;os aprendan a comer bien desde peque&ntilde;os es la clave de que vayan creciendo conociendo nuevos sabores y texturas, que se acostumbren a llevar una alimentaci&oacute;n sana y equilibrada a lo largo de su vida&rdquo;, valora la nutricionista.
    </p><h2 class="article-text">Pescado blanco y azul</h2><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n en torno al pescado es de una a tres veces a la semana, una frecuencia que supone un incremento notable del consumo de pescado a nivel nacional ya que, seg&uacute;n estimaciones de Consumo, hay 1.200 comedores escolares en Espa&ntilde;a en los que nunca se sirve pescado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El bajo consumo de pescado es debido a que se debe tener especial cuidado con las espinas, hay que tener m&aacute;s cuidado en el cocinado y al tener menos aceptaci&oacute;n por parte de los ni&ntilde;os suele sustituirse por otro tipo de prote&iacute;nas, como carnes procesadas o rebozadas&rdquo;, advierte la nutricionista. Su recomendaci&oacute;n es hacer sitio para el pescado azul, como salm&oacute;n, bonito o sardina, una vez a la semana y para el pescado blanco, como lubina, merluza o bacalao, al menos dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pescado azul no se mete con tanta frecuencia en los men&uacute;s escolares, ya que los distribuidores no suelen ofrecerlo&rdquo;, asegura Lope, que explica que es una fuente fundamental de omega-3, &ldquo;esencial para el desarrollo cerebral, la memoria y el aprendizaje&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Fruta fresca o yogur natural</h2><p class="article-text">
        Los postres deben alejarse de los productos azucarados. El decreto exige eliminar natillas, flanes y yogures de sabores en favor de opciones naturales y sin az&uacute;cares a&ntilde;adidos: la fruta debe ser el postre de cuatro a cinco veces durante la semana escolar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Normalmente, si en las casas se ha hecho una buena introducci&oacute;n, los ni&ntilde;os no suelen sentir aversi&oacute;n a nuevos alimentos, pero la realidad es que no en todas las casas se lleva a cabo de la misma manera. En los comedores tienen la opci&oacute;n de volver a probar o probar por primera vez gran variedad de alimentos&rdquo;, explica la experta, que defiende que no se debe forzar el consumo de ning&uacute;n alimento, sino ofrecerlo en preparaciones diferentes y cuidar la presentaci&oacute;n para favorecer la aceptaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Agua como bebida exclusiva</h2><p class="article-text">
        La nueva normativa proh&iacute;be tambi&eacute;n el acompa&ntilde;amiento de las comidas con zumos, batidos o refrescos, que suelen llevar un alto porcentaje de az&uacute;car. Tampoco podr&aacute;n venderse en las m&aacute;quinas <em>vending</em> o en las cafeter&iacute;as de los centros.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos ni&ntilde;os, la comida del comedor representa la comida m&aacute;s equilibrada del d&iacute;a y, aunque no puede compensar completamente una dieta desequilibrada en casa, seg&uacute;n la experta s&iacute; puede mejorar significativamente la calidad nutricional de la dieta infantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una manera de asegurar que todos los ni&ntilde;os que asistan a los comedores van a hacer cinco comidas completas y variadas a lo largo de la semana, ya que muchos no tienen estas opciones en casa&rdquo;, concluye Lope. Incluso, recalca, las familias podr&aacute;n utilizar el men&uacute; escolar como gu&iacute;a para organizar las cenas en casa, manteniendo as&iacute; un equilibrio durante toda la semana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nutricionista-desgrana-cinco-claves-debe-cumplir-menu-escolar-saludable-ahora-ley-xp_1_13130755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 14:54:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una nutricionista desgrana las cinco claves que debe cumplir un menú escolar saludable (ahora también por ley)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7394f8d-f868-460d-9d46-e15728fec1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Salud,Niños,Escuelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496d0871-4087-44c7-b5e6-e51aa4a65b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Yo me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de parejas y mujeres que inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según estimaciones de la Sociedad Española de Fertilidad, cerca de un 54% de parejas y mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad deciden abandonarlos sin conseguir su objetivo de tener un bebé</p><p class="subtitle">Ana Wajszczuk, escritora: “La industria de la fertilidad puede resultar muy frustrante y muy deshumanizada”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo intent&eacute; muchas veces, sin &eacute;xito. Y cuando se acaban los intentos [en la sanidad p&uacute;blica] tienes dos opciones: seguir luchando en una cl&iacute;nica privada o plantarte. Mi pareja y yo hemos decidido parar. F&iacute;sicamente estoy bien, pero emocionalmente es horrible. Parece que no te has esforzado lo suficiente&rdquo;, cuenta Eva. Miriam tambi&eacute;n renunci&oacute; a su prop&oacute;sito de ser madre: &ldquo;Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de b&uacute;squeda y cuatro p&eacute;rdidas, acab&eacute; aceptando mi no maternidad por circunstancias. No quer&iacute;a seguir viviendo por y para los tratamientos de fertilidad, se hab&iacute;an convertido en el centro de mi vida. As&iacute; que me agarr&eacute; a que &iacute;bamos a estar bien. Confi&eacute; en que puedo ser feliz sin hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus testimonios forman parte del relato colectivo que se teje en el documental <a href="https://www.filmin.es/pelicula/madres-invisibles-cara-a-cara-con-la-infertilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Madres Invisibles</em></a>, que proyectaba el pasado enero <a href="https://redinfertiles.com/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=16534120520&amp;gbraid=0AAAAADblFNLNVL8Nt-K1Wp0mMNeLWOkea&amp;gclid=CjwKCAiAwNDMBhBfEiwAd7ti1J589cs8qMX0b4aQQ2RrlNYhLXCWgCQYxZJx450xEsqCQNy713iJXhoCvggQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Inf&eacute;rtiles.</a> Un proyecto con el que intentan visibilizar el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas que tienen problemas de fertilidad, dando espacio tambi&eacute;n a los testimonios de lo que se conoce como <em>drop out</em>: el abandono de los tratamientos sin haber logrado el objetivo de tener un beb&eacute;. Un fen&oacute;meno que, seg&uacute;n estimaciones de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad (SEF) consultada por elDiario.es, afecta a cerca de un 54% de parejas y/o mujeres, siendo la causa principal la carga emocional y la presi&oacute;n psicol&oacute;gica que este tipo de procesos conllevan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elisa Gil Arribas, secretaria general de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad, confirma el dato del 54% de abandonos, una cifra que parte de la revisi&oacute;n de estudios recientes. Las razones suelen estar relacionadas con la salud mental de los pacientes: &ldquo;El principal motivo es el desgaste psicol&oacute;gico, los miedos sobre si lo conseguir&aacute;s o no y la frustraci&oacute;n que genera el proceso. Eso se une al desgaste m&eacute;dico y f&iacute;sico, m&aacute;s un desgaste econ&oacute;mico adicional. Todos estos factores negativos se acaban sumando y llevan a lo que en medicina reproductiva denominamos como <em>drop out</em>, o sea, abandonar sin conseguir el objetivo&rdquo;, explica la obstetra especializada en medicina reproductiva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal motivo es el desgaste psicológico, los miedos sobre si lo conseguirás o no y la frustración que genera el proceso. Eso se une al desgaste médico y físico, más un desgaste económico adicional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Gil Arribas</span>
                                        <span>—</span> secretaria general de la SEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la SEF reconocen que los tratamientos son &ldquo;muy complejos&rdquo;: &ldquo;El desgaste psicol&oacute;gico se suma al f&iacute;sico, fundamentalmente de las mujeres, y muchas veces es dif&iacute;cil de aguantar. Si adem&aacute;s hay falta de apoyo por parte del entorno, provocado por la falta de conocimiento y el tab&uacute;, se hace dif&iacute;cil sentirse apoyada para seguir adelante&rdquo;, asegura su secretaria general.
    </p><p class="article-text">
        Pese a sus altos niveles de incidencia, el abandono sigue siendo un tab&uacute; dentro de otro tab&uacute; mayor: el de los l&iacute;mites de la fertilidad. Se trata de una &ldquo;realidad de la que apenas se habla&rdquo;, seg&uacute;n Helena Fern&aacute;ndez, presidenta de la asociaci&oacute;n de pacientes Red Inf&eacute;rtiles. Desde este proyecto constatan que el fen&oacute;meno es muy habitual: &ldquo;Nosotras acompa&ntilde;amos a muchas mujeres y parejas que, tras a&ntilde;os de intentos, tratamientos, cambios de cl&iacute;nica, decisiones econ&oacute;micas dif&iacute;ciles y un desgaste emocional acumulado, llegan a un punto en el que se preguntan si pueden o quieren seguir. Y no siempre lo cuentan en voz alta; de hecho, en muchas ocasiones no lo hacen&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para ella, parte de ese silencio est&aacute; relacionado con un discurso dominante que siempre invita a seguir intent&aacute;ndolo y que pone la responsabilidad en los casos individuales:<strong> </strong>&ldquo;Hay una presi&oacute;n silenciosa que pesa mucho. La idea de que siempre hay un intento m&aacute;s, una t&eacute;cnica nueva, una posibilidad que todav&iacute;a no se ha explorado. Eso hace que parar se viva como algo casi prohibido, como un fracaso&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, e incide en esa idea: &ldquo;Hay una narrativa muy instalada que simplifica mucho la experiencia reproductiva. Se repite que con actitud positiva y esfuerzo se consigue. Es un mensaje falso pero atractivo, porque da sensaci&oacute;n de control. Pero cuando no se logra el embarazo, se pasan a&ntilde;os intent&aacute;ndolo y sigue sin llegar, ese mensaje se vuelve cruel. Hace que la responsabilidad recaiga sobre la mujer o la pareja, como si no hubieran hecho lo suficiente&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infertilidad no es una cuestión de actitud, no es cuestión de relajarse. Es una enfermedad y tiene límites. Y cada persona, cada pareja, también los tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena Fernández</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la asociación Red Infértiles
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Red Inf&eacute;rtiles tambi&eacute;n reclaman que se hable expl&iacute;citamente de los l&iacute;mites que pueden presentar los tratamientos: &ldquo;La infertilidad no es una cuesti&oacute;n de actitud, no es cuesti&oacute;n de relajarse. Es una enfermedad y tiene l&iacute;mites. Y cada persona, cada pareja, tambi&eacute;n los tiene&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Andrea y su pareja, que iniciaron hace a&ntilde;os un largo camino en b&uacute;squeda de la fertilidad, se marcaron desde el principio un l&iacute;mite &eacute;tico claro: &ldquo;Sab&iacute;amos que solamente quer&iacute;amos intentarlo con inseminaci&oacute;n y con fecundaci&oacute;n in vitro. La ovodonaci&oacute;n no era una opci&oacute;n para nosotros, nos parece que es una pr&aacute;ctica que va contra los derechos de las mujeres que donan &oacute;vulos por dinero y que hay una l&iacute;nea muy fina con la gestaci&oacute;n subrogada&rdquo;, asegura. Pese a reconocer que se vieron &ldquo;metidos en la rueda de los intentos&rdquo;, que les empujaba a seguir insistiendo una y otra vez, decidieron no pasar por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mar&iacute;a la l&iacute;nea roja surgi&oacute; por el camino, cuando se dio cuenta del desembolso econ&oacute;mico que supon&iacute;a su tratamiento:&nbsp;&ldquo;Por mi edad sab&iacute;a que tendr&iacute;a muy pocas oportunidades en la sanidad p&uacute;blica. Y as&iacute; fue: r&aacute;pidamente me dijeron que ten&iacute;a que iniciar una fecundaci&oacute;n in vitro y no me la cubr&iacute;an. Me fui a una cl&iacute;nica privada muy conocida, que ofrece altos &iacute;ndices de &eacute;xito, pero lo que no te cuentan es a qu&eacute; coste: tanto econ&oacute;mico como psicol&oacute;gico, es un machaque total. Yo estaba dispuesta a aguantar la parte f&iacute;sica, los pinchazos, las intervenciones, pero ten&iacute;a muy claro que no me iba a hipotecar por esto: ten&iacute;a unos ahorros y ese era mi l&iacute;mite. En cuanto me los gast&eacute;, par&eacute;&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estaba dispuesta a aguantar la parte física, los pinchazos, las intervenciones, pero tenía muy claro que no me iba a hipotecar por esto: tenía unos ahorros y ese era mi límite. En cuanto me los gasté, paré</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Apoyo psicol&oacute;gico durante el proceso &nbsp;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y embri&oacute;loga Nagore Uriarte, que acompa&ntilde;a a diario a personas y parejas que atraviesan tratamientos de reproducci&oacute;n asistida, cree que este tipo de procesos deber&iacute;an contar con un acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. &ldquo;Es recomendable que las personas o parejas que tengan que enfrentarse a dificultades reproductivas tengan claro que los tratamientos suelen ser procesos largos, dif&iacute;ciles a nivel emocional y costosos a nivel econ&oacute;mico&rdquo;, expone. A partir de ah&iacute;, sostiene que las parejas que optan por plantarse en un tratamiento no deber&iacute;an vivirlo como un fracaso. &ldquo;Ponernos un l&iacute;mite es una forma de ser conscientes del camino que vamos a recorrer, o del que ya hemos recorrido. Decir &lsquo;hasta aqu&iacute;&rsquo; no deber&iacute;amos verlo socialmente como un fracaso o una rendici&oacute;n, sino m&aacute;s bien como una decisi&oacute;n consciente, probablemente muy meditada, donde la persona se est&aacute; poniendo en el centro, est&aacute; parando a tiempo&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. A partir de la decisi&oacute;n de parar, la pareja o persona deber&aacute; pasar un duelo y replantearse su vida en base a la nueva situaci&oacute;n. Y, si es preciso, contar con ayuda psicol&oacute;gica especializada.
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que, seg&uacute;n sostiene Helena Fern&aacute;ndez, de Red Inf&eacute;rtiles, deber&iacute;a ser respetada por el entorno. &ldquo;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la din&aacute;mica constante de citas m&eacute;dicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa, una imagen de futuro que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Por eso me parece importante decir que todas las decisiones merecen respeto. Seguir intent&aacute;ndolo puede ser una decisi&oacute;n profundamente valiente. Parar tambi&eacute;n lo es&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Bebés,mujeres,Pareja,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa75ee5e-f7cc-4a91-9e2e-5d2e643357fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Ruano, psicóloga: &quot;Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque pueden ser una parte ingrata de la crianza, las reglas y normas para los niños son estrategias y herramientas para guiarles y que sean independientes en su vida adulta</p><p class="subtitle">Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”</p></div><p class="article-text">
        A diario solemos tener que lidiar con situaciones de &ldquo;desobediencia&rdquo; por parte de los ni&ntilde;os. Es normal que esto ocurra cuando se encuentran en la etapa de consolidaci&oacute;n de su individualidad. Las peque&ntilde;as luchas de poder son una parte inevitable de la crianza: se trata de querer quedarse despiertos hasta tarde, comer helado para desayunar, cruzar solos la calle aunque sean muy peque&ntilde;os o querer m&aacute;s tiempo frente a la pantalla en el caso de los m&aacute;s mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dudas, dificultades y contradicciones a la hora de educar a los ni&ntilde;os son una parte intr&iacute;nseca a todo este complejo proceso de su desarrollo. Y es aqu&iacute; donde entra en juego una parte importante de todo este camino: los ni&ntilde;os necesitan l&iacute;mites y reglas que les ayuden a conocer sus posibilidades, hasta d&oacute;nde pueden llegar y qu&eacute; se espera de ellos. Se trata, sobre todo, de proporcionarles un marco de referencia, fronteras claras y consistentes, establecidas con respeto.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes los l&iacute;mites</h2><p class="article-text">
        Nos guste o no, establecer l&iacute;mites a nuestros hijos es parte de la vida cotidiana. De forma natural, queremos protegerlos, ayudarlos a construir relaciones respetuosas y que aprendan a cuidarse. &ldquo;Los l&iacute;mites que ponen los adultos sirven como barreras que mantienen al ni&ntilde;o encarrilado en el buen camino: aprendizaje de autocuidado, tareas de la casa, horarios saludables, h&aacute;bitos de sue&ntilde;o y de alimentaci&oacute;n, educaci&oacute;n, respeto a la autoridad&hellip;&rdquo;, explica Carmen Ruano, psic&oacute;loga infantojuvenil de <a href="https://www.alivpsicologosfuengirola.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aliv Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente alguna vez hemos intentado que nuestro hijo pause su videojuego a la hora de cenar, o hemos pretendido que un ni&ntilde;o peque&ntilde;o nos d&eacute; la mano para cruzar la calle. Estas situaciones no siempre fomentan un clima tranquilo. Sin embargo, los l&iacute;mites y las normas apropiadas son los que brindan a los ni&ntilde;os una sensaci&oacute;n de seguridad, coherencia y confianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites significa definir reglas y expectativas claras y apropiadas para su desarrollo. Los l&iacute;mites pueden establecerse por motivos de seguridad o disciplina, pero su prop&oacute;sito es siempre guiar al ni&ntilde;o, no controlarlo. Deben, por tanto, ser f&aacute;ciles de seguir y comprender y, adem&aacute;s, tienen que ser consistentes y coherentes.
    </p><p class="article-text">
        Un l&iacute;mite es algo que imponemos, que indica lo que consideramos apropiado o no, y lo que toleraremos o no. Ayudan, adem&aacute;s, a crear un espacio seguro tanto para los adultos como para los ni&ntilde;os. Para Ruano, los l&iacute;mites son &ldquo;su aprendizaje para su vida futura adulta, que les permitir&aacute; ser funcionales e independientes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un l&iacute;mite no es un castigo</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os necesitan apoyo y seguridad para crecer, espacio para cometer errores y, al mismo tiempo, necesitan ser guiados y apoyados para aprender la lecci&oacute;n, no asustarlos ni castigarlos para que obedezcan. La gran diferencia entre un l&iacute;mite y un castigo radica en que &ldquo;un l&iacute;mite es una norma definida, que ayuda a los adultos a guiar la conducta del ni&ntilde;o&rdquo;, matiza Ruano, mientras que un castigo es &ldquo;una consecuencia por un mal comportamiento, normalmente limitado por normas que el ni&ntilde;o conoce y se salta a conciencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El castigo y las recompensas no son la forma de establecer l&iacute;mites. Como explica Ruano, &ldquo;el cerebro de una persona no llega a su completo desarrollo hasta la etapa del adulto joven, por lo que las funciones cognitivas de los m&aacute;s j&oacute;venes, como el autocontrol, est&aacute;n en proceso de maduraci&oacute;n. Y los l&iacute;mites sirven como barreras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los castigos pueden ser de dos tipos: &ldquo;positivos, cuando se da algo que no gusta, como un grito o una tarea extra, y negativos, cuando se quita algo que gusta, como alg&uacute;n juego o tiempo para estar con los amigos. El problema es que los castigos en exceso generan una habituaci&oacute;n en el ni&ntilde;o, que termina por darle igual las consecuencias de su comportamiento y dejan de funcionar&rdquo;, advierte Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre la crianza permisiva y la autoritaria</h2><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil establecer l&iacute;mites claros y consistentes. Es com&uacute;n preguntarse: &iquest;somos demasiado permisivos? &iquest;O demasiado estrictos? Encontrar el punto medio puede ser un verdadero desaf&iacute;o. La parte m&aacute;s importante es entender que estamos guiando, no castigando. Por tanto, el tono de voz y el lenguaje corporal son tan importantes como las palabras. &ldquo;Comunicar con tranquilidad, cari&ntilde;o y respeto fomentar&aacute; que el ni&ntilde;o escuche y tenga en cuenta la norma&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, explicar &ldquo;el porqu&eacute; del l&iacute;mite le ayuda a comprenderlo y la probabilidad de que lo respete ser&aacute; m&aacute;s elevada que si se impone directamente&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tampoco es &ldquo;necesario explicarlo en exceso, aunque si este pregunta de forma tranquila el porqu&eacute;, darle una explicaci&oacute;n puede servir para afianzar tanto la norma como la relaci&oacute;n de confianza y respeto con el adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites no es f&aacute;cil. Cu&aacute;ntas veces al d&iacute;a decimos &ldquo;&iquest;No!&rdquo; o &ldquo;&iexcl;Para!&rdquo;. Es com&uacute;n caer en esta trampa cuando el trabajo y las tareas nos absorben en el d&iacute;a a d&iacute;a, pero a menudo no son las que ense&ntilde;an a los ni&ntilde;os lo que queremos que hagan. Adaptar nuestro lenguaje para ense&ntilde;arles lo que pueden hacer en lugar de lo que no pueden hacer puede ayudar a poner fin a la lucha de poder, redirigi&eacute;ndolos con calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; podemos caer en el mismo error que con los castigos: el exceso de l&iacute;mites puede &ldquo;generar una &lsquo;rebeld&iacute;a&rsquo; ante la norma, dando lugar a problemas de conducta desafiante&rdquo;, advierte Ruano. Aunque tambi&eacute;n es cierto que el otro extremo &ldquo;tambi&eacute;n puede generar mucha rigidez, perfeccionismo y autoexigencia en el ni&ntilde;o, que le podr&iacute;a llevar a tener niveles elevados de ansiedad y baja capacidad de adaptaci&oacute;n a situaciones impredecibles o novedosas&rdquo;, afirma Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no ponemos l&iacute;mites a los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La clave para establecer l&iacute;mites es el equilibrio: fijar demasiados tambi&eacute;n puede ser contraproducente, ya que es posible que el ni&ntilde;o se sienta restringido y, por tanto, se rebelar&aacute;. Imponer muchos l&iacute;mites puede impedir el desarrollo de la responsabilidad, la iniciativa y la capacidad de tomar decisiones. Los ni&ntilde;os deben poder &ldquo;experimentar ciertas situaciones no peligrosas y aprender de los errores, dentro de ciertas normas, que a veces pueden ser flexibles&rdquo;, matiza Ruano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que estos sean alcanzables, realistas, mostrarnos constantes, claros y concisos, dar ejemplos positivos y aplicar consecuencias puede ayudar a la hora de establecer l&iacute;mites, porque su aprendizaje &ldquo;a veces requiere tiempo, por lo que la paciencia y la comprensi&oacute;n por parte de los adultos es importante&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un l&iacute;mite no ha quedado claro, o m&aacute;s a&uacute;n, cuando es inexistente, hay mucha discusi&oacute;n y negociaci&oacute;n, se abre un gran agujero que el ni&ntilde;o trata de llenar con intentos interminables de mantener a los padres involucrados o de lograr que hagan lo que &eacute;l quiere. Para Ruano, un ni&ntilde;o que se cr&iacute;a sin l&iacute;mites &ldquo;tiende a tener problemas de conducta que le generar&aacute; dificultades para adaptarse a situaciones y resolver problemas cotidianos cuando sean adultos&rdquo;. Por tanto, &ldquo;una falta de l&iacute;mites tiene un impacto en la funcionalidad de la persona en el futuro y en el seguimiento de normas, impactando a uno mismo y a los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Ruano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 07:46:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Educación,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo que imagino se parece más bien a un gesto administrativo, casi burocrático: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simbólicas de la casa, del calendario y de esa organización invisible que sostiene la vida cotidiana"</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Tenemos que hablar de esto. Y &ldquo;esto&rdquo; es algo que, hasta ahora, solo he verbalizado con mis amigas m&aacute;s cercanas. Al principio, de manera t&iacute;mida y, de un tiempo a esta parte, con mayor elocuencia y frecuencia. No es f&aacute;cil de decir, pero se desliza entre risas cansadas y confesiones en voz baja. Supongo que es porque pensaba que ese era su lugar natural: el territorio protegido de las conversaciones entre mujeres que se entienden sin necesidad de explicarse demasiado. Sin embargo, &uacute;ltimamente me pregunto si quiz&aacute; merezca la pena sacarlo de ah&iacute; y decirlo en p&uacute;blico y en voz alta, no porque sea algo extraordinario &mdash;sospecho que es m&aacute;s com&uacute;n de lo que parece&mdash; sino precisamente porque no se dice: a veces, fantaseo con desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        No hablo de una huida dram&aacute;tica ni de esas historias en las que alguien decide marcharse sin vuelta y deja detr&aacute;s una vida convertida en enigma; lo que imagino se parece m&aacute;s bien a un gesto administrativo, casi burocr&aacute;tico: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simb&oacute;licas de la casa, del calendario y de esa organizaci&oacute;n invisible que sostiene la vida cotidiana, y salir por la puerta sin dar demasiadas explicaciones. En esta fantas&iacute;a no ocurre nada extraordinario: camino sin rumbo por una ciudad cualquiera, me siento en un banco a leer, debajo de un magnolio, paso la noche en una habitaci&oacute;n de hotel donde nadie me reclama. Nadie me pregunta nada urgente, nadie depende de m&iacute; para que el mundo siga funcionando. No se trata de abandonar nada, ni de romper nada; se trata simplemente de suspender durante unas horas la expectativa de presencia que articula mi vida.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a aparece m&aacute;s a menudo de lo que me gustar&iacute;a admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del d&iacute;a, cuando cierro el ordenador y todav&iacute;a queda todo lo dem&aacute;s: la cena que preparar, los deberes, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/charla-cinco-minutos-cambiar-educacion-sexual-casa_1_12763963.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las conversaciones que hay que tener</a>, esa sensaci&oacute;n tan conocida de que la jornada laboral no termina realmente cuando se apaga la pantalla, sino que contin&uacute;a en otra forma dentro de la casa. Otras veces aparece cuando todo se ha calmado por fin y el silencio entra en el sal&oacute;n como una r&aacute;faga de aire suave, ese momento breve en el que una se da cuenta de que ha estado disponible para todo el mundo durante horas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fantasía aparece más a menudo de lo que me gustaría admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del día, cuando cierro el ordenador y todavía queda todo lo demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&eacute; perfectamente c&oacute;mo suena todo esto y por eso conviene decirlo con claridad: las dos personas a las que m&aacute;s quiero en el mundo viven en mi casa y son mi hija y&nbsp;mi hijo. No es una frase ret&oacute;rica ni una concesi&oacute;n obligada al discurso maternal; es una constataci&oacute;n simple. Dar&iacute;a mi vida por ellos sin pensarlo dos veces y, en muchos sentidos, ellos son la forma perfecta y concreta que ha tomado el amor en mi vida adulta. Precisamente por eso la fantas&iacute;a no consiste en imaginar mi vida sin mis hijos; ese pensamiento no aparece. No me detengo a preguntarme c&oacute;mo habr&iacute;a sido todo si no los hubiera tenido, ni me entretengo demasiado en esos escenarios paralelos tan novelescos, tan de pel&iacute;cula; los &ldquo;y si&rdquo; me interesan poco, quiz&aacute; porque la vida siempre es una sola y se construye sobre decisiones que rara vez admiten revisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a, por tanto, no tiene que ver con borrar a mis hijos de la historia, sino con borrarme a m&iacute; durante un rato. Desaparecer unas horas, un d&iacute;a, quiz&aacute; un fin de semana entero; no ser necesaria para nadie durante ese tiempo, no responder a nadie, no sostener nada. Dicho as&iacute; suena casi infantil, como cuando de peque&ntilde;a so&ntilde;aba con escaparme de casa tras una bronca con mi madre, pero en realidad lo que revela esa fantas&iacute;a es algo mucho m&aacute;s estructural: la intensidad con la que la maternidad contempor&aacute;nea organiza el tiempo, la atenci&oacute;n y, en muchos casos, incluso <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra identidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha empezado a hablarse de algo todav&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;modo: las madres que se arrepienten de haber tenido hijos. La soci&oacute;loga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/orna-donath-madre-arrepentido_128_3824315.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orna Donath</a> ahond&oacute; sobre ello en el magn&iacute;fico ensayo <em>Madres arrepentidas: Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales</em> (Reservoir Books, 2016), donde recog&iacute;a testimonios de mujeres que afirmaban amar profundamente a sus hijos y, aun as&iacute;, reconocer que, si pudieran volver atr&aacute;s, no elegir&iacute;an la maternidad. No es un sentimiento mayoritario, pero tampoco inexistente, y quiz&aacute; por eso provoca tanta incomodidad cultural, porque desaf&iacute;a una de las promesas m&aacute;s persistentes de nuestra &eacute;poca: la idea de que la maternidad es siempre la decisi&oacute;n correcta, la que ordena la vida, la que otorga sentido definitivo a todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No me reconozco en ese arrepentimiento, pero tampoco me tranquiliza despacharlo con facilidad. A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos, como si esa fuera la gran amenaza biogr&aacute;fica que pesa sobre nosotras. Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que quer&iacute;an vivir su vida. Quiz&aacute; por eso el libro de Donath produjo tanto revuelo cuando se public&oacute;. No porque revelara un fen&oacute;meno masivo, sino porque se atrev&iacute;a a mentar&nbsp;algo que la cultura prefiere no mirar de frente: que la maternidad no es una experiencia homog&eacute;nea ni garantiza autom&aacute;ticamente la felicidad o el sentido de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos (...) Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que querían vivir su vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Reconocer esa posibilidad no significa abrazarla ni desearla. Significa aceptar algo m&aacute;s simple y m&aacute;s engorroso: que la maternidad, como casi todas las decisiones irreversibles de la vida adulta, tambi&eacute;n contiene zonas de ambivalencia. Entiendo bien la pregunta que rodea al arrepentimiento, no porque desee otra vida, sino porque s&eacute; hasta qu&eacute; punto la maternidad contempor&aacute;nea descansa sobre una expectativa de presencia constante. Una madre no solo ama a sus hijos; tambi&eacute;n est&aacute; siempre ah&iacute;, f&iacute;sica, mental y emocionalmente disponible, anticipando necesidades, organizando tiempos, sosteniendo el delicado equilibrio dom&eacute;stico que permite que la vida cotidiana avance sin demasiados sobresaltos. Esa presencia continua, que a menudo se vive como una forma de amor, tambi&eacute;n puede sentirse en ocasiones como una forma de presi&oacute;n silenciosa. Muy silenciosa y muy invisible.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la fantas&iacute;a de fuga aparece, ahora s&iacute;, con tanta naturalidad en nuestras conversaciones. La periodista <a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urzaiz escribi&oacute; en</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Las abandonadoras</em></a><em> </em>(Destino, 2022) sobre mujeres que se marcharon de verdad, mujeres que vivieron maternidades turbulentas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a>, Joni Mitchell, Muriel Spark, Doris Lessing, Ingrid Bergman, Maria Montessori o Gala Dal&iacute;, entre otras. Todas ellas tienen en com&uacute;n haberse separado de sus hijos y lo interesante de este ensayo no es solo la galer&iacute;a de casos extremos que re&uacute;ne, sino el malestar cultural que provocan. El abandono paterno forma parte de la historia social sin despertar demasiados juicios morales; sin embargo, cuando es una madre la que se va, el gesto adquiere de inmediato una dimensi&oacute;n casi m&iacute;tica, como si en &eacute;l se pusiera en cuesti&oacute;n algo m&aacute;s profundo que una simple decisi&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Entre esa figura radical &mdash;la madre que abandona, la madre que se arrepiente de serlo&mdash; y la madre abnegada existe, sin embargo, un territorio mucho m&aacute;s amplio y cotidiano que rara vez se nombra: el de las madres que se quedan, que aman a sus hijos sin reservas y que, aun as&iacute;, imaginan a veces lo que significar&iacute;a salir por la puerta durante un rato largo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tal vez la pregunta importante no sea qué dice esa fantasía sobre las madres, sino qué dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez la pregunta importante no sea qu&eacute; dice esa fantas&iacute;a sobre las madres, sino qu&eacute; dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad. No dejo de reflexionar sobre la creciente soledad de la crianza en nuestros d&iacute;as y sobre la desaparici&oacute;n de muchas de las redes informales que durante siglos han sostenido y siguen sosteniendo los cuidados <em>&mdash;spoiler:</em> esas redes est&aacute;n formadas, en una mayor&iacute;a abrumadora, por mujeres&mdash;. Cuando esa red desaparece y el cuidado se concentra casi exclusivamente en el n&uacute;cleo familiar &mdash;y dentro de &eacute;l, muy a menudo, en la madre&mdash;, la presencia se vuelve m&aacute;s intensa, m&aacute;s continua, m&aacute;s exigente.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute; la fantas&iacute;a de fuga no sea el s&iacute;ntoma de una mala maternidad ni una se&ntilde;al de arrepentimiento oculto, sino algo mucho m&aacute;s sencillo: una forma de respirar dentro de una vida que exige demasiado, un peque&ntilde;o gesto imaginario que permite recordar que, incluso dentro del amor m&aacute;s profundo, sigue existiendo una puerta y que saber que est&aacute; ah&iacute; &mdash;aunque no tengamos ninguna intenci&oacute;n de cruzarla&mdash; tambi&eacute;n forma parte de la libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a mis amigas. Mientras escrib&iacute;a este art&iacute;culo, les he preguntado si alguna vez se han arrepentido de ser madres. Una de ellas me dice: &ldquo;Pues yo, arrepentirme, no. Si no, no ser&iacute;a quien soy hoy en d&iacute;a. Pero imaginarme otra vida y sonre&iacute;r&hellip; s&iacute;&rdquo;. Otra me contesta a la salida del cole, tras una reuni&oacute;n en la que se ha activado un protocolo <em>antibullying:</em> &ldquo;Ahora mismo de lo que me arrepiento es de no haber sido madre en un lugar m&aacute;s amable, con rastas y rodeada de otras mujeres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Maternidad,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Y no vais a tener otro?&quot;: por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuestionamientos sobre ampliar la familia continúan presentes en la experiencia de muchas madres y padres con un único hijo, incluso cuando la decisión ya está tomada</p><p class="subtitle">“Ser hijo único no debería considerarse un problema”: mitos y realidades de crecer sin hermanos</p></div><p class="article-text">
        En reuniones familiares, entre amigos o incluso en el parque, la pregunta es directa: &ldquo;&iquest;Y no vais a tener otro?&rdquo;. Nuria tiene 39 a&ntilde;os y es madre de un ni&ntilde;o de siete. En su caso, tener un solo hijo fue una decisi&oacute;n meditada. &ldquo;Siempre pensamos que quer&iacute;amos una familia peque&ntilde;a&rdquo;, cuenta. Sin embargo, reconoce que desde que su hijo naci&oacute; hay una cuesti&oacute;n que aparece con frecuencia: si tendr&aacute; un hermano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegura que aprendi&oacute; a responder con naturalidad. &ldquo;Al principio me incomodaba, porque daba la sensaci&oacute;n de que nuestra decisi&oacute;n estaba abierta o incompleta&rdquo;, explica. Con los a&ntilde;os, dice, ha dejado de sentirse obligada a justificarse: &ldquo;Cada familia tiene sus circunstancias y eso tambi&eacute;n forma parte de c&oacute;mo construimos la crianza&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios se repite en muchas familias con un &uacute;nico hijo. M&aacute;s que cuestionar la elecci&oacute;n en s&iacute;, reflejan expectativas sociales sobre c&oacute;mo se espera que sea una familia. Las estad&iacute;sticas evidencian que el tama&ntilde;o medio de las familias en Espa&ntilde;a se ha reducido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estad&iacute;stica de nacimientos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(INE)</a>, correspondiente a 2024, el n&uacute;mero medio de hijos por mujer se sit&uacute;a en torno a 1,1, una de las cifras m&aacute;s bajas de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito europeo, el informe <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fertility statistics </em></a><a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Eurostat</a> (actualizaci&oacute;n de 2024) apunta en la misma direcci&oacute;n: en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se ha consolidado una tendencia hacia familias m&aacute;s peque&ntilde;as. Estos datos muestran que la decisi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de hijos est&aacute; influida no solo por preferencias individuales, sino tambi&eacute;n por factores sociales, econ&oacute;micos y culturales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n de la familia ideal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el modelo de familia ha estado durante d&eacute;cadas ligado a estructuras m&aacute;s amplias, en las que tener varios hijos formaba parte de lo esperado. Esta idea se ha visto influida por factores culturales y tambi&eacute;n por una tradici&oacute;n de ra&iacute;ces religiosas que asociaba la familia numerosa a un ideal social. Aunque la realidad ha cambiado, esa idea colectiva sigue influyendo en la forma en que se interpretan hoy algunas decisiones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Pau Miret Gamundi, soci&oacute;logo y dem&oacute;grafo e investigador del Centre d&rsquo;Estudis Demogr&agrave;fics (CERCA) de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), algunas ideas culturales sobre el n&uacute;mero de hijos siguen muy presentes en la sociedad. Entre ellas, la creencia de que los hijos &uacute;nicos pueden crecer m&aacute;s mimados. &ldquo;Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pau Miret Gamundi</span>
                                        <span>—</span> sociólogo, demógrafo e investigador (UAB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Miret apunta que ese cuestionamiento no responde tanto a criterios racionales como a referentes sociales interiorizados. Seg&uacute;n<strong> </strong>explica, se trata de una percepci&oacute;n sostenida m&aacute;s por la emotividad y la escala de valores predominante que por evidencia objetiva. En ese sentido, a&ntilde;ade que la herencia religiosa tambi&eacute;n ha contribuido a consolidar esta concepci&oacute;n: &ldquo;En el G&eacute;nesis se explicita &lsquo;creced y multiplicaos&rdquo;, subraya, una referencia que, durante d&eacute;cadas, ha reforzado la asociaci&oacute;n entre familia numerosa y modelo deseable. Esto ayuda a entender por qu&eacute; estas elecciones siguen generando juicio social.
    </p><p class="article-text">
        Estos estereotipos han contribuido a construir una imagen social del <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hijo &uacute;nico</a> que no siempre se corresponde con la evidencia, pero que sigue influyendo en la percepci&oacute;n de muchas familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el experto explica que se trata de una creencia muy arraigada que carece de base cient&iacute;fica, pero que ha alimentado durante d&eacute;cadas la idea de que una familia &ldquo;responsable&rdquo; es aquella que tiene &ldquo;la parejita&rdquo;, idealmente un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa creencia ha resistido el paso del tiempo y sigue generando expectativas sobre las personas con un &uacute;nico hijo. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, incluso puede llevar a culpabilizarlas por cualquier dificultad que pueda tener el menor. &ldquo;Con uno es m&aacute;s que suficiente, por lo que la presi&oacute;n no existe para tener un tercer hijo, que se considera excesivo con los tiempos que corren&rdquo;, asegura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de cu&aacute;ntos hijos forman una familia adecuada tambi&eacute;n ha ido cambiando con el tiempo. &ldquo;Desde que se dispone de encuestas sobre el n&uacute;mero de hijos que se consideran adecuados, se ha visto c&oacute;mo ha ido descendiendo el arquetipo de &lsquo;familia&rdquo;, expone. A mediados del siglo XX, recuerda, se consideraba que una familia deb&iacute;a tener al menos tres hijos para estar completa. Ese modelo dio lugar en muchos pa&iacute;ses occidentales al fen&oacute;meno del <em>baby boom</em>. &ldquo;En Europa lleg&oacute; tras el final de la Segunda Guerra Mundial y, en Espa&ntilde;a, una d&eacute;cada m&aacute;s tarde&rdquo;, apunta Miret.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de las d&eacute;cadas, la percepci&oacute;n social tambi&eacute;n ha ido cambiando. &ldquo;La mirada a las familias con dos hijos se ha normalizado, aunque persisten los prejuicios contra las de hijo &uacute;nico&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las dudas que aparecen tras la decisi&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n social tambi&eacute;n aparece en la experiencia de otras familias. Diana, de 42 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de diez, cuenta que durante un tiempo pens&oacute; que tendr&iacute;a m&aacute;s hijos. &ldquo;Entre el trabajo, la conciliaci&oacute;n y la edad, lleg&oacute; un momento en que sentimos que nuestra familia ya estaba completa&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, reconoce que las preguntas siguen apareciendo. &ldquo;A veces parece que la gente espera que des explicaciones, como si tener un solo hijo fuera una decisi&oacute;n que todav&iacute;a pudiese cambiar&rdquo;, indica. Durante un tiempo, esa sensaci&oacute;n le hizo replantearse su elecci&oacute;n. Hoy, sin embargo, asegura que ha dejado de cuestion&aacute;rselo y que vive su elecci&oacute;n con m&aacute;s tranquilidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que hay una percepción muy extendida de cómo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel 45 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de 12
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel, de 45 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de doce, explica que en su caso la decisi&oacute;n de tener un solo hijo fue algo que se fue asentando con el tiempo. &ldquo;Nunca lo hablamos como una decisi&oacute;n cerrada, simplemente fuimos viendo que est&aacute;bamos bien as&iacute;&rdquo;, expresa.&nbsp;Y revela que, aunque en su entorno han surgido opiniones, no los ha vivido como una presi&oacute;n directa. &ldquo;Creo que hay una percepci&oacute;n muy extendida de c&oacute;mo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, a&ntilde;ade, priorizan el equilibrio familiar y el tiempo compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los comentarios del entorno, la decisi&oacute;n tambi&eacute;n puede generar dudas internas, especialmente cuando entra en conflicto con la idea extendida de lo que se espera de una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el plano psicol&oacute;gico, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de psicolog&iacute;a y experta en salud mental infantil, aclara que tener un solo hijo contin&uacute;a cuestion&aacute;ndose en parte por creencias muy arraigadas. &ldquo;Durante d&eacute;cadas, el modelo ideal inclu&iacute;a varios hijos y todav&iacute;a hoy se presiona a quienes no siguen ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma. A&ntilde;ade: &ldquo;Las familias con hijos &uacute;nicos siguen expuestas a comentarios o preguntas sobre si van a ampliar la familia&rdquo;, expresa. Esa presi&oacute;n, refiere, puede generar inseguridad y dudas en torno a una decisi&oacute;n muy personal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen más en el bienestar que ser hijo único o tener hermanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Orgilés</span>
                                        <span>—</span> catedrática de psicología y experta en salud mental infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, el n&uacute;mero de hermanos no es un factor determinante en el bienestar infantil. Orgil&eacute;s subraya que lo m&aacute;s importante es la calidad de las relaciones familiares. &ldquo;La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen m&aacute;s en el bienestar que ser hijo &uacute;nico o tener hermanos&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, refiere que los ni&ntilde;os pueden desarrollar habilidades sociales adecuadas en distintos contextos. &ldquo;El colegio, los amigos, el barrio o la familia extensa son tambi&eacute;n una oportunidad para favorecer el desarrollo social&rdquo;, destaca. &ldquo;Los ni&ntilde;os necesitan relaciones sociales significativas&rdquo;, a&ntilde;ade la experta. Cuando no hay hermanos, sostiene, esos v&iacute;nculos pueden desarrollarse igualmente en otros entornos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los modelos familiares se diversifican, las decisiones sobre la maternidad o paternidad responden cada vez m&aacute;s a trayectorias personales. Sin embargo, en el caso de las familias con un solo hijo, esa elecci&oacute;n sigue sin percibirse siempre como completamente libre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-conversaciones-clave-padres-mayores-afrontan-situaciones-tranquilidad-xp_1_13077282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/257c2edd-d0d4-4428-b02a-11ce2b3993b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139069.jpg" width="5411" height="3044" alt="Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La geriatra Cristina Garzón analiza cómo la planificación anticipada de decisiones sobre salud, vivienda y autonomía es un acto de respeto hacia nuestros mayores y su calidad de vida</p><p class="subtitle">¿Dudas entre tomar ibuprofeno o paracetamol? Una farmacéutica explica los factores que debes tener en cuenta</p></div><p class="article-text">
        Muchas familias afrontan el envejecimiento de sus mayores sumidos en un inc&oacute;modo silencio. Sin embargo, en una etapa de dudas, la comunicaci&oacute;n abierta no es solo una necesidad, tambi&eacute;n un acto de respeto y cari&ntilde;o hacia la autonom&iacute;a y la capacidad de decisi&oacute;n de quienes envejecen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como geriatra veo con mucha frecuencia que las decisiones m&aacute;s dif&iacute;ciles aparecen de forma inesperada: una ca&iacute;da, una hospitalizaci&oacute;n, un diagn&oacute;stico complicado&hellip; y de repente la familia tiene que tomar decisiones muy importantes sin saber realmente qu&eacute; habr&iacute;a querido la persona&rdquo;, se&ntilde;ala la doctora Cristina Garz&oacute;n, creadora de <a href="https://geriatraencasa.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Geriatra en casa</a>. &ldquo;Cuando estas conversaciones se han tenido antes, todo cambia: las familias afrontan las situaciones con mucha m&aacute;s tranquilidad porque saben que est&aacute;n respetando los deseos de su padre o de su madre&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este proceso de hablar con tiempo se conoce en geriatr&iacute;a como planificaci&oacute;n anticipada de decisiones. &ldquo;No se trata de hablar de la muerte, sino de hablar de c&oacute;mo queremos vivir y ser cuidados cuando la salud cambie&rdquo;, explica la doctora Garz&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los cuidados</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas tienen preferencias claras sobre los tratamientos m&eacute;dicos que aceptar&iacute;an o sobre hasta d&oacute;nde les gustar&iacute;a llegar&rdquo;, comenta la experta, que defiende que hablar de las preferencias en los cuidados ante una enfermedad grave o una p&eacute;rdida de autonom&iacute;a es especialmente importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay una edad concreta para empezar estas conversaciones, lo ideal es hacerlo cuando la persona est&aacute; bien, tranquila y puede expresar lo que piensa sin presi&oacute;n&rdquo;, recomienda la doctora, que subraya que no se trata de una conversaci&oacute;n &uacute;nica, sino de &ldquo;conversaciones que se van teniendo a lo largo del tiempo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Voluntades anticipadas</h2><p class="article-text">
        Relacionado con el punto anterior, ya que hay varias decisiones m&eacute;dicas para las que es especialmente &uacute;til hablar con tiempo, la doctora Garz&oacute;n destaca las voluntades anticipadas o el testamento vital, &ldquo;donde la persona puede expresar c&oacute;mo le gustar&iacute;a que se actuara si en el futuro no pudiera decidir por s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas familias sienten que hablar de estos temas es como invocar algo negativo, pero en realidad suele ocurrir lo contrario. La clave est&aacute; en c&oacute;mo se plantea la conversaci&oacute;n&rdquo;, advierte la especialista. &ldquo;A veces surge despu&eacute;s de comentar la situaci&oacute;n de un conocido, una noticia o incluso una experiencia en la familia, algo tan sencillo como decir: &lsquo;El otro d&iacute;a estaba pensando&hellip; si alg&uacute;n d&iacute;a te pasara algo y no pudieras decidir, &iquest;c&oacute;mo te gustar&iacute;a que actu&aacute;ramos?&rsquo; Eso abre la puerta a una conversaci&oacute;n tranquila, sin presi&oacute;n&rdquo;, ejemplifica la geriatra, que apuesta por dejar de lado el dramatismo e introducirlo de manera natural.
    </p><h2 class="article-text">Representaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es importante designar a una persona de confianza que pueda actuar como representante en decisiones m&eacute;dicas&rdquo;, recuerda la doctora. &ldquo;Elegir a una persona de confianza evita muchas dudas en momentos dif&iacute;ciles&rdquo;, asegura, especialmente en el caso de p&eacute;rdida de autonom&iacute;a o de posibilidad de decisi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de tomar decisiones definitivas en ese momento, sino simplemente de conocer qu&eacute; piensa y qu&eacute; es lo que realmente importante para esa persona&rdquo;, matiza Garz&oacute;n. &ldquo;Curiosamente, muchas personas mayores sienten alivio cuando alguien abre ese tema, porque a menudo llevan tiempo pensando en ello pero nadie se lo pregunta&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la experta aconseja no olvidar los aspectos m&aacute;s pr&aacute;cticos ante se&ntilde;ales como la dificultad para caminar, los olvidos frecuentes, los problemas de conducci&oacute;n o de organizaci&oacute;n... Suelen ser un buen momento para hablar de posibles adaptaciones o apoyos: &ldquo;D&oacute;nde les gustar&iacute;a vivir si necesitaran ayuda, qu&eacute; tipo de apoyo aceptar&iacute;an o c&oacute;mo organizar cuestiones administrativas o econ&oacute;micas&rdquo;. No se trata de limitar su autonom&iacute;a, sino, seg&uacute;n la experta, &ldquo;asegurar mayor seguridad, bienestar y calidad de vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro aspecto que muchas personas valoran es d&oacute;nde preferir&iacute;an ser cuidadas si la enfermedad avanza. Hay quienes prefieren priorizar estar en casa y otros que se sienten m&aacute;s seguros en un entorno hospitalario&rdquo;, apunta la especialista. &ldquo;La mayor&iacute;a de los conflictos aparecen cuando la conversaci&oacute;n se plantea como una decisi&oacute;n ya tomada o como una imposici&oacute;n, por eso el primer paso siempre deber&iacute;a ser escuchar&rdquo;, recuerda la doctora Garz&oacute;n. &ldquo;Aunque nuestros padres envejezcan, siguen siendo adultos con su propia historia, valores y forma de ver la vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-conversaciones-clave-padres-mayores-afrontan-situaciones-tranquilidad-xp_1_13077282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 08:44:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas mayores,Geriatría,Salud,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Por qué no tengo un papá?&quot;: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el hijo de tres años de esta pareja les lanzó la pregunta, al principio no supieron cómo contestar. Expertas explican en este consultorio cómo abordarla</p><p class="subtitle">‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; yo no tengo un pap&aacute;?&rdquo;. As&iacute; de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanz&oacute; un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les cost&oacute; un poco encajarla. &ldquo;Nosotras no tenemos todav&iacute;a recorrido en la maternidad porque nuestro hijo est&aacute; empezando a comparar y a entender su situaci&oacute;n familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con &eacute;l&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda surgi&oacute; tras una din&aacute;mica en el colegio en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ense&ntilde;aban fotos de sus familias. As&iacute; que su hijo repar&oacute; en que su entorno familiar era diferente al del resto y traslad&oacute; la pregunta a sus madres. &ldquo;Nos cost&oacute; un poco encajarlo, quiz&aacute;s no est&aacute;bamos preparadas para gestionarlo, pero habl&aacute;ndolo con nuestra psic&oacute;loga hemos ido avanzando&rdquo;, reflexiona esta madre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta habitual en familias diversas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que describe esta pareja de dos madres es, seg&uacute;n las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda &ldquo;bastante recurrente en hijes de lesbianas&rdquo;. Iv&aacute;n Hern&aacute;n, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;&#8288;Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se comparan entre ellos buscando similitudes, tambi&eacute;n en [lo que respecta a] las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer,</em> que aporta un poco m&aacute;s de contexto para entender estas situaciones: &ldquo;Dado que todav&iacute;a no vivimos en un pa&iacute;s donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de g&eacute;nero, o no de la manera m&aacute;s adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1684&amp;capsel=1670" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, desde que se aprob&oacute; la ley del matrimonio igualitario, en el a&ntilde;o 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayor&iacute;a de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun as&iacute;, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su uni&oacute;n. Un <a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2025/06/Informe-matrimonio_25.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s (FELGTBI+) profundiza en las estad&iacute;sticas y se&ntilde;ala que &ldquo;si&nbsp;bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un n&uacute;mero mayor de matrimonios formados por mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Hernán</span>
                                        <span>—</span> coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Validar y repreguntar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun sabiendo que se trata de una situaci&oacute;n com&uacute;n y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qu&eacute; hacer en ese momento concreto: &ldquo;Creemos que lo primero es no entrar en p&aacute;nico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas est&aacute;n creando su identidad y eso se hace en comparaci&oacute;n con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas ya tienen pensado qu&eacute; har&aacute;n si reciben esa pregunta: &ldquo;Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas&rdquo;, afirman estas dos madres. Tambi&eacute;n aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; expresando: &ldquo;Si le ni&ntilde;e dice &lsquo;quiero tener un pap&aacute;&rsquo;, es importante explorar qu&eacute; significa eso para &eacute;l. A veces no est&aacute; pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho m&aacute;s concreto: un modelo que ha visto en sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompa&ntilde;ar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con &eacute;l para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones&rdquo;, exponen Ana y Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer</em> Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validaci&oacute;n y di&aacute;logo:&nbsp;&ldquo;Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensi&oacute;n, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empat&iacute;a y la validaci&oacute;n emocional por parte de sus mam&aacute;s&rdquo;. A continuaci&oacute;n propone dar referentes: &ldquo;Tambi&eacute;n ser&iacute;a importante poder nombrar ejemplos reales de otres ni&ntilde;es que tampoco tengan pap&aacute; y mam&aacute; (quiz&aacute; alguna familia m&aacute;s del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, v&iacute;deos,<em> tiktoks...)</em>, con la idea de que entienda que no solo es una situaci&oacute;n que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Murillo y Sandra Cendal</span>
                                        <span>—</span> madres bolleras, activistas y libreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un di&aacute;logo familiar: &ldquo;Adapt&aacute;ndonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de di&aacute;logo en el que podamos concluir por qu&eacute; cree que &lsquo;necesita&rsquo; tener un pap&aacute;.., qu&eacute; puede ofrecerle un pap&aacute; que no puedan ofrecerle dos mam&aacute;s, si tiene alg&uacute;n tipo de carencia o de falta al tener dos mam&aacute;s y ning&uacute;n pap&aacute;, si esto le genera infelicidad, etc.&rdquo;. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">Acudir a especialistas y buscar recursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Existen recursos espec&iacute;ficos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podr&iacute;an existir muchos m&aacute;s, pero s&iacute; que van aumentando poco a poco y se van actualizando&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios m&aacute;s completos se encuentra en la <a href="https://felgtbi.org/que-hacemos/recursos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web de la FELGTBI+</a>: &ldquo;Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado seg&uacute;n orientaciones sexuales o identidad de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos, el a&ntilde;o pasado, desde el grupo de familias de la Federaci&oacute;n, hicimos un <a href="https://www.instagram.com/p/DH0pdIWMarf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">webinar sobre la historia familiar</a>&rdquo;, cuenta Iv&aacute;n Hern&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los materiales de la asociaci&oacute;n, Hern&aacute;n tambi&eacute;n recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: <a href="https://kalandraka.com/con-tango-son-tres-castellano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Con tango somos tres</em></a>, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-martin-y-la-tarta-de-chocolate-ibd/9788416179398/4073164?srsltid=AfmBOoqgsp9Xm84XGCAcjChmIpsF81YVbGEhSyEfWfmVzb_QoEIVt4S9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mart&iacute;n y la tarta de chocolate</em></a>, <a href="https://loscuentosdecoco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coc&oacute; y el baile m&aacute;gico</em></a>, o <a href="https://tripantu.cl/products/emilia-descubre-las-familias?srsltid=AfmBOoqPy-n8IgDH8QhoYHxHFaXTwyxehEpjhU-s83NjMDs6zZEVe0ch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia descubre las familias</em></a>. Ana Murillo y Sandra Cendal, que adem&aacute;s de ser madres dirigen la librer&iacute;a LGTBIAQ+ transfeminista <a href="https://www.instagram.com/maryreadlibre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Read</a>, reconocen que todav&iacute;a faltan t&iacute;tulos especializados. &ldquo;Hemos buscado mucho y a la librer&iacute;a vienen muchas madres lesbianas pidi&eacute;ndolo, pero seguimos hu&eacute;rfanas de referencias y modelos de familias diversas&rdquo;, explican. Ellas recomiendan algunos t&iacute;tulos, tanto infantiles como para adultas: &ldquo;Para peques, los cuentos <a href="https://editorialkokinos.com/album-ilustrado/la-boda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La boda</em></a>, <a href="https://www.editorialegales.com/libros/pronto-por-la-manana/9788417319359/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pronto por la ma&ntilde;ana</em></a>, <a href="https://www.editoriallacalle.com/libros/clara-mami-y-mama/?srsltid=AfmBOoq5wWm7HMdpFMPYxrvrVIpUBFzeMaCZcQurVJhqyoE9gnD1mnH4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clara, mami y mam&aacute;</em></a>, <a href="https://palabrasdeaguaeditorial.com/libro/mis-mamas-molan-atencion-preventa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mis mam&aacute;s molan</em></a>, y <a href="https://www.elreydeharlem.es/maria-pies-de-zanahoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a, pies de zanahoria</em></a>; para adultas, <a href="https://katakrak.net/cas/lib/la-tribu-de-las-amatxus-bollo-amatxo-bolloen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tribu de las amatxus bollo</em></a>, <a href="https://leseditorial.com/libro/no-ficcion/tambien-soy-su-mama/?srsltid=AfmBOoqPWerzqBbLUoQL8bEKAlZpdTbfHt3uPW9fSejN2PSx4DvqQ9v9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tambi&eacute;n soy su mam&aacute;</em></a> o <a href="https://www.editorialegales.com/libros/maternidades-cuir/9788417319922/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maternidades cuir</em></a>&rdquo;, enumeran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en realidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si persisten las dificultades para gestionar la situaci&oacute;n con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. &ldquo;El apoyo y acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico siempre ser&aacute; una opci&oacute;n y una v&iacute;a disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades<em> queer,</em> que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casu&iacute;sticas y cualquier otra que pueda surgir&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversaci&oacute;n y mantener abierto el di&aacute;logo. As&iacute; lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexi&oacute;n final: &ldquo;No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es inc&oacute;modo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendr&aacute; que gestionarlo solo fuera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,familias,LGTBI,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a51eafa2-938e-4b3a-8c64-65c883e97a61_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138448.jpg" width="1536" height="864" alt="‘Matrescencia&#039; o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista británica Lucy Jones ha publicado un ensayo que combina evidencia científica y experiencia personal sobre los cambios físicos, psicológicos y neurológicos que atraviesan las mujeres al convertirse en madres</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Lucy Jones es una periodista brit&aacute;nica especializada en la cobertura de temas cient&iacute;ficos. Ha trabajado para medios como The Guardian, The New York Times y la BBC. Despu&eacute;s de ser madre, su visi&oacute;n sobre la realidad cambi&oacute;, lo que la llev&oacute; a investigar sobre el tema. En 2023 public&oacute; su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-matrescencia/442408" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Matrescencia</em></a><em>,</em> que acaba de ser traducido al espa&ntilde;ol (Lunwerg, 2026). Un ensayo que combina la evidencia cient&iacute;fica disponible sobre los cambios f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y neurol&oacute;gicos de la maternidad con su propia experiencia como madre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por la palabra que da t&iacute;tulo al libro: 'matrescencia'. &iquest;Por qu&eacute; es tan importante nombrar fen&oacute;menos como este?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en madre es una etapa de desarrollo significativa en la vida de una persona. Tendemos a centrarnos en el beb&eacute;, pero tambi&eacute;n es un gran cambio para la mujer o persona gestante: f&iacute;sica, mental, neurobiol&oacute;gicamente, social y existencialmente. La palabra 'matrescencia', acu&ntilde;ada por Dana Raphael en los a&ntilde;os 70, nos da una forma de hablar y pensar sobre esta experiencia. Podemos decir: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va tu matrescencia?&rdquo;. Esto aporta luz a aquello que es socialmente invisible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La palabra 'matrescencia' traza un paralelismo entre la maternidad y la adolescencia. &iquest;Es el cambio realmente tan profundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, gracias al trabajo de Susana Carmona, Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a, Erika Barba-M&uuml;ller, Elseline Hoekzema y otras neurocient&iacute;ficas, sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia. Todo el mundo sabe que la adolescencia es una transici&oacute;n importante, pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que la cita, la neuropsic&oacute;loga espa&ntilde;ola Susana Carmona explica en su libro</strong><em><strong> Neuromaternal </strong></em><strong>que algunas personas presionan a las mujeres que se han convertido en madres para que vuelvan a su estado anterior, pero no se les ocurrir&iacute;a pedirle a un adolescente que vuelva a la infancia. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esto se da por la ambivalencia social que existe en torno a la figura de la madre: nuestra cultura prefiere a alguien que est&aacute; sexualmente disponible para la mirada masculina, adem&aacute;s de un sujeto econ&oacute;micamente productivo. El mundo est&aacute; creado por y para los hombres, as&iacute; que es dif&iacute;cil entender la vida como un proceso de cambio y metamorfosis, algo que es mucho m&aacute;s natural para las mujeres o personas con &uacute;tero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia (...) pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es profundo el cambio que implica la maternidad? &iquest;Qu&eacute; factores involucra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una experiencia individual y, al mismo tiempo, tiene aspectos comunes compartidos, uno de los cuales es que, probablemente, todo va a cambiar de una u otra manera. Biol&oacute;gicamente, el cambio es enorme, sobre todo si una madre ha gestado y parido al beb&eacute;. Tambi&eacute;n para los padres o madres no gestantes, cuyos cerebros cambiar&aacute;n por el cuidado y por el apego de criar. En mi caso personal, lo viv&iacute; como un despertar en el que me di cuenta de cu&aacute;nto deval&uacute;a el orden capitalista actual el trabajo de cuidados, y cu&aacute;n inadecuadas son nuestras ideas filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Mi maternidad ha modificado la relaci&oacute;n que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la matrescencia comenz&oacute; en los a&ntilde;os 70, y tras cinco d&eacute;cadas sin apenas abordarse, hace unos a&ntilde;os se ha reabierto la conversaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n del silencio y por qu&eacute; hemos empezado a hablar de ello otra vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas investigaciones cient&iacute;ficas sobre el cerebro materno nos est&aacute;n mostrando lo dram&aacute;tica que es la experiencia, tanto como la adolescencia. El embarazo provoca cambios profundos y consistentes en la estructura del cerebro. Esta nueva frontera de descubrimiento podr&iacute;a tener un gran impacto en la salud y el bienestar. Adem&aacute;s, la era del neoliberalismo &mdash;el capitalismo acelerado de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&mdash; ha llevado a la gente al l&iacute;mite, y las grietas se manifiestan en las personas m&aacute;s vulnerables, como pueden ser las madres recientes.<strong> </strong>Las altas tasas de problemas de salud mental, estr&eacute;s, agotamiento y soledad en este segmento de la poblaci&oacute;n no pueden seguir ignor&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro recuerda que, al quedarse embarazada, se dio cuenta de que la idea social sobre la maternidad no coincid&iacute;a con lo que estaba viviendo. Usted hace esta reflexi&oacute;n en primera persona: &ldquo;Mi maternidad no era de color rosa pastel, era marr&oacute;n mierda y rojo sangre&rdquo;. &iquest;Cree que la narrativa dominante sobre la maternidad est&aacute; distorsionada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la narrativa sobre maternidad es limitada, se ha escrito poco sobre ello. Hay tantas formas de convertirse en madre que resulta extra&ntilde;o lo poco interesadas que han estado la cultura y la filosof&iacute;a occidentales en la experiencia materna. As&iacute; que creo que hay una narrativa muy superficial debido a la falta de representaciones culturales. Pero tambi&eacute;n la representaci&oacute;n dominante es muy unidimensional, romantizada, naturalizada e idealista.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi maternidad ha modificado la relación que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La obra es muy cr&iacute;tica con el patriarcado y el capitalismo. &iquest;Cree que deber&iacute;amos luchar por una maternidad feminista y anticapitalista? &iquest;El feminismo deber&iacute;a hablar de y con las madres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Me gusta la idea de Andrea O'Reilly de un &ldquo;feminismo matric&eacute;ntrico&rdquo;; necesitamos seguir construyendo un feminismo para las madres. Mucha gente est&aacute; haciendo esto de diferentes maneras, pero creo que hay muchas razones culturales por las que todav&iacute;a es tab&uacute; quejarse de la maternidad, y esto impide la acci&oacute;n y el cambio necesarios para llevar a cabo una revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Analiza la salud mental desde una perspectiva interseccional: cuantos m&aacute;s factores tengas &ndash;por ejemplo, una madre trans, racializada, pobre, migrante, etc.&ndash;, m&aacute;s discriminaci&oacute;n enfrentar&aacute;s. &iquest;Cree que, a veces, la gente se olvida de esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y la maternidad moderna muestra las injusticias estructurales como la opresi&oacute;n racial o el sesgo de clase. Se puede aprender mucho sobre el poder en la sociedad observando c&oacute;mo se trata a los vulnerables. Los factores ambientales y sociales son componentes importantes en la salud y la enfermedad mental materna. Las desigualdades de ingresos, las condiciones de vida, el estr&eacute;s vital, la violencia dom&eacute;stica, el racismo sist&eacute;mico y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica tienen grandes efectos en la prevalencia de la depresi&oacute;n posparto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las altas tasas de problemas de salud mental, estrés, agotamiento y soledad en este segmento de la población no pueden seguir ignorándose</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n habla de ambivalencia. &iquest;Cree que es el sentimiento m&aacute;s universal de la maternidad, tal vez junto con la culpa? &iquest;Que todas nos sentimos felices y tristes, cansadas y llenas, todo al mismo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Al mismo tiempo! Yo no sab&iacute;a que se pod&iacute;an sentir tantas cosas diferentes simult&aacute;neamente hasta que tuve hijos. Nunca he experimentado una monta&ntilde;a rusa de emociones tan grande. &Eacute;xtasis absoluto y profunda satisfacci&oacute;n, y luego terror, rabia. Todo ello incluso en la misma ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro ya ha recibido varios premios. &iquest;Cree que esto implica una validaci&oacute;n social de su investigaci&oacute;n? &iquest;Que es relevante hablar de la matrescencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que, aunque mi libro es una historia de mi propia matrescencia, solo una historia, muchas mujeres han sentido que hay algo realmente malo en c&oacute;mo tratamos a las madres en nuestra sociedad, con atenci&oacute;n m&eacute;dica inadecuada, expectativas sociales opresivas, el choque del cuidado con el capitalismo, el aislamiento y la soledad de la vida moderna. La cultura y la historia occidentales, e incluso, hasta cierto punto, el feminismo liberal, nos dicen que la maternidad es aburrida, pasiva, mundana, que no merece atenci&oacute;n y que el trabajo de la madre es una tarea ingrata y sin cualificaci&oacute;n. Esto no es verdad. La matrescencia est&aacute; llena de drama, terror, poder, conflicto, riesgo. Tambi&eacute;n es una oportunidad para el aprendizaje, la pausa, el juego, el crecimiento personal, la posibilidad imaginativa y el potencial de la <em>matrirreforma</em>, un movimiento progresista de maternidad revolucionaria y reivindicaci&oacute;n de poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 21:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Libros,Ensayos,Salud psicológica,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa que acecha cuando te planteas llevar a tus padres a una residencia: "Sentía que era como abandonarla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/culpa-acecha-planteas-llevar-padres-residencia-sentia-abandonarla_1_13053739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/719ab082-cab7-4b98-8f09-7667b056ae54_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138291.jpg" width="1948" height="1096" alt="La culpa que acecha cuando te planteas llevar a tus padres a una residencia: &quot;Sentía que era como abandonarla&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las decisiones familiares sobre cómo cuidar a una persona mayor con dependencia son difíciles y están marcadas por la culpa y el estigma social</p><p class="subtitle">Y ahora, ¿qué hacemos con sus cosas? El trabajo emocional de vaciar las casas de nuestros padres y abuelos</p></div><p class="article-text">
        Hace unos siete a&ntilde;os, la abuela de Sandra empez&oacute; a desorientarse mucho y a decir cosas sin sentido. Fueron los primeros signos de una demencia que con el tiempo se revel&oacute; como Alzheimer. A medida que esta enfermedad neurodegenerativa fue avanzando, su capacidad para valerse por s&iacute; misma se reduc&iacute;a y su necesidad de cuidados aumentaba.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente, se ocuparon de ella sus hijos. &ldquo;Son nueve hermanos y mi abuela viv&iacute;a con uno de mis t&iacute;os. Se encargaban entre todos, por las tardes siempre estaba acompa&ntilde;ada&rdquo;, recuerda Sandra. Pero lleg&oacute; un d&iacute;a en el que tambi&eacute;n necesitaba ayuda por las ma&ntilde;anas y ellos, por sus trabajos, no se la pod&iacute;an dar. Contrataron a una trabajadora que la acompa&ntilde;aba durante el d&iacute;a, mientras que por la noche se hac&iacute;a cargo el hijo con el que viv&iacute;a. Despu&eacute;s de un tiempo, eso tampoco fue suficiente, as&iacute; que optaron por una cuidadora interna que se ocupaba de ella de domingo a viernes, y los fines de semana se turnaban entre los hijos para llev&aacute;rsela a su casa. La enfermedad sigui&oacute; haciendo cada vez m&aacute;s mella en las capacidades de esta mujer que viv&iacute;a en Manresa (Barcelona), as&iacute; que &ldquo;lleg&oacute; un momento en que tuvieron que tomar la decisi&oacute;n de meterla en una residencia porque necesitaba atenci&oacute;n 24/7&rdquo;, cuenta su nieta.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones sobre c&oacute;mo cuidar a una persona mayor en situaci&oacute;n de dependencia pueden ser dif&iacute;ciles. Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez, trabajadora social de Ja&eacute;n, explica que &ldquo;muchas veces las familias no est&aacute;n preparadas para los cambios de vida&rdquo; que surgen cuando una persona &ldquo;pasa de ser totalmente aut&oacute;noma a ser dependiente, de poder desarrollar su vida diaria a no poder hacerlo&rdquo;. Se&ntilde;ala que primero suelen pasar por &ldquo;una fase de aceptaci&oacute;n&rdquo; y despu&eacute;s deben hacer frente a diferentes inquietudes, como la falta de tiempo o de recursos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo las familiares sienten que deben hacerse cargo ellas mismas. &ldquo;Estamos en una cultura muy mediterr&aacute;nea de los cuidados. En Espa&ntilde;a tenemos ese sentimiento de responsabilidad, que es muy positivo, y esa red de protecci&oacute;n que en much&iacute;simos casos es la familia, algo que adem&aacute;s ha estado hist&oacute;ricamente muy feminizado&rdquo;, indica Gonz&aacute;lez. A&ntilde;ade que esos valores llevan a menudo a retrasar la decisi&oacute;n de acudir a recursos como una residencia porque se da &ldquo;un sentimiento de culpa, de decir: &lsquo;se supone que yo tengo que cuidar de la persona mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la abuela de Sandra, los dilemas sobre c&oacute;mo cuidarla provocaron tensiones familiares. &ldquo;Hubo dos bandos. El de &lsquo;s&iacute;, la metemos en la residencia&rsquo; y el de &lsquo;no, porque va a estar mejor en su casa&rdquo;, relata. Precisa que &ldquo;hab&iacute;a unas hermanas que estaban muy acostumbradas a ir cada tarde a visitarla, y si la met&iacute;an en una residencia tendr&iacute;an que cumplir unos horarios&rdquo;. Y describe &ldquo;mucho conflicto&rdquo; entre los hijos, con diferencias entre quienes se ocupaban m&aacute;s y quienes se ocupaban menos de los cuidados y reproches como &ldquo;te quieres deshacer de la abuela porque te molesta&rdquo;. Sin embargo, la siguiente generaci&oacute;n ten&iacute;a otra visi&oacute;n: &ldquo;Los nietos lo ve&iacute;amos muy claro. Mi abuela era una persona que siempre hab&iacute;a estado rodeada de gente. Sal&iacute;a a pasear, hablaba con las vecinas... Al tener una interna sal&iacute;a a pasear, pero no se estaba relacionando de la misma manera que a&ntilde;os atr&aacute;s&rdquo;. Sandra recuerda esos momentos como una etapa dura: &ldquo;Mi madre sent&iacute;a que estaba abandonando a su madre&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas veces las familias no están preparadas para los cambios de vida que surgen cuando una persona pasa de ser totalmente autónoma a ser dependiente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía González</span>
                                        <span>—</span> trabajadora social
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La familia de Paula (no es su nombre real, pero prefiere no dar el suyo) pas&oacute; por algunas situaciones parecidas. Su madre, de 83 a&ntilde;os, tiene una demencia que tambi&eacute;n ha degenerado progresivamente sus capacidades. &ldquo;Estuvo unos a&ntilde;os muy estable. Ella misma se manejaba: era aut&oacute;noma y se pod&iacute;a mover bien. Pero en los &uacute;ltimos tres o cuatro a&ntilde;os ha dado un baj&oacute;n muy grande&rdquo;, cuenta. Viv&iacute;a con la hermana de Paula, que lleg&oacute; un momento en el que ya no pod&iacute;a hacerse cargo ella sola, as&iacute; que empezaron a turnarse entre los cuatro hijos e hijas para acudir a la casa de su madre a atenderla.
    </p><p class="article-text">
        No era sencillo. &ldquo;Ya hab&iacute;a que hacerle todo: ducharla, vestirla&hellip; Lo &uacute;nico que hac&iacute;a sola era comer&rdquo;, explica desde el pueblo de Albacete en el que vive la familia. &ldquo;A lo mejor quer&iacute;as ducharla y ella no quer&iacute;a que la ducharas&rdquo;, recuerda sobre las dificultades de esos cuidados. Para los hijos tampoco era f&aacute;cil compaginarlos con sus trabajos, y a eso se sumaba que ellos mismos ten&iacute;an sus propios problemas de salud. Emocionalmente, era una situaci&oacute;n dura:<strong> </strong>&ldquo;La est&aacute;s viendo sufrir y lo est&aacute;s sufriendo t&uacute; y d&aacute;ndole vueltas a c&oacute;mo hacerlo&rdquo;. Barajaron opciones como contratar a una cuidadora interna, pero no pod&iacute;an permitirse ese desembolso. Tambi&eacute;n acudieron a los servicios sociales municipales, que le asignaron una auxiliar de ayuda a domicilio que iba a su casa durante una hora al d&iacute;a. &ldquo;No solucionaba nada: lo &uacute;nico a lo que le daba tiempo era a ducharla y poco m&aacute;s&rdquo;, lamenta Paula.
    </p><p class="article-text">
        Acabaron recurriendo a una residencia, aunque ese paso les cost&oacute;: &ldquo;No quieres llevarla, quieres atenderla t&uacute;, pero yo no estaba bien tampoco, tuve que coger una baja. Se complican mucho las cosas&rdquo;. Su caso refleja el sentimiento de culpa que a menudo surge al plantearse estas decisiones: &ldquo;Todos tenemos esa espina de &lsquo;si ellos se han podido ocupar de nosotros, &iquest;por qu&eacute; nosotros no nos podemos ocupar de ellos?&rdquo;, reflexiona. Y cuenta c&oacute;mo en el pueblo es f&aacute;cil o&iacute;r cr&iacute;ticas a quienes deciden llevar a su familiar a una residencia. M&aacute;s all&aacute; del juicio social, cree que en su caso pesaba el que se hac&iacute;an a s&iacute; mismos: &ldquo;Era como abandonarla, como decir &lsquo;yo no quiero ocuparme de ella&rsquo;. Pero no era &lsquo;no quiero&rsquo;, sino &lsquo;no puedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sandra coincide en que existe cierto estigma social contra la decisi&oacute;n de llevar a un familiar a una residencia, especialmente en la generaci&oacute;n de quienes tienen unos 50-60 a&ntilde;os, que son quienes tienen a menudo a sus padres en situaci&oacute;n de dependencia. Apunta que &ldquo;les han inculcado que los hijos se tienen que hacer cargo de los mayores&rdquo;, as&iacute; que &ldquo;tienen muy mal visto llevar a sus padres a una residencia porque es como que los est&aacute;n abandonando&rdquo;. Sin embargo, cree que los m&aacute;s j&oacute;venes, con &ldquo;un estilo de vida totalmente diferente&rdquo;, tienen una visi&oacute;n distinta.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de su abuela, la experiencia en la residencia ha sido positiva. &ldquo;Al principio le cost&oacute;, porque todo cambio conlleva un proceso de adaptaci&oacute;n. Cost&oacute; un poco hacerle entender que esa era ahora su casa&rdquo;, cuenta. Pero a&ntilde;ade que, a medida que se fue aclimatando, &ldquo;la ve&iacute;as m&aacute;s contenta&rdquo;: &ldquo;Le fue superbien estar ah&iacute; porque volv&iacute;a a relacionarse con gente igual que ella y participaba en todas las actividades&rdquo;. Recuerda que ella misma acompa&ntilde;&oacute; a su abuela a una sesi&oacute;n de musicoterapia: &ldquo;Era muy bonito ver d&oacute;nde los colocaban emocionalmente todos los recuerdos que les generaba escuchar m&uacute;sica de su generaci&oacute;n&rdquo;. Tambi&eacute;n les hac&iacute;an juegos, actividades de cocina, fiestas&hellip; &ldquo;Mi abuela volvi&oacute; a ser una ni&ntilde;a, yo la ve&iacute;a muy contenta. Rejuveneci&oacute;, porque estaba muy bien atendida. La trataban como a una reina&rdquo;, valora su nieta. As&iacute; estuvo durante m&aacute;s de tres a&ntilde;os, hasta que falleci&oacute; este enero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era como abandonarla, como decir ‘yo no quiero ocuparme de ella’. Pero no era ‘no quiero’, sino ‘no puedo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                        <span>—</span> hija de una mujer de 83 años con demencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su buena experiencia tambi&eacute;n influy&oacute; que sigui&oacute; muy en contacto con su familia: &ldquo;Al ser tantos hermanos, en eso se repartieron muy bien y cada d&iacute;a mi abuela ten&iacute;a visita, de lunes a domingo&rdquo;. &ldquo;Cuando internas a un familiar en una residencia, no te tienes que olvidar de &eacute;l. Lo suyo es que se siga sintiendo parte de la familia, porque lo es. Que sepa que est&aacute; ah&iacute; pero que su familia est&aacute; con ella&rdquo;, reflexiona Sandra. Recuerda que las propias trabajadoras del centro les dijeron que ese acompa&ntilde;amiento familiar hizo que su abuela mejorase.
    </p><p class="article-text">
        Paula tambi&eacute;n hace una valoraci&oacute;n positiva de la experiencia en la residencia en la que su madre lleva en torno a un a&ntilde;o: &ldquo;Cambi&oacute;, pero cambi&oacute; para bien. Yo ten&iacute;a mucho rechazo, pero al final est&aacute; muy estable, est&aacute; mejor&rdquo;. &ldquo;Tiene todo m&aacute;s organizado, un horario para cada cosa: para levantarla, para acostarla, los d&iacute;as de ducha, la medicaci&oacute;n, las comidas&hellip; No es lo mismo que cuando estaba en casa, que cada uno ten&iacute;amos una disponibilidad diferente&rdquo;, compara.
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora social Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez, que tambi&eacute;n es vicepresidenta del Consejo General del Trabajo Social y coordina en &eacute;l el grupo sobre atenci&oacute;n a la dependencia, explica que &ldquo;tenemos demonizadas las residencias&rdquo;, especialmente desde la pandemia. Y defiende: &ldquo;Habr&aacute; para todos los gustos, pero estoy segura de que hay muchos centros con personas trabajadoras excelentes y formadas que est&aacute;n deseando acometer ese cuidado&rdquo;. Contrasta que, para esas profesionales, los cuidados son &ldquo;su jornada laboral, y no las 24 horas que suponen para un familiar&rdquo;. A&ntilde;ade que<strong> </strong>asumir ese papel desde la familia, algo que en la gran mayor&iacute;a de los casos lo hacen las mujeres, tiene &ldquo;un coste de oportunidad, porque si est&aacute;s cuidando quiz&aacute; no puedes tener otro tipo de trabajo o est&aacute;s teniendo otra serie de p&eacute;rdidas en tu vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez tambi&eacute;n indica que las residencias est&aacute;n cambiando mucho: &ldquo;Antes todo el mundo se ten&iacute;a que levantar a la vez o comer a la vez. A d&iacute;a de hoy eso est&aacute; evolucionando: hay un modelo de atenci&oacute;n centrada en la persona en el que esto cada vez es m&aacute;s flexible, cada vez se centra m&aacute;s en los gustos y preferencias de la persona&rdquo;. En su opini&oacute;n, las residencias deben avanzar en esa l&iacute;nea: &ldquo;Tienen que ir hacia un hogar colectivo, una casa para estas personas, no un centro hospitalizado en el que me tenga que levantar a la hora que me han dicho. &iquest;Por qu&eacute;, si esta es mi casa?&rdquo;. Tambi&eacute;n cree que no deben estar lejos de las ciudades, sino integrados en ellas para que las personas tengan facilidades para salir y relacionarse con su familia, sus amistades y su entorno. Pero lamenta que ese horizonte &ldquo;no siempre est&aacute; en la agenda y en la visi&oacute;n de todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Gonz&aacute;lez defiende la necesidad de mejorar y profesionalizar <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/queda-sea-posible-cuidar-casa-ayuda-domicilio-dependientes-cubre-horas-dia_1_11499412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ayuda a domicilio</a>, que tiene &ldquo;un sistema de gesti&oacute;n precario y unas condiciones laborales precarias&rdquo;. &ldquo;La mayor&iacute;a de las personas quieren envejecer en su casa, en su entorno, con sus objetos, con su historia de vida, con su familia. Por eso es tan importante que haya recursos de proximidad, como ayuda a domicilio y teleasistencia: que se articulen mejores herramientas para mantenerse lo m&aacute;ximo posible con calidad de vida en el propio entorno&rdquo;, plantea. Y pide apostar por &ldquo;la prevenci&oacute;n de la dependencia y la promoci&oacute;n de la autonom&iacute;a personal, un servicio que apenas se ha puesto en marcha&rdquo;. El Gobierno aprob&oacute; en 2024 <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vivir-casa-no-macrorresidencia-gobierno-quiere-dar-vuelta-modelo-cuidados_1_11435991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una estrategia que va en la l&iacute;nea de estas propuestas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sandra est&aacute; de acuerdo con la necesidad de recursos de prevenci&oacute;n. Echa en falta medidas de &ldquo;detecci&oacute;n precoz de enfermedades degenerativas como el Alzheimer&rdquo; y &ldquo;que desde los primeros signos se hagan terapias grupales para que ese deterioro no sea tan fuerte&rdquo;. Tambi&eacute;n cree que &ldquo;falta much&iacute;simo personal en las residencias y centros de d&iacute;a para poder atender a tanta persona mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula coincide en que &ldquo;los servicios sociales se quedan un poco cortos&rdquo;. Cuando asignaron a su madre una hora al d&iacute;a de ayuda a domicilio, la pusieron en lista de espera para ampliar ese tiempo, pero lamenta que &ldquo;no llega nunca&rdquo;. Al decidir finalmente recurrir a una residencia, lo hicieron en una privada a la espera de que le concedieran una plaza p&uacute;blica, algo que un a&ntilde;o despu&eacute;s siguen esperando. &ldquo;Deber&iacute;a haber m&aacute;s ayudas y que se facilite m&aacute;s tenerla en casa&rdquo;, plantea. Y precisa que, si hubiera recursos p&uacute;blicos suficientes para que estuviese bien atendida en su domicilio, no la habr&iacute;an llevado a la residencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/culpa-acecha-planteas-llevar-padres-residencia-sentia-abandonarla_1_13053739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 21:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La culpa que acecha cuando te planteas llevar a tus padres a una residencia: "Sentía que era como abandonarla"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas mayores,Residencias,familias,Cuidados familiares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres maneras de desconectar de las pantallas en familia, según una coach: “Somos un ejemplo para los niños”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tres-maneras-desconectar-pantallas-familia-coach-ejemplo-ninos-xp_1_13051864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1bd2177-f456-4d77-b382-e6849b9ba54d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres maneras de desconectar de las pantallas en familia, según una coach: “Somos un ejemplo para los niños”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Anna Vicen Renner da las claves para establecer un plan de desconexión conjunto: de la importancia de poner límites al uso del móvil a la recuperación de los planes offline
</p><p class="subtitle">Cuatro consejos de una psicóloga para organizar la mesa de trabajo y favorecer la concentración: “No es un almacén”
</p></div><p class="article-text">
        Los m&oacute;viles se han convertido en muchas familias en una suerte de mascota, siempre presente y que nos sigue all&aacute; donde vamos, incluso en los momentos m&aacute;s &iacute;ntimos o familiares. Cuando los m&aacute;s j&oacute;venes de la casa empiezan a usar sus propios dispositivos, la herramienta m&aacute;s potente que tienen los padres para educarlos es el ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os ven a sus padres con los m&oacute;viles todo el rato y se sienten ignorados cuando hacemos m&aacute;s caso a la pantalla que a ellos&rdquo;, afirma la <em>coach</em> <a href="https://annavicenrenner.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Vicen Renner,</a> experta en liderazgo y relaciones. &ldquo;Mis propios hijos me lo dicen&rdquo;, reconoce. De ese modo, Vicen Renner expone que si un ni&ntilde;o vive esta situaci&oacute;n en casa, es muy probable que termine copiando esa conducta de aislamiento. &ldquo;Por eso es tan importante que los adultos miremos a las personas cuando tengamos un m&oacute;vil en la mano, somos un ejemplo para que los ni&ntilde;os sepan c&oacute;mo se usa&rdquo;, defiende.
    </p><h2 class="article-text">Un plan conjunto</h2><p class="article-text">
        Para evitar que la tecnolog&iacute;a erosione el v&iacute;nculo familiar, la experta propone establecer un plan de convivencia digital. No se trata de imponer, sino de acordar reglas que aporten estructura a la vida familiar. &ldquo;Las reglas nos ayudan a que las cosas funcionen y haya organizaci&oacute;n&rdquo;, explica Vicen Renner, que hace un paralelismo con ponerse una ropa concreta para hacer deporte o tener un horario para comer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un paso muy sencillo que algunas familias ya hacen ser&iacute;a establecer que durante las comidas apagamos el m&oacute;vil y ya lo recuperamos despu&eacute;s&rdquo;, propone la experta, que aconseja utilizar esos espacios de atenci&oacute;n para tener conversaciones interesantes y hacernos preguntas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Igual que hoy en d&iacute;a pedimos permiso para fumar, deber&iacute;amos concienciarnos de que hay momentos donde no se puede usar el m&oacute;vil o donde no queremos que haya m&oacute;vil y donde si lo usamos tengamos que de alguna forma pedir permiso&rdquo;, recomienda Vicen Renner para que la pantalla no se imponga por sistema en los momentos de conexi&oacute;n familiar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ponernos l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A menudo nos centramos en limitar las horas de pantalla de los ni&ntilde;os, pero olvidamos nuestra propia dependencia. Seg&uacute;n la experta, el reto est&aacute; en aprender a ponernos l&iacute;mites a nosotros mismos sobre el uso del m&oacute;vil: &ldquo;Esto implica que los ni&ntilde;os se den cuenta de que dejamos el dispositivo a un lado cuando hablamos con alguien y recuperamos el h&aacute;bito de mirarnos a los ojos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Volver a los planes <em>offline</em></h2><p class="article-text">
        La mejor forma de que los ni&ntilde;os desconecten es ofrecerles una alternativa emocionante en el mundo real. Otra de las claves que aporta la experta frente al <em>scroll</em> infinito es recuperar las &ldquo;tareas de toda la vida&rdquo;, como cocinar juntos, jugar a un juego de mesa, hacer las tareas dom&eacute;sticas de forma compartida o hacer una manualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo que es compartir momentos nos ayuda a conectar&rdquo;, valora Vicen Renner, que adem&aacute;s recomienda no vivir esos momentos con la necesidad de &ldquo;compartir hacia afuera, sino compartir con los que estamos&rdquo;, evitando la necesidad publicar cada cosa que hacemos en redes sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tres-maneras-desconectar-pantallas-familia-coach-ejemplo-ninos-xp_1_13051864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 15:26:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres maneras de desconectar de las pantallas en familia, según una coach: “Somos un ejemplo para los niños”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Desconexión,Móviles,Smartphones,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Ni de aquí ni de allí”: la dificultad de las personas adoptadas en el extranjero para construir su identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dificultad-personas-adoptadas-extranjero-construir-identidad_1_13042936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da0b4569-2004-476c-931b-8edf8ec17ed8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138009.jpg" width="1119" height="629" alt="“Ni de aquí ni de allí”: la dificultad de las personas adoptadas en el extranjero para construir su identidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá del relato feliz de la integración familiar, las personas adoptadas en otro país se enfrentan al 'bullying' racista, conflictos de identidad y a la necesidad de comprender una historia fragmentada por la pérdida</p><p class="subtitle">La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: “Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho”</p></div><p class="article-text">
        Una tarde cualquiera, en mitad de una conversaci&oacute;n trivial, alguien nos pregunta: &iquest;de d&oacute;nde eres? Para la mayor&iacute;a de nosotros no es una pregunta complicada de responder, pero para aquellas personas que nacieron en un pa&iacute;s extranjero y que posteriormente fueron adoptadas y criadas por familias espa&ntilde;olas, la respuesta puede tornarse muy complicada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, el conflicto puede llegar en forma de un intento de cumplido, que quiz&aacute; nace con buena intenci&oacute;n, pero que resulta demoledor: &ldquo;Hablas muy bien espa&ntilde;ol. No tienes nada de acento&rdquo;. Para aquellos y aquellas que pasaron por un proceso de adopci&oacute;n internacional, la identidad, la raza o la pertenencia, no suelen ser temas sencillos, sino un aut&eacute;ntico campo minado que tienen que atravesar antes o despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno de la adopci&oacute;n internacional vivi&oacute; su &eacute;poca dorada en nuestro pa&iacute;s a principios de siglo. En torno al 2000 se produc&iacute;an unas 3000 adopciones al a&ntilde;o, particularmente procedentes de pa&iacute;ses como China, Ruman&iacute;a o Colombia. Poco a poco las cifras se han ido reduciendo por cambios en las pol&iacute;ticas de estos pa&iacute;ses y, <a href="https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/infancia/adopcion_internacional/20260115%20Estad%C3%ADsticas%20Datos%202020%20-%202024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n datos del Ministerio de Juventud e Infancia</a>, en 2024 solo llegaron a nuestro pa&iacute;s 188 ni&ntilde;os. Muchos de aquellos ni&ntilde;os son ya adultos y se hacen muchas preguntas. &iquest;C&oacute;mo se sienten?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde fuera, muchos ven el tema de adopciones internacionales como una historia de &eacute;xito: el encuentro con una nueva familia, la llegada a una nueva casa, a un nuevo colegio, a una nueva vida. En definitiva, el relato feliz de la integraci&oacute;n. Pero rara vez se piensa en lo que puede llegar despu&eacute;s: las preguntas que aparecen en la adolescencia o incluso antes, la incomodidad de sentirse diferente incluso en la propia casa, la presi&oacute;n terrible del racismo en nuestra sociedad, o la necesidad (o no) de buscar el origen y nombrar la p&eacute;rdida de los or&iacute;genes sin que eso se interprete como ingratitud a la nueva familia.
    </p><h2 class="article-text">Piezas que no siempre encajan</h2><p class="article-text">
        En su casa, la historia estuvo clara desde el principio. Leyao Rovira, estudiante y activista antirracista, conocida en redes como<a href="https://www.instagram.com/nomellameschinita/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> @nomellameschinita</a>, recuerda que supo que era adoptada antes incluso de comprender el alcance de la palabra: &ldquo;Fui consciente antes de tener uso de raz&oacute;n&rdquo;, comenta, &ldquo;porque al final son cosas que se pueden percibir f&aacute;cilmente por las miradas de la gente, por las dudas o por los silencios&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La manera en la que se cuenta la historia de una adopción influye mucho en cómo se integran esos orígenes en la vida de la persona adoptada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Gispert</span>
                                        <span>—</span> psicoterapeuta especializada en adopciones
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su madre le explic&oacute; su historia con sencillez y cari&ntilde;o, tanto a ella, como a su hermana, tambi&eacute;n adoptada en China: &ldquo;Me dijo que la mujer que me tuvo en la barriga no pod&iacute;a tenerme y me dej&oacute; en buenas manos, en un sitio donde los beb&eacute;s que no tienen familia, que no pueden ser atendidos ni cuidados, pod&iacute;an ser recogidos y as&iacute; formar parte de otras familias&rdquo;. Lo asumi&oacute; enseguida y sin dramatismos: &ldquo;Ah, vale&rdquo;, dijo, y sigui&oacute; jugando. En su casa no hubo secretos ni revelaciones traum&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Jenifer de la Rosa, cineasta, autora del documental sobre su propia adopci&oacute;n<a href="https://hijadelvolcan.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://hijadelvolcan.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija del volc&aacute;n</em></a><em>,</em> vivi&oacute; algo parecido: &ldquo;A m&iacute; me contaron desde que tengo uso de raz&oacute;n que hab&iacute;a nacido en Colombia, y directamente me ense&ntilde;aron el &aacute;lbum de fotos que hab&iacute;an hecho cuando estuvieron en Manizales, que era la ciudad donde estaba el orfanato&rdquo;. La adopci&oacute;n se incorpor&oacute; as&iacute; de forma directa a la historia familiar, aunque el entorno no siempre acompa&ntilde;aba. &ldquo;En el colegio, cuando lo contaba, no era algo normalizado. Y por eso empec&eacute; a sufrir <em>bullying</em>&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La forma en la que Leyao y Jenifer conocieron la historia de sus adopciones respectivas es la ideal, seg&uacute;n la psicoterapeuta <a href="https://evagispert.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Gispert</a>, especializada en adopciones y tambi&eacute;n adoptada. En su opini&oacute;n,<strong> </strong>&ldquo;la manera en la que se cuenta la historia de una adopci&oacute;n influye mucho en c&oacute;mo se integran esos or&iacute;genes en la vida de la persona adoptada. No es que evite que puedan surgir problemas pero s&iacute; permite que se sientan m&aacute;s acompa&ntilde;ados en las emociones que pueden ir apareciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los conflictos m&aacute;s habituales, la psicoterapeuta cita los siguientes: &ldquo;En consulta veo muchos casos de chicos y chicas adoptados que lidian con la ansiedad, una baja autoestima e incluso la depresi&oacute;n&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hay tambi&eacute;n muchos episodios de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoexigencia excesiva</a>, de relaciones conflictivas con sus v&iacute;nculos m&aacute;s cercanos, de desorganizaci&oacute;n interna, poca tolerancia a la frustraci&oacute;n y miedo al fracaso, entre otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda una serie de problemas que se agravan debido al racismo. &ldquo;Vivimos en una sociedad racista&rdquo;, afirma Gispert sin dudar, &ldquo;y eso impacta en el desamparo y el miedo a la separaci&oacute;n que sufren algunas personas adoptadas. Aunque depende mucho de cada individuo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El cuerpo como frontera</h2><p class="article-text">
        Rovira explica c&oacute;mo vivi&oacute; el racismo desde peque&ntilde;a. &ldquo;Empec&eacute; a notar esta diferencia de manera directa y expl&iacute;cita en primaria&rdquo;, recuerda. &ldquo;Es complicado entrar en un sitio en el que nadie se parece a ti. En mi caso, enseguida aparecieron los microrracismos. Siempre que alguien me dec&iacute;a algo, aparec&iacute;a, aunque fuera de manera sutil, la connotaci&oacute;n racial&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es complicado entrar en un sitio en el que nadie se parece a ti. En mi caso, enseguida aparecieron los microrracismos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leyao Rovira (@nomellameschinita)</span>
                                        <span>—</span> activista antirracista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Incluso si la insultaban. &ldquo;Si me llamaban fea o in&uacute;til, le pon&iacute;an el &lsquo;chinita&rsquo; delante&rdquo;, explica. &ldquo;Y no se correg&iacute;a en clase, adem&aacute;s. Hoy en d&iacute;a creo que se sigue hablando de <em>bullying</em> a secas cuando se deber&iacute;a hablar de <em>bullying racista</em>. Creo que ser&iacute;a necesario dejarlo claro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de De la Rosa, la racializaci&oacute;n tambi&eacute;n fue autom&aacute;tica: &ldquo;Mi aspecto f&iacute;sico siempre me ha extranjerizado, hasta el d&iacute;a de hoy&rdquo;, asegura. &ldquo;En el colegio la forma de insultarme en el patio era llamarme &lsquo;china de mierda&rsquo;, porque siempre he tenido los ojos rasgados. O sea, ni siquiera me situaban como latina. Y<strong> </strong>ya de adolescente, empezaron a sexualizarme y exotizarme y eso dura hasta el d&iacute;a de hoy. A la gente no le basta que les diga &lsquo;soy de Valladolid&rsquo;, necesitan ubicarme. Y no pueden entender que en algunos momentos no tienes ganas de explicar m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rovira indica que adem&aacute;s tard&oacute; en identificar lo que estaba viviendo. Por eso no lo contaba en casa: &ldquo;Relacionaba el racismo con la migraci&oacute;n y la negritud&rdquo;, confiesa. No se reconoc&iacute;a en esa definici&oacute;n. &ldquo;Es decir, dentro de esa ecuaci&oacute;n ni la adopci&oacute;n ni el ser una persona asi&aacute;tica entraba. Entonces yo pensaba que lo m&iacute;o no era racismo, eran como bromas hechas desde el cari&ntilde;o y que no ten&iacute;a motivo para quejarme, que estaba siendo exagerada o demasiado sensible&rdquo;. El punto de inflexi&oacute;n lleg&oacute; al escuchar en Internet a otras personas racializadas hablar de estas situaciones: &ldquo;Dije: vale, yo tambi&eacute;n quiero empezar a hablar&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DOIs9OUDAbw/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Ni de aqu&iacute; ni de all&iacute;</h2><p class="article-text">
        Estos sentimientos pueden desembocar en un conflicto irresoluble en el que las personas adoptadas se quedan como flotando entre dos mundos: ni se sienten totalmente espa&ntilde;olas, ni tampoco de su pa&iacute;s de origen. Para Chandra Kala Clemente, doctora en Antropolog&iacute;a Social por la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona y autora de <a href="https://www.bellaterra.coop/es/libros/volver-a-los-origenes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Volver a los or&iacute;genes. Una etnograf&iacute;a de la adopci&oacute;n transaccional</em></a><em> </em>(Bellaterra, 2022), la identidad para una persona que ha pasado por una adopci&oacute;n transracial (ella misma naci&oacute; en Nepal y fue adoptada en Espa&ntilde;a), no se construye en un &uacute;nico plano: &ldquo;Nuestra identidad se conforma por diferentes capas y diferentes niveles que hacen que seamos un yo&rdquo;, afirma. &ldquo;En el caso de las personas adoptadas, por mucho que la familia se esfuerce y obtenga herramientas para poder acompa&ntilde;arte, hay cosas que no van a poder sustituir nunca, por ejemplo la historia de origen. Hay una parte de nosotros que viene de antes y eso tambi&eacute;n es parte de nuestra identidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese conflicto aparece pronto fuera del hogar. &ldquo;La escuela y los amigos son un punto en el cual se construye y se percibe la propia diferencia y c&oacute;mo se negocia la identidad en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;T&uacute; te concibes de una forma, pero la gente te est&aacute; leyendo de otra, y esa racializaci&oacute;n forma parte de la identidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rovira lo describe como una tensi&oacute;n constante: &ldquo;No sentirse ni de aqu&iacute; ni de all&iacute;. Sent&iacute;a que ten&iacute;a que escoger entre una cultura y otra&rdquo;. Incluso dentro de la familia: &ldquo;Mi madre me dec&iacute;a que yo era m&aacute;s espa&ntilde;ola que asi&aacute;tica, porque de asi&aacute;tica solo tengo el f&iacute;sico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto provoc&oacute; que durante a&ntilde;os Leyao rechazara todo lo que ten&iacute;a que ver con China: &ldquo;Mi madre nos pregunt&oacute; a mi hermana y a m&iacute; si quer&iacute;amos aprender el idioma, yo dije que no. De hecho, no quer&iacute;a ni estar cerca de algunas amistades que ten&iacute;a de rasgos asi&aacute;ticos. Relacionaba China con el motivo de discriminaci&oacute;n&rdquo;. Hoy la mirada es distinta: &ldquo;Gracias al activismo, he sanado el racismo que he vivido y hoy en d&iacute;a guardo un cari&ntilde;o especial a China. No reniego de mis or&iacute;genes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, De la Rosa se siente atravesada por esa dualidad: &ldquo;Me siento una persona migrante y extranjera. Para muchas personas, la integraci&oacute;n perfecta exigir&iacute;a olvidar; decir que eres espa&ntilde;ola y aqu&iacute; se acaba el tema. Pero eso no es as&iacute;, nos acompa&ntilde;a una relaci&oacute;n con nuestro pa&iacute;s de origen que tiene que ser sana y<strong> </strong>no podemos olvidar que las adopciones internacionales provienen en muchos casos de situaciones de conflicto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, De la Rosa mantiene un v&iacute;nculo activo con su pa&iacute;s de origen: &ldquo;Colombia es para m&iacute; el pa&iacute;s del que orgullosamente procedo y forma parte de mi identidad. Nac&iacute; all&iacute; y mis or&iacute;genes est&aacute;n all&iacute;. He crecido y vivo en Espa&ntilde;a. Pero me encanta regresar a Colombia, ya he ido cinco veces, y me gusta saber moverme, conocer las ciudades, entender las palabras (porque all&iacute; se habla colombiano, no espa&ntilde;ol). Poder orientarme y sentir que tambi&eacute;n soy de all&iacute; es bell&iacute;simo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestra identidad se conforma por diferentes capas y diferentes niveles  (...) por mucho que la familia se esfuerce y obtenga herramientas para poder acompañarte, hay cosas que no van a poder sustituir nunca, por ejemplo la historia de origen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Chandra Kala Clemente</span>
                                        <span>—</span> doctora en Antropología Social
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Buscar (o no) a la familia biol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Otro de los temas recurrentes cuando se habla de adopciones, sobre todo en las internacionales, es la necesidad que surge, especialmente cuando llega la edad adulta, de buscar a la familia biol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No responde a una falta de amor hacia la familia adoptiva, sino a algo m&aacute;s profundo: el deseo de comprender la propia historia con todas sus piezas, incluso aquellas que duelen o que quiz&aacute; nunca lleguen a encajar del todo.
    </p><p class="article-text">
        Eva Gispert se&ntilde;ala que durante la infancia predomina la adaptaci&oacute;n: &ldquo;Lo primero que quieres es ser de esa familia que te ha tocado, sobrevivir y adaptarte&rdquo;, la pregunta por el origen queda en segundo plano durante esos primeros a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de identidad aparece sobre todo en la adolescencia o, m&aacute;s tarde, en la edad adulta, cuando algunas personas inician procesos terap&eacute;uticos y empiezan a entender &ldquo;de d&oacute;nde les viene toda la ansiedad, los miedos y las dificultades. Tambi&eacute;n puede activarse ante momentos vitales importantes como la muerte de los padres adoptivos. En las adopciones racializadas&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;la diferencia visible suele acelerar estas preguntas, aunque la inquietud suele existir desde antes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las entrevistadas, el caso m&aacute;s evidente de esto es Jenifer, cuyo proceso de b&uacute;squeda se convirti&oacute; en documental. Su historia tiene un punto de partida tan brutal como concreto: la erupci&oacute;n del volc&aacute;n Nevado del Ruiz el 13 de noviembre de 1985, una de las mayores tragedias de la historia de Colombia, que caus&oacute; la muerte de m&aacute;s de 23.000 personas y borr&oacute; del mapa el pueblo de Armero. Jenifer fue uno de los ni&ntilde;os que sobrevivieron y acabaron siendo dados en adopci&oacute;n fuera del pa&iacute;s. Lleg&oacute; a Valladolid con un a&ntilde;o y medio.
    </p><p class="article-text">
        A los treinta, motivada por la posibilidad de que su madre biol&oacute;gica siga viva, decidi&oacute; volver. <em>Hija del volc&aacute;n</em> recoge ese viaje, &ldquo;la b&uacute;squeda de mis or&iacute;genes, la experiencia que me ha hecho madurar y comprender qu&eacute; significa la adopci&oacute;n y esa necesidad de buscar, de encontrar&rdquo;, explica. En la pel&iacute;cula quiso dejar claro lo que a menudo se omite en los relatos sobre adopci&oacute;n internacional: &ldquo;Necesitaba narrar de una forma muy cercana cu&aacute;l era mi situaci&oacute;n y lo frustrante que es buscar, llamar a una puerta y a otra y que te den largas&rdquo;. El propio proceso de contarla tambi&eacute;n la transform&oacute;: &ldquo;Me ha ense&ntilde;ado mucho, me ha hecho madurar. Ha sido una experiencia irrepetible y muy necesaria para m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Leyao todav&iacute;a lo vive como una posibilidad abierta: &ldquo;Recientemente, me he planteado investigar sobre mi familia biol&oacute;gica&rdquo;, reconoce. &ldquo;No es una necesidad como tal, pero s&iacute; un deseo genuino. Tengo miedo, nervios&hellip; Pero sobre todo tengo ganas, muchas ganas&rdquo;. No obstante, tambi&eacute;n teme la reacci&oacute;n que podr&iacute;a llegar a tener su familia biol&oacute;gica o &ldquo;encontrarme algo que me sorprenda o que yo preferir&iacute;a no haber sabido&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos olvidar que las adopciones internacionales provienen en muchos casos de situaciones de conflicto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenifer de la Rosa</span>
                                        <span>—</span> directora de &#039;Hija del volcán&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">M&aacute;s que una historia familiar</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del Ministerio, desde 1997, han llegado a Espa&ntilde;a m&aacute;s de 56.000 personas adoptadas en el extranjero. Un colectivo numeroso y heterog&eacute;neo pero que, como hemos visto, comparte una serie de preocupaciones comunes. Y est&aacute; claro que estas no pueden reducirse simplemente a lo &iacute;ntimo o a lo dom&eacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Chandra, la antrop&oacute;loga, insiste en que, como sociedad, todav&iacute;a estamos lejos de encajar y entender esta situaci&oacute;n. &ldquo;La adopci&oacute;n internacional no es solo una forma de crear familias&rdquo;, explica, &ldquo;es una pr&aacute;ctica social que involucra pol&iacute;ticas internacionales, sistemas legales diferentes, desigualdades econ&oacute;micas y culturales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese entramado, se&ntilde;ala, tambi&eacute;n se decide qui&eacute;n queda fuera del relato: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n tiene acceso a la familia? &iquest;Qui&eacute;n queda invisibilizado? &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos o&iacute;do hablar de las madres o de las familias de origen? Todo el mundo sabe que hay una familia antes, pero pocas veces se habla de eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, incluso las palabras condicionan lo que el grueso de la poblaci&oacute;n piensa sobre la adopci&oacute;n. &ldquo;Expresiones como rescatar o dar en adopci&oacute;n a alguien a una nueva familia simplifican mucho la experiencia&rdquo;. Frente a ellas propone otras que deber&iacute;amos implantar como sociedad: &ldquo;Hablar m&aacute;s de separaciones, de p&eacute;rdidas, de desvinculaciones&rdquo; y reconocer &ldquo;la agencia de las personas adoptadas, que en su momento no decidimos ser adoptadas, pero ahora utilizamos esa agencia para hablar desde nuestra perspectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Revisar nuestra actitud hacia la adopci&oacute;n internacional obliga tambi&eacute;n a revisar el contexto hist&oacute;rico que la ha hecho posible. &ldquo;Hace falta una reflexi&oacute;n social colectiva sobre la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de la adopci&oacute;n internacional, de d&oacute;nde venimos&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, parece necesario reevaluar c&oacute;mo se ha tratado hasta ahora la adopci&oacute;n internacional, una realidad compleja atravesada por el afecto, la p&eacute;rdida, la adaptaci&oacute;n, el racismo, la pertenencia y los silencios. No todas las experiencias son traum&aacute;ticas, pero tampoco todas son buc&oacute;licas. Las vidas de las personas adoptadas internacionalmente no caben en un relato &uacute;nico, son complejas y as&iacute; debemos reconocerlas, tratarlas y, sobre todo, escucharlas. &ldquo;Me gustar&iacute;a que cuando se hable de adopciones internacionales se ponga el foco en las personas adoptadas y en nuestras voces&rdquo;, explica Leyao. &ldquo;Y que no haya una romantizaci&oacute;n de la adopci&oacute;n ni en lo positivo ni en lo negativo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dificultad-personas-adoptadas-extranjero-construir-identidad_1_13042936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 21:08:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Ni de aquí ni de allí”: la dificultad de las personas adoptadas en el extranjero para construir su identidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adopción,Identidades,Psicología,familias,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: "Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dificultades-plantearte-padre-si-gay-aparcado-siento-imposibilidad-grande_1_13036556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/395e41b2-ff77-4e31-b138-cc825d75788a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: &quot;Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los hombres gays, decidir ser padres implica dificultades como los requisitos de un proceso de adopción, enfrentar los roles de género o el miedo a que la ola reaccionaria recorte derechos
</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Hern&aacute;n, V&iacute;ctor, Mikel y Albert tienen entre 28 y 39 a&ntilde;os. Esa franja de edad en la que en tu entorno van naciendo cada vez m&aacute;s beb&eacute;s y suele surgir la pregunta: y t&uacute;, &iquest;quieres tener hijos? A las mujeres, las expectativas de una sociedad patriarcal les generan presi&oacute;n por decidir ser madres cuanto antes. Para los hombres gays, como estos cuatro, plantearse ser padres implica otros muchos obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un tema que tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande&rdquo;, expresa Hern&aacute;n. Desde que era peque&ntilde;o, ve&iacute;a la paternidad como algo posible y que le gustar&iacute;a experimentar, pero a medida que se ha acercado a la edad para hacerla real, ha ido siendo m&aacute;s consciente de su dificultad: &ldquo;No tenemos un &uacute;tero en el brazo donde podamos gestar. Tenemos una limitaci&oacute;n biol&oacute;gica y necesitamos acudir a otros procedimientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro hombres gays que participan en este reportaje descartan la gestaci&oacute;n subrogada por motivos &eacute;ticos. Para Hern&aacute;n, la alternativa que queda es la adopci&oacute;n, pero tambi&eacute;n la ve dif&iacute;cil: &ldquo;Es un proceso en el que te fiscalizan, pasa mucho tiempo y necesitas una serie de requisitos que actualmente yo no tengo. As&iacute; que me encuentro con que voy a cumplir ya 34 a&ntilde;os y ni siquiera lo he iniciado&rdquo;. La precariedad econ&oacute;mica, tan habitual en su generaci&oacute;n, le impide ver un horizonte en el que s&iacute; pueda cumplir las condiciones que se exigen en una adopci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Con qu&eacute; edad voy a poder iniciar este proceso de una forma que sea real y pueda valorarse y llegar a buen puerto? No lo s&eacute;. Entonces mis expectativas van bajando&rdquo;. &ldquo;Con un poco de amargura, lo vas aceptando. O no lo aceptas y lo aparcas&rdquo;, se resigna.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad en la treintena no es exclusiva de los hombres gays. La diferencia est&aacute; en que las personas heteros pueden tener beb&eacute;s de una manera m&aacute;s improvisada y la administraci&oacute;n no examina su capacidad econ&oacute;mica. El psic&oacute;logo Pablo Mola, investigador en la Universidad Rey Juan Carlos que <a href="https://familiasgaybisex.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudia las familias LGTBIQ+</a>, explica que, a menudo, en la poblaci&oacute;n homosexual masculina &ldquo;el deseo de ser padre est&aacute;, pero tiene mucha reflexi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Lo que dicen muchos de los que entrevisto es que ellos no tienen una relaci&oacute;n sexual y se quedan embarazados, sino que a la hora de acceder a la paternidad se plantean muchas cosas: yo quiero ser padre, pero &iquest;c&oacute;mo puedo ser padre?&rdquo;, apunta. Precisa que en eso tambi&eacute;n se diferencian de las mujeres lesbianas: &ldquo;Ellas pueden gestar, as&iacute; que pueden ir a cl&iacute;nicas reproductivas y el proceso no es tan largo&rdquo;, frente a la limitaci&oacute;n a unos procedimientos de adopci&oacute;n que pueden durar muchos a&ntilde;os y son arduos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La adopción es un proceso en el que te fiscalizan, pasa mucho tiempo y necesitas una serie de requisitos que actualmente yo no tengo. Así que me encuentro con que voy a cumplir ya 34 años y ni siquiera lo he iniciado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hernán</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando te quedas embarazada, nadie te pide requisitos, ni que tengas un dinero ni un trabajo. Nadie va a tu casa a ver c&oacute;mo es&rdquo;, reflexiona este investigador, que tambi&eacute;n aclara el sentido de esas comprobaciones que s&iacute; se hacen en un proceso adoptivo: &ldquo;La adopci&oacute;n es una forma de proteger a una infancia que ha sido abandonada, entonces el Estado tiene que garantizar que esa infancia va a estar segura&rdquo;. Esto dificulta la paternidad para muchos hombres gays.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de V&iacute;ctor, ve tan complicado el acceso a una adopci&oacute;n que directamente no se plantea la paternidad como un escenario realista. Esa perspectiva cambi&oacute; precisamente al tomar conciencia de su orientaci&oacute;n sexual: &ldquo;Antes de reconocerme como hombre homosexual, s&iacute; ten&iacute;a la idea de tener hijos, por lo que se espera de ti en la sociedad y lo que esperan tus padres. Es algo que crees que va a llegar con el tiempo y ya est&aacute;. Luego esa visi&oacute;n cambi&oacute; porque al ser gay es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;. Sostiene que esa renuncia tambi&eacute;n implica una gesti&oacute;n emocional: &ldquo;Hay que hacer una especie de duelo, porque hay que romper las expectativas que tienen tus padres sobre ti, que a veces no las comunican pero est&aacute;n ah&iacute;&rdquo;. Pero defiende la importancia de asumir esa ruptura y decir: &ldquo;Esto no es lo que quiero, o si no lo tengo no pasa nada, y mi vida est&aacute; genial tambi&eacute;n, aunque no sea padre y no cumpla con los c&aacute;nones de la heteronormatividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mola explica que, tradicionalmente, &ldquo;las etiquetas &lsquo;gay&rsquo; y &lsquo;padre&rsquo; se entend&iacute;an como algo excluyente&rdquo;. &ldquo;Ten&iacute;as que elegir si prefer&iacute;as ser padre o ser gay. Muchos prefirieron tener un matrimonio y ser padres a salir del armario&rdquo;, se&ntilde;ala este investigador. A&ntilde;ade que &ldquo;esto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha cambiado y la paternidad gay est&aacute; empezando a ser pensable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las etiquetas ‘gay’ y ‘padre’ se entendían como algo excluyente. Tenías que elegir si preferías ser padre o ser gay. Muchos prefirieron tener un matrimonio y ser padres a salir del armario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Mola</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre familias LGTBIQ+ en la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El cuestionamiento de la capacidad de los hombres para criar</h2><p class="article-text">
        Aunque sea posible, esa paternidad se enfrenta a obst&aacute;culos como los roles de g&eacute;nero, lo que la sociedad atribuye a los hombres y a las mujeres. Mola expone que &ldquo;no se espera que un hombre sea capaz de la crianza&rdquo; sin una mujer y que los padres gays a menudo &ldquo;se enfrentan a preguntas por la calle como: &iquest;y qui&eacute;n le va a criar?, &iquest;y qui&eacute;n le peina?, &iquest;y qui&eacute;n le elige la ropa?&rdquo;. &ldquo;Se da por hecho que una mujer tiene la capacidad de ejercer la crianza, pero con los hombres se duda&rdquo;, apunta. Por dificultades como estas, el deseo de ser padres &ldquo;suele ser mucho menos realista que en mujeres lesbianas o en parejas heterosexuales&rdquo;, compara el investigador, que agrega que &ldquo;ese pensamiento, antes de que sea real, muchas veces puede llegar a abandonarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mikel siempre ha tenido cierto deseo de tener hijos o hijas, pero constata que &ldquo;hay algunas cosas que te echan para atr&aacute;s&rdquo;. Por un lado, la falta del tiempo y la estabilidad que se necesitan para asumir una crianza. Por otro, no tener una pareja estable con la que compartir un proyecto de vida. En un momento dado, lleg&oacute; a barajar tener un beb&eacute; junto a una amiga: &ldquo;Con una colega bollera, nos planteamos qu&eacute; ser&iacute;a necesario y nos pusimos a pensarlo m&aacute;s en serio. Luego, la vida a cada uno nos ha llevado por unos derroteros, ella se quiso enfrentar a ese proyecto de maternidad sola y yo encantado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha planteado intentarlo sin nadie m&aacute;s, pero teme verse &ldquo;en una situaci&oacute;n de soledad&rdquo;: &ldquo;Quiz&aacute; ligado a formar parte de una identidad marica, veo m&aacute;s necesario tener un soporte de apoyo afectivo cercano&rdquo;. Adem&aacute;s, le preocupa c&oacute;mo ser padre soltero le influir&iacute;a &ldquo;cuando quiera volver a tener una relaci&oacute;n con alguien&rdquo;. &ldquo;Si en general a los hombres nos cuesta a veces aquello que leemos como compromiso, comprometerte con una persona que tiene una crianza a su cargo puede resultar menos atractivo&rdquo;, reflexiona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si ya he tenido que enfrentarme a situaciones de violencia a lo largo de mi vida por ser marica, ser padre de un peque, sea o no marica, no va a cambiar que tenga un padre marica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro temor que le surge a Mikel al plantearse la paternidad es la LGTBIfobia que podr&iacute;a sufrir su hijo o su hija. &ldquo;Si ya he tenido que enfrentarme a situaciones de violencia a lo largo de mi vida por ser marica, ser padre de un peque, sea o no marica, no va a cambiar que tenga un padre marica&rdquo;, valora, as&iacute; que se pregunta &ldquo;qu&eacute; le ocurrir&iacute;a a ese peque en su vida cotidiana, en la escuela, con sus grupos de amigos&hellip;&rdquo;. Todas estas dificultades le llevan a &ldquo;desistir un poco del deseo de ser pap&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n comparte la preocupaci&oacute;n por la violencia:<strong> </strong>&ldquo;He pensado muchas veces en qu&eacute; tipo de comentarios recibir&iacute;a ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. &iquest;El <em>bullying</em> que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese ni&ntilde;o o a esa ni&ntilde;a?&rdquo;. Agrega que eso &ldquo;no es responsabilidad nuestra, sino de los energ&uacute;menos sociales que hay por ah&iacute; sueltos, pero a nadie le gusta vivir violencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“He pensado muchas veces en qué tipo de comentarios recibiría ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. ¿El &#039;bullying&#039; que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese niño o a esa niña?”."
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                “He pensado muchas veces en qué tipo de comentarios recibiría ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. ¿El &#039;bullying&#039; que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese niño o a esa niña?”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Miedo a perder derechos</h2><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con esa LGTBIfobia, el investigador Pablo Mola pone sobre la mesa otro problema: el poder que la extrema derecha est&aacute; alcanzando en tantos pa&iacute;ses. &ldquo;Muchas familias comentan que est&aacute;n bien, que son aceptadas y no hay discriminaci&oacute;n, pero que la ola reaccionaria les produce mucho miedo porque est&aacute; planteando retirar esos derechos&rdquo;, alerta. Cree que ese temor puede estar afectando tambi&eacute;n a quienes est&aacute;n a&uacute;n barajando ser padres: &ldquo;Yo a lo mejor quiero acceder ahora a un proceso de adopci&oacute;n, pero es un proceso largo y no s&eacute; si dentro de tres a&ntilde;os va a estar gobernando la ultraderecha y me va a quitar el derecho a ser padre o de repente en las listas de adopci&oacute;n me van a mandar m&aacute;s abajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n confirma que esta preocupaci&oacute;n le influye. &ldquo;Al ver lo que est&aacute; pasando, tengo el cerebelo ah&iacute; atr&aacute;s pensando: &lsquo;Cuidado, &iquest;qu&eacute; va a ser de nosotros?&rsquo;. Si el mundo va as&iacute;, despu&eacute;s de los inmigrantes o al mismo tiempo que ellos vamos los LGTBI&rdquo;, teme. A&ntilde;ade que hasta hace unos a&ntilde;os &ldquo;parec&iacute;a que todo iba a ir bien&rdquo; y pensaba: &ldquo;Es un buen momento para ser padre, no creo que tenga tantos problemas como yo tuve en el colegio&rdquo;. Sin embargo, ahora se pregunta &ldquo;qu&eacute; le van a decir a ese ni&ntilde;o y c&oacute;mo lo van a tratar&rdquo;. Esto le lleva a lamentar que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica provoque &ldquo;poner un freno a tu desarrollo como persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Albert coincide en que &ldquo;cuesta un poco ser optimista con el mundo que tenemos en este momento&rdquo;. Defiende que &ldquo;no hay que dar por garantizados los derechos ni las libertades&rdquo;, y echa la vista a Italia, donde el Gobierno ultra de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/meloni-intensifica-ofensiva-hijos-parejas-homosexuales_1_10320259.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Giorgia Meloni prohibi&oacute; en 2023 que las parejas de mujeres lesbianas registraran a sus hijos</a>: &ldquo;Es un claro ejemplo de que se puede retroceder y est&aacute; aqu&iacute; al lado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas familias comentan que están bien, que son aceptadas y no hay discriminación, pero que la ola reaccionaria les produce mucho miedo porque está planteando retirar esos derechos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Mola</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre familias LGTBIQ+ en la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para &eacute;l, la paternidad es un escenario que no ve cercano pero tampoco descarta: &ldquo;Es una cosa en la que he pensado muchas veces. Tengo claro que en este momento de mi vida no me toca, pero no lo descartar&iacute;a en el futuro. No es una aspiraci&oacute;n vital, podr&iacute;a pasar sin hacerlo, pero s&iacute; creo que me gustar&iacute;a en alg&uacute;n momento&rdquo;. En su opini&oacute;n, para los hombres gays es m&aacute;s dif&iacute;cil ser padres por la complejidad de los tr&aacute;mites de adopci&oacute;n, pero a&ntilde;ade otro factor: &ldquo;El entorno en el que nos movemos es una realidad un poco distinta a la que viven las parejas heterosexuales, que siempre han tenido m&aacute;s clara la evoluci&oacute;n que iba a tener su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Albert considera que encontrar una pareja que &ldquo;est&eacute; en tu mismo punto, comparta ese deseo y est&eacute; dispuesto es m&aacute;s complicado en el mundo gay&rdquo;. &ldquo;Creo que empezamos nuestra vida afectivo-sexual m&aacute;s tarde, entonces entre los veinte y los treinta y muchos estamos viviendo cosas que no nos permiten plantearnos tener hijos&rdquo;, reflexiona. Todas estas dificultades le generan ciertas preguntas: &ldquo;Me hacen replantearme las expectativas de futuro y si tenemos o no las mismas oportunidades de desarrollarnos en la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para V&iacute;ctor, la situaci&oacute;n en el mundo tambi&eacute;n genera temores: &ldquo;Si la derecha toma el poder, podemos perder derechos y facilidades para adoptar y vernos obligados a irnos a otro pa&iacute;s para seguir con nuestra familia&rdquo;. Pero al mismo tiempo, encuentra motivos para la esperanza: &ldquo;Hace poco una amiga me hablaba de un colegio superinclusivo en el que hay un mont&oacute;n de familias no normativas que hab&iacute;an creado pi&ntilde;a y con las que estaba super a gusto. Pueden surgir esos espacios seguros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mikel coincide en la preocupaci&oacute;n por c&oacute;mo un gobierno reaccionario podr&iacute;a cuestionar su posible paternidad, pero a la vez es algo que le estimula: &ldquo;Me da un poco de miedo, pero hay otra parte en la que me dan m&aacute;s ganas, porque es como &lsquo;que les jodan&rsquo;. Me sale un poco la rabia y me da m&aacute;s impulso&rdquo;. Por eso admira a las personas LGTBI que s&iacute; est&aacute;n teniendo hijos e hijas: &ldquo;Qu&eacute; guay que haya familias disidentes construyendo una crianza desde otros lugares que no sean los que nos han ense&ntilde;ado siempre y que eso sea posible. Me parece superpotente y me da mucho orgullo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dificultades-plantearte-padre-si-gay-aparcado-siento-imposibilidad-grande_1_13036556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: "Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Padres,familias,LGTBI]]></media:keywords>
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