<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nidos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/microsite/515843/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Armando Bastida, experto en crianza: “Hace falta hablar de paternidad en serio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/armando-bastida-experto-crianza-falta-hablar-paternidad-serio_1_13624327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60af922e-52fd-4316-9a43-d6a4bbc12951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x360y223.jpg" width="1200" height="675" alt="Armando Bastida, experto en crianza: “Hace falta hablar de paternidad en serio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Criar juntos de verdad' pide a los padres que dejen de “colaborar” y asuman la crianza como propia, sin esperar a que nadie les diga qué hacer, y que se integren en redes de apoyo</p><p class="subtitle">“El cachete y la bofetada a tiempo eran lo normal”: cómo afecta haberlos recibido de pequeños a la hora de criar</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Dime qu&eacute; tengo que hacer y lo hago!&rdquo; Durante a&ntilde;os, muchos hombres le han dicho estas palabras a sus parejas en referencia a las tareas del hogar, la organizaci&oacute;n familiar del d&iacute;a a d&iacute;a y tambi&eacute;n a la hora de cuidar a los hijos. Seguramente haya buena intenci&oacute;n en ellas, pero denotan algo que quiz&aacute; a ellos mismos se les escapa: ha llegado la hora de dejar de &ldquo;colaborar&rdquo; y comenzar a criar de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Este pensamiento est&aacute; en el origen de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-juntos-de-verdad/457274" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar juntos de verdad. Ni perfectos ni ausentes</em></a><em> </em>(Destino, 2026), un libro de <a href="https://www.instagram.com/armandobastidaep/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Armando Bastida</a>, enfermero pedi&aacute;trico, padre de tres hijos y divulgador en redes sociales, en el que promueve una crianza respetuosa basada en la corresponsabilidad real. Aunque el foco principal de la obra se centra en el rol del padre dentro de la pareja, sus reflexiones sobre el reparto de la carga mental y la necesidad de tejer una red resuenan en cualquier tipo de hogar, desde familias monoparentales hasta parejas del mismo sexo. Un libro para que los padres comiencen a implicarse de lleno y para que las madres sepan que no tienen por qu&eacute; hacerlo solas. &ldquo;Pap&aacute; tiene que dar un paso adelante, y mam&aacute;, a veces, dar un paso atr&aacute;s&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Dejar de hacer del padre un chiste</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que hace falta hablar de paternidad en serio&rdquo;, asegura. &ldquo;Durante demasiado tiempo hemos tratado nuestra propia paternidad como una especie de chiste&rdquo;, explica. &ldquo;El padre que no sabe poner un pijama y es incapaz de comprar los pa&ntilde;ales que el beb&eacute; usa, que se queda una tarde con sus hijos y parece que ha sobrevivido a una expedici&oacute;n de alto riesgo o que &lsquo;ayuda mucho&rsquo; en casa. Hemos normalizado tanto esa imagen que, a veces, hasta los propios hombres la utilizamos como excusa para no asumir nuestras responsabilidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n reconoce que estamos ante una generaci&oacute;n de padres que quiere hacer las cosas de otra manera. Muchos no desean repetir el modelo de sus propios progenitores, pero tampoco tienen demasiados referentes de c&oacute;mo ser el padre que les hubiera gustado tener.
    </p><h2 class="article-text">Hacer cosas no es asumir responsabilidades</h2><p class="article-text">
        Un error muy com&uacute;n, en opini&oacute;n de Bastida, es que muchos padres siguen confundi&eacute;ndose en algo fundamental: asumir responsabilidades. &ldquo;Una cosa es cambiar pa&ntilde;ales, preparar la cena o llevar a los ni&ntilde;os al parque, que est&aacute; muy bien. Pero luego es la madre quien tiene que recordar que falta comprar pa&ntilde;ales, decidir qu&eacute; van a cenar o darse cuenta de que el ni&ntilde;o lleva unos d&iacute;as m&aacute;s irritable y quiz&aacute; le ocurre algo&rdquo;, explica el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre ser un simple brazo ejecutor o ser quien tiene la cabeza en la organizaci&oacute;n de la familia es fundamental. &ldquo;Esta carga agota mucho porque no termina nunca&rdquo;, apunta Bastida. &ldquo;Puedes estar tirada en el sof&aacute; pero seguir pensando en lo que falta por hacer&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A muchos hombres les cuesta reconocer que no se implican tanto como creen y cualquier comentario lo viven como un ataque personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, cuando ella se queja y &eacute;l responde &ldquo;dime qu&eacute; tengo que hacer que lo hago&rdquo;, no es corresponsabilidad. &ldquo;Responsable es ella: &eacute;l solo hace lo que se le delega&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Adem&aacute;s, a muchos hombres les cuesta reconocer que no se implican tanto como creen y cualquier comentario lo viven como un ataque personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de actitud pasa porque los padres hagan suya la responsabilidad de las cosas, y pone un ejemplo: &ldquo;Imaginemos que a nuestro hijo se le han quedado peque&ntilde;os los zapatos. Un padre que ayuda puede acompa&ntilde;ar a su pareja a comprarlos si ella se lo pide. Un padre corresponsable se da cuenta, comprueba qu&eacute; talla necesita, busca un momento para ir y se ocupa de resolverlo. No necesita que nadie se convierta en su supervisora&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Equidad, no contabilidad</h2><p class="article-text">
        Pero los padres, hu&eacute;rfanos de referentes masculinos, necesitan una gu&iacute;a para distinguir entre todos estos conceptos. Bastida propone en su libro una forma de ser equipo &ldquo;desde la equidad, no desde la contabilidad&rdquo;, y lo explica. &ldquo;Una familia no es una empresa en la que podamos repartir las tareas en un 50%. Habr&aacute; d&iacute;as en los que uno pueda dar el 90% y el otro solo el 10%. Y otros en los que suceda al rev&eacute;s. Eso tambi&eacute;n es ser equipo. Ahora bien, si uno lleva cinco a&ntilde;os dando el 90%, tenemos un problema&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una familia no es una empresa en la que podamos repartir las tareas en un 50%. Habrá días en los que uno pueda dar el 90% y el otro solo el 10%</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eso tambi&eacute;n exige confianza. &ldquo;Si el padre viste al beb&eacute; y la madre le corrige enseguida porque no le gusta la ropa que ha elegido, o supervisa constantemente c&oacute;mo lo hace, es dif&iacute;cil construir esa confianza&rdquo;. &Eacute;l, dice, tiene que asumir su responsabilidad sin esperar instrucciones, y ella tiene que poder dejar de supervisarlo todo.
    </p><h2 class="article-text">Permisos para cuidar</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la log&iacute;stica familiar se complica por culpa del trabajo. En el libro, Bastida reconoce que se ha avanzado en conciliaci&oacute;n (en Espa&ntilde;a los permisos por nacimiento son hoy de diecinueve semanas por progenitor), pero todav&iacute;a son insuficientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si las familias quieren cuidar a los hijos durante sus primeros meses sin hacer malabarismos, necesitamos mayor flexibilidad real, sin penalizar laboral ni econ&oacute;micamente a quien cuida&rdquo;, apunta. &ldquo;Que las empresas dejen de considerar la implicaci&oacute;n de un padre como una falta de compromiso profesional. Que pueda reducir su jornada, faltar al trabajo porque su hijo est&aacute; enfermo o solicitar medidas de conciliaci&oacute;n sin que lo miren como si acabara de anunciar que abandona su carrera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un permiso de nacimiento es un permiso para cuidar. Y cuidar significa estar disponible, asumir responsabilidades y construir un vínculo con tu hijo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la ley no lo resuelve todo. Si un hombre entiende su permiso como unas vacaciones pagadas o como un tiempo para ponerse al d&iacute;a con proyectos personales, &ldquo;no hemos entendido absolutamente nada&rdquo;, sostiene. &ldquo;Un permiso de nacimiento es un permiso para cuidar. Y cuidar significa estar disponible, asumir responsabilidades y construir un v&iacute;nculo con tu hijo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un padre se hace</h2><p class="article-text">
        De cualquier modo, el autor tambi&eacute;n aconseja conservar la calma. Nadie nace ense&ntilde;ado e incluso puede que un padre primerizo no sienta una conexi&oacute;n instant&aacute;nea con su hijo. Ante esto, Bastida recomienda que no se asuste. &ldquo;Nos han vendido una imagen muy cinematogr&aacute;fica de la paternidad&rdquo;, admite. &ldquo;Ese momento en el que ves a tu beb&eacute;, se detiene el mundo, suena una m&uacute;sica preciosa y descubres de golpe el sentido de tu existencia, pero no siempre es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo se va construyendo despu&eacute;s con los pa&ntilde;ales, las noches sin dormir, los ba&ntilde;os, los paseos, los ratos de tenerlo en brazos, los intentos de consolarlo&hellip; &ldquo;Por eso, a los padres les recomiendo que se impliquen al m&aacute;ximo porque as&iacute; es como se construye la relaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Nadie te pregunta: &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s, pap&aacute;?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <em>Criar juntos de verdad</em> termina con una carta sobre la soledad de la paternidad implicada. Y para contrarrestarla, Bastida propone que los hombres, al igual que las madres, necesitan tambi&eacute;n su tribu. Pero para construirla tienen todav&iacute;a que derribar algunos tab&uacute;s que rodean al mundo masculino.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los espacios de formación y de apoyo siguen estando ocupados mayoritariamente por mujeres y necesitamos que eso cambie</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Tienen que empezar a hablar entre ellos de cosas de las que tradicionalmente no lo han hecho&rdquo;, apunta el experto. &ldquo;Podemos pasar horas conversando sobre f&uacute;tbol, trabajo o pol&iacute;tica, pero cuando uno se convierte en padre, no es tan habitual que se siente con sus amigos y diga: &lsquo;Estoy agotado, tengo miedo de hacerlo mal, mi hijo lleva unos d&iacute;as rechaz&aacute;ndome y no s&eacute; qu&eacute; hacer&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto provoca una soledad particular muy intensa. &ldquo;Los espacios de formaci&oacute;n y de apoyo siguen estando ocupados mayoritariamente por mujeres y necesitamos que eso cambie&rdquo;, defiende. &ldquo;Podemos empezar por algo tan sencillo como preguntarle a un amigo que acaba de ser padre c&oacute;mo est&aacute;. Pero de verdad. Si duerme, si come bien, si necesita ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pongo el foco en esto aunque sin olvidarme del sufrimiento de las madres&rdquo;, advierte Bastida. &ldquo;Porque ellas siguen soportando, en demasiadas familias, una carga mucho mayor. Precisamente por eso necesitamos hombres capaces de acompa&ntilde;arse entre ellos, de aprender juntos y de asumir sus responsabilidades&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/armando-bastida-experto-crianza-falta-hablar-paternidad-serio_1_13624327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 21:30:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60af922e-52fd-4316-9a43-d6a4bbc12951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x360y223.jpg" length="610142" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60af922e-52fd-4316-9a43-d6a4bbc12951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x360y223.jpg" type="image/jpeg" fileSize="610142" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Armando Bastida, experto en crianza: “Hace falta hablar de paternidad en serio”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60af922e-52fd-4316-9a43-d6a4bbc12951_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x360y223.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Crianza,Niños,Educación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo afecta tu uso del móvil a la salud emocional de tus hijos: "Cambia el vínculo de apego"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-afecta-movil-salud-emocional-hijos-cambia-vinculo-apego-xp_1_13616388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/743b77b3-6e11-48c2-93ce-bf4e32c031b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1234y504.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo afecta tu uso del móvil a la salud emocional de tus hijos: &quot;Cambia el vínculo de apego&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista en infancia y adolescencia Amaya Prado explica que compartir ciertos momentos diarios libres de pantallas es la mejor inversión para que los adolescentes se sientan escuchados y queridos</p><p class="subtitle">Una experta aclara las señales de que tu hijo tiene un problema con el móvil: “El tiempo de uso no es el único indicador”
</p></div><p class="article-text">
        A pesar de que el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experta-aclara-senales-hijo-problema-movil-tiempo-no-unico-indicador-xp_1_13470088.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiempo de pantalla</a> de los m&aacute;s j&oacute;venes y su adicci&oacute;n a las redes sociales protagoniza con frecuencia la conversaci&oacute;n sobre crianza, no suele hablarse tanto del tiempo que los progenitores dedican a sus tel&eacute;fonos y su efecto sobre los ni&ntilde;os. M&aacute;s all&aacute; de la simple descortes&iacute;a de mirar el m&oacute;vil mientras hablan con sus hijos, los expertos advierten de que este tipo de comportamiento, conocido como <em>phubbing</em> parental, afecta al v&iacute;nculo de apego y tiene repercusiones en la autoestima y el bienestar de los menores. 
    </p><p class="article-text">
        Un 68% de los progenitores admite atender al tel&eacute;fono estando con sus hijos y un 46% de los adolescentes asegura que sus padres se distraen con el m&oacute;vil en medio de sus conversaciones, seg&uacute;n recoge <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1766665/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio reciente</a> del Centro de Investigaci&oacute;n e Innovaci&oacute;n de Newport Healthcare (en EEUU) publicado en la revista cient&iacute;fica <em>Frontiers in Psychology</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la adolescencia parece que los hijos est&aacute;n m&aacute;s con los amigos y que los padres pasan a un segundo lugar, pero no es as&iacute;: siguen necesitando ser vistos, sentirse queridos y puede que lo pidan de otra manera&rdquo;, establece la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un chico intenta contar algo y recibe un &lsquo;s&iacute;, s&iacute;...&rsquo; por respuesta, pero no se levanta la vista de la pantalla del m&oacute;vil, la idea que se hace este chico no es que su padre est&aacute; ocupado y que se lo contar&aacute; m&aacute;s tarde, sino que lo suyo no importa tanto. Y si esto se repite, se repite y se repite, al final dejan de intentarlo&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo afecta a la comunicaci&oacute;n entre hijos y padres</h2><p class="article-text">
        Esta competici&oacute;n constante por la atenci&oacute;n puede derivar en un proceso conocido en psicolog&iacute;a del aprendizaje como &ldquo;la extinci&oacute;n&rdquo;: al no recibir atenci&oacute;n ni refuerzo tras un intento de comunicaci&oacute;n, la conducta de buscar al progenitor termina por desaparecer. La desconexi&oacute;n resultante deja huella en la autoestima y en el modelo de apego, seg&uacute;n el estudio antes mencionado que vincula el <em>phubbing</em> parental con mayores niveles de ansiedad generalizada y social, s&iacute;ntomas depresivos e inseguridad en el v&iacute;nculo de apego. &ldquo;El m&oacute;vil nos hace estar presentes f&iacute;sicamente, pero ausentes emocionalmente y de una forma bastante impredecible&rdquo;, apunta Prado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un matiz importante del que alertan tanto desde la investigaci&oacute;n como desde la cl&iacute;nica es que el impacto negativo no depende &uacute;nicamente del tiempo total frente a la pantalla, sino de cu&aacute;ndo tiene lugar ese tiempo. &ldquo;Si un padre usa mucho el m&oacute;vil cuando, por ejemplo, sus hijos est&aacute;n en clase, l&oacute;gicamente afecta menos al v&iacute;nculo que otro que lo usa poco, pero justo cuando su hijo le est&aacute; hablando&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s da&ntilde;o hace es la interrupci&oacute;n, cortar una conversaci&oacute;n, por ejemplo, por una notificaci&oacute;n, mirar la pantalla cuando el otro est&aacute; contando algo importante&rdquo;, subraya Prado, que destaca que las notificaciones fragmentan momentos cotidianos de enorme valor relacional, como los trayectos en coche, las comidas o el momento antes de irse a dormir, espacios donde habitualmente los adolescentes se muestran m&aacute;s receptivos a abrirse.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar estos efectos nocivos derivados de la dependencia digital con la que conviven tantos padres, la especialista recuerda que no es necesario un aislamiento tecnol&oacute;gico, sino una gesti&oacute;n consciente, y propone algunas pautas sencillas para una crianza m&aacute;s atenta y disponible:
    </p><p class="article-text">
        <strong>El m&oacute;vil boca abajo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se comparte tiempo con un hijo, Prado recomienda perder de vista la pantalla y centrar el contacto visual en la comunicaci&oacute;n con el menor: &ldquo;Si tu hijo te habla puedes dejar el m&oacute;vil boca abajo y mirarle, aunque sea durante momentos cortitos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Explicar la situaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si tenemos una urgencia y resulta imposible atenderle en ese instante, para la psic&oacute;loga es crucial explic&aacute;rselo de manera expl&iacute;cita. &ldquo;En ese momento se le puede decir claramente, por ejemplo: &lsquo;mira, tengo que enviar un correo electr&oacute;nico, termino esto y ya me cuentas, &iquest;vale?&rsquo;. Esto ense&ntilde;a a gestionar la espera sin transmitir desinter&eacute;s, &rdquo;luego l&oacute;gicamente hay que cumplir y prestarle toda la atenci&oacute;n&ldquo;, se&ntilde;ala Prado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Decodificar el reproche</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si un hijo se queja de que su padre o madre siempre est&aacute;n con el m&oacute;vil, la psic&oacute;loga recomienda no ponerse a la defensiva sino descifrar el mensaje impl&iacute;cito: &ldquo;El doble sentido de su reivindicaci&oacute;n es &lsquo;te echo de menos&rsquo;, es una petici&oacute;n de atenci&oacute;n en toda regla&rdquo;. Para ella, lo efectivo ser&iacute;a validarlo emocionalmente con una respuesta como &ldquo;tienes raz&oacute;n, parece que &uacute;ltimamente estoy bastante con el m&oacute;vil, entiendo que te moleste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pactos de consenso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra de las recomendaciones es establecer acuerdos aplicables a todos los miembros del hogar, como dejar los tel&eacute;fonos fuera de la mesa durante las comidas o depositar los dispositivos en una cesta a partir de cierta hora. &ldquo;Tiene que ser algo bidireccional, es decir, que los hijos cumplan pero los adultos tambi&eacute;n&rdquo;, advierte la especialista, que recuerda que la conducta de los padres es el modelo principal de aprendizaje de los hijos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asumir los fallos</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reconocer un error delante de nuestro hijo o nuestra hija no nos va a quitar autoridad, nos ense&ntilde;a a responsabilizarnos a cada uno de lo nuestro, que es justo lo que queremos que aprenda&rdquo;, defiende Prado, por delante de no asumir una equivocaci&oacute;n. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-afecta-movil-salud-emocional-hijos-cambia-vinculo-apego-xp_1_13616388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 08:53:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/743b77b3-6e11-48c2-93ce-bf4e32c031b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1234y504.jpg" length="2214076" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/743b77b3-6e11-48c2-93ce-bf4e32c031b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1234y504.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2214076" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo afecta tu uso del móvil a la salud emocional de tus hijos: "Cambia el vínculo de apego"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/743b77b3-6e11-48c2-93ce-bf4e32c031b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1234y504.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Móviles,Smartphones,Salud mental,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El cachete y la bofetada a tiempo eran lo normal": cómo afecta haberlos recibido de pequeños a la hora de criar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cachete-bofetada-tiempo-normal-afecta-haberlos-recibido-pequenos-hora-criar_1_13612724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/916e5df2-8bd0-49aa-8db3-b754b4a97189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1302y453.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El cachete y la bofetada a tiempo eran lo normal&quot;: cómo afecta haberlos recibido de pequeños a la hora de criar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una encuesta reciente del CIS confirma que casi la mitad de las personas adultas han sufrido violencia física y psicológica en la infancia. ¿Cómo afecta esto a la hora de criar a sus propios hijos e hijas? ¿Se puede romper con dinámicas educativas violentas?</p><p class="subtitle">Por qué dejar que los niños asistan a entierros y despedidas puede ser bueno para ellos</p></div><p class="article-text">
        Cuando Ana era peque&ntilde;a, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta, recibi&oacute; insultos, gritos y golpes por parte de su padre y de su madre. &ldquo;Los gritos eran la manera habitual de comunicarte algo cuando no hac&iacute;as caso, y las bofetadas te ca&iacute;an sin problema por muy&nbsp;poca cosa. Recuerdo tambi&eacute;n bastantes insultos. Mi padre nos pegaba con el cintur&oacute;n y le daba palizas a mi hermano&rdquo;, recuerda. Pide utilizar un nombre ficticio porque sus padres todav&iacute;a viven, aunque no ha logrado enderezar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su relaci&oacute;n con ellos</a>. &ldquo;Me fui de casa con 18 a&ntilde;os por razones obvias, y a d&iacute;a de hoy tenemos la relaci&oacute;n m&iacute;nima imprescindible&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ana tiene ahora dos hijos peque&ntilde;os. Cree que el trato que recibi&oacute; durante la infancia ha condicionado su forma de educarles: &ldquo;Tengo muy claras las cosas que no me gustaban cuando era ni&ntilde;a, que me provocaban miedo, tristeza, impotencia y rabia. Lo recuerdo bien y precisamente por eso evito hacerlo con mis hijos&rdquo;, asegura. Nunca les ha pegado ni insultado, aunque s&iacute; se le escapa alg&uacute;n grito en situaciones de tensi&oacute;n o de prisa: &ldquo;Pero cuando ocurre, por supuesto les pido perd&oacute;n y les explico que me he equivocado. Algo que, a d&iacute;a de hoy, mis padres nunca han hecho conmigo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo muy claras las cosas que no me gustaban cuando era niña, que me provocaban miedo, tristeza, impotencia y rabia. Lo recuerdo bien y precisamente por eso evito hacerlo con mis hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Datos oficiales&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El caso de Ana no es ni mucho menos aislado. Una <a href="https://www.cis.es/es/w/el-80-8-de-los-espa%C3%B1oles-coincide-en-que-la-pobreza-infantil-es-una-situaci%C3%B3n-que-se-perpet%C3%BAa-y-limita-las-oportunidades-educativas-el-futuro-laboral-y-la-salud-de-los-ni%C3%B1os-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta reciente del CIS</a> confirma lo que asociaciones y colectivos llevan a&ntilde;os denunciando: son muchas las personas adultas que afirman haber sufrido violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica en la infancia. Por primera vez, este organismo p&uacute;blico ha publicado un informe espec&iacute;fico sobre vulnerabilidad en la infancia y la adolescencia. Una de las preguntas incluidas indaga sobre la violencia recibida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado: casi la mitad de las personas adultas encuestadas afirma haber sufrido violencia f&iacute;sica como castigo &ndash;golpes, bofetadas&ndash; y violencia verbal &ndash;insultos, humillaciones&ndash; por parte de los adultos que les cuidaban. En concreto, el 49,1% de los encuestados asegura que &ldquo;le insultaron, humillaron o hicieron sentir que no val&iacute;a nada&rdquo;. Un 48,6% dice que &ldquo;le dieron bofetadas o golpes como castigo&rdquo;, mientras que un 32,5% indica que &ldquo;le golpearon, empujaron, tiraron del pelo o lanzaron objetos para hacerle sentir miedo o hacerle da&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 49,1% de los encuestados asegura que “le insultaron, humillaron o hicieron sentir que no valía nada”. Un 48,6% dice que &#039;le dieron bofetadas o golpes como castigo&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos son semejantes a otros presentados el a&ntilde;o pasado por el <a href="https://www.juventudeinfancia.gob.es/es/comunicacion/notas-prensa/romper-silencio-juventud-e-infancia-presenta-mayor-estudio-violencias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio de Juventud e Infancia</a>, que se&ntilde;alaba que un 48,1% de las personas encuestadas padecieron violencia psicol&oacute;gica durante su infancia y adolescencia, &ldquo;siendo los progenitores los principales perpetradores&rdquo;. Un 40,5% reconoc&iacute;a haber sufrido violencia f&iacute;sica, tambi&eacute;n a manos de sus padres. Por su parte, <a href="https://www.unicef.es/publicacion/el-maltrato-y-la-exposicion-violencia-familiar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNICEF</a> calcula que aproximadamente tres de cada cuatro ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre dos y cuatro a&ntilde;os (alrededor de 300 millones en todo el mundo) son castigados habitualmente de forma violenta por parte de sus padres y cuidadores. Save the Children denuncia que en Espa&ntilde;a son uno de cada cuatro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La encuesta reciente del CIS no pregunta si aquellos que son padres y madres en la actualidad han notado que haber sido educados padeciendo esas violencias influya en la forma en que ahora educan, pero hay otros estudios que s&iacute; han establecido esos paralelismos. Como <a href="https://www.unicef.org/chile/comunicados-prensa/estudio-de-unicef-revela-que-padres-y-madres-siguen-utilizando-violencia-como" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este de UNICEF</a>, que concluye que los padres y madres que sufrieron violencia durante la infancia tienen m&aacute;s probabilidades de validarla y aplicarla con sus propios hijos e hijas.
    </p><h2 class="article-text">Consecuencias de la violencia</h2><p class="article-text">
        La abogada Violeta Assiego es experta en perspectiva de infancia y Derechos Humanos. Seg&uacute;n ella, es &ldquo;inevitable&rdquo; que los patrones violentos en la educaci&oacute;n interfieran luego en la parentalidad. &ldquo;Un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que crece en un entorno de violencia aprende patrones y roles de relaci&oacute;n violentos. A veces es una cuesti&oacute;n de pura supervivencia,&nbsp;lo vemos tambi&eacute;n con la violencia de g&eacute;nero&rdquo;. Assiego suele utilizar paralelismos entre la violencia contra la infancia y la violencia machista para explicar la gravedad del mal llamado &ldquo;bofet&oacute;n a tiempo&rdquo;, que justifica o relativiza agresiones a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as por parte de sus padres. &ldquo;Tenemos que imaginar qu&eacute; pasar&iacute;a si un hombre le pega un bofet&oacute;n a su mujer&rdquo;, propone. Y a&ntilde;ade: &ldquo;No podemos perder de vista nuestra superioridad f&iacute;sica, psicol&oacute;gica y afectiva sobre los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, para comprender que usar esa superioridad les puede causar un da&ntilde;o psicol&oacute;gico y tambi&eacute;n f&iacute;sico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la Plataforma de Infancia, que agrupa a asociaciones que trabajan por los derechos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, creen que es imprescindible desterrar este tipo de pr&aacute;cticas de la educaci&oacute;n. As&iacute; lo explica Almudena Escorial, responsable de incidencia pol&iacute;tica: &ldquo;La violencia es una vulneraci&oacute;n de los derechos de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y de su dignidad como personas. Adem&aacute;s, tiene impacto para su salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica. En funci&oacute;n de la gravedad de las agresiones y de la edad del ni&ntilde;o, puede dar lugar a lesiones serias. Pero adem&aacute;s puede tener consecuencias psicol&oacute;gicas, problemas psicosom&aacute;ticos, alteraciones del sue&ntilde;o&hellip;. Tambi&eacute;n puede generar ansiedad, inseguridad, depresi&oacute;n, baja autoestima, problemas de conducta y dificultades para relacionarse&rdquo;, enumera Escorial.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un niño o niña que crece en un entorno de violencia aprende patrones y roles de relación violentos. A veces es una cuestión de pura supervivencia, lo vemos también con la violencia de género</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Violeta Assiego</span>
                                        <span>—</span> abogada experta en perspectiva de infancia y DDHH
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en la gravedad de las secuelas la psic&oacute;loga y psicoterapeuta Beatriz Cazurro, especializada en trauma, infancia y adolescencia. &ldquo;No todos los ni&ntilde;os muestran el impacto de la misma manera. La violencia puede afectar a la regulaci&oacute;n emocional, a la autoestima, a la capacidad de confiar en los dem&aacute;s, a la percepci&oacute;n del propio cuerpo y a la manera de relacionarnos. Vemos muchos problemas en el aprendizaje, la atenci&oacute;n u otras funciones ejecutivas. Tambi&eacute;n trastornos de la conducta alimentaria, s&iacute;ntomas obsesivos y autolesiones. De hecho, gran parte de la sintomatolog&iacute;a que vemos hoy en d&iacute;a en pacientes adultos tiene sus ra&iacute;ces en la violencia sufrida en estas relaciones&rdquo;, asevera la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Romper patrones violentos</h2><p class="article-text">
        En sus libros <a href="https://www.eldiario.es/nidos/beatriz-cazurro-comportamiento-necesitamos-corregir-padres-reflejo-vivimos-hijos_128_9612324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los ni&ntilde;os que fuimos, los padres que somos</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atender lo invisible</em></a>, Cazurro analiza el peso de las experiencias pasadas en la maternidad y paternidad, y advierte sobre las pr&aacute;cticas violentas que se siguen justificando como parte de la educaci&oacute;n. Sin embargo, es optimista: cree que hay formas para evitar reproducir esos patrones. &ldquo;Nuestra historia puede influir en c&oacute;mo criamos, pero no tiene por qu&eacute; ser determinante. Aunque pueda haber una mayor probabilidad de ejercer violencia si la hemos recibido, porque la hemos normalizado, eso no significa que no haya esperanza de encontrar otra forma de relacionarnos con nuestros hijos. La maternidad y la paternidad son etapas de oportunidad para revisar nuestras infancias, tomar conciencia de c&oacute;mo nos han afectado y aprender otras formas de acercarnos a nuestros hijos&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a es madre soltera por elecci&oacute;n. Intenta aplicar con su hijo una educaci&oacute;n positiva, sin golpes, gritos o castigos. Aunque reconoce que no siempre ha sido f&aacute;cil: &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o ten&iacute;a dos o tres a&ntilde;os y ten&iacute;a rabietas continuas, mord&iacute;a y ara&ntilde;aba, yo perd&iacute;a los nervios varias veces al d&iacute;a&rdquo;. Nunca lleg&oacute; a pegarle, pero s&iacute; reconoce un episodio doloroso: &ldquo;Hubo una vez que le cog&iacute; de los hombros y le puse contra la pared muy fuerte. Al momento me ech&eacute; a llorar porque me vi a m&iacute; misma fatal, y me pregunt&eacute; qu&eacute; estaba haciendo&rdquo;. Mar&iacute;a no cree que el origen de esos impulsos violentos est&eacute; en su propia casa: &ldquo;Nunca me han pegado ni mi madre ni mi padre, a pesar de que la forma de educar antes era esa: la zapatilla voladora y la letra con sangre entra&rdquo;. Sin embargo, s&iacute; recuerda con nitidez los episodios violentos por parte de las monjas que la educaban en un colegio religioso: &ldquo;Nos pegaban habitualmente capones y golpes en la cara. Una vez, con cinco o seis a&ntilde;os, una de ellas me dio un golpe en la cabeza mientras yo com&iacute;a un bocadillo. En otra ocasi&oacute;n, sal&iacute; a la pizarra, no me sab&iacute;a algo y otra monja me agarr&oacute; de la coleta arranc&aacute;ndome un mech&oacute;n de pelo&rdquo;, rememora. &ldquo;Eso s&iacute; que me afect&oacute; y a d&iacute;a de hoy lo recuerdo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ricardo, padre de dos, siente que su propia educaci&oacute;n pesa a la hora de relacionarse con sus hijos: &ldquo;Tengo 54 a&ntilde;os y fui educado con m&eacute;todos tradicionales: el cachete y la bofetada a tiempo. En mi casa era lo normal&rdquo;. Tras convertirse en padre, pudo reflexionar sobre su propia experiencia, pero a veces todav&iacute;a ejerce una violencia parecida a la que recibi&oacute;. &ldquo;S&eacute; que a d&iacute;a de hoy esto no es aceptable y procuro contenerme. Esto que voy a contar no me hace sentir orgulloso, pero reconozco que cuando pierdo los nervios grito muy alto, amenazo e incluso he llegado a agarrar fuerte de los brazos a mis hijos. Me da verg&uuml;enza incluso reconocerlo y estoy tratando de evitarlo&rdquo;, cuenta este padre.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La violencia puede afectar a la regulación emocional, a la autoestima, a la capacidad de confiar en los demás, a la percepción del propio cuerpo y a la manera de relacionarnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Cazurro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y psicoterapeuta infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Almudena Escorial tambi&eacute;n cree, como la psic&oacute;loga Cazurro, que hay posibilidades de romper con ese modelo violento. &ldquo;Haber sufrido violencia en la infancia no implica necesariamente reproducirlo en el futuro con los hijos o hijas. Pero s&iacute; es cierto que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen en entornos violentos pueden llegar a normalizar esas conductas y presentar un mayor riesgo de reproducirlas o de tolerarlas en sus relaciones futuras. Pero repito, esto no ocurre de manera inevitable y adem&aacute;s se puede prevenir mediante apoyo, protecci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&rdquo;. De hecho, desde la Plataforma de Infancia creen que los &uacute;ltimos datos del CIS &ldquo;visibilizan la necesidad de que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y las leyes se ocupen de la violencia hacia los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as&rdquo;. &ldquo;No es un asunto privado, es un asunto sobre el que se debe actuar para poder prevenirla&rdquo;, afirma Escorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la abogada Violeta Assiego cree que los datos del CIS desmontan la creencia de que &ldquo;no pasa nada&rdquo; por pegar, gritar o insultar a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a. &ldquo;Hay una falsa creencia generalizada de que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son como esponjas: que todas las cosas que viven las integran, las olvidan. Como si los traumas y el dolor no les afectar&aacute;n. La encuesta del CIS es especialmente relevante porque desmonta eso: lo que viene a decir es que no, que las personas adultas tienen esa mochila de la violencia que han sufrido en sus carnes y que les afecta en sus relaciones&rdquo;, asegura. Assiego defiende que la ley org&aacute;nica de protecci&oacute;n integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI) ponga en valor el buen trato a la hora de relacionarse con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as: &ldquo;Hay que poner en pr&aacute;ctica el buen trato como condici&oacute;n necesaria para que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as crezcan de manera sana, sin las secuelas de las violencias&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Las monjas] nos pegaban habitualmente capones y golpes en la cara. Una vez, con cinco o seis años, una de ellas me dio un golpe en la cabeza mientras yo comía un bocadillo. En otra ocasión, salí a la pizarra, no me sabía algo y otra monja me agarró de la coleta arrancándome un mechón de pelo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la Plataforma de Infancia tambi&eacute;n valoran los avances legislativos de la LOPIVI, pero creen que hay que ir m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Es una ley que tiene cosas positivas, por ejemplo ha tra&iacute;do muchos avances en pol&iacute;tica p&uacute;blica para que no haya ninguna tolerancia hacia la violencia hacia ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Pero hay que poner muchos m&aacute;s esfuerzos todav&iacute;a en su correcto desarrollo e implementaci&oacute;n&rdquo;, asegura Almudena Escorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Beatriz Cazurro invita a los padres y madres a revisar su propia historia para evitar reproducir conductas: &ldquo;Es importante entender que la violencia en la infancia es algo que sucede dentro de la relaci&oacute;n m&aacute;s importante que tiene un ni&ntilde;o: la relaci&oacute;n con sus cuidadores. Por eso, la violencia hacia los ni&ntilde;os no tiene justificaci&oacute;n, pero quiz&aacute;, si entendemos de d&oacute;nde surge, podamos ayudar mejor a padres y madres a no perpetuarla&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cachete-bofetada-tiempo-normal-afecta-haberlos-recibido-pequenos-hora-criar_1_13612724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2026 20:21:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/916e5df2-8bd0-49aa-8db3-b754b4a97189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1302y453.jpg" length="1451837" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/916e5df2-8bd0-49aa-8db3-b754b4a97189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1302y453.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1451837" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["El cachete y la bofetada a tiempo eran lo normal": cómo afecta haberlos recibido de pequeños a la hora de criar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/916e5df2-8bd0-49aa-8db3-b754b4a97189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1302y453.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Violencia,Crianza,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cambio de hora y los niños: lo habitual es que tarden una semana en adaptarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/reloj-interno-no-cambia-dia-ayudar-ninos-combatir-efectos-cambio-hora-xp_1_13608612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91b0d9b6-cda0-428d-8ab7-6ea6f4bfa4c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cambio de hora y los niños: lo habitual es que tarden una semana en adaptarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ajustar las rutinas en tramos de 15 minutos, usar la luz natural y no alterar hábitos ya consolidados son algunas de las pautas de la experta en sueño infantil Alicia Marqués para la adaptación de los más pequeños al nuevo horario
</p><p class="subtitle">Las tres ventajas y los tres inconvenientes del cambio al horario de invierno</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los relojes de hoy en d&iacute;a llevan a cabo el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiaremos-hora-otono-pasar-horario-invierno-pm_1_13607975.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio horario</a> de manera autom&aacute;tica, sin necesidad de ajustes manuales, pero cuando se trata del organismo humano, la adaptaci&oacute;n no es tan r&aacute;pida. En el caso de los ni&ntilde;os, concretamente, el cambio de hora afecta de forma directa al llamado reloj interno y puede provocar desajustes en el descanso y el comportamiento los primeros d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro reloj interno no cambia de un d&iacute;a para otro. El domingo, el cuerpo del peque seguir&aacute; funcionando con la hora 'antigua': si se despertaba a las 7.00 horas, ahora lo har&aacute; a las 6.00&rdquo;, explica Alicia Marqu&eacute;s, experta en sue&ntilde;o infantil y divulgadora en el p&oacute;dcast <a href="https://open.spotify.com/show/6Gg2Vm2HIPOFZik13B1CN9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dormir para vivir.</a>
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de sincronizaci&oacute;n puede traducirse en s&iacute;ntomas similares a los del <em>jet lag</em>: &ldquo;Despertares m&aacute;s tempranos, siestas desorganizadas o desplazadas, irritabilidad y mayor dificultad para conciliar el sue&ntilde;o por la noche&rdquo;, enumera la especialista, que se&ntilde;ala que detr&aacute;s de la mayor&iacute;a de estas manifestaciones se encuentra &ldquo;el sobrecansancio&rdquo;. &ldquo;Cuando acostamos al ni&ntilde;o a su hora habitual tras el cambio de hora, su cuerpo habr&aacute; permanecido despierto una hora m&aacute;s de lo que realmente tolera&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En adultos, la evidencia es clara porque hay m&aacute;s estudios: el cambio de primavera es el que m&aacute;s efectos negativos tiene. En peques, en cambio, apenas hay investigaci&oacute;n y no existen estudios que comparen los dos cambios&rdquo;, asegura Marqu&eacute;s. &ldquo;Lo que s&iacute; sabemos es que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tres-ventajas-tres-inconvenientes-cambio-horario-invierno_1_13606183.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cambio de oto&ntilde;o</a> afecta m&aacute;s a las personas madrugadoras&rdquo;, se&ntilde;ala la especialista, que a&ntilde;ade, por su experiencia cl&iacute;nica, que este pr&oacute;ximo cambio de oto&ntilde;o-invierno cuesta especialmente a esos ni&ntilde;os m&aacute;s madrugadores.
    </p><p class="article-text">
        Lo habitual es que los ni&ntilde;os tarden en torno a una semana en adaptarse por completo al nuevo horario, aunque siempre hay excepciones. No obstante, la especialista advierte sobre la importancia de no atribuir cualquier problema de sue&ntilde;o prolongado al cambio de hora:&nbsp;&ldquo;Si tu peque era buen dormidor y, pasadas dos semanas, su sue&ntilde;o sigue alterado, ya no es el cambio de hora&rdquo;. &ldquo;Siempre digo que el cambio de hora ha sido la casualidad, no la causalidad, y conviene valorar qu&eacute; est&aacute; pasando realmente&rdquo;, incide.
    </p><p class="article-text">
        Para facilitar el proceso, Marqu&eacute;s aconseja preparar el cambio de forma progresiva durante la semana previa, ajustando paulatinamente las rutinas diarias del menor.
    </p><h2 class="article-text">Si est&aacute;n en casa</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los peques de 0 a 2 meses apenas lo notan, porque su ritmo circadiano todav&iacute;a se est&aacute; formando. Con ellos basta con seguir su demanda y adaptarse a la hora nueva&rdquo;, explica la experta. &ldquo;A partir de los 3-6 meses, cuando ya tienen un ritmo m&aacute;s establecido y unas ventanas de sue&ntilde;o m&aacute;s ajustadas, lo notan igual o incluso m&aacute;s que un peque mayor&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para todos los que se quedan en casa, la especialista recomienda de cara a los pr&oacute;ximos cambios de hora oto&ntilde;ales retrasar 15 minutos el inicio del d&iacute;a, las siestas y la hora de dormir el lunes, el mi&eacute;rcoles y el viernes de la semana previa al nuevo horario. &ldquo;As&iacute; el domingo, con la hora nueva, vuelve a su horario de siempre&rdquo;, argumenta.
    </p><h2 class="article-text">Si van a la escuela</h2><p class="article-text">
        Dado que las familias no pueden modificar los horarios de los centros educativos, la recomendaci&oacute;n de Marqu&eacute;s es que el ajuste se realice retrasando 30 minutos las rutinas desde el viernes por la tarde y durante todo el s&aacute;bado. &ldquo;A partir de los tres a&ntilde;os ya se les puede explicar con antelaci&oacute;n qu&eacute; va a pasar, y eso les ayuda a vivirlo con m&aacute;s calma&rdquo;, comenta.
    </p><h2 class="article-text">El uso de la luz&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La luz natural y las actividades al aire libre a &uacute;ltima hora de la tarde son, para la experta, &ldquo;grandes aliadas&rdquo; para regular el reloj biol&oacute;gico. En el lado opuesto, la oscuridad total al amanecer ayuda a prevenir despertares prematuros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un error empezar el d&iacute;a a las 5.30 horas de la ma&ntilde;ana porque el ni&ntilde;o ya est&aacute; despierto, encender luces, desayunar o poner pantallas consolida ese despertar temprano. Es mejor mantener la oscuridad y la calma hasta una hora razonable&rdquo;, defiende Marqu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialistas destaca otros tres errores recurrentes en las familias a la hora de afrontar estos d&iacute;as: &ldquo;Adelantar una hora entera de golpe la hora de dormir, porque alimenta el c&iacute;rculo de los despertares tempranos; compensar con siestas largu&iacute;simas o tard&iacute;as, que restan sue&ntilde;o a la noche y retrasan la adaptaci&oacute;n; e interpretar estos d&iacute;as como una regresi&oacute;n y cambiar h&aacute;bitos de sue&ntilde;o que funcionaban, porque los h&aacute;bitos que ya estaban bien siguen siendo v&aacute;lidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/reloj-interno-no-cambia-dia-ayudar-ninos-combatir-efectos-cambio-hora-xp_1_13608612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 08:40:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91b0d9b6-cda0-428d-8ab7-6ea6f4bfa4c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3662720" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91b0d9b6-cda0-428d-8ab7-6ea6f4bfa4c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3662720" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cambio de hora y los niños: lo habitual es que tarden una semana en adaptarse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91b0d9b6-cda0-428d-8ab7-6ea6f4bfa4c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Niños,Salud,Bienestar,Cambio horario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: "El azúcar no da energía, la quita"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deben-desayunar-ninos-ayudar-concentracion-cole-azucar-no-da-energia-quita-xp_1_13603344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78b019e9-9603-4f54-813b-c133db863195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y502.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: &quot;El azúcar no da energía, la quita&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo García Gómez, nutricionista, explica que sin duda el desayuno dulce es uno de los que prefieren muchos niños, “pero debemos hacerlo bien”</p><p class="subtitle">Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica</p></div><p class="article-text">
        El desayuno es la primera comida del d&iacute;a despu&eacute;s de horas de sue&ntilde;o y, por tanto, de un tiempo de ayuno. El cuerpo necesita la energ&iacute;a que nos da esta comida para empezar las primeras actividades del d&iacute;a. Una comida sana y equilibrada nos da energ&iacute;a, equilibra nuestros niveles de az&uacute;car en sangre y activa nuestro metabolismo. Para funcionar de manera &oacute;ptima, el cerebro necesita agua, grasas, glucosa y vitaminas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como nuestros m&uacute;sculos necesitan combustible durante el ejercicio, el cerebro tambi&eacute;n necesita energ&iacute;a durante un esfuerzo mental prolongado. Es posible que en muchas casas los productos estrella de las ma&ntilde;anas para muchos ni&ntilde;os y adolescentes sean galletas, boller&iacute;a, cereales infantiles y cacaos solubles, &iquest;qu&eacute; dicen de esta <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-maite-espinosa-explica-si-mejor-desayunar-dulce-salado-hay-cuenta-factores-individuales-xp_1_12895244.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opci&oacute;n dulce</a> los expertos?
    </p><h2 class="article-text">El formato dulce, a examen</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://pablogarcianutricion.com/?v=15e46c79400b" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Garc&iacute;a G&oacute;mez</a>, nutricionista, sin duda es uno de los que prefieren muchos ni&ntilde;os, &ldquo;pero debemos hacerlo bien&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Que debemos tener en cuenta ciertas consideraciones y romper con ideas err&oacute;neas que tenemos a&uacute;n sobre muchos de los alimentos que tomamos. Como aclara Garc&iacute;a, &ldquo;el az&uacute;car, al contrario de la creencia popular, no nos da energ&iacute;a, sino que nos la quita&rdquo;. Esto ocurre porque se produce lo que se conoce como hipoglucemia reactiva, es decir, &ldquo;el cuerpo debe producir mucha insulina para reducir el az&uacute;car que entra r&aacute;pidamente a la sangre como consecuencia del consumo de alimentos azucarados y zumos&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que &ldquo;esta respuesta a menudo es exagerada y tanta insulina producida acaba por bajar tambi&eacute;n bruscamente los niveles sangu&iacute;neos de glucosa, lo que puede producir bajadas de energ&iacute;a mental y f&iacute;sica, justo el efecto contrario al esperado&rdquo;, advierte Garc&iacute;a, seg&uacute;n el cual esto ocurre sobre todo en el desayuno, cuando la &ldquo;glucosa sangu&iacute;nea est&aacute; en estado basal debido al ayuno nocturno y la elevaci&oacute;n en sangre de esta es todav&iacute;a m&aacute;s brusca&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no solo pasa con el az&uacute;car. Tambi&eacute;n &ldquo;puede ocurrir con otros alimentos ricos en hidratos de carbono refinados y bajos en fibra. Y el m&aacute;s t&iacute;pico es el pan blanco de las tostadas y los bocadillos. De modo que un desayuno salado cualquiera no tiene por qu&eacute; garantizar la salud&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El mejor desayuno antes de ir a la escuela</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; debe incluir un desayuno para ayudar al cerebro a mejorar la concentraci&oacute;n y la atenci&oacute;n sostenida? &ldquo;Debemos intentar aportar cantidades constantes de hidratos de carbono de calidad, acompa&ntilde;ados de prote&iacute;na, fibra y grasa saludable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Si bien nos puede venir a la cabeza &ldquo;un huevo revuelto con aguacate, una tostadita de pan 100% integral y una fruta fresca y entera, esto no siempre es realista para los padres ni tampoco apetecible para los hijos&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, debemos ser un poco m&aacute;s ingeniosos y buscar alternativas factibles, realistas, que &ldquo;puedan seguirse toda la vida, por encima de una opci&oacute;n impecable que se vaya a abandonar en un d&iacute;a&rdquo;, admite el experto.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa m&aacute;s f&aacute;cil y factible es optar por un desayuno &ldquo;dulce, r&aacute;pido y saludable, tomando el mismo formato que el desayuno t&iacute;pico, pero cambiando la calidad de los ingredientes&rdquo;, matiza Garc&iacute;a. As&iacute;, el experto ofrece dos opciones de desayunos.
    </p><p class="article-text">
        Una primera opci&oacute;n incluye leche de prote&iacute;nas sin lactosa con cacao puro 100% en polvo sin az&uacute;car ni edulcorantes; cereales de desayuno integrales sin az&uacute;car ni edulcorantes y, de manera adicional, avellanas o almendras tostadas sin sal y fruta fresca. &ldquo;La leche sin lactosa es m&aacute;s dulce y reduce la necesidad de a&ntilde;adir az&uacute;car o edulcorantes; el cacao en polvo puro aporta sabor; el l&aacute;cteo en su versi&oacute;n con prote&iacute;na a&ntilde;adida aporta las prote&iacute;nas que los cereales y la fruta apenas contienen; la fibra de los cereales y los frutos secos ayudan a evitar el pico de insulina y glucosa en sangre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra propuesta de desayuno saludable para tomar antes de ir a la escuela que sugiere Garc&iacute;a es repetir la misma f&oacute;rmula, pero &ldquo;cambiando la leche por un yogur natural de prote&iacute;nas y a&ntilde;adi&eacute;ndole los cereales y la fruta troceada. Es una buena elecci&oacute;n para paladares exigentes porque al unir todos los elementos al mismo tiempo, el dulzor natural de la fruta puede ayudar a que no se note tanto la ausencia de az&uacute;car y el edulcorante&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, un desayuno de calidad nutritiva deber&iacute;a incluir un l&aacute;cteo, cereales integrales y una fruta, mejor si es natural y entera. Consumir este tipo alimentos antes de ir a la escuela le da tiempo al cuerpo a digerirla y mantener la energ&iacute;a durante buena parte de la ma&ntilde;ana. El cerebro funciona casi exclusivamente con glucosa, que proviene de los carbohidratos que consumimos. Al elegir cereales integrales en lugar de refinados, la glucosa entre en el torrente sangu&iacute;neo de forma gradual, en lugar de hacerlo de golpe.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si no tienen hambre?</h2><p class="article-text">
        Entre un <a href="https://www.aeped.es/enfamilia/salud-en-familia/desayuno-antes-ir-al-colegio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">6-8% de los ni&ntilde;os y adolescentes espa&ntilde;oles no desayunan</a> de forma habitual y muchos m&aacute;s, en especial los adolescentes, lo hacen poco o mal, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando no tienen hambre para desayunar? Para Garc&iacute;a, &ldquo;si obligamos a comer a los ni&ntilde;os podr&iacute;amos instaurar en ellos el h&aacute;bito de comer por costumbre y no por una necesidad real y esto, a largo plazo, puede crear un problema de exceso de calor&iacute;as diarias que juega en nuestra contra cuando somos adultos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos dejar sin desayunar a un ni&ntilde;o que tiene por delante una larga jornada acad&eacute;mica. Sea cual sea el caso, es importante hacer una valoraci&oacute;n de cada situaci&oacute;n. Porque, por ejemplo, si un ni&ntilde;o &ldquo;tiene infrapeso, s&iacute; ser&iacute;a necesario comer sin tener hambre&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deben-desayunar-ninos-ayudar-concentracion-cole-azucar-no-da-energia-quita-xp_1_13603344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 14:02:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78b019e9-9603-4f54-813b-c133db863195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y502.jpg" length="11432102" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78b019e9-9603-4f54-813b-c133db863195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y502.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11432102" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: "El azúcar no da energía, la quita"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78b019e9-9603-4f54-813b-c133db863195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y502.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desirée Bela-Lobedde, escritora: “No se juzga igual a una mujer racializada dando el pecho que a una blanca”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/desiree-bela-lobde-escritora-no-juzga-igual-mujer-racializada-dando-pecho-blanca_1_13596550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1d92eab-e803-4363-ace8-4ad661fa9dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153595.jpg" width="4480" height="2520" alt="La escritora y activista Desirée Bela-Lobde."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La activista, ponente y divulgadora de educación antirracista denuncia el “doble rasero” y la apropiación cultural en prácticas relacionadas con la crianza con apego, como la lactancia materna, el porteo o el colecho</p><p class="subtitle">Consultorio - “Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es realmente el porteo una pr&aacute;ctica nueva de la crianza con apego o se lleva haciendo desde hace siglos en otros contextos culturales? &iquest;Por qu&eacute; una mujer negra <a href="https://www.eldiario.es/nidos/suegro-mira-raro-doy-teta_1_13544701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dando la teta</a> se juzga diferente a una blanca que practica lactancia materna exclusiva? &iquest;Por qu&eacute; una madre gitana con muchos hijos es le&iacute;da diferente a una paya con familia numerosa?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora, ponente y divulgadora de educaci&oacute;n antirracista Desir&eacute;e Bela-Lobedde intenta responder a estas preguntas y otras semejantes a trav&eacute;s de sus libros, formaciones y redes sociales. Seg&uacute;n ella, se siguen dando pr&aacute;cticas de &ldquo;doble rasero&rdquo; en la crianza, juzgando de manera diferente a las madres en funci&oacute;n de si son o no racializadas. Tambi&eacute;n de apropiaci&oacute;n cultural, cuando algunas pr&aacute;cticas relacionadas con el apego&nbsp;&ndash;la lactancia materna, el colecho, el porteo&ndash; se consideran nuevas, pero en realidad no lo son.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; m&eacute;todos relacionados con la crianza con apego son en realidad una apropiaci&oacute;n cultural de otras realidades? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Son pr&aacute;cticas que creemos que son nuevas, como el colecho, el porteo, la lactancia materna o parir en casa. Y no es solo una cuesti&oacute;n de apropiaci&oacute;n cultural, que tambi&eacute;n, sino que sobre todo existe un doble rasero a la hora de juzgar qui&eacute;n las lleva a cabo. Ocurren dos cosas: que no se lee igual si el porteo, el colecho o dar el pecho lo hace un cuerpo blanco o un cuerpo que no lo es. Y que, cuando una de esas pr&aacute;cticas se critica, se hace poni&eacute;ndolo en relaci&oacute;n con las personas racializadas. Me refiero a comentarios racistas, que buscan desprestigiar una pr&aacute;ctica, como &ldquo;tener m&aacute;s hijos que una gitana&rdquo; o&nbsp;&ldquo;portear como las africanas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde viene ese doble rasero a la hora de juzgar ese tipo de pr&aacute;cticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El origen est&aacute; en el sistema colonial: durante la colonizaci&oacute;n, ese tipo de pr&aacute;cticas se consideraban &ldquo;b&aacute;rbaras&rdquo;, se lleg&oacute; incluso a quitar custodias por ello. Las connotaciones est&aacute;n relacionadas con el colonialismo, con las concepciones de lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal. Lo can&oacute;nico o hegem&oacute;nico se construye siempre desde una mirada blanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una creencia muy extendida es que nuestra generaci&oacute;n es la primera en entender la crianza desde el punto de vista del apego o el v&iacute;nculo. &iquest;Las mujeres blancas, hetero y europeas nos creemos que hemos inventado algo nuevo, cuando en realidad ya estaba creado hace siglos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Obvio que s&iacute;. Es un fen&oacute;meno que va a ocurrir siempre: cuando t&uacute; devienes madre, te crees que todo lo que te pasa es nuevo y que lo que te est&aacute; ocurriendo a ti no le ha ocurrido nunca a nadie. Y evidentemente esto no es as&iacute;. A m&iacute; ya me pas&oacute; cuando fui madre por primera vez, hace veinte a&ntilde;os. Ahora, adem&aacute;s, esto se ve potenciado con las redes sociales, donde todas <a href="https://www.eldiario.es/nidos/instagram-presion-maternidad-perfecta-dan-teta-son-consideradas-buenas-madres_1_13394008.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/instagram-presion-maternidad-perfecta-dan-teta-son-consideradas-buenas-madres_1_13394008.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>instamamis</em></a> o <em>matriactivistas</em> se creen que est&aacute;n inventando cosas nuevas que en realidad no lo son. Y esto habla mucho de la p&eacute;rdida de redes intergeneracionales, de una desconexi&oacute;n generacional y entre culturas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante la colonización, ese tipo de prácticas se consideraban &#039;bárbaras&#039;, se llegó incluso a quitar custodias por ello. Las connotaciones están relacionadas con el colonialismo, con las concepciones de lo que está bien y lo que está mal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Uno de los ejemplos que sueles poner en tus formaciones o en tus charlas es el del porteo. Aseguras que, si una mujer racializada portea, el comentario habitual es que &lsquo;est&aacute; acostumbrada&rsquo; o que &lsquo;as&iacute; se hace en su cultura&rsquo;, mientras que si lo hace una blanca es una decisi&oacute;n consciente. &iquest;Por qu&eacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por lo que coment&aacute;bamos antes del doble rasero: la pr&aacute;ctica es id&eacute;ntica, pero el juicio es distinto. Si una mujer blanca lleva a su beb&eacute; en una mochila de porteo, inferimos que es porque ha le&iacute;do una serie de estudios o de informes sobre el porteo ergon&oacute;mico, las ventajas para mam&aacute; y beb&eacute; o el fortalecimiento del v&iacute;nculo. O sea, que ha tomado una decisi&oacute;n consciente informada que tiene un cierto valor. Mientras que si quien portea es un cuerpo negro o marr&oacute;n, eso no tiene ning&uacute;n valor, porque es algo que se ha hecho en su cultura desde siempre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo afecta a las mujeres racializadas ese tipo de prejuicios en cuanto a maternidad y crianza?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En todo. Te pongo un ejemplo personal: cuando estaba embarazada de mi hija, hace veinte a&ntilde;os, me programaron directamente una ces&aacute;rea diciendo que ten&iacute;a el arco p&eacute;lvico muy bajo, con la excusa de ahorrarme un parto largo. Bien, pues mi parto termin&oacute; en una ces&aacute;rea innecesaria con todas las maniobras obst&eacute;tricas desaconsejadas por la ONU. Con esa experiencia previa, decid&iacute; que el segundo parto ser&iacute;a en casa, y la matrona que vino a atenderme, que se hab&iacute;a formado en el extranjero, me explic&oacute; que casi todas las mujeres afrodescendientes tenemos el arco p&eacute;lvico m&aacute;s bajo, y que aun as&iacute; siguen naciendo ni&ntilde;os y ni&ntilde;as por partos vaginales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pasa tambi&eacute;n con otras cuestiones relacionadas con el embarazo o el parto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ocurre tambi&eacute;n por ejemplo con el umbral del dolor y con otros temas, que existen muchos sesgos raciales. Nos est&aacute;n atendiendo en base a esos sesgos y est&aacute;n poniendo en riesgo nuestra salud y nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo interact&uacute;a en estos casos la raza con otras secciones como el g&eacute;nero, la clase social o la formaci&oacute;n acad&eacute;mica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intersecando de manera continua. El g&eacute;nero, la raza y la clase no se pueden desligar nunca, son tres ejes de discriminaci&oacute;n que interact&uacute;an junto con otros ejes m&aacute;s. Si t&uacute; eres una mujer negra, migrante, en situaci&oacute;n irregular y adem&aacute;s neurodivergente, por ejemplo, todo eso siempre te condiciona, creando una situaci&oacute;n &uacute;nica y especial para cada cuerpo, con diferentes ejes de opresi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si una mujer blanca lleva a su bebé en una mochila de porteo, inferimos que es porque ha leído una serie de estudios o de informes y ha tomado una decisión consciente (...) Mientras que si quien portea es un cuerpo negro o marrón, eso no tiene ningún valor, porque es algo que se ha hecho en su cultura desde siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Una derivada que t&uacute; denuncias de esta situaci&oacute;n es la industria de la crianza, el sector profesional que asesora&nbsp;a familias en porteo, colecho, lactancia materna o sue&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; responsabilidad tienen esas profesionales en la apropiaci&oacute;n cultural?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo tiene su parte en esto, y todas debemos ser conscientes de c&oacute;mo contribuimos a determinadas estructuras. Yo he sido asesora de lactancia materna y de porteo, y una de las cosas que me encontr&eacute; es que no hab&iacute;a apenas profesionales racializadas en este sector, y las que est&aacute;bamos no se nos ten&iacute;a en cuenta. Las personas racializadas no tenemos acceso a esas redes informales que se crean entre personas blancas. Lo que reclamamos a esas profesionales de la crianza es que se pregunten una serie de cosas: &iquest;Conoces asesoras, doulas o matronas con otros or&iacute;genes? Si no las conoces, ah&iacute; ya hay un problema, y si las conoces, incl&uacute;yelas en tus redes, recomi&eacute;ndalas o incluso c&eacute;deles espacios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el podcast&nbsp;</strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Mi familia espa&ntilde;ola</strong></em></a><em><strong>,</strong></em><strong> de Quan Zou, cuentas tu historia como hija de migrante en Espa&ntilde;a criada por una &ldquo;tata andaluza&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; nunca se habla de qui&eacute;n cr&iacute;a a las hijas de las mujeres migrantes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque no importamos. Las personas blancas se preocupan por aquellas personas que reconocen como iguales, a quienes reconocen su humanidad. Por eso no se ha hablado de qui&eacute;n cr&iacute;a a las criaturas de personas migrantes, no solo las que vienen a cuidar a gente blanca, sino tambi&eacute;n a las que vienen a trabajar en una Universidad o en un hospital, como fue el caso de mi madre. Cuando ella lleg&oacute; era enfermera en un ambulatorio, en un hospital comarcal y practicante a domicilio. Trabajaba de sol a sol y no ten&iacute;a redes de cuidado que se pudieran hacer cargo de m&iacute;. As&iacute; que a m&iacute; me cuid&oacute; mi vecina. Eran dos mujeres de clase obrera que se entend&iacute;an entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hablas del desarraigo o la falta de identidad que eso te provoc&oacute;, c&oacute;mo incluso cuando eras ni&ntilde;a no te sent&iacute;as negra. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo nac&iacute; en Espa&ntilde;a y mi madre no ten&iacute;a ni tiempo ni recursos para ense&ntilde;arme bubi u otras cosas de su cultura. As&iacute; que no es exactamente que no supiera que era negra, claro que lo sab&iacute;a, sino que llega un momento en que una persona ajena a ti problematiza el hecho de ser negra. Una ni&ntilde;a me insult&oacute; utilizando la palabra &ldquo;negrita&rdquo;, y entonces me di cuenta de que eso era un problema para otra gente. A m&iacute; me crio una familia blanca de origen andaluz en Catalunya, con una madre que no ten&iacute;a tiempo de cuestionarse su identidad ni de transmit&iacute;rmela. &iquest;C&oacute;mo no voy a tener problemas a la hora de identificarme? Bastante bien estamos para todos los retos que implica ser quienes somos en nuestro contexto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Seguimos construyendo el concepto de otredad bas&aacute;ndonos en t&eacute;rminos raciales? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, y lo hemos visto estos d&iacute;as con el desahucio de Maricarmen o con lo que est&aacute; ocurriendo en Ceuta. Lo dec&iacute;a antes: las personas blancas se preocupan por sus iguales, por otras personas blancas. A las personas que no son blancas las miran desde una posici&oacute;n jer&aacute;rquica, desde fuera. Y as&iacute; no se pueden conocer otras realidades, porque lo que no conoces lo rellenas con tu imaginaci&oacute;n, con tus prejuicios, porque no est&aacute;s en conversaci&oacute;n con esas personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cerebro de los niños y niñas está en plena fase de crecimiento y desarrollo, y si los mensajes que escuchan son bulos, prejuicios o estereotipos sobre las personas racializadas, es lógico que acaben comprando y replicando este tipo de discursos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue siendo Espa&ntilde;a un pa&iacute;s racista?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que s&iacute;, y tenemos que dejar ya de hacernos incluso esa pregunta. Espa&ntilde;a, Portugal, Francia y todos los pa&iacute;ses que han tenido una historia colonialista siguen siendo racistas. El racismo est&aacute; en la base y en los fundamentos de esos pa&iacute;ses. Y no lo digo solo yo. En 2018 recibimos en Espa&ntilde;a a un grupo de expertos de la ONU que instaron a tomar medidas de protecci&oacute;n para la poblaci&oacute;n afrodescendiente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El clima actual de polarizaci&oacute;n y la crisis humanitaria que vivimos este verano en Ceuta, &iquest;est&aacute; afectando a las personas racializadas que viven aqu&iacute;? &iquest;Hab&eacute;is notado un aumento de los discursos de odio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y no solo en Ceuta, sino en todas las partes de Espa&ntilde;a. Los discursos de odio permean a todos los niveles, pensar que no es muy ingenuo. Lo hablaba hace unos d&iacute;as, justo antes de empezar el cole, con una familia norteafricana que es le&iacute;da como &ldquo;mora&rdquo;. Se preguntaban qu&eacute; iba a pasar con sus hijos e hijas cuando empezara el curso, si iban a recibir ataques por ser quienes son.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Llegan incluso esos discursos de odio a las infancias, a los espacios educativos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llegan, y adem&aacute;s los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n en un momento donde est&aacute;n form&aacute;ndose, construyendo la otredad. Su cerebro est&aacute; en plena fase de crecimiento y desarrollo, y si los mensajes que escuchan son bulos, prejuicios o estereotipos sobre las personas racializadas, es l&oacute;gico que acaben comprando y replicando este tipo de discursos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; defiendes la necesidad de ponerse las gafas antirracistas. &iquest;Qu&eacute; es lo b&aacute;sico para una mirada libre de estereotipos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que estamos reclamando es lo mismo que se ha hecho, por ejemplo, desde el feminismo. Todas las reivindicaciones que se han hecho con respecto a las mujeres yo las estoy haciendo desde otro eje. Lo m&aacute;s b&aacute;sico de todo es la necesidad de formarse. Hacen falta cursos, formaciones y charlas con perspectiva antirracista en todos los niveles. Si seguimos creyendo eso de que &ldquo;yo no soy racista porque soy buena persona&rdquo;, nos equivocamos. Pero esa formaci&oacute;n no tiene tanto que ver con haber le&iacute;do muchos libros, conocer autoras antirracistas o memorizar conceptos, sino con c&oacute;mo activas t&uacute; esos conceptos en tu d&iacute;a a d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se aterriza eso en acciones concretas, en el d&iacute;a a d&iacute;a? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No riendo las gracias racistas, cort&aacute;ndole el rollo a la persona que hace un comentario despectivo. Tambi&eacute;n conviene preguntarte qu&eacute; est&aacute;s consumiendo, si tienes amistades de otros or&iacute;genes &eacute;tnicos y si hablas con ellas de lo que supone el racismo en su vida. Cuestionarte qu&eacute; privilegios te da ser una persona blanca, o si eres una persona blanca cerca de la cual pueden estar seguras las personas racializadas. Y abrir espacios de debate con otras personas blancas sobre lo que supone el racismo para otras personas. Hay que ser activamente antirracista, no llega con no tener comportamientos racistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es dif&iacute;cil hacer un ejercicio de autocr&iacute;tica como ese, partiendo de la base de que todas podemos tener actitudes racistas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese ejercicio de autocr&iacute;tica puede ser muy duro, porque implica poner en cuesti&oacute;n todo lo que t&uacute; eres. Y tambi&eacute;n existe mucho miedo a equivocarse. A mucha gente le frena creerse que, por ser buena persona, ya no es racista, ya no se tiene que revisar. Y no es as&iacute;. Dec&iacute;a Audre Lorde que la revoluci&oacute;n no es un evento &uacute;nico. Y el antirracismo es revolucionario, porque pretende desarticular sistemas de opresi&oacute;n hist&oacute;ricos. Por eso es una cuesti&oacute;n de largo recorrido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/desiree-bela-lobde-escritora-no-juzga-igual-mujer-racializada-dando-pecho-blanca_1_13596550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 19:54:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b1d92eab-e803-4363-ace8-4ad661fa9dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153595.jpg" length="2016516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b1d92eab-e803-4363-ace8-4ad661fa9dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153595.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2016516" width="4480" height="2520"/>
      <media:title><![CDATA[Desirée Bela-Lobedde, escritora: “No se juzga igual a una mujer racializada dando el pecho que a una blanca”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b1d92eab-e803-4363-ace8-4ad661fa9dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153595.jpg" width="4480" height="2520"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Lactancia,Lactancia materna,Racismo,Colonialismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" width="1020" height="574" alt="Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Padres y no padres analizan los roces en la amistad cuando cambian los planes, los horarios y la disponibilidad</p><p class="subtitle">Ser madre a los 30: entre la prisa por el reloj biológico y la soledad ante la falta de amigas con hijos</p></div><p class="article-text">
        Un mensaje de WhatsApp que llegaba al grupo un viernes por la tarde sol&iacute;a bastar para organizar una cena o una salida improvisada el fin de semana, pero con la llegada del primer beb&eacute;, esa sencillez tiende a transformarse en un rompecabezas que exige tener en cuenta multitud de variables y puede terminar frustrando el plan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el ni&ntilde;o ten&iacute;a tres meses y decid&iacute; llev&aacute;rmelo porque le daba el pecho, pero lo pas&eacute; fatal. Ellas no pensaban que hab&iacute;a un ni&ntilde;o y que hab&iacute;a que adaptar los planes, decidieron hacer una ruta por el campo por donde era imposible ir con un carro porque era complicada, ni siquiera pod&iacute;a ir yo con el ni&ntilde;o; por las noches quer&iacute;an salir a cenar a la calle y me ten&iacute;a que llevar al ni&ntilde;o; y, sobre todo, me vi saturada sin la ayuda de mi pareja, todo el d&iacute;a liada con el pecho y las cacas&rdquo;, cuenta &Aacute;ngela, de 32 a&ntilde;os, que trata de integrar a su hijo en sus planes, aunque reconoce que esa escapada rural le sirvi&oacute; de aprendizaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Cristina Polo Sevilla, de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!,</a> este tipo de choques son una experiencia com&uacute;n: &ldquo;Hay ciertas din&aacute;micas dentro de las relaciones de amistad que es normal que cambien cuando llega un beb&eacute;, ya no puede haber tanta espontaneidad a la hora de quedar, por ejemplo, hay que cuadrar mucho m&aacute;s todos los planes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el niño tenía tres meses y decidí llevármelo porque le daba el pecho, pero lo pasé fatal. Ellas no pensaban que había un niño y que había que adaptar los planes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela</span>
                                        <span>—</span> 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La vida da un vuelco</h2><p class="article-text">
        La maternidad o paternidad modifica el espacio temporal y el mapa mental de quien la asume, asegura Polo Sevilla. &ldquo;Incluso cambian las prioridades, porque el foco pasa a estar en el hijo, sobre todo cuando es muy peque&ntilde;o, porque ocupa todo el espacio, tanto el temporal como el mental. Entonces da la sensaci&oacute;n de que la amistad pasa a un segundo plano, pero la realidad es que no es necesario establecer un orden de prioridades en cuanto al cari&ntilde;o, sino en cuanto a las necesidades y lo que necesita una y otra parte&rdquo;, desarrolla la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los pocos meses que lleva siendo padre, Alberto, de 30 a&ntilde;os, cree que es dif&iacute;cil entender la situaci&oacute;n si no se vive: &ldquo;Te cambia la vida. Incluso a nivel mental, se te mete un sentimiento de hogar en el cuerpo y estar lejos de &eacute;l es un suplicio&rdquo;. &ldquo;Echo de menos salir alguna noche de fiesta y hacer alg&uacute;n plan m&aacute;s, pero ves al peque y se te pasa&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Helena, de 41 a&ntilde;os y madre por partida triple, coincide en que &ldquo;es algo dif&iacute;cil de entender si no lo has vivido, muchas mujeres <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madre-30-prisa-reloj-biologico-soledad-falta-amigas-hijos_1_12204936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sienten solas despu&eacute;s de ser madres</a> porque su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano no entiende por lo que est&aacute; pasando&rdquo;. &ldquo;La maternidad lo cambia todo: desde la relaci&oacute;n de pareja hasta la forma en que te ves a ti misma y las relaciones de amistad&rdquo;, resume.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quedar era dificilísimo, todo tenía que ser cerca de su casa, me parecía una exagerada con todo y aburridísimo que el único tema de conversación fueran sus niños. No supe acompañarla y nos alejamos bastante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">D&oacute;nde est&aacute; mi amiga</h2><p class="article-text">
        Ella misma reconoce haber vivido la perspectiva opuesta a los 28 a&ntilde;os, cuando su mejor amiga tuvo mellizos y ella no supo encajar el giro. &ldquo;Mi vida era otra, yo no ten&iacute;a ni trabajo estable ni planes de familia y no entend&iacute;a absolutamente nada. Quedar era dificil&iacute;simo, todo ten&iacute;a que ser cerca de su casa, me parec&iacute;a una exagerada con todo y aburrid&iacute;simo que el &uacute;nico tema de conversaci&oacute;n fueran sus ni&ntilde;os. No supe acompa&ntilde;arla y nos alejamos bastante&rdquo;, recuerda, solo a&ntilde;os despu&eacute;s &ldquo;cuando me convert&iacute; en madre lo entend&iacute;&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes permanecen sin hijos dentro de grupos formados mayoritariamente por padres, el reto consiste en reubicar el espacio com&uacute;n. &ldquo;Hac&iacute;amos siempre un viaje anual y lo hemos adaptado a una escapada de tres d&iacute;as. Algunas hacen m&aacute;s sacrificios por no perd&eacute;rselo y otras no hacen tanto esfuerzo con la excusa del cansancio y de los ni&ntilde;os y prefieren quedarse en casa muchas veces&rdquo;, relata Cristina, de 32 a&ntilde;os, que valora que la relaci&oacute;n con sus amigas no ha cambiado cuando se han convertido en madres, aunque s&iacute; lo han hecho sus din&aacute;micas y comportamientos. &ldquo;No son las t&iacute;picas pesadas que solo hablan de los ni&ntilde;os; cuando quedamos siempre vienen con ellos, pero te adaptas, ya est&aacute;n superintegrados&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Laura, de 38 a&ntilde;os, ha acompa&ntilde;ado a muchas de sus amigas en la maternidad desde ese plano de integraci&oacute;n. &ldquo;Los hijos de mis amigas <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son para m&iacute; de mi familia</a> y disfruto mucho vi&eacute;ndolas como mam&aacute;s. S&iacute; es cierto que en momentos concretos echas de menos que est&eacute;n en un festival, pero entiendo que las circunstancias y las responsabilidades cambian y las relaciones evolucionan&rdquo;, comparte.
    </p><h2 class="article-text">Incomprendidos vs. desplazados</h2><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil que quien ha tenido un hijo sienta que sus amigos no comprenden sus limitaciones, como tener que cancelar varios planes en el &uacute;ltimo momento porque el beb&eacute; est&aacute; indispuesto, mientras que los amigos sin hijos sienten que la amistad ha pasado a un segundo plano o que la conversaci&oacute;n gira exclusivamente en torno a la crianza. &ldquo;Aparece cierta asimetr&iacute;a porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adapt&aacute;ndose continuamente&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Polo Sevilla.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece cierta asimetría porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adaptándose continuamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Polo Sevilla</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para evitar caer en esa grieta, la empat&iacute;a debe ser mutua. &ldquo;Las personas que tenemos hijos podemos ser un poco acaparadoras con las conversaciones de hijos, porque al final necesitas desahogarte y sentir que lo que te est&aacute; pasando tambi&eacute;n le est&aacute; pasando a m&aacute;s gente&rdquo;, reconoce &Aacute;ngela. &ldquo;Yo intento siempre tener un poquito de cuidado y ver si hay personas que pueden sentirse fuera de la conversaci&oacute;n y se est&aacute;n aburriendo. A las madres tambi&eacute;n nos viene bien hablar de cultura, de pol&iacute;tica o de los ligues de tu amiga soltera&rdquo;, alega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me pasa mucho que cuando quedo con amigas o amigos que no tienen hijos y mis hijos est&aacute;n presentes me sabe mal. Hay una sensaci&oacute;n de que los ni&ntilde;os molestan y pienso que no van a entender algunas cosas o que mis hijos pueden llegar a molestarles&rdquo;, confiesa Helena, lo que a veces le complica la log&iacute;stica de quedar con ellos al tener tres hijos. &ldquo;La experiencia me dice todo lo contrario, que los amigos entienden mi situaci&oacute;n y se amoldan bastante a ella, pero es m&aacute;s por m&iacute;, como una especie de autocensura&rdquo;, matiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de mantener intactas las rutinas para que la relaci&oacute;n siga siendo sostenible, sino de acordar nuevas formas de encuentro. &ldquo;Una buena parte del sufrimiento psicol&oacute;gico aparece cuando la realidad no encaja con nuestras expectativas. Aceptar esto significa entender que, durante un tiempo, la relaci&oacute;n puede necesitar m&aacute;s flexibilidad y menos exigencia&rdquo;, apunta <a href="https://www.ikfamily.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iker Burutxaga</a>, padre y psic&oacute;logo cl&iacute;nico especializado en el &aacute;mbito de la familia y el apego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una amistad no depende &uacute;nicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar. Depende tambi&eacute;n de sentir que seguimos siendo importantes para el otro, de que existe inter&eacute;s, cari&ntilde;o, confianza y una historia compartida que contin&uacute;a teniendo un lugar en nuestras vidas&rdquo;, destaca el psic&oacute;logo, que propone que sean los amigos sin hijos quienes faciliten el contacto en lo pr&aacute;ctico. &ldquo;Quiz&aacute; ya no pueda quedar un viernes por la noche, pero s&iacute; pueda dar un paseo un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana o mantener una conversaci&oacute;n por tel&eacute;fono mientras pasea con el ni&ntilde;o. No se trata de insistir constantemente ni de exigir atenci&oacute;n, sino de mantener el v&iacute;nculo sin esperar siempre una respuesta inmediata y transmitir que sigo aqu&iacute;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de quien no tiene hijos, Laura enfatiza que la disposici&oacute;n afectiva es la clave: &ldquo;No hay ning&uacute;n truco de magia, es querer y empatizar con los nuevos ritmos de vida&rdquo;. &ldquo;A veces damos por hecho que estamos ah&iacute; simplemente porque seguimos estando, pero ahora me planteo si mis amigas se sintieron solas en el posparto. Hacernos esa pregunta es importante para acompa&ntilde;ar de la mejor manera&rdquo;, plantea.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una amistad no depende únicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iker Burutxaga</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres, por su parte, tambi&eacute;n pueden tomar la iniciativa a la hora de proponer alternativas. &ldquo;Yo suelo ser bastante proactiva a la hora de proponer planes y pienso en sitios donde el ni&ntilde;o vaya a estar bien, que no sea el t&iacute;pico bar cerrado de taburetes donde yo vaya a tener que estar todo el rato corriendo detr&aacute;s de &eacute;l&rdquo;, asegura &Aacute;ngela.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La llegada de los hijos tiene tambi&eacute;n el poder de actuar como filtro en la reordenaci&oacute;n de las amistades. &ldquo;Hay amistades que se refuerzan mucho, otras que siguen igual y otras que desaparecen, depende del momento vital que viva cada uno&rdquo;, reflexiona Alberto en primera persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las relaciones s&oacute;lidas van a encontrar nuevas formas de encontrarse. La amistad evoluciona hacia un entorno m&aacute;s maduro, flexible y capaz de adaptarse al contexto de cada uno&rdquo;, concuerda la psic&oacute;loga Polo Sevilla. &ldquo;Aquellas amistades que sean m&aacute;s superficiales, que est&eacute;n relacionadas con un &aacute;mbito en concreto o que dependan mucho de la disponibilidad, s&iacute; que se pueden ver m&aacute;s delimitadas. Tambi&eacute;n es una oportunidad para conocer m&aacute;s a la otra persona, nos puede ayudar a profundizar&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos mutan y los afectos genuinos pueden reencontrarse tiempo despu&eacute;s. &ldquo;Con los a&ntilde;os, algunas amigas me han dicho 'siento no haber estado a la altura cuando fuiste madre, no ten&iacute;a ni idea de lo que significaba esto'. Son gestos muy bonitos que demuestran que las relaciones se transforman si ambas partes participan en la adaptaci&oacute;n&rdquo;, subraya Helena, que tras ser madre por primera vez se sinti&oacute; sola y busc&oacute; apoyo en otros padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No interpretar los cambios como una falta de inter&eacute;s y entender que la adaptaci&oacute;n no puede recaer siempre en la misma persona son algunas de las claves en las que unos y otros parecen estar de acuerdo. Habr&aacute; planes que desaparezcan y otros nuevos por inventar, pero si la amistad est&aacute; por encima de conciertos, cenas tard&iacute;as o viajes improvisados, no tiene por qu&eacute; dejar de ser una amistad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" length="166388" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" type="image/jpeg" fileSize="166388" width="1020" height="574"/>
      <media:title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" width="1020" height="574"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Padres,Madres,Maternidad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guía de un psicólogo para explicar a los hijos las restricciones de redes: "Conceder todo lo que piden no les hace más felices"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/guia-psicologo-explicar-hijos-restricciones-redes-sociales-xp_1_13573857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22e048ac-3ca8-4dce-acb9-d07e6a0fc95d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x858y263.jpg" width="1200" height="675" alt="La guía de un psicólogo para explicar a los hijos las restricciones de redes: &quot;Conceder todo lo que piden no les hace más felices&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Unión Europea prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 13 años y exigirá supervisión paterna para su consumo hasta los 15 años. Hablamos con el psicólogo infantojuvenil Abel Domínguez sobre cómo abordarlo con ellos</p><p class="subtitle">La UE prohibirá el acceso de menores de 13 años a las redes sociales</p></div><p class="article-text">
        En los hogares europeos se avecina un cambio con la nueva <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ue-prohibira-acceso-menores-13-anos-redes-sociales_1_13513371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normativa europea</a> en marcha que prohibir&aacute; el acceso a las redes sociales de todos los menores de 13 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, los que tengan entre 13 y 15 a&ntilde;os solo podr&aacute;n utilizar cuentas infantiles bajo la supervisi&oacute;n de los padres, y hasta la mayor&iacute;a de edad se les restringir&aacute; el acceso a plataformas que utilicen algoritmos orientados a provocar adicci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo transmitirles este cambio en su relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo a los padres siempre les explico el tema de normas y l&iacute;mites como si fuera un sem&aacute;foro. Hay decisiones que pueden tomar los chavales en funci&oacute;n de su edad y preparaci&oacute;n, situadas en la zona verde, lo cual fomenta su autonom&iacute;a e identidad&rdquo;, explica el psic&oacute;logo infantojuvenil y director de <a href="https://dominguezpsicologosmadrid.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dom&iacute;nguez Psic&oacute;logos</a>, Abel Dom&iacute;nguez, a la hora de abordar la conversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la zona amarilla engloba aquellas pautas susceptibles de di&aacute;logo y pacto. &ldquo;La adolescencia es la edad de la negociaci&oacute;n, donde ni los chavales se salen con el 100% de lo que quer&iacute;an ni los padres ceden en todo&rdquo;, asegura Dom&iacute;nguez. Sin embargo, con el nuevo marco legal en la mano, las redes sociales antes de los 13 a&ntilde;os caen de lleno en el color rojo: la franja de los l&iacute;mites no negociables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta nueva normativa viene de Europa, de las altas esferas, de quien debe legislar para proteger a los chavales&rdquo;, enfatiza el psic&oacute;logo. &ldquo;Simplemente tenemos que explicar a los menores que, aunque no haya sido una decisi&oacute;n nuestra ni suya, est&aacute; en rojo y la tenemos que cumplir. Y debemos ayudarles a entender que estas normas van a protegerlos y a contribuir a su ciberseguridad&rdquo;, expone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La culpa o el conflicto no deben hacer ceder a los padres, insiste el especialista, ya que la firmeza tambi&eacute;n ayuda a la estructura emocional de los menores: &ldquo;Llega un punto en que darles m&aacute;s a los chavales no es mejor; conceder todo lo que piden no les hace m&aacute;s felices y, en muchas situaciones, hasta les pone en riesgo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Desmontar la presi&oacute;n de grupo</h2><p class="article-text">
        Uno de los principales obst&aacute;culos a los que se enfrentan los padres que intentan aplicar restricciones a la tecnolog&iacute;a es el reproche del aislamiento social, la t&iacute;pica frase de &ldquo;soy el &uacute;nico de mis amigos al que no le dejan&rdquo;. &ldquo;Es un argumento universal, todos lo hemos utilizado&rdquo;, reconoce Dom&iacute;nguez. &ldquo;Invito a los padres a reflexionar sobre sus valores, sobre lo que es importante en sus familias, y a que se lo trasladen y lo defiendan ante sus hijos. Es el mejor ejemplo que les podemos ofrecer para ense&ntilde;arles a resistir la presi&oacute;n grupal&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, el objetivo de la normativa no es el aislamiento de los menores, y si la prohibici&oacute;n amenaza con dejar al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a fuera de los planes sociales su grupo de amigos, el psic&oacute;logo sugiere habilitar v&iacute;as alternativas y supervisadas de contacto. &ldquo;Podemos permitir que charlen o queden a trav&eacute;s de un chat que supervisemos los padres, para evitar que tengan acceso directo al gran oc&eacute;ano de internet sin ning&uacute;n tipo de filtro ni protecci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">Sin demonizar la tecnolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para que los menores comprendan los motivos detr&aacute;s de la ley y que su visi&oacute;n no se reduzca a la frustraci&oacute;n de perder una v&iacute;a de entretenimiento, el experto recomienda ense&ntilde;arles a mirar detr&aacute;s de la pantalla. &ldquo;No entienden que los algoritmos est&aacute;n creados para mantenernos cada vez m&aacute;s tiempo enganchados, haciendo <em>scroll</em> e incentivando la inmediatez&rdquo;, advierte Dom&iacute;nguez. &ldquo;Estamos educando a una generaci&oacute;n que no entiende que si mandan un mensaje no es obligatorio que se lo <a href="https://www.eldiario.es/era/la-tirania-de-los-grupos-whatsapp_1_10912322.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contesten al instante</a>&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer visible todo lo invisible, el experto propone din&aacute;micas cotidianas cr&iacute;ticas a la hora de usar la tecnolog&iacute;a. &ldquo;A m&iacute;, por ejemplo, me gusta aprovechar alg&uacute;n v&iacute;deo que ellos est&eacute;n viendo de contenido aparentemente inocuo y jugar con ellos es a ver qu&eacute; les se est&aacute;n intentando vender, una suscripci&oacute;n, una marca de chocolate o incluso una <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-explica-riesgos-reales-bebidas-energeticas-diferencia-gran-cantidad-cafeina-azucar-xp_1_12890192.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bebida energ&eacute;tica</a>&rdquo;, pone de ejemplo el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo final es la prevenci&oacute;n temprana. &ldquo;Tenemos que empezar a hablar de ciberseguridad e higiene digital con ellos en cuanto empiezan a usar una <em>tablet</em> o un m&oacute;vil&rdquo;, defiende Dom&iacute;nguez. &ldquo;No se trata de demonizar las redes sociales, porque son parte de su presente y su futuro, sino de ense&ntilde;arles a utilizarlas con responsabilidad y seguridad&rdquo;, resume.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/guia-psicologo-explicar-hijos-restricciones-redes-sociales-xp_1_13573857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 10:12:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/22e048ac-3ca8-4dce-acb9-d07e6a0fc95d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x858y263.jpg" length="11136999" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/22e048ac-3ca8-4dce-acb9-d07e6a0fc95d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x858y263.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11136999" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La guía de un psicólogo para explicar a los hijos las restricciones de redes: "Conceder todo lo que piden no les hace más felices"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/22e048ac-3ca8-4dce-acb9-d07e6a0fc95d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x858y263.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Adolescentes,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mejor-no-preguntarle-hijos-quieren-comer-explicacion-experta-nutricion-xp_1_13578194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fe3b7d2-0bdc-4b7e-a2d6-73b7cd9fd60b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y245.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista María Rodríguez Lazo apunta que convertir esta pregunta "en la que determina sistemáticamente el menú familiar" es un error</p><p class="subtitle">“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieres cenar hoy?&rdquo;. Esta pregunta es recurrente seguramente en muchos hogares. Probablemente, si hay hermanos, uno querr&aacute; macarrones con queso y el otro prefiere sopa de pollo. Negociar, persuadir y discutir termina con al menos uno de ellos quej&aacute;ndose y un padre o una madre frustrado y agotado. La hora de la comida puede convertirse muchas veces en una especie de campo de batalla en lugar de un momento agradable en el que estamos juntos y compartimos un momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como padres, queremos complacer a los hijos, que coman bien, que tengan opciones, y sabemos que comer&aacute;n lo que les guste. Por eso, muchas veces solemos preguntarles qu&eacute; quieren comer. Darle a un ni&ntilde;o la opci&oacute;n de elegir puede, si se hace bien y bajo la responsabilidad de un adulto, generar un inter&eacute;s saludable por la comida desde una edad temprana. Pero, &iquest;puede tener un impacto negativo? &iquest;Es un error hacerlo? &iquest;C&oacute;mo procesa un ni&ntilde;o esta pregunta, c&oacute;mo le beneficia, c&oacute;mo no y qu&eacute; alternativas hay para involucrarlos de forma positiva?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la pregunta responsabiliza al ni&ntilde;o del men&uacute; familiar</h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>No podemos decir que preguntar a un ni&ntilde;o qu&eacute; quiere comer sea un error en s&iacute; mismo: escuchar sus preferencias y darle cierto margen de decisi&oacute;n es positivo y forma parte de una relaci&oacute;n saludable con la alimentaci&oacute;n&rdquo;, reconoce <a href="http://www.marialazonutricion.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Lazo</a>,<strong> </strong>especialista en nutrici&oacute;n cl&iacute;nica pedi&aacute;trica y directora del Servicio de Nutrici&oacute;n del Instituto Hispalense de Pediatr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, el error se da cuando &ldquo;esta pregunta se convierte en la que determina sistem&aacute;ticamente el men&uacute; familiar&rdquo;. Los ni&ntilde;os no tienen la responsabilidad de decidir cu&aacute;l es la dieta equilibrada y saludable que debemos seguir, sino que somos los adultos los &ldquo;que tenemos la responsabilidad de ofrecer alimentos variados y adecuados a las necesidades del ni&ntilde;o&rdquo;. Es un trabajo de los padres decidir qu&eacute; y cu&aacute;ndo comer&aacute; el hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, &ldquo;no podemos esperar que sea &eacute;l quien decida cada d&iacute;a qu&eacute; alimentos necesita para que su alimentaci&oacute;n sea equilibrada. De ah&iacute; que, m&aacute;s que dejar de preguntarles, haya que replantearse c&oacute;mo formulamos la pregunta y qu&eacute; margen de decisi&oacute;n les damos&rdquo;, admite Rodr&iacute;guez.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;as decisiones en un marco que establece el adulto</h2><p class="article-text">
        La manera en que formulamos la pregunta cambia en gran medida su efectividad. Porque, como admite Rodr&iacute;guez, &ldquo;no es lo mismo preguntar &lsquo;&iquest;qu&eacute; fruta quieres?&rsquo; que preguntarle &lsquo;&iquest;quieres pl&aacute;tano o mandarina&rsquo;? En ambos casos estamos teniendo en cuenta sus preferencias, pero en el segundo somos nosotros quienes hemos decidido previamente qu&eacute; opciones ofrecer&rdquo;. Por tanto, la clave es &ldquo;ofrecer dos opciones que previamente hayamos pensado nosotros&rdquo;, explica la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este &lsquo;truco&rsquo; podemos usarlo con el resto de alimentos: &ldquo;&rsquo;&iquest;prefieres tomate o pepino?', &lsquo;&iquest;quieres yogur o fruta?' o &lsquo;&iquest;prefieres pescado con patata o con arroz?&rsquo;. Lo que conseguimos formulando las preguntas de esta manera es mantener nuestra responsabilidad como adultos &rdquo;de ofrecer una alimentaci&oacute;n adecuada y variada mientras que el ni&ntilde;o tiene la oportunidad de elegir y desarrollar su autonom&iacute;a&ldquo;, afirma Rodr&iacute;guez. Estas peque&ntilde;as decisiones que pueden tomar les permite involucrarles pero &rdquo;sin hacerles responsables de decidir el men&uacute; completo&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ofrecer variedad de alimentos y dejar que los ni&ntilde;os elijan les da una sensaci&oacute;n de independencia y les permite descubrir qu&eacute; les gusta. Esto no significa que si no le gusta un alimento al principio debamos rendirnos. Algunas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK582166/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que pueden ser necesarios entre 12 y 17 intentos para que los ni&ntilde;os se interesen por probar un alimento. Introducir diferentes alimentos y usar distintas recetas puede mantener su inter&eacute;s y asegurar que cubran todas sus necesidades nutricionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, y tal y como reconoce Rodr&iacute;guez, &ldquo;podemos involucrarlos mucho en la alimentaci&oacute;n sin hacerles responsables de decidir el men&uacute; completo dej&aacute;ndoles tomar peque&ntilde;as decisiones dentro de un marco establecido por el adulto: elegir entre dos frutas, decidir qu&eacute; guarnici&oacute;n prefieren, escoger entre dos opciones de desayuno o decidir c&oacute;mo quieren presentar un alimento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las preguntas que podamos hacerles y de c&oacute;mo las formulemos, los ni&ntilde;os pueden formar parte activa de la alimentaci&oacute;n familiar de otras maneras. &ldquo;Pueden participar acompa&ntilde;&aacute;ndonos a hacer la compra, ayudando a preparar una receta, lavando verduras o poniendo la mesa&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez, que admite que son peque&ntilde;as acciones que &ldquo;fomentan su autonom&iacute;a y hacen que se sientan part&iacute;cipes de la alimentaci&oacute;n familiar&rdquo;. Involucrarlos en estas tareas sencillas puede despertar su inter&eacute;s por la comida de una forma amable y saludable.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo verdaderamente importante es, seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, que &ldquo;tengan contacto frecuente con alimentos diferentes sin obligarles a comerlos. La alimentaci&oacute;n tambi&eacute;n es aprendizaje y necesitamos darles oportunidades para conocer y familiarizarse con nuevos alimentos&rdquo;. Por tanto, la clave est&aacute; en &ldquo;darles autonom&iacute;a sin trasladarles una responsabilidad que corresponde al adulto&rdquo;, reconoce Rodr&iacute;guez.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando el ni&ntilde;o decide el men&uacute;</h2><p class="article-text">
        Si les damos el poder de decidir qu&eacute; quieren comer, les otorgamos un control absoluto para el que no est&aacute;n preparados y que no les corresponde. De forma sutil, los coloca en el papel de &lsquo;jefe&rsquo; y al padre o la madre al de &lsquo;cocinero&rsquo;. Adem&aacute;s, muchas veces, cuando les hacemos una pregunta tan abierta, no saben por d&oacute;nde empezar, no conocen todas las opciones disponibles o simplemente piensan en cosas que comieron recientemente y les gustaron. Tampoco consideran c&oacute;mo combinar alimentos o preparar una comida o merienda completa y nutritiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Rodr&iacute;guez, &ldquo;cuando dejamos que el ni&ntilde;o decida completamente qu&eacute; va a comer es f&aacute;cil que sus elecciones se basen sobre todo en aquello que conoce, le gusta o le resulta m&aacute;s c&oacute;modo. Y esto puede ser especialmente relevante en ni&ntilde;os con una alimentaci&oacute;n muy selectiva, porque podemos terminar reduciendo todav&iacute;a m&aacute;s la variedad de alimentos que aparecen en su dieta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, tras una pregunta del tipo &lsquo;&iquest;qu&eacute; quieres para comer?' les podemos &ldquo;trasladar una responsabilidad que no le corresponde: la de decidir c&oacute;mo debe ser su alimentaci&oacute;n&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mejor-no-preguntarle-hijos-quieren-comer-explicacion-experta-nutricion-xp_1_13578194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 09:59:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7fe3b7d2-0bdc-4b7e-a2d6-73b7cd9fd60b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y245.jpg" length="14890659" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7fe3b7d2-0bdc-4b7e-a2d6-73b7cd9fd60b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y245.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14890659" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7fe3b7d2-0bdc-4b7e-a2d6-73b7cd9fd60b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y245.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/compra-calcetines-cambio-armario-convierte-trampa-sentimental-madres_129_13572058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/069d297b-ca52-4b38-9e11-0cef907e2285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comprar ropa para las criaturas no parece una gran tarea doméstica. Nadie llega a la cena anunciando que ha dedicado dos horas y media a asegurarse de que tienen ropa de su talla: sencillamente, una mañana abren un cajón y allí están los calcetines, los calzoncillos, las camisetas y los pantalones de deporte</p><p class="subtitle">¿Quién contesta los mensajes en los chats de padres?</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que mis criaturas han necesitado ropa interior o calcetines, he sabido que me esperaba una peque&ntilde;a y muy poco apetecible expedici&oacute;n por una de esas tiendas de moda pantagru&eacute;licas, de varias plantas, en las que una puede recorrer varios kil&oacute;metros sin abandonar el edificio y donde todo cuesta tan poco que resulta inevitable preguntarse, en alg&uacute;n momento del trayecto entre la secci&oacute;n de pijamas y las cajas, qui&eacute;n est&aacute; pagando realmente el precio de esa fiesta.
    </p><p class="article-text">
        He tenido que prepararme f&iacute;sica y an&iacute;micamente para entrar en ellas y he salido, finalizada la misi&oacute;n, sinti&eacute;ndome una hero&iacute;na que ha concluido con &eacute;xito una labor tit&aacute;nica, una cazadora que regresa con las presas que alimentar&aacute;n a su familia, una diosa sin altar capaz de encontrar, entre cinco plantas, cuarenta percheros y una multitud de andar err&aacute;tico, seis pares de calcetines de la talla correcta, un <em>pack</em> de cinco calzoncillos con el&aacute;sticos que no aprieten y los pantalones de ch&aacute;ndal con los colores y superh&eacute;roes que el ni&ntilde;o est&aacute; dispuesto a lucir.
    </p><p class="article-text">
        Parece una lista sencilla hasta que est&aacute;s all&iacute; y descubres que hay cola para subir en el ascensor, turistas que compran maletas en las que meter toda la ropa que acaban de comprar tirada de precio &mdash;porque s&iacute;: es obscenamente barato&mdash; y personas que avanzan por los pasillos con una docena de perchas colgadas de un brazo. La secci&oacute;n de ropa infantil parece estar siempre en el lugar contrario a aquel por el que has entrado, as&iacute; que caminas por una planta circular y das varias vueltas hasta encontrar los pantalones; compruebas que quede talla. Ya que est&aacute;s, te haces con un par de sudaderas y, cuando por fin tienes todo, vuelves a hacer cola para pagar y tambi&eacute;n para volver a pisar la calle. Sales, entonces, cargada de ropa &mdash;compras m&aacute;s de la que necesitas para evitar repetir el mismo plan durante al menos cuatro meses&mdash; y con la sensaci&oacute;n &mdash;triste y desproporcionada&mdash; de haber vencido al sistema. Ja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cambio de armario tiene, además, una trampa sentimental. No toda la ropa que se queda pequeña puede meterse sin más en una bolsa. Hay prendas que han perdido cualquier utilidad y que, sin embargo, una se queda mirando unos segundos de más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comprar ropa para las criaturas no parece una gran tarea dom&eacute;stica. Nadie llega a la cena anunciando que ha dedicado dos horas y media a asegurarse de que tienen ropa de su talla: sencillamente, una ma&ntilde;ana abren un caj&oacute;n y all&iacute; est&aacute;n los calcetines, los calzoncillos, las camisetas y los pantalones de deporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos veces al a&ntilde;o llega, adem&aacute;s, el cambio de armario, una operaci&oacute;n que consiste en revisar la ropa, comprobar qu&eacute; sigue sirviendo, separar lo que se ha quedado peque&ntilde;o, decidir qu&eacute; se guarda para un hermano, primo o amigo m&aacute;s peque&ntilde;o, qu&eacute; se tira y qu&eacute; habr&aacute; que volver a comprar. Es el momento en el que empiezan a circular las bolsas de rafia de supermercado entre amigas y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de armario tiene, adem&aacute;s, una trampa sentimental. No toda la ropa que se queda peque&ntilde;a puede meterse sin m&aacute;s en una bolsa. Hay prendas que han perdido cualquier utilidad y que, sin embargo, una se queda mirando unos segundos de m&aacute;s: varios pares de patucos de ganchillo, el primer <em>body</em> con el osito bordado, la funda con forma de pez para la sillita de paseo, la camiseta de los Rolling Stones talla seis meses, la camiseta del <em>Yellow Submarine</em> de los Beatles en talla nueve, el jerseicito azul que guardaste para el futuro hijo de una amiga que nunca fue madre.
    </p><p class="article-text">
        Utilic&eacute; las primeras Converse de mi hija como llavero hasta que se descosi&oacute; la leng&uuml;eta. Sabes que no puedes conservarlo todo &mdash;a menos que quieras legar a tus hijos veinte cajas de ropa que ellos tirar&aacute;n sin contemplaciones dentro de treinta a&ntilde;os&mdash;, pero tampoco resulta tan sencillo decidir qu&eacute; parte de su infancia cabe en una bolsa para donar. As&iacute; que algunas cosas vuelven al armario, no porque vayan a servirle a nadie, sino porque todav&iacute;a no est&aacute;s preparada para que se vayan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por fortuna, la ropa infantil tiene una segunda vida sorprendentemente bien organizada. Pasa de una prima a otra, de los hijos mayores de unas amigas a los pequeños de otras, de una casa a la siguiente, en una red informal que atraviesa ciudades, grupos de WhatsApp y generaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por fortuna, la ropa infantil tiene una segunda vida sorprendentemente bien organizada. Pasa de una prima a otra, de los hijos mayores de unas amigas a los peque&ntilde;os de otras, de una casa a la siguiente, en una red informal que atraviesa ciudades, grupos de WhatsApp y generaciones. Las bolsas, al menos en mi entorno, parecen saber perfectamente a qu&eacute; manos deben llegar. En casa ocurr&iacute;a as&iacute;: el mejor amigo de mi entonces pareja estaba separado. Se conoc&iacute;an desde los doce a&ntilde;os: hab&iacute;an viajado juntos, se hab&iacute;an emborrachado juntos, iban al cine juntos, tomaban juntos las ca&ntilde;as de los domingos mientras comentaban la actualidad pol&iacute;tica con la convicci&oacute;n de dos tertulianos de La Sexta a los que &uacute;nicamente les faltaba que alguien les pusiera un micr&oacute;fono delante. Este amigo tiene dos hijos mayores que los nuestros y, cuando llegaba el momento de su cambio de armario, aparec&iacute;a en nuestra casa cargado con enormes bolsas de ropa en muy buen estado que mi hijo podr&iacute;a aprovechar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquellos dos hombres hab&iacute;an compartido colegio, adolescencia, vacaciones, novias, resacas, pel&iacute;culas, entierros, media vida. Pero cuando llegaba con los bolsones de pantalones y cazadoras de invierno, abrazaba a su amigo con sonoras palmadas en la espalda y a m&iacute; me daba dos besos y las consabidas bolsas. Era yo, pues, quien sacaba las prendas de las bolsas, comprobaba las tallas, separaba lo que pod&iacute;a servir, lavaba lo necesario o guardaba lo que todav&iacute;a era demasiado grande al fondo del armario para la siguiente temporada.
    </p><p class="article-text">
        No creo que ninguno de ellos se hubiera sentado jam&aacute;s a decidir que aquello era responsabilidad m&iacute;a; probablemente, ni siquiera se les hab&iacute;a ocurrido que hubiese una responsabilidad que asignar. La bolsa, simplemente, encontraba su destino, como otras tantas cosas, porque algunas tareas se repiten tantas veces en las mismas manos que dejan de parecer tareas y empiezan a confundirse con virtudes de la persona que las ejerce: ella sabe mejor qu&eacute; talla usan. Ella sabe d&oacute;nde comprar lo necesario. Ella se fija m&aacute;s en esas cosas&hellip; o lleva diez a&ntilde;os haci&eacute;ndolo casi en exclusiva.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene a&ntilde;adir una de esas advertencias que aparecen al pie de algunos correos electr&oacute;nicos que recibo, sobre todo por parte de personas aut&oacute;nomas: &ldquo;Mis horas de trabajo pueden no ser las tuyas. Por favor, no sientas la obligaci&oacute;n de responder a este email fuera de tu horario laboral&rdquo;. Que nadie sienta que lo que cuento aqu&iacute; es extrapolable a todas las familias. Esta es mi burbuja y mi intuici&oacute;n dice que tambi&eacute;n la de muchas de las personas que me rodean, pero no quiero generalizar y, sobre todo, no quiero desmerecer el trabajo de quienes ejercen una crianza corresponsable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La bolsa, simplemente, encontraba su destino, como otras tantas cosas, porque algunas tareas se repiten tantas veces en las mismas manos que dejan de parecer tareas y empiezan a confundirse con virtudes de la persona que las ejerce: ella sabe mejor qué talla usan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos, con todas las cautelas que exige cualquier encuesta, indican, sin embargo, que mi colecci&oacute;n de bolsas, cambios de armario y calcetines tampoco ocurre en un completo vac&iacute;o estad&iacute;stico. <a href="https://yonorenuncio.com/nuestra-lucha/estudio-el-peso-invisible-de-la-maternidad-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El peso invisible de la maternidad</em></a>, publicado en 2025 por la Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio a partir de m&aacute;s de 20.000 respuestas de mujeres de toda Espa&ntilde;a, recoge que el 86% de las que conviven en pareja asume la responsabilidad principal de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experiencia-criando-nina-hombre-14-anos-mayor-recae-agotada_129_12093881.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n familiar</a> y la carga mental: pensar, anticipar, coordinar. No preguntaron qui&eacute;n compra los calcetines, pero cuesta encontrar una definici&oacute;n m&aacute;s exacta de todo lo que sucede antes de llegar a la tienda.
    </p><p class="article-text">
        El informe <a href="https://www.cepaim.org/publicacion/estado-de-las-paternidades-en-espana-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Estado de las Paternidades en Espa&ntilde;a 2026</em></a> de CONVIVE Fundaci&oacute;n Cepaim aporta un matiz necesario: las paternidades avanzan hacia modelos m&aacute;s implicados, afectivos y presentes, y m&aacute;s del 70% de las parejas considera que las tareas est&aacute;n justamente repartidas. La percepci&oacute;n, sin embargo, es m&aacute;s frecuente entre los padres que entre las madres y la brecha persiste especialmente en la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a>. Ah&iacute; cabe perfectamente una pareja convencida de que cr&iacute;a al cincuenta por ciento en la que solo una de las dos personas sabe que quedan calcetines suficientes en el caj&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia permite mantener esas especializaciones sin prestarles demasiada atenci&oacute;n. Una separaci&oacute;n, en cambio, convierte una casa en dos y obliga a aprender cosas que hasta entonces sab&iacute;a el otro. Para algunos padres, la primera vez que tienen que renovar por su cuenta deportivas o pijamas llega entonces, no porque antes fueran incapaces de hacerla ni porque no cuidaran de sus hijos, sino porque otra persona sab&iacute;a qu&eacute; talla usaban, cu&aacute;ntos necesitaban y cu&aacute;ndo tocaba renovarlos.
    </p><p class="article-text">
        La carga mental tiene precisamente esa cualidad: cuesta verla porque buena parte de su trabajo sucede antes de que suceda nada. Antes de comprar las prendas necesarias, alguien ha tenido que darse cuenta de qu&eacute; falta. Antes de que una bolsa de ropa pueda seguir circulando, alguien ha decidido qu&eacute; se queda, qu&eacute; se guarda y qu&eacute; sale de casa. Qui&eacute;n cocina, qui&eacute;n limpia o qui&eacute;n lleva a los ni&ntilde;os a los partidos de baloncesto son preguntas f&aacute;ciles. Luego est&aacute;n las otras, las que nadie llega a hacer porque, antes de que falten los calcetines, alguien ya ha ido a comprarlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/compra-calcetines-cambio-armario-convierte-trampa-sentimental-madres_129_13572058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/069d297b-ca52-4b38-9e11-0cef907e2285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="800838" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/069d297b-ca52-4b38-9e11-0cef907e2285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="800838" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/069d297b-ca52-4b38-9e11-0cef907e2285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,Padres,familias,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es muy recomendable en estas etapas”: un fisio desmonta los mitos sobre el entrenamiento de fuerza en adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/recomendable-etapas-fisio-desmonta-mitos-entrenamiento-fuerza-adolescentes-xp_1_13571404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e181fc30-231f-430e-b7d4-6bcfa0de3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152920.jpg" width="4262" height="2398" alt="Es habitual que los jóvenes entrenen sin asesoramiento cualificado, copiando vídeos de internet y adoptando malos patrones de movimiento, y ese es el riesgo a evitar."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fisioterapeuta Gabriel Leguizamón desmonta el mito de que la musculación frena el crecimiento y habla de sus beneficios, pero advierte sobre los riesgos de que se lleve a cabo sin supervisión profesional o copiando vídeos de internet</p><p class="subtitle">“Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho”: por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes</p></div><p class="article-text">
        Cada vez parece m&aacute;s frecuente cruzarse con grupos de adolescentes en el gimnasio compartiendo rutinas de pesas y barras, debido al auge de la cultura <em>gymbro, </em>amplificada por ciertos <em>influencers</em> que ensalzan en redes sociales el culto al cuerpo y la hipertrofia ligados al <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> o al <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;xito</a>. Ante esta creciente afici&oacute;n, es frecuente la duda de si este tipo de ejercicio f&iacute;sico con cargas puede afectar al desarrollo de quienes todav&iacute;a est&aacute;n en fase de crecimiento, pero la evidencia cient&iacute;fica y la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica dan un mensaje de tranquilidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una idea que siempre ha rondado, que si levantabas peso no ibas a crecer o te ibas a quedar peque&ntilde;o, pero hace tiempo que se desmitific&oacute;&rdquo;, asegura el fisioterapeuta Gabriel Leguizam&oacute;n de <a href="https://dycare.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dycare</a>, especializado en rendimiento deportivo. &ldquo;Esto se cre&iacute;a porque se dec&iacute;a que la ep&iacute;fisis de los huesos, que es donde est&aacute;n las placas epifisarias y los cart&iacute;lagos de crecimiento, se iban a da&ntilde;ar levantando mucho peso, pero la verdad es que es todo lo contrario&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La fisiolog&iacute;a ha desmentido esa sospecha tradicional demostrando que el tejido &oacute;seo reacciona de forma positiva a los est&iacute;mulos mec&aacute;nicos cuando se aplican con la intensidad y t&eacute;cnica adecuadas. &ldquo;En realidad el ejercicio de fuerza no solo no hace mal, sino que es altamente recomendable para estas etapas de la vida de adolescencia y pubertad&rdquo;, aclara Leguizam&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Fortalecimiento &oacute;seo</h2><p class="article-text">
        En lugar de deteriorar la estructura esquel&eacute;tica, el ejercicio refuerza el esqueleto en una fase en la que se determina en gran medida la calidad del hueso del futuro adulto. &ldquo;Al hacer ejercicios de fuerza, uno favorece la osteog&eacute;nesis o formaci&oacute;n del tejido &oacute;seo, a trav&eacute;s de lo que se llama mecanotransducci&oacute;n. Es decir, si t&uacute; le metes una carga al hueso, este se va a poner m&aacute;s denso. Por eso se recomienda tambi&eacute;n a gente mayor para evitar la osteoporosis&rdquo;, explica el fisioterapeuta. 
    </p><h2 class="article-text">Desarrollo motor</h2><p class="article-text">
        La fuerza tambi&eacute;n estimula el sistema neuromotor, lo que puede ser de ayuda a un periodo en el que suele manifestarse cierta torpeza debido al acelerado ritmo de crecimiento f&iacute;sico, como explica el experto: &ldquo;En la pubertad somos bastante tontos corporalmente, nos llevamos puesta las paredes, no tenemos muchas nociones de nuestro cuerpo, falta control, y para el desarrollo neuromotor es fundamental el entrenamiento de fuerza&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, es recomendable para la prevenci&oacute;n de lesiones, porque al mejorar la coordinaci&oacute;n y reclutamiento de distintas zonas corporales, uno las evita&rdquo;, apunta.
    </p><h2 class="article-text">Respuesta metab&oacute;lica</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es beneficioso el impacto metab&oacute;lico de la masa muscular, confirma Leguizam&oacute;n, que expone que ese desarrollo muscular en la adolescencia optimiza la sensibilidad a la insulina, el perfil lip&iacute;dico y la composici&oacute;n corporal general. &ldquo;El m&uacute;sculo es una parte del proceso metab&oacute;lico muy importante; a mayor masa muscular, mejor estado f&iacute;sico&rdquo;, defiende.
    </p><h2 class="article-text">El riesgo de la falta de supervisi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Todos los beneficios enumerados tampoco est&aacute;n exentos de peligro, &iquest;d&oacute;nde radica? El fisioterapeuta tiene claro que en la ausencia de asesoramiento profesional o supervisi&oacute;n t&eacute;cnica a la hora de llevar a cabo el ejercicio o la aplicaci&oacute;n de las cargas, ya que es habitual que los j&oacute;venes entrenen sin asesoramiento cualificado, copiando v&iacute;deos de internet y adoptando malos patrones de movimiento. &ldquo;Si te mueves mal sin peso no pasa nada, pero si te mueves mal con cargas y pesos encima, eso es contraproducente&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para una pr&aacute;ctica segura y beneficiosa, el especialista aconseja que la incorporaci&oacute;n al gimnasio se acompa&ntilde;e de una valoraci&oacute;n m&eacute;dica inicial, mediante anal&iacute;ticas, ecocardiogramas o ergometr&iacute;as de esfuerzo. &ldquo;Y despu&eacute;s ir de la mano de un profesional de la salud, como un m&eacute;dico deport&oacute;logo, un fisioterapeuta y tambi&eacute;n, obviamente, con un preparador f&iacute;sico que pueda recomendar los ejercicios ideales para ese adolescente y sus objetivos, y que pueda ir haciendo un control peri&oacute;dico para ir adaptando estas cargas&rdquo;, concluye Leguizam&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/recomendable-etapas-fisio-desmonta-mitos-entrenamiento-fuerza-adolescentes-xp_1_13571404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 09:03:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e181fc30-231f-430e-b7d4-6bcfa0de3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152920.jpg" length="4021850" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e181fc30-231f-430e-b7d4-6bcfa0de3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152920.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4021850" width="4262" height="2398"/>
      <media:title><![CDATA[“Es muy recomendable en estas etapas”: un fisio desmonta los mitos sobre el entrenamiento de fuerza en adolescentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e181fc30-231f-430e-b7d4-6bcfa0de3e56_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152920.jpg" width="4262" height="2398"/>
      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,Ejercicio físico,Gimnasios,Fisioterapeutas,Entrenamientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-madre-gustaria-maternidad-resulta-imposible-millennials_1_13566820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg" width="1200" height="675" alt="“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las &#039;millennials&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En comparación con generaciones anteriores, las mujeres de hoy en día tienen un mayor nivel de estudios, trabajan y participan más en el cuidado de los hijos. ¿Hay alguna forma de evitar sentirse completamente abrumada?</p><p class="subtitle">La trampa del “tiempo confeti”: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa</p></div><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana temprano, desesperada, Katherine cogi&oacute; el m&oacute;vil y le pregunt&oacute; a <a href="https://www.theguardian.com/technology/chatgpt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ChatGPT</a> c&oacute;mo hacer que su vida funcionara. Introdujo su horario de trabajo, el horario laboral de su marido, los d&iacute;as en que su hija de tres a&ntilde;os ten&iacute;a escuela infantil, el horario escolar &mdash;adem&aacute;s de los horarios de antes y despu&eacute;s del colegio&mdash; de su hija de seis a&ntilde;os; la flexibilidad que le ofrec&iacute;a su trabajo y el apoyo que recib&iacute;a de los abuelos, y le pregunt&oacute; a la IA si pod&iacute;a ayudarla a que las cosas le resultaran un poco m&aacute;s llevaderas.
    </p><p class="article-text">
        Le cont&oacute; al <em>chatbot </em>que se levanta entre las 5:00 o las 5:30 de la ma&ntilde;ana, para poder &ldquo;adelantarse a los ni&ntilde;os&rdquo;. Aprovecha ese tiempo para ducharse tranquilamente, empezar a preparar la fiambrera de su hija o, si le va muy bien, hacer un poco de ejercicio. Las ni&ntilde;as se despiertan entre las 5:30 y las 6:00 de la ma&ntilde;ana y, a partir de ese momento, empieza una fren&eacute;tica carrera para tenerlas listas para salir hacia el colegio y la guarder&iacute;a a las 7:00 horas. No es precisamente el comienzo tranquilo del d&iacute;a que a ninguna de ellas le gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bajan y quieren un abrazo en el sof&aacute;, y yo no paro de decirles: 'Lo siento mucho, tengo que preparar las fiambreras'&rdquo;, cuenta Katherine.
    </p><p class="article-text">
        Tras el fren&eacute;tico <em>sprint</em> dom&eacute;stico, las ni&ntilde;as salen por la puerta con su padre, que las deja de camino al trabajo y las recoge al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces tengo muy poco tiempo para prepararme y salgo corriendo por la puerta; el trayecto en autob&uacute;s me sirve para bajar las revoluciones un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final del d&iacute;a, vuelven a hacer lo mismo, pero al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Katherine describe su dilema junto a una piscina cubierta con exceso de calefacci&oacute;n en S&iacute;dney, donde nuestras hijas tienen clases la misma tarde entre semana.
    </p><p class="article-text">
        Ella y yo no nos conocemos fuera del contexto de las clases de nataci&oacute;n, pero ambas tenemos hijas de seis a&ntilde;os que han empezado este a&ntilde;o en colegios de primaria locales y otras de tres que se turnan para intentar escaparse de la piscina cuando las clases ya no les divierten, as&iacute; que hemos acabado charlando.
    </p><p class="article-text">
        Y surge el tema del malabarismo imposible de las madres <em>millennials</em> &mdash;en t&eacute;rminos generales, las nacidas entre 1980 y 1994&mdash;, como ocurre casi inevitablemente cuando las mujeres de nuestra edad y etapa de la vida nos reunimos. Porque, aunque las preguntas de Katherine a ChatGPT puedan parecer gritos desesperados de ayuda de una mujer al l&iacute;mite, la realidad es que no es un caso aislado.
    </p><p class="article-text">
        A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de f&uacute;tbol, al dejar a los ni&ntilde;os en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. &iquest;C&oacute;mo lo haces? &iquest;Qu&eacute; cosas se te escapan de las manos? &iquest;Por qu&eacute; te sientes as&iacute;?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de fútbol, al dejar a los niños en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. ¿Cómo lo haces? ¿Qué cosas se te escapan de las manos? ¿Por qué te sientes así?</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&ldquo;No est&aacute;s criando a tus hijos como quer&iacute;as&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La semana pasada se puso de relieve el impacto econ&oacute;mico que supone para los padres de hoy en d&iacute;a el malabarismo diario, con <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/sep/23/cost-of-raising-two-children-in-australia-has-risen-134-in-two-decades-study-says" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo estudio</a> que revela que el coste que supone para las familias australianas criar a dos o m&aacute;s hijos ha aumentado hasta al menos 36.500 d&oacute;lares al a&ntilde;o. El coste de mantener a flote a una familia ha aumentado un 134% en dos d&eacute;cadas, mientras que los ingresos familiares solo han crecido un 102% en el mismo periodo. [En Espa&ntilde;a, el gasto medio por ni&ntilde;o al mes en 2024 era de 758 euros, seg&uacute;n recoge un <a href="https://www.savethechildren.es/coste-de-la-crianza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> Save The Children. Y este aument&oacute; en un 15% entre 2022 y 2024 mientras que el IPC subi&oacute; un 9,5%].
    </p><p class="article-text">
        Georgie Dent, directora ejecutiva de The Parenthood, organizaci&oacute;n que public&oacute; el estudio, afirma que tener hijos reduce los ingresos de las mujeres australianas en una media del 55% durante los primeros cinco a&ntilde;os y que las familias australianas necesitan ahora dos fuentes de ingresos para salir adelante. No es una exageraci&oacute;n. En un cambio bastante radical para la estructura laboral del pa&iacute;s, en 2024 se convirti&oacute; por primera vez en la situaci&oacute;n m&aacute;s habitual que ambos padres trabajaran a tiempo completo en los hogares con hijos menores de 15 a&ntilde;os. A pesar de ello, afirma Dent, hay menos margen de maniobra en los presupuestos familiares. Mientras tanto, el &uacute;ltimo <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/sep/21/jim-chalmers-intergenerational-report-2026-deaths-outnumber-births-australia2060s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe intergeneracional</a> del Gobierno federal advierte de que se prev&eacute; que cada vez menos australianos tengan hijos en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Katherine siente esta realidad econ&oacute;mica de forma aguda, como un gran peso opresivo.
    </p><p class="article-text">
        Tras introducir todas las variables de su vida en ChatGPT, las sugerencias que le dio el chatbot resultaban imposibles. Le sugiri&oacute; que trabajara desde casa &mdash;algo que no es una opci&oacute;n&mdash; o a tiempo parcial.
    </p><p class="article-text">
        Katherine ya trabaja cuatro d&iacute;as a la semana; trabajar menos d&iacute;as remunerados significar&iacute;a que la familia tendr&iacute;a dificultades econ&oacute;micas. Todo su sueldo se destina a la hipoteca. Antes cubr&iacute;a los gastos, pero, tras las m&uacute;ltiples subidas de los tipos de inter&eacute;s, ya no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si pudiera pasar a cinco d&iacute;as, supondr&iacute;a un aumento del 20%, lo cual no es poca cosa. He estado muy tentada de hacerlo&rdquo;. Sin embargo, eso significar&iacute;a pasar a&uacute;n menos tiempo con sus hijas.
    </p><p class="article-text">
        Bajar de los cuatro d&iacute;as a la semana no solo ser&iacute;a una imposibilidad econ&oacute;mica, sino que significar&iacute;a que ya no podr&iacute;a desempe&ntilde;ar su trabajo como ella quiere, ni de una forma que le permitiera que la tomaran en serio. &ldquo;Me ahogar&iacute;a y no valdr&iacute;a la pena contratarme&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo m&aacute;s importante que ChatGPT le ofreci&oacute; a Katherine fue empat&iacute;a y un espejo sin concesiones ante el que se reflejaba su vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;ChatGPT me dijo algo as&iacute; como: 'Vaya, qu&eacute; interesante, lo que acabas de decir es que no est&aacute;s pudiendo ejercer la maternidad como siempre has querido y&hellip; te sientes limitada, y creo que esa es una experiencia muy com&uacute;n'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que una m&aacute;quina dise&ntilde;ada para rastrear los confines m&aacute;s rec&oacute;nditos del conocimiento humano publicado, sintetizar toda esa informaci&oacute;n y ofrecer diagn&oacute;sticos y soluciones solo pudiera ofrecerle una valoraci&oacute;n cruda de su vida y ninguna respuesta real la dej&oacute; destrozada. &ldquo;Me qued&eacute; all&iacute; sentada con los ojos encharcados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es que quiera estar en casa cinco d&iacute;as a la semana. No quiero ser exactamente como era mi madre. Pero quiero recogerlos del colegio y llevarlos a casa, y terminar el d&iacute;a tranquilamente con ellos. No hay forma alguna de que pueda hacer eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez y nadie tuviera ni idea de cómo solucionarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katherine</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una cuesti&oacute;n de tiempo</h2><p class="article-text">
        Aunque el creciente coste econ&oacute;mico de tener hijos subyace en todo ello como unos cimientos podridos, para muchos es solo una parte de las dificultades de la paternidad. Para numerosos padres, cuyas vidas parecen una goma el&aacute;stica tan estirada que se vuelve transl&uacute;cida, esa tensi&oacute;n se extiende tambi&eacute;n al tiempo y al bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un importante estudio realizado por la Oficina Australiana de Estad&iacute;stica, el grupo con mayor estr&eacute;s por falta de tiempo en el pa&iacute;s eran las madres solteras con hijos menores de 15 a&ntilde;os, de las cuales el 56% afirmaba sentirse &ldquo;siempre o a menudo&rdquo; con prisas o presionadas por el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tener pareja apenas parece marcar la diferencia en cuanto a la sensaci&oacute;n de presi&oacute;n por la falta de tiempo que experimentan las madres: el 54,6% de las mujeres con hijos menores de 15 a&ntilde;os que tienen pareja afirman sufrir estr&eacute;s por falta de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres con hijos peque&ntilde;os presentan la tasa m&aacute;s alta de estr&eacute;s por falta de tiempo (46,6%) de entre todos los grupos de hombres del pa&iacute;s. En las parejas sin hijos, el n&uacute;mero de personas que se sienten muy presionadas por la falta de tiempo es aproximadamente la mitad que el de sus amigos con hijos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a pesar del enorme aumento del trabajo remunerado de las mujeres en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os, las madres de hoy en d&iacute;a no dedican menos tiempo al cuidado de los hijos. Una de las conclusiones que se repite una y otra vez en las investigaciones sociol&oacute;gicas a nivel mundial es que los padres de hoy en d&iacute;a &mdash;sean del g&eacute;nero que sean&mdash; dedican m&aacute;s tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las investigaciones sociológicas a nivel mundial demuestran una y otra vez que los padres de hoy en día —sean del género que sean— dedican más tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En uno de los estudios m&aacute;s exhaustivos sobre el tema, los investigadores analizaron datos de 11 pa&iacute;ses a lo largo de casi 50 a&ntilde;os y descubrieron que, en todos y cada uno de ellos, la cantidad de tiempo dedicado diariamente al cuidado directo de los hijos aument&oacute; de forma espectacular, duplic&aacute;ndose de media para las madres entre 1965 y 2012 y triplic&aacute;ndose para los padres (aunque partiendo de una base mucho m&aacute;s baja).
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://melbourneinstitute.unimelb.edu.au/hilda/publications/hilda-statistical-reports" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Australia</a>, los hombres (y estos datos se refieren a todos los hombres, no solo a los padres) han aumentado el tiempo que dedican al cuidado &mdash;de los hijos y de familiares discapacitados o mayores&mdash; en media hora a la semana durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os: 5,5 horas a la semana en 2022, frente a las cinco horas de 2002. Sin embargo, las mujeres siguen dedicando casi el doble de horas al cuidado que los hombres, y su trabajo de cuidados tambi&eacute;n ha aumentado: dedican 10,7 horas a la semana a este fin en 2022, frente a las 10,1 horas de 2002. La carga de trabajo de todo el mundo ha aumentado &mdash;la de las mujeres en el sector del trabajo remunerado, la de los hombres en el hogar y la de las mujeres en el hogar&mdash; y no se ha producido una disminuci&oacute;n compensatoria ni en el trabajo remunerado de los hombres ni en las tareas de cuidado de las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El mundo laboral es demasiado exigente&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Me da la sensaci&oacute;n de que se han ido retirando muchas de las piezas del Jenga, una a una, y la torre se est&aacute; tambaleando&rdquo;, afirma la profesora Lyn Craig, investigadora destacada en din&aacute;micas de g&eacute;nero y trabajo dom&eacute;stico de la Universidad de Melbourne. &ldquo;Creo que las presiones sobre las mujeres j&oacute;venes en particular, pero sobre los j&oacute;venes en general, son cada vez mayores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay menos margen econ&oacute;mico, lo que ofrece a las personas menos opciones para reducir el trabajo remunerado cuando aumentan las necesidades de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque es m&aacute;s habitual que las parejas den por hecho que habr&aacute; un reparto m&aacute;s equitativo de las tareas dom&eacute;sticas, el mundo no ha cambiado lo suficiente como para que eso sea posible. &ldquo;Creo que no se ha prestado suficiente atenci&oacute;n, en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, a c&oacute;mo reducir la cantidad de tiempo que se espera que los hogares dediquen actualmente al mercado laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Craig afirma que mucha gente esperaba que, como consecuencia de que las mujeres dedicaran m&aacute;s horas al trabajo remunerado, los hombres dedicaran m&aacute;s tiempo a las tareas dom&eacute;sticas. Pero, aunque m&aacute;s de la mitad de las mujeres australianas de entre 25 y 44 a&ntilde;os tienen ahora estudios universitarios, y muchas m&aacute;s ocupan puestos de trabajo remunerado en cargos cada vez m&aacute;s altos, eso no es lo que ha ocurrido. Los cambios en el &aacute;mbito dom&eacute;stico han sido mucho m&aacute;s lentos que los cambios en el &aacute;mbito laboral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente creo que el mundo laboral es demasiado codicioso&rdquo;, afirma Craig.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres realizan menos tareas dom&eacute;sticas que antes, pero no menos tareas de cuidado, incluso aunque tengan m&aacute;s trabajo remunerado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente simplemente hace m&aacute;s cosas al mismo tiempo&rdquo;, explica Craig. &ldquo;Se duplican las tareas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que, como escribe Craig en un art&iacute;culo de 2006: &ldquo;Delegar el cuidado de los hijos es potencialmente m&aacute;s problem&aacute;tico que externalizar otras tareas dom&eacute;sticas. El cuidado de los hijos es una complicada mezcla de trabajo y amor. Equilibrar las necesidades de los ni&ntilde;os de recibir cuidados y las necesidades de las mujeres de independencia sin sobrecargarlas es el reto pendiente del feminismo'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de que escribiera esas palabras, le pregunto si sigue considerando que este es el principal reto pendiente del feminismo. &ldquo;Creo que s&iacute;&rdquo;, responde.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; esto?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En 1963, Betty Friedan identific&oacute; &ldquo;el problema que no tiene nombre&rdquo;: una desesperaci&oacute;n generalizada entre las amas de casa blancas de clase media estadounidenses que se ve&iacute;an atrapadas por la expectativa de que su vida dom&eacute;stica les proporcionar&iacute;a una plenitud total. Pero, sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la &ldquo;m&iacute;stica femenina&rdquo; ha dado un giro.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de la generaci&oacute;n <em>millennial,</em> al parecer, no est&aacute;n atrapadas por sus hogares, sino por la expectativa imposible de mantener todo &mdash;carrera profesional, maternidad, relaci&oacute;n de pareja, cuidado personal&mdash; al mismo tiempo y sin quejarse.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de este problema para esta generaci&oacute;n de mujeres no es que no tenga nombre, sino que parece un problema sin soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga que ocupa un alto cargo en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, tiene un marido que viaja con frecuencia por trabajo y un hijo de un a&ntilde;o que ha estado enfermo y sin dormir, me env&iacute;a un mensaje a las siete y media de la tarde para contarme que su hijo de cinco a&ntilde;os ha tenido &ldquo;una crisis de nervios monumental esta tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me solidarizo con ella y le pregunto si el ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os ya est&aacute; en la cama y si ella puede tirarse en el sof&aacute; con un helado o un vino y ver algo de telebasura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debería estar, por así decirlo, en mi mejor momento, como en la cima de mi carrera profesional. Y, sin embargo, me siento atascada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Annie</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me responde: &ldquo;En serio, pero &iquest;cu&aacute;ndo hace eso la gente? Cu&eacute;ntame tu secreto. Miro a mi alrededor despu&eacute;s de acostar a los ni&ntilde;os y la casa est&aacute; completamente destrozada, y para cuando hemos terminado de ocuparnos de ello &mdash;desde luego, no la hemos LIMPIADO ni nada por el estilo, literalmente solo hemos recogido la comida y los restos de lo que se ha derramado&mdash;, &iexcl;ya es hora de irse a la cama!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le respondo con una foto de mi sal&oacute;n, que parece como si alguien hubiera cogido el contenido de una cesta de la ropa sucia, una caja de juguetes y una bolsa de pa&ntilde;ales y hubiera salpicado el suelo al estilo de Jackson Pollock. &ldquo;As&iacute; est&aacute;n las cosas ahora mismo&rdquo; &mdash;le respondo por mensaje&mdash;. &ldquo;No hay secretos&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese es el problema&rdquo;, dice Katherine mientras damos por terminada nuestra charla junto a la piscina, porque un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os, al que quiz&aacute; le est&eacute; goteando pis por una pierna o quiz&aacute; no, ha salido del agua y est&aacute; temblando sobre el hormig&oacute;n frente a nosotras. &ldquo;Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez, y nadie tiene ni idea de c&oacute;mo lidiar con ello, aparte de ganar la loter&iacute;a y luego echar por la borda por completo tu carrera, que tambi&eacute;n te importa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llevo meses recopilando historias de madres de todo el pa&iacute;s y hay algo que se repite en todas ellas: un sentimiento com&uacute;n de agobio total, de no tener margen alguno, de que la casa es un castillo de naipes que se ha construido demasiado alto y la m&aacute;s m&iacute;nima r&aacute;faga podr&iacute;a tumbarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora me encuentro en un momento de mi carrera en el que deber&iacute;a estar, en cierto modo, en mi m&aacute;ximo nivel, como en mi momento profesional m&aacute;s &aacute;lgido&rdquo;, dice Annie (nombre ficticio), madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. &ldquo;Y simplemente me siento atascada. Me siento dividida&hellip; No puedo dedicar el tiempo y la energ&iacute;a necesarios para ofrecer el resultado profesional que quiero ofrecer y ser la madre que quiero ser. Es demasiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a c&oacute;mo resolver el problema, Annie afirma que es necesario corregir lo que ella denomina &ldquo;desastres estructurales&rdquo;: el horario escolar, que va de las 9:00 a las 15:00 horas, o las semanas de vacaciones escolares que eclipsan con creces las vacaciones pagadas de cualquier padre o madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Por el amor de Dios! &iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; eso?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Lo dise&ntilde;aron hombres que trabajaban y ten&iacute;an esposas que se quedaban en casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dent y su organizaci&oacute;n, The Parenthood, proponen soluciones pol&iacute;ticas que incluyen un permiso parental m&aacute;s largo y que incentive a los hombres a disfrutarlo, junto con un mejor acceso a servicios de escuela infantil asequibles y de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Annie afirma: &ldquo;De hecho, creo que la otra cuesti&oacute;n &mdash;que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil&mdash; es reducir las horas que trabaja la gente y las expectativas sobre lo que significa ser un buen profesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su sector, el &ldquo;&eacute;xito&rdquo; viene marcado por una cultura de jornadas largas y ajetreo visible. Tener una agenda repleta y estar ocupada m&aacute;s all&aacute; de lo que se puede contar. Mantener una carga de trabajo completa pero sostenible y hacer bien tu trabajo, pero estar en casa por las tardes para pasar tiempo con la familia, no lo es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; c&oacute;mo se cambia ese tipo de presi&oacute;n cultural&rdquo;. A pesar del agotamiento, la presi&oacute;n econ&oacute;mica y la sensaci&oacute;n de que todos estamos girando fren&eacute;ticamente nuestras ruedas para mantener nuestras vidas en movimiento, las mujeres con las que he hablado no odian sus vidas. No se arrepienten de ser madres.
    </p><p class="article-text">
        Soy una madre<em> millennial</em>. Adoro a mis hijas. Si alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad antes de quedarme embarazada, volver&iacute;a a elegir tener a estas encantadoras agentes del caos sin dudarlo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos padres y madres <em>millennials</em> estamos viviendo la vida con la que so&ntilde;&aacute;bamos: con trabajos y familias que amamos y por las que hemos luchado con u&ntilde;as y dientes. Estamos agradecidos por ello, pero todo resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imagin&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, del mismo modo, si antes de quedarme embarazada alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad, habr&iacute;a dicho: &ldquo;Seguro que podemos hacerlo mejor que esto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Lyons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-madre-gustaria-maternidad-resulta-imposible-millennials_1_13566820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 20:02:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg" length="158024" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg" type="image/jpeg" fileSize="158024" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Millennials,Padres,Crianza,Conciliación,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ayuda-regular-emociones-sube-autoestima-beneficios-aprender-hablar-publico-ninos-xp_1_13561805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/097a08ab-19ee-4172-9a7d-b60608b16288_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152682.jpg" width="4346" height="2444" alt="“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una psicóloga y una profesora de oratoria repasan cómo los más pequeños pueden ganar seguridad y claridad a la hora de expresarse frente a los demás
</p><p class="subtitle">Por qué dejar que los niños asistan a entierros y despedidas puede ser bueno para ellos</p></div><p class="article-text">
        Aprender a hablar en p&uacute;blico suele relacionarse con los retos de la edad adulta o el entorno profesional, pero desarrollar la oratoria desde la infancia permite a los m&aacute;s peque&ntilde;os perder el temor a exponer sus ideas y comunicarse con soltura.&nbsp;Adem&aacute;s, sus beneficios pueden ir mucho m&aacute;s all&aacute; de proporcionarles estas herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aprender a hablar bien es una herramienta que les va a permitir que se produzca un desarrollo a nivel social, a nivel emocional, a nivel cognitivo&rdquo;, afirma la doctora en psicolog&iacute;a Silvia &Aacute;lava, psic&oacute;loga infantil-juvenil. &ldquo;Hay que organizar el pensamiento antes de expresarlo&rdquo;, apunta &Aacute;lava, que destaca el filtro previo que exige esta disciplina, as&iacute; como el entrenamiento en materia de comunicaci&oacute;n no verbal en lo que respecta al tono de voz, el uso de las manos o el contacto visual con el interlocutor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la psic&oacute;loga remarca que trabajar la expresi&oacute;n oral no busca transformar la forma de ser de los menores. &ldquo;Un curso de oratoria no va a cambiar la personalidad del ni&ntilde;o; si es un ni&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">introvertido</a>, va a seguir siendo introvertido&rdquo;, matiza. Sin embargo, la ventaja es que la oratoria puede ayudar a los m&aacute;s peque&ntilde;os a &ldquo;regular emociones, a subir su autoestima al ver de lo que son capaces de conseguir y a normalizar ciertos nervios al comprender que es algo que nos pasa a todos, incluso a los adultos, al hablar en p&uacute;blico, adem&aacute;s de ayudar a evitar bloqueos en la etapa&nbsp;adulta&rdquo;, comenta &Aacute;lava.  
    </p><h2 class="article-text">Autoestima, liderazgo y aprendizaje</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La idea es que el ni&ntilde;o comience a interiorizar t&eacute;cnicas con juegos y pas&aacute;ndolo bien, para que, poco a poco, vaya normalizando que cuando uno habla en p&uacute;blico, su vida no corre peligro&rdquo;, se&ntilde;ala M&oacute;nica B&oacute;beda, formada como asistente de direcci&oacute;n y directora de la academia de oratoria <a href="http://www.elshowdelapalabra.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Show de la Palabra</a>, con m&aacute;s de 25 a&ntilde;os de experiencia en comunicaci&oacute;n y liderazgo, que defiende que en estas edades el objetivo es normalizar la experiencia a trav&eacute;s de la diversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; demostrado que saber hablar en p&uacute;blico favorece el desarrollo de la autoestima, las habilidades de liderazgo y el expediente acad&eacute;mico de nuestros hijos&rdquo;, subraya B&oacute;beda, que defiende que m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente acad&eacute;mico, poder expresarse con fluidez en p&uacute;blico permite a los ni&ntilde;os superar retos y bloqueos cotidianos como el miedo esc&eacute;nico o la inseguridad, adem&aacute;s de mejorar su gesti&oacute;n emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les permite poder contar una noticia, motivar a sus compa&ntilde;eros o persuadir al consejo escolar para conseguir ser delegado&rdquo;, ejemplifica la formadora, que valora que una buena comunicaci&oacute;n es la base para expresar ideas, opiniones, emociones y alcanzar objetivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no existe un momento exacto en el calendario ni una edad perfecta para lanzarse a hablar en p&uacute;blico, B&oacute;beda apunta que los ocho a&ntilde;os suelen ser un buen momento para comenzar a disfrutar del mundo de la oratoria de forma l&uacute;dica, siempre &ldquo;dependiendo de la personalidad del ni&ntilde;o&rdquo;.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">Estructura e improvisaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para lograr una comunicaci&oacute;n clara, la formadora recomienda trabajar de manera conjunta dos capacidades que parecen opuestas pero que se complementan: la ordenaci&oacute;n de ideas y la improvisaci&oacute;n. &ldquo;Una de las cosas que veo en mis alumnos m&aacute;s j&oacute;venes es que cuando hacen una presentaci&oacute;n, no est&aacute;n presentes, porque se aprenden el contenido de memoria; y, si el miedo sube de intensidad y les domina, &iquest;qu&eacute; pasa? Que se quedan en blanco&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitarlo, la experta propone utilizar estructuras en formato de tres: un esquema mental de tres puntos principales con relaci&oacute;n l&oacute;gica que aporta calma y seguridad. &ldquo;La estructura act&uacute;a como un salvavidas al que te puedes agarrar para no hundirte&rdquo;, valora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez fijada la estructura del mensaje, el segundo paso es entrenar la improvisaci&oacute;n para mantener el discurso vivo y adaptado al p&uacute;blico. Para ejercitarla, B&oacute;beda utiliza t&eacute;cnicas teatrales como el juego de las im&aacute;genes en carrusel, donde van pasando fotograf&iacute;as de forma autom&aacute;tica y el alumno debe vincularlas sobre la marcha con su mensaje y su estructura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta recuerda en este sentido al empresario y escritor estadounidense Dale Carnegie y cita: &ldquo;Siempre hay tres discursos por cada discurso que pronuncias: el que practicaste, el que pronunciaste y el que te habr&iacute;a gustado pronunciar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El entorno familiar tambi&eacute;n puede convertirse en el escenario perfecto para perder el reparo a hablar sin presiones. Para ello, B&oacute;beda sugiere tres din&aacute;micas muy sencillas para&nbsp;trabajar la improvisaci&oacute;n, la curiosidad y la capacidad de conectar con la audiencia:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;En busca del miedo perdido&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este juego consiste en vincularse a la curiosidad para bajar de intensidad el miedo&rdquo;, introduce la formadora. Para ello, explica, el ni&ntilde;o se formula preguntas como a qu&eacute; le tiene miedo, qu&eacute; tendr&iacute;a que ocurrir para que ese temor no se haga realidad y qu&eacute; fortalezas tiene como buen orador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;La rueda de prensa&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta din&aacute;mica consiste en que el ni&ntilde;o da un titular y tiene que empezar a explicarlo con sus palabras; no puede parar hasta que alguien del p&uacute;blico le haga una pregunta actuando como un periodista&rdquo;, comenta B&oacute;beda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;El contador de historias&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para esta actividad solo hace falta coger varios objetos de casa, ponerlos en una mesa y comenzar a relatar una historia con ellos&rdquo;, propone la experta, para ejercitar la improvisaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como audiencia y acompa&ntilde;antes de los m&aacute;s peque&ntilde;os en este tipo de ejercicios, la especialista destaca que la premisa debe ser siempre proteger su autoestima cuando se hagan correcciones como el uso de muletillas o los errores de pronunciaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay mal comunicador, sino falta de pr&aacute;ctica&rdquo;, sostiene, y recomienda mencionar primero las fortalezas del discurso, para despu&eacute;s poner el foco en un &aacute;rea de mejora concreta, &ldquo;y hasta que no la trabajemos, no pasamos a otra&rdquo;, aconseja B&oacute;beda, aunque siempre sin la presi&oacute;n de una evaluaci&oacute;n y desmitificando el temor a la exposici&oacute;n p&uacute;blica, ya que en el caso de los ni&ntilde;os es preferible plantearlo como un aprendizaje din&aacute;mico y divertido a trav&eacute;s de juegos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ayuda-regular-emociones-sube-autoestima-beneficios-aprender-hablar-publico-ninos-xp_1_13561805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 08:50:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/097a08ab-19ee-4172-9a7d-b60608b16288_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152682.jpg" length="2363063" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/097a08ab-19ee-4172-9a7d-b60608b16288_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152682.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2363063" width="4346" height="2444"/>
      <media:title><![CDATA[“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/097a08ab-19ee-4172-9a7d-b60608b16288_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152682.jpg" width="4346" height="2444"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" width="4306" height="2422" alt="Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga María Gil explica cómo responder cuando los niños dicen que les duele la cabeza o el estómago justo antes de ir al colegio, dar una clase o coincidiendo con un examen</p><p class="subtitle">“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños
</p></div><p class="article-text">
        Cuando los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nino-senales-problemas-emocionales_1_12329500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os est&aacute;n preocupados, tristes o estresados</a> durante mucho tiempo, pueden quejarse de dolores de cabeza, de est&oacute;mago u otras molestias. Las sensaciones f&iacute;sicas vinculadas a las emociones son comunes y autom&aacute;ticas. Estos dolores pueden tener causas f&iacute;sicas, as&iacute; que lo primero es descartar posibles enfermedades, pero debemos tener en cuenta tambi&eacute;n que estos dolores de barriga matutinos tambi&eacute;n pueden deberse al estr&eacute;s o a la ansiedad escolar. Y es que las emociones dif&iacute;ciles pueden agravar dolores preexistentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy com&uacute;n que los ni&ntilde;os tengan este tipo de reacciones a nivel corporal&rdquo;, admite <a href="https://www.mgespacioterapeutico.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Gil</a>, psic&oacute;loga, que afirma que &ldquo;la somatizaci&oacute;n es la manera que tiene el cuerpo de manifestar un malestar emocional&rdquo;. No es algo fingido ni inventado, matiza la especialista, sino que &ldquo;el dolor es totalmente real: la &uacute;nica diferencia es que su origen no responde a una patolog&iacute;a f&iacute;sica, sino a una acumulaci&oacute;n de estr&eacute;s o angustia emocional que el ni&ntilde;o no sabe gestionar de otro modo&rdquo;, explica Gil.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">A qu&eacute; se&ntilde;ales debemos prestar atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los dolores de tripa, de cabeza o falta de energ&iacute;a son las se&ntilde;ales m&aacute;s frecuentes que tienen de expresar su preocupaci&oacute;n, a veces acompa&ntilde;ados de n&aacute;useas matutinas o malestar general justo antes de salir de casa&rdquo;, explica Gil. Los ni&ntilde;os, sobre todo los m&aacute;s peque&ntilde;os, a menudo no tienen palabras para expresar lo que sienten. En cambio, lo que sienten es su cuerpo: un nudo en el est&oacute;mago, palpitaciones&hellip;&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        No es algo inventado ni una forma de llamar la atenci&oacute;n. Muchas veces la ansiedad activa la respuesta al estr&eacute;s del cuerpo, liberando una avalancha de se&ntilde;ales destinadas a prepararlo para el &lsquo;peligro&rsquo;, y esa respuesta es f&iacute;sica. &ldquo;Hay que tener en cuenta que los ni&ntilde;os no tienen el mismo lenguaje ni la madurez emocional que los adultos; a&uacute;n est&aacute;n construyendo su manera de comunicarse&rdquo;, afirma Gil. &ldquo;Por eso, cuando las palabras faltan, el cuerpo habla. El dolor f&iacute;sico se convierte en su mejor altavoz para hacernos saber de forma inconsciente que algo les est&aacute; superando&rdquo;, se&ntilde;ala Gil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que un ni&ntilde;o que dice que le duele la barriga antes de ir al colegio suele estar diciendo la verdad sobre lo que siente, solo que a&uacute;n no sabe que esa sensaci&oacute;n tiene un nombre y una causa. El intestino, por ejemplo, es especialmente sensible al estr&eacute;s, de ah&iacute; que el dolor de est&oacute;mago sea una de las formas m&aacute;s comunes en que se manifiesta la ansiedad infantil.
    </p><p class="article-text">
        Hay ciertos patrones que suelen apuntar a la ansiedad como el factor desencadenante y, aunque no hay ninguno que sea una prueba suficiente por s&iacute; solo, en conjunto s&iacute; pueden formar una explicaci&oacute;n. En primer lugar, debemos prestar atenci&oacute;n a s&iacute;ntomas que se agrupan en torno de desencadenantes espec&iacute;ficos: las ma&ntilde;anas antes de ir a la escuela, las noches de los domingos, los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ex&aacute;menes</a>, la hora de entrada al colegio, una clase o actividad en particular, un dolor de est&oacute;mago que aparece invariablemente antes de aquello que nuestro hijo teme y desaparece una vez termina, es una se&ntilde;al importante.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar sin someterlos a un interrogatorio</h2><p class="article-text">
        Antes que nada, si un ni&ntilde;o presenta s&iacute;ntomas f&iacute;sicos recurrentes o significativos, lo primero es consultar con el pediatra. Dolores de est&oacute;mago, de cabeza, fatiga y otras molestias pueden tener causas m&eacute;dicas que merecen una evaluaci&oacute;n adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Una vez descartadas las causas f&iacute;sicas, el objetivo es tomar en serio el s&iacute;ntoma mientras ayudamos a desarrollar herramientas para calmarlos. No sin antes tener en cuenta que a muchos ni&ntilde;os les cuesta entender c&oacute;mo se relacionan sus emociones con estos s&iacute;ntomas f&iacute;sicos. 
    </p><p class="article-text">
        Para Gil, a la hora de afrontar una problem&aacute;tica de este tipo &ldquo;funcionan muy bien recursos como los cuentos y el juego, podemos usar lecturas que aborden situaciones similares a las que intuimos que est&aacute;n viviendo porque les da referencias y, de forma indirecta, les ayuda a poner palabras a lo que les pasa sin sentirse expuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ayudar el juego, que es &ldquo;su lenguaje natural para representar su d&iacute;a a d&iacute;a. Si nos metemos a jugar con ellos, por ejemplo, imaginando que uno de los mu&ntilde;ecos siente ese dolor de tripa o esos nervios, podemos construir la historia de forma segura&rdquo;, afirma Gil, que reconoce que se trata de una &ldquo;forma excelente de conectar con ellos sin recurrir al t&iacute;pico interrogatorio directo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que sepa identificar sus emociones, que nosotros podamos validar sus sentimientos aunque no estemos de acuerdo y que reconozcamos que el dolor que siente es real.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Errores de los padres al intentar resolver problemas escolares de sus hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;No es para tanto&rsquo;, &lsquo;exageras&rsquo; o &lsquo;tienes que ser fuerte&rsquo; son frases bienintencionadas, pero desacertadas que no hacen m&aacute;s que minimizar o invalidar su malestar&rdquo;, advierte Gil. &ldquo;Cuando recurrimos a frases de este tipo lo &uacute;nico que estamos consiguiendo es que el ni&ntilde;o sienta &rdquo;que no lo creemos o que lo que le pasa no importa, lo que incrementa su aislamiento&ldquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco sirve de nada acribillarlo a preguntas, como si fuera un interrogatorio que lo &uacute;nico que hace es presionar a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;&lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no quieres ir?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; te pasa hoy?&rsquo; son frases que suelen cerrarles a&uacute;n m&aacute;s por completo en banda debido al agobio de no tener las palabras o la capacidad de responder&rdquo;, advierte Gil. Cuando afrontamos este tipo de situaciones &ldquo;a menudo nos centramos solo en exigir rendimiento o en buscar una soluci&oacute;n r&aacute;pida a un problema emocional y olvidamos detenernos a escuchar todo lo que hay detr&aacute;s de su rechazo al colegio&rdquo;, reconoce la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos est&aacute; llena de decisiones dif&iacute;ciles porque, instintivamente, podemos sentir que la mejor soluci&oacute;n es permitir que nuestro hijo se sienta seguro y c&oacute;modo en casa. Pero esto tambi&eacute;n puede ser contraproducente porque, cuanto m&aacute;s permitimos evitar la fuente de estr&eacute;s, m&aacute;s preferir&aacute; quedarse en casa. A&uacute;n m&aacute;s contraproducente es el hecho de que, al permitir que nuestro hijo evite una situaci&oacute;n que le causa estr&eacute;s, como la escuela, en realidad estamos reforzando ese desencadenante, por lo que el objetivo es encontrar un equilibrio adecuado entre la empat&iacute;a y el pragmatismo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 13:36:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" length="1987631" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1987631" width="4306" height="2422"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" width="4306" height="2422"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,Bienestar,Colegios,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué dejar que los niños asistan a entierros y despedidas puede ser bueno para ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-asistan-entierros-despedidas-bueno_1_13550327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5fb021f-22d8-4ed6-b686-bc88db331c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x537y182.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué dejar que los niños asistan a entierros y despedidas puede ser bueno para ellos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una persona querida fallece, ¿deben asistir los niños y niñas a los ritos sociales de despedida? Las expertas recomiendan naturalizar la muerte como parte de la vida y, en función de su edad y capacidad, hacerles partícipes</p><p class="subtitle">Cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido por primera vez: “Si no lo hablamos le estamos dejando más solo”</p></div><p class="article-text">
        Cuando su madre falleci&oacute;, Sonsoles habl&oacute; con sus hijos, que ten&iacute;an ocho y cuatro a&ntilde;os y acababan de perder a su abuela. &ldquo;Fui sincera con ellos, les pregunt&eacute; si quer&iacute;an venir al tanatorio y dijeron que s&iacute;. Eso les ayud&oacute; mucho a despedirse y a expresarse&rdquo;, cuenta. El hijo de Miguel, con cinco a&ntilde;os, tambi&eacute;n asisti&oacute; al de su bisabuela: &ldquo;Estuvo acompa&ntilde;ando a sus abuelos y a sus familiares y nos hizo muchas preguntas&rdquo;. Con diez a&ntilde;os, M&iacute;a se puso de acuerdo con sus amigas para acompa&ntilde;ar a una de ellas, que acababa de perder a su padre. Le hicieron dibujos de despedida, estuvieron con ella y fue &ldquo;un rato bonito&rdquo;, en palabras de su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La muerte sigue siendo uno de los temas de los que m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nino-enfrenta-muerte-querido-primera-vez-si-no-hablamos-le-dejando_1_13160344.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos cuesta hablar a las personas adultas</a> con ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Sigue siendo un tab&uacute;, y ese silencio dice m&aacute;s de nuestras propias incomodidades e inseguridades que de lo que la infancia puede comprender o necesita saber&rdquo;, explica Marta Mart&iacute;nez, soci&oacute;loga e investigadora en infancias y derechos humanos. Ella considera que el tanatorio es &ldquo;un espacio social de reconocimiento&rdquo;, del que no tiene sentido excluir a la infancia. &ldquo;La persona que ha muerto era su abuelo, su madre o su primo, y ten&iacute;an con ella un v&iacute;nculo propio. Cuando asumimos que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os no deben estar en la despedida, estamos dando por hecho que su v&iacute;nculo pesa menos, y podemos dar lugar a lo que se llama duelo desautorizado: una p&eacute;rdida que no se reconoce socialmente como leg&iacute;tima&rdquo;, afirma Mart&iacute;nez.
    </p><h2 class="article-text">Hacerles part&iacute;cipes y acompa&ntilde;arles</h2><p class="article-text">
        En ese concepto incide tambi&eacute;n la psic&oacute;loga <a href="https://www.lucialopezpsicologa.com/conoceme" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a L&oacute;pez,</a> experta en trauma y duelo: &ldquo;Cuando alguien me pregunta si hay que hacer part&iacute;cipes a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en este tipo de situaciones relacionadas con la enfermedad o la muerte, lo primero que digo siempre es que ya lo son: eso tambi&eacute;n les est&aacute; pasando a ellos y a ellas, es algo que no podemos obviar. Dejarles al margen es el primer error y puede tener consecuencias importantes, porque no legitimamos su duelo&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Por eso ella propone justo lo contrario: &ldquo;Tenerles siempre en cuenta, haci&eacute;ndolos formar parte de manera activa para que sientan pertenencia, adapt&aacute;ndolo a su edad y capacidades&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando asumimos que niñas y niños no deben estar en la despedida, estamos dando por hecho que su vínculo pesa menos, y podemos dar lugar a lo que se llama duelo desautorizado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Martínez</span>
                                        <span>—</span> socióloga e investigadora especializada en infancias y derechos humanos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre c&oacute;mo hacerlo, la psic&oacute;loga invita a tener en cuenta su edad, su capacidad cognitiva y emocional, el contexto de las relaciones familiares o de amistad y la propia capacidad de las personas adultas para acompa&ntilde;ar. &ldquo;A partir de ah&iacute;, debemos preguntarles si quieren participar y de qu&eacute; manera, teniendo en cuenta que se puede hacer de diferentes formas: pueden ir al velatorio, pueden preparar un dibujo de despedida, ver fotos&hellip;&rdquo;, enumera. Si responden que s&iacute; quieren ir a los ritos de despedida, conviene explicarles lo que va a ocurrir: &ldquo;C&oacute;mo es el lugar, lo que se van a encontrar all&iacute; y anticiparse por ejemplo si puede haber gente llorando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel es adolescente y, a sus 14 a&ntilde;os, ya ha asistido a dos velatorios, el primero de ellos hace dos a&ntilde;os. As&iacute; lo explica &eacute;l: &ldquo;Es algo personal, quer&iacute;a hacerlo para despedirme por &uacute;ltima vez de esas personas y dar el p&eacute;same a la gente que les quer&iacute;a. Fue muy triste pero era importante ir, y me sent&iacute; mejor despu&eacute;s de estar all&iacute;&rdquo;, asegura. Su madre, Roc&iacute;o, aporta m&aacute;s contexto: &ldquo;Eran dos personas muy cercanas. Primero con una persona al que consideraba su abuelo y luego el a&ntilde;o pasado se muri&oacute; un compa&ntilde;ero de instituto. Yo iba a ir en ambos casos y le pregunt&eacute; si quer&iacute;a venir conmigo. Dijo que s&iacute;, as&iacute; que yo le acompa&ntilde;&eacute; todo el rato y le dije que si en cualquier momento sent&iacute;a la necesidad de irse, nos march&aacute;bamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa figura de referencia es fundamental, en palabras de la soci&oacute;loga Marta Mart&iacute;nez, que habla de &ldquo;la persona adulta &lsquo;ancla&rsquo;&rdquo; &ndash;madre, padre, t&iacute;o o t&iacute;a, amigos de la familia&hellip;&ndash;. &ldquo;Ser&aacute; la encargada de contar antes qu&eacute; se van a encontrar: personas tristes, flores, silencios, etc. Debe estar pendiente de ellas y ellos y llevarles a dar un paseo si necesitan tomar distancia, dejando claro que pueden marcharse cuando lo necesiten&rdquo;. Tambi&eacute;n aporta algunas ideas de peque&ntilde;os gestos que pueden hacer los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para elaborar su duelo: &ldquo;Llevar algo que hayan hecho, como una carta o un dibujo, elegir una flor, una canci&oacute;n o una foto, algo con lo que puedan ocupar su propio lugar en la despedida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si el ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente decide no participar? &ldquo;Preguntar incluye tambi&eacute;n gestionar un no. Si una ni&ntilde;a o un ni&ntilde;o prefiere no acudir a un tanatorio, hay que respetar su decisi&oacute;n, y hay otras formas de despedirse: escribirle unas palabras a la persona que ha muerto, encender una vela en casa, hacer un dibujo o empezar una caja de recuerdos con sus objetos, fotos o notas&rdquo;, propone Marta Mart&iacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        El padre de Mar se muri&oacute; en 2021, cuando sus hijas ten&iacute;an uno y cinco a&ntilde;os. &ldquo;La peque&ntilde;a era demasiado peque&ntilde;a para entenderlo, y con la mayor decidimos no llevarla al velatorio ni al entierro&rdquo;. S&iacute; la hicieron part&iacute;cipe &ldquo;de otra manera&rdquo;: &ldquo;Le explicamos todo lo que estaba ocurriendo con el abuelo. Ella le hizo un dibujo de despedida que colocamos en su ata&uacute;d&rdquo;, recuerda. Rebeca y Reyes son hermanas, profesoras y madres de un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os. Hace unos d&iacute;as falleci&oacute; su abuela &ndash;la bisabuela de los ni&ntilde;os&ndash; y ellas s&iacute; les llevaron a despedirse. &ldquo;Estuvieron un ratito en el tanatorio. Llegaron a ver el ata&uacute;d, que estaba cerrado, y les explicamos que ese lugar estaba para despedir a la bisa. Despu&eacute;s nos fuimos a jugar un parque que hay cerca. Pensamos que iba a ser un momento muy dif&iacute;cil, pero no: los peques entienden todo siempre y cuando se les explique con un vocabulario adecuado a su edad, y la muerte forma parte de la vida&rdquo;, cuentan estas hermanas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debemos preguntarles si quieren participar y de qué manera, teniendo en cuenta que se puede hacer de diferentes formas: pueden ir al velatorio, pueden preparar un dibujo de despedida, ver fotos…</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía López</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jorge Balado, gerente de la empresa funeraria Serfuja, tambi&eacute;n es partidario de que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as asistan al que para &eacute;l es su lugar habitual de trabajo, si es que as&iacute; lo deciden. &ldquo;Aqu&iacute; hemos visto de todo: desde ni&ntilde;os que se acercan a las tumbas y quieren observar todo lo que pasa hasta otros que no quieren ni siquiera atravesar las puertas de nuestros tanatorios&rdquo;. Por eso recomienda abordar la cuesti&oacute;n &ldquo;con total naturalidad&rdquo;, ya que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as &ldquo;entienden la realidad de la muerte mucho mejor de lo que nos parece a los adultos&rdquo;, se&ntilde;ala Balado.
    </p><h2 class="article-text">Algunas herramientas &uacute;tiles&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Una de las claves a las que apuntan las expertas es analizar primero la capacidad que tienen las personas adultas para sostener la situaci&oacute;n. &ldquo;Muchas veces, el hecho de llevarles o no depende tambi&eacute;n de la situaci&oacute;n en la que se encuentran las adultas, si est&aacute;n enteras o no, si pueden sostener preguntas inc&oacute;modas con sus propias herramientas emocionales&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Luc&iacute;a L&oacute;pez. En la actualidad, ella est&aacute; tratando en consulta a una adulta que, de peque&ntilde;a, se sinti&oacute; excluida de los ritos de despedida dentro de su familia, y eso le ha tra&iacute;do consecuencias. &ldquo;A veces las personas de referencia no pueden o no saben sostener situaciones complicadas, porque carecen ellas mismas de herramientas para hacerlo&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa Florencia Sichel, experta en infancias y familias, tambi&eacute;n parte de la base de la dificultad de las personas adultas para abordar el tema. &ldquo;A los grandes por lo general no nos gusta hablar de la muerte. Y con los chicos pasa algo interesante. Alrededor de los cinco a&ntilde;os empiezan a preguntar por el tema. No siempre lo asocian a algo triste, al principio son preguntas sobre c&oacute;mo funciona el mundo. Despu&eacute;s, los di&aacute;logos van cobrando otro sentido y pueden aparecer las angustias&rdquo;, asegura, y a&ntilde;ade: &ldquo;Por suerte, hay muchos libros que nos ayudan a hacer m&aacute;s digeribles estos temas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A sus 14 años, Ángel ya ha asistido a dos velatorios: &#039;Fue muy triste pero era importante ir, y me sentí mejor después de estar allí&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sichel hace referencia a varios t&iacute;tulos: &ldquo;Para &lsquo;mapadres&rsquo;, <em>De eso s&iacute; se habla, </em>que tiene un cap&iacute;tulo que trabaja c&oacute;mo abordar la muerte y el duelo en la infancia. Para compartir con infancias, <em>&iquest;As&iacute; es la muerte?</em>, <em>El pato y la muerte</em>, y <em>El coraz&oacute;n y la botella</em>&rdquo;. Luc&iacute;a L&oacute;pez aporta tambi&eacute;n referencias desde el punto de vista psicol&oacute;gico: los cuentos <em>Tristeza: manual de usuario</em>, <em>Para siempre</em> y <em>Vac&iacute;o</em>, y el c&oacute;mic para adolescentes <em>El duelo.</em> Tambi&eacute;n recomienda ver con ellos las pel&iacute;culas de <em>Inside Out</em>, sobre educaci&oacute;n emocional, y <em>Coco</em>, especialmente enfocada en la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marta Mart&iacute;nez aporta una pel&iacute;cula m&aacute;s como recurso: &ldquo;<em>Verano 1993</em>, de Carla Sim&oacute;n, es muy recomendable para personas adultas; muestra con enorme delicadeza c&oacute;mo vive una ni&ntilde;a la p&eacute;rdida cuando nadie le habla de ella&rdquo;, explica. Y lanza una reflexi&oacute;n final: &ldquo;Creo que la clave de este tema est&aacute; en preguntarnos qu&eacute; lugar ocupa la infancia en los espacios de la vida social. Aislar a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de la muerte no les ahorra el dolor: les deja a solas con &eacute;l&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-asistan-entierros-despedidas-bueno_1_13550327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 20:21:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a5fb021f-22d8-4ed6-b686-bc88db331c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x537y182.jpg" length="52254" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a5fb021f-22d8-4ed6-b686-bc88db331c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x537y182.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52254" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué dejar que los niños asistan a entierros y despedidas puede ser bueno para ellos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a5fb021f-22d8-4ed6-b686-bc88db331c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x537y182.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Muerte,Infancia,Duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/suegro-mira-raro-doy-teta_1_13544701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a243e7e-20b4-45f3-8072-0ffffca31edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las miradas sexualizadas o invasivas por parte del entorno a una madre que está dando el pecho son habituales. En este consultorio respondemos al mensaje que nos envía Virginia, que se sintió incómoda ante una actitud “rara” de su suegro</p><p class="subtitle">Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi suegro me mira rarísimo cuando doy la teta, una mirada entre lasciva e inquisitoria. Además se acerca mucho a mí: una vez, poco más y me toca la teta para ver cómo comía el niño. Fue súperdesagradable. Cuando le dije que no hacía falta que se acercara tanto, la miradita de odio suya y la de flipar de su hijo fueron tremendas. Tampoco le dije nada raro, solo quería dar el pecho a mi hijo en mi sofá tranquilamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Virginia</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que cuenta Virginia a trav&eacute;s del consultorio no es ni mucho menos una excepci&oacute;n. Aunque no existen estad&iacute;sticas oficiales, las miradas lascivas, sexualizadas o invasivas por parte del entorno a una madre que est&aacute; dando el pecho son habituales. Madres lactantes de distintas edades y procedencias cuentan situaciones parecidas. Y diferentes organizaciones relacionadas con la lactancia, como LactApp o El Parto Es Nuestro, han alertado sobre los entornos hostiles a la hora de dar la teta. Las tres expertas consultadas para este art&iacute;culo tambi&eacute;n coinciden en que han recibido numerosos testimonios parecidos a lo largo de su trayectoria profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He sido testigo de situaciones muy parecidas vividas por mujeres que est&aacute;n dando de lactar a sus beb&eacute;s, siempre por parte de cu&ntilde;ados o suegros&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego. Tambi&eacute;n da fe de ello M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez, psic&oacute;loga y sex&oacute;loga en la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF): &ldquo;Por desgracia es habitual que las mujeres nos encontremos dentro y fuera de la familia en situaciones inc&oacute;modas y violentas&rdquo;. Rodr&iacute;guez no duda en calificarlo como &ldquo;una forma de violencia sexual&rdquo;. Sonia Encinas, sex&oacute;loga, reconoce que la situaci&oacute;n descrita por Virginia es &ldquo;especialmente grave&rdquo;, y, por lo tanto, no tan habitual, aunque s&iacute; lo son otro tipo de vivencias inc&oacute;modas dando la teta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es uno de los escenarios que nunca dejar&aacute;n de sorprenderme&rdquo;, dice la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego, a pesar de se&ntilde;alar que ha visto en consulta muchos casos parecidos. &ldquo;Me resulta una circunstancia muy violenta para la madre y tambi&eacute;n para el beb&eacute;, porque tiene mucho que ver con la sexualizaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres y la invasi&oacute;n del cuerpo y de la intimidad. Es deleznable objetualizar el cuerpo de las mujeres de ese modo&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez, que coordina el &aacute;rea de Culturas, G&eacute;neros y Sexualidades de UNAF, contextualiza la situaci&oacute;n en un marco m&aacute;s amplio: &ldquo;Es el patriarcado el que no puede mirar un pecho sin convertirlo en algo er&oacute;tico&rdquo;, denuncia. &ldquo;Esa mirada no ve a una madre alimentando a su beb&eacute;, sino una teta que atrae la atenci&oacute;n, que es observada sin ning&uacute;n respeto ni consentimiento, porque como est&aacute; visible o expuesta, se puede mirar y tocar&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Analizando la escena descrita por Virginia, la sex&oacute;loga Sonia Encinas se&ntilde;ala las dos dimensiones que la atraviesan: &ldquo;Hay dos cuestiones graves. La primera, la falta de respeto del suegro, que sobrepasa los l&iacute;mites personales de una forma que, con lactancia o sin ella, resultan violentos. A eso hay que sumarle una situaci&oacute;n de vulnerabilidad como lo es estar dando el pecho a tu beb&eacute;. Y la segunda, la desprotecci&oacute;n por parte de la pareja, cuya funci&oacute;n es precisamente la de cuidar a la d&iacute;ada mam&aacute;-beb&eacute; y garantizar su bienestar&rdquo;, analiza la experta. Para ella, se trata de &ldquo;una desprotecci&oacute;n doble&rdquo;, ya que adem&aacute;s, &ldquo;cuando la madre pone un l&iacute;mite y expresa su incomodidad, se la invalida&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Decir de modo conciso y claro que es un comportamiento inapropiado y violento para la madre pone sobre la mesa los sentimientos de ella al mismo tiempo que se establece un mensaje de rechazo hacia esa conducta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diana Crego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La necesidad de poner l&iacute;mites y respetarlos</h2><p class="article-text">
        Cuenta Diana Crego que, en los casos que ella ha acompa&ntilde;ado, esas actitudes invasivas ven&iacute;an siempre de parte &ldquo;del suegro o del cu&ntilde;ado&rdquo;, no de familiares directos de la madre. Por eso invita a que sea en un primer momento la pareja quien se encargue de marcar claramente los l&iacute;mites, &ldquo;por parentesco y porque suelen ser mejor acogidos cuando hay un lazo m&aacute;s estrecho&rdquo;. La psic&oacute;loga perinatal propone hacerlo as&iacute;: &ldquo;Decir de modo conciso y claro que es un comportamiento inapropiado y violento para la madre pone sobre la mesa los sentimientos de ella al mismo tiempo que se establece un mensaje de rechazo hacia esa conducta&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coinciden en la necesidad de poner l&iacute;mites desde UNAF, donde trabajan a diario con situaciones familiares complejas que pueden requerir mediaci&oacute;n. En su caso, sugieren que sea la madre lactante quien exprese ese rechazo. &ldquo;Ante cualquier situaci&oacute;n que le haga sentir mal o inc&oacute;moda, [la mujer] tiene todo el derecho de decirlo abiertamente. Tambi&eacute;n tiene derecho a alejarse de esa persona y pedirle que se vaya a otro lugar o irse ella&rdquo;, asegura M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez. Y aporta algunos ejemplos pr&aacute;cticos que pueden servir en una situaci&oacute;n as&iacute;: &ldquo;Puede utilizar f&oacute;rmulas del tipo: &lsquo;Perdona, esta situaci&oacute;n me hace sentir inc&oacute;moda, preferir&iacute;a que&hellip;&rsquo; en vez de confrontar directamente, si cree que eso puede aumentar la violencia o simplemente no le apetece&rdquo;. Por &uacute;ltimo, recomienda hablar con la pareja para explicarle c&oacute;mo se siente y lo que necesita, &ldquo;aunque al principio no la entienda&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sex&oacute;loga Sonia Encinas no cree que haya que dar ning&uacute;n consejo espec&iacute;fico a esa madre, ya que en el caso de Virginia &ldquo;ella ya est&aacute; poniendo un l&iacute;mite de forma asertiva&rdquo;. Se trata m&aacute;s bien de validarla y acompa&ntilde;arla. &ldquo;Es normal sentirse inc&oacute;moda y violentada, no tiene por qu&eacute; aceptar ni callar o hacer como si nada&rdquo;, expone Encinas. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que el simple hecho de poner el l&iacute;mite &ldquo;ya es un esfuerzo importante en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad, y no siempre se tiene la capacidad de hacerlo&rdquo;. De ah&iacute; que proponga poner el foco sobre quien intimida: &ldquo;Aqu&iacute; el problema no es, ni mucho menos, la reacci&oacute;n de la madre en lactancia. El&nbsp;problema y la responsabilidad es de ese se&ntilde;or al que no le importa incomodar y que despu&eacute;s invalida, junto al resto del entorno que no interviene en una situaci&oacute;n as&iacute;&rdquo;, denuncia Encinas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante cualquier situación que le haga sentir mal o incómoda, [la mujer] tiene todo el derecho de decirlo abiertamente. También tiene derecho a alejarse de esa persona y pedirle que se vaya a otro lugar o irse ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mª Ángeles Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga en UNAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, una vez puesto el l&iacute;mite, &iquest;qu&eacute; ocurre si no se respeta? &ldquo;Si con ese aviso el familiar no hace caso, que puede suceder, la madre puede preguntarse qu&eacute; hacer si sigue ocurriendo. Y ah&iacute; hay varias opciones diferentes: no dar de mamar delante de esa persona, distanciarse del familiar, utilizar como mediador a otra persona de la familia o denunciar ante las autoridades. Cada contexto requerir&aacute; de una medida u otra&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego. Tambi&eacute;n Sonia Encinas propone a las mujeres en esa situaci&oacute;n &ldquo;que hagan lo que m&aacute;s las cuide&rdquo;: &ldquo;Tanto si quieren protegerse no dando de mamar en seg&uacute;n qu&eacute; entornos, como si quieren ocupar el espacio y que se incomode quien se tenga que incomodar. No todas podemos sostener lo mismo, as&iacute; que, quiz&aacute;, para cuidarnos, nos tenemos que preguntar qu&eacute; podemos sostener y qu&eacute; no, en pro de nuestro bienestar y el de nuestras criaturas&rdquo;, propone la sex&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Abriendo el foco al resto del entorno, desde UNAF M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez invita a respetar los l&iacute;mites y cuidar a la madre y al beb&eacute;. &ldquo;El entorno cercano tiene que atender las necesidades de las mujeres: escuchar y aceptar sus emociones y respetar sus decisiones en las crianzas. Formar parte del entorno familiar no da derecho a ignorar o a infantilizar a las mujeres, tomando decisiones por ellas o invalidando sus opiniones y sentimientos. La sociedad en su totalidad necesita seguir avanzando en igualdad, el buen trato y la erradicaci&oacute;n de la violencia hacia las mujeres&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez. Tambi&eacute;n Sonia Encinas propone mirar m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;El resto de la sociedad debe velar por cuidar a una madre que amamanta, una labor &iacute;ntima y tit&aacute;nica a la vez&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/suegro-mira-raro-doy-teta_1_13544701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7a243e7e-20b4-45f3-8072-0ffffca31edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="978384" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7a243e7e-20b4-45f3-8072-0ffffca31edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="978384" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7a243e7e-20b4-45f3-8072-0ffffca31edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lactancia,Lactancia materna,Madres,familias,Relaciones,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ms-rachel-estrella-youtube-bebes-convirtio-voces-valientes-estados-unidos_1_13531344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caf5ba0e-0b47-43ca-a428-cbdb1d2b1613_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151825.jpg" width="1024" height="576" alt="Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus vídeos con canciones pegadizas acumulan miles de millones de visualizaciones, pero sus posicionamientos sobre temas que van desde Gaza hasta los derechos LGBTQ han causado revuelo</p><p class="subtitle">Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz</p></div><p class="article-text">
        La superestrella de YouTube Ms. Rachel, una aut&eacute;ntica experta en tratar con ni&ntilde;os, me ve antes de que yo me fije en ella, e incluso desde la distancia y sin su caracter&iacute;stica camiseta rosa ni su peto vaquero, la reconozco al instante por su saludo con la mano, que va acompa&ntilde;ado de un salto entusiasta. Casi espero que diga: &ldquo;Hola, amigos&rdquo;, como hace al principio de muchos de sus v&iacute;deos. En cambio, se acerca dando saltitos, vestida con el cl&aacute;sico uniforme maternal fuera del trabajo &mdash;sudadera de Barrio S&eacute;samo, leggings grises y una gorra de b&eacute;isbol en la que se lee &ldquo;Mam&aacute;&rdquo;&mdash; y se quita las gafas de sol extragrandes. Le da mucha pena, dice, frot&aacute;ndose los ojos, estar tan cansada, pero su actitud sigue siendo, como siempre, caracter&iacute;sticamente alegre.
    </p><p class="article-text">
        Hace solo siete a&ntilde;os que Rachel Accurso, que antes era profesora de m&uacute;sica en educaci&oacute;n infantil, subi&oacute; su primer v&iacute;deo a YouTube, una canci&oacute;n para contar dirigida a ni&ntilde;os de preescolar llamada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Qi4AV2S4xA0" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bubble, Bubble Pop!</em></a> Ella y su marido, Aron Accurso, que trabajaba como director musical en Broadway, hicieron el v&iacute;deo porque su hijo de un a&ntilde;o ten&iacute;a un peque&ntilde;o retraso con el desarrollo del lenguaje y parec&iacute;a haber una escasez de v&iacute;deos de calidad en Internet para ayudar a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os a aprender a hablar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, el <a href="https://www.youtube.com/@msrachel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal de YouTube de Ms Rachel</a> cuenta con m&aacute;s de 21 millones de seguidores y, desde que firm&oacute; con Netflix en 2025, la serie lleva m&aacute;s de 69 millones de reproducciones, lo que la convierte en el programa infantil nuevo mejor valorado. Se pueden comprar mu&ntilde;ecos de Ms Rachel, sonajeros, tel&eacute;fonos de juguete que hablan, libros y pijamas. La pareja lanzar&aacute; su primer &aacute;lbum este mes.
    </p><p class="article-text">
        Ms Rachel, de 43 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de 17 meses, Susannah, y de un ni&ntilde;o de ocho a&ntilde;os, Thomas, tambi&eacute;n ha acumulado un gran n&uacute;mero de seguidores en Instagram (5,5 millones) y TikTok (11 millones), donde se re&uacute;nen las madres de sus superfans y donde se perfila como una figura m&aacute;s controvertida, tras haberse convertido en una firme opositora al Gobierno israel&iacute; por su guerra en Gaza, y una activista en otras cuestiones humanitarias, como los centros de detenci&oacute;n de familias de migrantes en Estados Unidos y la guerra en Sud&aacute;n. Defiende los derechos LGBTQ, publica sobre la necesidad de indemnizaciones por la esclavitud y la guarder&iacute;a universal y gratuita, y se est&aacute; convirtiendo en una hero&iacute;na de la izquierda estadounidense. Este mes, cuando el rapero Macklemore se comprometi&oacute; a donar un mill&oacute;n de d&oacute;lares a organizaciones que apoyan a Palestina, Ms. Rachel afirm&oacute; que <a href="https://www.theguardian.com/culture/2026/sep/17/ms-rachel-macklemore-palestine-donation" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">igualar&iacute;a la donaci&oacute;n</a> y dijo que todas las &ldquo;celebridades blancas ricas&rdquo; deber&iacute;an hacer lo mismo. A principios de este a&ntilde;o form&oacute; parte del comit&eacute; de toma de posesi&oacute;n de Zohran Mamdani, el carism&aacute;tico alcalde de izquierdas de la ciudad de Nueva York. Ha respaldado p&uacute;blicamente a otros progresistas insurgentes, como Abdul El-Sayed, que <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/aug/05/michigan-senate-primary-results-abdul-el-sayed" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gan&oacute;</a> recientemente las <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/aug/05/michigan-senate-primary-results-abdul-el-sayed" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primarias dem&oacute;cratas al Senado</a> en M&iacute;chigan, lo que la convierte en una figura mucho m&aacute;s pol&iacute;tica de lo que se le presupone a cualquier presentadora infantil.
    </p><p class="article-text">
        Nos reunimos en un parque cercano a la casa de sus suegros en Colorado, donde grab&oacute; durante la pandemia, que es cuando los v&iacute;deos de Ms. Rachel empezaron a ganar mucha popularidad. Sus peque&ntilde;os seguidores, por supuesto, desconocen por completo sus ideas pol&iacute;ticas y no se cansan de ella. Sus v&iacute;deos utilizan canciones y juegos para ense&ntilde;ar las primeras palabras, la fon&eacute;tica inicial y otros aspectos esenciales como el control de esf&iacute;nteres. Uno de ellos ha sido visto m&aacute;s de 2.000 millones de veces, considerablemente m&aacute;s que el v&iacute;deo musical medio de Taylor Swift. Incluso el primer clip que grab&oacute; ha sido visto ya 21 millones de veces. &ldquo;&iexcl;Es curioso, porque no es tan bueno!&rdquo;, bromea: ella y Aron lo grabaron en su piso de Nueva York con su m&oacute;vil apoyado sobre una pila de libros.
    </p><p class="article-text">
        A menudo hay algo de misterioso en la fama en Internet: en un &aacute;mbito repleto de creadores de contenido autodidactas, &iquest;qu&eacute; distingue a la estrella? A veces, Accurso no puede creer el giro que ha dado la vida de su familia. &ldquo;Si hace diez a&ntilde;os alguien nos hubiera dicho: 'Sal&iacute;s en Rolling Stone', habr&iacute;amos respondido: '&iquest;Por qu&eacute;?'. Y si hubieran dicho: 'Por <em>The Wheels on the Bus</em> y la canci&oacute;n de la oruga', habr&iacute;amos exclamado: &rdquo;&iexcl;&iquest;Qu&eacute;?! &iquest;C&oacute;mo ha pasado eso?!&ldquo;&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque impredecible, el &eacute;xito de la pareja no es en absoluto casual. Accurso se&ntilde;ala que identificaron un nicho, una demanda sin explotar de contenido educativo para ni&ntilde;os peque&ntilde;os, y que sus v&iacute;deos se crearon en colaboraci&oacute;n con su primera audiencia, que les dec&iacute;a lo que les gustaba y de qu&eacute; quer&iacute;an m&aacute;s. &ldquo;Casi parece algo que est&aacute;s creando en directo con los padres&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; el hecho de que, si te propusieras encontrar a la pareja perfecta para crear un programa de televisi&oacute;n de &eacute;xito para ni&ntilde;os peque&ntilde;os, te costar&iacute;a mucho superar a Rachel y Aron Accurso. No hay m&aacute;s que ver su trayectoria profesional y acad&eacute;mica: ella tiene dos m&aacute;steres &mdash;en educaci&oacute;n musical y en educaci&oacute;n infantil&mdash; y los profesionales del aprendizaje temprano avalan la base cient&iacute;fica de su enfoque. En una &eacute;poca en la que se critica el tiempo que los ni&ntilde;os pasan frente a la pantalla, los Accurso crean programas que los padres no se sienten culpables por dejar que sus hijos peque&ntilde;os vean.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está bien criticar a los gobiernos por violar los derechos de los niños. Es algo que todo el mundo debería hacer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; la personalidad de Accurso, su calidez y su naturalidad, con esa mirada de ojos muy abiertos. Parece ser una de esas personas excepcionales a las que realmente les encanta pasar tiempo con los ni&ntilde;os, que disfrutan de verdad <em>much&iacute;simo</em> jugando no solo con los suyos o con los hijos de sus amigos, sino con cualquier ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ella y su marido &mdash;que tambi&eacute;n parece muy simp&aacute;tico&mdash; tienen personalidades complementarias, dice. Ella siempre rebosa ideas; &eacute;l sabe c&oacute;mo seleccionarlas y organizar un calendario. Se llaman el uno al otro &ldquo;avena instant&aacute;nea&rdquo; y &ldquo;avena de cocci&oacute;n lenta&rdquo; porque, &ldquo;yo solo quiero que las cosas vayan r&aacute;pido y &eacute;l se toma su tiempo&rdquo;, dice ella. Y esto es &ldquo;una locura&rdquo;, me cuenta, pero una vez, mucho despu&eacute;s de que se hubieran puesto esos motes, los dos estaban preparando el desayuno y ella mir&oacute; de reojo y vio que &eacute;l estaba removiendo las gachas de cocci&oacute;n lenta mientras ella preparaba las instant&aacute;neas. Son rid&iacute;culamente monos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; involucrarse en pol&iacute;tica? Accurso cuenta que le aconsejaron que se mantuviera al margen de los temas pol&iacute;ticos, y que se enfrent&oacute; a argumentos que &ldquo;no <em>le parec&iacute;an</em> correctos&rdquo;, como: &ldquo;Si no dices nada sobre temas pol&eacute;micos, ayudar&aacute;s a m&aacute;s ni&ntilde;os, porque habr&aacute; m&aacute;s gente que te vea&rdquo;. Ha tenido que hacer frente a la reacci&oacute;n de padres conservadores por su apoyo a los derechos LGBTQ y por utilizar el pronombre &ldquo;elle&rdquo; al presentar al m&uacute;sico Jules Hoffman, que es no binario, pero esto ha quedado eclipsado por la respuesta a sus cr&iacute;ticas al Gobierno israel&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b758940b-f770-4b97-a870-a53812e860a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Cuando tu hijo se lo pasa bien, tú también te lo pasas bien&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Cuando tu hijo se lo pasa bien, tú también te lo pasas bien&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Accurso afirma que vio im&aacute;genes de Gaza y habl&oacute; con familias de all&iacute;, y no puede entender por qu&eacute; alguien que haya hecho lo mismo no se sentir&iacute;a impulsado a hacer todo lo posible para detener la violencia. &ldquo;Est&aacute; bien criticar a los gobiernos por violar los derechos de los ni&ntilde;os. Es algo que todo el mundo deber&iacute;a hacer. Porque somos los adultos de este mundo y se supone que debemos mantener a los ni&ntilde;os a salvo. Y el hecho de que no lo hagamos es horrible&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva puramente empresarial, el consejo de guardar silencio quiz&aacute; fuera acertado. Cuando empez&oacute; a alzar la voz sobre el coste humanitario en Gaza, la reacci&oacute;n negativa, que incluy&oacute; acusaciones de antisemitismo, la pill&oacute; por sorpresa. &ldquo;Me sent&iacute; confundida y devastada al o&iacute;r que la gente dec&iacute;a que, como me preocupo por los ni&ntilde;os que se mueren de hambre y a los que se les impide recibir alimentos, no me importan estos ni&ntilde;os [jud&iacute;os]&rdquo;, afirma. &ldquo;Yo pensaba: 'Dios m&iacute;o, siento un profundo amor y una profunda preocupaci&oacute;n por todos los ni&ntilde;os'&rdquo;. Ha publicado mensajes de solidaridad con las v&iacute;ctimas jud&iacute;as y ha colaborado con grupos como Parents Circle, que trabaja con familias israel&iacute;es y palestinas que han perdido a seres queridos; sin embargo, la respuesta p&uacute;blica a su labor es tan confusa y acalorada como cabr&iacute;a esperar: el grupo proisrael&iacute; StopAntisemitism la nomin&oacute; como &ldquo;antisemita del a&ntilde;o&rdquo; en 2025, aunque muchas otras organizaciones jud&iacute;as se han movilizado en su defensa. Afirma que se ha acostumbrado a esta vor&aacute;gine. &ldquo;Hubo un momento en el que le rec&eacute; a Dios, pregunt&aacute;ndole: '&iquest;C&oacute;mo afronto que la gente me odie?'. Y siento que recib&iacute; el mensaje de que nuestro objetivo en la vida no es ser la m&aacute;s querida ni la m&aacute;s apreciada&rdquo;, me cuenta. &ldquo;Se trata de ayudar a los ni&ntilde;os, de estar de su lado y de decir la verdad sobre las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debido a su franqueza sobre Gaza, algunos padres jud&iacute;os han cambiado su apoyo a Ms. Sara, una <em>youtuber</em> infantil que incluso se parece mucho a la Sra. Rachel &mdash;con el mismo pelo moreno largo y una diadema anudada&mdash; y que ense&ntilde;a cultura y canciones jud&iacute;as. &ldquo;&iexcl;Creo que es maravillosa!&rdquo;, dice Accurso cuando la menciono. &ldquo;Nunca dir&iacute;a: 'No ve&aacute;is a esta persona, vedme a m&iacute;', en absoluto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de sus posturas p&uacute;blicas m&aacute;s firmes es su negativa a trabajar con personas que no se hayan pronunciado p&uacute;blicamente en defensa de los civiles de Gaza. &ldquo;Voy a trabajar con personas que no se encuentren en una posici&oacute;n privilegiada, porque no es justo para ellas que puedan perder la capacidad de llevar comida a su mesa. &iquest;Pero la gente que s&iacute; es privilegiada y no dice nada? Pues no, no me interesa trabajar con ellos. Porque creo que, si todos dij&eacute;ramos algo, quiz&aacute; el genocidio se detendr&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo estar&aacute; de acuerdo con este an&aacute;lisis; donde algunos ven compasi&oacute;n, otros diagnosticar&aacute;n ingenuidad pol&iacute;tica. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hay ni&ntilde;os que pasan hambre cuando hay comida suficiente en el mundo? &iquest;Por qu&eacute; pasan hambre los ni&ntilde;os de Sud&aacute;n? &iquest;Por qu&eacute; sufren violencia sexual los ni&ntilde;os del Congo? Son ni&ntilde;os. No lo entiendo. &iquest;Y por qu&eacute; deshumanizamos a otras personas cuando yo siento que cada persona es diferente de formas maravillosas, pero tambi&eacute;n muy similar? &iquest;C&oacute;mo es posible que no queramos ayudar a todo el mundo?&rdquo;, pregunta en un momento dado. A veces dice que se siente como si viviera en un &ldquo;mundo falso y surrealista&rdquo; porque no entiende c&oacute;mo podemos tolerar tanta injusticia y tanto sufrimiento sin control. Cree que se deber&iacute;a obligar a todos los pol&iacute;ticos elegidos a conocer a ni&ntilde;os como Rahaf, una ni&ntilde;a de tres a&ntilde;os de Gaza a la que le amputaron una extremidad y a la que invit&oacute; al programa <em>Ms Rachel</em>, para que comprendan lo que est&aacute; en juego. Entonces, &iquest;ella es ingenua o es que la pol&iacute;tica es demasiado insensible?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente, tengo un sentido de la moral muy bien desarrollado&rdquo;, me dice en un momento dado. Quiz&aacute; por eso, a pesar de toda la pol&eacute;mica, cuenta que a menudo se le acercan desconocidos por la calle para darle las gracias, y que recibe un gran apoyo en Internet, con comentarios apasionados y escritos en may&uacute;sculas. &ldquo;Ms Rachel presidenta&rdquo;, escriben a veces sus seguidores debajo de sus publicaciones. Cuando el candidato dem&oacute;crata Graham Platner se retir&oacute; de la carrera por el Senado de Maine tras ser acusado de agresi&oacute;n sexual, se habl&oacute; de Accurso &mdash;que es de Maine&mdash; como la candidata ideal para los dem&oacute;cratas de all&iacute;. &ldquo;Eso es divertid&iacute;simo&rdquo;, dice. No tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en entrar en pol&iacute;tica. Pero, a&ntilde;ade, con un tono inusualmente vacilante porque &ldquo;quiz&aacute; todo el mundo se enfade&rdquo;, espera convertirse alg&uacute;n d&iacute;a en pastora cristiana. Una cosa que hay que saber sobre Ms. Rachel es que es el tipo de persona que reza todos los d&iacute;as por las personas que la odian.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sabíamos que los programas infantiles pudieran ser un gran negocio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Accurso dice que &ldquo;naci&oacute; siendo espiritual&rdquo;. Se crio en un peque&ntilde;o pueblo de Maine con una madre soltera, que abandon&oacute; la universidad cuando naci&oacute; la hermana mayor de Accurso, pero que m&aacute;s tarde se recicl&oacute; como trabajadora social y a menudo ten&iacute;a que compaginar varios trabajos. Su madre sigue siendo su gu&iacute;a, y llam&oacute; a su hija &mdash;nacida mediante gestaci&oacute;n subrogada en 2025&mdash; en su honor. Criarse con pocos recursos fue &ldquo;duro a veces&rdquo;, y Accurso se sent&iacute;a rechazada por su padre y sol&iacute;a preguntarse por qu&eacute; parec&iacute;a que &eacute;l no la quer&iacute;a. Dicho esto, su madre la rode&oacute; de &ldquo;much&iacute;simo amor incondicional&rdquo;. Ve&iacute;a a su madre palear la nieve, construir una casa en un &aacute;rbol y arreglar las tuber&iacute;as ella sola, y eso ampli&oacute; sus propias ambiciones. Tambi&eacute;n molde&oacute; sus ideas pol&iacute;ticas. &ldquo;Todas mis experiencias me han llevado a comprender que debemos cuidarnos los unos a los otros&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Accurso era una ni&ntilde;a ansiosa que, a los siete u ocho a&ntilde;os, ya mostraba signos de TOC, encendiendo y apagando el interruptor de la luz para alejar los problemas. Se tomaba las cosas muy a pecho. Su madre ha conservado una nota en la que cuenta c&oacute;mo, a los tres a&ntilde;os, cuando oy&oacute; que su vecino estaba matando hormigas, exclam&oacute;: &ldquo;&iexcl;No mates a las hormigas! &iexcl;Que sean libres y descubran el mundo!&rdquo;. Cuando su madre no pudo llevarla a la iglesia porque ten&iacute;a un nuevo trabajo de fin de semana en Pizza Hut, Accurso, aunque solo ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, fue por su cuenta. No se uni&oacute; a la escuela dominical para ni&ntilde;os, sino que se qued&oacute; sentada durante el serm&oacute;n para adultos, rezando e intentando &ldquo;entender las cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee00cd0d-78ac-488d-8ea7-6e40b3d262df_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ms. Rachel junto a su marido y compañero creativo, Aron Accurso, en una ceremonia de entrega de premios el año pasado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ms. Rachel junto a su marido y compañero creativo, Aron Accurso, en una ceremonia de entrega de premios el año pasado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De joven, se plante&oacute; ingresar en el seminario, pero mientras trabajaba en un colegio para ni&ntilde;os con discapacidad sinti&oacute; que algo la &ldquo;guiaba&rdquo; hacia una nueva direcci&oacute;n. Estableci&oacute; un estrecho v&iacute;nculo con un ni&ntilde;o con par&aacute;lisis cerebral que no se comunicaba verbalmente, y su supervisora le dijo que ten&iacute;a un &ldquo;talento excepcional&rdquo; para conectar con los ni&ntilde;os. Animada por ello, se dedic&oacute; a la ense&ntilde;anza y, m&aacute;s tarde, se matricul&oacute; en un m&aacute;ster en la Universidad de Nueva York, donde escribi&oacute; una tesis sobre c&oacute;mo utilizar la composici&oacute;n de canciones para empoderar a los ni&ntilde;os que atraviesan dificultades. Se uni&oacute; a la iglesia unitaria cuando se mud&oacute; a la ciudad &mdash;ten&iacute;a una guarder&iacute;a adjunta y pens&oacute; que podr&iacute;a conseguir trabajo all&iacute;&mdash;. La primera vez que fue, alguien se ofreci&oacute; a presentarle al &ldquo;mejor m&uacute;sico del mundo&rdquo;, y Aron Accurso se acerc&oacute; tranquilamente.
    </p><p class="article-text">
        Aron, a quien le encantaba su sonrisa, se ofreci&oacute; a acompa&ntilde;arla a la salida, le pidi&oacute; su n&uacute;mero y la hizo esperar tres d&iacute;as que se le hicieron eternos antes de invitarla a una cita, en la que ella prob&oacute; las gambas por primera vez y pens&oacute;, mientras hablaban de m&uacute;sica, que &eacute;l podr&iacute;a ser su futuro marido. En su tercera cita, ella le pregunt&oacute; si le gustaba el Sr. Rogers, el amable presentador de televisi&oacute;n infantil que siempre llevaba un c&aacute;rdigan, y &mdash;&iquest;qui&eacute;n lo dir&iacute;a?&mdash; a &eacute;l tambi&eacute;n le encantaba. La pareja se cas&oacute; en 2016. &ldquo;Siento que nuestras almas est&aacute;n destinadas a estar juntas&rdquo;, afirma ella.
    </p><p class="article-text">
        A Rachel y a Aron siempre les hab&iacute;a gustado hacer &ldquo;tonter&iacute;as&rdquo; juntos, y al principio sus v&iacute;deos de &ldquo;Ms Rachel&rdquo; parec&iacute;an un &ldquo;juego&rdquo;, pero durante la pandemia, cuando Accurso daba clase por Zoom y Aron estaba encerrado en casa porque los teatros estaban cerrados, y los padres se preguntaban c&oacute;mo demonios entretener a sus hijos durante los largos d&iacute;as de confinamiento, las cosas empezaron a despegar. Accurso no tard&oacute; en recibir ofertas de ejecutivos que esperaban comprar la empresa. Se pasaba horas en reuniones organizadas por un &ldquo;grupo de hombres&rdquo; con ideas sobre c&oacute;mo comercializar el proyecto y, aunque le desconfiaba su falta de inter&eacute;s por el aspecto educativo de su trabajo, era Aron quien no dejaba de recordarle que no necesitaba su experiencia. &ldquo;Siempre pens&eacute; que me iban a sustituir como presentadora&rdquo;, afirma. &ldquo;Cuando alcanzamos millones y millones de visualizaciones, pens&eacute;: 'Oh, quiz&aacute; una cadena de televisi&oacute;n de verdad contrate a un actor de verdad y se d&eacute; cuenta de que este es un buen concept'&rdquo;. Durante a&ntilde;os se sinti&oacute; como si no fuera m&aacute;s que una &ldquo;mam&aacute; de 35 a&ntilde;os&rdquo;, una sustituta de la verdadera y profesional Ms. Rachel. &ldquo;No sab&iacute;amos que los programas infantiles pudieran ser un gran negocio&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi naturaleza no me permite&hellip;&rdquo;, dice, sin saber muy bien c&oacute;mo expresarlo. &ldquo;Bueno, no tengo cosas lujosas, eso s&iacute; que lo puedo decir&rdquo;. &ldquo;Venga ya&rdquo;, le digo, aunque de forma un poco m&aacute;s educada: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es la cosa m&aacute;s lujosa que te has comprado?&rdquo;. &ldquo;Me gusta comprar juguetes&hellip; Creo que los juguetes son divertidos, esos peque&ntilde;os juguetes antiestr&eacute;s y cosas as&iacute;&rdquo;, responde.
    </p><p class="article-text">
        Tiene un armario lleno de regalos en su casa, para que cualquier ni&ntilde;o que la visite pueda elegir algo para s&iacute; mismo. &ldquo;Eso no cuenta&rdquo;, le digo. &ldquo;&iquest;Te has comprado alguna vez un bolso caro?&rdquo;. Solo tiene un bolso, dice, porque tiene TDAH y ha aprendido que, si tiene m&aacute;s de uno, pierde cosas importantes. &iquest;Y un coche de lujo? No. &iquest;Una casa? &ldquo;Creo que en Nueva York es dif&iacute;cil encontrar espacio, y tener espacio est&aacute; bien, pero no quiero una casa lujosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Oh, no!&rdquo;, exclama de repente Accurso, cuando llevamos hablando casi 90 minutos y Aron est&aacute; a punto de reunirse con nosotros en el parque. &iexcl;Deber&iacute;a estar hablando de su disco y se ha ido por las ramas con todo esto! Aron llega unos minutos m&aacute;s tarde, rubio y de ojos muy azules, con una camisa azul abotonada y unos elegantes pantalones de lino; &ldquo;Han optado por un estilo muy diferente a la hora de vestirse para esta entrevista&rdquo;, bromea con &eacute;l mientras se acerca.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo &aacute;lbum, <em>I&rsquo;m So Happy</em>, es el proyecto que apasiona a Aron.
    </p><p class="article-text">
        La pareja recibi&oacute; asesoramiento profesional, aconsej&aacute;ndoles que deber&iacute;an recopilar sus canciones m&aacute;s populares de YouTube y sacar el &aacute;lbum lo antes posible, pero Aron quer&iacute;a dedicarle un &ldquo;cuidado especial&rdquo; al disco. Acab&oacute; colaborando con 19 cantantes y 42 instrumentistas, y trabaj&oacute; con Michael Starobin, que ha orquestado varias pel&iacute;culas de Disney. &ldquo;Creo de verdad que a los ni&ntilde;os les gusta, y los ni&ntilde;os se merecen ese tipo de m&uacute;sica rica y hermosa&rdquo;, dice Aron. Entre las 23 canciones hay cl&aacute;sicos infantiles, como <em>The Wheels on the Bus</em>, y canciones compuestas por los propios Accurso, incluida <em>Caterpillar</em>, una melod&iacute;a sorprendentemente conmovedora que Aron escribi&oacute; mientras intentaba que su hijo se durmiera. Cada vez que ponen la canci&oacute;n a sus hijos, todos se echan a llorar, y debo confesar que, cuando la escuch&eacute; antes de la entrevista, a m&iacute; tambi&eacute;n se me saltaron las l&aacute;grimas. &ldquo;Cada d&iacute;a creces m&aacute;s, antes eras un peque&ntilde;&iacute;n, pero oruga, oruga, pronto vas a volar&rdquo;, dice la letra. (Vale, lo s&eacute;. Pero, cr&eacute;eme, prueba a escucharla).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-yQyEmZIw1e8-9176', 'youtube', 'yQyEmZIw1e8', document.getElementById('yt-yQyEmZIw1e8-9176'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-yQyEmZIw1e8-9176 src="https://www.youtube.com/embed/yQyEmZIw1e8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los arreglos musicales son una bendici&oacute;n para los padres, que inevitablemente escuchar&aacute;n estas canciones en bucle infinito &mdash;m&aacute;s de lo que ning&uacute;n ser humano deber&iacute;a tener que escuchar jam&aacute;s, dir&iacute;a yo, al experimentar un recuerdo repentino e intrusivo de <em>My First Album</em> de Peppa Pig&mdash;. &ldquo;Cuando tu hijo se divierte, t&uacute; te diviertes&rdquo;, responde Accurso, porque es as&iacute; de bondadosa. Pero luego menciona esa canci&oacute;n tan pesada que a Thomas le encantaba cuando ten&iacute;a dos a&ntilde;os&hellip; antes de pedir que se elimine este detalle del art&iacute;culo porque no quiere ser mala.
    </p><p class="article-text">
        Un disco tambi&eacute;n tiene la ventaja de permitir que los ni&ntilde;os disfruten de Ms. Rachel sin mirar una pantalla, sugiero. Es cierto, dice Accurso, pero cree que somos demasiado duros con los padres (y con nosotros mismos) en lo que respecta al tiempo frente a la pantalla. &ldquo;Se juzga y se averg&uuml;enza mucho a los padres, y creo que si se entendiera por lo que pasan la mayor&iacute;a de ellos, eso no ocurrir&iacute;a&rdquo;, afirma. No es precisamente una parte neutral en el debate sobre el tiempo frente a la pantalla &mdash;el tiempo que los ni&ntilde;os peque&ntilde;os pasan frente a la pantalla es lo que le permite pagar las facturas&mdash;, pero se&ntilde;ala, con toda raz&oacute;n, que a veces todos necesitamos que nuestros hijos se relajen delante de la tele para que podamos hacer nuestras cosas. Tambi&eacute;n puede ser una herramienta &uacute;til para ni&ntilde;os con necesidades especiales. Supuso un &ldquo;punto de inflexi&oacute;n&rdquo; para su hijo, que estaba demasiado ocupado correteando como para escuchar a Accurso mientras ella le segu&iacute;a los pasos, indic&aacute;ndole que &ldquo;dijera mam&aacute;&rdquo;; pero cuando aparec&iacute;a en una pantalla ense&ntilde;&aacute;ndole a articular sus primeras palabras, se concentraba.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;cu&aacute;les son sus normas sobre el tiempo frente a la pantalla?, le pregunto. &ldquo;&iquest;Reglas?&rdquo;, exclama, con tono de desconcierto. &ldquo;&iexcl;Es broma!&rdquo;. Aunque a su hija le encanta cantar con ellos dos, a veces lo &uacute;nico que la calma en los aviones es ver a Ms. Rachel en la tele. Esa ma&ntilde;ana, Accurso la dej&oacute; ver<em> El barrio de Daniel Tigre</em>, una serie de dibujos animados inspirada en el se&ntilde;or Rogers, para que Susie dejara de intentar hacer cosas peligrosas mientras Accurso preparaba a Thomas para el campamento de verano. Susie es &ldquo;una ni&ntilde;a tan dulce, pero tiene un problema con los golpes&rdquo;, dice Accurso, y el episodio de esta ma&ntilde;ana trataba sobre sentirse enfadado. Susie ha hecho progresos, en cierto modo. Ahora, despu&eacute;s de haber golpeado a alguien, dice: &ldquo;Estoy enfadada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_50p_1151850.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_50p_1151850.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_75p_1151850.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_75p_1151850.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_default_1151850.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_default_1151850.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac53fe8d-a188-4b5f-80cc-9d7505aef439_16-9-aspect-ratio_default_1151850.jpg"
                    alt="&quot;Tener espacio está bien, pero no quiero una casa lujosa&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Tener espacio está bien, pero no quiero una casa lujosa&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Accurso parece m&aacute;s relajada &mdash;y m&aacute;s divertida&mdash; con Aron presente. En un momento dado, se desploma sobre la mesa y &eacute;l le pregunta si est&aacute; bien. &ldquo;&iexcl;Solo estoy mirando una ara&ntilde;a! &iexcl;Sigue adelante!&rdquo;, dice ella. &ldquo;T&uacute; conc&eacute;ntrate, y yo ser&eacute; la que tenga TDAH&rdquo;. El perfil pol&iacute;tico de Ms. Rachel debe de haber pasado factura a toda la familia. Han tenido problemas de seguridad de los que no quieren hablar. &ldquo;Estamos aprendiendo a lidiar con eso&rdquo;, es todo lo que dice Aron. Cuando le pregunto si alguna vez ha deseado que Accurso dejara de hablar de temas pol&eacute;micos, responde que su compasi&oacute;n y empat&iacute;a son &ldquo;aut&eacute;nticas&rdquo; y &ldquo;algo de lo que me enamor&eacute; y que admiro de Rachel&rdquo;. No se plante&oacute; en ning&uacute;n momento detenerla, porque si ella no defendiera sus valores, no ser&iacute;a Rachel, a&ntilde;ade. &ldquo;Ay, gracias, Aron&rdquo;, dice ella con voz melosa, cogi&eacute;ndole la mano, &ldquo;qu&eacute; detalle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Accurso sigue padeciendo ansiedad y TOC, y lucha contra pensamientos intrusivos, pero su salud est&aacute; bien controlada con medicaci&oacute;n y terapia. Le ayuda darse cuenta de que internet &ldquo;no es la vida real&rdquo; y de que no tiene por qu&eacute; hacer caso a las cr&iacute;ticas virulentas que se publican sobre ella <em>online. </em>Esta ma&ntilde;ana recibi&oacute; un correo electr&oacute;nico en el que le avisaban de nuevos comentarios desagradables sobre ella en internet, y decidi&oacute; simplemente no mirarlos.
    </p><p class="article-text">
        Me di cuenta, al repasar su Instagram y leer los comentarios, de que yo misma empec&eacute; a sentir ansiedad al imaginar la extraordinaria presi&oacute;n a la que est&aacute; sometida. La presi&oacute;n no solo proviene del odio, sino tambi&eacute;n de la adulaci&oacute;n, del peso de las expectativas y de las peticiones de ayuda. Le&iacute; un mensaje de alguien que dec&iacute;a que hab&iacute;a dise&ntilde;ado una l&aacute;pida con su imagen para su hijo de un a&ntilde;o que hab&iacute;a fallecido inesperadamente, y le preguntaba si pod&iacute;a ense&ntilde;arle una foto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; la inmensa responsabilidad que conlleva tener una plataforma tan grande. En enero de 2026, circularon capturas de pantalla que mostraban que le hab&iacute;a dado a &ldquo;Me gusta&rdquo; al comentario &ldquo;Liberad a Estados Unidos de los jud&iacute;os&rdquo;, debajo de una publicaci&oacute;n que ella misma hab&iacute;a compartido y que dec&iacute;a &ldquo;Liberad a Palestina, liberad a Sud&aacute;n, liberad al Congo, liberad a Ir&aacute;n&rdquo;. Rachel public&oacute; una disculpa entre l&aacute;grimas, explicando que hab&iacute;a pulsado &ldquo;Me gusta&rdquo; por error cuando intentaba borrar el comentario. Comparti&oacute; una captura de pantalla de la conversaci&oacute;n privada que mantuvo con un seguidor que le llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre ese &ldquo;Me gusta&rdquo;, lo que respaldaba su versi&oacute;n de los hechos: &ldquo;&iexcl;S&iacute;, creo que lo borr&eacute; antes, justo cuando lo vi! Odio el antisemitismo&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de eso me regalaron una marioneta de tortuga&rdquo;, dice, lo que me deja moment&aacute;neamente desconcertada: &iquest;se refiere a alg&uacute;n tipo de <em>software</em> de moderaci&oacute;n autom&aacute;tica? Antes de que llegue a hacerle una pregunta vergonzosamente est&uacute;pida, aclara que se refiere, literalmente, a un juguete con forma de tortuga. Ella y Susie estaban jugando con &eacute;l, &ldquo;y pens&eacute;: 'Tengo que tomarme las cosas con calma, como esta tortuga, porque no puedo permitirme cometer un error as&iacute; otra vez'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Intenta, en la medida de lo posible para una superestrella, centrarse en su familia. Ella y Aron siempre hab&iacute;an dado por hecho que tendr&iacute;an hijos enseguida, pero durante a&ntilde;os tuvieron problemas de fertilidad. Thomas, la primera fuente de inspiraci&oacute;n de Ms. Rachel, ha superado sus dificultades iniciales con el habla. Le gusta dar charlas a sus padres que concluye con un &ldquo;&iquest;Alguna pregunta?&rdquo; muy profesional. Susie est&aacute; actualmente obsesionada con la Navidad &mdash;Accurso se encontr&oacute; hace poco buscando en Google disfraces de Pap&aacute; Noel de manga corta, hasta que se dio cuenta de que eso no existe&mdash; y es &ldquo;tan mona y tan en&eacute;rgica&rdquo;. Tener de nuevo a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o en casa les est&aacute; sirviendo, por supuesto, de inspiraci&oacute;n para el programa. Tienen que hacer algo nuevo sobre los rasgu&ntilde;os, dice Accurso, y otra canci&oacute;n para la hora del ba&ntilde;o y, s&iacute;, sin duda, algo sobre por qu&eacute; no est&aacute; bien pegar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sophie McBain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ms-rachel-estrella-youtube-bebes-convirtio-voces-valientes-estados-unidos_1_13531344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 20:22:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/caf5ba0e-0b47-43ca-a428-cbdb1d2b1613_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151825.jpg" length="106179" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/caf5ba0e-0b47-43ca-a428-cbdb1d2b1613_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151825.jpg" type="image/jpeg" fileSize="106179" width="1024" height="576"/>
      <media:title><![CDATA[Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/caf5ba0e-0b47-43ca-a428-cbdb1d2b1613_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151825.jpg" width="1024" height="576"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Youtubers,Youtube,Bebés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-dado-cuenta-no-apetece-jugar-hijo-confesiones-madre-siente-incapaz_129_13518804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c64331a8-67a0-4d73-9076-8df75e0f51b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="­Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He negociado partidas de cartas a cambio de no tener que coger un muñeco. He preferido hacer un puzle, construir un Lego, cualquier actividad que tuviera unas instrucciones, un principio y, sobre todo, un final</p><p class="subtitle">Sí, es normal que te aburras con tus hijos: por qué liberarse de la culpa de no disfrutar siempre la crianza</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero jugar contigo&rdquo;. Se lo he dicho muchas veces, aunque seguramente nunca con esas palabras. Le he dicho &ldquo;ahora voy&rdquo;, &ldquo;d&eacute;jame terminar esto&rdquo;, &ldquo;espera, que estoy trabajando&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no mejor me ayudas a cocinar, que tenemos que hacer la cena?&rdquo;. He negociado partidas de cartas a cambio de no tener que coger un mu&ntilde;eco. He preferido hacer un puzle, construir un Lego, cualquier actividad que tuviera unas instrucciones, un principio y, sobre todo, un final.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nunca me ha gustado es que me pongan en las manos un se&ntilde;or de pl&aacute;stico y me digan que se llama Juan, que esta es su casa y que ahora tenemos que imaginar qu&eacute; le pasa. No s&eacute; qu&eacute; hacer con Juan. Y cuando, despu&eacute;s de esforzarme, consigo que diga algo, mi hijo me corrige: eso es algo que Juan jam&aacute;s dir&iacute;a. Pocas cosas me hacen sentir tan vieja como no saber qu&eacute; decir con un mu&ntilde;eco que acaba de inventar un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os. Pensaba que sencillamente no me gustaba jugar, pero empiezo a sospechar que lo que me pasa es que he olvidado c&oacute;mo se hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n supe jugar. Pod&iacute;a pasar una tarde entera montando un pueblo con construcciones, pinipones y mu&ntilde;ecos de goma de las series de dibujos animados que ve&iacute;a. Hab&iacute;a una plaza mayor, casas, calles, familias. Inventaba parentescos, amor&iacute;os, jerarqu&iacute;as y argumentos con una facilidad pasmosa. Una cosa llevaba a la otra y las horas pasaban sin pesar. En el colegio, ni siquiera nos hac&iacute;an falta juguetes. El patio y sus terrazas ajardinadas eran un edificio entero de vecinas con sus plantas, sus cocinas, sus cuartos de estar, sus ba&ntilde;eras, sus dormitorios. No estaban dibujados en ninguna parte; si acaso, un palo en la tierra levantaba un tabique imaginario, pero nosotras sab&iacute;amos perfectamente d&oacute;nde terminaba una habitaci&oacute;n y empezaba la siguiente. Desde fuera, las mujeres que vigilaban los recreos solo deb&iacute;an ver a unas ni&ntilde;as dando vueltas por un patio de colegio. Nosotras ve&iacute;amos nuestras casas futuras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me refiero a ser una madre más entregada, ni a organizar los mejores planes; me refiero a que me entren las ganas de sentarme en el suelo y meterme, de verdad, en una historia que no existe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tengo una buena amiga a la que envidio mucho porque nunca ha dejado de jugar. Cuando nos conocimos, acab&aacute;bamos de cumplir veinte a&ntilde;os. El sal&oacute;n de su casa estaba lleno de juegos de mesa y, con otros vecinos, jugaban al ping-pong en la mesa del patio com&uacute;n todas las semanas. Ahora tiene un hijo de ocho a&ntilde;os y juega con &eacute;l a diario sin que parezca costarle un esfuerzo; es m&aacute;s, hasta parece pas&aacute;rselo bien: inventan cosas, se disfrazan, van al parque, convierten cualquier tarde en otra cosa. Me gusta mucho ir a su casa y que juguemos todos juntos, porque as&iacute; pienso que mi hijo recordar&aacute; que yo tambi&eacute;n jugaba con &eacute;l. A m&iacute; me encantar&iacute;a parecerme un poco m&aacute;s a ella. No me refiero a ser una madre m&aacute;s entregada, ni a organizar los mejores planes, ni a preparar una aventura incre&iacute;ble cada viernes a la salida del cole; me refiero a que me entren las ganas de sentarme en el suelo y meterme, de verdad, en una historia que no existe.
    </p><p class="article-text">
        No aspiro a ello porque algunos d&iacute;as me conformo solo con respirar.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, la consola. Hace tiempo que no echamos una partida de tenis, de golf o de voleibol. No juego con mi hijo a la consola: ella juega con &eacute;l por m&iacute;. Me ha sustituido muchas tardes con una eficacia admirable. &Eacute;l tiene algo que hacer, se divierte, y yo puedo terminar de trabajar, poner la lavadora o leer un ratito sin que nadie necesite nada de m&iacute;. No voy a ser hip&oacute;crita: hay d&iacute;as en los que doy gracias porque exista. Podr&iacute;a convertir esto en una discusi&oacute;n sobre <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13497114.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el uso de las pantallas,</a> calcular cu&aacute;nto tiempo pasa delante de ellas o preguntarme si deber&iacute;a estar haciendo algo m&aacute;s creativo con su tiempo &mdash;y flagelarme por ello&mdash;, pero ser&iacute;a hacer trampa. Muchas veces soy yo la que necesita que la maquinita est&eacute; ah&iacute;, con &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No juego con mi hijo a la consola: ella juega con él por mí. Me ha sustituido muchas tardes con una eficacia admirable. Él tiene algo que hacer, se divierte, y yo puedo terminar de trabajar, poner la lavadora o leer un ratito sin que nadie necesite nada de mí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No quiero construir ahora un relato de su infancia que me convierta en una madre agotada que no tuvo elecci&oacute;n; claro que la tuve, muchas veces. Podr&iacute;a haber cerrado el ordenador. Podr&iacute;amos haber cenado m&aacute;s tarde. Podr&iacute;a haber cogido a Juan e inventado una voz para &eacute;l, pero la mayor&iacute;a de las veces estaba tan cansada que imaginar la vida de un mu&ntilde;eco me parec&iacute;a una exigencia desproporcionada. No hace falta que nuestra vida sea especialmente complicada para llegar agotados al final del d&iacute;a. A menudo, el trabajo no termina cuando termina nuestra jornada y viaja con nosotros en el bolso o en el bolsillo. Hay quien encadena dos empleos porque uno solo no alcanza, quien trabaja por su cuenta y contesta mensajes un domingo porque no sabe cu&aacute;ndo llegar&aacute; el siguiente encargo, quien sale de la oficina y sigue leyendo cadenas de mails en el metro. Despu&eacute;s hay que comprar, cocinar, limpiar, llevar, recoger, pedir citas m&eacute;dicas y acordarse de la cartulina que hay que llevar al colegio al d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas de mi entorno, adem&aacute;s, la lista contin&uacute;a en direcci&oacute;n ascendente. Mientras cr&iacute;an a sus hijos, sus padres empiezan a necesitar cuidados. A esta generaci&oacute;n se la llama &ldquo;generaci&oacute;n s&aacute;ndwich&rdquo;: la que sale de una tutor&iacute;a en el colegio para acompa&ntilde;ar a su padre al m&eacute;dico. No es mi caso, pero lo veo a mi alrededor y me pregunto de d&oacute;nde sale todo: el tiempo, la paciencia, la cabeza necesaria para recordar qui&eacute;n tiene una cita en el centro de salud el martes y qui&eacute;n examen el jueves.
    </p><p class="article-text">
        Y en mitad de cualquier mi&eacute;rcoles, aparece mi hijo con un mu&ntilde;eco que se llama Juan y me pregunta si jugamos. Entonces, miro la hora y le digo: es la hora del ba&ntilde;o, hay que hacer la cena, ma&ntilde;ana necesitas una cartulina, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la cartulina?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No solo pienso en jugar con los niños; me pregunto si puedo incorporar el juego a mi vida. Hacer algo sin calcular cuánto va a durar, qué tengo pendiente o para qué sirve. Que el juego sea el plan, que no mande el sonido de una notificación en mi teléfono</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre me ha resultado m&aacute;s f&aacute;cil y placentero hacer otras cosas juntos: ir al cine, un plan con m&aacute;s amigos, un paseo en bici. A &eacute;l le serv&iacute;a el suelo del sal&oacute;n de nuestra casa para inventar un mundo nuevo. Ahora ya casi nunca me pide que juguemos. Quiero pensar que es porque ha crecido. El sal&oacute;n est&aacute; m&aacute;s ordenado. La mesa del sal&oacute;n, de la que cuelgan mantas y s&aacute;banas, ya no es una tienda de campa&ntilde;a, un refugio, un castillo. Puedo caminar descalza sin miedo a clavarme una pieza. Ahora prefiere pasar el rato con un bal&oacute;n y sus amigos en la calle. No me necesita para sus juegos, aunque alguna Jenga nos echamos de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, me pregunto si podr&iacute;a volver a jugar. Y no solo pienso en jugar con los ni&ntilde;os; me pregunto si puedo incorporar el juego a mi vida. Hacer algo sin calcular cu&aacute;nto va a durar, qu&eacute; tengo pendiente o para qu&eacute; sirve. Que el juego sea el plan, que no mande el sonido de una notificaci&oacute;n en mi tel&eacute;fono. Quiero jugar. Pero no s&eacute; si s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga sabe. Quiero aprender de ella, que ha llegado a la edad adulta conservando eso que yo dej&eacute; por el camino. No s&eacute; si jugar se olvida de la misma manera que se olvida un idioma. A veces queda m&aacute;s de lo que creemos. Lo entiendes cuando lo escuchas, reconoces palabras, alguna vez incluso consigues decir una frase.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; un d&iacute;a mire una mesa y consiga que no sea una mesa. De peque&ntilde;a lo hac&iacute;a todo el rato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-dado-cuenta-no-apetece-jugar-hijo-confesiones-madre-siente-incapaz_129_13518804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c64331a8-67a0-4d73-9076-8df75e0f51b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="692900" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c64331a8-67a0-4d73-9076-8df75e0f51b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="692900" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c64331a8-67a0-4d73-9076-8df75e0f51b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Padres,Niños,Juego,Ocio,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho": por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13517389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho&quot;: por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paso del colegio al instituto es un momento de cambio clave para los adolescentes. Es importante que las familias les acompañen sin que se sientan invadidos y comprendiendo lo que necesitan en esta nueva etapa
</p><p class="subtitle">Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?</p></div><p class="article-text">
        Acaba de terminar la primera semana de curso escolar y Paula sale del instituto tras su segundo d&iacute;a de clase. Tiene 12 a&ntilde;os y est&aacute; estren&aacute;ndose en la educaci&oacute;n secundaria. A la pregunta de qu&eacute; tal le ha ido, la respuesta es escueta: &ldquo;Bueno&hellip;&rdquo;. Al repreguntar, a&ntilde;ade m&aacute;s informaci&oacute;n. &ldquo;Regular. Es que est&aacute; siendo dif&iacute;cil porque es un cambio muy grande. Llevaba en el mismo colegio desde los tres a&ntilde;os y me est&aacute; costando sobre todo la parte social, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer amigos</a>&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de la Educaci&oacute;n Primaria a la Secundaria suele suponer un momento importante para los y las adolescentes. Nuevo centro, profesores desconocidos, nuevos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, m&aacute;s exigencia acad&eacute;mica&hellip; Adem&aacute;s, esta transici&oacute;n coincide con cambios profundos a nivel personal, tanto desde un punto de vista f&iacute;sico como psicol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para ellos es un cambio muy fuerte. Cuando son m&aacute;s peque&ntilde;os, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de Infantil a Primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de &lsquo;mayores&rsquo; y no pensamos tanto en c&oacute;mo acompa&ntilde;arles&rdquo;, reflexiona la pedagoga Alejandra Mel&uacute;s. &ldquo;Puede que ya no pidan tanta ayuda como antes, pero lo cierto es que s&iacute; la necesitan, aunque de manera diferente. En estos d&iacute;as tenemos que ofrecerles tranquilidad, calma y presencia; olvidarnos de nuestro ego como padres y madres y centrarnos en lo que necesitan ellos&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un criterio con el que coincide Luc&iacute;a Gal&aacute;n, m&aacute;s conocida como &ldquo;Luc&iacute;a mi pediatra&rdquo;<em>, </em>sanitaria y divulgadora que acaba de publicar precisamente el libro <a href="https://www.luciamipediatra.com/producto/libro-adolescencia/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=21422597947&amp;gclid=Cj0KCQjwzY7VBhDwARIsAFtPvBR3qZBIeF8tfqLTw2oKWiRvdYo82YoX26yJosduhW_RYtsMtSQbbH0aAgAREALw_wcB" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia</em></a> (Planeta, 2026). &ldquo;El inicio del instituto suele coincidir con uno de los momentos de mayor transformaci&oacute;n de toda su vida. No solo cambian de centro, de profesores o de compa&ntilde;eros; al mismo tiempo est&aacute; cambiando su cuerpo, su cerebro, su manera de relacionarse, su identidad y, sobre todo, la importancia que adquiere la mirada de los dem&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando son más pequeños, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de infantil a primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de ‘mayores’ y no pensamos tanto en cómo acompañarles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandra Melús</span>
                                        <span>—</span> pedagoga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La clave para acompa&ntilde;arles sin invadirles es, seg&uacute;n Gal&aacute;n, entender su momento vital y sus necesidades reales. &ldquo;Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todav&iacute;a nos necesitan much&iacute;simo. Pero nos necesitan de otra manera&rdquo;, asegura. Y elabora esa idea: &ldquo;Quiz&aacute; ya no quieren que los llevemos hasta la puerta del instituto, que les preguntemos absolutamente todo o que intervengamos inmediatamente ante cada problema. Eso es sano: est&aacute;n construyendo su autonom&iacute;a. Acompa&ntilde;ar ahora significa respetar sus silencios, asegur&aacute;ndonos de que ellos sepan que pueden cont&aacute;rnoslo todo si alg&uacute;n d&iacute;a lo necesitan&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Justo eso es lo que hacen los padres de Paula. &ldquo;Yo s&iacute; siento que mi madre y mi padre me est&aacute;n apoyando. Pero a veces salgo de clase cansada o enfadada y no me apetece hablar, y les pido que me dejen tranquila. Me gusta que en ese momento me den espacio y privacidad sabiendo que podemos hablar en otro momento que me apetezca m&aacute;s&rdquo;, explica la adolescente. Tambi&eacute;n reconoce que a veces le gusta que le vuelvan a preguntar: &ldquo;Significa que se preocupan por m&iacute; y eso me hace sentir bien&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todavía nos necesitan muchísimo. Pero nos necesitan de otra manera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Galán</span>
                                        <span>—</span> (Lucía mi pediatra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El cambio como oportunidad</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar, experto en adolescencia, tambi&eacute;n pone el foco en la importancia del entorno y la necesidad de ayudarles desde otro lugar. &ldquo;Si les preguntamos si necesitan algo, siempre nos dir&aacute;n que no, pero la realidad es que nos necesitan m&aacute;s que nunca porque ya pueden dar pasos importantes, pero a&uacute;n tienen la br&uacute;jula existencial descalibrada&rdquo;, asegura. Para &eacute;l, este cambio de etapa puede vivirse desde un enfoque m&aacute;s positivo. Si se afronta bien, puede ser &ldquo;una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad, aportando algo &uacute;til&rdquo;, afirma este experto. 
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n es padre de un adolescente que empez&oacute; el a&ntilde;o pasado la secundaria, por lo que recuerda perfectamente c&oacute;mo fue ese momento. &ldquo;&iexcl;Vaya cambio!&rdquo;, comienza este padre. Su hijo consigui&oacute; plaza en el centro de referencia del barrio, por lo que empez&oacute; la nueva etapa junto a sus amigos del colegio. &ldquo;Eso te da tranquilidad, porque iban todos juntos en el autob&uacute;s y de alguna manera estaban m&aacute;s arropados&rdquo;. En su familia intentaron acompa&ntilde;ar la transici&oacute;n de la mejor manera posible. &ldquo;Le apoyamos como intentamos hacer con todo: d&aacute;ndole confianza, haci&eacute;ndole saber que estamos para lo bueno y para lo malo y pregunt&aacute;ndole poquito a poco, intentando no invadir su espacio&rdquo;. Tambi&eacute;n recuerda el primer d&iacute;a de instituto, cuando le acompa&ntilde;aron al centro, y c&oacute;mo a partir de ah&iacute; empez&oacute; a desplazarse &eacute;l solo en autob&uacute;s: &ldquo;Los nervios no se te pasan, pero poco a poco te vas acostumbrando a la situaci&oacute;n y dando espacio a lo nuevo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puede ser una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, madre de un chico y una chica adolescentes, tambi&eacute;n recuerda con nitidez el cambio de etapa. &ldquo;Los dos han tenido muchas ganas de ir al instituto; estaban muy ilusionados y a la vez muy nerviosos. Pero lo vivieron de formas diferentes: mi hijo se sinti&oacute; muy mayor, el hecho de ir solo hasta all&iacute; y poder desenvolverse en un entorno nuevo le hizo sentirse capaz. Pero a mi hija le cost&oacute; mucho m&aacute;s adaptarse, se sent&iacute;a muy peque&ntilde;a. Cuando llegaba a casa me dec&iacute;a: &lsquo;Mam&aacute;, &iexcl;hay gente con barba!&rsquo;&rdquo;, recuerda entre risas. A d&iacute;a de hoy, superada la etapa de adaptaci&oacute;n, cree que el cambio ha sido para ellos &ldquo;muy beneficioso&rdquo;. &ldquo;Les ha venido fenomenal, tanto a nivel acad&eacute;mico como relacional, han madurado mucho. Se libraron de la etiqueta que tra&iacute;an asignada del colegio (el gracioso, la problem&aacute;tica, el chulo&hellip;) y pudieron elegir qui&eacute;nes quer&iacute;an ser en el instituto&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Luc&iacute;a Gal&aacute;n propone buscar nuevos puntos de encuentro con ellos y ellas: &ldquo;Yo insisto mucho a las familias en cuidar los peque&ntilde;os espacios cotidianos: comer juntos, llevarlos en coche, interesarnos por sus amigos sin interrogarlos&hellip; Muchas de las conversaciones trascendentales con un adolescente no empiezan con un &lsquo;tenemos que hablar&rsquo;, sino que aparecen cuando hemos construido previamente un lugar seguro al que pueden volver&rdquo;, explica. Seg&uacute;n van creciendo, los amigos van ganando espacio en su vida y los padres pueden sentirse desplazados. &ldquo;Pero no nos sustituyen, nos recolocan. Dejamos de ser el centro para convertirnos en la base&rdquo;, afirma la pediatra.
    </p><p class="article-text">
        Tras su primer contacto con el instituto, dos d&iacute;as despu&eacute;s de empezar las clases, Paula siente que todav&iacute;a no ha conseguido hacer amigos, lo que a ella m&aacute;s le preocupaba. Echa de menos a sus compa&ntilde;eros del colegio. Lo que s&iacute; le gusta: &ldquo;El centro, las instalaciones y los profesores&rdquo;. &ldquo;S&eacute; que cuando pasen unos d&iacute;as todo ir&aacute; mejor. Pero poco a poco&rdquo;, concluye la adolescente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13517389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 10:33:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" length="42104" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42104" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho": por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,familias,Padres,Madres,Institutos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: "Es importante no cambiar todo a la vez"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-ideas-psicologa-familia-adapte-mejor-vuelta-cole-importante-no-cambiar-vez-xp_1_13501115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e961be16-bc50-45bf-beac-a520fd2f3b39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y385.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: &quot;Es importante no cambiar todo a la vez&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Amaya Prado defiende que el inicio del curso escolar abre una oportunidad para transformar el caos de las primeras horas del día en un aprendizaje de autorregulación</p><p class="subtitle">Una experta en bienestar digital, sobre la comprensión lectora en la era de las pantallas: “La familia debe ser referente”</p></div><p class="article-text">
        La prisa, cada ma&ntilde;ana, desde que se sube la persiana, se apura el desayuno y se llega al colegio con la mochila entreabierta puede ser vista como un mero desajuste log&iacute;stico, pero se trata de un h&aacute;bito crucial para el desarrollo evolutivo de los ni&ntilde;os, adem&aacute;s de para la salud de las relaciones familiares. La vuelta a las aulas tras las vacaciones de verano puede ser el momento id&oacute;neo para restablecer buenas rutinas que tambi&eacute;n fomenten la independencia infantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una transici&oacute;n de manera natural en la que se pasa del ritmo tranquilo, relajado y sin estructura del verano, a la reorganizaci&oacute;n de los horarios, de la estructura familiar, de las rutinas, de lo que era lo habitual; y este cambio puede ser un momento muy bueno para reajustar ciertas costumbres&rdquo;, asegura <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado,</a> psic&oacute;loga especialista en infancia y adolescencia. &ldquo;En el desarrollo neurol&oacute;gico cerebral del ni&ntilde;o es importante tener esa anticipaci&oacute;n, le viene muy bien que algo sea previsible para procesar estos cambios con una cierta seguridad y calma&rdquo;, argumenta.
    </p><h2 class="article-text">La anticipaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ajustar los horarios de descanso desde unos d&iacute;as antes de volver a las aulas ayuda a condicionar el organismo y a reducir el estr&eacute;s previo al reencuentro con la rutina, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga, que destaca la importancia de un sue&ntilde;o adecuado desde el comienzo de las clases para que el menor sea capaz de regular sus emociones, prestar atenci&oacute;n y afrontar la jornada escolar con tranquilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De igual manera, la planificaci&oacute;n nocturna es de gran ayuda a la hora de mejorar el desarrollo de la ma&ntilde;ana siguiente. &ldquo;Es muy importante porque, desde el punto de vista del desarrollo evolutivo, estamos trabajando esa anticipaci&oacute;n, esa planificaci&oacute;n. Si falta algo, tenemos ese margen de maniobra para poderlo conseguir y, adem&aacute;s, reduce mucho las tensiones a nivel familiar y permite al ni&ntilde;o asumir responsabilidades que son tan importantes&rdquo;, explica la especialista.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Andamiaje para la independencia</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores de las familias al inicio del curso es querer solucionar todas las carencias de golpe, ante lo que Prado advierte: &ldquo;Es importante no intentar cambiarlo todo a la vez porque muchas veces queremos que al empezar el cole se vistan solos, que preparen su mochila, que desayunen solos, que lo hagan todo en un tiempo concreto... y es cierto que los h&aacute;bitos se construyen mediante la repetici&oacute;n de esas rutinas, de esa previsibilidad y de la pr&aacute;ctica&rdquo;. Por eso, ella recomienda empezar por dos o tres conductas concretas que se quieran mejorar, alguna m&aacute;s compleja y otra m&aacute;s sencilla, para no abrumar al ni&ntilde;o y &ldquo;darle seguridad de que va consiguiendo hacer cosas f&aacute;cilmente con esa conducta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las rutinas de la ma&ntilde;ana estructuradas y previsibles son un andamiaje que permite esa transici&oacute;n progresiva desde una regulaci&oacute;n externa, guiada por los adultos, hasta esa autorregulaci&oacute;n interna y aut&oacute;noma&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga. Este proceso de &ldquo;andamiaje&rdquo; supone una retirada progresiva del apoyo adulto en las tareas hasta que el menor las pueda llevar a cabo de forma aut&oacute;noma. Pasar de la implicaci&oacute;n total a exigir independencia o dar por sentado que debe saber organizar su mochila puede derivar en frustraci&oacute;n mutua.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El problema de repetir las &oacute;rdenes</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o tarda, el adulto al final termina haciendo todo aquello que el ni&ntilde;o deber&iacute;a hacer: vestirlo, preparar la mochila o recoger sus cosas&rdquo;, reconoce Prado. &ldquo;Es comprensible porque en ese momento necesitamos salir de casa, necesitamos que se haga todo ya, el problema aparece cuando esta soluci&oacute;n puntual se convierte en el funcionamiento habitual&rdquo;, explica, ya que consolida una dependencia no deseada.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, repetir una misma orden diez veces tambi&eacute;n es contraproducente porque, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;puede terminar convirti&eacute;ndose en una forma de regulaci&oacute;n externa: el ni&ntilde;o lo que aprende es que no necesita iniciar la conducta hasta que mam&aacute; o pap&aacute; se lo recuerden o hasta que pap&aacute; y mam&aacute; alcen la voz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para romper este c&iacute;rculo vicioso, la especialista propone sustituir las &oacute;rdenes verbales repetitivas por apoyos visuales, como listas con pictogramas o relojes visuales ajustados a su edad. &ldquo;La pregunta que nos tenemos que hacer como padres no es c&oacute;mo consigo que me haga caso, sino qu&eacute; necesita aprender mi hijo para poder hacer esto sin que yo tenga que dec&iacute;rselo&rdquo;, resume. Con este tipo de recursos, en lugar de dar &oacute;rdenes existe la posibilidad de preguntar &ldquo;&iquest;qu&eacute; toca hacer ahora seg&uacute;n el cuadro?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Refuerzo del esfuerzo</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Prado recalca la importancia de reforzar y celebrar la autonom&iacute;a conseguida &ldquo;porque si no, desde el punto de vista psicol&oacute;gico, es una conducta que se va a terminar extinguiendo, que se va a terminar eliminando de su patr&oacute;n de comportamiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si un ni&ntilde;o que normalmente necesita que le repitan cinco veces que se lave los dientes consigue hacer esa tarea por s&iacute; mismo hay que decirle &lsquo;qu&eacute; bien, te has acordado t&uacute; solo, qu&eacute; mayor, choca los cinco&rsquo; y con esto estamos se&ntilde;alando exactamente la conducta que queremos reforzar&rdquo;, aclara.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-ideas-psicologa-familia-adapte-mejor-vuelta-cole-importante-no-cambiar-vez-xp_1_13501115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 08:55:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e961be16-bc50-45bf-beac-a520fd2f3b39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y385.jpg" length="6928991" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e961be16-bc50-45bf-beac-a520fd2f3b39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y385.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6928991" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuatro ideas de una psicóloga para que toda la familia se adapte mejor con la vuelta al cole: "Es importante no cambiar todo a la vez"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e961be16-bc50-45bf-beac-a520fd2f3b39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y385.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[familias,Colegios,Niños,Educación,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
