<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Malí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/mali/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Malí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1000456/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos parroquias de Vitoria abren sus puertas para que pernocten decenas de malienses que llevaban meses en la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/parroquias-vitoria-abren-puertas-pernocten-decenas-malienses-llevaban-meses-calle_1_13134398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos parroquias de Vitoria abren sus puertas para que pernocten decenas de malienses que llevaban meses en la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Iglesia católica confirma que ha dispuesto con tres docenas de plazas los templos de San Joaquín y Santa Ana y Nuestra Señora de las Nieves con servicios básicos</p><p class="subtitle">Huir del terror en Malí para dormir en la calle en puertas del invierno frente a la comisaría de la Policía Nacional en Vitoria
</p></div><p class="article-text">
        Dos parroquias de Vitoria, la de San Joaqu&iacute;n y Santa Ana del barrio de Salburua y la de Nuestra Se&ntilde;ora de las Nieves de Aranbizkarra, han abierto sus puertas en las &uacute;ltimas semanas para que puedan pernoctar, asearse y tener un techo en ellas tres decenas de los malienses que llevan meses a la intemperie en las calles cercanas a la comisar&iacute;a de la Polic&iacute;a Nacional en Beto&ntilde;o ante el tap&oacute;n burocr&aacute;tico que les impide obtener citas para regularizar su situaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a son musulmanes. La Di&oacute;cesis de Vitoria se&ntilde;ala que est&aacute; siendo una &ldquo;experiencia gratificante&rdquo; para ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        Desde agosto de 2025 hay un volumen importante de personas procedentes de Mal&iacute;, en su mayor&iacute;a varones j&oacute;venes, que llegan a Vitoria para buscar asilo, como antes ocurri&oacute; en Donostia. Sin embargo, la burocracia se ha convertido para ellos en un tap&oacute;n y se han visto forzados a pernoctar en la calle, aunque la entidad Zehar-Errefuxiatuekin sostiene que el 98% tendr&iacute;an derecho a protecci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Aunque hay rotaci&oacute;n y llegadas y salidas constantes, se ha estabilizado un grupo amplio conviviendo en soportales de Salburua pr&oacute;ximos a la Polic&iacute;a Nacional. Ten&iacute;an dificultades incluso para poder ducharse. La comida que recib&iacute;an proced&iacute;a, en buena medida, de la solidaridad vecinal. En invierno, con noches muy fr&iacute;as, la situaci&oacute;n motiv&oacute; denuncias de falta de respuesta institucional.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Iglesia confirman que han abierto las puertas de dos de los templos m&aacute;s pr&oacute;ximos a la Polic&iacute;a Nacional, el de San Joaqu&iacute;n y Santa Ana, de la calle de Viena, y el de Nuestra Se&ntilde;ora de las Nieves, de la calle de Valladolid. En la primera hay unas dos docenas de plazas y en la segunda otra docena, seg&uacute;n las fuentes consultadas. Les ofrecen cama, ducha, aseo y servicios b&aacute;sicos, como enchufe o microondas, dicen desde el Obispado. Explican que incluso siendo una instituci&oacute;n cat&oacute;lica ofrecieron facilidades en tiempo de Ramad&aacute;n, que finaliz&oacute; el 19 de marzo. Aunque ya ha pasado el invierno y en los &uacute;ltimos d&iacute;as las temperaturas han sido altas, se prev&eacute;n m&iacute;nimas de incluso 4 grados en Vitoria en las pr&oacute;ximas semanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x524y505.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x524y505.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x524y505.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x524y505.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x524y505.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x524y505.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f0426d34-b4a4-4814-b99a-f81e57987081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x524y505.jpg"
                    alt="La parroquia de San Joaquín y Santa Ana, en el barrio vitoriano de Salburua, este viernes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La parroquia de San Joaquín y Santa Ana, en el barrio vitoriano de Salburua, este viernes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una voluntaria que lleva meses colaborando con los refugiados confirma la apertura de las dos iglesias, aunque insiste en que &ldquo;hay un mont&oacute;n&rdquo; a&uacute;n en la calle y que son necesarios m&aacute;s pasos. &ldquo;Vamos a seguir pico y pala, como siempre&rdquo;, afirma. Destaca de este colectivo que &ldquo;pese a sus situaciones de vulnerabilidad incre&iacute;bles&rdquo;, tanto en origen como por el proceso migratorio, &ldquo;siempre ofrecen una sonrisa&rdquo;. Su gran batalla actual es superar las nuevas dificultades que han encontrado para acceder a citas con la Polic&iacute;a Nacional. Esta voluntaria denuncia la existencia de &ldquo;mafias&rdquo; que acaparan los pocos turnos que se ofrecen y los revenden por cantidades muy elevadas, &ldquo;de hasta 300 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la zona, en paralelo, se ultiman las obras en la antigua Cl&iacute;nica Arana para que, a partir del verano, sea centro para refugiados. Tendr&aacute; finalmente 200 plazas y no 350, como se anunci&oacute;. El recurso ha recibido numerosas cr&iacute;ticas de PNV, PP o Vox, as&iacute; como de movimientos vecinales. En algunos &aacute;mbitos se ha asociado con delincuencia e inseguridad y se han formulado comentarios xen&oacute;fobos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/parroquias-vitoria-abren-puertas-pernocten-decenas-malienses-llevaban-meses-calle_1_13134398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 19:46:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8246609" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8246609" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos parroquias de Vitoria abren sus puertas para que pernocten decenas de malienses que llevaban meses en la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Malí,Vitoria,Álava,Iglesia católica,Policía Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno vasco concede 104.500 euros a Zehar-Errefuxiatuekin para atender a los malienses llegados a Euskadi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/gobierno-vasco-concede-104-500-euros-zehar-errefuxiatuekin-atender-malienses-llegados-euskadi_1_12850748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno vasco concede 104.500 euros a Zehar-Errefuxiatuekin para atender a los malienses llegados a Euskadi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde julio han llegado a Euskadi en torno a 600 personas de Malí, más de la mitad a Vitoria</p><p class="subtitle">Huir del terror en Malí para dormir en la calle en puertas del invierno frente a la comisaría de la Policía Nacional en Vitoria</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Gobierno vasco ha aprobado, en su reuni&oacute;n de este martes, la concesi&oacute;n de una subvenci&oacute;n directa de 104.500 euros a la asociaci&oacute;n Zehar-Errefuxiatuekin para atender, con car&aacute;cter urgente y excepcional, a todas aquellas personas, la mayor&iacute;a malienses, llegadas a Euskadi, principalmente a Vitoria. Seg&uacute;n ha indicado el Ejecutivo vasco, desde febrero de 2025 se ha observado una llegada progresiva de personas solicitantes de protecci&oacute;n internacional procedentes tanto de la frontera sur (Islas Canarias) como de la frontera norte, incluyendo personas devueltas desde Francia en aplicaci&oacute;n del Convenio de Dubl&iacute;n o que han regresado sin poder formalizar su solicitud.
    </p><p class="article-text">
        Estas personas, la mayor&iacute;a de ellas malienses, han comenzado a establecerse en Amara-Berri (Donostia) y en al menos tres localizaciones distintas de Vitoria, informa Europa Press. A partir de julio de 2025, ha reconocido el Gobierno vasco, la situaci&oacute;n &ldquo;se ha intensificado, contabiliz&aacute;ndose varias decenas de personas en situaci&oacute;n de calle en ambas ciudades, lo que incrementa de forma significativa la vulnerabilidad del colectivo y generando una crisis humanitaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, ha se&ntilde;alado que &ldquo;muchas de las personas refugiadas y solicitantes de asilo procedentes de Mal&iacute; se han ido desplazando mayoritariamente a Vitoria-Gasteiz, atra&iacute;das por la creencia de que en la comisaria de la Polic&iacute;a Nacional Vitoria las citas para iniciar los tr&aacute;mites pod&iacute;an obtenerse con mayor agilidad, empujando a decenas de personas a tener que pernoctar en la calle&rdquo;. Seg&uacute;n las estimaciones, ha apuntado, el n&uacute;mero total de estas personas es en torno a varias decenas, repartidas por distintos puntos de la ciudad. Asimismo, y desde julio habr&iacute;an llegado a Euskadi en torno a 600 personas de Mal&iacute;, y m&aacute;s de la mitad lo habr&iacute;a hecho a Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno vasco ha precisado que la concesi&oacute;n directa de esta ayuda responde a &ldquo;razones de inter&eacute;s p&uacute;blico, social y humanitario, de car&aacute;cter urgente y excepcional, con el objetivo de que ninguna persona solicitante de protecci&oacute;n internacional quede desatendida en un momento de especial vulnerabilidad&rdquo;. La concesi&oacute;n de esta ayuda, ha a&ntilde;adido, busca &ldquo;activar mecanismos &aacute;giles que permitan atender necesidades b&aacute;sicas y proteger derechos fundamentales, evitando situaciones de desamparo o exclusi&oacute;n social, y reforzando una acogida digna que contribuye a la cohesi&oacute;n social y al cumplimiento de los compromisos en materia de derechos humanos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/gobierno-vasco-concede-104-500-euros-zehar-errefuxiatuekin-atender-malienses-llegados-euskadi_1_12850748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 17:07:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8285833" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8285833" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno vasco concede 104.500 euros a Zehar-Errefuxiatuekin para atender a los malienses llegados a Euskadi]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gobierno vasco,Malí,Refugiados,Álava,Gipuzkoa,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,San Sebastián,Donostia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huir del terror en Malí para dormir en la calle en puertas del invierno frente a la comisaría de la Policía Nacional en Vitoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/huir-terror-mali-dormir-calle-puertas-invierno-frente-comisaria-policia-nacional-vitoria_1_12771422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a673a14-4bfd-480d-b41a-7a98461f9f92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huir del terror en Malí para dormir en la calle en puertas del invierno frente a la comisaría de la Policía Nacional en Vitoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decenas de refugiados malienses llevan meses pernoctando en el barrio de Salburua y las voluntarias que les apoyan con sus propios recursos hacen un llamamiento urgente a las instituciones ante la llegada del frío extremo y la nieve</p><p class="subtitle">Solidaridad vecinal en Donostia como respuesta al tapón burocrático de los migrantes de Malí que duermen en la calle</p></div><p class="article-text">
        Las previsiones meteorol&oacute;gicas auguran que, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, el fr&iacute;o extremo puede llegar a Vitoria. No se descartan los primeros copos de nieve de la temporada. Del martes al domingo, las m&iacute;nimas no pasar&aacute;n de 2 &oacute; 3 grados cent&iacute;grados, seg&uacute;n Aemet. En el barrio de Salburua, un grupo de voluntarias -porque en su mayor&iacute;a son mujeres- busca desesperadamente una soluci&oacute;n transitoria urgente en forma de lonja, local o lo que se tercie para dar techo a medio centenar de malienses que, ahora mismo, pasan las horas y pernoctan en los soportales frente a la comisar&iacute;a de la Polic&iacute;a Nacional o en otros cercanos al lado de un supermercado. 
    </p><p class="article-text">
        La ciudad que discute la necesidad de un centro para refugiados -que se construye a no m&aacute;s de cinco minutos a pie del complejo policial- y que se cuelga medallas en calidad de vida tiene desde hace al menos cuatro meses completamente abandonadas a su suerte a decenas de personas que huyen del r&eacute;gimen de terror en su pa&iacute;s de origen, Mal&iacute;, adonde Espa&ntilde;a pide no ir en ning&uacute;n supuesto por los atentados, minas, escasez de combustible, falta de libertades y &ldquo;bandidaje&rdquo;, entre otros problemas. &ldquo;Duermo en la calle. Tengo mucho fr&iacute;o&rdquo;, resume bajo varias capas y una capucha, en nombre de todo el grupo, el joven Yaya, de 17 a&ntilde;os, en el anochecer de una jornada todav&iacute;a con temperatuas templadas pero con fuerte viento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/33200a6a-4a24-474a-92b1-a72a94bd199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un migrante maliense, delante de la comisaría de la Policía Nacional de Vitoria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un migrante maliense, delante de la comisaría de la Policía Nacional de Vitoria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57a6bcd7-6f32-44ea-9668-3db0233ec244_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos malienses, en la calle en Vitoria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos malienses, en la calle en Vitoria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es el benjam&iacute;n de un grupo heterog&eacute;neo, con personas tambi&eacute;n de mediana edad o rondando la cincuentena. Su vida entera se acumula en una maleta con ruedas -una de ellas con los colores del Real Madrid- y un tel&eacute;fono m&oacute;vil. Matan el tiempo escuchando m&uacute;sica o jugando al p&oacute;ker. Los m&aacute;s afortunados disponen de un 'camping gas' en el que hacer alguna comida caliente.
    </p><p class="article-text">
        Este peri&oacute;dico inform&oacute; a finales de julio de que las entidades sociales que trabajan con migrantes estaban empezando a detectar a <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/detectan-vitoria-primer-grupo-docena-refugiados-mali-pernoctando-calle_1_12500810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de personas procedentes de Mal&iacute; en las calles de Vitoria</a>. Era exactamente el mismo problema ocurrido en Donostia en los meses anteriores, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/solidaridad-vecinal-donostia-respuesta-tapon-burocratico-migrantes-mali-duermen-calle_1_12476395.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solventado en buena medida con solidaridad vecinal</a>. Ya en 2024, a ra&iacute;z de los golpes de Estado de 2020 y 2021, las peticiones de asilo de ciudadanos malienses se dispararon un 700% en Espa&ntilde;a. Y en 2025 han seguido creciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Conseguir una cita en la Polic&iacute;a Nacional, el cuerpo con competencias en materia de Extranjer&iacute;a, se ha convertido en un tap&oacute;n, aunque &ldquo;en un 98%&rdquo; los malienses tienen derecho a protecci&oacute;n, seg&uacute;n datos de Zehar-Errefuxiatuekin. Esta entidad, de hecho, acaba de denunciar que en Donostia cinco personas de esta nacionalidad han sido arrestadas y &ldquo;podr&iacute;a derivar en su expulsi&oacute;n&rdquo; de Espa&ntilde;a. Janire, una de las voluntarias de Vitoria, sostiene que est&aacute;n viendo casos de personas que reciben como propuesta para la primera cita en comisar&iacute;a fechas &ldquo;de 2028&rdquo;. Sin esos papeles, no hay m&aacute;s Sanidad que la atenci&oacute;n en Urgencias y se truncan los proyectos educativos o laborales.
    </p><p class="article-text">
        Es una respuesta muy diferente a la que se articul&oacute; en 2022 con las llegadas de refugiados de Ucrania tras la invasi&oacute;n de Rusia. Francia, potencia colonial en el pa&iacute;s y que se dice &ldquo;verdaderamente preocupada&rdquo; por la situaci&oacute;n en Mal&iacute;, seg&uacute;n ha trasladado esta misma semana, ha levantado desde hace a&ntilde;os un muro 'de facto' en pleno espacio Schengen de libre circulaci&oacute;n y bloquea por sistema las llegadas de migrantes sin documentaci&oacute;n en regla e incluso ha practicado 'devoluciones en caliente' en la frontera de Ir&uacute;n/Hendaya. <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/durmiendo-calle_1_1996545.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En 2018, este peri&oacute;dico ya recogi&oacute; junto a la muga testimonios de malienses bloqueados</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2129ac18-77d2-48ee-9717-4502d4ba204e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un joven maliense, contando su experiencia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un joven maliense, contando su experiencia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08522f60-9c4e-4761-9047-324678c15146_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Partida de cartas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Partida de cartas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque algunas personas de las que han pasado por Vitoria ya se han marchado a seguir con su periplo vital en alg&uacute;n otro lugar y otras han sido formalmente derivadas a recursos asistenciales oficiales, como el de O&ntilde;ati, la sensaci&oacute;n de las voluntarias es que las llegadas son constantes y que el grupo que pernocta en Salburua es mayor que nunca en estos momentos. Los soportales de la avenida de la cuenca del Deba, los &uacute;ltimos del barrio residencial y los que dan a la Polic&iacute;a Nacional, son donde se acumulan m&aacute;s personas. Es un punto de paso muy com&uacute;n, sobre todo en coche. Es el camino hacia los humedales del anillo verde, una zona de esparcimiento, o hacia el pabell&oacute;n Fernando Buesa Arena, donde juega el Baskonia. Pero la vida cotidiana de los vitorianos parece darles la espalda a los malienses. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay varias decenas de colchones perfectamente alineados en otro soportal, en la calle de Madrid, bajo otro bloque de viviendas de Salburua. Y algunas de las personas que les ayudan sostienen que hay grupos repartidos por otros puntos de la ciudad. En verano, por ejemplo, hab&iacute;a grupos igualmente en el entorno del ferrocarril, cerca de las oficinas de Zehar-Errefuxiatuekin y CEAR. 
    </p><p class="article-text">
        Como Janire, otras mujeres de edades dispares como Montse, Conchi, Leire o Anal&iacute;a dedican parte de su tiempo y hasta de sus recursos econ&oacute;micos para apoyar a los malienses. Se han ido conociendo en estos meses all&iacute; y ahora comparten un grupo de WhatsApp. Tambi&eacute;n se les ha unido Jacques, camerun&eacute;s de 36 a&ntilde;os, y que echa una mano como traductor al dominar el franc&eacute;s y el &aacute;rabe. &ldquo;Ellos vienen aqu&iacute; por la guerra. Gracias a Dios han podido cruzar [el mar que separa &Aacute;frica de Europa]. La mayor&iacute;a son hombres, pero tenemos tambi&eacute;n a alguna mujer&rdquo;, apunta se&ntilde;alando a la &uacute;nica que, ahora mismo, forma parte del grupo bajo los soportales frente la Polic&iacute;a Nacional, que tiene la mitad posterior de sus instalaciones completamente vac&iacute;a porque nunca se llegaron a necesitar ante la reducci&oacute;n de funciones por el despliegue de la Ertzaintza. En su momento, Stop Desahucios cifr&oacute; en 50 las viviendas que podr&iacute;an salir de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de la llegada de malienses, el Ayuntamiento ofreci&oacute; a estas personas la posibilidad de que utilizaran las instalaciones de un centro c&iacute;vico, San Andr&eacute;s, para que se ducharan y asearan. Pero ahora ha cerrado el grifo, literalmente. Montse, que tiene una lonja solidaria desde hace dos d&eacute;cadas en el cercano barrio de Zaramaga, emplea los recursos que obtienen all&iacute; para pagar cada d&iacute;a la ducha a cinco de los refugiados en el polideportivo de Iparralde. Son 11 euros de su bolsillo al d&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; empez&oacute; a colaborar? Explica que un amigo suyo, de origen maliense, se encontr&oacute; en la mezquita con un vecino de su mismo pueblo ya en abril. &ldquo;Me dijo que estaban viviendo en la calle. Y en la lonja ayudamos a tres&rdquo;, apunta. La Polic&iacute;a de Vitoria tambi&eacute;n lleg&oacute; a impedirles instalar una lona como cortavientos contra el fr&iacute;o, denuncian las voluntarias. Los m&oacute;viles los cargan en bares de la zona que les abren sus puertas.
    </p><p class="article-text">
        Conchi, vecina de Salburua, es la cocinera oficiosa. &ldquo;Por las ma&ntilde;anas, les traigo pan y chocolate. Al mediod&iacute;a, preparamos dos kilos de arroz con verduras o algo de carne. O con un huevo cocido&rdquo;, explica. Si ella no puede, su marido se encarga de cocer el arroz. Tienen hasta bandejas y &ldquo;un carrito&rdquo; para las entregas. &ldquo;Lo compro yo todo. Se est&aacute; haciendo largo&rdquo;, se&ntilde;ala. Afirma que ella es &ldquo;cristiana y cat&oacute;lica practicante&rdquo; y que llam&oacute; a C&aacute;ritas para buscar ayuda. Enfadada, lamenta que le contestaran que no pod&iacute;an hacer nada porque le dijeron que las llegadas est&aacute;n organizadas por &ldquo;mafias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos son humanos&rdquo;, se indigna apuntando hacia el grupo. &ldquo;Cuando me acuesto, siempre miro por la ventana y pienso en el fr&iacute;o que va a hacer. Rezo mucho para que no llueva. Se les mojan los colchones. Ahora viene el fr&iacute;o&rdquo;, se lamenta. Abandona la entrevista antes de tiempo porque el adolescente Yaya, que antes estaba en Miranda de Ebro y donde aprendi&oacute; algo de castellano, lleva todo el d&iacute;a sin comer y no lo puede tolerar. Anal&iacute;a, que se mueve en patinete y es de origen argentino, muestra una bolsa del Banco de Alimentos con piezas de fruta. Asegura que esta instituci&oacute;n es la &uacute;nica que entrega v&iacute;veres regularmente a este colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Leire es mucho m&aacute;s joven. Es del Sindicato Socialista de Vivienda. Agradece la existencia de una &ldquo;red solidaria&rdquo; frente a la &ldquo;dejadez incre&iacute;ble&rdquo; de las instituciones &ldquo;burguesas&rdquo;, con una respuesta &ldquo;claramente insuficiente&rdquo;. Lamenta el desenfoque de las reacciones al problema de la vivienda, con propuestas de construcci&oacute;n de pisos para las clases medias cuando en la misma ciudad hay colectivos vulnerables en la calle. &ldquo;Se pasan la pelota de unos a otros. Que si el Ayuntamiento, que si la Diputaci&oacute;n, que si ahora el Gobierno central...  Pero aqu&iacute; nadie hace nada&rdquo;, se queja.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, la delegada del Gobierno de Espa&ntilde;a en Euskadi, la socialista Marisol Garmendia, preguntada por este peri&oacute;dico, asegura que el Estado lleva &ldquo;muchos meses trabajando&rdquo; en este asunto para &ldquo;dar la mejor respuesta&rdquo; a los malienses. &ldquo;Llegan a Euskadi a pedir refugio y asilo pol&iacute;tico. Y estamos agilizando todos los tr&aacute;mites con la Polic&iacute;a Nacional para que tengan una primera entrevista y puedan acceder a los servicios sociales y al circuito estatal [de protecci&oacute;n]&rdquo;, indica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La llegada de malienses se ha m&aacute;s que duplicado en los &uacute;ltimos meses por razones pol&iacute;ticas de su pa&iacute;s, donde hay persecuci&oacute;n y guerra. Como digo, estamos trabajando en colaboraci&oacute;n el Ayuntamiento y con el Gobierno vasco para dar la mejor soluci&oacute;n&rdquo;, agrega Garmendia. Seg&uacute;n datos de CEAR, desde julio del orden de 500 personas de Mal&iacute; han llegado a Euskadi y, de ellas, m&aacute;s de la mitad lo han hecho a Vitoria.
    </p><h2 class="article-text">A cinco minutos del criticado centro de refugiados</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En los discursos oficiales se presume de proteger a las personas refugiadas y promover la migraci&oacute;n regular, pero las personas que vienen de &Aacute;frica no cuentan, 'de facto', con v&iacute;as de acceso regulares ni seguras, y quienes emprenden tr&aacute;nsitos terrestres y mar&iacute;timos no son identificadas como personas en b&uacute;squeda de asilo o merecedoras de protecci&oacute;n internacional, sino como infractores de las leyes administrativas. Finalmente, la pr&aacute;ctica totalidad de &eacute;stas ven denegada la protecci&oacute;n si logran solicitarla, con la excepci&oacute;n precisamente de las personas que huyen del conflicto de Mal&iacute;, que en su pr&aacute;ctica totalidad obtienen la protecci&oacute;n subsidiaria&rdquo;, han expuesto SOS Racismo y Zehar-Errefuxiatuekin recientemente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/205aaaeb-97bc-4ce2-8cdb-442d650a30a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un joven, la única mujer del grupo y otros malienses"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un joven, la única mujer del grupo y otros malienses                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09792173-35f8-4baf-a534-880ac7137d81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las voluntarias, hablando con los malienses. Al fondo, la Policía Nacional"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las voluntarias, hablando con los malienses. Al fondo, la Policía Nacional                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El principal proyecto del Gobierno central en materia de migraci&oacute;n en Vitoria y en Euskadi es un nuevo centro para refugiados en el barrio de Arana, en una antigua cl&iacute;nica y residencia a no m&aacute;s de cinco minutos caminando del lugar donde ahora se guarecen los malienses. El proyecto ha concitado rechazos vecinales y pol&iacute;ticos -<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/pp-inicia-recogida-firmas-centro-refugiados-vitoria-no-queremos-delincuentes-ciudad_1_12318813.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PP ha recogido firmas y lo ha asociado a la delincuencia</a>, Vox enarbola la xenofobia y el PNV aboga por un &ldquo;modelo vasco&rdquo; que huya de &ldquo;macrocentros&rdquo;- y finalmente tendr&aacute; 200 plazas y no 350, como se anunci&oacute; inicialmente. Si bien la delegada Garmendia ha asegurado que &ldquo;con el centro de refugiados de Arana no se tendr&iacute;a esta crisis con los malienses&rdquo;, la alcaldesa, la tambi&eacute;n socialista Maider Etxebarria, explic&oacute; que adem&aacute;s de la reducci&oacute;n de plazas, que se ha publicitado como &ldquo;una buena noticia&rdquo;, el recurso iba a ser para &ldquo;familias&rdquo;. Estos migrantes, en su mayor&iacute;a, son personas solas. <a href="https://www.eldiario.es/temas/centro-de-refugiados-de-arana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se pueden leer aqu&iacute; todas las noticias relacionadas con este recurso</a>.
    </p><p class="article-text">
        Janire, que es una de las personas m&aacute;s activas de entre las voluntarias, alerta del racismo subyacente que tambi&eacute;n est&aacute; empezando a emerger. Recuerda que, hace unas semanas, Vox plant&oacute; una jaima para realizar su propaganda contra la &ldquo;delincuencia&rdquo; justo a unos metos de los soportales. Algunas voluntarias refieren haber escuchado frases &ldquo;si tanto te importa, &iquest;por qu&eacute; no te los llevas a tu casa?&rdquo;. &ldquo;Se criminaliza a estos colectivos cuando no son para nada los culpables. Es lo que persigue el racismo, hacerles responsables a ellos mismos de su miseria&rdquo;, apostilla Leire. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a Janire, sobre todo, le preocupa el invierno. Como consecuencia del cambio clim&aacute;tico, Vitoria vive de sus a&ntilde;os m&aacute;s c&aacute;lidos y, hasta ahora, el oto&ntilde;o no ha sido especialmente beligerante. Pero esta semana todo va a cambiar. El mercurio se va a desplomar y puede llegar la nieve. Por eso pide que el mensaje final a la ciudadan&iacute;a de Vitoria sea de ayuda. Buscan mantas y sacos de dormir con urgencia. Y demandan que se habilite un espacio cerrado y bajo techo para que quienes ahora pernoctan en la calle puedan hacerlo con menos riesgo. &ldquo;&iquest;Tiene que morir alguien para que hagan algo?&rdquo;, se preguntan las voluntarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/huir-terror-mali-dormir-calle-puertas-invierno-frente-comisaria-policia-nacional-vitoria_1_12771422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Nov 2025 20:46:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3a673a14-4bfd-480d-b41a-7a98461f9f92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8688432" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3a673a14-4bfd-480d-b41a-7a98461f9f92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8688432" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Huir del terror en Malí para dormir en la calle en puertas del invierno frente a la comisaría de la Policía Nacional en Vitoria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3a673a14-4bfd-480d-b41a-7a98461f9f92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Vitoria,Álava,Malí,África,Centro de refugiados de Arana,Policía Nacional,Migrantes,Maider Etxebarria,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moussa llegó en cayuco a Canarias y murió trabajando en el edificio derrumbado en pleno centro de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moussa-llego-cayuco-canarias-murio-trabajando-edificio-derrumbado-pleno-centro-madrid_1_12674742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89b8b896-c649-4c6e-b178-110b9428c635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moussa llegó en cayuco a Canarias y murió trabajando en el edificio derrumbado en pleno centro de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El refugiado maliense Moussa Dembele es una de las víctimas del edificio desplomado este martes en Madrid. Tras migrar a Canarias el año pasado, empezaba a tener cierta estabilidad cuando quedó sepultado bajo los escombros. De los cuatro fallecidos, tres eran extranjeros</p><p class="subtitle">El edificio derrumbado en el centro de Madrid era rehabilitado para abrir un hotel de cuatro estrellas con inversión saudí</p></div><p class="article-text">
        Como cada d&iacute;a, Moussa Dembel&eacute; se levant&oacute; temprano en el piso que compart&iacute;a con varios compatriotas malienses en el barrio madrile&ntilde;o de Lucero. Se visti&oacute; con la camiseta amarilla y naranja de la empresa para la que estaba contratado desde hac&iacute;a varios meses, Construcciones Anka, y se dirigi&oacute; al centro de Madrid, al n&uacute;mero 4 de la Calle Hileras, donde trabajaba en un antiguo edificio en proceso de rehabilitaci&oacute;n para ser convertido en <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/edificio-derrumbado-calle-hileras-madrid-rehabilitado-inversion-saudi-abrir-hotel-cuatro-estrellas_1_12664122.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un hotel de lujo</a>. Como acostumbraba a hacer desde su llegada a Espa&ntilde;a, habl&oacute; con su mujer por videollamada antes de empezar la jornada laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La siguiente llamada con prefijo espa&ntilde;ol recibida por su familia en Mali se produjo antes de lo habitual, pero no era de Moussa, sino de su hermano Mamadou. Estaba en la Calle Hileras, frente a la fachada del edificio desplomado, rodeado de bomberos y polic&iacute;a. &ldquo;Llam&eacute; a un primo nuestro y le cont&eacute; lo que hab&iacute;a pasado, para que reuniese a su mujer e hijos y se lo contase all&iacute; con tranquilidad. No hab&iacute;an sacado el cuerpo a&uacute;n, pero &eacute;l estaba desaparecido&rdquo;, explica a elDiario.es. Moussa Dembel&eacute; es uno de los cuatro fallecidos del <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tres-heridos-derrumbe-edificio-opera-pleno-centro-madrid-haber-atrapados_1_12663681.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">edificio derrumbado este martes en pleno centro de Madrid</a>. De las cuatro v&iacute;ctimas mortales, tres son extranjeras, lo que evidencia el peso de los trabajadores inmigrantes en uno de los sectores con mayor siniestralidad, el de la construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El derrumbe tuvo lugar poco antes de las 13:00 horas. Por razones que todav&iacute;a se desconocen, varios forjados se vinieron abajo desde la parte superior del edificio, sin afectar a los exteriores. La &uacute;nica v&iacute;ctima espa&ntilde;ola, Laura, ocupaba el cargo de jefa de producci&oacute;n de la obra. Los tres hombres fallecidos eran todos obreros. Se llamaban Jorge, Diallo y Moussa Dembel&eacute;. Proced&iacute;an de Ecuador, Guinea y Mali respectivamente.&nbsp;Seg&uacute;n un portavoz de Anka, la compa&ntilde;&iacute;a responsable de la obra que acab&oacute; en siniestro, todos los empleados fallecidos ten&iacute;an la documentaci&oacute;n en regla y estaban contratados por la empresa. 
    </p><p class="article-text">
        Moussa Dembel&eacute; cumpli&oacute; 40 a&ntilde;os el pasado mes de junio y proced&iacute;a de un peque&ntilde;o pueblo de Mal&iacute;, donde su mujer y sus cinco hijos menores de edad lloran su muerte a m&aacute;s de 3.000 kil&oacute;metros de distancia. En 2024, el maliense se despidi&oacute; de su familia para dirigirse a Mauritania, donde se embarc&oacute; en un cayuco hacia Canarias, una de las principales rutas migratorias hacia el archipi&eacute;lago. Fue uno de los 46.843 migrantes que alcanzaron las islas el a&ntilde;o pasado, cuando el flujo de solicitantes de asilo malienses por esta v&iacute;a se increment&oacute; hasta llegar a ser la nacionalidad m&aacute;s frecuente en las llegadas a las costas canarias, por encima de la marroqu&iacute; y la senegalesa. 
    </p><p class="article-text">
        Debido al conflicto que vive su pa&iacute;s, Moussa hab&iacute;a solicitado asilo a su llegada a Espa&ntilde;a y, casi un a&ntilde;o despu&eacute;s, Interior le concedi&oacute; la protecci&oacute;n internacional,  con lo que obtuvo una tarjeta de residencia de larga duraci&oacute;n. Empezaba a tener cierta estabilidad en Madrid, con unos ingresos justos pero m&aacute;s o menos fijos que le permit&iacute;an enviar dinero a su familia, cuando el accidente laboral acab&oacute; con su vida.  
    </p><p class="article-text">
        Este martes, el d&iacute;a del derrumbe, Mamadou, hermano de la v&iacute;ctima, disfrutaba de un descanso de su jornada laboral cuando el tel&eacute;fono son&oacute;, pero no lo escuch&oacute;. Cuando pudo mirar su m&oacute;vil, acumulaba varias llamadas perdidas de un mismo n&uacute;mero, el de un compa&ntilde;ero de Moussa, tambi&eacute;n maliense. Marc&oacute; de vuelta y su voz sonaba nerviosa. &ldquo;No le entend&iacute;a bien. Me dijo que hab&iacute;a habido un accidente en la obra y se hab&iacute;a derrumbado. Dec&iacute;a, Moussa se ha quedado ah&iacute;. Moussa est&aacute; debajo&rdquo;, recuerda el hombre, que tambi&eacute;n se dedica al sector de la construcci&oacute;n. Bloqueado y angustiado, colg&oacute; y regres&oacute; a las profundidades del Metro de Madrid, a las obras de prolongaci&oacute;n de la l&iacute;nea 6 del suburbano donde trabaja, para pedir permiso a su jefe e intentar confirmar lo ocurrido en el lugar de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fui un rato despu&eacute;s. Le cont&eacute; a la Polic&iacute;a que era su hermano y me pidieron que le llamase por tel&eacute;fono. Su compa&ntilde;ero me hab&iacute;a dicho que estaba debajo de los escombros, pero le llam&eacute; igualmente. No contestaba. Insistimos y nada. No encontraron el cuerpo hasta despu&eacute;s&rdquo;, detalla el hombre, que desde entonces ha sido el enlace de comunicaci&oacute;n con su familia en Mali. Una familia que espera respuestas y ans&iacute;a la repatriaci&oacute;n de los restos mortales de su ser querido, para despedirle y enterrarle en su lugar de origen. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Moussa dej&oacute; Mal&iacute;, su mujer estaba embarazada de su hijo menor, al que solo pudo conocer por videollamada. &ldquo;Su familia est&aacute; muy mal, no se puede creer que haya pasado esto cuando ya estaba en Madrid y trabajando. Esperan poder enterrar pronto su cuerpo all&iacute; para despedirlo&rdquo;, dice a elDiario.es su hermano en los alrededores de la funeraria encargada de realizar los tr&aacute;mites para la repatriaci&oacute;n del cad&aacute;ver, que ya ha sido identificado. Le acompa&ntilde;a su amigo Bakary y otro hermano de la v&iacute;ctima que vive en Par&iacute;s desde hace a&ntilde;os y ha viajado a Madrid tras enterarse de lo ocurrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l permanecer&aacute; en Espa&ntilde;a hasta que el cuerpo de Moussa pueda ser repatriado. &ldquo;Viajar&aacute; a Mali con Moussa. Ser&aacute; el encargado de ir con el cuerpo y ocuparse de todo para llev&aacute;rselo a la familia&rdquo;, explica Bakary. Seg&uacute;n la funeraria, la tramitaci&oacute;n de la repatriaci&oacute;n tardar&aacute; unos diez d&iacute;as, si no surge ning&uacute;n problema. La empresa responsable de la obra ha asegurado, tanto a la familia como a elDiario.es, que se har&aacute; cargo de los gastos ligados a la repatriaci&oacute;n, que suelen rondar los 3.000 euros. Independientemente de la voluntad de la compa&ntilde;&iacute;a, en caso de accidente laboral, la empresa est&aacute; obligada a afrontar el coste y a indemnizar a las v&iacute;ctimas, lo que deber&iacute;a incluir una indemnizaci&oacute;n para la mujer y los cinco menores que lloran a Moussa en Mali.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Del cayuco a la obra</h2><p class="article-text">
        Tras la llegada de Moussa a Canarias, el maliense fue trasladado a Madrid, donde pas&oacute; una temporada en el campamento para migrantes de Carabanchel, uno de los espacios donde son alojados quienes llegan en patera a las costas espa&ntilde;olas una vez trasladados a Madrid. Despu&eacute;s de registrar su demanda de protecci&oacute;n internacional, Moussa fue albergado en un centro de la red estatal de acogida para demandantes de protecci&oacute;n internacional, ubicado en Almer&iacute;a. Cuando consigui&oacute; el asilo, con la consiguiente tarjeta de residencia de larga duraci&oacute;n que aseguraba un futuro en Espa&ntilde;a, llam&oacute; a sus familiares y amigos de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bakary recuerda aquella llamada. &ldquo;Estaba contento porque ya ten&iacute;a sus papeles y aunque pod&iacute;a quedarse all&iacute; nos dijo que &eacute;l lo que quer&iacute;a era trabajar&rdquo;, cuenta el amigo de la v&iacute;ctima que, junto a Mamadou,&nbsp;abri&oacute; las puertas de la casa que compart&iacute;an en Madrid. Pronto encontr&oacute; empleo en la construcci&oacute;n, un oficio que aprendi&oacute; a su llegada a Espa&ntilde;a, seg&uacute;n explica su amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros trabajamos en la construcci&oacute;n y le pod&iacute;amos ayudar a encontrar trabajo. Poco despu&eacute;s de mudarse con nosotros ya estaba trabajando&rdquo;, explica Babakar, su compa&ntilde;ero de piso desde entonces. &ldquo;En Madrid, la construcci&oacute;n es uno de los pocos sectores donde es m&aacute;s f&aacute;cil encontrar trabajo para nosotros&rdquo;, a&ntilde;ade. Con &ldquo;nosotros&rdquo; se refiere a inmigrantes, especialmente, a quienes proceden del continente africano. Seg&uacute;n los datos de afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social, los trabajadores extranjeros ocupan ya un 22% de los empleos en la construcci&oacute;n, el sector con mayor siniestralidad en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El maliense trabajaba para Anka Construcciones desde hac&iacute;a &ldquo;varios meses&rdquo; y cobraba 1.100 euros, seg&uacute;n explica el amigo y compa&ntilde;ero de piso de la v&iacute;ctima. El edificio estaba siendo rehabilitado por esta compa&ntilde;&iacute;a, pero por encargo de la sociedad de origen saud&iacute; RSR Singular Assets Europe Socimi. Un inversor inmobiliario especializado en hoteles y apartamentos tur&iacute;sticos de alta gama en Espa&ntilde;a y Portugal, gestionado por Caler Advisory and Asset Management, que adquiri&oacute; el inmueble por 24,5 millones de euros.&nbsp;El proyecto contemplaba el cambio de la licencia de actividad de uso de oficinas a hospedaje, aprobado en diciembre de 2024, con la previsi&oacute;n de que abrir&aacute; al p&uacute;blico dentro de dos a&ntilde;os, como public&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/edificio-derrumbado-calle-hileras-madrid-rehabilitado-inversion-saudi-abrir-hotel-cuatro-estrellas_1_12664122.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Madrid</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Bakary, tras casi siete a&ntilde;os en Espa&ntilde;a, siempre ha trabajado como obrero. Frente al edificio redondeado que aloja el Instituto de Medicina Legal de Madrid, donde horas antes hab&iacute;an confirmado la identificaci&oacute;n del cuerpo de Moussa, el maliense describe con rabia el riesgo que entra&ntilde;a su profesi&oacute;n, especialmente en el &aacute;mbito de la demolici&oacute;n. &ldquo;Es muy peligroso y muchas veces abusan de los negros&rdquo;, dice visiblemente enfadado. Desconoce las circunstancias espec&iacute;ficas en las que trabajaba la v&iacute;ctima del siniestro, pero describe algunas de las pr&aacute;cticas que &eacute;l mismo ha sufrido durante su lustro de experiencia, como la exigencia de realizar labores complicadas que no estar&iacute;an contempladas en las categor&iacute;as para las que son contratados y que requieren una cualificaci&oacute;n de la que algunos carecen, lo que incrementa el riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajar en demolici&oacute;n es muy duro y peligroso, yo ya no lo hago. En muchas empresas no respetan la categor&iacute;a&nbsp;o el nivel de formaci&oacute;n del obrero. Si eres pe&oacute;n o ayudante, te ponen a hacer labores para las que no est&aacute;n ni preparados ni lo suficientemente pagado, y eso es muy peligroso&rdquo;, explica el maliense. 
    </p><p class="article-text">
        Ya en el metro, de camino a casa, se arremanga el pantal&oacute;n y muestra una cicatriz para ejemplificar sus palabras: &ldquo;Esto me lo hice trabajando en una demolici&oacute;n. Yo, como pe&oacute;n, no sab&iacute;a usar la herramienta para picar y me hicieron utilizarla. Me desestabilic&eacute; y me ca&iacute;&rdquo;, detalla el hombre antes de recordar una de las &uacute;ltimas conversaciones que tuvo con Moussa. &ldquo;La noche anterior lleg&oacute; a casa muy cansado. Nos dijo que le hab&iacute;an puesto a picar y que estaba agotado. Pero &eacute;l no se quejaba, estaba contento por tener un empleo y poder enviar dinero a su familia. Nosotros si llevamos tan poco tiempo aqu&iacute;, no podemos quejarnos&rdquo;, sentencia el amigo del fallecido, minutos despu&eacute;s de facilitar toda la documentaci&oacute;n y datos de Moussa en una de las oficinas del tanatorio donde embalsamar&aacute;n el cuerpo de su amigo antes de proceder a la repatriaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moussa-llego-cayuco-canarias-murio-trabajando-edificio-derrumbado-pleno-centro-madrid_1_12674742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2025 20:20:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/89b8b896-c649-4c6e-b178-110b9428c635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="141499" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/89b8b896-c649-4c6e-b178-110b9428c635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="141499" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Moussa llegó en cayuco a Canarias y murió trabajando en el edificio derrumbado en pleno centro de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/89b8b896-c649-4c6e-b178-110b9428c635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Accidentes,Siniestralidad laboral,Inmigración,Malí,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crece el numero de malienses abocados a pernoctar en la calle en Vitoria y denuncian la pasividad municipal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/crece-numero-malienses-abocados-pernoctar-calle-vitoria-denuncian-pasividad-municipal_1_12531755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0671c918-539e-403a-861a-78b49c0ca639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crece el numero de malienses abocados a pernoctar en la calle en Vitoria y denuncian la pasividad municipal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zehar Errefuxiatuekin, que lleva semanas atendiendo a estos migrantes en la ciudad como antes ocurrió en Donostia, pide que se aseguren los derechos de las personas solicitantes de protección internacional y su derecho a la acogida</p><p class="subtitle">Detectan en Vitoria a un primer grupo de una docena de refugiados de Malí pernoctando en la calle
</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, en la zona de Vitoria pr&oacute;xima a las oficinas compartidas de CEAR y Zehar Errefuxiatuekin, se ha incrementado la presencia de migrantes procedentes de Mal&iacute;, pero tambi&eacute;n de otros pa&iacute;ses como Nigeria o Mauritania, que precisan de ayuda b&aacute;sica de subsistencia. Si eran una docena hace un par de semanas ahora son ya m&aacute;s de medio centenar, seg&uacute;n explican desde Zehar Errefuxiatuekin, que lamenta que las instituciones locales, en particular el Ayuntamiento, est&aacute;n haciendo o&iacute;dos sordos a sus llamamientos para poder buscar una salida temporal a este colectivo abocado a pernoctar en la calle y a pasar todo el d&iacute;a tambi&eacute;n a la intemperie en plena ola de calor. &ldquo;Desde la entidad pedimos que se aseguren los derechos de las personas solicitantes de protecci&oacute;n internacional y su derecho a la acogida&rdquo;, se&ntilde;alan.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un fen&oacute;meno que se detect&oacute; hace semanas en Donostia. All&iacute;, la asociaci&oacute;n vecinal de Amara Berri organiz&oacute; una acogida informal con repartos de comida y cobertura de otras necesidades b&aacute;sicas que se transform&oacute; en una convivencia natural que incluso deriv&oacute; en conciertos y otras actividades sociales. En Vitoria tambi&eacute;n est&aacute;n teniendo un &ldquo;comportamiento ejemplar&rdquo;, recalcan en Zehar Errefuxiatuekin. 
    </p><p class="article-text">
        La pasada semana se comunic&oacute; que las instituciones hab&iacute;an articulado<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/derivan-onati-medio-centenar-migrantes-malienses-pernoctaban-calle-donostia_1_12522005.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una derivaci&oacute;n de medio centenar de estas personas a un centro en O&ntilde;ati</a>. All&iacute; hay ya tambi&eacute;n al menos ocho m&aacute;s derivadas desde Vitoria, indican las fuentes consultados. Este recurso tiene un centenar de camas. El centro de Zehar Errefuxiatuekin en Tolosa, tambi&eacute;n en Gipuzkoa, ha sido reabierto este verano y su treintena de plazas ya est&aacute; completa exclusivamente con varones j&oacute;venes con origen en Mal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Francia se ha convertido en un tap&oacute;n para estos migrantes, tanto por las devoluciones en caliente que existen desde hace a&ntilde;os en la frontera de Ir&uacute;n y Hendaya como por el entorno hostil para determinadas nacionalidades, que hace que abandonden Francia para regresar a Espa&ntilde;a, el primer pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea que pisaron al entrar generalmente por Canarias. La maliense es ya la m&aacute;s com&uacute;n entre los migrantes en tr&aacute;nsito en Euskadi, algo motivado por los problemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos en su pa&iacute;s de origen. En Espa&ntilde;a, a su vez, tienen un tap&oacute;n burocr&aacute;tico para realizar sus solicitudes de asilo. Las citas de la Polic&iacute;a Nacional llegan con cuentagotas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la situaci&oacute;n en Donostia fue de aut&eacute;ntico &ldquo;embudo&rdquo;, en definici&oacute;n de Zehar Errefuxiatuekin, algunos malienses empezaron a intentar acceder a la Polic&iacute;a Nacional en Vitoria, con menos carga de trabajo. Al final, las llegadas est&aacute;n siendo continuadas y &ldquo;van a ir a m&aacute;s&rdquo;, seg&uacute;n quienes colaboran con estas personas. Adem&aacute;s de CEAR y Zehar Errefuxiatuekin, Cruz Roja y C&aacute;ritas tambi&eacute;n est&aacute;n proporcionando recursos, pero no a&uacute;n las instituciones locales, seg&uacute;n las fuentes consultadas. Demandan que Vitoria d&eacute; &ldquo;la voz de alarma&rdquo; como la ha hecho Donostia. Las entidades sociales, por el momento, les ofrecen aseo, cargar el m&oacute;vil y agua, pero quedan desatendidos fuera del horario de oficina.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Delegaci&oacute;n del Gobierno de Espa&ntilde;a han se&ntilde;alado a Europa Press que se est&aacute; tratando de agilizar la concesi&oacute;n de citas para tramitar solicitudes de asilo. De su lado, el Ayuntamiento ha indicado que &ldquo;el equipo de educadoras de calle les visita, acompa&ntilde;a y asesora&rdquo; y que se coordina con otras instituciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/crece-numero-malienses-abocados-pernoctar-calle-vitoria-denuncian-pasividad-municipal_1_12531755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2025 08:41:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0671c918-539e-403a-861a-78b49c0ca639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5598381" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0671c918-539e-403a-861a-78b49c0ca639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5598381" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crece el numero de malienses abocados a pernoctar en la calle en Vitoria y denuncian la pasividad municipal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0671c918-539e-403a-861a-78b49c0ca639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Vitoria,Malí,Álava,Donostia,Migrantes,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cañonazo, recuerdo a los migrantes y protesta contra las corridas de toros en el arranque de la Aste Nagusia de Donostia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/canonazo-recuerdo-migrantes-protesta-corridas-toros-arranque-aste-nagusia-donostia_1_12525325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6c63bd1-7871-465e-9d85-5e88a48291e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cañonazo, recuerdo a los migrantes y protesta contra las corridas de toros en el arranque de la Aste Nagusia de Donostia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El alcalde Goia replica a la movilización antitaurina que su papel es "ofrecer la libertad que en este momento el marco legal da para que quien quiera organizar toros lo pueda hacer"</p><p class="subtitle">Cañonazo, abordaje pirata y fuegos artificiales: Donostia tiene ya programa completo para la Semana Grande</p></div><p class="article-text">
        Con el ya tradicional &ldquo;Artillero, dale fuego&rdquo; ha arrancado la Aste Nagusia de Donostia, que da continuidad al ciclo iniciado en Vitoria y que seguir&aacute; en Bilbao a partir de la semana pr&oacute;xima. Sin embargo, adem&aacute;s de la fiesta ha habido espacio para la protesta en la capital de Gipuzkoa. Decenas de personas han participado en una movilizaci&oacute;n convocada Gipuzkoa Antitaurina contra las corridas de toros, programadas en el coso de Illunbe durante la semana festiva, a diferencia de en Vitoria, por ejemplo. El alcalde, Eneko Goia, ha respondido que en la ciudad hay &ldquo;opiniones encontradas&rdquo; sobre el asunto y ha explicado que su papel es &uacute;nicamente el de &ldquo;ofrecer la libertad que en este momento el marco legal da para que quien quiera organizarlos lo pueda hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la tarde de este s&aacute;bado, representantes del Banco de Alimentos de Gipuzkoa, que recientemente se ha llevado la medalla de Donostia, y de la asociaci&oacute;n de vecinos de Amara Berri, muy protagonistas estas semanas por su atenci&oacute;n a los malienses que han estado pernoctando en la calle, han copado los focos en el ca&ntilde;onazo de inicio a la Aste Nagusia entonando el tradicional 'Artillero dale fuego'. Seg&uacute;n el programa de este a&ntilde;o, las fiestas contar&aacute;n con 387 actividades. Terminar&aacute;n el 16 de agosto. El concurso internacional de fuegos artificiales, el evento m&aacute;s concurrido, alcanza su sexag&eacute;sima edici&oacute;n este 2025. <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/canonazo-abordaje-pirata-fuegos-artificiales-donostia-programa-completo-semana-grande_1_12519688.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se pueden consultar aqu&iacute; todos los actos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos de Amara Berri ya explicaron -<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/semana-grande-realmente-solidaria_132_12519571.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n en una carta publicada en este peri&oacute;dico</a>- que han acudido a la invitaci&oacute;n &ldquo;sin &aacute;nimo festivo&rdquo;. Ellos han atendido informalmente a decenas de migrantes en tr&aacute;nsito con el paso a Francia bloqueado y atascados en la burocracia en Espa&ntilde;a. Finalmente, este mismo jueves y despu&eacute;s de semanas de espera, la Diputaci&oacute;n anunci&oacute; que del orden de medio centenar de los malienses han sido trasladados a O&ntilde;ati.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n era reivindicativo el &aacute;nimo de Gipuzkoa Antitaurina. Seg&uacute;n informa Europa Press, su movilizaci&oacute;n ha partido a las seis de la tarde de la calle de Hernani bajo el lema 'Tauromaquia no'. Organizaciones como EH Bildu y Podemos, adem&aacute;s de grupos ecologistas, han secundado esta protesta. 
    </p><p class="article-text">
        Los manifestantes, entre otros puntos, han reclamado que el plan de reforma de Illunbe &ldquo;excluya cualquier posibilidad de uso para espect&aacute;culos taurinos&rdquo;. En opini&oacute;n de Gipuzkoa Antitaurina, &ldquo;destinar fondos p&uacute;blicos a la adecuaci&oacute;n de un recinto para corridas de toros es una decisi&oacute;n contraria a la voluntad mayoritaria de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Adem&aacute;s, han se&ntilde;alado que, &ldquo;actualmente, las corridas en la capital guipuzcoana se celebran &uacute;nicamente durante tres d&iacute;as al a&ntilde;o&rdquo; y que &ldquo;la gran mayor&iacute;a de la asistencia procede de fuera de la ciudad&rdquo;. &ldquo;Es momento de que las instituciones escuchen a la sociedad y pongan fin a los espect&aacute;culos que implican sufrimiento animal&rdquo;, ha clamado la portavoz de Gipuzkoa Antitaurina, Pilar Otegui, siempe seg&uacute;n las declaraciones recogidas por Europa Press.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1954216027383877835?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El alcalde de Donostia ha dicho en RNE, de su lado, que los espect&aacute;culos taurinos no son de su &ldquo;gusto ni disgusto&rdquo;, aunque ha indicado que no suele acudir a ellos. Donostia no tuvo toros durante la etapa de EH Bildu, de 2011 a 2015, pero se han recuperado con Goia, en el cargo desde 2015. Al reestreno acudi&oacute; incluso el anterior jefe del Estado, el ahora exiliado Juan Carlos I.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, la coalici&oacute;n abertzale se lo reproch&oacute; y &eacute;l replic&oacute; con los ejemplos de Azpeitia y Pamplona, dos localidades en manos de EH Bildu y que tienen la tauromaquia como eje de sus programas festivos sin que se plantee su desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La principal fuerza de la oposici&oacute;n, en todo caso, ha participado en la convocatoria de protesta. Y ha se&ntilde;alado en X que una mayor&iacute;a &ldquo;amplia&rdquo; de la ciudadan&iacute;a, que ha cuantificado en un 71%, no desea corridas en la programaci&oacute;n festiva. &ldquo;De 2011 a 2015, escuchando a la ciudadan&iacute;a, no hubo toros. En el nuevo Illunbe tambi&eacute;n ser&iacute;a posible que fuera as&iacute;&rdquo;, han manifestado en euskera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un espect&aacute;culo que respeto. Hay opiniones encontradas pero a m&iacute; me corresponde ofrecer la libertad que en este momento el marco legal nos da para que, si alguien quiere organizar este tipo de espect&aacute;culos -y en el caso de Donostia hay quien lo quiere hacer-, lo pueda hacer&rdquo;, ha insistido Goia. Tras el arranque festivo, el primer edil del PNV ha apelado tambi&eacute;n a unas fiestas &ldquo;libres y seguras&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1953416896398692353?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/canonazo-recuerdo-migrantes-protesta-corridas-toros-arranque-aste-nagusia-donostia_1_12525325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 17:57:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6c63bd1-7871-465e-9d85-5e88a48291e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3076369" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6c63bd1-7871-465e-9d85-5e88a48291e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3076369" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cañonazo, recuerdo a los migrantes y protesta contra las corridas de toros en el arranque de la Aste Nagusia de Donostia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6c63bd1-7871-465e-9d85-5e88a48291e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Donostia,Aste Nagusia,Gipuzkoa,Malí,Eneko Goia,Toros,EH Bildu,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derivan a Oñati a medio centenar de migrantes malienses que pernoctaban en la calle en Donostia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/derivan-onati-medio-centenar-migrantes-malienses-pernoctaban-calle-donostia_1_12522005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derivan a Oñati a medio centenar de migrantes malienses que pernoctaban en la calle en Donostia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El recurso tiene capacidad para acoger a 50 personas migrantes que se encuentran en situación de calle, mientras la Diputación espera poder iniciar los trámites para solicitar protección internacional</p><p class="subtitle">Opinión - 'Por una Semana Grande realmente solidaria', por Xabier Berridi, de la Asociación Vecinal de Amara Berri</p></div><p class="article-text">
        La Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa, en coordinaci&oacute;n con el Ayuntamiento de Donostia, ha habilitado de forma extraordinaria y temporal un recurso de alojamiento en O&ntilde;ati, ante la situaci&oacute;n de calle que est&aacute;n viviendo varias personas migrantes, en su mayor&iacute;a procedentes de Mal&iacute; y actualmente ubicadas en el barrio donostiarra de Amara Berri. Seg&uacute;n ha informado la instituci&oacute;n foral, el recurso tiene capacidad para acoger a 50 personas migrantes que se encuentran en situaci&oacute;n de calle, mientras esperan poder iniciar los tr&aacute;mites para solicitar protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        Esta actuaci&oacute;n se enmarca en la coordinaci&oacute;n interinstitucional y tiene como objetivo ofrecer una respuesta urgente a una necesidad social &ldquo;apremiante&rdquo;, ha apuntado, seg&uacute;n recoge Europa Press. No obstante, ambas instituciones consideran &ldquo;preocupante&rdquo; la &ldquo;inacci&oacute;n y la falta de iniciativa del Gobierno espa&ntilde;ol ante esta situaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;La insuficiencia del sistema estatal de acogida est&aacute; dejando en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad a decenas de personas migrantes&rdquo;, han alertado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n han destacado, ante esta &ldquo;falta de respuesta&rdquo; por parte del Gobierno espa&ntilde;ol, son las instituciones vascas las que &ldquo;han asumido, una vez m&aacute;s, la responsabilidad de ofrecer una soluci&oacute;n inmediata y urgente, de car&aacute;cter provisional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diputaci&oacute;n y Ayuntamiento han subrayado la necesidad de que el Gobierno espa&ntilde;ol agilice los procedimientos y active los recursos necesarios para garantizar una acogida &ldquo;digna&rdquo; y evitar situaciones de desprotecci&oacute;n. En este sentido, ambas instituciones han reiterado su disposici&oacute;n a colaborar con el Gobierno estatal para articular una respuesta &ldquo;estructural, eficaz y coordinada, que permita abordar esta realidad desde el compromiso y con garant&iacute;as de protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/derivan-onati-medio-centenar-migrantes-malienses-pernoctaban-calle-donostia_1_12522005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 07:21:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2202242" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2202242" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Derivan a Oñati a medio centenar de migrantes malienses que pernoctaban en la calle en Donostia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gipuzkoa,Donostia,San Sebastián,Diputaciones,Inmigrantes,Inmigración,Migraciones,Migrantes,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Detectan en Vitoria a un primer grupo de una docena de refugiados de Malí pernoctando en la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/detectan-vitoria-primer-grupo-docena-refugiados-mali-pernoctando-calle_1_12500810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1af7bb4c-2c72-4caf-8bb5-36428dec4cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122955.jpg" width="4026" height="2265" alt="Detectan en Vitoria a un primer grupo de una docena de refugiados de Malí pernoctando en la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zehar Errefuxiatuekin, a cuyas oficinas están acudiendo, explica que por el momento su presencia "no es tan notoria" como en Donostia pero sí se ha comprobado que es "el mismo perfil y las mismas circunstancias"</p><p class="subtitle">Solidaridad vecinal en Donostia como respuesta al tapón burocrático de los migrantes de Malí que duermen en la calle
</p></div><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n Zehar Errefuxiatuekin ha detectado &ldquo;en las &uacute;ltimas dos semanas&rdquo; un grupo de &ldquo;diez o doce&rdquo; j&oacute;venes varones procedentes de Mal&iacute; &ldquo;pernoctando en la calle o donde buenamente pueden&rdquo; en Vitoria. Es una reproducci&oacute;n a menor escala de lo que viene sucediendo desde hace &ldquo;varios meses&rdquo; en Donostia. Francia mantiene un f&eacute;rreo control de sus fronteras con los migrantes en tr&aacute;nsito y este colectivo se topa en Espa&ntilde;a con la burocracia para completar sus solicitudes de asilo.
    </p><p class="article-text">
        Mal&iacute; est&aacute; sumido en una suerte de guerra civil tras el golpe de Estado en 2020, que sucedi&oacute; al de 2013. Sobre el terreno operan filiales de las organizaciones yihadistas Daesh y Al Qaeda, y las salidas de refugiados son &ldquo;masivas&rdquo;, dicen en Zehar Errefuxiatuekin. Explican a este peri&oacute;dico que la llegada a Vitoria, por el momento, &ldquo;no es tan notoria&rdquo; como a Donostia pero s&iacute; se ha comprobado que es &ldquo;el mismo perfil y las mismas circunstancias&rdquo;, es decir, que probablemente hayan hecho el &ldquo;mismo recorrido&rdquo; desde &Aacute;frica. Seg&uacute;n datos del Estado recogidos en mayo por Efe, el volumen de llegadas de malienses a Canarias ha crecido un 543% y ha pasado a ser el primer pa&iacute;s de origen.
    </p><p class="article-text">
        En las instalaciones de Zehar Errefuxiatuekin en Vitoria, en la zona del ferrocarril, junto a la iglesia de San Crist&oacute;bal, ofrecen a estas personas -varones veintea&ntilde;eros, en su mayor&iacute;a- una ayuda &ldquo;b&aacute;sica&rdquo;. &ldquo;Llegan a nuestras oficinas a asearse y a cargar los m&oacute;viles&rdquo;, explican desde la entidad. &ldquo;Vienen durante el d&iacute;a un par de veces. Siempre son los mismos. &iquest;Dormir? En la calle o donde buenamente pueden&rdquo;, agregan. &ldquo;No sabemos si esto ir&aacute; a m&aacute;s o no, pero sobre todo en Donostia llevamos meses recibiendo much&iacute;simas personas de Mal&iacute;&rdquo;, indican.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Donostia, efectivamente, el asunto se ha convertido en notorio. En este caso se congregan tambi&eacute;n en torno a las oficinas de Zehar Errefuxiatuekin en el barrio de Amara Berri. En todo caso, lejos de los brotes racistas acontecidos en Torre Pacheco o incluso en la cercana Hernani, buena parte del barrio se ha volcado en el apoyo a este colectivo, con entregas de comida e incluso actividades sociales y conciertos. <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/solidaridad-vecinal-donostia-respuesta-tapon-burocratico-migrantes-mali-duermen-calle_1_12476395.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se puede leer aqu&iacute; m&aacute;s sobre ello</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/detectan-vitoria-primer-grupo-docena-refugiados-mali-pernoctando-calle_1_12500810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 19:46:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1af7bb4c-2c72-4caf-8bb5-36428dec4cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122955.jpg" length="4130694" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1af7bb4c-2c72-4caf-8bb5-36428dec4cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122955.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4130694" width="4026" height="2265"/>
      <media:title><![CDATA[Detectan en Vitoria a un primer grupo de una docena de refugiados de Malí pernoctando en la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1af7bb4c-2c72-4caf-8bb5-36428dec4cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122955.jpg" width="4026" height="2265"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Vitoria,Álava,Malí,Refugiados,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solidaridad vecinal en Donostia como respuesta al tapón burocrático de los migrantes de Mali que duermen en la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/solidaridad-vecinal-donostia-respuesta-tapon-burocratico-migrantes-mali-duermen-calle_1_12476395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/defcedeb-1824-4b77-a1a1-5bfb6a033356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solidaridad vecinal en Donostia como respuesta al tapón burocrático de los migrantes de Mali que duermen en la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de brotes xenófobos en Torre Pacheco pero también en Hernani, el barrio de Amara Berri sustituye a las instituciones y ofrece desayunos y apoyo a los refugiados y ellos se lo devuelven cocinando o con un concierto</p><p class="subtitle">Un tren en la ventana cada tres minutos: con los vecinos de Donostia que demandan la cubrición de las vías de Amara
</p></div><p class="article-text">
        En un contexto de brotes racistas y xen&oacute;fobos &mdash;no hace falta acudir a Torre Pacheco; a finales de junio, en Hernani se produjeron algunos ataques de parte de unos j&oacute;venes del pueblo contra otros de origen magreb&iacute;&mdash;, en el barrio de Amara de Donostia, los vecinos plantean otra manera de acercarse a los llegados de Mali. Este grupo, taponado por la frontera de Francia y la burocracia espa&ntilde;ola, se ha llegado a ver forzado a pernoctar en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos momentos de tanto racismo y del auge de la extrema derecha, se est&aacute; generando un relato y un discurso diferente en el barrio. Hay un modelo que es el de Amara, que se basa en verles con dignidad&rdquo;, comenta Ulises Flores, vecino del barrio. &ldquo;Se deja a un lado el relato de miedo y odio, y nos centramos en aproximarnos, conocer sus nombres y saber sus historias&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0d3311cf-5808-4d65-baa8-d298dad4b9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los malienses en una mañana en el barrio de Amara Berri"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los malienses en una mañana en el barrio de Amara Berri                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de conflicto armado que se vive en Mali desde el a&ntilde;o 2012 ha hecho que muchas de sus v&iacute;ctimas hayan tenido que salir del pa&iacute;s africano para buscar asilo en destinos europeos. Para la petici&oacute;n de asilo pol&iacute;tico, al llegar a las costas comunitarias, si optan por quedarse en Espa&ntilde;a, no hay ning&uacute;n problema burocr&aacute;tico. Sin embargo, si se dirigen hacia Francia la cosa cambia. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Oihana Galardi de la red de acogida Irungo Harrera Sarea, &ldquo;desde el mes de marzo los malienses que han ido a Francia han sido expulsados al pedir asilo, ya que Francia aplica los diferentes acuerdos que existen a nivel europeo (Tratado de Dubl&iacute;n) y que Espa&ntilde;a ha aceptado&rdquo;. Seg&uacute;n estos acuerdos, el demandante de asilo debe pedir la petici&oacute;n en el pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea por el que ha entrado. En realidad, Francia lleva m&aacute;s de un lustro con un muro policial para los migrantes en tr&aacute;nsito. Ha practicado devoluciones en caliente y han llegado a fallecer varios j&oacute;venes que han explorado rutas peligrosas, como las aguas del r&iacute;o Bidasoa que separa Ir&uacute;n de Hendaya.
    </p><p class="article-text">
        Desde el mes de marzo cada vez m&aacute;s malienses expulsados desde por Francia comenzaron a hospedarse en la plaza de las Cofrad&iacute;as Donostiarras del barrio de Amara Berri. Era b&aacute;sicamente por dos razones: una, por la proximidad con la frontera francesa y, dos, porque all&iacute; se encuentra CEAR (Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de ayuda al Refugiado).
    </p><p class="article-text">
        Itziar Peque&ntilde;o, de CEAR, explica la funci&oacute;n de la entidad. &ldquo;Somos la puerta que les da acceso al sistema de acogida, al sistema de asilo y al sistema de refugio. Nos ocupamos de darles orientaci&oacute;n, informaci&oacute;n, ayudarles a tramitar las citas con la polic&iacute;a y darse de alta en el sistema&rdquo;, apunta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/092825da-b366-40c1-9f36-582ae27f0aed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Músicos malienses en el concierto celebrado en la plaza de las Cofradías Donostiarras"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Músicos malienses en el concierto celebrado en la plaza de las Cofradías Donostiarras                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Peque&ntilde;o, en la Uni&oacute;n Europea Mali es la segunda nacionalidad en solicitudes de asilo y en Espa&ntilde;a la tercera. &ldquo;Se encuentran en posiciones muy altas. De hecho, desde marzo la principal nacionalidad de llegadas a Canarias es de malienses. Todo este contexto hace que al final estemos en esta situaci&oacute;n&rdquo;, explica. CEAR les ayuda de todas las maneras posibles. &ldquo;Les dejamos que entren a cargar los m&oacute;viles, usen el ba&ntilde;o y dem&aacute;s necesidades. Estamos ah&iacute; para lo que necesiten&rdquo;, dice Peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a de la semana (normalmente los lunes) los demandantes disponen de dos horas para cerrar una cita con la Polic&iacute;a Nacional, el cuerpo que gestiona las competencias de extranjer&iacute;a. La petici&oacute;n se realiza por tel&eacute;fono. &ldquo;El sistema actual de citas lleva a que los solicitantes est&eacute;n durante dos horas pendientes del tel&eacute;fono, venga a llamar. Y si una persona no lo consigue en ese determinado momento, est&aacute; abocada a estar en la calle una semana m&aacute;s con la incertidumbre de no saber si la semana siguiente lo conseguir&aacute;&rdquo;, explica Galardi. Peque&ntilde;o, por otro lado, es clara con este asunto: &ldquo;Faltan plazas para la petici&oacute;n de asilo, el sistema est&aacute; saturado&rdquo;. Esto hace que cada vez haya m&aacute;s malienses acumulados en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que una persona consigue la cita ante la Polic&iacute;a Nacional y manifiesta su voluntad de pedir asilo, el propio cuerpo reconoce esa voluntad y genera un documento que significa una identificaci&oacute;n m&iacute;nima para acceder a derechos, entre ellos el de no poder ser expulsado. Galardi comenta que &ldquo;se est&aacute; hablando de un derecho muy b&aacute;sico que se est&aacute; reduciendo desde la Polic&iacute;a Nacional, desde el Ministerio del Interior, y se est&aacute; generando una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad para las personas que quieren hacer esa demanda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparando con el anterior sistema de petici&oacute;n, Galardi comenta que &ldquo;antes era mucho m&aacute;s factible acercarse a la Polic&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Ahora, no se puede hacer de manera presencial, solamente de manera telef&oacute;nica y no es posible que lo hagan todos a la vez o con una cita real&rdquo;, apunta. Esto genera situaciones como las de Amara, &ldquo;en que los vecinos terminan por preocuparse por los derechos y necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas de las personas que est&aacute;n abocadas en la calle&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6f5c17b3-e812-462a-a72e-176694a57bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vecinos del barrio comparten cultura y gastronomía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vecinos del barrio comparten cultura y gastronomía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una semana de traslados y promesas</h2><p class="article-text">
        El viernes 11 de julio, la delegada del Gobierno de Espa&ntilde;a en Euskadi, Marisol Garmendia, se&ntilde;al&oacute; que ante el incremento de petici&oacute;n de asilo pol&iacute;tico de los malienses en Donostia se buscar&iacute;a &ldquo;agilizar&rdquo; los primeros tr&aacute;mites que deb&iacute;an de hacer ante la Polic&iacute;a Nacional, que son los que les da derecho y cobertura a acceder a la red de acogida. Por otro lado, afirmaba que los refugiados estaban siendo trasladados a diferentes centros del territorio vasco y nacional, alrededor de una treintena. &ldquo;Las migraciones son muy cambiantes y dependen, en este caso, de la situaci&oacute;n de la guerra civil que sufre Mali&rdquo;, apunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s, el lunes 14 de julio, CEAR confirm&oacute; que hubo 11 citas nuevas telef&oacute;nicas, doblando el n&uacute;mero de la semana anterior. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la entidad, un autob&uacute;s sali&oacute; con una veintena de malienses rumbo a C&aacute;diz y otros seis a otros dispositivos de acogida en Euskadi. Cecilia Casado, vecina del barrio, dejaba claro que, efectivamente, &ldquo;han llevado a 33 personas al sur, pero no de Amara Berri, sino del albergue de O&ntilde;ati que gestiona, Zehar-Errefuxiatuekin&rdquo;. De hecho, de Amara Berri &ldquo;no han sacado ni uno&rdquo;. &ldquo;Te lo digo yo, que les he dado de desayunar a 47 esta ma&ntilde;ana&rdquo;, comentaba Casado el mismo lunes.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, el n&uacute;mero de los malienses que fueron a solicitar el desayuno creci&oacute; a 60. &ldquo;Estamos a punto de explotar&rdquo;, comenta Casado. Ese mismo d&iacute;a, ante la pasividad de las instituciones, la asociaci&oacute;n de vecinos de Amara Berri se reuni&oacute; con la Diputaci&oacute;n para dar cauce una soluci&oacute;n a una situaci&oacute;n cada vez m&aacute;s insostenible. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abcd17eb-6c20-42fd-b207-91fc8f1a05cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mamadou Telly Diallo, uno de los malienses hablando al barrio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mamadou Telly Diallo, uno de los malienses hablando al barrio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Mamadou Telly Diallo: sin techo, pero con esperanza</h2><p class="article-text">
        Foussenou Traor&eacute; acaba de terminar el desayuno que los vecinos le han brindado en una de las ma&ntilde;anas lluviosas de su barrio. Se encuentra tranquilo. &ldquo;Hace tres semanas llegu&eacute; a Espa&ntilde;a&rdquo;, comenta. Luego, se acomoda, cambia de postura y comienza con su historia, mientras, de fondo, muchos de sus compa&ntilde;eros piensan en c&oacute;mo afrontar otro d&iacute;a m&aacute;s en la plaza de las Cofrad&iacute;as Donostiarras. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He salido de mi pa&iacute;s porque no tengo familia. Mi padre muri&oacute; cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y mi madre cuando ten&iacute;a 11. A los 11 a&ntilde;os sal&iacute; de mi casa, porque estaba realmente solo. Ahora tengo 25 a&ntilde;os&rdquo;, narra Traor&eacute;. &ldquo;He pasado por Mali, Argelia y Marruecos para llegar a Espa&ntilde;a. Llegu&eacute; en barco a M&aacute;laga. Cuando llegu&eacute; a Andaluc&iacute;a estuve dos meses con una asociaci&oacute;n y despu&eacute;s me fui seis meses a Tarragona. Estuve un tiempo en Almer&iacute;a trabajando en el campo, y finalmente quise acercarme a Francia&rdquo;, narra. Es ah&iacute; cuando comenzaron los problemas. &ldquo;Hablaba franc&eacute;s, pero ellos no me quer&iacute;an. Me dijeron que tendr&iacute;a que vivir en Espa&ntilde;a&rdquo;, agrega. Y as&iacute; es como termin&oacute; a Donostia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevo tres meses en esta ciudad. Cuando llegu&eacute; aqu&iacute;, CEAR me dijo que deb&iacute;a llamar a la Polic&iacute;a y tener una cita para buscar papeles para protecci&oacute;n internacional. Ahora, tengo que esperar tres meses a la cita&rdquo;, prosigue. Cuando se le pregunta acerca de sus planes de futuro, el joven africano comenta lo siguiente: &ldquo;Primero tengo que integrarme. Realmente me encantar&iacute;a vivir en Donostia, me gusta mucho la ciudad. Pero, &iquest;sabes qu&eacute;? Quiero estar bien, no hay dignidad, mira c&oacute;mo estamos &mdash;dice mientras mira a su alrededor&mdash; esto no es vida. Tengo 25 a&ntilde;os y quiero trabajar, porque he sufrido mucho en mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traor&eacute; entr&oacute; en Europa cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os. Se considera discreto. &ldquo;Soy t&iacute;mido, tengo que respetar a la gente, integrarme, tener una casa, trabajar, realmente no s&eacute; c&oacute;mo lo puedo hacer&rdquo;, describe. Comienza a llover en el barrio, Traor&eacute; hace un suspiro y vuelve a repetir: &ldquo;Quiero formarme para trabajar, he sufrido demasiado para estar en la calle&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f2159b75-7341-474e-b3cd-2dddb9f0be99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vecinos del barrio bailan junto a los malienses"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vecinos del barrio bailan junto a los malienses                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Amara Berri: humanidad en tiempos de frontera</h2><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as a las 9.20 algunos vecinos del barrio se re&uacute;nen en el Eroski de la calle de Podavines para comprar el desayuno para los malienses. Pan, sardinas o pl&aacute;tanos. Despu&eacute;s, se sit&uacute;an en un lado de la plaza, donde a las 9:30 todos los malienses se encuentran en fila. Esta escena se repite a diario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son aportaciones voluntarias y personales. No se ha hecho ninguna campa&ntilde;a para recolectar dinero entre los vecinos. Todo es espont&aacute;neo&rdquo;, comenta Casado, la persona encargada de gestionar los desayunos. &ldquo;Desde hace dos d&iacute;as el banco de alimentos ha empezado a compartirnos pan, leche y huevos. Colaboran desde siempre con las cenas solidarias y ahora van a intentar echar una mano con los desayunos&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        A esa hora se encuentran vecinos como Xabier Berridi, Ram&oacute;n Rubio, Ulises Flores y Txaro Garc&iacute;a, que es la persona que empez&oacute; con los desayunos. &ldquo;Hace mes y algo comenc&eacute; comprando media docena de pl&aacute;tanos y comenzaron a venir m&aacute;s y m&aacute;s. Un d&iacute;a vi a Cecilia, se implic&oacute; y me ech&oacute; una manita. Poco a poco, ha ido creciendo la solidaridad en el barrio&rdquo;, comenta Garc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Flores, &ldquo;en este barrio hay otra sensibilidad&rdquo;. &ldquo;Con toda la ola de odio y racismo que hay en Espa&ntilde;a, aqu&iacute; se ha elegido el camino de acercamiento hacia las personas vulnerables&rdquo;, repite. Seg&uacute;n &eacute;l, se est&aacute; invirtiendo la l&oacute;gica que suele ocurrir normalmente en este tipo de casos, que es de arriba hacia abajo, donde los locales ayudan a los necesitados. &ldquo;El domingo ellos nos prepararon la comida. No hicimos nada, nos formamos y nos dieron de comer&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Este hecho para el barrio supone &ldquo;un proceso de humanizar&rdquo;. &ldquo;Es acercarnos y darnos cuenta de que los prejuicios que se han construido sobre ellos, no son reales&rdquo;, dice Flores. &ldquo;En el fondo, te encuentras un ser humano con las mismas necesidades de techo y vivienda que tienes t&uacute;. Entre los malienses hay profesionales, abogados, m&eacute;dicos, profesores, ... El otro d&iacute;a estuvo la Polic&iacute;a municipal identificando y el sargento nos dijo que hab&iacute;a profesionales de todo tipo&rdquo;, comenta Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Rita y Gaizka son un matrimonio que vive en la plaza &lsquo;naranja&rsquo; &mdash;otra forma de denominar a la plaza de las Cofrad&iacute;as Donostiarras&mdash; que antiguamente hab&iacute;an trabajado en alfabetizaci&oacute;n y castellano con poblaci&oacute;n migrante. &ldquo;En el primer &lsquo;hamaiketako&rsquo; que el vecindario realiz&oacute; con ellos, bajaron y dijeron que estaban dispuestos para ense&ntilde;arles castellano&rdquo;, se&ntilde;alan. CEAR medi&oacute; con la directora del centro de cultura Ernest Lluch para ceder el espacio. &ldquo;Llevamos dos semanas con las clases&rdquo;, cuenta una de las profesoras. Las clases se dan en tres d&iacute;as a la semana, lunes, mi&eacute;rcoles y viernes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Flores y otros vecinos han terminado con la organizaci&oacute;n del desayuno y hablan sobre las novedades del d&iacute;a, un vecino se les acerca. Quiere comentar a Flores que la due&ntilde;a del bar Gaizka &ndash;ubicado en la plaza&ndash; quiere colaborar en el concierto que se va a celebrar el s&aacute;bado. El evento ser&aacute; en la plaza a las 12.00, &ldquo;hay m&uacute;sicos tradicionales entre ellos, gente que lleva en su familia 600 a&ntilde;os tocando el mismo instrumento&rdquo;, comenta Flores. En los pr&oacute;ximos d&iacute;as, los m&uacute;sicos malienses van a ensayar en casa de Flores, mientras que otros m&uacute;sicos del barrio les van a prestar los instrumentos y amplificadores. 
    </p><p class="article-text">
        En otra ocasi&oacute;n, se decidi&oacute; organizar una comida por parte de los malienses en forma de agradecimiento por toda la ayuda recibida. Flores comenta: &ldquo;Ellos elaboraron la comida. Se celebr&oacute; en la plaza tambi&eacute;n. Nos prepararon un estofado de arroz, patata y zanahoria con ternera, cordero o pollo que a&ntilde;adieron la salsa 'arachide'&rdquo;. Por otro lado, el lunes 14 de julio, a las 20.00 de la tarde, se puso a jarrear y la gente del vecindario baj&oacute; a llevarles mantas y ropa. A pesar de todo el trabajo de acogida por parte del barrio, Berridi, presidente de la asociaci&oacute;n de vecinos de Amara Berri, explica que no es suficiente. &ldquo;La labor de acogida me parece estupenda, pero la administraci&oacute;n tiene que mover ficha&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/099caf46-1860-425d-bd75-0389581a7ac4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Músicos malienses tocan sus canciones en el barrio Amara Berri"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Músicos malienses tocan sus canciones en el barrio Amara Berri                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Dos culturas, una melod&iacute;a en com&uacute;n</h2><p class="article-text">
        A las 12:00 del mediod&iacute;a del 19 de julio, los vecinos se amontonan en una parte de la plaza 'naranja' para el evento m&aacute;s importante relacionado con los malienses en el barrio. Algunos de los organizadores se encuentran cerrando los &uacute;ltimos permisos para el acto, mientras que a escasos metros algunos malienses ofrecen diferentes comidas y bebidas a los vecinos. Como contrapunto, tambi&eacute;n vecinos han tra&iacute;do su comida preparada desde casa. Estefania Qu&iacute;lez, una persona clave en la movilizaci&oacute;n social del barrio, comenta: &ldquo;En el primer &lsquo;hamaiketako&rsquo; que hicimos, al ver c&oacute;mo la m&uacute;sica funcion&oacute; como v&iacute;nculo, decidimos que pod&iacute;amos realizar un concierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias por todo lo que est&aacute;is haciendo por nosotros&rdquo;, dice Telly Diallo, en la presentaci&oacute;n del concierto, como agradecimiento por la ayuda constante. Despu&eacute;s comienza el espect&aacute;culo. Una banda de m&uacute;sicos malienses comienza a mezclar guitarras, tambores e instrumentos de origen maliense. Uno de ellos aplaude, se dirige al p&uacute;blico e invita a bailar a los presentes. En unos pocos segundos, todos bailan en el centro, mientras que los dem&aacute;s observan la escena con felicidad. &ldquo;Es un gran momento&rdquo;, narra Flores, mientras ve la secuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unas canciones que gustaron a los presentes, la segunda parte se centra en una 'jam session'. Los malienses comienzan a tocar los temas, mientras los m&uacute;sicos &lsquo;amaratarras&rsquo; responden con punteos y fraseos con sus guitarras. La m&uacute;sica que se escucha tiene una influencia muy oriental, parecida a la introducci&oacute;n de 'The End' de The Doors.  &ldquo;Yo sab&iacute;a que Amara Berri era un barrio solidario. Creo que la sociedad vasca en general tambi&eacute;n lo es. Por diferentes razones pol&iacute;ticas, es una sociedad solidaria y activa a nivel de luchas sindicales, vecinales, estudiantiles, pol&iacute;ticas...&rdquo;, comenta Qu&iacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El concierto nos ha parecido una oportunidad bonita de que ellos desarrollen la faceta art&iacute;stica, que igual la tienen m&aacute;s apartada por su situaci&oacute;n de prioridades. Nos parece bonito que el barrio vea que detr&aacute;s de cada persona, cada mirada, cada rostro, hay un m&uacute;sico, un artista&rdquo;, a&ntilde;ade. Un artista sensible, con sus emociones, sue&ntilde;os, deseos, esperanzas, apostilla. &ldquo;Yo tengo mi privilegio y t&uacute; tu opresi&oacute;n, pues nos juntamos y juntos lo que hacemos es m&aacute;s bonito que simplemente ayudar. Es como completar esa interacci&oacute;n, hacerla m&aacute;s integral, humana y amplia&rdquo;, cierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mattin Izaguirre Eguiguren]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/solidaridad-vecinal-donostia-respuesta-tapon-burocratico-migrantes-mali-duermen-calle_1_12476395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 19:46:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/defcedeb-1824-4b77-a1a1-5bfb6a033356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4654446" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/defcedeb-1824-4b77-a1a1-5bfb6a033356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4654446" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Solidaridad vecinal en Donostia como respuesta al tapón burocrático de los migrantes de Mali que duermen en la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/defcedeb-1824-4b77-a1a1-5bfb6a033356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Refugiados,Malí,Donostia,Gipuzkoa,Euskadi,África,Vecinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Lotus desteñido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/novus-orbis/lotus-destenido_132_12274248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10e87ed6-3d23-434a-9cd6-3d0804c17019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Lotus desteñido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No fabrican armas contra animales, ni extraterrestres, ni para alimentar a una población que en su mayoría vive con menos de un dólar al día. Las fabrican para matar personas inocentes que ni siquiera saben cómo se construye un arma</p></div><p class="article-text">
        En un desierto que se extiende hasta donde alcanza la vista, bajo la oscuridad de la noche, cuando la Estrella Polar despliega su mirada, muchos j&oacute;venes que sue&ntilde;an con dormir en el para&iacute;so europeo se preguntan:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; han dejado la tierra que los alimentaba?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; han dejado a sus padres, que los hicieron crecer como lo hace un jardinero con su Lotus al amanecer?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se alejaron de sus amigos, con quienes hab&iacute;an forjado v&iacute;nculos de todo tipo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas son comunes a quienes cruzan esta parte del mundo situada al sur del desierto del S&aacute;hara. Entre los pa&iacute;ses que lo componen, Mali se ha convertido en un campo de batalla, una batalla pol&iacute;tica donde los vendedores de armas m&aacute;s sofisticadas son tratados como dioses y sus mandatarios, como profetas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mali, pa&iacute;s del que el explorador Ibn Battuta dijo: <em>&ldquo;La sal viene del norte, el oro del sur, la plata de la tierra de los hombres blancos, pero la palabra de Dios, el conocimiento y los cuentos bellos solo los encontramos en Tombuct&uacute;&rdquo;</em>, ha visto c&oacute;mo este s&iacute;mbolo del islam aut&eacute;ntico era destruido por grupos armados. Destruir Tombuct&uacute; fue el inicio de una lucha sin fin cuyas consecuencias se sienten hoy en todos los pa&iacute;ses protegidos por las alas sahelianas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres mil hombres, seg&uacute;n informaron radios y televisiones, iniciaron la lucha contra la Rep&uacute;blica de Mali, liderados por personas que hab&iacute;an trabajado en la administraci&oacute;n p&uacute;blica y en organismos internacionales. Para evitar la conquista total, el gobierno solicit&oacute; apoyo a&eacute;reo a Francia, con el fin de que las tropas en tierra pudieran actuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Francia? El pensador Cheikh Anta Diop explicaba que el excolonizado se parece al esclavo del siglo XVIII: una vez liberado, se detiene en la puerta sin saber hacia d&oacute;nde ir. Eso fue lo que ocurri&oacute;. Antes de buscar soluciones internas o abrir un di&aacute;logo digno de su nombre, Mali deposit&oacute; toda su confianza en las corporaciones internacionales, como hacen muchos pa&iacute;ses africanos. Mirar, copiar y pegar lo que diga el maestro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El frente se abri&oacute;. El canto de las armas se volvi&oacute; moneda corriente. Muchos perdieron brazos, piernas o cabezas. Los campos fueron quemados, los pueblos arrasados, los hu&eacute;rfanos se multiplicaron. El pa&iacute;s qued&oacute; en desolaci&oacute;n. S&aacute;lvese quien pueda. Algunos se vieron forzados a alinearse con los grupos armados; otros no pudieron resistirse a la tentaci&oacute;n del dinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero de d&oacute;nde sacan estos terroristas sus armas? &iquest;Qui&eacute;n los financia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta crucial. Si volvemos la vista atr&aacute;s, cada vez que Dios envi&oacute; a un profeta fue para enfrentarse a una autoridad que no respetaba sus normas. La Tor&aacute; dice que Mois&eacute;s fue enviado porque el Fara&oacute;n se hab&iacute;a desviado del camino. La Biblia dice que Jes&uacute;s fue enviado porque los jud&iacute;os ya no respetaban las Escrituras. El Cor&aacute;n se&ntilde;ala que Mahoma fue enviado porque ni jud&iacute;os ni cristianos cumpl&iacute;an los mandatos divinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma parecida, en 2011, cuando los dioses de las finanzas y los negocios internacionales quisieron vender m&aacute;s armas &mdash;es decir, matar a m&aacute;s personas&mdash;, eligieron a un nuevo Sat&aacute;n: el coronel Gadafi. La OTAN puso precio a su cabeza. El diablo fue abatido, los dioses se instalaron en el desierto y las armas se pusieron en promoci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando muchas personas se quejan de la llegada de malienses, nosotros respondemos con la Resolución S/RES/1973 (2011) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuando nos preguntan por qué no vuelven a Mali, respondemos que los países fabricantes de armas están incrementando sus presupuestos militares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, cuando muchas personas se quejan de la llegada de malienses, nosotros respondemos con la Resoluci&oacute;n S/RES/1973 (2011) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuando nos preguntan por qu&eacute; no vuelven a Mali, respondemos que los pa&iacute;ses fabricantes de armas est&aacute;n incrementando sus presupuestos militares del 2 al 5&#8239;% del PIB. Y no fabrican armas contra animales, ni extraterrestres, ni para alimentar a una poblaci&oacute;n que en su mayor&iacute;a vive con menos de un d&oacute;lar al d&iacute;a. Las fabrican para matar personas inocentes que ni siquiera saben c&oacute;mo se construye un arma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No caemos en la falacia de quienes afirman que la OTAN o las potencias armament&iacute;sticas se arman para protegerse. Como dec&iacute;a Kwame Nkrumah, <em>&ldquo;nadie est&aacute; a salvo si un pueblo est&aacute; en peligro&rdquo;</em>. Como prueba, en julio de 2024 <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mercenarios-wagner-bandera-ucrania-desierto-crisis-diplomatica-pasado-mali_1_11580471.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las autoridades ucranianas reconocieron haber ayudado a grupos armados en Mali</a> como respuesta al <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mercenarios-rusos-participaron-matanzas-civiles-ejercito-mali_1_8967209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyo militar ruso al gobierno maliense</a>. El propio presidente Emmanuel Macron afirm&oacute; que &ldquo;no debemos dejar de ayudar a Ucrania porque Rusia nos ha arrebatado nuestro inter&eacute;s estrat&eacute;gico: &Aacute;frica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas, un aumento del 2 al 5% del presupuesto militar, tendr&aacute; como consecuencia un aumento de la huida de esta poblaci&oacute;n que no tiene defensa y no sabe defenderse a la vez contra el hambre y las armas. Como consecuencia de las antiguas resoluciones:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos j&oacute;venes, al igual que un Lotus&#8239;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        se vieron deste&ntilde;idos en el desierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;frica fue fragmentada y&#8239;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        no se habla del modus operandi.&#8239;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los padres&#8239;desesperados&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ya no recogen que ob&uacute;s&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los escritores con miedo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        han perdidos el focus&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&uacute;sicos sin manos&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        componen con repel&uacute;s&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes sin esperanza&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ya no creen en el nimbus&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s en decadencia&#8239;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        llama a Horus.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yacouba Sacko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/novus-orbis/lotus-destenido_132_12274248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 May 2025 04:01:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10e87ed6-3d23-434a-9cd6-3d0804c17019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="444022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10e87ed6-3d23-434a-9cd6-3d0804c17019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="444022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Lotus desteñido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10e87ed6-3d23-434a-9cd6-3d0804c17019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Malí,Conflictos armados,África,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raouf Farrah, investigador argelino: "Estamos a las puertas de cambios geopolíticos en el Sahel"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/raouf-farrah-investigador-argelino-puertas-cambios-geopoliticos-sahel_128_11754170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1200b9d-62af-40ea-95a9-c0e29f7daa81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raouf Farrah, investigador argelino: &quot;Estamos a las puertas de cambios geopolíticos en el Sahel&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El analista e investigador argelino sobre crimen transnacional asegura que los últimos golpes de Estado en Mali, Níger y Burkina Faso, junto con la inestabilidad política y la presencia de grupos rebeldes, están cambiando la región del Sahel</p><p class="subtitle">Marruecos busca convertirse en la puerta del Atlántico para los países del Sahel</p></div><p class="article-text">
        Raouf Farrah es investigador y analista principal de la <a href="https://globalinitiative.net/profile/raouf-farrah/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional</a> (GI-TOC), especializado en migraciones y econom&iacute;a criminal en el norte de &Aacute;frica y el Sahel. Es cofundador del medio de comunicaci&oacute;n independiente Twala y colabora regularmente con medios de comunicaci&oacute;n internacionales y africanos, y ha trabajado con varias organizaciones internacionales, como el PNUD y la OCDE.&nbsp;Tambi&eacute;n es activista de la sociedad civil en Argelia, el Norte de &Aacute;frica y todo el continente africano.
    </p><p class="article-text">
        Farrah acudi&oacute; a Espa&ntilde;a para participar en el ciclo Aula &Aacute;rabe Universitaria de Casa &Aacute;rabe en Madrid e imparti&oacute; la conferencia &ldquo;Geopol&iacute;tica del S&aacute;hara-Sahel: &iquest;Hacia un nuevo paradigma?&rdquo;, centrada en las implicaciones humanas, de seguridad y geopol&iacute;ticas de ese nuevo paradigma para los pa&iacute;ses del Magreb y las regiones fronterizas que los unen. El aumento de la violencia extremista, la retirada de la misi&oacute;n francesa (Barkhane) y de la de la ONU en Mal&iacute; (MINUSMA), as&iacute; como la irrupci&oacute;n de actores como Rusia o Turqu&iacute;a, han marcado el desarrollo de los acontecimientos en la zona del Sahel en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el nuevo paradigma en esta regi&oacute;n tan convulsa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la situaci&oacute;n en el Sahel, hay continuaciones y disrupciones. Las continuaciones son, sin duda, los problemas que persisten como la actividad de los grupos violentos extremistas o la inestabilidad pol&iacute;tica. Pero tambi&eacute;n hay disrupciones, por ejemplo, los pa&iacute;ses que han vivido una serie de golpes de Estado como son N&iacute;ger, Burkina Faso y Mali &ndash;y que han pujado por cambios en la soberan&iacute;a&ndash;, ahora han formado una nueva alianza de seguridad y pol&iacute;tica: la Alianza de Estados del Sahel despu&eacute;s de retirarse de la Comunidad de Estados de &Aacute;frica Occidental [tambi&eacute;n conocida por sus siglas, CEDEAO].
    </p><p class="article-text">
        A estas disrupciones se le suma la desaparici&oacute;n de los aliados occidentales. Por ejemplo, en Mali, el Gobierno ha empujado a la Misi&oacute;n Multidimensional Integrada de Estabilizaci&oacute;n de Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) fuera del pa&iacute;s, igual que a la cl&aacute;sica <a href="https://www.eldiario.es/internacional/retirada-francesa-mali-muestra-fracaso-vision-sahel_129_9264223.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Operaci&oacute;n Barkhane de Francia</a>. Adem&aacute;s, hay una serie de actores como Rusia, Turqu&iacute;a o Ir&aacute;n que, de manera estructural u oportunista, est&aacute;n cambiando el tablero. 
    </p><p class="article-text">
        Por todas estas razones, creo que estamos a las puertas de cambios geopol&iacute;ticos no solo a nivel macro, sino tambi&eacute;n a nivel local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este nuevo paradigma, entran actores como Rusia, Turqu&iacute;a, Emiratos &Aacute;rabes Unidos o Ir&aacute;n, entre otros. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el papel y el objetivo de Rusia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, el papel de Rusia es de asistencia pol&iacute;tica y militar. Hay varios pa&iacute;ses que est&aacute;n en esta puja por la soberan&iacute;a pol&iacute;tica y Mosc&uacute; ha jugado con el imaginario de que no tiene un pasado de colonizaci&oacute;n. Todo lo contrario, Rusia es m&aacute;s bien un viejo aliado de pa&iacute;ses como Mali durante la &eacute;poca de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, el Grupo Wagner ten&iacute;a una idea muy simple sobre qu&eacute; hacer en Mali, que consist&iacute;a b&aacute;sicamente en ayudar a la junta militar a acceder al poder y ofrecer servicios militares en contrapartida de una fractura pol&iacute;tica y social. Pero, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jefe-wagner-lista-pasajeros-avion-estrellado-autoridades-rusas_1_10461538.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la muerte del l&iacute;der Yevgueni Prigozhin</a>, su papel ha cambiado. La <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/grupo-wagner-africa-corps-transformacion-mercenarios-rusos-ano-despues-muerte-prigozhin_1_11467490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva estrategia con &Aacute;frica Corps</a> [que ha sustituido a Wagner en &Aacute;frica] consiste en centralizar los esfuerzos, armonizar los pa&iacute;ses y optimizar las actuaciones regionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo crees que ha influido la presencia de las tropas de la MINUSMA en la seguridad regional del Sahel? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El retiro de la MINUSMA es un tema muy delicado. A pesar de que fue una de las misiones m&aacute;s mort&iacute;feras, tambi&eacute;n fue un instrumento que permiti&oacute; la organizaci&oacute;n de operaciones en terrenos inaccesibles, la monitorizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s y la interacci&oacute;n entre las fuerzas armadas para mantener &ndash;hasta cierto punto&ndash; una paz relativa. Pero no hay que olvidar que la propia MINUSMA era el objetivo de los grupos violentos.
    </p><p class="article-text">
        La MINUSMA tambi&eacute;n era muy importante para los derechos humanos porque hab&iacute;a una unidad dedicada exclusivamente a ellos. Sus informes eran una fuente de informaci&oacute;n relevante que ya no tenemos. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n jug&oacute; un papel fundamental en el acuerdo de Argel [acuerdo de paz y reconciliaci&oacute;n entre el Gobierno de Mali y la Coordinaci&oacute;n de los Movimientos de Azawad, que busca establecer un estado independiente de Mali], que cont&oacute; con el apoyo de la comunidad internacional a trav&eacute;s de un departamento de mediaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No hay que olvidar que la primera interacci&oacute;n armada entre las Fuerzas Armadas de Mali y los grupos rebeldes fue sobre la recuperaci&oacute;n de una base de la MINUSMA.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; representa el auge del soberanismo en el Sahel Central, especialmente en Mali y N&iacute;ger?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este auge de soberanismo llega desde dos factores. El primero, por la sed de cambio, con ciudadanos que se creen libres. El segundo factor radica en la frustraci&oacute;n entre las fuerzas armadas de estos pa&iacute;ses respecto a la idea de que todo va a venir de Francia o del exterior, y que creen que est&aacute;n trabajando para la agenda de otros.
    </p><p class="article-text">
        Estos ser&iacute;an los dos factores principales, pero tambi&eacute;n hay un &aacute;mbito que favorece a ambos y que genera un efecto domin&oacute;: el primer golpe de Estado fue en Mali, en 2020, seguido por otro, un a&ntilde;o despu&eacute;s. A continuaci&oacute;n, hubo otro golpe en N&iacute;ger y Burkina Faso, sumando un total de siete golpes. Aun as&iacute;, la poblaci&oacute;n del Sahel est&aacute; decepcionada porque el nivel general de vida no ha cambiado; al contrario, ha empeorado. En una ciudad como Bamako [capital de Mali], hay interrupciones regulares en el suministro el&eacute;ctrico y problemas de saneamiento del agua. No es seguro que en unos a&ntilde;os estos hombres puedan mantener la misma popularidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su opini&oacute;n, &iquest;por qu&eacute; Europa debe prestar atenci&oacute;n a lo que ocurre en el Sahel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo radicalmente interconectado. Un problema que ocurre en la otra parte del mundo va a afectarnos. Lo hemos visto con la pandemia o con el cambio clim&aacute;tico. La situaci&oacute;n en el Sahel repercute inmediatamente en Europa, no solo en cuanto a la inmigraci&oacute;n clandestina, sino tambi&eacute;n en la capacidad que tienen los Gobiernos y organizaciones regionales de mantener la cooperaci&oacute;n internacional. Adem&aacute;s, la mayor&iacute;a de los proyectos econ&oacute;micos a nivel micro-local est&aacute;n financiados por otras organizaciones que est&aacute;n financiadas por la UE o por pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pero por lo general, tenemos que recordar y aprender las lecciones que nos ha dado la experiencia de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Una de ellas es que necesitamos algo de humildad cuando tenemos relaciones diplom&aacute;ticas y pol&iacute;ticas con pa&iacute;ses complejos; la otra es tener &ndash;tambi&eacute;n&ndash; la voluntad de establecer un di&aacute;logo equitativo hasta un cierto nivel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablamos de Europa, pero &iquest;c&oacute;mo le afecta lo que ocurre en el Sahel al norte de &Aacute;frica y a pa&iacute;ses como Argelia o Libia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a pensar que&nbsp;los cambios solo repercuten<strong> </strong>a los propios&nbsp;pa&iacute;ses o a los pa&iacute;ses&nbsp;europeos, sin caer en el impacto que tienen en la regi&oacute;n del&nbsp;Magreb. La situaci&oacute;n en Libia es muy diferente a la de Argelia. La frontera de Libia con N&iacute;ger y Chad no est&aacute; controlada de una manera permanente; su porosidad es real. Los hombres, los grupos armados y los bienes pueden circular de una manera r&aacute;pida. En Libia, los grupos rebeldes que controlan la regi&oacute;n del Fez&aacute;n (sudoeste) tienen la voluntad de tener el control de todo aquello que roza la frontera, sin embargo, no tienen un control concreto.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al papel que est&aacute; jugando Libia con Rusia, hay un inter&eacute;s por mandar un mensaje de que las fuerzas armadas libias pueden imponer la ley y el orden en esta regi&oacute;n. Por ejemplo, organizaron una operaci&oacute;n militar llamada 'Operaci&oacute;n Global' para combatir a los mineros ilegales que trabajaban en la mina de Kilinche o en el paso de Salvador, cerca de la frontera con Chad, donde hay mucho oro. En Libia, el principal riesgo es sobre el control de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, en Argelia, la situaci&oacute;n es muy diferente. Este pa&iacute;s tiene unas fuerzas armadas muy fuertes, pero su frontera con Mali y N&iacute;ger tiene casi 2.000 kil&oacute;metros. Recientemente, Argel ha militarizado sus fronteras del sur por la inestabilidad que hay en el norte de Mali. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n ha aceptado la llegada de refugiados del norte de Azawad, puesto que los considera como a un pueblo hermano de Argelia, al mismo tiempo que mantiene una relaci&oacute;n cultural, social y econ&oacute;mica con el contrabando de mercanc&iacute;as. Todo lo que se consume en el norte de Mali llega desde Argelia.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, en ambos casos, no debemos subestimar la capacidad de los rebeldes. Los rebeldes tienen el conocimiento de c&oacute;mo hacer la guerra. Pueden navegar por la noche con las estrellas. Conocen el desierto, roca por roca. No tenemos que subestimarlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/raouf-farrah-investigador-argelino-puertas-cambios-geopoliticos-sahel_128_11754170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2024 20:50:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f1200b9d-62af-40ea-95a9-c0e29f7daa81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64918" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f1200b9d-62af-40ea-95a9-c0e29f7daa81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64918" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Raouf Farrah, investigador argelino: "Estamos a las puertas de cambios geopolíticos en el Sahel"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f1200b9d-62af-40ea-95a9-c0e29f7daa81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[África,Burkina Faso,Níger,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos busca convertirse en la puerta del Atlántico para los países del Sahel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/marruecos-busca-convertirse-puerta-atlantico-paises-sahel_1_11350678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/858a73fe-72aa-4157-a8a2-3845326cdcd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos busca convertirse en la puerta del Atlántico para los países del Sahel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rabat ha propuesto a Mali, Níger y Burkina Faso dar un paso más en la externalización de sus fronteras, proporcionándoles salida al mar a través de un puerto que está construyendo en el Sáhara Occidental ocupado</p><p class="subtitle">Marruecos se enfrenta a la mayor sequía de su historia </p></div><p class="article-text">
        La Alianza de Estados del Sahel, conformada por Mali, N&iacute;ger y Burkina Faso, ha dado recientemente un nuevo paso en la externalizaci&oacute;n de sus fronteras. Esta vez, de la mano de Marruecos, que ha planteado proporcionar a estos pa&iacute;ses una salida al mar en un intento de aumentar su influencia geopol&iacute;tica en esta regi&oacute;n africana al sur del desierto del S&aacute;hara.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 4 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores marroqu&iacute;, Nasser Bourita se reuni&oacute; con el jefe de la diplomacia burkinesa, Karamoko Traor&eacute;, al margen de la 15&ordf; <a href="https://www.eldiario.es/politica/oci-cooperacion-islamica-crisis-actuales_1_5578098.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cumbre de la Organizaci&oacute;n de Cooperaci&oacute;n Isl&aacute;mica</a> (OCI). En una declaraci&oacute;n a la prensa tras su encuentro, Traor&eacute; declar&oacute; que Burkina Faso, &ldquo;un pa&iacute;s sin salida al mar&rdquo;, acoge con satisfacci&oacute;n la iniciativa del reino alau&iacute; que permitir&aacute; a los pa&iacute;ses del Sahel acceder al oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. El l&iacute;der burkin&eacute;s afirm&oacute; que su pa&iacute;s estaba &ldquo;interesado en m&aacute;s de un sentido&rdquo; en la propuesta y que esta no solo se centra en el acceso geogr&aacute;fico, sino tambi&eacute;n, en otro tipo de instalaciones que los pa&iacute;ses sin litoral necesitan &ldquo;para que sus econom&iacute;as funcionen bien&rdquo;, seg&uacute;n la <a href="https://www.mapnews.ma/fr/actualites/politique/le-burkina-faso-salue-linitiative-africaine-atlantique-lanc%C3%A9e-par-sm-le-roi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agencia de noticias marroqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto tiene como objetivo principal proporcionar a los pa&iacute;ses del Sahel un acceso al puerto atl&aacute;ntico que Rabat est&aacute; construyendo en <a href="https://www.eldiario.es/politica/marruecos-vende-oportunidades-inversion-dajla-empresarios-espanoles-obviando-contencioso-sahara_1_11295304.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dajla</a>, en el S&aacute;hara Occidental ocupado. 
    </p><p class="article-text">
        El movimiento de Marruecos cuenta adem&aacute;s con el apoyo de Estados Unidos, con el que, en los &uacute;ltimos tiempos, ha estrechado su relaci&oacute;n a trav&eacute;s del acuerdo bilateral de libre comercio o la concesi&oacute;n estadounidense a Rabat del estatuto de aliado preferente no miembro de la Alianza Atl&aacute;ntica. El plan de salida hacia el Atl&aacute;ntico es una de las &uacute;ltimas iniciativas del rey Mohamed VI en la regi&oacute;n, que tambi&eacute;n fue planteada durante el foro de inversiones en Madrid, organizado por la embajada de Marruecos a mediados de abril.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Inestabilidad en el Sahel</strong></h3><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres de las juntas militares de Mali, Burkina Faso y N&iacute;ger ratificaron el inicio de la nueva alianza defensiva el pasado septiembre, con la firma de la Carta de Liptako-Gourma. Los tres pa&iacute;ses llevan a&ntilde;os combatiendo contra <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/canarias-opina/complica-sahel_132_10537891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupos armados que, sin embargo, siguen adquiriendo m&aacute;s control</a>, presencia y poder militar. A la insurgencia terrorista se unen los<a href="https://www.eldiario.es/internacional/claves-golpe-niger-intereses-extranjeros-amenaza-intervencion-armada-internacional_1_10421371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> recientes golpes de Estado en N&iacute;ger, Mali y Burkina Faso.</a>
    </p><p class="article-text">
        La propuesta desde Marruecos &ndash;y la aceptaci&oacute;n por parte de Burkina Faso como Estado miembro de la Alianza de Estados del Sahel&ndash; se produce tras el historial de asonadas militares y en un contexto de insurgencia yihadista en la regi&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/macron-discurso-africa-alejarse-comentarios_1_3044966.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tras r</a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/macron-discurso-africa-alejarse-comentarios_1_3044966.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">omper sus relaciones bilaterales militares con Francia</a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/macron-discurso-africa-alejarse-comentarios_1_3044966.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, </a>los pa&iacute;ses de la organizaci&oacute;n regional trabajan sobre el distanciamiento de su excolonia en pro de un discurso panafricanista que rechaza las directrices europeas.
    </p><p class="article-text">
        Las alianzas no son solo a nivel regional, como en el caso de Marruecos, sino tambi&eacute;n extranjeras, pero lejos del eje occidental, a excepci&oacute;n de Estados Unidos. Pa&iacute;ses como Turqu&iacute;a, Emiratos &Aacute;rabes Unidas, China o Rusia han visto reforzadas sus pol&iacute;ticas exteriores con los pa&iacute;ses del Sahel.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; el Sahel?</strong></h3><p class="article-text">
        A finales del a&ntilde;o pasado, la emisora argelina Radio Argelia se hizo eco de que Emiratos &Aacute;rabes Unidos hab&iacute;a concedido un presupuesto de 15 millones de euros a Marruecos para fomentar una serie de campa&ntilde;as de comunicaci&oacute;n y desinformaci&oacute;n contra Argel.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2023<a href="https://news.radioalgerie.dz/fr/node/37070" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Radio Argelia inform&oacute; de que Marruecos y Emiratos &Aacute;rabes Unidos est&aacute;n supuestamente colaborando</a> para poner en marcha una campa&ntilde;a subversiva en el Sahel con el fin de minimizar la influencia de Argelia en la regi&oacute;n. En ese acuerdo, Abu Dhabi habr&iacute;a concedido un pr&eacute;stamo de 15 millones de euros para que Rabat refuerce su posici&oacute;n en el Sahel a trav&eacute;s de la lucha contra el terrorismo. 
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n se alza como otro &aacute;mbito geopol&iacute;tico donde Rabat puede imponerse ante su rival hist&oacute;rico, Argelia. Principalmente, los dos pa&iacute;ses vecinos tienen tiranteces en torno al reconocimiento de Argel del Frente Polisario y de un S&aacute;hara independiente constituido en naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los intereses de Marruecos en el Sahel son varios. Por un lado, el inter&eacute;s <a href="https://especiales.eldiario.es/llaves-de-europa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en controlar el flujo migratorio desde &Aacute;frica subsahariana hacia Europa</a>. Marruecos no solo es la mayor puerta de entrada al continente europeo sino tambi&eacute;n uno de los mayores socios comerciales de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2023, tras una cumbre ministerial en la que participaron Marruecos, Mal&iacute;, N&iacute;ger, Burkina Faso y Chad, el ministro de Exteriores marroqu&iacute;, Nasser Bourita revel&oacute; su inter&eacute;s por la regi&oacute;n: &ldquo;El Sahel no es, no ha sido nunca, una regi&oacute;n como las dem&aacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Marruecos, as&iacute; como otros socios extranjeros, afirman tener inter&eacute;s en implantar una estrategia de seguridad y de estabilidad econ&oacute;mica en el Sahel, as&iacute; como en el refuerzo de las instituciones pol&iacute;ticas frente a la corrupci&oacute;n y la mala gobernanza. Seg&uacute;n Rabat, bajo &ldquo;la tradici&oacute;n de cooperaci&oacute;n, ayuda mutua y solidaridad que siempre ha existido entre Marruecos, los soberanos de Marruecos y los pa&iacute;ses hermanos del Sahel&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/marruecos-busca-convertirse-puerta-atlantico-paises-sahel_1_11350678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2024 19:38:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/858a73fe-72aa-4157-a8a2-3845326cdcd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="194887" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/858a73fe-72aa-4157-a8a2-3845326cdcd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="194887" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Marruecos busca convertirse en la puerta del Atlántico para los países del Sahel]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/858a73fe-72aa-4157-a8a2-3845326cdcd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Burkina Faso,Níger,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El músico maliense Ballaké Sissoko ofrecerá un concierto de kora este sábado en Comillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/musico-maliense-ballake-sissoko-ofrecera-concierto-kora-sabado-comillas_1_11307948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/113dbdc6-3436-4ce0-85ec-19e8712ad72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El músico maliense Ballaké Sissoko ofrecerá un concierto de kora este sábado en Comillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de la tercera propuesta musical del ciclo 'Caminos que nos unen', organizado por el Gobierno de Cantabria en colaboración con la fundación 'La Caixa' y el Obispado de Santander</p></div><p class="article-text">
        El m&uacute;sico maliense Ballek&eacute; Sissoko, reconocido virtuoso de la kora, instrumento de cuerda tradicional de su pa&iacute;s, ofrecer&aacute; este s&aacute;bado 27 un concierto en el Seminario Mayor de Comillas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la tercera propuesta musical del ciclo 'Caminos que nos unen', organizado por el Gobierno de Cantabria en colaboraci&oacute;n con la fundaci&oacute;n 'La Caixa' y el Obispado de Santander.
    </p><p class="article-text">
        El recital se titula 'A touma', que se puede traducir como 'Este es el momento', y da una evidencia de la madurez estil&iacute;stica e interpretativa de Ballak&eacute;, que ya ha alcanzado los cuarenta a&ntilde;os de carrera. Su m&uacute;sica narra las epopeyas del orgulloso patrimonio de Mali, reflejando la profunda conexi&oacute;n de su cultura con lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Sissoko destaca adem&aacute;s de por su maestr&iacute;a en este instrumento tradicional de &Aacute;frica Occidental, originario de Mali, por su colaboraci&oacute;n con otros artistas en proyectos que fusionan la m&uacute;sica tradicional africana con otros g&eacute;neros, lo que le ha valido reconocimientos a nivel internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ballak&eacute; es un instrumentalista con un talento excepcional que, inspir&aacute;ndose en la tradici&oacute;n, ha forjado su propio estilo personal. Un improvisador inspirado y un sutil melodista, es un maravilloso acompa&ntilde;ante y un excelente compositor&rdquo;, ha destacado el Gobierno de Cantabria en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        El concierto mostrar&aacute; su &uacute;ltimo trabajo discogr&aacute;fico, una s&iacute;ntesis entre tradici&oacute;n y modernidad, que explora todas las posibilidades idiom&aacute;ticas que ofrece este tradicional instrumento de 20 o 21 cuerdas que, trazando el paralelismo con la organolog&iacute;a occidental, se situar&iacute;a a medio camino entre el la&uacute;d y el arpa.
    </p><p class="article-text">
        Ofrecer&aacute; un total de ocho piezas por las que el m&uacute;sico maliense transita un camino musical bordeando, a partes iguales, lo sagrado y meditativo, con otras influencias propias de los mandingos, motivo de orgullo en el pa&iacute;s maliense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/musico-maliense-ballake-sissoko-ofrecera-concierto-kora-sabado-comillas_1_11307948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2024 08:28:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/113dbdc6-3436-4ce0-85ec-19e8712ad72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="105608" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/113dbdc6-3436-4ce0-85ec-19e8712ad72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105608" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El músico maliense Ballaké Sissoko ofrecerá un concierto de kora este sábado en Comillas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/113dbdc6-3436-4ce0-85ec-19e8712ad72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Música,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué queda de la democracia en África? Protestas y ebullición social en un 2024 repleto de urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/queda-democracia-africa-protestas-ebullicion-social-2024-repleto-urnas_1_10973175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ccc0ed0-d135-4741-88ed-a312e02d0ea1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué queda de la democracia en África? Protestas y ebullición social en un 2024 repleto de urnas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay 19 elecciones presidenciales o generales programadas para 2024 y muchas de ellas podrían moldear muchas de las democracias africanas, o no</p><p class="subtitle">El día de las no elecciones de Senegal: la incertidumbre del caos
</p></div><p class="article-text">
        La vida conquista Dakar. Un taxista avanza entre el frenes&iacute; de un tr&aacute;fico descontrolado a &uacute;ltima hora del viernes. En la guantera, reposan un par de peri&oacute;dicos desgastados que el conductor utiliza para decorar su veh&iacute;culo. En la cabecera de la portada se entre lee la fecha: 6 de febrero de 2024. Un d&iacute;a antes, el presidente del pa&iacute;s, Macky Sall aplaz&oacute; las elecciones previstas para finales del mes de febrero que, finalmente, se celebrar&aacute;n el domingo 2 de junio. En las tertulias de la radio, el nombre del presidente reverbera. Resuena en las emisoras y rebota en cada rinc&oacute;n de la capital senegalesa: &ldquo;&iexcl;Macky Sall, dictador!&rdquo;, corea un grupo de j&oacute;venes frente a la explanada del Estado L&eacute;opold S&eacute;dar Senghor. La democracia desaparece por momentos en este rinc&oacute;n de &Aacute;frica occidental, uno de los &uacute;ltimos reductos y baluartes democr&aacute;ticos del continente africano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;ramos un ejemplo para nuestros vecinos. Necesit&aacute;bamos un cambio en una democracia que nos est&aacute;n arrebatando&rdquo;, explica Souleimane. La voz del joven, que estudia en la capital y que sue&ntilde;a con un futuro pr&oacute;spero y digno, es un altavoz para las millones de personas que han visto palidecer sus pa&iacute;ses y hogares en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vamos a hacer?&rdquo;, pregunta el joven con temor. La pregunta aterriza en un a&ntilde;o vital, cr&iacute;tico y determinante: hay 19 elecciones presidenciales o generales programadas para 2024 y muchas de ellas podr&iacute;an moldear muchas de las democracias africanas, o no.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6cd5cf98-e7c1-4dbd-b94c-91a8b5036386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una protesta contra el aplazamiento de las elecciones presidenciales en Dakar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una protesta contra el aplazamiento de las elecciones presidenciales en Dakar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Sud&aacute;frica, Ghana y Mozambique jugar&aacute;n con el pe&oacute;n democr&aacute;tico</strong></h3><p class="article-text">
        En Sud&aacute;frica, por primera vez en la historia, el implacable Congreso Nacional Africano (CNA) que llev&oacute; a Nelson Mandela a la presidencia despu&eacute;s del periodo del apartheid, podr&iacute;a perder la mayor&iacute;a absoluta en el pa&iacute;s del cono sur. A pesar de que las encuestas prev&eacute;n entre un 41% y un 46% de los votos para el hist&oacute;rico partido sudafricano, duplicando al segundo en la lista electoral, la Alianza Democr&aacute;tica, las coaliciones podr&iacute;an avecinar el batacazo del partido. Con ello, no solo podr&iacute;a terminar una era, sino que comenzar&iacute;a otra frustrada principalmente por el descontento social y la inoperatividad del gobierno durante la &uacute;ltima legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de las elecciones del pr&oacute;ximo 29 de mayo, la democracia depender&aacute; de una coalici&oacute;n con el partido de los Luchadores por la Libertad Econ&oacute;mica. Este &uacute;ltimo, liderado por Julius Malema, planea expropiar las propiedades de terrenos a la poblaci&oacute;n blanca para ced&eacute;rsela a la poblaci&oacute;n mayoritaria negra. La direcci&oacute;n que tomar&aacute; el pa&iacute;s no es clara y depender&aacute; de c&oacute;mo el cambio de un sistema dominante se adapte a las necesidades sudafricanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_50p_1090818.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_50p_1090818.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_75p_1090818.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_75p_1090818.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_default_1090818.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_default_1090818.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1cf8c58f-bc49-4f87-9292-9d8565e52360_16-9-aspect-ratio_default_1090818.jpg"
                    alt="Julius Malema"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Julius Malema                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ghana tambi&eacute;n tiene una cita con la democracia. Las elecciones presidenciales del pa&iacute;s dar&aacute;n paso a un nuevo l&iacute;der cuando el presidente Nana Akufo-Addo abandone el poder tras completar su segundo mandato, limitado por la Constituci&oacute;n. Lo de Ghana ser&aacute; la quinta sucesi&oacute;n presidencial en el pa&iacute;s desde la vuelta a la pol&iacute;tica democr&aacute;tica multipartidista en 1992. El pa&iacute;s de &Aacute;frica occidental se ha labrado y trabajado una imagen de compromiso, respeto a los resultados electorales y reparto de poder. Pero tampoco queda exento de cr&iacute;ticas y rumores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de 2024 se celebran en un contexto de fuertes vientos econ&oacute;micos en contra del pa&iacute;s. La pandemia de COVID-19, la interrupci&oacute;n de las redes de suministro de cereales y otros productos clave como el cacao y una disciplina monetaria y fiscal insuficiente, han aumentado la inflaci&oacute;n. La deuda ha requerido de un rescate de emergencia del Fondo Monetario Internacional por valor de 3.000 millones de d&oacute;lares, lo que ha puesto al Nuevo Partido Patri&oacute;tico de Akufo-Addo contra la pared. A la inestabilidad econ&oacute;mica se suma la creciente amenaza de que la violencia del Sahel se extienda por su frontera septentrional desde Burkina Faso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Mozambique, las elecciones presidenciales est&aacute;n definidas por la creciente sensaci&oacute;n de derecho de impunidad del partido gobernante, el Frente de Liberaci&oacute;n de Mozambique (FRELIMO). Los comicios municipales de octubre de 2023 adelantan lo que cabe esperar. Entonces, la Comisi&oacute;n Electoral Nacional declar&oacute; que FRELIMO hab&iacute;a ganado en 64 de las 65 elecciones, arrasando incluso en zonas donde predominaba el partido de la Resistencia Nacional Mozambique&ntilde;a (RENAMO). Aun as&iacute;, los recuentos paralelos realizado por observadores locales independientes mostraron que RENAMO hab&iacute;a ganado en m&aacute;s municipios, entre ellos, por primera vez, en Maputo, la capital del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La impunidad de FRELIMO parece reflejar su sentimiento de derecho a gobernar Mozambique, cueste lo que cueste. Una din&aacute;mica que se replica en otros partidos de la liberaci&oacute;n en el sur y este de &Aacute;frica, como en Zimbabue o Uganda. La falta de un sistema multipartidista competitivo elimina un elemento central, y vital, de autocorrecci&oacute;n y autocr&iacute;tica democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La espiral de violencia y los gobiernos militares en el Sahel</strong></h3><p class="article-text">
        Tres estados del Sahel central &ndash;Burkina Faso, Mal&iacute; y N&iacute;ger&ndash; est&aacute;n inmersos en una espiral de insurgencia yihadista que suma ya 10 a&ntilde;os. En 2023, el n&uacute;mero de personas asesinadas por actos violentos en Burkina Faso se duplic&oacute;, situ&aacute;ndose en el primer puesto despu&eacute;s de Nigeria en &Aacute;frica Occidental. En la regi&oacute;n saheliana, las v&iacute;ctimas mortales crecieron un 38% y las muertes de civiles hasta en un 18%. 2024 no se presenta con mejoras. Seg&uacute;n la organizaci&oacute;n no gubernamental, Armed Conflict Location and Event Data Project, la intensificaci&oacute;n de los esfuerzos de la contrainsurgencia aumentar&aacute;n los niveles de violencia en los tres pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo pol&iacute;tico y despu&eacute;s de 50 a&ntilde;os, N&iacute;ger abandon&oacute; la Comunidad de Estados de &Aacute;frica Occidental (CEDEAO) para unirse a una nueva alianza golpista: la Alianza de Estados del Sahel. En ella, N&iacute;ger, Mali y Burkina Faso profundizan en la divisi&oacute;n entre las tres naciones dirigidas por militares y las de los otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, con presidentes escogidos a trav&eacute;s de un sistema democr&aacute;tico. A pesar de que las &uacute;ltimas noticias desde la CEDEAO incluyen el levantamiento de las sanciones contra N&iacute;ger, suavizando la postura del bloque para restablecer el camino hacia la democracia, por el momento ninguno de los tres ha revocado su decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>De norte a sur: una poblaci&oacute;n joven en un continente con baches democr&aacute;ticos</strong></h3><p class="article-text">
        En &Aacute;frica, el futuro de la democracia caer&aacute; en las manos m&aacute;s j&oacute;venes, mientras los l&iacute;deres siguen languideciendo en el poder. Los datos del Banco Mundial prev&eacute;n que la poblaci&oacute;n de j&oacute;venes entre 15 y 24 a&ntilde;os en &Aacute;frica alcance los 500 millones en 2080. Mientras, al menos siete presidentes africanos, como Paul Biya en Camer&uacute;n o Paul Kagame en Uganda, llevan m&aacute;s de veinte a&ntilde;os en el poder. La longevidad de estos dirigentes acrecienta una brecha generacional que descontenta a la poblaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Souleimane permanece inm&oacute;vil entre la multitud en una de tantas protestas que vive Senegal durante las &uacute;ltimas semanas. Aun as&iacute;, el joven, que dice estar cansado de los fallos democr&aacute;ticos, habla del &eacute;xito de los movimientos sociales en el pa&iacute;s y en el continente. &ldquo;No nos callar&aacute;n, seguiremos llenando las calles hasta que lo consigamos&rdquo;, sentencia con orgullo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6df3284-388b-498f-a1a2-90ed8f47fd40_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una protesta contra el aplazamiento de las elecciones presidenciales en Dakar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una protesta contra el aplazamiento de las elecciones presidenciales en Dakar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/queda-democracia-africa-protestas-ebullicion-social-2024-repleto-urnas_1_10973175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2024 20:22:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4ccc0ed0-d135-4741-88ed-a312e02d0ea1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="320202" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4ccc0ed0-d135-4741-88ed-a312e02d0ea1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="320202" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué queda de la democracia en África? Protestas y ebullición social en un 2024 repleto de urnas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4ccc0ed0-d135-4741-88ed-a312e02d0ea1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[África,Senegal,Sudáfrica,Níger,Malí,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los refugiados que luchan contra los incendios en el Sáhara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-luchan-incendios-sahara_1_9231868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5dab35a-bbf6-4a43-835c-7e5af0bbfba3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los refugiados que luchan contra los incendios en el Sáhara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Voluntarios malienses de un campamento de acogida en Mauritania trabajan para apagar el fuego dentro de un programa de una ONG y la ONU</p><p class="subtitle">Un millón de niños refugiados nacidos en Turquía son apátridas: “Pasamos mucho miedo”</p></div><p class="article-text">
        Ahmedou Ould Boukhary sabe que en cualquier momento, de d&iacute;a o de noche, puede recibir la llamada de las autoridades locales de Bassikounou, un pueblo en el sudeste de <a href="https://www.eldiario.es/temas/mauritania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mauritania</a>. Alguien ha visto un incendio en uno de los pueblos ubicados en el borde del S&aacute;hara. &iquest;En cu&aacute;nto tiempo podr&aacute;n llegar sus hombres?
    </p><p class="article-text">
        Boukhary lidera la Brigade Anti-Feu (la Brigada Anti-Incendios), una fuerza voluntaria de alrededor de 500 <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2022/jul/08/mali-refugee-camps-mauritania-wagner-conflict-drives-thousands-across-border" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">refugiados malienses que viven en el campamento M&rsquo;bera</a>, cerca de la frontera con <a href="https://www.eldiario.es/temas/mali/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mali</a>, a 18 kil&oacute;metros del pueblo. Cuando llega la alerta, equipos de entre 50 y 70 hombres se suben a las partes traseras de camionetas y salen del campamento a toda velocidad para luchar contra las llamas. A veces viajan m&aacute;s de 30 kil&oacute;metros para apagar incendios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con poco m&aacute;s que hachas y ramas de &aacute;rboles, la brigada ayud&oacute; a apagar 36 incendios en el campamento y sus alrededores durante la temporada m&aacute;s seca, que se extiende desde octubre hasta junio. Los incendios en general llegan despu&eacute;s de las lluvias, cuando los matorrales, llenos de vegetaci&oacute;n, se convierten poco a poco en un polvor&iacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/41a37017-bfd4-473a-a481-4e759624b55d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un grupo de refugiados malienses en un monte en los alrededores del campamento de Mbera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un grupo de refugiados malienses en un monte en los alrededores del campamento de Mbera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Agotador y arriesgado&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Durante un simulacro reciente, los camiones van a toda velocidad hacia el desierto. Cuando frenan, los hombres saltan y empiezan a dar hachazos a un &aacute;rbol peque&ntilde;o, luego se reparten sus pocas ramas para usar como escobas improvisadas. Forman una fila, y empiezan a dar golpes al suelo como si estuvieran apagando un incendio de verdad. El polvo y la arena forman una nube en el aire caliente, que se llena del sonido de gritos animados. Sus herramientas quiz&aacute; sean modestas, pero las ramas, si se usan bien, son suficientes para apagar las llamas de muchos matorrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un poco agotador y arriesgado&rdquo;, dice Mine Hamada, uno de los l&iacute;deres de la brigada. &ldquo;Tenemos el coraje como para no tener miedo. Somos valientes; vamos a medianoche, a la una de la madrugada, vamos a la hora que sea. Vamos a los matorrales. Hay v&iacute;boras, hay de todo, pero atacamos los incendios&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2022/jul/08/mali-refugee-camps-mauritania-wagner-conflict-drives-thousands-across-border" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">miles de refugiados</a>, que desde marzo huyen de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/mali-hambre-terrorismo-conflicto-cronico_132_1003109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creciente violencia e inseguridad en Mali</a>, ha reducido la cantidad de alertas este a&ntilde;o. El ganado que traen se ha comido muchos de los matorrales y &aacute;rboles que podr&iacute;an haber sido una amenaza de incendio. Entre octubre de 2020 y junio de 2021, los equipos han apagado 58 incendios.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Prevenir incendios</h3><p class="article-text">
        Fundada en 2013 por una iniciativa conjunta entre la ONG de <a href="https://www.en.cariassociation.org/content/location/23999" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mauritania SOS Desert</a>, las autoridades locales, y el <a href="https://www.unhcr.org/news/stories/2021/11/61a626e74/refugees-fight-fires-preserve-mauritanias-environment.html#_ga=2.156967867.1867335522.1660041281-807144250.1660041281" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados</a> (ACNUR), la brigada es uno de varios grupos de voluntarios formados en M&rsquo;bera desde que se estableci&oacute; el campamento hace diez a&ntilde;os. El campo aloja a alrededor de 80.000 malienses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de apagar el fuego, la brigada de refugiados intenta mitigar el riesgo de otros incendios talando &aacute;rboles y matorrales para crear cortafuegos entre &aacute;reas de vegetaci&oacute;n. Los equipos tambi&eacute;n plantan &aacute;rboles para reemplazar los talados para construir hogares en el campamento y para cocinar. Estos esfuerzos contribuyen a <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/refugiados-desertificacion_132_9094902.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Gran Muralla Verde</a>, un enorme proyecto de reforestaci&oacute;n que busca cultivar una barrera de 4.350 millas de largo para combatir la degradaci&oacute;n ambiental del Sahel.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/efe0e5c1-0ede-4948-bb4c-c904b228cec6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mohamed, presidente del cuerpo de bomberos, y miembro de SOS desierto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mohamed, presidente del cuerpo de bomberos, y miembro de SOS desierto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Agradecer la acogida</h3><p class="article-text">
        Milagrosamente, los participantes de las brigadas solo han resultado heridos en una ocasi&oacute;n en los &uacute;ltimos nueve a&ntilde;os, dice Hamada. En medio de los fuertes vientos, un hombre cay&oacute; sobre el incendio que combat&iacute;a. Sus colegas pudieron sacarlo antes de que pudiera sufrir lesiones de mayor gravedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios dicen que realizan este peligroso trabajo, por el cual muchas veces pasan horas en el territorio, porque quieren proteger el &aacute;rea en donde viven. Pero tambi&eacute;n lo hacen por gratitud, para compensar a sus anfitriones mauritanos los a&ntilde;os que han pasado all&iacute; como refugiados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que a ayudar a <em>les adoptants</em>&rdquo;, dice Boukhary, en referencia a los mauritanos locales que, al aceptar a los malienses en su pa&iacute;s, &eacute;l sugiere que los han &ldquo;adoptado&rdquo;. &ldquo;Intervenimos para ayudarlos. Porque somos refugiados en su territorio. Nadie nos pidi&oacute; que hici&eacute;ramos una cosa u otra. La iniciativa es nuestra&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Patricio Orellana
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nick Roll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-luchan-incendios-sahara_1_9231868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Aug 2022 20:35:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b5dab35a-bbf6-4a43-835c-7e5af0bbfba3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="19295368" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b5dab35a-bbf6-4a43-835c-7e5af0bbfba3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="19295368" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los refugiados que luchan contra los incendios en el Sáhara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b5dab35a-bbf6-4a43-835c-7e5af0bbfba3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Mauritania,Malí,Sáhara Occidental,Incendios,Inmigrantes,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercenarios rusos participaron en matanzas de civiles con el ejército de Mali]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mercenarios-rusos-participaron-matanzas-civiles-ejercito-mali_1_8967209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84ec1912-68e2-4ba9-84da-af541e69661f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mercenarios rusos participaron en matanzas de civiles con el ejército de Mali"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Documentos a los que ha tenido acceso en exclusiva 'The Guardian' muestran cómo militares del llamado Grupo Wagner, una red dirigida por un aliado de Putin, están vinculados con ataques contra centenares de civiles desde el año pasado</p><p class="subtitle">Confesiones de un mercenario del Grupo Wagner, el ejército en la sombra del Kremlin</p></div><p class="article-text">
        Mercenarios rusos en &Aacute;frica han sido vinculados a masacres en las que han muerto varios centenares de civiles, lo que ha suscitado nuevos temores respecto al impacto de las cada vez m&aacute;s intensas intervenciones de Mosc&uacute; en la estabilidad y la seguridad de los pa&iacute;ses de todo el continente.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, los funcionarios occidentales hab&iacute;an evitado nombrar a los autores de las matanzas pero testigos, l&iacute;deres de las comunidades locales, diplom&aacute;ticos y analistas locales han atribuido muchas de las muertes a los combatientes desplegados por el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/confesiones-mercenario-grupo-wagner-ejercito-sombra-kremlin_1_8748029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Wagner, una red de empresas privadas dirigida por un estrecho aliado de Vlad&iacute;mir Putin</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los incidentes se produjeron en Mali, el estrat&eacute;gico pa&iacute;s de &Aacute;frica occidental al que el Grupo Wagner entr&oacute; el a&ntilde;o pasado tras llegar a un acuerdo con su nuevo Gobierno militar.
    </p><p class="article-text">
        Documentos internos del Ej&eacute;rcito maliense, a los que ha tenido acceso <em>The Guardian</em>, revelan la presencia de miembros del Grupo Wagner &mdash;denominados &ldquo;instructores rusos&rdquo;&mdash; en &ldquo;misiones mixtas&rdquo; junto a soldados y gendarmes malienses y en las que muchos civiles fueron asesinados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos recopilados por la ONG <a href="https://acleddata.com/#/dashboard" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Armed Conflict Location and Event Data Project</a> (ACLED), hasta 456 civiles murieron en nueve incidentes en los que participaron las fuerzas malienses y el Grupo Wagner. Las operaciones tuvieron lugar entre enero y mediados de abril de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El incidente m&aacute;s grave, con diferencia, se produjo en marzo cuando el Grupo Wagner estuvo presuntamente implicado en una masacre en Moura, una aldea controlada por extremistas isl&aacute;micos, en la que murieron entre 350 y 380 hombres a lo largo de cuatro d&iacute;as de enfrentamientos.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada salieron a la luz nuevas denuncias por dos tiroteos en aldeas cercanas a la ciudad de Hombori, en la regi&oacute;n central de Mopti, tras la muerte de uno o posiblemente dos mercenarios del Grupo Wagner que acompa&ntilde;aban a las tropas malienses en operaciones contra militantes islamistas.
    </p><p class="article-text">
        Trabajadores humanitarios, expertos y defensores de los derechos humanos dicen que uno de los ataques se produjo despu&eacute;s de que una patrulla militar sufriera una emboscada en las afueras de un pueblo hacia las 9:30 horas del 19 de abril. Seg&uacute;n un <a href="https://www.ndtv.com/world-news/russian-military-advisor-in-mali-killed-by-road-bomb-2905687" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">documento interno del ej&eacute;rcito maliense</a>, un &ldquo;instructor ruso&rdquo; result&oacute; herido por una mina improvisada y muri&oacute; tras ser trasladado por aire a la ciudad de Sevare. Un funcionario m&eacute;dico de Sevare describi&oacute; al hombre como un ruso de unos 30 a&ntilde;os.&nbsp;Tras la emboscada, los soldados malienses dispararon contra un mercado abarrotado de gente.
    </p><h3 class="article-text">Violaciones de derechos humanos</h3><p class="article-text">
        Los gobernantes militares de Mali, que tomaron el poder en un golpe de estado en mayo del a&ntilde;o pasado, han dicho que los rusos en el pa&iacute;s son instructores y no est&aacute;n desplegados en funciones de combate. Las Fuerzas Armadas Malienses &mdash;nombradas a veces por la abreviatura FAMA&mdash; <a href="https://maliactu.net/mali-30-terroristes-presumes-neutralises-et-1-soldat-tue-armee/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">niegan que un ruso haya muerto el 19 de abril</a> y dicen que la v&iacute;ctima fue uno de sus propios soldados. Tambi&eacute;n niegan haber matado a civiles y dicen que 18 terroristas fueron &ldquo;neutralizados&rdquo; durante &ldquo;vigorosas&rdquo; operaciones de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Otro documento interno describe un enfrentamiento acontecido el 23 de abril entre militantes y &ldquo;una patrulla conjunta integrada por las FAMA e instructores rusos&rdquo;, que tuvo lugar entre las aldeas de Mondoro y Boni. Las &ldquo;p&eacute;rdidas provisionales&rdquo; ascendieron a &ldquo;dos muertos &mdash;uno de las FAMA y uno ruso&mdash; y 10 heridos &mdash;seis de las FAMA y cuatro rusos&mdash;&rdquo;, dice la nota, emitida unas horas despu&eacute;s del incidente. Los detalles de las &ldquo;p&eacute;rdidas enemigas&rdquo; no estaban &ldquo;disponibles por el momento&rdquo;. Se cree que tambi&eacute;n murieron otras 12 personas, que puede que hayan sido extremistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/529c2ab7-5b92-4163-a6bb-8026d1eb70a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un mitin en Bamako en enero contra el embargo impuesto a Mali por los países de la Comunidad de África Occidental (CEDEAO)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un mitin en Bamako en enero contra el embargo impuesto a Mali por los países de la Comunidad de África Occidental (CEDEAO)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Wagner est&aacute; activo en una decena de pa&iacute;ses africanos y ha sido acusado en repetidas ocasiones de abusos contra los derechos humanos en el continente. En un informe publicado el martes, <a href="https://www.hrw.org/news/2022/05/03/central-african-republic-abuses-russia-linked-forces" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Human Rights Watch denuncia</a> que las fuerzas en la Rep&uacute;blica Centroafricana identificadas como rusas parecen haber estado matando y torturando a civiles desde 2019, en similitud con los <a href="https://www.theguardian.com/world/2021/mar/30/russian-mercenaries-accused-of-human-rights-abuses-in-car-un-group-experts-wagner-group-violence-election" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hallazgos presentados por un grupo de expertos de la ONU el a&ntilde;o pasado</a>. El Grupo Wagner tambi&eacute;n ha participado en la invasi&oacute;n de Ucrania y ha sido <a href="https://www.dailymail.co.uk/news/article-10695223/The-PROOF-Putins-soldiers-Wagner-mercenaries-carried-Bucha-atrocities-leaked-messages.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">vinculado a atrocidades en ese pa&iacute;s</a>.
    </p><p class="article-text">
        Funcionarios brit&aacute;nicos han expresado su preocupaci&oacute;n ante el &ldquo;deterioro significativo de la situaci&oacute;n de los derechos humanos&rdquo; en Mali en los &uacute;ltimos meses que, se&ntilde;alan, ha coincidido con la llegada de entre 600 y 1.000 combatientes Wagner. &ldquo;As&iacute; como la presencia de mercenarios rusos impuls&oacute; un incremento de las violaciones y abusos a los derechos humanos en la Rep&uacute;blica Centroafricana en 2021, lo mismo se est&aacute; viendo ahora en Mali&rdquo;, dice un diplom&aacute;tico brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos creen que el nuevo Gobierno del pa&iacute;s contrat&oacute; al Grupo Wagner por una tarifa estimada de 10 millones de d&oacute;lares mensuales, pagados tanto en dinero como en derechos para la extracci&oacute;n de minerales.
    </p><p class="article-text">
        El grupo instal&oacute; en diciembre un cuartel general cerca del aeropuerto internacional de la capital, seg&uacute;n revelaron las <a href="https://www.csis.org/analysis/tracking-arrival-russias-wagner-group-mali" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">fotograf&iacute;as por sat&eacute;lite compartidas por el Centro de Estudios Estrat&eacute;gicos e Internacionales</a> y los registros de vuelos, antes de trasladarse a bases de operaciones avanzadas en una franja de territorio en el centro de Mali en enero y febrero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ecbf5eb-920e-413f-a72c-625610f1fc38_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ecbf5eb-920e-413f-a72c-625610f1fc38_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    alt="Imagen satélite que muestra una posible base de operaciones del Grupo Wagner."
                >
            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen satélite que muestra una posible base de operaciones del Grupo Wagner.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1c001a1-e1bf-4743-9b98-c14367c029ef_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1c001a1-e1bf-4743-9b98-c14367c029ef_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    alt="Imagen satélite de la misma base de operaciones, situada cerca del aeropuerto"
                >
            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen satélite de la misma base de operaciones, situada cerca del aeropuerto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        L&iacute;deres comunitarios, diplom&aacute;ticos y funcionarios han declarado a <em>The Guardian</em> que los combatientes del Grupo Wagner han sido vistos en patrullas conjuntas junto a las FAMA a lo largo de la conflictiva frontera con Burkina Faso y N&iacute;ger, en la frontera occidental con Mauritania, y tambi&eacute;n en ciudades del norte de Mali, incluida Tombuct&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los pilotos del Grupo Wagner vuelan helic&oacute;pteros del Ej&eacute;rcito maliense. Asimismo, el grupo ha proporcionado combatientes para dirigir a las fuerzas malienses en operaciones de mayor envergadura, en especial una gran ofensiva contra los insurgentes islamistas iniciada a finales de febrero.
    </p><h3 class="article-text">Atados, vendados y fusilados</h3><p class="article-text">
        A principios de marzo, m&aacute;s de 30 cad&aacute;veres calcinados fueron hallados en la ciudad de Niono, en el centro de Mali, tras las operaciones de las fuerzas malienses apoyadas por Wagner. Los testigos locales acusan a los combatientes malienses y rusos de haber asesinado a los civiles. <a href="https://www.hrw.org/news/2022/03/15/mali-new-wave-executions-civilians" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Seg&uacute;n Human Rights Watch</a>, muchas de las v&iacute;ctimas hab&iacute;an sido atadas y vendadas, y despu&eacute;s fusiladas. Las autoridades malienses han negado las acusaciones.
    </p><p class="article-text">
        Moura, donde en marzo se produjo la presunta masacre de cientos de personas, es una aldea situada en una zona pantanosa e inaccesible de la llanura aluvial del r&iacute;o N&iacute;ger, controlada desde hace muchos a&ntilde;os por militantes del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en franc&eacute;s), vinculado a Al Qaeda. Los extremistas han impuesto a los habitantes su versi&oacute;n rigurosa e intolerante de la shar&iacute;a (ley isl&aacute;mica), aumentado los impuestos y obligado a los hombres locales a seguir sus c&oacute;digos de vestimenta.
    </p><p class="article-text">
        Amadou Barry, que vive en la aldea vecina, cuenta a <em>The Guardian</em> que estaba en el mercado semanal de Moura el 27 de marzo cuando de repente aparecieron helic&oacute;pteros y desembarcaron tropas. Un peque&ntilde;o grupo de militantes islamistas de la aldea dispar&oacute; a los soldados para despu&eacute;s huir en motocicletas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos empezamos a correr en todas direcciones, algunos se metieron en las casas. Entonces, el Ej&eacute;rcito maliense abri&oacute; fuego contra la gente que corr&iacute;a y mat&oacute; a muchos&rdquo;, dice Barry.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, los soldados malienses llevaron a cientos de hombres de la aldea a un lecho de r&iacute;o seco cercano para interrogarlos. Los hombres fueron retenidos all&iacute; con poca comida y agua durante cuatro d&iacute;as, mientras los soldados llevaban peri&oacute;dicamente a grupos de cautivos para matarlos, dicen Barry y otros testigos.
    </p><p class="article-text">
        Algunos aldeanos fueron liberados despu&eacute;s de que les inspeccionaran los dedos y los hombros en busca de signos que indicaran que hab&iacute;an disparado armas, pero todos los hombres de la minor&iacute;a &eacute;tnica fulani permanecieron detenidos, dice Barry.
    </p><p class="article-text">
        El JNIM y otras facciones islamistas extremistas han tratado de reclutar entre los pastores fulanis explotando las disputas que tienen con el Gobierno y otros grupos &eacute;tnicos. Seg&uacute;n los supervivientes, todos los asesinados en Moura pertenec&iacute;an a esta comunidad.
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ni Nsaibia, investigador senior de ACLED, dice que es posible que entre 60 y 100 de los muertos hayan sido militantes islamistas desarmados, pero el resto eran civiles. Las fuerzas gubernamentales hallaron grandes cantidades de armas en Moura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1046425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1046425.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1046425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1046425.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046425.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046425.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4aadd1a-7dfb-4435-a4f4-36924ed4f33b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046425.jpg"
                    alt="Putin observa un globo terráqueo junto a su ministro de Defensa, Serguei Shoigu."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Putin observa un globo terráqueo junto a su ministro de Defensa, Serguei Shoigu.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Varios testigos dicen que la operaci&oacute;n estaba dirigida por hombres blancos que <a href="https://www.reuters.com/world/africa/mali-massacre-survivors-say-white-mercenaries-involved-killings-2022-04-14/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hablaban &ldquo;un idioma extra&ntilde;o&rdquo;, identificado por algunos como ruso</a>, aunque la mayor&iacute;a de los soldados que mataron a los civiles eran &ldquo;gente maliense&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ousmane Diallo, investigador de Amnist&iacute;a Internacional en Mali, dice que los testimonios recogidos entre los supervivientes y los testigos confirmaron que los soldados blancos hab&iacute;an aterrizado en Moura el 27 de marzo en helic&oacute;pteros y permanecido all&iacute; durante d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que el Grupo Wagner est&aacute; desplegado en el centro de Mali y que ha estado asistiendo en las operaciones para reclutar y trasladar m&aacute;s soldados a sus posiciones en la regi&oacute;n. Creo que est&aacute; bastante claro que era el Grupo Wagner el que dirig&iacute;a esta operaci&oacute;n&rdquo;, dice Diallo.
    </p><p class="article-text">
        Nsaibia dice que su propia investigaci&oacute;n exhaustiva entre los supervivientes le llev&oacute; a una conclusi&oacute;n similar, mientras que un diplom&aacute;tico de &Aacute;frica Occidental en Mali asegura que &ldquo;las investigaciones sobre los acontecimientos en Moura confirmaron que las fuerzas del Grupo Wagner estaban trabajando con las fuerzas malienses en el centro de Mali&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Human Rights Watch ha calificado el incidente como &ldquo;la peor atrocidad registrada en el conflicto armado de Mali, que lleva una d&eacute;cada&rdquo;. El Ej&eacute;rcito maliense dice que mat&oacute; a 203 militantes durante una operaci&oacute;n militar en Moura y niega los informes sobre ejecuciones.
    </p><h3 class="article-text">Opacidad</h3><p class="article-text">
        Rusia vet&oacute; un intento de Naciones Unidas de abrir una investigaci&oacute;n independiente sobre la masacre y Mali ha bloqueado los esfuerzos de la ONU por enviar un equipo a Moura. El embajador adjunto de Mosc&uacute; ante la ONU <a href="https://reliefweb.int/report/mali/amid-executions-forced-disappearances-mali-mission-head-tells-security-council-little" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dice</a> que las autoridades de Mali &ldquo;no tienen una agenda oculta&rdquo; y que las afirmaciones sobre la participaci&oacute;n de mercenarios rusos en la masacre forman parte de &ldquo;un s&oacute;rdido juego geopol&iacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos y otros pa&iacute;ses han alegado que el Grupo Wagner est&aacute; financiado por el poderoso empresario Yevgeny Prigozhin, estrechamente vinculado a Putin. <a href="https://www.theguardian.com/world/2022/may/04/putin-ally-yevgeny-prigozhin-wagner-group-dying-west-russians-third-world-scum" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Cuando fue contactado por </a><a href="https://www.theguardian.com/world/2022/may/04/putin-ally-yevgeny-prigozhin-wagner-group-dying-west-russians-third-world-scum" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Guardian</em></a><a href="https://www.theguardian.com/world/2022/may/04/putin-ally-yevgeny-prigozhin-wagner-group-dying-west-russians-third-world-scum" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> esta semana</a>, Prigozhin neg&oacute; tener conocimiento del grupo y desminti&oacute; la informaci&oacute;n sobre las masacres. &ldquo;En cuanto a las [supuestas] atrocidades, ni yo, ni los hombres que conozco, ni el Ej&eacute;rcito maliense las hemos cometido&rdquo;, dijo. Prigozhin acus&oacute; a <em>The Guardian</em> de &ldquo;falsedades, mentiras descaradas y... falsificaci&oacute;n&rdquo; y de intentar &ldquo;escupir en mi cara, en la de los patriotas rusos y la del pueblo maliense&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, extremistas islamistas del JNIM declararon haber capturado a un combatiente de Wagner en la regi&oacute;n de Segou, en el centro de Mali: &ldquo;Estas fuerzas asesinas participaron junto al Ej&eacute;rcito maliense en una operaci&oacute;n iniciada desde el aire contra un mercado en el pueblo de Moura, donde se enfrentaron a varios muyahidines antes de matar a cientos de civiles inocentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los analistas creen que el operativo del Grupo Wagner probablemente fue capturado en febrero. Se han confirmado &ldquo;m&aacute;s o menos&rdquo; las muertes de &ldquo;tres o cuatro&rdquo; operativos del grupo, pero es probable que el n&uacute;mero total de v&iacute;ctimas sea mayor, dice Nsaibia.
    </p><p class="article-text">
        Funcionarios y activistas asegura, que los grupos militantes islamistas tambi&eacute;n <a href="https://www.amnesty.org/en/location/africa/west-and-central-africa/mali/report-mali/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">fueron responsables de la muerte de un gran n&uacute;mero de civiles en ataques indiscriminados</a> y de muchos otros abusos contra los derechos humanos. Varios ataques producidos por el Estado Isl&aacute;mico en el Gran Sahara, alrededor de Menaka, y en el sur, cerca de Gao, provocaron el mes pasado la muerte de al menos 40 civiles y el desplazamiento de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        La presunta captura de uno de sus combatientes ha demostrado cu&aacute;n profundamente el Grupo Wagner se hab&iacute;a involucrado en el conflicto de Mali, dice Jared Thompson, investigador asociado del Centro de Estudios Estrat&eacute;gicos e Internacionales: &ldquo;Ahora son un actor muy directo que se juega la piel en el conflicto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un periodista en Bamako colabor&oacute; con informaci&oacute;n para este art&iacute;culo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Akinwotu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mercenarios-rusos-participaron-matanzas-civiles-ejercito-mali_1_8967209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2022 21:12:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/84ec1912-68e2-4ba9-84da-af541e69661f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2209235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/84ec1912-68e2-4ba9-84da-af541e69661f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2209235" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mercenarios rusos participaron en matanzas de civiles con el ejército de Mali]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/84ec1912-68e2-4ba9-84da-af541e69661f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Malí,Rusia,Guerras,Ucrania,Militares,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia y sus socios occidentales ponen fin a su presencia militar en Mali tras nueve años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/francia-reune-socios-sahel-revisar-presencia-mali_1_8755087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ec2db97-0c95-436e-b3f0-7f1e61b1e0c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia y sus socios occidentales ponen fin a su presencia militar en Mali tras nueve años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un comunicado conjunto, los países señalan "las múltiples obstrucciones por parte de las autoridades de transición malienses" como motivo de la retirada de sus tropas</p><p class="subtitle">De Guinea a Burkina Faso: qué está alimentando los golpes militares en África occidental</p></div><p class="article-text">
        Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s del desembarco de Francia en Mali para frenar el terrorismo yihadista en ese pa&iacute;s, Par&iacute;s y sus socios occidentales han anunciado este jueves la retirada coordinada de sus tropas ante la falta de colaboraci&oacute;n de la junta militar que gobierna en Bamako, capital del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n se traducir&aacute; en el cierre de las bases de Gossi, Menaka y Gao entre los pr&oacute;ximos cuatro y seis meses y en una reorganizaci&oacute;n de sus operaciones en la regi&oacute;n para adaptarse a la evoluci&oacute;n de la amenaza y a las peticiones de colaboraci&oacute;n de otros pa&iacute;ses locales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante las m&uacute;ltiples obstrucciones por parte de las autoridades de transici&oacute;n malienses, Canad&aacute; y los Estados europeos que operan en la operaci&oacute;n Barkhane y en la fuerza Takuba creen que ya no se dan las condiciones pol&iacute;ticas, operativas y jur&iacute;dicas para continuar de manera eficaz su compromiso militar actual en la lucha contra el terrorismo en Mali&rdquo;, apunta un comunicado conjunto difundido por Francia.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza francesa Barkhane se cre&oacute; en agosto de 2014 como sucesora de la operaci&oacute;n Serval, que Par&iacute;s lanz&oacute; a comienzos de 2013 para impedir que las organizaciones yihadistas que se hab&iacute;an hecho fuertes en el norte y el centro de Mali consiguieran el control de todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Francia intervino en Mali primero para luchar contra el terrorismo y a petici&oacute;n de ese Estado soberano. Esa segunda condici&oacute;n ha cambiado. La victoria no es posible si no est&aacute; encabezada por el propio Estado&rdquo;, ha explicado en conferencia de prensa el presidente galo, <a href="https://www.eldiario.es/temas/emmanuel-macron/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emmanuel Macron</a>.
    </p><p class="article-text">
        La misi&oacute;n no cambiar&aacute; de nombre, al menos de momento, y prosigue porque su prioridad es el combate antiterrorista, pero el coraz&oacute;n de su acci&oacute;n se desplazar&aacute; ahora de Mali a N&iacute;ger, en la llamada zona de las tres fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Takuba, en cambio, tambi&eacute;n bajo mando franc&eacute;s y lanzada en enero de 2020 por varios pa&iacute;ses europeos para acompa&ntilde;ar a las fuerzas malienses, no puede trasladarse como tal a otro lugar, por lo que el anuncio de este jueves supone su futuro cese de facto.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Fracaso militar?</h3><p class="article-text">
        Macron ha rechazado de forma categ&oacute;rica que la retirada equivalga a un fracaso: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hubiera pasado en 2013 si Francia no hubiera optado por intervenir? El Estado maliense, sin lugar a dudas, se habr&iacute;a hundido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo ratificado este jueves, seg&uacute;n el portavoz del Estado Mayor del Ej&eacute;rcito franc&eacute;s, el coronel Pascal Ianni, es consecuencia de la actitud de las autoridades malienses: &ldquo;Nosotros hemos hecho nuestro trabajo y lo hemos hecho bien. Hablar de derrota o humillaci&oacute;n militar no tiene sentido. No se ha ondeado ninguna bandera blanca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n existente con la junta militar que Gobierna Mali tras del golpe de Estado de mayo de 2021, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/un-motin-militar-en-mali-desata-la-confusion-en-todo-el-pais_1_6170323.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el segundo en menos de un a&ntilde;o</a>, es fruto de su incumplimiento de la promesa de organizar r&aacute;pidamente elecciones libres y de su recurso a los mercenarios de la empresa rusa Wagner, vinculada al Kremlin.
    </p><p class="article-text">
        Esos mercenarios, seg&uacute;n Macron, est&aacute;n en el pa&iacute;s &ldquo;con una finalidad depredadora&rdquo;, porque la junta &ldquo;cree que son los mejores socios que puede encontrar para proteger su propio poder, no para luchar contra el terrorismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de este jueves toma en cuenta tanto esa coyuntura como la intenci&oacute;n ya avanzada por el presidente franc&eacute;s en junio de transformar Barkhane en una operaci&oacute;n de cooperaci&oacute;n y apoyo a los Ej&eacute;rcitos de la regi&oacute;n que lo deseen.
    </p><h3 class="article-text">Disminuci&oacute;n de tropas</h3><p class="article-text">
        Francia tiene ahora en el Sahel unos 4.600 militares, de ellos unos 2.400 solo en Mali. Con el cambio de estrategia aspira a quedarse con entre 2.500 y 3.000. &ldquo;La maniobra ser&aacute; compleja y la efectuaremos con seguridad y a nuestro ritmo, en coordinaci&oacute;n con los aliados del Sahel y europeos&rdquo;, ha precisado el coronel Ianni.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo su acci&oacute;n antiterrorista no va a cesar. &ldquo;Reconocemos los sacrificios hechos. Entendemos la decisi&oacute;n&rdquo;, ha apuntado tambi&eacute;n este jueves el jefe de Estado de Senegal y presidente de turno de la Uni&oacute;n Africana (UA), Macky Sall, no sin dejar claro que la lucha contra el terrorismo no puede estar solo en manos africanas.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio ha tenido lugar horas antes de una reuni&oacute;n en Bruselas entre la Uni&oacute;n Europea y la UA y fue concertado en una cena este mi&eacute;rcoles en el El&iacute;seo con una veintena de dirigentes africanos y europeos, con la que evitar que fuera visto como un paso unilateral franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido firmado entre otros por Alemania, B&eacute;lgica, Dinamarca, Italia, la Comisi&oacute;n Europea, la Coalici&oacute;n para el Sahel y la Comisi&oacute;n de la UA. Y su impacto se extiende de forma indirecta m&aacute;s all&aacute; de lo militar.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea ha informado este jueves de que ha enviado un equipo a Mali para determinar con las autoridades del pa&iacute;s si se dan las garant&iacute;as para que contin&uacute;e la labor de la misi&oacute;n de formaci&oacute;n militar EUTM, cuyo final est&aacute; previsto de momento para mayo de 2024 y en la que participan 22 Estados miembros, incluida Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/francia-reune-socios-sahel-revisar-presencia-mali_1_8755087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Feb 2022 01:12:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ec2db97-0c95-436e-b3f0-7f1e61b1e0c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="222778" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ec2db97-0c95-436e-b3f0-7f1e61b1e0c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="222778" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Francia y sus socios occidentales ponen fin a su presencia militar en Mali tras nueve años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ec2db97-0c95-436e-b3f0-7f1e61b1e0c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Guinea a Burkina Faso: qué está alimentando los golpes militares en África occidental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guinea-burkina-faso-alimentando-golpes-militares-africa-occidental_1_8726541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/598dac8b-c0ba-4f54-9b77-2d79c4c2a1ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Guinea a Burkina Faso: qué está alimentando los golpes militares en África occidental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los contextos específicos difieren, pero los factores subyacentes suelen ser el conflicto yihadista y la falta de  gobernanza incluyente</p><p class="subtitle">Los militares toman el poder en Burkina Faso y disuelven el Gobierno y el Parlamento</p></div><p class="article-text">
        En la televisi&oacute;n p&uacute;blica, los militares leen con calma un comunicado en el que anuncian la toma del poder. En las calles de la capital, las multitudes celebran y vitorean, mientras que, fuera de su pa&iacute;s, el golpe de Estado es rotundamente condenado.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena se ha repetido en m&uacute;ltiples ocasiones en &Aacute;frica occidental durante los &uacute;ltimos tiempos: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/golpe-de-estado-en-mali-el-presidente-es-forzado-a-dimitir-tras-su-detencion-por-militares-sublevados_1_6171120.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Mali en 2020</a> y de nuevo en agosto del a&ntilde;o pasado; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/grupo-militares-lanza-golpe-guinea-conakry_1_8274532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Guinea en septiembre</a>; y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/militares-toman-burkina-faso-disuelven-gobierno-parlamento_1_8684591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Burkina Faso hace dos semanas</a>. Tambi&eacute;n se han producido golpes en el este, en Chad y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/arrestados-lideres-sudaneses-crece-presion-militares_1_8434602.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sud&aacute;n</a>. Hace tan solo unos d&iacute;as, el martes de la semana pasada, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cedeao-condena-golpe-guinea-bisau_1_8708719.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hubo un intento de golpe en Guinea-Bis&aacute;u</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En una cumbre urgente de l&iacute;deres de la Comunidad Econ&oacute;mica de Estados de &Aacute;frica Occidental (CEDEAO), celebrada el pasado jueves, el presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, puso de manifiesto la alerta en las capitales de la regi&oacute;n. &ldquo;La amenaza emergente en nuestra regi&oacute;n (...) resulta de la injerencia militar en Mali y de su influencia contagiosa en Guinea y Burkina Faso&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        La CEDEAO no impuso sanciones de forma inmediata contra Burkina Faso, como s&iacute; hizo tras los golpes de Estado en Mali. Su falta de oposici&oacute;n a los controvertidos cambios constitucionales y a los fallos democr&aacute;ticos ha alimentado las dudas sobre su eficacia a la hora de apoyar reg&iacute;menes democr&aacute;ticos y evitar los golpes de Estado.
    </p><p class="article-text">
        En Mali, Chad, Burkina Faso y Guinea, militares j&oacute;venes, de entre 38 y 41 a&ntilde;os y procedentes en su mayor&iacute;a de unidades de fuerzas especiales, tomaron el poder que estaba bajo control de l&iacute;deres envejecidos y elegidos democr&aacute;ticamente. Aunque los contextos espec&iacute;ficos difieren en cada pa&iacute;s, son numerosos los factores subyacentes y los grandes desaf&iacute;os a los que se enfrentan algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El conflicto yihadista</h3><p class="article-text">
        En todo el Sahel, el conflicto yihadista que comenz&oacute; en Mali hace m&aacute;s de una d&eacute;cada ha dejado a millones de personas expuestas a ataques incesantes y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/desplazados-forzosos-mundo-alcanzan-82-millones-personas-nuevo-record-pesar-pandemia_1_8048609.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo. </span></a>Los yihadistas se han aprovechado de los fracasos de los gobiernos a la hora de atajar la corrupci&oacute;n y facilitar una gobernanza inclusiva en pa&iacute;ses de bajos ingresos y diversidad &eacute;tnica. El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/desigualdad-emisiones-carbono-1-rico-planeta-lanza-co2-50-pobre_1_8458081.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">impacto de la crisis clim&aacute;tica</span></a> ha acrecentado la incertidumbre en una regi&oacute;n que depende de la agricultura. Otros factores son la falta de oportunidades para las poblaciones j&oacute;venes, en r&aacute;pido aumento, y la proliferaci&oacute;n de armas.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres golpistas de Burkina Faso y Mali citaron el incremento de la inseguridad. En Guinea, los militares criticaron la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica tras unas re&ntilde;idas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        En Burkina Faso, antes del reciente golpe de Estado, hab&iacute;a un enfado generalizado con el Gobierno, especialmente a causa de la magnitud de los asesinatos en masa perpetrados por grupos yihadistas durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. La insurgencia ha dejado 1,5 millones de personas desplazadas en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; muriendo gente todos los d&iacute;as. Los soldados est&aacute;n muriendo. Hay miles de desplazados&rdquo;, <a href="https://apnews.com/article/africa-burkina-faso-ouagadougou-roch-marc-christian-kabore-32e6bd66b5c0ee76631f7d53b308fb6c" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dijo a la agencia AP un manifestante</a> que festej&oacute; la toma de poder de parte de los militares. &ldquo;Esta es una oportunidad para que Burkina Faso conserve su integridad&rdquo;, indic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre, 53 personas, incluidos 49 miembros de la gendarmer&iacute;a, murieron tras el ataque yihadista a un campamento en Inata. Se inform&oacute; que muchos de los efectivos murieron de hambre, ya que la base se hab&iacute;a quedado sin suministros de alimentos, dice Ibrahima Maiga, activista y cofundador de Movement to Save Burkina Faso (Movimiento para Salvar Burkina Faso), un destacado grupo de protesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El presidente [Roch Kabor&eacute;] no ha ido nunca al entierro de ning&uacute;n soldado muerto en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os. Rara vez ha visitado a los soldados que resultaron heridos en combate. La gente ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que jam&aacute;s le hab&iacute;a importado&rdquo;, dice, y sostiene que los cambios efectuados por Kabor&eacute; en los altos cargos del Gobierno y del Ej&eacute;rcito a finales del a&ntilde;o pasado no fueron suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Los manifestantes del grupo liderado por Maiga celebraron el golpe. El nuevo r&eacute;gimen tiene planeado conversar con grupos de la sociedad civil en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, tras haberse reunido con grupos opositores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los militares cuentan con la confianza de mucha gente&rdquo;, indica Maiga, y defiende que la cuesti&oacute;n &ldquo;democracia o dictadura militar&rdquo; se ha vuelto menos importante a causa de la crisis de seguridad. &ldquo;Amamos la libertad, la democracia, s&iacute;. Pero aqu&iacute; estamos intentando sobrevivir. Lo m&aacute;s importante es proporcionar seguridad y protecci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de insurgencia yihadista han llevado a la poblaci&oacute;n de la regi&oacute;n a cuestionar la influencia militar, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de la antigua potencia colonial, <a href="https://www.eldiario.es/temas/francia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francia</a>, que est&aacute; reduciendo la operaci&oacute;n Barkhane, iniciada contra la insurgencia en agosto de 2014.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Y la poblaci&oacute;n?</h3><p class="article-text">
        Idayat Hassan, directora del <em>think-tank</em> <a href="https://cddwestafrica.org" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Centre for Democracy and Development</a> (Centro para la Democracia y el Desarrollo) en Abuja, cree que los golpes de Estado han obligado a la poblaci&oacute;n a reflexionar sobre si la democracia se ha traducido en beneficios tangibles.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &Aacute;frica occidental, las personas se han vuelto bastante republicanas. Se abastecen de su propia comida, generan su propia electricidad e infraestructuras. A pesar de que esperan poco y nada del Estado, este sigue sin cumplir sus expectativas&rdquo;, dice. &ldquo;No pueden ver lo que la democracia ha tra&iacute;do consigo, as&iacute; que vienen militares oportunistas que ven estos vac&iacute;os de gobernanza y tratan de llenarlos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay una frustraci&oacute;n generalizada porque la comunidad internacional suele dar la voz de alarma cuando se producen golpes de Estado, y no cuando las democracias son debilitadas de forma habitual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se hace hincapi&eacute; en que las elecciones sean libres y justas, pero no se presta suficiente atenci&oacute;n al modo en que se debilitan las democracias&rdquo;, dice Hassan. &ldquo;La CEDEAO y la Uni&oacute;n Africana siguen supervisando las elecciones sin impedir de manera alguna que se produzcan episodios como lo ocurrido con [Alpha] Cond&eacute; y [Alassane] Ouattara&rdquo;, dice, en referencia <a href="https://www.eldiario.es/politica/presidente-guinea-anuncia-constitucion-mantener_1_1180476.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a los cambios constitucionales</a> en Guinea y Costa de Marfil para permitir a los l&iacute;deres de esos pa&iacute;ses ejercer un controvertido tercer mandato. Ambos ganaron refer&eacute;ndums que fueron rechazados por los grupos de la oposici&oacute;n por considerarlos fraudulentos. &ldquo;Fueron golpes de Estado constitucionales&rdquo;, apunta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e267e4a-4966-451f-9c66-25902670bc83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manifestación de apoyo en Uagadugú a la Junta militar que el pasado 24 de enero depuso al presidente Kabore en Burkina Faso."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manifestación de apoyo en Uagadugú a la Junta militar que el pasado 24 de enero depuso al presidente Kabore en Burkina Faso.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A los analistas les preocupa que el apoyo a los golpes de Estado signifique que la poblaci&oacute;n los ve cada vez m&aacute;s como la respuesta a los gobiernos impopulares. Por ejemplo, en la capital de Mali, Bamako, muchos miles de personas se han manifestado en apoyo de la junta, incluso despu&eacute;s de que se impusieran las sanciones impopulares de la CEDEAO.
    </p><p class="article-text">
        Pero el apoyo a los reg&iacute;menes militares no ha sido universal. Las operaciones de los Ej&eacute;rcitos nacionales contra los grupos yihadistas han dado lugar a una serie de abusos a los derechos humanos, a menudo en zonas rurales, donde el conflicto es m&aacute;s agudo y donde es probable que la gente no sea tan favorable al Ej&eacute;rcito, dice Oumar B&acirc;, profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la Universidad de Cornell.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de las manifestaciones de apoyo a estos reg&iacute;menes militares se producen en zonas urbanas. Pero la gente que vive en las ciudades tiene una percepci&oacute;n diferente a la de la gente que vive en las zonas rurales, donde es m&aacute;s probable toparse con un mayor grado de preocupaci&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un diplom&aacute;tico de &Aacute;frica occidental, a la CEDEAO le resulta dif&iacute;cil mantener la presi&oacute;n sobre los reg&iacute;menes militares para que se comprometan con una transici&oacute;n a la democracia que no aliene a las poblaciones locales. &ldquo;Algunas de las sanciones han sido duras, pero han generado situaciones complicadas, como en Mali, donde ahora est&aacute;n padeciendo de verdad esas sanciones, pero la gente parece apoyar a&uacute;n m&aacute;s a la junta. Creo que, definitivamente, se est&aacute; haciendo un examen de conciencia respecto a c&oacute;mo impedir estos golpes de una forma m&aacute;s eficaz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Akinwotu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guinea-burkina-faso-alimentando-golpes-militares-africa-occidental_1_8726541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Feb 2022 21:59:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/598dac8b-c0ba-4f54-9b77-2d79c4c2a1ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11707863" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/598dac8b-c0ba-4f54-9b77-2d79c4c2a1ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11707863" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Guinea a Burkina Faso: qué está alimentando los golpes militares en África occidental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/598dac8b-c0ba-4f54-9b77-2d79c4c2a1ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado,África,Burkina Faso,Malí,Guinea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mauritania devuelve a Mali a 22 migrantes expulsados de Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/mauritania-mali-migrantes-expulsados-canarias_132_1002144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36804ad9-df82-4edd-8fc1-dcc4d7c69a24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo del rescate de una patera al sur de Gran Canaria."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas llegaron a Nuadibú en un vuelo de deportación que, en esta ocasión, no ha sido supervisado por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura</p></div><p class="article-text">
        Las autoridades de Mauritania deportaron hoy a 22 malienses y un senegal&eacute;s que llegaron al pa&iacute;s en un vuelo de repatriaci&oacute;n desde el aeropuerto de Gran Canaria, seg&uacute;n informaron a Efe fuentes de la seguridad mauritana.
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes, llegados al Aeropuerto de Nuadib&uacute;, fueron de inmediato conducidos a autobuses que los trasladan en este momento a los puntos fronterizos de Diama, en el caso de Senegal, y de Goghi, en el caso de Mali, un pa&iacute;s actualmente en conflicto, distante este &uacute;ltimo a 1.400 kil&oacute;metros de Nuadib&uacute; por carreteras des&eacute;rticas.
    </p><p class="article-text">
        En lo que va de a&ntilde;o, este es el cuarto vuelo de repatriaci&oacute;n de migrantes que alcanzaron las Islas Canarias en patera, seg&uacute;n dijeron a Efe fuentes de la Administraci&oacute;n de Justicia y del Defensor del Pueblo, que hoy no supervis&oacute; la operaci&oacute;n, como es habitual.
    </p><p class="article-text">
        Mauritania y Espa&ntilde;a han &ldquo;desempolvado&rdquo; un acuerdo que firmaron en 2003 por el que el pa&iacute;s magreb&iacute; se compromete a recibir los emigrantes llegados a Espa&ntilde;a ilegalmente (generalmente en patera) cuando se demuestre que hab&iacute;an salido desde territorio mauritano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el ministro espa&ntilde;ol del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido en varias ocasiones estos vuelos con el argumento de que los repatriados &ldquo;van a Mauritania&rdquo;, lo cierto es que terminan su viaje en Mali o Senegal gracias a sendos acuerdos similares que tambi&eacute;n esos pa&iacute;ses tienen con Nuakchot.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/mauritania-mali-migrantes-expulsados-canarias_132_1002144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2020 19:53:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/36804ad9-df82-4edd-8fc1-dcc4d7c69a24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="150968" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/36804ad9-df82-4edd-8fc1-dcc4d7c69a24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150968" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mauritania devuelve a Mali a 22 migrantes expulsados de Canarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/36804ad9-df82-4edd-8fc1-dcc4d7c69a24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Deportaciones,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Unión Progresista de Fiscales muestra su "indignación" con el Gobierno ante las deportaciones de malienses "por vía indirecta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/union-progresista-fiscales-gobierno-deportaciones_132_1003186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76daf7d0-aaa7-4b60-ba72-da684e045470_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de la llegada de migrantes a la playa de El Burrero. (EFE/Ángel Medina G)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ya en julio de 2019 ACNUR informó que está prohibido el retorno forzoso a Mali hasta que haya mejorado la situación de los derechos humanos"</p><p class="subtitle">Devoluciones exprés de Canarias a Mauritania: Interior ha expulsado a malienses que declararon su intención de pedir asilo</p></div><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Progresista de Fiscales (UPF) ha mostrado su &ldquo;indignaci&oacute;n y preocupaci&oacute;n&rdquo; ante la posibilidad de que el Gobierno de Espa&ntilde;a est&eacute; deportando nacionales malienses a su pa&iacute;s de origen &ldquo;a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n de v&iacute;as indirectas&rdquo;,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/365diasmigraciones/Volver-expulsiones-irregulares-solicitantes-Interior_6_990460969.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como public&oacute; este medio.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un comunicado, la asociaci&oacute;n ha explicado que el Defensor del Pueblo ha documentado en lo que va de a&ntilde;o al menos tres vuelos de repatriaci&oacute;n a Mauritania desde los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de las Islas Canarias, con migrantes de terceros pa&iacute;ses subsaharianos, entre los que se incluyen nacionales de Mali.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya en julio de 2019 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, inform&oacute; que la prohibici&oacute;n del retorno forzoso a Mali debe mantenerse hasta que la seguridad, el estado de derecho y la situaci&oacute;n de los derechos humanos en Mal&iacute; hayan mejorado significativamente&rdquo;, ha recordado.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la UPF ha apuntado que ACNUR &ldquo;considera que actualmente es imposible conseguir un retorno seguro, digno y compatible con el cumplimiento de los compromisos internacionales, dado que el conflicto en Mali se ha agudizado en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, a&uacute;n m&aacute;s, con motivo de la incidencia que en el conflicto b&eacute;lico est&aacute;n teniendo los devastadores efectos del cambio clim&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La utilizaci&oacute;n de v&iacute;as indirectas, como lo ha sido la utilizaci&oacute;n del Convenio Bilateral firmado por Espa&ntilde;a y Mauritania en el a&ntilde;o 2003, bajo la &uacute;nica presunci&oacute;n de que las personas deportadas transitaron por ese pa&iacute;s, es un atajo intolerable cuando hablamos de la protecci&oacute;n de derechos humanos de las personas m&aacute;s vulnerables del planeta&rdquo;, ha lamentado la asociaci&oacute;n de fiscales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/union-progresista-fiscales-gobierno-deportaciones_132_1003186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2020 09:57:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/76daf7d0-aaa7-4b60-ba72-da684e045470_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48081" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/76daf7d0-aaa7-4b60-ba72-da684e045470_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48081" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Unión Progresista de Fiscales muestra su "indignación" con el Gobierno ante las deportaciones de malienses "por vía indirecta"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/76daf7d0-aaa7-4b60-ba72-da684e045470_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Malí,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
