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    <title><![CDATA[elDiario.es - Trabajo doméstico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/trabajo-domestico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Trabajo doméstico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cinco años de lucha por la regularización: la intrahistoria del movimiento liderado por migrantes que lo consiguió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cinco-anos-lucha-regularizacion-intrahistoria-movimiento-liderado-migrantes-consiguio_1_12952539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/894304ca-5f8d-4eb7-b2e0-05a9d9ff73e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco años de lucha por la regularización: la intrahistoria del movimiento liderado por migrantes que lo consiguió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo que impulsó la ILP está formado exclusivamente por personas migrantes. Los activistas que conforman la primera línea conocen bien lo que pedían: vivieron años sin papeles y trabajaron como empleadas domésticas, manteros, jornaleros, cocineras o camareras. </p><p class="subtitle">Los migrantes sin papeles que se acogerán a la regularización: “Por fin podremos trabajar dignamente”</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a a&uacute;n asimilaba los efectos del Estado de alarma y el r&iacute;gido confinamiento decretado durante la pandemia del coronavirus, cuando Edith Esp&iacute;nola recib&iacute;a preocupantes mensajes de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadores-sumergida-gobierno-pedimos-regularizacion_1_2258549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajadoras internas sin papeles</a> a las que apoyaba desde su organizaci&oacute;n. Lamine Sarr repart&iacute;a alimentos entre las casas de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/manteros-manta-calle-organizados_1_5873134.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compa&ntilde;eros manteros</a> que, sin poder salir a la calle, hab&iacute;an perdido el poco sustento que obten&iacute;an d&iacute;a a d&iacute;a de la venta ambulante. Seydou Diop recorr&iacute;a los asentamientos de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/pandemia-obliga-espana-corregir-deplorables-condiciones-historicas-temporeros-inmigrantes_1_6133727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temporeros de Huelva</a> para denunciar las condiciones de hacinamiento que les imped&iacute;a cumplir con la exigida distancia social. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la declaraci&oacute;n del Estado de alarma, el Gobierno aseguraba que su plan social ante la emergencia del coronavirus &ldquo;no dejaba a nadie atr&aacute;s&rdquo;, pero cientos de miles de personas en Espa&ntilde;a no se sent&iacute;an parte de ese &ldquo;nadie&rdquo;. Y decenas de activistas migrantes y racializados decidieron unirse y exigir una soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa preocupaci&oacute;n, esa situaci&oacute;n de vulnerabilidad extra sufrida por todas las personas sin papeles a las que el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez dej&oacute; atr&aacute;s durante la pandemia &mdash;nunca les llegaron las ayudas sociales ligadas al coronavirus&mdash;, conform&oacute; los primeros coletazos de un movimiento que, semanas despu&eacute;s, ser&iacute;a bautizado con un nombre directo y conciso: Regularizaci&oacute;n YA. Un movimiento autoorganizado y formado &uacute;nicamente por personas migrantes que se marc&oacute; un objetivo: conseguir una regularizaci&oacute;n extraordinaria para todas las personas que en ese momento viv&iacute;an en Espa&ntilde;a en situaci&oacute;n irregular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No lo lograron entonces, pero no pararon de salir a la calle, patear todo el Estado para conseguir firmas, hablar con los medios, negociar con quien hiciese falta y gritar sus exigencias en cualquier espacio al que fuesen invitadas.&nbsp;M&aacute;s de cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el Consejo de Ministros ha <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-inicia-tramites-regularizacion-extraordinaria-migrantes-reforzamos-modelo-basado-derechos-humanos_1_12939043.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iniciado los primeros tr&aacute;mites de un proceso de regularizaci&oacute;n</a> amplio con unas condiciones pactadas con el Movimiento Regularizaci&oacute;n YA, gracias a un acuerdo entre Podemos y el Gobierno. De ser aprobado bajo los requisitos recogidos en el borrador actual, ser&aacute; el primer proceso de regularizaci&oacute;n de la historia nacido de un movimiento de base, conformado exclusivamente por personas migrantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante todo este tiempo, el movimiento ha tenido momentos en los que ha estado formado por cientos de personas y otros en los que los varapalos del Gobierno y de los partidos pol&iacute;ticos de la derecha, la dilatada burocracia y el bloqueo institucional acabaron por rebajar el n&uacute;mero de integrantes a unas decenas. Quienes lo han conformado son activistas antirracistas que tambi&eacute;n han sufrido los efectos de la pol&iacute;tica de extranjer&iacute;a, del racismo y de la precariedad ligada a muchos procesos migratorios. Son o fueron empleadas dom&eacute;sticas, manteros, trabajadoras de la hosteler&iacute;a, temporeros en el campo, prostitutas, repartidores... Y, los representantes que han estado en la primera l&iacute;nea, los rostros que hemos visto defender la medida en los medios de comunicaci&oacute;n y se han sentado a negociar con formaciones de distinto color pol&iacute;tico, saben lo que es vivir sin papeles en Espa&ntilde;a: todas ellas han pasado un tiempo en el pa&iacute;s en situaci&oacute;n irregular. 
    </p><p class="article-text">
        Si han insistido tanto, si no han parado de gritar cuando nadie parec&iacute;a escuchar, si han encontrado la grieta por la que impulsar la medida, es porque saben de lo que hablan. Cada uno de sus lemas, cada uno de sus argumentos, les atraviesa. &ldquo;Lo conseguimos por pesadas&rdquo;, dice entre risas Edith Esp&iacute;nola, una de las portavoces del movimiento, representante de las mujeres trabajadoras dom&eacute;sticas sin papeles. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha salido por esa insistencia. No &iacute;bamos a permitir soltarlo. &Eacute;ramos muchos y nos quedamos las activistas m&aacute;s pesadas, m&aacute;s tercas, porque creemos que este proceso va a beneficiar no solo la vida de personas que se regularizan, tambi&eacute;n va a mejorar econ&oacute;mica de todo el pa&iacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade, la tambi&eacute;n miembro de SEDOAC, organizaci&oacute;n en defensa a los derechos de las empleadas del hogar, sector en el que trabaj&oacute; durante sus primeros a&ntilde;os en Espa&ntilde;a.&nbsp;
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                Edith Espínola, representante de las trabajadoras domésticas en el movimiento Regularización YA, habla en una concentracion para exigir la regularizacion                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Las primeras reuniones&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La pandemia estaba afectando especialmente a las personas sin papeles, muchas trabajaban de forma irregular en los sectores considerados &ldquo;esenciales&rdquo;, aquellos que no pararon en el confinamiento, no podr&iacute;an acceder a ning&uacute;n tipo de ayuda del plan de choque del Gobierno. Distintos colectivos empezaron a denunciar el abandono de las personas sin papeles. &ldquo;Entendimos que no pod&iacute;amos ir cada colectivo por separado y convocamos una reuni&oacute;n&rdquo;, apunta Esp&iacute;nola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n era marzo de 2020 cuando fue convocada una reuni&oacute;n por videollamada. Silvana Cabrera, otra de las portavoces del Movimiento, activista boliviana y trabajadora en el sector de la hosteler&iacute;a, recuerda conectarse desde su pa&iacute;s de origen, donde le pill&oacute; el confinamiento durante una visita para cuidar a su padre tras una operaci&oacute;n. &ldquo;&Eacute;ramos 80 o 90 personas de colectivos de todo el territorio, muchas sin conocernos, poniendo en com&uacute;n lo que estaba pasando. &Eacute;ramos riders, gente de la manta, jornaleras, empleadas dom&eacute;sticas, trabajadoras de la hosteler&iacute;a&hellip; &rdquo;, describe la mujer, quien combina su militancia por los derechos humanos con su empleo en un restaurante. &ldquo;Ten&iacute;amos reuniones de cinco o seis horas para construir algo entre todas. El confinamiento nos ayud&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/papeles-colectivos-migrantes-marchan-exigir-regularizacion-masiva_1_6114622.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a reunir a mucha gente</a> que ten&iacute;a el tiempo necesario para sacarlo adelante&rdquo;, a&ntilde;ade la activista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una soluci&oacute;n principal para todas esas situaciones que alarmaban a los colectivos reunidos: un proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria. Sin papeles, continuar&iacute;a la vulnerabilidad de todas las personas que motivaban sus denuncias. Era su situaci&oacute;n de irregularidad la que las exclu&iacute;a del sistema en un momento en que se evidenciaba con a&uacute;n m&aacute;s crudeza. &ldquo;Hicimos un grupo de Telegram con un sinf&iacute;n de gente&rdquo;, recuerda Esp&iacute;nola, empezaron a dise&ntilde;ar las campa&ntilde;as en redes sociales y decidieron una de sus primeras acciones: enviar una carta al presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez; y al entonces vicepresidente, Pablo Iglesias.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Debates internos: migrantes, primera l&iacute;nea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Para salir todas de esta crisis sanitaria tenemos que hacerlo todas juntas, en igualdad de condiciones. No podemos seguir en este limbo vital y administrativo&rdquo;, rezaba la misiva, firmada por un centenar de colectivos. En aquel momento las organizaciones participantes estaban compuestas por personas migrantes y espa&ntilde;olas, pero los debates internos entre los distintos colectivos giraban en torno a la importancia de concentrar las portavoc&iacute;as y la labor de incidencia pol&iacute;tica directa, la primera l&iacute;nea del movimiento, en personas migrantes y racializadas. No sent&oacute; bien a todos, principalmente a las organizaciones conformadas por mayor&iacute;a de personas espa&ntilde;olas y blancas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo una separaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Esp&iacute;nola. &ldquo;Desde el principio tuvimos claro que el sujeto pol&iacute;tico ten&iacute;a que ser la persona migrante. Nos encanta que nos acompa&ntilde;en aliados blancos, pero ten&iacute;an que entender que tengo voz, tengo unas capacidades, resiliencia, resistencia y reivindicaci&oacute;n&rdquo;, explica la ex trabajadora dom&eacute;stica. En esa b&uacute;squeda de representaci&oacute;n de las problem&aacute;ticas que denunciaban, decidieron que las portavoces no solo deb&iacute;an ser migrantes o racializadas, sino que ten&iacute;an que ser personas hubiesen sufrido los efectos de vivir en Espa&ntilde;a sin papeles.&nbsp;&ldquo;Para las personas sin documentaci&oacute;n era peligroso ser portavoces, por lo que decidimos que al menos quienes fuesen las representantes hubiesen pasado por esa situaci&oacute;n&rdquo;, apunta Esp&iacute;nola. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las seleccionadas, quien dio un paso adelante para ejercer la portavoc&iacute;a, fue Silvana Cabrera. Como trabajadora en la hosteler&iacute;a, representar&iacute;a que todas las personas migrantes empleadas sin papeles en el sector. Otra de ellas fue Edith Esp&iacute;nola, para poner el cuerpo por todas las empleadas dom&eacute;sticas, muchas internas. La paraguaya migr&oacute; a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 2000. Tras su llegada en avi&oacute;n, una vez expirado su visado de turista, se qued&oacute; sin papeles. La ley imped&iacute;a solicitar una autorizaci&oacute;n de residencia por arraigo hasta poder demostrar haber vivido en el pa&iacute;s durante tres a&ntilde;os y presentar un contrato de trabajo. Cumplido el plazo,&nbsp;la activista tuvo que viajar a su pa&iacute;s por razones personales, lo que le coloc&oacute; de nuevo el contador a cero. Regres&oacute; y la Ley de Extranjer&iacute;a la oblig&oacute; a volver a empezar hasta alcanzar un total de seis a&ntilde;os sin papeles, trabajando en los cuidados como empleada interna y externa, y en los servicios de limpieza. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos tambi&eacute;n estaban Lamine Sarr, portavoz del Sindicato de Manteros de Barcelona quien vivi&oacute; durante a&ntilde;os sin papeles y sobrevivi&oacute; gracias a la venta ambulante; Seydou Diop, activista senegal&eacute;s y jornalero en el campo onubense durante a&ntilde;os; o Victoria Columba, activista de origen argentino, que migr&oacute; a Barcelona en la d&eacute;cada de los 2000 y, tras pasar una temporada en situaci&oacute;n irregular, logr&oacute; obtener la documentaci&oacute;n, precisamente, en la regularizaci&oacute;n aprobada por Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero en el a&ntilde;o 2005.
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            <span class="title">
                Una reunión informal de parte del colectivo en uno de sus encuentros en Madrid.                            </span>
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        La labor de incidencia entonces se centraba en presionar al Gobierno para aprobar la regularizaci&oacute;n apelando a la pandemia, pero el Ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez no ced&iacute;a. Su entonces ministro de Migraciones, Jos&eacute; Luis Escriv&aacute;, se mostr&oacute; en varias ocasiones <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-descarta-regularizacion-masiva-inmigrantes-pese-presion-unidas_1_6092741.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en contra de la aprobaci&oacute;n</a> de dar los papeles de forma generalizada, e insist&iacute;a constantemente en hacerlo &ldquo;caso a caso&rdquo;. Como justificaci&oacute;n, lleg&oacute; a decir que la medida contradec&iacute;a el marco legal europeo, un argumento falso, utilizado recientemente por el PP y Vox. La Comisi&oacute;n Europea aclar&oacute; entonces, como ha vuelto a hacerlo esta semana, que los Estados miembros tienen la competencia para decidir sobre la situaci&oacute;n administrativa de las personas que ya viven en su territorio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">PNL: obligar a los partidos a posicionarse</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Al Gobierno no le mov&iacute;amos un m&uacute;sculo&rdquo;, critica Esp&iacute;nola. Ante la negativa del Gobierno espa&ntilde;ol a la <a href="https://regularizacionya.com/3d-flip-book/carta-al-gobierno-2020/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carta</a> enviada en abril de 2020, durante la etapa inicial del confinamiento, el movimiento apunt&oacute; hacia el Congreso. Quer&iacute;an entrar en el Parlamento, introducir el tema en agenda y forzar a los partidos pol&iacute;ticos a posicionarse sobre su propuesta. La f&oacute;rmula seleccionada: una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-papeles-congreso-regularizacion-queremos_1_6054214.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proposici&oacute;n No de Ley</a> (PNL), para empujar a los diputados a debatir sobre la regularizaci&oacute;n extraordinaria. El texto, creado de forma &iacute;ntegra por la plataforma&nbsp;fue &iacute;ntegramente redactada por colectivos migrantes, organizaciones antirracistas y la Coordinadora Obrim Fronteres y fue registrada en el Congreso en junio de 2020 por Unidas Podemos, ERC, EH Bildu, Comprom&iacute;s, M&aacute;s Pa&iacute;s-EQUO y la CUP, entre otras formaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2020, el Congreso rechaz&oacute; la PNL con votos en contra de PSOE, PP, Vox, Ciudadanos y PNV. &ldquo;En septiembre, despu&eacute;s del fin del confinamiento y tras el rev&eacute;s con la proposici&oacute;n no de ley, la gente se desinfl&oacute;. Muchas compa&ntilde;eras, al no tener ya tiempo para dedicarse tanto a la campa&ntilde;a, se fue yendo del movimiento&rdquo;, recuerda Silvana Cabrera.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recogida de firmas: ILP</h2><p class="article-text">
        Tras un tiempo para recolocar su estrategia, volvieron a intentar regresar al Congreso. Quer&iacute;an hacerlo por la puerta grande, pese al descenso de manos en la plataforma. &ldquo;Decidimos ir a por una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), el &uacute;nico mecanismo que ten&iacute;amos de democracia directa&rdquo;, dice Cabrera. Para conseguir presentar su propuesta legislativa de regularizaci&oacute;n extraordinaria como colectivo social deb&iacute;an recolectar m&aacute;s de 500.000 firmas. Tras la redacci&oacute;n del texto, surg&iacute;a un nuevo reto; peinar las calles en busca de firmas de ciudadanos espa&ntilde;oles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un trabajo tit&aacute;nico&rdquo;, recuerda la activista boliviana. La estrategia implic&oacute; levantar desde cero una estructura estatal para llegar a todo el territorio en busca de apoyos: &ldquo;Creamos 18 comit&eacute;s en todo el territorio y un grupo motor para coordinarlo todo&rdquo;. La recogida de r&uacute;bricas se sostuvo casi exclusivamente sobre el trabajo militante de personas migrantes y racializadas, muchas de ellas en situaci&oacute;n administrativa irregular. &ldquo;Era muy gr&aacute;fico: personas sin papeles pidiendo una firma y el DNI a personas espa&ntilde;olas que ya ten&iacute;an derechos&rdquo;, explica Cabrera. 
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                Grupo de personas recoge firmas para exigir la regularizacion de migrantes                            </span>
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        En la calle, el desgaste fue constante. &ldquo;Nos encontr&aacute;bamos con Vox en muchas plazas&rdquo;, relata la portavoz del colectivo, que participaba en el comit&eacute; de Valencia. Recuerda varios episodios de violencia: &ldquo;Una compa&ntilde;era en situaci&oacute;n irregular fue agredida mientras recog&iacute;a firmas. Le dijeron que ella no ten&iacute;a que pedir firmas, le rompieron los pliegos, la agredieron, fuimos a denunciar, pero qued&oacute; en nada&rdquo;, dice con rabia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades y la violencia eran contrarrestadas con otras muchas respuestas de apoyo. &ldquo;Nos sorprendi&oacute; la cantidad de firmas y la red que se cre&oacute; con gente que nunca hab&iacute;a militado&rdquo;, dice Esp&iacute;nola. Todo se hizo sin apenas recursos: &ldquo;No hab&iacute;a presupuesto, era gente dejando su vida personal y laboral&rdquo;, subraya. Ana Guti&eacute;rrez Fajardo, activista ecuatoriana y miembro del movimiento desde la retaguardia, se volc&oacute; en la recogida de firmas en Valencia. Recuerda aquellos d&iacute;as dedicados a convencer a ciudadanos espa&ntilde;oles de la importancia de dar los papeles a cientos de miles de personas. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Algunas respuestas me desgastaban, sent&iacute;a que de forma sistem&aacute;tica cuestionaban mi presencia en Espa&ntilde;a y de otras tantas compa&ntilde;eras&rdquo;, admite Guti&eacute;rrez. &ldquo;Pero tambi&eacute;n fue muy emocionante: contar firmas, comprobar si eran v&aacute;lidas&hellip; sentir que lleg&aacute;bamos. O esos momentos en que ve&iacute;as que una persona no ten&iacute;a claro apoyar una regularizaci&oacute;n pero, al escuchar nuestros argumentos, cambiaba de opini&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Varios integrantes del movimiento, entre ellos Silvana Cabrera, Edith Espínola y Victoria Columba, en el Congreso tras presentar ante la Comisión de Trabajo la ILP."
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            <span class="title">
                Varios integrantes del movimiento, entre ellos Silvana Cabrera, Edith Espínola y Victoria Columba, en el Congreso tras presentar ante la Comisión de Trabajo la ILP.                            </span>
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        La entrega de las firmas en el Congreso se vivi&oacute; como un punto de inflexi&oacute;n. &ldquo;El d&iacute;a que llevamos las cajas fue brutal, un d&iacute;a de felicidad absoluta despu&eacute;s de tanto desgaste&rdquo;, recuerda Cabrera. M&aacute;s de 600.000 apoyos avalaron una reivindicaci&oacute;n impulsada desde abajo. &ldquo;Esto es el resultado de la organizaci&oacute;n de personas migrantes y racializadas que saben lo que es estar sin papeles&rdquo;, concluye Guti&eacute;rrez Fajardo con orgullo. &ldquo;Nos unimos much&iacute;sima gente, fue muy emocionante. Lo hab&iacute;amos conseguido despu&eacute;s de meses de much&iacute;simo trabajo, en los que pensamos que no lleg&aacute;bamos. Pero hab&iacute;amos entrado al Congreso con el respaldo de m&aacute;s de 600.000 firmas&rdquo;, dice Esp&iacute;nola.
    </p><h2 class="article-text">El debate en el Congreso y la sorpresa del PP</h2><p class="article-text">
        Una vez registrada en el Congreso, lleg&oacute; el momento de defenderla. Parte de las mismas personas que hab&iacute;an recorrido distintos puntos de Espa&ntilde;a para recoger firmas se dentaron frente a los diputados de todas las formaciones para explicar con datos, argumentos y desde la propia experiencia por qu&eacute; era importante su respaldo a la regularizaci&oacute;n. Entre ellas estaba Esp&iacute;nola y el portavoz del Sindicato de Manteros de Barcelona, Lamine Sarr. Estuvieron apoyados por la Fundaci&oacute;n PorCausa, responsable del estudio Esenciales que daba cifras del impacto econ&oacute;mico positivo del proceso planteado. 
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            </figure><p class="article-text">
        Cuando echan la vista atr&aacute;s, todas las integrantes del movimiento menciona un d&iacute;a: 9 de abril de 2024, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/congreso-apoyara-iniciativa-popular-regularizar-cientos-miles-migrantes-viven-espana_1_11273877.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el d&iacute;a de la votaci&oacute;n</a> de la toma en consideraci&oacute;n de la iniciativa. Esp&iacute;nola y Cabrera presenciaron el debate en el hemiciclo, junto al resto de representantes del movimiento.  Estaban nerviosas, cuentan, no ten&iacute;an garantizados los votos y depend&iacute;an de la posici&oacute;n del Partido Popular.  &ldquo;Votos a favor: 310, Votos en contra: 33. Abstenciones: ninguna. Queda aprobada la toma en consideraci&oacute;n de la proposici&oacute;n de ley&rdquo;, recuerdan escuchar las activistas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos abrazamos, lloramos, est&aacute;bamos en shock porque no pod&iacute;amos creer que avanzaba&rdquo;, dice Cabrera. Edith recuerda estar en los pasillos del Congreso atendiendo una entrevista con una radio estatal cuando escuch&oacute; la ovaci&oacute;n. Sali&oacute; corriendo a encontrarse con sus compa&ntilde;eras. &ldquo;Fue un d&iacute;a de felicidad absoluta&rdquo;, resume la paraguaya. 
    </p><p class="article-text">
        Esa noche volvieron orgullosas al piso que sol&iacute;an alquilar todas las representantes del Movimiento cuando se reun&iacute;an en Madrid. &ldquo;Despu&eacute;s de tanto trabajo, llegamos reventadas, comimos una pizza y est&aacute;bamos todas en pijama celebr&aacute;ndolo. Fue muy emotivo&rdquo;, recuerda Cabrera. Era la primera evidencia tangible de que los a&ntilde;os de organizaci&oacute;n y trabajo pod&iacute;an llegar a traducirse en una pol&iacute;tica concreta. 
    </p><h2 class="article-text">Bloqueo y nuevo plan</h2><p class="article-text">
        La alegr&iacute;a se vio pronto ensombrecida. La ILP qued&oacute; atrapada en un limbo pol&iacute;tico. Durante meses, apenas hab&iacute;a novedades mientras el texto cog&iacute;a polvo en un caj&oacute;n. &ldquo;Ya con much&iacute;sima desconfianza, ve&iacute;amos que los partidos no nos daban apoyo suficiente, no recib&iacute;amos contestaci&oacute;n a veces de los correos&rdquo;, relata Cabrera. &ldquo;En el Congreso no avanzaba, estaba bloqueado&hellip; los partidos pol&iacute;ticos se pisaban entre ellos, buscaban alcanzar un &eacute;xito propio, como una pelea de escuela y no pensaban en los derechos de las personas&rdquo;, describe Esp&iacute;nola.&nbsp;Empezaron a ver imposible un acuerdo entre las distintas formaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de salvar la medida llev&oacute; al movimiento a replantear su estrategia. Ante el fracaso del consenso parlamentario, Regularizaci&oacute;n YA apost&oacute; por un nuevo objetivo: la medida pod&iacute;a aprobarse por decreto, sin necesidad de tener la luz verde del Congreso, por lo que se centraron en encontrar una f&oacute;rmula para convencer al Gobierno. Esp&iacute;nola recuerda que se reforz&oacute; el di&aacute;logo directo con Podemos: &ldquo;El traspaso de competencias sobre inmigraci&oacute;n a Catalunya fue una desenmascarada total. Podemos nos pregunt&oacute; qu&eacute; pens&aacute;bamos sobre el traspaso y les dijimos que  no est&aacute;bamos de acuerdo, pero vimos una grieta de luz en ese contexto&rdquo;, reconoce. El colectivo confirma que la negociaci&oacute;n sobre los presupuestos y la posici&oacute;n de Podemos con respecto al traspaso de competencias a Catalunya fue un elemento clave para acelerar el proceso. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de diciembre todo se aceler&oacute;, confirman varios miembros de Regularizaci&oacute;n YA: &ldquo;Fueron semanas revisando borradores, muchas horas&hellip; no tenemos un equipo jur&iacute;dico, tiramos de alianzas, de abogadas de extranjer&iacute;a, de conocimientos colectivos&rdquo;, recuerda la activista boliviana. Cabrera, como muchas otras integrantes del movimiento, no tiene conocimientos jur&iacute;dicos, pero les toc&oacute; aprender: &ldquo;Leyendo y leyendo una y otra vez, preguntando dudas, incluso viendo tutoriales de YouTube, lo &iacute;bamos sacando&rdquo;, comenta entre risas. 
    </p><p class="article-text">
         En las &uacute;ltimas semanas, el intercambio de borradoras fue constante, hasta alcanzar un texto consensuado de una regularizaci&oacute;n con garant&iacute;as por la que apostaban. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Ya est&aacute;&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Recuerdan las palabras de Victoria Columba, otra de las portavoces del movimiento, en una videollamada celebrada el fin de semana pasado. &ldquo;Ya est&aacute;. Va a salir&rdquo;, anunci&oacute; a sus compa&ntilde;eras tras su &uacute;ltima conversaci&oacute;n con miembros de Podemos. &ldquo;No lleg&aacute;bamos a cre&eacute;rnoslo, pero poco a poco vimos que era cierto, lloramos, era muy fuerte&rdquo;, indica Esp&iacute;nola, quien junto al resto se prepar&oacute; para viajar a Madrid para presenciar el acto en que Podemos iba a anunciar el acuerdo. La alegr&iacute;a fue contenida, consciente de que la letra peque&ntilde;a y la implementaci&oacute;n ser&iacute;an el siguiente desaf&iacute;o: &ldquo;Hasta que no lo veamos no lo creemos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, Ana Fajardo, en Valencia, no pod&iacute;a dormir. &ldquo;No pod&iacute;a dormir, ten&iacute;a la cabeza dando vueltas&hellip; pensando en cada una de las personas migrantes que conozco a las que le iba a beneficiar. En c&oacute;mo les iba a cambiar la vida esto. Les hab&iacute;amos dicho que iba a salir, y por fin era real&rdquo;, recuerda. Silvana Cabrera pensaba en las personas sin papeles a las que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante a&ntilde;os: &ldquo;Imaginar a esas personas que van a poder trabajar con tranquilidad, que sus hijos van a tener algo m&aacute;s de seguridad&hellip; eso te atraviesa el alma. Todo el cansancio que llev&aacute;bamos, vale la pena por esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquel piso compartido donde volvieron a pasar una noche m&aacute;s de alegr&iacute;a en Madrid, entre documentos y mensajes que no dejaban de llegar, las portavoces a&uacute;n no asum&iacute;an que ya estaba, que iba a salir. El d&iacute;a siguiente, las portavoces dieron una rueda de prensa mientras la ministra de Migraciones, Elma Saiz, anunciaba tras el Consejo de Ministros el inicio de la tramitaci&oacute;n de la ansiada regularizaci&oacute;n de migrantes. Las representantes del colectivo, ojerosas y desfondadas, recordaban la importancia de la medida para cientos de miles de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Saben que su trabajo a&uacute;n no ha acabado. La normativa a&uacute;n no se ha aprobado y podr&iacute;a llegar a cambiar alguno de sus aspectos durante los tr&aacute;mites pendientes o la revisi&oacute;n del Ministerio del Interior. Tambi&eacute;n se preparan para su puesta en pr&aacute;ctica, para intentar que llegue a todas aquellas personas que cumplan los requisitos y, que ahora s&iacute;, nadie se quede atr&aacute;s. &ldquo;Estaremos vigilantes. Seguiremos siendo pesadas&rdquo;, concluye Esp&iacute;nola. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cinco-anos-lucha-regularizacion-intrahistoria-movimiento-liderado-migrantes-consiguio_1_12952539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 21:20:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco años de lucha por la regularización: la intrahistoria del movimiento liderado por migrantes que lo consiguió]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una española interna en un chalet de ricos: “Dejamos ese trabajo a migrantes pobres porque nos parece miserable”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espanola-interna-chalet-ricos-dejamos-trabajo-migrantes-pobres-parece-miserable_1_12406487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3114a5d4-9135-4461-829b-6b634029b2ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una española interna en un chalet de ricos: “Dejamos ese trabajo a migrantes pobres porque nos parece miserable”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bárbara Espinosa explora en ‘ES PA ÑO LA’ la vida de las mujeres invisibles que limpian y cuidan a los ancianos y los hijos de los otros 24 horas al día 
</p><p class="subtitle">Los personajes racializados y LGTB se estancan en la ficción española y siguen en un segundo plano
</p></div><p class="article-text">
        Sembrar o servir. Esa es la dicotom&iacute;a a la que se enfrenta Ver&oacute;nica, una mujer de clase obrera que desprecia el pueblo al sur de Madrid en el que se crio, las faltas de ortograf&iacute;a en el vocabulario de sus padres y el novio de la adolescencia que sali&oacute; a triunfar cuando la que se iba a montar en el ascensor social era ella. Su estirpe ha dedicado<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/almaciga-artefacto-literario-dispuesto-recuperar-palabras-perdidas-medio-rural_1_6240532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la vida a la siembra, </a>as&iacute; que ella decide servir de lunes a s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana en un chalet en una urbanizaci&oacute;n de ricos al norte de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica es la &uacute;nica espa&ntilde;ola interna en un mundo de filipinas y sudamericanas. &ldquo;Quer&iacute;a escribir sobre qu&eacute; es lo que le llevar&iacute;a a una espa&ntilde;ola del siglo XXI, con estudios, a aceptar un trabajo de<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociologa-infiltro-ninera-ultrarricos-millonarios-sienten-totalmente-impunes_1_12147385.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> empleada dom&eacute;stica interna</a>. Un trabajo donde pones tu vida en pausa y sacrificas tu personalidad&rdquo;, explica B&aacute;rbara Espinosa (Madrid, 1980), autora de la novela <em>ES PA &Ntilde;O LA</em> (La Navaja Suiza, 2025) en la que, a trav&eacute;s de su personaje, explora las vidas de las<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/trabajar-empleo-domestico-invisible-literatura_1_10929988.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> mujeres invisibles que limpian </a>culos, friegan ba&ntilde;os y preparan comidas sin que nadie repare en ellas. &ldquo;Cuando yo era peque&ntilde;a todav&iacute;a hab&iacute;a internas espa&ntilde;olas, pero hace mucho que le dejamos ese trabajo a las inmigrantes pobres, como hacemos con todos los trabajos que nos parecen miserables&rdquo;, contin&uacute;a Espinosa durante su entrevista con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Espinosa escribe sobre un mundo que no es el suyo, que ha visto siempre de lejos. Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y tras un m&aacute;ster en Derecho en Harvard y otro en Edici&oacute;n (tambi&eacute;n por la Complutense), se considera una privilegiada, siempre lejos de pasar penurias. &ldquo;Soy una persona observadora y, aunque ten&iacute;a el fen&oacute;meno muy interiorizado, un d&iacute;a en el parque me fij&eacute; en un grupo de mujeres, extranjeras todas, que hac&iacute;an todas las semanas el mismo viaje. El de marcharse los s&aacute;bados de las casas en las que sirven y alquilar una habitaci&oacute;n para pasar solamente una noche&rdquo; explica para se&ntilde;alar que &ldquo;viendo a aquellos peque&ntilde;os ej&eacute;rcitos que caminan de regreso a sus puestos de trabajo pens&eacute; en lo llamativo que era que siempre se repitieran las mismas nacionalidades&rdquo;.
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                Bárbara Espinosa aborda el trabajo de las internas en &#039;ES PA ÑO LA&#039;                            </span>
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        En su novela, narrada en primera persona, Ver&oacute;nica vive en tierra de nadie. No pertenece al mundo de los amos pero tampoco al de los sirvientes. Los primeros se enorgullecen de haber encontrado a una espa&ntilde;ola, pero en el fondo la desprecian por haber ca&iacute;do tan bajo. Las segundas, todas mujeres, no terminan de fiarse de ella, de acogerla. Pero a Ver&oacute;nica tampoco le importa, desprecia a unos y a otras. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a que fuera una mujer desarraigada, que nunca se hubiera sentido parte ni del lugar donde naci&oacute;, ni de la familia que le hubiera tocado. Ni siquiera cuando pudo estudiar&rdquo;, apunta Espinosa para se&ntilde;alar que su protagonista es como una isla. &ldquo;Va flotando por diferentes lugares, puntos geogr&aacute;ficos o momentos en su vida, pero nunca encuentra su espacio aunque siempre se cree mejor o distinta al resto&rdquo;, explica para agregar que hay mucha gente que nunca descubre su lugar en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a hablar de esas personas que creen que, culturalmente, se merecen estar en otro sitio y se chocan una y otra vez con la barrera&rdquo;, cuenta la autora para a&ntilde;adir que su personaje reniega y siente verg&uuml;enza tanto por sus or&iacute;genes como por los habitantes de la casa en la que est&aacute; empleada. &ldquo;Ella ve a su padre como un hombre agr&iacute;cola y absolutamente primario y, como no tiene dinero para diferenciarse, usa lo &uacute;nico que lleva consigo: el haber estudiado, el lenguaje&rdquo;, a&ntilde;ade, para continuar con que su protagonista hace un uso elitista del lenguaje cuando corrige a su padre, pero tambi&eacute;n cuando mentalmente critica a la se&ntilde;ora por &ldquo;hablar de manera tan pobre&rdquo;. &ldquo;Ella siente rabia porque alguien con tanto dinero y posibles cometa errores&rdquo;, sostiene, para a&ntilde;adir que la suya es una novela sobre racismo y clasismo sin hablar de ello.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un mundo de apariencias</strong></h2><p class="article-text">
        Cuenta B&aacute;rbara Espinosa que, en esta novela, quer&iacute;a dibujar un mundo de apariencias, de jaulas de oro. &ldquo;Desmitificar esa idea general de que en el norte se vive mejor, que es un lugar donde todo parece perfecto&rdquo;, se&ntilde;ala. Ella retrata un matrimonio desgraciado, una pareja que se ignora mutuamente, donde &eacute;l es el amo del lugar y la se&ntilde;ora de la casa se empeque&ntilde;ece en su presencia, pagando sus miserias con quien se sit&uacute;a en el escalaf&oacute;n m&aacute;s bajo: el servicio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son din&aacute;micas de poder que conozco tan bien, que he visto en mi entorno. Donde las mujeres se quedan en un lugar que les hace tremendamente infelices por no perder estatus, porque es lo que tienes que hacer y qu&eacute; van a decir tus vecinas, quienes probablemente, sean tan infelices como t&uacute;&rdquo;, apostilla.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aprovechando el eje entre el norte y el sur de una ciudad como Madrid, Espinosa dibuja una historia que habla del arriba y del abajo, de estratos sociales con casi nula movilidad entre ellos y de un mundo que, dice, &ldquo;est&aacute; frente a nuestros ojos, pero casi nunca reparamos en &eacute;l&rdquo;. Tienes que fijarte, mirar, para poder verlo&ldquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasa lo mismo con el norte de Europa, ojo&rdquo;, apostilla. &ldquo;Se nos venden todas esas bondades sobre un estado de bienestar que ya no existe. La Suecia de los a&ntilde;os ochenta con la que muchos so&ntilde;aban, hace tiempo que est&aacute; totalmente deconstruida&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que ella deseaba desnudar a &ldquo;la gran mentira del progreso del camino al norte&rdquo;, pero a peque&ntilde;a escala, usando como tablero un lugar que B&aacute;rbara Espinosa conoce muy bien: su propia tierra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espanola-interna-chalet-ricos-dejamos-trabajo-migrantes-pobres-parece-miserable_1_12406487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 20:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una española interna en un chalet de ricos: “Dejamos ese trabajo a migrantes pobres porque nos parece miserable”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Empleadas domésticas,mujeres,Escritores,Trabajo,Migrantes,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una exposición rescata las “pequeñeces” que sirvieron de refugio doméstico para la mujer del siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/exposicion-rescata-pequeneces-sirvieron-refugio-domestico-mujer-siglo-xix_1_12341211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a36ada72-4bdd-43f2-b1c8-cf8d8afb32e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una exposición rescata las “pequeñeces” que sirvieron de refugio doméstico para la mujer del siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Una muestra en el Museo del Romanticismo (que cuenta con la intervención de Las Hijas de Felipe) reivindica las labores textiles femeninas como prácticas de autonomía, afecto y memoria”
</p></div><p class="article-text">
        Las &ldquo;peque&ntilde;eces&rdquo; pueden ser muchas cosas: una casa de mu&ntilde;ecas, un cuadro tejido con cabello humano... objetos diminutos o peculiaridades cotidianas que la historiograf&iacute;a ha pasado por alto por pertenecer al &aacute;mbito dom&eacute;stico. Precisamente eso es lo que la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/museos-estatales-reestructuran-colecciones-textiles-reivindicar-arte-burgues_1_12085584.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva exposici&oacute;n del Museo del Romanticismo</a> busca rescatar del olvido: dar voz a esos detalles &iacute;ntimos, aparentemente insignificantes, que configuraron la vida diaria de una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        La muestra<em> Cosas tenidas por peque&ntilde;eces</em>, que forma parte del proyecto <em>Memoria, tejidos, museos. Los barrios bajos de la atenci&oacute;n,</em> y que est&aacute; comisariada por Selina Blasco y Patricia Molins, abrir&aacute; sus puertas del 30 de mayo al 21 de septiembre en el Museo del Romanticismo. Pero este proyecto va m&aacute;s all&aacute;: se trata de una iniciativa colaborativa que involucra a cuatro instituciones clave &mdash;el Museo del Traje, el Arqueol&oacute;gico Nacional, el Museo de Am&eacute;rica y el Nacional de Artes Decorativas&mdash;, creando un di&aacute;logo entre colecciones estatales.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del Museo del Romanticismo, la propuesta curatorial ha contado con una colaboraci&oacute;n especial: la intervenci&oacute;n de Las Hijas de Felipe (Ana Garriga y Ana Urbita), doctoras en literatura barroca y creadoras del celebrado p&oacute;dcast hom&oacute;nimo. Junto al equipo t&eacute;cnico del museo y las comisarias principales, han tejido un relato que desmonta jerarqu&iacute;as tradicionales, poniendo en valor lo que habitualmente queda en &ldquo;los m&aacute;rgenes&rdquo; de la museograf&iacute;a con una nueva mirada: lo textil como documento hist&oacute;rico, las pr&aacute;cticas dom&eacute;sticas y los saberes no can&oacute;nicos.
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            <span class="title">
                Vista de la muestra &#039;Cosas tenidas por pequeñeces&#039;                            </span>
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        El t&iacute;tulo de la muestra <em>Cosas Tenidas por peque&ntilde;eces</em> alude a la novela de Luis Coloma <em>Peque&ntilde;eces</em> de 1891 y nos da una pista de la vinculaci&oacute;n de estas peque&ntilde;as piezas intimistas con la literatura de la &eacute;poca. &ldquo;Nosotras nos sentimos m&aacute;s c&oacute;modas con el formato literario y textual, as&iacute; que hemos intentado arropar las obras con el contexto literario del siglo XIX&rdquo;, ha comentado Ana Urbita en la presentaci&oacute;n de la exposici&oacute;n. Vinculando ambos mundos, han a&ntilde;adido a las obras seleccionadas fragmentos que ellas mismas han locutado de<em> La de Bringas,</em> de Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s o el <em>Manual de se&ntilde;oritas </em>de 1827, escrito por &Eacute;lisabeth Celnart.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La intimidad que se nos ha ocultado&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Frente a la organizaci&oacute;n tradicional de los museos nacionales espa&ntilde;oles &mdash;nacidos entre finales del XIX y 1925 a partir del coleccionismo aristocr&aacute;tico&mdash;, el textil se alza como un medio lleno de complejidades, a menudo ignorado. La historiograf&iacute;a lo ha relegado sistem&aacute;ticamente, pero esta exposici&oacute;n busca reivindicarlo. Y no sin raz&oacute;n: el textil es un lenguaje formal y conceptualmente rico que desaf&iacute;a nociones establecidas sobre creatividad, t&eacute;cnica, percepci&oacute;n, autor&iacute;a, g&eacute;nero e incluso la propia museograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n se divide en dos partes. La primera se organiza en torno a las piezas expuestas que forman parte del recorrido habitual del Museo del Romanticismo y que Las hijas de Felipe han seleccionado y a las que han a&ntilde;adido cartelas. Como ocurre con un Tresillo de 1890, que ha sido elegido en toda la exposici&oacute;n por las huellas del uso, y por la comodidad que aparenta. &ldquo;Nosotras quer&iacute;amos ir m&aacute;s all&aacute; de lo diminuto y centrarnos m&aacute;s en el surgimiento del concepto de comodidad&rdquo; cuentan Las hijas de Felipe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente la b&uacute;squeda de la comodidad, el confort del hogar y la intimidad mediante texturas textiles ser&aacute; uno de los ejes que guie esta selecci&oacute;n de piezas y que culminar&aacute; en la segunda parte de la exposici&oacute;n que se sit&uacute;a en la Sala del encuentro, donde se exponen obras de peque&ntilde;o formato, como peque&ntilde;as joyas que se han dividido en varias secciones: Devoci&oacute;n, reliquias afectivas, procesos y lo l&uacute;dico. &ldquo;Quer&iacute;amos que se pudieran contemplar estas peque&ntilde;as obras, que normalmente no podemos observar con tanto detalle&rdquo;, comenta Ana Garriga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lo dom&eacute;stico como refugio&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Estas secciones exploran c&oacute;mo los objetos &mdash;ya sean textiles u objetos de devoci&oacute;n&mdash; se convierten en veh&iacute;culos de memoria &iacute;ntima. Lejos de encasillarse en categor&iacute;as r&iacute;gidas, las piezas dialogan entre s&iacute;, tejiendo un relato com&uacute;n: el trabajo manual como acto meditativo, pol&iacute;tico y cargado de emociones.
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            <span class="title">
                Detalle de los objetos de la exposición de &#039;Cosas tenidas por pequeñeces&#039;                            </span>
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        &nbsp;&ldquo;Ver esta exposici&oacute;n es como ver el siglo XIX espa&ntilde;ol&rdquo;, explica la comisaria Patricia Molins que cree que este &ldquo;es el siglo en el que todo quiere ser universal, el siglo de los nacionalismos y de la expansi&oacute;n colonial&rdquo;. &ldquo;La burgues&iacute;a sobre todo en Espa&ntilde;a en el que hay un retroceso econ&oacute;mico &mdash;como cuenta el fil&oacute;sofo Walter Benjamin&mdash; encuentra su refugio en lo dom&eacute;stico&rdquo;&ldquo;, a&ntilde;ade&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa b&uacute;squeda de amparo en el hogar ante un mundo agresivo y violento se encuentran estos objetos. Y por eso, las piezas seleccionadas en esta segunda parte de la exposici&oacute;n destacan las producciones y labores femeninas dentro del contexto dom&eacute;stico de la burgues&iacute;a del siglo XIX.&nbsp;El espacio de lo &iacute;ntimo se convierte aqu&iacute; en protagonista, recreando esa atm&oacute;sfera inmersiva que caracterizaba el universo cotidiano de la &eacute;poca. Entre las obras expuestas, encontramos trabajos deliberadamente inconclusos -como una Santa Filomena a medio bordar- que buscan transmitir &ldquo;esa sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida: del tiempo, del hilo, y de todo lo que encapsulaban esas horas dedicadas a las labores&rdquo;, como explica Ana Garriga.
    </p><p class="article-text">
        Como colof&oacute;n, la exposici&oacute;n establece un di&aacute;logo entre pasado y presente. Junto a piezas hist&oacute;ricas, como la mencionada Santa Filomena, se exhibe la Magdalena Penitente de la artista contempor&aacute;nea Luc&iacute;a Amor, acompa&ntilde;ada adem&aacute;s por el registro visual del proceso de bordado realizado por Helena Luz&oacute;n. En una yuxtaposici&oacute;n que revela la evoluci&oacute;n de los procesos textiles, y subraya su continuidad como forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tania López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/exposicion-rescata-pequeneces-sirvieron-refugio-domestico-mujer-siglo-xix_1_12341211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 14:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una exposición rescata las “pequeñeces” que sirvieron de refugio doméstico para la mujer del siglo XIX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,mujeres,Feminismo,tareas domésticas,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El refugio de las amas de casa en Ortuella que querían escapar del hogar y llegaron hasta Pekín para debatir sobre la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/refugio-amas-casa-ortuella-querian-escapar-hogar-llegaron-pekin-debatir-igualdad_1_12114228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b825a834-3554-4256-bdb7-28838c43cc2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El refugio de las amas de casa en Ortuella que querían escapar del hogar y llegaron hasta Pekín para debatir sobre la igualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría de ellas aceptan su realidad como trabajadoras de sus hogares de forma positiva. No obstante, otras contaban con un caracter reivindicativo como las hermanas Barrutia, Lucía y Victoria que participaron en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekin en 1995</p><p class="subtitle">La historia de las conserveras en Bizkaia: de la explotación infantil y cortarse las manos a luchar por mejoras salariales
</p></div><p class="article-text">
        Como cada lunes y jueves desde hace d&eacute;cadas, Merche, Elvira, Mar&iacute;a y Elena se re&uacute;nen con sus compa&ntilde;eras por la tarde para ir a clase de punto. Los martes, toca clase de lazos y mu&ntilde;ecas y los mi&eacute;rcoles sevillanas. Ellas son parte de la asociaci&oacute;n de Amas de Casa Mendialde de Ortuella que lleva en activo desde 1992. Desde su fundaci&oacute;n, cientos de mujeres trabajadoras de sus hogares han pasado por ella para realizar las actividades semanales, para ir a las excursiones que realizan o para viajar. Una forma de relacionarse y escapar, cuando es necesario, de la dura y poco reconocida tarea del trabajo en casa. &ldquo;Las mujeres que la crearon lo hicieron para buscar un sitio de escape donde aprender algo que les gustara, relacionarse y hacer amigas. La mayor&iacute;a se dedicaban a las tareas del hogar y esta era una forma de que salieran a la calle, conocieran gente, charlaran. Cog&iacute;an el tren y se iban a Bilbao o hac&iacute;an excursiones para conocer otros lugares que de otra forma no habr&iacute;an hecho&rdquo;, reconoce a este peri&oacute;dico Elena, que a sus 65 a&ntilde;os es la presidenta de la asociaci&oacute;n desde 2017. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a y Elvira son de las m&aacute;s veteranas con 83 y 84 a&ntilde;os respectivamente. Merche, por su parte, cuenta con 78, algo menos que ellas dos, pero fue una de las fundadoras y form&oacute; parte de la directiva durante muchos a&ntilde;os. &ldquo;En aquella &eacute;poca no hab&iacute;a nada para las mujeres y esta es una iniciativa muy bonita. Para muchas mujeres acercarse a la asociaci&oacute;n era aprender sobre cultura, sobre aquello que necesitasen o les interesase. En mi caso, no trabaj&eacute; fuera de casa hasta que mis hijos crecieron. Fue una experiencia muy bonita estar con ellos en casa, pero tambi&eacute;n agradezco haber conocido a la asociaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Merche. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, muchas de las mujeres que forman parte de la asociaci&oacute;n de Amas de Casa Mendialde trabajan en sus hogares. Otras, sin embargo, s&iacute; que se han dedicado a un oficio, como es el caso de Elena, la actual presidenta. &ldquo;Yo soy peluquera y trabajaba en una peluquer&iacute;a, pero cuando tuve a mis hijos dej&eacute; de trabajar porque era un oficio muy esclavo. Si hubiera seguido trabajando no los habr&iacute;a podido criar, los habr&iacute;a visto muy poco. Lo dej&eacute; hasta que fueron independientes y volv&iacute; a trabajar otra vez. No me arrepiento de la decisi&oacute;n que tom&eacute;, porque fue una experiencia muy bonita, pero ahora cuando hablo con mi hija, me dice que ella no dejar&iacute;a su trabajo ni loca&rdquo;, bromea. 
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                La asociación Amas de Casa Mendialde de excursión en Gernika                            </span>
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        &ldquo;Mi hija dice que no dejar&iacute;a de trabajar por nada. Para m&iacute; lo que hice fue algo positivo, aunque s&eacute; que es un sacrificio porque a m&iacute; me gustaba mi oficio, me encantaba. Pero criar a mis hijos era importante. Mi hija dice que llevar&aacute; a los suyos a una guarder&iacute;a, que no va a sacrificar su trabajo y tambi&eacute;n dice que no sacrificar&aacute; mi tiempo libre para que yo tenga que cuidarlos, salvo en casos puntuales. Es otro punto de vista. Yo no me arrepiento de nada, pero es verdad que ahora ten&eacute;is m&aacute;s oportunidades para poder escoger qu&eacute; quer&eacute;is hacer&rdquo;, sostiene Elena. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de ellas aceptan su realidad como trabajadoras de sus hogares de forma positiva. No obstante, algunas de ellas, desde los inicios de la asociaci&oacute;n contaban con un car&aacute;cter reivindicativo como es el caso de las hermanas Barrutia, Luc&iacute;a y Victoria, hijas de una de las fundadoras. Las dos, siendo muy j&oacute;venes en el a&ntilde;o 1995, gracias a la asociaci&oacute;n, participaron en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Pekin, encuentro que fue un hito hist&oacute;rico y que puso en marcha la hoja de ruta para lograr la igualdad de g&eacute;nero, el empoderamiento de las mujeres y ni&ntilde;as y poner en valor el ejercicio de sus derechos humanos. 
    </p><p class="article-text">
        30 a&ntilde;os despu&eacute;s, el Ayuntamiento de Ortuella, su pueblo natal, recuerda c&oacute;mo se sintieron ambas hermanas con motivo del 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de la Mujer. &ldquo;Son muchos los recuerdos que vienen a mi mente cuando pienso en Beijing 95, con la presencia mundial de las ONG en Huairou. El balance que hago de todo ello en general es muy positivo. Desde mi punto de vista, lo mejor de este foro fue que 30.000 mujeres de todo el mundo intercambi&aacute;bamos experiencias y con todo ello estrategias de acci&oacute;n, porque si algo qued&oacute; realmente claro en Huairou fue que deb&iacute;amos llevar ese Beijing 95 a nuestros distintos puntos de partida para que todo aquello no se quedara archivado en el pasado, ni se redujera a buenas intenciones. Ahora empieza el gran foro&rdquo;, explic&oacute; Victoria tras regresar de aquel viaje. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, su hermana Luc&iacute;a, record&oacute; el asombro de la capacidad de uni&oacute;n de las mujeres. &ldquo;Si he de decir una de las impresiones que me caus&oacute; haber estado en el foro de las ONG en Beijing, citar&eacute; la de asombro, al poder comprobar la concurrencia en un mismo lugar de la cantidad de grupos y asociaciones en las que las mujeres somos capaces de reunirnos; all&iacute; encontr&eacute; desde grupos de amas de casa hasta asociaciones de mujeres juristas, pasando por asociaciones de mujeres j&oacute;venes, feministas, artistas, etc. Tambi&eacute;n pude conocer de cerca la problem&aacute;tica de determinados colectivos de mujeres que tambi&eacute;n estaban presentes en Pek&iacute;n, colectivos como el de las mujeres isl&aacute;micas o las tibetanas. Para terminar dir&eacute; que personalmente ha sido una experiencia enriquecedora y que valoro positivamente&rdquo;, explic&oacute; por aquel entonces. Este peri&oacute;dico ha tratado de entrevistar a ambas hermanas, pero han preferido mantenerse alejadas de los medios de comunicaci&oacute;n, aunque siguen formando parte y acudiendo peri&oacute;dicamente a la asociaci&oacute;n que cre&oacute; su madre, la de Amas de Casa Mendialde de Ortuella. 
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                La asociación de Amas de Casa Mendialde bailando sevillanas en Ortuella                            </span>
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        La revista <a href="https://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/sen_aldizkaria_aurrekoak/es_emakunde/adjuntos/revista.emakunde.20bis_especial.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">'Vascas en Pek&iacute;n'</a> editada en octubre de 1995 por el Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde) recoge las impresiones de las amas de casa de Ortuella tras volver sus dos compa&ntilde;eras. &ldquo;Sobre el segundo trimestre del 94 recibimos la informaci&oacute;n, por parte de Emakunde, de c&oacute;mo se iba a celebrar la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, haci&eacute;ndonos constar que nosotras como ONG ten&iacute;amos la opci&oacute;n de participar. En un principio, nos caus&oacute; un poco de desconcierto, pues nos parec&iacute;a algo tan inalcanzable que pensamos que se quedar&iacute;a en una mera informaci&oacute;n, por lo que de momento lo dejamos archivado para dar salida a nuestro programa, el cual est&aacute;bamos realizando durante el curso. Pero a medida que seguimos recibiendo m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el foro fuimos madurando la idea y pensamos que la presencia de las mujeres de Ortuella, uno de los pueblos m&aacute;s marginados de la zona minera, tendr&iacute;a que aportar y recibir muchas experiencias. De esta manera, dos de nuestras socias se animaron a ser nuestras portavoces&rdquo;, explicaron desde la asociaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez all&iacute; intercambiaron experiencias con mujeres de otras partes del mundo a quienes hablaron de la din&aacute;mica con la que funciona nuestra asociaci&oacute;n, as&iacute; como de los frutos que ha dado y del bien que est&aacute; haciendo entre las mujeres de Ortuella. A su llegada compartieron con nosotras su enriquecedora experiencia, as&iacute; como de los logros conseguidos en Beijing y de la Plataforma de Acci&oacute;n Positiva. Marta, periodista de Salgai que es una prensa local, hizo una entrevista a Vicky Barrutia, una de las socias que fue a Beijing que fue publicada en la zona minera margen izquierda y encartaciones . Mucha gente al leerlo nos ha felicitado por ser la &uacute;nica asociaci&oacute;n de estas zonas en acudir al foro. En Ortuella todas las mujeres de la asociaci&oacute;n estamos muy contentas por el eco tan positivo que ha tenido&rdquo;, concluye el escrito. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/refugio-amas-casa-ortuella-querian-escapar-hogar-llegaron-pekin-debatir-igualdad_1_12114228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 20:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El refugio de las amas de casa en Ortuella que querían escapar del hogar y llegaron hasta Pekín para debatir sobre la igualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,mujeres,Mujer,Trabajo,Trabajo doméstico,Hogar,Trabajadoras del hogar,Madres,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe una forma de trabajo más compatible con la vida? Esta investigadora está dispuesta a demostrar que sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b0ea1ea-5775-461f-8d4b-afbf6ee8f8af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe una forma de trabajo más compatible con la vida? Esta investigadora está dispuesta a demostrar que sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista estadounidense Brigid Schulte ha recopilado en 'Over Work' los abundantes ejemplos existentes de cómo una semana laboral reducida, con jornadas más flexibles, mejoran el bienestar de los trabajadores y, de paso, reducen la desigualdad de género
</p></div><p class="article-text">
        El optimismo de Brigid Schulte es un oasis en el desierto de derechos laborales de los trabajadores estadounidenses. Dice que su pa&iacute;s se ha quedado &ldquo;cruelmente&rdquo; atrasado. Pero all&iacute; donde no est&aacute; reconocido el derecho a las vacaciones pagadas, donde una de cada cuatro madres regresa al trabajo a las dos semanas de dar a luz porque las bajas por maternidad no est&aacute;n reguladas y donde la ense&ntilde;anza p&uacute;blica no arranca a veces hasta los cinco a&ntilde;os, la periodista e investigadora se ha empe&ntilde;ado en demostrar que hay otra manera de trabajar. Y de vivir.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de su &uacute;ltimo trabajo, <em>Over Work</em>, es un juego de palabras que resume d&oacute;nde nos encontramos, tambi&eacute;n fuera de EEUU: hartos del trabajo porque estamos sobrepasados por el trabajo. &ldquo;Quer&iacute;a entender si es verdad que para ser el mejor profesional haya que estar siempre trabajando; si es verdad que tengamos que trabajar hasta el punto de no tener vida para sobrevivir o tener &eacute;xito&rdquo;, afirma Schulte en una entrevista para elDiario.es. La respuesta que ha encontrado es un no rotundo: &ldquo;No tenemos que trabajar as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que la periodista estadounidense investiga las consecuencias del sistema laboral actual para la econom&iacute;a, la salud, las relaciones, la sociedad e incluso la democracia. Cuenta que su libro anterior, <a href="https://www.brigidschulte.com/overwhelmed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed: trabajo, amor y ocio cuando nadie tiene tiempo</em></a><em> </em>le llev&oacute; directamente a &eacute;ste. Y aunque parte del ejemplo de EEUU, reconoce que &ldquo;el peligro es que la direcci&oacute;n que toma este pa&iacute;s suele permear en muchas otras econom&iacute;as&rdquo;. Por eso se ha armado de documentaci&oacute;n para demostrar que existe otra forma de trabajar que satisface tanto a trabajadores como empresarios, con ejemplos de compa&ntilde;&iacute;as, instituciones y pa&iacute;ses enteros donde ya se han atrevido a probarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia moderna del trabajo est&aacute; totalmente separada de la realidad y constituye un fracaso de la imaginaci&oacute;n que nos ha empujado a una rutina diaria agotadora, estamos hartos&rdquo;, escribe la periodista en <em>Over Work</em>, que defiende la necesidad de imaginar una forma de trabajar que no est&eacute; en conflicto con el resto de nuestras vidas. Schulte recuerda que un puesto de <a href="https://www.eldiario.es/economia/40-jovenes-emancipados-ahorra-100-euros-mes_1_12005483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo remunerado ya no garantiza</a> el acceso de las familias a la independencia econ&oacute;mica: &ldquo;Al contrario, el trabajo se ha convertido en una fuente de desigualdad y de inseguridad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2025/0214/11/la-portada-de-over-work-donde-la-estadounidense-brigid-schulte-explora-nuevas-formas-de-trabajar-que-06c8c40.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20250221%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20250221T101734Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=b276a62fe3bdecffbeb392584e2e4922c4eaf7fe3ee47b095b314a9e8b4236db" alt="" width="250" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;O est&aacute;s trabajando de manera presencial muchas horas, o en remoto, participando en todas las reuniones y mandando mensajes hasta la noche. Pero es que en el extremo opuesto, para empleados por horas, en comercios o servicios, estos trabajos tampoco sirven&rdquo;, dice Schulte. Habla de quienes trabajan en turnos impredecibles, sin saber si podr&aacute;n trabajar suficientes horas para pagar los gastos a fin de mes, quienes combinan varios empleos de este tipo o la imposibilidad de atender ninguna urgencia familiar ni planificar tu rutina. Y plantea por qu&eacute; no cuestionamos, con cada informe de creaci&oacute;n de empleo, &ldquo;si esos trabajos sirven realmente de sustento para vivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de EEUU, 53 millones de personas, el 44% de los trabajadores, cobran un salario m&iacute;nimo de 1.209,6 euros mensuales &mdash;o 6,93 euros la hora en el caso de trabajos por horas. Su experiencia es distinta, recuerda Schulte, &ldquo;porque no trabajan en exceso en un empleo, sino en varios, mal pagados, temporales, a tiempo parcial y sin prestaciones como seguro m&eacute;dico, ayuda por desempleo ni posibilidad de ahorrar&rdquo;. As&iacute;, resulta que en la primera econom&iacute;a mundial el 70% de los ciudadanos que reciben ayuda federal para cubrir gastos de comida y medicamentos son trabajadores a tiempo completo en empleos mal pagados. 
    </p><p class="article-text">
        Pero seguimos trabajando las mismas horas (o m&aacute;s) que hace m&aacute;s de 100 a&ntilde;os, los mismos d&iacute;as de la semana. Hace m&aacute;s de un siglo que un empresario estadounidense cambi&oacute; los horarios laborales de su f&aacute;brica para comprobar si as&iacute; se reduc&iacute;an los errores y aumentaba la productividad. La jornada laboral de ocho horas, cinco d&iacute;as a la semana, sirvi&oacute; entonces a Henry Ford para fabricar m&aacute;s coches, pero no tiene nada que ver con c&oacute;mo trabajamos hoy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a, con la tecnolog&iacute;a que incorpora nuevos procesos de trabajo (correo electr&oacute;nico, herramientas de colaboraci&oacute;n y otras plataformas de mensajer&iacute;a) sobre sistemas antiguos (reuniones, llamadas) sin pensarlo mucho, todo tipo de trabajo se ha vuelto m&aacute;s complicado, intenso y exigente&rdquo;, relata Schulte. El resultado es que los costes de trabajar superan a veces a sus beneficios. &ldquo;Hacer un buen trabajo est&aacute; bien, pero esto es una sobrecarga excesiva y sus costes son muy superiores para nuestra salud f&iacute;sica y mental, nuestras familias, nuestras relaciones y para la sociedad en general&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Justo, flexible y digital: el puesto de trabajo ideal&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Frente a esta realidad, Schulte se ha preguntado qu&eacute; caracteriza a ese puesto de trabajo que no est&aacute; en conflicto con nuestra salud, no amenaza la productividad de las empresas y adem&aacute;s permite a los trabajadores conciliar<strong> </strong>con el resto de sus vidas. La respuesta la ten&iacute;an el Gobierno de Islandia, el de Escocia y numerosas empresas y organizaciones de todo el mundo que ya han puesto en marcha lo que ella define como trabajo flexible: un empleo en el que el trabajador puede decidir c&oacute;mo distribuir sus horas laborales, preferiblemente cuatro d&iacute;as a la semana, distribuidos entre la oficina y su casa; o un empleo basado en turnos por horas pero que son predecibles y regulares, as&iacute; como unas condiciones salariales y laborales dignas, que est&aacute;n respaldadas por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas s&oacute;lidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso en los pa&iacute;ses donde hay pol&iacute;ticas m&aacute;s progresistas, la atenci&oacute;n a un familiar y el tiempo que dedicamos a ello est&aacute; visto como una concesi&oacute;n, y que si lo necesitas, de alguna manera no eres tan buen empleado&rdquo;, dice Schulte. &ldquo;Debemos reconocer que el trabajo no remunerado es el que permite hacer el trabajo que s&iacute; pagamos&rdquo;. Es lo que hizo Islandia con la ley aprobada en 2020 &mdash;en colaboraci&oacute;n con sindicatos que representan al 86% de los trabajadores del pa&iacute;s&mdash;, para lograr que todos los empleados tuvieran acceso a una semana laboral de cuatro d&iacute;as, hasta un total de 35 o 36 horas semanales, y con autonom&iacute;a para decidir c&oacute;mo distribuirlas y d&oacute;nde.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debemos reconocer que el trabajo no remunerado es el que permite hacer el trabajo que sí pagamos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los arquitectos de la ley de Islandia explicaron a Schulte que su objetivo era que los trabajadores por horas, no solo los de oficina, tambi&eacute;n se beneficiaran de la reducci&oacute;n horaria. El impacto fue doble: &ldquo;Muchas mujeres que trabajan a tiempo parcial decidieron aumentar sus horas cada semana para llegar a las treinta y seis horas y al estatus de tiempo completo. Eso significa que ganar&aacute;n m&aacute;s dinero, recibir&aacute;n mejores compensaciones y, a largo plazo, tendr&aacute;n pensiones de jubilaci&oacute;n m&aacute;s altas y mayor independencia financiera&rdquo;, dicen en<em> Over Work</em>.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n islandesa, adem&aacute;s, reconoc&iacute;a que reducir la jornada laboral era la v&iacute;a, pero el fin era siempre la igualdad: &ldquo;El objetivo de esta ley es prevenir la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y mantener la igualdad de g&eacute;nero y de oportunidades en toda la sociedad. Todos los ciudadanos deben tener igualdad de oportunidades para beneficiarse de su propio esfuerzo y desarrollar sus capacidades independientemente de su g&eacute;nero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La apuesta era similar a la de las pol&iacute;ticas que ampl&iacute;an las bajas remuneradas por paternidad. El cambio en Islandia, detalla la periodista, buscaba que todo el mundo pudiera beneficiarse de una mejor calidad de vida, dando adem&aacute;s &ldquo;un peque&ntilde;o empuj&oacute;n&rdquo; a los hombres para que hicieran menos horas de trabajo remunerado y m&aacute;s del no remunerado, en casa, echando una mano a sus familias. &ldquo;Este siempre ha sido un problema de igualdad de g&eacute;nero&rdquo;, dice del debate sobre la reducci&oacute;n de la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Islandia es una utop&iacute;a en pa&iacute;ses como EEUU, donde Schulte habla de 50 millones de trabajadores con un familiar a su cargo y donde el 60% de quienes desempe&ntilde;an esos cuidados son mujeres. En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/dependencia-low-cost-40-personas-grado-dependencia-son-cuidadas-familiar-casa_1_12050225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 40% de las personas con alg&uacute;n grado de dependencia son cuidadas por un familiar</a>. La pandemia demostr&oacute; c&oacute;mo unas pol&iacute;ticas sociolaborales d&eacute;biles expulsan del sector laboral a las personas con dependientes a su cargo. En 2000, EEUU ocupaba el s&eacute;ptimo lugar en cuanto a la proporci&oacute;n de mujeres en la fuerza laboral. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s ocupaba el puesto 25. La autora atribuye el descenso a las pol&iacute;ticas laborales aplicadas durante la pandemia, cuando el 60% de los trabajadores despedidos fueron mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la COVID-19 no oblig&oacute; a tantas mujeres a abandonar el trabajo remunerado en muchos otros pa&iacute;ses con un apoyo m&aacute;s s&oacute;lido a los trabajadores con familiares dependientes, como el Reino Unido, Alemania, Francia o Canad&aacute;. &ldquo;Las perturbaciones provocadas por la pandemia y la mediocre respuesta a la crisis de cuidados que sigui&oacute; reforzaron la idea de que los trabajadores con esas responsabilidades no necesitaban una Gran Renuncia, sino una Gran Reinvenci&oacute;n del trabajo remunerado y no remunerado,&rdquo; escribe Schulte.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es s&oacute;lo el trabajo, tambi&eacute;n son los estereotipos</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Esta noci&oacute;n de que el trabajador/sustento ideal es o deber&iacute;a ser un hombre sin obligaciones de cuidado y las mujeres deber&iacute;an asumir la responsabilidad del trabajo no remunerado de cuidados y del hogar es una gran parte de la raz&oacute;n de la brecha de g&eacute;nero en materia de salarios y riqueza&rdquo;, explica la periodista. Como refleja en <em>Over Work</em>, los trabajos para los hombres tienden a pagar m&aacute;s que los trabajos para las mujeres, todos menos cuatro de los treinta trabajos mejor pagados en EEUU est&aacute;n dominados por hombres, mientras que de los treinta que pagan menos, todos menos siete est&aacute;n dominados por mujeres. Schulte se refiere a la desigualdad salarial entre programadores inform&aacute;ticos y trabajadores de salud, pero denuncia tambi&eacute;n que entre los sueldos m&aacute;s bajos, como el caso de los profesionales de la limpieza, los hombres siguen ganando m&aacute;s que las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una cultura laboral ideal, no se espera de los hombres que quieran ejercer los cuidados. Algunos no quieren, pero me he preguntado durante muchos a&ntilde;os cu&aacute;nta verdad hab&iacute;a en esto&rdquo;, dice la periodista. Schulte dirige ahora la organizaci&oacute;n <a href="https://www.newamerica.org/better-life-lab/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Better Life Lab</a>. Uno de sus estudios m&aacute;s recientes encontr&oacute; que el 80% de los hombres considera que el trabajo no remunerado es tan valioso para la sociedad como el que s&iacute; est&aacute; remunerado, y que deber&iacute;an compartir esa responsabilidad. Pero tambi&eacute;n dijeron que esperaban ser castigados en su trabajo si lo hac&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia tambi&eacute;n demostr&oacute; que no es as&iacute;. &ldquo;Cuando las responsabilidades de los cuidados entorpecieron la productividad de los trabajadores, las madres padecieron m&aacute;s&rdquo;, escribe Schulte. &ldquo;Sin embargo, cuando los padres sufrieron la misma ca&iacute;da de productividad por la misma raz&oacute;n, sus jefes segu&iacute;an teniendo la intenci&oacute;n de promocionarlos y recompensarlos, al considerar que su deber de cuidar a un familiar era una anomal&iacute;a temporal a la que se pod&iacute;a responder con un poco de flexibilidad y apoyo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El trabajo remunerado y el exceso de trabajo definen el estatus del hombre, mientras que los cuidados son lo que se espera de una mujer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Schulte insiste en que los organismos que han creado puestos de trabajo aceptables para los empleados lo han logrado precisamente en torno a esa flexibilidad y apoyo que puede necesitar cualquiera cuando tiene que cuidar a un familiar o coger una baja temporal, cuando quiere elegir cu&aacute;ndo tomar vacaciones o cambiar un turno para poder estudiar. Y a&ntilde;ade que la reticencia no nace tanto del sector laboral en s&iacute;, sino de los roles de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de EEUU, la mayor&iacute;a de los ciudadanos creen que es mejor que los ni&ntilde;os sean cuidados, en casa, por uno de sus progenitores &mdash;&ldquo;en las familias heterosexuales se espera que ese progenitor sea la madre&rdquo;, apunta&mdash; y que el sustento principal sea aportado por el trabajo del padre, &ldquo;como si sigui&eacute;ramos en el imaginario de las familias blancas de los a&ntilde;os 50&rdquo;. Son datos de 2018, cuando un 44% de los estadounidenses definieron as&iacute; &ldquo;el estilo ideal de familia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El verdadero problema son las normas en torno a los roles de g&eacute;nero y los escr&uacute;pulos acerca de las madres que trabajan fuera de casa. Y esos escr&uacute;pulos tienen consecuencias da&ntilde;inas&rdquo;, escribe. &ldquo;En la cultura estadounidense, el trabajo remunerado y el exceso de trabajo definen el estatus del hombre, mientras que los cuidados son lo que se espera de una mujer&rdquo;, escribe Schulte. &ldquo;Toleramos a las madres en el trabajo siempre que prioricen el desempe&ntilde;o de los cuidados o asuman el trabajo no remunerado en casa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Y no, no peligra la productividad</h2><p class="article-text">
        Uno de los obst&aacute;culos para implementar el tipo de jornada laboral flexible y que permita conciliar con el resto de nuestras vidas &mdash;y de paso apuntalar la igualdad de g&eacute;neros&mdash; ha sido el argumento de la productividad: empresarios que dicen temer que si se reduce la jornada, tambi&eacute;n empeorar&aacute;n los resultados. La amplia documentaci&oacute;n recopilada por Schulte desmonta una vez m&aacute;s esta teor&iacute;a. &ldquo;El trabajo flexible y digital ha mantenido a m&aacute;s mujeres en la fuerza laboral y ha cerrado las brechas de g&eacute;nero en sectores que antes eran notoriamente hostiles a la familia, como las finanzas y el marketing&rdquo;, escribe en <em>Over Work</em>. &ldquo;Otras investigaciones han descubierto que el trabajo h&iacute;brido bien dise&ntilde;ado brinda a los trabajadores m&aacute;s autonom&iacute;a, reduce la fatiga, aumenta el rendimiento, mejora el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y, adem&aacute;s de la productividad, mejora la satisfacci&oacute;n y el compromiso laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro estudio sobre las empresas que obligaron a los trabajadores a volver a la oficina despu&eacute;s de la pandemia, revel&oacute; que eran m&aacute;s comunes en empresas que ya ten&iacute;an antes un bajo rendimiento burs&aacute;til, por lo que culparon a los acuerdos digitales o h&iacute;bridos de los empleados como un &ldquo;chivo expiatorio&rdquo;. &ldquo;Obligar a todos a volver al trabajo presencial condujo a una disminuci&oacute;n considerable de la satisfacci&oacute;n de los empleados, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y la confianza en los gerentes&rdquo;, explica la autora. &ldquo;El estudio no encontr&oacute; ninguna mejora significativa en el rendimiento de la empresa despu&eacute;s de que todos regresaran a la oficina&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Rediseñar el trabajo se reduce a un conflicto entre el poder y la confianza; cuánto poder están dispuestos a ceder los empresarios a los trabajadores, cuánto confían unos en otros y la idea que cada grupo cree acerca del trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta realidad ha llevado a Schulte a denunciar que el obst&aacute;culo a estas pol&iacute;ticas no es otro que una lucha de poderes. &ldquo;Redise&ntilde;ar el trabajo se reduce a un conflicto entre el poder y la confianza; cu&aacute;nto poder est&aacute;n dispuestos a ceder los empresarios a los trabajadores, cu&aacute;nto conf&iacute;an unos en otros y la idea que cada grupo cree acerca del trabajo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Schulte se ha preguntado por la insistencia de los l&iacute;deres empresariales en regresar a estrategias y pol&iacute;ticas del pasado, incluso cuando la pr&aacute;ctica ha demostrado su inefectividad, y admite que es una de las cosas que m&aacute;s le ha frustrado de su investigaci&oacute;n. &ldquo;Incluso cuando tienen los n&uacute;meros delante, creen que su forma de trabajar es la mejor. Es lo que conocen y lo que les ha llevado al &eacute;xito&rdquo;, dice la periodista sobre c&oacute;mo piensan la abrumadora mayor&iacute;a de hombres blancos que lideran la lista de Fortune 500.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La raz&oacute;n de la desconexi&oacute;n con los empleados es que la mayor&iacute;a de los l&iacute;deres no se parecen a ellos y no tienen las mismas experiencias de vida&rdquo;, escribe Schulte. La periodista argumenta que esa mayor&iacute;a de l&iacute;deres empresariales que ha contado con parejas que se quedaron en casa para gestionar las responsabilidades familiares, para que ellos pueden dedicarse por completo al trabajo no comparte la realidad del casi 75% de los empleados, que tienen que hacer malabarismos entre el trabajo y el cuidado en el hogar. Su diagn&oacute;stico es claro: &ldquo;No saben cu&aacute;les son esas tensiones o desaf&iacute;os, as&iacute; que defender&aacute;n pol&iacute;ticas que, a su vez, garanticen que personas como ellos sean las que tambi&eacute;n alcancen puestos de liderazgo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina F. Pereda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 21:15:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Existe una forma de trabajo más compatible con la vida? Esta investigadora está dispuesta a demostrar que sí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Trabajo doméstico,Discriminación de género,Desigualdad de género,Brecha de género,Igualdad de género,Empleo,Teletrabajo,Ocio,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salvan a tu padre, pero acaban en la calle sin ayudas: el abandono de las cuidadoras internas sin papeles, afectadas por la DANA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/salvan-padre-acaban-calle-ayudas-abandono-cuidadoras-internas-papeles-afectadas-dana_1_11873972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49c56da9-d26d-48ba-9b61-9c817d050d6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salvan a tu padre, pero acaban en la calle sin ayudas: el abandono de las cuidadoras internas sin papeles, afectadas por la DANA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Oxfam Intermón calcula que entre 28.000 y 41.000 personas migrantes en situación irregular fueron afectadas por la DANA y no pueden optar a las ayudas estatales. Yolanda y Nilka, trabajaban sin contrato como cuidadoras internas y, tras la riada, han perdido sus empleos</p><p class="subtitle">La doble pesadilla de los migrantes sin regularizar víctimas de la DANA: perderlo todo y tener miedo a pedir ayuda</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que hizo Nilka cuando vio la fina capa de agua y barro que empezaba a inundar la casa fue subir la m&aacute;quina de ox&iacute;geno de Francisco a la planta de arriba. El hombre de 92 a&ntilde;os, al que cuidaba como interna desde hac&iacute;a casi dos a&ntilde;os, depend&iacute;a de ella y apenas pod&iacute;a caminar sin ayuda. &ldquo;Mami, mami. La puerta se est&aacute; partiendo, el agua viene muy fuerte&rdquo;, grit&oacute; su hija, quien tambi&eacute;n conviv&iacute;a con ellos, para avisar de que la corriente empezaba a irrumpir con fuerza en la vivienda de Masanasa (Valencia).&nbsp;&ldquo;Mir&eacute; hacia Francisco. Estaba flotando. Estaba muy p&aacute;lido&rdquo;. La riada empezaba a embestir y arrastrar los muebles de la casa y tem&iacute;an no poder salvar entre las dos al anciano, pero lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Si Yolanda piensa en Luisa, la ve en su silla. Una silla muy peque&ntilde;a, &ldquo;muy chiquita&rdquo;, que llevaba a todas partes. Y all&iacute; la recuerda sentada cuando el agua del r&iacute;o se desbord&oacute; y alcanz&oacute; la vivienda donde ambas viv&iacute;an en Paiporta (Valencia). Ahora a Yolanda le persigue el momento en que la se&ntilde;ora a la que cuidaba desde hac&iacute;a unos meses se desprendi&oacute; de las manos de su hijo, cuando vieron su rostro alejarse hasta perderlo de vista, mientras ellos tambi&eacute;n luchaban por sobrevivir. Ellos, el hijo de la fallecida y la trabajadora dom&eacute;stica, se pusieron a salvo&nbsp;tras salir de la casa, subir a un muro y saltar a la vivienda de unos vecinos, donde pasaron la noche en estado de <em>shock</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, ambas se encuentran sin trabajos tras los estragos causados por la DANA. No reciben ayudas, al no tener papeles o no haber tenido contrato de trabajo ni de alquiler. Es la historia de las cuidadoras invisibles afectadas por la riada asol&oacute; Valencia el pasado 29 de octubre. Mujeres migrantes sin papeles o solicitantes de asilo sin contrato, muchas internas, v&iacute;ctimas de la tormenta, que cuidaron hasta el final, trabajaron hasta el final, lucharon por su vida o lloraron una p&eacute;rdida de alguien que no era un familiar, pero trataron como si lo fuera. Perdieron el trabajo y, en el caso de las internas, tambi&eacute;n la vivienda. Esas trabajadoras que abandonaron su vida en su pa&iacute;s de origen para empezar de cero en Espa&ntilde;a, que empezaban a atisbar un principio de nuevo hogar en Valencia y empezaban a hacerse con humildes pertenencias propias, pero volvieron a perderlo todo. 
    </p><p class="article-text">
        El 29 de octubre se quedaron sin nada. Perdieron lo que ten&iacute;an, como tantos ciudadanos afectados por la DANA, pero con una diferencia: a ellas no llega el colch&oacute;n p&uacute;blico. Ellas ni siquiera optan a las ayudas del Gobierno. Aunque el Ministerio de Trabajo aprob&oacute; una prestaci&oacute;n extraordinaria por desempleo dirigida espec&iacute;ficamente a las empleadas del hogar afectadas por la DANA, estas no llegan a las trabajadoras sin papeles. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes no tienen papeles o no tienen contrato, una situaci&oacute;n habitual en el trabajo dom&eacute;stico, son invisibles para el Estado. No tienen n&uacute;mero de NIE con el que rellenar la solicitud, ni contrato de trabajo para demostrar su relaci&oacute;n laboral, lo que les imposibilita solicitar las ayudas p&uacute;blicas ligadas al trabajo o a los enseres arruinados por la riada. En este tiempo, el Gobierno no ha buscado ning&uacute;n canal para tratar de hacerles llegar alg&uacute;n tipo de apoyo p&uacute;blico a las personas sin papeles ante la situaci&oacute;n de excepcionalidad provocada por la cat&aacute;strofe. Como ocurri&oacute; durante la pandemia de COVID&ndash;19 con los migrantes sin tarjeta de residencia, la DANA vuelve a evidenciar el doble impacto que una cat&aacute;strofe tiene entre las personas migrantes que viven y trabajan en Espa&ntilde;a en la clandestinidad. 
    </p><h2 class="article-text">Cuidar hasta el &uacute;ltimo momento</h2><p class="article-text">
        El pasado 29 de diciembre, el agua ya les llegaba por las rodillas y hab&iacute;a un colch&oacute;n bloqueando el acceso a la planta de arriba, a donde Nilka y su hija quer&iacute;an subir para protegerse de la riada. Mientras la trabajadora trataba de liberar el acceso a las escaleras, le pidi&oacute; a su hija adolescente que fuese a por Francisco, el anciano al que cuidaba. La hija de Nilka, de 15 a&ntilde;os, viv&iacute;a con ellos a cambio de pagar 200 euros a la hija del anciano, la persona que manten&iacute;a 'contrataba' a su madre. &ldquo;Ella lo cogi&oacute; con los dos brazos de frente. &Eacute;l dec&iacute;a: 'No puedo, no puedo'. Pero le dec&iacute;amos: 'No nos vamos a ahogar. Y para eso t&uacute; nos tienes que ayudar'&rdquo;, detalla la mujer colombiana. El agua ya les cubr&iacute;a por encima de la cintura. &ldquo;Cargu&eacute;moslo entre las dos&rdquo;, dijeron. Las dos lo agarraron en volandas. &ldquo;El agua ya me hac&iacute;a flotar. No pod&iacute;a respirar casi, pero fue muy valiente&rdquo;, dice con cari&ntilde;o. &ldquo;Subimos un escal&oacute;n, luego otro y conseguimos llegar al segundo piso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Empec&eacute; a buscarle algo de ropa para cambiarlo. Ten&iacute;a fr&iacute;o y estaba p&aacute;lido. Le cambi&eacute;, le di agua&rdquo;, explica la mujer. Estaba junto a su hija, pero su relato se centra en su preocupaci&oacute;n ante el estado de salud del anciano que cuidaba, con el que ya hab&iacute;a generado un v&iacute;nculo de cari&ntilde;o. &ldquo;Se sent&iacute;a muy mal y no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Porque no pod&iacute;a sacarle nadando. Llam&eacute; a emergencias: &lsquo;Se siente mal. Por favor, por favor, tenemos a un hombre de 92 a&ntilde;os nos vamos a ahogar, necesito sacarlo'. El agua tap&oacute; todo&rdquo;, recuerda la mujer. Pero no lleg&oacute; nadie.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Minutos despu&eacute;s, cuando recuper&oacute; algo de cobertura, la hija del se&ntilde;or al que cuidaba la llam&oacute; angustiada preguntando por el estado de su padre. Nilka la tranquiliz&oacute;, le dijo que no se preocupase, cuenta, que Francisco estaba vivo y estaban cuidando de &eacute;l. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El d&iacute;a siguiente no fue f&aacute;cil encontrar suministros. Tuvo que caminar durante horas en busca de algo de comida. Francisco solo estaba comiendo algunas latas fr&iacute;as y se estaba encontrando mal. Ella y su hija pod&iacute;an pasar as&iacute; unos d&iacute;as, pero &eacute;l era muy mayor, y Nilka tem&iacute;a que empeorase su d&eacute;bil estado de salud. &ldquo;Fui al Ayuntamiento y me dieron solo una bolsa de pan. La bolsa estaba sucia. Ped&iacute; si pod&iacute;an darme algo m&aacute;s, ve&iacute;a que ten&iacute;an m&aacute;s, pero me dec&iacute;an que no. Creo que era porque era extranjera, y les insist&iacute; en que no era para m&iacute;, era para un se&ntilde;or espa&ntilde;ol que cuidaba&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; sin apenas nada contundente que darles de comer. Al d&iacute;a siguiente not&oacute; mareado al anciano y, tras mucha insistencia, logr&oacute; que los servicios de emergencia lo llevasen al hospital, seg&uacute;n el relato de Nilka. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, recibi&oacute; una llamada de su jefa, la hija de Francisco. &ldquo;Me dijo que, despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;a pasado y tras los destrozos de la casa, llevar&iacute;an al se&ntilde;or a una residencia&rdquo;. Se quedaba sin trabajo y, si quer&iacute;a quedarme en la casa al ya dejar de trabajar para ella, deb&iacute;a pagar el alquiler de mi habitaci&oacute;n el mes siguiente adem&aacute;s del de su hija. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le pregunt&eacute; c&oacute;mo iba a hacer. La planta de abajo de la casa estaba destrozada, ten&iacute;a que limpiar, arreglar la casa, buscar nuevos electrodom&eacute;sticos si quer&iacute;a vivir all&iacute;, porque ella no me ofrec&iacute;a soluciones. Me respondi&oacute; que no me preocupase de limpiar, que ya me las apa&ntilde;ar&iacute;a con eso, que me centrase en buscar trabajo que necesitaba el dinero&rdquo;, recuerda la trabajadora del hogar. &ldquo;Sent&iacute;a mucha presi&oacute;n porque ten&iacute;a que vivir en esa casa por lo que la ten&iacute;a que ser habitable, y ella &ndash;la casera&ndash; me dejaba a m&iacute; el peso de solucionarlo, pero a la vez si quer&iacute;a seguir all&iacute; con mi hija ten&iacute;a que encontrar un trabajo en unas semanas, con toda la angustia de lo que hab&iacute;a pasado&rdquo;. Se puso en marcha la cuenta atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Nilka ten&iacute;a un ordenador con el que segu&iacute;a una formaci&oacute;n sociosanitaria y del que depend&iacute;a para buscar trabajo, con el que tambi&eacute;n su hija hac&iacute;a los deberes de clase. El ordenador se perdi&oacute; tras el paso de la DANA y lleva un mes con la formaci&oacute;n interrumpida. Si tuviese un contrato de alquiler, podr&iacute;a solicitar la ayuda del Gobierno para recuperar al menos una parte del dinero ligado a la p&eacute;rdida de los enseres de una vivienda. Pero ella no puede optar a esta ayuda porque, al ser trabajadora interna, no ten&iacute;a contrato de alquiler. Tampoco puede beneficiarse de ninguna de las ayudas p&uacute;blicas ligadas al empleo dado que trabajaba en la econom&iacute;a sumergida. La colombiana es solicitante de asilo y cuenta con permiso de trabajo temporal en Espa&ntilde;a mientras se estudia su solicitud, sin embargo, ella asegura que su jefa siempre rechaz&oacute; la posibilidad de hacerle un contrato de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a despu&eacute;s de la DANA, aun con la desolaci&oacute;n de ver morir a la anciana que cuidaba y la impotencia de no haber podido hacer nada por ella, Yolanda no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. El fallecimiento de la mujer que cuidaba supon&iacute;a la p&eacute;rdida de su empleo y, sin papeles, no ten&iacute;a acceso al paquete de ayudas gubernamentales: ni laborales ni en relaci&oacute;n con los objetos personales arruinados por la riada. &ldquo;Estaba sin nada. Volv&iacute;a a empezar de cero y no quer&iacute;a quedarme en la calle&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la vivienda donde trabajaba como interna, Yolanda ten&iacute;a alquilada &ndash;sin contrato&ndash; una habitaci&oacute;n durante los fines de semana. No iba a poder pagarla, por lo que avis&oacute; al casero de que el mes siguiente (dos d&iacute;as despu&eacute;s de la riada) no la necesitar&iacute;a. &ldquo;El casero, a pesar de toda la situaci&oacute;n y de no tener contrato, se neg&oacute; a devolverme la fianza al no haber avisado con un mes de antelaci&oacute;n. Yo le dije que c&oacute;mo no pod&iacute;a entender mi situaci&oacute;n, pero &eacute;l me dijo que &eacute;l tambi&eacute;n hab&iacute;a perdido una nave de trabajo y el coche. Que necesitaba el dinero. Le respond&iacute; que &eacute;l iba a recibir ayudas pero yo no. &Eacute;l me respondi&oacute; que ese no era su problema&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con el dinero de la fianza podr&iacute;a haberse organizado un tiempo, pero tampoco pudo contar con ello. Las dos primeras noches durmi&oacute; en una habitaci&oacute;n compartida de un albergue. Luego, sin ya apenas dinero, salt&oacute; durante varias semanas de una casa a otra gracias a algunas de sus compa&ntilde;eras trabajadoras dom&eacute;sticas, aunque ellas le insist&iacute;an en que nadie pod&iacute;a verlas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy escondida. Vivo escondida. Nadie puede verme, porque a mis compa&ntilde;eras no les dejan traer a nadie a su habitaci&oacute;n. Pagan por dormir una persona en una habitaci&oacute;n durante ciertos d&iacute;as, y me dejan estar, pero nadie se puede enterar&rdquo;, explicaba la mujer hace unas semanas. Invadida por la ansiedad de no poder ser descubierta, por la incertidumbre de no saber d&oacute;nde iba a dormir los pr&oacute;ximos d&iacute;as y la angustia del trauma, solo ve&iacute;a una soluci&oacute;n: volver a huir en sentido contrario. Irse a Colombia, pese a lo mucho que le hab&iacute;a costado llegar hasta aqu&iacute; y empezar de cero.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;En Colombia ya no ten&iacute;a casa, no ten&iacute;a nada, pero al menos mi hermana pod&iacute;a acogerme y no iba a vivir escondida&rdquo;, dec&iacute;a unos d&iacute;as antes. Ten&iacute;a las dos posibilidades abiertas. Por un lado, hab&iacute;a solicitado a una organizaci&oacute;n un vuelo de vuelta a su pa&iacute;s, pero no sab&iacute;a si podr&iacute;a regresar. Por otro mov&iacute;a hilos para tratar de encontrar un trabajo o un lugar donde quedarse. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la aprobaci&oacute;n de las primeras ayudas ligadas a la DANA, la organizaci&oacute;n Oxfam Interm&oacute;n ha denunciado la exclusi&oacute;n de las personas en situaci&oacute;n irregular y aquellas que carecen de contrato de trabajo o alquiler. &ldquo;Tambi&eacute;n ocurri&oacute; con las ayudas del Gobierno contra los efectos de la pandemia. De manera recurrente se quedan fuera siempre las personas migrantes en situaci&oacute;n administrativa irregular&rdquo;, sostiene Alejandro Garc&iacute;a&ndash;Gil, responsable de pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n social y empleo de la ONG. Seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, hay entre 28.000 y 41.000 personas migrantes en situaci&oacute;n irregular afectadas por la DANA que no han sido beneficiarias de ninguna de las ayudas estatales. 
    </p><p class="article-text">
        Los requisitos ligados a cualquier ayuda, como la mera identificaci&oacute;n a trav&eacute;s de un NIE, presentar un n&uacute;mero de cuenta o demostrar la relaci&oacute;n laboral a trav&eacute;s de un contrato, cierra el acceso a las personas sin papeles. No es f&aacute;cil llegar a ellos, pero Oxfam propone la creaci&oacute;n de f&oacute;rmulas que respondan de manera extraordinaria a una cat&aacute;strofe como la vivida en Valencia, en una zona con fuerte presencia de poblaci&oacute;n migrante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La tragedia es tan extraordinaria que permite y hace necesario medidas extraordinarias que haga m&aacute;s flexible estos obst&aacute;culos. Por ejemplo, que se abra una v&iacute;a en formato cheque monedero que, a trav&eacute;s de la gesti&oacute;n de ONG, permite entregar tarjetas para hacer compras en establecimientos espec&iacute;ficos para sufragar los gastos de comida o, por ejemplo, electrodom&eacute;sticos perdidos en la DANA&rdquo;, propone Garc&iacute;a&ndash; Gil. Este tipo de medidas planteadas por la organizaci&oacute;n fueron activadas por algunas comunidades aut&oacute;nomas, como Baleares, durante el confinamiento ligado al COVID&ndash;19, para hacer llegar a las personas sin papeles apoyo econ&oacute;mico b&aacute;sico para subsistir. Oxfam Interm&oacute;n y el Servicio Jesuita de Migrantes (SJM) est&aacute;n prestando apoyo a personas vulnerables excluidas del paquete de medidas del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es llama a Yolanda unas semanas despu&eacute;s de nuestra primera conversaci&oacute;n para saber c&oacute;mo han ido las &uacute;ltimas semanas. La colombiana cuelga y devuelve la llamada a trav&eacute;s de WhatsApp. Se cumple un mes de la DANA. &ldquo;Me regres&eacute; a Colombia&rdquo;, dice al otro lado del tel&eacute;fono. &ldquo;No sab&iacute;a qu&eacute; hacer, no pod&iacute;a seguir escondida, estaba muy angustiada y necesitaba ir a un psic&oacute;logo, me estaban viniendo muchos miedos y all&iacute; no encontraba ayudas&rdquo;, dice desde la casa de su hermana. Tiene fuertes dolores en la pelvis, tiene cita con el m&eacute;dico, parece que sufri&oacute; un golpe durante la riada y en Espa&ntilde;a no tuvo ni tiempo ni forma de observarlo y atenderlo. &ldquo;Hice lo que pude, pero ahora me pregunto: &iquest;qu&eacute; hago aqu&iacute;? Aqu&iacute; no hay trabajo, con mi edad nadie me contrata, no s&eacute; si me arrepentir&eacute;&rdquo;, dice a&uacute;n con la decisi&oacute;n retumb&aacute;ndole en la cabeza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/salvan-padre-acaban-calle-ayudas-abandono-cuidadoras-internas-papeles-afectadas-dana_1_11873972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 21:25:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[DANA,Inmigrantes,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Juicio al Opus Dei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-juicio-opus-dei_132_11713377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9ec1886-f441-48d6-81c8-588e831b758e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Juicio al Opus Dei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Justicia se atreve con el Opus Dei. En Argentina. La voz de 44 mujeres sienta en el banquillo a su cúpula, acusada de usar un sistema de chantaje y extorsión para someter a mujeres como sirvientas esclavas. El silencio se está rompiendo, también en España</p><p class="subtitle">Oferta especial - Hazte socio de elDiario.es y llévate un año gratis de Podimo. Tienes todos los detalles en elDiario.es/podimo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/08-10-opus-dei-sin-publicidad/embed" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Juicio al Opus Dei"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        En este <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-esclavas-opus-dei_132_10517083.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podcast</a> hemos conocido la historia de Soledad, una ex numeraria auxiliar del Opus Dei que nos cont&oacute; una vivencia plagada de abusos laborales, de misoginia y de falta de libertad. Volvemos a escucharla, e incorporamos un nuevo testimonio. Otra ex numeraria auxiliar del Opus Dei en Espa&ntilde;a. Se llama Celedonia. La justicia Argentina ha investigado durante dos a&ntilde;os al Opus Dei tras el testimonio de 44 mujeres que dicen que el Opus hizo con ellas en Argentina lo mismo que Soledad y Celedonia cuentan en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una periodista clave para que esta historia est&eacute; aflorando. Lleva diez a&ntilde;os investigando al Opus Dei. Se llama Paula Bistagnino, ha publicado algunos de sus trabajos en elDiario.es y nos explica los detalles de la investigaci&oacute;n de la justicia argentina al Opus Dei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>***</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Lo puedes escuchar en Podimo, la app de podcast y audiolibros que apoya &lsquo;Un tema Al d&iacute;a&rsquo;.&nbsp;<a href="https://podimo.com/es/aldia?utm_source=siteldia&amp;utm_campaign=elDiarioes&amp;utm_medium=internal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si te abres una cuenta en Podimo desde este enlace</a>, tienes 45 d&iacute;as de acceso gratuito a todo su contenido exclusivo.
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    </p><p class="article-text">
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    </p><div class="list">
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    </p><p class="article-text">
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      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2024 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Iglesia católica,Opus Dei,Esclavitud,Derechos laborales,Feminismo,Igualdad,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Mirar hacia donde se aparta la mirada, los cuidados a los mayores relatados en 'Centímetro a centímetro']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mirar-aparta-mirada-cuidados-mayores-relatados-centimetro-centimetro_1_11573090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c3e5e2f-d7fe-4fab-8604-577deecdbe15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x502y633.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Romero, autor de &#039;Centímetro a centímetro&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Eduardo Romero publica una novela donde pone el foco con delicadeza, "a cámara lenta", en la atención a los ancianos, un trabajo que asume en gran medida la población migrante</p><p class="subtitle">Kim Hye-jin, la voz literaria del nuevo realismo coreano: “¿Sirve para algo pedir perdón? No lo tengo tan claro”
</p></div><p class="article-text">
        Primero, la mantita que le tapa los pies. Despu&eacute;s, la colcha, la manta y la s&aacute;bana, todo al armario, empieza la jornada. Para el anciano, no para su cuidadora, que lleva horas de traj&iacute;n por la casa para que todo se mantenga en orden y preparado. Ellos son los dos protagonistas de <em>Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro</em>, el libro que el escritor asturiano <a href="https://www.pepitas.net/libro/centimetro-a-centimetro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduardo Romero acaba de publicar</a> en la editorial Pepitas de Calabaza y Los Aciertos.
    </p><p class="article-text">
        En apenas 60 p&aacute;ginas, desgrana al detalle la cotidianeidad de esa pareja obligada por la necesidad &ndash;de cuidados, &eacute;l; de trabajo, ella&ndash; que se reproduce en la vida real todos los d&iacute;as en todos los puntos del pa&iacute;s. Y cada vez ser&aacute;n m&aacute;s. En la actualidad, el porcentaje de poblaci&oacute;n de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os es del 20,4% pero en 2055 ser&aacute; del 30,5%, seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/PROP20242074.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las proyecciones</a> del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. Esto implica que la asistencia a personas dependientes ser&aacute; un servicio cada vez m&aacute;s solicitado, aunque no necesariamente mejor considerado.
    </p><p class="article-text">
        Este es un tema que Romero ha tratado en varios de sus libros anteriores, en los que la migraci&oacute;n est&aacute; muy presente. Su novela <em>En mar abierto</em> (2021) est&aacute; protagonizada por Jenny, una mujer peruana que viene a Espa&ntilde;a y trabaja para una pareja de ancianos, y en <em>&iquest;C&oacute;mo va a ser la monta&ntilde;a un dios?</em> (2024), explora el v&iacute;nculo entre un minero con silicosis y la mujer afrocolombiana que se ocupa de &eacute;l despu&eacute;s de que se rompa la cadera por una ca&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo muy presente la existencia de las redes transnacionales de cuidados, el flujo de mujeres migrantes que acaban en Europa haci&eacute;ndose cargo de los cuidados de una poblaci&oacute;n envejecida&rdquo;, explica el autor a elDiario.es. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n reconoce una fascinaci&oacute;n por el comportamiento de esas duplas en el exterior de las casas. &ldquo;Cuando me cruzo por la calle con un viejo que empuja un andador me suelo quedar embobado. Me gusta observar sus movimientos, los movimientos de quien le acompa&ntilde;a, la manera en que interact&uacute;a la gente que se cruza con ellos&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los cuidados tiene muchas capas, pero Romero ha querido fijarse en los detalles m&aacute;s espec&iacute;ficos &ndash;las heridas que supuran de los pies del anciano, la ceremonia de la ducha, el pase&iacute;n de 150 metros los d&iacute;as buenos&ndash; sin que la extensi&oacute;n fuese un factor determinante del libro. Sus otros t&iacute;tulos tienen muchos m&aacute;s personajes cuyas historias se entrelazan y exigen m&aacute;s desarrollo, cambios de ritmo y recursos narrativos. Aqu&iacute;, sin embargo, esos ejercicios no eran necesarios, sino que m&aacute;s bien sobraban. &ldquo;Entend&iacute;a que en <em>Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro</em> ten&iacute;a que buscar esa minuciosidad, pero tambi&eacute;n pensaba que el tono de la novela pod&iacute;a llegar a agotar al lector si pretend&iacute;a sostenerlo durante ciento y pico o doscientas p&aacute;ginas&rdquo;, afirma. &ldquo;La extensi&oacute;n que tiene creo que es suficiente para contar lo que quiero contar. Nunca me ha gustado escribir de m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En la piel de la otra</strong></h2><p class="article-text">
        Desde fuera nunca es f&aacute;cil, aunque lo parezca, entender del todo lo que implica cualquier trabajo. Bien sea el de un minero, el de una empleada del hogar, el de un recepcionista o el de una cirujana. En esa percepci&oacute;n intervienen todos los prejuicios que acumule cada persona y es imposible no tenerlos. Para construir a sus personajes de la manera m&aacute;s fiel posible a la realidad, Romero se empap&oacute; de las experiencias de otros y otras. &ldquo;En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, he podido escuchar muchos testimonios de mujeres migrantes dedicadas a cuidar a personas mayores. Algunas son amigas y a lo largo del tiempo me han contado los pormenores de su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, declara el escritor.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, para la documentaci&oacute;n de su novela <em>&iquest;C&oacute;mo va a ser la monta&ntilde;a un dios?</em> visit&oacute; algunas residencias de ancianos para hablar con algunos de sus inquilinos y tambi&eacute;n con la gente que trabaja all&iacute; &ldquo;a veces en condiciones muy precarias&rdquo;, se&ntilde;ala. Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha vivido de cerca la cuesti&oacute;n de los cuidados a personas ancianas por motivos familiares, as&iacute; que ha tenido material de primera mano con el que trabajar. &ldquo;Creo que fue Leila Slimani a la que le&iacute; que los novelistas nos alimentamos de los detalles. A trav&eacute;s de estas diversas fuentes, tuve acceso a infinidad de detalles&rdquo;, declara.
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                Manifestación en homenaje a los fallecidos en residencias durante la pandemia                            </span>
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        Aunque el libro no es un ensayo, s&iacute; invita a pensar y a sacar conclusiones particulares sobre los aspectos de esta historia, por breve que sea. A Romero s&iacute; le gustar&iacute;a que la lectura de su obra alimentara el debate sobre las condiciones de las trabajadoras, por ejemplo, aunque no se trata de un manifiesto. Una de las motivaciones que le impuls&oacute; a escribirla es la sensaci&oacute;n de que en la literatura faltan relatos que inviten a pensar en esto.
    </p><p class="article-text">
        Si bien t&iacute;tulos como <em>Renata sin m&aacute;s,</em> que Catherine Gu&eacute;rard escribi&oacute; en 1967 (Tr&aacute;nsito la public&oacute; este a&ntilde;o traducida por Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz) o el ensayo <em>F&aacute;mulas</em> de Cristina S&aacute;nchez-Andrade (Anagrama, 2022) han indagado en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/trabajar-empleo-domestico-invisible-literatura_1_10929988.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la realidad de las trabajadoras del hogar</a>, quiz&aacute; el de las cuidadoras de personas mayores no se ha explorado tanto (aunque tampoco es que el servicio dom&eacute;stico se haya visibilizado demasiado. O no lo suficiente). &ldquo;El otro d&iacute;a, en Logro&ntilde;o, una mujer que est&aacute; cuidando a su padre me dijo al final de la presentaci&oacute;n que, al leer el librito, hab&iacute;a resignificado su papel&rdquo;, comenta el escritor. &ldquo;Que, de pronto, al verlo plasmado en el libro, lo hab&iacute;a sentido m&aacute;s digno, y hasta le hab&iacute;a parecido un trabajo un poco heroico. Me gust&oacute; que la lectura provocase ese efecto en ella&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tambi&eacute;n hay &ldquo;viejos cabrones&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre los personajes de <em>Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro</em> es buena, algo que en la vida real no siempre es as&iacute;. Cuidar y ser cuidado es complicado en m&uacute;ltiples aspectos y los enfrentamientos pueden ser habituales. Sin embargo, los protagonistas del libr&iacute;n &ndash;por corto, no por menor&ndash; establecen una relaci&oacute;n que llega a ser tierna. &ldquo;No pretendo decir con ello que los cuidados son siempre as&iacute;, que los ancianos son siempre como el de mi relato. Hay viejos cabrones o a los que se les ha ido la olla que insultan y golpean a quien les cuida. Hay personas que trabajan como cuidadoras (remuneradamente o por lazos familiares) que son crueles o simplemente poco delicadas. Yo he optado por una historia a trav&eacute;s de la que trato de transmitir belleza. No solo, pero tambi&eacute;n belleza&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Adem&aacute;s, ella hace algo muy importante: le da espacio a &eacute;l para alcanzar, por poca que sea, toda la autonom&iacute;a que pueda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Noem&iacute; Sabugal, autora de <em>El asesinato de S&oacute;crates</em> (Alianza, 2010) o <em>Hijos del carb&oacute;n</em> (Alfaguara, 2020), ha definido la escritura de Romero como &lsquo;literatura de la escucha&rsquo;. &ldquo;Tal y como est&aacute; el mundo de la creaci&oacute;n cultural, los autores y autoras estamos &rdquo;obligados&ldquo; a hablar demasiado de nosotros mismos. Por eso prefiero que sean otros los que caractericen, si lo desean, mi escritura&rdquo;, responde a la pregunta de si se siente c&oacute;modo con la descripci&oacute;n de la autora. 
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                Eduardo Romero, autor de &#039;Centímetro a centímetro&#039;                            </span>
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        A &eacute;l le gustan autores que han recibido etiquetas similares como Svetlana Aleksi&eacute;vich o el colombiano Alfredo Molano, a quien le atribuye la cita &ldquo;Escuchar es casi escribir&rdquo; que abre su novela <em>&iquest;C&oacute;mo va a ser la monta&ntilde;a un dios?. </em>&ldquo;Es verdad que algunos de mis libros tratan de recoger m&uacute;ltiples voces de personajes que van componiendo una historia colectiva. Nunca he usado una grabadora. Pero s&iacute; he conversado con muchas personas que acaban siendo protagonistas de mis libros, personas que me han confiado su historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las obras de Romero tienen una innegable carga de reivindicaci&oacute;n social. Quiz&aacute; no de forma expl&iacute;cita, porque no escribe proclamas, pero s&iacute; a trav&eacute;s de la reflexi&oacute;n a la que intenta dirigir al lector como en el caso de <em>Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro</em>. Para &eacute;l, una manera de intervenir en el mundo a trav&eacute;s de la literatura es &ldquo;haciendo buena literatura&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significa esa frase tan grandilocuente? &ldquo;Que quien logra llevarla a cabo, ha podido despertar la imaginaci&oacute;n y las ganas de pensar de quien lee. La literatura siempre es pol&iacute;tica, pero no creo que el libro m&aacute;s radical sea necesariamente el m&aacute;s contundente o el m&aacute;s expl&iacute;cito, el que dice verdades como pu&ntilde;os&rdquo;, contesta. &ldquo;Suelo preferir aquellos textos que, como dec&iacute;a Berger, a trav&eacute;s de &lsquo;el arte de jugar con el silencio&rsquo;, obligan al lector a completar la historia&rdquo;, concluye.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mirar-aparta-mirada-cuidados-mayores-relatados-centimetro-centimetro_1_11573090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2024 20:04:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mirar hacia donde se aparta la mirada, los cuidados a los mayores relatados en 'Centímetro a centímetro']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo doméstico,Empleo doméstico,Migrantes,Ancianos,Personas mayores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Glovo, Cabify o Uber: la mayoría de plataformas no cumplen los estándares mínimos de trabajo justo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/glovo-cabify-uber-mayoria-plataformas-no-cumplen-estandares-minimos-trabajo-justo_1_11442026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca5c60d0-0510-4b06-8e74-ee0b1b5bd797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Glovo, Cabify o Uber: la mayoría de plataformas no cumplen los estándares mínimos de trabajo justo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio de las Universidades Complutense y de Oxford analiza las condiciones de trabajo en 7 compañías, señala que "los avances alcanzados por la ley rider son insuficientes" y afirma que queda "un largo camino" para garantizar unas condiciones de trabajo justas en el modelo de plataformas</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Las 'riders' de la limpieza: precarizadas, sin contrato y cargando su propia lejía
</p></div><p class="article-text">
        Es una evidencia: el n&uacute;mero de personas que trabajan a trav&eacute;s de plataformas digitales ha crecido exponencialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En 2022, el Consejo Europeo hab&iacute;a contabilizado m&aacute;s de 28 millones de trabajadores en este sector, una cifra casi id&eacute;ntica al de empleados en el sector industrial, y estimaba que se alcanzar&aacute;n los 43 millones para 2025. Pero, tras los datos, este nuevo modelo ha abiertos importantes debates con una cuesti&oacute;n fundamental de fondo: &iquest;el repartidor de Glovo que te entrega la cena, la mujer con la que has contactado a trav&eacute;s de MyPoppins para que te limpie la casa o la conductora de Cabify a la que recurres ese d&iacute;a que est&aacute;s apurado tienen condiciones de trabajo justas?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://fair.work/fairwork-espana-informe-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un nuevo estudio</a>, elaborado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Universidad de Oxford y en el que ha participado Comisiones Obreras, analiza el comportamiento de siete plataformas en Espa&ntilde;a. El resultado apunta que la mayor&iacute;a &ldquo;est&aacute;n todav&iacute;a lejos de demostrar, mediante evidencias documentales suficientes, que avanzan hacia esas condiciones de trabajo y empleo justas&rdquo;. El trabajo, se enmarca en el proyecto Fairwork, que eval&uacute;a estos sistemas de trabajo en 40 pa&iacute;ses, bajo los principios de pago, condiciones, contratos, gesti&oacute;n y representaci&oacute;n justa establecidos por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo y revisados por acad&eacute;micos y expertos en mercado laboral para su adaptaci&oacute;n al contexto espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n pone el foco en siete grandes plataformas. Solo dos aprueban en el examen que analiza los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de trabajo justo. Son la cooperativa de ciclomensajer&iacute;a La P&aacute;jara, con ocho puntos sobre 10, pero que ya no est&aacute; operativa, y  la plataforma de reparto de comida a domicilio, Just Eat, con siete. Cabify, Task Rabbit y Uber solo cumplen con dos de los criterios establecidos y Glovo y MyPoppins se quedan a cero. 
    </p><p class="article-text">
        El siguiente gr&aacute;fico muestra la puntuaci&oacute;n obtenida por cada plataforma respecto a cada criterio. Las casillas en amarillo indican que la empresa cumple los requisitos para obtener ese punto pero, al no haber logrado el previo, que est&aacute; relacionado, las normas de Fairwork impiden otorg&aacute;rselo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="¿Qué condiciones de trabajo justo cumple cada plataforma?" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-3EsmY" src="https://datawrapper.dwcdn.net/3EsmY/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="643" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();</script>


<br>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no hay una &uacute;nica norma que regule el trabajo en plataformas. En 2021, la ley rider vino a poner orden sobre la forma en la que desarrollaban su actividad miles de personas. &ldquo;Nuestra valoraci&oacute;n es positiva, porque ha permitido regularizar a muchos falsos aut&oacute;nomos y reconoce una serie de derechos&rdquo;, considera Alberto Riesco, uno de los coordinadores del proyecto y profesor de sociolog&iacute;a de la UCM, que se&ntilde;ala, sin embargo, que es &ldquo;insuficiente&rdquo;, al dejar fuera a las personas trabajadores que no se dedican al reparto.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos de Inspecci&oacute;n de Trabajo, en el a&ntilde;o 2023 se realizaron 3.212 actuaciones y se detectaron 18.479 actuaciones, por un importe de 91,8 millones de euros y 47,5 millones en expedientes liquidatorios. En total, se produjeron casi 30.000 altas nuevas. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente en este sector, la aplicaci&oacute;n de la ley rider marca la pauta de los derechos laborales. La P&aacute;jara y Just Eat son las plataformas que obtienen mejor puntuaci&oacute;n. Mientras Glovo, que no reconoce la normativa y ha judicializado su aplicaci&oacute;n, se ha quedado con el contador a cero. &ldquo;Aquella que cumple la normativa, hace contrato laboral y permite tener mejores condiciones de trabajo, su sueldo no depende del n&uacute;mero de entregas, est&aacute; por encima del salario m&iacute;nimo interprofesional y est&aacute;n obligadas a garantizar la seguridad laboral&rdquo;, explica Arturo Lahera S&aacute;nchez, quien tambi&eacute;n ha coordinado la investigaci&oacute;n y es profesor de ergonom&iacute;a y sociolog&iacute;a del trabajo de la UCM. 
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                    alt="Un trabajador de Glovo durante una tormenta en Canarias"
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                Un trabajador de Glovo durante una tormenta en Canarias                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para el c&aacute;lculo de un pago justo, los investigadores han tomado como referencia el salario m&iacute;nimo interprofesional por hora, de alrededor de 8,3 euros. Como indica el informe, La P&aacute;jara, &ldquo;aunque con retribuciones muy cercanas&rdquo;, no ha podido demostrar que llega a ese suelo. En cualquier caso, &ldquo;en ambas plataformas los trabajadores y las trabajadores acceden a menos horas de trabajo de las que desear&iacute;an, obteniendo, en consecuencia, ingresos mensuales insuficientes&rdquo;. Adem&aacute;s, el informe analiza tambi&eacute;n el salario vital decente que, seg&uacute;n sus criterios, permitir&iacute;a a una familia vivir dignamente y que sit&uacute;an entre los 9,7 y los 9,9 euros. Ninguna lo alcanza. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores se han centrado en tres l&iacute;neas para obtener la informaci&oacute;n para este an&aacute;lisis. Por un lado, con entrevistas con personas que trabajan para cada plataforma. Por otro, a trav&eacute;s de documentaci&oacute;n y bibliograf&iacute;a, as&iacute; como de sentencias judiciales. Y, por &uacute;ltimo, con la colaboraci&oacute;n de aquellas empresas que aceptaron participar. &ldquo;Solo han accedido Just Eat, Glovo y La P&aacute;jara. Nos hemos entrevistado con ellos, nos han facilitado datos, nos han hecho alegaciones de cosas con las que no estaban de acuerdo, las hemos discutido y, en algunos casos, han aportado m&aacute;s evidencia y, en otros, nos hemos reafirmado en nuestro an&aacute;lisis&rdquo;, se&ntilde;ala Riesco, que aclara que &ldquo;cuando las plataformas aparecen con 0 puntos no sabemos si cumplen o no, pero no han podido demostrarlo o no nos han dado informaci&oacute;n. En esos casos, se intenta contrastar por diferentes fuentes&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Interpretaciones diferentes</h3><p class="article-text">
        Estas discrepancias se manifiestan en varios puntos, pero tienen como uno de los pilares fundamentales los salarios. &ldquo;Los datos que nos facilitaba Glovo eran muy diferentes a los que nos contaban los trabajadores, porque la empresa no considera que el tiempo de espera sea tiempo de trabajo&rdquo;, se&ntilde;ala Riesco. Ocurre lo mismo con otras plataformas de transporte de pasajeros, como Cabify y Uber.  &ldquo;La legislaci&oacute;n obliga a que los contratos sean laborales, pero la retribuci&oacute;n es tan baja que para poder superar el salario m&iacute;nimo, los conductores y conductoras tienen que recurrir a jornadas laborales de m&aacute;s de 50 o 60 horas semanales&rdquo;, apunta Lahera S&aacute;nchez. 
    </p><p class="article-text">
        Este sector se rige en Espa&ntilde;a por una legislaci&oacute;n diferente a la ley rider. Estas empresas no pueden prestar servicio directamente, sino que han de contratar a las compa&ntilde;&iacute;as propietarias de las licencias VTC, que son las que, a su vez, contratan a las personas trabajadoras. Esta situaci&oacute;n hace que, en la mayor&iacute;a de los apartados, Uber y Cabify no puedan garantizar ni demostrar que los empleados que trabajan bajo su marca reciban un pago justo, ni tengan un contrato claro y sin clausulas abusivas, ni que se haya un procedimiento adecuado para la toma de decisiones y la gesti&oacute;n de equipos. Los investigadores si han podido probar que ofrecen condiciones de trabajo seguras -aunque no han podido otorgar ese punto al no haber conseguido el de prevenci&oacute;n de riesgos- y que garantizan la libertad sindical y la negociaci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este sector (el del transporte de viajeros) la clave es una negociaci&oacute;n colectiva m&aacute;s potente y una cultura empresarial que d&eacute; m&aacute;s valor al trabajo de quienes trabajan para estas empresas&rdquo;, indica Lahera S&aacute;nchez, que lamenta que, &ldquo;mientras Espa&ntilde;a tenga el doble de tasa de desempleo que la media europea, es normal que la gente no reclame sus derechos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Nos encontramos con empresas que, a pesar de tener una ley, se resisten a su aplicación y desafían al Estado y al cumplimiento de las normas, estirando el sistema judicial y aprovechándose de sus tiempos&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Riesco</span>
                                        <span>—</span> Coordinador del proyecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Glovo es especialmente sangrante. La empresa modific&oacute; en 2021 su modelo de aut&oacute;nomos, para tratar de esquivar la ley rider, que entr&oacute; en vigor aquel a&ntilde;o. Previamente, <a href="https://www.eldiario.es/economia/hay-sentencia-supremo-glovo-riders-son-trabajadores-empresa-no-mera-intermediaria_1_6258022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Supremo ya hab&iacute;a determinado los 'riders' eran trabajadores</a> y que la compa&ntilde;&iacute;a &ldquo;no es una mera intermediaria&rdquo;. En 2022, la <a href="https://www.eldiario.es/economia/inspeccion-trabajo-multa-79-millones-glovo-mantener-falsos-autonomos-no-cumplir-ley-rider_1_9555153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inspecci&oacute;n de Trabajo le impuso una multa de 79 millones de euros por mantener a falsos aut&oacute;nomos</a>, aunque en el periodo previo a la entrada en vigor de la norma. En enero,<a href="https://www.eldiario.es/economia/trabajo-multa-primera-vez-glovo-incumplir-ley-rider-falsos-autonomos_1_10847863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la Inspecci&oacute;n aplic&oacute; la primera sanci&oacute;n tras detectar fraude</a> respecto a 49 trabajadores en Asturias, ya bajo su renovado modelo, y el pasado mes de marzo, el Juzgado de lo Social n&uacute;mero 1 de Gij&oacute;n, declar&oacute; la existencia de relaci&oacute;n laboral de un trabajador que hab&iacute;a sido despedido. La compa&ntilde;&iacute;a ha recurrido esta sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos encontramos con empresas que, a pesar de tener una ley, se resisten a su aplicaci&oacute;n y desaf&iacute;an al Estado y al cumplimiento de las normas, estirando el sistema judicial y aprovech&aacute;ndose de sus tiempos&rdquo;, considera Riesco. El experto en sociolog&iacute;a del trabajo pide, en este sentido, &ldquo;un debate colectivo sobre este asunto&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Aplicar la ley rider a las empleadas del hogar</h3><p class="article-text">
        El modelo de MyPoppins es diferente al resto de plataformas y puede tener los d&iacute;as contados. Esta empresa se considera una simple intermediaria y delega en sus clientes la responsabilidad de regularizar la situaci&oacute;n laboral de las personas que van a sus casas a realizar servicios de limpieza. La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, <a href="https://www.eldiario.es/economia/yolanda-diaz-anuncia-extendera-ley-rider-empleadas-hogar-ayuda-domicilio_1_11371903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yolanda D&iacute;az, anunci&oacute; en mayo que extender&iacute;a la ley rider a las empleadas del hogar</a> y la ayuda a domicilio. &ldquo;No vamos a admitir que las nuevas tecnolog&iacute;as sean una excusa para regresar al siglo XIX&rdquo;, afirm&oacute; en la jornada sobre fondos europeos organizada por elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este caso, la plataforma hace de intermediaria, pero no supervisa que los clientes que hacen la contrataci&oacute;n cumplan con la legislaci&oacute;n&rdquo;, explica Lahera S&aacute;nchez. De hecho, la propia empresa ofrece a trav&eacute;s de su web un seguro de accidentes. &ldquo;Si las empleadas se dieran de alta, no har&iacute;a falta este seguro, porque las cubrir&iacute;a la seguridad social as&iacute; que, en el fondo, la propia compa&ntilde;&iacute;a esta reconociendo que puede ocurrir&rdquo;, razona el coordinador del informe. Esto redunda en mantener ese modelo de trabajo en la sombra de las empleadas del hogar, lo que supone &ldquo;una gran bolsa de precariedad y econom&iacute;a sumergida&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/economia/empleadas-hogar-brecha-economia-sumergida-tres-casas-pagan-b_1_11282845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A&uacute;n se estima que una de cada tres mujeres dedicadas a este sector no est&aacute; afiliada a la Seguridad Social</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La ley rider espa&ntilde;ola, que la vicepresidenta quiere extender ahora a las empleadas del hogar a trav&eacute;s de plataformas, es la base de la directiva europea ha tomado como modelo para determinar que todos los trabajadores de la econom&iacute;a de plataforma, y no solo los 'riders', deben ser considerados asalariados. &ldquo;Esto da pie a que se pueda aplicar a todos, que era el &aacute;nimo inicial de la ley espa&ntilde;ola, aunque la directiva contempla que cada pa&iacute;s tenga la posibilidad de definir las condiciones que tiene que cumplir cada trabajador para ser considerado asalariado, lo que dejar&aacute; realidades muy diferentes en funci&oacute;n de cada pa&iacute;s&rdquo;, indica Riesco, que se&ntilde;ala que &ldquo;todav&iacute;a quedan a&ntilde;os para poder verlo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; en el marco de esta directiva europea en el que, seg&uacute;n el ministerio de Trabajo, se &ldquo;seguir&aacute; avanzando con el objetivo de proteger a las personas trabajadoras en el &aacute;mbito de los cuidados, especialmente precario, feminizado y tradicionalmente poco considerado, pese a que de &eacute;l depende nuestro estado de bienestar&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/glovo-cabify-uber-mayoria-plataformas-no-cumplen-estandares-minimos-trabajo-justo_1_11442026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jun 2024 08:12:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Glovo, Cabify o Uber: la mayoría de plataformas no cumplen los estándares mínimos de trabajo justo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uber,Cabify,Glovo,Derechos laborales,Trabajo,Trabajo doméstico,VTC,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empleadas del hogar en la brecha de la economía sumergida: "Estoy en tres casas y me pagan en b"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/empleadas-hogar-brecha-economia-sumergida-tres-casas-pagan-b_1_11282845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82c9567f-1862-42aa-ac46-d5fef772588b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empleadas del hogar en la brecha de la economía sumergida: &quot;Estoy en tres casas y me pagan en b&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a los avances en la equiparación de estas trabajadoras al resto, con la prohibición del despido sin causa y el derecho a paro, aún se estima que una de cada tres, en su mayoría migrantes sin papeles, no están afiliadas a la Seguridad Social</p><p class="subtitle">Los migrantes sin papeles que ansían la regularización masiva que debatirá el Congreso: “Queremos trabajar sin miedo”
</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que se aprob&oacute; en el Congreso el derecho a paro de las empleadas del hogar, buena parte del hemiciclo coincidi&oacute; en que su labor legislativa llegaba tarde. &ldquo;Hagamos que nuestra democracia no tenga que avergonzarse por m&aacute;s tiempo de sus olvidos&rdquo;, dijo la vicepresidenta segunda Yolanda D&iacute;az. La medida igualaba las garant&iacute;as de cientos de miles de mujeres trabajadoras, discriminadas gravemente en su condiciones laborales. Un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s, la C&aacute;mara Baja volv&iacute;a a afrontar una votaci&oacute;n trascendental: la toma en consideraci&oacute;n de la iniciativa legislativa popular para <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/congreso-apoyara-iniciativa-popular-regularizar-cientos-miles-migrantes-viven-espana_1_11273877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizar a m&aacute;s de medio mill&oacute;n de migrantes, seg&uacute;n las estimaciones iniciales, que ya viven y trabajan en Espa&ntilde;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ambas votaciones pueden no tener relaci&oacute;n aparente, est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas. Porque la medida que dot&oacute; de derechos a las trabajadoras del hogar olvid&oacute; a otras muchas, que ejercen ese mismo trabajo en la brecha de la econom&iacute;a sumergida: las que no tienen papeles pero cargan sobre sus cuerpos con buena parte del peso de los cuidados de este pa&iacute;s. &ldquo;Estoy en tres casas y trabajo en 'b', estoy irregular en este momento&rdquo;, explica Carmen, una empleada del hogar que lleg&oacute; a Euskadi desde El Salvador y recorre la margen izquierda del Nervi&oacute;n, de domicilio a domicilio, para ganar 800 euros al mes, por 10 horas de trabajo al d&iacute;a. &ldquo;Cobro lo que no tengo que cobrar&rdquo;, reivindica este mujer de 38 a&ntilde;os, que cuida a personas mayores, limpia sus casas y prepara comidas y que afirma que su testimonio es el de muchas: &ldquo;Lo que vivo yo, lo vivimos todas. Es un ciclo del que no hemos logrado salir todav&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con la regularizaci&oacute;n de extranjeros emprendida por el Gobierno del entonces presidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, que se materializ&oacute; en 2005, aflor&oacute; una realidad que no era un secreto. En un momento en el que la legislaci&oacute;n laboral era m&aacute;s laxa y las empleadas del hogar no estaban obligadas a afiliarse a la seguridad social en todas las circunstancias, el n&uacute;mero de registros se duplic&oacute;, como puede verse en el siguiente gr&aacute;fico. Aunque en apenas un par de a&ntilde;os esta cifra se redujo, los niveles siguieron quedando muy por encima. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Un tercio de las empleadas del hogar, en la economía sumergida" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-VXy74" src="https://datawrapper.dwcdn.net/VXy74/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="526" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo sabe que estamos realizando el trabajo de cuidado y que muchas compa&ntilde;eras no tienen documentaci&oacute;n, no pueden ni darlas de alta en la Seguridad Social y est&aacute;n privadas de un mont&oacute;n de derechos&rdquo;, explica la portavoz de Territorio Dom&eacute;stico, Rafaela Pimentel, muy activa en la lucha por los derechos de este colectivo. &ldquo;La ley de extranjer&iacute;a es una de las m&aacute;s hip&oacute;critas que tiene este pa&iacute;s, porque no deja trabajar a las personas que llegan durante tres a&ntilde;os, pero dice que, en el caso de que trabajen, deben tener los mismos derechos en materia laboral pero no de seguridad social&rdquo;, coincide Lorea Ureta, militante de la Asociaci&oacute;n de Trabajadoras de Hogar de Bizkaia (ATH/ELE).
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s personas trabajando que afiliadas</h3><p class="article-text">
        Tras el de 2005, el siguiente salgo en la evoluci&oacute;n de afiliaciones se dio en 2012. De nuevo Zapatero ampli&oacute; los derechos de las trabajadoras del hogar y se pas&oacute; a un sistema espacial, que obligaba a cotizar y dar de alta a las empleadas, nacionales o con su situaci&oacute;n regularizada. Desde entonces, hay una brecha entre aquellas que est&aacute;n afiliadas a la Seguridad Social y los datos que recoge la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa, de entorno a un 25% a finales de 2023. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque son mediciones diferentes &mdash;uno son cifras reales en un momento concreto y otro el resultado de una encuesta trimestral&mdash;, este desajuste preocupa a los sindicatos. &ldquo;La diferencia entre ambas fuentes responder&iacute;a a situaciones de econom&iacute;a sumergida, al existir m&aacute;s personas trabajadoras que afiliadas&rdquo;, se&ntilde;alaba un informe sobre protecci&oacute;n al desempleo de Comisiones Obreras. Nerea (nombre ficticio) es peruana. Si le preguntan en una encuesta, dir&aacute; que trabaja en una casa muchas horas y que tiene el tiempo justo para llegar a la suya, donde vive con varios conocidos y familiares, y ver despierta a su hija, de seis a&ntilde;os. Tambi&eacute;n dir&aacute; que no tiene papeles, ni derecho a una baja m&eacute;dica, ni a paro si es despedida, ni vacaciones, ni garant&iacute;as, y que no puede enfermar porque, si falta a trabajar, le descuentan esas horas de los 600 euros que recibe cada mes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy dif&iacute;cil estar con la ni&ntilde;a aqu&iacute;, hay muchas trabas y miedo por no tener papales&rdquo;, explica la joven, de 25 a&ntilde;os, que acepta con resignaci&oacute;n las imposiciones de sus jefes. &ldquo;Cuando se fueron de vacaciones me dijeron que me iban a pagar igual, pero cuando el ni&ntilde;o no vaya al colegio tendr&eacute; que quedarme todas esas horas&rdquo;, pone como ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Ureta explica que desde 2012 hasta ahora ha habido una evoluci&oacute;n en todas las personas que tienen papeles. &ldquo;El porcentaje de alta a la Seguridad Social ya era alto&rdquo;, se&ntilde;ala. De hecho, ella atribuye el descenso, mantenido pero no pronunciado en las afiliaciones, pero tambi&eacute;n en la EPA, a &ldquo;m&uacute;ltiples factores&rdquo;. Seg&uacute;n los propios datos del ministerio, en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas se ha producido un aumento paulatino de las asalariadas en servicios a edificios, que ha coincidido con ese descenso en el sistema de empleadas del hogar. &ldquo;Quien consigue trabajo en otro sector, se va, porque tienen convenios colectivos donde mejoran los salarios, limitaci&oacute;n de la jornada horaria a 40 horas en vez de 60 y otras ventajas&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cobraba 900 euros al mes de interna y en febrero me querían pagar por días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carmen</span>
                                        <span>—</span> Trabajadora del hogar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay avances para las que est&aacute;n regularizadas, pero las que no lo est&aacute;n son las que tienen mayor desprotecci&oacute;n&rdquo;, reconoce Carolina El&iacute;as, quien ha sido durante mucho tiempo la cara m&aacute;s visible de la plataforma Servicio Dom&eacute;stico Activo (Sedoac) y ahora es concejala de M&aacute;s Madrid en el Ayuntamiento de Madrid. Esta situaci&oacute;n lleva a aceptar &ldquo;los peores trabajos que les ofrecen, sobre todo el de interna&rdquo;, desarrolla. &ldquo;A eso no quiero volver&rdquo;, coincide Carmen, que entr&oacute; en una casa a trabajar nada m&aacute;s llegar a Espa&ntilde;a. &ldquo;Cobraba 900 euros al mes (por debajo del salario m&iacute;nimo interprofesional) y en febrero me quer&iacute;an pagar por d&iacute;as&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la brecha de las mujeres que no tiene regularizada su situaci&oacute;n, el grueso de la econom&iacute;a sumergida, hay una zona gris. &ldquo;Hemos observado que hay trabajadoras con documentaci&oacute;n y dadas de alta en algunas casas, pero no en todas&rdquo;, se&ntilde;ala El&iacute;as. Laura aterriz&oacute; en Holanda el &ldquo;D&iacute;a de la Raza&rdquo;, el 12 de octubre de 2018. Una semana y media despu&eacute;s lleg&oacute; a Espa&ntilde;a y a los tres d&iacute;as sac&oacute; el abono transporte y comenz&oacute; a trabajar. A los tres a&ntilde;os, una pareja para la que trabaj&oacute; durante la pandemia le facilit&oacute; regularizar su situaci&oacute;n. Las personas migrantes pueden obtener papeles si despu&eacute;s de tres a&ntilde;os en el pa&iacute;s son capaces de acreditar la estancia y un trabajo. El tr&aacute;mite es perverso: necesitan un trabajo para obtener los papeles mientras necesitan los papeles para poder trabajar con los mismos derechos que el resto. 
    </p><h3 class="article-text">El 36%, sin contrato</h3><p class="article-text">
        Actualmente, Laura tiene un trabajo a media jornada, por el que cotiza, y otros dos por horas, &ldquo;en negro&rdquo;, con unas estudiantes universitarias y un se&ntilde;or con problemas de salud. &ldquo;En el futuro es lo que me va a ayudar con el paro&rdquo;, dice sobre el trabajo por el que est&aacute; afiliada a la Seguridad Social. Ella habla r&aacute;pido, con seguridad y tranquila. Porque su caso no es como el de otras compa&ntilde;eras: &ldquo;En la Rep&uacute;blica Dominicana yo era abogada, ten&iacute;a piso en propiedad y carro y mis hijas tienen un buen trabajo. Vend&iacute; mi casa y vine a Espa&ntilde;a porque necesitaba un cambio, pero no tengo que aguantar que me falten al respeto. Cuando me han dicho &rdquo;eh, t&uacute;, haz esto&ldquo;, respondo que tengo un nombre muy bonito y no me vuelven a ver. Con necesidad o sin ella, todas tenemos que hacernos respetar&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe <a href="https://511a18c8-7046-427e-be8d-c0be073dd9e6.filesusr.com/ugd/94347a_fcb3b9b007b34c88a1941c3c9a23dd10.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'&iquest;Qu&eacute; pasa con la salud laboral de las trabajadoras de hogar y cuidados?'</a>, elaborado por el Equipo de Investigaci&oacute;n Sociedades en Movimiento de la Universidade da Coru&ntilde;a, el 98% de las personas que trabajan en este sector son mujeres y el 68%, migrantes. El 25%, una de cada cuatro, se encuentra en situaci&oacute;n administrativa irregulares. El trabajo se&ntilde;ala que el 36% de las empleadas dom&eacute;sticas lo est&aacute; sin contrato ni alta en la Seguridad Social y que m&aacute;s del 80% han padecido problemas de salud relacionados con sus tareas. El Ministerio de Trabajo trabaja ya en la regulaci&oacute;n de la prevenci&oacute;n de riesgos en el sector. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos las personas migrantes las que estamos sosteniendo el Estado de los cuidados que España no tiene y una sociedad no se puede permitir tener a las personas en esas condiciones, porque no somos mercancía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafaela Pimentel</span>
                                        <span>—</span> Territorio Doméstico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a (de las que no tienen papeles) van con pastillas y dolores a trabajar, porque los empleadores no les permiten una baja&rdquo;, lamenta Pimentel. &ldquo;Somos las personas migrantes las que estamos sosteniendo el Estado de los cuidados que Espa&ntilde;a no tiene y una sociedad no se puede permitir tener a las personas en esas condiciones, porque no somos mercanc&iacute;a&rdquo;, asevera. En la misma l&iacute;nea se pronuncia Ureta: &ldquo;El Estado espa&ntilde;ol se aprovecha de la situaci&oacute;n de pobreza de esas mujeres para solventar el problema de los cuidados de manera barata, sin que lo asuman las administraciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Carlos Bravo, el secretario de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas y protecci&oacute;n Social de&nbsp;CCOO, desde la presidencia de Mariano Rajoy ha habido una relajaci&oacute;n en las labores informativas que pueden haber favorecido ese paulatino descenso en las afiliaciones. &ldquo;Salvo la protecci&oacute;n por desempleo, no ha habido otros elementos y el nuevo Gobierno no ha recuperado la tensi&oacute;n sobre este asunto para explicar qu&eacute; se juega el empleador si una trabajadora del hogar tiene un accidente en casa y no est&aacute; dada de alta&rdquo;, desarrolla. Para este sindicato, las administraciones deben combinar tres elementos: informaci&oacute;n permanente, sensibilizaci&oacute;n sobre los riesgos y la labor de control. &ldquo;La Inspecci&oacute;n de Trabajo no puede entrar al domicilio, como si fuera una empresa, as&iacute; que debe tener otras herramientas&rdquo;, aclara. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Seguridad Social te protege de situaciones no deseadas, como el desempleo o estar enferma. Adem&aacute;s, es un derecho que la ley considera irrenunciable. Aunque haya empleadores que digan que la propia trabajadora ni quiere, se puede reclamar&rdquo;, explica Ureta. Si el proceso de regularizaci&oacute;n que han apoyado 700.000 ciudadanos llega a buen puerto, decenas de miles de mujeres podr&aacute;n salir tambi&eacute;n de esa brecha de la econom&iacute;a sumergida de los cuidados. Si no, la desigualdad se perpetuar&aacute;: &ldquo;No se trata de si venimos o no, ya estamos aqu&iacute;, formamos parte de esta sociedad diversa&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/empleadas-hogar-brecha-economia-sumergida-tres-casas-pagan-b_1_11282845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Apr 2024 20:24:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empleadas del hogar en la brecha de la economía sumergida: "Estoy en tres casas y me pagan en b"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo doméstico,Trabajo,Empleo,Empleo doméstico,Inmigración,Inmigrantes,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Trabajar para qué": el empleo doméstico, invisible también en la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/trabajar-empleo-domestico-invisible-literatura_1_10929988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eeb0f1a-291b-410c-9abc-b597101c9ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Trabajar para qué&quot;: el empleo doméstico, invisible también en la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de una novela de 1967, 'Renata sin más', junto a otros referentes del siglo XX como Jean Genet o Frank Victor Dawes proponen una mirada con perspectiva de clase con la que enlazan hoy Beatriz Navarro o Cristina Sánchez-Andrade</p><p class="subtitle">Cómo desactivar políticamente 'Tea rooms', la novela obrera y revolucionaria de Luisa Carnés, para adaptarla a televisión</p></div><p class="article-text">
        Un matrimonio no da cr&eacute;dito cuando su empleada del hogar, que trabaja como interna, anuncia que se va en busca de la libertad total. No ans&iacute;a nada m&aacute;s para su vida que sentarse en un banco de la calle a escuchar el canto de los p&aacute;jaros. Le da igual no tener ingresos o un sitio en el que dormir, de hecho, quiere librarse de cualquier cosa que le impida decidir qu&eacute; y cu&aacute;ndo hacer lo que le apetezca. Ni maletas quiere: mete sus pertenencias en unas cajas que ata con un cordel y, despu&eacute;s de despedirse de sus ya antiguos jefes, que la tratan de loca e insensata, se lanza a las calles de Par&iacute;s con la intenci&oacute;n de encontrar un rinc&oacute;n en el que ser feliz. Es el comienzo de la historia de la protagonista de <em>Renata sin m&aacute;s</em>, la novela escrita a modo de mon&oacute;logo interno por Catherine Gu&eacute;rard en 1967. La editorial Tr&aacute;nsito la acaba de publicar en castellano traducida por Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        La idea de libertad de cada parte no puede estar m&aacute;s enfrentada. Si para el se&ntilde;or no se puede ser libre si no se gana dinero y eso se consigue con el trabajo, la monologuista opina precisamente lo contrario: &ldquo;Trabajar para qu&eacute;, con el dinero metido en una caja y siempre encerrada entre cuatro paredes que aborrezco&rdquo;, le dice. Si bien el marido y la esposa intentan convencerla para que se quede &ndash;sin demasiado &iacute;mpetu&ndash;, la protagonista est&aacute; decidida. Pero cuando ya ha dicho adi&oacute;s a todo el mundo y comienza, por fin, su existencia libre, se encuentra con trabas a cada paso. No puede dormir en cualquier sitio aunque no moleste, ni entrar al and&eacute;n del metro sin pagar aunque no vaya a viajar ni sentarse en un banco bajo la lluvia aunque no le importe mojarse. Las personas que la rodean se inmiscuir&aacute;n de una forma u otra para ponerle freno a su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero ninguna de las trabas que se encuentra en el camino son peores que la vida como interna. Uno de sus recuerdos m&aacute;s satisfactorios es el de las ocasiones en las que consegu&iacute;a vengarse de su patrona, como cuando no atend&iacute;a a sus peticiones haci&eacute;ndose la despistada. &ldquo;Qu&eacute; lejos quedaba todo eso, la casa de la se&ntilde;ora, y la campanilla, y la se&ntilde;ora Florence que entraba en la cocina dos minutos despu&eacute;s y dec&iacute;a 'Me parece que no ha o&iacute;do usted la campanilla', y yo dec&iacute;a 'No, no la he o&iacute;do', y la risa me desbordaba el coraz&oacute;n porque en ese momento la patrona era yo, no la se&ntilde;ora&rdquo;, rumia la protagonista de la novela. Est&aacute; llena de una rabia acumulada durante a&ntilde;os de servidumbre a unos burgueses que no pueden ni imaginarse qu&eacute; alternativa mejor a su casa puede tener una criada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a7ee3e59-0e45-48d1-a157-e8d2cb21e4ac_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Que dec&iacute;a que un embajador de Francia la hab&iacute;a amado con locura, dijo la se&ntilde;ora, pues mira, siempre tendr&aacute; la opci&oacute;n de entrar de asistenta en el Ministerio de Exteriores, dijo el se&ntilde;or&rdquo;. Esa conversaci&oacute;n sucede mientras ella empaca sus bultos, entre los que se encuentra un fajo de cartas de amor firmadas por Paul. No se dan m&aacute;s detalles sobre esa persona, podr&iacute;a estar muerto o paseando por los Campos El&iacute;seos, pero resulta que es f&aacute;cil encontrar una conexi&oacute;n con &eacute;l en la vida real pese a la falta de detalles.
    </p><p class="article-text">
        Hay muy pocos datos sobre la biograf&iacute;a de la escritora de <em>Renata sin m&aacute;s</em>, aunque uno de ellos es que fue amante del periodista y escritor Paul Guimard, que le escribi&oacute; unas cartas que a&uacute;n se conservan. Como las que la hero&iacute;na de Gu&eacute;rard guarda en una de sus cajas atadas con cordel. La autora, que naci&oacute; en 1929, solo public&oacute; dos libros: <em>Ces princes</em> (1955) y el que ahora ha traducido Tr&aacute;nsito, que est&aacute; escrito sin puntos, estuvo a punto de ganar el Premio Goncourt y est&aacute; dedicado a Fran&ccedil;ois Mitterrand. Y, despu&eacute;s, nada m&aacute;s que la fecha de su muerte: el 14 de julio de 2010. Como la protagonista de <em>Renata sin m&aacute;s</em>, cogi&oacute; sus cosas y se fue de la vida p&uacute;blica.
    </p><h3 class="article-text">Fregar el suelo y limpiar las ventanas</h3><p class="article-text">
        La realidad sobre el trabajo dom&eacute;stico ha generado diversas obras literarias espec&iacute;ficas, tanto de ficci&oacute;n como de ensayo. Un ejemplo de lo segundo es<em> Nunca delante de los criados. Retrato de la vida arriba y abajo</em>, de Frank Victor Dawes, publicado originalmente en 1973 y que <a href="https://www.editorialperiferica.com/libros/nunca-delante-de-los-criados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial Perif&eacute;rica recuper&oacute; en 2022</a> traducido al castellano por &Aacute;ngeles de los Santos. En 1972, el autor puso un anuncio en el peri&oacute;dico The Daily Telegraph solicitando testimonios de personas que hubiesen trabajado como empleadas del hogar en Reino Unido para un trabajo de investigaci&oacute;n. Dawes se fue de vacaciones con su familia y al regresar se encontr&oacute; que, en lugar de las 30 o 40 cartas que se esperaba, hab&iacute;a recibido m&aacute;s de 250 respuestas y a&uacute;n quedaban m&aacute;s por llegar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c5577706-c638-40f5-bfc6-d1bbfb32f395_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El libro fue un aut&eacute;ntico <em>best seller</em> y, de hecho, la m&iacute;tica serie brit&aacute;nica <em>Arriba y abajo</em> coge muchos detalles de las experiencias narradas en el t&iacute;tulo, como tambi&eacute;n se aprecian en otras ficciones como <em>Downton Abbey</em>. La realidad estaba bastante alejada de esas series &ndash;sobre todo en la segunda&ndash; donde la vida dom&eacute;stica de los trabajadores se romantiza. Aunque no todas las cartas cuenta malas experiencias y tambi&eacute;n hay testimonios masculinos de mayordomos o lacayos, lo cierto es que una gran parte de las criadas tuvieron que aguantar acoso sexual, precariedad, malas condiciones y, en muchas ocasiones, el desprecio absoluto de sus empleadores que ni siquiera se sab&iacute;an sus nombres.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/09f1ff82-6281-48b5-8c49-49f6ad6d75c8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cristina S&aacute;nchez-Andrade <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/famulas/9788433916624/NCA_47" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recoge en su ensayo breve</a> <em>F&aacute;mulas</em> (Anagrama, 2022) la experiencia de cuatro mujeres extranjeras &ndash;de Portugal, Honduras, Cabo Verde y Nicaragua&ndash; que han trabajado en Espa&ntilde;a como empleadas del hogar. Los testimonios no est&aacute;n aderezados con ning&uacute;n edulcorante: abusos sexuales, violencia y menosprecio que hacen ver que la realidad de ese sector <a href="https://www.eldiario.es/economia/esclavitud-moderna-interna-espana-siglo-xxi-si-sobraba-comia_1_10082397.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ha cambiado tanto</a> desde los tiempos de Frank Victor Dawes. De hecho, hasta 2022 no se aprob&oacute; el decreto que da derecho a estas trabajadoras de cobrar el paro y a tener una cobertura legal m&aacute;s amplia (en el caso de que est&eacute;n contratadas, claro).
    </p><p class="article-text">
        La autora pens&oacute; en escribir este libro despu&eacute;s de ver la obra de teatro <em>Las criadas</em>, de Jean Genet, basada en el crimen de las hermanas Papin, que conmocion&oacute; a toda Francia en los a&ntilde;os 30 del siglo pasado. Ambas trabajaban como criadas en la misma casa y, un d&iacute;a, asesinaron a la se&ntilde;ora y a su hija de una forma terror&iacute;fica &ndash;les sacaron los ojos con una cuchara cuando a&uacute;n estaban vivas, por ejemplo&ndash;, limpiaron los utensilios que usaron y se acostaron en la cama de su habitaci&oacute;n a esperar a la polic&iacute;a, abrazadas. El crimen suscit&oacute; un gran debate en el pa&iacute;s, que se divid&iacute;a entre los que pensaban que eran unas asesinas sin alma y los que las consideraban unas hero&iacute;nas de la lucha de clases. A&uacute;n no exist&iacute;a X.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/111dd022-c6d7-4fb9-8dd5-e62e299e8b30_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La editorial Capit&aacute;n Swing a&ntilde;adi&oacute; a su cat&aacute;logo <em>Criada. Trabajo duro, sueldos bajos y la voluntad de supervivencia de una madre</em>, de Stephanie Land en 2021, un <em>best seller</em> en Estados Unidos que lleg&oacute; a colarse en la lista de lecturas de verano de Barack Obama. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series-usa/netflix-la-asistenta-serie-retrato-violencia-domestica_1_8357250.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Netflix la adapt&oacute; tambi&eacute;n con &eacute;xito</a> a la pantalla bajo el t&iacute;tulo <em>La asistenta</em>, protagonizada por Margaret Qualley y Andie McDowell, con lo que la historia de superaci&oacute;n de una joven desclasada con una hija peque&ntilde;a se hizo conocida en todo el mundo. En su libro, Land recoge su experiencia como empleada del hogar pero tambi&eacute;n la de las personas que se encontr&oacute; en el camino y con las que comparti&oacute; la realidad de los trabajadores &lsquo;no cualificados&rsquo; en su pa&iacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b5310608-8f46-44ed-a396-5dc9d4243de3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En <em>Yeguas exhaustas</em> (Los Aciertos / Pepitas de Calabaza, 2023), Beatriz Navarro recuerda c&oacute;mo acompa&ntilde;aba a su madre a limpiar apartamentos tur&iacute;sticos en verano. Ella era una ni&ntilde;a y a veces pod&iacute;a darse un ba&ntilde;o en las piscinas de las urbanizaciones que ten&iacute;an, aunque los inquilinos no dejasen que sus hijos jugasen con &lsquo;la hija de la limpiadora&rsquo;. Se acostaban tarde y se levantaban de madrugada, la madre trabajaba durante horas y horas y ella la acompa&ntilde;aba. Un d&iacute;a, aburrida, mir&oacute; debajo de una cama, vio un preservativo usado y lo cogi&oacute;. Era peque&ntilde;a, no sab&iacute;a lo que era y cuando se lo pregunt&oacute; a su madre, esta le dio un manotazo para que lo soltara. Ambas lloraron. &ldquo;No volvimos a decirnos nada hasta que llegamos a casa. Quiz&aacute; esa noche mi madre empez&oacute; a so&ntilde;ar con que fuera cajera del Mercadona para no tener que recoger el semen de nadie&rdquo;, escribe Navarro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/trabajar-empleo-domestico-invisible-literatura_1_10929988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2024 21:29:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Trabajar para qué": el empleo doméstico, invisible también en la literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Trabajo doméstico,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un hotel despidió a una limpiadora por bajar su rendimiento días después de enterrar al bebé que esperaba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hotel-despidio-limpiadora-bajar-rendimiento-dias-despues-enterrar-bebe-esperaba_1_10626274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a126b137-dcff-4880-98b3-84f91a87aa74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hotel despidió a una limpiadora por bajar su rendimiento días después de enterrar al bebé que esperaba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hotel H10 Marina Barcelona dice que el cese "nada tiene que ver con la situación sufrida" por la empleada, que tuvo que abortar con cinco meses por problemas en la salud del bebé </p><p class="subtitle">La falta de guarderías públicas lastra el acceso al empleo de las madres migrantes </p></div><p class="article-text">
        Yessica enterr&oacute; a su beb&eacute; el pasado 19 de septiembre, despu&eacute;s de tener que interrumpir su embarazo de cinco meses por graves problemas en la salud de la ni&ntilde;a que esperaba. &ldquo;Fue dur&iacute;simo, es un dolor que me acompa&ntilde;ar&aacute; siempre&rdquo;, dice a elDiario.es. Despu&eacute;s del entierro fue a trabajar, no se cogi&oacute; ning&uacute;n d&iacute;a &ldquo;para no faltar&rdquo; a su puesto como limpiadora en el hotel H10 Marina de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ayuntamiento-permite-funcionarios-gocen-dias-personales-final-vida-laboral-jubilarse-anos_1_10620844.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a>, de cuatro estrellas. D&iacute;as despu&eacute;s, el 30 de septiembre, fue despedida de manera disciplinaria por bajar su rendimiento, seg&uacute;n la empresa, continuada y voluntariamente.
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora, una camarera de pisos, limpiadora o tambi&eacute;n llamada <em>kelly</em>, explica que no daba cr&eacute;dito cuando le entregaron la carta de despido. &ldquo;Es muy injusto, muy injusto&rdquo;, repite una y otra vez entre l&aacute;grimas. Llevaba trabajando en el hotel desde principios de a&ntilde;o y, al mes de entrar a trabajar, su superior, la gobernanta de las camareras de piso, le comunic&oacute; la satisfacci&oacute;n con su trabajo y que le ampliar&iacute;an las horas de contrato, como ha podido comprobar ese medio. 
    </p><p class="article-text">
        Yessica explica que se hab&iacute;a quedado embarazada de manera inesperada poco despu&eacute;s de empezar a trabajar y al principio no lo comunic&oacute; a la empresa por miedo a que prescindieran de ella. &ldquo;Segu&iacute; haciendo mi trabajo normal, me dijeron que me ampliar&iacute;an las horas y estaba contenta, necesitaba el trabajo&rdquo;, relata al otro lado del tel&eacute;fono. 
    </p><p class="article-text">
        Pero las primeras pruebas del embarazo empezaron a mostrar que algo no iba bien. &ldquo;Ve&iacute;an algo sospechoso, pero me ten&iacute;an que hacer m&aacute;s pruebas y yo me met&iacute; en el papel de que todo estaba bien, que la ni&ntilde;a iba a estar bien. La ve&iacute;a en la ecograf&iacute;a...y me dec&iacute;a que eso&rdquo;, relata. 
    </p><p class="article-text">
        Yessica cuenta que, como no hab&iacute;a comunicado el embarazo en el hotel, se hac&iacute;a las pruebas que requer&iacute;an reposo aprovechando las dos jornadas de libranzas estipuladas. &ldquo;As&iacute; no me ten&iacute;a que pedir ning&uacute;n d&iacute;a&rdquo;, apunta. Sin embargo, los an&aacute;lisis y pruebas fueron confirmando los peores pron&oacute;sticos: &ldquo;Me ten&iacute;an que hacer una prueba del l&iacute;quido amni&oacute;tico, que requer&iacute;a m&aacute;s reposo y ah&iacute; me vi obligada a contarle a la gobernanta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Eso fue mayo, un mes antes de la interrupci&oacute;n del embarazo. Yessica cuenta que trabaj&oacute; hasta el d&iacute;a antes de la operaci&oacute;n, el 26 de junio, para no ausentarse de su puesto. &ldquo;No cog&iacute; la baja antes, aunque lo estaba pasando muy mal. Esto es algo muy duro y dif&iacute;cil de vivir, yo sent&iacute;a a mi beb&eacute;...&rdquo;, lamenta. Estuvo de baja un mes y una semana y fue al m&eacute;dico a pedir el alta. &ldquo;Me estaba ahogando en casa, ten&iacute;a que ser fuerte, tirar por mi otra ni&ntilde;a, que acaba de cumplir siete a&ntilde;os&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora se reincorpor&oacute; a su puesto y, tres meses despu&eacute;s, vivi&oacute; otro de los momentos m&aacute;s amargos de su vida: el entierro de la beb&eacute;. Yessica relata que el hospital le explic&oacute; que hab&iacute;a dos opciones respecto a los restos del feto: una que facilitaba el centro sanitario y que implicaba que su hija estar&iacute;a en &ldquo;una fosa com&uacute;n, con m&aacute;s beb&eacute;s&rdquo;, y otra a trav&eacute;s del Ayuntamiento que &ldquo;tardaba algo m&aacute;s, unos meses&rdquo;, pero en la que hab&iacute;a un entierro para ella: &ldquo;Quer&iacute;a que tuviera un lugar para poder visitarla, para llevar a mi hija alg&uacute;n d&iacute;a y decirle que ah&iacute; estaba su hermana&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">A la calle sin indemnizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El entierro fue el 19 de septiembre y, la semana siguiente, el s&aacute;bado 30, estaba despedida. Fuentes de H10 Hotels confirman a elDiario.es el cese disciplinario, sin derecho a indemnizaci&oacute;n. &ldquo;El despido se produjo por causas que, evidentemente, nada tienen que ver con la situaci&oacute;n sufrida por esta empleada y que lamentamos profundamente&rdquo;, se limitan a afirmar desde la compa&ntilde;&iacute;a a las preguntas de este medio sobre este caso.
    </p><p class="article-text">
        La justificaci&oacute;n del despido disciplinario por parte del hotel, a la que ha tenido acceso elDiario.es, se&ntilde;ala a la trabajadora por &ldquo;no cumplir con las instrucciones&rdquo; de la empresa, en la que detallan tres faltas &ndash;el d&iacute;a despu&eacute;s del entierro de la peque&ntilde;a&ndash; por pasar a limpiar las habitaciones minutos antes de lo apuntado en los registros.  
    </p><p class="article-text">
        Sin hacer referencia en ning&uacute;n momento a la circunstancia que estaba viviendo la limpiadora, le achacan tambi&eacute;n una &ldquo;disminuci&oacute;n continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo&rdquo; normal o pactado, aunque no se especifica cu&aacute;l es ese est&aacute;ndar ni c&oacute;mo merm&oacute; la limpiadora su desempe&ntilde;o, con ninguna referencia concreta. 
    </p><p class="article-text">
        El hotel aleg&oacute; en la carta que su superior hab&iacute;a analizado su labor, que le hab&iacute;a &ldquo;advertido varias veces sobre su disminuci&oacute;n en la cantidad y calidad de trabajo&rdquo; y que la limpiadora le hab&iacute;a dicho &ldquo;que ten&iacute;a otro trabajo por las ma&ntilde;anas&rdquo; y que quiz&aacute;s ese fuese el motivo por el que hab&iacute;a bajado su rendimiento. El abogado de la empleada, Ram&oacute;n-Alexandre Salvat, de Auris Avocats, niega estos hechos as&iacute; como el descenso del rendimiento de la limpiadora, como considera que queda en evidencia con la voluntad de Yessica de no ausentarse de su puesto, pese a los duros momentos vividos. 
    </p><p class="article-text">
        El laboralista advierte adem&aacute;s de que esa supuesta reducci&oacute;n de su desempe&ntilde;o no queda probada con ning&uacute;n tipo de dato objetivo, como se requiere en estos casos por los tribunales, y critica &ldquo;la insensibilidad&rdquo; del hotel de acharcarle tres faltas &ldquo;que no son graves&rdquo; justo el d&iacute;a despu&eacute;s de enterrar a su beb&eacute; para justificar su cese. 
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Rojo, catedr&aacute;tico de Derecho del Trabajo en la Universidad de Barcelona, asegura que &ldquo;es necesaria una prueba clara y precisa de tal disminuci&oacute;n voluntaria, en primer lugar, y que ello haya implicado que el rendimiento 'normal o pactado' haya disminuido&rdquo;. La necesidad de una prueba clara y precisa &ldquo;hace que en m&aacute;s de una y dos ocasiones esta causa de despido vaya acompa&ntilde;ada despu&eacute;s, o inmediatamente, de un reconocimiento de la improcedencia&rdquo;, para que la empresa abone la indemnizaci&oacute;n por despido improcedente, explica el catedr&aacute;tico. 
    </p><h3 class="article-text">Demanda por discriminaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La trabajadora ha demandado al hotel por despido nulo, como adelant&oacute; el medio especializado <a href="https://www.economistjurist.es/actualidad-juridica/demandan-la-nulidad-del-despido-por-disminucion-del-rendimiento-de-una-camarera-de-piso-que-fue-a-trabajar-el-dia-despues-de-enterrar-a-su-bebe/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Economist&amp;Jurist</a>. Ram&oacute;n-Alexandre Salvat denuncia la existencia de un despido &ldquo;discriminatorio por raz&oacute;n de sexo&rdquo; que considera que viene motivado por &ldquo;el estado de salud de la trabajadora y de la situaci&oacute;n de embarazo de la empleada&rdquo; que, debido a las complicaciones, dio lugar a una interrupci&oacute;n de la gestaci&oacute;n y la baja laboral de la empleada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entendemos que existen indicios racionales de que se ha producido una autentico ataque contra los derechos fundamentales de la trabajadora pues el despido es motivado &uacute;nica y exclusivamente por cuestiones ginecol&oacute;gicas&rdquo;, razona la demanda, tras conocer el hotel el embarazo de riesgo, la baja de la limpiadora por el aborto y &ldquo;las consecuencias patolog&iacute;as que le causaron a la demandante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La defensa de la limpiadora exige la declaraci&oacute;n del despido nulo, as&iacute; como una indemnizaci&oacute;n por da&ntilde;os y perjuicios de 60.000 euros ante la vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales de Yessica. El abogado destaca que se trata de una &ldquo;potente compa&ntilde;&iacute;a hotelera&rdquo; y una actuaci&oacute;n muy grave, por lo que toma como referencia la multa por una infracci&oacute;n muy grave en su grado medio recogida en la LISOS (Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social). El grupo H10 Hotels obtuvo un beneficio de 15,9 millones de euros en 2022, con una facturaci&oacute;n de 41,9 millones, seg&uacute;n se puede ver en sus cuentas recogidas en el portal InsightView.es. 
    </p><p class="article-text">
        Yessica sostiene que, aunque le cueste remover todo lo sucedido, se decidi&oacute; a denunciar porque necesita que se pruebe &ldquo;la injusticia&rdquo; que han hecho con ella. Su sufrimiento por el aborto y la p&eacute;rdida del beb&eacute; se increment&oacute; ante el despido, que a&uacute;n sigue sin asimilar. &ldquo;Intento entenderlo, pero no puedo, necesito saber por qu&eacute; hicieron esto&rdquo;, afirma la trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sigue la actualidad en el&nbsp;</em><a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaADvoj96H4Sk7x8xL3i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>nuevo canal de WhatsApp de elDiario.es</em></a><em>&nbsp;con las claves del d&iacute;a y las &uacute;ltimas horas m&aacute;s importantes.</em> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hotel-despidio-limpiadora-bajar-rendimiento-dias-despues-enterrar-bebe-esperaba_1_10626274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2023 20:46:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un hotel despidió a una limpiadora por bajar su rendimiento días después de enterrar al bebé que esperaba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a126b137-dcff-4880-98b3-84f91a87aa74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Igualdad,Despidos,Derechos laborales,Hoteles,Trabajadores,Trabajo,Trabajo doméstico,Condiciones laborales,Empleo,Empleados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No podemos permitir que las cuidadoras internas vivan en semi-esclavitud”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/no-permitir-cuidadoras-internas-vivan-semi-esclavitud_1_10088772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bade92ef-d48e-47ee-b353-aa26cd6cc66d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No podemos permitir que las cuidadoras internas vivan en semi-esclavitud”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carolina García Espinoza es la Presidenta de la Asociación de Trabajadoras del hogar y cuidados de Zaragoza</p></div><p class="article-text">
        Alrededor de 350 personas integran la Asociaci&oacute;n de Trabajadoras del hogar y cuidados de Zaragoza. Todas, menos dos hombres, son mujeres. Y ninguna de estas personas es de origen espa&ntilde;ol. Denuncian la situaci&oacute;n de cuasi &ldquo;esclavitud&rdquo; que viven las internas, todas mujeres, y en su mayor&iacute;a sin papeles. Han conseguido el derecho al paro, pero siguen a la espera de la aplicaci&oacute;n e implementaci&oacute;n del convenio 189 de la OIT y a ser incluidas en el R&eacute;gimen General de Trabajo para dejar de cotizar por tramos y equiparar sus derechos con el resto de trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El d&iacute;a 30, con motivo del d&iacute;a Internacional de las Trabajadoras del Hogar, la asociaci&oacute;n de la que es usted presidenta, organiz&oacute; una movilizaci&oacute;n en Zaragoza. &iquest;Cu&aacute;l es el perfil de persona que llega a esta asociaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son mujeres, de origen extranjero, en situaci&oacute;n irregular que necesita trabajar para poder vivir aqu&iacute;. En este momento m&aacute;s de 350 mujeres forman parte de la asociaci&oacute;n. En cuanto a la edad, hay mujeres de todo tipo: desde las que deber&iacute;an jubilarse, hasta chicas de veinte a&ntilde;os que, por cierto, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cada vez son m&aacute;s. Tan solo hay dos hombres. Y en ning&uacute;n caso tenemos o hemos tenido presencia de personas de origen espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apuntas que, en la asociaci&oacute;n, no hay mujeres que sean de origen espa&ntilde;ol &iquest;Por qu&eacute; hab&eacute;is detectado que se produce este hecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque, aunque tambi&eacute;n hay mujeres de origen espa&ntilde;ol que trabajan como empleadas del hogar, sobre todo en limpieza, su realidad respecto a las mujeres inmigrantes es muy distinta. Las mujeres de nuestra asociaci&oacute;n, en la mayor parte de los casos, no tienen redes, ni familia. Carecen de un entorno en el que apoyarse y eso hace que se vean obligadas a aceptar trabajos que, en otras condiciones m&aacute;s favorables, nunca aceptar&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n asegura que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han visto como cada vez m&aacute;s mujeres j&oacute;venes llegan a la asociaci&oacute;n &iquest;Qu&eacute; las lleva a trabajar como empleadas del hogar?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha aumentado la llegada de personas j&oacute;venes de otros pa&iacute;ses. Chicas de unos 23 o 24 a&ntilde;os. Cuando est&aacute;n aqu&iacute;, se encuentran con una Ley de extranjer&iacute;a que les da pocas opciones, incluso a aquellas que tienen una carrera universitaria. Sin embargo, conseguir un trabajo como empleada del hogar, en limpieza o en cuidados es relativamente sencillo, aunque tu situaci&oacute;n no est&eacute; regularizada. En los hogares no hay inspecci&oacute;n. La econom&iacute;a sumergida est&aacute; ah&iacute;, pero todo el mundo mira para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo y porqu&eacute; llega una mujer extranjera a trabajar como interna o como trabajadora del hogar?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque no nos queda otra opci&oacute;n. Para conseguir tarjeta de residencia y trabajo la Ley de extranjer&iacute;a contempla varios casos. Uno de ellos es el arraigo laboral, otro por formaci&oacute;n, que no te permite trabajar, as&iacute; que solo lo pueden cumplir los j&oacute;venes que puedan mantenerse por sus medios durante el a&ntilde;o que contempla la Ley; y el otro es el arraigo social, el m&aacute;s com&uacute;n, y es el que te conceden a los tres a&ntilde;os de vivir en el pa&iacute;s, demostr&aacute;ndolo con el padr&oacute;n y con un contrato de trabajo, pero durante esos tres a&ntilde;os tienes que vivir de algo y, como ya he dicho, donde no hay inspecci&oacute;n, no hay altas en la seguridad social, y hay trabajo es en las tareas de cuidado, limpieza y hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carolina, tienes 47 a&ntilde;os. Desde hace trece, trabajas como empleada del hogar y tu primer trabajo fue como interna &iquest;C&oacute;mo recuerdas aquella experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un tiempo muy duro. Cuando llegu&eacute; a Espa&ntilde;a, mi pareja no ten&iacute;a trabajo as&iacute; que yo encontr&eacute; un empleo como interna, cuidando de una persona mayor por 600&euro;, y lo acept&eacute;. Aguant&eacute; un a&ntilde;o. No dorm&iacute;a. Me levantaba hasta diez veces por la noche porque la familia no quer&iacute;a ponerle a esta persona mayor un pa&ntilde;al para dormir y ten&iacute;a que atenderle cada vez que me llamaba o que le escuchaba moverse para evitar que se cayera. Esta falta de descanso me provoc&oacute; problemas de sue&ntilde;o cr&oacute;nicos. No ten&iacute;a d&iacute;as festivos, aunque yo sab&iacute;a que me pertenec&iacute;an. Te sientes encerrada, sin intimidad y muy sola. Dentro de lo que cabe yo tuve suerte. Otras compa&ntilde;eras viven a diario situaciones de violencia verbal, les limitan la comida o no les permiten tener una dieta diferente a la que lleva la persona mayor, algunas ni siquiera tienen una habitaci&oacute;n, las obligan a dormir con la persona a la que cuidan o les hacen un hueco en el sal&oacute;n o incluso en la cocina para dormir. Es una situaci&oacute;n denigrante.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Parte del colectivo, en su manifestación el pasado 30 de marzo                            </span>
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        <strong>Esta situaci&oacute;n &iquest;es la misma para las mujeres que tienen sus papeles en regla?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, es muy distinta. Para las mujeres regularizadas la Ley dice que pueden trabajar cuarenta horas semanales y, adem&aacute;s, permite hacer otras veinte horas presenciales. Pero como interna tu jornada media es de 16 horas al d&iacute;a, con lo cual ya est&aacute;s haciendo horas de m&aacute;s. La Ley tambi&eacute;n reconoce que el fin de semana debes tener 36 horas de descanso continuas, que rara vez se cumple, hay ofertas de trabajo por&nbsp; salarios de 700 u 800 euros, que no llega ni al salario m&iacute;nimo, y con una salida de una vez al mes. Esas son las ofertas que las trabajadoras de nuestro sector est&aacute;n aceptando por una cuesti&oacute;n de extrema necesidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vuestra asociaci&oacute;n representa a las trabajadoras de Zaragoza &iquest;sois conscientes de que estas condiciones se produzcan en el resto de Arag&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, somos conscientes de que esto pasa en el resto de Arag&oacute;n y en otros lugares. Tambi&eacute;n se da la circunstancia de que muchas mujeres son contratadas desde Zaragoza, pero para ir a trabajar a los pueblos, a cuidar de personas mayores que est&aacute;n lejos de sus familias. Esta situaci&oacute;n todav&iacute;a provoca que se sientan m&aacute;s desarraigadas, en un pueblo donde no conocen a nadie, donde no est&aacute; la asociaci&oacute;n para apoyarlas. Muchas de estas mujeres viven en una situaci&oacute;n forzosa de aislamiento y soledad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los logros que hab&eacute;is conseguido hasta el momento gracias a vuestro movimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos conseguido que desaparezca la figura del desestimiento, que daba la posibilidad al contratante de despedir sin motivaci&oacute;n alguna. Recientemente se ha aprobado la Ley de riesgos laborales, pero no es efectiva porque no hay un texto en firme hasta el momento. Esperamos que siga adelante y que se concrete lo antes posible. Otro de los logros importantes para nosotras es haber conseguido que se nos reconozca el derecho al paro, aunque no ser&aacute; factible hasta que se cumpla un a&ntilde;o desde su aprobaci&oacute;n, es decir, en octubre de este a&ntilde;o. Hasta ahora, aunque tuvieras papeles en regla y estuvieras contratada no ten&iacute;as derecho al paro. Hay mujeres que llevan quince a&ntilde;os trabajando en este sector y si las despidieran ma&ntilde;ana, no cobrar&iacute;an ning&uacute;n tipo de subsidio por desempleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y &iquest;Cu&aacute;les son ahora mismo vuestros objetivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguimos luchando para que se nos incluya en el r&eacute;gimen general, que haya una creaci&oacute;n de categor&iacute;as profesionales donde se distinga las labores de limpieza y de cuidados y donde haya un reconocimiento del impacto de la salud f&iacute;sica como psicol&oacute;gica de las trabajadoras. Pero, sin dejar de lado eso, el principal objetivo es poner en el foco en las mujeres que est&aacute;n trabajando como internas en lo que consideramos que es un r&eacute;gimen de &ldquo;semi esclavitud&rdquo;. Creemos que esto tiene que cambiar, y que lo tiene que hacer a nivel general. Tanto las familias como el Estado deben encontrar una forma de resolver esta situaci&oacute;n, bien sea a trav&eacute;s de ayudas econ&oacute;micas, o ampliando las prestaciones de los servicios de ayuda a domicilio que existen ahora. Creando pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de cuidados. Somos conscientes de que hay familias que necesitar&iacute;an hasta tres personas para los cuidados de un familiar; dos entre semana y una para los fines de semana, y que esto es inviable. Pero no pueden explotar a las trabajadoras como lo est&aacute;n haciendo, con jornadas inhumanas, en condiciones denigrantes o contratadas por menos de la mitad de las horas que trabajan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel ocupan los hombres en este sector? &iquest;Hay espacio para ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que lo hay, y son muchos los hombres, todos de origen extranjero, los que vienen a la asociaci&oacute;n en busca de informaci&oacute;n para trabajar en el sector de la limpieza y de los cuidados, pero la sociedad no termina encajarlos en estas tareas. Por lo general, las familias que contratan ven m&aacute;s capaz para cocinar y limpiar a una mujer que a un hombre. Y no digamos ya cuando se trata de cuidados y de la higiene personal. De entrada, las personas mayores no se sienten c&oacute;modas si es un hombre el que les tiene que limpiar, as&iacute; que nunca se les contrata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lo largo de la entrevista ha nombrado en varias ocasiones las palabras redes y soledad &iquest;Qu&eacute; significa la asociaci&oacute;n para las mujeres, y tambi&eacute;n para los escasos hombres, que form&aacute;is parte de ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una segunda familia. Adem&aacute;s de los talleres de orientaci&oacute;n laboral que impartimos, y de luchar por erradicar las desigualdades y las injusticias que vivimos en nuestros trabajos, hemos intentado que se cree un ambiente de comunidad. Por eso organizamos actividades de car&aacute;cter l&uacute;dico en las que se implican otras asociaciones. Hemos hecho talleres de fotograf&iacute;a, de cocina, actividades en bicicleta y tenemos un huerto comunitario. Es una forma de invitar a las asociadas para que se conozcan y creen c&iacute;rculos. Desde la asociaci&oacute;n organizamos las tareas de riego, de siembra, de cuidado, y la recogida de los alimentos, y despu&eacute;s, lo que hemos cultivado lo repartimos entre todas. Intentamos que esta asociaci&oacute;n haga la funci&oacute;n de red, esa que nos falta a muchas cuando llegamos solas a un lugar nuevo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/no-permitir-cuidadoras-internas-vivan-semi-esclavitud_1_10088772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2023 20:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajadoras del hogar,Trabajo doméstico,Zaragoza,Ley de Extranjería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia obliga a un hombre a pagar a su exmujer 200.000 euros por el cuidado de sus hijas durante el matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/justicia-obliga-hombre-pagar-exmujer-200-000-euros-cuidado-hijas-durante-matrimonio_1_10007837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d33824-f14b-4461-bdc8-4b186c2e3cef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia obliga a un hombre a pagar a su exmujer 200.000 euros por el cuidado de sus hijas durante el matrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el tiempo del matrimonio, y estando en régimen de separación de bienes, desarrolló "en exclusiva" todas las tareas del hogar y cuidado de las dos hijas en común, según la demanda</p></div><p class="article-text">
        El Juzgado de Primera Instancia e Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 3 de la localidad malague&ntilde;a de V&eacute;lez-M&aacute;laga ha reconocido el derecho a una mujer a ser indemnizada por su exmarido con la cantidad de 204.624,86 euros como compensaci&oacute;n por el trabajo en el hogar y cuidado familiar realizado durante el matrimonio, estando vigente el r&eacute;gimen de separaci&oacute;n de bienes.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma lo recoge la sentencia, dictada en el procedimiento en el que se ped&iacute;a que se declarara el divorcio del matrimonio y una serie de medidas, entre ellas una compensaci&oacute;n por trabajo dom&eacute;stico, ya que ella durante el tiempo del matrimonio, y estando en r&eacute;gimen de separaci&oacute;n de bienes, desarroll&oacute; &ldquo;en exclusiva&rdquo; todas las tareas del hogar y cuidado de las dos hijas en com&uacute;n, seg&uacute;n la demanda.
    </p><p class="article-text">
        En dicho documento, se instaba a reconocer tal compensaci&oacute;n ya que mientras que la mujer &ldquo;se ve&iacute;a privada de toda posible trayectoria laboral por esa dedicaci&oacute;n exclusiva al hogar y la familia&rdquo;, el hombre, &ldquo;a lo largo de los a&ntilde;os de matrimonio acumul&oacute; e increment&oacute; exponencialmente su patrimonio privativo&rdquo;, sin que esto redundara en un aumento por parte de ella.
    </p><h3 class="article-text">Ayuda para incorporarse al mercado laboral</h3><p class="article-text">
        En esa parte de la demanda, consultada por Europa Press, se establece la cantidad de compensaci&oacute;n solicitada seg&uacute;n el Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI) vigente en cada a&ntilde;o transcurrido desde cuando se casaron, en concreto junio de 1995, hasta 2020 cuando se produjo la separaci&oacute;n. Ahora, la sentencia, que no es firme y se puede recurrir, considera probado que la mujer, de 48 a&ntilde;os, ha estado dedicada al cuidado del hogar y de las hijas, &ldquo;con todo lo que ello implica, contribuyendo puntualmente en los negocios familiares&rdquo; y realizando trabajos puntuales de limpieza.
    </p><p class="article-text">
        La jueza explica que aunque la representaci&oacute;n del marido diga que se le compens&oacute; con el traspaso de parte de las participaciones de una empresa, &ldquo;no consta en modo alguno que dicha cesi&oacute;n se hiciera para compensarla en caso de la ruptura de los c&oacute;nyuges y en aras a excluir la aplicaci&oacute;n en su caso de lo contenido en el art&iacute;culo 1.438 del C&oacute;digo Civil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en la resoluci&oacute;n se establece esa compensaci&oacute;n, adem&aacute;s de una pensi&oacute;n alimenticia y que cada c&oacute;nyuge se haga cargo de determinados gastos de la vivienda y de la mitad de los que se generen de forma extraordinaria. Tambi&eacute;n se fija una pensi&oacute;n compensatoria durante dos a&ntilde;os, tiempo que se estima &ldquo;adecuado&rdquo; para que ella pueda incorporarse al mercado laboral.
    </p><h3 class="article-text">Reconocimiento a un trabajo &ldquo;en la sombra&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n la letrada que ha llevado el caso, Marta Fuentes, del despacho Gentius Abogados de Torre del Mar, en V&eacute;lez-M&aacute;laga, una vez separada la mujer ha terminado la ESO para mayores de 18 a&ntilde;os y ha iniciado varios cursos de formaci&oacute;n, aunque actualmente tiene problemas de salud. La abogada ha indicado que esta sentencia &ldquo;supone ante todo el reconocimiento de la labor de todas aquellas mujeres que est&aacute;n en la sombra y que sin duda constituyen un apoyo fundamental personal, marital y familiar durante a&ntilde;os y a&ntilde;os de matrimonio a los efectos de que el que fuera su marido adem&aacute;s de poder consolidar una familia, desarrolle una carrera profesional y un incremento patrimonial del que en el momento de la ruptura no pueden disponer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, ha indicado que muchas de estas mujeres quedan &ldquo;en situaciones precarias y con escasas posibilidades de acceder al mercado laboral dada su exclusiva dedicaci&oacute;n a la familia y en su mayor parte a los negocios de sus maridos&rdquo;. &ldquo;Sin duda se merecen no s&oacute;lo el reconocimiento, sino la cuantificaci&oacute;n de ese trabajo sin el cual no existir&iacute;a ese patrimonio&rdquo;, ha considerado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, ha manifestado que desde Gentius Abogados esperan &ldquo;que si esta sentencia es recurrida sea ratificada &iacute;ntegramente por la Audiencia Provincial de M&aacute;laga a fin de que abunde en la jurisprudencia ya existente al respecto hasta su total consolidaci&oacute;n y normalizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/justicia-obliga-hombre-pagar-exmujer-200-000-euros-cuidado-hijas-durante-matrimonio_1_10007837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 07:55:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Justicia obliga a un hombre a pagar a su exmujer 200.000 euros por el cuidado de sus hijas durante el matrimonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Málaga,Tribunales,Igualdad,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las trabajadoras de ayuda a domicilio en Bizkaia se plantan contra la precariedad: "La que tiene suerte cobra 1.000 euros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/trabajadoras-ayuda-domicilio-bizkaia-plantan-precariedad-suerte-cobra-1-000-euros_1_9838187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaf20b30-7ce1-4844-8247-6a5342f3f1f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las trabajadoras de ayuda a domicilio en Bizkaia se plantan contra la precariedad: &quot;La que tiene suerte cobra 1.000 euros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hay muchas trabajadoras con jornadas parciales y con contratos fraudulentos que llevamos años denunciando", dicen las trabajadoras en su primer día de huelga por un convenio que ya suma siete años sin renovar</p><p class="subtitle">Siete años de sueldos congelados para las trabajadoras: “Es una vergüenza la situación de la ayuda a domicilio de Bizkaia”
</p></div><p class="article-text">
        Hay ma&ntilde;anas en las que Alicia Gra&ntilde;a se despierta sin saber en qu&eacute; municipio de Bizkaia trabajar&aacute; como empleada de ayuda a domicilio de personas dependientes. Tampoco cu&aacute;ntas casas le tocar&aacute; visitar en esa ma&ntilde;ana. Lo que s&iacute; sabe, desde hace siete a&ntilde;os, es que su sueldo seguir&aacute; siendo el mismo: poco menos de 1.000 euros. &ldquo;Hay d&iacute;as en los que nos levantamos sin saber a d&oacute;nde tenemos que ir porque te pueden llamar para que vayas a un servicio en el &uacute;ltimo momento. Por eso, la disponibilidad tiene que ser absoluta. Nuestra jornada laboral va de entre las 07.00 y las 22.00 y tenemos que cumplir con las horas de trabajo dentro de ese tramo horario. Otro de los problemas son los kil&oacute;metros, ya que atendemos a casas de toda Bizkaia, un d&iacute;a puedes empezar en Marquina-Xemein y terminar el Valle de Carranza, aunque los separen m&aacute;s de 100 kil&oacute;metros. Todo eso con nuestro coche y el kilometraje que nos pagan es una verg&uuml;enza, no nos da ni para la gasolina&rdquo;, lamenta la trabajadora, que lleva 33 a&ntilde;os ofreciendo este servicio.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace 22 a&ntilde;os, Maite trabaja en la ayuda a domicilio de <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/bizkaia-retrasa-aplicacion-peajes-camiones-red-secundaria_1_9833671.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bizkaia</a>. Atiende una media de cuatro casas al d&iacute;a, pero pueden llegar a ser hasta seis. Se encarga de despertar a la persona, asearla, vestirla, darle el desayuno y recoger un poco la casa. Eso por las ma&ntilde;anas. Por las tardes, sigue dando comidas y recogiendo lo necesario y, por las noches, lo mismo que a las ma&ntilde;anas, pero a la inversa. En su mayor&iacute;a, las personas a las que cuida son muy mayores y viven solas, por eso es importante tratar de entablar una conversaci&oacute;n con ellas, porque puede que sea la &uacute;nica que tengan en todo ese d&iacute;a. &ldquo;Tenemos que estar alerta, activas y con buen humor porque cuidamos de personas que realmente lo necesitan. A pesar de que es un trabajo totalmente f&iacute;sico, porque tenemos que agacharnos mucho a hacer la cama, asear a las personas o limpiar, los dolores de espalda o lumbagos no nos cuentan como enfermedad laboral. Es un servicio totalmente precarizado&rdquo;, critica Maite, que prefiere no decir su apellido.
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                Maite (en el centro de la foto) junto a otras compañeras del servicio de ayuda a domicilio este lunes en Bilbao                            </span>
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        Ambas coinciden en que solo con su salario es imposible llevar una vida digna. La mayor&iacute;a de las trabajadoras no tiene posibilidad de realizar una jornada completa, por lo que el salario rara vez supera los 1.000 euros. &ldquo;Hay muchas trabajadoras con jornadas parciales y con contratos fraudulentos que llevamos a&ntilde;os denunciando. T&uacute; no sabes cu&aacute;nto vas a cobrar cada mes, la que un mes tiene suerte puede llegar a cobrar 1.000 euros o algo m&aacute;s si consigue la jornada completa porque le han podido meter horas, pero hay meses en que solo podemos trabajar 15 horas y es una verg&uuml;enza el dinero que ganamos. En mi caso, yo tengo un contrato de 15 horas, pero con disponibilidad para que me puedan llamar si una compa&ntilde;era se pone enferma o no puede acudir por alg&uacute;n otro motivo, aun as&iacute; con este salario solamente es muy complicado&rdquo;, sostiene Gra&ntilde;a, quien se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que el sector cuenta con familias monomarentales cuya situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s precaria. 
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                Alicia Graña (a la izquierda de la foto) minutos antes de la manifestación en Bilbao                            </span>
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        Al igual que Andrea y Maite, otras 1.500 trabajadoras viven lo mismo cada d&iacute;a. Una situaci&oacute;n &ldquo;injusta e insostenible&rdquo;, como ellas mismas han denunciado este lunes frente a la sede del Gobierno vasco en Bilbao con una manifestaci&oacute;n que ha abierto la primera de las cuatro jornadas de huelga en el servicio convocadas -por ahora- para este 2023. &ldquo;Este es un sector de mujeres que han dado el callo a lo largo de todos estos a&ntilde;os, incluido el confinamiento y toda la pandemia, cuidando a personas dependientes. Estamos ante una patronal que es insaciable, las trabajadoras llevan siete a&ntilde;os con el salario congelado y ha propuesto un 3,6% de subida en seis a&ntilde;os, es algo inaceptable. Queremos hacer un llamamiento a las administraciones p&uacute;blicas: es una verg&uuml;enza que este servicio que se paga con los impuestos de todos los ciudadanos, que han visto incrementadas las licitaciones en los Ayuntamientos, est&eacute; realmente enriqueciendo los bolsillos de las patronales. &iquest;Por qu&eacute; el incremento en las licitaciones no repercute en el salario de las trabajadoras, que son quienes aguantan sobre sus espaldas el cuidado de las personas dependientes?&rdquo;, se ha preguntado Loli Garc&iacute;a, representante de CCOO, al inicio de la manifestaci&oacute;n, en la que ha participado tambi&eacute;n el sindicato UGT.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8gujy9" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Por su parte, desde UGT, Ra&uacute;l Arza ha insistido en que la propuesta de la patronal de una subida del 3,6% en los pr&oacute;ximos tres a&ntilde;os -un 1% en 2023, otro 1% en 2024 y un 1,6% en 2025- , teniendo en cuenta que ya llevan &ldquo;siete a&ntilde;os de retraso&rdquo; es una &ldquo;tomadura de pelo&rdquo;. &ldquo;Se est&aacute;n riendo de las trabajadoras. No quieren dignificar este tipo de trabajos y las administraciones p&uacute;blicas deben ser quienes exijan que la subida en las licitaciones tiene que suponer tambi&eacute;n un incremento en los salarios de las trabajadoras. Es una responsabilidad de todo y una obligaci&oacute;n social&rdquo;, ha argumentado.
    </p><p class="article-text">
        Tras una parada frente a la sede del Gobierno vasco, donde han desplegado una pancarta en la que se le&iacute;a &ldquo;Convenio ayuda a domicilio&rdquo; y pegatinas con el mensaje &ldquo;Salario o conflicto&rdquo;, decenas de trabajadoras han recorrido la Gran V&iacute;a bilba&iacute;na con c&aacute;nticos como &ldquo;Con cero subida no me da la vida&rdquo;, &ldquo;sinverg&uuml;enza, usurero, te quedas con mi dinero&rdquo; o &ldquo;Con esta patronal, vamos fatal&rdquo;. De no haber negociaci&oacute;n tras los cuatro d&iacute;as de huelga convocados, que siguen a m&aacute;s jornadas de paros que han cumplido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os -<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/siete-anos-sueldos-congelados-trabajadoras-verguenza-situacion-ayuda-domicilio-bizkaia_1_9775738.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n en el pasado mes de diciembre</a>-, las trabajadoras no dudan en seguir con las protestas hasta lograr su objetivo: salarios y trabajos &ldquo;dignos&rdquo; para aquellas que en su momento fueron &ldquo;esenciales&rdquo; y han pasado a ser, a d&iacute;a de hoy &ldquo;ninguneadas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/trabajadoras-ayuda-domicilio-bizkaia-plantan-precariedad-suerte-cobra-1-000-euros_1_9838187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jan 2023 20:47:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las trabajadoras de ayuda a domicilio en Bizkaia se plantan contra la precariedad: "La que tiene suerte cobra 1.000 euros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Trabajo,Trabajadores pobres,Trabajo doméstico,Dependencia,Personas mayores,Precariedad,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Inspección de Trabajo: "CEOE tiene derecho a entender que vigilar los ERE es una traba, pero la experiencia no es esa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/inspeccion-trabajo-ceoe-derecho-entender-vigilar-ere-traba-experiencia-no_1_9804676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e09b8a9-e987-4bf2-8ab7-77434a0bf6e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Inspección de Trabajo: &quot;CEOE tiene derecho a entender que vigilar los ERE es una traba, pero la experiencia no es esa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director territorial del organismo en Castilla-La Mancha defiende la evolución "cada vez más preventiva y menos reactiva" del servicio y responde a las críticas sobre la semana laboral de cuatro días: "Si en 100 años no hemos mejorado en productividad, a lo mejor tenemos un problema"</p><p class="subtitle">Los empresarios buscan tirar abajo el mayor control sobre los ERE en el Senado
</p></div><p class="article-text">
        Esta legislatura est&aacute; siendo una de las m&aacute;s intensas en cuanto a cambios en la normativa laboral. Y no solo por <a href="https://www.eldiario.es/economia/diez-mejoras-clave-trabajadores-reforma-laboral-restringir-trabajo-temporal-subida-salarios_1_8711894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reforma aprobada a principios de a&ntilde;o</a>: hojas de registro de la jornada laboral, los ERTE, nuevas condiciones para las empleadas de hogar, la posibilidad de una semana laboral de cuatro d&iacute;as&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Le hemos preguntado por estas y otras cuestiones al director territorial de la Inspecci&oacute;n de Trabajo y Seguridad Social en Castilla-La Mancha. Juan D&iacute;az Rokiski vive en Toledo desde los seis a&ntilde;os. Estudi&oacute; en el IES Universidad Laboral y en 2001 aprob&oacute; las oposiciones a la Inspecci&oacute;n de Trabajo y Seguridad Laboral a las que se apunt&oacute; casi por casualidad, tras ver un anuncio en un peri&oacute;dico. Tras los primeros pasos profesionales en Badajoz volvi&oacute; a Toledo en 2004. Desde 2012 ocupa el cargo de director territorial.&nbsp;&ldquo;En mi familia no hay precedentes profesionales relacionados con el Derecho. Mis padres se alucinaron cuando me present&eacute; a las oposiciones&rdquo;, comenta entre risas durante una entrevista en la sede territorial. 
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de experiencia cree que la Inspecci&oacute;n de Trabajo y Seguridad Social &ldquo;ha dado un salto para bien. Ahora es mucho m&aacute;s preventiva que reactiva&rdquo;, nos dice. Tambi&eacute;n que antes hab&iacute;a menos denuncias que ahora. &ldquo;Quiz&aacute; porque era un servicio mucho menos conocido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De las inspecciones a iniciativa propia y aleatorias en cada territorio, se ha pasado a las actuaciones &ldquo;programadas&rdquo; y eso, sostiene Juan D&iacute;az, &ldquo;es una situaci&oacute;n muy deseable porque supone ir a algo concreto a las empresas&rdquo;. De hecho, abunda, &ldquo;ahora disponemos de una herramienta predictiva para casos de fraude. Por ejemplo, en las contrataciones y en otras situaciones. Eso nos permite tener indicios de que en una determinada empresa pueda haber alg&uacute;n problema&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Acaba de aprobarse la programaci&oacute;n para 2023 por parte de la Comisi&oacute;n Operativa Auton&oacute;mica, en la que participan el Gobierno de Espa&ntilde;a y el de Castilla-La Mancha. Ser&aacute; su hoja de ruta en la comunidad aut&oacute;noma de cara al pr&oacute;ximo a&ntilde;o &ldquo;con mucho detalle, provincia a provincia&rdquo; y con objetivos que explica a lo largo de la entrevista. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El inspector de Trabajo ha sido hist&oacute;ricamente una figura temida y a la vez odiada por la patronal. &iquest;Cree que la percepci&oacute;n hacia su trabajo ha cambiado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ha mejorado mucho. Quiero pensarlo por lo menos. En los m&aacute;s de diez a&ntilde;os que llevamos trabajando como equipo territorial hemos hecho un esfuerzo muy grande para acercar la labor de la Inspecci&oacute;n a sus destinatarios. Tenemos reuniones constantes, jornadas con sindicatos y las patronales&hellip; El contacto es muy fluido. Estamos abiertos a contar lo que hacemos. Soy un convencido de que las organizaciones no solo han de ser &uacute;tiles, sino que deben demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Somos valedores del trabajador, pero creo que el empresario a nivel individual y asociativo tambi&eacute;n tiene una buena imagen de nosotros. Al menos en Castilla-La Mancha no creo que nos vean como enemigos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este a&ntilde;o 2022 ha sido el m&aacute;s &lsquo;normal&rsquo; tras dos a&ntilde;os de pandemia. &iquest;C&oacute;mo la vivieron ustedes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos cambi&oacute; totalmente la forma de actuar. Hab&iacute;a unas necesidades laborales muy urgentes. Los expedientes de regulaci&oacute;n de empleo aterrizaron de un d&iacute;a para otro sobre la mesa de la Administraci&oacute;n laboral. Eran miles y miles en toda Espa&ntilde;a que hab&iacute;a que gestionar en una situaci&oacute;n muy complicada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo lo hicieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teletrabajo existe desde hace mucho en la Inspecci&oacute;n de Trabajo. En 2001 ya nos daban un ordenador port&aacute;til y se funcionaba no con horarios, sino por objetivos. Durante la pandemia fue muy f&aacute;cil en ese sentido, pero hubo mucho trabajo:  informes y muchas salidas. Hab&iacute;a miedo entre trabajadores y empresas y se produjeron muchas denuncias.
    </p><p class="article-text">
        Quiero poner en valor la labor de las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros porque salieron cuando no hab&iacute;a ni mascarillas durante el confinamiento. Afrontaron el riesgo que todos sufr&iacute;amos en esa &eacute;poca. Incluso apoyaron a los funcionarios del SEPE en la tramitaci&oacute;n de las prestaciones por desempleo para agilizar documentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Se trabaj&oacute; tambi&eacute;n con intensidad despu&eacute;s en la tramitaci&oacute;n y control de los ERTE COVID. En este 2022 hemos podido volver a la normalidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Detectaron m&aacute;s o menos infracciones durante la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n es muy clara: se cumpli&oacute;. Los incumplimientos fueron muy minoritarios, con porcentajes inferiores al 10% y sobre todo tuvieron que ver con casos de trabajadores que, estando en ERTE, trabajaban. 
    </p><p class="article-text">
        Con la modalidad del ERTE parcial las cosas se complicaron. Por qu&eacute; no decir que las empresas tuvieron problemas procedimentales por el colapso en la Seguridad Social, en el SEPE&hellip; Hubo casos de mala fe, pero no tengo la impresi&oacute;n de que el nivel de incumplimiento fuera enorme. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Imagino que entonces preocupaba particularmente la salud laboral</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y se plantearon situaciones muy diferentes a las habituales. Hab&iacute;a empresas como las residencias de mayores donde la COVID era un riesgo o en el transporte sanitario. Desde el primer d&iacute;a para ellos hubo acci&oacute;n inspectora. Fue complicado. No hab&iacute;a equipos de protecci&oacute;n, pero ten&iacute;an que seguir prestando el servicio m&aacute;s que nadie. Tuvimos denuncias de trabajadores y de los sindicatos. Las tramitamos lo mejor que pudimos, dentro de las limitaciones que hab&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para el resto de empresas es cierto que el riesgo no es el mismo. No es puramente laboral sino de salud p&uacute;blica. El Ministerio de Trabajo habilit&oacute; temporalmente a la Inspecci&oacute;n de Trabajo para actuar de forma preventiva respecto a cuestiones como la distancia de seguridad o la mascarilla obligatoria. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos tolerar las cifras de siniestralidad laboral que tenemos en la región. Vamos a superar las 1.000 infracciones con sanción, la más alta que hemos tenido nunca</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; balance puede hacerse en cuanto al n&uacute;mero de infracciones y su tipolog&iacute;a en 2022? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos cerrado los datos b&aacute;sicos provisionales a fecha 28 de noviembre. Por fin hemos recuperado la normalidad y en cuanto a visitas han sido 10.372 en Castilla-La Mancha frente a las 10.100 de 2019. No entro en los a&ntilde;os 2020 y 2021. Fueron muy inferiores.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a incumplimientos, lo m&aacute;s grave ha sido la siniestralidad laboral. El diagn&oacute;stico es que no podemos tolerar las cifras que tenemos en la regi&oacute;n. Es nuestro principal campo de actuaci&oacute;n. Un 30% de actuaciones son preventivas. 
    </p><p class="article-text">
        Vamos a acabar el a&ntilde;o con m&aacute;s de 1.000 infracciones en materia de prevenci&oacute;n laboral sancionadas en acta. Es la mayor que hemos tenido nunca y eso tambi&eacute;n es fruto de la existencia, desde 2015, de una escala nueva de funcionarios que tienen competencia exclusiva. Son subinspectores de seguridad y salud laboral. Tenemos 21 en Castilla-La Mancha y es en Toledo y Guadalajara donde hay un porcentaje mayor de siniestralidad, quiz&aacute; por la relaci&oacute;n de cercan&iacute;a con Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, llevamos ya casi 9.000 requerimientos. Solo en el 10% de los casos sancionamos directamente. En el resto damos la oportunidad de corregir v&iacute;a requerimiento con plazos
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ocurre? &iquest;Qu&eacute; trasladan los subinspectores? &iquest;Alg&uacute;n sector en concreto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido un a&ntilde;o pasado especialmente malo en accidentes mortales, aunque la cifra de siniestralidad en s&iacute; no es tan grave. La diferencia entre un fallecimiento o un accidente leve a veces est&aacute; en la suerte. La foto no es buena para Castilla-La Mancha, pero no es exponencial. Estamos en un cierto estancamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples seg&uacute;n recoge el <a href="https://seguridadlaboral.castillalamancha.es/contenidos-del-acuerdo-estrategico-de-prevencion-de-riesgos-laborales-en-castilla-la-mancha-2022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo Estrat&eacute;gico de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales en Castilla-La Mancha 2022-2026</a>. Se pone el foco en que somos regi&oacute;n de pymes en la que falta cultura preventiva por un lado y de medios de materiales de protecci&oacute;n, por otro. Los trabajadores tienen responsabilidad, pero quiero subrayar que el obligado en la prevenci&oacute;n es el empresario. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se han traducido econ&oacute;micamente las sanciones para las empresas por incumplir la normativa laboral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del tipo de infracciones. En prevenci&oacute;n de riesgos laborales hasta el 28 de noviembre fueron 3.828.000 euros. Es una cifra importante y creciente porque en 2021 fue la mitad.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo caro para la empresa no es la sanci&oacute;n de la Inspecci&oacute;n de Trabajo. No es nada comparado con lo que puede ocurrir si a un trabajador le pasa algo. Lo caro tiene que ver con lo emocional, con lo humano&hellip; Nadie quiere que un trabajador se mate o se accidente y a eso se suma el coste disparado que suponen las bajas de la Seguridad Social, el absentismo laboral, los recargos en las prestaciones, las sanciones o las indemnizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Creo que cumplir la norma sale m&aacute;s barato que no hacerlo. A esa convicci&oacute;n tienen que llegar todos los empresarios que no cumplen. Afortunadamente la mayor&iacute;a s&iacute; lo hacen. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;l es el coste por otro tipo de incumplimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podemos hablar de incumplimientos en las cotizaciones a la Seguridad Social. Sobre todo, en cuanto a actas relacionadas con las liquidaciones que son como las inspecciones &lsquo;paralelas&rsquo; que todos conocemos en Hacienda, son unos 15 millones. Es una situaci&oacute;n cada vez m&aacute;s infrecuente con los cambios introducidos en la normativa laboral.
    </p><p class="article-text">
        Donde salen m&aacute;s caros los incumplimientos es en materia de trabajadores extranjeros sin autorizaci&oacute;n laboral. El coste es muy elevado. Hay 341 infracciones con 3,6 millones de euros en sanciones. En materia de Extranjer&iacute;a las infracciones est&aacute;n muy perseguidas porque tienen un componente de explotaci&oacute;n de personas, aunque no siempre, claro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Afecta m&aacute;s al sector agrario que a otros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A todos. En el sector agrario no es que sea mayor el n&uacute;mero de incumplimientos, sino que los grupos a los que se sorprende est&aacute;n m&aacute;s organizados y son m&aacute;s numerosos. De las 341 infracciones detectadas, una sola que afecte a 20 personas pasar&aacute; en el campo, pero no ocurrir&aacute; en un bar, por ejemplo.  
    </p><p class="article-text">
        Albacete es la provincia donde m&aacute;s ocurre, quiz&aacute; por su relaci&oacute;n con las pr&aacute;cticas en Levante que acaban por influir all&iacute;. Se trabaja mucho m&aacute;s en esta zona con la Guardia Civil y la Polic&iacute;a Nacional en combatir este tipo de tramas. 
    </p><p class="article-text">
        A los empresarios les digo que hay que tener mucho cuidado porque las sanciones no son exactamente por tener a un trabajador irregularmente, sino que detectamos muchos casos de suplantaci&oacute;n de identidad de las personas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Hostelería y la Agricultura se prestan mucho más que la Industria o el Comercio a situaciones irregulares

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando se da de alta a una persona extranjera, lo suyo es tener delante la autorizaci&oacute;n de trabajo original. No hay que conformarse con documentos o fotos que se pasan a trav&eacute;s del whatsapp. A veces se hace as&iacute; porque las gestor&iacute;as tienen mucho trabajo. En realidad... todos lo tenemos y luego hay sorpresas cuando llega la Inspecci&oacute;n de Trabajo con la Polic&iacute;a Nacional. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hemos tenido casos con cierta frecuencia y el empresario quiz&aacute; no piensa que est&eacute; incumpliendo. Entramos ya en el terreno de las mafias o redes dedicadas a la explotaci&oacute;n de forma sistem&aacute;tica. Tienen que saber que contratar con intermediarios est&aacute; prohibido, pero es algo que existe y por eso han de tener mucho cuidado en verificar la identidad de sus trabajadores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Castilla-La Mancha tiene alguna peculiaridad respecto a las infracciones laborales? &iquest;Hay alg&uacute;n sector m&aacute;s infractor que otros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; tenemos nuestras peculiaridades. Se ha hablado siempre de que las comunidades del norte del pa&iacute;s tienen un &iacute;ndice menor de econom&iacute;a irregular. Es un dato p&uacute;blico. Nuestra situaci&oacute;n es intermedia. No hay un fraude desmesurado al lado de otras regiones. 
    </p><p class="article-text">
        No es que haya sectores incumplidores porque s&iacute;. Se debe a que tienen mayor volumen de poblaci&oacute;n ocupada o hay m&aacute;s actividad temporal con mucha rotaci&oacute;n de mano de obra. Siempre se habla de la Hosteler&iacute;a y la Agricultura. Se prestan mucho m&aacute;s que la Industria o el Comercio a situaciones irregulares.
    </p><p class="article-text">
        Quiero pensar que eso est&aacute; llamado a terminarse y que lo que quedar&aacute; ser&aacute;n situaciones vinculadas a redes o grupos organizados. La falta de alta en Seguridad Laboral o los trabajadores sin contrato est&aacute;n llamados a extinguirse por la propia din&aacute;mica de convicci&oacute;n de ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si es f&aacute;cil para la Inspecci&oacute;n de Trabajo llegar a un sector como el de las empleadas del hogar. </strong><a href="https://www.eldiario.es/economia/seguridad-social-aplica-octubre-nueva-cotizacion-desempleo-trabajadoras-hogar_1_9589997.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Desde octubre cotizan de forma distinta para acceder al paro</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por fin <a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-ratifica-convenio-189-oit-amplia-derechos-laborales-trabajadoras-hogar_1_9068990.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Estado espa&ntilde;ol ha ratificado el convenio 189 con la OIT que data de 2011</a>. Eso ha obligado a igualar las condiciones laborales del personal empleado de hogar con el resto de personas trabajadores. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os el organismo estatal tiene especial inter&eacute;s en reforzar la vigilancia y control en este sector. Es cierto que nos hemos centrado en que, los casos que est&aacute;n declarados, lo est&eacute;n de forma correcta. Se ha invitado a la regularizaci&oacute;n relacionada con el Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI) con un porcentaje alto de &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en las personas que trabajan en situaci&oacute;n irregular. Hay que lograr un equilibrio en las actuaciones buscando la proporcionalidad porque podemos tener un efecto indirecto: que la gente piense que le trae m&aacute;s a cuenta no regularizar a la persona. Queremos tranquilizar en este sentido. Las actuaciones est&aacute;n dirigidas sobre todo a que se abone el SMI y que se cotice por esa persona trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la actuaci&oacute;n preventiva aqu&iacute; es complicada. Tenemos claro que la inviolabilidad del domicilio particular es un derecho constitucional. Por eso buscamos medios indirectos y si las personas trabajadoras creen que deben denunciarlo, que lo hagan. El &lsquo;no&rsquo; ya lo tienen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan Díaz Rokiski, director de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Castilla-La Mancha durante la entrevista"
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            <span class="title">
                Juan Díaz Rokiski, director de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Castilla-La Mancha durante la entrevista                            </span>
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        <strong>La reforma laboral oblig&oacute; a transformar contratos temporales en indefinidos. &iquest;Se est&aacute; cumpliendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay ninguna conflictividad a pesar de las dudas y el revuelo cuando se public&oacute; la nueva reforma laboral. Creo que hubo un esfuerzo de todos en ser razonables. No hay apenas denuncias, aunque las dudas interpretativas existan, teniendo en cuenta las que todav&iacute;a est&aacute;n pendientes de resolver con el contrato por obra y servicio que se puso en marcha en los a&ntilde;os 80. Hay que hacer camino al andar.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la reducci&oacute;n de la temporalidad, se est&aacute; llevando a cabo en sus justos t&eacute;rminos. &iquest;<a href="https://www.eldiario.es/economia/funcionan-contratos-fijos-discontinuos-no-son-cambio-nombre-temporales_1_9002857.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El contrato fijo-discontinuo</a>? No lo eludo. Se le ha dado un uso diferente porque se ampl&iacute;an los supuestos. El trasvase de los contratos temporales a los de este tipo no tiene nada de malo porque en nuestro mercado hay actividades que son muy c&iacute;clicas. Lo que s&iacute; se debe potenciar es la estabilidad: si este a&ntilde;o estoy de socorrista, lo suyo es que el siguiente me vuelvan a llamar a m&iacute; y no a otro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero se sigue abusando de la temporalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos todav&iacute;a una convivencia de contratos anteriores y posteriores a la reforma. <a href="https://www.eldiario.es/economia/inspeccion-trabajo-mandara-cartas-83-000-empresas-fraude-contratos-laborales_1_9023278.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ha habido un plan de choque del Ministerio de Trabajo </a>que ha remitido comunicaciones, pero todas vinculadas a contratos de antes. La propia Inspecci&oacute;n de Trabajo en Castilla-La Mancha, en sus actuaciones ordinarias, ha transformado otros 4.200 contratos en indefinidos. A 28 de noviembre este a&ntilde;o son 9.200 v&iacute;a plan de choque o por nuestra actuaci&oacute;n directa.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a que se hagan menos actuaciones porque el fraude es menor. La norma est&aacute; muy acotada en cuando a duraci&oacute;n de los contratos. Es un tipo de fraude que como mucho puede durar seis meses porque si es temporal ha de extinguirse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute; funcionando el registro de la jornada laboral? &iquest;Hay tambi&eacute;n mucho fraude? &iquest;Es posible controlarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a una cuesti&oacute;n muy complicada y que iba a ser el fin del mundo, pero se ha ido regularizando. En el 95% de casos era muy sencillo de hacer. Al menos se ha asumido por las partes como una obligaci&oacute;n m&aacute;s del &aacute;mbito laboral. Como en todo hay empresas que cumplen y otras que no. 
    </p><p class="article-text">
        A veces nos encontramos disfunciones como que nos tengan preparados los cuadrantes firmados de todo el a&ntilde;o. Lo considero en fase de implantaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">CEOE tiene derecho a entender que la vigilancia de los despidos colectivos puede ser una traba más, pero la experiencia no es esa y los inspectores trabajamos con objetividad e independencia

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Trabajo les dar&aacute; competencias para vigilar y avalar o no las causas en los despidos colectivos, aunque CEOE ya ha mostrado su rechazo. </strong><a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/patronal-toledana-laboral-cuatro-vez-ofrecen-gilipolleces_1_9792139.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Lo que nos faltaba&rdquo; dec&iacute;a el otro d&iacute;a el secretario general de la patronal toledana</strong></a><strong> &iquest;C&oacute;mo lo valora usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que ha existe un informe por parte de la Inspecci&oacute;n de Trabajo, aunque se ci&ntilde;a a los aspectos formales del periodo de consultas o a si est&aacute; o no completa la documentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        CEOE tiene todo el derecho a entender que puede ser una traba m&aacute;s, que se pierda flexibilidad, pero me gustar&iacute;a puntualizar que la experiencia de las empresas y las asociaciones con la Inspecci&oacute;n de Trabajo no es esa. 
    </p><p class="article-text">
        Dicen que se pone en manos de la ministra de Trabajo que se aprueben los ERE. Quiero romper una lanza por los inspectores de Trabajo y Seguridad Social porque tenemos protegida nuestra autonom&iacute;a t&eacute;cnica y profesional por los convenios internacionales de la OIT y en la Ley de la Inspecci&oacute;n de Trabajo. Ejercemos bajo los principios de objetividad e independencia. No se sigue criterios pol&iacute;ticos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿La semana laboral de cuatro días? España lleva 100 años con la semana de 40 horas. Si en ese tiempo no hemos mejorado en productividad, a lo mejor es que tenemos un problema</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hablando de la patronal, la de Toledo ha tildado de &ldquo;gilipolleces&rdquo; el hecho de que se piense en regular una semana laboral de cuatro d&iacute;as&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros nos limitamos a hacer cumplir la normativa, que bastante faena es para lograr que se cumpla. Mi opini&oacute;n personal pasa por recordar que la semana laboral de 40 horas lleva implantada cien a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Si en ese tiempo no hemos mejorado nada en productividad, a lo mejor es que tenemos un problema. 
    </p><p class="article-text">
        Es un tema a estudiar y no para despacharlo ligeramente. Tenemos que pensar si necesitamos trabajar como se trabajaba hace cien a&ntilde;os para lograr lo mismo, sin olvidar que tenemos medios tecnol&oacute;gicos que nos permiten ser m&aacute;s productivos y eficientes que entonces. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aqu&iacute; en Castilla-La Mancha </strong><a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/politica/iu-incluira-programa-presidencia-castilla-mancha-inspeccion-trabajo-vigile-planes-extraordinarios-empleo_1_9752807.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>IU quiere que la Inspecci&oacute;n de Trabajo controle tambi&eacute;n la ejecuci&oacute;n de los planes de empleo</strong></a><strong> de la Junta. Sugiere que algunos ayuntamientos aprovechan para cubrir plazas que deber&iacute;an ser estructurales con trabajo temporal. &iquest;El sector p&uacute;blico cumple?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre los funcionarios o el personal estatutario solo tenemos competencias en materia de salud y seguridad laboral. Conviven con el personal laboral. Creo que no se incumple igual que en el sector privado.  
    </p><p class="article-text">
        La vigilancia de los planes de empleo lo hacemos cuando hay denuncia de los trabajadores o intervenci&oacute;n judicial. No creo que sea como para una acci&oacute;n sistem&aacute;tica. Otra cosa es que, si hay incumplimiento y denuncian, seamos los primeros en intervenir. 
    </p><p class="article-text">
        Con los planes de igualdad, nuestro inter&eacute;s no est&aacute; en multar porque eso, a las personas trabajadoras, no les aporta nada. Nos interesa que se pongan en marcha
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ministra anunciaba la creaci&oacute;n de departamentos de Tecnolog&iacute;a y Comunicaci&oacute;n, Discriminaci&oacute;n Laboral y Fraude. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; el tema de discriminaci&oacute;n laboral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde hace muchos a&ntilde;os trabajamos de forma intensa en que haya igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el &aacute;mbito laboral. <a href="https://www.poderjudicial.es/search/AN/openDocument/6d696ff1b7967641a0a8778d75e36f0d/20221108" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una reciente sentencia del Juzgado de lo Social de Guadalajara</a>, sobre un acta de infracci&oacute;n en la que por primera vez se establece que las empresas tienen que considerar la perspectiva de g&eacute;nero en materia de seguridad y salud laboral porque los riesgos no afectan por igual a mujeres y a hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que eso no pod&iacute;a conseguirse, pero desde aqu&iacute; siempre hemos pensado que s&iacute;. Hemos llevado a cabo una actuaci&oacute;n en la Inspecci&oacute;n de Guadalajara que ha sido confirmada judicialmente. Abrimos camino. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o llevamos nueve actas de infracci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo. Y otras 11 por atentado contra la intimidad y dignidad de las personas trabajadoras. No es un n&uacute;mero enorme, pero dada la dificultad de la prueba y de su detecci&oacute;n, estamos muy satisfechos. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre los planes de igualdad, hemos participado ampliamente en su difusi&oacute;n. Nuestro inter&eacute;s no est&aacute; en multar porque eso, a las personas trabajadoras, no les aporta nada. Nos interesa que se pongan en marcha. Somos muy proactivos en eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por primera vez en su historia, </strong><a href="https://www.eldiario.es/economia/convocados-tres-dias-huelga-inspeccion-trabajo-incumplimientos-gobierno_1_9780296.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la Inspecci&oacute;n de Trabajo est&aacute; convocada a una huelga </strong></a><strong>con paros a jornada completa durante los d&iacute;as 21 de diciembre, 25 de enero y 22 de febrero. Faltan medios personales, denuncian los sindicatos. &iquest;Cu&aacute;l es la ratio entre inspectores/ trabajadores? &iquest;A qu&eacute; se deber&iacute;a aspirar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me gustan mucho las ratios si hay que aplicarlas a territorios como Castilla-La Mancha con provincias amplias y poblaci&oacute;n dispersa. No es lo mismo la Inspecci&oacute;n de Madrid, con zonas como Parla que la de Cuenca. Tenemos un inspector por cada 7.000 trabajadores afiliados. Dir&aacute;n que la ratio es buena pero claro es que no es lo mismo hacerlas en Badalona o en Cullera que aqu&iacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2023 tendremos las plantillas completas en las cinco provincias. Somos 110 personas con funciones inspectoras y otras tantas en labores administrativas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay muchas formas de verlo. En Espa&ntilde;a en general la Inspecci&oacute;n de Trabajo necesita m&aacute;s medios humanos porque es un servicio p&uacute;blico con demanda creciente. El &eacute;xito est&aacute; en que cada vez hay m&aacute;s denuncias y hay satisfacci&oacute;n en cuanto a su resoluci&oacute;n. No tanto, debo decir, en cuanto a los plazos de tramitaci&oacute;n. Se nos retrasan un poco debido al volumen. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a dotaci&oacute;n de plantillas hemos tenido muchos problemas, pero tengo que reconocer el esfuerzo del organismo estatal en Castilla-La Mancha. Empezaremos 2023 con las plantillas completas en las cinco provincias. No lo hab&iacute;a visto nunca en once a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En Cuenca y en Guadalajara hemos tenido muchos problemas de dotaci&oacute;n, pero ahora las tendremos al completo, pero claro, tenemos un sistema nacional, con su movilidad correspondiente y con plantillas relativamente peque&ntilde;as. Eso supone un problema si en un concurso se van tres de los siete inspectores hasta que se vuelven a cubrir. 
    </p><p class="article-text">
        En 2023 seremos 110 personas con funciones inspectoras, al que se suman otras tantas personas con labores administrativas. Es mucho m&aacute;s de lo que hemos tenido nunca. En 2020 &eacute;ramos 84. 26 est&aacute;n en Albacete, 22 en Ciudad Real, 13 en Cuenca, 20 en Guadalajara y 29 en Toledo. Entre enero y febrero se incorporar&aacute;n diez m&aacute;s. No me quejo. Intentamos difundir lo interesante que es trabajar en la Inspecci&oacute;n de Trabajo y que se apunten a las oposiciones. Aprovecho para decirlo (risas).  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Reforzar&iacute;a alg&uacute;n &aacute;rea en concreto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los recursos en prevenci&oacute;n son bienvenidos, pero la carrera permanente por m&aacute;s, m&aacute;s, m&aacute;s&hellip; no enriquece. Gestionamos s&iacute;, pero con lo que tenemos hay que optimizar, aunque tengamos que quejarnos si tenemos poco. M&aacute;s que muchos o pocos, lo que pido es que siempre est&eacute;n los mismos porque cuesta hacerse con la zona geogr&aacute;fica y conocer las empresas. El conocimiento acumulado es importante.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioclm" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/inspeccion-trabajo-ceoe-derecho-entender-vigilar-ere-traba-experiencia-no_1_9804676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Dec 2022 18:04:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Inspección de Trabajo: "CEOE tiene derecho a entender que vigilar los ERE es una traba, pero la experiencia no es esa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inspección de Trabajo,Castilla-La Mancha,Jornada Laboral,Erte,ERE,CEOE - Confederación Española de Organizaciones Empresariales,Siniestralidad laboral,Trabajo doméstico,Trabajo temporal,Contratos indefinidos,Temporeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres pensionistas: "No es posible que trabajemos toda la vida para luego subsistir con menos de 500 euros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/mujeres-pensionistas-no-posible-trabajemos-vida-luego-subsistir-500-euros_1_9669664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c5e634c-1962-49b5-af83-3c73158fa46a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres pensionistas: &quot;No es posible que trabajemos toda la vida para luego subsistir con menos de 500 euros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las afectadas por la "miseria" de las pensiones no contributivas arremete contra la situación en la que se hallan cientos de mujeres, sobre todo migrantes, que se ven abocadas a trabajar en negro para salir adelante, lo que les impide acceder a la jubilación</p><p class="subtitle">Pensión no contributiva: ¿Qué son y quién las concede?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las pensiones de miseria tienen rostro de mujer&rdquo;, rezaba una pancarta durante la <a href="https://www.eldiario.es/economia/miles-pensionistas-salen-calle-pedir-subir-pensiones-salarios-dignos-romper-brecha-genero_1_9626238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifestaci&oacute;n llevada a cabo el pasado 15 de octubre </a>en las calles de Madrid contra la brecha de g&eacute;nero tanto en salarios como en las retribuciones por jubilaci&oacute;n. Enfermeras, administrativas, cuidadoras, limpiadoras, psic&oacute;logas... El <a href="https://www.eldiario.es/temas/empleadas-domesticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo dom&eacute;stico</a>, que hist&oacute;rica y socialmente ha tenido nombre femenino, abarca un sinf&iacute;n de labores cuyas protagonistas se ven en numerosas ocasiones abocadas a trabajar en la econom&iacute;a sumergida, expuestas a la vulnerabilidad, los abusos y a la ausencia absoluta de derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las afectadas es Beatriz -nombre ficticio-, integrante de la Plataforma por la Convivencia en Eivissa. La veterana activista arremete contra la situaci&oacute;n en la que se hallan cientos de mujeres, sobre todo migrantes, que se ven obligadas a trabajar en negro para salir adelante, lo que les impide acceder a la jubilaci&oacute;n, mientras que las que reciben una pensi&oacute;n no contributiva por no haber cotizado los a&ntilde;os necesarios para ello &ldquo;cobran una miseria&rdquo;. &ldquo;No puede ser que alguien haya trabajado toda la vida y luego tenga que subsistir con menos de 500 euros&rdquo;, recrimina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Beatriz, de origen uruguayo, lleg&oacute; a Eivissa en los a&ntilde;os noventa y, entre otros trabajos, limpi&oacute; en casas y cuid&oacute; de ni&ntilde;os y ancianos sin alta en la Seguridad Social hasta que logr&oacute; obtener la residencia -y aun con el permiso, afirma, &ldquo;no te lo ponen nada f&aacute;cil&rdquo;-. Explica que, como ella, &ldquo;muchas migrantes llegan para trabajar aqu&iacute; y durante mucho tiempo tienen que trabajar en negro&rdquo;. Y a ello se suma, abunda, el hecho de que deben aguardar tres a&ntilde;os para poder obtener el permiso de residencia: &ldquo;Tres a&ntilde;os sin poder cotizar y trabajando como se pueda&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando no tienes papeles puedes conseguir trabajo, pero &iquest;a costa de qu&eacute; condiciones?&rdquo;, lamenta la activista, quien relata que conoce a mujeres que &ldquo;est&aacute;n trabajando en una casa familiar a tiempo completo, viven ah&iacute;, trabajan las 24 horas y les pagan una miseria, sin saber cu&aacute;ndo podr&aacute;n conseguir que alguien les haga un contrato&rdquo;. Asimismo, se&ntilde;ala que otra de las dificultades a las que se enfrentan es la del empadronamiento, esencial para obtener la residencia o acceder a determinadas prestaciones sociales. &ldquo;Los due&ntilde;os de una vivienda que alquilen una habitaci&oacute;n no los quieren empadronar porque estar&iacute;an obligados a cumplir con la legalidad y pagar a Hacienda. En problema grave al que se suma, en Balears, el problema de falta de vivienda&rdquo;, abunda Beatriz.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres que están trabajando en una casa familiar a tiempo completo, viven ahí, trabajan las 24 horas y les pagan una miseria, sin saber cuándo podrán conseguir que alguien les haga un contrato</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Precisamente, el Parlament aprob&oacute; el pasado 18 de octubre una iniciativa de Podem para que las mujeres que cobran una pensi&oacute;n no contributiva reciban un complemento por brecha de g&eacute;nero como reconocimiento al trabajo realizado como amas de casa y de cuidado del hogar. Mediante esta medida, la formaci&oacute;n plantea extender el Complemento por la Reducci&oacute;n de la Brecha de G&eacute;nero -en la actualidad solo aplicable en las pensiones contributivas- a las no contributivas. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Trabajos feminizados y peor pagados</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres cobran una pensi&oacute;n m&aacute;s baja que los hombres y&nbsp;representan el 77% de las personas que cobran pensiones no contributivas&nbsp;porque han tenido&nbsp;trabajos peor pagados: son los trabajos feminizados y todos sabemos cu&aacute;les son;&nbsp;porque las mujeres somos las que m&aacute;s nos acogemos a una jornada laboral parcial para cuidar de familiares e hijos e hijas&nbsp;y porque&nbsp;somos las que m&aacute;s renunciamos a nuestra carrera profesional&nbsp;cuando tenemos otras personas a nuestro cargo&rdquo;, apunta, por su parte, la vicepresidenta de la C&aacute;mara auton&oacute;mica y diputada de Podem,&nbsp;Gloria Santiago.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de la formaci&oacute;n apunta, adem&aacute;s, a la necesidad de&nbsp;incrementar dicho complemento de manera progresiva con el objetivo de reducir la brecha por debajo del 10% para el a&ntilde;o&nbsp;2030.&nbsp;Por otro lado, insta al Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones a&nbsp;aumentar y mejorar la informaci&oacute;n sobre este complemento, puesto que, asevera, solo un 4% de las mujeres que cobran pensiones no contributivas en Espa&ntilde;a se acoge a &eacute;l. &ldquo;Hay motivos suficientes para aprobar esta iniciativa porque mirar al futuro no es solamente mirar hacia delante, tambi&eacute;n hay que mirar alrededor&rdquo;, ha explicado Santiago.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, como dispone el Decreto-ley que regula este complemento, su objetivo pasa por &ldquo;reparar el perjuicio que han sufrido a lo largo de su carrera profesional las mujeres por asumir un papel principal en la tarea de los cuidados de los hijos que se proyecta en el &aacute;mbito de las pensiones&rdquo;, dejando, adem&aacute;s, la puerta abierta a que aquellos padres que acrediten un perjuicio en su carrera de cotizaci&oacute;n con ocasi&oacute;n del nacimiento o adopci&oacute;n de un hijo por la asunci&oacute;n de esas tareas de cuidados tengan tambi&eacute;n acceso al complemento.
    </p><h3 class="article-text">Discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica y estructural</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No es exagerado afirmar que la brecha de g&eacute;nero constituye la principal insuficiencia en la acci&oacute;n protectora de la Seguridad Social en el &aacute;mbito de las pensiones como reflejo de una discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica y estructural de las mujeres en el mercado de trabajo por la asunci&oacute;n del rol de cuidadoras de los hijos e hijas&rdquo;, se&ntilde;ala el texto, que a&ntilde;ade, en este sentido, que la maternidad afecta decisivamente a la trayectoria laboral de la mujer en su etapa en activo y &ldquo;es esta una, si no la m&aacute;s importante, causa de esa brecha: cuanto mayor es el n&uacute;mero de hijos, menor es el n&uacute;mero de a&ntilde;os cotizados, menor es la proporci&oacute;n de contratos a tiempo completo o equivalente, y menor es, en &uacute;ltima instancia, la pensi&oacute;n reconocida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su Proposici&oacute;n No de Ley, aprobada con la abstenci&oacute;n de PP y Cs y el voto en contra de Vox, Podem asevera que, con independencia de su empleo y categor&iacute;a profesional, las mujeres trabajan menos horas anuales y realizan m&aacute;s interrupciones en su vida laboral, por lo que &ldquo;sus ingresos anuales son inferiores a los de los hombres, tanto por la falta horas trabajadas como por la p&eacute;rdida de acceso a mejoras salariales por antig&uuml;edad&rdquo;. Algo que, alega la formaci&oacute;n, &ldquo;no es una decisi&oacute;n personal, sino que se deriva de la mayor carga de trabajo dom&eacute;stico que asumen&rdquo;: mientras que las mujeres con hijos y pareja dedican unas 35 horas semanales a las tareas dom&eacute;sticas, los hombres con hijos y pareja s&oacute;lo dedican veinte; e, incluso sin hijos, las mujeres con pareja dedican unas 16 horas semanales al trabajo dom&eacute;stico y de cuidados mientras que los hombres con pareja dedican siete, las mujeres solteras, trece, y los hombres solteros, diez.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, desde Podem subrayan que todos estos problemas son &ldquo;a&uacute;n m&aacute;s graves en el caso de las mujeres mayores que vivieron en una &eacute;poca en la que los estereotipos y la discriminaci&oacute;n eran m&aacute;s habituales&rdquo;. Por ello, conf&iacute;an en que, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, las medidas puestas en marcha reduzcan la brecha de g&eacute;nero en el mercado laboral y que lo hagan tambi&eacute;n entre las personas que cobran una pensi&oacute;n. &ldquo;Hasta que no llegue ese momento, sin embargo, la sociedad tiene una deuda con todas aquellas mujeres que, por estar cuidando de los hogares y familiares, tuvieron una baja participaci&oacute;n en el mercado laboral y actualmente disponen de pensiones que son de media un 50% inferiores a las de los hombres&rdquo;, sentencian.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/mujeres-pensionistas-no-posible-trabajemos-vida-luego-subsistir-500-euros_1_9669664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Nov 2022 07:26:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres pensionistas: "No es posible que trabajemos toda la vida para luego subsistir con menos de 500 euros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,Jubilación,Brecha de género,Brecha salarial,Feminismo,Trabajo doméstico,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yolanda Díaz: "Vamos a igualar a las trabajadoras del hogar en derechos con el resto de trabajadores"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/yolanda-diaz-igualar-trabajadoras-hogar-derechos-resto-trabajadores_1_9068209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3a7380-e2de-4ea1-b93f-f9162d380570_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yolanda Díaz: &quot;Vamos a igualar a las trabajadoras del hogar en derechos con el resto de trabajadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con la ministra de Trabajo sobre la ratificación del Convenio 189 y los derechos de las trabajadoras del hogar y los cuidados</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os denunciando la situaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar y los cuidados, la ministra de Trabajo y Econom&iacute;a Social, <strong>Yolanda D&iacute;az</strong>, anunci&oacute; una normativa para implementar el Convenio 189 que se ratifica hoy en el Congreso. En Carne Cruda hablamos con ella sobre esta norma con la que sostiene se van a &ldquo;igualar a las trabajadoras del hogar en derechos&rdquo; y explica que tienen previsto incluir cuestiones como los subsidios o el desistimiento y que su intenci&oacute;n es que &ldquo;la norma despliegue efectos ahora mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La puesta en marcha es clave para las trabajadoras y tambi&eacute;n es importante saber si sus derechos se reconocer&aacute;n de forma retroactiva, un tema sobre el que la ministra dice que quiere &ldquo;ser cauta&rdquo;, porque &ldquo;esta parte es una competencia del ministro Escriv&aacute;&rdquo;. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az habla sobre un tema conflictivo como es las inspecciones de trabajo y sostiene que est&aacute;n hablando con las trabajadoras para la &ldquo;prevenci&oacute;n de riesgos a sectores feminizados como es el caso de las trabajadoras de la ayuda a domicilio&rdquo;.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n que abordamos y que es primordial para los colectivos es dotar de presupuesto a una estructura que d&eacute; valor a los cuidados en nuestra sociedad.&nbsp; 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Sobre esta lucha de a&ntilde;os de los colectivos de trabajadoras, sobre la falta de seguridad, la precariedad, la explotaci&oacute;n y la irregularidad de un trabajo altamente feminizado y por qu&eacute; es urgente la ratificaci&oacute;n y, sobre todo, la implementaci&oacute;n del Convenio 189 hablamos en el podcast <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/no-vengas-manana-trabajadoras-hogar-no-derechos_132_9065533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;</a><a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/no-vengas-manana-trabajadoras-hogar-no-derechos_132_9065533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>No vengas ma&ntilde;ana: las trabajadoras del hogar no tienen derechos&rdquo;</strong></a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <a href="http://www.carnecruda.es/hazte_productor/" target="_blank"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="https://static.eldiario.es/clip/dac7f9be-2a2c-4bc2-9e00-5447a9915301_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="Produce Carne Cruda" width="100%" /></a>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/yolanda-diaz-igualar-trabajadoras-hogar-derechos-resto-trabajadores_1_9068209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jun 2022 11:22:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Yolanda Díaz,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No vengas mañana: las trabajadoras del hogar no tienen derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/no-vengas-manana-trabajadoras-hogar-no-derechos_132_9065533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9470dbf7-ba25-49d5-9bac-f20e5e1f73ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No vengas mañana: las trabajadoras del hogar no tienen derechos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y con colectivos de trabajadoras sobre la ratificación del Convenio 189</p><p class="subtitle">Más Debatuiter con Pepe Macías, Borja Sumozas y Pilar de Francisco</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Esc&uacute;chalo en&nbsp;<a href="https://go.ivoox.com/rf/88252382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iVoox</a>,&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5xZQckQclNaPFWI2eQyKED?si=cf6feeba15d44b45" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>&nbsp;o tu plataforma de podcast favorita
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay 600.000 trabajadoras del hogar y los cuidados. El 90% son mujeres y el 65% migrantes. Una de cada cuatro est&aacute; en situaci&oacute;n irregular y un tercio trabaja sin contrato. No tienen derecho a paro, ni subsidios, muchas trabajan en jornadas interminables y adem&aacute;s pueden despedirlas sin explicaciones de un d&iacute;a para otro. En mayo, acompa&ntilde;amos a mujeres del <strong>Sindicato de Trabajadoras del Hogar y los Cuidados</strong> hasta el Parlamento Europeo para reivindicar sus derechos y os contamos el largo viaje de parte de las trabajadoras que cuidan de menores, mayores y hogares en Espa&ntilde;a para poner a las cuidadoras en el centro.&nbsp;
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            <span class="title">
                Lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar en la manifestación del 1 de mayo en Madrid                            </span>
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        Ayer, se reunieron con la ministra de Trabajo y Econom&iacute;a Social, <strong>Yolanda D&iacute;az</strong>. Y fuimos hasta el Senado para hablar con ella sobre la ratificaci&oacute;n de hoy del Convenio 189, una directiva europea aprobada en 2011 por la OIT que es el marco legal que equipara los derechos de las trabajadoras de hogar a los del resto de trabajadores y del proyecto de ley para llevarlo a cabo. Algo que llevan a&ntilde;os reclamando y que empieza ahora el camino para su implementaci&oacute;n real y efectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, en febrero, una sentencia del Tribunal Europeo sac&oacute; los colores a Espa&ntilde;a por negar el derecho a paro a las trabajadoras, a pesar de cotizar en la Seguridad Social. Hablamos con <strong>Javier de Comingues</strong>, el letrado que logr&oacute; esta sentencia hist&oacute;rica, y con <strong>Rafaela Pimentel</strong>, que pertenece al colectivo Territorio Dom&eacute;stico y al Sindicato Sintrahocu.
    </p><p class="article-text">
        Y contamos historias como la de <strong>Marina</strong>, promotora social en Honduras que  lleva a&ntilde;os trabajando como interna en Espa&ntilde;a.&nbsp;Puedes ver la entrevista completa a la ministra <a href="https://youtu.be/4AEmiQzSvwg" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Yolanda D&iacute;az en YouTube</a> y esta parte del programa completa aqu&iacute;:  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        De postre, Debatuiter con <strong>Pepe Mac&iacute;as</strong>, <strong>Borja Sumozas</strong> y <strong>Pilar de Francisco</strong>.&nbsp;Puedes ver el Debatuiter en v&iacute;deo aqu&iacute;: 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/no-vengas-manana-trabajadoras-hogar-no-derechos_132_9065533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2022 15:19:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No vengas mañana: las trabajadoras del hogar no tienen derechos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajadores,Yolanda Díaz,Trabajo doméstico,Derechos laborales]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La delegada del Gobierno en Ceuta: "Las amas de casa estamos deseando que vuelvan las muchachas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/delegada-gobierno-ceuta-amas-casa-deseando-vuelvan-muchachas_132_8891864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03c2db45-5604-415d-a849-43ff041a2e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La delegada del Gobierno en Ceuta: &quot;Las amas de casa estamos deseando que vuelvan las muchachas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las declaraciones de Salvadora Mateos han sido catalogadas de "clasistas", "desafortunadas", "inaceptables" e "inapropiadas"</p><p class="subtitle">Ceuta y Melilla piden paso</p></div><p class="article-text">
        La delegada del Gobierno en Ceuta no tiene noticias que apunten a una &ldquo;pr&oacute;xima reapertura&rdquo; de la frontera con Marruecos, pero lo est&aacute; deseando porque echa de menos a &ldquo;la muchacha&rdquo; que limpia en su casa. &ldquo;Sobre todo las amas de casa, estamos deseando que vengan las muchachas. Te lo digo empezando por mi, que estar trabajando aqu&iacute; por la ma&ntilde;ana y estar de limpieza por la tarde, la verdad es que cuesta&rdquo;, afirm&oacute; Salvadora Mateos en una rueda de prensa el pasado viernes. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x89qb0b" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Las declaraciones de la socialista han indignado a diversos sectores. La secretaria de Cuidados y Bienestar de Ceuta Ya, Suad Ahmed, ha considerado que &ldquo;no solo son clasistas por la utilizaci&oacute;n de un t&eacute;rmino degradante (&rdquo;muchachas&ldquo;) que todas y todos deber&iacute;amos rechazar de una vez. Tambi&eacute;n lo son por su enfoque, por transmitir la idea de que las verdaderas &rdquo;v&iacute;ctimas&ldquo; del cierre fronterizo no son las propias trabajadores, sino las mujeres privilegiadas que se han quedado sin que nadie les limpie sus casas&rdquo;. Ahmed ha reclamado a Mateos que sea &ldquo;m&aacute;s prudente y cuidadosa, m&aacute;s a&uacute;n trat&aacute;ndose de una persona te&oacute;ricamente progresista&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1509978209424654336?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, ha pedido &ldquo;respeto&rdquo; para estas trabajadoras y ha catalogado las palabras de Mateos de &ldquo;inaceptables&rdquo; e &ldquo;inapropiadas&rdquo; cuando provienen de &ldquo;un miembro del Gobierno&rdquo; que &ldquo;se dice feminista y progresista&rdquo;. El portavoz de Comprom&iacute;s en el Congreso, Joan Baldov&iacute;, ha tildado estas palabras de &ldquo;un pel&iacute;n clasistas&rdquo; y &ldquo;como m&iacute;nimo inadecuadas&rdquo; y la de En Com&uacute;n Podem, Aina Vidal, ha asegurado que la delegada del Gobierno &ldquo;tiene suerte&rdquo; de que su puesto no dependa de ella. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s benevolente se ha mostrado el portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso. Guillermo D&iacute;az ha afirmado que las declaraciones de Mateos responden a que &ldquo;no ha tenido un buen d&iacute;a&rdquo; y que &ldquo;no es lo m&aacute;s grave que pasa en una crisis migratoria&rdquo; en la que hay &ldquo;gente que se ahoga&rdquo; y miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado &ldquo;gravemente heridos&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">4.000 trabajadoras</h3><p class="article-text">
        La frontera entre Espa&ntilde;a y Marruecos se cerr&oacute; hace dos a&ntilde;os, al inicio de la pandemia. Para Mateos, la apertura no deber&iacute;a darse hasta que el paso del Tarajal sea &ldquo;seguro&rdquo;. Para ello, ha considerado dos condiciones: el final de las obras de reforma en curso con la instalaci&oacute;n de sistemas de control &ldquo;inteligente&rdquo; del tr&aacute;nsito de personas y la implementaci&oacute;n de modificaciones normativas que corrijan el sistema vigente de solicitud de protecci&oacute;n internacional por parte de ciudadanos del pa&iacute;s vecino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pienso que s&iacute; habr&aacute; Operaci&oacute;n Paso del Estrecho (OPE) este a&ntilde;o, y que esos trabajos podr&iacute;an estar terminados a tiempo para reabrir con las mayores condiciones de seguridad&rdquo;, ha avanzado la delegada, que ha considerado &ldquo;interesant&iacute;sima&rdquo; la instalaci&oacute;n del reconocimiento facial en el paso &ldquo;para controlar realmente qui&eacute;n entra y qui&eacute;n sale por &eacute;l&rdquo;, afirm&oacute;. Adem&aacute;s, reiter&oacute; que los trabajadores transfronterizos ser&aacute;n &ldquo;los primeros&rdquo; en poder cruzar la frontera, tanto los que se quedaron o regresaron a Marruecos tras el cierre de la frontera la madrugada del 14 de marzo de 2020, como los que optaron por permanecer en la ciudad para conservar sus empleos a pesar de quedarse en un limbo en el que no ven reconocida su condici&oacute;n de residentes legales en territorio espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Las empleadas de hogar marroqu&iacute;s que trabajaban hasta hace dos a&ntilde;os en Ceuta llegaron a ser m&aacute;s de 2.000 regularizadas y al menos otras tantas, seg&uacute;n estimaciones sindicales, en la econom&iacute;a sumergida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Rastreador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/delegada-gobierno-ceuta-amas-casa-deseando-vuelvan-muchachas_132_8891864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Apr 2022 15:40:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
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