<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Transición]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/transicion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Transición]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1002474/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: "En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/joaquim-bosch-fernando-jimenez-transicion-partidos-no-rompieron-corrupcion-franquismo-necesitaban-financiarse_1_13223061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b670f66e-2596-4235-b639-090da46b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: &quot;En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ambos publican ‘La corrupción en España: un problema enquistado’, en el que analizan esta lacra como un problema sistémico y reclaman la despolitización de la Administración y los organismos de control
</p><p class="subtitle">Los juicios a la corrupción de PP y PSOE marcan el inicio de la campaña andaluza que calibrará el peso de Vox
</p></div><p class="article-text">
        Desde el esc&aacute;ndalo de Matesa en la dictadura hasta el reciente caso Koldo, <a href="https://www.eldiario.es/temas/corrupcion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la corrupci&oacute;n</a> en Espa&ntilde;a ha demostrado ser un problema estructural capaz de sobrevivir a cualquier r&eacute;gimen o ideolog&iacute;a. As&iacute; lo refleja el libro <em>La corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a: un problema enquistado</em> (Tirant Lo Blanch) que acaban de publicar el magistrado Joaquim Bosch y el catedr&aacute;tico de Ciencia Pol&iacute;tica y de la Administraci&oacute;n de la Universidad de Murcia Fernando Jim&eacute;nez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ensayo analiza las ra&iacute;ces de una lacra que nuestro sistema democr&aacute;tico no ha logrado erradicar al nivel de los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados. Y detalla sus consecuencias en la econom&iacute;a, la eficiencia de las instituciones y la confianza ciudadana en el sistema democr&aacute;tico. En esta entrevista telem&aacute;tica con elDiario.es, los autores proponen crear infraestructuras &eacute;ticas, proteger a quienes denuncian y alcanzar un modelo donde la gesti&oacute;n p&uacute;blica equilibre la independencia de los t&eacute;cnicos con la visi&oacute;n de los pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los cap&iacute;tulos del libro se abre con el &lsquo;caso Matesa&rsquo;, el gran esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n del franquismo, y concluye con el &lsquo;caso Koldo&rsquo;. &iquest;La corrupci&oacute;n sobrevive a cualquier sistema pol&iacute;tico e ideolog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Pese a distintos reg&iacute;menes pol&iacute;ticos con distintos partidos en el poder, la corrupci&oacute;n pervive. Uno de los motivos para hacer este libro es ver la continuidad de los esc&aacute;ndalos. Hay problemas estructurales que nunca se han tomado suficientemente en serio, pero tampoco pensamos que sean irresolubles. Pa&iacute;ses que hoy d&iacute;a son un ejemplo en el control de la corrupci&oacute;n, como los n&oacute;rdicos, han pasado &eacute;pocas de su historia donde la corrupci&oacute;n estaba muy presente y fueron capaces de construir instituciones que la desincentivan. Esa es la clave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Afirman que las pr&aacute;cticas corruptas enriquecieron a buena parte de los dirigentes franquistas y a los empresarios cercanos al r&eacute;gimen. Vi&eacute;ndolo as&iacute;, parece que no hemos avanzado demasiado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En la &uacute;ltima etapa del franquismo, Espa&ntilde;a evolucion&oacute; hacia un Estado moderno, con servicios p&uacute;blicos, con presupuestos de cierta entidad, pero no lo hizo a trav&eacute;s de un sistema democr&aacute;tico. Y por eso muchas de estas din&aacute;micas arrancan en la dictadura. La manipulaci&oacute;n de las decisiones urban&iacute;sticas o de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, la construcci&oacute;n incontrolada del &aacute;mbito tur&iacute;stico que gener&oacute; tant&iacute;simos beneficios, los tratos de favor&hellip; La pregunta es por qu&eacute; nuestro sistema democr&aacute;tico, al menos hasta ahora, no ha sido capaz de cortar esto al nivel de las democracias europeas m&aacute;s avanzadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes apuntan a que en la Transici&oacute;n no existi&oacute; una voluntad pol&iacute;tica para romper con las redes clientelares y la contrataci&oacute;n fraudulenta heredada del r&eacute;gimen.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: En la Transici&oacute;n, los partidos no ten&iacute;an suficientes anclajes sociales debido a la despolitizaci&oacute;n del franquismo. En los primeros a&ntilde;os, nombraron a mucha gente en la Administraci&oacute;n. No se vio mal porque ven&iacute;amos de una administraci&oacute;n franquista donde se hab&iacute;a hecho una fort&iacute;sima depuraci&oacute;n despu&eacute;s de la guerra. El problema es que la capacidad de los partidos de atraer buenos profesionales cada vez ha sido menor debido al clientelismo y a que sus organizaciones juveniles se han convertido en una escuela de arribismo. Los partidos tendr&iacute;an que haber apostado por la profesionalizaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n, pero no lo hicieron para salvaguardar sus equilibrios internos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En la Transici&oacute;n, los partidos no rompieron con la corrupci&oacute;n del franquismo porque, por un lado, sirvi&oacute; para financiarse y para que sus dirigentes controlaran m&aacute;s esos espacios de poder. Y, por otro lado, hubo sectores empresariales que se enriquecieron gracias a esa corrupci&oacute;n y que luego pudieron seguir haciendo lo mismo en democracia, porque los partidos segu&iacute;an necesitando corruptores. Cuando la corrupci&oacute;n impregna a las principales fuerzas pol&iacute;ticas y genera unas dependencias de todo tipo, rectificarlo es muy complicado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5eec6bf9-560b-485d-af4d-5b56d2d0c92d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fernando Jiménez, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Murcia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fernando Jiménez, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Murcia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>De hecho, las leyes que han tratado de rectificar parcialmente todo esto se aprueban muy tarde. El delito de financiaci&oacute;n irregular de partidos no se incorpor&oacute; al C&oacute;digo Penal hasta 2015. La Ley de Contratos del Sector P&uacute;blico no se reform&oacute; de manera sustancial hasta 2017.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Se hace tarde y mal. La reforma de 2015 de la ley de financiaci&oacute;n de partidos proh&iacute;be las donaciones de empresas a los partidos, pero no a sus fundaciones, que se permiten sin l&iacute;mite de cantidad. La ley de contratos es complej&iacute;sima y muy f&aacute;cil de sortear. El problema es que las reformas se han hecho porque est&aacute;bamos entre la espada y la pared, sin mucha convicci&oacute;n, debido a los incentivos que han tenido los partidos para seguir teniendo acceso a unos recursos a los que, de otra manera, no podr&iacute;an acceder y, as&iacute;, mantener la paz interna y el control por parte de sus dirigentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Las redes clientelares de los partidos vienen de lejos, incluso antes del franquismo. Hay decenas de miles de cargos de partido en el Gobierno central, gobiernos auton&oacute;micos, diputaciones, ayuntamientos, empresas p&uacute;blicas, empresas mixtas y fundaciones institucionales. Son espacios que tienen grandes efectos en los equilibrios internos de los partidos. El problema es que est&aacute;n ocupando espacios donde deber&iacute;a haber profesionales especializados y t&eacute;cnicos independientes e imparciales que alertaran de din&aacute;micas de corrupci&oacute;n. Hay multitud de casos de corrupci&oacute;n en los que est&aacute;n implicados cargos de fontaner&iacute;a de partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; soluciones proponen?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Hay que reforzar la objetividad en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, reforzar los controles internos para que puedan saltar alarmas, dificultar amistades peligrosas en materia de puertas giratorias u otro tipo de complicidades en el espacio p&uacute;blico privado. Tambi&eacute;n poner el foco en el &aacute;mbito empresarial para que haya sanciones reales y efectivas a las empresas que aparecen continuamente en los hechos probados de los casos de corrupci&oacute;n. Hay mecanismos legales que no har&iacute;an tan f&aacute;cil corromperse. Si solo lo dejamos en funci&oacute;n de la loable honradez de los pol&iacute;ticos, tenemos un grave problema.&nbsp;Las democracias europeas m&aacute;s avanzadas han generado infraestructuras &eacute;ticas, han mejorado los mecanismos de transparencia y tambi&eacute;n han generado espacios de control y de vigilancia que aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, en algunos &aacute;mbitos, brillan por su ausencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Los partidos no pueden determinar los nombramientos de los altos cargos de la Administraci&oacute;n y de las empresas p&uacute;blicas. En Portugal, cuando estuvieron bajo el control de la Uni&oacute;n Europea en la Gran Recesi&oacute;n, crearon una comisi&oacute;n donde estaban universidades y empresas cazatalentos que hac&iacute;an un filtro previo y seleccionaban solo tres perfiles para cada cargo y ya luego el pol&iacute;tico nombraba entre esos tres. Ese tipo de inventos cambiar&iacute;a de la noche a la ma&ntilde;ana este sistema tan perverso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Parte de la alternativa entonces es la tecnocracia? &iquest;No supone eso un d&eacute;ficit democr&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Es evidente que los pol&iacute;ticos son los que tienen que tomar las decisiones. Aqu&iacute; lo problem&aacute;tico ser&iacute;a dar a determinados cargos no elegidos democr&aacute;ticamente capacidad para marcar l&iacute;neas de gesti&oacute;n. Los t&eacute;cnicos no pueden tomar decisiones de gesti&oacute;n de car&aacute;cter pol&iacute;tico o de desarrollo de un programa, pero otra cosa es que espacios que tendr&iacute;an que ser independientes e imparciales est&eacute;n colonizados por los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Estamos en el punto absolutamente contrario, en la colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;xima, nos faltar&iacute;a mucho por recorrer para llegar a la tecnocracia. Una Administraci&oacute;n p&uacute;blica funciona bien cuando est&aacute; dirigida por un t&eacute;cnico profesional y un pol&iacute;tico que est&aacute; representando ah&iacute; el viento fresco de las opiniones ciudadanas en un determinado momento. Si t&uacute; dejas la Administraci&oacute;n solo en manos de t&eacute;cnicos profesionales, aquello acaba asfixi&aacute;ndose. Es decir, acaba teniendo en cuenta los intereses particulares de los funcionarios. Hay que conseguir el equilibrio entre el inter&eacute;s del t&eacute;cnico y el inter&eacute;s del pol&iacute;tico. No es ir a la tecnocracia como soluci&oacute;n, sino equilibrar las dos almas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los partidos hubieran hecho bien su papel y hubieran nombrado buenos profesionales pr&oacute;ximos a ellos ideol&oacute;gicamente no estar&iacute;amos haciendo esta entrevista. El eslogan ser&iacute;a &ldquo;menos Koldo y m&aacute;s Maurici Lucena&rdquo;, presidente de Aena, quien rechaz&oacute; borrar los v&iacute;deos de las c&aacute;maras del aeropuerto de Barajas de la visita de Delcy Rodr&iacute;guez cuando se lo pidi&oacute; [el entonces ministro] Jos&eacute; Luis &Aacute;balos. Alguien que sea pr&oacute;ximo pero que tenga muy claro qu&eacute; puede hacer y qu&eacute; no puede hacer y que sea un buen profesional. Si hubi&eacute;ramos seguido teniendo los t&eacute;cnicos por los que apostaron en los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n seguro que no habr&iacute;a los niveles de corrupci&oacute;n que tenemos ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; apenas han saltado alarmas internas en las administraciones ante grandes casos de corrupci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: No podemos exigir tampoco heroicidades. Los pocos denunciantes de corrupci&oacute;n que han dado la cara han sufrido represalias que les han llevado a enormes perjuicios profesionales, econ&oacute;micos y familiares. Adem&aacute;s, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los t&eacute;cnicos independientes e imparciales han sido arrinconados para colocar asesores que dicen a los pol&iacute;ticos lo que quieren escuchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Tenemos una directiva europea de protecci&oacute;n de los informantes de corrupci&oacute;n y una ley espa&ntilde;ola, pero que tiene muchos agujeros. Los funcionarios tienen mecanismos legales para denunciar, pero junto a ellos hay instituciones informales que desincentivan la denuncia temprana y esto es lo que hay que cambiar. Hay que proteger realmente a la gente que es conocedora del caso porque est&aacute; dentro de la organizaci&oacute;n y que avisa a tiempo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/340e7d8c-13bb-4f30-bbc3-d44a96f6be76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El juez Joaquim Bosch, en la Ciudad de la Justicia de València."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El juez Joaquim Bosch, en la Ciudad de la Justicia de València.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Afirman que sin protecci&oacute;n real, muy pocos se arriesgan a romper el silencio. Pero recientemente hemos visto al fiscal jefe Anticorrupci&oacute;n defendiendo que es &ldquo;posible&rdquo; aplicar una atenuante muy cualificada a un empresario &mdash;V&iacute;ctor de Aldama&mdash; que ha emprendido una &ldquo;colaboraci&oacute;n con la Justicia&rdquo; salpicada de bulos, conjeturas sin base y acusaciones sin pruebas. &iquest;Es esa la v&iacute;a?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: No habr&iacute;a corruptos sin corruptores y necesitamos enfoques contra la corrupci&oacute;n desde la perspectiva empresarial. En el caso de Aldama, la colaboraci&oacute;n con la Justicia y la aplicaci&oacute;n de una atenuante de confesi&oacute;n pueden llevar a que se practiquen atenuantes. La discusi&oacute;n es el alcance y si pueden llevar hasta una reducci&oacute;n de la pena que supondr&iacute;a que ni siquiera ingresara en prisi&oacute;n, lo que podr&iacute;a generar una percepci&oacute;n de impunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tribunal va a tener que valorar esa posibilidad desde algunas dificultades porque la jurisprudencia indica que no basta con que haya una colaboraci&oacute;n con la Justicia, sino que tiene que ser decisiva y esencial para perseguir el delito o desmantelar la actividad delictiva. Cuando Aldama empez&oacute; a colaborar con la Justicia ya hab&iacute;a muchas pruebas, no es &eacute;l el que desmantela todo. Adem&aacute;s, la UCO lo sit&uacute;a en la c&uacute;spide de la organizaci&oacute;n. En todo caso, la aplicaci&oacute;n de la atenuante es una competencia del tribunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cualquier estrategia anticorrupci&oacute;n son fundamentales los controles y contrapesos. Entre ellos, el Poder Judicial, la Fiscal&iacute;a, las polic&iacute;as... &iquest;La corrupci&oacute;n y las corruptelas permean tambi&eacute;n a esos &oacute;rganos llamados a combatirla?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Hemos tenido much&iacute;simos ejemplos de corrupci&oacute;n policial y algunos casos de corrupci&oacute;n judicial. Evidentemente, eso exige que las organizaciones policiales, los jueces&hellip; tengan sus sistemas de integridad propios y adecuados al tipo de trabajo que hacen. Cuando tienes unos niveles de colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la Administraci&oacute;n tan grandes, esto se extiende incluso a aquellos cuerpos que son especialmente claves a la hora de perseguir la corrupci&oacute;n, como es la polic&iacute;a, la judicatura, la Fiscal&iacute;a. Antes de aspectos t&eacute;cnicos de la lucha contra la corrupci&oacute;n, necesitamos acabar con el exceso de politizaci&oacute;n que tenemos en nuestras administraciones y, especialmente, en los &oacute;rganos de control, en los contrapesos de la Administraci&oacute;n. Eso es absolutamente clave.
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Me preocupa la parte judicial de esos contrapesos. Nuestros altos tribunales generan problemas de falta de apariencia de imparcialidad porque hay demasiadas posibilidades de injerencia de las principales fuerzas pol&iacute;ticas en la configuraci&oacute;n de estos tribunales que, seg&uacute;n dicen los organismos europeos, no est&aacute;n dise&ntilde;ados con criterios lo suficientemente objetivos de m&eacute;rito y capacidad. Esto lleva a posibles presiones o situaciones que puedan generar dudas a la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Mejora la lucha contra la corrupci&oacute;n que se eliminen de los procesos a las acusaciones populares, como pretende imponer la reforma legislativa del Gobierno?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En un pa&iacute;s con la configuraci&oacute;n institucional que tiene Espa&ntilde;a, en el que la Fiscal&iacute;a est&aacute; muy vinculada al poder pol&iacute;tico, es peligroso dejar solo en manos del Ministerio P&uacute;blico la posible apertura de una causa. La acusaci&oacute;n popular ha demostrado en muchos procedimientos que sigue siendo necesaria. Tambi&eacute;n se han evidenciado disfunciones y actuaciones abusivas. Pero es posible regularla con sanciones en caso de actuaciones fraudulentas. Perder&iacute;amos bastante en la lucha contra la corrupci&oacute;n si la dej&aacute;ramos fuera. A veces se piensa en determinadas acusaciones populares, pero hay que ver el conjunto. Han conseguido llevar adelante muchas investigaciones por corrupci&oacute;n y en conjunto su labor ha sido positiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &uacute;ltimo lugar, les quer&iacute;a preguntar sobre el lawfare. &iquest;Existen esos abusos en la pr&aacute;ctica judicial?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: El lawfare no es la regla general de actuaci&oacute;n del Poder Judicial en nuestro pa&iacute;s cuando hay causas de car&aacute;cter pol&iacute;tico. Ha habido supuestos que han tenido condena, el m&aacute;s conocido es el de Salvador Alba. Y s&iacute; que hay casos en los que puede haber dudas razonables sobre una actuaci&oacute;n judicial incorrecta. A los jueces de base solo nos pueden juzgar los altos tribunales, que son tambi&eacute;n los que juzgan a la gran mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos. Si queremos evitar la tentaci&oacute;n del lawfare, cuanto m&aacute;s reforzados est&eacute;n los altos tribunales en su apariencia de imparcialidad y en evitar que existan injerencias partidistas, ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que se generen din&aacute;micas de lawfare. Si un juez cree que puede actuar de manera indebida y no le va a ocurrir nada, estamos favoreciendo las din&aacute;micas irregulares.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/joaquim-bosch-fernando-jimenez-transicion-partidos-no-rompieron-corrupcion-franquismo-necesitaban-financiarse_1_13223061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:10:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b670f66e-2596-4235-b639-090da46b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123702" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b670f66e-2596-4235-b639-090da46b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123702" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: "En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b670f66e-2596-4235-b639-090da46b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Administración pública,Políticos,Financiación de partidos,Partidos Políticos,Transición,Franquismo,Dictadura,Democracia,Lawfare,Corrupción política,corrupción policial,Justicia,Jueces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos que no se heredan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/derechos-no-heredan_129_13183912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7451bb1-66ee-458f-988a-352116bce297_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141985.jpg" width="4724" height="2657" alt="Miles de personas celebrando el día del Orgullo en Cibeles (Madrid, 2018)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos de quienes hoy desconfían de la democracia lo hacen gracias a los derechos que ella les da: la libertad de expresión, la educación que los formó, la sanidad a la que acceden y el dinero público que les sostiene</p><p class="subtitle">De los expedientes por “invertidos” a pasar hambre y vejaciones en Tefía: la represión franquista al colectivo LGTBI en Canarias</p></div><p class="article-text">
        La democracia no solo trajo el derecho al voto, sino tambi&eacute;n muchos otros derechos que hoy nos parecen lo normal: derechos cuyo valor pasa desapercibido, como si toda la vida hubieran estado ah&iacute;. Para la gran mayor&iacute;a de quienes nacieron en Espa&ntilde;a a partir de los a&ntilde;os 80, la educaci&oacute;n, la sanidad, la libertad sexual o el simple hecho de salir por la noche sin restricciones &ndash;ni horarias ni morales&ndash; forman parte de su vida cotidiana, lleg&aacute;ndolos a contemplar con la distancia de quien hereda algo sin conocer su precio ni el esfuerzo colectivo que implic&oacute;, como si las luchas que los hicieron posibles pertenecieran a una historia que no les concierne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la dictadura que algunos idealizan &ndash;porque no la vivieron en carne propia o por no haber nacido&ndash;, no hab&iacute;a libertades pol&iacute;ticas ni se pod&iacute;a vivir al margen de la moral cat&oacute;lica. Cuando la democracia lleg&oacute;, con sus luces y sus sombras, cada persona, hombre o mujer, empez&oacute; a imaginar un proyecto de vida propio, sin pedir permiso y, sobre todo, sin miedo a un r&eacute;gimen que castigaba cualquier disidencia pol&iacute;tica, social, religiosa, afectiva o sexual. El espacio p&uacute;blico dej&oacute; de estar sometido al control policial y el espacio privado a la moral del confesionario. En la Espa&ntilde;a que ahora habitamos, resultar&iacute;an inconcebibles muchas situaciones que se vivieron en el franquismo. Nos hemos acostumbrado tan deprisa a los derechos que olvidamos que nada garantiza su permanencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros derechos conquistados en democracia fueron los pol&iacute;ticos y los civiles. Recuperar la libertad de expresi&oacute;n, de asociaci&oacute;n, de reuni&oacute;n y de manifestaci&oacute;n supuso devolver a la ciudadan&iacute;a lo que la dictadura hab&iacute;a arrebatado. La legalizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos que hasta ese momento eran tachados de enemigos de Espa&ntilde;a desactiv&oacute; una l&oacute;gica de persecuci&oacute;n antidemocr&aacute;tica. La calle se convirti&oacute; en espacio de convivencia, las manifestaciones por la amnist&iacute;a se mezclaron con las de los movimientos feministas, LGTBI y vecinales.
    </p><h2 class="article-text">El derecho a decidir</h2><p class="article-text">
        La democracia no solo permiti&oacute; ir a las urnas, sino que reconoci&oacute; que la voz de cada persona ten&iacute;a el mismo valor pol&iacute;tico y moral. El voto dej&oacute; de ser un privilegio para convertirse en un derecho que no distingue g&eacute;nero, ideolog&iacute;a ni clase social, aunque su universalidad plena siga siendo una tarea pendiente. De hecho, no ha sido hasta 2019 cuando las personas con discapacidad intelectual o psicosocial han podido votar por primera vez, al eliminarse una restricci&oacute;n anacr&oacute;nica sostenida por el paternalismo capacitista. Sin embargo, esa democracia, que naci&oacute; para devolver la voz a quienes no la ten&iacute;an, sigue debiendo reconocimientos pol&iacute;ticos, entre otras a quienes ya forman parte de nuestra comunidad, a cientos de miles de personas migradas a nuestro pa&iacute;s que viven y trabajan en Espa&ntilde;a y que siguen excluidas de ese derecho fundamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La democracia no solo recuper&oacute; derechos pol&iacute;ticos, tambi&eacute;n ha ido transformando la vida privada. Y fueron las mujeres quienes, al reclamar derechos de igualdad y autonom&iacute;a, convirtieron esa libertad reci&eacute;n estrenada en una revoluci&oacute;n que ha ido cambiando el pa&iacute;s desde dentro. Durante los 40 a&ntilde;os de dictadura franquista, el Estado y la Iglesia hab&iacute;an decidido por ellas: el cuerpo, la moral, la educaci&oacute;n, el trabajo y el deseo. Al avanzar la democracia, dejaron de necesitar el permiso del var&oacute;n para trabajar o abrir una cuenta, y empezaron a firmar sus propias decisiones. Cada conquista (el divorcio, el aborto, la igualdad laboral&hellip;) ha sido una conquista real, pero tambi&eacute;n simb&oacute;lica: el derecho a decidir sobre la propia vida y los propios cuerpos, derechos que todav&iacute;a se niegan a reconocer y respetar los movimientos m&aacute;s reaccionarios que anhelan recuperar el control sobre las mujeres, para gobernar sus vidas. Sin embargo, la igualdad que empez&oacute; a escribirse en el C&oacute;digo Civil, ha ido cambiando tambi&eacute;n la manera en la que el pa&iacute;s mira a las mujeres. Sin embargo, aquel impulso de cambio que marc&oacute; los primeros tiempos de la democracia no siempre ha mantenido su fuerza y a fecha de hoy, persisten desigualdades estructurales (en el empleo, en los cuidados, en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica o en la violencia machista) que recuerdan que la igualdad legal no basta si no se traduce en igualdad efectiva, un recordatorio que no cae en saco roto gracias al movimiento feminista.
    </p><p class="article-text">
        El camino de las mujeres abri&oacute; otras puertas. De la mano del feminismo, la democracia comenz&oacute; a reconocer otras realidades que hab&iacute;an sido silenciadas, reprimidas, tortuosas y encarceladas. Las personas LGTBIQ+ pasaron de ser perseguidas por la Ley de Peligrosidad Social (heredera de la de Vagos y Maleantes) a tener un lugar en la calle, la cultura y las leyes. En 1977, mientras los presos pol&iacute;ticos sal&iacute;an de las c&aacute;rceles, las personas homosexuales segu&iacute;an dentro de ellas lo que provoc&oacute; que centenares de personas marcharan en Barcelona reclamando &ldquo;amnist&iacute;a sexual&rdquo;. La historia hab&iacute;a empezado a cambiar con aquel primer Orgullo. En 1979 se despenaliz&oacute; la homosexualidad, en 1982 la reasignaci&oacute;n sexual dej&oacute; de ser delito y en 2005 Espa&ntilde;a reconoci&oacute; el matrimonio igualitario, afirmando que el amor y la familia no tienen una sola forma posible. En 2007 se aprob&oacute; la Ley de Identidad de G&eacute;nero, que permiti&oacute; por primera vez el cambio registral de nombre y sexo sin necesidad de autorizaci&oacute;n judicial, si bien no permit&iacute;a el cambio sin necesidad de autorizaci&oacute;n m&eacute;dica. No ha sido hasta el 2023 cuando se aprob&oacute; la Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans que ha reconocido el derecho a la identidad y a la libre autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero, incluyendo a la infancia y la adolescencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de esas d&eacute;cadas, la protecci&oacute;n de las personas LGTBIQ+ se ha ido extendiendo tambi&eacute;n al &aacute;mbito laboral, educativo y penal. Desde la reforma del C&oacute;digo Penal que incorpor&oacute; los delitos de odio como agravante por motivos de orientaci&oacute;n sexual o identidad de g&eacute;nero, hasta las leyes auton&oacute;micas que proh&iacute;ben expresamente la discriminaci&oacute;n en el trabajo, en la atenci&oacute;n sanitaria o en la educaci&oacute;n. Espa&ntilde;a ha ido tejiendo un marco de igualdad que, aunque imperfecto, nos sit&uacute;a entre las democracias m&aacute;s avanzadas en equiparaci&oacute;n de derechos entre las personas que son LGTBIQ+ y la que no lo son.
    </p><h2 class="article-text">Sustituir tutela por autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esa misma l&oacute;gica de igualar y equiparar los derechos de todas y todos ha guiado tambi&eacute;n los cambios en la respuesta social, que pas&oacute; de la beneficencia, el estigma y el castigo a un sistema de protecci&oacute;n y de derechos. Los servicios sociales, la atenci&oacute;n a la infancia, a las personas mayores y a las personas con discapacidad sustituyeron la vigilancia por el acompa&ntilde;amiento y la tutela por la autonom&iacute;a. Supuso reconocer que la vulnerabilidad no es un fallo individual, sino una responsabilidad colectiva ante una vulneraci&oacute;n de derechos. Las inclusas, los reformatorios y el Patronato de Protecci&oacute;n de la Mujer &ndash;instituciones que durante d&eacute;cadas sirvieron para disciplinar la pobreza, la maternidad fuera del matrimonio o la disidencia moral&ndash; fueron desapareciendo a medida que la democracia se hac&iacute;a cargo de sus sombras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ahora que es tiempo de memoria y de reparaci&oacute;n, se echa en falta que durante todos estos a&ntilde;os apenas se haya prestado atenci&oacute;n a quienes pasaron por esos lugares. Las v&iacute;ctimas de aquellas instituciones (ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes, mujeres, personas con discapacidad, todas ellas pobres o marginadas) siguen siendo invisibles, no solo por el silencio de la historia, sino por el de las propias instituciones y administraciones que, en base a los mismos sesgos de entonces, perpet&uacute;an hoy una forma de violencia institucional dif&iacute;cilmente justificable en una l&oacute;gica de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta y noventa, Espa&ntilde;a construy&oacute; un sistema p&uacute;blico de salud, educaci&oacute;n y servicios sociales que situ&oacute; a las personas en el centro. Se crearon las becas que permitieron a hijas e hijos de familias obreras llegar a la universidad. En 2006, la Ley de Dependencia reconoci&oacute; que cuidar y ser cuidado tambi&eacute;n es un derecho. La ratificaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2008) y la de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o (1990) marcaron un cambio de paradigma: todas las personas, sin distinci&oacute;n de edad o capacidad, deb&iacute;an ser reconocidas como sujetos de derechos. Ese mismo principio de autonom&iacute;a y dignidad, se extendi&oacute; tambi&eacute;n al tramo final de la vida con la aprobaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica de Regulaci&oacute;n de la Eutanasia (2021), que ha ampliado el horizonte de la libertad individual al reconocer el derecho a decidir sobre el propio final de vida.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sin democracia no hay derechos</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, la democracia que derrib&oacute; en las leyes tantas jerarqu&iacute;as mantiene abiertas las heridas del racismo estructural y del legado colonial a trav&eacute;s de una ley de Extranjer&iacute;a que funciona como un muro interior y penaliza la irregularidad, precariza la vida y convierte la falta de papeles en una forma contempor&aacute;nea de esclavitud y sometimiento. Ning&uacute;n pa&iacute;s es libre mientras niegue derechos a quienes ya forman parte de &eacute;l.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe510a2c-246e-4a51-a6ca-c60de72d0288_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Divorcios en España."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Divorcios en España.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es hoy un pa&iacute;s plural, hecho de muchas procedencias, lenguas, acentos y memorias. Pero tambi&eacute;n es cierto que la democracia no ha logrado traducir esa diversidad en igualdad de derechos. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la desigualdad econ&oacute;mica, el descr&eacute;dito institucional y la expansi&oacute;n de discursos de odio est&aacute;n erosionando nuestra confianza en la necesidad de un sistema democr&aacute;tico. La crisis de 2008 y las pol&iacute;ticas de austeridad recortaron derechos sociales y la pandemia puso a prueba la fortaleza de los servicios p&uacute;blicos y la fragilidad de las vidas sostenidas por los cuidados. El auge de la extrema derecha ha devuelto al debate p&uacute;blico discursos que cre&iacute;amos superados: el cuestionamiento de la violencia machista, la negaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, la criminalizaci&oacute;n del feminismo o del movimiento LGTBI. Frente a esa ofensiva, conviene recordar que los derechos humanos son el esqueleto invisible de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra que el retroceso empieza siempre en los m&aacute;rgenes: cuando se cuestiona el derecho de las mujeres a decidir, el de las personas migrantes a ser protegidas o el de las minor&iacute;as a existir, lo que se debilita no es solo su libertad, sino la de todos. La gran paradoja es que muchos de quienes hoy desconf&iacute;an de la democracia lo hacen gracias a los derechos que ella les da: la libertad de expresi&oacute;n, la educaci&oacute;n que los form&oacute;, la sanidad a la que acceden y el dinero p&uacute;blico que les sostiene, no solo a trav&eacute;s de ayudas sino pagando los sueldos de las y los funcionarios o a trav&eacute;s de la financiaci&oacute;n de colaboraciones p&uacute;blico-privadas. Celebrar la democracia es se&ntilde;alar no solo los fallos sino tambi&eacute;n reconocer que el camino recorrido es fruto de luchas colectivas y que los derechos no se heredan, se ejercen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Violeta Assiego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/derechos-no-heredan_129_13183912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 19:53:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7451bb1-66ee-458f-988a-352116bce297_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141985.jpg" length="9525993" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7451bb1-66ee-458f-988a-352116bce297_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141985.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9525993" width="4724" height="2657"/>
      <media:title><![CDATA[Derechos que no se heredan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7451bb1-66ee-458f-988a-352116bce297_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141985.jpg" width="4724" height="2657"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,LGTBI,Transición,Dictadura,Feminismo,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa, punto de partida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/europa-punto-partida_129_13183617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ab3789e-b771-4914-8ab1-10f9bff2cfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa, punto de partida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las negociaciones de adhesión fueron más largas de lo previsto. Empezaron en febrero del 1979 y España no logró entrar en el club comunitario hasta enero de 1986. Francia recelaba de la competencia de agricultores y pescadores y también temía una “avalancha” de trabajadores españoles</p><p class="subtitle">España y la Unión Europea: un largo y desesperante proceso de adhesión</p></div><p class="article-text">
        Sobre las doce y media de la ma&ntilde;ana del 28 de julio de 1977, el entonces ministro de Exteriores, Marcelino Oreja, entreg&oacute; tres cartas al belga Henry Simonet, en el Palacio de Egmont, en Bruselas. Una por cada organizaci&oacute;n de la que Espa&ntilde;a quer&iacute;a ser miembro: la Comunidad Econ&oacute;mica Europea, la Comunidad Econ&oacute;mica del Carb&oacute;n y del Acero y la Comunidad de la Energ&iacute;a Nuclear. Lo que se llamaba entonces las Comunidades Europeas. Las cartas estaban escritas en espa&ntilde;ol y firmadas por Adolfo Su&aacute;rez, que hab&iacute;a ganado las primeras elecciones de la nueva democracia unas semanas antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Simonet, ministro de Exteriores que presid&iacute;a entonces el Consejo, dijo que era un momento &ldquo;hist&oacute;rico&rdquo; tambi&eacute;n para la comunidad europea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a ha llegado en el d&iacute;a de hoy al final de un camino que iniciara el 9 de febrero de 1962 y que se vio obstaculizado por una serie de problemas pol&iacute;ticos que hoy la joven democracia espa&ntilde;ola ha sabido salvar&rdquo;, escrib&iacute;a el diario ABC desde Bruselas. La &ldquo;serie de problemas pol&iacute;ticos&rdquo; era la dictadura, que hac&iacute;a impensable la integraci&oacute;n de Espa&ntilde;a en la organizaci&oacute;n de los gobiernos democr&aacute;ticos de Europa. El &ldquo;camino&rdquo; durante el franquismo se hab&iacute;a quedado en la negociaci&oacute;n de un acuerdo comercial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de 1977 hab&iacute;an dado al pa&iacute;s un aire de esperanza. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de todas las reservas, parece que hay un amplio optimismo de que Espa&ntilde;a irrumpir&aacute; pronto en el mundo como una naci&oacute;n sana, moderna y vital, en paz consigo misma y dispuesta a integrarse en una comunidad de estados avanzados con confianza y amistad&rdquo;, escrib&iacute;a Flora Lewis, corresponsal del The New York Times desde Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo est&aacute; cambiando, r&aacute;pidamente y con bastante fluidez; casi todo ha cambiado ya&rdquo;, escrib&iacute;a tambi&eacute;n el fil&oacute;sofo Juli&aacute;n Mar&iacute;as en The New York Times en octubre de 1977. &ldquo;Los a&ntilde;os de Franco parecen incre&iacute;blemente lejanos. Casi todo lo que parec&iacute;a imposible ya ha sucedido. Lo prohibido ocupa ahora el primer plano: los partidos pol&iacute;ticos, incluidos los comunistas; las elecciones, las huelgas, la autonom&iacute;a regional; la Generalitat ya ha sido autorizada; las banderas de las distintas regiones ondean, la televisi&oacute;n gubernamental transmite programas en las lenguas minoritarias que coexisten con el espa&ntilde;ol en algunas regiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;as, que fue encarcelado en 1939 por no apoyar al franquismo y a quien el r&eacute;gimen prohibi&oacute; despu&eacute;s ejercer como profesor universitario, hablaba de &ldquo;un cambio profundo y silencioso en la sociedad espa&ntilde;ola&rdquo; antes del final de la dictadura. &Eacute;l cre&iacute;a que la llegada de la democracia era aceptar &ldquo;la realidad&rdquo; de &ldquo;una clase media propia de un pa&iacute;s europeo&rdquo; marcada por las ganas de convivencia pac&iacute;fica: &ldquo;La concordia es m&aacute;s fuerte que el esp&iacute;ritu de discordia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que la sociedad ya hab&iacute;a cambiado y era equiparable a la de los vecinos europeos era una constante. &ldquo;La juventud espa&ntilde;ola, entre las m&aacute;s liberales de Europa&rdquo;, titulaba Diario 16 un art&iacute;culo en noviembre de 1977. Con datos de una encuesta en grandes ciudades europeas, Diario 16 destacaba que los j&oacute;venes espa&ntilde;oles apoyaban m&aacute;s el divorcio, las relaciones sexuales entre solteros y la tolerancia que otros europeos de la misma generaci&oacute;n. El art&iacute;culo destacaba que los j&oacute;venes espa&ntilde;oles eran &ldquo;menos machistas&rdquo; que los franceses y los brit&aacute;nicos porque el 90% dec&iacute;a que los hombres deb&iacute;an hacer &ldquo;todas las faenas del hogar&rdquo;, y eran junto a los suecos los que m&aacute;s de acuerdo estaban con la afirmaci&oacute;n de que mujeres y hombres deb&iacute;an cobrar lo mismo por el mismo trabajo.
    </p><h2 class="article-text">El &iacute;mpetu ib&eacute;rico</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n ten&iacute;a entonces menos de 35 a&ntilde;os y el &iacute;mpetu ib&eacute;rico &ndash;tambi&eacute;n en Portugal&ndash; contrastaba con cierta desilusi&oacute;n en otros pa&iacute;ses de Europa con democracias m&aacute;s veteranas, que sufr&iacute;an la misma crisis econ&oacute;mica que Espa&ntilde;a y las mismas oleadas de violencia, pero sin la ilusi&oacute;n de la novedad. &ldquo;Todos los d&iacute;as pasaban cosas. Es verdad que en una situaci&oacute;n muy mala, con el terrorismo de ETA, con una crisis econ&oacute;mica importante, pero viv&iacute;as la pol&iacute;tica como una cosa muy positiva&rdquo;, explica a elDiario.es Jaume Duch, hoy consejero de Exteriores de la Generalitat de Catalunya despu&eacute;s de 35 a&ntilde;os como funcionario en el Parlamento Europeo, donde empez&oacute; como asistente de una de las primeras eurodiputadas y lleg&oacute; a ser director general de comunicaci&oacute;n del Parlamento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/583c6fbe-b02d-40fb-a58d-831d166776c9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Saldo financiero de España con la Unión Europea (millones de euros)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Saldo financiero de España con la Unión Europea (millones de euros).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Duch ten&iacute;a 13 a&ntilde;os cuando muri&oacute; Francisco Franco y empez&oacute; la Universidad en Barcelona en plenas negociaciones de adhesi&oacute;n. Se apunt&oacute; al primer seminario universitario sobre las Comunidades Europeas de Barcelona mientras estudiaba Derecho Internacional P&uacute;blico. &ldquo;La cronolog&iacute;a me ayud&oacute; much&iacute;simo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La promesa de Europa era una inspiraci&oacute;n para su generaci&oacute;n, que vio un horizonte mucho m&aacute;s amplio del que ten&iacute;a alrededor. &ldquo;Lo primero que me atrajo fue la idea de que los europeos podemos hacer las cosas juntos&rdquo;, recuerda Duch. &ldquo;En ese momento se so&ntilde;aba con una Europa mucho m&aacute;s integrada a la que tenemos ahora y la gente hablaba de los Estados Unidos de Europa o de la Uni&oacute;n de los pueblos. Era un lenguaje mucho m&aacute;s ambicioso. Esa idea me fascinaba. Pon&iacute;a a Espa&ntilde;a y luego a Catalu&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a en una perspectiva diferente, mucho m&aacute;s de futuro, mucho m&aacute;s moderna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las negociaciones de adhesi&oacute;n fueron m&aacute;s largas de lo previsto, en especial por la resistencia de Francia, que recelaba de la competencia de agricultores y pescadores espa&ntilde;oles. Tambi&eacute;n hab&iacute;a reticencias por la supuesta &ldquo;avalancha&rdquo; de trabajadores espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Las negociaciones empezaron formalmente en febrero de 1979 y Espa&ntilde;a entr&oacute; en el club comunitario en enero de 1986, en una organizaci&oacute;n que sobre todo ofrec&iacute;a entonces las ventajas del mercado com&uacute;n, pero donde todav&iacute;a no exist&iacute;a la libertad de movimiento.
    </p><p class="article-text">
        La joven democracia espa&ntilde;ola se hab&iacute;a tenido que enfrentar a una deuda exterior r&eacute;cord y una inflaci&oacute;n que en 1977 rozaba el 30%. En 1982, cuando Felipe Gonz&aacute;lez gan&oacute; las elecciones, la inflaci&oacute;n todav&iacute;a rondaba el 14%, el desempleo llegaba al 16% y las cuentas p&uacute;blicas estaban en n&uacute;meros rojos inaceptables para Bruselas. En plena crisis, hasta el comercio con los vecinos europeos se hab&iacute;a estancado, y Espa&ntilde;a no lograba ya ni vender tanto carb&oacute;n, su principal exportaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y todo entre la incertidumbre, el terrorismo y el miedo de la vuelta del autoritarismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los espa&ntilde;oles a los que se les hab&iacute;a pedido democratizar su vida pol&iacute;tica para poder ser admitidos en la Comunidad Europea, se encontraron despu&eacute;s con que la Comunidad parec&iacute;a m&aacute;s interesada en analizar su petici&oacute;n en t&eacute;rminos de criterios econ&oacute;micos m&aacute;s que las credenciales constitucionales impecables de Madrid&rdquo;, escrib&iacute;an Paul Preston y Denis Smyth en un libro sobre la adhesi&oacute;n para el &lsquo;think-tank&rsquo; brit&aacute;nico Chatham House publicado en 1984. &ldquo;En contraste, la OTAN ya le hab&iacute;a dado la bienvenida a la democratizada Espa&ntilde;a en sus filas en 1982&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La adhesi&oacute;n era una apuesta econ&oacute;mica, pero para Espa&ntilde;a tambi&eacute;n importaba el espaldarazo pol&iacute;tico que se concretaba por fin en una realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra historia est&aacute; en Europa y tambi&eacute;n fuera de Europa, pero en Europa estaremos todos. Espa&ntilde;a va a acabar definitivamente con el complejo de inferioridad hist&oacute;rica que provoc&oacute; su aislamiento y va a recuperar definitivamente su curso y su papel en Europa&rdquo;, dijo en el Congreso de los Diputados en marzo de 1985 Fernando Mor&aacute;n, el ministro de Exteriores que firm&oacute; la entrada europea con el Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Espa&ntilde;a entr&oacute; oficialmente en el club, Jaume Duch trabajaba en el servicio de prensa de Uni&oacute; Democr&agrave;tica de Catalunya, y en las elecciones de 1987 tras la entrada de Espa&ntilde;a y Portugal, el partido consigui&oacute; un esca&ntilde;o. Su primera eurodiputada, Concepci&oacute; Ferrer, buscaba a alguien que supiera &ldquo;algo&rdquo; de Europa y Duch, reci&eacute;n graduado y profesor en el seminario de Comunidades Europeas, empez&oacute; a trabajar con ella en los plenos en Estrasburgo. En 1989, Duch se present&oacute; a las oposiciones para funcionarios de lengua espa&ntilde;ola y portuguesa, qued&oacute; el primero y se mud&oacute; definitivamente a Bruselas.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Desembarco en Bruselas</h2><p class="article-text">
        En los primeros a&ntilde;os en el Parlamento, m&aacute;s peque&ntilde;o y menos poderoso, recuerda la buena acogida de los nuevos. &ldquo;Esa integraci&oacute;n se hizo muy r&aacute;pido. Recuerdo la alegr&iacute;a de la ampliaci&oacute;n&rdquo;, dice Duch. &ldquo;Yo no vi ni rechazos ni situaciones extra&ntilde;as. Al contrario, la sensaci&oacute;n que tuve fue de que nos estaban esperando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras llegaban los primeros funcionarios espa&ntilde;oles como Duch a Bruselas y Estrasburgo, la generaci&oacute;n que estudiaba entonces ten&iacute;a a &ldquo;Europa en el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, como cuenta ahora a elDiario.es Miriam Gonz&aacute;lez Dur&aacute;ntez, abogada especialista en comercio, que trabaj&oacute; durante a&ntilde;os en la Comisi&oacute;n Europea y fundadora de Espa&ntilde;a Mejor, un proyecto en defensa de la transparencia y las reformas democr&aacute;ticas para 2025. &ldquo;Fue el momento de la adhesi&oacute;n que tanto cambi&oacute; Espa&ntilde;a&rdquo; y ella, que estudiaba en la Universidad p&uacute;blica de Valladolid, recuerda que &ldquo;lo ped&iacute;a todo&rdquo;. As&iacute; consigui&oacute; una beca para estudiar en el Colegio de Europa de Brujas, cantera de funcionarios europeos, en una de las primeras promociones con Espa&ntilde;a ya dentro de la Comunidad Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre sus primeros recuerdos de la democracia est&aacute; el reparto de pegatinas naranjas y verdes de la UCD de Adolfo Su&aacute;rez a las puertas de los cines de los pueblos. Lo que m&aacute;s n&iacute;tido tiene de aquellos primeros a&ntilde;os fue el miedo durante el intento de golpe de Estado en 1981. Su padre hab&iacute;a sido uno de los primeros alcaldes de la democracia y eso supon&iacute;a un riesgo extra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el sal&oacute;n de nuestra casa ten&iacute;amos puesta la radio, intentando coger Radio Par&iacute;s para saber lo que estaba ocurriendo, para saber si ten&iacute;amos que salir de ah&iacute;, si eso pon&iacute;a en peligro la seguridad de los que hab&iacute;an estado muy activos en esos primeros a&ntilde;os de democracia, como era mi padre&rdquo;, recuerda Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El golpe del 23-F hab&iacute;a sido, de hecho, un importante recordatorio de que la adhesi&oacute;n era mucho m&aacute;s que una ayuda econ&oacute;mica para Espa&ntilde;a, ya que las relaciones comerciales reforzadas con los socios comunitarios no eran, en realidad, tan novedosas.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la falta de libertades, el aislamiento pol&iacute;tico de Espa&ntilde;a no hab&iacute;a derivado durante la dictadura en un aislamiento econ&oacute;mico total. La imagen de la autarqu&iacute;a no se corresponde con los datos del comercio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Carb&oacute;n, acero... y agricultura</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Pese al embargo pol&iacute;tico, las relaciones comerciales no se interrumpieron. Ning&uacute;n pa&iacute;s de Europa occidental dej&oacute; de comerciar con Espa&ntilde;a despu&eacute;s de la guerra civil, y despu&eacute;s de 1945 Espa&ntilde;a negoci&oacute; acuerdos con varios pa&iacute;ses europeos&rdquo;, explica Julio Crespo MacLennan, historiador y autor de &lsquo;Spain and the Process of European Integration, 1957-85&rsquo;, que public&oacute; como acad&eacute;mico en la Universidad de Oxford. La escasez despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial de productos agr&iacute;colas y materias primas hizo que Espa&ntilde;a no estuviera del todo aislada del mercado com&uacute;n, que no interesaba a Franco cuando estaba centrado en el carb&oacute;n y el acero, pero s&iacute; cuando se movi&oacute; hacia la agricultura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La petici&oacute;n espa&ntilde;ola formal de adhesi&oacute;n al mercado com&uacute;n en 1962 qued&oacute; aparcada y deriv&oacute; en un acuerdo comercial firmado en 1970. Seg&uacute;n las autoridades comunitarias, se trataba solo del &ldquo;comienzo de un acercamiento econ&oacute;mico&rdquo;; seg&uacute;n las espa&ntilde;olas, era la demostraci&oacute;n que &ldquo;Espa&ntilde;a pertenec&iacute;a a Europa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo la idea de Europa fue calando se muestra en las encuestas de la &eacute;poca: en 1966, el 60% de los espa&ntilde;oles mayores de 21 a&ntilde;os ni siquiera ten&iacute;a opini&oacute;n sobre si Espa&ntilde;a deb&iacute;a participar en el mercado com&uacute;n, seg&uacute;n un sondeo del Instituto de Opini&oacute;n P&uacute;blica. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, los que no sab&iacute;an o no contestaban eran el 33% y la mayor&iacute;a estaba a favor de unirse al mercado com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pese a alg&uacute;n inter&eacute;s por Europa de sectores reformistas y los empresarios como Ram&oacute;n Areces y Emilio Bot&iacute;n, el franquismo nunca dej&oacute; de rechazar el esp&iacute;ritu europeo de una conciencia com&uacute;n. Desde el primer gobierno, la dictadura &ldquo;ve&iacute;a el europe&iacute;smo como sin&oacute;nimo de democracia y de liberalismo&rdquo;, escribe Crespo. En los primeros a&ntilde;os de la posguerra, Franco siempre se refer&iacute;a a Europa con una hostilidad que contrastaba con halagos a los potenciales aliados en Estados Unidos y Latinoam&eacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n en el exilio combinaba a menudo el ideal europe&iacute;sta con el anti-franquismo. Salvador de Madariaga, entre los fundadores del Colegio de Europa, intent&oacute; unificar los grupos alrededor de la idea de Europa. Sus conferencias en Par&iacute;s y en Toulouse en los a&ntilde;os 50 ayudaron a mantener el inter&eacute;s vivo por Espa&ntilde;a en Europa.
    </p><h2 class="article-text">Contra los fusilamientos de Franco</h2><p class="article-text">
        En cierto sentido, la cuesti&oacute;n espa&ntilde;ola fue el primer empuj&oacute;n en la primigenia comunidad europea de nueve a convertirse en una organizaci&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica y que abrazaba su funci&oacute;n democratizadora como parte de su esencia.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as despu&eacute;s de los &uacute;ltimos fusilamientos de Franco el 27 de septiembre de 1975, los ministros de Exteriores europeos reunidos en Luxemburgo suspendieron las negociaciones comerciales con Espa&ntilde;a como castigo al r&eacute;gimen, y ocho gobiernos retiraron sus embajadores como protesta (no lo hizo Irlanda, que dijo sufrir el terrorismo como Espa&ntilde;a). El Gobierno franc&eacute;s, conservador, era reticente pero al final acept&oacute; el gesto abanderado sobre todo por el Gobierno socialdem&oacute;crata de Pa&iacute;ses Bajos. El primer ministro holand&eacute;s, Joop M. den Uyl, hab&iacute;a encabezado la marcha contra los fusilamientos en Utrecht.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n internacional no sirvi&oacute; para salvar a los &uacute;ltimos fusilados, y el 1 de octubre el alcalde de Madrid, Miguel &Aacute;ngel Garc&iacute;a-Lomas, llam&oacute; a la movilizaci&oacute;n &ldquo;contra la injerencia extranjera&rdquo; y Franco habl&oacute; en sus discursos de la &ldquo;conspiraci&oacute;n mas&oacute;nica&rdquo;. El eslogan &ldquo;di &lsquo;no&rsquo; a Europa&rdquo; apareci&oacute; en muros por la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad democr&aacute;tica desde las instituciones europeas era una novedad y fue recibida entonces como un cambio y un salto pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente, la palabra &lsquo;Europa&rsquo;, que hasta ahora significaba aburrimiento para los j&oacute;venes, tiene colores m&aacute;s atractivos&rdquo;, escrib&iacute;a un editorial de Le Nouvel Observateur.
    </p><p class="article-text">
        El impulso pol&iacute;tico que naci&oacute; entonces a rega&ntilde;adientes arranc&oacute; la gran transformaci&oacute;n de la Comunidad Europea hacia la integraci&oacute;n y la libre circulaci&oacute;n. En los a&ntilde;os 80, incluso el Reino Unido, que apoy&oacute; la ampliaci&oacute;n hacia el sur igual que luego la respaldar&iacute;a hacia el este, ya ve&iacute;a argumentos m&aacute;s pol&iacute;ticos que econ&oacute;micos en su defensa de la entrada de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un mundo incierto necesitamos un &aacute;rea de estabilidad en Europa Occidental, y la Comunidad Europea es la mejor manera de conseguirlo&rdquo;, dijo la primera ministra brit&aacute;nica, Margaret Thatcher, que apoyaba la entrada de Espa&ntilde;a y puso como condici&oacute;n que se abriera el paso hacia Gibraltar.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros a&ntilde;os de Espa&ntilde;a en Europa coincidieron con la ebullici&oacute;n hasta el Tratado de Maastricht, firmado en 1992.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Franco no le gustaba Europa. Pese al interés de sectores reformistas y de empresarios como Areces y Botín, el franquismo rechazaba el espíritu europeo de una conciencia común</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La sensaci&oacute;n generalizada era de que todo iba a ir a mejor. Daba igual que hubiese dificultades, siempre iba a ir a mejor. Y, desde luego, pens&aacute;bamos que los valores democr&aacute;ticos europeos, de cooperaci&oacute;n, de multilateralismo siempre iban a estar ah&iacute;. Qu&eacute; inocencia&rdquo;, dice hoy Miriam Gonz&aacute;lez Dur&aacute;ntez, que justo entonces se gradu&oacute; en el Colegio de Europa, el sue&ntilde;o ideado por Salvador de Madariaga en B&eacute;lgica y por el que ya hab&iacute;an pasado varias promociones de espa&ntilde;oles llegados de un pa&iacute;s en libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1991, cuando ella lleg&oacute; a Brujas, la democracia espa&ntilde;ola ya no era una novedad, pero &ldquo;se ve&iacute;a a Espa&ntilde;a con inter&eacute;s, se admiraba la Transici&oacute;n&rdquo;. Cuenta tambi&eacute;n que not&oacute; la brecha entre su educaci&oacute;n universitaria p&uacute;blica de Espa&ntilde;a y el &ldquo;brillito&rdquo; que ten&iacute;an sus compa&ntilde;eros llegados de Oxford, Cambridge y otras universidades europeas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su promoci&oacute;n, que lleva el nombre de Mozart, conoci&oacute; a Nick Clegg, su futuro marido y viceprimer ministro del Reino Unido, el pa&iacute;s que en gran medida impuls&oacute; el salto de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Margaret Thatcher empez&oacute; a decir que no. No obstante, fueron los juristas brit&aacute;nicos los que concibieron la idea del mercado interior. Es decir, que todo iba en la buena direcci&oacute;n&rdquo;, recuerda. Despu&eacute;s de trabajar en la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio y en otros puestos en el sector privado, Miriam Gonz&aacute;lez empez&oacute; a trabajar en la Comisi&oacute;n Europea en la segunda mitad de los a&ntilde;os 90, en un momento en que &ndash;considera&ndash; la Uni&oacute;n Europea dej&oacute; tareas sin completar antes de correr a la uni&oacute;n monetaria.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez desarrollaba sus funciones para la Comisi&oacute;n Europea en asuntos de comercio y de relaciones exteriores, donde Espa&ntilde;a segu&iacute;a teniendo un papel limitado. Despu&eacute;s de dejar la Comisi&oacute;n, trabaj&oacute; como abogada dedicada al comercio internacional en Londres, donde se mud&oacute; mientras Clegg estuvo en el Gobierno. Ahora, sopesa lanzar un nuevo partido pol&iacute;tico centrista en Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Tanto tienes, tanto mandas?</h2><p class="article-text">
        Cree que la sensaci&oacute;n de periferia de Espa&ntilde;a ya no tiene que ver con los complejos del pasado ni con la posici&oacute;n geogr&aacute;fica. &ldquo;Es por el nivel de renta per c&aacute;pita&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez. Recuerda que aunque tras la ampliaci&oacute;n de 2004 y 2008 Espa&ntilde;a pas&oacute; a aportar m&aacute;s fondos de los que recib&iacute;a, la Uni&oacute;n Europea siempre ha estado para hacer grandes transferencias de fondos a Espa&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de los primeros a&ntilde;os tras la adhesi&oacute;n, en especial durante la crisis de la zona euro y la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No somos el peor caso. El peor caso sigue siendo Italia, que a pesar de ser un pa&iacute;s fundador se le tiene que seguir haciendo transferencias de recursos del norte al sur&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez. &ldquo;Si no est&aacute;s entre los que aportan siempre, vas a tener menos capacidad de influir y de decidir. Eso es as&iacute;. Cuanto m&aacute;s poder econ&oacute;mico, m&aacute;s poder pol&iacute;tico tienes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n duda de que Espa&ntilde;a pueda ayudar a modernizar Europa cuando no es un ejemplo de transparencia y buenas pr&aacute;cticas dentro de casa. Y le preocupa especialmente en un momento en que cree que Europa est&aacute; en peligro mientras muchos pol&iacute;ticos no pasan de las buenas palabras.
    </p><h2 class="article-text">Una UE cada vez m&aacute;s politizada</h2><p class="article-text">
        En sus giras por Espa&ntilde;a con su asociaci&oacute;n Espa&ntilde;a Mejor, Miriam Gonz&aacute;lez suele tener reuniones abiertas con ciudadanos en ciudades y pueblos, con variedad de poblaciones por renta y educaci&oacute;n, y dice que encuentra &ldquo;una preocupaci&oacute;n real por la democracia, mucho m&aacute;s que por la econom&iacute;a&rdquo;. Le ha sorprendido &ldquo;en un pa&iacute;s que sigue siendo tan proeuropeo&rdquo; cierta animadversi&oacute;n en particular hacia la Comisi&oacute;n Europea y su presidenta, Ursula von der Leyen. &ldquo;Hay un punto de emocionalidad en esa cr&iacute;tica que es un poco raro&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no se empieza a apoyar la democracia, pero de manera b&aacute;sica, de manera organizada, como ocurri&oacute; despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, va a ser una etapa muy complicada para los europeos&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jaume Duch comparte esta inquietud de Gonz&aacute;lez, en particular por el ascenso de la extrema derecha, que ataca de manera expresa los valores, derechos y &ldquo;una manera de entender la sociedad&rdquo; que encarna la Uni&oacute;n Europea. Pero tambi&eacute;n ve algo &ldquo;positivo&rdquo; incluso en la identificaci&oacute;n de la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea por el nombre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En cierto sentido, eso quiere decir que se est&aacute; consiguiendo esa Europa pol&iacute;tica. Claro, cuando cuando todos habl&aacute;bamos es que la Uni&oacute;n Europea tiene que ser pol&iacute;tica y no solo econ&oacute;mica, estamos estamos hablando de que haya un gobierno europeo para lo bueno y para lo malo&rdquo;, explica Duch. &ldquo;Si t&uacute; quieres criticar a la Uni&oacute;n Europea, al final acabas criticando a Von der Leyen. &iquest;Por qu&eacute;? Porque es tu referente europeo. En el fondo, eso es una batalla que ha ganado la politizaci&oacute;n de la propia Uni&oacute;n Europea&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/europa-punto-partida_129_13183617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 20:29:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ab3789e-b771-4914-8ab1-10f9bff2cfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10795804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ab3789e-b771-4914-8ab1-10f9bff2cfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10795804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Europa, punto de partida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ab3789e-b771-4914-8ab1-10f9bff2cfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,España,Felipe González,Francis Franco,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un largo y accidentado camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/accidentado-camino_129_13184476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acb263e8-422b-4fed-9008-c967d45b3130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un largo y accidentado camino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio siglo, siete presidentes del gobierno han pasado por la Moncloa. Desde Adolfo Suárez hasta llegar a Pedro Sánchez, un largo y convulso trayecto marcado por la reconversión industrial, la entrada en la OTAN, el cambio de moneda, las huelgas generales, el crecimiento económico, la llegada de los nuevos partidos, el fin de ETA y la abdicación del rey Juan Carlos 
</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        Aquella foto de C&eacute;sar Lucas fue el s&iacute;mbolo de la victoria socialista de 1982. Felipe Gonz&aacute;lez y Alfonso Guerra unen sus manos para levantarlas en se&ntilde;al de triunfo desde una ventana del hotel Palace en la noche del 28 de octubre. Gonz&aacute;lez cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s en varias ocasiones que estaba abrumado por la responsabilidad en ese momento. Pero el resultado arrollador &ndash;diez millones de votos, un 48,1 % y casi veintid&oacute;s puntos de ventaja sobre Alianza Popular&ndash; no fue una total sorpresa para los dirigentes socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Se dijo que era el fin de la Transici&oacute;n por aquello de fijar un desenlace con el regreso de la izquierda al poder despu&eacute;s de la larga noche que hab&iacute;a comenzado en 1939. No es que lo de antes a partir de 1977 no fuera una democracia, pero al menos se hab&iacute;a acabado el periodo en el que todo el sistema pol&iacute;tico estaba cubierto por andamios y se&ntilde;ales de obras. El eslogan de la campa&ntilde;a &ndash;&lsquo;Por el cambio&rsquo;&ndash; no es un prodigio de originalidad. Tiene m&aacute;s enjundia lo que responde Gonz&aacute;lez cuando le preguntan por su significado: &ldquo;Que Espa&ntilde;a funcione&rdquo;. Parece de un pragmatismo casi decepcionante. Pero tambi&eacute;n es efectivo. Espa&ntilde;a no funcionaba o al menos no lo hac&iacute;a de la forma que esperaba la gente. No hab&iacute;a Estado en ese momento que sirviera para construir una democracia o el que hab&iacute;a no serv&iacute;a m&aacute;s que para ir tirando.
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces hab&iacute;a sido &ldquo;Felipe&rdquo; para todo el mundo. Julio Feo advierte a todos en Moncloa que a partir de entonces ser&aacute; &ldquo;el presidente&rdquo;. La revista Cambio16 lo certifica en portada con una foto de un serio y encorbatado Gonz&aacute;lez y el titular: &ldquo;Bienvenido, se&ntilde;or presidente&rdquo;. Los ministros se tratan de usted en el Consejo de Ministros, por muy amigos que sean. Guerra cuenta que un ministro, de indudable inocencia, pregunt&oacute; en la primera reuni&oacute;n: &ldquo;&iquest;Y aqu&iacute; c&oacute;mo se vota?&rdquo;. Le respondi&oacute; que todos podr&iacute;an debatir algunos asuntos, pero que la decisi&oacute;n &uacute;ltima ser&iacute;a del presidente. El Gobierno, incluido su presidente, cuenta con 17 integrantes. Todos hombres. Era un tiempo en que estas cosas pasaban casi desapercibidas.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s de las elecciones y antes del debate de investidura, ETA asesina al general V&iacute;ctor Lago, jefe de la unidad m&aacute;s importante del Ej&eacute;rcito, la Divisi&oacute;n Acorazada Brunete. &ldquo;Evidentemente, esta acci&oacute;n vale para ellos lo que veinte en el Pa&iacute;s Vasco&rdquo;, dice a El Pa&iacute;s Manuel Ballesteros, jefe del Mando &Uacute;nico de la Lucha Contraterrorista.
    </p><p class="article-text">
        Los ministros de Econom&iacute;a en la primera d&eacute;cada de Gonz&aacute;lez, Miguel Boyer y Carlos Solchaga, representan una tendencia liberal que le acompa&ntilde;a en su presidencia. Lo que toca es construir un Estado de bienestar en el que la sanidad sea un derecho universal y se modernicen unas infraestructuras que son impropias de un pa&iacute;s europeo. Para esto &uacute;ltimo, habr&aacute; que esperar al ingreso en la Comunidad Europea.
    </p><p class="article-text">
        Antes de eso, habr&aacute; que cumplir con la promesa de un refer&eacute;ndum sobre la OTAN. El giro ya se intu&iacute;a en el eslogan de 1981: &lsquo;OTAN, de entrada, no&rsquo;. La campa&ntilde;a en marzo de 1986 termina siendo un plebiscito sobre la figura de Gonz&aacute;lez. &iquest;Qui&eacute;n gestionar&aacute; el &lsquo;no&rsquo; a la OTAN?, avisa. En realidad, el partido ya no utiliza las siglas, sino que s&oacute;lo habla de &ldquo;Alianza Atl&aacute;ntica&rdquo; en sus discursos. Alianza Popular intenta aprovechar el dilema y pide la abstenci&oacute;n. &ldquo;Soy un atlantista convencido, pero este es un refer&eacute;ndum fraudulento&rdquo;, dice Manuel Fraga en una entrevista en ABC. Su intenci&oacute;n es que la derrota fuerce la dimisi&oacute;n de Gonz&aacute;lez. Gana el &lsquo;s&iacute;&rsquo; con el 56,8% de los votos y una participaci&oacute;n del 59,4%.
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento, el Gobierno debe gestionar sus contradicciones. Impulsa una liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y deval&uacute;a la peseta en su primera reuni&oacute;n. Al mismo tiempo cumple promesas que benefician a los trabajadores. Aprueba la reducci&oacute;n de la jornada laboral a 40 horas semanales. En una respuesta que recuerda a todo lo que ha hecho la patronal en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, la CEOE prev&eacute; que ser&aacute; un desastre para la econom&iacute;a. Anuncia que tendr&aacute; &ldquo;un coste te&oacute;rico&rdquo; de 180.000 millones de pesetas y exige que suponga una reducci&oacute;n equivalente de los salarios. Si los asalariados trabajan menos, tendr&aacute;n que cobrar menos, dice.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La huelga general</strong></h2><p class="article-text">
        La reconversi&oacute;n industrial termina por arruinar las relaciones entre el PSOE y el sindicato UGT. Puede que fuera&nbsp;inevitable en varios sectores, pero el coste social es inmenso. Se pierden de inmediato decenas de miles de puestos de trabajo. Pueblos y ciudades que viven de plantas industriales que ya no son rentables se quedan sin su principal fuente de empleo. Un plan de empleo juvenil termina causando el estallido. UGT y CCOO convocan una huelga general en 1988 que el Gobierno desde&ntilde;a. Pero su &eacute;xito es espectacular. Las ciudades est&aacute;n vac&iacute;as como si sus habitantes hubieran desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, el rey Juan Carlos tiene un encuentro con el general Manglano, jefe del Cesid y uno de sus principales confidentes. Le cuenta que lleva a&ntilde;os recibiendo dinero de Arabia Saud&iacute;. En primer lugar, &ldquo;36 millones de d&oacute;lares para la Transici&oacute;n&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, un pr&eacute;stamo sin intereses de 50 millones que le permite obtener &ldquo;una ganancia de 18 millones&rdquo;. Las entregas se suceden. Entre donaciones y pr&eacute;stamos, que no est&aacute; claro que se devolvieran, el jefe de Estado recibe financiaci&oacute;n de una dictadura extranjera por valor de 136 millones de d&oacute;lares. El Gobierno oculta a la opini&oacute;n p&uacute;blica tanto su fortuna en el extranjero como sus infidelidades. El rey es intocable y como tal se le protege.
    </p><p class="article-text">
        El 1992 es una fiesta. La Expo de Sevilla y los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona son el culmen de la euforia. Es &ldquo;el a&ntilde;o de Espa&ntilde;a&rdquo;, dice la revista norteamericana Newsweek. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que ha dejado atr&aacute;s los fantasmas de su pasado, coincide la prensa internacional, un ejemplo para los pa&iacute;ses de Europa del Este inmersos en la transici&oacute;n a la democracia. En ese a&ntilde;o, la econom&iacute;a empieza a dar los primeros s&iacute;ntomas de agotamiento. Pronto llega el choque con la realidad. El &iacute;ndice de paro salta del 16,9% en 1991 al 20% un a&ntilde;o despu&eacute;s. Y sigue subiendo. El 23,8% en 1993 y una d&eacute;cima m&aacute;s en 1994. Pol&iacute;ticamente, es mucho peor. Toda la corrupci&oacute;n incrustada en el sistema sale a la luz. El juez Baltasar Garz&oacute;n vuelve a la Audiencia Nacional despu&eacute;s de una breve incursi&oacute;n en la pol&iacute;tica y descubre que Amedo y Dom&iacute;nguez est&aacute;n dispuestos a cantar sobre los cr&iacute;menes de los GAL. En la Ejecutiva Federal del PSOE en 1995, Gonz&aacute;lez define las investigaciones como una gran conspiraci&oacute;n contra &eacute;l: &ldquo;Existe un intento claro de destrucci&oacute;n del Gobierno y toda la tarea hecha en estos a&ntilde;os. La estrategia se parece mucho a la empleada contra Aza&ntilde;a en los a&ntilde;os 30&rdquo;. No le servir&aacute; de nada.
    </p><p class="article-text">
        La huida de Luis Rold&aacute;n y la condena de Mariano Rubio hunden la imagen de su Gobierno. En 1996 ya no quedan m&aacute;s trucos en la chistera y aun as&iacute; el Partido Popular solo supera al PSOE por 290.000 votos. &ldquo;Nunca una derrota hab&iacute;a sido tan dulce y una victoria tan amarga&rdquo;, dice Gonz&aacute;lez sonriendo en la noche electoral. Pero, por dulce que sea, sigue siendo una derrota.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que ahora el PP habla de desmontar el sanchismo cuando llegue al poder, Jose Mar&iacute;a Aznar presume de que ha llegado el momento de demoler el felipismo. Le acompa&ntilde;a una nutrida brigada medi&aacute;tica convencida de que Felipe Gonz&aacute;lez ha puesto en peligro a la democracia con su forma autocr&aacute;tica de gobernar, una acusaci&oacute;n id&eacute;ntica a la que se hace ahora a Pedro S&aacute;nchez. Como dice Luis Mar&iacute;a Anson en 1998, &ldquo;se roz&oacute; la estabilidad del propio Estado&rdquo; en la tarea de demolici&oacute;n: &ldquo;La cultura de la crispaci&oacute;n existi&oacute; porque no hab&iacute;a manera de vencer a Gonz&aacute;lez con otras armas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/56ebbe57-8701-464a-b165-402602db8f17_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="290" height="" align="left" data-title="" />

    </figure><h2 class="article-text"><strong>ETA, Aznar y Miguel &Aacute;ngel Blanco</strong></h2><p class="article-text">
        Trece a&ntilde;os, cinco meses y tres d&iacute;as de gobierno no son tan f&aacute;ciles de borrar como quisieran. El PP se lo toma con calma y apuesta por centrarse en la liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. El buque insignia es la privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas como Telef&oacute;nica, Tabacalera, Endesa y Repsol. Algunas de ellas caen en manos de amigos de Aznar o personas de su total confianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a va bien&rdquo;, repite Aznar en el Congreso, como si con su sola presencia hubiera enderezado el rumbo. Ayudada por el ciclo econ&oacute;mico, Espa&ntilde;a entra por una senda de crecimiento sostenido con gran creaci&oacute;n de empleo y descenso de la inflaci&oacute;n que facilita la entrada en el euro.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno se enfrenta a un agravamiento de la amenaza terrorista cuando ETA pone en el punto de mira a concejales del PP y del PSOE. La tensi&oacute;n llega al punto m&aacute;s alto con el secuestro y asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco. La respuesta popular es inmensa y garantiza al Gobierno que no sufrir&aacute; desgaste por mantener una l&iacute;nea dura contra ETA. La sorpresa salta cuando Aznar hace p&uacute;blico en noviembre de 1998 que se van a iniciar negociaciones: &ldquo;He autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco... de Liberaci&oacute;n&rdquo;. El PP se pliega a los deseos de su l&iacute;der. Carlos Iturgaiz, presidente del PP vasco, pide a las viudas de sus compa&ntilde;eros asesinados por ETA &ldquo;un poco m&aacute;s de sacrificio por la paz&rdquo;. Los contactos secretos con Herri Batasuna y luego con ETA en Ginebra no llevan a nada y la organizaci&oacute;n terrorista rompe la tregua.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La llegada del euro</strong></h2><p class="article-text">
        Con la entrada en vigor del euro con Espa&ntilde;a dentro, Aznar parece haber culminado sus aspiraciones. El naufragio del &lsquo;Prestige&rsquo; y la cat&aacute;strofe ecol&oacute;gica desnudan a un Gobierno convencido de que siempre se saldr&aacute; con la suya. Aznar no aprende la lecci&oacute;n sobre los l&iacute;mites del poder y suma a&nbsp;Espa&ntilde;a al grupo de pa&iacute;ses que apoya la invasi&oacute;n de Irak. Aun as&iacute;, el PP est&aacute; convencido de su victoria en 2004, esta vez con Mariano Rajoy de candidato. Las &uacute;ltimas encuestas de la campa&ntilde;a dan una ventaja de unos tres puntos al PP. Pero el 11M lo cambia todo. Espa&ntilde;a sufre el mayor ataque terrorista de su historia tres d&iacute;as antes de las elecciones. El Gobierno decide que la autor&iacute;a de ETA es lo &uacute;nico que le salvar&aacute; y en poco m&aacute;s de 48 horas su plan se viene abajo. La derecha nunca aceptar&aacute; que esa derrota tiene m&aacute;s que ver con sus errores y el ejercicio arrogante del poder que con los m&eacute;ritos del rival.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero entra en Moncloa sin ninguna experiencia previa en un Gobierno. Elige a 16 personas para su Consejo de Ministros, de las que siete son mujeres. Demuestra audacia al retirar las tropas espa&ntilde;olas de Irak. Zapatero hace todo lo que Felipe Gonz&aacute;lez no quiso o no pod&iacute;a hacer, en especial sobre memoria hist&oacute;rica. La democracia ha vivido durante d&eacute;cadas sin tocar las estatuas y monumentos que tienen un car&aacute;cter de homenaje al franquismo y al dictador. Hay que esperar hasta 2005 para que se retire la estatua ecuestre de Franco en Nuevos Ministerios en Madrid y tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde la de Santander. Entre medias, el Parlamento aprueba la ley de memoria hist&oacute;rica con la intenci&oacute;n expresa de reparar el da&ntilde;o sufrido por las v&iacute;ctimas de la dictadura. El PP la denuncia por considerarla una forma de &ldquo;reabrir heridas&rdquo;, aunque nadie achaca a los espa&ntilde;oles del presente los cr&iacute;menes del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Las costuras del sistema pol&iacute;tico comienzan a agrietarse con la feroz oposici&oacute;n del PP a Jose Luis Rodr&iacute;gez Zapatero, que se hace a&uacute;n m&aacute;s dura cuando el presidente acepta negociar con ETA. Antes de los contactos, el PP ya est&aacute; deslegitimando al Gobierno. Rajoy acusa al presidente de &ldquo;traicionar a los muertos&rdquo;. Zapatero no se deja intimidar. Hay que esperar a octubre de 2011 para que ETA haga p&uacute;blico &ldquo;el cese definitivo de su actividad armada&rdquo;. La organizaci&oacute;n terrorista nunca consigui&oacute; los objetivos pol&iacute;ticos que exigi&oacute; a lo largo de su historia.
    </p><p class="article-text">
        No es la convulsi&oacute;n creada por esas negociaciones la que hunde a Zapatero. &ldquo;La econom&iacute;a va como un tiro&rdquo;, hab&iacute;a dicho en su primer mandato. Hasta que naufraga a partir de los efectos de la tormenta que se origina en EEUU con la quiebra de Lehman Brothers. No es un caso de simple contagio. La burbuja inmobiliaria ha desatado una loca carrera especulativa en muchas de las entidades financieras sin que el Banco de Espa&ntilde;a haya hecho nada &uacute;til al respecto. La crisis de la deuda en el sur de Europa obliga a un fuerte recorte del gasto p&uacute;blico que no impide que se doble la deuda p&uacute;blica hasta un 70% del PIB en 2011. El PSOE pierde el 38% de sus votos en las elecciones de ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Mariano Rajoy recibe el poder sin hacer pr&aacute;cticamente nada y gracias a promesas que sabe que no podr&aacute; cumplir. &ldquo;Cuando gobierne, bajar&aacute; el paro&rdquo;, hab&iacute;a prometido en 2010. El desempleo seguir&aacute; subiendo hasta el 26,9% en el primer trimestre de 2013 y la deuda sobre el PIB hasta el 100%. La salida de la crisis es lenta y ag&oacute;nica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La abdicaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        A Juan Carlos de Borb&oacute;n se le acaba la suerte. Su accidente en Botsuana en 2012 en un viaje en el que le acompa&ntilde;a su &ldquo;amiga &iacute;ntima&rdquo; Corinna &ndash;as&iacute; la definen los titulares&ndash; termina por hundir todo un escenario de mentiras y delitos. El monarca ha seguido recibiendo durante a&ntilde;os dinero del Golfo P&eacute;rsico que oculta en Suiza con los mismos mecanismos de las organizaciones criminales internacionales. Solo un a&ntilde;o antes de Botsuana afirma en su discurso de Nochebuena: &ldquo;La justicia es igual para todos&rdquo;. No para &eacute;l, como pronto se comprobar&aacute;. Su permanencia en el trono es tan t&oacute;xica que pone en peligro la supervivencia de la monarqu&iacute;a. Despu&eacute;s de haberse negado a considerarlo, en 2014 presenta la abdicaci&oacute;n y entrega la corona a su hijo Felipe.
    </p><p class="article-text">
        El sistema auton&oacute;mico era uno de los grandes logros de la nueva Espa&ntilde;a surgida tras la Constituci&oacute;n de 1978. Todo descarrila con el desaf&iacute;o del &lsquo;proc&eacute;s&rsquo;. El Gobierno del PP y los indepes son dos trenes condenados a un choque frontal en 2017. Rajoy decide enviar a los antidisturbios para impedir el refer&eacute;ndum del 1-O. S&oacute;lo contribuye a que las im&aacute;genes de las cargas salgan en las televisiones de toda Europa. Carles Puigdemont ha desobedecido todos los autos del Tribunal Constitucional y hasta se ha hecho fotos con ellos. Al final, declara una independencia que dura ocho segundos y ofrece unas negociaciones que ya son imposibles. Huye a B&eacute;lgica mientras que otros como Oriol Junqueras se quedan para afrontar las consecuencias penales de sus actos. El juicio del proc&eacute;s en el Tribunal Supremo no es suficiente para cerrar esta historia. A partir de ese momento, Catalunya condiciona por completo la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de 2015 abren un nuevo cap&iacute;tulo de la democracia espa&ntilde;ola. Desaparece el bipartidismo que ha regido la alternancia en los gobiernos. El t&oacute;tem del &ldquo;consenso del 78&rdquo; es ya historia. Las movilizaciones del 15M ya hab&iacute;an dado en 2011 el primer toque de atenci&oacute;n. La Espa&ntilde;a real estaba comunicando a la Espa&ntilde;a oficial que hab&iacute;a dejado de representarla en much&iacute;simos asuntos. En los comicios, dos nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, reciben ocho millones y medio de votos y 109 esca&ntilde;os. Pol&iacute;ticos como Rajoy creen que se trata de &ldquo;una moda&rdquo; y que la fragmentaci&oacute;n del voto ser&aacute; un fen&oacute;meno pasajero. No pueden estar m&aacute;s equivocados.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que lo que ocurri&oacute; con Felipe Gonz&aacute;lez, la corrupci&oacute;n termina por dar el golpe definitivo al PP. Antes de llegar al poder, Rajoy hab&iacute;a intentado presentar a su partido como una v&iacute;ctima, como hizo Gonz&aacute;lez en 1995. &ldquo;Esto no es una trama del PP, como algunos pretenden. Esto es una trama contra el Partido Popular&rdquo;, dice Rajoy en 2009 sobre la investigaci&oacute;n judicial y policial de la G&uuml;rtel. Solo es el primer cap&iacute;tulo. Las finanzas internas del PP rebosan de dinero negro, como queda patente cuando se investiga a su tesorero, Luis B&aacute;rcenas, y se descubre que la caja B se ha empleado para la rehabilitaci&oacute;n completa de la sede de la calle G&eacute;nova, y luego est&aacute;n los sobresueldos en efectivo que ha recibido durante a&ntilde;os la c&uacute;pula del partido.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia de la G&uuml;rtel recuerda a Rajoy que hay facturas en pol&iacute;tica que se pagan muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. La moci&oacute;n de censura lleva a Pedro S&aacute;nchez al poder. Empieza una &eacute;poca en la que la pol&iacute;tica no deja de sorprender. Solo veinte meses antes, la carrera pol&iacute;tica de S&aacute;nchez parec&iacute;a muerta y enterrada cuando se vio forzado a presentar su dimisi&oacute;n como l&iacute;der del PSOE. No ser&aacute; la primera vez en que sus adversarios le subestimen.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez es de los pol&iacute;ticos que se reinventan a s&iacute; mismos en funci&oacute;n de la coyuntura. Intenta conseguir una mayor&iacute;a con Ciudadanos y fracasa. Se rinde a los n&uacute;meros tras los comicios de noviembre de 2019 y asume que solo puede gobernar con Unidas Podemos. Rechaza la amnist&iacute;a de los pol&iacute;ticos condenados por el proc&eacute;s al creer que le servir&aacute; con los indultos, pero luego la acepta para asegurarse el apoyo del partido de Puigdemont. La Espa&ntilde;a que gobierna es muy diferente a la de los a&ntilde;os ochenta. El pragmatismo de los tiempos de Gonz&aacute;lez pierde sentido. Ya no es tiempo de resignarse a lo posible, sino de buscar lo que antes parec&iacute;a imposible, como una pol&iacute;tica feminista que no espera a que la sociedad evolucione poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2020, el Gobierno navega a trav&eacute;s de circunstancias excepcionales, como la pandemia y los efectos econ&oacute;micos de la invasi&oacute;n de Ucrania. Afronta tambi&eacute;n el &uacute;ltimo esfuerzo por salvar a la monarqu&iacute;a del legado de Juan Carlos. Felipe VI le retira los 200.000 euros anuales de asignaci&oacute;n al quedar meridianamente claro, no por los tribunales espa&ntilde;oles, que su padre conserva una fortuna en el exterior. La &uacute;nica manera de proteger la imagen de la monarqu&iacute;a es enviar a Juan Carlos a vivir al extranjero. Con todo el dinero que ha recibido de las monarqu&iacute;as del Golfo P&eacute;rsico, no es una sorpresa que elija los Emiratos &Aacute;rabes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La extrema derecha</strong></h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a deja de ser la excepci&oacute;n europea. La extrema derecha, cuyo mayor capital es el rechazo a la inmigraci&oacute;n, se convierte en la tercera fuerza pol&iacute;tica y el socio indispensable si la derecha quiere llegar al poder. El PP se lanza a una furiosa ofensiva contra el PSOE. Tambi&eacute;n lo hizo contra Gonz&aacute;lez y Zapatero, pero esta vez declara que Pedro S&aacute;nchez es una amenaza real para la democracia. Espa&ntilde;a vive una tensi&oacute;n insoportable en el sistema pol&iacute;tico. Mientras, la sociedad no alcanza ese nivel de confrontaci&oacute;n y la econom&iacute;a se recupera de la pandemia y reduce el desempleo al nivel m&aacute;s bajo desde 2007.
    </p><p class="article-text">
        La derecha pierde la oportunidad de las elecciones de 2023 que ya cre&iacute;a ganadas. Se decide a pintar a Espa&ntilde;a como lo peor de Europa, precisamente cuando Francia y Reino Unido no pueden conjurar su crisis estructural y Alemania se sume en el pesimismo al ver que no levanta cabeza un modelo econ&oacute;mico que pensaba que era indestructible. El futuro s&iacute; plantea un interrogante amenazante para la sociedad espa&ntilde;ola. Los j&oacute;venes se han acostumbrado a escuchar que vivir&aacute;n peor que sus padres, no solo por el precio de la vivienda. Para conservar su legitimidad, la democracia no puede limitarse a asegurar la celebraci&oacute;n de elecciones libres. Debe ofrecer una garant&iacute;a de que el futuro ser&aacute; m&aacute;s pr&oacute;spero. De lo contrario, la historia demuestra que puedes recibir sorpresas desagradables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñigo Sáenz de Ugarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/accidentado-camino_129_13184476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/acb263e8-422b-4fed-9008-c967d45b3130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8015402" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/acb263e8-422b-4fed-9008-c967d45b3130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8015402" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un largo y accidentado camino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acb263e8-422b-4fed-9008-c967d45b3130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Memoria Histórica,Transición,Felipe González,José María Aznar,José Luis Rodríguez Zapatero,Mariano Rajoy,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medio siglo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/medio-siglo-espana_129_13181562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffdca2d1-bfdc-4724-91e5-0868574721a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y1100.jpg" width="1200" height="675" alt="Medio siglo de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y escritor argentino, autor de ‘El hambre’, ‘Ñamérica’ o sus recientes memorias ‘Antes que nada,’  recuerda el impacto de su primera vez en Madrid a inicios de los 70, y la radical diferencia con el momento y el país actual, pese al empeño de algunos en decir y reiterar “que este país se hunde”</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Madrid por primera vez a principios de 1970. Ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y mi recuerdo es borroso y preciso al mismo tiempo: una ciudad lluviosa y triste, enredada en el humo de sus buses, con personas que se ve&iacute;an en blanco y negro, con personas que miraban hacia abajo, con personas que me contaban unas vidas que yo &ndash;que ven&iacute;a de una dictadura sudamericana&ndash; no pod&iacute;a creer: me sonaban a novelones del siglo XIX repletos de matrimonios fracasados pero ineludibles, de mujeres encerradas en sus casas &ndash;resignaci&oacute;n y si dios quiere&ndash;, de muchachos que hab&iacute;an le&iacute;do tan poquito, de primos que iban a un cumplea&ntilde;os de 13 con corbata, de olor a frito y a tabaco de anoche y a sardinas. Era la ciudad que unos a&ntilde;os despu&eacute;s me encontr&eacute; en uno de los mejores fragmentos de la literatura en castellano del siglo pasado: ese que empieza diciendo que &ldquo;Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia hist&oacute;rica, tan tra&iacute;das y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un r&iacute;o, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esos d&iacute;as viaj&eacute; un poco por Castilla: carreteras de dos v&iacute;as llenas de pozos y peligros, sus bares basurales, los campos trabajados con arados de bueyes, las boinas oscuras y los vestidos negros, esas manos: vi tantas manos hechas de ra&iacute;ces. En esos d&iacute;as uno de cada cuatro espa&ntilde;oles viv&iacute;a bajo la l&iacute;nea de pobreza, cada familia ten&iacute;a al menos un parado y la emigraci&oacute;n &ndash;a Francia y Alemania, Madrid y Catalu&ntilde;a&ndash; era la forma m&aacute;s habitual de buscarse una vida razonable. (En esos d&iacute;as el PIB per c&aacute;pita argentino, con perd&oacute;n, era 1.372 d&oacute;lares y el espa&ntilde;ol, 1.211. El a&ntilde;o pasado el argentino fue 12.820 y el espa&ntilde;ol, 33.500: uno se multiplic&oacute; por nueve; el otro, por 27.)
    </p><p class="article-text">
        En esos d&iacute;as uno de cada ocho adultos espa&ntilde;oles no sab&iacute;a leer ni escribir y nueve de cada diez no hab&iacute;an ido m&aacute;s all&aacute; de la escuela primaria; solo el 3% hab&iacute;a llegado a la universidad. En esos d&iacute;as no exist&iacute;a el divorcio ni la potestad de las madres sobre sus hijos y una mujer deb&iacute;a tener la autorizaci&oacute;n de su marido para trabajar o abrir una cuenta bancaria o salir de su ciudad; tampoco pod&iacute;a votar, pero nadie pod&iacute;a. En esos d&iacute;as se aprob&oacute; una ley &ndash;&ldquo;de Peligrosidad Social&rdquo;&ndash; que inclu&iacute;a penas de cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel para los homosexuales y la creaci&oacute;n de dos c&aacute;rceles: una en Badajoz, para los &ldquo;pasivos&rdquo;, y otra en Huelva para los &ldquo;activos&rdquo;; en ambas intentaban &ldquo;curarlos&rdquo; a fuerza de lobotom&iacute;as y de electroshocks.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esos d&iacute;as, por supuesto, cualquier actividad pol&iacute;tica pod&iacute;a llevarte a la c&aacute;rcel o, incluso, al pelot&oacute;n de fusilamiento o el garrote vil. En esos d&iacute;as hab&iacute;a infinidad de libros prohibidos y los diarios y revistas eran obsesivamente censurados. En esos d&iacute;as cualquier palabra p&uacute;blica contra el poder supon&iacute;a un riesgo incalculable.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy recupero todos estos recuerdos porque en medio de mi viejazo general hay uno muy particular: las discusiones con j&oacute;venes &ndash;&uacute;ltimamente la noci&oacute;n de joven abarca a casi todos&ndash; espa&ntilde;oles que me dicen que su pa&iacute;s se hunde. Es cierto: para quien lea los diarios o mire la televisi&oacute;n o escuche la radio, Espa&ntilde;a se disuelve, pronto ser&aacute; una dictadura, ya es una dictadura, el grado de enfrentamiento es terminal, as&iacute; no hay quien viva, huyamos ya. (A m&iacute;, ingenuo inveterado, este logro no deja de admirarme. Y lo mismo les sucede, en general, a amigos y colegas &ntilde;americanos con quienes lo charlamos: la envidia nos corroe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso estas l&iacute;neas intentan ser un homenaje del humilde mundo sudaca a la invencible madre patria: sabemos que es laborioso, que es dif&iacute;cil, que requiere una dosis extrema de imaginaci&oacute;n y sacrificio crear esta imagen de pa&iacute;s destruido cuando las condiciones ayudan tan poco. Por eso mismo, nuestra admiraci&oacute;n sin l&iacute;mites hacia quienes lo consiguen: partidos de oposici&oacute;n, prensa de &iacute;dem, trolls y rolls y sushis de basura, alarmistas de todos los colores, taxistas con o sin taxi, cu&ntilde;ados acu&ntilde;ados en cualquier material).
    </p><p class="article-text">
        Y entonces todos estos j&oacute;venes espa&ntilde;oles, dec&iacute;amos, que me explican que su reino se hunde, y sus reacciones cuando les digo que no conozco muchos ejemplos de cambio tan profundo y exitoso como el de este pa&iacute;s en este medio siglo. Corea y ellos, les digo, y algunos se sorprenden, otros incluso se dan por ofendidos: les resulta m&aacute;s familiar y confortable el relato de la desgracia y decadencia. Y yo suelo decirles que s&iacute;, que por supuesto, que siempre hay buenas razones para criticar la propia sociedad, que siempre hay razones a&uacute;n mejores para intentar cambiarla, pero que ning&uacute;n an&aacute;lisis tiene sentido si no se basa en datos ciertos. Y que ellos no vivieron &ndash;pero, parece, tampoco estudiaron, tampoco les contaron&ndash; la Espa&ntilde;a de sus abuelos y por eso no pueden valorar y disfrutar la enorme fortuna de vivir en un pa&iacute;s donde la salud y la educaci&oacute;n est&aacute;n garantizadas para todos, donde la violencia est&aacute; entre las m&aacute;s bajas del mundo, donde casi todos comen lo que necesitan, donde los servicios p&uacute;blicos en general funcionan, donde pueden decir lo que cuernos se les canta, donde pueden oponerse sin gran riesgo a los que quieren cargarse todo lo anterior.
    </p><p class="article-text">
        No saberlo, no tenerlo en cuenta, es necedad, o su madre y abuela: la ignorancia, que no es m&aacute;s que la necedad cuando triunfa. El conocimiento del pasado cambia la percepci&oacute;n del presente. Nadie entender&aacute; la mejora que significa que las personas no tengan m&aacute;s remedio que trabajar ocho horas por d&iacute;a si no sabe que, hace cien a&ntilde;os, era habitual que trabajaran 13 o 14.
    </p><p class="article-text">
        Insisto: el proceso espa&ntilde;ol, aunque muchas ma&ntilde;anas la televisi&oacute;n lo disimule, es uno de los m&aacute;s exitosos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Insisto: no son razones para dejar la cr&iacute;tica de lado. Quiz&aacute;s incluso sean lo contrario: excelentes razones para entender que cuando esa cr&iacute;tica se ejerce sin miedo y sin descanso construye realidades como esta. Una que, aunque la mayor&iacute;a insista en no saberlo, nos pone entre los pa&iacute;ses m&aacute;s privilegiados de la Tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no, como quisieron las tradiciones tradicionales espa&ntilde;olas, por tener ning&uacute;n poder sobre los otros; solo por poder vivir &ndash;no todos pero cada vez m&aacute;s, cada vez m&aacute;s&ndash; como nos merecemos. 
    </p><p class="article-text">
        -----
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo forma parte de nuestra revista <strong>'50 a&ntilde;os de libertad'</strong>. Si quieres recibir nuestras revistas, <a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=noticia&amp;utm_campaign=revistas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes</a> y te las enviamos en papel o digital (como t&uacute; elijas)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Caparrós]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/medio-siglo-espana_129_13181562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ffdca2d1-bfdc-4724-91e5-0868574721a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y1100.jpg" length="3017355" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ffdca2d1-bfdc-4724-91e5-0868574721a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y1100.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3017355" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Medio siglo de España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ffdca2d1-bfdc-4724-91e5-0868574721a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x572y1100.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Transición,Revista elDiario.es]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 117 días de Delcy Rodríguez en el poder: lo que ha cambiado, lo que no y lo que ha empeorado en Venezuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/117-dias-delcy-rodriguez-cambiado-no-empeorado-venezuela_1_13181262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9140ef-03ee-4db8-b6c8-a0255e8d8d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 117 días de Delcy Rodríguez en el poder: lo que ha cambiado, lo que no y lo que ha empeorado en Venezuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la esperanza inicial, la transición más vigilada de América Latina ha dado paso a la rabia y la resignación, mientras un prometido aumento salarial sigue sin materializarse</p><p class="subtitle">EEUU retira las sanciones a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ay, no, muchacha, eso seguro es alguna bombona de gas que explot&oacute;&rdquo;. Esto fue lo primero que pens&oacute; Yaritza P&eacute;rez la madrugada del 3 de enero, cuando los destellos y el estruendo la sacudieron en su casa frente al Helicoide, un centro de detenci&oacute;n con numerosas denuncias de torturas en Caracas. Pero no era un accidente dom&eacute;stico: comenzaba la operaci&oacute;n que secuestr&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/150-aviones-espias-replica-exacta-residencia-maduro-operacion-ilegal-eeuu-venezuela_1_12884869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nicol&aacute;s Maduro</a> y dio lugar a la era de Delcy Rodr&iacute;guez en el poder. 
    </p><p class="article-text">
        Tras 117 d&iacute;as de gesti&oacute;n, Yaritza &mdash;que vivi&oacute; 17 a&ntilde;os en la parroquia 23 de enero, un basti&oacute;n emblem&aacute;tico del chavismo&mdash; no percibe el alivio prometido: &ldquo;Yo, en realidad, no he visto ning&uacute;n cambio. Yo veo que todo est&aacute; igual. Todos estamos a la expectativa, a la espera de qu&eacute; va a suceder de aqu&iacute; al primero de mayo. Para m&iacute;, la presidenta encargada es como decir un adorno y el que est&aacute; mandando es el otro se&ntilde;or, Donald Trump. Es un loco, yo no entiendo en qu&eacute; estaba pensando la gente por all&aacute;, porque t&uacute; mandas en tu pa&iacute;s, no en el de nosotros&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio toma el pulso a una transici&oacute;n que se debate entre el pragmatismo geopol&iacute;tico de alto nivel y la precariedad extrema de la calle. Para evaluarla con rigor hay que responder tres preguntas: qu&eacute; cambi&oacute; de verdad, qu&eacute; no se ha movido y qu&eacute; empeor&oacute;. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que ha cambiado</h2><p class="article-text">
        Para el economista Luis Vicente Le&oacute;n, director de la firma encuestadora Datan&aacute;lisis, este per&iacute;odo no puede leerse como una gesti&oacute;n aislada, sino como una administraci&oacute;n compartida o condicionada por la nueva arquitectura de licencias de Estados Unidos. El &eacute;xito pol&iacute;tico de Rodr&iacute;guez, sostiene, reside en su rol de bisagra o <em>power broker</em>: ella es quien entiende lo que la Administraci&oacute;n Trump exige y logra traducirlo al sistema interno del chavismo sin que se rompa el orden.
    </p><p class="article-text">
        El giro pragm&aacute;tico macroecon&oacute;mico, dice Le&oacute;n, no puede negarse. La reforma a la Ley de Hidrocarburos representa un cambio real de modelo hacia la privatizaci&oacute;n de &aacute;reas antes intocables. El diputado Antonio Ecarri, miembro de la opositora fracci&oacute;n Libertad, confirma esa apertura desde dentro: &ldquo;Delcy es muy respetuosa, escucha y es cordial. Trabajar en construir consenso es un gran logro despu&eacute;s de 27 a&ntilde;os. La salida de Tarek William Saab, el exfiscal de la Rep&uacute;blica, fue una gran victoria de los sectores aperturistas frente a los inmovilistas&rdquo;. La Asamblea Nacional incluye ahora 29 diputados de la oposici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60bbd45a-5b8a-46d4-9478-b7705394bbad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, llegan al helipuerto de Wall Street para ser traslados al tribunal federal en Nueva York."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, llegan al helipuerto de Wall Street para ser traslados al tribunal federal en Nueva York.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En materia de justicia, la Ley de Amnist&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dice-calla-ley-amnistia-presos-politicos-venezuela-son-consecuencias_1_13011520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liber&oacute; de forma inmediata a 8.616 personas</a>: quienes no entraban en ese supuesto pod&iacute;an recurrir ante la Comisi&oacute;n Especial de Seguimiento, presidida por el diputado Jorge Arreaza, que recibi&oacute; m&aacute;s de 12.500 solicitudes y aprob&oacute; 12.187. Seg&uacute;n el Foro Penal, 490 presos pol&iacute;ticos quedaron fuera de ambas v&iacute;as y siguen recluidos.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no ha cambiado</h2><p class="article-text">
        Ecarri se&ntilde;ala que la est&eacute;tica del cambio no ha tocado la estructura: &ldquo;El Estado hiperpresidencialista petrolero no es viable. Comparas la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola y la venezolana y el presidente aqu&iacute; tiene todas las atribuciones del rey, las comunidades aut&oacute;nomas y el Parlamento. Eso es como si tras la muerte de Franco, Su&aacute;rez solo hubiese cambiado la elecci&oacute;n del gran caudillo. Aqu&iacute; hay sectores populares con hambre y una crisis muy dif&iacute;cil; el aumento debe ir para los m&aacute;s vulnerables porque el caos no le sirve a nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Gonz&aacute;lez, activista en defensa de los derechos humanos y ex-preso pol&iacute;tico (el nombre es ficticio para evitar represalias), apunta en la misma direcci&oacute;n desde el terreno de los derechos civiles: &ldquo;Los portales web siguen censurados y leyes como la Ley contra el Odio siguen vigentes. La pregunta es si se van a desmontar las din&aacute;micas antidemocr&aacute;ticas o van a continuar. Hay un peque&ntilde;o cambio en las fuerzas de seguridad, cierta contenci&oacute;n, pero la din&aacute;mica de la amnist&iacute;a sigue siendo selectiva&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Delcy es muy respetuosa, escucha y es cordial [...] La salida de Tarek William Saab, el exfiscal de la República, fue una gran victoria de los sectores aperturistas frente a los inmovilistas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Ecarri</span>
                                        <span>—</span> Diputado de la oposición
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez tambi&eacute;n cuestiona la calidad de las liberaciones que s&iacute; se produjeron: &ldquo;Es importante que se libere a la gente, pero fueron los mismos jueces que aplicaron las penas los que debieron amnistiar. Hay una din&aacute;mica no muy clara, no es autom&aacute;tica, sino que responde a una decisi&oacute;n donde [los jueces] se pagan y se dan el vuelto; no se entienden las razones para decidir. Hay un sinsabor asociado, porque los procesos de designaci&oacute;n de fiscal&iacute;a y defensor [del pueblo] no cumplieron con los est&aacute;ndares de la Constituci&oacute;n. Algunos de los funcionarios designados eran agentes del Estado en instancias internacionales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, adem&aacute;s, que Rodr&iacute;guez haya suspendido la Ley de Amnist&iacute;a es una transgresi&oacute;n grave: ese instrumento lo aprob&oacute; la Asamblea Nacional y no corresponde a la presidenta fijar su vigencia. Al arrogarse esa decisi&oacute;n, la mandataria invade atribuciones que no le pertenecen y deja en evidencia la subordinaci&oacute;n de los dem&aacute;s poderes. Yaritza P&eacute;rez lo resume con una imagen: &ldquo;Para que pueda funcionar tiene que haber una limpieza en el Gobierno total, quitar a los mismos que est&aacute;n. Porque ella [la presidenta] ha movido a muchos ministros, pero los ha movido de un ministerio para otro; es la misma gente&rdquo;. Sin embargo, muchos de los pesos pesados del anterior Gobierno han pasado a puestos de segundo nivel y la ret&oacute;rica pol&iacute;tica de Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n ha cambiado notablemente respecto a Maduro.
    </p><h2 class="article-text">Lo que ha empeorado</h2><p class="article-text">
        Le&oacute;n advierte el escollo m&aacute;s peligroso del per&iacute;odo: &ldquo;Hay una dualidad clara. Por un lado, la apertura petrolera ha inyectado optimismo macro: la gente siente que el pa&iacute;s se mueve. Pero, por otro, la mejora no llega al bolsillo al mismo ritmo. Las inversiones son lentas. El ciudadano ve el llamado 'nuevo momento pol&iacute;tico' en las noticias, pero no en su cuenta bancaria, y eso genera una sensaci&oacute;n de fragilidad. M&aacute;s que deslastrarse de figuras, Rodr&iacute;guez est&aacute; vendiendo funcionalidad. Si la econom&iacute;a camina, el discurso cuaja; si se estanca, se percibir&aacute; como otra promesa m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta Torrealba, profesora y periodista, encarna esa desconexi&oacute;n desde dentro. Con una cesta de la compra que supera los 600 d&oacute;lares, las condiciones de supervivencia en la academia son tan precarias que el pasado 24 de abril las 23 universidades nacionales se sumaron a un paro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pasaje de bus supera el salario m&iacute;nimo mensual. Hay pasajes que cuestan 140 bol&iacute;vares, mientras el sueldo m&iacute;nimo es de 130 bol&iacute;vares (0,23 euros). S&eacute; de profesores que quedan en deuda con la Universidad Central de Venezuela porque su sueldo es menor a lo que les descuentan por el seguro m&eacute;dico; otros renuncian a este beneficio porque simplemente no pueden pagarlo. El sueldo quincenal de un profesor jubilado puede ser de cuatro bol&iacute;vares, eso no alcanza ni para comprar un caramelo, porque un caramelo cuesta cinco&rdquo;, relata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El agradecimiento a Trump por haberse llevado a Maduro bajó 19 puntos entre enero y marzo [...] Los venezolanos entendían que no se harían ricos de inmediato, pero esperaban un incremento en su calidad de vida que no se ha dado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Torrealba</span>
                                        <span>—</span> Profesora y periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Torrealba describe un declive que borr&oacute; los logros de d&eacute;cadas anteriores: &ldquo;A principios de los 90, los profesionales ten&iacute;amos ingresos respetables. Yo incluso pude adquirir un inmueble donde vivo y todav&iacute;a en el a&ntilde;o 2000 compr&eacute; un autom&oacute;vil. Pod&iacute;as ir de vacaciones tranquilamente y ayudar a tu familia. Ahora, la mayor&iacute;a de los profesionales lo que hacemos es sobrevivir. No tengo gastos para entretenimiento ni ning&uacute;n tipo de lujo y tengo dos trabajos, como muchos profesionales y t&eacute;cnicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La rendici&oacute;n de cuentas es otra ausencia que denuncia con indignaci&oacute;n: &ldquo;Nos manejamos con una opacidad total. No sabemos si EEUU realmente puso los recursos en el fondo de fideicomiso por la venta de petr&oacute;leo, ni cu&aacute;nto ingres&oacute; por la venta del oro. Delcy dijo que ese dinero era para salarios y hospitales, pero cuando llegas a un hospital tienes que llevar hasta los insumos b&aacute;sicos, te piden una lista como de preescolar. El aumento que anuncian para el 1 de mayo va a ser una decepci&oacute;n; los venezolanos sienten que no va a compensar la inflaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La figura de Donald Trump, vista al comienzo por algunos como un libertador, tambi&eacute;n acusa el desgaste. &ldquo;El agradecimiento a Trump por haberse llevado a Maduro baj&oacute; 19 puntos entre enero y marzo, seg&uacute;n una encuesta de Megan&aacute;lisis. Los venezolanos entend&iacute;an que no se har&iacute;an ricos de inmediato, pero esperaban un incremento en su calidad de vida que no se ha dado. Al contrario, hay un declive fuerte del ingreso con un d&oacute;lar que ya ronda los 500 bol&iacute;vares&rdquo;, afirma Torrealba. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La nueva ministra de Educaci&oacute;n Superior le dijo claramente al sector universitario que no hab&iacute;a dinero para el aumento salarial. Mientras no se controle el d&oacute;lar, ning&uacute;n aumento va a servir. El control tiene que ser del d&oacute;lar, no de precios; eso ya se ha ensayado y no sirve para nada&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">A la espera del 1 de mayo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 117 d&iacute;as, lo que Rodr&iacute;guez ha conseguido es algo m&aacute;s sutil que un cambio de gobierno: ha conseguido tiempo. Tiempo para que la apertura petrolera se asiente, tiempo para que Washington cobre lo que vino a cobrar, tiempo para que el malestar de la calle se administre sin estallar. El 1 de mayo, d&iacute;a para el que la presidenta encargada anunci&oacute; un incremento salarial, ser&aacute; la primera prueba de hasta cu&aacute;ndo se puede pedir paciencia a un pa&iacute;s que lleva tres a&ntilde;os sin aumento salarial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la misma gente&rdquo;, resume Yaritza P&eacute;rez. Y Marta Torrealba, en la otra punta de Caracas, sigue haciendo cuentas para saber si esta quincena le alcanzar&aacute; para un caramelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celina Carquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/117-dias-delcy-rodriguez-cambiado-no-empeorado-venezuela_1_13181262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee9140ef-03ee-4db8-b6c8-a0255e8d8d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9923203" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee9140ef-03ee-4db8-b6c8-a0255e8d8d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9923203" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los 117 días de Delcy Rodríguez en el poder: lo que ha cambiado, lo que no y lo que ha empeorado en Venezuela]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee9140ef-03ee-4db8-b6c8-a0255e8d8d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Venezuela,Delcy Rodríguez,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Máximo Pradera: "No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera-no-falta-ignorante-retrogrado-ayuda_1_13170274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db36ab2e-463d-4ad1-877e-ac023065ad12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x97y52.jpg" width="1200" height="675" alt="Máximo Pradera: &quot;No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor publica 'Memorias de un nieto confuso', una autobiografía sobre su particular familia en la que caben desde un fundador de la Falange (Rafael Sánchez Mazas) a uno de los cantautores más incómodos del franquismo (Chicho Sánchez Ferlosio)</p><p class="subtitle">Patrizia Escoín, cantante de Los Romeos: “En los 90 el mundo del rock era un campo de nabos y una machirulada”
</p></div><p class="article-text">
        Nieto de uno de los fundadores de la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/detenidas-13-personas-ataque-falange-universidad-complutense-madrid-semana-8m_1_13099174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Falange</a>, hijo de uno de sus grandes adversarios, sobrino de uno de los cantautores m&aacute;s contrarios al franquismo, y tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/carmen-martin-gaite-carmina-lado-personal-escritora-nuevo-libro-inedito-cartas-recuerdos_1_12043591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Mart&iacute;n Gaite</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritor-irreverente-canso-novelas-ensayo_1_1618416.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael S&aacute;nchez Ferlosio</a>; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera_1_3990967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;ximo Pradera</a> creci&oacute; rodeado de intelectuales que forman parte de la historia de Espa&ntilde;a, a quienes ha reunido en <em>Memorias de un nieto confuso</em> (Navona). 
    </p><p class="article-text">
        Un libro en el que el escritor, periodista y music&oacute;logo defiende que &ldquo;cada familia es un campo de batalla ideol&oacute;gico disfrazado de &aacute;lbum fotogr&aacute;fico&rdquo;. El autor indica que la &uacute;nica diferencia de la suya con la del resto, es que esta batalla la libraron en p&uacute;blico. Ahora bien, igual que al resto, a los sucesores les ha tocado heredar un pasado inc&oacute;modo y tener que decidir qu&eacute; hacer con &eacute;l. Su elecci&oacute;n: &ldquo;Convertir el plomo de la herencia franquista en el oro de la provocaci&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha llevado ser nieto de </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanchez-mazas-falangista-responsable-espana-resucito-fusilamiento-fallido_1_12513840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Rafael S&aacute;nchez Mazas</strong></a><strong>, fundador de la Falange y uno de los autores del </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cara-sol-camisa-rota-cuerpo-sucio-comer-resistencia-musical-carceles-franco_1_10434885.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Cara al sol</strong></em></a><em><strong>?</strong></em><strong> Una canci&oacute;n que ahora no se usa tanto, pero a veces s&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y puede llegar a sonar m&aacute;s si las cosas se tuercen. A mi madre no le gust&oacute; nada [la novela de Javier Cercas] <em>Soldados de Salamina</em>, a m&iacute; m&aacute;s. Viene a decir que S&aacute;nchez Mazas fue el gran ide&oacute;logo de la Guerra Civil, que sin &eacute;l no la habr&iacute;a habido porque no habr&iacute;an tenido soporte ideol&oacute;gico para alzarse. Mi padre me dijo cuando le pregunt&eacute; que era una licencia literaria de Cercas. El peso ideol&oacute;gico de mi abuelo fue m&aacute;s bien accesorio, en detallitos, en el grito de &ldquo;arriba Espa&ntilde;a&rdquo;, el yugo y la flecha; pero tanto como ser el gran ide&oacute;logo de la sublevaci&oacute;n militar como dice el libro, no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; escribir este libro sobre su familia en este momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi anterior habl&eacute; sobre mi experiencia con el c&aacute;ncer, <em>El c&aacute;ncer y la madre que lo pari&oacute;</em>, que fue muy gorda porque es enfrentarte con la muerte, aunque ya estoy bien. Te cambia la mentalidad respecto a todo, la vida, tu familia. Probablemente, sin haber atravesado la enfermedad no lo habr&iacute;a escrito, pero ahora s&iacute;. Entre que me ha cambiado mi forma de pensar y me lo ha pedido mucha gente, lleg&oacute; el momento.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f00535f3-bac3-4afe-b394-2ad93cbdcc05_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Usted utiliza la provocaci&oacute;n. Figuras como Trump, Ayuso o Milei son ahora mismo los maestros de la misma, &iquest;qu&eacute; lugar ocupa en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay provocaci&oacute;n buena y mala. El otro d&iacute;a coment&eacute; un tuit de Elisa Beni que era provocaci&oacute;n chunga, porque es de esos opin&oacute;logos que lo que pretenden es tener raz&oacute;n a toda costa. Sac&oacute; uno absolutamente infumable sobre el derecho al odio, por la frase que hab&iacute;a dicho <a href="https://www.eldiario.es/madrid/carlos-baute-asegura-dejo-llevar-emocion-insultos-delcy-rodriguez-no-racista_1_13157975.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Baute</a> de la mona [el cantante alent&oacute; a los gritos de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/fuera-mona-canticos-racistas-delcy-rodriguez-durante-evento-maria-corina-machado-madrid_1_13155065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;fuera la mona&rdquo;</a> referidos a Delcy Rodr&iacute;guez en un evento]. Hac&iacute;a una cosa que me pone muy nervioso que es asociar lo humano con lo visceral y lo chungo. Lo humano tambi&eacute;n es la compasi&oacute;n, la inteligencia, la quietud, el an&aacute;lisis. Ese &ldquo;es que somos humanos&rdquo; se utiliza cuando nos equivocamos o excedemos, y no. Una de las grandes virtudes del ser humano es la compasi&oacute;n por el otro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que yo intento es practicar una provocaci&oacute;n que va a al subtexto. Ahora podr&iacute;a provocar mucho, y creo que lo voy a hacer, a Baute, porque ha salido como si fuera un angelito diciendo: &ldquo;Ay, me he equivocado, no soy racista&rdquo;, porque ha visto que incluso le puede afectar comercialmente en la venta de sus discos. Se nota cuando la petici&oacute;n de disculpas no es sincera, sino que obedece a intereses comerciales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes el libro era un objeto más respetado, ahora saca libros hasta Paz Padilla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Máximo Pradera</span>
                                        <span>—</span> Escritor, periodista, guionista y musicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Vivimos entre mucho ruido y parece que muchas veces la burrada de turno es lo que queda y no tanto c&oacute;mo podemos contrarrestarla e incluso qu&eacute; hay detr&aacute;s de ese mensaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Espa&ntilde;a se ha producido un fen&oacute;meno, cada vez m&aacute;s creciente, que pertenece a intereses empresariales. Una tertulia es muy barata en relaci&oacute;n al precio tiempo que ocupas en antena en televisi&oacute;n. Se lleva a gente que a lo mejor es fuerte en un campo, pero se le obliga a opinar de cosas que a lo mejor no tiene ni puta idea. Gente que antes de ayer no sab&iacute;a que exist&iacute;a el estrecho de Ormuz, se lo ha le&iacute;do en Wikipedia el d&iacute;a anterior y lo suelta simplemente porque la empresa le est&aacute; pagando. Y la empresa est&aacute; encantada, porque est&aacute; rellenando tiempo. No hay contenido, hay relleno. 
    </p><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simo tertuliano bocachancla que traen porque es director de alg&uacute;n medio, por quedar bien en c&aacute;mara, porque anima el debate, pero hay mucho deterioro de lo que es el periodismo. Siempre digo que si a todos los que dan opiniones en tertulias les obligaras a buscar una noticia al mes, se acabar&iacute;an en una hora, porque buscar noticias es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que soltar cualquier parida. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, he o&iacute;do a Pablo Iglesias, al que no tengo ning&uacute;n tipo de problema en llamarle 'el colectas', porque hago ese tipo de provocaci&oacute;n, meterse mucho con elDiario.es. Como que es el periodismo de pijoprogres, pero el t&iacute;o lo que hace es opinar sobre muchos temas que son exclusivas de elDiario.es. Por lo menos, reconoce el trabajo de los periodistas. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2QtacrVflgjd4FHM7y" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Su bisabuelo V&iacute;ctor Pradera, que sent&oacute; las bases de lo que posteriormente ser&iacute;a el franquismo, era una persona muy bien formada. &iquest;Pecamos al pensar que un votante de Vox tiene que ser una persona iletrada o menos formada? Entender que haber estudiado mucho no te hace necesariamente una persona m&aacute;s progresista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi bisabuelo era un intelectual. No hace falta ser ignorante para ser retr&oacute;grado, pero ayuda mucho, sobre todo lo peligroso es que haya muchos retr&oacute;grados. El autoritarismo, el falangismo, el fascismo ha encontrado una forma muy eficaz de sabotear la democracia, que es el principio de que yo tengo derecho no solamente a mis propias opiniones, sino a mis propios hechos, que es la realidad alternativa. Y que eso se considere normal, como el terraplanismo o la homeopat&iacute;a.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2zLdNrYBXSsoSFHM7s" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En el libro ahonda en la relaci&oacute;n que su abuelo Rafael S&aacute;nchez Mazas tuvo con Franco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las historias que cuento es que Rafael S&aacute;nchez Mazas, adem&aacute;s de falangista, fue ministro sin cartera durante el primer a&ntilde;o de posguerra. Como era una persona intelectualmente muy dotada, con formaci&oacute;n, y Franco era un zote, un general chusquero que no ten&iacute;a ni puta idea de nada; le aburr&iacute;a much&iacute;simo. Sus consejos de ministros pod&iacute;an durar cuatro o cinco horas, era eterno. A Franco le empez&oacute; a tocar las narices que mi abuelo llegara tarde. Un d&iacute;a pregunt&oacute; por &eacute;l y dijo que no le pusieran silla. 
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo Consejo, mi abuelo entr&oacute; una o dos horas tarde y se encontr&oacute; que no ten&iacute;a donde sentarse. Tuvo que ponerse de pie en un discreto segundo plano como un alumno d&iacute;scolo castigado. Cuando acab&oacute;, se acerc&oacute; a Franco y este le dijo que ya no hac&iacute;a falta que viniera m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Mi capacidad para tocar las narices la he heredado en parte de mi abuelo porque las tocaba muy bien. En ese sentido es admirable, y no se le reconoce esa capacidad en <em>Soldados de Salamina</em>. Ten&iacute;a un amigo falangista, Mourlane Michelena, que era muy pedante. Una vez le dio un zasca delante de todo el mundo, por postureo: &ldquo;Mourlane, con el tiempo y esfuerzo que dedica usted a aparentar una cultura que no tiene, bien podr&iacute;a haberse construido una de verdad&rdquo;. Yo estar&iacute;a diciendo esa frase todo el d&iacute;a a todo el mundo, ese &ldquo;qu&eacute; est&aacute;s diciendo si no sabes de qu&eacute; est&aacute;s hablando&rdquo;. Est&aacute;s en puro postureo. Ese era mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayud&oacute; a salvar la vida a Miguel Hern&aacute;ndez. Finalmente, muri&oacute; de tisis en la prisi&oacute;n de Alicante, pero estuvieron a punto de fusilarle bastante antes en Madrid. Mi abuelo, que ten&iacute;a el privilegio de sentarse en el Consejo de ministros dijo &ldquo;le pido la gracia para un poeta&rdquo;. Consigui&oacute; salvarle la vida. Aunque solo sea por eso ya merece un lugar en la historia.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2L55npIwjqjAbFHMhM" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Habl&aacute;bamos del </strong><em><strong>Cara al sol</strong></em><strong> porque su abuelo estuvo involucrado en su composici&oacute;n, pero tambi&eacute;n tiene a su t&iacute;o, Chicho S&aacute;nchez Ferlosio, que fue todo lo contrario, creando canciones protesta en el franquismo. &iquest;Qu&eacute; papel tuvieron entonces? &iquest;Siente que ahora hay canci&oacute;n protesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay canci&oacute;n protesta. Cuando me llevaba bien con Pablo Iglesias, cuando Podemos era la Patrulla-X, que estaba Bescansa, Errej&oacute;n, Monedero, antes de que este se los fuera puliendo uno a uno; adapt&eacute; una canci&oacute;n de Mun&aacute;rriz que se llamaba <em>Vamos a decir que no</em>, para uno de los m&iacute;tines que iba a hacer en plena efervescencia del 15M. Estuve a punto de irla a cantar.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica es un cohesionador de la gente. Funcion&oacute; de maravilla en los a&ntilde;os sesenta, y ahora, los movimientos sobre todo de izquierdas, no tienen himnos. No se canta. Qu&eacute; habr&iacute;a sido del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos sin <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/joan-baez-todas-causas-dignas_129_1418378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Baez</a> y <em>We Shall Overcome</em>, las canciones que cantaban. Los echo mucho de menos. En el tardofranquismo hubo much&iacute;sima canci&oacute;n protesta, no solamente de Chicho S&aacute;nchez Ferlosio, sino de Aute, Rosa Le&oacute;n, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, much&iacute;sima gente con talento que te daba &aacute;nimos con lo que cantaba, las letras y las m&uacute;sicas. La gente necesita cantar.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k17dvq2D1YxbwDFHM7u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Cuando habla en el libro de su t&iacute;a Carmen Mart&iacute;n Gaite se&ntilde;ala que le ense&ntilde;aron que la literatura puede construir en vez de destruir, &iquest;sigue pensando igual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se ha deteriorado bastante. El otro d&iacute;a sali&oacute; una noticia diciendo que el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no-mitad-libros-publicados-espana-no-venda-ejemplar-ano_1_13159193.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50% de libros de Espa&ntilde;a no vende ni un solo ejemplar</a>. Hay una sobrepublicaci&oacute;n. Antes el libro era un objeto m&aacute;s de lujo en el sentido no de dinero, que tambi&eacute;n supongo que comprar libros nunca ha sido agradable para el bolsillo; pero era un objeto m&aacute;s respetado. Ahora saca libros hasta&hellip; me acuerdo de Paz Padilla yendo a una recepci&oacute;n del Cervantes como escritora y la reina salud&aacute;ndola. No s&eacute;, est&aacute;n ocurriendo cosas muy ins&oacute;litas. El concepto de autor se ha abaratado.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k3HqCw7fprJx1QFHM7q" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Mi padre abarat&oacute; el libro, en el sentido bueno de la palabra. Siempre que se habla de Javier Pradera se hace de su parte pol&iacute;tica, militante y period&iacute;stica. Pero &eacute;l fue muy importante a la hora de abaratar el libro en el sentido econ&oacute;mico, porque Alianza, la editorial que ayud&oacute; a cofundar, puso al alcance de generaciones espa&ntilde;oles libros important&iacute;simos, a los que no ten&iacute;amos acceso en los sesenta y setenta porque eran de tapa dura y val&iacute;an una pasta. Desde Kafka, Hermann Hesse, Freud. Con el libro de bolsillo de Alianza Editorial. Me gusta reivindicar su papel en la historia de Espa&ntilde;a porque pienso que el libro de bolsillo de Alianza Editorial tambi&eacute;n lo es.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;deo de la entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k60KTuHn2iiwJ6FHMjE" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera-no-falta-ignorante-retrogrado-ayuda_1_13170274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db36ab2e-463d-4ad1-877e-ac023065ad12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x97y52.jpg" length="20911904" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db36ab2e-463d-4ad1-877e-ac023065ad12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x97y52.jpg" type="image/jpeg" fileSize="20911904" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Máximo Pradera: "No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db36ab2e-463d-4ad1-877e-ac023065ad12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x97y52.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Biografías,Democracia,Transición,Francisco Franco,Historia de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctimas 'en la sombra' del tardofranquismo y la Transición: "No hay dinero en el mundo para pagar lo que nos hicieron"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/victimas-sombra-posfranquismo-transicion-no-hay-dinero-mundo-pagar-hicieron_1_13111410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f06e9abb-693c-4cc7-a255-32246152d280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Víctimas &#039;en la sombra&#039; del tardofranquismo y la Transición: &quot;No hay dinero en el mundo para pagar lo que nos hicieron&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los familiares y afectados por la violencia policial de aquellos años celebran el decreto que reactiva las indemnizaciones y amplía su margen temporal, pero recalcan que su prioridad es el acceso a la justicia y el reconocimiento integral de los crímenes</p><p class="subtitle">El Congreso aprueba ayudas de hasta 500.000 euros a las víctimas del tardofranquismo y la Transición
</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que le dijeron a la familia es que hab&iacute;a muerto de un accidente de tr&aacute;fico. Pero cuando su padre acudi&oacute; al hospital y le dieron la vuelta al cuerpo inerte de su hijo, descubri&oacute; el orificio de un disparo. La bala nunca apareci&oacute;. El joven malague&ntilde;o Manuel Garc&iacute;a Caparr&oacute;s se convirti&oacute; el 4 de diciembre de 1977 en una de las v&iacute;ctimas de la violencia policial que durante aquellos a&ntilde;os acab&oacute; con la vida de decenas de ciudadanos en huelgas y protestas, tanto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura como en el momento en que la muerte de Franco no hab&iacute;a acabado con la represi&oacute;n a pesar del relato id&iacute;lico <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/historiadores-desmontar-mito-transicion-pacifica-policia-importo-metodos-violentos-franquismo_1_11312613.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de una Transici&oacute;n pac&iacute;fica</a> que todav&iacute;a tiene ecos hoy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son v&iacute;ctimas que ten&iacute;an una familia, padres, hermanos... Eran muy j&oacute;venes y les quitaron la vida de una manera cruel por pensar diferente. Llevamos luchando 50 a&ntilde;os para que no haya v&iacute;ctimas de primera y de segunda&rdquo;, sostiene Dolores, una de las dos hermanas de Manuel. Ambas recibir&aacute;n pronto la indemnizaci&oacute;n de 250.000 euros que les corresponde por ser familiares de quienes fallecieron &ldquo;en defensa de las libertades y derechos democr&aacute;ticos&rdquo; entre 1968 y 1978, tal y como reconoce el decreto reci&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/congreso-aprueba-ayudas-500-000-euros-victimas-tardofranquismo-transicion_1_13099695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convalidado por el Congreso</a> que reactiva y ampl&iacute;a las ayudas puestas en marcha en su momento por la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007.
    </p><p class="article-text">
        La familia Caparr&oacute;s, que se qued&oacute; entonces sin indemnizaci&oacute;n, es una de las que ahora s&iacute; encaja en el supuesto del nuevo decreto, que se tramitar&aacute; como proyecto de ley para incluir una extensi&oacute;n temporal todav&iacute;a mayor, hasta 1983, como ha exigido ERC. La norma nace con vocaci&oacute;n de solventar las lagunas de la ley anterior, que dej&oacute; fuera a quienes hubieran sido asesinados o heridos m&aacute;s all&aacute; de 1977, y ampl&iacute;a las cantidades a percibir. &ldquo;Es un orgullo haber podido lograr este reconocimiento&rdquo;, apunta Dolores sobre su hermano, al que el Gobierno deneg&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-deniega-garcia-caparros-condicion-victima-terrorismo-no-encaje-ley_1_13017507.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pasado febrero</a> la condici&oacute;n de v&iacute;ctima del terrorismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b7276c7-840a-40ac-8ea2-f4d08c35853e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="VíctimasTransición1"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                VíctimasTransición1                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Manuel muri&oacute; de un disparo policial durante la manifestaci&oacute;n por la autonom&iacute;a andaluza en M&aacute;laga, pero nadie fue nunca juzgado por ello y el caso se cerr&oacute; en 1986. Desde entonces, sus hermanas han peleado por mantener viva su memoria y acceder a la Justicia y por eso para ellas la indemnizaci&oacute;n es importante, pero no suficiente: &ldquo;Nuestra familia se hundi&oacute;, no hay dinero en el mundo que pueda pagar ese destrozo&rdquo;. La mujer reconoce que, m&aacute;s all&aacute; de la ayuda, seguir&aacute; insistiendo en saber qu&eacute; ocurri&oacute; realmente aquel d&iacute;a. &ldquo;Mientras nosotras tengamos un soplo de vida, lucharemos por saber la verdad. &Eacute;l acudi&oacute; a la manifestaci&oacute;n como uno m&aacute;s y fue el &uacute;nico que no volvi&oacute; a casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Aunque al decreto del Gobierno le queda a&uacute;n por delante el tr&aacute;mite en el Congreso, ya son m&aacute;s de una decena las indemnizaciones que se han reconocido desde su entrada en vigor, seg&uacute;n adelant&oacute; el ministro de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica, &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres. Adem&aacute;s de por fallecimiento, el nuevo texto estipula ayudas de 500.000 y 180.000 euros para quienes tienen gran incapacidad o incapacidad permanente absoluta derivadas de heridas sufridas en ese contexto. El decreto permite que quienes cobraron en su momento por la Ley de Memoria Hist&oacute;rica puedan solicitar ahora una compensaci&oacute;n por la diferencia, aunque para calcularlo, la cantidad abonada anteriormente debe ser &ldquo;actualizada de acuerdo con el inter&eacute;s legal del dinero&rdquo;, que es hoy superior que entonces.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que ha hecho Francisco Javier Almaz&aacute;n, hermano de &Aacute;ngel, que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/vallecas-sigue-reclamando-memoria-angel-almazan-asesinado-golpes-policia-transicion_1_10767883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muri&oacute; en el hospital en diciembre de 1976</a> a causa de &ldquo;los culatazos recibidos por agentes policiales al t&eacute;rmino de una manifestaci&oacute;n&rdquo; celebrada en Madrid contra la Ley para la Reforma Pol&iacute;tica, seg&uacute;n destac&oacute; el ministro el otro d&iacute;a en el pleno. &ldquo;Ha sido la primera vez que se ha dicho oficialmente que los autores fueron polic&iacute;as. Si lo hubieran reconocido en 1976 quiz&aacute; no hubiera empezado esta pelea&rdquo;, se&ntilde;ala Francisco Javier, que en 1999 intent&oacute; que el Estado otorgara a &Aacute;ngel el estatus de v&iacute;ctima del terrorismo sin &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; fue reconocido como v&iacute;ctima del franquismo en una declaraci&oacute;n de reparaci&oacute;n que admit&iacute;a que la protesta a la que acudi&oacute; hab&iacute;a sido &ldquo;reprimida violentamente por la polic&iacute;a&rdquo;, pero para Francisco Javier era importante que se afirmara oficialmente la responsabilidad en su muerte. Es algo que no se ha llegado a reconocer en sede judicial: en su momento, el caso lo juzg&oacute; la Jurisdicci&oacute;n Militar porque hab&iacute;a integrantes de la Polic&iacute;a Armada implicados, lo que conllev&oacute; que la familia no pudiera tener un abogado en el proceso. Se interrog&oacute; a tres polic&iacute;as, pero a los d&iacute;as el caso se cerr&oacute; apuntando a que no se pod&iacute;a demostrar la autor&iacute;a de los hechos.
    </p><h2 class="article-text">Mismos hilos, distintos casos</h2><p class="article-text">
        Las distintas caras de la historia comparten los mismos hilos que se entrelazan en otras, como si todas formaran parte de un mismo relato: las v&iacute;ctimas de esta violencia eran muy j&oacute;venes, murieron en el transcurso de movilizaciones pol&iacute;ticas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura o la Transici&oacute;n y sus familias tuvieron que enfrentarse a versiones oficiales alejadas de la realidad y a una Justicia que no les dio ni les da todav&iacute;a respuesta. Tambi&eacute;n a un olvido y a un silencio que a&uacute;n hoy permanece. En todos los casos, las familias quedaron rotas y arrastraron un dolor y una falta de reconocimiento que ha empezado ahora a romperse, pero que llega tarde para muchos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_50p_1139931.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_50p_1139931.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_75p_1139931.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_75p_1139931.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_default_1139931.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_default_1139931.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef410c60-0e21-45d6-b414-0085af5ed615_16-9-aspect-ratio_default_1139931.jpg"
                    alt="Relato de la muerte de Ángel Almazán en El Correo del Pueblo, el órgano propagandístico del Partido del Trabajo en España."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Relato de la muerte de Ángel Almazán en El Correo del Pueblo, el órgano propagandístico del Partido del Trabajo en España.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando a &Aacute;ngel el Estado le reconoci&oacute; como v&iacute;ctima del franquismo, sus padres ya ten&iacute;an Alzheimer y no llegaron a enterarse. &ldquo;Bendito Alzheimer&rdquo;, dice parad&oacute;jicamente Francisco Javier. Porque &ldquo;les borr&oacute; la memoria y les hizo olvidar lo que hab&iacute;a pasado. No he visto a mi madre tan feliz nunca&rdquo;. Mientras &Aacute;ngel estaba a&uacute;n en el hospital despu&eacute;s de la manifestaci&oacute;n tras la que perdi&oacute; la vida, a su familia le dijeron que estaba grave porque se hab&iacute;a golpeado con una farola. &ldquo;Mis padres fueron a verle a La Paz y cuando volvieron, mi madre dijo: nos lo han matao. Y qu&eacute; raz&oacute;n ten&iacute;a&rdquo;, recuerda su hermano. Aguant&oacute; cinco d&iacute;as m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como tantos otros, Francisco Javier ha intentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os reabrir la v&iacute;a judicial y que se reconozca que fue un homicidio &ldquo;enmarcado en los cr&iacute;menes de lesa humanidad&rdquo; del franquismo y a&ntilde;os posteriores, pero se ha topado <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/rodolfo-martin-villa-cuatro-policias-franquismo-objeto-querella-muerte-joven-1976_1_8323990.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el archivo de la querella.</a> Por eso, m&aacute;s all&aacute; del decreto que otorga ayudas econ&oacute;micas a las v&iacute;ctimas, pelea por &ldquo;el reconocimiento como verdad judicial&rdquo; de lo sucedido, aunque no se condene a nadie. Un muro es tambi&eacute;n con lo que se ha encontrado judicialmente la familia de V&iacute;ctor P&eacute;rez Elexpe, el joven comunista asesinado por un guardia civil en Portugalete en enero de 1975 mientras repart&iacute;a folletos en solidaridad con una huelga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exigimos dejar de ser v&iacute;ctimas de segunda, queremos los mismos derechos y consideraci&oacute;n que las oficialmente llamadas v&iacute;ctimas del terrorismo. Nosotros tambi&eacute;n lo somos, de un terrorismo no reconocido pero no por ello menos grave y menos condenable: el terrorismo de Estado&rdquo;, apuntan Mar&iacute;a Rosario, Mar&iacute;a Jos&eacute; y Ferm&iacute;n P&eacute;rez Elexpe, hermanos de V&iacute;ctor, en una respuesta conjunta por escrito en la que, a pesar de todo, agradecen el apoyo de los amigos, los compa&ntilde;eros de partido, los abogados y los sacerdotes que &ldquo;acompa&ntilde;aron&rdquo; a sus padres en &ldquo;los momentos de dolor&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/761076ef-df31-484e-82b4-08b8bc998eb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Familia Pérez Elexpe en la comunión de una de las hermanas. Víctor, en el centro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Familia Pérez Elexpe en la comunión de una de las hermanas. Víctor, en el centro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En su caso, tambi&eacute;n han sido reconocidos ya por el Gobierno para recibir la diferencia de indemnizaci&oacute;n entre lo que cobraron en 2010 &ndash;actualizado a fecha de hoy&ndash; y lo aprobado ahora, pero coinciden con el resto en que &ldquo;lo m&aacute;s importante&rdquo; son &ldquo;las indemnizaciones morales y judiciales&rdquo; que a&uacute;n est&aacute;n pendientes. &ldquo;El dinero lo hemos usado, en parte, en tribunales, psic&oacute;logos y tratar de aprender a llevar una vida rota&rdquo;, se&ntilde;alan al tiempo que recuerdan como, su otro hermano Ignacio falleci&oacute; en 1996 tras &ldquo;buscar refugi&oacute; en la droga al no llegar a comprender nunca por qu&eacute; no se pod&iacute;a hacer justicia&rdquo;. &ldquo;Destrozaron a la familia&rdquo;, apuntan. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres reclaman ahora una declaraci&oacute;n institucional en las Cortes &ldquo;que deslegitime el franquismo&rdquo; y este tipo de cr&iacute;menes: &ldquo;Cada vez que nos niegan, vuelven a asesinar a nuestro hermano&rdquo;, subrayan. Como en el resto de casos, hubo una primera versi&oacute;n que se&ntilde;al&oacute; &ldquo;que hab&iacute;a muerto en un enfrentamiento con el guardia civil Narciso San Juan del Rey, que era vecino y conocido del barrio &ndash;sostiene la familia&ndash;, pero hubo muchos testigos que acreditaron que V&iacute;ctor no portaba ning&uacute;n arma y no hubo ning&uacute;n enfrentamiento, sino que le dispar&oacute; por la espalda&rdquo;. La v&iacute;a judicial acab&oacute; con un sobreseimiento del caso.
    </p><h2 class="article-text">La &ldquo;responsabilidad&rdquo; del Estado</h2><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n del decreto es celebrada por las familias y las asociaciones que las agrupan, sobre todo porque corrige la ausencia de indemnizaciones econ&oacute;micas en la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ilegalidad-dictadura-nuevo-nombre-valle-caidos-claves-futura-ley-memoria-democratica_1_9141770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que naci&oacute; en 2022</a> sin ellas. Sin embargo, la reflexi&oacute;n m&aacute;s compartida es la de que no es suficiente y apuntan a que estar&aacute;n &ldquo;vigilantes&rdquo; ante su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica. Adem&aacute;s, reclaman que en el tr&aacute;mite como proyecto de ley se alargue el periodo de aplicaci&oacute;n, tal y como ya ha acordado el PSOE con los partidos de izquierdas. Por su parte, PP y Vox votaron en contra de la reforma usando argumentos como que a partir de las elecciones de 1977 &ldquo;nadie puede decir que no hab&iacute;a libertad ni democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, las cantidades que reconoce el decreto son algunas de las que se reconocen ya para las v&iacute;ctimas del terrorismo, pero estas reciben tambi&eacute;n una ayuda si tienen una incapacidad total o parcial, que son dos supuestos no reconocidos en esta norma. Algo que lleva a Andoni Txasko, una de las v&iacute;ctimas de las actuaciones de la Polic&iacute;a Armada <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/ecos-3-marzo-1976-vitoria-basauri-balas-guardia-civil-mataron-vicente-anton_1_13036510.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 3 de marzo de 1976</a> en Vitoria, donde murieron cinco obreros, a se&ntilde;alar &ldquo;las carencias&rdquo; de las que a su juicio &ldquo;peca&rdquo; la normativa. &ldquo;Hay otra mucha gente que fue herida y que tiene secuelas, pero no se las reconoce&rdquo;, afirma Txasko, que fue indemnizado en 2010 porque, debido a la brutal paliza que le propino la polic&iacute;a horas despu&eacute;s de la masacre, se ha quedado con un 2% de visi&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d945b59c-a8ef-4695-a660-e0ba98877dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Homenaje a las víctimas del 3 de marzo en Vitoria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Homenaje a las víctimas del 3 de marzo en Vitoria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Txasko reconoce que las indemnizaciones &ldquo;son un derecho&rdquo;, pero recalca que &ldquo;lo principal&rdquo; para las v&iacute;ctimas es &ldquo;el reconocimiento integral&rdquo;. &ldquo;No se puede vender que nos equiparan a las v&iacute;ctimas del terrorismo porque no es verdad&rdquo;, dice el miembro de la Asociaci&oacute;n 3 de marzo, que pone el foco en la &ldquo;paradoja&rdquo; que supone ser reconocidos como v&iacute;ctimas por la defensa de la democracia y por sufrir &ldquo;una violencia que nunca debi&oacute; producirse&rdquo;, como figura en la declaraci&oacute;n de reparaci&oacute;n personal que &eacute;l mismo ha recibido, pero &ldquo;no reconocer la responsabilidad por parte del Estado en lo sucedido&rdquo;. &ldquo;Pedimos que se haga una declaraci&oacute;n al m&aacute;s alto nivel admitiendo esto&rdquo;, clama. 
    </p><p class="article-text">
        Esta y la reclamaci&oacute;n del acceso a la justicia son tambi&eacute;n los &aacute;mbitos en los que est&aacute; poniendo todos sus esfuerzos la familia de Juan Gabriel Rodrigo Knafo, que sigue buscando respuestas medio siglo despu&eacute;s de su muerte. Sus hermanas han pedido la reparaci&oacute;n econ&oacute;mica a la que tienen derecho a la luz del nuevo decreto, pero sobre todo exigen saber la verdad. El joven muri&oacute; el 5 de marzo de 1976 en Tarragona en una manifestaci&oacute;n convocada en protesta precisamente por lo ocurrido en Vitoria dos d&iacute;as antes y, seg&uacute;n la versi&oacute;n policial, falleci&oacute; al caer al vac&iacute;o desde una azotea cuando le persegu&iacute;a la Polic&iacute;a Armada.
    </p><p class="article-text">
        Su cu&ntilde;ado, Jos&eacute; Antonio Gim&eacute;nez Gim&eacute;nez, estaba con &eacute;l aquel d&iacute;a y vio como Juan Gabriel entraba en un portal seguido por dos agentes. Lo que pas&oacute; dentro no se sabe, pero recela del atestado policial, que es &ldquo;un aut&eacute;ntico disparate&rdquo; que incluye el supuesto recorrido que hizo el joven antes de caer, como &ldquo;si hubiera saltado de ventana en ventana, incluso a otros edificios distantes a unos tres o cuatro metros&rdquo;. El sumario judicial concluy&oacute; que hab&iacute;a sido una muerte por accidente, pero ahora la familia ha pedido la exhumaci&oacute;n del cad&aacute;ver y un nuevo an&aacute;lisis forense, adem&aacute;s de que conf&iacute;an en que la Fiscal&iacute;a de Derechos Humanos y Memoria Democr&aacute;tica revise el caso y pueda arrojar algo de luz. &ldquo;Las indemnizaciones son importantes, pero despu&eacute;s de 50 a&ntilde;os resulta un poco secundario&rdquo;, concluye Jos&eacute; Antonio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/victimas-sombra-posfranquismo-transicion-no-hay-dinero-mundo-pagar-hicieron_1_13111410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:01:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f06e9abb-693c-4cc7-a255-32246152d280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="99995" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f06e9abb-693c-4cc7-a255-32246152d280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="99995" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Víctimas 'en la sombra' del tardofranquismo y la Transición: "No hay dinero en el mundo para pagar lo que nos hicieron"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f06e9abb-693c-4cc7-a255-32246152d280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Transición,Memoria Histórica,Dictadura franquista,Gobierno,Represión policial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inmovilismo, crisis y manifestación de amas de casa: la muy franquista primera Semana Santa de la Transición en Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/inmovilismo-crisis-manifestacion-amas-casa-franquista-primera-semana-santa-transicion-sevilla_1_13108248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02d7e87e-3b6b-43cc-b1f1-78ea0bced2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inmovilismo, crisis y manifestación de amas de casa: la muy franquista primera Semana Santa de la Transición en Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La de 1976, hace ahora 50 años, fue una celebración en la que no se notó en nada el final de la dictadura y que, más que un estreno democrático, fue en realidad la última edición del nacionalcatolicismo</p><p class="subtitle">La Semana Santa del Frente Popular en Sevilla: un éxito inesperado pese al boicot de la derecha y a la Macarena escondida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Que no se mueva un varal&rdquo;. La orden del capataz que pide que el movimiento sea tan m&iacute;nimo que ni se note en la estructura que sostiene los palios de los pasos de Virgen es una expresi&oacute;n muy propia del mundo de las cofrad&iacute;as en Sevilla, pero alguna que otra vez tambi&eacute;n se usa fuera del &aacute;mbito de las hermandades con el sentido de que todo siga igual, que nada cambie. Y esto fue lo que pas&oacute; en la Semana Santa de 1976, que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vivieron-espanoles-muerte-franco-emborrachamiento-esperanza-miedo-sostenido_1_12773110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tras la muerte de Francisco Franco</a> en noviembre de 1975 era en teor&iacute;a la primera de la democracia pero en realidad fue la &uacute;ltima del franquismo, sin pr&aacute;cticamente cambios. Eso s&iacute;, el contexto social y pol&iacute;tico iba poco a poco movi&eacute;ndose, en medio de una galopante crisis econ&oacute;mica que incluso lanz&oacute; a la calle a las amas de casa en protesta por el encarecimiento de la cesta de la compra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se movi&oacute; ni un varal, ni en Semana Santa ni en ning&uacute;n otro tema&rdquo;, abunda <a href="https://isidoromoreno.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isidoro Moreno Navarro</a>, catedr&aacute;tico em&eacute;rito de Antropolog&iacute;a de la <a href="https://www.us.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Sevilla</a>, uno de los primeros en enfocar desde esta disciplina el mundo de la religiosidad popular y en aquel abril de 1976 uno de los dirigentes del antifranquista Partido de los Trabajadores de Espa&ntilde;a (PTE) en Andaluc&iacute;a (PTA). &ldquo;Aquella Semana Santa no se not&oacute; absolutamente nada&rdquo; la muerte del dictador no hac&iacute;a ni cinco meses, &ldquo;la represi&oacute;n y las autoridades eran las mismas porque quer&iacute;an hacer con Franco lo mismo que con el Cid Campeador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad fue la &uacute;ltima Semana Santa del franquismo, hab&iacute;a pasado muy poco tiempo y aquello segu&iacute;a todo igual&rdquo;, recuerda Antonio Zoido, historiador, presidente de la <a href="https://www.fundacionmachado.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Machado</a> y por entonces tambi&eacute;n con responsabilidades en el PTE, &ldquo;todav&iacute;a us&aacute;bamos los nombres de guerra&rdquo; en un partido que seguir&iacute;a a&ntilde;o y medio en la clandestinidad. Eran tiempos en los que los grises segu&iacute;an muy presentes &ldquo;y de vez en cuando <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/granada/medio-siglo-muerte-estudiante-andaluz-no-pudo-acabar-pintada-libertad-espana_1_13078937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataban a alguien</a>&rdquo;, aunque &ldquo;hab&iacute;a ya huelgas y se ve&iacute;a que los sindicatos iban a ser los primeros en ser legalizados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las cofrad&iacute;as, algo tercermundista</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No fue realmente una Semana Santa democr&aacute;tica, fue todav&iacute;a predemocr&aacute;tica&rdquo;, se&ntilde;ala por su parte Manuel Jes&uacute;s Rold&aacute;n, autor <a href="http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/31-la-semana-santa-de-la-transicion-sevilla-1973-1982-9788494740404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Semana Santa de la Transici&oacute;n (Sevilla, 1973-1982)</em></a>, de la editorial <a href="http://elpaseoeditorial.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Paseo</a>. &ldquo;Fueron unos d&iacute;as tranquilos, con las representaciones militares t&iacute;picas&rdquo; y en la que hubo una tensi&oacute;n a tres bandas: &ldquo;la Iglesia era casi m&aacute;s dem&oacute;crata que el propio r&eacute;gimen&rdquo;, se&ntilde;ala, pero se las ten&iacute;a tiesas con las hermandades. El propio Vicente Enrique y Taranc&oacute;n, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, &ldquo;vino a decir que las cofrad&iacute;as eran algo propio del tercer mundo&rdquo;. Aquello cay&oacute; como una bomba en Sevilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c277b394-e631-45f1-9a9b-27f76082b80f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La primera crónica del primer Domingo de Ramos de la Transición la publicó la &#039;Hoja del Lunes&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La primera crónica del primer Domingo de Ramos de la Transición la publicó la &#039;Hoja del Lunes&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pese a todo, los deseos de cambio son irrefrenables, con trabajadores y estudiantes como motores para materializarlo. El Domingo de Ramos fue el 11 de abril, despu&eacute;s de un marzo intenso con protestas, huelgas y hasta una insospechada manifestaci&oacute;n de amas de casa para protestar por la carest&iacute;a de la cesta de la compra y reclamar subidas de sueldos para sus maridos, que eran los que trabajaban en un momento en el que la mujer no estaba precisamente incorporada al mercado laboral. Todo ello, se&ntilde;ales de una decadencia estructural, econ&oacute;mica y social, con los coletazos de la crisis del petr&oacute;leo, el cierre de industrias, el paro y la inflaci&oacute;n desbocados y con los condenados por su actividad pol&iacute;tica todav&iacute;a en prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un a&ntilde;o de incertidumbre en todo&rdquo;, resume Moreno, del que el a&ntilde;o pasado <a href="https://almuzaralibros.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almuzara</a> reedit&oacute; sus estudios bajo el t&iacute;tulo gen&eacute;rico de <a href="https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=10133&amp;edi=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Semana Santa de Isidoro Moreno</em></a><em>. </em>&ldquo;Hay mucho miedo&rdquo; en general, incluida la posibilidad de &ldquo;alg&uacute;n atentado de ETA o del Grapo a las cofrad&iacute;as m&aacute;s significadas&rdquo;, pero no flota en el ambiente &ndash;ni mucho menos&ndash; el riesgo de un choque entre elementos de ultraderecha y ultraizquierda. &ldquo;Es la &uacute;ltima Semana Santa del franquismo, pero no del nacionalcatolicismo&rdquo;, resalta, un movimiento que por cierto en Sevilla derivar&aacute; en lo que define como un &ldquo;municipal-cofradierismo insano&rdquo; por el &ldquo;parasitismo mutuo&rdquo; entre las hermandades y la pol&iacute;tica local.
    </p><h2 class="article-text">Movimientos cristianos socialistas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Aquella Semana Santa viaj&eacute; mucho por Andaluc&iacute;a por motivos pol&iacute;ticos&rdquo;, rememora Antonio Zoido, y es que, &ldquo;como ten&iacute;amos muchos militantes que eran profesores&rdquo;, se aprovechaban los d&iacute;as festivos para tener reuniones comarcales. &ldquo;Hab&iacute;a movimientos cristianos que en buena parte eran socialistas y estaban muy metidos en las hermandades&rdquo;, una corriente que no cristaliz&oacute; en un partido propio mientras por estos lares florec&iacute;an los curas obreros y &ldquo;se compaginaban perfectamente las creencias marxistas con la pertenencia a una cofrad&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dbc1c1cf-0cd0-48af-9c7c-cee182688912_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El paso del Nazareno de la O en la estación de Córdoba: cruzó el río por el desaparecido puente de Chapina al estar en obras el de Triana."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El paso del Nazareno de la O en la estación de Córdoba: cruzó el río por el desaparecido puente de Chapina al estar en obras el de Triana.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las hermandades eran un mundo conservador pero los sindicalistas estaban tambi&eacute;n muy metidos&rdquo;, enlaza Manuel Jes&uacute;s Rold&aacute;n, y se empieza a reivindicar un protagonismo m&aacute;s social de estas corporaciones m&aacute;s all&aacute; de su mera presencia en la calle. Hay una cofrad&iacute;a, por ejemplo, que rifa por entonces una televisi&oacute;n en color para recaudar fondos para ayudar a ni&ntilde;os sin recursos, se&ntilde;al de que empiezan a cambiar las cosas cuando hasta entonces &ldquo;su papel a lo largo del a&ntilde;o era mucho m&aacute;s reducido, s&oacute;lo lit&uacute;rgico y sin salidas extraordinarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En base a la nueva Ley de R&eacute;gimen Local, Fernando Parias Merry hab&iacute;a sido elegido alcalde de una Sevilla en plena sequ&iacute;a y con fuertes restricciones al consumo, mientras las barriadas m&aacute;s populares tienen problemas hasta con el alcantarillado y empiezan a surgir las asociaciones de vecinos. El andalucista Alejandro Rojas Marcos, por entonces dirigente de la Alianza Socialista de Andaluc&iacute;a (ASA), vuelve del exilio y da el 20 de febrero el que se tiene como primer mitin desde antes de la Guerra Civil, disfrazado de conferencia impulsada por el Grupo Organizador de Reuniones Culturales y Art&iacute;sticas (Grupo Gorca), al que el acto le cuesta la apertura de un expediente por el Gobierno Civil. Un d&iacute;a antes, por cierto, se hab&iacute;a izado la bandera andaluza en el balc&oacute;n del Ayuntamiento hispalense.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;M&aacute;s salarios para nuestros maridos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las huelgas de trabajadores municipales se liquidan poniendo directamente a soldados en esos puestos, pero lo que mejor evidencia c&oacute;mo est&aacute;n las cosas es la ya apuntada protesta de las amas de casa, con sus carteles de <em>Congelaci&oacute;n de precios</em>, <em>Mercado libre</em> o <em>M&aacute;s salarios para nuestros maridos</em>. La manifestaci&oacute;n se celebra el 1 de marzo, en plena Cuaresma, y seg&uacute;n la <a href="https://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/15310_8020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&oacute;nica de </a><a href="https://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/15310_8020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Senda hacia el socialismo</em></a> (&oacute;rgano del comit&eacute; provincial de Sevilla del PCE), participaron unas 400 mujeres que, cuando les quitaron las pancartas, &ldquo;mantuvieron alzadas las bolsas de la compra vac&iacute;as&rdquo; para que quedara bien claro por qu&eacute; se manifestaban.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/92a0ea5b-9f77-4193-ba85-40d67e6984f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Crónica de la manifestación de amas de casa en &#039;Senda hacia el socialismo&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Crónica de la manifestación de amas de casa en &#039;Senda hacia el socialismo&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya en febrero de 1977, cuando todav&iacute;a estaba por celebrar una Semana Santa en la que s&iacute; que empezaron a ser evidentes los cambios, el vespertino <em>Informaciones de Andaluc&iacute;a</em> publica unas encuestas que el periodista Antonio Crespo env&iacute;a a los l&iacute;deres locales de todo el espectro pol&iacute;tico. &ldquo;Ah&iacute; se ve que la diferencia no es tanto ideol&oacute;gica sino c&oacute;mo se entiende la Semana Santa, si como algo religioso o como una fiesta popular con dimensi&oacute;n religiosa&rdquo;, comenta Isidoro Moreno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ese momento era una fiesta popular secuestrada por los sectores m&aacute;s de derechas para recalcar su car&aacute;cter religioso&rdquo;, contin&uacute;a, cuando considera &ldquo;de chiste&rdquo; intentar separar lo religioso de lo cultural ya que &ldquo;lo religioso es una parte de lo cultural&rdquo;, defender lo contrario es &ldquo;de una ignorancia supina&rdquo; y &ldquo;una monstruosidad en t&eacute;rminos de antropolog&iacute;a&rdquo;. En este momento, &ldquo;parte de la izquierda redefine su papel&rdquo; con respecto a las hermandades, &ldquo;pero otra sigue instalada en un anticlericalismo naif m&aacute;s propio del XIX&rdquo;, unos &ldquo;paleomarxistas&rdquo; que aceptan la interpretaci&oacute;n dominante de la derecha y no entienden que &ldquo;laicidad no es igual que laicismo: uno no participa en la Semana Santa como cargo pol&iacute;tico sino como individuo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Iglesias de garaje versus parafernalia cofrade</h2><p class="article-text">
        Aquel mismo Domingo de Ramos, tira de memoria Antonio Zoido, se celebr&oacute; una reuni&oacute;n del comit&eacute; andaluz del Partido de los Trabajadores &ldquo;y yo estaba como loco por acabar porque me iba a perder todas las cofrad&iacute;as&rdquo;. A eso de las once de la noche, se levant&oacute; y dijo que se iba a ver la Hiniesta de recogida, a lo que le pregunt&oacute; la esposa del secretario general si le pod&iacute;a acompa&ntilde;ar. All&aacute; que se fueron los dos a verla entrar en su templo y cuando se dio cuenta la mujer, &ldquo;una catalana no creyente que nunca hab&iacute;a visto una procesi&oacute;n en Sevilla&rdquo;, estaba con l&aacute;grimas en los ojos y sin poder explicar por qu&eacute; se hab&iacute;a emocionado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/93542e42-041b-44c1-b16d-36811f512fcc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ciriales de la hermandad del Buen Fin en 1976 en unas calles sin bullas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ciriales de la hermandad del Buen Fin en 1976 en unas calles sin bullas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las hermandades estaban todav&iacute;a con una crisis que empez&oacute; en los a&ntilde;os 60&rdquo;, relata por su parte Manuel Jes&uacute;s Rold&aacute;n, ya que su parafernalia &ldquo;chocaba con la est&eacute;tica post Vaticano II y lo que se llam&oacute; las iglesias de garaje, muy sencillas&rdquo;. Las cofrad&iacute;as, curiosamente de las escasas entidades en los que se votaba democr&aacute;ticamente durante el franquismo, no esconden su miedo a una izquierda que est&aacute; esperando su momento. &ldquo;Estos acaban con la Semana Santa&rdquo; es una frase muy repetida entonces, para despu&eacute;s sorprenderse con que &ldquo;hab&iacute;a gente muy capillita&rdquo; empezando por el primer alcalde democr&aacute;tico, el andalucista Luis Uru&ntilde;uela.
    </p><p class="article-text">
        Ese 1976 ya se permite abrir a los cines Viernes y S&aacute;bado Santo, algo impensable antes por el luto oficial por la muerte de Cristo, &ldquo;e incluso se cuela alguna pel&iacute;cula de destape&rdquo;, indica Rold&aacute;n, y los temores anticofrades no s&oacute;lo no se confirman sino que hay &ldquo;una explosi&oacute;n espectacular de lo popular&rdquo;. &ldquo;Tem&iacute;an el debilitamiento del nacionacatolicismo y fue al rev&eacute;s, la etapa democr&aacute;tica activar&iacute;a a las hermandades&rdquo;, comparte Moreno, que sit&uacute;a en 1980 cuando de verdad se nota en la Semana Santa el nuevo periodo pol&iacute;tico. Eso ser&aacute; tras las elecciones municipales de 1979 y al abrigo del primer ayuntamiento democr&aacute;tico... formado por una coalici&oacute;n de partidos de izquierdas tras un pacto PSA, PSOE-A y PCE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Morente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/inmovilismo-crisis-manifestacion-amas-casa-franquista-primera-semana-santa-transicion-sevilla_1_13108248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02d7e87e-3b6b-43cc-b1f1-78ea0bced2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="227155" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02d7e87e-3b6b-43cc-b1f1-78ea0bced2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="227155" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Inmovilismo, crisis y manifestación de amas de casa: la muy franquista primera Semana Santa de la Transición en Sevilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02d7e87e-3b6b-43cc-b1f1-78ea0bced2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Semana Santa,Transición,Cofradías,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Congreso aprueba ayudas de hasta 500.000 euros a las víctimas del tardofranquismo y la Transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/congreso-aprueba-ayudas-500-000-euros-victimas-tardofranquismo-transicion_1_13099695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e69c6c56-02d7-4417-b1b7-f8cb08655c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Congreso aprueba ayudas de hasta 500.000 euros a las víctimas del tardofranquismo y la Transición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la indemnizaciones para personas que fallecieron o sufrieron lesiones incapacitantes por defender la democracia ya fueron reconocidas en la ley de 2007, el nuevo decreto convalidado actualiza la cuantía y ampliará el margen temporal hasta 1983, según el acuerdo al que han llegado ERC y el Gobierno
</p><p class="subtitle">Historiadores para desmontar el mito de la Transición pacífica: “La policía importó métodos violentos del franquismo”
</p></div><p class="article-text">
        El Congreso ha convalidado este jueves el Real Decreto-ley que regula las indemnizaciones a las v&iacute;ctimas o sus familiares que fallecieron o padecen lesiones incapacitantes debido a su lucha por la democracia en el tardofranquismo y la Transici&oacute;n. El texto, que ha contado con el apoyo en contra del Partido Popular y Vox y la abstenci&oacute;n de Junts, reforma la Ley de Memoria Democr&aacute;tica para ampliar el margen temporal que ya estaba previsto en la anterior ley, la de 2007, que reconoci&oacute; estas reparaciones hasta el 31 de diciembre de 1977. La idea inicial del Real Decreto era alargar la fecha un a&ntilde;o m&aacute;s, hasta diciembre de 1978, pero un acuerdo alcanzado este jueves entre el Gobierno y ERC har&aacute; que el periodo se ampl&iacute;e todav&iacute;a m&aacute;s, hasta 1983, seg&uacute;n confirman ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        El decreto, que fue <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-reactiva-ayudas-ley-memoria-indemnizar-familia-garcia-caparros-250-000-euros_1_13033057.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobado por el Consejo de Ministros</a> el pasado 3 de marzo, ser&aacute; ahora tramitado en el Congreso en forma de proyecto de ley para seguir debatiendo las exigencias de las formaciones de izquierdas como ERC, Bildu o Podemos, que han coincidido en reclamar la extensi&oacute;n temporal de la medida. Y eso porque 1983 es el l&iacute;mite que deja establecida la propia Ley de Memoria Democr&aacute;tica al reconocer las vulneraciones de derechos humanos que se produjeron contra personas que peleaban &ldquo;por la consolidaci&oacute;n de la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La reforma legal reconoce &ldquo;el derecho a una indemnizaci&oacute;n&rdquo; de 250.000 euros a los familiares de quienes fallecieron desde el 1 de enero de 1968 &ldquo;en defensa y reivindicaci&oacute;n de las libertades y derechos democr&aacute;ticos&rdquo;, no pudiendo recibirlas aquellos que hubieran pertenecido a bandas o grupos armados terroristas. Para aquellas personas que fueron heridas y que hoy tienen reconocida una incapacidad por ese motivo, se recogen dos tipos de ayudas: una de 180.000 euros para quienes tienen incapacidad permanente absoluta y de 500.000 euros para los que tienen gran incapacidad.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, estas cantidades son las que ya se reconocen para v&iacute;ctimas del terrorismo, seg&uacute;n la Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protecci&oacute;n Integral a las V&iacute;ctimas del Terrorismo, que incluye otros dos supuestos de incapacidad &ndash;total y parcial&ndash; no reconocidos en esta. Las v&iacute;ctimas del tardofranquismo no podr&aacute;n recibir el pago si ya han recibido alguna otra compensaci&oacute;n econ&oacute;mica por los mismos hechos, aunque si es menor, podr&aacute; actualizarse y compensarse.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma se ampl&iacute;a el l&iacute;mite temporal y se actualizan las cantidades que ya puso en marcha la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007 en su momento y que iba desde el 1 de enero de 1968 hasta el 31 de diciembre de 1977. El nuevo texto reconoce que aquellas v&iacute;ctimas que hubieran recibido estas indemnizaciones entonces, pueden solicitar ahora una compensaci&oacute;n por la diferencia. &ldquo;El tiempo ha demostrado que el r&eacute;gimen de compensaciones de 2007 era insuficiente. No estamos hablando de n&uacute;meros, sino de personas afectadas o sus familiares si es que han fallecido, de vidas truncadas y de sufimiento sin fin&rdquo;, ha se&ntilde;alado el ministro de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica, &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos una deuda con estas personas que dejaron su vida, su integridad f&iacute;sica o los mejores a&ntilde;os de sus vidas. Debemos reconocer el esfuerzo de los ciudadanos y ciudadanas que pelearon para que hoy disfrutemos de un sistema democr&aacute;tico habiendo dejado atr&aacute;s la ignominia franquista&rdquo;, ha apuntado Torres, que aunque ha reconocido que &ldquo;desde el punto de vista econ&oacute;mico&rdquo; esa deuda &ldquo;es impagable&rdquo;, la intenci&oacute;n es saldarla en la medida de lo posible mediante las indemnizaciones que regula el decreto. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno dio luz verde a este Real Decreto al calor de las <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-deniega-garcia-caparros-condicion-victima-terrorismo-no-encaje-ley_1_13017507.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reclamaciones de las hermanas</a> de Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s, el joven sindicalista malague&ntilde;o muerto de un disparo de la Polic&iacute;a durante la manifestaci&oacute;n por la autonom&iacute;a plena andaluza del 4 de diciembre de 1977.&nbsp;Varios portavoces andaluces de los partidos que han apoyado el texto han recordado el asesinato del joven y han rememorado las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/historiadores-desmontar-mito-transicion-pacifica-policia-importo-metodos-violentos-franquismo_1_11312613.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historias de otras tantas v&iacute;ctimas</a>, en su mayor&iacute;a asesinadas por actuaciones policiales durante la Transici&oacute;n, en huelgas, movilizaciones o protestas de d&iacute;versa &iacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el ministro de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica ha avanzado que el Gobierno ha recibido ya medio centenera de solicitudes desde la entrada en vigor del Real Decreto y ha aceptado 15, entre ellas la de Garc&iacute;a Caparr&oacute;s. Tambi&eacute;n la de V&iacute;ctor Manuel P&eacute;rez, que con 23 a&ntilde;os fue asesinado de dos disparos por la espalda  en Portugalete &ldquo;por el mero hecho de repartir octavillas de una huelga&rdquo;, o la de Amador Rey, que en marzo de 1972 &ldquo;dej&oacute; viuda y tres hijos&rdquo; tras ser asesinado por la polic&iacute;a franquista durante una huelga en Ferrol. Adem&aacute;s, se ha aceptado la solicitud de la familia de &Aacute;ngel Almaz&aacute;n, que muri&oacute; en el hospital en 1976 por &ldquo;los culatazos recibidos por agentes policiales al t&eacute;rmino de una manifestaci&oacute;n&rdquo;, ha apuntado &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres.
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;aberraci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las formaciones pol&iacute;ticas que han apoyado el Real Decreto han aplaudido la nueva medida, pero han coincidido en calificarla de &ldquo;insuficiente&rdquo;, sobre todo en lo que respecta al margen temporal que contempla el texto tal cual sali&oacute; del Consejo de Ministros. &ldquo;Sigue sin reconocer a todas las v&iacute;ctimas&rdquo;, ha se&ntilde;alado la diputada de Bildu Isabel Pozueta, una petici&oacute;n que tambi&eacute;n han reclamado desde Podemos, el BNG o ERC. La formaci&oacute;n catalana ha llegado a un acuerdo con el PSOE para &ldquo;corregir&rdquo; algunos puntos de la norma, seg&uacute;n ha dicho durante el debate en el pleno el diputado Francesc Marc &Aacute;lvaro Vidal y han confirmado ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;or ministro, hay que hacer una revisi&oacute;n de los requisitos de acceso e hilar mucho m&aacute;s fino para evitar exclusiones injustificadas de v&iacute;ctimas. Los criterios tienen que estar clar&iacute;simos&rdquo;, ha afirmado el parlamentario. Seg&uacute;n han trasladado fuentes de ERC, el acuerdo con el Gobierno tambi&eacute;n pasa por la ampliaci&oacute;n del plazo para presentar las solicitudes hasta los tres a&ntilde;os desde la entrada en vigor del decreto frente al a&ntilde;o contemplado ahora y la garant&iacute;a de que casos como el de Salvador Puig Antich, ejecutado por el r&eacute;gimen franquista en 1974, tambi&eacute;n sean amparados. 
    </p><p class="article-text">
        Como es habitual en las medidas que tienen que ver con la memoria democr&aacute;tica, PP y Vox han cargado contra el Gobierno y el texto calific&aacute;ndolo de &ldquo;desprop&oacute;sito jur&iacute;dico y aberraci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;, en palabras del diputado popular Pedro Mu&ntilde;oz Abrines. Tras denunciar &ldquo;fraude procedimental&rdquo; del Ejecutivo por reformar la Ley de Memoria Democr&aacute;tica v&iacute;a Real Decreto, lo que a su juicio no se justifica por razones de urgencia, el parlamentario ha cuestionado el esp&iacute;ritu de la norma al defender que a partir de las elecciones de 1977 &ldquo;nadie puede defender que no hab&iacute;a democracia ni libertad&rdquo; porque entonces &ldquo;no exist&iacute;a Franco ni la dictadura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s lejos ha ido Ignacio Hoces, de Vox, que ha asegurado que la oposici&oacute;n antifranquista &ldquo;no luchaba por la democracia liberal&rdquo; sino que partidos como el PSOE o el Partido Comunista &ldquo;eran revolucionarios marxistas&rdquo; y fueron &ldquo;instrumentos de la ideolog&iacute;a m&aacute;s totalitaria que ha visto Europa en el siglo XX&rdquo;. Hoces ha nombrado el Real Decreto como un &ldquo;nuevo episodio de la mentira hist&oacute;rica&rdquo; de &ldquo;la ziquierda y los separatistas&rdquo; y ha vuelto a poner sobre la mesa a la banda terrorista ETA para justificar su oposici&oacute;n, algo que tambi&eacute;n ha hecho el representante del PP. &ldquo;Olvidan lo de ayer pero recuerdan lo de hace 90 a&ntilde;os. Son crueles con las v&iacute;ctimas de hoy&rdquo;, ha sostenido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/congreso-aprueba-ayudas-500-000-euros-victimas-tardofranquismo-transicion_1_13099695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 13:21:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e69c6c56-02d7-4417-b1b7-f8cb08655c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3557148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e69c6c56-02d7-4417-b1b7-f8cb08655c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3557148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Congreso aprueba ayudas de hasta 500.000 euros a las víctimas del tardofranquismo y la Transición]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e69c6c56-02d7-4417-b1b7-f8cb08655c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Congreso de los Diputados,Gobierno,Franquismo,Transición,Indemnización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Osakidetza promete ahora para mayo de 2026 el servicio especializado para personas trans anunciado en 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/osakidetza-promete-ahora-mayo-2026-servicio-especializado-personas-trans-anunciado-2025_1_13100171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc3d9b15-bb24-426f-8c1a-f9c2c6e23494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Osakidetza promete ahora para mayo de 2026 el servicio especializado para personas trans anunciado en 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como complemento a la unidad de Cruces, habrá una ventanilla en cada territorio en busca de “un acompañamiento que respete las diversidades, la autodeterminación y las distintas necesidades que cada persona manifieste”</p><p class="subtitle">Euskadi convierte el 20 de noviembre en el día de la memoria trans como “reparación simbólica” a ese colectivo</p></div><p class="article-text">
        En mayo, el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) pondr&aacute; en marcha los servicios especializados para personas trans en su red de atenci&oacute;n primaria. Habr&aacute; uno por cada territorio hist&oacute;rico. Estar&aacute; disponible en el centro de salud del Casco Viejo de Donostia, en Gipuzkoa; en el ambulatorio de Deusto de Bilbao, en Bizkaia; y en el centro de salud Lakua-Arriaga de Vitoria, en &Aacute;lava. Se trata de una de las medidas incluidas en la nueva gu&iacute;a sanitaria para personas trans en Euskadi, presentada este jueves.
    </p><p class="article-text">
        Este servicio ya hab&iacute;a sido anunciado hace un a&ntilde;o, el 31 de marzo de 2025, D&iacute;a Internacional de la Visibilidad Trans. En aquel momento se indic&oacute; que se pondr&iacute;a en marcha a lo largo de 2025, sin concretar fechas. Hasta ahora, la atenci&oacute;n sanitaria a personas trans se concentra en la Unidad de Identidad de G&eacute;nero (UIG) del hospital de Cruces, en Barakaldo.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico especialista Oskar Ayerdi ha explicado que el servicio permitir&aacute; realizar dos consultas iniciales con profesionales de enfermer&iacute;a y psicolog&iacute;a. Estas tendr&aacute;n como objetivo garantizar y planificar &ldquo;un acompa&ntilde;amiento que respete las diversidades, la autodeterminaci&oacute;n y las distintas necesidades que cada persona manifieste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Junto a este servicio, se plantea una &ldquo;descentralizaci&oacute;n progresiva de determinados procedimientos&rdquo;, entre los que destacan la terapia hormonal, algunas intervenciones quir&uacute;rgicas y la reproducci&oacute;n asistida. La unidad de Cruces se mantendr&aacute; como referencia para los casos de mayor complejidad.
    </p><p class="article-text">
        La directora general de Osakidetza, Lorea Bilbao, ha se&ntilde;alado este jueves que la nueva gu&iacute;a sanitaria para personas trans en Euskadi busca ofrecer un servicio &ldquo;integral&rdquo;. Para ello, se ha contado con m&aacute;s de 40 redactores: asociaciones, profesionales sanitarios y personas trans junto a sus familias. El documento tiene como objetivo que la Sanidad p&uacute;blica sea un espacio donde estas personas se sientan &ldquo;escuchadas, respetadas y seguras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ayerdi ha detallado que la gu&iacute;a incluye un recorrido hist&oacute;rico del tratamiento sanitario a las personas trans en Euskadi, una fotograf&iacute;a actual del servicio y un plan de acci&oacute;n. Ha se&ntilde;alado que el documento responde a las &ldquo;necesidades de una sociedad cambiante&rdquo; y que constituye &ldquo;una forma de consolidar la unidad y la red&rdquo;, facilitando la distribuci&oacute;n de tareas.
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a responde al art&iacute;culo 22 de la ley aprobada en 2024 por el Parlamento Vasco. Precisamente esta misma semana se ha anunciado tambi&eacute;n que, al calor de ese texto, se ha decretado el 20 de noviembre como d&iacute;a de la memoria trans. La ley fij&oacute; que Osakidetza deber&iacute;a arbitrar &ldquo;medidas adecuadas&rdquo;, en colaboraci&oacute;n con asociaciones, profesionales de la salud, personas trans y sus familias, &ldquo;para asegurar el derecho del personal profesional a recibir formaci&oacute;n espec&iacute;fica en materia trans&rdquo;. Y siempre desde el enfoque de la despatologizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Laura Ferreira Niño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/osakidetza-promete-ahora-mayo-2026-servicio-especializado-personas-trans-anunciado-2025_1_13100171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 13:00:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dc3d9b15-bb24-426f-8c1a-f9c2c6e23494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121020" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dc3d9b15-bb24-426f-8c1a-f9c2c6e23494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121020" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Osakidetza promete ahora para mayo de 2026 el servicio especializado para personas trans anunciado en 2025]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dc3d9b15-bb24-426f-8c1a-f9c2c6e23494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Gipuzkoa,Álava,Bizkaia,Osakidetza,Salud,Transexualidad,Transición,Menores transexuales,Transgénero,Sanidad,Sanidad pública,Atención primaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el periodista Fernando Ónega, cronista de la Transición, a los 78 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/muere-periodista-fernando-onega-78-anos_1_13037863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32a49425-7458-48d3-9060-bc24e684dc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1049y701.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el periodista Fernando Ónega, cronista de la Transición, a los 78 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en Mosteiro en 1947, Ónega fue director de prensa de Adolfo Suárez, director de informativos de la Cadena SER y COPE y director general de Onda Cero</p></div><p class="article-text">
        El periodista Fernando &Oacute;nega, cronista de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola, ha muerto este martes a los 78 a&ntilde;os. Seg&uacute;n ha informado 65ym&aacute;s, peri&oacute;dico del que era presidente, la capilla ardiente estar&aacute; abierta este mi&eacute;rcoles en la Casa de Galicia de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Mosteiro (Lugo) en 1947 se defin&iacute;a as&iacute;: &ldquo;Periodista y gallego, no s&eacute; en qu&eacute; orden...&rdquo;. Comenz&oacute; su carrera period&iacute;stica en su Galicia natal, donde con 15 a&ntilde;os empez&oacute; a escribir una p&aacute;gina semanal en <em>El progreso de Lugo</em>. Fue en Madrid donde desarroll&oacute; gran parte de su carrera, llegando a ser director de prensa durante la presidencia de Adolfo Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;nega escribi&oacute; buena parte de los discursos de Su&aacute;rez, entre ellos el emblem&aacute;tico <em>Puedo prometer y prometo</em>. Este fue uno de los discursos que han trascendido como uno de los s&iacute;mbolos de los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sus a&ntilde;os con Su&aacute;rez le permitieron conocer el poder &ldquo;desde dentro&rdquo; y la &ldquo;grandeza&rdquo; de algunas personas, como Santiago Carrillo, Felipe Gonz&aacute;lez o el propio presidente del Gobierno. Lo escribi&oacute; en Puedo prometer y prometo. Mis a&ntilde;os con Adolfo Su&aacute;rez (Plaza y Jan&eacute;s, 2013), una especie de memorias mezcladas con la cr&oacute;nica de la trayectoria pol&iacute;tica, personal y sentimental de Su&aacute;rez. 
    </p><p class="article-text">
        En la radio, inaugur&oacute; el comentario pol&iacute;tico en mayo de 1978, en <em>Hora 25</em> de la Cadena SER. En la SER y, despu&eacute;s, en COPE llegar&iacute;a a ser director de informativos. Y, en Onda Cero, director general. En esta &uacute;ltima emisora, colabor&oacute; con Luis del Olmo, con Carlos Herrera, en <em>M&aacute;s de Uno</em> y <em>La Br&uacute;jula</em>. En televisi&oacute;n, ha sido director de varios programas en RTVE, as&iacute; como director de relaciones externas de la cadena p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Siendo director de informativos de la Cadena SER vivi&oacute; la cobertura del golpe de Estado del 23F, del que hace unas semanas se cumplieron 45 a&ntilde;os. &ldquo;Ese fue mi estreno radiof&oacute;nico aut&eacute;ntico&rdquo;, contaba en el podcast Maestros del Periodismo, de la Asociaci&oacute;n de la Prensa de Madrid (APM). &ldquo;Mantuvimos informada a la sociedad en todo momento&rdquo;. Eso, la decisi&oacute;n de seguir emitiendo en directo, supuso, seg&uacute;n &Oacute;nega, &ldquo;un punto de inflexi&oacute;n en el periodismo tras 40 a&ntilde;os de franquismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2020 recibi&oacute; su tercer Premio Ondas por su trayectoria profesional. El jurado reconoci&oacute; &ldquo;su fecunda carrera en la radio, tanto en su faceta directiva como ante el micr&oacute;fono, desarrollada en las principales cadenas&rdquo;. &ldquo;Fue pionero de la incorporaci&oacute;n de los espacios de opini&oacute;n en la radio, y sigue todav&iacute;a hoy aportando una mirada ponderada sobre la actualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en Onda Cero, en septiembre de 2022, decidi&oacute; retirarse de forma voluntaria. &ldquo;Me he olvidado de que hab&iacute;a prolongaciones de los fines de semana, me he olvidado de que hab&iacute;a puentes, no he disfrutado de un solo puente en toda mi vida&rdquo;, asegur&oacute; entonces.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/muere-periodista-fernando-onega-78-anos_1_13037863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 18:22:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32a49425-7458-48d3-9060-bc24e684dc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1049y701.jpg" length="674651" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32a49425-7458-48d3-9060-bc24e684dc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1049y701.jpg" type="image/jpeg" fileSize="674651" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muere el periodista Fernando Ónega, cronista de la Transición, a los 78 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32a49425-7458-48d3-9060-bc24e684dc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1049y701.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,España,Transición,Adolfo Suárez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[3 de marzo: memoria y democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/3-marzo-memoria-democracia_129_13027179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa1239d3-b865-4140-970f-689a22833d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años de memoria y dignidad obreras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Como subdelegada del Gobierno en Álava, y en nombre del Gobierno de España al que represento, quiero reafirmar nuestro compromiso con la memoria democrática y con el reconocimiento de las víctimas"
</p><p class="subtitle">Especial informativo - Toda la cobertura sobre el quincuagésimo aniversario del 3 de marzo de 1976</p></div><p class="article-text">
        Cada 3 de marzo, Vitoria-Gasteiz se detiene para recordar a Pedro Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, Jos&eacute; Castillo Garc&iacute;a y Bienvenido Pereda Moral, trabajadores asesinados en 1976 por parte de la Polic&iacute;a Armada, as&iacute; como a las decenas de personas que resultaron heridas. No es una fecha m&aacute;s en nuestro calendario. Es una herida en nuestra memoria colectiva y, al mismo tiempo, un compromiso permanente con la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El comienzo de a&ntilde;o de 1976 fue el inicio de un largo periodo de numerosas movilizaciones en toda Espa&ntilde;a, con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de trabajadores en huelga desde principios del mes de enero y que ven&iacute;an motivadas por dos reivindicaciones:&nbsp;la creaci&oacute;n de un sindicato libre, independiente del sistema pol&iacute;tico franquista y la mejora de las condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        Y en Vitoria estas movilizaciones fueron especialmente activas, tanto por los propios trabajadores, como por las marchas organizadas y protagonizadas por sus mujeres, que recorr&iacute;an diariamente las calles de la ciudad como muestra de apoyo a sus maridos.
    </p><p class="article-text">
        Era un contexto en el que la libertad sindical y el derecho de huelga y reuni&oacute;n no estaban garantizados, ni se daban las garant&iacute;as propias de un Estado de Derecho, alcanzadas en 1978 con la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Ese 3 de marzo de 1976, 5.000 trabajadores se encontraban dentro de la Iglesia de San Francisco de As&iacute;s celebrando la asamblea n&uacute;mero 241 desde el d&iacute;a 1 de enero del mismo a&ntilde;o, con el &uacute;nico objetivo de debatir y coordinar sus reivindicaciones laborales. En ese contexto de debate, de tertulias compartidas, de pensamiento colectivo, la Polic&iacute;a Armada decidi&oacute; entrar a la iglesia lanzando gases lacrim&oacute;genos en su interior para desalojar a los trabajadores que se encontraban all&iacute; reunidos. Y cuando &eacute;stos intentaron salir y huir y, a pesar de estar completamente desprotegidos, la Polic&iacute;a decidi&oacute; atacarles, produci&eacute;ndose cargas y disparos con armas de fuego. El resultado ya es sabido por todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hechos acaecidos en Vitoria ese d&iacute;a 3 de marzo de 1976 agitaron a todo el pa&iacute;s, provocando un gran enfado social, reconociendo hasta el propio ministro de Gobernaci&oacute;n, Manuel Fraga Iribarne, que las actuaciones llevadas a cabo por la Polic&iacute;a Armada fueron &ldquo;lamentables&rdquo;, aunque jam&aacute;s asumiera ning&uacute;n tipo de responsabilidad pol&iacute;tica, y justificando los actos en aras del mantenimiento del orden p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, medio siglo despu&eacute;s, los derechos laborales forman parte del n&uacute;cleo de nuestro Estado social y democr&aacute;tico de derecho. La negociaci&oacute;n colectiva, la libertad sindical, el derecho de huelga y la protecci&oacute;n frente a los riesgos laborales no son concesiones que nos hayan venido regaladas: son conquistas hist&oacute;ricas. Conquistas que debemos cuidar cada d&iacute;a, desde el di&aacute;logo social, desde el cumplimiento de la ley y desde la responsabilidad compartida de empresas, trabajadores y administraciones.
    </p><p class="article-text">
        Como subdelegada del Gobierno en &Aacute;lava, y en nombre del Gobierno de Espa&ntilde;a al que represento, quiero reafirmar nuestro compromiso con la memoria democr&aacute;tica y con el reconocimiento de las v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este compromiso con la memoria reciente y el respeto a los derechos humanos se materializa con iniciativas tales como la declaraci&oacute;n de la Iglesia de San Francisco de As&iacute;s como Lugar de Memoria Democr&aacute;tica, impulsada por el Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica del Gobierno de Espa&ntilde;a y publicada en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado en fecha 23 de febrero de 2026. Esta declaraci&oacute;n busca preservar la memoria de aquellos hechos y promover la educaci&oacute;n ciudadana sobre los valores democr&aacute;ticos. En un contexto en el que apenas se reconoc&iacute;an derechos b&aacute;sicos como el de reuni&oacute;n o asociaci&oacute;n, la Iglesia de San Francisco funcion&oacute; como un lugar clave para el intercambio y la organizaci&oacute;n colectiva: un punto de encuentro fundamental para los trabajadores de Vitoria en una etapa marcada por la ausencia de libertades pol&iacute;ticas y sindicales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n como Lugar de Memoria implica la puesta en marcha de diversas medidas destinadas a su protecci&oacute;n y valorizaci&oacute;n. Entre ellas se incluyen su adecuada identificaci&oacute;n y se&ntilde;alizaci&oacute;n, la preservaci&oacute;n de los elementos conmemorativos ya existentes y la promoci&oacute;n de iniciativas orientadas a la divulgaci&oacute;n y contextualizaci&oacute;n hist&oacute;rica de los acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra que muchos de los avances sociales actuales fueron fruto de la organizaci&oacute;n y el sacrificio de trabajadores y trabajadoras que defendieron, incluso con su vida, la justicia social.
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de honrar a quienes perdieron la vida aquel 3 de marzo es seguir trabajando por una sociedad m&aacute;s justa, donde el conflicto laboral encuentre siempre cauces democr&aacute;ticos y donde ninguna reivindicaci&oacute;n leg&iacute;tima sea respondida con violencia. Es consolidar una cultura del trabajo digno, seguro y con derechos. Es garantizar que nunca m&aacute;s luchar por las clases trabajadoras pueda costar la vida.
    </p><p class="article-text">
        La memoria no es un ejercicio del pasado; es una gu&iacute;a para el presente. Que el recuerdo de aquellos trabajadores nos interpele, nos una y nos obligue a estar a la altura de lo que representan: la dignidad del trabajo como fundamento de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Dabán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/3-marzo-memoria-democracia_129_13027179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 20:15:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fa1239d3-b865-4140-970f-689a22833d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89123" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fa1239d3-b865-4140-970f-689a22833d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89123" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[3 de marzo: memoria y democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fa1239d3-b865-4140-970f-689a22833d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[3 de marzo de 1976,Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Transición,Transición española,Franquismo,Víctimas del franquismo,Manuel Fraga,Rodolfo Martín Villa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hubo alguna vez un soviet vitoriano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/hubo-vez-soviet-vitoriano_129_13020504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b79dce22-60c5-4447-8ccd-0f6986743201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Hubo alguna vez un soviet vitoriano?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se recuerda un proceso muy radical en sus formas, trágico en su resolución, antagónico del relato transicional. Pero lo hace en una construcción memorial donde, además de aparecer un nacionalismo vasco ajeno a aquello, se actualiza sobre la base de que aquel radicalismo persistió en el tiempo, cosa discutible"</p><p class="subtitle">Especial informativo - Toda la cobertura sobre el quincuagésimo aniversario del 3 de marzo de 1976</p></div><p class="article-text">
        En uno de sus libros de memorias ('En busca del tiempo servido') as&iacute; lo recordaba <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/gks-reivindica-ataque-busto-fraga-tacha-responsable-crimenes-3-marzo-1976_1_13011484.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Fraga</a> y no es inhabitual escuchar algo similar de algunos de los que estuvieron en ese conflicto que acab&oacute; dram&aacute;tica y violentamente aquel 3 de marzo de 1976. Estos d&iacute;as, un grup&uacute;sculo comunista invita a asistir a una charla titulada '50 a&ntilde;os del soviet de Vitoria'. &iquest;Existi&oacute; eso alguna vez?
    </p><p class="article-text">
        Un soviet es, en principio, una manera de organizarse los trabajadores desde la base, de manera aut&oacute;noma y mediante la democracia directa. En ese sentido, lo de Vitoria fue lo m&aacute;s parecido a un soviet. Los huelguistas se organizaron mediante asambleas, voto a mano alzada y comisiones representativas negociadoras. Lo hicieron porque, desde un principio, prescindieron del Sindicato Vertical, tanto por verlo ineficaz y contrario a sus intereses, como por presionar en esa l&iacute;nea sus dirigentes, entre los que eran minor&iacute;a los partidarios del entrismo en ese organismo (el PCE y sus Comisiones Obreras afines). A partir de ah&iacute;, no tuvieron otra que acudir a los mecanismos primarios de reuni&oacute;n, debate, toma de acuerdos y traslado y negociaci&oacute;n de estos: la democracia directa. No eran convencidos de las tesis consejistas de Rosa Luxemburg o de Anton Pannekoek, sino que acudieron a esa f&oacute;rmula de manera instintiva. Y de ah&iacute; salieron sus dos dirigentes principales, Tom&aacute;s Echave y Jes&uacute;s Fern&aacute;ndez Naves, representando respectivamente esas dos l&iacute;neas autonomistas: la vanguardista marxista y la autoorganizativa m&aacute;s libertaria. Naves, de hecho, reconoci&oacute; que la primera vez que ley&oacute; a Pannekoek fue estando ya en la c&aacute;rcel, despu&eacute;s de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Las ocho semanas de huelga vitoriana a comienzos de 1976 fueron un ejemplo de autoorganizaci&oacute;n obrera, desarrollando un sistema muy sofisticado, a la vez que simple, para sus m&aacute;s de seis mil huelguistas, sus familias y el resto de la ciudad. El organigrama de asambleas diversas; el delicado papel de sus representantes, a caballo entre el impulso vanguardista y la simple representaci&oacute;n; las cajas de resistencia y el reparto establecido de ayudas seg&uacute;n las diferentes situaciones familiares; el protagonismo de las mujeres de los trabajadores en la difusi&oacute;n y denuncia en la calle del conflicto; la conexi&oacute;n con la disposici&oacute;n de los no huelguistas que les apoyaban; la capacidad para resistir juntos y no declinar ante procesos localizados de negociaci&oacute;n en algunas empresas; o la manera de convertir un conflicto laboral en otro popular que alcanzase a buena parte de la ciudadan&iacute;a local son expresiones de esa alta calidad organizativa que lograron. Adem&aacute;s, a cargo de una clase obrera que se estaba constituyendo en ese momento a partir de la experiencia que viv&iacute;a, y de unos dirigentes que tampoco ven&iacute;an bregados por situaciones anteriores. No extra&ntilde;a que uno de los puntos de tensi&oacute;n entre la direcci&oacute;n de la huelga fuera por la mayor o menor confianza en la capacidad de aprendizaje de la clase obrera en su experiencia de conflicto. Los resultados pr&aacute;cticos respaldaban a los m&aacute;s partidarios de la autoorganizaci&oacute;n, en perjuicio de los vanguardistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las ocho semanas de huelga vitoriana a comienzos de 1976 fueron un ejemplo de autoorganización obrera, desarrollando un sistema muy sofisticado, a la vez que simple, para sus más de seis mil huelguistas, sus familias y el resto de la ciudad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de ser una forma de organizarse en un conflicto, un soviet es un instrumento de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica revolucionaria. As&iacute; fue en la historia. En este punto es m&aacute;s complicado asignarle la denominaci&oacute;n. El conflicto vitoriano fue laboral 'sensu stricto' y su politizaci&oacute;n fue posterior a &eacute;l. Durante el franquismo, cualquier demanda social tornaba en pol&iacute;tica por la propia incapacidad e indisposici&oacute;n del r&eacute;gimen. Se ped&iacute;a un paso de peatones, la polic&iacute;a disolv&iacute;a la manifestaci&oacute;n vecinal, deten&iacute;a a alg&uacute;n portavoz y la cosa deven&iacute;a en una impugnaci&oacute;n de la dictadura. As&iacute; se politizaron tambi&eacute;n los obreros vitorianos, pero las demandas durante el conflicto no se salieron del marco laboral. No hay constancia de otras m&aacute;s pol&iacute;ticas. Estas aparecen meses despu&eacute;s, cuando la Transici&oacute;n arranca de verdad, cuando la calle se agita todav&iacute;a m&aacute;s y cuando las vanguardias partidarias se manifiestan en su lenguaje sin limitaciones, cosa que s&iacute; respetaron durante la huelga para mantener la unidad.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, la radicalidad organizativa no tiene su correspondiente pol&iacute;tica porque no aspir&oacute; a transformar nada m&aacute;s all&aacute; que sus condiciones de trabajo, y las vanguardias tuvieron un tiempo limitado para incidir en esa experiencia. Fue despu&eacute;s cuando esto comenz&oacute;. Los huelguistas impugnaron el Vertical e impusieron la l&oacute;gica de la negociaci&oacute;n directa. As&iacute; fue despu&eacute;s de marzo, cuando se acord&oacute; empresa a empresa la tabla reivindicativa que llevaban. Pero no hubo ninguna propuesta revolucionaria y ni siquiera pol&iacute;tica, como, por otra parte, fue la t&oacute;nica de la mayor&iacute;a de los conflictos laborales de ese instante y en ese lugar. Despu&eacute;s, se insiste, se a&ntilde;adieron otros ingredientes, y en otros lugares, como las provincias vascas del norte, ya aparec&iacute;an con antelaci&oacute;n estos en sus demandas, pero aqu&iacute; y entonces no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este tema lo reflexionan los libros de memorias pol&iacute;ticas de protagonistas de la huelga (Echave, Val del Olmo) y lo comentaron otros en entrevistas o charlas (Naves, Olabarr&iacute;a). Los de partidos trotskistas o mao&iacute;stas tambi&eacute;n le dieron vueltas (I&ntilde;aki Mart&iacute;n, Juanjo San Sebasti&aacute;n, Alberto Mart&iacute;nez de Lahidalga, los hermanos Ruiz, Subi&eacute;s). Los del PCE (Lecuona, Otaegui) se vieron en minor&iacute;a y se apartaron de ese debate, sin ni siquiera entablar o insistir en otro alternativo. En general, con la evidente excepci&oacute;n de los asamblearios estrictos y antipartido, se lamentaron de no haber dirigido m&aacute;s el conflicto, de no haberlo derivado a una mayor confrontaci&oacute;n, y se reservaron la experiencia para traducirla pol&iacute;ticamente en favor de sus demandas durante la Transici&oacute;n. Ah&iacute; se politiza fuertemente la situaci&oacute;n vitoriana y el recuerdo de marzo, todav&iacute;a en los t&eacute;rminos del radicalismo sindical, que no de la nacionalizaci&oacute;n del mismo, muy posterior y con otros agentes casi por completo ausentes en su origen.
    </p><p class="article-text">
        La historia y la memoria del Tres de Marzo son por eso complejas de conciliar. Se recuerda un proceso muy radical en sus formas, tr&aacute;gico en su resoluci&oacute;n, antag&oacute;nico del relato transicional. Pero lo hace en una construcci&oacute;n memorial donde, adem&aacute;s de aparecer un nacionalismo vasco ajeno a aquello, se actualiza sobre la base de que aquel radicalismo persisti&oacute; en el tiempo, cosa discutible. La experiencia vitoriana radicaliz&oacute; y extrem&oacute; despu&eacute;s las relaciones laborales locales, pero no solo por ella, sino por el lugar donde se desarrollaban. Ah&iacute;, por ejemplo, ejerci&oacute; m&aacute;s influencia el entorno de violencia terrorista y de violencia social mantenido en la segunda mitad de los a&ntilde;os setenta y en los ochenta. O deriv&oacute; en esa segunda d&eacute;cada el protagonismo de una lucha sindical radicalizada a los trabajadores de Michelin, cuando estos no hab&iacute;an participado directamente de la experiencia de Marzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, al cabo de cincuenta a&ntilde;os, se plantea qu&eacute; recordar de aquello: si solo ese radicalismo y el de quienes se atrincheraron en &eacute;l despu&eacute;s para impugnar ese tr&aacute;nsito a una democracia, con sus a&ntilde;adidos terroristas en la pr&aacute;ctica y ultranacionalistas en el objetivo final, o si cabe incorporar la memoria de quienes lo tienen como una tragedia en el marco de esa transici&oacute;n de un r&eacute;gimen de dictadura a otro de democracia que defienden. La primera f&oacute;rmula puede ser m&aacute;s ajustada a lo sucedido &mdash;aunque solo en parte, porque sobran los a&ntilde;adidos ex&oacute;ticos posteriores&mdash; y la segunda es m&aacute;s integradora y coherente con el tipo de sociedad en que todos vivimos (incluidos los resistentes).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/hubo-vez-soviet-vitoriano_129_13020504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 20:13:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b79dce22-60c5-4447-8ccd-0f6986743201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4981980" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b79dce22-60c5-4447-8ccd-0f6986743201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4981980" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Hubo alguna vez un soviet vitoriano?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b79dce22-60c5-4447-8ccd-0f6986743201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[3 de marzo de 1976,Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,PCE - Partido Comunista de España,CCOO - Comisiones Obreras,Sindicatos,Transición,Transición española,Manuel Fraga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[50 años de memoria y dignidad obreras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/50-anos-memoria-dignidad-obreras_129_13020519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0612bf99-3e7c-414e-b48b-06ad09a81ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1488y1018.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años de memoria y dignidad obreras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos golpearon, nos despidieron, nos detuvieron, nos torturaron, nos balearon, nos asesinaron, pero no pudieron doblegarnos. No nos regalaron nada, todo hubo que conquistarlo"</p><p class="subtitle">Especial informativo - Toda la cobertura sobre el quincuagésimo aniversario del 3 de marzo de 1976</p></div><p class="article-text">
        No ha sido un camino f&aacute;cil, durante a&ntilde;os partidos mayoritarios e instituciones intentaron pasar p&aacute;gina y silenciar la lucha y la matanza de Vitoria en 1976 porque contradec&iacute;an su relato de una Transici&oacute;n que ni fue mod&eacute;lica ni pac&iacute;fica. Hoy hay consenso en considerar que esa lucha, y la solidaridad que gener&oacute;, fue determinante para hacer fracasar los intentos de reformar el franquismo e impuls&oacute; de forma decisiva las libertades. Sin embargo, los dirigentes obreros renunciaron a la ruptura democr&aacute;tica propiciando una Transici&oacute;n que mantuvo intactos resortes del poder franquista y legitim&oacute; la injusticia y la impunidad con las v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cien mil personas participamos en el funeral de los tres primeros asesinados aquel aciago d&iacute;a, la mayor manifestaci&oacute;n contra la dictadura fascista que se resist&iacute;a a morir matando. Durante el recorrido, miles de brazos se alzaban haciendo el signo de victoria. La brutal intervenci&oacute;n policial no pudo empa&ntilde;ar el &eacute;xito de una huelga general que consigui&oacute; el apoyo de todo el pueblo de Vitoria con una clase trabajadora que durante dos meses demostr&oacute; su capacidad de lucha y sacrificio enfrent&aacute;ndose a una patronal intransigente enriquecida bajo la dictadura gracias a leyes criminales y una represi&oacute;n sistem&aacute;tica del movimiento obrero. 
    </p><p class="article-text">
        Pagamos un precio muy alto, pero los asesinatos de Pedro Mar&iacute;a, Francisco, Romualdo, Jos&eacute; y Bienvenido, acribillados a quemarropa al disolver la Polic&iacute;a una asamblea obrera, concitaron la solidaridad de medio mill&oacute;n de personas en la huelga general m&aacute;s importante de Euskal Herria, y amplia contestaci&oacute;n en el Estado y en el mundo, con dos nuevos asesinatos en Basauri y Tarragona.
    </p><p class="article-text">
        Los asesinatos de Vitoria fueron terrorismo de Estado y no una &ldquo;respuesta policial abusiva&rdquo;, como ha declarado recientemente una dirigente del partido socialista. Esa sutil diferencia impide que se consideren delitos de lesa humanidad, que ni prescriben ni pueden ser amnistiados, y establece v&iacute;ctimas de primera y de segunda categor&iacute;a. Sin &oacute;rdenes o autorizaci&oacute;n del Gobierno franquista, el gobernador civil no hubiera violado el concordato de 1953 con la Santa Sede, que prohib&iacute;a entrar en las iglesias, ni la Polic&iacute;a hubiera intervenido tan fr&iacute;a y premeditadamente. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las instrucciones de &ldquo;no os importe matar&rdquo;, dadas cuando Manuel Fraga y Rodolfo Martin Villa eran ministros de Interior, avalan que fueron cr&iacute;menes de Estado. No fueron los &uacute;nicos. Hubo m&aacute;s de cien asesinatos de trabajadores y personas de izquierdas, como el de los Sanfermines de 1978, desde la muerte de Franco hasta que se aprob&oacute; la Constituci&oacute;n. Por eso, es necesario que el Gobierno de Espa&ntilde;a reconozca, p&uacute;blica y pol&iacute;ticamente, que existi&oacute; violencia de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defendiendo lo m&aacute;s b&aacute;sico; poder elegir a nuestros representantes, un sueldo decente, y una jornada laboral digna, conquistamos las libertades ejerci&eacute;ndolas, y nos enfrentamos al poder econ&oacute;mico que ten&iacute;a a su servicio el sindicato vertical, las instituciones, las leyes, los medios de comunicaci&oacute;n y la Polic&iacute;a. Nos golpearon, nos despidieron, nos detuvieron, nos torturaron, nos balearon, nos asesinaron. Pero no pudieron doblegarnos. 
    </p><p class="article-text">
        No nos regalaron nada, todo hubo que conquistarlo. Conseguimos romper los topes salariales, mejoras laborales, reconocimiento de asambleas y Comisiones Representativas, readmisi&oacute;n de despedidos, garantizar el puesto de trabajo a los detenidos, que se potenciar&aacute;n las asociaciones de vecinos y se pusiera en pie un movimiento propio de las mujeres, pero despu&eacute;s hubo que seguir luchando porque bajo el capitalismo ninguna mejora es estable ni permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sobran razones para seguir peleando. El constante incremento de los ritmos de trabajo aumenta las bajas laborales por trastornos mentales, la subida de los precios adelgaza los salarios en favor de los beneficios del capital. Interminables cadenas de subcontrataciones recaen en las empresas con empleos m&aacute;s precarios, las mujeres ganan un 30% menos que los hombres, la jornada aumenta porque se obliga a meter horas extras que en muchos casos no se pagan, los precios de la vivienda est&aacute;n por las nubes debido a la especulaci&oacute;n, la sanidad, la educaci&oacute;n o la dependencia se deterioran y se privatizan, el fraude y la elusi&oacute;n fiscal de las grandes empresas son end&eacute;micos, y la desigualdad es creciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis del capitalismo y la disputa por la hegemon&iacute;a imperialista incrementan el militarismo y la agresividad, las migraciones masivas, el negacionismo clim&aacute;tico de la extrema derecha, la dictadura de las plataformas digitales, la degradaci&oacute;n del planeta, o los planes para hacer negocios con los genocidios y el sufrimiento de millones de personas, mientras se aplican leyes, como la ley mordaza, que criminalizan la protesta y atacan de ra&iacute;z derechos que han costado sangre, sudor, y l&aacute;grimas conseguir. Sin embargo, la clase trabajadora seguimos ocupando la centralidad social y econ&oacute;mica, y la historia ense&ntilde;a que podemos ocupar tambi&eacute;n la centralidad pol&iacute;tica, impulsando cambios profundos en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, en Euskadi, m&aacute;s de 50 empresas o sectores afectando a miles de trabajadores est&aacute;n en huelga. El movimiento pensionista lucha para mejorar las pensiones de miseria de miles de mujeres que no cotizaron lo suficiente por dedicarse a tareas de cuidados, de menores y personas dependientes, porque el PSE-EE y PNV ni siquiera permiten que se debata en el Parlamento Vasco, a pesar de haber recogido m&aacute;s de 145.000 firmas de apoyo. 
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo d&iacute;a 17 de marzo hay una convocatoria de huelga general en Euskal Herria en favor de un salario m&iacute;nimo de 1.500 euros, lo que beneficiar&aacute; a mujeres, personas migradas y j&oacute;venes, y reducir&aacute; la pobreza y la precariedad. Buen momento para recuperar lecciones del 3 de marzo. La organizaci&oacute;n, la solidaridad, la unidad de acci&oacute;n o la extensi&oacute;n y coordinaci&oacute;n de las luchas, mientras seguimos defendiendo la verdad, la justicia, la reparaci&oacute;n y un Memorial del 3 de marzo que contribuya a conseguir esos objetivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arturo Val del Olmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/50-anos-memoria-dignidad-obreras_129_13020519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 20:46:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0612bf99-3e7c-414e-b48b-06ad09a81ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1488y1018.jpg" length="3795945" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0612bf99-3e7c-414e-b48b-06ad09a81ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1488y1018.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3795945" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[50 años de memoria y dignidad obreras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0612bf99-3e7c-414e-b48b-06ad09a81ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1488y1018.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[3 de marzo de 1976,Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Transición,Transición española,Franquismo,Víctimas del franquismo,Manuel Fraga,Rodolfo Martín Villa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía para no perderse en los documentos desclasificados del 23F: de los rumores sobre el rey a la implicación de los espías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/guia-no-perderse-documentos-desclasificados-23f-rumores-rey-implicacion-espias_1_13020556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/670cb083-aef5-4382-8c00-381e477b4c1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía para no perderse en los documentos desclasificados del 23F: de los rumores sobre el rey a la implicación de los espías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno ha desclasificado este miércoles los documentos que hasta ahora permanecías secretos sobre el 23F, algo más de 150 documentos con informes, conversaciones telefónicas y detalles de la intentona golpista que acabó en fracaso</p><p class="subtitle">Un documento anónimo del 23F con escenarios de un golpe de estado: “Primer fallo: dejar al Borbón libre”
</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno ha desclasificado este mi&eacute;rcoles los documentos que hasta ahora permanec&iacute;as secretos sobre el 23F, algo m&aacute;s de 150 documentos con informes, conversaciones telef&oacute;nicas y detalles de la intentona golpista que acab&oacute; en fracaso. Hemos elaborado esta gu&iacute;a para navegar por las diferentes informaciones que han salido de esa documentaci&oacute;n, que contiene detalles como el papel de los esp&iacute;as, la desaz&oacute;n de la mujer de Tejero o las alusiones al rey Juan Carlos. 
    </p><h2 class="article-text">Los rumores sobre Juan Carlos: &ldquo;Tiene un avi&oacute;n para huir&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Hay muchas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/documento-firma-recogio-rumores-malintencionados-implicar-rey-23f-avion-huir-espana_1_13019577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alusiones al rey</a> Juan Carlos en los documentos, pero ninguna clara sobre su participaci&oacute;n en el golpe, pese a lo mucho que se ha especulado estos a&ntilde;os. De hecho, esas mismas especulaciones comenzaron ya inmediatamente tras el golpe, como recoge este documento sin ninguna firma que identifique su autor&iacute;a o procedencia. El informe, de diez p&aacute;ginas, recoge esa &ldquo;campa&ntilde;a&rdquo; de mentiras y &ldquo;tergiversaciones&rdquo;&nbsp;entre los que se encuentra que el rey ten&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/documento-firma-recogio-rumores-malintencionados-implicar-rey-23f-avion-huir-espana_1_13019577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;un avi&oacute;n para huir de Espa&ntilde;a&rdquo; o que &ldquo;envi&oacute; a sus hijos a Inglaterra&rdquo;</a> antes del golpe de Estado.
    </p><h2 class="article-text">El rey en el plan de los golpistas: &ldquo;Un objetivo a abatir y anular&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El monarca aparece tambi&eacute;n mencionado en varias ocasiones en un texto, de noviembre de 1980, plantea distintos escenarios para el derrocamiento del Gobierno de Adolfo Su&aacute;rez. En un documento anexo posterior al intento de golpe de Estado se analiza la opini&oacute;n de una facci&oacute;n del ej&eacute;rcito que se&ntilde;ala los riesgos de &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/documento-anonimo-23f-escenarios-golpe-primer-fallo-borbon-libre_1_13019136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejar al Borb&oacute;n libre</a> y tratar con &eacute;l como si fuera un caballero&rdquo;, cuando ha frustrado por televisi&oacute;n las posibilidades de &eacute;xito del golpe de Tejero. Es un aut&eacute;ntico mapa de posibilidades para el golpe y de opciones para el futuro cuando ya hab&iacute;a fracasado. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/documento-anonimo-23f-escenarios-golpe-primer-fallo-borbon-libre_1_13019136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puedes leerlo aqu&iacute;</a>. 
    </p><h2 class="article-text">Las llamadas: &ldquo;&iquest;Has visto qu&eacute; asco de Ej&eacute;rcito tenemos?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Una de las principales expectativas sobre los documentos desclasificados este mi&eacute;rcoles eran las transcripciones sobre el inmenso tr&aacute;fico de llamadas que se produjo aquella noche. Pero lo cierto es que no est&aacute;n las que se produjeron desde el interior del Congreso, o las que mantuvo el rey con las capitan&iacute;as generales.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se ha publicado un extenso documento con las llamadas de una protagonista inesperada de la noche del 23F: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/llamadas-mujer-tejero-23f-ejercito-estaria-detras-le-han-dejado-tirado-colilla-desgraciao_1_13019195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mujer de Antonio Tejero</a>, Carmen D&iacute;ez. No solt&oacute; el tel&eacute;fono aquella noche, preocupada por su marido, protagonista ya de un golpe fracasado, y al que se refiere con una ristra de descalificativos: &ldquo;El tonto desgraciado, lo han dejado solo&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/llamadas-mujer-tejero-23f-ejercito-estaria-detras-le-han-dejado-tirado-colilla-desgraciao_1_13019195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hemos reunido aqu&iacute; las conversaciones m&aacute;s importantes de D&iacute;ez</a>, que constituyen un documento fundamental para entender lo que ocurri&oacute; aquella noche, en la que en a cada minuto se distanciaban a&uacute;n m&aacute;s las expecativas iniciales de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s conversaciones interesantes. Por ejemplo, la que mantuvieron <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-desclasificacion-documentos-23f-directo_6_13018199_1119249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el general Carlos Iniesta con el golpista Juan Garc&iacute;a Carr&eacute;s</a>, o una entre dos soldados sobre la toma de RTVE, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/unidad-militar-tomo-television-espanola-23f-tenia-orden-tirar-matar_1_13019614.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que pudo acabar en tragedia</a>: &ldquo;El primer tiro al aire y el segundo a dar. Con los cargadores metidos y ni seguro ni nada&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Esp&iacute;as que pillaron a otros esp&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Se esperaba que los documentos de hoy incluyeran informes del Centro Superior de Informaci&oacute;n de la Defensa (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/informe-servicio-inteligencia-detalla-participacion-activa-seis-agentes-23f_1_13019434.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CESID</a>), el anterior CNI, y aunque ninguno recoge los movimientos previos al golpe (lo m&aacute;s interesante), hay uno fundamental: el que revela la &ldquo;participaci&oacute;n activa&rdquo; de seis de sus agentes en el 23F.
    </p><p class="article-text">
        El informe dice directamente que &ldquo;se ha podido comprobar que algunos miembros de esta Unidad participaron activamente en los hechos&rdquo;. Fueron seis en total: cuatro de ellos nunca fueron procesados en la causa judicial que investig&oacute; los hechos, mientras que de los dos restantes, uno fue condenado y el otro absuelto. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/informe-servicio-inteligencia-detalla-participacion-activa-seis-agentes-23f_1_13019434.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puedes leer aqu&iacute; este informe</a> elaborado por esp&iacute;as sobre las actividades golpistas de otros esp&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Prisiones saturadas, militares cat&oacute;licos y un PCE mon&aacute;rquico</h2><p class="article-text">
        Los documentos de este martes, aunque no han arrojado nuevas claves sobre el golpe, s&iacute; que contienen innumerables detalles sobre aquella noche y sobre la tensi&oacute;n que se vivi&oacute; en el pa&iacute;s los meses posteriores. Hay an&eacute;cdotas curiosas, como que se arrest&oacute; a tantos oficiales que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-desclasificacion-documentos-23f-directo_6_13018199_1119238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no cab&iacute;an en la prisi&oacute;n militar</a>, que el PCE estaba muy preocupado por el futuro de la monarqu&iacute;a, o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-desclasificacion-documentos-23f-directo_6_13018199_1119239.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tensiones dentro del Ej&eacute;rcito</a>: &ldquo;El ambiente en los cuarteles se est&aacute; enrareciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un documento secreto de la &eacute;poca alertaba de que los soldados pod&iacute;a distanciarse &ldquo;peligrosamente&rdquo; de sus mandos y la Constituci&oacute;n. Hasta el punto de que se dise&ntilde;a un plan para recuperar el control con nuevos mandos militares, que deb&iacute;an ser &ldquo;cat&oacute;licos con evidencias&rdquo; pero sin &ldquo;afinidades pol&iacute;ticas&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-desclasificacion-documentos-23f-directo_6_13018199_1119250.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute; est&aacute;n el resto de requisitos</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/guia-no-perderse-documentos-desclasificados-23f-rumores-rey-implicacion-espias_1_13020556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 17:18:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/670cb083-aef5-4382-8c00-381e477b4c1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="843810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/670cb083-aef5-4382-8c00-381e477b4c1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="843810" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guía para no perderse en los documentos desclasificados del 23F: de los rumores sobre el rey a la implicación de los espías]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/670cb083-aef5-4382-8c00-381e477b4c1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado 23F,Juan Carlos I,Transición,Francisco Franco,CNI - Centro Nacional de Inteligencia,Espionaje,Ejército,Militares,Adolfo Suárez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte de Teófilo del Valle, 50 años después: el primer asesinado de la Transición que todavía espera justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/muerte-teofilo-valle-50-anos-despues-primer-asesinado-transicion-todavia-espera-justicia_1_13013249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54989375-f6d3-461c-9309-868c750fbb01_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137217.jpg" width="652" height="367" alt="La muerte de Teófilo del Valle, 50 años después: el primer asesinado de la Transición que todavía espera justicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teófilo del Valle era un vecino de Elda al que mataron el 24 de febrero de 1976. El caso lo juzgó la jurisdicción militar, que absolvió al agente de Policía Militar. La familia nunca obtuvo justicia. Ahora, una querella intenta sentar en el banquillo al policía que disparó y al exministro franquista Rodolfo Martín Villa</p><p class="subtitle">'Las tres muertes de Teófilo del Valle', un documental que reclama justicia</p></div><p class="article-text">
        Te&oacute;filo del Valle P&eacute;rez ten&iacute;a 20 a&ntilde;os cuando un polic&iacute;a le mat&oacute; el 24 de febrero de 1976. Se convirti&oacute; en la primera v&iacute;ctima mortal por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado durante la Transici&oacute;n, aunque le seguir&iacute;an decenas de ellas m&aacute;s. Trabajaba en una f&aacute;brica de bolsos en Elda (Alicante). En esos d&iacute;as, una fuerte huelga del sector del calzado sacud&iacute;a la comarca. La represi&oacute;n era constante. El joven hu&iacute;a de los agentes cuando le dispararon seis tiros por la espalda. Dos impactaron en su cuerpo y acabaron con su vida. La justicia militar instruy&oacute; el caso. Daniel Aroca del Rey, el agente que dispar&oacute;, termin&oacute; absuelto.
    </p><p class="article-text">
        La familia nunca tuvo noticias de la investigaci&oacute;n, se la mantuvo al margen, intentando silenciarla. Tampoco han recibido compensaci&oacute;n alguna por el crimen, ni mucho menos justicia por el terrible suceso. La Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra cr&iacute;menes del franquismo (Ceaqua) ha intentado reabrir el caso. Ahora que se cumplen 50 a&ntilde;os de los hechos, el juzgado ha pospuesto la declaraci&oacute;n tanto de Aroca como de Rodolfo Mart&iacute;n Villa, ministro de Relaciones Sindicales en aquel momento y posterior ministro del Interior hasta 1979.
    </p><p class="article-text">
        Manuel de Juan Navarro es investigador y cineasta. Tambi&eacute;n una de las personas que mejor conoce lo sucedido con Te&oacute;filo del Valle tras su extenso proceso de documentaci&oacute;n para preparar el documental <em>Las tres muertes de Te&oacute;filo del Valle</em>. Seg&uacute;n contextualiza, la exportaci&oacute;n del calzado en aquellos a&ntilde;os significaba una entrada de divisas a Espa&ntilde;a muy importante, comparada a las del turismo y las remesas enviadas por los emigrados.
    </p><p class="article-text">
        La zona de Elda era de las m&aacute;s potentes para el calzado, y lo era por las largas jornadas de trabajo que sufr&iacute;an unos obreros extenuados y un ritmo de producci&oacute;n febril, pero tambi&eacute;n por desarrollar una actividad muy din&aacute;mica en cuanto a reivindicaciones laborales y protestas sociales. &ldquo;En esta comarca se produc&iacute;a el 80% de calzado espa&ntilde;ol y los representantes elegidos en las f&aacute;bricas no eran reconocidos por el Sindicato Vertical&rdquo;, explica De Juan.
    </p><h2 class="article-text">Dos jornadas de lucha terminan en muerte</h2><p class="article-text">
        Las jornadas de reivindicaci&oacute;n se suced&iacute;an en Elda. El lunes 23 de febrero de 1976, miles de trabajadores se asamblearon en la plaza central del pueblo, dedicada a Emilio Castelar. El cineasta estaba all&iacute;, lo vivi&oacute; en primera persona. &ldquo;&Eacute;ramos unas 3.000 personas y la Polic&iacute;a Armada estaba preparada, vigil&aacute;ndonos todo el rato mientras sub&iacute;amos en manifestaci&oacute;n hacia Petrer [municipio cercano a Elda], para concentrarnos delante del edificio del Sindicato Vertical&rdquo;, a&ntilde;ade De Juan, a quien la familia Del Valle le ha otorgado poderes judiciales para actuar en su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Las cargas fueron brutales. &ldquo;La Polic&iacute;a produjo una situaci&oacute;n de caos incre&iacute;ble&rdquo;, recuerda el cineasta. &Eacute;l ha tenido acceso a los informes policiales de aquella actuaci&oacute;n, donde los agentes reflejaron que los trabajadores les atacaron con piedras y no tuvieron otro remedio que intervenir. De Juan zanja r&aacute;pido el asunto: &ldquo;Lo que dicen es una mentira tras otra&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d41fd036-c3ce-407f-9f36-2c4d59075f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El 24 de febrero se par&oacute; en algunas f&aacute;bricas de Elche, pero no en Elda ni Petrer. Los trabajadores de estas localidades, sin embargo, intentaron realizar una asamblea en la plaza Castelar, aunque la Polic&iacute;a Militar lo evit&oacute;. La tarde termin&oacute; con carreras de los obreros delante de los agentes. &ldquo;Sobre las 22.00 horas se empezaron a retirar. Imagino que los mandos policiales estaban cansados de perseguirnos tanto tiempo&rdquo;, sostiene el investigador.
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as marchaban ya en autobuses cuando un &uacute;ltimo grupo de trabajadores muy j&oacute;venes les insultaron y les lanzaron una piedra. El sargento Laureano Ballesteros mand&oacute; bajar a los agentes. &ldquo;El material antidisturbios ya lo hab&iacute;an guardado, as&iacute; que algunos polic&iacute;as salieron con la pistola en la mano&rdquo;, recalca De Juan. En ese momento, Aroca dispar&oacute; hasta seis tiros por la espalda a Te&oacute;filo del Valle, quien entonces trabajaba en la f&aacute;brica de bolsos Soler de Elda, en el barrio de la Tafalera. Una bala le entr&oacute; por un tobillo, y le hizo caer, y otra le penetr&oacute; el cr&aacute;neo por la nuca, lo que le dej&oacute; herido de muerte.
    </p><p class="article-text">
        En las inmediaciones se oyeron m&aacute;s disparos, aunque presumiblemente fueron al aire. Otro agente se acerc&oacute; a Te&oacute;filo y le intent&oacute; realizar un torniquete en la pierna. &ldquo;En cuanto vio su cabeza supo que el chaval iba a morirse&rdquo;, opina el cineasta. El joven de 20 a&ntilde;os no lleg&oacute; con vida al hospital.
    </p><h2 class="article-text">El tribunal militar absuelve al polic&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El juez que instruy&oacute; el caso lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Aroca tir&oacute; a matar. &ldquo;Seg&uacute;n la transcripci&oacute;n literal de su primera declaraci&oacute;n, acept&oacute; ante el magistrado que hab&iacute;a disparado al cuerpo. Al d&iacute;a siguiente, aleccionado por sus superiores, lo neg&oacute; y dijo que el juez le oblig&oacute; a confesar&rdquo;, recuerda De Juan. Decretaron prisi&oacute;n provisional y el caso pas&oacute; a disposici&oacute;n del juzgado militar.
    </p><p class="article-text">
        La familia intent&oacute; actuar. Jos&eacute; Antonio del Valle, hermano de Te&oacute;filo, vive en Uruguay y tiene 78 a&ntilde;os, pero no olvida: &ldquo;Nosotros siempre pensamos que una bala le hab&iacute;a matado de rebote. Hasta que no conocimos a Manuel de Juan que hizo el documental y comenz&oacute; a investigar, no supimos que lo asesinaron vilmente&rdquo;. Su padre intent&oacute; estar presente en el juicio mediante un abogado, pero la jurisdicci&oacute;n militar no se lo permiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El consejo de guerra tuvo lugar el 6 de julio. Todo iba demasiado r&aacute;pido. En la vista no se habl&oacute; de por qu&eacute; Aroca hab&iacute;a decidido disparar seis veces por la espalda. El debate se centr&oacute; en si la bala que qued&oacute; alojada en la nuca hab&iacute;a sido un rebote. El fiscal militar reconoci&oacute; que la documentaci&oacute;n atestiguaba que el agente hab&iacute;a disparado sin tomar las precauciones y que hab&iacute;a cometido un homicidio imprudente. Ped&iacute;an dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n, inhabilitaci&oacute;n para el ejercicio de la profesi&oacute;n y el pago de 650.000 pesetas como indemnizaci&oacute;n a la familia Del Valle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1199y1085.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1199y1085.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1199y1085.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1199y1085.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1199y1085.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1199y1085.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d99d3664-950d-40c1-9b51-87c1ea878415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1199y1085.jpg"
                    alt="Imagen de una de las manifestaciones en protesta por la muerte de Teófilo del Valle."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de una de las manifestaciones en protesta por la muerte de Teófilo del Valle.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo parec&iacute;a que la sentencia se tornar&iacute;a condenatoria para Aroca. El dictamen recog&iacute;a todo lo ya explicitado, pero tambi&eacute;n un &uacute;ltimo considerando. Como Aroca hab&iacute;a actuado en cumplimiento de su deber, se le aplic&oacute; un eximente y procedieron a su absoluci&oacute;n. El agente sali&oacute; en libertad y reingres&oacute; en el cuerpo policial, la familia Del Valle jam&aacute;s fue indemnizada y, en definitiva, no se hizo justicia al crimen.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio, el hermano mayor de Te&oacute;filo, recuerda en conversaci&oacute;n con elDiario.es que la familia nunca supo nada. &ldquo;Mis padres se murieron sin conocer lo que realmente hab&iacute;a ocurrido&rdquo;, se lamenta al tel&eacute;fono henchido de rabia e impotencia. Ahora, 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, afirma con seriedad que &ldquo;Franco se hab&iacute;a muerto hac&iacute;a apenas tres meses antes y todas las estructuras de la dictadura segu&iacute;an operando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mart&iacute;n Villa intenta posponer su declaraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La esperanza es lo &uacute;ltimo que se pierde, responde Jos&eacute; Antonio al preguntarle por el nuevo proceso judicial. Jacinto Lara, abogado de Ceaqua, explica los pormenores de la querella interpuesta en Elda en abril de 2024 y que puede traer algo de verdad y justicia a la familia Del Valle. Por primera vez, la jueza que instru&iacute;a el caso llam&oacute; a declarar en calidad de investigados, los antiguos imputados, a Mart&iacute;n Villa y Aroca. Hay otros querellados, aunque algunos han fallecido y otros todav&iacute;a est&aacute;n en proceso de ser localizados.
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n de los investigados deber&iacute;a haberse realizado en noviembre de 2025 por videoconferencia. El antiguo ministro lo har&iacute;a desde Madrid y el polic&iacute;a que dispar&oacute; las balas que mataron a Te&oacute;filo desde Albacete. Por cuestiones estrictamente tecnol&oacute;gicas del juzgado, la comparecencia tuvo que posponerse, explica Lara. La magistrada fij&oacute; una nueva fecha para las declaraciones, que esta vez tendr&iacute;an que ser presencialmente en Elda, para este 4 de febrero. Tampoco tuvieron lugar.
    </p><p class="article-text">
        La defensa de Mart&iacute;n Villa ya hab&iacute;a recurrido la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de la querella. &ldquo;La jueza se bas&oacute; en el derecho internacional y en la no prescripci&oacute;n de estos cr&iacute;menes de lesa humanidad, adem&aacute;s de en el derecho que establece a la investigaci&oacute;n la Ley de Memoria Democr&aacute;tica y un informe a favor presentado por el fiscal de Memoria&rdquo;, se explaya el mismo Lara. Este primer recurso de reforma fue desestimado por la jueza.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Villa sigui&oacute; intentando no sentarse delante de la jueza. Interpuso un recurso de apelaci&oacute;n ante la Audiencia Provincial de Alicante el noviembre pasado. En &eacute;l solicit&oacute; que su declaraci&oacute;n como investigado se suspendiera cautelarmente hasta la resoluci&oacute;n del recurso. La representaci&oacute;n de Aroca, el expolic&iacute;a, se adhiri&oacute; a ello. La jueza no dio curso al escrito y mantuvo las declaraciones para principios de febrero, y la defensa del antiguo ministro insisti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, d&iacute;as antes del 4 de febrero, cambi&oacute; la jueza que llevaba el caso y un nuevo magistrado se hizo con su instrucci&oacute;n. La primera decisi&oacute;n que tom&oacute; fue dejar en el aire la declaraci&oacute;n de los dos investigados hasta que sus recursos se resuelvan en la Audiencia Provincial de Alicante. Lara remarca que ellos tambi&eacute;n han interpuesto un recurso de reforma ante el juez por esta &uacute;ltima decisi&oacute;n. Entienden que no existe cobertura jur&iacute;dica alguna para acordar la suspensi&oacute;n cautelar de los testimonios. Si el nuevo magistrado mantiene su decisi&oacute;n, elevar&aacute;n el recurso a la Audiencia Provincial de Alicante.
    </p><p class="article-text">
        El abogado de Ceaqua acepta que este tipo de cambios de jueces son habituales, aunque &ldquo;resulta cuanto menos sorprendente&rdquo; que justo ahora, que por primera vez dos personas iban a testificar investigadas por cr&iacute;menes franquistas, el nuevo magistrado cambie de postura. Por su parte, Jos&eacute; Antonio afronta con determinaci&oacute;n estos momentos en los que se cumplen cinco d&eacute;cadas del primer muerto por parte de la Polic&iacute;a durante la Transici&oacute;n, su hermano Te&oacute;filo: &ldquo;Aquello fue una cosa terrible y nunca se ha hecho justicia. Uno no quiere venganza, quiere justicia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/muerte-teofilo-valle-50-anos-despues-primer-asesinado-transicion-todavia-espera-justicia_1_13013249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 21:45:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/54989375-f6d3-461c-9309-868c750fbb01_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137217.jpg" length="115383" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/54989375-f6d3-461c-9309-868c750fbb01_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137217.jpg" type="image/jpeg" fileSize="115383" width="652" height="367"/>
      <media:title><![CDATA[La muerte de Teófilo del Valle, 50 años después: el primer asesinado de la Transición que todavía espera justicia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/54989375-f6d3-461c-9309-868c750fbb01_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137217.jpg" width="652" height="367"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23F: cuarenta y cinco años sin conocer toda la verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/23f-cuarenta-cuatro-anos-conocer_1_13012117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05d30187-01e6-49a7-85e1-50361db46583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23F: cuarenta y cinco años sin conocer toda la verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Consejo de Ministros desclasificará los documentos del 23F este martes. Las pruebas que se conocen hasta ahora refutan el relato de que el golpe fracasó gracias a la lealtad mayoritaria del Ejército y a la actuación decidida del rey Juan Carlos I </p><p class="subtitle">El Gobierno desclasificará mañana los documentos sobre el 23F “para saldar una deuda histórica”</p></div><p class="article-text">
        El golpe de Estado del 23F no fue un hecho puntual, sino el desenlace tr&aacute;gico de la conspiraci&oacute;n permanente en la que viv&iacute;a Espa&ntilde;a desde la muerte del dictador, con una incipiente democracia asediada por sectores militares, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos que se resist&iacute;an a que el pa&iacute;s recuperara las libertades. El asalto al Congreso de los Diputados por tres centenares de guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero y la toma de Valencia por el capit&aacute;n general de la III Regi&oacute;n Militar, Jaime Milans del Bosch, fue la puesta en escena de una asonada que se ven&iacute;a preparando desde hac&iacute;a meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si para la historiograf&iacute;a oficial la transici&oacute;n fue un periodo mod&eacute;lico de nuestra historia, el golpe del 23F fue un &ldquo;accidente&rdquo;, un suceso aislado protagonizado por un grupo reducido de militares nost&aacute;lgicos del franquismo, que fracas&oacute; gracias a la lealtad mayoritaria del Ej&eacute;rcito y a la actuaci&oacute;n decidida del rey Juan Carlos I. Sin embargo, las pruebas han acabado refutando el relato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un documento hallado en el archivo personal de Alberto Oliart (ministro de Defensa entre 1981 y 1982) afirma que solo tres de los 11 capitanes generales se mantuvieron leales a la Constituci&oacute;n. El resto permaneci&oacute; a la espera del discurrir de los acontecimientos y si, como estaba previsto, la Divisi&oacute;n Acorazada Brunete (DAC) hubiese tomado Madrid, la mayor&iacute;a se habr&iacute;an sumado. Arribistas de la patria que se hicieron dem&oacute;cratas al fracasar el golpe.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la actuaci&oacute;n decidida del rey, su primera intervenci&oacute;n p&uacute;blica en televisi&oacute;n para condenar el golpe se produjo a la 1.14 horas de la madrugada del d&iacute;a 24, siete horas despu&eacute;s del asalto al Congreso. Minutos antes el general Alfonso Armada, desde hac&iacute;a d&iacute;as segundo jefe del Estado Mayor del Ej&eacute;rcito, hab&iacute;a abandonado la C&aacute;mara tras fracasar su intento de dirigirse a sus se&ntilde;or&iacute;as para ofrecerse como presidente de un Gobierno de concentraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El general Sabino Fern&aacute;ndez Campo, entonces secretario general de la Casa del Rey, cargo en el que hab&iacute;a sustituido precisamente a Armada, cuenta en sus declaraciones sumariales en la causa que a las nueve de la noche del d&iacute;a 23 el monarca habl&oacute; con Armada, &ldquo;y despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n que dura varios minutos Su Majestad me pasa el tel&eacute;fono para que siga hablando con &eacute;l&rdquo;. Sabino revela que Armada le hizo part&iacute;cipe de su disposici&oacute;n a ir al Congreso y ofrecerse como presidente del Gobierno para solucionar la situaci&oacute;n. Una propuesta que &eacute;l traslad&oacute; al monarca para, acto seguido, &ldquo;transmitiendo la orden del rey, que est&aacute; presente, digo al general que cualquier acci&oacute;n que realice tiene que ser con car&aacute;cter personal, bajo su propia conciencia y sin invocar el nombre del rey (&hellip;) En modo alguno parti&oacute; de m&iacute; la idea de que se presentara en el Congreso, ni yo pod&iacute;a decirle que lo hiciera pues, como es l&oacute;gico, no me correspond&iacute;a a m&iacute; ninguna facultad decisoria, y en todas las ocasiones actu&eacute; por orden y en nombre de Su Majestad el rey&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d15cf068-6244-44a9-8b8a-d055694b6493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El vicepresidente y teniente general Gutiérrez Mellado es zarandeado por un grupo de guardias civiles en presencia del teniente coronel Tejero, mientras el presidente Adolfo Suárez intenta socorrerle. EFE/Manuel Hernández de León"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El vicepresidente y teniente general Gutiérrez Mellado es zarandeado por un grupo de guardias civiles en presencia del teniente coronel Tejero, mientras el presidente Adolfo Suárez intenta socorrerle. EFE/Manuel Hernández de León                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Armada se reuni&oacute; en el Congreso con Tejero, que al conocer la composici&oacute;n del Gobierno que el general pretend&iacute;a proponer a la C&aacute;mara, integrado por representantes de todos los partidos salvo los nacionalistas, le impidi&oacute; entrar en el hemiciclo. El teniente coronel esperaba que el golpe diera paso a una Junta Militar, se sinti&oacute; enga&ntilde;ado y, con su oposici&oacute;n y sin pretenderlo, hizo fracasar el golpe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de refutar los dos pilares sobre los que se sustenta a&uacute;n hoy la versi&oacute;n oficial sobre el fracaso del golpe, el an&aacute;lisis de la investigaci&oacute;n sumarial permite afirmar que la misma no tuvo nunca la intenci&oacute;n de desvelar todos sus meandros. Se conform&oacute; con condenar a sus protagonistas televisivos, a los que los ciudadanos pudieron ver a trav&eacute;s de la pantalla de televisi&oacute;n enca&ntilde;onando con sus fusiles al Gobierno y a los representantes de la soberan&iacute;a popular, y tomando la capital del Turia en un t&eacute;trico desfile de carros de combate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alberto Oliart, nombrado ministro de Defensa tras el golpe, da cuenta de ello en sus memorias cuando relata la visita que le gir&oacute; a su despacho el juez instructor, Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a Escudero, de 64 a&ntilde;os. &ldquo;Me plante&oacute; que pod&iacute;a procesar a toda la Divisi&oacute;n Acorazada Brunete (Madrid) y a toda la Divisi&oacute;n Maestrazgo (Valencia), cerca de ocho mil hombres, o solo a los 33 jefes, oficiales y altos mandos que actuaron ese d&iacute;a. Sin dudarlo, le dije, mire usted, se&ntilde;or juez, lo que hay que hacer es procesar a la jefatura solamente. Bajo mi responsabilidad, tome esto como una orden&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que Oliart asegura fue refrendada por el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y por el propio rey, a quien acudi&oacute; a ver a La Zarzuela. De manera que al arrancar la investigaci&oacute;n y sin conocer el alcance del golpe ya hab&iacute;a una decisi&oacute;n tomada: juzgar y condenar solo a los m&aacute;s significados y exonerar al resto. La obediencia debida y la excusa absolutoria fueron los argumentos jur&iacute;dicos en los que el instructor sustent&oacute; su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Oliart compareci&oacute; en un pleno secreto del Congreso de los Diputados tres semanas despu&eacute;s del golpe para informar de la marcha de las investigaciones. Durante su intervenci&oacute;n afirm&oacute; que 114 personas que eran citadas en las conversaciones telef&oacute;nicas intervenidas y 154 miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, al margen de los guardias civiles que asaltaron el Congreso, estaban siendo investigadas por su presunta implicaci&oacute;n en la asonada. Una investigaci&oacute;n de cuyos resultados nunca se dio traslado al juez, que en el resumen de la causa al dar por concluida su investigaci&oacute;n, tan solo cuatro meses despu&eacute;s de iniciada, dec&iacute;a: &ldquo;Este juzgado no ha recibido como consecuencia de tales actuaciones ninguna clase de datos o informaciones que aconsejen actuar contra civiles&rdquo;. Claro, que tampoco &eacute;l hizo requerimiento alguno sobre dichas pesquisas.
    </p><h2 class="article-text">Escuchas selectivas</h2><p class="article-text">
        Uno de los asuntos m&aacute;s controvertidos de la instrucci&oacute;n sumarial son las intervenciones telef&oacute;nicas que Francisco La&iacute;na, director de la Seguridad del Estado, orden&oacute; aquella noche para intentar descubrir todas las implicaciones del golpe. La Polic&iacute;a &ldquo;pinch&oacute;&rdquo; los tel&eacute;fonos del ultraderechista Juan Garc&iacute;a Carr&eacute;s, a la larga el &uacute;nico civil condenado, del domicilio del teniente coronel Tejero, del general en la reserva Carlos Iniesta Cano, director de la Guardia Civil entre 1972 y 1974, y de otros integrantes del b&uacute;nker de los que se sospechaban conspiraban contra la democracia. De todas ellas hay constancia documental en la causa, si bien las transcripciones aluden a conversaciones mantenidas a partir de la 1:14 horas de la madrugada del d&iacute;a 24, tras el mensaje televisivo del rey, sin que de las siete horas previas transcurridas desde el asalto al Congreso haya constancia alguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La&iacute;na orden&oacute; al delegado del Gobierno en Telef&oacute;nica, Julio Camu&ntilde;as Fern&aacute;ndez-Luna, intervenir tambi&eacute;n los tel&eacute;fonos del Congreso para conocer las conversaciones que Tejero manten&iacute;a y recib&iacute;a del exterior mientras mantuvo secuestrada a la C&aacute;mara. Pese a ello, estas grabaciones no existen oficialmente, aunque al menos una copia de ellas est&aacute; en poder de la familia del entonces n&uacute;mero dos del Ministerio del Interior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El juicio por el 23F se celebr&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s del golpe durante 48 jornadas que concluyeron con un indulgente fallo del tribunal militar, que conden&oacute; a 22 de los procesados y absolvi&oacute; a los 11 restantes. El tribunal justific&oacute; su ben&eacute;vola sentencia aduciendo &ldquo;las circunstancias personales de honorabilidad, cualidades de mando y esp&iacute;ritu militar; brillante historial y acreditado patriotismo y fidelidad a la Corona&rdquo; de los condenados. Al d&iacute;a siguiente el Consejo de Ministros acord&oacute; recurrir el fallo ante el Tribunal Supremo, que terminar&iacute;a elevando la mayor&iacute;a de las penas.
    </p><p class="article-text">
        El general Armada, condenado inicialmente a seis a&ntilde;os por conspiraci&oacute;n, lo fue como cabeza de la rebeli&oacute;n militar junto a Milans del Bosch y vio quintuplicada su pena inicial, hasta los treinta a&ntilde;os de reclusi&oacute;n. Fue indultado en 1988 por el gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez, tras ocho a&ntilde;os de reclusi&oacute;n. El otro cabecilla del golpe, Milans del Bosch, obtuvo la libertad condicional en julio de 1990, tras nueve a&ntilde;os encerrado, y Antonio Tejero fue excarcelado en diciembre de 1996, tras quince a&ntilde;os en prisi&oacute;n, aunque desde 1993 disfrutaba del tercer r&eacute;gimen penitenciario, que le permit&iacute;a ir a prisi&oacute;n solo a dormir. El resto de los golpistas no cumpli&oacute; m&aacute;s de cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n efectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han transcurrido ya 44 a&ntilde;os de los hechos y ninguno de los gobiernos del PSOE o PP ha tenido la voluntad pol&iacute;tica necesaria para hacer p&uacute;blicos los documentos que nos permitan conocer todos los extremos de lo ocurrido. Sobre el fallo judicial, elevado a la categor&iacute;a de verdad irrefutable, se sostiene a&uacute;n hoy el irrefutable relato oficial de lo ocurrido.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Fonseca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/23f-cuarenta-cuatro-anos-conocer_1_13012117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 09:30:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/05d30187-01e6-49a7-85e1-50361db46583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="722145" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/05d30187-01e6-49a7-85e1-50361db46583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="722145" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[23F: cuarenta y cinco años sin conocer toda la verdad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/05d30187-01e6-49a7-85e1-50361db46583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado 23F,Transición,Juan Carlos I,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El golpe de Estado del 23F: ¿salvó el rey la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/golpe-23f-salvo-rey-democracia_129_13008118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El golpe de Estado del 23F: ¿salvó el rey la democracia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 45 años del intento golpista capitaneado por el teniente coronel Antonio Tejero en 1981, un suceso del que aún desconocemos toda la verdad a pesar de la versión oficial fijada defintivamente por la sentencia que enjuició a los autores</p><p class="subtitle">El rey emérito afirma en su libro que no tiene “nada que ocultar” sobre el 23F mientras continúa el oscurantismo</p></div><p class="article-text">
        Han transcurrido 45 a&ntilde;os de la intentona golpista del 23 de febrero de 1981 y los espa&ntilde;oles seguimos sin conocer toda la verdad de lo ocurrido. La sentencia del Consejo Supremo de Justicia Militar que enjuici&oacute; a los golpistas fij&oacute; para la posteridad una versi&oacute;n oficial a trav&eacute;s del fallo judicial, seg&uacute;n el cual <a href="https://www.eldiario.es/temas/golpe-de-estado-23f/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el golpe de Estado</a> fue obra de un grupo reducido de militares que fracas&oacute; gracias a la actuaci&oacute;n decidida del rey Juan Carlos I y a la lealtad mayoritaria del Ej&eacute;rcito a la Constituci&oacute;n. La realidad es que los meandros del suceso m&aacute;s grave de nuestra democracia desde el levantamiento militar que en 1936 acab&oacute; con la Segunda Rep&uacute;blica y dio paso a cuatro d&eacute;cadas de dictadura siguen siendo un secreto de Estado.
    </p><p class="article-text">
        La justicia militar rechaz&oacute; recabar la versi&oacute;n del monarca, siquiera por escrito, sobre lo ocurrido aquel d&iacute;a, priv&aacute;ndonos del testimonio de quien la historiograf&iacute;a oficial se&ntilde;ala como el hombre que salv&oacute; a nuestra joven democracia. Ha sido el propio interesado quien <a href="https://www.eldiario.es/politica/rey-emerito-afirma-libro-no-ocultar-23f-sigue-oscurantismo-40-anos-despues_1_12760758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un reciente libro de memorias</a> (<em>Reconciliaci&oacute;n</em>. Editorial Planeta, 2025) nos desvele el papel que jug&oacute;, autoerigi&eacute;ndose en el art&iacute;fice principal, si no el &uacute;nico, del fracaso del golpe. &ldquo;Aquella tarde, MI proyecto pol&iacute;tico estuvo en peligro, y el destino de todos los espa&ntilde;oles en MIS manos. &iquest;Ser&iacute;a capaz de salvar la democracia que hab&iacute;amos construido entre todos con una esperanza de renovaci&oacute;n?&rdquo;, se pregunta el em&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        El rey escribe que conoc&iacute;a el creciente descontento que exist&iacute;a en los cuarteles por la legalizaci&oacute;n del PCE, el enemigo declarado del Ej&eacute;rcito durante la Guerra Civil; el desarrollo del Estado auton&oacute;mico, que los militares interpretaban como una ruptura de su indisoluble unidad de la patria, y el terrorismo de ETA, que hab&iacute;a se&ntilde;alado a los militares y las fuerzas de la Seguridad del Estado como objetivos prioritarios, pero que nunca sospech&oacute; que fuese a producirse un levantamiento militar. Consumado el golpe con el asalto del Congreso de los Diputados por m&aacute;s de tres centenares de guardias civiles al mando del <a href="https://www.eldiario.es/politica/golpista-23f-antonio-tejero-recibe-alta-hospital-valenciano-ingresado_1_12712443.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teniente coronel Antonio Tejero</a> y la toma de Valencia por los tanques del teniente general Jaime Milans del Bosch, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/milans-bosch-exteniente-general-doblemente-golpista-enterrado-alcazar-toledo-democracia_1_9693479.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capit&aacute;n general de la regi&oacute;n</a>, el rey refiere de manera somera su febril actividad de aquella noche, dando &oacute;rdenes por tel&eacute;fono para hacer fracasar el golpe. &ldquo;Hablaba con aplomo y persuasi&oacute;n, porque sab&iacute;a que estaba en juego el destino de la Corona y del pa&iacute;s&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        En una de esas llamadas habl&oacute; con quien hab&iacute;a sido su preceptor, secretario general de la Casa Real y en aquel momento era segundo jefe del Estado Mayor del Ej&eacute;rcito, <a href="https://www.eldiario.es/politica/juan-carlos-i-agradecio-armada-no-dijera-palabra-23f-distancio-fernandez-campo-largando_1_11702659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el general Alfonso Armada Comyn</a>, a la postre condenado como uno de los l&iacute;deres de la asonada. Una conversaci&oacute;n que resulta definitoria del papel del monarca. Juan Carlos I afirma que cuando Armada le pidi&oacute; autorizaci&oacute;n para ir al Congreso a negociar con Tejero le contest&oacute;: &ldquo;No te doy ning&uacute;n permiso, y no vayas all&iacute; en mi nombre&rdquo;, entrecomilla el monarca sus propias palabras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El rey Juan Carlos I, durante el discurso televisado que ofreció en la noche del 23F."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El rey Juan Carlos I, durante el discurso televisado que ofreció en la noche del 23F.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No es eso, sin embargo, lo que sostiene el general Sabino Fern&aacute;ndez Campo, sucesor de Armada como secretario general de la Casa del Rey, que vivi&oacute; aquellas horas con &eacute;l en el Palacio de la Zarzuela. En una declaraci&oacute;n por escrito ante el juez instructor de la causa sostiene que sobre las nueve de la noche del 23F el monarca telefone&oacute; al general Armada y que &ldquo;despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n que dura varios minutos, Su Majestad me pasa el tel&eacute;fono para que siga hablando con &eacute;l. Armada me expone, para que se lo traslade al rey, que la situaci&oacute;n es grave, m&aacute;s grave de lo que puede deducirse del estado de cosas en la III Regi&oacute;n Militar (Valencia). Se refiere a otras regiones que pueden adoptar la misma postura, me pone de manifiesto la tensi&oacute;n que existe en el Congreso, que puede acabar en una verdadera masacre, y a&ntilde;ade que es preciso evitar la divisi&oacute;n del Ej&eacute;rcito. Para ello me sugiere trasladarse al Palacio del Congreso y, en nombre del rey, establecer las conversaciones y realizar las gestiones que conduzcan a la liberaci&oacute;n del Gobierno y de los diputados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sabino relata que traslad&oacute; a su compa&ntilde;ero la dificultad que entra&ntilde;aba su misi&oacute;n, a lo que Armada respondi&oacute; que estaba dispuesto a intentarlo &ldquo;sacrific&aacute;ndome si es necesario y ofreci&eacute;ndome a ocupar la Presidencia del Gobierno a fin de buscar la forma de terminar con la tensi&oacute;n y evitar un final sangriento&rdquo;. El secretario general de la Casa del Rey asegura que traslad&oacute; al monarca la propuesta de Armada y, acto seguido, &ldquo;transmitiendo la orden del rey, que est&aacute; presente, digo al general que cualquier acci&oacute;n que realice tiene que ser con car&aacute;cter personal, bajo su propia conciencia y sin invocar el nombre de su Majestad&rdquo; (Sumario 2/81, tomo 9, folios 2.281 a 2.301).
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n va m&aacute;s lejos Sabino, que para que no queden dudas de que fue el rey quien autoriz&oacute; a Armada a ir al Congreso y ofrecerse como presidente del Gobierno escribe lo siguiente en su declaraci&oacute;n judicial: &ldquo;En modo alguno parti&oacute; de m&iacute; la idea de que se presentara en el Congreso, ni yo pod&iacute;a decirle que lo hiciera, pues, como es l&oacute;gico, no me correspond&iacute;a a m&iacute; ninguna facultad decisoria, y en todas las ocasiones actu&eacute; por orden y en nombre de Su Majestad el rey&rdquo;. La versi&oacute;n contraria a la dada ahora por el em&eacute;rito en sus memorias.
    </p><p class="article-text">
        Como apostilla, dos datos: El tribunal que juzg&oacute; a los golpistas no autoriz&oacute; la comparecencia del general Sabino Fern&aacute;ndez Campo como testigo en la vista oral, y la sentencia condenatoria atribuye al general Jos&eacute; Gabeiras, jefe del Estado Mayor del Ej&eacute;rcito (JEME), la autorizaci&oacute;n al general Armada para acudir al Congreso, haciendo caso omiso del testimonio del primero.
    </p><h2 class="article-text">El relato empieza a gestarse</h2><p class="article-text">
        Lo ocurrido despu&eacute;s es conocido, el general Armada se present&oacute; en la C&aacute;mara al filo de la medianoche para hablar con Tejero y pedirle que retirase a sus hombres del hemiciclo para dirigirse a los diputados sin la amenaza de las armas y proponerse como presidente del Gobierno. El teniente coronel de la Benem&eacute;rita quiso saber la composici&oacute;n del futuro Ejecutivo, y al contarle Armada que de &eacute;l formar&iacute;an parte representantes de todos los partidos pol&iacute;ticos, salvo los nacionalistas, le ech&oacute; de forma destemplada por proponerle &ldquo;una chapuza de categor&iacute;a&rdquo;, seg&uacute;n palabras del propio Tejero. &ldquo;Para cambiar el nombre de Calvo-Sotelo por el suyo no hac&iacute;a falta el campanazo que he dado&rdquo;, declar&oacute; ante el juez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abbffefe-a62b-4626-bcec-b6b068a3f183_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante el día 24 de febrero de 1981."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante el día 24 de febrero de 1981.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &Eacute;l esperaba una Junta Militar y aquella componenda le pareci&oacute; inaceptable. Fue su negativa a que Armada se dirigiera al pleno la que hizo fracasar el golpe. Y aunque sea un ejercicio de historia contrafactual, cabe preguntarse qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si Tejero hubiese accedido a las pretensiones de Armada. El mi&eacute;rcoles 25 de febrero, al d&iacute;a siguiente de la liberaci&oacute;n del Gobierno y de los diputados, el pleno de la C&aacute;mara Baja continu&oacute; con la sesi&oacute;n de investidura interrumpida y eligi&oacute; a Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno, que en su alocuci&oacute;n agradeci&oacute; &ldquo;el firme pulso de Su Majestad el rey de Espa&ntilde;a, que ha garantizado el orden constitucional y ha asegurado nuestra liberaci&oacute;n&rdquo;, y alab&oacute; &ldquo;la lealtad y disciplina del conjunto de las Fuerzas Armadas, que han obedecido con gran patriotismo a Su Majestad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaba a gestarse la versi&oacute;n oficial del golpe, en la que insistir&iacute;a fechas despu&eacute;s, el martes 17 de marzo, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, quien compareci&oacute; ante la C&aacute;mara para dar cuenta de las investigaciones practicadas hasta ese momento, y cuantific&oacute; en un incre&iacute;ble 99,40% la lealtad y obediencia a la Constituci&oacute;n y al rey de las Fuerzas Armadas y de la Seguridad del Estado. <a href="https://www.eldiario.es/politica/comparadas-proces-anos-tejero-junqueras_1_1313169.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sentencia judicial</a> fij&oacute; definitivamente la versi&oacute;n oficial del golpe.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, 45 a&ntilde;os despu&eacute;s, el rey em&eacute;rito reconoce que &ldquo;de los 11 capitanes generales, calculo que la mitad apoyaba la rebeli&oacute;n, pero no se atrev&iacute;an a desobedecer&rdquo;, y un documento obrante en el archivo particular del ministro Oliart recoge que solo tres de los 11 capitanes generales fueron leales al rey y a la Constituci&oacute;n; el resto se mantuvo a la espera del discurrir de los acontecimientos. Hasta el propio general Alfonso Armada dijo a&ntilde;os despu&eacute;s que a sus compa&ntilde;eros de armas &ldquo;lo que les importaba era si aquello (el golpe) iba para adelante o no. Lo que dijera el rey no les preocupaba, supon&iacute;an que acatar&iacute;a lo que sucediera en esa primera hora. Los capitanes generales no preguntaban lo que opinaba el rey, sino: Oye, &iquest;esto tiene visos de salir adelante o no? (&hellip;) Mi impresi&oacute;n es que por lo menos una parte estaban felices de que el golpe triunfase&rdquo;, seg&uacute;n consta en <em>El 23F. Conversaciones con Alfonso Armada, de Jos&eacute; Manuel Cuenca Toribio</em> (Actas Editorial, 2001).
    </p><p class="article-text">
        Concluye Juan Carlos I en el cap&iacute;tulo de sus memorias dedicado al golpe de Estado que sigue teniendo &ldquo;preguntas y dudas sobre la forma en que se desarrollaron los acontecimientos y el papel que asumieron algunos&rdquo;, aunque no dice qui&eacute;nes, contradiciendo a quienes llevan a&ntilde;os tratando de convencernos de que los hechos probados de la sentencia judicial son la verdad de lo ocurrido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Fonseca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/golpe-23f-salvo-rey-democracia_129_13008118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 20:06:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3099579" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3099579" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El golpe de Estado del 23F: ¿salvó el rey la democracia?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Golpe de Estado 23F,Rey,Juan Carlos I,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un joven de Fuerza Nueva mató a Juana y José en Mataró: ¿por qué no 'cuentan' como víctimas de la violencia ultra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/joven-fuerza-nueva-mato-juana-jose-mataro-no-cuentan-victimas-violencia-ultra_1_12985115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c814e26-4da1-497f-a850-419f9d46ab3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136657.jpg" width="4163" height="2342" alt="Un joven de Fuerza Nueva mató a Juana y José en Mataró: ¿por qué no &#039;cuentan&#039; como víctimas de la violencia ultra?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'Dos morts i mig' rescata el crimen del ultra Salvador Durán, que el 20N de 1980 asesinó a dos jóvenes de entorno marginal del Maresme, y defiende la tesis del trasfondo político del caso
</p><p class="subtitle">Historiadores para desmontar el mito de la Transición pacífica</p></div><p class="article-text">
        La madrugada del 20 de noviembre de 1980, en el quinto aniversario de la muerte de Francisco Franco, tres j&oacute;venes del entorno marginal de Matar&oacute;, en Barcelona, tuvieron la desgracia de cruzarse con un grupo ultraderechista en busca de alcohol y violencia. Su cabecilla, Salvador Dur&aacute;n, militante de las juventudes de Fuerza Nueva, les cosi&oacute; a balazos en un bosque cercano, aunque uno de ellos logr&oacute; escapar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas se llamaban Juana Caso, de 25 a&ntilde;os y con un hijo, y Jos&eacute; Mu&ntilde;oz <em>El Esquinao</em>, de 16. Antonio Camacho <em>El Quin</em>, de 15, fue el que sobrevivi&oacute; y denunci&oacute; el asesinato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus nombres no suelen figurar en las listas y estudios sobre violencia pol&iacute;tica durante la Transici&oacute;n, puesto que de inicio se consider&oacute; un ajuste de cuentas en los bajos fondos de Matar&oacute;. Despu&eacute;s de que algunos historiadores los hayan recogido en el cap&iacute;tulo de dudas respecto al terrorismo ultra, ahora el libro <em>Dos morts i mig </em>(editorial P&ograve;rtic) trata de ahondar en el crimen y en los hilos que lo conectan con la trama neofascista que oper&oacute; en la zona en aquellos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un crimen pol&iacute;tico, no ordinario, por todos los elementos que lo rodean: desde la fecha, a la condici&oacute;n de militantes de tipo escuadrista de Fuerza Joven [juventudes de Fuerza Nueva], a que aquella noche buscaban hacer alg&uacute;n atentado pol&iacute;tico, y a sus conexiones con la Guardia Civil&rdquo;, argumenta Dami&agrave; del Clot, abogado, exalcalde de Vilassar de Mar y autor del libro junto con el periodista Albert Calls.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor del asesinato, Salvador Dur&aacute;n, era por entonces un dirigente comarcal de Fuerza Joven que ya ten&iacute;a antecedentes por robo y tenencia il&iacute;cita de armas, adem&aacute;s de un historial de infiltraciones en los movimientos de izquierdas. &ldquo;Era un chaval de un barrio perif&eacute;rico de Matar&oacute; con car&aacute;cter violento, al que no le daban miedo las armas, y que se mov&iacute;a en ambientes de extrema derecha&rdquo;, resume Del Clot.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noche de los asesinatos, Dur&aacute;n, de 25 a&ntilde;os, iba acompa&ntilde;ado de su mujer y de dos j&oacute;venes menores de edad. Uno de ellos, Crist&oacute;bal Garc&iacute;a, era tambi&eacute;n de las juventudes de Fuerza Nueva. Al volante de su coche los llev&oacute; a pegar tiros al blanco en una finca de la localidad de &Ograve;rrius, despu&eacute;s a beber por bares de la zona y, finalmente, a pasar dos o tres veces con el veh&iacute;culo por delante del Ateneo Libertario de Matar&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sentencia, dictada en 1982, y que conden&oacute; a Dur&aacute;n a 75 a&ntilde;os de c&aacute;rcel, recoge que esa parada buscaba hacer pintadas en el local o arrancar carteles. La Fiscal&iacute;a defendi&oacute; que iban a la caza de izquierdistas. En todo caso, no hab&iacute;a nadie en el Ateneo, pero entonces se cruzaron con los tres j&oacute;venes que ser&iacute;an sus v&iacute;ctimas: Juana Caso, Jos&eacute; Mu&ntilde;oz y Antonio Camacho. Les propusieron pegar un palo a alg&uacute;n camello, seg&uacute;n recogi&oacute; el fallo, y luego asaltar alguna casa de la zona. Ellos aceptaron. Pero tras dejar a su mujer en casa, Dur&aacute;n les condujo en realidad a un bosque cercano, en el t&eacute;rmino de Cabrera de Mar.
    </p><p class="article-text">
        Los dos amigos de Dur&aacute;n aseguraron ante el juez que pensaban que iba a pegarles una paliza. Pero este enca&ntilde;on&oacute; a Jos&eacute; Mu&ntilde;oz y a Antonio Cama&ntilde;o con una carabina y les dispar&oacute; a menos de tres metros &ldquo;con &aacute;nimo de matarlos&rdquo;, dict&oacute; el magistrado. El primero cay&oacute; muerto, mientras que el segundo logr&oacute; huir. Dur&aacute;n dijo entonces que hab&iacute;a usado un arma de fogueo, que todo era una broma, y condujo a sus dos compa&ntilde;eros y a Juana de vuelta al coche. Antes de llegar, por la espalda ejecut&oacute; a la joven. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro, Del Clot y Calls insisten en el car&aacute;cter pol&iacute;tico del asesinato tambi&eacute;n por el perfil de las v&iacute;ctimas. No eran militantes de izquierdas, pero s&iacute; pertenec&iacute;an a sectores marginales de la sociedad contra los que la extrema derecha tambi&eacute;n atentaba. La Fiscal&iacute;a lo mencion&oacute; durante el juicio. &ldquo;Actuaban movidos por un af&aacute;n de agredir y eliminar izquierdistas, delincuentes y drogadictos&rdquo;, escriben.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66f10c58-7ad8-4620-a621-72f4b8fbb0ec_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La capilla del Coll de Parpers, antes conocida como Capilla de Cristo Rey, donde Durán iba a conmemorar la muerte de Franco el día 20 de noviembre de 1980 junto a otros elementos ultraderechistas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La capilla del Coll de Parpers, antes conocida como Capilla de Cristo Rey, donde Durán iba a conmemorar la muerte de Franco el día 20 de noviembre de 1980 junto a otros elementos ultraderechistas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        David Ballester, doctor en Historia Contempor&aacute;nea por la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB)<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/historiadores-desmontar-mito-transicion-pacifica-policia-importo-metodos-violentos-franquismo_1_11312613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y especializado en la violencia pol&iacute;tica durante la Transici&oacute;n</a>, recogi&oacute; el caso en su obra <em>Vides truncades</em>. En un informe reciente remitido a la secretar&iacute;a de Estado de Memoria Hist&oacute;rica sobre terrorismo de la extrema derecha o parapolicial en esa &eacute;poca, cuantifica 63 v&iacute;ctimas y a estas dos del Maresme las coloca en el apartado de &ldquo;dudosos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existen unos criterios claros aceptados por todos los historiadores&rdquo;, precisa Ballester. El crimen, explica, se consider&oacute; de tipo social. Pero a&ntilde;ade: &ldquo;Es cierto que en esa &eacute;poca en Madrid hab&iacute;a grupos de extrema derecha cuyas v&iacute;ctimas no solo eran de izquierdas, sino tambi&eacute;n gente que dorm&iacute;a en bancos, sintecho, del mundo de la droga, y en general a los que consideraban <em>indeseables</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historiadora Sophie Baby, en <em>El mito de la Transici&oacute;n pac&iacute;fica</em>, no los menciona entre los 140 muertos por violencia pol&iacute;tica en 1980, el a&ntilde;o m&aacute;s sangriento de ese per&iacute;odo. En <em>1980. Terrorismo contra la Transici&oacute;n</em>, Xavier Casals describe el caso como &ldquo;espontane&iacute;smo armado&rdquo;. Quien s&iacute; los menciona como v&iacute;ctimas pol&iacute;ticas es Mariano S&aacute;nchez Soler en <em>La transici&oacute;n sangrienta</em>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los lazos con polic&iacute;as y nazis</strong></h2><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente de los asesinatos, Antonio Camacho, el adolescente herido de bala que pudo escapar, denunci&oacute; desde el hospital, y a las pocas horas detuvieron a Dur&aacute;n y a Garc&iacute;a. Las horas posteriores al crimen ayudan a entender cu&aacute;les eran las conexiones pol&iacute;ticas de su autor. El 20 de noviembre, Dur&aacute;n pas&oacute; la ma&ntilde;ana en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Argentona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo confirm&oacute; &eacute;l mismo durante el juicio, al asegurar que fue a pedirles un coche para poder acudir a la misa franquista en la cercana Capilla del Cristo Rey. Asegur&oacute; tambi&eacute;n Dur&aacute;n que era confidente de la polic&iacute;a para cuestiones relacionadas con las drogas y el terrorismo. Por ello, el juez instructor lleg&oacute; a pinchar el tel&eacute;fono del cuartel de Argentona, pero no sigui&oacute; con el caso al ser trasladado a otra localidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, ya desde la c&aacute;rcel y con una larga condena, Dur&aacute;n se decidi&oacute; a hablar. En enero de 1984 reconoci&oacute; al periodista Juanjo Caballero, de La Vanguardia, que se sent&iacute;a abandonado por sus antiguos compa&ntilde;eros y que iba a contar todo lo que sab&iacute;a. Aparec&iacute;a retratado junto a su &ldquo;santuario facha&rdquo; en la c&aacute;rcel Modelo de Barcelona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/518a8258-4e0e-4f9d-83a8-fbe20aca550f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reportaje de La Vanguardia sobre La Modelo en enero de 1984. A la izquierda aparece Salvador Durán, que posa al lado de su conocido &quot;santuario facha&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reportaje de La Vanguardia sobre La Modelo en enero de 1984. A la izquierda aparece Salvador Durán, que posa al lado de su conocido &quot;santuario facha&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, en febrero, volvi&oacute; a prestar declaraci&oacute;n ante el juez, se reconoci&oacute; culpable y su&nbsp;relato provoc&oacute; la detenci&oacute;n de un guardia civil, Antonio Cuadrada y la entrada y registro en su domicilio y en otro piso &ndash;en ambos se hallaron armas sin licencia&ndash;. Adem&aacute;s, se registr&oacute; una finca, Can Vinyamata, en &Ograve;rrius, donde Dur&aacute;n asegur&oacute; que iban a hacer pr&aacute;cticas de tiro y que guardaban parte de su arsenal. Ese terreno era propiedad de Hans Breuer, un ex oficial nazi refugiado en Catalunya, y otra de las piezas de la trama ultra local. Sin embargo, las pesquisas policiales no hallaron nada all&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la periodista Cristina Gallachs, de TVE, Dur&aacute;n lleg&oacute; a confesar la trama ultra previa al asesinato. Dijo haberse reunido el 19 de noviembre &ldquo;con tres miembros de la Guardia Civil y con dos inspectores de polic&iacute;a&rdquo;, <a href="https://elpais.com/diario/1984/03/23/espana/448844422_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n recogi&oacute; El Pa&iacute;s</a>, para dise&ntilde;ar represalias contra el Ateneo Libertario de Matar&oacute;. Tambi&eacute;n que le facilitaron las armas &ndash;que nunca aparecieron&ndash; y que una la devolvi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El m&oacute;vil m&aacute;s plausible es que esta gente, que eran escuadristas, trataban de hacer puntos ante la extrema derecha de Matar&oacute;&rdquo;, concluye Del Clot, en un contexto previo al golpe de Estado del 23F en el que el &uacute;nico civil que acab&oacute; condenado, Juan Garc&iacute;a Carr&eacute;s, era tambi&eacute;n de la comarca del Maresme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la investigaci&oacute;n judicial qued&oacute; en nada. El 11 de marzo de 1986, Dur&aacute;n fue apu&ntilde;alado en la c&aacute;rcel de Lleida por dos sicarios. Su pista se pierde a partir de entonces, y los autores no han conseguido aclarar si cumpli&oacute; toda la condena y si sigue vivo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/joven-fuerza-nueva-mato-juana-jose-mataro-no-cuentan-victimas-violencia-ultra_1_12985115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7c814e26-4da1-497f-a850-419f9d46ab3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136657.jpg" length="1868121" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7c814e26-4da1-497f-a850-419f9d46ab3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136657.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1868121" width="4163" height="2342"/>
      <media:title><![CDATA[Un joven de Fuerza Nueva mató a Juana y José en Mataró: ¿por qué no 'cuentan' como víctimas de la violencia ultra?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7c814e26-4da1-497f-a850-419f9d46ab3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136657.jpg" width="4163" height="2342"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transición,Extrema derecha,Violencia,Mataró]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
