Los ecos del 3 de marzo de 1976 de Vitoria en Basauri: las balas de la Guardia Civil mataron a Vicente Antón
Más allá de los límites de Vitoria, con los cinco asesinados y las decenas de heridos en la masacre del 3 de marzo de 1976, las protestas en contra de la actuación de la Policía Armada en la iglesia de San Francisco de Asís se saldaron con la muerte a manos de diferentes cuerpos policiales de otras tres personas. Son Juan Gabriel Rodrigo Knafo en Tarragona, Mario Marotta en Roma y Vicente Antón Ferrero, en Basauri. Este último murió el 8 de marzo a causa de los disparos de la Guardia Civil. La familia lamenta que la repercusión de este caso sea mucha menor que los de Vitoria.
Era trabajador de Construcciones San Miguel, que se había sumado a las manifestaciones por las muertes del 3 de marzo en Vitoria. Se estima que más de 150.000 trabajadoras en Bizkaia se solidarizaron con los obreros de Vitoria. El diario ‘Pueblo’ relataba que aquel día, ante el intento de un grupo de alrededor de 8.000 personas de organizar una asamblea, la Guardia Civil cargó contra los manifestantes. Estos arrojaron piedras y objetos, mientras que los agentes dispararon. Una de esas balas dio de lleno a Antón quien fue trasladado primero al ambulatorio y después, tras efectuársele una cura de urgencia, al hospital de Basurto, donde, aunque se le sometió a cirugía, falleció. Tenía 18 años.
Al día siguiente, Basauri vivió una de las manifestaciones más grandes de su historia. Más de 50.000 personas acudieron al funeral en el campo de fútbol de Basozelai. El pueblo entero se unió en una marcha silenciosa hasta el lugar donde recibió los disparos, calle que a día de hoy lleva su nombre en forma de homenaje. En Vitoria, también hay una placa en Zaramaga en su memoria. Cada año se le recuerda con una ofrenda floral en el lugar exacto de los hechos, pero en esta ocasión, por cumplirse 50 años, el homenaje al basauritarra durará varios días con conferencias, exposiciones y la proyección de documentales, para finalizar con un homenaje el próximo 7 de marzo a las 12.30 en la calle que lleva su nombre y guarda su historia.
En casa de la víctima, tras lo ocurrido, durante años se ha guardado silencio. O así lo confiesa a este periódico su sobrina Aitziber. “Mis abuelos no lo llevaban nada bien y en la familia no hablaban del tema, era algo muy complicado. Cuando mataron a mi tío, él vivía en Basauri con mis bisabuelos, pero mi padre, mis otros tíos y mis abuelos vivían en Zamora. Les avisó la Guardia Civil y les dijo que no hacía falta que fueran a Basauri, que el cuerpo ya estaba de camino, algo que era mentira. El cuerpo no llegó hasta que ellos decidieron llevarlo. No se lo pusieron fácil”, sostiene.
En su caso, se enteró de que su tío fue asesinado casi por casualidad. “Me enteré de la manera más tonta. Vi en Basauri carteles con la foto de mi tío y sabía que esa foto me sonaba de haberla visto en casa. Entonces pregunté y me explicaron lo que pasó. Con mi padre sí que he hablado del tema, pero con los abuelos es mucho más difícil”, reconoce. Según sostiene Aitziber, tanto ella como su familia y el resto de familiares de las víctimas del 3 de marzo siguen luchando por conseguir justicia. “Seguimos luchando por saber quiénes fueron y quiénes dieron las órdenes. Todavía no nos han dado los nombres ni lo han reconocido. Creemos que en algún momento tendremos la suerte de que se haga justicia y que lo reconozcan”, señala.
El próximo sábado será el homenaje de su tío y Aitziber agradece el calor y el apoyo de los vecinos, aunque lamenta que muchos de ellos no conocen lo que le pasó a Vicente Antón Ferrero. “En el caso de Vitoria, como fueron más víctimas, lo tienen más interiorizado y están más concienciados. En Basauri, en cambio, al ser solo una persona no ha tenido tanta repercusión mediática y muchos desconocen lo que pasó. No se ha contado la historia de lo que realmente pasó aquí. Ni que la Guardia Civil salió de los furgones, dispararon porque tendrían la orden de hacerlo, en el caso de Basauri dieron a mi tío y de las mismas se marcharon. Se escucha incluso que se trató de una pelea. Tuvo que ser el pueblo quien salió a socorrer a mi tío. Hay gente que le metió dentro de un autobús, otro vecino cuenta que justo estaba al lado y le puso una chaqueta encima para ayudarle. No debemos olvidar lo que pasó”, concluye la sobrina.
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