El Museo Vasco de Bilbao vuelve a abrir sus puertas tras cuatro años de obras y una inversión de 20 millones de euros
- A partir del 10 de junio el museo mostrará su colección de 50.000 piezas -objetos, fotografías, documentos y testimonio-, que revelan la riqueza material e inmaterial de la sociedad vasca a través de sus tradiciones y procesos de cambio cultural durante más de cinco siglos
El 11 de octubre de 2021 el Museo Vasco de Bilbao (Euskal Museoa) cerró sus puertas al público con el objetivo de reformar el antiguo edificio del Casco Viejo que lo acogía. Tras casi cinco años, la pinacoteca, que busca seguir siendo “la puerta a la cultura vasca”, pero con un foco más internacional, ha vuelto a abrir sus puertas, este jueves a medios de comunicación y a representantes institucionales y el próximo 10 de junio al público en general con entrada gratuita durante los 10 primeros. “Queremos convertirnos en la puerta a la cultura vasca y que este sea un museo de sociedad con un marcado carácter internacional en el que el público local y aquellas personas que nos visitan conozcan la historia, cultura y costumbres del pueblo vasco. Como no, el euskera, la sabia que hace crecer este proyecto que camina desde la tradición y las raíces hasta la visión más contemporánea. Nuestro objetivo con esta reforma integral de los espacios es que se reunieran las condiciones museológicas para la exhibición de la colección ajustada a las normativas actuales sobre todo de accesibilidad, sostenibilidad y de actividad museística”, ha explicado durante la presentación del nuevo museo la Directora Gerente de Euskal Museo Bilbao, Sorkunde Aiarza.
El museo ha “ganado” más de 5.000 metros cuadrados dedicado a exposiciones con las nuevas obras que han abarcado distintos edificios. Para ello, se ha contado con una inversión por parte de la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao de 20.397.401,53 euros. Además del ámbito arquitectónico, la entidad plantea una nueva museografía en la que se han recuperado y restaurando piezas de la colección nunca antes mostradas al público. En la reforma han intervenido cerca de 800 profesionales, se han utilizado más de 200.000 kilos de acero en hormigones armados, 1.500 metros cuadrados de nuevos forjados de distinta tipología y 12.000 metros cuadrados de revestimientos de mortero de cal en paredes exteriores, interiores y techos. “Para la colocación de los vidrios del edificio Claustro ha sido necesario abrir huecos en los forjados, de modo que, mediante una grúa, pudieran descender por estos accesos abiertos hasta la planta correspondiente. Una vez en cada nivel, y con la ayuda de un robot mecánico y ventosas, los vidrios se han ido colocando uno a uno. Se trata de piezas de gran tamaño, con un peso aproximado de 800 kg. El proyecto plantea una síntesis entre los orígenes del conjunto histórico - clasicismo romano importado por los Jesuitas en el s.XVII - y los materiales de la tradición de la cultura vasca vinculados al lugar, como son la piedra, la madera y el acero. El resultado pretende una arquitectura unificadora y austera resuelta mediante sistemas constructivos tradicionales diseñados desde una óptica contemporánea”, ha detallado el arquitecto Antonio Vaíllo.
Con el final de la remodelación, el museo cuenta con distintos espacios, empezando por 'Misericordia', la planta baja que supone la carta de presentación del Museo, “las raíces del roble”, como han querido expresar los arquitectos que han desarrollado el proyecto. “Aquí tienen cabida el territorio y el patrimonio antropológico; este último, representado por piezas joya icono de gran volumen de los fondos del Museo, como la cocina económica para leña y carbón fabricada a comienzos de la década de 1940 por la fundición bilbaína Sagarduy e Hijos para el Restaurante Victor de Bilbao”, han detallado.
Le sigue el 'Claustro' del siglo XVII, en torno al cual se articulaba el antiguo colegio de los Jesuitas. Se trata del espacio que acoge la exposición semipermanente ofreciendo una visión general del patrimonio histórico y antropológico colectivo del pueblo vasco. Preside este espacio el ídolo de Mikeldi, una escultura zoomorfa de bulto redondo, datada en la II Edad del Hierro (Siglos V -- I a.C.) y que se ha convertido en una de las piezas más significativas de Euskal Museoa.
Además, el museo cuenta con la sala Unamuno, un espacio con su “propia entidad y discurso”, según han detallado, pero que por el momento no estará visible al público, ya que se mostrará en una segunda fase que tendrá lugar en septiembre y octubre. “El objetivo es dignificar estos espacios dentro de la gran renovación museográfica dándoles mayor protagonismo y visibilidad de forma individual”, han destacado. Otra de las salas, bajo el nombre de 'Bil(v)bao', muestra la transformación de la Villa en un pujante territorio industrial en torno a la Ría y 'Lapikotik' se trata de un laboratorio gastronómico destinado a talleres y creación.
El museo mostrará también su depósito de obras a partir de visitas guidas junto al equipo técnico para conocer de primera mano cómo se conservan y se restauran las piezas de la colección, exposiciones temporales que irán cambiando a lo largo del año y 'Kurtze', un edificio extra en el que se encuentra la sala polivalente para celebrar conferencias o coloquios, la biblioteca o el área de conocimiento, destinado al servicio educativo de la institución. En este último, se realizarán actividades y talleres familiares diseñados por parte del Departamento de Educación del Gobierno vasco.
50.000 piezas de la cultura vasca
La colección etnográfica del Museo Vasco cuenta con 50.000 piezas -objetos, fotografías, documentos y testimonio- que muestran la riqueza material e inmaterial de la sociedad vasca a través de sus tradiciones y procesos de cambio cultural durante más de cinco siglos. “El interés inicial por recopilar y documentar la diversidad del patrimonio cultural vasco se ha ampliado con obra gráfica y fotográfica. Así, las piezas transcienden del contexto puramente etnográfico, abriendo nuevas líneas de investigación que continúan desarrollándose y contribuyendo a ampliar las visiones y conexiones con la historia cultural vasca”, han informado desde el museo.
El museo acoge en sus distintas secciones espacios dedicados al pastoreo, a la vestimenta antigua de los vascos o a materiales como sillería y ebanistería, procedentes de ámbitos agrícolas, domésticos, artesanales, industriales y urbanos. A modo de ejemplo se muestran las dimensiones de la troje del caserío de Ortuguren de Elorrio, un telar de Zeanuri para transmitir los conocimientos de la época, grabados de las 'lertxun marrak' (grabados que los pastores vascos tallaban a navaja en la corteza de los álamos durante su estancia en las montañas del oeste de Estados Unidos en California, Nevada y Oregón durante los siglos XIX y XX) o la propia cocina del antiguo restaurante Víctor de Bilbao, creado en los años 40, cuyas cazuelas, mostradas en el museo, alimentaban a una ciudad industrial en crecimiento.
El alcalde de Bilbao ha descrito el museo como algo “vivo, inclusivo y abierto al mundo”. “La reapertura de Euskal Museoa Bilbao supone un hito para nuestra ciudad, y así se presenta: como un museo vivo, inclusivo y abierto al mundo, al servicio de la ciudadanía y la cultura vasca. Hablamos de una institución centenaria con un fuerte arraigo en el Casco Viejo y en la historia de la Villa, que hoy se renueva para seguir siendo guardián de la identidad, la memoria y el patrimonio cultural vasco, a la altura de un museo de proyección internacional. Y es que la cultura ha sido siempre uno de los pilares sobre los que se ha construido Bilbao; una cultura como bien común y de cohesión social”, ha expresado.
Por su parte, Elixabete Etxanobe, Diputada de General de Bizkaia, ha señalado que el museo es “un espacio diferencial dentro de un sistema más amplio”. “Bizkaia ha construido una red de infraestructuras culturales coherente y ambiciosa. Y en ese sistema, Euskal Museoa ocupa una posición singular: un punto de encuentro que da coherencia a todo ese conjunto. Un lugar que nos presenta al mundo y donde la ciudadanía vasca puede encontrar el hilo que conecta su hoy con una memoria de siglos”, ha concluido.
Nueva fachada del Museo Vasco de Bilbao
Nueva fachada del Museo Vasco de Bilbao
El Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao, desde dentro
El Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao, desde dentro
Ventanales del Museo Vasco de Bilbao
Ventanales del Museo Vasco de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto y la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe en la presentación del Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto y la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe en la presentación del Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Techo del Museo Vasco, que hace referencia al techo de los antiguos caseríos vascos, a un barco mirado desde abajo y a las traineras, según detalla el arquitecto Antonio Vaíllo
Techo del Museo Vasco, que hace referencia al techo de los antiguos caseríos vascos, a un barco mirado desde abajo y a las traineras, según detalla el arquitecto Antonio Vaíllo
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Atrio del Museo Vasco de Bilbao visto desde arriba
Atrio del Museo Vasco de Bilbao visto desde arriba
Atrio del Museo Vasco de Bilbao
Atrio del Museo Vasco de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Partes del interior del Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Partes del interior del Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
Exposición en el Museo Vasco Euskal Museoa de Bilbao
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