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Los docentes de Catalunya rechazan el acuerdo de los sindicatos con el Govern y apuestan por seguir con más huelgas

Docentes de Barcelona bloquean los accesos a la Casa Batlló durante la huelga de este martes, convocada por CGT e Intersindical

Pau Rodríguez

Barcelona —
4 de junio de 2026 12:05 h

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El conflicto educativo en Catalunya no ha llegado a su fin, ni siquiera tras el último acuerdo que alcanzó la mayoría de sindicatos con el Govern. El 65% profesorado ha votado en contra del pacto, que contemplaba una mejora progresiva de los salarios y las plantillas hasta 2029, y apuesta por seguir con las huelgas hasta que acabe el curso. 

El rechazo ha sido mayoritario y supone un revés para los sindicatos que firmaron el acuerdo y que lo han defendido hasta hoy. De los 60.686 docentes que han participado en la consulta (el 61% de un censo de 99.000), el 65% han votado que no. Solo el 35% han avalado el pacto. 

Lo que han votado los docentes catalanes entre el lunes y el jueves ha sido el preacuerdo de mejoras laborales que alcanzaron los sindicatos mayoritarios con el Govern para desbloquear el conflicto en las aulas. El documento contempla una subida salarial de hasta 600 euros al mes en 2029 –sumando complementos autonómicos e incremento estatal– y un refuerzo de 6.413 profesionales en el mismo período para sostener el modelo de escuela inclusiva. 

La primera consecuencia del resultado es que este viernes se mantiene la huelga general educativa, con una manifestación unitaria en Barcelona. Pero el sindicato mayoritario, USTEC, ya ha adelantado que convocarán nuevas movilizaciones la semana que viene, cuando el Papa León XIV visita la ciudad, y que el conflicto se prolongará previsiblemente hasta el curso que viene. 

“Hay un malestar generalizado entre los trabajadores, abriremos un proceso de consulta para definir las prioridades y el plan de lucha para la próxima etapa”, ha afirmado Iolanda Segura, portavoz de USTEC, que ha expresado en rueda de prensa que les toca acatar la voz del profesorado a pesar de que ellos abogaban por el

La incógnita es ahora qué reivindicaciones concretas trasladarán a la consellera Esther Niubó, con quien han pedido ya una reunión urgente, y a través de qué canales negociarán, dado que la mesa sindical llegó hasta ese acuerdo. De momento, USTEC se ha emplazado a bajar a los claustros y a las asambleas docentes para recoger esas reclamaciones en los próximos días. 

El preacuerdo lo firmaron USTEC y Professors de Secundària, como convocantes del último ciclo de huelgas, y CCOO y UGT, los sindicatos que llegaron previamente –en marzo– a un acuerdo con el Govern que desató la indignación de gran parte de la plantilla. Se desmarcaron de él CGT e Intersindical, que son los que este jueves han celebrado con mayor efusividad el no.

Mientras que la votación de toda la plantilla la han organizado USTEC, CGT e Intersindical, Professors de Secundària, por su parte, optó por consultar solo a los afiliados. En su caso ha salido que un 63,2% refrenda el pacto, con lo que este sindicato, mayoritario en la ESO, lo firmará. 

CGT ha celebrado el resultado y ha pedido directamente la dimisión de la consellera Niubó. “Llevábamos avisando que la propuesta no es suficiente, que esto va de poder parar la emergencia educativa y hacer frente a lo que necesita la educación pública”, ha destacado su secretaria de educación, Laura Gené. “Exigimos la reapertura de las negociaciones en un comité de huelga”, ha concluido.

El pacto, más allá de los salarios

Además del incremento de las nóminas, auténtico escollo de las negociaciones durante semanas, el preacuerdo contempla otras mejoras laborales. Las que tienen que ver con la retribución son la devolución de los sexenios retirados con los recortes, la creación de 2.500 cátedras de Secundaria y el cobro de 50 euros por pernoctación en excursiones.  

Pero hay más. Las partes calendarizaron el despliegue en cuatro cursos de 6.413 nuevos profesionales especializados para atender al alumnado con más dificultades. Esto incluye psicopedagogos, integradores sociales, logopedas, aulas de acogida… También se comprometieron a modificar el currículum, fuente de críticas de numerosos docentes, y a desplegar un plan para reducir la carga administrativa que asume el profesorado. 

Algunas medidas ya estaban en el acuerdo de marzo con CCOO y UGT y no se modificaron. Es el caso de las ratios, otra histórica reclamación docente. Las partes fijaron un máximo de 20 alumnos por aula en Primaria, 25 en Secundaria y 30 en Bachillerato. 

Los docentes catalanes acudían a valorar el preacuerdo después de un ciclo histórico de movilizaciones. En un solo curso han llevado a cabo hasta tres oleadas de huelgas, la mayoría de ellas con seguimiento multitudinario, y con algunas manifestaciones de asistencia sin precedentes para el sector. La marea amarilla ha puesto contra las cuerdas al Departamento de Educación del Govern de Salvador Illa e incluso les obligó a reabrir la negociación tras el acuerdo con CCOO y UGT.

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