Investigan la agresión a un grupo de militares que veía la final del Mundial en un bar de Pamplona
Un grupo de militares que se encontraba en la terraza de un establecimiento fue agredido por varios encapuchados armados con barras y porras extensibles. Los hechos ocurrieron el pasado 19 de julio hacia las nueve y cuarto de la noche en el barrio pamplonés de Berriozar, mientras se disputaba la final del Mundial de Fútbol que dio a España su segunda estrella.
Mientras el grupo de personas veía el partido, irrumpieron “a la voz de tres” un grupo de diez personas encapuchadas que se dirigieron expresamente a la mesa en la que se encontraba el grupo de militares y, esgrimiendo barras y porras extensibles, comenzaron a agredirles.
Tras los golpes, hay tres militares heridos, uno de ellos con una herida abierta en la cabeza y varias costillas rotas. También consta una mujer con fractura nasal. En total hay media docena de personas con heridas de diversa consideración, algunas de las cuales fueron atendidas en el lugar mientras otras precisaron de su traslado a un centro sanitario.
Al parecer, el establecimiento hostelero suele estar frecuentado por militares del cercano acuartelamiento de Aizoain, que anoche también se habían reunido para seguir juntos el partido de fútbol, en una terraza en la que había más clientes. Además de los heridos los agresores causaron diversos daños en la cristalera y en el mobiliario del local.
Algunos testigos de la agresión han publicado que una de las personas que se encontraba en la terraza vestía una camiseta de Núcleo Nacional, partido violento de ultra derecha. El denominado “Movimiento Socialista de Euskal Herria”, ha difundido también esta versión, afirmando que “el hombre llevaba una camiseta nazi” y calificando el Mundial como un escenario usado “para celebrar la identidad española y difundir consignas fascistas con total impunidad”.
No hay detenidos por el momento ya que los agresores huyeron del lugar, mientras que algunos de los agredidos han presentado denuncias, en principio ante otros cuerpos policiales, aunque todo apunta a que, al tratarse de un delito contra efectivos militares, será la policía judicial de la Guardia Civil la que se encargue de la investigación.
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