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El cambio climático pone al mar frío español a 'hervir'

Anomalía de la temperatura del agua del mar el 28 de mayo de 2026

Raúl Rejón

3 de junio de 2026 22:51 h

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“Alrededor del 90% de calentamiento global está ocurriendo en el océano”, dice la NASA. Y, como para remacharlo, el calor “extraordinario” que atraviesa España a estas alturas del año ha hecho que la temperatura del mar cantábrico, el mar frío español, se haya ido 6ºC por encima de lo normal, según ha explicado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

A pesar de que, en términos absolutos, el termómetro llega más alto en el Mediterráneo, esta anomalía térmica ha sido mayor incluso que la medida alrededor de la Baleares. A base de tragar la radiación solar atrapada por los gases de efecto invernadero, el Atlántico español es cada vez más tropical. Y no solo cerca del golfo de Bizkaia.

Si las aguas del Cantábrico, que al ser semicerrado se calientan más, están muy por encima de su promedio, el 31 de mayo el agua del Atlántico en la parte occidental de Galicia –menos expuesta– también superaba el grado y medio sobre su promedio y en la zona de las Islas Atlánticas estaba más de 2ºC por encima. Desde antes de mayo, esas aguas padecen una ola de calor marina casi continuada, según los datos del Observatorio Marino del Cambio Global en Parques Nacionales.

Los estudios científicos indican que los océanos de manera global no paran de batir su récord de temperatura y las aguas españolas no podían ser un capítulo al margen. En 2025, la cantidad de calor contenido en el océano estableció un nuevo pico: el mar acumuló 23 zetajulios extra de calor. Eso es unas 200 veces la electricidad generada en todo el mundo en el año 2024, según cálculos de la Organización Meteorológica Mundial. Es decir, una cantidad colosal de energía extra inyectada al medio marino.

Este episodio térmico severo es un escalón más en una tendencia sostenida al alza. Aunque el agua marina tiene mucha más inercia que el aire, es decir, tarda más en calentarse, pero también más en enfriarse, tras el subidón de calor de estos días –y si los termómetros aflojan– el mar se refrescará.

Sin embargo, la serie de datos refleja una pauta clara hacia más calor: en 2023 y 2024 se registró por primera vez, y de manera consecutiva, una temperatura marina media de 20ºC en el mar español.

Las aguas con el mayor incremento desde 1940 son las que rodean las islas Baleares (1,2ºC -1,3ºC), pero inmediatamente después llega en ese ránking el Cantábrico con +1,1ºC, según las mediciones de la Agencia Estatal de Meteorología.

Si en una generación puedes ver estos cambios, es algo grave porque un proceso natural tomaría mucho más tiempo. Llevo 30 años de seguimiento y he visto ya muchos cambios lo que indica que el ritmo es más rápido de lo que debería

Rafael Bañón Biólogo marino de Instituto Español de Oceanografía en Vigo

El Instituto Español de Oceanografía viene alertando del calentamiento acelerado del mar. Uno de los “indicadores más evidentes y patentes es la proliferación de especies animales propias de aguas cálidas”, explica a elDiario.es el investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en Vigo, Rafael Bañón. El biólogo –que lleva monitoreando este proceso desde 1996– tiene documentadas más de 50 especies de estas características en aguas gallegas. Las últimas fueron dos variedades de pez globo certificadas en marzo de este año: el tamboril verde y el tamboril de tierra.

“Son especies que no podían pasar el estrecho de Gibraltar y ahora llegan a sur de Gran Bretaña”, ilustra el investigador. Una migración, además, a toda velocidad. “Si en una generación puedes ver estos cambios, es algo grave porque un proceso natural tomaría mucho más tiempo”, aclara. “Llevo 30 años de seguimiento y he visto ya muchos cambios lo que indica que el ritmo es más rápido de lo que debería”.

Los peces de aguas cálidas se están expandiendo por Galicia y el Cantábrico a un ritmo de 268 km² al año mientras que las variedades propias de aguas más frías pierden terreno a una velocidad de 155 km² anuales. Así que el cambio climático está, según el IEO, “modificando la distribución de especies a un ritmo sin precedentes en los ambientes marinos”.

Más allá de que un bañista haya podido constatar que un chapuzón en el norte no es tan frío como hace unos años, estos cambios bruscos provocados por el calentamiento global de origen humano conlleva “importantes consecuencias no solo a nivel ecológico, sino que tienen efectos en la explotación, sostenibilidad y gestión de los principales recursos explotados”, avisa el Instituto.

La alerta afecta a un sector económico crucial en el norte como es el de la pesca. España es la líder de esta actividad en la Unión Europea. Encabeza el número de capturas –con 900.000 toneladas anuales– y su flota es la principal de toda la Unión.

Aunque la actividad pesquera representa alrededor de un 1% del PIB español, en algunas zonas su peso es mucho mayor: en Galicia supone un 10%. Y, con todo, el calentamiento global ya amenaza al marisqueo e impacta en la pesca atlántica y cantábrica.

En las rías gallegas, por ejemplo, el afloramiento ha caído un 45%. Este proceso es el que barre las aguas cálidas más superficiales y permite que suban aguas profundas más frías ricas en nutrientes que permiten la explosión de plancton, es decir, el alimento para las especies que busca el sector pesquero, el marisqueo y los moluscos.

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