No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año
Cada vez más lectores... y menos libros leídos. Esa es la paradoja que se creó hace unas semanas cuando se difundió que la mitad de los títulos publicados en España no vendía ni un ejemplar al año. Un dato del que alertó CEGAL, la asociación de libreros del sector, al afirmar que el 49,4% de las obras disponibles en las tiendas vendía cero unidades a lo largo de un año. La cifra se reveló en el último Congreso de Librerías celebrado en Valencia y puso sobre la mesa una situación catastrofista muy llamativa, sobre todo cuando el más reciente Barómetro de Hábitos de Lectura apunta que la población que lee libros en su tiempo libre ha ascendido hasta el 66%.
Las editoriales aprovechan todas las semanas para llenar el mercado de novedades, pero esto no quiere decir que la mitad de las que se publican en el país fracasen. Al menos, según lo que ha podido descubrir CEGAL hasta la fecha. Aunque ha circulado el dato de que el 49,4% de los libros no vende nada, esta cifra se ha malinterpretado por haberse comunicado sin el contexto suficiente. En realidad, ese número sale de LibriRed, una herramienta digital que usan los libreros para ver cómo van sus ventas día a día. Este sistema recoge los datos de unas 1.100 librerías, que son las que están conectadas para compartir su información pero que no representan al total de librerías que existen.
Álvaro Manso, vicepresidente y portavoz de la confederación de libreros, explica a elDiario.es que el dato se ha extraído haciendo la media, reflejando que la mitad del catálogo de las librerías conectadas a LibriRed —que puede incluir títulos de hace diez años, obras de autores locales o ejemplares autopublicados— no registra ventas durante un año. Sin embargo, los mismos libros que no triunfan en un comercio pueden estar vendiéndose con normalidad en otra provincia o incluso en la librería de enfrente. Y ojo porque, aunque solo las 1.100 tiendas mencionadas pasan sus datos al sistema, en total CEGAL tiene identificadas 2.754 librerías independientes.
Estas 2.754 librerías tampoco representan el total de los comercios que se dedican a la venta de libros, pues solo contabilizan las tiendas físicas donde la venta de libros de primera mano es al menos el 30% de todo lo que ganan al año. No cuentan las librerías de segunda mano ni las webs que solo venden online ni las grandes superficies con numerosas tiendas locales. Tampoco las papelerías que venden algunos libros pero que se dedican principalmente a otra cosa. Por tanto, el 49,4% no muestra el porcentaje de libros no vendidos sobre los publicados al cabo del año ni reconoce títulos concretos. Álvaro Manso señala que es ahora cuando están analizando cuál es el patrón de los libros que no se mueven en las librerías.
El principal motivo de la confusión se debe a la diferencia entre “libros nuevos” y “libros vivos”. España produce unas 60.000 novedades anuales, que se considerarían “libros nuevos”, pero mantiene en circulación casi un millón de obras (949.066 referencias), los llamados “libros vivos”. Bernat Ruiz Domènech, director de la editorial independiente Apostroph y profesor en el postgrado de la escuela de librería y de prescripción lectora de la Universidad de Barcelona, es tajante al respecto: “Es normal que de los 900 mil títulos vivos, la mitad ya no vendan prácticamente nada porque están al final de su vida. Cualquier cosa que vendas termina su vida comercial vendiendo nada”.
Tanto es así que Manuel González, presidente la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), aporta una visión marcadamente optimista con respecto a la industria pese al gran fondo editorial. Según el último informe del Comercio Interior del Libro en España, el sector ha crecido a un ritmo cercano al 5% anual en el último lustro. “Un sector que crece en estas proporciones y que afecta a toda la cadena del libro no parece que lo esté pasando mal. Al contrario, estamos en un proceso de transformación”, señala González, que celebra que se están “bajando las tiradas, manteniendo los precios y aumentando el número de títulos”. La facturación ha aumentado un 6,3% en 2024, impulsada por un incremento en la cantidad de libros vendidos (casi 195 millones de ejemplares).
Una crisis de consumo
No obstante, Ruiz Domènech advierte de que, aunque la facturación ha recuperado las cifras previas a la crisis de 2008 —superando la barrera de los 3.000 millones de euros—, estamos muy por debajo de las mismas si se tiene en cuenta la inflación. Para el experto, lo que vive España no es una crisis de lectura —la tasa de lectores continúa al alza—, sino una “crisis de consumo”. “La gente compra menos libros porque tiene menos dinero en el bolsillo. Los salarios no han subido tanto como los precios, y la gente debe elegir entre ir al supermercado o ir a la librería”, sentencia. Esta crisis de consumo deja un mercado invisible para las estadísticas oficiales: el libro de segunda mano.
Mientras que la venta de libros de segunda mano representa en Francia cerca del 20% del mercado, lo que supone una cantidad de dinero enorme porque el mercado francés es más fuerte, en España se desconoce su volumen exacto. “El libro que no te has leído, para ti siempre es novedad”, apunta Ruiz Domènech, destacando que la rapidez con la que las novedades pasan al circuito de segunda mano erosiona la facturación de las librerías tradicionales. “Hay gente que se espera para comprar porque sabe que al cabo de seis meses o un año tendrá la novela de segunda mano. Y, además, en buen estado”, indica el experto.
Uno de los puntos donde la industria sí ha ganado eficiencia es en la gestión del papel. Las librerías han llegado a asfixiarse bajo tasas de devolución que superaban el 34%, devolviendo libros que no se venden al almacén, pero hoy esa cifra ha caído al 27%. Manuel González explica que esto se debe a que los editores están apostando ahora por tiradas más cortas y ajustadas a la demanda real. En tanto que hace cinco años una tirada media se acercaba a los 4.000 ejemplares, en el dato de 2024 se rozan los 3.500 ejemplares. González lo describe como “una buena noticia para el editor, para la distribución y para el librero”, recalcando que supone un “ahorro en costes”.
La diversidad cultural
No obstante, esta eficiencia logística convive con una “presión administrativa infernal” para el librero pequeño en la que comercialmente es más difícil dar visibilidad a cada obra. Ruiz Domènech alude a una estrategia de los grandes grupos, como Planeta o Penguin, para ocupar espacio físico. “Saben que un libro va a durar 15 días si no funciona. Esa presión somete a los libreros a una rotación infernal en la mesa de novedades”, explica, ya que los títulos de las editoriales pequeñas también son empujados a durar solo 15 días o un mes. “El negocio de los grandes grupos es financiero, es el de mover dinero con libros, mientras que el negocio de los pequeños es vender libros”, sostiene Ruiz Domènech.
En este escenario, las librerías independientes apuestan más que las grandes superficies por la diversidad cultural, ofreciendo hasta “medio millón de obras distintas”, según afirma Manso. A diferencia de El Corte Inglés o FNAC, a donde la gente acude a comprar el libro que acaba de ganar el premio Planeta, hay quien va a librerías para comprar títulos menos conocidos. “Nosotros tenemos otro concepto de librería, un lugar al que tú vayas, digas que te gustan los sombreros de piel y tengamos la capacidad de encontrarte algo que hable sobre eso. Es un concepto muy diferente de venta”, indica el vicepresidente y portavoz de CEGAL para celebrar así la biodiversidad.
Lo que a menudo se etiqueta como un problema de sobreproducción tiene, sin embargo, una derivada positiva. Como explica Bernat Ruiz Domènech, este fenómeno aumenta exponencialmente el número de títulos vivos, lo que se traduce en mayores oportunidades de venta para el librero. “Aunque no lo tenga en la estantería, si alguien se lo pide, el librero lo vende; es una venta segura, en firme y sin devolución”, indica, recalcando que, “cuantos más libros estén vivos, más posibilidades hay para todos”. Además, concluye que, a pesar de la erosión que sufre el sistema por el cierre de librerías y la apertura de otras más pequeñas con menos personal, la librería independiente en España sigue siendo inusualmente fuerte.
0