Un nuevo hallazgo para la ciencia aguardaba bajo una higuera en Tenerife

'Mycetaea tenerifensis' Tomaszewska, Arriaga Varela & Szawaryn, 2026. Banco de imágenes Biota del Gobierno de Canarias.

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —

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Mycetaea tenerifensis, una nueva especie de escarabajo, ha quedado plasmada para la ciencia gracias a un estudio publicado en la revista científica Zoological Journal of the Linnean Society, editada por la Universidad de Oxford, y realizado por Wioletta Tomaszewska, Emmanuel Arriaga-Varela y Karol Szawaryn en una investigación que analiza la diversidad y las relaciones evolutivas de la familia Mycetaeidae.

Los ejemplares utilizados para describir a la nueva especie fueron recolectados en Tenerife, en Los Realejos, en el Barranco de Lora, concretamente aguardando bajo una higuera, entre sus hojas caídas, a 400 metros de altitud. 

“La especie nueva se distingue de Mycetaea subterranea por su coloración más oscura, entre negro y marrón, y por algunas diferencias en la forma del cuerpo, especialmente en el pronoto y la parte ventral del tórax”, explica a Canarias Ahora Emmanuel Arriaga-Varela, doctor en Zoología por la Universidad Carolina de Praga y uno de los autores del artículo que recoge el hallazgo. 

“Además, las estructuras reproductivas de las hembras también presentan diferencias claras en la forma y proporciones de la espermateca, que es la ‘bolsa’ donde las hembras guardan el esperma de los machos para fecundar sus huevos en el momento adecuado”.  

Para Arriaga-Varela, el parecido entre Mycetaea subterranea y Mycetaea tenerifensis  “parece indicar que la separación evolutiva entre las poblaciones continentales e insulares ocurrió hace un tiempo relativamente reciente”, pero admite a este respecto que “hacen falta estudios moleculares para determinar con mayor precisión los tiempos en que se llevaron a cabo estos procesos biológicos del origen de especies diferentes”. 

Bajo la higuera

Para Arriaga-Varela, que el escarabajo aguardara bajo una higuera no es nada extraño, ya que “todos los miembros de esta familia se encuentran en ambientes con materia vegetal en proceso de descomposición como la hojarasca de diferentes tipos de bosques” y apunta a la necesidad “de conservar en las Islas Canarias este tipo de ambientes en los cuales se pueden encontrar organismos especializados en la ingesta de microhongos”. 

Explica que “el estudio de la morfología de todas las especies del género arroja que fue probablemente originado evolutivamente en áreas cercanas a la zona mediterránea, entre Europa, el norte de África y Oriente Próximo, en contraste con el grupo más cercano, Afromycetaea, que está presente en el sur de África”. 

Enemigos globales

El cambio climático y la presión antrópica pueden ser los principales enemigos de esta nueva especie, ya que “depende de condiciones ambientales que propicien el desarrollo de los hongos microscópicos de los que se alimenta”, explica Arriaga-Varela. “Cambios drásticos en los patrones de precipitación, entrada de humedad o rangos de temperatura podrían afectar a los microhábitats. Los ejemplares en que se basa la descripción se colectaron hace trece años. Habría que intentar buscar de nuevo en las localidades para corroborar que la especie siga existiendo en esos hábitats”. 

La fragilidad y singularidad de los hábitats canarios preocupa por este y otros motivos a la comunidad científica, que ve en cada nuevo hallazgo “una pieza del rompecabezas que construye el árbol de la vida, y que puede ser incluida en análisis filogenéticos o zoogeográficos, entre otros”, sostiene. “En este caso M. tenerifensis, pondría a Tenerife en una importante posición de la discusión sobre la evolución de la familia Mycetaeidae”.

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