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Los jóvenes dan la bienvenida al Papa en la vigilia de Madrid: “Es el mayor 'influencer' en la sociedad actual”

El papa León XIV saluda a los fieles a su llegada a la madrileña Plaza de Lima donde el Sumo Pontífice preside este sábado una Vigilia de Oración con jóvenes.

África Gelardo Arrebola

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La juventud del Papa lo tiene claro: es el 'influencer' del catolicismo. Así lo han demostrado los miles de jóvenes que se han congregado este sábado por la tarde en las cercanías —y no tan cercanías— de la plaza de Lima de Madrid, en la que el pontífice ha dado una vigilia acompañado de chavales de diferentes grupos religiosos. El ambiente era relajado, pero los nervios estaban a flor de piel porque las colas interminables bajo el sol no parecían asegurar un sitio para todos. “Parece que muchas veces somos unos pocos, pero me parece increíble que el Papa sea el mayor influencer en la sociedad actual”, dice uno de estos grupos de jóvenes creyentes.

Estos días hay una pequeña contraprogramación, por decirlo de alguna manera, a la visita de León XIV en la capital: los macroconciertos de Bad Bunny continúan, haciendo que dos mundos aparentemente lejanos se toquen de alguna manera. En los alrededores de la Castellana se podía apreciar esta mezcla. Un grupo de chavales que habían decidido salirse de la cola explicaban: “Hubo gente que también se salió del concierto de Bad Bunny”. Ya hacia las 17:00 de la tarde las colas eran interminables.

Algunas de las proclamas que se podían escuchar de grupos muy variados eran “Papa, León, queremos tu bendición” o “Esta es la juventud del Papa”. Un clásico también eran las canciones de misa y alguna otra del grupo Taburete. Mientras, familias con niños, personas mayores, adolescentes y gente de todas las edades avanzaba lentamente guiados por la policía y los voluntarios. En un vistazo general de estas aglomeraciones se podía apreciar, además de camisetas y pañuelos de colores relacionados con la visita, banderas de España de todos los tipos y formas: relacionadas o no con el catolicismo, como capa, atadas a un palo o incluso como una especie de pareo.

En general, el ambiente era tranquilo a pesar de la cantidad de personas, muchas de ellas sin tener muy claro a dónde ir. “Creo que es impresionante todo lo que puede llegar a mover esto”. Hablan Pilar y Pedro, una joven pareja de 23 y 25 años, a unas pocas horas de la llegada del pontífice. “Es un momento muy emocionante que puede llegar a tocar muchos corazones”. “Yo creo que a la gente se le está yendo el miedo de decir que es cristiano y quiere salir a la calle y reivindicar sus valores y tradiciones”, dice el joven.

“La gente joven está un poco harta”

Pero los asistentes no son solo de Madrid, también muchos vienen de otras partes de España. Es el caso de Javier, de 20 años, que hacía solo unas horas que había llegado a la capital desde Granada. Ha ido a la vigilia para “tener una relación más personal con Dios y crecer un poco más espiritualmente”, además de “disfrutar” de sus amigos y de la gente. ¿Pero tendrá tiempo para ir a ver a Bad Bunny? Parece que no: “Yo me mantengo fiel a esto”, dice entre risas.

Preguntado por su opinión sobre este Papa actual y el papa Francisco, el granaino lo tiene claro: “Francisco también era muy buen Papa, pero es verdad que todas estas cosas le venían un poco más grandes, creo que León las afronta muy bien. Yo creo que ahora está habiendo un 'boom' —de la religión— porque la gente joven está un poco harta, un poco cansada de lo de siempre, y si te llega alguien normal que se lo pasa bien, va a misa y vive tranquilamente la vida ordinaria, eso a la gente le gusta”, asegura antes de irse para buscar a sus amigos.

Nervios en las colas para entrar al recinto

A su lado, un grupo de voluntarios informan a la gente de por dónde tiene que buscar su acceso a las gradas mientras se nota una cierta inquietud ante la inminente llegada del pontífice, un nerviosismo que también se aprecia en las fuerzas y cuerpos de seguridad. Antes de llegar a uno de los accesos, dos chicas cercanas a la treintena responden a elDiario.es. Se han acercado para “escuchar el mensaje” que quiera decir a la gente que acude hoy al encuentro: “Da mucha paz poder escuchar qué tiene que decir y cómo quiere que vivamos”, aseguran.

Una de las cosas que ha dicho, de hecho, el Papa es que a los migrantes “hay que tratarlos como seres humanos, no como animales”. ¿Qué opinan los asistentes de este tema? “Yo pienso que todos tenemos los mismos derechos pero que la libertad de uno empieza donde acaba la del otro. Hay que tener siempre en cuenta el bienestar común y mantener un orden siempre y cuando no esté afectando a las propias personas del país”, dice una de las jóvenes antes de entrar al recinto. “Es complicado, siempre y cuando se respete a las personas”, dice otra, de un grupo diferente.

“Me parece increíble que el Papa sea el mayor influencer

“Da gusto ver la calle llena por la razón que es. Parece que muchas veces somos unos pocos en la sociedad, pero decir, me parece increíble que el Papa sea el mayor influencer en la sociedad actual”. Hablan entre risas Álvaro, Javi y Carlos, los tres en la veintena de edad. Hacen cola bajo el sol y aplauden que estos días la capital esté llena de gente católica. Los tres achacan esto a que existe un “vacío existencial en la sociedad que hace que mucha gente” busque algo que dé “sentido a su vida”, en este caso, el cristianismo. “Hemos dejado un libertinaje durante mucho tiempo y al final el actuar sin sentido te lleva a que entres en una crisis profunda y de repente no encuentres sentido a lo que haces”, dice uno de ellos.

Una imagen de la Virgen en la visita del Papa

Coinciden en una “crisis de valores”, como por ejemplo, el “valor de la familia”, que a juicio de uno de ellos, “está totalmente perdido”. Aunque aseguran que prefieren no mezclar política y religión, a la pregunta de si creen que ahora mismo desde las instituciones se respalda el catolicismo, aseguran que hay un “acoso a lo que representa” la institución, así como a la “familia tradicional” o a “elegir la educación que quieras para tus hijos”.

Aunque la mayoría de asistentes han preferido no mojarse en cuanto a qué papa prefieren y apuntan a que es un “representante de Dios en la Tierra” y que, por tanto, cualquiera está bien, en este caso uno de ellos sí ha querido mojarse: “Prefiero a este Papa. Me parece que es mucho más carismático y encaja bastante más”, asegura. Pero parece que su decisión ha estado motivada también por un vídeo que ha circulado este sábado en redes en el que Prevost decía que era del Real Madrid... y del Atlético de Madrid. “Hoy ha hecho declaraciones de que es del Real Madrid, así que me ha ganado”, decía el joven.

“Venir aquí no te hace ni mejor ni peor persona”

Ya sobre las 19:30 la expectación era máxima. La gente se agolpaba dentro pero también fuera del recinto, muchos rezagados sin entrada que intentaban cruzar al otro lado. “Sin el QR no se puede”, repetían los voluntarios una y otra vez. Era complicado tener una visión general pero fue muy obvio cuando Prevost cruzó por la calle central con el papamóvil entre los fieles. Hubo aplausos, gritos y gente llorando que grababa con sus móviles desde la distancia entre gritos de “viva el Papa”.

A medida que avanzaba la vigilia y después de diferentes actuaciones, entre ellas la de los actores del musical Godspell, producido por Antonio Banderas, algunos de los asistentes abandonaban el lugar. Otros preferían, a pesar de tener entrada, quedarse fuera de las vallas policiales. Era el caso de Joaquín, Cristina y Jesús, que, al contrario de lo que se veía en otros grupos de jóvenes, bebían cerveza y tinto de verano sentados en la calle. “Hay ciertos tipos de mirada que juzgan un poco a pesar de que justo lo que el Papa dice es que cada uno sea real, un ser humano de carne y hueso”, reconocían a elDiario.es.

Jóvenes fieles rezan junto al Papa en la Plaza de Lima

Los tres chavales decían que habían acudido a la cita para vivir “un momento histórico” y porque querían estar acompañados “de la fe”. “No tienes por qué ser un prototipo de persona para creer en Dios, para poder creer en la Iglesia”. “Venir aquí no te hace ni mejor ni peor persona”, aseguraban.

“Yo podría estar en el concierto de Bad Bunny igual que estoy aquí, sería igual de buena o mala persona. Bad Bunny tiene muy presente a Dios en su vida y lo menciona en su concierto. El discurso es el mismo porque habla de amor y de que mientras uno esté vivo debe amar lo más que pueda. Es al final el mensaje de Jesucristo también, amar todo lo que puedas”, decía uno de ellos.

El grupo de tres planteaba algo diferente. “Creo que Francisco ayudaba mucho más. Abrió un camino con la homosexualidad, abrió la puerta”, lo que pudo favorecer a que ahora ya exista esa conversación dentro de la Iglesia católica, un punto que consideran positivo.

Mientras, el pontífice cerraba desde el escenario su discurso unos minutos antes del rezo colectivo: “Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con amor”. Acto seguido los fieles callaban, algunos de ellos se ponían de rodillas y oraban acompañando a Prevost. Otros, perdidos por haber salido a los baños portátiles de los alrededores, intentaban pasar entre la multitud para volver a encontrar a su grupo de amigos sin molestar demasiado al resto. Una imagen que, de nuevo, bien podría darse en un concierto de Bad Bunny.

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