El fuego se ceba con las zonas protegidas: el mapa del medio millón de hectáreas arrasadas por los incendios
El incendio de La Mierla ha arrasado más de 26.000 hectáreas del parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara, según las primeras estimaciones. Se convertiría, a falta del perimetraje final, en el fuego que más terreno protegido ha quemado en España durante el último cuarto de siglo.
Desde el año 2000, más de 661.000 hectáreas en espacios protegidos han ardido en España, según una estimación realizada por elDiario.es. Esto equivale a algo más del 8% de toda la superficie protegida del país. En el siguiente mapa puedes ver todos los fuegos que se han producido en España este siglo —que hayan quemado más de 30 hectáreas— y cuáles han afectado a terrenos y ecosistemas protegidos por su especial interés ecológico, singularidad o por su diversidad biológica, entre otros.
Para conocer la superficie protegida afectada, en elDiario.es hemos cruzado el área total de los espacios protegidos —que incluye espacios Red Natura, paisajes protegidos además de parques naturales, nacionales, paisajes, reservas y monumentos naturales— que publica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) con el perimetraje de los incendios forestales que realiza el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) a partir del análisis de imágenes satelitales.
El año 2025 fue, con diferencia, en el que más superficie protegida ardió en España: más de 100.000 hectáreas que afectaron a entornos naturales como la Sierra de Gredos, los Picos de Europa o el Lago de Sanabria. También fue un año récord en superficie arrasada por incendios. Y 2026 ya va por el mismo camino. El 38% de la superficie que se ha quemado este año ha sido en espacios protegidos y, aunque no se quemase ni una hectárea más, a 21 de julio, este sería ya el cuarto año con más superficie protegida quemada, solo por detrás de 2004, 2022 y 2025.
Más de 600.000 hectáreas protegidas se han quemado en el último cuarto de siglo
Evolución anual de las hectáreas quemadas en toda España según EFFIS y cuánto se quemó dentro de espacios naturales protegidos
Fuente: EFFIS (Copernicus). Los datos de 2026 son preliminares.
“En los últimos años estamos batiendo récords de todo en incendios: de superficie, de grandes incendios, de altura, de personas evacuadas…”, enumera Cristina Santín, jefa del Departamento de Biodiversidad y Cambio Global del CSIC. “España tiene, en su mayoría, un clima mediterráneo que, por sus características, es proclive a incendios: suficiente precipitación para que la vegetación crezca y sequía estival que hace que esa vegetación esté más seca y, por lo tanto, más susceptible a quemarse. Es decir, es normal que haya incendios en las zonas naturales, esto incluye las áreas protegidas. El problema es que en los últimos años se sale todo de la normalidad, con incendios más grandes, severos y peligrosos, tanto para personas como para los ecosistemas”.
Esta casuística se ve avivada por unas condiciones meteorológicas, provocadas por el cambio climático, más propicias a que los incendios empeoren una vez que algo o alguien los enciende, como temperaturas elevadas y olas de calor que se encadenan.
Si miramos los 12 incendios más destructivos para espacios protegidos del siglo XXI, siete se han producido en los últimos cinco años. A la cabeza se sitúa el incendio de La Mierla (Guadalajara), que comenzó el 16 de julio y, según el perimetraje provisional de EFFIS, a 21 de julio ya ha quemado 26.588 hectáreas, la mayoría en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara y algunas en los Cerros Volcánicos de La Miñosa. A las especies de flora protegida de estas zonas, se añaden 260 clases de animales que las habitan, la mayoría de ellas, especies protegidas.
El 75% de la superficie quemada en áreas protegidas está vinculada a incendios como el de La Mierla: grandes fuegos de alta intensidad y dimensiones —más de 500 hectáreas—. Federico Grillo, jefe de Emergencia del Cabildo de Tenerife, ya avisó del fenómeno de los megaincendios durante los fuegos de Gran Canaria en 2019. “Está sucediendo en otros lados: incendios que no se han visto nunca, con unas longitudes de llamas y una velocidad de propagación que parecen más tormentas de fuego que un incendio convencional y cada vez nos cuesta más”.
El perímetro de los 12 incendios que más han afectado a espacios protegidos
Superficie quemada detectada por satélite en los principales incendios que afectaron a áreas protegidas desde el 2000 hasta la actualidad
“Es particularmente dramático que se queme un espacio protegido. Si hemos decidido que está protegido es porque tiene una serie de valores ecológicos y de biodiversidad. Que se queme implica que se destruyen estos valores. Al final son daños a la biodiversidad protegida, tanto de animales como de plantas. Si se quema el hábitat de una especie, las plantas no pueden escapar. Los animales sí, pero se acaba su hábitat, y, aunque se puede ir a un prao o a una carretera, sus probabilidades de supervivencia y las de su especie se reducen mucho”, apunta el doctor en Biología, Alfredo Fernández Ojanguren.
Hasta el incendio de La Mierla, el fuego que más superficie protegida había arrasado era el de Manzaneda (Ourense), uno de los que arrasó el noroeste peninsular en 2025. Además, el año pasado, los incendios batieron récords de altitud: nunca se había quemado tanto terreno en cotas tan altas.
Se quemaron más de 23.000 hectáreas en el Macizo Central Ourensano (la parte más alta del Macizo Galaico) que es además el terreno protegido más afectado por los incendios. En los últimos 20 años se ha quemado el 155% de su superficie acumulada, es decir, es como si se hubiese quemado entero una vez y media.
En el siguiente gráfico puedes ver la relación entre el número de incendios y el porcentaje de superficie acumulada que se ha quemado en cada espacio protegido en España. ¿Cuáles destacan?
Qué espacios protegidos se queman más y en más ocasiones
Cada burbuja es un espacio protegido: el eje horizontal es el número de incendios que le han afectado y el vertical, el porcentaje acumulado de su superficie que ha ardido. El tamaño representa la superficie total del espacio.
Fuente: EFFIS (Copernicus) y Red de Espacios Naturales Protegidos. El porcentaje puede superar el 100% cuando una zona ha ardido más de una vez.
Principalmente, las zonas protegidas del noroeste y las islas Canarias. Como se ve en el mapa que abre esta información, una gran parte de los incendios en España se concentran en el noroeste peninsular, donde se sitúan espacios protegidos como el lago de Sanabria, Ancares-Courel o el propio Macizo. El año pasado vivieron un verano particularmente catastrófico, pero son zonas que suelen quemarse porque cuentan con mucho matorral —la vegetación que más arde— y tienen además una orografía que complica la extinción de los incendios.
“Es una zona poco poblada, con muy poca red de infraestructuras, pocas pistas y mucho terreno forestal”, comenta Félix Pérez, presidente de la Asociación Profesional de Axentes Forestais e Medioambientais de Galicia. Ocurre lo mismo en la Montaña Oriental de Cantabria, es una de las afectadas por el incendio de Soba, que es el tercero que más superficie protegida ha quemado este año. También es, junto al Macizo Central, la otra superficie de más de 20.000 hectáreas que ha visto arder más del 100% de su superficie en los últimos 20 años.
Las pendientes, los barrancos, la altitud o la escasez de pistas forestales también han complicado la extinción de los incendios en este espacio protegido. Pero los expertos consultados coinciden en que no es una característica inherente a todo el terreno protegido en España. “No es genérico a todos los espacios protegidos, las Fragas do Eume (A Coruña) por ejemplo, también es una zona muy escarpada, pero está cerca un núcleo de población importante y tienen unas infraestructuras mejores aunque sea un espacio protegido”, explica Félix Pérez.
Los espacios protegidos donde más superficie se ha quemado en el siglo XXI
Hectáreas quemadas acumuladas en cada espacio natural protegido y número de incendios que le han afectado (2000-2026).
Fuente: EFFIS (Copernicus) y Red de Espacios Naturales Protegidos.
Cristina Sanchis advierte de que un incendio en un área protegida suele generar más alarma, pero no implica que haya que intervenir directamente en su recuperación: “Algunos espacios tienen sus estrategias para adaptarse a esa perturbación natural que es un incendio. Hay que darles una oportunidad para ver si se regeneran y si no, ayudarlos”, apunta. La vegetación de las Islas Canarias, por ejemplo, es muy diferente a la del resto de España y el pino canario es famoso por su resistencia a los incendios y lo rápido que rebrota.
Es también uno de los territorios que cuenta con un espacio protegido particularmente afectado por los incendios. La Corona Forestal de Tenerife es el cuarto espacio con más hectáreas quemadas este siglo: más de 29.000. Solo por detrás del Macizo Central, la Sierra Norte de Guadalajara y la zona del Lago de Sanabria.
Una particularidad de esta zona es que, cuando se ha quemado, lo ha hecho además a lo grande. Ha tenido siete incendios en el último siglo, pero ha afectado al 72% de su superficie, teniendo en cuenta que se trata de un espacio de 41.000 hectáreas, el mayor de Canarias, es una proporción bastante elevada. Sobre todo si comparamos el número de incendios de las otras zonas más perjudicadas: 171 en el Macizo Central; 81 en el Lago de Sanabria o 78 en Ancares-Courel.
Estos datos también muestran una concentración del número de incendios en espacios protegidos que se queman muchas veces. Entonces, ¿podrían evitarse? La respuesta es complicada: “El fuego está aquí desde hace 400 millones de años y va a seguir estando. Los que tenemos que adaptarnos somos nosotros a él y tenemos tanto conocimiento como tecnología”, apunta Cristina Santín. “Pero en las zonas naturales es más difícil. Si desbrozas un bosque o quitas los matorrales se va a quemar menos, sí, pero la idea es que tenemos que encontrar un equilibrio entre reducir el riesgo de incendios peligrosos sin reducir el valor natural de estas áreas protegidas”, concluye.
4