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ENTREVISTA

Mari Carmen González, autora de 'Lawfare': “A Mónica Oltra se la quitó del medio para provocar un cambio político”

Mari Carmen González Vical posa con su libro 'Lawfare'.

Sergi Pitarch

València —
4 de septiembre de 2026 22:31 h

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Mari Carmen González Vidal (Casinos, 1977) ha convertido el caso de Mónica Oltra en el objeto de estudio en Lawfare (Editorial Rebel, 2026), un libro en el que analiza el procedimiento judicial y político que terminó con la dimisión de la entonces vicepresidenta de la Generalitat en junio de 2022 y que ahora regresa a la política como candidata de Compromís a la alcaldía de València. La autora sostiene que el caso valenciano es un ejemplo paradigmático de la utilización de los instrumentos judiciales para interferir en la política y apartar a una adversaria sin necesidad de esperar a una sentencia.

En esta entrevista, González Vidal repasa el papel que, según su investigación realizada para la Universitat de València que ha cristalizado en este libro, desempeñaron distintos actores judiciales, políticos y mediáticos, vincula el caso con los intereses económicos afectados por las políticas de reversión sanitaria y defiende que Oltra sufrió también una forma de lawfare con componente de género. La autora considera que el daño político “ya está hecho”, aunque interpreta la vuelta de la exdirigente de Compromís a la primera línea como un “acto de generosidad absoluta”.

En el libro planteas que la dimisión de Mónica Oltra en 2022 y todo lo que ocurrió antes y después constituyen un caso de lawfare de manual. ¿Por qué?

Bueno, habría que matizar lo de “de manual”, porque no existe un manual del lawfare. Pero sí considero que el caso de Mónica Oltra es paradigmático. Más allá de que el lawfare sea un fenómeno que está afectando a España, el caso valenciano permite analizar perfectamente cómo funciona.

Básicamente, el lawfare consiste en utilizar los instrumentos judiciales para interferir en la política. Es una forma de apartar, a través de mecanismos jurídicos y judiciales, a personas que están en contra del statu quo, que son disidentes o que no siguen los patrones que determinadas élites económicas consideran que deberían seguir. El estudio que recoge el libro se ha realizado con rigor y está avalado por la Universitat de València. Se han analizado muchísimos datos, más allá del caso concreto de Oltra, para intentar entender qué está ocurriendo actualmente en nuestra democracia y por qué lo jurídico y lo judicial pueden interferir de tal manera en la política. Hasta el punto de apartar a una persona sin que exista una sentencia, vulnerando principios fundamentales como la presunción de inocencia, y alargando un procedimiento hasta conseguir quitarla de en medio y provocar un cambio del escenario político.

Y eso fue lo que ocurrió. Finalmente, entraron PP y Vox en el Gobierno valenciano. Pero para llegar hasta ahí interviene una maquinaria que va mucho más allá de lo estrictamente jurídico o judicial y en la que participan otros actores.

En el libro identificas distintas patas de esa maquinaria: una judicial, una política, a través de las acusaciones populares, y otra mediática. Empecemos por la Justicia. ¿Qué papel atribuyes a la sección 4ª de la Audiencia Provincial de Valencia?

La sección cuarta tiene un papel fundamental en el desarrollo del caso. La sustitución del juez instructor consideró que no había nada, ni siquiera a nivel indiciario. Y eso es muy potente. Sin embargo, la sección cuarta decidió que sí había elementos para continuar adelante con el procedimiento, en contra de los criterios que se habían expresado desde la instrucción. Yo no soy quien para juzgar personalmente a los magistrados, pero sí he analizado resoluciones y la manera en que se han desarrollado determinados casos. Y lo que el libro plantea es la importancia que tuvo esa sección cuarta para que el procedimiento continuara. Para que exista lawfare necesitas actores capaces de imponer determinados criterios y mantener vivo un proceso. En este caso, la actuación de esa sala de la Audiencia Provincial fue decisiva.

Mari Carmen González, junto a la redacción de elDiario.es.

También sitúas a la exfiscal Teresa Gisbert como una figura importante porque contribuyó a que el caso adquiriera una enorme relevancia. ¿Qué ocurrió?

Yo no estoy aquí para decir que una persona concreta actuó con una determinada intención. Lo que hago es recoger datos, investigar y analizar lo que ocurrió. Es una realidad que existían desavenencias entre Compromís y el PSPV-PSOE dentro del Gobierno del Botànic. Eso está publicado y forma parte del contexto político de aquel momento. Hubo fricciones por los motivos que explico en el libro. Y resulta relevante analizar cómo, en un determinado momento, el caso comienza a amplificarse. Se produce una situación en la que incluso una fiscal considerada progresista interviene y aparece un argumento que, en esencia, viene a decir: si todo el mundo está hablando de esto, será porque algo hay. Eso contribuye a que el caso vaya adquiriendo una dimensión cada vez mayor. Después llega la presión política, comienzan los debates en Les Corts y se intensifica la presión hasta llegar al desenlace que finalmente se produjo.

Vamos a la pata política y a las acusaciones populares. En el procedimiento participaron organizaciones y actores de la extrema derecha. ¿Consideras que utilizaron de manera abusiva la figura de la acusación popular?

Yo tampoco estoy aquí para determinar jurídicamente si la Justicia se utilizó de una manera torticera o no. Pero sí es cierto que hubo denuncias continuadas que contribuyeron a iniciar y mantener todo el procedimiento. Y, cuando empiezas a investigar, encuentras numerosas conexiones personales y profesionales entre diferentes personas relacionadas con este asunto. Hay conexiones entre determinados periodistas, responsables políticos, familiares y despachos de abogados en los que participan o han participado personas vinculadas a Vox. También aparecen procuradores y abogados relacionados con las iniciativas judiciales contra Mónica Oltra. Por eso yo hablo de una maquinaria totalmente orquestada, formada por diferentes partes. Todos esos elementos funcionan como cooperadores necesarios dentro de un mismo proceso.

¿Crees, por tanto, que existió una maquinaria organizada más que un simple aprovechamiento de las deficiencias del sistema judicial?

Yo creo que hay que analizar también los intereses económicos. Cuando Mónica Oltra comienza a impulsar determinadas políticas relacionadas con la reversión de privatizaciones y, especialmente, con el modelo sanitario, aparecen intereses muy importantes. Mi interpretación es que ahí existe uno de los momentos clave. Contra Mónica Oltra no podían ir por una cuestión de corrupción porque por ahí no había nada. Y cuando aparece el asunto relacionado con su exmarido, se encuentra una oportunidad. Hasta ese momento, el asunto no tenía la dimensión que después adquirió. Pero cuando se conoce que el acusado era el exmarido de Mónica Oltra, diferentes actores ven una oportunidad y se vuelcan en el caso. Y eso coincide con un momento muy concreto de su proyecto político: la transformación de las políticas sociales, la dependencia y, sobre todo, la sanidad.

En el libro das una especial importancia al conflicto en torno a Ribera Salud y a la reversión de las privatizaciones sanitarias.

Sí. Yo creo que ese es uno de los elementos fundamentales. Cuando se plantea recuperar determinados hospitales para la gestión pública, se están tocando intereses económicos muy importantes. Hay personas y grupos que obtenían beneficios del modelo de privatización sanitaria y que ven amenazado ese negocio. El libro parte también de una inquietud personal. Yo he estudiado Derecho y siempre había entendido la Justicia como una garantía para proteger los derechos de las personas. Y aquí aparece algo que, en mi opinión, afecta no solamente a una persona concreta, sino al conjunto de la sociedad y a la calidad de nuestra democracia. Mi interés era averiguar qué había ocurrido y analizar los datos. Y esos datos llevan también a analizar todo lo relacionado con Ribera Salud y la reversión de las privatizaciones.

Mari Carmen González, autora de 'Lawfare', durante la entrevista.

También afirmas que los medios de comunicación actuaron como tribunales paralelos. ¿Fue así en el caso de Mónica Oltra?

Totalmente. Los medios comienzan publicando informaciones que inicialmente no tienen una gran relevancia, pero cuando la noticia salta a Madrid todo se amplifica enormemente. Hay periodistas y medios que ya no se preguntan tanto qué ha ocurrido realmente en el caso, sino que van directamente al titular. Los medios son también cooperadores necesarios en el lawfare. Se crea un relato y ese relato comienza a viralizarse. El problema es que ya no se presenta a esa persona simplemente como una adversaria política, que debe ser derrotada en las urnas. Se la convierte en una enemiga. Y esa es una cuestión muy importante. Cuando conviertes a una persona en un enemigo se genera toda una estructura alrededor de ella. Después, la gente piensa: “Si le ha pasado algo, será porque algo habrá hecho”. Ya no se reflexiona sobre lo que realmente ha ocurrido. Se crea un relato alternativo, un relato de odio, y eso genera desafección democrática. El ciudadano acaba siendo mucho más manipulable. En mi opinión, en este caso la manipulación fue brutal porque el lawfare ya había conseguido su objetivo: Mónica Oltra había sido apartada de la política. El castigo ya se había producido sin necesidad de esperar a una sentencia.

Pero hay quien sostiene que Mónica Oltra fue apartada porque dimitió. ¿Crees que debería haber resistido y mantenerse en el cargo?

Creo que la presión para que dimitiera fue enorme. Y también considero que no tuvo todo el apoyo que debería haber tenido dentro de su propio espacio político. Cuando existe una presión tan fuerte y las personas que deberían apoyarte no lo hacen plenamente, llega un momento en el que la situación se vuelve muy difícil de sostener. Mi impresión es que, si todos hubieran ido a una y hubieran defendido claramente que no había elementos para apartarla, probablemente la situación habría sido diferente. Y ese apoyo no llegó plenamente, ni desde Compromís ni desde el conjunto del pacto del Botànic. También existieron determinadas posiciones y declaraciones de Ximo Puig que el libro recoge.

En el libro analizas otros casos de lawfare, como los de Irene Montero, Ada Colau o Victoria Rosell, e introduces además una perspectiva de género. ¿Existe un lawfare específicamente dirigido contra las mujeres?

Sí. Silvina María Romano es una de las autoras que he investigado y que ha trabajado el concepto de lawfare de género. En una sociedad patriarcal, el hecho de ser mujer puede aumentar las posibilidades de sufrir determinados ataques. Cuando analizas diferentes casos, resulta significativo el elevado porcentaje de mujeres entre las personas que han sido víctimas de este fenómeno. Y, además, la manera de atacarlas es diferente. Se habla de ellas como “la mujer de”, no como responsables políticas. Se introducen elementos de su vida sentimental o privada que probablemente no se utilizarían de la misma manera contra un hombre. En el caso de Mónica Oltra ocurre también eso. Su condición de mujer forma parte del análisis y considero que existe un componente de lawfare de género.

Mari Carmen González, en la redacción de elDiario.es.

Mónica Oltra ha decidido volver a la primera línea política y será candidata a la alcaldía de València en las elecciones de 2027. ¿Puede su regreso convertirse en una forma de derrotar al lawfare o el daño ya está hecho?

El daño ya está hecho. El lawfare ya se ha producido. Que Mónica quiera volver a presentarse me parece un acto de enorme generosidad. Pero hay que tener en cuenta que el tiempo también es un cooperador necesario en este tipo de procesos. Los tiempos judiciales y los tiempos políticos pueden jugar un papel muy importante. Puede haber momentos en los que determinadas actuaciones tengan una mayor incidencia electoral y eso puede volver a generar un debate en la calle. Yo invito a la gente a reflexionar, a leer los datos y a desarrollar una capacidad crítica. El libro está ahí para quien quiera conocer los hechos y analizarlos. No sé si su regreso puede reparar completamente el daño porque el daño ya se produjo. No se esperó a una sentencia y las consecuencias políticas ya se produjeron. Confío en que la ciudadanía sea capaz de analizar lo ocurrido y que, finalmente, sea en las urnas donde se decidan estas cuestiones.

Para terminar, ¿qué otros casos de lawfare destacarías en estos momentos?

Más allá del caso de Mónica Oltra, creo que actualmente estamos viendo una ofensiva muy fuerte contra Pedro Sánchez y contra su entorno. Desde mi punto de vista, existe una maquinaria que busca permanentemente cómo apartarlos. Se ataca a la familia, a la mujer, al hermano... Lo que se hizo con Mónica Oltra en el País Valencià, en mi opinión, se está intentando reproducir ahora a escala estatal con Pedro Sánchez.

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