eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Javier Arteta

Periodista.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 75

¿Derecho a decidir? ¡Pero si ya lo disfrutamos!

No sé yo si alguien recuerda que va a hacer cuarenta años que los vascos ejercieron su derecho a decidir. Y lo ejercieron al respaldar una Constitución en las urnas. Era una Constitución española, pero una abrumadora mayoría de vascos (el 70 por ciento de quienes utilizaron su derecho al voto) decidió que era también la suya, porque la realidad española no le era en absoluto ajena; y porque, además, quería una España diferente a la del franquismo.  

Tal vez esté contando una de tantas batallitas del abuelo pesado. Seguro que es así, pero no dejo de pensar que en un país que se precia de ser el más viejo de Europa (y tal vez del mundo) no está de más que se escuchen de vez en cuando las voces de los ancianos de la tribu. Aunque sólo sea para evitar que hoy se trabaje en balde, reclamando persistentemente un derecho a decidir del que hacemos uso con regularidad: el que nos trajo la democracia constitucional, y luego estatutaria, y permite a la ciudadanía elegir periódicamente a sus representantes.

Seguir leyendo »

Presidente Pedro Sánchez

Algo, y no menor, hemos ganado ya con la moción de censura a Rajoy y la nueva etapa abierta por Pedro Sánchez: que ahora ya no veremos por las calles a miembros del Gobierno de España ejerciendo de caballeros legionarios y reivindicándose como novios de la muerte. De momento, pues, gana la cultura democrática y pierde una peligrosa deriva autoritaria que se había ido instalando en el ejercicio del poder. Ganan las posibilidades de una regeneración de la vida pública y pierde un partido  minado por las tramas de corrupción y desacreditado por las políticas antisociales de su Gobierno y la falta de credibilidad de su presidente; algo puesto de manifiesto en una sentencia memorable de la Audiencia Nacional.

Y gana la Constitución y los resortes de que dispone para superar situaciones de crisis política. Gana su artículo 113, como en su día ganó el 155. Dos artículos que mantienen algo en común: y es recordar que un Gobierno tiene unos límites que no debe sobrepasar, aunque haya ganado unas elecciones. Y quien, asumiendo responsabilidades de Estado, pactó con Rajoy la aplicación del 155 en Cataluña, para restablecer una legalidad quebrantada, es el mismo que se ha acogido al 113 para presentar una moción de censura, frente a la inacción de un presidente desautorizado por los tribunales de Justicia. Y, como la ha ganado, hoy es presidente de un Gobierno socialista.

Seguir leyendo »

Rivera se marca un val(l)s

Con toda esta movida del máster empeñado en no aparecer, me han entrado sospechas sobre la verdadera identidad de la ya dimitida  presidenta de Madrid. Me he llegado a plantear si Cristina Cifuentes era realmente Cristina Cifuentes o una mera falsificación de Cristina Cifuentes. O tal vez una especie de doble como el que, según leyendas urbanas de la época, tenía Franco para que le cubriera su inevitable asistencia a los actos oficiales, mientras él se dedicaba a la más placentera pesca del salmón. Todo parece indicar que no: que la Cristina Cifuentes que veíamos por la tele desafiando a quien hubiera que desafiar coincidía con la Cristina Cifuentes real. Pero tampoco me hubiera sorprendido mucho lo contrario, dado el ambiente de irrealidad que envuelve a la política española.

En la España de Rajoy nada es ya lo que parece y la magia está a la orden del día. Se descubren milagrosamente recursos que no existían para subir todas las pensiones de acuerdo con el IPC. Y hasta se piensa desde el Gobierno de la derecha en aplicar impuestos a potentes empresas tecnológicas para poder pagarlas; esos tipos de impuestos que hasta ayer eran pecados populistas de Pedro Sánchez y hoy son ya remedios al alcance de la mano. Al paso que vamos, no sería tampoco de extrañar que esas cargas fiscales se le impusieran también a la banca y a las transacciones financieras, como viene reclamando el líder socialista.

Seguir leyendo »

Gracias a esos políticos

Vuelve la España nacional-católica. La España encapuchada y procesional que guarda luto por la muerte de Cristo. La España recorrida por un revoloteo de sotanas que, poco a poco, se va llevando parcelas enteras de libertad de expresión. La España donde ministros del Gobierno, empezando por su portavoz, se vuelven Caballeros Legionarios y cantan a voz en cuello y en plena calle el himno del Viva la Muerte que tanto le gustaba a Millán Astray. La España de la derecha española de siempre, que, pasito a pasito, parece empeñada en reintegrarnos la moda retro años 40, los años triunfales del Caudillo, como los más viejos del lugar recuerdan.

Y en esta España de la derecha, que recorta libertades al mismo ritmo con que se carga derechos sociales, resuena con éxito el consejo del viejo militar golpista: “Haga como yo, no se meta en política”. Consejo que una inmensa mayoría de nuestra sociedad le ha comprado gustosamente al dictador. Da la impresión de que Franco nos ha dejado, atado y bien atado, este gran consenso nacional: la convicción de que política es una actividad intrínsecamente perversa.

Seguir leyendo »

Relatos de Euskadi

Gracias a EH Bildu, he llegado a la conclusión de que el discurso franquista y el antifranquista son igualmente respetables. Que igual de legítimo es defender el alzamiento militar del 18 de julio, que condenarlo como un golpe de Estado que acabó con la democracia durante decenios. Que tienen razón quienes ensalzan al régimen de Franco y quienes lo rechazan denunciando sus crímenes y atropellos. Que son igualmente justas las posiciones de quienes insisten en que se cumpla la Ley de Memoria Histórica y las de quienes la incumplen, con la excusa de que "hay que mirar al futuro". Ambos relatos pueden convivir con toda naturalidad, si unos y otros se acogen a un denominador común razonable: el que establece que, “por la paz, un avemaría”. Aunque esa paz tenga que llevar sobre sus espaldas la pesada cruz del Valle de los Caídos.

En Euskadi esta ocurriendo lo mismo. En Euskadi se reproduce a escala esa gran polémica nacional, todavía no resuelta. También aquí, la memoria siniestra del terrorismo está sujeta a relatos diferentes, obligados a convivir, según reitera EH Bildu. De ahí que no sea posible llegar a acuerdos éticos tan elementales que, en su formulación, pueden incluso parecer monjiles; y que son objeto a su vez de tiras y aflojas que se alargan hasta el infinito. ¿Matar estuvo mal? Hombre, dependerá del relato que uno defienda. ¿Fueron injustos los asesinatos de ETA? Usted no sabe con qué relato está hablando. ¿Condena al terrorismo? ¡Pero si lo que nosotros practicamos fue la lucha armada para liberar a la nación vasca! Como para reconocer, con tales resistencias, el carácter de organización totalitaria de ese Ejército de Liberación, que pretendía instaurar en Euskadi una variante de la prolongada dictadura franquista.

Seguir leyendo »

España, una causa de izquierdas

Parece haber mucho interés en hacer de España un manicomio de emociones nacionales enfrentadas, donde el ruido de los himnos tape la voz de los ciudadanos y el agrandamiento progresivo de las banderas oculte la jibarización creciente de los salarios, de las pensiones, de los servicios públicos y del Estado de bienestar. Por un lado, tenemos la PostCataluña del Postproces; esa PostRepública que continúa con su exhibición Postnacional de Postbufonadas, una vez fijada su doble capitalidad política en Bruselas y Ginebra. En lo que va quedando de la España una e indivisible (y de las J.O.N.S. a no tardar),  aumentan los encontronazos con las autonomías, paralizadas, en su capacidad de gasto social, por los "hombres de negro" del ministro Montoro. Pero, como aún se puede hacer más (Todo por la Patria), Albert Rivera se ha propuesto alborotar lo que es hoy el territorio español más tranquilo y emprende una santa cruzada contra el Concierto Económico; que, a su vez, enciende las pasiones identitarias (y expectativas electorales) de los nacionalistas de por aquí.

Y, por si éramos pocos, ahora Marta Sánchez se nos pone de parto (artístico) y alumbra la letra que le faltaba a nuestro Himno oficial, para agradecer a Dios el país que tenemos. Ha sido un verdadero chute de adrenalina para las derechas que nos co-gobiernan, empeñadas ambas en demostrar cuál de las dos tiene la españolidad más larga. Y ha bastado un himno cantado como Dios manda (y en España sigue mandando mucho), para que tanto Mariano Rajoy como Albert Rivera se unan en lo que de verdad importa para ellos.

Seguir leyendo »

La mujer, ¿es un ser humano?

La pregunta no es gratuita. Tiene su razón de ser precisamente en los argumentos que manejan quienes, desde el movimiento feminista,  se lamentan recurrentemente de una masculinización del lenguaje que “invisibiliza” a las mujeres. De ahí que me surja una duda que me parece bastante razonable: ¿puede la mujer reconocerse conceptualmente en algo tan equivalente al hombre como lo es el ser humano? ¿O debería considerarse exclusivamente un “ser femenino”, para hacerse perfectamente visible y diferenciable en tanto que mujer (o, si se prefiere, como “hembra” que no quiere confundirse con el “macho”)?

Me temo que el “lenguaje inclusivo” con el que se ha dado respetabilidad a disparates como ese de la “portavoza” puede llevar a tales desvaríos. Se comienza con un cansino desdoblamiento (los / las, ellos / ellas, todos /todas, padres / madres, hijos / hijas) y se acaba dando coces contra palabras femeninas, por el simple hecho de que no parecen lo suficientemente feminizadas. Por lo que yo he podido entender, leyendo atónito ciertos ¿argumentos?, algunas de esas palabras son tan equívocas, que necesitan llevar falditas (en forma de A final) para que se adapten de verdad al género que les corresponde.

Seguir leyendo »

Euskadi, entre la opinión pública y la publicada

Euskadi y España cada vez se parecen más, aunque sólo sea porque también aquí rige esa famosa diferencia, aireada en su día por Felipe González, entre la opinión pública y la publicada. De acuerdo con la primera, el desempleo y las crecientes desigualdades sociales generadas por la crisis económica son las preocupaciones prioritarias de los vascos. De acuerdo con lo que se refleja en nuestros medios de comunicación, lo que nos quita el sueño es el 'derecho a decidir', considerado elemento clave de la futura reforma de nuestro marco de autogobierno.

La avalancha de análisis y debates mediáticos que el 'derecho a decidir' está suscitando contrasta abiertamente con la escasa importancia que se le ha venido dando en el ámbito institucional. Ni está ni se le espera en el cuadro de preocupaciones ciudadanas que periódicamente reflejan nuestros sociómetros. Tampoco figura de manera relevante en el acuerdo de Gobierno que sirvió para conformar el Ejecutivo de coalición entre socialistas y nacionalistas.

Seguir leyendo »

El jubilado, ¿es sostenible?

Las perturbaciones meteorológicas en cadena, tan propias del calentamiento global, no parecen más intensas que los frecuentes vendavales que amenazan la supervivencia del Estado de bienestar. Ahora mismo, en España, estamos viviendo un baño de acojono colectivo (con los 'expertos' como punta de lanza), para dar por sentado que el actual sistema público de pensiones resulta inviable. Parece que, por decirlo con el lenguaje de José Luis Bilbao, “la vaca ya no da más leche”, a falta de cotizantes. Y a la vuelta de unos años será peor, porque ya nos auguran que tendremos a una persona activa por cada cuatro jubilados. De modo que los que aún trabajen y no hayan sido sustituidos por robots se verán cercados y vampirizados por legiones de premuertos vivientes, con ansia de seguir envejeciendo a costa del esfuerzo ajeno.

Cada vez está más claro que vivir es una ruina, porque atenta contra la prosperidad común. Nacer tampoco es rentable y, además, en los tiempos que corren se está poniendo imposible. Y uno se empieza a preguntar seriamente si el ser humano, el jubilado en este caso, es realmente sostenible o lo que hay que sostener es la competitividad de una economía que no admite correcciones ni alternativas, porque no las hay ni, al parecer, serían deseables. Y, en tal contexto, la dichosa Caja de las Pensiones se ha convertido en una especie de excrecencia tumoral que ninguna economía seria, y menos la nuestra, se puede permitir.

Seguir leyendo »

La política, sin palabras

En España, la política ya no es lo que era. Su lenguaje tampoco. Ahora, en lugar de hablar, se 'interlocuta', y así no hay dios que se aclare. Y si nadie se aclara, resulta bastante difícil llegar a acuerdos, por razonables que puedan parecer. Y por cada ocurrencia verbal que sale al mercado, surgen nuevas desconfianzas ciudadanas hacia la vida pública. No sabe uno, por ejemplo, si sus representantes le mienten descaradamente o simplemente le sueltan 'posverdades', más respetables y de mayor valor académico. Como ignora también, sobre todo en campañas electorales, si le están intoxicando con un bombardeo infame de noticias falsas o con una ristra de 'fake news', que parecen algo más vestido y permiten lucirse a tertulianos que ansían estar a la última.

Y a ver si no es como para desconcertarse que los españoles convictos y confesos nos enteremos ahora de que no somos españoles, sino 'unionistas', como ya descubrió Arnaldo Otegi, y propagaron luego la Televisión Nacionalista Vasca (ETB) y la Radio –también nacionalista- de Euskadi, antes de que el término acabara haciendo fortuna a lo largo y ancho de toda España. ¡Como si viviéramos en el Ulster, bajo la influencia del reverendo Ian Paisley en su versión más rugosa!

Seguir leyendo »