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Von der Leyen presiona para controlar la política exterior de la UE
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Von der Leyen presiona para controlar la política exterior de la UE y desmantelar el servicio diplomático

La Alta Representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
4 de septiembre de 2026 22:45 h

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Ya no es una guerra soterrada ni una pugna oculta en los pasillos de la institución europea en Bruselas. La Comisión Europea planea desmantelar el actual Servicio Europeo de Acción Exterior, el departamento diplomático de la UE, mediante el reparto de sus atribuciones entre el resto de los comisarios europeos y rebajar el papel de la Alta Representante de Exteriores, Kaja Kallas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, lleva meses tratando de controlar el servicio diplomático europeo en un momento en el que desde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasando por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu hasta líderes como Vladímir Putin quieren romper con un mundo basado en reglas y el derecho internacional.

El Servicio Europeo de Acción Exterior se creó en 2009 siendo el alto representante el español Josep Borrell. Es un cargo con competencias de vicepresidente en la Comisión Europea, pero a la vez ostenta la presidencia del consejo de ministros de Exteriores. Esta doble posición se diseñó intencionadamente por parte de los países, ya que no quería que la presidencia de la Comisión Europea asumiera el poder en un área que los Estados miembros consideran fundamental. Von der Leyen ya tuvo continuos choques con Borrell.

“En el actual entorno geopolítico, está claro que debemos modernizarnos y adaptarnos continuamente para garantizar que nuestras herramientas, estructuras y procesos de toma de decisiones sigan permitiendo una acción eficaz. La Comisión está dispuesta a contribuir a este debate”, admitió esta semana un portavoz de la Comisión Europea.

En esta pelea no solo se está poniendo en juego la arquitectura ejecutiva de la Unión Europea, también se está dirimiendo qué principios van a guiar la política exterior de Europa. Von der Leyen dio un paso sin precedentes en marzo de 2026 cuando se atrevió a tirar por tierra los principios fundamentales de la Unión Europea con su propuesta de arrinconar el sistema basado en reglas y el derecho internacional cuando fuera necesario. “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá. Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en reglas que ayudamos a construir junto con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única forma de defender nuestros intereses ni asumir que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos”, dijo entonces la presidenta de la Comisión.

El escándalo fue mayúsculo y Von der Leyen tuvo que dar marcha atrás dos días después tras las exigencias de rectificación por parte de los Estados miembros. Desde entonces, la jefa del Ejecutivo comunitario mantiene un pulso por controlar el Servicio Europeo de Acción Exterior que le permita reducir las fricciones con los líderes que tratan de acabar con un mundo basado en el derecho internacional. Al igual que las declaraciones de entonces obedecían a la necesidad del canciller alemán, Friedrich Merz, de evitar molestar a Trump al inicio de la campaña de bombardeos contra Irán, ahora también ha partido de Alemania una propuesta de desmantelamiento del departamento de Exterior de la UE.

El periódico Financial Times aseguró esta semana que la propuesta de reducir el papel del Servicio Europeo de Acción Exterior partía de un documento elaborado por Alemania y Francia que reflexionaba sobre el papel diplomático de la UE. La idea es que Kallas se quede solo con funciones residuales como misiones de mantenimiento de la paz de la UE o aspectos relacionados con la coordinación entre países sobre formación militar y que se ahorre el coste de 1.000 millones anuales de su departamento.

Más herramientas para el Servicio Exterior de la UE

Sin embargo, en la reunión de ministros de Exteriores celebrada esta semana en Irlanda, el titular francés de esta cartera, Jean-Noël Barrot, apuntó que “las competencias de la alta representante deben poder ejercerse plenamente”. “Por un lado, debe poder, evidentemente mediante un enfoque colegiado con los miembros del Consejo, tener plena libertad para adoptar las decisiones que entren dentro de sus competencias, pero también debe poder recurrir, de una manera más firme y clara, a las palancas de la Comisión que puedan servir a la política exterior”, dijo.

Barrot está pidiendo que Kallas tenga más competencias para actuar en aspectos como la política comercial, por ejemplo, a la hora de aplicar sanciones en el orden internacional. Este es un aspecto que Von der Leyen no va a aceptar, ya que ha sido uno de los principales frenos a la puesta en marcha de sanciones contra Israel.

Las relaciones con Israel se han convertido en otro foco de disputa entre ambas dirigentes. El pasado junio, el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, anunció que rompía relaciones con la Alta Representante de Exteriores de la UE porque Kallas supuestamente había comparado cómo trata el Estado israelí a los palestinos con el régimen de 'apartheid' de Sudáfrica. A pesar del desplante israelí, la Comisión Europea despreció las mínimas reglas de diplomacia y avaló una visita de la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, a Israel.

La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, habla con los medios antes de la reunión informal de los Ministros de Defensa de la UE en Irlanda.

Von der Leyen ya había utilizado otras veces a la comisaria Šuica para emprender acciones en política exterior. La presidenta de la Comisión Europea abrió un cisma en la UE tras mandar a la comisaria para el Mediterráneo a la Junta de paz de Donald Trump para Gaza cuando el presidente del Consejo Europeo, António Costa, había subrayado que la UE no participaría en la propuesta del presidente de Estados Unidos. La decisión de Von der Leyen fue contestada por la mayoría de Estados miembros de la UE, ya que no avisó a los países y carece del mandato necesario para actuar de esta manera unilateral ante una maniobra de Trump, que podría infringir la legalidad internacional.

Ante la presión, Kallas se ha puesto en marcha para evitar los cambios que la relegarían a un papel secundario. Solo con una pugna de poder en el seno de la UE se puede entender que en la reunión de esta semana que dirigió la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, junto a los ministros de Exteriores de la UE se lanzara un comunicado en que se reivindicaba que “la UE reafirma su firme compromiso con un multilateralismo eficaz, renovado y reforzado, basado en el derecho internacional y en los propósitos y principios universales de la Carta de las Naciones Unidas”. “En un momento de crecientes tensiones geopolíticas y de graves violaciones del derecho internacional, un orden internacional basado en normas y un sistema multilateral con las Naciones Unidas como eje central siguen constituyendo el marco global esencial para garantizar el respeto de la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados, la solución pacífica de las controversias, la previsibilidad, la rendición de cuentas y la aplicación equitativa del derecho internacional”, prosigue. ¿Hacía falta recordar lo que ya está vigente y aprobado en el Tratado de Lisboa de 2009 que conforman la base constitucional de la UE o era un mensaje interno?

“Los Estados no quieren perder el control de la política exterior”

Kallas además aseguró en la rueda de prensa posterior a la reunión con los ministros de Exteriores que “los Estados miembros han dejado claro que no quieren perder el control de la política exterior”. “El problema es que, aunque la política exterior la elaboramos conjuntamente con los Estados miembros, los instrumentos suelen estar en manos de la Comisión: el comercio, la ayuda al desarrollo, la ampliación, la migración, los visados”, insistió la jefa de la diplomacia europea. Es decir, recuperó la petición del ministro francés de Exteriores.

“Si queremos actuar como un actor geopolítico, deberíamos integrar realmente todas estas cuestiones, y por eso los Tratados prevén la función del vicepresidente. Ahora bien, el problema no son los tratados, ni la estructura institucional. El problema es la puesta en práctica de esa estructura para que funcione en la práctica”, apuntó Kallas en clara referencia a los vetos que impone la Comisión.

Por otro lado, la alta representante advirtió de la queja de los Estados miembros más pequeños, ya que “si trasladamos todo a la Comisión, perderán el control de la política exterior, porque no hay un Consejo de Asuntos Exteriores cada mes en el que coordinarnos con todos, en el que yo sepa cuál es la postura de los Estados miembros, en el que presionemos para lograr posiciones unificadas”.

Donde hay más consenso es en la eliminación de la unanimidad a la hora de votar las decisiones dentro del Consejo de Exteriores. España, Francia, Alemania, Austria, Dinamarca, Bélgica, Finlandia, Luxemburgo, los Países Bajos, Rumanía y Suecia, solicitaron por carta a la jefa de la diplomacia comunitaria poner fin a los vetos que bloquean las decisiones en la política exterior de la UE al estar basadas en la unanimidad.

“Yo puedo entender la unanimidad y, por lo tanto, un derecho de veto cuando hay intereses nacionales en juego, pero lo que no puedo entender, no puedo aceptar, es que se use la unanimidad, ese derecho de veto para secuestrar el que Europa pueda avanzar”, apuntó el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Albares insistió en la necesidad de agilidad en la toma de decisiones “en estos momentos tan difíciles donde nos enfrentamos a amenazas híbridas de tal calado, todos nosotros lo estamos viendo todos los países”.

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