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La ultraderecha usa el 'no' de Islandia como otra vía para debilitar a la Unión Europea

La líder del grupo de extrema derecha , Marine Le Pen.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
1 de septiembre de 2026 21:22 h

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En un momento transcendental para la Unión Europea ante los procesos electorales que se van a vivir en Alemania, Francia y España, en el curso político que ha comenzado, el resultado negativo del referéndum en Islandia para comenzar negociaciones para la integración en la UE ha removido el avispero donde mejor se mueve la ultraderecha.

“La UE ha conseguido crear un espacio económico y regulatorio europeo lo suficientemente atractivo como para que países como Islandia se integren. Sin embargo, no ha tenido el mismo éxito a la hora de explicar por qué pasar de formar parte de ese espacio a convertirse en un miembro de pleno derecho merece el sacrificio adicional que supone transferir competencias nacionales, es decir, perder soberanía. Aquí se da una situación paradójica. Resulta que el propio éxito de la integración europea puede socavar el incentivo para entrar en la Unión, al menos para algunos países europeos ricos que hasta ahora han preferido mantenerse al margen”, explica Apostolos Thomadakis, del Centre for European Policy Studies.

La explicación de Thomadakis es relevante porque los grupos de ultraderecha han colocado la cesión de soberanía nacional a las instituciones europeas en Bruselas como parte de su política para rechazar el modelo de integración europea.

En este sentido se ha posicionado Marine Le Pen, la candidata a la presidencia de Francia por el partido de ultraderecha Rassemblement national: “Al rechazar en referéndum sobre la reanudación de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, el pueblo islandés ha recordado una evidencia: la adhesión a la Unión Europea no es el horizonte natural de toda democracia europea”.

“Los pueblos deben poder decidir por sí mismos sobre su futuro, sus instituciones y su capacidad para defender sus intereses nacionales. En un momento en el que algunos abogan por un mayor federalismo y por transferir más soberanía a la Comisión Europea, este voto recuerda que otra Europa es posible: una Europa de naciones libres y soberanas que cooperan voluntariamente en aquellos asuntos de interés común”, ha señalado en la red social X la líder de la extrema derecha francesa.

Islandia es una nación insular nórdica de 400.000 habitantes, que pertenece al Espacio Económico Europeo (EEE) y tiene un acuerdo de seguridad y defensa de la UE, además de ser miembro de la OTAN. En el referéndum ha pesado mucho el tema pesquero. Almut Möller, directora de Asuntos Europeos y Globales del think tank European Policy Centre, comenta que “dada la sensibilidad de la soberanía islandesa sobre la pesca, encontrar un acuerdo negociado que hubiera permitido resolver esta controvertida cuestión y superar el obstáculo de un segundo referéndum habría exigido que la UE llegara demasiado lejos en lo que la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, calificó recientemente de 'soluciones creativas'”.

Y son esas “soluciones creativas” como vía para la ampliación de la Unión Europea lo que puede provocar que si la extrema derecha gane en Francia inicie un proceso de 'Frexit' para lograr un estatus similar al de Islandia, lo que supondría el desmembramiento de la UE, como se admite con cierto temor en los pasillos de las instituciones europeas. Nigel Farage, el líder de la formación ultra Reform UK y cabeza visible del movimiento que llevó al Reino Unido a salir de la UE, apuntó en X: “Enhorabuena a Islandia por haber votado a favor de mantener su independencia”.

En la misma línea se han colocado los partidos ultras del grupo parlamentario ECR (European Conservatives and Reformists), al que pertenece la formación de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. El copresidente del grupo parlamentario, Patryk Jaki apuntó que “a lo largo de la campaña, las cuestiones relacionadas con la soberanía nacional desempeñaron un papel importante. Esas preocupaciones no deberían ser ignoradas ni caricaturizadas. Si un pueblo teme que las decisiones sobre asuntos de importancia fundamental para su nación puedan acabar tomándose fuera de su control democrático y, por ello, decide ni siquiera reanudar las negociaciones, la Unión Europea debe reflexionar detenidamente sobre lo que esto dice acerca de su rumbo actual”.

El 'no' islandés ha llegado en un momento en el que “la extrema derecha europea, envalentonada por la elección de Trump, se siente cada vez más fortalecida para impulsar la transformación del núcleo institucional de la Unión Europea”, según explican Jeremy Shapiro y Zsuzsanna Végh, analistas del European Council on Foreign Relations.

La primera gran prueba es este mes de septiembre en Alemania, donde se celebran elecciones de los lander Sajonia-Anhalt, Baja Sajonia, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Los ultraderechistas de AfD tienen posibilidades de conseguir una victoria en Sajonia-Anhalt. No han dudado también en utilizar a Islandia en su campaña. En un mensaje en la red X, los ultras acusan al partido del canciller Friedrich Merz de que “cuando los ciudadanos deciden libremente, la CDU arremete”.

“Las amenazas contra Islandia tras el fallido referéndum de la UE muestran el desprecio de los partidos tradicionales por las auténticas consultas populares. Es hora de vivir la democracia con la AfD”, apuntan desde el partido filonazi. No hay constancia de ninguna amenaza a Islandia por parte del Gobierno alemán o de la formación CDU tras la consulta.

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