<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Poliamor]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/poliamor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Poliamor]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1004009/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI han contribuido a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la expareja. En Espa&ntilde;a, tener exparejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca han tenido pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional ha disminuido en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-dejarlo-pareja-aprendimos-javier-ambrossi-revuelta_1_12947311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rupturas</a> y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os han tenido de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un clic, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen en una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y se desvanecen con un </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>unmatch</em></a><em>... </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un expresidente, un exmarido, una examiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener expareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, el relato que se construye alrededor de las exparejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la expareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las exparejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las exparejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la expareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les ha transmitido &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de él por redes sociales y no tienes contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la expareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las exnovias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la exnovia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4ed4c29d-e31b-49cc-bc58-5e909fe7eeb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que ha habido abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que han salido de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus exparejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las exnovias; en cambio, casi nunca ocurre con los exnovios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ han construido redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, han integrado en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, ha favorecido modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia ha ido incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se han vuelto cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con exparejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una expareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;expareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una expareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las exparejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="165128" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="165128" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,San Valentín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: &quot;Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el amor, la maternidad y la libertad, Molly Roden Winter narra en '¡Más! Memorias de un matrimonio abierto' (Gatopardo, 2025) su experiencia y el viaje hacia su verdadera identidad</p><p class="subtitle">¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?
</p></div><p class="article-text">
        La euforia al conocer una nueva pareja (y la decepci&oacute;n al conocerla <em>de verdad)</em>; los problemas para manejar los celos; la alegr&iacute;a de profundizar en el amor de formas inesperadas; la b&uacute;squeda de marcos te&oacute;ricos que den respuesta a su nuevo estatus como mujer casada en un matrimonio abierto&hellip; Y, por supuesto, las dificultades que entra&ntilde;a conjugar todo lo anterior con la crianza de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo ello habla el primer libro de Molly Roden Winter, que atrapa desde la primera p&aacute;gina. Unas memorias extremadamente francas que nos invitan a explorar los altos y los bajos por los que pasa desde que decide, junto con su pareja, abrir su relaci&oacute;n sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras haber entrado desde su lanzamiento el a&ntilde;o pasado en la prestigiosa lista The New York Times Best Sellers azuzando en Estados Unidos la conversaci&oacute;n en torno al poliamor y su conjugaci&oacute;n con la maternidad, <em>&iexcl;M&aacute;s! Memorias de un matrimonio abierto</em> (Gatopardo, 2025) se edita ahora en Espa&ntilde;a. Hablamos con su autora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo primero que llama la atenci&oacute;n de su libro es la honestidad con la que est&aacute; escrito. Y no es una novela, sino unas memorias. &iquest;C&oacute;mo se prepar&oacute; para tal nivel de exposici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en parte tuve que escribirlo como si nadie fuera a leerlo jam&aacute;s. Y la verdad es que no sab&iacute;a si alguien lo leer&iacute;a. Mi primer borrador era muy diferente y fue rechazado por muchas agencias y editoriales. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado evitando ciertos temas, as&iacute; que volv&iacute; y empec&eacute; de nuevo unas cuatro veces, y la forma en que finalmente lo escrib&iacute; fue en presente en lugar de en pasado. Eso hizo que todo resultara m&aacute;s inmediato, y daba mucho miedo estar escribi&eacute;ndolo&hellip; A veces, mientras lo le&iacute;a, ten&iacute;a que tumbarme y llorar, porque recordaba cosas dolorosas, y tambi&eacute;n vergonzosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una cita genial &mdash;no recuerdo de qui&eacute;n&mdash; que dice que en la ficci&oacute;n la pregunta es '&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?', y en las memorias la pregunta es: '&iexcl;&iquest;Qu&eacute; demonios pas&oacute;?!'. Al escribirlas, empiezas a conectar los puntos de tu propia vida y piensas: &ldquo;C&oacute;mo pens&eacute; que aquello estaba bien&rdquo; o, simplemente, &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo pude hacer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir en presente me ayud&oacute; a meterme en la mentalidad de aquel momento, cuando ten&iacute;a 35 a&ntilde;os o as&iacute;. La historia cubre diez a&ntilde;os, de 2008 a 2018, y yo me puse a escribir a partir de 2020. As&iacute; que estaba mirando atr&aacute;s, viendo otra versi&oacute;n de m&iacute;, como explic&aacute;ndome a m&iacute; misma lo que hab&iacute;a pasado, sin pensar en la audiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras un ejercicio de honestidad tal, &iquest;c&oacute;mo ha sido la respuesta de los lectores?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La manera en que la gente responde al libro es muy bonita, as&iacute; que siento que cuando eres muy honesta, la historia se vuelve m&aacute;s universal. Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoci&oacute;n se siente cercana. Creo que todo el mundo ha sentido verg&uuml;enza en su vida. Todo el mundo ha sentido deseo. Todo el mundo se ha sentido estancado o perdido. As&iacute; que espero que mi historia permita a la gente sentir esas cosas sin tener que vivirlas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoción se siente cercana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces digo que tengo un matrimonio abierto para que el resto no tenga que tenerlo <em>[risas]</em>. No quiero convencer a nadie, sino ser honesta sobre c&oacute;mo es. Aunque tambi&eacute;n hay mucha alegr&iacute;a en ello. Escribo tambi&eacute;n para quienes s&iacute; quieren vivir algo as&iacute;: quiero que vean que es posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora que sabe que la lee mucha gente, si tuviera que enfrentarse a un segundo libro, &iquest;cree que podr&iacute;a escribir con la misma honestidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;. Siento que ya no tengo miedo. Creo que vivir en un matrimonio abierto es algo valiente: abrir tu coraz&oacute;n y permitir que tu pareja abra el suyo requiere coraje. Y luego compartirlo con todo el mundo, y hablar de ello en p&uacute;blico&hellip; Ahora todos los miembros de mi familia, incluso mis primos lejanos, lo saben. Adem&aacute;s, mis hijos ya son adultos, as&iacute; que no me preocupa el impacto que pueda tener sobre ellos. Todo el mundo conoce esta parte de mi historia, as&iacute; que ya no me siento asustada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, de hecho, empieza con la llamada de uno de sus hijos, que pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute;is pap&aacute; y t&uacute; en un matrimonio abierto?&rdquo;. Para la protagonista es un momento aterrador, pero hablando con usted veo que es algo que ya tienen completamente normalizado. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado todo desde aquella llamada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hijo al que llamo Daniel en el libro, que no es su nombre real, ahora tiene 23 a&ntilde;os, y lo ha le&iacute;do. Mi hijo menor no lo ha hecho. En el libro escribo algo como: &ldquo;Ay, qu&eacute; alivio, parece que Daniel lo lleva bien&rdquo;, pero m&aacute;s tarde me dijo que, en realidad, fue dif&iacute;cil. Aunque siempre es dif&iacute;cil ser adolescente, y a veces los padres pueden pasar por cosas que son complicadas. Y creo que esto tambi&eacute;n lo fue.
    </p><p class="article-text">
        Pero siento que no habr&iacute;a sido bueno para mis hijos que yo siguiera en ese lugar tan constre&ntilde;ido [la pareja mon&oacute;gama], donde no era feliz. Algunas personas sienten que cuando eres madre <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca puedes ser una persona completa</a>, que est&aacute;s constantemente pensando: &ldquo;Ay, &iquest;qu&eacute; opinar&aacute;n mis hijos de esto o de aquello?&rdquo;. Y no. Su&eacute;ltalo. Es mejor vivir plenamente, siempre. De hecho, mi hijo mayor, por ejemplo, pas&oacute; por una ruptura muy dura este verano, y me llamaba para que lo acompa&ntilde;ara y lo aconsejase. S&eacute; que valora mi perspectiva sobre ser fiel a uno mismo y sobre las relaciones. Al final, creo que todo esto ha sido muy bueno para mis hijos y para mi relaci&oacute;n con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relación fue difícil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi hijo menor no estaba encantado con que escribiera un libro sobre esto, pero bueno: es lo que estoy llamada a hacer. Se est&aacute; adaptando. No podemos proteger a nuestros hijos de la vida, pero a la vez siempre he sido muy, muy cari&ntilde;osa con ellos. Si mi hijo peque&ntilde;o se siente inc&oacute;modo, no tiene por qu&eacute; leer el libro. No voy a hablar de ciertas cosas con &eacute;l. Nunca ha conocido a ninguna de mis parejas, pero mi hijo mayor s&iacute; ha conocido a mi pareja de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, porque quer&iacute;a invitarla a una fiesta de cumplea&ntilde;os y &eacute;l iba a estar all&iacute;. El peque&ntilde;o no estaba, as&iacute; que habl&eacute; con mi hijo mayor y le dije: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si lo invito?&rdquo;. Y &eacute;l dijo: &ldquo;Genial, ning&uacute;n problema&rdquo;. Y lo conoci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vida de su marido tambi&eacute;n se expone con detalle en el libro. &iquest;C&oacute;mo ha sido eso para &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ha tenido ning&uacute;n problema con ello. Creo que lo m&aacute;s dif&iacute;cil para &eacute;l es cuando la gente dice cosas en los comentarios [de redes sociales], como &ldquo;Stewart manipulaba a Molly&rdquo;, o &ldquo;Stewart la presionaba&rdquo;. Y en el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relaci&oacute;n fue dif&iacute;cil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio. Pero nunca sent&iacute; que &eacute;l fuera a dejarme si cerr&aacute;bamos el matrimonio. Siempre sent&iacute; que su amor por m&iacute; era s&oacute;lido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora estamos muy bien. Somos muy felices. Llevamos casados 26 a&ntilde;os ya. Hemos sido abiertos durante 17. Es absurdo que la gente piense que estoy como encadenada a un armario&hellip; Es como&hellip; tengo tres novios y un marido y soy muy feliz. Pero ha sido duro. Ha sido un camino dif&iacute;cil, y soy honesta sobre eso, pero algunas personas solo quieren hacerlo quedar mal y convertirlo en el villano, y eso a veces es dif&iacute;cil para &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo ya no leo los comentarios, lo dejo pasar. Pero en general, mi marido es muy comprensivo y nunca me ha dicho que no diga algo; de hecho, al contrario. Ley&oacute; mi primer borrador, en el que yo estaba como escondiendo la verdad, y me anim&oacute; a cambiarlo. Ha sido la persona que m&aacute;s me ha apoyado con todo esto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He aprendido sobre mí misma a través del sexo. Y sí, hay otras maneras, pero el sexo, para mí, es una buena</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La primera vez que queda con un hombre en el libro, cuenta que se siente libre. Que, por un rato, no es ni esposa ni madre: que es de nuevo usted. Para la protagonista, es un sentimiento nuevo y muy intenso. &iquest;Cree que es posible alcanzar esa sensaci&oacute;n de otra manera, m&aacute;s all&aacute; de teniendo relaciones fuera del matrimonio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una muy buena pregunta. Y creo que s&iacute;. Pienso en una amiga que se cas&oacute; tarde y tuvo a sus hijos cuando ten&iacute;a como 40 a&ntilde;os, que siempre me dice: &ldquo;Molly, no quiero volver a tener una cita en mi vida&rdquo;. Ya las tuvo todas en sus 30. Yo no las tuve, as&iacute; que para ella, ahora que tiene hijos, la libertad se ve de una forma muy distinta; no es el mismo tipo de libertad que yo estaba deseando. Creo que yo ten&iacute;a cosas que aprender sobre mi propia sexualidad que eran muy profundas.
    </p><p class="article-text">
        He aprendido sobre m&iacute; misma en un retiro, he aprendido sobre m&iacute; misma en la pista de baile con mis amigas y haciendo otras cosas que me hacen sentir libre. Pero, definitivamente, he aprendido sobre m&iacute; misma a trav&eacute;s del sexo. Y s&iacute;, hay otras maneras, pero el sexo, para m&iacute;, es una buena. Cada vez que una relaci&oacute;n terminaba, sobre todo, era como si me lanzaran de vuelta a m&iacute; misma. Y los momentos m&aacute;s duros eran cuando Stewart segu&iacute;a saliendo con alguien y yo no, porque me sent&iacute;a muy sola.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien lea el libro y diga: &ldquo;Est&aacute; llorando todo el tiempo, parece miserable, &iquest;por qu&eacute; sigui&oacute; haci&eacute;ndolo?&rdquo;. Pero yo sab&iacute;a que hab&iacute;a algo que estaba aprendiendo, que ah&iacute; hab&iacute;a algo. Y estoy muy agradecida a mi terapeuta, que segu&iacute;a pregunt&aacute;ndome: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa esto para ti?&rdquo;. Siento que aprend&iacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que, a diferencia de su amiga, usted no tuvo muchas relaciones antes de casarse. &iquest;Cree que esas relaciones son experiencias que necesitamos para construirnos a nosotras mismas, para vivir la vida que se supone que tenemos que vivir en el siglo XXI? &iquest;Que si no las experimentamos antes, sentimos que nos falta algo y salimos a experimentarlas despu&eacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esa es una muy buena teor&iacute;a. Me parece que es muy valioso tener esas experiencias, ya sea salir con muchas personas, viajar o simplemente tener libertad e independencia como mujer adulta, en lugar de adscribirse a la manera en que se han organizado hist&oacute;ricamente las cosas para las mujeres. Yo conoc&iacute; a Stewart cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y acababa de terminar una relaci&oacute;n de cuatro a&ntilde;os. O sea, no ten&iacute;a ninguna experiencia real de estar sola. Y habr&aacute; quien diga: &ldquo;Oh, era muy joven para casarse&rdquo;, pero no eres demasiado joven si encuentras a una pareja que es capaz de apoyar tu libertad y decirte: &ldquo;Quiero que tengas las experiencias que necesites para crecer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es conmigo y con Stewart: ambos queremos que el otro siga creciendo y cambiando, y que vaya donde la vida le lleve. Pero tambi&eacute;n seguimos eligi&eacute;ndonos el uno al otro. Seguimos queriendo tener una relaci&oacute;n con una base s&oacute;lida, y a nuestros hijos, y nuestro hogar, y nuestras familias. Pero ya no veo las otras relaciones como una amenaza para eso, y &eacute;l tampoco ve mis relaciones como una amenaza. Es simplemente una manera de seguir explorando.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opción. No tenemos por qué limitar el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No existe una &uacute;nica forma de hacerlo, pero me gustar&iacute;a animar a la gente a no asumir que la monogamia es el ajuste predeterminado. Para m&iacute;, el matrimonio es un lazo para conectar con otra persona para siempre. Creo que estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opci&oacute;n. No tenemos por qu&eacute; limitar el amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es dif&iacute;cil, tal y como se aprecia en su libro, llegar a ese nivel de generosidad en la pareja. Y no solo en t&eacute;rminos individuales: hace falta romper todo lo que nos han ense&ntilde;ado sobre el amor, las relaciones, la familia&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ese constructo tiene que ser cuestionado. Perjudica a las mujeres, pero creo que el romperlo tiene tambi&eacute;n un beneficio real para los hombres. Veo c&oacute;mo Stewart ha crecido al tener otras mujeres en su vida. Siento que me entiende mejor gracias a tener intimidad con otras mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongo la menopausia como ejemplo: todas las mujeres con las que sale est&aacute;n pasando por la menopausia, as&iacute; que eso lo hace m&aacute;s sensible al tema en muchos sentidos; lo ha suavizado. Tiene a otras personas con quienes mostrarse vulnerable emocionalmente. Creo que el hecho de que un hombre solo tenga amigos del sexo masculino, dada la forma en que se les ense&ntilde;a a comportarse, es muy limitante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que tiene tres compa&ntilde;eros, adem&aacute;s de su marido. Sin embargo, debido a lo que se ha dado en llamar </strong><em><strong>mating gap,</strong></em><strong> para las mujeres heterosexuales resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar pareja. &iquest;C&oacute;mo de f&aacute;cil ha sido dar con nada menos que cuatro hombres con los que tener una relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hombres poliamorosos quiz&aacute; est&eacute;n un poco m&aacute;s evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo. No obstante, me parece que los hombres que son capaces de mantener una relaci&oacute;n mientras sostienen otras varias a la vez, es casi como si tuvieran una carta de recomendaci&oacute;n de otra mujer. Es como: &ldquo;Ah, genial, a tu esposa todav&iacute;a le gustas, o a tu novia todav&iacute;a le gustas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero que mis parejas tengan otras parejas porque as&iacute; tambi&eacute;n se alivia un poco la presi&oacute;n. Siento que, como solo salgo con hombres poliamorosos, puedo tener una vida libre y plena: ninguno de esos hombres tiene que serlo todo para m&iacute;, ni siquiera mi marido. El otro d&iacute;a, por ejemplo, hice un ritual durante la superluna con una de mis parejas, y Stewart dio gracias porque yo tuviera esa relaci&oacute;n, porque no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en hacer una ceremonia de la superluna conmigo. Estaba aliviado. Tampoco le gusta bailar, y tengo otro compa&ntilde;ero al que le encanta. Cada una de mis parejas alimenta una parte de m&iacute;, no necesito cargar todo en una sola.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hombres poliamorosos quizá estén un poco más evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La entiendo, pero, en la mayor&iacute;a de las relaciones de pareja, esa funci&oacute;n la cumplen los amigos. &iquest;Por qu&eacute; en su caso siente que una amistad no es suficiente para ello?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay un nivel de intimidad que solo se desarrolla a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n f&iacute;sica. Ocurre algo m&aacute;s profundo y m&aacute;s &iacute;ntimo. Y yo disfruto mucho de eso. Hay gente que dice que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja es suficiente, pero yo no me imagino que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja me bastara. Creo que tengo mucha energ&iacute;a emocional, y las relaciones son mi cosa favorita. Me encantan. Me encanta meterme de verdad en alguien y explorar sus profundidades, llegar a un gran nivel de intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; de la energ&iacute;a emocional de la que habla, debes invertir tambi&eacute;n un mont&oacute;n de, simplemente, energ&iacute;a. Adem&aacute;s del trabajo, la familia y la vida, &iquest;c&oacute;mo encuentra tiempo para mantener cuatro relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que requiere mucho tiempo. Cuando conoc&iacute; a mi pareja m&aacute;s reciente, hace cuatro meses, no estaba realmente buscando a nadie m&aacute;s, y pens&eacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo? &iquest;Es demasiado?&rdquo;. Pero est&aacute; funcionando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No veo a cada uno de ellos cada semana. De hecho, mi pareja de cinco a&ntilde;os acaba de mudarse de vuelta a Australia. Va a estar viniendo cada par de meses. Pero sigo queri&eacute;ndole, y no hay ninguna raz&oacute;n para terminar la relaci&oacute;n. Lo ver&eacute; cuando pueda y puedo seguir queri&eacute;ndolo desde la distancia. No pasa nada. Pero s&iacute;, el tiempo es un factor.
    </p><p class="article-text">
        Ayuda que mis hijos ya son adultos y no viven en casa. Y que mi trabajo es b&aacute;sicamente escribir sobre el matrimonio abierto, as&iacute; que mientras est&eacute; viviendo mi vida y prestando atenci&oacute;n, est&aacute; todo bien [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, sin embargo, comienza cuando sus hijos tienen tres y seis a&ntilde;os.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo se las apa&ntilde;abas entonces? Porque la maternidad es agotadora y usted era la principal cuidadora de los ni&ntilde;os, as&iacute; que para poder quedar con otras personas necesitaba contratar una ni&ntilde;era o ponerse de acuerdo con su marido. Es decir: ten&iacute;a que gestionar muchas cosas solo para salir de casa. &iquest;C&oacute;mo encontraba la energ&iacute;a y el tiempo para hacerlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No durmiendo casi nada [risas]. Pero tambi&eacute;n sent&iacute;a que, de alg&uacute;n modo, esas salidas me daban energ&iacute;a; era dif&iacute;cil, pero sent&iacute;a como si estuviera despertando en ciertos aspectos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que una madre se dé cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se irán, así que es vital mantener nuestra propia vida y nuestra propia identidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y hay otra cosa: no fue hasta que ambos ni&ntilde;os ten&iacute;an unos doce y nueve a&ntilde;os que empec&eacute; a salir m&aacute;s. Los recog&iacute;a del colegio, hac&iacute;a los deberes con ellos y pas&aacute;bamos tiempo juntos. Y luego me dec&iacute;a: &ldquo;Vale, les preparo la cena y salgo un rato&rdquo;. Entonces, el mayor ten&iacute;a que acostar al peque&ntilde;o, y ellos tan contentos, les encantaba. Como yo quer&iacute;a independencia, se la daba, asegur&aacute;ndome siempre de que estuvieran bien, de que pudieran contactarme y todo eso. Pero nunca llev&eacute; un control obsesivo sobre ellos. Los dejaba ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y creo que es importante que una madre se d&eacute; cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se ir&aacute;n, as&iacute; que es vital mantener nuestra propia vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra propia identidad</a>. Si lo sacrificas todo durante esos a&ntilde;os, para cuando cumplen 13 o 14 ya est&aacute;n fuera, viviendo en su mundo la mayor parte del tiempo. A veces damos demasiado peso a esos a&ntilde;os en que son peque&ntilde;os, y en realidad hay mucha libertad que podemos darles y mucha libertad que podemos permitirnos a nosotras mismas sin hacer da&ntilde;o a nadie. De hecho, es algo sano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la lectura del libro, me sorprend&iacute;a lo vulnerable que se mostraba la protagonista, porque reconoc&iacute;a algo muy doloroso y que a veces lleva mucha verg&uuml;enza asociada: que emprend&iacute;a nuevas relaciones fuera del matrimonio, en cierta medida, porque buscaba validaci&oacute;n. No obstante, ahora, hablando con usted, no siento que su b&uacute;squeda de otras parejas nazca de ah&iacute;. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado a lo largo de este proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siento que ha sido un viaje de regreso a m&iacute; misma. He aprendido a quererme, a valorarme. Para m&iacute;, la terapia fue muy importante, as&iacute; como la honestidad que exige abrir la relaci&oacute;n. Escribir el libro me ayud&oacute; tambi&eacute;n a ser honesta conmigo misma. Adem&aacute;s, desde hace siete a&ntilde;os, medito dos veces al d&iacute;a, y esa experiencia me trae de vuelta a m&iacute; misma. Ya no miro tanto hacia afuera. Ya no estoy en plan: &ldquo;Te necesito&rdquo;. Sigo queriendo a la gente, queriendo estar con ellos, sintiendo amor y dolor. Pero me siento mucho m&aacute;s fuerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tengo 52 a&ntilde;os y &mdash;quiero que las mujeres lo sepan&mdash; simplemente va a mejor. Esa es la idea de mi pr&oacute;ximo libro tambi&eacute;n, que estar&aacute; centrado en la menopausia. Antes me daba miedo envejecer, y creo que, como mujeres, queremos congelar el tiempo, como si nuestras vidas terminaran con la menopausia. &ldquo;Oh, tengo 50, 60, 70&hellip; &iquest;qu&eacute; voy a hacer?&rdquo;. Y no: te conviertes m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s en quien eres, y eso se siente incre&iacute;ble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 17:44:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="619885" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="619885" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Pareja,Poliamor,Maternidad,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leo Espluga, filósofo: "El sistema educativo confunde el pensamiento crítico con el sentido común"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/leo-espluga-filosofo-sistema-educativo-confunde-pensamiento-critico-sentido-comun_128_11446212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f804905-2f73-4715-9780-90be7c2bfd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leo Espluga durante la entrevista en Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con más de 100.000 seguidores entre Tik Tok y YouTube, el filósofo catalán consigue que las obras de Maria Zambrano, Ursula K. Le Guin o Barthes capten la atención de un público mayoritariamente joven</p></div><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 100.000 seguidores entre Tik Tok y Youtube,  el fil&oacute;sofo catal&aacute;n Leo Espluga (Castelldefels, 2001) consigue que las obras de Mar&iacute;a Zambrano, Ursula K. Le Guin o Barthes capten la atenci&oacute;n de un p&uacute;blico mayoritariamente joven (18&ndash;36 a&ntilde;os) al que se le achaca &ndash;precisamente por la omnipresencia de las pantallas en su d&iacute;a a d&iacute;a&ndash; la falta de costumbre e inter&eacute;s por la lectura. 
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;&iquest;Qu&eacute; pol&iacute;tica, qu&eacute; econom&iacute;a, qu&eacute; arte transporta cada discurso sobre el amor?&rsquo;, es la pregunta a la que se ha intentado arrojar luz a trav&eacute;s de la perspectiva de figuras destacadas de la escena cultural contempor&aacute;nea (en el sentido m&aacute;s filos&oacute;fico del t&eacute;rmino) en las jornadas sobre enamoramientos, deseos y v&iacute;nculos llamada 'M&aacute;teme tu vista y hermosura',  celebrada en el Centro de Documentaci&oacute;n y Estudios Avanzados de Arte Contempor&aacute;neo (Cendeac) de Murcia. Figuras entre las que destacaba Espluga, compartiendo cartel con la fil&oacute;sofa y pol&iacute;tica Clara Ramas (Madrid, 1986) o el periodista y cr&iacute;tico cultural, Enrique Rey (Madrid, 1992). 
    </p><p class="article-text">
        Aprovechando su paso por la ciudad &ndash;&ldquo;Es la primera vez que estoy en Murcia, &iexcl;qu&eacute; calor!&rdquo; &ndash;, hablamos con Leo Espluga sobre la filosof&iacute;a en las aulas, las no&ndash;monogamias o los retos que enfrentan las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes (y las que ya no lo son tanto).
    </p><p class="article-text">
         <strong>&iquest;Por qu&eacute; elegiste la filosof&iacute;a como camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; estudiando moda, pero pronto sent&iacute; algunas contradicciones: ya ten&iacute;a una voluntad cr&iacute;tica con el mundo a la vez que la moda representaba la punta de lanza del capital, solo eso ya me hizo preguntarme qu&eacute; cojones hac&iacute;a ah&iacute;. Adem&aacute;s, iba a una universidad privada porque en la p&uacute;blica no existe esa opci&oacute;n, por lo que estaba hipotecando a mi familia con un dinero que no ten&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Todo aquello fue en mitad del <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/supremo-condena-proces-prision_1_1325154.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proc&eacute;s en 2019</a>, durante la sentencia y las manifestaciones. Estando ah&iacute;, en medio de todo eso, pens&eacute;: &lsquo;Esto de la moda no es mi sitio&rsquo;. Entonces llam&eacute; a mi madre y le dije que me iba a filosof&iacute;a, que era donde siempre hab&iacute;a estado mi inter&eacute;s y lo que siempre me hab&iacute;a gustado de verdad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con qu&eacute; faceta te identificas m&aacute;s: &iquest;Divulgador? &iquest;Fil&oacute;sofo? &iquest;YouTuber? &iquest;TikToker?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De todas esas opciones, la que m&aacute;s odio es la de divulgador, seguido de YouTuber y TikToker. Con la que me siento c&oacute;modo es con la de fil&oacute;sofo, aunque me d&eacute; un poco de pudor decirlo. Adem&aacute;s, no considero que lo que yo hago sea divulgaci&oacute;n, de hecho estoy en contra de la divulgaci&oacute;n porque divulgar es vulgarizar. De alguna manera, divulgar es presuponer que la gente no tiene las aptitudes necesarias para conocer algo y que hay que darle los contenidos masticados y de forma amable, algo as&iacute; como: &lsquo;Cinco tips de la filosof&iacute;a&rsquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No considero que lo que yo hago sea divulgación, de hecho estoy en contra de la divulgación porque divulgar es vulgarizar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me parece un flaco favor ofrecer una sensaci&oacute;n de conocimiento en vez de un conocimiento real, porque lo que se genera es una opini&oacute;n fundamentada y no una opini&oacute;n propia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;te consideras fil&oacute;sofo en tanto a qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no estoy licenciado en filosof&iacute;a, pero ya ejerzo como tal. Sobre todo porque existe una praxis vital que acompa&ntilde;a el ejercicio de la filosof&iacute;a, es decir: no es una cosa complementaria en mi vida sino que es una cosa que articula mi experiencia vital, mi manera de estar en el mundo y de habitarlo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la filosof&iacute;a en las aulas ha sido objeto de algunas modificaciones, tanto en horarios como en contenido, &iquest;qu&eacute; importancia le das a la filosof&iacute;a dentro del marco escolar y acad&eacute;mico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha y muy poca. Estoy en contra de la defensa abstracta de la filosof&iacute;a, me explico: todo el mundo se alarma cuando hablan de eliminar la filosof&iacute;a obligatoria en las aulas, y todo el mundo sale en defensa de la filosof&iacute;a y el pensamiento cr&iacute;tico, aunque nadie sepa qu&eacute; significa el pensamiento cr&iacute;tico. Mucha de esa gente no ha le&iacute;do un libro en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, no celebro la eliminaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en las aulas, no soy un c&iacute;nico, a m&iacute; me ha gustado y me ha servido. El problema es que la filosof&iacute;a se ense&ntilde;a como un &lsquo;qu&eacute;&rsquo; y no como un &lsquo;c&oacute;mo&rsquo;, probablemente tambi&eacute;n porque a nivel material es imposible.
    </p><p class="article-text">
        Se romantiza la idea de los peripat&eacute;ticos dando clase mientras andaban, pero es que nosotros somos 35 alumnos en una clase, con un calor infernal, donde no se pueden leer los textos porque no hay tiempo para dedicarse a leer los textos, por lo que, inevitablemente, la filosof&iacute;a se explica desde un punto de vista anecd&oacute;tico y no se profundiza en ella. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la diferencia entre lo que el sistema educativo considera &lsquo;pensamiento cr&iacute;tico&rsquo; y lo que t&uacute; consideras &lsquo;pensamiento cr&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea del pensamiento cr&iacute;tico tiene dos problemas fundamentales que podr&iacute;an parecer contrarios entre s&iacute; pero que forman parte de lo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, el sistema educativo confunde el pensamiento cr&iacute;tico con el sentido com&uacute;n. Te permite decir ciertas cosas, tener ciertas ideas, pero siempre que encajen dentro de los l&iacute;mites de la normatividad. Si no es as&iacute;, van a decir que lo que piensas es una locura. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En defensa de la idea de que todo es debatible, se debaten cuestiones que no deberían serlo: la existencia de la gente trans no es debatible.  Lo que se hace en nombre del pensamiento crítico es ejercer violencia sobre quien se encuentra en una posición vulnerable. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, se confunde el pensamiento cr&iacute;tico con el cu&ntilde;adismo fundamentado. En defensa de la idea de que todo es debatible, se debaten cuestiones que no deber&iacute;an serlo, por ejemplo: la existencia de la gente trans no es debatible. En estos casos, lo que se hace en nombre del pensamiento cr&iacute;tico es ejercer violencia sobre quien se encuentra en una posici&oacute;n vulnerable. Este tipo de pensamiento cr&iacute;tico nace de quien est&aacute; en una situaci&oacute;n de poder, y entonces el pensamiento cr&iacute;tico se convierte en una categor&iacute;a ideol&oacute;gica m&aacute;s que te&oacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, lo primero que deber&iacute;a ser el pensamiento cr&iacute;tico es silencio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc55027f-f160-4d3b-8f9b-e4b9141aca67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Leo Espluga durante su ponencia en CENDEAC en Murcia durante las jornadas &#039;Máteme tu vista y hermosura&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Leo Espluga durante su ponencia en CENDEAC en Murcia durante las jornadas &#039;Máteme tu vista y hermosura&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha generado un debate social en torno a la cr&iacute;tica al amor rom&aacute;ntico y la exploraci&oacute;n de otras formas de vincularse m&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n mon&oacute;gama, &iquest;por qu&eacute; crees que ha sucedido esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ese debate ya ha pasado al <em>mainstream</em>. Despu&eacute;s del 2010 se hablaba del terror mon&oacute;gamo, la gente probaba las relaciones poliamorosas, estall&oacute; el 15-M&hellip; Visto con perspectiva, lo que pas&oacute; fue el estallido de un ciclo social y pol&iacute;tico que abri&oacute; espacio a nuevas ideas y formas de relacionarse, pero creo que ahora todo eso se ha ido al carajo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora ha estallado una posici&oacute;n reaccionaria donde, por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gala-hernandez-cineasta-lleva-incels-premios-cesar-no-gusta-cultura-linchamiento-publico_1_10922743.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la figura del incel adopta un protagonismo ideol&oacute;gico muy fuerte</a>; se habla de &lsquo;energ&iacute;as masculinas o femeninas&rsquo;, o se vuelve a idealizar la figura del hombre que va a la guerra. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha fallado en cuanto a las otras formas de vincularse es que la gente ha adoptado el &lsquo;qu&eacute;&rsquo; de la cr&iacute;tica a la monogamia sin pasar por el &lsquo;c&oacute;mo&rsquo;. Pero uno no puede sustentar una praxis vital sobre un &lsquo;qu&eacute;&rsquo;, porque entonces pasa lo que ha pasado: de repente, se da una serie de personas no mon&oacute;gamas que lo que hacen en realidad es ejercer una violencia descomunal sobre aquellos con quienes se relacionan en nombre de ciertos ideales emancipatorios. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, creo que nos hemos dado cuenta de que el poliamor o las relaciones no mon&oacute;gamas no son sencillas, y a la vez hemos aceptado que la cr&iacute;tica al amor rom&aacute;ntico es v&aacute;lida. Por lo que se ha abierto un nuevo escenario de debate en el que me da la sensaci&oacute;n de que a&uacute;n se puede hacer cierta praxis pol&iacute;tica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es una cuestión generacional, es una cuestión de clase. Estoy cansado de que me hagan creer que los problemas que tiene una persona que vive en un piso de propiedad heredado a los 28 años son los mismos que los míos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Nuestra generaci&oacute;n est&aacute; muy marcada por la precariedad laboral, la incertidumbre, o las pocas perspectivas de futuro, &iquest;c&oacute;mo crees que afecta eso a la hora de relacionarnos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que no podamos tener acceso a la vivienda tiene algo que ver con toda esta crisis relacional que hay montada, es decir: c&oacute;mo no voy a adoptar sin cr&iacute;tica la monogamia si necesariamente tengo que vivir y compartir gastos con alguien m&aacute;s para pagar una habitaci&oacute;n por 600 euros. De hecho, no es una cuesti&oacute;n generacional, es una cuesti&oacute;n de clase. Estoy cansado de que me hagan creer que los problemas que tiene una persona que vive en un piso de propiedad heredado a los 28 a&ntilde;os son los mismos que los m&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los desaf&iacute;os a nivel emocional y relacional a los que se enfrentan nuestra generaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin olvidar las diferencias de clase, creo que tenemos el reto de no renunciar a la potencia, es decir: no ser fan de Pedro S&aacute;nchez con 20 a&ntilde;os. No votar al PSOE con 20 a&ntilde;os. No renunciar a la vitalidad. La apat&iacute;a es el signo de nuestro tiempo, pero no debemos renunciar a la potencia que tiene el esp&iacute;ritu. 
    </p><p class="article-text">
        Aun con 20, 30 o 40 a&ntilde;os, nunca es aceptable perder esta potencia. El paso del tiempo ser&aacute; un escudo ideol&oacute;gico para aquel que se acomoda, pero nunca una causa de valor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; libro fue el que marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n en tu relaci&oacute;n con la literatura y la filosof&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy a mi pesar, te dir&iacute;a que &lsquo;As&iacute; habl&oacute; Zaratustra&rsquo; de Nietzsche. Y digo muy a mi pesar porque no hay nada peor que un hombre nietzscheano de 18 a&ntilde;os. Evidentemente, yo no entend&iacute; nada de ese libro, pero me conmovi&oacute; su potencial po&eacute;tico. Ese fue el primero que me marc&oacute;, pero no ha sido el que m&aacute;s me ha marcado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ha sido el libro que m&aacute;s te ha marcado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese libro est&aacute; entre &lsquo;Delirio y destino&rsquo; o &lsquo;Claros del bosque&rsquo; de Mar&iacute;a Zambrano. Desde la esfera del pensamiento, la obra de Hegel tambi&eacute;n me ha marcado mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque para ser espec&iacute;ficos, el p&aacute;rrafo que m&aacute;s me ha atravesado est&aacute; en &lsquo;La l&oacute;gica del sentido&rsquo; de Gilles Deleuze, donde aparece una frase que dice: &ldquo;Antes la muerte que la salud que se nos propone&rdquo;. Actualmente, esa frase articula mi vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; importancia tiene la obra de Mar&iacute;a Zambrano para ti?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi amor por Zambrano ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Al principio me sedujo su potencial po&eacute;tico, pero despu&eacute;s me maravill&oacute; lo liberadora que resulta para el mundo de la filosof&iacute;a del conocimiento. No pienso desde la obra de Mar&iacute;a Zambrano, vivo desde ella. Es una autora que no es que te transmita el conocimiento, hace que el conocimiento nazca en ti. No hay nada que se la parezca, es una autora irrepetible. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lo largo de tu vida, &iquest;qu&eacute; te ha ense&ntilde;ado la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi relaci&oacute;n con la literatura me resulta problem&aacute;tica porque normalmente est&aacute; muy capitalizada por el &lsquo;yo&rsquo;, el claro ejemplo es Borges que &ndash;aunque me encanta&ndash; habla del mundo para hablar de s&iacute; mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Leo mis primeros escritos y tambi&eacute;n encuentro ese punto narcisista, que no me gusta nada, pero con el tiempo la literatura me ha ayudado a liberarme de mi arrogancia, a convertir la rapidez mental en algo m&aacute;s que pura afirmaci&oacute;n narcisista. La literatura me ha ense&ntilde;ado la pausa, a escuchar. Me ha ense&ntilde;ado el amor por la contemplaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y de qu&eacute; te ha salvado la filosof&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a me ha salvado la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Hernández Cano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/leo-espluga-filosofo-sistema-educativo-confunde-pensamiento-critico-sentido-comun_128_11446212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jun 2024 20:04:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1f804905-2f73-4715-9780-90be7c2bfd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="332403" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1f804905-2f73-4715-9780-90be7c2bfd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="332403" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Leo Espluga, filósofo: "El sistema educativo confunde el pensamiento crítico con el sentido común"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1f804905-2f73-4715-9780-90be7c2bfd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,Filosofía,Literatura,TikTok,Youtube,Amor,Relaciones,Poliamor,Educación,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-tolerar-pareja-mal-preocupa-afecte-relacion-consejos_129_11376803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4d06d91-a126-488a-ad86-6775b65d6453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me cuesta mucho tolerar el malestar de mi pareja; ahora mismo está pasando por el duelo de una ruptura con otro vínculo y me preocupa que pueda afectar a nuestra relación. No sé como acompañarle, ¿consejos?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tolerar es una palabra que me resulta inc&oacute;moda, tal vez sea una cosa m&iacute;a, pero cuando la escucho pienso c&oacute;mo el t&eacute;rmino en s&iacute; otorga al sujeto de la acci&oacute;n, el sujeto que &ldquo;tolera&rdquo;, el privilegio de &ldquo;permitir&rdquo; que una situaci&oacute;n contraria a su deseo tenga lugar en un entorno cercano. Toleramos aquello que, aunque preferir&iacute;amos que no tuviese lugar en nuestro campo de visibilidad o de afectaci&oacute;n, aceptamos &ldquo;soportar&rdquo; a veces con cierta convicci&oacute;n, pero desde luego sin comprensi&oacute;n profunda o afinidad afectiva.
    </p><p class="article-text">
        Si rastreo el significado de la palabra en ese archivo ideol&oacute;gico que es la RAE encuentro la siguiente definici&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1. tr. Llevar con paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: llevar, cargar, sobrellevar, soportar, asumir, aguantar, resistir, sufrir, tragar.
    </p><p class="article-text">
        2. tr. Permitir algo que no se tiene por l&iacute;cito, sin aprobarlo expresamente.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: permitir, admitir, consentir, transigir, pasar, disculpar, dispensar.
    </p><p class="article-text">
        Ant.: prohibir.
    </p><p class="article-text">
        3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento o una medicina.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: resistir, soportar, aguantar.
    </p><p class="article-text">
        Ant.: rechazar.
    </p><p class="article-text">
        4. tr. Respetar las ideas, creencias o pr&aacute;cticas de los dem&aacute;s cuando son diferentes o contrarias a las propias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toleramos aquello que, aunque preferiríamos que no tuviese lugar en nuestro campo de visibilidad o de afectación, aceptamos &#039;soportar&#039; a veces con cierta convicción, pero desde luego sin comprensión profunda o afinidad afectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La &uacute;ltima acepci&oacute;n, que refiere al respeto, parecer&iacute;a ser la m&aacute;s apropiada, pero en una l&iacute;nea etimol&oacute;gica marcada por verbos como &ldquo;soportar&rdquo;, &ldquo;aguantar&rdquo;, &ldquo;sostener&rdquo;, aquello que se respeta cuando toleramos aparece en el espacio ps&iacute;quico-afectivo como una &ldquo;carga&rdquo;, un extra de peso que dificulta el propio camino. De alg&uacute;n modo, al darnos a nosotras mismas el poder de &ldquo;tolerar&rdquo; la vida de las otras, estamos entendiendo sus creencias, pr&aacute;cticas y las formas de su amor como un obst&aacute;culo frente a una hipot&eacute;tica situaci&oacute;n ideal, una carga contraria a nuestras creencias, pr&aacute;cticas y deseos. Es decir, al tolerar ocupamos una posici&oacute;n ps&iacute;quica antag&oacute;nica con respecto a algo que hemos decidido &ldquo;soportar&rdquo; en lugar de &ldquo;rechazar&rdquo; o &ldquo;prohibir&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la alternativa a la tolerancia? &iquest;Qu&eacute; movimientos ps&iacute;quicos y afectivos nos acercan con ternura y sin juicio a la realidad que mueve la vida de lxs otros?
    </p><p class="article-text">
        Cuando tolero, la estructura discursiva que sostiene mi identidad ocupa el centro y a trav&eacute;s de ella juzgo y examino aquello que ocurre m&aacute;s all&aacute; de m&iacute;. Con la limitaci&oacute;n que impone el criterio emitido desde este conjunto de creencias m&aacute;s o menos flexible que compone el &ldquo;yo&rdquo;, dif&iacute;cilmente puedo con-moverme con las otras o crear alianzas sinceras. Me aventurar&iacute;a incluso a decir que el discurso de la tolerancia a veces no es tan incompatible con el del odio, sino que se relacionan incierta y peligrosamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cuál es la alternativa a la tolerancia? ¿Qué movimientos psíquicos y afectivos nos acercan con ternura y sin juicio a la realidad que mueve la vida de lxs otros?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si acaso hay algo que puede ser bello tolerar, en el sentido de permitir y sostener, es el impacto que las vidas distintas de las dem&aacute;s tienen sobre la nuestra. Defendiendo siempre nuestra propia necesidad de calma, protecci&oacute;n y alegr&iacute;a, creo que pensar en &ldquo;tolerar&rdquo; el sufrimiento propio y no las vidas o las identidades de las dem&aacute;s es un cambio de paradigma que implica un acto de valent&iacute;a y de respeto profundo. Tolero mi sufrimiento porque al cargarlo y permitirlo le doy un lugar de reconocimiento y me doy el espacio para observarlo y comprenderlo. A la otra, con sus propias pasiones, adhesiones y malestares, no la tolero, camino a su lado por aquellos lugares del trayecto que as&iacute; lo permiten, cuando el deseo de compa&ntilde;&iacute;a es mutuo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n mon&oacute;gama nos dice que a la vida de la otra se ha de llegar como a un espacio &ldquo;virgen&rdquo;, &ldquo;puro&rdquo; y libre de v&iacute;nculos pasionales y afectaciones del pasado. <a href="https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La figura del &ldquo;ex&rdquo; de la que habl&aacute;bamos en la entrega anterior</a> es uno de esos elementos que la educaci&oacute;n mon&oacute;gama marca con un rotulador rojo, anunciando peligro, conflicto o necesidad de corregir lo que perturba la &ldquo;normalidad&rdquo; del orden nuevo afectivo que ha de instaurarse imponiendo l&iacute;mites a la influencia del &ldquo;pasado&rdquo; sobre el presente. Yo creo que no hay pureza a la que aspirar en la vida afectiva, sino posibilidad de comprometernos con la verdad del mestizaje de pasiones y v&iacute;nculos que nos conforman.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los afectos de las demás tendrán efectos en nuestras relaciones, pero creo que la tendencia común a &#039;higienizar&#039; la realidad de la otra para que no nos afecte es una violencia que nos hacemos a nosotras mismas y a quienes elegimos como compañeras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada cual llega a la otra con una vida propia, llena de complejidades y riqueza. Si nos relacionamos con personas vivas y no con ideas, los afectos de las dem&aacute;s tendr&aacute;n efectos en nuestras relaciones, pero creo que la tendencia com&uacute;n a &ldquo;higienizar&rdquo; la realidad de la otra, o a &ldquo;ordenarla&rdquo; para que no nos afecte es una violencia que nos hacemos a nosotras mismas y a quienes elegimos como compa&ntilde;eras. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mimo enorme a la preocupaci&oacute;n y el sufrimiento, que nos acompa&ntilde;an cada d&iacute;a y que, llevados con amigas, compasi&oacute;n y dulzura, nos vuelven suaves al contacto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-tolerar-pareja-mal-preocupa-afecte-relacion-consejos_129_11376803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2024 20:51:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4d06d91-a126-488a-ad86-6775b65d6453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="717299" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4d06d91-a126-488a-ad86-6775b65d6453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="717299" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4d06d91-a126-488a-ad86-6775b65d6453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Poliamor,Amor,Pareja,Duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Hija, tenemos una relación abierta": cómo encajan en casa y en la sociedad las relaciones no monógamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-no-monogama-con-hijos-familia_1_11337812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97e5ff51-af6a-4b4b-8690-461b2b265fee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Hija, tenemos una relación abierta&quot;: cómo encajan en casa y en la sociedad las relaciones no monógamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque ya a nadie le suene ajeno el término "poliamor", es cierto que esta forma de relacionarse resulta aún novedosa; la gestión del tiempo con los hijos y vínculos, cómo contarlo (o no) y el juicio son algunas de las cuestiones que enfrentan quienes eligen estos modelos</p><p class="subtitle">Pregunta a Sara Torres - "Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"</p></div><p class="article-text">
        Molly Roden est&aacute; en el aeropuerto a punto de coger un vuelo cuando descubre en su m&oacute;vil numerosas llamadas de su hijo adolescente. Tiene tambi&eacute;n un mensaje: &ldquo;Mam&aacute;, &iquest;ten&eacute;is pap&aacute; y t&uacute; una relaci&oacute;n abierta?&rdquo;. Al leerlo, Roden, que efectivamente la tiene, entra en p&aacute;nico.&nbsp;As&iacute; comienza el libro <em>More, a memoir of open marriage</em> (Doubleday, 2024) escrito por Molly Roden, lanzado a principios de este a&ntilde;o y aterrizado, directamente, en la prestigiosa lista The New York Times Best Sellers.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta escena <em>in extrema res</em>, la narraci&oacute;n aborda las relaciones familiares, maritales y extramaritales de la escritora desde que sus hijos tienen en torno a tres y seis a&ntilde;os. En un extraordinario ejercicio de franqueza, Roden nos invita a explorar los altos y los bajos de su vida desde que ella y su pareja deciden abrir su relaci&oacute;n sentimental: la euforia al conocer a alguien nuevo (y la decepci&oacute;n al <em>conocerlo </em>de verdad); los problemas para manejar los celos; la alegr&iacute;a de profundizar en el amor de formas inesperadas; la b&uacute;squeda de marcos te&oacute;ricos que den respuesta a su estatus relacional&hellip; Y, por supuesto, las dificultades que entra&ntilde;a el conjugar todo lo anterior con la crianza de dos ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya a nadie le suene ajeno el t&eacute;rmino &ldquo;poliamor&rdquo;, e incluso haya quien est&eacute; familiarizado con t&eacute;rminos como <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/anarquia-relacional-repensar-afectos_132_10924596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;anarqu&iacute;a relacional&rdquo;</a>, que propone eliminar la categorizaci&oacute;n t&iacute;pica de los v&iacute;nculos &ndash;en los que la pareja suele estar 'por encima' de los amigos, por ejemplo&ndash;, es cierto que esta forma de relacionarse es a&uacute;n novedosa en nuestra sociedad. No obstante, como suele pasar tambi&eacute;n con la infidelidad, resulta a&uacute;n m&aacute;s chocante cuando quienes la ejercen son madres.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las madres, no</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que la mujer solo puede ser virgen o puta; una madre no mon&oacute;gama combina esos dos conceptos y los revienta&rdquo;, explica <a href="https://www.instagram.com/desvelandoaladiosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Magde</a>, madre no mon&oacute;gama que comparte sus experiencias a trav&eacute;s de su cuenta de Instagram. Ella lo sabe bien: cuando uno de sus <em>posts </em>sobre crianza en relaciones no mon&oacute;gamas consigue cierta viralidad, le llueven los mensajes de odio. Especialmente, si aparece alguna foto suya embarazada. &ldquo;Remueve ver a mujeres que viven como quieren&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sobrepasan su c&iacute;rculo de seguidores, estas publicaciones alcanzan a personas que <em>sienten </em>que tienen que increparla por romper esa visi&oacute;n arquet&iacute;pica que se tiene de las madres como seres sacrificados y volcados en la crianza, que viven de espaldas al placer. Y no digamos ya al placer que sobrepasa el &aacute;mbito del tradicional v&iacute;nculo rom&aacute;ntico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, aunque a&uacute;n resulte residual, cada vez son m&aacute;s las parejas con hijos que abren sus relaciones de forma &eacute;tica. &ldquo;Dir&iacute;a que, en general, es un porcentaje bajito, pero tambi&eacute;n que ha ido aumentando con el tiempo poquito a poco&rdquo;, atestigua <a href="https://www.angelaaznarez.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngela Azn&aacute;rez</a>, psic&oacute;loga especializada en perspectiva de g&eacute;nero y diversidad de sexualidades, orientaciones, identidades y modelos de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Y el matiz de la &eacute;tica es importante porque, como indica Anna, relaciones abiertas hay muchas (en Espa&ntilde;a, un 42% de los hombres y un 31% de las mujeres han sido infieles alguna vez, seg&uacute;n una encuesta realizada para la plataforma de citas para ad&uacute;lteros Gleeden en 2022), solo que se suelen dar a espaldas de uno de sus componentes. &ldquo;M&aacute;s del 50% de las parejas que se casan en Espa&ntilde;a se divorcian, y &iquest;cu&aacute;nta infidelidad hay&hellip;? Ya existen muchas parejas no mon&oacute;gamas, solo que no de forma &eacute;tica. Hacerlo de forma consciente exige vivir conversaciones inc&oacute;modas, mejorar habilidades de comunicaci&oacute;n, gestionar tus bloqueos, tus traumas, tus heridas, tus inseguridades&hellip; Eso no todo el mundo est&aacute; dispuesto a hacerlo&rdquo;, matiza Anna.
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n recoge cada vez m&aacute;s este viraje hacia la no monogamia en parejas con hijos. M&aacute;s all&aacute; de <em>More, a memoir of open marriage</em>, ya en 2016, por ejemplo, se estren&oacute; la serie <em>Easy </em>en Netflix, que pretend&iacute;a retratar &ldquo;las vicisitudes de los habitantes del Chicago actual en el amor, el sexo, la tecnolog&iacute;a y la cultura&rdquo;. El comentado primer cap&iacute;tulo, con Orlando Bloom como protagonista, contaba la historia de una pareja con una hija que se sent&iacute;an atra&iacute;dos por la profesora de m&uacute;sica de la peque&ntilde;a, y le propon&iacute;an un tr&iacute;o.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más gente que se apunta a este tipo de relaciones, pero aún no se habla mucho sobre las que somos madres o queremos serlo. Si la maternidad nos atraviesa enteras, y la no monogamia también, ¿qué pasa cuando ambas se dan a la vez?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anna Magde</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, quiz&aacute; es Gabriela Wiener la 'madre poliamorosa' m&aacute;s conocida. La escritora, que vive con sus parejas e hijes, ha dado a conocer su forma de vivir en art&iacute;culos, libros y hasta obras de teatro, como la reciente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/enamorarme-cancion-trinchera-sobrevivir-poliamor_1_1060647.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Qu&eacute; locura enamorarme yo de ti,</em></a> protagonizada por su propia familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un ejercicio de liberaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es un gesto pol&iacute;tico&rdquo;, <a href="https://www.vogue.es/living/articulos/teatro-obra-gabriela-wiener-poliamor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaba la autora</a> a Vogue al ser preguntada por su sinceridad a la hora de abordar estos temas sobre los que pesan tantos prejuicios. &ldquo;Ser mujer, sudaca, <em>bisexuala</em>, pero sobre todo, ser sexual, sigue siendo un ejercicio a caballo entre la provocaci&oacute;n y la exposici&oacute;n personal&rdquo;, explicaba, apuntando de nuevo a esa aparente paradoja de ser madre y ser deseante.
    </p><p class="article-text">
        Pese a esta exposici&oacute;n que a veces puede resultar da&ntilde;ina, son m&aacute;s las mujeres hablando de crianza y maternidad p&uacute;blicamente que los hombres. &ldquo;Divulgo en Instagram porque cada vez hay m&aacute;s gente que se apunta a este tipo de relaciones, pero a&uacute;n no se habla mucho sobre las que somos madres o queremos serlo. Si la maternidad nos atraviesa enteras, y la no monogamia tambi&eacute;n, &iquest;qu&eacute; pasa cuando ambas se dan a la vez? Normalmente, la situaci&oacute;n nos deja en un lugar menos privilegiado que a los hombres: el posparto es duro, muy emocional y vulnerable, y las no monogamias tambi&eacute;n, as&iacute; que yo trato de dar herramientas a las madres y ofrecerles la posibilidad de que encuentren a otras para hacer pi&ntilde;a&rdquo;, relata Anna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Magde tambi&eacute;n achaca esta diferencia de g&eacute;nero al hecho de que la maternidad es un tema que &ldquo;toca m&aacute;s&rdquo; a las mujeres por su mayor involucraci&oacute;n en ella &ndash;especialmente, durante los primeros meses&ndash;, pero tambi&eacute;n lo relaciona con que sean ellas las que, en mayor medida, proponen abrir la relaci&oacute;n. <a href="https://www.instagram.com/openmandarina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&iacute;dia Manot</a>, que ofrece servicios de acompa&ntilde;amiento en relaciones poliamorosas y crea contenido en redes sobre ello, sostiene tambi&eacute;n que en las consultas que le hacen, el impulso para emprender relaciones no mon&oacute;gamas suele provenir de las mujeres. Quiz&aacute; porque, como ocurre <a href="https://www.eldiario.es/era/perversion-conversacion-sobre-salud-mental_1_10526345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con las terapias psicol&oacute;gicas</a>, ellas son m&aacute;s propensas a buscar ayuda que ellos.
    </p><h3 class="article-text">La gesti&oacute;n del tiempo en las no monogamias</h3><p class="article-text">
        A la hora de criar en parejas no mon&oacute;gamas, las preguntas se acumulan: &iquest;C&oacute;mo se gestiona un tiempo, de entrada, muy limitado? &iquest;C&oacute;mo afectan a los hijos las relaciones de sus padres? &iquest;Es mejor contarlo o no contarlo&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez que me convert&iacute; en madre, mi mundo se tambale&oacute;. Me centr&eacute; en mis criaturas y la manera de relacionarme con mi entorno cambi&oacute;. La relaci&oacute;n con mi pareja tambi&eacute;n se transform&oacute;, ya no pod&iacute;amos disfrutar el uno del otro siempre que quisi&eacute;ramos o resolver los conflictos charlando largo y tendido. Vimos que todo ten&iacute;a que estar mucho m&aacute;s medido y hab&iacute;a menos lugar para la improvisaci&oacute;n. Por eso pienso que, a partir de este momento, el tener en cuenta c&oacute;mo se siente la otra parte de la pareja es primordial; debemos asegurarnos de que todos los implicados estamos bien con todo lo que acontece, teniendo en cuenta los sentimientos que nos provoca siempre. La crianza, sobre todo en los primeros a&ntilde;os, es absorbente y agotadora, y no siempre estamos dispuestos a exponernos de esta manera o a gestionar estas cosas 'extra' que pueden da&ntilde;ar nuestra seguridad o nuestra autoestima dependiendo de c&oacute;mo se aborde&rdquo;, explica Luc&iacute;a (pseud&oacute;nimo). Ella y su pareja cerraron la relaci&oacute;n durante el embarazo y hasta que la peque&ntilde;a de sus hijas cumpli&oacute; tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los conflictos m&aacute;s extendidos en consulta es la gesti&oacute;n de los recursos y el tiempo&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Azn&aacute;rez. &ldquo;Siempre decimos que el amor, el deseo de estar con otras personas, es algo ilimitado e infinito, pero los recursos no lo son. Esto es algo que ocurre de manera general en parejas no mon&oacute;gamas sin hijos, el tema de c&oacute;mo gestionar los tiempos para poder atender a todas las partes con encuentros de calidad, sin olvidarse de que tambi&eacute;n hay que atenderse y dedicarse tiempo a uno mismo, claro. Si adem&aacute;s a esto le a&ntilde;adimos el tema de tener hijos, la cosa se complica un poco m&aacute;s y se hace dif&iacute;cil poder llegar a todo. Hay algunos momentos de la crianza en los que se puede convertir en algo directamente inviable; en esos casos, a veces se toma la decisi&oacute;n de cerrar la relaci&oacute;n temporalmente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los conflictos más extendidos en consulta es la gestión de los recursos y el tiempo. El amor, el deseo de estar con otras personas, es algo ilimitado e infinito, pero los recursos no lo son</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Aznárez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La escritora <a href="https://www.instagram.com/lavulnerable/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Sent&iacute;s</a>, por su parte, asegura que el hecho de ser madre no ha interferido en el modo de relacionarse con sus v&iacute;nculos. Durante su embarazo, eso s&iacute;, ella y el padre de su criatura tambi&eacute;n sintieron que era mejor cerrar su relaci&oacute;n no mon&oacute;gama, pero tras su divorcio, Sent&iacute;s vive con naturalidad las relaciones con sus parejas. De hecho, considera que esta pluralidad de afectos es buena para la familia. &ldquo;Mi hijo se ha podido nutrir y aprender de cada persona, ya sea por distintas maneras de ser y actuar, como por el tipo de relaci&oacute;n que ha creado. Pero, al final, creo que lo que integra es que somos plurales y que podemos convivir y entender al otre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Anna Magde, su dif&iacute;cil embarazo tambi&eacute;n supuso cierta pausa en el contacto con sus v&iacute;nculos, pero no sucedi&oacute; lo mismo con el padre de su hija. &ldquo;Mi pareja estaba m&aacute;s sexual que yo&rdquo;, recuerda. A trav&eacute;s de conversaciones y chequeos constantes del bienestar emocional del otro, se lleg&oacute; al acuerdo de que &eacute;l siguiera con su v&iacute;nculo, a la que Anna conoc&iacute;a y con la que se sent&iacute;a respetada, una situaci&oacute;n con la que ella se sent&iacute;a completamente c&oacute;moda gracias a los cuidados constantes recibidos por parte del padre de su hija: &ldquo;Yo quer&iacute;a que disfrutase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que la ni&ntilde;a tiene unos meses, la pausa de Magde en la relaci&oacute;n presencial con sus v&iacute;nculos contin&uacute;a en cierta medida, pues dedica la mayor parte de su tiempo a su beb&eacute;. No obstante, se siente apoyada por su pareja, que se queda con su hija cada d&iacute;a durante dos horas para que ella pueda dedicarse a lo que le apetezca, incluida su red de afectos. &ldquo;Para m&iacute;, la soluci&oacute;n es tener una pareja corresponsable, que est&eacute; tan interesado en tus v&iacute;nculos como t&uacute;&rdquo;, resume. Adem&aacute;s, igual que Sent&iacute;s, tambi&eacute;n Magde enfatiza el hecho de que en una relaci&oacute;n no mon&oacute;gama se suele contar con una red de apoyo mayor, lo que redunda asimismo en la facilidad a la hora de apoyarse con el cuidado de la criatura: &ldquo;La no monogamia rompe con la familia nuclear&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/germainramon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Germain Ram&oacute;n</a> es uno de los pocos padres que, como Magde, Manot o Sent&iacute;s, habla y comparte contenido y reflexiones sobre este tipo de relaciones en redes sociales &ndash;cont&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hablo-hijos-relaciones-poliamor-sexo-entiendan-normal-cosas_1_10524041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su experiencia en primera persona</a> a elDiario.es&ndash;, y es consciente de que, por ser hombre, recibe un trato mucho m&aacute;s suavizado que las madres. &ldquo;Claramente, no se juzga igual a padres y madres no mon&oacute;gamas. Los sesgos sociales de g&eacute;nero todav&iacute;a son latentes y condicionan y oprimen a las personas identificadas como mujer, al igual que las personas disidentes en orientaci&oacute;n sexual. Yo comenc&eacute; compartiendo a modo de reflexi&oacute;n, como trabajo de deconstrucci&oacute;n de la orientaci&oacute;n relacional y la masculinidad, pero poco a poco acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un compromiso social y espero que un legado al que mis hijos puedan recurrir, cuestionar y reinterpretar&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en su opini&oacute;n, este tipo de relaciones son una extraordinaria herencia para sus criaturas, aunque levanten cejas. &ldquo;Todo paso que se da en la crianza que pueda ser un cambio significativo o que rompa con los patrones heredados en la vida de los ni&ntilde;os se toma como algo delicado y con m&aacute;s aprehensi&oacute;n que motivaci&oacute;n. Pero el trabajo de introspecci&oacute;n, comunicaci&oacute;n honesta y el trabajo por la horizontalidad de las vinculaciones que tenemos en las no monogamia es casi constante. Eso les aporta validaci&oacute;n en sus necesidades, pensamiento cr&iacute;tico y herramientas de gesti&oacute;n emocional en las diferentes situaciones cotidianas, buenas y no tan buenas. Una generaci&oacute;n con todo ese trabajo ahorrado dispondr&aacute; de m&aacute;s herramientas para afrontar la edad adulta con unas bases, a mi parecer, tan valiosas para con ellos mismos como para su entorno&rdquo;, dice Ram&oacute;n. Y contin&uacute;a: &ldquo;Las no monogamias aportan un valor incalculable a la realidad de que, como especie, somos interdependientes y necesitamos cuidarnos no solo en lo emocional, rom&aacute;ntico o sexual, sino tambi&eacute;n para preservar y atesorar lo humano y crear estructuras sociales m&aacute;s sostenibles con el mundo en el que vivimos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Claramente, no se juzga igual a padres y madres no monógamas. Los sesgos sociales de género todavía son latentes y condicionan y oprimen a las personas identificadas como mujer, al igual que las personas disidentes en orientación sexual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Germain Ramón</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Anna Magde, por ejemplo, le resulta curioso que nadie vea raro que un peque&ntilde;o viva en una casa en la que los padres discuten continuamente, con el nivel de violencia que eso genera, pero que se enciendan todas las alarmas si la relaci&oacute;n de los progenitores se sale de lo habitual. &ldquo;Los ni&ntilde;os solo necesitan ver que hay amor en casa&rdquo;, resume.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Contarlo o no contarlo?&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        T&iacute;picamente, todo lo relacionado con la sexualidad de los padres es un tema que causa cierta <em>verg&uuml;enza</em> a sus hijos. En el caso de las relaciones no mon&oacute;gamas, a este tab&uacute; se le a&ntilde;ade el extra de abordar un tipo de relaciones a las que a&uacute;n rodean muchos prejuicios. De ah&iacute; que todos entendamos la inquietud que presenta la escena con la que se abre el libro de Molly Roden.
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute;s, no obstante, dice vivirlo con naturalidad. &ldquo;En una familia de progenitores homosexuales, no se les explica expl&iacute;citamente 'Oye, que tenemos esta orientaci&oacute;n sexual'. Le cuento lo que va preguntando adaptado a su edad y si no hay preguntas, no veo por qu&eacute; tengo que explicarle. Mi hijo sabe que soy bisexual, pero porque un d&iacute;a hablando de orientaci&oacute;n sexual y de lo que significaban ciertas palabras, me pregunt&oacute; si a m&iacute; me gustaban los chicos o las chicas&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        Magde tampoco piensa dejar a su hija al margen del tipo de relaci&oacute;n que tiene con su padre. &ldquo;Ella va a ver lo que hay en casa, se lo contaremos de forma natural, org&aacute;nica. Es algo que le estamos aportando: ya no tendr&aacute; que luchar contra el amor rom&aacute;ntico&rdquo;. No obstante, para protegerla de comentarios da&ntilde;inos, tambi&eacute;n quieren dejarle claro que es una situaci&oacute;n &iacute;ntima, que ocurre en su casa pero no necesariamente en el resto. &ldquo;Queremos que conozca a nuestros v&iacute;nculos, no ocultarlo. Se lo iremos explicando entendiendo que es algo que no es normal. Que, aunque lo haga cada vez m&aacute;s gente, es una situaci&oacute;n que no todo el mundo va a entender&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en opini&oacute;n de todos los entrevistados, la proporci&oacute;n de parejas no mon&oacute;gamas con hijos va a crecer en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. &ldquo;Cuando mi pareja y yo nos casamos, me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n que en las cl&aacute;usulas se indicaba que solo se puede estar casado con una persona a la vez. Pens&eacute; que, posiblemente, en unos a&ntilde;os esto podr&iacute;a quedar obsoleto y cambiar, como otras cosas lo han hecho&rdquo;, recuerda Luc&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que tener muy claro de qué forma se quiere vivir la no monogamia. No hay una manera única de ser poliamoroso; creo que la clave está en construir relaciones a medida de las personas que la forman y, desde ahí, crear acuerdos éticos y respetuosos con todas las partes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Aznárez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pensar que si no les cuento algo, obviar&aacute; que mis hijos lo perciban me resulta iluso&rdquo;, establece, por su parte, Ram&oacute;n. &ldquo;Siempre est&aacute;n recibiendo informaci&oacute;n de sus referentes, no s&oacute;lo a trav&eacute;s de lo que se comparte verbalmente. Eso nos compromete, intr&iacute;nsecamente, a ser honestos y congruentes con nuestras gestiones de las experiencias que vivimos, como enamoramientos, duelos, las din&aacute;micas en nuestra relaciones, etc&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a, no obstante, prefiere que sus relaciones y sus hijas no se <em>mezclen: </em>&ldquo;Intento que sean dos mundos separados. Cuando me toca estar con mis hijas, que es la mayor&iacute;a del tiempo, estoy con ellas y para ellas. Lo dem&aacute;s es un a&ntilde;adido de mi tiempo 'libre' que puedo dedicar a esto. Sin embargo, creo que tarde o temprano les trasmitiremos nuestra manera de vivir las relaciones, aunque no les digamos c&oacute;mo lo hacemos expl&iacute;citamente. Para nosotros, es una manera sana de conocernos, explorarnos y vernos en otros entornos y situaciones, que nos ayuda tambi&eacute;n a ser sinceros y empatizar al m&aacute;ximo posible con los deseos de nuestra pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Azn&aacute;rez, no hay una decisi&oacute;n 'correcta' al respecto de compartir o no con los hijos las caracter&iacute;sticas de nuestra relaci&oacute;n. Lo que s&iacute; que considera evidentes son los ingredientes que hacen falta para vivir de manera plena una no monogamia con criaturas de por medio: &ldquo;Hay que tener muy claro de qu&eacute; forma se quiere vivir la no monogamia. No hay una manera &uacute;nica de ser poliamoroso; creo que la clave est&aacute; en construir relaciones a medida de las personas que la forman y, desde ah&iacute;, crear acuerdos &eacute;ticos y respetuosos con todas las partes. Eso implica ser muy realistas con los recursos disponibles en el caso de tener hijos, ya que no vas a tener la misma disponibilidad para tener citas con otras personas, irte de viaje con tu otra pareja o v&iacute;nculo, pasar la noche fuera&hellip; ajustar expectativas es fundamental para poder saber qu&eacute; esperar y qu&eacute; proyecci&oacute;n tiene la relaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-no-monogama-con-hijos-familia_1_11337812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 May 2024 20:32:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/97e5ff51-af6a-4b4b-8690-461b2b265fee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3015466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/97e5ff51-af6a-4b4b-8690-461b2b265fee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3015466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Hija, tenemos una relación abierta": cómo encajan en casa y en la sociedad las relaciones no monógamas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97e5ff51-af6a-4b4b-8690-461b2b265fee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Poliamor,Amor,Crianza,familias,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11316707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miedo, enamoramiento, atracción, apego… Cada emoción está asociada con una constelación de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el sistema límbico</p><p class="subtitle">¿Cómo se rompe una pareja? Anatomía matemática de una caída</p></div><p class="article-text">
        El cerebro es el encargado de iniciar y, si es necesario, atender cada emoci&oacute;n vinculada a los acontecimientos de nuestra vida. Emocionar, por tanto, garantiza nuestra supervivencia como individuos. Y eso incluye alertarnos del peligro, haci&eacute;ndonos experimentar miedo, para que tomemos precauciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las emociones aseguran la perpetuaci&oacute;n de la especie favoreciendo la reproducci&oacute;n. Lo hacen a trav&eacute;s del impulso sexual, que anhela la gratificaci&oacute;n. En cierto modo, la atracci&oacute;n puede ser entendida como el aumento de energ&iacute;a enfocada en una posible pareja e incluye la euforia que rodea al enamoramiento. Una euforia que pronto debe convivir con el 'apego' que mantiene el contacto y la uni&oacute;n con el ser amado.
    </p><p class="article-text">
        Miedo, enamoramiento, atracci&oacute;n, apego&hellip; Cada emoci&oacute;n est&aacute; asociada con una constelaci&oacute;n de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10164017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema l&iacute;mbico</a>. El t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por Paul Broca, y se refiere a la zona lim&iacute;trofe del cerebro situada junto a la parte inferior de la corteza.
    </p><p class="article-text">
        Esta estructura se encarga de dirigir las emociones, formar la memoria, generar la motivaci&oacute;n y ayudar en la toma de decisiones. Est&aacute; integrado por las &aacute;reas hipotal&aacute;micas (fundamentales para la integraci&oacute;n neurohormonal que nos permite sorpresas, ira o amor), la am&iacute;gdala (responsable de 'etiquetar' cada emoci&oacute;n) y el hipocampo (que, como soporte de la memoria, consigue que lo que nos emociona permanezca en nuestros recuerdos).
    </p><h2 class="article-text">Las mariposas en el est&oacute;mago</h2><p class="article-text">
        Empecemos por el apasionado enamoramiento. El deseo sexual, que garantiza la reproducci&oacute;n, se asocia con dos grupos de hormonas: los estr&oacute;genos y andr&oacute;genos. Ambas evolucionaron motivando a las personas a buscar la uni&oacute;n sexual. Y para activar al organismo en esa b&uacute;squeda, sobre todo al inicio de una relaci&oacute;n, cuentan con el apoyo de la principal hormona del estr&eacute;s, el cortisol. Que el cortisol aumente de forma generalizada cuando Cupido nos dispara su flecha explica que nuestro coraz&oacute;n lata con fuerza o que las mariposas revoloteen en nuestro est&oacute;mago cuando nos enamoramos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, que nos enamoremos activa la ruta 'recompensadora' del cerebro: la v&iacute;a dopamin&eacute;rgica. Centrada en el &aacute;rea tegmental ventral y el n&uacute;cleo accumbens, se ocupa de hacernos sentir placer. A la fiesta se suman tambi&eacute;n la corteza prefrontal, relacionada con hacer planes para el futuro o realizar acciones, y la corteza orbitofrontal, que est&aacute; implicada en el procesamiento cognitivo de la&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/docserver/fulltext/psych/66/1/annurev-psych-010213-115043.pdf?expires=1711538156&amp;id=id&amp;accname=guest&amp;checksum=7C4D17A004DCF9D6B77515EF369494A4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toma de decisiones</a>. Nuestra capacidad de valorar objetivamente al otro se altera. De ah&iacute; que digamos que &ldquo;el amor es ciego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, sirva como aviso a navegantes que en la etapa inicial de enamoramiento intenso aparecen muchos s&iacute;ntomas similares a las adicciones. De hecho, experimentamos una alegr&iacute;a desmedida y percibimos un profundo deseo de estar con la persona amada. Y esto genera una dependencia emocional (e incluso f&iacute;sica) que, no bien modulada, puede conducir a sufrir una aut&eacute;ntica&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2016.00687/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis de deprivaci&oacute;n&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que este periodo no se eterniza sino que se estabiliza en una relaci&oacute;n mon&oacute;gama. Es entonces cuando la revoluci&oacute;n neuroendocrina del enamoramiento es sustituida por un estado menos tormentoso, basado en el apego. Este &uacute;ltimo se asocia, principalmente, a otras dos sustancias, la vasopresina y la oxitocina, cuya liberaci&oacute;n sustenta el cari&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Desamor y rechazo</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n lo que acabamos de exponer, una ruptura amorosa puede provocar en nuestro cerebro algo parecido a un s&iacute;ndrome de abstinencia que convierte el desamor en una de las experiencias m&aacute;s traum&aacute;ticas y desconcertantes. El fin de una 'historia en com&uacute;n'&nbsp;<a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1102693108" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duele</a>&nbsp;incluso f&iacute;sicamente.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1037/gpr0000022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desamor</a>&nbsp;nos agota: estar tristes incrementa el consumo de energ&iacute;a en el cerebro y, precisamente por eso, es la emoci&oacute;n que m&aacute;s r&aacute;pido se autolimita. Llorar desahoga pero, como efecto secundario, suele darnos hambre. As&iacute; que, por si sirve el consejo, el desamor puede empezar a curarse con chocolate (que tambi&eacute;n libera dopamina).
    </p><p class="article-text">
        Aunque el&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0217320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rechazo</a>&nbsp;puede provocar una profunda sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida y desamparo, tras un tiempo de melancol&iacute;a el cerebro se reorganiza. Igual que el enamoramiento tiene una funci&oacute;n biol&oacute;gica obvia garantizando la reproducci&oacute;n, el cerebro humano cuenta con mecanismos para cortar el v&iacute;nculo roto y poder, en el futuro, establecer uno nuevo.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cerebral, eso implica que las partes del cerebro que est&aacute;n activadas con el enamoramiento, como los circuitos de recompensa, vuelvan a la&nbsp;<a href="https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/jn.00784.2009#ref-28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normalidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa m&aacute;s: si es usted quien va a romper, recuerde que es posible que ya est&eacute; en esa 'nueva fase de activaci&oacute;n cerebral', pero no as&iacute; su pareja. Y no es 'culpa' de nadie, si acaso de las modificaciones de nuestras conexiones neurales. As&iacute; que nada de decir eso de &ldquo;me duele m&aacute;s a m&iacute; que a ti&rdquo;, porque no es cierto. La neurociencia lo demuestra.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/de-amores-y-desamores-no-eres-tu-es-mi-sistema-limbico-227587" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;.</em></a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            
<iframe src="https://counter.theconversation.com/content/227587/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" width="1" height="1" style="border: none !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade"></iframe>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana P. Gaytan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11316707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 17:19:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="34206" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34206" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Poliamor,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cortar la comunicación o mantenerse en contacto? El laberinto de consejos y estrategias para sobrellevar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cortar-relacion-tras-ruptura_1_11271269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83af0ab2-fe92-4d34-be56-6e4e6953c641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cortar la comunicación o mantenerse en contacto? El laberinto de consejos y estrategias para sobrellevar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exploramos las complejidades del distanciamiento tras una separación y los diferentes enfoques para convivir con nuestras exparejas en el espacio digital</p><p class="subtitle">Buscando a Mr. Darcy ardientemente: por qué 'Orgullo y prejuicio' se ha convertido en un 'Imperio romano' femenino y generacional</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Contacto cero y <a href="https://www.eldiario.es/era/cuidarse-despues-de-una-ruptura-amorosa_1_10998212.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ap&uacute;ntate al gimnasio</a>&rdquo; ha sido, durante a&ntilde;os, una de las recetas m&aacute;s comunes a las que se aferraban en foros y redes sociales muchas personas, especialmente hombres, para afrontar la dura realidad de haberlo dejado con sus parejas. Una sugerencia que, en ocasiones y con matices, tambi&eacute;n han apoyado e <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33274123/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigado</a> algunos especialistas del &aacute;mbito de la psicolog&iacute;a. &ldquo;El contacto cero es una buena forma de afrontar una ruptura pero no es la &uacute;nica&rdquo;, dice a elDiario.es la psic&oacute;loga <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet</a>, especializada en terapia de parejas. &ldquo;Por ejemplo, si te acabas de separar y tienes hijos en com&uacute;n con tu expareja, el contacto cero es directamente imposible. En otros casos, no comunicarte ni ver a tu antigua pareja implica tambi&eacute;n separarte de tu grupo de amigos, ya que muchas parejas lo comparten. En esa situaci&oacute;n, separarse de ellos puede llegar a ser tanto o m&aacute;s doloroso que la propia ruptura de pareja, por lo que tampoco tendr&iacute;a sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El contacto cero es tu mejor opci&oacute;n cuando acabas de romper con alguien y la ruptura se te est&aacute; haciendo muy dolorosa&rdquo;, contin&uacute;a la especialista. &ldquo;Si cada vez que esta persona se pone en contacto contigo para saber c&oacute;mo est&aacute;s, t&uacute; vuelves a tener esperanzas de volver, o si te pasas horas viendo su cuenta de Instagram o su estado en WhatsApp para saber si sale, si entra, si duerme o si est&aacute; con alguien... Es probable que tu mejor opci&oacute;n sea desconectarte totalmente de esta persona&rdquo;. Seg&uacute;n Patricia, cortar toda comunicaci&oacute;n en este caso nos permitir&aacute; adaptarnos con m&aacute;s facilidad a esa nueva situaci&oacute;n pero no tiene por qu&eacute; ser la mejor opci&oacute;n para todo el mundo. <a href="https://patriciamaguet.com/por-que-duele-tanto-el-desamor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La terapeuta tambi&eacute;n recomienda</a> darse permiso para <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivir el duelo</a>, estar solo, llorar si es lo que necesitamos, dejarse cuidar y distraerse todo lo posible como otras v&iacute;as para superar el bache.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, la realidad, como todos sabemos, tiene infinitos matices y el debate no puede estar m&aacute;s abierto. Hace unas semanas, por ejemplo, una publicaci&oacute;n en la cuenta de X de la usuaria <a href="https://twitter.com/todofoba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@todofoba</a> volvi&oacute; a activar la discusi&oacute;n al respecto de qu&eacute; hacer cuando se vive una ruptura. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1764343072375136567?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n a menudo visceral y en la que dejar de lado las experiencias personales y, en especial, las heridas mal curadas de amores pasados, resulta casi imposible. &ldquo;No me gusta el contacto cero, para m&iacute; es un no rotundo&rdquo;, opina Ana, de Barcelona. &ldquo;Eso no quiere decir que no sea necesario en algunos casos, incluso como t&aacute;ctica para sobreponerse a momentos duros, baches o cuando hace falta un momento de introspecci&oacute;n que exige distancia. Pero para una ruptura me parece una tortura autoimpuesta innecesaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No todas las opiniones consultadas al respecto van en esa direcci&oacute;n, ni mucho menos. &ldquo;La verdad es que estoy escandalizada con este tuit&rdquo;, confiesa Adriana, periodista, tambi&eacute;n de Barcelona. &ldquo;Ahora resulta que a esa persona traidora, mentirosa, que te ha dejado en la estacada, resulta que todav&iacute;a hay que felicitarle las navidades. Lo que me faltaba... Es broma. Adelante con saber llevarte con tu ex, pero si haces eso ten por seguro que a la siguiente persona que pase a ocupar tu lugar, a dormir en tu lado de la cama y a leer los libros que le regalaste con dedicatoria por Sant Jordi, no le har&aacute; ninguna gracia. No hay nada peor que tener una nueva pareja y que resulte que es de esos <em>hippieflautas</em> que se lleva bien con su ex, y quedan, y meriendan juntos en casa. Perfecto, si quieres que te odie, vas por muy buen camino&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea est&aacute; Mario, publicista italiano. &ldquo;Para m&iacute; el contacto cero es superimportante porque s&eacute; que es lo mejor tras dejar una relaci&oacute;n, por lo menos para m&iacute; y para muchas personas con las que he estado, al menos durante unos d&iacute;as o unas semanas&rdquo;, afirma. &ldquo;El duelo tiene que ser privado. No puedes compartir el dolor con una persona con la que acabas de dejarlo. Ni siquiera si ha sido una decisi&oacute;n compartida. Siendo sincero, a m&iacute; lo que me pasa es que, en esos momentos, la felicidad de la otra persona me pone celoso, me fastidia. Tengo que llegar a un punto en el que la otra persona me d&eacute; igual para de verdad estar feliz y poder romper esa incomunicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí el contacto cero es superimportante porque sé que es lo mejor tras dejar una relación, por lo menos para mí y para muchas personas con las que he estado, al menos durante unos días o unas semanas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario</span>
                                        <span>—</span> publicista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso, con ning&uacute;n ex, salvo con uno, he tenido contacto cero una vez terminada la relaci&oacute;n&rdquo;, explica Ivana, malague&ntilde;a, que se coloca en el otro extremo de nuevo. &ldquo;Pero creo que depende much&iacute;simo de las circunstancias. Si ha habido algo muy gordo de por medio, hablo de dramas reales, entiendo que al final para sanar o para poder volver a ser persona necesites el contacto cero. Pero as&iacute; como as&iacute; me parece totalmente innecesario. Un ex es una persona que ha formado parte de tu vida y va a seguir formando parte de ella, de tu historia, y a nivel emocional obvio que no se pueden borrar los sentimientos de un d&iacute;a para otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Marcos, periodista, &ldquo;el amor rom&aacute;ntico mon&oacute;gamo y heterosexual crea una norma que dicta que 'despu&eacute;s de la ruptura, hay que acabar con la relaci&oacute;n' y la experiencia de quien vive fuera de esta norma queda invalidada en la mayor parte de casos. Lo sabemos, por ejemplo, las personas <em>queer</em> que para responder a ese paradigma tan asfixiante nos hemos inventado poliamores, anarqu&iacute;as relacionales, etc., que tambi&eacute;n acaban funcionando como paradigma (contrahegem&oacute;nico, en este caso). Y este paradigma tambi&eacute;n resulta agobiante&rdquo;. Para Marcos, las personas <em>queer</em> en lugar de consumir autoayuda como las heteronormativas, viven de acuerdo con el &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/brigitte-vasallo_128_1702591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evangelio seg&uacute;n Brigitte Vasallo</a>&rdquo;. &ldquo;En este sentido&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;llevarse bien con los ex es un mandamiento del paradigma contrahegem&oacute;nico, del catecismo poliamoroso. Si no te llevas bien con tu ex eres b&aacute;sicamente une t&oacute;xique de manual, est&aacute;s cancelad&iacute;sime. Pero &mdash;como apuntaba @todofoba en el tuit&mdash; la casu&iacute;stica es inmensa. Y no hay una polic&iacute;a del poliamor as&iacute; que, &iexcl;haz lo que tengas que hacer!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que, a menos que haya una raz&oacute;n de peso, el contacto cero pasa por la fantas&iacute;a individualista de creer que tenemos que pasar por los traumas de la vida 'solxs&rdquo;, abunda Ana. &ldquo;Pues no, me niego, a veces tienes que volver a hablar para alguna cosa que se qued&oacute; pendiente, para perdonar, para apoyar en alg&uacute;n momento dif&iacute;cil. No s&eacute;, ser&aacute; porque mis rupturas han sido en su mayor&iacute;a lesbianas y algunas desde las no monogamias. Algunas de mis ex son buenas amigas y desde la no monogamia pues ya te acostumbras a hablar de cosas dif&iacute;ciles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que, a menos que haya una razón de peso, el contacto cero pasa por la fantasía individualista de creer que tenemos que pasar por los traumas de la vida &#039;solxs</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> barcelonesa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Yo es que me llevo muy bien con todos mis ex&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con lo anterior, la afirmaci&oacute;n que titula este p&aacute;rrafo tambi&eacute;n tiene propiedades polarizadoras. Para unos es una <em>red flag</em> autom&aacute;tica mientras que para otros es una garant&iacute;a de que la persona que la pronuncia est&aacute; en sus cabales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que esa frase se utiliza fundamentalmente para ligar. Al menos eso es lo que hago yo&rdquo;, confiesa Mario entre risas. &ldquo;No, en serio, creo que ser amigo de tu ex es como una manera de hacer paz con tu pasado y de convencerte de que no has tirado varios meses o a&ntilde;os de tu vida por la borda. Sinceramente, creo que la mayor&iacute;a de la gente miente cuando dice que se lleva muy bien con todos sus ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el mundo bollero/lesbiano es algo habitual que te lleves bien con tus ex&rdquo;, se&ntilde;ala Ana. &ldquo;Al final son comunidades, c&iacute;rculos sociales y de amigxs en los que es habitual que se formen y desmonten parejas, pero no por eso vas a dejar al grupo. Pero no s&eacute; por qu&eacute; tiene buena fama, supongo que desde ciertas perspectivas es&hellip; &iquest;pr&aacute;ctico?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor romántico monógamo y heterosexual crea una norma que dicta que &#039;después de la ruptura, hay que acabar con la relación&#039; y la experiencia de quien vive fuera de esta norma queda invalidada en la mayor parte de casos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marcos</span>
                                        <span>—</span> periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A todos nos gusta que los dem&aacute;s nos vean como buenas personas y cuando somos capaces de perdonar a un ex que nos ha dejado o cuando seguimos pendientes de un ex a pesar de haber roto la relaci&oacute;n, nos sentimos bien&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Patricia Maguet. &ldquo;Las rupturas tienen mala prensa, solemos buscar culpables, v&iacute;ctimas y verdugos. Entonces una forma de preservarte, de sentirte mejor sea cual sea el papel que has jugado en la ruptura, puede ser el ser capaz de mantener una relaci&oacute;n cordial o de amistad, haya pasado lo que haya pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Adriana tiene sus dudas. &ldquo;Cualquier persona que dedique m&aacute;s de 10 minutos a la semana a hablar de su ex, desconf&iacute;a&rdquo;, sentencia rotunda. &ldquo;Era el amor de tu vida y lo dejaste porque se estaba tirando incluso a tu hermana. Entonces si todav&iacute;a te quedan ganas de darle los buenos d&iacute;as es que eres imb&eacute;cil. Adem&aacute;s, &iquest;qu&eacute; significa terminar con alguien por un motivo <em>heavy</em>? &iquest;Hay roturas que no sean por un motivo <em>heavy</em>? No entiendo lo que puede hacer <em>heavy</em> un motivo, pero si a una persona que has presentado a tu abuela, le has ense&ntilde;ado una peca que tienes en la ingle y le has confesado que te da miedo ser menos que tus amigas, y de un d&iacute;a para otro, ya no quiere seguir a su lado, siempre habr&aacute; un motivo de peso de por medio. Incluso dejar de querer a alguien de un d&iacute;a para otro ya es motivo suficiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo soy de esas que se enorgullece de llevarse muy bien con sus ex&rdquo;, reconoce Ivana. &ldquo;La verdad es que mucha gente flipa con que quede con ellos a tomar algo, me dicen que en realidad todav&iacute;a estamos liados. Pero yo creo que tambi&eacute;n aprendemos con las relaciones, con nuestra inteligencia emocional, y que es posible gestionar estas cosas de la forma en la que lo hago yo. Creo que sobre todo es importante estar muy bien a nivel emocional para poder llevar ese tipo de relaciones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las rupturas tienen mala prensa, solemos buscar culpables, víctimas y verdugos. Una forma de preservarte, de sentirte mejor sea cual sea el papel que has jugado en la ruptura, puede ser el ser capaz de mantener una relación cordial o de amistad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga, terapeuta de pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>El lenguaje que crea realidades</strong></h3><p class="article-text">
        Para Alba Correa, periodista especializada en moda y cultura digital, todo este debate generado a ra&iacute;z de un tuit le despierta una reflexi&oacute;n que trasciende el tema del que hablamos. &ldquo;Me hace pensar en c&oacute;mo nos enunciamos y nos narramos tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de los afectos, en este caso en las redes sociales&rdquo;, explica. &ldquo;La red X tiene unos c&oacute;digos muy concretos. Hay pocos caracteres y sabemos que tenemos que utilizarlos en afirmaciones contundentes y un poco intolerantes a los matices porque nos dirigimos a una audiencia que pide eso: o estoy a muerte contigo o te contradigo de una forma igualmente dr&aacute;stica a la que t&uacute; te has enunciado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me hace pensar en cuando en la Facultad de Comunicaci&oacute;n me dec&iacute;an que el lenguaje crea realidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Es muy importante la forma que tenemos de nombrar las cosas porque el lenguaje es generador de realidad, por eso no tenemos recuerdos de antes de aprender a hablar. Es a trav&eacute;s del lenguaje, cuando aprendemos a nombrar las cosas, cuando podemos fijarlas en la memoria y cuando, de alguna forma, toman cuerpo o toman carta de realidad. Pues el hecho de que crecientemente nos estemos narrando y nos estemos nombrando cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de las redes sociales est&aacute; creando realidad. Estamos en un momento muy interesante de las redes sociales, porque ya no estamos todos en las mismas y se empieza a notar mucho el tipo de discursos en los que vive cada uno. El dise&ntilde;o del algoritmo est&aacute; determinando las claves en las que se comunica la gente y en las que se narra, generando un discurso sobre nuestros propios sentimientos, nuestras propias redes de afecto y nuestra propia memoria de c&oacute;mo gestionamos nuestras relaciones&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cortar-relacion-tras-ruptura_1_11271269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2024 19:39:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/83af0ab2-fe92-4d34-be56-6e4e6953c641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="186214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/83af0ab2-fe92-4d34-be56-6e4e6953c641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="186214" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cortar la comunicación o mantenerse en contacto? El laberinto de consejos y estrategias para sobrellevar una ruptura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/83af0ab2-fe92-4d34-be56-6e4e6953c641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer cuando tus padres no aceptan tu relación poliamorosa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/padres-no-aceptan-relacion-poliamorosa_1_10921431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/943b2f54-195d-4008-823d-4c531864ae53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer cuando tus padres no aceptan tu relación poliamorosa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('Lo que hay', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">El tabú de cortar la relación con tus propios padres: "Le agradezco que me diera la vida, pero también me la quitó"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi madre no acepta que tenga una segunda novia y no quiere conocerla. Sus críticas constantes a mi forma de vivir me ponen triste. Tu consejo es siempre muy reconfortante...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olivia</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es enga&ntilde;osa la l&oacute;gica de la aceptaci&oacute;n, al entrar en ella otorgamos a otra/o el poder del criterio sobre nuestra propia vida. Una vez dentro de esta l&oacute;gica, la aceptaci&oacute;n se convierte en un objetivo, un destino al que se aspira tras una carrera de obst&aacute;culos, la aceptaci&oacute;n ha de ser lograda, ganada. &ldquo;Conseguir&rdquo;, &ldquo;luchar por&rdquo; son verbos que acompa&ntilde;an muy a menudo a esta idea. Si hacemos de la aceptaci&oacute;n nuestro prop&oacute;sito, ponemos en manos de los otros el poder del juicio. &iquest;Y qui&eacute;n podr&iacute;a ostentarlo sin corromperse o da&ntilde;ar lo que toca?
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; podr&iacute;a darse un acuerdo, pero ya s&eacute; que no es tan f&aacute;cil, no es suficiente con ordenar el lenguaje y sacar un par de conclusiones. No somos invulnerables a la mirada de quienes nos importan sobre aquello que amamos. Sin planearlo esperamos el reconocimiento que permita integrar los nuevos afectos a nuestras historias de vida antiguas. &iquest;No ser&iacute;a bonito lograrlo? La continuidad entre los amores. Los de ni&ntilde;a, los de despu&eacute;s de la infancia.
    </p><p class="article-text">
        En su etimolog&iacute;a, aceptar tambi&eacute;n implica &ldquo;acoger&rdquo;, &ldquo;hospedar&rdquo;, &ldquo;recibir bien&rdquo;, y es justamente a la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html#:~:text=Cuesti%C3%B3n%20de%20g%C3%A9nero,padre%E2%80%9D%2C%20a%C3%B1ade%20Castillo." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">figura materna a la que solemos atribuir la capacidad y la responsabilidad de hacer hogar</a> y entregarlo. Si en nuestra fantas&iacute;a convencional de lo que una madre ha de ser est&aacute; el don de dar una casa, la generosidad de recibirnos bien en ella, &iquest;c&oacute;mo no colapsar ante la visi&oacute;n de una madre que cierra las puertas, que no acoge y no se enternece?
    </p><p class="article-text">
        Pero ella, educada tambi&eacute;n en una norma, una prohibici&oacute;n y un l&iacute;mite, no podr&iacute;a conmoverse con aquello que se enuncia como una transgresi&oacute;n y, por tanto, plantea una amenaza. La <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/brigitte-vasallo_128_1702591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">educaci&oacute;n en la monogamia</a> estructura el afecto y la imaginaci&oacute;n de muchas generaciones. Ni ellas ni nosotras estamos libres de la carga de lo que un d&iacute;a aprendimos como &uacute;nico modelo de amor posible, frente al cual lo dem&aacute;s era vicio, desv&iacute;o o preferencia ego&iacute;sta. Hay un mecanismo de defensa de la psique hacia el cambio: algunas madres no quieren ver aquello que, de ser comprendido e incorporado, causar&iacute;a un <em>shock</em> que obligar&iacute;a a replantear todo su sistema de creencias. No afecta solo a su lectura de la realidad de las hijas, sino tambi&eacute;n a la comprensi&oacute;n de la propia vida. Lo reconocible en la norma se acomoda sin factor de ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No somos invulnerables a la mirada de quienes nos importan sobre aquello que amamos. Sin planearlo esperamos el reconocimiento que permita integrar los nuevos afectos a nuestras historias de vida antiguas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de la legibilidad que aportan los conceptos normativos que regulan y racionalizan los v&iacute;nculos, los amores se convierten a veces en un factor de distancia. Es <a href="https://www.eldiario.es/era/se-me-pasa-el-enamoramiento_1_10870425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi novia</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/sentimientos-por-una-amiga_1_10518492.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es mi amiga</a>, es mi amante, mam&aacute;. Todas y ninguna de esas cosas, estamos haciendo malabarismos con el lenguaje mientras transitamos el fracaso y hasta la extinci&oacute;n de ideales antiguos que todav&iacute;a perseveran. Con obcecaci&oacute;n, con esfuerzo y con ruina. Pero hay algo nuevo por amar, mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La distancia con una madre capaz de juzgar tal vez deba ser celebrada. La posibilidad de la distancia como una prueba de autonom&iacute;a. Pero es cierto que muchas no hemos dado por perdida la esperanza de la aceptaci&oacute;n de mam&aacute;. Y esto es peligroso, pero tambi&eacute;n es bonito. Hay una conversaci&oacute;n que deseamos mantener abierta, amable. Tal vez el anhelo de aceptaci&oacute;n tambi&eacute;n tenga que ver con la resistencia que algunas hijas tenemos a dar una parte del v&iacute;nculo por perdida. Desear&iacute;amos poder seguir compartiendo la vida con mam&aacute;, es decir, la intimidad. Desear&iacute;amos no tener una intimidad escindida. Pero nuestra intimidad no es singular, est&aacute; hecha con otras, tambi&eacute;n con los conflictos de las otras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La educación en la monogamia estructura el afecto e imaginación de muchas generaciones. Ni ellas ni nosotras estamos libres de la carga de lo que aprendimos como único modelo de amor posible, frente al cual lo demás era vicio, desvío o preferencia egoísta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algunas vivimos en cierto estado de alerta: hemos asimilado que la aparici&oacute;n de un v&iacute;nculo nuevo puede ser una amenaza, tener efectos de desequilibro en los v&iacute;nculos previos. Al entrar una novia, puede irse una madre, por ejemplo. Es por eso que vivimos la &ldquo;aceptaci&oacute;n&rdquo; como relajaci&oacute;n de la angustia por una posible p&eacute;rdida. Experimentamos como alivio ese placer de los momentos en que varias personas queridas, que vienen de distintos contextos, confluyen en el mismo espacio, charlan, sonr&iacute;en, se ocupan del bienestar mutuo en un intercambio tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es com&uacute;n querer mostrar a quien amamos aquello que en trazos cuenta la historia de quienes somos: la casa, el paisaje de la infancia, la vivencia del pasado. Tumbadas en la cama, las amantes hablan durante horas y se cuentan detalles de la ni&ntilde;ez, &iquest;no es una escena conocida? Escribe Deleuze que hacemos el amor con mundos, por eso el deseo de ofrecerle a la otra un mundo cargado de posibilidades de alegr&iacute;a, de puertas abiertas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos haciendo malabarismos con el lenguaje mientras transitamos el fracaso y hasta la extinción de ideales antiguos que todavía perseveran. Con obcecación, con esfuerzo y con ruina. Pero hay algo nuevo por amar, mamá</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Queridxs familiares que trat&aacute;is con desd&eacute;n a nuestros amores, escuchad. Muchas de nosotras, aunque nos lo propongamos, no somos ni seremos invulnerables a vuestra mirada sobre aquello que amamos. S&iacute;, me parece bonito, importante, de una urgencia &eacute;tica, que teng&aacute;is esto en cuenta, para as&iacute; entender que quien tiene el poder de afectar, deber&iacute;a tener la responsabilidad de cuidar, de ser cuidadosa, de tener cuidado.
    </p><p class="article-text">
        Feliz santa Valentina para todxs, y como recomendaci&oacute;n de lectura en esta fecha, el libro <em>(</em><a href="https://contintametienes.com/producto/hamor-9-amigas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>h)amor 9 amigas</em></a>, de la editorial Continta Me Tienes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/padres-no-aceptan-relacion-poliamorosa_1_10921431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Feb 2024 21:35:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/943b2f54-195d-4008-823d-4c531864ae53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1040738" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/943b2f54-195d-4008-823d-4c531864ae53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1040738" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer cuando tus padres no aceptan tu relación poliamorosa?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/943b2f54-195d-4008-823d-4c531864ae53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,San Valentín,Poliamor,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así hablo con mis hijos de relaciones, poliamor o sexo para que entiendan que 'lo normal' pueden ser muchas cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hablo-hijos-relaciones-poliamor-sexo-entiendan-normal-cosas_1_10524041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9e42dfa-4687-4a20-918d-7aac73d1a76e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así hablo con mis hijos de relaciones, poliamor o sexo para que entiendan que &#039;lo normal&#039; pueden ser muchas cosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando empecé en las no monogamias, sentía un nudo en el estómago con la idea de que mis hijos fuesen partícipes de que me relacionaba fuera de 'lo normal, y peor aún, en lo catalogado como liberal, promiscuo o irresponsable</p><p class="subtitle">“Por qué no puedo vivir con mi madre de tripa” y otras preguntas que no sé cómo responder a mi niño de acogida
</p></div><p class="article-text">
        Afrontar el paso de la monogamia al poliamor depende de muchos factores que interseccionan, desde el contexto cultural, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de cada persona hasta sus privilegios, limitaciones u opresiones. Por eso, para muchas personas puede ser algo s&uacute;per complejo o imposible de asumir y para otras, algo que va rodado. En mi caso, este cambio ocurri&oacute; en un momento de mi vida en el que me sent&iacute;a un hombre cis-hetero con dos hijos y me encontraba con ideas bastante arraigadas y estructuradas de &ldquo;c&oacute;mo deb&iacute;a ser&rdquo; mi papel como padre, pareja y c&oacute;mo deb&iacute;a conformarse una <a href="https://www.eldiario.es/internacional/oms-alerta-aumento-costos-sanitarios-familias_1_10525082.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">familia</a>. El proceso no fue f&aacute;cil y es algo en lo que sigo trabajando, descubri&eacute;ndome d&iacute;a a d&iacute;a, pero al ser padre ineludiblemente conclu&iacute; que todos estos cambios afectaban a mis hijos, y sinceramente, no ten&iacute;a ni idea de c&oacute;mo encararlo.
    </p><p class="article-text">
        Vengo de una infancia en la que las relaciones y la sexualidad se trataban como tab&uacute;, en ocasiones se omit&iacute;an y en otras, se enfatizaba la idea de que siendo ni&ntilde;o ya ten&iacute;as que tener novia o ten&iacute;a que atraerte alguien, aunque nadie te informaba de a qu&eacute; te enfrentabas ni te daban posibles herramientas para gestionarlo. Como a muches, fueron la tele, las revistas y los rumores quienes me iban dando pistas de &ldquo;c&oacute;mo ten&iacute;a que hacerlo&rdquo; pero no de plantearme &ldquo;c&oacute;mo me gustar&iacute;a a m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es algo que reproduje inconscientemente cuando empec&eacute; la crianza de mis hijes. Cuando empec&eacute; en las no monogamias, sent&iacute;a un nudo en el est&oacute;mago con la idea de que fueran part&iacute;cipes de que me relacionaba fuera de 'lo normal, y peor a&uacute;n, en lo catalogado como liberal, promiscuo o irresponsable. El mayor ten&iacute;a 6 a&ntilde;os y el peque&ntilde;o 4 y lo primero que me naci&oacute; fue ocultarlo u obviarlo bajo el t&oacute;pico de &ldquo;no est&aacute;n preparades para eso&rdquo;, cosa que a d&iacute;a de hoy me parece lo m&aacute;s c&oacute;modo pero lo que trae las peores consecuencias. Por herencia de la monogamia como norma y los diferentes tab&uacute;es, pensaba que iba a exponerles a una hipersexualizaci&oacute;n desmedida y salvaje que les traumatizar&iacute;a patol&oacute;gicamente.
    </p><p class="article-text">
        Hablarles sobre el tema se volvi&oacute; mi asignatura pendiente, no paraba de idear maneras de explic&aacute;rselo ya que, indirectamente, estaban recibiendo una referencia por mi parte, y yo estaba evitando la incomodidad de hacerme cargo de c&oacute;mo quer&iacute;a que interiorizaran ese ejemplo. Hasta que entend&iacute; que si no hac&iacute;a algo al respecto, perpetuar&iacute;a en ellos la din&aacute;mica y perspectiva de las relaciones tradicionales que tenemos hasta ahora, y que en un futuro se ver&iacute;an en situaciones parecidas o peores a las que he vivido yo en mis experiencias afectivas y sexuales. A mi parecer, flaco favor les hac&iacute;a si continuaba as&iacute;.
    </p><h3 class="article-text">Poco a poco</h3><p class="article-text">
        Al igual que en todos los cambios de mi vida, entend&iacute; que deb&iacute;a ir poco a poco para saber recibir sus interpretaciones e inquietudes. Me di cuenta de la pel&iacute;cula tan compleja que ten&iacute;a montada en mi cabeza de adulto y que no se asemejaba en nada con la hoja en blanco que ten&iacute;an ellos respecto a todo este tema. Cuando empec&eacute; a vincularme asiduamente con una persona diferente adem&aacute;s de con su madre, descubr&iacute; la oportunidad de dar los primeros pasos: compartirles la parte emocional progresivamente y hacerles conscientes de que hab&iacute;a otra persona en mi vida, a la que quer&iacute;a mucho y quer&iacute;a que tuviera una importancia en nuestra red familiar. Para mi sorpresa, en ellos result&oacute; ser motivo de entusiasmo y celebraci&oacute;n, expectantes de conocer a esa persona, jugar y compartir con alguien que a pap&aacute; tambi&eacute;n le hac&iacute;a feliz. Hab&iacute;a momentos en los que esa persona no pod&iacute;a estar o venir, y les contaba que le echaba de menos y que me sent&iacute;a un poco triste o nost&aacute;lgico. Esto les llev&oacute; naturalmente a despertar y practicar la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n, y les nac&iacute;a sostenerme y darme &aacute;nimos o simplemente abrazarme si me ve&iacute;an llorar.
    </p><p class="article-text">
        La cosa fue evolucionando con el tiempo, ya que como sabemos las relaciones fluct&uacute;an y a veces hay despedidas, o separaciones, como la que vivimos su madre y yo que, en medio de todo este conocimiento, terminamos tomando caminos diferentes. Gracias a todo esto, aunque en ocasiones era inc&oacute;modo y doloroso, tambi&eacute;n me di cuenta de que les daba la experiencia de gestionar frustraciones, duelos y de pensar en c&oacute;mo podemos acompa&ntilde;arnos y sostenernos, cosa que los adultos de nuestra generaci&oacute;n muchas veces solo evadimos. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, empezaban las inquietudes sexuales y volv&iacute;an las dudas a mi cabeza, pero con la experiencia de lo vivido, volv&iacute; al paso a paso. Ya desbloqueaban la emoci&oacute;n 'estar enamorado', comenzaron a etiquetar las relaciones, a pensar en si esa persona es &ldquo;novia/o&rdquo;, &ldquo;amiga/o&rdquo; etc, tambi&eacute;n a catalogar las demostraciones de afecto y, por la asociaci&oacute;n de lo que ven en las pelis y viven en el cole, a mostrarse vergonzosos de si te besas con una persona o con dos.
    </p><p class="article-text">
        En este momento, ya notaba que ten&iacute;an una idea formada de &ldquo;c&oacute;mo funciona el mundo&rdquo; y la opci&oacute;n que me result&oacute; mas respetable fue la de cuestionar lo que planteaban, como lo hago conmigo mismo, y que fueran ellos a trav&eacute;s de sus respuestas quienes descubrieran y validaran su propia opini&oacute;n. En una ocasi&oacute;n, sali&oacute; en una conversaci&oacute;n la palabra &ldquo;follar&rdquo; y en seguida el mayor exclam&oacute; que eso no se pod&iacute;a decir, entonces le pregunt&eacute;, sin juicios:
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Por qu&eacute; no se puede decir?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me han dicho que es una palabrota.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Qu&eacute; significa esa palabra?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Que dos personas se meten en la cama desnudos y se besan.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Y qu&eacute; tiene eso de desagradable o irrespetuoso para que sea una palabrota?
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es como socialmente seguimos transmitiendo la misma visi&oacute;n adulta, y quiz&aacute; muy afectada por la pornograf&iacute;a, de compartir un momento de intimidad e interacci&oacute;n sexual. Un momento que, cuando sean adultos, necesitar&aacute;n experimentarlo a su manera y requerir&aacute;n herramientas para disfrutarlo y gestionarlo con normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a toda esta experiencia, que es bastante compleja, llena de altibajos y de la que s&eacute; que a&uacute;n me queda camino por recorrer, rescato otro beneficio m&aacute;s de cuestionar el c&oacute;mo nos relacionamos y la responsabilidad que nuestras vinculaciones tienen para la sociedad y el futuro: podemos contarles todas las historias que que queramos a nuestros hijes, transmitirles la mayor informaci&oacute;n posible, pero siempre nuestra acci&oacute;n valdr&aacute; m&aacute;s que mil palabras. Por eso no paro de preguntarme: &iquest;esto que vivo es lo que quiero que entiendan que es 'lo normal' m&aacute;s adelante?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germain Ramon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hablo-hijos-relaciones-poliamor-sexo-entiendan-normal-cosas_1_10524041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Sep 2023 20:28:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9e42dfa-4687-4a20-918d-7aac73d1a76e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4363132" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9e42dfa-4687-4a20-918d-7aac73d1a76e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4363132" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así hablo con mis hijos de relaciones, poliamor o sexo para que entiendan que 'lo normal' pueden ser muchas cosas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9e42dfa-4687-4a20-918d-7aac73d1a76e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amor,familias,Crianza,Infancia,Poliamor,Sexo,Niños,Niñez,Educación,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arzobispo de Valladolid se muestra "preocupado" por la "cultura dominante" del poliamor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/arzobispo-valladolid-muestra-preocupado-cultura-dominante-poliamor_1_10134261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02cb2f0e-f661-41db-ba43-1f1ed80839da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arzobispo de Valladolid se muestra &quot;preocupado&quot; por la &quot;cultura dominante&quot; del poliamor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo de poliamor queda bonito en la jerga de la cultura dominante pero si en vez de poliamor hablamos de poligamia, entonces la cosa suena de otra manera", ha valorado Argüello</p></div><p class="article-text">
        El arzobispo de Valladolid, Luis Arg&uuml;ello, obispo responsable del servicio de pastoral vocacional de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola (CEE), se ha mostrado &ldquo;preocupado&rdquo; por la &ldquo;cultura dominante&rdquo; del &ldquo;poliamor&rdquo; y, frente a ello, ha defendido la propuesta de la Iglesia a la vocaci&oacute;n al matrimonio, a la paternidad y maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En un encuentro con la prensa y preguntado por la encuesta del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que revela que m&aacute;s de un 40% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; de acuerdo con mantener m&aacute;s de una relaci&oacute;n afectiva a la vez, el mitrado ha asegurado que es algo que le &ldquo;preocupa como miembro de la Iglesia y como ciudadano&rdquo; no s&oacute;lo porque va &ldquo;en contra de una determinada moral&rdquo; sino &ldquo;como forma de entender la articulaci&oacute;n del tejido social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es algo cuanto menos para hacer una importante reflexi&oacute;n social porque, si no, seguimos haciendo el elogio del individuo y del derecho a tener derechos de cada individuo, pero lo de poliamor queda bonito en la jerga de la cultura dominante pero si en vez de poliamor hablamos de poligamia, entonces la cosa suena de otra manera&rdquo;, ha valorado Arg&uuml;ello, este mi&eacute;rcoles.
    </p><p class="article-text">
        El arzobispo de Valladolid ha reflexionado sobre las sociedades actuales que est&aacute;n, a su juicio, &ldquo;genuinamente desvinculadas&rdquo; y ha advertido de que &ldquo;las sospechas sobre los v&iacute;nculos o la fugacidad de los v&iacute;nculos tiene consecuencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se puede vender con el envoltorio de una vida de 'jiji jaja' en la que cada cual puede hacer lo que quiera y cuando quiera pero luego pasa lo que pasa, y al mismo tiempo decimos: '&iquest;Qu&eacute; les pasa a los adolescentes? &iquest;Qu&eacute; pasa con la salud mental? &iquest;Qu&eacute; pasa con la nueva edici&oacute;n del malestar cultural?&rdquo;, ha planteado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Arg&uuml;ello ha reconocido que se ha producido una disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de matrimonios celebrados por la Iglesia, en una proporci&oacute;n similar al descenso de candidatos al sacerdocio.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma el hecho de que, seg&uacute;n ha advertido, la edad a la que se casan las parejas, tienen hijos o llaman a las puertas de los seminarios, es cada vez mayor.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, la cifra de seminaristas mayores en Espa&ntilde;a descendi&oacute; hasta los 974 en el curso 2022-2023, 54 menos que en el curso 2021-2022, siendo la primera vez que este dato cae por debajo de los 1.000, seg&uacute;n la estad&iacute;stica de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola (CEE).
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los matrimonios aumentaron un 63% en 2021 pero, de ellos, un 83,3% fueron civiles frente al 16,7% de cat&oacute;licos. Concretamente, hubo 123.012 matrimonio civiles frente a 24.607 religiosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/arzobispo-valladolid-muestra-preocupado-cultura-dominante-poliamor_1_10134261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2023 15:10:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02cb2f0e-f661-41db-ba43-1f1ed80839da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54662" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02cb2f0e-f661-41db-ba43-1f1ed80839da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54662" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arzobispo de Valladolid se muestra "preocupado" por la "cultura dominante" del poliamor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02cb2f0e-f661-41db-ba43-1f1ed80839da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor,Iglesia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando en el amor tres no son multitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/amor-tres-no-son-multitud_132_9177112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16ae074c-3cc9-44ed-8f20-1fc93af59b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando en el amor tres no son multitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las relaciones amorosas fuera de lo convencional están cada vez más presentes en la sociedad, aunque muchas personas no sepan lo que son</p><p class="subtitle">La mujer detrás de la condena a España por violencia obstétrica: “No recuerdo los tres meses tras el parto”</p></div><p class="article-text">
        2013. Portugalete. Primero de la ESO. Dos ni&ntilde;as de 12 a&ntilde;os cruzan sus miradas por primera vez. En ese momento comenzar&iacute;a una relaci&oacute;n entre dos desconocidas que con el paso del tiempo se convertir&iacute;a en algo m&aacute;s que una simple amistad. 2020. Tras una noche de verano, bajo la luz de la luna llena, todo cambia. Lo que era una relaci&oacute;n de amigas, da un paso m&aacute;s all&aacute;. Leire y Amaia deciden empezar una relaci&oacute;n mon&oacute;gama. Pero, despu&eacute;s de unos meses, ven necesario integrar un matiz: la relaci&oacute;n pasar&iacute;a a ser abierta. &iquest;Qu&eacute; significa esto? A partir de ahora ambas podr&iacute;an tener relaciones &iacute;ntimas fuera de la pareja sin que sea considerado una infidelidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te van a reemplazar&rdquo;. &ldquo;No te quiere de verdad&rdquo;. &ldquo;Vuestro amor se est&aacute; acabando&rdquo;. &ldquo;Solo sirve para ponerte los cuernos legalmente&rdquo;. Estas son tan solo algunas de las numerosas pullas que han recibido Leire y Amaia a lo largo de su relaci&oacute;n. El miedo al reemplazo existe en todas las relaciones, sobre todo si es una persona con baja autoestima que tiende a menospreciarse. &ldquo;Una de las aptitudes necesarias para formar parte de este tipo de relaciones es ser una persona que se valore a s&iacute; misma&rdquo;, indica Leire. Adem&aacute;s, afirma que &ldquo;la clave&rdquo; est&aacute; en saber que ha encontrado en ti algo que en nadie m&aacute;s ha descubierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las encuestas realizadas por JOYclub, comunidad basada en la sexualidad liberal, apunta a que tan solo un 24% de los espa&ntilde;oles estar&iacute;a dispuesto a abrir su relaci&oacute;n a d&iacute;a de hoy. Hay que ser conscientes de que esta novedosa forma de amar no est&aacute; dise&ntilde;ada para todas las parejas. De hecho, en la propia encuesta salen a la luz motivos dispares por los que las personas que respondieron no podr&iacute;an tener una relaci&oacute;n abierta; entre ellos destacan que no podr&iacute;an soportar que su pareja tuviera sexo con una tercera persona.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones patriarcales tradicionales, en la que se autorreprimen los dos, son relaciones con menos peligros cercanos, pero con más represión, más infelicidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tomás Alberich</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las dos integrantes de la pareja, Amaia y Leire, opinan igual: &ldquo;Siendo conscientes de todas las consecuencias, confiando y apoyando en tu pareja y con compromiso se puede llevar a cabo una relaci&oacute;n abierta perfectamente&rdquo;. Aunque hay que saber cu&aacute;les son los l&iacute;mites. El &uacute;nico objetivo es disfrutar plenamente de otras personas sin sufrir ni hacer da&ntilde;o a otras, ya que la pareja aclara que &ldquo;si se sobrepasan los l&iacute;mites y no se dice se considera infidelidad&rdquo;. &ldquo;Ser una relaci&oacute;n abierta no cambia el significado de una relaci&oacute;n&rdquo;, sentencia Leire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Alberich, soci&oacute;logo que lleva a&ntilde;os estudiando las relaciones no normativas, asevera en <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4915560/0/cuando-amor-romantico-deja-paso-poliamor-no-queremos-ser-medias-naranjas-personas-enteras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista concedida a 20minutos</a> que &ldquo;las relaciones patriarcales tradicionales, en la que se autorreprimen los dos, son relaciones con menos peligros cercanos, pero con m&aacute;s represi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;. Adem&aacute;s, afirma que es posible que en una relaci&oacute;n poliamorosa sea m&aacute;s f&aacute;cil que la pareja se rompa por conocer a terceras personas. &ldquo;Eso va dentro de la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;, argumenta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Necesidad de libertad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Esto solo lo hac&eacute;is para tapar carencias en vuestra relaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Qu&eacute; verg&uuml;enza que vean esto vuestro hijos&rdquo;. Pau y Jessi, una pareja catalana de treinta&ntilde;eros, llevan escuchando estos comentarios desde que iniciaron su relaci&oacute;n poliamorosa. &ldquo;El poliamor es la capacidad de poder querer a m&aacute;s de una persona a la vez, el tener sentimientos y una conexi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo que normalmente est&aacute; establecido&rdquo;, explica Pau. Su manera de ver el amor es diferente en comparaci&oacute;n a una pareja mon&oacute;gama porque sienten la necesidad de no pertenecer a nadie, aunque tengan un compromiso con otra persona. Por ello, sus relaciones son m&aacute;s afectivas que sexuales. Si no hay v&iacute;nculo afectivo, no hay v&iacute;nculo sexual: &ldquo;No nos llama&rdquo;, explican. Adem&aacute;s, hacen todo juntos respecto a relaciones sexuales &iacute;ntimas, ya que, por encima de todo, ellos son dos personas que van de la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las principales ventajas que observa Jessi frente a una relaci&oacute;n mon&oacute;gama es que la creaci&oacute;n de nuevos v&iacute;nculos amorosos a varios niveles est&aacute;n en auge, a la orden del d&iacute;a. De hecho, el punto principal de este tipo de relaci&oacute;n es que no reprimen otros deseos o sentimientos respecto a terceras personas. Adem&aacute;s, permite el placer de experimentar fuera del c&iacute;rculo mon&oacute;gamo. De la misma forma, Jessi afirma que una relaci&oacute;n poliamorosa es un tipo de relaci&oacute;n que te obliga a estar en constante aprendizaje y no acabas de tener una estabilidad emocional uniforme. Sobre el&nbsp;miedo al reemplazo, Pau es consciente de que en una relaci&oacute;n de este estilo es inevitable. &ldquo;Cuando aparece alguien m&aacute;s alto, guapo, simp&aacute;tico, divertido&hellip; La persona tiende a equipararse y entonces entramos en un rol de comparaciones constantes&rdquo;, zanja Pau.
    </p><p class="article-text">
        Su relaci&oacute;n est&aacute; tan consolidada que tienen dos ni&ntilde;os: uno de dos a&ntilde;os y medio y otro de cuatro meses. La educaci&oacute;n de estos es como la de una pareja mon&oacute;gama. Quieren que sus hijos no necesiten una &ldquo;charla&rdquo; sobre c&oacute;mo son sus padres, que vayan creciendo y conociendo cosas que a ellos no se les hab&iacute;a ense&ntilde;ado y que sean libres de querer como quieran.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que dejarse de lo que piense la sociedad, dejarse de relacionar o de vivir por el miedo y hacerlo por el amor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jessi y Pau</span>
                                        <span>—</span> tienen una relación poliamorosa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Respecto a lo que tienen en com&uacute;n una relaci&oacute;n abierta y una poliamorosa est&aacute; claro: los l&iacute;mites, que se acuerdan mutuamente. &ldquo;Esos los pone cada pareja&rdquo;, a&ntilde;ade Amaia. &ldquo;No todas las relaciones son iguales y, dependiendo del momento vital, estos acuerdos son unos u otros&rdquo;, justifica Pau. En su caso, ahora mismo, uno de sus acuerdos es que deben ser conscientes en todo momento de lo que hace el otro al margen de la relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sus planes de futuro? Llegar a formar una 'trieja', es decir, una relaci&oacute;n amorosa o sentimental entre tres personas. Les atrae la idea de formar un v&iacute;nculo diferente con cada uno de los integrantes, ya que cada relaci&oacute;n va a un ritmo y aporta cosas diferentes. Para explicar lo que quiere decir Jessi pone un ejemplo: &ldquo;Se puede comparar con los v&iacute;nculos que tenemos tanto con nuestros familiares como con nuestros amigos. Con todos ellos creas una especie de relaci&oacute;n, pero no todos te aportan lo mismo&rdquo;. Lo que quiere subrayar esta pareja de poliamorosos es que toda relaci&oacute;n es v&aacute;lida. &ldquo;Hay que dejarse de lo que piense la sociedad, dejarse de relacionar o de vivir por el miedo y hacerlo por el amor&rdquo;, recalcan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">B&uacute;squeda de nuevas realidades</h3><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la aparici&oacute;n de novedosos tipos de relaciones amorosas se asocia con una menor represi&oacute;n, tanto cultural como social. &ldquo;Esa menor coerci&oacute;n sobre la desviaci&oacute;n a la norma se debe a que las estructuras sociales han relajado la presi&oacute;n por la homogeneizaci&oacute;n que exist&iacute;a en las sociedades industriales (modernas) cuyo pilar esencial era el individuo socialmente determinado y la familia&rdquo;, afirma Urtzi Gorostiaga, profesor de Psicolog&iacute;a en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU). Se puede deducir que el orden social se ha visto afectado debido a que la homogeneidad ya no se entiende como necesaria; por ello, existe una emergencia bajo la que las personas tienden a explorar nuevas realidades e ideolog&iacute;as liberadoras preexistentes. Dicho de otra forma, los humanos ya no ven una &uacute;nica forma de amar, por lo que tienden a buscar nuevas maneras de experimentar.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los nuevos tipos de relaciones, Gorostiaga opina que &ldquo;la b&uacute;squeda se debe a modelos culturales donde el valor supremo lo constituye la autonom&iacute;a personal y donde cualquier constre&ntilde;imiento de la libre voluntad a la hora de dise&ntilde;ar y experimentar la propia vida, particularmente en lo que se refiere al &aacute;mbito &iacute;ntimo-privado, resulta disfuncional&rdquo;. Es decir, la independencia de uno mismo es la pauta principal a la hora de comenzar una relaci&oacute;n, por lo que una m&iacute;nima restricci&oacute;n de esta resulta un inconveniente.
    </p><h3 class="article-text">Formas de amar censuradas&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Por ende, se puede deducir que en la edad prehist&oacute;rica no se conceb&iacute;a el amor en parejas como tal, por lo que la poligamia dominaba aquella &eacute;poca. A medida que pasaron los siglos, las parejas conformadas por dos personas fueron eclipsando todas las otras posibles formas de amar. La raz&oacute;n principal es que &uacute;nicamente se lleva a la pr&aacute;ctica lo que se entiende posible y deseable seg&uacute;n las referencias socialmente validadas, por lo que otros tipos de relaciones diferentes a la &ldquo;tradicional&rdquo; se vieron censuradas. &ldquo;Lo &iacute;ntimo se torna pol&iacute;tico, como parte de un proceso liberador que si bien tiene origen en el individuo tendr&iacute;a por objetivo el desarrollo de nuevos modelos sociales y culturales&rdquo;, subraya Gorostiaga.
    </p><p class="article-text">
        No cabe despreciar el valor de estabilidad y reconocimiento de las dem&aacute;s relaciones &ldquo;tradicionales&rdquo;, que tienen el mismo objetivo que el resto de relaciones amorosas: encontrar la armon&iacute;a. Sin embargo, lo determinante es que en el momento en el que se da el conflicto solo caben como soluci&oacute;n: la frustraci&oacute;n o la consumaci&oacute;n. Varias investigaciones han comprobado que muchas de las parejas mon&oacute;gamas que terminaron su relaci&oacute;n podr&iacute;an haberla reconstruido de otra manera y haber conseguido ser felices. El investigador de la UPV/EHU estima que cuando la experiencia vital entra en conflicto con la prohibici&oacute;n o desvalor de una norma convencional, la voluntad individual prevalece sobre el designio de lo convencionalmente fijado por la sociedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo íntimo se torna político, como parte de un proceso liberador que si bien tiene origen en el individuo tendría por objetivo el desarrollo de nuevos modelos sociales y culturales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Urtzi Gorostiaga</span>
                                        <span>—</span> profesor de Psicología en la UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        2022. Portugalete. Leire y Amaia cumplen su segundo aniversario como pareja. Aunque ni su entorno m&aacute;s cercano confiaba en ellas, est&aacute;n demostrando que esto no es una moda pasajera. Las parejas abiertas, poliamorosas y otros tipos de relaciones amorosas fuera de lo convencional tienen algo en com&uacute;n: la libertad de amar de manera honesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iris Tejada Téllez, Mikel Leibar Ruiz de Gauna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/amor-tres-no-son-multitud_132_9177112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 19:45:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/16ae074c-3cc9-44ed-8f20-1fc93af59b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="117452" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/16ae074c-3cc9-44ed-8f20-1fc93af59b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="117452" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando en el amor tres no son multitud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/16ae074c-3cc9-44ed-8f20-1fc93af59b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso de Santi Millán y todo lo que está mal sobre la monogamia y el paternalismo hacia las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/caso-santi-millan-mal-monogamia-paternalismo-mujeres_129_9103264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2634f57-30d6-4a9a-aa68-0f61ea4b285d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso de Santi Millán y todo lo que está mal sobre la monogamia y el paternalismo hacia las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La difusión sin consentimiento de un vídeo sexual del actor con otra mujer ha puesto la atención en su pareja, la directora Rosa Olucha; pero quienes se apresuraron a compadecerla o reírse de ella por considerarla necesariamente la víctima se encontraron con una respuesta que no esperaban</p><p class="subtitle">El mal llamado 'porno de venganza' o cómo tratar de avergonzar a las mujeres por ser sexualmente activas</p></div><p class="article-text">
        'Amiga, date cuenta' es la expresi&oacute;n que, entre post de Instagram y memes, se ha popularizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para hablar, sobre todo, de comportamientos t&oacute;xicos dentro de relaciones. El 'amiga, date cuenta' ser&iacute;a una llamada a que las mujeres tomen conciencia de situaciones que las perjudican y que quiz&aacute; est&eacute;n justificando o no viendo. La difusi&oacute;n de un v&iacute;deo sexual sin consentimiento de sus participantes ha vuelto a ser noticia estos d&iacute;as, aunque en este caso el protagonista era un hombre, el actor Santi Mill&aacute;n, junto a una mujer desconocida. Sin embargo, la conversaci&oacute;n dio un giro r&aacute;pidamente y se centr&oacute; en la mujer de Mill&aacute;n, la directora de televisi&oacute;n Rosa Olucha. Memes, chistes y muchos 'amiga, date cuenta' para compadecer a Olucha, para posicionarla en el lugar de v&iacute;ctima y para advertirle de que aquello no estaba bien.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de Rosa Olucha ha echado por tierra todas esas reacciones. Sus palabras, escritas en su perfil de Instagram, son un aviso de hasta qu&eacute; punto ese 'amiga, date cuenta' y todas las suposiciones que rodean ese tipo de afirmaciones pueden estar cargadas de machismo y paternalismo, de prejuicios sobre lo que una relaci&oacute;n debe ser y sobre el lugar que, al parecer necesariamente, ocupamos en ellas las mujeres
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A todos los que me pregunt&aacute;is 'c&oacute;mo est&aacute;s' o me dec&iacute;s cosas tipo 'lo siento, tienes todo mi apoyo', os comento: Bien, yo estoy bien. Deber&iacute;ais preguntaros c&oacute;mo est&aacute; &eacute;l. &Eacute;l es el que ha sufrido un ataque a su intimidad, que por cierto, es delito. SU intimidad. SUYA y de nadie m&aacute;s. No ten&eacute;is que sentir pena ni apoyar a nadie. Yo no soy una v&iacute;ctima y aqu&iacute; no hay bandos ni propiedades. Ni &eacute;l es m&iacute;o ni yo soy suya. Para los que no lo sepan (y ya lo siento), existen muchos tipos de familia. En la nuestra, la libertad, el respeto y la tolerancia son los pilares sobre los que hemos construido este proyecto (...) Me da mucha pereza ver que a estas alturas, el sexo consentido y privado siga causando esc&aacute;ndalos. S&iacute;, se&ntilde;ores, &iexcl;la gente folla! Dentro y fuera de la pareja. Y me da casi m&aacute;s pereza que cuando se hace p&uacute;blico, la mayor&iacute;a se apiada de las mujeres con el cl&aacute;sico 'pobrecita que no se enteraba' o 'qu&eacute; imb&eacute;cil que se lo permit&iacute;a'. Mierda de sociedad cat&oacute;lica y patriarcal&rdquo;. Santi Mill&aacute;n le dejaba un coraz&oacute;n en los comentarios de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes se apresuraron a lamentar, compadecer o re&iacute;rse de Olucha ella es necesariamente la v&iacute;ctima, la mujer a la que dar el p&eacute;same, la pareja que no decide ni sabe ni consiente, una pobrecita. La reacci&oacute;n de la directora deja claro que dar por supuesto el tipo de relaci&oacute;n, de valores y de normas que tiene un pareja es prejuzgar un acuerdo privado que a nadie m&aacute;s tiene por qu&eacute; importarle y que puede tener reglas de todo tipo. 
    </p><p class="article-text">
        La primera asunci&oacute;n es la de que una pareja, de entrada, es mon&oacute;gama. &ldquo;Tambi&eacute;n la presunci&oacute;n de la propiedad en las parejas&rdquo;, a&ntilde;ade la divulgadora sexual Sandra Bravo, autora de <em>Todo eso que no s&eacute; c&oacute;mo explicarle a mi madre. (Poli)amor, sexo y feminismo</em>. &ldquo;Tambi&eacute;n la de la victimizaci&oacute;n de la mujer; parece que solo puedes ser una cornuda y una tonta que no se entera, y que el listo es su marido. Es un relato muy marcado de c&oacute;mo se supone que es una pareja de larga duraci&oacute;n, que su vida sexual ya no dar&aacute; m&aacute;s de s&iacute;, que la v&iacute;a de escape son los cuernos y por supuesto los cuernos los ponen ellos porque parece que nosotras nunca pensamos en el sexo... En esta sociedad, si no sales del armario, la gente da por hecho que eres heterosexual y mon&oacute;gama, es un poco triste que tengamos que sobreexplicarnos para que no se nos lea de una manera que no somos&rdquo;, explica Bravo.
    </p><p class="article-text">
        Los titulares que hablan de Rosa Olucha &ldquo;rompe su silencio&rdquo; subrayan esa idea de que es ella la que tiene algo que decir porque se ha roto un pacto. Sandra Bravo critica la &ldquo;mentalidad simplista&rdquo; que hace que &ldquo;en lugar de pensar que igual tienen una relaci&oacute;n abierta o que comparten otras cosas&rdquo; tendemos a dar por hecho, no solo el tipo de relaci&oacute;n que tienen esas dos personas, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo debe sentirse una mujer al respecto. &iquest;A alguien se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de que, incluso, grabarse con otras personas sea parte de su vida sexual compartida?
    </p><p class="article-text">
        La escritora, artista y activista sobre sexualidad y feminismo Mar&iacute;a Llopis tambi&eacute;n critica que siempre se d&eacute; por sentado que una relaci&oacute;n es necesariamente mon&oacute;gama. &ldquo;Y aunque no lo fuera, igualmente darle el p&eacute;same a ella tampoco proceder&iacute;a porque es &eacute;l el que ha visto expuesta su intimidad en redes, no ella. Nadie sabe qu&eacute; puede estar haciendo o no ella, es el discurso tradicional del 'ponerse los cuernos'&rdquo;. Llopis considera muy significativo que la atenci&oacute;n se haya puesto sobre ella y no sobre &eacute;l, &ldquo;que es quien aparece teniendo sexo&rdquo;. Tambi&eacute;n Bravo resalta que, antes de pensar en Mill&aacute;n o en la mujer que aparece con &eacute;l en el v&iacute;deo, incluso antes de centrar el discurso en que se ha cometido un delito con la difusi&oacute;n del v&iacute;deo, de quien se habla sea de la pareja de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni siquiera sabemos lo que est&aacute; pasando con &eacute;l; se reproduce esa idea de que en las relaciones ellos son los malos y nosotras las buenas que aguantamos c&oacute;mo son ellos y lo que ellos hacen. Nosotras parecemos seres angelicales, sin sexualidad, sin deseo y sin cerebro, a expensas de si nos toca un hombre bueno o no. Las mujeres somos seres sexuales, soberanas de nuestro cuerpo y tomamos decisiones&rdquo;, afirma Mar&iacute;a Llopis. Que sea ella la que se haya visto en el compromiso de pronunciarse p&uacute;blicamente en este sentido refuerza la idea de que, de alguna manera, el honor de una relaci&oacute;n recae sobre nosotras. Ese discurso tradicional, prosigue Llopis, se empe&ntilde;a &ldquo;en querer victimizar continuamente a las mujeres&rdquo;: &ldquo;Hay una obsesi&oacute;n con ponernos en el lugar de la v&iacute;ctima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que amiga, date cuenta: hay muchas maneras de entender, construir y vivir las relaciones, y situar a las mujeres siempre como v&iacute;ctimas, ignorantes y pobrecitas no ayuda precisamente a romper los esquemas de siempre. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/caso-santi-millan-mal-monogamia-paternalismo-mujeres_129_9103264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jun 2022 19:22:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f2634f57-30d6-4a9a-aa68-0f61ea4b285d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1811074" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f2634f57-30d6-4a9a-aa68-0f61ea4b285d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1811074" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El caso de Santi Millán y todo lo que está mal sobre la monogamia y el paternalismo hacia las mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f2634f57-30d6-4a9a-aa68-0f61ea4b285d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aura García-Junco: "No se te caen los ojos por leer en lenguaje inclusivo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aura-garcia-junco-no-caen-ojos-leer-lenguaje-inclusivo_1_8887554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4da39be-e78a-441e-9ca8-643c2f773296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y646.jpg" width="1200" height="675" alt="Aura García-Junco: &quot;No se te caen los ojos por leer en lenguaje inclusivo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la Antigua Roma al México actual, la escritora mexicana, una de las seleccionadas por la revista Granta, disecciona las problemáticas que subyacen a las relaciones afectivas de nuestro tiempo</p><p class="subtitle">Entrevista - Tamara Tenenbaum: “Tengo una relación completamente vampira con el judaísmo y con mi familia”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;T&uacute; nunca te has enamorado&rdquo;. Es una de las afirmaciones que Aura Garc&iacute;a-Junco (Ciudad de M&eacute;xico, 1988) escucha constantemente tras explicar algo que suele ser m&aacute;s traum&aacute;tico para sus interlocutores que para sus parejas: &ldquo;Tengo una relaci&oacute;n abierta&rdquo;. Harta de escuchar lo mismo una y otra vez, la autora mexicana decidi&oacute; adentrarse en ese tema inevitable y universal que es el amor. No para defenderse de quienes no conciben las relaciones sexoafectivas fuera de la monogamia, sino para seguir problematizando y dudando, como bien indica el t&iacute;tulo del ensayo que ahora publica en Espa&ntilde;a con Seix Barral: <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a escribir sin saber que iba a escribir un libro, m&aacute;s bien termin&eacute; una relaci&oacute;n muy larga y empec&eacute; a platicar con gente a mi alrededor&rdquo;, explica Garc&iacute;a-Junco, sentada un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana en la cafeter&iacute;a del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica de la colonia Condesa, en Ciudad de M&eacute;xico. Entonces, sucedi&oacute; la an&eacute;cdota con la que abre el ensayo, un encuentro en el que otra mujer cuestionaba que supiera amar por el hecho de tener una relaci&oacute;n abierta: &ldquo;Esa an&eacute;cdota se qued&oacute; conmigo, me hac&iacute;a preguntarme si estaba haciendo algo mal y por qu&eacute; le causaba tanta furia, por qu&eacute; esa reacci&oacute;n tan visceral. No era la primera vez que me ocurr&iacute;a&rdquo;. Durante tres a&ntilde;os sigui&oacute; manteniendo conversaciones y leyendo sobre el tema, hasta que los fragmentos donde se preguntaba por su &ldquo;propio manual para amar&rdquo; se convirtieron en cap&iacute;tulos y los cap&iacute;tulos, en su primer ensayo.
    </p><p class="article-text">
        Previamente, Garc&iacute;a-Junco hab&iacute;a publicado la novela <em>Anticitera, artefacto dentado </em>(Tierra adentro, 2019), adem&aacute;s del fragmento de otra novela que saldr&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, incluido en la antolog&iacute;a <em>Los narradores j&oacute;venes en espa&ntilde;ol II</em> de la Revista Granta, una selecci&oacute;n de 25 autores que aparece cada d&eacute;cada y de la que Garc&iacute;a-Junco forma parte junto a voces como las de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/entrevista-cristina-morales_128_6069778.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Morales</a>, Andrea Abreu, <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/monica-ojeda-imaginacion-peligroso-incomodo_1_2115862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Ojeda</a>, Munir Hachemi o Alejandro Morell&oacute;n. El suyo es uno de los cuatro nombres mexicanos de la lista, en la que tambi&eacute;n aparecen Andrea Chapela, Aniela Rodr&iacute;guez y Mateo Garc&iacute;a-Elizondo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De Ovidio a Brigitte Vasallo</strong></h3><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n en letras cl&aacute;sicas de la autora queda patente en las referencias del ensayo, que incluye varios pasajes con palabras tachadas del <em>Ars amatoria</em> de Ovidio. &ldquo;Para m&iacute; era interesante ver c&oacute;mo un libro de 2.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad tiene vigencia en nuestro mundo, por los motivos m&aacute;s negativos&rdquo;, asegura. &ldquo;Pero Ovidio tambi&eacute;n es uno de mis poetas favoritos&rdquo;, dice. Por eso, <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar</em> contiene un ep&iacute;logo en el que la autora escribe una carta de amor al autor de <em>La metamorfosis</em>. &ldquo;Esa carta forma parte del mismo di&aacute;logo que hay actualmente en cuanto a las tensiones ideol&oacute;gicas de leer el pasado desde el presente. Es una pregunta abierta y que nadie sabe bien c&oacute;mo contestar; yo tampoco, pero siento que no tiene sentido juzgar el pasado desde el paradigma del presente, hay que comprender la complejidad de los diferentes contextos&rdquo;, relata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener perspectiva hist&oacute;rica ayuda a pensar en que hay una gran presi&oacute;n para que las cosas no cambien y que, por otro lado, siempre van a cambiar&rdquo;, sostiene, y, por eso, en el libro conviven perfectamente fragmentos de Ovidio con el uso del lenguaje inclusivo. <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar</em> ya lleva meses de recorrido en M&eacute;xico, y la autora ha tenido encuentros con sus lectores. &ldquo;Varias personas se han dado cuenta de que el lenguaje inclusivo no muerde, de que no se te caen los ojos por leer en lenguaje inclusivo&rdquo;, asegura, rememorando di&aacute;logos con lectores de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. &ldquo;Creo que quienes est&aacute;n en otro grupo de edad son los que encuentran una confrontaci&oacute;n m&aacute;s dura con los temas del ensayo. Tuve algunas experiencias duras en c&iacute;rculos de lectura, pero, en general, han sido di&aacute;logos muy positivos, ha sido una sorpresa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender el presente, Garc&iacute;a-Junco recurre a pensadoras contempor&aacute;neas como Eva Illouz, Sara Ahmed, Luciana Peker y Brigritte Vasallo, o al fil&oacute;sofo Paul B. Preciado. Por las referencias y tem&aacute;tica del libro, <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar </em>podr&iacute;a formar un tr&iacute;ptico con dos obras publicadas en 2021: una es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tamara-tenenbaum-relacion-completamente-vampira-judaismo-familia_128_8672348.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El fin del amor, </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/tamara-tenenbaum-relacion-completamente-vampira-judaismo-familia_128_8672348.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la argentina Tamara Tenenbaum</a> (Seix Barral), y la otra<em> </em><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/luna-miguel-escribir-masturbarse-son-maneras-entrar_1_7162786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Caliente</em></a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/luna-miguel-escribir-masturbarse-son-maneras-entrar_1_7162786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Lumen), de Luna Miguel</a>. Sus autoras, de la misma generaci&oacute;n que Garc&iacute;a-Junco, comparten preocupaciones y una mirada reflexiva que invita al lector a deshacer y cuestionar ciertos dogmas: Miguel entrelaza referencias literarias con sus propias experiencias relacionales para preguntarse por el deseo y la monogamia; Tenenbaum esboza una mirada antropol&oacute;gica sobre las relaciones actuales tras pasar parte de su vida en una comunidad jud&iacute;a ortodoxa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Miguel y Tenenbaum, Garc&iacute;a-Junco parte expl&iacute;citamente de un contexto. Puede que el amor sea universal, pero no la forma de vivirlo, atravesada por el g&eacute;nero, la cultura, la colonialidad y la clase social. La autora es consciente de ello y lo deja por escrito al inicio: &ldquo;En estas p&aacute;ginas lo &uacute;nico que pretendo es hacer un acercamiento a la manera en que nos relacionamos en la actualidad en algunos sectores de clase media urbana en M&eacute;xico, hasta donde me es posible ver, con todos mis puntos ciegos y limitaciones&rdquo;. &ldquo;Por m&aacute;s cuidadosa que trato de ser, a veces el clasismo se me cuela (...) Tambi&eacute;n es un an&aacute;lisis cis y heterosexual&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que ese punto de conocimiento situado es superimportante; si no, corres el riesgo de crear literatura que se pretende universal&rdquo;, apunta Garc&iacute;a-Junco. &ldquo;Hay una tradici&oacute;n de hablar sobre amor que s&iacute; pretende serlo, y me parece muy cuestionable&rdquo;, opina. Aunque ley&oacute; a autoras ind&iacute;genas y a feministas latinoamericanas mientras escrib&iacute;a <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar</em>, es consciente de que muchas de las referencias son europeas y anglosajonas, lo que le lleva a cuestionarse la colonizaci&oacute;n epist&eacute;mica. &ldquo;Si volviera a escribir el ensayo, matizar&iacute;a algunos aspectos con respecto a la realidad de M&eacute;xico e incluir&iacute;a a autoras como Silvia Rivera Cusicanqui; a veces cuesta trabajo ver cu&aacute;nto calcamos e importamos de las teor&iacute;as anglo. Pero parte de lo latinoamericano en el libro est&aacute; en mi propia experiencia&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de abordar aspectos como el privilegio racial y el poder de la culpa cat&oacute;lica en M&eacute;xico, Garc&iacute;a-Junco da cuenta en varios pasajes sobre sus vivencias relativas a la no monogamia, que trata desde una perspectiva cr&iacute;tica. &ldquo;Siento que sigue siendo un tema pol&eacute;mico en todas partes, incluso en los c&iacute;rculos feministas. Muchos prejuicios, traumas y mandatos de g&eacute;nero tambi&eacute;n cristalizan ah&iacute;&rdquo;, dice. Por eso, no duda en escribir que &ldquo;la no monogamia puede ser una fuente enorme de alegr&iacute;as pero tambi&eacute;n de abusos e irresponsabilidades(...). Es m&aacute;s poliamoroso tener amistades fuertes, v&iacute;nculos de reciprocidad con los vecinos, que usar y desechar corporalidades&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El d&iacute;a que aprend&iacute; que no s&eacute; amar</em> es lo contrario a un manual de instrucciones:&nbsp;funciona m&aacute;s bien como una invitaci&oacute;n a seguir problematizando y resignificando el amor desde la empat&iacute;a y la vulnerabilidad, &ldquo;sin estar obligada a la coherencia total: eso no existe&rdquo;. &ldquo;Para quienes tengan cierto bagaje en el tema, este libro no va a descubrir nada nuevo, hay muchas preguntas que ya nos hab&iacute;amos hecho&rdquo;, concluye Garc&iacute;a-Junco. &ldquo;Pero lo que me gusta de los libros es que nunca llegan a gente igual a ti&rdquo;, dice. Pese a su cari&ntilde;o por Ovidio, el ensayo s&iacute; que termina con un alegato: &ldquo;Larga muerte a reproducir los mismos patrones opresivos que hace dos mil a&ntilde;os&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Giménez Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aura-garcia-junco-no-caen-ojos-leer-lenguaje-inclusivo_1_8887554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 20:24:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4da39be-e78a-441e-9ca8-643c2f773296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y646.jpg" length="46231" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4da39be-e78a-441e-9ca8-643c2f773296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y646.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46231" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aura García-Junco: "No se te caen los ojos por leer en lenguaje inclusivo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4da39be-e78a-441e-9ca8-643c2f773296_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y646.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,México,Sexualidad,Poliamor,Libros,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres hombres, una cama y el público como 'voyeur': 'Afterglow', la obra que cuestiona cómo sentimos el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/critica-afterglow-madrid-nave-73_1_7289051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4346a71-18f4-4143-a4c6-f32afa0d8d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres hombres, una cama y el público como &#039;voyeur&#039;: &#039;Afterglow&#039;, la obra que cuestiona cómo sentimos el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra 'Afterglow' expone la intimidad de un triángulo amoroso formado por un matrimonio abierto y un joven seducido por el amor romántico</p><p class="subtitle">'La panadera', el teatro que denuncia la crueldad (y el delito) de compartir vídeos íntimos sin permiso</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede cuando una pareja casada y abierta invita a una tercera persona a compartir su cama? Esta es la premisa de la obra&nbsp;<em>Afterglow</em>&nbsp;que, tras estar 14 meses ininterrumpidos en cartel del Off Broadway de Nueva York, llega a Madrid para invitarnos a mirar.
    </p><p class="article-text">
        La dramaturgia del estadounidense S. Asher Gelman es la obra de mayor duraci&oacute;n de la historia del Davenport Theatre de Manhattan y transita una de las innumerables formas de amar. Ahora <a href="https://www.nave73.es/portfolio-item/afterglow/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se representa en Nave 73 (Madrid)</a> con la direcci&oacute;n de Pedro Casas&nbsp;(Madrid, 1976) y un elenco compuesto por Andr&eacute;s Acevedo, Christian Escuredo y Jorge Vidal. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para poder afirmar que deseamos establecer relaciones mon&oacute;gamas es necesario construir otras opciones posibles, desde la pr&aacute;ctica y desde lo emocional. Es necesario poder amar de otras maneras y ver si es realmente ah&iacute; donde queremos estar o es solo donde el entorno y nuestras tripas nos permiten estar&rdquo;, dijo la escritora Brigitte Vasallo en <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monogamia_129_4789188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una columna sobre la monogamia</a> publicada en&nbsp;elDiario.es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b82561bb-1b4d-4434-b5ce-6229d3e088bf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Andrés Acevedo, Christian Escuredo y Jorge Vidal, intérpretes de ‘Afterglow’"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Andrés Acevedo, Christian Escuredo y Jorge Vidal, intérpretes de ‘Afterglow’                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Atr&eacute;vete a mirar&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Un matrimonio abierto (John y Alex) propone a un joven (Darius) pasar una noche con ellos. La conexi&oacute;n emocional fluye y los tres empiezan a cuestionarse c&oacute;mo ven y sienten el amor.&nbsp;<em>Afterglow&nbsp;</em>narra una historia actual lejos de c&oacute;digos heteronormativos y de la pareja hegem&oacute;nica. La obra dirigida por Pedro Casas se nutre de ese t&eacute;rmino paraguas llamado anarquismo relacional (<em>swinger</em>, poliamor, pareja abierta), que viene a cuestionar la normalizaci&oacute;n del sexo mon&oacute;gamo. Las y los espectadores f&aacute;cilmente se pueden identificar y empatizar con la verdad de cada uno de los arquetipos que representan los protagonistas as&iacute; como con los diversos estados del duelo que viven.
    </p><p class="article-text">
        La primera escena de la obra teatral no es visible, est&aacute; tapada por toldos, artefacto con el cual el director pretende que el p&uacute;blico se cuestione: &ldquo;&iquest;Deber&iacute;a estar viendo esto que es tan &iacute;ntimo?&rdquo;. Entre susurros y escenas que como no se pueden ver hay que imaginar, ir a&nbsp;<em>Afterglow</em>&nbsp;es practicar voyeurismo durante los noventa minutos que dura la funci&oacute;n. El tr&iacute;o protagonista habita una habit&aacute;culo abierto, sin paredes ni ventanas, (casi) todo a la vista del respetable que pasa a ser testigo de las pulsiones sexuales y emocionales de los personajes, as&iacute; como de sus conflictos morales. No obstante, este espacio privado &ndash;creado por la escen&oacute;grafa Begoa V&aacute;zquez&ndash; a veces parece m&aacute;s bien ser una celda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de la jaula viene porque quer&iacute;amos que el espectador tuviera impedimento para mirar, y no deja de ser una met&aacute;fora de esos tres animales metidos en ese espacio&rdquo;, explica Pedro Casas. La idea, a&ntilde;ade, era que ninguno de los all&iacute; presentes pudiera ver lo mismo. Cada uno generar&iacute;a una lectura de lo que est&aacute; sucediendo en cada escena, ya que depende de d&oacute;nde se ponga la mirada. &ldquo;Incluso tienen que mover la cabeza para ver qu&eacute; expresi&oacute;n est&aacute; poniendo uno de los personajes. Esto nos parec&iacute;a muy interesante para la experiencia del espectador&rdquo;, dice el dramaturgo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/001b2cc1-b7d4-48a3-b4f9-ead95d4a7b7f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="‘Afterglow’"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                ‘Afterglow’                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La intimidad de la sala es coloreada por la iluminadora Lola Barroso &ndash;Premio Max 2018 al Mejor Dise&ntilde;o de Iluminaci&oacute;n por&nbsp;<em>Furiosa Escandinavia</em>&ndash;; que genera un espacio lum&iacute;nico muy cuidado en el que destacan los tonos saturados y el juego de luces. Incluso m&aacute;s vibrante cuando los protagonistas salen fuera de la jaula, abandonan la cama y caminan por las calles de la Gran Manzana. &ldquo;Tanto la escenograf&iacute;a como la luz plantean una idea de un interior, que tiene relaci&oacute;n con lo &iacute;ntimo, y una de exterior. Sin embargo, cuando los personajes est&aacute;n fuera vemos su plano subjetivo y ah&iacute; es donde nos encontramos atm&oacute;sferas m&aacute;s coloridas, esos neones el&eacute;ctricos, que tienen que ver m&aacute;s con la soledad y el anonimato en las grandes ciudades&rdquo;, expone el director de escena de la adaptaci&oacute;n espa&ntilde;ola de&nbsp;<em>Afterglow</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casas afirma que para esta adaptaci&oacute;n ha intentado aportar &ldquo;una po&eacute;tica&rdquo; a un texto muy realista. &ldquo;Decid&iacute; no darle tanta importancia al erotismo y al sexo que plantea la obra original, sino introducirme m&aacute;s en las fracturas emocionales de las personas y en el mundo subjetivo en el que pod&iacute;an entrar. No darle tanta importancia al nivel exclusivamente f&iacute;sico, sino a la intimidad de una pareja, a las cosas peque&ntilde;itas que no solemos ver&rdquo;, valora. &ldquo;Nosotros hemos hecho algo m&aacute;s conceptual y po&eacute;tico. Desde Nueva York siempre nos dieron v&iacute;a libre, sobre todo en el tema de las transiciones&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n del t&eacute;rmino anglosaj&oacute;n&nbsp;<em>afterglow</em>&nbsp;tiene dos aceptaciones. La primera se refiere al resplandor crepuscular &ndash;en el caso de esta obra, en un d&iacute;a de lluvia&ndash;, el brillo dorado. La segunda, al destello que brota despu&eacute;s del coito, la sensaci&oacute;n de bienestar que, seg&uacute;n se dice, dura unas 48 horas. &ldquo;Los modelos de pareja est&aacute;n al servicio nuestro. El problema nunca es el modelo de pareja, sino que este responde a las necesidades de una sociedad. Y, a lo mejor, hay algo por debajo de c&oacute;mo estamos entendiendo el amor o si cuando se convierte en producto de consumo pierde algo que es muy dif&iacute;cil de recuperar&rdquo;, opina Pedro Casas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Carazo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/critica-afterglow-madrid-nave-73_1_7289051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Mar 2021 22:01:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4346a71-18f4-4143-a4c6-f32afa0d8d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1620932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4346a71-18f4-4143-a4c6-f32afa0d8d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1620932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres hombres, una cama y el público como 'voyeur': 'Afterglow', la obra que cuestiona cómo sentimos el amor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4346a71-18f4-4143-a4c6-f32afa0d8d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los detalles sórdidos que nunca nos contaron sobre Henry Miller y su historia de poliamor: "Se me ha caído un mito"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/detalles-sordidos-poliamor-henry-miller_128_1133759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29134437-c99a-46e1-9155-dc3147591546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los detalles sórdidos que nunca nos contaron sobre Henry Miller y su historia de poliamor: &quot;Se me ha caído un mito&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva obra del Centro Dramático Nacional, 'Taxi Girl', aborda la relación tóxica del novelista estadounidense a dos bandas con June Mansfield y Anaïs Nin</p></div><p class="article-text">
        Una alfombra de pelo rojo cubre el escenario de la sala de la Princesa del teatro Mar&iacute;a Guerrero. Hace las veces de pensi&oacute;n l&uacute;gubre, burdel neoyorquino, casa de lujo y jard&iacute;n de verano en los que discuten, aman y se inspiran en el controvertido escritor estadounidense, Henry Miller, su esposa June Mansfield y la amante de ambos (por separado), Ana&iuml;s Nin.
    </p><p class="article-text">
        <em>Taxi Girl</em>, con texto de Mar&iacute;a Velasco (premio Max Aub de teatro en castellano) recorre la historia de uno de los tri&aacute;ngulos amorosos m&aacute;s conocidos y turbulentos de la literatura, bajo la direcci&oacute;n de Javier Giner y con Eva Llorach, Celia Freijeiro y Carlos Troya en el reparto.
    </p><p class="article-text">
        Giner se enfrenta con este texto y esta historias, &ldquo;muy valientes&rdquo;, a su primer montaje oficial. Lo hace en el <a href="https://cdn.mcu.es/espectaculo/taxi-girl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Dram&aacute;tico Nacional</a>, hasta el 15 de marzo, donde ya hab&iacute;a dirigido la lectura dramatizada de otro texto de Velasco, <em>Fuga de cuerpos</em>, pero imagin&aacute;ndose que est&aacute; en el sal&oacute;n de su casa. &ldquo;Esto es un templo, as&iacute; que me he obligado a no pensarlo&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tiene de hist&oacute;rico</strong><em><strong> Taxi Girl?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Miller fue uno de los primeros autores en hacer autoficci&oacute;n. <em>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer</em>, <em>Sexus</em>, <em>Plexus</em> y <em>Nexus</em>... en todas esas novelas relata su vida y sus experiencias. Cambia nombres, cambia situaciones, pero es su vida. Y Ana&iuml;s Nin directamente escribi&oacute; sus diarios amorosos y la novela <em>Henry y June</em>, donde cuenta su relaci&oacute;n con ellos dos, que dura m&aacute;s o menos un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n ten&iacute;an Miller, Nin y Mansfield?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gran, gran, gran historia de amor es entre Nin y Mansfield, sin embargo, en una sociedad patriarcal donde las mujeres est&aacute;n silenciadas, lo que ha pasado al imaginario colectivo, social y cultural es que era &ldquo;el tri&aacute;ngulo amoroso de Henry Miller&rdquo;. Cuando te documentas, te das cuenta de que no fue un tri&aacute;ngulo amoroso. No era una relaci&oacute;n equilibrada de poliamor. Hab&iacute;a mucho jugueteo, pero en ning&uacute;n momento se lleg&oacute; a establecer esa cosa.
    </p><p class="article-text">
        La forma de relacionarse de Miller con las mujeres era machista, casi de dominaci&oacute;n. Era un vampiro emocional, capaz de crear una realidad lo suficientemente &aacute;spera para luego alimentarse de ella a la hora de escribir. Su relaci&oacute;n con ellas tiene que ver con el maltrato, la dependencia, la necesidad econ&oacute;mica e intelectual. La &uacute;nica relaci&oacute;n sana, de dos personas vi&eacute;ndose mutuamente, de sororidad, de respeto y apoyo mutuo es la de June y Ana&iuml;s. En la funci&oacute;n hacemos mucho hincapi&eacute; en mostrar esa diferencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f0a3b23f-7516-4805-815a-91b64f66c409_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Miller escribe&nbsp;</strong><em><strong>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer</strong></em><strong>&nbsp;durante su matrimonio con June Mansfield, que inspira muchas de sus obras. &iquest;Es ella la gran olvidada de ese tri&aacute;ngulo?</strong><em>T</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y hay varias cosas curiosas en este tri&aacute;ngulo amoroso. La primera es que hay una arista del tri&aacute;ngulo que nunca ha tenido voz. Su voz ha llegado a nosotros a trav&eacute;s de los escritos de su marido y de su amante, Ana&iuml;s Nin, pero ella nunca ha hablado.
    </p><p class="article-text">
        Incluso Miller, tiempo despu&eacute;s de finalizar la relaci&oacute;n, vuelve a contar la historia de cuando conoce a June en <em>La crucifixi&oacute;n rosa</em>. El alma de June Mansfield revolotea por toda su obra. Pero ella ha sido la gran olvidada porque no era creadora, era mujer y, adem&aacute;s, era prostituta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Era una relaci&oacute;n t&oacute;xica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. La relaci&oacute;n entre Henry y June es el abec&eacute; de lo que hoy considerar&iacute;amos amor t&oacute;xico. Es una relaci&oacute;n volc&aacute;nica de maltrato mutuo. El respeto salta por los aires y buscan el enfrentamiento para llegar a lugares donde ninguno de los dos quiere estar. Son dos personas con una incapacidad absoluta de gestionar sus emociones.
    </p><p class="article-text">
        June es una superviviente nata, porque desde que naci&oacute; ha estado al servicio de otros, buscando el deseo de otros, abusada por su padre, por su madre, manteniendo a su padre y a su madre... En situaciones tan extremas, donde lo principal es sobrevivir, la moral pasa a un segundo plano. Y Henry, en una sociedad donde el hombre tiende a la violencia, se siente una posici&oacute;n en la que puede ejercerla sobre su mujer como m&eacute;todo de educaci&oacute;n. Es una historia tremebunda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de ser su inspiraci&oacute;n, ellas fueron tambi&eacute;n su sustento econ&oacute;mico: Mansfield pag&oacute; el viaje de Miller a Paris y Nin financi&oacute; algunas de sus obras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l fue mantenido absolutamente por Mainsfield, que es la primera que le empuja a dejar su vida acomodada de sue&ntilde;o americano e ir a Europa. Cuando Henry deja a June y se va a Par&iacute;s, ella est&aacute; en Nueva York prostituy&eacute;ndose y contin&uacute;a envi&aacute;ndole dinero a &eacute;l que, adem&aacute;s, recibe dinero de su nueva amante, Nin.
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, se me ha ca&iacute;do un mito con Miller. Creo que era un personaje mucho m&aacute;s devastador de lo que nos han hecho creer. No habr&iacute;a sido absolutamente nadie si no fuera por estas dos mujeres. Ellas son las verdaderas hero&iacute;nas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que enfoca la prostituci&oacute;n desde un punto de vista rom&aacute;ntico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es una obra sobre la prostituci&oacute;n. He abordado el tema con la mayor honestidad posible, sin ning&uacute;n juicio. No est&aacute; mi visi&oacute;n de la prostituci&oacute;n o la de los actores puesta en escena. No es un ensayo sociol&oacute;gico ni pol&iacute;tico acerca del abolicionismo o la legalizaci&oacute;n. De la misma manera que Ana&iuml;s Nin era escritora, June Mansfield era prostituta y eso es algo que no puedo esconder ni juzgar. Ese juicio pertenece al espectador. Nosotros le hemos dado libertad absoluta, pero no creo que haya una idealizaci&oacute;n. De hecho, la que peor acaba de los tres es Mansfield, absolutamente destruida a base de <em>electroshocks</em> e internada en un manicomio.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre las dos mujeres es que Ana&iuml;s tiene algo que a June le falta: dinero y posici&oacute;n social. Lamentablemente, seguimos viviendo en una sociedad en la que el dinero y la posici&oacute;n te abren puertas y te permiten cosas que personas con menos capacidad no pueden permitirse. La estructura socioecon&oacute;mica sigue siendo la misma que entonces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nin ha pasado a la historia de la literatura, mientras Mansfield, por su falta de recursos, ten&iacute;a que mentir sobre sus estudios. &iquest;Quienes se oponen a apoyar la cultura lo entienden como algo solo para las &eacute;lites? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La cultura tiene que estar subvencionada. Punto. No hay discusi&oacute;n. Pero tiene que estar subvencionada como lo est&aacute;n todas las industrias de un pa&iacute;s o como lo est&aacute; la Iglesia, que tambi&eacute;n es una industria. La cultura hace la vida de las personas mejor, no es esta cosa elitista de que leo a Gustave Flaubert.
    </p><p class="article-text">
        Todos nadamos en cultura, la cultura nos rodea y es indivisible de la sociedad. Ese bien tan preciado debe ser protegido. Cuidar todo eso debe ser parte inherente de la pol&iacute;tica, simplemente porque hace a una sociedad mejor y m&aacute;s avanzada a todos los niveles. Para m&iacute;, el tema de la subvenci&oacute;n cultural no es algo meramente econ&oacute;mico, sino de un desarrollo sano de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero se aborda desde la confrontaci&oacute;n ideol&oacute;gica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente s&iacute;, pero las personas que tanto se quejan de que la cultura est&aacute; subvencionada, no se quejan de que lo est&eacute; la Iglesia. Hay muchos argumentos con una gran carga de hipocres&iacute;a y doble moral. Yo no soy una persona religiosa, pero entiendo que la Iglesia hace bien a muchas otras personas y lo respeto. No me ves en la calle quej&aacute;ndome porque est&eacute; subvencionada o porque no pague el IBI. Sin embargo, a otros parece que les fastidia que la cultura est&eacute; subvencionada. Entiendo que seg&uacute;n Abascal y Vox solo se puede subvencionar lo que ellos digan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b9e6564-6815-4405-a7b9-dfbaed5e4633_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La de </strong><em><strong>Taxi Girl</strong></em><strong> es una historia que podr&iacute;a suceder hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jam&aacute;s entend&iacute; la obra como de &eacute;poca o un <em>biopic</em>. Los temas que aborda Mar&iacute;a en el texto son de los que estamos hablando actualmente: la libertad de las mujeres, la violencia machista, la prostituci&oacute;n, el deseo, la libertad de amar, la diversidad... Esto podr&iacute;a estar ocurriendo ahora mismo en un &aacute;tico en el barrio de Salamanca o en Pedralbes.
    </p><p class="article-text">
        He intentado crear un limbo temporal, porque al final son tres personajes intentando amar y ser amados, equivoc&aacute;ndose muchas veces, acertando otras y pagando diferentes precios por ser radicalmente libres. Para m&iacute; ese es el gran tema de la funci&oacute;n: &iquest;qu&eacute; precio pagamos por ser radicalmente libres?
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo mon&oacute;logo de Celia Freijeiro habla de cosas que estamos viviendo hoy en d&iacute;a. La gran conquista social de 2019 ha sido el <em>satisfyer</em>, como si el placer de las mujeres hubiera comenzado ayer. La sexualidad femenina sigue siendo un tab&uacute; absoluto y una mujer que vive su sexualidad de manera libre y radical, como ella quiere, sigue siendo un tab&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El sexo juega un papel importante en la obra, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que la &uacute;nica manera de contar esto era siendo lo m&aacute;s honesto posible con qui&eacute;nes eran estos personajes, no tanto desde un sentido hist&oacute;rico, sino de su alma. En el caso de June Mansfield a trav&eacute;s de su trabajo; de Henry Miller con esa depredaci&oacute;n sexual; y en el caso de Ana&iuml;s Nin, que era una mujer desesperada por vivir.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada m&aacute;s vivo que el sexo. Las experiencias m&aacute;s vitales son las que tienen que ver con la sexualidad y es una de las maneras que tienen los personajes de querer y ser queridos. No podr&iacute;a haberlo hecho como si fuera <em>Orgullo y prejuicio</em> con tres personajes sentados a la mesa, tomando t&eacute; y hablando del romance. El espectador merece saber que estas tres personas se mueven sin ning&uacute;n tipo de juicio, sin ning&uacute;n tipo de tab&uacute; y llegando a lugares donde igual el com&uacute;n de los mortales no llega habitualmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miller fue censurado y procesado por obscenidad en EEUU. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite entre lo sensual y lo obsceno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo ning&uacute;n problema en que haya gente que considere la funci&oacute;n obscena, porque en su momento ellos tambi&eacute;n fueron considerados obscenos, as&iacute; que de alguna manera hay un viaje paralelo. Lo que no quiero es que sea desagradable, porque eso provoca rechazo y lo que me interesa es que el espectador entre en una especie de limbo moral donde acabe identific&aacute;ndose con personajes que est&aacute;n muy alejados.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de eso, he intentado ser lo m&aacute;s elegante posible, porque m&aacute;s de la mitad de la obra transcurre en la casa de verano de Nin y porque el sexo, la sexualidad y la sordidez tambi&eacute;n tienen cabida en una ba&ntilde;era de oro repleta de champ&aacute;n. El sexo y lo s&oacute;rdido no solo no es sucio, sino que puede ser elegante y sugerente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguien ha abandonado la funci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se fueron tres hombres de un pase. Hay muchos momentos en la obra en los que puedo entender que alguien se vaya, ya no solo por los desnudos f&iacute;sicos, sino por las discusiones, la violencia, la intensidad emocional... Pero, curiosamente, estos tres t&iacute;os aguantaron todos esos momentos y lo que les hizo levantarse e irse a cinco minutos de terminar la funci&oacute;n fue el mon&oacute;logo final de Ana&iuml;s Nin hablando de su libertad y la libertad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n que saco es que hay algunos hombres capaces de aguantar absolutamente todo, excepto a una mujer hablando de su deseo de libertad. Eso da mucho miedo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_50p_0_x1062y425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_50p_0_x1062y425.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_75p_0_x1062y425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_75p_0_x1062y425.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_default_0_x1062y425.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_default_0_x1062y425.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/457cca26-d937-465d-a67a-c03a74e7351c_16-9-aspect-ratio_default_0_x1062y425.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/detalles-sordidos-poliamor-henry-miller_128_1133759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2020 20:42:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/29134437-c99a-46e1-9155-dc3147591546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6272344" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/29134437-c99a-46e1-9155-dc3147591546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6272344" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los detalles sórdidos que nunca nos contaron sobre Henry Miller y su historia de poliamor: "Se me ha caído un mito"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/29134437-c99a-46e1-9155-dc3147591546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Qué locura enamorarme yo de ti' o cómo sobrevive una feminista en una relación de tres a las contradicciones del poliamor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/enamorarme-cancion-trinchera-sobrevivir-poliamor_1_1060647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f2789f-a65e-45d6-a7fd-ebd0f9836431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Qué locura enamorarme yo de ti&#039; o cómo sobrevive una feminista en una relación de tres a las contradicciones del poliamor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y poeta Gabriela Wiener estrena este jueves en el Teatro del Barrio de Madrid la obra 'Qué locura enamorarme yo de ti', dirigida por Mariana de Althaus</p><p class="subtitle">En pleno posparto por el nacimiento de un bebé colectivizado, estalla una crisis de parejas –en plural– que da lugar a un monólogo cargado de humor</p><p class="subtitle">El amor, la no monogamia, los celos o la crianza son temas centrales: "Si no atravesamos todo de afecto, de feminismo, de antirracismo, si no somos empáticos, ¿de qué amor hablamos?", se pregunta la autora</p></div><p class="article-text">
        Nadie est&aacute; libre. De los celos, de las contradicciones, de los sentimientos prohibidos en la teor&iacute;a o de, como qui&eacute;n no quiere la cosa, agarrar el m&oacute;vil de su pareja en un momento de despiste y espiar sus mensajes privados. S&iacute;, incluso siendo feminista. Con esta m&aacute;xima, y atravesada por la sinceridad de quien se desnuda ante el texto y ante el p&uacute;blico, afronta la escritora y poeta Gabriela Wiener el estreno de su obra 'Qu&eacute; locura enamorarme yo de ti', dirigida por Mariana de Althaus, que representar&aacute; <a href="https://teatrodelbarrio.com/que-locura-enamorarme-yo-de-ti-de-gabriela-wiener/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Teatro del Barrio de Madrid</a> desde este 30 de enero.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a calificarse de tragicomedia <em>queer </em>o de drama cargado de humor, pero es sobre todo un ejercicio de franqueza con el que la periodista peruana y autora de t&iacute;tulos como <em>Sexograf&iacute;as</em> o <em>Dicen de m&iacute;</em> huye de los lugares comunes. Gabriela tiene un marido, una mujer, dos hijes*, Coco y Amaru, y una cama de 4,5 metros, &ldquo;la cama oficial del poliamor&rdquo;. Es precisamente en pleno postparto por el nacimiento de Amaru, un beb&eacute; colectivizado que tuvieron su marido y su mujer, cuando estalla la crisis de parejas, en plural, que da lugar a la representaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El texto ha ido tomando forma hasta convertirse en obra de teatro. Ahora salen a escena tambi&eacute;n sus parejas, Jaime y Roc&iacute;o, y en un v&iacute;deo su hije Coco explica &ldquo;c&oacute;mo sobrevivir al poliamor&rdquo;. Mariana de Altahus le propuso a Gabriela convertir el texto en un montaje para hacer una temporada el pasado verano en Lima (Per&uacute;) con la productora Sala de Parto. Pero el principio del camino fueron las palabras que escribi&oacute; en medio de la crisis, cuando las cosas m&aacute;s cotidianas se volv&iacute;an imposibles. &ldquo;Lo empec&eacute; a presentar en sitios, en eventos literarios. Y cada vez que le&iacute;a este texto en p&uacute;blico sent&iacute;a que me sacaba un peso de encima, como si fuera una ceremonia de purga y de renacimiento&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-BWiJuGN15yA-5664', 'youtube', 'BWiJuGN15yA', document.getElementById('yt-BWiJuGN15yA-5664'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-BWiJuGN15yA-5664 src="https://www.youtube.com/embed/BWiJuGN15yA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Mas all&aacute; de una liturgia, la obra es una excusa para asumir que no siempre se puede, que a veces las teor&iacute;as y los manuales de la relaci&oacute;n perfecta no se adaptan a lo que ocurre en realidad. Para Wiener, colaboradora habitual de medios como eldiario.es o <em>The New York Times</em>, es una forma de &ldquo;abrazar mis contradicciones&rdquo; y de &ldquo;servir mi coraz&oacute;n caliente en bandeja&rdquo;. El amor, los celos, la no monogamia o el intento por construir afectos cada vez m&aacute;s honestos son temas centrales de la obra. Y es que &ldquo;aunque la m&iacute;a sea una relaci&oacute;n poliamorosa, vivimos los mismos problemas&rdquo;, dice la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, en el fondo, no es f&aacute;cil escapar de ese sentido de propiedad con el que solemos inocular las relaciones, reflexiona. Una din&aacute;mica que &ldquo;viene del patriarca que todos y todas tenemos dentro&rdquo; y tambi&eacute;n de &ldquo;los mandatos b&iacute;blicos, sociales, heterosexuales y mon&oacute;gamos&rdquo;. &ldquo;Viene del colono, del patr&oacute;n, del capitalista, del due&ntilde;o de la hacienda donde trabajaron nuestras abuelas, de los hijos que les hicieron sus amos. Viene del desamparo, de la soledad, de la precariedad, del no tener nada y querer tener algo, viene de ser despojo y necesitar sanar y reparar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Lejos de las inercias</h3><p class="article-text">
        Por eso, es una representaci&oacute;n para todos y todas, porque apela a vivencias universales, a preguntas sin una &uacute;nica respuesta. &iquest;C&oacute;mo afrontar las contradicciones? &iquest;Cu&aacute;l es la forma m&aacute;s justa de entablar una relaci&oacute;n? &iquest;De d&oacute;nde vienen los celos? A Wiener le sirve la sinceridad, contarle a la gente que conoce y quiere lo que siente y &ldquo;abrir el mel&oacute;n&rdquo;, ejemplifica. &ldquo;Yo la he cagado. A mi me han mentido. Hemos roto nuestros acuerdos, nos hemos destrozado, nos hemos descuidado, no hemos sido ni todo lo feministas ni todo lo poliamorosas que deb&iacute;amos, pero aqu&iacute; estamos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7ba6bdc9-19cf-4ca5-9886-b1012cb16d97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La obra, sin embargo, se aleja de la intenci&oacute;n de sentar c&aacute;tedra sobre el formato de relaci&oacute;n perfecto. Y por eso es tambi&eacute;n un altavoz &ldquo;para el sentimiento leg&iacute;timo de intentarlo&rdquo; porque muchas veces las teor&iacute;as van por un lado y las pr&aacute;cticas, por otro. En medio de la catarsis, Wiener propone una b&uacute;squeda de afectos en las que no se reproduzcan &ldquo;las l&oacute;gicas mon&oacute;gamas impuestas&rdquo;; las inercias que &ldquo;hemos entendido por el feminismo que nos hieren y que nos hacen da&ntilde;o, que nos hacen caer en relaciones de aislamiento y de maltrato, de las que es dif&iacute;cil salir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; incluye tambi&eacute;n una cr&iacute;tica a las discriminaciones que reproducen a veces las relaciones que se visten de otra cosa. En las relaciones <em>queer</em>, explica, &ldquo;tambi&eacute;n hay racismo y desigualdad y violencia&rdquo;. &ldquo;No me pidas que me deconstruya poliamorosamente si a la primera me vas a llamar llorona, puta o celosa por ser sudaka. Primero deconstruye tu racismo. Si no atrevesamos todo de afecto, de feminismo, de antirracismo, si no somos emp&aacute;ticos con las circunstancias y las experiencias que hacen vulnerable a la persona que decimos amar, &iquest;de qu&eacute; amor hablamos?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e06a9bd0-0ae6-4101-bdb3-f54258b61126_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Criar de otra manera</h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la &uacute;ltima frontera sea poner patas arriba todos esos mandatos que no solo atraviesan las relaciones amorosas, tambi&eacute;n la crianza. Por eso que la crisis de parejas se produzca en pleno postparto no es casualidad. La llegada de Amaru forma parte central de la historia porque &ldquo;evidenci&oacute; tensiones que se dan entre los cuerpos que cuidan cuando un beb&eacute; viene al mundo y que colisionan con lo que se espera de nosotros a nivel social&rdquo;, explica Wiener. Si los tres miembros de la pareja estaban centrados en la deconstrucci&oacute;n de su relaci&oacute;n, ahora el cuidado mutuo y el de sus hijes se volvi&oacute; una prioridad. 
    </p><p class="article-text">
        Esto hizo que &ldquo;mir&aacute;semos m&aacute;s all&aacute; de nuestro ombligo y del arrasante fuego del enamoramiento&rdquo; y que en primer plano se situara ya no solo el objetivo de amarse de manera diferente, sino de criar de forma distinta. &ldquo;Hist&oacute;ricamente las familias heteromon&oacute;gamas han sido campos minados de oscuridades, de mentiras, de vidas secretas. No son as&iacute; todas las familias, pero muchos tenemos experiencias violentas en esos n&uacute;cleos&rdquo;. Por eso, criar de manera &ldquo;no aislada, amorosa, abierta y hacer nuevas comunidades de afectos que den una vuelta a los viejos v&iacute;nculos&rdquo; es clave.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello reflexiona Wiener en 'Qu&eacute; locura enamorarme yo de ti', que ha escogido el nombre de la canci&oacute;n del puertorique&ntilde;o Eddie Santiago porque es en ella &ldquo;donde conoc&iacute; esa locura, ese lugar que puede ser fuente de toxicidad por desaprender pero que tambi&eacute;n es parte de mi humanidad enamorada, de mi forma de relacionarme er&oacute;ticamente con el mundo&rdquo;. Por eso dice muchas veces que la canci&oacute;n es, en ocasiones, el &uacute;nico lugar seguro, a trav&eacute;s del que, como en la obra, &ldquo;llorar a gusto, descojonarme viva de nuestra racionalizaci&oacute;n del amor y tambi&eacute;n seguir aprendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Se ha decidido mantener el uso de la 'e' como g&eacute;nero neutro en algunas palabras porque as&iacute; es como lo usa la entrevistada.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/enamorarme-cancion-trinchera-sobrevivir-poliamor_1_1060647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2020 20:22:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65f2789f-a65e-45d6-a7fd-ebd0f9836431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8322740" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65f2789f-a65e-45d6-a7fd-ebd0f9836431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8322740" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Qué locura enamorarme yo de ti' o cómo sobrevive una feminista en una relación de tres a las contradicciones del poliamor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65f2789f-a65e-45d6-a7fd-ebd0f9836431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Monólogo,Teatro,Feminismo,Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brigitte-vasallo_128_1702591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e773216-1f4c-4dbe-8fe3-7697a6f46ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora ha publicado 'Pensamiento monógamo. Terror Poliamoroso': "En nuestros recorridos amorosos a veces hay un momento en que te paras y dices cómo he llegado yo aquí, cuándo he tomado yo estas decisiones. Muchas las tomamos por defecto"</p><p class="subtitle">"Una de las cosas importantes sea cual sea la forma relacional que te apetezca, te convenga o sea posible es bajarle el volumen a la pareja. Si todas las redes de apoyo se basan en lo sanguíneo y en la pareja quedan muy reducidas", señala</p><p class="subtitle">"Como feminista, hay que dejar de echar balones fuera. La masculinidad, sí, tenemos que hablar de eso, pero vamos a ver nosotras qué responsabilidad colectiva tenemos y podemos tomar", dice sobre la construcción de relaciones</p></div><p class="article-text">
        'Pensamiento mon&oacute;gamo, terror poliamoroso' (editorial La Oveja Roja) es el &uacute;ltimo libro de la escritora, activista LGTB y feminista Brigitte Vasallo. Su mezcla de reflexi&oacute;n, cr&iacute;tica y propuesta para desmontar &ldquo;la pir&aacute;mide de la monogamia&rdquo; va por la tercera edici&oacute;n y llena las librer&iacute;as en las que se presenta. Poco antes del 14 de febrero, aterriza en Madrid para criticar los discursos f&aacute;ciles sobre el amor y politizar el sexo y los afectos. La monogamia es el sistema, pero las alternativas, como el poliamor, no son necesariamente la soluci&oacute;n. No, defiende Vasallo, si las l&oacute;gicas y valores sobre las que se construyen las relaciones siguen siendo las mismas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho que plantearse y que desmontar: cu&aacute;nto tiempo le dedicas a tu pareja y cu&aacute;nto a tus amigas, si antes de irte a vivir con tu pareja te has planteado si te apetece vivir de otra forma, por ejemplo, con tus amigas aunque parezca que eso solo se puede hacer a los veinte. Si hay espacio para irte de viaje con otras amigas, y no solo con tu pareja... Si desmontamos todas estas cosas, luego, que folles con alguien o no acaba teniendo poqu&iacute;simo peso, pero hay que quitarle ese peso a trav&eacute;s de cuestionar todo el entramado&rdquo;, explica. &iquest;Por qu&eacute; nos cuesta cuestionar en voz alta los valores sobre los que se construye una pareja, poner sobre la mesa la exclusividad sexual o afectiva, contar incluso que nos va mal en nuestra relaci&oacute;n? &ldquo;Porque nos va la identidad en ello&rdquo;, defiende. Vasallo carga tambi&eacute;n contra un modelo de poliamor en el que todo es ideal. &ldquo;En&nbsp;el poliamor tambi&eacute;n se puede sentir celos, posesi&oacute;n... En poliamor parece que como te has metido ah&iacute;, todo vale. Y no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro no solo habla de monogamia como tal, sino de identidad y de pensamiento mon&oacute;gamo, &iquest;qu&eacute; son?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Analizo de qu&eacute; manera este sistema amoroso que nos fija una distribuci&oacute;n de nuestros afectos y alianzas se traslada a otras facetas de nuestra construcci&oacute;n de comunidad, si es que se traslada, y creo que s&iacute;. El pensamiento mon&oacute;gamo consiste en formar grupos, que son grupos tambi&eacute;n de salvaci&oacute;n y protecci&oacute;n: hacer una patria o un grupo activista o una pareja no es una frivolidad, sino que vivimos un mundo muy duro en el que necesitamos tener comunidades y las hemos ido montando as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Montas esa comunidad a la que te agarras como salvaci&oacute;n creyendo que ah&iacute; no va a haber desigualdades, porque es la promesa que nos hacen, y que esa identidad va a ser superior a todas las dem&aacute;s y va a estar confrontada a todas las dem&aacute;s. El pensamiento mon&oacute;gamo crea esas identidades, jer&aacute;rquicas, es una entidad supremacista, enfrentada a las dem&aacute;s. Entendemos que si algo nos gusta tiene que ser para casarte para toda la vida, tienes que comprarte todo el 'pack' para siempre. No pensamos en si nos interesa hacer una alianza puntual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que no es solo la construcci&oacute;n de dos personas, sino la construcci&oacute;n de unos valores e ideas que ni siquiera cuestionamos... &iquest;qu&eacute; cosas damos por hecho cuando construimos nuestras relaciones en pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, que tenga que ser en pareja, y cuando digo pareja, forzando la gram&aacute;tica, no me refiero a que sean dos personas, pueden ser tres o cinco. Damos por hecho que la idea es que los amores y deseos tienen que llevar la proyecci&oacute;n de pareja entendiendo eso como generar esa identidad conjunta, esa fusi&oacute;n entre dos personas o entre m&aacute;s, incluso. No nos cuestionamos el recorrido de la pareja, la escalada: si nos gustamos y va bien damos por hecho que vamos a hacer pareja, vamos a vivir juntos...
    </p><p class="article-text">
        Muchos y muchas en nuestros recorridos amorosos hay un momento en que te paras y dices c&oacute;mo he llegado yo aqu&iacute;, cu&aacute;ndo he tomado yo estas decisiones, porque hay muchas que hemos tomado por defecto, como el &uacute;nico camino que se nos ha ense&ntilde;ado que es v&aacute;lido, que nos ir&aacute; bien, que nos llevar&aacute; a una estabilidad emocional, aunque estamos viendo constantemente que no necesariamente lleva a eso. Es necesario que visibilicemos el sistema para que precisamente podamos tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero esto es dif&iacute;cil de explicar o de entender cuando hay tantas cosas que damos por hecho o que creemos que son naturales: lo que una siente cuando se enamora, el deseo que parece irrefrenable, la sensaci&oacute;n de que no podemos tomar decisiones sobre lo que sentimos... &iquest;Es eso mentira, podemos tomar decisiones sobre nuestros deseos y afectos?, &iquest;tenemos que entrenarnos para hacerlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, estamos entrenadas por el sistema para tomarlas de una manera concreta. La gente siempre me dice 'yo siento eso' como si el hecho de sentir algo justificara su naturalidad e incontrolabilidad. Yo pongo un ejemplo: imaginemos que caminamos por un cementerio por la noche, la sensaci&oacute;n que tenemos es de miedo, aunque no tengamos ninguna experiencia de un muerto que se haya levantado de la tumba para hacerte nada a ti o a alguien. Lo que sentimos tambi&eacute;n est&aacute; muy mediado por narrativas o fantas&iacute;as que tienen un contenido social. As&iacute; que claro que sentimos esas cosas pero podemos vivirlas de otras maneras que nos vayan a ser m&aacute;s sanas y m&aacute;s colectivas. Adem&aacute;s si el deseo es algo que nos invade y nos lleva, esto relacionado con la cultura de la violaci&oacute;n es un discurso problem&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Repensar, entonces, el deseo o cuestionarlo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que una de las razones de que el deseo haya quedado fuera de la toma de decisiones es que ha quedado previamente fuera de los espacios de politizaci&oacute;n porque tradicionalmente se trabajaba sobre las cuestiones 'importantes' en t&eacute;rminos patriarcales, como la econom&iacute;a. Nuestra afectividad es importante y lo atraviesa todo, hay que ponerla de manera pol&iacute;tica sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cr&iacute;tica la hace no solo a la monogamia sino a las alternativas como el poliamor. En su libro alerta de que pueden reproducirse exactamente la misma escalada de ideas y decisiones en relaciones no m&oacute;nogamas. Una de las cosas que plantea para huir de ello, sea cual sea nuestro tipo de relaci&oacute;n, es precisamente c&oacute;mo ser&iacute;a tomar conciencia de nuestras decisiones o decidir pensando en todas las personas de la red afectiva.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, una de las cosas que me parecen importantes sea cual sea la forma relacional que te apetezca, te convenga o sea posible es bajarle el volumen a la pareja. Eso significa construir las formas sociales que nos permitan bajarle el volumen, que no se ponga tanto en juego entorno a la pareja precisamente por la cuesti&oacute;n de las violencias, de la confrontaci&oacute;n femenina, por poder hacer redes que sean m&aacute;s amplias... Si todas las redes de apoyo se basan en lo sangu&iacute;neo y en la pareja necesariamente quedan muy reducidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada cierto tiempo nos encontramos con estudios cient&iacute;ficos que buscan una especie de validaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la monogamia o respuestas sobre si ya en el pasado nos relacion&aacute;bamos de esta manera, &iquest;por qu&eacute; esta obsesi&oacute;n por buscar respuestas biol&oacute;gicas a esta forma social de relacionarnos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te fijas estos estudios cient&iacute;ficos tienden ir a reforzar lo hegem&oacute;nico. No he le&iacute;do art&iacute;culos de resonancia que digan que lo normal es el lesbianismo, o que el capitalismo no es natural. Son conclusiones racistas tambi&eacute;n, porque hay muchos grupos humanos que no tienen relaciones exclusivas, entonces, &iquest;qu&eacute; decimos?, &iquest;que esos grupos son gen&eacute;ticamente diferentes o inferiores? Viene a reforzar la tesis de la antropolog&iacute;a que venimos arrastrando, que la familia heterosexual, burguesa, euroc&eacute;ntrica es lo normal y lo dem&aacute;s son atrasos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el momento en que se impuso la monogamia de forma sist&eacute;mica -porque la monogamia no es una pr&aacute;ctica, es un sistema-, es decir, el momento en que otra posibilidad de vida desapareci&oacute;, fue el momento de la implantaci&oacute;n del capitalismo y de la primera expansi&oacute;n colonial y genocida de Europa. Todos estos sistemas van construy&eacute;ndose juntos. Pensar que la familia nuclear es una forma superior de relaci&oacute;n tambi&eacute;n hace pensar que esta forma cultural que genera esta familia tambi&eacute;n es superior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sostiene que la monogamia no es una pr&aacute;ctica, sino un sistema, &iquest;un sistema opresor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los sistemas lo son en tanto que sistemas porque un sistema se define porque no hay otras alternativas, porque todo te lleva ah&iacute; necesariamente, as&iacute; que en tanto que eso ya es opresor. Si luego hacemos recuento de cu&aacute;ntas violencias hay en nombre de esa forma de amor, pues no solamente es opresor, sino que nos genera violencias. Eso no quiere decir que tu pareja sea en concreto una forma de opresi&oacute;n o que alguien me oprima a m&iacute; porque tenga una pareja exclusiva. No va de las soluciones individuales a los problemas colectivos, va de que precisamente el sistema no nos deja otra alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Como feminista, hay que dejar de echar balones fuera. La masculinidad, s&iacute;, estupendo, tenemos que hablar de eso, pero vamos a ver nosotras qu&eacute; responsabilidad colectiva tenemos y podemos tomar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que es evidente que la exclusividad sexual no funciona, pero que nos seguimos empe&ntilde;ando en aplicarla. No solo eso, sino que est&aacute; socialmente sacralizada. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La exclusividad sexual en la pareja la seguimos practicando porque la necesitamos, porque cuando hemos construido la relaci&oacute;n a partir de todos esos par&aacute;metros, cuando hemos construido esa identidad conjunta, la exclusividad casi viene dada. A partir e ah&iacute; aceptar que esa persona, cuya relaci&oacute;n con ella te da un valor personal, social, construye tu identidad, es muy dif&iacute;cil aceptar que vaya con otra persona. En mi opini&oacute;n para abordar el tema de la exclusividad habr&iacute;a que abordar la forma en la que antes construimos las relaciones. Creo que la exclusividad no la podemos desmontar as&iacute; como as&iacute; para no pasarlo mal y no hacerlo pasarlo mal a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por ejemplo?, &iquest;qu&eacute; hay antes de la exclusividad que tendr&iacute;amos que desmontar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La manera en la que construimos la pareja. Por ejemplo, todas esas sensaciones f&iacute;sicas que atribuimos al 'amor o pasi&oacute;n verdadera', ponerlas sobre la mesa y alejarnos un rato. Y pensar si eso es lo que realmente queremos vivir: ansiedad, falta de concentraci&oacute;n, de sue&ntilde;o, no comes o comes demasiado... todo porque te has encontrado a alguien que te gusta y que t&uacute; le gustas. &iquest;Realmente es necesario estar ah&iacute; de esa manera o hay otras formas? Pensar en cu&aacute;nto estamos poniendo de nuestra parte para que eso sea as&iacute;, cu&aacute;nto hay de autosugesti&oacute;n, cu&aacute;ntas cosas que no nos gustan en la otra persona dejamos de lado porque queremos seguir enganchadas a esas sensaciones. Ver esas cosas no es quitarle inter&eacute;s o emoci&oacute;n a una relaci&oacute;n, es quitarle riesgo. Me preocupa, por ejemplo, por qu&eacute; no nos vamos de las relaciones cuando llegan las violencias. Tejer redes nos facilitar&iacute;a la huida, tambi&eacute;n hablar de las culpas, construir juntas las l&iacute;neas de fuga. Mucho criticar el amor rom&aacute;ntico pero luego cogemos nuestras redes sociales y es pura propaganda del amor rom&aacute;ntico. Tambi&eacute;n le est&aacute;s mandado mensajes a las dem&aacute;s as&iacute;, de mira el amor rom&aacute;ntico es una mierda pero yo he triunfado en ese mandato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de que tendemos a aplicar dos modelos: o la l&oacute;gica romantizante de las relaciones de pareja o la l&oacute;gica del sexo casual, &iquest;hay que deconstruir eso o construir algo en medio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El discurso poliamoroso menos politizado quiz&aacute; insiste mucho en 'esto es amor, no es solo sexo'. Entiendo de d&oacute;nde viene pero tambi&eacute;n es problem&aacute;tico. Porque no vamos a criminalizar el sexo, vamos a ver como el sexo puede ser cuidadoso y a construir las condiciones para que lo sea. Y al mismo tiempo ver c&oacute;mo desromantizamos los afectos y construimos de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Metamor es una de los conceptos que cree que puede marcar la diferencia entre un tipo de relaciones y otras, &iquest;por qu&eacute; esa es una de las diferencias?, &iquest;qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El metamor es la palabra poliamorosa que utilizamos para hablar de la o las otras relaciones de una persona que tiene relaci&oacute;n contigo. Ser&iacute;amos metamores, dos personas que est&aacute;n vinculadas ambas a una tercera. Para m&iacute; lo que hace que una relaci&oacute;n pueda entenderse como mon&oacute;gama o no es c&oacute;mo es esa relaci&oacute;n entre los metamores. Si es una relaci&oacute;n de cooperaci&oacute;n, en la que todo el mundo quiere el bien com&uacute;n, eso es un cambio de din&aacute;mica. Si es una relaci&oacute;n de competici&oacute;n por ver qui&eacute;n se lleva un trozo m&aacute;s grande del pastel, es lo mismo de siempre con otro nombre. La cooperaci&oacute;n se tiene que dar entre todas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay gente que se suele sentir muy atacada con este tipo de entrevistas o art&iacute;culos en los que se cuestiona la monogamia o el amor rom&aacute;ntico. Puedo imaginar algunos de los comentarios cuando se publique esta: &ldquo;Yo vivo en pareja porque quiero&rdquo;, &ldquo;no veo por qu&eacute; me tienen que decir que estoy eligiendo un modelo opresor&rdquo; o &ldquo;he comprobado que si quieres de verdad no te apetece follar con otra persona&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; les dir&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto no va de qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s oprimida, va de que todas hacemos lo que podemos. Pero esto s&iacute; que va de que hay un sistema que nos rige a todas y que estamos todas dentro de ese sistema. Visibilizar el sistema es &uacute;til, no tenemos que tenerle terror. Y si despu&eacute;s de haberlo visto, es lo que te va bien, estupendo. Entender lo que nos pasa, lo que vivimos y c&oacute;mo viene regido no creo que pueda ser nocivo para nadie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brigitte-vasallo_128_1702591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Feb 2019 20:36:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2e773216-1f4c-4dbe-8fe3-7697a6f46ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64801" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2e773216-1f4c-4dbe-8fe3-7697a6f46ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64801" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2e773216-1f4c-4dbe-8fe3-7697a6f46ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El Embarcadero', el poliamor sin culpas en l'Albufera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/embarcadero-poliamor-culpas-lalbufera_132_1743945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d1c9645-d474-4f2b-911f-a95bbb44ce51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los prejuicios del poliamor dominan &quot;El embarcadero&quot;, nueva serie de Movistar+"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los creadores de 'La Casa de Papel' presentan su último proyecto en Valencia, centro de la ficción</p></div><p class="article-text">
        La serie 'El Embarcadero', el nuevo proyecto del equipo de 'La casa de papel' rodado en Val&egrave;ncia y en el entorno de l'Albufera, llegar&aacute; este viernes a Movistar+ para hacer un ejercicio de &ldquo;funambulismo de emociones&rdquo; en el que se aborde, &ldquo;sin culpas&rdquo; ni &ldquo;prejuicios&rdquo;, el poliamor y, paralelamente, la uni&oacute;n entre dos mujeres que han compartido pareja y ahora se enfrentan juntas a su p&eacute;rdida. Una ficci&oacute;n &ldquo;sin artificios&rdquo; pero de montaje &ldquo;muy novedoso&rdquo; que se pregunta, &ldquo;si el amor es genuino, &iquest;por qu&eacute; hay que elegir?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo han explicado este martes en el Marina Beach Club de Val&egrave;ncia sus creadores, &Aacute;lex Pina y Esther Mart&iacute;nez, junto al tr&iacute;o de protagonistas, &Aacute;lvaro Morte, Ver&oacute;nica S&aacute;nchez e Irene Arcos; el director de producci&oacute;n original de Movistar+, Domingo Corral, y la directora de Atresmedia Studios, Sonia Mart&iacute;nez. Estas dos productoras han unido fuerzas para, junto a Vancouver, llevar esta ficci&oacute;n a los arrozales de l'Albufera.
    </p><p class="article-text">
        'El Embarcadero' toma el 'thriller' como &ldquo;percha&rdquo;, pero su &ldquo;gran misterio&rdquo; es &ldquo;qu&eacute; le pasa emocionalmente&rdquo; a sus protagonistas y &ldquo;c&oacute;mo fue su proceso&rdquo;, ha explicado Esther Mart&iacute;nez. Ambientada en la actualidad, sus ochos cap&iacute;tulos relatan la historia de Alejandra (Ver&oacute;nica S&aacute;nchez) y Ver&oacute;nica (Irene Arcos), cuyos destinos se entrelazan tras la repentina muerte de &Oacute;scar (&Aacute;lvaro Morte), el hombre con el que compart&iacute;an, por separado, su vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El prejuicio hacia quien enga&ntilde;a a su pareja es universal&rdquo;, ha lamentado su creadora, quien admite que, por ello, resulta &ldquo;muy complicado&rdquo; escribir una historia en la que el espectador no rechace al personaje de &Oacute;scar por su poligamia. &ldquo;Imag&iacute;nate que tienes dos hijos y te hacen elegir. Si el amor es genuino, &iquest;qu&eacute; decisi&oacute;n debes tomar? &iquest;Y por qu&eacute; hay que elegir, no es una cosa cultural? &iquest;No se puede amar a dos personas?&rdquo;, ha planteado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &Aacute;lex Pina ha resaltado la vocaci&oacute;n de que &ldquo;no haya culpables ni prejuicios&rdquo; y que el &ldquo;foco moral no est&eacute; puesto donde se pone habitualmente&rdquo;. Los tres personajes principales --el infiel, la esposa enga&ntilde;ada y la amante-- est&aacute;n &ldquo;muy prejuzgados&rdquo; por &ldquo;nuestro c&oacute;digo judeocristiano de carga peyorativa&rdquo;, ha aseverado, antes de avanzar que 'El Embarcadero' se propone &ldquo;borrar esa carga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha puesto el foco en lo &ldquo;transgresor&rdquo; del &ldquo;t&aacute;ndem de amante y viuda&rdquo; que se forma, una uni&oacute;n que &ldquo;mejora la vida de las dos mujeres&rdquo;, como en el caso de Alejandra, que &ldquo;adquiere una mayor dimensi&oacute;n en su vida&rdquo; a ra&iacute;z de conocer al otro amor de su marido. &ldquo;Hacemos un funambulismo con las emociones&rdquo;, ha asegurado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-nLKKxwt7LZ8-7836', 'youtube', 'nLKKxwt7LZ8', document.getElementById('yt-nLKKxwt7LZ8-7836'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-nLKKxwt7LZ8-7836 src="https://www.youtube.com/embed/nLKKxwt7LZ8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/embarcadero-poliamor-culpas-lalbufera_132_1743945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jan 2019 16:08:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d1c9645-d474-4f2b-911f-a95bbb44ce51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62522" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d1c9645-d474-4f2b-911f-a95bbb44ce51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62522" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA['El Embarcadero', el poliamor sin culpas en l'Albufera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d1c9645-d474-4f2b-911f-a95bbb44ce51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor,Movistar +,Albufera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hijos del poliamor crecen: "La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-poliamorosas_1_1161950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc8e0a17-30f7-43cf-b846-1640ed403deb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hijos del poliamor crecen: &quot;La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muriel cuenta la historia de su familia poliamorosa: "Mis padres se han querido siempre mucho y, además, querían cada uno a otra persona"</p><p class="subtitle">A Eva el poliamor le ha cambiado el concepto de familia por completo. “Formas una familia que incluso puede ser con la otra relación que tiene tu pareja: quiere a la misma persona que tú, es un vínculo muy especial"</p><p class="subtitle">"Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero", dice Josep</p></div><p class="article-text">
        Amalia y Jaime se casaron y formaron una familia en los a&ntilde;os 70. Tuvieron hijos y tambi&eacute;n otra pareja cada uno: otras dos relaciones estables que mantienen hoy en sus vidas desde hace casi cuatro d&eacute;cadas. Cuenta la historia su hija Muriel. &ldquo;Cuando yo ten&iacute;a ocho a&ntilde;os notaba cosas, uno se iba un fin de semana y nos qued&aacute;bamos con el otro y al rev&eacute;s. Ellos quer&iacute;an hablar conmigo, yo sab&iacute;a sobre qu&eacute; pero no les dejaba&rdquo;. Finalmente, cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, le explicaron que cada uno ten&iacute;a otra pareja. &ldquo;Nunca lo han ocultado. Todo el mundo lo ha sabido siempre y han logrado un respeto y aceptaci&oacute;n tremendos en la familia y los amigos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Muriel no fue f&aacute;cil, era una ni&ntilde;a en los a&ntilde;os 80. &ldquo;Yo era peque&ntilde;a, no ten&iacute;a otros referentes, como mucho en el colegio empezaba a haber alg&uacute;n caso de padres divorciados pero nada similar a lo de mis padres. Sent&iacute;a que mi familia era muy rara. Hasta los 17 a&ntilde;os nunca se lo cont&eacute; a nadie, no quer&iacute;a que pensaran mal&rdquo;. Lo vivi&oacute; muy sola y con bastante cacao mental. &ldquo;Lo cierto es que mis padres se han querido siempre mucho y, adem&aacute;s, quer&iacute;an cada uno a otra persona. Esto es as&iacute;&rdquo;. A d&iacute;a de hoy, con casi 70 a&ntilde;os de edad, Amalia y Jaime siguen con sus respectivas parejas. &ldquo;De hecho la otra pareja de mi madre es padrino de mi hermana, forma parte de mi familia desde siempre, hay comidas en las que estamos todos. Hacen cada uno sus viajes de vacaciones con cada relaci&oacute;n, se organizan. No son sus amantes, son sus parejas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ellos nunca lo llamaron poliamor, representan un modelo relacional dentro de las no monogamias, una opci&oacute;n que intentan visibilizar desde el colectivo Poliamor Madrid. &ldquo;Nos molesta que se nos asocie con org&iacute;as y sexo autom&aacute;ticamente sin saber nada de nuestra opci&oacute;n, o que se diga &lsquo;estos son los cuernos de toda la vida&rsquo;. El poliamor no va de sexo solamente, no es infidelidad y s&iacute; hay v&iacute;nculo, amor, cuidados y compromiso&rdquo;, explica Eva Duncan, una de sus portavoces. Se trata de poder amar a varias personas a la vez de forma consensuada, consciente y &eacute;tica. &ldquo;Yo puedo explicar lo bien que estoy, lo feliz que me siento en mis relaciones, pero siempre habr&aacute; quien te diga que eso no es amor de verdad. Para la gente el amor de verdad es s&oacute;lo la exclusividad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El rechazo social o del entorno es uno de los peajes que pagan quienes elijen esta forma de amar. &ldquo;Cuando hablas de ello, hay personas que se sienten cuestionadas por haber seguido unos mandatos toda la vida, se han negado sentimientos hacia otras personas y de pronto ven que nosotros nos permitimos sentir, y eso sorprende y les molesta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A Eva le ha cambiado el concepto de familia por completo. &ldquo;Formas una familia que incluso puede ser con las otras relaciones que tiene tu pareja. Creas nuevos v&iacute;nculos afectivos, por ejemplo, con el concepto de metamor. Es el amor de un amor. Si tengo un amor y esa persona tiene otro amor, esa segunda persona y yo somos metamores. Se cambia el concepto competitivo que siempre ha existido de &lsquo;la otra&rsquo; o &lsquo;el otro&rsquo;, desde los celos, la posesividad, y se establece un lazo familiar. Al final tu metamor es a quien llamas cuando la pareja que ten&eacute;is en com&uacute;n se ha puesto enferma. Quiere a la misma persona que t&uacute;. Es un v&iacute;nculo muy especial&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jorge Rold&aacute;n es tambi&eacute;n portavoz de Poliamor Madrid. &ldquo;No negamos la posibilidad de monogamia, el poliamor es simplemente otra forma m&aacute;s de relacionarse. Lo que buscamos es la felicidad de la persona, sea cual sea su opci&oacute;n&rdquo;. Desde el colectivo intentan luchar contra los prejuicios y los estereotipos porque a menudo se frivoliza con el concepto: el poliamor que defienden va ligado a los sentimientos, a los cuidados y al feminismo. &ldquo;Descubr&iacute; que s&iacute; se puede amar a m&aacute;s de una persona y con honestidad. La red de cuidados que me ha venido es maravillosa&rdquo;, afirma Jorge.
    </p><h3 class="article-text">No es la soluci&oacute;n a todos los problemas</h3><p class="article-text">
        Coral Herrera, doctora en Humanidades y creadora de la plataforma Otras formas de Quererse, subraya que el concepto de amor rom&aacute;ntico en Occidente est&aacute; atravesado por la ideolog&iacute;a patriarcal y capitalista, basada en la propiedad privada y en la exclusividad. &ldquo;La construcci&oacute;n del amor se puede deconstruir, transformar, reiventar. El amor es un ente vivo, no tenemos que seguir las sendas marcadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El salto es que ha pasado de ser un tema privado, &iacute;ntimo, y ahora el debate sale a la calle. Para Coral, el poliamor puede ser muy subversivo porque visibiliza otras formas de amar. &ldquo;Nos han ense&ntilde;ado que el amor verdadero es s&oacute;lo hacia una persona&rdquo;. Y advierte que tampoco conviene que el poliamor se convierta en algo dogm&aacute;tico: &ldquo;No es una soluci&oacute;n a todos los problemas, ser&iacute;a un problema si es tan patriarcal como la monogamia. La apuesta es que la poliamor&iacute;a sea feminista y que las relaciones est&eacute;n basadas en el cuidado, el cari&ntilde;o, la sinceridad, la comunicaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Revisar el destino de su relaci&oacute;n mon&oacute;gama es lo que hizo un d&iacute;a Gonzalo. Se par&oacute; a pensar que hab&iacute;a seguido el gui&oacute;n establecido: se cas&oacute; y tuvieron una hija. Tras una crisis con su pareja, decidieron hablar y poner encima de la mesa otras posibilidades. &ldquo;Ser sincero con uno mismo, comunicar, identificar tus miedos y afrontarlos, ponerle luz a tus propios deseos (cosas que te niegas o que ocultas y que un d&iacute;a te atreves a mirar) es complicado pero a la larga es liberador&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Empezaron a leer sobre poliamor, a informarse, a hacer un trabajo personal necesario para gestionar emocionalmente situaciones que pueden generar celos o culpa. &ldquo;Vas adquiriendo herramientas y mecanismos y hoy me siento m&aacute;s capaz de comunicarme, de afrontar no s&oacute;lo las relaciones sentimentales o sexoafectivas, he cambiado mi enfoque respecto a otro tipo de relaciones, de amistad, laborales, me siento m&aacute;s honesto, he aumentado mi empat&iacute;a. Mi vida es mejor hoy. Me ha removido como persona y como hombre en muchas facetas, est&aacute; siendo un aprendizaje inspirador&rdquo;. A&uacute;n no se lo han contado a su hija (10 a&ntilde;os) pero quieren hacerlo. El miedo es el juicio o el rechazo que pueda surgir alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        Roma De Las Heras es activista de relaciones no convencionales, feminista y lesbiana. &ldquo;Los movimientos LGTB han hecho que vivamos un proceso de lucha por otras formas de vincularse y eso es un caldo de cultivo que ya puso en cuesti&oacute;n la narrativa del amor y de la &uacute;nica forma de &lsquo;amor natural&rsquo;. Esta activista observa c&oacute;mo se simplifica el concepto desde discursos liberales: &rdquo;El poliamor desvirtuado desde discursos del liberalismo econ&oacute;mico podr&iacute;a llevarse a entenderlo desde el mercado de las relaciones, el consumo, y eso es otra cosa&ldquo;. Ni es un modelo perfecto, ni es una opci&oacute;n f&aacute;cil, pero la activista apunta que hay doble vara de medir. &rdquo;La monogamia en s&iacute; no es que funcione bien tampoco al 100%, hay problemas, celos, desconfianza, traiciones, rupturas&hellip; La cultura justifica eso porque es un modelo normativo&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El sex&oacute;logo y activista de relaciones no convencionales Miguel Vagalume recuerda que &ldquo;vivimos en un pa&iacute;s muy conservador, que sigue con herencias de la moral nacionalcat&oacute;lica&rdquo;. Por ello, llevar la contraria a ideas socialmente establecidas &ldquo;supone que nos van a recordar 365 d&iacute;as al a&ntilde;o que lo nuestro no funcionar&aacute;&rdquo;. Miguel ha traducido varios textos sobre este tipo de relaciones, entre ellos los libros &Eacute;tica promiscua y Opening up. &ldquo;Es importante tener claro qu&eacute; se desea y se necesita en las relaciones. Eso lleva su tiempo pero si no se hace as&iacute; es f&aacute;cil aprenderse intelectualmente el discurso para acabar encontr&aacute;ndose en una monta&ntilde;a rusa emocional continua&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres hijos de Josep s&iacute; saben que su familia es poliamorosa. &Eacute;l fue uno de los organizadores del Foro Poliamor (junto a la asociaci&oacute;n La Teranyina Afectiva) celebrado en Lleida hace unos meses. &ldquo;Para m&iacute; el poliamor no es s&oacute;lo que puedo querer a varias personas, es un cambio en la mentalidad de la vida. Hablar de ello es un tab&uacute;. Explicar que puedes sentirte contento porque tu pareja tenga otra pareja y se haya ido un fin de semana y se lo hayan pasado genial, rompe todos los esquemas. Sales del armario, dices yo soy as&iacute;, te muestras tal y como eres, y a eso la gente no est&aacute; acostumbrada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que la madre de sus hijos y &eacute;l abrieron la pareja y decidieron vivirlo p&uacute;blicamente porque consideraron esencial no mentir. Entiende que no es f&aacute;cil hacerlo, hay muchos prejuicios y muchos miedos. &ldquo;A nuestros hijos se lo hemos ido contando dentro de los l&iacute;mites, seg&uacute;n la edad. Primero dec&iacute;a que he quedado con una amiga, luego explicando que es una relaci&oacute;n, que las quiero mucho a las dos, igual que hizo su madre. Somos los adultos los que nos complicamos la vida, los ni&ntilde;os aceptan y entienden mucho mejor. Conocen a nuestras otras parejas. El mayor nos dice que tenemos mucho amor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Josep el cambio social viene por abrirse y vivir m&aacute;s en comunidad. &ldquo;Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Se puede y es precioso. Claro que nos ha supuesto alejamiento con ciertas personas que no lo aceptan, pero lo bueno es que se ha quedado la gente que te quiere. Yo no quiero ocultar esto, s&oacute;lo pido que se respete mi opci&oacute;n. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero, no es s&oacute;lo padre-madre-esposa. Que vengan las parejas que tengo, que se reconozcan sus derechos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Elisabeth Sheff, acad&eacute;mica experta en poliamor, lleva muchos a&ntilde;os estudiando a familias poliamorosas con ni&ntilde;os en Estados Unidos. Es autora de varios libros sobre el tema. &ldquo;Las familias poliamorosas pueden ser buenas y funcionales para los ni&ntilde;os, como en la mayor&iacute;a de las familias depende del tipo de personas. Si eres responsable y cuidas de los dem&aacute;s ser&aacute; positivo, si eres una persona irresposable y est&uacute;pida ser&aacute; negativo, depende de c&oacute;mo es cada persona, no de si es poliamorosa o no. Las personas poliamorosas suelen ser personas muy selectivas porque valoran con qui&eacute;n pasar su tiempo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Elisabeth destaca el trabajo emocional que suelen hacer quienes elijen estas opciones y el hecho de responsabilizarse sobre su propia felicidad y no delegarla en otra persona. &ldquo;Son relaciones que se basan en confianza, acuerdos, compromiso. Es muy importante ser flexible, adaptarse a nuevas situaciones y ver c&oacute;mo evoluciona todo. No tener flexibilidad en los pactos adquiridos asfixia las relaciones. La rigidez tiende a partir, la flexibilidad produce resiliencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con sus pros y sus contras, quienes viven estas formas de amor piden algo com&uacute;n: que se respete su opci&oacute;n y que, por encima de esquemas, se pueda amar a las personas. Como recuerda Coral Herrera: &ldquo;El amor es difrute, es para vivirlo en el aqu&iacute; y ahora. Nos hacen creer que el amor tiene que estar cargado de futuro y en realidad el amor s&oacute;lo se puede vivir desde el presente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Melero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-poliamorosas_1_1161950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Mar 2018 20:17:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc8e0a17-30f7-43cf-b846-1640ed403deb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="364093" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc8e0a17-30f7-43cf-b846-1640ed403deb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="364093" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los hijos del poliamor crecen: "La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc8e0a17-30f7-43cf-b846-1640ed403deb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está demostrado que el ser humano es monógamo por naturaleza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/demostrado-humano-monogamo-naturaleza_1_2253778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc54c886-7800-4b50-9c74-13490ca8d8ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Free-Photos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ser humano es una de las muy pocas especies de mamíferos que practica la monogamia</p><p class="subtitle">Existen distintas hipótesis acerca de las razones evolutivas que lo llevaron a hacerlo, desde la necesidad de proteger a los hijos hasta la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual</p><p class="subtitle">Esto motiva que algunos expertos afirmen que existe una "predisposición natural" hacia la monogamia, aunque desde un punto de vista biológico no sea así</p></div><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de la <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/monogamia_6_275832426.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monogamia</a> ha interesado a numerosos cient&iacute;ficos a lo largo de los a&ntilde;os. Muchos han ido en busca de una respuesta contundente acerca de si los seres humanos somos por naturaleza mon&oacute;gamos o no. Hasta ahora, sin embargo, ninguno ha podido llegar a una conclusi&oacute;n definitiva. Pero s&iacute; hay estudios cuyos resultados arrojan algo de luz acerca del tema.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, est&aacute; claro que las especies de mam&iacute;feros que practican la monogamia <strong>son una minor&iacute;a</strong>: alrededor del 3 % del total, seg&uacute;n las estimaciones m&aacute;s altas (otras indican que no supera el 1 %). Esto se debe a razones evolutivas: el sistema reproductivo que ha resultado m&aacute;s eficaz para nueve de cada diez de esas especies ha sido la poliginia, es decir, el r&eacute;gimen en que un macho dominante fecunda a varias parejas hembras a la vez. De hecho, de las sociedades humanas que han existido, <strong>hasta el 83 % practic&oacute; la poliginia</strong>. &iquest;C&oacute;mo es entonces que la monogamia se impuso de tal forma en nuestras sociedades modernas?
    </p><h3 class="article-text">Estudios e hip&oacute;tesis acerca del porqu&eacute; de la monogamia</h3><p class="article-text">
        Entre las especies que s&iacute; practican la monogamia se encuentran el ping&uuml;ino, el lobo gris, la lechuza, el c&oacute;ndor, el ant&iacute;lope africano dicdic, el castor y muchos tipos de primates, entre ellos los seres humanos. En la mitad de las especies que optan por este sistema social, la causa principal es que sus individuos <strong>viven demasiado dispersos</strong>, de modo tal que no les resulta sencillo encontrar nuevos compa&ntilde;eros de reproducci&oacute;n. A esa conclusi&oacute;n arrib&oacute; <a href="http://www.cam.ac.uk/research/news/monogamy-evolved-as-a-mating-strategy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge, Reino Unido</a>, y publicado en 2013 en la revista Science.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;All&iacute; donde las hembras est&aacute;n vastamente diseminadas, la mejor estrategia para un macho es quedarse con una hembra, defenderla y <strong>asegurarse de que es &eacute;l quien engendra</strong> toda su descendencia&rdquo;, apunt&oacute; Tim Clutton-Brock, uno de los directores del trabajo. &ldquo;En resumen, la mejor estrategia para el macho es ser mon&oacute;gamo&rdquo;. De acuerdo con estos investigadores, este ser&iacute;a el motivo por el cual la mitad de los mam&iacute;feros mon&oacute;gamos optaron por este sistema de reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con la otra mitad? <a href="http://www.pnas.org/content/110/33/13328.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra investigaci&oacute;n</a>, publicada casi al mismo tiempo que la anterior, rastre&oacute; <strong>los or&iacute;genes de la monogamia</strong> en los primates y postul&oacute; una respuesta. Si bien la importancia de la colaboraci&oacute;n entre ambos progenitores para la crianza de los hijos tuvo su importancia, el motivo principal fue evitar los infanticidios.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la muerte de las cr&iacute;as por parte de otros machos, que por un lado pretend&iacute;an que la madre se desligara de la crianza para volver a estar disponible como pareja sexual y, por el otro, eliminar posibles competidores sexuales futuros. Por ello, el trabajo &ndash;elaborado por expertos de universidades del Reino Unido y Australia&ndash; concluye que &ldquo;estos an&aacute;lisis filogen&eacute;ticos respaldan el papel clave del infanticidio en la evoluci&oacute;n social de los primates y, potencialmente, de los seres humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otras hip&oacute;tesis destacan m&aacute;s elementos que podr&iacute;an haber contribuido con la adopci&oacute;n de la monogamia por parte de nuestra especie, como el <a href="https://www.nature.com/articles/ncomms11219" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">af&aacute;n de combatir las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual</a> o motivos econ&oacute;micos, vinculados con la propiedad privada de la tierra, las herencias y otros bienes que se organizan de un modo m&aacute;s simple cuando un grupo social se divide &ndash;como el nuestro en la actualidad&ndash; en unidades familiares.
    </p><h3 class="article-text">La monogamia y lo natural</h3><p class="article-text">
        En tanto seres humanos, entonces, formamos parte de esas pocas ramas evolutivas que en alg&uacute;n momento adoptaron la monogamia. &iquest;Quiere esto decir que somos &ldquo;naturalmente&rdquo; mon&oacute;gamos? La psiquiatra Judith Lipton y el psicobi&oacute;logo David Barash, autores del libro <em>El mito de la monogamia</em> (Ed. Siglo XXI, 2003), <strong>opinan que no</strong>. Por el contrario, sostienen que &ldquo;la biolog&iacute;a humana tiende de modo natural a la poligamia&rdquo;, y que &ldquo;ni la biolog&iacute;a, ni la primatolog&iacute;a, ni la antropolog&iacute;a sugieren que la monogamia sea un modo de vida natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante en este caso es definir qu&eacute; quiere decir &ldquo;natural&rdquo;. &ldquo;Andar y hablar son cosas naturales &ndash;explican Lipton y Barash&ndash;. El arte es posible, pero no es natural. La monogamia es posible, como el arte, pero no es natural&rdquo;. En cambio, &ldquo;si por natural entendemos que hay una predisposici&oacute;n, hay poderosas razones para creer que la monogamia en los seres humanos s&iacute; es natural&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo <strong>Bertrand Regader</strong>, divulgador cient&iacute;fico y director de <a href="https://psicologiaymente.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la web Psicolog&iacute;a y Mente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Regader especifica que &ldquo;se ha visto a lo largo del tiempo y de las sociedades un patr&oacute;n claro hacia la monogamia funcional&rdquo;. Es decir, una estructura adecuada a una serie de finalidades. El psic&oacute;logo &ndash;coautor del libro <strong>Psicol&oacute;gicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente</strong> (Ed. Paid&oacute;s, 2016)&ndash;, se&ntilde;ala que &ldquo;hay varias posibles explicaciones&rdquo;, y apunta algunas de las ya mencionadas, como el menor riesgo de transmisi&oacute;n de enfermedades ven&eacute;reas y una mayor eficacia a la hora de proteger a los beb&eacute;s.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;El futuro pertenece a las relaciones abiertas y el poliamor?</h3><p class="article-text">
        De todos modos, aclara Regader, esto no quiere decir que estemos &ldquo;programados para ser mon&oacute;gamos&rdquo;, dado que &ldquo;la existencia de ciertas predisposiciones biol&oacute;gicas no legitima la imposici&oacute;n de maneras de vivir el amor y las relaciones personales&rdquo;. Por otra parte, &ldquo;que un rasgo haya sido &uacute;til hasta ahora <strong>no significa que sea bueno en abstracto</strong>, ni que tenga que ser la norma, sino que hasta el presente ha resultado ventajoso para que sigamos existiendo como especie. Pero eso podr&iacute;a cambiar en cualquier momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Surge la pregunta inevitable: &iquest;es posible que en el futuro cambie el paradigma y las llamadas relaciones abiertas, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Poliamor-amor-libre-neoliberal_6_723087694.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el poliamor</a> u otras formas se impongan como modelo predominante en la estructuraci&oacute;n social? S&iacute; lo es, seg&uacute;n Regader.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las sociedades del bienestar, en las que un individuo puede ser autosuficiente y a la vez tiene una mayor facilidad para crear v&iacute;nculos amistosos, y en las que <strong>el sexo y el amor se van desvinculando m&aacute;s de la reproducci&oacute;n</strong> y de la creaci&oacute;n de familias, las din&aacute;micas pol&iacute;gamas lo pueden tener m&aacute;s f&aacute;cil para extenderse. Solo el tiempo dir&aacute; hasta d&oacute;nde son capaces de hacerlo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h3><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/demostrado-humano-monogamo-naturaleza_1_2253778.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2018 20:18:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc54c886-7800-4b50-9c74-13490ca8d8ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="101110" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc54c886-7800-4b50-9c74-13490ca8d8ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101110" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¿Está demostrado que el ser humano es monógamo por naturaleza?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc54c886-7800-4b50-9c74-13490ca8d8ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
