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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relato]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relato/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relato]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Un verano en Berlín', por Irene Cuevas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/verano-berlin-irene-cuevas_129_13464219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19450eb8-3a64-4693-bb46-149878e0a8fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Un verano en Berlín&#039;, por Irene Cuevas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Tu ciudad en agosto' ha sido una serie de relatos sobre cómo respiran las ciudades en verano. Aquí, la autora de 'Un momento de ternura y de piedad' y 'Animal Print' visita la ciudad del club Berghain y mira hacia el futuro</p><p class="subtitle">Granada - 'El verano es una noche eterna de verano', por Fernando Navarro</p><p class="subtitle">Kiev  - 'Escuchen a las sirenas', por Marina Perezagua</p><p class="subtitle">Madrid  - 'Un verano en Moscardó', por Sergio Galarza</p></div><p class="article-text">
        Suelo sentirme mal siendo turista en cualquier sitio, pero no me ocurre lo mismo aqu&iacute;, en Berl&iacute;n. Estar aqu&iacute; de turista, en uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s nos ha gentrificado, me hace sentirme extra&ntilde;amente en paz. Hay algo que devuelvo cada vez que piso el suelo. De alg&uacute;n modo dejo aqu&iacute; la huella que alguien ha dejado antes en mi ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de la mayor&iacute;a de los turistas que vienen a Berl&iacute;n, yo no estoy aqu&iacute; por la Historia: estoy aqu&iacute; porque me interesa lo que ocurri&oacute; cuando la gente pisote&oacute; la Historia. El Berl&iacute;n contracultural y revolucionario que surgi&oacute; despu&eacute;s de la ca&iacute;da del Muro. El de los punkys queer, el de los malditos bastardos berlineses. Cuando el Muro cay&oacute;, los j&oacute;venes alemanes se pusieron a bailar techno. Ocuparon las f&aacute;bricas y los b&uacute;nkeres de la guerra en la vieja Alemania del Este. Me lo han contado muchas veces y es una historia que todav&iacute;a me asombra. La de c&oacute;mo una cultura surgi&oacute; de sus ruinas. Hay una energ&iacute;a liberadora por el cielo de Berl&iacute;n que dura desde entonces y eso es lo que estoy buscando. 
    </p><p class="article-text">
        Hablo de Berl&iacute;n tambi&eacute;n para llevarle la contraria a Bad Bunny. Porque si te quieres divertir, antes que a Nueva York, igual tienes que venir un verano a Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de la oficina de turismo, la ciudad centroeuropea es una de las m&aacute;s visitadas de Europa en verano. Y no me extra&ntilde;a. No solo por los parques, el r&iacute;o Spree, los lagos, los museos y las fotos irrespetuosas que todo el mundo busca hacerse en el Monumento al Holocausto. Si tanta gente visita Berl&iacute;n en verano, es sobre todo por sus noches eternas y sus clubes. Y es que, como contaba Javier Bl&aacute;nquez (autor de esa Biblia de la m&uacute;sica electr&oacute;nica que es <em>Loops),</em> en la era del turismo lowcost, Berl&iacute;n se ha convertido en la Meca de los amantes del techno. Las ciudades se vac&iacute;an y Berl&iacute;n se llena de visitantes que cogen un avi&oacute;n un finde y se ahorran el hotel porque tienen la intenci&oacute;n de pasarse 48 horas metidos en un club o en varios. 
    </p><p class="article-text">
        De la noche de Berl&iacute;n tiene que hablarte alguien para empezar a obsesionarte. Te habla un amigo, una hermana o un amor. Yo solo he o&iacute;do hablar con esa devoci&oacute;n de alg&uacute;n dios, del sexo y de las drogas, que quiz&aacute; sean lo mismo. Entonces saltan los nombres de los clubes y sus haza&ntilde;as: Kit Kat y su fetichismo, Tresor, RSO, About Blank, Sisyphos, Matrix. Y la reina de todos ellos, la antigua central el&eacute;ctrica reconvertida en la catedral del techno mundial: Berghain. Que, aparte de tener el estatus de ser el club techno m&aacute;s exclusivo y misterioso del planeta, es tambi&eacute;n el que mejor equipo de sonido tiene. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora todo el mundo conoce Berghain gracias a Rosal&iacute;a, pero incluso a ella alguien tuvo que cont&aacute;rselo. 
    </p><p class="article-text">
        De lo que se ha tratado siempre es de ver qu&eacute; hay al otro lado. Por eso funciona el mito de Berghain y su pol&iacute;tica de puertas estricta y exclusiva. Berghain act&uacute;a como un peque&ntilde;o muro, con su desesperado deseo de traspasarlo. Lo mejor es que la exclusividad no te la da ni tu capital social, ni tu capital econ&oacute;mico, ni tu capital cultural. Es muy probable que sea uno de los pocos sitios del planeta donde no importe qui&eacute;n eres, tal vez solo importe c&oacute;mo eres. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es porque dentro del club la individualidad se pierde y se forma una identidad colectiva. Pasa siempre en las buenas fiestas techno y, sobre todo, pasa siempre en las buenas fiestas techno queers. Es otro concepto de fiesta, uno que tiene que ver con el sentido de comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando era m&aacute;s joven entend&iacute;a por fiesta emborracharme y salir con mis amigas, cre&aacute;ndonos una peque&ntilde;a burbuja alrededor. Lo que menos me interesaba entonces era bailar. Ahora la fiesta puede ser estar en trance sola en medio de un mont&oacute;n de gente bailando tambi&eacute;n sola. En un momento de la noche s&eacute; que nos fusionaremos todos en el baile. Y eso es lo incre&iacute;ble. 
    </p><p class="article-text">
        El mito de Berghain tambi&eacute;n funciona porque esas ganas de entrar al otro lado, de cruzar el umbral, de ver lo desconocido, act&uacute;an tambi&eacute;n como un catalizador hacia la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Sven Marquardt, el famoso portero de Berghain (tan famoso que hay murales en Berl&iacute;n de su cara llena de tatuajes), dijo: &ldquo;Al seleccionar a los invitados tenemos la responsabilidad de que los de dentro puedan ser como realmente son&rdquo;. Seg&uacute;n la escritora Julia Bell, esto es lo que la mayor&iacute;a de gente que intenta entrar a Berghain y se queda fuera no entiende. Que Berghain es un club queer y que ser queer no es algo que se pueda imitar. Es algo que simplemente se es. 
    </p><p class="article-text">
        No he venido a Berl&iacute;n sola. He venido con mi ex, en nuestro primer viaje juntas despu&eacute;s de dejarlo. Nos levantamos pronto porque vamos a intentar entrar. Leemos un art&iacute;culo de MacKenzie Wark. Leemos otro de Julia Bell. Ponemos varios v&iacute;deos de youtubers. Cada uno dice una cosa distinta. A ella le convence el art&iacute;culo de Julia porque Julia es una mujer de 45 a&ntilde;os y se siente reconocida en ella. El art&iacute;culo trata de c&oacute;mo va a un templo a rezar por su amigo muerto, solo que el templo es Berghain y el rezo es el sudor de los cuerpos. Yo pienso que &uacute;ltimamente todo lo que leo &mdash;incluso un art&iacute;culo que habla sobre la experiencia de vivir una fiesta&mdash; trata sobre la p&eacute;rdida. Decidimos intentar entrar a la hora que entr&oacute; Julia Bell, el mediod&iacute;a del domingo, sin saber que nosotras tambi&eacute;n estaremos entrando a una misa por lo que fuimos.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la cola nos damos cuenta de que no nos parecemos a nadie de aqu&iacute;. No venimos como los otros ravers. No nos hemos preparado. No llevamos drogas y ni siquiera tenemos intenci&oacute;n de consumir alcohol dentro. Hemos venido a despedir un grand&iacute;simo amor y eso es todo lo que llevamos en las manos. Trece a&ntilde;os de un amar ininterrumpido. Hemos venido solo para decirnos adi&oacute;s bailando. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez, alguien a quien quise me habl&oacute; de Berghain y eso se qued&oacute; para siempre conmigo. Supongo que porque as&iacute; es como nos vamos construyendo, con los peque&ntilde;os pedazos que quisimos de los otros. Por esa persona y por el deseo hacia todas las que vinieron despu&eacute;s, nosotras empezamos a separarnos. Entrar en Berghain es como reconquistar un espacio de fantas&iacute;a. Cruzar juntas el umbral que un d&iacute;a nos separ&oacute;. Cuando los porteros nos dicen que s&iacute;, despu&eacute;s de haber pasado una hora en la cola viendo a la gente irse frustrada a casa, entramos como si ya lo conoci&eacute;ramos.
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Adi&oacute;s a todo aquello&rdquo;, Joan Didion contaba que, durante un tiempo, Nueva York fue una ciudad para los j&oacute;venes. Yo ya no creo que quede ninguna ciudad benevolente con la juventud. Las ciudades est&aacute;n expulsando a sus j&oacute;venes de ellas, lo que significa expulsar las posibilidades de regenerarse. Por eso es tan importante la memoria. Entro en Berghain y pienso: aqu&iacute; mucha gente trabaj&oacute; en condiciones horribles; aqu&iacute;, a&ntilde;os despu&eacute;s, muchos j&oacute;venes iniciaron una revoluci&oacute;n. Entro en Berghain y sue&ntilde;o con los j&oacute;venes bailando techno en las sucursales de los bancos, en las inmobiliarias y en los hoteles en ruinas del futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Once horas despu&eacute;s salimos. Son las tres de la ma&ntilde;ana y llegamos a las cuatro de la tarde. He omitido lo de dentro porque una de las normas no escritas es que ciertas cosas deben quedarse donde ocurren. Hemos estado once horas en una realidad paralela. Hemos puesto nombres a una familia que construimos una noche. Me hubiera encantado salir de d&iacute;a, ver Berl&iacute;n despert&aacute;ndose, taparme los ojos con las manos como una vampira, pero estamos exhaustas y nos vamos para dejarle el relevo a otra gente que lo necesite tanto como nosotras. De camino a nuestro hotel pasamos al lado de la cola kilom&eacute;trica; unos chicos espa&ntilde;oles nos escuchan hablar y nos paran: &ldquo;&iquest;hab&eacute;is entrado?, &iquest;c&oacute;mo es?&rdquo;. Nosotras sonre&iacute;mos y decimos: &ldquo;como ninguna otra cosa en el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El final de &ldquo;El cielo sobre Berl&iacute;n&rdquo; de Wim Wenders es uno de mis finales favoritos del cine. Cuando el protagonista, el &aacute;ngel ca&iacute;do reci&eacute;n convertido en humano, despu&eacute;s de pasar la noche m&aacute;s asombrosa de su vida, dice: &ldquo;ahora s&eacute; lo que ning&uacute;n &aacute;ngel sabe&rdquo;. Tambi&eacute;n ahora nosotras lo sabemos. Cruzamos el Muro abrazadas, sin poder dejar de sonre&iacute;r. Se ha creado una nueva forma de nosotras. Un nosotras expansivo e infinito. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, tiradas en el c&eacute;sped de Tempelhof, un antiguo aeropuerto nazi que ahora est&aacute; reconvertido en campamento para refugiados, pienso en c&oacute;mo la vida sucede y toma pulso sobre las cosas. En c&oacute;mo nos levantamos sobre las ruinas y los dolores y ponemos con empe&ntilde;o flores encima. &ldquo;Es un buen negocio&rdquo;, dice Mckenzie Wark:&ldquo;Berghain vende algunas cosas, pero esta es la que m&aacute;s anhelo. Pagar&eacute; con gusto los 25 &euro; para escapar de la historia: mi propia historia y la historia del mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Patti Smith, nuestro verdadero motivo del viaje, cantaba al inicio de su canci&oacute;n <em>Babelogue</em>: &ldquo;No he follado mucho con el pasado, pero follo mucho con el futuro&rdquo;. Miro a los contenedores prefabricados de alrededor donde, a pesar de todo, viven mil familias. Veo las flores que han puesto en las ventanas oxidadas. Veo la vida intentando vivir. Un ni&ntilde;o sirio nos sonr&iacute;e y se va corriendo a jugar con la pelota. Que otros follen con el pasado todo lo que quieran. Yo solo deseo el futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Cuevas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 19:09:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Un verano en Berlín', por Irene Cuevas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Relato,Relato corto,Berlín]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El verano es una noche eterna de verano', por Fernando Navarro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/verano-noche-eterna-verano-fernando-navarro_129_13453768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bdaa72a-0c71-433f-8cd5-8beeb33d394a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149643.jpg" width="1278" height="719" alt="&#039;El verano es una noche eterna de verano&#039;, por Fernando Navarro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta serie, elDiario.es explora junto a cuatro escritores qué pasa en nuestras ciudades durante el mes de agosto. Tras Sergio Galarza en Madrid y Marina Perezgua en Kiev, esta semana nos quedamos con el guionista ('Segundo premio', 'Bajocero' y 'Verónica') y novelista Fernando Navarro en su ciudad natal, Granada</p><p class="subtitle">Kiev - 'Escuchen a las sirenas', por Marina Perezagua</p><p class="subtitle">Madrid - 'Un verano en Moscardó', por Sergio Galarza</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Finales de Junio. Te despiertas. Nada m&aacute;s abrir los ojos tienes la piel ba&ntilde;ada en un sudor pegajoso. Te tambaleas por el piso. Sientes el azulejo en las plantas de los pies y no est&aacute; fr&iacute;o. Por el suelo anda tirada la ropa. Desgarrada, rota, vieja. Igual que la deja alguien que acaba de convertirse en lobo. M&aacute;s o menos igual: has mutado con el verano. Si te miraras en el espejo no te devolver&iacute;a el reflejo. El azogue se abrir&iacute;a paso conforme sonara un cante viejo en alg&uacute;n lugar del barrio. Abres las ventanas y aspiras el aire turbio. Empieza la noche en la ciudad. Ser&aacute; una noche de tres meses. Ahora eres de una raza nocturna que no duerme y no vive, que malvive, sobrevive, resiste el verano en un planeta peque&ntilde;o que ha surgido de una brecha justo al lado de otro planeta y los seres que habitan en uno no habitan el otro ni se cruzan ni se conocen. Se ver&aacute;n si acaso de refil&oacute;n, el rabillo del ojo y con desd&eacute;n, ah&iacute; van esos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Est&aacute; claro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No vas a dormir en todo el puto verano. Ya no hay d&iacute;as. Se acabaron los d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad, te dicen te imaginas supones, se llena de guiris en sandalias porque solo los guiris llevan sandalias en ciudades que est&aacute;n lejos del mar, ciudades contaminadas en suelos fermentados por la fruta abandonada y la basura, pasto de las ratas y ojo con las ratas porque las ratas son hermanas, ellas buscan comida por las calles, se esconden de la luz y t&uacute; solo buscas beber algo y seguir en la tiniebla todo el tiempo que puedas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hermana rata, muerde a los guiris con sandalias y vuelve a la oscuridad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">As&iacute; que vale, tomas algo en una terraza y has renunciado a dormir, no pasa nada, ya dormir&aacute;s cuando no se peguen las s&aacute;banas al cuerpo como un sudario, cuando vuelva a reinar la nieve en la sierra, como un Dios majestuoso que nos gobierna, cuando se vayan los guiris y piensas, claro, los guiris no piensan irse, han venido para quedarse, la ciudad ahora es m&aacute;s suya que del dios blanco de la monta&ntilde;a y han venido para quedarse y comprar todas esas casas y al final el pa&iacute;s siempre tiene due&ntilde;os y al final a los guiris les da todo igual, les da igual que durante el d&iacute;a alguien haya detonado una bomba nuclear y el cielo se llene de neutrones peligrosos y llevar&aacute;n sandalias aunque la playa m&aacute;s cercana est&eacute; a varias horas o a varios d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un bocata y luego otro. Los viejos juegan a las tragaperras, las narices rojas de soplar, y los reconoces de tu raza nocturna peligrosa porque se acicalan solo cuando el sol se ha ocultado y quiz&aacute; duerman borrachos de verm&uacute; o manzanilla y al tercer bocata, hala, te lanzas a la calle y alguien dice de coger un coche y conducir lejos, porque hay fiestas patronales en no s&eacute; d&oacute;nde, en pueblitos de la costa o incluso m&aacute;s lejos y t&uacute; no le ves la gracia y no lo dices porque siempre dices que no le ves la gracia a cosas que los dem&aacute;s piensan que tienen mucha gracia y quieres dejar en paz a esa gente en sus pueblos y no ser m&aacute;s extranjero que del sol, del sue&ntilde;o y de ti mismo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y ah&iacute; est&aacute;s en esa terraza que no es que te guste mucho pero a la que vas porque est&aacute; en frente de una iglesia pintada de colores ocre que siempre te ha parecido extra&ntilde;a. All&iacute; recuerdas otros veranos m&aacute;s cortos en los que en esa terraza estabas t&uacute; y otros como t&uacute; y nadie m&aacute;s. Ahora hay gente que hace fotos a cosas que no son para hacerle fotos y siguen las ca&ntilde;as y alguien dice que si vamos a ver a los Lagartija ensayar que van a estar de bolos todo el verano. Tienes ganas de ir a verlos y escucharlos y al final no sabes c&oacute;mo o cu&aacute;ndo ha pasado y unos han cogido el coche y han tirado para la playa. La noche dura ya treinta d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entonces el plan es subir al Albaiz&iacute;n porque en verano hay flamenco bueno y barato en alguna parte. C&oacute;mo vea all&iacute; arriba a alguno de los de las sandalias de la plaga contaminante americana me largo y no vuelvo, lo prometo. Y para arriba que vamos, venga. Sigue haciendo calor, joder se me pega la ropa al cuerpo por m&aacute;s fina que sea la tela y ves un rato de flamenco, unos tangos, una sole&aacute;, unas alegr&iacute;as y venga esos fandangos de Huelva. Al bajar de vuelta por esas cuestas mientras flotas sobre loscos, en esos recovecos que tiene el mes de julio, en los callejones y las esquinas llenas de pintadas piensas que el verano no est&aacute; tan mal porque se puede vivir siempre de noche y sin dormir. Y sabes que por mucho que hablen de ella, te llegan rumores, palabras, no existe ya la luz del sol. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Te preguntas cu&aacute;ndo llegar&aacute; agosto y al final mientras comes un helado de lim&oacute;n y naranja y lim&oacute;n, especial c&iacute;tricos lo llamabas, pasa gente maqueada como en una boda. Te acuerdas, claro, van a uno de los conciertos del Festival que se lleva haciendo desde hace cien mil a&ntilde;os en la Alhambra. Ni una vez has podido ir porque no has tenido nunca un puto duro para esas cosas y le tienes man&iacute;a a los pijos que pueden ir, y al Festival y al peri&oacute;dico de la ciudad y a todos los que aplauden a los m&uacute;sicos y t&uacute; quieres que te aplaudan a ti que tocas el piano de o&iacute;do y solo piezas inventadas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entonces sabes que esas noches de Granada de esa gente maqueada son distintas a tu noche eterna de sangre en las paredes. Son noches ordenadas y limpias, y nadie suda y si sudan el sudor huele a colonia fresca y como no duermes ni vives en tu piso porque solo vives de noche una noche eterna grana&iacute;na, no te da tiempo a maldecir por el ventilador que remueve el aire caliente que huele a todo menos a colonia fresca. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Abres los ojos en el asiento trasero de un coche m&aacute;s o menos maltrecho que cruza a deshoras la carretera sinuosa que lleva a la sierra. Las luces de los faros en el asfalto son amarillas y la carretera es negra y los &aacute;rboles verdes a un lado y a otro. Qu&eacute; ha sido eso, dices para ti sin gritar o gritando por dentro: te ha parecido ver algo alguien que te mira en el coraz&oacute;n del bosque. Se lleva las manos alargadas y las u&ntilde;as a los labios y hace el gesto que se hace para que no digas nada y t&uacute;, claro, no dir&aacute;s nada. Al llegar a la sierra despu&eacute;s de curvas y curvas y con el cuerpo congelado por el terror alguien dice que desde ah&iacute; se ve mejor la lluvia de estrellas. Debajo de ellas, peque&ntilde;as brillantes y casi todas muertas en sus galaxias, piensas no en lo peque&ntilde;o que eres, en eso no piensas, piensas en el fr&iacute;o destructor del universo impasible y quieres ser astronauta atrapado en una galaxia para no pasar ni un d&iacute;a m&aacute;s calor y para dormir no tres meses sino tres siglos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que dormiste, te preguntan y no sabes contestar a esa pregunta y haces una pregunta a la pregunta, en qu&eacute; mes estamos. Alguien dice agosto y sonr&iacute;es y contestas que en ese caso llevas dos meses sin dormir. Abandonas libros a medio leer en los asientos traseros de los coches que huelen a tapicer&iacute;a vieja cerrada y al mirar al cielo la poluci&oacute;n, toda esa la luz, evita reconocer y saludar a las estrellas de hace unos d&iacute;as &iquest;o fue hace unos a&ntilde;os? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mira, dice alguien, una estrella fugaz y t&uacute;, otra vez tienes que ser el portador de malas noticias o a lo mejor son buenas porque dices con una sonrisa que eso es un avi&oacute;n y para arreglarlo dices que no, que es un platillo volante. Y los Ovnis siempre llegan cuando las noches se acortan, igual que hace una casa encantada que juega con nosotros y empeque&ntilde;ece el pasillo conforme caminas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tu piel ahora es m&aacute;s p&aacute;lida de vivir de noche, es casi gris y c&oacute;mo era aquella luz que te gustaba tanto, c&oacute;mo era, intentas recordar la textura, el color. &iquest;C&oacute;mo era el sol filtrado a trav&eacute;s de las nubes? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta calle se ha vaciado de estudiantes y qu&eacute; distinta es ahora que no hay ruido ni turistas pasean por aqu&iacute; porque no hay nada que ver y menos a estas horas que no son horas. Hay bares de chupitos y litronas de pl&aacute;stico y kebabs vac&iacute;os. De vez en cuando reconoces el nombre de un bar que va a recibirte y entenderte que se llena de gente que lleva sin dormir como t&uacute; unos cu&aacute;ntos meses y te preguntas cu&aacute;ntos de ellos lograr&aacute;n sobrevivir. Alguien dice que en verano solo hay que dormir siestas en los balcones y te imaginas rodeado de llamas: las hogueras del Sacromonte que se encienden como se enciende la pantalla de un cine de verano en el que alguien proyecta una pel&iacute;cula sobre tu vida. Lo sabes porque te lo dijo alguien: el fuego nocturno alimenta la ciudad y septiembre son las cenizas de ese fuego. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los ojos hundidos en sus cuencas, se marcan un poco las costillas, un poquito solo, y la noche que no termina es una barra de bar estrecho con paredes rojas de un rojo como el de la sangre de una jeringuilla en las paredes. El ne&oacute;n afuera, una estrella azul que vibra y emite un zumbido que mata a los insectos, es una tarjeta de invitaci&oacute;n a celebrar una fiesta casi un funeral por todos nosotros: raza nocturna, vampiros, hombres lobo, mujeres ciervo, chicos y chicas de ocho brazos, colmillos afilados. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Has dejado de ser t&uacute; y tampoco es que supieras antes muy bien qui&eacute;n o qu&eacute; eras y todo lo que has perdido en la vida regresa en forma de pesadilla o canci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hay un animal invisible que se alimenta de mis p&eacute;rdidas, le&iacute;ste una vez, ese animal es el verano feroz que no ha dejado de morderte y la fiesta es una ceremonia por el sol que se ha extinguido y vives de noche, o m&aacute;s bien mueres de d&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A lo mejor, no sabes, quiz&aacute; un d&iacute;a, puede, no conf&iacute;es en ello, no apuestes pero quiz&aacute; un d&iacute;a abras los ojos y la noche eterna del verano haya terminado y se extinga la raza de criaturas, bestias, monstruos, que lleva siglos oculta en las sombras.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/verano-noche-eterna-verano-fernando-navarro_129_13453768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El verano es una noche eterna de verano', por Fernando Navarro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Granada,Relato,Relato corto,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni nostalgia ni catastrofismo: la batalla narrativa por el futuro de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nostalgia-catastrofismo-batalla-narrativa-futuro-ue_129_13434776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe5b5c95-df74-425d-97b3-3cc9af24bd64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni nostalgia ni catastrofismo: la batalla narrativa por el futuro de la UE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis de 2008 ya demostró que la construcción de relatos idílicos sobre la propia construcción europea o la transición a la democracia en España solo conlleva mayor desafección social y política. Existe el término medio: es posible construir discursos esperanzadores sin necesidad de caer en el triunfalismo</p></div><p class="article-text">
        La extrema derecha y la derecha han conseguido imponer gran parte de su relato. La pol&iacute;tica se ha encallado en una batalla cultural centrada en temas como la inmigraci&oacute;n y el nacionalismo. Esta pol&iacute;tica demoniza al adversario y construye argumentos a partir de sentimientos como el miedo al extranjero y a lo <em>woke</em>. De esta manera, tal y como ha mostrado en numerosas ocasiones Cristina Monge, los discursos pol&iacute;ticos que transmiten a la ciudadan&iacute;a extienden la idea de una ausencia de futuro y de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n ha condicionado enormemente las pol&iacute;ticas nacionales, pero tambi&eacute;n la pol&iacute;tica de la UE. Desde hace varios a&ntilde;os, sobre todo desde la invasi&oacute;n rusa de Ucrania (2022) y el retorno de Trump a la Casa Blanca (2024), los discursos comunitarios y de expertos sobre la UE se han centrado en realizar (excelentes) diagn&oacute;sticos sobre los problemas de la UE y ofrecer medidas para adaptarse al nuevo contexto global marcado, entre otras cuestiones, por el tecnofeudalismo y el cuestionamiento de los sistemas democr&aacute;ticos. Gran parte de esas estrategias, que subrayan las deficiencias comunitarias, acaban generando estrategias y medidas de choque defensivas. Existen dos razones fundamentales para tratar de dar un giro a las narrativas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la Historia demuestra la fortaleza del proyecto europeo (sin olvidar sus debilidades y sus &aacute;ngulos negros). El mayor experimento pol&iacute;tico desde la creaci&oacute;n de los Estados-naci&oacute;n ha permitido, entre otras cuestiones, evitar conflictos entre pa&iacute;ses de Centroeuropa, algo especialmente importante si se tiene en cuenta que los dos grandes conflictos mundiales del siglo XX tuvieron una clara incidencia en el <em>viejo</em> continente. Adem&aacute;s, el proyecto comunitario ha logrado vertebrar de manera progresiva un sistema de integraci&oacute;n, en muchos casos federal, esencial para el desarrollo econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico de todos sus Estados miembros. Y el resultado de todo ello es que la sociedad europea, en parte gracias a la base del Estado de bienestar post II Guerra Mundial, es una de las regiones con mayores niveles de calidad de vida y estabilidad del mundo. Por &uacute;ltimo, su defensa de la democracia, del Estado de derecho y de un sistema internacional basado en reglas la convirti&oacute; en un referente a imitar que ha sentado las bases de numerosas legislaciones nacionales e internacionales. Tambi&eacute;n su capacidad de solidaridad entre Estados (sin olvidar los numerosos episodios de egotismo nacionalista, que han afectado en varias ocasiones a Espa&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, si se compara a la UE con algunas de las grandes potencias que desaf&iacute;an a la UE, esta no sale tan mal parada. Aunque la UE no necesita construir su legitimidad sobre la comparaci&oacute;n de sus adversarios, es relevante realizar una comparaci&oacute;n para comprender la coyuntura del resto de las grandes potencias. En Rusia no solo no hay libertades individuales, sino que actualmente el pa&iacute;s est&aacute; enquistado en un conflicto del que no termina de ver su final y del que apenas se muestra la opini&oacute;n de la sociedad sobre su gobierno. En China, apenas existe informaci&oacute;n sobre la calidad de vida de su ciudadan&iacute;a, sobre las condiciones laborales y sobre las opiniones sobre su propio gobierno. En EEUU, el presidente Trump ha sumergido al pa&iacute;s en una pol&iacute;tica de inestabilidad interna, adem&aacute;s de abrir conflictos internacionales (b&eacute;licos y arancelarios) de los que no encuentra la manera de salir. En otros pa&iacute;ses gobernados por la extrema derecha, sus sociedades se acaban dando cuenta de que las &ldquo;milagrosas&rdquo; medidas que prometen desde la oposici&oacute;n no solo no acaban con los problemas, sino que erosionan todav&iacute;a m&aacute;s los maltrechos estados. Hungr&iacute;a o Polonia son algunos ejemplos de todo ello en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo ello no debe confundirse con visiones autocomplacientes sobre nuestro pasado. La crisis de 2008 ya demostr&oacute; que la construcci&oacute;n de relatos id&iacute;licos sobre la propia construcci&oacute;n europea o la transici&oacute;n a la democracia en Espa&ntilde;a solo conlleva mayor desafecci&oacute;n social y pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, existe el t&eacute;rmino medio: es posible construir discursos esperanzadores sin necesidad de caer en el triunfalismo. Y, al mismo tiempo, distanciarse de los discursos en negativo y pesimistas. La UE no es un proyecto perfecto y por eso debe ser reformado. Sin embargo, en el contexto actual, la UE necesita construir discursos en positivo. Ese cambio de enfoque no quiere decir que se minimicen los problemas y los numerosos errores, sino que se cambie la estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes desaf&iacute;os a los que se enfrenta la UE, de car&aacute;cter industrial-competitivo, IA, seguridad-militar y cambio clim&aacute;tico, no pueden afrontarse con discursos construidos desde la negatividad. La UE ha logrado, en su conjunto, unos sistemas democr&aacute;ticos estables y un espacio de convivencia &uacute;nico que la Historia ha conocido. Desde esas premisas se deben configurar las respuestas a los retos actuales. La UE debe ser capaz de contar su futuro transmitiendo ilusi&oacute;n a su ciudadan&iacute;a. La lucha contra los movimientos que cuestionan los sistemas democr&aacute;ticos no solo debe partir de las fuerzas democr&aacute;ticas nacionales, sino tambi&eacute;n de las propias instituciones comunitarias. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nostalgia-catastrofismo-batalla-narrativa-futuro-ue_129_13434776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Relato,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un violento Robin Hood que ya no roba a los ricos para dárselo a los pobres y prefiere “abrazar la oscuridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/violento-robin-hood-no-roba-ricos-darselo-pobres-prefiere-abrazar-oscuridad_1_13344203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef69fc7f-b5d0-43e3-8a1f-4cc4b1abbd7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un violento Robin Hood que ya no roba a los ricos para dárselo a los pobres y prefiere “abrazar la oscuridad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Michael Sarnoski, director de 'Pig', revisita el mito que popularizó Errol Flynn y le da el papel de bandido a Hugh Jackman en esta oscura versión</p><p class="subtitle">La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
</p></div><p class="article-text">
        Pensar en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/robin-hood-justiciero-oligarca-impuestos_1_1803482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robin Hood</a> es pensar en justicia. En aquel ladr&oacute;n de buen coraz&oacute;n que robaba a los ricos para d&aacute;rselo a los pobres. Es pensar en el bigotito y el traje verde de Errol Flynn, en el zorro animado de Disney. Las versiones cinematogr&aacute;ficas del cuento medieval del bandolero que atacaba a los poderosos en el bosque de Sherwood y que desafiaba el abuso de poder del sheriff de Nottingham crearon un h&eacute;roe para el recuerdo. En el imaginario de los espectadores no hay ninguna duda, Robin Hood es un h&eacute;roe. Y ya llegar&iacute;an despu&eacute;s otras estrellas como Kevin Costner o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuremberg-pelicula-juicios-cupula-nazi-desgraciadamente-actual-sera-futuro_1_12814217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Russell Crowe</a> para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n dirigida por Ridley Scott con Crowe como protagonista ha sido, hasta ahora, la m&aacute;s oscura de las miradas a los relatos originarios. Y aun as&iacute;, la oscuridad era m&aacute;s en la forma de abordar la violencia o en la est&eacute;tica que en el fondo, donde Robin Hood segu&iacute;a fiel a su leyenda. Ahora el director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nicolas-cage-busca-cerda-desesperadamente_1_9171861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Sarnoski, que salt&oacute; a la fama gracias a </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nicolas-cage-busca-cerda-desesperadamente_1_9171861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pig,</em></a><em> </em>aquel peculiar filme donde Nicolas Cage se vengaba de todos los que hab&iacute;an robado a su cerda, regresa a Sherwood para ofrecer una mirada realmente violenta, oscura y que revisita el mito desde otro &aacute;ngulo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si Robin Hood no hubiera sido tan bueno como lo pintaron las leyendas?, &iquest;y si detr&aacute;s de todo hab&iacute;a, realmente, un ladr&oacute;n cruel y violento que perpetr&oacute; salvajadas para lograr sus objetivos? Sarnoski, que prob&oacute; suerte con acierto en Hollywood con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lugar-tranquilo-dia-1-emotiva-precuela-fortalece-corazon-saga_129_11483612.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la precuela de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lugar-tranquilo-dia-1-emotiva-precuela-fortalece-corazon-saga_129_11483612.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un lugar tranquilo,</em></a><em> </em>ha encontrado en A24 su hueco para abordar una pel&iacute;cula que se encuentra a medio camino entre el indie de <em>Pig </em>y el <em>blockbuster </em>de la franquicia de terror creada por John Krasinski.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        Con <em>La muerte de Robin Hood</em> &mdash;que llega a los cines este viernes&mdash; indaga en sus obsesiones (como la soledad y la mirada oscura al h&eacute;roe) y cuenta la historia nunca vista del mito gracias a un Hugh Jackman como un Robin Hood que ha sido una bestia salvaje y que tras quedar herido de muerte se replantea su existencia desde un retiro al lado de una Jodie Comer como cuidadora. Lo hace con una propuesta realmente oscura y violenta que nace de su fascinaci&oacute;n por la leyenda en la que se han basado todas las versiones, que para el cineasta &ldquo;son interpretaciones del folclore y del personaje&rdquo;. &ldquo;En la leyenda todo era m&aacute;s simple, blanco o negro, y quise humanizar estos personajes, pensar en c&oacute;mo ser&iacute;a realmente un bandido medieval, c&oacute;mo de violenta habr&iacute;a sido su vida y qu&eacute; efecto tendr&iacute;a esa violencia en alguien si hubiera envejecido hasta el punto de conocer las leyendas que se contaban sobre &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso aclara que &ldquo;no quer&iacute;a convertir el personaje en un villano&rdquo;, sino simplemente &ldquo;humanizarlo y experimentar ese mundo a trav&eacute;s de sus ojos&rdquo;. Le gustaba la idea de pensar en &ldquo;alguien que hab&iacute;a sobrevivido a su leyenda y explorar el folclore de este personaje de forma bastante literal, como si &eacute;l mismo estuviera viendo lo que est&aacute; sucediendo con su folclore y como si estuviera lidiando con su identidad y lo que eso significa&rdquo;. Por eso plante&oacute; un Robin Hood mucho mayor al que las ficciones sobre el personaje nos tienen acostumbrados, porque eso le permit&iacute;a introducir esa conversaci&oacute;n sobre &ldquo;las historias que contamos sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Sarnoski crea un filme que, m&aacute;s all&aacute; de la &eacute;pica, la violencia y el gancho del personaje conocido habla del relato, de c&oacute;mo &ldquo;estamos tan inmersos en estas narrativas que tenemos la necesidad de construir mitos y construir buenos y malos&rdquo;. &ldquo;Creo que es importante que demos un paso atr&aacute;s y hablemos de estas cosas y entendamos que detr&aacute;s de todo siempre hay seres humanos, para bien o para mal. Y que intentemos no tratar de agrupar todo en categor&iacute;as f&aacute;ciles. Creo que ahora es un momento realmente importante para abordar esa creaci&oacute;n de mitos, porque creo que nosotros, tambi&eacute;n a nivel personal, sentimos esta necesidad de mitificarnos y vernos como una especie de h&eacute;roes de nuestra propia narrativa&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La simplicidad de héroes y villanos no es útil. Necesitamos asumir la responsabilidad de las historias que nos contamos a nosotros mismos y que permitimos que nos cuenten</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michael Sarnoski</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa forma de construir &iacute;dolos cree que &ldquo;puede ser realmente peligroso y separarnos de otras personas&rdquo;. &ldquo;Necesitamos entender que todos somos parte de una historia mucho m&aacute;s grande. Eso era&nbsp;algo que quer&iacute;a explorar y creo que es algo que todos necesitamos abordar de una manera muy emp&aacute;tica y humana de ahora en adelante porque nos hemos vuelto bastante malos en eso&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Define la narrativa, el relato, como &ldquo;el agua en el que nadamos a trav&eacute;s de las redes sociales y las noticias&rdquo;. Un agua &ldquo;casi tan absorbente que nos hemos vuelto peores en evaluarla y analizarla y comprender c&oacute;mo nos est&aacute; afectando y c&oacute;mo permitimos que nos afecte y c&oacute;mo la estamos usando para afectar a otras personas&rdquo;. &ldquo;Es como si estuvi&eacute;ramos casi m&aacute;s rodeados del relato que nunca, pero somos peores que nunca en comprender realmente su fuerza y nuestra responsabilidad. Por eso quer&iacute;a hablar de que la simplicidad de h&eacute;roes y villanos no es &uacute;til en muchos sentidos. Necesitamos asumir la responsabilidad de las historias que nos contamos a nosotros mismos y que permitimos que nos cuenten&rdquo;, a&ntilde;ade sobre el coraz&oacute;n de su nueva pel&iacute;cula.
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            <span class="title">
                Fotoframa de &#039;La muerte de Robin Hood&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Al analizar sus obras &eacute;l mismo se ha percatado de que hay algo que le fascina en los personajes &ldquo;que se han alejado del mundo y se sienten espiritualmente muertos, como si hubiera vivido su vida y de alguna manera hubiera terminado&rdquo;. Personajes que luego &ldquo;desde ese lugar de soledad encuentran una nueva forma de explorar la empat&iacute;a y les hace comprender el mundo, su pasado y a s&iacute; mismos&rdquo;. Lo hacen &ldquo;abrazando la oscuridad e integr&aacute;ndola en su presente&rdquo;. &ldquo;Hay momentos en que todos nos sentimos un poco aislados y pensamos, &lsquo;esto es todo&rsquo;. Pero si miras m&aacute;s de cerca a ti mismo y a las personas que te rodean, siempre hay m&aacute;s por descubrir. Y hay maneras de abrazar la oscuridad y las cosas tristes de nuestras vidas, pero aun as&iacute; seguir adelante y a&uacute;n tener luz y esperanza. Por eso me gusta hacer pel&iacute;culas que no le teman a la oscuridad&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sonara bonito decir que escribi&oacute; el personaje pensando en Hugh Jackman, Sarnoski dice con sinceridad que &eacute;l nunca ha trabajado as&iacute; y espera &ldquo;no hacerlo nunca&rdquo;. &ldquo;Me gusta escribir personajes que me parezcan completos y vivos, y luego encontrar a alguien que entienda ese guion y pueda aportar a&uacute;n m&aacute;s. Y eso fue definitivamente lo que pas&oacute; con Hugh Jackman. Ley&oacute; el guion en dos d&iacute;as, nos reunimos menos de una semana despu&eacute;s y entendi&oacute; el personaje a un nivel tan profundo&hellip; estaba comprometido con la ambig&uuml;edad y los grises de este personaje. Creo que es una elecci&oacute;n audaz para una estrella como &eacute;l interpretar un personaje que no es f&aacute;cil, es un personaje muy ambiguo. Y creo que el hecho de que estuviera tan entusiasmado con ese aspecto, con la idea de explorar la brutalidad y reconocer la violencia, pero tambi&eacute;n de encontrar esa sensibilidad y esa quietud del personaje, me emocion&oacute;&rdquo;, subraya entusiasmado con una elecci&oacute;n sorprendente que se a&ntilde;ade a la lista de Robin Hoods de la historia del cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/violento-robin-hood-no-roba-ricos-darselo-pobres-prefiere-abrazar-oscuridad_1_13344203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un violento Robin Hood que ya no roba a los ricos para dárselo a los pobres y prefiere “abrazar la oscuridad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Películas,Hollywood,Violencia,Mitos,Relato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un agujero, una llamada y décadas de dudas (o no): Mel's Hole aún deja preguntas sin respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agujero-llamada-decadas-dudas-mel-s-hole-deja-preguntas-respuesta-pm_1_13319924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c66e00a8-6676-476b-aae2-2db3e5bb3fd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un agujero, una llamada y décadas de dudas (o no): Mel&#039;s Hole aún deja preguntas sin respuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Relato fascinante - Mel Waters relató ante Art Bell una historia sobre una finca cercana a Ellensburg y aquella intervención radiofónica acabó ocupando un sitio destacado entre los oyentes</p></div><p class="article-text">
        El auricular tembl&oacute; contra la mano de <strong>Mel</strong> mientras una luz solitaria segu&iacute;a encendida al otro lado de la l&iacute;nea. La espera se alarg&oacute; unos segundos y el silencio aument&oacute; la presi&oacute;n, porque cada respiraci&oacute;n parec&iacute;a acercarlo al momento de contar algo que apenas pod&iacute;a verbalizar. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la voz del programa respondi&oacute;, Mel apret&oacute; los dedos alrededor del tel&eacute;fono y empez&oacute; a hablar al tiempo que varios papeles cambiaban de posici&oacute;n sobre la mesa. La conversaci&oacute;n avanz&oacute; entre dudas, interrupciones y frases lanzadas con prisa, de manera que cada detalle oblig&oacute; a explicar el siguiente. Algunos <strong>oyentes permanecieron atentos mientras la historia crec&iacute;a</strong> y los comentarios empezaban a circular incluso antes de terminar la llamada. Cuando la conexi&oacute;n se cort&oacute;, la sensaci&oacute;n de haber abierto una puerta dif&iacute;cil de cerrar ya recorr&iacute;a la emisi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las b&uacute;squedas no encontraron el enclave descrito</h2><p class="article-text">
        La <strong>leyenda de Mel's Hole</strong> alcanz&oacute; notoriedad gracias a <em><strong>Coast to Coast AM</strong></em>, el popular programa nocturno sobre fen&oacute;menos extra&ntilde;os presentado por <strong>Art Bell</strong>. Seg&uacute;n el relato difundido desde 1997, un hombre llamado Mel Waters asegur&oacute; que en una propiedad situada cerca de Ellensburg, en el estado de Washington, <strong>exist&iacute;a un agujero cuya profundidad parec&iacute;a imposible de medir.</strong> Aquella intervenci&oacute;n radiof&oacute;nica acab&oacute; convirti&eacute;ndose en una de las historias m&aacute;s recordadas del espacio.
    </p><p class="article-text">
        Las comprobaciones posteriores alimentaron tanto la fama del caso como las dudas sobre su autenticidad. Grupos de aficionados recorrieron zonas pr&oacute;ximas a las colinas de Manastash en busca del supuesto pozo, pero encontraron cavidades naturales y antiguos trabajos mineros sin localizar nada que coincidiera con la descripci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Periodistas que investigaron el asunto tampoco hallaron registros claros de Mel Waters, de sus propiedades o de documentos que confirmaran la existencia del terreno descrito. Esa ausencia de pruebas abri&oacute; una <strong>divisi&oacute;n entre creyentes y esc&eacute;pticos</strong> que contin&uacute;a d&eacute;cadas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hizo c&eacute;lebre el relato fue la naturaleza del agujero. Waters afirm&oacute; que los habitantes de la zona llevaban generaciones arrojando all&iacute; neum&aacute;ticos, electrodom&eacute;sticos, basura e incluso animales muertos sin que el hueco llegara a llenarse. Tambi&eacute;n asegur&oacute; que intent&oacute; medir su profundidad utilizando sedal de pesca y pesos met&aacute;licos. Seg&uacute;n su versi&oacute;n, <strong>lleg&oacute; a introducir cerca de 24.000 metros de l&iacute;nea </strong>sin detectar un fondo, una cifra que convirti&oacute; el supuesto pozo en el elemento m&aacute;s llamativo de toda la historia.
    </p><h2 class="article-text">Waters sigui&oacute; rizando el rizo</h2><p class="article-text">
        A medida que las llamadas continuaron, aparecieron nuevos episodios extra&ntilde;os. Waters afirm&oacute; que sus perros evitaban acercarse al lugar y que algunos aparatos de radio sufr&iacute;an interferencias cuando se encontraban cerca. Tambi&eacute;n relat&oacute; que un vecino habr&iacute;a arrojado all&iacute; el cad&aacute;ver de un perro de caza y que d&iacute;as despu&eacute;s volvi&oacute; a verlo caminando por el bosque con el mismo collar. Otras versiones a&ntilde;adieron voces dif&iacute;ciles de identificar, fragmentos musicales procedentes de &eacute;pocas pasadas y br&uacute;julas incapaces de mantener una direcci&oacute;n estable.
    </p><p class="article-text">
        El relato dio otro giro cuando Waters asegur&oacute; que <strong>varias autoridades hab&iacute;an tomado el control de la zona</strong>. En llamadas posteriores explic&oacute; que veh&iacute;culos sin identificar aparecieron cerca de la propiedad y que personal protegido con trajes especiales levant&oacute; vallados alrededor del terreno. Seg&uacute;n su versi&oacute;n, recibi&oacute;<strong> advertencias para abandonar el lugar y una oferta econ&oacute;mica muy elevada</strong> a cambio de renunciar a cualquier derecho sobre la parcela. Aquella parte de la historia contribuy&oacute; a extender teor&iacute;as sobre operaciones secretas y encubrimientos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Las afirmaciones siguieron creciendo durante los a&ntilde;os siguientes. Waters lleg&oacute; a contar que hab&iacute;a viajado a Australia, que regres&oacute; m&aacute;s tarde a Estados Unidos y que despert&oacute; en San Francisco sin recordar varios d&iacute;as de su vida. Tambi&eacute;n habl&oacute; de otro agujero localizado con ayuda de una comunidad ind&iacute;gena y describi&oacute; experimentos cada vez m&aacute;s extravagantes. Entre ellos figuraban cubos de hielo que cambiaban de estado de forma extra&ntilde;a y animales sometidos a pruebas que desafiaban cualquier explicaci&oacute;n convencional. Cada nueva llamada<strong> a&ntilde;ad&iacute;a elementos m&aacute;s dif&iacute;ciles de verificar </strong>que los anteriores.
    </p><h2 class="article-text">Los ge&oacute;logos cuestionaron la viabilidad del supuesto enclave</h2><p class="article-text">
        Las objeciones a la historia fueron numerosas. El<em> United States Geological Survey</em> se&ntilde;al&oacute; que una estructura con las dimensiones descritas no podr&iacute;a mantenerse estable desde un punto de vista geol&oacute;gico. A ello se sum&oacute; el an&aacute;lisis publicado en Forbes por el divulgador<strong> Ethan Siegel</strong>, que repas&oacute; las condiciones extremas presentes bajo la superficie terrestre. Siegel explic&oacute; que las temperaturas, las presiones y otros factores f&iacute;sicos <strong>har&iacute;an inviable una cavidad de ese tipo</strong>. I
    </p><p class="article-text">
        Incluso Art Bell reconoci&oacute; en distintas ocasiones que <em>Coast to Coast AM </em>funcionaba principalmente como entretenimiento y que todo hab&iacute;a que cogerlo con pinzas. Aun as&iacute;, la historia sobrevivi&oacute; porque <strong>nunca apareci&oacute; una prueba definitiva capaz de cerrarla por completo</strong>, y el supuesto agujero sigui&oacute; ocupando un lugar destacado dentro del folclore paranormal estadounidense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agujero-llamada-decadas-dudas-mel-s-hole-deja-preguntas-respuesta-pm_1_13319924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 10:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un agujero, una llamada y décadas de dudas (o no): Mel's Hole aún deja preguntas sin respuesta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Relato,Terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-favorita-almodovar-ocupa-espacios-derecha-renuncia-cache-llamarse-novelista_1_13317373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbdfc752-97da-447d-b76e-c1a954672b51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Irene Cuevas, "una tía superbollera de izquierdas" autora de 'Un momento de ternura y de piedad', salta de la novela al cuento, su verdadero hogar, con 'Animal Print', </p><p class="subtitle">Mary Beard: “Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor es absurdo, siempre fue peor”
</p></div><p class="article-text">
        Mientras que muchos escritores noveles empiezan con un compendio de cuentos y luego dan el salto a la novela, Irene Cuevas lo hizo al rev&eacute;s. En 2024 apareci&oacute; por primera vez en las librer&iacute;as con <em>Un momento de ternura y de piedad</em>, que Pedro Almod&oacute;var se&ntilde;al&oacute; como su &ldquo;novela femenina favorita del a&ntilde;o&rdquo; y ahora regresa con el libro de relatos <em>Animal Print</em> (ambos en Reservoir Books). Historias de personajes que se enfrentan a una sociedad que intenta domesticar su manera de ser, de desear o de sentir y que, de manera literal o metaf&oacute;rica, conectan con el mundo de los animales no humanos para resistir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo hab&iacute;a empezado este libro hace seis a&ntilde;os, pero en la editorial me pidieron que primero sacase una novela. Soy cuentista y estaba rabiosa porque me preguntaba por qu&eacute; nadie lee relatos&rdquo;, dice durante una entrevista que tiene lugar en Barcelona. Como le explicaron, la decisi&oacute;n respond&iacute;a a las l&oacute;gicas del mercado, algo de lo que se ha dado cuenta con la promoci&oacute;n de este nuevo trabajo, que ha resultado m&aacute;s complicada que la anterior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La palabra cuento echa para atr&aacute;s. Luego gusta mucho, pero cuesta que la gente se acerque&rdquo;, afirma, aunque tambi&eacute;n ve que el p&uacute;blico cada vez se abre m&aacute;s a este g&eacute;nero. Autoras tan conocidas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eider-rodriguez-escritora-quiero-haya-literatura-euskera-viva-cat_1_13057960.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eider Rodr&iacute;guez</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/samanta-schweblin-gana-premio-aena-narrativa-dotado-millon-euros_1_13127738.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Samanta Schweblin</a>, ganadora del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, han ayudado a abrir el camino en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Cuevas, que concibe su &uacute;ltimo libro &ldquo;como un disco, porque todos los textos suenan a una m&uacute;sica parecida&rdquo;, explica que escribir un volumen de cuentos &ldquo;es un proceso que requiere mucha destilaci&oacute;n&rdquo;. No cree que se pueda hacer una antolog&iacute;a de relatos cada uno o dos a&ntilde;os, porque necesita mucha investigaci&oacute;n y trabajo. El germen del primero, que da nombre a toda la recopilaci&oacute;n, fue la idea de una chica que caminaba sola por la calle vestida con un disfraz de leopardo. Se le ocurri&oacute; sin haberla visto, algo que sucedi&oacute; tiempo despu&eacute;s. &ldquo;Iba por mi barrio con un grupo de amigas y la vi. Yo me dije &lsquo;pero qu&eacute; es esto&rsquo;, porque adem&aacute;s ese cuento es como muy estadounidense. Y entonces me vino el t&iacute;tulo: <em>Animal Print</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese texto primigenio que envi&oacute; a la editorial y le consigui&oacute; un contrato se ha publicado sin cambiar ni una palabra aunque hayan pasado seis a&ntilde;os desde que lo redact&oacute;. Lo que s&iacute; hizo fue continuarlo en otro cuento porque quer&iacute;a imaginar lo que le hab&iacute;a pasado a la protagonista. Es un <em>modus operandi</em> que, hasta ahora, le ha servido: recuperar pensamientos antiguos para desarrollarlos en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con la novela tambi&eacute;n me sucedi&oacute;, era una idea que yo hab&iacute;a tenido diez a&ntilde;os atr&aacute;s. Hubo una &eacute;poca en la que era muy imaginativa y ten&iacute;a muchas ideas. Las apunt&eacute; todas y ah&iacute; se quedaron porque no era su momento&rdquo;, desarrolla. Ahora se encuentra de expedici&oacute;n por ese caj&oacute;n de textos del pasado por si alguno merece ser rescatado.
    </p><h2 class="article-text">Animales, monstruos y otros referentes</h2><p class="article-text">
        Una de las cosas que tienen en com&uacute;n sus personajes es que pertenecen al colectivo LGTBIQ+, como la propia escritora, que es lesbiana. Para ella que su trabajo sirva para visibilizar esa realidad y pueda servir de referente para otra persona es &ldquo;el sue&ntilde;o&rdquo; pero, en realidad, quer&iacute;a escribir sobre lo que le pasa a ella y la gente que la rodea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente hetero me dice que escribo unas cosas muy fantasiosas y muy extra&ntilde;as pero es que esa es la realidad de mi vida&rdquo;, afirma. En uno de sus relatos, un chico le echa en cara a su hermana que le aburre con sus cuentos <em>woke,</em> una palabra que utiliz&oacute; uno de sus profesores para comentar su trabajo. &ldquo;Para la gente es extra&ntilde;o lo que para m&iacute; es lo normal. Mis personajes van a ser LGTB, aunque les pasen muchas cosas que no tienen del todo que ver con su identidad&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Sus cuentos contienen trazas de realidad, aunque ella no considera que se puedan categorizar como autoficci&oacute;n. Cuevas los define como &ldquo;ficciones de mis fantas&iacute;as&rdquo;. &ldquo;El otro d&iacute;a comentaba con la escritora Estela Sanch&iacute;s que siempre que escribimos hacemos como un Frankenstein de much&iacute;sima gente. Nadie es alguien en concreto, tampoco somos nosotras mismas, pero obviamente todos los personajes tienen algo nuestro&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, de su d&iacute;a a d&iacute;a tambi&eacute;n menciona a referentes que le han servido para su trabajo como Donna Haraway y su <em>Manifiesto para c&iacute;borgs</em> o Suniti Namjoshi con su libro <em>F&aacute;bulas feministas</em>, en el que reinvierte f&aacute;bulas orientales y occidentales. Su preferido se titula <em>Cuento con moraleja</em> y en &eacute;l: &ldquo;Le da la vuelta a la f&aacute;bula de La Bella y la bestia porque habla de que la bestia era la mujer porque estaba enamorada de otra mujer y eso es monstruoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuevas toma el testigo de ambas autoras e invita a agarrar la monstruosidad para crear nuevas existencias. &ldquo;Haraway acu&ntilde;a el t&eacute;rmino desde una visi&oacute;n positiva, como algo a lo que tenemos que tender las mujeres para liberarnos de esta mierda patriarcal. Como la salamandra a la que le cortan un trocito de cola y despu&eacute;s se regenera, nosotras tenemos que ser as&iacute; y permanecer fuertes. Somos monstruosas para afuera, pero dentro somos un pedazo de ternura&rdquo;, determina.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos se ha publicado una buena cantidad de libros relacionados, de una u otra manera, con los animales. Cuevas ha a&ntilde;adido una lista con algunos de esos t&iacute;tulos en un ap&eacute;ndice al final del libro, entre los que se encuentran <em>Olor a hormiga</em>, de J&uacute;lia Per&oacute;; <em>El ataque de las cabras</em>, de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laura-chivite-escritora-familias-son-cuadro-excepcion_1_12094183.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Laura Chivite</a>; <em>Leche cruda</em>, de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gata-teta-lengua-tres-claves-angelo-nestore-combatir-sociedad-miedo-ultraderecha_128_12602371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &Aacute;ngelo N&eacute;store </a>o <em>Animales peque&ntilde;os</em>, de Mercedes Duque Espiau, entre otros. Y desde que se cerr&oacute; su libro, hace unos cuatro meses, a&uacute;n han salido m&aacute;s como<em> Zorra</em>, de Gabriela Jauregui. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que, como estamos yendo a una sociedad cruel y horrible que da lugar a un colapso tecnol&oacute;gico, nos estamos rebelando un poco y dirigiendo a lo animal para ver si ah&iacute; encontramos empat&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Baile y resistencia</h2><p class="article-text">
        En el mencionado ap&eacute;ndice, la autora tambi&eacute;n incluye una lista de canciones que han sido importantes para ella y quiere compartir con sus lectores. La m&uacute;sica est&aacute; muy presente en su d&iacute;a a d&iacute;a y a veces tambi&eacute;n ejerce de DJ. &ldquo;Este libro lo escrib&iacute; bailando, me puse much&iacute;sima m&uacute;sica y hay textos que escrib&iacute; con m&uacute;sica techno de fondo con luces de discotecas&rdquo;, declara. Las protagonistas de uno de sus cuentos, que han pasado por un proceso muy traum&aacute;tico, van a Berl&iacute;n a un templo del baile como Berghain y consiguen aprobar el criterio de selecci&oacute;n de los porteros. Una vez all&iacute;, entran en comuni&oacute;n con el resto de personas presentes, incluida una que ha sido determinante para la vida de ambas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; era muy importante porque estos dos &uacute;ltimos a&ntilde;os el baile me ha salvado mucho, he conectado con un mont&oacute;n de gente preciosa&rdquo;, manifiesta la escritora y remarca: &ldquo;Los refugios hay que construirlos con amigos y el baile es el gran lugar de refugio ahora mismo para m&iacute;&rdquo;. A este respecto menciona a Mckenzie Wark y su libro <em>Raving, </em>en el que cuenta que la rave &ldquo;es un sitio muy queer, donde puedes generar un poco tu familia&rdquo;, resume Cuevas. La lista musical que incluy&oacute; en el volumen es tambi&eacute;n un homenaje a dicha autora y una herramienta de acompa&ntilde;amiento para quienes entren en sus relatos. &ldquo;Si despu&eacute;s de leerlos est&aacute;s emocionalmente rara, igual esto te ayuda porque suena a lo mismo que suena mi libro. En realidad es una <em>playlist </em>que es su atm&oacute;sfera&rdquo;, esclarece.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de novelas y cuentos, Cuevas tambi&eacute;n tiene una columna semanal en El Mundo. Aquel profesor que defini&oacute; sus relatos como <em>woke</em>, volver&iacute;a a hacerlo con los textos que publica en dicho medio y que generan pol&eacute;micas encendidas. &ldquo;Soy muy inc&oacute;moda, me han criticado un mont&oacute;n, me han insultado mucho con comentarios muy bestias. Pero qu&eacute; voy a hacer, eso no me va a callar&rdquo;, manifiesta. De hecho, considera que esas agresiones verbales la hacen m&aacute;s combativa y cree que hay que contestarlas: &ldquo;Estoy dando en los lugares de abuso de poder y la mayor&iacute;a los cometen hombres. Tambi&eacute;n hablo de mujeres que cometen abusos, pero la mayor&iacute;a son hombres. Hay que decirlo y sobre todo si se tiene un altavoz tan grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella se define como &ldquo;una t&iacute;a de izquierdas superbollera&rdquo; y no tiene claro c&oacute;mo ha acabado con un espacio en ese peri&oacute;dico, pero cuando se lo propusieron acept&oacute; porque pens&oacute;: &ldquo;Si no, va a venir alguien de derechas a escribirla. Pues ya ocupo yo el espacio&rdquo;. Y qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; ese esti&eacute;rcol de insultos acabe por ser abono para que florezcan nuevos relatos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-favorita-almodovar-ocupa-espacios-derecha-renuncia-cache-llamarse-novelista_1_13317373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 19:33:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Pedro Almodóvar,Relato,Relato corto,Novela,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya se ha abierto el plazo para el VIII Premio Pérez-Taybilí de Relato, dotado con 2.000 euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/abierto-plazo-viii-premio-perez-taybili-relato-dotado-2-000-euros_1_13301693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7808d437-df61-4066-a817-524da1f2f6e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya se ha abierto el plazo para el VIII Premio Pérez-Taybilí de Relato, dotado con 2.000 euros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta iniciativa de Medina Cultura está dirigida a escritores y escritoras mayores de 18 años, de cualquier nacionalidad, residentes en España</p><p class="subtitle">Toledo tendrá un centro comunitario gestionado por adolescentes para promover un ocio saludable</p></div><p class="article-text">
        Grupo Esenzias ha convocado, a trav&eacute;s de su proyecto cultural Medina Cultura de Fundaci&oacute;n Nexo Empleo, el VIII Premio P&eacute;rez-Taybil&iacute; de Relato 2026, el certamen literario de &aacute;mbito nacional dirigido a escritores y escritoras mayores de 18 a&ntilde;os, de cualquier nacionalidad, residentes en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        El premio, que alcanza este a&ntilde;o su octava edici&oacute;n, tiene como objetivo seguir impulsando la creaci&oacute;n literaria y ofrecer un espacio de reconocimiento a la narrativa breve contempor&aacute;nea. La tem&aacute;tica de los relatos ser&aacute; completamente libre, con el prop&oacute;sito de favorecer la diversidad de voces, estilos y miradas dentro del panorama literario actual. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&aacute;n participar autores y autoras que no hayan sido premiados en ediciones anteriores del certamen. Cada participante podr&aacute; presentar un &uacute;nico relato en castellano, original e in&eacute;dito, que no haya sido galardonado en otro concurso ni est&eacute; pendiente de fallo en ning&uacute;n otro certamen. El plazo de presentaci&oacute;n permanece abierto desde el 15 de junio hasta el 31 de agosto de 2026. 
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                Cartel anunciador del VIII Premio Pérez-Taybilí de Relato                            </span>
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        El certamen contempla un primer premio de 2.000 euros. Adem&aacute;s, se conceder&aacute; un segundo premio consistente en un ticket regalo de Medina Mud&eacute;jar C&aacute;diz 'Pack Qadis' para dos personas, valorado en 343 euros; un tercer premio de Quinta de Cavia, valorado en 139 euros; y un acc&eacute;sit consistente en una experiencia de spa o ba&ntilde;os &aacute;rabes con masaje para dos personas, valorada en 105 euros. 
    </p><h2 class="article-text">Jurado y fallo de personas ganadoras</h2><p class="article-text">
        El jurado estar&aacute; compuesto por destacadas personalidades del mundo de las letras y seleccionar&aacute; tres relatos finalistas. El fallo se dar&aacute; a conocer durante el acto de entrega de premios, que tendr&aacute; lugar en el &uacute;ltimo trimestre de 2026 en Toledo, con la presencia de miembros del jurado y autoridades locales.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres de las personas ganadoras se publicar&aacute;n en la p&aacute;gina web y redes sociales de Medina Cultura y Medina Mud&eacute;jar. Asimismo, los relatos premiados ser&aacute;n difundidos a trav&eacute;s de sus canales digitales y podr&aacute;n formar parte de una futura antolog&iacute;a con motivo del d&eacute;cimo aniversario del premio. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta nueva edici&oacute;n, el Premio P&eacute;rez-Taybil&iacute; consolida su trayectoria como una convocatoria literaria abierta a autores y autoras de todo el pa&iacute;s, reforzando el compromiso de Medina Cultura, Grupo Esenzias y Fundaci&oacute;n Nexo Empleo con la cultura, la creatividad y la promoci&oacute;n del talento literario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Culturas de Castilla-La Mancha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/abierto-plazo-viii-premio-perez-taybili-relato-dotado-2-000-euros_1_13301693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 08:40:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios,Relato,Literatura,Cuentos,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Virginia Woolf era un diamante en bruto: sale a la luz ‘La vida de Violet’, un texto inédito de su juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/virginia-woolf-diamante-bruto-sale-luz-vida-violet-texto-inedito-juventud_1_13243286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b7eeeb5-4937-43cb-9006-e3697a506a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144123.jpg" width="2366" height="1331" alt="Cuando Virginia Woolf era un diamante en bruto: sale a la luz ‘La vida de Violet’, un texto inédito de su juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora Urmila Seshagiri encontró una versión de un manuscrito de 1908 desconocida hasta la fecha, que se presenta como una tentativa de primera novela</p><p class="subtitle">Entrevista - Shego: “Si el PP no nos llama para tocar por decir lo que pensamos, qué pena, es lo que hay”
</p></div><p class="article-text">
        Todos tenemos muchas identidades a lo largo de la vida. Por eso hubo un tiempo en el que los genios (a&uacute;n) no eran genios, sino seres humanos corrientes que trabajaban codo con codo para ofrecer lo mejor de s&iacute; mismos al mundo. Por eso, aunque no lo parezca, hubo un tiempo en el que <a href="https://www.eldiario.es/spin/libro-inedito-virginia-woolf-publicado-trabajo-perdido-the-life-of-violet-pm_1_12686873.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a> (Londres, 1882 - Sussex, 1941) no era (todav&iacute;a) Virginia Woolf, y no (solo) porque no se hubiera casado con Leonard Woolf, de quien tomar&iacute;a el apellido, sino por hallarse en la fase embrionaria de una escritora en potencia, esto es, la fase de ensayo y error; de escribir sin la expectativa de publicar, tan solo de continuar aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        Urmila Seshagiri, estudiosa de la escritora inglesa, dio por casualidad con el manuscrito de un texto titulado <em>La vida de Violet</em>, conservado en una casa de campo de Wiltshire y fechado en 1908. La Biblioteca P&uacute;blica de Nueva York (NYPL) guardaba un relato con el mismo t&iacute;tulo, pero correspondiente a una versi&oacute;n de 1907. Este primer borrador ya se conoc&iacute;a entre los acad&eacute;micos, y no pasaba de considerarse una composici&oacute;n primeriza. Sin embargo, la edici&oacute;n revisada de 1908 inclu&iacute;a nuevas correcciones que, a juicio de la investigadora, otorgan valor al original y hacen de &eacute;l una obra m&aacute;s acabada.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado se public&oacute; por primera vez en ingl&eacute;s, y ahora llega a nuestras librer&iacute;as de la mano de Lumen, en esa misma edici&oacute;n de Urmila Seshagiri y con traducci&oacute;n de Ana Mata Buil. <em>La vida de Violet</em> puede leerse como el embri&oacute;n de una novela, dividida en tres partes que son casi cuentos independientes, vinculados solo por girar en torno a un mismo personaje. Este personaje, precisamente, es lo m&aacute;s revelador de este manuscrito: Violet, una &ldquo;giganta&rdquo; que rompe algo m&aacute;s que las convenciones est&eacute;ticas de su tiempo. Est&aacute; inspirada en Mary Violet Dickinson (1865 - 1948), amiga de la autora (que en efecto med&iacute;a m&aacute;s de un metro ochenta). Se conocieron en 1902, cuando Virginia Woolf ten&iacute;a veinte a&ntilde;os y todav&iacute;a no hab&iacute;a comenzado a publicar.
    </p><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo, o relato, se narra la llegada al mundo de esta hero&iacute;na tan curiosa y su posterior presentaci&oacute;n en sociedad, que no deja de ser un segundo nacimiento. Pero, lejos de repetir el patr&oacute;n de la comedia de costumbres al uso, la autora &ldquo;revienta&rdquo; todas las convenciones con una voz narrativa burlesca, que a trav&eacute;s de un humor afilado saca punta a los usos de la alta sociedad, y siempre con el foco puesto en la situaci&oacute;n de las mujeres, aunque sin dramatizar. Por ejemplo, escribe: &ldquo;La dama sacudi&oacute; el abanico como un abanico sacudir&iacute;a la trompa, y, en efecto, su posici&oacute;n en el sal&oacute;n de baile era tan se&ntilde;alada que se le permit&iacute;an las libertades que los monos, las ovejas y los burros conceden al Rey de las Bestias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s sugerentes y refinados son los pasajes en los que describe las flores, importantes en la vida de la protagonista (y de la autora, como se refleja en su obra). La segunda parte se titula, precisamente, <em>El jard&iacute;n m&aacute;gico</em>, y lleva a la giganta a otro escenario: &ldquo;Si hay dos cosas que s&eacute; acerca de las damas aristocr&aacute;ticas inglesas, y una es que tienen salud, y la otra que tienen casas en el campo&rdquo;. En esa casa, Violet lee libros y se pierde entre las plantas (no es de extra&ntilde;ar que se entendiera tan bien con Woolf). En un momento dado, deja caer una sentencia que parece un anticipo del ensayo m&aacute;s influyente de la escritora: &ldquo;&ndash;&iquest;No le parece, Violet&hellip;, que ser&iacute;a muy bonito&hellip;? / &ndash;&iquest;Tener una casa propia? &iexcl;S&iacute;, mi querida se&ntilde;ora!&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2ba299d1-21a3-46d6-b707-41535646957c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El aire de cuento de estas tres piezas breves (o, para ser exactos, del personaje principal, de quien se enfatizan los atributos a trav&eacute;s del lenguaje aleg&oacute;rico), se refuerza en la tercera, <em>Cuento para dormir</em>, que reviste una atm&oacute;sfera m&aacute;s m&aacute;gica, aunque sin perder ese tono mordaz. Adem&aacute;s del retrato de una protagonista que rompe moldes, la novela destaca porque ya se entrev&eacute; la mirada incisiva de la autora hacia el universo femenino, y en concreto el de la amistad entre mujeres &ndash;la editora ve en Violet una predecesora de Vita Sackville-West, la amiga m&aacute;s especial de Woolf&ndash;, unas mujeres que no se limitan a hacer sus labores y practicar los pasos de baile con primor, sino que se r&iacute;en con fuerza, tienen una mente inquieta y cultivan una vida (exterior) m&aacute;s rica de lo que se espera de ellas y una vida (interior) menos d&oacute;cil de lo que sus mayores querr&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, como se suele decir de las primeras obras, <em>La vida de Violet</em> contiene las semillas de lo que luego germinar&aacute;. El estilo a&uacute;n est&aacute; por pulir, pero incluso en este tono que roza la caricatura se atisban sutilezas, alumbramientos y digresiones muy propios de Woolf, de la Woolf que en su plenitud renov&oacute; las formas y firm&oacute; obras como <em>La se&ntilde;ora Dalloway</em> (1925) o <em>Las olas</em> (1931). Le falta empaque en la construcci&oacute;n narrativa, pero el nervio ya estaba ah&iacute;. Resulta curioso, adem&aacute;s, descubrir el lado c&oacute;mico de la joven Woolf, una escritora de quien ha trascendido una imagen seria, incluso imponente, en parte por la exigencia de su obra, en parte porque, al igual que ocurre con <a href="https://www.eldiario.es/spin/tragedia-personal-legado-marco-generaciones-poeta-cambio-mirada-salud-mental-sylvia-plath-pm_1_12982644.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvia Plath</a>, su suicidio parece haberle dejado para la posteridad una fama de mujer atormentada y triste, aunque (y sus diarios y cartas lo prueban, lo mismo que Plath) tuvo etapas muy luminosas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una escritora en construcci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de <em>La vida de Violet</em> coincide con una nueva selecci&oacute;n de sus primeros relatos, <em>La marca de la pared</em> (N&oacute;rdica, 2026, trad. Ainize Salaberri, Magdalena Palmer y Colectivo Woolf BdL), acompa&ntilde;ada de un <a href="https://elpais.com/cultura/2012/02/10/actualidad/1328869927_186909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> de Antonio Mu&ntilde;oz Molina, que se recupera a modo de pr&oacute;logo. Este peque&ntilde;o volumen comprende siete textos, fechados entre 1892 y 1924 &ndash;es decir, terminan justo antes de la publicaci&oacute;n de su primera gran novela, <em>La se&ntilde;ora Dalloway</em>, en 1925&ndash; y permite ver la evoluci&oacute;n de una escritora en ciernes, que va experimentando hasta lograr, en las &uacute;ltimas piezas, un nivel excelso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e69a554e-b1ee-4983-b232-78f7fc2a3634_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El primer relato, y su continuaci&oacute;n, escritos cuando era apenas una ni&ntilde;a, se lee un poco en consonancia con <em>La vida de Violet</em>: tiene una gran dosis de comicidad, pero incluso en este intento tan juvenil se vislumbran fogonazos, detalles que denotan una capacidad inusual para la observaci&oacute;n de la naturaleza humana, para ir m&aacute;s all&aacute; de las turbulencias de una misma. Es una Virginia Woolf irreverente y juguetona; probablemente esa es la clave, que <em>juega</em>, aprende jugando, se divierte al escribir, y en esa disposici&oacute;n es cuando se puede explorar la creatividad y, a la larga, llegar a aportar algo de veras novedoso.
    </p><p class="article-text">
        Su universo narrativo es el mismo de siempre: aristocracia, casas se&ntilde;oriales, vicisitudes de las din&aacute;micas dom&eacute;sticas, flores; pero &mdash;y esto tambi&eacute;n es lo mismo de siempre&mdash; en ella no importa tanto el qu&eacute; como el c&oacute;mo, puesto que es la cadencia de su voz, las sinuosidades del punto de vista, la fluidez de esa cadena que rompe los preceptos cl&aacute;sicos sobre los tiempos narrativos, lo que arrastra al lector por sus p&aacute;ginas. Como en <em>La marca en la pared</em> (1917), donde basta una mujer observando lo que parece una mancha en la pared para hilvanar una meditaci&oacute;n hipn&oacute;tica y de culminaci&oacute;n magistral. Tambi&eacute;n merecen una menci&oacute;n <em>La se&ntilde;ora Dalloway en Bond Street</em> (1923) y <em>El vestido nuevo </em>(1924), dos textos espl&eacute;ndidos que complementan su novela.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/27e80b9b-5512-4159-80ef-c75afa988f65_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; somos con respecto a los escritores que nos han inspirado?&rdquo;, se pregunta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/reivindicacion-bibliotecas-publicas-hizo-ali-smith-refugio-brujula-azar_1_11689469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ali Smith</a> en la conferencia que pronunci&oacute; en el Festival Literario de Cambridge en 2023, a prop&oacute;sito de <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> (1929), editada como <em>Una Woolf propia</em> (N&oacute;rdica, 2026, trad. Magdalena Palmer). Ella quiz&aacute; sea, junto con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jeanette-winterson-gran-autora-transgrede-limites-lenguaje-generos_1_11486816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeanette Winterson</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/rachel-cusk-pregunta-origen-creadoras-desfile-mujeres-deban-volverse-violentas_1_12148835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rachel Cusk</a>, la heredera m&aacute;s clara de Virginia Woolf: lleva un paso m&aacute;s all&aacute; &mdash;porque para ser heredera de Woolf no basta, desde luego, con imitarla&mdash; su b&uacute;squeda de nuevas formas de expresi&oacute;n, sus rupturas, su evocaci&oacute;n de un imaginario magn&eacute;tico y genuino, hasta en un g&eacute;nero como el ensayo. Y, como ella, tiene tambi&eacute;n su lado humor&iacute;stico, que se divierte explorando, probando, <em>jugando</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno tiene con un escritor esa suerte de &ldquo;entendimiento&rdquo; que la autora escocesa experiment&oacute; con Woolf, de inmediato surge la necesidad de leer <em>todo</em> lo publicado por &eacute;l, y todo es todo, desde sus inicios torpes hasta sus finales indignos (si los hubiera). Hoy, gracias al rescate de <em>La vida de Violet</em>, la cohorte de seguidores de Woolf puede penetrar a&uacute;n m&aacute;s en su proceso de formaci&oacute;n, a&ntilde;adir un nombre m&aacute;s al mapa de las amigas que conformaron su mundo y nutrieron su narrativa. Sin exagerar en cuanto a sus m&eacute;ritos &mdash;no se convertir&aacute; en una obra imprescindible&mdash;, no deja de ser un aperitivo de lo que estaba por venir; un diamante en bruto, en definitiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/virginia-woolf-diamante-bruto-sale-luz-vida-violet-texto-inedito-juventud_1_13243286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 20:05:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Virginia Woolf era un diamante en bruto: sale a la luz ‘La vida de Violet’, un texto inédito de su juventud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Relato,Virginia Woolf,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arelis Uribe, la escritora que viste su corazón de rojo y negro para narrar la sangre y el sudor de Chile]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/arelis-uribe-escritora-viste-corazon-rojo-negro-narrar-sangre-sudor-chile_1_13205358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/742fcf2b-9d35-4c5f-a13f-c94a807a5e79_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142565.jpg" width="1417" height="797" alt="La escritora chilena Arelis Uribe."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora rebusca en sus cuentos perdidos del pasado para componer el volumen 'Telepunga' donde asoma las diferencias de clase en un país que no acaba de encontrar su rumbo: “Después de la dictadura de Pinochet hubo gobiernos de centro, izquierda o socialdemócratas y me he dado cuenta de que todo es parecido”</p><p class="subtitle">Eva Baltasar, escritora: “Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio”
</p></div><p class="article-text">
        Arelis Uribe ha encontrado en la ficci&oacute;n la libertad que no sent&iacute;a cuando ejerc&iacute;a el periodismo. Licenciada en la materia, firm&oacute; muchos art&iacute;culos y columnas de opini&oacute;n, pero quiso saber qu&eacute; hab&iacute;a donde acaba la verdad. De ah&iacute; salieron historias cortas tituladas <em>Casa de mu&ntilde;ecas</em> o <em>Nos quedamos a solas</em>. La autora triunf&oacute; con esos cuentos, agrupados bajo el t&iacute;tulo <em>Quiltras </em>(Tr&aacute;nsito, 2019). Y, a partir de ah&iacute;, se dedic&oacute; a lidiar con otros asuntos de la vida: &ldquo;Me fui a dar vueltas por el mundo, tuve duelos, cambi&eacute; de trabajo, pasaron cantidad de cosas&rdquo;, explica a elDiario.es en una tarde soleada en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        En aquel t&iacute;tulo no estaba todo el material que la autora hab&iacute;a perge&ntilde;ado, sino que hubo una parte que guard&oacute; y olvid&oacute;. &ldquo;En 2024, me pregunt&eacute; d&oacute;nde estar&iacute;an esos cuentos viejos que yo ten&iacute;a. Fui a buscarlos, me gustaron y empec&eacute; a trabajar todo ese material que ten&iacute;a in&eacute;dito para una nueva colecci&oacute;n&rdquo;, sostiene. As&iacute; se conform&oacute; <em>Telepunga</em>, la antolog&iacute;a que ahora llega a las librer&iacute;as de la mano del sello Yegua de Troya (Random House), durante la etapa que actualmente edita Gabriela Wiener.
    </p><p class="article-text">
        La escritora chilena se reencontr&oacute; con la persona que era hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando los redact&oacute;. Adem&aacute;s de reconocer las obsesiones que ten&iacute;a en aquellos momentos, tambi&eacute;n se llev&oacute; sorpresas porque hab&iacute;a cuentos o detalles que no recordaba. &ldquo;Hab&iacute;a olvidado, por ejemplo, <em>El muertito,</em> que es un concepto que aparece en el cuento <em>Telepunga</em>. Esa sensaci&oacute;n fue exquisita, porque me le&iacute; con extra&ntilde;amiento, como si yo no lo hubiera escrito&rdquo;, declara. Descubri&oacute; que el paso del tiempo le hab&iacute;a aportado la capacidad de editar los textos como si los hubiese escrito otra persona.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0cea547b-f869-4dbc-a273-b038d0d9d784_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ese relato, que es su preferido, trata sobre la vida precaria de unos trabajadores en una cadena de pizzer&iacute;as. &ldquo;Me encanta porque tiene una voz chilena a la que ya creo que no podr&iacute;a volver, me fascina esa jerga de principio de los 2000&rdquo;. Por ejemplo, este relato ten&iacute;a un principio y un final, pero estaba hueco en el medio, as&iacute; que tuvo que inventarse personajes y una trama para hilar las tres partes.
    </p><h2 class="article-text">Sueldos de hambre</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La palabra punga&rdquo;, explica su autora sobre el t&iacute;tulo del libro, &ldquo;es de la jerga chilena o latinoamericana para nombrar a los pillos ladronzuelos, lo precario, las clases bajas, trabajadoras. Puede significar todo eso a la vez o algo singular. En Argentina se usa mucho para ladr&oacute;n&rdquo;. Los protagonistas roban comida porque en la empresa &ldquo;les pagan sueldos de hambre&rdquo;. &ldquo;Creo que hay algo de punga en todos los cuentos&rdquo;, reconoce, porque la perspectiva de clase siempre est&aacute; presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1af894df-6230-4a3d-983f-50f75f5b0687_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esa cr&iacute;tica social es intencionada, aunque no sea &ldquo;declarativa&rdquo;, indica. &ldquo;A m&iacute; me interesa hablar de temas que est&aacute;n atravesados por las violencias simb&oacute;licas y materiales de la sociedad en la que vivimos sin utilizar etiquetas expl&iacute;citas de filosof&iacute;a pol&iacute;tica o hacer manifiestos&rdquo;, explica. Por ejemplo, en uno de sus cuentos, <em>La posta</em>, se muestra las dos caras de la moneda de Chile: la de la poblaci&oacute;n privilegiada y la precarizada al extremo. En sus l&iacute;neas no hay consignas pol&iacute;ticas, sino que la propia historia deja ver qu&eacute; es lo que ocurre en el pa&iacute;s. Las situaciones de violencias expl&iacute;citas que se dan en <em>La escopeta</em> o <em>Cuarto medio</em> est&aacute;n relatadas, aunque palabras como &lsquo;violaci&oacute;n&rsquo; no aparecen.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que sucede en el &uacute;ltimo cuento mencionado que, curiosamente, no es suyo sino de su padre. Entre el material que recuper&oacute; del pasado estaba este texto, que a ella le fascinaba, as&iacute; que lo edit&oacute; y se lo reenvi&oacute; a &eacute;l con comentarios. &Eacute;l hac&iacute;a lo mismo con los escritos de su hija. &ldquo;Ten&iacute;amos una relaci&oacute;n de ida y vuelta literaria con mi viejo. Estaba muy bien escrito, yo nunca hab&iacute;a le&iacute;do algo as&iacute; y [lo que se relata] no estaba en mi registro ni de an&eacute;cdotas que me han contado, ni de las posibilidades que yo tengo como testigo de presenciar una situaci&oacute;n tan violenta&rdquo;, asegura. Su padre creci&oacute; en los mismos barrios del extrarradio donde lo hizo ella, as&iacute; que sinti&oacute; que dialogaba con lo que ella quiere transmitir con su trabajo.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; piensa el abusador</h2><p class="article-text">
        Al igual que la denuncia sobre la desigualdad entre clases sociales, la perspectiva de g&eacute;nero inunda las p&aacute;ginas: abusos sexuales, maltrato o pederastia est&aacute;n presentes en sus historias. Sin embargo, los que cometen el crimen no se presentan como supervillanos sin m&aacute;s. &ldquo;A m&iacute; me gusta trabajar con la idea del antagonista y un protagonista m&aacute;s que con la del bueno y el malo, porque yo creo que hay matices y esos matices son aterradores&rdquo;, dice. &ldquo;Sabemos que hay m&uacute;ltiples denuncias de mujeres violentadas o abusadas sexualmente o de varones tambi&eacute;n que denuncian violaci&oacute;n y abuso, pero no tenemos acceso a los testimonios de los perpetradores. Yo creo que muchas veces ellos no se reconocen como abusadores&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Menciona a Virginie Despentes para reforzar su razonamiento: &ldquo;En <em>Teor&iacute;a King Kong</em> dice precisamente eso, que nosotras tenemos que llamarlo violaci&oacute;n, pero ellos no, ellos hacen otra cosa como decir que estaba pasado. No hay un reconocimiento de parte del perpetrador del abuso y es algo que quer&iacute;a poner sobre la mesa&rdquo;. Uribe se&ntilde;ala uno de sus cuentos, en los que el protagonista va invitado a una comida de la familia de su pareja y resulta ser un ped&oacute;filo. &ldquo;Me interesaba mostrar que puede ser tu novio, la persona que te vende los tomates, tu primo, tu prima, esas presencias est&aacute;n entre nosotros&rdquo;, reflexiona y a&ntilde;ade: &ldquo;No son monstruos, son sanos hijos del patriarcado que en su discurso utilizan un lenguaje que edulcora las aberraciones que cometen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que Arelis Uribe no hace manifiestos en sus libros, tiene opciones pol&iacute;ticas muy marcadas y cr&iacute;ticas. Reconoce que tener por primera vez despu&eacute;s de Pinochet un presidente de extrema derecha escogido por el pueblo como Jos&eacute; Antonio Kast &ldquo;da miedo y en lo simb&oacute;lico es diferente tenerlo a &eacute;l que a otros y escuchar su discurso&rdquo;, pero el pa&iacute;s tiene un problema que no desaparecer&aacute; si no cambia el modelo econ&oacute;mico.
    </p><h2 class="article-text">Coraz&oacute;n rojinegro</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de la dictadura de Pinochet hubo gobiernos de centro, izquierda o socialdem&oacute;cratas y me he dado cuenta de que todo es parecido&rdquo;, revela. Aunque Pi&ntilde;era con su derecha liberal y Boric con sus ideas progresistas hicieron cosas distintas y tienen morales diferentes, Uribe ve grandes similitudes. &ldquo;M&aacute;s que generar grandes reformas, administran el orden, administran el poder, administran el capital del Estado y se enriquecen a costa de eso&rdquo;, desgrana. &ldquo;Estudiaron en las mismas escuelas, son todos muy blancos, descendientes de europeos, son amigos entre ellos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ella reconoce que tiene &ldquo;un coraz&oacute;n bastante rojo y negro&rdquo; pero que tampoco cree &ldquo;en la guillotina&rdquo;. Su propuesta para mejorar las cosas pasa por &ldquo;estar en contra, en reclamar, en ser la aguafiestas de mis amigos que est&aacute;n conformes y yo decir que no, que no me convencen&rdquo;. Sobre todo ahora, en el momento de Kast, que organiza comidas de lujo en el Palacio de La Moneda mientras la poblaci&oacute;n se queda sin dinero. &ldquo;La mitad de la gente en Chile gana menos de 500 euros mensuales. Hay una gran pobreza&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Ella puede militar, a su manera, a trav&eacute;s de la literatura. No va a volver al periodismo porque, esencialmente, le encanta &ldquo;mentir&rdquo;. &ldquo;Ser reportero es dif&iacute;cil. La gente se enoja contigo, porque no le gusta lo que escribes, porque les cambias la voz cuando los transcribes, por ejemplo&rdquo;. Sin embargo, &ldquo;en la ficci&oacute;n da lo mismo, son tus personajes. Si alguien se reconoce en ellos, bueno, es su delirio. Y eso me encanta porque puedo mentir tranquila y cambiar nombres&rdquo;. Ahora mismo tiene nuevos proyectos en marcha, dos novelas y nuevos cuentos. &ldquo;Ser&aacute; lo que el universo disponga, pero tengo ganas, por supuesto, de seguir publicando&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/arelis-uribe-escritora-viste-corazon-rojo-negro-narrar-sangre-sudor-chile_1_13205358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arelis Uribe, la escritora que viste su corazón de rojo y negro para narrar la sangre y el sudor de Chile]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Chile,Relato,Relato corto,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sigüenza será la sede de una residencia creativa con profesionales europeos de la narración oral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/siguenza-sera-sede-residencia-creativa-profesionales-europeos-narracion-oral_1_13197810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b371a35-78ff-42bf-b056-a9723dc94db6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sigüenza será la sede de una residencia creativa con profesionales europeos de la narración oral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se desarrollará entre el 29 de mayo y el 10 de junio y forma parte del Proyecto Ancestor, que pretende potenciar el patrimonio oral de la UE y contará con narradores de Bulgaria, República Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia. Del 10 al 12 de junio en el Palacio del Infantado de Guadalajara también tendrá lugar el encuentro 'Lugares de Cuento'</p><p class="subtitle">La candidatura de Sigüenza logra el “aval unánime” de todo el país en su carrera a ser Patrimonio Mundial de la Unesco</p></div><p class="article-text">
        La localidad guadalajare&ntilde;a de Sig&uuml;enza acoger&aacute; del 29 de mayo al 10 de junio una residencia creativa con profesionales de toda Europa para intercambiar experiencias, conocimientos y narraciones impulsando as&iacute; la narraci&oacute;n oral como tradici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esta actuaci&oacute;n se enmarca en el proyecto denominado Ancestor, que pretende potenciar el patrimonio oral de la UE y que lidera el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara (SLIJ), organizador del Marat&oacute;n de los Cuentos, en colaboraci&oacute;n con otras cuatro entidades culturales de Italia, Eslovaquia, Letonia y Bulgaria y ha sido seleccionado dentro del programa de Europa Creativa.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un espect&aacute;culo que ayude a superar barreras ling&uuml;&iacute;sticas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La Agencia Ejecutiva Europea de Educaci&oacute;n y Cultura (EACEA) seleccion&oacute; este proyecto de entre los 1029 proyectos, siendo uno de los 88 proyectos que se ejecutar&aacute;n en esta convocatoria y &uacute;nico en la tem&aacute;tica de narraci&oacute;n oral.
    </p><p class="article-text">
        Blanca Calvo, directora del Proyecto, ha destacado la riqueza de este proyecto que permitir&aacute; reunir a destacados profesionales en la Ciudad del Doncel, estableciendo un espacio de creaci&oacute;n, &ldquo;dando como resultado un espect&aacute;culo que ayude a superar barreras ling&uuml;&iacute;sticas y facilite el intercambio del patrimonio oral entre los pa&iacute;ses de la UE y que estrenar&aacute;n y podremos disfrutar el s&aacute;bado del Marat&oacute;n de los Cuentos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Presentación de las actividades del proyecto Ancestor en Sigüenza, Guadalajara                            </span>
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        Calvo ha insistido en que, si bien la tradici&oacute;n de la narraci&oacute;n oral es de tiempos inmemoriales, &ldquo;no deja de estar en un constante proceso de innovaci&oacute;n y son estos nuevos narradores de hoy los que trabajar&aacute;n en este espacio donde intercambiar&aacute;n experiencias, narraciones y conocimientos para enriquecerse mutuamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, son ocho los narradores participantes procedentes de Bulgaria, Rep&uacute;blica Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia. &ldquo;Su trabajo en esta residencia les ayudar&aacute; tanto a su desarrollo profesional como al crecimiento equitativo de la profesi&oacute;n de narrador en toda la UE&rdquo;, ha agregado Ana Vi&ntilde;as, gestora del Proyecto Ancestor.
    </p><p class="article-text">
        El director de la residencia es Pepito Mat&eacute;o, &ldquo;prestigioso narrador franc&eacute;s&rdquo; que ya ha colaborado anteriormente con el SLIJ en trabajos creativos.
    </p><h2 class="article-text">Encuentro 'Lugares de Cuento'</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, del 10 al 12 de junio, los d&iacute;as previos al Marat&oacute;n, se celebrar&aacute; en el Palacio del Infantado un Encuentro de Lugares de Cuento con un total de 24 participantes de 16 pa&iacute;ses en Guadalajara, y se desarrollar&aacute; en ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol contando con traducci&oacute;n simult&aacute;nea. &ldquo;Tenemos previsto hacerlo de mi&eacute;rcoles a viernes y ya por la tarde arranca el Marat&oacute;n para que puedan disfrutar de &eacute;l&rdquo;, ha apuntado Calvo. En esta cita se prev&eacute; que se dise&ntilde;en dos Rutas de Cuento que inviten a recorrer, con los cuentos como leimotiv, los pa&iacute;ses europeos. &ldquo;Es muy probable que, algunos de los asistentes cuenten cuentos en el Marat&oacute;n, en sus respectivas lenguas&rdquo;, ha a&ntilde;adido Calvo.
    </p><p class="article-text">
        El Encuentro no es un evento cerrado, han insistido, sino que estar&aacute; abierto &ldquo;a narradores y narradoras orales profesionales, alumnas y alumnos de Turismo, bibliotecarias y bibliotecarios, y a cualquier persona interesada por la narraci&oacute;n oral&rdquo;. Por ello, aquellos interesadas en acudir, pueden solicitarlo, dando los datos de nombre y apellido, direcci&oacute;n, tel&eacute;fono y direcci&oacute;n electr&oacute;nica, en la <a href="http://www.maratoncuentos.org" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web del SLIJ</a>. La cuota de inscripci&oacute;n asciende a 20 euros, para cubrir varios gastos, como la documentaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cooperaci&oacute;n internacional</h2><p class="article-text">
        Calvo ha subrayado que el proyecto pretende potenciar el patrimonio oral de la UE, tratando de corregir cuatro problemas de la narraci&oacute;n oral europea, detectados en proyectos anteriores: la disparidad en el desarrollo de la profesi&oacute;n de narrador entre Europa Oriental y Europa Central/Occidental; la necesidad de ampliar el p&uacute;blico de la narraci&oacute;n oral; la desconexi&oacute;n entre las instituciones que programan actividades de narraci&oacute;n y las que estudian el patrimonio oral desde una perspectiva te&oacute;rica, y la desconexi&oacute;n entre los lugares de la UE que tienen una fuerte conexi&oacute;n con la narraci&oacute;n oral, &ldquo;lo que hemos dado en llamar Lugares de Cuento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara coordina este proyecto, y trabaja con cuatro instituciones europeas: CEMEA del Mezzoggiorno (Italia); Universidad Comenius de Bratislava, CUB (Eslovaquia); Instituto de Literatura, Folclore y Arte de la Universidad de Letonia (ILFA), e Instituto B&uacute;lgaro de Etnolog&iacute;a y Estudios Folcl&oacute;ricos, IEFSEM.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto incluye adem&aacute;s 25 cursos, cinco para cada pa&iacute;s, sobre t&eacute;cnicas de contar y destinados a j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n otros colectivos vulnerables. &ldquo;En Bulgaria, la entidad que participa que es un Instituto Etnogr&aacute;fico, por ejemplo, trabajan mucho con ciegos mientras que en Italia lo hace m&aacute;s con inmigrantes y ellos pondr&aacute;n su granito de arena&rdquo;, ha recordado Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Culturas de Castilla-La Mancha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/siguenza-sera-sede-residencia-creativa-profesionales-europeos-narracion-oral_1_13197810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 17:16:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sigüenza será la sede de una residencia creativa con profesionales europeos de la narración oral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Narrativa,Cuentos,Relato,Literatura,Tradiciones,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del cuaderno de EGB a la literatura compartida: el viaje creativo de Víctor M. Jiménez Andrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/cuaderno-egb-literatura-compartida-viaje-creativo-victor-m-jimenez-andrada_1_12899082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/808b37e8-0849-493f-813b-f0f72a75c55c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del cuaderno de EGB a la literatura compartida: el viaje creativo de Víctor M. Jiménez Andrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso a la literatura como hogar, conciencia y comunidad en la obra del escritor, y también fundador de Letras Cascabeleras, la editorial cacereña que iniciará su relevo en 2027 bajo la dirección de la escritora Cora Ibáñez
</p></div><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; en s&eacute;ptimo de EGB, cuando un profesor de Lengua propuso a la clase escribir una historia a lo largo de todo el curso. La mayor&iacute;a abandon&oacute; el intento con el paso de las semanas. V&iacute;ctor M. Jim&eacute;nez Andrada no. Persisti&oacute; hasta el final, casi en silencio, sin saber que aquella obstinaci&oacute;n era ya una forma temprana de literatura. Aquel cuaderno fue su primer libro, aunque entonces no supiera nombrarlo as&iacute;. Despu&eacute;s lleg&oacute; la adolescencia y con ella la poes&iacute;a: los primeros enamoramientos, los versos desgarrados, los cuadernos llenos de palabras escritas desde la herida y el asombro.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese impulso inicial, la escritura ha sido una constante, aunque no siempre acompa&ntilde;ada de certezas. Ganar el Premio Garc&iacute;a de la Huerta en 2014 con<em> Circo </em>supuso algo m&aacute;s que un reconocimiento: fue un gesto de validaci&oacute;n externa, una confirmaci&oacute;n necesaria. &ldquo;Uno nunca sabe si lo que escribe sirve para algo o para alguien&rdquo;, reconoce. Que personas ajenas a su entorno habitual valoraran su trabajo le permiti&oacute; seguir adelante con un poco menos de duda y un poco m&aacute;s de alivio.
    </p><p class="article-text">
        El insomnio lleg&oacute; despu&eacute;s, o quiz&aacute; siempre estuvo ah&iacute;. <em>Versos del insomnio</em> naci&oacute; de una noche de verano interrumpida por el ruido estridente del cami&oacute;n de la basura. Incapaz de volver a dormir, se levant&oacute; y escribi&oacute;: &ldquo;Son las tres de la madrugada y el cami&oacute;n de la basura me ha despertado&rdquo;. A partir de esa frase comenz&oacute; a construir un libro que entiende el desvelo como materia po&eacute;tica. Insomnios inevitables, insomnios buscados, noches que se alargan porque algo merece ser pensado o escrito. El libro recorre ese tr&aacute;nsito, convertido adem&aacute;s en realidad gracias a una beca de creaci&oacute;n literaria de la Junta de Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque uno de sus t&iacute;tulos m&aacute;s conocidos se titule <em>Malos tiempos para ser sinceros,</em> V&iacute;ctor M. Jim&eacute;nez Andrada discrepa del diagn&oacute;stico real. Cree que el amor &mdash;en todas sus formas&mdash; es lo &uacute;nico que puede salvarnos en una &eacute;poca turbia. No es la fragilidad humana lo que le incomoda, sino la soberbia de quienes se creen inmortales, casi divinos, y act&uacute;an sin l&iacute;mites, pisando la libertad ajena. Basta, dice, con observar el panorama pol&iacute;tico internacional. Frente a eso, reivindica la poes&iacute;a y el amor como herramientas de resistencia y de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada cr&iacute;tica se volvi&oacute; expl&iacute;cita en<em> Malos tiempos para ser sinceros</em>, quiz&aacute; su poemario m&aacute;s pol&iacute;tico y reivindicativo. Publicarlo gratuitamente en formato digital forma parte de un proceso profundo de revisi&oacute;n de toda su obra, buena parte de ella in&eacute;dita, con un objetivo claro: compartirla sin barreras desde <a href="https://victormaji.blogspot.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">su espacio web</a>. El poema central del libro surge de un juego aparentemente inocente &mdash;&ldquo;Para ser sinceros / corren malos tiempos / para ser sinceros&rdquo;&mdash; que quiso cargar de intenci&oacute;n. De ah&iacute; naci&oacute; tambi&eacute;n una canci&oacute;n, en colaboraci&oacute;n con el cantautor Manuel Cobos, y un conjunto de poemas que fue creciendo a fuerza de recitales.
    </p><p class="article-text">
        En su poes&iacute;a asoman realidades concretas, tambi&eacute;n territoriales. Extremadura aparece como una tierra hist&oacute;ricamente maltratada, una regi&oacute;n que vuelve a quedarse a la cola en financiaci&oacute;n mientras nadie parece alzar la voz. No habla desde el nacionalismo, sino desde la justicia.&ldquo; Por eso duele especialmente ver c&oacute;mo se destinan presupuestos escandalosos a grandes eventos culturales como la Bienal Vargas LLosa mientras la cultura local sobrevive de forma precaria, sostenida por iniciativas privadas y ayudas p&uacute;blicas insuficientes&rdquo;. Esa contradicci&oacute;n, aunque a veces de forma inconsciente, se filtra tambi&eacute;n en su obra.
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza es otro de los pilares de su escritura. No como decorado, sino como fuerza viva que nos recuerda nuestro lugar. En <em>El op&uacute;sculo del caminante</em> la relaci&oacute;n es casi una comuni&oacute;n. La poes&iacute;a, como todo el arte, es para &eacute;l un veh&iacute;culo para reivindicar que el ser humano forma parte de esa naturaleza que debe respetar y proteger. La arrogancia de creernos due&ntilde;os absolutos del mundo se desmorona con algo tan peque&ntilde;o como un virus, pero aun as&iacute; insistimos en pensar que tenemos el control. El panorama, admite, es desalentador.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la poes&iacute;a, su obra se reparte a partes iguales entre narrativa y verso. Tiene en marcha la revisi&oacute;n de una novela escrita hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, ya en manos de lectores beta, que ver&aacute; la luz en 2026 en formato digital y gratuito. A eso se suman tres libros de microrrelatos &mdash;<em>Breve cat&aacute;logo de esencias y venenos, La incre&iacute;ble fuerza de la pulga y Torniller&iacute;a surtida,</em> el m&aacute;s reciente&mdash; y dos vol&uacute;menes de cuentos: <em>Comidas para llevar y Morirme para esto</em>. Cuando cierre la etapa de la novela, comenzar&aacute; a ordenar cuentos in&eacute;ditos con la idea de darles una nueva forma de conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Ese compromiso con la literatura como espacio compartido se materializa tambi&eacute;n en Letras Cascabeleras, una editorial independiente que lleva casi catorce a&ntilde;os de vida. Un proyecto autogestionado, sin ayudas p&uacute;blicas, que ha sabido sostenerse y, sobre todo, crear comunidad. &ldquo;Siempre hablo en plural&rdquo;, explica, porque Letras Cascabeleras es tambi&eacute;n Mar&iacute;a Dur&aacute;n, su presidenta, y Vicente Rodr&iacute;guez L&aacute;zaro, escritor y amigo. En 2027 la editorial iniciar&aacute; una nueva etapa en manos de otro equipo encabezado por la escritora Cora Ib&aacute;&ntilde;ez, mientras sus fundadores preparan ya un nuevo proyecto cultural para la temporada 2026/2027.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; la clave de todo: en entender la literatura no como un gesto individual, sino como una forma de permanencia compartida. Escribir para no dormirse ante la injusticia, para no callar cuando el ruido del mundo aprieta, para quedarse siendo consciente de que se est&aacute;. Aunque cambien los nombres, aunque lleguen los relevos, aunque el tiempo avance. Porque mientras haya palabras que se escriban desde la conciencia y se compartan sin miedo, la cultura seguir&aacute; encontrando la manera de respirar, de resistir y de disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/cuaderno-egb-literatura-compartida-viaje-creativo-victor-m-jimenez-andrada_1_12899082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 11:58:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del cuaderno de EGB a la literatura compartida: el viaje creativo de Víctor M. Jiménez Andrada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura que sostiene la vida: ‘Encaje’, el libro en el que Chus García borda el territorio y a sus gentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/literatura-sostiene-vida-encaje-libro-chus-garcia-borda-territorio-gentes_1_12774793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0da80ba9-54c1-41be-a341-3ee61d463326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria que sostiene la vida: ‘Encaje’, el libro en el que Chus García borda el territorio y a sus gentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lvolumen conforma un retrato emocional del sur extremeño, donde mujeres y hombres del mundo rural revelan su fuerza, su fragilidad y un modo de habitar la tierra en peligro de desaparición. Se presenta el viernes a las 18:30 en 'Los Siete Jardines' de Cáceres dentro del 'Otoño Literario' y con la colaboración de José Ramón Alonso de la Torre </p><p class="subtitle">La Junta de Extremadura saca a los escritores del acto del Día del Libro y pone a altos cargos del PP</p></div><p class="article-text">
        En Fuente del Arco, en una casa abierta a la Campi&ntilde;a Sur, Mar&iacute;a Jes&uacute;s Garc&iacute;a Fern&aacute;ndez &mdash;m&aacute;s conocida como Chus Garc&iacute;a&mdash; habla de muertes reales que la conmocionaron, de los pueblos donde ha echado ra&iacute;ces y del hero&iacute;smo cotidiano que encierra cada vida rural. En ese paisaje de encinas, soledad y comunidad ha nacido <em>Encaje</em> (Editora Regional de Extremadura, 2025), su primer volumen de relatos, un libro que, como su propio t&iacute;tulo sugiere, est&aacute; tejido con hilos firmes: ternura, tragedia, memoria y tierra. Pura literatura.
    </p><p class="article-text">
        Locutora, educadora infantil, instructora de yoga, actriz y poeta, Chus Garc&iacute;a ha unido en este libro todas sus capas vitales. Y lo hace con una escritura que, como se&ntilde;ala Jes&uacute;s Carrasco en el pr&oacute;logo, &ldquo;se asienta en lo que conoce: la tierra elegida, la vida peque&ntilde;a y cercana, aquello que por su proximidad tantas veces pasa inadvertido&rdquo;. <em>Encaje </em>pertenece a la colecci&oacute;n 'Geograf&iacute;as' de la Editora Regional y tuvo su primera presentaci&oacute;n el pasado 30 de octubre en la Biblioteca Municipal Arturo Gazul de Llerena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un hilo conductor hecho de vida, muerte y territorio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los ocho relatos que componen<em> Encaje </em>parten de historias reales &mdash;algunas ocurridas en Fuente del Arco&mdash; y se abren a la fabulaci&oacute;n. Chus Garc&iacute;a escribe desde lo concreto: la sequ&iacute;a que agrieta la dehesa, los incendios que avanzan cada verano, la p&eacute;rdida del habla tradicional, las despedidas silenciosas de toda una generaci&oacute;n de titanio. Pero tambi&eacute;n desde la alegr&iacute;a de vivir, el disfrute de la comunidad y la belleza que a&uacute;n resiste entre olivares, huertas, gallinas y casas encaladas. &ldquo;Los personajes buscan su libertad en medio de la dureza del d&iacute;a a d&iacute;a que tambi&eacute;n est&aacute; lleno de belleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El libro reclama una mirada lenta sobre lo que nos rodea: la naturaleza que sostiene la vida, el equilibrio fr&aacute;gil del territorio, los oficios que desaparecen y las costumbres que, durante siglos, marcaron los ritmos de las familias campesinas. A trav&eacute;s de un lenguaje cargado de matices del sur &mdash;de la Baja Extremadura y de Andaluc&iacute;a&mdash;, Garc&iacute;a reivindica un acervo ling&uuml;&iacute;stico que se mantiene vivo en sus personajes y que forma parte esencial de su identidad narrativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres que sostienen el mundo</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>Encaje</em> hay un pilar emocional evidente: las mujeres. Madres, abuelas, jornaleras, hijas, cocineras, bordadoras, cuidadoras&hellip; Mujeres que, como tambi&eacute;n recuerda el prologuista, han sido hist&oacute;ricamente relegadas a los m&aacute;rgenes de la Historia, pero que aqu&iacute; ocupan el centro.
    </p><p class="article-text">
        Flora, Adelaida, Marisa o Ana hablan desde la crudeza, la ternura, la dureza del campo y la belleza de lo cotidiano. Sin idealizaciones. Sin Arcadia. Es la vida tal cual: la que se sostiene con las manos, con el cuerpo, con el tiempo y con el amor silencioso.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellas, <em>Encaje</em> incluye las voces de Jos&eacute;, Servando, Antonio o Tom&aacute;s: hombres atravesados por la tradici&oacute;n, el trabajo duro, la lucha por sobrevivir, el deseo de libertad, la resistencia. A trav&eacute;s de ellos, la autora introduce esa otra mirada del campo: la que dialoga con la tierra desde la herencia, el esfuerzo y un v&iacute;nculo emocional que no siempre tiene palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De Sevilla a Jap&oacute;n, y de Jap&oacute;n a Fuente del Arco</strong>
    </p><p class="article-text">
        La vida de Chus Garc&iacute;a es, en s&iacute; misma, un mapa. Formada desde los 14 a&ntilde;os en la radio &mdash;M80, Dial, Radiol&eacute;, SER, Canal Sur, Canal Extremadura&mdash;, vivi&oacute; en Jap&oacute;n un tiempo como actriz, donde se cas&oacute; con su pareja, &Aacute;ngel, antes de volver al sur extreme&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre Sevilla, Tokio y Fuente del Arco marc&oacute; su transici&oacute;n: &ldquo;Me ve&iacute;an como una pring&aacute; con tres ni&ntilde;os que se viene al campo&rdquo;, recuerda. La soledad, el silencio, la caza que no entiende, el bosque que aprende a recorrer sola, el autoconsumo, el tempo lento. Ese encuentro con otro modo de vivir es, tambi&eacute;n, el trasfondo vital de <em>Encaje.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablo de cambio clim&aacute;tico, de vidas llenas de esfuerzo, pero conectadas a la tierra, a las estaciones, a los ciclos vitales y lo hago desde la comprensi&oacute;n profunda del lugar que he elegido para vivir. Es una reconciliaci&oacute;n entre mi mirada urbanita y mis nuevas ra&iacute;ces de pueblo que me llenan de orgullo y de contradicciones&rdquo;, explica con emoci&oacute;n la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Tras la radio lleg&oacute; la docencia en aulas de infantil en Hornachos, Bienvenida y Usagre. Y, siempre, la escritura: <em>Gineceo </em>(2020), un poemario feminista; <em>Gaia</em> (2022), marcado por lo ecol&oacute;gico; <em>Luminosas</em> (2020), en coautor&iacute;a; y ahora <em>Encaje</em>, fruto de una propuesta del editor Luis S&aacute;ez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un homenaje urgente a quienes sostuvieron el mundo rural</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este libro, Chus Garc&iacute;a honra tambi&eacute;n a una generaci&oacute;n que se est&aacute; yendo sin ruido, sin que haya habido tiempo &mdash;o valent&iacute;a&mdash; de agradecerles todo lo que hicieron. Por este motivo la dedicatoria del libro es contundente: a sus padres y a sus suegros, &ldquo;esa generaci&oacute;n de titanio que nos lo ha dado todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Encaje</em> no es solo literatura: es memoria, es territorio y es advertencia. Por eso la emergencia clim&aacute;tica atraviesa cada relato: la p&eacute;rdida de biodiversidad, la desaparici&oacute;n de pr&aacute;cticas sostenibles, el desequilibrio ecol&oacute;gico que amenaza a todas las especies, incluida la humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un libro que pide parar y mirar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n palabras de la propia escritora, el libro tambi&eacute;n &ldquo;es una reivindicaci&oacute;n expl&iacute;cita de la fuerza vital que tenemos las mujeres y de nuestra capacidad para cuidar, para dar vida aun arriesgando y sacrificando la nuestra. Hay tantos saberes e inteligencia en manos de las mujeres, pero no los reconocemos ni los valoramos lo suficiente. Creo que debemos agradecer a nuestras madres, t&iacute;as, vecinas, maestras, abuelas... el legado que nos han transmitido y que es preciso nombrar para que podamos disfrutarlo y trasmitirlo tambi&eacute;n a nuestras hijas e hijos. Saber curar, saber nutrir, saber acariciar y resolver tantas dificultades diarias con humildad, con cari&ntilde;o, con responsabilidad y disfrut&aacute;ndolo, no como una carga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Chus Garc&iacute;a escribe para que escuchemos lo que queda bajo el ruido: las voces que a&uacute;n resisten, los usos del campo, la lengua de los mayores, la vida que se sostiene en lo peque&ntilde;o. <em>Encaje</em> es, sobre todo, una invitaci&oacute;n a recuperar la mirada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/literatura-sostiene-vida-encaje-libro-chus-garcia-borda-territorio-gentes_1_12774793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 10:10:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La literatura que sostiene la vida: ‘Encaje’, el libro en el que Chus García borda el territorio y a sus gentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Relato,Badajoz,Cultura,Zonas rurales,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cinco inéditos que han cumplido el deseo de Julio Ramón Ribeyro de publicar cien cuentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cinco-ineditos-han-cumplido-deseo-julio-ramon-ribeyro-publicar-cien-cuentos_1_12541820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7163bd79-33ab-40ea-a628-018a9de01b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cinco inéditos que han cumplido el deseo de Julio Ramón Ribeyro de publicar cien cuentos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor peruano, el más importante de su país como genio del relato corto, murió a solo cinco piezas de conseguir su objetivo</p><p class="subtitle">‘Prohibido morir aquí’, cuando la escritora Elizabeth Taylor se preguntó qué estamos haciendo con los jubilados
</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;rase una vez un escritor que quer&iacute;a escribir cien cuentos. A su muerte, hab&iacute;a publicado noventa y cinco, los que figuran en sus <em>Cuentos reunidos</em> (Alfaguara, 2024). Qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos se quedaron en el caj&oacute;n o fueron a parar a la papelera; seguro que no pocos, por la exigencia que se impon&iacute;a a s&iacute; mismo (en las fotograf&iacute;as de los manuscritos originales se ven numerosos tachones), pero, como lo que no se publica no existe, m&aacute;s o menos, al final el autor muri&oacute; a solo cinco piezas de cumplir su objetivo. Ese narrador se llamaba Julio Ram&oacute;n Ribeyro (Lima, 1929-1994) y es el cuentista m&aacute;s importante de Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo en Per&uacute; destaca: no es exagerado decir que comparte el olimpo de los grandes nombres del <em>boom</em>, aunque ni antes ni despu&eacute;s gozara de la popularidad de los Cort&aacute;zar, Garc&iacute;a M&aacute;rquez o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mario-vargas-llosa-genio-literario_1_12221342.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vargas Llosa</a>, con los que por cierto &eacute;l mismo, en su diario, se compara: a su lado, se siente acomplejado por no ser capaz de escribir lo que llama la &ldquo;gran novela&rdquo;, esa obra extensa y de alto voltaje que consagra para siempre a un autor, que por fuerza ten&iacute;a que ser una novela, el g&eacute;nero m&aacute;s apreciado. Los cuentos, como ahora, pasaban m&aacute;s desapercibidos, el p&uacute;blico no les prestaba tanta atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l lo intent&oacute;, public&oacute; tres novelas &ndash;<em>Cr&oacute;nica de San Gabriel</em> (1960; Premio Nacional de Novela), <em>Los geniecillos dominicales</em> (1965) y <em>Cambio de guardia</em> (1976)&ndash;, pero donde mejor se desplegaba su genio era en la distancia corta. Tambi&eacute;n en la no ficci&oacute;n, tanto en sus mencionados diarios, <em>La tentaci&oacute;n del fracaso</em> (1992-1995), como en un singular volumen de textos entre el aforismo, el ensayo y el apunte personal, <em>Prosas ap&aacute;tridas</em> (1975), que complementa de alg&uacute;n modo el diario. En 2019, coincidiendo con el 90 aniversario de su nacimiento, Seix Barral los public&oacute; en nuevas ediciones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/68674b37-130d-4c98-b57c-ab2711f49068_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El tiempo y la mayor apertura a otros g&eacute;neros han reevaluado la importancia de su obra; hoy, el hecho de carecer de una novela de amplio alcance no le resta m&eacute;ritos, porque su gran libro es el conjunto de sus narraciones breves, mil p&aacute;ginas de inventiva, denuncia social, humor, realismo, fantas&iacute;a, existencialismo. Ribeyro no se encasill&oacute; en un g&eacute;nero; se dedic&oacute; a experimentar, nutri&eacute;ndose de influencias que van desde Edgar Allan Poe o Kafka a latinoamericanos contempor&aacute;neos como Borges, Cort&aacute;zar, Onetti y Rulfo. En lo que s&iacute; se mantuvo fiel fue en su perspectiva de clase: siempre mir&oacute; desde abajo, a los m&aacute;s desfavorecidos, y se serv&iacute;a de met&aacute;foras creativas para se&ntilde;alar la discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Casi cuarenta a&ntilde;os de carrera desde que debut&oacute; con <em>Los gallinazos sin plumas</em> (1955), un libro de cuentos que se ha convertido en un cl&aacute;sico en Per&uacute;, hasta sus &uacute;ltimos textos, los <em>Relatos santacrucinos</em> (1992), que aparecieron ya dentro de la primera compilaci&oacute;n de su narrativa. En total, 95 piezas (o 97, pero dos se consideran esbozos de novelas que no lleg&oacute; a desarrollar), m&aacute;s la no ficci&oacute;n, las novelas y el teatro. Se qued&oacute; a solo cinco de ese n&uacute;mero redondo con el que so&ntilde;aba. Y cinco son, nada menos, las que encontr&oacute; su bi&oacute;grafo casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, al trastear entre sus papeles de Par&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Historia de un hallazgo</h2><p class="article-text">
        Este libro p&oacute;stumo, <em>Invitaci&oacute;n al viaje</em> (Alfaguara, 2024), los re&uacute;ne por primera vez en el 30 aniversario de su muerte, acompa&ntilde;ado de un pr&oacute;logo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/santiago-gamboa-escritor-evangelicos-xxi_128_1142108.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Gamboa </a>que se lee casi como un relato del propio Ribeyro, sobre lo que le ocurri&oacute; cuando se conocieron en Par&iacute;s. En esta ciudad, como tantos intelectuales y artistas de su tiempo, Ribeyro pas&oacute; buena parte de sus a&ntilde;os dorados. Desde 1952, cuando abandon&oacute; el Per&uacute; para estudiar en Europa, hasta unos meses antes de su fallecimiento, cuando fij&oacute; su residencia en Lima, vivi&oacute; a caballo entre dos culturas, una condici&oacute;n de ap&aacute;trida que se refleja en su obra, de la que siempre asegur&oacute; que ten&iacute;a una base autobiogr&aacute;fica, aunque no fuera expl&iacute;cita.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/66e2a366-0b54-4e5e-b85d-394b54504226_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, trabaj&oacute; como periodista para la Agencia France Press y comparti&oacute; piso con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mario-vargas-llosa-genio-literario_1_12221342.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mario Vargas Llosa</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alfredo-bryce-echenique-verdadero-ultimo-superviviente-boom-novela-latinoamericana_1_12219862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Bryce Echenique</a>. Los tres se admiraban entre ellos, aunque por aquel entonces <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mario-vargas-llosa-genio-literario_1_12221342.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el futuro premio Nobel</a> ya sobresal&iacute;a m&aacute;s. A &eacute;l lo uni&oacute; una amistad que tuvo sus altibajos por discrepancias pol&iacute;ticas sobre Per&uacute;. Para muchos lectores, Ribeyro, su perspectiva, representa de manera m&aacute;s genuina la voz del pueblo; era un escritor disruptivo no solo por su narrativa nada complaciente ni por su car&aacute;cter, poco amigo del exhibicionismo, sino por el compromiso &eacute;tico que expres&oacute; con su obra.
    </p><p class="article-text">
        Los cinco relatos in&eacute;ditos se escribieron en Par&iacute;s en los a&ntilde;os setenta, la que se considera su etapa de madurez literaria. Su bi&oacute;grafo oficial, Jorge Coaguila, los encontr&oacute; mientras ordenaba sus papeles para otra investigaci&oacute;n; pura serendipia. Despu&eacute;s de todo, el autor s&iacute; que lleg&oacute; a los cien, solo que, por alguna raz&oacute;n, cinco no vieron la luz en su d&iacute;a. Los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/joan-didion-aborda-dudas-maternidad-diarios-ineditos-no-cree-pueda-amar-preocuparse_1_12479777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros p&oacute;stumos</a> suelen estar rodeados de recelo, con pol&eacute;micas como las de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/problemas-harper-lee-matar-ruisenor-autores-dificil-escribir-segunda-novela_1_6910896.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Harper Lee</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijos-gabriel-garcia-marquez-explican-publican-libro-no-valia_1_10982434.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Garc&iacute;a M&aacute;rquez</a>, en las que se sospecha que no habr&iacute;an autorizado que esos textos, sin duda inferiores a sus obras m&aacute;s apreciadas, llegaran a los lectores. No es, sin embargo, el caso de Ribeyro: estos cuentos fueron escritos en su plenitud. Si dudan l&eacute;anlos.
    </p><h2 class="article-text">Los cinco cuentos</h2><p class="article-text">
        <em>Iniciaci&oacute;n al viaje,</em> el relato m&aacute;s extenso, narra la peripecia de dos muchachos que se escapan de casa con el prop&oacute;sito de vivir una aventura, de dar emoci&oacute;n a sus vidas anodinas. En realidad, ese deseo, que responde a un ideal enga&ntilde;oso, lo tiene m&aacute;s uno que el otro, y al final se queda solo en su salida. La narraci&oacute;n recrea su descenso a los confines de la noche, que lo enmara&ntilde;a en un mundo de sombras que no consigue desentra&ntilde;ar, del que se siente ajeno. &ldquo;Lucho tuvo la certeza de tocar uno de esos l&iacute;mites nocturnos donde empieza lo irreal&rdquo;, se dice, en un cuento perturbador que no tiene nada que envidiar a sus mejores creaciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>La celada </em>narra el regreso de un peruano a Lima despu&eacute;s de haber estado en Europa, con el consiguiente extra&ntilde;amiento del retornado que ya no se siente de ninguna parte, que ya no pisa la misma tierra de la que parti&oacute;. Sus encuentros con una mujer a la que hab&iacute;a conocido en Par&iacute;s, ligados a un confuso juego de puertas, encarnan ese sentimiento de que ciertos acontecimientos solo son posibles en un momento y un lugar, y no pueden postergarse bajo el riesgo de perder su oportunidad para siempre, porque la vida es flujo, movimiento, transformaci&oacute;n constante: &ldquo;No hab&iacute;a duda, era el mismo departamento, pero no la misma persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Moner&iacute;as </em>adopta un revestimiento fant&aacute;stico con humor absurdo para denunciar la colonizaci&oacute;n y el racismo. Un empresario peruano se dirige al presidente de la naci&oacute;n para exponerle su caso: ha invertido en unos monos, quer&iacute;a trasladarlos a Estados Unidos, pero le han denegado el acceso, se ha arruinado y, como le era imposible retener a los animales en las jaulas por m&aacute;s tiempo, estos han invadido la ciudad. Le&iacute;do hoy, es imposible no relacionarlo con las pol&iacute;ticas antinmigraci&oacute;n de Donald Trump y con ciertas jaulas de las que no es tan sencillo fugarse.
    </p><p class="article-text">
        <em>Las laceraciones de Pierluca</em> revive el esp&iacute;ritu de los bohemios afincados en Par&iacute;s en la primera mitad del siglo XX que disfrutan de unas semanas de asueto en la playa de Cadaqu&eacute;s, en la Costa Brava. Entre ellos, el protagonista, Pierluca: &ldquo;Quisiera encontrar algo raro, precioso. Pero todo se repite&rdquo;. Un ambiente aletargado, de jornadas mon&oacute;tonas, con los proyectos de futuras exposiciones a la vista, que se trunca con un giro final, un tanto apresurado, que desencadena una cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en <em>Esp&iacute;ritus </em>un grupo de intelectuales latinoamericanos reunidos en Par&iacute;s organizan una sesi&oacute;n de espiritismo en la que, se supone, consiguen conectar con el abuelo de uno de ellos. Un cuento juguet&oacute;n, con ese toque de misterio caracter&iacute;stico de Ribeyro, un autor h&aacute;bil como pocos a la hora de imbuir la realidad de elementos que se escapan de lo tangible, a menudo con una nota de comicidad. Muchas de las escritoras latinoamericanas que hoy gozan de tanto &eacute;xito deben mucho de su imaginario a los caminos que abrieron escritores como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La lectura de los cinco cuentos de <em>Invitaci&oacute;n al viaje</em> confirma que su recuperaci&oacute;n no responde al oportunismo, sino que de veras completa el universo ribeyriano con unas composiciones en plena sinton&iacute;a con sus mejores escritos que no desentonar&iacute;an en el volumen de sus obras completas. Leer a Riberyo es sorprenderse, como se sorprende uno cada vez que posa los ojos sobre un gran libro: siempre inagotable, siempre con algo que decir. Entre sus entusiastas hay escritores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Vila-Matas</a>,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-jose-millas-lectura-estupefaciente_1_10039055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-mesa-sistema-burocratico-parece-parasito-altamente-resistente-pese-errores_1_12126852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Mesa </a>(esta &uacute;ltima lo describe como &ldquo;el escritor de los mudos, de los marginados&rdquo;). No es casualidad: los irreverentes se reconocen entre ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cinco-ineditos-han-cumplido-deseo-julio-ramon-ribeyro-publicar-cien-cuentos_1_12541820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2025 20:15:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cinco inéditos que han cumplido el deseo de Julio Ramón Ribeyro de publicar cien cuentos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Perú,Cuentos,Relato,Relato corto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/caminos-llevan-alejandra-pizarnik-fascinacion-intensidad-revolucion_1_12534971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ab9211a-e4ce-49c4-b6e1-e2134470e65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123892.jpg" width="1425" height="802" alt="Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Una traición mística’ es una selección de prosas editada por Luna Miguel en las que se propone un nuevo acercamiento a la escritora argentina y que forma parte de la cuidada reedición de su obra por parte de Lumen</p><p class="subtitle">El regreso de Jesús Fernández Santos, el escritor y cineasta más olvidado de la Generación del 50
</p></div><p class="article-text">
        Escribir un art&iacute;culo as&eacute;ptico sobre ella ser&iacute;a lo m&aacute;s pr&oacute;ximo a traicionarla. Y, aunque si algo nos ense&ntilde;&oacute; es que toda escritura conlleva una transgresi&oacute;n (al sistema, a la raz&oacute;n, a lo que se espera de uno, en &uacute;ltima instancia a los maestros de quienes se ha aprendido), esta deber&iacute;a llevarse a cabo, al menos, de forma distinta, personal, &uacute;nica. Como era ella: distinta, personal, &uacute;nica. Como era la experiencia de leerla, de entrar en su universo por primera vez o de releerla abriendo cualquiera de sus libros, en prosa o en verso, al azar: distinta, personal, &uacute;nica. Una revoluci&oacute;n. En s&iacute; misma y, por contagio, en quien la lee.
    </p><p class="article-text">
        Quien tuvo la suerte de descubrirla en su adolescencia experiment&oacute; una revoluci&oacute;n con esa intensidad que teje un v&iacute;nculo inquebrantable, el del lector deslumbrado, <em>alucinado</em>, que sin darse cuenta interioriza esa respiraci&oacute;n, esa pulsi&oacute;n cargada de deseo, angustia, p&eacute;rdida, sue&ntilde;os, autoexploraci&oacute;n, lenguaje. La b&uacute;squeda incansable del planeta llamado Alejandra Pizarnik, al que, en cualquier caso, nunca es tarde para llamar. Con la mente libre y desprejuiciada, y la curiosidad de las primeras veces, esa fascinaci&oacute;n permanece, como ocurre al leer a Clarice Lispector o a Djuna Barnes.
    </p><p class="article-text">
        De Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) ha trascendido la imagen de la mujer depresiva, triste, carcomida por sus demonios, como sucedi&oacute; con <a href="https://www.eldiario.es/red/antes-de/virginia-woolf-eterna-huida-mujer-libre_1_7197459.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sylvia-plath-campana-cristal-posibilidad-reinterpretar-figura-poeta-maldita_1_7929877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvia Plath</a>, Cesare Pavese y en general con todos los escritores que decidieron poner fin a sus vidas. Se trata de una imagen injusta, que reduce toda su existencia al suicidio, al t&uacute;nel final; y, aun aceptando que la melancol&iacute;a, la insatisfacci&oacute;n cr&oacute;nica, la falta de sentido o los pensamientos en torno a la muerte los rondaron durante mucho tiempo, en sus d&iacute;as tambi&eacute;n hubo espacio para m&aacute;s. Para la iron&iacute;a, para la exploraci&oacute;n, para el placer (ese antagonista inseparable de la muerte, por cierto). Y para escribir mucha literatura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/95a5df66-7f88-45d0-ad84-6c8dd45f9e2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una literatura a&uacute;n por descifrar, y no porque falten estudios sobre ella, sino porque tiene esa cualidad de los grandes de no agotarse, de incitar la relectura con la conciencia de que releer es casi leer de cero; el n&eacute;ctar (o el veneno) ser&aacute; diferente en cada ocasi&oacute;n. Por descifrar, tambi&eacute;n, en sentido literal: quedan documentos suyos por conocer, archivados en la Universidad de Princeton, a la espera de la autorizaci&oacute;n de los herederos. La investigadora Patricia Venti, coautora junto con Cristina Pi&ntilde;a de <em>Alejandra Pizarnik. Biograf&iacute;a de un mito</em> (Lumen, 2021), ha dicho: &ldquo;Cuando yo cre&iacute;a que no hab&iacute;a m&aacute;s por descubrir, se publicaron sus obras completas, con la noticia de que Princeton albergaba muchos m&aacute;s in&eacute;ditos. Llegar all&iacute; fue casi como descubrir la cueva de Al&iacute; Bab&aacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/759e1e66-685e-4213-9c96-61eb88bd4696_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero vayamos a lo disponible, que no es poco, y que se viste de nuevo cada vez que se propone desde otro enfoque, como <em>Una traici&oacute;n m&iacute;stica </em>(Lumen, 2024), una selecci&oacute;n de sus prosas a cargo de <a href="https://www.eldiario.es/autores/luna_miguel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Miguel</a>. La idea, adem&aacute;s de ofrecer una alternativa al v&eacute;rtigo que puede dar asomarse a la <em>Prosa completa</em> (Lumen, 2016), es adentrarse en la parte menos conocida de la autora &ndash;que suele ser m&aacute;s apreciada por la poes&iacute;a y los diarios&ndash; &ldquo;en clave de aventura&rdquo;, en palabras de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/luna-miguel-desafia-muerte-lectora-leyendo-pausa-durante-48-horas-escenario_1_9857227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Miguel</a>, &ldquo;y, a su vez, en clave de revelaci&oacute;n&rdquo;. Es un caj&oacute;n de sastre (ejercicios, art&iacute;culos, relatos, teatro), que en su aparente dispersi&oacute;n sigue la l&oacute;gica inconfundible de Pizarnik: pulsi&oacute;n de muerte, desamor, conflicto existencial.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/68f48120-8d2f-4bd8-bbcd-2f0b48afe533_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es posible que esta prosa cause m&aacute;s desconcierto, en quienes a&uacute;n no conocen su obra, que su poes&iacute;a, sus diarios o su correspondencia, por lo que tiene de &ldquo;inclasificable&rdquo;, y porque la autora no la cultiv&oacute; con la misma disciplina ni la misma definici&oacute;n que los dem&aacute;s g&eacute;neros, en los que fue prol&iacute;fica y constante (public&oacute; libros de poemas con regularidad desde su debut a los 19 a&ntilde;os, con un prestigio en ascenso, sobre todo tras su paso por Par&iacute;s, en los a&ntilde;os sesenta, donde trab&oacute; amistad con Julio Cort&aacute;zar y Octavio Paz, entre otros, y profundiz&oacute; en el surrealismo, el psicoan&aacute;lisis y el existencialismo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/074ea6f7-da94-4aef-b0c1-1245fb3094c4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, la prosa est&aacute; imbuida del mismo aliento que sus versos, aunque se presente como di&aacute;logo: &ldquo;&iquest;Y el sol? / No hay sol. / &iquest;Entonces qu&eacute;? / Nada. Todo est&aacute; opaco. / &iquest;Y los espejos que brillaban tan dulcemente?&rdquo;. Poes&iacute;a en la cadencia, y en los motivos de la infancia perdida y el acecho de la muerte que predominan en los poemas. Se percibe, en muchos fragmentos, cierta sensaci&oacute;n de estar inacabados; es la canalizaci&oacute;n del impulso por escribir, que en ella es una manera de soportarse, de desahogarse, sin voluntad de crear algo redondo (&ldquo;al despertar tuve ganas de escribir. Y c&oacute;mo me gustar&iacute;a que en vez de esto que voy diciendo fuera una novela con personajes y todo&rdquo;). Para ella el lenguaje es una masa con la que juega, experimenta y transgrede m&eacute;tricas, im&aacute;genes y g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Y oscuridad, mucha oscuridad: &ldquo;En mi peque&ntilde;o teatro, el lobo las devor&oacute;. [&hellip;] en esta vida me deben el fest&iacute;n&rdquo;, escribe en un gui&ntilde;o a Caperucita. Y m&aacute;s muerte, ya desde la juventud: &ldquo;Y pienso en una que me quiso violar en un velorio mientras yo miraba las flores en las manos del muerto&rdquo;. Piezas m&aacute;s extensas, como unas desconcertantes obras de teatro, metaliterarias, surrealistas, con su sentido del absurdo. O la cr&oacute;nica de un viaje (cr&oacute;nica, para Pizarnik, significa una cr&oacute;nica 'muy suya'), &ldquo;Escrito en Espa&ntilde;a&rdquo;: &ldquo;Al cerrar los ojos vi una nube en forma de mujer de negro ofrendando un peque&ntilde;o animal muerto&rdquo;, evoca en Santiago de Compostela.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f8aa4bb2-5082-445e-8186-e2401bea357f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay una obra (esta vez s&iacute; se puede hablar de obra como tal, y adem&aacute;s <em>acabada</em>; incluso se public&oacute; en forma de libro tras darse a conocer primero en una revista): <em>La condesa sangrienta, </em>el homenaje de Pizarnik a Erzs&eacute;bet Bath&oacute;ry, noble h&uacute;ngara del siglo XVI juzgada por brujer&iacute;a. La leyenda le atribuye una historia sanguinaria como torturadora de jovencitas, a las que asesinaba por celos de su belleza. Se cree que inspir&oacute; <em>Carmilla</em> (1982), la <em>nouvelle</em> g&oacute;tica de vampirismo l&eacute;sbico de Sheridan Le Fanu. Pizarnik lleg&oacute; a ella gracias al relato hom&oacute;nimo que le dedic&oacute; la escritora surrealista Valentine Penrose.
    </p><p class="article-text">
        Era de esperar que una historia tan truculenta le interesara. <em>La condesa sangrienta</em> de Pizarnik no es un <em>retelling</em> ni una biograf&iacute;a; de nuevo, no es sencilla de catalogar. Tal vez es una evocaci&oacute;n, cruzando datos hist&oacute;ricos y lirismo. Su leyenda le permite explorar obsesiones compartidas &ndash;el erotismo, la locura, la muerte&ndash;, pero la autora aclara que no siente &ldquo;ninguna compasi&oacute;n ni emoci&oacute;n ni admiraci&oacute;n por ella. [&hellip;] Ella es una prueba m&aacute;s de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible&rdquo;. Por aquel entonces (se public&oacute; en 1966), ya hac&iacute;a tiempo que Pizarnik se psicoanalizaba, y, pese a su relaci&oacute;n ambigua con la muerte, no idealizaba sus desequilibrios ni sus man&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em>La traici&oacute;n m&iacute;stica</em>, que toma el t&iacute;tulo de uno de los textos, y que <a href="https://www.eldiario.es/autores/luna_miguel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Miguel</a> interpreta como una declaraci&oacute;n de intenciones, no es una b&uacute;squeda espiritual, ni pretende contar nada, responder a nada. Pizarnik se escribe a s&iacute; misma aunque escriba sobre otros (otra gente, otros personajes, otros libros). En el pr&oacute;logo, la editora insiste en la importancia de la relectura para la escritora argentina, y, dado que leer es establecer un di&aacute;logo con otros autores (pasados, coet&aacute;neos y futuros), podr&iacute;a decirse que Pizarnik se reescribe en cada tentativa. Su escritura no es cerebro, sino latido. No es narraci&oacute;n, sino desorden. No es herramienta, sino una extensi&oacute;n de s&iacute;. No es cuento, sino vida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a0877c63-659d-44e3-aaba-c491fee75f24_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero incluso a una voz tan personal como ella se la puede leer en otros t&eacute;rminos. En un interesante ep&iacute;logo, la escritora Gabriela Borrelli Azara establece una relaci&oacute;n entre su obra y el contexto hist&oacute;rico de Argentina, que a finales de los a&ntilde;os sesenta comenz&oacute; una &eacute;poca convulsa, marcada por el golpe de Estado, la dictadura militar y las protestas que se desencadenaron: &ldquo;Entiendo lo obsceno [en la obra de Pizarnik] como un fantasma pol&iacute;tico, una presencia espectral que acecha&rdquo;, analiza. No es tanto una representaci&oacute;n consciente de la realidad como una revelaci&oacute;n de un malestar anquilosado, un aire enturbiado que Pizarnik, como tantos creadores, hab&iacute;a absorbido por &oacute;smosis.
    </p><p class="article-text">
        Desgarrada y desgarradora, pero tambi&eacute;n juguetona, c&oacute;mica, curiosa. Esta compilaci&oacute;n re&uacute;ne m&uacute;ltiples facetas, de la contemplativa a la m&aacute;s &aacute;cida, y, aunque leerla tambi&eacute;n es asumir que no se la llega a entender del todo, cada lector hallar&aacute; a su Pizarnik particular. Sobre todo quienes, como ella, tienen algo m&aacute;s que una afici&oacute;n por la literatura, porque hay escritores que parecen escribir para otros escritores, esos seres obsesivos y torcidos y raros. Es posible que el amor m&aacute;s grande de Pizarnik est&eacute; en el acto mismo de escribir, en el pulso que confiere a la muerte cuando la transcribe: &ldquo;Hablo con la voz que est&aacute; detr&aacute;s de la voz y con los m&aacute;gicos sonidos de la endechadora. [&hellip;] Me embriaga la luz. No nombro m&aacute;s que la luz. Quiero verla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/caminos-llevan-alejandra-pizarnik-fascinacion-intensidad-revolucion_1_12534971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 20:17:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los caminos que llevan a Alejandra Pizarnik: la fascinación, la intensidad, la revolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Argentina,Relato,Relato corto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tres cuentos de Roald Dahl que sus herederos no quieren que leas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-cuentos-roald-dahl-herederos-no-quieren-leas_1_12501875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27f77c24-9c10-424a-8907-63c69ae9d76a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122999.jpg" width="2302" height="1295" alt="Los tres cuentos de Roald Dahl que sus herederos no quieren que leas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exclusión de estos trabajos que abordan el canibalismo, el colonialismo y la crueldad en una antología de los cuentos completos del escritor británico vuelve a poner el foco en la censura de su obra</p><p class="subtitle">Sin gordas, calvas o mecanógrafas: la revisión de Roald Dahl enciende el debate</p></div><p class="article-text">
        Este verano se ha publicado en Espa&ntilde;a una nueva edici&oacute;n del libro que recoge los cuentos completos de Roald Dahl. Cuentos completos... pero no del todo. Faltan tres: <em>In The Ruins</em>, <em>Smoked Cheese </em>y <em>The Sword</em>. Tres relatos que sus herederos no han permitido incluir en ninguna antolog&iacute;a existente en cualquier idioma, seg&uacute;n se indica en las notas de la edici&oacute;n. Aunque no se da explicaci&oacute;n alguna que justifique la ausencia de estos t&iacute;tulos, esta ausencia en una obra que pretende reunir la totalidad de ellos resulta llamativa.
    </p><p class="article-text">
        Estos relatos, sin embargo, s&iacute; han llegado a ver la luz con la autorizaci&oacute;n del propio Roald Dahl, ya que fueron publicados mientras &eacute;l estaba con vida. El c&eacute;lebre autor, considerado una de las voces m&aacute;s importantes de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-libros-literatura-infantil-juvenil-regalar_1_11886665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura infantil</a>, cuenta con una exitosa trayectoria hasta su fallecimiento en Oxford en 1990, a los 74 a&ntilde;os. Durante su amplia carrera, el autor public&oacute; en diarios, revistas y recopilatorios muchos de sus cuentos, entre los que se incluyen los tres que sus herederos han decidido no publicar. Este peri&oacute;dico se ha puesto en contacto con ellos para solicitar comentarios al respecto, pero no han accedido a responder ninguna de las preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de comprender cu&aacute;les pueden ser los motivos que han provocado la ausencia de <em>In The Ruins</em>, <em>Smoked Cheese</em> y <em>The Sword</em> en cualquier antolog&iacute;a, elDiario.es ha le&iacute;do los tres relatos y ha consultado sobre los mismos a Jelena Danilovi&#263; Jeremi&#263;, experta en el &aacute;rea de la ling&uuml;&iacute;stica. La especialista es docente en la Universidad de Kragujevac de Serbia y ha estudiado al autor en su trabajo de investigaci&oacute;n <em>La obra de Roald Dahl a trav&eacute;s del espejo de los an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;sticos: perspectivas e implicaciones</em> (2024).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Roald Dahl, en una imagen de archivo                            </span>
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        La lectura de estos cuentos lleva a considerar la posibilidad de que, como ya sucediera hace dos a&ntilde;os, se est&eacute; intentando proteger la reputaci&oacute;n del escritor evitando la lectura de su obra original. En 2023 se alert&oacute; de que las nuevas ediciones en ingl&eacute;s de los libros de Dahl estaban <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/traducciones-castellano-roald-dahl-mantendran-escribio_1_9974479.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plagadas de cambios</a> que consist&iacute;an tanto en la eliminaci&oacute;n de frases y palabras tachadas de discriminatorias, como en la alteraci&oacute;n de expresiones y la modificaci&oacute;n del g&eacute;nero de algunos personajes secundarios.
    </p><p class="article-text">
        En el relato <em>In The Ruins</em> (En las ruinas), uno de los m&aacute;s dif&iacute;ciles de encontrar y publicado por primera vez en junio de 1964, el narrador camina por las ruinas de lo que parece ser una aldea devastada por la guerra. Se encuentra con un hombre que resulta ser m&eacute;dico y que, con una aguja hipod&eacute;rmica que contiene alg&uacute;n anest&eacute;sico, se est&aacute; arrancando una pierna. Este m&eacute;dico le ofrece &ldquo;un poco&rdquo; y, muerto de hambre, el narrador acepta con la condici&oacute;n de ser quien prepare &ldquo;la pr&oacute;xima comida&rdquo;. Atra&iacute;da por el olor, una ni&ntilde;a se acerca y el m&eacute;dico tambi&eacute;n le ofrece carne, pero le dice que tendr&aacute; que &ldquo;devolverla m&aacute;s tarde&rdquo;. &ldquo;Los tres aqu&iacute; deber&iacute;amos poder sobrevivir bastante tiempo&rdquo;, dice el m&eacute;dico antes de que la ni&ntilde;a empiece a llorar.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia acabar&iacute;a siendo <a href="https://forestgospel.blogspot.com/2013/05/in-ruins-adapted-by-wren-mcdonald.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptada al dibujo</a> por el ilustrador estadounidense Wren McDonald, reconocido en el pa&iacute;s norteamericano por su saga de c&oacute;mics <em>Peow</em>. El tinte macabro que caracteriza <em>In The Ruins</em> probablemente sea, seg&uacute;n Jelena Danilovi&#263; Jeremi&#263;, la raz&oacute;n principal por la que se ha decidido omitir el cuento. &ldquo;Dado que el p&uacute;blico lector actual se considera sensible, como ha demostrado la reescritura de los libros infantiles de Roald Dahl en Gran Breta&ntilde;a, quiz&aacute;s los herederos de Roald Dahl hayan considerado que algunos de sus relatos tambi&eacute;n tratan temas delicados&rdquo;, razona la experta.
    </p><h2 class="article-text">Historias sensibles en cuanto a la raza y la colonizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro de estos cuentos, <em>The Sword</em> (La espada), <a href="https://www.theatlantic.com/magazine/archive/1943/08/the-sword/656557/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede leer</a> en ingl&eacute;s en <em>The Atlantic</em>, revista literaria estadounidense donde se public&oacute; en agosto de 1943. Narrado en primera persona por Dahl, cuenta c&oacute;mo compr&oacute; una espada en uno de los numerosos barcos que llegaban a &Aacute;frica occidental cada septiembre con mercanc&iacute;a para vender. Cuando lleg&oacute; a casa, le ense&ntilde;&oacute; a su criado Salimu c&oacute;mo limpiarla y cuidarla. Dahl tuvo que partir en una misi&oacute;n cuando Gran Breta&ntilde;a estaba a punto de declarar la guerra a Alemania, y explic&oacute; a Salimu que pronto entrar&iacute;an en guerra con los alemanes, quienes intentar&iacute;an matarlos a todos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en su regreso, descubri&oacute; que tanto Salimu como la espada hab&iacute;an desaparecido. Blandiendo la espada ensangrentada, el criado lleg&oacute; esa misma noche declarando que quer&iacute;a ayudar a ganar la guerra contra los alemanes. Su idea, sin consultarla previamente con nadie, fue ir a la casa de un alem&aacute;n rico que viv&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de las colinas al que, cuando lo encontr&oacute; sentado en su escritorio en pijama, le cort&oacute; la cabeza. Orgulloso, volvi&oacute; a casa para comunicar su gesta, siendo esta la conclusi&oacute;n de un relato sensible en cuanto a la raza y el colonialismo. En una versi&oacute;n posterior de la historia, el sirviente cambia de nombre, de Salimu a Mdisho.
    </p><p class="article-text">
        En la <a href="https://www.roalddahlfans.com/dahls-work/short-stories/smoked-cheese/smokpage/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tercera de las narraciones</a>, <em>Smoked Cheese</em> (Queso ahumado), el autor escribe sobre un piloto que viv&iacute;a solo en una casa infestada de ratones. Peg&oacute; trampas al techo ceb&aacute;ndolos con queso ahumado, pero no funcion&oacute;. Entonces, Bipou peg&oacute; todos los muebles en el techo, de forma que colgaran boca abajo, lo que provoc&oacute; que los ratones acabaran muriendo por una &ldquo;subida de sangre al cerebro&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Sab&iacute;a que ir&iacute;an por queso ahumado!&rdquo;, celebr&oacute; Bipou.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Dahl ha sido <a href="https://www.theguardian.com/books/2020/dec/06/roald-dahl-family-apologises-for-his-antisemitism" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acusado de antisemitismo</a> y la familia se disculp&oacute; en un comunicado hace cinco a&ntilde;os, ninguno de estos tres relatos excluidos parecen apuntar en ese sentido. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día hay cosas peores, como la terrible situación de los niños y residentes de Palestina, pero no parece que a la gente le preocupen. ¿Por qué entonces una escena perturbadora de una obra literaria debe considerarse inapropiada y ofensiva para los ojos sensibles?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jelena Danilović Jeremić</span>
                                        <span>—</span> Docente y experta en lingüística
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La editorial Alfaguara informa a elDiario.es que est&aacute; &ldquo;publicando los <em>Cuentos Completos</em> tal y como ya lo hizo en el a&ntilde;o 2013, sin adaptar ni cambiar el texto original&rdquo;. La ausencia de estos tres relatos se indica en las notas de la edici&oacute;n. &ldquo;Para ser totalmente sincera, creo que cualquier obra literaria es un reflejo de su &eacute;poca. Por lo tanto, no deber&iacute;a modificarse&rdquo;, dice Jelena Danilovi&#263; Jeremi&#263; a este peri&oacute;dico. Para ella, es una parte esencial del arte: &ldquo;Los escritores expresan sus propios pensamientos y sentimientos, y la forma en que decidimos interpretarlos es un reflejo de nuestras propias creencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a, hay cosas mucho peores: la terrible situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y los residentes de Palestina, el r&eacute;gimen autocr&aacute;tico de Corea del Norte (por no mencionar el r&eacute;gimen represivo del presidente Aleksandar Vucic en Serbia, bajo el cual la comunidad acad&eacute;mica lleva siete meses luchando), el hambre en &Aacute;frica, la guerra en Ucrania, la desaparici&oacute;n de la fauna silvestre, la destrucci&oacute;n del h&aacute;bitat natural, etc.&rdquo;, comenta la experta, &ldquo;pero la gente no parece preocuparse por ellas. &iquest;Por qu&eacute; entonces una escena particularmente perturbadora de una obra literaria, como el serrado de una pierna en <em>In The Ruins</em> o el uso de una espada por un sirviente africano en <em>The Sword</em>, debe considerarse inapropiada y ofensiva para los ojos sensibles?&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquellos que quieren hacer la vista gorda ante las atrocidades que nos rodean tambi&eacute;n pueden hacer la vista gorda ante una obra literaria&rdquo;, sentencia la investigadora, que afirma que &ldquo;vivimos en un mundo de verdades distorsionadas y la gente necesita enfrentarse a la realidad&rdquo;. Pero la omisi&oacute;n de estas historias no ayuda en absoluto a reforzar el pensamiento cr&iacute;tico, como apunta Jelena Danilovi&#263; Jeremi&#263;: &ldquo;El pasado colonial es el pasado desagradable de muchos pa&iacute;ses; no debemos fingir que nunca existi&oacute; porque a la gente le resulte perturbador hoy en d&iacute;a. M&aacute;s bien, se debe concienciar a los ni&ntilde;os sobre este lado vergonzoso de la humanidad, para que puedan esforzarse por crear un mundo mejor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-cuentos-roald-dahl-herederos-no-quieren-leas_1_12501875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 20:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tres cuentos de Roald Dahl que sus herederos no quieren que leas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Censura,Escritores,Relato,Relato corto,Cuentos,Obras,Literatura,Literatura infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano-2025_1_12445536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4184eaeb-3e2c-4ee8-a103-f07f3acc5e75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="15 libros para meter en la maleta este verano 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historias sobre el porno, Cervantes y un equipo de baloncesto en un campo de refugiados, junto a libros que funcionan como reconstrucciones, entre las recomendaciones con las que esperamos inspiraros para elegir a vuestros compañeros literarios de viaje</p><p class="subtitle">'Otro verano sin pueblo', la novela que se ríe de la desgracia de tener que compartir piso con desconocidos
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;nicos 'peros' que se le pueden poner a las vacaciones es el agobio que implica hacer la maleta. Siempre falta espacio, siempre sobran cosas. Es dif&iacute;cil despojarse de la sensaci&oacute;n de que te est&aacute;s dejando algo imprescindible. Elegir el libro &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_11550583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o libros</a>&ndash; que acompa&ntilde;ar&aacute; cada traves&iacute;a tampoco es f&aacute;cil, en parte porque cada <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapar-fresco-diez-rincones-espana-olvidar-olas-calor_1_12415510.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viaje</a> pide un tipo de historias, y cada historia pide un tipo de viaje. Nos hemos propuesto inspiraros con una lista de 15 t&iacute;tulos recientes, que abordan desde la adicci&oacute;n a la seducci&oacute;n a los entresijos del oficio de escribir, pasando por potentes debuts, Cervantes, un <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/txell-feixas-periodista-evitar-matrimonio-infantil-sola-nina-cambiar-sociedad_1_12311662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equipo de baloncesto femenino</a> en un campo de refugiados palestinos, testimonios valios&iacute;simos y realismo m&aacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">'El accidente', de Blanca Lacasa (Asteroide)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/583c1908-5530-4da4-b141-546221cb5c53_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras el ensayo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a>, en el que indag&oacute; en lo que subyace de la habitual tensi&oacute;n entre madres e hijas; la periodista Blanca Lacasa ha publicado su primera novela, <em>El accidente</em>. Un libro que atrapa desde su primera p&aacute;gina, igual que lo hace el deseo cuando conocemos a alguien que, solo con su presencia, trastoca todo mimbre, hormona e incluso plan. 
    </p><p class="article-text">
        El fulgor y la ilusi&oacute;n de las primeras conversaciones desbordadas por la qu&iacute;mica, a menudo inexplicable, que surge con 'esas' personas &ndash;aqu&iacute; llamadas accidentes&ndash; capaces de tambalear todo principio, por su intensidad, belleza, profundidad y ansia de aislamiento. Porque s&iacute;, hay charlas, miradas y besos que detienen, literalmente, el tiempo, y que desaf&iacute;an el espacio. Encuentros en los que los abrazos son en s&iacute; ceremonias, de gozo, de energ&iacute;a, de esos 'tantos' que cuando se sienten dibujan sonrisas en cada &oacute;rgano del cuerpo. Y que cuando se terminan, a veces sin resolverse, duelen m&aacute;s que cientos de heridas. La seducci&oacute;n es adictiva, y leerla tambi&eacute;n.
    </p><h2 class="article-text">'Ese imb&eacute;cil va a escribir una novela', de Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s (Alfaguara)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c1d605f7-140d-4640-b3a5-b5ac18afc437_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-jose-millas-lectura-estupefaciente_1_10039055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s</a> ha volcado en su nueva novela una reflexi&oacute;n sobre el oficio de escribir, el paso del tiempo, la fragilidad de la memoria y los espejismos de la identidad. Para ello se ha convertido &eacute;l mismo en personaje, que recibe el encargo del peri&oacute;dico en el que colabora para escribir el que, cree, puede ser su &uacute;ltimo reportaje. De ah&iacute; a que deba pensar con cuidado el tema que vaya a servir de broche de oro a toda su carrera. Esta b&uacute;squeda despertar&aacute; en su interior un episodio de su pasado. Una vez m&aacute;s, nada es lo que parece desde la primera p&aacute;gina del libro del autor valenciano, que est&aacute; cargado de ternura, y con el que celebra la maestr&iacute;a del arte de contar historias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo curioso del lenguaje es que naci&oacute; como herramienta y se ha desarrollado como amo. Hacemos todo cuanto &eacute;l nos ordena. Odiamos a quien el lenguaje dice que debemos odiar y revisamos las calor&iacute;as de los alimentos tal y como &eacute;l nos aconseja. Debe de haber en alg&uacute;n lugar una factor&iacute;a de ideas &ndash;las disponibles en el mercado de la comunicaci&oacute;n&ndash; que salen al aire cada d&iacute;a y saltan de cabeza en cabeza como los piojos en los recreos escolares&rdquo;, escribe Mill&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">'Adoraci&oacute;n', de Miguel Zamorano (Alba)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e368255c-38be-402c-8610-bc2ae25eb73b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El debut en la novela de Miguel Zamorano es un retrato sobre la complejidad de la masculinidad, las relaciones amorosas y la desorientaci&oacute;n laboral de una generaci&oacute;n. Lo hace a trav&eacute;s de Mario, un joven cerca de los 30 que intenta ser escritor. La adoraci&oacute;n a la que hace referencia en el t&iacute;tulo tiene que ver con las relaciones de poder que se dan dentro de las parejas, que disecciona a trav&eacute;s de los hombres que han ido marcando la vida de su protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; Liam, el profesor de una universidad estadounidense que le dobla la edad; sus dos exnovios H&eacute;ctor y Rodrigo; el se&ntilde;or Oliver, con el que se reencuentra a&ntilde;os despu&eacute;s del campamento de m&uacute;sica en el que trabajaba con el director y al que le une la muerte de un compa&ntilde;ero; y su padre, quien deber&iacute;a supuestamente cuidarle despu&eacute;s de un accidente de coche.
    </p><h2 class="article-text">'Hasta aqu&iacute; todo va bien', de Estela Sanchis (Candaya)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/837e9c68-17b0-43e6-824d-00e5405d039f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una joven artista en crisis creativa llega a una residencia con la esperanza de reencontrarse con el arte o quiz&aacute;s de huir de s&iacute; misma. Este es el punto de partida de esta novela de la valenciana Estela Sanchis, en la que lo que parec&iacute;a una experiencia luminosa acaba convirti&eacute;ndose en un viaje oscuro hacia abismos personales y colectivos. En &eacute;l, el arte se comporta como campo de batalla, una forma leg&iacute;tima de transgredir, de poner a prueba los l&iacute;mites de la &eacute;tica, el cuerpo y las relaciones.
    </p><p class="article-text">
        La autora reconoce que <em>Hasta aqu&iacute; todo va bien</em> sirve &ldquo;como excusa para explorar los l&iacute;mites de la &eacute;tica en el arte a trav&eacute;s del voyeurismo, la violencia y las relaciones de dependencia afectiva&rdquo;. Tambi&eacute;n ahonda en la forma en que la ficci&oacute;n y la mentira funcionan como estrategias de supervivencia, pero tambi&eacute;n como herramientas para someter, confundir y dominar.
    </p><h2 class="article-text">'El verano de Cervantes', de Antonio Mu&ntilde;oz Molina (Seix Barral)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5aad2af4-dfd4-4554-a74c-f0b375a520f7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Investigaci&oacute;n literaria y memoria personal se entremezclan en este libro de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/antonio-munoz-molina-atraccion-belleza-no-pertenecen-juventud_128_10476148.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Mu&ntilde;oz Molina</a> que surgi&oacute; despu&eacute;s de toda una vida leyendo Don Quijote de la Mancha. El escritor entremezcla recuerdos de su infancia y de sus primeras lecturas con el lugar que la obra de Miguel de Cervantes ha ocupado en su vocaci&oacute;n literaria. El propio autor explica que uno de los temas centrales de su portentosa novela es el modo en que las ficciones &ldquo;afectan a la mente humana, la nutren, la entretienen y pueden trastornarla cuando no sabe distinguirlas de la realidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, es complicado describir mejor y m&aacute;s bonito lo que implica este volumen, que las palabras que sobre &eacute;l public&oacute; Luis Garc&iacute;a Montero en <a href="https://elpais.com/opinion/2025-06-23/cervantistas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Pa&iacute;s</em></a>: &ldquo;Leer el Quijote supone para Antonio leer su vida, revivir la historia familiar, pensar en los necesitados, los caballeros, los escuderos, las pastoras y los gobernadores de hoy. Escribir supone conversar con la vida, no encerrarse en una academia de sabidur&iacute;a torpe e independentista&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">'Aliadas', de Txell Feixas (Capit&aacute;n Swing)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2a629a03-264b-400a-ae52-e9606639817d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si nos pusi&eacute;ramos a enumerar los valores que pueden aprenderse &ndash;y aprehenderse&ndash; al jugar al baloncesto, habr&iacute;a que hablar de trabajo en equipo, de compa&ntilde;erismo, de generosidad, de empat&iacute;a, de esfuerzo, de sentido de pertenencia, de saber estar, saber encontrar tu rol y adaptarte a &eacute;l, de la vida. Una vida que lleg&oacute; al campo de refugiados palestinos de Shatila (L&iacute;bano), en el que Madji, un pintor de fachadas, decidi&oacute; montar un equipo femenino para alejar a su hija y al resto de ni&ntilde;as de un destino abocado al matrimonio infantil, maltrato, drogas y cr&iacute;menes de honor. Y con ello, convertir el deporte en un refugio, en la esperanza para poder aspirar a un futuro mejor, propio, acompa&ntilde;adas.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n que supuso la creaci&oacute;n de este grupo, <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/palestinas-juegan-basket-campo-refugiados_132_12278856.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palestine Youth Club</a>, ha sido plasmada por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/txell-feixas-periodista-evitar-matrimonio-infantil-sola-nina-cambiar-sociedad_1_12311662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Txell Feixas</a> en <em>Aliadas</em>, donde se menciona la labor de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/deporte-vs-fronteras-10-dias-encuentros-partidos-baloncesto-chicas-palestine-youth-club_1_9089125.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Basket Beats Borders</a>. Un proyecto que naci&oacute; para facilitar los siempre dif&iacute;ciles tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos y las condiciones materiales necesarias para que las chicas pudieran salir del campo para organizar encuentros y partidos de baloncesto. As&iacute; han podido viajar a Roma, Euskadi y Madrid.
    </p><h2 class="article-text">'Seismil', de Laura C. Vela (Ni&ntilde;os gratis*)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/cb85d365-27f3-472e-8602-3e65f93a003c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/guarda-costuras-seismil-novela-intima-editorial-pequena-autora-desconocida-mundo-leyendo_1_12391489.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una joya</a>, una minipu&ntilde;alada, una reconstrucci&oacute;n. As&iacute; es <em>Seismil</em>, un libro importante, un testimonio contado desde los &oacute;rganos m&aacute;s profundos, con la mayor sinceridad, generosidad, ternura, desconcierto y dolor. No hay artificio en sus palabras, nada de m&aacute;s, nada de menos. Es directo, honesto y complejo. Un texto que su autora, la fot&oacute;grafa y editora de la editorial <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/culo-libro-levanta-castigo-cuerpo-convierte-simbolo-revolucion_1_10683307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisura</a> Laura C. Vela dedica a &ldquo;aquellas que un d&iacute;a perdieron las palabras&rdquo;. La autora revela antes de la p&aacute;gina n&uacute;mero veinte que con doce a&ntilde;os, un hombre al que hab&iacute;a conocido por Internet la viol&oacute; en su coche, a plena luz del d&iacute;a. Y que volvi&oacute; a hacerlo, aunque en su casa, durante mucho m&aacute;s tiempo: &ldquo;Me amenaz&oacute; con que, si lo contaba, difundir&iacute;a el v&iacute;deo de mi violaci&oacute;n por Internet, el barrio y el colegio. Estuve cediendo hasta que a los dos a&ntilde;os se lo cont&eacute; a Luc&iacute;a, mi primera novia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Laura lo ha contado, todo lo que ha podido, en este librito editado con sumo mimo por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-fragmentos-escribir-nuevo-libro-sabina-urraca_1_12140499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sabina Urraca</a>. Y no digo librito porque sea menor, sino porque su formato peque&ntilde;o hace que, al acompa&ntilde;arte, se te impregne como una parte m&aacute;s del cuerpo. Porque la suya es una historia sobre la violencia a la que demasiadas mujeres hemos sido sometidas, que rompe porque conmueve en cada recuerdo sobre sus encuentros con la Polic&iacute;a, la reconstrucci&oacute;n de una adolescencia marcada por semejante experiencia traum&aacute;tica, las conversaciones con la que fuera su profesora de instituto. Todos sus miedos, su desasosiego, su ternura, su culpa, su viaje, su ser. Y sin la necesidad de llegar a ninguna conclusi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">'El Basti&oacute;n de las L&aacute;grimas', de Abdel&aacute; Taia (Cabaret Voltaire)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0d06e44e-b589-44a8-97c4-a6af1d9a4365_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El escritor, dramaturgo y cineasta marroqu&iacute; Abdel&aacute; Taia, autor de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/abdela-taia-novelista-marroqui-verdaderos-influencers-marruecos-son-jovenes-gays_128_10661411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir tu luz</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/literatura-homosexualidad-migracion-neocolonialismo-chalecos-amarillos-pobreza_128_1725105.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El que es digno de ser amado</em></a>, publica <em>El Basti&oacute;n de las L&aacute;grimas</em>. Una novela con la que contin&uacute;a ampliando su compromiso pol&iacute;tico, siendo uno de los primeros artistas magreb&iacute;es en abordar abiertamente su sexualidad y cuya literatura, pese a se&ntilde;alar las adversidades sociales &ndash;en especial a las que se tuvieron que enfrentar los marroqu&iacute;es nacidos en los 80 y 90&ndash;, destaca por su luminosa fuerza narrativa y el establecimiento de puentes entre culturas.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; narra la historia de Yusef, un profesor marroqu&iacute; que vive exiliado en Francia y que vuelve a su casa un a&ntilde;o despu&eacute;s de la muerte de su madre, para vender el piso que hered&oacute;. &ldquo;Tengo seis hermanas. Las he visto irse a todas, una detr&aacute;s de otra. Hab&iacute;a de golpe un extranjero que secuestraba a mis hermanas. Yo creo que el matrimonio se invent&oacute; para acabar con el aliento de libertad que existe entre las mujeres&rdquo;, afirm&oacute; el autor a <a href="https://www.radiofrance.fr/franceinter/podcasts/l-heure-bleue/dignite-abdellah-taia-2580415" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">France Inter</a>.
    </p><h2 class="article-text">'Pobre', de Katriona O'Sullivan (Planeta)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8dc7ee26-e95b-4521-bc67-cd0bf0853b1f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Supervivencia, resiliencia y denuncia social. Estos son los tres ejes que vertebran <em>Pobre</em>, el libro en el que la irlandesa Katriona O'Sullivan narra en primera persona la historia de una ni&ntilde;a a la que el mundo le dio la espalda, pero que logr&oacute; encontrar su salvaci&oacute;n en la educaci&oacute;n. Su historia. La de una hija de padres toxic&oacute;manos, que creci&oacute; en la pobreza y en un entorno de violencia y abandono, que fue madre a los quince a&ntilde;os y que vivi&oacute; en la calle, pero que logr&oacute; convertirse en una reputada profesora. &ldquo;A veces, a&uacute;n hoy, me siento una intrusa. A veces necesito que me confirmen que soy aceptable. Que merezco lo que tengo. Que tengo valor. Esa es la herencia de mi infancia, una herencia que el sistema no se apresura por cambiar&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reflexiona sobre c&oacute;mo se presenta habitualmente la pobreza, deshumaniz&aacute;ndola, adrede, porque, &ldquo;deshumanizar a los m&aacute;s vulnerables es una manera perfecta de justificarte para no ayudarlos&rdquo;; y sobre las falsas creencias sobre las adicciones. Un relato crudo en el que hay espacio para el sentido del humor y luz al ahondar en la complejidad y consecuencias de la desigualdad; en aras de apostar por entender como una necesidad un futuro en el que todos los ni&ntilde;os tengan las mismas oportunidades, vengan de donde vengan.
    </p><h2 class="article-text">'Urraca, Urraquita, Urraquitita', de Jaime Riba Arango (Dos Bigotes)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/79b71943-194e-4d2a-98ba-1f850dbc9a3f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El actor Jaime Riba Arango debuta en la literatura con este libro que sigue la estela de las voces &ndash;con <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/david-ucles-memoria-fundamental-no-tropezar-nuevo_1_12415970.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Ucl&eacute;s</a> a la cabeza&ndash;, que est&aacute;n resucitando el realismo m&aacute;gico en el pa&iacute;s. El volumen arranca con Do&ntilde;a Urraca Alcolea sentada en el &uacute;nico naranjo de su finca en Ventaquemada, esperando a su muerte, que inevitablemente le llegar&aacute; el 15 de octubre. Nadie entiende en su pueblo por qu&eacute; lo sabe, pero todos cuchichean al respecto. En esta tierra levantada a golpe de piqui-piqui, los apodos impuestos pesan como losas y el pasado nunca se entierra del todo.
    </p><p class="article-text">
        El autor ha construido una novela coral anclada en la oralidad popular, los mitos familiares y la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola. Todo ello en forma de tragicomedia rural en la que las mujeres cargan con la memoria, la rabia y el deseo en un mundo que nunca les dio permiso para existir con plenitud.
    </p><h2 class="article-text">'Los id&oacute;latras y todos los que aman', de Adriana Murad Konings (Anagrama)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/527fbe00-9e8c-44c2-8d2b-5122a9907131_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Mascotas, duelo, apariciones fantasmales y anhelos de compa&ntilde;&iacute;a. Estos son los cuatro ejes que vertebran la inquietante novela <em>Los id&oacute;latras y todos los que aman</em>. Cualquier &eacute;poca es buena para el sentido del humor, pero parece que el verano incluso todav&iacute;a m&aacute;s. Y eso que el arranque lo protagoniza la muerte del gato Douglas, que desata un caos inesperado, en el que las mentiras comenzar&aacute;n a sucederse, generando una rueda de equivocaciones cada vez m&aacute;s inabarcables, y adictivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de enterrar a su gato, a Elizabeth Jameson le result&oacute; muy dif&iacute;cil aparcar el coche en el supermercado. Mientras daba marcha atr&aacute;s para entrar en una plaza vac&iacute;a de color azul, se mir&oacute; en el retrovisor y comprob&oacute; que la tristeza le daba el aire altivo de alguien que ha sufrido por el bien de la humanidad y puede hablar desde el dolor&rdquo;, escribe la autora madrile&ntilde;a en el inicio del libro, tras la tragedia que trastoca la vida de sus protagonistas.
    </p><h2 class="article-text">'No voy a ninguna parte', de Rumena Bu&#382;arovska (Impedimenta)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6d5ed416-7a3b-4413-a05c-ac2f757babf0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/putas-semanas_129_10956675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi marido</em></a><em>, </em>Rumena Bu&#382;arovska, hace de la disecci&oacute;n de la vida de personajes al l&iacute;mite un arte en su nuevo texto, <em>No voy a ninguna parte. </em>Un libro de relatos en el que indaga en la imposibilidad de alcanzar la felicidad para aquellos que escaparon de su pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n para los que se quedaron, conformando todo un atlas emocional. Para armar las historias que componen el volumen se ha basado en situaciones que ha presenciado, sobre las que ha le&iacute;do o que incluso le han contado otras personas. &ldquo;Me gusta pensar en mis narrativas como comentarios sobre la sociedad en la que vivimos, ya que creo que la literatura es un archivo de nuestros tiempos&rdquo;, explic&oacute; en una <a href="https://impedimenta.es/archivos/35362" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas hace referencia a un hecho que sucedi&oacute; durante el tiempo en el que en su Macedonia natal protestaban contra el gobierno autoritario. Titulada <em>8 de marzo</em>, la historia en cuesti&oacute;n hace referencia al d&iacute;a en que la esposa del embajador de Estados Unidos organiz&oacute; un evento del D&iacute;a Internacional de la Mujer en la Embajada, invitando a mujeres activistas locales para actuar y cantar una obra que ella misma dirigi&oacute;. Todo ello para seguir ampliando la cr&iacute;tica social que caracteriza su obra, en este volumen centrado en el sexismo y las actitudes coloniales del mundo occidental.
    </p><h2 class="article-text">'Porno. Una historia oral', de Polly Barton (altamarea)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/de937312-0a9a-4e0d-b22d-df790ee3b9aa_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Vamos con un ensayo. El porno es uno de los contenidos m&aacute;s consumidos en Internet, un tema en cierto modo <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alarma-cultura-sexual-adolescentes-inspiracion-porno-vez-vemos-cosas-perversas_1_12381849.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">omnipresente</a> desde que el despertar sexual sale al acecho, &aacute;vido de cientos de preguntas por resolver, y este se convierte en una de las v&iacute;as m&aacute;s f&aacute;ciles &ndash;que no necesariamente mejores&ndash; de encontrar respuestas, sin tener que cuestionar a nadie, a un solo clic. Aun as&iacute;, sigue siendo un tab&uacute; del que poco se habla, a pesar de la relevancia que tiene. La escritora y traductora brit&aacute;nica Polly Barton investiga en este volumen las causas de esta ausencia de debate en torno a un tema tan silenciado pero influyente. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello se ha entrevistado con 19 personas de distintas edades, g&eacute;neros y orientaciones sexuales, con el fin de entender este fen&oacute;meno. Con ellas ha hablado sobre la pornograf&iacute;a y sus implicaciones: h&aacute;bitos de consumo, emociones, sentimientos como la culpa, la verg&uuml;enza, el asco, la sorpresa y la curiosidad; fantas&iacute;as y deseos. El resultado es esta disecci&oacute;n que traza una fotograf&iacute;a de aquello que no queremos ver ni solemos decir. En tono informal, did&aacute;ctico y revelador.
    </p><h2 class="article-text">'No nos van a matar ahora', de Jota Momba&ccedil;a (Caja Negra)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f7567d12-be5b-4bc3-9d1f-e39bb78466b7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay mentes trabajadas y privilegiadas a las que hay que leer o escuchar, por lo menos, una vez en la vida. Personas con miradas y an&aacute;lisis que son capaces de cuestionarlo todo, desde &oacute;pticas que han tenido que aprender sobre la marcha, por la cantidad de barreras impuestas, prejuicios y absoluto imperialismo de la norma, el canon y las expectativas. La artista interdisciplinar brasile&ntilde;a Jota Momba&ccedil;a es una de ellas, y este libro es un tesoro por la forma en que re&uacute;ne ensayos te&oacute;ricos, textos autobiogr&aacute;ficos, rese&ntilde;as de obras, cartas a sus amigas y breves ficciones especulativas. 
    </p><p class="article-text">
        En todas ellas refleja c&oacute;mo en su obra se&ntilde;ala de qu&eacute; manera las instituciones culturales se apropian del trabajo de personas trans y racializadas para promover una imagen de diversidad e inclusi&oacute;n y satisfacer el consumo de una audiencia mayoritariamente blanca y cisg&eacute;nero. Y lo hace a trav&eacute;s de un lugar de enunciaci&oacute;n que busca desactivar las gram&aacute;ticas de poder en su cuerpo, marcado como negro, gordo y trans.
    </p><h2 class="article-text">'El retrato de casada', Maggie O'Farrell (Libros del Asteroide)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/10250618-56d4-488b-8084-be16a17f2463_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay autores para determinados momentos de la vida, y momentos de la vida para determinados autores. Lo de Maggie O'Farrell es una mezcla de ambos. Una escritora que demanda cuando la lees, pero que siempre te devuelve, con creces. Ella no se merece una atenci&oacute;n a medias, ni siquiera de un 90%. Nada de cederle los &uacute;ltimos compases del d&iacute;a para acabar leyendo con el ojo medio cerrado, ni haciendo malabares para conseguir mantener el libro abierto en el metro de camino a la oficina.
    </p><p class="article-text">
        Para leer a Maggie hace falta tiempo, pausa, detenerlo, y prestar atenci&oacute;n, concentrarse, dejarse embelesar y romper el coraz&oacute;n. Dejarse llevar por su literatura es un viaje de no retorno en el que vas sintiendo como a medida que pasas las p&aacute;ginas, se van quedando algo de ti, pero que en realidad lo que est&aacute;n haciendo es dejar un poso en ti para siempre. Un regalo. En este caso, a trav&eacute;s de la fascinante historia de Lucrezia, hija del gran duque Cosimo de Medici, que a mediados del siglo XVI se ve obligada a casarse con el que iba a ser el marido de su hermana, doce a&ntilde;os mayor que ella. Y s&iacute;,<em> El retrato de casada</em> fue publicado hace ya dos a&ntilde;os &ndash;y no en el &uacute;ltimo, como el resto de t&iacute;tulos de la lista&ndash;, pero su hueco en vuestras maletas deber&iacute;a ser obligatorio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano-2025_1_12445536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 20:10:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Vacaciones,Novela,Relato,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Samanta Schweblin regresa con seis cuentos inquietantes: “El gran ejercicio de la literatura es construir la diversidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/samanta-schweblin-regresa-seis-cuentos-inquietantes-gran-ejercicio-literatura-construir-diversidad_1_12152872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e8869b2-8941-45d2-bfa6-8a9ab7928aa9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Samanta Schweblin regresa con seis cuentos inquietantes: “El gran ejercicio de la literatura es construir la diversidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'El buen mal', su nuevo libro de relatos, comprende seis cuentos que de algún modo giran en torno a la muerte y lo que hacemos para esquivarla</p><p class="subtitle">Karla Sofía Gascón: “Soy menos racista que Gandhi y menos de Vox que Echenique”</p></div><p class="article-text">
        Puede que inquietud sea el sentimiento que predomina entre todos los que provoca la lectura de <em>El buen mal</em>, el nuevo libro de relatos que Samanta Schweblin acaba de publicar en la editorial Seix Barral. Seis cuentos que se cocinaron a fuego lento, durante tres a&ntilde;os, hasta que estuvieron listos para servir. 
    </p><p class="article-text">
        Una madre que sigue el &uacute;ltimo paso de Virginia Woolf, dos hermanas que se aventuran a entrar en casas ajenas por las noches, un gato cuyo fallecimiento provoca una pena tan grande como la p&eacute;rdida del hijo de una antigua amiga o un ni&ntilde;o que se traga una pila son algunos de los personajes que danzan por las historias de una de las autoras argentinas m&aacute;s aplaudidas de la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        La muerte permite aglutinar estos relatos en un volumen con la l&oacute;gica del tema en com&uacute;n. Est&aacute; presente en cada uno de ellos, a veces como realidad y a veces como posibilidad, pero siempre ah&iacute;. El asunto apareci&oacute; cuando se puso a escribir el primer cuento y se col&oacute; en el resto, porque la escritora sinti&oacute; la necesidad de responder a una pregunta simple, pero no f&aacute;cil: si tiene tanto peso en la literatura, &iquest;por qu&eacute; siempre aparece al final de la trama? &ldquo;Quise saber si se puede escribir un texto que empiece con la muerte y sea capaz de seguir avanzando, pero de manera concreta y realista&rdquo;, dice Schweblin a <a href="https://www.eldiario.es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> sentada en la cafeter&iacute;a de un hotel en el centro de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Lo extra&ntilde;o acecha de forma constante en la cotidianidad de los personajes. Las decisiones que toman les llevan a un desastre que habr&iacute;an podido evitar si hubiesen optado por hacer lo contrario: no darle dinero a esa anciana, llevar al ni&ntilde;o al hospital al momento, cerrar el ventanal antes de salir, obedecer a los padres y no salir por la noche. Balas que hubiesen esquivado si viviesen en un estado de alarma permanente sobre los innumerables peligros probables. 
    </p><h2 class="article-text">Obsesivos en prevenir las desgracias</h2><p class="article-text">
        Si una persona pasa cada minuto de su existencia ojo avizor, no saldr&iacute;a de su casa. Y aun as&iacute;, no estar&iacute;a del todo a salvo. &ldquo;Somos muy obsesivos en el ejercicio de pensar los peores escenarios posibles y como reacci&oacute;n acrecentamos el miedo y nos perdemos en &eacute;l, como si fuera la realidad&rdquo; sostiene la autora. &ldquo;Pero los prejuicios nos salvan tambi&eacute;n muchas veces. Ah&iacute; est&aacute; ese doble juego del buen mal&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d65d900e-c22f-4d81-a984-b8b2b1d8d3de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Para ella, en sus relatos existen unas fuerzas invisibles que gu&iacute;an a los personajes y que son, en realidad, esos miedos construidos con los valores que les inculcaron en la infancia y las ideas que tiene cada uno de lo que es el mundo. Y el interrogante que lanza desde su libro es: &iquest;Qu&eacute; pasa en la vida ordinaria cuando algo la pone en jaque? &ldquo;Se enciende una alarma que ya no se puede apagar y por fin te hace prestar verdadera atenci&oacute;n, pero, &iquest;qu&eacute; sucede entonces?&rdquo;, cuestiona.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la muerte y los peligros que acechan cada d&iacute;a, hay otro aspecto que tambi&eacute;n a&uacute;na a todos los cuentos: las voces narradoras son femeninas, excepto la de un ni&ntilde;o, que tampoco es un hombre adulto. Schweblin declara que no fue una decisi&oacute;n consciente, no pens&oacute; en el g&eacute;nero a la hora de escribir &ndash;en sus otros libros s&iacute; hay voces masculinas&ndash; pero quiz&aacute; en estos relatos le sali&oacute; as&iacute; por los lugares en los que se desarrollan. &ldquo;Yo no hago literatura autobiogr&aacute;fica, pero estas historias suceden en espacios que he habitado&rdquo;, reflexiona y agrega: &ldquo;A nivel espacial es muy personal y quiz&aacute; en el fondo haya un poquito m&aacute;s de m&iacute; de lo que yo soy consciente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Argentina en el teclado</h2><p class="article-text">
        Samanta Schweblin vive desde hace doce a&ntilde;os en Berl&iacute;n. Pese a que considera que la ciudad alemana es su hogar, cuando pone las manos en las teclas su mente se desplaza a su tierra natal. No todos los cuentos de <em>El buen mal</em> suceden en aquel pa&iacute;s, pero s&iacute; miran hacia &eacute;l. &ldquo;Es el espacio que me interesa pensar y estoy constantemente conectada con lo que pasa all&iacute;. No solo en el plano pol&iacute;tico, sino que estoy muy cercana a mi familia&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ella creci&oacute; en Buenos Aires, ahora sus parientes viven en la provincia de Chubut, un lugar muy diferente al de su infancia y que est&aacute; muy presente en su nueva colecci&oacute;n de cuentos. Cada a&ntilde;o se instala durante uno o dos meses all&iacute; y recopila material para su escritura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Samantha Schweblin en una foto de estudio                            </span>
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        Sus influencias literarias est&aacute;n relacionadas con Argentina, por supuesto. Estas se manifiestan tanto en su inter&eacute;s espec&iacute;fico por &ldquo;la literatura de lo extra&ntilde;o&rdquo; como por su cari&ntilde;o por la narrativa corta, por el relato. &ldquo;Cualquier gran escritor argentino es sobre todo un gran cuentista que eventualmente puede escribir una novela o no, como Borges&rdquo;. Ella misma tiene en su bibliograf&iacute;a varias antolog&iacute;as de cuentos y dos novelas. &ldquo;Evidentemente, estoy atrapada en esa tradici&oacute;n que me enorgullece, pero tambi&eacute;n leo con mucha admiraci&oacute;n a algunos contempor&aacute;neos&rdquo;, asevera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A diferencia de generaciones anteriores, la actual tiene muchos m&aacute;s vasos comunicantes. Yo leo un cuento de Federico Falco y me quedo temblando. O una novela de Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara y pienso: &iquest;De verdad se pod&iacute;a hacer esto con el lenguaje? Es como si abriera compuertas de posibilidades, es muy enriquecedor a la hora de escribir&rdquo;, declara. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, tambi&eacute;n menciona a Selva Almada, una de las autoras a las que acudir para acercarse al tema de la violencia contra las mujeres. &ldquo;Ella se inscribe en una tradici&oacute;n que aparentemente es de Juan Jos&eacute; Saer y sin sacar un pie del todo, con su tempo y su manera de escribir, la convierte en algo completamente nuevo&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Siete a&ntilde;os sin publicar</h2><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os que public&oacute; su anterior libro de relatos <em>Siete casas vac&iacute;as</em> (P&aacute;ginas de espuma) y siete desde su &uacute;ltima novela, <em>Kentukis</em> (Random House). Durante todo este tiempo que ha transcurrido hasta que su nuevo t&iacute;tulo ha salido al mercado, se ha dedicado a muchos trabajos &ndash;entre ellos, la adaptaci&oacute;n a la pantalla para Netflix de <em>Distancia de rescate</em> (Random House), dirigida por Claudia Llosa&ndash; pero en ning&uacute;n momento ha dejado de escribir. Sostiene que cada proyecto tiene sus tiempos y hay que encontrar el punto en el que se convierte en algo publicable.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cualquier gran escritor argentino es sobre todo un gran cuentista que eventualmente puede escribir una novela o no, como Borges</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Samanta Schweblin, escritora argentina</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A lo largo de su carrera, Schweblin ha acumulado una considerable lista de premios entre los que destacan el Premio Tigre Juan por <em>Distancia de rescate</em> (2015) y el National Book Award por <em>Siete casas vac&iacute;as</em> (2022), adem&aacute;s de haber sido tres veces candidata final al Booker Internacional. Gracias a los galardones que van acompa&ntilde;ados de una retribuci&oacute;n econ&oacute;mica, ha conseguido &ldquo;comprar tiempo libre, que es car&iacute;simo&rdquo;, indica, para poder dedicarse a escribir.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a eso, y a las clases que imparte, tiene &ldquo;la suerte&rdquo; de vivir de lo que le gusta. Pero su ambici&oacute;n no pasa por ganar m&aacute;s premios, sino que pone todas sus aspiraciones profesionales en el texto. &ldquo;Hay algo en el arte que no se puede tratar del todo como si fuera una empresa, una carrera o un proyecto con deadlines y dinero&rdquo;, defiende.
    </p><h2 class="article-text">Los temores que se materializan</h2><p class="article-text">
        Si lo extra&ntilde;o acecha en todos los aspectos de la vida cotidiana, el plano pol&iacute;tico no se escapa. El miedo se puede materializar en cualquier momento, como sucede ahora en muchas partes del mundo en las que se pensaba que los terrores del pasado no se pod&iacute;an repetir. La situaci&oacute;n parece pertenecer al &aacute;mbito de esa literatura de lo extra&ntilde;o que, seg&uacute;n la escritora: &ldquo;Tiene que ver no con lo imposible de suceder sino con la posibilidad de que suceda aquello que dif&iacute;cilmente podr&iacute;a suceder&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Schweblin vio desde Berl&iacute;n c&oacute;mo Milei llegaba a la presidencia de Argentina y sigue con atenci&oacute;n todo lo que sucede en su pa&iacute;s. Pero tambi&eacute;n ha observado c&oacute;mo la ciudad en la que vive ha pasado de ser un lugar en el que las diferencias eran m&aacute;s que bien recibidas a ser un sitio en el que grupos de ultraderecha se manifiestan por sus calles protegidos por la polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy terrible, siendo inmigrante, ver pasar a esa gente debajo de tu balc&oacute;n. En una ciudad, adem&aacute;s, en la que est&aacute;n prohibidas las manifestaciones a favor de Palestina, donde est&aacute; sucediendo un genocidio&rdquo;, explica. &ldquo;Pero no es que esa ultraderecha haya surgido ahora, sino que de pronto est&aacute; autorizada a decir que esta es la nueva verdad, que es as&iacute; como hay que hacer las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se atreve a aventurar qu&eacute; es lo que suceder&aacute; a medio plazo, pero asegura que no entiende la pol&iacute;tica hecha desde el odio. &ldquo;Estoy a favor de la diversidad en todos sus aspectos: pol&iacute;tica, sexual, cultural, de pensamiento y en t&eacute;rminos migratorios&rdquo;, dice. &ldquo;El gran ejercicio de la literatura, de hecho, es construir esa diversidad&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Cualquier cosa que vaya por el camino contrario, me parece poco interesante y poco inteligente&rdquo;, concluye para cerrar la entrevista.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/samanta-schweblin-regresa-seis-cuentos-inquietantes-gran-ejercicio-literatura-construir-diversidad_1_12152872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 21:15:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Samanta Schweblin regresa con seis cuentos inquietantes: “El gran ejercicio de la literatura es construir la diversidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios literarios,Industria cultural,Editoriales,Libros,Relato,Relato corto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abrigo-intercambiado-abrirte-puerta-vida-24-horas-crei-habia-perdido_129_12109803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/953f6602-c9fa-4170-a33e-9452f9c6125b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mí todo esto me recordó a un concepto del mundo de Harry Potter: “La varita escoge al mago”. Es cierto que en ese universo las varitas son más fieles que lo que lo son los abrigos en el nuestro</p></div><p class="article-text">
        Son las siete de la tarde y en la redacci&oacute;n de elDiario.es en Madrid muchos periodistas teclean sus art&iacute;culos del d&iacute;a siguiente y otros, como yo, empiezan a desfilar camino a casa. Estaba recogiendo mis cosas, fui a por mi abrigo y, cuando me lo puse, algo pas&oacute;. Aquello no funcionaba. Sin encontrar una gran explicaci&oacute;n supe que aquel no era mi abrigo. Pregunt&eacute; a compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras presentes si me quedaba peque&ntilde;o. Insistieron en que no notaban nada, pero yo lo ten&iacute;a claro. Llegu&eacute; a lo que para m&iacute; fue la prueba total: una cremallera que yo nunca hab&iacute;a visto. Supe lo que hab&iacute;a pasado: alguien se hab&iacute;a llevado mi abrigo por error a casa y all&iacute; estaba el de esa persona. R&aacute;pidamente envi&eacute; un correo que se titulaba 'Abrigos intercambiados'. Esto es lo que escrib&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Hola, Hola! Creo que alguien se ha equivocado y se ha llevado mi abrigo y que aqu&iacute;, en la redacci&oacute;n, se ha quedado el suyo. Es un abrigo negro&nbsp;uniqlo. Son casi id&eacute;nticos, pero al probarme yo el que est&aacute; aqu&iacute; he notado algo raro y s&iacute;, tiene alg&uacute;n detalle diferente al m&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llov&iacute;a ligeramente, hac&iacute;a fr&iacute;o, y aun as&iacute; decid&iacute; irme a casa sin abrigo, no fuera a ser que la persona que lo hab&iacute;a confundido se pasara por la redacci&oacute;n a buscarlo y no lo encontrara en su sitio. Entonces tendr&iacute;amos un problema por partida doble. Era mejor que yo fuera el &uacute;nico afectado.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron las horas de trabajo del d&iacute;a siguiente y no hubo noticia. Insist&iacute; con un segundo correo. &ldquo;Lo mand&eacute; muy tarde, puede que ayer esa persona desconectara del trabajo&rdquo;, pens&eacute;. Pero nada. Prob&eacute;, enfadado, con un mensaje en un grupo que tenemos en Telegram con pr&aacute;cticamente toda la redacci&oacute;n de elDiario.es. Ni rastro de mi abrigo. Al final de esa jornada, que teletrabaj&eacute;, decid&iacute; acudir al lugar de los hechos. Volv&iacute; a la redacci&oacute;n, a ver si encontraba alguna pista. Intent&eacute; ser sigiloso, porque me tem&iacute;a lo peor. Y as&iacute; fue: all&iacute; estaba mi abrigo, que result&oacute; ser el que yo hab&iacute;a dejado abandonado el d&iacute;a anterior. Nunca nadie se lo llev&oacute;, nunca hubo dos abrigos. Solo uno, el m&iacute;o, que yo no reconoc&iacute; como m&iacute;o un martes pero que un mi&eacute;rcoles encajaba a la perfecci&oacute;n. Ya no me estaba peque&ntilde;o y la cremallera hab&iacute;a estado siempre ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginar las risas que esto gener&oacute; entre mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. Es dif&iacute;cil, en cambio, resumir todo lo que pas&oacute; en las siguientes horas. Por supuesto, me sent&iacute; rid&iacute;culo, torpe y sent&iacute; y pens&eacute; un: &ldquo;Tierra, tr&aacute;game&rdquo;, pero agradezco que todo lo que me lleg&oacute; fue cari&ntilde;o (m&aacute;s que nunca) y complicidad. Adem&aacute;s de risas, me llegaron algunas ideas que han sido el punto de partida de este texto. Porque una semana despu&eacute;s el tema coleaba, y eso me dio que pensar. Por ejemplo, mi compa&ntilde;ero y jefe de ciencia de elDiario.es, Antonio Mart&iacute;nez Ron, que adem&aacute;s de intentar explorar qu&eacute; le pas&oacute; a mi cerebro en esas 24 horas, me solt&oacute; casi el mayor piropo que nadie me puede decir: &ldquo;Esto es de art&iacute;culo de Mill&aacute;s&rdquo;. Digo 'casi' porque el piropo total ser&iacute;a escribir un art&iacute;culo como &eacute;l, no protagonizarlo.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo escribir algo a la altura de Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s, pero este comentario s&iacute; fue una forma de hacerme pensar en lo que hab&iacute;a detr&aacute;s de toda esta historia. Sin duda algo relacionado con el cerebro, pero tambi&eacute;n cultural. Vinculado al mundo de las ideas. La jefa de cultura de elDiario.es, Elena Cabrera, me dijo esto cuando le cont&eacute; la historia: &ldquo;Los abrigos eligen a la persona&rdquo;. Casi nada. A continuaci&oacute;n, Elena me record&oacute; que unas semanas antes ella hab&iacute;a vivido algo parecido, cuando cogi&oacute; por error un abrigo de la redacci&oacute;n (esto s&iacute; pas&oacute; de verdad) y camin&oacute; con &eacute;l, tan a gusto, por la Gran V&iacute;a. Se sorprend&iacute;a de lo bien que se sent&iacute;a con su abrigo. Hasta que se dio cuenta del error.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siguiendo ese camino, a mí mi abrigo me rechazó aquella tarde fría de martes, para retomar la normalidad apenas un día después, como si nada hubiese ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si seguimos esa l&oacute;gica, el abrigo que Elena Cabrera cogi&oacute; equivocadamente puso los cuernos a su due&ntilde;o con ella durante unas horas. Siguiendo ese camino, a m&iacute; mi abrigo me rechaz&oacute; aquella tarde fr&iacute;a de martes, para retomar la normalidad apenas un d&iacute;a despu&eacute;s, como si nada hubiese ocurrido. A m&iacute; todo esto me record&oacute; a un concepto del mundo de Harry Potter: &ldquo;La varita escoge al mago&rdquo;. Es cierto que en ese universo las varitas son m&aacute;s fieles que lo que lo son los abrigos en el nuestro. Suele existir una lealtad incondicional salvo que una persona desarme a otra. En ese caso, s&iacute; cambia la lealtad de la varita. Un abrigo necesita mucho menos para cambiar su voluntad, por lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ado otra idea, porque no quiero que toda la culpa recaiga en el abrigo. Quiz&aacute;s es lo contrario, es posible que el abrigo sea el sujeto pasivo y yo sea el sujeto activo de esta historia. O puede que en esa duda est&eacute; todo, en saber cu&aacute;ndo somos nosotros los que podemos actuar o cuando son los elementos que nos rodean los que ejercen una fuerza que nos condiciona. En el mundo de las ideas y la literatura solemos preferir ser pasivos. Si es la varita la que escoge al mago o si es libro el que escoge a su escritor o escritora, entonces no depende de nadie m&aacute;s que de la inspiraci&oacute;n que una idea salga adelante o no. Es una posici&oacute;n c&oacute;moda, porque si sale bien es que hemos sido elegidos y si no sale es la confirmaci&oacute;n de que agentes externos no han querido que eso pase. No es muy diferente a la idea de Dios: las cosas pasan porque un orden superior as&iacute; lo quiere.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a sido mi tarde-noche del martes con el abrigo de siempre? Me gusta pensar en un mundo en el que cambiar de abrigo te hace cambiar por completo de vida. En el que fuera tan sencillo dejarlo todo como decir que un abrigo no es el tuyo. Imagino un se&ntilde;or o una se&ntilde;ora entrando en su casa y asegurando que esa no es su casa. Que el resto de personas que all&iacute; viven no forman parte de su familia. Que esos no son sus muebles, que ese no es su sof&aacute;, ni su televisor, ni su mando a distancia, ni su microondas. Esa no es su taza, su nevera, su cama, su cuadro, su cepillo de dientes. Imagino un mundo en el que el abrigo lo cambia todo, en el que su pertenencia o no te sumerge en una realidad paralela. Quiero pensar que durante esas horas yo fui otro, puede que viviendo una vida con mayor verdad que la real.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Imagino un señor o una señora entrando en su casa y asegurando que esa no es su casa. Que el resto de personas que allí viven no forman parte de su familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es posible que yo no quisiera coger un abrigo que era de otros (a sabiendas) porque eso era una licencia para meterme por completo en su vida. De pronto, me habr&iacute;a visto caminando hacia su casa, viviendo una vida desconocida para m&iacute; pero en la que yo ejecutar&iacute;a los pasos a la perfecci&oacute;n. Como un aut&oacute;mata, sin cuestionar nada, sin preguntar nada, me acostar&iacute;a a dormir solo, o con otra persona, sean cuales sean las caracter&iacute;sticas vitales del compa&ntilde;ero que supuestamente se hab&iacute;a dejado el abrigo. Por eso, por lo que implicaba ese riesgo, no me atrev&iacute;. Y me fui sin nada m&aacute;s que lo puesto a casa, por temor a vivir una vida que no era mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; escapar fuera tan sencillo y tuviera tan pocas consecuencias como elegir o no tu abrigo. O que, dado el caso, te eligiera a ti. Pero no, esta es una licencia literaria muy c&oacute;moda. En el fondo, no queremos comodidad para escapar, para cambiar de vida, para cambiar de trabajo y para cambiar nuestros v&iacute;nculos. Eso pondr&iacute;a sobre la mesa un caos, un sencillo caos en el que todo ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s inestable. No es cierto que queramos que todo salte por los aires, al menos no tan f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar que durante aquellas horas viv&iacute; una realidad m&aacute;s aut&eacute;ntica que nunca. Que la ficci&oacute;n que provoc&oacute; mi mente al pensar que mi abrigo no era mi abrigo me acerc&oacute; m&aacute;s a la verdad de lo que lo habr&iacute;a hecho la realidad. Esa tarde fr&iacute;a de un martes de febrero ya se hab&iacute;a vendido todo el pescado de la realidad. Quedaban dos opciones y, sin ser muy consciente ni saber muy bien por qu&eacute;, yo eleg&iacute; caminar por la ficci&oacute;n hasta que el hechizo se rompi&oacute;. Ojo, vivir con las cosas con mayor verdad no trae necesariamente ning&uacute;n beneficio inmediato: no me pas&oacute; nada excepcional, no me toc&oacute; la loter&iacute;a, no sent&iacute; que fuera mejor en nada ni viv&iacute; nada emocionante que guardar en mis memorias. &iquest;Entonces, para qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        A veces, cuando me pasa algo malo, o no necesariamente bueno, digo que al menos tengo una historia que contar. Durante esas horas yo no sent&iacute; que lo que me pasaba era bueno. Estaba preocupado por descubrir la soluci&oacute;n del enigma, fue un quebradero de cabeza m&aacute;s en lo real. &iquest;Pero y ahora? &iquest;Ahora cambiar&iacute;a lo sucedido? &iquest;A pesar de la verg&uuml;enza, de las bromas, del sentido del rid&iacute;culo? &iquest;Merece la pena esa ficci&oacute;n por tener una historia que contar?
    </p><p class="article-text">
        No tengo respuesta, al menos no una &uacute;nica, una cient&iacute;fica que cierre esta historia de una manera clara y taxativa. Lo que s&iacute; tengo claro es que vivimos una realidad tan poco robusta, en la que la estabilidad est&aacute; tan cara, que incluso uno puede perder el abrigo por el camino y, con eso, toda su realidad e identidad. Al mismo tiempo, estamos tan acostumbrados en mi generaci&oacute;n a que todo sea fugaz, a sentir como los pies se nos hunden en el barro a cada paso que damos, que casi lo m&iacute;nimo que puede pasar es que tu abrigo deje de ser tu abrigo por unas horas. Por tanto, y creo que tengo licencia para pedirlo, ya que vivimos en un mundo tan l&iacute;quido: ojal&aacute; nosotros y nosotras seamos el sujeto activo. Quiero creer que somos nosotros los que escogemos salir de la realidad, aunque sea por un d&iacute;a, a ver qu&eacute; se siente. Y cuando toca, volver a la realidad, y que el abrigo siga all&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abrigo-intercambiado-abrirte-puerta-vida-24-horas-crei-habia-perdido_129_12109803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Mar 2025 21:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilar Adón: "Idealizamos a las niñas por su inocencia pero yo quiero retratar su tormenta interior brutal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pilar-adon-idealizamos-ninas-inocencia-quiero-retratar-tormenta-interior-brutal_128_12027394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d84709b-06ed-4a9a-8f33-358dabc00434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x838y198.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilar Adón: &quot;Idealizamos a las niñas por su inocencia pero yo quiero retratar su tormenta interior brutal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Las Iras’ es un libro de relatos sobre la venganza y la furia alojadas en el pecho pequeño de chicas adolescentes. "Si lo cuento todo yo y el lector no participa, la literatura es un monólogo que no me interesa", dice la autora</p><p class="subtitle">Entrevista - Marta Orriols, escritora: “A las mujeres todo el mundo nos indica lo que tenemos que hacer y va siendo hora de decir basta”
</p></div><p class="article-text">
        Casi todas son ni&ntilde;as. Cr&iacute;as. Mujeres muy j&oacute;venes que llevan dentro una bestezuela que dentellea, arranca, mata. Pero ninguna mancha, ninguna hace ruido. No hay rastro de sangre en <em>Las iras </em>(Galaxia Gutenberg, 2024), una colecci&oacute;n de relatos en la que Pilar Ad&oacute;n (Madrid, 1971) explora la dualidad entre la belleza y el horror, la crueldad y la inocencia, la serenidad y la venganza en apenas un pu&ntilde;ado de p&aacute;ginas. Bocetos que, sin entrar en detalles, pretenden asomarse a lo que queda despu&eacute;s de la cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        Ad&oacute;n, que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pilar-adon-premio-nacional-narrativa-2023_1_10621476.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se alz&oacute; con el Premio Nacional de Narrativa con su anterior novela</a>, <em>De bestias y aves</em> (Galaxia Gutenberg, 2022), y que a finales del a&ntilde;o pasado tambi&eacute;n public&oacute; su volumen de poes&iacute;a reunida <em>Las huidas. Poes&iacute;a 1998-2024</em> (La Bella Varsovia) conversa sobre sus obsesiones literarias en torno a los afectos, el desapego, las infancias y una animalesca b&uacute;squeda de libertad plasmada en dieciocho historias de violencia no expl&iacute;cita.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Podr&iacute;amos considerar su nuevo libro de cuentos algo as&iacute; como un cat&aacute;logo de muertes, as&iacute; que la primera pregunta es casi obligada. Una pregunta que el ser humano no deja de hacerse: &iquest;por qu&eacute; matamos? O, m&aacute;s bien, &iquest;por qu&eacute; matan sus personajes?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Mis personajes matan porque se sienten v&iacute;ctimas. Es una explicaci&oacute;n quiz&aacute; muy sencilla, pero es la realidad de estos personajes. Ante todo, estas ni&ntilde;as j&oacute;venes, adolescentes en una primera juventud, se han sentido abandonadas, traicionadas o ninguneadas. Entonces, a trav&eacute;s de un concepto propio de v&iacute;ctimas, tienen una reacci&oacute;n que est&aacute; muy vinculada a la ira y su manera de defenderse o actuar y es con una venganza que les lleva a deshacerse de la persona que les ha hecho da&ntilde;o. Pero, como estamos hablando de literatura y ah&iacute; elijo yo la forma, es una manera no violenta. No hay sangre, no hay palizas. Es el lector el que visualiza e imagina c&oacute;mo se producen esas muertes. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Omite los hechos. Los relatos, po&eacute;ticos, oscuros, no dan apenas informaci&oacute;n al lector. Muy cortos y con una trama en torno al horror o un acto salvaje son casi como boceto. En muchos, tiene que adivinarse el contexto, el lugar, &iquest;por qu&eacute;?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        El caso es que yo como escritora me siento realmente segura y asentada en la historia. Yo s&eacute; qu&eacute; ha pasado antes y qu&eacute; ocurrir&aacute; despu&eacute;s, d&oacute;nde est&aacute;n, c&oacute;mo son los escenarios en los que se mueven los personajes, c&oacute;mo son f&iacute;sicamente los personajes&hellip; Pero es verdad que luego no lo cuento. Incluso hay veces que yo ya tengo escritos p&aacute;rrafos corregidos y los elimino. Todo ello en una decisi&oacute;n autoral de quitarlos para omitir y escamotear informaci&oacute;n al lector y que este pueda aportar sus propias experiencias. Su propia carga literaria, su propia biograf&iacute;a. Que imagine. 
    </p><p class="article-text">
        Si yo lo cuento todo y no dejo que el lector participe en el di&aacute;logo pasa a ser un mon&oacute;logo por mi parte. Y no me interesa eso. Como lectora me gusta que me dejen participar, y mi manera formal de conseguirlo es eliminando informaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una decisión autoral de quitar párrafos ya corregidos para escamotear información al lector y que este pueda aportar sus propias experiencias. Su propia carga literaria, su propia biografía. Que imagine</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Todos sus personajes principales son mujeres. Retrata la ira y la maldad, a veces casi ingenua, como en el relato de la chica del orfanato o el miedo de la mujer violada por su padre, que est&aacute; narrado por su propio feto, desde la voz femenina. &iquest;De d&oacute;nde viene esa preferencia y cu&aacute;nto hay de exploraci&oacute;n de la mirada de la mujer, y de la condici&oacute;n humana, en sus personajes?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Me interesan mucho las dualidades y jugar todo el tiempo con elementos muy simb&oacute;licos. Es algo con lo que ya jugu&eacute; mucho en la novela anterior, <em>De bestias y aves,</em> y aqu&iacute; en <em>Las iras,</em> una de esas dualidades es la que comentas t&uacute;. Monstruos con la apariencia de &aacute;ngeles sin olvidar que en todo momento estamos hablando de ni&ntilde;as muy j&oacute;venes que en el imaginario colectivo seguimos pensando como criaturas idealizadas con lacitos, vestidos rosas y la m&aacute;xima inocencia. Y, en este caso, quer&iacute;a retratar una inocencia externa. Estos personajes, estas ni&ntilde;as, son muy educadas, muy sensibles. No hay, como dec&iacute;amos antes, una agresi&oacute;n directa o visual. Pero s&iacute; que hay un aullido constante. Una tormenta interior brutal propia de un momento biogr&aacute;fico, una edad en la que todo es blanco o negro. Los matices no existen en el paso de la infancia a la adolescencia. Estamos en una etapa en la que, normalmente, se produce el primer enga&ntilde;o, la primera traici&oacute;n, el primer dolor. Y todav&iacute;a no tenemos herramientas para gestionarlo. Estas nos vienen de fuera, generalmente de nuestros padres o hermanos mayores. Y estas ni&ntilde;as, abandonadas del todo, est&aacute;n aisladas del mundo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7e7e472c-6673-4305-8d97-a277602ce61a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En cuanto a los personajes femeninos, hace muchos a&ntilde;os publiqu&eacute; un libro de relatos que se titulaba <em>Viajes inocentes</em> y una periodista, como t&uacute; ahora, me pregunt&oacute; por qu&eacute; todos los personajes eran mujeres. En ese momento yo no me hab&iacute;a dado cuenta, para m&iacute; era algo tan natural&hellip; Todos eran mujeres y ya est&aacute;. Es desde ese momento cuando se convirti&oacute; en una decisi&oacute;n consciente. Me atraen los personajes femeninos y es en lo que trabajo, aunque muchas veces pienso que, si realmente fueran hombres, no se me har&iacute;a esta pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Hablemos de un relato concreto, el primero, </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>La sublimaci&oacute;n de los afectos,</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> que es tambi&eacute;n la portada del libro. Una ni&ntilde;a pelirroja, l&aacute;nguida y con cara de hast&iacute;o mira al lector. Es el &uacute;nico en el que hay una mirada externa, alguien ajeno a los hechos es quien relata lo sucedido. Una mirada adulta que a ratos ve a la preadolescente como un corderito y, a ratos, como un monstruo.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Es el primero porque es casi el m&aacute;s representativo de lo que se va a contar. Tanto el primero como el &uacute;ltimo. En este caso lo que me interesaba, de nuevo, era la dualidad de miradas de la cuidadora. Ella, que se supone que ha de ser una persona que aporte cierta seguridad, cierto b&aacute;lsamo, cierta calma a esta criatura que sufre en realidad lo que est&aacute; haciendo es juzgarla todo el tiempo. No es un personaje ben&eacute;volo, no forma parte de su familia y, adem&aacute;s, est&aacute; inc&oacute;moda en presencia de la ni&ntilde;a de una forma que acent&uacute;a esa sensaci&oacute;n de vulnerabilidad, soledad y aislamiento que van a tener todos los personajes en el libro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vayamos entonces al final, a ese &uacute;ltimo relato </strong><em><strong>(Elle esa Belle, le monstre) </strong></em><strong>en el que otra persona adulta habla del odio a los ni&ntilde;os. Alguien que ha cometido un crimen atroz, s&iacute;, pero se&ntilde;ala que los infantes a su cargo eran una condena, casi como si tratara de quitar esa p&aacute;tina de &ldquo;qu&eacute; bello un ni&ntilde;o&rdquo; cuando, en el fondo, no deja de ser un animal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo has dicho t&uacute;, no yo [risas]. Este relato, junto con otro que se titula <em>Evanescente,</em> fue de los que m&aacute;s me cost&oacute; escribir. Soy una escritora que disfruta escribiendo, no padezco la escritura, pero hab&iacute;a veces que yo me preguntaba a m&iacute; misma, &iquest;por qu&eacute; est&aacute;s escribiendo esto?, &iquest;de d&oacute;nde viene este arrebato que me ha atrapado? Todos los cuentos beben de una misma voluntad, una misma inspiraci&oacute;n. Era como si hubiera pillado carrerilla y este tema me hubiera atrapado de una manera brutal. Y, en este caso, el personaje narrador est&aacute; atrapada entre dos frentes: ella cree que otra le ha forzado al asesinato como una manera de justificar su actuaci&oacute;n. Se dice que es cosa de otros como si fuera un juego de espejos, aunque no consigue escapar de su propia incomodidad social, arrastr&aacute;ndola al borde del suicidio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16c14102-af27-4286-a57d-0f84a59b9381_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Un poco como aquello de la banalidad del mal.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gan&oacute; el Premio Nacional de Narrativas por </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>De bestias y aves,</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> un libro que tambi&eacute;n se adivina entre las p&aacute;ginas de </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Las iras.</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> En &eacute;l, tambi&eacute;n cuestiona los l&iacute;mites entre la humanidad y la naturaleza, lo salvaje y lo domesticado. Aqu&iacute;, aunque en relatos, tambi&eacute;n, y dan ganas de preguntarle, casi, a qu&eacute; se debe esta fijaci&oacute;n por los ambientes asfixiantes y los personajes que huyen de su pasado.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que es una fijaci&oacute;n [risas]. Es una necesidad de atender a estas cuestiones y sentir que en cada libro les doy respuesta. El libro est&aacute; cerrado, el libro est&aacute; terminado, pero de repente surgen otra vez y tengo que volver a ellas. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fernanda-trias-escribe-violencia-cuerpo-mujer-inseparable-violencia-territorio_1_12025906.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La importancia de la naturaleza</a>, del aislamiento, de la libertad dentro del aislamiento. Seguir explorando, como antes me dec&iacute;as, el asunto de que sean las mujeres las que se a&iacute;slan, las que est&aacute;n vinculadas a la naturaleza, a las que tradicionalmente siempre se llama brujas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una necesidad atender a la importancia de la naturaleza, del aislamiento, de la libertad dentro del aislamiento. Seguir explorando el asunto de que sean las mujeres las que se aíslan, las que están vinculadas a la naturaleza, a las que tradicionalmente siempre se llama brujas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Siguiendo con la tem&aacute;tica, &iquest;d&oacute;nde dibujamos la l&iacute;nea entre el bien y el mal? &iquest;Qu&eacute; es bueno, qu&eacute; es malo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        He querido llevar al l&iacute;mite a los personajes. He llevado al l&iacute;mite mi propio concepto de saber hasta d&oacute;nde pod&iacute;a llegar tem&aacute;ticamente. He querido ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;a estirar el chicle. Quer&iacute;a narrar a unos personajes que estuvieran muy al l&iacute;mite, que se encontraran en una situaci&oacute;n f&iacute;sica y mental muy complicada donde fuera casi imposible exigirles que delimitaran lo que estaban haciendo. Todos sabemos que hay momentos en los que hay frenar, bajar revoluciones y pararse a pensar, entender. Aqu&iacute; ya ha habido toda la tormenta previa y se encuentran en un momento en el que es el lector quien tiene que decidir qu&eacute; hace con ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Cambiando de tercio, en Espa&ntilde;a, somos un pa&iacute;s que cuando dejamos de ser ni&ntilde;os nos cuesta leer cuento. &iquest;Cree que esa tendencia puede estar cambiando?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Es una pregunta muy interesante y es algo en lo que he pensado mucho. Yo empec&eacute; escribiendo relato hace much&iacute;simos a&ntilde;os. Mi primera obra m&aacute;s o menos premiada fue un cuento y luego ya enseguida tambi&eacute;n segu&iacute; publicando relatos. He ido alternando relatos, novela y poes&iacute;a. Entonces, f&iacute;jate, a ra&iacute;z de ciertas editoriales como, sobre todo, P&aacute;ginas de Espuma, que empezaron a dedicarse &iacute;ntegramente al cuento, creo que en Espa&ntilde;a hubo un momento muy dulce del cuento, de lectores de relato. Y, sobre todo, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/iban-zaldua-esconde-fantastico-veces-real-construccion_1_10743976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escritores que cultivamos el g&eacute;nero</a> de una manera realmente vocacional e intencional. Es decir, que los relatos surgen como relatos no como retazos que, a lo mejor, no te han servido para una novela o textos que escribes de una manera forzada. Ahora los escritores escribimos cuentos a sabiendas, creo que ha habido un avance en el plano de la escritura. En el plano de la lectura tambi&eacute;n creo que hemos avanzado mucho, aunque el mundo anglosaj&oacute;n y el hispanoamericano todav&iacute;a nos saca ventaja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pilar-adon-idealizamos-ninas-inocencia-quiero-retratar-tormenta-interior-brutal_128_12027394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Feb 2025 21:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Relato,Relato corto,Cuentos,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matías Candeira, escritor: "En la literatura se debe mentir para decir la verdad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/matias-candeira-escritor-literatura-debe-mentir-decir_128_11908920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdd4c37a-a433-4b2f-b0e3-d8d5b052fb62_16-9-discover-aspect-ratio_default_1108726.jpg" width="6137" height="3452" alt="Matías Candeira, escritor: &quot;En la literatura se debe mentir para decir la verdad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor madrileño publica 'Un dios con el estómago vacío', una obra que recoge doce cuentos donde se exalta lo ridículo y lo sublime de las historias de sus personajes</p><p class="subtitle">Los 20 mejores libros de 2024</p></div><p class="article-text">
        La literatura no solo supone un reflejo de aquello que nos rodea, sino que tambi&eacute;n es una herramienta valios&iacute;sima para conocernos mejor a nosotros mismos. Mat&iacute;as Candeira (Madrid, 1984), que lo sabe a la perfecci&oacute;n, presenta en <em>Un dios con el est&oacute;mago vac&iacute;o</em> una recopilaci&oacute;n de cuentos que indagan en lo m&aacute;s profundo del ser humano. Seleccionado por la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional como uno de los autores j&oacute;venes m&aacute;s destacados del panorama nacional, explora a trav&eacute;s de su obra lo siniestro, lo c&oacute;mico y lo fant&aacute;stico de estar vivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se acaba viviendo de la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la vocaci&oacute;n. Cuando era adolescente le&iacute;a mucha literatura. Era mi refugio y pasaba mucho tiempo solo porque me hac&iacute;an <em>bullying </em>en el colegio. Al final, a fuerza de leer, acab&eacute; escribiendo; y, a fuerza de escribir, acab&eacute; descubriendo que esto era lo que quer&iacute;a hacer. Pero no fue algo lineal, tard&eacute; a&ntilde;os en decidir que me quer&iacute;a dedicar a esto y otros tantos a&ntilde;os en publicar y conseguir emprender una carrera.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Un dios con el est&oacute;mago vac&iacute;o</strong></em><strong> es una tragicomedia. Hay una realidad presente muy pesimista envuelta por una atm&oacute;sfera muy humor&iacute;stica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un libro que empec&eacute; a escribir en un momento bastante bajo de mi de salud mental. Me estaba planteando muchas cosas de mi vida personal, espiritual y laboral. La tragicomedia fue la salida m&aacute;s inteligente porque era como en aquel entonces ve&iacute;a el mundo. Aunque no creo que sea tanto un libro pesimista como un libro con cierto pesimismo oscuro, que al mismo tiempo no duda en abrazar la ternura, el humor y la ligereza sin perder ese poso de la tragedia de la vida, de existir y de ser.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6359d61-3a51-4370-88d7-8abcdb2371f0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Supone una vuelta al relato corto. &iquest;Se siente m&aacute;s c&oacute;modo as&iacute;, o en novelas como </strong><em><strong>Fiebre?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Me siento m&aacute;s c&oacute;modo con los cuentos. Es un g&eacute;nero al que siempre acabo volviendo por la libertad que deja en la escritura. El cuento es el g&eacute;nero en el que puedes innovar, probar cosas nuevas y romper la estructura. La novela tambi&eacute;n, pero de otra manera. En 200 p&aacute;ginas es m&aacute;s dif&iacute;cil dar un salto al vac&iacute;o; sin embargo, el relato tiene la ventaja de permitirte subir mucho la apuesta en muy poco espacio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la obra hay dioses, casas invisibles, elementos fant&aacute;sticos... &iquest;Cu&aacute;nta verdad hay?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la parte fant&aacute;stica del libro, toda esa realidad quebrada llena de grietas, en realidad sirve para que el libro hable de lo espec&iacute;ficamente humano: la familia, la paternidad, el dinero, el trabajo, el sexo, la pareja. Por lo que es m&aacute;s bien un contrapunto que hace m&aacute;s f&aacute;cil al lector entrar en el an&aacute;lisis de lo humano. Al final es una est&eacute;tica literaria y una tradici&oacute;n. Me gusta jugar a medio camino entre lo fant&aacute;stico, lo rid&iacute;culo y lo real. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No se debe mentir en la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la literatura se debe mentir para decir la verdad. Uno tiene que disfrazarse incluso de personajes que no son moralmente perfectos. Forma parte de lo interesante de escribir, que uno puede disfrazarse y proponer otras moralidades, otras est&eacute;ticas y otras realidades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Matías Candeira, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>Porque los seres humanos somos mentirosos por naturaleza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente es un libro cuyos personajes se mienten mucho a s&iacute; mismos, igual que nos metimos todos. Son gente que intenta sostener una gran mentira para no desmoronarse, bien por su identidad, por su familia, por su autoridad o porque su trabajo se est&aacute; haciendo pedazos. Muchas veces intentamos autoenga&ntilde;arnos y sostener una gran farsa para sentir que todav&iacute;a tenemos el control, pero en la mayor&iacute;a de ocasiones hace ya mucho tiempo que no lo tenemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lleva al lector por un camino y luego todo gira hacia otra direcci&oacute;n. &iquest;Disfruta tom&aacute;ndole el pelo a los personajes y, por consecuencia, al lector?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir el libro ten&iacute;a claro que quer&iacute;a mirar a los personajes desde lo m&aacute;s rid&iacute;culo y lo m&aacute;s sublime. Hay veces que la voz abstracta de quien narra los mira con la m&aacute;xima crueldad y otras en las que los mira con el mayor grado de ternura posible. En ese juego entra la iron&iacute;a, puesto que si uno va a destrozar a un personaje, es mejor hacerlo desde ah&iacute; que desde el cinismo.<strong> </strong>El cinismo no me interesa, es una manera satisfactoria de escribir. Prefiero combinar la iron&iacute;a y la ternura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El lenguaje po&eacute;tico que predomina en la obra, &iquest;era prioritario sobre la trama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada libro es un discurso en torno al lenguaje, una ideolog&iacute;a, una propuesta de pensamiento. Para encontrarle sentido a esa propuesta de pensamiento, para m&iacute; es necesario que el lenguaje sea algo radicalmente importante. Pero tampoco se puede comer a todo lo dem&aacute;s, porque entonces solo estar&iacute;amos hablando de un ejercicio de estilo, as&iacute; que me interesaban las dos cosas. Es un libro con un lenguaje que muchas veces roza lo po&eacute;tico, pero que no abandona las historias. Hay que intentar encontrar un equilibrio entre la forma, el fondo y el lenguaje.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No necesitamos una trama, sino sentir que hay una especie de hilazón, por mínima que sea, para vivir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Matías Candeira</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La vi&ntilde;eta con la que abre el libro dice as&iacute;: &ldquo;Necesito urgentemente una trama&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Expresa muy bien desde qu&eacute; lugar hablan casi todos los personajes del libro. Han perdido una noci&oacute;n de realidad que les daba sentido y se encuentran en un vac&iacute;o en el que sienten que necesitan una trama para avanzar. Aparte de eso, la vi&ntilde;eta le viene muy bien a la obra porque hay algunas historias que rompen esa idea tan can&oacute;nica de lo que es una trama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Todos necesitamos una trama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No necesitamos una trama, sino sentir que hay una especie de hilaz&oacute;n, por m&iacute;nima que sea, para vivir. Pero muchas veces no es as&iacute;. Es absurdo porque ni la vida ni nuestro conocimiento funcionan de forma lineal. Lo que pasa es que nosotros hacemos ese ejercicio de construir relatos y narrarnos, construir relatos de nuestra vida para que tenga sentido. Pero, en realidad, visto desde un lugar m&aacute;s cr&iacute;tico, no tenemos ni la menor idea de d&oacute;nde est&aacute; la trama de nuestra propia vida.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Un dios con el est&oacute;mago vac&iacute;o</strong></em><strong> resalta la magia de la cotidianidad. &iquest;Es la vida menos normal de lo que parece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que la vida es bastante rara si te pones a mirarla con un prisma distante. Las relaciones de pareja pueden ser muy raras, la cotidianidad puede ser inc&oacute;moda. Los c&oacute;digos en los que nos movemos, desde la familia, la paternidad hasta la pareja, pueden llegar a ser muy extra&ntilde;os o incluso muy violentos. El libro no trata sobre la cotidianidad, pero la mira como algo ciertamente inc&oacute;modo y, a veces, hasta ciertamente torcido. Por eso es un libro m&aacute;s sobre lo humano que sobre lo fant&aacute;stico. Lo fant&aacute;stico es un contrapunto que ayuda a mirar m&aacute;s radicalmente la extra&ntilde;eza de muchas cosas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas veces intentamos autoengañarnos y sostener una gran farsa para sentir que todavía tenemos el control, pero en la mayoría de ocasiones hace ya mucho tiempo que no lo tenemos.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Matías Candeira</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; hacerlo a trav&eacute;s de este tipo de personajes? Me da la impresi&oacute;n de que todos est&aacute;n hasta las narices: desde el hombre de la inmobiliaria que desea quitarse de encima una casa hasta la muerte que se sube a un autob&uacute;s porque est&aacute; cansada de su trabajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque todos vivimos en un mundo en el que estamos muy aplastados por ciertas cosas: por el trabajo, por el dinero, por el capitalismo, por los discursos sobre nuestro cuerpo y sobre c&oacute;mo vivimos... Estos personajes, que pueden resultar familiares e incluso tiernos, al mismo tiempo pueden resultar abyectos o monstruosos. Me interesa que los personajes den un golpe de tim&oacute;n y hagan que los lectores se enfrenten a un comportamiento que no es exactamente el que creen que estos personajes tendr&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El amor les ha negado a los ojos. Igual que una enfermedad de sangre caliente y alm&iacute;bar&rdquo;. &iquest;Es el amor lo que m&aacute;s indefensos nos hace estar a los humanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si entendiera de verdad el amor, no escribir&iacute;a sobre ello. Me gusta particularmente enfocarme en las torceduras del amor, en las parejas que no lo son, en esas miserias que permiten meter el dedo en la llaga. Adem&aacute;s, el amor rom&aacute;ntico tambi&eacute;n permite hacer much&iacute;sima iron&iacute;a, ser &aacute;cido, que no c&iacute;nico. Ser &aacute;cido en el an&aacute;lisis permite escarbar y sacar bastante material literario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obra indaga mucho en la masculinidad. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, y sobre todo desde hace diez a&ntilde;os, se ha convertido en uno de los grandes temas a explorar. Todos los hombres hemos tenido que pensar sobre esto, pensar en cu&aacute;l es el lugar en el que hemos de colocarnos. Puesto que es un tema que genera muchas preguntas a nivel personal, tambi&eacute;n genera mucho material para escribir sobre ello, y da buenos resultados a nivel narrativo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La literatura es una vía para decir y comunicar, para situarnos a nosotros mismos en el mundo y conseguir entender mejor quiénes somos. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Matías Candeira</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dice en el segundo cuento: &ldquo;En mi experiencia, es inevitable acabar comunic&aacute;ndose sin abrir la boca&rdquo; y &ldquo;Casi al instante, me viene a la cabeza todo lo que deber&iacute;a decirle a mi primog&eacute;nito y no le digo porque no me atrevo&rdquo;. Ante la falta de palabras, &iquest;estamos obligados a encontrar otras formas de decir lo que sentimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. De una forma u otra, todos hablamos de nosotros en nuestros libros, aunque nos disfracemos de otra cosa. Los personajes de <em>Un dios con el est&oacute;mago vac&iacute;o</em> tienen bastantes problemas de comunicaci&oacute;n. Son hombres que no saben comunicarse, que se mienten, que se enga&ntilde;an, que callan. La literatura es una v&iacute;a para decir y comunicar, para situarnos a nosotros mismos en el mundo y conseguir entender mejor qui&eacute;nes somos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No cree que los personajes de la obra ser&iacute;an m&aacute;s felices si aceptaran que el tiempo se acaba? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que todos aceptamos muy tarde que el tiempo se acaba. Nos pasamos la vida entera peleando contra nosotros mismos y contra nuestra asustadiza personalidad. A medida que te vas haciendo mayor, te vas dando cuenta de que cada vez tienes menos tiempo para todo. Es mejor aceptarlo que andar atravesado por el terror existencial. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el cuento </strong><em><strong>Una rabieta </strong></em><strong>escribe lo siguiente: &ldquo;A la madre ahora le da miedo levantar la cabeza, porque sabe que si lo hace ver&aacute; eso, la grieta, el abismo final&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;les son las grietas a las que se enfrenta un escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Principalmente, escribir cuando no quieres escribir o saber qu&eacute; es lo que quieres escribir. Que no se te agoten las ideas, que tus grietas sean lo bastante interesantes como para saber trabajarlas a pesar de ti. Porque el ego es mucho menos importante que la capacidad para reinventarte a trav&eacute;s de nuevas formas de escritura. Con este libro, la grieta fue la crisis que atravesaba con la literatura, pero me puse a prueba y me situ&eacute; en lugares desde los que nunca antes hab&iacute;a escrito. Quer&iacute;a que mi propia escritura me sonara nueva y diferente, que sintiera que estaba naciendo desde otro lugar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 21:08:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matías Candeira, escritor: "En la literatura se debe mentir para decir la verdad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Literatura,Amor,Salud mental,Cuentos,Relato,Relato corto]]></media:keywords>
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