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    <title><![CDATA[elDiario.es - Deseo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Deseo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lucia del Greco, directora: "La gente joven quiere ir al teatro, pero no para encontrarse con algo que ya espera"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lucia-greco-directora-gente-joven-quiere-teatro-no-encontrarse-espera_1_12850713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcb1a558-91bb-44d7-97bc-3d04caf1fa44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucia del Greco, directora: &quot;La gente joven quiere ir al teatro, pero no para encontrarse con algo que ya espera&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dramaturga explica cómo es su proceso creativo y su visión del teatro tras el éxito de su 'Little Women': "No creo en los momentos de iluminación, creo en el trabajo, la curiosidad y la constancia"</p><p class="subtitle">El teatro que marcará el 2026: el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla
</p></div><p class="article-text">
        Hablar de Lucia del Greco (Roma, Italia, 1992) como directora emergente ya es quedarse corto.&nbsp;Su propuesta de<em> </em><a href="https://www.teatrelliure.com/es/little-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Little Women</em></a><em> </em>la ha consolidado como una de las dramaturgas que hay que tener m&aacute;s en cuenta en la escena teatral. Con una capacidad de trabajo y una curiosidad voraces, cerrar&aacute; el curso como una de las directoras de escena de las micro&oacute;peras que prepara el Liceu para el Grec, el festival de verano de Barcelona. &ldquo;Puede parecer un punto masoquista, pero encuentro placer en el sacrificio, me acerca a la vida&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo lleva la digesti&oacute;n del &eacute;xito de </strong><em><strong>Little Women</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora he podido descansar, porque el proyecto acab&oacute; con la &uacute;ltima funci&oacute;n, no con el estreno. Durante todos los d&iacute;as en cartel me sent&iacute; muy implicada y contenta con el recibimiento del p&uacute;blico: no es una obra que unifique opiniones, sino que genera contradicciones y despierta cosas distintas en funci&oacute;n de la generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El d&iacute;a que fui al Lliure hab&iacute;a entre el p&uacute;blico m&aacute;s gente joven que la que se acostumbra a ver en los teatros de Barcelona. &iquest;Ha tenido la misma percepci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;! Hay gente joven que no va al teatro porque se imagina una programaci&oacute;n m&aacute;s can&oacute;nica y no se siente interpelada. <em>Little Women</em> ha sido un montaje cuya tipolog&iacute;a, a nivel visual y esc&eacute;nico, ha generado un inter&eacute;s entre la gente joven porque ya sab&iacute;an que no ser&iacute;a una adaptaci&oacute;n fiel, sino un punto de vista concreto y personal sobre un texto que ya conoc&iacute;an. &iexcl;Me emocion&oacute; much&iacute;simo ver c&oacute;mo a medida que pasaban las semanas la edad de la platea se reduc&iacute;a! Adem&aacute;s, el nivel de concentraci&oacute;n en sala fue extremadamente elevado, el p&uacute;blico no estuvo para nada con la cabeza en otro lado. &iexcl;Es algo maravilloso!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n sirve para romper alg&uacute;n que otro estereotipo respecto a los j&oacute;venes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro que los j&oacute;venes quieren ir y tienen inter&eacute;s en el teatro! Tienen ganas de entrar al teatro, pero no para encontrarse con algo que ya esperan. Tienen inter&eacute;s en romper con la l&oacute;gica de lo cotidiano y de lo teatral en sentido cl&aacute;sico, y es algo que ha jugado a favor de <em>Little Women</em>. Es una obra con la que la gente joven ha empatizado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A los directores y creadores j&oacute;venes tambi&eacute;n se les ponen etiquetas demasiado facilonas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces nos ponen bajo un mismo paraguas de &lsquo;nuevas creaciones&rsquo;, cuando realmente el teatro o las dramaturgias que hacemos tienen pocas cosas a ver entre s&iacute; m&aacute;s all&aacute; de que tenemos la misma edad. Para m&iacute;, el teatro es un cruce entre lenguajes distintos: nunca lo he planteado para representar la realidad de forma mim&eacute;tica, sino que me gusta idear y trabajar m&aacute;s con elementos esc&eacute;nicos como la luz, el movimiento o la m&uacute;sica. Quiero agradecer al Lliure que haya confiado en mi propuesta, porque creo que la confianza y la libertad plenas son las &uacute;nicas formas posibles de trabajar para una directora. Y no siempre ocurren.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí, el teatro es un cruce entre lenguajes distintos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Todav&iacute;a se pueden dar muchas vueltas a una obra cl&aacute;sica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cl&aacute;sicos son cl&aacute;sicos por muchas razones, y una de ellas es que pueden ser reinterpretados constantemente. Por eso pude hacer una versi&oacute;n libre de <em>Little Women, </em>pero no una adaptaci&oacute;n, porque la obra me interes&oacute; como concepto, no para transmitir su narrativa o estilo de escritura. Como no ten&iacute;a la responsabilidad de transmitir su mensaje, porque la mayor parte del p&uacute;blico ya lo conoce por el libro o por las pel&iacute;culas, pude a&ntilde;adir y contrastar significados a la obra y llevarla a un mundo nuevo y personal. Nunca he querido reafirmar los ideales del libro. Tampoco me he identificado con ninguno de los personajes, sino que he querido imaginar sus caras ocultas, sus impulsos prohibidos y sus secretos inc&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En el teatro o en el cine, los hombres todav&iacute;a quieren explicar demasiado el deseo femenino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mirada del hombre predomina sobre el deseo femenino. No solo en los textos, sino tambi&eacute;n en la decisi&oacute;n de qu&eacute; poner en escena. El deseo es inevitablemente pol&iacute;tico, pero a veces se representa desde un lugar demasiado reivindicativo en vez de hablarlo y decir &lsquo;mira, esto es lo que me pasa&rsquo;. O est&aacute; filtrado por una mirada masculina o la ideolog&iacute;a pasa por encima de la sensibilidad, y ello a veces impide exponer las reflexiones y contradicciones dentro de una misma obra. Pero tampoco he visto muchas obras que exploren el deseo masculino desde lugares m&aacute;s inc&oacute;modos, siempre se tiende a hacer desde la convencionalidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El deseo de una mujer madura me parece interesantísimo porque sigue siendo un tabú. ¿Cuántas mujeres no hemos hablado con nuestras madres de deseo, orgasmos o placer sexual?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esa convencionalidad en el deseo tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n de edad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-escritora-convirtio-vida-cuerpo-arma-politica_1_9602703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pura pasi&oacute;n</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-escritora-convirtio-vida-cuerpo-arma-politica_1_9602703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Annie Ernaux</a> narra qu&eacute; sinti&oacute; cuando de joven se enamor&oacute; y obsesion&oacute; por un hombre. Lo hace desde la madurez, no desde el despertar sexual propio de la adolescencia. El deseo de una mujer madura me parece interesant&iacute;simo porque sigue siendo un tab&uacute;. &iquest;Cu&aacute;ntas mujeres no hemos hablado con nuestras madres de deseo, orgasmos o placer sexual? Hablar, solo hablar, sin entrar en cuestiones de educaci&oacute;n sexual. El cuerpo de las mujeres maduras est&aacute; invisibilizado, mientras que el de las adolescentes est&aacute; divinizado. Tanto, que se erotiza hasta la muerte de una adolescente porque permite congelar la juventud. Nos dice mucho de nuestra sociedad y de nuestra manera de interpretar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su teatro entra, primero de todo, por los ojos. Siempre es una sorpresa lo que nos encontraremos en el escenario. &iquest;Por qu&eacute; esa decisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta que el espectador entre en el teatro y sienta que est&aacute; en un mundo alejado de lo que deja en la puerta de la sala. La representaci&oacute;n realista de lo que vemos fuera no me interesa salvo para poner en el foco algo concreto y muy &iacute;ntimo. Los macrouniversos dentro de los que pasan las historias me parecen m&aacute;s interesantes: trabajar a partir de la construcci&oacute;n de un mundo nuevo, con reglas propias y c&oacute;digos internos que no responden a la l&oacute;gica de lo que vemos fuera. Son c&oacute;digos nuevos, pero para hablar de cosas y pulsiones reales. Puede haber diferentes mundos que dialogan entre ellos, pero siempre con la voluntad de crear un universo con sus propias reglas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Del Greco, durante la entrevista                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo convive el texto en una obra con este universo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El texto es la ra&iacute;z. Soy fil&oacute;loga y me especialic&eacute; en literatura comparada, por lo que el texto es importante, pero me gusta enlazar distintos elementos y disciplinas. Lo que est&aacute; en el texto no es necesario que est&eacute; en la imagen: son dos mundos distintos y que, al juntarlos, se acercan y generan nuevos significados. La escritura de Annie Ernaux es precisa, limpia y quir&uacute;rgica. Analic&eacute; y lo separ&eacute; en distintas partes, y como yo ten&iacute;a<a href="https://temporada-alta.com/es/shows/pura-passio-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el montaje de</a><a href="https://temporada-alta.com/es/shows/pura-passio-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Pura passi&oacute; </em></a>en la cabeza, la idea del motor que traslad&eacute; al escenario se inspiraba en una de las frases clave del libro, cuando dice que la mayor felicidad para ella estaba en los ruidos del coche de su amante cuando llegaba y se iba, porque en esta elipsis ten&iacute;a sexo con &eacute;l, y para ella era la vida.
    </p><p class="article-text">
        No trabajo tanto a partir de la narrativa sino conceptualizando el texto en lenguajes esc&eacute;nicos: si hay violencia, trabajar&eacute; a partir de la violencia; si hay voyeurismo, como en <em>Little Women,</em> trabajar&eacute; a partir de unas cabinas. A veces se puede crear mucho m&aacute;s no tanto con el lenguaje declamado, sino con materiales en escena. Tampoco creo en los personajes que hablan mucho entre ellos, me gusta m&aacute;s ser consciente en la exposici&oacute;n que hay en la mirada del otro: si se expone o est&aacute; encerrada. &iexcl;Es dif&iacute;cil, pero me encanta!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes de llegar a Barcelona, de hecho, estaba haciendo un doctorado en literatura en Oxford.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este viaje no fue f&aacute;cil para m&iacute;. La literatura comparada me apasionaba, en parte por la influencia del maestro <a href="https://it.wikipedia.org/wiki/Piero_Boitani" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piero Boitani</a>. Con la literatura comparada descubr&iacute; otras disciplinas: la historia del arte, la filosof&iacute;a&hellip; Y me dieron una beca para hacer el doctorado en Oxford con una tesis en literatura comparada sobre la Piedad desde Virgilio hasta la contemporaneidad, aunque luego lo reduje hasta el a&ntilde;o 1.500. Al empezar, vi que la forma en que quer&iacute;a explorar el tema de la Piedad no estaba en l&iacute;nea con las demandas acad&eacute;micas y me distanci&eacute; del doctorado.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Concentrarme en cosas que me apetecen mucho a nivel creativo no es solo un privilegio de poder dedicarme a lo que quiero, sino que requiere constancia y trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo llega de la palabra escrita al elemento esc&eacute;nico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando entro en contacto con un libro o un texto, en las primeras lecturas apunto palabras clave: en<em> Little Women </em>era voyeurismo; en <em>Pura Passi&oacute;</em>, anatom&iacute;a. Hay otra parte intuitiva, que consiste en juntar mundos, y otra parte de conceptualizar la pieza. Para m&iacute; es muy importante, en cada proyecto, abrir un universo de lecturas, de pel&iacute;culas, de cuadros&hellip;. se trata de entrar en un mundo y ver ad&oacute;nde termina. Cada proyecto tiene sus anclajes, y como vengo del mundo de la literatura, para m&iacute; la literatura es uno de los anclajes m&aacute;s s&oacute;lidos. Con todo ello empiezo a construir un imaginario e, inevitablemente, cuando m&aacute;s entro en un mundo m&aacute;s cosas descubro. Hay un momento en que se traduce en un lenguaje esc&eacute;nico, pero antes me debo preguntar qu&eacute; funci&oacute;n deben tener el vestuario, el espacio, o el movimiento del int&eacute;rprete.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega el equipo detr&aacute;s de un proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque no lo parezca, en el trabajo en equipo tambi&eacute;n hay una parte de aislamiento: las lecturas y lo que cada uno absorbe con ellas se comparte. Adem&aacute;s, como soy bastante comunicativa y comparto en voz alta planteamientos, con las respuestas se van cuestionando cosas y, como directora, me permite obtener una visi&oacute;n m&aacute;s amplia. Como tengo la suerte de estar rodeada de personas que me hacen buenas recomendaciones, es un proceso muy colaborativo y rico. Por ejemplo, con los escen&oacute;grafos de Cube, pensamos juntos con conceptos en el espacio, que no tienen por qu&eacute; ser siempre c&oacute;modos para el int&eacute;rprete, y es muy estimulante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La creaci&oacute;n es m&aacute;s conversacional y compartida que fruto de un momento de inspiraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inspiraci&oacute;n no baja de las alturas sin m&aacute;s. No creo en los momentos de iluminaci&oacute;n, creo en el trabajo, la curiosidad y la constancia. Es un trabajo cotidiano. Lo &uacute;nico que nos salva y nos mantiene vivos es la curiosidad. Tener curiosidad y voracidad es muy importante en cada trabajo, pero tambi&eacute;n en la vida: tengo que absorber todo lo que puedo, entrar en poemas, libros, en universos que desconozco pero por los que siento curiosidad. Me motiva descubrir cosas nuevas y rodearme de personas que tambi&eacute;n son curiosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hay &eacute;xito sin trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teatro se basa en una tipolog&iacute;a de placer que, para m&iacute;, no es inmediato. No te sacia lo que necesitas aqu&iacute; y ahora, sino que es un placer que se alarga en el tiempo porque pide una cantidad de sacrificios muy grande, y puede llegar ma&ntilde;ana o en un momento posterior. Puede parecer un punto masoquista, pero encuentro placer en el sacrificio: concentrarme en cosas que me apetecen mucho a nivel creativo no es solo un privilegio de poder dedicarme a lo que quiero, sino que requiere constancia y trabajo y un poco de rigidez. A los artistas y a la gente creativa a veces se nos cuelga un estereotipo de gente relajada, pero creo que es un trabajo igual de serio que cualquier otro. Requiere un rigor, aunque sea para pasar ley&eacute;ndote tres horas de forma concentrada y no por gusto. Pero es un sacrificio que me acerca a la vida y me llena de curiosidad, energ&iacute;a vital y ganas de comerme el mundo. No puedo concebir mi oficio de otra forma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Solé Altimira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lucia-greco-directora-gente-joven-quiere-teatro-no-encontrarse-espera_1_12850713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 20:35:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucia del Greco, directora: "La gente joven quiere ir al teatro, pero no para encontrarse con algo que ya espera"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Drama,Deseo,Obras,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[10 propósitos sencillos para 2026 que podrán mejorar tu vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/10-propositos-sencillos-2026-podran-mejorar-vida-pm_1_12876600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1abc668d-a829-45cd-a9b1-968cb186ec56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="10 propósitos sencillos para 2026 que podrán mejorar tu vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No son grandilocuentes ni heroicos, pero sí realistas... ¡y ahí está la clave para cumplirlos!</p><p class="subtitle">Así celebran el fin de año en otros países (no, no comen 12 uvas)</p></div><p class="article-text">
        Cada cambio de a&ntilde;o llega con la misma escena: listas interminables de prop&oacute;sitos imposibles que duran, como mucho, hasta mediados de enero. Para&nbsp;<strong>2026</strong>, quiz&aacute; convenga cambiar el enfoque. Menos &eacute;pica, m&aacute;s constancia. Menos &ldquo;nuevo yo&rdquo;, m&aacute;s peque&ntilde;as decisiones sostenidas en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Estos&nbsp;<strong>prop&oacute;sitos de a&ntilde;o nuevo</strong>&nbsp;no prometen transformarte en otra persona, pero s&iacute; ayudarte a vivir un poco mejor. Y, sobre todo, son alcanzables.
    </p><h2 class="article-text">1. Empezar a ahorrar para el viaje de tus sue&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        No hace falta pensar en ahorrar &ldquo;mucho&rdquo;. Basta con hacerlo&nbsp;<strong>todos los d&iacute;as</strong>. Pongamos un ejemplo concreto: un viaje de una semana a Jap&oacute;n suele rondar los 1.200 euros de vuelo y unos 800 euros de alojamiento. Total: 2.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Si te marcas ese objetivo para dentro de un a&ntilde;o, tendr&iacute;as que ahorrar unos&nbsp;<strong>5,50 euros al d&iacute;a</strong>. Traducido a la vida real: lo que cuesta un caf&eacute; con leche y algo de boller&iacute;a del desayuno de la t&iacute;pica cafeter&iacute;a que te pilla al ladito del trabajo o debajo de casa. &iexcl;No m&aacute;s! Automatizar una transferencia diaria o semanal a una cuenta separada suele ser la diferencia entre so&ntilde;ar con viajar y hacerlo de verdad.
    </p><h2 class="article-text">2. Hacer m&aacute;s deporte (sin convertirte en atleta ol&iacute;mpico)</h2><p class="article-text">
        No es necesario entrenar una marat&oacute;n. Caminar a paso ligero 30 minutos al d&iacute;a ya tiene efectos claros sobre la salud f&iacute;sica y mental. El truco est&aacute; en&nbsp;<strong>integrarlo en la rutina</strong>, no en a&ntilde;adirlo como castigo.
    </p><p class="article-text">
        Bajar una parada antes del transporte p&uacute;blico, subir escaleras o fijar dos d&iacute;as semanales innegociables funciona mejor que apuntarse al gimnasio con culpa incluida.
    </p><h2 class="article-text">3. Leer m&aacute;s libros sin frustrarte</h2><p class="article-text">
        Leer m&aacute;s no significa leer m&aacute;s r&aacute;pido ni leer &ldquo;lo que toca&rdquo;. Significa&nbsp;<strong>leer lo que te apetece</strong>. Si en 2025 le&iacute;ste tres libros, proponerte doce para 2026 es ambicioso, pero realista: uno al mes.
    </p><p class="article-text">
        Diez p&aacute;ginas al d&iacute;a suelen bastar. Diez. Eso es menos tiempo del que pasamos decidiendo qu&eacute; ver en una plataforma de series.
    </p><h2 class="article-text">4. Quedar m&aacute;s a menudo con amigos (de verdad)</h2><p class="article-text">
        No vale con decir &ldquo;a ver si quedamos&rdquo;. Funciona mejor poner fecha. Una comida al mes, una cena cada dos semanas o una caminata los domingos. Lo que sea, pero&nbsp;<strong>concreta</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La vida social no se mantiene sola. Se agenda. Y no pasa nada por ello.
    </p><h2 class="article-text">5. Beber menos alcohol sin demonizarlo</h2><p class="article-text">
        No se trata de prohibirse nada, sino de&nbsp;<strong>elegir cu&aacute;ndo s&iacute; y cu&aacute;ndo no</strong>. Reservar el alcohol para ocasiones sociales concretas y eliminarlo del consumo autom&aacute;tico (copas entre semana, vino por inercia) reduce notablemente la cantidad sin sensaci&oacute;n de sacrificio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo y el descanso lo agradecen antes de lo que imaginas.
    </p><h2 class="article-text">6. Usar menos el m&oacute;vil sin desaparecer del mundo</h2><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Una buena regla es sencilla:&nbsp;<strong>no m&oacute;vil durante la primera media hora del d&iacute;a y la &uacute;ltima antes de dormir</strong>. Es un cambio peque&ntilde;o que mejora el sue&ntilde;o, la concentraci&oacute;n y la sensaci&oacute;n de control del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda desactivar notificaciones innecesarias. No todo es urgente. Casi nada, en realidad.
    </p><h2 class="article-text">7. Decir &ldquo;no&rdquo; m&aacute;s a menudo (sin dar explicaciones eternas)</h2><p class="article-text">
        Decir que no no te hace ego&iacute;sta, te hace honesto. Empieza por situaciones peque&ntilde;as: planes que no te apetecen, favores que te saturan, compromisos que aceptas por inercia.
    </p><p class="article-text">
        Un &ldquo;no puedo&rdquo; o &ldquo;no me viene bien&rdquo; es una frase completa. Practicarla reduce estr&eacute;s y mejora la relaci&oacute;n contigo mismo.
    </p><h2 class="article-text">8. Dejar de tomarte las cosas de manera personal</h2><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7327453744910568710"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de comentarios, silencios o gestos de los dem&aacute;s&nbsp;<strong>no tienen que ver contigo</strong>. Interiorizar esto ahorra una cantidad enorme de desgaste emocional.
    </p><p class="article-text">
        Antes de darle vueltas a algo, conviene preguntarse: &iquest;tengo pruebas reales o estoy interpretando? Muchas discusiones internas se disuelven solas con esa pregunta.
    </p><h2 class="article-text">9. Practicar la meditaci&oacute;n (aunque suene a t&oacute;pico)</h2><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7020871498076376325"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        No hace falta incienso ni posturas imposibles. Cinco minutos al d&iacute;a de respiraci&oacute;n consciente &mdash;sentado, en silencio, sin m&oacute;vil&mdash; ya tienen impacto.
    </p><p class="article-text">
        La meditaci&oacute;n no busca dejar la mente en blanco, sino&nbsp;<strong>aprender a no engancharse a todo pensamiento</strong>. Y eso, en 2026, es casi un superpoder.
    </p><h2 class="article-text">10. Buscar un prop&oacute;sito personal (sin respuestas trascendentales)</h2><p class="article-text">
        Un prop&oacute;sito no tiene que ser &ldquo;cambiar el mundo&rdquo;. Puede ser aprender algo nuevo, cuidar mejor de alguien, mejorar en tu trabajo o simplemente vivir con m&aacute;s calma.
    </p><p class="article-text">
        Dedicarse un rato al mes a pensar qu&eacute; te mueve, qu&eacute; te ilusiona o qu&eacute; te gustar&iacute;a ajustar es un ejercicio m&aacute;s pr&aacute;ctico de lo que parece. No da respuestas inmediatas, pero orienta decisiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/10-propositos-sencillos-2026-podran-mejorar-vida-pm_1_12876600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 14:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[10 propósitos sencillos para 2026 que podrán mejorar tu vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deseo,año nuevo,Nochevieja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Misericordia’, una película sobre la moral y el deseo que “redescubre el erotismo de la religión católica”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/misericordia-pelicula-moral-deseo-redescubre-erotismo-religion-catolica_1_12151829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66f8eb34-0df2-4a1d-914d-2e0d158e30ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Misericordia’, una película sobre la moral y el deseo que “redescubre el erotismo de la religión católica”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El irreverente cineasta francés Alain Guiraudie ganó la Espiga de Oro en Seminci con este thriller rural donde un crimen desata el uso del deseo como moneda de cambio</p><p class="subtitle">‘Blancanieves’, el triste remake de acción real que nació maldito por culpa de la obsesión de la derecha contra lo ‘woke’
</p></div><p class="article-text">
        Pocos cineastas tan irreverentes<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/misericordia-alain-guiraudie-logra-espiga-oro-seminci-premia-cine-espanol_1_11766623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como el franc&eacute;s Alain Guiraudie. </a>Sus pel&iacute;culas son impredecibles, sorprendentes y con un punto socarr&oacute;n. Como &eacute;l mismo dice, &ldquo;buscan desafiar el orden establecido; observan y muestran el mundo desde un &aacute;ngulo &uacute;nico&rdquo;. Un &aacute;ngulo que no es el que suele utilizar el cine. Quiz&aacute;s por ello, cuando el mundo le descubri&oacute; gracias a <em>El desconocido del lago </em>se qued&oacute; con la cabeza del rev&eacute;s. Un thriller con sexo gay expl&iacute;cito (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/passages-triangulo-toxico-erotico-analiza-muestra-hipocresia-eeuu-sexo_1_10480219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los tab&uacute;s del cine actual</a>) en medio de una isla donde se realizaba cruising.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guiraudie pon&iacute;a en el foco de aquella provocaci&oacute;n su tema principal: el deseo. Siempre sus historias giran en torno al mismo tema. En torno a las relaciones de poder que se articulan alrededor del deseo, y en c&oacute;mo el amor y el sexo son monedas de cambio en la sociedad actual. Cuando le preguntan si est&aacute; de acuerdo con la afirmaci&oacute;n tras la presentaci&oacute;n de su nuevo filme, Guiraudie se r&iacute;e y solo asiente. &ldquo;Efectivamente&rdquo;, dice y vuelve a re&iacute;r.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Misericordia</em>, que as&iacute; se llama su nueva pel&iacute;cula que ya est&aacute; en salas, tiene algo de thriller de Claude Chabrol. Un joven que llega al pueblo sin que el espectador tenga claras sus motivaciones y que se ve envuelto en un crimen. El deseo est&aacute; en el centro. Este joven desea a quien ya no est&aacute;, y &eacute;l se convierte en objeto de deseo de todos&hellip; incluido del cura del pueblo, personaje fundamental en este filme que tambi&eacute;n atiza a la moral imperante y, sobre todo, a la moral cat&oacute;lica. Muchos vieron en <em>Misericordia, </em>que gan&oacute; la Espiga de Oro en Seminci, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/esperanza-pasolini_129_12135185.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva versi&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/esperanza-pasolini_129_12135185.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Teorema </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/esperanza-pasolini_129_12135185.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Pasolini.</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A Guiraudie no le gusta la comparaci&oacute;n con ninguno de ellos. Dice con claridad que no pens&oacute; en Chabrol, pero al menos ese paralelismo lo entiende porque &ldquo;siempre que se habla de cine negro franc&eacute;s vienen a la mente muchas de sus pel&iacute;culas&rdquo;, pero marca la diferencia: &ldquo;Las suyas son una cr&iacute;tica de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a provincial, y eso es algo que a m&iacute; no me interesa mucho&rdquo;. Puede que por ello tampoco vea la comparaci&oacute;n con <em>Teorema</em>. &ldquo;Es que en mi opini&oacute;n es falsa&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He tratado de hacer justamente lo contrario que en <em>Teorema,</em> porque aqu&iacute; al final no se acuesta con nadie. Esa idea de la persona extranjera que llega a un pueblo est&aacute; en muchas pel&iacute;culas. No es una novedad. No he venido aqu&iacute; a inventar la rueda. Ya lo he hecho mucha gente antes que yo y muchos lo har&aacute;n despu&eacute;s de m&iacute;. En Pasolini est&aacute; la idea de la familia burguesa, de toda una burgues&iacute;a destruida debido al deseo, es un tema fundamental en su filmograf&iacute;a, pero no en mi pel&iacute;cula. Adem&aacute;s, no hay humor en <em>Teorema</em>&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tras un pase en EEUU, Guiraudie, que no se calla nada, declar&oacute; que le sorprendi&oacute; que la gente se riera con su pel&iacute;cula. Cuando se le pregunta aclara que no le sorprendieron las risas, pero s&iacute; que se rieran &ldquo;tanto&rdquo;, pero ha analizado que &ldquo;la risa funciona como mecanismo de sorpresa, pero tambi&eacute;n como reacci&oacute;n a la tensi&oacute;n que genera el filme&rdquo;. Una tensi&oacute;n que se genera colocando todos los &ldquo;clich&eacute;s, estereotipos y situaciones t&iacute;picas acad&eacute;micas&rdquo; para luego subvertirlos y &ldquo;tratar de sorprender al espectador&rdquo;. &ldquo;Me gusta mucho inventar nuevas&nbsp;y sorprendentes relaciones entre los personajes, pero qued&aacute;ndonos siempre en el plano real&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todas las mitologías se construyen a partir de los fantasmas colectivos, como una respuesta a la muerte, y esto está relacionado con el erotismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alain Guiraudie</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con lo que juega, y mucho, es con el simbolismo cat&oacute;lico. Lo usa para seguir hablando del deseo, por eso explota su potencial er&oacute;tico y, en este caso, homoer&oacute;tico. Guiraudie aclara que no se considera cristiano, pero s&iacute; que fue educado en el cristianismo. &ldquo;Me bautizaron, hice la comuni&oacute;n y tengo toda esa cultura&rdquo;, dice y la compara con &ldquo;cualquier otra mitolog&iacute;a, como la griega o la azteca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi mitolog&iacute;a fundamental es la del catolicismo. Con esta pel&iacute;cula he podido redescubrir tambi&eacute;n todo el erotismo de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Eso, por supuesto me interpelaba porque no se habla de ese erotismo, pero yo lo he redescubierto y le he dado nombre hace relativamente poco&rdquo;, asevera. En este caso ese erotismo se torna en homoerotismo, algo que el cineasta cree que est&aacute; presente en todas esas mitolog&iacute;as &ldquo;porque es algo que est&aacute; ligado a la muerte incluso&rdquo;. &ldquo;Todas ellas se construyen a partir de los fantasmas colectivos, como una especie de respuesta a la muerte. Es la vida enfrent&aacute;ndose a la muerte, y esto est&aacute; relacionado con el erotismo&rdquo;, subraya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El protagonista en el confesionario en &#039;Misericordia&#039;                            </span>
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        Por supuesto, <em>Misericordia </em>habla tambi&eacute;n de la moral, otro de los temas que siempre est&aacute;n presentes en su cine. Guiraudie explica que con su filme pretende &ldquo;cuestionar la moral actual, la que se encuentra en vigor, que obliga a seguir los preceptos y las premisas del catolicismo hasta el final&rdquo;. &ldquo;Para m&iacute;, esta pel&iacute;cula es una especie de traici&oacute;n a los preceptos del catolicismo&rdquo;, a&ntilde;ade con socarroner&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Misericordia</em> tiene, adem&aacute;s, el sello de Albert Serra, que con su compa&ntilde;&iacute;a Andergraun coproduce a un director que le gusta. Ambos act&uacute;an como figuras que atentan a las normas, aunque el franc&eacute;s cree que &eacute;l s&iacute; forma parte de la industria. Puede que no de la m&aacute;s mainstream, pero en Francia hay hueco para muchas m&aacute;s opciones. Por eso defiende el sistema de protecci&oacute;n del cine franc&eacute;s, pero coincide en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/thierry-fremaux-director-festival-cannes-capitalismo-ganando-convertido-espectador-cine-consumidor_1_12123537.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algo que apuntaba Thierry Fremaux cuando presentaba su &uacute;ltimo documental sobre Lumi&egrave;re: </a>&ldquo;Estoy de acuerdo con &eacute;l. El sistema est&aacute; amenazado. Los ricos, las grandes empresas siempre quieren m&aacute;s. Es el principal problema del mundo y es el principal problema del cine tambi&eacute;n. Y si ellos tienen m&aacute;s significa que el resto tiene menos, incluso para los que tenemos un presupuesto peque&ntilde;o. Ellos quieren acapararlo todo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/misericordia-pelicula-moral-deseo-redescubre-erotismo-religion-catolica_1_12151829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2025 21:33:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Misericordia’, una película sobre la moral y el deseo que “redescubre el erotismo de la religión católica”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Seminci,Cine francés,Sexo,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fronteras porosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fronteras-porosas_129_12058398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc6b2ac9-928d-4970-b560-1bcb5a3def8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fronteras porosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economización de las relaciones hace cada vez más difícil distinguir qué es trabajo sexual y qué no lo es. O será que esa confusión siempre existió y simplemente ahora la estamos aceptando</p></div><p class="article-text">
        Me sorprende, entre todo lo que estuve leyendo sobre los Oscar, no haber encontrado ning&uacute;n art&iacute;culo que pusiera en relaci&oacute;n a <em>Queer </em>de Luca Guadagnino con <em>Anora </em>de Sean Baker. Es verdad que la pel&iacute;cula de Guadagnino no recibi&oacute; ninguna nominaci&oacute;n, pero ese ninguneo fue noticia en s&iacute; mismo y, de todos modos, m&aacute;s all&aacute; de la competencia por los premios, es llamativo que dos de las pel&iacute;culas m&aacute;s comentadas de los &uacute;ltimos meses tuvieran en el centro de sus narrativas la relaci&oacute;n entre el sexo, el dinero y el amor. 
    </p><p class="article-text">
        El tema es, por supuesto, m&aacute;s expl&iacute;cito en <em>Anora</em>, en la que una prostituta de veintitr&eacute;s a&ntilde;os (que lleva el nombre de la pel&iacute;cula, pero se hace llamar Ani) se ve envuelta en una relaci&oacute;n con un heredero ruso que le pinta todo color de rosa, por un tiempo, hasta que las cosas se complican con sus padres y la pobre Anora es devuelta a la realidad de un golpe seco. <em>Queer</em>, en cambio, es una adaptaci&oacute;n de una novela hom&oacute;nima de William S. Burroughs, protagonizada por un gay cincuent&oacute;n norteamericano en la d&eacute;cada del cincuenta que se la pasa girando (se lee <em>yirando</em>, como se pronuncia en la acepci&oacute;n espec&iacute;fica del t&eacute;rmino en la comunidad homosexual) por Ciudad de M&eacute;xico hasta que se enamora de un joven soldado. El trabajo sexual no se lee necesariamente de manera tan expl&iacute;cita, pero s&iacute; aparece la cuesti&oacute;n del enredo entre cuerpos y recursos: William Lee, este protagonista encarnado de manera magistral por el ex Bond Daniel Craig, es el arquetipo del gay adinerado de cierta edad que utiliza el dinero que tiene a disposici&oacute;n (por razones que jam&aacute;s se explican) para garantizarse la compa&ntilde;&iacute;a de jovencitos que, de otro modo, parece suponer &eacute;l mismo, no le regalar&iacute;an su tiempo, o lo har&iacute;an de manera mucho menos generosa (hay, para hablar de un arquetipo que va m&aacute;s all&aacute; del personaje, un gag recurrente sobre un amigo de Lee al que los bellos efebos con los que se acuesta siempre lo terminan robando). 
    </p><p class="article-text">
        Lo que me interes&oacute; del link entre ambas pel&iacute;culas es que pienso que, justamente, las dos se ocupan de las l&iacute;neas borrosas entre el trabajo sexual y el sexo a secas, o peor, entre el trabajo sexual y el afecto, el reconocimiento o incluso el amor. Tanto en <em>Queer</em> como en <em>Anora </em>lo interesante sucede cuando las interacciones entre las personas se corren de los extremos, de los casos paradigm&aacute;ticos de relaci&oacute;n econ&oacute;mica o relaci&oacute;n libre de intercambio. No hay conflicto ni drama en las primeras escenas de <em>Anora</em>, en las que la protagonista (la revelaci&oacute;n Mikey Madison) ofrece un servicio con una tarifa precisa y t&eacute;rminos claros, que el casi adolescente Vanya Zakharov contrata. La cuesti&oacute;n se vuelve compleja una vez que &eacute;l la contrata por una semana entera, la lleva a fiestas y a viajes y a conocer a sus amigos; y m&aacute;s todav&iacute;a cuando le propone matrimonio y la relaci&oacute;n econ&oacute;mica pasa de ser expl&iacute;cita y medida a ser m&aacute;s abstracta, cuando Anora puede ilusionarse con graduarse de prostituta a esposa mantenida. De manera similar, pero en un recorrido inverso, la relaci&oacute;n entre Lee y Allerton, el muchacho del que Lee est&aacute; perdidamente enamorado, se pone rara cuando Lee propone irse juntos a Sudam&eacute;rica a cambio de pagarle todos los gastos. 
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la frontera porosa: si esta propuesta fuera tan clara como yo acabo de hacerla parecer no habr&iacute;a pel&iacute;cula, pero tanto el guion como la actuaci&oacute;n de Craig hacen que esa escena sea una cruza indistinguible entre una oferta econ&oacute;mica y una demanda de amor. Estos l&iacute;mites borrosos son el centro del atractivo sensual tanto de <em>Anora </em>como de<em> Queer</em>: le dan dimensi&oacute;n a sus tramas, capas a sus personajes y a las relaciones entre ellos, y ti&ntilde;en la atm&oacute;sfera de una suerte de sospecha sempiterna, una duda insoportable sobre lo que es cierto y lo que es negocio. 
    </p><p class="article-text">
        Creo, tambi&eacute;n, que en ese terreno l&iacute;mite los espectadores nos identificamos con estos protagonistas tan improbables de maneras muy inc&oacute;modas. Tanto <em>Anora</em> como <em>Queer </em>(aunque la segunda mucho m&aacute;s que la primera) son expl&iacute;citamente fantas&iacute;as, cuentos de hadas, con mucha m&aacute;s aspiraci&oacute;n de belleza que de realismo; pero eso no les impide (quiz&aacute;s, de hecho, todo lo contrario) acercarse a verdades fundamentales, sobre todo a partir de las grandes actuaciones de sus protagonistas. 
    </p><p class="article-text">
        La verdad fundamental que construyen Mikey Madison y Daniel Craig es la de la vulnerabilidad: podemos vernos en ellos porque incluso en la m&aacute;s calculadora de nuestras facetas, incluso si nos sentimos capaces de decirle a un heredero ruso que para pasar una semana con &eacute;l necesitamos quince mil d&oacute;lares y no diez mil, sabemos que nunca podr&iacute;amos disociarnos del todo. Eso es lo que, justamente, no pueden hacer estos protagonistas: si pudieran, como los personajes de la serie <em>Severance</em>, volverse robots en ciertas instancias de la vida, todo ser&iacute;a m&aacute;s sencillo: pero todo el punto es que no pueden, que sus sensibilidades est&aacute;n prendidas hasta en los momentos en que menos les conviene. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que no es raro que en esta &eacute;poca queramos ver estas historias: incluso quienes no tenemos pensado abrirnos un Only Fans podemos sentir que ya es imposible que la conversi&oacute;n de todo en econom&iacute;a y consumo no empape nuestros v&iacute;nculos; quiz&aacute;s, de hecho, sobre todo quienes no tenemos Only Fans nos sentimos m&aacute;s confundidos con el asunto. Porque es interesante lo que pasa: por un lado, la economizaci&oacute;n de los v&iacute;nculos genera la expansi&oacute;n de nuevas modalidades del trabajo sexual que pueden ser mucho menos vinculantes. Una puede vender contenido sexual sin jam&aacute;s verle la cara a un cliente; una puede, tambi&eacute;n, armarse listas de regalos en distintas apps, o exigirle a un hombre de maneras m&aacute;s o menos sutiles que le vaya comprando o pagando cada vez m&aacute;s cosas, sin jam&aacute;s tener que ensuciarte las manos con dinero. Por otro lado, esa misma ampliaci&oacute;n genera una incertidumbre tremenda: se va haciendo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es trabajo sexual y qu&eacute; no lo es. O quiz&aacute;s siempre fue dif&iacute;cil, y ahora solamente lo estamos empezando a aceptar; al fin y al cabo, <em>Queer</em> es una adaptaci&oacute;n de una novela de los a&ntilde;os cincuenta, y <em>Anora</em> ilumina con una claridad simple y di&aacute;fana esa tesis de Virginie Despentes seg&uacute;n la cual una esposa puede no ser mucho m&aacute;s que una prostituta de un solo cliente. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que me qued&oacute; dando vueltas es por qu&eacute; <em>Anora</em> me pareci&oacute; tanto m&aacute;s triste y menos luminosa que <em>Queer</em>. Quiz&aacute;s es tan sencillo como que en <em>Queer</em> seguimos a un tipo rico, y en <em>Anora </em>a una chica pobre. Pero mi sensaci&oacute;n es que hay algo m&aacute;s. <em>Queer</em>, en una tradici&oacute;n, efectivamente, queer, parece tener fe en la posibilidad de que en relaciones mediadas por la precariedad, la clandestinidad, el estigma, la violencia y el c&aacute;lculo aparezca tambi&eacute;n el amor verdadero; en <em>Anora</em>, en cambio, esa ilusi&oacute;n parece una fantas&iacute;a infantil. De hecho, en Anora, es una confusi&oacute;n que solo puede aparecer por la belleza del cine; no aparece en los personajes, que nunca se dan un beso demasiado verdadero, nunca se conocen en profundidad ni se miran a los ojos. M&aacute;s all&aacute; de qu&eacute; pel&iacute;cula le guste a cada quien, creo que se juega algo importante sobre este tiempo en la pregunta de cu&aacute;l de ellas tiene m&aacute;s raz&oacute;n sobre el mundo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fronteras-porosas_129_12058398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 21:14:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fronteras porosas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Concha Alós, la escritora que puso voz al deseo femenino en los años represores del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/concha-alos-escritora-puso-voz-deseo-femenino-anos-represores-franquismo_1_11731174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7928c04-019d-4a6b-af3a-c1b9bb4efae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103818.jpg" width="2217" height="1247" alt="Concha Alós, la escritora que puso voz al deseo femenino en los años represores del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seix Barral recupera la novela ganadora del premio Planeta en 1964 ‘Las hogueras’, de la autora valenciana que compartió generación con Carmen Martín Gaite y Ana María Matute</p><p class="subtitle">La Oreja de Van Gogh vuelve a quedarse sin vocalista: Leire y la banda separan sus caminos
</p></div><p class="article-text">
        Cuando el <a href="https://www.eldiario.es/temas/premio-planeta/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Planeta</a> &ndash;cuyo ganador n&uacute;mero 73 se conocer&aacute; este martes&ndash; a&uacute;n era algo m&aacute;s que una eficiente campa&ntilde;a de <em>marketing</em>, el nombre de una mujer se repiti&oacute; dos veces en su palmar&eacute;s: Concha Al&oacute;s (Valencia, 1922 - Barcelona, 2011), que lo gan&oacute; en 1962 con <em>Los enanos</em> &ndash;veredicto anulado porque lo hab&iacute;a presentado a otro premio&ndash;, y, ahora s&iacute; a todos los efectos, en 1964 con <em>Las hogueras</em>. Despu&eacute;s de que la editorial La Navaja Suiza recuperara en los &uacute;ltimos a&ntilde;os <em>Los enanos </em>(1962), <em>El caballo rojo</em> (1966) y <em>Rey de gatos</em> (1972), Seix Barral rescata la que presenta como su mejor novela, una historia que pone sobre la mesa asuntos como el deseo femenino, la independencia de las mujeres o la incomunicaci&oacute;n en el matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La memoria es una forma de reconocimiento; la desmemoria, de desconocimiento&rdquo;, dice Llucia Ramis en el pr&oacute;logo. Concha Al&oacute;s muri&oacute; de alzh&eacute;imer, olvidada por el mundo editorial, como tantos de su generaci&oacute;n; la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica ten&iacute;a prisa por desvincularse del pasado y asentar nuevos valores, tambi&eacute;n literarios. Su obra, no obstante, revela una voz rotunda e insumisa, de lirismo sutil y mirada descarnada. La autora, de familia obrera y republicana, en 1959 dej&oacute; a su marido, el periodista af&iacute;n al r&eacute;gimen Eliseo Feij&oacute;o, con quien viv&iacute;a en Mallorca, para marcharse a Barcelona con un joven Baltasar Porcel. Esos avatares se reconocen en <em>Las hogueras</em>, repartidos entre sus personajes.
    </p><p class="article-text">
        En la Mallorca de los a&ntilde;os sesenta, dos mujeres en apariencia muy distintas llevan como una silenciosa agon&iacute;a su creciente frustraci&oacute;n: Asunci&oacute;n, una sencilla maestra, soltera y cultivada, que imparte clases a los inmigrantes analfabetos que han llegado del resto del pa&iacute;s en busca de oportunidades; y Sibila, exmodelo que goz&oacute; de la buena vida de Par&iacute;s y se cas&oacute; con Archibald, un empresario rico pero con el que, en el fondo, no tiene nada en com&uacute;n. En sentidos opuestos en apariencia, que en el fondo surgen de la misma presi&oacute;n social, ambas lidian con la relaci&oacute;n con el cuerpo y con las relaciones con los hombres, en el marco de una sociedad que reprime sus anhelos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/023444c0-cf2d-4e9c-b808-8a7f37b63992_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Asunci&oacute;n, en principio, puede parecer el tipo de mujer pionera e independiente que hoy se admirar&iacute;a: no solo se atreve a vivir sola, sin doblegarse ante la autoridad masculina, sino que dedica su existencia a la educaci&oacute;n de los m&aacute;s necesitados mientras ocupa su tiempo libre en leer. Sin embargo, en la pr&aacute;ctica, la precariedad (de todos los tipos) no se puede romantizar: Asunci&oacute;n anida una profunda desdicha, el trabajo le proporciona un sueldo magro, contiene sus apetitos y, en general, se siente como &ldquo;una gran madre. Una clueca inmensa&rdquo; que &ldquo;cuidaba de todos y pintaba con mercromina todas las heridas&rdquo;, aunque a esta &ldquo;madre&rdquo; nadie la recibe con un abrazo en casa.
    </p><p class="article-text">
        Sibila ha disfrutado de todo lo que se le priva a Asunci&oacute;n: el c&iacute;rculo bohemio, el juego de la seducci&oacute;n, la seguridad material. Pero en ocasiones se vive &ldquo;en un presidio lleno de almohadones&rdquo;: el amor por su marido hace tiempo que se marchit&oacute;, si es que existi&oacute; alguna vez; carece de alicientes con los que ocupar el d&iacute;a a d&iacute;a y su esposo, gran lector, la percibe como una &ldquo;infeliz muchacha sin cultura ni curiosidad [&hellip;] con una tremenda confusi&oacute;n dentro de su ser, perdida y sin ninguna intenci&oacute;n de encontrar un camino&rdquo;. Hay un abismo entre &ldquo;aquella muchacha delgada, aventurera y medrosa que conoci&oacute; en Par&iacute;s&rdquo; y la mujer narcisista y aletargada en la que se ha convertido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuerpo, belleza, sexualidad</strong></h2><p class="article-text">
        Tanto Asunci&oacute;n como Sibila tienen una fuerte conciencia del cuerpo, el paso del tiempo y la noci&oacute;n de belleza. La exmodelo es ahora &ldquo;una mujer glotona [&hellip;] un poco gorda&rdquo;. La maestra se refugia en su interior, porque &ldquo;fuera de s&iacute; misma todo cojea y falla&rdquo;, pero en su cuarto se mira al espejo resignada. Se compara con las abejas, esos insectos &ldquo;asexuados que tienen como &uacute;nica misi&oacute;n el trabajo. Proporcionar alimento al resto [&hellip;] Asunci&oacute;n ven&iacute;a a ser eso: una abeja obrera. Para otras el frufr&uacute; de las sedas, las camas rellenas de plumas y los besos, aquello que llamaban placer&rdquo;. Siempre ser&iacute;a &ldquo;el gato al que se capa para que engorde y no huya y la mujer que se queda sentada en los bailes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una sufre por el matrimonio en crisis, la otra por un ascetismo no tan voluntario (&ldquo;Toda su vida [&hellip;] Asunci&oacute;n hab&iacute;a buscado desesperadamente alguien a quien amar&rdquo;). El af&aacute;n de agradar a la mirada masculina converge con su propio deseo sexual, aunque mientras que una lo reprime, la otra se deja llevar; y esas elecciones determinan su camino. Hay dos escenas paralelas que ilustran su malestar a trav&eacute;s del camis&oacute;n: el de Asunci&oacute;n, &ldquo;de franela abrochado hasta el cuello&rdquo;, dado que &ldquo;se puede permitir el lujo de no pasar fr&iacute;o. Nadie la ve&rdquo;; Sibila lo lleva corto, se quita la bata &ldquo;y se ovill&oacute; al lado de &eacute;l como una gata&rdquo;, pero Archibald ya no la mira como &ldquo;algo precioso reci&eacute;n hallado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concha Alós dando unas declaraciones a la radio tras darse a conocer que había ganado el Premio Planeta en 1964                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La castidad no elegida, la falta de correspondencia afectiva, condicionan su identidad, sacan su lado m&aacute;s oscuro y vergonzante, por cuanto se halla invisible (reprimido) en la sociedad. &ldquo;Es mejor ser azotada, vendida en un burdel&rdquo;, se desespera la exmodelo ante el rechazo. &ldquo;Ya que forzosamente ha de pasarse sin hombre, le gustar&iacute;a m&aacute;s ser viuda. [&hellip;] el t&eacute;rmino tiene una dignidad que no tiene el otro&rdquo;, se lamenta la &ldquo;solterona&rdquo; (sic). Con todo, Asunci&oacute;n &ldquo;prefiere estar soltera a permanecer atada a un hombre, a medida que pasan los a&ntilde;os cada vez &rdquo;le resultar&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil si tuviera que escoger un compa&ntilde;ero para toda la vida&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        El malestar se extiende a la vida en general: Sibila carece de inquietudes y apenas hojea una revista; Asunci&oacute;n lee libros, pero, aunque un amigo le aplauda el haber logrado &ldquo;ser independiente. Tener conciencia de que eres un ser libre. Sentirte necesaria&rdquo;, para ella no son m&aacute;s que &ldquo;las palabras que nos vamos repitiendo los desgraciados para no caer en la desesperaci&oacute;n. Los t&oacute;picos que nos ense&ntilde;an para que no nos rebelemos&rdquo;. Convertirse en una mujer &ldquo;discutidora&rdquo; solo la ha conducido a &ldquo;hacerme mala. Una resentida con la peor de las amarguras: la de la inferioridad social, la de la inferioridad f&iacute;sica&rdquo;. El tedio de ambas se camufla en la privacidad del hogar, salvo que osen rebelarse y salir de ah&iacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sue&ntilde;os rotos, caminos equivocados</strong></h2><p class="article-text">
        Ellas no son las &uacute;nicas insatisfechas. La autora, aun concediendo el protagonismo a las mujeres, no descuida a los personajes masculinos. Archibald, el marido de Sibila, dista mucho de encajar en la imagen del triunfador pagado de s&iacute; mismo: como un Montaigne de segunda, necesita saciar su enorme curiosidad intelectual, se hace una vida interior m&aacute;s rica que su fortuna, que lo distancia de su despreocupada y ap&aacute;tica esposa. Daniel, &ldquo;el Monegro&rdquo;, es uno de los inmigrantes de la escuela, &ldquo;hombres barbudos, sin afeitar, sentados en unos bancos de ni&ntilde;o, hechos para los ni&ntilde;os&rdquo;, que, eternos &ldquo;forasteros&rdquo;, han llegado para pican piedra o labrar el campo.
    </p><p class="article-text">
        Ambos, a su manera, conectar&aacute;n a las dos mujeres, que no se conocen. Su relaci&oacute;n con el estudio, con el cultivo de s&iacute;, podr&iacute;a decirse, tiene mucho que ver: uno, porque quiere que su esposa se instruya; el otro, porque, aunque las clases se pongan a su disposici&oacute;n, las aborrece. Hay un tercer hombre, Pablo, amigo de Asunci&oacute;n, con el que se cartea; una amistad m&aacute;s intelectual que apasionada que genera muchas dudas a los dos. El amor, la posibilidad de una vida en com&uacute;n y el fracaso sentimental se extienden a todos, mujeres y hombres, ni ellas v&iacute;ctimas absolutas, ni ellos opresores sin ambages, cada uno con sus costras, los viejos conflictos atemporales.
    </p><p class="article-text">
        Y todos est&aacute;n muy solos. Quiz&aacute;, m&aacute;s que las relaciones y la forja de identidad femenina, la soledad sea el gran tema de la novela, las distintas formas de soledad. Sobrevuela una sensaci&oacute;n, para todos, de estar en el lugar equivocado &ndash;esa isla que es un personaje m&aacute;s, con sus vientos y sus corrientes, con una vegetaci&oacute;n que por momentos se vuelve hostil, una atm&oacute;sfera g&oacute;tica&ndash;, con la compa&ntilde;&iacute;a (o la ausencia) equivocada. Individuos a los que los sue&ntilde;os les &ldquo;vienen grandes como el jersey comprado en una tienda de rebajas llena de apreturas&rdquo;, aunque, quiz&aacute;, &ldquo;lo que ocurre es que en verdad no deseamos aquello a lo que venimos llamando nuestra meta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; a la escuela, Asunci&oacute;n comenz&oacute; a cultivar unos geranios. Los regaba con el mismo &iacute;mpetu con el que se entrega a la docencia, convencida de lo que la educaci&oacute;n puede hacer por el ser humano. Los inicios tienen eso, ilusi&oacute;n, como la de Sibila y Archibald en Par&iacute;s; o la del Monegro al dejar atr&aacute;s la meseta. Prop&oacute;sitos, sue&ntilde;os, que en esa sociedad gris del franquismo se marchitan como las flores. El tiempo es inclemente con los humanos y con las plantas. El fuego tambi&eacute;n; solo que, en ocasiones, no hace falta esperar que una hoguera arrase con todo, pues apenas queda nada que destruir ya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/concha-alos-escritora-puso-voz-deseo-femenino-anos-represores-franquismo_1_11731174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 20:29:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Concha Alós, la escritora que puso voz al deseo femenino en los años represores del franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Franquismo,Deseo,mujeres,Premio Planeta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sonido de lo inevitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/sonido-inevitable_132_11629744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/869c7f09-b8fd-4ce1-950f-f435dec9d8db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sonido de lo inevitable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me contaba una amiga que trabaja con enfermos terminales que de lo que suele arrepentirse la mayoría es de aquello que no hizo. Todos tenemos una lista de nuestros arrepentimientos más íntimos conformada con nuestras renuncias</p><p class="subtitle">Te recuerdo Amanda</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; d&iacute;a es hoy, pero no puedo morirme todav&iacute;a. &iquest;Es mi&eacute;rcoles o jueves? No puedo morirme ahora. Tengo que jubilarme y hacer todas las cosas que dej&eacute; para cuando me jubilara. Eso fue lo que nos dijo en el hospital, con la mirada desgre&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        Me contaba una amiga que trabaja con enfermos terminales que de lo que suele arrepentirse la mayor&iacute;a cuando roza con los dedos la propia finitud es de aquello que no hizo: ese lugar que no visit&oacute;, el amor que dej&oacute; volar por miedo a, aquel proyecto que abandon&oacute; por falta de empuje. En esta posici&oacute;n de retirada es imposible no sentir nostalgia no solo por el pasado sino por el futuro que no ser&aacute;, por nuestro yo descartado: esa otra que soy con lo que no dije, no hice o no fui; esa otra que soy gracias a las cartas que no mand&eacute; a pesar de haberlas escrito, a las cartas que no escrib&iacute; a pesar de haberlas pensado y dictado en mi mente, a las que dej&eacute; en borrador. Todos tenemos una lista de nuestros arrepentimientos m&aacute;s &iacute;ntimos conformada con nuestras renuncias.
    </p><p class="article-text">
        Era mi&eacute;rcoles, creo. Carmen estaba muy enferma a las puertas de su jubilaci&oacute;n, esa progresiva retirada que seg&uacute;n la tercera acepci&oacute;n de la RAE tambi&eacute;n deber&iacute;a ser de viva alegr&iacute;a y j&uacute;bilo, acepci&oacute;n en desuso ya y <a href="https://www.eldiario.es/economia/estudio-fedea-insiste-retraso-jubilacion-aumenta-riesgo-morir-60-69-anos_1_11613035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada vez m&aacute;s postergada</a>, quiz&aacute;s porque pensi&oacute;n y jubilaci&oacute;n, por m&aacute;s que nos empe&ntilde;emos, no es lo mismo. No por nada viene del lat&iacute;n <em>iubilare</em>&nbsp;(expresar o gritar de alegr&iacute;a) y para ese gozo y su car&aacute;cter festivo hab&iacute;a aplazado Carmen no pocos de aquellos grandes proyectos vitales que el trabajo, la crianza, las obligaciones, el cansancio y una lista interminable de <em>tienesque</em>&nbsp;le impidi&oacute; acometer.
    </p><p class="article-text">
        Yo adoro las listas. Entre otras cosas, porque las listas que hacemos cincelan nuestra propia biograf&iacute;a. Tengo, por ejemplo, una lista de los elogios m&aacute;s tiernos que me atribuyeron mis hijos. A esa lista recurro cuando no s&eacute; bien qui&eacute;n soy, y no hay vez que no me haga sonre&iacute;r o no encuentre alguno de los trozos de m&iacute; que he ido perdiendo por el camino. A saber: soy como una centrifugadora (mi hija) y huelo mejor que las v&iacute;as de un tren (mi hijo). No me digan que no es maravilloso.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En esta posición de retirada es imposible no sentir nostalgia no solo por el pasado sino por el futuro que no será, por nuestro yo descartado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, ya lo dijeron muchos poetas: la vida es inventario. Y por eso Carmen recita el suyo con una versi&oacute;n ac&uacute;stica de los <em>Yo me acuerdo</em>&nbsp;(<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Me_acuerdo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Je me souviens</em></a>) de George Perec &ndash;480 recuerdos breves del autor acerca de temas diversos&ndash; donde cada verso custodia una historia aparentemente banal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es mi&eacute;rcoles. Carmen escribe su lista, la misma que olvidar&aacute; enseguida sobre la mesita que tiene junto a la cama:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Me acuerdo de las u&ntilde;as pintadas de las chicas de <em>Blanco y Negro</em>.</li>
                                    <li>Me acuerdo del d&iacute;a que deslic&eacute; mis dedos dentro de las primeras medias de nailon.</li>
                                    <li>Me acuerdo de subirme a una <em>Vespa</em>&nbsp;a horcajadas, no de lado como exig&iacute;a el decoro.</li>
                                    <li>De los primeros pantalones que us&eacute; y c&oacute;mo me rozaban los muslos.</li>
                                    <li>Recuerdo el vaso de Duralex donde tom&eacute; el primer vino.</li>
                                    <li>Me acuerdo de aquella tarde que compr&eacute; a escondidas y por 40 pesetas el <em>Intervi&uacute;</em>&nbsp;donde aparec&iacute;a Marisol.</li>
                                    <li>Del trozo de las P&aacute;ginas Amarillas que arranqu&eacute; con ese n&uacute;mero de tel&eacute;fono, esa direcci&oacute;n, ese nombre.</li>
                                    <li>Yo me acuerdo de Remedios Amaya cantando <em>Ay qui&eacute;n maneja mi barca, qui&eacute;n</em>&nbsp;en el Festival de Eurovisi&oacute;n de 1983 y de quedar en la &uacute;ltima posici&oacute;n con cero puntos. Y me acuerdo de Remedios Amaya diciendo &laquo;cosas que pasan&raquo;.</li>
                                    <li>Recuerdo los primeros veinte duros de <em>calentitos</em>&nbsp;mojados en chocolate.</li>
                                    <li>Me acuerdo de cuando llev&eacute; a mi nieto al cine a ver <em>Matrix </em>porque me pirraba Keanu Reeves.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Escribi&oacute; el propio Perec en <em>Pensar/Clasificar</em>, que &laquo;En toda enumeraci&oacute;n hay dos tentaciones contradictorias: la primera consiste en el af&aacute;n de incluirlo todo; la segunda, en el de olvidar algo; la primera querr&iacute;a cerrar definitivamente la cuesti&oacute;n; la segunda, dejarla abierta.&ldquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De reabrir o no las cuestiones que dimos por cerradas supongo que va todo esto, y lo cierto es que Carmen se arrepent&iacute;a de las cosas no hechas por dejarlas para un instante venidero. Y lo cierto tambi&eacute;n es que esta lista de lo no acontecido exced&iacute;a en longitud a la de sus <em>Yomeacuerdos</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si tienen planes que acometer, mejor no esperen demasiado. Revisen sus propias listas. Es la vida la que pasa cuando no pasa nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sospecho que las renuncias nos modelan m&aacute;s que nuestras valent&iacute;as y que todos somos un poquito Carmen de vez en cuando. Que todos, en alg&uacute;n momento, depositamos nuestras esperanzas y vitalidad en esa jubilaci&oacute;n que llegar&aacute; enferma porque la postraci&oacute;n ante el trabajo cansa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo varios conocidos que a punto de jubilarse han enfermado con muy mal pron&oacute;stico. Por eso la memoria me ha tra&iacute;do a Carmen, que no muri&oacute; ese mi&eacute;rcoles. Si tienen planes que acometer, mejor no esperen demasiado. Revisen sus propias listas. Es la vida la que pasa cuando no pasa nada. Es la vida la que pasa mientras agitamos un bote de esmalte de u&ntilde;as, rozamos unas medias de nailon, nos subimos en una <em>Vespa</em>&nbsp;amarilla.
    </p><p class="article-text">
        A Carmen la vida le regal&oacute; unos a&ntilde;os m&aacute;s y cuando olvid&oacute; que la vida es eso, un regalo, pero un regalo que hay que ganarse, continu&oacute; posponiendo planes para un momento futuro que no llegar&iacute;a. A punto de morir quiso rehacer su lista, pero ya solo encontr&oacute; escombros y el zarpazo implacable del tiempo: Qu&eacute; fue de m&iacute;. Qu&eacute; fue de las chicas del <em>Blanco y Negro</em>, qu&eacute; de las medias de nailon tendidas al sol, del vaso de Duralex cascado, qu&eacute; de la ni&ntilde;a que cuando ten&iacute;a hambre rascaba la cal de las paredes para com&eacute;rsela, qu&eacute; del trozo de las P&aacute;ginas Amarillas con ese tel&eacute;fono, de qui&eacute;n maneja su barca. De <em>Matrix</em>, sin embargo, &uacute;nicamente logra recrear la escena en que el agente Smith consigue inmovilizar a Neo sobre las v&iacute;as mientras ambos escuchan el tren aproximarse:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Escucha eso, se&ntilde;or Anderson? Es el sonido de lo inevitable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xenia García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/sonido-inevitable_132_11629744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2024 18:53:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jubilación,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede una fantasía sexual de sumisión ser feminista? Nicole Kidman se desata en Venecia con ‘Babygirl’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/fantasia-sexual-sumision-feminista-nicole-kidman-desata-venecia-babygirl_129_11619252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90e2ae3c-326e-4a9f-b45c-9363fea413eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101190.jpg" width="3072" height="1728" alt="¿Puede una fantasía sexual de sumisión ser feminista? Nicole Kidman se desata en Venecia con ‘Babygirl’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz ofrece un papel arriesgado y al borde del precipicio en la valiente 'Babygirl', una mirada a los tabús en torno al sexo de la directora Halina Reijn</p><p class="subtitle">Todo sobre el Festival de Venecia - ‘Maria’, un sorprendente, alucinado e irregular 'biopic' de la Callas con una gran Angelina Jolie
</p></div><p class="article-text">
        La pantalla se ilumina y aparece en un plano cenital <a href="https://www.eldiario.es/cultura/nicole-kidman-lawrence-silent-depredadores_1_3015831.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rostro de Nicole Kidman</a> gimiendo de aparente placer mientras tiene sexo con su marido; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/antonio-banderas-hemos-vivido-dias-politica-novelon-shakespeare_1_8767612.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al que interpreta Antonio Banderas. </a>Tras acabar acude a otra habitaci&oacute;n, enciende un ordenador port&aacute;til, se tira en el suelo y comienza a masturbarse viendo una escena pornogr&aacute;fica donde el hombre somete a la mujer. Su orgasmo, ahora, es real. Pero no puede gritar. No puede soltarlo. No quiere que la escuchen. Su deseo es prohibido, secreto. Su deseo est&aacute; mal visto. Tras la escena aparece el t&iacute;tulo de la pel&iacute;cula,<em> Babygirl, </em>y con solo dos minutos ya ha conseguido ser m&aacute;s provocadora y vigente que muchos de los estrenos que llegan cada semana a las pantallas.
    </p><p class="article-text">
        La nueva pel&iacute;cula de Halina Reijn &#8213;que sorprendi&oacute; hace a&ntilde;os con su <em>slasher</em> <em>Bodies, Bodies, Bodies</em>&#8213; se ha presentado en Venecia y ha pasado como un terremoto. La directora es consciente de ello, porque va sin freno en su disecci&oacute;n del deseo femenino, del consentimiento, del placer y de los tab&uacute;s en torno al sexo. La pel&iacute;cula est&aacute; condenada a dividir al p&uacute;blico entre los que la considerar&aacute;n una patochada y los que vemos en ella una brillante, atrevida, arriesgada y feminista mirada a todo lo que nadie quiere afrontar de un tema tan central en las vidas como el deseo.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la proyecci&oacute;n incluso hubo un grito despectivo hacia el filme. Es imposible no acordarse viendo<em> Babygirl</em> de otra cineasta, Jane Campion, a quien adentrarse en el terreno del <em>thriller </em>er&oacute;tico le cost&oacute; la carrera con<em> En carne viva</em>, donde los ataques machistas de la cr&iacute;tica, m&aacute;s centrada en el desnudo de Meg Ryan, hicieron que nadie viera en ella la pionera mirada de la cineasta hacia el placer femenino.
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                Nicole Kidman y Harris Dickinson en &#039;Babygirl&#039;                            </span>
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        Ahora es otra mujer la que coge los c&oacute;digos del <em>thriller </em>er&oacute;tico noventero para aportar desde una mirada feminista otros &aacute;ngulos y abrir otras discusiones. Entre otras una que escocer&aacute; a muchos<a href="https://www.eldiario.es/era/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11303961.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, &iquest;puede una fantas&iacute;a sexual de sumisi&oacute;n ser feminista?</a> Los debates en torno al sexo tambi&eacute;n se han convertido en demagogos, y para muchos esto es algo impensable. Pero es lo que le ocurre al personaje de Nicole Kidman, una CEO de una empresa que lleva d&eacute;cadas de frustraci&oacute;n sexual hasta que un becario comparte con ella esa fantas&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que ella sea su jefa lo complica todo, y sirve para que la directora introduzca otros muchos conceptos complejos, como las relaciones de poder, que pueden ser jer&aacute;rquicas, pero que tambi&eacute;n son una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero. &iquest;Qui&eacute;n tiene el poder en la relaci&oacute;n, ella por ser su jefa o &eacute;l por ser un hombre? La directora habla de todo ello siempre al borde del precipicio, sin ser moralista, a veces con una ambig&uuml;edad que puede asustar, pero siempre con un arrojo que no se suele ver actualmente.
    </p><p class="article-text">
        El filme es muy consciente de que podr&iacute;a ser interpretado de formas ambivalentes, y por ello se permite unos cuantos subrayados que son pertinentes, como la escena donde Antonio Banderas, el marido enga&ntilde;ado; y Harris Dickinson, el amante, debaten de forma expl&iacute;cita precisamente sobre eso, sobre si esa fantas&iacute;a es producto de la falocracia o no. &ldquo;Eso es muy viejo&rdquo;, le dice Dickinson abriendo uno de los temas del filme, la lucha de dos generaciones que entienden el deseo y el sexo de formas diferentes. Tambi&eacute;n se muestra esa claridad en c&oacute;mo se afronta esa relaci&oacute;n, siempre basada en el consentimiento, palabra que se dice abiertamente en m&uacute;ltiples ocasiones. Todo vale mientras sea pactado, deseado y consentido.&nbsp;
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            <span class="title">
                Harris Dickinson, Nicole Kidman, Sophie Wilde y Antonio Banderas antes de la rueda de prensa de &#039;Babygirl&#039; en Venecia                            </span>
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        El filme no es solo imponente en su discurso, sino tambi&eacute;n en su puesta en escena. C&oacute;mo se nota que hay una mujer al frente. La mirada femenina en las escenas de sexo, en las de sumisi&oacute;n, donde nunca cae en la fetichizaci&oacute;n ni en la explotaci&oacute;n de los cuerpos, hacen que todo encaje. A eso sumen una fotograf&iacute;a g&eacute;lida, una excelente selecci&oacute;n musical &#8213;el <em>Dancing on my own</em> de Robyn nunca falla&#8213;, y escenas como la discoteca donde los cuerpos se funden y se besan sin distinci&oacute;n de g&eacute;nero bajo una luz estrobosc&oacute;pica. El resultado es una de las pel&iacute;culas m&aacute;s explosivas del a&ntilde;o, sin duda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello descarrilar&iacute;a si no tuviera un reparto entregado a la propuesta. Desde Antonio Banderas como marido progresista (director teatral) incapaz de entender el deseo femenino y anclado en los marcos sexuales de su generaci&oacute;n a un Harris Dickinson que desprende erotismo por cada poro. Pero sobre todo con una Nicole Kidman desatada en uno de sus papeles m&aacute;s atrevidos y complejos. Uno que hasta sirve de trampantojo de las cr&iacute;ticas que ella misma ha recibido (en un momento se pone b&oacute;tox y es criticada por ello). Solo alguien que cree en esto es capaz de lamer leche de un plato sin caer en el rid&iacute;culo o en la fantas&iacute;a <em>exploit.</em>
    </p><h2 class="article-text">Una historia liberadora</h2><p class="article-text">
        A pesar de ser una pel&iacute;cula que puede polarizar al p&uacute;blico, tambi&eacute;n es evidente que puede cuadrar perfectamente en un palmar&eacute;s que elegir&aacute; el jurado presidido por Isabelle Huppert, y es que<em> Babygirl </em>tiene algo de las pel&iacute;culas de Paul Verhoeven, especialmente de<em> Elle,</em> protagonizada por Huppert. No es casualidad, Halina Reijn fue guionista de Verhoeven en <em>El libro negro </em>y en la rueda de prensa del filme dijo expl&iacute;citamente que su idea fue hacer una pel&iacute;cula como las del director pero &ldquo;con una mirada femenina&rdquo;. Defini&oacute; su obra como un filme &ldquo;sobre el deseo femenino, pero tambi&eacute;n sobre la masculinidad, sobre el poder y el control&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los seremos humanos tenemos una bestia dentro, pero a las mujeres nunca se nos ha dejado explorar ese lado. No nos han dejado ser poderosas, pero tampoco débiles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Halina Reijn</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la directora &ldquo;todos los seres humanos tenemos una bestia dentro&rdquo;, pero a las mujeres nunca se les ha dejado manifestarlo. &ldquo;A las mujeres no nos han dado espacio para explorar ese lado. No nos han dejado ser poderosas, pero tampoco d&eacute;biles&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; y dijo que tambi&eacute;n cree que su obra muestra el choque generacional en cuestiones de sexo.
    </p><p class="article-text">
        Nicole Kidman, que fue recibida con una ovaci&oacute;n enorme, manifest&oacute; su deseo de que la pel&iacute;cula sea recibida como &ldquo;una historia liberadora&rdquo;, y subray&oacute; la importancia de &ldquo;que tenga la mirada de una mujer, que es quien la escribe y la dirige, y eso la hace tan &uacute;nica&rdquo;. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil hablar de estos temas, y por eso es importante que este material est&eacute; en manos de una mujer. Con ella supe que nunca se iba a explotar mi cuerpo en c&aacute;mara&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; sobre un papel que confes&oacute; que la ha hecho sentir &ldquo;vulnerable&rdquo; y &ldquo;expuesta&rdquo;. Hasta lanz&oacute; un dardo al festival cuando pregunt&oacute; a la moderadora por el n&uacute;mero de mujeres compitiendo por el Le&oacute;n de Oro.
    </p><p class="article-text">
        A su lado estaba tambi&eacute;n Antonio Banderas, que subray&oacute; el hecho de que se haya rodado un filme as&iacute; en un momento que defini&oacute; de &ldquo;correcci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo; que ha provocado &ldquo;una censura para el cine&rdquo;, y que fuera una mujer quien la haya filmado: &ldquo;Cuando le&iacute; el guion dije, por fin alguien que piensa m&aacute;s all&aacute;, que tiene el coraje de poner en pantalla las cosas que todos pensamos, porque todos somos prisioneros de nuestros instintos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/fantasia-sexual-sumision-feminista-nicole-kidman-desata-venecia-babygirl_129_11619252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 19:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede una fantasía sexual de sumisión ser feminista? Nicole Kidman se desata en Venecia con ‘Babygirl’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mostra de Venecia,Festivales de cine,Crítica,Críticas de cine,Feminismo,Deseo,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solo es nuestro lo que perdimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/perdimos_132_11514947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3f2bba2-f36e-4536-bbaf-77fb959e6455_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solo es nuestro lo que perdimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yo quiero dentro de algunos años pasear morosamente por mi ciudad y detenerme un día en mitad de una calle concurrida para comerle la boca a mi pareja. O que me la coma. Que me digan vieja verde</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Mateo 6:3</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, deambulando por el centro, vi a una pareja caminando de la mano. Lo hac&iacute;an con cansancio, a pasos cortos, la mano de ella contenida en la de &eacute;l, la mano de &eacute;l acariciando la de ella, sin prisas, mientras que el resto &ndash;turistas en su mayor&iacute;a&ndash; los adelantan por la derecha e izquierda. &Eacute;l es m&aacute;s bajo que ella y esa desigualdad, poco habitual, hace que yo afloje el paso, que agudice la vista y los sentidos y permanezca detr&aacute;s de ellos, observ&aacute;ndolos. A veces me dedico a mirar a la gente, cazando al vuelo una palabra, una mirada o un gesto, y muchas, muchas veces, me descubro en esas pupilas y sus andares, en esos desconocidos que no lo son.
    </p><p class="article-text">
        En un momento dado, &eacute;l se detiene. Y ella con &eacute;l. Se desatan las manos y se miran a los ojos durante unos segundos, justo antes de que &eacute;l le coma la boca con una urgencia casi tr&aacute;gica, &ndash;no fue un beso aquello, no&ndash; all&iacute;, en mitad del hormiguero de una tarde veraniega, con un temblor contenido y un idioma compartido a dos voces que solo ellos hablan.
    </p><p class="article-text">
        Me emociono especialmente por la edad de la pareja, calculo que en torno a los sesenta por las arrugas que gastan, &ndash;quiz&aacute;s m&aacute;s&ndash; por esas l&iacute;neas de expresi&oacute;n que son el teatro externo de una vida interior mullida, de todo un mundo escondido con caminos trillados, pisados, descartados. Me emociono tambi&eacute;n porque no parecen responder al amor que describ&iacute;a Plat&oacute;n, &ldquo;lo que no tenemos, lo que no somos, lo que nos falta, he aqu&iacute; los objetos del deseo y del amor&rdquo;. No parece un amor que se intente poseer, insaciable por estar basado en una carencia, ni que languidezca al satisfacerlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que no saben qué hacer con el deseo. Con el suyo o con el ajeno, con el diferente, con el que burbujea bajo la piel una tarde cualquiera y quiere cavar un poro para poder salir de la docilidad a la que lo sometieron</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un veintea&ntilde;ero (creo, soy incompetente para calcular edades desde que olvido la m&iacute;a propia) me adelanta con torpeza, pasa junto a ellos, los mira con desagrado y dice sin detenerse: &ldquo;Qu&eacute; asco, &iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; asco.
    </p><p class="article-text">
        Eso dijo.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que no saben qu&eacute; hacer con el deseo. Con el suyo o con el ajeno, con el diferente, con el que burbujea bajo la piel una tarde cualquiera y quiere cavar un poro para poder salir de la docilidad a la que lo sometieron y entonces ofende por rebosar los m&aacute;rgenes de la edad, la raza o la orientaci&oacute;n sexual, como si el amor o el sexo &ndash;o peor a&uacute;n, el placer&ndash; fuera territorio exclusivo de un canon. Hay personas que viven la fiebre, el sudor, los dedos arrugados, la p&oacute;lvora del bajo vientre, y le ponen un nombre, una edad o una raza que creen que solo les pertenece a ellos. Abren el cat&aacute;logo que nos dan por cualquiera de sus p&aacute;ginas y dejan que su dedo &iacute;ndice descanse en uno de los vocablos soportados. Todo lo que exceda las cuatro acepciones aprobadas les produce repugnancia.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; el art&iacute;culo &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/madres-follan_129_10170264.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las madres tambi&eacute;n follan</a>&rdquo; y de c&oacute;mo construimos la imagen de ciertos colectivos al margen del placer sexual, del deseo, de manera que parezcan cuerpos pr&aacute;cticamente asexuados para que no nos perturben: embarazadas, madres, ancianos, obesos, personas con discapacidad. &iquest;Por qu&eacute; habr&iacute;a de turbarnos que madres, embarazadas, ancianos o personas obesas retocen placenteramente? &iquest;Por qu&eacute; se condena la libido seg&uacute;n en qu&eacute; contexto? No les permitimos a determinados colectivos transitar un terreno que, seg&uacute;n ciertas construcciones sociales colectivas, no les corresponde al no tratarse de cuerpos j&oacute;venes, delgados, bellos, sin cicatrices.
    </p><p class="article-text">
        Pero un d&iacute;a cumples sesenta, setenta, y comienzan a aparecer se&ntilde;ales no solo de que la sociedad prescinde de ti, sino de que no puedes atravesar seg&uacute;n qu&eacute; bulevares. Primero te escora el mercado laboral a pesar de haber soportado sobre tus hombros un pa&iacute;s que se ca&iacute;a, de haber levantado a tu familia, cuidado de tus nietos, acogido a ese hijo que se divorci&oacute; y no ten&iacute;a para pagar un alquiler. Luego dejas de ser seguro al volante. Quiz&aacute;s un d&iacute;a, pronto, tu cuerpo se resista a andar sin apoyo, se tambalee, y entonces te prescriban un andador para que puedas caminar y descansar con menos riesgo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese &#039;Qué asco&#039; proferido esconde en el fondo una repugnancia no por un cuerpo, sino por un cuerpo que a pesar de la percepción del paso del tiempo en los pliegues de la piel desea la vida y no la muerte, elige la vida y no la muerte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todos estos desgastes se comprenden; mejor comprenderlos porque con algo de fortuna los padeceremos todos, pero no el deseo. Si no hay desgaste en el erotismo de la vejez, nos saltan todas las alarmas. El sexo en los mayores nos parece verde o perverso, de mal gusto, y ese <em>Qu&eacute; asco</em> proferido esconde en el fondo una repugnancia no por un cuerpo, sino por un cuerpo que a pesar de la percepci&oacute;n del paso del tiempo en los pliegues de la piel desea la vida y no la muerte, elige la vida y no la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;o caminando. El inmortal de veinte a&ntilde;os ya se ha marchado hace rato. Los adelanto. A&uacute;n no han reanudado el camino, aunque siguen de la mano. Les sonr&iacute;o. Yo tambi&eacute;n quiero dentro de algunos a&ntilde;os pasear morosamente por mi ciudad y detenerme un d&iacute;a en mitad de una calle concurrida para comerle la boca a mi pareja. O que me la coma. Que me digan vieja verde. Quiero disfrutar, como escribi&oacute; Borges, de un beso desprovisto de alarmas y terrores de la esperanza. Porque cuando el suelo se tambalee y trastabillemos, solo ser&aacute;n nuestras las cosas que una vez perdidas podamos recordar. Porque solo ser&aacute; nuestro lo que perdimos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xenia García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/perdimos_132_11514947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2024 04:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solo es nuestro lo que perdimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ancianos,Amor,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena López Riera cuestiona los ritos en torno al matrimonio y la maternidad en un brillante corto “seco y violento”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-lopez-riera-cuestiona-ritos-torno-matrimonio-maternidad-brillante-corto-seco-violento_1_11378933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e4d9603-7641-4183-a0a0-62438054ee81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena López Riera cuestiona los ritos en torno al matrimonio y la maternidad en un brillante corto “seco y violento”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora de 'El agua' regresa a Cannes con un excelente mediometraje titulado 'Las novias del sur' en el que reflexiona sobre temas como la pareja, el legado o el deseo femenino</p><p class="subtitle">Todo sobre Cannes - Cannes y Cate Blanchett se ríen del G7 y la geopolítica mundial en la divertida ‘Rumours’
</p></div><p class="article-text">
        A <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-lopez-riera-directora-conquista-cannes-mirada-pueblo-romantizarlo_1_9010658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena L&oacute;pez Riera le obsesiona</a> la fotograf&iacute;a que muestra a su madre el d&iacute;a de su boda. Ella sola. La mirada hacia abajo, el gesto congelado. &iquest;Hab&iacute;a en ella felicidad?, &iquest;tristeza? A trav&eacute;s de esa fotograf&iacute;a comenz&oacute; a escribir textos hace 20 a&ntilde;os en donde se planteaba cuestiones sobre la maternidad, el matrimonio, las convenciones sociales y los ritos, otra de sus obsesiones como muestran sus primeros cortometrajes y su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/agua-peliculas-magicas-diferentes-gran-ano-cine-espanol_129_9680790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fascinante debut en el largometraje, </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/agua-peliculas-magicas-diferentes-gran-ano-cine-espanol_129_9680790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El agua</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/agua-peliculas-magicas-diferentes-gran-ano-cine-espanol_129_9680790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> &iquest;Se puede escapar de ellos?, &iquest;cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n personal en lo que hacemos?
    </p><p class="article-text">
        Con 42 a&ntilde;os, y en plena crisis personal, aquella foto la atrap&oacute; de lleno. Se encontraba en una situaci&oacute;n que distaba mucho de la que ten&iacute;a su madre a su edad. Era una mujer sin pareja, sin hijos. &ldquo;Lo que te devuelve la sociedad cuando tienes esta edad&rdquo;, dice la directora desde una playa de Cannes donde ha mostrado por primera vez el trabajo donde todas esas reflexiones han quedado plasmadas. Aquella obsesi&oacute;n en un momento tan duro, de &ldquo;crisis bastante fuerte&rdquo;, hizo que se mirara en el reflejo de su madre, pero tambi&eacute;n &ldquo;en el de todas las mujeres que vinieron antes&rdquo;. Se preguntaba en qu&eacute; se parec&iacute;a a ellas y en qu&eacute; se diferenciaba. Eso le hizo pedir y buscar im&aacute;genes de mujeres en bodas y hablar con ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuevo-trabajo-elena-lopez-riera-novias-sur-vera-semana-critica-cannes_1_11299499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El resultado es</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuevo-trabajo-elena-lopez-riera-novias-sur-vera-semana-critica-cannes_1_11299499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Las novias del sur,</em></a><em> </em>un brillante e inteligente trabajo donde habla de nuevo de madres e hijas, de convenciones sociales, de c&aacute;rceles en forma de matrimonios y de resistencia. La de esas mujeres a las que entrevista y que se abren en canal para hablar de sus maridos, de su primera vez, del deseo y de sus cuerpos. A la vez que las escucha, Elena L&oacute;pez Riera lee esos textos que ha ido escribiendo todos estos a&ntilde;os y clava el cuchillo en una nueva generaci&oacute;n de mujeres. Un corto que &ldquo;quer&iacute;a alejarse de lo cuqui y ser seco y violento&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de Las novias del sur                            </span>
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        Un trabajo de 40 minutos que tiene tambi&eacute;n algo de freudiano. &ldquo;Al ver la cara de mi madre pienso, soy yo, pero no soy yo. Y no s&eacute; si eso es terrible o hermoso. Hay algo ah&iacute; que siempre me ha obsesionado, y me da mucha alegr&iacute;a y mucho miedo al mismo tiempo&rdquo;, dice recordando una frase que se oye en este mediometraje que se proyecta en la Semana de la Cr&iacute;tica de Cannes y que la confirma como una de las voces m&aacute;s personales, diferentes y &uacute;nicas del nuevo cine espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        A pocas horas de ense&ntilde;ar su corto se muestra nerviosa y feliz, tambi&eacute;n por estar en un a&ntilde;o donde g&eacute;neros y formatos se rompen. El mediometraje de L&oacute;pez Riera se une a los cortos de Godard y Leos Carax, mostrando que hay cineastas para los que la duraci&oacute;n no es una cuesti&oacute;n de ego, sino de qu&eacute; quieren contar. &ldquo;Es significativo que se abran espacios para pel&iacute;culas con otro formato, con otra envergadura, con otra fabricaci&oacute;n y que salgamos un poco de esta dualidad del cortometraje hasta 30 minutos y lo dem&aacute;s, largometraje. Tambi&eacute;n salir de esa idea de que parece que pesa m&aacute;s un largo&rdquo;, opina.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la boda, la mujer es un cuerpo que deja de ser individual para pertenecer a la sociedad. Es un cuerpo que va a dejar de pertenecerte a ti porque va a ser esa noche desflorado y utilizado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena López Riera</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para L&oacute;pez Riera los ritos hablan de nosotros, y por eso son tan importantes. &ldquo;En todas mis pelis est&aacute; la pregunta de c&oacute;mo se articula lo individual con lo colectivo. El ritual, por definici&oacute;n antropol&oacute;gica, tiene que tener una dimensi&oacute;n colectiva, y luego t&uacute; repites un gesto que se ha repetido cientos y miles de veces durante a&ntilde;os. Entonces, &iquest;qu&eacute; margen tienes t&uacute; para cambiar eso?, &iquest;lo haces de manera inconsciente? Por eso la gestualidad me obsesiona mucho y es algo que se ve en las fotograf&iacute;as de las bodas, que todas son iguales, parecen la misma mujer, hay algo en esa gestualidad que tiene una parte de inconsciente y una parte de construcci&oacute;n&rdquo;, reflexiona
    </p><p class="article-text">
        De aquella foto de su madre tambi&eacute;n recuerda conversaciones posteriores con ella. &ldquo;Ella me ha dicho mil veces, con todo el orgullo del mundo, que se cas&oacute; virgen. Ella se cas&oacute; en el a&ntilde;o 80, cuando en Madrid estaban haciendo la movida. Hay una cosa muy particular en la imagen del matrimonio de esa generaci&oacute;n. Seguramente no todas eran v&iacute;rgenes, pero la idea es que fueran v&iacute;rgenes.&nbsp;En esa imagen aparecen ellas solas, es como la imagen de ese cuerpo recortado de todo lo dem&aacute;s. Hay una imagen con el novio y 250 de la novia. Es un cuerpo que deja de ser individual para pertenecer a la sociedad. Es un cuerpo que va a dejar de pertenecerte a ti porque va a ser esa noche desflorado, utilizado. Va a servir para fabricar hijos. Yo no tengo una instant&aacute;nea del d&iacute;a que follo por primera vez, pero ella s&iacute;. Es como una prueba fehaciente de eso. Incluso a nivel f&iacute;sico y corporal, eso queda fijado en una imagen. Es est&eacute;tico y pol&iacute;tico&rdquo;, opina.
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                La madre de Elena López Riera en la foto de su boda de la que nació &#039;Las novias del sur&#039;                            </span>
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        Los testimonios que consigue -con esa mujer de 104 a&ntilde;os que merece una pel&iacute;cula ella sola- van describiendo c&oacute;mo aceptaron casarse sin plantearse que hubiera una opci&oacute;n, pero de alguna forma al liberar la palabra se dan cuenta de esa herencia patriarcal heredada, algo que para la cineasta era &ldquo;la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s interesante de esta pel&iacute;cula&rdquo;. &ldquo;Haciendo esta pel&iacute;cula me he dado cuenta hasta qu&eacute; punto son mil veces m&aacute;s inteligentes que nosotras, que tenemos toda esta revisitaci&oacute;n feminista posterior. Hicieron de esa c&aacute;rcel, de ese lugar de opresi&oacute;n del patriarcado, tambi&eacute;n un espacio de resistencia. Me parece lo m&aacute;s inteligente y para m&iacute; la lecci&oacute;n m&aacute;s importante. Las pusieron en ese lugar terrible, pero no son v&iacute;ctimas. Y han vivido cosas muy chungas que he decidido dejar fuera, pero son mujeres que pese al lugar que la sociedad les ha dado han sido capaces de encontrar sus lugares de gozo y disfrute, y para m&iacute; esta es una lecci&oacute;n pol&iacute;tica incre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Las novias del sur</em> tambi&eacute;n habla del consentimiento. Estas mujeres que nunca supieron que pod&iacute;an decir que no. &ldquo;Hay algo del derecho de pernada que parece que da el matrimonio. Algo de ese terreno resbaladizo de c&oacute;mo se construye el deseo y el consentimiento que es much&iacute;simo m&aacute;s complejo de lo que puede parecer&rdquo;, apunta L&oacute;pez Riera, a la que no le cost&oacute; que estas novias del sur le contara esas intimidades gracias a una &ldquo;necesidad tambi&eacute;n de de exorcizar esa palabra que ha sido muy secreta, muy &iacute;ntima&rdquo;. Un tema como el deseo femenino que hasta hace poco todav&iacute;a segu&iacute;a siendo tab&uacute;: &ldquo;Yo tampoco soy tan mayor y de la masturbaci&oacute;n o del orgasmo no se hablaba ni con las amigas. Se cre&oacute; un efecto de luz de gas y t&uacute; no sab&iacute;as que lo que te pasaba a ti le estaba pasando tambi&eacute;n a las dem&aacute;s&rdquo;. Ahora las mujeres hablan, se cuentan y se las escucha, y directoras como Elena L&oacute;pez Riera convierte sus palabras en trabajos como este, capaz de resultar tan hermoso como doloroso a la vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-lopez-riera-cuestiona-ritos-torno-matrimonio-maternidad-brillante-corto-seco-violento_1_11378933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 May 2024 20:39:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena López Riera cuestiona los ritos en torno al matrimonio y la maternidad en un brillante corto “seco y violento”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Matrimonio,mujeres,Feminismo,Deseo,Cine español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erwin Olaf, el fotógrafo que reaccionaba a las noticias con autorretratos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/erwin-olaf-fotografo-reaccionaba-noticias-autorretratos_1_11353389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/becaee13-128c-4df1-8f4f-9123917da017_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arranca PHotoEspaña con una exposición de Erwin Olaf, activista de los problemas de la sociedad contemporánea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PHotoEspaña comienza una nueva edición inaugurando una muestra del artista neerlandés recientemente fallecido, uno de los renovadores de la estética narrativa y uno de los mejores fotógrafos del último cuarto del siglo XX, según el director del Rijksmuseum</p><p class="subtitle">Cultura y la Academia de Cine presentan la unidad para proteger a las mujeres de los abusos en el sector cultural</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Su obra se deja mostrar y entender a partir de estos tres conceptos: emancipaci&oacute;n, deseo e intimidad, que de alguna manera son los elementos que el ser humano busca&rdquo;. As&iacute; es como resume Paco Barrag&aacute;n, comisario de la exposici&oacute;n, la esencia y el t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n del fallecido fot&oacute;grafo neerland&eacute;s Erwin Olaf. Una muestra panor&aacute;mica de su trabajo desde los a&ntilde;os 80 hasta 2020 que refleja, a trav&eacute;s una est&eacute;tica escenificada, varios de los problemas de la sociedad contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La exhibici&oacute;n <a href="https://phe.es/exposicion/erwin-olaf-narrativas-de-emancipacion-deseo-e-intimidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Narrativas de emancipaci&oacute;n, deseo e intimidad </em></a> abre sus puertas al p&uacute;blico el 10 de mayo para dar el pistoletazo de salida del festival PHotoEspa&ntilde;a. Se trata de la primera que se realiza de este autor desde su fallecimiento en septiembre de 2023. Entre julio y octubre del pasado a&ntilde;o, se pudo ver en Espa&ntilde;a una similar, <em>Erwin Olaf: Un mundo que desvanece</em>, en el Centro Niemeyer de Avil&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La exposici&oacute;n iba a tener otro concepto al inicio, se iba a llamar <em>Celebrating life </em>para homenajear la recuperaci&oacute;n pulmonar de Erwin y su 65&ordm; aniversario, pero desgraciadamente Erwin no se recuper&oacute; y tuvimos que modificar la idea inicial&rdquo;, ha explicado Shirley den Hartog, amiga y directora de la Erwin Olaf Foundation, en la presentaci&oacute;n de la muestra. &ldquo;Quer&iacute;amos un espacio grande para exponer la obra de Erwin y lo hemos conseguido. &Eacute;l tendr&iacute;a que haber estado aqu&iacute;&rdquo;, afirma Den Hartog.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 185 fotograf&iacute;as, 20 v&iacute;deos y diversas videoinstalaciones componen, en el Teatro Fern&aacute;n G&oacute;mez-Centro Cultural de la Villa, una parte de la extensa obra del neerland&eacute;s. Una retrospectiva de uno de los grandes renovadores de la est&eacute;tica narrativa que aborda, desde una perspectiva atrevida y a veces controvertida, los problemas a los que se enfrenta la sociedad contempor&aacute;nea en el nuevo siglo: soledad, incomunicaci&oacute;n, hiperindividualismo o violencia.
    </p><p class="article-text">
        Olaf, como cronista de estos problemas, divide esta exposici&oacute;n en tres etapas claras en relaci&oacute;n con sus vivencias personales. La primera de ellas: emancipaci&oacute;n, que recoge las obras clave que abordan el activismo social, pol&iacute;tico y ecol&oacute;gico; despu&eacute;s, el deseo, que recoge la celebraci&oacute;n del cuerpo a trav&eacute;s del deseo sexual expl&iacute;cito; y por &uacute;ltimo, la intimidad, la etapa m&aacute;s introspectiva que concentra conceptos como el aislamiento, la falta de comunicaci&oacute;n, la tristeza o la decepci&oacute;n.&nbsp;
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                &#039;11.05 am&#039; de la serie &#039;April Fool 2020&#039; (2020)                            </span>
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        La muestra expuesta se completa con una treintena de autorretratos que reflejan diversas sensaciones vitales. Frustraci&oacute;n, deseo o incertidumbre son algunas de las experiencias personales que han llevado a Erwin a crear una muestra en base a distintos medios y t&eacute;cnicas utilizadas en su pr&aacute;ctica art&iacute;stica multidisciplinar. &ldquo;Erwin usaba sus autorretratos para reaccionar a lo que pasaba en el mundo. Ve&iacute;a las noticias y en lugar de pronunciarse, hac&iacute;a un autorretrato&rdquo;, explica Den Hartog.
    </p><p class="article-text">
        La obra del fot&oacute;grafo neerland&eacute;s comenz&oacute; documentando la liberaci&oacute;n gay de la noche amsterdamesa durante la d&eacute;cada de los 80. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, su obra ha pasado por diversas tendencias creativas enfocadas en contextualizar las complejas relaciones raciales, la devastaci&oacute;n de las divisiones econ&oacute;micas y la sexualidad. &ldquo;Pienso que con esta exposici&oacute;n nos llegan claves de c&oacute;mo ha evolucionado la sociedad, para entender la sociedad en la que estamos y entendernos a nosotros mismos. &Eacute;l nos dice que ha pasado con una sociedad en pleno cambio, contradictoria, compleja y ambigua. Una sociedad donde las grandes narrativas han fracasado&rdquo;, ha apuntado Paco Barrag&aacute;n.
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                &#039;9:50 am&#039; de la serie &#039;April Fool 2020&#039; (2020)                            </span>
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        La obra de Erwin Olaf no solo gira en torno al activismo, sino que tambi&eacute;n ha formado parte de la exclusiva lista de retratistas de la familia real holandesa. Fue, adem&aacute;s, el encargado de dise&ntilde;ar la cara nacional de las monedas de euro para el rey Guillermo Alejandro de los Pa&iacute;ses Bajos en 2013. Olaf habl&oacute; de esa dualidad dos a&ntilde;os antes de su muerte: &ldquo;Uno puede fotografiar su sexualidad y a sus amigos de la noche de &Aacute;msterdam de una manera muy expl&iacute;cita y al mismo tiempo retratar a la familia real. Creo que dice mucho de la mentalidad de nosotros, los holandeses. Esto es para m&iacute; la libertad&rdquo;. Ante los comentarios que tachan de provocadora y expl&iacute;cita la obra de Olaf, &eacute;l mismo dec&iacute;a, seg&uacute;n Paco Barrag&aacute;n, que &ldquo;en Occidente hay una gran tradici&oacute;n con el cuerpo desnudo en la pintura, pero al fotografiarlo se convierte en pornograf&iacute;a para la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Taco Dibbits, director del Rijksmuseum &mdash;el Museo Nacional de &Aacute;msterdam&mdash; subraya a Olaf como uno de los mejores fot&oacute;grafos del &uacute;ltimo cuarto del siglo XX. &ldquo;Erwin vio la belleza en cada persona. Fue una figura clave en la historia por su activismo y su papel en la comunidad LGTBIQ+, y un fot&oacute;grafo que defini&oacute; su medio en los Pa&iacute;ses Bajos. Un artista de tremendo impulso con una atenci&oacute;n al detalle incomparable&rdquo;, escribi&oacute; en <a href="https://www.rijksmuseum.nl/en/whats-on/exhibitions/erwin-olaf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tributo que el museo le dedic&oacute;</a> tras su muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;The Kite&#039;, de la serie &#039;Palm Springs&#039; (2018)                            </span>
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        El festival de fotograf&iacute;a PHotoEspa&ntilde;a 2024, organizado por La F&aacute;brica, que se celebra hasta el 29 de septiembre y que cuenta con casi 300 artistas repartidos en 84 exposiciones. <em>Perpetuum mobile </em>es el t&iacute;tulo que da nombre a esta edici&oacute;n, haciendo alusi&oacute;n al movimiento como eje central, el dinamismo en el medio fotogr&aacute;fico y en sus creadores, as&iacute; como los cambios colectivos, hist&oacute;ricos y sociales.&nbsp;Se trata de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/photoespana-estrena-etapa-nueva-directora-edicion-movimiento_1_11300328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera edici&oacute;n con Mar&iacute;a Santoyo</a> al frente del festival.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la tem&aacute;tica de este a&ntilde;o, Erwin asegur&oacute;: &ldquo;Veo las exposiciones muy uniformes y quiero romper con eso. Siento la necesidad de a&ntilde;adir movimiento a las historias que estoy contando. Me encanta investigar d&oacute;nde est&aacute; la quietud o inmovilidad de la fotograf&iacute;a o d&oacute;nde empieza el movimiento de la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Perpetuum mobile,</em> adem&aacute;s de dar nombre a la edici&oacute;n, tambi&eacute;n es el t&iacute;tulo de una exposici&oacute;n colectiva en el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid que exhibir&aacute; el trabajo de 27 fot&oacute;grafos y fot&oacute;grafas espa&ntilde;oles que han sido testigos del &ldquo;cambio de paradigma anal&oacute;gico/digital&rdquo; desde el inicio de la Democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El festival contar&aacute; con la participaci&oacute;n de grandes nombres de la fotograf&iacute;a espa&ntilde;ola como Gonzalo Juanes, Javier Campano, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/pilar-aymerich-fotografa-no-quiso-objetiva-acerca-memoria-brujas-adulteras-feministas_1_10578113.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Aymerich</a> o Paloma Navares. Tambi&eacute;n acoger&aacute; las muestras de grandes artistas internacionales: el ucraniano Boris Savelez, el japon&eacute;s Masashisa Fukase, los estadounidenses Elliott Erwitt y Consuelo Kanaga, el sudafricano David Goldblatt o el holand&eacute;s Iwan Baan ser&aacute;n algunas de las estrellas internacionales que pasen por las distintas salas del festival.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Molero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/erwin-olaf-fotografo-reaccionaba-noticias-autorretratos_1_11353389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 May 2024 14:31:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Erwin Olaf, el fotógrafo que reaccionaba a las noticias con autorretratos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Fotografía,Países Bajos,Deseo,Sexualidad,Libertad sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revisión de Audrey Diwan del clásico erótico 'Emmanuelle' inaugurará el Festival de San Sebastián]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/revision-audrey-diwan-clasico-erotico-emmanuelle-inaugurara-festival-san-sebastian_1_11346247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f54ed9af-8e18-427e-94bf-8a77ec742a52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revisión de Audrey Diwan del clásico erótico &#039;Emmanuelle&#039; inaugurará el Festival de San Sebastián"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Zinemaldia anuncia su primera película, que competirá por la Concha de Oro. Es uno de los títulos más esperados del año tras el éxito de 'El acontecimiento'</p><p class="subtitle">Hamaguchi regresa tras ‘Drive my car’ con una película sobre “lo salvaje que puede ser el capitalismo”
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/jaione-camborda-historia-corno-convierte-primera-espanola-ganar-concha-oro_1_10559484.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de San Sebasti&aacute;n </a>ha anunciado, antes que en ocasiones anteriores, la primera pel&iacute;cula de su Secci&oacute;n Oficial. Se trata, adem&aacute;s, de una de las m&aacute;s esperadas del a&ntilde;o, la revisi&oacute;n del cl&aacute;sico er&oacute;tico Emmanuelle,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/acontecimiento-pelicula-muestra-aborto-cine-habia-atrevido_1_8835615.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que dirige Audrey Diwan.</a> Se esperaba que el filme <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cronenberg-sorrentino-regreso-coppola-competiran-palma-oro-cannes-apenas-directoras_1_11281092.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estuviera en la selecci&oacute;n de un Cannes </a>que comienza la semana que viene, pero ha sido el Zinemaldia quien se ha anotado el tanto de esta nueva mirada que cuenta con el guion de Diwan y Rebecca Zlotowski.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula sigue los pasos de una mujer que busca un placer perdido y que en un viaje de negocios a Hong Kong tiene numerosos encuentros, incluido uno con Kei, un hombre que la elude constantemente. La pel&iacute;cula se inspira en el personaje y el mundo creados por la escritora Emmanuelle Arsan y ha sido concebida por Audrey Diwan como una exploraci&oacute;n del placer en la era post Me Too.
    </p><p class="article-text">
        La actriz y directora No&eacute;mie Merlant (<em>Retrato de una mujer en llamas, Un a&ntilde;o, una noche</em>) interpreta al personaje principal del filme acompa&ntilde;ada de Naomi Watts (<em>Mulholland Drive</em>,&nbsp;<em>21 gramos</em>,&nbsp;<em>Lo imposible</em>&hellip;), Will Sharpe (<em>The White Lotus</em>), Jamie Campbell Bower (S<em>tranger Things</em>), Chacha Huang y Anthony Wong.
    </p><p class="article-text">
        El debut de Audrey Diwan,<em>&nbsp;Losing It</em>&nbsp;(2019), fue protagonizado por Pio Marma&iuml; y C&eacute;cile Sallette, pero fue con su segunda pel&iacute;cula,&nbsp;<em>El acontecimiento</em>, con la que alcanz&oacute; la cima del cine europeo al ganar el Le&oacute;n de Oro en Venecia con esta adaptaci&oacute;n del libro de Annie Ernaux sobre su aborto ilegal en los a&ntilde;os 60. En 2021, Diwan form&oacute; parte del Jurado de la Secci&oacute;n Oficial del Festival de San Sebasti&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/revision-audrey-diwan-clasico-erotico-emmanuelle-inaugurara-festival-san-sebastian_1_11346247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 May 2024 10:18:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revisión de Audrey Diwan del clásico erótico 'Emmanuelle' inaugurará el Festival de San Sebastián]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cine de San Sebastián,Cine,Cineastas,Me Too,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7654c91b-4713-4bc5-91ad-6a1f86df5ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: &quot;¿Es la impostora o el miedo a sufrir?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Me prometí no estar con quien no quiera llamarme 'novia' pero el chico con el que salgo rechaza las etiquetas, ¿qué hago?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo en la libertad y sinceridad, son fundamentales en cualquier relación. Cómo le explicó a mi impostora que nadie es exclusivo ante el deseo de una persona nueva que a veces nombra a su ex. ¿Es la impostora o el miedo a sufrir?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una persona nueva aparece en tu vida. Est&aacute; lo suficientemente cerca para que puedas empezar a conocerla, para que comiences a reconocer el quiebre de su voz conmovida por la alegr&iacute;a o la mirada brillante cuando algo le emociona. Es dulce esa persona extra&ntilde;a, est&aacute; frente a tus ojos, se mueve alrededor, viene de lejos con un relato propio y ahora se aproxima. Al mismo tiempo, ocurre que est&aacute; a&uacute;n lo suficientemente lejos para que no puedas creer del todo su presencia. En la distancia te admiras con sus dones, la belleza en la forma de hablar, algo generoso en la forma de entregar cari&ntilde;o a las personas de su entorno, el juego y la inocencia en la postura de un cuerpo apasionado. Todo eso admiras, pero no s&oacute;lo. Ocurre una otra fascinaci&oacute;n. Un peque&ntilde;o detalle que ocupa un centro que nos arrebata y que nos pone a todxs especialmente sensibles: esa persona portadora de la belleza parece haberte elegido a ti. &iquest;Pero para qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ella querer de m&iacute;? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a yo ofrecerle?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al inicio algunas amamos enalteciendo, subiendo a la otra a los altares, y desde abajo disfrutamos tanto con la visi&oacute;n de su grandeza como temblamos por la duda: &iquest;podr&iacute;a yo alguna vez ser suficiente para ser la elegida? Aqu&iacute; aparece tambi&eacute;n lo que define <a href="https://www.eldiario.es/era/sindrome-de-la-impostora_1_11222634.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el s&iacute;ndrome de la impostora en el deseo,</a> la pregunta: &iquest;cu&aacute;ndo ocurrir&aacute; que ella, estando lo suficientemente cerca, se dar&aacute; cuenta de que aquello que vio en m&iacute; no existe?
    </p><p class="article-text">
        Si la inseguridad se concentra en nuestra imagen corporal entonces a la noche apagaremos las luces y en el d&iacute;a intentaremos que no nos miren demasiado. Si es lo intelectual lo que nos preocupa temeremos cada palabra pronunciada en una conversaci&oacute;n, mediremos cada frase y la evaluaremos. La ma&ntilde;ana despu&eacute;s de un encuentro repasaremos lo dicho en la cena el d&iacute;a anterior: &iquest;habr&eacute; sonado tonta, superficial, vac&iacute;a? Mientras la otra nos desea la impostora se pone trampas y entierra anzuelos en el jard&iacute;n donde, en un mundo m&aacute;s tranquilo, habr&iacute;an de bailar y re&iacute;r las amantes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al inicio algunas amamos enalteciendo, subiendo a la otra a los altares, y desde abajo disfrutamos tanto con la visión de su grandeza como temblamos por la duda: ¿podría yo alguna vez ser suficiente para ser la elegida?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n hacia la otra, que de alg&uacute;n modo acompa&ntilde;a y facilita el camino hacia la intimidad, tambi&eacute;n nos lo trunca si somos inseguras. Algunas veces, este s&iacute;ndrome de la impostora nos acompa&ntilde;ar&aacute; siempre durante una relaci&oacute;n larga, donde no importando los a&ntilde;os y los gestos de amor que recibamos, seguiremos sintiendo el deseo que recibimos de la otra como el paso previo al desencanto que vendr&aacute;; nuestro v&iacute;nculo como un &ldquo;error&rdquo; a punto de ser revelado. Esta sospecha es agotadora y, a&uacute;n acall&aacute;ndola, deja un poso de sufrimiento constante que nos vuelve temerosas. &iquest;C&oacute;mo no temer el sufrimiento cuando ya nos muerde los talones con pensamientos oscuros incluso en los d&iacute;as m&aacute;s felices? Si la inseguridad y el miedo se manifiestan cada d&iacute;a, lo m&aacute;s posible es que una fuerza dentro de nosotras tambi&eacute;n desee secretamente una cat&aacute;strofe, la ruptura definitiva que venga a confirmar nuestras peores predicciones y que por fin nos libere de la tensi&oacute;n de vivir esperando a ser abandonadas.
    </p><p class="article-text">
        La figura del ex en los inicios de una relaci&oacute;n es un tema que merece un art&iacute;culo propio, y que podr&iacute;a ser bonito hablar con m&aacute;s calma un d&iacute;a. Sobre los celos escriben lo siguiente Charlotte Casiragui y Robert Maggiori en <em>Archipi&eacute;lago de Pasiones:</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estar un poco celosos no es desagradable, tanto para el celoso, en quien la inquietud reaviva el deseo, como para el amado, que se siente halagado; pero los celos se vuelven un suplicio atroz cuando se sumergen el los tormentos de la falta de amor y los delirios de la imaginaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos en la cita, el texto pone la conceptualizaci&oacute;n de los celos en un eje de graduaci&oacute;n. Mientras cierto despertar del afecto celoso se relaciona con una intensificaci&oacute;n placentera del cuerpo propia del inter&eacute;s, cuando los celos se apoderan del espacio ps&iacute;quico se articulan con la angustia y la destrucci&oacute;n. En esta dimensi&oacute;n de grados y de grises podr&iacute;amos estudiar nuestra relaci&oacute;n con la figura del &ldquo;ex&rdquo; de las personas que amamos. Digo figura porque en muchos casos s&oacute;lo tenemos la experiencia del ex como fantasma o como persona-mitificada, y no llegamos a vincularnos de forma real con ellxs o a tener una conversaci&oacute;n sincera que nos permita ser &ldquo;reales&rdquo; las unas para las otrxs.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la inseguridad y el miedo se manifiestan cada día, lo más posible es que una fuerza dentro de nosotras también desee secretamente una catástrofe, la ruptura definitiva que venga a confirmar nuestras peores predicciones y que por fin nos libere de la tensión de vivir esperando a ser abandonadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay algo que encuentro especialmente curioso en el rol que a menudo cumple la figura de el ex/la ex en el inicio de las relaciones: si analiz&aacute;semos el lugar que ocupan en el discurso amoroso, en esos tiempos iniciales de la seducci&oacute;n, seguramente nos impresionar&iacute;a el papel estrat&eacute;gico que tienen. A trav&eacute;s del relato de nuestras relaciones previas, de c&oacute;mo nos sent&iacute;amos con tal o cual relaci&oacute;n del pasado, a menudo intentamos comunicar a la persona nueva informaci&oacute;n que creemos fundamental para el v&iacute;nculo futuro. En t&eacute;rminos de <em>storytelling</em>, es mucho m&aacute;s sencillo contar qui&eacute;nes somos a trav&eacute;s de lo que hemos vivido, y las vivencias del amor y el dolor ocurren en compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;Esta compa&ntilde;&iacute;a del pasado parad&oacute;jicamente se transferir&aacute; en el intento por acercarnos a una persona nueva, por generar relato compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como el fantasma del ex participa en la seducci&oacute;n, como figura clave en el discurso de las amantes, entrando inevitablemente a triangular el deseo entre dos que apenas se conocen. Fruto de esta triangulaci&oacute;n, cada cual fantasear&aacute; a la otra en escenarios amorosos con su pareja del pasado, establecer&aacute; una comparaci&oacute;n &ndash;&iquest;qu&eacute; puedo darle yo distinto a lo que ya le han dado?&ndash; y reavivar&aacute; sus ganas de atravesar el obst&aacute;culo-ex para fundar con la otra una intimidad propia (libre de exes y fantasmas). Si los celos ocurren en su justa medida, y no se convierten en neurosis delirante, el deseo seguir&aacute; su b&uacute;squeda hacia delante. Pero si los celos detonan el miedo y la angustia en proporciones sofocantes&hellip; es posible que el miedo a sufrir nos paralice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son las 1:37 AM y se me termina el espacio, pero esta pregunta me ha hecho pensar las consecuencias que tiene la forma en que presentamos, casi a trav&eacute;s de un ejercicio de mitificaci&oacute;n (para bien o para mal) la figura de nuestros anteriores amores a los nuevos&hellip; &iquest;Lo seguimos hablando para el tema siguiente?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 19:56:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Deseo,Pareja,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11303961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbd5be8f-d30a-4ec3-a338-cce74f61a515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, Sara. Me gustaría saber tu opinión acerca de las fantasías sexuales que tienen que ver con la sumisión, ¿cómo gozarlas si siempre cabe la duda de que, como mujer, estés reproduciendo un patrón de dominación patriarcal? Mil gracias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La entrada a la infancia, la vida de lxs ni&ntilde;xs bajo la mirada y la influencia de los adultos, implica ya un bautismo en las din&aacute;micas de poder. El adulto que tiene la capacidad de cubrir nuestras necesidades b&aacute;sicas es tambi&eacute;n el que castiga, tiene el poder de facilitar nuestro acceso al placer y al amor o negarlo. Observamos a la adulta responsable de nuestro bienestar e intentamos entender su deseo para asegurar nuestra propia supervivencia. &iquest;Qu&eacute; quiere de nosotras? &iquest;Qu&eacute; tenemos que hacer o quienes tenemos que ser para que se muestre satisfecha y act&uacute;e a nuestro favor? Cuando el adulto nos celebra, el bienestar est&aacute; casi asegurado. Cuando nuestro temperamento frustra su voluntad entonces el adulto a veces se enfurece, su gesto se violenta, retira su amor de la mirada que nos dirige y, aunque nos atrevamos a enfrentarlo, porque somos obcecadas e incluso valientes, el mundo tiembla bajo nuestros pies chiquitos.
    </p><p class="article-text">
        En la antigua historia que los humanos han escrito para s&iacute;, bajo el orden patriarcal, la infancia es el lugar de la sumisi&oacute;n. El cuerpo que necesita el cuidado entrega a cambio la voluntad, ensaya la obediencia y, eventualmente, hasta cierto punto la aprende. Aprendida la obediencia se convierte en un impulso &ndash;el de obedecer, acompa&ntilde;ado por el miedo al castigo&ndash; pero tambi&eacute;n en una coreograf&iacute;a. Se ensayan los gestos de la ni&ntilde;a obediente y se performan frente a un p&uacute;blico de adultos que los celebrar&aacute;. La exactitud de la sumisi&oacute;n ser&aacute; premiada como virtud: el g&eacute;nero bien aprendido, la lecci&oacute;n, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La exactitud de la sumisión será premiada como virtud: el género bien aprendido, la lección, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Eso no se dice, eso no se comparte, gu&aacute;rdatelo para ti, calla&rdquo;. Sumisi&oacute;n, silencio. Ni&ntilde;a callada que repite los gestos, ni&ntilde;a deseable, ni&ntilde;a buena. El deseo se construye desde entonces, empieza a hacerse entonces en miles de estratos o capas de palimpsesto. El cuerpo infantil cuidado es un cuerpo manipulado por la voluntad de un adulto que supuestamente sabe. Sabe sostener la vida, dar placer, generar dolor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configur&oacute; la carne, la mirada y el habla. Tampoco todo lo que vino despu&eacute;s, la entrada a la adolescencia con los rituales de la heterosexualidad, es decir, la inscripci&oacute;n del cuerpo en la fantas&iacute;a binaria de lo activo y lo pasivo, lo penetrador y lo penetrado, el macho y la hembra. Hemos ensayado esas posiciones despu&eacute;s de verlas por todas partes. En los cuentos, en los documentales de animales, en la calle, el cine y el porno. En el centro de cada representaci&oacute;n hay una fantas&iacute;a intocable, una roca dura que dicta el significado ideol&oacute;gico de lo sexual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a través de prácticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configuró la carne, la mirada y el habla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este es el centro inamovible de la escena: el poder de uno cuya fuerza rebosa, escala un cuerpo otro que ha de quedarse quieto. Quieto espera, recibe. Al esperar es deseado, pues se necesita de la pasividad para poder actuar el poder. Entonces ocurre el encantamiento al que asistimos siempre con fascinaci&oacute;n, como si fuese la primera vez. El cuerpo dominado al recibir toma del otro el exceso, se transforma tambi&eacute;n en algo rebosante y, capaz de sostenerlo, capaz de no romperse y morir, traduce la energ&iacute;a en &eacute;xtasis. &iquest;Cu&aacute;ntas veces viste representada esta escena? Tantas como ella, como &eacute;l, como yo. &iquest;C&oacute;mo no desearla? Nuestro deseo secuestrado en las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Pero las im&aacute;genes normativas no solo secuestran el deseo, tambi&eacute;n, para bien o para mal, le dan cauce, es decir, posibilidad de satisfacci&oacute;n. Proponen escenarios, din&aacute;micas, posibilidades de actuaci&oacute;n. &iquest;Tiene sentido juzgar nuestras pr&aacute;cticas desde un punto de vista moralizante? Yo creo que no. Mucho mejor que eso preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo reescribir el significado de sumisi&oacute;n hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisi&oacute;n de la l&oacute;gica binaria. &iquest;Es posible? S&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo reescribir el significado de sumisión hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisión de la lógica binaria</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Unas notas sobre la sumisi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        No significarla en negativo, el deseo de ocupar una posici&oacute;n sumisa est&aacute; atravesado por otros deseos, que van mucho m&aacute;s all&aacute; de la simplificaci&oacute;n binaria donde se presupone que se desea sentir la invalidez propia frente al poder inamovible del otro.
    </p><p class="article-text">
        Bellos deseos que confluyen en la sumisi&oacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Deseo relajar la voluntad/responsabilidad</li>
                                    <li>Deseo ser sostenida</li>
                                    <li>Deseo complacer</li>
                                    <li>Deseo recibir de la otra una atenci&oacute;n total. Orientada a la intensificaci&oacute;n de los estados de mi propio cuerpo</li>
                                    <li>Deseo que la otra encuentre en m&iacute; la satisfacci&oacute;n de un deseo suyo que considera excesivo, prohibido o ileg&iacute;timo.</li>
                                    <li>Deseo ser el medio para que la otra alcance algo que le ha sido negado</li>
                                    <li>Deseo confiar, por eso me entrego</li>
                                    <li>Curiosidad hacia la creatividad del otro cuerpo que propone una acci&oacute;n que todav&iacute;a no imagino</li>
                                    <li>Deseo de ser sorprendida. De recibir una acci&oacute;n in&eacute;dita</li>
                                    <li>Deseo de alcanzar la transgresi&oacute;n a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de un otro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Someter: soltar, dejar ir, lazar abajo, allanar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Abajo? Al suelo, soltar la verticalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Perder la verticalidad? El placer de dejar ir la voluntad, la ansiedad de control. Poner el cuerpo en otras manos, ser una adulta que cede el guion, que conf&iacute;a en la creatividad de otra, que escucha el deseo de otra, que relaja la atenci&oacute;n, que se sorprende por la acci&oacute;n de la otra en el propio cuerpo
    </p><p class="article-text">
        Ser sumisa. Someterme. &iquest;A alguien? No, a mi deseo de soltar, de ir abajo, de allanarme. Abajo &iquest;con qui&eacute;n? Con ella que ahora sostiene y luego tambi&eacute;n podr&aacute; derrumbarse. &iquest;Necesita un sumiso a un dominador siempre en este baile de contrarios? No. Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posici&oacute;n. Una posici&oacute;n es eso, un momento de la actitud, una escenificaci&oacute;n del cuerpo. Despu&eacute;s otro momento, y una reconfiguraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posición. Una posición es eso, un momento de la actitud, una escenificación del cuerpo. Después otro momento, y una reconfiguración</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11303961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 19:50:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Sexualidad,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Torres, escritora: "En nuestra cultura de la racionalidad patriarcal nos da miedo sentir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sara-torres-la-seduccion-nos-da-miedo-sentir_128_11256554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/541643b6-eb17-495e-8bb3-f95116b9d527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Torres, escritora: &quot;En nuestra cultura de la racionalidad patriarcal nos da miedo sentir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora asturiana publica su segunda novela, 'La seducción' (Reservoir Books, 2024). En ella narra la historia de dos mujeres, una fotógrafa y una escritora, que se llevan veinte años y mantienen una relación ambigua empapada de tensión y deseo</p><p class="subtitle">Entrevista - María Larrea, novelista: "En el franquismo había esa idea de que un bebé era como un kilo de patatas"</p></div><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX, la fot&oacute;grafa Theresa Parker Babb retrat&oacute; a diversas mujeres en escenarios y actitudes cotidianas: a veces con vestidos y cors&eacute;s, otras con ropajes masculinos, de p&iacute;cnic, en barca, de disfrute. Muchas d&eacute;cadas despu&eacute;s, en 2022, la editorial Comisura rescat&oacute; dicho archivo y lo public&oacute; con textos de cinco autoras que imaginaron, sin m&aacute;s referencias que las propias im&aacute;genes, lo que podr&iacute;a haber pasado en la vida de las fotografiadas. En ese volumen, titulado <a href="https://edicionescomisura.com/producto/querida-theresa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Querida Theresa</em></a>, se encuentra el germen de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-romantica/340377-libro-la-seduccion-9788419437808" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La seducci&oacute;n</em></a>, la novela que Sara Torres publica este 4 de abril de la mano de Reservoir Books. En ella narra la historia de dos mujeres que mantienen una relaci&oacute;n ambigua empapada de tensi&oacute;n y deseo como la que la escritora asturiana imagin&oacute; en las victorianas de Parker.
    </p><p class="article-text">
        Torres recibi&oacute; todos los elogios con su debut en la narrativa <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/289523-libro-lo-que-hay-9788417910969" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lo que hay</em></a> (Reservoir Books, 2022), cuya segunda edici&oacute;n se anunci&oacute; apenas tres semanas despu&eacute;s de su lanzamiento y que gan&oacute; el premio de los libreros independientes a autora revelaci&oacute;n del a&ntilde;o. Pero esa inmersi&oacute;n en el <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duelo por la muerte</a> de una madre enredado con la pasi&oacute;n de un amor no fue el primero de sus &eacute;xitos literarios. Su libro de poemas <em>La otra genealog&iacute;a</em> gan&oacute; el Premio Nacional de Poes&iacute;a Gloria Fuertes y despu&eacute;s vinieron <em>Conjuros y Cantos</em>, <em>Phantasmagoria</em> y <em>El ritual del ba&ntilde;o</em>. Adem&aacute;s, Torres compagina su trabajo como escritora con colaboraciones universitarias, intervenciones en otros sectores culturales y su consultorio <a href="https://www.eldiario.es/autores/sara-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Est&aacute; bien sentir</em></a><em> </em>en este medio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/622a0b58-e0c7-4caf-9003-2ce748a3b9b7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La narradora principal de <em>La seducci&oacute;n</em>, su segunda novela, es una fot&oacute;grafa de treinta y dos a&ntilde;os que se traslada a la casa costera de una escritora que le saca dos d&eacute;cadas. El objetivo oficial es hacerle unos retratos para un proyecto, pero el motor que la impulsa es el deseo por la literata. Un sentimiento que parece rec&iacute;proco hasta que se instala en la que ser&aacute; su 'habitaci&oacute;n propia' (en sentido literal y en el 'Woolfiano') y comienza una especie de tira y afloja controlado por la anfitriona que descoloca por completo a su invitada. Esa diferencia de poder evidente entre ambas es uno de los aspectos de la relaci&oacute;n que Torres quiso se&ntilde;alar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba la ambivalencia en la idea de poder cuando se trata de dos mujeres&rdquo;, dice la autora a elDiario.es. &ldquo;Si fuese una relaci&oacute;n heterosexual ver&iacute;amos m&aacute;s clara esta diferencia porque estamos acostumbradas a que los hombres mayores tienen acceso a la juventud sobre todo si est&aacute;n en un buen lugar en sus carreras o son reconocidos. Yo creo que lo que ocurre con la escritora es lo que lo que ocurre con muchas de nosotras en las situaciones de poder, que no nos las creemos. Cabr&iacute;a incluso dudar si estamos en una situaci&oacute;n de poder cuando no reconocemos esa autoridad en nosotras y, es m&aacute;s, cuando ni siquiera nos interesa ostentar ese rol. El deseo de la escritora tiene que ver con compartir un espacio y un imaginario para sostener una conversaci&oacute;n con la otra, no para consumirla&rdquo;, completa. La escritora acoge a la fot&oacute;grafa en su casa pero su intenci&oacute;n inicial es cuidarla, no explorar ese deseo que sienten la una por la otra, en parte porque siente que no es ella la que debe dar el primer paso. Ante la posibilidad de que la fot&oacute;grafa se sienta intimidada o presionada, prefiere darle todo el espacio posible para que la relaci&oacute;n se construya poco a poco.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba la ambivalencia en la idea de poder cuando se trata de dos mujeres. Si fuese una relación heterosexual veríamos más clara esta diferencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy intentando representar formas posibles de relacionarnos entre mujeres, porque no tenemos educaci&oacute;n en el derecho al deseo ni, por supuesto, en el acceso sexual y alegre al cuerpo de la otra&rdquo;, explica Torres. &ldquo;Al margen de la diferencia de edad, me interesaba c&oacute;mo entre nosotras no nos atrevemos a entender los signos de seducci&oacute;n que nos mandan las otras como certezas&rdquo;. El dilema del cuerpo sentido como un problema y no como un receptor de placer tambi&eacute;n est&aacute; presente en su novela. Cada una desde su idiosincrasia dada por la edad, la constituci&oacute;n o las experiencias previas tienen que lidiar con inseguridades que las frenan a la hora de exponerse f&iacute;sicamente ante la otra. Un sentimiento compartido, si no por todas, por muchas de las mujeres de las generaciones a las que pertenecen las protagonistas. &ldquo;Por ejemplo, la fot&oacute;grafa es una persona que ha orientado su deseo a dar placer a las otras porque una situaci&oacute;n de pasividad donde ella recibe la relaciona quiz&aacute;s con ser mirada, y eso lo relaciona con la ansiedad por la imagen corporal&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el erotismo est&aacute; presente en toda su obra, en esta novela Torres ha ido m&aacute;s all&aacute;. La fot&oacute;grafa, que vive en un constante estado de deseo contenido, es muy expl&iacute;cita en sus fantas&iacute;as sexuales. &ldquo;Me interesaba c&oacute;mo el deseo sexual si no se resuelve, sigue produciendo cosas, entre ellas produce im&aacute;genes sexuales&rdquo;, dice. La fot&oacute;grafa, por su profesi&oacute;n, tiene una relaci&oacute;n especial con la imagen, as&iacute; que es l&oacute;gico que sea ella la que cuente qu&eacute; ve en el contexto de la masturbaci&oacute;n. &ldquo;Me parece que es algo que no se ha detallado lo suficiente en la literatura y en la conversaci&oacute;n cultural en general. No quer&iacute;a contar escenas sexuales, sino pensamientos imaginarios sobre lo sexual para poder abrir una conversaci&oacute;n, si es posible, en ese lugar que se considera de una privacidad incontestable.&nbsp;Es un lugar inc&oacute;modo porque en ese tipo de imaginaci&oacute;n a veces somos muy poco feministas y muy poco otras cosas que nos gustar&iacute;a ser&rdquo;, explica. &ldquo;Para m&iacute; las im&aacute;genes de la imaginaci&oacute;n sexual son un s&iacute;ntoma de la norma con la que se ha construido nuestra sexualidad. Creo que la imaginaci&oacute;n considerada 'privada' es tambi&eacute;n colectiva y por tanto un lugar que cuestionar y con el que trabajar tambi&eacute;n social y p&uacute;blicamente&rdquo;, desarrolla Torres.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estoy intentando representar formas posibles de relacionarnos entre mujeres, porque no tenemos educación en el derecho al deseo ni, por supuesto, en el acceso sexual y alegre al cuerpo de la otra</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Las p&eacute;rdidas</h3><p class="article-text">
        Aunque la muerte no es un tema dominante en la novela, coletea en las bambalinas. Ambas mujeres han perdido a su madre y, pese a que las circunstancias fueron diferentes en cada caso, es una experiencia vital que las une. Torres ya hab&iacute;a indagado en el duelo por el fallecimiento de su progenitora en <em>Lo que hay</em> y ahora ha vuelto al asunto para rozarlo con la punta de los dedos. La idea surgi&oacute; tras una conversaci&oacute;n con dos directoras de cine en Casa Virupa, un centro budista en la monta&ntilde;a de Tavertet. &ldquo;Nuestras madres hab&iacute;an muerto casi en el mismo periodo y est&aacute;bamos desayunando sentadas delante de la caba&ntilde;ita donde estaba haciendo un retiro y tuvimos una conversaci&oacute;n dura y delicada sobre esto&rdquo;, recuerda. &ldquo;Hab&iacute;a unas sensaciones que se estaban intercambiando y unos vac&iacute;os y unos silencios que ten&iacute;an mucho significado&rdquo;, comenta. &ldquo;Me removi&oacute; much&iacute;simo y pens&eacute; de qu&eacute; manera se atra&iacute;an dos personas que, m&aacute;s o menos en su juventud o demasiado pronto, hab&iacute;an perdido a una madre&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sara Torres y su perra Pan en La Central de calle Mallorca (Barcelona).                            </span>
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        Torres pas&oacute; dos a&ntilde;os en Baviera, en la Universidad de Passau, con una beca para estudiar sobre la escritura postdiagn&oacute;stico de c&aacute;ncer. Una experiencia que se podr&iacute;a considerar como kamikaze si se tiene en cuenta que su madre falleci&oacute; precisamente de esta enfermedad. Aunque despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de investigaci&oacute;n no considera que haya terminado, ha decidido no seguir con ese ejercicio de lectura sobre algo tan duro para ella en un contexto de soledad, porque en Alemania ha estado bastante aislada. Pero ese tiempo no solo le sirvi&oacute; para escribir sino tambi&eacute;n para enfrentarse al temor. &ldquo;Para m&iacute;, el momento m&aacute;s alto de miedo a la enfermedad es el momento del diagn&oacute;stico o de la sospecha del diagn&oacute;stico&rdquo;, expone. Durante los diez a&ntilde;os que dur&oacute; el c&aacute;ncer metast&aacute;sico de su madre, se expuso a ese sentimiento de forma continuada. &ldquo;Estaba agotada de tener miedo. Para conseguir calmarlo quise estudiar qu&eacute; ocurr&iacute;a en la mente en esos momentos de terror vinculados a la idea de un diagn&oacute;stico y entend&iacute; muchas cosas. Creo que atravesar los mayores miedos me ha dado un poco m&aacute;s de calma. O ya no soy una persona tan ansiosa con eso y tal vez me puede servir para ayudar y acompa&ntilde;ar a otras personas&rdquo;, dilucida.
    </p><p class="article-text">
        La vida no le ha dado tregua a la escritora en este sentido. Su abuela materna muri&oacute; despu&eacute;s del confinamiento, que pas&oacute; ella sola despu&eacute;s del fallecimiento de su hija. Fue otro golpe muy duro pero, en esa ocasi&oacute;n, Torres pudo acompa&ntilde;ar a ese ser querido en el proceso final de su vida. &ldquo;Ha sido una experiencia luminosa que atraviesa un poquito la novela. La fot&oacute;grafa tambi&eacute;n puede acompa&ntilde;ar a su madre hasta el &uacute;ltimo momento y sabe lo que ocurre, que es como una liberaci&oacute;n de amor incre&iacute;ble. Cuando acompa&ntilde;amos a alguien mientras muere, nos ense&ntilde;a a morir y eso a m&iacute; me ha sanado un mont&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Est&aacute; bien sentir</h3><p class="article-text">
        Desde julio de 2023, Sara Torres gestiona el consultorio <a href="https://www.eldiario.es/era/sara-torres-esta-bien-sentir_1_10367870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Est&aacute; bien sentir</em></a> en este medio. No se trata de una secci&oacute;n de preguntas y respuestas al uso, sino un espacio para la conversaci&oacute;n que parte desde la contradicci&oacute;n. &ldquo;Cuando me lleg&oacute; la propuesta lo primero que dije fue que no iba a dar respuestas a preguntas como si pudiesen resolverse cosas, sino que iba a tomar las preguntas como oportunidad para pensar colectivamente tensiones que nos atraviesan a todas&rdquo;, explica. Pese a todo, tambi&eacute;n recuerda con una sonrisa que cuando era peque&ntilde;a pasaba mucho tiempo al tel&eacute;fono con sus amigas y alguna vez la han llamado 'la se&ntilde;orita Francis': &ldquo;Simplemente me encantaba escuchar a otras personas hablar sobre lo &iacute;ntimo, de lo que no se habla en horario oficial&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El nombre del consultorio no es aleatorio. 'Est&aacute; bien sentir' es algo que se dec&iacute;a a s&iacute; misma cuando se encontraba en una conversaci&oacute;n con alguien que permanec&iacute;a impasible a lo que ella estaba contando. &ldquo;Creo que en nuestra cultura de la racionalidad patriarcal nos da miedo sentir porque nos parece que nos pone en situaci&oacute;n de inferioridad o de vulnerabilidad con respecto a las personas que no sienten tanto o no muestran lo que sienten&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que en nuestra cultura de la racionalidad patriarcal nos da miedo sentir porque nos parece que nos pone en situación de inferioridad o de vulnerabilidad con respecto a las personas que no sienten tanto o no muestran lo que sienten</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su percepci&oacute;n: &ldquo;En el momento en que aparece una emoci&oacute;n ya hay una racionalizaci&oacute;n moralizante que viene a interpretarla o a ponerle un l&iacute;mite&rdquo;. Pone el ejemplo de los celos, un sentimiento que puede avergonzar a la persona que lo est&aacute; experimentando. &ldquo;Est&aacute; bien sentir, vamos a hablar de eso y vamos tambi&eacute;n a intentar no hacernos da&ntilde;o entre nosotras con aquello que sentimos. En nuestra cultura material-emocional, los celos tienen un lugar y una raz&oacute;n geneal&oacute;gica de ser&rdquo;, comenta. En cuanto a las cuestiones que ella misma podr&iacute;a plantear en un consultorio, dice que: &ldquo;Preguntar&iacute;a cosas a pensadoras y escritoras que me gustan para que ellas no me solucionasen el problema, sino que se pusiesen a pensar, atasen sus cabos. Me parece muy bonito mirar de cerca el camino que otras despliegan para sobrevivir, su pensar y el sentir&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sara-torres-la-seduccion-nos-da-miedo-sentir_128_11256554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Apr 2024 20:13:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Deseo,Sexualidad,Libros,Novela,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Martín, directora de ‘Creatura’: "Romper el tabú sobre el deseo sexual era mi motor creativo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-martin-directora-creatura-romper-tabu-deseo-sexual-motor-creativo_1_10867076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e4a18ed-d7ba-4536-bd4b-922535456917_16-9-discover-aspect-ratio_default_1088587.jpg" width="5735" height="3226" alt="Elena Martín, directora de ‘Creatura’: &quot;Romper el tabú sobre el deseo sexual era mi motor creativo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La realizadora opta al Goya a la Mejor dirección por su segunda película, una mirada a la complejidad del deseo desde la infancia hasta la madurez</p><p class="subtitle">Julianne Moore y Tilda Swinton protagonizarán la nueva película de Pedro Almodóvar, 'La habitación de al lado'
</p></div><p class="article-text">
        Algo<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/tabu-sexualidad-femenina-arrolla-cannes-creatura-elena-martin_1_10222355.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> pasaba con el deseo sexual de las mujeres</a> que no encontraba qui&eacute;n lo representara en el cine, y algo ha debido pasar para que el mismo a&ntilde;o hayan sido dos pel&iacute;culas las que ahonden en lo complejo y lo poli&eacute;drico del asunto. Por supuesto han sido dos directoras las que lo han hecho. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/isabel-coixet-35-anos-dirigiendo-he-tenido-aguantar-digan-nivel-salvaje_1_10667727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La primera, Isabel Coixet, llevaba a&ntilde;os mostrando ese deseo de una forma &uacute;nica</a>. Ahora lo ha hecho adaptando la novela de una escritora. El fen&oacute;meno editorial de <em>Un amor,</em> de Sara Mesa, le ha servido para profundizar en temas que ya estaban en otros de sus t&iacute;tulos.
    </p><p class="article-text">
        La segunda es Elena Mart&iacute;n, quien con su segunda pel&iacute;cula tras<em> Julia Ist </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejores-peliculas-2023-tienes-ver-acabe-ano-no-barbie-oppenheimer_1_10767561.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muestra una madurez creativa apabullante en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejores-peliculas-2023-tienes-ver-acabe-ano-no-barbie-oppenheimer_1_10767561.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Creatura</em></a>. Mart&iacute;n (junto a Clara Roquet al guion) da un triple salto mortal hacia atr&aacute;s al atreverse a hablar del deseo sexual femenino, pero a hacerlo desde la infancia, cuando se abre una herida que no se cierra. En un trabajo inteligente y complicad&iacute;simo se dedica a abrir mel&oacute;n tras mel&oacute;n. La culpa, la educaci&oacute;n sexual, la represi&oacute;n, el complejo de Edipo&hellip; todo cabe en un trabajo que da para horas de charla.
    </p><p class="article-text">
        <em>Creatura </em>es, adem&aacute;s de una de las mejores pel&iacute;culas del a&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/premios-goya-20-000-especies-de-abejas-bayona-sociedad-nieve-lideran-nominaciones_1_10730787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las sorpresas de unos premios Goya </a>donde merec&iacute;a m&aacute;s. Aun as&iacute; Mart&iacute;n se ha colado, junto a Coixet, en la categor&iacute;a de Mejor direcci&oacute;n. Merecido reconocimiento para su imponente trabajo. Quiz&aacute;s solo hac&iacute;a falta que ellas contaran sus historias, y que tambi&eacute;n fueran ellas las que las produjeran para que estos temas llegaran a la pantalla y se vieran como nunca antes se hab&iacute;an mostrado.
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute; viviendo la nominaci&oacute;n al Goya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de Navidades, cuando anunciaban los nominados, estaba mucho m&aacute;s nerviosa porque s&iacute; que ten&iacute;a muchas ganas de que la pel&iacute;cula tuviera presencia. Son cosas que luego pienso que ojal&aacute; no me importaran, pero no puedes hacer nada, importa y punto. Pero ahora estoy tranquila, estoy muy ilusionada porque coincide con el final de viaje de la peli y yo ya me despido un poco de acompa&ntilde;arla. As&iacute; que acabar con los Goya es un subid&oacute;n, y adem&aacute;s este a&ntilde;o hay muchas amigas y en los Gaud&iacute; estamos pr&aacute;cticamente todo el equipo nominado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando gan&oacute; el Forqu&eacute;, Est&iacute;baliz Urresola mencion&oacute; justo eso, que quiz&aacute;s entre todos debemos crear un relato nuevo para hablar de los premios, un relato menos b&eacute;lico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho se lo comentamos todas en el macrogrupo de WhatsApp que tenemos todas las directoras espa&ntilde;olas. Y se lo comentamos porque ya lo hab&iacute;amos hablado antes, que este relato de ganadores y vencidos no tiene mucho sentido y es muy t&oacute;xico tambi&eacute;n. La competici&oacute;n es una forma de generar espect&aacute;culo, pero tras esa idea est&aacute; el hecho de visibilizar el cine que hacemos y eso es muy bonito. Es una intenci&oacute;n muy noble. Lo que pasa es que, claro, en el momento en que hay tantas ausencias en los premios, ese sentido de visibilizar el cine que hacemos entra un poco en cuesti&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me ha sorprendido lo equivocada que está la industria infravalorando al público. No sabes cuántas veces durante el proceso nos dijeron que el público no estaba preparado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Martín</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo me siento muy afortunada de poder estar en los Goya, estar ah&iacute; para una pel&iacute;cula como <em>Creatura </em>es un logro muy bestia, pero igual no tendr&iacute;a que serlo siendo una peli que se ha estrenado en Cannes, que ha ganado un premio all&iacute;, que ha ido bien en salas&hellip; y yo lo celebro como algo inaudito. As&iacute; que para m&iacute; s&iacute; que hay una cuesti&oacute;n, hay una duda. Estoy totalmente de acuerdo con Esti y yo creo que s&iacute; que se puede cambiar el relato. Seguramente haya que pensar, desde mi generaci&oacute;n, otras maneras de visibilizar nuestro cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le ha sorprendido de este viaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n con la gente. Eso ha sido muy bonito. A d&iacute;a de hoy sigo recibiendo mensajes de gente que no conozco, privados por Instagram que ya no logro contestar a todos, pero s&iacute; que los voy leyendo y es fuerte las ganas que tiene la gente de abrirse. Pero creo que lo que m&aacute;s me ha sorprendido es darme cuenta de lo equivocada que est&aacute; la industria en muchas ocasiones, infravalorando al p&uacute;blico. No sabes cu&aacute;ntas veces durante el proceso hab&iacute;a gente que nos dijo que esta pel&iacute;cula no la iba a entender la gente o que el p&uacute;blico no estaba preparado. Nada m&aacute;s lejos de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se podr&iacute;a decir que el deseo sexual es un tab&uacute;, en su pel&iacute;cula ese deseo es femenino y tambi&eacute;n en los ni&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sigue siendo un tab&uacute;. Y si le sumamos ya deseo femenino, infancia, cuerpos no normativos que se desean... pues vas sumando capas y el nivel de susto que tenemos es fort&iacute;simo. Es heavy porque yo en los coloquios he preguntado si les daba el mismo susto una pel&iacute;cula que expone mucha violencia y la mayor&iacute;a de veces la respuesta es que no. Hay algo que est&aacute; muy mal si nos sentimos m&aacute;s inc&oacute;modas viendo esos cuerpos que se desean de una forma real, que viendo cuerpos que se agreden. Es preocupante. Hay mucho trabajo que hacer y es muy bonito hacerlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Elena Martín, directora de &#039;Creatura&#039;, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        Para m&iacute; romper ese tab&uacute; era un motor creativo. La decisi&oacute;n de hacer la pel&iacute;cula nace despu&eacute;s de hacer un proceso de creaci&oacute;n en el marco del teatro con unas amigas y compartir experiencias propias y algunas de ellas compartieron experiencias en la infancia. Tambi&eacute;n vi un documental que se llama <em>Venus: confesiones desnudas</em>, que est&aacute; en Filmin, sobre mujeres contando todos sus complejos en relaci&oacute;n a su cuerpo y al sexo, y luego empec&eacute; a leer y a documentarme. A ver que hay montones de cosas escritas acerca de c&oacute;mo se vincula todo desde la primera herida, c&oacute;mo evoluciona, c&oacute;mo atraviesa esa herida la adolescencia y c&oacute;mo repercute en la edad adulta. Y pens&eacute; &lsquo;guau, si es que la informaci&oacute;n est&aacute; ah&iacute;, hay gente estudiando esto, hay gente divulgando esto y no nos llega y estoy aqu&iacute; habl&aacute;ndote yo que al final soy una milenial que hace terapia&rsquo;. Es muy fuerte que un grupo de mujeres que ten&iacute;amos en su momento 25 a&ntilde;os sinti&eacute;ramos que lo est&aacute;bamos hablando por primera vez. Es muy extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado esa primera herida, creo que eso es lo que m&aacute;s puede chocar a cierta gente de la pel&iacute;cula, ver ese despertar sexual en la infancia y c&oacute;mo todo nace de ah&iacute;, no s&eacute; si eso fue tambi&eacute;n lo que m&aacute;s le sorprendi&oacute; en la investigaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a leer sobre esto fue algo muy fascinante, pero tiene todo el sentido del mundo. De hecho, en la peli empezamos en la etapa genital que lo llaman en psicolog&iacute;a, que es entre los tres y los seis a&ntilde;os, porque ah&iacute; hay ese despertar genital y hay esa proyecci&oacute;n hacia el padre o hacia la madre, seg&uacute;n cual sea tu tendencia o cual sea la relaci&oacute;n o cu&aacute;l sea el organigrama familiar. Pero la sexualidad se empieza a construir desde el &uacute;tero, desde que nacemos. Luego tambi&eacute;n hay una construcci&oacute;n cultural, obviamente. Pero hay una cosa muy arraigada del rechazo al contacto desde siempre, desde que nacemos. Las relaciones con nuestros padres ya son de alguna forma extra&ntilde;as a nivel f&iacute;sico y luego empieza a mostrarse m&aacute;s expl&iacute;citamente entre los tres y los seis a&ntilde;os con esa voluntad de restregarte contra tu padre o contra tu madre, y se vuelve m&aacute;s violento porque ya no eres un beb&eacute;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Socialmente está mal visto que no hayas tenido ninguna experiencia sexual, porque entonces eres una niña o eres una frígida, pero si tienes muchas entonces eres una puta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Martín</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que le&iacute;a es que un ni&ntilde;o necesita a sus progenitores para sobrevivir. Un ni&ntilde;o no sobrevive solo en el mundo. Esa relaci&oacute;n es a vida o muerte y entonces la necesidad de aprobaci&oacute;n es absoluta. Entonces, una represi&oacute;n en ese momento o un rechazo muy fuerte en ese momento, obviamente queda grabado, es que es pura l&oacute;gica. Si la ni&ntilde;a est&aacute; intentando velar por su supervivencia y el padre dice &lsquo;esto no&rsquo; ella relaciona que si ella siente eso que siente en la vulva, su padre no la va a querer.  Entonces, mucho mejor sobrevivir. Vamos a suprimir vulva y as&iacute; mi padre me quiere.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un deseo que luego implica el de querer matar a la madre, que es algo que ya estaba en los mitos griegos y uno ahora ve que todo ten&iacute;a sentido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eva Evania Reichert, que es una terapeuta que relee a los cl&aacute;sicos y tambi&eacute;n a Freud, lo ve desde una perspectiva de g&eacute;nero. No es un impulso de matar a la madre per se, porque las mujeres compitan entre ellas, porque somos v&iacute;boras, sino que en el momento en que t&uacute; est&aacute;s analizando una situaci&oacute;n de poder y quien tiene el poder en casa es el hombre, pues a quien tienes que ganarte es al padre. Y si encima los cuidados est&aacute;n repartidos injustamente y la madre es la que te pone la crema, la que te dice que no te ba&ntilde;es m&aacute;s porque est&aacute;s arrugada, y el padre, en cambio, se despreocupa y juega contigo, pues &iquest;con qui&eacute;n vas a querer estar?
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Creatura </strong></em><strong>tambi&eacute;n habla de esa presi&oacute;n hacia la mujer para que tenga sexo pero que tampoco se pase, porque la pueden llamar &lsquo;guarra&rsquo;. Son mensajes contradictorios para una adolescente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy claustrof&oacute;bico. Por un lado est&aacute;s en una comida familiar y tu familia te pregunta que si ya tienes novio o si te has liado con alguien, pero ojo no vayas a dormir a casa de nadie. Socialmente est&aacute; mal visto que no hayas tenido ninguna experiencia sexual, porque entonces eres una ni&ntilde;a o eres una fr&iacute;gida, pero si tienes muchas, o si lo disfrutas demasiado, entonces eres una puta. Tienes que tener suficientes experiencias sexuales para entrar en un sistema, pero no suficientemente placenteras o suficientemente libres, porque te est&aacute;s saltando las normas del sistema. No hay por donde cogerlo y la &uacute;nica salida es sentirte una mierda todo el rato. Hay pocas maneras de disfrutarlo.
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            <span class="title">
                Elena Martín durante la entrevista en la redacción de elDiario.es                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Coinciden en los Goya dos pel&iacute;culas que hablan de deseo sexual femenino, la suya y </strong><em><strong>Un amor</strong></em><strong>, de Isabel Coixet.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta que est&eacute; pasando esto porque &uacute;ltimamente he o&iacute;do tantas veces decir de forma negativa que ahora todo es muy pol&iacute;ticamente correcto, y a m&iacute; esto me tiene muy despistada porque pienso, &iquest;a qu&eacute; nos referimos con lo pol&iacute;ticamente correcto?, &iquest;a que no ofendemos a minor&iacute;as en riesgo de exclusi&oacute;n?, porque entonces lo celebro. Yo no he le&iacute;do la novela, vi directamente la peli y me flip&oacute; y pens&eacute;, y tambi&eacute;n con otras que he visto este a&ntilde;o en festivales, que se est&aacute;n abriendo estos temas. Creo que tiene que ver con que haya mujeres, otras voces dirigiendo. Hay gente contando algo que no es f&aacute;cil de digerir, pero a la vez sienta bien y para m&iacute; es callar bocas a los que dicen que ahora con las mujeres dirigiendo y con la conciencia feminista no se puede hablar de nada. Estamos hablando de cosas muy complejas. Siento que muchas pel&iacute;culas dirigidas por mujeres se meten en el barro de una forma que no lo hacen pel&iacute;culas que vienen de un discurso mucho m&aacute;s acomodado y se est&aacute;n rompiendo tab&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es curioso que se os ataque por esto que mencionas. Recientemente una columna que dec&iacute;a que es que todas las historias contadas por mujeres hablan de lo mismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No la he le&iacute;do, pero esto no lo dir&iacute;a de los hombres que hacen <em>thrillers.</em> &iquest;Por qu&eacute; de repente hay una columna diciendo eso de nosotras?, &iquest;por qu&eacute; os molesta?, &iquest;os incomoda que estemos ocupando este espacio? Debo decir que cuando leo eso de un se&ntilde;or me da satisfacci&oacute;n. Pienso, &iquest;tienes miedo? Vale, tenlo un poco. Eso me da subid&oacute;n. Si no molest&aacute;ramos, si nuestras voces no estuvieran ocupando un sitio, nadie estar&iacute;a hablando, nadie estar&iacute;a haciendo la cr&iacute;tica, nadie estar&iacute;a rabiando. Si estuvi&eacute;ramos haciendo cosas monas, peque&ntilde;itas, que no tienen mucho recorrido&hellip; Pero estamos ganando festivales, estamos llenando salas, estamos hablando de cosas que interpelan, y eso sale por alg&uacute;n lado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando lo leo que un señor dice que todas las directoras hablamos de lo mismo me da satisfacción. Pienso, ¿tienes miedo? Vale, tenlo un poco. Eso me da subidón</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Martín</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero s&iacute; que hay una cosa que me asusta mucho, y es cuando viene de voces j&oacute;venes y de voces de izquierdas. No lo juzgo, porque estamos todas atravesadas por el machismo, y al final hay cosas que si no nos cuestionamos, repetimos. Pero s&iacute; que de repente he o&iacute;do a gente joven diciendo en un podcast que todas las directoras catalanas hacen pel&iacute;culas desde el privilegio. Y ah&iacute; s&iacute; digo: un momento. Nosotras, que tenemos un discurso mucho m&aacute;s autocr&iacute;tico, que hablamos mucho m&aacute;s de nuestro privilegio que los hombres que llevan a&ntilde;os dirigiendo y que s&iacute; tienen un privilegio real, nos atacan por ello. Dicen que somos unas privilegiadas. Pues algunas s&iacute; vendr&aacute;n de buena familia, otras no, otras han luchado como unas bestias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Directora catalana&rsquo; se ha convertido en una etiqueta para atacar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un g&eacute;nero y adem&aacute;s peyorativo. Y estoy segura de que estas voces j&oacute;venes lo dicen sin pensar y no desde un sitio de odio profundo y rancio.&nbsp;Pero cuidado porque estamos reproduciendo cosas muy chungas. Hacer un saco de pel&iacute;culas catalanas porque est&eacute;n hechas en catal&aacute;n, con la historia que tenemos en nuestro pa&iacute;s y m&aacute;s con el auge de ciertos partidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&hellip; cuidado. Y que justamente sea en femenino, directoras catalanas&hellip; cuidado con lo que estamos diciendo. Tengamos conciencia. Eso no significa no poder tener sentido cr&iacute;tico. Yo me alegro much&iacute;simo si alguien hace una buena cr&iacute;tica negativa de mi pel&iacute;cula, una cr&iacute;tica constructiva, pero valora mi peli, no la valores dentro de una etiqueta absurda. &iquest;Qu&eacute; tienen que ver dos pelis de este a&ntilde;o de directoras catalanas como <em>Creatura</em> con<em> La imagen permanente</em>? &iquest;Qu&eacute; tiene que ver el recorrido de la obra, qu&eacute; tiene que ver mi familia con la suya? Eso es absurdo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado lo de pel&iacute;culas peque&ntilde;as, porque molestan menos, una de las barreras de las mujeres son los presupuestos, siempre mucho m&aacute;s peque&ntilde;os, &iquest;cree que tiene que ver con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; con qu&eacute; tiene que ver, pero este es un problema que est&aacute; ah&iacute;. Es una barrera que se tiene que romper y se tiene que romper pronto, porque si no se nos agotan las ideas para presupuestos peque&ntilde;os y medianos. Mi siguiente peli no la voy a poder hacer con el presupuesto de <em>Creatura</em>. Hay que encontrar la manera, porque si no nos estancaremos en ciertos lenguajes. Tambi&eacute;n es muy cruel cuando critican las pelis de directoras porque la mayor&iacute;a son &oacute;peras primas, &iquest;y por qu&eacute; no est&aacute;n saliendo las pelis de directoras? Es que igual nos cuesta un huevo levantar pel&iacute;culas, porque como en todas las profesiones las mujeres somos m&aacute;s desechables. El crecer como mujer no se valora tanto como el ser joven como mujer. Hay que ir con mucho cuidado con este discurso. Yo decido tom&aacute;rmelo a risa porque no me siento c&oacute;moda en la posici&oacute;n de v&iacute;ctima. No me sienta bien y no me hace crecer, entonces prefiero el cinismo y re&iacute;rme un poco de lo que pasa. Pero cuando me pongo seria digo que hay que ir con mucho cuidado con lo que se dice.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-martin-directora-creatura-romper-tabu-deseo-sexual-motor-creativo_1_10867076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jan 2024 21:08:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Martín, directora de ‘Creatura’: "Romper el tabú sobre el deseo sexual era mi motor creativo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine español,Premios Goya,Entrevistas,Deseo,Sexualidad,mujeres,Cineastas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara Serra: "La cultura de la violación no se cambia con el derecho penal y el castigo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/clara-serra-cultura-violacion-no-cambia-derecho-penal-castigo_1_10853311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24eab58c-ca5f-4509-9dd2-df2e7b0ea368_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara Serra: &quot;La cultura de la violación no se cambia con el derecho penal y el castigo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora y activista feminista publica 'El sentido de consentir', un ensayo en el que cuestiona el cambio de paradigma que supone pasar del 'no es no' al 'solo sí es sí'</p><p class="subtitle">'Grooming', el engaño sexual online a menores que crece: “El agresor les aísla para que no lo cuenten”</p></div><p class="article-text">
        Ha sido uno de los conceptos estrella de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el consentimiento. Alrededor de &eacute;l se ha disertado, se ha debatido y se han configurado reformas legales. A la investigadora y activista feminista Clara Serra (Madrid, 1982), sin embargo, le parece que la conversaci&oacute;n se ha cerrado en falso. En <em>El sentido de consentir</em> (Anagrama) recoge algunas de sus reflexiones, que pueden resumirse en una idea fuerza: abandonar el paradigma del 'no es no' para pasar al 'solo s&iacute; es s&iacute;' ha sido un error. Serra busca explicitar las posiciones feministas que est&aacute;n en juego, de d&oacute;nde vienen y cu&aacute;les son sus posibles efectos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hemos puesto demasiadas expectativas en el consentimiento como concepto que parec&iacute;a que iba a arreglarlo todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hemos depositado unas expectativas desmesuradas, pretendiendo que ese concepto nos salve de todos los problemas que nos pueda presentar el sexo. Por ejemplo, esperando que garantice una serie de cosas: la coincidencia con el otro, el placer, el disfrute... que creo que no dependen de este concepto. Por otro lado, tambi&eacute;n en el libro hago una cr&iacute;tica a otra deriva que subyace, parad&oacute;jicamente, en los actuales discursos y en el lema del 'solo s&iacute; es s&iacute;', que es, en realidad, no esperar nada del consentimiento. Es una posici&oacute;n que considera que el consentimiento es un concepto completamente equivocado y, de hecho, descartable incluso a nivel jur&iacute;dico, porque ser&iacute;a una trampa para las mujeres, ya que en un mundo demasiado violento y con una sexualidad heterosexual patriarcal consentir siempre y en todo caso es ceder ante el poder de los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Es un discurso que localizo en una corriente de pensamiento cuya autora con la posici&oacute;n m&aacute;s coherente es Catherine MacKinnon. Me parece que es un error tanto no esperar nada del consentimiento y pretender invalidarlo como esperarlo todo y depositar en &eacute;l unas esperanzas, a mi juicio, m&aacute;gicas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si todo sexo heterosexual es tan desigual, tan desequilibrado, incorpora tanto una dominación de la mujer que ya es en sí mismo violento, te has cargado el consentimiento, lo has invalidado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dice que esper&aacute;bamos que el consentimiento fuera a solucionar todos los problemas alrededor del sexo, pero &iquest;no ser&iacute;an m&aacute;s bien todos los problemas alrededor de la violencia sexual y no del sexo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, esa es la cuesti&oacute;n. El consentimiento en el aspecto jur&iacute;dico precisamente nos ayuda a delimitar el sexo de la violencia sexual. Pero las posiciones donde esa distinci&oacute;n es insostenible, como las del feminismo de la dominaci&oacute;n norteamericano, que viene a decir que en un mundo tan desigual como el mundo patriarcal toda relaci&oacute;n heterosexual conlleva un grado de violencia, la distinci&oacute;n entre sexo y violencia naufraga. Ah&iacute; es donde el consentimiento no tiene ning&uacute;n sentido. Si todo sexo heterosexual es tan desigual, tan desequilibrado, incorpora tanto una dominaci&oacute;n de la mujer que ya es en s&iacute; mismo violento, te has cargado el consentimiento, lo has invalidado. Yo quiero rescatar el consentimiento precisamente para trazar esa diferencia que creo imprescindible y que hace posible que exista un sexo donde no es que hayamos erradicado la desigualdad de poder (en un mundo patriarcal la desigualdad de poder no ha sido erradicada y efectivamente tenemos relaciones sexuales donde una persona tiene m&aacute;s poder que otra en much&iacute;simos aspectos), pero donde eso no implica <em>ipso facto</em> violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Es muy &uacute;til llevarlo al terreno del sadomasoquismo, porque ha sido tambi&eacute;n un frente de disputa entre las feministas. Una de las impugnaciones del sadomasoquismo de la l&iacute;nea abolicionista o de la dominaci&oacute;n ha sido decir que hay mucha desigualdad de poder o incluso que se fetichiza o erotiza el poder. Y otra corriente feminista ha dicho: s&iacute;, hay una erotizaci&oacute;n del poder, hay un juego con el poder, hay un juego de roles de poder, pero aun as&iacute; las mujeres podemos jugar a eso en territorio sexual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Digamos que para una corriente es imposible que nosotras podamos decidir o desear ciertas pr&aacute;cticas porque lo que hagamos siempre estar&aacute; viciado por lo que nos ha inculcado el patriarcado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es la posici&oacute;n de la falsa conciencia. Cuidado, porque con argumentos que podr&iacute;an desde alg&uacute;n punto de vista leerse como muy pr&oacute;ximos al marxismo y que pueden ser muy feministas en el sentido de que ponen mucho &eacute;nfasis en la estructura de poder, al final acabamos invalidando la voluntad de las mujeres. Me gustar&iacute;a recordar que hubo una argumentaci&oacute;n muy feminista para defender la invalidaci&oacute;n del voto femenino: se dijo que porque las mujeres estaban en una relaci&oacute;n de desigualdad de poder con los hombres, porque iban menos a la escuela o porque ten&iacute;an el coco comido por la Iglesia cat&oacute;lica, las mujeres no iban a saber c&oacute;mo era votar feminista y era mejor que no pudieran votar. Cuidado con los argumentos feministas que llegan a una invalidaci&oacute;n de nuestra mayor&iacute;a de edad jur&iacute;dica. Aunque a d&iacute;a de hoy esa posici&oacute;n feminista con el tema del voto nos resulta muy extra&ntilde;a, es en realidad la que se est&aacute; defendiendo en el terreno sexual. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El consentimiento es muy imperfecto, tiene límites, pero no por eso pierde su valor. Cuando haces una norma hay que decidir, y creo que las instituciones y los poderes públicos tienen que dar por válida la decisión de los sujetos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Critica los relatos entusiastas del consentimiento que dicen que siempre es claro, que si no es un 's&iacute;' evidente entonces es un 'no' rotundo. Defiende la duda, los matices, los 'tal vez' que pueden existir en un 's&iacute;' o en un 'no'. Entendiendo que esa es una conversaci&oacute;n intelectual o filos&oacute;fica posible e interesante, &iquest;no ve un poco peligroso o dif&iacute;cil de trasladar esos dilemas a las normas concretas y a la manera en que nos relacionamos diariamente con personas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que quiero decir en el libro es que no necesitamos convertir las cosas en herramientas perfectas y m&aacute;gicas para que merezcan nuestra defensa. El consentimiento para m&iacute; es muy imperfecto, tiene l&iacute;mites, hay cosas que no consigue, que deja fuera, es precario, pero no por eso pierde su valor. Como dices, cuando haces una norma hay que decidir, y creo que las instituciones y los poderes p&uacute;blicos tienen que dar por v&aacute;lida la decisi&oacute;n de los sujetos, en este caso la decisi&oacute;n de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Como feministas que criticamos al sujeto masculino y neoliberal, una mirada cr&iacute;tica es precisamente hacernos cargo de la ambig&uuml;edad del conflicto, de la posibilidad, de la duda, de que nunca sabemos tan bien c&oacute;mo se supone que sabemos las cosas. Pero no solo con el consentimiento sexual. T&uacute; puedes casarte dudando si ese ser&aacute; el mayor error de tu vida, pero no porque t&uacute; tengas dudas la instituci&oacute;n deber&iacute;a invalidar tu matrimonio. &iquest;Qu&eacute; queda por fuera del consentimiento? Para m&iacute; es el deseo, que es un territorio que nos lleva a un lugar donde la exploraci&oacute;n y el no saber es consustancial. Poder desear con libertad es precisamente no tener que saber siempre de antemano lo que deseas y, por tanto, que nadie te exija transparentar y clarificar tu deseo, que nadie te diga que tienes que ir a la relaci&oacute;n sexual sabiendo de antemano qu&eacute; deseas y qu&eacute; no, eso es coactivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y no es precisamente ese consentimiento m&aacute;s afirmativo que critica en el libro un consentimiento que se exprese en t&eacute;rminos del 's&iacute;' lo que puede ayudar a explorar el deseo, a ir constatando un s&iacute; a medida que exploras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Defiendo que hay distintos sentidos de la palabra consentimiento y distintos proyectos pol&iacute;ticos feministas en juego. No s&eacute; si estamos siendo tan conscientes del cambio que supone el abandono del 'no es no' hacia el 's&iacute; es s&iacute;'. El 'no es no' es una cultura del consentimiento, es la posibilidad de decir que no. Creo que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que el deseo aparezca en el marco del 'no es no', un marco en el que puedes expresar tu voluntad, pero no est&aacute;s obligada a expresarla todo el rato. Me parece un avance que las mujeres puedan decir en cualquier momento de una relaci&oacute;n sexual 'oye, esto me gusta o no'. Lo que no me parece bien es que est&eacute;n obligadas permanentemente a la expresi&oacute;n verbal y a la explicitaci&oacute;n de su deseo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que cuando muere el territorio para el deseo est&aacute; muriendo el territorio de la voluntad. En el 'solo s&iacute; es s&iacute;' la presuposici&oacute;n es que no podemos decir que no, entonces el s&iacute; tampoco vale nada. No entiendo que si como feminista dices que no se puede decir que no, te parece que el s&iacute; valga algo. Me parece incoherente esta posici&oacute;n en la que un mont&oacute;n de gente dice que ponemos el consentimiento en el centro y, por ejemplo, defiende al mismo tiempo la invalidaci&oacute;n del consentimiento de las trabajadoras sexuales. Para m&iacute; el 'no es no' es un lema feminista de mucho valor porque en el marco de la posibilidad de decir no existe la validez del s&iacute;, y el deseo cabe mucho m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay quien est&aacute; exigi&eacute;ndole un extra al consentimiento, de manera que si no es un consentimiento no solo decidido sino deseado plenamente no parece que sea consentimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; depositando en ese s&iacute; afirmativo una especie de plus que es que el consentimiento sea un s&iacute; deseante, un consentimiento entusiasta. As&iacute; no estamos poniendo el consentimiento en el centro, estamos diciendo que algunos consentimientos nos valen y otros no, y los que nos valen son porque adem&aacute;s hay deseo. Entonces el criterio de legitimidad no es el consentimiento, es el deseo. El deseo ha invadido el terreno legal, cuando a la ley le tiene que dar igual si consientes deseosamente o no.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué no volvemos a hablar las feministas de todo eso que queremos más allá de lo penal?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero sin que entre en el terreno legal, &iquest;no cree que la reivindicaci&oacute;n del deseo s&iacute; debe ser algo de lo que el feminismo deba ocuparse, m&aacute;s incluso de lo que lo hace actualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El deseo tiene que ser nuestro lenguaje con una salvedad, que lo sea totalmente retiradas de la ley. Es decir, una vez que validamos que el consentimiento no ha de ser ni entusiasta ni no entusiasta, ni deseante ni no deseante, y que el Estado va a reconocer nuestros 's&iacute;es' y 'noes'. Estoy de acuerdo en que el deseo es una ambici&oacute;n feminista, que nuestro sexo sea deseante y placentero, que nuestras relaciones sexuales lo sean, que a nuestras parejas sexuales les interese nuestro deseo. Pero debe ser totalmente distinguido del terreno del derecho penal, de lo que la ley puede esperar. Aqu&iacute; podr&iacute;amos entrar en una conversaci&oacute;n muy interesante: &iquest;por qu&eacute; no volvemos a hablar las feministas de todo eso que queremos m&aacute;s all&aacute; de lo penal? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leyendo el libro da la sensaci&oacute;n de que no termina de estar de acuerdo con el t&eacute;rmino 'cultura de la violaci&oacute;n' o que si est&aacute; de acuerdo hay algo acerca de &eacute;l que le inquieta, &iquest;qu&eacute; es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es al servicio de qu&eacute; se pone ese concepto, pero no el concepto mismo. En la medida en la que soy feminista, creo que nuestra cultura sexual reproduce una mirada donde la voluntad de las mujeres es vulnerada. El consentimiento de las mujeres vale poco y por tanto hay una cultura donde la violaci&oacute;n est&aacute; permitida, existe una legitimaci&oacute;n de la violencia y en ese sentido el concepto me parece valioso. Pero si es un problema de cultura, de estructura social, no creo que eso se cambie fundamentalmente con el derecho penal y el castigo. Los problemas estructurales nunca se abordan en un tribunal, ah&iacute; se juzga a un individuo, a un sujeto particular, pero no tienes al patriarcado sentado delante en el banquillo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo combates la cultura de la violaci&oacute;n? La educaci&oacute;n, los debates, los art&iacute;culos que escribimos... me parecen armas m&aacute;s poderosas para cambiar el sentido com&uacute;n y dirigirnos mucho m&aacute;s a lo estructural. Si nos tomamos en serio el concepto estamos diciendo que no solamente nosotras muchas veces no nos damos cuenta de esa cultura, sino que los propios agresores no lo saben distinguir. Lo que estamos diciendo es que un chaval de 14 a&ntilde;os, educado en la cultura de la violaci&oacute;n patriarcal, no sabe muy bien d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites. Cuando decimos que el consentimiento est&aacute; claro, me parece poco compatible con esa perspectiva tan estructural que dice que la sociedad en su conjunto nos adoctrina en un sentido por el cual la violaci&oacute;n es lo correcto. Entonces, ese chico piensa una serie de cosas que est&aacute;n mal. La pregunta es: cuando castigas a ese chico, &iquest;le castigas porque lo hace a sabiendas o pones en marcha leyes porque no lo sabe? Porque si es porque no lo sabe, igual no son las leyes penales lo que hay que cambiar primero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la pol&eacute;mica que en 2022 se arm&oacute; alrededor de unas palabras del </strong><strong>streamer el Xokas</strong><strong>, que contaba c&oacute;mo sus amigos se manten&iacute;an sobrios en las fiestas para intentar ligar con chicas que hubieran bebido. M&aacute;s all&aacute; de que hubiera quien pidi&oacute; que se le denunciara ante la Fiscal&iacute;a, &iquest;no le parece que ese comportamiento que describe de hombres emborrachando o esperando a mujeres borrachas para tener sexo con ellas forma parte de esa cultura de la violaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, forma parte de una cultura sexista, machista y lamentable, y me alegro mucho de que mi sociedad critique eso, de que haya una reacci&oacute;n. Lo que me parece preocupante es que tendamos a decir que si algo est&aacute; mal y es machista todo pueda ser delito, ah&iacute; es donde nuestra imaginaci&oacute;n ha quedado mermada pol&iacute;ticamente...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En EEUU algunos discursos defendieron una censura estricta del porno que se hizo con algunos de los mismos argumentos que escuchamos hoy, que es que genera violencia. Así aprobaron leyes no muy compatibles con la libertad de expresión y la libertad sexual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le parece el proyecto del Gobierno para regular el acceso de los menores al porno? Ocurre en un momento en que hay preocupaci&oacute;n por la edad de acceso y por sus efectos, pero tambi&eacute;n hay quien cree que el porno, en general, es culpable de la violencia sexual. &iquest;Hasta qu&eacute; punto el discurso alrededor del porno est&aacute; siendo demasiado alarmante, yendo por derroteros parecidos a los que se&ntilde;ala en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El acceso de los menores al porno violento es un problema y que esto nos preocupe es razonable, hay una inquietud de c&oacute;mo podemos hacer que se limite el acceso. Tambi&eacute;n me parece una pregunta  acerca de cu&aacute;ndo los menores acceden a un m&oacute;vil o a un ordenador donde llegan a un mont&oacute;n de cosas aparte de porno.
    </p><p class="article-text">
        Pero este problema tambi&eacute;n puede ser instrumentalizado. Hay un discurso feminista que prohibir&iacute;a el porno en general, tambi&eacute;n para los adultos. En Estados Unidos los discursos con los que yo discuto en el libro defendieron una censura estricta de la pornograf&iacute;a que se hizo con algunos de los mismos argumentos que escuchamos hoy, que es que genera violencia en la vida real. As&iacute; aprobaron leyes no muy compatibles con la libertad de expresi&oacute;n y con la libertad sexual de las mujeres. He visto noticias y programas muy sensacionalistas, con discursos del peligro total y del terror sexual con el tema del porno, mal uso de datos o encuestas. 
    </p><p class="article-text">
        Parece que no hay distinci&oacute;n entre una ficci&oacute;n violenta y la realidad. Muchas veces las personas accedemos a ficciones que interpelan nuestro deseo justamente porque no van a ser llevadas a cabo. No porque en una ficci&oacute;n haya algo que interpela el deseo del sujeto quiere decir que va a salir de su casa y va a cometer ese mismo acto, como cuando vemos una pel&iacute;cula no quiere decir que vayamos a hacer autom&aacute;ticamente eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estos d&iacute;as se conmemoran diez a&ntilde;os de la creaci&oacute;n de Podemos. Usted fue fundadora y tambi&eacute;n diputada en la Asamblea de Madrid. &iquest;Cu&aacute;l cree que ha sido la contribuci&oacute;n de Podemos a las pol&iacute;ticas de igualdad? &iquest;Su irrupci&oacute;n ha mejorado, ha aportado algo nuevo a la manera en que el feminismo y la igualdad se aplican en la pol&iacute;tica institucional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido muchas cosas que han ocurrido estos a&ntilde;os que han cambiado nuestro sentido com&uacute;n. Somos un pa&iacute;s mucho m&aacute;s feminista que hace diez a&ntilde;os y dir&iacute;a que aqu&iacute; ha habido tanto partidos pol&iacute;ticos muy implicados, Podemos, desde luego, como un movimiento feminista muy activo. Recuerdo cuando yo era responsable de Igualdad y ya sent&iacute;a algo muy vivo fuera de los partidos y de las instituciones. Eso ha tenido sus momentos virtuosos en la alimentaci&oacute;n del movimiento, y ha tenido sus momentos un poco peores. El feminismo ha sido muy instrumentalizado, un foco de conflicto entre partidos. Eso ha hecho cierto da&ntilde;o al feminismo y hay que recomponer un movimiento feminista fuerte y tambi&eacute;n plural, que vuelva a integrar en sus propios espacios un poco m&aacute;s de diversidad, de diferencia, de posibilidad de discrepar. Pero en general hay much&iacute;simas cosas a celebrar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El feminismo ha sido muy instrumentalizado, un foco de conflicto entre partidos. Eso ha hecho cierto daño y hay que recomponer un movimiento fuerte y también plural, que vuelva a integrar más de diversidad, diferencia, posibilidad de discrepar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La capacidad de interpelar e incluso de involucrar a los hombres es una de esas cosas a celebrar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser muy cuidadosas y estar atentas a la posibilidad de que los chicos j&oacute;venes ahora mismo est&eacute;n sinti&eacute;ndose alejados del feminismo, pero tambi&eacute;n ha habido una capacidad de hablarles que ha calado entre las generaciones j&oacute;venes. Eso es algo a celebrar y hay que construir a partir de eso. Muchos hombres han pensado 'esto va conmigo, esto me interesa'. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay derivas que no comparto. Hay algunos discursos dominantes que no est&aacute;n sabiendo construir m&aacute;s ilusi&oacute;n y deseo en los chavales j&oacute;venes de pertenecer al feminismo y que est&aacute;n siendo, a mi juicio, un poco c&oacute;modos en la celebraci&oacute;n de que si los hombres est&aacute;n inc&oacute;modos, pues eso probablemente habla de nuestros &eacute;xitos. No comparto esa posici&oacute;n. La incomodidad puede ser pol&iacute;ticamente productiva o pol&iacute;ticamente nefasta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es parte de esa cr&iacute;tica acerca de que el feminismo debe ser inc&oacute;modo para todos los hombres, como si todos estuvieran en la misma posici&oacute;n, tuvieran los mismos privilegios o se comportaran igual, &iquest;pero no es imposible que no genere algo de incomodidad en todos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, lo que hay que celebrar es que a pesar de que el feminismo traiga una relativa siempre incomodidad para los hombres, ha conseguido tambi&eacute;n mover a muchos, por lo menos mostrarles muchas m&aacute;s cosas como para que incluso les compensara. Por lo tanto, no ha sido solo incomodidad, ha sido tambi&eacute;n mostrar que hay un  proyecto interesante para ellos. Creo en la capacidad de transformaci&oacute;n positiva del feminismo para el conjunto de la sociedad, con la que incluso aunque los hombres tuvieran que perder ciertas cosas, que obviamente s&iacute; es as&iacute;, tienen otras que ganar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/clara-serra-cultura-violacion-no-cambia-derecho-penal-castigo_1_10853311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jan 2024 21:04:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara Serra: "La cultura de la violación no se cambia con el derecho penal y el castigo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Agresiones sexuales,Violencia sexual,Sexo,Deseo,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Katy Kelleher, ensayista: "¿Cómo podemos comprar ropa hecha en talleres que explotan a niños? Es demencial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/katy-kelleher-ensayista-comprar-ropa-hecha-talleres-explotan-ninos-demencial_128_10756702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea786fb4-921e-484b-b716-70c0db408262_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Katy Kelleher, ensayista: &quot;¿Cómo podemos comprar ropa hecha en talleres que explotan a niños? Es demencial&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista y ensayista estadounidense publica en España 'La terrible historia de las cosas bellas. Ensayos sobre deseo y consumo' (Alpha Decay), donde ahonda en el origen de los objetos para entender el coste de nuestras decisiones de consumo dentro de un sistema económico basado en intensificar nuestra sensación de carencia</p><p class="subtitle">El caso Rayo McQueer: ¿puede un vídeo viral de TikTok poner en jaque a una cafetería franquicia?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engorda&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=y9_c7oD1vuE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cantaban los Pata Negra</a> de Raimundo y Rafael Amador all&aacute; por 1990, y resulta curioso c&oacute;mo aquellos versos calaron, quiz&aacute; m&aacute;s de la cuenta, en mi tierna mente adolescente. Desde entonces, en m&uacute;ltiples ocasiones, la cuesti&oacute;n planteada por los Amador ha vuelto a m&iacute;, aunque quiz&aacute; de una forma algo m&aacute;s filos&oacute;fica. &iquest;Por qu&eacute; las cosas que m&aacute;s nos gustan suelen ser malas para nosotros? 
    </p><p class="article-text">
        Esta es una cuesti&oacute;n que se ve claramente en el tema de la alimentaci&oacute;n. Habitualmente <a href="https://www.eldiario.es/era/adoro-ver-disfrutas-pizza-fiebre-muk-bang-ver-comer-genera-placer-consecuencias_1_10589502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que m&aacute;s nos apetece comer</a> siempre es perjudicial para nuestra salud. Perdemos la cabeza por los alimentos con az&uacute;cares a&ntilde;adidos, con grasas trans o con glutamato s&oacute;dico y por los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/comer-ultraprocesados-ansiedad-depresion_1_10439409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentos ultraprocesados</a>.
    </p><p class="article-text">
        Parece que cada una de las cosas que nos gustan tiene un reverso tenebroso, tr&aacute;gico o, como dec&iacute;a la canci&oacute;n, directamente ilegal, y que esta idea no solo nos ha rondado por la cabeza a los fans del nuevo flamenco de los 80. Katy Kelleher, por ejemplo, es una escritora que ha vivido durante a&ntilde;os en un lugar apartado de los bosques de Maine, un sitio antag&oacute;nico al barrio sevillano de las 3.000 viviendas donde naci&oacute; Pata Negra, y que desde hace a&ntilde;os escribe sobre arte, dise&ntilde;o, naturaleza y ciencia en publicaciones como The New York Times, The Guardian o el ya extinto Jezebel. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto por su trabajo como por inclinaci&oacute;n personal, Katy se ha pasado la vida en busca de belleza. De ni&ntilde;a buscaba conchas en la playa y flores en el campo y de adolescente, el vestido de seda perfecto. Hoy en d&iacute;a le interesa m&aacute;s el dise&ntilde;o de interiores, las encimeras de m&aacute;rmol o los candelabros de cristal. Ella est&aacute; convencida de que la belleza es positiva para nosotros y, aunque nos tienta a trav&eacute;s de todos los sentidos, tambi&eacute;n ayuda a sanar &ndash;a Katy le ayud&oacute; a superar su depresi&oacute;n&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la pandemia tambi&eacute;n llev&oacute; a la autora, guiada por su curiosidad, a tirar del hilo e investigar el origen de las cosas que le fascinaban. El m&aacute;rmol de las bellas encimeras de las casas sobre las que escrib&iacute;a sus art&iacute;culos tambi&eacute;n serv&iacute;a para fabricar l&aacute;pidas y se extra&iacute;a de las profundidades de la Tierra en alg&uacute;n lejano pa&iacute;s. Pero &iquest;qui&eacute;n lo arrancaba de su lecho milenario y a qu&eacute; precio? 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que se puso a indagar sobre el origen de todas las cosas que le obsesionaban: las piedras preciosas, el maquillaje, los perfumes, la seda o el vidrio, y descubri&oacute; el verdadero coste de satisfacer nuestros deseos de tener cosas bonitas, que a menudo constituye el reverso oscuro de su belleza. La triste realidad de que todo objeto bello esconde una historia de dolor, explotaci&oacute;n y decadencia. 
    </p><p class="article-text">
        Estas investigaciones son el origen de <a href="http://alphadecay.org/libro/la-terrible-historia-de-las-cosas-bellas/?mc_cid=55bc48fd0b&amp;mc_eid=30e0f15a42" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La terrible historia de las cosas bellas. Ensayos sobre deseo y consumo</em></a>, un libro editado por Alpha Decay que incluye diez brillantes ensayos en los que gu&iacute;a al lector por la trastienda de la industria del lujo, mezclando ciencia, historia y sus propios recuerdos personales con un estilo claro y luminoso, a pesar de las oscuridades del alma humana por la que a veces se interna. Un texto que es a la vez exposici&oacute;n, pero tambi&eacute;n reflexi&oacute;n, sin juicios severos a nuestro deseo, sino comprendiendo y asumiendo de forma muy humana nuestro anhelo de belleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recuerdo que en una ocasi&oacute;n estaba con unos amigos y alguien propuso ver el documental </strong><em><strong>Lo que el pulpo me ense&ntilde;&oacute;</strong></em><strong> en Netflix, que va sobre la amistad de un hombre y un pulpo. Algunos de ellos se opusieron a ello diciendo &ldquo;pero es que est&aacute; tan rico&hellip;&rdquo;. En tu libro nos cuentas el origen de algunos de los objetos bellos que nos rodean. &iquest;Nos va a hacer eso dejar de disfrutar de ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Me encanta <em>Lo que el pulpo me ense&ntilde;&oacute;</em>! Me fascinan infinitamente las relaciones que se forman entre humanos y animales. Tengo un perro y me siento profundamente unida a &eacute;l. Pero tambi&eacute;n como animales.
    </p><p class="article-text">
        Mi esposo creci&oacute; en una granja en Ohio y tuvo que sacrificar cerdos y habla a menudo de lo terrible que fue poner fin a la vida de una criatura que amaba. Sin embargo, los com&iacute;a, lo s&eacute;. Es parte de vivir en la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Creo que siempre es bueno ser claro con uno mismo sobre el da&ntilde;o que produce. La vida humana causa da&ntilde;o. Es parte de lo que implica ser una persona en el mundo. Causamos da&ntilde;o con nuestro estilo de vida, con nuestro consumo, nuestros viajes, nuestros residuos. Para m&iacute; es importante ser consciente del da&ntilde;o que hacemos porque creo que puede ayudarnos a tenerlo m&aacute;s en cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Causamos daño con nuestro estilo de vida, con nuestro consumo, nuestros viajes, nuestros residuos. Para mí es importante ser consciente del daño que hacemos, puede ayudarnos a tenerlo más en cuenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se trata solo de tomar decisiones de consumo 'mejores'. Se trata de considerar el impacto que tenemos en el mundo y tratar de reducirlo. Se trata de aceptar el da&ntilde;o cuando es inevitable y devolver a la tierra, y a nuestras comunidades, cuando esto es posible. No creo que sea necesario saber de todas las tragedias que suceden en el mundo (eso nos destrozar&iacute;a lentamente y acabar&iacute;a con nuestra empat&iacute;a), pero creo que nos debemos a nosotros mismos ser honestos acerca de nuestras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a si arruina el disfrute, bueno, creo que el disfrute es algo curioso. A veces nos gustan m&aacute;s las cosas porque sabemos que hubo dolor o dificultades involucradas en su creaci&oacute;n. Por ejemplo, valoro m&aacute;s las plantas quisquillosas, las extra&ntilde;as y dif&iacute;ciles florecillas que cultivo en mi jard&iacute;n. Aunque tal vez algunos placeres s&iacute; que se arruinan. <a href="https://www.eldiario.es/era/shein-tiktok-consumo-ultrarrapido-moda-haul_1_10294638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La </a><a href="https://www.eldiario.es/era/shein-tiktok-consumo-ultrarrapido-moda-haul_1_10294638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fast fashion</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/shein-tiktok-consumo-ultrarrapido-moda-haul_1_10294638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, por ejemplo, ya no es algo que pueda disfrutar</a>, y no lo extra&ntilde;o en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu opini&oacute;n, &iquest;qu&eacute; aporta la belleza a nuestras vidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar en la belleza menos como una cualidad y m&aacute;s como un encuentro. No poseemos la belleza, no podemos contenerla, no podemos dominarla ni poseerla. Es algo que sucede cuando encendemos nuestros sentidos y realmente existimos en el momento. Es un b&uacute;ho en una rama en invierno girando su rostro lunar hacia el nuestro. Es el estremecimiento que recorre tu espina dorsal cuando ves una pintura por primera vez y reconoces el genio humano en las manos que sostuvieron el pincel. Es una forma de estar en el mundo que inspira gratitud, alegr&iacute;a y el deseo de crear.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas personas hacen la vista gorda al sufrimiento que conlleva la creación de cosas hermosas, mientras que otros buscan activamente objetos que se produjeron a través del sufrimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y la falta de ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si podr&iacute;a vivir sin belleza. He estado profundamente deprimida en ocasiones y he fantaseado con quitarme la vida. Esos son per&iacute;odos grises, momentos en los que nada parece ser hermoso. Nadie es gracioso. Nada se siente bien. Una vida sin belleza es plana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los puntos clave de tu libro es que detr&aacute;s de cada objeto hermoso se esconde algo terrible, ya sean perfumes, joyas o una encimera de m&aacute;rmol. Pero en el texto no te detienes ah&iacute;, narras c&oacute;mo este descubrimiento te hizo darte cuenta de que la relaci&oacute;n entre la belleza y el dolor es m&aacute;s com&uacute;n de lo que pensamos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que el deseo es una parte incre&iacute;blemente importante de la vida humana, nuestro factor motivador, lo que nos impulsa a hacer cosas, a reproducirnos, a crear y a amar. Pero el deseo no se trata solo de obtener lo que queremos. El deseo se trata de querer. &iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a si cada uno de tus deseos se cumpliera? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el sentido de la vida entonces? El deseo tambi&eacute;n trata de la carencia. Necesitamos el deseo, necesitamos experimentar alg&uacute;n nivel de carencia para vivir plenamente. Hay un elemento de dolor, de necesidad, de anhelo, incorporado en nuestra mente. Un poco de dolor, un poco de deseo, eso es algo delicioso. Nos encanta sentirnos tentados.
    </p><p class="article-text">
        Esa es solo una manera en que la belleza y el dolor est&aacute;n vinculados. La belleza tambi&eacute;n est&aacute; vinculada al dolor porque valoramos las cosas m&aacute;s cuando son raras. Estamos dispuestos a pagar precios m&aacute;s altos por las conchas de moluscos en peligro de extinci&oacute;n, el destello de piedras inusuales y el brillo de telas hechas con esmero. Algunas personas hacen la vista gorda al sufrimiento que conlleva la creaci&oacute;n de cosas hermosas, mientras que otros buscan activamente objetos que se produjeron a trav&eacute;s del sufrimiento. Nos sentimos atra&iacute;dos por la belleza, pero tambi&eacute;n nos sentimos atra&iacute;dos por la oscuridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que lo más importante en esta vida es cómo te comportas y si puedes respaldar tus propias elecciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ser consciente de esta relaci&oacute;n parad&oacute;jica no te hizo dejar de anhelar esas cosas hermosas que, de hecho, te ayudaron a superar la depresi&oacute;n. Muchas personas, quiz&aacute;s un tanto hip&oacute;critamente, podr&iacute;an acusarte de ego&iacute;smo, de frivolidad. &iquest;Qu&eacute; les dir&iacute;as? &iquest;Somos malvados por desear la belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me han acusado de superficialidad, de ego&iacute;smo, de frivolidad y de ser tonta. Algunos cr&iacute;ticos me han acusado de ser demasiado femenina, convencional y burguesa. Tambi&eacute;n me han acusado de ser demasiado moralista y demasiado intelectual. Supongo que no puedes complacer a todos. Tienen derecho a juzgarme a m&iacute; y a mi trabajo. Y, en &uacute;ltima instancia, su juicio no me importa.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo m&aacute;s importante en esta vida es c&oacute;mo te comportas y si puedes respaldar tus propias elecciones. No creo que sea malvada por querer cosas hermosas, y no creo que sea mala por amar las cosas materiales del mundo. Creo que soy imperfecta. Mi vida causa da&ntilde;o. Pero creo que lo importante es que estoy tratando de cambiar, crecer y mejorar. 
    </p><p class="article-text">
        Muy pocas personas son realmente malas. La mayor&iacute;a de nosotros simplemente estamos tratando de vivir vidas felices y significativas. Estamos tratando de perseguir las cosas que nos dan placer y estamos tratando de encontrar conexiones con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es esta ansia por tener cosas hermosas de la que hablas lo que nos ha llevado al consumismo actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s un poco, pero creo que el consumismo excesivo no tiene que ver con la belleza sino con las apariencias y el estatus. Las personas compran demasiadas cosas porque creen que eso har&aacute; que sus vidas sean mejores, que los dem&aacute;s los respeten m&aacute;s. Constantemente nos est&aacute;n diciendo mentiras sobre nosotros mismos, que no somos suficientemente guapos, ni ricos, ni buenos. 
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo sobre la seda, escribo sobre el acto radical de tener suficiente. Mirar tus cosas y decir: &ldquo;Ya tengo suficiente&rdquo;. Es dif&iacute;cil hacerlo, ya que nuestra econom&iacute;a se basa en crear una sensaci&oacute;n de carencia. Pero hay muchas formas de experimentar la belleza que no est&aacute;n monetizadas. Puedes disfrutar de cosas hermosas sin gastar un c&eacute;ntimo. Solo necesitas entrenar tus sentidos para apreciar el mundo que te rodea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es difícil mirar tus cosas y decir: &#039;ya tengo suficiente&#039;, nuestra economía se basa en crear una sensación de carencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro dedicas cada cap&iacute;tulo a un tipo de objeto hermoso, &iquest;cu&aacute;l ha sido la historia de sus or&iacute;genes que te ha impactado m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Investigar tejidos, incluyendo la seda y la angora (un ensayo que escrib&iacute; y que no apareci&oacute; en el libro), me ha alejado de comprar ropa nueva por completo. Ahora solo compro ropa de segunda mano. No me gusta apoyar a la industria de la moda y realmente odio la <em>fast fashion</em>. &iquest;C&oacute;mo puede ser que en 2023 todav&iacute;a estemos comprando ropa hecha en talleres de explotaci&oacute;n infantil? Eso me parece demencial. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que poseer algo bello nos hace disfrutarlo m&aacute;s que si solo lo contemplamos? &iquest;El mismo cuadro, lo disfrutamos m&aacute;s en el museo o en casa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, creo que ambas formas de experimentar la belleza pueden ser v&aacute;lidas y positivas. Sin embargo, poseer y tener cosas es moralmente menos justificable que compartirlas. Para m&iacute;, el saber que estoy experimentando algo hermoso que muchos otros han contemplado antes que yo me hace sentir conectada con la humanidad y la historia, y as&iacute; aumenta mi disfrute. Actualmente estoy viviendo en Santa Fe, Nuevo M&eacute;xico, no muy lejos de donde vivi&oacute; y pint&oacute; la artista Georgia O'Keeffe. Su casa est&aacute; abierta al p&uacute;blico e ir all&iacute; me hace sentir que estoy realizando una peregrinaci&oacute;n a la iglesia de la belleza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El consumismo excesivo no tiene que ver con la belleza sino con las apariencias y el estatus. Las personas compran demasiadas cosas porque creen que eso hará que sus vidas sean mejores, que los demás las respeten más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Parece que obtener cosas hermosas requiere da&ntilde;ar a otras personas o a la naturaleza, &iquest;es posible disfrutar entonces de la belleza del mundo de manera &eacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Una de las mejores maneras de experimentar la belleza es caminar por un parque. Si vives en una ciudad, puedes buscar edificios y esculturas p&uacute;blicas que te gusten. Puedes visitar un cementerio. Puedes recorrer las calles en busca de murales. Puedes buscar colores, olores y sonidos que te gusten. Se trata de encontrar qu&eacute; experiencias sensoriales te resultan vitales y alegres y aumentar tu exposici&oacute;n a ellas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que este estudio tan profundo sobre la belleza ha cambiado de alguna forma tu manera de apreciarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estoy mucho m&aacute;s sintonizada con la belleza. Sol&iacute;a pensar que las personas guapas ten&iacute;an un aspecto muy concreto, pero ahora soy consciente de que existe una gama mucho m&aacute;s amplia de belleza. Como escribi&oacute; Ursula K. Le Guin: &ldquo;Los j&oacute;venes son hermosos. Todos ellos&rdquo;. Pero tambi&eacute;n hay belleza en los cuerpos ancianos. Hay belleza en los huesos delicados de mi t&iacute;a y en su largo cuello. Hay belleza en las personas que han vivido muchas cosas. Le Guin llam&oacute; a esto &ldquo;belleza profunda&rdquo;, la belleza que existe tanto en el espacio como en el tiempo. Sol&iacute;a pensar que el paso del tiempo restaba belleza. Ahora s&eacute; que estoy equivocada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/katy-kelleher-ensayista-comprar-ropa-hecha-talleres-explotan-ninos-demencial_128_10756702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Dec 2023 21:16:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Katy Kelleher, ensayista: "¿Cómo podemos comprar ropa hecha en talleres que explotan a niños? Es demencial"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Tendencias,Deseo,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué tenemos la sensación de que todo el mundo tiene más sexo que nosotros?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-mundo-sexo_1_10715302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a038c08f-91b3-408b-bf06-1ff4f09a303f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué tenemos la sensación de que todo el mundo tiene más sexo que nosotros?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A nivel social, nuestras relaciones sexuales siguen llenas de mitos e inexactitudes que nos pueden llevar a sentirnos frustrados y a minar nuestra autoestima</p><p class="subtitle">Buscando a Mr. Darcy ardientemente: por qué 'Orgullo y prejuicio' se ha convertido en un 'Imperio romano' femenino y generacional</p></div><p class="article-text">
        Desde el instituto hasta la residencia de ancianos, hay una sensaci&oacute;n, un pensamiento recurrente, del que much&iacute;simas personas no se pueden librar. Una afirmaci&oacute;n que, solo de pensarla, ya resulta alarmante y nos remite, inevitablemente, al meme <a href="https://knowyourmeme.com/memes/i-wish-i-was-at-home-they-dont-know" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;I Wish I Was At Home / They Don&rsquo;t Know</a>&rdquo; en el que una persona sola, t&iacute;mida y aburrida observa desde una esquina al resto de asistentes a una fiesta que se lo est&aacute;n pasando en grande. La idea en cuesti&oacute;n no es otra que: &ldquo;Todo el mundo tiene m&aacute;s sexo que yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, en realidad, una sensaci&oacute;n bastante peligrosa para el que la tiene, ya que nos puede hacer tomar decisiones est&uacute;pidas. Es la responsable, por ejemplo, de que algunos adolescentes comiencen a tener relaciones sexuales sin estar realmente preparados para ellas, solo debido a que (supuestamente) &ldquo;todo el mundo lo est&aacute; haciendo&rdquo; o a que una relaci&oacute;n de pareja medianamente feliz se torne en un infierno de insatisfacci&oacute;n (o incluso se termine) al imaginar que todo el mundo est&aacute; viviendo t&oacute;rridas aventuras sexuales mientras que nosotros estamos disfrutando apenas de un sexo demasiado previsible y ligeramente ins&iacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de este a&ntilde;o, la empresa de investigaci&oacute;n de mercados y consultor&iacute;a Ipsos <a href="https://www.ipsos.com/es-es/dia-de-san-valentin-estamos-satisfechos-con-nuestra-vida-amorosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">present&oacute; un amplio estudio</span></a> sobre el nivel de satisfacci&oacute;n de las personas con su vida amorosa y sexual. Para ello, entrevist&oacute; a personas de 32 pa&iacute;ses diferentes. Los resultados fueron diferentes seg&uacute;n los grupos de edad: los <em>millennials</em> fueron los que m&aacute;s satisfechos se mostraron, un 68% declar&oacute; que se sent&iacute;a as&iacute;, mientras que los zeta fueron los que menos con un 59%. <em>Boomers</em> y generaci&oacute;n X declararon un nivel similar de 61% y 62% respectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25940736/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">m&uacute;ltiples estudios</span></a> nos informan de que cada vez tenemos menos sexo, especialmente los j&oacute;venes. Pero, &iquest;cu&aacute;nto podemos fiarnos de los datos de satisfacci&oacute;n que se publican sobre aspectos tan &iacute;ntimos? &iquest;Hasta qu&eacute; punto es com&uacute;n esta sensaci&oacute;n y qu&eacute; hacer para evitarla?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensar que todo el mundo tiene m&aacute;s sexo que nosotros es uno de los mitos m&aacute;s extendidos entre la gente&rdquo;, dice <a href="https://www.instagram.com/brunomartinezsexologo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sex&oacute;logo Bruno Mart&iacute;nez</a> a elDiario.es. &ldquo;Se ve mucho en asesoramiento y tambi&eacute;n en formaciones sobre sexo, y no es por casualidad; se trata del s&iacute;ntoma de un problema subyacente que yo circunscribo a la falta de una educaci&oacute;n sexual de calidad y a c&oacute;mo muchos medios de comunicaci&oacute;n, incluidas las redes sociales, tratan el tema del sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El comportamiento de las personas con respecto a este tema es muy curioso&rdquo;, comenta por su parte Nayara Malnero, psic&oacute;loga especializada en psicolog&iacute;a general, sexolog&iacute;a y terapia de pareja, y fundadora de la plataforma de educaci&oacute;n sexual <a href="https://www.sexperimentando.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sexperimentando</a>. &ldquo;Con el sexo, la gente hace como con el parch&iacute;s, que se come una y cuenta veinte. Todo el mundo miente. La mayor&iacute;a afirma que disfruta mucho m&aacute;s de sus relaciones sexuales de lo que realmente lo hace y nunca tiene ning&uacute;n problema sexual. Ning&uacute;n hombre tiene problemas de erecci&oacute;n ni de eyaculaci&oacute;n precoz. Y, por supuesto, todos tenemos una frecuencia de relaciones alt&iacute;sima y muy satisfactoria. No s&eacute; si la gente madruga o no tiene otras cosas que hacer, pero en el sexo les va fenomenal&hellip; Mentimos a nivel individual, claro, pero es que en la prensa, la televisi&oacute;n o la m&uacute;sica tambi&eacute;n se refleja una realidad en la que todo el mundo tiene un deseo sexual alt&iacute;simo y est&aacute; todo el tiempo dale que te pego, cuando la realidad evidente es que no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensar que todo el mundo tiene más sexo que nosotros es uno de los mitos más extendidos (...) Síntoma de un problema subyacente que circunscribo a la falta de una educación sexual de calidad y a cómo muchos medios y redes sociales tratan el tema del sexo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Martínez</span>
                                        <span>—</span> sexólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Se utiliza much&iacute;sima estad&iacute;stica que proviene de trabajos cient&iacute;ficos muy serios, pero se hace de una forma descontextualizada&rdquo;, apunta Bruno Mart&iacute;nez. &ldquo;Como si fuera una verdad absoluta, cuando en realidad se est&aacute; hablando de promedios, en los que hay muchas personas por encima y muchas personas por debajo. Cuando no explicamos eso, hacemos creer que la norma estad&iacute;stica es una especie de perfecci&oacute;n a la que aspirar&rdquo;. En su experiencias trabajando en educaci&oacute;n sexual para adultos, dice, ve &ldquo;las mismas deficiencias, los mismos mitos peligrosos que ven mis compa&ntilde;eras cuando imparten educaci&oacute;n sexual a adolescentes. La idea de que los dem&aacute;s tienen m&aacute;s sexo que nosotros es uno de ellos, pero en temas como, por ejemplo, el tama&ntilde;o de los genitales, nos encontramos con el mismo tipo de l&iacute;os&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El deber del deseo</strong></h3><p class="article-text">
        Los factores biol&oacute;gicos u hormonales tambi&eacute;n pueden ser condicionantes, contribuyendo a la reducci&oacute;n del deseo sexual en muchas personas y a que tengan la sensaci&oacute;n de la que estamos hablando, pero seg&uacute;n la psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Nayara Malnero ,&ldquo;no hay nada que baje m&aacute;s el deseo que sentir que tienes que tener deseo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay nada que baje más el deseo que sentir que tienes que tener deseo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nayara Malnero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un deber de tener deseo que se fomenta tambi&eacute;n desde los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales. &ldquo;Personas que no son psic&oacute;logos ni sex&oacute;logos, se dedican a ense&ntilde;ar a 'c&oacute;mo hacer cosas&rdquo;, explica Bruno Mart&iacute;nez. &ldquo;Dando por supuesto que todos los sujetos desean realizar las pr&aacute;cticas de la misma manera o que hay una manera correcta de realizar determinadas pr&aacute;cticas. Eso provoca que algunas personas piensen que est&aacute;n haciendo algo mal. Estaban satisfechos con sus relaciones y de repente algo se tuerce y se genera una obligaci&oacute;n. Y el deseo y el deber funcionan muy mal juntos. Cuando introducimos el deber en el deseo es posible que este se tuerza, se empobrezca e incluso que desaparezca&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una fuente de inseguridad y frustraci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Como es de imaginar, el efecto de estos sentimientos crea en las personas una sensaci&oacute;n de inseguridad, ansiedad o presi&oacute;n social. Para superarlo, ambos expertos tienen claro que lo m&aacute;s adecuado es la educaci&oacute;n sexual y dejar de mentirnos a nosotros mismos. &ldquo;Si t&uacute; eres el primero que te mientes y que distorsionas la realidad para quedar bien no s&eacute; con qui&eacute;n, pues mal vamos&rdquo;, sostiene la psic&oacute;loga. &ldquo;Por ejemplo, un caso muy habitual que veo yo con los chicos que tienen problema de erecci&oacute;n es que nunca reconocen que les pasa. Si yo les pregunto '&iquest;cuando est&aacute;s con un grupo de amigos y sale este tema de conversaci&oacute;n y todos dicen que a ellos no les pasa, t&uacute; qu&eacute; dices?'. Por supuesto ellos dicen que tambi&eacute;n responden que a ellos tampoco y eso es lo que perpet&uacute;a el tab&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto coincide tambi&eacute;n Mart&iacute;nez, que explica que &ldquo;muchos de los problemas sexuales que existen en nuestra sociedad ser&iacute;an menores si existiera una cultura m&aacute;s abierta respecto a la sexualidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos de los problemas sexuales que existen en nuestra sociedad serían menores si existiera una cultura más abierta respecto a la sexualidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Martínez</span>
                                        <span>—</span> sexólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos evitar tener este tipo de pensamientos?</strong></h3><p class="article-text">
        Tal y como coinciden ambos entrevistados, la educaci&oacute;n sexual es clave para desvanecer muchas de las inseguridades que rodean al sexo. Adem&aacute;s de centros especializados en ello, como la<a href="http://escuelasexologica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="http://escuelasexologica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escuela Sexol&oacute;gica</a> en la que trabaja Mart&iacute;nez, que ofrece esta formaci&oacute;n orientada a las diversidades sexuales, ambos sugieren acercarse a estas reflexiones y conocimientos tambi&eacute;n por otras v&iacute;as. &ldquo;Recomiendo leer un libro titulado<a href="http://www.alphadecay.org/libro/el-buen-sexo-manana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="http://www.alphadecay.org/libro/el-buen-sexo-manana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El buen sexo ma&ntilde;ana</em></a><a href="http://www.alphadecay.org/libro/el-buen-sexo-manana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Katherine Angel</a>, editado por Alpha Decay. Un libro que no solamente habla de todas estas cosas sino tambi&eacute;n de &eacute;tica, consentimiento y sexualidad, sobre el deseo y la complejidad de este&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Malnero, que ha publicado  <a href="https://www.oberonlibros.com/libro/carino-vamos-a-llevarnos-bien-9788441547636/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cari&ntilde;o, vamos a llevarnos bien</em></a>  con Ober&oacute;n, recoge en sus p&aacute;ginas tambi&eacute;n algunas de estas ideas que conviene desmitificar, como la idea de que hay una frecuencia ideal para practicar sexo. Y en caso de que haya frustraciones o la experiencia sexual est&eacute; resultando limitante o un problema, sugiere dejarse &ldquo;asesorar por profesionales&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-mundo-sexo_1_10715302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2023 21:49:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué tenemos la sensación de que todo el mundo tiene más sexo que nosotros?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexología,Sexualidad,Relaciones,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo afecta la represión de ayer a nuestra sexualidad de hoy?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/afecta-represion-ayer-sexualidad-hoy_129_10556755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61045e5e-1d15-41f9-9b0c-ed9c65480949_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo afecta la represión de ayer a nuestra sexualidad de hoy?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Creatura' es una película que necesitamos ver porque rompe con un tabú fundamental en la constitución de nuestras sociedades: la representación de la pulsión sexual en la infancia, una pulsión desvinculada del coito, de la heterosexualidad y de los fantasmas pornográficos de los adultos</p><p class="subtitle">Pregunta a Sara Torres - "Mi amiga tiene pareja pero siento un vínculo fuerte hacia ella, ¿mejor seguir la amistad a pesar de ello o cortarla?"</p></div><p class="article-text">
        Una pareja joven, en una relaci&oacute;n &ldquo;estable&rdquo;, sale de la ciudad, se muda al pueblo de la familia de ella y accede as&iacute; a la posibilidad de una intimidad propia, en una casa propia.&nbsp;El inicio del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/tabu-sexualidad-femenina-arrolla-cannes-creatura-elena-martin_1_10222355.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relato en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/tabu-sexualidad-femenina-arrolla-cannes-creatura-elena-martin_1_10222355.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Creatura</em></a><em> </em>nos suena, es el camino a la supuesta felicidad adulta. Un novio sensible, unos padres generosos, tiempo y espacio para construir una vida entre dos. La sexualidad de Mila, sin embargo, irrumpe en escena para molestar el camino hacia una madurez esperada y feliz &ndash;&iquest;acaso no molesta siempre la sexualidad femenina cuando no act&uacute;a para el deseo de otro?&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Hay amor, s&iacute;, hay apreciaci&oacute;n de la belleza compartida, pero ocurre una imposibilidad de abandono y gozo en la relaci&oacute;n sexual. Esta incapacidad de acceso al placer se convierte en algo demasiado real; no hay teatro de g&eacute;nero que la sostenga. El deseo de Mila se contorsiona entre la b&uacute;squeda de satisfacci&oacute;n y la imposibilidad de encontrar un escenario en la pareja donde tenga lugar. Un novio paciente, que no se hace muchas preguntas, permanece a su lado a costa de perder su masculinidad: &ldquo;soy un tonto&rdquo;, pronuncia en ese estado de espera o esperanza por el que &eacute;l tambi&eacute;n renuncia a la sexualidad a favor del apego y el proyecto convencional de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia del deseo se cuenta hacia atr&aacute;s&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En el filme la directora, actriz y coguionista Elena Mart&iacute;n Gimeno consigue representar de forma inaugural el modo en que represi&oacute;n, violencia y culpa acompa&ntilde;an la primera educaci&oacute;n sexual estrangulando nuestra sexualidad adulta. <em>Creatura</em> es una pel&iacute;cula que necesitamos ver porque rompe con un tab&uacute; fundamental en la constituci&oacute;n de nuestras sociedades: la representaci&oacute;n de la pulsi&oacute;n sexual en la infancia, una pulsi&oacute;n desvinculada del coito, de la heterosexualidad y de los fantasmas pornogr&aacute;ficos de los adultos. Una sensibilidad que existe y que el mundo adulto violenta por negaci&oacute;n o por abuso. Vivimos en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/tabu-sexualidad-femenina-arrolla-cannes-creatura-elena-martin_1_10222355.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la falsa creencia de que tab&uacute;s como este nos protegen</a>, pero: &iquest;Protegen el bienestar de los cuerpos o, m&aacute;s all&aacute; de eso, su objetivo es proteger el orden social bajo una norma determinada?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en la falsa creencia de que tabús como este nos protegen, pero: ¿Protegen el bienestar de los cuerpos o, más allá de eso, su objetivo es proteger el orden social bajo una norma determinada?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mila es una protagonista que incomoda en todas sus edades. Sus necesidades y su pasi&oacute;n son irreductibles, y la expresi&oacute;n de su pasi&oacute;n rebosa los l&iacute;mites del molde social. Mila es amada, por su familia, por su pareja, pero para sostener ese amor pronto aprende que ha de contenerse, silenciar, cooperar respetando el tab&uacute; de su grupo social.&nbsp;A trav&eacute;s del bloqueo y la no-representabilidad de las fuerzas y pasiones que nos mueven, el tab&uacute; constituye la identidad subjetiva y la social. Su poder, mientras se mantiene&nbsp;el silencio, es absoluto, pero su encantamiento, que pareciera total, se rompe de forma sencilla una vez que un grupo comienza a hablar de un aspecto de lo real que se hab&iacute;a mantenido soterrado en el cuarto de atr&aacute;s de las conciencias.
    </p><p class="article-text">
        El acto rompedor de representaci&oacute;n de la intimidad que tiene lugar en la pel&iacute;cula nos recuerda que la frase ya cl&aacute;sica de Audre Lorde: &ldquo;Tu silencio no te proteger&aacute;&rdquo; tiene relevancia mucho m&aacute;s all&aacute; de la denuncia en casos concretos de abuso. El deseo de conversaci&oacute;n y de reparaci&oacute;n de Mila moviliza la transformaci&oacute;n propia y la de las personas de su alrededor. <em>Creatura,</em> con una delicadeza fiera, defiende que ser capaces de hablar, representar e indagar es el movimiento definitivo frente al tab&uacute;. Hablar, no necesariamente en voz alta, en la velocidad de las redes o frente a una audiencia. En <em>Creatura </em>el tab&uacute; se transgrede en espacios interiores, llevando un poquito m&aacute;s lejos la conversaci&oacute;n con los padres, las madres, lxs amantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde lo femenino aprendemos muy pronto que la represión de nuestro deseo se premia con amor. Es un intercambio: tú controlas y ocultas tu deseo y yo te valoraré positivamente, te querré más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde lo femenino aprendemos muy pronto que la represi&oacute;n de nuestro deseo se premia con amor. Es un intercambio: t&uacute; controlas y ocultas tu deseo y yo te valorar&eacute; positivamente, te querr&eacute; m&aacute;s.&nbsp;As&iacute; lo vive Mila, pues la represi&oacute;n es la demanda que recibe de dos de sus grandes amores: el padre a quien incomoda la ni&ntilde;a como ser sexual y el novio que se siente violentado por la forma en que Mila busca la excitaci&oacute;n a trav&eacute;s de la fantas&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;as se nos pide borrar la sensibilidad sexual. De adolescentes controlarnos, controlar a los otros y ocultar el deseo propio para no ser &ldquo;unas guarras&rdquo;. Luego de adultas la demanda es que, en el sacrosanto espacio de la pareja, disfrutemos de todas las pr&aacute;cticas y nos mostremos disponibles casi siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Elena Mart&iacute;n y su equipo (el guion lo escribe junto a Clara Roquet y la fotograf&iacute;a es de Alana Mej&iacute;a Gonz&aacute;lez) nos recuerdan que la represi&oacute;n no hace desaparecer la sexualidad, sino que la convierte en tensi&oacute;n, en conflicto<strong>. </strong>El filme se aproxima a lo sexual como una energ&iacute;a cuya represi&oacute;n no implica su agotamiento, sino su transformaci&oacute;n en s&iacute;ntoma, en expresi&oacute;n del cuerpo inc&oacute;modo. El sarpullido en la piel acompa&ntilde;a a la protagonista desde el surgimiento del impulso libidinal en la infancia y reaparece cada vez que el cuerpo encuentra obst&aacute;culos &ndash;moralistas, patriarcales&ndash; para su satisfacci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El filme, con una delicadeza fiera, defiende que ser capaces de hablar, representar e indagar es el movimiento definitivo frente al tabú. Hablar, no necesariamente en voz alta, en la velocidad de las redes o frente a una audiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El deseo toma forma a trav&eacute;s de la fantas&iacute;a, el juego, el placer y sus posibilidades, pero tambi&eacute;n a trav&eacute;s del da&ntilde;o, del susto y de la culpa. La realidad dura detr&aacute;s del relato de <em>Creatura</em> es que nunca sabremos c&oacute;mo ser&iacute;a nuestro deseo si de peque&ntilde;as no nos hubiesen hecho sentir culpables por tener placer, si de adolescentes no nos hubiesen llamado &ldquo;guarras&rdquo; por mostrar nuestro deseo. Algunas aspiramos a un ideal de alegr&iacute;a y libertad sexual, pero la amante que queremos ser hoy no olvida lo que fuimos, lo que fueron con nosotras. Tal vez la pregunta generacional que nos toca hacernos sea: &iquest;C&oacute;mo vamos a vivir, follar y amarnos con esta realidad que ya no es reversible?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; el potencial radical de comenzar juntas, caminos distintos&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/afecta-represion-ayer-sexualidad-hoy_129_10556755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Sep 2023 19:58:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexualidad,Deseo,Cine]]></media:keywords>
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