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    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Aniversario achicado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/aniversario-achicado_132_13610934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9083b09-68f6-47e1-89cc-24f869bc37c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aniversario achicado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro aniversario fue hace diez días. Se nos ha olvidado, como todos los años. Cinco años juntos. Hay quien lo celebra con una cena en el puerto, con velas, con una escapada. Nosotros lo celebramos dentro del agua, entre ollas y una fosa que puede rendirse en cualquier momento</p></div><p class="article-text">
        El cielo lo anuncia. A media ma&ntilde;ana cuelga viol&aacute;ceo y pesado sobre el jard&iacute;n; los cactus candelabro brillan verdes contra esa oscuridad y la palmera abre sus abanicos a la &uacute;ltima luz oblicua. Luego llega el agua. No en gotas, sino en l&aacute;minas.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra casa es una casa de campo sencilla, autoconstruida, levantada sobre piedras, con suelo de piedra. En ese suelo hay una canaleta, un cauce estrecho pensado para recoger el agua y sacarla fuera. Quien construye as&iacute; cuenta con la lluvia. Con lo que no cuenta es con esta. El agua llega m&aacute;s deprisa de lo que la canaleta puede evacuar, rebosa por los bordes y se extiende por el suelo, y nosotros nos quedamos en medio. Ponemos boles de acero, ollas, el cubo gris, el negro con el escurridor verde chill&oacute;n. Fregamos, escurrimos, volvemos a fregar. Un trabajo que no termina nada; solo lo aplaza.
    </p><p class="article-text">
        Y debajo de todo, invisible, la fosa s&eacute;ptica. El agua sube desde abajo, empuja dentro de la fosa y llega un momento en que ya no cabe m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que achicamos. Cubo tras cubo, fuera de la casa, hacia un jard&iacute;n inundado: marr&oacute;n, espumoso, con peque&ntilde;os remolinos alrededor de los troncos de los cactus. Junto al viejo pozo con la bomba de mano, la lluvia cae en hilos desde la p&eacute;rgola. Me agacho, con los pantalones empapados hasta la rodilla, y meto la mano en la corriente.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento, con un cubo lleno en cada mano, me acuerdo: nuestro aniversario fue hace diez d&iacute;as. Se nos ha olvidado, como todos los a&ntilde;os. Cinco a&ntilde;os juntos. Hay quien lo celebra con una cena en el puerto, con velas, con una escapada. Nosotros lo celebramos dentro del agua, entre ollas y una fosa que puede rendirse en cualquier momento. Hoy es el d&iacute;a. Y, de verdad, no se me ocurre nada m&aacute;s rom&aacute;ntico. Me encanta.
    </p><p class="article-text">
        En casa ya no se aguanta. No porque el agua baje, sino porque el barco est&aacute; en el puerto y la bomba de achique no funciona bien. Tenemos que ir. Y yo quiero ver. Quien fotograf&iacute;a no se queda en casa cuando la isla cambia de cara.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de salir, la carretera queda cortada. Un pino enorme yace atravesado. Las ra&iacute;ces arrancadas de la tierra reblandecida, la copa hundida en los matorrales del otro lado; en medio, imposible pasar. Llamamos a los bomberos y damos media vuelta. En Formentera siempre hay otra ruta, solo hay que conocerla: pistas de tierra y rodeos que ning&uacute;n GPS registra. Llegamos igualmente, solo que m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Las carreteras han dejado de serlo. Entre las paredes de piedra seca, las parets seques que desde hace generaciones separan unos campos de otros, corre el agua. Delante de nosotros, un coche peque&ntilde;o y claro levanta una ola. En cada hondonada el nuestro patina: las ruedas pierden el suelo, la trasera se va hacia fuera y ya no sabes si conduces o si te conducen. Los limpiaparabrisas no dan abasto. A los lados, los campos, amarillos y duros en verano, est&aacute;n bajo el agua; solo asoman las crestas de los muros.
    </p><p class="article-text">
        En un tramo, la pared se ha venido abajo. Las piedras que alguien coloc&oacute; hace cien a&ntilde;os sin argamasa, piedra sobre piedra, peso contra peso, est&aacute;n esparcidas por la calzada. El agua sale a chorro por el hueco y las balizas verdes se hunden hasta la mitad en la corriente. En otro muro el agua salta por encima y cae en cascada sobre las baldosas grises de la acera. Paro y hago fotos. Claro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el barco rige una f&iacute;sica sencilla: lo que entra tiene que salir. La bomba no es gran cosa: un motorcito, un flotador, una manguera. Cuando se atasca, una descubre cu&aacute;nto depende de algo tan peque&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        A la vuelta, el pino ha desaparecido. La carretera est&aacute; despejada, ni una rama. Vamos despacio, busc&aacute;ndolo, y lo encontramos apartado en la cuneta. Mientras est&aacute;bamos en el puerto, los bomberos lo han retirado bajo la lluvia, sin que nadie los viera. Buen trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el cielo se abre. Sale el sol y aqu&iacute; no ha pasado nada. Nubes blancas sobre azul, los cactus relucientes, el jard&iacute;n humeando.
    </p><p class="article-text">
        Vamos al bar Es Cap, todav&iacute;a con los pantalones mojados, y pedimos dos caf&eacute;s. Brindamos con las tazas por nuestros cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Mejor aniversario, imposible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pamela Spitz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/aniversario-achicado_132_13610934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 16:24:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aniversario achicado]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Clima y biodiversidad. Amenaza inminente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/clima-biodiversidad-amenaza-inminente_132_13609831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5737bf59-3b6c-49a0-bc0b-9c30aa5f2486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clima y biodiversidad. Amenaza inminente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la campaña electoral del 29N se tratarán los grandes temas que preocupan a la población como la vivienda, los servicios públicos, los salarios, las pensiones, pero habría que introducir también con determinación temas ambientales</p></div><p class="article-text">
        En estas fechas se est&aacute;n reuniendo y se reunir&aacute;n las conferencias de partes, conocidas como COP, relativas a la biodiversidad (COP17 Erev&aacute;n, Armenia 19-30 octubre) y al clima (COP31 Antalya, Turqu&iacute;a 9-20 noviembre) y las previsiones no son nada buenas.
    </p><p class="article-text">
        En la conferencia de biodiversidad, el objetivo es implementar las medidas para alcanzar en 2030 las 23 metas del Marco Mundial de Biodiversidad acordadas en la conferencia de Kunming-Montreal en 2021 y 2022. Esta cumbre es por tanto el momento de la evaluaci&oacute;n intermedia para ver el grado de cumplimiento actual de los objetivos y la posibilidad de llegar a ellos. En el Informe Mundial que se presentar&aacute; en Erev&aacute;n ya se advierte que seg&uacute;n los Informes Nacionales (medidas adoptadas por cada pa&iacute;s) presentados es muy complicado alcanzar los objetivos en 2030 en un contexto de p&eacute;rdida continua de biodiversidad en el que el 25 % de las especies en la mayor&iacute;a de los grupos de animales y plantas estudiados ya est&aacute;n en riesgo de extinci&oacute;n (IPBES 2019).
    </p><p class="article-text">
        En la conferencia del clima, la reuni&oacute;n preparatoria de Bonn en junio no consigui&oacute; llegar a acuerdos en los textos preparatorios para la conferencia de Antalya en materia de adaptaci&oacute;n, mitigaci&oacute;n y financiaci&oacute;n, llegando a un acuerdo de m&iacute;nimos en transici&oacute;n justa en un contexto en el que las previsiones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente apuntan a que se sobrepasar&aacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os los 1,5&ordm;C del Acuerdo de Par&iacute;s con consecuencias clim&aacute;ticas extremas y &ldquo;da&ntilde;os graves a la salud humana, la seguridad alimentaria, los suministros de agua, la naturaleza, las ciudades, las infraestructuras y las econom&iacute;as&rdquo; (PNUMA 2026).
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, la situaci&oacute;n se agrava con el incumplimiento sistem&aacute;tico de los poco ambiciosos acuerdos adoptados en las sucesivas COP, si no por todos los pa&iacute;ses, si por algunos, esencialmente los productores de petr&oacute;leo o los detentadores de materias primas minerales, animales o vegetales, que anteponen sus intereses econ&oacute;micos -casi siempre en manos de unos pocos- a las din&aacute;micas ambientales.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a electoral del 29N se tratar&aacute;n los grandes temas que preocupan a la poblaci&oacute;n como la vivienda, los servicios p&uacute;blicos, los salarios, las pensiones, algo esencial desde un punto de vista social en un contexto internacional en el que todos ellos est&aacute;n amenazados por las derechas, sean extremas o no, y que cuya defensa hay que apoyar por tanto con determinaci&oacute;n. Pero habr&iacute;a que introducir tambi&eacute;n con determinaci&oacute;n temas ambientales como los citados -que se tratan en el &aacute;mbito internacional, pero con poca repercusi&oacute;n en la esfera estatal -para su consideraci&oacute;n pol&iacute;tica dado que los responsables de las crisis sociales y ambientales son los mismos. Los grandes grupos financieros que especulan con la vivienda son los mismos que invierten en petr&oacute;leo o arrasan los bosques tropicales para plantar soja o aumentar la caba&ntilde;a ganadera con obvias repercusiones en el aumento de los GEI y la p&eacute;rdida de biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario explicar el movimiento global de capitales en sus inversiones para que la poblaci&oacute;n entienda que el capital es transnacional y que las pol&iacute;ticas de un estado deben ser de alcance transnacional para dar respuesta a decisiones que vayan en contra de las mayor&iacute;as sociales. Y tambi&eacute;n de llegar a acuerdos globales con pa&iacute;ses preocupados por la inacci&oacute;n ambiental como los de Santa Marta despu&eacute;s de la &uacute;ltima COP del Clima. Por ello es de alto valor pedag&oacute;gico informar a la poblaci&oacute;n de lo que sucede en un mundo en el que desgraciadamente el enga&ntilde;o est&aacute; a la orden del d&iacute;a. No solo se enga&ntilde;a a trav&eacute;s de la mentira sino tambi&eacute;n con la desinformaci&oacute;n o con la informaci&oacute;n sesgada de realidades globales que afectan a nuestra vida. Buen ejemplo de ello es este agravamiento del cambio clim&aacute;tico que ya vemos continuamente y la p&eacute;rdida de biodiversidad, cuyas se&ntilde;ales vemos menos pero que podemos intuir en los bosques que se secan o en las especies que desaparecen, temas que deber&iacute;an estar presentes en cualquier debate de cara a estas elecciones. Ambos, juntamente con la desertificaci&oacute;n y la contaminaci&oacute;n, deber&iacute;an formar parte de los programas y las reivindicaciones de los partidos preocupados por la conservaci&oacute;n del entorno y consecuentemente por la preservaci&oacute;n de nuestra especie, claramente amenazada por una crisis ambiental que tendr&aacute; graves repercusiones sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/clima-biodiversidad-amenaza-inminente_132_13609831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 12:02:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El “turisme sostenible”, l'anestèsia al malestar turístic]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/turisme-sostenible-l-anestesia-malestar-turistic_132_13582816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a625392-9eac-4156-aa5f-48893ed269e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x478y571.jpg" width="1200" height="675" alt="El “turisme sostenible”, l&#039;anestèsia al malestar turístic"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es pot parlar de fer turisme sostenible en unes illes o territoris sobreexplotats. Si vols turisme sostenible, has de deixar de venir gent a Mallorca</p></div><p class="article-text">
        Les protestes contra la turistificaci&oacute; dels darrers anys han despertat a alguns visitants sensibles un &ldquo;malestar tur&iacute;stic&rdquo;. Ara alguns turistes, quan viatgen, se senten culpables per estar contribuint als problemes que causa el model tur&iacute;stic.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquest malestar s&rsquo;ha transm&egrave;s a trav&eacute;s de xarxes socials, i tamb&eacute; a trav&eacute;s de premsa i mitjans de comunicaci&oacute; estrangers. Ara s&oacute;n molts els turistes que volen evitar aquest malestar tur&iacute;stic i ens demanen: com puc fer turisme sense contribuir al problema?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ja fa uns anys la ind&uacute;stria tur&iacute;stica va encunyar l&rsquo;eufemisme &ldquo;turisme sostenible&rdquo;. Va sortir segurament com reacci&oacute; a les cr&iacute;tiques que es feia al turisme a causa del seu important impacte ambiental sobre els ecosistemes. Una de les coses que es va fer tamb&eacute; per aconseguir aquest turisme sostenible va ser l&rsquo;ecotaxa o impost de turisme sostenible. Per&ograve;, si el turisme &eacute;s de veritat sostenible, &eacute;s a dir, que no un t&eacute; impacte, per qu&egrave; hauria de pagar una taxa de sostenibilitat?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Molts mitjans de comunicaci&oacute; i turistes ens demanen com poden fer turisme sostenible? Despr&eacute;s d&rsquo;un llarg temps de reflexionar aquesta pregunta la resposta &eacute;s tan f&agrave;cil, com inc&ograve;moda. No es pot parlar de fer turisme sostenible en unes illes o territoris sobreexplotats. Si vols turisme sostenible, ha de deixar de venir gent a Mallorca.
    </p><p class="article-text">
        El que ocorre en aquest debat &eacute;s que el turista vol obviar la resposta. Com puc venir a Mallorca a fer turisme sostenible? Mentre hi hagi 20, 15 o 10 milions de turistes no podem parlar de turisme sostenible. Solament podem parlar de bones pr&agrave;ctiques, com pot ser comprar producte local en lloc de producte de fora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Com la soluci&oacute; de venir menys turistes inc&ograve;moda al Govern i al sector tur&iacute;stic, es va inventar l&rsquo;eufemisme &ldquo;turisme sostenible&rdquo; per pal&middot;liar aquest malestar tur&iacute;stic. I fer creure al turista que el seu impacte ecol&ograve;gic es gestionat, aix&iacute; el turista pot passar les seves vacances sense cap mena de remordiment.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Joan Femenia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/turisme-sostenible-l-anestesia-malestar-turistic_132_13582816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 15:39:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La convalidación en la Diputación Permanente: ¿desvirtuación del Pleno o técnica inoportuna?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/convalidacion-diputacion-permanente-desvirtuacion-pleno-tecnica-inoportuna_132_13571562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88115ef5-d90b-45e2-a876-7f0e9cf2ff3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x914y502.jpg" width="1200" height="675" alt="La convalidación en la Diputación Permanente: ¿desvirtuación del Pleno o técnica inoportuna?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La acción no tiene resultado prohibido (fraude político quizás)</p></div><p class="article-text">
        Una vez las Cortes Generales est&aacute;n disueltas, tras el adelanto electoral por parte del presidente del Gobierno, los Decretos sobre la vivienda aprobados en Consejo de Ministros &ndash;tras el rechazo en el Pleno- se llevar&aacute;n a votaci&oacute;n ante la Diputaci&oacute;n Permanente. En este caso, a partir del art. 78 Constituci&oacute;n, la convalidaci&oacute;n del Decreto Ley se realiza en la Diputaci&oacute;n Permanente. T&eacute;cnica que se ha utilizado a lo largo del per&iacute;odo constitucional. La Diputaci&oacute;n Permanente refleja la composici&oacute;n del Pleno, pero no es un calco pol&iacute;tico exacto, lo que llevar&iacute;a probablemente a que los votos de Junts no fuesen necesarios para convalidar dicha medida.
    </p><p class="article-text">
        Una gran parte de juristas &ndash;constitucionalistas- defienden que esta t&eacute;cnica incurre en un fraude constitucional o en un fraude legal. Para que exista un fraude de ley, seg&uacute;n nuestro C&oacute;digo Civil deben ser actos realizados al amparo del texto de una norma jur&iacute;dica que persiga algo prohibido o contrario del ordenamiento. Es decir, una acci&oacute;n prohibida o contrario a alguna norma del Ordenamiento. Otros posicionamientos alertan de algunos l&iacute;mites en la t&eacute;cnica, aunque sin atisbo de fraude legal (no afectar a materias prohibidas por el Ordenamiento). Eso s&iacute;, advierten de que debe llevarse alg&uacute;n tipo de modificaci&oacute;n de los Decreto Ley (as&iacute; parece) para evitar esa alteraci&oacute;n de voluntad democr&aacute;tica previa.
    </p><p class="article-text">
        Coincido en que se desarrolla una pr&aacute;ctica inoportuna o un fraude pol&iacute;tico, ya que la esencia de la Diputaci&oacute;n Permanente no ser&aacute; una Doble C&aacute;mara para superar la oposici&oacute;n del Pleno. Quiz&aacute;s me mantengo en una visi&oacute;n intermedia, aunque el precedente nos dir&aacute;. Son dos cuestiones distintas las medidas y el procedimiento. Respecto a las medidas -protecci&oacute;n frente desahucios de personas vulnerables junto a bonificaciones fiscales para propietarios- son de urgente necesidad (al menos en reclamo social). 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al procedimiento, no considero que sea un fraude de ley por perseguir algo prohibido, m&aacute;s dudas tengo en que sea contrario a normas del Ordenamiento (desvirtuaci&oacute;n del Pleno; cuestiones constitucionales). Las normas de cobertura utilizadas son leg&iacute;timas. Las normas defraudadas (requieren interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica de un bloque de constitucionalidad). En s&iacute;ntesis, la acci&oacute;n no tiene resultado prohibido (fraude pol&iacute;tico quiz&aacute;s). En cambio, si me surgen dudas en un resultado contrario a otras normas del Ordenamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amir Al Hasani Maturano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 09:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[patria, en minúsculas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/patria-minusculas_132_13542775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/888666cb-c7c2-4ab1-a21e-3e4bfc57edce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x973y707.jpg" width="1200" height="675" alt="patria, en minúsculas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá el patriotismo empiece ahí: en no mirar hacia otro lado cuando uno de los nuestros necesita ayuda. En recordar que antes que propietarios, inquilinos, inversores, bancos, partidos o números somos personas</p><p class="subtitle">Maricarmen, desde el hospital: “Lo que quiero es que este problema con los fondos buitre se elimine de una vez”</p></div><p class="article-text">
        Cre&iacute;mos que el patriotismo consist&iacute;a en defender una bandera, un himno, una frontera y, sobre todo, la soberan&iacute;a. La soberan&iacute;a, esa palabra enorme que sacamos a pasear cuando alguien toca un palmo del territorio. Ojito, Manolo, con las fronteras. Hay una curiosa manera de entenderla: defendemos con u&ntilde;as y dientes la unidad del territorio, pero, por el contrario, podemos mirar con bastante menos entusiasmo las demandas de quienes viven dentro de &eacute;l. En sentido amplio, por ejemplo, la de los catalanes, que piden inversiones, infraestructuras, el corredor Mediterr&aacute;neo y reclaman una identidad propia o la de otros particulares que se enfrentan a la voracidad del mundo inmobiliario o la sanidad privada con caso omiso de empresas y del gobierno. Entonces, la soberan&iacute;a parece tener letra peque&ntilde;a. Qu&eacute; cosas tan curiosas hacemos: defendemos el pa&iacute;s, en cada cent&iacute;metro de su tierra, pero en ocasiones descuidamos a los que lo configuran.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; hayamos confundido demasiado tiempo la patria con el per&iacute;metro. Un pa&iacute;s no es solamente la frontera que lo dibuja, sino las personas que viven dentro de ella. Sus mayores, sus trabajadores, sus j&oacute;venes, sus familias, sus barrios y, s&iacute;, tambi&eacute;n los catalanes cuando piden lo que consideran necesario para los suyos cuando, dicen, llevan tiempo hartos de aportar al erario p&uacute;blico global y no recibir apenas. Podemos discutir sus demandas, rechazarlas, negociarlas o considerarlas equivocadas. Faltar&iacute;a m&aacute;s. Aunque cuesta sostener que la soberan&iacute;a importa sobremanera cuando hablamos del territorio y bastante menos cuando hablamos de c&oacute;mo viven quienes lo habitan.
    </p><p class="article-text">
        En esas, aparece Maricarmen en cartel, quien pone nombre y lidera una manera bastante poco solemne de hablar de patria. Tiene 87 a&ntilde;os, una discapacidad reconocida del 50% y lleva setenta a&ntilde;os viviendo en la misma casa. Setenta. All&iacute; han vivido sus padres, all&iacute; ha crecido ella, all&iacute; est&aacute;n sus recuerdos y all&iacute; espera envejecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado 23 de septiembre sale de all&iacute; en una camilla y de repente la palabra patria deja de sonar a himno y empieza a sonar a persona. Una persona en una vivienda. Ese espacio, que es activo, inversi&oacute;n, una propiedad capaz de generar rentabilidad. Todo ello, leg&iacute;timo. Claro, Manolo, la propiedad privada es leg&iacute;tima y enriquecerse dentro de la ley tambi&eacute;n. Aqu&iacute; nadie pretende que el peque&ntilde;o propietario cargue sobre sus hombros con el problema de todo un pa&iacute;s. Pero el quid radica en: una vivienda no es exactamente como una acci&oacute;n, un coche o un tel&eacute;fono que uno cambia cuando le conviene. Es donde alguien duerme, cr&iacute;a a sus hijos, envejece y construye su vida. Tal vez por ello la pregunta no sea si una vivienda puede producir beneficios, sino qu&eacute; ocurre cuando el beneficio empieza a decidir qui&eacute;n puede seguir viviendo en ella.
    </p><p class="article-text">
        A Maricarmen le cuesta unos 500 euros el alquiler de su hogar, bajo el auspicio de una renta antigua. Pero un fondo voraz, Urbagesti&oacute;n, le pide m&aacute;s, pero qu&eacute; m&aacute;s: cinco veces m&aacute;s. En el ring: un fondo de inversi&oacute;n frente a una mujer de 87 a&ntilde;os que lleva siete d&eacute;cadas all&iacute;. Despu&eacute;s llegan ofertas, alternativas, posibilidades; ninguna resuelve el problema o as&iacute; lo quiere el fondo. El beneficio, leg&iacute;timo, acaba pesando m&aacute;s que todo lo dem&aacute;s. Pero &iquest;leg&iacute;timo significa necesariamente suficiente?
    </p><p class="article-text">
        La ley tambi&eacute;n est&aacute; all&iacute;, haciendo su trabajo de ley, que consiste en poner fronteras donde la vida suele poner matices. Sigo con Maricarmen. El contrato de arrendamiento lo firman sus padres en los a&ntilde;os cincuenta; despu&eacute;s pasa a su madre y, tras su muerte en 2005, a ella misma. La normativa contempla determinadas condiciones para estas subrogaciones y, en algunos supuestos, un 65% de discapacidad. Maricarmen tiene un 50% y el Supremo termina avalando la posici&oacute;n de la propiedad. Puede ser jur&iacute;dicamente correcto y, precisamente por eso, la pregunta ya no es para el juez: es para quien hace las leyes.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de pedir que los jueces sustituyan al dictamen del Parlamento, sino de recordar que las leyes se pueden cambiar. Una norma puede ser legal, s&iacute;, pero al mismo tiempo, debe abrir un debate sobre si deber&iacute;a ser distinta. La vida tiene la desagradable costumbre de no caber exactamente dentro de un porcentaje. Maricarmen tampoco cabe. No cupo. No cabemos. Y quiz&aacute; por eso tampoco deber&iacute;amos mirar su caso como una excepci&oacute;n aislada, porque detr&aacute;s aparece algo bastante m&aacute;s grande: la vivienda convertida en activo financiero.
    </p><p class="article-text">
        Echemos memoria atr&aacute;s. Despu&eacute;s de la crisis inmobiliaria y bancaria llegan grandes inversores, sociedades patrimoniales y operadores institucionales. No todos son iguales, ni todas las operaciones responden al mismo modelo, ni todo propietario es un fondo buitre. Pero cuando una vivienda entra en una cartera de inversi&oacute;n, la rentabilidad puede empezar a mandar sobre su funci&oacute;n residencial. Y cuando eso sucede a escala de barrio aparece esa palabra tan elegante para algo bastante menos elegante: gentrificaci&oacute;n. El barrio se revaloriza, llegan inversiones, cambian los negocios, suben los alquileres y quienes llevan d&eacute;cadas all&iacute; empiezan a descubrir que ya no pueden pagarlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamamos regeneraci&oacute;n, dinamizaci&oacute;n, transformaci&oacute;n urbana. P&oacute;nganle etc&eacute;teras. Palabras tan limpias para acciones que a veces no son tanto. Con obviedad: quien contempla el proceso desde una hoja de c&aacute;lculo ve ah&iacute; una transformaci&oacute;n. Quien tiene que abandonar su barrio sin mayor opci&oacute;n obtiene simplemente eso: abandonar su barrio. Y en un pa&iacute;s donde alrededor de un 3% del parque de vivienda es alquiler social, seg&uacute;n la OCDE, el problema se vuelve todav&iacute;a m&aacute;s serio.
    </p><p class="article-text">
        En 2012, tenemos rescate a la banca. La crisis financiera y bancaria obliga a una intervenci&oacute;n extraordinaria y Oliver Wyman calcula 59.300 millones de necesidades adicionales de capital.
    </p><p class="article-text">
        No son simplemente 60.000 millones entregados directamente a los bancos &ndash;aquello es bastante m&aacute;s complejo&ndash;, pero s&iacute; hay recursos p&uacute;blicos y europeos extraordinarios para recapitalizar y reestructurar el sistema financiero. El bueno de Xisco Fern&aacute;ndez, un gran amigo m&iacute;o, me deja una pregunta que late: &iquest;por qu&eacute; aquello no sirvi&oacute; tambi&eacute;n para construir mucha m&aacute;s vivienda p&uacute;blica, cuando entre todos ayudamos a los bancos?
    </p><p class="article-text">
        Quien escribe estas l&iacute;neas no dice que los pisos de bancos y cajas deban convertirse m&aacute;gicamente en vivienda p&uacute;blica cambiando el cartel de la puerta. Recala en que el Estado interviene, recapitaliza, reestructura y moviliza recursos, y que ha desaprovechado una oportunidad hist&oacute;rica para haber destinado una parte mucho mayor a vivienda p&uacute;blica y asequible. Qu&eacute; pena: encontramos entidades demasiado importantes para dejarlas caer e inquilinos vulnerables demasiado peque&ntilde;os para cambiar las reglas.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de este a&ntilde;o se separa la revalorizaci&oacute;n de las pensiones de otras medidas sociales para facilitar su aprobaci&oacute;n. Y llega el Real Decreto-ley 2/2026, con protecci&oacute;n frente a determinados desahucios y lanzamientos de personas vulnerables, con pr&oacute;rroga hasta el 31 de diciembre con condiciones y excepciones. El Congreso lo deroga a finales de febrero y, durante el verano, vuelven las negociaciones sobre vivienda, desahucios e incentivos fiscales sin llegar a cerrarse. En vano. Hay que insistir: si una f&oacute;rmula falla, se cambia; si un decreto no sale, se negocia otro. Y, sobre todo, sin convertir al propietario en el enemigo. Tiene derechos, igual que el inquilino, y una emergencia habitacional no puede recaer sobre una sola parte. Hace falta vivienda p&uacute;blica, compensaciones, servicios sociales y reglas claras. Ni barra libre para la especulaci&oacute;n ni demonizaci&oacute;n de quien tiene una vivienda; ni mercado sin l&iacute;mites ni un Estado sin recursos. Equilibrio. Qu&eacute; palabra tan poco &eacute;pica y qu&eacute; falta nos hace.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el Sindicato de Inquilinas acompa&ntilde;a a Maricarmen y lleva su caso a Naciones Unidas. El Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales pide a Espa&ntilde;a suspender su desahucio o garantizar una alternativa habitacional adecuada. No es una sentencia de un tribunal espa&ntilde;ol, pero s&iacute; una llamada de atenci&oacute;n internacional. Y, pese a todo, Maricarmen sale de su casa en una camilla convertida en eslogan. Patriotismo es defender una frontera y defender a nuestros mayores y a nuestros vulnerables; la propiedad privada y una vivienda digna; el mercado y unas reglas especiales para los bienes esenciales. Podemos aceptar que alguien gane dinero y exigir proporcionalidad cuando ese beneficio choca con derechos fundamentales. Un pa&iacute;s es territorio, bandera y frontera. Y lo forman sus mayores, sus trabajadores, sus familias, sus j&oacute;venes, sus barrios y sus vecinos. Ah, y sus distintas singularidades territoriales. Y quienes tienen menos capacidad para defenderse cuando una decisi&oacute;n econ&oacute;mica o jur&iacute;dica puede cambiarles la vida.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el patriotismo empiece ah&iacute;: en no mirar hacia otro lado cuando uno de los nuestros necesita ayuda. En recordar que antes que propietarios, inquilinos, inversores, bancos, partidos o n&uacute;meros somos personas. En entender que cobrar una deuda puede ser leg&iacute;timo y proteger a quien atraviesa dificultades tambi&eacute;n. En preguntarnos qu&eacute; pa&iacute;s queremos construir para quienes viven dentro de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 23 sent&iacute; sobre todo verg&uuml;enza. Perd&iacute; a mi patria. O no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[A. Lliteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/patria-minusculas_132_13542775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 08:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[patria, en minúsculas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Gaza todos los días es 11 de septiembre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/gaza-dias-11-septiembre_129_13524834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f0f14da-20b1-4a63-8d97-e4713ff723b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x822y406.jpg" width="1200" height="675" alt="En Gaza todos los días es 11 de septiembre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cojo prestado de redes sociales este titular de @JulianMaciasT que recoge en la red social X un video sobre el genocidio de Gaza-que ya ha sido censurado oportunamente - porque me parece que encierra en gran medida como secuenta des de Occidente lo que sucede en dos realidades distintas: la del 11S y la de Palestina</p></div><p class="article-text">
        Llevamos varios d&iacute;as con el 25 aniversario de los atentados de las torres gemelas del 11S reflejado en todos los medios, escritos, audiovisuales y digitales. Un hecho indudablemente abominable que acab&oacute; con la vida de cerca de tres mil personas y&nbsp;heridas a miles m&aacute;s a dem&aacute;s de muchas m&aacute;s v&iacute;ctimas posteriores - tanto mortales&nbsp;como enfermas cr&oacute;nicas por la inhalaci&oacute;n de sustancias t&oacute;xicas derivadas de los materiales desplomados - que dibujan un escenario de dolor y consternaci&oacute;n. Nada&nbsp;puede decirse ante semejante barbarie m&aacute;s all&aacute; de la condena y el respeto y la solidaridad -creo que de forma un&aacute;nime-con las v&iacute;ctimas y por ello se hacen&nbsp;recordatorios cada a&ntilde;o que mantenga viva su memoria.
    </p><p class="article-text">
        En Gaza, llevamos m&aacute;s de 72.000 muertos en tres a&ntilde;os -24 veces m&aacute;s que en el 11S- a los que habr&iacute;a que a&ntilde;adir los m&aacute;s de 1.200 de Cisjordania y los cerca de 9.000 en el L&iacute;bano en el mismo periodo, sin contar con los miles de heridos, amputados, desplazados y los afectados por el ambiente t&oacute;xico provocado por el impacto de miles de toneladas de bombas. Aqu&iacute;, en cambio, no hay por parte de Occidente una posici&oacute;n un&aacute;nime de condena, respeto y solidaridad con respecto a las v&iacute;ctimas. Es m&aacute;s, me atrever&iacute;a a decir, que gran parte de los pa&iacute;ses europeos y por supuesto EEUU ven inevitable esta matanza diaria como un acto de defensa ante el car&aacute;cter fundamentalista y, por tanto, terrorista, al parecer, de la mayor parte del pueblo gazat&iacute;, o palestino, vaya usted a saber.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de Occidente no es lamentable, es execrable. Justificar el genocidio&nbsp;denunciado por distintas instituciones y organizaciones internacionales a las que&nbsp;EEUU -principal colaborador de las matanzas- boicotea sistem&aacute;ticamente convierte en c&oacute;mplice a quien lo hace. Es terrible que un pa&iacute;s como Alemania, que&nbsp;sufri&oacute; un r&eacute;gimen como el de los nazis, defienda ahora otro, el sionista, que repite el&nbsp;exterminio de otro pueblo sin vacilar y sin sentimiento alguno de culpa. Ya quien siempre es &uacute;til hacer una distinci&oacute;n entre jud&iacute;o, etnia sem&iacute;tica originaria de Oriente Medio, y sionista, ideolog&iacute;a supremacista y, por tanto, excluyente. Estamos frente a&nbsp;los supremacistas, que guardan una relaci&oacute;n horrorosa con los nazis. Es terrible que todo Occidente asista a diario a la verg&uuml;enza de escuchar sin reaccionar a los&nbsp;ministros israel&iacute;s animando al exterminio de un pueblo tanto a sus soldados como a los ni&ntilde;os y j&oacute;venes en los colegios.
    </p><p class="article-text">
        En el 11S siempre hubo dudas con respecto a los responsables &uacute;ltimos de los atentados m&aacute;s all&aacute; de la autor&iacute;a directa de Al Qaeda, organizaci&oacute;n por cierto&nbsp;financiada por EEUU en la guerra de Afganist&aacute;n contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, aunque luego se les volviera en contra. En el genocidio de Gaza, no hay ninguna duda de quien es el autor de la matanza: Israel. No hay duda, y aunque este estado creado por Occidente artificialmente justifique su respuesta por el ataque de Ham&aacute;s en octubre de 2023, no hay duda de que &eacute;sta es desproporcionada y atiende a otras razones geopol&iacute;ticas de control de Oriente Medio y de sus recursos y de la ampliaci&oacute;n del actual estado en el Gran Israel, modificando las fronteras actuales a costa de los pa&iacute;ses &aacute;rabes vecinos. Tampoco hay que olvidar que Ham&aacute;s cont&oacute; en su creaci&oacute;n con el apoyo de Israel para debilitar a la OLP, y que, como en el caso de Al Qaeda con EEUU, se volvi&oacute; en contra.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que el expresidente Aznar -uno de los responsables directos de la ilegal guerra de Irak e indirecto del 11M- diga que acusar a Israel de estado genocida es ser antisemita, la realidad es tozuda. &iquest;Cu&aacute;l es la justificaci&oacute;n de matar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, beb&eacute;s, mujeres embarazadas, ancianos y ancianas, hombres, da igual, como dicen los genocidas frente a la televisi&oacute;n, como en el documental Naza, rodado por israel&iacute;es y premiado en Venecia? El caso es matar los hasta que se vayan, eso dicen, no hay m&aacute;s que verlo en las teles o en las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Occidente hace tiempo que pierde credibilidad ante el resto del mundo por su&nbsp;negativa a asumir el genocidio perpetrado por Israel. Europa en concreto deber&iacute;a revisar su posici&oacute;n reaccionaria con respecto a Gaza y Palestina y romper relaciones diplom&aacute;ticas con Israel, ordenar el embargo de armas, impedir cualquier acuerdo comercial, prohibir el establecimiento de empresas israel&iacute;es en Europa, rescindir los contratos existentes y expulsar a todos los equipos deportivos de las competiciones europeas. Espa&ntilde;a, que ha sido el &uacute;nico pa&iacute;s europeo que ha mostrado una cierta cr&iacute;tica y distancia con respecto a Israel, deber&iacute;a ampliar su ambici&oacute;n y ser referente global contra el genocidio y la barbarie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/gaza-dias-11-septiembre_129_13524834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 13:05:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Gaza todos los días es 11 de septiembre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derogación de la Ley de Memoria Democrática también perjudica a la infancia y la juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/derogacion-ley-memoria-democratica-perjudica-infancia-juventud_132_13480167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/123f3b5f-bdec-4327-af94-809f202013ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x639y153.jpg" width="1200" height="675" alt="La derogación de la Ley de Memoria Democrática también perjudica a la infancia y la juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La memoria democrática no es únicamente una política de reparación hacia quienes sufrieron la Guerra Civil o la dictadura franquista; también es una herramienta educativa y social</p><p class="subtitle">Una investigación saca a la luz los 73 lugares de la represión franquista en Balears: “Éramos 'gentuza' sin valor”</p></div><p class="article-text">
        El Govern balear ha alegado ante el Tribunal Constitucional que derogar la ley de memoria es leg&iacute;timo y que las v&iacute;ctimas no quedan desamparadas porque otras leyes las protegen. Y adem&aacute;s con esta declaraci&oacute;n el Govern demuestra varias cosas: ignorancia, sectarismo, inutilidad, crueldad y que no va a trabajar por la cohesi&oacute;n social en las Illes Balears.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de la derogaci&oacute;n de la Ley de Memoria y Reconocimiento Democr&aacute;ticos de las Illes Balears, el debate suele centrarse en la pol&iacute;tica, en las v&iacute;ctimas del franquismo o en el enfrentamiento ideol&oacute;gico entre partidos. Sin embargo, existe una dimensi&oacute;n mucho menos visible y extraordinariamente importante: el impacto que esta decisi&oacute;n puede tener sobre los ni&ntilde;os, las ni&ntilde;as y las personas adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        La memoria democr&aacute;tica no es &uacute;nicamente una pol&iacute;tica de reparaci&oacute;n hacia quienes sufrieron la Guerra Civil o la dictadura franquista. Tambi&eacute;n es una herramienta educativa y social que ayuda a las nuevas generaciones a comprender qui&eacute;nes son, de d&oacute;nde vienen y cu&aacute;les son los valores sobre los que se construye una sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os, las ni&ntilde;as y los adolescentes tienen derecho a conocer la historia de su comunidad y de sus familias. Para muchos de ellos, las consecuencias de la represi&oacute;n franquista no son una realidad lejana. Existen familias que todav&iacute;a buscan respuestas sobre familiares desaparecidos, exiliados o perseguidos y que siguen esperando reconocimiento institucional.
    </p><p class="article-text">
        La memoria democr&aacute;tica cumple adem&aacute;s una funci&oacute;n fundamental en la construcci&oacute;n de la identidad personal. El conocimiento de los propios or&iacute;genes y de la historia familiar favorece el bienestar emocional, el sentido de pertenencia y la autoestima.
    </p><p class="article-text">
        La derogaci&oacute;n de las leyes de memoria democr&aacute;tica tiene tambi&eacute;n consecuencias directas en el &aacute;mbito educativo. Sin una protecci&oacute;n legislativa clara, los contenidos relacionados con la represi&oacute;n franquista, los derechos humanos o la transici&oacute;n democr&aacute;tica corren el riesgo de depender de la voluntad individual del profesorado.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que miles de alumnos podr&iacute;an finalizar su escolarizaci&oacute;n sin comprender c&oacute;mo se perdi&oacute; la democracia en Espa&ntilde;a, cu&aacute;les fueron las consecuencias de la dictadura o por qu&eacute; los derechos y libertades actuales son conquistas que deben protegerse.
    </p><p class="article-text">
        La memoria democr&aacute;tica act&uacute;a adem&aacute;s como una vacuna frente a la desinformaci&oacute;n. En una &eacute;poca marcada por las redes sociales y la circulaci&oacute;n de discursos extremistas, la educaci&oacute;n hist&oacute;rica proporciona herramientas para identificar la manipulaci&oacute;n, los mensajes de odio y las posiciones antidemocr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Desde Esquerra Unida de las Illes Balears se defiende que educar en memoria democr&aacute;tica no busca imponer una ideolog&iacute;a, sino formar ciudadanos capaces de reconocer las vulneraciones de derechos humanos y comprender los riesgos del autoritarismo.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de las v&iacute;ctimas y las visitas a espacios de memoria poseen un enorme potencial educativo. Permiten desarrollar empat&iacute;a, sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y compromiso con los valores democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la derogaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica no afecta &uacute;nicamente a quienes vivieron la dictadura o a sus descendientes directos. Tambi&eacute;n afecta a quienes est&aacute;n creciendo hoy, a la calidad de la educaci&oacute;n que reciben y a la fortaleza de los valores democr&aacute;ticos con los que construir&aacute;n el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La memoria democr&aacute;tica no es una cuesti&oacute;n del pasado. Es una inversi&oacute;n en la infancia, en la juventud y en la salud democr&aacute;tica de las generaciones que alg&uacute;n d&iacute;a tendr&aacute;n la responsabilidad de defender las libertades de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María García García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/derogacion-ley-memoria-democratica-perjudica-infancia-juventud_132_13480167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 15:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La derogación de la Ley de Memoria Democrática también perjudica a la infancia y la juventud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Franquismo,Crímenes del franquismo,Víctimas del franquismo,Fosas del franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la contención ya no basta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/contencion-no-basta_132_13476070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec6a4d28-efc2-45c2-91de-ecf704454f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x903y1153.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la contención ya no basta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las movilizaciones de este verano expresan el rechazo creciente a aceptar que solo haya un único destino posible. Mallorca no está condenada a crecer indefinidamente ni a vivir exclusivamente al servicio del turismo</p><p class="subtitle">Vecinos de Palma ocupan la calle para cenar al aire libre y rechazar el turismo masivo: “Defendemos nuestra casa”</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1993, cuando estudiaba en la universidad en Palma, formaba parte de la <em>Asociaci&oacute; d&rsquo;Universitaris de les Illes Balears</em> (AUIB). Un d&iacute;a recibimos una petici&oacute;n de reuni&oacute;n de Francesc Triay, entonces diputado del PSIB-PSOE. Acudimos una representaci&oacute;n de estudiantes de la asociaci&oacute;n. Hablamos de muchos temas, pero todav&iacute;a recuerdo una de sus afirmaciones que sosten&iacute;a la idea de que, con la entrada del Estado espa&ntilde;ol en la UE, se hab&iacute;an dise&ntilde;ado unas Illes Balears con vocaci&oacute;n tur&iacute;stica, donde el sector primario pr&aacute;cticamente no ten&iacute;a cabida y se dejaba muy poco espacio a la industria. Aquella idea me disgust&oacute; y me enfad&oacute; a partes iguales. 
    </p><p class="article-text">
        Este verano en Mallorca ha habido una sucesi&oacute;n de movilizaciones dif&iacute;cil de ignorar. El 5 de julio, m&aacute;s de 10.000 personas formaron una cadena humana en <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-forman-cadena-humana-proteger-parque-natural-mallorca-ley-pp_1_13356719.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Playa d&rsquo;Es Trenc</a>. El 26 de julio, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-convierten-palma-clamor-turistificacion-mallorca-llegado-limite_1_13407939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una manifestaci&oacute;n hist&oacute;rica bajo el lema &ldquo;Mallorca al l&iacute;mit&rdquo;</a> reuni&oacute; a m&aacute;s de 70.000 personas en Palma; trasladado a la poblaci&oacute;n de Madrid, equivaldr&iacute;a a unas 250.000 personas recorriendo sus calles. El 8 de agosto, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cientos-personas-toman-soller-epicentro-turistificacion-mallorca-pueblo-inversion_1_13435637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la protesta lleg&oacute; a S&oacute;ller</a>, uno de los municipios m&aacute;s castigados por la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 29 de agosto, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/mado-farta-activista-anonima-detras-calavera-no-protestamos-visitante-modelo-turistico_1_13466856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 1.300 personas ocuparon pac&iacute;ficamente las calles de Palma en una cadena humana</a>, sentadas en una hilera de sillas, con el objetivo de &ldquo;prendre la fresca&rdquo; [estar al aire libre] desde la Pla&ccedil;a d&rsquo;Espanya hasta el Consolat de Mar, sede de la Presidencia del Govern. A estas movilizaciones hay que sumar<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/vecinos-palma-ocupan-calle-cenar-aire-libre-rechazar-turismo-masivo-defendemos-casa_1_13464673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las cenas populares organizadas por el colectivo Brunzit</a> para reivindicar el uso del espacio p&uacute;blico por parte de los residentes y otras protestas en distintos puntos de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Este malestar no ha aparecido de repente. El a&ntilde;o 2000, el GOB lanz&oacute; la campa&ntilde;a hist&oacute;rica &ldquo;<em>Mallorca al l&iacute;mit. &Eacute;s hora d'aturar</em>&rdquo; [Mallorca al l&iacute;mite. Es hora de parar&ldquo;] para denunciar que la isla hab&iacute;a llegado a un punto cr&iacute;tico con cerca de 10 millones de turistas anuales y una fuerte presi&oacute;n sobre el territorio, el agua y las infraestructuras. Si Mallorca estaba al l&iacute;mite entonces, veintis&eacute;is a&ntilde;os despu&eacute;s nos acercamos a los 20 millones y las previsiones siguen apuntando al crecimiento. La pregunta hoy es cu&aacute;nto m&aacute;s estamos dispuestos a soportar. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de masificaci&oacute;n extrema que vivimos desde hace a&ntilde;os tiene un impacto cada vez mayor sobre la calidad de vida de los mallorquines. El acceso a la vivienda es quiz&aacute;s su expresi&oacute;n m&aacute;s dram&aacute;tica y empeora a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Muchas personas ven c&oacute;mo sus hijos dif&iacute;cilmente podr&aacute;n comprar o alquilar una vivienda en el lugar donde han nacido, mientras los j&oacute;venes en edad de emanciparse sienten que cada vez tienen menos posibilidades de construir un proyecto de vida en Mallorca. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la sensaci&oacute;n de saturaci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute;. Las carreteras, especialmente en verano, se colapsan; muchos residentes pr&aacute;cticamente hemos renunciado a ir a determinadas playas y calas porque sabemos que ser&aacute; dif&iacute;cil acceder a ellas; y la extensi&oacute;n del alquiler vacacional ha llevado la presencia tur&iacute;stica a pr&aacute;cticamente todos los rincones de la isla y durante cada vez m&aacute;s meses del a&ntilde;o. Una presencia que llega a resultar asfixiante. Un dato resume bien esta sensaci&oacute;n: en enero de este a&ntilde;o hubo m&aacute;s presi&oacute;n humana en Mallorca que en agosto del a&ntilde;o 2000, cuando ya habl&aacute;bamos de estar al l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, cada vez son m&aacute;s las personas que sienten que Mallorca est&aacute; dejando de ser un lugar pensado para quienes vivimos en ella. Crece la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de control sobre nuestro propio territorio y, con ella, la conciencia de que es necesario un cambio de rumbo frente a la masificaci&oacute;n, la turistificaci&oacute;n y el deterioro de nuestra calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        La primera de las grandes protestas de este verano, la cadena humana del 5 de julio en Es Trenc, puso precisamente el foco sobre el territorio. Este espacio emblem&aacute;tico sirvi&oacute; para denunciar <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/trenc-vedra-zonas-paradisiacas-llenas-turistas-cuentan-regulacion-culpa-ley-pp_1_13336625.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la aprobaci&oacute;n, apenas unas semanas antes, de la conocida como Ley &Oacute;mnibus</a> y una pol&iacute;tica territorial que, junto con la propuesta de una nueva Ley Agraria, rebaja la protecci&oacute;n del suelo r&uacute;stico y agrario, facilita nuevos usos y actividades en el medio rural y natural y reduce garant&iacute;as ambientales, incluso en relaci&oacute;n con la disponibilidad de agua para nuevos desarrollos urban&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la presidenta Marga Prohens insiste en que Es Trenc seguir&aacute; protegido y en presentar la acci&oacute;n de su Govern como una pol&iacute;tica de contenci&oacute;n. Pero esa supuesta contenci&oacute;n resulta dif&iacute;cil de reconocer en las decisiones adoptadas. La Ley de simplificaci&oacute;n administrativa de 2024 o la Ley de proyectos residenciales estrat&eacute;gicos de 2025, ambas <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/constitucional-admite-tramite-recurso-inconstitucionalidad-ley-balear-simplificacion_1_12391592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recurridas ante el Tribunal Constitucional</a>, son ejemplos de una pol&iacute;tica que flexibiliza las reglas urban&iacute;sticas y ambientales y abre nuevas posibilidades de construcci&oacute;n y transformaci&oacute;n del territorio. No se puede hablar de contenci&oacute;n mientras se siguen ampliando las posibilidades de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la manifestaci&oacute;n del 26J, desde el GOB hemos pedido en dos ocasiones reunirnos con la presidenta del Govern, Marga Prohens, y el presidente del Consell de Mallorca, Lloren&ccedil; Galm&eacute;s, para plantearles medidas concretas que permitan iniciar el cambio de rumbo que necesita Mallorca. Las propuestas pasan por declarar las Islas Baleares zona residencial tensionada, recuperar vivienda para uso residencial reduciendo progresivamente el alquiler tur&iacute;stico; frenar la urbanizaci&oacute;n del suelo r&uacute;stico y revertir las normas que han debilitado la protecci&oacute;n del territorio; abandonar la ampliaci&oacute;n de carreteras y apostar por el transporte p&uacute;blico y el ferrocarril; y garantizar la seguridad clim&aacute;tica e h&iacute;drica adaptando las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos y a la disponibilidad real de agua. 
    </p><p class="article-text">
        A ello a&ntilde;adimos algo que enlaza directamente con el modelo econ&oacute;mico de la isla: proteger el suelo agrario, apoyar la producci&oacute;n local y recuperar capacidad para alimentar a nuestra propia poblaci&oacute;n. No pretendemos tener todas las soluciones, pero s&iacute; creemos que estas medidas marcar&iacute;an un cambio de rumbo: pasar de hablar de contenci&oacute;n a empezar realmente a decrecer en aquellos &aacute;mbitos en los que Mallorca hace tiempo que ha sobrepasado sus l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Treinta y tres a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella conversaci&oacute;n de 1993, sigo recordando aquella idea de unas Illes Balears dise&ntilde;adas para tener una &ldquo;vocaci&oacute;n tur&iacute;stica&rdquo;. El problema es que esa especializaci&oacute;n ha llegado tan lejos que hoy pone en cuesti&oacute;n nuestra capacidad para decidir sobre el territorio, nuestros recursos y, en definitiva, la posibilidad de seguir construyendo un proyecto de vida en Mallorca. Las movilizaciones de este verano expresan el rechazo creciente a aceptar que este sea nuestro &uacute;nico destino posible. Mallorca no est&aacute; condenada a crecer indefinidamente ni a vivir exclusivamente al servicio del turismo. Podemos decidir qu&eacute; isla queremos ser. Pero para hacerlo hay que asumir, de una vez, que hemos sobrepasado los l&iacute;mites y que ha llegado la hora de tomar decisiones pol&iacute;ticas valientes y pasar a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tonina Siquier Crespí, Joan Moranta Mesquida]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/contencion-no-basta_132_13476070.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la contención ya no basta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dolor de la solastalgia balear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/dolor-solastalgia-balear_132_13462970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edbaf831-8d38-453f-a7bf-64e6531c3b3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149715.jpg" width="3846" height="2163" alt="El dolor de la solastalgia balear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mentre un pocs en treuen profit, altres somien tornar a veure els camps amb ametllers florits</p></div><p class="article-text">
        Aquest neologisme &eacute;s probablement el sentiment m&eacute;s compartit per la poblaci&oacute; local de les Illes Balears. &Eacute;s aquella angoixa amb la qual convivim dia a dia quan sentim que som estrangers dins casa nostra, que no reconeixem ca nostra i sentim que estem perdent all&ograve; que ens identifica. 
    </p><p class="article-text">
        Aquest terme encunyat a inicis del 2000 pel fil&ograve;sof australi&agrave; <a href="https://psicologiamavi.es/solastalgia-duelo-por-un-paisaje-perdido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Glenn Albrecht</a> defineix &ldquo;solastalgia&rdquo; com la nost&agrave;lgia quan te&rsquo;n vas de ca teva, per&ograve; sense despla&ccedil;ar-te. &Eacute;s a dir, apreciar com all&agrave; on vivim canvia i es degrada. Aix&ograve; ocorre amb el model tur&iacute;stic, que ens est&agrave; arrabassant l&rsquo;espai p&uacute;blic, el territori, les cases, els recursos i, fins i tot, les persones. 
    </p><p class="article-text">
        Aquest proc&eacute;s de mercantilitzaci&oacute; dels b&eacute;ns i recursos p&uacute;blics com productes de lliure mercat al servei del turisme, anomenat <em>turistificaci&oacute;</em>, &eacute;s el que ha derivat en aquesta solastalgia o crisi social. La l&ograve;gica del lliure mercat permet competir amb diners per les cases, aigua i recursos, perqu&egrave; no son considerat uns drets, sin&oacute; uns recursos per fer negoci. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de legislaci&oacute; per aturar aquest saqueig econ&ograve;mic ens porta a una p&egrave;rdua de la comunitat, que &eacute;s la base d&rsquo;una cultura que sustenta les festes, la llengua, els nostres camps, la nostra gastronomia&hellip; en definitiva, la nostra identitat. 
    </p><p class="article-text">
        Sabem que les cultures s&oacute;n canviants i modelables, per&ograve; resulta traum&agrave;tic per una comunitat quan els canvis provenen de fora la comunitat i s&oacute;n for&ccedil;ats. Aquest dolor de la solastalgia balear queda ben pal&egrave;s en les protestes contra el model tur&iacute;stic, en les xarxes socials, en les nostres converses de casa i bar, i ara tamb&eacute; en els nostres sentiments. 
    </p><p class="article-text">
        Un sentiment de dolor que ens fa mirar al passat amb nost&agrave;lgia i afrontar el present amb resignaci&oacute; per uns i amb r&agrave;bia per altres. Mentre un pocs en treuen profit, altres somien tornar a veure els camps amb ametllers florits. 
    </p><p class="article-text">
        Quina identitat construirem quan perdem els paisatges on passejam, quan no tornam a tastar el producte local, quan no podem ballar i cantar les festes tradicionals, quan els nostres ve&iuml;ns no ens entenen parlar, o quan les nostres cases de color marronenc es tornen cubs grisos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Joan Femenia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/dolor-solastalgia-balear_132_13462970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 07:38:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/movimiento-turistificacion-mallorca-margenes-centro-10-anos_129_13428417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d57a73-5d76-4ba6-af9e-912307eaf6ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x398y334.jpg" width="1200" height="675" alt="El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La turistificación se ha convertido en la problemática que engloba las múltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas</p><p class="subtitle">Cultura - 'Mallorca se hunde': turismo y trauma en la cultura mallorquina actual
</p></div><p class="article-text">
        Historizar el presente, reconociendo &eacute;xitos y debilidades, no suele ser f&aacute;cil, y precisamente por ello es muy necesario. El domingo 26 julio, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-convierten-palma-clamor-turistificacion-mallorca-llegado-limite_1_13407939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">70.000 personas llenaron las calles de Palma </a>convocadas por la plataforma &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; para denunciar los impactos del modelo tur&iacute;stico, en una de las manifestaciones m&aacute;s mayoritarias que se recuerdan en Mallorca y que consolida al movimiento contra la turistificaci&oacute;n como el eje central de protesta en la isla. Parece que a veces no se es consciente del &eacute;xito de dicha afirmaci&oacute;n, de la relevancia hist&oacute;rica de la articulaci&oacute;n de este movimiento social, que no s&oacute;lo es capaz de sacar gente a la calle sino de marcar la agenda pol&iacute;tica en la isla. 
    </p><p class="article-text">
        No es que la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n haya pasado de los m&aacute;rgenes al centro en poco m&aacute;s de diez a&ntilde;os, no es que hoy todo el espectro pol&iacute;tico asuma que hay que poner l&iacute;mites al turismo, es que parte de la izquierda pol&iacute;tica ha empezado a hablar de decrecimiento y el propio Partido Popular balear sali&oacute; a criticar esta propuesta d&iacute;as antes de la manifestaci&oacute;n, ejemplificando la emergente incidencia social de la misma. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, es cierto que, por ahora, la mayor&iacute;a de victorias se quedan en el &aacute;mbito de los discursos y las hegemon&iacute;as culturales, que muchas veces no se materializan en unas imprescindibles transformaciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas en unas Illes Balears donde el t&aacute;ndem PP-VOX domina la mayor&iacute;a de instituciones, y de ah&iacute; la profunda frustraci&oacute;n con el turismo que se experimenta a d&iacute;a hoy en amplias capas de la poblaci&oacute;n mallorquina. Ahora bien, es alentador ver c&oacute;mo esta frustraci&oacute;n se est&aacute; transformando en un activismo cada d&iacute;a m&aacute;s activo, m&aacute;s amplio y m&aacute;s creativo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por ahora, la mayoría de victorias se quedan en el ámbito de los discursos y las hegemonías culturales, que muchas veces no se materializan en unas imprescindibles transformaciones políticas y jurídicas en unas Illes Balears donde el tándem PP-VOX domina la mayoría de instituciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este ciclo de lucha se inaugur&oacute; el 25 de mayo de 2024, cuando <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/ciudadanos-balears-salen-calles-acabar-negocio-vivienda-no-principio_1_12196126.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10.000 personas salieron a la calle convocadas por la asociaci&oacute;n Banc del Temps de Sencelles </a>de forma relativamente espont&aacute;nea y con poco m&aacute;s de diez d&iacute;as de antelaci&oacute;n. La marcha se convoc&oacute; inspirada en la enorme manifestaci&oacute;n del mes anterior en las Islas Canarias, que sorprendi&oacute; por su fuerza e incidencia, llenando noticias y portadas estatales e internacionales. Las manifestaciones y protestas se encadenaron en los meses siguentes en numerosas ciudades del Estado espa&ntilde;ol, desde Barcelona y Mallorca a M&aacute;laga y C&aacute;diz, desde Valencia y Eivissa a Donosti y Granada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista de la manifestación convocada por Banc del Temps de Sencelles en mayo de 2024"
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                Vista de la manifestación convocada por Banc del Temps de Sencelles en mayo de 2024                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese verano de 2024, que sin duda podemos calificar como el verano del descontento con la <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/malestar-turistificacion-elitizacion-turismo-avanzar-practica-servicio_1_10890473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turistificaci&oacute;n </a>en el Estado espa&ntilde;ol, fue un punto de inflexi&oacute;n, el momento en que la cr&iacute;tica al modelo tur&iacute;stico pas&oacute; de ser un fen&oacute;meno localizado en ciertas ciudades y regiones a entrar con fuerza inusitada en el debate p&uacute;blico. Esta es una transformaci&oacute;n de gran calado, dado que el turismo no es &uacute;nicamente central a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola desde los a&ntilde;os 60, sino que forma parte de la propia estructura socio-pol&iacute;tica y cultural del estado. El turismo es, de hecho, fundacional de la modernidad espa&ntilde;ola, y es por ello que ese cambio iniciado en el verano de 2024 es tan significativa, ya que representa un momento de quiebra en la relaci&oacute;n hist&oacute;rica con el turismo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese verano de 2024, que sin duda podemos calificar como el verano del descontento con la turistificación en el Estado español, fue un punto de inflexión, el momento en que la crítica al modelo turístico pasó de ser un fenómeno localizado en ciertas ciudades y regiones a entrar con fuerza inusitada en el debate público</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Mallorca, la manifestaci&oacute;n de mayo de 2024 no era la primera que se convocaba. El movimiento de denuncia del <em>overtourism</em> (sobreturismo) viene de atr&aacute;s. En octubre de 2023, la reci&eacute;n creada &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; sac&oacute; 3.000 personas a las calles para protestar contra el Foro Europeo del Turismo y la reuni&oacute;n de ministros de Turismo de la Uni&oacute;n Europea celebrada en Palma. Un n&uacute;mero similar ya se hab&iacute;a manifestado en septiembre de 2017, convocadas por el GOB, Terraferida y el colectivo palmesano &lsquo;Ciutat per a qui l&rsquo;habita, no qui la visita&rsquo; (Palma para quien la habita, no quien la visita). 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ese verano de 2017 la cr&iacute;tica al turismo hab&iacute;a saltado por vez primera al &aacute;mbito p&uacute;blico con las acciones directas de la organizaci&oacute;n juvenil independentista Arran, entre ellas una protesta en la terraza de un bar en el Paseo Mar&iacute;timo de Palma, que se sald&oacute; con 12 activistas detenidos. <a href="https://www.ultimahora.es/noticias/local/2026/07/26/2677635/historia-protestas-ciudadanas-bengalas-del-pesquero-grandes-manifestaciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como resum&iacute;a el diario &Uacute;ltima Hora este pasado 27 de julio</a>, reflexionando sobre los inicios del malestar con el turismo: &ldquo;Fue la primera gran protesta y provoc&oacute; una ola de indignaci&oacute;n. Pocos apoyos tuvo aquella acci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y podemos ir m&aacute;s atr&aacute;s, ya que el momento inici&aacute;tico de la cr&iacute;tica al sobreturismo en Mallorca se puede trazar al verano de 2014, cuando el colectivo libertario <em>Tot incl&ograve;s</em> lanz&oacute; el primer n&uacute;mero de su revista anual, donde activistas y acad&eacute;micos reflexionaban sobre los impactos del turismo en Baleares y propon&iacute;an alternativas. Como se puede observar, ya desde sus inicios el movimiento combina protesta y reflexi&oacute;n y se define por la actividad de multitud de colectivos y asociaciones de todo tipo, vecinales, culturales, sociales, etc. Con estos precedentes y much&iacute;simos m&aacute;s que no caben aqu&iacute;, la manifestaci&oacute;n de mayo de 2024 es la primera que logra movilizar m&aacute;s all&aacute; de los c&iacute;rculos activistas, dando inicio al nuevo ciclo de lucha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podemos ir más atrás, ya que el momento iniciático de la crítica al sobreturismo en Mallorca se puede trazar al verano de 2014, cuando el colectivo libertario &#039;Tot inclòs&#039; lanzó el primer número de su revista anual, donde activistas y académicos reflexionaban sobre los impactos del turismo en Baleares y proponían alternativas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En junio y julio de 2024 la historia se acelera. Todas las tensiones que los movimientos sociales llevaban a&ntilde;os denunciando, todo el malestar que la ciudadan&iacute;a hab&iacute;a ido acumulando por la expansi&oacute;n incesante de un modelo tur&iacute;stico profundamente injusto y desigual, estallaron. Las acciones de protesta se multiplicaron, ya fueran organizadas o espont&aacute;neas. Dos ejemplos bastan para ilustrarlo. Como respuesta a la manifestaci&oacute;n de mayo, la portavoz de Vox en el Parlament balear afirm&oacute; que &lsquo;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/vox-mallorquines-no-pretender-playas-julio-agosto-tranquilamente_1_11400322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los mallorquines no podemos pretender ir en julio y agosto a la playa como hace a&ntilde;os</a>&rsquo;, haciendo patente la desposesi&oacute;n y expulsi&oacute;n que define el modelo tur&iacute;stico en la isla. Sus declaraciones causaron indignaci&oacute;n en muchos sectores y dieron cabo a la creaci&oacute;n del Mallorca Platja Tour, colectivo que desde las redes sociales convocaba a los mallorquines a <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/cien-personas-ocupan-playa-palma-inaccion-administraciones-frente-masificacion-turistica_1_11583468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocupar playas masificadas </a>en d&iacute;as concretos. 
    </p><p class="article-text">
        Su protesta m&aacute;s conocida se llev&oacute; a cabo el 16 de junio en el Cal&oacute; des Moro, cala que hab&iacute;a saltado a las televisiones estatales en 2021 por las colas de cuatro horas que llegaban a hacer los visitantes. El &eacute;xito de asistencia fue desbordante, m&aacute;s de 400 personas ocuparon durante cinco horas una de las calas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la isla bajo la pancarta &lsquo;#OcupemLesNostresPlatges&rsquo; (Ocupemos Nuestras Playas), en una protesta de car&aacute;cter festivo cuya imagen m&aacute;s ic&oacute;nica mostraba a un grupo de manifestantes en ba&ntilde;ador danzando <em>ball de bot </em>&ndash; una forma completamente novedosa de participar en este baile tradicional mallorqu&iacute;n, adapt&aacute;ndolo para una celebraci&oacute;n reivindicativa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Algunos de los manifestantes que el 11 de agosto de 2024 &#039;tomaron&#039; la Platja de Palma en protesta por la masificación turística"
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                Algunos de los manifestantes que el 11 de agosto de 2024 &#039;tomaron&#039; la Platja de Palma en protesta por la masificación turística                            </span>
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        De forma m&aacute;s espont&aacute;nea, el 11 de julio una veintena de vecinos de Son Maci&agrave; montaron una barricada con balas de paja para impedir las excursiones de <em>buggies</em> tur&iacute;sticos que se realizan sin permiso ni regulaci&oacute;n alguna, destrozando los paisajes y afectando la vida comunitaria de las zonas rurales de la isla. La protesta, que los activistas enmarcaron de forma expl&iacute;cita en la campa&ntilde;a &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo;, ten&iacute;a de nuevo un car&aacute;cter l&uacute;dico, con los vecinos comiendo mel&oacute;n y jugando a cartas, sentados encima de las balas de paja que cortaban la estrecha carretera rural. Como vemos, los activistas articulan su denuncia de la turistificaci&oacute;n mediante creativas formas de protesta pol&iacute;tico-festiva que (re)construyen los lazos comunitarios afectados por el modelo tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; llam&oacute; a nueva manifestaci&oacute;n en Palma para el 21 de julio, organizada esta vez con m&aacute;s tiempo y planificaci&oacute;n. La asistencia super&oacute; las expectativas m&aacute;s optimistas: <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/miles-personas-toman-calles-palma-turismo-masivo-modelo-lleva-colapso_1_11539057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50.000 personas salieron a la calle </a>bajo el lema &lsquo;Canviem el Rumb. Posem L&iacute;mits al turisme&rsquo; (Cambiemos el Rumbo. Pongamos l&iacute;mites al turismo). Este &eacute;xito desbordante demostr&oacute; que la manifestaci&oacute;n de mayo no era la explosi&oacute;n de un malestar pasajero, sino la emergencia de la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n como eje clave de lucha en la Mallorca de hoy d&iacute;a. Desde entonces, las acciones, actividades y protestas de todo tipo no han dejado de sucederse. En julio de 2025, por ejemplo, nacen los <em>sopars a la fresca</em> del colectivo Brunzzit, cenas comunitarias que llenan las turistificadas plazas del centro de Palma, que por un d&iacute;a dejan de estar repletas de terrazas al servicio de la econom&iacute;a tur&iacute;stica y pasan a ser disfrutadas por los residentes de forma comunitaria y no consumista. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen de la manifestación llevada a cabo el 21 de julio de 2024 bajo el lema ‘Canviem el Rumb. Posem Límits al turisme’"
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            <span class="title">
                Imagen de la manifestación llevada a cabo el 21 de julio de 2024 bajo el lema ‘Canviem el Rumb. Posem Límits al turisme’                            </span>
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        Si el Mallorca Platja Tour reclama las playas, emblema del turismo de masas que coloniza la costa desde los a&ntilde;os 60, los <em>sopars a la fresca</em> recuperan las cascos antiguos urbanos, que han sido literalmente invadidos por establecimientos hosteleros en el modelo m&aacute;s reciente del sobreturismo. Unas semanas antes, el 15 de junio de 2025, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; convoc&oacute; una nueva marcha, a la que asistieren m&aacute;s de 30.000 personas bajo el lema &lsquo;Pel dret a una vida digna. Stop turistificaci&oacute;&rsquo; (Por el derecho a una vida digna. Stop turistificaci&oacute;n). El &eacute;xito de asistencia un a&ntilde;o m&aacute;s confirm&oacute; la consolidaci&oacute;n de un movimiento ya masivo, muy bien articulado ideol&oacute;gicamente, cuyo &eacute;xito estriba en combinar la denuncia de todos los impactos del turismo y la lucha por el derecho a la vivienda junto el influyente ecologismo tradicional de la isla, los nuevos movimientos contra la emergencia clim&aacute;tica y el soberanismo de izquierdas que reivindica el derecho de la sociedad mallorquina a decidir el modelo tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En la isla, de hecho, la turistificaci&oacute;n se ha convertido en la problem&aacute;tica que engloba las m&uacute;ltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas. Dentro de esta enorme variedad, el colectivo &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; emerge como el aglutinador de un activismo descentralizado que se ha desplegado por toda la isla y que a la vez es capaz de organizar manifestaciones multitudinarias.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La turistificación se ha convertido en la problemática que engloba las múltiples crisis que sufren las poblaciones del sur de Europa desde la crisis financiera del 2008, y por ello la denuncia de dicho modelo se articula desde diversos ejes de luchas compartidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si bien en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os la crisis del modelo tur&iacute;stico ya ha sido asumida por muchos actores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, incluido el Partido Popular y sectores relevantes de la industria tur&iacute;stica, las medidas impulsadas por las instituciones p&uacute;blicas han sido pocas y en su mayor&iacute;a cosm&eacute;ticas, que no han impulsado ning&uacute;n cambio de calado. Esta falta de iniciativa pol&iacute;tica y legislativa, unida a la enorme distancia entre los discursos y las medidas, no ha hecho m&aacute;s que aumentar la frustraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, que ve como sus condiciones de vida no dejan de empeorar. En este contexto, este mes de julio la historia se acelera de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        A finales del pasado mes de junio, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; llama a una nueva manifestaci&oacute;n para el 26 de julio, torn&aacute;ndola un evento anual donde los residentes recuperan las calles de Palma, siendo ellos quienes la masifican por un d&iacute;a. El 7 de julio, la plataforma publica un <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/hazlo-manual-anima-sabotear-negocios-turisticos-pone-alerta-administraciones-balears_1_13365272.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manual de acci&oacute;n directa no violenta contra la turistificaci&oacute;n</a>, en el cual llama a actuar contra negocios e intereses asociados al modelo tur&iacute;stico. El manual causa una importante controversia y es criminalizado por las derechas y la poderosa industria tur&iacute;stica, con la Federaci&oacute;n Hotelera acusando a la plataforma de &lsquo;coacci&oacute;n&rsquo; e &lsquo;intimidaci&oacute;n&rsquo;. Ante estos ataques, &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo; no se amedrenta y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/violencia-no-acceder-vivienda-autores-manual-actuaciones-turistificacion-defienden_1_13367685.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defiende la acci&oacute;n directa como una herramienta hist&oacute;rica de los movimientos sociales</a>, encuadrando dichas acciones en la nula respuesta institucional a las masivas movilizaciones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        A la semana siguiente, el 15 de julio, dos j&oacute;venes activistas del peque&ntilde;o pueblo de Santa Maria son detenidas en un inusitado y medi&aacute;tico operativo de la Guardia Civil, que las acusa de pintadas en cinco inmobiliarias del pueblo y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/activistas-detenidas-investigacion-grupo-criminal-elevan-tension-turistificacion-quieren-criminalizar-protesta_1_13382957.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pretende imputarles el delito de pertenencia a organizaci&oacute;n criminal</a>. La absoluta desproporci&oacute;n de las acusaciones y de la operaci&oacute;n policial sin mandato judicial, junto a la imagen de dos activistas entrando a los juzgados esposadas por unas pintadas, causa extrema indignaci&oacute;n en numerosos sectores sociales y pol&iacute;ticos, que denuncian la manifiesta intencionalidad pol&iacute;tica, contextualiz&aacute;ndola en un intento de criminalizar el movimiento y hacer fracasar la manifestaci&oacute;n de finales de mes. 
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                Concentración frente a los Juzgados de Via Alemania para reclamar la libertad de las activistas detenidas por las pintadas en cinco inmobiliarias de Santa Maria                            </span>
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        Nada m&aacute;s lejos de la realidad: la marcha del d&iacute;a 26 es un &eacute;xito absoluto que pulveriza la asistencia a las anteriores, con un ambiente muy familiar y festivo. Esto cambia hac&iacute;a al final, cuando de forma sorprendente la polic&iacute;a no deja entrar a muchos manifestantes a un semivac&iacute;o recinto de Ses Voltes para escuchar la lectura del manifiesto. Ante esta incomprensible decisi&oacute;n, el ambiente se va caldeando, con manifestantes que reclaman poder entrar y la polic&iacute;a que empieza las primeras cargas. Estas se alargan m&aacute;s de tres horas, en una de las intervenciones m&aacute;s violentas que se recuerdan en la isla, que deja numerosas im&aacute;genes impactantes y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/heridos-cargas-policiales-protesta-turistificacion-balears-inician-acciones-legales-agentes_1_13429224.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 20 heridos</a>. La indignaci&oacute;n social es enorme y llega desde sectores muy diversos, algunos de ellos generalmente poco proclives a criticar las actuaciones policiales. 
    </p><p class="article-text">
        Las cargas policiales se pueden leer como un episodio m&aacute;s en el intento de criminalizaci&oacute;n del movimiento, que de nuevo fracasa. Algunos comentaristas han lamentado que hablar de la violencia policial desv&iacute;a la cr&iacute;tica a la turistificaci&oacute;n, pero existe un lectura alternativa: la persecuci&oacute;n policial expone de forma pr&iacute;stina que estamos ante un conflicto democr&aacute;tico y de clase, que ata&ntilde;e al uso de los recursos de la isla, y por ello los aparatos del estado defienden el status quo del orden establecido. En otras palabras, la intensificaci&oacute;n del conflicto que se ha visto este mes de julio nuestra de forma patente que las soluciones s&oacute;lo pueden pasar por medidas estructurales que se atrevan a ir a la ra&iacute;z del problema y redefinan el modelo de acumulaci&oacute;n tur&iacute;stica que ha imperado en las isla en los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os &ndash; dada la enorme magnitud de este objetivo, uno de los retos del movimiento ser&aacute; gestionar la distancia entre sus propuestas y el impacto real de las posibles medidas que se implementen. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persecución policial expone de forma prístina que estamos ante un conflicto democrático y de clase, que atañe al uso de los recursos de la isla, y por ello los aparatos del estado defienden el status quo del orden establecido</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Uno de los heridos durante las cargas policiales en la manifestación contra la saturación turística celebrada el pasado domingo en Palma"
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            <span class="title">
                Uno de los heridos durante las cargas policiales en la manifestación contra la saturación turística celebrada el pasado domingo en Palma                            </span>
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        En cualquier caso, es poco probable que esta transformaci&oacute;n llegue sin cierta conflictividad social, y precisamente por ello es muy relevante ver algunas de las creativas pancartas hechas a mano que se vieron en la manifestaci&oacute;n, que resignificaban el concepto de violencia poniendo el &eacute;nfasis en las din&aacute;micas de desposesi&oacute;n activadas por la turistificaci&oacute;n, como por ejemplo, &lsquo;A tu te molesta una pintada, a mi no tenir casa&rsquo; ('A ti te molesta una pintada, a m&iacute; no tener casa'), &lsquo;Viol&egrave;ncia &eacute;s que ens treguin de ca nostra&rsquo; ('Violencia es que nos expulsen de casa'), &lsquo;Criminal &eacute;s expulsar-nos de ca nostra&rsquo; ('Criminal es expulsarnos de casa') o, expresado de forma m&aacute;s clara, &lsquo;Santa Maria marca el cam&iacute;&rsquo; ('Santa Maria marca el camino'). 
    </p><p class="article-text">
        En el catal&aacute;n de la isla, el t&eacute;rmino &lsquo;ca nostra&rsquo; ha funcionado hist&oacute;ricamente tanto para referirse al hogar familiar como a la propia isla, noci&oacute;n que aprovechan estas pancartas para mostrar como la turistificaci&oacute;n no s&oacute;lo est&aacute; imposibilitando el acceso a una vivienda, sino tambi&eacute;n obligando a muchos residentes a tener que marchar de la isla, territorio limitado y finito. El desplazamiento, la expulsi&oacute;n de la comunidad local, aparec&iacute;a denunciado de forma expl&iacute;cita en diversas pancartas, que expresaban el deseo poder continuar viviendo en la isla: desde &lsquo;Volem viure on hem nascut&rsquo; (Queremos vivir donde hemos nacido) y &lsquo;No volem marxar&rsquo; (No queremos marchar) a &lsquo;Vull diure al meu poble, fora AirBnb&rsquo; (Quiero vivir en mi pueblo, fuera AirBnb) y &lsquo;El vostre negoci, el nostre exili&rsquo; (Vuestro negocio, nuestro exilio). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Manifestantes en la protesta llevada a cabo julio de 2024 en Mallorca contra la masificación turística y las dificultades para acceder a una vivienda"
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            <span class="title">
                Manifestantes en la protesta llevada a cabo julio de 2024 en Mallorca contra la masificación turística y las dificultades para acceder a una vivienda                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Estos mensajes van m&aacute;s all&aacute; de reclamar el derecho a la vivienda, apuntando al <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212682113000292" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;derecho a la isla&rsquo;</a>, noci&oacute;n teorizada por Eric Clark bas&aacute;ndose en las ides de Henri Lefebvre sobre el &lsquo;derecho a la ciudad&rsquo;, y que recientemente Alejandro Armas-D&iacute;az, Ivan Murray y Maci&agrave; Bl&aacute;zquez <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/23996544231212294#bibr28-23996544231212294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han aplicado al contexto mallorqu&iacute;n y canario</a>, enfatizando el derecho de las poblaciones locales a decidir sobre los procesos socio-econ&oacute;micos que determinan la vida de las islas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos mensajes van más allá de reclamar el derecho a la vivienda, apuntando al ‘derecho a la isla’, noción teorizada por Eric Clark basándose en las ides de Henri Lefebvre sobre el ‘derecho a la ciudad’, y que recientemente Alejandro Armas-Díaz, Ivan Murray y Macià Blázquez han aplicado al contexto mallorquín y canario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, es muy relevante que en un momento en que el Govern balear y la industria tur&iacute;stica no dejan de hablar de sostenibilidad, ninguna de las pancartas reivindicase un concepto tan manido como vac&iacute;o de contenido. De hecho, muchos de estos mensajes superan la noci&oacute;n de sostenibilidad para poner el foco en como la turistificaci&oacute;n de la isla imposibilita el derecho a una vida digna, contradicci&oacute;n que ya aparece inequ&iacute;vocamente articulada en el lema &lsquo;Menys Turisme, M&eacute;s Vida&rsquo;. Esta madurez ideol&oacute;gica tambi&eacute;n se ha observado en la menor presencia de carteles a mano culpabilizando a los turistas, lo que indica una tendencia creciente a centrar la cr&iacute;tica en el sistema y sus estructuras de poder m&aacute;s que en la f&aacute;cil y reduccionista alteridad entre locales y visitantes. De hecho, muy probablemente el foco de las acciones directas en intereses de la industria tur&iacute;stica ha contribuido a se&ntilde;alar a los responsables de esta crisis, que no es causada por los propios turistas. 
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            <span class="title">
                Una de las imágenes que dejó la protesta del pasado 26 de julio                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, la turistificaci&oacute;n no ha dejado de aumentar hasta niveles que pocos pod&iacute;an imaginar, expandi&eacute;ndose a todos los &aacute;mbitos de la vida cotidiana de la comunidad local, afectando su sentido de pertenencia al lugar. En julio de 2023 publiqu&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/mallorca-hunde-turismo-trauma-cultura-mallorquina-actual_129_10388408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> en elDiario.es analizando como la cultura mallorquina reciente ha representado el turismo como un trauma colectivo, y esta noci&oacute;n cada vez se hace m&aacute;s patente en la propia experiencia vital de muchos residentes, que experimentan la imposibilidad de escapar, ni que sea por un rato, a la presencia abrumadora, en constante expansi&oacute;n, de la turistificaci&oacute;n, tanto en sus aspectos materiales como en los simb&oacute;licos. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de las manifestaciones m&aacute;s devastadoras de este trauma es la cada vez m&aacute;s extendida imposibilidad de imaginar no ya un futuro mejor, sino un futuro en la propia isla, como expresaban pancartas con mensajes como &lsquo;La meva vida &eacute;s aqu&iacute;, el meu futur ja no&rsquo; (Mi vida es aqu&iacute;, mi futuro ya no), &lsquo;Vaig n&eacute;ixer aqu&iacute;, hi podr&eacute; viure?&rsquo; (He nacido aqu&iacute;, &iquest;podr&eacute; quedarme?) o, expresado de forma m&aacute;s cruda, &lsquo;El turisme mata el nostre futur&rsquo; (El turismo mata nuestro futuro). Ante esta realidad traum&aacute;tica, la construcci&oacute;n del movimiento contra la turistificaci&oacute;n no s&oacute;lo consigue que la comunidad recupere su agencia hist&oacute;rica, sino que adem&aacute;s la (re)articula, recuperando el apego al lugar, activando la memoria de la lucha por los derechos colectivos y creando nuevos v&iacute;nculos con el territorio y con la propia comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ya apuntaba en mi art&iacute;culo, la organizaci&oacute;n popular y movilizaci&oacute;n social es la mejor forma, sino la &uacute;nica, de superar el trauma, logrando que la comunidad local se reconozca no en la resignaci&oacute;n, sino en la movilizaci&oacute;n, la rabia y la alegr&iacute;a. Esto queda m&aacute;s que patente en la pancarta que portaba una de las manifestantes, que afirmaba &lsquo;Ca nostra no es ven, es defensa&rsquo; (Nuestro hogar/Mallorca no se vende, se defiende). Es precisamente en esta defensa de la comunidad local que la imaginaci&oacute;n de un futuro mejor y en la isla puede ser articulada, tal y como expresaba de forma muy clara otra de las pancartas: &lsquo;Vull un futur a la nostra illa&rsquo; (Quiero un futuro en nuestra isla). As&iacute; sea. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Colom-Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/movimiento-turistificacion-mallorca-margenes-centro-10-anos_129_13428417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 11:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El movimiento contra la turistificación en Mallorca: de los márgenes al centro en menos de 10 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masificación turística,Turismo,Turistas,Vivienda,Protestas,Protestas sociales,Protestas ciudadanas,Islas Baleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[I ara què?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/i-ara_132_13411470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec6b22b6-c202-468d-b9a0-60d0db1d2c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x810y561.jpg" width="1200" height="675" alt="I ara què?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquells que no volen que res canviï estan contents que la ràbia no es converteixi en un agent polític</p><p class="subtitle">Un fotoperiodista acaba amb el cap ensangonat per un batzac d'un agent en la protesta contra la turistificació a Palma</p></div><p class="article-text">
        Sento orgull i sento r&agrave;bia. Parlo per mi, per&ograve; sospito que tamb&eacute; en nom d'altres mallorquins que vivim fora i que diumenge v&agrave;rem seguir en directe la informaci&oacute; que ens arribava de la hist&ograve;rica manifestaci&oacute; a Palma. Orgull, per veure com la nostra gent sortia als carrers per omplir-los cridant que no poden suportar m&eacute;s la situaci&oacute;. I r&agrave;bia des que el tel&egrave;fon va comen&ccedil;ar a ser inundat d'imatges, primer de mitjans (cal destacar aqu&iacute; la gran feina d'elDiario.es) i m&eacute;s tard d'amics, rebent cops de la Policia Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve;, amb el pas de les hores, els primers sentiments s'assenten i una idea comen&ccedil;a a rondar el cap. Sembla que no sols a mi, ja que la meva germana m'envia un missatge que diu: &ldquo;Has vist la manifestaci&oacute; a Mallorca? Creus que canviar&agrave; alguna cosa?&rdquo;. La pregunta &eacute;s molt pertinent, per&ograve; la resposta no &eacute;s clara.
    </p><p class="article-text">
        Quan diu &ldquo;cosa&rdquo;, la meva germana fa refer&egrave;ncia al model tur&iacute;stic de Mallorca. Un model que ha aconseguit treure l'illa de la pobresa m&eacute;s absoluta, per&ograve; que ja fa temps es va passar de frenada. El resultat? Un medi ambient cada vegada m&eacute;s deteriorat, una societat prec&agrave;ria, un cost de la vida inassolible i una illa massificada la major part de l'any. Per&ograve; per canviar aix&ograve; no basta la r&agrave;bia. Ens cal alguna cosa m&eacute;s. &Eacute;s necessari un projecte pol&iacute;tic i, per descomptat, concreci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Posem ara els ulls sobre aquells qui haurien de fer la pol&iacute;tica. Els dos partits m&eacute;s votats de Balears ofereixen poca fiabilitat a l'hora de proposar alternatives en aquesta q&uuml;esti&oacute;. El Partit Popular ha modificat aquest mandat el seu discurs, ara lleugerament m&eacute;s sensible a la insuportable situaci&oacute;. Per&ograve; no &eacute;s m&eacute;s que aix&ograve;, un gir dial&egrave;ctic sense cap voluntat real de canvi. El PSIB prou t&eacute; amb donar explicacions de com va dirigir (o com no ho va fer) les forces policials que depenien de la seva delegaci&oacute; del Govern. Revisar el seu paper en els vuit anys de governs progressistes fa la resta. El teatre dels dos llan&ccedil;ant-se les culpes m&uacute;tuament arran dels esdeveniments de diumenge nom&eacute;s mereix un qualificatiu: esperp&egrave;ntic. Pel que fa a la tercera for&ccedil;a a la nostra cambra auton&ograve;mica, VOX, millor no preguntar.
    </p><p class="article-text">
        I a l'esquerra del PSIB, qu&egrave;? Id&ograve;, m&eacute;s dubtes que certeses. &Eacute;s aqu&iacute; on els projectes sonen m&eacute;s transformadors. El problema &eacute;s que, fins ara, quan ha arribat el moment de portar-los a la pr&agrave;ctica, els resultats no han estat a l'al&ccedil;ada de les expectatives generades. I quan les expectatives no es compleixen, arriba la frustraci&oacute;. Que li ho diguin a l'espai de Podem, que a casa nostra va tenir molt bona entrada.
    </p><p class="article-text">
        Sigui com sigui, &eacute;s a l'esquerra on rau la resposta. Potser M&Eacute;S est&agrave; en condicions de liderar-la, potser &eacute;s un altre partit que encara no ha nascut, o tal volta ve dels moviments socials. Intueixo que ens caldran totes les forces que tenim i encara m&eacute;s. Perqu&egrave; el repte &eacute;s enorme, oferir all&ograve; que fins ara no s'ha fet, una sortida. Un model alternatiu o un pla per decr&eacute;ixer. Haur&agrave; de ser cre&iuml;ble, si no la gent tornar&agrave; cap a aquelles marques que o b&eacute; vetllen per defensar l'statu quo o b&eacute; nom&eacute;s es mouran quan vegin que no hi ha alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Per aterrar aquest clam caldr&agrave; fer-se preguntes valentes. Cal oferir un model econ&ograve;mic alternatiu per fer d'aquest un moviment de majories? O no? Quin podria ser aquest model? Si decreixem en turisme, fins on? Volem tornar al nombre de turistes d'abans de la pand&egrave;mia? O de 2008? O dels anys 90? Hi ha referents en tot aix&ograve; de fer marxa enrere? Qu&egrave; podem aprendre'n? O ens tocar&agrave; ser pioners, com ja ho v&agrave;rem ser exportant grans cadenes hoteleres arreu del m&oacute;n? I que passa amb l'habitatge? Es pot limitar la compra a residents? Es poden limitar altres &agrave;mbits per ra&oacute; de resid&egrave;ncia? I si no es pot, per qu&egrave;? Ens organitzem per canviar all&ograve; que no ens ho permet o &eacute;s massa lluny&agrave; i es perdrien forces?
    </p><p class="article-text">
        Si no ens fem aquesta mena de q&uuml;estions, continuarem obviant l'elefant a l'habitaci&oacute;, que les opcions pol&iacute;tiques favorables al turisme basen el seu &egrave;xit en la por al buit que pugui venir despr&eacute;s. Si no expliquem com omplir-lo, no hi ha cap opci&oacute; de seducci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ara fa uns mesos el meu amic Joan va venir a Barcelona de visita. V&agrave;rem parlar de turisme i em va dir que, tot i la r&agrave;bia, no confiava que cap opci&oacute; pol&iacute;tica pogu&eacute;s fer res. Jo, potser de forma ing&egrave;nua, li vaig dir que no pod&iacute;em caure en aix&ograve;, que aquells que no volen que res canvi&iuml; estan contents que la seva r&agrave;bia no es converteixi en un agent pol&iacute;tic. Entenc perfectament el que em deia en Joan, per&ograve; de veritat penso que una transformaci&oacute; &eacute;s possible. 
    </p><p class="article-text">
        El diumenge, el meu amic Joan va patir un atac desproporcionat a mans de la policia. Dilluns es va llevar amb grans blaus al seu cos. Simplement per voler manifestar-se de forma pac&iacute;fica. Com en Joan, la gent de Mallorca avui est&agrave; m&eacute;s rabiosa que dissabte. El problema &eacute;s que, mentre no puguem transformar la r&agrave;bia en acci&oacute; pol&iacute;tica, simplement ser&agrave; aix&ograve;. Ara b&eacute;, en uns dies torno a Mallorca per passar l'estiu. I penso fer una gran abra&ccedil;ada al meu amic, per fer-li veure com n'estic, d'orgull&oacute;s i d'agra&iuml;t.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián Claramunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/i-ara_132_13411470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 09:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[I ara què?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Palma,Mallorca,Turismo,Policía Nacional,Manifestaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mar sin memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/mar-memoria_132_13398815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e9c57b0-5072-4e19-8d95-8fc85b87f677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mar sin memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada especie que perdemos del todo, cada función que se apaga para siempre, es un recuerdo que ya no vuelve. Restaurar es, en esencia, una carrera contra el olvido</p></div><p class="article-text">
        Hay un concepto en ciencias del mar que se deber&iacute;a ense&ntilde;ar en las escuelas: la amnesia generacional. Suena a jerga m&eacute;dica, pero la idea es sencilla: cada generaci&oacute;n toma como referencia el mar de su juventud. En el que se ba&ntilde;aba entonces, en el que pescaba, el que exploraba. Ese mar, el suyo, se convierte en su idea de &ldquo;normal&rdquo;. Y como cada generaci&oacute;n hereda un mar un poco m&aacute;s vac&iacute;o que la anterior, nadie percibe la magnitud del desastre. Nuestros abuelos vieron un Mediterr&aacute;neo lleno de peces grandes, de depredadores, de vida. Nosotros solo vemos lo que queda, y nos parece el mar de siempre. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa: el mar balear ha ido perdiendo la memoria poco a poco. Restaurar consiste, en buena parte, en ayudarle a recuperarla.
    </p><p class="article-text">
        Porque restaurar no es solo <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/praderas-posidonia-pulmon-mediterraneo-reproducen-forma-masiva-luchar-supervivencia_1_9761539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plantar posidonia</a>, es recuperar funciones. Un ecosistema no es un cat&aacute;logo de especies, es un tejido de relaciones: qui&eacute;n se come a qui&eacute;n, qui&eacute;n limpia, qui&eacute;n construye h&aacute;bitat, qui&eacute;n mantiene el equilibrio. Cuando desaparecen ciertas piezas, sobre todo las de la base y las de la parte superior, el tejido se rasga. Por eso, restaurar no significa solamente plantar, sino que va mucho m&aacute;s all&aacute;. La buena restauraci&oacute;n es la que recupera los procesos y las especies clave y permite devolverle al mar su capacidad de funcionar solo.
    </p><p class="article-text">
        Y esto, en el fondo, cambia la pregunta. Deja de importar cu&aacute;ntas hect&aacute;reas hemos plantado y empieza a importar qu&eacute; funciones le hemos devuelto al ecosistema. Que no es lo mismo, ni de lejos. La primera se contesta con una foto. La segunda exige entender el ecosistema entero, medir con indicadores serios, esperar a&ntilde;os y aceptar que algunos procesos tardan d&eacute;cadas en volver. 
    </p><p class="article-text">
        Pero empezar la casa por el tejado, plantar antes de proteger, es un orden de prioridades que la naturaleza no entiende ni comparte. Hay que crear espacios sin presiones, como las &aacute;reas de protecci&oacute;n estricta. No se planta nada. No se extrae nada. Solo se retira la presi&oacute;n y se espera. Y el sistema, si se le deja, se recupera. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque cuidado: proteger tampoco es magia. La protecci&oacute;n, por s&iacute; sola, no siempre alcanza para recuperar un ecosistema que est&aacute; muy degradado, fragmentado o expuesto a demasiados impactos a la vez. En esos casos, hay que combinar. Proteger y, adem&aacute;s, restaurar activamente. Una potencia a la otra, pero el punto de partida, el paso que casi siempre obviamos, sigue siendo el mismo. Quitar la presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Devolverle la memoria al Mar Balear no significa congelarlo en un pasado que resulta imposible. No vamos a recuperar el Mediterr&aacute;neo de hace siglos y el cambio clim&aacute;tico se encarga de record&aacute;rnoslo perfectamente cada verano con sus olas de calor. Nuestra referencia para restaurar no puede ser el mar intacto de las postales de antes; tiene que ser un mar que vuelva a funcionar, resiliente, capaz de encajar los golpes que seguro que vendr&aacute;n. Un mar con sus depredadores, con sus constructores de h&aacute;bitat, con todas las piezas encajadas en su sitio.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que el mar tiene una memoria tenaz. Dale protecci&oacute;n, qu&iacute;tale las presiones, ten paciencia y empezar&aacute; a acordarse de lo que fue. La mala es que esa memoria no es infinita. Cada especie que perdemos del todo, cada funci&oacute;n que se apaga para siempre, es un recuerdo que ya no vuelve. Restaurar es, en esencia, una carrera contra el olvido. Y el olvido, de momento, nos lleva ventaja
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria Salmerón Quesada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/mar-memoria_132_13398815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mar sin memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mar Mediterráneo,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Chopin a Airbnb (pasando por Tik Tok): el difícil control del alquiler turístico ilegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/chopin-airbnb-pasando-tik-tok-dificil-control-alquiler-turistico-ilegal_132_13369183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bd7d705-5896-4399-84c4-9eafc7e651f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Chopin a Airbnb (pasando por Tik Tok): el difícil control del alquiler turístico ilegal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El alquiler turístico de corta duración ha transformado barrios enteros, especialmente en ciudades y territorios como Mallorca, Málaga, Barcelona o Ibiza, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales</p></div><p class="article-text">
        Cuando Fr&eacute;d&eacute;ric Chopin y George Sand llegaron a Mallorca en 1838 lo hicieron buscando clima y salud en una estancia temporal alejada del invierno parisino. Primero se alojaron en Palma y despu&eacute;s en Valldemossa. Aquella experiencia, inmortalizada por George Sand en <em>Un invierno en Mallorca</em>, refleja una pr&aacute;ctica antigua: residir temporalmente en una vivienda ajena por motivos diversos (personales, vacacionales, estacionales).
    </p><p class="article-text">
        Casi dos siglos despu&eacute;s, el fen&oacute;meno ha cambiado de escala, de l&oacute;gica y de consecuencias. Lo que antes era una forma ocasional de alojamiento se ha convertido en una industria global articulada a trav&eacute;s de plataformas digitales capaces de comercializar millones de viviendas en tiempo real. El alquiler tur&iacute;stico de corta duraci&oacute;n ha transformado barrios enteros, especialmente en ciudades y territorios como Mallorca, M&aacute;laga, Barcelona o Ibiza, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        La tard&iacute;a respuesta jur&iacute;dica de la Uni&oacute;n Europea es un paso importante, pero insuficiente. El Reglamento (UE) 2024/1028 de alquiler de corta duraci&oacute;n obliga a las plataformas a colaborar con las administraciones mediante sistemas de registro, verificaci&oacute;n (desafortunadamente solo aleatoria) y transmisi&oacute;n de datos sobre anuncios y arrendadores (anfitriones, en la terminolog&iacute;a de Airbnb, curiosamente seguida por las autoridades de la Uni&oacute;n). Espa&ntilde;a, por su parte, ha respondido con el denominado Registro &Uacute;nico de Arrendamientos de corta duraci&oacute;n, regulado en el Real Decreto 1312/2024 y destinado a centralizar a nivel estatal la identificaci&oacute;n de inmuebles ofertados en plataformas digitales. La idea, en principio, parece sencilla: si cada vivienda tiene un n&uacute;mero de registro (concedido, conforme al Real Decreto espa&ntilde;ol, por el Colegio de Registradores de la Propiedad) y las plataformas lo verifican y, adem&aacute;s, comparten informaci&oacute;n, ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil detectar la oferta ilegal. Pero la realidad es bastante m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, el principal problema de fondo que plantea el nuevo modelo es que se confunde transparencia con control efectivo. Registrar viviendas no equivale necesariamente a supervisarlas, controlarlas y detectarlas. Una administraci&oacute;n puede disponer de miles de datos y seguir careciendo, como as&iacute; sucede, de medios suficientes para inspeccionar inmuebles, o verificar si una vivienda tur&iacute;stica incumple normas urban&iacute;sticas, fiscales o de convivencia.
    </p><p class="article-text">
        Y, en &uacute;ltima instancia, a este problema inicial se a&ntilde;ade un problema de distribuci&oacute;n y fragmentaci&oacute;n competencial. En el estado espa&ntilde;ol, las comunidades aut&oacute;nomas regulan el turismo; los ayuntamientos controlan el urbanismo y los usos del suelo; y el Estado impulsa ahora mecanismos centralizados de registro. El resultado es un sistema, una verdadera mara&ntilde;a legal, donde los datos circulan mejor que las competencias; y que, de forma particular, ha provocado enfrentamientos entre Estado y Comunidades Aut&oacute;nomas por la creaci&oacute;n del registro &uacute;nico estatal que se superpone a los preexistentes registros auton&oacute;micos. Precisamente estos enfrentamientos han dado lugar a la anulaci&oacute;n del registro &uacute;nico estatal por la reciente Sentencia n&ordm; 620/2026, de 19 de mayo, del Tribunal Supremo, lo que obliga a un replanteamiento del sistema con coordinaci&oacute;n con las Comunidades Aut&oacute;nomas. Lo que demuestra, una vez m&aacute;s, que el fin (loable de lucha contra la oferta ilegal) no justifica los medios (la creaci&oacute;n de un registro &uacute;nico no exigido por la normativa de la Uni&oacute;n Europea).
    </p><p class="article-text">
        Las plataformas digitales tampoco salen especialmente perjudicadas del nuevo esquema regulador. Aunque aumentan sus obligaciones de colaboraci&oacute;n, siguen actuando esencialmente como intermediarios tecnol&oacute;gicos y no como verdaderos corresponsables del cumplimiento de la legalidad material de los anuncios que publican. Plenamente inmersos en la denominada econom&iacute;a de plataformas, les es exigible algo m&aacute;s que una simple comprobaci&oacute;n aleatoria del n&uacute;mero de registro, m&aacute;s si cabe si tecnol&oacute;gicamente es posible una comprobaci&oacute;n exhaustiva de forma pr&aacute;cticamente automatizada.
    </p><p class="article-text">
        Y, mientras tanto, el mercado, legal e ilegal, se adapta. Parte de la oferta ilegal se desplaza, por una parte, hacia f&oacute;rmulas contractuales aparentemente distintas, especialmente el llamado alquiler de temporada. Se trata de una figura plenamente v&aacute;lida en el derecho civil espa&ntilde;ol, pensada para necesidades temporales reales (trabajo, estudios, tratamientos m&eacute;dicos), pero cuya utilizaci&oacute;n fraudulenta como cobertura de alquileres tur&iacute;sticos encubiertos resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de distinguir. Y, por otra parte, la oferta ilegal se desplaza tambi&eacute;n hacia canales de comercializaci&oacute;n no cubiertos por estas recientes normativas, que limitan su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n a las plataformas digitales comercializadoras especializadas en alquiler tur&iacute;stico, por lo que surgen iniciativas en otros canales alternativos (como TikTok, o Instagram, como ha detectado el Consell de Mallorca).
    </p><p class="article-text">
        Mallorca vuelve a funcionar como un espejo adelantado de Europa. Un territorio cuya econom&iacute;a depende del turismo, pero que al mismo tiempo experimenta de forma intensa los efectos de la presi&oacute;n inmobiliaria sobre la poblaci&oacute;n residente.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ya no es si debe regularse el alquiler tur&iacute;stico. Eso parece, finalmente, asumido. La cuesti&oacute;n es si las nuevas regulaciones bastar&aacute;n para afrontar un fen&oacute;meno que cambia m&aacute;s r&aacute;pido que las normas dise&ntilde;adas para contenerlo. Porque el problema no es &uacute;nicamente tecnol&oacute;gico ni administrativo. Es, sobre todo, pol&iacute;tico, urbano y social: decidir qu&eacute; tipo de ciudades y territorios quieren seguir siendo habitables para quienes viven en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Mallorca resume mejor que ning&uacute;n otro territorio esta contradicci&oacute;n contempor&aacute;nea. La misma isla que hist&oacute;ricamente vivi&oacute; de acoger visitantes se enfrenta ahora al riesgo de expulsar silenciosamente a parte de su poblaci&oacute;n residente. En suma, el debate sobre el alquiler tur&iacute;stico ya no trata &uacute;nicamente sobre turismo. Trata sobre el modelo de ciudad y, en &uacute;ltima instancia, sobre el derecho a habitarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Apol·lònia Martínez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/chopin-airbnb-pasando-tik-tok-dificil-control-alquiler-turistico-ilegal_132_13369183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 14:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Chopin a Airbnb (pasando por Tik Tok): el difícil control del alquiler turístico ilegal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turismo,Alquiler turístico,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Més que una bandera pirata, un símbol de la Generació Z]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/mes-bandera-pirata-simbol-generacio-z_129_13358371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5df52c76-33ae-48cd-9074-d65804674618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x948y778.jpg" width="1200" height="675" alt="Més que una bandera pirata, un símbol de la Generació Z"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Els pirates del One Piece han transmès uns valors que la generació Z s’hi sent representada. Uns pirates joves que decideixen desobeir el Govern mundial i lluitar contra la corrupció i repressió</p><p class="subtitle">Miles de personas forman una cadena humana para proteger un parque natural de Mallorca de una ley del PP</p></div><p class="article-text">
        La bandera pirata, de l&rsquo;anime One Piece, que ha aparegut per primera vegada a una protesta a Mallorca, el diumenge 5 de juliol a Es Trenc, &eacute;s m&eacute;s una simple bandera. S&rsquo;ha convertit en un s&iacute;mbol de lluita de la generaci&oacute; Z
    </p><p class="article-text">
        Des del 2025, han estat desenes de pa&iuml;sos on la generaci&oacute; Z (aquells nascuts entre 1990 i els 2000) ha onejat aquesta bandera pirata per lluitar contra les males pol&iacute;tiques dels seus respectius Governs i r&agrave;pidament s&rsquo;ha convertit en un s&iacute;mbol de llibertat i protesta. 
    </p><p class="article-text">
        La hist&ograve;ria comen&ccedil;a, a principi de 2025, a Indon&egrave;sia en les protestes juvenils contra la <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/como-bandera-pirata-serie-dibujos-se-ha-convertido_26726" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corrupci&oacute; del pa&iacute;s</a>. Els joves comencen a acompanyar la bandera nacional juntament amb la de One Piece, aix&ograve; va motivar a molts joves a seguir l&rsquo;exemple i protestar. El Govern, a m&eacute;s de reprimir les incessants protestes, va prohibir l&rsquo;&uacute;s de la bandera pirata. Aquest fet va comen&ccedil;ar a visibilitzar i donar popularitat a l&rsquo;&uacute;s de la bandera de One Piece a escala internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Tot i aix&ograve;, va ser al Nepal que va <a href="https://www.dw.com/es/qu%C3%A9-significa-la-bandera-pirata-de-one-piece-en-las-protestas-de-la-generaci%C3%B3n-z/a-74266651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">triomfar la bandera</a>. La generaci&oacute; Z nepal&iacute;, despr&eacute;s de la prohibici&oacute; de les xarxes socials per part d&rsquo;un Govern corrupte que els volia llevar el principal canal de comunicaci&oacute;, van protagonitzar una revoluci&oacute; hist&ograve;rica. Una gran revolta popular que va sofrir una violenta repressi&oacute; amb almenys 72 morts i m&eacute;s de 2.100 ferits va enderrocar el Govern del Nepal en menys de 48 hores. La imatge de la bandera de One Piece a les portes del Parlament del pa&iacute;s va fer la volta al m&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriorment, entre 2025 i 2026, multitud de joves de la generaci&oacute; Z de Madagascar, Per&uacute;, Marroc, M&egrave;xic, Gaza, S&egrave;rbia, Fran&ccedil;a, Paraguai, Albania, etc. han portat la bandera de One Piece en les protestes dels seus pa&iuml;sos. 
    </p><p class="article-text">
        Els pirates del One Piece han transm&egrave;s uns valors que la generaci&oacute; Z s&rsquo;hi sent representada. Uns pirates joves que decideixen desobeir el Govern mundial i lluitar contra la corrupci&oacute; i repressi&oacute; de la classe pol&iacute;tica, contra els nobles mundials o megarics que viuen aliens al malestar de la resta del m&oacute;n. A m&eacute;s transmet valors com la cooperaci&oacute;, la solidaritat i l&rsquo;esperan&ccedil;a. 
    </p><p class="article-text">
        A Alb&agrave;nia igual que Mallorca est&agrave; lluitant contra un model tur&iacute;stic. El pa&iacute;s porta 35 dies continuats protestant contra un govern corrupte que ha venut una illa privada a Ivanka Trump, filla de Donald Trump, per implantar un megaprojecte tur&iacute;stic a una zona protegida de gran valor ambiental. Just les mateixes pol&iacute;tiques tur&iacute;stiques que vivim fa anys a les Illes Balears i que s&rsquo;estan exportant a altres parts del m&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Joan Femenia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/mes-bandera-pirata-simbol-generacio-z_129_13358371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 07:37:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Més que una bandera pirata, un símbol de la Generació Z]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presidencia del Gobierno nos ha respondido: ayúdanos a decidir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/presidencia-gobierno-respondido-ayudanos-decidir_11_13265512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff65ae1d-8ee0-4e07-b667-cc8ef3ff5016_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presidencia del Gobierno nos ha respondido: ayúdanos a decidir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Felipe VI sigue disfrutando del mismo derecho a actuar al margen de la ley que disfrutó Juan Carlos I durante su reinado, un privilegio con el que, como juristas, no podemos estar de acuerdo y que solo se puede entender como un producto del legado franquista</p><p class="subtitle">Moncloa esquiva la petición de los jueces Castro e Yllanes de suprimir la inviolabilidad del rey y los remite a Zarzuela</p></div><p class="article-text">
        En diciembre de 2022 nos dirigimos por primera vez al presidente del Gobierno para pedirle que Felipe VI, durante su discurso de Navidad, <a href="https://www.eldiario.es/politica/juez-castro-60-personas-piden-diputados-reformar-constitucion-eliminar-inviolabilidad-rey_1_13091489.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciara su renuncia al privilegio</a> que le permite incumplir responsabilidades tanto civiles como penales, pues no est&aacute; obligado a rendir cuentas ante la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        El motivo que nos convoc&oacute; fue la declaraci&oacute;n de Carmen Calvo en <a href="https://elpais.com/espana/2022-05-09/el-gobierno-descarto-eliminar-la-inviolabilidad-del-rey-tras-discutirlo-con-el-pp-y-la-casa-real.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s</a> del 9 de mayo de ese mismo a&ntilde;o, gracias a la cual supimos que el Gobierno se hab&iacute;a planteado reformar el citado privilegio, pero que se descart&oacute; &ldquo;tras discutirlo con el PP y la Casa Real&rdquo;. De las palabras de la hoy presidenta del Consejo de Estado, que nadie ha desmentido, se deduc&iacute;a que la respuesta de la &ldquo;Casa Real&rdquo; hab&iacute;a sido contraria a la reforma.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia principal de tal negativa resulta evidente: Felipe VI sigue disfrutando del mismo derecho a actuar al margen de la ley que disfrut&oacute; Juan Carlos I durante su reinado, un privilegio con el que, como juristas, no podemos estar de acuerdo y que solo se puede entender como un producto del legado franquista.
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra parte, al no recibir respuesta a nuestro primer escrito, volvimos a dirigirnos al presidente del Gobierno en <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/jueces-jose-castro-juan-pedro-yllanes-exigen-rey-felipe-vi-renuncie-inviolabilidad_1_10784787.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2023</a>, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/jueces-castro-e-yllanes-instan-rey-felipe-renuncie-inviolabilidad-durante-discurso-navidad_1_11920928.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2024</a> y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/jueces-castro-e-yllanes-reclaman-cuarta-vez-rey-felipe-renuncie-inviolabilidad_1_12779357.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2025</a> insistiendo en la misma petici&oacute;n tocante a la renuncia y agregando la conveniencia de que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) incluya en el &aacute;mbito de sus encuestas una pregunta relativa al mantenimiento o supresi&oacute;n del privilegio real. Diversos medios se hicieron eco de nuestras sucesivas peticiones.
    </p><p class="article-text">
        Por fin, el pasado 20 de mayo recibimos la primera respuesta a nuestros escritos desde la presidencia del Gobierno. En esta nos propone que nos dirijamos directamente a la Casa Real y al CIS.
    </p><p class="article-text">
        Antes de tomar una decisi&oacute;n queremos conocer la opini&oacute;n de la sociedad sobre la reforma constitucional que venimos reclamando desde 2022, por lo que le pedimos nos ayude respondiendo a una pregunta disponible al final de este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Le agradeceremos su participaci&oacute;n. Por nuestra parte, daremos cuenta de la evoluci&oacute;n y resultados de esta iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Listado de firmantes: Juan Calatayud, Jos&eacute; Castro, Rafael Company, V&iacute;ctor Cornell, Mar de la Loma, Josep de Luis, Aina D&iacute;az, Cristina G&oacute;mez, Ferran Gomila, Alejandro Ju&aacute;rez, Francisca Mas, Catalina Monserrat, Catalina Moragues, Josep Pina, Carlos Portalo, Pablo Alonso de Caso, Mariano Rea&ntilde;o, Ignasi Ribas, Josep Vald&eacute;s, Juan Pedro Yllanes, Mar&iacute;a Dur&aacute;n y Juan Luis Corbacho.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>*Es posible que tengas problemas para responder la encuesta desde la aplicaci&oacute;n para el tel&eacute;fono de elDiario.es. Puedes votar sin problemas desde el ordenador.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Debe aprobarse la reforma necesaria para que el jefe del Estado tenga que responder ante la Justicia en caso de infracciones legales producidas al margen del papel pol&iacute;tico institucional que desempe&ntilde;a?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Castro, Juan Pedro Yllanes Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/presidencia-gobierno-respondido-ayudanos-decidir_11_13265512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:52:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presidencia del Gobierno nos ha respondido: ayúdanos a decidir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Rey,Casa Real,Monarquía,Monarquía española,José Castro,Juan Pedro Yllanes,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Gaspar Vallori, ejemplo de compromiso político y social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/joan-gaspar-vallori-ejemplo-compromiso-politico-social_132_13177223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82fd689e-f615-4516-b61e-419beba6dde4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x259y166.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Gaspar Vallori, ejemplo de compromiso político y social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joan era un ejemplo por sus ideas, valores y, quizá ante todo, porque era una bellísima persona, atenta, considerada y respetuosa en un entorno, el de la política, en el que la ejemplaridad es la clave para ejercer liderazgos sólidos</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; dif&iacute;cil ligar las palabras con el profundo dolor que compartimos los que suscribimos este art&iacute;culo y la cantidad de amigos, amigas, compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que nos hemos reencontrado en la inesperada y pronta despedida a una persona comprometida y ejemplar.
    </p><p class="article-text">
        La pasada semana perdimos a Joan Gaspar Vallori, ejemplo de activismo y referente para muchos de los que, siendo un poco m&aacute;s j&oacute;venes, decidimos militar activamente en las Juventudes Socialistas, nuestra querida organizaci&oacute;n juvenil, a la que tanto debemos.
    </p><p class="article-text">
        Joan Gaspar se ha ido demasiado pronto y con mucha tarea por hacer. Era el secretario general de la Agrupaci&oacute;n Socialista de Alc&uacute;dia, en Mallorca, y concejal en su Ayuntamiento, pero este recuerdo que queremos compartir hoy en estas p&aacute;ginas va dedicado a aquel joven que, con tan s&oacute;lo diecinueve a&ntilde;os, decidi&oacute; dar un paso al frente y organizar a m&aacute;s j&oacute;venes que, como &eacute;l, cre&iacute;an en poder cambiar la realidad de su pueblo, su Ciudad Fidel&iacute;sima, como siempre nos reprochaba cuando nos atrev&iacute;amos, en tono jocoso y provocador, a comparar su municipio con cualquier otro.
    </p><p class="article-text">
        Nos descubri&oacute; Alc&uacute;dia y, precisamente por eso, porque empujan los imborrables recuerdos, cuesta mucho escribir con el dolor que nos invade, pero lo suple la hermosura de lo vivido. Las an&eacute;cdotas, las conversaciones, las risas, los debates y las preocupaciones apedrean con fuerza el coraz&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Profundo seguidor del Bar&ccedil;a y bastante cabez&oacute;n a ratos, porque las convicciones las defend&iacute;a como si renunciar a ellas fuera una derrota, supo hacer de su gran capacidad de trabajo, orden y dedicaci&oacute;n los pilares de su compromiso militante. Lo practic&oacute; en todas las oportunidades pol&iacute;ticas que tuvo en el Consell de Mallorca y en su Ayuntamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Fue secretario de organizaci&oacute;n de las <em>Joventuts Socialistes de les Illes Balears</em> y vicesecretario general hasta que, como grande que era y en todos los aspectos, se incorpor&oacute; a los &oacute;rganos federales de JSE, llegando a ser presidente del Comit&eacute; de Garant&iacute;as. Lo hizo adem&aacute;s con discreci&oacute;n y mucha humildad. Como si no fuera merecedor del reconocimiento que, por su capacidad de trabajo y su buen hacer, le otorgaban compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de toda Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Joan era un ejemplo por sus ideas, valores y, quiz&aacute; ante todo, porque era una bell&iacute;sima persona, atenta, considerada y respetuosa en un entorno, el de la pol&iacute;tica, en el que la ejemplaridad es la clave para ejercer liderazgos s&oacute;lidos. Tambi&eacute;n era alguien leal. Una lealtad que se asentaba en su s&oacute;lido compromiso con los proyectos en los que dec&iacute;a embarcarse. Con las personas que caminaban junto a &eacute;l. La clase de lealtad que &uacute;nicamente son capaces de mostrar quienes se saben parte de un equipo y conocen que el sacrificio por alcanzar las metas, se sobrelleva mejor cuando est&aacute;s rodeado de compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que, adem&aacute;s, reconoc&iacute;an en &eacute;l a un amigo de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Historiador y gran viajero, su entusiasmo por la educaci&oacute;n lo llevo a ser profesor del IES Nou Llevant, en Palma, y a tener un grupazo de colegas docentes y de chicos y chicas que, como nosotros, no entienden su repentina ausencia. Firme defensor del valor de las instituciones, facilit&oacute; la visita de sus alumnos al Parlamento Europeo, buscando financiaci&oacute;n donde aparentemente escaseaba. Y es que, a cabez&oacute;n, como dec&iacute;amos, no le ganaba nadie.
    </p><p class="article-text">
        Hubo much&iacute;simas cosas que marcaron su vida, pero tal vez de las m&aacute;s recientes, que siempre contaba con orgullo y emoci&oacute;n, fue la que nos cont&oacute; en octubre de 2021: &ldquo;Nos han llamado del Govern. Han encontrado los restos de mi bisabuelo en la fosa de Porreres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joan Gaspar sab&iacute;a que eso no era casual: era la recompensa al trabajo &aacute;rduo y pertinaz de las entidades c&iacute;vicas y memorialistas y, sobre todo, a un gobierno convencido y comprometido con la memoria democr&aacute;tica, presidido por Francina Armengol, que impuls&oacute; la ley balear y el desarrollo de los sucesivos Planes de Fosas. Los restos de Jordi Colom Estarellas volvieron a la familia. A Selva. Al pueblo natal de los Vallori-Colom, cerrando por fin las heridas de una familia que consigui&oacute; enterrar, con la dignidad merecida, al bisabuelo que, como &eacute;l, luch&oacute; por defender con pasi&oacute;n los valores democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Si algo ten&iacute;a claro Joan Gaspar era que la reparaci&oacute;n, la justicia, los cambios y los derechos vienen por ley y llegan como consecuencia de las luchas y reivindicaciones por lo que es justo, merecido y necesario. Y, sobre todo, se publican en los boletines oficiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Querido amigo, tu af&aacute;n por cambiar el mundo nos guiar&aacute; siempre. Que la tierra te sea leve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nino Torre, Xisco Dalmau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/joan-gaspar-vallori-ejemplo-compromiso-politico-social_132_13177223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 06:22:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Gaspar Vallori, ejemplo de compromiso político y social]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reforma constitucional mínima del senador per a Formentera després del periple continu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/reforma-constitucional-minima-senador-per-formentera-despres-periple-continu_132_13174642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aa7d6a2-5331-4962-bc4f-f4c6f9f1a1aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma constitucional mínima del senador per a Formentera després del periple continu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Formentera elegirà un senador propi; ja no en tindrà un a temps parcial amb l'illa d'Eivissa</p><p class="subtitle">Adéu a una anomalia històrica: el Congrés activa la reforma constitucional per dotar Formentera de senador propi</p></div><p class="article-text">
        Despr&eacute;s d'un llarg per&iacute;ode, i despr&eacute;s d'una reforma constitucional -ajust o supressi&oacute; de vocables-, s'atorga el senador que li correspon a l'Illa de Formentera.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de la Proposici&oacute; de reforma, per fi (ja que va presentar-se l'expedient el&nbsp;Parlament&nbsp;de les Illes Balears en la XII Legislatura), i ara, en la XV Legislatura Espanyola, s'ha reformat l'art.69.3 que permetr&agrave; a Formentera que elegeixi un senador propi -i no tenir-ne un a temps parcial que en la pr&agrave;ctica compartia amb l'illa d'Eivissa-.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de la seva admissi&oacute; a tr&agrave;mit com a Proposici&oacute; de reforma constitucional al setembre de l'any 2023, es buscava suprimir el terme &ldquo;agrupaci&oacute; d'Illes&rdquo;, en aquesta uni&oacute; Eivissa-Formentera, i el gui&oacute; entre ambdues, a fi de crear una circumscripci&oacute; electoral independent al senador per l'illa de Formentera i que, en les immediates eleccions, despr&eacute;s d'aquesta reforma tingu&eacute;s un senador.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la reforma estatut&agrave;ria de 2007, en virtut de la Llei org&agrave;nica 1/2007, de 28 de febrer, que va aconseguir la creaci&oacute; d'un Consell Insular propi per a l'illa de Formentera; i la creaci&oacute; del Consell Insular de Formentera, constitu&iuml;t el 10 de juliol de 2007, que estableix que s'integri en el citat consell insular l'Ajuntament de Formentera, la reivindicaci&oacute; ha estat una constant, tant a nivell insular com auton&ograve;mic.
    </p><p class="article-text">
        Fins i tot, sent un territori amb una poblaci&oacute; a nivell nacional no redu&iuml;da, i al costat d'aix&ograve;, que el Consell de Formentera sigui una instituci&oacute; singular en el conjunt del Dret espanyol, amb personalitat jur&iacute;dica &uacute;nica, per&ograve; amb diverses naturaleses jur&iacute;diques superposades. Certament, posa fi a una depend&egrave;ncia administrativa hist&ograve;rica lligada amb l'illa d'Eivissa. Per tant, la l&ograve;gica possibilitat d'elecci&oacute; d&rsquo;un senador propi.
    </p><p class="article-text">
        En principi, malgrat ser una cosa aparentment simple i sense problemes pol&iacute;tics, i comptar amb suport previ del Consell i del&nbsp;Parlament&nbsp;balear, i amb un acord de tramitaci&oacute; directa i en lectura &uacute;nica (176 vots a favor, 33 en contra, 138 abstencions).
    </p><p class="article-text">
        Finalment, en la votaci&oacute; tant del Ple en el CD com al Senat va sofrir abstencions i vots en contra, encara que amb una majoria suficient per a la seva aprovaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute;, encara que est&agrave; pr&agrave;cticament resolt, despr&eacute;s de l'aprovaci&oacute; pel Ple del Congr&eacute;s dels Diputats en la seva sessi&oacute; del dia 26 de mar&ccedil; de 2026, i havent obtingut aquest text, en votaci&oacute; final, la majoria de tres cinquens prevista en el citat precepte constitucional. I l'aprovaci&oacute; per part del Ple del Senat en la seva sessi&oacute; del dia 22 d'abril de 2026 i havent obtingut aquest text, en votaci&oacute; final, la majoria de tres cinquens i sense introduir modificacions al text rem&egrave;s pel Congr&eacute;s dels Diputats. Conclour&agrave; el 12 de maig de 2026, despr&eacute;s de fer-se p&uacute;blica l'obertura del termini de quinze dies previst en l'article 167 de la Constituci&oacute; Espanyola, dins del qual una desena part dels membres de la Cambra podr&agrave; sol&middot;licitar que la reforma aprovada per les Corts Generals sigui sotmesa a refer&egrave;ndum per a la seva ratificaci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amir Al Hasani Maturano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/reforma-constitucional-minima-senador-per-formentera-despres-periple-continu_132_13174642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 07:50:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reforma constitucional mínima del senador per a Formentera després del periple continu]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Formentera,Reforma constitucional,Constitución Española,Senado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Model econòmic: viure del treball vs. viure de rendes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/model-economic-viure-treball-vs-viure-rendes_132_13099415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b37af80-5f40-464d-bb5f-5239151a44e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Model econòmic: viure del treball vs. viure de rendes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El camp de batalla principal del segle XXI —sense excloure els altres— és la dignitat material: feina, salaris, habitatge, serveis públics, temps de vida, cures, igualtat real d’oportunitats</p><p class="subtitle">Primera part - Drets, identitats i classe: recompondre el fil comú</p></div><p class="article-text">
        Existeix un fil conductor com&uacute; a la majoria de les converses de carrer a Palma: per qu&egrave; treballar no basta per arribar a final de mes? I una part de la resposta &eacute;s l&rsquo;habitatge com a m&agrave;quina trituradora del salari. Quan el mercat del lloguer, convertit en un espai d&rsquo;especulaci&oacute;, fa de l&rsquo;habitatge un negoci, el treball ha deixat de ser el cam&iacute; d&rsquo;estabilitat i ha passat a ser nom&eacute;s combustible, sempre insuficient, per pagar el lloguer o la hipoteca.
    </p><p class="article-text">
        Guillem Frontera, a &ldquo;Els carnissers&rdquo;, descrivia la Mallorca dels anys seixanta dels nou-rics, engreixats a for&ccedil;a de vendre els ja inservibles terrenys de conreu i posar-los al servei de la naixent ind&uacute;stria tur&iacute;stica. Avui, els nous carnissers s&oacute;n aquells especuladors que acumulen infrahabitatges per llogar-los a preus astron&ograve;mics a fam&iacute;lies necessitades i complir el seu personal&iacute;ssim objectiu: deixar de fer feina i viure de rendes. &Eacute;s una imatge dura, dickensiana, per&ograve; pedag&ograve;gica: perqu&egrave; l&rsquo;impacte social de l&rsquo;acumulaci&oacute; immobili&agrave;ria no &eacute;s abstracte. Es tradueix en expulsi&oacute; del ve&iuml;nat, en substituci&oacute; de vida quotidiana per rotaci&oacute; tur&iacute;stica, en joves que no poden emancipar-se, en treballadors que han de fer dobles jornades per pagar un sostre. Tot aix&ograve; &eacute;s classe, i &eacute;s ciutat.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, cal recon&egrave;ixer que per resoldre aquesta tensi&oacute; s&rsquo;ha d&rsquo;afrontar, primer de tot, amb honestedat: sovint les forces progressistes hem estat massa t&egrave;bies a l&rsquo;hora de combatre l&rsquo;acumulaci&oacute; patrimonial destinada a obtenir rendes i a l&rsquo;especulaci&oacute; nua i crua. I no &eacute;s perqu&egrave; falti sensibilitat, sin&oacute; perqu&egrave; l&rsquo;habitatge &eacute;s un camp on conflueixen interessos, por i tamb&eacute; un imaginari cultural molt arrelat: la segona resid&egrave;ncia com a &ldquo;dret&rdquo;, com a &egrave;xit i alhora com a seguretat. Per&ograve; si aquesta seguretat d&rsquo;uns implica la inseguretat d&rsquo;altres, la pregunta pol&iacute;tica &eacute;s inevitable: quin model de ciutat volem? Dir aix&ograve; no &eacute;s demonitzar ning&uacute;. &Eacute;s posar el focus en les regles del joc: regulaci&oacute; del lloguer, destinar els habitatges &uacute;nicament a la seva vocaci&oacute; principal, parc p&uacute;blic, limitaci&oacute; d&rsquo;usos especulatius, protecci&oacute; de residents, fiscalitat justa i un debat sense hipocresies sobre qu&egrave; significa convertir un b&eacute; essencial en un actiu financer.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La societat post-pand&egrave;mica: del carrer al replegament</strong></h2><p class="article-text">
        La pand&egrave;mia va accelerar tend&egrave;ncies que eren incipients i va accentuar les consolidades: replegament interior, digitalitzaci&oacute; extrema. Menys pla&ccedil;a i menys carrer. I aix&ograve; t&eacute; conseq&uuml;&egrave;ncies pol&iacute;tiques: una societat menys comunit&agrave;ria &eacute;s una societat m&eacute;s manipulable. Les xarxes socials han esdevingut un substitut de la socialitzaci&oacute;; el consum s&rsquo;ha individualitzat encara m&eacute;s i ha generat precaritzaci&oacute;: repartidors de menjar a domicili, compres en l&iacute;nia, etc. S&rsquo;han fomentat h&agrave;bits d&rsquo;oci desconnectats del ve&iuml;nat, i fins i tot una obsessi&oacute; pel cos i l&rsquo;esport en solitari, novament un s&iacute;mptoma d&rsquo;a&iuml;llament i de competici&oacute; desenfrenada per seduir i agradar que ens ha convertit en all&ograve; que el fil&ograve;sof Gilles Lipovetsky denomina la &ldquo;societat de la seducci&oacute;&rdquo;. La socialitzaci&oacute; es mercantilitza; baixar a la terrassa del bar de la cantonada ara &eacute;s &ldquo;llibertat&rdquo;. La vida col&middot;lectiva es dissol. I quan aix&ograve; passa, es dissol tamb&eacute; la capacitat de defensa compartida: teixit associatiu, sindicalisme, moviments ve&iuml;nals, espais comunitaris.
    </p><p class="article-text">
        Es fa vital reconstruir espais comuns (culturals, educatius, associatius) que no siguin nom&eacute;s &ldquo;activitats&rdquo;, sin&oacute; xarxa real i regenerada generacionalment, i recuperar la credibilitat pol&iacute;tica. La ciutadania detecta perfectament quan els serveis p&uacute;blics s&rsquo;han convertit en un m&iacute;nim o quan hi ha vocaci&oacute; real de servei p&uacute;blic. Sense entrar en caricatures, la idea &eacute;s simple: coher&egrave;ncia, exemplaritat i capacitat d&rsquo;escolta. Si volem que la gent torni a confiar en projectes col&middot;lectius, no n&rsquo;hi ha prou amb tenir ra&oacute; o creure&rsquo;s moral i intel&middot;lectualment superior; cal ser seri&oacute;s, proper i &uacute;til.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Consci&egrave;ncia de classe vs consci&egrave;ncia de col&middot;lectiu: reprendre el fil</strong></h2><p class="article-text">
        Arribats al punt de l&rsquo;autocr&iacute;tica, tamb&eacute; &eacute;s important encarar que l&rsquo;esquerra, per estrat&egrave;gia o per deriva, ha centrat moltes energies en batalles identit&agrave;ries i culturals, generant, inintencionadament, una falsa dicotomia on sembla que ens hem desconnectat de l&rsquo;agenda material. Aqu&iacute; &eacute;s important ser precisos: les identitats no s&oacute;n una distracci&oacute;, s&oacute;n drets. El problema apareix quan el conflicte distributiu (habitatge, salaris, serveis p&uacute;blics) queda sense un relat fort i costa molt evitar que la dreta ocupi el terreny amb culpables f&agrave;cils. Quan l&rsquo;esquerra perd el centre material, perd tamb&eacute; la capacitat d&rsquo;integrar totes les lluites i de liderar els debats.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadament, i des de la segona meitat del segle passat, s&rsquo;han intensificat, est&egrave;s i creat moltes lluites leg&iacute;times, amagades o inexistents en el passat, i que han passat a ocupar la centralitat del debat p&uacute;blic: feminisme, antiracisme, drets del col&middot;lectiu LGTBI+, llengua, cultura, identitat territorial&hellip; Lluites inq&uuml;estionablement imprescindibles en l&rsquo;assoliment, sempre incomplet i mai irreversible, de la prevalen&ccedil;a dels Drets Humans. Per&ograve; malgrat que quasi totes elles neixen des del punt de vista i la base ideol&ograve;gica del progressisme pol&iacute;tic, no tothom acaba de veure-s&rsquo;hi representat.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;heteropatriarcat, per exemple, no &eacute;s una idea o un fantasma. S&rsquo;encarna en precarietat, en depend&egrave;ncia, en desigualtat salarial, en repartiment injust de les cures i del treball dom&egrave;stic, en LGTBIf&ograve;bia i, molt especialment, en viol&egrave;ncies f&iacute;siques i psicol&ograve;giques contra les dones que es reforcen encara m&eacute;s quan hi ha vulnerabilitat material. Interessadament, la dreta, en el marc de la seva guerra cultural contra les llibertats, ha propagat la idea que la Igualtat &eacute;s una creen&ccedil;a, o fins i tot una tend&egrave;ncia passatgera sorgida del moviment 8M. Aix&ograve; es deu, entre altres factors, a un marc conceptual que, cada cop m&eacute;s, vol associar el fet de ser d&rsquo;esquerres amb una radicalitat mal concebuda quan, en realitat, es tracta de defensar la visi&oacute; de societat m&eacute;s igualit&agrave;ria que hi ha. No podem oblidar que, si b&eacute; la majoria de les discriminacions tenen una dimensi&oacute; cultural i simb&ograve;lica, tamb&eacute; comparteixen una arrel econ&ograve;mica i d&rsquo;imposici&oacute; del poder. La llibertat formal no basta si no hi ha xarxa, feina digna, habitatge, protecci&oacute; social. Per aix&ograve;, cal refermar, com expressa la fil&ograve;sofa catedr&agrave;tica de la Universitat d&rsquo;Oxford, Amia Srinivasan, que el feminisme ha de ser contemplat, en primer lloc i sobretot, com una lluita pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, altres lluites dels diferents col&middot;lectius que han patit discriminaci&oacute; hist&ograve;rica han acabat deslligant-se, per un motiu o l&rsquo;altre, del seu origen ideol&ograve;gic i de classe. La fragmentaci&oacute; ha desembocat en confrontaci&oacute; i en exclusi&oacute; m&uacute;tua en comptes de cercar la imprescindible complementarietat i, en alguns casos, tot i defensar posicions progressistes, s&rsquo;ha acabat alimentant encara m&eacute;s la divisi&oacute; i l&rsquo;enfrontament entre l&rsquo;esquerra social i pol&iacute;tica. I si la lluita es fragmenta excessivament i es desconnecta de la q&uuml;esti&oacute; material, es perd la capacitat d&rsquo;acci&oacute; i, alhora, fracassa la capacitat de transformar la societat.
    </p><p class="article-text">
        A l&rsquo;altre costat, les elits mai han perdut la seva consci&egrave;ncia de classe. De fet, podem afirmar que s&oacute;n les &uacute;niques que actualment no sols en s&oacute;n conscients, sin&oacute; que posen la seva agenda pol&iacute;tica al servei de refor&ccedil;ar-la i d&rsquo;evitar que el que podrien ser drets compartits continu&iuml;n sent privilegis. Cooperen, es protegeixen i legislen a favor dels seus interessos. La classe treballadora, en canvi, ha estat empesa cap a una consci&egrave;ncia individualista, competitiva, fragmentada. Identitats enfrontades, per&ograve; sous igual de baixos. Aquesta desconnexi&oacute; no &eacute;s casual: &eacute;s funcional al sistema i una perversi&oacute; que finalment nom&eacute;s beneficia els que han rom&agrave;s fora del debat. Si tenim en compte que el <em>leitmotiv</em> de la societat capitalista &eacute;s posar l&rsquo;individu en el centre de la vida, i no la nostra societat com a grup cohesionat, ens trobam que, de sobte, se&rsquo;ns ha furtat la capacitat de reflexi&oacute; sobre el model de conviv&egrave;ncia que realment volem. B&agrave;sicament perqu&egrave; no es vol que hi hagi una societat cr&iacute;tica. Es volen individus callats, tranquils i que no tinguem massa temps per pensar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Les elits mai han perdut la seva consciència de classe. De fet, podem afirmar que són les úniques que actualment no sols en són conscients, sinó que posen la seva agenda política al servei de reforçar-la i d’evitar que el que podrien ser drets compartits continuïn sent privilegis</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Per sortir d&rsquo;aquest cercle vici&oacute;s, &eacute;s imprescindible que l&rsquo;an&agrave;lisi de classe sigui reintrodu&iuml;da; amb radicalitat, en el disseny de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques sense perdre de vista les q&uuml;estions relatives als nous drets que cal refor&ccedil;ar. A tall d&rsquo;exemple, als Estats Units un factor clau per a la desigualtat &eacute;s el racisme, que va permetre als propietaris dividir i segregar els treballadors blancs, negres i llatins, i va alimentar hostilitats entre ells. De la mateixa manera, no es pot entendre la solidesa del capital sense tenir present el treball dom&egrave;stic no remunerat que han assumit hist&ograve;ricament les dones. En definitiva, l&rsquo;an&agrave;lisi &ldquo;completa&rdquo; que pret&eacute;n l&rsquo;esquerra tradicional no es pot assolir si deixa fora les anomenades pol&iacute;tiques identit&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        Ja sabem que parlar de la classe treballadora &mdash;i de la seva opressi&oacute;&mdash; sempre ser&agrave; percebut com una amena&ccedil;a per al capital. Per aix&ograve;, la tasca de l&rsquo;esquerra pol&iacute;tica i social esdev&eacute; doble: defensar drets i llibertats (tamb&eacute; identit&agrave;ries) amb convicci&oacute; i respecte; explicar que la unitat material &eacute;s la condici&oacute; perqu&egrave; aquests drets siguin efectius i no quedin com a bandera simb&ograve;lica sense vida digna al darrere. No &eacute;s &ldquo;identitat contra classe&rdquo;: &eacute;s identitat i classe perqu&egrave; la vida real t&eacute; les dues coses. I &eacute;s aqu&iacute; quan encaixa molt b&eacute; el recurs del fil&ograve;sof i polit&ograve;leg John Rawls que ens proposava el seg&uuml;ent joc consistent en el &ldquo;vel de la ignor&agrave;ncia&rdquo;: si hagu&eacute;ssim de triar pol&iacute;tiques sense saber quin lloc ocuparem (quina fam&iacute;lia, quin barri, quina classe, quina orientaci&oacute; sexual, quin g&egrave;nere, quin origen), triar&iacute;em una societat que protegeix m&eacute;s a qui est&agrave; pitjor. Aquesta &eacute;s una definici&oacute; molt pedag&ograve;gica d&rsquo;igualtat i equitat que connecta amb el socialisme democr&agrave;tic, sense dogmatismes. La resposta no &eacute;s triar, la resposta &eacute;s cosir la lluita material i la lluita pels drets identitaris.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Posici&oacute; socialista: garantir drets i llibertats per a la classe treballadora</strong></h2><p class="article-text">
        Si volem construir un nou model de societat i de ciutat, els socialistes no podem entrar en aquestes falses dicotomies. Centrar-se en els treballadors no vol dir prescindir de ning&uacute;. Vol dir entendre que el camp de batalla principal del segle XXI &mdash;sense excloure els altres&mdash; &eacute;s la dignitat material: feina, salaris, habitatge, serveis p&uacute;blics, temps de vida, cures, igualtat real d&rsquo;oportunitats. I que, si aix&ograve; falla, totes les altres conquestes queden m&eacute;s exposades a aguditzar encara m&eacute;s les regressions.
    </p><p class="article-text">
        Els populismes s&rsquo;alimenten sempre del cansament, del malestar i del descr&egrave;dit. Si la pol&iacute;tica es converteix en espectacle i no en solucions, la gent cerca alg&uacute; que li digui &ldquo;aix&ograve; que et passa &eacute;s culpa d&rsquo;aquell&rdquo;. La resposta socialista no ha de fonamentar-se en la superioritat moral; ha de ser una proposta &uacute;til: reconstruir comunitat, refor&ccedil;ar drets, posar l&iacute;mits a l&rsquo;especulaci&oacute;, redistribuir oportunitats, dignificar el treball i assegurar que la ciutat &eacute;s habitable per qui la fa funcionar cada dia. Igualment, &eacute;s imprescindible recuperar la dimensi&oacute; internacionalista i transversal que el socialisme hist&ograve;ric sempre ha defensat: la solidaritat de classe travessa fronteres. En un moment en qu&egrave; els nacionalismes excloents i els populismes cerquen identitats tancades, conv&eacute; recordar que el socialisme democr&agrave;tic no &eacute;s tribal: &eacute;s universalista en drets i els concreta en pol&iacute;tiques. I aqu&iacute; la darrera alerta &eacute;s clara: perqu&egrave;, al final, el que est&agrave; en joc no &eacute;s una batalla cultural abstracta &mdash;on, per cert, tenim totes les de perdre en termes estrictament populistes&mdash;. &Eacute;s una cosa molt m&eacute;s senzilla i alhora m&eacute;s profunda: que la vida torni a bastar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ferrer, Eduard Soriano Vives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/model-economic-viure-treball-vs-viure-rendes_132_13099415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 10:19:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Model econòmic: viure del treball vs. viure de rendes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Per què l’aeroport puja el preu de l’habitatge?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/per-l-aeroport-puja-preu-l-habitatge_132_13093976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2227db0-829e-4c78-9834-80b438647d36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Per què l’aeroport puja el preu de l’habitatge?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una situació greu de crisis d’habitatge, les polítiques neoliberals i de creixement turístic i econòmic suposen una amenaça per a la societat. </p></div><p class="article-text">
        Durant la reactivaci&oacute; de l'economia, despr&eacute;s de la covid-19 ja vam percebre un fenomen politicoecon&ograve;mic que repercuteix directament en el preu de l&rsquo;habitatge, anomenat turisme residencial o turisme de segones resid&egrave;ncies. L&rsquo;obertura de noves rutes a&egrave;ries a zones d&rsquo;alt poder adquisitiu fomenta un turisme d&rsquo;alt poder adquisitiu amb inter&egrave;s per la compravenda d&rsquo;immobles. Amb l&rsquo;ampliaci&oacute; de l&rsquo;aeroport de Palma iniciada el 2019 amb el DORA II (2019-2026), els responsables pol&iacute;tics van comen&ccedil;ar a maniobrar en una nova estrat&egrave;gia tur&iacute;stica, la connexi&oacute; de Palma amb el m&oacute;n. Haur&iacute;em de demanar si <a href="https://www.ultimahora.es/noticias/local/2018/09/22/1026991/ensenyat-negocia-nueva-york-vuelo-directo-son-sant-joan.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miquel Ensenyat</a> de M&Eacute;S per Mallorca era conscient que l'obertura de la nova ruta a&egrave;ria, Palma amb Nova York, suposaria obrir-nos al mercat immobiliari internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquesta obertura ha suposat una ferida oberta de la crisi d&rsquo;habitatge que han aprofitat inversors i compradors <a href="https://www.ultimahora.es/noticias/palma/2024/02/18/2103323/inmobiliarias-desembarcan-mallorca-ante-auge-del-turismo-americano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrangers</a>. Prop de quatre immobili&agrave;ries dels Estats Units van desembarcar o van multiplicar els seus clients interessats a comprar habitatge a Mallorca. Nom&eacute;s cal veure com augmentaren un <a href="https://csvconstruccion.com/es/united-flight-boosts-luxury-property-sales-in-mallorca-by-300/#:~:text=17.10.2022.%20El%20impacto%20del%20vuelo%20directo%20entre,realizado%20un%20informe%20sobre%20el%20efecto%20que" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">300% </a>la venda d&rsquo;habitatges de luxe amb la inauguraci&oacute; de la ruta nord-americana. Un nou mercat estranger que sols busquen segones resid&egrave;ncies i immobles de gran valor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquest fenomen es va iniciar i repetir durant el Govern del Pacte i s&rsquo;ha perllongat amb el Govern de Prohens. Des del 2022 amb el vol a Nova York fins al 2026, s&rsquo;han obert prop d&rsquo;11 noves rutes a&egrave;ries: Su&iuml;ssa, Dubai, Andorra, Bournemouth, Montreal (Canad&agrave;), Dinamarca, Washington, Bremen, Abu Dhabi, N&agrave;pols, Budapest. I encara negociant l'obertura de noves a <a href="https://www.aviacionline.com/etihad-airways-abre-la-puerta-de-asia-a-palma-de-mallorca-a-partir-de-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Agrave;sia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L'estrat&egrave;gia &eacute;s clara: obrir-nos al mercat exterior i facilitar l&rsquo;entrada de capital estranger. El lliure mercat s&rsquo;encarrega de l&rsquo;arribada de noves immobili&agrave;ries i propietaris per l&rsquo;adquisici&oacute; i compra-venda d&rsquo;immobles per a nous clients.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquestes pol&iacute;tiques es justifiquen &uacute;nicament des d&rsquo;un punt de vista econ&ograve;mic perqu&egrave; fa pujar el PIB i atreu un turisme de luxe que afavoreix a un lobbie tur&iacute;stic molt petit. No obstant, comercialitzar amb el dret a l&rsquo;habitatge suposa incrementar la crisi d&rsquo;habitatge i accentuar els problemes i desigualtats socials.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadament, el futur no pinta b&eacute;. AENA vol aprovar un nou pla aeroportuari DORA III (2027-2031) que preveu una nova inversi&oacute; mil milion&agrave;ria als aeroports balears. A les Balears es preveu incrementar els aeroports d&rsquo;Eivissa i Menorca i la capacitat de c&agrave;rrega de Mallorca. En una situaci&oacute; greu de crisis d&rsquo;habitatge, les pol&iacute;tiques neoliberals i de creixement tur&iacute;stic i econ&ograve;mic suposen una amena&ccedil;a per a la societat.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Joan Femenia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/per-l-aeroport-puja-preu-l-habitatge_132_13093976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 13:47:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Per què l’aeroport puja el preu de l’habitatge?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Drets, identitats i classe: recompondre el fil comú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/drets-identitats-i-classe-recompondre-fil-comu_132_13064396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68a03cf9-0269-4bd5-8a5d-609fd4e90117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Drets, identitats i classe: recompondre el fil comú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si només ens barallam per símbols mentre ens pugen el lloguer, qualcú està guanyant. I no som nosaltres</p><p class="subtitle">Segona part - Model econòmic: viure del treball vs. viure de rendes</p></div><p class="article-text">
        <strong>Introducci&oacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Som moltes les persones que vivim el dia a dia com una cursa emocional d&rsquo;obstacles. En una mateixa jornada podem passar de l&rsquo;euf&ograve;ria a la r&agrave;bia, de la tristesa a la impot&egrave;ncia, transitant sempre per una apatia i un cansament mental que no ens abandonen ni al llit. I no importa gaire si ets aut&ograve;noma, treballador de la construcci&oacute;, mestre, administratiu o advocada; si treballes en un hotel o al m&oacute;n cultural; si ets personal sanitari, t&egrave;cnic, repartidora o est&agrave;s a l&rsquo;atur. El que compartim &eacute;s una sensaci&oacute;: la vida va plena, per&ograve; no arriba.
    </p><p class="article-text">
        Treballam &mdash;sovint fora d&rsquo;horari&mdash; i, alhora, hem de sostenir la casa i la fam&iacute;lia, fer la compra, encarregar-nos de les cures, cercar habitatge, fer una mica d&rsquo;esport, gestionar el temps i fins i tot assumir el &laquo;deure&raquo; de tenir vida social, a m&eacute;s de fer <em>scrolls</em> infinits a les xarxes socials. El neologisme FOMO (<em>Fear Of Missing Out</em>), &eacute;s a dir, la por de perdre&rsquo;s algun esdeveniment que, en teoria, encara enriqueixi m&eacute;s la nostra quotidianitat, &eacute;s la prova que ha triomfat la idea que cal combatre la monotonia, costi el que costi. En definitiva, no es pot treballar un m&iacute;nim de vuit hores i, a m&eacute;s, tenir vida social. Senzillament, no hi cab.
    </p><p class="article-text">
        Aquest esgotament social, analitzat pel fil&ograve;sof Byung-Chul Han a l&rsquo;assaig &laquo;La societat del cansament&raquo;, no &eacute;s nom&eacute;s un malestar individual: &eacute;s tamb&eacute; un s&iacute;mptoma pol&iacute;tic. L&rsquo;individualisme del capitalisme contemporani ens ha guanyat espai i temps; vivim tan pressionats per arribar a tot que, paradoxalment, acabam m&eacute;s desconnectats del que seria desitjable. El que &eacute;s p&uacute;blic s&rsquo;esvaeix del pensament; els debats sobre el model &mdash;de ciutat, de barri, social, cultural, educatiu, econ&ograve;mic&mdash; queden en segon terme. Ens menjam el dia resolent urg&egrave;ncies particulars sense preguntar-nos d&rsquo;on venen la majoria dels problemes que ens assetgen.
    </p><p class="article-text">
        En aquest buit, l&rsquo;extrema dreta &mdash;i tamb&eacute; altres formes de populisme, incl&ograve;s el d&rsquo;extrema esquerra o el nacionalisme&mdash; ofereixen un producte perfecte per a una societat cansada: respostes simples, frases curtes, missatges repetits, culpables f&agrave;cils al punt de mira. I quan aix&ograve; entra en terrenys ideol&ograve;gics que hist&ograve;ricament havien estat progressistes, no &eacute;s casual: &eacute;s perqu&egrave; existeix una desconnexi&oacute; real entre una part de l&rsquo;electorat, l&rsquo;esquerra pol&iacute;tica i el que se n&rsquo;espera. Si no ho assumim amb serenitat, ens equivocarem de diagn&ograve;stic.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta &eacute;s, doncs, la motivaci&oacute; d&rsquo;aquestes l&iacute;nies: recuperar una forma de pensar el m&oacute;n que progressivament hem anat perdent, la discussi&oacute; sobre estructura, interessos, desigualtat material&hellip; Reivindicar el paper transformador de l&rsquo;esquerra &mdash;en el sentit ampli, cultural i social&mdash;, per&ograve; tamb&eacute; recordar una evid&egrave;ncia: si la vida s&rsquo;ha fet m&eacute;s dif&iacute;cil per a la majoria &eacute;s perqu&egrave; darrere de tot aix&ograve; hi ha causes econ&ograve;miques que cal desemmascarar. Quan les causes s&oacute;n f&agrave;cilment monetaritzables, el llenguatge i les respostes tamb&eacute; han de ser-ho. &Eacute;s aqu&iacute; on torna una expressi&oacute; que alguns consideren &laquo;antiga&raquo;, per&ograve; que esdev&eacute; m&eacute;s actual que mai: la consci&egrave;ncia de classe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qui &eacute;s realment la classe mitjana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Abans de tot, &eacute;s obligat redefinir de manera acurada els conceptes, no debades una part del problema &eacute;s el miratge que s&rsquo;ha generat en la manera com el llenguatge quotidi&agrave; defineix i categoritza la realitat de la nostra societat. La classe mitjana real, en sentit estricte, &eacute;s aquella que no necessita vendre la seva for&ccedil;a de treball per sobreviure. Viu de rendes, de patrimoni, de capital. Pot treballar, per&ograve; no dep&egrave;n d&rsquo;aix&ograve; per sostenir la vida.
    </p><p class="article-text">
        La classe treballadora, en canvi, &eacute;s la que necessita ingressos regulars com a contraprestaci&oacute; de la seva feina (assalariada o aut&ograve;noma) per pagar el lloguer o la hipoteca, menjar, subministraments b&agrave;sics, cures, transport i un m&iacute;nim de seguretat vital. I dins aquesta classe treballadora hi ha graus: feines m&eacute;s estables i m&eacute;s ben remunerades, i precarietats m&eacute;s dures. D&rsquo;aix&ograve; es dedueix que el criteri per determinar la classe a la qual pertany cadasc&uacute; no &eacute;s ideol&ograve;gic, sin&oacute;, m&eacute;s aviat, el grau de depend&egrave;ncia dels ingressos (o d&rsquo;altres recursos econ&ograve;mics) que tengui l&rsquo;individu per garantir la seva pr&ograve;pia subsist&egrave;ncia i la del seu nucli familiar.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve; &eacute;s tan important desmuntar determinades afirmacions que ens generen el miratge d&rsquo;encaixar en un esgra&oacute; social que l&rsquo;&uacute;nic que fa &eacute;s generar frustraci&oacute; constant i una falsa pertin&egrave;ncia a un col&middot;lectiu que no &eacute;s el nostre. No fa gaire circulava un <em>mem</em> aparentment c&ograve;mic, per&ograve; cruament pedag&ograve;gic: si a la teva cuina has d&rsquo;amuntegar olles i paelles perqu&egrave; l&rsquo;espai &eacute;s limitat, si el pis &eacute;s petit i car, si vius pendent de la quota, del lloguer o del pr&ograve;xim enc&agrave;rrec de feina&hellip; no ets classe mitjana, ets classe treballadora! La depend&egrave;ncia laboral &eacute;s, doncs, el marc en qu&egrave; cal ubicar-nos pol&iacute;ticament per comprendre el nostre entorn i formar part de les solucions.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta fotografia de la realitat encara &eacute;s m&eacute;s dura per a la generaci&oacute; dels &laquo;desposse&iuml;ts&raquo;: joves (i no tan joves) sense patrimoni, sense estalvi estructural, sense possibilitat real de rebre her&egrave;ncies a mitj&agrave; termini. En aquest grup hi encaixen no nom&eacute;s moltes fam&iacute;lies arrelades hist&ograve;ricament al nostre territori, sin&oacute; especialment la gran majoria de les persones immigrades que no compten amb xarxes de suport familiar ni possibilitats reals d&rsquo;acumulaci&oacute; patrimonial que permetin transmetre&rsquo;l als descendents. No heretar i no disposar d&rsquo;una xarxa econ&ograve;mica s&ograve;lida no &eacute;s anecd&ograve;tic; &eacute;s un factor que determina el futur, la mobilitat social i la capacitat de resistir crisis.
    </p><p class="article-text">
        A Espanya i a Occident en general s&rsquo;ha alimentat la idea que, amb el convenient esfor&ccedil; individual, tothom &laquo;puja&raquo; dins l&rsquo;escala social. Mentrestant, cada govern conservador que ha aplicat una agenda ultraliberalitzadora &mdash;sigui des de l&rsquo;executiu central o des de l&rsquo;auton&ograve;mic&mdash; ha anat debilitant els amortidors col&middot;lectius: serveis p&uacute;blics, regulaci&oacute;, drets laborals, acc&eacute;s a l&rsquo;habitatge. El resultat &eacute;s la naturalitzaci&oacute; de la privatitzaci&oacute; i la precaritzaci&oacute; creixents en serveis essencials: salut, educaci&oacute;, cultura&hellip; i en el mateix temps disponible per viure. No &eacute;s que les noves generacions defugin l&rsquo;esfor&ccedil; o siguin m&eacute;s fr&agrave;gils que les anteriors; &eacute;s que el terreny que trepitgen &eacute;s molt m&eacute;s inestable que abans.
    </p><p class="article-text">
        Quan aix&ograve; passa, sorgeix un mecanisme gaireb&eacute; autom&agrave;tic, experimentat de forma atro&ccedil; en el passat recent: en comptes d&rsquo;assenyalar l&rsquo;arrel (el neoliberalisme salvatge, la desregulaci&oacute;, l&rsquo;especulaci&oacute; o la concentraci&oacute; de riquesa), es culpa l&rsquo;altre, el diferent. La persona migrant, el pobre, el ve&iacute;, el de fora, &laquo;els que reben ajudes&raquo;. I tot plegat s&rsquo;intenta disfressar amb una paraula que sona justa, per&ograve; &eacute;s profundament tramposa: la meritocr&agrave;cia. Aqu&iacute; &eacute;s quan entra en joc la cr&iacute;tica que fa el professor de filosofia pol&iacute;tica a Harvard, Michael Sandel, a &laquo;La tiran&iacute;a del m&eacute;rito: &iquest;Qu&eacute; ha sido del bien com&uacute;n?&raquo;: si partim de desigualtats de base &mdash;fam&iacute;lia, barri, escola, patrimoni, xarxes&mdash;, parlar de &ldquo;meritocr&agrave;cia&rdquo; com si fos un camp de joc neutral &eacute;s confondre realitat amb relat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La romantitzaci&oacute; de la precarietat i la perversi&oacute; del llenguatge</strong>
    </p><p class="article-text">
        El llenguatge no &eacute;s mai neutral ni innocent, sin&oacute; que ha esdevingut un constructor de realitats i certeses. Les paraules no nom&eacute;s descriuen: orienten, emmarquen, legitimen i tamb&eacute; emmascaren i destrueixen. La perversi&oacute; &eacute;s sofisticada: transforma situacions injustes en estils de vida aspiracionals, venuts com a desitjables per a la gran majoria. No compartim pis perqu&egrave; no arribam a final de mes; ara feim <em>coliving</em>. No ens encapsulam a casa nostra perqu&egrave; el nostre poder adquisitiu no ens permet gaudir d&rsquo;un oci compartit o perqu&egrave; arribam esgotats f&iacute;sicament i mentalment de la jornada; ara practicam <em>nesting</em>. No renunciam a un projecte vital estable perqu&egrave; no hi ha condicions; ara deim &laquo;prioritzam el benestar&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el m&oacute;n laboral es practica el mateix cinisme renovat. De cop, han desaparegut els treballadors: en deim &laquo;col&middot;laboradors&raquo;. Ja no hi ha caps: hi ha &laquo;l&iacute;ders&raquo;. Quan l&rsquo;explotaci&oacute; sembla haver-se abolit, el que hi ha &eacute;s &laquo;flexibilitat&raquo;. I a sobre hi afegim din&agrave;miques de pati d&rsquo;escola &mdash;futbolins a l&rsquo;oficina, discursos motivacionals, <em>coaching</em>, <em>afterworks</em> &laquo;voluntaris&raquo;&mdash; que maquillen jornades llargues, salaris ajustats i drets que s&rsquo;erosionen cada dia m&eacute;s. El teletreball, que podria ser emancipador, sovint s&rsquo;ha convertit en una altra forma d&rsquo;extorsi&oacute;: horaris dissolts, desconnexi&oacute; impossible, costos fixos d&rsquo;infraestructura i materials que es traspassen a l&rsquo;empleat. Mentrestant, els <em>commuters</em> continuen perdent hores de la seva vida dins un bus o dins un cotxe en un emb&uacute;s. I al mig, els falsos aut&ograve;noms: treballadors sense drets per&ograve; amb totes les obligacions.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;objectiu &eacute;s clar: individualitzar i culpabilitzar la classe treballadora, convertida en precariat, del que &eacute;s estructural i aix&iacute; desactivar la consci&egrave;ncia col&middot;lectiva. S&oacute;n la met&agrave;fora perfecta del sistema: &ldquo;llibertat&rdquo; formal, depend&egrave;ncia real. Una narrativa que t&eacute; la particularitat de convertir la necessitat en elecci&oacute;. Quan la fragilitat dels drets laborals es ven com una decisi&oacute; personal, el conflicte social desapareix, almanco de forma aparent. I si el conflicte social desapareix, es cancel&middot;la tamb&eacute; la possibilitat de canviar-lo mitjan&ccedil;ant els instruments que tradicionalment s&rsquo;han emprat en la hist&ograve;ria recent: l&rsquo;organitzaci&oacute; sindical i la protesta.
    </p><p class="article-text">
        En aquest context, no sorpr&egrave;n que el benestar mental hagi esdevingut un problema de salut p&uacute;blica de dimensions insondables, especialment pel seu impacte a mitj&agrave; i llarg termini. Si b&eacute; &eacute;s necessari parlar-ne, sense estigma, tamb&eacute; &eacute;s igualment important assenyalar-ne algunes de les principals causes. &Eacute;s imprescindible fer-nos algunes preguntes: som una &laquo;generaci&oacute; de cristall&raquo; o &eacute;s que realment vivim en una precarietat vital permanent que desgasta qualsevol? Som conscients que quan deim &laquo;nom&eacute;s &eacute;s ansietat&raquo;, deixant de banda l&rsquo;an&agrave;lisi dels horaris, els sous, els lloguers i el futur, no practicam &mdash;sense adonar-nos-en&mdash; una subtil despolititzaci&oacute; del malestar? D&rsquo;aqu&iacute; la provocadora frase: potser no necessitam nom&eacute;s un psic&ograve;leg; necessitam un sindicat! No per substituir una cosa per l&rsquo;altra, sin&oacute; per entendre que la salut mental t&eacute;, en molts casos, causes materials que no sempre es perceben i que, especialment, intenten soterrar els que les imposen.
    </p><p class="article-text">
        En paral&middot;lel, observam un retorn idealitzat a la fam&iacute;lia tradicional i a discursos que prometen ordre i estabilitat, per&ograve; sempre a canvi de simplificar la vida i les relacions socials. Hi ha persones que cerquen estabilitat per pur cansament, per desesperan&ccedil;a. Davant el caos, se&rsquo;ns ofereix una resposta simple: &laquo;torna a casa, assumeix el teu rol, no q&uuml;estionis el sistema, queda't en la intimitat de la llar&raquo;. &Eacute;s, en realitat, una proposta profundament reaccion&agrave;ria que promet seguretat a canvi de submissi&oacute;, especialment per a les dones. Perqu&egrave; &eacute;s evident que una part d&rsquo;aquest relat &mdash;el fenomen de les <em>tradwives</em>, el retorn als rols i les ess&egrave;ncies d&rsquo;un passat idealitzat on tot era senzill i uniforme, abra&ccedil;ar el catolicisme tradicionalista, emancipat, aix&ograve; s&iacute;, de l&rsquo;humanisme del cristianisme, com a taula de salvaci&oacute; davant el proc&eacute;s de &laquo;substituci&oacute;&raquo; de l&rsquo;islam&mdash; implica ja un dram&agrave;tic retroc&eacute;s en igualtat, i les dones en s&oacute;n les principals perjudicades, condemnades novament a la submissi&oacute;. I aqu&iacute; la nova mirada socialista ha de ser clara i emp&agrave;tica: la igualtat no &eacute;s un luxe cultural, &eacute;s una condici&oacute; de dignitat. A m&eacute;s, moltes de les desigualtats de g&egrave;nere no s&oacute;n abstractes: travessen salaris, jornades parcials for&ccedil;ades, cures no remunerades, pensions m&eacute;s baixes. &Eacute;s a dir: tornam a topar amb una q&uuml;esti&oacute; de classe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Consci&egrave;ncia de classe i alienaci&oacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; ens du a la pregunta de fons: per qu&egrave; costa tant reconstruir una consci&egrave;ncia compartida? La temptaci&oacute; de rebutjar les tesis del materialisme hist&ograve;ric, per inaplicables al moment actual, &eacute;s forta, per&ograve; precisament per aix&ograve; &eacute;s imprescindible anar a l&rsquo;ess&egrave;ncia del seu pensament per tenir una base que permeti entendre una societat dividida per interessos, i no nom&eacute;s per opinions o identitats. Si b&eacute; la terminologia &eacute;s discutible, el nucli continua vigent: hi ha qui viu de la propietat dels b&eacute;ns (o de l&rsquo;acumulaci&oacute; de patrimoni) i hi ha qui viu del treball. I avui, fins i tot quan la feina no &eacute;s f&iacute;sica, continua existint venda de temps, energia, atenci&oacute; i vida. El proletariat del segle XXI no &eacute;s ni una caricatura ni un revival de les aspiracions dels treballadors durant l&rsquo;&egrave;poca industrial. &Eacute;s respondre a un clam d&rsquo;una majoria social precaritzada a la qual els ingressos laborals no li s&oacute;n suficients per sostenir el projecte vital.
    </p><p class="article-text">
        Entra en joc, per tant, la revisi&oacute; del que implica el treball i, tamb&eacute;, del que implica la vida. Quan el sistema actual t&rsquo;ocupa tot el temps, individualitza el malestar, t&rsquo;aliena del teu entorn i et ven solucions r&agrave;pides, el resultat &eacute;s que t&rsquo;arrabassa l&rsquo;espai mental fonamental per pensar col&middot;lectivament. D&rsquo;aqu&iacute; la necessitat &mdash;essencialment pol&iacute;tica&mdash; de tornar a explicar a les persones com nosaltres que, encara que ens vulguin en compet&egrave;ncia, compartim molt m&eacute;s del que sembla. En altres paraules: si nom&eacute;s ens barallam per s&iacute;mbols mentre ens pugen el lloguer, qualc&uacute; est&agrave; guanyant. I no som nosaltres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Secretari de Model de Ciutat i Política Municipal / Secretari d’Anàlisi, Acció Electoral i Formació Agrupació Socialista de Palma, Joan Ferrer, Eduard Soriano Vives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/drets-identitats-i-classe-recompondre-fil-comu_132_13064396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 20:55:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Drets, identitats i classe: recompondre el fil comú]]></media:title>
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    </item>
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